CUADERNOS DE MITOLOGÍA Nº 30 LA HOSPITALIDAD Y EL MITO

CUADERNOS DE MITOLOGÍA Nº 30
D.L AB-286-2001 (REVISTA DIDÁCTICA DEL IES RÍO JÚCAR) 2016. Avda, Levante S/N
02230 Madrigueras (Albacete). EDITA: Dto. de Griego del IES Río Júcar. COLABORAN:
AMPA IES Río Júcar, A.C. SVCRO y Aytos. de Cenizate, Madrigueras y Mahora.
PARTICIPANTES: Alfredo Alcahut Utiel y Raúl Alcahut Utiel.
FIGURANTES: Sara I. Bautista Fuentes, Nuria Cutanda Pérez, Jorge García García, Carmen
García Villanueva, Laura Plaza Monteagudo, Sergio Ros Montero, Rubén Serrano Plaza,
Carla Utiel Sáez, Gema Calero Moreno, Mª Ángeles Cebrián Monasor, Carmen Garrido
Martínez, Fabiola Martínez Fernández, Antonio Martínez García, Rosa Milla Jiménez, Mª Fe
Molina Cabañero, Raúl Ros Montero, Rosana Zamora Villa,
Fátima Daidouh, Nadia Gris Dardabi, Maite García Gil, Isabel García Villena, Isabel Gómez
García, Sabina Jiménez Parreño, Mª Carmen Martínez Tolosa, Pauleth G. Peñarreta
Sotambo, Laura Picazo Piqueras, Siro Martínez Verdejo, Emilio Utiel Juncos.
COMENTARIOS DE LAS OBRAS: Fátima Daidouh, Nadia Gris Dardabi, Maite García Gil,
Isabel García Villena, Isabel Gómez García, Sabina Jiménez Parreño, Mª Carmen Martínez
Tolosa, Pauleth G. Peñarreta Sotambo, Laura Picazo Piqueras, Siro Martínez Verdejo, Emilio
Utiel Juncos.

EDITORIAL: No es esta la primera vez que abordamos el tema de la hospitalidad pero la
situación presente respecto al tema de los refugiados hace que esté de nuevo de dramática
actualidad y que se preste a una reflexión ética e ideológica integral, seria, serena y sensata.
Para ello los ejemplos de la mitología transmitidos por las literaturas de Grecia y Roma son
de gran valor. Recordemos la importancia de la hospitalidad, a la que se daba un valor
sacro consagrado por Zeus, al cual se le invocaba como Zeus Xenios, es decir, protector del
extranjero.
Aunque nunca ha dejado de existir, en nuestros días el fenómeno ha adquirido enormes
dimensiones. El papa Francisco ha avisado recientemente que esta realidad va a marcar la
identidad de personas y pueblos por la diversidad cultural que conlleva, lo cual afectará
directamente a la convivencia. Por ello propone trabajar por crear una "cultura del
encuentro" en la que se fomente una integración recíproca entre quien viene y quien acoge,
frente a planteamientos intolerantes que generen discriminación, racismo y xenofobia.

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DEFINICIÓN Y TIPOS DE HOSPITALIDAD
Se considera “extranjero” a todo aquel quien (por el motivo que sea) decide morar fuera de
su hogar. No obstante, para que ello se dé, el foráneo debe ser aceptado por el país
anfitrión. No existe extranjería fuera de la hospitalidad, pues cuando éste es rechazado se lo
considera “un intruso”.
Según la filósofa Julia Kristeva hay tres formas definidas de construir lo extranjero,
•Paternalista, que se corresponde con la caridad y la compasión que, a la vez que aprecian
los valores o habilidades de los extraños, ponen de manifiesto que las propias son
superiores, mejores y más democráticas.
•Paranoica, en la que el extranjero es retratado como un “usurpador”, un “invasor” que
acapara toda la opinión pública. Los paranoicos han sido víctimas de persecuciones que
ellos mismos trasladan hacia otros.
•Perversa, representa el lado más oscuro de la hospitalidad, acoge al extranjero ofreciendo
una panacea de prosperidad con el fin de esclavizarlo, ya sea sexualmente, moralmente o
intelectualmente. El perverso nunca confiesa sus verdaderas convicciones.
Como bien escribe Kristeva, “Cuando se observan las relaciones que se producen
actualmente ante los extranjeros domiciliados en los países occidentales, es lícito
preguntarse si nuestras mentalidades no siguen siendo muy semejantes a las de los griegos,
pues las reacciones espontáneas se inclinan menos a favor de los derechos humanos para
todos- incluidos los extranjeros- que a favor de una regulación del estatuto de esos metecos
a partir de un criterio dominante, que es el de su utilidad económica para la ciudad. La
necesidad económica sigue siendo una pasarela- o una pantalla- entre la xenofobia y el
cosmopolitismo”.
Refugiados
españoles
en Francia,
año 1939.

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USOS NEGATIVOS Y POSITIVOS DE LA HOSPITALIDAD.
EJEMPLOS MÍTICOS
La hospitalidad es algo positivo si contribuye a crear vínculos humanos abiertos y
enriquecedores. La hospitalidad entendida como algo positivo va ligada al conocimiento,
sobre todo al conocimiento del otro, lo que conlleva a aceptar mejor y a comprender lo que
es distinto, como paso previo a que lo tuyo sea también aceptados por personas ajenas a tu
cultura. Un ejemplo lo vio el versátil Odiseo, aquel viajero que "vio ciudades y conoció
mentalidades de los hombres".
Vamos a ofrecer en estas páginas situaciones concretas en las que se da una problemática
relacionada con el tema que nos ocupa, a saber:
o Búsqueda de hospitalidad: Odiseo, Belerofonte.
o Búsqueda de una nueva patria: Dido y Eneas.
o Abuso de la hospitalidad: pretendientes en la mansión de Odiseo, Paris en Esparta.
o Ejemplo de hospitalidad: Filemón y Baucis, Arete y los feacios, Midas, Helena en
Troya, Anfitrión.
o Ejemplo de falta de hospitalidad: Procustes, Licaón.
A continuación catorce relatos desarrollarán estas leyendas.

1. FILEMÓN Y BAUCIS
Cuenta la historia que Filemón y Baucis vivían en Frigia unidos desde muy jóvenes por los
vínculos del matrimonio. Después de mucho tiempo, eran ya unos ancianos cuando Zeus y
Hermes no tuvieron mejor cosa que hacer que descender a la tierra para conocer e indagar
el corazón humano. Comenzaron por una próspera ciudad que supondrían agradecida a los
dioses por su fortuna. Todas las puertas que éstos llamaron se cerraron a la vista de estos
forasteros. Solo los más pobres de la comarca, los ancianos Filemón y Baucis ofrecieron
hospitalidad a los viajeros celestes. Baucis calentó agua para lavarles los pies, dándole
luego leche, miel y frutas que era lo único que disponían en su cena rústica, con un pequeño
frasco de vino, el cual como bebiesen a cada instante los dioses, no llegaría nunca a quedar
vacío. Baucis quiso matar el único ánade que tenía en el corral, y persiguiéndolo para
cogerlo, la tímida ave se escondió a los pies de Júpiter, éste le indicó que desistiera de su
propósito; pero que le siguiese hasta la cima del inmediato monte. En efecto, allí llegados
Filemón y Baucis dirigiendo su vista por la rica llanura que acababan de dejar, vieron el

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país sumergido por lluvias espantosas: Solo ellos escaparon de la catástrofe universal.
Ahora, dijo Júpiter, ¿Que deseáis en recompensa de vuestra piadosa hospitalidad?, Filemón
contesto “Habitar en un pueblo que sea consagrado a los dioses”. “Y morir juntos”, añadió
Baucis. En el instante, un templo magnífico surgió del suelo como por encanto. Filemón y
Baucis vivieron felices largo tiempo hasta que, llegados a la vejez y extrema caducidad,
fueron metamorfoseados en un mismo instante, el esposo en encina y la esposa en tilo.

Filemón y Baucis ante Zeus y Hermes. Cuadro de N. A. Hesse. 1818

2. ARETE Y LOS FEACIOS
En mitad del mar había una soberbia isla, Esqueria, donde vivía la reina Arete, casada con el
rey Alcínoo, rey de los míticos feacios, famosos por sus naves. Los reyes acogieron al
argonauta Jasón y a Medea en su huida de Cólquida tras robar el vellocino de oro. A su
llegada, el rey pidió que Medea fuera devuelta a sus padres si aún era virgen. Jasón y Medea
consumaron entonces rápidamente su matrimonio, oficiado por Arete. Gracias, por tanto, a
la hospitalidad de Arete, pudieron seguir su periplo Jasón y Medea.

3. BELEROFONTE
Belerofonte era un héroe de la mitología griega, cuyas mayores hazañas fueron matar a la
Quimera y domar al caballo alado Pegaso. Era el hijo del rey Glauco de Corinto y de
Eurímede. Cuando involuntariamente mató en un accidente a su hermano, abandonó
Corinto y se dirigió como suplicante, para purificarse, a la ciudad de Tirinte, a la corte del
rey Preto. El rey Preto acogió a Belerofonte como huésped y lo purificó. La esposa del rey,
llamada Estenebea se enamora de él y trata de seducirlo, pero Belerofonte se niega a sus
deseos. Estenebea, ofendida, para vengarse por este desaire lo acusa falsamente de intentar

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seducirla o violarla. El rey de Tirinte se pone furioso creyendo verdadera la historia de
Estenebea, pero no queriendo faltar a las sagradas leyes de la hospitalidad con la muerte
directa de un huésped, encarga a Belerofonte llevar una carta sellada de recomendación,
según dice, a su suegro el rey Yóbates de Licia, padre de Estenebea. En la carta, en realidad,
le pedía al rey Yóbates que diera muerte a Belerofonte.
Desconociendo las intenciones de Preto, Belerofonte llega a Licia. El rey Yóbates dispensó
una afectuosa acogida a Belerofonte, con grandes muestras de hospitalidad. Los primeros
nueve días se la pasaron en festejos. En la mañana del décimo día, el rey Yóbates abrió la
carta que le entregara su huésped. Para cumplir el encargo Yóbates le encargó combatir a
los sólimos y posteriormente contra las amazonas, las mujeres guerreras. Ambas empresas
fueron realizadas por Belerofonte satisfactoriamente.
Tras ello pidió como servicio a Belerofonte matar a la Quimera con la esperanza de que la
fiera acabara con él. La Quimera era hija de Tifón y Equidna y tenía cabeza de cabra que
exhalaba fuego, cuerpo de león y cola de dragón.

Boda de Belerofonte con la hija de Yóbates. Fotograma del filme Belerofonte (2011).

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La fiera asolaba los fértiles campos y devoraba el ganado. Antes de emprender esta difícil
tarea, Belerofonte consultó a un adivino, quien le aconsejó capturar al caballo alado Pegaso.
Pegaso era querido por las musas del monte Helicón, ya que con un golpe con su pata había
hecho brotar la fuente de agua Hipocrene de la tierra. Belerofonte no encontró a Pegaso en
el monte Helicón, sino en la fuente Pirene en la Acrópolis de Corinto. La diosa Atenea
entregó a Belerofonte una brida de oro para domarlo, que Belerofonte colocó sobre su
cabeza. Una vez armado se dirigió a enfrentarse a la Quimera. Montó a Pegaso y volando
sobre la fiera, empezó a lanzarle flechas. Luego, introdujo la punta de su lanza en las fauces
del monstruo, cuyo aliento de fuego fundió la punta de plomo; este se escurrió por su
garganta, quemando los órganos vitales y de esta manera Belerofonte logró vencerla. Al
darse cuenta Yóbates de que los dioses habían ayudado a Belerofonte, el rey se sinceró con
el héroe y le contó lo de la carta. Al contar el joven lo ocurrido, Yóbates ofreció a su propia
hija como esposa a Belerofonte.

4. LA ODISEA Y LA HOSPITALIDAD
"La Odisea es un poema de hospitalidad", dijo Carlos García Gual. En efecto, si leemos esta
obra vemos aspectos que nos permiten trazar un dibujo sugerente de lo que nos quería
transmitir: se trata de un poema donde el sentido de la hospitalidad, tan propio de la
cultura helénica, se muestra como un encuentro benevolente con el extraño.
El motivo central de la Odisea es el volver a casa, lugar donde se da la más esencial y
natural de las hospitalidades. Es significativa la actitud de Ulises cuando llega a una nueva
tierra: siempre se pregunta cómo serán sus habitantes, si le acogerán bien o serán gentes
peligrosas.
Tres ejemplos de auténtica acogida al extraño: la que Néstor y Menelao prodigan a
Telémaco cuando éste busca noticias de su padre. La hermosa hospitalidad con que Alcínoo
y Nausicaa reciben a Ulises. Y la favorable acogida de Eumeo a Ulises cuando, por fin, llega a
Ítaca. En todos estos casos, los anfitriones reciben y agasajan primero al recién llegado, y
sólo luego le preguntan por su nombre.
A lo largo de la Odisea hay otras hospitalidades menos generosas: el irónico contraste que
representa el recibimiento del Cíclope a Ulises y sus compañeros; la hospitalidad excesiva
de Calipso; la interesada de Circe; y el abuso de hospitalidad que supone el
comportamiento de los pretendientes en Ítaca.

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El poema acaba, en su canto XXIV, con el encuentro de Ulises y su padre Laertes. Antes de
darse a conocer, cuando el héroe se presenta como alguien que, en su momento, recibió y
agasajó a Ulises, Laertes lamenta no poder corresponder a ese ejemplo de hospitalidad.

5. LA SAGRADA LEY DE HOSPITALIDAD GRIEGA
«Éste es un infeliz que viene perdido y
es necesario socorrerle, pues todos
los extranjeros y pobres son de Zeus »
Homero, Odisea VI
Éstas son las palabras que pronuncia
Nausicaa, la princesa de los feacios, al
contemplar al náufrago y desdichado
Odiseo tendido en la playa. Con ellas
quiere expresar Homero el carácter
sagrado e inviolable que entre los
griegos tenía la ley de la hospitalidad. Todos los extranjeros y pobres estaban bajo la
protección directa de Zeus, dios supremo y padre de dioses y de hombres, y cualquier
persona que no acatara esta ley cometería el más abominable de los sacrilegios para un
griego.
Esta divinización de la hospitalidad que se daba en la Hélade procede del hecho de que los
griegos siempre se vieron a sí mismos como un pueblo viajero que desde sus mismos
orígenes ha ido emigrando de territorio en territorio poniéndose en contacto con otras
civilizaciones. Llevaban consigo y transmitían a esos pueblos su cultura, su religión, sus
instituciones políticas, sus costumbres cotidianas y, a su vez, tomaban de ellos las
aportaciones materiales y espirituales con las que los propios griegos se enriquecían. En
realidad, la cultura griega, la cultura que ha puesto los cimientos de nuestra civilización
occidental, es el resultado de la fusión de diferentes pueblos y civilizaciones a lo ancho del
espacio y a lo largo del tiempo.
En torno al año 2000 a. de C. comenzaron a penetrar en la península helénica las primeras
oleadas migratorias de pueblos de origen indoeuropeo, es decir, pueblos emparentados con
celtas, latinos, germanos, eslavos, indios, etc. Estos pueblos son los antepasados de los
aqueos que Homero describe en sus poemas (Aquiles, Agamenón) y que posteriormente se
establecieron también en las islas del Egeo y en Asia Menor. En la Hélade se forjó la

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primera cultura europea, caracterizada por una nueva manera de ver el mundo y el hombre
basada en la razón: el paso del mythos al logos.
Posteriormente, a partir del siglo VIII a. de C., por causas parecidas a las que hoy obligan a
muchos pueblos a emigrar, los griegos salieron de sus territorios y comenzaron a fundar
colonias por todo el Mediterráneo incluida España. Esta colonización tuvo importantes
consecuencias económicas y culturales no sólo para los griegos, sino sobre todo para
aquellos pueblos mediterráneos con los que entraron en contacto, pues los griegos les
transmitieron su modo de ver el mundo y su cultura.
Hoy en día, como en todas las épocas, hombres y mujeres de diferentes países siguen
desplazándose en busca de mejores condiciones de vida y, así, en los pueblos y ciudades de
España encontramos personas procedentes de todas partes del mundo que nos enriquecen
con sus aportaciones y a las que enriquecemos con las nuestras.
Pero, ¿seguimos hoy día observando aquella ley sagrada de la hospitalidad griega y
acogemos a los que llegan a nuestras playas con la misma generosidad con que Nausícaa
recibió a Odiseo?

6. MIDAS EL HOSPITALARIO
Cuenta la antigua leyenda que tras la muerte de Orfeo, Dioniso dejó Tracia. Su viejo
guardián Sileno, bebido como siempre, «ebrio de vino y años», según lo retrata Ovidio, se
perdió por el camino y fue recogido por los agricultores frigios, que lo llevaron ante Midas.
El rey, que ya había sido iniciado en el culto que se le rendía a Dioniso, reconoció de
inmediato al anciano y organizó un banquete con diez platos en su honor. Después le llevó
hasta el dios de nuevo y éste, encantado de tener de nuevo a su viejo maestro a su lado,
quiso agradecer el gesto de Midas y le concedió tres deseos. Midas deseó que todo lo que
tocase se convirtiese en oro. El deseo se cumplió y, aunque al principio estaba encantado
con la novedad, muy pronto se vio rodeado de lujo y brillo y hasta lo que intentaba comer
se endurecía al convertirse en metal. Incluso el vino, un don de Dioniso, se convertía en oro
líquido al tocar sus labios. Al darse cuenta de que así estaba condenado a morir de hambre
y sed, Midas le rogó al dios que le liberase de sus «manos de oro». Así lo hizo Dioniso, que le
ordenó lavarse las manos en el río Pactolo, donde siempre se ha encontrado oro desde
entonces. Midas agradeció no necesitar ya riquezas ilimitadas y adquirió algo más de
cordura.

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7. LICAÓN.
En la mitología griega, Licaón era un rey de Arcadia, un hombre culto y religioso, muy
querido por su pueblo, al que ayudó a abandonar la vida salvaje que habían llevado hasta
entonces. Fundó la ciudad de Licosura, una de las más antiguas de Grecia, y en ella erigió un
altar a Zeus Licio. Pero su apasionada religiosidad le llevó a realizar sacrificios humanos, lo
que degeneró su posterior metamorfosis. Ovidio afirma que llegó al punto de sacrificar a
todos los extranjeros que llegaban a su casa, violando así la sagrada ley de la bendita
hospitalidad. Habiéndose enterado de tal aberración, Zeus se hizo pasar por un peregrino y
se hospedó en el palacio de Licaón.
Este

se

preparó

para

matar

al

peregrino, pero, alertado por algunas
señales divinas, quiso asegurarse antes
de que no fuera un dios. Para ello hizo
cocinar la carne de una de sus víctimas
o de un esclavo, y se lo sirvió a Zeus.
Éste montó en cólera y transformó a
Licaón en lobo, e incendió después el
palacio que había sido testigo de tanta crueldad. De Licaón procedería la raza de los
licántropos u hombres lobos.

8. LOS FEACIOS ACOGEN A ULISES (ODISEO)
Los feacios son un pueblo mítico de la Isla de Esqueria. Este pueblo es parte esencial en
la Odisea al ser quien acogió a Odiseo poco antes de su regreso a Ítaca. Tras partir en una
balsa de la isla de Calipso, Odiseo naufraga en una nueva isla y es encontrado
por Nausícaa que lo lleva ante su padre el rey Alcínoo. Éste lo recogerá y oirá su historia
para luego ordenar ayudar a regresar a Odiseo a su patria poniendo a su disposición un
barco con toda su tripulación. El destino fatal de este pueblo se entiende cuando Poseidón,
molesto por la ayuda prestada a Odiseo, pide castigo a Zeus. Éste, a su regreso, convierte la
nave de los feacios en una inmensa roca frente al puerto. Historiadores modernos también
sostienen que el nombre de feacios pudo ser el nombre que Homero dio a los habitantes de
la isla de Creta, ya que: “...no hay hombre sobre la tierra, ni nunca lo habrá, que se atreva a
posar un pie hostil en tierra de Feacia. Los dioses nos quieren demasiado para permitirlo.
Lejos de todo se encuentra esta patria nuestra, batida por el mar; somos la vanguardia de la

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humanidad y ningún pueblo tiene contacto con nosotros.” Más adelante, en otro pasaje, se
encuentran las siguientes palabras: “Porque los feacios no se interesan por arcos ni
carcajes, sino que dedican sus energías a los mástiles y los remos, y a las bellas
embarcaciones que gustan de navegar por los mares cubiertos de espuma.”

9. PARIS, MENELAO Y HELENA
La falta de hospitalidad denota maldad, pues el “perverso” es quien intenta aprovecharse
de la situación del huésped: Helena se casa con Menelao y es coronada reina de Esparta; un
día dos príncipes troyanos invitados por Menelao, Héctor y Paris llegan a la ciudad para
disfrutar de un gran banquete. Habiendo intervenido Afrodita, la diosa provoca que Helena
se enamorase del joven Paris, quien seduce y rapta a Helena, hecho por el cual se desata no
solo la furia de Menelao sino el oportunismo de su hermano Agamenón, que dispone una
invasión a Troya.
En su viaje Helena y Paris tuvieron que afrontar varios peligros, entre ellos una tempestad
enviada por Hera que los amantes sortearon con suerte. Empero, lo peor estaba por venir.
Troya caería de la mano del guerrero Aquiles quien también encontraría su muerte,
además de Héctor. Paris viviría junto a Helena para ser testigo de la tragedia que su falta
había provocado en el mundo troyano. Aun cuando consuman su amor, tanto Helena como
Paris cometen un grave crimen, violan la hospitalidad de Menelao, quien ayudado por su
hermano Agamenón conduce la guerra contra Troya.

Paris rapta a Helena. Mosaico de Noheda (Cuenca).

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10. LOS PRETENDIENTES Y PENÉLOPE
Penélope es un personaje de la Odisea, uno de los dos grandes poemas épicos atribuidos
a Homero. Penélope es la esposa del personaje principal, el rey de Ítaca, Odiseo. Ella espera
durante veinte años el regreso de su marido de la Guerra de Troya. Por esta razón se le
considera un símbolo de la fidelidad conyugal hasta el día de hoy. Mientras su esposo está
fuera, Penélope es pretendida por múltiples hombres que abusan de su hospitalidad y
banquetean diariamente en la casa de Odiseo, consumiendo los bienes. Para mantener su
castidad ante la ausencia de su marido, ésta idea un gran plan. Les dice a los pretendientes
que aceptará la desaparición de Odiseo, con la consecuente promesa de un nuevo enlace,
cuando termine de tejer un sudario para cuando falleciese el ex rey Laertes, en el que
estaba trabajando. Para mantener el mayor tiempo posible este tejido en elaboración,
procura deshacer por la noche lo que creó durante el día, y de esta forma soporta los veinte
años. Justo cuando Odiseo llega a casa, Penélope termina la labor, Odiseo mata a los
pretendientes y permanece con ella.

11. ANFITRIÓN
Anfitrión era, según la mitología griega, el hijo de Alceo, rey de Tirinte y de Astidamía.
Además, era nieto de Perseo y, por lo tanto, bisnieto de Zeus. Anfitrión era el prometido
de Alcmena. Se instaló en Tebas junto a Alcmena.
Anfitrión tuvo que emprender una guerra contra los tafios. La noche que regresaba
victorioso, Zeus tomó a Alcmena antes que él, adoptando la misma forma y aspecto que el
rey y ordenando al Sol que no saliera durante tres días para permanecer una larga noche
de amor junto ella, que creía estar con su esposo. Posteriormente también el verdadero
Anfitrión se acostó con ella. De estas uniones nacieron Heracles, hijo de Zeus e Ificles, hijo

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de Anfitrión. El adivino Tiresias relató lo sucedido a Anfitrión, y este, al enterarse, intentó
quemar viva a Alcmena, pero Zeus lo impidió.
La palabra «anfitrión» ha sido adoptada como sustantivo común cuyo sentido es la persona
que acoge a otra en su casa o a su mesa y de buen grado comparte lo suyo, significado que
toma de la adaptación del mito que hizo Molière en la obra de teatro homónima, en la que
se afirma que el verdadero Anfitrión «es el que nos da de cenar». Además, la palabra
«sosias», que designa a una persona con la que tiene gran parecido otra, deriva también de
este mito por un personaje de la comedia de Plauto basada en él y llamada asimismo
Anfitrión.

12. DIDO FUNDA CARTAGO
Siqueo era un sacerdote del templo de Melkart en Tiro que poseía grandes riquezas y
tesoros escondidos. El rey Pigmalión los codiciaba, y para saber su paradero obligó a su
hermana Elisa a casarse con Siqueo sin revelarle el interés oculto en ese matrimonio. Elisa
no amaba a Siqueo, aunque éste a ella sí. Un tiempo después, Pigmalión le comentó a su
hermana que sería conveniente saber dónde se escondían las riquezas de Siqueo.
Entendiendo que había sido utilizada, Elisa averiguó dónde estaban escondidas pero sin
contar la verdad a su hermano. Los tesoros se habían enterrado en el jardín del templo, y
Elisa le dijo a Pigmalión que se hallaban ocultos debajo del altar. Esa misma noche,
Pigmalión envió unos sicarios a matar a Siqueo. Tras llevarlo a cabo, los esbirros cavaron
inútilmente una fosa bajo el altar. Elisa encontró a su marido asesinado y corrió a
desenterrar el tesoro del jardín. Con él en su poder, huyó de Tiro llevándose a su hermana
Ana y un séquito de doncellas, ayudada por amigos de Siqueo.
Elisa llegó a las costas de África, donde vivían los gétulos, una tribu de libios cuyo rey
era Yarbas. De acuerdo con las costumbres antiguas pidió hospitalidad y un trozo de tierra
para instalarse en ella con su séquito. Jarbas le expuso que le daría tanta tierra como ella
pudiera abarcar con una piel de buey, que era una forma de cumplir en teoría con el deber
sagrado pero en la práctica los estaba expulsando. Elisa, a fin de que la piel abarcara la
máxima tierra posible, la hizo cortar finas tiras y así consiguió circunscribir un extenso
perímetro. La ingeniosa argucia de delimitar una superficie mediante una cuerda formada
por las tiras cortadas de una piel de buey consiguió suficiente tierra para empezar a
construir una ciudad, llamada Cartago (Qart-Hadašh, que en fenicio significaba "Ciudad
Nueva"), sobre un promontorio existente entre el lago de Túnez y la laguna Sebkah er-

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Riana, que desembocaba en mar abierto. Instaurada como soberana de la ciudad, recibió de
los indígenas el nombre de Dido.

13. DIDO ACOGE A ENEAS
Eneas era hijo de Anquises, un príncipe troyano y de Venus, la diosa del amor. Luchó
heroicamente durante la guerra de Troya, pero al caer la ciudad, Eneas huyó cargando
sobre sus hombros a su anciano padre y llevando de la mano a su hijo. Detrás seguía su
esposa Creúsa. En la confusión que reinaba aquella noche aciaga en que Troya es saqueada
e incendiada, Eneas pierde a su esposa. Perdida toda esperanza, se dirigió al monte Ida, y
allí se le unieron cuantos fugitivos habían conseguido escapar de Troya. Eneas debe tomar
el mando de los supervivientes y conducirlos a una nueva patria.
Eneas y sus compañeros construyen una flota. Tras varios desembarcos desafortunados
desembarcan cerca de Cartago, donde halla a los camaradas de sus otros barcos que cree
perdidos; piden hospitalidad a la reina Dido, siendo recibidos con benevolencia. Eneas se
adelanta entonces con su séquito, y se presenta a la soberana. Mientras todos se dirigen
hacia el palacio de Dido, Venus pide a Cupido, dios del Amor, que tome la figura de Ascanio,
hijo de Eneas. En el banquete, mientras acaricia al que toma por hijo del héroe troyano,
Dido siente nacer en su corazón un profundo amor por Eneas.

Eneas relata a Dido sus aventuras. P. N. Guérin; siglo XVIII. Museo del Louvre (París).

Durante el transcurso del banquete, Eneas cuenta a la reina las desgracias de Troya, la
historia de Laocoonte, de Sinon, y la treta del caballo de madera ideado por Ulises; la
matanza de los pobladores y la muerte de Príamo. Evoca la noche en que se le apareció su
madre, Venus, pidiéndole que intentara salvar a su padre, su esposa Creúsa e hijo. Cuenta
cómo escapó entre las llamas, llevando sobre los hombros a su padre Anquises, y sujetando

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con la mano a su hijo, cuán grande fue su dolor al notar la desaparición de su mujer, y cómo
más tarde su espectro se presentaría a Eneas para ordenarle que guiara a sus compañeros
en el éxodo.
Conmovida por tantas aventuras, Dido ofrece espléndida hospitalidad a los troyanos, los
cuales permanecen algún tiempo en Cartago, dichosos de haber encontrado al fin una tierra
tan acogedora. Pero Júpiter había reservado otro destino para Eneas. Por intermedio de
Mercurio le ordena ir hacia Italia y establecerse allí con sus compañeros. Dido ruega
desesperadamente a Eneas que no se vaya, mas el héroe no escucha a la reina.
Eneas obedece y manda preparar todo lo necesario para su partida. Levan anclas, pero
mientras los barcos se alejan, la reina Dido, desesperada, no pudiendo soportar la pérdida
del hombre que ama, se arroja sobre una pira funeraria que ha hecho encender y hunde en
su pecho la espada que había ofrecido a Eneas y que éste olvidó al partir. Ignorando la
muerte de la reina, Eneas sigue su viaje hacia Italia.

14. PROCUSTES
En la mitología griega, Procustes era un bandido y posadero del Ática. Se le consideraba
hijo de Poseidón, y en algunas versiones era un gigante. Procustes tenía su casa en las
colinas, donde ofrecía posada al viajero solitario. Allí lo invitaba a tumbarse en una cama de
hierro donde, mientras el viajero dormía, lo amordazaba y ataba a las cuatro esquinas del
lecho. Si la víctima era alta y su cuerpo era más largo que la cama, procedía a serrar las
partes de su cuerpo que sobresalían: los pies y las manos o la cabeza. Si por el contrario era
de menor longitud de la cama, le descoyuntaba a martillazos hasta estirarla (de aquí viene
su nombre). Según otras versiones, nadie coincidía jamás con el tamaño de la cama porque
Procustes poseía dos, una exageradamente larga y otra exageradamente corta, o bien una
de longitud ajustable.
Procustes continuó con su reinado de terror hasta que se encontró con el héroe Teseo,
quien invirtió el juego retando a Procustes a comprobar si su propio cuerpo encajaba con el
tamaño de la cama. Cuando el posadero se hubo tumbado, Teseo lo amordazó y ató a la
cama y, allí, lo torturó para «ajustarlo» como él hacía a los viajeros, cortándole a hachazos
los pies y, finalmente, la cabeza. Matar a Procustes fue la última aventura de Teseo en su
viaje desde Trecén (su aldea natal del Peloponeso) hasta Atenas.

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HOSPITALIDAD Y TURISMO
Los componentes mitológicos de la cultura mediterránea también se encuentran presentes
en el turismo moderno. La mayoría de las narraciones grecorromanas (desde Homero
hasta Hércules y la historia del Rey Fauno o el caballo de Troya) hacen hincapié en el rol
que ha jugado históricamente la hospitalidad (del latín hospitium) como barrera en la
construcción y aceptación de la otredad. A diferencia de otras estructuras mitológicas como
la germánica y la judía, los pueblos mediterráneos fomentaban la lucha entre padres e hijos
por cuestiones políticas. Enemistados como sus dioses por cuestiones referentes a la
territorialidad, las poleis griegas y las gentes romanas, desde sus orígenes, vieron en la
hospitalidad un lugar fértil para promover el intercambio. En tanto que institución
orientada a intelectualizar la presencia de un extraño, la hospitalidad escondía un doble
peligro. Por un lado, el huésped, por razón de ser extranjero, se encontraba en inferioridad
de condiciones con respecto al "amo del hogar" mientras que, por el otro, incrementaba la
tentación de expoliar al extranjero. Es precisamente el caso del Rey Fauno quien invita a
Hércules a su reino bajo el signo de hospitalidad y celebra un banquete en su honor, pero
cuando el héroe se queda dormido el inescrupuloso rey intenta matarlo. Finalmente
Hércules da muerte a Fauno cuando se da cuenta del engaño. Todo viaje a un destino que se
presenta como desconocido encierra la idea de peligro pero a la vez evoca la necesidad de
protección. Asimismo, todo viajero también por desconocido debe ser requisado,
investigado antes de ser temporalmente aceptado. A lo largo de los años la hospitalidad ha
jugado un rol primordial en el encuentro tanto de turistas como de residentes. De los
romanos también se destaca la creencia mitológica que el desplazamiento es profiláctico
para la salud humana, tema que no solo dio origen al termalismo sino al turismo moderno.
Basta recordar que Thomas Cook no estaba inicialmente interesado en crear una industria
sino en organizar viajes para sacar a los ingleses del alcoholismo.
Conclusión
Los mitos o las estructuras mitologías son producto de las necesidades y las narrativas que
legitiman las instituciones de cada sociedad (nacidas del terror al cosmos, los animales, la
muerte, los espíritus, etc.). Si bien se reconoce su consolidación a mediados del siglo XX, el
turismo moderno en tanto que parte de dichas instituciones, ha sido una derivación de
miles de años de historia y el aporte de cuatro culturas principales: el judaísmo (y su idea
de pecado/perdón/retorno), el mundo nórdico con su noción de movilidad y aventura, el

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CUADERNOS DE MITOLOGÍA Nº 30 LA HOSPITALIDAD Y EL MITO

céltico y su contribución al mercado liberal que hizo posible la evolución del turismo y, por
último, no son menos importantes las contribuciones grecorromanas en cuanto dos
instituciones claves: la hospitalidad como forma de relación entre extraños y el viaje como
forma terapéutica de mejoramiento.
Hasta aquí, se ha elaborado en forma de ensayo teórico las particularidades que tiene la
exégesis como método de análisis y comprensión. No obstante, queda inconclusa la
demostración de su eficiencia en casos prácticos que ayuden a comprender la conexión
entre mito y práctica social. Por motivos de tiempo y espacio, las inferencias derivadas del
presente trabajo deben ser validadas empíricamente. Desafortunadamente, los estudios en
turismo se han servido de diversas técnicas y métodos, sobre todos los clásicos positivistas,
pero han relegado el análisis exegético hasta los bordes epistemológicos de la disciplina. En
ese contexto es por demás importante rescatar no solo el poder que el mito tiene en la vida
cotidiana, sino su aplicación en cuestiones epistemológicas vinculadas al estudio científico
del turismo.
Los datos de este artículo han sido extraídos de Mitología y turismo. La exégesis como
interpretación hermenéutica. Maximiliano E. Korstanje.
Universidad de Palermo. Buenos Aires - Argentina.
http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S185117322011000600002

Cerámica griega: Hércules y Cerbero

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TRATAMIENTO DE LA HOSPITALIDAD EN OBRAS DE LA
LITERATURA GRECORROMANA
Aquí aparecen diversas opiniones de nuestros alumnos de bachillerato, obtenidas de sus
lecturas. Se alude tanto a la hospitalidad como a la falta de la misma, es decir, la hostilidad.
Paradójicamente la misma raíz latina está presente en ambos vocablos.

LA ODISEA DE HOMERO
I. ¿Cómo utilizan la hospitalidad los pretendientes en el palacio de Ulises?
Yo creo que los pretendientes utilizan la hospitalidad por interés, ya que todos ellos
quieren casarse con Penélope. Aprovechan que Penélope está triste mientras espera su
matrimonio, mejor dicho a su marido. Los pretendientes se aprovechan de la economía y la
vivienda de Ulises: bebían lo que quería, presumían de estar allí… Aunque todos querían
casarse con Penélope, desde mi punto de vista se aprovechaban bastante bien.
II. Describe situaciones de hospitalidad.
Telémaco y Mentor llegan a Pilos y son recibidos por Néstor y su hijo. Telémaco y Mentor
son tratados muy bien por ser viajeros y tener tanta valentía. Con ellos se celebra un
banquete en honor a Poseidón para que les diera fuerzas en la continuación del viaje y que
todo les vaya bien.
Otro acto de hospitalidad tiene lugar cuando Néstor le indica a Telémaco que fuera a buscar
al fuerte Menelao que él le ayudaría en todo lo que necesitara.
Otro de los actos es cuando Néstor le deja a Telémaco carros y a sus propios hijos para ir en
busca de lo que quería. Él les dio comida, y les trató lo mejor que pudo.
Méntor (Atenea) trata a Telémaco como si fuera un gran amigo, lo ayuda en todo momento
en la búsqueda de su padre, por otra parte esta Néstor quien al haber sido compañero de
Odiseo en Troya tiene mucha información sobre él, información que se le da ya que se
siente preocupado por la familia de su compañero y quiere que también vuelva Odiseo.
Pisístrato, hijo de Néstor, comenta como para que un huésped recuerde al hombre que le
recibió como un amigo, este le entregara dones y buenas palabras de ánimo para su viaje.
Menelao por su parte, señala como al él le indigna que un huésped lo trate mal o
excesivamente bien al igual que al que insiste al huésped en irse, también antes de irse
Telémaco hace que su mujer prepare un gran banquete para él.

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CUADERNOS DE MITOLOGÍA Nº 30 LA HOSPITALIDAD Y EL MITO

Eolo lo trata como un amigo, le pregunta por sus peripecias y le entrega un cuero de buey
con vientos de los que Zeus le había hecho arbitro que tenían la facultad de quietar o mover
al que quisiera. Pero luego por culpa de sus compañeros que son unos envidiosos,
temiendo que este se llevara mas riquezas que ellos abren la bolsa, formándose una
tempestad y volviéndolos a la isla de Eolo, de donde este los echa brutalmente.

LOS SIETE CONTRA TEBAS DE ESQUILO
Se trata de un caso donde la falta de acuerdo propicia no solo la falta de hospitalidad, sino
el enfrentamiento abierto de los dos hermanos, los hijos de Edipo, que acaban dándose
muerte ante las puertas de Tebas.
Una de las relaciones de hostilidad que se puede observar en la obra es cuando Eteocles,
que se cree mejor de todos por ser el rey, empieza a amenazar a los coros de mujeres
tebanas por difundir miedo entre la ciudad. Amenaza con que si no se callan serán
asesinadas, por lo que crea un malestar dentro de la ciudad. Otra es cuando un mensajero
informa al gobernante de Tebas que la ciudad es asediada por siete capitanes cada uno de
los cuales está situada en una de las siete puertas de la ciudad. Eteocles dispone otros siete
capitanes de Tebas para salvaguardar la ciudad. Los dos hermanos, militantes de bandos
contrarios, se enfrentarán en la séptima puerta dándose muerte mutuamente. Otra de las
relaciones de hostilidad es cuando los magistrados de Tebas decidirán no dar honras
fúnebres al cadáver de Polinices por haber luchado contra su patria y dejar su cadáver a la
intemperie para que sea devorado por las aves. Pero Antígona se pronunciará contra esta
decisión de los magistrados. Todo se basa en muerte y en guerras, y se puede ver en cada
personaje

el deseo de ser ellos

ganadores, y no se ayudan unos a
otros y si lo hacen es para matar,
por tanto no encuentro ninguna
escena de hospitalidad en Siete
contra Tebas.
Fotograma del rodaje del corto
Antígona, con la escena de la
muerte de los dos hermanos.

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LISÍSTRATA DE ARISTÓFANES
En esta obra se suceden los conflictos y los pactos entre unos y otros. Un claro ejemplo de
hospitalidad se da cuando Esparta y Lacedemonia ayudan a establecer la paz en la
Acrópolis de Atenas.
Un claro ejemplo de hostilidad es cuando los embajadores vienen cabreados a solucionar el
problema con las mujeres.

LAS TESMOFORIAS DE ARISTÓFANES
Hospitalidad: Agatón cuando recibe a Eurípides para contarle el plan de las mujeres,
Mnesíloco cuando recibe a Eurípides para contarle el plan de las mujeres, las mujeres con
Clístenes dejándolo pasar a la fiesta de las tesmoforias, y las mujeres con Mnesíloco
disfrazado de mujer cuando van a criticas a Eurípides.
Hostilidad: Agatón cuando se niega al plan de Eurípides y le echa de casa, las mujeres con
Eurípides por criticarlas en sus obras, las mujeres y Clístenes cuando descubren que
Mnesíloco es un hombre, y finalmente cuando los guardias capturan a Mnesíloco por
hacerse pasar por mujer.

PLUTO DE ARISTÓFANES
Podemos ver que a Pluto se le recibe con regalos y con los brazos abiertos, ya que es el dios
de la prosperidad y la riqueza, mientras que a Penía, por ser la diosa de la pobreza es
tratada muy mal y expulsada de esas tierras.
También aparecen el dios Hermes y un sacerdote de Zeus que son tratados con recelo, pero
que, al final, los dejan entrar.

EL BANQUETE DE PLATÓN
Las relaciones que se ven en este banquete son sobre todo de hospitalidad, mezclada a la
vez de las relaciones íntimas que algunos mantienen, predomina y se muestran todos
amenos los unos a los otros, quizás se puede ver hostilidad en Alcibíades quien es un joven
bello que en su juventud mantuvo un medio idilio con Sócrates, pero no acabó bien ya que
este último lo rechaza, cosa que Alcibíades no olvida.

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CUADERNOS DE MITOLOGÍA Nº 30 LA HOSPITALIDAD Y EL MITO

LAS ARGONÁUTICAS DE APOLONIO DE RODAS
Al igual que Homero, Apolonio de Rodas reitera el ritual de la hospitalidad en las
Argonáuticas, en concreto lo recrea tres veces. En ninguna de ellas falta el vino, pero ya
convertido en un lugar común que no puede faltar en una obra épica, como la tempestad, la
bajada a los Infiernos, los catálogos, etc. El primer pasaje resulta interesante puesto que
cuando los argonautas con Jasón a la cabeza llegan a la isla de los doliones, éstos se
muestran amistosos y les ofrecen su hospitalidad.

RELATOS VERÍDICOS DE LUCIANO DE SAMOSATA
Hospitalidad por parte de Esquintaro al recibirlos y llevarlos a su casa para que se
alimentasen y descansase.
Hospitalidad engañosa por parte de las mujeres vid ya que los reciben con cariño. -- Hospitalidad por parte de los cabalgabuitres
Hostilidad por parte de los cabalgahormigas, pues los tomaron prisioneros.

LA ENEIDA DE VIRGILIO
Comenta las relaciones entre extranjeros que se ven en la obra: hostilidad u hospitalidad.
-Una relación de hostilidad es cuando Juno tras la victoria de los troyanos, tras persuadir a
Eolo, arremete a Eneas.
-Una relación de hospitalidad es cuando las olas se enfurecen contra los troyanos y estos
piden ayuda a los dioses, y Neptuno los ayuda arrastrándolos a la isla de Libia.
-Otra relación de hospitalidad es cuando Dido acoge a los troyanos amablemente.
-Otra relación de hostilidad es cuando Juno no deseaba que Eneas continuara con el viaje,
así que ordenó a Iris a destruir los barcos quemándolos, también se observa hospitalidad
cuando reciben ayuda de Júpiter ya que gracias a él consiguen seguir navegando.
-Otra escena de hospitalidad es cuando Eneas habla con Sibila la cual le ayuda a acceder al
infierno y le acompaña.
-También se refleja una escena de hostilidad cuando Juno manda a destruir las
embarcaciones de Eneas, pero una de hospitalidad cuando Venus le pide a Júpiter que no
lo haga.
Las relaciones entre extranjeros son variadas, podemos observar a veces hostilidad y otras
ayuda como por ejemplo cuando Eolo, ordenado por Juno, provoca una tempestad en las
aguas que Eneas navega para perjudicarle a él y a su tripulación, pero a la vez Júpiter

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CUADERNOS DE MITOLOGÍA Nº 30 LA HOSPITALIDAD Y EL MITO

devuelve la calma para ayudarlo. En otra ocasión Juno manda a destruir las embarcaciones
de Eneas pero Venus le pide a Júpiter que no lo haga y lo vuelve a ayudar. También otra
muestra de hospitalidad y simpatía se muestra cuando Eneas llega a Cartago y es recibido
por Dido quien se muestra amable e interesada hacia él y su viaje. En otra ocasión, cuando
el desembarcar en el puerto de Drépano, es recibido por el rey Acestes quien también lo
trata bien y es hospitalario. Este ofrece sacrificios sobre la tumba de su padre, organizando
también juegos y competiciones a fin de honrar al señor. Pero en el momento de volver a su
barco, las mujeres troyanas, cansadas de tan larga navegación y muy cruelmente incendian
los barcos.
Fotograma
corto
Aeneas,

del

Dido

et

basado

en la Eneida de
Virgilio.

ASÍ AMAN LOS DIOSES. CONCHA ROMERO
Relaciones entre extranjeros: hospitalidad u hostilidad
Las relaciones que he podido ver entre extranjeros han sido principalmente el recibimiento
por parte de Venus de Adonis y, posteriormente, de Alma. En ambas ha habido
hospitalidad, ya que cuando Venus recibe a Adonis, prácticamente se le desnuda entera y
cuando Alma, Venus está tan desesperada por encontrar la cura para que su hijo sane que
cuando sabe quién es le da igual que por su culpa la hubieran menospreciado en la tierra.

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CUADERNOS DE MITOLOGÍA Nº 30 LA HOSPITALIDAD Y EL MITO

FINAL
Como conclusión, el conocimiento de lo ajeno, abierto y sin prejuicios, puede llevar a
valorar más y mejor al conjunto de la humanidad, en lo que los antiguos dieron en llama
cosmopolitismo.
Por eso vamos a cerrar nuestro trabajo con esta frase sacada de un escritor grecosirio del s.
II de nuestra era, Luciano de Samosata, sobre una pretendida visión o sueño que tuvo:
Aquí está el texto de Luciano y su traducción:
κἄν που ἀποδημῇς, οὐδ᾿ ἐπὶ τῆς ἀλλοδαπῆς ἀγνὼς καὶ ἀφανὴς ἔσῃ· τοιαῦτα σοι περιθήσω τὰ
γνωρίσματα, ὥστε τῶν ὁρώντων ἕκαστος τὸν πλησίον κινήσας δεει σε τῷ δακτύλῳ "οὖτος
ἐκεῖνος" λέγων.
Περὶ τοῦ ἐνυπνίου ἤτοι βίος Λουκιανοῦ, 11
Y aunque salgas fuera, no serás desconocido o ignorado en tierra extraña. Te daré tales señas
de identidad que cada uno de los que te vea, espabilando al vecino, te señale con el dedo
diciendo ‘¡Es él!’.
El sueño o Vida de Luciano, 11

Imagen del cortometraje Zeus y Ganímedes, basado en el diálogo homónimo del
escritor grecosirio Luciano de Samosata.

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El retorno de Telémaco.
Wächter. 1804.

Héctor se dirige a Paris y a Helena. A.
Tischbein. 1817.

Héctor censura a Paris y
Helena. F. Hendrikxs. 1820.

Zeuxis elige modelo para su Helena entre las mujeres de Cortona. F-. Vincent. 1879.

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