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Cc. N. T. MANUAL |. pt MILITANTE EI libro de ta organizacién para la organizacién. Redactado por la Escuela de Militantes de Catalufia Ediciones de las Oficinas de Propaganda CNT-FAI ‘Tip CA. M—Emp, Col, C. N. T.—Casanova, $5, Barcelona \ BARCELONA, 1937 \ DEDICATORIA A los Comités Regionales C.N.1.-F.A.I. de Cataluia, fundadores de esta nuestra Escuela de Militantes; A los profesores Menéndez Ceballero, Montaner, Pérez Hervés, Menénder Aleyxandre y Luisa Prat, por su contribucién continua y desinteresada en favor de la Escuela; A cuantos ocuparon Ia tribuna de este primer Centro de la Militancia obrera y anarquista de Espaiia; A los alumnos, cuyas intervenciones han contribuido ‘@ mejorar y completar las lecciones de los maestros, y Al militonte anénimo, que lucha y traboja silenciosa y continuamente en favor de la emancipacién humana, dedicamos este “Manual en el primer aniversario de la fundacién de la Escuela de Militantes de Catalufia, CNT. RAL ‘ LA JUNTA DIRECTIVA EL DELEGADO RESPONSABLE Barcelona y octubre de 1997, A GUISA DE PRoLOGO LA MISIGN DEL MILITANTE Definicién: Militante se lama a la persona que milita, que actia, que trabaja y activa en una orga- nizacién, Cuantos militantes, dignos de serlo, reciben el en- cargo de actuar, tienen una doble misién: saber sus obligaciones y ser consecuentes con os principios y la conducta moral de la organizacién a la que se obligan a servir, iLa conducta personal! jEI conocimiento de los deberes propios! He aqui la doctrina y la actuacién a que el individuo debe someterse Para hacernos dignos de la misién que nos com- pete como militantes, se fund6, por necesidad im- Periosa, una Escuela: nuestra Escuela. Era endémico en Espafia el analfabetismo espiri- tual, pero mayor atin la ignorancia de las letras y de las premisas y obligaciones organizadoras, Existié, cierto es —desde 1a Internacional—, en 10 | MANUAL DEL MILITANTE los medios det movimiento obrero y libertario organi- zado, un guién que nos sirvié de mucho para reali- zar con cierto provecho nuestra obra organica y pro- selitista, Se ensefiaron por'los maestros del Sindica- Jismo y del Anarquismo de antafio muchas cosas, pero fueron pocos los que aprendieron algo y menos atin los que rindieron el provecho necesario y exi- gido por las circunstancias a que nos arrastré en todas las épocas el Estado y el Capitalismo. La mejor voluntad no puede suplir al analfabe- tismo en muchas ocasiones. Hombres Ilenos de fe y de entusiasmo, voluntariosos y dispuestos a morir por la causa de los trabajadores, hubieron de fra- casar como consecuencia de su desconocimiento de Jas letras. Otros, en cambio —y no pocos—, capacitados y le- trados, fracasaron igualmente por su abulia, por su pereza mental, por su desgana, por su falta de vo- luntad, por mil defectos mas, en una palabra, ¥ otros muchos, sabios 0 ignorantes engreidos, malograron las mejores posibilidades porque su con- ducta privada y piblica se hallaba en contraposicién con las propias ideas y con la moral de las organi- zaciones, que eran —y son— norte y guia de los in- tereses espirituales a defender. El Militante s6lo puede tener una vida, ptiblica y © privada, y a ella debe atemperar sus actos, su moral y su eonducta, MANUAL DEL MILITANTE " Un Militante politico, religioso 0 autoritario, pue- de hacer lo contrario de lo que predica y no causara por ello dafio alguno a Ia Sociedad, sino todo lo con- trario. Cuanto més desacrediten a la politica, a la auto- ridad o a la religién sus falsos 0 auténticos sacerdo- tes, mejor para la causa que los trabajadores defen- demos. Pero un Militante anarquista u obrero, no es lo mismo, Dafiaré mas Ia causa que defiende, y dara mas armas y argumentos al adversario, en cuanto no ajuste sus actos y su conducta al ideal que debe servir, El Anarquisme, sin ser una religion, ni mucho me- nos un érgano politico en el sentido que nosotros comprendemos la politica, no puede albergar en su seno sino a hombres que tengan madera de apésto- les, martires y héroes. El movimiento obrero y libertario de Espafia, el de més alto valor del mundo entero, debe su in- fluencia, entre las masas irredentas del pais, a sus héroes, a sus apéstoles y a sus mArtires, ; Bella con- ducta la de estos hombres, que han sido, desde hace setenta afios, ejemplo y admiracién de sucesivas generaciones! Por ellos vive, en la entrafia del pueblo, el amor y, la confianza para auestros organismos represen 12 MANUAL DEL MILITANTE tativos: la Confederacién Nacional del Trabajo, continuacién en linea recta de la Federacién Regio- nal Espafiola —la Primera Internacional, y la Fe- deracin Anarquista Ibérica, Dijimos hace algdn tiempo, y lo repetimos hoy, que, “de entre todas las instituciones nacidas al calor de la. Revolucién Ibérica, es la Escuela de Militantes —aunque por desgracia desconocida de muchos trabajadores— la que mejor ha probado ya, en su corta existencia, -el sentido constructive y creador de la C. N. T. y de la F. A. I. No es una escuela de parlanchines —como alguien ha insinuado maliciosamente—, sino una agrupacién de hombres serios, llenos de voluntad por saber y aprerider nues- tros postulados de emancipacién integral y, sobre todo —esta es la finalidad especifica y principal de Ja Esctiela—, por adaptar sus condiciones intelectua- les, morales y combativas a los variadisimos aspec- tos de las organizaciones confederal y especifica. Asi lo han manifestado numerosos hermanos de Europa y América que, en plan de estudio sobre las diversas particularidades de nuestra Revolucién, han visitado este Céntro de la militancia obrera y anar- quista. ea MANUAL DEL MILITANTE 13 Nos enorgullece decir que fos intentos de los ca- maradas ingleses, producidos hace cincuenta afios, como asi los de los compafieros de Francia, en lo que va de siglo, no pudieron lograr el objetivo al- canzado felizmente por nosotros, y ello en el am- biente incierto y de inquietud en que los Comités Regionales C. N. T. - F. A. I. de Catalufia decidie- ron llevar a cabo la noble iativa, Ahi es nada: constituir en tales circunstancias una Escuela de Militantes, formar militantes y adaptar las condi ciones personales de cada uno para su intervencién en las lides de la organizacién. Pero esto se ha lo- grado, ya que, docenas de nuestros alumnos, sirven a la causa comtin desde los puestos de responsabili- dad adonde han sido designados, Escritores, organi- zadores y oradores prueban sus aptitudes alld donde sus servicios son necesarios. Queremos que tan satisfactorios resultados se multipliquen, y para ello nos decidimos a condensar en un breve volumen todo lo que el Militante obre- ro y anarquista debe saber a propésito de su inter- vencién en las lides de la organizacién y de la pro- paganda, eR ae Lee KS 14 MANUAL DEL MILITANTE Cuanto la prictica nos ha ensefiado, y las buenas lecciones que nos dieron los camaradas mis desta- cados de nuestro movimiento, va explicado en este Manvat pet MiLrTanTE. 7 De esta manéra, cuanto son practicas y normas de organizacién confederal y especifica, en sus vatiados aspectos, estarin al alcance de todos los trabajado- res a quienes sus propios organismos designen para ocupar un cargo o cumplir una misin especifica cualquiera, Diremos cémo se organiza un hombre, un grupo de afinidad, una seccién de oficio, un Sindicato, una Federacién, una Asamblea, un Congreso, una Es- cuela, una Colectividad, un Municipio, un boletin, un periédico, una revista. Cualquiera que hojee nuestro Manvat podria sa- ber cual es Ja misién de un organizador, de un se- cretario, de un presidente, de un tesorero o conta- dor, de un bibliotecario, ete, Cémo se forma el conferenciante, el periodista, e] orador. oi De todo ello hablaremos, para poner al alcance de os menos preparados los materiales precisos, a fin de que se conviertan en hombres itiles para cuanto sea propio al desarrollo natural de las facultades de cada cual. Labor al parecer sencilla la que vamos a exponer a la consideracién de nuestros compafieros, sobre MANUAL DEL MILITANTE 15 Pe are todo de los jévenes que deseen crearse una capaci- dad que les permita ser conscientes en la gran tarea que la Sociedad les tiene encomendada para estruc- turar la nueva vida que anhelamos. . Ahora bien; conviene que los hombres encarga- dos de hacer marchar el engranaje de nuestras or- ganizaciones no se limiten a los menesteres “funcio- nales” exclusivamente. Ei mecénico de Ja organizacién —que de alguna manera hemos de titular a nuestros dirigentes y fun- cionarios— ha de ser, ante todo, fuerza motriz espi- ritual de sus funciones; ser funcionario es preciso, pero tanto o mas que esto, hay que ser orientador. La obra que pudiéramos calificar maravillosa, a cuenta de un hombre, el que fuere, seria aquella en que coincidieran en el mismo sujeto las ideas y las realidades. Por eso el Militante obrero y anarquista ha de cttidar, con todo esmero y carifio, de comprender su doble misién espiritual y organizadora. El espiritu es la raz6n, las fuentes intimas del sér consciente. Pero las razones espirituales del sér humano, aun siendo las mas poderosas de la vida, por si mismas no lograrian ser atendidas por la Sociedad y menos por sus fuerzas rectoras y opresivas. Precisa, por tanto, después de aceptar la fatalidad de semejante alegato, que el hombre consciente busque la relacién 16 MANUAL DEL MILITANTE con sus hermanos de iguales condiciones y se asocie con ellos, creando, de tal suerte, esta fuerza sin Ia cual seré imposible el triunfo de nuestras ideas. Uno de los hombres més destacados del Sindica- lismo Libertario en Espaiia, el malogrado Salvador Segui, lo dijo en mis de una ocasién: “La raz6n, por si misma, no triunfaré si no creamos la fuerza que la imponga”. Este axioma, aplicado a la Socie- dad actual, es irrebatible. ; ‘A dilo tienden, pues, nuestras organizaciones con- federal y especifica: a crear Ia fuerza eficiente que nos coloque en condiciones de vencer todos los’ obs- thculos,-todas las trabas, todas las premisas y todas las fuerzas que los enemigos de la Humanidad opo- nen a las ansias redentoras del Pueblo oprimido. No pretendemos elevar los poderes de la fuerza y de fa violencia a la categoria suprema y tinica, pero si diremos que sin Ia violencia de nuestras ges- tas, sin nuestro herofsmo y sin nuestra organizacién, os militares traidores y sus aliados no hubiésen ca- pitulado en las gloriosas jornadas de julio del 1936. Y sin esa misma fuerza ingente de nuestros Sin- dicatos y grupos —fuerza creadora aglutinada por los ideales de mayor altura espiritual—, tampoco hu- bigsemos construido, sobre Tas bases sélidas anhela- das, fa vida social, politica y econdmica que ha cau- sado la admiracién del mundo. MANUAL DEL MILITANTE 7 Después de todo lo expuesto, sélo caben unas pre- misas finales: el Militante debe, primero, ser digno de si mismo; si no puede saberlo todo —el hombre nunca sabra bastante—, debe procurar saber lo mis posible; ¢s obligacién suya adaptar sus facultades y sus condiciones personales, de la manera mds pre- cisa, a las tareas que se le puedan encomendar; ha de ser fuerte y consciente, cordial y humano, igual a los mejores, sin prurito de superioridad sobre los que considere mis humildes; los seres superiores son los que se conducen con mayor sencillez, los que trabajan mas por su redencién propia y la de sus semejantes, los que ajustan su conducta privada y piiblica a las ideas y a la causa que deben defender con el sacrificio de todos sus esfuerzos 0, mejor di- cho, con el esfuerzo de todos Jos sacrificios. Lo més envidiable fuera que cada militante pu- diese alternar en todas las actividades propias de la organizacién; pero puesto que ello es dificil y casi imposible, que cada uno realice aquella que esté mis de acuerdo con sus aficiones y aptitudes, Por ejemplo: Organizador, escritor, orador, con- ferenciante, secretario, maestro, ete. El organizador, sobre todo, es el elemento de més valia y en cual- ib MANUAL DEL MILITANTE I quier puesto, segiin las condiciones requeridas, pue- de realizar la obra mds provechosa. El militante digno, en una palabra, es el todo para el presente 'y el porvenir de Ia causa de la, Huma- nidad, ‘Hagimonos merecedores del aprecio y de a es- timacién del mundo proletario y libertario, Seamos Jo que debemos ser: conscientes, buenos y capaci- tados. ‘Asi lo desea y espera de todos los trabajadores, La Escuela de Militantes de Cataluta CN.T.-F AL Advertencias necesarias Las treinta lecciones explicadas en nuestro curso junio-septiembre de 1937, sobre el tema general “Organizacin y normas sindicales, especificas y confederales”, sirven de base a este trabajo nuestro. Los puntos de vista expuestos por quienes ocupa- ron Ja tribuna de la Escuela de Militantes y de los cuales hacemos mencién mas adelante, para mejor ilustrar a nuestros lectores, han sido recopilados y sintetizados lo mis posible, al objeto de que el pre- sente volumen no resulte demasiado extenso. La redaccién ha sido encargada a nuestro compa- fiero Manuel Buenacasa, delegado responsable, por los Comités superiores, en la direccién de Ia Escuela. Las breves definiciones que el Manvat contiene, no pocas de las sugerencias que se hacen y los co- mentarios que se explican, son también obra per- sonal de dicho camarada, a quien incumbe, por tanto, la responsabilidad consiguiente. * x Los que sepai comprender lo que es y representa un Manvat de Ja naturaleza del que nos ocupa, se 20° MANUAL DEL MILITANTE dardn cuenta de que éste no puede ser muy volu- mindso. ‘A pesar, pues, de las restricciones que el espacio nos impone, abrigamos la ilusién de que nuestro pe- quedo libro serd de utilidad a Jos fines que nos he- mos propuesto al publicarlo. : ‘Ténganse en cuenta también Jos momentos en que 1 libro ha sido confeccionado y editado. Si la necesidad obliga més tarde a rectificar 0 hacer més extensa nuestra labor, tiempo habré para dllo. Atenidos a las circunstancias especiales que vive Espafia actualmente, nos limitamos a explicar, ‘lo mejor que nos es posible, el AB C orginico de nuestras instituciones, Io que consideramos que seré suficiente para ilustrar a quien o a quienes se de- signe para ‘ocupar cargos de responsabilidad en las mismas. * a Ninguno de los Manuales publicados en el mundo hasta hoy, que nosotros sepamos, comprende tan nu- merosos aspectos de la organizacién como este que ofrecemos a nuestros lectores. Por esta sencilla razén —y sin que por ello pe- quemos -de inmodestos— nos perniitimos esperar MANUAL DEL MILITANTE 2 que los trabajadores conscientes de Espafia y de fuera de Espafia sabrin reconocer lo que representa esta noble aportacién de la Escuela de Militantes de Catalufia a la causa del movimiento emancipador del proletariado. Nuestra tnica pretensién es que este ManuaL sea titil a la superacin de los organismos obreros y libertarios, Lo que sera motivo de orgullo y satisfaccién para cuantos, de modo mis 0 menos directo, hemos cola- borado en la humana y necesaria tarea de ensefiar a 4os trabajadores su misién organizadora y especifica. Relacién de las lecciones dadas so- bre el tema general “Organizacion y normas sindicales, especificas y confederales” APERTURA DEL CURSO “La C.N.T, la F. A. I. y sus érganos adheren- tes”, por Manuel Buenacasa. Primera leccién: “La misin de un organizador”, por Jaime Arag6, consejero del Municipio de Bar- celona. ue Segunda leceién: “Cémo se constituye un grupo espectfico o profesional”, por J. Valero, del Comité Regional de Campesinos de la C. N. T. de Catalufia, Tercera leccién: “Cémo se constituye una Seccién de Oficio”, por Jaime Tuneu, del Comité Regional de Campesinos. Cuarta leccién: “Cémo se constituye un Sindicato de Oficios Varios”, por Juan Blasco, secretario ge- neral de la Escuela de Militantes. Quinta leccién: “Cémo se constituye un Sindicato de Ramo”, por J. Papiol, del Sindicato de Sanidad ¢ Higiene. 24 "MANUAL DEL MILITANTE Sexta leccién: “Cémo se constituye un Sindicato ‘de Industria”, por Jestis Campoy, del Comité de las Industrias Quimicas, Séptima leccién: “Cémo. funciona un’ Sindicato ‘de Ramo”, por T. Castellote, del Sindicato de Co- municaciones y Transportes. Ootava leccién: “Qué es un Sindicato de Indus- trias”, por Jacinto Borris, director de “Campo”. | Novena leccién: “La Federacién Local de Sindi- catos”, por Bernardo Pou, director del Boletin de Tnformacién C. N. T. - F./A. 1. Décima leccién: “La Federacién Local 0 Comar- cal de Grupos ‘Anarquistas”, por Nicolis Hernén- ‘dez, alumno de la Escuela de Militantes. ‘Undécima leceiin: “La Organizacién Campesi- na”, por Ramén Porté, secretario de la Federacién Regional de Campesinos de Catalufia, de la C..N. T. Duodécima leccién: “La Federacién de Ramos ¢ Industrias”, por J. Playans, secretario de la Fede- racién Nacional de Ja Industria Fabril, Textil, Ves- tir y Anexos de Espafia. Décima tercera leccién: “Las Federaciones Loca- Jes y Comarcales de la F. ‘A. I.”, por Severino Cam- pos, secretario del Comité de Relaciones Anarquis- tas de Catalufia. Décima cuarta leccién: “Asambleas de Seccién o varias Secciones de Oficios”, por Francisco Miran- ‘da, ex-secretario del Comité Nacional de la C. N. T, MANUAL DEL MILITANTE 25 Décima quinta leccién: “La misién de un Sindi- cato Industrial”, por José Giménez, miembro de Ia Junta de Control Sindical del Consejo de Economia de Catalufia. Décima sexta leccién: “Los Comités Locales, Co- marcales y Regionales”, por Sebastiin Clar8, del Co- mité Regional de Catalufia, de la C. N. T. Décima séptima leccién: “Las Asambleas genera les de un Sindicato de Oficios diversos”, por Anto- nio Martinez, antiguo secrefario de los Ferrovia- rios de Catalufia, Décima octava leccién: “Plenos o Congresos lo- cales 0 Comarcales de Sindicatos”, por Joaquin Cor- és, Delegado en Catalufia del Comité Nacional de BONT. ~ Décima novena leccién: “Cémo se organiza un Pleno o Congreso Regional o Nacional de Sindicatos de Industria”, por Pérez Combina, secretario de la Federaciin del Transporte de Espaiia, Vigésima leccién: “Cémo se organiza un Congre- so Regional de la F. A. 1”, por J. Xena, del Co- mité Regional de la C. N. T. Vigésima primera leccién: “Cémo se organiza un Congreso Regional de Sindicatos”, por Jaime R. Magrifif, comisario de guerra del Ejército del Este. Vigésima segunda leccién : “La constitucién orgi- nica de la C. N. T.”, por José Negre, antiguo se- cretario general del Comité Nacional. Vigésima tercera leceién: “Organizacién de un 26 MANUAL DEL MILITANTE ' Congreso, Nacional ‘Anarquista”, por José Peyraty del FAT Vigésima cuarfa leccién: “Plenos 0 Congresos ie la Federacién Anarquista Internacional”, por Ma- nuel Pérez, de la F. A. I. Vigésima quinta leccién: “La Constitucién orgé- nica de la A. I. T.”, por Agustin Souchy, det Se- cretariado de la “Asociacién Internacional de Tra- bajadores”. ‘Vigésima sexta leccién: “La propaganda oral des- de el punto de vista orginico”, por Mariano R. Véz- quez, secretario general de la C. N. T. Vigésima séptima leccién: “La propaganda escri- ta”, por Alejandro Gilabert, antiguo secretario de la CN. T. en Catalufia, Vigésima octava leccién: “La propaganda en to dos sus érdenes”, pér Germinal Esgleas, redactor de “La Revista Blanca”. Vigésima novena leccién: “2Qué es un Consejo ‘Municipal?”, por Francisco Isgleas, ex-consejero de Defensa de 1a Generalidad de Catalufia. ‘Trigésima leccién: “La C. N. T, la F. A. Ly la Cultura” (cémo se organiza y funciona una Escuela y tn grispo escolar), por Juan Puig Elies, del Conse- jo Central del C.E.N.U. (Escuela Nueva Unificada), Nota.—Atribuimos a cada uno de los confereri- ciantes mencionados los cargos que ostentaban al ocupar nuestra tribuna, por considerarlo de interés. CAPITULO I El hombre organizador SU MISIGN COMO TAL. LA OBRA DE CAP- TACION Y PROSELITISMO. COMO SE GANA AL SUJETO Y 1A LA MASA. PSICOLOGIA DEL ORGANIZADOR La materia prima de la Sociedad es el hombre, ‘un honibre, Muchos hombres forman la colectividad humana. El valor de esa colectividad estard siempre en relacin directa con el valor de todos y cada uno de suis componentes. Huelga, pues, decir que el Hombre, en la acep- cién mas pura de la palabra, lo es todo; por si mis- mo y por su asociacién con los demés. El concepto puro de la individualidad conscien- te s6lo existe en el contenido de la Filosofia anar- quista, Un hombre verdad, ha de ser por fuerza un anarquista y viceversa. Los dems seres humanos, adscritos a filosofias 0 doctrinas antilibertarias, no tendran, generalmente, de hombres, mis que la forma externa 28 MANUAL DEL MILITANTE Interesa, después de lo expuesto, que el anar- quista sea un Militante, esto es, un elemento ac- tivo para Ja organizacién y para la propaganda de las ideas, De otro modo no cumpliria su deber para con los que, anarquistas, simpatizantes o neutros, deben ser captados para el servicio de la causa del Pueblo. El camarada que quiera servir con provecho a la organizacién obrera y libertaria, ha de reunir, entre otras, Jas siguientes condiciones y cualida~ des: En primer término, ha de ser un verdadero autodidacta, un disciplinado por si mismo; debe conocer los problemas que pretende tratar y re- solver; ha de ser puntual para asistir a cuantos lu- gares se fe reclame; debe observar la mejor con- ~ ducta en el trato con sus semejantes, y mis cttanto menos ilustrados sean éstos; debe estudiar y cono- cer los ambientes en que ha de desarrollar y des- enyolver su labor, para lo cuales condicién pre- cisa que nuestro hombre sea un psicélogo. Y, sobre todo, ha de poseer Ia gran virtud de Ia tenacidad, poniendo a su servicio el talento y la voluntad, los frutos del cerebro y Ios nobles sentimientos de] co- razén, i te | MANUAL DEL MILITANTE 29 £1 hombre ms sabio e inteligente, dedicado a las labores de la militancia, vera mermada su obra si ésta no va acompafiada de los sentimientos mas pu- ros y las pasiones mas sanas. Sin la pasiin y el entusiasmo del hombre iniciador, propagandista. u organizador, cuya simpatia atraiga el afecto de sus semejantes, no hay labor de proselitismo posible. El prosélito se logra, tanto por la atraccién senti- mental, como por la del convencimiento de que pueda hacer gala el proselitista. EL HOMBRE Ya hemos encontrado al Hombre —hallazgo di- ficll—, y lo vamos a dedicar al trabajo de nuestra organizacién. 4A qué dedica sus actividades habituales? zEs co- misionista o viajante? zCampesino? ¢ Albaiiil? ¢Em- pleado? ;Marino? Trabaja en una fabrica 0 ta- Mer? Esto no hace el caso. Si es viajante, va de pueblo en pueblo, Visita clientes o posibles clientes. Trobaja el articulo en el café, en el casino, en el despacho. Siempre se habla de politica —sobre to- do en*Espafia—, y contando con que nuestro via- jante sea compajiero..., naturalmente. Si el antagonista es nada més que un judio, no por eso hay que desesperar. No hay que despre- MANUAL DEL MILITANTE carlo; si se logra que se fije en nosotros y que nos guarde respeto, se ha conseguido mucho, No siempre interesa volcarse del todo, ni decir al Primer desconocido que encontremos cudles sén nuestras ideas. Conviene saber antes con quién tra- tamos y en qué disposicién de dnimo esté el sujeto Y, Si es 0 no susceptible de simpatigar, : Hay sujetos a quienes debemos visitar, hasta ha- ciéndonos ¢l encontradizo, numerosas veces. Si se ha logrado interesar a un individuo. en la primera entrevista que haydis tenido con él, si ha- béis visto u observado que tomé interés o simpatia por vosotros o vuestyas ideas, pronto os podréis con- vencer, Volved a él en cuanto podldis, y entonces sa- bréis a. qué ateneros. Muchos idealistas, por no co- nocer bien Ja misién que les compete, como tales y militantes, sufren no pocas decepciones. Un yegeta~ riano que machaca exclusivamente su tema ante pei- sonas enamoradas de la alimentacién camivora; fra- casaré estrepitosamente. ‘Al anarquista puede ocurrirle otro tanto, si sus ‘oyentes no estin preparados para recibir los efluvios del ideal, Por eso interesa entrar o meterse con las personas, iniciando temas segiin el gusto de los oyen- tes, y desviando aquéllos, con’ maneras finas, i nuantes ¢ imperceptibles, hacia el objetivo que per sigdis, | - Li jae Sobre todo hay que procurar —y mis si el sujeto MANUAL DEL MILITANTE 31 ee eee ¢s demasiado susceptible— que éste no se dé cuenta de que pretendéis catequizarle. Creed que, obrando asi, a la corta o a la larga, habréis conquistado un prosélito, El compafiero que explicaba estos miétodos, se emocionaba delante de los resultados obtenidos. Largos afios de labor paciente —individual—, en las épocas duras y dificiles, rindieron sus frutos La siembra fecundaba, lentamente, en un terreno ya abonado; tardaba el surgir del pequefio tallo, Pero surgié al fin, creci6, y Ia cosecha esperada se produjo espléndida y abundante. _2Qué satisfaccién mas grande ha de sentir el sem- brador de ideas cuando, pasado el tiempo, recibe, entre mil comunicaciones amables y optimistas, aque- lla que dice: “Estimado camarada: Te acuerdas de aquellos dias tan dificiles en que nos invitabas ca~ sualmente y nos hablabas, como sin querer, de tus ideas? Pues ya ves: Aquello es una realidad gracias a ti, Los camaradas, que camaradas son ya aquellos que th conocistes, entonces en el pueblo, me ruegan te diga que vengas por aqui, donde ef Comunismo Libertario es un hecho real, dulce y consolador...” iCamarada Militante! Fijate bien en esto que aca- bas de leer y procura sacar de todo ello el provecho que puedas para las ideas que tanto amas. La satisfaccién de que has salido airoso de tus empresas, seré el mejor premio que en tu vida ha- 32 MANUAL DEL MILITANTE bras podido obtener por tu labor, més eficaz cuanto mis sencilla sea. 7 EL ORADOR El orador es el tipo mas brillante y complacido de cuantos sirven a una organizacién, Su trabajo le obliga a Ja exhibicién ante las gentes. Es el elemento en quien més se fijan y a quien més halagan las mul- titudes. En un viejo refrin, que consta en la Retérita de Jartin, se-dice: “El poeta nace, pero el orador se hace”. Permitasenos discrepar de este sencillo pa~ recer. ‘ ‘A nuestro juicio no hay orador posible si no Iteva, en si al poeta, Pudiera aceptarse que “la oratoria es un cuerpo del cual es alma la poesia”. : Una frase parecida —casi igual— habia escrito Andrée Colomer, cuando dijo que: “El Sindicalismo es un cuerpo del cual Ja-Anarguia es el alma”. El alma! Si el orador no tiene clma, nunca sera orador, El artista que interpreta las grandes crea- ciones de los genios, probaré que lo es si pone en la interpretacion el alma. Por bien que ejecute su tra- bajo, si no pone el espfritu en él, no pasaré de ser un mecanico. El orador, por tanto, ha de serlo en el doblé as- MANUAL DEL MILITANTE 33 ee re EEE Se pecto de la creacién espiritual y eh el de la interpre- tacién de sus propias o ajenas concepciones. —iQué bien habla ese hombre!—, dicen a veces los que pasan por eruditos. Pero las personas sencillas, suelen objetar: —Es cierto, pero no hemos comprendido nada—. ¥ esto, porque la comprension de las personas sencillas tic ne bases que el orador no puede ni debe desconocer. Son estas bases las del sentimiento, a través del cual los no eruditos 10 comprenden todo; todo menos la erudicién, generalmente. * ee Hay legién de oradores en ciernes, en nuestras organizaciones, que no serin nunca oradores, por- que desconocen la manera de legar’a serlo. Puesto que muchos, tienen condiciones, aptitudes y coraz6n, vamos a ver si estimulamos en ellos el buen deseo de aprender a orar con eficacia. ‘Hay quienes ejercen la funcién de Ia oratoria sin merecerlo. Se presentan ante el piiblico y, con dos lugares comunes y otros tantos Iatiguillos aprendi- dos sobre la marcha, quedan bien, como vulgarmen- te se dice. Y la cuestién es otra: no basta quedar bien, smo que hay que hacerlo Bien, aunque no se agrade tanto a la masa. El caso es hacerse compren- "der exactamente, MANUAL DEL MILITANTE “Hay cosas —como dijo el buen Hamlet— que no son manjares para el vulgo”. Sinembargo, los man- jares que no son para el vulgo son, por, regla ge- neral, los mejores. 7 ent ¥ estos manjares son los que guardan atesorados muchos camaradas, oradores en potencia que, como decimos antes, no se presentan al piblico, a pésar de, su corazin, de sus aptitudes, de sué condiciones y de su conocitniento de las ideas, porque no se consi- eran aptos, 0 porque tienen vergiienza, © < La Escuela del Militante’justifica su existencia’a este respecto. Consideramos que en cada Centro, . Obrero y Anarquista deberia existir ima Escuela co- mo la nuestra, con un profesor psicolégico al frente. El profesor en cuestién puede ser lo mismo tin hom: bre de letras 0 de ciencia, como un trabajador cual- quiera; el caso es que sea psicélogo. Todos los presidentes de todas las Asambleas de- berfan serlo, con Io que conocerian Ia psicologia de los presididos. 4 : 1¥ eudntos valores serfan descubiertos en las reu- niones de hombres y mujeres! EL PSICOLOGO Estamos en la Escuela, Cada Sindicato o Agrupa- ign debe ser una Escuela, Se discute, no ‘importa de qué. Un camarada pide la palabra. Se expresa con MANUAL DEL MILITANTE 35 mas o menos sencillez, con mas 0 menos elocuencia; dice mejor 0 peor Io que quiere decir; interesa que diga lo que siente, de la mejor manera posible. El Presidente —psicdlogo— comprende los defectos de! orador y, segiin sean éstos, advierte amablemente: “El camarada no se ha, explicado bien; induda- Blemente queria expresarse de tal otra forma, o que- ria decir tal otra cosa, La cuestién no tiene impor- tancia. Puede continuar”, Y asi respectivamente, En la mayoria de los paises de Europa —y esto empieza a ser ya norma en Espafia—, en las grandes Asambleas, donde el orador, confundido con el pi- blico, no logra hacerse ofr, éste viene obliged a subir a Ia tribuna presidencial, cuando quiere inter- venir en los debates. Esta costumbre o sistema tiene una gran ventaja, ¥ es que el individuo que siente ideas y las quiere exponer pierde el temor y, si queda bien en sus in- tervenciones, siente en s{ una gran satisfaccién que, convertida en estimulo, le hace repetir el ensayo tantas veces como puede, practicandose ast en el arte nada facil de la oratoria, La vintud més excelente del orador que de tal se Precie —sobre todo en las Asambleas— ha de ser la de Ia sintesis, El mejor discurso es siempre el més breve y sen- «illo, Los discursos fargos s6lo pueden tolerarse a per- 36 MANUAL DEL MILITANTE. sonas muy aptas y elocuentes; 2 aquellas que nd mo- lestan al piblico por extensas que sean sus perora- clones. : i El orador, que és quien ‘recita el libro hablado, ha de saber muy bien lo que dice;-tiene que decirlo todo de la mejor manera: y'su argumentacién ha de ser lo mis sencilla y amable posible; contando con que esta sencillez es la forma mis bella de la elo- cuertcia. : Ni las poses, ni los amaneramientos son tolerables. El ademin y el gesto han de responder exactamente a las frases ‘que se vierten, ” El orador principiante, y aun los veteranos que no han logrado Ia perfeccién anhelada, deben ser siem- pre breves en sus exposiciones. F En ef mitin pueden reducir sus arengas a quince minutos. Y en la conferencia a treinta y ‘cinco 0 cuarenta. zPara qué mis? Hay quien cree que habla mejor y que satisface mis, porque se expresa més extensamente, {Error crasol Si comprende que el piiblico esté totalmente atento, puede el orador alar- gar més su discurso, si es que esti en vena (1). Pero atencién con un detalle: el piiblico total- ‘mente atento o interesado vivamente con lo que el orador explica, no debe confundirse ‘con el piiblico amable o paciente que, por educacién, no nos obliga a callar muchas veces. MANUAL DEL MILITANTE 37 Conyiene, por tanto, conocer estos extremos y no abusar de la paciencia de nuestros oyentes. Es preferible que se diga del orador que estuvo “breve, que es tanto como decir que no estuvo mal, que no que se diga: “El compatiero estuvo bastante bien, pero se hizo muy pesado” Si alguien ha de poser el don de gentes, en el mis alto grado y significacién de la frase, debe ser el orador. La Escuela de Militantes de Catalufia —que como se dice en el prélogo de este libro, no es una fabrica de parlanchines, pues el orador, especificamente ha- blando, es el tipo que menos Je interesa— ha tenido en cuenta la razén apuntada ms arriba. Cuando examina. de oratoria a uno de sus alum- nos, 0a quien quiera que sea, se fija bien en los atractivos espirituales del sujeto, No tolera discursos que duren mas de ocho a quince minutos; y con tema libre u obligado, el que se presenta a examen, sabe de antemano a qué atenerse, Como ensayo esto es suficiente. Si quiere ser elocuente el examinado, le pedimos sencillez; querer 0 ser no son la misma cosa. La elocuencia se logra tras no pocos esfuerzos y entre- namientos. Hay quien cree que es tan dificil la sencillez como Ia elocuencia. Esto s6lo pueden decirlo los que no 38 ’ MANUAL DEL-MILITANTE saben sér elocuentes ni sencillos. Nosotros opinamos de otra suerte. El orador debe 'presentarse al piblico pensando que éste va a juzgar inexorablemente sui labor, lo que quiere decir que ha de conquistar a tan supre- mo juez. . Logrado esto, tenemos andado mis de la mitad del camino; después de conquistar, convencer. He aqui resuelto el complejo problema encomendado. al hombre publico que es siempre el orador. El orador ha de poser una cultura general y si, a pesar de éllo, no puede dominar numerosos temas, que se limite a desarrollar solamente aquellos sobre Jos que sepa demostrar la mayor competencia. Otra cosa seria hacer el papel del célebre ungiiento blanco, que “para todo sirve y para nada aprovecha.”, Y, por fin, vaya nuestra dltima conseja: El orga nizador y el escritor son ms iitiles que el orador; lo que quiere decir que el que no sea capaz’ de orar bien, ya sabe donde puede colaborar con mayor pro- echo. En la organizacién todos sus miembros pue- den ser titiles, pues para todos hay trabajo abun- dante, variado y miltiple. CAPITULO IL Un grupo de afinidad. Una Seccién de oficio. Un Sindicato de oficios varios. Su constitucién. Delegados, Juntas y Comités En toda organizacién que, para que sea eficiente, ha de formarse desde la base, es decir, de lo simple 2 lo compuesto, el elemento principal es siempre wr Hombre. Nunca nos cansaremos de repetir que un Hombre lo es todo y que, sin este elemento bisico, no es po- sible hacer obra de provecho. Es un camarada, un Hombre, el que lanza siem- pre la idea, la sugestiOn, la iniciativa de algo. El individuo quiere asociarse; Hombre y sociable, siente Ia necesidad de establecer relacién con sus semejantes y formar con ellos una entidad co- lectiva. La Asociacién se forma por afinidad de ideas, el grupo, o para la defensa de intereses; en este caso Seccién de oficio o Sindicato de oficios diversos, 40 MANUAL DEL MILITANTE : El iniciador de toda. colectividad, busca’ en primer término la relacién de equellos que él considera mis susceptibles de aceptar la misién organizadora. El Hombre que lo sea, siempre encontraré —si se lo propone— personas dispuestas a colaborar con él. Hay que partir del punto de vista légico y natural de que todas las personas, por regla, general, desean asociarse con alguien. Asi, por tanto, el iniciador anarquista busca a los simpatizantes de ideal y constituye, con ellos, lo que hemos dado en llamar el Grupo de afinidad. t EL GRUPO O AGRUPACION éMisién del Grupo? Laborar por el triunfo de los ideales, base de su existencia. Para lograr tan elevados fines, pondr4 a contribu- cién constantemente el esfuerzo de todos y cada uno de sus componentes. Se asociard y relacionaré con los demés grupos de la localidad y de la comarca, por el intermedio de la Federacién local 0 comarcal respectiva. El niimero de componentés de un Grupo de afini- dad —que de afinidad ha de procurarse. que sea— no esté limitado por ningiin reglamento orginico. Por regia general, los grupos anarquistas de esta na- turaleza suelen ser poco numerosos, Los conocemos MANUAL DEL MILITANTE 41 de tres, cuatro, cinco, seis y hasta de quince y mas individuos, Cuando rebasan fa cifra de diecinueve personas, se denominan, por lo comiin, Agrupaciones y no Grupos, y, segiin las leyes hoy existentes en Es- pafia, dichas Agrupaciones deben tomar estado legal ¥ Piiblico, lo que no ocurre con los pequefios grupos de personas afines, que existen en todos los paises al margen de las leyes del Estado. El Grupo o Agrupacién suelen ser tinicos en las poblaciones poco importantes. En localidades mis populosas,~ pueden existir numerosos grupos; y, agrupaciones, una por distrito. Ahora bien; ésta es una cuestién sobre la que s6lo exponemos las nor- mas més corrientes. La agrupacién, o grupos de una localidad, se fe- dera con las demés de Ia comarca por el intermedio del Comité Comareal correspondiente. Los grupos o agrupaciones de una gran ciudad, se relacionan entre si, por el canal del Comité local res- pectivo. Un Grupo, que como su mismo nombre indica, es una entidad poco numerosa, no tiene necesidad de muchos delegados ni representantes; “bastan los si- guientes: Un secretario, que hace a las veces el papel de contador-tesorero, y un delegado, que representa al grupo cerca de la Federacién Local 0 Comarcal. ‘Una Agrupacién, por ser ya mayor el ntimero de 42 MANUAL DEL MILITANTE PicsNI ANN eesialAdeeetetneBie bah oat LLSBSESESENEnSS sus componentes, ha de contar, segiin cuantos sean éstos, con una Junta directiva y administrativa, com- puesta de cuantos elementos se necesiten, y ademis con el delegado fijo a la Federacién y, si se cree ne- cesario, un suplente. La Junta de una Agrupacién puede estar integra- da por tres, cinco, siete, nueve o mas miembros, se- gtin su importancia, y los cargos principales son los de secretario-presidente, secretario de actas y del ex- terior —dos secretarios en vez de uno si hacen fal- ta—, contador, tesorero, bibliotecario y los demas vocales. Iniitil explicar que, si la Junta es mas re- ducida, los cargos referidos se condensan en menos personas, Desde luego, tanto los grupos como las agrupacio- nes, deben contar con medios econémicos —aporta- dos exclusivamente por sus componentes—, a fin de poder realizar la necesaria labor de lucha y propa- ganda propias y colaborar a la vez en la obra con- junta de las Federaciones y organismos a los que pertenecen, sin necesidad de ayudas ajenas. La cotizacién es una necesidad y, voluntaria o fija, debe realizarse a los efectos sefialados. La labor encomendada a un secretario, a un teso- rero-contador y a un delegado de Grupo o Agrupa- cién, es sencilla. El secretario o secretario-presidente, de estas en- tidades, es el genuino representante de las riismas, MANUAL DBL, MILITANTE 43 Preside las reuniones, levanta acta de las mismas y se cuida de mantener Jas relaciones con la Federa- cin més proxima, Se sobreentiende que, cuando los secretarios son dos o tres, cada uno de ellos se ad- judica un trabajo diferente; presidir, levantar actas, llevar el registro de asociados, convocarlos, o mante- ner la relacién epistolar con el érgano Federative inmediato. El tesorero-contador, se cuida de recaudar y guar- dar los fondos sociales, Hevando el correspondiente libro-estado de cuentas y aportando a la Federacién Jas cuotas que se estipulen. Como norma general para las cotizaciones a la Federacién, puede estipularse que los grupos envien una suma global por cada uno de ellos, mientras que las agrupaciones deben remitir esas cotizaciones, se- giin el ntimero de asociados que tengan; es decir, un tanto por asociado, igual que los obreros de los Sin- dicatos lo hacen a la C. N. T, De la labor encomen- dada al bibliotecario y otros cargos, hacemos men- cién en otro lugar. UNA SECCION DE OFICIQ La Seccién de Oficio se constituye lo mismo que el Grupo o fa Agrupacién especifica, Sus normas son iguales también. 44 MANUAL DEL MILITANTE ee eee Los trabajadores de una profesién X, a quienes interesa defender sus intereses de clase, por inicia- tiva de un Hombre —siempre es un Hombre el que da el primer impulso, aunque sean muchos los que abrigan el mismo deseo—, van a constituir la Seccién de su gremio respectivo, Se convoca a una Asamblea a todos los trabaja dores del oficio. Una Comision, nombrada al efecto, se cuida de redactar los Estatutos o Reglamento in- terior por que ha de regirse la Seccién, la cual los .aprueba en nueva Asamblea, después'de discutirlos. Hecho esto se pasa al nombramiento de Ja Junta téc- nica que, a ser posible, ha de estar compuesta por los camaradas que mejores condiciones retinan en el orden moral y en el profesional. La misma Asamblea nombra el delegado o delega- dos que-han de formar parte de la Junta principal o Comité tel Sindicato local Industrial o de Ramo, al que la-Seccién se adhiere. Estos delegados tienen la misién de presentar a la Junta o Comité-Sindical todas las iniciativas, sugerencias o proposiciones que crean pertinentes para la mejor defensa de los inte- reses de la Seccién que representan. Tanto en el orden administrativo como en el de la ~ orientacién y la propaganda ideoldgica de las seccio- nes, éstas se atendrén siempre a las directivas y” acuerdos de las Asambleas Generales del Sindicato, Se sobreentiende que Ja autonomfa de una Seccién, MANUAL DEL MILITANTE 45 en ef orden técnico-profesional, es completa, y sélo puede ser restringida en cuanto pudiera causar per- juicio a otras secciones o al interés general de la or- ganizacién sindical. UN SINDICATO DE OFICIOS VARIOS El conjunto de la Organizacién de Trabajadores en las localidades de pequefia importancia, se con- densa en lo que, de tiempos ya lejanos, se denomina- a “Sociedad de Oficios Varios" —hoy Sindi- cato—. El nombre o titulo es lo de menos. Constituidas por oficios, las distintas secciones de una localidad, forman, en comiin, el Sindicato. Hay infinidad de pueblos —los pueblos eminen- temente agrfcolas— donde las varias manifestacio- nes industriales existentes, son reducidisimas por el nfimero de cada una, ¥ tanto, que todas elias reunidas no Megan, en muchos casos, a representar el § por too en relacién con Ia industria principal ‘ostentada por los campesinos. Por eso la denominacién de los Sindicatos de esta clase, suele ser la de “Sindicato de Trabajadores del Campo y Oficios varios”. En este caso, el Sindi- cato local, consta solamente de dos secciones: una la de campesinos y, la otra, de oficios o profesiones 46 MANUAL DEL MILITANTE varias, la cual integran el herrero, el carpintero, el albafil, el mozo de café, el carretero, los funciona- rios municipales, Ios recaderos,. transportistas, el cartero, etc. En resumen: un’ Sindicato como el que nos ocu- Pa, forma su Junta o Comité Central, a base propor- cional numérica de las ‘dos secciones: Oficios Varios y Campesinos; reunidos por separado los dos nticleos referidos, nombran cada uno su Tespectiva Junta técnica y luego, los delegados de una y otra para formar la Junta o Comité Sindical. Si hay duda sobre el niimero de representantes que cada Seceién debe nombrar, no hay més que recurrir a una Asam- blea conjunta de ambas, que es la que decide en til- tima instancia, : Desde luego el presidente, o el secretario general caso de que la significacién presidencial quiera ser suptimida— y el tesorero ¥ contador dél Sindicato, son cargos que deben ser nombrados por la“Asam- blea general de todos los trabajadores. La misma Asamblea debe nombrar et delegado 0 delegados que ‘hayan de representar al Sindicato cerca de’ la Federacin Comareal, Estos delegados, como se indica -ya para\fos “de Seccién, representan al Sindicato en la Federacién Comarcal y es a ésta, a donde llevan las proposicio- nes ¢ iniciativas del mismo, Tienen la misiSn, a la- MANUAL DEL MILITANTE 47 vez, de recoger y comunicar al Sindicato todo aque- Ho que venga de los organismos superiores, por el intermedio del Comité Federal. EL SINDICATO GNICO DE TRABAJADORES Las localidades que pudigramos considerar de ma- yor importancia, pero que no son lo bastante popu- tosas para constituir Sindicatos de Ramos 0 Indus- trias, constituyen el Sindicato Unico de Trabajado- res 0 el Sindicato de Oficios Varios, a base de cuan- tas Secciones existen en la localidad. Cada Seccién nombra su Junta técnica —en Asamblea— y su de- legado 0 delegados a la Junta 0 Comité Sindical. Las Juntas o Comités Sindicales estén asi formados por las delegaciones de cada Seccién, pero el presidente © el secretario general, y el tesorero-contador, han de ser nombrados, como ya se ha dicho antes, en Asamblea conjunta de todas las Secciones y de todos los trabajadores. Las Secciones deben procurar tener en su seno —ellas son la base de la organizacién— a todos los trabajadores del oficio respective. Para ello han de convocar, con la mayor frecuencia, a los obreros, taller por taller, f4brica por fabrica, tajo por tajo, etoétera, y hacer que cada uno de los grupos con- vocados nombre su delegado, 48 MANUAL DEL MILITANTE ae ee eee Todos estos delegados forinan' la miasa principal de la militancia obrera y, en relacién continua y di- recta con los compafieros de trabajo y.con la Seccién general del oficio, si cumplen, su misién como es de- bido, ni que decir tiene que Ia orgaizacin sera completa y total. Las Secciones, por otra parte, deben fetinirse en pleno, siempre que sus necesidades lo reclamen, Lo interesante es practicar de continué la gimna- sia sindical, por medio de reuniones periddicas de todo orden, logréndose de tal suerte aumentar las pricticas organizadoras' de los’ trabajadores: en ge- neral, que es a lo que debe tender toda organizacion que se precie de consciente. CAPITULO III - Los Sindicatos de Ramo o de Indus— tria. Su estructuracion . En el Congreso Regional de los Sindicatos de Ca- talufia celebrado en Barcelona los dias 25 de febrero al 2 de marzo de 1937, se acordé una nueva estruc- turacién de los Sindicatos por Ramos e Industrias, El Congreso que nos ocupa, el mas importante de los celebrados hasta hoy en Espafia, no hizo en este ‘caso sino cumplir el acuerdo tomado, en principio, por el Congreso Nacional de la C. N, T., celebrado en Zaragoza en mayo de 1936. Nos vamos a limitar, para mejor ilustracién de nuestros militantes, a estampar, en estas paginas las caracteristicas Industriales y de Ramo que son pro- pias a la constitucién de cada Sindicato, tal como se ha estipulado para Barcelona. Ahora bien: siendo Barcelona la poblacién indus- trial més importante de Espafia, puede ser conve- niente a otras poblaciones de menor importancia reducir el ntimero de Sindicatos, Entre el Sindicato de produccién industrial, que rinde utilidad econémica y los que pudiéramos titu- ‘ MANUAL DEL MILITANTE lar de Servicios o Atencionés Sociales, que rio rinden Provecho material, sino solamente funciones de asis- tencia cultural, social ¢ higiénica, conviene’ estable- cer la consiguiente diferencia. En ciudades menos importantes que “Barceloiia: Cartagena, Reus, Logrofio, Castellén, Jaén o CAdiz, Pongamos por caso, el niimero de Sindicatos Indus- triales o de Ramo puede restringirse, formando uno solo entre dos 0 tres. Ejemplo: Los Sindicatos de Sanidad, Asistencia Social, Higiene. La Ensefianza y Profesiones Libe- rales, como asimismo los trabajadores de la“Distri- bucién y Administracién, no adscritos a Sindicatos Industriales propios, pueden concentrarse-eni una sola organizacién que podria tener por titulo: “Sin- dicato de Servicios y atenciones sociales”,’ subdivi- diendo éste en tantas Secciones como sean las que lo integren, Esta sugerencia no responde a singiin acuerdo de la organizacién, pero nosotros Ia-publicamos porque puede ser itil y beneficiosa en determinados casos y localidades, Como dice la Ponencia que dictaminé al respecto, a estructuracién sindical propuesta viene solamente a demostrar prcticamente los acoplamientos por 1o * que a Barcelona se refiere. Se trata, pues, simple- mente, de una orientacién que, desde luego, tiene la mayor importancia, MANUAL DEL MILITANTE 51 “Por consecuencia, como dicen los mismos ponen- tes que estudiaron la nueva estructuracién, a base de las industrias agrupadas en cada Sindicato, éstos formaran sus Secciones, que habran de responder a la realidad determinada por sus necesidades 0 por Jas conveniencias del trabajo, y la denominacién de estas Secciones seré igual, o no, a los epigrafes de Jas industrias o ramas de industria, y podrén com- prender mas de un epigrafe, 0 a la inversa, un epi- grafe desenvolverse en més de una Seccién. Y, por tanto, éstas, al formar los nuevos Sindicatos, con- servarén su nombre o lo cambiardn segiin lo estime el propio Sindicato.” Conviene advertir, sin embargo, que en la estruc- turacién propuesta ha de tenderse principalmente a las necesidades de la ordenacién social y eco- némica. : No se trata de aglomerar simplemente, sino de producir, con mayor eficacia, segtin las convénien- cias impuestas por la necesidad, ESTRUCTURACION DE LOS SINDICATOS ; DE INDUSTRIA Los Sindicatos de Industria comienzan en el cul- tivo o extraccién del producto © materia prima, y terminan en la distribucién de esos productos, en las condiciones acordadas. SaannePenaneaeneny Por consecuericia: los trabajadores ‘se agruparin donde les corresponda, segiin la clasificacion estable- cida, incluso los administrativos y técnicos; titulados (arquitectos, ingenieros, ete.) 0 sin. titulo, El Sindicato de Industria podré, comprender ‘to- das las auxiliarés que le sean propias; es decir, ta- eres de reparacién de sus elementos de tiabajo; medios de transporte (en las condiciones que des- pués se expresan) y, en general, los ¢rabajadores de otras industrias o ramos empleados de manera per- manente-en Ja industria afectada. Por ejemplo; un equipo de albafiiles que necesite y emplee diariamen- te, corresponderan a este Sindicato y no al de la Construccién. Los electricistas, en las mismas con- diciones, no corresponderdn al Siderometalirgico, sino al Sindicato al que pertenezca la industria que fijamente les tiene ocupados, y, asi, todos los. demas que tengan este cardcter de permanencia, ° Distribucin.—Los compafieros distribuidores que de una manera especifica y definida trabajen para rina industria determinada, pertenecerin a los Sin- dicatos de la Industria respectiva, quedando para formar parte del Sindicato de la Distribucién los que se dediquen a trabajos diversos procedentes de dis- tintos Sindicatos. Transporte—Cada industria podré tener el suyo propio, : MANUAL DEL MILITANTE 53 L—Sindicato de las Industrias Agricolas, Pesca y Alimentacién ‘Tres industrias bien definidas en cuanto a su orde- namiento interno, pero estrechamente unidas, con referencia a su finalidad, integran este Sindicato, en forma tal, que determinan un todo econémico per- fectamente homogéneo, Raz6n poderosa que hubo de tenerse en cuenta en su estructuracién. La Agri- cultura, la Pesca y la Alimentacién, se complemen tan entre si, Comprenden cada una las Secciones siguientes: Agriculturo,—Trabajos y productos agricolas en general, - Riegos. - Mercado central. - Trabajadores que se dedican al aprovechamiento de basuras. - Ta- Heres que se dedican a la reparacién de maquinaria agricola. ~ Trabajadores que se dedican’a Ja repara- cién y ttillaje, - Ingenieros agrénomos. - Veterina- “ios agropecuarios. Pesca.—Mercado central del pescado, - Pescadores de arrastre. - Pescadores de arté pequetio. - Faqui- nes. - Semanales y vendedoras. - Vendedores. - Transportistas. - Veterinarios que se dedican a Ia inspeccién de pescados. - Flota pesquera. - Mejillo- neros y viveros en general, - Varios. ‘Alimentacién.—Aceites y grasas. - Café. - Azu- careros. - Confiteros y bomboneros. - Reposteros y pasteleros. - Chocolates. - Vinos y licores: - Vaque- 54 MANUAL DEL MILITANTE ros. - Lecheros, ~ Detallistas de leche.’ - -Harina. - Panaderos, - Pan de lujo y Viena. - Fideeros. - Galletas. - Federaciin de Industrias del Matadero. - Volateria, huevos y caza, - Gastronémica, que com- prende: Camareros, cocineros, reposteros de hotel, billares, conserjerfa y cémara, - Servicio doméstico, - Comestibles (cbreros emancipados). - Frutas y ver-. duras (Idem). - Trabajadores de los mercados. - Veterinarios que se dedican a la inspeccién de cares y leche. - Trabajadores que se dedican a comisionis- tas de harina. - Trabajadores que se dedican a comi- sionistas de granos y viajantes de productos alimen- tcios en general y de conservas. ~ Trabajadores de mercados y comestibles, W.—Sindicato de las Industrias Textiles, Vestir y Anexos Comprende: Fabril, - Tejidos—Ramo del agua (trabaja la pieza tejida, el tinte y el acabado; igual- mente, el tefiido del hilo de Ia madeja).- Maquinis- tas y fogoneros. - Contramaestres. - Técnicos -del Ramo del agua. - Técnicos fabri Exportacién e Importacién (Representantes de los Comités Lanero y Sedero). - Ropas usadas, -Varios. : Vestir—Sastreria. - Camiseria. - Modisteria, - Im- permeables. - Sombrereria y gorristeria, -- Corsete- rfa. - Colchoneros. - Ligas y tirantes. - Guanteria. + MANUAL DEL MILITANTE 55, Peleteria. - Flores artificiales, - Zapateros. - Basto- neros. - Marroquineria. - Articulos de viaje. - Guar- nicioneros. - Alpargatas. - Guanteros. - Pelo de co- nejo. - Trabajadores del paraguas. - Esparteros y escoberos. - Limpiabotas. IIl.—Sindicatos de las Industrias del Gas, Agua, Electricidad y Combustibles Secciones que lo integran: Lue y Fuerza.—Agua Gas, - Electricidad, - Contadores. - Trabajadores de cables eléctricos. Combustibles —Petroleos. - Administrativa. - Flo- ta. - Factorias. - Transportes. - Cuidadores de.apa- ratos surtidores. - Lubricantes. - Carbon. - Aglome- sados. - Trabajadores del carbon mineral. IV.—Sindieato de las Industrias Sidero- Metalurgicas : Comprende: Metalurgia.—Mecénicos. - Lampistas. - Electricis- tas, - Trefiladores. - Caldereros en hierro. - Calde- reros en cobre. - Cilindreros. - Joyeros y platero: ‘Arcas y basculas. - Cerrajeros de obras. - Fundido- res. - Afiladores ambulantes. - Modelistas. - Traba- jadores de las casas de venta de maquinaria. MANUAL DEL MILITANTE Automévil.—Teécnicos. - Administrativos, - Cajis= tas, - Planchistas. - Herreros, -. Pintores, - Guarni- cioneros. - Mecanicos. - Varios. Aviacién—Técnicos (Delineantes, Laboratorio), - Administrativos. Madera.- Metalurgia.- Enteladores y guarnicioneros. - Pintores. - Montadores..- Varios, ‘V.—Sindicato de las Industrias Quimicas Lo integran las siguientes secciones: Productos Qutmicos.—Laboratorios y perfumes. - Cotorantes y explosivos. - Celuloide y galalith. - Gra~ sas y jabones. -. Acidos y abonos, - Maquinistas y fogoneros. - Gomas. - Varios. - Los trabajadores de calzado, Vidrio.—Vidrio plano. -. Vidrio hueco, - Lampa- ras. - Bombillas. - Optica. Sopletes. - Vidrio negro. Los trabajadotes modelistas, mecinicos, etc., que tra- bajen exclusivamente para la industria del vidrio. Piel—Curtidores, - Correas y tiratacos. - Pieles de conejo. Vi.—Sindicato de las Industrias do la Constric- cién, Madera y, Decoracién’ = Sécciones que constituyen este Sindicato 1 Construccién.—Aislamientos ¢ impermeabilizacio- nes. - Encofradores y hierro armada. - Mosaistas y MANUAL DEL MILITANTE 57 Rnana ins anmsmiiniat uangeenecmeesirinie ihe eseeeee nee colocadores. - Técnicos de calefaccién. - Albafiiles y peones. - Piedra y marmol. - Piedra artificial. - Em- papeladores. - Empedradores. - Aparejadores. - Es- tucadores. - Calefaccién. - Arquitectos, ~ Ladrille- ros, - Cerimica,,- Canteros. - Pintores. - Yeseros. - ‘Administrativos de fincas urbanas. - Porteros. - Tra~ bajadores de Obras piiblicas, instaladores de ascen- sores y montacargas, lampistas y fontaneros de obras, instaladores de electricidad, engrasadores y conservacién de edificios, talleres de escultura. - Venta de material de construccién, Madera.—Ebanistas. - Silleros. - Barnizadores. - ‘Tapiceros. - Escultores. - Carpinteros. - Mueblis- tas, - Molduras y cuadros, - Cepillos, - Embalajes. - Herramentistas, - Muebles de junco. - Estuchistas.- Toneleros. - Torneros. - Cesteros. - Billares, - Ase- sradores mecénicos. - Sommiers. - Doradores. - Tra- bajadores de almacenes de madera y de explotacién de maderas. ‘Vil.—Sindicato de las Industrias de! Papel y Artes Graficas Secciones que integran este Sindicato: Bolsas y sobres, - Imprenta. - Litografia, - Foto- gratia. - Encuadernacién. - Tubos para hilaturas. - Prenga, - Vendedores de prensa. - Fotograbados. - MANUAL DEL MILITANTE 59 58 MANUAL DBL MILITANTE X.—Sindicato de los Ramos de Comuni- caciones y Transporte Cajas‘de carton. - Papel y carton. --Platos de car- tén, - Publicidad y reparto, - Bolsas de aldfana, - Periodistas. - Almacenes de trapos, Secciones que integran este Sindicato: Comunicaciones——Correas: Técnicos. - Carteros urbanos. - Subalternos y Rurales. - Telégrafos. - Teléfonos. - Cable, - Radio. - Todos los trabajado- res y artistas que se dediquen exclusivamente a la radio-difusiéa. Transportes,—Tranvias, - Autobuses. - Metros. - Choferes, - Lavadores, - Arte rodado, - Cargadores.- Estaciones. - Puerto y similares. - Obras del Puer- to. - Herradores, Transportes maritimos: Néuticos. - Maquinistas- Radiotelegrafistas. - Patrones. - Mecdnicos navales, - Subalternos. - Piquetas. - Guardianes. - Amarrado- res. - Carpinteros de Ribera, - Calafates. Ferrocarriles. ‘Transportes aéreos. Vill_—Sindicato de la Industria del Especticulo Industrias y Ramos que lo componen Artistas ‘cinematograficos..- Industrias cinemato- gréficas, - Operadores y ciclistas. - Maestros’ concer- Variedades. - Circo. - Parques de atrac- Piscinas. - Deportes; - Cines y teatros. - Escetiégrafos, - Apuntadores. - Tramoyistas. - Elec- tricistas. - Avisadores. - Coristas. - Utilleros. - Mié- sicos. ~ Autores. ~ Actores, - Deportes maritimes, - Clubs. IX.—Sindicato de los Ramos de la Distri- bucién y Administracin he XL—Sindicato de Sanidad, Asistencia Social Secciones que corresponden a éste Sindicato: ¢ Higiene Bazares, - Vendedores libres. - Banca y Bolsa..”- Seguros. - Agentes de publicidad. - Varios..-.Em- pleados del Municipio. - Empleados de la Genera- lidad. - Empleados aa Estado, + Jubilados =. Are ! hitrios, S Secciones que lo constituyen: Médicos, - Farmacias y Laboratorios farmacéuti- cosy biolégicos. - Veterinarios. - Odontdlogos. - Comadronas. - Practicantes. - Estudiantes internos 60 MANUAL DEL MILITANTE™ de, Medicina, - Enfermeros auxiliares y-eépeciali dos, - Protésicos dentales. - Ortopedia, y prétesis médico-quirdrgica. - Auxiliares desinfecci6n, - Des- ratizadién y descanizacién morbosa. - Técnicos s: tarios procedentes de otras ramias quimico-biolégi- cas. - Material sanitario (reparacién). = Personal, ad- ministrativo. - Personal y establecimientos de tiidro- terapia, - Herbolarios. - Mayoristas de Farmacia y especialidades farmacéuticas. - Barberos.--. Peliique- os.:- Manicura, - Masajistas. -Lavanderia= Mate- rial electro-médico. - Limpieza y riego. © Pompas fiinebres. - Cementerios. - Recogida dé basuras. ° XIL.—Sindicato de Ia Ensefianza y Profe- siones Liberales 7 Comprende la ensefianza en todos los grados y ma- nifestaciones; tds Ciericias, Letras y Bellas Artes y los titulos facultativos o profesionales’ no encuadra- dos en ningtin Sindicato de Industria, con Jas Seccio- ‘nes siguientes: 7 Profesorado de Primera ensefianza. - Idem de Se gunda ensefianza, - Universitarios. - Educacién mu- sical, - Idiomas, - Educacién fisica. - Labores, ="Be- llas Artes. - Escuela de Artes y Oficios.*+ Ciencias Puras. - Escritores. - Administrativos (Funcionarios MANUAL DEL MILITANTE 61 de Cultura). - Licenciados. - Guarderias. - Residen- cias (Orfelinatos). - Colonias escolares. - Varios. Ahora, lo importante es que todos los militantes se apresten a consolidar en la prictica lo que en teo- sla se ha creado y que todos pongamos de nuestra parte lo necesario para forjar la nueva maquina que nos asegurard la produccién y que, como consecuen- cia, pondré en las manos del obrero organizado el ‘arma ms eficaz que él pueda tener. CAPITULO IV Los érganos relacionadores de los Sindicatos de Ramo e Industria. Las funciones “legales” de los compafie- ros responsables. Las Asambleas De una manera general y sintética, hemos dicho ya cémo se constituyen los grupos, las Secciones de Oficio y los Sindicatos de todas clases. Es cuestién ahora, siguiendo el mismo ritmo de las normas or- ginicas, que van de abajo hacia arriba, explicar lo que pudiéramos titular el A B C del Militante que ha de ocupar un cargo en la organizacién. El érgano relacionador de una entidad colectiva cualquiera, es su Junta 0 Comité, Cada uno de éstos, con arreglo a las normas es- trictas federales orgénicas, tiene una misin pro- pia especifica y exclusiva. La Junta o Comité de una Seccién o de un Sindicato slo deben relacionarse con el organismo inmediato hacia abajo © hacia arriba. La Junta de Seccién se comunica con sus asocia- dos y con el Comité o Junta sindieal; y ésta con las 64 =. - MANUAL DEL MILITANTE Secciones y ‘con la Federacién ‘Local ’o ‘Comarcal y con la Federacién Regional 0 Nacional’ de Ramos o Industrias, si el Sindicato es de tipo industrial ode Ramo. 3 Sindicato de Oficios Varios— el Sindicato de-Ramo © Inidustria se compone de tantas Secciones como caracteristicas industriales de Ramo o de oficia sean afines, para las funciones sindicales y administra- tivas. Cheat La Junta o Comité principal de un Sindicato dé esta naturaleza esta siempre integrada por una dele- gacién representando a cada Seccién adherida, Como para los Sindicatos de Oficios Varios —co- sa de la que ya hemos hecho mencién— los cargos de presidente —o secretario general—, tesorero y contador, seran nombrados en Asamblea general del Sindicato. H 7 Ec 7 La Junta 0 Comité principal de un Sindicato, in- tegrada por tantos miembros como Secciones'lo com- ponen, ademas de los cargos principales, presidente © secretario general, Jesorero y, contador, debe cons- tar de los siguientes: secretario primero, secretario segundo, secretario tercero, bibliotecario, delegado de propaganda, delegado o delegados 2 la Federa- cién Local o a Jas respectivas Regional 0 Nacional de Industria o Ramo y a la Confederacién Regional det Trabajo. No creemos ocioso decit que —al igual que tin MANUAL DEL MILITANT! 65 Segiin la nueva estructuracién que se da a la C.N. T,, todos los Comités Nacionales de Indus- trias y Ramos, han de tener también un delegado Para el Pleno Nacional y los Sindicatos una delega- cién para la Federacién 0 Comité Regional de In- dustrias, y de éstas, uno para la Nacional Los demas miembros de Junta o Comité de un Sindicato no comprendidos en la relacién anterior, son vocales y deben sumar su actividad, como tales, alli donde mis necesarios sean sus servicios, a los secretariados, a la contadurla, a la propaganda, a las bibliotecas, etc,, ete., y todos los componentes de la Junta 0 Comité sin excepcién— deben estar en contacto, continuo con las Secciones que en el mismo Tepresentan, * ee Todos los cargos deben’ ser ejercidos con la ma- Yor escrupulosidad y competencia, a fin de que el _ conjunto de las actividades de cada uno dé siempre los resultados apetecidos por toda la organizacién, Aunque de modo somero, queremos sefialar a cada uno de los camaradas Mamados a intervenir en 1a orientacién y administracién sindical, cud] es la mi- sién que les corresponde. MANUAL DEL MILITANTE EL PRESIDENTE © SECRETARIO GENERAL El presidente o secretario general, es el genuino representante del Sindicato en fodos los casos. Tie- ne derecho incluso —y estas normas fueron siempre corrientes en Ia C. N. T.— a asistir a todas las reuniones de la organizaciém confederal, por si mis- mo 0 acompafiando a las delegaciones. Y esto aun- que no sea convocado. Permitasenos una indicacién. Todos los trabaja- dores de fa C .N. T. tienen derecho —esto es tam- bién norma corriente desde muchos afios— a asistir a las ‘Asambleas de todos los Sindicatos y tomar parte en fos debates cuyos puntos sean de interés general. Desde Wego sin voto los que no sean socios directos, El presidente o secretario general, presidira tas, reuniones de Juntas, Comités y Militantes y, ade- més, 2 base de orientacién, podrd intervenir en las ‘Asambleas de las Secciones. ‘Velaré. por el mas estricto cumplimiento™de los acuerdos de la organizacién. ‘Tendrien su poder el sello del Sindicato y no lo estampard, ni su firma tampoco, en ningiin docu- mento personal, colectivo, ni de orden de cobro 0 pago, sin fijarse antes, muy atentamente, en lo que ha de avalar. MANUAL DEL MILITANTE 67 El vicepresidente, hace las veces del presidente en ausencia de éste. a EL SECRETARIO PRIMERO EI secretario primero Hevaré el archivo epistolar y estadistico del Sindicato con el mayor orden y comunicaré a las Secciones y a los érganos supe~ riores 0 inferiores inmediatos, cuantos acuerdos de~ ban conocer, unos y otros, dimanantes del mismo, Redactard las érdenes del dia y serd el encargado, previo acuerdo con el resto de sus camaradas, de convocar las Asambleas generales y las reuniones de . Comités, Juntas y Militantes. Se encargard igualmente de poner en conocimiento de la autoridad correspondiente la celebracién de aquellas reuniones 0 Asambleas del Sindicato que hayan de tener cardcter piiblico, especificando fecha, local y orden del dia a discutir, Si se trata de un mitin, dar ademfs el nombre de los oradores, y si de una manifestacién ptiblica, el itinerario que haya de recorrer, dénde ha de disolverse y el nombre de aquel 0 aquellos que hayan de hablar al pitblico. * xe Una de las conquistas mas necesarias para el pro- Ietariado seria Ia que le concediese el libre ejerci- 68 MANUAL DEL MILITANTE™ cio de asociarse y reunirse, sin traba alguna, cudndo, cémo y dénde més Ie conviniera. En todos los pafses civilizados del mundo, una en* tidad cualquiera, inscrita en los registros del Esta do, legalmente, tiene el derecho, en los locales pro- pios de la misma y fuera de ellos, a reunirse para los fines que persigue, a exponer su pensamiento, a manifestarse, en una palabra, sin que para-ello ten- ga que pedir permiso a nadie ni comunicarlo a nin- guna autoridad. El militante obrero ha de procurar, por todos los medios, conseguir tan modesta como necesaria rei- vindicacién. Siendo ya mayor de edad, el proletariado debe im- poner al Estado el respeto y la consideracién que merece en todos los aspectos, pero, principalmente, en este al que nos referimos. : EL VICESECRETARIO - Después del breve inciso anterior, vamos a conti- nuar nuestra tarea. = EI vicesecretario, tiene por misién principal levan- tar acta de todas Jas reuniones, tanto de Junta o Comités como de Militantes, ete. y, una’ vez aproba- das, pasarlas en limpio al libro correspondiente. Debe anotar cuanto los reunidos sugieran y los acuerdos que se adopten, con la maxima claridad. MANUAL DEL MILITANTE 69 También ha de recoger y archivar las actas de las Asambleas generales, a cuyos secretarios las deman- dard, para insertarlas, luego de aprobadas, en el libro correspondiente. El trabajo encomendado a este camarada secreta- rio es ingrato, tal vez, y ademas pesado, por Jo cual se requiere de quien ha de ejercerlo una verdadera vocacién y no pocos. conocimientos, pues necesita en grado sumo que sepa-comprender e interpretar en muchos casos, no solamente lo que los camaradas dicen proponen, sino también lo que quieren decir, pues nadie ignora que son miuchos los trabajadores que intervienen en las reuniones y Asambleas, sin saber explicar debidamente sus ideas y pensa- mientos. EL SECRETARIO SEGUNDO Este camarada Hevar4 el libro registro general de todos los socios del Sindicato, sin excepcién, expre~ sando el domicilio y edad de cada uno y nombre y apellidos. La composicién del libro registro debe hacerse segiin la estadistica de asociados de cada Seccidn, 0 sea que cada Seccién del Sindicato librard la lista de sus,inscritos por oficios o especialidades y siguiendo para cada asociado, oficio o especialidad, las normas alfabéticas, En estas condiciones la labor del secre- MANUAL DEL MILITANTE tario aludido se reduce a copiar en el libro general, y siempre por Secciones, como decimos, los nombres y domicilios de los adherentes al Sindicato, Este camarada tiene el encargo también, ciiando el presidente o la Junta lo determinen, de enviar convécatoria a las personas del Sindicato que per- sonalmente fuesen invitadas por el mismo. Ademis levara inventario de los efectos y enseres del Sin- dicato. EL CONTADOR El contador es el encargado de distribuir los se- llos y-material de cotizacién a los diversos contado- res de las Secciones del Sindicato. En la relacién administrativa entre el Sindicato y las Secciones, el contador general es el que recibe de los otros contadores, las sumas recaudadas y los documentos acreditativos de los gastos que por: si hayan realizado aquéllos. Este contador general ha de controlar, con la mayor escruputosidad, los gastos que las Secciones realicen particularmente, no consintiendo los abusos. El material de cotizacién lo recibird del tesorero general y a’ cuenta de dicho material llevaré. los li- bros correspondientes, anotando, por fechas, lo que recibe, lo que entrega y lo que guarda en su poder, MANUAL DEL MILITANTE 7 A la entrega de material a las Secciones se hard ibrar por-éstas, a la vez, los recibos que corres- pondan, los cuales archivard convenientemente para tenerlos a la disposicién o control del tesorero o del Comité. Sean mensuales, como si son semanales, las coti- zaciones individuales a los Sindicatos, el contador exigiré mensualmente a las Secciones Ja liquidacién total de sus cuentas. Si las cotizaciones son semanales, las Secciones deberdn igualmente estar dispuestas, siempre que ello sea necesario, a las necesidades generales det Sindicato, a entregar al contador las cantidades que éste solicite y, desde luego, cuando el tesorero o el Comité ast lo determinen. El contador no puede hacer pagos de ninguna clase ni retener cantidades en su poder. Todo cuan- to ingrese debe ser entregado al dia al tesorero general, del que recibird los comprobantes. Sobre si las Secciones han de disponer de una Caja propia, limitada a sus necesidades particulares e imprescindibles, esto lo determinaré Ia Junta o Comité Central y, en tiltima instancia, la Asamblea general del Sindicato; pero nunca una Asamblea de Seccién puede por si misma tomar acuerdo al res- pecto, Estas indicaciones las hacemos a titulo de orientacién general nada més, reconociendo, por otra parte, que las Asambleas generales de los Sindicatos 72 MANUAL DEL MILITANTE son soberanas para darse una estructura admitiis- trativa general segiin més convenga a los intereses de Ja organizacién. EL TESORERO El tesorero, segiin el mismo nombre indica, es el depositario de los fondos sociales, Esto significa que ha de cuidar por si mismo de todo el efectivo meté- lico de la organizacién. Sin embargo, el tesorero no puede guardar fersonalmente més dinero que el que estrictamente necesite para hacer frente a los gastos del dia, El efectivo material de la organizacidn, debe estar depositade en un Establecimiento de crédito, el que més garantias ofrezca, y a nombre de perso- nas résponsables del Sindicato: el tesorero, el ‘pre- sidente y un miembro més, nombrado en Asamblea, Bl Sindicato establece asi und cuenta’ corriente y cuando haya que realizar pagos de importancia, cuya suma no posea el tesorero, entregaré un cheque al acreedor, Y nada més. Esto es fo mas sencillo y normal. El tesorero —por acuerdo dela Junta es el encargado’ de hacer confeccionar todo el material que el Sindicato y las ‘Secciones necesiten: libros, muebles, estadillos, sellos, etc., etc, entregando di- cho’ material a quien corresponda por el intermedio del contador general. 7 MANUAL DEL MILITANTE 3 EL BIBLIOTECARIO No solamente los organismos superiores y los Sin- dicatos, sino que también las Secciones inclusive, ‘como asimismo las Agrupaciones o Grupos, Atencos y no imponta qué entidades, aun las de menor im- portancia, deben poseer una Biblioteca y su corres- pondiente sala de lectura, En todos los paises avanzados, en el orden cultu- ral, la de bibliotecario es una profesién, cuya im- portancia se demuestra por el hecho de incluirsele entre los que ejercen las de las Letras y Bellas Artes. No podemos exigir a los trabajadores, cuya cultu- ra es tan escasa, que posean los numerosos conoci- mientos requeridos para ejercer cargos directivos en las grandes Bibliotecas, Debemos, sin embargo, desear que el bibliotecario _ nuestro tenga conocimientos, los mas extensos, de cultura general 0 cuando menos, una gran voluntad, y un mayor deseo de estudiar; y, por fin, la aficién necesatia para ejercer tan honroso cargo. Debe poseer el don de la iniciativa y el método preciso para organizar debidamente sw Biblioteca. Los libros deben pertenecer a todos, como el sol y el aire, pero el bibliotecario debe considerar tam- bién como cosa propia la Biblioteca, que ha de cui- dar con el mayor carifio y esmero. 14 MANUAL DBL MILITANTE eee Los libros, segiin el indice de las materias que tra- tan, deben ser colocados en los respectivos estantes, siguiendo un‘orden correlativo y sencillo,’ —- Las obras embrutecedoras del cerebro humano, no pueden ‘figurar en ninguna Biblioteca. ¥ el bibliotecario, claro estd, por la razén poderosa, que acabamos de sefialar, debe saber distinguir entre las obras que hacen el bien y las que producen dafio al espiritu entre las buenas y las aa inutilizando éstas, La mejor Biblioteca no es la mis mutrida, “sino Ja mas selecta. 7 Todas las. obras de una Biblioteca deben ser cui- dadosainente seleccionadas, _ Se trate de libros sobre Historia, Filosofia, Cien- clas, Literatura, Estadistica, Sociologia, etc., ha de Proourar ‘el bibliotecario que dichas obras ‘estén inspiradas en los principios racionales y humanos.- - _Conviene que los libros no corrompan las concien- cias, sino que las iluminen y purifiquen. El bibliotecario debe tener sienipre “sus libros” en el orden de organizaciin més perfecto. Debe ano- tar a quien-entrega un volumen para su lectura y, si el demandante se lleva el libro. a su casa, saber donde vive y limitarle el tiempo:de posesién de ta obra, las Bibliotecas, pues siendo éstas los centros de es- MANUAL DEL MILITANTE 5 tudio, ningin lugar mas apropiado a dicho fin; y de este modo se evitan pérdidas y extravios. En las horas destinadas al estudio en las Biblio- tecas, el encargado de éstas no debe abandonar su puesto un solo momento, pues los ladrones de li- bros, los mas simpéticos por regla general, son nu- merosos, y si no se tuviera cuidado con ellos, acaba- Han por Ievarse a sus casas todo lo que les plu- guiera, Conque el bibliotecario se haga cargo de esias pe- quefias, pero importantes indicaciones, que acabamos de hacer, se pondrd en condiciones de cumplir su metido como corresponde. EL DELEGADO DE PROPAGANDA Este cargo es de suma importancia; toda Ia obra de propaganda de la organizacién pesa sobre dicho camarada responsable. Se sobreentiende, teniendo en cuenta el trabajo que recae sobre el delegado de pro- paganda, que si bien éste es el responsable ante el Sindicato, no puede, por si solo, atender toda la labor. Por esta razén, debe estar asistido de otros camaradas; los que sean necesarios. En el orden de la propaganda y al margen —cuan- do sea menester— de los organismos federativos, los Sindicatos tienen que realizar la labor de divul- gacién y proselitismo que les es propia. 76 MANUAL DEL MILITANTE . El delegado responsable de Ja propaganda en un Sindicato, ha de cuidarse también de recoger y ex- Pandir lo que, en ¢l dominio propagandisticoy venga de‘los organismos superiores. 7 De acuerdo con la Junta o Comité sindieal; ha de tener un margen de confianza y autonomia, para realizar su labor especifica: redactar y conféccionar manifiestos y consignas, que se cuidaré de repartir meticulosamente entre las Secciones del Sindicato, Debe poder convocar y reunir 'a los delegados de taller, fabrica 0 tajo, cuando ello sea necesario a la misién que tiene encomendada, y transmitirles las orientaciones que se crean precisas para la buena marcha de la organizacién, Cada delegado, en’los Iu. gares de trabajo, ha de ser el agente de propaganda, Cuando el Sindicato haya de celebrar un acto pi. blico, puede encargarse de buscar los elementos més aptos para ocupar la tribuna, Debe conocer, como es I6gico, las diversas formas de realizar la propaganda: el mitin, el folleto, el ma- nifiesto, el periddico, la conferencia, la publicacién de orden técnico y profesional, los Srganos de orien- tacién general, las consignas, ete, Ha de cuidar, y esta es la fase més interesante de su labor, de organizar los delegados y los grupos de propaganda en todos los lugares de trabajo, La organizacién de su Oficina ha de ser perfecta yel archivo lo més completo que pueda. MANUAL DEL MILITANTE 7 Teniendo en cuenta todas las indicaciones apun- tadas, no sera dificil a dicho delegado —si es que en ell6 tiene empefio y carifio— de lograr que sw Sindicato sea un modelo de unidad organica y es- piritual, Y si todos los Sindicatos —de igual manera nos referimos a las Agrupaciones especificas— logran los dichos elevados propésitos, ni que decir tiene que los trabajadores ‘en general se considerardn fortale- cidos y aptos, por lo tanto, para cumplir la, elevada misién que como tales y como hombres est4n Ilama- dos a realizar. LOS DELEGADOS FEDERATIVOS La misién de los delegados sindicales cerca de los Srganos federativos, es idéntica a la que realizan los fepresentantes de as Secciones cerca de los Sindi- catos. No estard de més repetir que dichos delegados son propuestos y nombrados por Asambleas generales y que los nombramientos deben recaer en personas de reconocida solvencia y capacidad, pues el delegado de un Sindicato para una Federacion, ha de reunir las mejores condiciones, por tratarse de cargos de mucha confianza y responsabilidad. * x ® 78 MANUAL DEL MILITANTE’ Acabamos de explicar, aunque brevemiente; Ia ma- nera cémo han de conducirse los camaradas qué os- tenten cargos en un Sindicato, : Si no ahondamos en pequefios detalles del funci narismo, es porque hemos considerado que aquellos compafieros que sean designados para ostentar car- gos en la organizacién son, por lo comin, conoce- dores, en principio, de su deber. La buena voluntad, Por otra parte, puede orillar las pequefias dificultades que surjan en el desempefio de una misién cualquie- ra de cardoter organico, (Hemos hablado de la misién de quienes han de ejercer un cargo en ef Sindicato. Dichas funciones se ejercen de igual modo en la Seccién, en el Grupo, en la Federacién y asi respectivamente, por que, con Pequefias variantes, todos los organismos, pequefios Y grandes, tienen idéntica constitucién; luego, su funcionamiento, es también idéntico.) CAPITULO V Practicas legalistas sobre derechos de asociacién y reunién, Reglamen- tos, etc. Leyes de Imprenta. Formu- larios Entre los paises que se laman civilizados, Espafia es, sin duda, el que m&s sufre las imposiciones y tra- bas legalistas. Ya lo insinuamos asi en otro lugar. En cualquier nacién regida por los sistemas demo- ‘erdticos, las organizaciones acogidas a la legalidad del Estado tienen el derecho de reunirse y manifes- tarse sin condicién’ alguna a los efectos contenidos en los Bstatutos de dichas organizaciones. En Espafia también se nos conceden esos dere- chos, pero de manera tan absurda y restringida, que las mismas reuniones estatutarias y reglamentarias de los Sindicatos, Grupos o Partidos politicos, no pueden celebrarse, ni siquiera en los propios domi- cilios sociales, sin el permiso especial y previo de Tas autoridades del Estado. Sobre este punto y modo de resolver el problema, MANUAL DEL MILITANTE hemos ya sefialado en otro capitulo, una breve orien- tacién. En ¢anto hayamos de someternos a.la legalidad, cuyos inconvenientes acabamos, de apuntar, bueno serd que ilustremos a nuestros camaradas sobre al- gunos extremos, para que sepan cumplimentar dicha legalidad. No creemos necesario redactar ni incluir en estas paginas un Reglamento o Estatutos por los que ha de regirse una organizacién, Cualquiera que haya de constituir una Seccién, Grupo, Sindicato 0 Federacién, etc, encontraré el trabajo hecho con sélo pedir ese Reglamento o Es- tatutos a cualquiera de las organizaciones ya consti- tuidas, sin perjuicio de reducirlos 0 ampliarlos, se- giin las conveniencias 0 necesidades de la nueva or- ganizaciéa. . Nos vamos a limitar, pues, a insertar aqui, de la manera mis sencilla y corriente, algunos formularios referentes a reuniones, Asambleas, Congresos, ma- nifestaciones, mitines, etc. y cémo debe ser solicitada sul celebracién, : En las capitales de provincia, las instancias para celebrar ‘actos piiblicos se dirigen a los gobernado- res, y en los pueblos, a los alcaldes, procurando’ pre- sentarlas con tres dias de antelacién; por lo menos, a la fecha en que aquellos actos hayan de tener lugar, MANUAL DEL MILITANTE 8i Si se trata de una manifestacién que haya de re- correr calles o lugares muy transitados, conviene di- rigirse a la autoridad correspondiente sobre itine- rarios y otros detalles, a fin de evitar que los incon- venientes de orden legal, que pudiesen surgir a til: tima hora, malograsen el propésito de los organi- zadores, No hacemos cuestién cerrada sobre el procedi- miento de-solicitar, 0 poner en conocimiento de la autoridad, lo que deseamos. Lo interesante es lograr aquello que nos proponemos. tf i FE Sea ocean MANUAL DEL MILITANTE FORMULA PARA SOLICITAR LA CELEBRA- CION DE UNA ASAMBLEA (En papel de barba y las pélizas correspondientes para todas las instancias) Exemo. Sr. ()s El que suscribe, domiciliado en (2) «+... en el pleno uso de sus derechos civiles 9 poli- ticos, segtin cédula personal que acompafia, ea Que el préximo dia (3) sseeceeees: tendré lugar una Asamblea de (4) para discutir y acordar lo que proceda acer- ca del siguiente orden del dia. ©. sere El acto tendré lugar en (6) ss. Lo que comunico a V. E. a los efectos con- siguientes. Viva V. E. muchos aftos, iebabatdaddevee (7) fa Firma y ribrica (Sello de la entidad que ha de reunirse.) Exemo. Sr, Gobernador Civil de la provincia. (G), Para toda Espafa: Excelencia si es el gobernador, A los des VS OVE a ‘Domicilio del demandante, & Bevin ’stecéns Siadkaio, “Agvopacién, ete (Tela ano ia trois tanion eat, y oi Sino tafe? “Asean qeuersles, Tacpos preguntas “G) Domlelio donde ba de eclcbrarse la Asamblea. QB Pellacén ytecha en que te hace la Geman. Nota; En Catalufia a Gobernacibn, delegados de orden pitblico o alcaldes. MANUAL DEL MILITANTE 83 Se Para las Asambleas de cardcter comarcal, regio- nal y nacional, como igualmente para los Plenos o Congresos, la instancia para comunicar su celebra- cidn se redacta igualmente que la que acabamos de transcribir, pero haciendo constar los dias que van a durar las sesiones y las horas en que han de cele- brarse, como igualmente el local, poblacién, etc. Si la reunién ha de tener lugar en la capital de Ja nacién, y con cardcter nacional, dirigir la instancia a la Direceién general de Seguridad, Es conveniente, para obviar obstdculos, anunciar a la autoridad que corresponda que el Congreso, Pleno, Asamblea, etc., que va a tener lugar, celebra- r4 dos sesiones mAs de las que los organizadores hayan previsto. Es preferible en estos casos pecar por exceso que Por falta. Asi, pues, si las sesiones han de ser diez, anunciamos doce, y de esta manera no hemos de formular nuevas instancias, Que se acaba con nue- ve sesiones? Mejor. Pero tengan en cuenta los camaradas responsa- bles estos detalles, pues tienen més interés del que Parece a primera vista. Como igualmente el no in- 84 MANUAL DEL MILITANTE PARA SOLICITAR LA CELEBRACION . DE UN MITIN (Tener siempre en cuenta a los efectos legales del tratamiento, si la autoridad a quienes nos dirigimos €5 gobernador 0 alealde.) Excmo. St.i El que suscribe, domicitiado en (1) y en el pleno uso de sus derechos civiles y po- Uticos, segiin céduila que acompona, a V. B. expone: Que el prdximo dia (2) sss en (3) os se celebraré un mitin para exponer ante el pueblo las cuestiones siguientes (4) .. “""Tomardn parte en dicho acto (§) veers “Lo que comunico a V. E. a los efectos con- siguientes. Viva VE, muchos aitos, sieeeees (Oo Firma y ribrica (Sello, ete.) Exomo. Sr. Gobernador Civil de la ‘provincia. 2) Domicile del demandante. 21 Fecha y hora del mitin, G) Local dy Que te ao eelcbrarse, estar lo atts aie )Pobiecidh 9 Yecha ch ue se hace ied Excmo. Sr. Gobernador Civil de la provincia. MANUAL DEL MILITANTE 85 INSTANCIA PARA CELEBRAR UNA MANIFESTACION POBLICA Excmo. Sr.: El que suscribe, domiciliado en (1) ss... y en el pleno uso de sus derechos civiles y politicos, segiin cédula personal que acompa- fia, en nombre propio y en el de (2) aV. E, expone: Que el préximo dia (3) . tendré lu- gar una manifestacion publica, para deman- dar la atencién del gobierno sobre los asun- #0s que a continuacién se expresan (4) Dicha manifestacién recorreré el siguiente itinerario (§) .....- 9 se disolverdé en (6) ...-+ Lo que tengo ef honor de comunicar a V. B. a los efectos consiguientes, Viva V. E. muchos aft. +> Firma y rébrica (Sello o sellos de las entidades organiza- doras 0 entidad) Donuiciio. del demandante. Nombre de las entidades convecantes (0 entidad). Feclta y hora en que ls manifestacibn. debe comenzar. Exponer fos raotives de ta manifestacisn, Galles ‘que ha de” recorer por orden correlative, (@) Lugar donde he de disclverse, Localidad y fecha en que #e bace ta demands, 86 MANUAL DEL MILITANTE Si al terminaé la manifestacién deben pronunciar- se discursos, hégase constar en la instancia, inclu- yendo los nombres de los oradores y sus domicilios. Hemos hecho constar que las instancias deben ir acompafiadas de las pélizas correspondientes del Es- tado, Regién 0 Municipio. Estas pélizas son otros tantos impuestos que los trabajadores no debfan sufragar. Ignoramos si la Republica espafiola ha rectificado en su carta constitucional, lo que al respecto conte- nia la Constitucién mondrquica, 1a cual eximia del impuesto del timbre a las organizaciones. de traba- jadores; a las Sociedades Obreras “de resistencia al capital” y a las cooperativas que demostrasen que no operaban con fines comerciales ni de Iucro. De todas las maneras y, a pesar de dicha ley, Jas autoridades de la monarquia —la mayor parte de ellas— nos imponfan de continuo la dicha contribu. cién del timbre. Creemos que no debe pagarse ese impuesto —a menos que la ley diga lo contrario—, sino se nos obliga por la fuerza; consideramos que bastante con- tribuyen a las cargas. sociales quienes, con su es- fuerzo de toda la vida trabajan y producen para ef _ sostenimiento de los zinganos de la colmena social. Hemos emitido simplemente una opinién, ‘sobre la que no creemos del caso insistir, : MANUAL DEL MILITANTE 87 INSTANCIA PARA SOLICITAR LA PUBLICA- CION DE UN PERIODICO O REVISTA, BOLETIN, ETC. Exemo, Sr.: El que suscribe, domiciliado en (1) yen el pleno uso de sus derechos civiles y politicos, segtin cédula personal que acompa- faa V. E., expone: Que ve a proceder a la publicacién de un (2) que tendré por titulo (3)... y seré (4) Aparecerd por primera vex el (5) y periddicamente después (6) .. sin perjuicio de publicar ediciones suplementa- rias cuando el interés piblico lo exija 0 de- mande, Dicha publicacién se editaré en (7) ---...--- y el que suscribe se compromete, como di- rector responsable, cumplir con lo dispuesto sobre las leyes de imprenta, Viva V. E. muchos oitos, + Bs Firma y ribrica “Geilo si7ha lugar) Excmo. Sr. Gobernador Civil de la provincia. (2) Domictio det demandante. () Revista, ‘peribdic, boletis, etc, (G) Titulo"ae fa pubticact GQ] Qeeano ¢ portives Fecha ‘de {2 apariei i, ete. (si diario decir de la_ma- decir el dis o dist de Ia semana o-del mes). ) “Nombres de Ja imprenta, del impresor y domicili. (8) Localidad y fecha de la demands, 86 MANUAL DBL MILITANTE Es ley que antes de salir al péiblico un diario o Publicacién cualquiera, tres 0 cinco ejemplares se- llados, sean remitidos, bien al gobernador, al delega- do de orden piiblico o'al alcalde, segtin que fa publi- cacién vea fa luz en la capital de la provincia o en otra localidad. ‘Uno de dichos ejemplares es devuelto y resellado Por Ja autoridad, lo que significa, que la circulacién del periddico, revista; etc., estd plenamente auto- tizada, F LA CIRCULACION DE MANIFIESTOS, FOLLETOS, HOJAS, CONSIGNAS, ETC. Para tener derecho a distribuir al piblico un ma- nifiesto, folletos, hojas, consignas, alegorias 0 cual- quier otra clase de publicaciones eventuales, es con- dicién, indispensable presetar a Ia autoridad ins- tancia al efecto, y adems los tres o cinco ejempla- res de que se hace mencién més arriba. Al redactar la instancia en cuestién, debe hacerse constar el titulo del impreso a repartir, el nombre del autor, persona o entidad, domicilio, imprenta y nombre y domicilio del impresor. : MANUAL DEL MILITANTE 89 —_ PARA LA FIJACION DE PUBLICACIONES MURALES La ley no determina de manera taxativa y con- creta lo que son reuniones estatutarias para anunciar as cuales no es necesario comunicarlo a la auto- ridad. Consideramos, por tanto, que los Sindicatos obre- ros y sus Secciones, en cuyos Estatutos conste que se reunirén ordinariamente —un dia determinado— no deben. comunicarlo a la autoridad, ni tampoco solicitar autorizacién para fijar los carteles o repar- tir las convocatorias, sean éstas ootavillas 0 mani- fiestos, para el caso. En cambio, para celebrar reuniones extraordina- rias u otras en las que hayan de discutirse cuestio- nes no incluidas en Ios Reglamentos generales de la entidad que haya de reunirse, es condicién precisa comunicarlo por instancia a la autoridad correspon- diente. ¥ si para anunciar la reunién han de wt zarse octavillas, manifiestos o carteles, debe remi- tirse instancia a la autoridad, también acompaiiando os ejemplares que ta ley determina —tres 0 cinco. En fa instancia se hace constar que el firmante, persona o entidad, va a repartir ... o va a fijar ... —sea hoja o cartel—, “y de los cuales acompaiia los ejemplares que la ley determina”... 90 MANUAL DEL MILITANTE eee Es costumbre que cuando se solicita la fijacion de un cartel se consignen en la instancia las primeras y las tiltimas palabras del texto. Ejemplo: ... "a V. E. expone que: Va a fijar un cartel que em- pieza ... (1) ... y termina ... (2)... Para fijar en los sitios piiblicos, carteleras, mu- ros, ete,, un periédico, sea 0 no considerado mural, u otra publicacién gréfica cualquiera, ha de comu- nicarse igualmente a la autoridad’ por instancia y acompafiar los ejemplares correspondientes. Si se trata de distribuir un libro que tenga 200 pé- ginas, como minimo, el autor 6 editor responsable se limita a presentar a la autoridad tres ejemplares 0 cinco. eee Puesto que hemos mencionado varias veces las cifras “tres” y “cinco”, aun a trueque de que se nos tache de més papistas que el Papa, vamos a coneretar: preséntense cinco ejemplares, ) REGLAMENTOS Y ESTATUTOS Si se presentan Estatutos 0 Reglamentos de una entidad cualquiera a la aprobacién de la autoridad, aquéllos tienen que presentarse duplicados y acom- (1) Aqui tas palabras con que empieza. (@ Aqui las palabras con que termina. MANUAL DEL MILITANTE a ae pafiados de instancia, requiriendo, la aprobacién. Aprobados dichos Estatutos o Reglamentos, el soli- citante recibe un ejemplar de los mismos firmado por el gobernador y avalado con el sello del Go- bierno (1), Desde ese momento, la entidad, ya lega- ligada, entra en el disfrute de cuantos derechos le otorgan las leyes. Aun cuando no somos legalistas, queremos acon- sejar a los trabajadores que obliguen en todos los casos y por todos los medios, a los legisladores y encargados de hacer cumplir las leyes, a que seat ellos los primeros que se sometan a su cumplimiento. El derecho a obligar, obliga igualmente. Y aun considerando que, al margen de las leyes naturales, ninguna ley es justa, bueno es consignar que, el cumplimiento de las que los hombres han escrito para someter a otros hombres, obliga por igual 2 todos, y més a los de arriba que a los de abajo. Si la Justicia y el Cédigo se cumpliesen estricta- mente, muchos encargados de hacer cumplir la ley, estarfan en Ia cércel. Recordamos al respecto el siguiente episodio, por cierto repetido muchas veces. Un camarada nuestro, presenté en el Gobierno ci- vil de Barcelona, hace unos afios, instancia solici- tando autorizacién para celebrar un acto piblico. El G) En Catalufia, a la Consejeria del Trabajo. MANUAL DEL MILITANTE documento iba firmado por el demandante y avalado con el sello de la Federacién Bafcélonesa, organi- zadora del acto. : El encargado de estos asuntos en el Gobierno civil, exigié (sic) una péliza de una peseta. ‘Nuestro cama- rada alegé el derecho legal que eximia a la organi- zacién del pago de'dicho impuesto. El caso se con- sulté con el gobernador, el cual decidié la cuestion. del siguiente modo: —Ponga usted ahi esa péliza y Iuego lévenme al Tribunal si quieren—. Y en efecto, se levé el asunto al Juzgado. - El juez condend al gobernador al cumplimiento de Ia ley, pero aquel poncio, si bien no devolvié la Peseta, repitié el delito. ‘Una vez, molesto por nuestra insistencia en hacer- Je cumplir la ley, ademés de exigirnos la consabida Peseta, negé el permiso para celebrar el acto soli- citado, dandonos como explicacién Ia siguiente: ~Ese acto no se celebra porque no me dala gana—., Y¥ ademés metié en la cdrcel al camarada demandante. El capricho, erigido en norma por monterillas, Poncios y caciques, nos proporcioné siempre infi- nidad de contratiempos que, naturalmente, venci- mos burlando las leyes, No nos quedaba otro recurso, Algo, pues, hemos de agradecer a quienes, encar- gados de velar por el cumplimiento de {a ley, se alzaron contra ella, i MANUAL DEL MILITANTE 93 La traicién de los militares, banqueros y clévigos, en julio de 1936, los legalistas cien por cien pul. verizando las leyes, nos depararon la satisfaccién legal de vencerles y de llevar a cabo la Revoluciin que el pueblo anhelaba. El respeto a la legalidad por parte de los de arti- ba, pues los de abajo la hemos cumplido siempre, con exeesiva buena fe, hubiera evitado la tragedia de Espafia, En las leyes de Asociacién, Reunién ¢ Imprenta, constan infinidad de pragmaticas, cuyo cumplimien. fo nos es obligado, Pero son cuestiones de detalle Que deben ser resueltas a medida que se'nos pre- Senten, con arregio al mejor criterio, Por otra parte, nos permitimos aconsejar a todas nuestras organizaciones, camaradas y militantes es. tudiosos, que adquieran y guarden en sus bibliotecas los pequefios voliimenes publicados por los organis. mos oficiales del Estado y por particulares, sobre las leyes de Imprenta, Asociacién y Reunién. Co- mo se comprenderé, no nos es posible incluirlos en cl presente Manvat, en el que nos limitamos a insertar los formularios més corrientes acerca del cumplimiento de las leyes referidas. Y esto basta, a nuestro entender, como base ilustrativa. CAPITULO Vi Asambleas, Plenos y Congresos. Su constitucién. Normas organicas La organizacién, tanto de una Asamblea como de un Pleno 0 Congreso, no es cosa dificil, El militante mds modesto encargado de este menester, puede Perfectamente salir airoso de su empresa por poco interés que en ello ponga, La misi6n de un organizador al respecto, aunque pesada e ingrata muchas veces, puede realizarse con normalidad perfecta. Formular la convocatoria; incluir en ella el orden del dia que se ha de discutie, Previas las consultas del caso; buscar el lugar de la FeuniOn; oficiar a la autoridad correspondiente, en- teréndole sobre el local, fecha y asuntos que se han de poner a discusién; hacer por la prensa, carteles ¥ manifiestos, la propaganda debida para que asistan 2 Ja Asamblea, Pleno o Congreso, que, realizada con @scrupulosidad y persistencia, logra el fin apetecido, Labor anénima, ingrata, como decimos antes, ago. tadora de energias fisicas, los que la llevan a cabo, 96 MANUAL DEL MILITANTE pese a su mayor perfeccién, estén, a pesar de ello, expuestos a las criticas més aceradas por parte de los que no son capaces de tal esfuerzo, Y, sin em- bargo, sin la obra persistente y silenciosa de los ca- maradas organizadores, no habria organizaciones ni Congresos, ni Asambleas, ni Plenos, ni nada en el mundo. Tengan esto en cuenta los parlanchines y los sabi- hondos, Lograda la misién det organizador, pasamos a la que deben cumplir aquellos que sean designados pa- a el encargo de presidir reuniones de todo orden y redactar las actas de las mismas. Primero, como es natural, vamos a explicar los deberes que corresponden a los organizadores, Luego diremos cudles son las obligaciones de pre- sidentes y secretarios y después las de los presididos, siguiendo en nuestra exposicién las normas mis sen- cillas y corrientes. COMO SE ORGANIZA UNA ASAMBLEA La Junta o Comité de una Agrupacién, de un Sindicato 0 de una Seccién.de oficio, por’ si misma © por mandato de un mimero X de afiliados, decide celebrar ima Asamblea. MANUAL DEL MILITANTE 97 Existen numerosas organizaciones en cuyos Esta tutos se determina que, cuando un nimero deter- minado de asociados fo solicite asi, de la Junta o Comité respectivo, éste debe convocar Asamblea ge neral. Si se trata de una Federacién, el Comité Federal viene igualmente obligado a celebrar Asamblea, Ple- no o Congreso, segiin los casos, cuando determinado nfimero de organismos adheridos lo pidan. E igualmente, si nos referimos a organismos Re- Bionales y Nacionales e incluso a la Internacional, Sila AL T. como la F. A. 1. (Federacién Anar- quista Internacional) fuesen requeridas por un nti mero determinado de paises al efecto de celebrar una Conferencia, Asamblea, Pleno 0 Congreso, el Comité Internacional, en buenas normas federalis- tas, esta obligado a redactar la convocatoria y or- ganizar la reunién demandada, Sentadas las anteriores premisas, el Comité, Jun- ta 0 Comisién organizadora, se conducir& de la si- guiente manéra: Primero. — Determinard, previas las consultas Propias del caso: si es un Sindicato el convocante, a las Secciones; si son éstas, a sus militantes, y si es una Federacién, a sus Sindicatos, los motivos objeto de la Asamblea, Segundo, — Confeccionaré el orden del dia de la Asamblea, que hard conocer a todos los interesados, ? 98 MANUAL DEL MILITANTE haciendo constar en Ia convocatoria, lugar y fecha de su celebracién, y Tercero, — Comunicar4 a la autoridad correspon- diente, y en las condiciones ya expuestas en otro lugar, la fecha, “local, orden del dia, etc., de la Asamblea, Si ésta es ordinaria y en los Estatutos de la enti- dad convocante consta, taxativamente, que la Asam- blea debe celebrarse a los fines reglamentarios, en fechas y lugares ya determinados, no es necesario decir nada a la autoridad, a la que hemos de con- siderar Jegalmente enterada de sus obligaciones en este caso concreto. Los asambleistas estén en su lugar; la Junta, Comité 0 Comisién organizadora, por medio de uno de sus representantes, y a Ja hora exactamente anun- ciada (téngase esto bien en cuenta, impénganse de una vez las buenas costumbres), abre fa sesién y ex- pone, en breve sintesis, los motives por los cuales se ha convocado la Asamblea. : Esta, ya soberana, pasa inmediatamente a nombrar su presidente y stis secretarios; uno para Jevantar el acta de Ia reunién y otro para anotar los nombres de los que pidan la: palabra, 2Mye La misién de orientar, dirigir, gobernar si que- ris, y hacer que sea eficaz el desarrollo de los deba- MANUAL DEL MILITANTE 99 tes en una reunién de seres humanos, es tan impor- tante que bien merece que le dediquemos, mis ade- Jante —ahora seguimos nuestro ritmo de trabajo—, unas: cuartillas. DIFERENCIA ENTRE PLENO, CONGRESO YY ASAMBLEA Conviene ante todo establecer la diferencia que existe entre un Congreso y un Pleno. Pocas veces se ha expuesto doctrina acerca de estos dos extre- mos. Nosotros vamos a decir algo al respecto, reco- Biendo parte de lo expresado en el Curso, cuyas lec- ciones estamos sintetizando, por parte de muy inte- ligentes camaradas. EI Pleno de un Sindicato Local es la reunién de delegados de las Secciones del mismo. E] Pleno de un Sindicato Regional es la reunién de delegados de todas las Secciones locales de la Regién que le son afectas. El Pleno de un Sindicato Nacional es Ia reunién de los delegados Regionales de éste, Si se trata del Pleno de una Federacién Nacional de Industria —ya que los Sindicatos Nacionales, se- giin la nueva estructuracién ongénica de nuestra Confederacién Nacional del Trabajo, estan lamados a desaparecer—, su constitucién es idéntica al de aquéllos. 100 MANUAL DEL MILITANTE eee eee ee EI Pleno de una Federacién Local de Sindicatos, es la reunién de delegados —los que sean— de cade Sindicato de la localidad. f B El Pleno de una Federacién Comarcal, es la reunién de delegados de cada Sindicato’o. Federa- cién local de los pueblos de una comarca, El Pleno de'una Confederacién Regional, es la reunién de todos los delegados representando a Co- mités Comarcales. El Pleno de la Confederacién Nacional del Tra- bajo, es la reunién de los representantes. de cada Comité Confederal Regional, y de los Nacionales "de las Federaciones ‘de Industria. Eo Yoel Pleno de la A. I. T. (Asociacién Internacio- nal de Trabajadores), es la reunién de las represen- taciones de todos los paises adheridos, una por Nacién. ee ee Los Plenos de la Federacién Anarquista“Interna- cional, tienen la misma constitucién, salvo pequefios detalles, Eee Al margen de su constitucién organica, a Pleno se diferencia generalmente del Congreso; en .que aquél trata y resuelve, por lo general, -cuestiones tir- gentes y de tramite, en tanto que un Congreso deli- bera y resuelve sobre asuntos de la mayor trascén dencia. ; oe Mientras las decisiones de un Pleno pueden ser amuladas por un Congreso, las que éste adopte son MANUAL DEL MILITANTE 101 e obligatoria aceptacién mientras otro Congreso no decida lo contrario; y esto, naturalmente, porque el Congreso representa la voluntad del bloque total de Ja organizacién desde Ja base, mientras que los Ple- nos sélo representan, generalmente, el espiritu de los Comités, y cuando mas, de la militancia, a pesar de que, en mas de una ocasién, los delegados a un Pleno se hayan preocupado de levar los asuntos, Previamente, al estado Wano de la organizacién Y¥ continuamos sobre el tema. El Congreso local —a nuestro juicio— de un Sindicato, no es otra cosa que su Asamblea general. El Congreso de una Federacién Local de Sindi- catos, es, no ya la reunién de los delegados perma- nentes adjuntos en la misma, sino la de represen- fantes directos, expresamente nombrados por los Sindicatos y con mandato imperativo. Ningtin Sin- dicato debe asistir a un Congreso del que, conocien- do el orden del dia, no Ileve acuerdos concretos so- bre todos los asuntos que hayan de debatirse, El Congreso de un Sindicato Regional de Indus- tria, retine a todas las delegaciones de las Seccio- nes, nombradas expresamente para el caso. Los tée- nicos del Sindicato en cuestién, a juicio nuestro, deben también ser colectivamente convocados al Congreso y, como tales, tener voz’ y voto en la . Asamblea, El Congreso de una Federacién Comarcal de Sin- MANUAL DEL MILITANTE dicatos, debe reunir a todos los representantes de Jos mismos expresamente designados..A: titulo in- formativo pueden también asistir, los Comités de las Federaciones locales de la Comarca. El Congreso de una Confederacién Regional del Trabajo, es la reunién de los representantes de to- dos los, Sindicatos de la Regién, A estos Congresos pueden asistir también con cardcter informative y deliberativo, pero sin voto, los Comités de las Fede- raciones Comarcales y Locales dela Regién y. los Regionales de Ramos e Industrias, fas El Congreso Nacional de la C. NT. retine-a to- dos los Sindicatos del pais. Con voz, pero-sin voto, pueden y deben asistir los representantes de ‘as Fe- deraciones Nacionales de Industria y los Comités Confederales Regionales. Lo que pudiera llamarse Pleno Nacional ampliado de la C.N. T, es el que, ademds de los delegados de cada Confederacién Regional, retina a los de las Federaciones Regionales de Industria. Todos estos elemeittos y ademés los delegaiios de Zona (conglomerado de X comarcas vecinas) y los de las Federaciones Comarcales y Locales de Sin- dicatos, pueden constituir una Asamblea Nacional, reunién cuya categoria podemos calificar de interme- dia entre Pleno y Congreso. + * . ae MANUAL DEL MILITANTE 103, Hemos pronunciado por primera vez en este li- bro, la palabra Zona. Catalufia, geograficamente di- vidida por Zonas; consta de nueve de ellas. Y cada una est4 compuesta por tres, cuatro o cinco comar- cas naturales, Las demés regiones de Espafia, o centros depar- tamentales de otros paises, que se constituyan orgd- nicamente al estilo de la Regién Catalana, podrdn, Por este procedimiento, simplificar y canalizar me- jor sus relaciones federativas, * as El Congreso Intemacional de la A. I. T. 0 de la F. A. I, retine a los representantes de los dife- rentes paises nombrados expresamente por los Ple- nos 0 Congresos Nacionales. Cada pais, segiin nues- tras normas, tiene un voto en el Congreso Inter- nacional, al que pueden y deden asistir también si se trata de Ja A. I. T., los Comités Nacionales Con- federales, y los de las Federaciones de Industria, si son convocados, a titulo puramente informativo, o cuando més, deliberativo. Pero entiéndase bien: la funcién del voto en los Congresos corresponde tinicamente a las delegacio- nes expresamente acreditadas para el caso. El Congreso Internacional de una Federacién de Industria, tiene idéntica composicién que el de la Asociacién Internacional de Trabajadores. A él con- 104 MANUAL DEL MILITANTE curren los delegados nacionales de la Industria de “que se trate: ae Hemos dicho lo que es un Pleno, una Asamblea y un Congreso, Ahora vamos a explicar breveinente como se organizan, convocan y constituyen estos Comicios, ; GOMO SE ORGANIZAN UNA ASAMBLEA, UN PLENO’ Y UN CONGRESO Todos los organismos dé la C. N. T. ya RAL, empezando por el Grupo o la Seccién, y ascendiends Por él Sindicato y la Agrupacién, hasta los érganos superiores Federativos y Confederales —igual que Jas demés agrupaciones humanas—, tienen su é:gano relacionador propio: el Secretariado, A éste com: ete, por-propia iniciativa o a instancias de una'o més entidades adheridas al organismo de que se trate, organizar y convocar el Pleno, Asambles o Congreso. El procedimiento es el mismo sefialado Para las demés reuniones de que ya hicimos men- cién, Cada Secretariado, puesto que sabe exactamen- te en cada caso y segiin las circunstancias del mo- mento, quién o quignes deben ser invitados, procede a remitir a cada cual la convocatoria, el orden def dia, lugar y fecha de ta reunién. a celebrar. Los Plenos pueden ser convocados y organizados con cierta urgencia y en plazos breves, pero las . MANUAL DEL MILITANTE 105 Asambleas Federativas o Congresos requieren una Preparacién més larga. Para Congresos Nacionales © Internacionales, es norma convocarlos, por lo me- nos, con dos o tres meses de anticipacién, Hay que tener en cuenta que las érdenes del dia Sontienen, no solamente las iniciativas del Comité organizador, sino también las de los organismos ad- heridos y que, confeccionadas completamente dichas Grdenes, deben ser sometidas al estudio y delibe. racién de cuantos han de asistir colectivamente, For eso se necesita de un tiempo prudencial que Permita a los asambleistas realizar con provecho su delicada misién, peers El Congreso, Asamblea o Pleno esti ya convo- “cado reglamentariamente y, en el lugar y fecha convenidos, se retine, El representante del Comité organizador abre Ja Sesidn; saluda a los delegados y expone los motivos de la Convocatoria. Acto sefuido propone el nombramiento de una Comisién revisora de Credenciales, Dicha ComisiGn debe estar integrada por delega- ciones euya autenticidad no sea discutible y sumarse # ella un miembro del Comité organizador que co- nozca los timbres de las organizaciones adheridas, a fin de evitar falsificaciones, Revisadas y aprobadas las eredenciales, se pasa a nombrar la Mesa de discusién: un presidente, un se- 106 MANUAL DEL MILITANTE cretario de actas y un secretario de palabras. Si ello es necesario, el Comité habré designado previamente un equipo de taquigrafos y un intérprete, si se trata de una reunién internacional. Realizadas estas labores, el Pieno, Asamblea o Congreso queda definitivamente constituido. Se nombran las ponencias que han de emitir dictamen sobre los diversos puntos contenidos en el orden del dia y, en tanto éstas, que han de trabajar en lugar aparte, dan cima a su labor, la Asamblea empieza a deliberar sobre los demas asuntos no sometidos a las ponencias, a fin de ganar tiempo. UN PRESIDENTE DEBE SER... La misién encomendada a quien haya de presidir una reunién de hombres —llenos de pasiones y de- fectos— es ardua, ingrata y dificil. Sobre todo en los Congresos de trabajadores. . i Qué pocos camaradas son capaces de comprender esto! ;¥ cuén pocos, también, los que aprovechan para presidir, con dignidad, una Asamblea de tal haturaleza ! Conviene remarcar igualmente otra anomalia, muy - frecuente en los medios obreros y libertarios, y es ésta: "Que la mayorla de nosotros somos ingober- nables, en el sentido puro y andrquico de la pala- MANUAL DEL MILITANTE 107 bra”. A vetes habréis de oir frases como las si- guientes: —iQuién ha dicho eso? zEI presidente?. Pues el presidente no sabe lo que se dice. Yo soy igual que él y no acepto tutelas. O se me concede el uso de Ja palabra 0 la tomo por encima de todo. —He pedido la palabra hace dos horas y no se me concede, y esto es una iniquidad. El presidente ha replicado: —Camarada: Antes que ti hay anotados en lista, para hablar, ocho com- Pafieros; de manera que habrés de tener paciencia. ~—Pues no hay derecho, ea; y mi Sindicato se re- tira del Congreso. Surge el incidente; pasa ef tiempo, que se pierde, como es natural, y... Vamos a dar consejos al compafiero presidente; ©, mejor dicho, vamos a opinar sobre lo que un presidente debe ser y hacer. El presidente de una Asamblea ha de ser, ante todo —ya lo hemos dicho anteriormente—, un psi- célogo. Ha de conocer, por tanto, el sujeto a quien pre- side, a todos los sujetos, y saber de lo que éstos son capaces. Conocimos a un hombre de la C.N. T., José Ma- ria Martinez, muerto en Asturias a rafz de la rebe- lién obrera de octubre de 1934, como modelo de presidentes, Tal vez ha sido el tinico camarada de 108 MANUAL DEL MILITANTE. Espafia, que podia ufanarse de haber presidido nada menos que cuatro sesiones de un mismo Congreso, el més borrascoso de todos, celebrado en el Teatro de la Comedia, de Madrid, en diciembre de 1919. Aquel presidente conocia personalmente 0! por.re- ferencias, a casi todos los delegados asistentes al gran Comicio. Inteligente y estudioso, sabia lo que cada uno de los presididos podia dar de si. ¥ obraba en consecuencia. Obrar en consecuencia, para consistla en no dejar pronunciar discursos a quien no fuese capaz de pronunciarlos debida- mente. Un tanto aleccionado también por los con- sejos del Comité organizador del Congreso, y siem- pre de acuerdo con el secretario de palabras, con- cedia éstas a quien él crefa conveniente, burlando al turno de los inscritos. ¥ lo haéta con tal eleganeia, que slo en una ocasién un preterido, en el turno, le interpeld para decirle: —Compafiero presidente: A mi me tocaba hablar antes que a quien termina de hacerlo; y quisiera saber el por qué de esa injus- ticia, José Marfa Martinez, sin inmutarse un dtomo y con amabilidad capaz de dominar al hombre menos razonador, objets: —Compafiero: El camarada que por equivocacién hablé antes de ti, lo hizo muy bien, y ademas creo que interpret exactamente tu propio pensamiento y el de todos, :Lo entiende ast el Con- greso?— Un sf atronador fué la respuesta. MANUAL DEL MILITANTE 109 —Y después de lo ocurrido, zeree ef camarada que debe hablar? —No. (Esta fué la respuesta del inte- resado.) Y esto se explica; si el que hablé primero reflejé su sentir y el del Congreso, qué podria decirse lue- go que no fuese una repeticién? Misién det presidente es evitar repeticiones y re- dundancias, y més si ellas han de ser expuestas en argos parlamentos. Los Congresos —digase lo que se diga— han de ser los laboratorios del trabajo dtil y creador y no actos exhibicionistas ni torneos de retérica. Si un delegado leva inandato expreso de su orga- nizacién, que se cifia al asunto cuando la cuestién se ponga a debate, y nada mis; y breve, porque otra cosa es perder el tiempo. ASAMBLEISTAS DE TIPO “ESPECIAL” Hay unos asambleistas de tipo especial, a los que hay que cortar las alas sin contemplacién de nin- guna especie. Conocemos algunos ejemplares y casos, que per- tenecen al dominio clinico. ;Qué pena dan! EI presidente verdadero y auténtico, debe cono- cerlos también, Queremos relatar dos de esos casos Para poner en evidencia al tipo especial de que ha- blamos, i10 MANUAL DEL MILITANTE Era en un Congreso Nacional de la C. N. T.; cuando el piblico de Ja calle era mas ntimeroso y la expectacin mayor, un delegado, que pretende que la gente se fije en dl, pide extemporéncamente la palabra. (Expectacién). El secretario de palabras anota el nombre del delegado. ‘ A la media hora, cuando nuestro hombre esté ya «a punto, el presidente levanta la sesién por ser de- masiado tarde. EL tipo especial mendiga humildemente tres mi- nutos nada més. El piiblico tiene prisa por irse a comer. EI presidente, con frases de ritual y amables, ad- vierte al tipo: —Quedas para hacer uso de la pala- bra en primer lugar, no por tres minutos, sino por cuarenta, si quieres, para la proxima sesién, que empezar4 mafiana a las siete en punto. Las siete de la mafiana y en invierno, son cosas tristes para los no madrugadores. Nuestro hombre, y lo mismo que él un 70 por 100 de delegados, Ile- garon tarde al Congreso. Pero el presidente, esti en su puesto de honor a la hora en punto. Abre la sesién y concede la palabra al que quedé’para 21 uso de ella en fa sesién anterior. . Et tipo especial se halla ausenté. Los delegados MANUAL DEL MILITANTE uw Sonrien. “El Congreso se divierte”. El presidente hu cumplido su deber, estrictamente, Al tipo no le interesaba hablar ante tan poco pi- blico. * ats En un Congreso de fa Regional de Catalufia, y ya en Ia pentitima sesién, observamos a un individuo que se agitaba inquieto en la platea del teatro, Es un delegado tipo especial, cuyos gestos y movimien- tos seguimos atentamente. Adivinando sus propésitos, ilamamos la atencién de quien esta a nuestro lado, diciéndole: —Fijat: en ese individuo; representa al Sindicato X y esté dispuesto a pedir Ja palabra antes de dos minutos A los dos minutos exactamente, nuestro hombre pide hablar. Sélo hay un orador delante de él y ya en el uso de Ja palabra. El presidente asf lo anuncis. Llamamos de nuevo la atencién de nuestro vecine: ~Estudia bien el caso. Ese tipo abandona la pla- tea, gsabes a dénde va? —A un palco de los pisos altos. Quiere que lo vean, Minutos después, el presidente declata con solem- nidad:, —EI Sindicato X tiene la palabra, Los delegados, piiblico no queda ya apenas, yuel- ven la vista a su alrededor para ver al delegado del 412 MANUAL DEL MILITANTE Sindicato que va a usar de la palabra. ;Vano em- pefio! El tipo se halla en las nubes, desde donde in- tenta remojarnos. E fe —Voy a extenderme en largas consideraciones —empieza diciendo. Los presentes, que estén hartos de oir discursos, largos y cortos, se indignan, El tipo, impavido, arre- ‘mete contra quienes —é] lo cree asi— atentan con- tra su libertad. Claro que el sujeto no debe tener en cuenta lo que supone la libertad de los dems, 5 " En resumen, El tipo vocifera eni el vaclo, porque el presidente y Jos delegados, puestos de acuerdo, deciden marcharse. - Los comentarios, en la calle ya, eran mordaces y convergian en la frase conformista: —Mencs mal qué al tipo le dié por perturbar al finial; si to hace al principio nos fastidia. El presidente dé‘la sesién resumié sus opiniones: con las siguientes palabras: —Si a1 tipo hacé eso al principio, le expuléo de la sala, y si se resiste —ya que no puedo abandonar mi puesto— le hago subir al escenario y le muelo a golpes. ven Este presidente se nos antoja un-poco demasiado enérgico y violento. En casos asi, si el tipo.es de la .: locatidad donde’ el Congreso:se’celebra, no“hay mis MANUAL DEL MILITANTE 3, que avisar répidamente al organismo que representa, diciendo: “"Wuestro delegado os pone en evidencia, Por lo cual el presidente y el Congreso deciden que , envigis otro; provisionalmente le negamos todo de- recho a intervenir en los debates”. Si el tipo es de fuera, también puede imponérsele igual sancién y el deber escueto de que entregue a la mesa, si no lo hubiese hecho ya, y por escrito, los acuerdos de la organizacién que representa, Con esto ya ha cum- plido’sus obligaciones. Sus derechos, se los ha ne- gado € mismo con su conducta, Hemos expuesto muchos de los inconvenientes Que, surgen en el desarrollo de una Asamblea, por considerar que ello ilustra a quien ha de presidirlas, mas que otros consejos que pudiéramos prodigar. EI presidente, aparte de cuanto ya hemos dicho anteriormente, ha de ser parco en sus intervencio- nes y atinado en todas ellas. Si es amable, justo y Tespetuoso, se hard respetar; y esto es mucho para el buen desempefio de sus funciones, © Si quiere tomar parte en los debates, debe aban- donar la presidencia, y aunque ello es oorriente, vale més que no se haga. Es preferible que no acepte la obligacién de presidir, si luego ha de abandonar. Siendo injustas las imposiciones, el presidente no MANUAL DEL MILITANTE puede incurrir en delito de tal naturaleza, por lo que ha de procurar limitarse a orientar Y poner en orden los debates, i LAS PONENCIAS "Cuando los dictimenes de las ponencias llegan a la mesa, el presidente, siguiendo el curso regular del orden del dia, debe invitar a un ponente para que ocupe Ja tribuna y dé lectura al dictamen que corresponda. Los dictimenes, redactados con la mayor claridad -¥ concisién, deben ser leidos en voz alta y despacio, a fin de que sean debidamente comprendidos por la Asamblea. Es de sumo interés que el que lea sea un buen lec tor, Depende de esto, muchas veces, que los dicté- menes_ sean-aprobados mis pronto o més farde, 0 que no Io sean nunca, 7 Leido un dictamen, el presidente debe preguntar, en primer término, si la Asamblea se ha enterado * bien del contenido del mismo. Si se contesta afirma- tivamente, el presidente vuelve a: preguntar si se aprucha el dictamen, Si la contestacién es afirmativa; Por unanimidad y hasta por aclamacién, mientras no se sefialen, ostensiblemente, votos en contra, el dictamen queda aprobado. MANUAL DEL MILITANTE 15 Si, por el contrario, las opiniones estan divididas, se abre debate sobre los acuerdos de la ‘Ponencia, Una observacién necesaria: is corriente que los Gictimenes que se presentan a la aprobacién de una Asamblea, Pleno o Congreso, reflejen, de una ma- nera general, el pensamiento de la mayoria de jos reunidos. El presidente debe comprender esto y atajar rid pidamente a los contradictores e impugnadores, Obli- garles previamente, siguiendo un orden riguroso, a gue digan cual es el punto de discrepancia, 0 si quie- ren combatir la totalidad, En este tltimo caso hay Que abrir debate general, cuidando que los impug- fadores, igual que los defensores de un dictamen, No sean mas de tres y procurando que Ia orientacién del debate, sea evada por la ponencia misma, Los ponentes tienen derecho de preferencia en to- dos Jos debates, Si se discute punto por punto un dictamen, como si se discute su totalidad, terminados los turnos hay. ue pasar a Ja votacién, Las ampliaciones, enmien- das 0 rectificaciones que se quieran hacer a un di famen por quienes no tengan turno en la discusiéa, deben ser enviados por escrito al presidente, el cual las entregard a la ponencia respectiva, La ponencia en cuestién ampliaré o rectificard su informe, segin las sugestiones y acuerdos que se adopten en el curso de los debates y lo redactard MANUAL DEL MILITANTE Se de nuevo, sia ello ha lugar, proponiéndolo en segui- da para'su aprobacién definitiva, Si los dictimenes reflejan’de un modo general <1 pensamiento de los reunidos y el presidente to sabe comprender asf, puede abreviar las discusiones redu- * eigndolas al minimo de titmpo. * Desde Iuego, los turnos no deben exceder de quin- ce © veinte minutos por persona; y las rectificacio- nes de los turnantes, de cinco @ diez minutos. Para dar idea de lo qué un presidente debe'ser y hacer, vamos a poner de manifiesto una compara- cién grifica de la que fuimos testigos: En visperas de. un Congreso, presenciamos la dis- cusién de tn mismo orden del dia, a dos Asambleas de Sindicatos distintos. Una de dichas Asimbleas discutié todos fos-asun- ‘tos en cinco horas (una sola sesién). La otra ‘Asaim- blea se prolongé cuatro dias y discutié veinte horas; con fa particularidad que la primera tomé ‘acuerdos concretos y la segunda los adopts a medias. “ Se echa de ver asi que un presidente supo cun- plir su cometido y el otro no, ‘Téngase, pues, en cuenta lo que acabemos de decir, CAPITULO VII La propaganda en todos sus érde- nes. La propaganda oral. La propa- ganda escrita. Su organizacién. Des- arrollo y.métodos No hay Asamblea en la que no se hable de Iz ‘necesidad de Ia propaganda. Todas las acciones de Ia vida son propaganda. Los mismos actos violentos, no son sino manifes- taciones propagandisticas; tales la propaganda por el hecho. Son numerosos los hombres enamorados de Ja accién violenta, que han revalidado. sus opi- niones con la frase célebre de que “rinde mis efi- cacia un pistoletazo, que cien discursos”. Puede que tengan razén. Pero entendimonos, Ell hecho no es otra cosa que la explosin violenta de una idea, La Evolucién con- densa ideales y aspiraciones, que un dia estallan, produciendo lo que hemos dado en Hamar la Revo- lucién. 118 MANUAL DEL MILITANTE Sin los enciclopedistas de todas las partes y de todos los tiempos, expositores de ideas, doctiinas y métodos, el mundo no hubiese conocido las Revo- luciones, paboap Mas no divaguemos y vayamos al objeto-princi- pal de nuestra tarea, Reconocida la necesidad imperiosa y absoluta de hacer propaganda, hemos de procurar_ organizarla de manera que sus resultados diarios colmen nues- tras aspiraciones al respecto, ‘Vamos, pues, a explicar el tema, Los métodos propagandisticos acusan cada dia mayor variedad, Los comerciantes —y esto para desgracia de los Que deseamos que el comercio desaparezea— nos han ensefiado, acerca deta manera de hacer la pro- paganda, muchas y muy interesantes cosas, ; Hemos, pues, de procurar no solamente imitarlos, sino superarios. El organismo que mejor sepa organizar y desarro- lar su propaganda, serd el que mayores éxitos Ile- gard a obtener, No es necesario que refiramos miles de casos de individuos 0 entidades, a veces insignificantes, que supieron armar un ruido de mil demonios, con’ lo que lograron lamar Ia atencién de las gentes, Claro ue nosotros no tenemos por qué armar ruido para darnos a conocer, Pero sf que hemos de centrar y MANUAL DEL MILITANTE 19 llevar a término nuestra obra de propaganda de ma- nera que rinda el provecho necesario y exigido, La propaganda se realiza de muchas maneras, y todas estas maneras deben supeditarse al “control” del érgano principal. El 6rgano principal es una oficina montada “ad hoe”, Los comerciantes, individual y colectivamente, los banqueros, los truts, los Gobiemos y toda clase de empresas, como asimismo los politicos, han contado, desde tiempo inmemorial, con una Oficina de Pro- paganda para sus fines propios. :Qué de particular tiene que las organizaciones de trabajadores cuenten con ese organismo de difusién tan necesario? La propaganda, como insinuamos antes, abarca miiltiples modalidades, La conferencia, el mitin, Ia charla, las excursiones y manifestaciones, el teatro, el cine, la radio, los anuncios gréficos y Iuminosos en los lugares ptiblicos, calles, plazas y vehiculos de todas clases; el periddico, Ia revista, el panfleto, Ia octavilla, el libro, el manifiesto, el cartel, los bole- tines, las consignas, etc. Tal variedad de manifes- taoiones y medios de difusién del pensamiento hu- mano, deben ser administrados de manera absoluta por el Srgano pertinente: Ia Oficina, 120 MANUAL DEL MILITANTE. UNA OFICINA DE PROPAGANDA CON. T-FOA. 1 Todos los organismos obreros y libertarios, sin excepcién y seguin sus necesidades, deben contar con una Oficina para ditigir, orientar y llevar a cabo st. propaganda propia, en todos Jos érdenes po- sibles. Una advertencia: En el orden general de la orien- tacién propagandistica, las Oficinas locales deben atenerse a las directrices marcadas por los érganos superiores. Preoisa que Ja propaganda esté siempre canalizada, por unos y por otros, sean cuales fueren los métodos de difusién a emplear, siguiendo las orientaciones generales de la oficina principal, en Espafia Ios Comités Nacionales de la C. N. T. y Ya F. A. I. Recogidas directamente dichas orienta- ciones por los organismos regionales, las comarcas y las localidades deben cumplimentar rigurosamen- ' te aquellas directrices. Las discrepancias en orden a la docirina 0 a fos hechos son muy respetables, pero no deben manifestarse sin la aquiescencia de los or- ganismos més responsables, Enemigos del centralis- mo, entendemos que tampoco las iniisciplinas son aceptables, en cuanto causen o puedan causar dafio a los intereses generales de nuestro movimiento, ‘Las autonomfas de las secciones locales y regionales MANUAL DEL MILITANTE 120 pueden ser respetadas en cuanto a diferencias inter- pretativas sobre las opiniones de la Central, pero no pueden ser combatidas directrices que, impuestas por la necesidad o circunstancias especiales, dima- nen del organismo mis responsable: el Comité Na- cional. ~ E1 organismo intermedio entre los Comités Nacio- nales y Jos érganos comarcales o locales, es el Comi- té Regional. ; ‘Vamos a constituir, pues, las Oficinas de Propa- ganda Regional C. N. T. - F. A. I. Los demés cen- tros locales, comarcales o nacionales, pueden tener, salvo las, variantes impuestas por la necesidad, la misma constitueién orgénica en sus Oficinas de Pro- paganda. Se forma la oficina de la manera siguiente: Los Comités a quienes incumba, se reiinen y nombran, para la Direecién de la Oficina, un secretario dele- gado responsable, Se sobreentiende que dicho dele- gado es vocal nato de tos Comités a cuyas reuniones petiédicas debe asistir para orientar, u orientarse a si mismo, sobre sus obligaciones especificas: las ‘de Ia propaganda. Por otra parte, los dichos Comités nombran tres representantes mis, que, junto oon ol delegado res- MANUAL DEL MILITANTE ponsable, forman el Secretariado, Estos tres repre- sentantes reparten su actividad del siguiente modo: Un secretario para la propaganda oral; ‘Un secretario para la propaganda escrita, y Un administrador. Es muy interesante que, en el orden econdmico financiero, la Oficina procure tener vida propia, esto ¢5, que de las ediciones de libros, folletos, insignias, cuadros, albums, etc., etc., obtenga el beneficio ne- ‘cesario para nutrir las demas actividades gratuitas de la Oficina. ‘Un poco de interés, culdado y buena administra- icién, pueden lograr este sano objetivo. Claro est4 que el finanzamiento inicial de una Ofi- cina de Propaganda, corresponde a los érganos res- ponsables a quienes sirve. Cada uno de los tres cargos sefialados —en el supuesto de que no se basten a si mismos para des- empefiar todo el trabajo que se les encomiende— eben proponer y buscar los funcionarios que hayan de menester; redactores, empleados de-oficina, dibu- jantes, distribuidores, etc., y procurar que cada Sec- -ci6n, siguiendo los consejos del responsable y del Secretariado en pleno, rinda los mejores resultados, Hacer porque la organizacién de cada uno sea perfecta. : Lo mis atil en el terreno de la orientacién general de fa propaganda, es Ia publicacin periédica de un MANUAL DEL MILITANTE 123 boletin, que debe ser remitido al dia a todas las publicaciones, tanto de la regién como de fuera de ‘ella, y con el ruego, de que inserten en sus colum- nas, de manera sistemitica y continua, los princi- pales trabajos de orientacién que aquél publique. Se logra de esta manera que la propaganda al- cance la extensién y Ia eficacia que necesita. La Oficina Central de propaganda de una Regién ha de estar en contacto continuo con las Comar- cales y Locales, a las que ha de remitir periédica- mente, ademas del bolefin y los otros materiales para la publicacién y difusién, las consignas que sean de rigor y necesidad comunicar al dia, al grue- 90 de la organizacién, consignas que han de ser ex- pendidas y cumplimentadas, de Ia manera mas ri- gurosa. De otro modo, no se lograrian los efectos de- seaidos. La Oficina Regional ha de poder ejercitar su control mas absoluto, sobre todos los oradores y to- das las publicaciones de Ja region confederal y espe- cifica. Es decir, que cualquier persona o publicacién responsable que no se atenga estrictamente a las directrices generales de las organizaciones, las des- obedezca, denigre o deje en mal lugar, deben ser radiadas, suspendidas 0 desautorizadas piblicamente ypor la Oficina, previo acuerdo con los Comités su- periores responsables. 124 MANUAL DEL MILITANTE LOS DELEGADOS DE PROPAGANDA Lo mismo que un Grupo, Seccién, Sindicato 0 Comarca, estén en la obligacién de conocer y rela- cionarse permanentemente con sus delegados de pro- paganda, en el rea respectiva, de igual modo las Oficinas regionales han de tener derecho, si Io con- sideran necesatio, a convocar les delegaciones ‘de Propaganda de toda la region y a los oradores, pe- riodistas, escritores, Ateneos, Escuelas de Militan- tes y cuamtos grupos especificos de la propaganda considere preciso para el mejor desenvolvimiento de su labor conjunta, Aun considerando que en ef orden de relacién profesional y orgénica, las Oficinas 0 delegaciones de propaganda de los Grupos, Sindicatos, Ateneos, Secciones, ete., conocen y practican debidamente 1a misién que compete a cada cual, en la mayorfa de los casos, se olvida ta obra principal, que es la de las ideas, que en ningtin caso pueden ser preteridas ni olvidadas, ; Por esta suprema razén, hemos creido necesario proponer lo que anteriormente queda expuesto, Un aviso de interés excepcional: La base de la mifitancia son los-delegados y Comités en los luga~ res de trabajo. La base de ta propaganda son igual- MANUAL DEL MILITANTE mente esos delegados y esos Comités, pues a nadie con mayor derecho y obligacin que a ellos corres- ponde estructurar en Jos lugares de produccién el Organo propagandistico adecuado. La Federacién Barcelonesa de Sindicatos de In- dustria, podia ufanarse en pleno movimiento revo- lucionario de contar con mas de cinco mil delegados para la propaganda en todas partes. Calculen nuestros lectores Jo que representa una masa tan numerosa de elementos utiles, decidida a trabajar y a cumplir con su deber para con Ja orga- nizacién, En tiempos en que la propaganda esta prohibida © limitada, cuando las autoridades, por sazones que se Haman de Estado u otras causas cualesquiera, im- piden las Asambleas, mitines, manilestaciones 0 reuniones de cardoter piblico, es interesantisimo que en los lugares mismos de produccién, de manera metédica y constante, pueda reunirse a los trabaja- dores y comunicarles brevemente lo que a la orga nizacién convenga. He aqui explicado el gran valor y la necesidad de que, cada dia més, se multipliquen en los talle- res, en los campos, en las fabricas, en las minas, et- cétera, nuestros agentes propagandisticos, Por mucho que hablemos y argumentemis a pro- Pésito de tal imperiosa necesidad, nunca habremos Wicho lo suficiente. 126 MANUAL DEL MILITANTE ——eeTnvx—Xm err LA ORGANIZACION DE UN ACTO POBLICO ‘Ya hemos dicho en otro lugar cémo se organiza un acto piblico, un mitin, una conferencia, una asamblea, una manifestaci Pero, no es bastante saber cémo se organiza “le- galmente” un acto de tal naturaleza. Es necesario ‘saber también si el momento es apropiado y conocer ‘en toda ocasién el piocedimiento para que el acto a realizar no resulte un fracaso, bien sea por falta fle asistencia de piblico, o bien por incompetencia ide los oradores, 7 El acto piblico es un medio de propaganda, al que ha de preceder también la idem conveniente. Nosotros hemos visto fracasar muchos mitines y ‘conferencias por culpa de los organizadores, Hay. momentos —y esto no podémos negarlo—.en ue un acto fracasa también por culpa sea de los oradores, sea del piblico, La entidad ha organizado ¥ Ilevado bien sus trabajos, pero, o bien la gente no ha respondido, 0 los encargados de orar no han sabido cumplir su cometido.a satisfaccién, ‘Vayamos por partes. El organizador ha de conp- cer ‘el medio en que se desenvuelve y-saber, por tanto, si su idea de reunir piblico, serd: aceptada Por éste con el entusiasmo debido. Hay épocas en MANUAL DEL AULITANTE 127 que los pueblos, hastiados, por lo que sea, no quie- ren concurrir sino a los lugares de diversién. Si se fuerza la maquina, con dnimos de distraer- les del vicio o de otros entretenimientos, no se lo- grard sino disgustarlos, Precisa por tanto aprove- char las ocasiones propicias. Mucho puede lograrse, incluso en casos de indiferencia, si se sabe hacer la Propaganda en debida iorma, Vor ejemplo: quere- mos organizar en un pueblo una conferencia o un mitin, Estudiemos previamente cual es el motivo Principal que més puede llamar la atencién de los wecinos, Averiguado esto, procedamos pacientemen- te a justificar el motivo, y a darle realce. Tres dias antes del sefialado para celebrar el acto, movilicense gn los lugares de trabajo, a base de consignas bien ssoncretas, y diariamente, a todos los delegados y agentes de propaganda; rectrrase, amablemente in- cluso, a la coaccién moral, Téngase en cuenta la fe- sha y la hora que mejor cuadra a la gente para ce- lebrar Ja reunién, EI cartel anunciador, breve en su texto, desta- cando las titulares, debe fijarse veinticuatro horas antes de la celebracién del acto, Se ha de tener la seguridad absoluta de que nin- giin orador anunciado ha de faltar, pues esto decep- ciona enormemente. ¥ luego, que el mitin no dure, por bueno que sea, 126 MANUAL DEL MILITANTE més.de noventa minutos, pues la gente se cansa y a la vez siguiente se retrae, : Si se trata de una conferencia y el orador merece el nombre de tal, que se alargue ung hora: Cuarenta minutos es mejor, Los'oradores capacitados y de renombre, puesto que andan escasos, conviene no solicitarlos, ni dar- Jos, sino uno a uno, para cada pueblo. Ciertos pri: vilegios, para determinadas localidades a las que se envian oradores consagrados a granel, suponen’ in- Justicia manifiesta contra las que sélo reciben me- dianias oratorias 0 andnimas. oe Por otra parte, conviene méter en 1a caine de Jas gentes y en nuestra propia carne de militantes, pri- mero que en la de los demés, la idea de que no va- mos a escuchar a Fulano de tal, sino a la C. N. T,, y ala F, AI, Hay que valorizar Ja organizacion, yalorizando al soldado desconocido que la. sirve.. ; Causan enormes perjuicios a li propaganda las diferencias que por culpa de unos y otros se ‘sta- blecen entre los camaradas ‘que ocupan nuestras tri- bunas, : . El orador no puede ser una “vedette”, sino un compafiero; ni pueden establecerse categorias entre los de mayor renombre y los mis modestos, si bien en muchas ocasiones sean éstos superiores moral’ e” intelectualmente a aquéllos. : Siempre hemos propugnado porque las Oficinas MANUAL DEL MILITANTE 129 de Propaganda confeccionasen un cuadro de orado- res en cada regibn, a base de equipos de dos o tres. En cada uno de estos equipos se incluirfa un cama- rada de la maxima capacidad, que serfa el que ha- Dlaria en ditimo lugar. Por otra parte, y montado el cuadro de oradores ‘del modo que proponemos, las localidades 0 comar- €as que demanden para sus campafias de propagan- da um orador o un equipo de oradores, deben abs- tenerse de proponer nombres y recibir y aceptar simplemente aquellos a quienes las Oficinas desig- nen, pues éstas ya tendrin en cuenta Jas circuns- fancias para obrar en todo caso como mejor deban. Lo interesante es terminar con los Privilegios ‘y obrar en justicia para fodos. LA PRENSA Y LOS ESCRITORES ; 2Qué hay que hacer para fundar y dar vida a una Ditblicacién periédica? ;Cudles deben ser las aptitu- des y la misién del periodista y del escritor? ‘Hablemos brevemente sobre ello. ‘Todo en el mundo responde a una necesidad. Si algo no es necesario, desaparece por si mismo. Los medios materiales para sostener una publica- cin son imprescindibles, pero si.la necesidad de su 9 130 MANUAL DEL MILITANTE existencia no fuese sentida, agotados los recursds econmicos, aquélla desapareceria, La luz sélo es necesaria para los que ven; para los ciegos sobra, Los vivos necesitan del alimento, pero los muertos no. : La mecénica de una publicacién es mas complicada de lo que muchos creen, La necesidad la crea y la sostiene, pero a pesar de esto puede resultar estéril una labor que no.responda grifica y espiritualmente al criterio de los necesitados, Una revista, un periédico o un boletin, se cons- tituyen de mado idénticc se orientan, redactan y administran tambiéa de igual manera. Un director y un administrador responsable, son los principales sostenes de cualquier publicacién; los técnicos, los ~ pericdistas, los empleados y los tipSgrafos e impre- sores, forman, con aquillos, Ia entidad editora. To- ‘dos son trabajadores y, en conjunto, constituyen una sola personalidad, aunque las facetas de. Ia pu- Dlicacién se manifiesten en variedades miltiples. Las publicaciones periédicas suelen contar, ade- amis del director, con un secrefario de Redaccién, que es quien, por acuerdo de aquél, se cuida de or- ‘denar, solicitar y distribuir el trabajo intelectual, MANUAL DEL MILITANTE 13t cuidando muy bien ta organizacién de Jas corres- Portsalfas, El director sefiala Ja orientacién del periédico y ‘Dusca a quienes deben compartir con él las respon- Sabilidades dela redaccién, La Prensa es palanca formidable que, mejor que la de Arquimides, puede mover al mundo, porque cuen- ‘ta con el punto de apoyo que es el Pueblo, Pero pre- cisa para ello que los ingenieros sepan utilizaria. Los ingenieros son los periodistas y los adminis- tradores. 7 Réconocida la necesidad de una publicacién y fun- dada ésta, debe funcionar dentro del més perfecto automatismo, en todas sus Secciones, que pueden Ser tres: orientacidn, critica ¢ informacién, subdi- vididas, con arreglo a las circunstancias, a saber: ‘editoriales sobre los problemas del dia —el mis palpitante como fondo— y soluciones posibles a los mismos; la critica a las determinaciones del Gobierno y los Partidos; informaciones del exterior —co- mentindolas cuando sea preciso—, del pais, de la regién, de la Iocalidad; los anuncios morales, del teatro, el cine; los deportes, exclusivamente “ama- teurs”; Ia informacién sindical'y especifica, avisos, convocatorias, encuestas y resefias, etc., articulando, en los lugares ‘adecuados, la produccién total det Periédico. 132 MANUAL DEL MILITANTE a Oe El periodista, como el escritor, ‘son los usuarios ‘de Ia célebre palanca de que hablamos, que puede mover él mundo ; pero conviene que ese instrumento no se convierta en ganaia. gHabremos de expresar con mayor’ dlaridad la idea de que el periodismo sea un sacerdocio y no un centro corruptor? El periodista obrero ha de ostentar brillantes ti- tulos de competencia y honestidad, porque el perié- dico Jo es tanto por su contenido como por la: con- ducta de quienes Jo escriben y administran. * Si el régimen burgués éstablece un horatio de trabajo para sus obreros, éste no debe regir para los redactores de la prensa confederal y anarquista. Nuestros periodistas ‘han de trabajar mis horas y més intensamente que los burgueses, pues si éstos ejercen una profesién con fa finalidad tinica de ga narse Ia vida, los nuestros han de realizar la gran empresa de enalteaer esa vida. La diferencia, como se ve, salta a la vista. i. De las funciones del administrador de un perié- dico, poco diremos que no sepa ya el que de ello haya de encargarse, : Con decirle que debe administrar bien, ya le he- mos dicho bastante. MANUAL DEL MILITANTE 133 La entrada en maquina, a hora que permita la distribucién regular de la publicacién, debe ser exac- {2 ¢ inflexibie., Si se trata de un diario, ningiin correo debe ser perdido ni retrasado. Esto es bose administrativa, sin cuyo cumplimiento peligra la vida material de todas las publicaciones. ‘LA PROPAGANDA EN EL EXTERIOR Hemos dicho ya en el prélogo de este libro, que Fopaiia ha hecho una Revolucion que no tiene par en Ia Historia de la Humanidad, H A pesar de elo, en el exterior los pueblos ape- has si se han enterado de nuestra tragedia, como no haya sido por lo que hicieran puiblico las agencias fle informacién. El 96 por roo de estas agencias, burguesas y por tanto defensoras del sistema capitalista, no han he- cho més que desnaturalizar el movimiento que a pueblo espafiol sostiene contra sus verdugos, 1 Los “mismos agentes diplométicos, embajadores, ministros y cOnsules del Gobierno de la Republica, acreditados como tales en el exterior, se infor- maron del hecho consumado por boca de un Gobier- RO que apenas existia entonces. ¥ aun mis tarde, 134 MANUAL DEL MILITANTE Aste is cuando nuestras cancillerfas se reorganizaron, poli- ticamente, con la exclusion de los mondrquicos y fascistas que las detentaban, suestra Kevolucién si- gue siendo ignorada mas alld de ‘nuestras fronteras. Nuestros diplomaticos se han Jimitado y se limt- tan a informar sobre nuestra guerra y sus conse- uencias probables para Europa, pero silencian de la manera mis sistemdtica y absolutw las particulari- dades de nuestras realizaciones sociales, de nuestra Reyolucién, en una palabra. Hs lamentable, a nuestro juicio, el error de la diplomacia al respecto, pero se justifica plenamerte. ‘Si los politicos profesionales son enemigos de los trabajadores, zcdmo podemos abrigar’ la intencion de ser defendidos por ellos? ‘ Sila C.N. T.y la F. A. 1, cumplieron 0 no debi- damente la misién de ilustrar a los trabajadores del mundo acerca de la Revolucién y de ia guerra espafiola, no es cosa que intentemos discutir ahora. ° Este libro es un Manuat y no una obra de critica. ‘Lampoco vamos a decit que se haya de hacer una determinada labor de propaganda en el exterior, con motivo de nuestra Revoluciéa, No; porque ma- fiana puede no haber Revolucién ni guerra, y’ sin embargo, la propaganda debe igualmente ir mds alld de las fronteras. , Es preciso, siempre, dainos a eonocer, lis decir _ gue.la propaganda ha de ser permanente de pais MANUAL DEL MILITANTE 135 a pais y a través de todos los continentes y de todos Jos tiempos. Ella nos Hevaré al conccimiento mutuo entre los trabajadores de todas las latitudes de la tierra. METODOS EFECTIVOS DE PROPAGANDA EN EL EXTERIOR Bjemplos: La C. N. T. convoca al Comité Na- cional de las Industrias Textiles, de los Transportes y, de los Siderometalirgicos u otros que crea nece- sario, y. les dice: —Interesa que cada uno de vos- otros onganicéis un pequefio equipo de trabajadores auténticos, para dar a conocer fuera de Espafia las condiciones en que vuestras respectivas industrias se desenvuelven en régimen colectivo. Se forma el equipo, dos o tres camaradas y un operador cine- matogréfico. Se exhibe una pelicula haciendo cons- tar en su cabecera que ha sido realizada por el Sin- dicato de la Industria del Espectéculo.- “Una produccién que ensefia de qué manera tra~ bajan y viven los obreros de la industria X en tal Centro,” Un conferenciante, obrero auténtico, co- menta y complementa, con detalles, las ideas del film. ; Ah! ;Cuin provechosos pueden ser estos mé- todos! . MANUAL DEL MILITANTE Una excursién artistica: El Sindicato del Bspee- ‘tdculo —Seccién de Miisica—, organiza una gira por” ¢l exterior. Constiiuye’ una agrupacién orquestal que puede ser la mayor y la mejor del mundo y'se presenta ante los grandes pitblicos anunciindose de Ja siguiente manera: “Teatro Z La Confederacién Nacional del Trabajo de Es: patie, presenta la orquesta X (el titulo de fa’ agru- pacién artistica), dirigida por... (aqui.el nombré dé un maestro conocido), 150 profesores. fang La masa orquestal més importante del mundo, Y con él siguiente programa: (Misica espafiola y una sola pieza, francesa si estamos en Francia; in-’ glesa si en Inglaterra, etc.).” :¢ clase obrera, de los nifios huérfands de la guerra o Ja lucha social, de los trabajadores que luchan por las libertadés de Ja Humanidad (de lo que sea més a propésito segiin sea el lugar de la audicién). El “speaker”, en el idioma que: corresponda, “al? empezar, -saluda al piblico y presenta a los profe: éstos a ‘realizar. 4 "Al terminar ‘agradece.a Ia asistencia” su i por nuestra ausa y- les dice: “;Ciudadands! A beneficio de las instituciones culturales de la” sores, recomendando se fijen en la labor que “van MANUAL DEL MILITANTE 37 ¢s la obta de los trabajadores de Espaiia, para los que pedimos atencién y ayuda, Os agradecemos que nos haydis comprendide. No aspiramos a més, jSalud !” Los grandes mitines intemacionales de agitacién en favor de la Espatia obrera, debieran ser ongani- zados conjuntamente por la U. G. T. y la CN. T. y lo mismo las giras y extursiones de que hablamos anteriormente (1). Teniendo en cuenta la complexin moral y la estructura orgénica de la inmensa mayo- | Ha del proletariads internacional, los exclusivismos F<’ pueden semnos perjudiciales. ; Las Embajadas que los trabajadores de un pais eavien a Jos demés paises en la forma que dejamos propuesta, han de interesar més hondamente a los ‘pueblos que toda la obra (siempre insulsa y gris) {que puedan realizar las delegaciones politicas y gu- pernamentales. : t ~ En cada nacién de Europa y América, por lo me- nos, el proletariado espafiol deberia contar con un “@. Convendria que existiera una sola organizacién sin- ical, : Hf H E i i 138 MANUAL DEL MILITANTE 7 a rotativo de Ja mayor circulacién, 2Es esto imposible acaso? jNo! 2Y por qué no podemos contar también en Espa- fia con Ja mejor Agencia de Informiaciones.del Mun- do, con sus delegaciones, directas y Propias, en to- dos Jos paises de la tierra? Cuando los trabajadores lleguen a comprender la. ~importancia que en determinados aspectos tiene Ia . Propaganda, y se dispongan a extender ésta de forma Sonveniente, no estard lejano el dia venturoso'dé ia. liberacién humana. CAPITULO VIII , El Municipio. La Colectividad de Productores. La Cultura ‘Vamos a definir a nuestra manera lo que el Muni- sipio representa, El Municipio es el érgano admi- nistrativo y politico por excelencia. Aigunos partidarios del sindicalismo puro o del Estado sindicalista, puede que no estén de acuerdo con esta ‘afirmacién, El Municipio, sintesis de la administracién local, podra estar integrado, todo él, por trabajadores, pero no dejard por ello de ser un Municipio. En régimen burgués, Municipio; en régimen co- munista de produccién, Municipio, y en régimen libertario, Municipio, igualmente. Fertiando Peloutier pretendia sustituir al Munici- pio por las Bolsas de Trabajo, “las futuras Co- munas obreras en formacién”, pero no podia negar que, en titima instancia, la Comuna, obrera 0 no, es el Municipio y nada mds. Si el Sindicato, érgano de produccién, puede ad- 140 MANUAL DEL MILITANTE sministrar lo que produce, también a ‘Municipio, inte- grado:por la representacién de todos los Proto, : res, tiene iguales derechos, Pero no divaguemos acerca.de todo esto," ome fuestro propésito es ‘muy otro. EI Municipio o la “Comuna” debe tener todo los’ derechos, por la simple Zazén de que se te iniponen todos los deberes, “EL Municipio condensa y representa Ios interesés, de todo orden, de los ps habjitantes de un Baeble. ~ UN MUNICIPIO © Las Leyes del Estado —jdichosd’ Botadol men normas a los pucblos que, las mis de lag vece’ <. ~ —tasi siempre—, sélo sirven para’ perjiadicarlé El hombre libre, en el Municipio libre, podria bien prescindir del Estado absorbente. Péro ‘al’ Bs" tado, que se: nutre y vive de la. sumision ‘de sus. sibditos, ‘no le conviene ia libertad, poesia ibstad S amataria al Estado. MANUAL DEL MILITANTE 1 Echemos, pues, sobre ellos, la responsabilidad que les toca en el malestar que la Sociedad entera sufre desde tiempos remotos. EI Municipio, cuando se constituye sobre 1a base de ‘los Partidos, éstos designan candidatos en la proporcién que les corresponde, segiin la ley. Las elecciones tienen lugar por medio del sufra- gio directo y secreto de los habitantes mayores de ~edad. -Los Partidos que alcanzan mayor nfimero de vo- tos, segtin las prescripciones de la ley electoral, se calzan la ‘mayorla municipal. Si la mayoria repre- senta.o no el interés efectivo del pueblo, es cosa que no interesa a los candidatos triunfantes, Votos son triunfos, y el Partido ganancioso podri decirles alos perjudicados que “votando al revés, la cues- tin se hubiese résuelto mejor”. Después de todo, “a lo hecho, pecho” 'y fuera escréipulos. ;.Ah! ; Si Jos Municipios —como los Gobiernos— pudieran le- galmente ser elegidos cada tres meses! ;Cémo cam- -biarian las cosas! “Si Jas ideas. motrices de la Revolucién espaiiola no degeneran, Espafia tendra Municipios de verdad. “ Siendo os trabajadores duefios dé sus propios des- tinos, serén éstos —y no los mangoneadores polit ‘ii los profesionales del engafio—' los qué tendrén el verdadero y merecido predominio en los organis- mos municipales. Y entonces,. la, dominacign del Estado se vera disminuida; Los ‘Partidos | quedardn reducidos al minimo ‘indiapensablé de'una ‘expresién politica. Cuatro grupos nada més serdn los encaigados de regir' la administracién econémica Y espiritual “de los pueblos y de Ia nacién. te pero conservando los principios'y oi ritarias _-rdesgraciadamente— “tendremos, organizacién: de ‘pueblo en peso: Un partido republicano tinico; 3 Un. partido socialista autoritariotinico ; Un partido liberiario tinieo, y. en cada localidad. et Sh Hl Productores y politicos, asociados cada sino donde mejor les cuadre, para gus fines propios, hab seunir sus respectivas Asambleas-y elegir’ smismos. en cada tna, no ya a los candidates, sino» a los representantes que han de enviar’al “Consejo ‘Municipal. No cabe mejor sistema, ni - mids 3 irecto proponer, MANUAL DEL MILITANTE 143, Los productores tendrén en el Consejo Munici- pal la mitad del total de tos puestos, y los Partidas, distribuidos entre si dichos puestos, la otra mitad. No creemos que nadie se atreva a hacer objecio- nes a esta tiltima sugestin. ‘No creemos tampoco que puedan existir otras o- ganizaciones politicas, de trabajadores, ni al margen - de las mencionadas, En realidad, s6lo habria de existir una sola orga- nizacién como érgano administrative y politico: la de.los productores y consumidores.) +Entre todos los componentes del Consejo Muni- ¢ipal es nombrado su presidente, y luego, los Con- sejeros encargados de los diferentes departamentos -jmunicipales, que ser&n tantos como la necesidad aconseje, El Municipio; constituido de tal suerte, asistido de fos elementos técnicos que necesite y distribuidos S:tos en Ja forma que mds convenga, organiza el ‘conjunto de su labor. En el orden de la administracién, y por encima de Jos impuestos y gabelas que el Estado le imponga, el Municipio ha de incrementar, con sus propios medios, el desarrollo de las riquezas que posea el territorio de su jurisdiccién, de manera que nunca pueda decirse que estd en déficit, _.Ha de procurar que Ja ensefianza, la asistencia - séclal y la justicia, se proporcionen, pronta y gra gue mas convenga a Id autonomia: propi: ‘Como, podré observar-quien nos led, hemos. Puesto, a propjsito de la constitucién y desenvol Jniento de los Municipios, ‘algunas ideas. ‘que; no és: tin. del todo encuadradas en tas normas. estricta-, mente legales. Pero creemos que, a pesat deé“esto,. hay las leyes del sentido comtin, y que no se comete Melito ateniéndose a ellas, y més, cuando no se trata Xe sacar de las mismas provecho algimo particular © personal. Toad > “Es licito, digase lo que se qui¢ra, que el Munici- ~ pio, sin perjudicar al Estado u otra’ persona ‘colec- itiva ajena, pueda hacer lo que le venga en gana,.a- ‘os fines de buscar ef beneficio de los vecinos a quie= nes se obliga a servir. 2 UNA COLECTIVIDAD DE PRODUCTORES Cooperativa, Socializacién 0 Colectividad, ,son nombres que se atribuyen a entidades que se cons- tituyen a los efectos del trabajo en comin. Demostrado por la experiencia que veinte-indivi- MANUAL DEL MILITANTE las. eee ee Ee duos de buena fe, trabajando colectivamente, rin- den mds provecho a la Sociedad que veintisiete per- Sonas trabajando aisladamente unas de otras, con los gismos medios y titiles y en las mismas horas, lu- Bares y condiciones que aquéllos, creemos ocioso Mecir que el individuo, por si mismo, es poca cosa isi mo se asocia con otros’ individuos a los efectos “gue sefialamos, Por esta suprema razén, somos partidarios “de que el esfuerzo individual sea realizado en comin on todas las individualidades; porque rinde mas y Porque'el principio de la Solidaridad humana tiene mayor eficacia en la asociacién libre y esponténea de los hombres, que en el aislamiento individual. A un colectivista —tal y Hombre— que quiera ‘llevar a cabo sus teorlas sociales, le es fdcil lograr “al propésito, ¢Cémo? Ya esta expuesta Ja idea prin- fipal en varios lugares de este libro: asociarse para : un fin concreto, producir en comin, trabajar colec- i fivamente. En la Revolucién Espafiola se han de- 3 aostrado de modo palmario los beneficios de las ‘ colectividades, Si el Gobierno las hubiera ayudado y estimulado, en vez de perseguirlas y en muchos casos destruir. tes, la guerra contra el fascismo la hubiera ganado cl pueblo en pocos meses. Podriamos aportar prue- bas irrebatibles en favor de nuestro aserto, Pero hoy, en estas paginas, slo podemos explicar Jo gue es, una coleeividid; nuestro props MANUAL DEL MILITANTE jetivo, es éste exclusivamente. Haya revolucién o haya normalidad burguiesa, los colectivistas deben llevar a cabo pricticamérite” sus, ideas. No importa que los que se asocien ‘para ‘el “trabajo en comin sean pocos, pues lo que interesa, ante todo, es probar la eicacia de la idea puesta en prictica, ae Veinte obreros industriales, 6. quince campesinos, pongamos por caso, quieren agruparse y trabajar en comin, gQuién puede evitar esto?’ Si ¢l régimen” capitalista prohibe el colectivismo, podemos consti- tuir una cooperativa de produccién, | Qué ‘importa el nombre! Lo interesante es trabajar colectivamen- te. gQué es si no una Sociedad Anénima? Cono- cemos empresas colectivizadas que con el de- nominative de cooperativas de produccién:—exis- tiendo el régimen burgués— han funcionado como una maravilla, Han superado el sistema capitalista y Io han vencido incluso en el terreno comercial. 21.Que no hay Revolucién? No importa; la colectivi- dad debe crearse, sea cual sea el nfimero de colecti- vistas y el ambiente social en que haya de desenvol- wwerse; asi cuando la Revolucién,se produzca, con- taré con tantos jalones y ayudas para la transfor- macién anhelada, como colectividades existan. _ El capitalista explotador, que por el hecho. de serlo ino lograrA jamfs que sus esclavos trabajen a, gusto, MANUAL DEL MILITANTE 147 Caen eee aga salarios y se paga a si misno en la proporcién que mis Je conviene, iQué resultados beneficiosos no pueden obtenerse con el “trabajo colectivo, realizado a placer y con buena voluntad! Si el Capital no es otra cosa que el trabajo acumulado, 2por qué no distribuir las ganancias del individuo explotador entre los asociados en la colec- tividad y a la Sociedad en peso? Constituyamos, pues, las colectividades de produc- tores, para terminar con la explotaciin del hombre por el hombre; y las cooperativas de consumo que, de acuerdo con'las de produccién, anulen al comer ciante y al intermediario, Si por otra parte revalidamos el trabajo, obten- dremos mayor poder adquisitivo y por tanto, mas bienestar. * ane La colectividad 0 cooperativa, ha de procurar que todos’ sus miembros se comporten con lealtad; que ainguno pueda ser tachado de zAngano ni parisito; s6lo existe una funcién humana que podemos titular sagrada: la del trabajo itil. Que Ja-utilidad no sea malversada por vagos y perezosos, porque, en tal caso, el esfuerzo socializa- dor resultaria estéril y baldio. 148 MANUAL DEL MILITANTE~ El colectivista es un productor y un eonsumidor; cufdese de no caer en el error de considerarse “amo” de nada, individualmente. * Los gerentés y administradores de las colecth ‘dades obreras de produccién 0 consumo, son los que mis obligados estén a demostrar, con'su ejemplo y su conducta, que los egoismos materiales son las la- ras que motivan tédas las desgracias que la Huma- nidad padece, woop Sélo en el sano egoismo de la superacién espit tual, que sefiala précticamente a los hombres que todo ha de pertenecer, a todos y nada a nadie, ‘par- ticulanmente, es el egoismo justo y admisible. ; Si para batir el sistema de explotacién capitalist,” 5 preciso que la colectividad se imponga sacrificios, hagalo asi, pues no hay otra manera de probar, po- sitivamente, que somos superiores a los salen ‘dores. . Que nadie crea que el tritmfo de una causa puede lograrse sin esfuerzo y sin dolor. By Muchos bungueses lucharon y sufrieron enorme- mente, aunque fastidiando 2 sts semejantes, con’¢l fin de alcanzar el galardén a que aspiraban:. Vi dien, softest dats Tengamos esto en cuenta si queremos-de ; que la Sociedad sea libre y feliz, :_ MANUAL DEL MILITANTE 149 EL PUEBLO Y LA CULTURA’ Poco a poco vamos dando cima a nuestro trabajo. Queremos hablar de Ia cultura, en una sintesis bre- we, que epilogue nuestra modesta labor. Al hombre le es ¢an necesaria Ja cultura, en ou doble aspecto intelectual y fisico, como el pan que se come, como el aire y como el sol. Al analfabeto, espiritualmente hablando, hay que considerarfo como a um animal irracional y cuidar de 61 como de un enfermo. No queremos confundir al hombre instruido con el hombre culto, Hay hombres cultos, no instruidos Por la escolistica, y hombres instrufdos de los que vale ms no hablar. 2Qué opinién” puede merecernos el periodista * mercenario, el juez venal, el picapleitos que fastidia # su amigo, si ello le proporciona ganancia, el téc- nico que pone su ciencia al servicio del mejor postor, © el que produce un esfuerzo quimico-cientifico para asesinar a la Humanidad? Hombres instruidos son éstos ciertamente, Pero, ade qué sicve y para qué esa instruccién, que poseen? ‘Todo es pernicioso en esos entes, Nada hacen de . Provecho, Porque, son malvados, a pesar de su cien- cia y'pu saber. | ARERR NOR TREY 150 MANUAL DEL MILITANTE En cambio, jcuantos campesinos y obreros iletra dos, manifiestan bondad, rectitud de intenciones, sen- tido humano, honradez, alta cultura del espiritu, en una palabra! 7 Por nada del mundo serfan capaces esos hombres de causar voluntariamente dafio a un semejante. La Sociedad esté integrada por hombres buenos y entes perversos. Los ambientes, los atavismos, las taras hereditarias y los prejuicios han producido al sér dafiino, en la misma infancia, y por culpa, en gran parte también, de los educadores (1). Qué podré ensefiar un maestro que, aunque co- ‘nozea las humanidades, no sea humano él? 7 zPodrin ensefiar ciencia y razén hombres someti- ‘dos a los cultos de la Autoridad o de las Religiones? 1Qué pedagogo sera el que no ensefie los prin: cipios de Ja justicia, aplicada por igual a todos,los seres humanos? z ZY qué educador el que no arremeta contra bh ‘desigualdad econémica, contra el patriotismo restrin- gido, contra la separacién de los sexos, contra el Es- tado, en suma? EI porvenir de la Humanidad esté ent la esciela, pero, digémoslo de una vez, en la Escuela Raciona- lista. La Razéa acumula tos argumentos supremos'del sér espiritual humano; luego es sobre la razén que’ - hay que sentar las bases de la cultura'y laren: MANUAL DEL MILITANTE 151 fianza. Y¥ sin contar para riada con el Estado, por- que el Estado es enemigo de la Razén. Si pudiera formarie un Estado en el que los Maestros fuesen mds numerosos que los soldados, los jueces, los policias y los burécratas reunidos, el pais donde este caso insdlito se diere, estaria al punto de la felicidad, Pero el Estado —érgano re- caudador de impuestos y provocador de guerras—, no puede hacer cosa tan justa como es la de procu- rar'éel bien de sus sibditos. Por eso interesa que el Pueblo obre por su cuenta y, puesto que tiene neécesidad de cultivarse e ins- truirse, que funde las instituciones “ad hoc”: Es- cuelas. ¥ que bisque sus maestros. LA ESCUELA Y EL PUEBLO En caida Centro obrero y usurpando al Estado esa misiOn, deberia funcionar la Escuela del Pueblo. Y ser sostenida por el Pueblo mismo. 1Qué facil es todo esto! Alguien cree que no, pero nosotros consideramos que si. 2Quigén puede sostener que no sea posible que cada sindicato de trabajadores tenga una escuela propia sostenida por é1 mismo? Y puesto que 1a ensefianza del Estado no nos in- teresa, ni siquiera a titulo gratuito, por qué los que 152 MANUAL DEL MILITANTE vamos a recibir los beneficios de nuestra Escuela no podemos también sostenerla con aportaciones regula res y personales? Es un problema el de nuestra educacié 0 ins- truccién, sobre el que hemos discutide mucho y * hecho nada. ‘ Precisa terminar con el fraseo y conjugar el verbo hacer. * - ‘Un centro obrero y libertario que retina solamente ‘mil quinientos asociados, puede sostener una escuela graduada, 4 la que pueden asistir dostientas diez personas, Se trata ya de un Grupo Escolar ‘con Seis seccio- nes y treinta y cinco alumnos en cada una, Los aso ciados todos del centro, contribuirén con dos pesetas al mes para el sostenimiento de la Escuela. Total pesetas: : Los escolares pagardn, aparte, cinco pesetas . Ingresos totales . via ae MANUAL DEL MILITANTE 153 En Centros de menor capacidad, escuelas mas re- ducidas, * ee Hemos querido dar solamente una idea de lo que se puede hacer sin que por elo se alteren las esferas celestes, Siempre que las condiciones del tiempo lo permi- tan, las clases deben ser dadas en plena naturaleza; y alli también dedicarse a los ejercicios fisicos. Y cuando la necesidad demande guarecerse en locales cerrados, procurar que éstos puedan, recibir en abun- dancia el sol y el aire, aCondiciones del educador? Hay métodos de pe- dagogia que las sefialan ampliamente, A niestras Escuelas deben asistir, sin restriccién alguna, hembras y varones indistintamente, peque- fios y mayores, La seleccién escolar sélo puede hacerse sobre 1a base de las asignaturas y de las aptitudes. * Sobre el tema que estamos tratando hemos pre- tendido solamente exponer unas cuantas generali- dades, pues este Manvat, como nuestros lectores hhabrin podido comprender por’ las explicaciones dadas en otro lugar, tiene finalidades especificas, a Jas que hemos procurado atenernos en todo mo- mnte, 154 MANUAL DEL MILITANTE. Nuestras modestas divagaciones acerca dela Cultura y de la Escuela, sdlo tienden a estimular la accién de los trabajadores en esta materia. A propo- nerles que formen Escuelas por doquier y, que pone gan a contribucién todos los esfuerzos para’ que nuestras instituciones de ensefianza sean verdaderas “ Academias, Centros y lugares del Bien y del Saber. Unas palabras finales Si este Manvat hubiese sido escrito y editado hace un afio, hoy no tendria utilidad. Por otra parte, tampoco se nos hubiese ocurrido redactarlo, pues que no. valia la pena, porque no hacia falta entonces. Numetosas zonas de la Espafia antifascista vivian en pleno Comunismo Libertario; en armonia los hombres, Los trabajadores de las grandes industrias, de los transportes y de la tierra, habfan fundado colectivi- dades ejemplares. Las leyes del Estado fueron suprimidas, porque el Pueblo, en sus gestas revolucionarias y heroicas, las consider, por injustas, innecesarias. Este Pueblo fué quien decidié ejercer por si mismo todas las prerrogativas de la Autoridad, usur- padas antafio por los vividores del oficio autoritario. Hi gobierno de los menos, el Gobierno politico, para hablar mis claro, ni pinchaba ni cortaba. Aque- los de sts componentes que no huyeron, gozan aqui de buena salud, porque los Pueblos, cuando alcanzan las cimas de la justicia, saben sentirse generosos. 156 MANUAL DEL MILITANTE Se explica, pues, que los organismos obretos y politicos de avanzada,.duefios absolitos de sus pro- pios destinos, se asociasen y reuniesen dénde, cudn- do y obmo mejor convenia a sus propios intereses. ¥ dllo sin contar con otra Autoridad que la propia, ejercida con plena Libertad. Libertad y Autoridad, términos antagénicos, de consuno, se confundian amable y fraternalmente. Todo el mundo obraba como mis convenia a todos, por to que todo marchaba bien, Se luchaba: y se vivia con inmensa satisfaccién, La Espafia obrera y libertaria, con influencia ab- soluta sobre todos los estamentos del pafs, supo dat a la Humanidad entera ejemplo magnifico de gran- deza en todos los sentidos. i1Cuanto extrafié nuestra gesta a los que no crejan. posible una vida de verdad sin amos ni mentores! Pero el Mundo, que nos miré aténito, no supo comprendemos. Y esa Humanidad a quien no inte- resan las razones supremas que el Pueblo Espafiol invoca en su defensa contra las castas opresoras, nos ataca por todos los flancos. Se nos bloquea ‘para rendimos por hambre; los altos poderes de la Iglesia y de las finanzas se ponen abiertamente a disposiciin y al lado de nuestros enemigos. Es logico —para ellos— que asi sea; y los ejércitos de varias naciones invaden nuestro suelo.” ‘Mis de un enillon de vidas de espafioles, ‘an- MANUAL DEL MILITANTE 157 cianos, jévenes y nifios de ambos sexos, han sido sacrificadas a Ja insania de los traidores y provoca- dores de nuestra guerra civil, la mas cruel de cuan- ttas conocieron los siglos. Los Estados no invasores —los demécratas super- capitalistas— dejan hacer a las dictaduras y, a cuen- ta de no intervenir ellos también y consumar nuestro total aplastamiento, nos imponen condiciones que hemos fatalmente de aceptar, como ley de vida co- dectiva, El dilema se nos ha planteado de la siguiente for- ma: —O Espafia transige o Espafia perece! 'Y, naturalmente, con gran dolor de nuestro co- raz6n, transigimos y, por lo tanto, regresamos, no di- remos a los viejos sistemas del viejo Estado espafiol, pero si al Estado. De nuestras posiciones libertarias de los primeros meses de la guerra, mantenidas con dignidad y ga- lardia, insospechadas, volvemos atras, obligados a encuadrarnos en el marco estrecho y rigido de la Constitucion Espafiola. ~ De esto tienen principal culpa los trabajadores de! mundo, que, salvando muy escasas excepciones, nos abandonaron a nuestra propia suérte y a nues- tras solas fuerzas. La Historia grabard en sus paginas, como estigma de la mayor deshonra, la eterna acusacién contra 6 aes ee 158 MANUAL DEL MILITANTE quienes pudieron salvarnos a tiempo —salvandose ellos mismos a la vez— y no lo hicieron, * * 2Comprenden ahora, nuestros camaradas y ecto- res todos, por qué este Manuat. es como es? Todo él esté, simple y dolorosamente, inspirado en el cumplimiento de los deberes legales'y constitu cionales. ee ifTriste emergencia para los que hemos sabido pro- bar que sin Ley ni Constitucién la Humanidad vivia mejor! ~ A pesar de lo seca, ‘antipitica y fria que éres, ya lo ves: nos sometemos a tu férula, Pero que conste que no ¢s por nuestro gusto, ni por nuestra culpa, : Pruchas de ello tenemos dadas, y sepas que, si no eres déotil y benigna con los trabajadores, éstos te darén Ja espalda un dia —jcomo Io hicieron siempre! Porque nuestro destino es muy otro, ¥ hacia, ese destino, unidas nuestras alma: tra historia, ‘Ya lo sabes, do sabes ti— {INDICE DE MATERIAS Dedicatoria. . 6. + Reece ete Prélogo. 2 ve Advertencias necesarias s+ ss + +e + Lecciones sobre organizacién . : : CAPITULO I. — El organizador. 6 ss + + El hombres se ee et es El orador see Pee El psicblogo ¢ . + ea CAPITULO TL, — Un grapo de afsidad |< E] Grupo o Agrupacién. se ee ee + Una Seccién de Oficio s » ss ee ee Un Sindicato de Oficios Varios. 5 + + + + El Sindicato de Oficios Varios... « CAPITULO II. — Los Sindicatos de Ramo 0 In- dustria, Su_extructuraci Estructuracién de los Sindicatos de Tadustria « CAPITULO IV. — Los érgunos relacionadores de log Sindicatos. - . eee eee El presidente o secretaio general etacbte El secretario primero : El vicesecretario E| secretario segundo El contador... Ei tesorero. . El bibliotecario 5. Tl delegado de propaganda | Los delegados federatives . . CAPITULO V. — Pricticas legalistas; reglamen- tos, formularios, leyes de Asociacién, Reunién e Impretta. 2 ee ee 5 160 MANUAL DEL MILITANTE Para solicitar la celebracién de una Asamblea . pe - "un mitin, . meee . ” una manifesta- iin pita: 6 we Para Ja publicaciéa de tun periédico, revista, ete, Circulacién de manifiestos, hojas, folletos,’ ja, clon de carteles, et.) 2.) Reglamentos y Estatutos) 2 2 2 2 2 2! CAPITULO VI. Asambleas, Plenos, Congresos Como se organiza una Asamblea. Diferencia entre Congreso, Asamblea y’ Pieng (Gémo se organiza un Pleno y un Congreso . Zo que el presidente debe sez y hacer.) jAsambleistas de tipo “especial”. |)! das ponenias 2, CAPITULO VII. — La propaganda en todos sus Grdenes wee a ee Una Oficina Centra. 2) ] ] tt dos delegados de propagenda’, ",° 1 organizacién de un acto piblico . prensa y los escritores ss La propaganda en el exterior, Métodcs of CAPITULO VII. — El Municipio, ia Coleen dad la Cultura... son, 8 Soleetivie ‘Smo.se organiza y funciona un Municipio (| Una colectividad de Productores. 9. | EI Pueblo y ta culturas oS La Escuela y ef Pueblo tt Unas palabras finates’. |] 2 litt 87 m4

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