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DE LAMENTOS

Diego Salgar

Estoy cansado de oír el lamento culposo


Del ave negra de la amargura que en su
nido
Se esconde a la vida, al acontecer histórico
Ese que se desarrolla allá, lejos, afuera,
Y al que asiste sacando el pico por entre el
ojal,
Ventana dejada al construir su guarida
oscura.

Ha querido poner su nicho melancólico


En el árbol del bien, la verdad y la justicia
Según su olfato atrofiado por los avatares
De una historia en soledad, pretendida
libertad;
La agudeza de su ponzoña emerge de este
antro
Haciéndose fuerte en el eco de sus paredes.
Gritando el horror de la vida que percibe así
Condena en nombre de lo bueno, lo justo y
cierto
Sin saberse vocera de la culpa doliente
Ignorante del tamaño de la enjalma puesta
En los hombros de pobres hombres que sólo
pueden
Arriesgar la vida en la búsqueda de su
verdad.

En su graznar el pájaro suma su lamento


A la ignorancia, tristeza, y amargura de
otros
Que viven el mismo drama, la muerte en la
vida.
Y así se opaca el canto de aquellos que ven
la luz
Recibiendo al tiempo el viento en sus alas
abiertas,
Estas aves que sólo saben cantar el drama

De tender cada día hacia su libertad, el don


De la compañía y la conciencia del propio
ser.
Nuevamente ansío oír su canto luminoso
El que propone vida porque surge del vivir
Su canto es una invitación constante y
anhelante
En la que se intuye aquel tan buscado
camino

El que lleva a lo que el ave negra cree


poseer.