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4 (PARA RESUMEN) 4 LA ELECCION DEL TEMA A) EL ORIGEN DELOS TEMAS El diletante salta de un, tema a otro, sin abordar-definitivamente.ninguno. POr iid darsé€l trabajo de profundizar, rehuye cualquier discusién mds o menos seria. Con irremediable superficialidad se interesa por todo, pero con nada se compromete. Actitud diametralmente opuesta es Ja del au- téntico investigador. Sdlo unos cuantos temas lo entusiasman de veras y se compromete radicalmente con uno de ellos, entregdndole sus mejores efittgas inteléctuales én 1a paci lacién de los datos, en la refle- xién intensa y prolongada, en la discusion rigatosa." ~~ La investigacion dad, una gran dosis de concentracién y de trabajo intelectual inquisitivo alrededor de un tema, Sin embargo, hay que tener presente que la investigacién supone una tarea previa de for- macién bdsica intelectual en las disciplinas més importantes de la cultuka, porque no sélo es un camino hacia la limitada especialidad de una parti- cular rama cientffica —generalmente con destino profesional, de aplica~ cidn—, sino un eficaz adiestramiento metodolégico que abre la posibili- dad de incrementar el acervo de Ja ciencia y de la cultura. De hecho, el estudio y lelectura y, en muchos casos, el trabajo de la~ boratorio constituyen, a la vez, el horizonte donde aparece el tema de la investigacién y la buena tierra donde se Je cultiva hasta que dé sus frutos. Es decir, el tema més apto para la investigaci6n es aquel que descubre el . propio investigador, gracias a que su personal quehacer intelectual se va centrando paulatinamente alrededor de un autor, un cierto género de obras, un tema o’algtin fenédmeno de la realidad. Elentusiasmo por descubrir temas y la habilidad para distinguirlos r4- pida y certeramente revelan, sin duda, al estudiante de Ciencias humanas que tiene madera de investigador. Sin embargo, no siempre le serd ficil, ni quizd conveniente, decidirse de inmediato por un asunto. Muchas ve- ces sentird la perplejidad, vacilaré entre varios temas, suftird una cierta angustia, hasta que, hecha la eleccidn, se afirme a sf mismo, se libere y cobre un nuevo impulso para persistir en su empresa intelectual. Quien, a pesar de su permanente dedicacién al estudio y la lectura, cree carecer de esta habilidad o del coraje indispensable para decidirse, puede tener espe- * ranza de desarrollar més lentamente una finfsima aptitud para la investiga~ cin. Debemos reconocer que, por lo general, el principiante tiene la im- presién de que todos Jos temas estén agotados, de que nada queda por decir acerca de ellos, a tal extrem » que no atina a descubrir las posibilida- des de un nuevo estudio. Pero R mén y Cajal advierte muy certeramien- te que, «en general, puede afirms se que no hay cuestiones agotadas, sino hombres agotados en las cuestion :s» (1). En verdad, un atento examen de las interpretaciones consagradas de lds hechos casi siempre nos revela alguna deficiencia que es necesai o superar mediante una nueva investi- Racion. A Veces, no muy frecuenteiente, se descubre una zona descuidada por los autores que han ‘prestad® atencién a determinada materia: allf se tiene un tema que, aunque olVidado, merece dedicacién y prestérsela puede ser nuestra-tarea. Quizd haya sido tocado incidentalmente, -sin constituir objeto de atencién especial, o tratado dentro del cuerpo princi- pal de la exposicién, pero de uy modo demasiado general. Tales trata- mientos equivalen, cientfficamepte, a una ausencia de investigacién que es necesario subsanar. Otras veces manejamos un egfudio correcto y amplio que, sin embar- go, no ha profundizado de veras én lo esencial y verdaderamente valioso del asunto. No slo ciertos mati¢ég, sino también sus aspectos més impor- tantes permanecen ocultos, bien $ea por la deficiencia de los métodos de anilisis 0 bien por la limitada capacidad interpretativa del autor o de la -erftica de su época. El tema, pues demanda un nuevo estudio que emplee métodos mds fructiferos, 0 que gonstituya un replanteamiento de la in- terpretacidn de los hechos. Algunas veces soles percibir que el conjunto de las investigaciones trata erréneamente un tema o no le otorga la debida importancia. No contar con ciertos datos fundaméntales, emplear un método radicalmente inadecuado o juzgar con premisgs equivocadas puede haber conducido a tales inexactitudes. Es evidente ]qnecesidad de estudiar otra vez el asunto no sélo para rectificar los errores acumulados, sino, fundamentalmente, . para aportar una nueva'y acertady interpretacion. De todos modos, serd conveniente que solicitemos el consejo oportu- no de’ un investigador’experimentado para evitar que la inexperiencia nos lleve a elegir un tema ya suficientemente estudiado en algiin trabajo de ‘diffcil acceso'o de reciente pyblicacién. De otro lado, gracias a 1, serd posible una reflexién més rigurosa en el examen de los juicios de la erfti- ca que nos parecen insuficientes 0 equivocados. ¥, finalmente, jurtto con él evaluaremos la importancia @ dimensiones del tema, para calcular si nos permitird escribir una monegraffa o una tesis 0 si, debido a su magni- tud, deberemos restringir nuegtto estudio a uno solo de sus aspectos. Es evidente que si el tema ha sido descubierto por nosotros, nos en- Contraremos mds aptos para estafdiarlo. Tenemos la ventaja de poseer un (i) Ob. p. 35. interés {ntimamente comprometido con aquello que, habiendo escapado a Ja atencién de otras personas, no ha pasado inadvertido para la nuestra. Este interés nos: moverd con: tal energfa que no ahorraremos esfuerzo para estudiarlo con verdadera dedicacidn. Pero, adems, todo el trabajo que supone el descubrimiento del tema implica poseer, ya de antemano, tal cantidad de materiales que se puede decir, sin temior a exagerar, que tenemos una primera visién intelectual no sélo del:asunto, sino de su sentido, de sus posibilidades y de su valor. Pero no siempre el tema es un hallazgo personal ‘del estudiante. Mu- chas veces es indispensable que se le sugieran varios, supliendo su falta de intuicién 0 conocimientos, 0 quizd de coraje, para descubritlos por pro- pia cuenta El maestro, suele ceder a sus discfpulos muchos de los temas que ha entrevisto, y que no tendr4 oportunidad de investigar, porque comprende que es necesario conducir al alumno tio sdlo exigi¢ndole paulatinamente una mayor dedicacién, sino también’ proporciondndole, al mismo tiempo, los recursos necesarios para alimeiitar su entusiasmo. Sin embargo, es conveniente que el maestro vigile-que_la propuesta no constituya imposicién_ni i tampoco una manera de_ sus personal del alumno. Pero, asimismo, es indispensable qi Eeedor hagrrado- posible por aproriarse del tema aceptado, presténdo- le maxima atencién, es decir, esforzéndose por comprender su contenido y su valor y dedicéndole una dosis apropiada de trabajo para leer y refle- xionar en torno de él. Porque, en verdad, el tema realmente promisorio es aquel que, de una u otra manera, ha despertado nuestra pasién y ha én- cendido nuestra inteligencia. B) LAS CARACTERISTICAS DEL TEMA No es facil hallar un buen tema. Aparecen muchos. que nos seducen de inmediato, pero que después nos decepcionan. Exariindndolos detenida- mente, se comprueba' que son indefinidos o que su extensién resulta ilimitada, de modo que habrfa sido imposible que prestaran un asidero firme para la tarea de la investigacidn. Es indispensable, pues, que los te- mas sean concebidos con unas cuantas caracterfsticas’ fundamentales que aseguren el éxito de nuestro trabajo intelectual. El tema debe ser preciso, Es decir, poser un contorno bien delimitado que lo haga unfvoca. No puede ser, de ninguna manera, una idea vaga, escurridiza, cuyos Ifmites sean muy elésticos, de modo que facilmente se confunda con otras ideas vecinas. Si el tema es preciso, nuestra atenci6h podrd centrarse sobre él, tomdndolo como bsico, sin-distraerse en otros temas o relaciones secundarias: de lo contrario, apartéridose cada vez mds de sus objetivos fundamentales, incurriré en una peligrosa dispersién. lAdirnismo, é" ifidisperisable evita os temas que se encuentran en las’ fronteras de dos o mds'ciencias porque, aunque son verdaderamente su- gestivos, su estudio requiere no sdlo el conocimiento de diversos campos {cee sino también un dominio extraordinariamente firme de la etodologst para que el investigador no se.desoriente en ellos. a “Es imiportante que tl teria gea de limitada extensidn. Porgit ‘odo tema estd naturalmente ligado a otros para dominar con verdadero rigor nues- tro asunto; hecesitamos conoce aquellas nociones que estén relacionadas con él, Es, pues, absolutament evidente, entoncés; que uli témg : p mismo, nos pone en peligro de naufragar en un mar de asuntos que se agitard con Ja presencia de nuestro interés intelectual. En tal situacién no nos seré posible ser minucioso ni exhaustivos y, en consecuencia, nos veremos obligados a adoptar laactitud del diletante que se atreve a for- mular una serie de generalizaciones superficiales. En cambio, el tema pequefio y de estructura interior sencilla ofrece la ventaja de permitirnos recotret, sin grave peligro, todas las nociones conexas, indispensables para su mejor comprensién. De este modo, es posible estudiar exhausti- vamente el tema y, todavfa mds, encuadrarlo con riqueza y precisién dentro del campo en el que estqinserto. Por lo demés, cualquier tema es suficientemente complejo e importante, porque, como bien dice Ramén y Cajal, juzgamos pequefio lo que vemos de lejos o no sabemos ver» (2). A este respecto, conviene que describamos un proceso que se cumple ‘normalmente en el desarrollo dela investigaci6n, Después de haber parti- do de un pequefio punto, nuesizo, interés.se_amplfa hasta alcahzar ‘tha fc ble o triple; insospe Después, vuelve a » duefio ya de una Wasta ‘envel pequefio punto que estuvo al principio de nuesfra tarea. A nadie, pues, maestro o discf- pulo, si ha habido una correcta eleccién a la hora de comenzar el trabajo, deberé desconcertar ese perfodo en el cual el campo de los intereses es tan extenso que parece no tener Ifmites, hasta el extremo de que es im- posible hacer clculos sobre el tiempo de duracién de la tarea, Debe llegar, y Mega después, el momento en que se impone nuevamente un li cido sentido de economfa frente a las posibilidades, los materiales, nues- tras energfas y nuestro tiempo. Generalmente, la investigacién concluye en una obra que sdlo entrega pavte de lo investigado y todo el resto de la labor queda para dar origen a su¢fsivas contribuciones posteriores. Al hablar del descubrimieyfo de un tema, habfamos supueito que debia ser original. Y es cierto quella originalidad debe ser una caracterfsti- ca de nuestro trabajo intelectual Pero esta originalidad no es un fin en sf mismo. Se necesita que el tema gea original, es decir, nuevo como mate- studiar un lado. Es tla, interpretacién o enfoque, porque se quiere que el trabajo sea fructf- fero, que constituya una aportacién para el progreso de la ciencia. Pero tal aportacién puede consistir no sdlo en descubrir' un nuevo aspecto de la realidad o en Ja farmulacién de inteligentisi interpretaciones que _contradigan las anteriores 'y Jas superen Targamente, sino también en “completar_yna vieja.investigacidn,-en-cogrdinar antiguas interpretacio- Ties, en ofrecer un panorama critico de algiin perfoda, escuela o tematica,’ 0 sdlo en brindar pruebas para reafirmar con ellas el valor de un juicio ya tradicional. No siempre un tema es viable. Existen muchas condiciones que pue- den impedir la realizacién de una investigacién, aun a pesar de que se cuente con un hermoso tema. No serd viable, si se carece de ciertas técni- cas especializadas de andlisis, indispensables para estudiar un aspecto fundamental; si no se cuenta en el ambiente con la bibliograffa necesaria; sino se dispone del tiempo que exige el trabajo; si no se encuentra la orientacién de un-buen gufa, especialista en el asunto. C) ELCULTIVO DEL TEMA Concebir un tema bien delimitado, que sea de pequefia o mediana exten- sién, realmente original y viable dentro de nuestras circunstancias perso- nales, requiere de_atenta relectura de las principales fuentes donde lo hemos encontrado, cuidadosa revision de repertorids bibliograficos, re- novada consideracién de los hechos ¢ intensa reflexin acerca de qué es el tema, todo ello bajo la pregunt: in qué consiste exactamente el tena o problema estudiado?, Al mismo titmpo, é Hecesatio observar “CORIO TE Telacionia Con otros temas cercanos, pero distintos, y con qué. ti- pos de relaciones; a qué drea de conocimientos pertertece y cudles son las disciplinas que tienen algo que ver con él; cudl es su importancia en el conjunto esbozado; cudl es, por tanto, la contribucién que para todo el conjunto puede ofrecer su conocimiento exhaustive. Podemos llevar nuestra reflexién hasta una pregunta muy concreta: «Qué probard mi.es= tudio?» . Muchas veces, es cierto, un trabajo de reflexidn y discusién sobre los aspectos principales del tema trasforma su cardcter inicialmente confuso. Es util notar que casi siempre este proceso va acompafiado de una paulati- na variacién en la férmula lingifstica que sirve de expresién a los conceptos, de.tal modo que, superando un tftulo indefinido y hasta tor- pe, se llega a encontrar otro preciso y dgil. Y, paralelamente a que se. llega a concebir hicidamente el tema, deslinddndolo de otros cercanos 0 pare- cidos, se es cada vez més consciente de los matices intelectusles que poseen las diversas fSrmulas ensayadas en la rigurosa y pertinaz busqueda de los términos exactos. Pero creemos que no begfa con la tarea individual. Es indispensable el consejo de un investigador experimentado y, sobte todo, la discusién acerca de los diversos aspedios, riesgos y posibilidades de nuestro tema. Nadie debe desestimar estetipo de docencia, quizd uno de los mds im- pottantes, cuya finalidad eS la formacién de jévenes investigadores. Aparte de lo que significa cg mo colaboracién intelectual, es evidente cl sentimiento de seguridad interior que proporciona el poder compartir nuséstra tarea y nuestras conclysiones. En verdad, no sp trata dé encontrar un tema importante o sencillo, sino de saber cultivarlo. Casige podrfa afirmar que no existen temas dig- nos o indignos, sino mds bie espiritus que son capaces, 0 no, de prestar dignidad’a un tema gracias agu interés y a su dedicacién: «En vez de me- nudencias indignas de ser consideradas por el pensador, lo que hay cs hombres cuya pequeiiez intelectual no alcanza a penetrar la trascendencia de lo mintsculo» (3). Pero per eso mismo, desde un dngulo de fria racio- nalidad, también ser conveniente hacer, después de este cultivo, otros cdlculos: si el trabajo, que nog demandaré el estudio del tema esté en exac- ta relacidri con su importangya objetiva; asimismo, aun cuando el hecho de haber ido, depurando un {gma signifique ya la capacidad de tratarlo, es indispensable preguntarse po ¢ las condiciones personales nuestras, inte~ lectuales y hurnanas, para la realizacidn de la tarea. Hasta ahora hemos hablado como si desde el principio hubiésemos te- nido un Unico tema en la mente. Qué habrfa sucedido si hubiésemos vacilado entre varios? Ser extgentes en cuanto a las caracterfsticas seftala- das y haber procedido con singular cuidado en el cultivo de los temas nos habrfa llevado, finalmente, a wna eleccién acertada. 7 (3) Bid,, p. 37.