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Cirugía Plástica: Concepto.

Historia y trascendencia social
Servicio Cirugía Plástica. Hospital Nuestra Señora del Rosario
Jefe de Servicio: Dr. Antonio de la Fuente
Dr. Israel Iglesias
Dr. Ignacio Capdevila
Fecha: 08/04/2016
CONCEPTO:
El concepto de belleza y el interés por mejorar la
apariencia estética es algo consustancial con el ser
humano y no privativo de nuestra sociedad actual,
sino que en sus distintas facetas se presenta en
diferentes culturas a través de los tiempos.
Tal como se define oficialmente “La Cirugía Plástica,
Estética y Reparadora, es una especialidad médica
que se ocupa de la corrección quirúrgica de todo
proceso congénito, adquirido, tumoral o involutivo,
que requiere reparación o reposición de estructuras
que afectan a la forma y función corporal, y que en su
faceta estética trata alteraciones que sin constituir en sí
mismas un proceso patológico, provocan un deterioro
de la salud en la medida que interfieren en el bienestar
físico y psíquico de las personas.”
En 1597 el Cirujano de Bolonia Gaspar Tagliacozzi
(1545-1599), la definía de una forma más literaria,
afirmando: “Restablecemos y reparamos todas aquellas
partes que la naturaleza ha dado pero que la fortuna
se ha llevado, no tanto para deleitar el ojo sino para
animar el espíritu y ayudar a la mente del afligido.”
(Figura 1).
De estos conceptos hay dos premisas que
consideramos importante destacar:
1. La Cirugía Plástica engloba a la Cirugía Estética;
formando parte del Programa Oficial de
Residencia en la Especialidad de Cirugía Plástica,
Estética y Reparadora, siendo parte integral
de la misma. Esto es así, ya que hay una gran
implicación entre ambas ramas ya que la Cirugía
Reparadora no olvida el componente estético, ni
la Cirugía Estética el componente funcional en
los casos que le compete.
2. La Cirugía Plástica trata dolencias, como
cualquier otra especialidad médica. Sin embargo,

Figura 1. Retrato de Gaspar Tagliacozzi en la Universidad de
Bolonia.

a diferencia de otras especialidades quirúrgicas
en las que se “teme” a la cirugía, en nuestro caso
el paciente “busca” la cirugía. De aquí se deriva
la gran responsabilidad del Cirujano al tener que
satisfacer unas determinadas expectativas que no
siempre son realistas, por lo que hay que informar
exhaustivamente de la cirugía al paciente. Por
otra parte, en su vertiente estética a diferencia de
la Cirugía Reparadora no sólo trata problemas
físicos o funcionales sino también situaciones
anímicas de pacientes que refieren “no sentirse
bien” con alguna parte de su cuerpo.

HISTORIA Y TRASCENDENCIA SOCIAL:
Desde el siglo VI a.C. se tienen registros de
procedimientos de reconstrucción nasal en la India,
ya que las mutilaciones nasales eran frecuentes
debido a que la nariz era considerada un órgano de
reputación y respeto y era frecuente la amputación
nasal y de las orejas como castigo por el adulterio o
por actos criminales, o a los vencidos en guerra.
En la Edad Media hay un declive de la Cirugía
Plástica ya que pasa a verse como un acto pagano
relacionado con la magia por el poder del cirujano
sobre el cuerpo humano.
En el Renacimiento hay un breve resurgimiento
de la Cirugía Plástica. Ambroise Paré (1510-1590),
precursor de la Cirugía Plástica moderna (Figura 2),
acuñó su conocida frase “Yo le traté y Dios le curó”.
Definía la Cirugía Plástica como: “…. eliminar lo
superfluo, restaurar lo que se ha dislocado, separar lo
que se ha unido, reunir lo que se ha dividido y reparar
los defectos de la naturaleza…”. En su libro “Les
Oeuvres”, relata el horror de sus contemporáneos por
las mutilaciones faciales, no solo por la deformidad
ocasionada, sino por la marginación social que
sufrían. A colación de esto, creemos interesante citar
su siguiente relato: “…había 3 soldados que apoyados
sobre la pared tenían las caras completamente
desfiguradas sin poder oír ni hablar y sus ropas aún
humeantes por las quemaduras sufridas por las armas
de fuego. Mientras yo los miraba con lástima, un
viejo soldado se me acercó y preguntó si había alguna
forma de curarles. Le contesté que no había ninguna
posibilidad y entonces repentinamente se dirigió a cada
uno de ellos y suavemente y sin ninguna expresión de
enfado en su rostro les cortó la garganta. Ante esta
cruel acción le recriminé diciéndole que era un mal
hombre. Me contestó que rezaba a Dios cada día por si
él estuviese alguna vez en esa situación hubiese alguien
que le hiciese el mismo servicio antes que permitirle
languidecer miserablemente”.

Gaspar Tagliacozzi, ya anteriormente citado y otro
de los grandes precursores de la Cirugía Plástica
moderna, cambió la actitud negativa de muchos
médicos hacia algunos procedimientos de la

Figura 2. Retrato
de Ambroise Paré

incipiente Cirugía Plástica, al dar a conocer de
manera sistematizada y científica según sus palabras
a: “….esta parte, no innoble por cierto, de la cirugía
que se ocupa de la reconstrucción de narices, orejas
y labios mutilados…..”. En su libro De Curtorum
Chirurgia por Insitionem (1597) (Figura 3), dedicado
exclusivamente a la Cirugía Plástica y particularmente
a la reconstrucción nasal, sienta las bases de esta
reconstrucción, basada en un procedimiento ya
utilizado por una familia de cirujanos de Sicilia (los
Branca) para reconstruir la nariz y otras partes de la
cara con tejidos del brazo. Se le denominó Método
Italiano en contraposición al ya conocido método
indio que empleaba tejidos de la frente.

Figura 3. De Curtorum Chirurgia por Insitionem (1597)
Gaspar Tagliacozzi.

Hospital Nuestra Señora del Rosario

C/Príncipe de Vergara, 53. 28006 Madrid, España.
www.hospitalrosario.com

A pesar de su importancia social, sin embargo la
Especialidad de Cirugía Plástica sufre una cierta
marginación, no solo social sino académica y es
apartada de las “especialidades clásicas” durante
400 años hasta el siglo XX, aunque siempre tuvo
una gran trascendencia, a pesar de las limitaciones
de esas épocas, dado el interés de aquellas personas
con defectos físicos visibles para reintegrarse a una
sociedad que no los aceptaba como integrantes de
la misma.
Curiosamente el desarrollo de la Especialidad ha
estado íntimamente ligado a las guerras como
consecuencia de esa necesidad de recuperar social y
anímicamente a los que sufrían heridas mutilantes y
graves defectos físicos. Así en el Siglo XX, durante la
1º Guerra Mundial se dan unas circunstancias en las
que el número de heridas faciales severas aumenta
considerablemente como consecuencia de la llamada
“guerra de trincheras”, nuevo armamento y la
introducción de la aviación de combate. Esta guerra
mecanizada origina nuevas lesiones craneofaciales
sin precedentes en la historia, siendo tal el número
de ellas y la importancia de las mismas que obliga a
plantearse la creación de centros especializados en
Cirugía Plástica que traten a estos pacientes de sus
graves heridas. Al tratarse de personas muy jóvenes el
drama humano era una constante en estas personas.
Los primeros Centros se instalan en Francia y el
Reino Unido, para posteriormente crearse Unidades
similares en Estados Unidos y España, aquí durante
la Guerra Civil. De esta forma podemos considerar
a la 1ª Guerra Mundial y al período entre ésta y la
2ª Guerra Mundial como el principio de la era en
que la Cirugía Plástica se convierte en una auténtica
especialidad individualizada y se constituyen las
diferentes Sociedades Científicas que facilitan el
desarrollo de la especialidad.

Asimismo, pretendemos recordar la importancia
que tiene socialmente la Especialidad de Cirugía
Plástica, intentando evitar cualquier connotación o
componente frívolo que pudiese tener para algunas
personas o medios; muy probablemente, por
desconocimiento de la realidad que viven la mayoría
de estos pacientes.
Así si prestamos atención a la definición de Salud
enunciada por la OMS en que se cita textualmente:
“La salud es un estado de completo bienestar
físico, mental y social y no solamente la ausencia
de afectaciones o enfermedades”, vemos como se
entiende la salud no sólo como la ausencia de
enfermedades, sino también que las personas gocen
de un buen estado anímico y físico, que es lo que
pretendemos conseguir a través de esta especialidad.
Por su parte, asimismo, la Iglesia cambió su actitud
contraria de la Edad Media hacia la Cirugía Plástica,
reconociendo su aportación social, como reflejan
las palabras del Papa Pío XII en 1958, quien dice: “si
consideramos la belleza física en su faceta cristiana y
respetamos las condiciones establecidas en nuestros
principios morales, la Cirugía Estética no está en
contradicción con la voluntad de Dios en cuanto que
restaura la perfección de la mayor obra de la creación,
el hombre”.
Como vemos, la importancia social de la Cirugía
Plástica se basa en la contribución a la solución de
problemas físicos, funcionales y estéticos así como
en mejorar la calidad de vida de los pacientes y
su autoestima al hacerles no sólo verse mejor, sino
sentirse mejor, tal como comentan gran número de
los pacientes que se someten a intervenciones de
Cirugía Plástica.

Con este breve repaso histórico de la Cirugía Plástica,
queremos destacar la enorme labor de nuestros
antecesores, ya que gracias a aquellos sacrificados
cirujanos que nos precedieron, se sentaron las bases
para alcanzar el alto nivel científico de desarrollo
actual, por lo que merecen nuestro reconocimiento.

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