Está en la página 1de 62
Promio poosia 974, CASA DE LAS AMERICAS CANTO POPULAR ¢ DE LAS COMIDAS : }. Armando Tejada Gomez | — echaaee trace de esti in puss Sie CANTO Epes a POndtAan Be TAS COMDAS, det ee SS ES eae ee ‘maltiples luchas del pueblo, que ‘en el uso de miseries, cerom. clas y humildes alimentos, rechaza todo ‘molde do sumision. Es ale dient ‘scare matal do la eons pope: lores. ES ta ‘ratiieacion de" tne forma de cultura viva que 8 nadie peede result lo ton, doa Inientos que se percben en ‘bra no hacen ma =] Sots de ia vor general us gle tinal canted todos, SAUL IBARGOYEN ISLAS ARMANDO TEJADA GOMEZ nacié (gh, Mendozs, Argentina en 1829. Poeta, compositor e inérprete de ‘asics popttar. Limplabotae en st niez, bracero en su Juventud, par tictpante on las fuchae obreras las fuera goplares, fo. seran 1958 dipitado por Mendoza. Ha se: fuado en festivales. focloricos. fa acd meron. recta ‘acompanand sus versos con la tarra. Ha presentado especticu ‘musicales con i ltra do su pow. mas, entre ios que ‘larse AMI'VA LUCAS ROMIERO (1965) y EL coNDon WwELVE Wor. He ‘grabedo varios discos de poemas. canciones. Ha publicade los st lentes bros. de. poesiog: PA. HAMAMA. (1955). TONADAS DE A PIEL. (1986), ANTOLOGIA. DE JUAN (1957), All VA LUCAS AO. ‘MEnO ‘(1s63), LOS -COMPADRES: DEL HORIZONTE (196s)) y TONA. DAS PARA USAR (1968). premio poesia 1974 CANTO POPULAR DE LAS COMIDAS Armando Tejada Gomez | | | | | | | | | | CANTO POPULAR DE LAS COMIDAS Armando Tejada Gémez €ASA DE LAS AMERICAS. ‘Bist do Unbert Peta A Josut ox Casta PORQUE SU MEMOR DESPERTARA 4 LO$ PUEBLOS FE DE BUSQUEDAS BI primer deslumbrsmiento que vave con el cma de les comides en la poesia, fue en mi nifex lejendo mucstro poeme tacional Martie Ferro: Vents te carne con cuero, fe tabrose carbonada,, specorte bien pale, ig patioles 9 ot buen vino pero, bs querida et destino (que todo quello ccabara.. Me inca cia sot i snes pe cn mene gt eerie 9 ie een eee rr a ee lector inladgable, avert en mis andanae de cator de ae Cfo eis, la ium Felecia oan, So petparsida sor bones que fay diperae sano ee i Sle popult endnime como tenbien en el cencioneo 8 ee ee sy ada ae ie ca ge ig ie ea Zt ae somites» bebider fis Ga BBS: He i, precursor colosal —como a él le gustabe decir— de Garment eens Roeeiicene mie ehniey S amma doe ane neta ak eet contra cl olor coi en lgunostestowsoptadon de di tintas religiones y, fundament te, en esa catedral del Seeger ere Sn nem hee presets cease, hare cin? Sob oienntees ae feee meer ee iio iain iam ces aed metre eae rnuestro pais desde el punto de vista de la poesia, "Todo lo Semen pee rece see Scere, s Gees arias ‘Tema tan subestimado por nuestro interés cultural ha pro- evga paren Sie then) sae um mnt sygntenente fan he Stir acacadnenes = Sh erat Ea faa fds’ Sle a cat, See eres fen que hemos mantecido tn fscho de tal categoria vital y SEs Fle iron Ses en oe winingaena amine 10 nce adic pucde preparat plato algano pattiendo de tos Felner eceaios de coda, sino por fa. tadkn ofl ya pricicn dneca, En fin, que, como siempre, 0 s6lo Je ido eserbiendo el poema, sino ‘aptendiendo, a ‘medida que cotraba en el toma. ‘Se advertné clarmente que, al contratio de los sigantes que ape preceden —De Hokhia, Neruda, yo he dad imenos Shatera poétea al mundo de las sensaciones del pala, por- aque ime fa imporado més expres la telacion dialécice AS cmd do eo Ia vi det habe ds yen, sjusténdome «una necezariamentelimitada: To que cows defini como’ cvlizacién de Tl esa 2008 Ae influncia cultural que va desde el Alto ert al Ro de Is Plata, acentuando ef contenido nacional de que se ntre apo ye nsosoyale told pettinn de palabra Po sim, y ya con le br termina delat ey cierto de que este poema no es sino un punto de partila, ‘Me he progantado también si en logar de un pocme a las comidas, n9 he esto una especie de geopo%tca del hambre en auessro Continent, y see ba impuesto Ia abligacion de carlo al brasleio Josué de Castro, cuyos libros ban dado {este poema exe exiado de conciencia de lucha contea ch ‘nde o puro Condens vcs deo cha cn contra el perislismo donde In epopeya fo se euente sGlo por Jos hdres, sno por la presencia de~ Jas masas populares en It transformacion de la vida his6ren. Amuaxvo Teyana Génenz w Mi madre, que eva ‘mip crite, le echaba amor la olla. LA FIESTA DEL POBRE En los libros sagrados, delante de los dioses, se nombran los manjares con moroso deleite 3 uno uefa al profeta slendo de Ios ojos y ve que eses palabras se hacen agua la boca y que el verbo cefido se le pone jugoso a pesar de sus carmes flageladas de ayunos ¥ de los cataclismos que prediea en el viento. —Esa es tu maldicién de tinieblas, Job, 1m ilcers de espanto, la ruina de tu hacienda 9 de tus mieses. —Nada veo en los pérpados de la maiiana, Jebovi; dame us puiado de alba —La luz pace muy lejes. Tu cereal es muerte cr ‘Las comnidas presiden todas las ceremonias. Se ofrenda hacia el silencio de los signos mayores con los frutos eximios, con las rojas primicias ‘que las manos y ef clizoa elaboran pacientes pata aplacar Ja faria traidora del misterio yy el compacto designio de Ia esfinge en la piedka. He aqui la piedra, Isis. —Desbistale el silencio: quiero verta por dentro. Amin reside dentro. —Heaz wna piedra, Osiris. —Tengo manos de nieble. —Llama al esclavo. El puede. Nadie puede al silencio. Nadie, xi atin la aren. —Lama af esclevo. Et come y el bocedo le duele. Su cintaro de mie perdurar. Después, cuando los dioses descienden 2 la tierra y entran a los asuntos domésticos del hombre, comparten aromiticas fuentes de codomices, odres de viejo vino, verdes tallos crocantes, sbundosos racimos de datiles y uvas y hasta el sexo terrestre de Ja hembra det hombre. La esele es viehore, Li Po, wore como —Come tu arroz, Ying Lu, la tava no cesard ‘esta noche. —Siémbrame. 16 —No se siembra sin luna y con el cielo ausente. Come tu arroz, Ying Lu. focundos har ics, burdcratas del tedio, [Gfton del ext a'buscer Ia sega, ‘en los frfos templos la sangre era holocaust pore ia fiesta ingomne del animal ardiente J abla dometado el fuego y los. metales Srfangato et Ta muerte y los apocalipsis. —Vete a las batos, Claudius 9 vonita de nuevo, jain bay vino en las énforas y més ricos ‘manjares! —(Warinia. —Di, Spartacus —Reparte el cereal por punados iguales...) Hey que goxrse, Clouds. EI tacto de ta es ya la piel de marzo. En Hangchow, al sur de China, la ciudad de los lagos, he visto el santoral tallado en a montafa: igantescas figuras de los dioses tezribles, Sables como colmillos, colmillos como subles; pero también he visto recostado en la tun’ dios de enorme abdomen y plécida sonrisa. Es el que est de vuelta de las eternidades. Guita un ojo, Denuncia la fatsa de sus primos, La gente allf fe Tama: Buda de la Alegria. Pero dioses como este resultan subversivos, 17 exaltan Ja sbundancia, Ia libertad del diente Proclaman, como Baco, el jtbilo del vino y la plena Injuria del amor a la siesta. eCuél pudo ser la suerte de los Emperadores, os caudillos del crimen, los Reyes, los, Sefiores, si acaso el pobrerfo venerara su euforia? Hubo que separar el cuerpo del espirita. Tnvestir de urgentes al Demonio, Proscribir las especias. Encerrar los aromas. Nombrarlo Comandante en Jefe del Pecado 1, esl oy tin de ee tI area para que el pobre projimo de harapo y servidumbre hhumitlara la vida sofiando con la mucrte. —Swami, los campesinos estén quemando todo. Yo no veo hacia afuere. —Todo arde, Swami, el templo... Nata existe abi fuera. Niel fuego de los rombres. Flagrantemente dulicos, obesos, dignatarios, los. zénganos zanguangos del Templo 0 del Estado, IMémense obispo, duque, vuesencia, sefioria milord, burgomaestre, alcalde, capitén, no alvidaban su cuerpo, lo ctidaban touy bien; Jos Reyes, bien se sabe, comfan como reyes cspitituales Tiebres, faisanes, corderitos, tortillas de pémpanos con’ huevos de’palomas, ensaladas de pétalos, claro vino del Rhin, Compraban en el cielo cfmaras de descanso, altos lechos de mubes a la diestra de Dios 18 a que, el pobre, era un anciano solo, sea va, distraido, ausente como un Dios. —¥ abors, steenme. TeAdénde? —Si lo supiera, ira salo. —¢Solo? ¢Por qué? Porque serla Dios. Stganme. =A los hombres wo se las sigue. Se los ersigie. Rs lo’ que bago con Dios. Ellos fueron felices y comicton perdices. * Morfan confortades al tiempo de mori. Hactan mea culpa y salian absueltos: cl expfrity al cielo, el despojo al Pantesn. El cuerpo, despojado, hervia de gusanos. Cosa del Diablo, Espanto. Olor del pudrideto. Yacen de mérmol. Helen bajo las catedtraes. EL hedor que despiden se tepa con incienso. Ese es el olor tipico de los templos del mundo. ‘odes las religiones tienen olor a muerto. Y que tes brujas asaltaron el granevo dando daridos, doy fe, ante este Tribunal de la Santa Inquisicién, volando, con nitios y trinchantes delante de las faldas y los dientes borribles delante de las érbitas y Hevdndose sacos ubérrimos de granos, volando sobre escobas y comiendo a los nifios, doy fe, con esta mano sobre las Escrituras. 19 Y el cuerpo fue olvidado. Su destierro fue largo. La piel fue sometida milenio tras milenio. Ayunos y flagelos ahogaban sus ardores y el hambre fue el aliado de las grandes liturgias Los templos se constrafan con hambre acumulada. Con hambre, Jos castillo, los grandes monumentos; Jos ttonos, las ciudades, as armas de los principes, Ins altas catedrales, las joyas de las damas, Ja corona del Rey, la gran Muralla China con cimientos de buesos; Las Mezauitas, los frfos y ciegos Monasterios, i aire a media voz que anda en las Sinagosas, fucton ermidos todos con hambre de los sialos Pero si habia un fasto de Bodas o Bautizos ‘0 una coronacién o Ja paz de una guerra, los dueiios de In vida ordenaban comer tues dias. y tres noches, bajo tn Dios indulgente. —Dios me ba tocado ayer. En qué sentido? Por eso la comida es la fiesta del pobre, El festival del dia. Su desquite ancestral. Cuando nutre su cuerpo hinca el diente en la vida. Libera, dentro suyo, la alegtfa infinita ‘que funda las rafces del canto y el amor. La tierra sabe a tierra. La tierra sabe. Es hembra, —Destruyan el olvido. —Entiérrenlo en la tierra 20 ‘Aqut en la vieja América, todavia es contunbse ntersar a fos mucrios con dnforas repletas ge lj 5d comida pcs au Iago ie ‘Kaui no separibamos cl cuerpo del espfritu ape te era ao indi bots We Pechecaeme Un tegreso al origen desde donde regresa eh cooidios’ uno en to ex eeno, ot SALMOS DE PIEDRA 1 Por las puertas del dia entra el sol a la tierra. ‘Sube a la altura Puna, Celebra la altipampa. Se goza en los cardones penitentes y ampara Ja sfosa y cotidiana termura del mafz Imposible y de piedra petdura Tiahuanaco, entrada hacia un silencio de durss soledades, puerta sur del planeta alto umbral de Ia fe EI cielo alli es un templo adonde oficia el viento funerales de arena, un Ianto inmemotial. Pasa otro siglo, cruza la pétrea arquitectura tun tempo ya cena donde esto ia sangre, ‘el terco nacimiento, el hicido telar; baja del poivo al polvo un estemecimiento 22 vida remota y el remoto esplendor, ee Moria del hudso donde murié Ta muerte, 4 sonido, el ssombto, el afsmico pastor ace abajo la sombra' mineral del helecho, J excritura geoljgica, el olvido anima. Kesba pasa el viento.” Solo el viento de cuero, Fl viento solo y éfono. Ciego de etemidad. ‘Un sonido terrestre anda en la piel del aire, fafe en todas las quenas, vuelve del yarav!: BANS © intinito sube de as qubradas ‘es como si a Ia tierra le doliera la entrafia, ths taices que duermen doliendo en su ral. Por la puerta del sol entra el dia a la tierra, parpadea Ta oscura poblacién del olvido, Exeava con nosotros un arenal de siglos y otra vee, daramente, todo va a suceder. 2 Vaelve el Amauta, dice demorado en la ausencia sat génesis terrestre, su oratorio perdido: De la memoria que me queda / puedo decir que muy antiguamente / nosotros / los runas fuimos los primeros en abrir los pérpados y ver reconocet os cielos y fa tierra / los mares y la luna / y los enimales y las cosas ue nadie munca antes babia nombrado / 2 24 y, pusimos en orden al dia y Ja noche.../ ‘Mucho antes que vinieran los hombres desde ef mar / ‘ya estébamos, nosotros apacentando Ja gracia inasible de las lames / cavando el mineral / cultivando el mafz y la papa / esctibiendo sefisles del futuro en la piedra../ Desde entonces estamos aqui / nosotros / los runes viendo pasar el cSndor sobre el viento que nos hacia pensar grandes cosas / como que estando €l sobre las cumbres Ja libertad tendrfa un modo de ser explieada a los adolescentes y a los aiifos / pot los soles de Jos soles.../ En los vestigios dutan rescoldos de ternura / las cocinas / el sitio / donde mutié la tarde con los valles, al sire y los xfos volviendo.../ Desde entonces estamos / fundando los caminos / reconaciendo el movimiento que viene de Ia luz bbuscindole escritura a las estrellas / endo el sonido Eel teato entre los dtboes../ En Ja hiimeda etemnided de las vasijas de barro / hhemos guardado el cereal / y lk memoria de las formas.../ Y ast es.como la muerte | no ha podido olvidarnos... 3 En Cachi.adentro, el itero, én ls maternidad del extalido, arriba, a tas de} viento, en la estructura catedral de la luz y las estrellas, he visto oémo yacen las Comunas trazadas oeciomme oa Sete ‘todado. edmo permanece isa de los Runas onde aris lagamente le lesa de la vida Son solo los cimientos. Memoria geométtica de-lo que alll moraba Tas puertas contra el viento. La intemperic inclemente donde fue la ventana. La alfsreria rota, el manowén-del tiempo, la herida a ciclo abierto de las excevaciones y la presencia césmica del silencio inviolable. En Cachi, allé en la altura Kalchuki de los Valles, 25 yi la gala del hombre monde por el ido, Ja noble empuiadura gastada en ef trabajo; se ha vuelto tierra prieta lo que fue de madera porgue ha sido la tierra la gue la preservara en Ie prediez informe de las Huscas perdidas donde velan, insomnes, eu paz los andigales. YY uno ve atardecer desde sus miradores mudo ante el estupor funeral de Ia tarde. En esa luz inmévil no existe otto sonido que el rumor interior del rfo de la sangre. Arenal cae el tiempo sobre su misma arena y lento y remotisimo se acumula en el valle. Todo esté contenido del aliento hacia dentro y el tacto, sombra a sombra, toca el silencio y arde. ‘Algo Baguala, el grito, sale clamando largo como un sollozo lejos, como afuera del grito ¥ luego, certo 2 certo, Ta luna kalchaki subird dando tumbos hasta quedarse cobre y cuando uno regtese de alli, ya habré nacido otra vez a la urdimbre que proctea en Ia sangre. g Cuando todo amanezca y esté Incido el dia 1 pérpado abtiré un ojo de ceniza, bbajard por un tine! de Tuz hacia el rescoldo donde dejé olvidada su herramienta la vida. Donde el cultivo pudo. Donde pudo el denuedo, Donde oraton los verdes sacerdotes del clima 26 que anotaben las tunas calendatias del bol Fel sexo planctario que estalla en les semill ‘papa subterrinea como un rostro hacia sbajo, i exmote solar, arenoso de ezticar, | tabeco, fragante como un bosque en otofio, fl rojo escandaloso y orondo del tomate, falo vegetal. del aif grtador, ‘d eacuo gouadar y el mafz. promesante, la mandioca y su puro almidén perezoso, kaki dulce y fspero, la vaina de algarsoba onde el sof hace aloja fermentando la tarde, [Abi estanin los enseres, el paso fatigado, cl sudor que hace siglos regresata a la tierta, Jos ciclos de labranza, Ios [unas seguidoras y los simples canales del abuelo ingeniero. Todo este movimiento subird de sus sombras por la explosién undnime del brote y Ja semilla yy cuando el dia pleno alce el pérpado ardiendo los ojos ancestrales verdn subir la vida, abf, en el mismo sitio donde durd el origen cnn su materia en celo volando la alegra. 3 Porque Ja vida es terea y el polvo no detiene su agitado universo; porque la muerte 3 terca y vuelve devorando el jbilo y Ia piel, a Ja sonora madera, Ja cal que desarrolls la antigiiedad del hueso: ese andamiaje sordo donde se apoya el aise para set aire y Ambito yy espacio en las regiones de existencia ardorosa, por simplemente el agua o el animal que empiez en cualquier sitio bnimedo, por eso es que no puede instaurarse el olvido. Y as es como volviamos: de sabernos 1a muerte, de padecer los climas y las ciegas cavernas, de abajo de nosoiros, del grito nectoligico, de las profundidaes del metal y la noche con ef rostro cruzado pot violencias de polvo como una papa oscura artancada de cuajo. Repitiendo en el sexo una olegria brata entre el alcobol ardiente que agitaba ef ancestro disperso por la piel y ya era solo instinto, furia de devorarnos gimiendo contra el suelo como anverso y reverso de la muerte en nosotros, tercamente, paridos de Ja sangre hacia afnera. Eramos esos rostros de perfil contra cl miedo. Siglos del sol encima. De Mita y Encomienda. Duras edades rojas, calendarios de piedra. Eramos la escritura de la infamia durando, viendo pasar la Tuz como un dios a lo lejos En nuestra sombra andaba un éxodo antiguisimo: [i furia del Incatio antes de su. derzumbe, 28 cazador de arcabuz y de sifilis, ess pasos frfos de un antigua asesino solo ef hombre sue continusbs al. hombre. Eoritioo habitante de los tos azules. El Gisedor de espumas, Acaso el alfazero. Puss nadie podia atestiguar Ta entraia, Emuna senacion, Ya pate del oli, = podla erguiise con el Lipas en alto. ne sol golpeado en oro de los tiempos metales, Nadie lia nada contra el viento guerrero Matepetr los gestos en lamas del Amnauta ‘Beane solo parte de la esctitura rote, reves sizaos petdidos en Ia propia thle. sCufntas yeces cruzamos por ef techo del mundo follando el ventisquero y Ta quebrada altisima con el color abierto y el ciclo desollado? ‘Cilgras venespisames, el camino . ue a ¥ poeas barbas, prietas y bien puestas y ralas.» “EL tostto algo Inigo y alegre mostra en su persona Gael mivar, por un cabo amor y eutndo era menester a «xt muy pulido y limpio; bafindose cada dia una vez, ala tarde; ceafa muchas mujeres por amigas, hijes de sefiores, puesto que tenia dos grandes cacios pot su legitimas imujetes, 39. que cuando usaba con ellas era tan steretamente que no alcanzaban a saber sino algunos de los que le servian...» Pero es cuando Ja Iluvia, Ia interminable Huvia agobiante del trépico, le moja tas hezafias que él reconstraye el siglo 3, nos da testimonio meticulosamente de la naturaleza cotidiana de América yy, Por primera vez, desciende a las comidas solo porque esta vez se trata de nosotros: hhijos definitivos del sol germinador. Entonces nos precede cinco siglos, porque él coma nosotros eotiende que el poeta gusts In pulpa y busca ‘entretanto el carozo, el hueso de Ia vida. Asi es que nos esctibe y nos desctibe, aunque por To fastuoso, -en los rituales actos de mutrit nuestro cuerpo no solo con le médula sino con el sebor y el olor Injurioso: En el comer, Je tenfan sus cocineros sobre treinta maneras de guisados hechos a su manera y. usanza y tenfan los puestos en braseros de basro chico debajo, Porque, no ge enfsasen y de agullo que ol grin habia de comer, guisaban mis de trescientos platos ‘sin més de mil para la gente de guards...» 40 ay un olor « frutas, hay un color demente, Bs thre el movimiento ceremonial del céntsra 8 Sind el medioda torrencial de los vinos Np'vida taendo por entte Is vals. 1 Foeandilado sigue. Con los ojos atdiendo ra ac su memode, reconssuye clos: Sux cuando heben de comet salfase MONTEZUMA, Sigunas veces con sus principales y mayordomos Fle sefalaban cual guisado era mejor } de gué aves y. cosas estaba guisado 3 de lo que Te dectan de aquello habla de comer ¥ cuando salia a verlos tan pocas veces ¥ como por pasatiempo...» ronista ya de prosa terrestre, [Bernal describe al principe comiendo como principe. Enjaulado en la thavia, cefido por Ia, muerte, anezela Jos sucedidos y desfonda los hechos: ‘oi decir que Je solfan guiser cnnes de muchachos epoca edad, y, como le tenfan tantas diversidades ide guisados y, de tantas cosas, no lo echabamos de "ver si cra came humana o de otras cosas, porgue cotidianamente le guissben gallinas, sallos de papedas, feisanes, perdices de la titra, codotnices, 4 patos mansos y bravos, venado, puerco de Ia tierra, pejatitos. de eafia y palomas y liebres y conejos y muchas maneras de aves ¥y cosas ue se crfan en esta ticrma, que son tantes ‘que no acabaré de nombrar tan presto...» Y¥ Juego su atavio y las mancras de su servicio al tiempo de comer». Lumbre de ascuas olorosas, blancos manteles, fdolos tallados en la mesa cy cuatro mujeres muy hetmosas y limpias Je daban agua a mano... Y le daban sus toallas y otras dos mujeres Je trafan el pan de tortillas.» ‘Al fin pues, hay noticias de aroma y sbundancia en Ie gesta famélica de fos dioses oceinicos solo porque la Iuvia le cefia In muerte y Al daba fe, eseribiendo entre grandes relémpagos. 42 LA SUDESTADA 1 Semos los que Vinitnos del mat, el oleae dele sangre. Bien jue agut haba cielo como arn apagee ‘ot hotinante tierra, a das pontentes, como pata hacer hoxizoates ¥e caslguice palvarede, ‘Ass cuando llegamos, auestios nombres perdieron al sonido profes con que fueron nombrados ov nad ped ol les ren den dad rata, Auf nadie era nadie, La soledad viola. ‘adie recamé su simple fllacién, su dato minimo. Nosotros, Jan Pedro o como ‘aos nombre, ta raida’ternura zo tenfamos ya pasado, sino alvido, Eramos solo piel. Los ojos del nauéregio, 4B Vinimos espafioles, judios, italianos; sgentes de antiguas tribus, franceses, alemanes; feroces de prejuicios como un nudo de viboras, resaca, mugre, olvido, vergonzantes piratas; gente de furia al cinto, sumisos cuchilleros, a buscat sitio y oro y otras inmunidades. 1Qué sumidero, Amética! jQué pats del despreciot Qué exilio para hacerse con el oro y el moro! De algin modo, el que vino, venia para irs: ‘para Tlenar la bolsa y vaciarla al regreso. Desde que don Cristébal encallé en esta orilla, todo fue enredo aguf, puerta del limbo. Desde, que el Comandante enfrenté a las gaviotas, todo fue confusién y mal patido! ‘No es dable imaginarse lo que pas6 en la Corte, en los mapas ebsortos; en el suefio, en Ia Biblia: ‘lagrante Adin desnudo, Eva sin su manzana EL Talmud quedé mudo. El Corin hizo agua. ‘Un ayo ards las batbas de fa filosofia jy, todos fueron vistos con el trasero al aire! 2 2¥ Colombo Colén? g¥ las tripuluciones? 2 la Reina Isabel? 2¥ su Rey don Fernando? 2Y el Papa en su Papado? 2¥ Dios entre las arpas? 44 2 ahf, mirdndose, con la brifjula ardiendo, Foes Shore y ceo, vidlada por el agus. ‘Una réfaga crada crazé las Catedrales Dee tnctelé a los rezos y a otas confesions. Se decia que el Diablo navegaba estos mares y que el infierno estaba de la bréjula al norte. Yporgee si no era: Indies, qué cosa eta ste sitio? SQué epatieidn de azufre y Tujusia y volcanes? 2 esas flores fragantes del tamaiio de un nifio? SY See erotic aroma del cacao y del plétano? Ey af anand, de sibito, como uaa bocanada fue nadie, tan petvetso, hublera imaginado? “SF d'tomate, desnado, con el omblipo a sire? fir ge fue prokibie en reuaién de Obipos tque se le Ilan: Ia manzana del diablo. "ya aleve nuttida de In pape cocida? 4Y su flor, que era el pérpado del rocio en el alba? 2X el mala, y su risa de redonda frescurs Go un caresiada de le naturales? \Wiolentamente todo se sumé a la violencia. ‘Tanta vida desnuda debis ser castigads, Fueron casual de pestes, entrafia del pecado, un extor, un descuido de Jos Salmos pisdosos que bubimos de abolit sin ninguna piedad. Se le anoté Ia fecha: doce de octubre, a fojas tuno del Mundo Nuevo, a un mil custrocientos afios de Dios Nuesito Sedor... 3 2Y Nosotros? Nosotros de inciensos y de infolios, de fncubos y sticubos y de largos velones, ‘nosotros que artasttabamos sordas inquisiciones y Autos de Fe y mattitios y brujas crepitantes; nosotros, los pot las flagelaciones, sringos de toda Jaya, sumidos cancetberos, entramos a la tierra navio tras navio cubrir ef gran sexo de esta loca terrestre y In desmesurada violencia de su jtibilo. ‘Amético Vespucio la anotaba en los mapas, pero ya en Ias callejas Ia fabula era loca: —En América el sol eonvierte el barro en oro. —Hly cindades enteras de pulido diamante. =Dicen que al sur hay fos todos de entera plata. Y¥ la leyenda andaba, sérdida, en los palacios. Y asi vino la ficbre, Gente del mar venis, ingleses, bolandeses, vikingos de sol alto; se sabe que no hubo sangre que no viniera: cometiera su culpa y tomara su parte, Griegos de silencio, chinos de leve paso, rusos de grandes sombras, portugueses callades, Cada cual, a lo suyo, lentos depredadores, ioses del’ arcabuz, feroces cabildantes. Aqui, sobre este viento de sur hasta el oeste, todos tiraron piedras’y escondieron lz mano, Y un dfa, un largo dia, los navios se hundicron. El sol incendié el viento. Y les quemé las naves. 46 4 Qué dia aquél: ;Qué hetmoso regreso a la grandeval tamato de Is omfat (Qué arumida aventan! Kilenien dijo: ex la terre,’ El sitio de : ‘Traigan ol mst, claven su altura en ia mafiana. Vengs el culpable, Muera su muerte el asesino y beba el oro Hiquido y fiindese y no clvide, poraue el hijo del hijo ya no tiene represo ni brisa ni velamea ni bréjola ni exilio, Ests es la tierra. Es esta la patria de los dias, de lo que viene y fluye y tercamente, queda. A qué volver, adénde volvers el que eta olvido. Ta ausencia tiene ef rostto de Ja muerte y hijo to tiene ya mis cielo que ese azul horizonte, ese simple suceso de semilla y de trigo. As{ fue que nosotros, que vinimos del maz, después de tanta culpa, descubrimos la tierra, 47 EL Did QUE LLEGARON LAS GAVIOTAS 1 Seguramente brumoso, de nicbla por delante, el dia que Hegaron Jas gaviotas, olvid6 las sefiales y Jas madres tuvieron que ocuparse de los breves asuntos familiares demorando los suefios que trafan atados 2 Ja punta de los. pefiuelos ‘como una torpe estrella de esperanza y dar de mamat a los erfos y de comer a los abuelos, mientras los altos hombres indagaban el aire, tensos ¥ recelasos, Gejados de la mano del mar ya para siempre 48 yy para, siempre lejos de todo nacimiento que no quer el asombro o aeaso, el simple miedo. Porgue todo era tierra de lo gris hacia adentro seqin s¢ presenta } Oeste © Sut 0 Norte sonaba a desmesua Frodo era un abiemo de ciclo y horizonte sin posible represo, desde el lejano dia en que los méstiles fuetoo traidos 2 Je tessa yy clavados allf: en Ia entrafia del viento, ro solo pata sefialar algo Gino para empinar alguna etetnidad en tanto ‘desamparo, sin saber que los barcos no vuelven de la tierra y aati, en la arena virgen, empezaba el olvide como ‘una polvareda. Seguramente nadie se ventia leyenda y asi fueron filidndose por nombre y por oficio: Gomo fundamentando su presencia en Ja bruma, rnombéindose, cumpliendo Jos ritos del_axribo: carpinvero, albaail, picapedrero, gente de la materia denodada, daros agricultores de manos verde pimpano. Asf eran las gaviotas el dia que llegaron. 49 2 ‘Luego entraron al viento, a los largos camninos recién inaugurados por el polvo primario © el galope, schitdon €l olvido a las espaldas, cavilando el le esta enormidad terrestre, siempre de sol al tope, inmers0s, derrumbados por’ Ja crueldad descomunal del. paisaje sin nada ni armadura 0 hierto 0 fuego 0 hueso pata que resistiera Ia distancia y el vértigo del ciclo que no acaba; clemorando en la boca Jas antiguas palabras, al sonido a regazo del idioma natal, a impotente plegatia que ahora no servia, «que ya no servirfa para espantar el miedo, vorque, de golpe, el miedo ya novera ni la muerte sino una nocién nueva de durar en Ia arena asediados por toda la furia de Ja tierra. Era peor que la muerte ese miedo a fa tierra. Porque todo eta extrafio. Era inmiscricorde, Y¥ allé lejos, muy lejos, la ternura tenfa parientes yy rafces y la agonfa un dulce ritual de padre y madre. ai de lentamente, ‘sus cebollas y galletas, ie cabeza caida a Ja fatiga de los trenes jadeantes, amontonando el suefio en los bates, bbebiéndose Ia sopa junio con el respiro, 30 caidando Ia flor a las adolescentes ue aoltaban los pijaros de su pelo de trgo, ‘gsi de lentamente, entraron en el viento. ‘Todo quedé horizonte y demorado, shi donde lo ve: donde Va estaba ée amarillo quemado como cuero, ‘Ast de lejos siempre. Entonces, regresaron Jas costumbres. odo se repetfa como un rito para salvar la vida gue sabfan, el decoro del ‘tiem mismo del abu ‘nla regién més honda de Ia memoria, que ejesciteba estos y edemanes, ‘una gue otra palabra tescatada del polvo. No sabfan que entraban a Ia geologia, a la inocencia oscura de la tierca, al animal olvido que era piedra y no hueso debajo de las cosas. que vivieron atris, al fondo Porgué agut anduvo el viento solamente. Solo y a dentelladas ‘en toro del. incendio que era el cima ‘como una piel del fuego que calcinaba el aive, adentro, en el titero continental del mapa. 51 El viento solamente, Su furia largo a largo. De ahi que ellos callaran como pata afirmarse, ‘gue anduvieran hombreando la sombra que trajeron, ‘Lejos, « tanto mat de su tafz, temfan. Todo’ aqui era fantasma, Acecho de distancia Por eso hablaban poco, solo lo necesario para reconocerse cen ceria leve estiipe lejana de 1a bestia Y¥ es que la tarde, que inmolaba soles, Ja agonfa de luz de las distancias,