Está en la página 1de 6

LA PULGUITA QUE SE CAYÓ EN LAS GACHAS

Cierto día había una hormiga haciendo unas ricas gachas que
deseaba compartir con todas sus compañeras de hormiguero. Al lado
de la sartén, una pulguita daba saltos de alegría, pensando en el
banquetazo que también ella iba a darse.
Y tantos y tantos fueron sus saltos, que se encaramó en el
borde de la sartén para poder ver más de cerca lo que se cocía
dentro.
La hormiga, al ver los saltos de su amiga que cada vez eran
más grandes, dijo preocupada:
-¡Pulguita, que vas a caer!
-¡Que no caigo!
-¡Pulguita que vas a caer!
-¡Que no caigo!
-¡Pulguita que…!
La pulguita había dado un traspiés en su último salto y había
caído toda entera en medio de las gachas. La hormiga, presurosa, fue
a casa de la vecina, pidiéndole una cucharilla para poder sacarla.
-Vecina, que me des una cucharilla, para sacar a la pulguita de
las gachas.
-Cuando me traigas leche, te daré la cucharilla.
-Cabra, que me des leche, para que la vecina me dé la
cucharilla, para sacar a la pulguita de las gachas.
-Hasta que no me traigas pámpanos, no habrá leche.
-Parra, que me des pámpanos, para que la cabra me dé leche,
para que la vecina me dé la cucharilla, para sacar a la pulguita de las
gachas.
-Hasta que no me des agua…
-Fuente, que me des agua, para que la parra me dé pámpanos,
para que la cabra me dé leche, para que la vecina me dé la cucharilla,
para sacar a la pulguita de las gachas.
-Hasta que no venga la hija del Rey, no te daré agua.
-Hija del Rey, que te vengas conmigo, para que la fuente me dé
agua, para que la parra me dé pámpanos, para que la cabra me dé
leche, para que la vecina me dé la cucharilla, para sacar a la pulguita
de las gachas.
-Hasta que el zapatero no me haga unos zapatos…
-Zapatero, que me hagas unos zapatos, para que la hija del Rey
se venga conmigo, para que la fuente me dé agua, para que la parra
me dé pámpanos, para que la cabra me dé leche, para que la vecina
me dé la cucharilla, para sacar a la pulguita de las gachas.
- Hasta que el perro no cague cerote…
-Perro, que cagues cerote, para que el zapatero me haga unos
zapatos, para que la hija del Rey se venga conmigo, para que la
fuente me dé agua, para que la parra me dé pámpanos, para que la
cabra me dé leche, para que la vecina me dé la cucharilla, para sacar
a la pulguita de las gachas.
Y por fin, el perro cagó cerote, el zapatero hizo los zapatos, la
hija del Rey se fue con ella, la fuente dio agua, la parra dio
pámpanos, la cabra dio leche y la vecina le dio la cucharilla…
Pero… cuando la hormiga metió la cucharilla en las gachas, la
pulguita, hecha un chicharrón, ya no podía contarlo.

LAS RETAHÍLAS DEL CURA

El cura ya no va a misa,
dice la niña: ¿por qué?
Porque no tiene zapatos,
zapatos yo le daré.

Los zapatos, con sus lazos,


su hebilla y su tacón;
¡miserere nobis, crister leisón!

El cura ya no va a misa,
dice la niña: ¡por qué?
Porque no tiene camisa,
camisa yo le daré.

La camisa, larga y lisa,


los zapatos con su lazo,
su hebilla y su tacón;
¡miserere nobis, crister leisón!

El cura ya no va a misa,
dice la niña: ¡por qué?
Porque no tiene pantalones,
pantalones yo le daré.

Pantalones, con cordones,


los zapatos con su lazo,
su hebilla y su tacón,
la camisa, larga y lisa;
¡miserere nobis, crister leisón!

El cura ya no va a misa,
dice la niña: ¡por qué?
Porque no tiene chaqueta,
chaqueta yo le daré.

La chaqueta con sus flecas


pantalones, con cordones,
los zapatos con su lazo,
su hebilla y su tacón,
la camisa, larga y lisa;
¡miserere nobis, crister leisón!

El cura ya no va a misa,
dice la niña: ¡por qué?
Porque no tiene sotana,
sotana yo le daré.

La sotana, con su randa,


la chaqueta con sus flecas
pantalones, con cordones,
los zapatos con su lazo,
su hebilla y su tacón,
la camisa, larga y lisa;
¡miserere nobis, crister leisón!

El cura no va a la Iglesia,
dicen las niñas: ¡por qué?
Porque no tiene zapatos,
zapatos yo le daré.

Los zapatos, con sus lazos,


con su punta y su tacón;
¡que vaya la gitanilla,
que vaya la gitanón!;
¡que toma media naranja,
que toma medio limón!

El cura no va a la Iglesia,
dicen las niñas: ¡por qué?
Porque no tiene camisa,
camisa yo le daré.

La camisa, blanca y lisa,


los zapatos, con sus lazos,
con su punta y su tacón;
¡que vaya la gitanilla,
que vaya la gitanón!;
¡que toma media naranja,
que toma medio limón!

El cura no va a la Iglesia,
dicen las niñas: ¡por qué?
Porque no tiene calzones,
calzones yo le daré.
Los calzones con botones,
la camisa, blanca y lisa,
los zapatos, con sus lazos,
con su punta y su tacón;
¡que vaya la gitanilla,
que vaya la gitanón!;
¡que toma media naranja,
que toma medio limón!

El cura no va a la Iglesia,
dicen las niñas: ¡por qué?
Porque no tiene chaleco,
chaleco yo le daré.

El chaleco, con sus flecos,


los calzones con botones,
la camisa, blanca y lisa,
los zapatos, con sus lazos,
con su punta y su tacón;
¡que vaya la gitanilla,
que vaya la gitanón!;
¡que toma media naranja,
que toma medio limón!

El cura no va a la Iglesia,
dicen las niñas: ¡por qué?
Porque no tiene sotana,
sotana yo le daré.

La sotana, con su lana,


el chaleco, con sus flecos,
los calzones con botones,
la camisa, blanca y lisa,
los zapatos, con sus lazos,
con su punta y su tacón;
¡que vaya la gitanilla,
que vaya la gitanón!;
¡que toma media naranja,
que toma medio limón!

El cura no va a la Iglesia,
dicen las niñas: ¡por qué?
Porque no tiene bonete,
bonete yo le daré.

El bonete con roquete,


la sotana, con su lana,
el chaleco, con sus flecos,
los calzones con botones,
la camisa, blanca y lisa,
los zapatos, con sus lazos,
con su punta y su tacón;
¡que vaya la gitanilla,
que vaya la gitanón!;
¡que toma media naranja,
que toma medio limón!

UNA VIEJA Y UN VIEJO

Una vieja y un viejo


se comían un queso.
Llegó un ratón
y comió el queso
de la vieja y el viejo.
Vino el gato
y comió al ratón,
que comió el queso
de la vieja y el viejo.
Entró un perro
y mordió al gato
que comió al ratón,
que comió el queso
de la vieja y el viejo.
Llegó un palo
y pegó al perro
que mordió al gato,
que comió al ratón,
que comió el queso
de la vieja y el viejo.
Vino el fuego
y quemó al palo
que pegó al perro,
que mordió al gato,
que comió al ratón,
que comió el queso
de la vieja y el viejo.

También podría gustarte