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112 Enwmanuel Levinas tendré que esbozar una filosofia de la evasién, el problema de la eternidad. Pero digamos répidamente que la evasién no se consuma yendo hacia la eternidad. La eternidad es solamente la acentuacién o la radicalizacin de Ja fatalidad del ser clavado a si mismo. Y hay una profunda verdad en el mito de la eternidad que les pesaria a los dioses inmortales.? Vil Y, sin embargo, el progreso no ha inducido a la filosofia occidental a superar por entero el ser. Cuando, més alld de las cosas —modelo primero del ser—, descubre los dominios del ideal, de la conciencia y del devenir, ella fue incapaz de privarlos de existencia, ya que todo el beneficio de su descubrimiento consistia precisamente en atribuirsela. El ontologismo, en su mAs amplia significacién, seguia siendo el dogma fundamental de todo pensamiento. A pesar de toda su sutilidad, seguia siendo prisionero de un principio elemental y sencillo segtin el cual s6lo se podria pensar y experimentar lo que existe 0 lo que se supone que existe. Principio atin mds imperioso que el de no contradiccién, puesto que a la nada misma, en la medida en que la encuentra el pensamiento, se le concede una existencia, y no hay efectivamente restriccién para verse obligado a enunciar contra Parménides que el no ser es. 113 114 Emmanuel Levinas ‘Tal vez una distincién entre la forma y la materia del pensamiento permitird escapar de una acusacién que agobia al pensamiento bajo el peso de un absurdo. ¢No es acaso la posicién contenida en cualquier pensamiento teérico distinta de la afirmacién del ser? éAcaso la pura forma de objeto que debe asumir todo lo que el pensamiento piensa transforma ya esta materia en ser? Adin asf la forma de objeto es concebida segiin el modelo del ser y la afirmacién de la existencia posible est contenida en la copula. El objeto es una posibilidad de existencia, y sea cual fuere la dificultad de atribuir una existencia posible a la nada, la atadura del pensamiento al ser es indefectible. Por otra parte, el pensamiento contemplativo, la teoria, es en el fondo el comportamiento de quien lleva para siempre el estigma de la existencia: esté'sometido esencialmente a lo existente y cuando no parte del ser va por delante de él. Se trata de la impotencia ante el hecho consumado. El conocimiento es precisamente lo que queda por hacer cuando todo se ha consumado. Este comportamiento de la criatura acantonada en el hecho consumado de la creacién no ha permanecido ajeno a las tentativas de evasién. El impulso hacia el Creador traducia una salida fuera del ser. Pero la filosofia 0 bien aplicaba a Dios la categoria del ser 0 De [a evasion bien lo consideraba en cuanto Creador; como si fuera posible superar el ser acercéndolo a una actividad 0 imitando una obra que consiste precisamente en ir a parar a él. El] romanticismo de la actividad creadora esté animado por una necesidad profunda de salir del Ser, pero manifiesta a pesar de todo una atadura a su esencia creada y sus ojos estén fijos en el ser. El problema de Dios ha seguido siendo para él el problema de su existencia.”” En esta universalidad del ser para el pensamiento y para la accién reside la impotencia del idealismo tradicional ante el retorno persistente de una doctrina que recuerda con buenas razones la atadura fundamental del ser a un pensamiento que se encarga de superarlo, En su oposicién al realismo, el idealismo del pensamiento modifica la estructura de lo existente, pero no acomete su existencia. No sabe decir nada de ella y deja el cuidado de interpretarla a todos aquellos que s6lo piden no ir mas allé del ser. La manumision del idealismo respecto al ser esté basada en su subestimacién. Desde entonces, en el mismo momento en que el idealismo se imagina haberlo superado éste lo invade por todas partes. Las relaciones intelectuales en las cuales ha disuelto el universo no son menos existencias suyas —ni inertes ni opacas, ciertamente— y no escapan de las leyes del ser. El idealismo no solamente esta expuesto a los ataques de todos los que 116 Emmanuel Levinas le reprochan el sacrificar la realidad sensible, el desconocer o despreciar las exigencias concretas y punzantes del hombre presa de sus problemas Cotidianos, el ser por consiguiente incapaz de dirigir y de conducir; no tiene ni siquiera la excusa de escapar del ser, porque, en el plano al que nos dirige, encuentra, bajo una forma més sutil y que invita a una falsa serenidad, el ser siempre el mismo que no ha renunciado a ninguno de sus caracteres. Y, sin embargo, en las aspiraciones del idealismo, si no en su via, consiste indiscutiblemente el valor de la civilizacién europea: en su inspiracién primera el idealismo busca superar el ser. Toda civilizacién que acepta el ser, la desesperacién tragica que comporta y los crimenes que justifica, merece el nombre de barbara.!! Desde entonces, la tinica via que se abre para dar satisfacci6n a las exigencias legitimas del idealismo sin entrar no obstante en sus procedimientos habituales es medir sin temor todo el peso del ser y su universalidad, reconocer la inanidad del acto y del pensamiento que no pueden hacer las veces de un acontecimiento que en la consumacién misma de la existencia rompe esta existencia, acto y pensamiento que, por consiguiente, no deben enmascararnos la originalidad de la evasién. Se trata de salir del ser por una nueva via corriendo el De [a evasion riesgo de invertir algunas nociones que al sentido comin y a la sabidurfa de las naciones les parecen las mis evidentes."” Notas: 1. Esta dimension de la existencia que se percibe en el sentimiento de estar clavado, en el sentimiento de su irremisibilidad o de su inamovilidad, ha sido en la introduccién reconducida a su probable origen filoséfico: la nocién heideggeriana de Geworfenkeit. Nos preguntamos, sin embargo, si no tiene un origen totalmente distinto: la judaidad, cuyo cardcter precisamente irremisible el antisemitismo nazi pudo, en esos afios, desvelar brutalmente. Pensamos en un articulo publicado en el n® 8 de 1935 (p. 4) de la revista de la Alianza Israeli Universal, Paix er droit, «La inspiracién religiosa de la Alianza». Podemos retener algunas frases: «El hitlerismo es la mayor prueba —la prueba incomparable— que el judaismo ha tenido que atravesar: [..] La patética suerte de ser judio se convierte en una fatalidad. No se puede ya huir de ella. El judio esté ineluctablemente clavado a su judaismo». Una juventud «definitivamente unida a los sufrimientos y a las alegrias de las