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‘TRADUCCION DE CIELO E TERRA, GENEALOGIA DELLA SECOLARIZZAZIONE DE GIACOMO MARRAMAO PREFACIO Cielo y tierra. Etemidad y siglo. Este libro es un instrumento de trabajo : nada més que una hermaments 0 un ulenslio, No se discute cobre Fines ¢ Inicios sino que se limita a volver a recorrer dina findamental estructra dualistica del Occidente moderao. Se refiee al intrineado juego de ‘onstantes y de variables, juego que se libera tanto de su Igica de desarrollo como de Ia dina de su expansin 2 las otras cultures. Pero jen qué sentido la perduracién de este dualismo incide sobre le configuracin de la modernidad {sus destines ? Escuchenos dos cjemplares rspuestas que delimitan con un tratamiento incisive el hhorizonte de nuestro problems : (.) la expropiacida y Ia alienacién d el mundo coinciden ; y la edad modema, en contra ée les Teiamas intensiones de sus protagonistas, comenz) a alienar del mundo cie:tos esiratos de la ppoblacién, Tendemos a descutdar Ia inportancia devisiva de esta alienacién llevada a cabo por la Edad modema porque estamos acostumbrados a subrayar su carécter secular y a idenificar la Seoularisacion con la reconquista del mundo. Todavia la secularizacién como acontecimiento istSneo tangible no significa otra cosa que separacién ée la Iglesia y del Estado, de religion y polltca, cs decir, de un punto de vsta politico implica in retomo a la primitive actitud erstiana (Dai al César lo que es del César y dad a Dios lo que es Dios’) mais que la desaparicin de la fe en [a trascendeacia o un nucvo interés enfitico por las cosas de est= mando, [La pérdids modema de la fe no tiene origenes rligiosos —no pucde serremitida ala Reforma y ala ‘Contrarforma, Jos dos grandes movimientos religiosos de Ja edad moderna---_y su alcance 0 s€ cireunseribe inicamente a la esfera religiosa. Ademis, si admitimos que la edad modema comenzé ‘con un imprevisto e inexplicable eclipse dela trascendencia, de Ja een un ms allé de todo lo cual ho se deduce que esta pérdida haya rechazado los hombres en el mando. Al contrario, Ia evidencia hhistorica muestra que los hombres modernos no fueron proyectades en el mundo sino en si mismo (HANNAH ARENDI, La condicton humana , 1958) ‘Ene India o en la China Ia conjuncién fue el modo de relaci6n ene los signos cuerpo y mo-cuerp2. En Ocoidente fue la disyuncion. En su ltima fac, el Crstianismo exagera la separacisn (la condena Gel cuerpo y de la nafaraleza en la tia protestante). Fl otro polo de la separacién (esprit, alas) siene de feos, del Tao de Lao Tru, de la vacuidad de Nagarjuna y de! orden natural de Confacio (el Tino de la ideas y Tas esencias incorruptibtes). Divoreio eatre el cielo y la tierra = In virtnd consiste Gel sacificio de la nsturaleza para merecer el cielo. En su witima ‘ase, el Cristianisino gencra la sociedad a-religiosa modema y Vuelve horizontal la relacion vertical entre Jos téamiacs : el cielo deviene histeria, futuro, progreso ; la naturaleza y el cuerpo, sin cesar de oponerse, dejando de ser bjotes de condena y volvigndose sujetos de conversion, Lahhisteria no es circular y recurreate, como en China ; no ni siquiera ua intervalo entre la Caida y el Final, como en la sociedad medieval, o una hucka entre pares como en la Gemocracia griega. Es aceiga abjera hacia el futuro, colorizacion del porvenir. El antigue eristianismo (en esto es gemelo ‘del Islam) concibié la accion histérica como eruzaéa, guerra santa y conversion de los infeles. Los tcccidentales modernos transiricron Ia xociOn de la conversion a a naturaleza, operando sobre clla y Contr ella con el mismo eelo y con mejores resultados de los crazadoe contra fos mvsulmanes (-) a couguista, la dominacion y la conversa de In maturaleza tiene races teologicas, incluso i los moderns eientifieos hoy pre-positivistas,a-religiosos 0 steos. La socieded contempordnea ha dejedo de ser aristiana, pero sus pasiones son las del Cristanismo, Si bien no religiosas, nuestra ciencia Y nuevta tenes nn un carictor estan, extn ingpradas ene fo furor de los eruzades y de los onquistadores dirigido ahora no més a conqaista de las alas sino a la hina concibia la ealtura como culivacién de la naturaleza. El Oecideate Sabre ella, La‘una fue ciclica y recurrente, la otra es dialéctie, se niegs calla Wem seis na de sus negacionce es un salto a lo ignoto. (OCTAVIO PAZ, Conjunclones, 1969) = Las citas previencn de ambos autores culturalmente muy distanes. Evocan Seas SIRS Givosos de Ia modemidaé occidental. 2Por qué entonces,acerearlas a una sugrie Se etesms 7 la infinidad y de Ia _ efaceion del limite que yan pensador lai libre de toda sospecha como Benedettn Croce aribuia a {#6 ta “Tevoluién csiana’. Someter asa vez aguel teorema a un tratamiento genealogy seis Se" catonces, no tanto replicar o amplificar la pretension de fortalecer un panorama exdgeno | —— ee onstruido partir de un imposible punto de vista extemo—— como sobre todo hacer emerger ¢l Caricter relativo, “culturalmente determinado”, del proceso o de la tayectoria a te que alude la secalarizacién, No por casvalidad la primera ralz del términe es ya (como kabia notado S ‘Mazzatino, sobre cuya posiciéa nos detenéremos difasamente en el textb) una metamorfosis : ella ‘onsiste en efecto ev aquella traduccién protocristiana de la naturaleza “seminal” y “generativa” de ino que etimologicamente ssociado al vexbo sero : seminar, sembray, plantar, y en io procrear ; este término significe originalmente ni mas ni menos “generaciéa” fsociaic a le idea de duraciéa, de wn tiempo que“crece) en polaridad profina contrapuesta a le eterno, que Ileva en si toda la carga de la escisi6n y del dualismo de: Clelo y Tierra. * Considerando entonces este trasfondo, el presente trabajo (el cual tiene como antecedents Tejano de un libro mio de hace diez afios ttulado Poder y secelarizacién, Roma, 1985 y como referencia mis préxima la vez Sdkularisierung reéactada por mi para el Historisches Wortebuch der —prees="! Philosophie) recoastroye coatextualmente los cambios seménticos y las extensiones metaféricas a fs We ‘raves de las cuales esta crucial y controverida nocién se ha transformado por “término téenico” 4 sargido originariamente en el ambito jridico en concept teolégaen © de Slonofia de la historia para denoiar por timo la definitiva crisis de cas modelo (Ge Histon onteatada, en una constelacidn fipemodema deimitada en dos exteros por el desencanto ‘opezado.cs is lencis y por prepotsate retomo del mito. A, GENESIS ¥ EXTENSION SEMANTICA DEL TERMINO) SECULARIZACION 'A-1 Saeculum : 1a vertlente de las guerras civiles de religion it conoepto de stcularzaci constitaye un ejemplo clamoroso d= mctanoros de un vorablo crceinee ca une de. lae principales palabrasclawe de la, clad Sonirnin Surgida Y elrecaltado no heria mls aera, peo on fom damcaiente opus (C8 1 sand de Ia desestructuecién ) 18 Peer ibaee-nsiuonal que habia evedo entones Su galesidtion « fondirse eon dina pernly ages dell coo cen de TANS Mel onencaje univers ristians. Sanaa raate el sig IV, la confesion crisiana —0 mst precsamente Ia Iglesia catia, 6 Fre cila qu bain adoptado el redo nosano Sabla PAS al arco de pores decenios, d& eit agus cganiacion apes toleraday todavia COMTaSI2® 6 Semubatida por lo sectores el Imcondisin o- oay potion dl Lxperio a susie Ge ingot pcialmente admitida (Por (able Ss (on la procera de Teodovio Leno ae 550) “unica religidn del Estado > cee omen, de comesponssbleapleno Ws el SCS Jet poder Interviene et realidad ~ So idcacedo » so teampo en un dtinaot Say ‘Arnaldo Momigliano— un ee eae nim propa ae cousins ST del imperio romano : ra260 tae ral Cowan habia realizado pets coo Ub TIS" sSesde ala tiemgo pronta asumit Bor ca edo (o dnetamente de co-dtenader) deh poder Tt partir dea quel momento, e110 ge een smbon del Empeador estab yo c= Hnientras a organizecién 2 7 Vou "Séouterisatior, in Enoycopéete . 03 Dicionnsi raison dos Sciences, des Arts et des Matis, t XIV, Neufchastel 1705, p.083 j waded Cid y 3 tgydeel | / imperil se entumesiay se agolabs, la llesin mantenis una feeras Gia ¥ ABib, promis 2 focer y juestos a aquelloe que no podian ser absorbids por 1s erganians =sisit=s \Vuelve a subiren 1 tarda antigieded el Sarquetipo teoligice polities Gel milenio confronted entre “pole trporal”y “poder essa!” Habla transcurido menos d= wile d+ Ja procs Co weejase cmando Leén Magne crea el paradigas juridico|fendamental de Ja mstitucion papal, temando presiade del derecho roman sntagmas como pleniida posetatis (el pods juicio Sot trina, en cuanto sucesor de Pedro) el ténmino principans (l primed del ponificecoreatve 2 ce Peprecedop), Pero es con “la docitin de Ins dos expadat” fomalada par el papa Gelasio qe hobo redo eh principio basilar (eferido las bases) de disenminanion © si se preBire do ers Ferdnpice, entre las dos exferas: “Este rmundo —eseibe Gelasio es ol alo 494 2 empradoy sooner estd regulado escucialmente por do: princpios : la autoriiad (potestas) rcal (en el aaa do regia) El exoenario que se abre en el cenro Gel siglo XVII en el momento en ve !4 Pez Se Westin gone fin sobre el continente europeo = Ia lage y sxngretts Epoce de las rueras vies oe eionaledparecs definitivemento-vetar la logica de aquel proceso, mandand cn fngmentos ol ideal universal de la respublica.ch ‘sobre el pluriscoular connubio de Cielo y Tierra, ductoritas pontificia ¥ potestas Ta Iglesia pierde su rol de garante esencial del pod} politico, y esto se siete aliviado de laesporsabilidad inherent ala esfers 1gics3- 1 ‘No faltan todavia periodos mis articulades con respecto a Ta génesis de la secularizacion como Troceso poltca jridico. Activando wna Spica de laga duracign que taxpase Ta espectfica isto 5 Ti ermno, eect perlodos vuelven a femomtase al origen del fenémeno 2 los inicins de} meni, coer oe ontenamicntos seforisles medioevales comicnza a surgit un primer embriéa de! «5 Sento oe Jono: la dura kucha por la investdura entre Imperio y Papado (1057-1122) habis antrbuido esencialmente a volver el poder temporal consciente de su propia autonomia, vale decit, 7 fete ineduotible secularidad de la politica y de los fandamentos inwa-mundanos | —o see scopatmente fundodos sobre bases terrenas— de In soberania estate: “Bs por tanto La Monargifa ‘cusoral Hamada también Impesio, un tnico principade, y superior temporalmeate # tedos ios sae camprendido ene aquellas institeciones que se definen ea tm dmbito temportl y todavin Superior a tos r225n por la cxal el género hamano puede ser goberando por un sola PANE ¢ iupremo, es decir, por el Monarcs. {Cémo comprender la paradojal “modemidad” de f= see ace de Dante tin ol antecedente de aquells largs lucha y sin el secular trabajo de las Gigputas sobre dos poderes entre agustinianismo, torino y everrefamo Se deliearia, en Sums. & partir del resultado de la lucha por las iveriduras, yIuegoa faves e Ta obra de los glosadores, le ersypeseién cultural de aqzel “Slee, theolog, in munere aljeno” qu habri devenidoe! lognn de los politicos franceses de ja gpocd Ge las guervas de Tastehgiones. Ya en esta primera fase de muestra aeecciSa-reconstruceién gencalogica, vemos todavia/ emerges una cucstién crucial : aquella cepra a los risegos de ima versién lineal del teoreia dc fa seeularizacion, que terminara ast por Trcivaar desde la tlosofia delahistoria camuflada. = \__[ cad jfeslgm , tha pete OP ) Para exquivar el siaoge, nos parece verdaderamente cfempla cl anilisis dol intereambio senbolico chee Igesa y Estado desarrollado pot Mare Bloch en aguel auténtico cqnclavoro de antopeloge histocica “in-nuse" represeniado por Les roi ges. De este iillsis sc evidencian dos poradejas que invierten de signo todas las Tecra teleo}bgicas o ingomvamentelinesles {a primera paradoja es dada por el hecho de que Ia seculariagciOn de la puissance repale (Forested fal) en eoberanfa absolntamente intra-mundana "(jurmia Tegibusque solute potes Fistericamente como verdadera y propia contrafinalidad, como un efecto p. Troplamente por ls pretensiones de monopolio del sao alegato de la glsie« Gasecondig ds a ceeaaige det valor sacramental ée la uncién del rey dccidido por Gregorio VIT con respecto a 1s tentativa de afirmar la supremacia de la autoridad papal sobre el poder real Le segunda parsdoja, la cual aparece en el plano histxico como un desenvolvimiento del primesc ao aaansn Cambio ea el fenGmeno de in‘ereambio simbético que se indicaba en primer lugu El conto cate los dos poderes no desemboca en tra diferenciacign, sino sobre todo ea us juego de s\ Sopejoeen el que uno tiende a asumir las prerogatives del otro : Ia Iglesia se estatizn (esuniend fos cei ee Geils centralizacién y do la racionalizacioa burocritica) y ¢] Estado s= eclesiastiza sa (incrementanco las caracteristicas sacrales y ritualizando los propios procedimients). Pero probemos ahora —sin perder de vista la comple} 2 yolvers ter le hills {e la genealogia repartiéndolos hacia los dos senticos originatios de secularizaciém Fa ambos casos. —sea en el sentido del derecho canénico, sea en el sentide del derecho.statal—- el conceplo de secularizacin tree su significado esencial ée la oposicién espiritual /seealar El paisaje histrco-cultural de esta antitesis es comprensible solo a la luz e la Goctrina agustiniana de las dos cciudades : doctrina que, a través de numerosas metamorZosis, ha estracturado (come To hs mostrado Etienne Gilson) la ealture del Occidente medioeval y moderno. Al rozar este tema, sin embargo, itamoc mie alli de la aceneidn politica juridica de secolarizacion, Hemos entonses alcaszado aquela exteasién metafrica del término que enviste discctamente “la dimensién filosSfics ‘A partir del fin del siglo XVII, Ia secularizaci6n ha desbordado los confines del derecho canduico y ‘del derecho publicista para transformarse en categoria general indisolublemente entretejids con el ucvo concepto unitario de tempo storice. De esta trama (en Ia que la seoularizacién Se encveatra implicada con otras coordenadas simbélicas de la condicioa moderna : emancipacia ¥ progreso, Iiberacion y revolucién) se producen radicales redefiniciones y modificasiones de significado de la parcja cspiritual/mandano. A.3. Historia del mundo y mundo de la historia : la secularizaci6n en el siglo XIX. A. 3.1. La categoria de historia. mundo. Es um opinidn difundi scionalistas 0 rogresisas, reaecionaias 0 revolucionarias) de la tesis dla secularizacion esta contrasignadas por una ciffa comin : el zbandoxo de la doctrina agustiniana d= Tor dos seimos y Ta sopresion del Gualismo de ctemidad y mundo, mis Alli y més Acé. La imposicion de la categoria unitaria de ~~ “historia universal” —-o tal como se dirfa hoy en dfa : de “historia-mundo” o “Welt-geschicite" aisolveria todas las parejas oposicionales de origen cristiano bajo el presupusto,presentado como miverelimente valido, segim el cual la geschichtliche Welizeit -o sea el tiempo global de la historia Tundo~ 0 solamente instalaca los problemas sino también producira las soluciones : todos los Coquemus interpretativos de Io filosofia de la historia sucumbir'mn, en otros términos, a la presoripeién segin la cual cada cuestion debe ser resueltaen el tiempo historico y a través del tempo Histirio. En vieed del caréccr inclusivo y glotalizants de la nueva visién BlosGfco-bistxica, ln tnisma idea ée éechaton (0 sea vn punto terminal del euro - pasando revista de los escitos de Hegel, parece a primera vista aflorar una acepcion ambivalente de Vemmclichung. Mas presisamente una nocién xezativa, revelable ea sus Leociones sobre Ta aan eaee er iosefiay uaa nocion positiva én sus Lecciones sobre 1a Filosofia de la Historia. Ea rater ‘bien mitado, uo se tata dal todo de una clasificacion laxondmice sino sobre todo de la Tectia de dos faces (bajo ol perfil de la “historia del espirita” individael y distinta ~en el seca ie partcalar) del proceso de saperacign o mozjr él corte/mantenimiento (Aufhebung), del Gualismo crstiano-medieral de interioridad y exteriondad. En las leceiones sobre la historia de la filesoffa, en efecto, la nocién negativa de “mundanizaciGa viene intoducida on relaci6n a la docttina escolistica de la Iglesia medieval : la cual, aplicando y Juntaponiendo a infinite principios finitos da lugar a una mundanidad nociva(perjudiial). Mientras seine lecciones sobre “la Filosofia de la Historia” observamos viceversa presentarse un concepto positive, a tavés de la representacin ligico-bistérice de ls formas en las que | a partir de ta Reforma el principio cristiano ( das christiche Prinzip) comicnza a devenir Weltprinzip, 0 sea principio de Ia esfera cel mundo. Es en virtud de esta extroversion de Ta interioridad, de este salir Juera del espirta del pellejo de una intimidad celosa de si y host al mundo, que s> produce pars Hegel la superacidn de la disidenciz (la Ertzweiung) medieval. La conciliacién ( die VersShmong ) realizaéa por la escolstica tenfa un valor paramente formal « vane de In peraistencia del dualismo de sensible y suprasensite : en el reino suprasensible no cra sedb encontar ninguna realidad de la autoconsciencia {das Selbstbewnsstseim) universal y racional ; sain mundo tamediato de 1a naturaleza sensible n0 se encontraba con mada divine, ya que este Sauedo no era mis que la fimba de Dios, quien permenccis por fuera y mis alléde él. Verdad es que ia existencia de Ia Iglesia, entendida como gobiemo de Cristo sobre la tierra, dominabs la esfera veundana, Pero, al Reino de Dios, poblado de muertos, no se lo podia alsanzar sino a través de ba snate, Por au lado, tambiga ¢] 1cino natural estaba muerto en la medida en que estaba reavivado Jolamente por el esplendor del Oto, de la Alteridad celeste. De aquf dos iaexorables consocuencios, he suvisten respetivamente el émbito Mos6fico y el dmbito nstitucional-elesistco + de une vrike. 20 Habiendo un principio inmanente sino una pura abstacciOn del intelesto, lo univers de la ra jaiea escolistoa termiad por unifocmar y nivelar las dos es(eras, produciendo el efecto de una sreredamizecién del contenido absoluto en si y de por si ; de la ote parte, Is Iglesia en su existencia Gxtoron, se vuelve par del elemeato terreno, ierminando asi por cancelar la diferencia eutre geile J welch, ec decir, entre espirtual y mundano ; ¢sia mundanizacién de la Iglesia no s€ aviene {vin al'modo raciona sino que tramita un agujetumiento a relaciones exteriores inadecuadas, Je anera que reslté una mandanidad (eine Weltlichket ) ene peor sentido de la palabr.| De este resultado que signa el quicbre simalténco del intolectualismo escolistico y de le Iglesiz etcolar=. se prepara Ia gran revolucién expirtual de la Neuzeit, de la Edad Nueva : cl cielo fnito, el contenido vuelto imeligioso Gel Nivelamiento y de la Unifermacién,estimule al eapiritu de 1a época, expiry dl tiempo, hacia el presents infinito. ¥,apastir de aqu, el Espirit (der Geist) abandons Glnis Allé para concentrarse sobre el més Acd, sobre su mundo presente (gegerditige Welt). B) gobiemo secular, permeado de Orden y Derecho, rovonoce estar insiuide por Dios, tener [0 diving Sepositado en su dimension actual y esac por lo tanto egiimado ante Jo divino mismo de la Iles» Ie gue exslaa def el elemento laico, Pero en el momento en el. que el poder secular —- 0 sea la vida mmudana, la historica y terrena autoconscicncia—- introyeota el superior principio divino de 1a Tplesia, pone fin taznbién a Is disidencia entre ls dos regimenes (rogencis, egimientos) isrendo Munperdod de una vex por todas el dualismo de Ciudad celeste y Ciudad terrena En est surge para Hegel el germen de la Reforma, el cual destapa el acceso ® una dimension ‘nueva, propiamente moderna, de la Libertad : la potencia secular-mundana de Ia Iglesia comienza a ‘aparece como la tosquedad de la Iglesia, para la que en le esfera laica emerge la exigencia d Tellenar los conceptes abstractos con Ie realidad del presente. Y es a través de tal revoluciéa espisitual que se impone progresivamente aquella mundanizacién positiva que wuelea el principio cristiano en principio mundano, Pero leamos directamente la palabra ée Hegel en sus Lecciones de la Filosofia de la Historia donde plaate el traspaso a la edad modema Fi cinlo del espiitu se aventura (se arriesge) por la humanidad. Con la pacifieaciém del mundo en un ordenaniento estatal (..) se habia conectado otro progreso del espiritu mas concrete hacta wa Jnonanided mas noble se ha renunciado a la numba, a la muerte del espiritt, ol mas AIG. EI principio de! “esto” (..) se ha desarroliado ulteriormenie per se en Ia mundanidad (en la Weltlichkeit) ; el espiritu lo ha desplegado al exterior y se ha complacido de esia exterloridad. La “Frandanidad contiene el principio del “esio”, ast como é se desarrolla por fuera de la Iglesia. EI ‘epiritu ha buscady por primero en 1a Iglesia el cumplimiento de “esto” pero lo ha encontrado Jfinalmente de modo de excluira la Iglesia ai Estos cruciales pasos hegelianos sobre la Verweltiieung son plenamente comprensible —como 10 hobo intuido Kzel Léwith-— no solamente a la luz del axioma general por el cual “Ia contradiccién aparente entre el saber absoluto del esprit y su devenir histrico se supera, segtin Hegel, con la ttansfe1eacia del Absoluto del espirtu ala historia del mando” (LAwith, 1960). Pero tambien 2 la kuz de tu inevitable corolario : en virtud del cual “el modelo de este manifestarsc del Absoluto en ts historia del mundo es la fe cristiana de la revelacién de Dios ea la historia dela humanidad” (Lwith, idem). Pero el intime paralelismo que viene aqui a instituirse ée un lado entre presupuesto cristiano ny la Verwoltichimg como la mundanizacién por el oto lado entxe presupuesio Asien hepelian y Welgetihe csuete en ol grmen ems center estinada 2 Jar lac vicisimue iniciee dad” — observa Lavrth— wales de Tus sueesivos de no considera e! mundo de la naturaleza sino el mundo hist6rico ; 1a exigencia de realizar las tcorfas filoséficas on Je praxis resguarda Ie convivencia real de los hombres en la historia del mundo ; el hecho de tender hacia la existencia determinada quiere indicar el selir afuera do 1a filosoffa, en si aulosuficieate, en la existencia histérica, diferenciandose asi de Ta esencia universal, y la exigencia deo politizacion dela filosofia tiene la intenci6n de poner la teorfs filos6fica al servicio del movimiento historico-universal del socialismo més extremo. (Léwith, {dec) Si este hacerse-mundo ¢e le filosofia, este su proyectarse en la existencia prictico -social, tieae por siempre su presupuoste teorético en Ja filosofia hegeliane, entonces esto no ocurre solamente porque Hegel considera la historia universal fllosdficemente, sino sobre todo porque él piensa fa filosofia como historia. De aqui la radicada conviceiéa de Ia Iaquierda hegeliana que para Comprender el mundo se necesita partir de Ia conceptualidad filosofica y de su desarrollo en