Boletín Güemesiano Digital

16 años difundiendo la más original y la menos conocida gesta emancipadora de América
18161816-2016: Gloria y honor a los Forjadores de la Independencia

Año 16 - Edición Nº 190- Marzo de 2016
Autora: Prof. María Cristina Fernández

Friso del monumento al Tte. Grl. Nicolás Levalle en la plaza central de Carhué. Foto de Naira Pérez

Sumario:
* El reclutamiento de esclavos durante la lucha por la Independencia, por
Alejandro Rabinovich
* La misión del Cnl Manuel Almonte, por Luis Oscar Colmenares
* El sombrero del gaucho salteño, por Lucio Cornejo
* El Boletín Güemesiano Digital se incorpora a otras instituciones
* Correo de lectores
* Palabras Finales

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16 años difundiendo la más original y la menos conocida gesta emancipadora de América
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I. El reclutamiento de esclavos durante la lucha por la Independencia
En los documentos de la guerra de la independencia se suele mencionar la
presencia de negros en las tropas. En Ser soldado en las Guerras de Independencia,
Alejandro Rabinovich (2013) considera que la cantidad de esclavos y de negros
libres era importante en la sociedad rioplatense colonial, con una población de
color muy significativa en Buenos Aires, Córdoba, Cuyo, Tucumán, Salta y La Rioja.
Según el autor (doctor en Historia y Civilización por la Escuela de Altos Estudios
Sociales de París, premiado por su tesis en el año 2010), la Asamblea del Año XIII
favoreció el reclutamiento de esclavos al ejército.
Centenares de esclavos fueron “rescatados” por el gobierno; es decir, comprados a
sus dueños para ser incorporados al ejército. Se calcula que Buenos Aires dio al
ejército unos 2000 esclavos y que una provincia como Mendoza habría dado 710.
Estos soldados libertos tenían un estatus especial que no concordaba ni con el de los
reclutas voluntarios ni con el de los reclutas destinados. El esclavo incorporado a las
armas no era inmediatamente emancipado sino que debía servir en ellas un número
determinado de años (rara vez inferior a los cinco) para adquirir su libertad. Pese a
los ideales igualitarios proclamados por la revolución de Mayo, buena parte de los
hombres de color siguió sirviendo en unidades específicas donde no se mezclaban
con tropa blanca, aunque las excepciones fueron numerosas y se encuentran pardos
y morenos aislados en casi todas las unidades.

El autor expone que era más fácil recurrir a los esclavos (pese al costo que
implicaba su rescate) que reclutar por la fuerza a hombres libres, los esclavos de
color eran excelentes soldados en las armas de infantería y artillería. Cita una carta
en la que San Martín opinaba que sólo la puesta sobre las armas de los esclavos
salvaría la causa independentista. El General consideraba que el soldado negro era
verdaderamente útil para la infantería.
¿Por qué los esclavos habrían de ser mejores infantes que los paisanos? Los
representantes de Cuyo, reunidos en asamblea para decretar que dos tercios de la
esclavatura provincial fuese vendida al ejército, lo explicaban diciendo que los
esclavos tenían “adelantados muchos principios de disciplina”. Es decir que a más de
su buena talla y su resistencia física, los esclavos eran buenos soldados porque
existía cierta simetría entre las normas de vida cuartelera y las que regían en la vida
del esclavo rural. El esclavo era así un recluta que ya tenía buena parte de su
instrucción realizada, sobre todo en lo que respecta a la subordinación. Y la
subordinación era particularmente importante en las unidades de infantería porque
se esperaba de ellas un comportamiento estoico, soportando si era necesario el
fuego enemigo, como en la batalla de Ayohuma, expresa Rabinovich.

En otros párrafos recuerda que San Martín consideraba que los soldados negros
podían, por sus méritos, ascender en el escalafón militar. Pero una norma lo
prohibía, lo que generó que San Martín protestara ante el gobierno por la norma.
En su escrito argumentaba que los ascensos motivarían un mejor desempeño. En
cambio Belgrano:
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Los detestaba [a los esclavos emancipados] y les negaba todo mérito. En una carta
donde despuntan profundos prejuicios raciales, el general del Ejército Auxiliar del
Perú le decía a San Martín que estaba ansioso de recibir un escuadrón de
Granaderos a Caballo para que sirviesen de modelo de disciplina y subordinación.
Explicaba:
“No estoy así contento con la tropa de los libertos; los negros y mulatos son una
canalla que tiene tanto de cobarde como de sanguinaria, y en las cinco acciones que
he tenido han sido los primeros en desordenar la línea, y buscar murallas de carne:
sólo me consuela saber que vienen oficiales blancos, o lo que llamamos españoles”.
Las palabras de Belgrano resultaron ampliamente desmentidas por el
comportamiento de las tropas de color del Ejército de los Andes. Sus batallones de
infantería, en particular, se batieron como nadie, jugando un rol muy destacado en
Chacabuco. San Martín estaba tan contento de sus libertos que decidió poner buena
parte del destino de la campaña del Perú en sus manos (pp. 43 a 45).

En la contratapa del libro se alude a que la tropa que luchó por la independencia y
se sacrificó en los campos de batalla no forma parte de los relatos, sí sus generales.
Por ello la obra se interesa en relatar cómo vivieron los soldados para recuperar
una parte del sentido por el que lucharon.
Varios relatos de realistas mencionan a los soldados negros. Uno de ellos, Andrés
García Camba, se relaciona con la Batalla de Salta y dice:
Poco tardaron los contendientes en venir a las manos, rompiendo el ataque
nuestra caballería, la cual cargó con tal decisión a la enemiga que cubría su
izquierda, que la obligó a volver caras; mas detenido el ímpetu de nuestros
jinetes por los certeros fuegos del cuerpo de negros del Río de la Plata, se
recobró pronto aquélla, cargó a su vez con valentía y fue tan completamente
arrollada la realista, que se puso en plena fuga para la ciudad, dejando
descubierto el flanco que ocupaba. Entonces Tristán previno que los dos
batallones de su segunda línea ocupasen en la primera el vacío que acababa
de causar la huida de la caballería, y ejecutada esta orden con prontitud,
rompióse seguidamente el fuego, que muy luego se hizo general.
El mismo memorialista escribió que en los primeros meses de 1819, en la costa
peruana Cochrane “propagó la revolución entre los negros esclavos con el
poderoso señuelo de la libertad que les prometía, y por cuyo medio consiguió que
se declarasen algunos a su favor”.
El escrito confirma que nueve años después de iniciada la revolución de mayo la
oferta de libertad a los esclavos negros continuaba y lograba adhesiones, aún fuera
del territorio del ex virreinato del Río de la Plata.

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II.

La misión del coronel Manuel Almonte

En noviembre de 1820 Güemes nombró al coronel Manuel Almonte y Fuente
comandante general de la provincia de Tarapacá (Chile) con la misión de tomar el
puerto y asegurar la comunicación con San Martín, que se encontraba operando en
Perú. Es interesante recordar que Manuel Almonte fue un oficial español que
estuvo al servicio de los realistas y en agosto de 1816 se entregó al Cnl My Juan
José Fernández Campero, a cargo de la defensa de la Comandancia General de la
Puna. Junto con Almonte se concretó el pase del coronel español José Antonio de
Acevey, que por orden de Güemes fueron enviados a Tucumán.
El Dr. Luis Oscar Colmenares, al tratar la preparación de las milicias de Güemes
para libertar el Alto Perú, expresa:
A fines de noviembre, Güemes le decía a Gaspar Aramayo –quien se encontraba en
Cachi, departamento salteño de los Valles Calchaquíes- que avisara al encargado de
una partida de milicianos la llegada de Almonte a Atacama. Como Atacama se había
incorporado a Salta, el coronel Almonte se dirigió a Tarapacá atravesando aquella
región, donde había milicias que respondían a Güemes. Gaspar Aramayo dio
cumplimiento a lo ordenado pero agregó: “Sabrá V.E. que Almonte en el año de 1813,
cuando el señor Belgrano estuvo en Potosí, vino con su padre a Atacama con cien
hombres, él de comandante y su padre de subdelegado por el rey y sacó más de
cuatro mil pesos de donativo; les llevó mulas y burros a los indios de Atacama y se
avanzaron hasta Antofagasta; deben estar resentidos los indios, pues que a su padre
de este trataban de matarlo cuando yo estaba en Atacama…”.
Con el auxilio de una partida de milicianos, Almonte logró llegar hasta San Francisco
de Chinchin, pero no pudo avanzar más. El 7 de enero de 1821 se reunió el
gobernador de los naturales de Chinchin, Mariano Quiñones, con sus capitanes y
labró un acta ante el juez de ese partido y su secretario, José Venancio Araya y N.
Baras. El propósito de la reunión era dejar constancia de que la incorporación a la
expedición de Almonte era perjudicial para ellos por: 1) la escasez de comestibles
que poseían, por haber tenido una mala cosecha el año anterior; 2) que no tenían
cabalgaduras, contando solo con burros incapaces de llegar hasta Tarapacá y 3) que
todos eran chacareros con tiempo limitado para sembrar y cosechar y si salían del
lugar no había a quien dejar para que los reemplazaran. A continuación,
consignaban lo que entendemos era el principal obstáculo: que todos estaban muy
resentidos con don Manuel Almonte por los perjuicios que les ocasionara
anteriormente cuando en nombre y representación del rey llegó a Atacama; y
agregaban que en igual situación debían estar los vecinos de Tarapacá, por lo que
ellos se encontraban recelosos de marchar en compañía de Almonte.
El 9 de enero de 1821 Almonte le escribía a Venancio Araya, subdelegado y
comandante militar de Atacama: “Por el aviso verbal que me comunicó el día de ayer
sobre la imposibilidad de salir nuestra partida a cumplir las órdenes de nuestro
señor general, deberá usted comunicármelo por oficio, exponiendo los motivos
justos que ocurrieron el día de ayer, después de haber quedado acordado por la
mañana en seguir la expedición entre ambos. Ud. con su partida por el punto de
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Quillagua y yo por las cabeceras de las cercanías hasta Tarapacá, ambos de acuerdo.
Para que Ud. y yo quedemos cubiertos en nuestras comisiones, expondrá Ud. la falta
de cabalgaduras y víveres y demás cosas que halle ser justas”.
Respecto de la futura actividad del coronel Almonte, hay constancia de que el
comandante Antonio Gutiérrez de la Fuente lo encontró en Córdoba el 19 de junio de
1822. Fue en oportunidad de la comisión a las provincias argentinas que le
encomendara el Protector del Perú don José de San Martín para pedir la formación y
avance, por el Alto Perú, de un ejército auxiliar. Ambos eran primos hermanos, pero
no se veían desde hacía dieciocho años. Gutiérrez de la Fuente informó que Almonte
se había casado en Tucumán, adonde con posterioridad le escribió, finaliza
Colmenares.

III.

El sombrero del gaucho salteño

En su obra El Gaucho de Salta, el Dr. Lucio Cornejo aborda interesantes aspectos
que caracterizan al gaucho de esa provincia. En esta ocasión se cita lo que el autor
escribe sobre el sombrero.
A mediados del siglo XVII, durante la denominada Guerra de Cataluña, el mariscal de
Francia C. Schömberg, introdujo hacia 1650, la moda de emplear completando el
uniforme, un sombrero de capa campanuda y ala ancha, la que se plegaba
doblándola por uno de sus lados y se la sujetaba a la copa por una presilla.
Durante la juventud del rey Carlos II, este sombrero, recibe el nombre de chambergo,
deformación del apellido del mariscal francés, y forma parte del uniforme de un
regimiento de Madrid, guardia del mencionado rey. Denominación que luego sería
empleada en Salta, al referirse a un tipo especial de sombrero.
Desde su origen el sombrero de copa y ala ancha era sinónimo de clase social alta y
acomodada. Este tipo particular de sombrero es empleado en Anta y Rosario de la
Frontera, ya mencionado por Juan Carlos Dávalos en 1928. El sombrero chambergo
es tipo escudo. En la parte anterior de la copa tiene cosido un botón de cuero y en la
parte anterior del ala un ojal. Al entrar en el monte el gaucho dobla el ala hacia
arriba y la fija a la copa con el botón con el fin de evitar que las ramas bajen el ala y
tapen la visión del juanete. Cuando el ala está en esa posición recibe el nombre de
choteada. Generalmente emplea barbiquejo y retranca.
Si el mismo sombrero tiene la copa recubierta totalmente de cuero, con el pelo para
adentro, con la finalidad de no ser destruido por las espinas, recibe el nombre de
retobado.

Los sombreros que Cornejo llama de ala choteada son también conocidos como
requintados, usuales en los gauchos de la zona de Anta y de Rosario de la Frontera.
Allí se observó el uso de una estrella en la parte central del ala, al parecer la misma
reemplaza el botón del que habla Cornejo, por considerarlo de distinción y por su
similitud con la espuela, de profundo significado en Salta.
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El argentinismo requintado puede provenir del lunfardo, requintar es levantar el
ala del sombrero. Es famoso el sombrero requintado que lució Jorge Cafrune en sus
giras internacionales.
IV.

El Boletín Güemesiano Digital se incorpora a otras instituciones

Durante la primera quincena de febrero la autora del Boletín Güemesiano Digital
visitó Bahía Blanca y Carhué. En ambas ciudades entregó ejemplares de Obras
Integrales (en CD) de su autoría junto al compendio de las 150 primeras ediciones
del Boletín.
Durante la visita a Bahía Blanca conmemoró el lanzamiento del Boletín ya que fue
en esa Ciudad donde el mismo nació. Allí se emitió durante el año 2000 y a partir
de 2001, siempre en forma ininterrumpida, desde la Ciudad de Buenos Aires.
En Carhué y por atención de Andrea Reissing se hizo entrega del material al
Director del Museo Dr. Adolfo Alsina, Gastón Partarrieu; a la Biblioteca pública de
la localidad y a Domingo San Román director de dsrmedios y del Centro Cultural La
Dama.
En la página web del Museo se informó la visita de la autora con el siguiente texto:
Amigos: Hace unos días se acercó hasta Carhué y a nuestro museo María Cristina
Fernández, investigadora de la vida de Güemes quién desde hace años publica un
boletín digital con más de 1400 páginas sobre la vida del prócer. El material que nos
dejó es de sumo valor y por ello decidimos copiarlo y enviarlo a la Biblioteca Pública
porque creemos será más consultado allí. ¡Muchas Gracias "Macacha" Fernández!

Junto a esa información fue publicada la portada del CD que contiene los Boletines
y la sinopsis 10 razones para honrar al general Martín Miguel de Güemes, de la
misma autora.
En el mismo mes y a solicitud del Cte Pr Jorge Atilio Oliva Barros se hizo entrega al
Servicio Histórico de Gendarmería Nacional del compendio en CD de 150
emisiones del Boletin Güemesiano Digital y de la Obra Integral Güemes, el Centauro
de la libertad.
El material quedó así a disposición de quien lo requiera en las mencionadas
instituciones.
V.

Correo de lectores

• Desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Gustavo Pol felicita por el
cumpleaños del Boletín Güemesiano Digital. El lector recuerda que el
sesquicentenario de la Revolución de Mayo fue inolvidable ya que, entre
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otras actividades de homenaje, se publicó la Biblioteca de Mayo, obra de
más de veinte tomos que compendia numerosos documentos y es una
fuente inagotable para abrevar en la historia de la Patria. Considera que el
Bicentenario de la Independencia es una oportunidad para la difusión de la
gesta Güemesiana en gran escala.
• Desde Irlanda, la Lic. Cristina Aguilera, felicita por los 16 años de difusión de
la vida de Güemes. En la oportunidad comentó sobre las actividades
desarrolladas en ese país con motivo del aniversario de la batalla de Salta.

Desde Salta, el Lic. David Slodky envía
el link para acceder a la presentación
de la última edición del Romancero de
Güemes sobre la base del poemario
Güemes de Julio César Luzzatto:
https://youtu.be/ra5hudyU1yk

La administración del Instituto Nacional Newberiano invita a leer el Boletín
Nº 16 y a difundir su contenido accediendo al siguiente link:
https://drive.google.com/open?id=0B7DfoxliZbymc2I2WDlqMDNuaEE

Palabras Finales
Al finalizar la redacción del Boletín, cabe agradecer a los lectores el permanente
estímulo dado a cada emisión. Varios se han pronunciado por la necesidad del
reconocimiento a la Gesta Güemesiana, hoy que el país se prepara para celebrar el
Bicentenario de su Independencia. Desde estas páginas se impulsa dicho
reconocimiento y se han presentado notas al Presidente de la Nación, al Ministro
de Educación de la Nación y a Senadores Nacionales, solicitando la consideración
de distintos aspectos que prueban el accionar de Güemes con la Independencia y
su sostenimiento. Se espera que alguna de las solicitudes contribuya a ese objetivo.
Buenos Aires, 19 de marzo de 2016

Prof. María Cristina Fernández - martinmiguelguemes.com.ar
mariacfernandez@speedy.com.ar - macachita@gmail.com

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