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Ruth Wodak y Michael Meyer Métodos de analisis critico del discurso Lingitistica / Anitisis del discurso , eS ne Peak oer Oe Oe See een Crd Métodos de anilisis critico del discurso eer ee ec ee ae civ en ambitos cada vez mas diversos, pero iim faltaba una ineroducein Se et ec ee net es ces ‘sta obra offece un resumen del trasfondlo histrieo det anslissext- Cee en tee ee ee c Ce ee oe a eee ene ees Sen ree end nc eee ets ro Lee Re ee ee eee ae Se ere cna Se eee eres ee et) Ree cet teen eee ee tents oeSeterte ener ert ee et ee ee eee eet eres feed atte ere een ee eee CO ete an cn cee ee ed Sr ee ance eee ee een er eee ery Se ese ae eee et See ee en Ruth Wodak cs peofesora de Lingsstiea Aplicada en el Departamen- Se ee ce ee ven cee eee Se cn eet a ean ge ees) Cron ere Ree ote ee ee ene ce er Ps eet ect cee one scree ere cae Ce ee ce eS eta? il TET Ruth Wodak Michael Meyer compiladores METODOS DE ANALISIS CRITICO DEL DISCURSO Serie CuasDeeMa Lingiifatien / Andlisis dol discurso CLasDeeMAa Anéiisis del discurso y Lingitistiea ‘Teun A. VAN DUK El discurso como estructura 50 Estudios sobre el discurso 1. Una introduccién multidisciptinaria ‘Teun A. van Duk JAN RENKEMA Teun A. van DUK J (GEOFFREY SAMPSON JEAN Staxominse ‘Grorcto Ratmonpo Carpona El dicurso coma interacién social Estudios sobre el dise Une introduccon ultiseplinaria Introduccién a tos estilos sobre el discurso Ideologia Un enfoque multidsciplinario Sistemas de eseritura Introduccién lingiistica Las palabras bajo las palabras {es hmugramas de Fedinand de Saussure Los lenguajes del saber METODOS DE ANALISIS CRITICO DEL DISCURSO Ruth Wodak Michael Meyer compiladores Traduccién de Tomés Ferndndez Aitz y Beatriz Eguibar editorial ‘Titulo del original inglés: Methods of Critical Discourse Analysis English language edition published by Sage Publications of London, Thousand Oaks and New Delhi © For editorial arrangements and Chapters 1, 2and 4 Ruth Wodak and Michael Meyer 2001 ‘© Chapter 3 Siegiried Jager 2001 © Chapter 5, Teun van Dijk 2001 © Chapter 6 Norman Fairclough 2001 © Chapter 7, Ron Seollon 2001 ‘Traduceién: Tomis Feradndez Adz y Beatriz Eguibar Iusteacién de cubierta: Juan Santana Primera edicién, abril de 2008, Barcelona Derechos reservados para todas les ediciones en castellano © Editorial Gedis, S.A. Paseo Bonanova, 9 1°-1" 08022 Barcelona (Espaiia) “Tel. 93.253 09 08 Fax 9325309 05 correo electednico: gedisa@gedisa.com hhup: //worw.gedisa com ISBN: 84-7432.970-1 Depasita legal: B. 19945-2003 Impredo por: Carvigral Cox.31 - Ripoles Impreso en Espaia Printed in Spain {Queda prohibida la reproduccién parcial o total por cualquier medio de iimpresiGn, en forma idéntica, extraceada o modificada de esta versin castellana de la obra, Indice AGRADECIMIENTOS ...... COLABORADORES 1, De qué trata el analisis critico del discurso (ACD), Resumen de su historia, sus conceptos fundamentales y sus desarrollos Ruth Wodak .. veeeeetees Observaciones preliminares .... Para empezar: una breve historia sobre la formacién de un «gras po cicatfico deiguales» . y del andlisis eritico del di Cuestiones y perspectivas abiertas . Notas oosseeeere 2, Entre la teoria, el método y la politica: la ubicacién delos en- foques relacionados con el ACD Michael Meyer... 0iceccceceveeeececccveeevee El ACD como diferencia que establece diferencias ‘La metodologia del ACD ,. . Fundamentos tedricos y objetives . foe Metodologia de la obtencién de datos .... " 1B 7 v a 22 29 32 33 38 33, a2 8 Metodologia de la operacionalizacién y del andlisis. Crierios para valorar la calidad Conclusign: el ACD visto entre dos luces Notas .. 3, Discurso y conacimiento: aspectos teéricas y metodolégicos de la critica del discurso y del andlisis de dispositivos Siegfried Jlger .....0-ccs00e5 : Observaciones preliminares Teoria del discurso .. La nocién de discurso ... Discurso, conocimiento, poder, sociedad, sujeto Del discurso al dispositive «2.4. +++. : El método de analisis del discurso y los dispositivos ... La estructura del discurso Sobre la cucstign de la completitud del andlisis del discurso Pequeita caja de herramientas para a construcci6n del anilisis del discurso . Seleccidn del «objeto» a investigas, jusiicacin del método yy sugerencias de investigacién pragmitica para evitar atajos y simplificaciones Método « Procesar el material. Consideraciones iniciales sobre el andlisis de El conacimiento en las aceiones =... +++. ++ El eonocimiento en las manifestaciones y em las atecializa~ ciones Notas seeceseesees 4. El enfoque histérico del discurso Ruth Wodak .. : Definicidn del enfoque ..- ‘Trasfondo teorético .. La noci6n de «discurso» ... La historia del enfoque hist6rico del discurso «... El programa de investigacin Los discutsos politicos y discriminatorios 50 36 58 39 101 101 101 104 109 109 410 El anilisis del discurso discriminatorio: estudio del caso de la propuesta «Austria primero» realizada por cl Partido de la Li- bercad de Austria en los aft0s 1992-1993 oe seeecceeeeere Categorias de andlisis 0.0. cceveecees Argumentos a favor y en contra de la discriminacién La propuesta «Austria primero» . Resumen de conchusiones y proce Para seguir leyendo Notas... 5, La multidiseiplinariedad del andlisis critico del discurs alegato en favor dela diversidad Teun A. van Dijk... En favor de la diversidad « 2Quées el ACD? 2... El tridngulo discurso-cognicién-sociedad . {Qué estructuras discursivas debemos analizar? « Niveles y dimensiones del ACD. Un ejemplo ‘Temas: macroestructuras seménticas Sigaificados locales ......ssceeeeeesees La relevancia de las estructuras «formales> sutiles . Modelos contextuales . Modelos de acontecimientos Cognicién social ..... Discurso y sociedad . Observaciones finales Para seguir leyendo ........0.05 6. El anilisis critico del discurso como métode para Ia investi- gacién en ciencias sociales Norman Fairclough ..... Ubicacién teorética del ‘ACD: de las pricticas sociales ..... EI marco analitico del ACD - Ejemplo: las representaciones del cambio en la ...... cidieteeteenetees Enfoque sobre un problema social que tiene un aspecto semio- HCO es eersteseeceetssereee 13 1B 15 120 140 141 ui 43 143 144 145 147 149 152 154 158 164 165 167 170 174 176 179 180 184 187 Identificar los obsticulos para poder abordatlos «.....++.0+ gsNecesita» en cierto sentido ser problematico el orden social (a red de pricticas)? ......6260 Tdentificar las posibles maneras de superat los obstéculos « Reflexionar eriticamente sobre ef anilisis .«. Para seguir leyendo ....+..+++ 7. Accién y texto: para una comprensién conjunta del lugar del texto en la (inter)acci6n social, el andlisis mediato del dis- ‘curso y el problema de la accién social Ron Scollon . Elandlisis ertico del discurso y el andisis mediavo del discurso Neocapitalismo, neoliberalismo y una taza de café: una accién mediata .. La accin mediata El escenario dela cin... Los instrumentos de mediacién .... La practica y los instrumentos de mediacién « Los nexos de la practica «4.4.45 La comunidad de prictice . Objetivos y esteategias del método . Ta aecign mediata en los escenarios de la aecién: el enfoque central se Laaccion . La practica Los instrumentos de mediacién Los nexos de la prictica La comunidad de prdctica ........ Los supuestos metodolégicos .......+ Areas predilecas de aplicacisn y restricciones pe Pata seguir leyendo ...... +++ Notas ceeccee REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS fpice ANALITICO 191 197 198 200 201 208 207 210 214 215 216 217 219 220 222 24 236 245 249, 258 260 262 264 264 265 267 281 Agradecimientos Este libro no podria haberse escrito sin la ayuda de mucha gente. Desea- mos expresarles nuestra gratitud a todos ellos. En particular, apreciamos la discusién y el trabajo realizados con Jos estudiantes que participaron en nuestro seminario sobre analisis ertico del discurso (ACD), seminario organizado en el Departamento de Lin- giistica de la Universidad de Viena durante el verano de 1999, Este gra- po de trabajo constituyé un importante estinmulo para nuestro plan de publicar un libro sobre el ACD. Apreciamos la colaboracién mantenida con los autores de las contsi- buciones a este libro: Siegfried Jager, ‘Teun A, van Dijk, Norman F: clough, y Ron Scollon. No séio escribieron articules realmente muy in- tetesantes, sino que los entregaron (casi) a tiempo, y aceptaron nuestras riticas y comentarios con comprensién y paciencia. Bryan Jenner ha sido indispensable por su contribuci6n, ya que nos ayud6 a dar una forma aceptablea nuestro mal estructurado inglés apren- dido. Michael Carmichael y Lauren McAllister, de la editorial Sage, han sido unos editores que nos han respaldado mucho y que han contribuiido positivamente al resultado final. u Colaboradores Norman Fairclough es profesor de Lengua y Vida Social en la Univer- sidad de Lancaster, en el Reino Unido, Ha escrito extensamente sobre el andlisis critico del discurso. Sus principales publicaciones inchuyen: Lan= guage and Power (1989), Discourse and Social Change (1992), Media Discourse (1998), Critical Discourse Analysis (1995), Discourse in Late Modernity (1999) (con Lilie Chouliaraki), y New Labour, New Langua- ge? (2000), Actualmente trabaja en la lengua del nuevo capitalismo, una introduccién al anilisis textual y de la interaccién para investigadores sociales que aborda también la teorizacién del discurso en el campo del realismo critico, Siegfried Jager es profesor de Lengua Alemana en la Universidad Ger- hard Mercator de Duisburgo, Alemania. Es también director del Insti- tuto de Lengua e Investigacién Social (DISS), miembro del consejo de la Asociacién Internacional para el Estudio del Racismo (ASR), y co- editor de Discourse and Society. Sus principales publicaciones son: Brand- Siitze, Rassismus im Alltag, 4* edicién, Duisburgo 1996, Kritisehe Disha sanalyse. Eine Einfubrung, 2 edicién, Duisburgo 1999. Sus principales 4ircas de investigaciba son la teoria de actos de habla, la sociolingiiistica, la teorfa del discurso y el andlisis del discurso. Su investigacién se cen~ tra en el extremismo de derechas, el racismo, el militarismo y las ener- gias de biomasa, a Michael Meyer es profesor ayudante en el Departamento de Gestién y Conducta de la Organizaci6n en la Universidad vienesa de Economia y Administracién de Empresas. Sus principales dreas de investigacion son la teoria de los sistemas sociales, los mécodos cualitativos y la teoria de la organizacién. Sus investigaciones recientes se concentran en la ‘orientacién profesional y el capital social existente en y entre las organi- zaciones. Sus principales publicaciones son: Methods of Texts and Dis- course Analysis (con Stefan Titscher, Ruth Wodak y Eva Verter, Londres, Sage, 2000), «Text und Gegentext» (con Stefan Ticscher, en «Soziale Sys- temes, n° 2, 1998). Ron Scollon es profesor de Lingtistica en el Departamento de Lingiifs- tica de la Universidad de Georgetown en Washington, DC, y editor de la revista Visual Communication. Sus intereses inclayen el discurso me- diato, el discurso multimodal, la sociolingiifstica dela Jectoescritura y las relaciones entre las tectologias de la comtunicacién y el andlisis sociolin- giistico. Sus dos libros més recientes son Mediated Discourse: The Ne- us of Practice e Intercultural Communication: A Discourse Approach (2 edicién) (con Suzanne Scollon). ‘Teun A. van Dijk es profesor de Estudios del Discurso en la Universi- dad de Amsterdam, y profesor visitante en la Universidad Pompeu Fa- bra, Barcelona. Tras realizar sus primeros trabajos en el campo de los es- tudios literarios, la gramética textual y la psicologia de la comprensién de textos, en fos afios ochenta, su investigacién se centré en el estudio de las noticias publicadas en la prensa y en la reproduccidn del racismo me- diante varios tipos de discuirso. En cada uno de estos ambitos ha publi- cado varios libros. Su presente investigacién en los estudios criticos del discurso se centra en las relaciones entre el poder, el discurso y la ideo- logia. Su ailtime libro es Ideology (Sage, 1998). Ha fundado las revistas {internacionales TEXT, Discourse and Society y Discourse Studies, y atin sigue publicando las dos tiltimas. Es el compilador de la obra en cuatro voliimenes titulada Handbook of Discourse Analysis (1985), y del libro en dos volimenes denominado Estudios sobre el discurso. Una introduc- ibn multidisciplinaria (Gedisa, 2000) y autor de Ideologéa. Una aproxi- macién multidsciplinaria (Gedisa, 1999). Ha sido lector durante afos en Europa y las Américas, y ha sido profesor visitanee en varias universida- des de Latinoamérica, “4 nnios,incluyendo ; . 1986, (Bs sido tombién profesoravisamte en mug , Minnesota, Georgetown, Uj Lan ford town, Uppsala). Es dir le ot coditectora de Discourse and Society, dinero lasses Da ties Dis- ‘ iscurso y Ia politica, fu metodologta del ands (Zacismo y el antisemitismo, el género, y el discur. *s publicaciones recientes incliyen Ractomn at the atthe critico del discurso, el so dela organizacién, Top, 2090 (con Teun Ment, 1999 (con Rudi de Cil sorders of Discourse, 1996, Dis inemple rae courses on Unemployment ix Prion 200 9 on Peter Muntil y Gilbert, Wess, Dione aia + 2001 (con Martin Reisigl), Gender and Discomen toa e De qué trata el anilisis critico del discurso (ACD). Resumen de su historia, sus conceptos fundamentales y sus desarrollos' Ruth Wodak Mis allé de la descripcién o de la aplicaci6n superficial, la ciencia critica de cada esfera de conocimiento plantea nuevas preguntas, como las de la res- ponsabilidad, los intereses y la ideologia. En vez de centrarse en problemas puramente académicos o teéricos, su punto de partida se encuentra cn los problemas sociales predominantes, y por ello escoge la perspectiva de quie- ‘nes mas sufren para analizar de forma critica a quienes poscen el poder, alos tesponsables, ya los que tienen los medios y Ia oportunidad de resolver di- chos problemas (Van Dijk, 1986, pig. 4) Extraer consecuencias para la accién politica de la teorfa critica es la aspira- cin de quicues tienen intenciones serias, y sin embargo, no existe ninguna regla general, como no sea la necesidad cle indagar en la propia responsabili- dad (Horkheimer,citado en O'Neill, 1979). Observaciones preliminares Los términos lingiéstica critica (LC) y anlisis eritico del discurso (ACD) se utilizan con frecuencia de manera intercambiable. De hecho, en los al- uw timos tiempos, parece que se prefiere el término ACD, usandose para denotar la tearia que antes se identificaba con la denominacién LC. El ACD estudia «el lenguaje como préctica social» (Fairclough y Wodak, 1997), y considera que el contexto de uso del lenguaje es crucial (Wodak, 2000¢; Benke, 2000). Ademés, el ACD se interesa de modo particular por la relaci6n entre el lenguaje y el poder. De modo mis especifica, el término ACD se utiliza hoy en dia para hacer referencia al enfoque que, desde la lingiistica critica, hacen los académicos que consideran que la amplia unidad del texto discursivo es la unidad basica de la comunica- cin, Esta investigacién tiene en cuenta, de modo muy concreto, los dis- cursos institucionales, politicos, de género y medidticos (en el mas am- plio sentido) que dan testimonio de la existencia de unas mas o menos abiertas relaciones de lucha y conflicco. El parrafo citado més arriba de Teun van Dijk, que he utilizado como epigrate, resume algunos de los objetivos y metas della LC y el ACD, en particular aquellos que sefialan Ia interdependencia entre los intereses de la investigacion y los compromisos politicos, interdependencia que este autor analiza mediante lo que él llama ciencia critica, expresién en la que Ja exclusiva nocién que tiene Van Dijk de la vor. «critica», tal como la utiliza en su afirmacién programética, destaca el consuetudinario senti- do del talante seritico que la academia encarna>. Con este espiritu «cri- tico» quisiera proporcionar una visién de conjunto de algunos de los principios te6ricos fundamentales de la LC y el ACD_?asicomo algunas ‘reves descripciones de las mas destacadas escuelas que han aparecido tanto en la LC como en la ACD. De hecho, el carécter heterogénco de los enfoques metodolégicos y tedricos presentes en este campo de la lin- gliistica tenderfa a confirmar el argumento de Van Dijk, que sostiene que al ACD y Ja LC «son, como mucho, una perspectiva comiin sobre el quehacer propio de la lingiistica, la semidtica o el andlisis del discarso> (Van Dijk, 1993, pag. 131). Esta perspectiva comiin guacda relaciéa con el término «critico» que, en la obra de algunos «lingiiistas criticos», podrfa remontarse 2 la in- fluencia de la Escuela de Francfort o a la de Jurgen Habermas (Thomp- son, 1988, pags. 71 y sigs. Fay, 1987, pag. 203; Anthonissen, 2001). En nuestros dias, sin embargo, se usa de modo convencional en un sentido més amplio para denotar, como argumenta Krings, el vinculo praetico que une «el compromiso social y politica» con «una construcciéa socio- I6gicamente informada de la sociedad» (Krings et a/., 1973, pag. 808), 18 pese a reconocer, en palabras de Fairclough, que resulta inherente al programa del ACD tam- bién se comprende de modos muy distintos: unos se adhieren a la escue- lade Franefort, otros a-una nocién de critica literaria y ain otros a las nociones planteadas por Marx (véase mis arriba Reisigl y Wodak, 2001, para una visi6n panormica). Fundamentalmente, la noci6n de «critica» hha de entenderse como el resultado de tomar cierta distancia respecto de los datos, enmarcar éstos en lo social, adoptar explicitamente una postu- ra politica y centrarse en [a autocritica, como corresponde a un estudio- so que investiga. Para todos los que se ocupan con el ACD, la aplicacién de los resultados es importante, ya sea en seminarios préeticos para maestros, médicos o trabajadores sociales, ya en textos escritos que ex- pongan una opinién experta o que sirvan para disefiar libros escolares. Esto, desde luego, apunta al parecer de Horkheimer que he citado como epigrafe al principio de este articulo. Max Horkheimer, director en 1930 del Instituto de Investigacién So- cial en Francfort, concibié el papel del te6rico como un papel relaciona- do con la articulacién y la contribucién al desarrollo de una conciencia de clase latente. Las tareas de la teoria critica consistian en ayudar a «re- cordar» un pasado que corria cl peligro de ser olvidado, en luchar en fa- vor de la emaneipacién, en ehucidar las razones para esa lucha y en defi- nir la nauuraleza del propio pensamiento eritico. Se consideraba que la relacién entre la teorfa y la préctica era de carécter dindmico: no existe rningin sistema invariable que fije el modo en que la eoria habré de guiar las acciones humana. Horlheimer creia que ningiin método concreto de investigacisn po- dia producir resultados tiltimos y fiables sobre cualquicr objeto de in- vvestigacién dado, y que adoptar un tinico enfoque para una cuestién dada era arriesgarse a caer en una imagen distorsionada. Sugirié que la adopcidn de varios métodos de investigacién permitiria que éstos se ‘completasen mutuamente. Aunque reconocia el valor del trabajo empi- rico, Horkheimer destacaba que no podia sustituir al andlisis tedrico. La referencia ala contribucid realizada por la teoria critica ala com prensién del ACD, junto con la referencia a las nociones de «critica» ¢ «ideologia», son importantes (véase Anthonissen, 2001, para una amplia discusi6n sobre este asunto).* Thompson (1990) aborda los conceptos de ideologia y cultura, asf como las relaciones existentes entre estos con- 29 ceptos y determinados aspectos de la comunicaciéa de masas. Thomp- son sefiala que el concepto de ideologia aparecié por primeca vez en Francia a finales del siglo xvut, con lo que ha venido utlizandose por es- pacio de unos dos siglos, Este término ha recibido funciones y significa dos variables en las distintas épocas. Para’ Thompson, la palabra ideolo- gia se refiere a las formas y a los procesos sociales en cuyo seno, y por cuyo medio, citculan las formas simbélicas en el mundo social, Para el ACD, la ideologia representa ua importante aspecto del esta- blecimicnto y la conservacién de unas relaciones desiguales de poder. La LC tiene un interés particular en las formas en que la ideologia resulta ‘mediada por el lenguaje en una gran variedad de instituciones sociales. Para Thompson (1990), el estudio de la ideologia es el estudio de elas formas en que se construye y se transmite el significado mediante formas simbélicas de diversos tipose. Este tipo de estudio también investiga los. contextos sociales en cuyo interior se emplean y se despliegan las formas simbélicas. El investigador tiene interés en determinar si esas formas es- tablecen o sostienen relaciones de dominacién. Para Eagleton (1994), el estudio de la ideologia ha de tomar en consideracién la diversidad de teorias y los distintos tedricos que haa examinado la relacién entre el pensamiento y la realidad social. Todas las teorias asumen «que hay ra- zones histéricas especificas para que las personas lleguen a sentir, cazo- ‘nat, desear e imaginar tal como lo hacen» (1994, pig. 15)! Las teorias criticas y, por tanto, también la LC y el ACD poseen una posicién especial como guias para la accién humana, Se proponen pro- ducir iustracion y emancipacién. Estas teorias no tratan solo de descri- bir y explicar, sino también de arcancar de raiz un particular tipo de con- fusion, Incluso cuando se manejan conceptos de ideologfa diferentes, la teoria critica trata de generar en los agentes la conciencia de los modos en que se engafian respecto de sus propias necesidades ¢ intereses. Por supuesto, éste cra también el propésito de los conceptos desarrollados por Pierre Bourdieu sobre la «violencia simbdlicas y el «olvido volunta- tio». Uno de los objetivos del ACD consiste en «desmitificar» los dis cursos mediante el descifrado de las ideologias. Para el ACD, el lenguaje carece de poder propio, obtiene su poder por el uso que las personas poderosas hacen de él. Esto explica por quéla LG escoge con frecuencia la perspectiva de quienes suften, y por qué analiza de forma critica el lenguaje de quienes poseen el poder, de quie- ‘nes som responsables de la existencia de desigualdades y también dispo- 30 nen de los medios y de la oportunidad para mejorar las condiciones vi- gentes. De acuerdo con sus predecesores de la tearia critica, el ACD destaca la necesidad del trabajo interdisciplinar con el fin de obtener una ade- cuada comprensién del modo en que opera el lenguaje en, por ejemplo, Ja constioucién y la transmisién de conocimiento, en la organizaci6n de las instivuciones sociales o en el ejercicio del poder. Una importante perspectiva en el ACD es la que sostiene que es muy. raro que un texto sea obra de una persona cualquiera. En los textos, las diferencias discursivas se negocian. Estan regidas por diferencias de po- der que se encuentran, a su ve2, parcialmente codificadas en el discurso y determinadas por él y por la variedad discursiva, Por consiguiente, los. textos son con frecuencia arenas de combate que muestran las huellas de Jos discursos y de las ideologias encontradas que contendieron y pugna- ron por el predominio. Una caracteristica definitoria del ACD es su preocupacién por el poder como condicién capital de la vida social, ast como sus esfuerzos por desarrollar una teoria del lenguaje que incoxpo- re esta dimensin como una de sus premisas fundamentales. ELACD no s6lo atiende a la nocién relacionada con las luchas por el poder y el con- trol, sino que también presta una detallada atencion ala intertextualidad y ala recontextualizacién de los discursos que compiten. El poder tiene afinidad con las relaciones de diferencia, y sobre todo con los efectos de las diferencias en las estructuras sociales. La constan- te unidad del lenguaje y de otros asuntos sociales garantiza que el len- guaje se halle entrelazado con el poder social de un buen nimero de ma- neras: el lenguaje clasfica el poder, expresa poder, est involucrado alli donde existe un desaffo al poder © una contienda para conseguirlo, El poder no deriva del lenguaje, pero el lenguaje puede utilizarse para plan- tear desafios al poder, para subvertirlo, para alterar las distribuciones de poder a corto y a largo plazo, El lenguaje consticuye un medio finamen- te articulado para las diferencias de poder existentes en las estructuras sociales jerdrquicas. Son muy pocas las formas lingiisticas que no se ha- yan visto, en uno u otro momento, obligadas a ponerse al servicio de la expresin del poder mediante un proceso de metéfors sintdctica 0 tex ELACD se interesa por los modos en que se utilizan las formas lin- silisticas en diversas expresioncs y manipulaciones del poder. El poder no slo viene seSalado por las formas gramaticales existentes en el inte- rior de un texto, sino también por el control que puede ejercer una per- BI sona sobre una situacién social mediante el tipo de texto, Con frecuen- cia el poder se ejerce 0 se ve sometido a desafio en exacta correspondencia con los tipos de texto que asociamos a las ocasiones sociales dadas.* Las formas en que algunas de las investigaciones del ACD se encuen- twan directa ¢ indirectamente relacionadas con la investigacién produci- da en la tradicién de la teoria critica resultan particularmente evidentes, cuando consideramos los conceptos ceateales con los que operan las div vversas areas, asi como los fenémenos sociales en los que concentran su atencidn. De esto encontramos ejemplos pertinentes en los enfoques a evestiones como las siguientes: * Qué es conocimiento. ‘+ Cémo se construye el discurso en las instituciones sociales y c6mo éste es a su vez constructor de ellas. + De qué modo opera la ideologia en las instituciones sociales. ‘* Cémo obsiene y conserva la gente el poder en el interior de una co- ‘munidad dada. Las contribuciones a este libro, y en especial el anilisis de los textos de ejemplo, proporcionan algunas respuestas a estas preguntas. Cuestiones y perspectivas abiertas ‘A lo largo de los aiios han sido varias las cuestiones que, babiéndose re- velado importantes en la agenda de la investigacién, no han conseguido recibir ain una adecuada formulacién, Quisiéramos mencionar unas cuantas que también son centrales en las contribuciones que este libro tetine y que aborda en su capftulo Michael Meyer. ma de la mediacién), * Lamuy reciente y estimulanteinvesigacia de Christine Anthoniscen sobre las m= dalidades de eensuraindirectaexistertes em Serifrica durante el apartheid manifesta un buen mimero de estrategiaslinghscicas y semictcas de poder y resistencia (vase Antho- sissen, 2001, para una amplia discusién de! concepto de poder). 32. 2. La teoria lingistica que ha de aplicarse: a menudo se utiliza todo un caj6n de sastre de indicadores y variables lingifsticos para ana~ lizar textos sin que el andlisis esté respaldado por nociones teéri- cas y de teorfa gramatical. 3. La nocidn de «contextos, que a menudo se define de forma muy amplia o muy estrecha: gcusnta informacién nevesitamos para ana~ lizar textos? :Qué importancia tiene ol impacto de las teovias? 4, La acusacién de ser un anilisis sesgado: gesmo justficar y validar determinadas lecturas de un texto? ‘iin no se ha logrado quc la interdisciplinariedad o la transdisci- plinariedad sean realmente parte integrante del andlisis textual. 5. Por supuesto, esta lista podria hacerse mas extensa. Los enfoques que presentamos en este libro contribuirdn a clarficar algunos de los proble- mas que atin es preciso resolver, y nos proporcionarin algunas respues- tas alos muchos interrogantes que surgen al analizar el discurso. Notas 1. Este breve resumen esté basado en largas y dilatadas discusiones con sis igos, colegas y colaboradores en la investigacin, ademés de con los estu- diantes. Me gustaria mencionar y expresar mi gratitud a Rudi De Gillia, Martin Reisigl, Gertraud Benke, Gilbert Weiss, Bernd Matouschek y Richard Mitten, con los que he trabajado durante afios. Adomis, han sido muchas las ideas que se han desarrollado en el trabajo realizado con mis alunos. Quiero expresar mi ageadecimiento a Usama Suleiman, Alexander Pollak y Christine Anthonissen por sus amplias intuiciones y sus elaboraciones, asi como por sus clatividentes comentarios y crticas. Por tikimo, quisiera agradceer a mi grupo de iguales, so- bre el que he eserso, asi como a los otros muchos colegas que no he podide ‘mencionar aqui. 2. Los términos LC y ACD fueron acufiados de forma independiente eluno dei oo, y puede que algunos de quienes trabajan, bien en la LC, bien en el ACD, tengan discrepancias respecto de algunos puntos clave. En la mayoria de los casos, puede decirse que todos aquellos cuya trabajo sca susceptible de ins- cribirse en cualquiera de las dos categorias ocupan el mismo espacio «para iitico». En todo easo, en esta contribucién, ambos términos y sus derivados, ‘como las expresiones «lingtistascriticos» o wanalistas criticos del discurso», se utilizarin de forma intercambiable. 388 3. La livratura sobre el ACD y la LC et muy amplia. Por consiguiente, slo puedo brindar aqué un resumen muy breve, y por tanto, demasiado simple (vé- ase Fairclough y Wodak, 1997; Reisigl y Wodak, 2001; Anthorissen, 2001, y Blommaert y Buleaen, 2000, para panorimicas extensas y detalladas} 4, Podriamos postula, en el sentido habermasiano, que toda situacidn dis- ccursiva se encuentra «distorsionada> por las estructuras de podes, sobre todo oF oposicién a su utopta de la «siruacidn discussiva ideal» en la que el discueso tacional se hace posible (Habermas, 1969, 1971; Wodak, (996, b}. 5. Lared Erasmus consistié en una cooperacién entre Siegfried Figer, Duis- burg, Per Linell, Linképing, Norman Fairclough, Lancaster, Teun van Dijk, Amsterdam, Gunther Kress, Londres, Theo van Leeuwen, Londres, Ruth Wo- ‘dak, Viena 6. En los aftos sesenta, muchos estudiosos adoptaron una perspectiva més cexitica en lo referente alos estudios del lenguaje. Uno de los primeros fue el es- tudioso franeés Pécheux (1982 [1975]), cuyo enfoque hundia sms raices en el tra bajo de los teéricos rusos Bajtin (1981) y Volosinov (1973), ya que ambos hax bian postulado una integracién de los procesos lingdisticos y los sociales en los aos ueinta. El xé:mino mismo fue acunada, segiin parece, por Jacob Mey (1974) 7. Siseguimos 2 la escuela de Franefory, las diferencias entre las teorias cien- tifcas y las teorfas crticas se articulan en torno a tres dimensiones (véase Ant- honissen, 2001, para un debate de la cuestign). En primer hugar,difieren por su ropésito u objetivo, y por tanto difieren también por ei mode en que pueden usarse. Las teorias cientificas se proponea manipular con éxito el mundo exte- rior tienen un «uso instrumentals. Las teorias exticas se proponen lograr que los «agentes» tomen conciencia de la coereisn oculta, y por ello tratan de libe- rarles de dicha coercién y colocarles en una sieuacién que les permita detecmi- rar en dénde residen sus verdaderos intereses. En segundo kugar, las teorias cri ticas y cientficas difieren por su estructura wcogeitivay. Las teorias cienificas son wobjetivantes» por ef hecho de que es posible distinguir entre la teoria y los objetos a los que ls teor‘a hace referencia, La teoria no forma parte del dominio del objeto que describe. Por otro lado, una teoria critica es «reflexivas por el he. ‘tho de que siempre forma parte del dominio del objeto que deseribe. Son teo- fags que tratan en parte de si mismas, En tercer lugar, as teoriss criticas y las cicntificasdifieren por el tipo de pruebas que determinan si son o:no aceptables, De este modo, estas teorfes requiercn distintos tipos de confirimacién. ey Entre la teoria, el método y la politic: Ja ubicacion de los enfoques relacionados con el ACD Michael Meyer EI ACD como diferencia que establece diferencias Los enfoques pertenecientes al campo de la investigaciéa social no estén aislados en el espacio, Dicho de mancra simplificada, pueden compren- derse como un cierto conjunto de asunciones teoréticas explicita 0 im- plicitamente definidas que estin especificamente vinculadas a unos datos empiricos y que permiten unos concretos modos de interpretacisn, y por consiguiente, religar el campo empirico con el teorético. Por lo co- inn, los enfoques obtienen y mantienen sus identidades, ya que es po- sible distinguirlos de otros enfoques.' Por regla general, se acepta que cl ACD no debe entenderse como un método Gnico, sino mds bien como un enfoque, es decis, como algo que adquiere consistencia en varios pla- ros, y que, en cada uno de sus planos, exige realizar un cierto niémero de sclecciones. En primer lugar, y en un plano programtico, se realiza la selecci6n a) ddcl fendmeno que se somete a observacidn; b) lade alguna explicacién de Jas asunciones teoréticas; y ) la de los métodos utilizados para vincular la teoria con Ja observacién. En el interior de este triéngulo, el aspecto 35 metédico se convierte con frecuencia en la caracteristica distintiva, ya que la investigacién obtiene regularmente la legitimaciéa que se deriva de su condici6n cientificz, dado que utilize métodos inteligibles. Habi- tualmente, el término método? indica las vias seguidas o a seguir por la investigacién: desde el punto de vista del propio investigador, o desde el punto de vista A (de las asunciones teoréticas) se alcanza otro punto B (a observacién) mediance la eleccién de vias que permitan observaciones ¥y que faciliten la recogida de datos experimentales. Si uno provede de ‘manera sistemética es posible evitar tomar un camino equivocado, «EL procedimiento metédico puede garantizar al investigador, como ¢) hilo de Ariadna, la seguridad de un camino de retorno» (Titscher e¢ al, 2000, pig, 5). También puede ayudar a que los destinatarios de los hallazgos de {a investigacidn reconsteuyan la argumentacién del investigador, y a que otros investigadores puedan coneebir de modo diferente el punto de partida, decidieado incluso no retroceder, sino considerar otros puntos de partida més interesantes. Fl procedimiemto metddico hari que sea ‘més fécil registrar los hallazgos y reunir informes sobre cl conocimiento adquirido mediante la experiencia. En segundo lugar, y en un plano s0- cial, un especifico grupo de iguales es un elemento que se constituye como parte diferenciada de una comunidad cientifiea, y, en tercer lugar, y enn plano historico, toda aproximacion a la investigacién social esta sujeta a modas y a fechas de caducidad. Las difcrencias entre el ACD y otros enfoques sociolingiiisticos /pue- den establecerse con mayor claridad si nos fijamos en los principios ge- nerales del ACD. Antes que nada, la nanuraleza de los problemas de que se ocupa el ACD es por principio diferente de la de todas los métodos que no determinan su interés por adelantado. En general, el ACD plan- tea distimas cuestiones de investigaci6n. Los estudiosos del ACD de- sempefian un papel de apoyo activo para aquellos grupos que padecen alguna diseriminacign social. St observamos las contribuciones al ACD reunidas en este libro, se hace evidente que en algunas ocasiones se tras- pasa la linea divisoria entre la investigacién cientifica ~que neces mente ha de ser inteligible- y Ja argumentacién politica. En cualquier aso, y con respecto al objeto de investigaciGn, es un hecho que el ACD sigue un enfoque diferente y critico frente alos problemas, ya que se e5- fuerza por hacer explicitas ls relaciones de poder que con frecuencia se hallan ocultas, y por consiguiente, se afana en extraer resultados que ten- gan alguna relevancia préctica, 36 ‘Una caracteristica importante que surge de la asuncién del ACD es la de que todos los discursos son histéricos y por consiguiente slo pueden ‘entenderse por referencia a su contexto. En concordancia con este plan- teamiento, el ACD utiliza, para tales factores extralingiiisticos, los nom- bres de cultura, sociedad ¢ ideologfa. En cualquier caso, la nocién de contexto es crucial para el ACD, ya que explicitamente incluye elemen- 105 sociopsicolégicos, politicos e ideolégicos, y por tanto, postula un procedimicnto interdisciplinar. Més allé de esto, e] ACD, utilizando los conceptos de la intertextua- lidad y la interdiscursividad, analiza las relaciones con otros textos, cosa a la que no se aspira en otros métados. Partiendo de su hésica com- prensién de la nocién de discursa, puede concluirse que el ACD esti abierto a una gama muy amplia de factores que ejercen influencia sobre los textos. “Tomando como base la nocién de contexto, suege una nueva distin- cidn que hace referencia a la asuncién de la relacién entre el lenguaje y la sociedad. El ACD no supone que esta relacién sea simplemente deter- minista, sino que recurre a una idea de mediacién. Existe una diferencia entre los diversos enfoques del discurso. Norman Fairclough define la relacién de acuerdo con la teor‘a lingiistica multifuncional de Halliday ¥ con el concepto de érdenes del discurso que debemos a Foucault, ‘mientras que Ruth Wodak, al igual que Teun van Dijh, introduce un pla- no sociocognitivo, Este tipo de mediacion entre el lenguajc y la sociedad no estd presente en otros muchos enfoques lingiifsticos, como, por ejem- plo, el andlisis de la conversaci6n. tra de las caracteristicas distintivas del ACD es la especifia incor- poracién de categorias lingiifseicas a sus anilisis. El ACD en modo al no incluye una gama muy amplia de categorias lingiisticas: por consi guiente, uno puede tener la impresién de que sélo una pequefia gama de dispositivos lingGisticos resultan centrales para los estudios del ACD. Por ejemplo, muchos estudiosos del ACD utilizan con regularidad el anilisis de actor como forma de centrarse en los pronombres y los atri- butos, asf como en el modo y el tiempo verbales. En principio, podemos asumir que las categorias como la detctica y la de los pronombres pueden ser analizadas mediante cualquier método Tingiistico, pero debe tenerse en cuenta que resultan cruciales para el ACD. Explicita o implicitamente, el ACD utiliza un concepto de lo que se ha dado en llamar la superficie lingiistica. Por ejemplo, Fairclough 37 hhabla de forma y textura en el plano textual, y Wodak de formas de rea- lizacién lingiifstica. En cuanto a los métodos y los procedimientos utilizados para los anilisis de los discursos, el ACD considera, por regla general, que su procedimiento es un proceso hermenéutico, aunque esta caracteristica no sea completamente evidente en la posicién que adoptan algunos autores. Comparada con las explicaciones (causales) de las ciencias natu- rales, la hermenéutica puede compreaderse como un método para apre- hender y producir relaciones significativas. El efrculo hermenéutico —que implica que el significado de una parte slo puede entenderse en el con- texto del conjunto, aunque esto, a su vez, no resulta accesible sino a tra- vés de sus partes integrantes-sefiale el problema de la inteligibilidad de Ja interpretacién hermenéutica. Por consiguienee, la interpretacion her~ ‘menéutica en particular requiere urgentemente una detallada documen- tacién. De hecho, muchos de los estudios basados en el ACD no logean revelar de forma completamente transparente los elementos especificos del proceso de interpretacién hermenéutica.’ $i fuera preciso realizar uuna tosca distincidn entre los métodos de analisis que «despliegan el tex- tor y los que «reducen el textor, entonces el ACD, debido a que se con- centra en propiedades formales muy claras y en la compresiGn asociada de los textos durante el andlisis, puede caracterizarse como un método que «reduce ef textos. Estas constataciones estén en desacuerdo con el impulso principalmente hermenéutico de la mayoria de los enfoques del ACD. (Otra caracteristica del ACD es su vocacién interdisciplinar y su des- cripcién del objeto de investigacion desde perspectivas muy diferentes, ‘También es caracteristico del ACD que mantenga una continua retroali- mentacién entre el anlisis y la recogida de datos. Silo comparamos con otros métodos lingiifsticos de anélisis de textos, el ACD parece hallarse ‘més prdximo de las perspectivas sociolégicas y sociopsicolégicas, pese a ‘que estas interfaces no se encuentren bien definidas en todas partes. La critica del ACD proviene del andlisis conversacional -la «otra cara del debate que sostienen el andlisis conversacional (Scheglof, 1998) y el ACD, Schegloff argumenta que el ACD, pese a tener objeti- vos ¢ intereses distintos a los de la construccién local de la interaccidn, debe tratar con seriedad su material: «Si, no obstante, sostiene que las cuestiones relacionadas con el poder, la dominacién y cosas si guardan relacisn con el material discursivo, deberia realizat unta inter- 98. pretacién seria de ese material. Esto significa que al menos deberfa ser compatible con Jo que, de forma demostrable, resulta relevamee para la conducta de quienes participan en una interaccin, Unicamente cuando categorias como el género de los participantes adquiere relevancia -por ejemplo, mediante una mencién explicita («las mujeres, en tlkimo lu- gars} resultan dichas categorias importantes para el andlisis. Si se en- tiende de este modo, el ACD no constituirla, en opinién de Scheglotl, una alternativa al andlisis conversacional, sino que exigirfa que se reali zase antes un andlisis conversacional, ya que, «de otro modo, el andl critico no “se ajustaria” a los datos y correrfa el riesgo de terminar sien- do meramente ideolégico». Junto a este debate general sobre latotalidad de la tarea del ACD, se ha ido desarrollando una discusién més especifica entre Norman Fair- clough y Henry Widdowson, Widdowson critica el hecho de que el tér- mino «discurso> tenga tanto de vago como de vocablo de moda: «dis- curso es algo de lo que todo et mundo esti hablando, pero sin saber con grado alguno de certeza en qué consiste: es algo tan en boga como vago» (Widdowson, 1995, pég. 158). Widdowson critica también la falta de una clara demarcacidn entre el texto y el discurso, Ademds ~y en esto su eri- tica se aproxima a la de Schegloff-, el ACD es tna interpretacién ideo- Iégica, y por consiguiente, no un anilisis. La expresi6n anilisis eritico del discurso es una contradiccién en los términos. Widdowson cree que ¢l ACD es, en un doble sentido, una interpretacién sesgada: en primer lugar, contiene prejuicios, ya que se realiza desde algiin tipo de compro- miso ideolégico, y en segundo lugar, seleceiona para el andlisis aquellos textos que apoyaran la interpretacién predilecta (Widdowson, 1995, pig. 169). Anilisis deberia significar el examen de varias interpretaciones, y en el cas0 del ACD esto no es posible debido a la existencia de juicios previos. Fairclough (1996), en respuesta a estas criticas, dirige la atencién sobre la condicién abierta de los resultados, apertura que exigen los prineipios del ACD. También sefiala que el ACD, a diferencia de la ma- yor parte de los demas enfoques, es siempre explicito cespecto a su pro- pia posiciéa y compromiso. En realidad, estas controversias son la concrecién de dos posturas itreconciliables existentes en el seno del debate metodoligico en la in- -vestigacién social: zes posible efectuar cualquier tipo de investigacién sin estar ligado a ningin juicio de valor a priori Y, ges posible obtener eo- nocimiento a partir de los datos puramente empiricos sin utilizar ningu- 39 nna categoria o experiencia preconcebida? Por lo que respecta ala prime- ra pregunta, el ACD coincide incluso con la metodologia del dogmatis- ‘mo positivista, que permite juicios de valor en el proceso dela seleccién de objetos y preguntas que habran de investigarse («contexto del descu- brimiento»), pero los prohibe en el , el simbolismo, el uso de metiforas, etcétera, presentes en el lenguaje y en los contextos grificos (estadistica, forografias, imagenes, caricarnras, etcérera). «Los giros, refrancs, t6picos, vocabulario y estilo utilizados. * Los actores (personas, estructura pronominal). «= Las referencias, por ejemplo ala ciencia (0 las ciencias). » Pormenores relacionados con las fuentes de conocimiento, etcéters, Por regla general, Teun van Dijk argumenta que «El anélisis discur- tivo completo de un gran corpus de textos 0 conversaciones», como 4 memudo recogemos para una investigacién de ACD, ses por consi- guiente algo totalmente fuera de lugar» (Van Dijk, pag. 99). Si el punto st focal de la investigacidn se centra en los modos en que ejercen el poder algunos hablantes o escritores eno por medio de- su discurso, el ni- cleo del estudio sesidird, en la prictica, en aquellas propiedades que puedan variar en funcién del poder social. Por consiguiente, Van Dijk sugiere que el andlisis deberia concentrarse en los siguientes marcadores lingiisticos: Elénfasis y Ta entonacién. Elorden de las palabras. El estilo léxieo. La coherencia. Las iniciativas seménticas locales, como las rectificaciones. La cleccién del tema. Los actos de habla La organizacién esquematica. Las figuras retéricas. Las estructuras sinticticas. Las estructuras proposicionales. Los turnos de palabra. Las abjeciones. Los titubeos. Van Dijk: supone que la mayorfa de los elementos de la lista anterior constituyen ejemplos de formas de interacci6n que en prineipio son sus- ceptibles de ser controladas por el hablante, aunque en la préctica estén menos conscientemente controladas, o sean menos conscientemente con- trolables por parte de los hablantes. Ouras estructuras, como la forma de las palabras y muchas de las estructuras de las proposiciones, son gra-~ ‘maticalmente obligatorias ¢ invariables en funcién de los contextos, de ahi que, por lo general, no estén sujetas al control del hablante nia su po- der social. Van Dijk sugiere seis pasos mas en el andlisis: 1. El andlisis de las macroestructuras semanticas esto ¢s, de los temas y de las macroproposiciones, 2, El andlisis de los significados locales, lugares en los que las muchas formas de significado técito o indirect, como las implicaciones, las presuposiciones, las alusiones, las ambigtiedades, las omisiones y las polarizaciones resultan especialmente inveresantes. 82 A Beate Site eee 3, El analisis de las estructuras fozmales «sutiles»: aqui es donde se analizan la mayorfa de los marcadores lingiisticos mencionados. 4, El anilisis de las formas o formatos del discurso global y local. 5, El anilisis de la especificasrealizaciones lingiisticas, por ejemplo, las hipérboles, las lftores, eteétera, 6. El analisis del contexto, En sus estudios del discurso ravista y discriminatorio, Ruth Wodak y Martin Reisigl (Reisigl y Wodak, 2001) han desartollado una estrategia de andlisis en cuatro fases: teas haber establecido en primer lugar los con- tenidos especificos, o las cuestiones que aborda un determinado discur- 40 con elementos racistas, antisemitas, nacionalistas 0 etaicistas, se in- vestigan en segundo lugar las estrategias discursivas (incluyendo las strategias argumentativas), para, ca vercer lugas, examinar los instru- ‘mentos lingiisticos (en tanto que tipos), y por iltimo, explora las espe- cefficas realizaciones lingiisticas ~que dependen del contesto- (en tanto que muestras) de los estereotipos discriminatorios. En estos estudios, el enfoque histérico del discurso se centra en las si guientes estrategias discursivas: © La estrategia referencial o estrategia de nominaci6n, en la que los ispositivos lingiisticos de interés son la categorizacién de la per- tenencia (Sacks, 19925 Bakker, 1997), las metéforas, las metonimias y las singedoques. «# Las estrategias de predicacién que aparecen en las atribuciones es- tereotipadas y valorativas de los rasgos positivos © negativos, asi como en los predicados implicitos o explicicos. * Las estrategias de argumentacién, que se reflejan en determinados topoiutilizados para justficar la inclusion o la exclusién politica, * Las estrategias de puesta en perspectiva, de enmarcado o de repre- sentaciéa del discurso utilizan medios para informar, describir, na- ‘rar 0 citar los acontecimientos y las afirmaciones. + Las estrategias de intensificaciéa y mitigacién tratan de intensificar ‘0 mitigar la fuerza ilocucionaris de las afirmaciones (Ng y Bradac, 1993). Esta metodologfa se propone ser abductiva y pragmatica, va que las ca- tegor‘as de anilisis se desarrollan en primer lugar de acuerdo com las eues- 58 tiones sometidas a investigacién, y lo que se sugiere es un constante mo- vimiento de ida y vuelta encre la teorfa y los datos empiricos. El concex- to hist6rico se analiza y se incorpora siempre a la interpretaci6n, pese a que no exista ningtin procedimiento estricto para esta tarea. En su enfoque del AMD, Ron Scollon se centta en cuatro tipos prin- cipales de datos: 1. Las generalizaciones de los miembtos. 2. Las observaciones neutrales ( como criterio adecuado para el ACD: los resultados de un estudio seran «com- pletos» sila adicién de nuevos datos y el anslisis de nuevos dispositivos JingGisticos no revela nuevos hallazgos. Teun van Dijk sugiere que la ac- cesibilidad es un criterio que tiene en cuenta los objetivos practicos del 56 ACD: los hallazgos deben resultar cuando menos accesibles y legibles pata los grupos sociales sometidos a investigacisn, “Tanto Ruth Wodak como Ron Scollon sugieren la aplicacién de pro- cedimientos de triangulaciéa para garantizar la validez. -un procedi- niento «que es siempre apropiado, sea cual sea a orientacién teorética o la utilizacién de los datos cuantitativos o cualitativose (Silverman, 1993, pag. 156)~* El cnfoque triangulatorio de Wodak puede describirse como teorético, y estd basado en. un concepto de contexto que toma en consi- deracién la existencia de cuatro planos: 1. El inmediato cotexto interno al lenguaje o interno al texto. 2. La relacién intertextual e interdiscursiva entre las afirmaciones, los textos, las variedades discursivas y los discursos. 3. El plano extralingiiistico (social) que recibe el nombre de «contex- to de siuacidn» y cuya explicacién corre a cargo de las teorias de rango medio. 4. Los mas amplios contextos sociopoliticos ¢ histéricos. El permanente paso de uno de estos planos al otro y la valoracién de las averiguaciones desde estas distiatas perspectivas deberia minimizar el riesgo de un andlisis sesgado. Ademés de esto, Wodak sugiere una trian- gulacién metédica que utilice disefios multimetédicos sobre la base de una diversidad de datos empiricos y sobre la base del trasfondo de in- formacién existente. ‘También Ron Scollon aboga en favor de la triangulacién: estricta por me- dio del andlisis del discurso, ya que cada «tecnologia» de investigacién ha de ser a su vez examinada como ambito que puede potencialmente in- cluir las creencias y las ideologfas de los analistas, y, por consiguiente, sesgar con prejuicios el andlisis, orientndolo en la direccién de las ideas preconcebidas del analista, Conclu: in: el ACD visto entre dos luces El objetivo de este breve capitulo ha consistido en proporcionar un con- iso resumen de los enfoques del ACD, indicando sus semejanzas y sus diferencias. Tal como sugiere el titulo del articulo de Teun van Dijk, una de las deliberadas caracteristicas del ACD es su diversidad. Pese a todo, «s preciso sefialar algunos puntos de referencia en esta diversidad: + En lo que hace a su trasfondo teorético, el ACD acttia de manera ecléctica en muchos aspectos; se coca toda la gama que se abarca desde las teorias fundamentales a las teorias linglifsticas, aunque el enfoque de cada autor destaque distintos planos. + No existe un canon aceptado para la recogida de datos. + La operacionalizacién y el anélisis se orienta hacia los problemas implica una capacicacién lingiistica, La semejanza mas evidente es un interés compartido en los procesos sociales de poder, construcciGn jerarquica, exclusién y subordinacién. Situado en la tradicién de la teoria critica, el ACD se propone hacer transparentes los aspectos discursivos de las disparidades y las desigual- dades sociales. En la mayoria de los casos, el ACD toma partido por los, desfavorecidos y trata de mastrar los instromentos lingiisticos que uti- lizan los privilegiados paraestabilizar 0 incluso aumentar las iniquidades presentes en la sociedad. Por consiguiente, criticos como Widdowson (1995) objetan que el ACD nada constantemente entre las dos aguas de Ia investigacién social y de la argumentacién politica. 58 Notas 41, En su contribucisn introductoris, Ruth Wodak deseribe la historia social del proceso que ha logcado establecer la distincié entre la ingifstica critica el ACD y la tradicional investigaci6n lingiistica 2. Véanse las crticas de este uso del término ea Kriz y Lisch (1988, pig. 176), Estos autores consideran que el de «modelo» es un término axis apropia- do, ya que, de hecho, los métodos eonvencionales transmiten informacion sobre las estructuras. 3. La cuestin de si es posible o no hacer que los procesos hermenéuticos sean transparentes ¢ inteligibles en grado alguno sigue sin decidir, aunque Oc- vermann ef al, (1979) han desarvollado un mécodo de orientaciGn hermenéusi- sto de procedimientos y reglas bien definidos. et oxigen de ete postras en cont se remonta al -Wersrtelstsit (isputa sobre los uicios de valor) dela sociologia alemana (véase Albert, 1971). 5. Hacemos aqu{ una nueva referencia a Emile Durkheim: «Las ideas sobre eLhombre o sobre el animal no son personales y no se restringen a my las com- pparto, en gran medida, con todos los hombres que pertenecen al mismo grupo social que yo. ¥ debide a que s¢ comparten, los conceptos son el supremo ins- trumento de todo intercambio intelectual» (Bellah, 1973, pdg. 82; parrafo extra do de «The dualism of human nature and its social conditions») 6. Titscher et al. (2000), proporcionan una visiGn general subre el muestseo y la seleccién de textos. Silverman (1997) -en especial Atkinson y Coffey (3997)-; Miller y Glassner (1997) y Potter (1997) y Perakyl. (1997), debaten acerca de las ventajasy las deavemtajas de los diferentes mnérodos de obtenci6n de datos desde el punto de vista de la tradicién cualitaiva. 7, Para una discusidn sobre la representatividad de 4s datos cualitaivos re- ‘mitimos una vez mis a Titscher etal, (2006, pigs. 31 y sigs.) Firestone (1993) y los articulos que pueden encontrarse en Ragin y Becker (1992). 8. Uno delos primeros en proponer el método de le triangulacién fue Nor- man Denzin (1970}. Altheide y Johnson (1994) aportan nuevos argumentos al debate sobre los criterios para estimar la validez interpretativa de la investiga cidn eusitstiva, 59 Discurso y conocimiento: aspectos teéricos ~ y metodolégicos de la critica del discurso y del andlisis de dispositivos' Siegfried Jager - “Observaciones preliminares Para wn anilisis eritico del discurso (ACD) basado en Ja teoria del discus so de Michel Foucault resultan capitales cuestiones como las siguientes: + En qué consiste el conocimiento (valido ea un determinado lugar y en-un determinado momento). + Cémo evoluciona este conocimiento valido. * Cémo se transmite. * Qué funcién tiene para la constitucién de los sujetos y la configu- racién de la sociedad. impacto tiene este conocimiento en el desarrollo general de la sociedad.” Aqui por conocimiento deben entenderse todos los tipes de conteni- dos que dan forma a la conciencia 0 todos los tipos de significados wrili- zados por diferentes personas historicas, con el fin de interpretar y mol- dear la realidad citcundante, Las personas obtienen este «conocimiento» 61 a partir de los respectivos vontextos discursivos en los que han nacido y ealos que su entera existencia se halla implicada. El anlisis del discurso, ampliado para incluir el andlisis de dispositivos, se propone identificar el conocimiento (vélido en determinado lugar y en determinado tiempo) de los discursos y los dispositivos, explorar los correspondientes con- textos coneretas de conocimiento y poder y someterlos a critica. El and- lisis del discurso guarda relacién tanto con el conocimiento cotidiano que se transmite através de los medios y la comunicacién diaria, en laes- cuela, la familia, etcétera, como con el conocimiento particular (valido enun determinado lugar y en un determinado tiempo) que producen las diversas ciencias. Esto se aplica tanto a las ciencias de la cultura como a Jas ciencias de la naturaleza. En este capitulo, sin embargo, vay a centrarme en el conocimiento propio de las ciencias culturales. Pese a que, de hecho, es posible realizar inferencias aplicables alas ciencias naturales, no las tomaré aqui en con- sideracién. Mi ontribucién comenzaré con un breve resumen del trasfondo dis- cursivo teorético de un anilisiseritico del discurso. En segundo lugar presentaré un esquema que explique qué es un dispositivo, lo que nos permitira discutir l interaccion entre las pricticas discursivas (es decir, hablar y pensar sobre la base del conocimiente), las practicas no discursi- vas (es decir, actuar sobre la base del conocimiento) y las «manifestacio nese o «materializaciones» del conocimiento (a través de actos 0 hechos). En realidad, los dispositivos pueden concebirse como un «conjunto de obras de aster que, al encontrarse ensambladas y entretejidas unas con ‘otras de diversas maneras, constituyen un dispositivo societal global. Teoria del discurso La nocién de discurso, El més fértil enfoque a un anilisis del discurso orientado a las ciencias cul- turales y deudor de Michel Foucault es el desarrollado por el cientifice li- terario y cultural Jiirgen Link y su equipo. Su preocupacién, al igual que la mia, estriba en el anilisis de los discursas corrientes, en los efectos de su poder, y en la elucidacidn de los medios (de base lingiistica e iconograli- (Link y Link-Fleer, 1999, pig. 90). De este modo, también puede cjer- cerse el poder sobre los discursos, por ejemplo, mediante el expediente de concederles un facil acceso a los medios, o un acceso sin restricciones alos recursos, cteétera. Lo gue Link y Link-Hleer atribuyen a los dis cursos cientificos, en mi opinién, también incumbe a los discursos coti- dianos, al discurso educativo, al discurso politico, al meditico y demas. El anilisis del discurso incluye los correspondiemtes espectros de lo ‘que puede decirse en su gama cualitativa y en su acumulacidn, asf como cen todas las afirmaciones que se dicen o pueden decirse en una determi- nada sociedad y en un determinado momento. También incluye las ¢s~ trategias con las que, por un lado, se amplia el espectro de lo que puede decitse, junto con las que, por otro, se restringen, por ejemplo, las estra- tegias de negacisn, las estratogias destinadas a relativiza, las estrategias pensadas para eliminar tabdes, etvétera, La demostracion de las restric- clones o de la falta de restricciones en el espectro de lo que puede deci ‘sees por consiguiente un nuevo aspecto critica del andlisis del discurso. El surgimiento de estas estrategias scfiala a su vex el hecho de que existen afirmaciones que en una determinada sociedad y en un determi- nado instante temporal no pueden decirse, o que ya no pueden seguir di- . Es esta masa la que el anlisis del discurso se esfuerza en desenredar. Un importante medio de vincular reciprocamente los discursos es el simbolismo colectivo. Los simbolos colectives son «estereotipos cultu- rales (frecuentemente llamados ropoi), que se transmiten y se utiizan de forma colectiva» (Drews et al, 1985, pag, 265). En el ctimulo de simbolos colectivos que todos los miembros de una sociedad conocen, se halla disponible un repertorio de imagenes con el que visualizamos una completa representacidn de la realidad societal y del paisaje politico de la sociedad, repertorio mediante el cual podemos interpretar estas imigenesy gracias al cual recibimos inerpeetcionss —en particular, a través de los medios de comunicac ~ Las normas més importantes que regulan estos vinculos con los que se ‘produce la imagen de ese contexto politico o societal son las catacresis 0 fracturas de imagen, Estas catacresis operan creando vinculos entre las afirmaciones y las areas de experiencia, superando las contradicctones, ge- nerandlo verosimilirades y aceptaciones, eteétera, Jo que refuerza ademas el poder de los discursos. La afirmacién «La locomotora del progreso puede ver disminuida su velocidad como consecuencia de las oleadas de inmigrantes» es una fracrura de imagen (0 eatacresis) porque los sfmbolos — Y, de hecho, para mi ése es el significado del punto rojo al que puedo asignar el significado punto rojo. El hecho de que sea o no una flor, un péjaro o el pelo recién tefido de Lothar Matthiius, que ha salido a dar un paseo por e] bosque porque quedé lesionado mientras jugaba su ‘ihimo partido de ftbol, y por lo tanto no ha podido entrenarse hoy, no restilta visible a mis ojos, no esté ahi esté fuera de mi alcance. Desde lue- 0, un amigo puede decirme, «mira, es el pelo de Lothar Matthius, el {que era capitan de la seleccidn nacional alemana». Y entonces yo podré decir, «Si, claro, le conozco, 0, por el contrario, «De ninguna manera, 50 era decididamente un pajaro una flor». Lo que quiero indicar con esto es que toda realidad significativa exis- te para nosotros por el hecho de que la hagamos significativa,” o por el hecho de que nuestros antepasados o nuestros vecinos le hayan asignado algiin significado que todavia resulta importante para nosotros. Sucede Jo mismo gue con el rey Midas y su oro: todo lo que tocaba se convertia en oro, De manera similar, todo aquello a lo que asignamos un significa- do es real para nosotros de una cierta manera debido 2 que existe un ‘cuindo y un cémo para el significado que presenta a nuestros ojos. Ernesto Laclau expresa este contexto elegantemente al escribir lo si- guiente: Por «lo discursivor no entiendo nada que en un sentido estricto se relacio ne con los textos, sino el conjumto de los fenémenos de la produccién societal de significado sobre el que, como ta, se basa una sociedad. La cuestién no es ‘que consideremos que lo discursivo es un plano o una dimensidn de lo social, sino que ex algo que tiene el mismo significado que lo social com eal... Por consiguiente, lo no diseursivo no es lo opueste de lo discursive, como si tu- -viésemos que vérnoshss con dos planos diferentes, porque no hay nada socie- tal que se encuentre determinado al margen de lo discursivo. La historia y la sociedad son por consiguiente un texto inacabado (Laclau, 1981, pag, 176). 4 Uno debe preguntar sin embargo por qué, en qué condiciones y cémo asigna qué significado a las «cosas». O, en otras palabras, c6mo se salva la distancia» que separa al discurso de la realidad. Con la teorta de la acti- vidad de Leontjex, sto se produce cuando yo infiero un motivo de una particular necesidad y cuando, posteriormente, me esfuerzo por aleanzar tun determinado objetivo para el cual es preciso utilizar acciones, opera- clones y materias primas, es decir, en otras palabras, cuando me esfuerzo por alcanzarlo trabajando. Los productos asf creados pueden ser bienes de consumo, pero también pensamientos y planes nuevos de los cuales, pueden derivarse a su vez nuevas actividades sensoriales que pueden dar ‘como resultado nuevos productos, etcétera. Extrafiamente, el psicélogo Foucault no conocia la teoria de la actividad basada en la psicologla ma- terialista de principios de los afos treinta, o tal vez la cechazase por pare- cerle excesivamente centrada en el sujeto. No obstante, este enfoque re- sulta interesante porque a teoria permite la discusion de la mediacién que fa actividad sensorial realiza entre el sujeto y el objeto, entre la sociedad ¥/la realidad objeriva. Foucault pas6 por alto el hecho de que las conse- ‘ebencias o las ematerializaciones obtenidas mediante la elaboracién» de las conversaciones pasadas o los discursos anteriores también pertenecen, la realidad, ya que son materializaciones de complejos de pensamiento. ‘Bstas materializaciones han sido realizadas por personas que actéan a tra- ‘vés de pricticas no discursivas, précticas por medio de las cuales han le- Yantado y amueblado casas y bancos, y construido asientos, que, llegado } af caso como se ha demostrado- existen Gnicamente mientras estén y ‘permanezcan integrados en discursos. La institucién, un banco, por Gemplo, que forma parte del dispositivo capital, pierde esta funcidn ‘eaando deja de tener una base discursiva sobre la que asenarse: se con- Vierte on algo sin significado, queda reducida a la nada, 0 a una materia plramente «natural» {y, por supuesto, volviéndose esta tilkima significa- tiva, si asila consideramos) 0 se ve (Foucault, 1988, pag. 74). Sin embargo, Foucault no consigue avanzar a partir de este punto porque, en mi opinién, no compreade la mediacion entre el sujeto y el objeto, nila sociedad y el discurso como elementos que resultan del tra- bajo, la actividad y las practicas no discursivas. Para Foucault, las pricti- cas discursivas siguen siendo verbales, y estin estrictamente separadas de las pricticas no discursivas, y ademds, Foucault es partidario de la sepa- racién entre la actividad intelectual y el trabajo fisico (no intelectual). A este respecto, es de hecho hijo de su tiempo, o de su origen, es decir, de tuna época en que la burguesia consideraba el trabajo fisico como algo completamente ajeno a lo intelectual. Foucault sabe que los signos se tusan ens para significar cosas y observa: «este “plus” los hace irreducti- bles al habla y al lenguaje> (Foucault, 1988, pag. 74). Foucault deseara también ilustrar y describir este «pluse (1988), cosa que, en mi opiniéo, ro logra. En realidad no consigue aprehender este «plus. A mi juicio, este excedente es el conocimiento que contribuye a la conversién de todo tipo de conocimiento ~y del conocimiento que atin ha de ser arti- culado en objetos: conocimiento sobre la estética, por ejemplo, o sobre la naturaleza de los materiales o de las herramientas, conocimiento ruti- nario que se vierte en todo trabajo en calidad de «accién intelectual pe~ ttificadas, pero que no es articulado, 0 sélo lo es raramente, y que en muchos casos resulta imposible de articular. Pensemos, por ejemplo, en el conocimiento de un trabajador de aceria que trabaja en un alto horno, que ve cusindo esté listo el acero 0 que ingredientes es preciso incorpo- rat atin, pero que es incapaz de decie cusl es la raz6n de los cambios que 6 observa, En cierto modo, lo que aqui tenemos es un conocimiento que se ha vuelto independiente, una rutina. De este modo, uno puede decir: la realidad es significativa y existe en Ja forma en que existe tinicamente en la medida en que la gente, que se halla en todos los casos vinculada 0 «eatrctejida> con los discursos (s0- ciohistéricos), y que esté constituida por ellos, le haya asignado y siga asignandole un significado. De no producirse esto shtimo, los objetos cambiarian o perderian su significado. En el mejor de los exs0s, es posi- ble reconstruir el significado original como un primer significado que ha quedado enmaraiado con otros significados 0 que ha dejado de existir. Incluso cuando uno observa el cielo nocturno y ve en a constelacién de estrellas ciertos signos del zodiaco, esto es el resultado de un discurso. Sélo vemos signes del zodiaco, porque hemos aprendido a verlos y tal vex a adivinar que en alguna parte existe o que en ninguna existe Dios. La asignacién de significado no es, sin embargo, una accidn simboli- ca no vinculante, sino que implica la reactivacién de aquello con lo que uno topa, vuelve a configurar y cambia, Si, en estas condiciones, exami- ramos el simbolismo colectivo que se usa popularmente al hablar de los inmigrantes, comprenderemos que mucha gente que ha aprendido a efectuar las correspondientes asignaciones de significado realmente sien- te que los extranjeros son una oleada que ha de ser repelida, o contra la ‘que es preciso levantar diques, o personas a las que se percibe incluso ‘como a piojos y cerdos, seres alos que uno puede aplastar o exterminac. Bernard Waldenfels (1991) confirma ea varios puntos las criticas a Foucault, esbozadas mas arriba, en las que él mismo encontré inspiea- i6n, y escribe lo siguiente: [Foucault 5, J] no deja claro cmo se traza y cémo se salva la linea divisoria en trelas pricticas discurseasy ao discursvas,y sigue estando poco claro si debe {razarse 0 n0, Creo que en cierto modo Foucault se metié en un calle sin sa- Iida al concebirlaformacién del orden de la historia en su teora, primero como el orden del conocimiento (epistemes), y més tarde como el orden del habla (discurso), en ver de empezar con ua orden que se encuentre dividido en los di- erentes registros de comportamiento de las personas, por ejemplo su habla y su acci6n ()), aunque también sus puntos de vista, sus habitos fisicos, sus rela- ciones eréricas, sus técnicas, sus decisiones econdmicas y politicas, ss formas de expresién artstica y religisa, y otras muchas cosas, No se entiende por qué habia de eximirse a un érea como ésta de la fuacionalidad que Foucault desa- roll unilaeralmente sobre la base del habla (Waldenfels, 1991, pig. 291). a Ademés, Waldenfels observa que Foucault rebas6 incluso esos limites en diversos puntos, y aftade: En Larchéologie du savoir (La arqueologia del saber) se indica que el dis- corso abarca formas y expresiones de la politice, como Ia funcidn de la ins- tancia revolucionaris, que ni se remonta a una situacién revokicionaria ni a tuna conciencia revolucionaria. [...] También aqui, Foucault preferia experi- mentar (Waldenfels, 1991, pégs. 291 y sigs). Esto deberia animarnos a experimentar atin mas, valiéndonos de la caja de herramientas» de Foucault, en la que pueden hallarse tanto ins- trumentos teoréticos como précticos, deberia impulsarnos a desarrollar ‘més algunas de sus ideas oa llevarlas a su conclusi6n. Esto es lo que me he cesforzado en hacer en este texto. Lo he hecho, en primer lugar, reubican- doa definicién que da Foucault del discurso, una definiciéa que esti ex- cesivamente atrapada en lo verbal, y que, ademds, no se ve sustituida por la del dispositivo, sino que queda incorporada a él. Ademés, la he retro- traido hasta el punto en el que se hallan situados el pensamiento y el co- ocimiento humanos, esto ¢s, la conciencia. Aqui es donde se halian ubi- cados los contenidos del pensamiento (incluyendo los afectos, las formas de opinas, etcétera), unos contenidos que proporcionan la base para la cvnfiguraciéa de la realidad por el trabajo. Al proceder de este modo, he logrado, en segunda lugar, que la teorfa de la actividad resulte férti para la teoria discursiva, ya que la primera de ambas teorias es la que indica el modo en que los sujetos y los objetos de la realidad se hallan en una rela- cin de mediacién mutva. Foucault consideraba primordialmente al dis- curso como algo mediado por la realidad, y de este modo, se acerca en oca- siones a las ideas del constructivismo. Al examinar las propuestas de Leontjev he podido determinar que el sujew es el vinculo que une los dis- ‘cursos con la realidad. Los sujetos realizan dicha unién mediante la suma de sus actividades que, del modo ea que de hecho tienen lugas, n0 son el re- sultado del plan de un nica individuo ni la consecuencia de los proyectos de un grupo. No obstante, es la conciencia humana y el ser fisico (I fuerza fisica) lo que, en este sentido, tiene lugar y configura la realidad. Todo lo ‘que la conciencia humana es se halla constituido de forma discursiva, es decir, a ravés del saber. Son también los sujetos, dicho sea de paso, quie- nes ponen en juego el saber que se ha vuelto independiente, es decir, que seba convertido en rutina. Este saber, ademés, es transmitido mediante las co practicas y las manifestaciones discursivas y no discursivas, y puede, en. principio, reconstruirse, esto es, resulta posible volver a acceder a él. ‘A continvacién trataré de resumir y de extraer conclusiones del pro- blema que he sefialado en estas reflexiones: tengo la impresidn de que las, dificultades en la determinacién del dispositivo guardan relacién con la incapacidad de determinar la mediacién entre el discurso (lo que se dice y lo que ha sido dicho), las pricticas no discursivas (las actividades) y las ‘manifestaciones (productos y objetos). Si yo mismo, al igual que Leont- jevy otros, considero que estas manifestaciones son materializaciones y actividades de saber (discurso), y que las pricticas no discursivas son la activa puesta en préctica del saber, entonces es posible generar un con- texto que probablemente resuelva muchos de les problemas, La socidloga Hannelore Bublitz nos brinda una detallada discusién de este problema en su reciente libro, Foucaults Archiiologie des Unbe- wussten (La arqueologia del inconsciente de Foucault) Bublitz, 1999, pigs. 82-115), obra en la que también ella subraya, de manera particular, la funcidn de las redes de dispositivos para la moderna formacién del su- jeto. Esta autora afirma: epese a que, par lo tanto, Foucault considera, por un lado, que lo no discursivo y lo discursivo son opuestos, también defiende la tesis de que “lo que se hace y lo que se dice no son opuestos”». Lo que asume es mas bien «que toda la sociedad occidental “civilizada” se presenta como la “compleja red de distintos elementos -muros, espacios, instituciones, normas, discursos-”, como una “fabrica para la producciéa de sujetos suprimidos”» (Bublitz, 1999, pag. 90). ara finaliza, la cuestién que atin ha de responderse es la de silos dis- cursos y los dispositivos pueden realmente analizarse 0 no, y cémo. El método de anilisis del discurso y los dispositivos La discusién teorética planteada, segtin lo esquematizade més arriba, por la teoria del discurso y el dispositivo también constituye el fundamento teorético general del método analitico que presentamos a continuaci6n, Esto se basa también en algunos instrumentos lingiisticos (figuratividad, vocabulario, estructura pronominal, tipos de argumentacién, etcétera), con cuya ayuda podemos investigar los medios més discretos que aparecen en los textos, como los elementos de los discursos. No obstante, prescin- diré de una presentacién pormenorizada de la caja de herramientas (es- 79 triceamente)lingiistica, ya que es posible obtenerla si se examinan de for- sma cautelosa y selectiva algunas buenas obras sobre estilo y gramética” ‘Al mismo tiemapo, la caja de herramientas lingiistica representa ti camente un compartimento de Ja «caja de herramientas» analitico cursiva, que, a su vez, puede incluir instrumentos muy diversos en fun- cidn de la textura del objeto que deba investigarse. Y sin embargo, existe ‘un repertorio estindar que describiré mas adelante en este capitulo, Ade- mas, en Jo que sigue, pondré el acento en la actividad y en los principios discursivo-teoréticos. La estructura del diseurso En su conjunto, las discursos y los «flujos societales de conocimiento que se producen a lo largo del tiempo» representan un gigantesco y complejo «devanado discursivo», En primer lugar, por tanto, surge la cuestién de cémo, pese asu terrumpido y exuberante crecimiento, pese a su naturaleza de entidad entretejida, posible, silo es, el anilisis de los discursos. Con el fin de abordar esta cuesti6n, procederé primero a realizar algunas sugerencias terminol6gicas pragmaticas que volverdn transparente la estructura pris cipal de los discursos, ya que sélo por medio de estas sugerencias termi- nolégicas podremos analizar dicha estructura. Discursos ¢ interdiscursos especiales. Pundamentalmente, es pri discinguir los discursos especiales (de le cienci, o las ciencias) del inter- discurso, razén por la eval todos los discursos no cientificos han de ser considerados como elementos del interdiscurso. Al mismo tiempo, los celementas de los discursos cientificos (discursos especiales) fluyen cons- tantemente hasta desembocar en los interdiscursos. Para idemtficar le estructura de los discursos, yo sugiero las siguien- tes ayudas de operacionalizacién. Hilos discursivos. Ba el discurso societal general surge una gran varie- dad de temas. Llamo «hilos discursivos» alos «procesos discursivos tema- ticamente uniformess. Cada hilo discursivo tiene una dimensién sincréni- cay otta diacrénica. Un corte sincr6nico en un hilo discursive posee un cierto rango cualitativo (finito).” Dicho corte se realiza con el fin de iden- 60 tificar lo que se ha «dicho» o lo que era, es y ser4 «decible» en un particu- lar punto del pasado, el presente o el futuro, en otras palabras, en el co- rrespondiente «presente», entendido en toda su ganta de apariciones. Fragmentos discursive. Cada hilo discursivo comprende una multi- tud de elementos que tradicionalmente se denominan textos. Yo prefie- ro el técmino fragmento discursivo a «texto», ya que los textos (pueden) abordar distintos temas, y por lo tanto, contener varios fragmentos dis- cursivos. Por consiguiente, lo que yo llamo un fragmento discursivo es un texto, o una parte de un texto, que aborda un determinado tema, por sjemplo, el de los extranjeros y los asuntos de los extranjeros (en el més amplio sentido de la palabra). A la inversa, esto significa que los frag- mentos discursivos se combinan para constituir hilos discursivos. Enmaraamiento de bilos discursivos. Debe consideratse, por tanto, que tn texto puede realizar referencias a varios hilos discursivos y, de he- cho, eso es lo que habirualmente hace. Ea otras palabras: un texto puede ‘ontener varios fragmentos discursivos, y estos fragmentos se presentan, por lo general, de forma cnmarafada. Este enmarafiamiento discursivo (de hhilos) se produce cuando un texto aborda claramente varios temas, pero ‘también cuando aborda un tema principal en el que, sin embargo, se hacen ireferencias a otros temas, Esto es lo que sucede en el easo de un comenta- so que aborde dos temas que no tengan, o no parcacan tener, nada que ver ‘uno con otro. En tal caso hay dos fragments discursivos dstintos que, no bstante se hallan enmnarafiados uno en otro, Por otra parte, sin embargo, ‘un texto tematicamente uniforme (= un fragmento discursivo) puede reali- azar referencias més 0 menos vagas a otros temas y vincular el tema tratado ‘ton uno o varios temas diferentes al mismo tiempo. Esto slo que sucede, £2 Semple. cuando en un tato que ora el tea de inicio se referencia a hilo discursive econémico o a un discurso sobre la mujer. De este modo, el correspondiente comentario podeia concluir, por ejem- plo, como sigue: «y I integracion cuesta dinero, por cierto», 0, «es preciso -sonsiderar también que entre las personas de ese pais el patriarcado desem- ‘peta un papel completamente diferente al que tiene entre nosotros». En 200s ejemplos podemos hablar de mudos discursivos, de que los hilos dis- ‘Sursivos forman mudos flojos. Estos «audos ocasionales», en tanto que en- ‘dades opuestas a los hilos, constantemente enmarafados, pueden cons derarse, por consiguiente, como una forma de enmarafiamiento menor. 81 Acontecimientos discursivos y contexta discursivo, Todos los aconteci- ‘mientos tienen raices discursivas. En otras palabras, pueden hallarse las huellas de su origen en constelaciones discursivas cuyas materializaciones son los acontecimientos. No obstante, tinicamente pueden considerarse acontecimientos discussivos aquellos acontecimientos en los que se haya puesto un especial énfasis politico, es decir, aquellos que, como regla ge- neral, hayan recibido dicho trato en los medios de comunicacién. Como tales acontecimientos, influyen en la direccién y en la cualidad del hilo discursive al quc, en mayor © menor medida, pertenecen, Por poner un ejemplo, las graves consecuencias del MAC (maximo accidente creible) currido en el nicleo de Harrisburg pueden compararse eon las de Cher- nobil, Sin embargo, mientras que, durante afios, los medios guardaron en secreto el primero de estos acontecimientos, el segundo fue transforma- do en un megaacontecimiento mediftico diseursivo y tuvo un impacto en la politica de todo el mundo, El hecho de que un acontecimiento, por ejemplo itn grave accidente previsible en la industria quimica, se convier- ta o no en un,acontecimiento discursive depende de la correspondiente constelaciGn en que se encuentre el poder politico y de cémo evolucione la situacién, El andlisis del discurso puede determinar sj esos aconteci- mientos previstos habran de converte o no en acontecimientos discur- sivos, Si efectivamente se convierten en acontecimientos discursivos, in~ fluirin considerablemente en el discurso ulterior: Cherobil contribuyé a cambiar las politicas nucleares en Alemania, lo que podria conducir ~atinque dubitativamente- a rechazar la utilizacién de la enengfa nuclear. El discurso de oposicin medioambiental («verde»), que ha venido desa- rrollindose durante cierto tiempo, dificilmente habria sido capaz de lo- grar este objetivo, Puede observarse al mismo tiempo que un aconteci~ miento discursivo, como el que acabamos de describir, puede ejercer un impacto en la totalidad del discurso relacionado con las nuevas teenolo- fas, ya que puede reorientar la atencisn, por ejemplo, y centrarla en la necesidad de desarrollar nuevas fuentes de energia. Por poner orzo ejemplo, el éxito electoral del FPO (Partido de la Li bertad de Austria) fue, en 1999, objeto de una considerable atencién me- distica, Como consecuencia, y al pasar el FPO (¢, indirectamente, Jorg Haider) a formar parte del gobierno, la situacién desencadend una tes- puesta de ambito mundial de dimensiones mucho mayores, convirtién- dose de este modo en un megazcontecimiento discursive que durante ‘meses tuvo en suspenso a la prensa europea y estadounidense. De nue a2 vo, es posible observar aqui un impacto en otros discursos: en los dis- ‘cursos de la extrema derecha de atros paises europeos y no europeos. La identificacién de los acontecimientos discursives puede también ser importante para el anilisis de los hilos discursivos, ya que perfilar su esbozo destaca los eontomnos del contexto discursivo con el que se rela- ciona el vigente hilo discursivo. De este modo, es posible hallar las rafces histéricas del andlsis de un corte sincrénico en ua hilo discursive, remi- tiendo, por ejemplo, este corte sincrénico a una cronolog{a de los aconte- Gimientos discursivos que pertenezca teméticamente al hilo discursivo en cuestidn. Esas referencias histéricas son particularmente titiles para el ahilisis y la interpretacién de los vigentes cortes en los hilos discursivos.* Planos discursivos. Los respectivos hilos diseursivos operan en varios planos discursivos (ciencia, o ciencias, politica, medios de comunicacién, ‘educacién, vida cotidiana, vida empresarial, administracién, etcétera). Es- tos planos discursivos también pueden denominarse ubicaciones societa- les, desde las que se produce el «habla», También puede observarse que es- tos planos discursivos percuten unos en otros, guardan relacidn unos con ‘otros, se utilizan unos a otros, eteétera. De este modo, par ejemplo, ¢s po- sible incluir los fragmentos discursivos del discurso especial de la ciencia © dal discurso politico en los planos medisticos. Ademis, también podemos observar que los medios de comunicacién pueden inclu el discurso coti- iano, prepararlo, centrarlo, y también (y particularmente) ~a través de la ‘prensa amarilla de grandes tiradas al estilo del Bild (Alemania), o del Kro- ‘nenzeitung (Austria)- darle un enfoque sensacionalista y «empingorotar- los al modo populista. De este modo, dicho sea de paso, los medios de co- ‘bunicacién regulan el pensamiento cotidiano y ejercen una considerable influencia en la politica orientable y orientada. Consideremos, por ejem- plo, la imagen de J6rg Haider, que, sin el tipo de reportajes mediaticos que normalizan el populismo de derechas, dificilmente habria tenido éxito. Hemos de prestar atencidn también al hecho de que los planos del dis- curso individual se encuentran tan intimamente entretejidos que incluso tos medios de comunicacién que son célebres por su papel puntero, por jemplo, asumen informaciéa y contenidos de cualquier tipo que ya han sido desarrollados en otros medios. Esto contribuye a justficar que ha- blemos de la existencia de discursos medisticos, ya que, en su conjunto, sunque de manera especifica en el caso de los medios dominantes en la sociedad, pueden considerarse esencialmente uniformes, En cualquier 8 caso, esto no anula la posibilidad de que vasias posturas discursivas pue- dan ¢jercer distintos grados de impacto, desde el impacto fuerte al débil. Postura discursiva, La categoria de la postura discursiva, que se refie- re ala especifica ubicacién ideol6gica de una persona o de un medio, de- muestra ser muy teil. Margret Jager define como sigue la categoria de la postura discursivar Por postura discursiva entiendo la ubicacibn [ideoligica, S.J. desde la cual paricipan en el discusso, y o valoran, los individuos, los grupos o las insrituciones. La postura discursiva produce y reproduce los enmarafia mientos discursivos especiales, que se nutren de las situaciones y de la vida diaria que, hasta ese momento, hayan experimentado los sujetos implicados end discurso. De este modo, la postura discursiva es el resultado de la im- plicaciGn que tieae el individuo con los diversos discursos a los que ha que- dado sujeto, el resultado de su hallarse eentretcjide cone ellos, ya que, en el transcurso de su vida, el individuo ha procesado estos discursos hasta con vertirlos en una determinada postura ideologica (M. Jigen, 1996, pig. 47). Lo que es de aplicacisn al sujeto se aplica de forma correspondiente a los medios de comunicacidn y a bilos discursivos enteros. También ellos dan lugar a determinadas posturas discursivas, que configuran de mane- 1a general el relato, sometiéndolo a distintos grados de constriccién. Debe prestarse atencidn al hecho de que: Los grupos y los individuos pueden valorar este sistema discursive de suchas formas dines. Por Gempl, el dscurso hegemnico puede cae plear de forma positiva el simbolo de un avién, mientras que el discurso an- tihegemsnico rechaza los aviones e idealiza los &rboles, las bicicletas,etcéte- [No obstante,lo importante en este sentido es que las posturas discursivas isidentes nos remiten a la misma estructura discursiva bésica (Link, 1986) (Giger, 1996, pie. 47). Fundamentalmente, estas posturas discursivas s6lo pueden ponerse de manifiesto mediante los analisis del discurso. Sin embargo, puede obser- varse que, grosso modo, forman parte del conocimiento general de Ia po- blacién. Por ejemplo, las definiciones que hacen de si mismos los peri6di- cos que se proclaman sindependientes», 0 «no partidarios», han de mirarse siempre con desconfianza. Al mismo tiempo, debe indicarse que las postu- ras discursivas existentes en el seno de un discurso dominante o hegem6ni- 84 co son bastante homogéness, lo que asu vez puede considerarse como uno de los efectos de los respectivos discursos hegeménicos, Dentro del discur- s0 supremo pueden existir, por supuesto, varias posturas, aunque éstas, no obstante, puedan coincidir en principio ea cuanto ano poner en duda el sistema econémico predominante. Con frecuencia, las posturas discursi- vvas que se apartan de este planteamiento pueden localizarse en discursos ‘opuestos de cardcter mas o menos apremiante. Esto no elimina el hecho de que ciertos elementos de una oposici6n discursiva, junto con los elementos del discurso fundamentalmente opasitor, puedan ser introducidos con in- tenciGn subversiva en el discurso hegeménico. Un ejemplo de esto podria ser el popular dicho «el tiempo es oro», que bien pudiera ser comprendido por algunas personas como una critica del capitalism. ELdiscurso societal global en su enmarailamiento y en sx complejidad. En una sociedad dada, los hilos discursivos dejan el conjunto del discur- so societal en un estado de enmarafiamiento complejo. A este respecto, debe tenerse en cuenta que las «sociedades dadas» nunca son entera- mente homogéneas, y que, por consiguiente, bajo ciertas ciccunstancias, uno ha de operar dentro de los subgeupos sociales. Bn la Reptiblica Fe- deral de Alemania, sin embargo, es evidente que se ha producido una marcada homogencizacién ideolégica del discurso societal global, ho- :mogeneizacién que se ha producido como consecuencia del punto de in- flexién politico det afto 1989, situacién que no seré fécil quebrar (véase ‘Teubert, 1997, 1999). También ha de prestarse atencidn al hecho de que eldiscurso general de una sociedad es, como discurso, una parte del dis- ‘curso global (naturalmente heterogéneo), 0, en otras palabras, del discur- #0 mundial, que, desde 1989, y dicho con toda precaucién, se ha visto hhomogencizado (en el mundo occidental), mientras, al mismo tiempo, tien- dea quedar nuevamente polarizado (en parimetros que van del «oeste con- tia el este» hasta el . Lo anterior no constituye necesariamente un indice de contenidos al que uno deba esclavizarse. De hecho es posible introducir variaciones. No obstante, deberfamos prestar atencién al hecho de que estamos ocupéndo- 1os del anilisis discursivo del hilo discursivo investigado, o del sector exa- minado, en un plano discursivo, por ejemplo, el del periédico en cuestién. Procesar el material Observaciones preliminares. Lo que sigue proporciona una especie de guia analitica para procesar el material. Esta guia estd enfocada a los par- ticulares problemas que implica el andlisis medidtico. El procesamiento del material constituye a un ticmpo la base y el meollo del ulterior and- lisis del discurso. Debe realizarse con extremo cuidade y, en el caso de los proyectos de mayor envergadura en los que participen varios cola- boradores, ha de realizarse en el mismo orden por todos los que inter- vengan en él, y sin actuar de manera esquemitica. Esto se debe a que el andlisis sinéptico (antlisis comparativo de conclusién) que sigue alas in- vestigaciones individuales del corzespondiente periédico o revista de un determinado afio descansa en la capacidad de alinear unos junto a otros, y de forma sistematica, los resultados. Mientras se procesa cl material, pueden o deben incoxporarse ideas y enfoques de interpretacién siempre que surjan. No obstante, deben sefialarse de forma especial estos parra~ fos interpretativos afiadidos, mediante la utilizacién, por ejemplo, de su- brayados o de tipos en itélica. “La siguiente lista proporciona una visién de conjunto de los pasos analiticos que han de llevarse a cabo, exponiendo asimismo el instru- ‘mental (caja de herramientas) que ha de utilizarse. Guta analitica para procesar el material. La siguiente lista incluye una sugerencia para el procedimiento analitico: 90 1. Procesado de! material para el andlisis de la estructura, por cjem- plo, de Ja totalidad del hilo discursivo seleccionado en un periédi- £00 revista. 1.1. Caracterizacin general del periédico: ubicacin politica, n= mero de lectores, tirade, etcévers. 1.2. Vision de conjunto de, por ejemplo, el medio en cuestién me- dante el examen de toda un aito del tema seleccionado, 1.2.1. Lista de los articulos estudiados que resultan relevan- ‘es para el tema con las correspondientes especificacio- nes de los datos bibliogréficos: breve reseda del tema; particularidades del tipo de texto periodistico, posibles peculiaridades; en el caso de semanatios o revistas, par- ticularidades de la secci6n en la que aparece el articulo, etcétera. 1.2.2. Resumen del tema que aborda o que informa el perié= dico o la revista; evaluacién cualitativa; sorprendemte ausencia de determinados temas que hayan sido abor- dados en orros afios por la publicacién iavestigudas presentacion, fecha y frecuencia de determinados 1e- ‘mas con la intencién de conectazlos con posibles acon- tecimientos discursivos. 1.2.3. Asignacién de temas especificos a reas teméticas (rela- cionadas con al hilo discussivo biopolitico, por ejemplo) de los siguientes subtemas: xenfermedad/salud>, «naci- micnto/muerte», «muerte/moribundo», «dicta», «eco- nomfa», «bioética/concepto de lo que cs humano, asi como a los posibles enmaraiiamientos de los hilos dis- cursivos (por ejemplo: «economfa», «fascismor, «ética/ moral», etcétera). 13. Resumen de 1.1. 9 1.2.: determinacién de la postura discursiva del periddico o de la revista en velacion com el tema en cnestin. 2. Procesado del material de la muestra de anilisis fino de los frag- ‘mentos discursivos de un articulo o de una serie de articulos, etcé- tera; articulo (o articulos) que seré (o serén) tan caracteristicos de la postura discursiva del periédico como resulte posible. 2.1. Marco institucional: «contexto». 2.1.1. Justificacién de la seleccién del (de los) articulo(s) (ca- racteristico(s)). 1 92 2.1.2. Autor (fonciéa y significacion que tiene para el periédi- 0, dreas de informacién especiales que cubre, cteétera). 21.3. Motivo del articulo. 2.14. 2En qué seccién del periddico o dela revista aparece el articulo? 22, «Superficie» textual. 2.2.1. Disetio grafico, incluyendo imagenes y grificos. 2.2.2, Tivulares, encabezamientos, entradillas. 2.2.3. Estructura del articulo en unidades de sentido. 2.2.4. Temas que aborda el articulo (fragmentos discursives), {otros temas abordados de soslayo, superposiciones). 23. Medios retéricos. 2.3.1. Tipo y forma de la argumentacién, estrategias argumen- tativas. 2. Légica y composicién. 3. Implicaciones e insinuaciones. 4, Simbolismo colectivo o «figuratividads, simbolismo, ‘uso de metéforas, etcétera, tanto en el lengusje utiliza- do como en los contextos gréficos (estadisticas, foto- sgraffas, imagenes, caricaturas, eteétera). 2.3.5. Giros idiométicos, dichos popularcs, estereotipos. 2.3.6, Vocabulario y estilo. 23.7. Actores (personas, estructura pronominal), 2.3.8, Referencias: a la(s) ciencia(s), particularidades de las fuen- tes de conocimiento, evcétera. 24, Afirmaciones ideoldgicas basadas en el contenido, 24.1, {Qué nocibn subyacente de, por ejemplo, el ser huma- no, puede hallarse en el articulo, o transmice el articu- lo? 24.2, 2Qué tipo de comprensién subyacente de, por ejemplo lasociedad, puede hallarse en el articulo, o transmize el articulo? 243, ¢Qué tipo de comprensién subyacente de, por ejemplo ia tecnologia, puede hallarse en el articulo, o transmite elarticulo? 244, ¢Cual es la perspectiva de futuro que establece el ar- tieulo? 25. Otras cuestiones lamativas 2.6. Resumen: localizacisn del arviculo en el bilo discursivo (véase 13, més arriba); el eargumenton, esto es la afirmacién princi- pal de todo el articulo; su «mensaje» general. 2.7. Para concluir: interpretacién de la totalidad del hilo discursi- ‘vo investigado com referencia al material procesado que se ha utilizado (estructura y andlisis fino(s)). “Tras el repetido tratamiento del material procesado, tras la justifica- cin de los vinculos entre los distintos planos en los que se ha procesado el material, ras la adiciGn de los enfoques interpretativos, el rechazo de los enfoques interpretativos de justficacidn excesivamente débil, etcéce- ra, lo que ahora tenemos es un conjunto completo de material procesa- do con el menor ntimero posible de lagunas. Con ello, hemos echado los cimientos pare proceder a un andlisis global del hilo discursivo en cuestién. En lo concerniente al aspecto estético del anilisis, no pueden ni deben prescribirse reglas. El aspecto final que pueda tener el resulta- do dependeri de la calidad del «estilo de la escriturae, del grupo en el que se hayan concentrado los esfuerzos, del tipo de publicaciéa, ereéter, Lo més importante es que la argumentacién presentada sea rigurosa, posea abundante material y resulte convineente. + Cuando tengamos que trabajar con diversos elementos textuales (por -tjemplo, distintos perisdicos, peliculas y otras cosas similares), ha de vagregarse a contiquacién un andlisis comparativo (sindptico), en especial -euando se realiza el esfuerzo de hallar afirmaciones relativas a planos -discursivos completos. Consideraciones iniciales sobre el andlisis de dispositivos | Los discursos no son fendmenos que tengan una existencia indepen- diente. Constitayen elementos ~y son el requisito previo~ de la existen- cia de los lamados dispositivos. Un dispositivo es el contexta, en cons tante evolucién, de clementos de conocimiento contenidos en el habla y en el pensamiento -en la accién y en la materializacién-. Para visualizar 1 concepto de dispositivo en forma de figura, imaginemos un triéngulo, ‘o mejor, un citculo que vaya cotando con el transcurso del tiempo ( toria) y que posea tres «puntos centrales de trénsito, o estaciones de trinsito», Estos puntos son los siguientes: 99 1. Las précticas discursivas que vehiculan el conocimiento primario. 2. Las acciones, entendidas como précticas no discursivas, que son . 2, Lareconstruccién del conocimiento que subyace a las pricticas no > discursivas. 3, La reconstruccién de las précticas no discursivas que han condu- ido a las manifestaciones y a las matcrializaciones, asicomo al co- nocimiento que ellas contienen. La reconstruccién del conocimiento, que de hecho se plasma siempre textos, también incluye en todos los casos la forma en que emerge el siento, es decir, a forma en que se presenta, ya sea que dicho cono- 0 salga a la luz abiertamente, ya ocurra que disfrace -bajo el ata- de las implicaciones~ la forma de su revestimiento argumentativo, et- . En este punto deberfamos recordar una vez. més que el término jocimiento se utiliza aqui en un sentido muy amplio y que, por con- iguiente, no debe en modo alguno considerarse como idéntico a «reco- iento». Por tikimo, debe recordarse asimismo que el término cono- ento también hace referencia sentimientos,afectos, etcétera. En otras bras, alude a todos los aspectos de la conciencia humana, Aunque el andlisis de los componentes discursivos del dispositive ya expuesto por extenso, atin es necesario plantear varias preguntas: 1. gCémo puede reconstruirse el conocimiento que subyace y acom- Pafia alas acciones y a las précticas ao discursivas? 2. ¢Cémo podemos llegar hasta las manifestaciones y las materializa- iones con el fin de realizar el anilisis de los dispositivos, y cémo podemos procesarlas de modo que podamos determinat el cono- cimiento que les es subyacente? El conocimiento en las acciones Las acciones pueden ser observadas y descritas. La cuestiGn estriba en mo reconstruir el conocimiento que las eondiciona y acompaaa, Por po- ‘ner un cjemplo simple: observamos a una persona mientras camina a lo are 0 dela calle y busca una panaderta en Ia que comprar una hogaza de pan. ‘A continuacién deberé averiguar que es lo que esa persona sabe y quiere {a persona sabe que tiene que ir a un determinado lugar en el que pueda comprar pan. Sabe que tiene que vestirse de una determinada manera (cal- arse zapatos, eteétera). Sabe que tiene que citizar una calle, y que al hacer lo ha de tener cuidado con el trfico y resperar el eédigo de la circulacién. ‘Ademés, sibe que la panaderiaesté ubicada en un determinado lugar de la calle, y que debe estar atenta para localizarlo, Sabe que allf puede comprar pan y que tendré que tener el dinero preparado para pagarlo, ‘De hecho, hay una gran cantidad de saber detrds de una accidn tan sim. ple como la de comprar pan, una accién cuya complejidad simplemente quiero dejar aqui sefialada, Este ¢s un ejemplo muy simple, Otzo ejemplo mis complejo serta el siguiente: yo observo a una persona que ha excavado un gean agujero en ¢l costado de una calle y que esté trabajando en el interior de una larga tuberia que se introduce por ese agujero, jEso es todo lo que observo! ‘Una de las condiciones previas del hecho de que es posible ceconstruir el saber relacionado con esta accién es ésta: que yo -de manera similar a lo ue ocurria en el ejemplo de la compra del pan, pero en un plano mucho mis sofisticado- dispongo de conocimientos que me ayudan a compren- derlo que esti haciendo esta persona baséndome en el conocimiento que sa persona tiene, En este caso carezco -al menos en parte de este co- ‘ocimniento, de modo que si quiero comprender lo que esté haciendo esa 96 persona, deberé dirigirme a ella y preguntarle qué esté haciendo, y por qué hace lo que hace. L.a persona podria responder: +Estoy reparando ‘una tuberia rotas. Provisto de este conocimiento, ya comprendo mucho mejor lo que Ia persona esta haciendo. Podsia contentarme con esto, peto decido preguntar més cosas: «zPero, por qué lo hace?». Alo que le Persona tal ver fesponderia: «Porque debo reparar la tuberia rotan, y aftedivia: «jBs mi trabajo!»,¢ incluso podria confesar: «jDe algiin modo he de ganar dincroto, etcétera. El conocimiento oculto en esta actividad 68 de hecho muy complejo. Bésicamente, es posible seguirle la pista y amplizrlo de modo que abarque a cuestidn dela necesidad o de ls prc. ticas econdmicas de los obreros que dependen de un salario, Una accién macho mas compleja, en la que el conocimicnto subya- Gente resulte mucho ms dificil de reconstruir serfa, por ejemplo, la relar cionada con Ia observacién de una persona que va aun banco firmar un cheque. Lo que resulta para mt visible es un fragmento excepcionalmen, te pequefio. Una de las condiciones previas para poder imterpretarlo es la adquisicion de una enorme cantidad de conocimiento que me ayude 2 comprender qué esté haciendo esta persona y a reconstruir el conoci. miento «oculto» en su accién. El conocimiento en las manifestaciones y en las materializaciones Yo observo ua objeto, una casa, una iglesia, una bicicleta. A diferencia de lo {que sucedlia en los anteriores ejemplos, no pueda preguntar a ninguno dees. tos objetos para enterarme de su conocimiento. No tienen un significado en si mismos y sambign son incapaces de proporcionarme informacion algina. Por consiguiente, y para empezay, debo confiar en mi propio conocimiente Para ser eapaz de reconstru el conocimiento y Ia actin que hain sido las condiciones previas para la produccién de estos objetos. ¥ no sélo eso, ino ue deberé determinar si el objeto es o no una iglesia, un establo, un muses 9.un servicio publica, cosa que difcilmente sera el tipo de informacién st alguna me tansmite- que actvamente pueda proporcionanne,"Tendeé que ampliat mi conocimiento, analiza, preguntar a expertos y a usvatios, com. sular estadisicas, mapas, libros, eteétera, Slo entonces podré determinar el ‘conocimiento que se ha acumulado en el objeto en cuestién, Desde luego, uno ha de preguntar c6imo se las podré arreglar para tra tar dispositivos extremadamente complejos (analizados como paquetes 97 de dispositives), como, por ejemplo, la guerra de Kosovo; sobre todo por el hecho de que el acceso al conocimiento implicado es muy dificil, ¢Hasta qué punto es posible confiar ea los discursos existentes, esto es, en las estadisticas, las Fotografias, los reportajes, los comentarios media~ ticos y similares? ¢Cémo podrin reconocerse Jas posturas discursivas ‘que se acumulan en ellos; y cSmo podrin compararsc esas posturas dis- cursivas con otras? Aqui se nos plantea un problema adicional, el de la existencia de discutsos mentales u objetivos, esto es, de discursos que no existen mis que si uno interroga personalmente a las manifestaciones por el conocimiento que se ha acurnulado en elas. En este caso, una vez mas, no estamos bregando con la determinacién, de everdadess, sino con asignaciones gue poscen una cierta validez y que, no obstante, se hallan siempre entretejidas con intereses. De este modo, también nuestro punto de vista deberd orientarse siempre hacia 50 intereses, sin olvidar los nuestros propios. Aqui surgen problemas especiales, como el del hecho de que uno no sélo no averigua un conocimiento neutral, sico que las interpretaciones se acumulan en él. Es més, el conocimiento se olvida y se desarrollan reinterpretaciones y veladuras. ‘Aqui podemos aplicar una regla general: de ningdn modo puedo con- fiar en mi propio conocimiento para reconstruir el conocimiento que precondiciona a un objeto. ‘Ademis, el conocimiento que originalmente «se acumula» en un objeto através de un significado asignado no es, 0 al menos no es ya, por comple- to idéntico al objeto en su situacion presente. En el transcurso de su his- torla, puede que se haya asignado al objeto otro significado diferente del significado que se le habia asignado originalmente, Podrian haberse cons- tituido «leyendas» y surgido reajustes. Pensemos, por ejemplo, en el uso actual de una iglesia 0 un museo o una caballeriza,o ain en los contradic- torios testimonios de un testigo presencial de un avcidente de tefico. Existe un problema afiadido: alli donde hay conocimiento, hay po- det. Alli donde existen materializaciones, han estado actando el poder y-el conocimiento, y lo siguen haciendo, ya que de otro modo las mate- sializaciones pierden su significado y su rafe. Fl poder, como tal, no re- sulta visible. 2Es posible volverlo visible ~1al vez de forma indirecta 0 por medio de sus efectos-? Desde luego, todo conocimiento estd vincu- lado al poder. En todo conocimiento que adquiere predominio, predo- mina el poder. Es generado por el poder y ejerce el poder. De este modo, 98 alli donde hay conacimiento, hay poder. Alli donde el conocimiento se debilita, el poder puede debilitarse, Si consideramos que el dispositive es el contexto conereto en el que ‘opera, en réciproca interrelacién, los tres aspectos del conocimiento, resulta posible una forma de andlisis que, no obstante, es muy compleja, El libro de Michel Foucault Surveiller et punir (Vigilar y castigar) (Fou- cault, 1989) representa un anilisis dispositive de este tipo. Y también los Giarios de Victor Klemperer pueden considerarse como un analisis dis- positivo (Klemperer, 1995). Ninguno de estos autores ha proporcionado ‘un método explicito, sino que lo ha aplicado de forma implicita ~Fou- cault dice -, procediendo a analizar los discursos, a reu- nir el conocimiento, a consultar estadisticas, a deconstcuislas eriticamen- te, extraer conclusions de ellas, a afiadirles opiniones, etétera. De este ‘modo, las consideraciones aqui presentadas no pueden proporcionarnos ‘una recera, y mucho menos tn método, que pueda aplicarse de forma es- quemética. S{ que pueden, no obstante, estimular ideas respecto a cémo podemos abordar analiticamente el complejo contexto del discurso, la accién y las subsiguientes materializaciones o manifestaciones —sabreve- nidas o previamente establecidas-. El objetivo de estos esfuerzos es el andlisis del discurso, un andlisis que también puede ponerse en relacién, con los textos y que es posible realizar mediante la reconstruccién del conocimiento en las pricticas y en las materializaciones no discursivas. dines preciso desarrollar un método explicito para esto en relacién con proyectos de investigacién concretos -y sélo de este modo pod’ desa- rrollarse-. Esto contribuirfa también a salvar la distancia existente entre el anilisis del discurso y la investigacién social empitica. Notas 1. El original estd escrito en aleman, Las obras citadas se meacionan en la fengua en que el sutor las consults, tanto en el texto como en la bibliografia. Los tftulos de las obras que se citan en el texto y en las notas del autor aparecen en tre paréntesis en su versi6n espafiola ~reflejando, cuando existen, los vitulos de {as correspondientes publicasiones en espafiol-. En caso contrario, el rtulo de lt cobra se cite inicamente en el idioma en que fue consultada por el autor. 2, Parala diferencia entre éste y otros enfogues weorstico-discursivos, véase Figen 1996, 99 3. Puede encontrarse una detallada presentaci6n (con ejemplos de sus aplica- ciones) en Critical Discourse Analysis, que aparecié en 1999 en una edicién revi- sada y ampliada(S. Jiger, 1999). El ACD coastituye el fundamenta de los nume= rosos proyectos que han sido desarrollados en ef Instituto de Duisburg para la lingiifstica y la investigacién social. Vase, por ejemplo, M. Jigen, 1996; Cleve, 19975 M, Jager et ai. 1997; Jiger et al, 1998, M. Fager et al, 1998, etcétera. 4, Para una introduccién, wéase Link, 1982. 5. «El término “poder” que se utiliza incluye un gran ntimero de mecanis- ‘mos individuales, definibles y definidos que parecen capaces de inducir condue- tas o discursos» (Foucault, 1992, pég. 32). 6. Véase sobre todo Link, 1982; Drews etal 1985; Link y Link-Heer, 1999; Becker et al, 1997. 7. Véase también Link, 1995, que subraya la fuerza formativa que es co tutiva de los discursos, v que comprende el discurso (al igual que Foucault) como cun instrumento de produccién material con el que se generan, de forma regula- da, abjetos (sociales)—como por ejemplo la slocurae, el «sexos, Ia «normalidade, cteétera—junto con has subjetividades que les correspondent (ibid, pig. 744). 8. Véase més abajo para saber més acerca del problema que examina en qué grado son completas y generslizables las afiemaciones de los anliss del discurso. 9. Lareferencia de Leontjev a Marx queda ripidamente clara sirecordamos la primera tesis de Marx sobre Feucrbach, ex la que plantea «que ei objeto, a reali- dad, a naturaleza sensorial no ha de tratarse (Gnicamente) en el marco del objeto 0 de le ideologéa, sino en tanto que actividad y préctica sensorial humana, de tor- sma subjetivae (Marx y Engels, 1969, Mare Fngels Werke (MEW), vo. 3, pag. 8) 10, Jurt se reficre a Castoriadis, para quien «las cuestiones societaes [..] son Gnicamente lo que son debido alos signficados» (Jurt, 1999, pig, 11). 11, Foucault habla en Larchéologie da savoir (Ls arqueatogie del saber) de relaciones que no estan presentes en el objeto, En mi opinién, éstos san los dis- cursos que al mismo tiempo manticnea vivo al objeto desde fuera mediante la referencia sigaificante que a ellos hace tz gente (Foucault, 1988, pig, 68). 12 Eneste contexto, al hablar de una caja de herramicntas estrictamente lin- siistica,o instrumental, nos referimos alos detalles gramaxicos y estlisticos que pueden resultar importantes para el andlisis pero que no son absolutamente ne- 13, Mas adelante abordaré el problema del tratamiento completo del hile discursivo que aqui se perfila, Esto es de particular importancia porque lo que cestd en juego es la expresividad y la validez. general de un andlisisdiscursivo. 14, Este experimento haa sido concebido por Cabora, 1999. 15, Utilizamos estos textos cortos cuando realizamos proyectos que repre- sencan una especie de ayuda o de guia para los primeros tanteos del maserial dado, Sirven como material susiliar para la memoria (o lstas de teas). 100 El enfoque histérico del discurso Ruch Wodak Definicién del enfoque : ‘Trasfonde teorético! ‘El mundo moderno y las sociedades occidentales se caracterizan por la gsistencia de luchas y contradicciones. En parte alguna puede encontrar- ‘se la homogeneidad. Al contrario, los dilemas ideatégicos (Billig, 1991), ‘ba fragmemtacién (Hall, 1996) y las identidades multiples parecen ser las “Fespuestas alos desafios de la globalizacidn y dellas economias y las ideo- ‘pas neoliberales (Muntlig et al, 2000). Estas tendencias se acompafian ‘un incremento del nacionalismo y de la xenofobia, en particular en el _g180 de los movimientos de derechas. Existe la percepcién de que los fe- ‘némenos complejos necesitan respuestas simples. Las complejidades de las sociedades modernas en un mundo sujeto a thpido cambio, en el que el espacio y el tiempo parecen desaparecer (Harvey, 1996), s6lo pueden aprehenderse mediante un modelo de in- fluencias mutuas y multicausales entre los diferentes grupos de personas ¢xistentes en el seno de una sociedad specifica, y mediante las relaciones spntre distintas sociedades. En nuestros dias, ef gran desafio consiste en explicar as contradicciones y las tensiones que se producen entre los es- tados-nacién y las entidades supranacionales en muchos planos (en sus 101 economias, en Ia ciencia, en las tecnologias, en la comunicacién, ete ra). Los modelos causales no se adaptan a esta complejidad. Yo prefiero hablar de «sintomatologia», de relacionar y de explicar Jos vinculos en- tre los diversos «sintomas» que podemos estudiar, y de hacerlo de un ‘modo mis hermenéutico e interpretativo (véase Wodak, 20003). Ade- mis, yo defiendo un enfoque de orientacién més pragmética, como el desarrollado por Nikous Mouzelis (1995). En su reciente fibro, Saciolo- ‘gical Theory: What Went Wrong? (1995), Mouzelis presenta la nocidn de «pragmatismo conceptual» como posible salida a la crisis teérica de las ciencias sociales. Segtin Mouzelis, la teoria social «encuentra su principal tarea en la especificacién de las herramientas conceptuales y en la cons- truccién de otras nuevas siguiendo criterios de utilidad mds que de ver- dad> (1995, pig. 9). Ese enfoque pragitico ala teoria no tratatia de ge- nerar un catélogo de proposiciones y de generalizaciones carentes de contexto, sino mis bien de relacionar estrechamente las cuestiones de for- macién y concepci6n de teoria con los especificos problemas que han de ser investigados. En este sentido, la primera cuestin que hemos de abor- dar como investigadores no es: «_Necesitamos una gran teoria?», sino nis bien: «qQué herramientas conceptuales resultaa relevantes para este ‘© aquel problema y para este y aquel contexto?». Pese a que la primera pregunta podria invitara la realizacidn de emocionantes especulaciones, se aleja de la ciencia que se orienta hacia los problemas. ‘Centrémonos en el campo de la politica (en sentido estricto). Si nos fijamos en los politicos, por ejemplo, en tanto que grupos ~de caracter especifico y en modo alguno homogéneos- pertenecientes a las élites, entonces la mejor forma de concebirlos es la de considerarlos a un tiem- po como moldeadores de opiaiones ¢ intereses péblicos especificos, ade- més de como sismégrafos, pues reflejan y reaccionan a fa anticipacién at- mosférica de los cambios dea opini6n publica, asi como laarticulacién de los cambiantes intereses de los grupos sociales especificas y de las partes afectadas. Las relaciones entre los medios de comunicacién, la politica (de todos los tipos) y la «gente» son muy complejas. Hasta la fe- cha no hemos sido capaces de proporcionar respuestas claras a las pre- guntas que tratan de averiguar quién influye sobre quiéa, y emo se ¢jer- cen esas influencias. Unicamente la investigacién interdisciplinar podra lograr que tan complejas relaciones parezean mds transparentes. Las simples teorfas de la conspiracién no parecen vilidas en nuestras socie- dades globales, En una investigacidn de este tipo, cl andlisis del discurso, 102 y enconereto el andlisis eritico del discurso (ACD), no es mas que uno de los elementos de los miitiples enfoques que necesitamos. No sélo he- mos de centtarnos en las pricticas discursivas, sino que también debemos ‘ocuparnos de una amplia gama de précticas materiales y semisticas. De este modo, la investigacién en el ACD debe ser multiteorética y muli- metédica, eritica y autocritica. El enfoque historico del discurso, vinculado al ACD, sigue la orien- tacién sociofiloséfica de la teoria critica. En este sentido, opera mediante un complejo concepto de eritica social que incluye al menos tres aspec~ tos interrelacionados, dos de los cuales se allan principalmente conexos ‘con la dimensién cognitiva, mientras que el tercero lo esté con la dimen- sién de la accién (véase Reisig] y Wodak, 2001, para un debate mas por- menorizado}: 1, La scritica inmanente del texto 0 el discurso» tiene como objetivo el descubrimiento de incoherencias, contradicciones, autocontra- dicciones, paradojas y dilemas en las estructuras internas del texto oeldiscurso. 2. A diferencia de la «critica inmanente>, la «critica sociodiagnésti- ca» guarda relacién con la exposicién desmitificadora del posible carécter ~manifiesto o larvado- persuasivo o «manipulador» de las practicas discursivas. Con la eritica sociodiagnéstica, el analista trasciende la esfera puramente interna del texto o el discurso. Elo Ja analista utiliza su conocimiento del trasfondo y del contexto de la situacién para situar las estructuras comunicativas 0 interactivas del acontecimiento discursivo en un més amplio marco de relacio- nes sociales y politicas, de procesos y de circunstancias. Llegados a este punto, nos vemos obligados a aplicar las teorfas sociales para in- terpretarlos acontecimientos discursivos (véase mis abajo la teor‘a del contexte). 3. La critica de cardcter pronosticador contribuye a la transforma- cin y a la mejora de la comunicacion (por ejemplo, en el seno de las instituciones piblicas, mediante el expediente de claborar pro- puestas y guias que reduzcan las barzeraslinglisticas en los hospi tales, los colegios, los tribunales de justicia, lafuncién piiblica y las instivuciones de informacin medistica [véase Wodak, 1996a] asi come las guias que permiten evitar la utilizacién de un lenguaje se- xista [Kargl er al, 1997)). 108 En resumen, y 2 diferencia de algunas de las perspectivas sobre el ACD, el ACD no se ocupa de valorar lo que esté «bien 0 «mal», ELACD desde mi punto de vista~ deberia tratar de hacer que esas opciones re- sultasen transparentes. Y también deberia justificar teoréticamente por qué determinadas interpretaciones de acontecimientos discursivos parc- cen més validas que otras. Uno de los modos en que los analistas exiticos del diseurso pueden re- ducir al maimo y de forma metédica cl riesgo de caer en interpretaciones sesgadas es seguir el principio de la triangulacién. De este modo, uno de los rasgos distintivos mis caracteristicos del enfoque histérico del discurso es su estuerzo por trabajar con diferentes enfoques, de forma multimetédica y sobre la base de una diversidad de datos empiricos asi como de informa- cid de fondo (véase por ejemplo, Wodak et a, 1998 y Wodak et al, 1999). ‘Al investigar los temas y los textos hist6ricas, organizativos y politicos, el enfoque histérico del diseurso trata de integrar Ie gran cantidad de cono- cimieato disponible sobre las fuentes historicas con el trasfondo de los Ambitos social y politico en los que se insertan los «acontecimientos» dis- cursivos. Ademés, analiza la dimensién hist6rica de las acciones discursi- ‘vas, procediendo a explorar los modos en que los particulares tipos de dis- curso se ven sujetos 2 un cambio diaerénico (Wodak et al, 1990 y Wodak et al., 1994). Por tihimo, y lo que es més importante, esto no se considera ‘inicamente una «informacién»: en este punvo integramos las teorfas socia- Jes con el fin de que sean capaces de explicar lo que llamamos contexto. La noci6n de «discursoe De acuerdo con otros enfoques dedicados al ACD, como ya se ha seita- Jado implicitamente, el enfoque hist6riea del discurso considera que tan- to el lenguaje escrito como el hablado constituyen una forma de préctica social (Fairclough y Wodak, 1997). Un discurso es una forma de signifi- car un particular ambito de la practica social desde una particular pers- pectiva (Fairclough, 1995, pég. 14). Asumimos una relacién dialéctica entre las précticas discursivas particulares y los émbitos de accién espe- cificos (lo que incluye las situaciones, los marcos institucionales y las es- tructuras sociales) en que se hallan ubicados. Por un lado, las determina- clones situacionales, institucionales y sociales configuran los discursos y les afectan, ¥ por otro, los discursos influyen tanto en las acciones y los 108 procesos sociales y politicos de carécter discursivo como en los de caric- ter no discursive, En otras palabras, los discursos, en tanto que pricticas sociales lingisticas, pueden considerarse como elementos que constitu- yen précticas sociales discursivas y no discursivas, y, al mismo tiempo, como elementos constituidos por ellas. En lo que sigue, quisiera establecer una distincién entre adiscurso» y texto», siguiendo, tambiéa en esto, el interesante enfoque de Lemke (Lemke, 1995), De este modo, ei «discurso» puede comprenderse como un complejo conjunto de actos lingifsticos simultineos y secuencialmente interrela- ionados, actos que se manifiestan alo largo y ancho de los ambitos so- ciales de accién como muestras semisticas (orales o escritas y temitica- mente interrelacionadas) y muy frecuentemente como «textos». Estos actos lingiistics pertenecen a tipos semisticos especificos, es decir, a va- tiedades discursivas (véase Girnth, 1996). La caracteristica mas destacada de la definicién de un «discurso» es el macrotema, como, por ejemplo, el «dlesempleo>. La interdiscursividad puede observarse cuando, por ejem- plo, se utiliza un argumento racista (tomado del discurso sobre las res- tticciones a Ja inmigracin) mientras se aboga al mismo tiempo en favor de otras politicas para combatir el desempleo, Cada macrotema permite Ia existencia de muchos subtemas: de este modo, «desempleor abarca subremas como los de emercado», sindicatos», «bienestar social», «mer- cado global», «politicas de contratacién y despido» y muchas més. Los discursos son abiertos e hibridos, y no se trata en modo alguno de siste- mas cecrados. Es posible crear nuevos subtemas, y la intertextualidad y le interdiscursividad permiten nuevos ambitos de accién. Los discursos se realizan tanto en las variedades discursivas como en los textos, Los «textos» pueden coneebirse como los productos materialmente uraderos de las acciones lingisticas (véase Ehlich, 1983; Graefen, 1997, pag, 26: Reisigl, 2000). Una «variedad discursivae puede caracterizarse,si- guiendo a Norman Fairclough, como el uso convencional, més © menos esquematicamente fijo, del lenguaje asociado a una particular actividad, como «una forma socialmente ratificada de utilizar el lenguaje en re con un particular tipo de actividad social» (Fairclough, 1995, pég. 14). De este modo, una propuesta encaminada a combatir el desempleo da mues- tras de obedecer a ciertas reglas y expectativas vinculadas 2 las convencio- res sociales. La propia propuesta se tiene a ciertos dispositivos textualess el contenido se atiene a determinados conceptos ideolégicos planteados, por un grupo politico especifico (como, por ejemplo, los sindicatos). 105 Los «dmbitos de accién» (Girnth, 1996) pueden coneebirse como seg- mentos de la correspondiente «realidad societal, la cual contribuye a constituir y a configurar el «marco» del discurso. La distincién espacio- ‘metaférica entre los distintos Ambitos de accién puede concebirse como la distincién establecida entre las distintas funciones u objetivos socialmente institucionalizados de las précticas discursivas. De este modo, por ejem- plo, en el drea de la accién politica distinguimos entre lis funciones de le- gislacida, autopresentacién, elaboracién de la opinién piiblica, desarrollo de un consenso en el interior de los partidos, publicidad y obtencién de ‘votos, gobiemo y accién ejecutiva, o control y expresién de la disconfor- ‘midad (como oposiciSa) ~véase la figura 4.1,, més adelante-. Un «discur= so» sobre un tema concreto puede hallar su punto de partida en el imerior de un mbito de accién y desplazarse a otros. Los discursos y los temas discursivos «difunden» a diferentes ambitos y discursos. Atraviesan los distintos ambitos, se superponen, expresan referencias cruzadas o se ha~ llan de algiin otro modo sociofuncionalmente vinculados unos a otros. Podemos representar las relaciones entre los ambitos de accidn, las variedades discursivas y los temas discursivos mediante el ejemplo del rea de la accién politica que puede verse en la figura 4.1, mas adelante, La figura 4.2, ilustra las relaciones interdiscursivas e intertextuales entre los discursos, los temas discursivos, las variedades discursivas (en tanto que tipos) y los textos (en tanto que muestras), En este diagrama, la interdiscursividad (por ejemplo, la interseccién del discurso A con el discurso B) viene indicada por las dos grandes eip- ses que se superponen. Las relaciones intertextuales en general quedan represontadas por gruesas flechas de puntos. La asignacion de textos a las variedades discursivas se sefiala mediante flechas simples. Los temas a los que se refiere un texto se indican por medio de pequefias elipses a Jas que apuntan unas flechas de puntos finas, la interseccién de temas de los diferentes textos se sefiala mediante las pequefias elipses que se su perponen. Por iltimo, la espectfica relacién intertextual de la referencia temética de un texto a otro se indica por medio de flechas acodadas finas ‘Ambitor de control Administrasisn y sjeouelén polities Administeacisn y cocuciée politica decisions Gearon Gisreckarn) + Gedarcooes Publicidad, eriatn pita |[opinntomadnca| | comercial y ctceera lle eleerorales + buzoneesdirectes hae wolanderes, Veriodadesdicursivas los partidos interioe del partdo|| propaganda polices enlorc Anbitoe de asin, Desarrollo de una fyb Ficuna 4.1. Seleccién de las dimensiones del discurso como prictica social. ‘Formacign dela Sutopresentacion peense Ssconferencas = aniston + legates + BaaScones + ache rues = comuicados {(véase la aplicacién en la metodologia descrita mis adelante). i ‘Nuestro enfoque triangulatorio se basa en ua concepto de -la ley que prohibta la reactiva~ cin de a ideologia y las practicas nacionalsocialistas (Wiederbetiti- ‘gung), asi como la difusién de la llamada Auscbwitzlige. La raiz causal del topos de definicién o topos de interpretacién de los nombres 0 locus a nominis interpretatione puede encontrarse en la si- guiente regla conclusiva: si una acci6n, una cosa o una persona (0 grupo U6 de personas) recibe el nombre o es designado (como) X, la accidn, la cosa 0 [a persona (0 grupo de personas) posee o deberia poseer las cualidades, Jos rasgos o los atributos contenidos en el significado (literal) de X. Este topos se utiliza, por ejemplo, si los trabajadores inmigrados a Austria 0 & Alemania reciben el eufemistico nombre de Gastarbeiter (atabajadores in- vitados»), Este término implica que, debido al hecho de que «sdlo estin invitados», regresarén o deberin regresar alos paises de los que vinieron. El topos de peligro o topos de amenaza se basa en los siguientes condi- , la etnia, la religida, el pénero u otra particularidad. El anterior es un topos estrechamente relacionado con el topos de la justicia, que se basa en el principio y en la exigencia de siguales derechos para todos». En tanto que proposicién condicional significa que si las personas, las acciones o las situaciones son iguales en determinados as- pectos concretos, deben recibir e] mismo trato 0 ser objeto de la misma consideracién. Por ejemplo, en todo lo relacionado con la seguridad so- cial, los trabajadores deben recibir un trato igual, es decir, un teato inde- pendiente de su origen, ya que realizan las mismas aportaciones econé- micas a la seguridad social. Un tercer esquema argumentativo intimamente relacionado con los dos topot que acabamos de mencionar es el topos de la responsabilidad. Su ur significado puede resumirse mediante la siguiente féemula condicional: dado que un Estado o wn grupo de personas es responsable de la aparicién de problemas especificos, dicho Estado o grupo de personas debe actuar pata halla soluciones a esos problemas. Pese a que este topos se usa muy a menudo para argumentar en contra de la discriminacién o a favor de la scompensaciGu» o las «reparaciones» derivadas de la comisién de un cri- ‘mea (por ejemplo, un crimen nazi), también puede favorecer el fin opues- 10, por ejemplo, en aquellos casos en que se hace responsable del desem- pico a un gobierno y se le exige que reduzca la cuota de inmigrantes debido a que se considera erréneamente que ellos son la causa del paro. El zopos de la carga o el lastrado debe considerarse un topos especifi- ‘cameate causal (un Zopos de consecuencia), y puede reducirse al siguien- te condicional: si una persona, una institucién 0 un pais se encuentran lastrados por problemas especificos, deberemos actuar para disminuir esas cargas. En este contexto, es posible topar con la expresién metaféri- ca das Boor ist voll («el barco esté lleno o abarrotado»), cuando de lo que se trata cs de legitimar las restricciones a la inmmigracio, EI zopos de la economia puede caracterizarse por la siguiente regla conclusiva: si una situacién o accién concreta cuesta demasiado dinero 0 provoca una pérdida de ingresos, deberemos realizar acciones que dismi- nnuyan los costes 0 contribuyan a evitar la pérdida. Este topos, que es un topos especificamente causal (topos de consecuencia), se parece al topos de Ja carga o lastrado. Fue implicitamente utlizado por el ex gobernador de la Alta Austria, que argumenté en contra del asentamiento de los refugiados rumanos en la comunidad de Pranking: «En este caso, hemos de tratar con personas cayo origen resulta posible identifica de forma explicita con sélo una mirada, por lo que tememos que se produzcan pérdidas en el contexto del turismo».’ En este ejemplo, el topos de la economia se centra en las consecuencias socioeconsmicas supuestamente negativas El topos de la realidad es més bien un esquema argumentativo tauto- légico, y puede explicarse del siguiente mado: debido a que la realidad es como es, hay que realizar una acciéa especifica o adoptar una decisiéa. concreta. Un ejemplo general seria ést: las realidades sociales, econdmicas y politicas han cambiado y la Ley de asilo ha dejado de resultar adecua- da, Por consiguiente, también la ley debe cambiarse. El:opos de los niimeros puede subsumirse en esta regla conclusiva: si los mimeros avalan un determinado topos, deberé realizarse, 0 no reali zarse, una accién concreta. Este topor puede volverse falaz si se lo rela- 18 ciona incorrectamente con supuestas mayorias que no hayan sido verifi- cadas empiricamente, El significado del zopos de la legalidad o topos del derecho puede con- densarse en la siguiente clausula condicional: si una ley, w otra norma co- dificada, prescribe o prohibe una especifica accién politicoadministrati- vva, la accién deberd realizarse o no realizarse. La utilizacién de este topos queda institucionalizada en las variedades discursivas politicoadminis- trativas como las denegaciones de las solicicudes de permisos de residen- cia (véase van Leeuwen y Wodak, 1999). El topos de la historia puede describirse de la siguiente forma: dado que la historia nos ensefia que las acciones concretas tienen consecuen- cias concretas, deberemos realizar, o no realizar, una determinada accién en una determinada situacién (supuestamente) comparable con el ejem- pple histérico al que hayamos hecho referencia. Un concreto subtipo de este esquema argumentative es el ciceroniano topos de la historia magis- sma vite, de la «historia como maestra de Ia vida», 0 fuente de lecciones (véase Wodak et al,, 1998, pags. 205-207), El topos de la culeara se basa en el siguiente esquema argumentativo: dado que la cultura de un grupo concrete o un pueblo es como es, surgen problemas especificos en situaciones espectficas. Este topos ha sido utili zado pot Jérg Haider, el antiguo dirigente del Partido de la Libertad, quien lo combinaba con el topos del peligro al decir, en un alegato, que 4E| mayor dafio que uno puede hacer a un pueblo es poner en peligro, por negligencia, a idcatidad, la herencia cultural y las oportunidades de sus jévenes, Por esa raz6n hemos presentado la propuesta “Austria pri- mero”. Con el fin de garantizar el derecho de los austriacos a una patrias.* E] ileimo zopos que hemos de mencionar en esta seccién, el topos del abuso, profusamente utilizado en a campafa en favor de la propuesta, puede explicarse mediante la siguiente regla conclusiva: si un derecho 0 una oferta de ayuda es abusivo, el derecho debera cambiarse, o tendré que cancelarse la ayuda, o deberén adoptarse medidas contra el abuso. Los politicos de derechas recurren a este topos cuando argumentan en fa- vor de una restriccién del aslo politico basada en un supuesto abuso de la ley de asilo, El opas del abuso se emplea también cuando los politicos {que son hostiles « los extranjeros solicitan un cambio en la ley que rega- lala seguridad social, realizando el intento de fundamentar esta solicitud cn Ia acusaci6n de que los extranjeros explotan el sistema del bienestar 0 clsistema de la seguridad social del Estado en el que estin trabajando oon 49 el que han trabajado. El punto 10 de la propuesta «Austria primeror y va- rios pirrafos de su explicacién se basa en este topos. La propuesta «Austria primero» Elcontexta histérico. La necesidad de la etnogtafia. Llegados a este pun~ to, comenzaré realizando tnas cuantas observaciones contextualizadoras sobre la historia del FPO. En 1949, tras la Segunda Guerra Mundial, los i- berales de marcada tendencia nacional alemana y carentes de tradi liberal clisica (véase Bailer-Galanda y Neugebauer, 1993, pig. 326) que se sintieron incapaces de apoyar al SPO o al OVP fundaron el VDU (Ver- band der Unabbingigen ~sAsociacién de los Independientes»-), partido que se convirtig en un refugio electoral para muchos de los antiguos nazis austrizcos. El FPO, fundado en 1956, fue el partido que sucedié al VDU, conservando un explicito vinculo con la «comunidad cultural alemana» Por consiguicate, en toda su historia, que tiene ya mas de 40 afios, el FPO ‘nunca ha sido un partido liberal en el sentido europeo, pese a que siempre hayan existido tensiones entre los miembros mas liberales y ms conser- adores del partido. En 1986, Haider fue elegido lider del partido, quitan- dole el puesto a Norbert Steger, un dirigente liberal. Desde 1986, el EPO ha venido aumentando considerablemente su niimero de votos, y para oc- tabre de 1999 habia alcanzado ya el 26,91 por ciento de todos los votos emitidos en Austria (1.244.087 vorantes). En 1993, la politica de partido la politica general del FPO fue contraria a los extranjecos, contraria a la Unidn Europea, y fundamentalmente populista, similar ala del partido de LePen en Francia. A partir del verano de 1995, el FPO deja de subrayar la estrecha relacién. cxistente entre las comunidades culturales austriaca y alemana, ya que los sondeos de opinién demostraron que la mayoria de Jos ciudadanos austrfacos no aceptaba ya esa definiciéa de sf misma. En el otofio de 1997, el FPO presents un nuevo programa de partido, que,en su caleulada ambivalencia, subrayaba los valores cristianos. En la actualidad, el FPO es el mayor partido de derechas de Europa occidental (para una mayor informaciéa sobre el FPO, véanse, entre otras, las siguientes obras: ‘Scharsach, 1992; Scharsach y Kuch, 2000; DoW, 1993; Mitten, 1994; Bai- lez-Galanda y Neugebauer, 1997; Griinalternative Jugend, 1998), E1 FPO, més que cualquier otro partido austriaco, ha utilizado un tono xenéfobo para la adopcién de medidas politicas internas en Austria, y, durante una 120 década, ha obtenido réditas electorales, précticamente siempre, sembran- do incertidumabre e irracionales ansiedades xensfobas, que, por diferentes razones, eran y son bien recibidas, cuando no entusiésticamente adopta- das, por un considerable miimero de votantes. Desde el 4 de febrero de 2000, el FPO es parte integrante del gobierno austriaco, y ha formado co- alicién con el conservador OVP. Este desarrollo de los acontecimientos gencré tina importante agitaci6n a escala internacional y nacional, y ba sido causa de sanciones por parte de los otros 14 Estados miembros de la UniGn Europea (véase Wodak, 2000a, b para més detalles). Para aplicar nuestro modelo teérico de cuatro planos y tratar de ex- plicar el éxito del FPG en las elecciones del 3 de octubre de 1999 es preci- so recurrr a varias teorias de rango medio. De este modo podemos inter~ retar textos especificos generados por el FPO, asi como el debate piblico sobre los eslogancs, el programa del PO y el programa de la coalicién del nuevo gobierno {formado por el FPO y el OVP a partir del 4 de febrero de 2000), Esto incluye teorias sobre el populismo, teorias sobre cémo contemporizar con el pasado nazi de Austria, teorfas sobre la transicion del Estado de bienestar social alas economias neoliberales, y, por wlrimo, teorias sobre el auge del racismo en la era de la globalizacién. Debido a cuestiones de espacio, y debido también al enfoque metodolégico de este capitulo, me limitaré a resumir los resultados de este tipo de enfoque teorético en el siguiente diagrama (véase la figura 4.4.), remitiendo al lee~ tor a Wodak (2000b), que ejemplifica nuestro programa de investigacion en el ACD con un enfoque sobre construccidn tedrica ¢ interdisciplina- riedad relacionado con las cuestiones que plantea aqui la investigacién (y basado on la etnografia, el trabajo de equipo y una amplia investigacién, en la literatura, asi como en el anilisis de textos). Laaplicacién del modelo discursivo: el segundo paso ~una vez pro- porcionada la informacién relativa al trasfonde hist6rico que resulta ne- cesario para entender el objeto sometido a investigaci6n y definido en su extensién por los temas del propio texto, asi como por el debate pablico sobre la propuesta y las alusiones que ese debate geaera~ consiste en tra- tar de aplicar el modelo discursivo que hemos presentado més arriba al especifico diseurso populista austriaco de 1993. En este modelo, los sub- temas que marcan los discursos publicos se recopilan por medio de las exploraciones etnogrdficas y de los andlisis de las multiples variedades discursivas (medios de comunicacién, consignas, programas de partido, etcétera, véase Reisigl y Wodak, 2001, capitulo 4, para més detalles). 121 proguestae eolibeales cone n, manent FIGURA 4.4. Temas que aborda el FPO. La maniobra estratégica populista consistente en lanzar la propuesta «Austria primero» fue simplemente un paso particularmente dréstico de la politica del FPO destinado a fomentar emociones hostiles contra concre- tos grupos de extranjeros, Este paso ejercié un impacto en las seis ireas principales de la accidn poltica que distinguiamos més arriba: las éreas de le lglc, del desarrollo de una opinion infornada en el inten del partido, de la formacién de la opinién pitblica, de la 6a, dela administracion politica dl somtel totes ee * En conjunto, el discurso sobre la propuesta «Austria primero», 0 Propuesta «contra los extranjeros, oper principalmente en estos cam- os de actividad politica y en torno a los temas y las variedades discursi- vvas que presenta la figura 4.5. Tlustraremos ahora brevemente la nocién de interdiscursividad con un ejemplo construido, pero plausible, que muestra las relaciones selec- cionadas, potenciales, interdiscursivas ¢ intertextuales que existen entre el discurso austriaco sobre la propuesta «Austria primero» y el discurso austriaco sobre la «seguridad nacional» (véase la figura 4.6, y también Reisigl y Wodak, 2001 para los detalles). “ 1Los dos diseursos se superponen en parte, y esto queda simbolizado en la figura 4.6. por dos grandes elipses que se superponen parcialmen- xe, Los dos textos especificos que hemos seleccionado de todo el dis- ‘curso sobre la propuesta son el texto de Ja propia propuesta y el texto de un discurso pronunciado por Jérg Haider durante la campana en fa- vor de la propuesta. El texto de la propuesta «Austria primero» puede adseribirse al tipo politico de la «propuesta de referéndum>, y se sitia 122 fundamentalmente en el area del control politico. Bl texto del discurso de Haider puede considerarse como una mezela hibrida que contiene elementos tanto de un discurso electoral como de una conversacién de taberna, Una vez presupuesto esto, hemos de decir que se ubica en pri- ‘mer lugar en el ambito de ia publicidad o la propaganda politica, pero, ademés, también en los ambitos del control politico y de la formacién de la opinién publica, Este texto podria haber sido redactado después del texto de la propia propuesta, y puede referirse explicitamente al cconjunto del texto de la propuesta (como s¢ indica mediante la doble flecha de puntos) mediante, por ejemplo, una expresiOn del tipo «como pedimos en nuestra propuesta», o, simplemente, compartiendo algunos temas con el texto de la propuesta, aunque sin mencionar explictamen- te la propuesta (como indican las interseeciones de las pequedas elip- ses). Otta posibilidad es que se reliera explicitamente a temas concretos estipulados en el texto de la propuesta mediante una expresion del tipo «tal como mencionibamos, en calidad de tema central, en el punto 2 de la propuesta> (como indican las flechas de trazo continuo y acodado). Asumamos ademés que este texto hace extensa referencia a cuestiones relacionadas con el tema de la «seguridad nacional». Si tal es el caso, perteneceré también al discurso politico sobre la «seguridad nacional». En este segundo discurso intervienen otros muchos textos, entre los aque cabe incluir la variedad discursiva propia de los informes ministe- riales, como el informe especifico sobre seguridad emitido por el Mi- risterio del Interior, Tal como se indica mediame la doble flecha de puntos, este texto puede estar intertextualmente relacionado con el tex- tode la propuesta. Puede, por ejemplo, verificar esta relacin nombran- do explicitamente el texto general de a propuesta, o superponiende te- méticamente los dos textos sin hacer ninguna referencia explicit. Por razones de claridad y de comprensién, esta relacién intertextual no ha quedado especificamente indicada en la figura 4.6. mas arriba, como ocurriria si cxistiesen pequetias elipses superpuestas. Un ejemplo de ‘esto seria una elipse que representase el tema de Ja seguridad nacional interna mencionado en el informe y que se solapase con las elipses que contienen los temas de la «inmigracién ilegal» y de la «expulsion de los extranjeros ilegales». La relacién intertextual también puede quedar es- tablecida por efecto de la explicta referencia temitica a determinados temas de la propuesta. Un ejemplo de esto podria ser la referencia del informe a las peticiones realizadas en los puntos 4 y 11 de la propuesta, 123 £661 & 2661 Suv 50) uo cousuuind rrusny > visondosd m augor osmosip (3 "S'¥ VANDI & seven 20] sossiuens seep sop p upp sose{otnaa so] ey pops cchosmnnp ew. ‘oped 2 2p uogouap ‘pouemeyp tay, ‘apduosop pp onpune conronp emmy, ‘Hl auunoup suo sperans 9p romjod rowtanoaip waa), ‘sosalunana sod poposos 5] Sp epioenyytr > toraepene Sp onmsranp oun. apie Sooramny soypap ap souonectaie weonyod vod SePporoaseioy oimeaeete Tae oma pod soongoadeyp) oprusSid pared : SHOR sprunisead : SRA nd pp sou s|| uporvarudosne myodssimst | ssnped waite SSepeassesgrade|| ‘oma Auopensonapy || Cugpensmpy ‘sun ap oposseroq, || ‘e]apuprsecany rn Spa ap ay g dad sie ft reno d Mayr ddeeive ie ene fred propuesta «Austria primero y el disciso so- i | i lin deloe ‘de User cena: Dasninde dianazasio dst tas Tred ino lange ded ‘Aveo peals ‘ei abc Proce ‘etd dir FIGURA 4.6, Relaciones interdiscursives e intertextuales enare el discurso sobre la bre la «seguridad nacionale cen los cuales el Partido de la Libertad de Austria (FPO) solicita un in- cremento de los poderes ejecutivos (punto 4), la creacién de la base le- gal que permita la posibilidad de una expulsion inmediata y la imposi- cin de vetos a la residencia para los delincuentes extranjeros (véase més abajo). Podemos plantear la hipétesis de que el informe ministerial se refiere a estos dos temas y sefiala que estas peticiones ya se encuentran satisfechas por la politica oficial del gobierno austrfaco. Por tltimo, po- demos asumir que puede existis una explicita relacién intertextual o in- terdiscursiva entre el tema del informe que habla de la «delincuencia ex- tranjera» y el discurso sobre la propuesta «Austria primero» (tal como indica la flecha que va desde la pequeia elipse que simboliza el tema de Ja en ol derecho consitucional federal de 1920 (version de 1929) 2. Normalizacién legal de la detencién de la inmigracién hasta que la