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LITERATURA DEL MEXICO ANTIGUO PREFACIO A la memoria de Angel Ma. Garibay K. AL ieuat que los arquedlogos han descubierto, durante las htimas déca- das, m4s numerosos testimonios del arte indigena y de lo que fue el flore- cimiento urbano en el México antiguo, también los fildlogos ¢ historiadores tienen ya a su alcance considerable caudal de textos con producciones lite- tarias, de origen prehispanico, en varios de los idiomas hablados en Meso- américa. A hallazgos en archivos y bibliotecas, sobre todo de México, Gua- temala, los Estados Unidos y Europa, se debe el rescate de un gran conjunto de obras, principalmente en néhuatl —la lengua de los toltecas y los aztecas-— y asimismo en varios idiomas de la familia mayense y, en menor proporcién, en otros como el otomi y el zapoteco. Desde los dias de 12 Conquista, hombres como Hernan Cortés y Bernal Diaz del Castillo, que expresaron admiracién ante ta suntuesidad de tem- plos y palacios, tuvieron también cierta noticia de los cantares y poemas, entonados por los nativos de México, como aquellos “‘a los que Moctezuma era aficionado”. ! Alusiones como ésta, y lo que el mismo Bernal consigné respecto de “las casas de los idclos, donde se guardaban muchos libros de papel, cogidos a dobleces, como a manera de pafios de Castilla”,? pueden citarse entre los mds tempranos testimonios acerca de las formas de que dispuso el hombre prehispdnico para consetvar el recuerdo de sus tradicio- nes ¢ historia, sus relatos y diversas formas de poesfa. En el concepto de literatura, en su més amplio sentido, cabe incluir esos textos preservados, por largo tiempo, a través de la tradicién oral y asimismo cuanto quedd redactado en las inscripciones, en monumentos y cédices, por medio de distintos tipos de escritura jeroglifica, 1 Bernal Diaz del Castillo, Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva Espata, edicign preparada por Joaquin Ramirez Cabafias, 2 v., México, Editorial Porria, 1935, . §, p. 272. 2 Op. city o Lp. 143. x Cierto es que la conquista espafiola afecté hondamente a todo el con- junto de instituciones culturales prehispdnicas, y socavé, por tanto, la vita- lidad de la tradicién oral y trajo consige la destruccién de los viejos libros natives, muchos de los cuales se convirtieron en cenizas. Mas la imposicién venida de fuera no logré, a la postte, la desaparicién total del universo de simbolos, pensamiento y expresién del alma ind{gena. Algunos de los sabios del México antiguo, sobrevivientes a la Conquista, se interesaron, por cuen- ta propia, en iniciar el rescate de lo que consideraban su invaluable herencia. Valiéndose de su propia lengua, pero empleando ya en ocasiones el alfabeto tecién aprendido, pusieron por escrito muchos textos que pervivian en la tradicién oral. De este modo habria de llegar hasta nosotros, para dar sdélo un ejemplo, la serie de documentos nahuas, transcritos en 1528, que hoy se conocen como Uvos anales bistéricos de la nacién mexicana. Y bubo otros genuinos humanistas, como los franciscanos Andrés de Olmos y Bernardino de Sahagin, que también participaron en Ia empresa de hacer ¢} rescate del legado de historia y cultura de Mesoainérica, Gracias, en consecuencia, al mismo hombre indigena —que no pocas veces trabajé al lado de frailes humanistas hispanos— no se perdieron para siempre muesttas extraordinarias de las que ahora llamamos litetatutas prehispdnicas de México, en néhuatl, en varias lenguas mayanses y en otras mas. EI gran conjunto de fuentes que hasta hoy se conservan —y de fas que hablaré a su debido tiempe— permiten acercarnos a los mitos y leyen- das, crdnicas y relatos histéricos, himnos tituales, otra gran variedad de poemas, discursos, composiciones para ser representadas, escritos de cardc- ter religioso, calendarico y econémico, en resumen, testimonios de primera mano que nos ponen en contacto con el pensamiento, ta cultura y la vida prehispdnicas. Estas producciones constituyen la literatura de pueblos que vivieron, durante milenios, aislados bdsicamente de contacto con el Viejo Mundo. Ofrecen la posibilidad extraordinaria de estudiar al hombre como creador de cultura, con historia, es decir con plena conciencia de sf mismo, en un dmbito diferente de aquellos en que se desartollaron las civilizaciones de Asia, Africa y Europa, El estudio y disfrute de estas literaturas conciernen, primotdialmente, al mexicano y a los pueblos todos de Iberoamérica porque, de un modo o de otto, tienen ellos en lo indigena una de sus raices culturales, en algunos casos, la de mayor profundidad. Por otta parte, cuantos se interesan por conocer toda manifestacidn de alta cultura —los estudiosos y humanistas de cualquier rumbo del planeta— podrén hallar en as creaciones literarias del México antiguo testimonios de gentes que, en términos de su propia visién del mundo, lograron atisbos en verdad dignos de valoracién y andlisis. Este libro viene a formar parte de la Biblioteca Ayacucho, que, seguin el propdsito de sus editores, aspira a convertirse en coleccién representativa de Ja cultura de Iberoamérica, desde sus origenes hasta el presente, En otros x tiempos —quizds hace tan sdlo cincuenta afios— no existia preocupacién semejante por dar su lugar, como parte del legado de nuestra América, a las culturas prehispdnicas. Entre las principales causas de ello estuvieron el prevalente raquitismo cultural; tal vez uaa suma de complejos de desdén hacia lo indigena y, desde luego, la ignotancia acerca de las fuentes para el estudio del universo de las creaciones prehispénicas. A varios investigadotes —algunes muy distinguidos, y que especificamente recibiran aqui el crédito que se merecen— debemos en buena parte el cambio de actitud. Fueton ellos los que de hecho abrieron el camino pata la serie de estudios que hoy se llevan a cabo. Por Io que toca al presente libro, diré que, hace ya varios afios, en 1964, con el titulo de Literaturas precolombinas de México, ofteci una pri- meta forma de acercamiento a este tema.? Amplié dicho trabajo, cuando preparé si traduccién al inglés, aparecida en 1969.4 Ahora, invitado por quienes tienen a su cargo la publicaciéa de la Biblioteca Ayacucho, mi pro- pésito es presentar, con sus correspondientes introducciones y notas, ua conjunto mucho mds amplio de textos, vertides todos ellos de Ia lengua néhuatl o azteca, que se hablé en ta regién central de México desde la época del florecer teotihuacano 0 sea desde principios de la era cristiana. La intencién es reunir aqui el micleo central de lo que cabe describiz como un Corpus de Jas producciones literarias del México antigua. Al emplear aqui la expresién México antiguo, lo hago con conciencia de que estoy introduciendo una forma de limitacién. Mi propésito es dar cabida en este volumen a testimonios procedentes basicamente def dtea en la que ejercieron pleno dominio los mexicas o aztecas, conodidos también como antiguos mexicanos. Incluiré desde luego materiales antes dispersos 0 del todo no tomados en cuenta, incluso algunos que se deben a gentes que vivieron mucho antes del florecimiento de los mexicas. En todos los casos, sin embargo, se trata de composiciones fiterarias que se conservan originalmente en idioma nahuatl, la lingua franca del México antiguo. A quienes no estén familiarizados con el gran conjunto de matetiales de que se dispone para conocer y valorar las creaciones literarias del hombre prehispanico, importard sin duda obtener respuesta a preguntas como éstas: 2Cémo pudieron los pueblos del México antiguo crear, preservar y transmitir su legado literario? ¢Cémo, después de la Conquista, pudo Megar tal herencia, al menos en parte, hasta nosotros? ¢Cudles son, y dénde se encuentran, fos principales documentos nativos de tema literario? sLlegaron !os sabios indi- genas a describir y conceptualizar de algun modo las diferentes formas de su exptesién lteraria? En Ja Introduccién general habré de ocuparme de estas y otras cuestiones afines. A ellas volveré también a veces, al hacer 3 Miguel Ledn-Portilia, Literatures precolombinas de México, México, Bdisorial Pormaca, 1964, 205 p. 4 Miguel Leéa-Postilla, Precolumbian Literatures of Mexico, translaced from the Spanish by Grace Lobanov and the Author, Oklahoma Press, 1969, VIII, 192 p. xt la presentacién de algunos de los textos en particular. Por encima de todo interesa volver fécilmente asequibles los que llamaré testimonios que inte- gtan el miicleo central de Ja herencia literaria ptehispdnica. Se abriré asf la puerta a mds hondas valoraciones desde un punto de vista literatio y asi- mismo a la luz de enfoques como el de Ia historia de las ideas y de la historia de Ja cultura en general. Sélo afiadiré, al sacar a luz esta obra, que considero de elemental justicia evocar aqui la inspiracién y ayuda que recibi de dos maestros extraordina- tios, con quienes laboré varios afios, los doctores Angel Maria Garibay K. y Manuel Gamio, a quienes todos debemos aportaciones fundamentales pata la cultura de Ibercamérica. Micuer Ledn-Portinia XII INTRODUCCION GENERAL LITERATURA DEL MEXICO ANTIGUO: ORIGENES, FUENTES DOCUMENTALES, SU REDESCUBRIMIENTO Y ESTUDIO La sucuencia cultural del México antiguo abarca milenios. Su florecimien- to sin contacto con las civilizaciones del Viejo Mundo —en el marco geo- gtéfico de las dreas central y sur de México y de buena parte de Centro- américa— dio lugar a transformaciones, muchas en verdad extraordinarias. La agticultura data aqui, por lo menos, del quinto milenio a.C. El arte de la cerdmica se origina hacia el milenio tercero. Sobresalen luego pueblos que, en la zona limitrofe de Veracruz y Tabasco, frente al golfo de México, dan comienzo a una alta cultura con perfiles propios. Surgen asi —desde el segundo milenio a.C_— los primeros recintos religiosos, vestigio ya de un protourbanismo. Ef milenio inmediato a la era cristiana es-testigo de creaciones de un arte magnifico, esculturas, bajorrelieves, trabajos en mo- saico, tallado del jade. Paralelamente se inventa el calendario y una manera de escritura jeroglifica. Sistemas de organizacién social, econdémica, religiosa y politica, mucho mds complejos y efictentes, prestan apoyo a los cambios que contintian pro- duciéndose. Aparecen formas diversificadas de tradicién cultural en el Ambito del México antiguo: Teotihuacdn en el altiplano central; los focos de irradiacién de los zapotecas de Oaxaca y los, quizds mds extraordinarios ain, de] mundo maya. En sucesién, que abarca momentos de esplendor y otres de decadencia, gran ndmero de pueblos, a veces de lenguas distintas, son portadores de Ia alta cultura que, por encima de diferencias regionales, ostenta un tostro caracteristico. El legado contimia enriqueciéndose. Las gentes del México antiguo —si se prefiere, de Mesoamerica, el drea de alta cultura— tienen a su aleance medios para preservar el recuerdo de su pasado, sus conocimientos acerca del hombre, la naturaleza y los dioses, cuanto en verdad importa por ser rafz de sabiduria. Existié asi una fiteratura. Las inscripciones en multiples monumentos y aun en objetos de cerdmi- ca, los eédices y la tradicién, son testimonio de la historia y de otras formas de composicidn. A lo largo de muchas cuentas de afios logs sacerdotes, sabios, XxIIt sehores, maestros, forjaron himnos y cantos, oraciones y relatos miticos o histdricos. La palabra se transmitié una y otra vez, Los mexicas o aztecas, al tiempo ya del enfrentamiento con Jos hombres de Castilla, eran herede- ros de milenios de cultura. A las antiguas tradiciones sumaron ellos la obta de su propia creacién. Su literatura —de la que algo ha Tlegado hasta nosotros— nos petmite aproximarnos un poco a lo real y lo Jegendario en su existencia. Encontraremos tonos y matices diferentes pero, a pesar de la distancia en el tiempo, seta posible el didlogo con los antiguos textos. Para acercarnos al origen de estas creaciones de la palabra, y al modo come ha podido hacerse su tescate, vamos a recordar lo mds sobresaliente en la evolucién cultural del México antiguo. Partiremos, para ello, de la realidad que encontraron los hombres de Castilla cuando Llegaron en 1519. Luego iremos mds alld del que es sélo el rostro més conocido, y tardio, en el México prehispdnico. En busca de las raices de la literatura en idioma néhuatl, hurgaremos un poco en las fuentes de las que recibié inspiracién y, en suma, rica herencia cultural. Testimonios de creacién literaria en Mesoamérica Tanto Cortés en sus Cartas de relacién y Bernal Diaz en su Historia ver- dadera como los otros ctonistas espafioles de la Conquista, hablan con ad- miracién de la grandeza de la capital azteca, México-Tenochtitlan, con sus grandes calzadas que atravesaban el lago, sus palacios y templos, sus mer- cados y cl extraordinario recinto central donde se levantaban los setenta y ocho edificios sagrados del Templo Mayor. Pero, no sdlo Ia traza de la ciudad, su arquitectura y sus incontables monumentos y pinturas, cautivaron la atenciéa de los conquistadores. Un mero acercamiento superficial a la organizacién religiosa, politica, social y educativa de Tenochtitlan, desperté también en ellos no poco interés, En particular, se refieren en sus escritos a las casas donde se guardaban los “muchos libros de papel, cogidos a do- bleces, como a manera de pafios de Castilla”, ! La existencia entre los aztecas de libros y escribanos dedicados a copiar sus mitos, historias y tradiciones habrfa de imptesionar mds atin que a los conquistadores, a los primeros frailes misioneros, como Jo tuestran Jos numerosos testimonios de sus crénicas y relaciones. Asi, por ejemplo, fray Toribio de Benavente, el célebre Motolinia, llegado a México en 1524, sefiala que “mucho notaron estos naturales indios entre las cuentas de sus afios, el afio que vinieron y entraron en esta tierra los espafioles... asimis- 1 Diaz del Castillo, Bernal, Hittoria verdadera de la Conquista de la Nueva B. spaiia, Editorial Porrée México, 1953, Vol. I, p. 143. xIV mo los indios notaron y sefalaron para tener cuenta el afio que vinieron los doce frailes juntos...” 0 sea el ya citado de 1524,? Pero, ademas de percatarse de la existencia de libros de papel hecho de Ja cotteza del amate (ficus petiolaris), en los que con formas de escritura indigena se conservaban la historia y las tradiciones, algunos conquistado- tes y sobre todo los primeros frailes misioneros descubrieton también que en el mundo azteca habia centros educativos, los Wlamados calarécac (hileras de casas) y los telpuchealli (casas de jévenes). Alli esos libros eran explica- dos y se hacfan aprender también de memoria a los educandos, de manera sistemdtica, largas crénicas, los himnos a los dioses, poemas, mitos y le- yendas. Igualmente, tomando como base antiguos textos y discursos de los sacerdotes y los sabios, se enscfiaba a los muchachos a hablar bien. “Les ensefiaban, como dice fray Bernardino de Sahagtin, todos los versos del canto pata cantat, que se Ilamaban cantos divinos, los cuales versos estaban esctitos en sus libros por caracteres... la astrologfa indiana y las interpre- taciones de los suefios y la cuenta de los afios...”.* Asi, por este doable procedimiento, transmisi6n y memorizacidn sistemética de las crdnicas, los himnos, poemas y tradiciones y cl de Ja transcripcién de las ideas funda- mentales sobre la base de Ja escritura y el calendario prehispdnicos, preser- yaban y difundian los sacerdotes y sabios su legado religioso y literario. Pero, antes de explicar con algtin detenimiento en qué consistia esa forma de escritura azteca, asi como cl modo de memorizacién sistemdtica en Jos centros de educacién, conviene plantearse una pregunta; ¢Habjan sido los aztecas los creadotes de ese sistema educativo y de la escritura de sus cédices? Esta pregunta es obvia, ya que como se dijo arriba el mundo azteca, rostro ef mds conocido del México antiguo, Ilevaba relativamente poco tiempo de ser amo y sefior entre los pueblos prehispdnicos. De hecho los aztecas habian Ilegado al Valle de México tan sdlo a mediados del siglo XIII d.C. En 1325 se habian establecido en la isla de México-Tenochti- tlan. Hasta 1428 habian obtenido su independencia de los antiguos domi- nadores tecpanecas de Azcapotzalco. Finalmente, en menos de un siglo ha- bian logrado la hegemonia en Ja regién central y metidional de lo que hoy es la Republica Mexicana. La respuesta a la pregunta que se ha formulado nos le da la arqueotogia y las propias fuentes histéricas indigenas. Los aztecas, y al igual que ellos otros muchos pueblos, como los tezcocanos y tlaxcaltecas, todos de idioma nahuatl, eran herederos de una cultura mucho mds antigua, Buena parte de sus ideas religiosas, de su organizacién social y politica, y de sus otras instituciones, en particular sus artes pldsticas, la base de su sistema de es- 2 Benavente, Fray Toribio de (Motolinfa), Historia de los indios de la Nueva Espatia, Editorial Salvador Chavez Hayhoe, México, 1941, pp. 161-162. 2 Sahagun, Fray Bernardino de, Historia general de fas cosas de la Nueva Espatia, edicién preparada por Angel Ma, Gatibay K. Editorial Porséa, 4 v., México, 1956, T. | p. 307. xv critura y de sus métodos de ensefanza, los habian recibido, principalmente a través de Jos culhuacanos, de la antigua cultura tolteca. Los toltecas. — De acuerdo con las crénicas indigenas y los hallazgos arqueoldgicos, Tula, le capital tolteca, florecié entre los siglos IX y XI d.C. Los toltecas, como los mixtecas de Oaxaca y los mayas de Yucatan, poseian ya diversas formas de escritura, segiin lo muestran, entre ottas cosas, sus glifes e inscripciones en piedra, al igual que algunos cédices de diversas €pocas en los que se manifiesta la influencia de esas tres antiguas culturas. Se sabe de hecho que fueron algunas gentes de origen tolteca, los famosos Hailotlaque, “los regresados”, quienes, procedentes de la Mixteca, vinieron a ensefiar a los tezcocanos el arte de la esctitura. Ademids existen numerosas referencias en los textos aztecas donde se afirma de los toltecas que, gtacias al sabio sacerdote Querzaledatl, habian tenido centros de educacién supe- tior en los que se ensefiaba la doctrina contenida en wn gran libro, ama- do Teoamoxtli, o libro divino. Ozro tanto sabemos acerca de los mayas de Yucatan, de cuyos centros de educacién hablan también abundantemente los cronistas. Pero, si gracias a los testimonios que se poseen acerca de los toltecas, mixtecas y mayas de los siglos IX a XI d.C., sabemos que Ia escritura de los eddices, las inscripciones en piedra y los centros de educacidn se temon- tan a un perfodo mucho més antiguo que el de los aztecas, es posible for- mular una nueva pregunta: ¢fueron estos pueblos los creadores de los me- dios para preservar el pensamiento y la palabra? 2O ellos mismos, toltecas, mixtecas y mayas habian recibido el arte de Ja eseritura y los sistemas de educacién oral de tiempos més antigues? La pregunta, en lo que se refiere a los mayas de Yucatdn, tiene inmediata respuesta. Los mayas de Yucatén sin duda alguna habian recibido el calendario y [a escritura de un periodo mucho mds antiguo conocido por los arquedlogos como etapa clasica, que comprende desde principios de la era cristiana hasta el siglo IX d.C., poco mds o menos. Prueba de esta afirmacién la ofrecen las incontables estelas con inscripciones, a base de una esctitura principalmente ideogrdfica y pro- bablemente en parte también fonética. Las teotibuacanos. En la regién central de México donde vivieron las gentes de Tula, habia florecido antes otra cultura, la de los teotihuaca- nos, poco mds o menos durante el mismo tiempo del esplendor cldsico de los mayas, o sea, de acuerdo con los mds recientes descubrimientos, desde principios de la era cristiana hasta el siglo VIII 0 IX d.C. En la gtan civ- dad de los dioses, Teotihuacdn, han encontrado varios arquedlogos vesti- gios indudables de esctitura. Asi, entre otros, Alfonso Caso ha demostrado que los teotihuacanos se sirvieron de diversos glifos ideogrdficos y poseye- ron asimismo medios para representar el foaalpobualli o cuenta de los dias. Otros investigadores han identificado a su vez algunos de los glifos del SVL xiubpobualli o cuenta de los aiios, que servia de base para el calendario y para tedactar los anales. También algunos de los textos indigenas de la época azteca se refieren al perfodo de Teotihuacdn, afirmando que alli vivicron los sabios, los conocedores de las cosas ocultas, los poseedores de la tradicién. Gracias a ellos, se preservaron mitos y cteencias, que hereda- dos después por la gente de Tula, habrfan -de volverse patrimonio comin de todos los pueblos de idioma néhuatl, entre ellos los aztecas, los tezco- canos, los tlaxcaltecas y otros més. Parece posible afirmar, por consiguiente, que la transmisién sistemati- ca de una antigua tradicién cultural, asi como el descubrimiento de diversas formas de escritura, existlan ya desde los tiempos cldsicos de las culturas precolombinas, principalmente entre Sos teotihuacanos, y en centros mayas como Tikal, Uaxactén, Copan, Palenque y otros. Pero, de nuevo es posible volver a formular la misma pregunta: ¢fueron estos pueblos de 1a etapa clisica log descubridores de sus antiguas formas de escritura y de esos sis- temas para presetvar la tradicién? La arqueologia nos da una respuesta que parece apuntar ya al origen mds remoto de las primeras formas de escritura en el México precolombino. Los olmecas. — En las costas del Golfo, en los limites de los actuales estados de Veracruz y Tabasco, regién conocida por los aztecas como “pais del hule”, es decir del caucho, 0 “‘tierta de los olmecas”, florecié probable- mente desde mediados del primer milenio antes de Cristo, un pueblo todavia enigmético que sé extendié por otras regiones de la Amética media, dejan- do siempre huellas de su paso. Entre esos vestigios se encuentran las mds antiguas insctipciones que hasta ahora han sido descubiertas en el México antiguo. Vale Ja pena recordar la estela “C” de Tres Zapotes, la inscrip- cidn hallada en una figurilla de jade y los glifos, todavia mds antiguos, en- contrados en Monte Albdn, Oaxaca, en las estelas del grupo conocido como “Log Danzantes”. Todas esas insctipciones que hasta ahora se reconocen como las més antiguas del México precolombino, dan testimonio de una antiquisima invencién de la escritura, de la que los mismos aztecas parecen haber tenido canciencia, ya que en un antigno texto que habla de sus orige- nes culturales m4s remotos, sefialan precisamente las costas del Golfo de México, como el lugar donde por primera vez hubo grupos de sabios, cus- todios de la tradicién y poseedores de libros de pinturas. Transcribirnos a continuacion algunos partafos, traducidos del néhmatl, en los que aztecas y tezcecanos se refieren a esto: En un cierto tempo que ya nadie puede contar, del que ya nadie ahora puede acordarse Quienes aqui vinieron a sembrar a los abuelos, a las abuelas.. , XVH por el agua én sus barcas vinieron en muchos grupos, y alla arribaron a la orilla del agua, a la costa del Norte, y alli donde fueron quedando sus barcas, se Jlama Panutla Enseguida siguieron ja orilla del agua, iban buscando Jos montes, algunos Ios montes blancos, y¥ los moates que humean Sus sacerdotes los guiaban, y les iba mostrat:do el caming su dios. Después vinierop, alli iegaron, al lugar que se llama ‘Tamoanchan, que quiere decic “nosotros buscames nuestra casa” Y alli en Tamoanchan estaban los sabedores de cosas, los ilamados poseedores de cddices los duefios de Ja tinta negra y rojas 4 Es imposible afitmar aqui que “esos sabedores de cosas” hayan sido precisamente los misteriosos olmecas, autores de las mds antiguas inscrip- ciones a que nos hemos referido. Lo que si es cietto es que la arqueologia muestta inscripciones anteriores a la era cristiana y los aztecas afirman en el texto ya citado que en tiempos anteriores a Teotihuacdn, por las costas del Golfo, habia hombres de grande sabiduria, duefos de la tinta negra y toja con que escribfan sus libros. El veloz recorride que hemos hecho, omitiendo intencionalmente los testimonios dejados por otros pueblos, como, por ejemplo, los huastecos, tiene el fin de mostrar que cl descubrimiento de formas para presetvar el pensamiento, por medio de los libros de pinturas y la ensefianza sistemd- tica de la tradicién, tiene sus raices muy hondas en el pasado precolombino de México. Vale la pena repetirlo, los aztecas, los tezcocanos y tlaxcaltecas, de quienes conccemos numerosos textos literarios en idioma ndhuatl, al igual que los mayas, eran herederos de antiguos pueblos que habfan cteado instituciones milenarias de cultura superior. Siendo los cddices y la memorizacidn sistemdtica de los textos los dos medios fundamentales para preservar el pensamiento literario precolombi- no, los estudiaremos a continuacién con mayor detenimiento, tal como exis- tieron entre los pueblos de idioma ndhuatl y maya al tiempo de fa Ilegada de los espafioles, o sea en 1519, 4 Informantes Indigenas de Sahagin, Codice Matritense de ia Real Academia, Fol, 192 v. XVI Cédices y memorizacion sistematica de textos Varios de los cronistas indigenas y de los frailes historiadores llegados a raiz de la Conquista, se tefieren al modo come Ia ensefianza otal y la me- morizacién de textos en las escuelas prehispdnicas servia de complemento insustituible en Ja transmisién y preservacién de las historias y doctrinas contenidas en los cédices indfgenas. Asi, por ejemplo, fray Diego de Durdn afirma que los maestros nahuas en esos centros de educacién “tenian gran- des y hermosos libros de pinturas y caracteres de todas las attes por donde las ensefiaban...”* a los estudiantes. A la par que existian los cédices, la tradicién, no sélo ta que llamaremos popular, sino la que se tecibia en Jas escuelas sobre la base de una me- morizacién sistemdtica, era medio para preservar conocimientos. En ocasio- nes los maestros hacian aprender a les estudiantes cantares, poemas y discur- sos, en los que se contenia el comentario explicativo de lo que representaban los cédices. Quienes habian memorizado los textos, concebidos como co- mentario de los cédices, podian repetir fielmente la doctrina aprendida; pedian hacer suyas las palabras del poeta ndhuatl que dijo: Yo canto las pinturas del libro, lo voy desplegando, soy cual florido papagayo, hago hablar a los cédices, en el interior de Ja casa de las pinturas. © Los cédices o libros de pinturas eran siempre la base de la ensefianza. En ellos, como se indica en otro texto indigena, “estan escritos vuestros cantos, por eso los desplegdis junto a los atabales...” Y es que, como veremos a continwacién, valiéndose de sus formas de escritura, los maestros indigenas podian consignar de manera inequiveca numerosos datos acetca de cualquier hecho o dectrina. Podian indicar las fechas, afio y dias pre- cisos de cualquier acontecimiento. Eran capaces de simbolizar conceptos abstractos acerca de sus doctrinas religiosas, mitos y ordenamientos jurt- dicos. En una palabra, podian trazar algo asi como cuadros esquemiaticos fundamentales acerca de sus doctrinas y hechos histéricos. Para mostrar la forma como practicaban esto Ios pueblos de idioma nahuatl, entre ellos, los aztecas, tezcocanos y tlaxcaltecas, indicaremos brevemente cudles eran jos tipos principales de escritura de que se sirvieron en los tiempos inme- diatamente anteriores a la conquista. Tres eran sus formas fundamentalcs de representacidn: pictografica, ideogrdfica y parcialmente fonética. 5 Duran, Fray Diego de, Historia de las Indias de Nueva Espana e Islas de Tierra Firme, 2 Vols. y atlas publicados por José F. Ramirez, México, 1867-1880, ¢. Il, p. 229. 6 Manuscrito de Cantares Mexicanos. (Biblioteca Nacional de México}. Repro- duccién facsimilar de Antonio Pefafiel, México, 1904. ix La pictogratica, o sea la meramente representativa de cosas, es la forma de escritura precolombina més elemental. Ast, por ejemplo, en casi todos los eddices en los que se menciona Ia peregrinacién de las siete tribus ve- nidas del norte, se pintan de modo. esquemdatico los teonramas o sacerdotes, que llevan a cuestas a sus dioses protectores. Otros numerosos ejemplos podrian aducirse. Entre ellos estén las pinturas esqueméticas de las calli © casas, de los Nachrli o juegos de pelota, de los slatogue o sefiores, senta- dos en sus icpalli o sillas reales, de los diversos tributos, como mantas, plumas, cacao, bultos de maiz, ete. Pero, al igual que en otras culturas antiguas, los escribanos del mundo ndhuatl pasaron de la etapa meramente pictografica a la de los glifos ideo- gtdficos, que representan simbélicamente ideas. Los ideogramas indigenas pueden dividirse en tres grupos principales: los de cardcter numeral, [os calendaticos y los que representan otras diversas ideas, algunas de ellas abs- tractas y metdfisicas, tales como la de movimiento (ollin), Ja vida (yoldizeli), la divinidad (teodl), etc. Debe notarse que los colores de las pinturas tenian también valor simbélico. Asi, por ejemplo, en una figura humana el amarillo designaba casi siempre el sexo femenino, el color morado la realeza del dlatoani o setior principal, el azul el rumbo del sur, el negro y el rojo, la escri- tura y la sabiduria, . El conocimiento e interpretacién de los diversos glifos ideogrdficos su- pone un largo y paciente estudio, que ciertamente no es de este lugar. Bastard con subtayat que la escritura a base de ideogramas, especialmente en lo que se tefiere a los ntimeros y al calendario, tuvo entre los pueblos de idioma néhuatl enorme vigencia, como forma de representacién en ex- tremo precisa y también expresiva, aun desde un punto de vista meramente estético. En la imposibilidad de entrar aqui en una exposicidn detallada, optamos por referir al lector a trabajos mds amplios sobre este punto. 7 Ademés de los glifos pictograficos e ideogrdficos, hubo en Ja escritura de los antiguos mexicanos tepresentacién de sonidos, o lo que es lo mismo, el principio de una escritura fonética. Ante todo debe notatse que la escri- tura fonética ndhuatl, conocida por algunos pocos cédices que se conservan, se empled principalmente para representar nombres de personas y de lu- gares. Sabemos que los escribanos indigenas desarrollaron un sistema de elifos de cardcter sil4bico, que representaban desinencias indicadoras de hugar, como las muy conocidas -ta (lugar de), -pant (encima de), Finalmente, Ile- garon los nahuas al andlisis de algunas letras como la a, representada por medio de la estilizacién del glifo pictogrdfico de @-#! (agua); la e, det glifo de e-¢ (frijol) y la o del de o-#i (camino). 1 Yéase Dibbie, Charles BE “El antiguo sistema de escritura en México”, en Revista Mexicana de Estudios Antropoldgicos, T. IV, p, 105 y siguientes. Leén-Portilla, Miguel, Los entigwos mexiganos, a través de sus crdmicas y can- fares, Fondo de Cultura Econémica, México, 1961, pp. 48-75. XX Valiéndese los antiguos mexicanos de esta dltima forma de escritura, asi como de sus otros glifos representativos de cosas, de ideas abstractas, numéticas © calendaricas, confeccionaron numerosos cddices en muchos de los cuales, como lo nota fray Diego de Durdn, “conservaban sus memora- bles hechos, sus guerras y victorias... todo lo tenian escrito... con glifos de afios, meses y dias en que habian acontecido”.* Y para valorar mejor ef grado de desarrollo cultural que significa la invencién y empleo de la es- cricura de jos pueblos nahuas, convendra recordar el parecer del conocido antropélogo norteamericano Alfred Kroeber, quien, al tratar del otigen de las diversas escrituras inventadas por la humanidad, dice: Si se piensa en la imtencién de ja primera idea de la escricura parcialmente fo- nética, es concebible que todos Jos sistemas del Viejo Mundo deriven de una sola invencién, aunque aun en ese caso, el sistema maya-azteca (maya-nahuarl), se mantendria como un desarrollo totalmente separado. ® Pero si en el mundo nébuatl prehispénico, se leg6, aprovechando Ja antigua herencia tolteca y teotihuacana, a estas formas de escritura, es ne- cesario recordar que los pueblos de la familia maya posefan también sus propios sistemas, todavia mds perfectos que los de la regién central de México. De los mayas, tanto cldsicos, como del periodo posterior, se con- servan un sinmimero de inscripciones en éstelas de piedra, en dinteles, en escalinatas, en el interior de algunos templos y palacios, y aun piezas de cerémica. De tiempos més recientes, aunque también anteriores a la con- quista, proceden los tres eddices mayas que hasta la fecha se conocen, el de Dresden, el de Paris y cl Hamado Tro-Cortesiano que se conserva en Madrid. De Ja escritura maya se han podido descifrar hasta ahora los plifos de carécter numérico, calend4rico y algunos otres también ideogrdficos, te- presentativos de divinidades o de sus atributes. Descubridores, antes que ninguna otra cultura humana del concepto de cero y de un calendario un diezmilésimo mds cercano del afio astronédmico que el propio calendario gregoriano actual, los mayas, fueron ciertamente maestros extraordinarios en el arte de Ja escritura. Por desgracia, a pesar de los varios intentos de no pocos investigadotes, queda un sinnimero de glifos mayas, cuyo significade no ha podido ser descubierto. Se considera que esos glifos son en su mayoria de carécter ideografico, aunque se acepta también que en muchos de ellos hay elemen- tos fonéticos, o sea representativos de sonidos. Indudablemente que, si al fin llega a descifrarse en su integridad Ja escritura de los mayas prebispé- nicos, al poder leerse las inscripciones de fas estelas, de los templos y pa- lacios, se tendrén otros numerosos textos, muchos de ellos de posible valor 8 Duran, Fray Diego de, of. c#, T. I, p. 257. 9 Kroeber, Alfred, Antropologia general, 1° ed. espafiola, corcegida por el autor, Fondo de Culrura Economica, México, 1945, p. 278. xx literario. Esto mismo puede afirmarse respecto de otras insctipciones dejadas por pueblos como los mixtecas y los enigméticas olmecas. No debe olvidarse que también entre los mayas, al igual que entre [os pucblos de la regién central de México, existieron centres de educacién, en los cuales, por medio de una memorizacién sistemética, se transmitfa y pre- servaba, sobre la base de los libros de pinturas, la antigua sabiduria, Tex- tualmente afirma fray Diego de Landa que “usaban también esta gente de ciertos caracteres o letras con las cuales esctibian en sus libros sus cosas antiguas y sus ciencias, y con estas figutas y algunas sefales de las mismas, entendian sus cosas y las daban a entender y ensefiaban”. '° Fue precisamente gracias a esos métodos de ensefianza como se salva- ton y Hegaron hasta el presente importantes textos literarios, legado de los pueblos que, en sucesivas etapas, poblaron el México antiguo. Como vere- mos, algunos de los sabios indigenas supervivientes a [a conquista, recor- dando las ensefianzas prehispdnicas y tal vez valiéndose de algunos antiguos cddices que pudicron conservar, pusieron por escrito, sirviéndose del alfa- beto traido de Europa por conquistadores y misioneros, numerosos textos en su propio idioma indigena, que apenas desde mediados del siglo XIX, comenzaron a ser descubiertos y traducidos por algunos investigadores. Mas, el proceso por el cual esos antiguos textos literarios, principalmente en la lengua ndhuatl o azteca, han Megado hasta nosotros, merece especial atencién. De ello trataremos en seguida con algiin detenimiento. El rescate de las literaturas prebispanicas de México La Conquista trajo consigo la destruccién de fa mayor parte de los antiguos cédices indigenas. Sin embargo, si hubo quienes se empefiaron en destruir la herencia cultural de los pueblos prehispanicos, hubo también quienes se ¢esforzaron por salvarla, hasta donde tes fue posible. Entre estos ultimos estavieron algunos frailes eximios como Andrés de Olmos, y sobre todo, Bernatdino de Sahagiin. Comparando éste la herencia literaria de griegos y latinos, con los textos indigenas que empezé a conocer, escribié que “esto mismo se usaba en esta nacién indiana y mas principalmente entre los_mexi- canos, entre los cuales los sabios retdricos y virtuosos y esforzadas eran tenidos en mucho..." 7 EI primer intento por preservar textos literarios del mundo indigena de Ja regién central de México data de los aiios comprendidos entre 1524 y 1530. Durante ese tiempo, algunos sabios nahuas que habian aprendido ya el alfabeto latino, gracias tal vez a las ensefianzas de los doce primeras 10 Landa, Fray Diego de, Relacién de las cosas de Yucatdn, México, 1938, p. 207. Tl Sahagin, Fray Bernardino de, op. cit, t. I, p. 53. XXII frailes venidos a la Nueva Espafia, redujeron a letras la explicacién y co- mentario de varios cédices o anales histéticos. Estos textos, escritos en papel indigena, se conservan actualmente en la Biblioteca Nacional de Paris, bajo el titulo de Asales de Tlatelolco o Unos Anales Histéricas de la Nacion Mexicana. Se contienen alli las genealogias de los gobernantes de Tlatelolco, México-Tenochtitlan y Azeapotzalco, asi como la mds antigua visién indi- gena de la Conquista espafiola, Por su parte fray Andrés de Olmos, Ilegado a la Nueva Espafia en 1328, recogié también —pocos afios despu¢s— considerable mimeto de duebuetta- toll, platicas o discursos de los ancianos, segiin la tradicién de los tiempos anteriores a la conquista. Se trata de los discursos que se decian en las grandes ocasiones: af morit el rey o flutoani, al ser electo un nuevo gobernante, con motivo del naci- miento de un nifio, ante los ecién casados, los consejos que daban los padres y madtes a sus hijos ¢ hijas, las platicas morales de los maestros a los educandos en fas antiguas escuelas. Recogidos estos textos de labios de ancianes supervivientes, que los habian memorizado sobre la base de sus cédices y los habian repetido en la época prehispénica, su valor resulta fun- damental para cl estudio de lo mds elevado del pensamiento ndbuatl. Se conservan estos textos, una parte en la Biblioteca del Congreso de Washing- ton y otra en las Bibliotecas Nacionales de México, Paris y Madrid. Pero, atin mds importante que la labor recopiladora de Olmos, fue la magna empresa de investigacién Ilevada a cabo por fray Bernardino de Sahagin. Habia Iegado éste a México en 1529. Interesado por penetrar en la conciencia indigena, preparé pocos afios después una “minuta” o cues- tionario de todos los puntos sobre Ios que se propuso obtener infotmacién. Entre los temas principales estaban los himnos de los dioses, los cantares profanos, los antiguos discutsos, los proverbios y refranes indigenas, las doctrinas religiosas, mitos y leyendas, el calendario, [as costumbres de los sefiores, los textos en los que se describen las diversas profesiones de los sacerdotes, los sabios, los artistas, los mercaderes y la gente del pueblo. Como él mismo lo dijo, le interesaba conocer todas “‘las cosas divinas, 0 por mejor decir idolatricas y humanas y naturales de esta Nueva Espafia”. 1° Comenzé entonces Sahagin a reunir, con Ja ayuda de sus discfpulos in- digenas de Tlatelolco, centenares de textos en diversos lugares de la regidn central de México. El mismo describe ef modo como fue recogiendo ese material: “todas las cosas que conferimos, me las dieron los ancianos (indi- 32 La traduccién al castellano de Ja crémica indigena de la Conquista contenida en este documento, ha sido publicada en el libro Visidn de tor vencidos, edicién de Miguel Leén-Portiila, version de textos nahuas de Angel Ma. Garibay K. Imprenta Uni- versitaria, 1* edicién, 1959; 74 edicién, México, 1976. 23° Sahagun, Fray Bernardino de, op. cit, T. I, p. 28. XXUI gcnas) por pinturas que aquella era la escritura que ellos antiguamente usaban”. 4 Acompafiado por sus discipulos, antiguos estudiantes indigenas del Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, tray Bernardino dedicé asi varios afios a esta cmpresa. Cuando al fin lograba ganarse la confianza de quienes iban a ser sus informantes, les proponia los temas de su “minuta” o cuestionario. En tanto que fos indios viejos repetfan para l las antiguas doctrinas, los jévenes estudiantes de Tlatelolco iban escribiendo todo en su propia lengua, pero con caracteres latinos. Hasta donde fue posible se copiaron también no pocas de las figuras y glifos de los cédices que celosamente guardaban fos ancianos, Con un sentido critica poco comin en su época, Sahagin re- pitié varias veces su investigacién, pasando como él dice, “por un triple ce- dazo” el material recogido, hasta estar cierto de su autenticidad. El fruto de esta larga y bien planeada investigacién, a la que consagré Sahagiin la mayor parte de los sesenta afios que vivid en la Nueva Espafia, fue un ciimulo enorme de cerca de mil folios, por los dos lados, con pin- turas y textos en ndhuatl, acerca de los aspectas fundamentales de la cultura de los antiguos mexicanos. Este material de valor inapreciable, cotrid. vici- situdes que seria largo enumerar. A Sahagin Je sirvid de base, para redactar en castellano su Historia general de las cosas de Nueva Espafia, obra que no es una traduccién de los textos nabuas, sino mas bien un resumen co- mentado de ellos. La documentacién en ndhuatl, quitada a Sahagdn por orden de Felipe IT, fue a parar a Espafia. Una copia de ella se encuentra hoy dia en la Biblioteca Laurenciana de Florencia y se conoce con el nombre de Cédice Florentino. Los matuscritos mds antiguos se canservan en Madrid; son los Cédices Matritenses del Real Palacio y de la Academia de la Historia. En la biblio- gratia final indicaremos cudles son las ediciones bilingiies, todas ellas par- ciales, que hasta ahora se han preparado y publicado de los textos en idio- ma ndhuat] recogidos por Sahagtin. Pero, la obra de Sahagdn tuvo todavia otras consecnencias. Varios de sus discipulos indigenas, en quienes él supo avivar el interés por la antigua cultuta, continuaron también por cuenta propia este tipo de trabajos de transcripcién y conservacién de textos. Fueron Antonio Valeriano, de Az- capotzalco; Martin Jacobita y Andrés Leonardo, de Tlatelolco; Alonso Be- gerano y Pedro de San Buenaventura, de Cuauhtitlan, quienes redujeron a escritura latina, pero en idioma indigena, varias colecciones de cantares y toda una serie de anales histdricos. Entre estes documentos estan los Anales de Cuaubtitlén, asi como otros textos transcritos en 1558. En ambos manuscritos se conservan mitos como los de las edades o soles cosmogénicos, una de las versiones de la leyenda de Quetzaleéatl, asi como anales histéricos de los principales pueblos de la regién central de México. 14 Op. ot, T. i, p. 106. XXIV En el campo de la poesia se encuentran dos importantes textos; La Colec- cién de Cantares Mexicanos, que hoy dia se conserva en la Biblioteca Na- cional de México y el Namado Manuscrito de los romances de los sefores de la Nueva Espafia, que se guarda en la Colecciéa Latincamericana de la Universidad de Texas. Son varios centenares los poemas, en su mayoria de origen prehispénico, que pueden estudiatse en estos documentos, Algunos de ellos son composiciones de poetas tan célebres como Nezahualcdyotl, de Tetzeoco, y Tecayehuatzin, de Huexotzince y otros mds. Debe mencionarse también el Libro de tos cologuios, en el que s¢ trans- criben Jos diglogos que tuvieron lugar en el atrio del convento de San Francisco de la ciudad de México, en 1524, entre los primeros frailes venidos a la Nueva Espaiia y algunos de los principales sabios y sacerdotes indigenas que defendieron su manera de pensar y creer. Importantisimos como son todos estos textos en lengua indfgena, las colecciones de cantares y poemas en ndhuatl, revisten particular interés. De esos tepertorios procede la mayor patte de las composiciones que habremos de presentar a lo largo de nuestro estudio. Existen ademds otros importantes documentos indigenas, entre los que mencionaremos La historia tolteca-chichimeca, preservada en la Biblioteca Nacional de Paris; el Cédice Aubin, redactado en parte con el antiguo sis- tema de esctitura y en parte con anotaciones en néhuatl, escritas ya con el alfabeto latino. No siendo posible incluir en esta enumeracién ottos varios manuserites de cardcter en parte literario, referimos al tector al catélogo que de ellos hace en su magistral Historia de la literatura ndbuat! el doctor Angel Marfa Garibay K. ® Sédlo resta afiadir, que desde fines del siglo XVI y principios del XVII, varios indigenas o mestizos, como don Fernando Alvarado Tezozémoc, Chi- malpain e Ixtliladchitl, esctibieron en idioma néhuatl o en castellano sus propias historias, basadas principalmente en documentos de procedencia prchispanica. Imbuidos ya en Ia manera europea de escribir la historia, consetvaton humerosos textos netamente precolombinos, en su empefio de defender sus tradiciones y antigua forma de vida ante el mundo espajfiol. Tales son, descritas asi con brevedad, las principales fuentes de 1a fitera- tura ind{gena ndhuatl que han llegado hasta el presente. 18 Garibay K., Angel Ma., Historia de la liseratera ndbuatl, 2 Vols., México, Edi- torial Porria, 1953-54, T. [, pp. 51-56. Mencionaremes también aqui los principales cddices o libros de pinturas, en su mayeria copias de cédices prehispanicas, hechos durante el siglo XVI Entre ellos estin la Tira de la peregrinacidn y la Matricula de iributos, re- lacién histérica e! primeco y de los tribucos que se pagaban a México-Tenochtidan, el segundo. El Codice Borbduico, de contenido caleadasice y religioso, el Cédice Mendocino, rico en informacidén sobre las principales instituciones culrurales del mundo nahuatl, el Azcatlitlan y el Mexicenes, ambos acerca de la peregrinacién de los aztecas, etc. Ademés de estos codices, se conservan orres seis de origen claramente prehispani- co y estrechamente rclacionados con las instituciones y cultura del mundo nahuatl. Nos referimes a los cédices Borgia, Cospi, Fjervary-Mayer, Laud, Pintura 20 de la coleccién Goupil-Aubin y Vaticano B-3773. De todos estos cédices se dara referencia precisa en la bibliografia sobre documentacién indigena al final de este libro. xxv Formas de composiciin de acuerdo con su designactén en ndhuatl Con el propdsito de distribuir en distintas categorfas literarias las produc- ciones nahuas prehispénicas se ha empleado en ocasiones una terminologia derivada de contextos culturales per completo ajenos. Obviamente, més adecuado es atendet a los conceptos y vocablos de que se valieron los tlama- tinime y los cuicapicque (sabios y foriadores de cantos) para caracterizar sus propias formas de expresién. Para ellos, que mantenian también en esto antiguas tradiciones, toda composicién se situaba o en la rica gama de los cuicail, cantos y poemas, o en la de los #latolli, relatos y discursos. Estas dos categorias, tal vez hasta cierto punto afines a las de poesia y prosa, daban luego cabida a gran ntimero de variantes. De ellas precisamen- te se tratara enseguida. ‘ Los cuicatl, como lo dijo el farjador de cantos Ayocuan Cuetzpaltzitzin, “del interior del cielo vienen”; son inspiracién y también sentimiento. En ellos afloran los recuerdos y el didlogo con el corazén. El ritmo y la me- dida, y a veces asimismo Ja entonacién acompafiada por la miisica, son sus atributos exteriores. En las culturas antiguas fue frecuente que las compo- siciones sagtadas, conservadas por tradicién oral, tuvieran en la medida y en el ritmo anxiliares poderosos que facilitaban su retencién en la memoria. Entre los mahuas fue muy amplia la gama de creaciones con estas caracte- risticas, implicitamenie evocadas por la voz cuicatl. En primer lugar deben mencionarse los miiltiples teocuicatl, cantos di- vinos o de los dioses. De ellos se dice que constituian materia principal en la ensefianza que se impartia en los calmécac. Atendiendo a los textos que han Ilegado hasta nosotros, puede afirmarse que fueron auténticos teocuicatl los antiguos himnos en honor de los dioses, como los veinte que recogié Bernardino de Sahagun. Se conservan otros feocuicatl —himnos sagrados— que se entonaban, con acompafiamiento de nmisica, en las correspondientes fiestas religiosas. El anélisis literario de estas composiciones pone de manifiesto algunas de sus caracteristicas: ademas del ritmo y el metro, existe en ellos el paralelis- mo, la repeticién con variantes de un mismo pensamiento. La expresién propia del teocuicail es de necesidad solemne, muchas veces esotérica. Podria decirse que en ellos no hay palabras que estén de mds. Son la recordacién de los hechos primordiales o la invocacién por excelencia que se dirige a la divinidad. Aunque en la mayor parte de las composiciones que genéricamente re- cibian el nombre de cuicatl solia estar presente cl tema de las realidades divinas, de ninguna manera debe pensarse que todas ellas eran himnos sa- grados, teocuicatl, en sentido estricto. La serie de designaciones que se con- servan, y el contenido mismo de muchos cantares y poemas, confirman la variedad de expresiones. Asi, fepowazcuicatl era vor que designaba, tam- bién en forma general, a los cantos que necesariamente requerian el acom- XXVI pafiamiento musical. Precisamente en muchos de ellos estuvo el germen de las primeras formas de acmacién o representacién entre Jos nahuas. Cuaubcuicatl, cantos de aguilas; ocelocwicatl, cantos de ocelotes; yaoenicatl, cantos de guerra; eran diversas maneras de nombrar a las producciones en las que se enaltecian los hechos de capitanes famosos, las victorias de los mexicas o de otros grupos en contra de sus enemigos. También estos poe- mas eran a veces objeto de actuacién, canto, misica y baile, en Jas conme- moraciones y fiestas. En contraste con estas formas de poesia, eran asimismo frecuentes los conocidos como xochicwicatl, cantos de flores; xopancuicatl, cantos de pri- mavera; icrecuicadl, cantos de tristeza; todas composiciones de tono Iirico. Unas veces eran ponderacién de lo bueno que hay en la tierra, la amistad de los rostros humanos, la belleza misma de las flores y los cantos; otras, reflexién fatima y apesadumbrada en torno a fa inestabilidad de la vida, la muerte y el més alld. Precisamente la existencia de estos poemas, en los que, no una sino muchas veces, se plantean preguntas semejantes a las que formularon, en ottos tiempos y latitudes, los primeros filésofos, ha [leva- do a afirmar que, también entre los ilamatinime prehispanicos, hubo quienes cultivaron parecidas formas de pensamiento al reflexionar sobre los enig- mas de! destino humans, la divinidad, y el valor que debe darse a la fuga cidad de Io que existe. ¥Y como en los mannscritos en ndhuatl se ofrecen en ocasiones los nombres de quienes concibieron estas Jucubraciones o aquellas otras mds despreocupadas y alegres, ha sido posible relacionar al- gunos poemas con sus autores, desterrando asi un supuesto anonimato universal de la literatura prehispdnica. La dicho acerca de las distintas for- mas de cuicatl, cantos y poemas, deja ver algo de la riqueza propia de esta expresién en la época prehispdnica: Categoria literaria distinta es la que, con otro concepto también gené- rico, describieron los nahuas como Hatolli: palabra, discurso, relato, his- toria, exhortacién. En el término fatolli se comprendia todo aquello que, no siendo pura inspiracién o recordacién poéticas, se ofrecia como fruto de inquisicién y de conocimiento en diversos grados sistemdtico. Entre las principales maneras de Natolli que cultivaron los nahuas pueden percibirse tmarcadas diferencias, expresadas por ellos con vocablos distintos: los bue- buetlatolli, palabras 9 discursos de los ancianos; los feotlatolli, disertacio- nes divinas 0 acerca de la divinidad, incluidas muchas veces en los mismos huchenilatolli; Jos ye wecauh tlatolli, relatos acetca de las cosas antiguas, o también itolfoca, “lo que se dice de algo o de alguien”, version nativa de lo que Lamamos historia; los damachilliz-tlatol-zazanilli, que literalmente significa “relaciones orales de lo que se sabe”, es decir leyendas y narracio- nes ligadas muchas veces con tradiciones de contenido mitoldgico; les in tonalli itlaflatollo, conjunto de palabras acerca de los destinos en fancién del tonaldmatl y, finalmente, los nabuallatol (de aabualli y tlatolli), conju- ros, aquello que pronunciaban los que se dedicaban a la magia. XXVIL Numerosos son los “discursos de los ancianos” que han Ilegado hasta nosotros. Las transcripciones que de ellos hicieron principalmente Olmos y Sahagiin permiten valorar esta peculiar forma de expresién néhuatl. En opinién del mencionado fray Bernardino, aqui podia hallarse el mejor tes- timonio “de la retérica y filosoffa moral y teologia de la gente mexicana, donde hay cosas muy cutiosas, tocantes a los primotes de su lengua, y cosas muy delicadas tocantes a fas virtudes morales”. En varios de los buchuetlatolli hay exhortaciones paternas o maternas, henchidas de ensefianzas para los hijos que han Tlegado a la edad de discrecién. También se conservan diversas formas de pliticas como las que se dirigian al ilatoani recién electo, “‘demandandole, como esctibe Sahagin, favor y lum- bre para hacer bien su oficio”, al igual que otros discursos cldsicos de [os mismos flafogue que, como modelo de expresidn, conservd el recuerdo. Los consejos e invacaciones de Ja partera ante el nifio recién nacido, Jas palabras de enhorabuena con motivo del nacimiento, las consultas de los padres con los tonalpoubgue que deblan interpretar los destinos del nuevo ser, la promesa de llevar a los nifios, cuando tengan edad para ello, al felpuchcalli o al calmécac, los discursos de los maestros, de tono moral o ditigidos a ensefiar las artes del bien hablar y de Ja cortesfa, las palabras de preparacién para el matrimonio y, finalmente, detetminadas formas de oracién o imprecacién a modo de discutso, todo esto integraba ef contenido de los distintos Auehwetlatolli. Atendiendo ahora a la peculiaridad misma de los Auehuetlatolli, a aque- flo que muestra, como dice Sahagun, “los primores de su lengua”, aparecen varios rasgos dignos de ser notados, Primeramente puede afirmarse que, de todas las formas de tlurolli, es esta una de las mas tefinadas, que en rigor podia merecer el titulo de secpillatolli, “lenguaje propio de gente noble”. Toda la gama de las formulas de respeto, en las gue abundé tanto esta cul- tura, se hacen presentes en los buchuedlatolli, Hay en ellos proliferacién extraordinaria de metéforas: al ser humano se le nombra casi siempre “due- fio de un rostro y de un corazén”; para aludir al peder y al mando se men- ciona el icpalli y el pétlatl, “la silla y la estera”; de la suptema deidad se dice siempre que es YoAuall?, Ebécatl, como la noche y el viento; la nifia pequefia es chatchiuhcdzcatl, quetzalli, “collar de piedras finas, plumaje de quetzal”. Y también en los bueAuetlatolli, como en el caso de muchos de los cuicatl, es frecuente el patalelismo o sea la repeticién de un mismo pen- samiento con ligeras variantes; indicio del propdsitoe de que estas palabras més facilmente pudieran conservarse en ia memotia, A no dudarlo, el es- tudio de los buehuetlatolli es uno de los mejores caminos para acercarse a fa cultura intelectual del hombre prehispanico. Se conecen asimismo otros discursos a los que, por su contenido, debe aplicarse la designacién mds especifica de seotlerolli, disertaciones acerca de la divinidad. Tal es el caso de varios de aquellos que, a modo de oracién, se dirigen a Tlogue Nabuague, el dios supremo, Duefio de Ia cercanfa y Ja XXVIIT proximidad, y en los que se précisan sus distintas advocaciones y atributos. Teotlalli —con ritmo y medida— fueron aquellos textos que recordaban la serie de creaciones de las distintas edades o soles. Igualmente ¢l muy conocido acerca del origen del quinto sol en Teotihuacan o aquellos en los que se refieren las actuaciones de Quetzalcéaii, el dios o el sacerdote entre fos toltecas. Relativamente abundantes son, los testimonios nahuas de contenido his- térico. Por una parte existian, como es sabido, determinados libros, prin- cipalmente los xizhémati, “papeles de los aiios”, en los que, en forma de anales, se inscribfan y pintaban en la correspondiente fecha los sucesos mds dignos de recuerdo. Algunos de esos manuscritos han Ilegado hasta ef pre- sente, bien sea de origen prehispdnico o en copias que datan de los primeros tiempos de la Nueva Espafia. Pero, una vez més, también la relacién oral fue complemento esencial de lo que se consignaba en los cddices. En los centros de educacién, sobre todo en los cafwtécac, tenia lugar importante la memotizacién de los ye wecanh tlatolli, relatos sobre lo que sucedié en tiempos antiguos. En ellos se fijaba, a modo de itoloca, “lo que petmanen- temente se dice de alguien o de algo”, el gran conjunto de los fatdllotl, la esencia de la palabra, tecordacién del pasado. Y como hasta hoy se conser- van algunos ¢édices nahuas de contenido histérico, lo mismo puede decirse respecto de varios textos que, memorizados en la antigtiedad prehispdnica, se transcribieron mds tarde con el alfabeto latino. En contraste con lo escueto de anales como éstos, los ye uecauh Hatolli sé entiquecieron tambiéa muchas veces con narraciones y leyendas, verda- deros #lanachilliz-tlatol-zazanilli, “relatos de lo que se sabia”, que permi- tian conocer con mds detalles la vida y la actuacidn de los gobernantes y lo que habfa acontecido a la comunidad entera en las distintas ¢pocas. Ejemplo de esto son las célebres leyendas acerca de Querzalcéatl, incluidas en el Cédice Matritense de Sahagin y en los Anales de Cuanbtitlin, 0 lo que refiere esta Ultima fuente acerca de la vida del sefior de Tetzcoco, Nezahualcéyoil. Otras fotinas de tlatolli, ademas de las que se han mencionado, hubo en el mundo prehispdnico. Entre las més importantes estuvieron los ix tonalli itlatlatollo, “discursos de los tonalpoubgue o astrélogos”, que hacian Ja lectura de los destinos. A esta materia se dedica integramente el libro IV del Cédice Matritense de ia Real Academia, donde aparecen los testimonios en ndhuatl que recogid Sahagin de sus informantes. Hay asi- mismo vestigios de otra forma de expresidn esotérica que se designdé con el vocablo nabuallatolli, el tlatolli de los xahualli, lengnaje encubierto 9 magico, propio de brujos. Material para su estudio Jo ofrece el Tratado de las supersticiones de ios naturales de esta Nueva Espaiia de Hernando Ruiz de Alareén (1954), Alli se conservan en su original algunos de los conjuros que recogié éste entre los brujos nahuas que ain ejercian sus funciones a XXEX principios del siglo XVII, Aunque literatura por esencia esotérica, el nabua- ilatoll? encierra sorpresas del mayor interés. Variada y rica, mds de Jo que pudiera sospecharse, fue la produccién lite- ratia en néhvatl. Mucho es [o que de ella se perdié pero también son nume- rosos los textos que se conservan. La mencién de las fuentes en las que se conservan antiguos textos litera- tios de los pueblos del México antiguo, pone de manifiesto que no es fantasia hablar de una rica tradicidn literaria, o si se prefiere, de literatura en. los tiempos prehispdnicos. Aspectos sobresalientes en la Hteratura nabuatl La descripcién de los textos que se conservan en idioma ndhuatl deja ver ya cudles son los grandes temas de esta literatura indigena. Hay en ella mitos y leyendas, himnos sagrados, diversas formas de poesia pica, lirica y religiosa, una a manera de teatro, crénicas ¢ historia, prosa diddctica, doctrinas acerca de los dioses y aun los principios de lo que puede Jamarse una filosofia pre- hispdnica. Existen también textos, redactados a rafz de la Conquista, en los que es posible estudiar la visién de los vencidos, el testimonio dejado por quienes contemplaron y tuvieron conciencia de la destruccién de su antigua cultura y maneta de vida. Por lo que toca a los idiomas en que se redactaron esos textos, tanto ef ndhuatl como los otros, fueron medio, no sdle adecuado, sino también rico y de expresién elegante. Gracias a la yuxtaposicién de rafces y de numerosos sufijos y prefijos, es posible expresar en esas lenguas cualquier idea pot abs- tracta y dificil que se suponga. Los mismos indigenas tuvieron conciencia de los recursos literarios de las lenguas que hablaban. Por esto, se esforzaban en cultivar y transmitir el arte de Ia palabra, Asi, entre los nahuas, en sus centros de educacidn se daba especial importancia al arte del buen decir, al cultivo del tecpillatalli, o forma de expresién noble y cuidadosa. Esos pueblos, que tanto se destacaton en Jas artes pldsticas, tuvieron tam- bién maestros y artistas de la palabra. Se conacen los nombres de varios de sus mds extraordinarios poetas ¢ histotiadores. De ellos nos ocuparemos en los capitules siguientes. Aqui'tan sdlo transcribiremos un breve texto en el que se pinta la figura ideal del Haguetzqui, o narrador, “‘aquel que, al hablar, hace ponetse de pie a las cosas”, En este texto se muestra ya, al contrapo- nerse las figuras del buen y del mal narrador, cudles eran los ideales indi- genas en el arte del bien decir: EI narrador: donaitoso, dice {as cosas con gracia, attista del fabio y 1a boca. p.0.9.4 El buen narrador: de palabras gustosas, de palabras alegres, flores dene en sus labios. En su discurso Jas consejas abundan, de palabra correcta, brotan flores de su boca, Su diseurso: gustoso y alegre come las flores; de él es el lenguaje noble y la expresién cuidadosa. Ei mal narrador: lenguaje descompuesta, atropella las palabras; labio comido, mal hablado, Narra cosas sin tino, las describe, dice palabras vanas, no tiene vergiienza, 16 Verdadero artista del labio y la boca era el buen narrador. De él se dice que se esforzaba por lograr un lenguaje noble y una expresién cuidadosa. Finalmente, se repite también que las flores o sean las metéforas y los sim- boles, brotaban de sus labios. Todas esas metdforas caracteristicas de las lenguas indigenas, daban a sus expresiones literarias un cardcter inconfun- dible, Gracias a ellas y a ottos recursos propios de estos idiomas, como son el difrasismo o expresién paralela que repite dos veces de manera dis- tinta una misma idea, la yuxtaposicién de palabras, las “frases broche”, con que se abre y cierra un texto determinado, los antiguos poetas, oradores, historiadores y sabios pudieton crear cuadros extraordinarios en los que lo abstracto y lo concteto parecen aunarse para dar nueva vida a los mitos, las leyendas, las historias y doctrinas. Tan elevada fue [a estima que tuvieron esos pueblos por sus creaciones literarias que Iegaron a concebir, como vercmos més adelante, toda una visién estética de Ia vida fotmulada por medio de la poesia, “las flores y los cantos’’, como ellos la Ilamaban. No serf pues extrafio encontrar textos en los que los mismos poetas hablan de su angustia por encontrar la forma capaz de expresar su intuicién y pensamiento. Asi, el sefior Ayocuan, poeta otiundo de Tecamachalco, en el actual estado de Puebla, afirma que el origen de sus cantos estd en el interior del ciclo, pero que él, a pesar de su anhelo, es incapaz de decir lo que quiere: Del interior del cielo vienen las bellas flores, los bellos cantos. Los afea nuestro anhelo, nuestra inventiva los echa a perder. 17 18 Cédice Matritense de ia Real Academia, fol. 122. 17° Colecesin de Cantares Mexicanos, fol. 9 v. XXXI Inspiracién 0 intuicién, anhelo o inventiva, flores y cantos, o sea, meta- foras y simbolas, son el alma de las literaturas indigenas. En vez de tratar de reducir a reglas o principios més 0 menos arbitrarios sus distintas formas de expresidn, invitamos a quien esto lee a descubtir por si mismo el valor literario y humano de tas composiciones indigenas. A continuacién estudia- retmos muchas de ellas, traducidas en su mayorla por el autor de este libro. Para quien desee acercatse a los textos en la propia lengua indigena, se oftecen al final de este trabajo las correspondientes teferencias bibliogréfi- cas. Afiadiré tan séle que, en cada capitulo, al incluirse en él una determi- nada forma de produccién literaria del México antiguo, se ofrece una intro- duccién especificamente relacionada con el texto correspondiente, Por de- mids esta decir que tales pérrafos introductorios buscan facilitar el acerca- miento a creaciones literatias alejadas en el tiempo pero, por humanas, en fin de cuentas para aosotros también portadoras de significacidn. XXXIT LITERATURA DEL MEXICO ANTIGUO CAPITULO I TEOTLATOLLI: LAS PALABRAS DIVINAS ACERCA DE LOS ORIGENES INTRODUCCION NumeErosos son fos textos en ndbuatl y otras lenguas indigenas, ejemplos de teotlatolli, “palabras divinas”, ajines en cierto grado a los relatos épicos, en los que se conservan los grandes mitos del México antiguo. Si se re- cuerda que en las cuituras del mundo prebispanico existe una base comin, debida probablemente a la influencia de los misteriosos olmecas de las costas del Golfo, no serd de extrafiar que encontremos mitos y leyendas muy parecidas en textos redactados en distintas lenguas. Ast, por ejemplo, tanta entre los iayas Como entre los nabuas, existen relaciones acerca de las edades edsmicas, del béroe cultural Quetzalcéatl o Kukuledn, conto lo llamaban los mayas, del origen del maiz. Seré pues posible establecer una temdtica general de los principales mitos del México antiguo. TEMATICA DE LOS MITOS a) Poemas de la creacién, Varios manuscritos en idioma nébuail, algu- nos de ellos transmitidos por los informantes indigenas de Sahagrin, conser- van la narracién de las varias edades o soles cosmogénicos que sucesivamente existieron antes de la época actual En esas edades aparecieron diversas formas de animales, de seres huma- nos bechos de barro, de ceniza, de madera y al fin de maiz, diversas clases de mantenimientos, muy pobres al principio, pero que fueron alcanzando carac- teristicas cada vex mejores. De acuerdo con algunas fuentes nabuas, habia ha- bido cinco de estas edades, regidas por los “soles” de agua, tierra, fuego, viento y movimiento, Otros textos también nabuas, el Popol Vuh de los guichés y el Chilam Balam de Chumayel, se refieren en cambio solamente z cuatro perlodos cdsmicos. Mas, a pesar de esta diferencia, hay coinciden- cia en la concepcién de una evolucién hacia formas mejores en las distintas versianes del mito. Tanto ef Popol Vuh, como algunos [teotlatolli] en nébuatl, al hablar de la primera organizacién del mundo, la atribuyen a un supremo principio dual, “nuestra madre, nuestro padre”, que da origen 4 todo cuanto existe. Esta misma idea aparece también en varios cédices mixtecos y en otros documentos de esa cultura. El supremo principio dual, madre y padre, designado posteriormente por los pueblos nabuas con el término de Ometedtl, que significa ‘Dios de la dualidad’”, fue considerade como origen de los otros dioses, En su aspecto masculino engendrd y en el femenino concibié todas las fuerzas césmicas, consideradas por los humanos como los dioses innumerables de los rumbos del universo, de la Unvia, del viento, del fuego, de la regidn de los muertos. Varios de esos dioses, viendo que el universo habia terminado en forma violenta cuatro veces cousecuitvas, se preocuparon por poner fit @ tanta desgracia. Fueron ellos quienes reanidos en Teotihuacda, se empefaron de comtin acuerdo en dar origen ala quinta edad cdsmica, ésta en la que abora vivimos. La quinta edad que recibiria el nombre de “Sol de movintiento” iba @ ser el resultado de la intervencién y el sacrificio voluntario de todos los hijos del Dios dual. En el sangriento sacrificio del juego, al que sé arro- jaron los dioses para dar origen al Sol y a la Luna, qtedaba la semilla que mucho mds tarde babria de fructificar en el ritual religiosa de los aztecas. Si por ia muerte de los dioses fue posible el movimiento y la vida del Sol, tan slo por el sacrificio de los hombres, que desempefian en la tierra el papel de los dioses, podrdé preservarse su vida y su movimiento. Sélo ast se evilard el cataclismo que, conto en las edades antiguas, podria poner fin a este Sol y a este tientpo en que viven los seres humanos. Tales son algunos de los més antiguos mitos acerca de los origenes de fa tierra, el Sol y la Luna, que refieren los antiguos mexicanos en las que pueden llamarse sus pritmeras expresiones de poesia épica, sus teotlatolli. b) Los héroes cedturales. Figura central en el pensamiento del México antiguo fue Quetzalcéatl. Concebido unas veces como un dios, un titulo de la suprema divinidad, y otras, como un héroe cultural, desempend sient- pre papel ineportantisimo en el desarrollo de las antiguas culturas. Quetzal- céatl fue conocido también por los mayas can el nombre de Kukulkdn y por los quichés con el de Gucumatz, voces todas que significan “serpiente de plumas de quetzal”, Entre los mitos nabuas, se encuentran los que atribuyen al dios Quet- zaledatt el ovigen del maiz y de los actuales seres humanos. Fue Quetzal- céatl, simbolo de la sabiduria divina, quien acepté ir a la regidn de tos muertos en pos de los buesos preciosas de los hombres de otras edades. Acompafiada tan sdio por su nahual, especie de doble o “alter ego”, des- ciende Quetzaledatl al mundo de los muertos, donde tiene que hacer frente @ una serie de pruebas y dificultades que le pone Mictlantecuhtli, “Sevor de la regidén de los descarnados’. Al fin Quetzalcéatl reine los buesos de hombre y mujer y los Heva al mitico lugar de Tamoanchan. Ali se rednen 4 los dioses y después de moler los buesos en un barreiio preciosa, Quetzal- eéatl sangra sobre ellos su miembro para comunicarles la vida. Una vex rads el sacrificio sangriento vuelve a ser el origen del movimiento y la vida. Los hombres, como refiere el mito, se lHamtaron entonces maceluales, que quiere decir “los merecidos”, porque con el sacrificio de Quetzalcéatl fue posible merecer su existencia en esta quinta edad. Fue también Guetzalebatl el encargado de ir en busca del ntatz, el cereal americano por antonomasia. Marché para esto al encuentro de la hormiga roja que vivia junto al “Monte de nuestro sustento”, donde tenta escondi- do el maiz. Quetzaicéatl se convirtid en hormiga negra, y después de un largo didlogo, logré que la hormiga roja le permtitiera sacar algunos granos de maiz. Intervienen entonces otros varios dioses que van haciendo su apa- ricin en ef mito. San ahora los tlaloques, los dioses de la luvia, que apa- recen desde los cuatro rumbos del universo para consumar el robo del maiz y bacer posible sw fecundacién en la tierra. El dios Quetzalcdatl iba a en- tregar al fin a los hambres las semillas preciosas. Tomando algunas de ellas, das mascaron los dioses y las pusieron después en Ia boca de los primeros seres bumanos, para que se bicieran fuertes y pudieran vivir. Al lado de los mitos de Quetzalcéatl en su cardcter de dios, aparecen también otros textos sobre Quetzalcdatl, el gran sacerdote de los toliecas, bévoe cultural del mundo precolombino. El cuadro del reinado de Quet- zalcéail es la descripcién de una vida de abundancia y riqueza en todos Tos érdenes. Los toltecas habian vecibido de él su sabiduria y el conjunto de las artes. Quetzalcéatl habitaba en sus palacios de diversos colores, orien- tados hacia los cuatro rumbos del universo. Vivia alli en abstinencia y cas- tidad. Pero sobre todo estaba consagrado a la meditacién y a la bdsqueda de nuevas formas de concebir a la divinidad, Pero esa edad dorada de los toltecas tuvo también un término, El sabia sacerdate tuvo que buir hacia el oriente forzado por tres hechiceros que habian Hegado a Tula para persuadirlo a introducir el rito de los sacrificios bumanos. Los hechiceros le trastornaron el corazén y provocaron sa ruina, Hablando con el gran sacerdote que aparece ya anciano y enfermo, los he- chiceros le mostraron un espejo para que se contemplara a si mismo car gado de afios. En un largo didlogo trataron de persuadirlo a beber una be- bida embriagante, que segin ie dijeron, habian traido para sanarlo. Tras larga resistencia, Quetzalcdatl probé la bebida, la consumid y quedd al fin embriagado. Los bechiceros se dedicaron entonces a practicar maleficios en Tula. Cuando Quetzaleéatl tuvo conciencia de lo que babia sucedido, de- cidid marcharse hacia la regidn de la luz, al oriente, en donde esté la Tierra del Color Negro » Rojo, de la sabiduria. Llegado a ta orilla del mar, en las costas del Golfo, allt desaparecié Quetzalcdatl para siempre. Seguin una versiin, se embarcé en una balsa magica becha de serpientes. Segdn otra, se arrojé a una hoguera para salir de ella convertida en astro. Los textos indigenas del mundo maya, bablan entonces de la Hegada de Quetzaicdatl. Conacide como Kukulkdn entre los mayas 0 Gucumatz entre los quichés, aparece también coma héroe cultural en esas apartadas regiones. Los mitos repiten que, a pesar de que Quetzalcoatl habla tenido que partir, al fin, babria de volver. El dios y el sacerdote, confundidos mu- chas veces en el pensamiento indigena, siguieron sinbolizando en todos los tiempos lo mds elevado del espiritualismo del México antigua. ¢) Mites relacionados con otros dioses. Bajo este rubro pueden incluir- se un sinutimero de textos que tratan acerca de los dioses de la luvia, del viento, de las sementeras, etcétera. También pueden incluirse aqui algunas doctrinas populares acerca del mas alld, la regién de los muertos, el érbol nodriza, el paraiso del dios de la luvia y el cielo del sol, los rumbos del universo, los pisos celestes, Varios manuscritos en nahuatl se conservan con relatos de esta indole. Uno de ellos particularmente significativo, es el que se conoce como Leyenda de los soles o Manuscrito de 1558. Ex él, ademds de ineluirse otra versién del mito cosmogénico de las edades o soles que han existido, se recogen arraciones antiguas como las referentes a Mixcdatl, a Tliloc y a Huémac. Dada la importancia de este texto —auténtico teotlatolli, palabra divina sobre los origenes y el universo de los dioses— lo ofrecemos integramente en este capitulo. Muebos de estos mitos recuerdan, en su exprestén ritmica, narraciones de otros pueblos y culturas, Esa forma de expresién que sigue un ritmo 3 que repite con frecuencia dos veces la misma idea, en forma de difrasismo paralelo, deja entrever que estos textos, menorizados desde tiempos arti- guos, se repetian ew los centras prebispdnicos de educacién y en las grandes fiestas religiasas. Desde un punto de vista estilistico saltard a la vista en estos textos el sentido del pormenor, que lleva a describir detalles, a repetir o tratar de expresar un hecho o idea por todos sus dngulos, desde los més distintos puntos de vista. Pero al lado de ese sentido indigena del pormenor, apa- rece también en los textas la concepcién de conjunto, dentro de la cual los detalles adquieren su significado. Tanto en los mitos, como en otras formas de expresidn poética, podrd descubrirse la extraordinaria fantasia indige- na que llega muchas veces a sutiles abstracciones, maravillosamente expre- sadas a base de elementos concretos, de flores y cantos, plumaies de quetzal, jades y piedras preciosas. Ast, los poemsas miticos de los nabuas, o de los pueblos del mundo maya, evocan, en su misma manera de expresion, el arte de esas culturas donde también se auina lo abstracto » lo concreto, los de- talles infinitos y la fantasia para dar expresion plastica al wtisterioso mundo de los dioses, a las doctrinas acerca del mundo, del hombre y de la existencia en general, Varios de esos poemas gue constituyen prabablemente la parcién més antigua del legado literario precolombina serin ofrecidos a continuacién. 6 CICLOS DE LOS MITOS COSMOGONICOS LOS SOLES Q EDADES QUE HAN EXISTIDO' Se referia, se decfa que asi bubo ya antes cuatro vidas, y que ésta era la quinta edad. Como lo sabian los viejos, en el afio 1-Conejo se cimenté la tierra y el cielo. ¥ asf lo sabian, que cuando se cimenté Ja tierra y el cielo, habfan existido ya cuatro clases de hombres, cuatro clases de vidas. Sabian igualmente que cada una de ellas habia existido en un Sol (una edad). Y decfan que a los primeros hombres su dios Ios hizo, los forjé de ceniza, Esto lo atribuian a Quetzaledatl, cuyo signo es 7-Viento, él los hizo, é los invent. El primer Sol (edad) que fue cimentado, su signo fue 4-Agua, se llamé Sol de Agua. En él sucedid que todo se lo Ievé el agua. Las gentes se convirtieron en peces. Se cimenté luego el segundo Sol (edad). Su signo era 4-Tigre. Se llamaba Sol de Tigre. En &i sucedié que se oprimié el cielo, el Sol no seguia su camino. Al llegar el Sol al mediodia, luego se hacia de noche 1 Para e] peasamieato ndhuatl, el mundo habia existide no una, sino varias veces consecutivas. La primera fundamentaciéa de ia tierra habia tenido lugar hacia muchos milenios, Otros cuatro soles o edades habian existido antes de Ja época presente. Durance todo ese tiempo habia habido una cierta evolucién en espiral en Ja que aparecieron for- mas cada vez mejores de seres humanos, de plantas y de elementos. 7 y cuando ya se oscutecia, los tigres se comian a [as gentes. Y en este Sol vivian los gigantes. Decfan los viejos, que los gigantes asi se saludaban: “no se caiga usted”, porque quien se caia, s¢ Cala para siempre. Se cimenté luego el tercer Sol. Su signo era 4-Lluvia. Se decia Sol de Lluvia (de fuego). Sucedid que durante él llovié fuego, los que en él vivian se quemaron. ¥ durante é Ifovié también arena. Y¥ decfan que en él llovieron las piedrezuelas que vemos, que hirvid fa piedra tezontle ¥ que entonces se enrojecieron los pefiascos. Su signo era 4-Viento, se cimenté luego el cuarto Sol. Se decia Sol de Viento. Durante él todo fue Nevado por el viento. Todos se volvieron mones. Por los montes se esparcieron, se fueron a vivic los hombres-monos. El quinto Sol: 4-Movimiento su signo. Se llama Sol de Movimiento, porque se mueve, sigue su camino. Y como andan diciende los viejos, en él habr4 movimientos de tierra, habré hambre y asi pereceremos. En el afio 13-Caria, se dice que vino a existiz, nacié el Sol que ahora existe. Entonces fue cuando ilumind, cuando amanecié, el Sol de movimiento que ahota existe. 8 4-Movimiento es su signo. Es éste el quinto Sol que se cimentd, en él habrd movimientos de tierra, en él habré hambres. * EL NUEVO SOL EN TEOTIHUACAN * Se dice que cuando atin era de noche, cuando ain no habia luz, cuando atin no amanecfa, dicen que se juntaron, s¢ llamaron unos a otros los dioses, allé en Teotihvacdn, Dijeron, se dijeron entre si: —iVenid, oh dioses! ¢Quién tomard sobre sf, quiéa llevard a cuestas, quién alumbrard, quién hard amanecer? Y en seguida aili hablé aquel, alli presentd su rostro Tecuciztécatl. Dijo: -—jOh dioses, en verdad yo seré! Otra vez dijeron los dioses: —¢Quién otro mds? En seguida unos y otros.s¢ miran entre si, unos a otros se hacen ver, se dicen: —¢Cémo ser4? ¢Cémo habremos de hacerlo? Nadie se atrevia, ningtin otro presenté su rostro. Todos, grandes se- fiores, manifestaban su temor, retrocedian. Nadie se hizo alli visible. Nanahuatzin, uno de esos sefiores, alli estaba junto a ellos, petmanecia escuchando cuanto se decia. Entonces los dioses se dirigieron a él, y Ie dijeron: —jTu, té& seras, oh Nanahuatzin! El entonces se apresuré a recoger la palabra, la tomdé de buena gana. Dijo: —Esid bien, oh dioses, me habéis hecho un bien. En seguida empezaron, ya hacen penitencia. Cuatro dias ayunaron los dos, Nanahuatzin y Tecuciztécatl. Entonces fue cuando también se encen- did el fuego. Ya arde éste all en el fogdn. Nombraron al fogdn roca divina. Y¥, todo aquello con que aque! Tecuciztécatl hacia penitencia era pre- cioso: sus tamas de abeto exan plumas de quetzal, sus bolas de grama eran de oro, sus espinas de jade. Asi las espinas ensangrentadas, sus sangramien- tos eran coral, y su incienso, muy genvino copal. 2 Anales de Cuaublitién, fol. 2. Version del nahuat] de M. Leén-Portilla. 3 Los infermantes de Sahagiin —segiin el texte en nahuatl del Cédice Matritense— hicieron rescate de la “palabra divina”, seoslasolli, relative a ia aparicién del nuevo Sol, el quinto de la serie, que ilumina al mundo en el que ahora vivimos. El dios Nanabuaizin, “el buboso”, en competencia con ¢l arrogante Tecuciztécati, “Sefior de les caracoles” se arrojé a la hoguera y fue él quien se convirtié en el Sol. Tecuciztécatl ruvo que con- formarse con su tardia transmutacién en la luna. 9 Pero Nanahuatzin, sus ramas de abeto todas etan solamente cafias ver- des, cafias nuevas en manojos de tres, todas atadas en conjunto eran nueve. ¥ sus bolas de grama sélo eran genuinas barbas de ocote; y sus espinas, también eran sélo verdaderas espinas de maguey. ¥ lo que con ellas se san- gtaba era realmente su sangre. Su copal era por cierto aquello que se tata de sus Iagas, A cada uno de éstos se le hizo su monte, donde quedaron haciendo penitencia cuatro noches. Se dice ahora que estos montes son las pirdmi- des: la pirdmide del sol y la pirémide de la luna. Y cuando terminaron de hacer penitencia cuatro noches, entonces vi- nieron a arrojat, a echar por tierra, sus ramas de abeto y todo aquello con lo que habfan hecho penitencia. Esto se hizo. Ya es el levantamiento, cuando atin es de noche, para que cumplan su oficio, se conviertan en dio- ses. ¥ cuando ya se acetca la medianoche, entonces les ponen a cuestas su catga, los atavian, los adornan. A Tecuciztécatl le dieron su tocado redondo de plumas de garza, también su chalequille, ¥ a Nanahuatzin sélo papel, con ét cifieron su cabeza, con el cifferon su cabellera; se nombra su tocado de papel, y sus atavios también de papel, su braguero de papel. Y hecho esto asf, cuando se acercé la medianoche, todos los dioses vinieron a quedar alrededor del fogén, al que se nombra roca divina, don- de por cuatro dias habia ardido el fuego. Por ambas partes se pusieran en fila los dioses. En el medio colocaron, dejaron de pie a los dos que se nom- bran Tecuciztécatl y Nanahuatzin. Los pusieron con ef rostro vuelto, los dejaren con el rostro hacia donde estaba el fogdn. En seguida hablaron los dioses, dijeron a Tecuciztécatl: —iTen valor, oh Tecuciztécatl, ldnzate, arréjate en el fuego! Sin tardanza fue éste a arrojarse al fuego. Pero cuando le alcanzé el ardor del fuego, no pudo resistirlo, no le fue soportable, no le fue toleta- ble. Excesivamente habfa estado ardiendo el fogén, se habia hecho un fue- go que abrasaba, bien habla ardido y atdido el fuego, Por ello sélo vino a tener miedo, vino a quedarse parado, vino a volver hacia atrd4s, vino a retroceder. Una vez mds fue a intentarlo, todas sus fuerzas tomé para arrojarse, pata entregarse al fuego. Pero no pudo atreverse, Cuando ya se acercd al reverberante calor, sélo yino a salir de tegreso, s6lo vino a huir, no tuvo valor. Cuatro veces, cuatto veces de atrevimiento, asi lo hizo, fue a intentarlo. Sélo que no pudo arrojarse en el fuego, El compromiso era sdlo de intentarlo alli cuatro veces. Y¥ cuando hubo intentado cuatre veces, entonces ya asi exclamaron, dijeron los dioses a Nanahuatzin: —iAhora vi, ahora ya ti, Nanahuatzin, que sea ya! ¥ Nanahuatzin de una vez vino a tener valor, vino a concluir Ja cosa, hizo fuerte su corazén, cerré sus ojos para no tener miedo. No se detuvo una y otra vez, no vacil6, no se regresé. Pronto se artojé a si mismo, se 10 lanzé al fuego, se fue a él de una vez. En seguida alli ardié su cuerpo, hizo ruido, chisporroteé al quemarse. Y¥ cuando Tecuciztécatl vio que ya atdia, al momento se arrojé también en el fuego. Bien pronto él también ardié. ¥ segun se dice, se refiere, entonces también remonté el vuelo un Aguila, los siguid, se arrojé siibitamente en el fuego, se lanzé al fogén cuando to- davia seguia ardiendo. Por eso sus plumas son obscuras, estén requemadas. Y también se lanzé el ocelote, vino a caer cuando ya no ardia muy bien el fuego. Por ello sélo se pinté, se manché con el fuego, se requemé con el fuego. Ya no ardia éste mucho. Por eso sélo esté manchado, sdlo tiene manchas negras, sdlo estd salpicado de negro. Por esto dicen que alli estuvo, que alli se recogié la palabra; he aqui lo que se dice, lo que se refiere: aquél que es capitén, varén esforzado, se le nombra éguila, tigre. Vino a ser primero el dguila, segén se dice, porque ella entré primero en el fuego. Y el ocelote vino después. Asi se pronun- cla conjuntamente, dguila-ocelote, porque este ultimo cayd después en el fuego. Y¥ asi sucedié: cuando los dos se atrojaron al fuego, se hubieron que- mado, los dioses se sentaron para aguardar por dénde habria de salir Nanahuatzin, el primero que cayé en el fogén pata que brillara la luz del sol, para que se hiciera el amanecer. Cuando ya pasdé largo tiempo de que asi estuvieron esperando los dioses, comenzd entonces a enrojecerse, a circundar por todas partes la aurora, la claridad de la tuz. Y como se refiere, entonces Ios dioses se pusieron so- bre sus rodillas para esperar por donde habria de salir ef sol. Sucedié que hacia todas partes miraron, sin rumbo fijo dirigian la vista, estuvieron dan- do vueltas. Sobre ningin lugar se puso de acuerdo su palabra, su conoci- miento. Nada coherente pudieron decir. Algunos pensaton que habria de salir hacia el rumbo de [os muertos, el norte, por eso hacia allé se que- daron mirando, Otros, del rumbo de las mujeres, el poniente. Otros més, de la regién de las espinas, hacia alld se quedaron mirando. Por todas par- tes pensaron que saldrfa porque Ia claridad de Ja inz lo cireundaba todo. Pero algunos hacta alld se quedaron mirando, hacia el rumbo del color rojo, el oriente. Dijeron: —En verdad de alld, de alld vendrd a salir el sol. Fue verdadera la palabra de éstos que hacia alla mitaron, que hacia all4 sefialaron con el dedo. Como se dice, aquellos que hacia allé estuvie- ron viendo fueron Quetzalcéatl, el segundo nombrado Ehécatl y Tétec o sea el sefior de Andhuatl y Tezcatlipoca rojo. También aquellos que se lla- matt Mimixcoa y que no pueden contarse y las cuatro mujeres Hamadas Tiacapan, Toieu, Tlacoiehua, Xocdéiotl. Y cuando el sol vino a salir, cuan- do vino a presentarse, aparecid como si estuviera pintado de rojo. No podfa ser contemplado su rostrq, herfa los ojos de la gente, brillaba mucho, lanza- 11 ba ardientes rayos de luz, sus rayos Wegaban a todas partes, la irradiacién de su calor por todas pattes se metfa, ¥ después vino a salir Tecuciztécatl, que lo iba siguiendo; también de allé vino, del rambo del color rojo, el oriente, junto al sol vino a presentar- se. Del mismo modo como cayeron en el fuego asi vinieron a salir, uno si- guiendo al otro. Y como se refiere, como se narra, como son Jas consejas, era igual su apariencia al iluminar a tas cosas. Cuando los dioses los vie- ron, que era igual su apariencia, de nuevo, una vez mds, se conyocaron, dijeron: —~¢Cémo habrén de ser, oh dioses? ¢Acaso los dos juntos seguirdén su camino? ¢Acaso los dos juntos asi habran de iluminat a las cosas? Pero entonces todos los dioses tomaron una determinacién, dijeron: —Asi habrd de ser, asi habrd de hacerse. Enionces uno de esos sefiores, de los dioses, salié corriendo. Con un conejo fue a herir el restto de aquel, de Tecuciztécatl, Asi oscutecié su rostro, asi le hirid el rostro, como hasta ahora se ve. Ahora bien, mientras ambos se seguian ptesentando juntos, tampoco podian moverse, ni seguir su camino. Sdlo alli permanecfan se quedaban quietos. Por esto, una vez més, dijeron los dioses: —¢Cémo habremos de vivir? No se mueve el sol. gAcaso induciremos a una vida sin orden a los macehuales, a los seres humanos? ;Que por nuestra medio se fortalezca el sel! jMuramos todos! Luego fue oficio de Ehécatl dar muerte a los dioses. ¥Y como s¢ tefiere, Xélotl no queria morir, Dijo a los dioses: —jQue no muera yo, oh dioses! Asi mucho lloré, se le hincharon los ojos, se le hincharon los pdrpados. A 4 se acercaba ya la muerte, ante ella se levant6, huyd, se metié en la tietra del maiz verde, se le alargé el rostro, se transforms, se quedé en forma de doble cafia de maiz, dividido, la que Ilaman los campesinos con el nombre de Xélotl. Pero allé en Ja sementera det mafz fue visto. Una vez mas se levanté delante de ellos se fue a metet en un campo de imagueyes. También se convirtié en maguey, en maguey que dos veces permanece, el que se {lama maguey de Xdlotl. Pero una vez mds también fue visto, y se metié en el agua, y vino a convertirse en ajolote, en axélotl. Pero alli vi- nieton a cogerlo, asf le dieron muerte. Y dicen que, aunque todos los dieses murieron, en verdad no con esto sé movid, no con esto pudo seguir su camino el dios Tonatiuh. Entonces fue oficio de Ehécatl poner de pie al viento, con él empujar mucho, hacer andar el viento. Asi éi pudo mover el sol, luego éste siguié su camino. Y cuando éste ya anduvo, solamente alli quedé Ia luna. Cuando al fin vino a entrar el sol al lugar por donde se mete, entonces también la luna comen- 26 a moverse. Asi, alli se separaron, cada uno siguié su camino. Sale una vez el sol y cumple su oficio durante el dia, Y Ja luna hace su oficio noc- turno, pasa de noche, cumple su labor durante ella. i2 De aqui se ve, lo que se dice, que aquél pudo haber sido el sol, Tecu- ciztécatl-la luna, si primero se hubiera arrojado al fuego. Porque él primero sé presentd para hacer penitencia con todas sus cosas preciosas. Aqui acaba este relato, esta conseja; desde tiempos antiguos la teferfan una y otra vez los ancianos, los que tenfan a su cargo conservarla. * EL NACIMIENTG DE HUITZILOPOCHTLI, EL SOL, EN EL PENSAMIENTO MEXICA* Muche henraban los mexicas a Huitzilopochtli, sabfan ellos que su origen, su principio fue de esta manera: En Coatepec, por el rumbo de Tula, habfa estado viviendo, alli habitaba una mujer de nombre Coatlicue. Era madre de los cuatrocientas Surianes y de una hermana de éstos de nombre Coyolxauhqui. Y esta Coatlicue alli hacia penitencia, barrfa, tenia a su cargo el batter, asi hacia penitencia, en Coatepec, la Montaiia de la Serpiente. Y una vez, cuando barria Coatlicue, sobre ella bajé un plumaje, como una bola de plumas finas. En seguida lo recogié Ceatlicue, lo colocé en su seno. Cuando termind de barrer, bused la pluma, que habia colocado en su seno, pero nada vio alli. En ese momento Coatlicue quedé encinta. 4 Cddice Matritense del Real Palacio, Texto; de los Infermantes de Sabegen, fols. 161 v. y ss. Version del nahuat] de M. Leén-Portilla. 5 Es este un gelato mitico muy distinto de los anteriores. Se habla en él de la portentosa concepcidn del dios mexica Huitzilopochtli. Segin una interpretaciéa, su Hacimiento marca el enfrentamienwo del sol con Ia luna y las estrelfas, “los cuatrocientos guerreros del sur’. 13 Al ver los cuatrecientos Surianos que su madre estaba encinta, mucho se enojaron, dijeron: —“eQuién le ha hecho esto? equién la dejé encinta? Nos afrenta, nos deshonra’’. Y su hermana Coyolxauhqui les dijo: —‘Hermanos, ella nos ha deshontado, hemos de matar a nuestra madre, la perversa que se encuentra ya encinta. éQuién le hizo lo que lleva en el seno?” Cuando supo esto Coatlicue, mucho se espanté, mucho se entristecid, Pero su hijo Huitzilopochtli, que estaba en su seno, la confortaba, le decia: —‘“No temas, yo sé Io que tengo que hacer’. Habiendo ofdo Coatlicue las palabras de su hijo, mucho se consold, se calmé su corazén, se sintié tranquila. ¥ entretanto, los cuatrecientos Surianos se juntaron para tomar acuerdo, y determinaron a una dar muerte a su madre, porque cella los habia infamado. Estaban muy enojados, estaban muy irtitados, como si su corazén se les fuera a salir. Coyolxauhqui mucho los incitaba, avivaba la ira de sus hermanos, para que mataran a su madre. Y los cuatrocientos Surianos se aprestaron, se ataviaron para la guerra. Y estos cuatrocientos Sutianos eran como capitanes, i4 torcfan y enredaban sus cabellos, como guettetos atreglaban su cabellera. Pero uno flamado Cuahuitlicac eta falso en sus palabras. Lo que decian los cuatrocientos Surianos, en seguida iba a decirselo, iba a comunicdrselo a Huitzilopocheli. ¥ Huitzilopochtli le respondia: —Ten cuidado, estd vigilante, tio mio, bien sé lo que tengo que hacer"’. Y cuando finalmente estuvieron de acuerdo, estuvieron resueltos los cuatrocientos Surianos a matar, a acabar con su madre, luego se pusieron en movimiento, los guiaba Coyolxauhqui. Iban bien robustecidos, ataviados, guarnecidos pata la guetta, se distribuyeron entre si sus vestidos de papel, su anecuyotl, sus ortigas, sus colgajos de papel pintado, se ataron campanillas en sus pantorrillas, las campanillas Hamadas oyobwalli. Sas flechas tenian puntas barbadas. Luego se pusieron en movimiento, iban en orden, en fila, en ordenado escuadrén, los guiaba Coyalxanhqui. Pero Cuahuitlicac subié en seguida a la montafia, para hablar desde alli a Huitzilopochtli, le dijo: “Ya vienen’’. Huitzilopochtli le respondis: —Mira bien por dénde vienen”’. Dijo entonces Cuahuitlicac: —Vienen ya por Tzompantitlan”’. Y una vez mds le dijo Huitzilopochtli: —“ Por dénde viene ya?” Cuahwitlicac le respondis: —"Vienen ya por Coaxalpan”. ¥ de nuevo Huitzilopochtli pregunté a Cuabuitlicac: —-Mira bien por dénde vienen”. En seguida le contesté Cuahuitlicac: 15 —Vienen ya por la cuesta de la montafia”’. Y¥ todavia una vez mas le dijo Huitzilopochtli: —"Mira bien por dénde vienen”, Entonces le dijo Cuahuitlicac: —Ya estan cn la cumbre, ya Iegan, los viene guiando Coyolxauhqui”. En ese momento nacié Huitzilopochtli, se vistid sus atavios, su escudo de plumas de dguila, sus dardos, su lanza-dardos azul, el llamado lanza-dardos de turquesa. Se pintd su rostro con franjas diagonales, con el color Ilamado “pinta de nifio”. Sobre su cabeza colocé plumas finas, sc puso sus orejeras. Y uno de sus pies, el izquierdo era enjuto, Ilevaba una sandalia cubierta de plumas, y sus dos piernas y sus dos brazos los Ilevaba pintados de azul. ¥ el llamado Tochancalqui puso fuego a la serpiente hecha de teas llamada Xiuhedatl, que obedecia a Huitzilopochtli. Luego con ella hirié a Coyolxauhqui, Te corté la cabeza, la cual vino a quedar abandonada en la ladera de Coatépedl, El cuerpo de Coyolxauhqui fue rodando hacia abajo, cayd hecho pedazos, por diversas partes cayeron su manos, sus piernas, su cuerpo. Entonces Huitzilopochtli se irguid, persiguid a los cuatrocientos Surianos, los fue acosando, los hizo dispersarse desde la cumbre del Coatépetl, la montafia de la culebra. Y cuando los habia seguido hasta el pie de Ia montafia, los persiguid, los acosé cual concjos, en torno de la montafia. Cuatro veces los hizo dar vueltas. 16 En vano trataban de hacer algo en contra de dl, en vano se revolyian contra él al son de los cascabeles y hacian golpear sus escudos. Nada pudieron hacer, nada pudieron lograr, con nada pudicron defenderse, Huitzilopochtli los acosé, los ahuyents, los destruyé, los aniquild, los anonads. Y ni entonces los dejé, continuaba persiguiéndolos. Peto, ellos mucho le rogaban, le decian: —;Basta ya!”’ Pero Huitzilopochtli no se contenté con esto, con fuerza se ensafiaba contra ellos, los perseguia. Sélo unos cuantos pudieron escapar de su presencia, pudieron librarse de sus manos. Se dirigieron hacia el sur, porque se dirigieron hacia el sur, se llaman Sutianos, los pocos que escaparon de [as manos de Huitzilopachtli. ¥ cuando Huitzilopochtli les hubo dado muerte, cuando hubo dado salida a su ira, les quité sus atavios, sus adornos, su aveciyati, se los puso, se los apropié los incorpord 2 su destino, hizo de ellos sus propias insignias. ¥ este Huitzilopochtli, segun se decia, era un portento, perque con sdlo una pluma fina, que cayé en el vientre de su madre, Coatlicue, fue concebido. Nadie aparecié jamds como su padre. A él lo veneraban los mexicas, le hacian sacrificios, lo honraban y servian. Y Huitzilopochtli recompensaba a quien asi obraba. 17 Y su culto fue tomado de allf, de Coatepec, Ja montafia de la serpiente, como se practicaba desde los tiempos mis antiguas. ® TEXTOS MITICOS: MANUSCRITO DE 15587 Aqui estén las consejuelas de la platica sabia. Mucho tiempo ha sucedié que formé los animales y empez6 a dar de comer a cada uno de ellos: sélo asi se sabe que dio principio a tantas cosas el mismo Sol, hace dos mil quinientos trece afios, hoy dia 22 de mayo de 1558.8 Este Sol nabui ocelot! (4 tigre) fue de 676 afios, Estos que aqui mo- taron Ja primera vez, fueron devorados de tos tigres en el nabui ocellorl del Sol; comian chicome vialinalli,® que era su alimento, con el cual vivieron 676 afios, hasta que fueron devorados en trece afios; hasta que perecieron y se acabaron. Entonces desaparecié el Sol. El afio de éstos fue ce dcatl (1 cafia). Por tanto, empezaron a ser devorados en un dia del signo nabti ocelotl, bajo el mismo signo en que se acabaron y perecieron. E] nombre de este Sol es nanhuecatl (4 viento). Estos que por segunda vez moraron, fueron Ilevados del viento: fue en el nabuecatl del Sol. En cuanto desaparecieron, llevados del viento, se volvieron monas; sus casas y también sus drboles, todo se llevé el viento; a este Sol asimismo se lo Hevé el viento. Comian matlactlomome cohuatl (12 culebra); 1° era su ali- mento, con que vivieron trescientos sesenta y cuatro afios, hasta que desa- patecieron en un solo dia que fueron Ilevados del viento; hasta que pete- cieron en un dia del signo nauhecafl. Su afio fue ce teepatl (1 pedernal}. Este es el Sol nabui qutyabuitl (4 Huvia); y éstos los que vivieron en el Sol nabui quiyabuiel, que fue el tercero, hasta que se destruyeron porque les llovié fuego y se volvieron gallinas. También ardié el Sol; y todas las casas de ellos ardieron. Por tanto, vivieron trescientos dace afios, hasta que se destru- yeron en un solo dia que Hovis fuego. Comfan chicome tecpat! (7 pedernal), que era su alimento. '' Su afio es ce tecpafl (1 pedernal); y hasta que se des- trayeron en un dia del signo nabui quiabuitl, fueron pipiltin (ninos): por eso ahora se Hama a los nifios pipilpipif (muchachitos). 8 Cédice Florentino, libro I, capinlo 1 Versién del adhuat! de M. Leén-Portilla. 7 La versién castellana de este texto procede de la edicién preparada por don Pri- mo Feliciano Velasquez, Codice Chimalpopoca Instituto de Investigaciones Histéricas, Universidad Nacional, 1945; segunda edicién, 1975, p. 115-128, EI autor anénimo de este testimonio en nahuad, hacia transcripcién de lo con- signado en los antignos cddices indigenas precisamenre en Ia fecha que aqui sefala: 22 de mayo de 1558. En funcién de esta fecha se conece este texto como el "Manuscrito de 1538". ® Chicome malinalli: siece yerba. Es esta una fecha de Ia cual se dice en otta fuente que era el tiempo en que sélo habia como alimento la bellota. 10 Oua fecha. El alimento cortespondiente era el fruto del mbuqusel. 11 El alimento era el dcrcintii, “maiz del agua”, 18 El nombre de este Sol es zabui afl (cuatro agua), porque hubo agua cin- cuenta y dos afios, Estes son los que vivieron en el cuarto, que fue el Sol nabui atl; que vivieron seiscientos setenta y seis afios, hasta que se destruye- ron, se anegaron y s¢ volvieron peces. Hacia acd se hundié el cielo y en sdlo un dia se destruyeron. Comian #abui xochitl (cuatro flor), era se alimen- to, !? Su afio fue ce calli (1 casa). En un dia del signo nabwi afl, en que se destruyeran, todos los certos desaparecieren, porque hubo agua cincuenta v dos afios, Acabando el afio de ellos, Titlacahuan Ilamé al que tenfa el nombre de Tata y a su mujer llamada Nene, ' y Jes dijo: “No querdis nada mds; agu- jeread un ahwehuesl * muy grande, y ah{ os meteréis cuando sea la vigilia (tocotli) y se venga hundiendo el cielo”. Ahi entraron; luego Jos tapé y les dijo: “Solamente una mazorca de mafz comerds ti y también una tu mujer”. Cuando acabaron de consumir los granos, se noté que iba disminuyendo el agua; ya no se movia el palo. Luego se destaparon y vieron ua pescado; sacaron fuego con los palillos (arrojaton el tizén) y asaron para si los pescados. Miraron hacia acd los dieses Citlallinicue y Citlallaténac y dijeron: © “jDioses! gquién ha hecho el fuego? ¢quién ba ahumade e! cieloe” Al punto descendié Titlacahuan, Tezcatlipoca, los rind y dijo: “eQué haces, Tata? qué hacéis yosotros?” Luego les cortd los pescuezos y les remendé su cabeza en su nalga, con que se volvieton perros, Por tanto, se ahum6 el cielo en el afio 2 deatl. He aqut que ya somos nosotros, que ya vivimos; que cayé el tizén y que se estan- 06 el cielo en el aiio 1 sochili. He aqui que cayé el tizén y entonces aparecidé el fuego, porque veinticinco afios habia sido noche. Por tanto, se estancd el cielo en el afio 1 tocheii; después que se estancd, lo ahumaron los perros, asf como se ha dicho; y a la postre cayd el tizén, sacé el fuego Tezcatlipoca, con que otra vez ahumé al cielo en el afio 2 dcadl. Y¥ en seguida se convocaron los dioses \* Dijeron: ——“ eQuién vivird en la tierra? porque ha sido ya cimentado el cielo, 12 Ei sustento durante la cparta edad fue asimismo mejor: cisecocopi, “algo muy semejante al maiz”. 18 Titlacabuan es otro de los nombres del dios Tezcatlipoca, “el Espejo que atiu- ma”; Tata de Tabsli, padre; y Nene de Nenese, “la natura de Ja mujer", evocacién de la deidad madre. 14 Abuebuete: arbel de gran tcence y copiose follaje. 18 Cishallinscwe, Citlallaténac, “La del faldetlia de estrellas’, “El astro que re- fulge”: advocaciones de la suprema deidad dual masculing-femeniaa. 18 Esta parte del Manuscrito de 1558 se presenta en la traduccién preparada por Miguel Leéo-Poruilla. En este Quinte Sol, cuyo principio tuvo lugar en Teotihuacan, los dioses, como se dice en el viejo texto nahuat!, se preocuparon por establecer una eueva especie humana sobre Ja tierra, Reunidos [os dioses, es Quetzaicdacl quien acepta el encargo de cestaurar a los séces humanos. Para esto hace Quetzaledatl un viaje al Micélanz en busca de fos “huesos preciosos’” con los que ha de formar a los hombres. 19 y ha sido cimentada fa tierra. éQuién habitard en [a tierra, oh dioses?” Estaban afligidos Citlalinicne, Citlalténac, Apantecuchtli, Tepanquizqui, Quetzaledatl y Tezcatlipoca. Y luego fue Quetzalcéacl al Mictlan, se acercé a Mictlantecuhtli y a Mictlancihuatl y en seguida les dijo: —Vengo en busea de los huesos preciosos que tu guardas, vengo a tomarlos”. Y le dijo Mictlantecuhtli: —* ¢Qué hards con ellos, Quetzalcdail?” Y una vez mas dijo (Quetzaledatl): —"Los dioses se preocupan porque alguien viva en la tierra”. Y respondié Mictlantecuhtli: —Est4 bien, has sonar mi caracel y da vueltas cuatro veces alrededor de mi circulo precioso”’. Pero su caracol no tiene agujeros; llama entonces (Quetzalcéatl) a los gusanos; éstos le hicieron fos agujeros y luego entran allf los abejones y las abejas y lo hacen sonar, Al oitlo Mictlantecuhtli, dice de nuevo: —“Est4 bien, toma los huesos”. Peto dice Mictlantecuhtli a sus servidores: —Gente del Mictlan! Dioses, decid a Quetzalcdatl que Jos tiene que dejar”. Quetzaicéatl repuso: —Pues no, de una vez me apodero de ellos”. Y dijo a su nahual: —"Ve a decirles que vendré a dejazlos”, Y éste dijo a voces: —"Vendré a dejarlos”’. Mictlantecubel, sefioc de la regidn de los muertos, pone una secie de dificaltades a Quetzalcoat] para impedir que se leve los huesos de las generaciones pasadas. Pero Queizalcéatl, ayudado por su doble o nabuai, asi como por los gusanos y las abejas sil- vestrés, logra apoderacse de los huesos paca llevarlos luego a Tamoanchan, Alli con la ayuda de Quilaztli, molié ios tuesos y los puso después en un barrefio preciosa. Sangrén- dose su micmbro sobre ellos, les infundié Ja vida. 20 Pero, luego subid, cogié los huesos preciosos. Estaban juntos de un lado los huesos de hombre y juntos de otro lade los de mujer y los tomd e hizo con ellos un ato Quetzalcdéatl. Y¥ wna vez més Mictlantecuhtli dijo a’ sus servidores: —*Dioses, de veras se Ieva Quetzalcdéatl los huesos preciosos? Dioses, id a hacer un hoyo”. Luego fueron a hacerlo y Quetzaledatl se cayd en el hoyo, se tropezé y lo espantaron las cadornices. Cayé muetto y se esparcieron all{ los huesos preciosos, que mordieron y royeron las codarnices. Resucita después Quetzalcdatl, se aflige y dice a su nahual: —*¢Qué haré, nahual mio?” Y éste le respondid: —Puesto que la cosa salié mal, que resulte como sea”. Los recoge, los junta, hace un lio con ellos, que luego Ilevé a Tamoanchan. Y tan pronto llegs, Ja que se lama Quilaztli, que es Cihuacéatl, los molié y los puso después en un barrefio precioso. Quetzalcdatl sobre él se sangré su miembro. Y¥ en seguida hicieron penitencia los dicses que se han nombrade: Apantecuhtli, Huictolinqui, Tepanquizqui, Tlallamdnac, Tzentémoc y el sexto de cllos Quetzalcéatl. Y dijeron: —Han nacido, oh dioses, los macehuales (los merecidos por ta penitencia). Porque, por nosotros hicieron penitencia (los dioses) » 21 Asif pues de nuevo dijeron (los dioses): '7 —“eQué comerde (los hombres), oh dioses? ique descienda el maiz, nuestro sustento! Pero entonces la hormiga va a coger el maiz desgranado, dentro del Monte de nuestro sustento Quetzalcéatl se encuentra a la hormiga, le dice: —*sDénde fuiste a tomar el maiz? dimelo”” Mas la hormiga no quiere decirselo. Quetzaledatl con insistencia le hace preguntas. Al cabo dice la hormiga: —“En verdad alli”. Entonces gufa a Quetzalcéail, éste se transforma enseguida en hormiga negra. La hormiga roja lo guia, lo introduce luego al Monte de nuestro sustento. Entonces ambos sacan y sacan maiz, Dizque la hormiga roja guid a Quetzalcdatl hasta la orilla del monte, donde estuvieron colocando el maiz desgranado. Luego Quetzaledatl Io Hevd a cuestas a Tomoanchan. Alli abundantemente comieron fos dioses, después en nuestros labios puso mafz Quetzalcdai], para que nos hiciéramos fuertes. Y luego dijeron los dioses: —“2Qué haremos con el Monte de tuestro sustento?” Mas cl monte alli quiere quedarse, Queizalcédatl lo ata, pero no puede jalatlo. Entre tanto echaba suertes Oxomoco, y también echaba suettes Cipacténal, la mujer de Oxomoco, 17 Uaa vez mas Quetzalcéatl, simbolizando la sabiduria de Tlogue Nahuaque, el dios supremo, Dueno del cerca y del junto, hace su intervenciéa. Apareciendo con fre- cuencia em otros mitos en contacto con diversos animales, codornices, abejas, serpientes y tgres, conoce también que la hormiga cs la que sabe ddnde se halla escondido ef que va a ser fnuesero sustento. Haciéndose encontradizo con Ja hormiga, Quetzatesatl con gran insistencia fe pregunta acerca del sitio donde s¢ encucatza el maiz. Al fin Ja hormi- ga se rinde y guia a Quewzalcéat! hacia el Tonacatépetl que literalmente significa “Mon- te de nuestro sustento”. 22 porque era mujer Cipactonal. Luego dijeron Oxomoco y Cipacténal: —Tan sdlo si lanza un tayo Nandhuatl, quedara abierto el Monte de nuestro sustento”. Entonces bajaron los tlaloques (dioses de la fluvia), los tlaloques azules, los tlaloques blaneos, los tlaloques amarillos, los tlaloques rojos. Nanéhuwatl lanzé enseguida un rayo entonces tuvo lugar el robo del mafz, nuestro sustento, por parte de los tlaloques. EI maiz blanco, el obscuro, el amarillo, el maiz soja, los frijoles, la chfa, los bledos, los bledos de pez, Nuestro sustento, fueron robades para nosotros. El nombre de este Sol es aollin (4 movimiento). Este ya es de nosottos, de los que hoy vivimos. Esta es su sefial, la que aqui estd, porque cayé en el fuego el Sol en el horne divino de Teotihuacan. Fue el misma Sol de Topiltzin (nuestro hijo) de Tollan, de Quetzaledhuatl. Antes de set este Sol, fue su nombre Nanghnatl, que era de Tamoanchan. Aguila, tigre, gavildn, lobo; chiewacon ecall (6 viento), chicuacen xochitl (6 flor); ambos a dos son nombres del Sol. Lo que aqui estd se nombra featexcalli (horno divino}, aus enatro afos estavo ardiendo. Tonacateuctli (el Sefior de nues- tra carne) y Xiuhteuctli (el Sefior del afic) Mamaron a Nandhuatl y te dije- ron; “Ahora ti guardards el cielo v Ja tierra”. Mucho se entristecié él y dijo: “Qué estin diciendo los dioses? Yo soy un pobre enfermo”. También Vaman all4 a Nahuitécpatt: éste es la Luna. A éste [o cité Tlalonteuctli (el Sefior del Paraise), y asimismo Napateuctli (cuatro veces Sefior). Luege ayuné Nandhuatl. Tomé sus espinas y sus ramos de laurel silvestre (acxoyatl); consigue que la Luna le provea de espinas. Primeramente Nanéghuatl se sacé sangre en sacrificio. Después se sacrificé ta Luna: sus ramos de laurel son plumas ricas (quetzalli); y sus espinas, chalchihuites, que inciensa, Cuando pasaron cuatro dias, barnizaron de blanco y emplumaron a Nan& huatl; luego fue a caer en el fuego. Nahuitécpat] en tanto le da miisica con 18 Volvemos aqui a la version tomada de la edicién ya citada del Cédice Chimal- popeca. 23 el tiritén de frio. Nandhuatl cayé en el fuego, y la Luna inmediatamente fue a caer slo en la ceniza. Cuando aquel fue, pudo el Aguila asirle y Me- vatle. El tigre no pudo Ilevarle, sino que le salté y se paréd en el fuego, por lo que se manché; después ahi se ahumo el gavilén y después se chamuscé el lobo: estos tres no pudieron Ilewarle. Asf que llegé al cielo, le hicieron al punto mercedes Tonacateuctli y Tonacacthuatl: '” le sentaron en un trono de plumas de quecholli® y |e liaron la cabeza con una banda roja. Luego se detuva cuatro dias en el cielo; vino a pararse en el (signo) aollin. Cuatro dias no se movid; se estuvo quieto. Dijeron los dioses: “¢Por qué no se mueve?” Enviaron luego a Tatlotli (el gavildn de obsidiana), que fue a hablar y preguntar al Sol. Le habla: “Dicen los diases: pregyintale por qué no se mueve”. Respondid el Sol: “Porque pido su sangre y su reino’. Se consultaron los dioses y se enojé Tlahuizcalpanteuetli, que dijo: “¢Por qué no le flecho? Ojala no se detuviera”. Le disparé y no le acerté. jAh!, jah!, le dispara y flecha el Sol a Tlahuizcalpanteuctli?! con sus saetas de cafones de plumas rojas, y en seguida le tapé Ia cara con los nueve cielos juntos. Porque Tlahuizealpanteuctli es el hielo. Se hizo la junta por los dioses Titlacahuan y Huitzilopochtli y las mujeres Xochiquetzal, Yapaliicue y Nochpaliicue; e inmediatamente hubo mortandad de dioses jah! jah! en Teotihuacén. Cuando fue el Sol al ciclo, fue luego Ia Luna, que solamente cayé en la ceniza, y no bien llegé a la orilla del cielo, vino Papdztac a quebtantarle la cara con una taza de figura de conejo, Luego vinieron a encontrarla en la encrucijada de caminos los duendes y ciertos hechiceros que le dijeron: “Sé bienvenida por ahi”. En tanto que ahi la detuvieron, Ie ajustaron al cuerpo pures andrajos; y vinieron a hacerle esa ofrenda, al mismo tiempo que el Sol se paré en el nah ollin, ya de tarde, Por tanto, habia vivido Mixcéuatl treinta y nueve afios, El nombre de su mujer es Chimalman. Duré Topiltzin cincuenta y seis afios. En el mis- mo afio 1 dca#l que se mowvid, se fue y dejd su pueblo de Tollan; y mutié el 4 tochili en Tlapalan. En el afio 1 fecpati nacieron los mixcohua, en cuanto los engendraron. iztacchalchiuhtliicue engendré a les cuatrocientos mixcohua. Luego en- traron en la cueva; y cuando entraron en la cueva, otra vez parié la madre de ellos. Nacieron cinco, también mixcoa: el primero, Iamado Quauhtliico- huauh; el segundo, amado Mixcéhuad: el tercero, mujer, [amada Cuitla- chcihyatl; el cuarto, llamado Tlotepe; y el quinte, Hamado Apanteuctl Cuando nacieron, se metieron en el agua, se echaron en el agua; luego salie 19 Tonacatecuhtli, Tonacacibnatl, “Senor y Sefora de Nuestra Carne”. Ocros das titulos de la deidad dual. 20 EI pajaro quechol. 21 Tiahuizcalpantecuhtli: “Sefior de Ja casa del alba”. 22 Concluye aqui esta versién del mito de Ja creacién del quinto sol en Teotihuacda. Se inicia lucgo el relato acerca del dios Mixcéhuatl, protector de la caceria. 24 ren hacia acd y les dio de mamar Megitli. Este Megitli es cl Sefior de la tierra. Por eso hoy somos mexicanos; pero no mexica, sino rmecitin. Luego Iamé el Sol a los cuatrocientos mixcobua, les enttregd flechas y les dijo: “He aqui con qué me serviréis de comer y me daréis de beber’’. También (les entregd) rodelas. Las flechas preciosas, con cafiones de plu- mas de guetzalli, con cafiones de plumas de garza, con cafiones de plumas de zaquan, con cafiones de plumas de teoguechol, con cafiones de plumas de anbguechol y con cafiones de plumas de xivbfototl. Asimismo (les dijo): “Vuestra madre es Tlalteuctli”, Pero no hicieron su deber; y porque sdlo flecharon aves y se divirtieron, después se llamd aquel lugar Totémitl (flecha de ave). A veces cogen un tigre y no lo dan al Sol. Asi que cogieron al tigre, se bizmaron con plumas, se tendieron emplumados y durmieron con mujeres y bebieron vino de ¢zihuacili y anduvieron enteramente beodos. Llamd también el Sol a los cinco que nacieron a la postre; les dio flechas de fzibuactli, les dio escudos fuertes y les dijo: ‘‘Mirad, hijos mics, que ahora habéis de destruir a los cuatrocientos mixcohua, que no dedican alga a nuestra madre y a nuestro padre’. En seguida se agruparon sobte un mezquite, de donde los vieron y dijeron: “gQuién son estos que son tales como nosotros?” Y fue la oportunidad de que se hicieran guerra, Quauht- liicohuauh se metid dentro del dtbol; Mixcéhuat] se metié debajo de Ia tierra; Tlotdpetl se metid dentro de un cerro; en el agua se paré Apanteuctli; y su hermana mayor, Cuetlachcihuatl, se pard en el juego de pelota, Cuan- do los cetcaron, ya ninguno estaba en la red de huacales en que se habjan juntado encima del mezquite. Crujid el drbol, se desgajé sobre ellos y salid Quauhtliicohuauh, de adentro del arbpl; tembié la tierra y salié Mixcchuadl, que se habia metido debajo de tierra; se reventé y dertumbo el certo y salié Tlotépetl; hirvié el agua y salié Apanteuctli. Luego los vencieron y los destruyeron (a Jos cuatrocientos), y entonces sirvieron de comer y de beber al Sol. Otros, que quedaron, vinieron a suplicarles para aplacarlos y dije- ron: “Nosotros os hemos afligido. Id a Chicomdéztoc, que ya es vuestra cueva, y entrad, que ya es vuestra casa. gPor ventura habéis echado a per- der poco ha nuestra cueva, que antes era, nuestra cueva y nuestra casa? So- lamente nos sentaremos a la boca de Ja cueva”. Luego bajaron dos venados, cada uno de dos cabezas; y también estos dos mixcohua, el primero Hamado Xiuhnel y el segundo Wamado Mimich, que cazan dentro del valle. Xiuhnel y Mimich persiguieron a los venados; quieren flecharlos. Una noche los persiguieron y lo mismo un dia; y ya a Ja puesta del sol los cansaron. Luego se consultaron entre si: “jOye! Hazte all4 una choza; aquf hago la mia”. No vinieron los bellacos. Luego fueron a pasearse los que eran yenados y que ya se convirtieron en mujeres. Van dando voces y diciendo: ‘“Xiubneltzin, Mimichtzin, gddénde estdis? Venid a comer y a beber”. Cuando eso oyeron, se consultaron entre si: ‘‘jOye! éNo les hablas?” Luego les habl6é no mds Xiuhnel y les dijo: “;Ven acd, 25 hermana mia!” Y ella dijo: ‘“Xiuhneltzin, bebe’. Bebid Xivhnel la sangre, y al punto se acosté junto a ella. Después que se echd con ella, se volvid boeabajo sobre ella, la mordié y la agujereé. Luego difo Mimich: “jGuay! Ya fue comida por mi hermano mayor”. La otra mujer atin est en pie, lla- mdndole y Ie dice: “Nifio mio, come”. Pero Mimich no le habla. Luego artojd Mimich el tizén, hizo lumbre, y asi que la hizo, entré ahi corriendo, persiguiéndole, entré en el fuego; le persiguié una noche y en él otra vez al mediodia le persiguis, hasta que, finalmente, él bajd en medio del es- pino grande, sobre el cual fue a caer la mujer: asi que cayd en las espinas. Cuando la vio el ¢zitzimit! (nombre de deidad nocturna y adversa) que esta- ba echada, le disparé varias flechas, y ella no mds se volvid de un I[ado. Luego vino la que fue comida por su hermano mayor: viene apartando y atando algo a los cabellos y arreglandolos y Worando. La oyeron los dioses Sefiores del afio y fueron a traer a la mujer Itzpapdlotl: iba guiando Mi- mich. No bien la trajeron, la quemaron, y estallé varias veces. Primero broté el pedernal azul celeste; la segunda vez brotd el pedernal blanco. Tomaron el blanco y lo envolvieron en una manta. La tercera vez broté el pedernal amarillo; tampoco jo tomaron, solamente lo vieron. La cuarta vez broté e] pedernal rojo; tampoco lo tomaron. La quinta vez brotd el pedernal negro; tampoco lo tomaron. Mixcéhuatl adoré por dios al peder- nal blanco, al cual envolvieron; lo catgé a cuestas y se fue a combatir en el lugar nombrado Comallan: va cargando su dios de pedernal, Itzap4palotl. Cuando lo supiergn fos comalteca, vinieron al encuentro de Mixcéhuatl y le pusieron la comida; sdlo con eso le aplacaron. Seguidamente fue a Te- conma, y de igua! manera !e aplacaron. Dijeron: “Qué hace el sefior? Sea bienvenido. Id a traerle su tzibuaceli, para que yo aqui lo desmenuce”, Luego fue a Cocyama, donde combatié; y después de haber peleado en Cocyama, se fue a Huehuetocan, y también combatid; después que com- batié en Huehuetocan, fue a Pochtlan y también peled. Luego fue Mixcéhuatl a conquistar en Huiznéhuac: a su encuentro salié la mujer Chimalman, que puso en el suelo su rodela, tiré sus flechas y su lanzadatdos, y quedé en pie desnuda, sin enaguas ni camisa. Vigndola, Mixcdhuatl le dispard sus flechas: la primera que le disparé, no mds le pasé por encima y ella sdlo se incliné; la segunda que le dispard, le pasd junto a! costado, y no mds doblegé la vara; la tercera que le disparé, sola- mente la cogié ella con la mano; y la cuarta que le dispard, la sacé por entre las piernas. Después de haberle disparado cuatro veces, se volvié Mixcéhuatl y se fue. La mujer inmediatamente huyé a esconderse en la caverna de Ja barranca grande. Otra vez vino Mixcdhuatl a aparejarse y proveerse de flechas; y otra vez fue a buscarla, y a nadie ve. En seguida maltraté a las mujeres de Huitzndhuac. Y dijeron fas mujeres de Huitznd- huac: “Busquémosla”. Fueron a traerla y le dijeron: “Te busca Mixcéhuatl; por causa tuya maltrata a tus hermanas menores”’, Luego que fueron a traerla vino a Huitzndhuac. Nuevamente fue Mixcéhuatl y otra vez ella le sale al 26 encuentro: est4 de igual manera en pie, descubriendo sus vergiienzas; de igual manera puso en el suelo su rodela y sus flechas, Otra vez con repeticién le dispara; lo mismo pasé por encima la flecha, una junto a su costado, una la cogié con la mano, una salié por entre sus piernas. Después de que esto pasd, la toma, se echa con la mujer de Huitzndlwac, que era Chimalman, la que luego se emprefid.. * Cuando nacié Ce Acatl, cuatro dias afligié mucho a su madre; y asf que él nacié, inmediatamente murié su madre. A Ce Acatl le crié Quillaxti, Cihuacdhuatl; ya algo ctecido, acompafid a su padre, conquistando, y en cuanto se ensayé para la guerra en el lugar nombtado Xihuacaa, hizo alli cautivos. Los cuatrocientos aixcohua son tios de Ce Acatl, a cuyo padre aborrecieron y mataran, y después que le mataron, fe fueron a enterrar en la arena (xaltitlen). Ce Acatl buscé a su padre y dijo: “gQué es de mi padre?” Cozcaquauhtli (dguila de cabeza bermeja} le respondié: “Mataron a tu padre; yace allé donde fueron a sepultarle”. El fue a desenterrarle y le puso dentro de su templo, el Mixcoatépetl. Los que a su padre mataron, sus tios Namados Apanécatl y Zolton y Cuilton, dijeron luego: “gCon qué dedicard su templo? $i solamente con un conejo; si solamente con una cu- lebra, nos enojaremos; est4 bien que con un tigre, un dguila y un lobo”. Luego se lo dijeton, y Ce Acatl les dijo: “Estd bien, eso sera”. Llaméd al tigre, al dguila y al lobo, y les dijo: “‘Venid acd, tios mios. Diz que con vosotros dedicaré mi templo”, En vano se les até el pescuezo. Luego Iamd Ce Acatl a los topos y les dijo: “Venid, tios mios; horadaremos nuestro templo”. En seguida los topos escarbaron la tierra y lo agujerearon por den- tro; por lo cual entré alli Ce Acatl y fue a saliz por arriba de su templo. Después que sus tios dijeron: “nosotros arriba sacaremos el fuego”, mucho se alegran de verlos el tigre, el dguila y el lobo, que atillan todos. Pero cuando hacia acd volvieron en sf, ya Ce Acatl saca el fuego. Mucho se enojaron sus tios, y luego se fueron, yendo por delante Apanécatl, que su- bid de prisa. Ce Acatl se levantd y le hendié Ja cabeza con un vaso hondo y liso; por lo que cayd hasta abajo. En seguida agarré a Zolten y Cuilton: soplaron ¢] fuego las fieras; y les hizo morir prestamente: van a amonto- narlos, cottan un poco de su carne, y después que los atormentaron, les cortan el pecho. Otra vez conquista Ce Acatl el lugar nombrado Ayotlan. Luego que conquisté, se fue a Chalco y a Xieco, y también conquisté. Después que conquisté, se fue a Cuixcac, y también conquisté. Luego fue a Zacanco, y también conquisté. Luego fue a Tzonmolco, y también conquisté. Luego fue a Mazatzonco, y también conquistd. Luego fue a Tzapotlan, e iguaimen- te conquisté bien. Luego fue a Acallan, por donde pasé el rio, y asimismo 23° Se imicia aqui una de las variantes que conservan los textos acerca del célebre personaje Ce Acatl: 1-Cafa Era éste el nombre calendérico de Quezzalcéatl, el sabio senor qne goberné a los toltecas en Tula. Puede compararse este texto con el que, sobre igual asunto, s¢ oftece mds adelante. 27 conquist6 bien, hasta que llegé a Tlapallan. Ahi se enfermd, cinco dias estuvo enfermo, y en seguida murié. Luego que murié, le quemaron: estuvo ardiendo, En Tollan ya no hay gente ninguna. ** Se hizo rey el Hamado Huémac; el segundo llamado Nequdmetl; el tercero Tlatlacatzin, y el cuarto llamado Huitzilpopoca. Estos son los nombres de los cuatro que sucedieron a Topiltzin. *® El rey de Nonohualeo es de nombre Huetzin. Se espantaron, vieron al hombre largo, al Hacanexquimilli (fantasma que apatecia de noche); este era el que comia gente; y dijeron los toltecas: “Toltecas, zquién es este comegente?” Le espiaron, fe prendieron, y Imego que prendieron al mo- zuelo sin dientes, de la boca Ilena de suciedad, le mataron. Después que le mataron, le observaron por dentro: nada de corazén, nada de ttipas, nada de sangre. Hiede: el que lo huele, se muere por eso: y también quien no lo huele y pasa junto a él. Hubo, por tanto, gran mortandad. Luego le arrastraron y no pudo moverse, se rompié la soga, y cuantos cayeron, ahi murieron; al moverse, mueren tantos cuantos encuentra al paso, a tantos devora. Asi que pudo moverse, le apatejaton todos, el mancebo, el vieje- cito, el nifio y las mujercitas; le amarraron con ocho sogas y luego le arrastraron y condujeron a Itzocan. Se fevanté del suelo; los que le arras- traban, no soltaron las sogas, sino que de ellas se fueron colgados; y al que no inds cogid la soga y se colgé de ella, Jo llevé en alto. Jugé Huémac a Ia pelota, y jugé con los dalogue. Luego dijeron los falogue: “¢Qué ganamos en el juego?” Y¥ dijo Huémac: “Mis chalchihui- tes 7° y mis plumas de guetzalli”. *7-Otra vez dijeron a Huémac: “Eso mis- mo ganas tu: nuestros chalchihuites y nuestras plumas de quetzalli’”. Jud Huémac y les gand. Fueron en seguida los #Halogue a trocar lo que hab{fan de dat a Huémac, esto es, elotes (mazorcas de maiz verde) y las preciosas hojas de maiz verde en que el elote * crece. Pero é1 no los recibid, y dijo: “Por ventura eso es Io que gané? gacaso no chalchihuites? gacaso no plu- mas de quefzalli? Llevaos esto”. Dijeron los Halogue: “Est4 bien. Dadle chalchibuites y plumas de guetzalli, y tomad nuestros chalchibuites y nues- tras plumas de quetzalli”. Luego los tomaron y se fueron. Dijeron en se- guida: “Bien esté; por ahota escondemos nuestros chalchihuites, ahora pa- decera trabajos el tolzeca; pero no mds “cuatro afios”. Luego held, y en cuanto cayé el hielo, hasta la rodilla, se perdieron los frutos de la tierra. Held en el (mes) Teucilhuitl: solamente en Tollan hizo 24 Tras la muerte de Cc Acatl se inicia la decadencia de ios toltecas. Este es el tema de los siguientes relacos. 26 Topilizin: “Nuestro Principe”. Otro de los tirulos de Quetzalcéarl. 26 Chalchibustes: jades. 27 Quetzalli: ave de fino plumaje. 28 Elote; “chocio”", mazorca tierna de maiz. 28 calor de sol; todos los drboles, nopales y magueyes 2° se secaron; todas las piedras se deshicieron, todo se hizo pedazos a causa del calor. Cuando pa- dectan trabajos los toltecas y se morfan de hambre, un cautivo de guerra destinado al sacrificio, que estd por acaso y posee alguna cosilla, compré una gallinita, hizo de ella tamales (pan de maiz, envuelto en hojas y cocido en olla}, y comié. En Chapoltepecuitlapilco (el poblacho del certo de Ia langosta) estd sentada una vejezuela que vende banderas, le compré una bandera y luego fue a morir en la piedra del sacrificio. Al cumplirse los cuatro afios que tuvieron hambre, se aparecieron los talogue *° en Cha- poltépec, donde hay agua. Debajo del agua salié un x#lotl (mafz tierno) mascado, Ahi est4 viéndolo un sefior tolteca, que luego cogid el xdlot mascado, y lo mascé. Debajo del agua salié un sacerdote de Tlaloc, que le dijo: ‘“Villano, ghas conocido aqui?” Dijo el tolteca: “Si, amo nuestro, ha mucho tiempo que nosotros Jo perdimos”. Y dijo (aquél): “Estd bien, signtate, mientras yo hablo al sefior”. Y otra vez se metidé en el agua, mas no tardé; volvié a salir y ttajo una brazada de buenos elotes. Luego le dijo: “Villano, toma esto y daselo a Huémac. Piden los dioses a los mexicanos la hija de Tozcuecuex; entretanto la comen, ird el tolteca comiendo un poquite de ella, pues ya se acabard el tolteca y ya se asentard el mexicano. Trdn a entregarla cn Chalchiuhcolinhyan, en Pantitlan”. Fue aquél luego a informar a Huémac y le dijo asf como le mandé Tldloc. Huémac se afligié, tloré y dijo: “;Conque asi es! jconque se ird el tolteca! jconque se acabatd Tollan!”” Luego despaché a Xicécoc dos de sus mensajeros, el Hamado Chiconcdhuatl y Cuetlachcdhuatl, que fueron a pedir Ja doncella de los mexicanos nombrada Quetzalxotzin, Ja cual ain no era grande, era todavia nifia. Fueron a Xicécoc y dijeron; ‘‘Acd nos envia Huémac, que dice que se aparecieron los tlalogue y piden una doncella de los mexicanos”’. Luego los mexicanos ayunaron cuatro dias y trajeron Into por muerto. Asf que transcurrieron los cuatro dias, Ja Ilevaron a Pantitlan: la acompafid su padre; y luego la sacrificaron, Otra vez se aparecieron abi los tlatogue a Tozcuecuex y le dijeron: “Tozcuecuex, ao tengas pesadum- bre, sélo tu acompafias a tu hija, Destapa tu calabacilla”. Abi pusieron el coraz6n de Ia hija y todos los diferentes alimentos; y le dijeron: “Aqui esta Jo que han de comer los mexicanos, porque ya se acabard el tolteca”. Al punto se nublé ¢ inmediatamente llovid y Hovid muy recio: en cuatro dias que Hlovié, cada dia y cada noche, fue sorbida el agua. Brotaton luego las diferentes hierbas comestibles y todas las hierbas y el zacate, #4 y nacieron por demds y se criaron los frutos de la tierra. Sembré el tolteca, y cuando legamos a los veinte y los cuarenta (dias), se hizo redonda Ja mata del mafz y temprano se dio el humano mantenimiento. Cuando se dio el manteni. 28 Nopal: higo chumbo; maguey: pita, 30 Tlalague: los acompaiantes de Tidloc, ¢l dios de 1a lluvia. 31 Zacate: vor néhuatl, “grama". 29 tmiento humano fue en el signo anual 2 dcatl, En 1 tecpatl desaparccid el tolteca; entonces entré Huémac en Cincalco; algunos se volvieron, ottos se fueron hasta diseminarse por tcdos rumbos. Luego vinieron los mexicanos, que se movieron hacia acd. *? 1, Tezca- coath Huémac. — 2, Chiconcdhuat!. — 3. Cohuatlayauhqui. — 4. Cuitlach- céhuatl, — 13 afios. 1 dead! Y Jos nombres de fos cuatro guardianes que a éstos fucton dejando, son: el nombre del primer sefior, Cohuatlayauhqui; el nombre del segun- do, Cuitlachcébuatl; el nombre del tercero, Chiconeéhuatl; el nombre del cuarto, Tezcacéhuatl. Este es Huémac. Asi como guardianes vivieron trece afos. Desde que partieron hacia acd los mexicanos, desde que vinieron de Colhuacan, de Aztlan, 58 afios. 1 ¢ecpatl. He aqui que moraron en Chapol- tépec todavia en tiempo de Huitilihuitl, moraron ahi 40 afies. 13 fochdli, He aqui que moraron en Colhuacan, en Ticaapan, 25 afios. Cuando se fueron los toltecas en I teepati, al mismo tiempo se movie- ron hacia acd los mexicanos, de alld, de Xicdeoc, y (pasaron) 37 aiios hasta que llegaron a Chapoltépec. En Chapeltépec permanecieron 40 afios. Luego los dio en alquiler el colbua, fue a tomarlos en alquiler el xaltocameca, y ahi vinieron a establecetse algdn tiempo los mexicanos, segtin lo que dicen: “No mds aqui dormiré con vosotras, porque me voy acullé”, Durmieron con él, de manera que parecié que sdlo fueron a guardarle. Luego partid hacia acé el colbua, y le cuadré entrar corriendo a la casa de ellos: el xalto- cameca y el cuauhtitlanense y cl acolhua y el tenayo y el azcapotzalca y el cuahuaca y el mazahuaca y el xiquipilca y el matlatzinca y el ocuilteca y el cuitlahuaea y cl xochimilca y otros ahi puardaban, Estos colhuas alcan- zaron a Huitzilihuitl; y luego fueron robados el nifio y la mujer de los mexicanos. Otros mexicanos, que se escaparon por el tular, fueron a esta blecerse en Acocoleo, donde estuvieron seis dias. 24 He aqui que Ilegaron a la tierra, aqui a Tenochtitlan, que no era mds que tular y cailaveral, donde padecieron trabajos cincuenta afios. Nadie era su rey, sino que aun por sf solos entendian los mexicanos en lo que les tocaba. Afi 2 calli, Colhuacén. Tenayocan. He aqui lo que fue Ja conquista de los mexicanos: solamente dos lugares, Colhuacdn y Tenayocan, Allf después se entronizd el sefior Acamapichtli; reiné veintiin afios. #4 J tecpail. Xochmileo, Cuitlahuac, Cuauhndhuac, Mizquic. He aqui su con- quista: conquisté a Xochmilco, Cuitladhuac, Mizquic y Cuauhndhwac. Cuatro lugares conquist6 Acamapich. 82° Se inicia aqui el relato legendarico-histérico acerca de Ja petegrinacién de los aztecas @ mexicas, 33 A continuaciéa se habla de la Megada 2 Tenochtitlan, donde se erguiria la ciu- dad de México. 34 Acamapicheli fue el primer soberano azteca. 30 He aqui que reindé el hijo de Acamapichtli, su nombre Huitzilthuid; reiné veintitin afios. 9 calli. Xaltocan, Acolman, Otompan, Chalca, Tetzco- co, Tollantzinco, Cuauhtitlan y Toltitlan: he aquf lo que fue su conquista. A ocho pueblos conquisté Huitzilihuitl. * He aqui que reind el hijo de Huitzilihuitl, sa nombre Chimalpopocatzin; reind diez afos. Chaleo, Tequixquiac. 20 afios. 4 tochtli. He aqui su con quista, Dos pueblos conquisté Chimalpopocatzin. He aqui que reind el hijo de Acamapichtli, su sombre Ttzcohuatzin; reind trece afios. 13.1 tecpail. La conquista de Itzcohuatzin fue de todos estos lugares: Azcapotzalco, Tlacopan, Atlacuihuayan, Coychuacan, Mixcéhuac, Cuauhximalpan, Cuahuacan, Teocalhuiyacan, Tecpan, Huitzitzillapan, Cu.ub- ndhuac, Tetzcoco, Cuauhtitlén, Xochmilco, Cuitléhuac, Mizquic, Thatilolco, Itatépec, Xiuhtépec, Tzaqualpan, Chalco, Yohuallan, Tepequacuileo y Cuezallan, He aqui que reind el hijo de Huitzilfhuid, su nombre Ihuicaminatzin Moteuccomatzin e] viejo; reind veintinueve afios que estuvo. I calli. He aqui lo que fue la conquista de Moteuccomatzin el viejo: Coaixtlahuacan, Chalco, Chiconquiyauhco, Tepoztlan, Yauhtépec, Atlatlashcan, Totollapan, Huaxtépec, Tecpatépec, Yohualtépec, Xiuhtépec, Quiyauhteopan, Tlalcozauh- titlan, Tlachco, Cuauhnéhuac, Tepequacuilco, Cohuatlan, Xillotépec, Itzcuin- evitlapileo, Tlapacoyan, Chapolicxitla, Tlatlauhquitépec, Yacapichtlan, Cuau- htochco y Cuetlaxtlan. He aqui que reiné el nieto de los dos reyes Moteucgomatzin el viejo € Ttzcohuatzin, su nombre Axayacatzin; reind doce afios. 4 toch#li. Estas son todos los lugares de la conquista de Axayacatzin: Tlatilolco, Matlatzinco, Xiquipilco, Tzinacantépec, Tlacotépec, Tenantzinco, Kochiyacan, Teotenanco, Caliimayan, Metépec, Ocoydcac, Capolloac, Atlapolco, Qua... ** CICLO DE QUETZALCOATL Y¥ LOS TOLTECAS * EL ESPLENDOR DE TULA Quetzaledath reinaba en Tula... Todo era abundancia y dicha, no se ven- dian per precio los viveres, todo cuanto es nuestro sustento. Es fama que eran tan grandes y gruesas las calabazas y tenian tan ancho su contorttio que 45° Huiezilihuitl sucedié, como segunde sefior, en el trono de los aztecas. 80 Aquf concluye el Mansscrito de 1558. Dado que el texte aparece violentamence imterrumpido, cabe suponer que se perdié la porcién final en Ja que, probablemente, se continuaba el relato de la historia de los aztecas. 37 Los siguientes textos provienen, tance de fos Anales de Cuashiitlén, como del Cédice Masritense. Son algo asi como ua poema épico en el que con los mis vivos colores se refieren cudles fueron los hallazgos y los dones dei sacerdote Quewalcéad. Su forma de expresién, asi como su contenido, pueden compararse con Io incluide en el 31 apenas podian cefiirlo les brazos de un hombre abiertos. Bran tan gruesas y largas las mazorcas de] maiz, cual la mano del metate. Por todas partes rodaban, caidas cual cosa indtil. Y las matas de los bledos, semejantes a Jas palmas, a las cuales se podia subir, bien se podfa trepar en ellas. Tam- bién se producta el algodén de mil colores teftido: rojo, amarillo, rosado, morado, verde, verdeazulado, azul marino, verde claro, amarillo rojizo, mo- reno y matizado de diferentes colores y de color de len. Todos estas colo- res los tenia por su naturaleza, asi nacian de la tierra, nadie tenia que pin- tarles. También se criaban alli aves de rico plumaje: color de turquesa, de verde reluciente, de amarillo, de pecho color de Hama. Y aves preciosas de todo linaje, las que cantan bellamente, las que en las montafias trinan, También las piedras preciosas y el oro era visto como si no tuviera precio: tanta era el que todos tenfan, Tarmbién se daba el cacao, el cacao mds rico y fino, y por todas partes se alzaban las plantas del cacao. Todos los mo- radores de Tula eran ricos y felices, nunca sentian pobteza o pena, nada en sus casas faltaba, nunca habia hambre entre ellos, y Jas mazorcas mal dadas s6lo servian para calentar el bafio. Alli edificd Quetzalcéatl un templo con columnas en forma de serpien- tes, y lo dejé sin concluir para alarde de grandeza. El nunca se veia en publico, sino que vivia en silencio en las sombras de su templo. A las puer- tas habia pajes que a nadie dejaban pasar. Tenfa palacios de sombta y pe nitencia, en donde se escondia apartado de todos. Uno tenia el pavimento hecho de losas de jade, otro tenfa el pavimento hecho de plumas de quetzal, otro tenia el pavimento hecho de ldminas de ora, y en medio de todos ellos estaba Ja casa del ayuno y la penitencia. Pero fueron negligentes Quetzaledatl y sus vasallos. Y fue entonces cuando vinieron tres magos con sus prestigios Un dia vino a él el mago Tezcatlipoca y envuelto en telas traia un espejo de doble faz. Por ambos lados tenia la figura de un conejo, Como hubo Ilegado al palacio dijo a los pajes de Quetzalcdatl: —Id y decid al sefior que ha venido un joven para mostrarle su imagen. Van ellos con el mensaje al rey y el rey les respondié: —Cudl es mi imagen? |Que diga! Vienen con la respuesta al mago y Je dicen: —Dice que muestres su imagen. Pero el mago les responde: —No vine a mostrarla a todos, vine a mostrarla al rey. Debo llegar hasta él para mos- trarle su imagen. Van una vez més al rey llevando esta respuesta: ~-No quiere mostrar tu imagen, dice que ha de entrar él mismo y lleno de re- verencia te ha de hablar de lo que intenta. Dijo entonces Quetzaledatl: Que entre, que Jegue hasta mf. Llegé el mago a su presencia y después de saludarle diciendo: —Sefior, rey y sacerdote, vengo a mostrarte a Quetzalcdatl 1-Cafia: tu cuerpo, to Mannsertto de 1558, La relativa abundancia de cextos acerca de Quetzalcdéael confirma su prescocia en el pensamicnto prehispénico en cuanto hétoe cultural del México antiguo. El primer texto esté tomado del Cddice Matritense. 32 propia carne. Respondié el rey: —¢De dénde vienes? Cansado estas y ren- dido. ¢Cudl es mi imagen? Muéstrala, déjame que yo la vea. Dijo el mago: —Vengo de la montafia de los extranjeros, soy yo tu siervo y esclavo. Esta que ves es tu imagen. Entonces le dio el cspejo. Dijo: —Mira bien tu ima- gen, cual ella del espejo sale, asi has de salir ti en tu propia figura corpo- ral. Vio Quetzaledatl el conejo que en el espejo estaba y lleno de ira arrojé de sf el espejo, Dio gritos leno de enojo: —gEs posible que me vean, que me miren mis vasallos, que me vean sin alzerarse, sin que se alejen de mi? Feo es mi cuerpo: ya estoy viejo, ya tengo de arrugas surcado el rostro, todo ef cuerpo acancerado y mi figura espantosa, Aqui me quedaré oculto para siempre, no volveré a salir, para que no me yean mis vasallos, Aqui viviré para siempre. Una vez mas vienen los magos. Llegan al palacio real, piden ser intro- ducidos. Y por una y por dos veces, hasta por tres son rechazados. Al fin los pajes indagan de qué regiéa vienen. Responden que del Monte de los Sacerdotes y del Monte de los Artifices. Cuando Quetzalcdatl lo sabe, deja que Ileguen a él, Entraron, le saludaron, le ofrecieron la comida que le llevaban preparada. Cuando el rey hubo comido, le rogaban que bebiera. No queria beber el rey; —Enfermo estoy, les decia, esa bebida que tradis me hard acaso perder el juicio, me hard acaso morir. Elles insistfan en que al menos con el dedo la probara. Probé Quetzaledatl con el dedo y quedo incitado a beber, Bebié él y mandé a sus guardias que tambicn con él bebieran. Cuatro veces le dio el mago y le rogaba la quinta. Se le sirvié la quinta en honor de su grandeza, y cuando fa hubo gustado, bebié en mayor cantidad. Entonces se desvanece y se pone como muerto; se ensimisia y siente en su alma los mds sabrosos deleites. Lleno de gozo bebia y queria que todos bebieran. Asi que todos estén ebrias, le dijeron: —-Quetzaledatl, canta, Oigamos cudl es tu canto; alza el canto, Quetzaicdatl. Quetzalcéatl entonces canta: “Mis casas de ricas plumas, mis casas de caracoles, dicen que yo he de dejar”. Lleno entonces de alegria, manda traer a la feina, a la Estera Preciosa: —Id y traed con vosotros a la reina Quetzalpétat!, la que es deleite en mi vida, para que juntos bebamos, bebamos hasta em- briagarnos. Fueron entonces los pajes hasta el palacio de Tlamachhuayan y de alli a la reina trajeron: —Sefiora reina, hija mia, nos manda el rey Quetzaledatl, que te Ievemos a él: quiere que con él te goces. Y ella les responde: —Iré, Cuando Quetzalpétatl lega, va a sentarse junto al rey y fe dieron de beber cuatro veces, y la quinta en honor de su grandeza. ¥ cuando estuve embriagada, comenzaron a cantar los magos y se levanté titu- beante el mismo rey Quetzalcdarl y le dijo a la princesa en medio de cantos: —Esposa, gocemnos bebiendo de este licor. Como estaban embria- gados, nada hablaban ya en razén. Ya no hizo el rey penitencia, ya no fue al bafio ritual, tampoco fue a orar al templo. Al fin el suefio les rinde. ¥ al despertar otro dia, los dos se pusieron tristes, se les oprimié el corazén. Dijo entonces Quetzaledatl: --Me he embriagado; he delinquido, nada po 33 dtd ya quitar la mancha que he echado en m{, Entonces con sus guardianes se puso a cantar un canto. A la multitud que esperaba fuera, se la hizo esperar mds. —Dejad que me alivie un poco, les decia Quetzaleéatl. Al fin en un alto trono se fue a sentar el rey. Mortificado y Moroso, Hleno de pena y angustia al ver que sus malos hechos eran conocidos ya, y sin que nadie le consolara, ante su diog se puso a llorar. Un nuevo prestigio hizo aquel mago. Después de ataviarse de plumas color de oro, cual si viniera de conquistar, determina que se haga un canto, que se cante y que se baile, que haya danza al son de misica. Ya va a anuneciarlo el heraldo desde el monte del ptegon; grita e intima a todos cuantes en el pais moran: por todas partes Negaban los gritos de aquel pregén. De alld en ia regién de las rocas se ofa la voz. Van legando les vasallos, se juntan en una todos los mancebos y doncellas: no era posible contarlos, eran tan numerosos. Su ntimero eta sin fin. Ya comienza el can- to, tafie el mago su atabal. Luego el baile comienza: ya van saltando y dan- zando, alzan y bajan las manos, se hacen giros mostrando unos a otros las espaldas; hay una inmensa alegria, Suena el canto, sube el canto, hace oleadas el canto, se eleva alternando el canto, Y el canto que se cantaba el mago lo dirigfa, y si el canto desentonaba, él luego lo armeonizaba: de sus labios todos tomaban el tono de aquel canto. Comenzaba el canto junto con Ia danza al Uegar la sombra de la noche y sdlo venia a tener fin cuan- do eta la hora de tafier las flautas. Y cuando la danza se hacia mds frené- tica, cuando mayor ardor habia en el vaivén de los gitos del baile, inna- merables gentes se precipitaban por los riscales al abismo y muchos alli morfan y quedaban en piedras convertidos. Mas adn, en Ja barranca el mago quebré los puentes, aunque eran de piedra Jos Puentes: con lo cual todos al agua cayeron alli donde el puente habfa estado, y todos en piedras quedaron mudados. Y todo esto lo hactan los motadores de Tula cual si les hubiera invadido la embriaguez. Muchas veces habla canto, muchas veces habfa danza alld entre los pefiascales, y cuantas veces bailaban al son del canto, otras tantas motian: se precipitaban las gentes por aquellos roque- dales, entre los riscos rodaban, atropellindose unos a ottos, y asf muchos perecian. Otra vez el mago funesto se disfrazd de capitdn guerrero. Dio voces el heraldo convocando a todos los motadores del pais, mandé venir a tedo el mundo. Su pregén asf decia: —Hombres todos, en movimiento, los vasallos tenéis que ir a la region de los jardines, a hacer jardines flotantes, a trabajar en ellos. Acudieren Jos vasallos y legaron a la regién de los jardines. Estos eran los jardines que para si tenfa Quetzalcdatl, Cuando era la salida general, cuando todos se reunian pata ir juntos los moradores de Tula, el mago hecho capitén los mataba, los majaba con la maza, con la maza les quebraba la cetviz: muchos, mochos a su mano, innumerables morian, con ellos acababa, Y los que por huir de él se alejaban precipitados 34 unos 4 otros se atropellaban y también asi morian, magullados, pisoteados, contundidos unos con otros, Y ved atin otro prodigio que Tlacahuepan Cuexcoch hizo: Se fue a sentar en Ja mitad del mercado y en su mano hacia bailar un manequi: en su mano lo paraba y en su mano lo hacia bailar, Cuando Jo vieron los moradores de Tula, hacia él corriendo vinieron, se [legaron 2 él en tropel para verlo. Y por venir en tal confusidn, unos a otros se pisoteaban, se magullaban hasta morir. Con este solo portento a todos el mago hace morir. Una voz en los aires dice —diz que el mago mismo la dio: —2Qué significa esto, toltecas? Un mago hace bailar a ese manequi. Oprimdmosle alli a pedradas. Al momento le lapidaron, al empuje de las piedras sucum- bid. Pero tan pronto como fue muerto, su cuerpo comenzdé a heder. Con horrible fetidez apestaba, las cabezas abrumaba con la hediondez. Y por doguiera que el viento Ilevaba el hedor de aquel cadéver, todos con sdélo el hedor morfan. Otra vez, tras haber muerto muchos, en el aire se oyd una voz —-diz que el mage mismo la dio: —Es preciso sacar este muerto, es necesario lejos [evarlo, pues causa muerte y ruina su fetidez. Sea arras- trado. Ya los toltecas con cuerdas Je atan, ya hacen impulsos para arras- tratle. Peto por muchos esfuerzos que hacen, no.es posible: pesaba enor- memente. Muy facil les habia parecido arrastrar aquel cadaver, pero al ver que esto es imposible, el pregonera voces da: —Venga acd el mundo entero, vengan todos a tomarlo y con cuerdas arrastrarlo, vamos a echar lejos al muer- to. Y se congregan todos los moradores de Tula, con cuerdas atan aquel cadé- ver, y entre gritos se animan: —;Ea, toltecas, tirad con fuerza! Y nada pue- den, no le arrastran, pero ni siquiera le mueven. Y alguna vez la cuerda se rempe y los que de ella tiraban, ruedan atropellandose unos a otros y en la confusién mueren, Caen y tuedan enredados unos a otres y todos mueren en el tropel. Por mucho que hicieron, no pudieron moverlo. ¥Y una vez en los aires suena la voz —diz que el mago mismo la dio: —Toltecas, para que el muerta sea levado, es preciso cantarle su cantar. Al momento elevan el canto, al momento alzan Ia cancién; —jLlevad a tastras a Tlacahuepan, al mago Tlacahuepan! Y a fuerza de cantos, le mueven al fin. Ya van rodan- do, ya van levando, ya van haciendo redar al muerto, ya lo Devan a arrojar lejos. Pero la cuerda se rompe al fin, y sobre todos cae el madero, sobre todos se precipita, y muchos curiosos que lo veian, alli apifiades ante su paso, con su caida muertos quedan. Al fin, lejano le levaron, al fin regre- san, como embriagados, como sobrecogidos de extraiio mal. Nada saben de si mismos, como si estuvieran enajenados. 35 LA HUIDA DE QUETZALCOATL Y asi Huémac Quetzalcéatl lleno estaba de zozobra y se sentia apesadum- brado, y luego pensd en irse, en dejar la ciudad abandonada, su ciudad de Tula. Y¥ asi se dispuso a hacerlo. Dicen que entonces quemé todas sus casas de oro y plata y de conchas rojas y todos os primores del arte tolteca. Obras de arte maravillosas, obras de arte preciosas y bellas, todo Io enterré, todo lo dejd escondido alld en lugares secretes, o dentro de las montajias, © dentro de los barrancos. De igual manera los drboles que produeian el cacao, los mudd en acacias espinosas, y a todas las aves de ricas plumas, las de pechn color de Ilama, todas Jas que consigo habia traido primero, delante de él se encaminaran y tomaron la direccién de las costas de la mat. ¥ hecho esto, emprendié él su viaje y comenzé su camino. Llegé luego a otra parte que Ilaman Junto del Arbol: muy corpulento es el drbo! y tam- bign muy alto es. Junto de ¢f se pard y entonces se vio a si mismo y se miré en el espejo, y dijo: —Si, viejo soy. Desde entonces este sitio se lama el Arbol de la Vejez. Entonces hiere el dtbol con piedras, abruma con piedras el arbal y las piedras con que le apedreaba se iban incrustando en él y a él quedaban adheridas: es cl Arbol de Ia Vejez. Aun ahora puede verse cémo en dl fijas estan; comenzaron desde el pie y suben hasta la copa. Siguiéd su marcha y en tanto que él marchaba con las flautas le iban acompaiiando. Liegé otra vez a otro sitio y se puso a descansar; se senté sobre una piedra y en ella apoyé las manos. Se quedé mirando a Tula y con esto se eché a Morar: Horaba con grandes sollozos: doble hilo de gotas cual granizo escu- trian, por su semblante ruedan las gotas y con sus ldgrimas ta roca perford, las gotas de su Ilanto que cafan la pledra misma taladraron. Las manos que en la roca habia apoyado, bien impresas quedaron en la roca, cual si la roca fuera de lodo y en ella imprimiera sus manos. Igualmente sus po- saderas: en la piedra en que estaba sentado, bien marcadas e impresas queda- ton. Ain se miran los huecos de sus manos alii donde se llama Temacpalco. Llegé en su huida a un sitio que se Hama Puente de Piedta. Agua hay en ese lugar, agua que se alza brotando, agua que se extiende y se difunde. EI desgajé una roca e hizo un puente y por él pasé. Reanudd su camino y llegé a un sitio que se Ilama el Agua de Serpientes. Estando alli, los magos se presentan y quieren que desande su camino, quieren hacer que vuelva, que tegrese. Le dijeron: —¢A dénde te encaminas? gpor qué todo lo dejas en olvido? gquién dard culto a los dioses? El responde a los magos: —De ningin modo me es ahora posible regresar. [Debo irme! —¢Ddénde irds, Quetzaledatl? —Voy, les dijo, a la tierra del Color Rojo, voy a adquirit saber. Ellos le dicen: —¥ alli, ¢qué hards? —Yo voy Iamado: el Sol me llama. Dicen ellos al fin: —-Muy bien estd: deja entonces toda la cultura tolteca, (Por esto dejé allf todas las artes: orfebreria, tallado de piedras, ebanisteria, labrado de Ia piedra, pintura tanto de muros, como de cédices, Ia obra de mosaico de plumas). De todo los magos se aduefiaron. Y él 36 entonces alii artojé al agua sus collares de gemas, que al momento en el agua se hundieron. De aquel tiempo se llama aquel ugar Agua de Ricos Joyeles. Avanza un punto mds, flega a otro sitio que s¢ Jlama Lugar en Donde Duermen. Alf sale a su eticuentro el mago y dice: —¢Dénde vas? Dijo él; —Voy a la tierra del Color Rojo, voy a acquirir saber. Dijo el mago: —Muy bien: bebe este vino, yo he venido a traerlo para ti. Dijo el rey: —-No, no puedo, ni siquiera puedo un poco gustar. Pero el mago res- pondié; —De fuerza habrés de beber; tampoco yo puedo dejar pasar, ni permito que siga su camino sin que beba. Yo tengo que hacerlo beber, y aun embtiagarle, ;Bebe, pues! Entonces Quetzalcdatl con ana cafia bebid vino. Y wna vez que hubo bebide, cayé rendido del camino, comenzd a toncat en su suefio y su ronquido se ofa resonar lejos. Cuando al fin des- pertd, miraba a un lado y a otro, se miraba a si mismo y se alisaba ef cabello. De esta razon el nombre de aquel sitio: Lugar en Donde Duermen. De nuevo emprendié el viaje; tlegé a la cima que estd entre el Monte Humeante y la Mujer Blanca, y alli sobre él y sobre sus acompafiantes, que consigo Ilevaba, sus enanos, sus bufones, sus tullidos, cayé la nieve y todos congelados se quedaron alli muertos. El, leno de pesadumbre, ya cantaba, ya lloraba: largamente Word y de su pecho lanzaba hondos suspiros. Fijé la vista en la Montafia Matizada y alld se encamind. Por todas partes iba haciendo prodigios y dejando sefiales maravillosas de su paso. Al llegar a la playa, hizo una armazén de serpientes y una vez formada, se senté sobre ella y se sirvié de ella como de un barco. Se fue alejando, se desliz6 en las aguas y nadie sabe como llegé al lugar del Color Roje, al lugar del Color Negro, a Tlilen, Tlapalan, el pais de la Sabiduria. 38 VERSION DE LOS ANALES DE CUAUHTITLAN Ajio i-Caiia, En él, segiin se dice, se refiere, nacié Quetzalcdatl, el que fue Hamado nuestro principe, el sacerdote 1-Cafia Quetzalcdatl. Y¥ se dice que su madre fue Ja llamada Chimalman. Y asf se refiere, cémo se colocd Quetzalcdatl en el seno de su madre: ésta se tragd una piedra preciosa. Vienen los afios 2-Pedernal, 3-Casa, 4-Conejo, 438 Cédice Matritense del Real Palacio, fols. 132v.-134v. La versién al castellano de este texto se debe al doctor Angel Ma. Garibay. 37 5-Cafia, 6-Pedernal, 7-Casa, 8-Conejo. En el afio 9-Cafia bused a su padre Quetzalcdatl, cuando ya tenia un poco de discernimiento, tenia ya nueve afios. Dijo: gcémo era mi padre? gacaso puedo verlo? gacaso puedo mirar su rostro? En seguida le fue dicho: En verdad se murid, allf fue enterrado, iven a verlo! Luego fue all4 Quetzalcéatl, en seguida escarbd y escarbé, buscé sus huesos. Y cuatido hubo sacado sus huesos, alld los fue a enterrar en el interior de su templo, en el que se nombra de fa diosa Quillaztli.. . En el afio 2-Conejo vino a Hegar Quetzaledatl alla a Tollantzinco, donde estuvo cuatro afios, hizo alli su casa de ayunos, su casa de travesafios verdes... Afios 3-Cafia, 4-Pedernal, 5-Casa. En este afio fueron a traer los toltecas a Quetzalcdatl para que fuera a gobernarlos, alla en Tula y fuera también su sacerdote. En el afio 2-Cafia hizo en Tula su casa de ayunos, su casa de penitencia, el lugar donde una y otra vez hacia siiplicas Nuestro principe 1-Cafia Quetzaledatl edificé sus cuatro palacios, su casa de travesafios verdes, su casa de coral, su casa de caracoles, su casa preciosa de quetzal. 38 Alli una y otra vez hizo sdplicas, hacia merecimiento, alli vivia en abstinencia. Y justamente a la mitad de la noche, bajaba af agua, alli donde se nombra paiacio del agua, en Amochco. Alli colocaba sus espinas de penitencia, en lo alto del monte Xicécoc y en ef lugar mismo de las espinas, en Huitzco, también en Tzintoc y en el Nonohualtépec, en el monte de los nonohualeas. Y sus espinas las hacta de jades, plumas de quetzal eran sus ramas de abeto, también hacia ofrenda de fuego con turquesas genuinas, jades, corales, También eran oftendas suyas serpientes, aves, mariposas que él] sacrificaba, Y se refiere, se dice, que Quetzalcéatl invocaba, hacta dios para si, a alguien que estd en el interior del cielo. Invocaba a la del faldellin de estrellas, al que hace lucir las cosas; Sefiora de nuestra carne, Sefior de nuestra carne; la que da apoyo a la tierra, el que la cubre de algodén. Hacia alld dirigia su voz, asf se sabia, al Lugar de la Dualidad, el de fos nueve travesafios con que consiste el cielo. Y como lo sabian los que all4 vivian, hacia una y otra vez invocaciones, vivia en meditacién y retiro. Y¥ en su tiempo, descubrid él ademas muy grandes riquezas, jades, turquesas genuinas, el metal precioso, amarillo y blanco, 39 el coral y los caracoles, las plumas de quetzal y del ave turquesa, las de Jas aves roja y amarilla, las del tzinitzcan y del ayocuan. ¥ también descubrid él toda suerte de cacao, toda suerte de algoddn, Muy grande artista era el tolteca en todas sus creaciones, en lo que sirve para comer, para beber, objetos de barro verdeazulados, verdes, blaneos, amarillos, rojos, y todavia de otros colores mas. Y cuando allf vivia Quetzalcdatl dio principio, comenzé a edificar su casa de los dioses. Levanté columnas en forma de serpiente peto no Jas termind, no les dio remate. Y cuando alli vivia, no se mostraba ante el rostro de la gente, en el lugar oculto, en el interior de su palacio, alli estaba custodiado. Y los que fo guardaban, sus servidores, en muchos lugares fo mantenian oculto. En todas partes, en grupos, alli estaban sus servidores, El estaba sobre esteras de jades, de plumas de quetzal, de oro y plata. ¥ se dice, se refiere que cuando vivia Quetzalcdatt, muchas veces los hechiceros quisieron engafiarlo, para que hiciera sacrificios humanos, para que sacrificara hombres, pero él nunca quiso, porque querfa mucho 4 su pueblo que eran los toltecas. Sus ofrendas eran siempre setpientes, aves, mariposas, que él sacrificaba. a 40 Y se dice, se refiere que esto enojd a los hechiceros. Asi empezaron éstos a escarnecetlo, a hacer burla de él. Decian, deseaban los hechiceros afligir a Quetzalcéatl, para que éste al fin se fuera, como en verdad sucedié. . . Se convocaron entonces los hechiceros, los que se llamaban Tezcatlipoca, Thuimécatl, Toltécatl. Dijeron: es necesario que deje su ciudad Quetzalcéatl, allf habremos de vivir nosotros. Dijeron: ofrezcamosle fuerte bebida embriagante, con ella habremos de perderle, asi no hard mds penitencia. Entonces hablé Tezcatlipoca: yo digo, yo, hagdmosle saber qué apariencia tiene su cuerpo. En seguida confirieron entre si, eémo habrian de hacerlo. Primeramente ya va Tezcatlipoca, consigo lleva un espejo, pequeiio, reluciente por ambos lados, Jo Heva envuelto. Cuando legé alli, donde vivia Quetzalcéatl, dijo a los servidores que lo guardaban: jid a decir al sacerdote que ha venido un joven que viene a mostrarle, que viene a hacerle ver cémo ¢s su cuerpo! Entraron luego los servidores, lo que habian ofdo fueron a decirlo a Quetzalcdatl. Respondid éste: ¢qué cosa, oh abnelo, servidor, qué tiene mi cuerpo? Ved lo que ha traido, luego podra entrar. 41 Pero Tezcatlipoca no quiere mostrarlo, dice: en verdad yo mismo lo haré ver al sacerdote, id a decirselo. Los servidores fueron a decfrselo: No Io permite, mucho quiere él hacértelo ver. Quetzaledatl respondis: dejadlo pasar. Fueron a lamar a Tezcatlipoca; entré, hizo reverencia, dijo: ich principe, sacerdote, aqui estay yo, yo, hombre del pueblo, he venido, Y he venido a saludarte, oh Sefior 1-Cafia Quetzaledatl he venido a mostrarte cémo es tu cuerpo. > Quetzaledatl respondis: te has fatigado, ede dénde vienes pata que yo vea cémo es mi cuerpo? Dijo Tezcatlipoca: joh principe, sacerdote! Sdlo soy un hombre del pueblo, aqui he venido desde las faldas del monte de los nonohualcas, mira ya cémo es tu cuerpo! Entonces le dio el espejo, le dijo: jconécelo por tus propios ojos, initala con tus propics ojos, oh principe, allf en el espejo, te verds a ti mismo! Y cuando se hubo visto Quetzalcdarl, tuvo gran pesar de si mismo, dijo: si me yen las gentes del pueblo mio, eno habran de correr? Porque muy grandes eran sus ojeras, estaban muy hundidos sus ojos, por todas partes tenfa bolsas en el rostro, su rostro no era ya como el de un hombre. Cuando se hubo mirado en el espejo dijo: ique nunca me mire mi pueblo, sdlo aqui habré de quedarme! Entonces salid, le dejé Tezcatlipaca. . . Luego vinieron a acercarse, vinieron a dirigirse los hechiceros Ihuimeécatl y Toltécatl 42 adonde estaba Quetzalcéatl. Los que guardaban a éste, no querian permitirles la entrada, dos veces, tres veces, los regresaron, no quetian permitirselo. Finalmente se les preguntd de dénde venian. Respondieron éstos, y dijeron: de alld del cerro de los sacerdotes, del cerro de los toltecas. Cuando Quetzaledatl oyd esto, dijo: jdejadlos entrar! Pasaron luego, lo saludaros, le entregaron verduras, chiles, otras yerbas. Cuando Quetzaledat! las hubo probado, entonces una vez més le pidieron, le entregaron la bebida fermentada. Peto él dijo: no habré de beberla, estoy ayunando, gacaso es ésta, bebida que embriaga a la gente, que da muerte a los hombres? Los hechiceros le dijeron: pruébala al menos con tu dedo pequefio, es fuerte, es punzante. Quetzacéatl con la punta de su dedo la probd, después de gustarla dijo: ipueda yo beber de ella, oh abuelos! Luego que hubo bebido una vez, los hechiceros le dijeron: jcuatro veces tendrds que beber! Y asi cinco jicaras le dieron. Entonces dijeron: ésta es tu libacidn. Y después de que €] hubo bebido, dieron de beber a todos sus servidores, a todos cinco jicaras les dieron. Cuando estuvieron enteramente embriagados, de nuevo dijeron los hechiceros a Quetzaledatl: ioh principe, ponte a cantar, he aqui el canto que has de elevar! 43 Entonces hablé, entonces asf lo entondé [huimécatl: Mis casas de quetzal, de quetzal, mi casa de plumas amarillas, mi casa de coral, yo tendré que dejarlas. Estando ya alegre Quetzalcdatl, dijo: Id a tomar a mi hermana mayor, Quetzalpétatl, ique juntos los dos nos embriaguemos! Sus servidares fueron alld, donde ésta hacia penitencia, en el cerro de los nonohualcas. Le fueron a decir: Hija nuestra, sefiora Quetzalpétatl, Ppenitente, venimos a tomarte, te aguarda el sacerdote Quetzalcéatl, td vas a ir a estarte con él. Ella respondié: Bien esta, vayamos, oh servidores. Y cuando hubo llegado, se sentd al lado de Quetzaledatl. Entonces le dieron cuatro jicaras de bebida fermentada, y una mds que fue su libacién. Luego Ihuimécatl y Toltécatl, los embriagadores, asi cantaron a la hermana mayor de Quetzaledéadl, entonaron: jHermana mia! gen dénde esta tu morada>? joh té, Quetzalpétatl, embriaguémonos. . . ! Y después ya se va Quetzalcéarl, se levanta, llama a sus servidores, por ellos Hora. Entonces se marcharon hacia alld, se fueron a buscar a Tlillan Tlapallan, fa tierra del color negro y rojo, el lugar de la cremacién... En el mismo afio 1-Caiia, se dice, se refiere que cuando Ilegé al agua divina Quetzalcdatl, a la orilla de Jas aguas celestes, 44 entonces se irguid, llord, tomé sus atavios, se puso sus insignias de plumas, su mascara de turquesas. Y¥ cuando se hubo ataviado, entonces se prendié fuego a si mismo, se quemé, se entregé al fuego... Y se dice que, cuando ya est4 ardiendo, muy alto se elevan sus cenizas. Entonces aparecen, se miran, toda clase de aves que se eleyan también hacia el cielo, aparecen el ave toja, [a de color turquesa, el tzinitzean, el ayocuan y fas foros, toda clase de aves preciosas. Y cuando termind ya de quemarse Quetzalcdatl, hacia lo alto vieron salir su corazén y, como se sabia, entré en Io mas alto del cielo. Asi Io dicen los ancianos: se convirtid en estrella, en la estrella que brilla en el alba, ** LA RUINA DEFINITIVA DE TULA Y DE LOS TOLTECAS * Aqui estan Ias poblaciones que pertenecian a los toltecas, aquellas de las que ellos se habfan aduefiado, en la gran Tollan. Veinte eran las poblaciones que constituian sus manos y sus pies. Del tolteca eran sus aguas y sus montes. Solamente cuando sucumbid Tollan, entonces obtuvieron de nue- vo sus sefiorfos (los antiguos pobladores de ellas): Pantécarl, Itzcuitzdncatl, Tlematepehua, Tlecuaztepehua, Tezcatepehua, Tecolotépec, Tochpaneca, Cempohualteca, Cuatlachteca, Cozcateca, Nonohualca, Cuitlapiltzinca, Az- tateca, Tzanatepehua, Tetetzincatl, Teuhxilcatl, Tzacanca, Cuixcoca, Cuauh- chichinolca, Chiuhnauhteca. a9 Anales de Cuaubtitidn, fols. 3-7. Versién del nahuath de Miguel Leon-Portilla. 49 Este cexto proviene de Ja Historia tolteca-chichimeca, manuscrito también ca nahwail. Lo que aqui se relata versa sobre el abandono definitive de la antigua metré- poli tolteca, cuando, coma icjano sucesor de Querzalcéatl, reimaba alli el sefior Huémac. 45 En el afio 1-Pedernal [1116 d.C., segdn la correlacién generalmente aceptada], vinieron a acercarse a Tollan, de alld salieron, de Colhuatépec, los toltecas-chichimecas Icxicéhuatl, Quetzaltehuéyac, Tezcahuitzil, Tololo- huitzin y los nonchualcas-chichimecas, Xelhwan, Huehuetzin, Cuauhtzin, Citlalmacuetzin. Todavia por un afio estuvieron juntos en paz los toltecas-chichimecas y los nonohualcas-chichimecas. En el afio 2-Cafia se disgustaron, se irritaron y fueron a enfrentarse al llamado Huémac. Los toltecas fo habian encontrado siendo nifio, lo habfan tomado y lo habfan criado y educado. Seguramente era la ofrenda del dios Tezcatlipoca, su hechura y su ves- tigio, para que los toltecas-chichimecas y los nonohualcas-chichimecas se destruyeran y se enfrentaran. Y cuando era ya un joven Huémac ordend que su casa Ja custodiatan los nonchualcas. Y luego los nonohualeas le dijeron: —-Asi ser4, oh mi principe, haremos lo que td deseas. As{ los nonobualcas custodiaron la casa de Huémac. En seguida Huémac pidié mujeres, dijo a los nonohualcas: —Dadme una mujet, yo ordeno que ella tenga las caderas gruesas de cuatro palmes. Le respondicron los nonohualcas; —Asi se hard, iremos a buscar a una de cadetas de cuatro palmos de ancho. Y luego le dan la mujer de caderas de cuatro palmos. Pero Huémac no se contenté. Dijo a los nonohualcas: —No son tan anchas como yo quiero. Sus caderas no tienen cnatro palmos. Luego con esto se enojaron mucho los nonohualeas. Se marcharon itti- tados. Los nonchualcas luego fijan sus navajas de obsidiana en trozos de madera. Asi, llenos de disgusto, dijeron los nonohualeas: —¢Quién se esté bur- lando de nosotros? gAcaso quiere hacernos sucumbir el tokteca? jEn ver- dad nos aprestaremos para la guerra, iremos a aduefiarnos del que nos da érdenes! Con presteza los nonohualeas dispusieron sus cscudos, sus maca- nas, sus flechas. Ya luego se hace la guerra al tolteca. Unas y otros se matan. Irritados, Jos nonohualcas, hacen sufrir al tolteca, a Huémac. Dicen entonces TexicShuatl y Quetzaltehu€yac, —¢Por qué con esto se alegran, por qué perecerd el tolteca? ~Acaso fui yo quien comenzé, acaso fui yo quien pidié una mujer para que luego nos enfrentéramos, nos hiciéramos la guerra? jMucra Huémac por causa del cual nos hemos enfrentado...! Cuando Huémac oyd esto, que se ponian de acuerdo los toltecas y Jos no- nohualcas, ya en seguida se va, ya huye. Pronto fueron a perseguirlo los nonohualcas, le dispararon flechas, gritaban detrdés de ¢l como si fueran coyotes. En su persecucién hicieron que fuera a esconderse en la cueva de Cincaleo. Después de que alli se metié, por artiba se apoderaron de él, jo hicieron salir, allf fo flecharon, alli sobre la cueva le dieron muerte. 46 Cuando murid Huémac, regresaron a Tollan los nonchualcas Xelhua y Huehuetzin y les toltecas Icxicéhuatl y Querzaltehuéyac. ¥ evando hubieron Ilegado a Tollan, se convocaron, se reunieron los nonohualeas dijeron:; —-Venid y ofd qué clase de gente somos. Quizds he- mos hecho una transgresién. Ojald que por causa de ella no sean dafiados nuestros hijos y nietos, ;Vaydmoanos, dejemos esta tierra! ¢Cémo habtemos de vivir? Ya que Huémac nos ha hecho enemigos, nos ha hecho enfren- tarnos, abandonemos a los toltecas. En seguida, en la noche ocultaron todas las pertenencias lo que corres- ponde a Quetzaledat], todo lo guardaron. Luego empezaron a salir de Tollan... 8 41 Historia Tolteca-Chichimeca, Manusccito mexicano, 34-58 de Ja Biblioteca Nacional de Paris, fols. 4-7. Versidn del ndhuadl de Miguel Ledn-Portilla. 47 CAPITULO I TEOTLATOLLI: LAS PALABRAS DIVINAS SOBRE EL RITUAL, EL SACERDOCIO Y LOS ATAVIOS DE LOS DIOSES INTRODUCCION Avemas de los textos, que cabe describir como miticos, puede situarse en el conjunto de los teotlatolli o palabras divinas, otro conjunto de testimonios relacionados asimismo con el universo de los dioses y del culto religioso. De entre las varias fuentes en las que se conservan tales producciones lite- rarias, destaca la que se conoce con el nombre de “'Primeros Memoriales” del Cédice Matritense del Real Palacio. Alli se incluyen las descripciones, aprendidas probablemente de memoria, en forma sistemdtica, en los calmécac 0 escuelas sacerdotales, acerca de asuntos tan importantes camo el ritual sa- grado, los atributos de los varios sacerdotes de acuerdo con su ferarguia, ios atavios caracteristicos de las principales deidades. Como una muestra de este género de liferaiura religiosa, ofrexco la ver- sién gue he preparado de los textos en ndbualt que tratan acerca de los refe- ridos asuntos. Brevemente afiadiré que estos Primeros Memoriales fueron franscritos en su lengua original, valiéndose ya del alfabeto latino pero, conservando algunas representaciones y jeroglificos, por fray Bernardino de Sabagtin y sus colaboradores indigenas. Se trata de hecho de una parte de la documentacién mis antigua que pudo allegar el franciscano. En conjunto estas tres partes de los Memoriales integran algo asi como un traiado de “liturgia ndbuatl” ya que todas se refieren al culto religioso y la organizacién sacerdotal prebispanicos. La que se ofrece aqui como Seccion Primera abarca los textos relativos a ritos, sacrificios y ceremonias en honor de los dioses. Entre los varios Puntos que pudieran mencionarse acerca de esta seccién, debe sefialarse expresamente que su estudio pone de manifiesto la gran variedad de for- mas de sacrificia existentes entre los nabuas, quienes, no sdlo ofrectan victimas bumanas a los dioses, sino también varias especies de animalillos, frutos de ia tierra, copal, mantas, papel salpicado de bule y otras cosas mas. Igualmente puede apuntarse aqui, como interesante tema de estudio 48 relacionado estrechamente can estos textos, ef de la idea nébuatl del sacri- ficio » la penitencia, concebida como macebualiztli: mereciniento, acto me- ritorio, que por si mismo tiene valor ante la divimidad y se dirige a com- pensar o restablecer ef equilibrio del orden moral perturbado por el mal que se ha hecho, o a merecer aqui en tlalticpac, “sobre ta tierra”, los dones de los dioses. ¥ ast come éstos hay en esta seccién otros varios temas de importancia que pueden estudiarse en relacién con las ideas fundamentales del pensamiento religioso de los nabuas. La Seccién Segunda contiene la enumeracion y breve descripcién de las principales clases de sacerdotes en el mundo ndahuatl prebispénico. Al igual que en el caso de ia seccién anterior, existe aqui material de impor- tancia para el estudio de las functones y atributos de las numerosas catego- rias sacerdotales, desde la del supremo Mextcatl Tehuoatzin, que como dice Sahagin “era como patriarca”, basta las de los varios ministros inferiores de los innumerables templos esparcidos en México-Tenochtitlan y en todo el Valle. Finalmente, ta Seccidn Tercera que aqui se publica, incluye ia descrip- ciéx del atavio de los dioses. Siendo éste precisamente el tema de la seccién, ya se deja ver su utilidad para el mejor conocimiento e identificacion de los dioses de la religién nébuail. A pesar de que pudieran considerarse a veces muy incompletas las descripciones de los alavios, con frecuencia se ofrecen alli datos de sama importancia, que pueden ayudar a esclarecer dudas sobre los atributos de mds de um dios. La lectura de estos textos nos mostrard, entre otras cosas, la conciencia que tentan los propios nabuas de sus diversas modos de vineulacién con el universa de las realidades divinas. Mds de una sorpresa aguarda a quien, a la par que intente un andlisis de la expresin literaria en estos testimonios, je mantenga asimismo abierto para captar formas de sensibilidad y pensa- miento diferentes pero, por bumanas, de multiples formas también afines a nosotros. RITOS Y SACRIFICIOS Ofrendas. Con qué se hacian ofrendas: con alimentos y con mantas. Se hacian ofrendas también con cualquier animalillo, bien sean guajolotes o pdjaros; bien sea con mantas o cualquier cosa que se ptoducia de nuevo; bien sea con mazorcas de mafz, o con chia,’ con flores, 0 con cualquier cosa. Y en esta forma hacfan ta ofrenda: a las mujercitas de madrugada las despertaban sus madres y padres para que fueran a hacer ‘as ofrendas, 1 Chia (n&huatl: chien, chien). Salvia Sp, planta, cuya semilla se usaba como alimente o pata preparar una bebida. La versidn de todos los textos incluides en este capitulo es de M. Leén-Portilla. 49 Wlevando los dones en sus manos, tortillitas muy pequefias. Iban a hacer su ofrenda temprano, delante def dios,? Hevaban las ofrendas en cazuelas, en eso las ofrecian. Sélo en sus casas se hacian las tortillas con gue las joven- citas hacian sus ofrendas. Ofrenda de fuego. Y cémo se hacia la ofrenda de fuego: con un sahuma- dor * hecho de barro, con sonajas. Alli colocaban brasas, en el sahumador apoyaban [as brasas, cuando pa las apoyaron, en seguida colocan copal, y vienen a salir ante la figura del dios, o en medio del patio donde estén los braseros hechos de barro. Y cuando venian a estar ante la figura del dios, entonces hacia los cuatro rumbos (del universo} ofrecian el sahumador, con lo cual va éste humeando. Y cuando hacia los cuatro rumbos hicieron su ofrenda, entonces colocan {las brasas) en los braseros. Alli queda hv- meando el copal. 4 Yen esta forma se hacia: de madrugadita despertaban a los hijos, va- rones, 0 mujeres; los despertaban sus madres y padtes. Para que ofrecieran fuego, de prisa los despertaban, con esto no se harén petezosos. Esto se hacfa en la casa de toda la gente. Quema de incienso de la tierra. Y asi se quemaba el copal: cuando ha de decirse cualquier discurso, o ha de pronunciarse una sentencia real, primero quemaban copal en el fuego.® Alli esté puesto el copal en una escudilla. EI que estd a punto de hablar, o bien el cantor que estd para cantar, antes de empezar, primero quema copal en un brasero y luego da principio a su canto, Comer terra.® Asi se hacia el “comer tierra”: cuando van a tlegar a algin lugar, toda la gente alli comia tierra, con un dedo, bien sea delante del dios + El texto nahuadl, debido probablemente a las dificultades que tuvo que sufrir Sahagin, presenta una clara modificacién, En vez de decir “delante del dios” (ixpan teil}, dice “delante del diablo” (sxpan dicblo). Recuérdese que en Real Cédula de 22 de abril de 1577 Felipe IL ordenéd que se Ie recogieran a Sahagiin todos sus textos y ¢s- critos “por tacar a supersticiones y modo de vivir de estos indios”. Parcce pues indicia de la pradencia de Sahagin haber impuesto a sus escribanos la modificacién a que esta- mos aludiendo. ¥ Sahumeador: ténrattl, palabra que literalmente significa “mano para el fuego", aludi¢ndose asi a la forma en que estaban hechos. Alin s¢ conservan numerosos tiéneaitt en diversos muscos y colecciones arqueoldégicas. . + Copal o Copalli: "Goma resinosa de varios Arboles, empleada en el cuhto y eo la etiquera social, asf como en la medicina”. 5 Un ejemplo de esta ceremonia fo hallamos en la misma Héstoris de Sahagan al refecirse a “las ccremoaias que hacian los mercaderes cuando se partian a alguna parte a tratar”, Sahagin, op. cit. libro IX, capitulo II. § “Comer derra”, o sea, acercat tierra a la boca: jusar por la tierra, En la célebre discusién tenida el afio 1524 en el atrio de la igicsia de S, Francisco de México, entre los doce primeros frailes franciscanos y los tlamatinime o sabios mahuas, éstos precisa- Mente enumeran entre fas formas nahuas de culto a los dioses, ésta de “comer tierra’, He aqui el ceato original: ieheantin techmachtitiaque im ixquich tHatecoltitoca in imma- vintiloca, inte imixpa titlalqua “Elios nos estuvieron ensefiando, todas sus formas de 30 o frente al fogén. Y con esto se hacia cteible, se hacia verdadero e] discur- so. Cuando algun discurso no era tenido por muy cierto, decian asi: “si es verdad lo que dices, come tierra”. Y luego comian tierra y asf todo el mun- do tenia por verdadero su discurso. Arrojar comida.” ¥ asi se hacia el acto de artojar comida: estands a pun- to de comer algo, cuando todavia no se toma, por ejemplo la comida, pri- mero, una pequena porcidn se cortaba frente al fogén y allf se arrojaba. Y cuando habfan sido arrojadas estas porciones, entonces luego empezaban a comer. Nadie comfa antes de que se hubieran arrojado frente al fogén las porciones de comida. Libacién. Asi se hacia la libacién: cuando bebfan licor fermentado, o se hacia el estreno del pulque, o cuando alguien de nuevo disponia el pulque, cuando aumenta su fuerza, llamaba a la gente, servia el pulque en tazones frente al fogén y en pequefios vasos de papel. ¥ cuando estan para dar de beber, sirve en el vaso el pulque y en seguida hace caer un chorro frente al fogén. Hacia los cuatro rambes (del univer- so) hacia caer el chorro de pulque. Y cuando se ha hecho Ja libacidn del pulque, entonces toda Ja gente bebfa pulque, comenzaba él a dar de beber. * Muerte sacrificial.° Asi se hacia la muerte sacrificial: con ella muere el cautivo y el esclavo, se llamaba (éste) “‘muerto divino”. Asf lo subfan delante del dios, lo van cogiendo de sus manos y el que se lamaba colocador de la gente, lo acostaba sobre la piedra del sacrificio. culto, todos sus modos de honrar a tos dioses. Asi, ante ellos acercamos la tierra a la boca.” (rraduce. y texto en Leén Portilla, Miguel, Le Filosofia Ndbwasl, estudiade en sus fuentes, Instituto Indigenista Interamericano, México, 1956, p. 139). 7 Pedro Ponce en su Breve Relacién de tos dioses 9 ritos de la gentilidad desccibe esta accign de arrojac comida al fucgo, en la celebraci6n que se hacia al estrenar las casas mucvas; “Habiendo edificado la casa y puesto cn las cuatco esquinas algtin idolillo © piedras de buen color y un poquillo de pisiete (tabaco), el sefior de la casa Ilama a los maestros o viejos y vista la casa, mandan aparcjar una gallina para otro dfa y que hagan tamales .. y aderezada (la gallina) la roman con tamales y la vuelven a ofrecer al fuego partida en dos partes ja una dejan en el fuego...” (publicado con el Trata- do de tas idolatrias, Supersticiones, Dioses, Rito .. del Dr. Jacinto de la Serna, Edi- ciones Fuente Culeural, México, sf. pp. 377-378). 8 Ei mismo Pedro Ponce en Ja Relacidn citada escribe acerca de la tlatoyavalizili o “Hbacién”, con motivo de la obtencién del pulque nuevo: “un viejo o maestro viene orto dia a la casa del sefor adonde ya estan convidados algunos vecinos echa del nuevo pulque en una jicara o vaso y con un cantaro deilo lo ofrece al fue- go” (ap. ch p. 377). ® Sobre jos sacrificios humanos, véanse entre otros: Motolinia, Historia de los indios de ia Nueva Espafa, Ed. Chavez Hayhoe, México, 1941, pp. 42-55; Sahagin, Fray Bernardino de, HG (todo el jibro [i sobre las fiestas, ceremonias y sacrificios). Duran, Fray Diego de, Historia de las Indias de ia Nueva Espatia T. Vl, México, 1880, especialmente el cap. I, xxxi, pp. 92-105. 51 Y habiendo sido echado en ella, cuatro hombres lo estiraban de sus manos y pies. Y luego, estando tendido, se ponia alli el sacerdote que ofte- cia el fuego, con el cuchillo con el que abrir el pecho al sactificado. Después de haberle abierto el pecho, Ie quitaba primero su corazén, cuan- do avin estaba vivo, al que le habia abierto el pecho. Y tomanda sv cora- zon, s¢ lo presentaba al Sol, Atravesamiento de varas. Asi se hacia el atravesamiento de vatas: sdlo en determinados dias se Ilevaba a cabo; en todas las partes del cuerpo se hacia, por ejemplo en sus orejas, o donde uno quisiera, bien sea en la lengua o en las piernas.'° Y aquello con que perforaban su carne era un objeto espinoso, un punzén de obsidiana; luego por alli pasaban la vara o un tallo de grama, o estiraban su cuerpo con cuerdas, Asi pasaban la vara con que hacian merecimiento, y cuando se habian estado pasando las varas, al dia siguiente barrian, barrian las vacas y la grama muy ensangrentadas, Y esto se hacia en la casa del dios o en los caminos donde estén los dioses, Ofrecimiento de espinas. Se hacia de este modo la ofrenda de espinas: tomaban ramas de abeto y cortaban puntas de maguey, y después las ensan- grentaban. Asi, dejaban luego dos espinas sobre la rama de abeto. Por to das partes, bien sea en dos o tres sitios dejaban las espinas como ofrendas, © aun por cinco lugares, segdn les dictaba su corazdén. " Sangramiento, Cuando se sangraban, asi lo hacfan: con un cuchillo de obsidiana cortaban sus orejas y dejaban luego escurrir la sangre de la regién herida. Cortamiento de orejas. Es la misma cosa el sangramiento que el corta- miente de orejas. El que se sangraba, se cortaba las orejas. 2 Cortar el pescuezo (a las cadornices). Asi cortaban el pescuezo a las co- dornices: cuando decapitaban a las avecillas delante del dios, las levantaban también y las arrojaban ante él. Alli quedaba aleteando el cuerpo de las avecillas. 10 Motelinia, op. cit, p. 58, refiere por menudo el modo como se Ilevaban a cabo estos autosacrificios, it Vease Sahagia, HG, T. 1, iii, cap. viii, pp. 305-307, donde habla “de las cos+ tumbres que se guardaban en la casa que se Hamaba calmécac”. Son de especial interés en relacion con este texto, Jas costumbres 3a. 5a. y Ga. Para el texto ndhuatl corres- pondiente del Codice Florentine, véase Dibble, Charles E. and Anderson A. O., CF, lib. 1, pp. 63-64. 12 Véase: Motolinia, op. cs, pp. 58-59. 38° Véase en Sahagin, HG, T. II, ix, cap. iii, 7, p. 22, donde se describe esta cseremonia con motive de la partida de los mercaderes 0 pochsece. El cexto nahuatl del Cédice Matrirense véase en Schule Jena, Leonhard, Glederung des ailt-aztekischen Volks in Pamilie Stand und Bernf, aus dem aztekischen, Urtext B. de Sahagun, en Quellenwerke zur alten Geschichte Americas, Band V, Stuttgart, 1952, p, 210. 52 Accién de dar de comer (a los dioses). Asi daban de comer (a los dioses): cuando habian abierto el pecho al esclavo o al cautivo, en seguida tomaban de su sangre en una escudilla y arrojaban un papel allf que chupara 1a sangre. Llevaban luego (Ja sangre) en la escudilla ¢ than aplicande en los labios de todos los dioses la sangre del “‘muerto divino’’. * Pagar (la manda).'® Ast se hacia el pago (de la manda): cuando sobreve- nia algo a alguien, por ejemplo una enfermedad, cuando se curd, luego pa- gaba con copal o con papel, ya que no murid. De este modo obraba, como si con esto pagara, porque estuvo a punto de muerte. Colocacién de ramas de abeto. Del modo siguiente hacian 1a colocacién de las ramas de abeto: cogian en el bosque ramas tiernas 9 verdes de abeto para colocar sobte ellas su oftenda de espinas. Primero colocaban Jas ramas de abeto y luego ponian sobre ellas su oftenda de espinas ensangrentadas por pares. 78 Colocar lefa para tos dioses. Asi se hacia la colocacién de lefia para los dioses: tomaban en el bosque madera verde, la cortaban para que ardiera en la casa del dios. Ponian los lefes unos sobre otros con la mano, Hacian esto los que habitaban en Ia casa del dios, *’ los que hacian penitencia. Accién ritual de barrer. Asi se hacia el barrimiento ritual: se tenia mucho esmero en que los hijos, muchachas © varones, barrieran en los patios, pre- cisamente en las casas de cada uno. Y cuando primero muy de mafiana han barrido, Inego hacian ofrendas Ievandolas en la mano y las colocaban ante el dios. Y después de haberse hecho 1a oftenda, tomaban sus sahumadores para ofrecer incienso. 14 Véase Ducdn, Fray Diego de, op. cf. T. Ik, p. 95, donde refiriéndase al “modo que s¢ tenia en sacrificar hombres en las solemnidades’, se describe esta tlatla- gealizsli o “accién de dar de comer a los dioses"; cambién Sahagin, HG, T. I, cap. xxi. 32-33, p. 146, 15 Acerca del modo como Jos mercaderes “pagaban” su manda, por haber re gresado a su casa, después de un viaje, véase Sahagia: HG, T. Ill, iv, cap. iv, pp. 33-37. 16 En la conocida leyenda de fa creacién dei sol y la Inna en Teotihuacan, narra- da por jos informantes indigenas de Sahagin aparece el modo como practicacon la acxoyatemaliztli los dos dioses Teewcizsecatl y Nanabuatzin. Ver el texto nahuad en Schultze Jena, Leonhard, Wabrsegere, Himmelskunde und Kalender der alten Azteken, aus dern aztekischen Usterr B. de Sahagun’s, en Quellenwerke zur alten Geschichte Amerikas. Srurtgart, 1950, p. 35. 17 Como se lee en “las coscumbres de la casa Hamada Calmeécac” esto constituia también precisamente la obligacion o practica 4a. (Sahagin, HG, T. I, iii, cap. viii, 4, p. 305. Véase cambién: Motolinia: of. cil, p. 74. 18 Véanse las ya citadas “Coseumbres de Ja casa liamada Colmécac”, la 2* de las cuales consistia precisamente en practicar esta accién rimal de barrer. También, Motolinia, op. cit, p. 61. 353 Velacidn general, o sea, vigilia. Asi se hacian las vigilias: cuando era de noche, los que vivian permanentemente en la casa del dios, los que estaban de guardia en la noche, permanecian muy vigilantes, pata que no dejaran de hacer algo por causa del suefio. De esta manera hacian vigilia de noche, hasta que amanecia. 3? Y Ja razén porque hacian vigilia, era porque alguna cosa ha de hacerse a media noche, o cuando es ésta muy fuerte, o cuando va a amanecer. Por esto hacian bien la guatdia durante la noche y tenian cuidado del fuego. Abstinencia penitencial. Asi se abstenlan: no se comla durante el dia, més atin, nadie se lavaba con jabén* nadie se batiaba en el temazcal, * ni tampoco dormia con mujer. Solamente al celebrarse la fiesta del Pan- quetzaliztli (levantamiento de banderas), podian comer mientras estaba el sol, por siete dias. 22 Tragarse ctdebras. Asi se hacia: tragaban serpientes cuando celebraban la fiesta del Atamalqualiztl? (comer tamales de agua). 7° Lo hacfan Jos Ilamados mazatecas, s¢ las tragaban vivas. Con la sola boca las atrapaban (con los dientes), las iban triturando al tra- girselas. ** Y cuando se las han tagado, luego les hacfan regalos, como se dijo antes en la fiesta del Atamalgualiztli, que era cada ocho afios, Tragarse ranas. Y tragaban ranas, también iban vivas. También se hacia entonces y asimismo lo hacian los ‘mazatecas. Hacer volar pajaros. Asi se Wevaba a cabo: hacian volar pajaros en la fiesta del Etzalgualiztli (comida de frijol y maiz revueltos). Los muchachos 19 Eran las vigilias algo muy usual entre los nahuas, Precisamente entre [as cos tumbres del Calmeécac estaba la de que hubiera quienes velaran por curno durante la noche. Véase: Motolinia, op. cét., p. 59. 20 Jabén: amoili que segin el Diccionario de la Real Academia, edic. de 1939, p. 78, puede describirse asi: “nombre con que se designan en México varias plantas de distintas familias, cuyes bulbos y rizomas se usan como jabén”. 21° Temazeal en nahuatl semazcalii: "casa de bafios de vapor’. Pequefio edificio en que se badaban con vapor con fines tituales, higiéaicos y medicinales”. (Garcibay, K. Angel Ma., “Wocabuiario de las palabras y frases...” en HG, T. I, p. 354), 22 Sobre los ayunos véase: Motolinia, op. cit, PP. 58-59; Mendieta, Fray Gerd. nimo de, Historia Eclesidstica Indiana, 4 vols. Ed. Chavez Hayhoe, México, 1945, T. I pp. 111113. 23° La fiesta del Atamalgualiztli se celebra cada ocho afios. Véase Sahagin. HG, T. I, ii, Apéndice i, 10-17, pp. 230-231. 24 Se erata aqui de lo que pudieran amarse “juegos o attficios simates’. No sélo a estos mazatecas del barrio de Mazetian en Mézico-Tenochtidan, sino también a Otros grupos, como algunos de los huastecos, se les atribuia el poder de hacer juegos, suertes y artificios de lo que Ilamaremos magia. Véase: Cédice Matritense de Ia Acade. rsia, fol. 194 ¥, ¥ Sahagin, HG, T. UE, x, cap. xxxix, 124, p. 214, 54 ataban Jos pdjaros a un palo. Asi iban bailando mientras hacian la pro- cesién. 7 Procesiones. Ast se hacian las procesiones: en la fiesta en que estaban de- terminadas, entonces se hacian. ™* Toda la gente salfa en procesién, bien sea muy de mafiana, o cayende el sol. Luego se dispersaban. Canto a modo de mujer (de falsete). Y el canto de mujer asf se hacia: cuando por ejemplo era el nacimiento del dios 7 0 cuando todos bailaban, mujeres por todas partes y hombres, también en la fiesta de Tléloc. Acometer al que lleva Ia tiza, Asi se hacia el acometer al que lleva la tiza: cuando sale Ievando la tiza, luego echa a correr y asi aparecia corriendo sin tino. Y algunos lo perseguian y Jo apedreaban y si no cotria de prisa, luego caia apedreado, 8 Estiramiento de gente, para crecer. Asi se hacia el estitamiento de gente, para crecer: también en algtin dia sefialado a todos los nifios pequenitos los estiraban para que crecieran, en los caminos, y también a cuanto hay sobre la tierra, nopales o magueyes. Se decia que de este modo aprisa crecian. 7 Accién de atarse la gente. Se hacia de la mancta siguiente: con esto se ataba a la gente, con un hilo; ataban a fos nifitos en la mufieca de Ia mano y en el cuello. ¥ su provision de viaje: tortillitas de mafz tierno, fas colo- caban en un huacalito y en la esquina del huacal panian una tacita que iba llena de agua: esta es su provisidn. °° ¥ cuando habfan Ilegado a la veintena, cuando llegaba la fiesta llamada Tetenecco (los dioses Megan), entonces desataban los hilos flojos con los que habian amarrado a los nifiitos. 3b En ésta, como en otras ceremonias religiosas de los nahuas, se unia el sito a la diversién y el juego. Véase el texto 4 de la scgunda seccién de este trabajo en el que se presenta otro caso semejante. Son igualmente interesantes desde este punto de vista los citos descritos em los textos 20, 22 y 25 de esta misma seccién. 26 Como se indica en este parcafo estas procesiones tenfan Ingar no en una sino en numerosas fiestas. 27 Se refiere a la fiesta en que se celebraba el nacimiento de Hastailopochtli. Véase, Sahagin, HG, T. I, Jib. iii, caps. idi, pp. 271-276, 28 Come ya se ha sefalado a propésito de otros textos, es éste también un ejem- plo de los numerosos juegos rituales practicados por los nahvas. . 20 Sahagun en /oe. cit., explica que este curios estiramiento de fos nites peque- fos tenia lugar con motive de la fiesta izeallz “que se hacie a honra del fuego”. 49 Un adorno semejante al que después de la conquista se hizo costumbre con motivo de Ja fiesta del Corpus Chrtsts. Como esta posible supervivencia de cultura pre- hispdnica existen otras dignas de atencién y estudio. 33 Zigzagueamiento. Asi se hacia el zigzagueamiento: en la fiesta de Acol- mizili se adornaban con plumas los nifiitos, con plumas de colores, por todas partes de su cuerpo. Y las personas mayores solamente en su pecho sobre su coraz6n y sobre sus espaldas combinaban las plumas con que se adornaban, Dizque (hacian) esto para que Acolmiztlt no les comiera el corazén. Sacar a los nifios. Asi se hacia la sacada de los nifios: entonces [lévaban a todos los nifiitos a la casa del dios, a todos los hacian bailar y les daban bebidas embriagantes. Esto se Ilamaba sacada de los nifios, porque a todos los nifiitos los traian a la casa del dios. Rayamiento. Asi se hacia lo que se Uamaba accién de tayarse: cuando se aderezaba con los atavios de guerra un cautivo, flevaba en las manos su escudo y su espada de madera, pero ésta no tenia puntas de obsidiana. Los rayadores con sus escudos y sus espadas de madera. Con éstas rayaban es- caramuceando al cautive y al esclavo. #4 Tenderse sobre espadafias. Durante cinco dias se tendia la gente para dormir sobre espadafias. Con esto se hacia penitencia en honor de Tléloc. Esto se hacia de ordinario colocados en las cuevas; pero se les permitia también hacerlo en casa. 3? Colocamienio de gente sobre la grama. El colocamiento de gente sobre la grama; de aquellos que desollaban a los hombres de su piel, algunos se vestian el pellejo. Estos se Ilamaban “los desollados”. Y se esparcia grama sobre la que colocaban a “los desollados”. Por esto se decia que venian a ser colocados sobre la grama. Accidu de vivificar, La accién de vivificar se hacia del siguiente modo: cuando se cortaban ritualmente Jas orejas rociaban [a sangre hacia arriba, o la hacian gotear en el fogén. Decian que con esto vivificaban al fuego y al Sol. 38 Ofrecimiento de retofios. El ofrecimiento de retofios se hacia de la si- guiente manera: cuando salfan a recoger retofios en el bosque, luego los 31 Se esta reficiendo obviamente al llamado sacrificio gladiatorio. Pormenoriza- damente describe Sahagin esca forma de sactificio en HG, lib. IL, cap. xxi, 14-32, pp. 144-146. Véase también, Mufioz Camargo, Diego, Historia de ia Tlaxcala, 6a. edic., México, 1948, pp. 136-148, donde se describe asimismo el sacrificio gladiatorio de Tlabuicole. 32 Niétese la variedad de actos penitenciales practicados por los nahwas en honor de sus dioses. 43° Sahagin en HG, Joc, eft. indica que esta ceremonia la hacian “cuando alguno acababa su casa nueva”, Véase también, Ponce, Pedro, op. i#., pp. 377-378. 36 ofrecian pot todas partes en Jos altares, y ninguno se omitia. Se Jlamaba esto ofrecimiento de pufiados de retofios. Ofrecimiento de lechos de grama. El ofrecimiento de lechos de grama se hacia de la siguiente manera: también se hacia por Ja misma razdn que el comer tierra. Cuando la gente salia hacia algin lugar, donde quiera que habia una figura del dios, al pasar frente a él, se Ilevaba grama y se echaba delante de él. Aun otros cuando van por su camino y cuando estén en guerra, como si con este se hicieran votos, cuando alguien va a la guerra, si con algo estd afligido decia: “gno moriré en la guerra? ¢voy a morir?” Cuando habré de hacerse $a guerra, primero toman Ja grama, Ja arrojan hacia el Sol, y decian “jall4 he de acabar!” Si es que muere o hace un cau- tivo, como con esto habia hecho su voto hacia el Sol. ** Toque de flautas. Asi se hacia el toque de flautas: cuando era muy noche, cuando est4 a punto de Iegar la media noche, entonces se tocaban Jas flau- tas, se hacia el sangramiento ritual en ja casa det dics. Con esto era desper- tada la gente. E! mediar la noche (toque de medianoche). Se hacia de esta manera: cuando ya era medianoche, cuando ya Ilegé la medianoche, también eran tocadas las flautas. Con esto era despertada la gente, con esto empezaban la que se Iamaba la guardia de los que tafien el teponaxtli. Pero a aquel que no despierta a su tiempo, le arrojaban agua o lo ro- ciaban con fuego, o lo echaban al agua, lo agarraban de prisa y lo arrojaban alli, al Tiilapan o al Coapan. ** Horadacién de las orejas, La horadacién de las orejas se hacia en honor del dios. Asi se hacia el perforamiento de las orejas. Horadacién del labio.** Igualmente la perforacién del labio también se haefa para el culto del dios. Cémo servian al Sol a diversas horas del dia y de ia noche. Cada dia al salir ef Sol era hecho sacrificio de codornices y oftecimientos de incienso. ¥ asi se sacrificaba a las codotnices: les cortaban el cuello, las levantaban en ofrenda al Sol, lo saludaban, le decian: 44 Notese aqui la actieud del hombre ndhuatl al ir a Ja guerra. 38 Thilapas y Coapan: dos fuentes junto a les edificios del templo maximo de Tenochtitlan. Sahagun, HG, T. 1, ii, Apéndice ii, 48, p. 238, dice, a propdsito de Coapan: “era una fuente donde se bafiaba el satrapa que ministraba en el ca ..”. 36 Fscas pricticas de penicencia, de las que ya han hablado textos anteriores, s€ tefieren ahora a les ritos que tenian lugar al teque de media noche. 37 —“Ha salido el Sol, el que hace el calor, el nifio precioso, dguila que asciende, cémo seguiré su camino?, gedmo hard el dia?, éacaso algo suce- derd en nosotros, su cola, su ala>” #7 Le decian: —‘Dignate hacer tu oficio y cumplir con tu misidn, sefior nuestro”. Y esto se decfa cada dia cuando salia et Sol. Y cdma se ofrecia el incienso, Cuatro veces en el dia y cinco veces en la noche. Primera vez cuando el Sol esta ya fuera. Segunda, cnando es la hora de la comida. ** La tercera, cuando esta el Sol a la mitad. Y [a cuarta cuan- de esté ya a punto de metetse. Y durante Ia noche en esta forma hacian el ofrecimiento de incienso: primera vez al anochecer; segunda, a la hora de acostarse; tercera, al toque de flauta; cuarta, a la media noche y quinta, cerca del alba. Y cuando anochecia ofrecian incienso, saludaban a la noche, le decfan: —“Ha venido a extenderse el Sefior de la noche, el de natiz puntiage- da” y acémo resultaria su oficio?” Y su fiesta se hacia en el signo 4 movimiento, el dia 203 de la cuenta, ¥ cuando ya se acercaba el dia, la gente hacia penitencia; 4 dias ayunaba la genie. ¥ en el mismo dia del signo dicho, cuando llega ya su fiesta, cuando esta el Sol en el medio, tomaban Jas flautas, se atravesaban con jarillas. Y a los nififtos que yacen en sus cunas les hacfan cortaduras en las orejas ¥ toda la gente se sangraba. Y no se hacia ningtin saludo al Sol; todos unica- mente se sangraban, se atravesaban con jarillas, ofrecian incienso. Toda la gente, nadie se quedaba sin hacer esto. Y¥ en donde estaba la imagen de él (el Sol): en lo que se llama Quaubxicalli, alli estaba puesta su imagen, De este modo estaba pintada: como teniendo una cara de hombre, de alli salfa su resplandor. Su adetezo solar: redondo, grande, como mosaico de plumas de guacamaya.*? Alli delante de é1 se hacia el sangramiento ritual, atravesamiento de jarillas, ofrendas, sacrificio de codornices. #1 ¥ en su fiesta también habia sacrificios de muchos cautivos. Y también se decta que el que murié en la guerra va a la casa del Sol y vive alli jonto a é]. at ym yentslapil, yn jatlapil: “su cola, su ala”, expresién idiomatica ndhuarl que significa: el pueblo, la gente baja. 38 Entre jas nueve y diez de la maiana. 89° Yacabusttztli: “el de aariz puntiaguda", nombre ndhuatl de te estrella que pre- sidia el curso nocturne. Ver Sahagin, HG, lib. vii, cap. iii, 1, p, 262. 40 Guacamaya: Hawbguecholli, palabra que literalmente significa “cuello de hule de color rojo". 41 Véanse estas formas de sacrificios en los textos anteriores de esta misma scccién. 42 Se alude aqui a la creencia sobre el destino de los guerreros en el més alld. Véase, Sahagia, HG, T. J, lib. iti, Apéndice, cap. iii, pp. 297-298. 58 Educacién de tos jovenes. * El sacerdote, el que educaba a los jovenes era el incensador principal, Dejaba a los jovenes en las manos de los otros sacerdotes: los que tafien y los que guardan. Exbortacién, Exhortaba (a los jévenes) a que vivieran bien, que no hi- cieran cosas indebidas, a que no vivieran con pereza. Barrimiento. Para que barrieran el patio del dios, les gritaba a cada uno de los jévenes sacerdotes. Asi habsfan de barter. Accidn de encender el fuego. Y los obligaban a encender el fuego. Luego, de este modo era cuidado el fuego: junto a él se acostaban. Asi pot todas partes era encendido el fuego: en el patio del dios, allt ardia en grandes braseros, en hileras de diez o muchos més. La vigilancta de la noche, Se les obligaba a la vigilancia de la noche a los que hacian penitencia. Era este oficio de los ya expertos. ** Acarreo de iefia. El acarreo de lefia: la que se guardaba, la que ardia luego en el Calmécac; los ministrillos salfan a recogerla, los que no eran todavia muy expertos. Accién de certar espinas. La accién de cortar espinas: las cortaban los sacerdotes todavia no muy expertos. Estos eran los que iban a recogerlas. Acarrear ramas de abeto, La accién de acartear ramas de abeto: las iban a recoger aquellos que eran ministros ya expertos. Togue de fantas. El toque de flauta: eta oficio de los ministrillos; pero los ya expertos condescendian también en hacerlo. Preparacién de tintura negra. La preparacién de la tintura negra: era ofi- cio de aquellos ministrillos; ta diluian. Toda la gente con esto se pintaba, se embadurnaba bien, al pintarse no dejaba parte alguna. Y diluian Ja pintura en una canoa en el Lugar del entintamiento. Y la disolucién del color negro se hacia sdlo por Ja noche y la gente se emba- durnaba cuando se leyantaba la aurora. 43° Comienza aqui lo que se pudiera describic como un breve reglamento del Calmécas. Resulta de interés compararlo con el otra mas amplio recogido también per Sahagun y resumido por él mismo en cascellano en HG, T. I, lib. ili, Apéndice, cap. viii, pp. 305-307. 44 Los expertos: in ixtlamatgue, Como és natural, el observar durante la noche los movimiientos de los astros presuponia previos conocimienros de} calendario 7 sus ideas astronémicas. Sahagun en. HG, éoe. cit. tefiere la vigilancia que incumbia a estos estudiantes “expertos” en el sentido de que cuidaban de la moralidad de los ottos: “Tenian cargo de velar de noche paca que ninguna cosa mala se hiciese en ei templo”. 39 Dedicaciones y juramentos. Cuando se hacia un juramento, * cuando al- guien dedicaba a su hijo al servicio de los dioses: en dos o tres formas hacfan esta dedicacién de lo que habia de hacer (el hijo) a honra de los dioses. Bien que su hijo haga algo, o que algo se realice en él, cuando est4 en su dedicacién, para que con esto tenga merecimiento de los dieses. Y también entonces se hacia un juramento cuando alguien afirmaba algo, con esto lo confirmaba; se le decfa: “Para hacer verdadera tu palabra, para que no mientas, haz el favor de comer tierra”. Entonces Inego comfa tierra aquel que confirmaba algo, con esto veri- ficaba al otro su palabra, de manera que no mentia, le decia: “__Bien lo saben el Sol y el Sefior de la tierra. Ya como tierra’. @ Ast de esta manera se hacia el juramento. Y los génetos de oracién asf se hacfan: era el ofrecimiento de incienso, el sacrificio, el comer tierra ¥ el sacrificio. Donde s¢ enumeran toda clase de objetes que se requerian alli en el lugar de las casas de los dioses. piedra del sacrificio pedernal sehumador papel copal (incienso de la tierra} altar espinas navajas de obsidiana lefia madera fina ramas de abeto ortigas huesos hule tabaco comestible caracoles jicara para copal sandalias de hule bolsa para el tabaco chalequillo 45° jurar: quinelitiia, “hacer verdad para otro”. 46 Ticrra y sol, otro aspecto del dualismo del pensamiento ndhuwatl acerca de la divinidad, Véase; LeGn-Portitla, Miguel La Filosofia Nahuatl, estadiada en sus fuentes, Instituto Indigenista Intecamericano, México, 1956, pp. 156-187. 60 jarrito para el tabaco mante de mariposas manto para la penitencia cuerdas. Donde se relata cuéles eran los nombres de los diversos lugares de la casa del dics. casa del dios: templo vaso del dguila hilera de casas: centro superior de educacién altar frontal casa de las aguilas (de los guerreros) juego de pelota divino palos donde se colocan Jas calaveras templo del Yopico tueda de piedras para el sacrificio gladiatorio templo de Colhuacaa cinco lagartija * cinco casa patio muralla de culebras puertas sagradas: por tres lugares era la entrada. LOS SACERDOTES EI sacerdote mexicano. Asi se ataviaba el sacerdote mexicano: con su chalequillo, su sahumador y su talega, con esto veneraba al dios y guar- daba su oficio. . Era constituido como padre de los del Calmécac. Era como el rey de los sacerdotes de todas partes. ** También le iban a entregar los hijos para que los educara, los formara, con discursos, pata que vivieran bien, si acaso llegaban a ser gobernantes, © personas de impertancia, o gutas o encargados de algo. Todo esto era oficio del sacerdote mexicano. Y también daba érdenes en los templos por todas partes, indicaba lo que debian hacer los sacerdo- tes, ¥ si tal vez alguno cometia una transgresidn, entendia también de esto el sacerdote de México. 47 “cinco fagartija” y “cinco casa", dos fechas del caleadario nabuatl. No es clara su relaci6n con Ja enumeracién a que se reficre el texto. 48 Acerca de las cualidades que debia tener ef que era elegida como Mexicatt tewboaizin yéase: CF, lib. MIL p. 67. 6k El sacerdote de Huitzndhuac, dos caiias.** El sacerdote de Huitzndbuac guardaba también sus costumbres, asi como las guardaba el sacerdote de México. Cuidaba también en el Calmécac de que se Ilevara bien a cabo la educacién y se exhortara a los estudiantes. °° El sacerdote que vigilaba a los otros. El sacerdote que vigilaba a los otros: su oficio era también como ei del sacerdote de México, porque a todos in- dicaba cémo guardar las normas del Calmécac, cémo educar y formar a Ja gente, Colaboraban también en esto los sacerdotes de todas las otras regiones. * (El sacerdote det dios) dos conejo? El oficio de sacerdote del dios dos conejo consistia en lo siguiente: reunia a todos los cuatrocientos co- nejos, a ninguno olvidaba, alli los presidia el amado Patécati, ®* que era tenido como su jefe. En seguida colocaban el tazén del conejo y alli ponian el pulque de cinco, “ que llamaban pulque divino. Luego sacaban la figura de Patécatl, colocaban tubos de cafia alli sobre el pulque divino. Aunque eran 203 (tubes de cafa), sdlo uno estaba perforado. Y¥ habiéndolos colocado, en seguida se hace el baile, van dando vueltas (alrededor del tazén) fos cuatrocientos conejos, En seguida van hacia el pulque divine, mucho alli se aglomeran, para ver quien descubrird el agu- jero, y al que ha cogido la cafia agujereada, luego todos Io dejan. Sdlo él se queda bebiendo el pulque sagrado y cuando se ha embriagado, todos se van. El sacerdote tonsurado de la serpiente de ndcar. He aqui en qué consistia el oficio del sacerdote tonsurado de Ia serpiente de nacat: la incensacién, la factura de tiras de papel salpicado de hule; ® todo esto, cosa propia del 49 Huitendbude. “junto a las espinas”. Nombre de un barrio del sur de Tenochtitlan. So Era este sacetdote, segin sefala Sahagin en HG, loc. e#., como “coadjucor" del Mextcatt Teuboatzen 51 Nétese la insistencia con que se repite en los textos la idea de que era incum- bencia de estos sacerdores conservar y hacer guardar las normas del Colm écac. 52 Dos conejo: nombre calendarico de ung de los dioses de! pulque. Véase co- mentatio a este texto en: Leda-Portilla, Miguel, “Tochtecdmatl, el tazén del conejo, un juego tirual de Jos nahuas”, en Retista Universidad de México, Vol. X11, num. 1, pp. 5-6. 54 Patéeatl, uno de los dioses inventores del pulgue. Fue é quien “hallé primero las rafces que se echan em la miel” (del maguey). HG. T. 1, p. 210, 34 “pulque de cinco”: macsifoctli, modismo para expresar la idea del pulque que embriaga por su fuerza_o por beberse en exceso. Wéase la leyenda de ia invencion del pulque en Sahagin, HG, T. WL, pp. 210-211, 55 Las tiras de papel de amate (fiews pelvolarit}, come ofrenda y adorao de los dioses eran cosa frecuente entre los nahuas. Véase, pe, HG, T. |, ii, cap. xxiv, 42-43 p. 138. 62 oficio de Tléloc. Cuando cae una fiesta, o cuando comienza un afio, en todas las fiestas, pregonaba para que se hiciera la incensacién, que se hagan todas las oftendas. Acetea de todo disponia, daba drdenes. El sacerdote de Molonco. El sacerdote de Molonco, ** en esto consistia su oficio: disponfa del copal, del hule, del papel, de la tinta negra con que se pintaba al (que representaba) dios aueve viento. Y también tenfa a su cargo los sahumadores, las codornices y las plumas negras con las que se emplumaba el dios nueve viento. Cinteutzin, Xilonen la misma que Cintéufl. El sacerdote de la Casa de los Pinos. El oficio del sacerdote de Cinteutzin consistia en lo siguiente: tenia a su cargo todo, asi daba drdenes para que se reuniera el papel, el copal, el hule, los ajenjos de la tierra, lo que necesitaba Xilenen, cuando caia su fiesta. Y siempre tenia mando de Jo que allf se necesitaba en la Casa de los Pinos, cuando moria el que representaba a Xidonen. EI! sacerdote de Atenpan. le aqui en qué consistia el oficio del sacerdote de Atenpan: ordenaba, disponfa que se reunieran las plumas, las més finas plumas de dguila y las mds duras, con las que se emplumaba (la que representaba) a Toci cuando morla.** Y él mismo daba pregdn a los jéve- nes cuextecos para que hicieran penitencia alli en Atenpan. E! conservador. El conservador tenfa cuidado de los cantos de los dioses, de todos los cantares divinos. Para que nadie errara, cuidaba con esmero de ensefiar él a la gente los cantos divinos en todos los barrios. Daba pre- g6n para que se reuniera la gente del pueblo y aprendiera bien los cantos. * E! sacerdote de Tzapotian. El oficio del sacerdote de Tzapotlan ® era también como el del sacerdote de Arenpan, porque también cuidaba y daba érdenes de que se reuniera el papel, el copal, ef hule y los ajenjos de la tierra, que se necesitaban cuando moria la que representaba a la madre de los de Tzapotlan. El sacerdote de Tecanwan. El sacerdote de Tecanman tenia a su catgo la madera de pino que se convertird en teas. Y era también su oficio reunir la pintura roja, la negra, y las sandalias de bule, el chalequillo y las cam- 56 Mofonco, segin Garibay, HG, T. IV, p. 343, “este topénimo es de un sitio en el tiempo (maximo}". Su etimologia es incierta. 37 Sahagiin en HG, foc. cét., indica que las funciones de este sacerdote se ejercian de un modo especial cn la fiesta de Chiennabudcatl. 58 Toci, literalmente, “nuestra abuela”. Garibay, HG, T. IV, p. 358 dice: nombre “dado a la madre de Jos dioses en su forma de anciana’”. 4 Contiene este texto un importante testimonio del empefio puesto por los sa cerdotes nahuas en “conservar” y transmitir fielmente los cantares divines. 80 Trapotlan o Tepiquebuya (lugar de zapotes). Segiin Alfonso Caso, “Los barrios antiguos de Tenochtitlin y Tlatelolco” en Memorias de ta Academsa Mexicana de ia Historia, T. XV, Méx. 1956, p. 10, era el nombre de un barrio Jimitado al N. por la 63 panillas que necesitaba el que representaba a Xiubfecutli, el dios viejo, cuando moria. El sacerdate del dios dos conejo Texcatzéncatl,™ EJ sacerdote del dios dos conejo Tezcatzéncatl: también tenia a su catgo el chalequillo, las cam- panillas, las sandalias de hule, el papel, la cabellera de plumas de garza, el trébol del monte. Asi ordenaba que todo se reunieta, que se juntaran las ofrendas que necesitaba el que representaba a Tezcantzdcatl cuando morfa. Se hacia esto en la fiesta del cerro. El sacerdote del dios dos conejo Yyaubqueme. EX sacerdote del dios dos conejo Yyauhgueme: también disponia del papel, el copal, el hule y las sandalias de hule, las campanillas, el chalequillo, las cabelleras de plumas de garza y el trébol del monte. Asi mandaba que se reuniera tado lo dicho, cuando se necesitaba, cuando moria el que representaba al dios dos conejo Yyanhgueme. También en la fiesta del cerro, El sacerdote del dies dos conejo Tomiyauh.*? Ei sacerdote del dios dos concja Tomiyash, su oficio consistia en lo siguiente: daba drdenes acerca de todo lo que necesitaba cuando moria el que reptesentaba al dios dos conejo Tomiyaub: el papel, el copal, el hule, las campanillas, el chalequillo y todo lo dicho también para la fiesta del cetro. E! sacerdote del dios dos conejo Acaihoa.® El sacerdote del dies dos conejo Acalhoa, su oficio también consistia en esto: tenia a su cargo todo lo que era también oficio del sacerdote del dios dos conejo Tomiyauh. EI sacerdote del dios dos conejo Quatlapangui.** El sacerdote de Quatla- pangui, su oficio consistia en lo siguiente: tenfa a su cargo el papel, el copal, el chalequillo, Ias campanillas, las sandalias de color de obsidiana, que nece- sitaba el que representaba a Quatlapangui cuando moria en la fiesta Hama- da Panguetzaliztli. E! sacerdote dei dios dos conejo Tlithea.** El sacerdote del dios dos co- nejo Tilhoa también disponia del papel, del copal, del chalequillo, las calzada de Tacuba; al ©, por la calle del Dr. Mora; al S. por la Av. Judrez y al P. por la calle de Rosales. Probablemeate en dicho barrio se hallaba el templo ai que hace referencia este texto. 81 Texcatzdneatl: “cabellera de espejos", nombre de uno de los numerosos “co- ncjos”, dioses del pulque. 62 Tomiyaubtecubsl: “sefior de nuestras espigas”. Véase sv atavio y caracteristicas en el texto 24, de la tercera seccién. $3 Acalbow: “el duefio de las barcas”. Otro de los dioses del pulque. S41 Qwatlepangui: “cabeza aplanada’’. Nombre de uno de los déases del pulque. 85 Tiilhoa: “el duefio del color negro”. Otro de los dieses del pulque. 64 campanillas, todo lo ya dicho, que también necesitaba el que representaba al dios conejo Tlilboa en Ja fiesta del cerro. EL sacerdote del dios dos conejo Patécatl.®° El sacerdote del dios dos conejo Patécatl era el que ponia cotazén al pulque de cinco y Jo dejaba en manos del sacerdote del dios dos conejos Toifécail. Hacia <1 el pulque sa- grado. En la fiesta de la Pawguetzaliztli consumia el pulque de cinco. El sacerdote del dios dos conejo Napatecutli.*" E{ sacerdote del dios dos conejo Napatecutli disponfa del copal, el papel, el hule y de todo lo que se necesitaba cuando moria el que representaba a Napatecu#li en la fiesta de Tepeilvitl. El sacerdote del dios dos conejo Papéztac.*® El sacerdote del dios dos conejo Papéztac también él hacia el pulque que se decia pulque blanco. El lo daba a Mofecubzoma y cuando bailaban entrelazando las manos todos los nifitos, bien sea vatones o doncellas en la fiesta de Tozozéli. El sacerdote del dios dos conejo del tempio dos conejo. El sacerdote del dios dos conejo disponia de la comida, del tabaco, Jas flores y el papel, el copal, y de todo lo ya dicho, de lo que necesitara el que representaba al dios dos conejo, cuando se le hacia su dia en la veintena de Adicaoailo. La mujer tonsurada. El oficio de Ja mujer tonsurada consistia en lo si- guiente: todas las ofrendas que se necesitaba en Atenchicalean: * flores, tabaco con que se hacfa ofrenda a Toei, todas las cosas que ofrecian las mujeres cuando se bailaba. Todo esto constituia el oficio de la mujer tonsurada. La sacerdotisa tonsurada de Iztaccivatl.™ La sacerdotisa tonsurada de Tztacctvatl cuidaba, ponia su esmero en todas las cosas en Atenchicalcan y ordenaba el barrido, el encender el fuego. ¥Y cuando alguien hacia promesas, se lo decia a ella, la sacetdotisa de Izteaccivatl. Ella definfa todo lo que se hacia alli en Atenchicalcan. 88 Patécatl @ Pantécotl: “el habitante de Pantlan a Panuco". Fue Patdcatl “el que hallé primero las raices que echan en Ja miel”, para preparar el pulque. 07 Napatecwbtli; “el cuatro veces Sefior”. Otro de los dioses del pulque. 68 Papdztac: “el de guedejas blancas’ uno de “los que inventaron la manera de hacer el pulque en ¢l monee llamado Chichinasbia’. 69 Asenchicalean: “Ribera de los cangrejos’. Era éste uno de los cuatro lugares donde se veneraba a ja diosa Tocf. Véase. Caso, Alfonso, of. os. p, 17, 70 Ieteccivatl: “la mujer blanca’, uno de tos nombres de la suprema deidad femenina, 65 El sacerdate del dios Ixcozaubqui en Tzomolco. El oficio del sacerdote de Ixcozaubgui*! en Tzomotco? era: (cuidar de) Ja lefia para el dios del fuego, daba pregdn para que fuera a recogerse en el bosque. Y los que iban a recogerla eran sélo los adolescentes: este era su cargo. Y cuando habian ido a traer Ia lefia para el sefior del fuego, la apilaban en el calmécac de Tzomolco. El sacerdote rapado de Tlazoltéotl, He aqui el oficio del sacerdote rapado de Tlazoltéotl: * — guardaba alli, se esmeraba en su cargo alli en Mecatlan. 7 Se ponia su chalequillo, Ilevando su ollita de piedra pata tabaco. Mucho veneraba las cosas del templo de Mecatlay: nadie alli se orinaba o se exonetaba y si alguien lo hacia, luego lo agarraba, lo hacia entrar al templo de Mecatlan y alli lo punzaba, lo medio mataba. El sacerdote de Tepatzinco. El sacerdote de Tepatzinco ™ yigilaba, mucho se esmeraba en guardar las cosas del templo de Tecpantzinco. Y era su oficio cuidar de las ofrendas; ordenaba, daba pregén para que se hicieran ofrendas allf en Tecpatzinco. El sacerdote rapado de Epcova Tepictoton. El oficio del sacerdote ra- pado de Epcova™ Tepictoton™ eta el siguiente: disponia lo referente a los cantos. Cuando alguien componia cantos, se lo decla a 4 para que pre- sentara, diera 6rdenes a los cantores, de modo que fueran a cantar a su casa. Cuando alguien componia cantos, él daba su fallo acerca de ellos. EI sacerdote de Ixtlilco. El sacerdote det templo de Ixelitco ® presidia, tenia a su cargo, daba pregén acerca de las ofrendas, cuando toinpian a hablar los nifiitos, varones o mujeres. Van Ievando sus ofrendas, flores o copal. Toda clase de ofrendas se hacian, cada uno llevaba las suyas én la mano. TL Ixeozauhgui: “el de costto amarillo". Uno de los titulos de Xiubtecubth, ef Sefior del fuego. 72 Tzomaleo: “en el cabello mullide”, Sahagia, HG, T. I, p. 239, menciona este lugar, de acuerdo con los datos de sus informantes, entre los edificios del templo maxi- mo de Tenochtitlan (edificio seraptsimoprimero) Debe afiadirse que habia también en el mismo temple orto Tzonmotco (edificio sexagésimocuarto). 73 Tlazolséotl: “diosa de ia basura”. Nombre dado a una forma de veneracién de la diosa madre. (Garibay en HG, T. IV, p. 365). 74 Otro de los edificios del tempio maximo de Tenochtitlan. (HG, T. 1, p 237}. 15 Tepatzinca o tecpanizinco: “en el palacito”. Un edificio del templo mayor “y fa puerta del Coatepantlz” que se Wamaba asi, que seguramente daba sobre la calzada de Tacuba, es decir era la puerta del peniente, o del “Palacio Pequeaio..." Véase, Caso, Alfonso, op. cit, p. 16. 18 Epcobua: “la serpiente de nécar’, uno de los tieslos de Tidloc. 11 Tepictotow, sc refiere al “idolo de un dios hecho en pequefic". Sus atavios: texto 37 de la zercera seccién. (Garibay, HG, T. IV, p. 355). Habia varios barrios de este nombre en México-Tenochtitlan. Véase, Caso, Alfonso, op. cit, p. 39. 78 beilslco: “en la cara negra, o donde esta el carinegco”. (Garibay, HG, T. Ty, p. 339). Era ésta una designactén del Tezcatlipoca que se veneraba en uno de Jos edifi- dios del templo mayot, Véase Sabagun, HG, T. J, Jib. I, xvi, pp. 62-63. 66 El sacerdote de Xochipilli en Aticpac. El sacetdote de Aricpac™ tenia a su cargo el templo de la diosa que habita en Aticpac. Reunia papel, copal, hule y codornices, lo que necesitaba la que representaba a Calquicthoaél *° cuando moria. ¥ desollaba a ésta y el mismo sacerdote del dios del fuego se ponia su pellejo, e iba mordiendo con los dientes una codorniz, de su beca iba colgando, la va mordiendo con fos dientes. El sacerdote del dios Opochtli Atlixeliubqui. El sacerdote del dios Opochtli Atlixeliuhqui ™* tenfa a su cargo, reunia sus atavios, el papel, el copal, el hule y las sandalias de hule, el chalequillo, las campanillas, los ajenjos de la tierra, la tinta negra, {a tiza, el color moreno y Ia cabellera de plumas de gatza, las guedejas lo que necesitaba el que representaba a Opochtli, cuan do moria en la fiesta de Tepeilvitt. El sacerdote de Xipe en Yopico. El sacerdote de Xipe en Yopico * cui- daba con esmero, cuando morfa el que representaba a Xipe. Oficio: * (cui- dar) del papel, def copal y de Jas sandalias de hule, de 1a tinta roja (de suerte que se titiera de rojo) y de que fuera aquél emplumado con plumas blancas de guajolote y con un manto artistico, obra de arte, que le corres- pondia. Fl sacerdoie del dios Yacatecutli en Pochtlan.*4 Reunia (tode lo necesa- tio) con que se ataviaba Yacatecutli: diversas clases de plumas finas, plu- mas de guacamaya atnarilla y un manto precioso y el chalequillo, las cam- panillas, las sandalias de colores. El sacerdote de Chiconquiyébuitl de Pochtlan.*° También él disponia de todo Jo que se dijo, y sobre lo que tenia mando el sacerdote de Pochtian. ian Attepac: “sobre el agua”. Para su ubicaciéa, véase: Caso, Alfonse, op. cit, p. 46. 80 Ademds de ocuparse dei culto de Xochipilli, preparaba este sacerdote todo lo necesario para llevar a cabo Ja fiesta de Caiquiciboatl in Atécpac, “la mujer que habita en Aticpac”, que, segin Garibay, /oc. cif, es “una deidad no determinada con exactitud”, 31 Opocksli Aslixeliuhgui: “el izquierdo que divide et agua”. Segin Garibay es éste el “nombre de un dios de los slalegwes, por hallarse en ese rumbo del universo”. . 82 Yopico: “en el lugar de Yopi, el extranjero”. Nombre del quincuagésimocuatto edificio del templo mayor de Tenochtitlan, Véase Sabagin, HG, T. 1, ii, Apéndice ii, $5, p. 239. 83 Teguitzin: oficio, se refiere cbviamente al sacerdote de Xspe, que cuidaba del papel, del copal, ete. St Yacatecubtli in Pochtlan: “el sefioc guia de pochtlan", dios de los pochteca o comerciantes Pochtlan significa literalmente “en la ceiba”, Era el aombre del cuadragé- simonono edificio del templo mayor de Tenochtitlan. 8 Chiconguiydbuitl, siete Mluvia, fecha calendarica ea que celebraban a su dios los mercaderes y artistas de la pluma, A propésito de este sacerdote dice Sahagin en HG, Joc. cit., que “era coadjucor del arciba dicho”, o sea ed sacerdote dei dios Yacatecubui. 67 El sacerdote de Yzquitlan.** El sacerdote de Yzquitlan tenia a su cargo el chalequillo, las campanillas y las sandalias de hule y el pulque divino. Iba recogiendo el aguamiel. El que no habia sido gustado hasta ahora, que todavia nadie lo ha bebido. El sacerdote de la diosa de Tzapotlan de los de Chalco. El sacerdote de la diosa de Tzapotlan ** tenfa a su cargo aquello con que se ataviaba cuando morfa la que representaba a la diosa: el papel, incienso, un sahumador y todo Io que necesitaba la de Tzapotlan cuando moria en la fiesta de Tepeilbuitl. El sacerdote rapado de Chatchiubtlicue Acatonal.** El sacerdote rapado de Chalchiuhélicue Acatonal tenia a su cargo las ofrendas; daba pregén acer- ca de lo que necesitaba la que representaba a ChalcbiubHicue cuando motia: la falda de tejido de ramas de ocote, Ja falda color de agua y todo el papel, el copal, el hule. Ei Acolnabodcail Acolmiztli.** El Acolnahodcatl Acolmiztli disponta to- das las insignias con que se ataviaba Motecuhzoma ® cuando hacia peni- tencia: el manto, el chalequillo y las sandalias de hule. Ell sacerdote de Totoltécatl en Totollan.™ El sacerdote de Totollan tenia a su cargo lo que necesitaba el que representaba a Toteléécatl: el papel, el copal, el hule y las sandalias color de obsidiana y Ia cabellera de plumas blancas y las flores divinas, todo lo que necesitaba el que representaba a Totoltécatl enando motia al acabar Ja fiesta de Quecholli, o algunas veces en la fiestha de Tepeilhuitl. Donde se enumeran los nombres de los sacerdotes. EI sacerdote encargado del dios de México, el hermano en México. Nuestro Sefior el tonsurado de México, el viejo de los oficiantes de México. Nuestro sefior el sacerdote de México. 88 Yzguitian, “lugar del maiz tostado’, cemplo en honot de uno de los dioses del pulque, sitwado entre Chapultepec y Coyoacan. Ver. Caso, Alfonso, op. cit., p. 45. 87 Tzepotlan: “lugac de zapotes. Habia en Tenochtitlan y sus alrededores nume- rosos lugares conocidos con este mismo nombre. Vet Caso, Alfonso, op. at, p. 10. Aqui el texto parece referirse a un templo de Chalco en el que se veneraba la diosa de Tzaporlan. 88 Chalchiuhtlicue Acatonal: “la de la falda de jade, signo cafia’. El sacerdote que se encargaba de su culto, estaba rapado o tensurade. 89 Acolnabodcatl, Acolmizth: “len de Acolbuacan, habicante de Acolnébuac”. Era este el titulo de un ministre del tempio, (Ver. Garibay, HG, T. IV, p. 320}. 90 Al decie aqui Motecuhzome se esti refiriendo el texto en general a las peni- tencias que soifan practicar los ceyes o sefores de Tenochtitlan. #1 Totollan: “lugar de gallinas de Ja tierra”. 68 ATAVIOS DE LOS DIOSES Atavios de Huitzilopochtli: °° En la cabeza tiene puesto un gorro de plumas amatillas de guacamaya con [su penacho de Quetzal, en la frente su soplo de sangre, en el sostro sobre la faz tiene rayas, sus orejeras de pajaro azul, su doble: una serpiente de turquesa, su anecdyorl * lo va cargando en la espalda, en su mano una bandera de plumas de Quetzal. Estan atadas sus caderas con mallas azules, sus piernas de color azul claro. Campanillas, cascabeles hay en sus piernas, sus sandalias de principe. Su escudo, un Tebuebuelli, un haz de flechas de rastrillo sobre el escudo, su bastén de serpientes erguido en una mano. Atavios de Paynal: *° Sobre su cabeza su gorro de plumas de papagayo amarillo, én su rostro una pintura facial como un huacal, su rostro con estrellas, s¢ llama la noche. La flecha de su nariguera de turquesa puesta en la natiz, le han colocado su soplo de sangre. 92 Paca los atavios de Hwitzilopochti véase Duin, Fray Diego de, Historia da tas indias de Nueva Bspafia (HD), T. Il, pp. 80-81, Sobre el significado de ia palabra Haitailopochtli, dice Garibay (HG, T. I¥, p. 337): “Colibef de la izquierda’, “Precioso izquierdero Su relacién con la iz quierda deriva de que se halla asignado al sur del cosmos, Este rumbe es el izquierde del mundo, ya que el camine del sol, de oriente a poniente, lo coloca en esta posiciéa’. 93 Su doble: ynabual. El motive dual aparece aqui en la concepcién det nabwailt de Huitzlopochtli, que es una serpiente de turquesa. 94 El Anecsyosl era, segin Seler, op. cit, p. 425, “la divisa de los Centzonsstznava, los hermanos enemigos de Huétzilopochtis... (éste) los vencié y les quité sus armas, sus divisas, el anecuyorl...” Garibay, HG, T. IV, p. 321, to traduce como “cefiidero”. 95 Tehwebuelli: “rodela pequeia propia de Heitzilopochili” (Gatibay, HG, T, IV, p. 357). 98 Paynal: “el que es levado de prisa”, sustituto de Huitzilopochsli. Ee la fiesta llamada Panquetzaliatls era bajada la estatua de Payoal que estaba en el templo mayor “en lo aleo de ch de Huitzilopocbsli” y la llevaban cottiendo por Tlateloco, Nonoalco, Tlacopan, Popotlan, Chapultepec, Coyoacan, Mazatlan, etc. Véase, HG, T. i, lib. ii, xxxiv, 25-43, pp. 219-212. 69 Su doble de plumas de colibri, su éspejo en el pecho, sobre su pecho un anillo de aro. Su escudo de turquesas: en su brazo sostiene un escudo de mosaico de (turquesas, su vestido de malla color turquesa, con él esta vestido, en una mano tiene su bandera de oro, que es un perforador del fuego. Atavios de Tezeatlipoca; ® Sobre su cabeza un tocado de pedernales, tiene rayas a la altura de los ojos, Sus orejeras de oro torcidas en espiral. Lleva a cuestas una olla hecha de plumas de quetzal, sus brazaletes de pedernal. Tiene rayadas sus piernas con franjas negras, tiene en sus piernas campanillas, cascabeles, cascabeles tedondos, sandalias color de obsidiana. Tiene en su brazo su escudo con fleco de plumas y con su bandera de papel, el mirador * perforado en una mano, con el que mira a fa gente. Atavios de Quetzalcdatl: 1 Tiene puesta en la cabeza una diadema de (piel) de tigre, con rayas negras en su cara y en todo su cuerpo. Atavios propios de Ehécatl: '" envuelto en varias ropas, sus otejetas de oro torcidas en espiral, su collar en forma de caracoles marinos de oro. ®T Perforador del fucgo: mamaliti o mamalbuaztli. Trozos de madera para sacar Ja Mama pot friccién, Se usaban especialmente en ocasién de la fiesta del fuego nuevo. 88 Tercatlipoca: “Espejo que ahuma’. Existe asimismo Ja designacién opuesta: Texcatlanextid, “Espeio que hace brillar”, atribuida también a la divinidad, (Véase, Je6n-Portilla, Miguel, Le Filosofie Ndbuatl, estudiada en sus fuentes, pp. 165-167}. 89 “El mirador": tlachialoni. Sehagun, HG, lib. I, xiv, 38, p. 58 to describe asi: “una manera de cetro, que era una chapa de oro redonda agujeceada por ef medio lamaban a este cetco stachialoni, que quiere decir miradero, 0 mirador, porque con él ocultaba la cara y miraba por el agujero de enmedio.. .” 100 Queszaicdail: “Serpiente de plumas de Quetzal”. Sobre sus atavios véase; Du- tin, HI, T. I, pp. 119-120. 101 Ebécail. “dios del viento”, uno de los titulos de Quetzalcdatl, Se decia de él que “barria los caminos a los dioses de las Iluvias para que viniesen a lover”. 70 Lleva a cuestas su adorno de plumas de guacamaya, su topaje de labio rojo con que cifie sus caderas. En sus piernas hay campanillas atadas con piel de tigre, sus sandalias blancas. Su escudo con la joya de espiral del viento, en una mano tiene su bastén de medio codo. Atavios de (cada uno de) los conejos (dioses del pulque): Su cata pintada de dos colores, su tocado de plumas de gatza, su natiguera en forma de luna, sus orejeras de papel. Lleva a cuestas su insignia de plumas de guacamaya, su collar de cuentas colgantes. Tiene ceftidas sus caderas con flecos torcidos, tiene campanillas, cascabeles en sus piernas, sus sandalias de dos conejo. Estd colocado en su brazo su escudo de dos conejo, con una mano tiene su bastén de punta de obsidiana. Atavios de Tlaloc: 1% Su cara tefiida de negro, su cuerpo esté embadurnado de negto. Su rostro con motas como granos de salvia. Su chaleguillo de rocio, su tocado de plumas de garza colocado en su cabeza. Su collar de jade. Sus caderas ceftidas con ropaje a manera de columnas, tiene su manto, sus campanillas puestas en sus piernas, sus sandalias de hule. En un brazo tiene un escudo con una flor acudtica, tiene de un [ado en una mano su bastén de jusico. 102 Totochtin: “Los conejos”, dioses del pulque, pues como nota Sahagin (HG, T. E lib. iv, v, 1, p. 324), “decian que el vino (dsfgwe) se Hama cenizontotochtin, que quiere deciz “400 conejos”, porque tienen muchas y diversas manecas de borracheria”. Seler, op. cit, p. 439, dice que “los dioses del pulque esteban relacionados con el dios del juego y el canto. Por esto el Ometochtzin, el Superior de los ometochiin o Sacecdote dei pulque, era como maestro de todos ios cantores que tenian cargo de cantar en Jos cies ..” 108 Tidloc: “Dios de Ja Iluvia”. Segin Selec, op. cis, p. 443, se deriva de taloa, “darse prisa”. Otra etimologia verosimil es salt) y oc, “que esta en ia tierta”, que la fecunda. Su bastén de junco: yyoztops?. Segio Molina, ozfopisin era un “junco lar, do y cedondo”. Véase Seler, op. cis, p. 445. 8 71 Atavios de la diosa Siete Serpiente: Su rostro estd tefiido de rojo, su tocado de papel puesto en la cabeza, su collar de jade. Tiene puesta su camisa con flores acudticas, su falda con flores acudticas. En sus piernas campanillas y cascabeles, sus sandalias de princesa. Su escudo con el signo de la flor del sol, en una mano tiene un manojo (de mazorcas). Atavios del Sefior de los Otomies: 1% En el rostro sobre la faz tiene rayas, su cabellera de papel y sobre ella una mariposa de obsidiana. Con tiras de papel puestas sobre el pecho, su maxtle 8 de papel. Hay campanillas, cascabeles en sus piernas, sus sandalias color de obsidiana. Su escudo con la orilla de plumas finas y sobre é sus dardos de cacto, en una mano esta puesta su flecha de cacto. _ 14 Coscomecdatl: “Siete serpiente’. Fecha calendirica en que se celebraba la fiesta de la “diosa de los mantenimientos” (HG, T. I, jib. i, vii, 1, p. 47), 0 sea la diosa madre en una de sus multiples advecaciones. 105 Gtontecubtli; “Seftor de los ocomfes". Seler, op. cit, pp. 448-449, dice acerca de este dios: "En el libro X, cap. XXEX, parcafo 5 (Secetdn etnogrdfica), se le designa como dios y padre de la estirpe otomi. Esto cs todo Jo que se saca del texto espanol de Sahagin. En el texto azteca, se le da un lugar distinto, del que a continuacién hablare. Y uno de los cantares que se entonaban cn las ficstas de los dioses, se dedica en su honor. Igualmente desempefia este dios un impoctanze papel en wna de las 18 fiestas que se celebrabao en el curso del aio, en la décima, Xocost vetzi, que debe tenerse como su fiesta y no del dios del fuego como lo afirma Sahagin en el texto espaol. Alli Oreste. eubili es el Xécotl, cuya imagen en esa fiesta s¢ ponia en la punta del Atbol o palo y después era bajada con grandes exclamaciones .” 106 Maxile, propiamente madxtlati eta la prenda de vestir masculina que cubria las partes pudendas. Jacques Soustelle en La Vie Quotidienne des Aztéques, Hacherte, Pacis, 1955, describe asi el mdzxtlati: “era un patio que daba vuelta alrededor de fa cin- tura, pasando entre las piernas y 5e anudaba al frente, dejando caer por delante y por atrés sus dos exeremos adortados con frecuencia con bordados y franjas. Bien sea en una forma muy sencilla, una banda de tejidos sin adoroo, o en formas muy elaboradas, el maxilatl aparecié desde los tiempos mas antiguos entre los Olmecas y los Mayas. En el sigt) XVI todos fos pueblos civilizados de México to usaban, con excepcién de les ‘Fatascos al Oeste y ios Huastecos ai Noreste, fo que no dejaba de escandalizas un poco a los mexicanos del Cenuo”. 72 Aftavios de Yacatecubtli: 1" Muy aderezado su rostro, (en forma de} columna su tocado puesto en la frente, con flecos de plumas de quetzal, sus orejeras de oro. Su manto de malla azul, su mtaxHe precioso. Tiene puestas en sus piernas campanillas que son lo mismo que cascabeles, sus sandalias principescas; éste es su calzado, Su escudo con una greca escalonada, su bordén de viaje en una mano, o sea su bastén. Atavios de Atlahua y de los dioses de Chalman: 1° Su rostro pintado con figuras de huacal, 1 sus labios de rojo vivo, su atavio, el propio de la gente de Chalman: un escudo en la frente, un escudo en la nuca. Una banderola que parte de un circulo sobre su cabeza, sus tiras de papel, sus brazaletes. Hay en sus piernas campanillas, sus sandalias, La mitad de su escudo color de sangre, su bastdn rojo en una mano. Atavios de Ixcozauhqui: * Sus labios estén embadurnados con hule, sobre su cabeza un aro con piedras preciosas, su gorro de papel con su penacho de quetzal, su tocado con flechas, 107 Yacatecubili: “El Senor de la nasiz” (El sehor guia), dios de los pochsecas o mercaderes. 108 Atlabwa: “El dueio del agua”. Select, op. cit, pp. 456-457, refiere este texto Gnicamente a los atavies de los dioses de Chalman. Seguin ef mismo Seler, “el nombre Chalmécati se deriva de Chalman que designa bien Ja regién junto a los voleanes (de- tivado de challi, “rupture, fisnra, abertura’; “un hueco a manera de boca, como lo aclara el Cédice Remirez, o sea Juan de Tovar", Los dioses de Chatman, eran tenidos como dioses de la muerte o del Méctlan. 208 Es decir con franjas atravesadas. 110 Ixcozauhgui: “El de rostro amarillo”, Un titulo de Xinbtecubsh, “Senor del fuego”, identificado asimismo con Huehwetéot!: “El dios viejo”. La linea quinta del texto "lleva en la espaida su doble: una serpiente de fuego” alude claramente a esto. 13 Lieva en la espalda su doble: una serpiente de fuego. Sus tiras de papel sobre el pecho. Campanillas, cascabeles en sus piernas, sus sandalias. Su eseudo de mosaico de piedras verdes, en una mano tiene uf mirador, Atavios de Ixtlilton; © Su rostro teflido de negro, su ¢testa de pedernales en la cabeza, su collar de cristal fino, un abanico puesto en la espalda con la bandera del sal, sus tiras de papel cruzadas con la insignia del sol, sus brazaletes. Hay campanillas, cascabeles en sus piernas, sus sandalias con la insignia del sol, en un brazo su escudo con la insignia solar, en una mano su bastén con un remate en forma de corazén. Atavios de Xippe, el sefior de la costa: “* Su rostro pintado color de codorniz, sus labios abiertos, en su cabeza un tocado de yopi "4 partido en dos, tiene puesta una piel: pelleja de hombre. Su cabellera esparcida. Sus orejeras de oro. Su faldellin color de zapote, sus campanillas puestas en sus piernas, sus sandalias. Su escudo hecho con cireulos rojos, en una mano un palo de sonajas. 411 dxeiition: “Et negrilfo”. Una de las formas de designar a Tezeaslipoca. Era tenido como dios de la danza. W120 Nippes: “el desoillad Literalmente parece derivarse de Xipintii: “prepu- cio” ¥ el sufijo de poscsién —e: “el que tiene o posee” (el prepucio). Era dios de la fecundidad. Seler dice: "Xipe es el dios de los yopi, de la gente colorada, los Tlapane- td Su significado propio és claramente agricola Es un dios de la tierra y su fiesta ¢s Ja celebracién de la preparacién para las siembras”. (op. cit, pp. 464-465). 113 “Los yopi: —de acuerdo con Seler, of. cit, p. 466— son los, Tlapaneca, la gente colorada”. 74 Atavios de la Madre de los dioses: "* Tiene sus labios abultados con hule, en sus mejillas (figurado) un agujeto, tiene su flordén de algodén. Sus orejeras de azulejo, su borlén hecho de palma. Su faldeltin de caracol, que se Ilama su faldellin de estrellas, su camisa con flecos, suv falda blanca, sus sandalias, Su escudo de oro perforado. Su escoba. Atavios de Opuchili: Estd4 embadurnado, su rostro con motas como granos de salvia, sobre su cabeza su gorro de papel. Su tocado de plumas de garza con un penacho de quetzal. Sus tiras de papel sobre el pecho, su maxtle de papel, Sus sandalias biancas. Su escudo con la flor del Sol, en una mano un pale de sonajas. Atavios de Yauhqueme: '18 Su gorro de papel pintado de color de yasehili. Su capacete con plumas de garza y com penacho de quetzal. 114 Tetenynan: “la madre de los dioses”. Uno de Jos varios nombres del aspecto femenino de Ja divinidad Suprema. (Véase: Leén-Portilla, Miguel: La Filosofia Nébuatl pp. 101-102 y 172}. Fra asimismo especial patrona de los sitici, médicos y otras clases de curanderos. Como Io sefiala el Cddice Florentino, lib. 1, p. 4, 20 motocatotia Tlalli ytollo yoan Tots, “también era Wamada Corazén de la Tierra y questea abuela”. 125 Opnechslic “el izquierdo”. Seguin Scler, op. cit, 9. 471, es ésta otra desig- nacién de Huitzilopocheli. Sin embargo, el mismo Seler scala alli que los atavios de Opuchili to caracterizan como un dios del agua (Wasrergotter). De acuerdo con GF, lib. I, p. 16, “Opuchrli cra uno de los Tlaloques", precisamente el del cuadrante del Sur, o sea el de la izquierda del sol. N€ Yaubgueme: “el vestide de yaubthi" (pericén, Tagetes iucida}. Otro de los dalogues © dioses de la Uuvia. Sahagiin, op. cis, T. I, lib. ii, xx, 13, p. 140, dice: “el séptimo lugar donde mataban los nifies {a honra de los dioses de! agua) era un monte que llaman Yiawhqueme que esti cabe Aslacninuaya (la actual Tacubaya) ponianlos el nombre del mismo monte; atavidbanlos con unos papeles de color leonado”. 75 Sus tiras de papel sobre el pecho, su maxtle de papel, Sus sandalias. Su escudo con una flor acuatica, en una mano su palo de sonajas. Alavios de Chalchiubtlicue: Su pintura facial, su collar de jade, su gorro de papel con penacho de quetzal, Su camisa con representacién del agua, su falda con representacién del agua. Sus campanillas, sus sandalias, Su escudo: escudo con una flor acudtica, en una mano su palo de sonajas. Aiavios de Xillone: 8 Su pintura facial, mitad roja, mitad amarilla, su gotro de papel con penacho de quetzal, su collar de jade. Su camisa pintada con flores de agua, su falda pintada con flores de agua. Sus campanillas, sus sandalias, su escudo, en una mano su palo de sonajas rojo. Atavios de la Diosa Madre de Tzapotlan: ¥* Su pintura facial con dos pendientes. Su gotto de papel pintado con hule y con penacho de quetzal, su collar de jade, U7 Chalchivbslicue: “la de falda de jade". Diosa de las aguas que corren. Com- pafiera de Tidloe. Sus atavios aluden con claridad a esta. U8 Xillone: “La diosa de la mazorca tierna™. Sus atavios, como lo nota Seler, op. cit., p. 474, puardan esteecha semejanza con Jos de Chicomecéat! “diosa de los man- tenimientos”. 118 Tzapatiatena: “La madre de los Tzapotian”, 76 Su camisa, su falda, sus campanillas, sus sandalias. Su escudo cubierto con mosaico de plumas de dguila, en una mano su palo de sonajas. Aftavios de Cibuacdatl Quilaztli: Su pintura facial con labios abultados de hule, mitad roja y mitad negra, su tocado de plumas de dguila; sus orejeras de orc. Su camisa superior con flores de agua y la inferior blanca, tiene faldellin blanco. Sus campanillas, sus sandalias. Su escudo de masaico de plumas de Aguila, su palo de telar. Atavios de Huixtocthuatl: 1 Su pintura facial amarilla, su gorto de papel con penacho de quetzal, sus orejeras de oro. Su camisa con representacién de agua, su faldellin con representacién de agua. Sus campanillas, sus sandalias. Su escudo con una flor acudtica, tiene en una mano su bordén de junco. Atavios de Coathicne-Intaccihuatl: 1 Su pintura facial de tiza, tiene puesto su tocado de plumas de dguila. 120 Csbwacdatl Quilactli; “Ja mujer serpiente, fomentadora de las legumbres”. De- signaciones de la diosa madre. De ella dice el CF, lib. 1, p. 3, que “de noche andaba Iorando y clamando, siendo un presagio de guerra’. 121 Huixtocihwatl: “La mujer diosa de |a sal’. Seler, op. cif, p. 480, sefiala ei parecido de sus atavios con los de Chalchiubelicee, attibuyéndolo a que en realidad Hasxtocthuatl era diosa del agua salada, asi como Calchisbtlicne del agua dulce. 122 Coatiicue-Intaccthuatl: “La del faldellin de serpiente-mujer blanca". Dos de- signaciones mds de la diosa madre. Véase 1a leyenda de Coatlicwe en Sahagun, op. cit, TI, lib. iii, i, pp. 271-273. 77 Su camisa blanca, su faldellin de serpientes, * Sus campanillas, sus sandalias blancas. Su escudo con mosaico de plumas de 4guila, su bastén {con figura) de serpiente. Afavios de Amimitl: 14 Su pintura facial de tiza, sus orejeras de papel, su tocado de cuero en la cabeza, su bordén de quetzal. (Su cuerpo) rayado de iiza, tiras de papel sobre su pecho. Sus campanillas, sus sandalias. Su recipiente de redes, con una mano tiene su venablo de cacto, Aftavios de Tomiyaubtecubtli: 5 Esta embadurnado su rostro con motas como granos de salvia, su gorro de papel, su tocado de plumas de garza con penacho de quetzal, tiras de papel sobre su pecho. Su maxile de papel. Sus campanillas, sus sandalias blancas. Su escudo con una flor acudtica, tiene en una mano su bastén de junco. Atavios de AHabua: 4 Sus labios pintados de rojo vivo, con cfrculos negros alrededor de los ojos, 123° En fa famosa escultura azteca de Coatlicwe que se coms¢rva en ¢] Museo Na. clonal de Antropologia de Méxica pucden constatarse varios de los atavios que aqui se atribuyen a esta diosa. Véase el estudio de Justino Fernandez, Coatlicue, estética deb arie indizena antiguo. Centta de Estudios filoséficos de la UNAM, México, 1954. 124 Amimith: “flecha cazadora”, Segiin Torquemada, op. cit. T. IT, p. 59, “En el pueblo de Cxftldbwae tenian sus moradores un dios, que lamaban Amimitl que quiere decie cosa de pesca, o Caza ¢n agua, el cual era muy reverenciade en todas parces " Seler, op. cit, p. 483 relaciona a Amémst! con ei dios cazador por antonomasia Mixcdasl- Camaxtli, 125 Tomiyawhtecubsli: “El sefior de nuestras espigas’. Es otro de los dioses del agua o #alog#es. Juntamente con esto, come lo nota Seler, op. eiz., pp. 483-484, Tomiyanh aparece como uno de los 400 conejos o dioses del pulque. 1240 Aslahwa: “El dueno del agua”. Sele, op. ct. p. 485, relaciondndole con Améimit; “el cazador’, interpreta el sentido de Asiebua, derivandolo de Adlatt: “lanza- 78 con estrellas alrededor de los ojos, su escudete en la frente, su banderola colgante, sus labios bordeados de azul claro. Tiras de papel sobre su pecho, su maxtle de papel. Sus campanillas, sus sandalias blancas. Su escudo dividida, color de sangre, y con ribete de plumas, tiene en una mano su bastén rojo. Atavios de Napatecubtli; ™ Estd embadurnado su rostro, esta ennegrecido, cen motas como gtanos de salvia. Su gorro de papel, su borlén de papel en la nuca. Su maxtle de papel. Sus campanillas, sus sandalias blancas. Su escudo con una flor acudtica, tiene en una mano su bastén de juaco. *° Atavios de Totoltécatl: Su luneta en la nariz, su gorro de papel, su tocado de plumas de garza. Su patio de orilla roja con que se cifie las cadetas. Sus campanillas, sus sandalias. Su escudo: escudo en forma de barca, tiene en una mano su hachuela de obsidiana. dardos", “tiradera” y del sufijo de posesida —hisa: “duefio de la tiradera", o “el del janza-dardos. A él se dedica el cantar 19 de la coleceidn recogida por Sahagan. 127 Napatecubili: “EL cuatto veces senor’. Ouro de los Halogues. Era dios de los petlachinhqne o fabricamtes dco esteras. Acerca de sus atavios y fiesta ver CF, lib. I, pp. 20-21. Torquemada, op. cff., T. 1, p. 60, da la siguiente curiosa explicacién acerca del nombre de Napateeshtl; “que quiere decit cuaero veces senor, como quien dice tiene la virtud y poderio de cuatro dioses...” 128 Varios de sus atavios: el rostro. con motas como granos de salvia, el escudo con Ia flor acuatica, el bastén de junco, aluden a su caracrer de uno de los dioses del agua. 129 Tosoltécatl: “Fl sefior de Totollan”. (Totollan: lugar de gallinas de la tie- ra). Otro de los dioses del pulque. (Ver Seler, op. cif, p. 488). Torquemada, op. c#., T. ii, menciona a Totolséeatl junto con Papdztac y otros de Jos cuatrocientos conejos. 79 Atavios del dios Cinco Conejo: Alrededor de sus labios tiene impresa una mano de color, tiene su gorro de plumas finas, su cresta de pdjaro. Su collar de cristal fino, su patio de orilla roja con que se cifie Jas caderas. Sus campanillas, sus sandalias blancas. Su escudo de cristal fino, su hachuela de obsidiana. Atavios del dios Cinco Flor: 11 Alrededor de sus labios tiene impresa una mano de color, su rostra pintado de rojo fino, su gorro de plumas finas, su cresta de pdjaro. En Jas espaldas {leva su abanico, sobre él esta colocada la bandera solar, con remate de quetzal. Su patio de orilla roja con que cifie sus caderas. Sus campanillas, sus sandalias con el signo del sol. Su escudo rojo con el signo solar. Su bastén con un corazén y remate de quetzal lleva en una mano. 130 Macuiltochti: “Cinco conejo”. Oto de les dioses del pulque. Seler, op. cit, pp. 489-496, senala la semejanza de su atavio con el de Macuilxdchitl, que aparece a continuacion. Igualmente ofsece Selec una incecpretaci6n acerca del nimero cinco én la culeura nahuacl, parciendo de que “para los mexicanos Ja perfeccién y acabamiento de las cosas estaba en el aimero cuatro. Cuatro eran los nombres del cielo, cuddruples los rayos del sol, cuatro eran los dias dei ayuno, cada uno de les cuatro afios que se iban sucediendo tenia su propio signo distinto. En cambio, lo que sobrepasa a este numero, es lo que significa crasgresién, demasia, exceso .." Y a modo de confirmacién alude a fa leyenda del origen del pulque y al célebre puique que embriaga, “pulque de cinco’. 31 Macwilxéehist: “Cinco flor", nombre catendarico del dios de Ia danza, el canto y el juego, Xochipili: “el principe de la flor". Su fiesta recibla tambien cl nom- bre de xochtibuitl, “dia de las flores”. Seler, op. cét., pp. 491-492, insiste en que el mimero cinco implica también aqui, como en el caso anterior de “Cinco conejo” una idea de exceso y abundancia, esta vez en relacién con el canto, el juego, Ja danza y todo jo que simbolizan las flores. 80 Ayopechtli !* de Texcacdac: * Estos son sus atavfos: tiene un abulramiento de hule en sus labios de color azul verdoso. Ticne sefialadas sus perforaciones en las mejillas. Lleva puesto su tocado de papel. Su collar de piedras preciosas, su camisa de flores acuaticas, su faldellin blanco. Sus campanillas, sus sandalias blancas. Su escudo como (de rayos) de luz, en una mano su bastén, revestido con abultamientos negros. Atavios de Yéutl, en ta casa de las flechas:'** Su mdscara muy adornada, sus piernas veteadas de negro, lleva su bezote largo como paja, sus orejeras de oro. Su tocado largo en forma de cafa, su pattidor de plumas de garza con penacho de quetzal. Su manto de cuerdas con orilla de color rojo. Su collar de caracoles, sus campanillas, sus sandalias blancas. Su escude con pinturas de papel y en una mano su mirador. 1 182 Ayopechsli: “la que tiene su sede sobre ias coccugas", o “la que ticne su sede en la niebla". Estas son las dos probables etimologias sefialadas por Selec (op. cit, p. 494) de ellas parece mucho més segura ja primera derivada de ayotl: “tortuga” y na fa se- gunda compuesta de ayaviti: “niebla’, ya que el nombre de esta diosa es Ayo-pechtli y no Ayapecbili. Era la proteceara de las parteras mahuas. Véase el himino 12 de los reco- gidos por Sahagun, op. e#., T. TV, p. 300. 133 Tezeacdac: “en el lugar de la serpiente de espejos”. Nombre del sepruagési- moquinto, edificia del temple mayor de Tenochtitlan, (HG, T. J, lib. i, apéndice 2, 75, p. 244). 134 Yawel tlecochealco: “Enemigo, en 1a casa de las flechas”. Segin Garibal, HG, IV, p. 371. Se traca de un nombre de Tezcatlipoca, como lo muestra un texto de HG, lib. vi, xxxvii, 18, p, 209. Selet, op. cit, p. 496, relacionando éacochceleo con el rumbo dei norte y refirién- dose luego al himno 2 de ios recogides por Sahagin (HG, IV, p. 294), que se dedica a Uitendvac Yadrl “el enemige del sur’, concluye que Ydotl tlacocheateo es en realidad un titulo del Tezcatpoca negro del rumbo del norte. 133° Et micador o Hachsaloni, otro de los attibutos caraceeristicos de Tezcatlipoca. 81 Las que estaban en el cruce de los caminos, las que se Hamaban Cibuapipiltin: P* Sus atavios: tenian su rostro pintado con tiza, sus ofejeras de oro, su camisa con flecos, su faldellin con rayas verticales de color negro y sobre él otras enaguas de papel con las pitturas negras de punta de obsidiana. Sus sandalias blancas. Atavios de Xachipilli: #87 Estd tefiido de rojo claro, leva su afeite facial figurando llanto, su gorra con penacho de plumas de pajaro rojo. Tiene su bezote de piedras preciosas, su collar de piedras verdes. Sus tiras de papel puestas sobre el pecho, su ropaje de orilla roja con que cifie sus caderas. Sus campanillas, sus sandalias con flores. Su escudo con la insignia solar en mosaico de turquesas, de un lado leva un bastén con remate de cotazén y penacho de quetzal, Atavios de Chantico: 138 Tiene un abultamiento de hule en [os labios, la mitad de su rostro pintado de rojo, tiene un ramiflete hecho de yerbas secas, sus orejeras de oro. 188 Cihwapipiltin: “Mujeces nobles". De acuerdo con CF, lib. I, p. 6, se trata de cinco diosas que tenfan su motada en los cruces de camninos (umaxacchaneque). Se les consideraba como seres temibles y peligrosos. Seler, op. cf, p. 498, identifica a las cibuapipiltin con las cibuateteo, “mujeres divinas", o sea las mujeres que morian de parto e iban hacia el pouiente, Csbuatlampba {rumbo de las mujeres} para sec alli compafieras del sol. 187 Xochipék; “el principe de la fior’. Sobre su fiesta y atavios véase: CF, lib. 1, pp. 13-14. Veéase también el himng 8 en honor de Xochipilli. (HG, T. TV, p. 298) Acochipilli representa también al sol naciente, el sei nifio. 138 Chansico: “La que esti en casa”, (la que viene a hacer el hogar). Dissa del fuego, de Xochimileo, Era venetada en el vigésimo noveno edifice del templo mayor, Véase HG, T. 1, lib. UI, apéndice IL, p. 236, 82 Sobre sv espalda lleva un manojo de luz. Su camisa con flores acuaticas. Su escudo con mosaico de plumas de dguila, tiene en una mano su ropaje que termina en punta,?#° hecho de plumas invertidas y con pintura de [puntas de obsidiana. Su faldellin blanco sus campanillas, sus sandalias blancas. Atavios de la Sefiora de Chalman: Tiene un abulramiento de hule en sus labios, su rosito tefiido de rojo obscuro, su tocado de papel. Su escudete en la mhuca. Su camisa con flores acudticas, su faldelfin blanco, sus campanillas, sus sandalias blancas, su escudo pintado con lineas color de sangre, sostiene en una mano su bastén con punta de corazdn y remate de plumas de quetzal. Atavios del dios dos Caita: ** Esta muy ataviado, tiene su casquete de plumas, tiene puesto un tocado de dardos. Su manto de cordeles con un ribete de anillos rojos. Su escudo con banderola de papel Ueya en una mano. Tiene su mirador. (Esté sentado en) su sillita de juncias. 189 Meiotl, o msouli, derivado de mitl, flecha (seein Selec, op. cif, p 501), describe vna a racdo de corona que trataba de semejar resplandorés. 140 “Su ropaje que termina en punta’, el quechquémitl, 14t Chalmecacihuatl: “La sefiora de Chalman’, Sus atavios recuerdan los de la diosa madre. En HG, T. I, lib. i, xix, 20, p. 69, aparece como hermana de Yucatecuhtis, dios de los pochtecas a comerciantes. 142 Omdcati: “Dos cavias", Seler lo describe asi: “era el dios de los banquetes y los agasajos. Pertenece, junto con Macssixéchit! y otros mds al grupo de dioses de la danza, el canto y el juego y debe considerarse también como un aspecto especial de Tezcatlipoca”. (op. cit, p. 504)- Semin CF, lib. 1, pp. 14-15 “era dios de Huitzndhuec". Véase asimismo la descrip tién que alli se da de sus atavios. 83 Atavios de las figuritas de los dioses: Si alguien hacia figuras, por haberlo prometido, formaba las imagenes de los montes, de tados los que queria, hacia su figura. Asi como si reprodujera los seres que ahuman, los sacaba en figura de Tidloc. Los hacia con masa de bledos, etbadurnados, con su gorro de papel, con un adorno de papel en la nuca con espigas de quetzal. Con su vestido de papel, con su bastén de viajero en una mano. De igual modo el dios del monte blanco, sus atavios: el traje de ambos est4 pintado de hule. La tercera, ia de falda azul: 14* Con pintura verde azul, su vestido y su gorro de papel. La cuatta Chalchiubilicue, también con su vestido y su gorro de papel, con pintura verde azul, asi ataviados los dos. En esta forma colucaban a éstos: los ponfan sobre la tierra en fila, cara a cara con el guinto, que Wamaban Quezzaledatt, los atavios de éste: hechos al modo del dios del viento, 430 Tepictoton, derivado de tepignia, “formar, modelar" (Participio: sepictle: formado, modelado). La vox sepictoton es precisamente el diminutive de sepictl: “fi- guritas modeladas”. Se refiere a los idolillos pequefios de Jos dioses de los montes que se ofrecian en varias fiestas como Tepeilbuisl, Atemoztis, exc. Véase CF, lib. I, pp. 21-22. Como se indica en el texte que aqui se traduce “las hacian con masa de biedos”. Como se nota en CF, foc. efi, “se contaban estos dioses (los representados en las figurillas) entre los walogwe o dioses de ta Iuvia’. Constituyea una excepciéa las figucillas de Querzalcdati a que se alude en el texto 41. Sin embargo debe recordarse fa relacién de Quetzalcéati Ebécatt “que preparaba el camino a Tialoc para que lloviera”, 144 Matlalcneye: “La de falda azul”. Ficulo de Chalehinhilicwe en Tlaxcala”. Era también ¢l nombre dade por los indios “a un gram monte cerca de Tlaxcala” (Hamado ahora “La Malinche"). (HG, T. Ill, lib. xix, xii, 46, p. 350). 84 tiene sus flores del viento, tiene puesto su gorro de papel negro con remate de quetzal, sus vestides pittados con hule, dispuestos en franjas circulares. Lleva también en una mano el que Jaman su bastén cutvo. Asi eta como aderezaban a éstos, porque se Hamaban los Tlalogue,. y crefan que ellos eran los que provocaban la lluvia. Pérrafo X donde se narra lo que pensaban de los dioses. “* Hace vivir los hombres, Huitzilopochtlt: fos hace felices, los enriquece, Jos hace reinar, se irtita con ellos, les da muerte. Tezcatlipoca: Crea cosas, crea personas, 1* hace Ja guerra a la gente. Tlalec, hace llover relampaguea, echa rayos. Quetzalcdatl: Produce vientos, hace remolinos, sopla, se lleva las cosas. Chicomecéatl: hace echar hojas a las plantas, las hace echar brotes, las cuida, 145 Se van indicando en forma de enumeracién algunos de los atributos de los dioses. Como se trata de informes meramente fragmentarins, se notaca que faltan aqui muchos de los rasgos fundamentales de algunos dioses. 148 Aqui y en otros muchos textos nahuas aparece Tezcaltlipoce como el “inven- tor de cosas y hombres”. Reenérdese que Tezcathipoce cs cn realidad un aspecto del supremio principio dual. (véase: Leén-Poreilla; La Filosofia Nabuatl... pp. 166-168). 85 la madre de los de Zapotian: aceite de resina de pinos. 147 el duefio del agua: sangre. Las mujeres divinas: se les atribuian los adulterios. E] fuego: se atribuia al cariamarilio, al dios del fuego A Xillonen: el elote tierno. Painal guia de Huitzilopochtlt. El pulque a Tezcatzdncatl, 18 lo mismo a Yyaubtémcatl, el pulque a Yaubgueme, el pulque a Acalbua, el pulque a Cuatlapangui, el pulque « Tilbua, el pulque a Ometochili. Cihuacéatl: la madre de los dioses, la madre de los dioses: lo mismo, fa mujer blanca: lo mismo. Al seftor de los otomies: la fabricacién de piedras finas [y el fundir metales preciosos, #* Incoherentes, ¢ al menos de dificil comprensién, parecen ésta 7 la linea Comienza aqui la enumeracién de varios de los dioses del pulque. Véanse sus correspondientes atavios en esta misma secciéa. 149 Es éste ef dinico lugar en que hemos hallado que se atribuya 2 Otontecubrli, el origen de la gematistica y la ocfebreria. En la mayoria de los textos ef acte de fuadir los metales preciosos se atribuye a Xipe Totec y el de las dioses, entre ellos a Papaloxdhusl, Nebualpilii Macwilcalli. 86 | pitdras finas a otros varios CAPITULO Il TEQCUICATL: LOS HIMNOS SAGRADOS INTRODUCCION Apvemas de los poemas épicos en los que se hace recordacion de los origenes césmicos, de los grandes portentos de los dioses y de los héroes culturales —conjunto de textos que, como hemos visto, pueden clasificarse como teotlatolli, “palabras divinas”— bubo en las antiguas literaturas del México prebispanico otras formas de composicion, también bdsicamente de sentido religioso. Nos referimos a las distintas formas de himnos sagrados que se entonaban en honor de los dioses. Algunos de esos bimnos eran de ca- racter impetratorio, como los dirigidos al dios de ia lluvia, a las divinidades del maiz o al sefior de la guerra. Otros eran mas bien expresiones de acctén de gracias por los beneficios recibidos. Finalmente, habia también himnos de simple alabanza, en los que los. sacerdotes y el pueblo recordaban los atribuios extraordinarios de la divinidad. De los pueblos de lengua nabautl ba Uegado basta nosotros un cierto ntimera de binmnos sagrados, algunos de considerable antigtiedad. Los que presentamos en este capitulo constitnyen probablemente una de las mds elevades expresiones del culto religioso de los antiguos mexicanos. El sen- tido de sus ideas, ef ritmo y el paralelismo de sus frases, ast como las me- téforas y simbolos de extraordinaria fuerza, recordarén también invocacio- nes e himnos de otras culturas. Tal vez podria encontrarse especialmente algun parecido con varios de los birenos védicos de la literatura sdnscrita de la India. De hecho, uno de tos primeros investigadores que estudid algunas de estas composiciones indigenas, el norteamericano Daniel G. Brin- ton, dio af trabajo en que publicéd algunas de ellas, el titulo de Rig-Veda Americanus. Quiso indicar asi que, a su juicio, los himnos indigenas recor- daban en cierto modo a los Rig-Vedas, o sea a los bimnos mds antiguos de la India.’ 1 Brinton, Daniel G., Rig Veda Amertcanus, Phiiadelphia, 1890. 87 Lo arcaico dei lenguaje en el que estén redactados estos bimnos pre- Aispanicos explica que con frecuencia se encuentren fragmentos dificiles de traducir y de explicar. El doctor Angel Maria Garibay K., que estudid en obra especial muchas de estos himnos, dice a este respecto: “Ninguna ver- sion de textos, de cualquier lengua o cultura que sea, en especial los textos antiguos, tiene la pretensién de eliminar los problemas de oscuridad que entraitan los textos mismas. Es imposible, por ejemplo, dar una versién de ios Salmos hebreos, o de los Himnos védicos, que sean tan didfanos para el lector como puede serlo el articulo de diario que leyé en la mafana. Y digo mas: una versién que elimina toda oscuridad es sospechosa de falsa. La distancia en el tiempo, la diversidad de las concepciones, la misma cali- dad de ia lengua hacen imposible un traslado integral de texto a version, y lo menos a que puede aspirar un traducter es a no hacer demasiada traicida a sus textas’.* Distribuiremos aqut en tres grupos el conjunto de bimnos y otras com- posiciones poéticas de abvio sentide religioso. En todos los casos se trata de creaciones andnimas, fruto probablemente de la meditacién y el sentido lirica de sacerdotes y sabios. Como es obvio, todas estas conrposiciones Ile- garon hasta nosotros a través de los nabuas que vivieron en tiempos inme- diatamente posteriores a la Conquista. EI primer grupo esta formado por la coleccién de veinte himnos sacros recopilados por fray Bernardino de Sahagiin que los obtuvo de labios de indigenas de la regiéu de Tepepulco, en el actual estado de Hidalgo. De acuerdo con lo qué los viejas sabios le indicaron estos veinte himnos se entonaban en las fiestas rituales en boner de los dioses. En ellos existe, como en germen, la mds antigua forma de actuacién dramdtica del México antiguo. La repeticién de los himnos al son de la muisica, acompafiada de ofras cerentonias, ritos y sacrificios, iba a constituir, como veremos en el capitulo dedicado al teatro, et principio de la actuacién y representacién ea el mundo ndbuatl. Aqui incluiremos en su totalidad este conjunto de bimnos, rescetados gracias al empefto del benemérito Sabagiin. EI segundo grupo de composiciones se nos revela asimismo de mity considerable antigiiedad. Probablemente las habian recibide los nabuas del siglo XV como legado proveniente, por lo menos, desde los tiempos toltecas. De hecho estos textos quedaron incluidos en fuentes distintas como son el Cédice Matricense, fa Historia Tolteca-Chichimeca, ef Cédice Florentino. Pertenece a este grupo un poema atribuido a los teotihuacanos, que hablan vivido en tiempos muy remotos, anteriores al florecimiento de Tula. De ese poema se dice que se entonaba ante los restos de personajes fallecidos, antes de que se procediera a incinerarlos. Se proclama alli que (a muerte 2 Garibay K., Angel Ma, Veinte bimaos sacros de los nabuat, los recogié de los nativos de fray Bernardino de Sahagin, Seminario de Culeura Nahuatl, Universidad Nacional de México, 1958, p. 26. 88 cs una especie de transforuacion. Los hombres se mudaban en jatsanes y las mujeres en aves nocturnas, Asi entrardn, divinizados, en el mas alld. Otro antigua bimno procede, como ya dijimos, de la Historia Tolteca- Chichimeca. Segin esa juente indigena, dos jefes de origen tolteca, babian Hegado en su peregrinacién ante la cueva del cerro encorvado para invitar aun grupo de chichimecas a reunirse con ellos. Los toltecas que se encon- traban en el interior de la cueva, pidieron a los visitantes se dieran a co- nacer con un cantar gue los identificara. Los dos jefes toltecas entonaron entonces este antigua himno, et boner de Ometéotl, supremo dios de la dualidad. Afirman de é que es la fuente del mando, que es el espejo que hace aparecer las cosas, que es el inventor de los hombres. Ell texto mismo, redactado en un lenguaje arcaico, pone ya de manifiesto su considerable antigiiedad. Finalmente, en un tercer agrupamiento, dantos la versién de buen nui- mero de contposiciones, también de hondo sentido religioso, y a la vex mas personales o intimas. Estos poemas provienen de las colecctones de Cantares Mexicanos conservadas en la Biblioteca Nacional de Méxica y en la de la Universidad de Texas en Austin. Al igual que los veinte himnos sacros 0 los otras poemas atribuidos a las etapas teotihuacana y tolteca, también estos cantos resultan, para nosotros, obra de autores andninzos. Relativamente copioso, a pesar de las pérdidas que ba habido, es lo que basta nosotros ba legado de ta poesia religiosa nahuatl. En ella saltas a ta vista algunos de los rasgos caracteristicos en las diversas formas de poesia, creacién de los antiguos mexicanos. Nos referimos a los frecuentes paralelisweos, al empleo de ciertas metéforas —evocacién de las jlores, los plumajes preciosos, las ajorcas, las dguilas y los ocelotes, etcétera— y a otros procedimientos estilisticos de los que nos ocuparemos més adelante. A pesar de que, por ratén natural, mucho de la que se expresa en estos himnos nos resultard oscuro y aun misterioso, el primer acercamiento a ellas puede convertirse en inicio de revelacién de lo que fue la espiritualidad del hombre de Andhuac. LOS VEINTE HIMNOS SACROS CANTO A HUITZILOPOCHTLI* Huitzilopochili, ef joven guerrero, el que obra arriba, va andando su camino...! 3 El himno implica una especie de didlogo. Habla primero un sacerdote. Sefiala éste al sol, identificado ya con la deidad azteca de Ja guerra, Huitzilopochdi. Ei sol responde Ivego. Vuelve a tomar la palabra el sacerdote. Al final —a modo de invoca- cian— se mencionan Ingares como-Amantla, “donde se trabajan las plumas finas" para hacer penachos y atavios en general y Pipiltian, “el lugar de los principes”. Versién del nahuatl de A. M, Garibay. 89 zilopochtli. También en este himno a —No en vano tomé el ropaje de plumas amarillas: porque yo soy que ha hecho salir el sol”, El Portentoso, ef que habita en regién de nubes: juno es tu pie! EI habitador de fria regién de alas: ise abrié tu mano! Al muro de Ia regidn de ardores, se dieron plumas, se va disgregando, se dio grito de guerra... Ea, ea, ho ho! Mi dios se [lama Defensor de hombres. Oh, ya prosigue, muy vestido va de papel, el que habita en la regidn de ardores, en el polvo, en el polvo se revuelve en gitos. iLos Amaatla son nuestros enemigos! jVen a unirte a mi! Con cambate se hace la guerra: jVen a unirte a mi! iLos de Pipiltlan son nuestros enemigos! jVen a unirte a mi! Con combate se hace la guerra: iVen a unirte a mi! CANTO AL GUERRERO DEL SUR*+ iAbay! “En la casa de los dardos esté mi Jefe...” De este modo es Io que igo. El hombre me avergiienza. Yo creo que soy el Terrible, iAhay! Yo creo que voy junto al guerrero. Agn se ha dicho: “En la casa de los dardos esté mi Jefe”. Rien, gritan: —Ea, la casa de mi Noble. Jadeante el morador de Tocuilezco, ropajes de dguila se diferenciaton en Huitzetlan. > El guerrero del sur, Huitzndoae Ydorl, es otto de los drulos del mismo Huit. mente los sacerdotes-cantores. Al principio el propio dios expresa su queja: el hombre lo avergiienza, no acnia como guertera esforzado, Haitrzerlar o Huitzitian significa “lugar de Jas espinas", El sitio que se halia- ba ante el altar. Alli se colocaban las espinas del sacrificio, La orientacién de los altaces mitaba al sur, por elle, con el paso del tiempo, Huitzilan adquirid el sentido de te- gidn susefia. Huitzilopochii habia criunfado sobre los moradoces de {a misma: los Censzon Huitznabua 0 “cuatrocientos sutefios”. 90 parecen hablando santo el dios como probable- jAhay! Entre los donceles de Oholopan * emplumado fue mi cautive. Tengo miedo, tengo miedo... emplumado fue mi cautivo. iAhay! Entre los donceles de Huitznahuac, emplumado fue mi cautivo. Tengo miedo, tenga miedo, emplumado fue mi cautivo. jAhay! Entre los donceles de Tzicotlan, emplumado fue mi cautivo. Tengo miedo, tengo miedo, etmplumado fue mi cautivo. Se mete el dios en Huitznahuac: al lugar de portentos baja. jAhay! Ya salié el sol. ;Ahay! Ya salié el sol: al lugar de portentos baja. Se mete el dios en Tocuilitlan: al lugar de portentos baja. jAhay! Ya salié el sol. ;Ahay! Ya salié el sol al lugar de portentos baja. CANTO DE TLALOC.? Ay, en México se est4 pidiendo préstamo al dios. * En donde estan las banderas de papel y por les cuatro rumbos estén en pie los hombres. jAl fin es ef tiempo de su Hora! Ah, yo fui creado y también festivos manojos de ensangrentadas espigas conduzco al patio sagrado de mi dios. Ah, ta eres mi caudillo, oh Principe Mago, ® En estrofas paralelas proclama el himno Ja reacciém que experimente el gue- reero: aun cuando ha hecho cautivos en el combate, no escapa al temor. Al aludir a los “‘donceles” de Oholopan, Huitzdhuac y Tzicotlen, se tefiere a los jévenes que vivian en los Telpuchealli, “casas de mancebos”, centros de educacién. Magia y misterio impiden percibic un sentido Mano en este y otros himoos. E) sol, Dador de la vida, desciende al lugar de porrentos. Para él se erapluman jos cauti- vos, destinados al sacrificio. Desciende el sol; sale de nuevo. Asi es el existir del hombre en la tierra. 7 Thiloe: ei _dios de la luvia, conocido con distintos nombres en otras regiones de Mesoamerica, Tajfn ence los totonacas; Coztjo entre los zapotecas, y Chac en el ambito maya. & Se tata, por tanto, de un himno impertatorio, También aqui hay didlogos, que se acompariaban de musica y distintas formas de actuaci6n. 91 y aunque en verdad ti produjiste au mafz, sustento nuestro. aunque ti eres el primero, sélo te causan verglienza. ‘.-Ah, pero si alguno me causa vergiienza, ® (es) porque no me conceia bien: vosotros, en cambio, sois mis padres, mi sacerdocio, Serpiente-Tigre. . .’” Ah, de Tlalocan, en nave de turquesa, salié y no es visto Acatonal... Ah, ve a todas partes, ah, ve, extiéndete en el Poyauhtlan, 1? Con sonajas de nieblas es Hevado al Tlalocan. Ah, mi hermano Tozcuecuech 7 Yo me iré para siempre: es tiempo de su Moro, jAh, enviame al Lugar del Misterio: bajo su mandato! ¥ yo le dije al principe de funestos presagios: Yo me iré para siempre: ies tiempo de su lero! Ah, a los cuatro aiios entre nosotros es el leyantamiento: sin que lo sepan ellos, gente sin mimero, en la Mansién de los Descarnados: Casa de plumas de quetzal, se hace la transformacién: es cosa propia del Actecentador de los hombres. 4 ® Habla aqui la deidad. 10 Bl Tiatocan, es lugar de delicias, paraiso de Tidloc. Alcatonel significa “el del signo calendazico de la cama". Implica probablemente alusién a la fertilidad. 11 Poyanbilan; “lugar de ja niebla, Referencia a una o varias momtanas elevadas. 12 Totcwecwech: senor tolteca que tuvo que sacrificar una hija suya por dispo- sicién de Tlaloc. 13 Al parecer, un gtupo de cantores habla aqui en nombre de log nifios peque- fos que habrian de ser sacrificados en e} ritual de Tlaloc. 14 Hay aqui una velada referencia a una cierta forma de reencatnacidn. Los nifios pequenos que han muerco y han sido enviades al “Arbol nodriza’, en el paraiso de Tlaloc, volverin a exiscir en la ciesra: “A los cuatro afios se hard resurgimiento...” 92 Ah, ve a todas partes, 7° ah, ve, extiéndete en el Poyauhtlan. Con sonajas de niebla es llevado al Tlalocan. CANTO A LA MADRE DE LOS DIOSES* Amarillas flores abrieron la corola: Es nuestra madre, la del rostro con mascara. ;Tu punto de partida es Tamoanchan! *7 Amarillas flores son tus flores, Es nuestra Madre, la del rostro con mascara. : {Tw punto de partida es Tamoanchan! Blancas flores abrieron la corola: Es nuestra Madre, fa del rastro con mdscara. iTu punto de partida es Tamoanchan! Blancas flores son tus flores, Es nvestra Madre, 1a del rostro con mascara. iTu punto de partida es Tamoanchan! La Diosa estd sobre el redondo cacto; Es nuestra Madre, Mariposa de Obsidiana. '* Oh, vedmosla: En las Nueve Lianuras, s¢ nutrié con corazones de ciervos. {Es nuestra Madte, la Reina de la Tierra! ;Oh, con greda nueva; con pluma nueva esté embadurnada! Por Jos cuatro rambos s¢ rompieron dardos. En Cierva est4s convertida, Sobre tierra de pedregal vienen a verte Xiuhnelli y Mihmich. 1* 15 Estrofa final, repeticion de lo que antes se proclamd. Tlaloc se extendera por todas partes. El enviard la lluvia bienhechora. 18 ‘Tetex innan: la Madre de los Dioses. Uno de les tirulos de la Diosa madre Tonanizin. 17 Tamoanchan: Lugar mitico, sitio primordiat de los origenes. 18 Iszpapdioti: Mariposa de obsidianas. Otro titulo de la diosa madre, como dei- dad nocturoa. 19 Xiwbnelli. y Mibmsech, personajes antagénicos de la diosa madre. Cazadores de venados, emparentados con el dios Mixcéatl. 93 CANTO DEL QUE ESTA SOBRE EL ESCUDO Y MATERNIDAD DE QUIEN TIENE LA TIERRA Sobre su escudo, de vientre pleno, fue dado a luz el Gran Guerrero. Sobre su escudo, de vientre pleno, fue dado a luz ef Gtan Guerrero. En la Montafia de la Serpiente es capitdn, junto a la montafia se pone su rodela corta a guisa de mascara. iNadie a la verdad se muestra tan viril como éste! La tierra va estremeciéndose traviesa, éQuién se pone su rodela corta a puisa de mascara? CANTO DE IXCOZAUHQUI*} En Tzonimolco, padres tnios, 2 jque yo no os avergiience! En Tetemocan (padres mios), jque yo no os avergiience! Oh, en Mecatlan, sefiores mios, 7° Ja palma esté retumbando de Chicueyocan: % Casa de Magos, el Mago hajé. En Tzonimolco hay canto: nosotros hemos comenzado. En Tzonimolco hay canto: nosotros hemos comenzado. iHe aqui que es tiempo de salir con disfraces! jHe aqui que es tiempo de salir con disfraces! En Tzonimolco... {Un hombre: que ya sea ofrecido! iOh, salid el sol, oh, salid el sol: que un hombre le sea ofrecido! 20° Himao evocacién del nacimiento portentoso de Huitzilopochdi. Véase en el capiculo I el texto mitico correspondiente. “La maremnidad de quien dene la tierra", Tlaltecehua ndnotl Alude a la diosa Coatlicue, la madre de Huicilopochdi. 71 Ixcozaubgri, “el de rostro amarillo”, invecacién de Xiubtecubtli, ‘el sefior del fuego”. Parece que el himno también se entonaba en forma de didlogo. #2 Tzonimelco: wemplo del dios del fuego. 23° Mecatlan: sitio donde sc ensefiaba a los sacerdotes de esta deidad a tocar las flauras. 24 Chieweyocan: “lugar del 8”, Sitio mitico. Los primeros ocho niveles inferio. res de Micclan, “Ia regién de los muertos”. 94 En Tzonimolco, canto de pajes repercutiendo alterna: “Con trabajos logran enriquecer (los principes), hacerse dignos de gloria”. ;Oh Mujercita, convoca a la gente: Ta, la que habitas Casa de Nieblas, Lugar de Lluvia y Agua: convoca a la gente! CANTO DE LOS MIMIXCOA * De Chicoméztoc enhechizado, 77 sdélo emprend{ la marcha. De Taivactitlan enhechizado, ** slo emprend{ la marcha. Yo ya naci, yo ya naci: naci con la flecha de mi cacto, naci con la flecha de mi cacto, Yo ya naci, yo ya act: nacf con mi caja de red, (naci con mi caja de red). De una mano lo cojo, de una mano lo cojo, de una mano lo cojo, de una mano lo cojo. Ah, de su mano va a coger... CANTO A XOCHIPILLI Encima del campo de juego de pelota hermosamente canta el precioso faisdn: Estd respondiendo a Cintéotl. * 25° Alusién a la diosa madre, en este caso al aspecto femenino de Tidloc, dios de la Tluvia. 20° Mimixcoa: “las serpientes de nubes”, titulo de cuatrocientas deidades, empa- rentadas con la que se invoca en singular Méxedatl. Se canta aqui su mitico macimiento. 2% Chicomdztoc: “Lugar de las siete cuevas". Sitio det origen de las tribus de cazadores némadas. 28 Tafvactlan: “Lugar de cactos’. Que nombre de la patsia original de los chi- chimecas némadas. 28 Noechilipslli: “EL principe flotido”’, dios de la danza y el canto. Misterioso, somo la mayor parte de estos himnos, conserva éste la forma de dialogo. 30 Cintéotl: “Dios del maiz”. 95 dics Ya cantan nuestros amigos, ya canta el precioso faisin; en la noche lucid Cintéol. —"Solamente oird mi canto el que tiene cascabeles, el que tiene rostro enmascarado solamente oir4 mi canto: Cipactonalli. #4 Pongo la ley en Tlalocan: el Proveedor de bienes (pongo la ley). En Tlalocan yo, el Proveedor, yo pongo Ia ley. —Oh, yo he llegado alld donde el camino se reparte: Yo sdlo soy Cintéor). 4A dénde iré? ¢A donde seguiré el camino? El Proveedor de Tlalocan. jLiueven les dioses! CANTO DE XOCHIQUETZAL ® éDe la regién de Nuvia y niebla, yo Xochiquetzal, de junto alld vine? ;Aun no! (Estoy) en la Casa de la Orilla, en Tamoanchan, Cémo Horabas ti, sacerdote de la regidn del viento jPiltzintecuhtli...1* Buscaba a Xochiquetzalli. A Ia regién de niebla de turquesa en favor de nosotros ird. CANTO DE AMIMITL* ... Casa donde estén conejos: ti vienes a estar en la entrada: yo vengo a estar en la casa de armas. Pérate all{: ven a pararte alli, solo, solo, ay, lejos soy enviado, solo, solo, ay, lejos soy enviado, solo, solo, ay, lejos soy enviada. 31 Cipactonalli: “La del signo dei lagarto @ monstruo de la tierra”. Nombre del andrégino de Ia tierra y xambién de ia primera mujer que existié en el mundo. 32 Mochigwétzal: “Flor preciosa como pluma de quetzal”. Titulo de la diosa madre, 32 Piltzimteeubtli: “el Sefior joven”, que aparece en varios cextos como el com- paiiero de Xochiquétzal. 34 Amimitl: deidad de los que viven en la regién de los lages como pescadores y cultivadores eo Jas sementesas acudticas. El himno es bastante oscuro. Siguiendo la hipotesis de A. M. Garibay, puede pensarse que se trata de una invocacién: mi, dios de la pesca y los cultivos lacustres, espérame, Tengo que hacer mi oficio. Tus patos debo apresar, Haz que Io logre y me alegre con ello. 96 Habia cautivamiento: era ya enviado, jera yo enviado, era yo enviado, su pato! jeta yo enviado, era yo enviado, eta yo enviado, su pata! Favor de seguir la pista: este es su patito. Favor de seguir la pista: este es su patito. Este es su patito. Ah, con la obsidiana’me doy gusto, Ah, con la obsidiana me doy gusto, jAh, con la obsidiana me doy gusto. -.! CANTO DE OTONTECUHTLI * En Nonoalco, en Nonoalco, flor perfumada. Con pinos de escudos se va vistiendo. jEste no cae! En Nonoalco, junto a las tunas del Aguila (donde hay) flores de cacao, se va vistiendo. jEste no cae! ** —-Yo soy el tepaneca Cuecuexiti, *7 Yo soy Quetzalcdatl Cuecuexin: $6élo Ehécatl que arrastra que arrastra obsidiana, ** sélo Ehécatl que arrastra obsidiana. En tierra otomf, en tierra nonoalca, en tierra nahuatlaca, jos mexicanos ya se procuran placer: (En tierra otom{) en tierra nonoalea, en tierra nabuatlaca, los mexicanos con escudos, iJaja! ¥ con esto ya se procuran placer. *® CANTO DE AYOPECHTLI * En un lugar, en un lugar, en la casa de Ayopechtli, con adorno de collares est4 dando a luz. 35 Oronmtecubtli: “Scho de los ocomies”, deidad que aqui se relacional con Quetzal- céatl y con Cuccuexin (dios de los tecpanecas, fomentadora de la fertitidad} y con Ehécatl, deidad del viento y también titulo del ya citado Quetzalcdatl. 8¢ Nonobuaico, “Lugar babitado”. Esta voz se usa aqu{ come topénimo, Se alude probablemenie a un lugar al norte de la actual ciudad de México. 87 Cuecwexin: en cuanto dios de la fertilidad, tiene caracter falico. No cae dl en la lucha sino que propicia, de todas formas, ia vida. 88 Querzalcéatl_y Ehécatl, en cl fondo Ja misma deidad. Batre sus atributos estd asimismo el de infundir el soplo vital en los hombres. 39 Al parecer, se trata de alusiones a la guerra sagrada. 40 Ayopechtli: “La que habita en cama de tormugas”, otra advocacién de la diosa madre, a la que em este himno parece conjurarse para que propicie que, de “los vientres maduros", surja la vida. 7 En un lugar, en un lugar, en la casa de Ayopechtli, con adorno de collares est dando a luz. En un lugar, en su casa, los vientres maduros se hacen vida. jLevdntate, ven; sé enviado, levantate, yen, nifio nuevo. Levdntate, ven! jLevantate, ven; sé enviado, lev4ntate, ven niiio joya, fevdntate, ven! CANTO DE CIHUACOATL® EI Aguila, el Aguila, Quilaztli, con sangre tiene cercado el rostro, adornada estd de plumas! i“Plumas-de-Aguila” vino, vino a barrer los caminos! Ella, Sabino de Chalma, es habitante de Colhwacan. Donde se extienden los abetos, en el pais de nuestro origen. La Mazorca, en divina tierra en palo de sonajas est4 apoyada. Espinas, espinas Henan mi mano, espinas, ¢spinas Henan mi mano. La Mazorca, en divina tierra en palo de sonajas esté apoyada. Escoba, escoba [lena mi mano, escoba, escoba Ilena mi mano. La Mazorea, en divina tierra en palo de sonajas est4 apoyada. Es 13-Aguila nuestra Madre, la Reina de los de Chalma: isu cacto es su gloria! jQue mi principe Mixcéatl me Ilene. . .! Nuestra Madre, la Guerrera, nuestra Madre, la Guerrera, el Ciervo de Colhuacan. .. ide plumas es su atayio! 4. Citwaccasl: “Serpiente femenina” o “EL aspecto femening del gemelo o cwate”. Tirulo de la Diosa Madre, en cuanto comparte 0 acompafante del supremo Dios Duai. En este himno se enumeran distintos atributos de ta deidad madre, Destaca aqui especialmente su vinculacién con los afanes guerreros. 98 Ya el sol prosigue la guerra, ya el sol prosigue la guerta: sean arrastrados los hombres: jacabard eternamente! El Ciervo de Colhuacan. .. jde plumas es su atavio! Ab, Pluma-de-Aguila, no mdscara, el que sube no (tiene) mascara: ... (EE Ciervo de Colbuacan: jde plumas es su atavio!) ESTE ES EL CANTO QUE SE CANTABA CADA OCHO ANOS, AL TIEMPO DE COMER TAMALES DE AGUA (ATAMALCUALOYAN) * Mi cotazén es flor: esté abriendo Ia corola, jah!, es duefio de ta media noche. —Ya legé nuestra Madre, ya llegé la diosa Tlazoltéotl. Nacié Centéotl en Tamoanchan: * donde se yerguen Jas flores, j1-Flor! Nacié Centéot] en regién de Lluvia y niebla: donde son hechos los hijos de los hombres, jdonde estan los duefios de peces de esmeralda! Ya va a lucir el sol, ya se levanta la aurora, ya beben miel de las flores los variados pechirrojos donde se yerguen las flores. En tierra estés en pic cerca del mercado, ta, que eres el Sefior, j1i, Quetzaledatl! Sea deleitado junto al Arbol Florido: a los variados pechirrojos, a los pechirrojos, ofd. Ya canta nuestro dios, ofd, ya cantan los pechirrojos. 42 La fiesta de Atamatcwatoyan estaba ligada probablemente con el ciclo de Venus. El himno, como otros, supone una forma de didlogo, Un cantor proclama que es media noche, Ltega entonces Theeoiséosi, es decir 1a Diosa Madre, bajo su advocacién de provocadora del goce sexual. 43° Centéotl: dios del maiz. Tamosnchan, como ya vimos, es lugar mitico de los origenes. 99 éEs acaso, nuestro muerto el que trina? *# ¢Es acaso, el que va a ser cazado? —Yo refrescaré con el viento mis flores: La flor del sustento, Ia flor (que huele a) maiz tostado; donde se yerguen las flores. Juega a la pelota, juega a la pelota ® el viejo Xdlotl, en el magico campo de juego de pelota, juega a la pelota Xélotl, el que viene del Pais de la Esmeralda, ;Vedlo! ¢Acaso ya tiende Piltzintecuhtli * en Ia casa de la noche. en Ia casa de la noche? Principe, principe, con phimas amarillas te aderezas, en el campo de juego te colocas: en la casa de la noche, en la casa de Ja noche. El morador de Oztoman, el morador de Oztoman ‘7 leva a cuestas a Xochiquetzal: allg en Cholula impera. oh, teme mi corazén, joh!, teme mi corazén, llegé Centeutl. Vamos, ..~— EI morador de Oztoman, el de Chacalan: su mercaderia: orejeras de turquesa, su mercaderia: ajorcas de turquesa. EI acostador, el acostador se acuesta: Ya con mi mano hago dar la vuelta a esta mujer, yo soy el acostador...— ** 44 Se alude al guerrero muerte en el combate que, convertido en ave, se torna en compaiiero del sol, . 45 Se canta aqui lo que fue ef divino juego de pelota, entre Quetzaledatl y su doble, ei dios nocturno Xdlotl. 19 Pilizinieewbtli, “el Sefiot joven", que, segin vimos, aparece como compafiero de la diosa Xochiquészal, “Flor preciosa como pluma de -quezal’, se nos muestra aqui actuando en fa mitad de la noche: él levard a cuestas a Kochiquéwal. 47 El morador de Ozroman, probablemente un titulo de Quewalcéatl, en cuanto patrono de Jos mezcaderes, En consecuencia, como en otros muchos Jugares, rambién aqui habria identificacién de deidades: Quetzacéatl aparece en telacién con Piltzintecahtli, 48 (Se trata de ua cohabitar sagrado? ¢Es apuntamiento magico al anhelo de fettilidad? 100 CANTO A XIPPE TOTEC YOHUALLAHUANA ® La noche se embriaga aqui. aPor qué te hacias desdetioso? jInmdlate ya, ropaje de oro revistete! Mi dios Heva a cuestas esmeraldas de agua: por medio del acueducto es su descenso. Sabino de plumas de quetzal, verde serpiente de turquesas me ha hecho mercedes. “Que yo me deleite, que no no perezca: Yo soy la Mata tierna del Maiz: juna esmeralda es mi cotazén: veré el oro del agua! Mi vida se reftescard: el hombre primerizo se robustece: jnacié el que manda en la guerra! Mi Dios Mazorca, con !a cara en alto sin motivo se azora. Yo soy Ja Mata tierna del Maiz: desde tus montafas te vengo a ver, yo tu dios. Mi vida se refrescard: el hombre primerizo se robustece: inacié el que manda en la guerra! CANTO A CHICOMECOATL*™ Siete-Mazorca, ya levdntate, idespierta...1 jAh, es nuestra Madre! Tu nos dejards huérfanos: td te vas ya a tu casa el Tlalocan. Siete-Mazorca, ya levdntate, idespierta...! jAh, es nuestra Madre! Ta nos dejards huérfanos: td te vas ya a tu casa, el Tlalocan. 49 Xibpe Tétec: “Nuestto Sefior, el desollado, o ¢) duefio del prepucio”. Yobwalia- buana: “Hl que bebe de noche”. Como puede suponerse, este dios se hallaba estrechamente en relacién con los temas de la fecundacién y la agricultura en general. Hablan en este himno los sacerdotes que hacea invocacién; también 1a mata de malx que introduce al “Dios mazorca”, Centéor. A no dudarlo, es éste uno de los mas hermosos cantos que integran la coleccién de los veinte himnos sacros. 80 Chicome Céath: “SieteMazorca”, Es éste wa sombre calendarico: ef del dia J.Mazorca. Corresponde a la Diosa Madre como fomentadora dei sustento de los hombres. Si ella se va al paraiso de Tlaloc, al Tialoran, quedaremos huérfanos. 101 CANTO A LOS CONEJOS DE TEZCATZONCO * En Colhuacan lugar de temores es la casa del cruel. En Tezcatzonco en el palacio, ofrefdas se hicieron al dios: ya Ilora. iNo seas asi, no seas asi! Ofrendas se hicieron al dios: ya Ilora. En Axalco en el palacio ofrendas se hicieron al dios: ya llora. iNo seas asi, no seas asi! oftendas se hicieron al dios: ya llora. En Tezcatzonco es tu casa: uM guertero, un conejo crearfa mi dios. —Yo perforaré, yo taladraré la Montafia de Mixcéatl en Colhuacan. Duefic de voces, yo tafi{ el] espejito, el espejito. En Tezcatzonco bebe: ya se cocié de color blanco bebe, te ruego, el pulque. CANTO A YACATECUHTLI ® Sin saberlo yo, fue dicho. Sin saberlo yo, fue dicho: a Tzocotzontla fue dicho. a Tzocotzontla fue dicho. Sin saberlo yo, fue dicho, A Pipitla fue dicho, a Pipitla, sin saberlo yo, fue dicho. A Cholotla fue dicho, a Pipitla, sin saberlo yo, fue dicho, El sustento merect: 1 Los Conejos de Tezcatzoneo; deidades del pulque, la bebida fermentada hecha del néctar del maguey, cuyo santwario recibia el apelativo de Tezca-tzonco, “en el lugar de cuatrocientos espejos". Himno de sentido oscuro, sabemos al menos que era invoca- cidn de las deidades, designadas como “los Cuatrocicates Conejos” (Centzontotashtin)}, bajo cuyo patrocinio estaba la bebida ritual. 82 Yacatecabtli: “El Seftor de ia nariz”, tino de Quetzalcéatl en cuanto deidad protectora de los mercaderes. Oseuro es sin duda el sentido de este himno. Fn él se mencionan varios nom- bres de lugar que parecen evocar algunos de los sitios por los que pasé Quetzalcdatl cuando —segin la leyenda— hube de abandonar la metrépoli de Tula. 102 No sin esfuerzo mis sacerdotes me vinieron a traer el corazén del agua, de donde es el derramadero de [a arena. En un cofre de jade me quemo: No sin esfuerzo mis sacerdotes me vinieron a traer e] cotazén del agua, de donde es el derramadero de fa arena. CANTO A ATLAHUA"™ —Yo soy el de Chalman, yo soy el de Chalman, el de las sandalias de penitente, el de las sandalias de penitente: oscila el sol de mi frente, oscila. —Grande, grande es ty manojo de abeto: es la escoba de la diosa Quilaztli: © tu manojo de abeto. —Yo a ti, cual a Sefior de las cafias clamo, al que se sangra sobre su escudo: —Yo a ti, cual a Sefior de las cafias clamo, —No tengo flecha: de orgullo es su historia. Cafia es mi flecha, se esparcen las cafias. De orgullo es su historia. —En Tetoman es tu vivienda, oh Proveedor de Tetoman. ** —No sin esfuerzo, al Ave Quetzal yo debo alimentar. Opechtli es mi dios, el Duefio de Jas aguas, ** No sin esfuerzo, al Ave Quetzal yo debo alimentar Atlabua: “El dueiio del dtlat? o lanza dardos”. Deidad emparentada con ei dios Amimitl, en cayo honor s¢ compuso también otro himno, segin hemos visto. Primera- mente aparece aqui como un penitent. 85 Qilazsli: “La que fomenta las verduras”, es otro titulo de fa Diosa madre. 56 Tetoman, parece referitse a un lugat mitico: “Donde se ensancha la piedta™. Opochsii: “EL izquierdo”, advocaciéa de Tiéloc, dios de la Luvia. Ea resumen, este himno parece refeticse a la penitencia que aun Jos dioses practican, para lograr los mantenimientos que hacen posible ta exiscencia. 103 CANTO A MACUILXOCHITL*® De donde las flores estan enhiestas he venido yo: Viento que proveerd, Duefio del rojo creptisculo. Del mismo modo, ti, abuela mia, la de la mascara (eres), Duefia de la aurora. Viento que proveerd, Duefio del rojo crepusculo. Oh Dios, de los presagios funestos, Oh, Sefior mio, Tezcatlipoca: Responded al dios Mazorca. . . OTRAS ANTIGUAS COMPOSICIONES DESPIERTA... Asi se dirigian al muerto, cuando moria. Si era hombre, le hablaban, Io invocaban como ser divino, con el nombre de faisén, si era mujer con el nombre de lechuza, les decian: “Despierta, ya el cielo se enrojece, ya se presenté la anrora, ya cantan los faisanes color de Hama, Jas golondrinas color de fuego, ya vuelan las mariposas”’. Por esto decian los viejos, quien ha muerto, se ha vuelto un dios. Decian: “se hizo alli dios, quiere decir que murié”’, © 58 Macuixdchiti: “El de la fecha 5-Flor”, nombre de una deidad andrdégina, peotes- tora de la generacidn, ei placer, el canto y las otras artes, Dado que sdlo se conserva un fragmento de este himno, resulea dificil vishumbrar su significacién. Cabe decie tan slo que en él parece que la deidad Macuilxéchiel entra en el didlogo con ottes dioses: Ia Abucla, Toc, la Diosa Madre como anciana; Tezcatlipoca, “El espejo humeante”, que a veces s¢ muestta come un aspecto del supremo Dios dual y Centéori, “el dios Mazorca’”. Cédice Matritense, fol. 195 rc. 104 EL DIOS DE LA DUALIDAD En el lugar del mando, en el lugar del mando gobernamos: es ef mandato de mi Sefior principal. Espejo que hace aparecer las cosas. Ya van, ya estén preparados. Embriégate, embridgate, obra el Dios de la dualidad. El inventor de hombres, el espejo que hace aparecer las cosas. © MADRE DE LOS DIOSES Madre de los dioses, padre de los dioses, el dics viejo, tendido en el ombligo de la tierra, metido en un encierro de turquesas. EI que estd encerrado en nubes, e] dios viejo, que habita en las sombras de la regién de los muertos, el sefior del fuego y del afio. POESIA RELIGIOSA * CANTEMOS AHORA Cantemos ahora ahora digaimos cantos en medio de la florida luz del sol, oh amigos. ¢Quienes son? Yo los encuentro en donde los busco: all4 tal cual junto a los tambotes. 89 Historia Totelca-chichimeca, fol. 33. 81 Cddice Florentino, lib. VI, fal. 34 1. 82 La traduccién de estos textos se debe a A. M. Gatibay K. 105 Yo no hago mds que forjar cantos, yo vuestro amigo, el ptincipe chichimeca Tecayehuatzin. éQuién? ¢¥a no todos nosotros daremos placer, haremos ser feliz al Sumo Arbitro? jOjala que alld en Tlaxcala en buen tiempo estén puestos mis floridos cantos aletargantes: ojala los cantos embriagadores de Xicoténcatl, de Temilotzin, del ptincipe Cuitlizcatl! jEl Tamoanchan de los Aguilas, la Casa de la Noche de los Tigres (esta) en Huexotzinco! Es alli el sitio de la muerte del Merecedor, de ese Tlacahuepan: iTotalmente se deleita alli el gremio de los principes (que son) sus guirnaldas, ef grupo de los reyes (que son) su casa de primavera! iSdlo con flores de cacao viene dando alaridos de guerra; allf se deleita mucho con las flores dentro del agua! Viene de prisa, embrazando su escude de oro: también su abanico, y su cayado de flores, rojas como la sangre. Con banderolas de phumas de quetzal venimos a dar placer a las gentes, dentro de las casas primaverales. Hacen estrépito los timbales enjoyados de esmeraldas una lluvia de florido rocio estd cayendo sobre la tierra: en la casa dorada de plumas amarillas llueve intensamente sobre la superficie: jHa bajado ya el hijo suyo! 106 {En primavera baja alli aquel por quien todo vive: hace de cantos sus frondas: de flores se adorna junto a los tambores, se enteda a ellos! Ya de ti salen las flores que embriagan! iGozad, gozad! * AL DADOR DE LA VIDA Comienzo a cantar: elevo a la altura el canto de aquel por quien todo vive. Canto festivo ha Hlegado: viene a alcanzar al Sumo Arbitro: oh principes, témense en préstamo valiosas flores. Ya tas renueva: ecémo lo haré? Con sus ramos adérneme yo: yo volaré: soy desdichado por eso Lloro. Breve instante a tu lado, oh por quien todo vive: verdaderamente ni marcas el destino al hombre epuede haber quién se sienta sin dicha en la tierra? Con variadas flores engalanado estd enhiesto tu tambor, oh por quien todo vive; con flores, con frescuras te dan placer los principes: Un breve instante en esta forma es la mansién de las flores del canto. 63° Ms. Romances de los senores, fol. 1 1-2 1. 107 Las bellas flores del maiz tostado estén abriendo alli sus corolas: hace estrépito, gorjea el pdjaro sonaja de quetzal, del que hace vivir todo: flores de oro estén abriendo su corola. Un breve instante en esta forma es la mansién de las flores del canto. Con colores de ave dorada, de rojinegra y de roja luciente matizas ti tus cantos: con plumas de quetzal ennobleces a tus amigos Aguilas y tigres: los haces valerosos. éQuién la piedad ha de alcanzat arriba en donde se hace uno noble, donde se logra gloria? A tus amigos, Aguilas y tigres: los haces valerosos. % UN RECUERDO DEL TLALOCAN, PARAISO DE TLALOC .. —Sacerdates, yo os pregunto: éDe dénde vienen Jas flores que embriagan? éDe dénde vienen los cantos que embriagan? —Los bellos cantos sélo vienen de su casa, de dentro del cielo, Sélo de su casa vienen Ias bellas flores. Procuta buscarlas aquel por quien se vive: se extienden alli flores de rojo brote, flores de roja mazorca. Sobre las flores impera, se deleita y es feliz. Cuenca de espadafias es la casa del dios: el preciaso tordo canta, el rojo torde como luz, sobte el templo de esmeralda canta y gorjea, y con él, el ave quetzal. En donde est el agua floreciente, entre flores de esmetalda, 4 Op. cit, fol. 22 ¥.- 23 1, 108 preciosa flor de perfume se perfecciona, y el ave de negro y oro entre flores se entrelaza, va y viene sobre ellas. Dentro canta, dentro grita tan sdlo el ave quetzal. © AL DIOS DE LAS AGUAS {Llego, llego! Vengo del mar, de en medio de las aguas, donde el agua se tiie: de la aurora son los tintes. No soy mds que un cantor: flor es mi corazén: ofrezco mi canto. Vengo hasta acd del pais de la Iluvia: vengo a dar deleite al dios. No soy mas que un cantor: flor es mi corazén: ofrezco mi canto. Duefto del agua y Ia lluvia, ¢Hay acaso, hay acaso tan gtande como ti? Ta eres el dics del mar. Cudntas son tus flores, cudntos son tus cantos. Con ellas deleito en tiempo de Iluvia. No soy mds que un cantor: flor es mi corazdén: oftezco mi canto, Todo me fue dado aqui: mi abanico, mi plumaje de quetzal, los perfumes, mi curvo cayado, mi florén de papel, en la casa de los musgos acudticos, en la casa de la luz. Cudntas son tus flores, cudntos son tus Cantos. Con ellas deleito en tiempo de lluvia. No soy mds que un cantor: flor es mi corazén: ofrezco mi canto. ®5 Coleccidn de cantares mexicanos. Biblioteca Nacional de México, fol. 34 ¥. 109 Ya Hegué hasta acd, vedme aqui. Soy un cantor, vengo a deleitar, vengo a hacer reir al dios. jSoy un cantor! Con valiosas flores me hice un collar, gozo de variadas flores, con ellas bailo: Ja bella florescencia de flores amarillas son mi cayado, son mi abanico. Soy un cantor, vengo a deleitar, vengo a hacer refr al dios. jSoy un cantor! Ay, a regién ingrata he legado: no es aqui Ia regidn de las lluvias del dios, Te vengo a dar deleite, vengo a acabar con tu tristeza. Vengo a hacer muelle el patio del Aguila, vengo a refrigerar el patio de la Flor. Soy un cantor, vengo a deleitar, vengo a hacer refr al dios. jSoy un cantor! & LA DIVINA ELECCION El Arbol Floreciente erguido est4 en Tamoanchan: Alli ni fuiste criado, se nos impuso ley: Con regias palabras nos hizo dar giros, ese nuestro dios por quien todo vive. Cual ote yo fundo, cual jade yo labro nuestro hermoso canto: come una turquesa por cuatro veces nos hace girar cuatro veces en Tamoanchan, Tamoanchan que es casa del dador de vida. Gozaos ahora: es primavera y estamos en medio de ella. Es gracia tuya, és tu don de piedad, oh autor de Ja vida, duefio de !a tierra, y muy bien se vive: 86 Op. cit. fol, 19 1. =v. 110 a7 Tu te sacudes, tti te esparces, “| Aqui es mi casa, aqui es mi santyario!” éCémo se vive en Ja tierra, en tu trono y en tu gloria? Nadie contradice a tu lado: td eres compasivo, tui eliges a fos tuyos. Asi, por tu propio impulso haces piedad para ellos en tu templo y tu santuario: alli vigilando estén Xiuhtzin Coyolchiuhqui Xihuitl Popoca, Moquihuirzin. Nadie contradice a tu lado: td eres compasivo, td eliges a los tuyos, LA OFRENDA PERPETUA Alli donde estan las casas de esmeralda allt donde estén las casas de pluma de quetzal, es donde reinas tu, Motecuzomatzin. Te hiciste digno y alli perduran tu fama y tu renombre. ¥ aunque es tu mérito, y aunque es tu digna adquisicién Horas ante el dios y él te pone a prueba. Donde se pintan dardos, donde se pintan escudos, ali es Tenochtitlan, AIl{ perduran siempre las flores preciosas, alif abren sus corolas flores del corazén. Son flores de] autor de Ja vida que por tedo el pais son libadas: jesos son los principes! Maravillosamente perduran en Colhuacan las preciosas pinturas y el cimulo de libros: Alli perduran siempre las flores preciosas, alif abren sus corolas flores del corazdn. Son flores del autor de la vida que por todo el pais son libadas: jesos son los principes! Estds dentro el gran lago: eres padre de muchos: con variadas flores te sientes glorioso, |Marchitas quedan! Op. cit, fol. 15 re lil 68 Sdlo bajo tu sombra se abaten y guarecen los principes, Sélo tuya es Ja gloria, sdlo tuya es la fama con ella se ennoblecen, con ella se hacen gloriosos. Peto marchitos quedan. En el gremio precioso se enlaza vuestra palabra, oh principes. Td, Cahualtzin y ti Chimalpepaca sois log que estdis guardando el solio y trono del dios, autot de vida, * LAS AVES SAGRADAS De donde arraiga el Arbol Florido, desde donde macollan suis preciosas espigas, venis acd, aves dureas y negras, venfs, aves patdas y azules, y el maravilloso quetzal, Todas venis desde Nonohualco: pafs junto al agua, los que sois aves preciosas del Vivificador. Sois creaturas suyas. Venis acd, aves dureas y negtas, venis, aves pardas y azules, - y el maravilloso quetzal. Del florido azulejo el penacho esta alli. En la preciosa casa de musgo acudtico, tendido esté: vino a contemplar la aurora. Ya te despiertan tus preciosas aves, ya te desmafiana el dorado tzinizcan, el rojo quechol y el pajaro azul que amanece gritando. Hacen estrépito las aves preciosas, que Hlegan a despertarte. El dorado zacuan y el tzinizean el rojo quechol y el péjara azul que amanece gritando. Desde Tamoanchan, donde se yergue el Arbol Florido, vienen nuestros reyes, ti, Motecuzoma, y Totoquihuatzin. Habéis Negado aqui donde esta el patio florido. Op. cit, fol. 18 x, 112 80 Ya levantdis vuestto canto hermoso. . . Habéis Ilegado al centro de las flores. Y alli ya estdis agitando vuestro florido atabal, vuestra florida sonaja. Habéis llegado donde estd el patio florido. Ya levantdis vuestro hermoso canto. En el lugar de lililin, éQué dice el ave preciosa? Es cual si repicara en el lugar del trino: jLibe la miel: que goce: su corazén se abre: es una flor! Ya viene la mariposa, volando viene: abre sus alas, sobre flores anda: jLibe la miel: que goce: su corazén se abre: es una flor! © LA FLOR DEL AGUILA Echa brotes la Flor de Aguila, la de ancha fronda. ¥ estén abriendo corolas las Flores del Escudo. iTus flores, Sumo Arbitro, por quien toda cosa vive! Se reparten Flores de Dardo: abren corolas de jade. jTus flores, Sumo Arbitro, por quien toda cosa vive! Con flores y con plumas finas ya se estremece alli: ya no en Ja presencia de Cacdmatl en el Monte de espinas. Op. cit, fol, 17 v. - 181. 113 El Aguila da sus gritos, el Tigre lanza rugidos: ya no en la presencia de Cacématl en el Monte de espinas. Flores se vienen a esparcir se han ahumado la cabeza: tus flores, flores de guerra, Flores del Tigre, alld estén, en medio del campo de guerra... En verdad son tus amadas, tus flores, oh dios: se han ahumado la cabeza, tus flores, flores de guerra, Flores del Tigre, alld estén, en medio del campo de guerra. Ave Garza anda volando aquel por quien todo vive: Flot de pluma de quetzal en la hoguera se revuelve: viene a hacer caer en lhuvia preciosas blaneas flores olorosas. Asi también un poco vivimos, ob t& por quien todo vive: Flor de pluma de quetzal en la hoguera se revuelve: viene a hacer caer en JJuvia preciosas blancas flores olientes. 7 TRES POEMAS SACROS Dé principio yo cantor Mi canto esta entrelazado de rojas y olientes flores, en donde se yergue el Arbol. Se hace el baile con el cacao mixturado, junto a los tambores anda, anda dando su fragancia, se divide. Erguido esta nuestro padre: en una urna de esmeraldas est4 arropado con plumas de quetzal, 49 Ms. Romances de los sefiores, fol. 30 ¢. - v. 114 con joyas engalanado, estd iloviendo flores en medio de mil matices. Gocémonos, oh principes, demos placer al que da la vida, el canto floride se matiza con preciosos tintes. Liegaron las flores, Jas flores de primavera ya relucen como sol. Las varias flores son tu corazén, tu cuerpo, oh td por quien se vive. éQuién no quiere tus flores, que no estén en poder de Miccacdleatl? Macollan, abren corelas, se secan las flores que relucen como el sol. Yo de su casa vengo, yo las flores que embelesan elevo: ies el canto! Yo doy al mundo mis flores. Bébase la miel de ellas, preciosas flores y olientes se esparcen: son las flores de dl, las abre el dios, que en su casa flores de niebla yo tomo... 7 VAYAMOS... Pongo enhiesto mi tambor, congrego a mis amigos: alli se recrean, los hago cantar. Tenemos que itnos asf: recordadlo; sed felices, oh amigos. ¢Acaso ahora con calma, y asf ha de ser alla? ¢Acaso también hay calma alld donde estan los sin cuerpo? 11 Coleceién de cantares mexicanos, fol. 34 v. 115 Vayamos... pero aqui, rige la Icy de las flores, pero aqui, rige la ley del canto, aqui en la tierra, Sed felices, ataviaos oh amigos. 7? "2 Ms. Romances de ios sefiores, fol. 23 v. 116 CAPITULO IV RIQUEZA Y VARIEDAD DE LOS CUICATL: CANTO Y POESIA EN NAHUATL INTRODUCCION HaBLan con frecuencia los cronistas, principalmente quienes escribieron acerca de las culturas nébuatl y maya, de los cantares y composiciones de cardcter lirico, obra de los antigues poetas y sabios, Ligada esta forma de poesia, en la que los poetas expresaban sus propias afectos e ideas, a las celebraciones y festividades religiosas, puede afirmarse que, a pesar de lo mucho que se perdidé, es una de las formas de produccién literaria de la que se conservan abundantes ejemplos. Es esto particularmente vilido respecto de la poesia ndbuatl, De esta cultura, se conservan dos colecciones principales de cantares. Nos referimos a los manuscritos que guardan la Biblioteca Nacional de México y la Biblio- teca de la Universidad de Texas. Para acercarnos al contexto propio de la poesia prebispdnica, con- vendrd analizar previamente los que cabe llamar sus procedintientos estilis- ticos. Sow éstos muy parecidos en las varias literaturas indigenas, y aun podrian encontrarse algunas sentejanzas con las formas de expresién de atros pueblos antiguos, principalmente semiticos y orientales en general. En Ja exposicidn de la estilistica de la poesia indigena, seguiremos el cui- dadoso andlisis que ofrece el doctor Angel Maria Geribay K., en su Historia de la literatura ndhuatl. * , RASGOS ESTILISTICOS Y SIMBOLOGIA Quien haya leido algunos poemas indigenas, se habra dado cuenta desde un principio, gue con frecuencia se reitera en ellos, en forma paralela, una misma idea o sentimiento. Unas veces se trata de dos frases en las que se contraponen ideas en forma antitética; otras, son en realidad expresién de 1 Garibay K., Angel Ma., Historia de la Hteratusa nabuatl, T. I, pp. 65-73, i? Pensamientos que complementan el sentido o apuntan, por medio de me- idforas distintas, hacia un mismo sentimiento o intuicién. Algunos ejem- plos aclararan mejor lo dicho. En un antiguo poema em el que se canta la grandeza de México-Tenochtitlan, encontramos las siguientes formas de paralelismo: ¢Quién podrd sitiar a Tenochsislen? ¢Quién podrd conmover los cimientos del cielo? Otra forma de pardlelismo, dirigido esta vez a complementar el pensa- miento expresado, lo ofrecen estas lneas del mismo poema, en las que se enaltece gl sol-Huitzilopochtli, afirmando que es invocado por todos: Desde donde se posan Jas dgailas. Desde donde se yerguen log digres... Finalmente, ejemplo de paralelismo por antitesis, es el siguiente en el que se afirma que entre los aztecas nadie teme la muerte en la guerra. La razon de esto es que: Esta ex nuestra gloria, este es te mandato.® Otro rasgo propie de la estilistica de la poesia lirica y aun de los dis- cursos 9 otras formas de composicién, es el Hamado “difrasisma’”. Consiste éste en ta yuxtaposicién de dos palabras que se complementan en el sen- tido, bien sea por ser sindnimas, 9 por evocar una tercera idea, general- mente una metafora, Esta forma de expresién estilistica, poco frecuente en las lenguas indo-europeas, lo es mucho en algunas lenguas indigenas, Principalmente en ndbuatl. Ejemplos de difrasismo son las siguientes: “flor y canto”, que significa metaféricamente, poesia, arte y simbolo; “falda y camisa’, que significa la idea de ta mujer en su cardcter sexual; “silla y estera’”’, evocacién de la idea de mando y poder. Como puede verse, la existencia de los difrasismos, especialmente su uso en extremo frecuente, da a la expresién lirica un recurso en verdad extraordinario; gracias a él, el mundo de la metéfora entra de leno en la poesia lirica indigena. Otros procedimientos estilisticos, frecuentes también de la poesia in- digena son el estribillo, de’ uso asinrismo en otvas literaturas y que se di- rige fundamentalmente a inprimir en el alma de quien lee o escucha, lo que pudiera considerarse concepto central de la composicién poética. Son, las que Garibay Hama “palabras broche’’ otra de los recursos, si no exclusivos de la poesia indigena, st frecuentes en ella. Consiste este pro- cedimiento estilistico en la repeticién de ciertas palabras que ligan un de- sarrotla lirica com otro en las varias secciones del poema, Con frecuencia 2 Coleccién de Cantares Mexicanos, Biblioteca Nacional de México, fol. 19 v. 118 las “palabras broche’, suelen ser difrasismos, que al evocar varias veces la misma metéfora, ligan y dan unidad al poema. Estos y ofras varios recursos mds, comunes a otras literaturas, abundan en la poesia indigena principalmente en la de lengua ndbuatl. La lectura de los ejemplos que se presenian en este captiulo, ayudard, mas que otra cosa, a descubrir el caracter propio e inconfundible de la rica lirica indigena. Como ya lo mencionanzos en la introduccién general, tienen estrecha relacin con lo que en el mundo occidental se designa como “poesta lirica”, composiciones indigenas de temdtica a veces bastante diferente. Volviendo aqui ala desiguacién con que se conocian en el dibito nabuatl, cabe men- cionar a los xopancuicatl “cantos de primavera”; los xochicuicatl, “cantos Nloridos”; los icnocuicatl, “poemas de honda reflexién’” y aun, en cierto modo, los yaocuicatl, “cantos guerreras” o de exaltacin lirica de combates y béroes, Son varios centenares las poemas que conservan en esta lengua los ma- nuscritos a gue nos hemos referido anteriormente. Obra muchas veces de autores angnimos, se conocen también los nombres de algunos de sus més famosos poetas. Entre etlos estin los célebres principes de Tetzcoco, Neza- bualcdyotl y sua bijo Nezabuatpilli, et senor Tecayebuatzin, de Huexolzinco, el principe Ayocuan, de Tecamachalco, y otros varios mas. La temdtica de estos poemas podrd parecer bastante reducida a primera vista. Entre los temas principales estan las meditaciones de los sabios acer- ca de la divinidad, el placer de conversar con los amigos, la muerte con to- dos sus enigmas, el recuerdo de los principes y los sabios antiguos, las bazatias guerreras, el dulce amor de‘la mujer y los hijos, sin olvidar la existencia de unos cuantos poenas de cardcter manifiestamente erdtico, En Su mayor parte, las composiciones liricas fueron concebidas para ser repre- Sentadas o cantadas en las fiestas y reuniones. Suponen de ordinario el acompaiamiento de la milsica de las flautas y de los tambores: los Hamados huéhuet] y teponaztli. Ex algunos casas, ios poenas, entonados por grupos de cantantes que dialogan entre si, parecen ser ya un anticipo de una muy entigua forme de representacién y accién dramdtica, Existen también otros, expresion de pensamiento mucho mds bondo que, segin parece, se daban a conocer tan sélo en las varias reuniones de los sabios y poetas. Prueba del aprecio y cuidado que tenian los antiguos mexicanos, en lo que se refiere a la composicién de estos géneros de poesia, lo ofrece ef hecho de ta existencia de grupos de sacerdotes o sabios que tenian por oficio, tanto la ensefianza fiel de los cantares, camo el examen aproba- cidn de las nuevas composiciones. La primera clase de sacerdotes recibia ef titula de “conservadores”, apixcatzitzin. Acerca de sus funciones, fex- tualmente se lee en el Cédice Matritense: 119 El conservador tenia cuidado de los cantos de tas dioses, de todos ios can- saves divinos, Para que nadie errara, cuidaba con ecmero de ensedar él a la gente los canto; divinos en todos los barrios. Daba pregén para que se veuniera fa gente del pueble y aprendiera bien los cantas.4 Eran los sacerdotes de Epcobua, “la Serpiente de Nécar’, uno de los titulos de Tlaloc, dios de Ja Uavia, quienes se encargaban de entitir su failo acerca de los nuevos bimnos y cantos que se componian: El oficio del sacerdote rapado de Epcohua Tepictoton era el siguiente: dis- ponia lo referents a los cantos. Cuando alguien componia canios, se los decia a él para que presentara, diera dvdenes a los cantores, de modo que fueran a cantar a su casa. Cuando alguien componsa canto, él daba su fallo acerca de ellos. 4 Entre los miltiples cantos que asi se compoutan es. posible distingnir diversas formas o especies en particular. Antes de presentar los textos co- rrespondientes, creemos necesario describir las distintas categorias en las que cabe situarlos, XOPANCUICATL: CANTOS DE TIEMPO DE VERDOR Se trata de composiciones en las gue, de diversas formas, se proclama la dlegria de vivir. El mundo de la naturaleza se vuelve en ellas presente con Plenitud de luz y calor. Se evocan los montes, los bosques, las flores que abren sus corolas, las aves preciosas. A veces, ex medio de la alegria de la primavera, surge también la reflexidn profunda. Aqui daremos varias mrues- tras de este tipo de coutposiciones. XOCHICUICATL: CANTOS FLORIDOS Y DE AMISTAD Muchas de las creaciones que cabe situar en esta categoria, guardan rela cién con algunos de los xopancuicatl antes mencionados. Hay, sin embargo, HO pocos poemas respecto de los cuales parece adecuado decir que son, de manera muy directa, exaltacién de la amistad. Se recitaban o cantaban estos en reuniones de sabias y de cuicapicque o foriadores de cantos. Los ejemplos que aqui se aducen expresan, entre otras, ideas como ésta: en wtedio de lo fugaz de la existencia, es la amistad, conocer nuestros 3 Cédice Matritense del Real Palacio, fol. 259, c. + Gp. cit, fol. 260 6. 120 rostros y corazones, una de las pocas cosas que dan placer en la vida. Si entonamos juntos canios floridos, cuando nos bayamos marchado, nues- tras palabras vivirdn en la tierra, Por eso es menester entregarse a la co- munidad de los amigos, cenirla con collares, con plumas de guacamaya, con chrenlos de canto. Se habla incluso del drbol florida de la amistad. Abre éste sus corolas. Propicia el acercamiento de los amigos. YAOCUICATL: CANTOS GUERREROS Muy diferentes —aunque afines en muchos aspectos, en caanto creacion de la misma cultura— son las composiciones en las que se proclama ia sig- nificactén de la guerra, 1a gloria y el poderio de los mexicas y se hace tam- biénu, a veces, recordacién de los béroes. Como es de suponerse, numeroso: son los yaocufcatl gue proceden de México-Tenochtitlan. AMI se ponderaba con frecuencia el significado cdsmico de las guerras floridas, accié» bélica dirigida a obtener victimas para el sacrificio, en dltima instancia, para man- tener la vida del sol. También de los yaocuicatl daremos un conjunto de ejemplos tomados de las colecciones de cantares mexicanos. ICNOCUICATL: POEMAS DE HONDA REFLEXION Ademas de las composiciones que revelan gran profundidad de pensantien- to y que cabe atribuir a autores determinados, como el célebre Nexabual- céyoul, del que més adelante trataremos, hay otros muchos poemas andni- mos que pueden situarse en la categoria de los icnocutcatl, fos cantos de orfandad, de privacién, de angustia y honda reflexién. La temdtica de estos culcat] es considerablemente amplia: los misterios de la divinidad y del mds alld; lo transitorio del existiy en la tierra; la muerte, tan temida come inexorable. Consideramos necesario subrayar que es precisamente el tema de la muerte, de los que con mayor frecuencia aparecen en estos poemas. Una y otra vez surgen preguntas como éstas: cacaso en verdad sé vive, alli, don- de todos vamos? 3Lo cree acaso tu corazén? gEs posible esperar que se nos den alli, siquiera en préstamo, algunos cantos, palabras bellas? De diversas maneras el preguntar reaparece: ¢Sélo en vano hemos venido a existir en la tierra? Nuestra presentacién de textos paéticos del mundo nébuail incluye también icnocuicatl procedentes de los citados manuseritos de cantares. EL DIALOGO DE LA FLOR Y EL CANTO Hemos mencionado, al hablar de los xochicuicatl, que en ocasiones se ret- nian los sabios y poetas para darse a conocer sus creaciones y para dialogar 121 acerca de ellas. Par fortuna el manuscrito de ta Biblioteca Nacional de México nos conserva el testimonio de una de esas reuniones de poetas que tuve precisamente como propdsito esctarecer ef mds hondo sentido de la poesia, El didlogo tiene lugar hacia el afio 1490. Varios maestros de la pala- bra, venidos de diversos lugares se retinen en la casa del sefior Tecayehuatzin, principe de Huexotzince. Los invitados se acomodan en esteras bajo la Sombra de frondosos ahuehuetes en algdn huerto cercano al palacio de su buésped Tecayehuatzin. Como es costumbre, antes de dar principio al dié- togo, los criados distribuyen el tabaco y las jicaras de espumoso chocolate. E! didlogo, conservado en idioma ndbuatl en el viejo manuserito, se inicia con una salutacién del setior Tecayebuatzin. Expresa éste su deseo de conocer cudl puede ser el significado mas hondo de flor y canto: poesia, arte y simbolo. gCual es, se pregunta, el origen de las Hores y los cantos? cs posible decir en la tierra palabras verdaderas? ¢O es destino del bom- bre, emprender basquedas sin fin, pensar que alguna vex ba encontrado io que anbela y al fin tener que marcharse, dejando aqui sélo el recuerdo de sus cantos? Las preguntas de Tecayebuatzin reciben muy distintas respuestas. Una 4 una, los varios invitados las van formulando. Entre otras cosas los par- licipantes afirman que flor y canto, poesia, arte y simbolo, son wn don de los dioses, son acaso posible recuerdo del bambre en la tierra, quizds camino para encontrar a la divinidad, Para otros flor y canto es, al igual que los bongos alucinantes, el mejor medio para embriagar a los corazanes y olvi- dar aqui a ta tristeza. Otras opiniones expresadas insisten en ideas como éstas: se recogen las flores para techar con ellas la propia cabafia, es decir el hogar del hombre en la tierra; flor y canto puede Hegar a ser camino para alcanzar la divinidad. Tecayehuatzin, el principe de Huexotzinco que convocd esta reunidn, sigue creyendo que flor y canto es la tinica manera de decir palabras verdaderas en la tierra. Pero como tiene conciencia de que su punto de vista no es aceptado por todos, expresa una tiltima idea que se gana simpatia universal: flor y canto, poesia y arte, es precisamente lo que hace posible la reunién de los amigos. A continuacién presentamos los distintos poemas, testimonio de la ri- queza y variedad de tos cutcatl, distribuyéndolos en las varias categorias 0 especies, de acuerdo con la propia terminologia acufada por el hombre ndbuall, XOPANCUICATL: CANTOS DE TIEMPO DE VERDOR PRINCIPIO DE LOS CANTOS Consulto con mi propio corazén: ‘‘aDénde tomaré hermosas fragantes flores? ga quién lo preguntaré? 122 éLo pregunto, acaso, al verde colibri reluciente, al esmeraldino p4jaro mosca? glo pregunto, acaso, a ja durea Mariposa? Si, ellos lo sabrén: saben en dénde abren sus corolas las bellas olientes flores. Si me interno en los bosques de abetos verde azulados, o me interno en los bosques de flores color de llama, alli se rinden a la tierra cuajadas de rocfo, bajo la irradiante luz solar, alli, una a una, Ilegan a su total perfeccién. Alli las veré quizd: cuando ellos me las hubieren mostrado, las pondré en el huece de mi manto, para agasajar con ellas a los nobles, para festejar con ellas a los principes. Aqui sin duda viven: ya oigo su canto florido, cual si estuviera dialogando la montafia; aqui, junto a donde mana el agua verdeciente, y el venero de turquesa canta entre guijas, y cantando le responde el sensonte, le responde el pajaro-cascabel, y es un persistente rumor de sonajas, el de las diversas aves canoras: alli alaban al duefio del mundo, bien adornadas de ricos joyeles”. Ya digo, ya triste clamo: “Perdonad si os interrumpo, oh amados...” Al instante quedaton en silencio, luego vino 2 hablatme el verde reluciente colibri: “¢En busca de qué andas, oh poeta?” Al punto le respondo y le digo: ““@Dénde estén las bellas fragantes flores para agasajar con ellas a los que son semejantes a vosotros?” Al instante me respondieron con gran rumor: “Si te mostramos aqui las flores, oh poeta, serd para que con ellas agasajes a los principes que son nuestros semejantes”, Al interior de las montafias de la Tierra-de-nuestro-sustento, de Ja Tierra-Florida me introdujeron: alli donde perdura el racio bajo la ittadiante luz solar. Alli vi al fin las flores, variadas y preciosas, flores de precioso aroma, ataviadas de rocio, bajo una niebla de reluciente arco iris. 123 Alli me dicen: “Corta cuantas flores quieras, conforme a tu beneplacito, ch poeta, para que las vayas a dar a nuestros amigos los principes, alos que dan placer al dueiio del mundo”. ¥ yo iba poniendo en el hueco de mi manto las diversas fragantes flores, que mucho deleitan el corazén, las muy placenteras, y decia yo: “(Ojala vinieran acd algunos de los nuestros y muchfsimas de ellas recogerfamos! Pero, ya que he venido a saber este lugar, iré a comunicarlo a mis amigos, para que en todo tiempo vengamos acd a cortar las preciosas diversas fragantes flores, a entonar variados hermosos cantos, con qiie deleitemos a nuestros amigos los nobles, los varones de la tierra, los Aguilas y los Tigres”. Asi pues, las iba yo poeta recogiendo para enflotar con ellas a los nobles, para ataviarlos con ellas, o ponérselas en las manos; después eleyaba hermoso canto para que en él fueran celebrados los nobles, en Ja presencia de aquel que esté cerca y junto. Mas, énada para sus vasallos? edénde tomardn, dénde verdn hermosas flores? édirdn conmigo, acaso, hasta la Tierra-Florida, a la Tierra-de- nuestro-sustento? éNada para sus vasallos, los que andan afligidos, los que sufren desventura sobre la tierra? i5i, los que sirven en la tierra a aquel que estd cerca y junto! Llota mi corazén al recordar que fui, yo poeta, a fijar la mirada alld en la Tierra-Florida. Pero decfa yo: “No es a la verdad lugar de bien esta tierra: en otro lugar se halla el término del viaje: allt si hay dicha. éQué bienestar hay sobre la tierra? EI lugar donde se vive es donde todos bajan. iVaya yo alld, cante yo alld en union de las variadas aves preciosas, disfrute yo alld de las bellas flores, 124 las fragantes flores que deleitan el corazén, Jas que alegran, perfuman y embriagan, Jas que alegran, perfuman y embriagan!” * LAS AVES SAGRADAS De donde arraiga el Arbol Florido, desde donde macollan sus preciosas espigas, venis acd, aves duteas y negtas, venis, aves pardas y azules, y el maravilloso quetzal. Todas venis desde Nonohualco: pais junto al agua, las que sois aves preciosas del Vivificador. Sois creaturas suyas. Vents acd, aves dureas y negras yenis, aves pardas y azules, y el maravilloso quetzal. Del florido azulejo el penacho est alli. En la preciosa casa de musgo acuatico, tendido estd: vino a contemplar Ja aurora. Ya te despiertan tus preciosas aves, ya te desmafiana el dorado tzinizcan, el rojo quechol y-el pajaro azul que amanece gritando. Hacen estrépito las aves preciosas, que Slegan a despertarte. E! dorado zacuan y el tzinizean el rojo quechol y el pajaro azul que amanece gritando. Desde Tamoanchan, donde se yergue el Arbol Florido, vienen nuestros reyes, tli Motecuzoma, y Totoquibuatzin. Habéis llegado aqui donde estd el patio florido. Ya levantdis vuestro canto hermoso. . . Habéis llegado al centro de las flores. ¥ alli ya estdis agitando vuestro florido atabal, vuestra florida sonaja. Habéis Tegade donde esta el patio florido, Ya levantdis vuestro hermoso canto, 5 Cantares mexicanos, Biblioteca Nacional de México, fol. 1 t. + v. (Traducciéa de A. M. Garibay K.}. 125 En el lugar del ililin, éQué dice el ave preciosa? Es cual si repicara en el lugar del trino: jLibe la miel: que gace: su corazén se abre: es una flor! Ya viene la mariposa, volando viene: abre sus alas, sobre flores anda: jLibe la miel: que goce: su corazén se abre: es una flor! ® XOCHICUICATL: CANTOS FLORIDOS Y DE AMISTAD Comienza, cantor. Tafie tu tambor florido, Con él deleita a los principes, los dguilas y los ocelotes, Sélo por un breve tiempo estamos prestados unos a otros. Ya el corazén del dador de Ja vida quiere quebrar alli. collares y plumajes de quetzal.. . Los ha de terminar, ha de avasallar a los dguilas y los acelotes. Sdlo por un breve tiempo estamos prestados unos a otros. Cuanto collar hay, cuanto plumaje de quetzal, es destruido; aun cuando fuera ésmeralda, aun cuando fuera oro... Por eso, gozad ahora: que se amottigiie con ello nuestra tristeza, oh principes. Y esos nutstros cantos y esas nuestras flores, ® did, fols. 17 v. - 18 2. 126 ya son nuestra mortaja... Gozad, con ellos se teje el premio de dguilas y ocelotes, con ellos nos iremos hacia allé igualmente. Solamente 2quf en la tierra nos hacemos amigos; sélo por breve tiempo nos conocemos mutuamente; solamente estamos aqui come prestados unes a otros. Que ahora se alegren nuestros corazones en la tierra... sdlo por breve tiempo nos conocemos mutuamente; solamente estamos aqui como prestados unos a otros. No os entristezcdis, principes. . . iNadie, nadie ha de ir quedando en Ia tierra! jAy, sdlo por breve tiempo estamos al lado del que hace vivir a todo: sdélo prestadas tenemos sus flores de eseudo los que vivimos en Ja Jlanura. DOLOR Y AMISTAD No hage mas que buscar, no hago mds que recordar a nuestros amigos eVendran otra vez aqui?, chan de volver a vivir? jUna sola vez nos perdemos, una sola vez estamos en Ja tierra! No por eso se entristezca el corazén de alguno: al lado del que estd dando 1a vida. Pera yo con esto Iloro, me pongo triste; he quedado huérfano en Ia tierra. éQué dispone tu corazén, autor de la vide? 1 Manuserito Romances de los Senorcs de Nueva Bspata, Bibtioreca de Ja Universidad de Texas, fols. 29 recto - ¥. 127 iQue se vaya la amargura de tu pecho, que se vaya el hastio del desamparo! {Que se pueda alcanzar gloria a tu lado, oh dios... pero ti-quieres darme muerte! Puede ser que no vivamos alegres en Ja tierra, pero tus amigos con eso tenemos gozo en la tierra. Y todas de igual modo padecemos y todos andamos con angustia unidos aqui. Dentro del cielo ti forjas tu designio. Lo decretards: gacaso te hasties y aqui nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? éQué es lo que decretas? iNadie es amigo del que da la vida, oh amigos mics, Aguilas y Tigres! 2A dénde iremos por fin fos que aqui estamos sufriendo, oh principes? Que no haya infortunio: E] nos atormenta, él es quien nos mata: Sed esforzados: todos nos iremos al Lugar del Misterio. Que no te desdefic aunque ande doliente ante el dador de la vida: él nos va quitando, é1 nos va arrebatando su fama y su gloria en la tierra. Tenedlo entendido: tendré que dejaros, oh amigos, oh principes, Nadie vale nada ante el dador de vida, él nos va quitando, etcétera (como arriba). Lo has oido, corazén mio, ti que estas sufriendo: atiende a nosotros, mfranos bien: Asi vivimos aqui ante el dador de vida. No por eso mueras, antes vive siempre en la tierra® EL ARBOL FLORIDO DE LA AMISTAD Ya abre sus corolas el Arbol Florido de Ja amistad. Su raiz estd formada por Ja nobleza que aqui dura. Veo Aguilas y Tigres, veo la gloria: 8 Caniares mexicanos, fol. 13 1 128 pero me pongo triste: tengo que dejar la amistad que persevera aqui. —-Eres ave con espada, eres ave con dardos, té, que volando vienes, oh dador de la vida. Te vienes a parar en tu adoratorio, en donde estd tu templo. Te limpias, te remeces entre los atabales. Cae en Ituvia Ja tiza, cae en Iluvia Ja pluma: ti, cual preciosa garza, te limpias te remeces entte los atabales. Con esto queda pintado al fuego cl solio de los Aguilas, e! trono de los Tigtes: y vosotros estais en primaveral casa, tt, Motecuzomatzin y td, Toquiquihuatzin. éCémo el dios lo dispone? i¥a no por largo ticmpe en el salio. Alli os deja solos el rey Nezahualpilli! —Flores de guerra se matizan: unas abren corolas, otras se secan. jSon Aguilas, son Tigres! jCuéntas se han ido, cudntas volverdn a la vida, a tu lado, oh ta que etes duefio del dmbiro! —Hubo marcha general a la regidn del misterio. Se fue el principe Tlacahuepantzin, se fue el sefior Ixtlicuechahuac. {En breve brevisimo tiempo vinieron a vivir ante el rostro del dios! Y¥ ahora sin embargo, estan en la inmensa Ilanura... (de Jos muertos). * PONTE EN PIE Ponte en pie, percute tu atabal: dése a conocer la amistad. Tomados sean sus corazones: solamente aqui tal vez tenemos prestados nuestros cafiutos de tabaco, nuestras flores. ® Wid, fol 17 6. -v. 129 Ponte en pie, amigo mio, toma tus flores junta al atabal, Huya tu amargura: érnate con elias: han venido a ser enhiestas las flores, se estén repartienda las Hores de oro preciosas, Bellamente canta aqui el ave azul, el quetzal, el zorzal: preside el canto el quechol (guacameaya): le responden todos, sonajas y tambores Bebo cacao: con ello me alegro: mi corazén goza, mi cotazén es feliz. jLlore yo o cante, en el rincén del interior de su casa pase yo mi vida! iOh ya bebt florido cacao con maiz: mi corazdén Hora, esté doliente: sélo sufto en Ia tierra! iTedo lo recuerdo: no tengo placer, no tengo dicha: sélo sufto en la tierra! '° CANTO DE HERMANDAD He llegado, oh amigos nuestros, con collares os cific, con plymajes de guacamaya os adorno, cual ave preciosa aderezo con plumas, con oro yo pinta, : rodeo a la hermandad. Con plumas de quetzal que’ se estremecen, con circulos de cantos, ala comunidad yo me entrego. La Ilevaré conmigo al palacio Manuserito Romances de los Sefores, fol. 37 1. - v. 130 hasta que todos nosotros, algin dia, todgs juntos nos hayamos marchado, a la regién de los muertos. jNuestra vida ha sido sélo prestada! AMISTAD EN LA TIERRA {Que haya ahora amigos aqui! Es tiempo de conocer tuestros rostros. Tan sélo con flores se elevard nuestro canto. Nos habremos ido a su casa, pero nuestra palabra vivira aqui en la tierra. Tremos dejando nuestta petia: nuestro canto. Por esto serd conocido, resultard verdadero el canto. Nos habremos ido a su casa, pero nuestra palabra vivird aqui en la tierra. ? YAOCUICATL: CANTOS GUERREROS Péngase ya enhiesto el atabal, principes: a pesar de tado, gozaos aqui delante del dios. EI llanto escurre, gotean Jas ldgrimas, aqui en el lugar de los atabales delante de! dios. Se remece cual dguila, se revuelve cual tigre el principe Motecuzoma al engalanar a los hombres. jld a experimentar en el campo de guerta! A los variados Aguilas, a !os variados Tigres, a los variados principes conforta el rey Motecuzoma al engalanar a los hombres. jld a experimentar en el campo’ de guerra! Enderezd los corazones de los hombres la flor de greda y la flor de pluma: 11 Abid, fol. 27 v. 12 .Ibid., fol. 2 r. 131 enajendé los corazones de los hombres la flor del Aguila. Por eso ya se fueron, se fueron los principes chichimecas. El rey Motecuzoma, Chahuacueye, Cueyatzin, ellos, que al colibri se hicieron semejantes. Ya en vetdad no habeis visto a Xaltemoctzin, en verdad ya no os puso a prueba el rey Quinantzin, Tzihuacpopocatzin. En breve habr4 de hacerse remisa y marchita quedar la flor del escudo: Ia tenéis sdlo en préstamo, oh principes. Nadie la vera extinguirse, porque tendremos que irnes af Reino del Mistetio: hay que hacerse a un lado para dejar el sitio @ ottos,en esta tierra: la tenéis sdlo en préstamo, oh principes. Ya por eso Ilora, oh Chimalpopoca, y té Acolmitzin y ti Tizahuactzin. Poned enhiesto el atabal: dé recreo a las gentes, y huya nuestra tristeza. 2En dénde esté el cantor? Petcuta fuertemente nuestro atabal: dé recreo a las gentes y huya nuestra tristeza. Cual nentfar del viento gira el escudo, cual humo el polvo sube, el silbo de las manos repercute aqui en México Tenochtitlan. Es la casa del escudo, es la casa del combate, aqui esta la Orden de las Aguilas, es la mansién de ta Orden de jos Tigres: alli tigen [a guerra, dan el silbo para el combate. Aguf las flores del Escudo Humeante: no en verdad, de veras, no en verdad habrdn de cesar, habran de extinguitse. Llora por eso, oh chichimeca, por ¢so ora, ti Tlaixtoctin. Deleitan las bellas flores del dador de vida. Porque ti Jos atormentas esté doliente el corazén de los principes. ¢Qué les queda hacer? La flor de ta guerra abre la corola, la flor del escudo en mi mano esta: me alegro con las flores, 132 con la flor del Tigre y con la flor del Aguila. Ya los atormenta: doliente est4 ef corazén de fos principes. ¢Qué les queda hacer? Conforme suftimos, muramos asf: jque ya hubiera sido! Que nos digan nuestros amigos, que nos teprendan Aguilas y Tigres: eQué hacer? Hazla. éQué hacer? Témala: es la flor del que hace vivir: La toman: es tomada en lugar de angustias, donde esté Ja gloria, junto a Ja gloria en el campo de combate. CANTO ALA MUERTE DE TLACAHUEPAN Ya con escudos pintas la nobleza, y con dardos escribes la batalia. Ya te aderezas [uego con plumas y con gredas te tifies el rostro, ch Tlacahuepan, porque te irds al Lugar del Misterio. Td vas en lugar de los principes, oh Tlacahuepan. Ya a boca llena gritas y te responde el Aguila roja, oh Maceuhqui, ya silba con la mano en el Lugar del Misterio. Pintado de Tigre esta tu canto, cual Aguila que se estremece es tu flor, oh tu, principe Tlacahuepan, hay estruendo de escudos: ya tafies tu atabal. Con las flores del Aguila ya cifies [a nobleza y la amistad: son un licor precioso que embriaga y amortaja a los hombres. Sus cantos y sus flores van a adornar el Lugar del Misterio: alld quizd los cantan los mexicanos. 2En te interior lo temes, oh mi corazén? No te atreves acaso? ;Alld es deleitado el dios! éNo irds por fin allé al Lugar de los Descatnados? 13° Cantares mexicanos, fol. 20 v. 133 jDeja la tierra y vete alla: alld es deleitado ef dios! ' CANTO DE GUERREROS A nadie tan precioso, a nadie tan fuerte hace el dador de la vida: El Aguila que va volando, el Tigre, corazon de la montafia: ellos empero se someten al deber del trabajo. Ya el amarillo Tigre llorando estd, ya la blanca Aguila silba con sus manos: es la casa de Xfhuitl Popoca, es la misma de Huexotlalpan, y son los principes. chichimecas Coxanatzin y mi sefior Tlamayozzin Tomen todos parte en la alegria: ya tafie el 4ureo atabal, ya retifie estrepitosa en la casa de Mixcéatl. No por siempre se es rey, de eso disfruto, pero no siempre es el reino y es la gloria. Oh, principes sdlo un poco, bien poco vivimes aqui. Teftido de greda estd vuestro atabal, mexicanes, se yergue alld en Ja llanura, y alli estén también los que visten de obsidiana, atados estd4n con flores del Aguila, éAcaso Io quieren Aguilas y Tigres? Ya tafieron ellos los principes, Cecepaticac y Tezcatzin, atados estan con flores del Aguila, ¢Acaso Jo quieren Aguilas y Tigres? Hubo creacién de Aguilas, bubo conversién de Tigres: son los principes. Hubo en Ia ilanura de [a guerra matizarse de (Tigres), remecerse de Aguilas: allé toma al que quiere el dador de la vida. Y¥ a aquel reconoce en breve fo hace su amigo, {Téngase eso por cierto! 14 ibid., fol. 23 v. 134 Se abrid la flor del Tigre, donde se muestra siempre con florida obsidiana ante el agua divina. '® CANTO A TLACAHUEPAN Sélo en casa de Mixcdatl esta su reposo, en la casa de Amapan se canta a si mismo: ya viene a dar gritos Tlacahuepan e Ixtlilcuechahuac: se manda cantar, ya es mandada la Sociedad de amigos y la Nobleza. '* CANTO DE UN GUERRERO DESOLADO ¢Qué remedio? jHazlo! éQué remedio? jAnhélalo! Son las flores del dios que da la vida... iOh, tu por quien todo vive: es por tu ayuda por la cual vinimos a vivir en esta tierra, nosotros tus sieryos! jCudn grande es la riqueza de tus flores del Aguila que alld se hallan tendidas. . .! Ah, mi corazén teme...! ecdmo podré lograrlas? Asi en breve tiempo en el campo del combate, en medio de la baralla, donde el polvo del escudo se alza, donde crujen los escudos y Ilueven los dardos y caen vibrando sobre el campo... ;Ah, mi corazén teme. . .! gedmo podré lograrlas? 17 CANTO DE GUERREROS Por mucho que Hore yo, por mucho que yo me aflija, por mucho que lo ansie mi corazén, eno habré de ir acaso al Reino del Misterio? 18 Ibid, fol. 24 v. - 250 1 Ibid., fol. 24 v. Wo Wbid., fol. 25 2. i35 En la tierra dicen nuestros corazones: jOjalé que no fuéramos mortales, oh principes! 2Dénde est4 la regién en que no hay muerte? ¢No habré de ir alld yo? ¢Vive acaso mi madre allé en Ja Regién del Misterio? evive acaso mi padre alld en la Regién del Misterio? Mi corazdn trepida... jno he de perecer... me siento angustiado! Dejaste asentada tu fama en Ja tierra, ti, principe Tlacahuepan: atin ahora se hace el oficio de servir, atin ahora se ponen en pie los hombres, delante del que hace vivir al mundo: ise viene a macer, se viene a vivir en la tierra! Las banderas se enttelazan en la Manura, las flores de obsidiana se entrecruzan, veve la greda, llueven las plumas: sé que anda allf Tlacahuepan. iViniste a ver lo que queria tu corazén: la muerte al filo de obsidiana! Por muy breve ti¢mpo se tiene prestada la gloria de aquel por quien todo vive: ise viene a nacer, se viene a vivir en la tierra! Con tu piel de oro con jades esparcidos ya eres dichoso en medio del campo de combate, iViniste a ver lo que queria m corazén: Ja muerte al filo de obsidiana! Cesé nuestra muerte al fin: somos famosos los de Zacatlén: por alld anda nuestra fama: con nosotros es feliz el autor de Ja vida. Frente del Cerro del Escudo es festejado el dios. 136 Convulsiona la tierra, en giros se revuelve, cae una lluvia de dardos, el polve se levanta. Frente al Cerro del Escudo es festejado el dios. * DESDE DONDE SE POSAN Desde donde se posan las dguilas, desde donde se yerguen les tigres, el Sol es invocado. Como un escudo que baja, as{ se va poniendo el Sol. En México estd cayendo la noche, la guerra merodea por todas partes, {Oh Dador de la vida! se acerca la guerra. Orgullosa de si misma se levanta la ciudad de México-Tenochtitlan. Aqui nadie teme la muerte en Ja guerra. Esta es nuestra gloria. Este es tu mandate, {Oh, Dadoer de la vida! Tenedlo presente, oh principes, no lo olvidéis. éQuién podrd sitiar a Tenochtitlan? eQuién podrd conmover los cimientos del cielo. . .? Con nuestras flechas, con nuestros escudos, est4 existienda la ciudad iMéxico-Tenochtitlan subsiste! 1° HACEN ESTREPITO Hacen estrépito los cascabeles, el polvo se alza cual si fuera humo: Recibe deleite el Dador de la vida. Las flores del eseudo abren sus corolas, se extiende la gloria, 18 Bid, fol. 25 v. ' 19 ibid, fol. 19 v. - 20 6. 137