Año 10 - N°40 / Marzo 2016 / Registro de Marca N°814828

PARO NACIONAL
¡¡Punto Final de una
Mala Reforma Laboral!!
En enero pasado tuvo lugar el 10° Congreso de la
CUT, la retórica populista de los discursos inaugurales
vaticinaba la reedición del mismo manual de siempre:
entregar un diagnóstico muy general sobre la situación
laboral y sindical, evitando con ello abrir un debate serio y
riguroso que pueda explicar las causas de fondo que originan
el actual panorama de necesidades que padecen los
trabajadores y sus familias.
La composición política de la cúpula de la CUT
determinada por su militancia en el gobierno, es una de las
principales causas que impide un avance importante en la
materialización de las aspiraciones de los trabajadores. Ha
sido la propia presidenta de la Central quién acuñó en
innumerables ocasiones la frase “seremos los más leales al
programa de gobierno”, decisión que los condiciona a
sostener una lógica de colaboración con una coalición que en
lo económico exacerba los ajustes neoliberales; implementa
medidas selectivas y discriminatorias en lo social; y mantiene
una institucionalidad política excluyente y bipartidista.
Con la llegada del actual gobierno, la cúpula de la
CUT ha sido enfática en señalar que se ha abierto un “nuevo
ciclo político y social” para los trabajadores y sectores
populares, idea con la cual no coincidimos, pues las actuales
condiciones de vida, los niveles de conciencia y organización,
dicen lo contrario. Menos coincide aún, con la propaganda
desplegada desde el bloque en el poder que intenta instalar
la idea de una eventual “apertura de espacios en la
institucionalidad pública y política”, asunto que no sólo es
incorrecto, sino difícil de ser efectivo, pues convivimos aún
con la misma Constitución. A nuestro juicio, seguimos
viviendo el gran ciclo de la súper-explotación laboral que
empuja a los trabajadores al endeudamiento permanente,
generando un círculo vicioso donde las instituciones
financieras se apropian de los salarios.
Las distintas reformas impulsadas por el Gobierno en
concomitancia con “organismos de escasa representación
social”, como la CUT, no son otra cosa que medidas
preventivas de ajustes al modelo, con el objetivo de legitimar
el mercado como regulador único de las relaciones sociales y
económicas. La reforma tributaria; la reforma educacional y

la reforma laboral consolidan el obsceno acaparamiento de
utilidades, y así lo han celebrado cada una de las bancadas
existentes en el Congreso Nacional, incluyendo las
denominadas independientes.
La agenda programática de la CUT tiene como eje
central la colaboración subordinada a la gestión del
Gobierno, careciendo de independencia; planificación propia
y de un programa estructural y profundo que inicie el camino
de la democratización de la sociedad chilena. La CUT evade
su responsabilidad histórica de dirigir la lucha política y social
de los trabajadores y pueblos de Chile, prefiriendo un rol
colaborador con quienes controlan la economía.
Después de 43 años de imponerse la economía
neoliberal en nuestro país, esta Reforma Laboral no resuelve
los problemas principales que padecen los trabajadores,
como tampoco altera sustantivamente la Constitución
Política ni la esencia del plan laboral de la dictadura. Esta
Reforma Laboral impulsada por el binomio CUT-Gobierno,
sólo regula tres aspectos de un mismo tema: 1) piso mínimo;
2) reemplazo en la huelga y 3) titularidad, pero no considera
“la condición objetiva” de la negociación colectiva en Chile,
que no es obligatoria y que la sindicalización no es
automática. Sin estos dos componentes es imposible lograr
la distribución justa del ingreso nacional en los salarios, en
consecuencia, seguiremos con la delirante discusión del
ingreso mínimo concebido de una canasta de consumo
básico.
Si la negociación colectiva y la sindicalización
mantienen su carácter voluntario, la regulación del proceso
de la negociación en el actual proyecto no tiene ninguna
trascendencia, pues si nadie está sindicalizado y nadie está
obligado a negociar, se mantendrán entonces los mismos
exiguos porcentajes de participación de trabajadores en éste
tipo de procesos.
Esta Reforma Laboral no extingue además, la
prohibición legal que no permite a los trabajadores ser parte
de las decisiones estratégicas de las empresas, como
tampoco corrige la exclusión de los dirigentes sindicales de
optar a cargos de elección popular.
La Convocatoria a paro de la actual dirección de la
CUT, es a nuestro juicio, el cierre final, con publicidad, de un
muy mal acuerdo para una muy mala reforma. De hecho,
para hacer más convincente y atractiva la convocatoria
tuvieron que “parchar” el pliego con temáticas que, siendo
muy sentidas por los trabajadores, no son parte del
contenido ni de la discusión de este proyecto de ley.

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