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ENTREVISTA

VENDIENDO NOTICIAS
Por Edwin Camasca
Profesor de Literatura ICH

E s un lunes cualquiera, cerca de las ocho de la


mañana en la avenida Universitaria, a
escasos metros de la avenida Argentina. En la pista, casi ya
Es para el pan de
cada día que tiene que
tragarse humos negros del
no cabe ni un alfiler con la cantidad de carros que pugnan por carburador, oír el concierto
avanzar a claxonazos y runruneadas. Dentro, los pasajeros disonante de los motores, el
—estudiantes de academia, universidad, colegio, instituto, traqueteo infernal de los
secretarias y trabajadores — están desesperados por llegar a muelles que se cruzan a
su destino. veces con silbidos e
Para el canillita Macedonio Ruiz esa escena es improperios de la gente. Sus
cotidiana. Cual un ágil torero, sortea la embestida de los manos ágiles entregan el
carros apenas el semáforo se pone de ámbar. Espera con periódico y reciben un sol o
cientos de periódicos en brazo (del tamaño de una caja cincuenta céntimos; o en
enorme) la siguiente luz roja para seguir ofreciendo a los otros casos, el vuelto de un
choferes y pasajeros que, no obstante del tiempo sobre sus billete grande con el carro en
hombros, quieren dar una rápida mirada a la realidad marcha y el riesgo de que
(nacional, deportiva, farandulera o política) del día anterior huya a velocidad del viento.
impresa en sus páginas. Pero Macedonio Ruiz ya está
curtido, ya no le pueden
“hacer el avión”.
La vida de Macedonio
Ruiz es tan rápida que vuela
como las noticias de algún
escándalo político o un
paquetazo. Siempre está
contra el tiempo, corriendo (a
sus cincuenta y dos años)
con la velocidad de un
adolescente. A pesar de ello,
nos las ingeniamos para
1 de mayo de 2010 

arrancarle algunos segundos


a su tiempo que se mueve
contra el reloj.
¿A qué hora empieza el día
para usted?
A las 4. A esa hora ya estoy
saliendo.

 
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Ahh, ¡a las 4 de la mañana! ¿Y a qué hora descansa para ¡Nada! (Entiendo su


poder levantarse tan temprano? impotencia, así que le doy un
A las 10 de la noche, nos dice rápidamente, mientras un giro a la pregunta)
taxista que está a punto de voltear antes del cambio de luz ¿Cómo es por ejemplo un
grita “¡Un Trome!” y Macedonio Ruiz nos abandona, pero en día bueno, un día de
menos de un segundo ya está con nosotros otra vez. ventas?
¿Desde hace cuánto tiempo se dedica a la venta de Hay días malos como días
periódicos? buenos. El día bueno es
Veinte años. cuando hay deporte, cuando
Antes, supongo que estaba realizando otra actividad ¿En juega Perú, U – Alianza. Allí
qué trabajaba? sí hay venta. En otros días es
En un restaurante. De mozo, y antes en limpieza, adentro en regular, y hay que luchar.
el mismo restaurante. ¿Y un día malo cómo
¿Cómo era ese trabajo hace veinte años atrás en repercute en su casa?
comparación al trabajo de ahora? En la venta ya que no hay
Era mejor que ahora. Ahora ya no hay trabajo. Y lo que hay ganancia. Hay que devolver
es pura explotación. Ha muerto la estabilidad laboral con los los periódicos
gobiernos de ahora. En un día malo en la casa,
cómo es? Tal vez no hay ni
para comer.
Felizmente sacamos de
donde sea para seguir
trabajando, junto a mi esposa
y mis tres hijos.
¿Ellos están estudiando?
Sí. Uno está en cuarto; otro,
en quinto y hay uno muy
pequeño.
¿Usted ha terminado la
secundaria?
Sí.
¿Tuvo apoyo cuando era
niño?
No. Nada.

¿En qué momento se


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dedicó a trabajar en el
¿Qué piensa sobre los gobiernos de ahora? restaurante?
(Guarda un silencio y mira el cielo gris de Lima como Tenía que trabajar, era el
buscando una respuesta compleja, suspira e irrumpe con voz único camino. O tenía que
de ira y resignación.) robar, ¿no?
Nada se puede esperar de estos gobiernos. Son ladrones. (Pela los dientes
Solo roban, engañan, explotan. encogiéndose los hombros y
¿Reciben alguna ayuda por parte del Estado? alza su sombrero como

 
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sorprendido de su ironía. Aprovecha para echarse aire a los Se juntaban en la mesa,


pocos cabellos blancos que están terminando de caerse) tomaban un par de cervezas,
¿Y quién o qué le motivó a vender periódicos? y comida.
Mi padre. Él vendía periódicos. ¿Qué reflexión podría dar a
(Un cobrador le pide desde el medio de la pista un “Líbero” y los trabajadores del país?
nuevamente se va corriendo.) En un momento, usted
¿Qué profesión le hubiese gustado seguir? mencionó que casi no hay
Mecánico trabajo en el Perú, y si
(Sus pupilas se mueven como los de un animalito en peligro, encuentran trabajo son
por un momento, sin saber qué hacer. Resuella agitado y salvajemente explotados.
pareciera que su cabeza —que está en alerta máxima— está Sí. Y tienen que trabajar más
a punto de estallar con tantas batallas en la mente: recordar de doce horas, sin beneficios,
para responder las preguntas; buscar la cara de los choferes sin derechos. Por un mísero
y de los pasajeros, captar algún silbido o gesto para ir sueldo.
corriendo… pero yo, picado por el bicho de periodista que no ¿Cree que siempre ha
soy, vuelvo a la carga.) habido explotación?
¿Es el único trabajo que ha tenido? ¿Recuerda? Sí, pero ahora es peor. Las
He trabajado en La Victoria, La Parada. De cargador. Y luego empresas y las services
donde un mayorista. abusan descaradamente.
¿Y ahí alguna vez han celebrado el Día del Trabajador? ¿Y qué reflexión les daría a
¿Qué recuerda?, ¿nos puede contar algo? los trabajadores del país
que ahora son
prácticamente
desempleados?
La calle está dura. Qué
busquen trabajo, si no hay
trabajo ¿de qué vivimos?
Todo el mundo tiene que
trabajar para seguir
luchando.(Mientras usted lee
estas páginas, el canillita
Macedonio Ruiz, como
millones de trabajadores del
mundo —como todos los
días, sea el Día del Obrero,
Año Nuevo, Navidad, o en su
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cumpleaños—, seguirá
sudando la gota gorda entre
bocinazos y traqueteos para
llevar un pan a su hogar.)

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