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A m i padr e

(En su 50° Aniversario)


(Armando Cotry Ruiz)
Preguntándole a una luz primaveral,
el motivo de la vida y sus senderos.
Inquiriendo; cuál camino es verdadero?
el que debe de seguir hoy el mortal.
Y una voz tranquila, amable y celestial,
me responde desde el luminoso efecto.
No comprendo sus palabras, el dialecto
que se habla en su enunciado no es normal.
Para mi pesar, pregunto y no hay respuesta.
Busco en vano quién me ayude a traducir,
y una voz, ya conocida, empiezo a oír,
que descifra la oración y no le cuesta.
Esa voz me hace sentir salvo y tranquilo.
Durante años ha ido calmando mis penas.
Ha limpiado con su esfuerzo las arenas,
que en mis ojos causan llanto con su filo.
Por la vida ha dirigido mis intentos.
De mi carácter el forjador ha sido.
Digno molde de su sangre está esculpido,
en mis venas, en mi carne y pensamientos.
Capataz el de mis obras, vigilante.
Antepone su deber al sufrimiento.
Lleva sólido el humilde pensamiento,
que el hombre se forja en esfuerzo constante.
Medio siglo de su vida se ha cumplido.
Y con gozo y regocijo festejamos.
Con el cielo por su ser nos congraciamos.
Es mi padre, es mi guía, es mi amigo.