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JOB EN EL

NUEVO
TESTAMENTO
Sem. Hctor Uriel Vzquez Martnez.

Santiago es el nico
escritor del Nuevo
Testamento
que
menciona a Job. Lo
que dice sobre l,
muestra que en Job
ha
hallado
la
respuesta al misterio
del sufrimiento de
los justos.

Fjense que llamamos felices a


aquellos que fueron capaces de
perseverar. Han odo hablar de
la constancia de Job y saben lo
que al final el Seor hizo por l,
pues el Seor es compasivo y
misericordioso
Stg 5,11.

Yahv hizo que la nueva situacin de Job superara la


anterior, porque haba intercedido por sus amigos y aun
Yahv aument al doble todos los bienes de Job.
Este vio volver a l a todos sus hermanos y hermanas,
lo mismo que a los conocidos de antes. Coman con l
en su casa lo compadecan y consolaban por todos los
males que Yahv le haba mandado. Cada uno de ellos
le regal una moneda de plata y un anillo de oro.
Yahv hizo a Job ms rico que antes.
Jb 42,10-12

Hermanos,
considrense
afortunados
cuando les toca
soportar toda
clase de pruebas.
Stg 1,2

Esta es la leccin religiosa


del libro de Job:

El hombre debe
persistir en la fe,
incluso cuando su
espritu no encuentre
sosiego

*Santiago quiere compartir este misterio con los

lectores de su carta. No podemos comprender


fcilmente que el sufrimiento pueda ser motivo
de alegra; nos falta sabidura para entenderlo,
por eso nos invita a pedir lo que nos falta:

Si alguno de ustedes ve que le falta


sabidura, que se la pida a Dios,
pues da con agrado a todos sin
hacerse rogar. El se la dar. (Stg
1,5).

En el primer captulo, Santiago nos da


una serie de razones por las que
podemos gozarnos ante las
adversidades. Al final de su carta
entonces presenta el ejemplo de Job.
(cf. Jb 28)

Para esclarecer el misterio del dolor inocente,


era necesario esperar hasta que llegase la
seguridad de las sanaciones de ultratumba y se
conociese el valor del sufrimiento de los
hombres unido al sufrimiento de Cristo .

Dos textos de San


Pablo respondern al
angustioso problema
de Job.
Estimo
que
los
sufrimientos de la vida
presente no se pueden
comparar con la Gloria
que nos espera y que
ha de manifestarse.
Rom 8,18.

Ahora me alegro cuando tengo que


sufrir por ustedes, pues as completo
en mi carne lo que falta a los
sufrimientos de Cristo para bien de
su cuerpo, que es la Iglesia.
Col 1,24.