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LONELY PLANET. QUE VER.

01-2009

Edimburgo

La capital escocesa, una de las ciudades más bellas de Europa, destaca por su
espectacular emplazamiento, su extraordinario patrimonio arquitectónico y su vigor
cultural. Las pobladas viviendas de la histórica Old Town (la parte antigua) contrastan
con la ordenada cuadrícula georgiana de la New Town (la parte nueva), que en muchas
urbes se consideraría un enclave histórico en sí mismo; ambas zonas fueron declaradas
Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995. Como escenario de fondo, se
puede vislumbrar el Firth of Forth, las montañas Pentland y la ya clásica montaña
Calton, permanentemente nevada.

La urbe puede visitarse a pie, y es conveniente iniciar el recorrido desde el castillo de


Edimburgo. Esta bella y romántica fortaleza, situada en el límite occidental de la Milla
Real y sobre la regia residencia de Holyrood, se alza como recordatorio del pasado
sangriento de la ciudad. Sus cimientos datan del 850 a.C., y los vestigios más antiguos
que aún perduran se construyeron en el año 1130. Desde el siglo XI hasta el XVI, se
constituyó como la sede simbólica de la realeza escocesa, y en la actualidad se ha
convertido en el emplazamiento de la división escocesa del ejército. En esta vía pública
se puede apreciar un extraordinario paisaje urbanístico, que ha permanecido intacto
desde los siglos XVI y XVII; paseando por alguna de las callejuelas que se dirigen a la
Milla, el viajero puede adentrarse a épocas pretéritas. Diversos monumentos y edificios
restaurados de esta vecindad ofrecen una visión fascinante de la vida urbana que se
desarrolló en el siglo XVII.

Merece la pena escalar la cercana montaña Calton para descubrir las espléndidas
panorámicas de la ciudad y los monumentos románticos de la Ilustración, cuando
Edimburgo estaba considerada la Atenas del Norte. Antes de descender a la New Town,
se recomienda la visita a Greyfriars Kirk, donde se firmó la Alianza Nacional en 1638.
El cementerio de su conocida iglesia fue el escenario de una de las películas más
desgarradoras de Disney, Greyfriars Bobby.

Al Norte se encuentra el distrito de New Town, separado por la hundida vía férrea y los
jardines de Princes Street; en este parque permanece el monumento gótico dedicado al
novelista y poeta escocés Sir Walter Scott. Las bellas plazas, glorietas y edificios de
New Town reflejan la elegancia y el orden georgianos. La Galería Nacional de
Escocia alberga una impresionante colección de arte europeo, mientras que la historia
escocesa se refleja en las obras expuestas en la Galería Nacional de Retratos de
Escocia.

La metrópoli escocesa goza de una rica y variada vida cultural. Muestra de ello son sus
internacionalmente conocidos festivales, como el Militar Tattoo, el Fringe y el Festival
de Edimburgo. Si se pretende visitar la ciudad durante estos eventos, todos ellos
programados en agosto, es imprescindible reservar alojamiento con bastante antelación.
Una buena forma de descubrir la vida cotidiana de los lugareños es hospedándose en un
Bed and Breakfast. Muchos de ellos se encuentran al norte de New Town y en el barrio
de Newington, al sur del centro urbano. En las afueras de la ciudad se concentran
numerosos albergues juveniles. Sorprendentemente, la Milla Real ofrece muchos
restaurantes económicos, de calidad y especializados en diversas gastronomías; el
viajero puede escoger desde un satay de Singapur hasta la cocina tradicional escocesa.

Glasgow

A tan sólo 48 km de Edimburgo se encuentra Glasgow que, a pesar de haber


permanecido durante mucho tiempo a la sombra de la capital, ha dejado atrás el
fantasma del desempleo, la recesión económica y la violencia urbana. En las décadas de
1980 y 1990 esta urbe avanzó cualitativamente desde el punto de vista social y cultural.
Indudablemente, Glasgow puede considerarse una auténtica ciudad escocesa rebosante
de energía y vitalidad. El centro urbano se construyó sobre una cuadrícula plana en la
orilla norte del río naviero Clyde. Las zonas de interés se diseminan a lo largo de la
metrópoli; Sauchiehall St. concentra la mayor parte de establecimientos comerciales,
pubs y restaurantes.

La ciudad antigua se halla al Este, bordeando la catedral de Glasgow, obra maestra del
Gótico que se ha mantenido intacta hasta nuestros días, el Museo de San Mungo de la
vida y arte religiosos y la casa señorial de Provand, una de las construcciones más
antiguas de la urbe que data del siglo XV. Hacia el Oeste puede recorrerse un paseo
muy interesante que atraviesa las elegantes edificaciones y estructuras comerciales de la
Merchant City, del siglo XVIII. La concurrida calle Sauchiehall acoge las obras
maestras del Art Nouveau de Charles Rennie Mackintosh: la Escuela de Arte de
Glasgow y la Willow Tearoom, aún en activo. Introducirse en la casa Tenement
supone trasladarse al pasado, ya que nos revela la forma de vida de la clase media de
esta ciudad a comienzos del siglo XX.

También es imprescindible descubrir la Burell Collection, que se encuentra en el


parque Pollok 5 km al sur de la ciudad. Esta colección acoge en su bello edificio de
reciente construcción porcelana china, mobiliario medieval y pinturas impresionistas.

Saint Andrews

Esta bella y curiosa ciudad mezcla vestigios del medievo con paisajes costeros azotados
por las ventiscas, campos de golf y la universidad escocesa más antigua. La que fuera
capital eclesiástica del país ha moldeado su personalidad mediante el golf. Saint
Andrews acoge el Royal & Ancient Golf Club y uno de los más famosos campos de
golf, el Old Course. Por encima de la bahía se alzan los restos de su castillo, cerca de las
reliquias que formaron parte de su catedral, una de las más impresionantes del territorio
escocés antes de ser saqueada durante la reforma. En el casco urbano, los recintos
medievales comunican con las calles adoquinadas, las puertas de la ciudad, las capillas,
una cruz medieval y los museos, que se encuentran en sus inmediaciones. Al igual que
las universidades contemporáneas de Cambridge y Oxford, la de Saint Andrews carece
de campus y sus edificios están diseminados por el centro de la urbe.

Islas Hébridas interiores

Las Hébridas interiores, en la costa occidental de Escocia, son el archipiélago más


accesible y están consideradas las más bellas del país.
Jura, cercana a la costa de Strathclyde, se caracteriza por su paisaje agreste y desértico,
y entre sus principales atracciones destacan sus solitarios paseos, las suaves
ondulaciones de sus montañas (los Paps de Jura), su destilería de whisky y los
torbellinos que se desatan con fuerza a poca distancia de la costa. Islay, la más
meridional de las Hébridas interiores, es famosa por su whisky de malta ahumado. El
Museo de la Vida de Islay, en Port Charlotte, repasa la larga historia de la isla; la cruz
de Kildaton, del siglo VIII, es una de las mejores muestras de arte celta que aún pervive.
Otras atracciones de la isla son los restos de sus castillos y unas doscientas cincuenta
especies de aves.

Un poco más al norte, Colonsay, una de las Hébridas interiores más remotas, conserva
intactos sus acantilados, sus costas rocosas y sus bahías de arena. Entre su fauna
destacan las focas grises y las cabras montés. Mull es una de las islas más populares,
con impresionantes vistas de las montañas, castillos, una red férrea y sus pequeñas
poblaciones llenas de encanto. Su capital, Tobermory, es un puerto pesquero bastante
pintoresco. El retiro espiritual de Iona, un primitivo centro cristiano fundado por san
Columbano, está situado en el extremo suroeste de Mull. Más al Norte, Coll ofrece
senderos muy conocidos entre los paseantes, un sol radiante, mucho viento, poca gente,
dos castillos y un santuario de aves. Al Suroeste, se encuentra Tiree, una isla de poca
altura con bellas playas de arena y una de las mejores zonas de Gran Bretaña para
disfrutar del sol.

La gran y accidentada isla de Skye atrae a muchos visitantes a pesar de contar con un
clima muy variable. Sin embargo, está llena de recovecos y rodeada de paseos costeros
de impresionantes paisajes; en el interior, las rocas Cuillins atraen a los escaladores más
experimentados.

Aberdeen

La mayor parte de las construcciones de Aberdeen están realizadas con granito, incluso
las calles, lo que dota a esta ciudad de una sinfonía en grises. La piedra de color
plateado, al empaparse por el sol y la lluvia, muestra un brillo irreal, a diferencia de los
resultados ante un día nublado. Aberdeen, un lugar muy limpio y rebosante de civismo,
se ha convertido en el puerto de servicio para una de las mayores plataformas
petrolíferas del mundo. Su numerosa población es el resultado de una mezcla de
trabajadores del crudo y estudiantes. En torno al concurrido puerto convergen el
sugestivo mercado de pescado y su importante Museo Marítimo. En las cercanías de
Union Street, una de las vías públicas más relevantes de la ciudad, se encuentran la
histórica Castlegate, la edificación medieval de Provost Skene y la Galería de Arte de
Aberdeen, que alberga una importante colección de arte moderno y prerafaelita.

Área de Aviemore

Aviemore, la ciudad de las Highlands, es el punto de partida para acceder a las


montañas Cairngorm, un verdadero paraíso para excursionistas y esquiadores. Situada
en la única meseta ártica de Gran Bretaña, la zona atrae a una fauna poco común en la
zona, como la marta, el gato montés, la ardilla roja, el águila pescadora (en especial
cerca del Boat of Garten) y el ciervo. La pesca de salmón en las aguas del río Spey y en
los lagos colindantes se ha convertido en una verdadera tradición. La finca
Rothiemurchus y el parque forestal de Glenmore conservan acres de pinos y piceas; allí
se organizan paseos y excursiones guiadas, y se puede practicar una gran variedad de
deportes acuáticos.

Melrose

Esta atractiva población emplazada en el corazón de los Borders cuenta con una abadía
en ruinas, la clásica plaza del mercado y buenos paseos por sus alrededores. Las abadía
fue construida siguiendo los parámetros del Gótico, con una sillería especialmente
decorativa. Sir Walter Scott participó en su reconstrucción en el siglo XIX. Entre otras
atracciones de Melrose, destacan varios jardines y el Museo del Motor.

Islas Hébridas exteriores

Las inhóspitas, remotas y áridas islas Hébridas exteriores conforman un arco de 209 km
y están expuestas a los vendavales que soplan desde el Atlántico. Amplios horizontes,
playas de arena blanca, páramos de turba e interminables vistas de agua y cielo dominan
el paisaje. Éste es uno de los centros más grandes de Escocia en lo que a cultura gaélica
y al minifundismo se refiere; también se trata de uno de los últimos refugios en el
mundo del estricto Sabbath.

La diminuta Barra apenas mide 19 km, el tamaño perfecto para explorarla a pie.
Encierra toda la experiencia de las Hébridas exteriores, con bonitas playas, restos
neolíticos y un fuerte sentimiento comunitario. Un poco más al Norte, la extensa Uist
del Sur es la segunda isla más grande del grupo. La costa occidental es de baja altura,
con largas playas de arena blanca, mientras que la montañosa costa oriental está cortada
por cuatro grandes brazos de mar o lochts. Se convierte en ardua tarea otear la plana
Benbecula, una isla dominada por la División de Misiles de las Fuerzas Armadas
británicas. Uist del Norte está repleto de canales formados por el mar y de estupendas
playas en su zona occidental y aloja la cámara mortuoria de Bharpa Langas, uno de los
lugares más espectaculares del neolítico de Uist.

Para describir Harris se agotan los superlativos, ya que ofrece uno de los paisajes más
extraordinarios de todas las islas. La maravillosa combinación de montañas, playas,
dunas y una extraña costa rocosa la diferencia del resto de las Hébridas exteriores.
También es la cuna del tejido que utilizan los profesores, el tweed de Harris, que se teje
a mano en las casas isleñas. Situado entre dos lochts y entre el norte y el sur de la isla, el
puerto de Tarbert está eclipsado por las montañas, que forman un estrecho puente.
Harris norte es la zona más montañosa de las Hébridas, mientras que Harris sur es
conocida por sus playas, sus pequeños crofts y un peculiar paisaje lunar. Las Hébridas
exteriores se completan con Lewis. Su mitad norte está formada por un páramo plano
que cuenta con numerosos lochs y crofts, y su punto más septentrional está dominado
por el faro de Butt de Lewis, donde habitan muchas colonias de aves marinas; el bello
sur montañoso de la isla alberga la Carloway Broch, una torre de defensa edificada hace
unos dos mil años muy bien conservada, y las piedras de Callanish, una cruz formada
por 54 cantos rodados construida mil años antes que las pirámides.

Islas Orcadas
Situadas a sólo 10 km de la costa norte escocesa, las Orcadas son conocidas por su
extraordinario paisaje costero, sus abundantes aves marinas y por albergar la mayor
concentración europea de vestigios prehistóricos. Únicamente una veintena de las más
de setenta islas están habitadas y, de hecho, este archipiélago sorprende a los visitantes
por la suavidad de su clima. A pesar de ser un territorio agreste, su tierra es fértil y está
cultivada. Los escandinavos, cuyas huellas han permanecido en este territorio,
gobernaron el archipiélago desde el siglo IX hasta el XIII.

Mainland es su mayor isla, y en ella se encuentra la principal población del


archipiélago, Kirkwall, y el puerto más importante, Stromness, a pesar de sus reducidas
dimensiones. Esta urbe acoge una de las catedrales medievales más bellas de Escocia,
San Magnus; además, la ciudad ofrece un interesante tour por sus destilerías. A unos 13
km al Norte, está situado uno de los poblados prehistóricos mejor conservados de
Europa, Skara Brae. Hasta 1850 se mantuvo bajo la arena, pero incluso sus utensilios
han sobrevivido a los cinco mil años transcurridos desde su utilización. En las cercanías
perdura el enigmático anillo de Brodgar, un círculo de gran diámetro formado por
piedras colocadas en pie; algunas de ellas de unos 4,8 m de alto.

Atravesando el Scapa Flow desde Mainland se encuentra Hoy, con las montañas más
altas de las Orcadas, unos acantilados impresionantes, un santuario para las aves y el
Old Man de Hoy, un monte de roca de 135 m. Rousay, denominada el Egipto del Norte
por su gran cantidad de restos arqueológicos, forma parte de las esparcidas islas
norteñas que constituyen un magnífico hábitat para las aves. En las aguas de la tranquila
y atemporal Shapinsay moran muchísimas focas y los habitantes de la isla poseen un
carácter amistoso, con lo que resulta el lugar perfecto donde refugiarse. Stronsay
también atrae a las focas, las aves migratorias y los turistas que disfrutan de espléndidos
paseos por la costa. En Eday se agrupan muchas construcciones prehistóricas y un
impresionante conjunto de formaciones de piedras en pie denominado Stone of Setter.
Las playas de Sanday están formadas por una deslumbrante arena blanca que la
asemeja a una isla caribeña; en su interior también se descubren cámaras mortuorias
creadas en la antigüedad. Westray, la más grande de las islas del norte, cuenta con
vestigios prehistóricos, playas arenosas, sensacionales acantilados, castillos en ruinas y
un santuario de aves. La diminuta Papa Westray alberga una de las construcciones
domésticas más antiguas de Europa, la iglesia de san Bonifacio del siglo VIII y la que
quizá sea la colonia de golondrinas del Ártico más grande del continente.

Islas Shetland

Situadas 97 km al norte de las Orcadas, este archipiélago permaneció bajo el dominio


escandinavo hasta 1469. En la actualidad, estas remotas islas azotadas por el viento y
desprovistas de áreas boscosas pueden considerarse tanto escandinavas como británicas,
y Bergen (Noruega) es la población más cercana situada en tierra firme. Uno de los
grandes atractivos de las Shetland se centra en sus aves, junto con un patrimonio
arqueológico de hace cuatro mil años; además, cuenta con una costa poco abrupta
idónea para pasear. Sólo quince de las cien islas están habitadas; la mayor de ellas es
Mainland y su capital, Lerwick.

Esta ciudad, el emplazamiento más relevante del archipiélago, engloba un fuerte, un


museo, una exposición vikinga y una torre fortificada que se remonta al siglo VII a.C.
La anterior capital de las Shetlands, Scalloway, está situada 11 km al Oeste. Se trata de
una población pesquera con bastante actividad, y posee un castillo en ruinas y un
interesante museo sobre el movimiento de resistencia noruego en la II Guerra Mundial.
Mousa aloja la impresionante torre de doble muralla Mousa Broch, la estructura mejor
preservada de su estilo en Gran Bretaña. Entre las islas colindantes, se halla la desolada
Yell, cubierta de brezo, y uno de los puntos más septentrionales de Gran Bretaña, Unst.
En la cooperativa de la isla británica más remota, Fair, aún se producen sus
característicos jerséis. Se recomienda proveerse de todo tipo de artilugios para la
observación de aves, ya que éstas abundan por toda la isla.

En general, las carreteras son buenas y menos transitadas que las inglesas; las
secundarias suelen estar provistas de un solo carril, y resulta difícil encontrar
gasolineras. Desde Oban, Mallaig y Ullapool zarpan barcos rumbo a las islas; también
existe un barco que parte de Aberdeen y llega a las Orcadas o las Shetland.

UNA PROPUESTA DE RUTA


Un amigo mío hizo el verano pasado una ruta estupenda por Escocia. Aquí va su
propuesta que os ofrezco como posibilidad.

Para viajar a Escocia lo más recomendable es llevar un coche. En EasyRentacar es


bastante barato. Nosotros lo alquilamos allí a través de su web y no tuvimos ningún
problema. Eso sí, hay que controlar el exceso de kilometraje porque si nos pasamos del
contratado nos pegarán un susto. Otro buen consejo si sólo disponemos de una semanita
para ver Escocia, es concentrarse en la costa oeste. Es una autentica maravilla. Una
buena manera de viajar es utilizando youth hostels (pese a su nombre no están
restringidos solo a jóvenes). En www.syha.org.uk podemos encontrar la lista completa
de albergues y se puede realizar la reserva sin ningún problema. Son muy confortables y
la gran mayoría tienen su encanto. Además son realmente baratos si nos sacamos el
carnet de alberguista internacional. La ruta que nosotros hicimos, y que por lo tanto
recomiendo es:

1. Comenzar la visita por Edimburgo. Si vais en verano disfrutareis del Festival de


Teatro, además de que hay mucha más marcha por las noches. Albergue:
Eglinton. Una casa victoriana con mucho encanto.
2. Siguiente escala: Culrain. Ya hemos entrado en las Highlands!! Está enclavado
cerca del Lago Ness y allí se encuentra el albergue mas alucinante en el que
habréis estado: Carbisdale Castle, un impresionante castillo en medio del
bosque. Tiene unas vistas increíbles desde cualquier habitación, al bosque y a un
lago cercano. Por muchos días que estéis, no os dará tiempo a recorrer todo el
castillo. Además se pueden hacer excursiones por los alrededores.
3. La siguiente etapa: Ullapool. Un encantador pueblecito pesquero en el norte. El
albergue tiene el mismo nombre que el pueblo. Un lugar perfecto para
descansar. Si el mar os deja, id a visitar las focas en las islas cercanas. En el
puerto se pueden coger los barcos que realizan todos los días excursiones para
ver a las focas y la ballenas. En el mismo puerto es posible ver a las focas
cazando. Increíble.
4. La próxima etapa es Glenshiel. El albergue se llama Ratagan. De camino podéis
parar en Eilean Donan Castle. Se trata del castillo que se utilizó para rodar la
película de Los Inmortales. Consejo: el castillo es mucho mas bonito por fuera
que por dentro. El albergue de Ratagan se encuentra en un lugar excepcional,
junto a un lago inmenso (Loch Duich) y con The Five Sisters enfrente. Es una
formación montañosa compuesta de cinco picos donde se pueden realizar
multitud de excursiones de todos los niveles. En el albergue hay mucha
información al respecto. Una de las vistas mas bonitas de todo el viaje.
5. La ultima etapa del viaje nos lleva a Oban. Una ciudad turística que fue un
antiguo balneario. El mejor sitio para hacer las típicas compras del viaje y
recorrer todos sus pubs. Desde aquí estamos muy cerca de Edimburgo para
coger el avión de vuelta.

El viaje lo realizamos en 6 días pero, obviamente, se puede alargar todos los días que
queramos porque hay innumerables cosas que no tuvimos tiempo de ver. Yo
recomiendo pasar un mínimo de dos días en cada una de las etapas (exceptuando quizás
Oban, aunque es mi opinión personal).

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