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ANÁLISIS: ANÁLISIS

Todos a prueba
MARIANO F. ENGUITA 22/07/2009

La prueba de nivel (o de conocimientos y destrezas indispensables) administrada por la Comunidad


de Madrid ha sido superada en educación primaria por siete de cada diez alumnos en lengua y seis en
matemáticas, y en secundaria, por seis (hace un año eran siete) y cuatro. Hay ligerísimas mejorías en
las dos materias en primaria y en matemáticas en secundaria, pero una caída sensible en lengua en
esta etapa. La buena noticia, para que haya alguna, es que los centros que estaban peor en 2008 y
antes mejoran en mayor medida que el resto y, por tanto, se reduce algo el desequilibrio.

Es buena cosa, eso sí, que la prueba haya podido ser administrada de momento sin escaramuzas entre
la Consejería de Educación y el profesorado, y lo sería aún más que aquélla evitara el error pasado de
fomentar la clasificación de los centros por estos resultados, que deberían servir, más bien, para un
diálogo centro a centro y entre la profesión y la Administración sobre cómo mejorarlos. El primero
debería plasmarse en la mejora de los proyectos educativos, y el segundo, en un gran acuerdo por la
calidad de la educación para todos.

La consejería anuncia que se centrará en mejorar matemáticas en la ESO con clases optativas de
refuerzo y de ampliación. La fórmula no es muy imaginativa, y su primera implicación es que no hay
planes específicos para ese tercio de alumnos que ya queda por debajo de los objetivos en la primaria
ni frente al deterioro de lengua en secundaria. Centrar los esfuerzos en sólo una parte del problema
(parte de las áreas evaluadas, por no hablar ya de las no evaluadas) supone además una presión sobre
las autoridades intermedias, los profesores y los alumnos para que se concentren en ese estrecho
ámbito en detrimento de todos los demás. Esta evaluación especializada y masiva debería
complementarse con otra más amplia en unos pocos centros, pues existe el riesgo de que esto ya haya
sucedido y las ligeras mejoras registradas no hayan sido gratis.

En un país en el que un tercio del alumnado no supera con éxito la enseñanza obligatoria, estas
pruebas vienen a decir, además, que ese fracaso ya está anunciado en la primaria, cuatro años antes,
algo que a veces se oculta tras el tremendismo en torno a la ESO, tan caro a los enemigos jurados de la
LOGSE.

Ya hemos hecho la prueba a los alumnos. Quienes deben pasarla ahora son las autoridades y los
profesionales.

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