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Proporciones Del Cuerpo Humano

Proporciones Del Cuerpo Humano

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Estudio sobre las relaciones proporcionales del cuerpo humano y su aplicación en la representación artística.
Estudio sobre las relaciones proporcionales del cuerpo humano y su aplicación en la representación artística.

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07/12/2015

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Las proporciones del cuerpo humano

La preocupación por las proporciones del cuerpo humano por unas leyes que regulen la belleza, en su representación, se remonta a los comienzos de la llamada cultura occidental. Desde el arte se buscan explicaciones y respuestas; si en la época prehistórica la representación surge por cuestiones mágicas y de invocación, en épocas posteriores cuando es el propio placer estético el generador. El intento de representar al hombre ideal, al modelo de belleza, es el motor de la búsqueda de las proporciones que expresen esa idea. A esto se le va a sumar el deseo de concretar, describir y, por lo tanto, retratar identidades concretas, personajes y modelos reales que, a su vez, representen o simbolicen la idea concebida por los artistas que evoca la armonía universal.

Este concepto de armonía, como fruto de un orden universal, pervive también en el arte contemporáneo con aplicaciones en muy diversos campos. El arquitecto Le Corbusier se refiere a esta armonía en un tono ciertamente místico en su obra El Modulor.

A lo largo de la historia el estereotipo de belleza utilizado por los griegos en las representaciones de la figura humana resurgirá posteriormente. El artista en el Renacimiento añadirá a esa tendencia idealista, el estudio racional de la anatomía humana, la aplicación de las normas de la perspectiva y una técnica más perfeccionada. Para representar el cuerpo humano debemos tener en cuenta que su forma externa se caracteriza por una simetría con pequeñas irregularidades que son las que dan carácter personal e individual. Además se ha podido comprobar que presenta una gran regularidad en las relaciones del tamaño de las distintas partes entre sí y con el todo, es decir, en las proporciones. Al realizar el análisis formal de las estructuras naturales, en este caso del cuerpo humano, se plantea la comparación utilizando figuras geométricas o números y series numéricas para establecer las relaciones entre las partes. El primer método es el que se utilizó por los gremios de la Edad Media y que podemos ver en los famosos dibujos del arquitecto Villard de Honnecourt donde superpone una norma preestablecida sobre las figuras.

El segundo método, fruto de los estudios de Leonardo da Vinci, tiende a extraer una norma métrica a partir de observaciones de hechos naturales, midiendo y comparando individuos. El concepto de trazado regulador quedó consolidado con la formulación teórica llevada a cabo por Le Corbusier, que el mismo aplicó en sus obras. Denominamos canon al conjunto de proporciones que hacen que todas las partes estén en su justa relación entre sí y con el todo. La medida determinante o de referencia es el módulo, y las relaciones entre las distintas partes serán las proporciones. Los cánones y módulos han variado a lo largo de la historia, con los distintos periodos artísticos. El arte egipcio representa las figuras tomando como referencia la longitud de los dedos: 19 dedos equivalen a unas 7 cabezas; las figuras resultan esbeltas

porque tienen las piernas extremadamente largas y el tronco es especialmente corto. Este canon es naturalista y corresponde a proporciones frecuentes entre los egipcios.

Los griegos del Periodo Arcaico también representaban sus figuras con las piernas largas y el tronco corto, unidos a un hieratismo similar al egipcio. Sin embargo, el Periodo Clásico asume totalmente el ideal de belleza en las representaciones que hacen del cuerpo humano cuyo canon es dictado de modo ejemplar en el Doríforo de Policleto que emplea una altura entre 7 cabezas y 7 y3/4 según se tome como modulo la altura de toda la cabeza o se tome desde el nacimiento de pelo hasta la barbilla.

Doríforo; Policleto, S V a. de C.

De esta obra solamente se conservan copias romanas hechas en mármol, se supone que el original estaba hecho en bronce lo cual repercute en el tratamiento formal ya que la percepción de volúmenes es distinta en cada material. La representación de músculos, vasos sanguíneos y articulaciones es de tal exactitud anatómica que nos permite admitir que el canon se dedujo por estudios comparativos extraído de modelos naturales de cuerpos de atletas. Posteriormente, en el siglo IV a. de C., Praxíteles utilizará un canon algo más estilizado de 8 cabezas que será el que predomine a partir de entonces. El tratamiento formal que emplea es más suave y flexible lo que nos acerca a la calidez de los cuerpos vivos. En la Venus de Cnido encontramos de nuevo aplicado este canon. Los griegos también tenían en cuenta los puntos de vista y la colocación de la obra, la iluminación que recibía o el material en que sería hecha son determinantes en el tratamiento, incluso en el canon aplicado como podemos apreciar en la Venus de Milo que representa a la diosa de la belleza y sin embargo tiene las medidas del rostro y del tronco asimétricas y su altura es de 8 cabezas y media ya las piernas son más largas de lo habitual debido a que debía estar puesta sobre un pedestal.

Canon de Praxíteles.

El Románico las figuras carecen de importancia como tales y su representación no pasa de ser una figuración esquemática, sin intención naturalista o realista.

En el periodo gótico las figuras se alargan intencionadamente de manera artificiosa, aunque se alejen así de las formas reales; intentan reproducir el natural a pesar de que carecen de conocimientos anatómicos, la observación y le percepción de las formas les guían en la descripción de las figuras.

Este alargamiento de las figuras es evidente en el San Sebastián de Boticelli que tiene 9 cabezas, sin embargo el resultado está proporcionado ya que el centro del cuerpo está situado donde corresponde, mientras que si observamos la Eva de Van Eyck encontramos una clara desproporción ya que el cuerpo es demasiado largo y las piernas muy cortas aunque el total mida 8 cabezas y media.

En el Renacimiento la revolución cultural afecta a todos los sectores, el arte se libera e independiza de las ataduras religiosas, la representación del cuerpo desnudo va unida a los temas profanos y mitológicos que resurgen. Los estudios sobre las proporciones en el hombre, unido al afán dictar normas que permitan explicar racionalmente estas relaciones las encontramos por doquier. Durero, en sus dibujos y esquemas sobre la estructura corporal precisó que no existía un solo canon al aplicar cálculos teóricos a las proporciones y generalmente representa el tronco corto y brazos y piernas largos, en un

canon de 8 cabezas de altura. En su grabado de Adán y Eva quiso establecer las proporciones normales que había estado buscando, a pesar de ello empequeñeció la cabeza por lo que las figuras tienen una altura de 9 cabezas, lo que las aparta de lo natural.

De entre los grandes artistas italianos a Miguel Ángel se le atribuye el hecho de partir en sus obras del tronco al que después añade brazos y piernas por lo que el resultado final no suele responder a un canon.

No sucede lo mismo con Leonardo da Vinci que presenta en su Tratado de la Pintura una figura modelo que dice haber calculado expresamente sobre 8 cabezas de altura.

En esta reproducción de la copia de una obra perdida de Leonardo, la figura de Leda se ajusta exactamente a este canon y se adapta perfectamente al contraposto clásico, mientras que su anatomía responde perfectamente a la de una modelo viviente, con lo que responde al espíritu predominante renacentista en el que la una figura se idealiza dentro del espíritu clásico, utilizando conocimientos científicos de anatomía. El ideal de belleza se adapta a los cambios sociales, de manera que en épocas posteriores vemos la exhuberancia de los desnudos de Rubens, el naturalismo de Rembrandt y de Goya, la influencia de la moda en las figuras del rococó de Boucher, el nacionalismo que impregna las figuras del neoclasicista Thorwaldsen para llegar al soberbio naturalismo de Rodin muestra su profundo conocimiento de la anatomía del cuerpo humano a pesar de mostrar menosprecio hacia formas y proporciones clásicas Sabios y artistas han inventado numerosos sistemas según los cuales debe ser construido el canon; como módulo suele utilizarse, como hemos visto, la cabeza. Estos sistemas de proporción se fundan en especulaciones teóricas. Tienen ante todo un valor histórico, porque representan la figura ideal a la que ha llegado determinado artista o determinada época artística, e incluso puede juzgarse hasta qué punto la representación de la figura humana ideal se aproxima a la figura humana real. Algunos estudios basados en mediciones de individuos reales dan como resultado cánones que se aproximan a los de uso tradicional.

Canon de Richer para un individuo de tipo normal o medio.

Canon de Richer para un individuo de tipo heroico.

Se puede también encontrar cánones distintos a éstos a los que se suele denominar como “occidentales” y que constituyen nuestro soporte estructural para la representación de la figura humana. Así en el arte hindú, incluso en la actualidad, toda representación de carácter religioso debe someterse a unos cánones de medida estrictos -tal como sucedía en el arte egipcio-, no sucede lo mismo con otro tipo de representaciones más frívolas en las cuales se permiten todo tipo de licencias. En la iconografía hindú existen diferentes medidas, una de ellas seria aquélla en la que una figura se divide en nueve partes iguales que se llaman talas. Un cuarto de la tala se denomina amsa, por lo tanto la figura tendría treinta y seis amsas. Algunas de las medidas serían, en sentido vertical: Del centro de la frente a la barbilla ……… 1 tala De la clavícula al pecho………………………………. 1 tala Del pecho al ombligo……………………………………. 1 tala Del ombligo a la cadera……………………………….. 1 tala De la cadera a las rodillas………………………….. 2 talas De las rodillas al tarso…………………………………. 2 talas El cuello…………………………………………………………… 1 amsa La rótula…………………………………………………………… 1 amsa Los pies………………………………………….…………………. 1 amsa En sentido horizontal: La cabeza…………………………………………………………. 1 tala El cuello……………………………………………………….. 2 ½ amsas De un hombro a otro……………………………………… 3 talas El pecho…………………………………………………………… 6 amsas La cintura………………………………………………………… 5 amsas La cadera………………………………………………………….. 2 talas Las rodillas……………………………………………………….. 2 amsas Los tobillos……………………………………………………….. 1 amsa Los pies……………………………………………………………. 5 amsas Todos los aspectos relativos a las proporciones empleadas para representar el cuerpo humano, están sujetos a leyes y cánones codificados, más estrictos en el caso de la representación de divinidades, y más laxo en otras ocasiones. En cualquier caso, “Al igual que la obediencia a los dogmas no hace al creyente, del mismo modo ningún hombre llega a ser artista sirviendo servilmente el código de su arte” (Abanindra Nath Tagore; Arte y Anatomía hindú)

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