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Lógica simbólica

Lógica simbólica i

Prefacio.

Resulta interesente observar el gran cúmulo de esfuerzo que ha requerido esta


disciplina para lograr el avance con el que hoy lo conocemos, me sorprende que
aun después de tanto tiempo y habiendo pasado por tantas modificaciones las
teorías expuestas por hombre como Aristóteles, conserven una muy buena parte
de validez, y mas que reemplazarlas por otras mas actuales, se han ido
adicionando a ellas conceptos, otros grandes hombre como Leibniz, Boole,
Russell, por citar solo algunos de ellos.
Lógica simbólica ii

Indice.

1 Introducción.
1.1 Definición de lógica simbólica ................................................................. 1
1.2 El objeto de estudio de la lógica ............................................................. 1
1.3 Lenguaje natural y lenguaje simbólico .................................................... 2
1.4 La simbolización del leguaje lógico ......................................................... 3

De la lógica clásica a la lógica simbólica

2 La lógica griega ............................................................................................... 4


2.1 Aristóteles ............................................................................................... 4
2.1.1 Cuantificación de los enunciados ................................................... 6
2.1.2 Oposición entre enunciados ........................................................... 7
2.1.3 Conversión de enunciados ............................................................. 8
2.1.4 Silogismos y figuras ........................................................................ 9
2.1.5 Silogismos: premisas y validez ..................................................... 11
2.1.6 La inducción y la deducción .......................................................... 12
2.2 Los estoicos .......................................................................................... 12
2.2.1 El criterio de verdad ...................................................................... 13
2.2.2 El asentimiento y la epoché .......................................................... 13
2.2.3 El nominalismo estoico ................................................................. 13
2.2.4 La proposición y el razonamiento ................................................. 14

3 Del medioevo al álgebra lógica ..................................................................... 16


3.1 Boecio y el “cuadrado lógico de la oposición” de las
proposiciones categóricas .................................................................. 17
3.2 Pedro Hispano ...................................................................................... 20
3.3 De Llull a Leibniz ................................................................................... 21
3.3.1 Raimundo Lulio ............................................................................. 22
3.3.2 Leibniz .......................................................................................... 23
3.4 La lógica de Port-Royal ......................................................................... 25
3.5 Kant: lógica formal y lógica trascendental ............................................. 25
3.6 El siglo XIX............................................................................................ 26

4 Boole ............................................................................................................. 27

5 La lógica simbólica ........................................................................................ 28


5.1 Gottlob Frege ........................................................................................ 28
5.2 Giuseppe Peano ................................................................................... 32
5.2.1 La formalización de la aritmética .................................................. 33
5.3 Russell y los Principia Matemática ........................................................ 35
5.3.1 La teoría de los tipos .................................................................... 36
5.3.2 La teoría de las descripciones ...................................................... 37
5.3.3 Los Principia Matemática .............................................................. 38
Lógica simbólica iii

Biografías
I Biografía de Gottfried Wilhelm von Leibniz.................................................... 41
II Biografía de George Boole ............................................................................ 43

Resumen y conclusiones ................................................................................. 45

Bibliografía ....................................................................................................... 56
Lógica simbólica 1

1. Introducción
1.1 Definición de Lógica simbólica
La lógica simbólica es un sistema formal que analiza los signos y lo que designan.
El positivismo lógico entiende que el significado es la relación que existe entre las
palabras y las cosas, y su estudio tiene un fundamento empírico: puesto que el
lenguaje, idealmente, es un reflejo de la realidad, sus signos se vinculan con
cosas y hechos. Ahora bien, la lógica simbólica usa una notación matemática para
establecer lo que designan los signos, y lo hace de forma más precisa y clara que
la lengua también constituye por sí misma un lenguaje, concretamente un
metalenguaje (lenguaje técnico formal) que se emplea para hablar de la lengua
como si de otro objeto se tratara: la lengua es objeto de un determinado estudio
semántico. Una de las figuras más destacadas del Círculo de Viena, el filósofo
alemán Rudolf Carnap, realizó su más importante contribución a la semántica
filosófica cuando desarrolló la lógica simbólica

1.2 El objeto de estudio de la lógica


La lógica es una ciencia y su objeto de estudio lo constituyen las formas,
estructuras o esquemas del pensamiento. Si comparamos los siguientes ejemplos
de pensamientos, encontraremos que pueden referirse a cosas muy diferentes (es
decir, su contenido es variable), y sin embargo tienen estructuras comunes:

1. 7 es un número primo y 4 es par.


2. La gasolina es inflamable y la potasa es cáustica.
3. Venus es un planeta y Sirio es una estrella.
4. Marzo tiene 30 días o marzo tiene 31 días.
5. El hombre hace su historia o la historia hace al hombre.
6. 4 es impar o 4 es par.
7. Si el hombre hace su historia, entonces el destino es un mito.
8. Si 4 es par, entonces 4" también es par.
9. Si el tabaco produce cáncer, entonces los cigarros son un medio de
suicidio.

Pese a tener diferente contenido, estos ejemplos pueden ser agrupados en tres
clases, de acuerdo con las expresiones "Y", "O", "si...entonces", que relacionan
entre sí a pensamientos como "4 es impar", a los que se llama proposiciones.

La lógica proposicional es la parte de la lógica que estudia las


formas en que se relacionan unas proposiciones con otras y, sobre
todo, la relación que se da entre las proposiciones que componen un
razonamiento.
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1.3 Lenguaje natural y lenguaje simbólico


El lenguaje es un medio, un instrumento por el cual se trasmite información. Los
libros, folletos, periódicos, etc., son buenos ejemplos de lenguaje escrito, utilizado
para trasmitir información.

No todos los lenguajes son hechos por el hombre; las abejas, por ejemplo,
informan a sus compañeras de panal sobre la localización de polen, haciendo
cierto tipo de movimientos que parecen una danza. El desarrollo de un embrión de
cualquier especie está guiado por la información trasmitida por los genes de las
células germinales.

En los lenguajes hechos por el hombre, la información se trasmite por medio de


signos, que pueden ser señas, gritos, palabras, volutas de humo, combinación de
colores, etc. En realidad, los lenguajes humanos son sistemas de signos, que
representan algo, ya sea utilizando cada signo individualmente, o combinándolos
de alguna manera.

En el lenguaje natural, que aprendemos en forma espontánea Sempleamos en


nuestra vida cotidiana, los signos utilizados son palabras, habladas o escritas, las
cuales tienen un determinado significado. Sin embargo, es un hecho que una
misma palabra puede tener o usarse con dos o más significados distintos,
dependiendo de las circunstancias (como "diablito", que se utiliza para nombrar lo
mismo a un niño travieso que a cierto tipo de conexión eléctrica) ; también es
común que dos o más palabras tengan el mismo significado o se les utilice en el
mismo sentido (como "alumno?' y "estudiante?').

Gracias a estas imprecisiones del lenguaje natural se producen muchos chistes


(sobre todo los de doble sentido) y muchas expresiones cómicas. Pero también se
originan confusiones y errores, que si bien en la vida diaria no es del todo
necesario evitar, en algunas actividades, como la científica, sí es preciso eliminar
en lo posible. Es por ello que en las ciencias nos encontramos un lenguaje
preciso, técnico y lleno de símbolos, que son signos de signos, es decir, signos
elegidos cuidadosa y conscientemente para representar a otros signos.

Por ser producto de una elección, los símbolos tienen carácter convencional, pero
dentro de un lenguaje determinado poseen siempre el mismo significado, sin que
varíe de acuerdo con las circunstancias; por ejemplo, dentro del lenguaje de la
geometría plana, el símbolo "pi” significa siempre la relación cuantitativa que existe
entre el diámetro y la circunferencia de un círculo cualquiera (3.14159). El símbolo
puede variar de significado, pero no dentro del mismo lenguaje.

Existen varios lenguajes científicos: tantos como ciencias particulares; entre los
más conocidos están el de las matemáticas, el de la química y el de la lógica, que
es el que vamos a examinar en seguida.
Lógica simbólica 3

1.4 La simbolización del lenguaje lógico


Al simbolizar un lenguaje lo que se persigue es, básicamente, sencillez, claridad y
exactitud. Es más sencillo y también resulta más claro y exacto representar las
cosas por medio de símbolos. Por ello, la simbolización del lenguaje lógico nos
permite examinar más fácilmente las formas del pensamiento y sus leyes, las
cuales es preciso seguir si queremos que nuestro pensamiento sea correcto.

En la lógica proposicional se examinan las posibles relaciones entre


proposiciones, sin atender a su contenido. En esto es particularmente útil
simbolizar las proposiciones con simples literales y las expresiones mediante las
cuales son relacionadas (como "Y", "O", "si. . . entonces"), por medio de signos
cuyo significado sea constante. De esta manera es más fácil, como se verá más
adelante, decidir si, por ejemplo, un razonamiento es correcto o no, lo cual no
siempre resulta sencillo como en el siguiente caso:

"Si en la Luna hay vida, entonces en la Luna hay agua."

"No ocurre que en la Luna hay vida."

"Luego, no es cierto que en la Luna hay agua."


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2. De la lógica clásica a la lógica simbólica


La lógica no siempre ha recibido el mismo nombre. Platón hablaba de la
“dialéctica” como la técnica de conocer las relaciones entre las ideas. Platón
pensaba que cualquier contenido de la mente existía tal cual en la realidad, en el
mundo de las Ideas separadas, el cosmos noetós. Contra estas ideas separadas
reaccionó Aristóteles, quien en su Oganon o colección de obras lógicas, emplea la
palabra “analítica” para referirse a la lógica. Para Aristóteles las ideas existen sólo
en la mente humana, pero se corresponden a la realidad; esto trajo consigo el
nacimiento de la lógica. Aristóteles distingue, así, entre la metafísica(ciencia de la
realidad o del ser y sus principios más profundos) y la lógica (ciencia de las ideas
y procesos de la mente), que Platón identificaba.

Por lógica clásica puede entenderse a veces la lógica simbólica moderna


estándar, esto es, cálculos como los de Principia Mathematica y sistemas afines,
que incluirían la lógica de enunciados, la lógica de predicados de primer orden
(incluida la lógica de relaciones) y la lógica de predicados de orden superior. Esto
se opondría a las lógicas no clásicas, esto es, aquellas que, o bien no comparten
algún presupuesto fundamental de la lógica clásica, o bien constituyen desarrollos
complementarios de la lógica clásica (como la lógica modal), o bien constituyen de
algún modo concepciones alternativas a la lógica clásica (como la lógica
intuicionista). Pero puede entenderse también y más frecuentemente por “lógica
clásica) la lógica aristotélica con sus complementos medievales que permaneció
con apenas alguna variación hasta Frege.

2. La lógica griega

2.1 Aristóteles

La opinión de que la lógica comienza con Aristóteles se debe a varias razones.


Una es que fue el primero en formalizar las expresiones, esto es, en emplear
variables para los términos, para poder analizar mejor las inferencias entre
enunciados. Fue también el primero en concebir la lógica como el estudio de la
inferencia formalmente válida, y quien construyó el primer sistema de lógica de
términos. Pero, además de la lógica sensu estricto, en las obras de Aristóteles
aparecen los siguientes temas: estudios acerca del uso de los términos en el
lenguaje ordinario; estudios sobre el arte de la argumentación y de la retórica;
estudios de metodología de la ciencia, incluida su concepción del método
inductivo; el estudio de la organización de los sistemas deductivos; y finalmente la
teoría del razonamiento deductivo o silogístico.

En la concepción aristotélica de la lógica hay una vacilación entre dos ideas. Por
un lado, la lógica es concebida, en tanto que órgano, como prolegómeno de toda
investigación científica, filosófica o simplemente perteneciente al lenguaje
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ordinario. Por eso la lógica no es una parte de la filosofía; es, a lo sumo, el pórtico
que permite pasar a cualquiera de sus partes (la teórica, la práctica y la poética o
productiva). Por otro lado, la lógica aparece como el análisis de los principios
según los cuales se halla articulada la realidad. Así como el primado de la
definición y de la dialéctica en Platón podía ser considerado como la consecuencia
del interés de este autor por el “qué” de las cosas, el primado del razonamiento
(sobre todo silogístico) en Aristóteles podría ser considerado como la
consecuencia del interés de este pensador por el “porqué” de las cosas. La lógica
de Aristóteles parece seguir el tratado de una ontología general. Esto se
manifiesta en una serie de proposiciones que pueden resumirse del siguiente
modo: a) la lógica es un instrumento para el pensar y supone un pensamiento; b)
el pensamiento supone una realidad pensada, pues el pensar carece de
espontaneidad y es sólo relativo, c) es necesario, en vista de ello, desarrollar una
teoría del concepto como expresivo del ser “constitutivo” de lo real, d) la lógica
puede de este modo convertirse en ciencia de los principios de lo que es.

En MetafísicaXI, 7 afirma que la lógica es una técnica indispensable para la


investigación, pero añade que la consideración de los principios silogísticos
corresponde al filósofo y a quien especula sobre la naturaleza de cualquier
sustancia. Así, él mismo reconduce la lógica a su supuesto indispensable: la teoría
de la sustancia. Esta teoría es el fundamento de todo conocimiento intelectual. La
forma es a la vez la ratio essendi y ratio cognoscendi del ser: en tanto que ratio
essendi es sustancia, en tanto que ratio cognoscendi es concepto. La forma, pues,
garantiza la correspondencia entre el concepto y la sustancia y, por tanto, la
verdad del conocimiento y la racionalidad del ser. Por esto Aristóteles puede decir
que el ser y la verdad se hallan en relación recíproca: que, por ejemplo, si el
hombre existe, la afirmación de que el hombre exista es verdadera; y
recíprocamente, si es verdadera la afirmación de que el hombre existe, el hombre
existe. Pero Aristóteles añade que en esta relación el fundamento es la realidad, y
que la realidad no es tal porque la afirmación que le concierne sea verdadera, sino
que la afirmación es verdadera porque la realidad es tal como ella la expresa. En
otros términos, la verdad del concepto se funda en la sustancialidad de laforma y
no viceversa: la metafísica precede y fundamenta la lógica.

Por ello, se puede decir que Aristóteles no pretendió fundar la lógica como ciencia
formal, en el sentido moderno del término, o sea, de ciencia sin objeto o sin
contenido, constituida únicamente por proposiciones tautológicas. Según
Aristóteles, la lógica tiene un objeto y este objeto es la estructura de la ciencia en
general que luego es la misma estructura del ser que es objeto de la ciencia.
Aristóteles afirma que la lógica debe analizar el lenguaje apofántico o declarativo,
que es el propio de las ciencias teoréticas, en el cual tienen lugar las
determinaciones de verdadero y falso según que la unión o separación de los
signos (de que consta una proposición) reproduzca o no la unión o la separación
de las cosas.

El lenguaje apofántico no tiene nada de convencional. Según Aristóteles, las


palabras del lenguaje son convencionales, tanto es así que de una lengua a otra
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son distintas. Pero las palabras se refieren a “afectos del alma que son los mismos
para todos y constituyen imágenes de objetos que son los mismos para todos”.
Por tanto, se puede decir que, para Aristóteles, el lenguaje es convencional en su
diccionario, no en su sintaxis; en consecuencia, la lógica ha de mirar a esta
sintaxis para analizar la estructura fundamental del conocimiento científico y del
ser.

2.1.1 Cuantificación de los enunciados

Aristóteles considera que todos los enunciados (simples) tienen la forma “S es P”


donde S es el sujeto, y P el predicado que se atribuye a S. El predicado P siempre
es un concepto o entidad abstracta, pero el sujeto S puede ser tanto un individuo o
entidad concreta como un concepto o entidad abstracta. Si ocurre lo primero,
tenemos un enunciado singular, mientras que en el segundo caso nos las
habemos con un enunciado conceptual o general.

En los Analíticos Anteriores sólo se consideran los enunciados conceptuales o


generales, que a su vez se dividen en universales, particulares e indefinidos.

El enunciado es una oración que afirma o niega algo de algo, y es


universal, particular o indefinido. Llamo universal al pertenecer a
todo o a ninguno; particular, al pertenecer a alguno o no a todo;
indefinido, al pertenecer o no pertenecer, sin indicar universalidad o
particularidad (Analíticos Anteriores, I, 24 a 16)

El enunciado universal (afirmativo) contiene un cuantificador universal, es decir,


una expresión lingüística como “cada”, “todos”, o “para todo”, y atribuye el
predicado universalmente al sujeto, es decir, afirma que el concepto-predicado es
aplicable a todas las cosas a las que se aplica el concepto sujeto.

El enunciado particular (afirmativo) contiene un cuantificador particular, es decir,


una expresión lingüística como “algún” o “hay” o “para algún”, y atribuye el
predicado particularmente al sujeto, es decir, sólo afirma que el concepto-
predicado es aplicable a algunas cosas a las que también se aplica el concepto-
sujeto.

El enunciado indefinido es un enunciado conceptual o general que carece de


cuantificadores, por lo que no está claro si el predicado se atribuye universal o
particularmente al sujeto.

Una de las invenciones más notables de Aristóteles consistió en la introducción de


variables o letras esquemáticas en la lógica. No llegó a introducir variables para
individuos, pero sí para conceptos o entidades abstractas. Utilizaba letras
mayúsculas para referirse indistintamente a conceptos cualesquiera.
Lógica simbólica 7

División aristotélica de los enunciados simples en ocho tipos, según su


cuantificación y su carácter afirmativo o negativo:

Afirmativo Negativo
S es P S no es P
Enunciado Universal Todo S es P Ningún S es P
Particular Algún S es P Algún S no es P
Indefinido S es P S no es P

En su exposición definitiva, la lógica aristotélica no conoce mas que cuatro tipos


de enunciados (simples), los tipos que los lógicos medievales designaron
mediante las letras a, e, i, o, correspondientes a los enunciados universales
afirmativos (a), universales negativos (e), particulares afirmativos (i) y particulares
negativos (o).

A afirmativo Todo S es P

P pertenece a todo S
Universal
E negativo Ningún S es P

P no pertenece a ningún S

I afirmativo Algún S es P

P pertenece a algún S
Particular
O negativo Algún S no es P
P no pertenece a algún S

2.1.2 Oposición entre enunciados

Aristóteles inició su estudio sistemático de las relaciones lógicas entre enunciados


con la consideración de la oposición. La oposición entre enunciados puede ser de
dos tipos: oposición contradictoria y oposición contraria.

La oposición contradictoria o contradicción se da entre dos enunciados de los


cuales uno es la negación del otro. Por el principio del tercio excluso, al menos
uno de ellos ha de ser verdadero y, por el principio de contradicción, el otro ha de
ser falso. La contradicción se da entre dos enunciados singulares del tipo “s es P”
y “s no es P”. Pero estos enunciados no juegan ningún papel en la lógica de
Aristóteles. La contradicción se da también – y esto sí juega un papel importante
en su lógica – entre un enunciado universal afirmativo y el correspondiente
enunciado particular negativo, es decir, entre dos enunciados de los tipos “todo S
es P” y “algún S no es P”. Igualmente se oponen contradictoriamente un
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enunciado universal negativo y el correspondiente particular afirmativo, es decir,


dos enunciados de los tipos “ningún S es P” y “algún S es P”.

“Todo A es B” es el contradictorio de “algún A no es B”


“Ningún A es B” es el contradictorio de “algún A es B”
“Algún A es B” es el contradictorio de “ningún A es B”
“Algún A no es B” es el contradictorio de “todo A es B”

Cada enunciado es equivalente a la negación de su contradictorio. Por tanto, si


negamos un enunciado, hemos de afirmar su contradictorio. Si afirmamos un
enunciado hemos de negar su contradictorio.

La oposición contraria o contrariedad se da entre dos enunciados que no pueden


ser ambos verdaderos, sino que al menos uno de ellos ha de ser falso. También
los dos pueden ser falsos. Si el uno es verdadero, el otro es falso. Pero si el uno
es falso, el otro puede ser tanto verdadero como falso. La contrariedad se da entre
un enunciado universal afirmativo y el correspondiente enunciado universal
negativo, es decir, entre dos enunciados de los tipos “todo S es P” y “ningún S es
P”.

“Todo A es B” es el contrario de “ningún A es B”


“Ningún A es B” es el contrario de "todo A es B”

Leyes de la oposición contradictoria:

Si no (todo A es B), entonces (algún A no es B)


Si no (ningún A es B), entonces (algún A es B)
Si no (algún A es B), entonces (ningún A es B)
Si no (algún A no es B), entonces (todo A es B)

Leyes de la oposición contraria:

Si (todo A es B), entonces no (ningún A es B)


Si (ningún A es B), entonces no (todo A es B).

Estas dos leyes son inválidas desde el punto de vista de la lógica actual.

2.1.3. Conversión de enunciados

Una de las razones por las que Aristóteles prescinde de los enunciados singulares
en su lógica madura estriba en su deseo de poder permutar sujeto y predicado en
cualquier enunciado. Ahora bien, si el sujeto es un individuo o entidad concreta, es
imposible que haga de predicado y, por tanto, la permutación es imposible. Pero si
tanto el sujeto como el predicado son conceptos o entidades abstractas, entonces
la permutación es siempre posible. Por eso Aristóteles limita su consideración a
los enunciados conceptuales o generales.
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La conversiónde un enunciado consiste en la permutación de su sujeto y su


predicado. El enunciado conserva los mismos conceptos, pero el concepto que
hacía de predicado pasa a hacer de sujeto, y a la inversa. Naturalmente, no
siempre la verdad de un enunciado garantiza la verdad del enunciado que resulta
de la permutación de sus conceptos.

Los enunciados universales negativos y los particulares afirmativos pueden


convertirse siempre; los enunciados particulares negativos no pueden convertirse
nunca; los enunciados universales afirmativos pueden convertirse sólo a condición
de transformar su cuantificación de universal en particular. Aristóteles obtiene las
siguientes leyes lógicas de la conversión:

Si (ningún A es B), entonces (ningún B es A)


Si (algún A es B), entonces (algún B es A)
Si (todo A es B), entonces (algún B es A)

2.1.4. Silogismos y figuras

Aristóteles define el silogismo del siguiente modo:

El silogismo es un discurso en el cual, puestas ciertas cosas, algo


distinto de las cosas puestas se sigue necesariamente de ellas,
como consecuencia suya, y sin que sea preciso introducir ningún
otro término para justificar la necesidad de la conclusión (Analíticos
Anteriores, I, 24 b 18)

Esta definición vale para cualquier deducción. Sin embargo, Aristóteles usa la
palabra “silogismo” para referirse no a cualquier deducción, sino a un tipo muy
especial de ella, la formada por tres enunciados (dos premisas y una conclusión),
cada uno de los cuales es de uno de los cuatro tipos “todo S es P”, “ningún S es
P”, “algún S es P”, o “algún S no es P”, donde S y P son términos generales (o
conceptos) cualesquiera, y tales que en los tres enunciados juntos aparecen
exactamente tres términos o conceptos, no más ni menos.

Según el análisis que hace Aristóteles, para que las premisas impliquen la
conclusión, es preciso que en ellas aparezcan los dos conceptos de la conclusión
(a los que llamaremos extremos), uno en cada premisa y, además, un concepto
nuevo, que no aparece en la conclusión, pero que aparece en ambas premisas (al
que llamaremos medio). ¿Cómo clasificar estas combinaciones? En primer lugar,
en figuras.

La primera figura se da cuando el sujeto de la conclusión es sujeto de una


premisa, el predicado de la conclusión es predicado de otra premisa y el concepto
medio es predicado de una premisa y sujeto de otra.
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Ejemplo:

todo A es B
todo B es C
----------------
todo A es C

La formulación aristotélica original de la ley de este ejemplo es la siguiente:

Si A se predica de todo B y B se predica de todo C, entonces


necesariamente A se predica de todo C (Analíticos anteriores, I, 26 a
37)

Cuatro son las combinaciones de la primera figura que Aristóteles reconoce


explícitamente como implicaciones, como silogismos, y éstas son sus
correspondientes leyes lógicas:

(1.1) Si todo A es B y todo B es C, entonces todo A es C


(1.2) Si todo A es B y ningún B es C, entonces ningún A es C
(1.3) Si algún A es B y todo B es C, entonces algún A es C
(1.4) Si algún A es B y ningún B es C, entonces algún A no es C

La segunda figura se da cuando el sujeto de la conclusión es sujeto de una


premisa, el predicado de la conclusión es sujeto de la otra premisa y el concepto
medio es predicado de ambas premisas. También en esta figura reconoce
Aristóteles cuatro combinaciones como dando lugar a la implicación de la
conclusión por las premisas, como silogismos.

(2.1) Si todo A es B y ningún C es B, entonces ningún A es C


(2.2) Si ningún A es B y todo C es B, entonces ningún A es C
(2.3) Si algún A es B y ningún C es B, entonces algún A no es C
(2.4) Si algún A no es B y todo C es B, entonces algún A no es C

La tercera figura se da cuando el sujeto de la conclusión es predicado de una


premisa, el predicado de la conclusión es predicado de la otra premisa y el
concepto medio es el sujeto de ambas. En esta tercera figura reconoce Aristóteles
seis combinaciones en las cuales las premisas implican la conclusión, seis
silogismos:

(3.1) Si todo B es A y algún B es C, entonces algún a es C


(3.2) Si todo B es A y algún B no es C, entonces algún A no es C
(3.3) Si algún B es A y todo B es C, entonces algún A es C
(3.4) Si algún B es A y ningún B es C, entonces algún A no es C
(3.5) Si todo B es A y todo B es C, entonces algún A es C
(3.6) Si todo B es A y ningún B es C, entonces algún A no es C
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Llamo silogismo perfecto al que no necesita nada fuera de lo puesto


en las premisas para hacer evidente la necesidad de la conclusión.
Llamo silogismo imperfecto al que [para hacer evidente la necesidad
de la conclusión] necesita de una o varias cosas que no aparecen
explícitamente en las premisas, aunque se siguen necesariamente
de ellas (Analíticos anteriores, I, 24 b 22)

Un silogismo perfecto es evidentemente válido. Un silogismo imperfecto es


igualmente válido, pero su validez no es evidente, sino que ha de ser mostrada
con ayuda de un silogismo perfecto. Aristóteles elige como axiomas de la
silogística a los silogismos de la primera figura, por ser éstos los únicos perfectos
y evidentes.

¿Por qué son evidentes los silogismos de la primera figura? Porque en esta figura
y sólo en ella: 1) la primera premisa acaba con el mismo concepto con que
empieza la segunda, lo que facilita la intelección; 2) el concepto medio ocupa
efectivamente el puesto medio, lo que evidencia su papel mediador; 3) el primer y
último conceptos del antecedente (o unión de las dos premisas) son el primer y
último conceptos del consiguiente (o conclusión). Además, en el primer silogismo
de la primera figura, que es el más evidente de todos, el concepto sujeto de la
conclusión o concepto menor tiene una extensión menor que el concepto medio,
que tiene una extensión intermedia entre los otros dos y, por tanto, menor que la
del concepto predicado de la conclusión o concepto mayor.

Los silogismos de las figuras segunda y tercera son válidos, pero su validez no es
evidente, sino que sólo se patentiza reduciéndolos a los de la primera figura.

2.1.5 Silogismos: premisas y validez

Aristóteles parte del principio que “toda doctrina o disciplina deriva de un


conocimiento preexistente”. Para que el silogismo concluya necesariamente, las
premisas de donde deriva deben también ser necesarias. Y para ser tales, han de
ser, en sí mismas, principios verdaderos, absolutamente primeros e inmediatos; y
respecto a la conclusión, más cognoscibles, anteriores a la conclusión y causas de
ella. “Inmediatos” quiere decir que son indemostrables, como evidentes por sí
mismos, ya que si no fueran tales, serían principios de los principios y así
sucesivamente hasta el infinito. Algunos de estos principios son comunes a todas
las ciencias, otros son principios de cada ciencia. Los principios, sobre todos los
principios propios, según Aristóteles, no son sino definiciones y las definiciones
son posibles sólo de la sustancia o de la esencia necesaria. La validez de los
principios en que se funda la ciencia, consiste, pues, en ser ellos expresión de la
sustancia, o mejor aún, del género de sustancias sobre las que versa una ciencia
particular; y como la sustancia es causa de todas sus propiedades y
determinaciones como los principios son causa de las conclusiones que el
silogismo deriva de ellos, todo el conocimiento es conocimiento de causas.
Lógica simbólica 12

2.1.6 La inducción y la deducción

La inducción, según Aristóteles, es una deducción que, en lugar de deducir un


extremo de otro mediante el término medio, como hace el silogismo, deduce el
término medio de un extremo, valiéndose del otro externo. Por ejemplo, después
de haber constatado que el hombre, el caballo y el mulo (primer término) son
animales sin bilis (término medio) y que el hombre, el caballo y el mulo son
longevos (segundo término), deduce que todos los animales sin bilis son longevos;
en cuya conclusión aparece el término medio y un extremo. El “ser sin bilis” es, en
este caso, el término medio porque es la razón o la causa por la que el hombre, el
caballo y el mulo son longevos. La inducción es válida si y sólo si se agotan todos
los casos posibles. De ahí que la inducción sea de uso limitado y no pueda
suplantar al silogismo deductivo, aunque para el hombre es un procedimiento más
fácil y claro. Por eso afirma Aristóteles que la inducción puede usarse, no en la
ciencia, sino en la dialéctica y en la oratoria, es decir, como instrumento de
ejercicio o persuasión.

2.2 Los estoicos

Mediante el término lógica los estoicos expresaban la doctrina que tiene por objeto
los lógoi, o discursos. Como ciencia de los dicusos continuos, la lógica es retórica;
como ciencia de los discursos divididos en preguntas y respuetas, la lógica es
dialéctica. La dialéctica se define como “la ciencia de lo que es verdadero y de lo
que es falso y de lo que no es ni verdadero ni falso”. Con la expresión “lo que no
es ni verdadero ni falso” los estoicos probablemente entendían los sofismas o las
paradojas, sobre cuya verdad o falsedad no se puede decidir. A su vez, la
dialéctica estoica se divide en cuatro partes, según trate de las palabras o de las
cosas que significan las palabras: la que trata de las palabras es la gramática; la
que trata de las cosas significadas es la lógica en sentido propio: por lo tanto, ésta
tiene por objeto las representaciones, las proposiciones, los razonamientos y los
sofismas.

Los megáricos y los estoicos fueron los primeros en estudiar la lógica de


enunciados, esto es, las relaciones entre enunciados unidos por partículas como
„y‟, „o‟, „si … entonces‟, etc. Los megárico-estoicos se interesaron por los
razonamientos que tienen la forma de argumento y no de una implicación, esto es,
de series de premisas distintas afirmadas y una conclusión derivada de ellas, en
vez de enunciados-premisas condicionales que implican un enunciado-conclusión.
Pero lo más fundamental es que esta lógica investigaba la lógica de las partículas
conectivas entre los enunciados. Los estoicos establecieron algunas leyes lógicas,
como el Modus Ponens (si p entonces q, y p, por tanto q), el Modus Tollens (si p
entonces q, y no q, por tanto no p) el silogismo disyuntivo (p o q, y no p, por tanto
q), etc., aunque ellos los entendieron como reglas de inferencia.
Lógica simbólica 13

2.2.1. El criterio de verdad

El problema fundamental de la lógica estoica es el del criterio de la verdad. Según


todos los estoicos, el criterio de la verdad es la representación cataléptica o
conceptual. Dos interpretaciones son posibles del significado de esta expresión.
En primer lugar, la fantasía puede consistir en la acción del intelecto que se
apodera y comprende el objeto. En segundo lugar, puede ser la representación
impresa en el entendimiento por el objeto, esto es, la acción del objeto sobre el
entendimiento. Para Sexto Empírico la representación cataléptica es la que viene
del objeto real y es impresa y marcada por él en conformidad consigo mismo, de
modo que no podría nacer de un objeto diverso. Zenón ponía el significado de la
representación cataléptica en su capacidad de alcanzar y comprender el objeto. Él
comparaba la mano abierta y los dedos extendidos a la representaciónpura y
simple; la mano contradía que hace acto de coger, al asentimiento; la mano
cerrada en puño, a la comprensión cataléptica. En fin, las dos manos apretadas
una sobre otra, con gran fuerza, eran el símbolo de la ciencia, la cual proporciona
la verdadera y completa posesión del objeto.

2.2.2 El asentimiento y la epoché

Si el recibir una representación determinada, por ejemplo, ver el color blanco, no


está en el poder del que lo recibe, porque depende del objeto del cual se origina la
sensación, el asentir a tal representación es, en cambio, un acto libre. El
asentimiento constituye el juicio; el cual se define precisamente o bien como
asentimientoo como disconformidad o como suspensión, esto es, renuncia
provisional al asentimiento de la representación recibida o a disentir de la misma.
Según Sexto Empírico, los estoicos posteriores pusieron el criterio de la verdad,
no en la simple representación cataléptica, sino en la representación cataléptica
“que no tenga nada contra sí”; porque puede darse el caso de representaciones
catalépticas que no sean dignas de asentimiento por las circunstancias en que son
recibidas. De esto se deriva que la representación cataléptica es la que está
dotada de evidencia no contradicha, tal que solicite con gran fuerza al hombre a
prestar su asentimiento, el cual, con todo, es libre. Consecuentemente, definían la
ciencia como una representación cataléptica o un hábito inmutable para aceptar
tales representaciones, acompañadas de razonamiento y afirmaban que no hay
ciencia sin dialéctica, siendo propio de la dialéctica presidir los razonamientos.

2.2.3 El nominalismo estoico

Los conceptos no tienen para los estoicos ninguna realidad objetiva: lo real es
siempre individual y el universal subsiste solamente en las anticipaciones o en los
conceptos. El estoicismo es, pues, un nominalismo. Los conceptos más generales,
las categorías, son reducidos por los estoicos a cuatro: 1) el sustrato o sustancia;
2) la cualidad; 3) el modo de ser; 4) el modo relativo. Estas cuatro categorías
están entre sí en una relación tal que la siguiente encierra la precedente y la
determina. De hecho, nada puede tener un carácter relativo, si no tiene un modo
Lógica simbólica 14

de ser; no puede tener un modo de ser, si no tiene una cualidad fundamental que
lo diferencia de los demás; y no puede tener esta cualidad si no subsiste por sí, y
es sustancia.

El concepto más alto y más amplio es el concepto de ser; por cuanto todo en
cierto modo es, y no hay, por tanto, un concepto más extenso que éste. El
concepto más determinado, en cambio, es el de especie, que no tiene otra especie
debajo de sí, esto es, el individuo, por ejemplo, de Sócrates.

2.2.4 La proposición y el razonamiento

La parte de la lógica estoica que ha ejercido mayor influencia en el desarrollo de la


lógica medieval y moderna es la que concierne a la proposición y al razonamiento.
Como fundamento de esta parte de su doctrina, los estoicos pusieron la teoría del
significado.

Tres son los elementos que se coligan: el significado, lo que significa


y lo que es. Lo que significa es la voz, por ejemplo, “Dios”. El
significado es la cosa señalada por la voz y a la que nosotros unimos
pensando en la cosa correspondiente. Lo que es, es el sujeto
externo, por ejemplo, el mismo Dios (Sexto Empírico, Adv. Math.,
VIII, 12)

De estos tres elementos conexos, dos son corpóreos, la voz y lo que es; uno es
incorpóreo, el significado mismo. El significado es aquella función o representación
o concepto que nos viene a la mente cuando oímos una palabra y que nos permite
referir la palabra a una cosa determinada. El concepto “animal racional” es el
significado que permite la referencia de las palabras al objeto existente. Este
concepto sirve de camino entre la palabra (y en general, la expresión verbal) y la
cosa real o corpórea, orientada de esta manera la referencia al objeto de las
expresiones lingüísticas que de otra manera serían puros sonidos, incapaces de
toda conexión con las cosas. Por lo tanto, la referencia a la cosa es parte
integrante del significado o, por lo menos, es un aspecto íntimamente unido a ella,
pues la información en que consiste el significado no tiene más función que la de
hacer posible y orientar tal referencia. En la lógica medieval y moderna, lo que los
estoicos llamaban significado ha sido expresado con otros nombres como
connotación, intensión, comprensión, mientras que la referencia ha sido llamada
suposición, denotación, extensión, significado.

Según los estoicos, un significado es completo si puede expresarse en una frase.


Por lo tanto, sólo la proposición es un significado completo.

El razonamiento consiste en una conexión entre proposiciones simples del tipo


siguiente: “si es de noche, hay tinieblas; pero es de noche, luego hay tinieblas”.
Este tipo de razonamiento no tiene nada de común con el silogismo aristotélico,
pues le faltan sus caracteres fundamentales: es inmediato (no tiene término
Lógica simbólica 15

medio) y no es necesario. La falta de estos caracteres permite que los estoicos


distingan la concluyencia de un razonamiento de su verdad. El razonamientos
antes expuesto es verdadero sólo si es de noche, pero es falso si es de día. Sin
embargo, es concluyente en todo caso, porque la conexión de las premisas con la
conclusión es correcta. Los tipos fundamentales de los razonamientos
concluyentes los llaman los estoicos apodícticos o razonamientos no
demostrativos. Son evidentes por sí mismos y son los siguientes: 1º) Si es de día
hay luz. Pero es de día. Luego hay luz (A B; A; B [MP]); 2º) Si es de día hay luz.
Pero no hay luz. Luego no es de día (A B; ¬B; ¬A [MT]); 3º) Si no es de día, es
de noche. Pero es de día. Luego no es de noche (¬A B; A; ¬B); 4º) O es de día
o es de noche. Pero es de día. Luego no es de noche (A B; A; ¬B [SD1]); 5º) O
es de día o es de noche. Pero no es de noche. Luego es de día (A B; ¬B; A
[SD2]). Estos esquemas de razonamientos son siempre válidos, pero no siempre
son verdaderos, ya que son verdaderos solamente cuando la premisa es
verdadera, es decir, corresponde a la situación de hecho. Sobre ellos se modelan
los razonamientos demostrativos, que no sólo son concluyentes, sino que además
manifiestan algo que antes era “oscuro”: o sea, algo que no es inmediatamente
manifiesto a la representación cataléptica que se ve siempre limitada al aquíy
ahora. El razonamiento demostrativo lo llaman los estoicos un signo indicativo por
cuanto permite poner en claro que antes era oscuro. En cambio, son signos
rememorativos aquellos que, en cuanto se presentan, hacen evidente el recuerdo
de la cosa que primero ha sido observada en conexión con ellos y ahora no es
manifiesta.

Uno de los temas más debatidos fue la lógica de los condicionales. Dos fueron las
interpretaciones principales que se dieron acerca de las condiciones de verdad de
los condicionales. Según Filón de Megara, los enunciados del tipo “si … entonces”
sólo son falsos cuando el antecedente es verdadero y el consecuente falso; en
todos los demás casos es verdadero. Este condicional fue denominado por
Russell implicación material, y es el usado normalmente en lógica desde Frege.

Por contra, según Diodoro de Cronos, para que un enunciado condicional sea
verdadero es menester, no meramente que no sea –en ese instante– el
antecedente verdadero y el consecuente falso, sino que nunca sea el antecedente
verdadero y el consecuente falso. De este modo, “si es de día entonces es de
noche” es siempre falso, independientemente de cuando se emita. Como para
Diodoro la verdad del condicional sólo se da si constituye una implicación material
siempre verdadera, podemos llamarlo implicación material permanente. Hubo
incluso quienes pensaban que sólo tiene sentido considerar a un condicional
verdadero cuando se da algún tipo de relación entre el contenido del antecedente
y el del consecuente, de modo que no sea posible que siendo el antecedente
verdadero el consecuente sea falso. Esto es lo que en este siglo C.I. Lewis ha
denominado implicación estricta. Este es el tipo de implicación que se da para
Aristóteles entre las premisas y la conclusión de un razonamiento, de modo que el
que las premisas de un razonamiento sean falsas no basta para justificar la validez
del razonamiento, sino que es menester que si las premisas fueran verdaderas, la
Lógica simbólica 16

conclusión necesariamente lo sería. En suma, sólo en la implicación estricta el


consecuente es deducible del antecedente.

3. Del medievo al álgebra lógica


La lógica medieval, –entendiendo por tal la que se desarrolla en el occidente
cristiano durante la Edad Media, del s. XI al XV-, es heredera de la lógica griega y,
en especial, de la silogística aristotélica. A.N. Prior destaca cuatro aportaciones
nuevas y fundamentales de la Escolástica: (1) una teoría general de la referencia
(suppositio terminorum), (2) una teoría general de la implicación (consequentia),
(3) un desarrollo de la lógica de las modalidades, y (4) el tratamiento de paradojas
y problemas lógicos del lenguaje. El primer tratado medieval de lógica es la
Dialéctica, de Alcuino, obra escrita en forma de diálogo para ser utilizada en el
trivium, base de la enseñanza elemental medieval, que Alcuino restaura a
iniciativa del emperador Carlomagno. Durante un largo período de tiempo, la
lógica queda relegada a estas nociones elementales de las artes liberales. La
aparición de los «dialécticos» del s. XI y las primeras discusiones sobre la
naturaleza de los universales renuevan el interés por la lógica y su relación con la
gramática. El primer lógico medieval importante es Pedro Abelardo. Sus obras de
mayor interés son la Dialéctica, en la que reelabora la herencia lógica dejada por
Boecio, y Sic et Non, en la que introduce uno de los procedimientos más
característicos del estudio de las cuestiones en la Escolástica. A partir de la
segunda mitad del s. XII, se conocen ya en occidente el resto de obras lógicas de
Aristóteles; la lógica basada en estas nuevas obras se conoció con el nombre de
ars nova, o «nueva lógica», la usada ya en las universidades del s. XIII. La doble
dirección en el estudio de la lógica que existió en éstas –por un lado, el estudio
más formal de la lógica desarrollado con cierta libertad e independencia por las
facultades de artes, basado en las primeras obras conocidas del Organon
aristotélico, más Analíticos primeros, Tópicos y Elencos sofísticos, y por otra, un
estudio de la lógica en consonancia con la metafísica aristotélica y Analíticos
segundos, llevado a cabo por las facultades de teología, más fieles al pensamiento
aristotélico- dio origen a la lógica antiqua, de las facultades teológicas, y a la lógica
moderna, de las facultades de artes. El autor más representativo de esta lógica
moderna es Pedro Hispano; sus obras de lógica, Summulae Logicales, fueron los
manuales usuales durante los siglos XIV y XV, con más de 150 ediciones. A
finales del s. XIII, la lógica moderna se instala en Oxford, donde consigue sus
momentos más álgidos con Roberto Kilwarby, Juan Duns Escoto (aunque los
tratados lógicos se atribuyen a un Pseudo-Escoto) y, sobre todo, Guillermo de
Occam. La doctrina sobre las consecuencias, desarrollada de un modo especial
durante esta época, representa una de las influencias de la lógica estoica sobre la
medieval. «Consecuencia» es, para los medievales, un condicional o un
argumento con la partícula «ergo» uniendo enunciados. Se discute intensamente
cuáles son las condiciones de verdad tanto de los condicionales como de estos
argumentos y se escriben al respecto tratados titulados De Consequentiis. Tales
tratados, aunque no eran independientes de la lógica aristotélica, recogen algunas
de las leyes fundamentales de la lógica de enunciados. Se añade la teoría de la
Lógica simbólica 17

suppositio, o de la significación de un mismo término según el lugar que ocupa en


un enunciado. Estas teorías guardan relación con la teoría moderna de la
cuantificación.

3.1 Boecio y el “cuadrado lógico de la oposición” de las


proposiciones categóricas

En De philosophia rationali Apuleyo se interesa por las relaciones entre las cuatro
proposiciones clásicas, que se dividen en universales, particulares, singulares e
indefinidas. Una proposición es universal cuando el predicado es atribuido o
negado con respecto a todos los entes abarcados por el sujeto: “todos los
hombres (o: ningún hombre) son filósofos”. Tenemos una proposición singular
cuando el predicado se afirma o se niega de un solo individuo: “Juan es filósofo”.
Una proposición particular es aquella en la que el predicado se atribuye o se niega
sólo de algunos de los entes abarcados por el sujeto: “algunos hombres son
filósofos”. En la proposición indefinida el predicado se atribuye o se niega de un
sujeto, pero sin precisas a cuántos individuos se hace referencia: “el tren corre”.
Apuleyo, al tratar y analizar todas estas proposiciones, afirma que es conveniente
presentarlas en quadrata formula, y las dispone de esta manera de conformidad
con el siguiente cuadro:

En este cuadro aparecen las contradictorias (alterutrae), las contrarias


(incongruae) y las subcontrarias (suppares). Faltan las subalternas.

Boecio vuelve a tomar el cuadrado lógico de Apuleyo, pero lo completa con la


subalternación. Habla de proposiciones contradictoriae, contrariae, subcontrariae y
subalternae. Introduce asimismo términos como “sujeto”, “predicado” y
“contingente”. El cuadrado lógico completado y estructurado por Boecio se
presenta del siguiente modo:
Lógica simbólica 18

Más tarde los medievales indicarán mediante letras las cuatro proposiciones
clásicas (véase Pedro Hispano). Colocando de manera oportuna las formas
normales de las proposiciones categóricas, se obtiene el clásico cuadrado de la
oposición:

donde A y E son una verdadera y la otra falsa, no pueden ser ambas verdaderas,
pero pueden ser ambas falsas; A, O y E, I siempre son una verdadera y otra falsa,
y no pueden ser ambas verdaderas ni ambas falsas; I y O resultan implicadas,
respectivamente, por A y E.

Este cuadrado no fue concebido como un juego elegante, sino que se consideró
que las relaciones lógicas ilustradas mediante el presente diagrama
proporcionaban una base lógica que garantizaba la validez de ciertas formas
elementales de razonamiento. Éstas eran las que concernían a las inferencias
inmediatas, esto es, aquellas inferencias en las que la conclusión surge
inmediatamente de la premisa, sin mediación de una segunda premisa. Así, un
silogismo es una inferencia mediata, mientras que la inferencia: “todos los
hombres son justos y, por eso, algún hombre es justo” es inmediata. El cuadrado
tradicional nos ofrece la base lógica para un número considerable de inferencias
inmediatas de este tipo, que pueden enumerarse así:

Si A es verdadera: E es falsa, I es verdadera, O es falsa


Si E es verdadera: A es falsa, I es falsa, O es verdadera
Si I es verdadera: E es falsa, A y O son indeterminadas
Lógica simbólica 19

Si O es verdadera: A es falsa, E e I son indeterminadas


Si A es falsa: O es verdadera, E e I son indeterminadas
Si E es falsa: I es verdadera, A y O son indeterminadas
Si I es falsa: A es falsa, E es verdadera, O es verdadera
Si O es falsa: A es verdadera, E es falsa, I es verdadera

Otros tipos de inferencias son aquellos que se obtienen por conversión, por
obversión y por contraposición. La conversión se realiza mediante el intercambio
de las respectivas proposiciones de los términos del sujeto y del predicado de una
proposición. En este caso, se trata de la conversio simplex y se aplica a E y a I; O
no tiene proposición conversa, y A la tiene per accidens: además de cambiar la
posición de los términos, es preciso cambiar también la cantidad de la proposición,
de universal a particular. Por ejemplo: la conversa de “todos los perros son
animales” es “algunos animales no son perros”. Se produce obversión cuando el
término-sujeto permanece incambiado, y también permanece incambiada la
cantidad de la proposición que se desea obvertir, pero se cambia la cualidad,
sustituyendo el término-predicado por su complemento.

La obversión se aplica a los cuatro tipos de proposiciones categóricas. Estamos


ante una contraposición cuando en una proposición categórica se sustituye su
término-sujeto por el complemento de su término predicado y, al mismo tiempo, su
término-predicado se sustituye por el complemento de su término-sujeto. La
contraposición se aplica a A y a O; I no tiene proposición contrapuesta, y E sólo la
tiene per accidens. Pueden resumirse así estos tipos de inferencias inmediatas:

CONVERSIÓN
Convertenda Conversa

A: Todo S es P Algún P es S (per accidens)

E: Ningún S es P E: Ningún P es S

I: Algún S es P I: Algún P es S

O: Algún S no es P No existe conversa


OBVERSIÓN
Obvertencia Obversa

A: Todo S es P E: Ningún S es no-P

E: Ningún S es P A: Todo S es no-P

I: Algún S es P O: Algún S no es no-P

O: Algún S no es P I: Algún S es no-p


CONTRAPOSICIÓN
Lógica simbólica 20

Premisa Contrapuesta

A: Todo S es P A: Todo no-P es no-S

E: Ningún S es P O: Algún no-P no es no-S


(por limitación)

No existe contrapuesta
I: Algún S es P
O: Algún no-P no es no-S
O: Algún S no es P

Para Boecio las proposiciones hipotéticas son más generales que las categóricas:
es posible expresar una proposición categórica a través de una proposición
hipotética, pero no es posible llevar a cabo la operación inversa. Distingue entre
dos tipos de proposiciones hipotéticas: el primer tipo se da cuando el consecuente
está vinculado al antecedente de una manera accidental; en el segundo tipo, el
consecuente es una consecuencia natural del antecedente. Por ejemplo, al decir
“si el fuego es cálido, el cielo es redondo”, no pretendemos afirmar que el cielo es
redondo porque el fuego sea cálido, sino sencillamente que al mismo tiempo que
el fuego es cálido, el cielo es redondo.

3.2 Pedro Hispano

En las Summulae logicales aparecen por primera vez las vocales, palabras y
versos mnemotécnicos que luego se emplearon corrientemente en la enseñanza
de la lógica. Así, por ejemplo, se indica con la A la proposición universal
afirmativa, con la E la universal negativa, con la I la particular afirmativa y con la O
la particular negativa, con arreglo a los siguientes versos:

A adfirmat, negat E, sed universaliter ambae,


I firmat, negat O, sed particulariter ambae.

>Para indicar las figuras y los modos del silogismo emplea las palabras
mnemónicas Barbara, Celarent, Darii, Ferio, etc., cuyas vocales indican la
cantidad y la cualidad de las proposiciones que constituyen las premisas y
conclusiones del silogismo.

En el libro 7 de esta obra incluye la lógica terminalista. Las propiedades de los


términos son la suposición, la ampliación, la restricción, la apelación, la
distribución. Pero la más importante de todas ellas es la suposición. La suposición
se distingue de la significación en que, a diferencia de ésta, es propia no del
término aislado sino del término en cuanto se repite en las proposiciones y
constituye su dimensión semántica.
Lógica simbólica 21

La suposición y la significación difieren en que la significación es la


imposición de una voz a la cosa significada mientras que la
suposición es la acepción del mismo término ya significante para
cualquier otra cosa; por ejemplo, cuando se dice “el hombre corre”
este término “hombre” alude a Sócrates, a Platón, o cualquier otro.
La significación es antes que la suposición, pero no son idénticas ya
que el significar es propio de la voz y el suponer lo es del término ya
compuesto de voz y significación (Summulae, 6, 03).

Distingue entre suposición simple y suposición personal. Existe suposición simple


cuando el término común se emplea para la cosa universal que el mismo
representa, como cuando se dice “el hombre es una especie”: en cuya proposición
el término “hombre” está en lugar del hombre en general y no por un individuo
humano determinado. En cambio, hay suposición personal cuando el término
común está en lugar de los individuos comprendidos por el mismo, como en la
proposición “el hombre corre”, donde el término hombre está en lugar de los
individuos humanos, o sea, en lugar de Sócrates, de Platón y de otros.

3.3 De Llull a Leibniz

En la Edad Media, el uso de la disputatio como ejercicio escolar produjo un


desarrollo del arte de discutir, es decir, de la dialéctica propiamente dicha, y un
estudio más intenso de la sofística; de ahí se derivaron análisis más detallados
sobre las relaciones entre proposiciones y sobre el sentido de los términos. Por
eso los lógicos componen tratados que dan las reglas a seguir en las
disputationes, pero cuyo sentido en la historia de la lógica es sin duda más
importante.

Junto a los tratados sobre las disputationes, se encuentran los tratados “sobre las
controversias”, que estudian las inferencias entre proposiciones simples y
compuestas y los sophismata. Un sophisma no es un sofisma, o por lo menos no
lo es necesariamente (como la fallacia); es una proposición que contiene alguna
dificultad, debido a una falta o a una ambigüedad de construcción, o a cualquier
otra razón; esa proposición es estudiada por sí misma, y en la práctica escolar
sirve de ocasión, en muchos casos, para que el maestro desarrolle un punto
particular de la disciplina que enseña. Casos particulares de sophismatason: los
“insolubles”, o proposiciones que, tomadas al pie de la letra, se contradicen (como
“yo digo mentira”); los “imposibles”, en los que la contradicción no se solventa por
una simple distinción lógica, como ocurre en el caso de los “insolubles”.

Además de la teoría de las consecuencias, los lógicos se ocuparon también de los


términos y de sus relaciones en la proposición. Enumeraron y analizaron palabras
tales como cada, todo, y, o, no...; su característica común es que no significan por
sí mismas, sino que tienen que unirse a términos dotados de una significación
propia o “categorema”; de ahí proviene su nombre, que es “sincategoremas”.
Lógica simbólica 22

Otro concepto importante es el de “suposición”; se llama así a la acepción en que


es tomado un nombre. Por ejemplo, en la frase “el hombre es animal”, la palabra
hombre “supone por” una especie; en el “hombre corre”, por un individuo; en el
“hombre es sustantivo”, por una palabra. Con la suposición hay que relacionar la
“copulación”, que afecta del mismo modo al predicado. Queda aún la
“amplificación”, caso en que un nombre es empleado para designar no sólo los
objetos presentes, sino también los pasados, futuros y posibles: esto afecta
necesariamente al sentido de la proposición en que se encuentra.

Lo que los lógicos medievales pretendían, en realidad, era estudiar el único


instrumento de razonamiento de que se disponía: la lengua latina. Los lógicos
construyeron un álgebra del lenguaje y se esforzaron mucho por disipar sus
ambigüedades y extraer las reglas de su uso exacto.

3.3.1 Raimundo Lulio

Entre estos lógicos medievales destaca Ramón Llull. Llull piensa que el ser de las
criaturas es como una imitación de Dios, y la naturaleza es como un libro en el que
pueden leerse los designios de la divinidad. Pero para captar el orden divino
deben establecerse unos principios generales. Dichos principios generales –que
son los que estaban en la base de su Ars–, eran elementos simples a los que se
reducen todas las proposiciones y, debidamente combinados, debían hacer
posible una presentación unitaria, rigurosa y encadenada de todo el saber.

Llull menciona dieciocho principios generales. De ellos, nueve son los atributos
divinos, que se obtienen a partir de maximizar en grado supremo las perfecciones
de los seres creados: bondad, eternidad, grandeza, poder, voluntad, virtud,
sabiduría, verdad y gloria. Los otros nueve señalan las relaciones entre los seres
creados y contingentes: principio, medio, fin, contrariedad, diferencia,
concordancia, minoría, igualdad y mayoría. Cada uno de estos elementos es
representado por letras o por otros símbolos, y los combina entre sí, de manera
móvil, en círculos concéntricos. Los diversos razonamientos para solventar todos
los problemas (tanto de la religión como de las ciencias) surgían de todas las
combinaciones posibles. Llull proyectó una especie de máquina con ruedas de
conceptos, una especie de precursora de las computadoras, capaz de combinar y
clasificar todos los conceptos, de manera que se pudiera discutir y razonar sin
errores. Recurrió a diagramas, tablas, círculos gráficos y círculos concéntricos
móviles (el más complejo de estos instrumentos es denominado figura univeralis,
que posee catorce círculos concéntricos), dispuestos de modo que, a partir de los
conceptos fundamentales, fuera posible hallar conceptos nuevos así como razonar
acerca de ellos sin error. Creía, por tanto, en un fundamento lógico y racional
universal, a manera de un cálculo, válido para todas las verdades, incluidas las de
la religión.

Esto es posible, pensaba, porque hay un único fundamento racional, que afecta
también a las verdades de la fe que, de esta manera, pueden demostrarse por
Lógica simbólica 23

deducción lógica. En tanto que los principios generales o elementos simples son el
fundamento de todo lo real, para Llull hay una coincidencia entre lógica y
ontología, y el auténtico conocimiento es una visión mística en Dios.

La lógica en la que se basaba era, fundamentalmente, la silogística de Aristóteles,


que supone unos principios ciertos (que incluso los infieles han de aceptar), y
consideraba que había la posibilidad de encontrar todos los términos medios
posibles que unan cualquier sujeto con el predicado que le conviene. De esta
manera, se podrían enumerar todos los predicados posibles de un sujeto y
determinar de acuerdo con las reglas lógicas, cuáles le pertenecían. Pensaba que
así incluso se podría demostrar lógicamente el misterio de la Trinidad. De esta
manera, aunque basándose en la lógica demostrativa de Aristóteles, Ramón Llull
la concebía como una lógica capaz de ser inventiva, que no se limita a resolver las
verdades conocidas, sino que es capaz de descubrir las nuevas. Además de este
cálculo general, que influyó decisivamente en Leibniz (y que, por intermedio de
éste, se puede considerar un precedente de la lógica moderna), Llull defendió
también una metafísica ejemplarista y un realismo neoplatónico, muy influido por
el agustinismo que imperaba entre los franciscanos a los que Llull estaba próximo.

No obstante, en Llull se trata de poco más que de una idea visionaria. Fue
Descartes quien concibió la idea de un lenguaje general como una suerte de
aritmética, como parte del método de una filosofía verdadera, si bien se cuidó de
tratar él mismo de constituir tal lenguaje y lo planteó como un proyecto para la
posteridad.

3.3.2 Leibniz

Para Leibniz el saber conceptual se reducirá en último término a descubrir todas


las combinaciones posibles de los primeros elementos primitivos y sus conexiones
en este reino de las verdades esenciales. Ya a sus veinte años había escrito sobre
un género de arte combinatoria, que tendría por cometido “hallar una especie de
alfabeto de los conocimientos humanos, que permitiera, mediante la combinación
de sus letras y el análisis de las palabras compuestas de aquéllas, descubrir y
juzgar todo lo demás”.

Leibniz era un gran admirador de la silogística aristotélica, aunque no creía que


todos los argumentos pudiesen ponerse en forma de silogismo; por ejemplo, los
argumentos por inversión de la relación, como “Tito es más alto que Cayo. Por
tanto, Cayo es más bajo que Tito”. Sin embargo, no llegó a crear una lógica de
relaciones debido a que pensaba que éstas podían reducirse a conjunciones o
concatenaciones de predicados monádicos. Sostuvo también que las figuras de
los silogismos no son tres, sino cuatro, obteniéndose entonces veinticuatro, y no
catorce, formas de silogismo válidos.

En De arte combinatoria pensó en la creación de una característica universalis o


lenguaje simbólico universal que fuese un instrumento de cálculo del pensamiento.
Lógica simbólica 24

Su ideal era que las disputas y diferencias de opinión se pudiesen resolver


mediante el cálculo. De acuerdo con eso, los disputantes se sentarían, tomarían
sus plumas y dirían: “Calculemus”. Quería además crear una lógica del
descubrimiento o lógica inventiva.

Leibniz ensayó varios cálculos lógicos: 1) trató de simbolizar los conceptos


mediante números enteros, “aritmetizando” la lógica, 2) utilizó letras en lugar de
números, 3) elaboró un cálculo de la inclusión, o sea, una lógica intencional, y 4)
esbozó un cálculo con el concepto de sustracción (diferente del de negación) de
las comprensiones de los términos.

De acuerdo con su tesis de que el concepto de predicado está incluido en el


concepto de sujeto, intentó elaborar una lógica en que lo importante fuese la
relación conceptual entre el predicado y el sujeto, independientemente de la
existencia o no existencia del objeto designado por el sujeto. «En las escuelas
[i.e., en la escolástica] hablan de otra manera, no considerando las nociones, sino
ejemplos sujetos a nociones universales... En verdad, preferí considerar las
nociones universales o las ideas y sus compuestos, porque no dependen de la
existencia de los individuos». A la lógica basada en esta idea se le ha llamado
lógica intensional.

En Algunas dificultades de la lógica, Leibniz propone dos lecturas de las


proposiciones categóricas. Son las siguientes:

Todo A es B AB = A A no B es no-ente
Algún A no es B AB A A no B es ente
Ningún A es B AB AB ente AB es no ente
Algún A es B AB = AB ente AB es ente

En la versión de la segunda columna puede observarse que, dada la tesis de la


contención o inclusión del predicado en el sujeto, tanto A como el predicado B
están incluidos en el sujeto A, es decir, AB A; pero también podemos ver que A
AB, y esto se debe a que para Leibniz todo enunciado o proposición, tanto de
razón como de hecho, afirma en el fondo una identidad (o su negación). Si la
identidad es una verdad de razón, ésta se demuestra en un número finito de
pasos; si es una verdad de hecho, se necesita, para su demostración por parte de
nosotros (no de Dios), un “análisis infinito”, es decir, una aproximación continua e
interminable a una identidad que sólo es vista por la mente divina. La versión de la
tercera columna muestra que todas las oraciones de sujeto-predicado, unidas por
la cópula (llamadas oraciones de tercer adyacente) son equivalentes a oraciones
en que el sujeto es la unión del sujeto y predicado, del cual se predica la entidad o
la no entidad (oraciones de segundo adyacente).
Lógica simbólica 25

3.4 La lógica de Port-Royal

Los lógicos de Port-Royal no conciben la lógica como una ciencia, sino como un
arte: el arte que enseña no a combinar palabras y fórmulas, sino a pensar
correctamente. Así, la lógica tiene que convertirse en un instrumento adecuado
para servir a las demás ciencias. Por consiguiente, es inútil perder el tiempo con
silogismos elaborados mediante ejemplos del todo artificiosos. Si la enseñanza
quiere ser no sólo entretenida, sino también conseguir resultados valiosos y útiles,
debe basarse en ejemplos de razonamientos que se utilicen de modo efectivo en
los diversos ámbitos del saber, la literatura y la vida. Además, la lógica escolástica
se propone ofrecernos las reglas de los razonamientos correctos, y su utilidad
consiste sin duda en tales reglas. Sin embargo, «no debemos creer siquiera que
tal utilidad vaya muy lejos, ya que la mayor parte de los errores humanos no
consiste en verse engañados por consecuencias erróneas, sino en caer en juicios
falsos, de los que se extraen consecuencias erróneas». Los hombres, en suma,
razonan en general de un modo correcto, es decir, no se engañan al extraer
determinadas consecuencias de las premisas; lo que ocurre es que a menudo
juzgan equivocadamente, es decir, no saber establecer las premisas. En resumen:
no es cuestión de corrección, sino que es problema de la verdad, por lo cual el
arte de razonar (esto es, deducir consecuencias basándose en premisas) debe
estar precedido por el arte de pensar (el arte que enseñe a establecer premisas
válidas).

El pensamiento asume la forma de lenguaje, pero el lenguaje no debe enclaustrar


o distorsionar el pensamiento. La forma lingüística no debe torcer o viciar las
operaciones lógicas. Y «la función de la lógica, arte de pensar, consiste
justamente en poner en claro el auténtico pensamiento que se halla debajo de las
apariencias de la forma verbal, ayudándonos a remontarnos desde la forma hasta
el significado. Éste es el que debe permitir una interpretación de la forma y no es
la forma la que impone el significado». La noción de un pensamiento que está por
debajo de las más diversas formas lingüísticas condujo a la concepción de una
gramática general. La intención específica de dicha Gramática general es el llegar
a aquellas estructuras fundamentales que rigen la mente humana en general, y
que puede constatarse en el interior de las diferencias existentes entre las lenguas
históricas.

3.5 Kant: lógica formal y lógica trascendental

Para Kant la intuición y los conceptos constituyen los elementos de todos nuestros
conocimientos, de manera que ni los conceptos, sin que les corresponda de algún
modo una intuición, ni la intuición, sin los conceptos, pueden darnos un
conocimiento. Más aún, ninguna de estas dos facultades debe anteponerse a la
otra. Sin sensibilidad no se nos daría ningún objeto y sin intelecto no podría
pensarse ninguno. Los pensamientos sin contenido están vacíos; las intuiciones
sin conceptos son ciegas. El intelecto no puede intuir nada y los sentimientos nada
pueden pensar. El conocimiento sólo puede surgir de su unión.
Lógica simbólica 26

Kant distingue entre la ciencia de las leyes de la sensibilida den general –la
estética– y la ciencia del intelecto en general –la lógica. La lógica se divide en a)
lógica general y b) lógica trascendental.

La lógica general prescinde de los contenidos y se limita a estudiar las leyes y los
principios en general del pensamiento, sin los cuales no existiría una utilización del
intelecto. Esta es la célebre lógica formal descubierta por Aristóteles y que, según
Kant, nació casi perfecta, hasta el punto de que “no tuvo que dar ningún paso
atrás” y se ha limitado a sufrir correcciones sólo de detalle.

A Kant, en la Crítica de la razón pura no le interesa la lógica formal, sino la


trascendental, que no prescinde del contenido. ¿Cuál será el contenido que la
lógica trascendental tiene por objeto, además de las formas mismas del
pensamiento? Kant distingue entre conceptos empíricos y conceptos puros; los
empíricos son aquellos conceptos que contienen elementos sensibles; puros, en
cambio, son aquellos que no están mezclados con ninguna sensación.

3.6 El siglo XIX

Entre 1825 y 1900 el álgebra y la geometría experimentaron grandes cambios, que


hacia 1900 dieron lugar a una nueva concepción de la filosofía de la matemática.
Una ecuación es un enunciado que establece que dos grupos de números o de
signos representativos de ellos son iguales. Hasta 1825 el álgebra no era sino la
teoría de las ecuaciones. El fin de la teoría era obtener un conocimiento del modo
en que tales ecuaciones podían ser manipuladas para asignarles valores
numéricos que las hiciesen verdaderas, como también obtener un conocimiento de
las condiciones que controlan la existencia entre esos valores numéricos. Las
cuatro operaciones básicas se efectuaban siguiendo un criterio más o menos
intuitivo, según los pasos que parecían más “naturales”. Las reglas que las
apoyaban continuaban en la oscuridad. No se pensaba que fuese necesario el
establecimiento de tales reglas.

Peacock adelantó la idea de que el álgebra es una ciencia deductiva como la


geometría. Defendía, primero, que todos los procesos del álgebra habrán de estar
basados en un establecimiento completo del cuerpo de leyes que conciernen a las
operaciones utilizadas en esos procesos, no pudiéndose usar ninguna propiedad
de una operación si no ha sido puesto de manifiesto que tal propiedad pertenece a
esa operación, y no se ha establecido como una ley verdadera desde el comienzo
o no ha sido obtenida por deducción a partir de las leyes iniciales. En segundo
lugar, que los signos de las operaciones no tienen, a efectos deductivos, otros
sentidos que aquellos que les han sido asignados por leyes.

En el siglo XIX también merece un lugar destacado la lógica de Stuart Mill. Para
Mill la lógica es una elaboración posterior de nuestras intuiciones sensibles. Pero
Lógica simbólica 27

no todo es percepción inmediata; éstas son ciertas y contra ellas no hay apelación.
Sin embargo, la mayor parte de nuestro saber lo obtenemos por deducciones.
Después de las observaciones particulares siempre queremos establecer leyes
generales y conceptos. Y estas leyes implican siempre una conexión y
dependencia entre un A y un B, C, etc. En A System of Logic, Rationative and
Inductive establece las siguientes reglas:

1. Método de concordancia: si dos o más casos, en los que tiene lugar un


fenómeno, tienen una única circunstancia común, ésta es causa o efecto de
aquel fenómeno.
2. Método de diferencia: si dos casos contienen un fenómeno W siempre
que se da la circunstancia A, y no la contienen si A falta, W depende de A.
3. Método combinado de concordancia y diferencia: si varios casos, en
que está presente A, contienen un fenómeno W, y otros casos, en que no
está presente A, no contiene W, A es condición de W.
4. Método de los residuos: si W depende de A = A1, A2, A3, mediante la
comprobación de las dependencias de A1 y A2, queda también
comprobado en qué grado depende W de A3.
5. Método de las variaciones concomitantes: si un fenómeno W cambia
siempre que cambia otro (fenómeno U), de modo que todo aumento o
disminución de U va acompañadio de un aumento o disminución de W, W
depende de U.

4. Boole

Probablemente puede considerarse El análisis matemático de la lógica de Boole


como el nacimiento de la lógica matemática. Boole esta influido, además de por
las ideas de la lógica clásica, por las de Hamilton y De Morgan, relativas a la teoría
que se basaba en el cambio de las cuatro formas de enunciado categórico (A, I, E
y O) en un número mayor en las cuales se toma en consideración la cuantificación
del predicado. Por ejemplo, Hamilton advirtió dos tipos de enunciados universales:
“Todo S es todo P” y “Todo S es algún P”. Si se tiene en cuenta también la
cuantificación de predicados, entonces todo enunciado de la forma sujeto-
predicado puede transformarse en una ecuación o en la enunciación de que esa
ecuación es falsa, aproximando de este modo la lógica al álgebra.

En la teoría de Hamilton y De Morgan, S y P se convierten en signos de las cosas


mismas que poseen las cualidades (y no como signos de cualidades, tal como
ocurría en Aristóteles). Este es el cambio de “todo S es P” a “todos los S son P”
(p.e., de “toda hoja es verde” a “todas las hojas son verdes”). Este cambio de un
enfoque intensional (en términos de cualidades de las cosas) por uno extensional
(en términos de clases de objetos) permitió una estricta matematización de la
lógica, y así un avance más rápido, pues los conceptos extensionales siempre
poseen unos criterios de aplicación más claros.
Lógica simbólica 28

El nombre que se emplea en lógica y matemáticas para designar un grupo


formado por todas las cosas que poseen una cierta propiedad es el de clase o
conjunto, y de las cosas que poseen esa propiedad se dice que son elementos de
la clase o del conjunto. Las ideas de clase y elemento son básicas en la
matemática actual. El resultado de la teoría de Hamilton y De Morgan fue
posibilitar una concepción de la lógica como un álgebra de clases. Y Boole fue el
primero en tener claramente esta concepción.

Boole da cuenta de la antigua lógica como un álgebra, mostrando cómo los


enunciados A, I, E y O pueden traducirse en forma de ecuaciones simples; cómo
las consecuencias necesarias de cualquiera de estos enunciados pueden
obtenerse algebraicamente partiendo de su ecuación correspondiente; cómo la
validez de un silogismo puede comprobarse convirtiendo el grupo de enunciados
que lo integran en un sistema de ecuaciones simples y viendo si la ecuación
correspondiente a la conclusión puede ser obtenida algebraicamente a partir de
las ecuaciones correspondientes a las premisas; y cómo si se dan ciertos
enunciados como premisas de un silogismo, pero sin especificar conclusión
alguna, es posible obtener algebraicamente de ellos una conclusión necesaria
partiendo de sus correspondientes ecuaciones.

Pero Boole expuso, además, una teoría de la lógica de enunciados considerada


como un álgebra. Como su teoría de la lógica de enunciados fue, en cuanto a la
forma, la misma que la del álgebra de clases, fue el primero en ofrecer una teoría
unificada de la lógica. De este modo, el álgebra de Boole es como una teoría con
dos interpretaciones. Así, en álgebra de clases “1” significa “todo”, esto es, la clase
de todos los elementos posibles, “0” es “nada”, o sea, la clase que no tiene por
elemento nada que sea elemento de “todo”, “x + y” es la clase cuyos elementos
son las cosas de “todo” que son elementos de x o y de y, pero no de ambos; “x ( y”
es la clase de elementos comunes a x e y. Pero esas cuatro fórmulas significan
respectivamente en lógica de enunciados: “lo verdadero”, “lo falso”, que x es
verdadero o y es verdadero, pero no ambos, y finalmente que x es verdadero e y
es verdadero. Traducido a notación actual tendríamos, por ejemplo, expresiones
de la lógica de enunciados como “p q”, “p q” o “p q” que tienen sus
equivalentes en álgebra de clases: “A B”, “A B” o “A B” respectivamente, y
las leyes del álgebra tienen su equivalente en leyes de la lógica de enunciados.

5. La lógica simbólica

5.1 Gottlob Frege


El objetivo de Frege es fundamentar la aritmética y aclarar de una vez para
siempre la naturaleza de los números naturales. Tal objetivo se condensa en lo
que se conoce como programa logicista en la fundamentación de la matemática:
reducir la aritmética a lógica, es decir, derivar los conceptos de la aritmética de
conceptos lógicos y deducir los principios aritméticos de los principios lógicos.
Lógica simbólica 29

Admitido por todos los matemáticos, a partir de 1872, que todos los conceptos de
la matemática pueden reducirse a los de la aritmética y los de ésta a los números
naturales, Frege adopta sobre sí la tarea de derivar estos últimos por medios
estrictamente lógicos. Con ello lograría establecer que toda la matemática es
reducible a la lógica. Para esta labor tiene que cumplir dos objetivos: (1) precisar
qué entiende por lógica y enumerar los conceptos lógicos con los que poder definir
los aritméticos; (2) demostrar que los teoremas aritméticos son derivables de los
principios lógicos mediante el único proceso válido, la deducción. Esto último
obliga a especificar cuáles son los primeros principios lógicos y cuáles son las
reglas de inferencia. Y en vista de estos objetivos, Frege dará un primer paso:
construir una lógica que le sea válida para su objetivo, una lógica del pensamiento
puro, alejada de la influencia de la gramática y del lenguaje usual, para lo que
debe crear un simbolismo adecuado. Esta tarea será acometida en la
Conceptografía y en las leyes físicas de la aritmética.

En la Conceptografía señala que existen dos tipos de juicios, los analíticos y los
sintéticos. Frege estima que los aritméticos son juicios analíticos, contra el sentir
kantiano, pero entiende por juicio analítico aquel que puede derivarse, en forma
estrictamente lógica, de las definiciones. No se tiene en cuenta, aquí, el contenido
de dicho juicio, sino su derivabilidad. Explica, a continuación que la etapa inicial de
su trabajo se centra en reducir el concepto de orden en una sucesión al de
consecuencia lógica, para proceder desde allí al concepto de número. Para
realizar esta tarea encuentra el lenguaje ordinario inadecuado. Agregará que una
de las tareas de la filosofía debe consistir en liberar el espíritu humano de los
errores que, en cuanto al concepto, presenta el lenguaje ordinario. En particular,
debe eliminarse la confusa terminología entre “sujeto” y “predicado” en beneficio
de “argumento” y “función”. Para conseguir estos fines, dedica su atención a
construir un lenguaje de fórmulas, a semejanza del aritmético, pero que permita un
análisis lógico del razonamiento matemático, del pensamiento puro.

Estos dos objetivos le llevan a dividir la Conceptografía en dos partes: en la


primera dará una descripción semántica de los símbolos que emplea; en la
segunda, realizará una representación sistemática, deductiva, de algunos juicios
del pensamiento puro. En otras palabras, expone, en la primera parte, por vez
primera, lo que hoy se conoce como lógica de primer orden –que incluye la lógica
proposicional–. En el segundo apartado, aplicará su Conceptografía para definir,
por los medios estrictamente lógicos, la noción de “sucesión”, y la de orden lineal o
cadena, así como mostrar que el principio de inducción completa puede
describirse por medio de su Conceptografía.

La Conceptografía no es una mera búsqueda de un simbolismo más o menos


arbitrario y que refleje el lenguaje ordinario; su objetivo es conseguir un cálculo
lógico al estilo de lo preconizado por Leibniz pero que, además, refleje el
pensamiento puro; pues, para Frege, el signo es inseparable del contenido que
representa. Según Frege, lo primero es el concepto; lo segundo, el signo con el
cual se representa el concepto. El hombre no crea los conceptos, los aprehende;
el hombre no crea sistemas matemáticos, sino que éstos preexisten
Lógica simbólica 30

conceptualmente al mismo; los contenidos conceptuales puros son independientes


de que el hombre los perciba, imagine o piense. En lógica, en matemáticas, lo que
importa es el pensamiento puro, no la génesis del mismo. Esta convicción lleva a
Frege a oponerse a los métodos de Boole, porque Boole parte en su labor de la
construcción de un cálculo formal que permite ulteriores interpretaciones distintas;
para Frege ello equivale a partir del signo material para alcanzar el concepto. Y
Frege insiste en que tales cálculos, por su punto de partida, se mostrarán
impotentes para la expresión de los conceptos y relaciones estrictamente lógicos.
Para Frege, lo primero es el contenido conceptual o de juicio; lo segundo, el signo
con que pueden representarse tales contenidos o pensamientos. Y un contenido
que no hace referencia, en momento alguno, a los aspectos psicológicos. Una
proposición lógica no es más que un signo compuesto con arreglo a una regla
determinada; signo que posee un “sentido” que se mantendrá en cualquier lengua
a la que se traduzca la proposición anterior. Y es este “sentido” el que Frege
denomina pensamiento, independiente, por tanto, de la representación sensorial
del mismo, de la actividad psicológica o espiritual más o menos subjetiva.

La Conceptografía pretende ser una conceptografía que permita la traducción a


signos que reflejen las relaciones entre los conceptos simbolizados mediante un
manejo por reglas estrictamente especificadas. «En realidad, yo no he querido
hacer un simple calculos ratiocinator sino una lingua charaterica [sic] en el sentido
de Leibniz». Y ello hasta el extremo de que si se partiera de un cálculo al estilo del
álgebra lógica se está condenando a mantenerse en una especie de álgebra
abstracta, vacía, mientras que puede concebirse una lingua characterica que no
aboque en un cálculo por el mero cálculo. El cálculo no debe considerarse como
otra cosa que como un complemento de dicha lingua.

Frente a los formalistas, que llegan a identificar numeral y número, Frege distingue
tres planos: expresión, contenido judicativo de esa expresión y aserción o juicio
del contenido o pensamiento. Lo único que importa en la Conceptografía es el
contenido judicativo. “Los griegos vencieron a los persas en Platea” y “los persas
fueron vencidos por los griegos en Platea” son dos expresiones diferentes, pero
presentan el mismo pensamiento, el mismo contenido. Contenido que puede ser
convertido en aserción, aunque sea independiente de tal aserción e incluso
puedan existir contenidos que carezcan de la expresión asociada correspondiente.
Ello conduce a rechazar la distinción entre sujeto y predicado, válida
fundamentalmente para la expresión gramatical y no para el contenido judicativo ni
para el conceptual. La única diferencia que importa entre contenidos judicativos es
la que existe entre universales y particulares, porque dicha distinción lo es en
cuanto a contenido conceptual y no sólo en cuanto a expresiones. De este modo
quedan fuera de la lógica las viejas distinciones entre juicios categóricos,
hipotéticos, disyuntivos... Igualmente, conduce a admitir que la negación se aplica
a contenidos de juicios y no a la sola expresión de los mismos, contenidos a los
que harán referencia, por modo exclusivo, las restantes constantes lógicas que
explicitará Frege.
Lógica simbólica 31

Desde este enfoque que diferencia radicalmente lógica de gramática y de teoría


del conocimiento, Frege se ve obligado a rechazar la posibilidad de distinciones
modales como tema propio de la lógica. Así, “es posible que la Tierra choque
algún día con otro cuerpo celeste” es una expresión en la cual quien la afirma no
conoce las leyes de las cuales pueda seguirse la negación; en otras palabras, una
distinción modal de posiiblidades o de necesidad se refiere más al fundamento
cognoscitivo que se tiene en el momento de enunciarla, que al contenido del juicio.
Desde esta posición se invalida cualquier construcción lógico-modal.

Más arriba se ha dicho que Frege sustituye los conceptos de sujeto y predicado
por los de argumento y función. ¿Cómo se hace esto? Sea una expresión como
“La vaca come hierba”. Si en lugar de “La vaca” ponemos “la oveja”, la expresión
seguirá siendo válida. Se puede reemplazar el término “vaca” por otros términos o,
generalizando, por un lugar vacío: “( ) come hierba”, y ello de manera tal que, al
cubrir ese espacio vacío por un término conveniente se tenga la expresión
completa que podrá o no ser judicable. Y lo será cuando el término sea
conveniente, en cuyo caso dicho término poseerá la propiedad indicada por la otra
parte de la expresión; en nuestro ejemplo, “vaca” poseerá la propiedad de comer
hierba. Todos aquellos términos que permitan cubrir el espacio vacío constituirán
los argumentos, mientras que la propiedad que los mismos poseen, la de “comer
hierba”, constituye la función para tales argumentos. Si ahora se toma la expresión
“Jorge ama a Luisa”, en lugar de “Jorge” y “Luisa” pueden colocarse otros términos
por argumentos, por lo que la expresión general tendría dos espacios vacíos “( )
ama a ( )” y la función “ama a” será una función de dos argumentos. El proceso
puede continuar generalizándose para obtener funciones pluriargumentales.

Los espacios vacíos se representarán por letras entre paréntesis, como


indeterminadas, mientras que la propia función se representará, igualmente, por
una letra. Representación que Frege hace por “ (A)” para la función de un
argumento y “ (A,B)” para la función de dos argumentos. Si al reemplazar
“convenientemente” la letra entre paréntesis resulta que el contenido obtenido es
capaz de ser convertido en juicio, en aserción, entonces es que el argumento
satisface la función, es decir, posee la propiedad determinada por la misma.

Es el análisis de una proposición en letra funcional y argumento el que permite


superar a Frege la distinción entre sujeto y predicado. Análisis por el cual puede
establecerse uno de los logros más definitivos de la lógica matemática: la teoría de
la cuantificación. Siguiendo con la función, puede ocurrir que todo término que se
reemplace en el argumento de una función posea esta propiedad, con lo que
estamos ante un cuantificador universal. La negación del cuantificador universal
nos permite hacer aserciones existenciales.

La introducción de los cuantificadores universal y existencial le lleva a introducir


las nociones de variable libre y variable ligada. El cuantificador universal debe
estar sometido a que cualquier sustitución que pueda hacerse en una función tiene
que dar un contenido que pueda convertirse en juicio: «Si una combinación de
Lógica simbólica 32

signos que siguen a un trazo de contenido puede convertirse en juicio, entonces


esa posibilidad permanece inalterada por una sustitución» (parágrafo 11). La
variable que acompaña al cuantificador aparece como una variable ligada y, por
ello, es diferente a una variable libre.

5.2 Giuseppe Peano

Al principio, la lógica matemática se redujo a la teoría de clases. McColl fue el


primero en sostener que la teoría de enunciados era más importante. Según su
punto de vista, el fin de la lógica es sólo la teoría de enunciados y su principal
partícula conectiva es alguna especie de implicación. La idea de que la raíz de la
lógica matemática es la teoría de enunciados y no la teoría de clases y de que la
implicación es su relación principal, cobró fuerza en seguida entre los precursores
de la lógica, como Frege o Pierce. Ambos se interesaron por la lógica de
enunciados como una rama del álgebra de clases, y la implicación jugó un papel
esencial en sus sistemas. No obstante, antes de Peano nadie usó la lógica de
enunciados para clarificar los argumentos de la matemática ordinaria, viendo así
en la lógica un instrumento para aclarar y dar rigor al razonamiento matemático.
Nadie antes de Peano puso de relieve que la implicación es la relación
fundamental en matemáticas, por ser implicaciones casi todos los enunciados
verdaderos en cualquier sistema matemático. Así, con Peano, se constató la
posibilidad, gracias a la lógica, de poner todos los enunciados de la matemática –y
no sólo la aritmética, como creía Frege– en forma de un lenguaje artificial de
signos, y construir las demostraciones de todos los teoremas matemáticos
mediante cambios y sustituciones de tales signos partiendo de axiomas y
definiciones.

Para poner las demostraciones de las matemáticas de forma rigurosamente


razonada, Peano emprendió la tarea de descubrir todas las ideas y leyes de la
lógica que se usan en matemáticas y de inventar un conjunto de signos para la
notación de esas ideas y la clara enunciación de esas leyes. Entre sus
descubrimientos e invenciones destacan: a) la definición de una clase por medio e
un enunciado de la forma: “la clase de los x tales que P(x)” (que simbolizó como “x
px”); b) la idea de que los enunciados con variables libres difieren de un modo
importante de los bivalentes; c) el uso de puntos en lugar de los signos (, ), [, ],
para agrupar complejos de signos; d) el uso de signos diferentes a los
matemáticos para las operaciones y relaciones lógicas cuando puede haber
peligro de lectura errónea; e) la distinción clara de la relación de ser elemento de
una clase respecto de la de ser parte de una clase; siendo denotada la primera por
y la segunda por ; f) la idea de “el tal y tal” (tan usada luego por Russell) que
resulta necesaria para el tratamiento de propiedades de las que tenemos que decir
que las posee sólo un individuo; g) la notación del cuantificador universal
escribiendo las variables en la parte inferior derecha del conector de enunciados;
h) la notación del cuantificador existencial mediante .
Pero, el logro más importante de Peano fue la formalización de la aritmética.
Lógica simbólica 33

5.2.1 La formalización de la aritmética

Cuando contamos pasamos de una cosa a la siguiente, y cuando numeramos lo


que estemos contando, pasamos de un número al siguiente (al que podemos
llamar su sucesor); asimismo empezamos siempre a contar en algún punto, de
modo que al numerar hay siempre un primer número que posee la singularizadora
propiedad de no ser sucesor de ningún otro; por lo regular suponemos también
que al contar no nos quedaremos sin números, de suerte que, por grande que sea
el grupo de cosas que contemos, podremos continuar contando indefinidamente;
es decir, suponemos que no hay un último número; finalmente, cuando ordenamos
cosas contándolas queremos lograr la unicidad de tal orden, y para ello no
contamos dos veces la misma cosa ni asignamos el mismo número a dos cosas
distintas, requisito que podemos formular diciendo que no hay dos números
(distintos) que tengan el mismo sucesor. Podemos reunir en una cómoda lista
estas tan conocidas propiedades de la operación de contar del siguiente modo:

1. n es un número
2. el sucesor de un número es un número
3. no hay dos números que tengan el mismo sucesor
4. n no es el sucesor de ningún número
6. todos los números (naturales) tienen cierta propiedad, y sucede
que
a. el primer número la tiene, y
b. si un número cualquiera la tiene, su sucesor asimismo la
tiene

Este último axioma se refiere a la llamada inducción matemática, y enuncia la


fuerte intuición aritmética que nos lleva a concluir, a partir de uno o dos casos, que
algo lo cumplen todos los números.

Podemos caracterizar la relación “sucesor de” por sus propiedades formales;


supongamos, en efecto, que tomamos dos números ordinales tales que y sea el
sucesor de x; es evidente, entonces, que “si (xSy, no ySx)”, por lo cual
consideraremos que la relación sucesor de es asimétrica; pero además es
intransitiva, ya que “si zSy e ySz, no zSx”.

Los elementos del sistema formal de Peano son:

I. términos primitivos no definidos (“0”, “número” y “sucesor”);


II. los axiomas I a IV, en los que aparecen dichos términos primitivos; estos
axiomas son las fórmulas o enunciados primitivos de la teoría, de los que se
derivan, por demostración, todos los demás;
III. reglas de formación y transformación: son las reglas de construcción de
fórmulas bien formadas (o enunciados admisibles) de la teoría, y las reglas
de inferencia, que permiten “pasar” de un enunciado a otro;
Lógica simbólica 34

IV. definiciones que introducen términos definidos valiéndose de los no


definidos, y que, por consiguiente, cabe eliminar efectuando la reducción a
estos últimos (pero las deducciones facilitan los métodos de inferencia);
V. teoremas demostrables apoyándose en I) a IV).

Para nuestros fines adoptaremos la siguiente forma de los axiomas, empleando 0,


número y sucesor (para abreviar, utilizaremos la notación Sx en lugar de sucesor
de x, siendo x una variable que pueda representar cualquier número):

I. 0 es un número;
II. si x es un número, Sx será un número
III. no hay dos números que tengan el mismo sucesor
IV. 0 no es el sucesor de ningún número
V. todos los números tienen la propiedad P si

a. P(0), y
b. si para cualquier x, P(x), P(Sx).

Definiciones para suma y multiplicación:

D1. Adición (“+”):

1. x + 0 = x
2. x + Sy = S(x + y)

D2. Multiplicación “·”:

1. x · 0 = 0
2. x · Sy = (x · y) + x

Como ejemplo de la utilidad de esta formalización, veamos la demostración de que


3+1=4

1. 0‟ es un número (por los axiomas I y II)


2. 0‟ = 1 (por definición)
3. (0‟)‟ es un número (en virtud de 1 y el axioma II)
4. (0‟)‟ = 1‟ = 2 (por sustitución y definición)
5. 2‟ es un número (en virtud de 3, de una sustitución y el axioma II)
6. 2‟ = 3 (por definición)
7. 3‟ es un número (en virtud de 5, de una sustitución y el axioma II)
8. 3‟ = 4 (por definición)
9. (3 + 1) = (3 + 0‟) (por sustitución y adición)
10. (3 + 1) = (3 + 0‟) (por definición de adición (parte 2))
11. (3 + 0) = 3 (por definición de adición (parte 1))
12. (3 + 0)‟ = 3‟ = 4 (por sustitución y en virtud de 11 y 8)
Lógica simbólica 35

13. (3 + 1) = 4 (por sustitución y en virtud de 9 y 12)

En este sistema formal, las expresiones “3”, “4”, “1” y “+” no significan más que lo
que expresan sus definiciones a base de los términos primitivos, y, si atendemos
sólo a los fines sintácticos, exactamente lo mismo podríamos haber escrito en su
lugar, “A”, “B”, “C” y “%”, de igual manera que hubiera sido posible escribir “*”,
“refunfa” y “expeditor” en lugar de los términos primitivos que hemos utilizado, “0”,
“número” y “sucesor”. Los números ordinales proyectados por los axiomas de
Peano representan relaciones de orden o sucesión, tales como “primero”,
“segundo”, etc.

Si decimos de las cosas susceptibles de ser contadas que son miembros de


conjuntos o clases de cosas, nos acercamos más a las intuiciones que tenemos
acerca de ellas. Si adoptamos esta manera de expresarnos, lo que querremos
decir al pronunciar uno será esa propiedad común compartida por todos los
miembros de cierta clase, y cabrá sostener que cuanto sea uno constituirá una
clase de un solo miembro, en virtud de su singular identidad como esa cosa.
Ahora bien, puede decirse que todas las cosas del universo son idénticas a sí
mismas, pero en la medida en que son discriminablemente únicas cada una de
ellas tiene su propia identidad, o conjunto único de propiedades que la hagan ser
esa cosa, y no otra; y semejantes clases de un solo miembro, o clases unitarias,
comparten, a su vez, una propiedad: la de tener un solo miembro. De ahí que
podamos definir el número cardinal uno como la clase de todas las clases con un
solo miembro, o sea, la clase de las clases unitarias; análogamente, se define el
cardinal dos como la clase de todas las clases dotadas de dos miembros, y el
número cardinal cero como la clase de todas las clases carentes de miembros, o
clase vacía.

Por consiguiente, podemos “entender” o “constituir” los números de tal modo que
lleguemos a interpretar los números naturales a base de la cardinalidad, esto es,
en el sentido de la numerosidad de los miembros de cada clase de clases
igualmente dotadas de ellos, una vez generados los cardinales correspondientes a
cada término sucesivo de la serie de los números naturales, 0, 1, 2, 3, …

Si partimos de “0”, adoptándolo como primer número, y lo entendemos como la


clase vacía, podemos “generar” el segundo, o sea, “1”, como la clase cuyo único
miembro sea la clase vacía; luego, la clase que contenga como único miembro la
clase unitaria cuyo solo miembro es la clase vacía será 2, y así sucesivamente.

5.3 Russell y los Principia Mathematica

La obra Principia Mathematica de Russell y Whitehead es a la lógica moderna lo


que el Organon de Aristóteles para la lógica clásica. Es la síntesis y culminación
de todos los desarrollos de la segunda mitad del siglo XIX. La primera parte,
titulada Lógica matemática, desarrolla la teoría de los juntores o conectivas (lógica
de enunciados), la teoría de cuantores o enunciados con variables de individuo
Lógica simbólica 36

(lógica de predicados monádicos), y la teoría de clases y relaciones (lógica de


predicados poliádicos) como un álgebra. La segunda parte, titulada Prolegómenos
a la aritmética cardinal, se ocupa de las ideas necesarias para definir “número
cardinal” y para poder construir una aritmética de los números cardinales con los
pilares de la lógica. Los volúmenes 2 y 3 estudian en detalle las aritméticas de los
números cardinales y ordinales, basándolas enteramente en la lógica.

5.3.1 La teoría de los tipos

En los Principios de la matemática Russell había sostenido que toda la


matemática es reducible a la lógica. Pero no se ofrecía un desarrollo detallado ni
de las definiciones ni de las demostraciones lógicas en términos de las cuales
fundamentar las matemáticas. Esta es la tarea principal de los Principia.

El objeto primario de los Principia fue mostrar que toda la matemática pura se
sigue de premisas puramente lógicas, y que emplea solamente conceptos
definibles por medio de términos lógicos; ahora bien, aquí apareció una dificultad,
conocida con el nombre de paradoja de Russell (la paradoja de la clase de todas
las clases que no son miembros de sí mismas). La solución de este problema llegó
cuando Russell se dio cuenta de que la dificultad residía más en la lógica que en
las matemáticas y que, por tanto, era la lógica lo que había que modificar. ¿Cómo
salvar tal dificultad?

El razonamiento de Russell es el siguiente: supongamos que tenemos n objetos


ante nosotros, y que queremos saber de cuántos modos existen de elegir ninguno,
algunos todos los n objetos. El número de modo es 2n; es decir, una clase de n
términos tiene 2n subclases. Ahora bien, Cantor había demostrado que 2 n es
mayor que n. Aplicando esto a todas las cosas del universo, se llega a la
conclusión de que existen más clases de cosas que cosas; de donde, las clases
no son “cosas”, las clases son meramente conveniencias del discurso.

Dicho en otras palabras: dada cualquier función proposicional, fx, existe cierto
rango de valores de x para los cuales esta función es “significativa”. Si a está en el
rango, fa es una proposición verdadera o falsa. Además de sustituir la variable x
por una constante, pueden hacerse otras dos cosas con una función proposicional:
una es afirmar que siempre es verdadera; la otra, decir que algunas veces es
verdadera. Hay, pues, tres cosas que pueden hacerse con una función
proposicional: la primera es sustituir la variable por una constante; la segunda es
afirmar todos los valores de la función, y la tercera es afirmar algunos valores o al
menos uno de los valores. La función proposicional en sí misma no es más que
una expresión. No afirma ni niega nada. Una clase, del mismo modo, es tan sólo
una expresión.

Por otro lado, cuando afirmo todos los valores de una función fx, los valores que x
puede tomar deben ser definidos, si lo que estoy afirmando ha de ser definido. Es
decir, ha de haber un determinado total de posibles valores de x. Si ahora creo
Lógica simbólica 37

nuevos valores, definidos en términos de ese total, dicho total aparece por ello
aumentado y, en consecuencia, los nuevos valores que a él se refieren se
referirán a ese total aumentado.

Tendremos, por tanto, que distinguir entre proposiciones que se refieren a un


determinado total de proposiciones, y proposiciones que no lo hacen. Las que se
refieren a una totalidad de proposiciones nunca pueden ser miembros de tal
totalidad. Podemos definir como proposiciones de primer orden las que no se
refieren a una totalidad de proposiciones; proposiciones de segundo orden, a las
que se refieren a totalidades de proposiciones de primer orden, y así ad infinitum.
Mediante esta teoría, conocida como teoría de los tipos, logramos salvar la
paradoja del mentiroso. Básicamente la teoría consiste en negar la posibilidad de
la autorreferencia; es decir, no debemos nunca hablar de las proposiciones de un
lenguaje L en ese mismo lenguaje L, sino que debemos utilizar un lenguaje L + 1.

5.3.2 La teoría de las descripciones

La teoría de las descripciones está considerada como la aportación más


importante de Russell a la lógica. El punto central de esta teoría es que una frase
puede contribuir al significado de una oración sin tener significado en absoluto
aisladamente.

Para explicarla utilizaremos el ejemplo de Russell. ¿Expresa el enunciado “Scott


es el autor de Waverley” una identidad o una tautología?. La respuesta de Russell
es que este enunciado es claramente una identidad, porque cuando Jorge IV
preguntó quién era el autor de Waverley, quería saber si Scott era el autor de
Waverley, pero no quería saber si Scott era Scott.

Esto parece evidente; ¿dónde está, pues, el problema? Antes de Russell los
lógicos solían pensar que si dos frases denotan el mismo objeto, una proposición
que contenga a una de ellas puede ser reemplazada siempre por una proposición
que contenga a la otra, sin dejar de ser verdadera, si era cierta, o falsa, si era
falsa. Ahora bien, argumenta Russell, si esto fuese cierto la proposición verdadera
“Jorge IV quiso saber si Scott era el autor de Waverley” se convierte (sustituyendo
„el autor de Waverley’ por Scott) en la proposición falsa “Jorge IV quiso saber si
Scott era Scott”. Esto demuestra, según Russell, que es necesario distinguir entre
un nombre y una descripción. Scott es un nombre, “el autor de Waverley” es una
descripción.

Otra diferencia entre nombre y descripción consiste en que, un nombre no puede


aparecer significativamente en una proposición a menos que haya algo que
denomine, mientras que una descripción no está sujeta a esta limitación. El no
hacer esta distinción nos lleva a defender la existencia de objetos inexistentes,
como en la famosa argumentación de Meinong sobre la montaña de oro. Meinong
decía: si decís que la montaña de oro no existe, es obvio que hay algo que estáis
diciendo que no existe, es decir, la montaña de oro; por tanto, la montaña de oro
Lógica simbólica 38

debe subsistir en algún oscuro mundo platónico del ser, porque, de otro modo,
vuestra afirmación de que la montaña de oro no existe no tendría significado.

El punto esencial de la teoría de las descripciones es que, aunque la “montaña de


oro” pueda ser gramaticalmente el sujeto de una proposición con significado, tal
proposición, cuando se analiza correctamente, deja de tener tal sujeto. La
proposición “la montaña de oro no existe” se convierte en «la función proposicional
„x es de oro y una montaña‟ es falsa para todos los valores de x». El enunciado
«Scott es el autor de Waverley” se convierte en “para todos los valores de x, „x
escribió Waverley’ es equivalente a „x es Scott‟». Aquí, la frase “el autor de
Waverley” ya no aparece.

La teoría de las descripciones, además, arroja luz sobre el significado de


“existencia”. “El autor de Waverley existe” quiere decir «hay un valor de c para el
cual es cierta la función proposicional: „x escribió Waverley’ es siempre
equivalente a „x es c‟». La existencia, en este sentido, puede afirmarse solamente
de una descripción, y, cuando se analiza, se descubre que es un caso de función
proposicional que es verdadera por lo menos para un valor de la variable.
Podemos decir “el autor de Waverley existe” y podemos decir “Scott es el autor de
Waverley”, pero “Scott existe” no es gramaticalmente correcto. En el mejor de los
casos, puede interpretarse su significado como “la persona llamada „Scott‟ existe”,
pero (la persona llamada „Scott‟( es una descripción, no un nombre. Cuando
quiera que un nombre se emplea correctamente como tal nombre, no es correcto
gramaticalmente decir “que existe”.

5.3.3 Los Principia Mathematica

En esta obra aparece la primera axiomatización de la lógica. Como es sabido, la


lógica puede concebirse o bien como un sistema de reglas de deducción natural
(reglas de inferencia) destinadas a su aplicación a los razonamientos del lenguaje
ordinario, o bien como un cálculo. En este último caso se trata de un algoritmo
bien definido, que no se refiere a nada y en cuanto tal carece de significado
(excepto el puramente sintáctico) con vistas al estudio de sus propiedades
metalógicas (como la consistencia, la completud o la decidibilidad). En un cálculo
han de presentarse sólo los elementos imprescindibles –todos ellos perfectamente
determinados– y en términos de éstos se irán construyendo los demás. Esto es,
un conjunto de símbolos primitivos con los cuales se construirán los símbolos
derivados, unas reglas de formación de expresiones bien formadas o fórmulas, y
alguna regla de transformación de expresiones. Si a ello le añadimos un número
de axiomas, esto es, de fórmulas tomadas como verdaderas por definición dentro
del sistema, el cálculo se convierte en un sistema formal, y entonces se dice que
el cálculo está axiomatizado.

En Principia Mathematica aparecen como símbolos primitivos

1. las variables proposicionales (p, q, r, s, etc.)


Lógica simbólica 39

2. las conectivas: ¬,
3. los diversos signos de puntuación ((),{}, [], etc.)

Como símbolos definidos aparecen:

[(X Y =def ¬(¬X ¬Y)]

[X Y =def ¬X Y

[X Y =def {¬(¬X Y) ¬(¬Y X)}]

Se emplean, además, cuatro reglas de formación:

1. una variable proposicional sola es una fórmula bien formada del cálculo
2. si X es una fbf, entonces ¬X también lo es
3. Si X e Y son fbfs, X ( Y también lo es
4. Estas son todas las reglas de formación el cálculo (esta última regla tiene
un carácter metalingüístico respecto de las anteriores –y metalingüístico
respecto al cálculo)– y se establece para dejar sentado que todas las reglas
están explicitadas)

Aparecen, también, dos reglas de transformación:

a. Dada una tesis del cálculo en la que aparezcan variables de enunciado, el


resultado de sustituir una, algunas o todas esas variables por fbfs del
cálculo será también una tesis del cálculo; con tal de que cada variable sea
sustituida siempre que aparece, y siempre por el mismo sustituto (regla de
sustitución)
b. Si X es una tesis del sistema, y los es también X ( Y, entonces Y es una
tesis del sistema (regla de separación o modus ponens)

Además, Russell y Whitehead formularon los siguientes seis axiomas:

1. lo que esté implicado por una premisa verdadero es verdadero


2. p p p
3. q (p q)
4. (p q) (q p)
5. [p (q r)] [q (p r)]
6. (q r) [(p q) (p r)]

Además de estas proposiciones primitivas, formulan el “axioma de identificación


de variables reales”. Cuando tenemos aseveradas por separado dos funciones de
x diferentes, en donde x es indeterminado, frecuentemente es importante saber si
podemos identificar la x de una aserción con la x de la otra. Este será el caso si
ambas aserciones presentan x como el argumento de alguna función, es decir, si f
Lógica simbólica 40

x es un componente de ambas aserciones o, con más generalidad, si (x, y, z, …)


es un constituyente en una aserción, y (x, u, v, …) es un constituyente de la otra.

Con estos elementos pueden comenzar a deducirse todos los teoremas de la


lógica elemental de enunciados. En realidad, como se demostró más tarde, incluso
puede construirse un sistema entero de lógica de enunciados con menos
elementos. Por ejemplo, puede usarse una sola conectiva para definir todas las
demás: la barra de Sheffer (p | q que se lee “no conjuntamente p y q” o “p y q son
incompatibles”).

Con los Principia Mathematica queda definitivamente establecida la lógica


moderna como un sistema formal axiomático, plenamente simbolizado, en el que
se unifican y se establecen claramente las relaciones entre la lógica de
enunciados y la de predicados, los diversos tipos de predicados de primer orden, y
los predicados de orden superior (la cuantificación de las variables de predicado).

El único borrón que se le puede achacar a este sistema son los resultados de
Gödel de 1931, sobre la incompletud de los sistemas formales. Ahora bien, este
no es un borrón de los Principia solamente, sino de cualquier sistema formal que
podamos inventar y que, en definitiva, lo que viene a demostrar es que no
podemos demostrar que las matemáticas no son contradictorias.
Lógica simbólica

Biografías
Lógica simbólica 41

I - Biografía de Gottfried Wilhelm von Leibniz

En los años de 1670, un barón alemán llamado


Gottfried Wilhelm von Leibniz (a veces von
Leibnitz) dio un importante paso, más allá de sus
precursores, en cálculo mecanizado. Era hijo de
un profesor de filosofía moral en Leipzig.
Aprendió el mismo Latín y algo de Griego a la
edad de 12 años, para así poder leer los libros de
su padre. Desde 1661 al 1666 estudió leyes en la
Universidad de Leipzig. En 1666 le fue rechazado
el ingreso para continuar con un curso de
doctorado, y fue a la Universidad de Altdorf,
recibiendo su doctorado en leyes en el 1667.

Continuó su carrera de leyes trabajando en la corte de Mainz hasta 1672. En ese


año visitó París para tratar de disuadir a Luis XIV del ataque al territorio Alemán.
Permaneció en París hasta 1676, donde continuó practicando leyes. Sin embargo
en París estudió matemáticas y física. Fue durante este periodo que las
características fundamentales del cálculo fueron desarrolladas.
Fue un verdadero precursor de la lógica matemática. Persiguiendo una idea que le
acosa desde la juventud es pos de un “alfabeto de los pensamientos humanos” y
de un “idioma universal” se propone el proyecto de construir “una característica
universal”, especie de lenguaje simbólico capaz de expresar, sin ambigüedad,
todos los pensamientos humanos, de manera que al surgir una controversia entre
dos filósofos, éstos la zanjasen a la manera de los calculistas; bastaría en efecto,
sentarse ante los ábacos, pluma en mano, y como buenos amigos decirse, en
mutuo acuerdo: calculemos.
Esas ideas de Leibniz, que contiene muchos conceptos de la lógica simbólica de
hoy, no tuvieron entonces mayor influencia, pues quedaron inéditas hasta el siglo
XX. Igual destino tuvieron ideas semejantes esbozadas durante el siglo XVIII y
comienzos del XIX. Agreguemos que las ideas de Kant, de gran influencia en su
tiempo y para quien no era necesaria “ninguna nueva invención en la lógica”, han
contribuido sin duda al estancamiento de esta disciplina. Las cosas cambiaron
cuando llegó Boole, el cual se convirtió en el verdadero fundador de la lógica
simbólica.
Pero los esfuerzos de Leibniz fuero más allá. Él consideraba que “el trabajo de
cálculo, es indigno de hombres excelentes que pierden horas como esclavos
y que seguramente podría ser relegado a alguien más común si las
máquinas fueran usadas."

Consecuente con lo anterior, Leibniz desarrolló las ideas de Pascal y, en 1671,


introdujo el Paso Reckoner, un artefacto que, así como sumaba y restaba, podía
multiplicar, dividir, y sacar raíces cuadradas a través de una serie de pasos
adicionales. Se trató de un dispositivo que puede ser considerado como el
Lógica simbólica 42

antepasado de los actuales computadores de escritorio. Sus derivaciones


siguieron siendo producidas hasta que sus equivalentes electrónicos se hicieron
de fácil acceso en los inicios de los años 1970.

El 21 de noviembre de 1675 escribió un manuscrito usando por primera vez la


notación de la integral ò f(x)*d(x). En el mismo manuscrito estaba dada la regla
para la diferenciación. Esa regla fue dada a conocer dos años después, en julio de
1677.
Lógica simbólica 43

II. Biografía de George Boole

Nacido el 2 de Noviembre de 1815 en


Lincoln, Lincolnshire (Inglaterra), primero
concurrió a una escuela en Lincoln, luego
a un colegio comercial. Sus primeras
instrucciones en matemática, sin embargo
fueron de su padre quién le dio también a
George la afición para la construcción de
instrumentos ópticos. El interés de
George se volvió a los idiomas y recibió
instrucción en Latín de una librería local.
A la edad de 12 años había llegado a ser
tan hábil en Latín que provocaba
controversia. Él tradujo del latín una Oda
del poeta Horacio de lo cual su padre
estaba tan orgulloso que tenía su
publicación. No obstante el talento era tal
que un maestro de escuela local
cuestionaba que nadie con 12 años
podría haber escrito con tanta
profundidad.
Boole no estudió para un grado académico, pero a la edad de 16 años fue un
profesor auxiliar de colegio. Mantuvo su interés en idiomas e intentó ingresar a la
Iglesia. Desde 1835, sin embargo, pareció haber cambiado de idea ya que abrió
su propio colegio y empezó a estudiar matemáticas por si mismo. Tardó en darse
cuenta que había perdido casi cinco años tratando de aprender las materias en
vez de tener un profesor experto. En ese periodo Boole estudió los trabajos de
Laplace y Lagrange, tomando apuntes, los cuales llegaron a ser más tarde las
bases para sus primeros papeles matemáticos. Comenzó a estudiar álgebra y
Aplicación de métodos algebraicos para la solución de ecuaciones diferenciales
fue publicada por Boole en el Transaction of the Royal Society y por este trabajo
recibió la medalla de la Real Sociedad. Su trabajo matemático fue el comienzo que
le trajo fama.

Boole fue nominado para una cátedra de matemáticas en el Queens College, en


1849, donde enseñó por el resto de su vida, ganándose una reputación como un
prominente y dedicado profesor.

En el 1854 publicó Las leyes del pensamiento sobre las cuales son basadas las
teorías matemáticas de Lógica y Probabilidad. Boole aproximó la lógica en una
nueva dirección reduciéndola a una álgebra simple, incorporando lógica en las
matemáticas. Agudizó la analogía entre los símbolos algebraicos y aquellos que
representan formas lógicas. Su álgebra consiste en un método para resolver
problemas de lógica que recurre solamente a los valores binarios 1 y 0 y a tres
operadores: AND (y), OR (o) y NOT (no). Comenzaba el álgebra de la lógica
Lógica simbólica 44

llamada Algebra Booleana la cual ahora encuentra aplicación en la construcción


de computadores, circuitos eléctricos, etc.

Boole también trabajó en ecuaciones diferenciales, el influyente Tratado en


Ecuaciones Diferenciales apareció en 1859, el cálculo de las diferencias finitas,
Tratado sobre el Cálculo de las Diferencias Finitas (1860), y métodos generales en
probabilidad. Publicó alrededor de 50 escritos y fue uno de los primeros en
investigar las propiedades básicas de los números, tales como la propiedad
distributiva.

Muchos honores le fueron concedidos a Boole, fue reconocido como el genio en


su trabajo recibió grandes honores de las universidades de Dublin y Oxford y fue
elegido miembro académico de la Real Sociedad (1857). Sin embargo, su carrera
que comenzó un tanto tarde terminó infortunadamente temprano cuando murió a
la edad de 49 años, el 8 de Diciembre de 1864 en Ballintemple, County Cork
(Irlanda). Las circunstancias son descritas por Macfarlane de la siguiente forma:

"Un día en el 1864 camino desde su casa al colegio, una distancia de dos millas,
con una lluvia torrencial y luego dio una conferencia con la ropa empapada. El
resultado fue un resfrío febril el cuál pronto dañó sus pulmones y terminó su
carrera....."

Lo que a Macfarlane le faltó decir es que la esposa de Boole (Mary nieta de Sir
George Everest, de quién después fue nombrada la montaña) creía que el
remedio podría ser la causa. Ella puso a Boole en cama y arrojó cubos de agua
sobre la cama, ya que su enfermedad había sido causada por mojarse.

El trabajo de Boole llegó a ser un paso fundamental en la revolución de los


computadores, cuando Claude Shannon en 1938, demostró como las operaciones
booleanas elementales, se podían representar mediante circuitos conmutadores
eléctricos, y como la combinación de estos podía representar operaciones
aritméticas y lógicas complejas. Shannon demostró asímismo que el álgebra de
Boole se podía utilizar para simplificar circuitos commutadores.
Lógica simbólica

Resumen y conclusiones
Lógica simbólica 45

Resumen y conclusiones.
1. Introducción

Definición – La lógica simbólica es un sistema formal que analiza los signos y lo


que designan, dichos signos se vinculan con cosas y hechos usando una notación
matemática, constituye por sí misma un lenguaje o metalenguaje (lenguaje técnico
formal). El filósofo alemán Rudolf Carnap desarrolló la lógica simbólica

El objeto de estudio de la lógica - Es una ciencia y su objeto de estudio lo


constituyen las formas, estructuras o esquemas del pensamiento, diferenciando
entre estructura y contenido en el pensamiento a cerca de las cosas. El contenido
pueden ser agrupados en tres clases: "Y", "O", "si...entonces",

La lógica proposicional es la parte de la lógica que estudia las formas en que se


relacionan unas proposiciones con otras y, sobre todo, la relación que se da entre
las proposiciones que componen un razonamiento.

Lenguaje natural y lenguaje simbólico - Los lenguajes humanos son sistemas


de signos, que representan algo. En el lenguaje natural, utilizamos palabras,
habladas o escritas, que pueden tener significados distintos, dependiendo de las
circunstancias, originando confusiones y errores. En las ciencias nos encontramos
un lenguaje preciso, técnico y lleno de símbolos, signos elegidos cuidadosa y
conscientemente para representar a otros signos. Existen tantos lenguajes
científicos como ciencias particulares; entre los más conocidos están el de las
matemáticas, el de la química y el de la lógica, que es el que vamos a examinar en
seguida.

La simbolización del lenguaje lógico - Al simbolizar un lenguaje lo que se


persigue es, básicamente, sencillez, claridad y exactitud. En la lógica proposicional
se examinan las posibles relaciones entre proposiciones, sin atender a su
contenido, simboliza con simples literales y las expresiones mediante las cuales
son relacionadas (como "Y", "O", "si. . . entonces"),

De la lógica clásica a la lógica simbólica


Platón hablaba de la “dialéctica” como la técnica de conocer las relaciones entre
las ideas, pensaba que cualquier contenido de la mente existía tal cual en la
realidad, en el mundo de las Ideas separadas, el cosmos noetós. Contra estas
ideas separadas reaccionó Aristóteles, pensaba que las ideas existen sólo en la
mente humana, pero se corresponden a la realidad, esto trajo consigo el
nacimiento de la lógica. Aristóteles distingue así, entre la metafísica y la lógica.

Aunque existen varias interpretaciones de “Lógica clásica”, puede entenderse por


la lógica aristotélica con sus complementos medievales que permaneció con
apenas alguna variación hasta Frege.
Lógica simbólica 46

2. La lógica griega

Aristóteles – Se le atribuye el comienzo de la lógica por ser el primero en


emplear variables para los términos, inferencia formalmente válida y construir el
primer sistema de lógica de términos, además de la lógica sensu estricto, estudios
acerca del uso de los términos en el lenguaje ordinario, estudios sobre el arte de la
argumentación y de la retórica, estudios de metodología de la ciencia, incluida su
concepción del método inductivo, el estudio de la organización de los sistemas
deductivos, y finalmente la teoría del razonamiento deductivo o silogístico.

Cuantificación de los enunciados – Para Aristóteles los enunciados simples


tienen la forma “S es P” donde S es el sujeto, y P el predicado que se atribuye a S.
P es un concepto o entidad abstracta, S puede ser tanto un individuo o entidad
concreta, como un concepto o entidad abstracta. El primero es un enunciado
singular, el segundo es un enunciado conceptual o general. El enunciado es una
oración que afirma o niega algo de algo, y es universal, particular o indefinido.
Llamo universal al pertenecer a todo o a ninguno; particular, al pertenecer a
alguno o no a todo; indefinido, al pertenecer o no pertenecer, sin indicar
universalidad o particularidad.

Enunciado universal (afirmativo) - Contiene un cuantificador universal, como:


“cada”, “todos”, o “para todo”, y atribuye el predicado universalmente al sujeto.

Enunciado particular (afirmativo) - Contiene un cuantificador particular como:


“algún” o “hay” o “para algún”, y atribuye el predicado particularmente al sujeto.

Enunciado indefinido - es un enunciado general que sin cuantificadores, no


está claro si el predicado se atribuye universal o particularmente al sujeto.

La lógica aristotélica cuenta con cuatro tipos de enunciados simples:


Universal A afirmativo Todo S es P P Pertenece a todo S
E negativo Ningún S es P P no pertenece a ningún S
Particular I afirmativo Algún S es P P Pertenece a algún S
O negativo Algún S no es P P no pertenece a algún S

Oposición entre enunciados - La oposición entre enunciados puede ser:

Oposición contradictoria o contradicción - Se da entre dos enunciados de


los cuales uno es la negación del otro, por el principio del tercio excluso, al
menos uno de ellos ha de ser verdadero y, por el principio de contradicción, el
otro ha de ser falso. Se da entre dos enunciados singulares del tipo “s es P” y
“s no es P”, y entre un enunciado universal afirmativo y el correspondiente
enunciado particular negativo, de los tipos “todo S es P” y “algún S no es P”.
Igualmente se oponen contradictoriamente un enunciado universal negativo y
el correspondiente particular afirmativo, de los tipos “ningún S es P” y “algún S
es P”.
Lógica simbólica 47

“Todo A es B” es el contradictorio de “algún A no es B”


“Ningún A es B” es el contradictorio de “algún A es B”
“Algún A es B” es el contradictorio de “ningún A es B”
“Algún A no es B” es el contradictorio de “todo A es B”

Oposición contraria o contrariedad - Se da entre dos enunciados que no


pueden ser ambos verdaderos, sino que al menos uno de ellos ha de ser falso.
También los dos pueden ser falsos. Si el uno es verdadero, el otro es falso.
Pero si el uno es falso, el otro puede ser tanto verdadero como falso. La
contrariedad se da entre un enunciado universal afirmativo y el correspondiente
enunciado universal negativo, de los tipos “todo S es P” y “ningún S es P”.

“Todo A es B” es el contrario de “ningún A es B”


“Ningún A es B” es el contrario de "todo A es B”

Leyes de la oposición contradictoria:


Si no (todo A es B), entonces (algún A no es B)
Si no (ningún A es B), entonces (algún A es B)
Si no (algún A es B), entonces (ningún A es B)
Si no (algún A no es B), entonces (todo A es B)

Leyes de la oposición contraria:


Si (todo A es B), entonces no (ningún A es B)
Si (ningún A es B), entonces no (todo A es B).

Conversión de enunciados –Consiste en la permutación de su sujeto y su


predicado. El enunciado conserva los mismos conceptos, pero el concepto que
hacía de predicado pasa a hacer de sujeto, y a la inversa. Naturalmente, no
siempre la verdad de un enunciado garantiza la verdad del enunciado que resulta
de la permutación de sus conceptos. Los enunciados universales negativos y los
particulares afirmativos pueden convertirse siempre, los enunciados particulares
negativos no pueden convertirse nunca, los enunciados universales afirmativos
pueden convertirse sólo a condición de transformar su cuantificación de universal
en particular. Los casos posibles son:

Si (ningún A es B), entonces (ningún B es A)


Si (algún A es B), entonces (algún B es A)
Si (todo A es B), entonces (algún B es A)

Silogismos y figuras - El silogismo es un discurso en el cual, puestas ciertas


cosas, algo distinto de las cosas puestas se sigue necesariamente de ellas, como
consecuencia suya, y sin que sea preciso introducir ningún otro término para
justificar la necesidad de la conclusión. Aristóteles usa la palabra “silogismo” para
referirse solo a la formada por tres enunciados (dos premisas y una conclusión), y
que aparezcan exactamente junto los tres términos o conceptos. se utilizan las
siguientes figuras.
Lógica simbólica 48

La primera figura - Cuando el sujeto de la conclusión es sujeto de una premisa, el


predicado de la conclusión es predicado de otra premisa y el concepto medio es
predicado de una premisa y sujeto de otra. Ejemplo:
todo A es B
todo B es C
----------------
todo A es C

éstas son sus correspondientes leyes lógicas:


Si todo A es B y todo B es C, entonces todo A es C
Si todo A es B y ningún B es C, entonces ningún A es C
Si algún A es B y todo B es C, entonces algún A es C
Si algún A es B y ningún B es C, entonces algún A no es C

La segunda figura - se da cuando el sujeto de la conclusión es sujeto de una


premisa, el predicado de la conclusión es sujeto de la otra premisa y el concepto
medio es predicado de ambas premisas. También en esta figura reconoce
Aristóteles cuatro combinaciones como dando lugar a la implicación de la
conclusión por las premisas, como silogismos.

(2.1) Si todo A es B y ningún C es B, entonces ningún A es C


(2.2) Si ningún A es B y todo C es B, entonces ningún A es C
(2.3) Si algún A es B y ningún C es B, entonces algún A no es C
(2.4) Si algún A no es B y todo C es B, entonces algún A no es C

La tercera figura se da cuando el sujeto de la conclusión es predicado de una


premisa, el predicado de la conclusión es predicado de la otra premisa y el
concepto medio es el sujeto de ambas. En esta tercera figura reconoce Aristóteles
seis combinaciones en las cuales las premisas implican la conclusión, seis
silogismos:

(3.1) Si todo B es A y algún B es C, entonces algún a es C


(3.2) Si todo B es A y algún B no es C, entonces algún A no es C
(3.3) Si algún B es A y todo B es C, entonces algún A es C
(3.4) Si algún B es A y ningún B es C, entonces algún A no es C
(3.5) Si todo B es A y todo B es C, entonces algún A es C
(3.6) Si todo B es A y ningún B es C, entonces algún A no es C

Un silogismo perfecto es evidentemente válido. Un silogismo imperfecto es


igualmente válido, pero su validez no es evidente, sino que ha de ser mostrada
con ayuda de un silogismo perfecto. Aristóteles elige como axiomas de la
silogística a los silogismos de la primera figura, por ser éstos los únicos perfectos
y evidentes.
Lógica simbólica 49

Los silogismos de las figuras segunda y tercera son válidos, pero su validez no es
evidente, sino que sólo se patentiza reduciéndolos a los de la primera figura.

Silogismos: premisas y validez - Aristóteles parte del principio que “toda


doctrina o disciplina deriva de un conocimiento preexistente”. Para que el
silogismo concluya necesariamente, las premisas de donde deriva deben también
ser necesarias. Deben ser inmediatos, esto es que son indemostrables, como
evidentes por sí mismos, ya que si no fueran tales, serían principios de los
principios y así sucesivamente hasta el infinito.

La inducción y la deducción – La inducción, según Aristóteles, es una deducción


que, en lugar de deducir un extremo de otro mediante el término medio, como
hace el silogismo, deduce el término medio de un extremo, valiéndose del otro
externo.

2.2 Los estoicos - Los estoicos definían a la lógica como la doctrina que tiene
por objeto los lógoi, o discursos. La lógica es dialéctica. La dialéctica se define
como “la ciencia de lo que es verdadero y de lo que es falso y de lo que no es ni
verdadero ni falso”.

El criterio de verdad - El problema fundamental de la lógica estoica es el del


criterio de la verdad, que es la representación cataléptica o conceptual. Tiene dos
interpretaciones: 1-La fantasía (la acción del intelecto que se apodera y
comprende el objeto), 2-La representación impresa en el entendimiento por el
objeto, esto es, la acción del objeto sobre el entendimiento.

El asentimiento y la epoché - El asentimiento constituye el juicio; el cual se


define precisamente o bien como asentimiento o como disconformidad o como
suspensión, esto es, renuncia provisional al asentimiento de la representación
recibida o a disentir de la misma. Los estoicos posteriores definían la ciencia como
una representación cataléptica o un hábito inmutable para aceptar tales
representaciones, acompañadas de razonamiento y afirmaban que no hay ciencia
sin dialéctica, siendo propio de la dialéctica presidir los razonamientos.

El nominalismo estoico – Para los estoicos los conceptos no tienen ninguna


realidad objetiva, lo real es siempre individual y el universal subsiste solamente en
los conceptos. El estoicismo es, pues, un nominalismo. Las categorías son
reducidas a cuatro: 1) el sustrato o sustancia; 2) la cualidad; 3) el modo de ser; 4)
el modo relativo.

La proposición y el razonamiento - Tres son los elementos que se coligan: el


significado, lo que significa y lo que es. Lo que significa es la voz, el significado es
la cosa señalada por la voz y a la que nosotros unimos pensando en la cosa
correspondiente, lo que es, es el sujeto externo. Según los estoicos, un significado
es completo si puede expresarse en una frase. Por lo tanto, sólo la proposición
es un significado completo. El razonamiento consiste en una conexión entre
Lógica simbólica 50

proposiciones simples del tipo siguiente: “si es de noche, hay tinieblas; pero es de
noche, luego hay tinieblas”. Este tipo de razonamiento no tiene nada de común
con el silogismo aristotélico.

3. Del medioevo al álgebra lógica


La lógica medieval – Se desarrolla en el occidente cristiano durante la Edad
Media, del s. XI al XV-, heredera de la lógica griega y de la silogística aristotélica.
Se pueden destacar cuatro aportaciones de la Escolástica: 1-Una teoría general
de la referencia (suppositio terminorum), 2-Una teoría general de la implicación
(consequentia), 3-Un desarrollo de la lógica de las modalidades, y 4-El tratamiento
de paradojas y problemas lógicos del lenguaje.

Boecio y el “cuadrado lógico de la oposición” de las proposiciones


categóricas - Se interesa por las relaciones entre las cuatro proposiciones
clásicas, que se dividen en universales, particulares, singulares e indefinidas. Es
universal cuando el predicado Se atribuye o negado con respecto a todos los
entes abarcados por el sujeto: “todos los hombres (o: ningún hombre) son
filósofos”. Singular cuando el predicado se afirma o se niega de un solo individuo:
“Juan es filósofo”. Es Particular cuando el predicado se atribuye o se niega sólo de
algunos de los entes abarcados por el sujeto: “algunos hombres son filósofos”.
Indefinida si el predicado se atribuye o se niega de un sujeto, pero sin precisas a
cuántos individuos se hace referencia.

Otros tipos de inferencias son aquellos que se obtienen por conversión, por
obversión y por contraposición. La conversión (simples) se realiza mediante el
intercambio de las respectivas proposiciones de los términos del sujeto y del
predicado de una proposición. La obversión se aplica a los cuatro tipos de
proposiciones categóricas. Una contraposición es cuando en una proposición
categórica se sustituye su término-sujeto por el complemento de su término
predicado y, al mismo tiempo, su término-predicado se sustituye por el
complemento de su término-sujeto.
Lógica simbólica 51

Pedro Hispano - En las Summulae logicales aparecen por primera vez las
vocales, palabras y versos mnemotécnicos que luego se emplearon
corrientemente en la enseñanza de la lógica. Para indicar las figuras y los modos
del silogismo emplea las palabras mnemónicas Barbara, Celarent, Darii, Ferio,
etc., cuyas vocales indican la cantidad y la cualidad de las proposiciones que
constituyen las premisas y conclusiones del silogismo.

De Llull a Leibniz - En la Edad Media, el uso de la disputatio como ejercicio


escolar produjo un desarrollo del arte de discutir, es decir, de la dialéctica
propiamente dicha, y un estudio más intenso de la sofística. También los tratados
“sobre las controversias”, que estudian las inferencias entre proposiciones simples
y compuestas y los sophismata, que no es un sofisma, es una proposición que
contiene alguna dificultad, debido a una falta o a una ambigüedad de construcción,
casos particulares de sophismatason: los “insolubles”, o proposiciones que,
tomadas al pie de la letra, se contradicen (como “yo digo mentira”); los
“imposibles”, en los que la contradicción no se solventa por una simple distinción
lógica, como ocurre en el caso de los “insolubles”.

Otro concepto importante es el de “suposición”; se llama así a la acepción en que


es tomado un nombre. Por ejemplo, en la frase “el hombre es animal”, la palabra
hombre “supone por” una especie; en el “hombre corre”, por un individuo; en el
“hombre es sustantivo”, por una palabra. Con la suposición hay que relacionar la
“copulación”, que afecta del mismo modo al predicado. Queda aún la
“amplificación”, caso en que un nombre es empleado para designar no sólo los
objetos presentes, sino también los pasados, futuros y posibles: esto afecta
necesariamente al sentido de la proposición en que se encuentra.

Raimundo Lulio - Menciona dieciocho principios generales. De ellos, nueve son


los atributos divinos: bondad, eternidad, grandeza, poder, voluntad, virtud,
sabiduría, verdad y gloria. Los otros nueve señalan las relaciones entre los seres
creados y contingentes: principio, medio, fin, contrariedad, diferencia,
concordancia, minoría, igualdad y mayoría. Proyectó una especie de máquina con
ruedas de conceptos, una especie de precursora de las computadoras, capaz de
combinar y clasificar todos los conceptos, de manera que se pudiera discutir y
razonar sin errores.

Leibniz - Sostuvo también que las figuras de los silogismos no son tres, sino
cuatro, obteniéndose entonces veinticuatro, y no catorce, formas de silogismo
válidos. Escribió sobre un género de arte combinatoria, que tendría por cometido
“hallar una especie de alfabeto de los conocimientos humanos, que permitiera,
mediante la combinación de sus letras y el análisis de las palabras compuestas de
aquéllas, descubrir y juzgar todo lo demás”. Leibniz ensayó varios cálculos lógicos:
1) trató de simbolizar los conceptos mediante números enteros, “aritmetizando” la
lógica, 2) utilizó letras en lugar de números, 3) elaboró un cálculo de la inclusión, o
sea, una lógica intencional, y 4) esbozó un cálculo con el concepto de sustracción
(diferente del de negación) de las comprensiones de los términos.
Lógica simbólica 52

La lógica de Port-Royal - No conciben la lógica como una ciencia, sino como un


arte, el arte que enseña no a combinar palabras y fórmulas, sino a pensar
correctamente, así, la lógica tiene que convertirse en un instrumento adecuado
para servir a las demás ciencias. El pensamiento asume la forma de lenguaje,
pero el lenguaje no debe enclaustrar o distorsionar el pensamiento. La función de
la lógica, arte de pensar, consiste justamente en poner en claro el auténtico
pensamiento que se halla debajo de las apariencias de la forma verbal,

Kant: lógica formal y lógica trascendental -

Para Kant la intuición y los conceptos constituyen los elementos de todos nuestros
conocimientos, de manera que ni los conceptos, sin que les corresponda de algún
modo una intuición, ni la intuición, sin los conceptos, pueden darnos un
conocimiento. Pensaba que la célebre lógica formal descubierta por Aristóteles,
nació casi perfecta, hasta el punto de que “no tuvo que dar ningún paso atrás” y se
ha limitado a sufrir correcciones sólo de detalle. A Kant, en la Crítica de la razón
pura no le interesa la lógica formal, sino la trascendental, que no prescinde del
contenido.

El siglo XIX - Entre 1825 y 1900 el álgebra y la geometría experimentaron


grandes cambios, que hacia 1900 dieron lugar a una nueva concepción de la
filosofía de la matemática. Hasta 1825 el álgebra no era sino la teoría de las
ecuaciones. Peacock adelantó la idea de que el álgebra es una ciencia deductiva
como la geometría. Para Mill la lógica es una elaboración posterior de nuestras
intuiciones sensibles. Pero no todo es percepción inmediata; éstas son ciertas y
contra ellas no hay apelación. Sin embargo, la mayor parte de nuestro saber lo
obtenemos por deducciones, establece las siguientes reglas: 1. Método de
concordancia, 2. Método de diferencia, 3. Método combinado de concordancia y
diferencia, 4. Método de los residuos, 5. Método de las variaciones concomitantes.

4. Boole - Probablemente puede considerarse el análisis matemático de la lógica


de Boole como el nacimiento de la lógica matemática. El álgebra de Boole es
como una teoría con dos interpretaciones. Así, en álgebra de clases “1” significa
“todo”, esto es, la clase de todos los elementos posibles, “0” es “nada”, o sea, la
clase que no tiene por elemento nada que sea elemento de “todo”, “x + y” es la
clase cuyos elementos son las cosas de “todo” que son elementos de x o y de y,
pero no de ambos; “x ( y” es la clase de elementos comunes a x e y. Pero esas
cuatro fórmulas significan respectivamente en lógica de enunciados: “lo
verdadero”, “lo falso”, que x es verdadero o y es verdadero, pero no ambos, y
finalmente que x es verdadero e y es verdadero. Traducido a notación actual
tendríamos, por ejemplo, expresiones de la lógica de enunciados como “p q”, “p
q” o “p q” que tienen sus equivalentes en álgebra de clases: “A B”, “A B”
o “A B” respectivamente, y las leyes del álgebra tienen su equivalente en leyes
de la lógica de enunciados.
Lógica simbólica 53

5. La lógica simbólica

Gottlob Frege - El objetivo de Frege es fundamentar la aritmética y aclarar de una


vez para siempre la naturaleza de los números naturales, tal objetivo se condensa
en lo que se conoce como programa logicista en la fundamentación de la
matemática: reducir la aritmética a lógica, es decir, derivar los conceptos de la
aritmética de conceptos lógicos y deducir los principios aritméticos de los
principios lógicos. Con ello lograría establecer que toda la matemática es reducible
a la lógica. Para esta labor tiene que cumplir dos objetivos: (1) precisar qué
entiende por lógica y enumerar los conceptos lógicos con los que poder definir los
aritméticos; (2) demostrar que los teoremas aritméticos son derivables de los
principios lógicos mediante el único proceso válido, la deducción.

En la Conceptografía señala que existen dos tipos de juicios, los analíticos y los
sintéticos, los aritméticos son juicios analíticos, contra el sentir kantiano, pero
entiende por juicio analítico aquel que puede derivarse, en forma estrictamente
lógica, de las definiciones. La Conceptografía no es una mera búsqueda de un
simbolismo más o menos arbitrario y que refleje el lenguaje ordinario; su objetivo
es conseguir un cálculo lógico al estilo de lo preconizado por Leibniz pero que,
además, refleje el pensamiento puro.

En lógica, en matemáticas, lo que importa es el pensamiento puro, no la génesis


del mismo. Frege distingue tres planos: expresión, contenido judicativo de esa
expresión y aserción o juicio del contenido o pensamiento. Lo único que importa
en la Conceptografía es el contenido judicativo.

La introducción de los cuantificadores universal y existencial le lleva a introducir


las nociones de variable libre y variable ligada. El cuantificador universal debe
estar sometido a que cualquier sustitución que pueda hacerse en una función tiene
que dar un contenido que pueda convertirse en juicio.

Giuseppe Peano – Puso de relieve que la implicación es la relación fundamental


en matemáticas, por ser implicaciones casi todos los enunciados verdaderos en
cualquier sistema matemático. Constató la posibilidad, gracias a la lógica, de
poner todos los enunciados de la matemática –y no sólo la aritmética, como creía
Frege– en forma de un lenguaje artificial de signos, y construir las demostraciones
de todos los teoremas matemáticos mediante cambios y sustituciones de tales
signos partiendo de axiomas y definiciones.

Entre sus descubrimientos e invenciones destacan: a) la definición de una clase


por medio de un enunciado de la forma: “la clase de los x tales que P(x)” (que
simbolizó como “x px”); b) la idea de que los enunciados con variables libres
difieren de un modo importante de los bivalentes; c) el uso de puntos en lugar de
los signos (, ), [, ], para agrupar complejos de signos; d) el uso de signos
diferentes a los matemáticos para las operaciones y relaciones lógicas cuando
Lógica simbólica 54

puede haber peligro de lectura errónea; e) la distinción clara de la relación de ser


elemento de una clase respecto de la de ser parte de una clase; siendo denotada
la primera por y la segunda por ; f) la idea de “el tal y tal” que resulta necesaria
para el tratamiento de propiedades de las que tenemos que decir que las posee
sólo un individuo; g) la notación del cuantificador universal escribiendo las
variables en la parte inferior derecha del conector de enunciados; h) la notación
del cuantificador existencial mediante . Pero, el logro más importante de Peano
fue la formalización de la aritmética.

Russell y los Principia Matemática - La obra Principia Mathematica de Russell y


Whitehead es a la lógica moderna lo que el Organon de Aristóteles para la lógica
clásica. Es la síntesis y culminación de todos los desarrollos de la segunda mitad
del siglo XIX.

La teoría de los tipos – La paradoja de Russell (la paradoja de la clase de todas


las clases que no son miembros de sí mismas). La solución de este problema llegó
cuando Russell se dio cuenta de que la dificultad residía más en la lógica que en
las matemáticas y que, por tanto, era la lógica lo que había que modificar. ¿Cómo
salvar tal dificultad?. Tendremos, por tanto, que distinguir entre proposiciones que
se refieren a un determinado total de proposiciones, y proposiciones que no lo
hacen. Las que se refieren a una totalidad de proposiciones nunca pueden ser
miembros de tal totalidad. Podemos definir como proposiciones de primer orden
las que no se refieren a una totalidad de proposiciones; proposiciones de segundo
orden, a las que se refieren a totalidades de proposiciones de primer orden, y así
ad infinitum. Mediante esta teoría, conocida como teoría de los tipos, logramos
salvar la paradoja del mentiroso. Básicamente la teoría consiste en negar la
posibilidad de la autorreferencia; es decir, no debemos nunca hablar de las
proposiciones de un lenguaje L en ese mismo lenguaje L, sino que debemos
utilizar un lenguaje L + 1.

La teoría de las descripciones - La teoría de las descripciones está considerada


como la aportación más importante de Russell a la lógica. El punto central de esta
teoría es que una frase puede contribuir al significado de una oración sin tener
significado en absoluto aisladamente. Otra diferencia entre nombre y descripción
consiste en que, un nombre no puede aparecer significativamente en una
proposición a menos que haya algo que denomine, mientras que una descripción
no está sujeta a esta limitación.

Los Principia Matemática - Aparece la primera axiomatización de la lógica, la


lógica puede concebirse o bien como un sistema de reglas de deducción natural
(reglas de inferencia), o bien como un cálculo. En un cálculo han de presentarse
sólo los elementos imprescindibles –todos ellos perfectamente determinados– y en
términos de éstos se irán construyendo los demás.
Lógica simbólica 55

En Principia Mathematica aparecen como símbolos primitivos: Las variables


preposicionales (p, q, r, s, etc.), las conectivas: ¬, , y los diversos signos de
puntuación ((),{}, [], etc.).

Se emplean cuatro reglas de formación: 1-Una variable proposicional sola es una


fórmula bien formada del cálculo, 2-Si X es una fbf, entonces ¬X también lo es, 3-
Si X e Y son fbfs, X (Y también lo es) , 4-Estas son todas las reglas de formación
el cálculo (esta última regla tiene un carácter metalingüístico respecto de las
anteriores –y metalingüístico respecto al cálculo)– y se establece para dejar
sentado que todas las reglas están explicitadas)

Aparecen, también, dos reglas de transformación: 1-Dada una tesis del cálculo en
la que aparezcan variables de enunciado, el resultado de sustituir una, algunas o
todas esas variables por fbfs del cálculo será también una tesis del cálculo, con
tal de que cada variable sea sustituida siempre que aparece, y siempre por el
mismo sustituto (regla de sustitución), 2-Si X es una tesis del sistema, y los es
también X ( Y, entonces Y es una tesis del sistema (regla de separación o modus
ponens)

Russell y Whitehead formularon los siguientes seis axiomas:

1. lo que esté implicado por una premisa verdadero es verdadero


2. p p p
3. q (p q)
4. (p q) (q p)
5. [p (q r)] [q (p r)]
6. (q r) [(p q) (p r)]

Con los Principia Mathematica queda definitivamente establecida la lógica


moderna como un sistema formal axiomático, plenamente simbolizado, en el que
se unifican y se establecen claramente las relaciones entre la lógica de
enunciados y la de predicados, los diversos tipos de predicados de primer orden, y
los predicados de orden superior (la cuantificación de las variables de predicado).
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Bibliografía.

Arnaz, José Antonio, Iniciación a la lógica simbólica, 3ª ed, Trillas

Claudio Gutiérrez, La lógica y el conocimiento, Universidad de Costa


Rica, University of Delaware

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