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Forma de figuración irrelevantista

Los abajo firmantes, somos productores de arte que, en consecuencia con


Wittgenstein, salimos del mundo de los hechos, refugiándonos en las
propuestas carentes de sentido. Es entonces cuando salta el cuestionamiento
sobre la naturaleza del término, es decir, por qué no ser sinsentidistas, si así se
puede referir. La respuesta es sencilla: al materializar lo carente de sentido, se
enrola en los límites del lenguaje, por lo que necesita una relación lógica con
otros objetos, teniendo como consecuencia límites susceptibles de ser
descritos y por tanto descubiertos. Al ser descrito (el movimiento), al tejerse
entre conceptos, se tiene una experiencia mediada, abriendo paso a su
desescalonamiento de absurdismo hacia irrelevantismo.

El interlocutor puede sentirse perfectamente libre de desechar el movimiento y


todo lo que éste llegue a acarrear en tanto que un hecho irrelevante, valga la
simplicidad de la expresión, carece de relevancia. Adelante. Puede hacerlo.
Debe hacerlo si siente el impulso. Y Danto le aplaudiría. Y posteriormente diría
que el aplauso no era a modo de (des)aprobación, sino mero producto de la
valentía y la capacidad reflexiva del sujeto que no comulga con la idea. De
cualquier forma, dicha actitud carecería también de relevancia. Luego
entonces, si así lo juzga, esto no merece la pena.

Si ha decidido darle una oportunidad al movimiento, hágalo suyo,


experiméntelo, disfrútelo o bien súfralo, pero en ningún momento lo comparta,
pues podría rayar en el egoísmo.

Los cambios a los errores potenciales en los documentos irrelevantistas, se


irán tejiendo de la misma manera que se ha conducido el arte: sobre la marcha.

(Des)Atentamente

Los irrelevantistas, Carreño y Kerenski.

Cholula,Puebla, 2010.