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Coincidencia parcial de los
sonidos, en la terminación
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 de los versos, se repiten
sólo las vocales a partir de
la última vocal acentuada

Coincidencia total en la
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 terminación de los versos,
a partir de la última vocal
acentuada.

No coinciden los sonidos


㠛  vocálicos en la
finalización de los
versos.
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ñe encontró una perla
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Al abrir la tela

Como brilla aquella estrella


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 Cada día esta más bella

Detrás el recuerdo grande


㠛  De un bandido que era un hombre



  
 
  
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ã Comparación:  

 

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ſmás tonto que una puertaƀ


ã jersonificación:  
  

 
 

    

ſLos ríos reían con las luces de la mañanaƀ


㠒ipérbole:   
 









 
 
 

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ã ×etáfora  
 

   
×etáfora:
  
 
  

 

ſantorcha de rubíesƀ
ſjiel canelaƀ
ſcabellos
cabellos de oroƀ
ã Ônomatopeya: 




 

ſtic ź tac, miau ź miau, guau ź guau.ƀ


ſRomance sonámbuloƀ, Federico García Lorca

Verde que te quiero verde. Verde que te quiero verde.


Verde viento. Verdes ramas. Grandes estrellas de escarcha,
El barco sobre la mar vienen con el pez de sombra
y el caballo en la montaña. que abre el camino del alba.
Con la sombra en la cintura La higuera frota su viento
ella sueña en su baranda, con la lija de sus ramas,
verde carne, pelo verde, y el monte, gato garduño,
con ojos de fría plata. eriza sus pitas agrias.
Verde que te quiero verde. ¿jero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Bajo la luna gitana, Ella sigue en su baranda,
las cosas le están mirando verde carne, pelo verde,
y ella no puede mirarlas. soñando en la mar amarga.
3
Compadre, quiero cambiar ¿No ves la herida que tengo
mi caballo por su casa, desde el pecho a la garganta?
mi montura por su espejo, Trescientas rosas morenas
mi cuchillo por su manta. lleva tu pechera blanca.
Compadre, vengo sangrando, Tu sangre rezuma y huele
desde los montes de Cabra. alrededor de tu faja.
Si yo pudiera, mocito, jero yo ya no soy yo,
ese trato se cerraba. ni mi casa es ya mi casa.
jero yo ya no soy yo, Dejadme subir al menos
ni mi casa es ya mi casa. hasta las altas barandas,
Compadre, quiero morir dejadme subir, dejadme,
decentemente en mi cama. hasta las verdes barandas.
De acero, si puede ser, Barandales de la luna
con las sábanas de holanda. por donde retumba el agua.
Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
Sobre el rostro del aljibe
farolillos de hojalata.
se mecía la gitana.
×il panderos de cristal,
Verde carne, pelo verde,
herían la madrugada.
con ojos de fría plata.
*
Un carámbano de luna
Verde que te quiero verde,
la sostiene sobre el agua.
verde viento, verdes ramas.
La noche su puso íntima
Los dos compadres subieron.
como una pequeña plaza.
El largo viento, dejaba
Guardias civiles borrachos,
en la boca un raro gusto
en la puerta golpeaban.
de hiel, de menta y de albahaca.
Verde que te quiero verde.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
Verde viento. Verdes ramas.
¿Dónde está mi niña amarga?
El barco sobre la mar.
¡Cuántas veces te esperó!
Y el caballo en la montaña.
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!
*
ſSoneto de la dulce quejaƀ, Federico García Lorca

Tengo miedo a perder la maravilla


de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.
Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.
Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,
no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.
ſLa cogida y la muerteƀ, F. García Lorca

A las cinco de la tarde.


Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo
El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde.
a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada
Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde.
a las cinco de la tarde. Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro, solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.
Un ataúd con ruedas es la cama El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde. a las cinco de la tarde.
’uesos y flautas suenan en su oído A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde. a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde. a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde
Cinco poemas concretos

VVVVVVVVVV
VVVVVVVVVE
VVVVVVVVEL
VVVVVVVELÔ
VVVVVVELÔC
VVVVVELÔCI
VVVVELÔCID
VVVELÔCIDA
VVELÔCIDAD
VELÔCIDADE

ſCincoƀ, José Lino Grunewald ſVelocidadeƀ, Ronald Azereno


ſCidadeƀ, Augusto de Campos
ſj nduloƀ, E. ×. de ×elo e Castro
Tensao de Augusto de Campos
ſLibertadƀ, Antoni Tàpies
ſLaberintoƀ, jedro Xisto

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