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(Fuente: http://dineropsi.blogspot.

com/2009/05/la-pobreza-
consciente.html )

La pobreza consciente

Existe una pobreza real (cuando no tenemos los


insumos necesarios para tener una calidad de vida
digna: alimentos, abrigo, casa, salud, educación,
diversión) y una pobreza psicológica ... cuya
descripción no cabe entre dos paréntesis.

La percepción de pobreza psicológica tiene mucho


que ver con nuestras fantasías conscientes e
inconscientes.

Las fantasías conscientes son las que tienen directa


relación con la autoestima. Si nos sentimos menoscabados porque este año no
pudimos cambiar nuestro coche, si nos sentimos angustiados porque la ropa
que podemos comprar hace que sintamos lástima de nosotros mismos, si nos
avergüenza que no podamos pagar una reunión para festejar el día de nuestro
cumpleaños.

Las fantasías inconscientes son las que sólo puede ser conocidas mediante un
tratamiento psicoanalítico y se manifiestan por la difusa sensación de que
nunca podemos estar conformes con lo que tenemos porque en el fondo
tratamos de recuperar aquel estado de plena saciedad que disfrutamos en
nuestros primeros días de vida. Es un estado que ciertas religiones representan
con el Paraíso, el Nirvana, la Gloria, el Edén.

Tener en cuenta estos motivos por los cuales padecemos una pobreza
mortificante (las fantasías conscientes e inconscientes), puede ser el principio
de una solución.

Con frecuencia consideramos que la filosofía es una rama de saber casi inútil,
pero tiene sorpresas para darnos. Las fantasías conscientes suelen volverse
indoloras cuando logramos comprenderlas filosóficamente, pero además,
entender nuestra existencia de forma inteligente, también puede moderar la
frustración que nos producen algunas fantasías inconscientes.

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Lic. Fernando Mieres – Montevideo - Uruguay