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Como Funciona La Mente

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Como funciona la mente
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Cómo junciana la mente explica muchas de las cosas qué nos preguntamos cotidianamente: ¿por qué un rostro parece

más atractivo si está maquillado? ¿Por qué creemos que tras una serie de lanzamientos de una moneda en que ha salido; cara es más probable que salga cruz? ¿Por qué nos enamoramos como locos? Tareas tan aparentemente sencillas como reconocer una letra o andar de forma bípeda son problemas enj realidad muy complejos y que aún no han; sido resueltos de forma satisfactoria por la inteligencia artificial. A partir de ahí, Pinker va analizando las niás diversas actividades y nos muestra lo; impresionante que puede| llegar ¿ser nuestra mente. ¡ ¡ i' \ ' Cómo Junciana la menté compone una brillante síntesis, llena de'audácia y humor, de las explicaciones! más satisfactorias que se han dado de nuestra vida mental procedentes!de la ciencia cognitiva y la biología evolutiva a las que incorpora las principales aportaciones que se hanhecho desde la neurociencia hasta la economía y la psicología social. Pinker critica algunos hábitos de pensamiento^muy comunes hoy en día,; como pueden ser el feminismo de la diferencia o el ^nti-darwinismo, y defiende la universalidad de las emociones frente al supuesto de que no son más que construcciones sociales. ' j j

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"Cómo funcionala lie la mente es un libro de divulgación tan erudito e ingenioso que el lector disfrutará tanto por el modo en qué está escrito como por la ciencia que se vierte en sus páginas."
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Mark Ridley, New York Times Book Review
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Cubierta: © Paul Klee, Pflanze und/enster stiUeben, 1927.

ensay

Steven Pinker

Traducción de Ferran Meler-Orti

Ediciones D e s t i n o Colección A n c o r a v Delfín V o l u m e n 910

SUMARIO

Prefacio 1. D o t a c i ó n de serie 2. Máquinas pensantes 3. La venganza de los torpes 4. El ojo de la m e n t e 5. Buenas ideas 6. Exaltados compulsivos 7. Valores de la familia 8. El significado de la vida Notas Bibliografía índice

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PREFACIO

Un libro que se titule Cómo funciona la mente sería mejor que e m p e zara c o n una nota de humildad, y en mi caso quiero empezar c o n dos. La primera es que no c o m p r e n d e m o s c ó m o funciona la m e n t e , es decir, no tan bien c o m o e n t e n d e m o s c ó m o funciona el cuerpo y ciertam e n t e no lo bastante bien para diseñar la utopía o curar la infelicidad. Entonces, ¿por qué este audaz título? El lingüista N o a m C h o m s k y sugirió en cierta ocasión que nuestra ignorancia se podía dividir en problemas y misterios. C u a n d o abordamos un problema, p u e d e que no sepamos su solución, pero tenemos intuición, un c o n o c i m i e n t o cada vez mayor y ciertas ideas de qué andamos buscando. C u a n d o nos enfrentamos a un misterio, sin embargo, sólo p o d e m o s q u e d a r n o s m i r a n d o fijamente, m a ravillados y desconcertados, sin siquiera saber qué aspecto tendría una explicación. He escrito este libro porque docenas de misterios de la m e n t e , desde las imágenes mentales basta el a m o r romántico, han sido elevados en fecha reciente a la categoría de problemas (¡aunque continúan, a d e más, habiendo ciertos misterios!).Todas y cada una de las ideas vertidas en el libro p u e d e que resulten estar equivocadas, a u n q u e eso sería t o d o un progreso, ya que nuestras viejas ideas eran demasiado insulsas c o m o para ser falsas. En segundo lugar, yo no he descubierto lo que conocemos acerca de c ó m o funciona la mente. Pocas de las ideas que iluminan estas páginas son de mi propia cosecha. He seleccionado, a partir de muchas disciplinas, teorías que calaron h o n d o en mí al ofrecer una comprensión especial de nuestros pensamientos y sentimientos, que se adecúan con los hechos y predicen, además, otros nuevos, y que son consistentes en su c o n t e n i d o
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y en su estilo de explicación. La m e t a que me he propuesto no ha sido otra que tejer las ideas en una imagen coherente utilizando dos ideas más importantes y destacadas, que t a m p o c o son mías: la teoría computacional de la m e n t e y la teoría de la selección natural de replicantes. El capítulo con el q u e se abre el libro presenta la gran imagen, es decir, que la m e n t e es un sistema de órganos de c o m p u t a c i ó n diseñado p o r selección natural para resolver los problemas c o n que se enfrentaban nuestros antepasados evolutivos en su estilo de vida cazador-recolector. Cada una de estas grandes ideas —computación y evolución— es tratada en un capítulo propio. Luego paso a p o r m e n o r i z a r las principales facultades de la m e n t e en los capítulos sobre la percepción, el razonamiento, la e m o c i ó n y las relaciones sociales (familia, amantes, rivales, amigos, c o n o cidos, aliados, enemigos). Un capítulo final aborda el tema de nuestros retos y desafíos más elevados: el arte, la música, la literatura, el h u m o r , la religión y la filosofía. No hay n i n g ú n capítulo reservado al tema del lenguaje, ya que en mi libro El instinto del lenguaje se aborda de un m o d o que de h e c h o es c o m p l e m e n t a r i o . Este libro está destinado a cualquiera que sienta curiosidad p o r c ó m o funciona la m e n t e . No lo escribí pensando sólo en profesores y estudiantes, pero t a m p o c o lo hice pensando en «divulgar la ciencia». Albergo la esperanza de que los especialistas y los lectores en general p u e d a n sacar provecho dé esta vista a vuelo de pájaro de la m e n t e y del m o d o en que participa en los asuntos h u m a n o s . Desde esta elevada altitud, la diferencia entre un especialista y un lector atento lego en el tema es exigua, principalmente p o r q u e hoy en día, nosotros, los especialistas, no p o d e m o s ser más que legos en la mayor parte de nuestras disciplinas, p o r no decir ya nada de las q u e son vecinas, colindantes o limítrofes. No he presentado una recensión bibliográfica comprensiva ni una presentación de todas las posturas presentes en un debate, p o r q u e habrían logrado hacer del libro una obra ilegible, en realidad, imposible de sostener entre las manos. Las conclusiones q u e he sacado en estas páginas provienen de evaluaciones de la convergencia de pruebas procedentes a su vez de campos y métodos diferentes, y he facilitado citas detalladas de m o d o que los lectores p u e dan reseguirlas. Tengo deudas contraídas con m u c h o s profesores, estudiantes y c o m pañeros, pero sobre todo, quisiera destacar la deuda que me u n e a J o h n Tooby y Leda Cosmides. Fueron ellos quienes forjaron la síntesis entre la evolución y la psicología que hizo posible este libro y pensaron muchas de las teorías que ahora presento (así c o m o muchas de las mejores b r o 12

mas). AI invitarme a pasar un año c o m o Fellow del C e n t e r for Evolutionary Psychology en la Universidad de California, Santa Bárbara, me ofrecieron un e n t o r n o ideal para pensar y escribir, así c o m o una amistad y c o n sejo inestimables. Quisiera expresar mi profundo agradecimiento a Michael Gazzaniga, Marc Hauser, David Kemmerer, Gary Marcus, J o h n T o o b y y M a r g o Wilson p o r su lectura del manuscrito c o m p l e t o de esta obra así c o m o sus críticas y aliento inestimables. Otros colegas hicieron generosamente c o m e n t a rios sobre capítulos de sus áreas de especialización:EdwardAdelson,Barton Anderson, S i m ó n B a r o n - C o h e n , N e d Block, Paul B l o o m , David Brainard, David B u s s j o h n Constable, Leda Cosmides, Helena C r o n i n , D a n D e n n e t t , David Epstein, Alan Fridlund, Gerd Gigerenzer, J u d i t h Harris, R i c h a r d Held, R a y Jackendoff, Alex Kacelnik, Stephen Kosslyn, Jack L o o m i s , Charles Ornan, Bernard Sherman, Paul Smolensky, Elizabeth Spelke, Frank Sulloway, D o n a l d Symons y Michael Tarr. M u c h o s otros respondieron a preguntas y ofrecieron sugerencias del todo provechosas: R o b e r t Boyd, D o n a l d B r o w n , N a p o l e ó n C h a g n o n , M a r t i n Daly, R i c h a r d D a w k i n s , R o b e r t H a d l e y j a m e s Hillenbrand, D o n Hoffman, Kelly O l g u i n Jaakola, T i m o t h y Ketelaar, R o b e r t Kurzban, D a n Montello, Alex Pentland, R o s l y n Pinker, R o b e r t Provine, W h i t m a n Richards, Daniel Schacter, D e v e n d r á Singh, Pawan Sinha, ChristopherTyler, J e r e m y Wolfe y R o b e r t W r i g h t . Este libro es también un resultado de la simulación de entornos en dos instituciones, el Massachusetts Institute ofTechnology y la Universidad de California en Santa Bárbara. D e b o expresar mi gratitud especial a Emilio Bizzi del D e p a r t m e n t of Brain and Cognitive Sciences del M I T p o r posibilitar que me tomara la excedencia de un año sabático, y a Loy Lytle y Aaron Ettenberg del Department of Pyschology, así c o m o a Patricia Clancy y Marianne M i t h u n del D e p a r t m e n t of Linguistics del U C S B p o r haberme invitado c o m o profesor visitante de sus respectivos departamentos. Patricia Claffey de l a T e u b e r Library del M I T lo sabe todo, o al m e nos sabe d ó n d e encontrarlo, lo cual es igualmente b u e n o . Q u i e r o e x p r e sarle mi agradecimiento p o r sus infatigables esfuerzos para averiguar el paradero de material opaco con presteza y b u e n h u m o r . Mi secretaria, a la que su apellido hace honor, Eleanor Bonsaint, me ofreció su ayuda profesional y apoyo en un sinfín de asuntos. Mi agradecimiento también para M a r i a n n e Teuber, Sabrina D e t m a r y j e n n i f e r Riddell del List Visual Arts C e n t e r del M I T por su consejo sobre arte textil. Mi más entrañable gratitud la dirijo a mi familia p o r su-aliento y sugerencias: a Harry, Roslyn, R o b e r t y Susan Pinker, Martin, Eva, Cari y
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Eric B o o d m a n , Saroja Subbiah y Stan Adams. Mi agradecimiento t a m bién para Wíndsor, Wilfred y Fiona. Mi gratitud más íntima a mi esposa, Ilavenil Subbiah, que diseñó las figuras, me facilitó una serie de comentarios inestimables sobre el m a nuscrito y me ofreció consejo, apoyo, consideración y se b r i n d ó a c o m partir esta aventura. Este libro se lo dedico a ella, con a m o r y cariño.

Mi investigación sobre la m e n t e y el lenguaje ha sido financiada p o r los National Institutes o f H e a l t h (proyecto HD 18381),la National Science Foundation (proyectos 8 2 - 0 9 5 4 0 , 8 5 - 1 8 7 7 4 y 91-09766) y el M c D o n n e l l P e w C e n t e r for Cognitive N e u r o s c i e n c e del M I T .

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DOTACIÓN DE SERIE

Me p r e g u n t o cuál es la razón de que haya tantos robots en el m u n d o de la ficción, pero n i n g u n o en la vida real.Y a u n q u e estaría dispuesto a pagar lo que me pidiesen p o r un robot que fuera capaz de recoger los platos o de hacer recados sencillos, p o r q u e ni en el siglo XX ni tal vez en el p r ó x i m o tendré o p o r t u n i d a d de conseguir u n o . C i e r t a m e n t e hay r o bots que sueldan o pintan piezas en las cadenas de montaje de las fábricas y que se desplazan p o r los pasillos de los laboratorios, pero la p r e g u n t a se refiere a las máquinas que andan, hablan, ven y piensan, y a m e n u d o lo hacen mejor que sus dueños h u m a n o s . D e s d e que, en 1920, Karel C a p e k acuñara el t é r m i n o robot en su obra R. U.R., los escritores han dejado vagar c o n plena libertad su i m a ginación y h a n creado, p o r ejemplo, personajes c o m o Speedy, C u t i e y Dave en la obra de Isaac Asimov Yo, robot; R o b b i e , de Planeta Prohibido; el r o b o t en forma de b o m b o n a c o n pinzas q u e aparecía en la serie Perdidos en el espacio; el personaje de Dr. Who; R o s i e la loca, de Los Jetsons; N o m a d , de Star Trek; H y m i e , de Get Smart; los m a y o r d o m o s vagos y los camiseros m u r m u r a d o r e s de El dormilón; R 2 D 2 y C 3 P O de La Guerra de las Galaxias; Terminator, de Terminator; el t e n i e n t e coronel Data, de Star Trek: la nueva generación, o los críticos de cine bromistas de Mystery Science Theatcr 3000. Pero este libro no trata de robots, sino de la m e n t e h u m a n a . A lo largo de sus páginas intentaré explicar qué es la m e n t e , cuál fue su origen y de qué m o d o nos p e r m i t e ver, pensar, sentir, interactuar y dedicarnos a retos tan elevados c o m o son el arte, la religión y la filosofía... y, de paso, al hacerlo, intentaré así m i s m o arrojar cierta luz sobre las peculiaridades que son p r o p i a m e n t e humanas. ¿Por qué razón la m e m o r i a se desvanece con el paso del tiempo? ¿ C ó m o el maquillaje cambia la apariencia de un rostro? ¿De d ó n d e provienen los estereotipos étnicos y en q u é m o m e n t o son irracionales? ¿Cuál es la razón de que, a m e n u d o , perdamos los estri17

bos? ¿ Q u é provoca las rabietas en los niños? ¿Por qué se e n a m o r a n los tontos? ¿ Q u é nos hace reír? Y, p o r último, ¿cuál es la razón de que las personas crean en fantasmas y espíritus? Pero el p u n t o de partida de esta exploración se sitúa en el espacio q u e separa a los robots de la imaginación y a los de la realidad, ya q u e esa línea divisoria nos indica el p r i m e r paso q u e d e b e m o s dar para c o n o c e r n o s , para apreciar el diseño tan fantásticamente complejo q u e se halla detrás de la vida mental, y q u e tan a m e n u d o damos p o r sentado. Q u e no existan robots c o m o los seres h u m a n o s no equivale a afirm a r q u e la idea de u n a m e n t e mecánica sea errónea, ya q u e simplem e n t e se trata de constatar que los problemas de ingeniería q u e c o m o seres h u m a n o s resolvemos c u a n d o v e m o s , a n d a m o s o planeamos hacer algo y lo h a c e m o s , son retos m u c h o más desafiantes que dar un paseo p o r la Luna o cartografiar el g e n o m a h u m a n o . U n a vez más, p o d e m o s s i m p l e m e n t e constatar q u e la naturaleza ha e n c o n t r a d o soluciones que los ingenieros h u m a n o s no han sido capaces aún de duplicar. C u a n d o H a m l e t afirma: «¡Qué obra de arte es el h o m b r e ! ¡ Q u é noble su razón! ¡Cuan infinito su talento, qué explícito y admirable, en forma y m o v i miento!», no d e b e r í a m o s dirigir tanto nuestro reverencial respeto hacia Shakespeare, M o z a r t , Einstein o K a r e e m Abdul-Jabbar, sino, más bien, hacia un n i ñ o de cuatro años q u e p o n e un j u g u e t e en una estantería tal c o m o se le ha p e d i d o q u e haga. En un sistema bien diseñado, los c o m p o n e n t e s son otras tantas cajas negras que llevan a cabo sus funciones c o m o por arte de magia. Y eso m i s m o cabe decir de la m e n t e , pues la facultad q u e nos p e r m i t e reflexionar sobre el m u n d o no es capaz de mirar al interior de sí misma ni a las otras facultades que nos son características para ver así qué las hace funcionar. Este h e c h o nos aboca a una ilusión: la creencia de que nuestra propia psicología proviene de cierta fuerza sobrenatural, de una esencia misteriosa o de un principio omnipotente. En la leyenda hebrea del Golem, la figura de arcilla cobra vida c u a n d o el n o m b r e de D i o s es inscrito en su cuerpo. El eco de esta tradición se halla presente en muchas novelas que tratan de robots. Así, p o r ejemplo, la respuesta de Venus a las plegarias de Pigmalión p e r m i t i ó que la estatua de Calatea cobrara vida; en el c u e n t o de Collodi, es el Hada Azul quien insufla vida a P i n o c h o . Las versiones contemporáneas del arquetipo del G o l e m se hallan presentes en ciertos relatos científicos m e n o s quiméricos y, en t o d o caso, en ellos, toda la psicología h u m a n a acaba siendo explicada gracias a una única v o m n i p o tente causa,ya sea ésta un gran cerebro, la cultura, el lenguaje, la socializá-

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ción, el aprendizaje, la complejidad, la autoorganización o la dinámica de redes neuronales. Quisiera p o d e r convencer al lector de q u e la m e n t e no está animada p o r un éter divino o un ú n i c o y maravilloso principio. La m e n t e , al igual q u e la nave espacial Apolo, está diseñada para solucionar m u c h o s problemas de ingeniería, y a tal fin se halla dotada de sistemas de alta tecnología ideados para superar sus propios obstáculos. De h e c h o , e m pezaré con la exposición de estos problemas, q u e son especulaciones acerca de c ó m o diseñar un r o b o t y el t e m a central de la psicología, c o n v e n c i d o de que el d e s c u b r i m i e n t o , realizado p o r l a ciencia cognitiva y la inteligencia artificial, de los desafíos técnicos q u e supera a diario nuestra actividad m e n t a l constituye una de las grandes revelaciones l o gradas p o r la ciencia, un despertar de la i m a g i n a c i ó n q u e es sólo c o m parable al c o n o c i m i e n t o de que el universo está constituido p o r miles de millones de galaxias o que una gota de agua en una charca rebosa de vida microscópica.

El desafío del robot

¿ Q u é se precisa para construir un robot? Para responder a esta p r e gunta, dejaremos a un lado las facultades sobrehumanas, c o m o son el cálculo de las órbitas planetarias, y empezaremos p o r aquellas que son sencillamente humanas: ver, andar, asir, pensar en objetos y personas, y hacer planes sobre el m o d o de actuar. En las películas, a m e n u d o , se nos muestra una escena vista a través del ojo de un robot, con la ayuda de c o n v e n c i o n e s visuales c o m o son la distorsión tipo ojo de pez o las crucecillas. Para nosotros, c o m o público, estos recursos son algo admirable, ya q u e disponemos de ojos y c e r e bros capaces de funcionar, pero desde el p u n t o de vista de las entrañas del robot, en cambio, es algo p r á c t i c a m e n t e inútil, porque en su i n t e rior no cuenta c o n un público f o r m a d o p o r «personitas» —homunadi— que m i r a n la i m a g e n y le cuentan al r o b o t aquello que ven. Si p u d i é r a mos ver el m u n d o c o n los ojos de un robot, su aspecto no se parecería al fotograma de una película a base de crucecillas, sino q u e se asemejaría más a esto:

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Cada n ú m e r o representa la l u m i n o s i d a d de u n a de las millones de m a n c h a s q u e forman el c a m p o visual. Los n ú m e r o s m e n o r e s corresp o n d e n a las m a n c h a s más oscuras, y los mayores, a las más claras. Los n ú m e r o s q u e se muestran en esta i m p o n e n t e serie, en realidad, son otras tantas señales q u e p r o v i e n e n de una cámara electrónica que enfoca la m a n o de u n a persona, a u n q u e b i e n p o d r í a n c o r r e s p o n d e r a la velocidad c o n q u e se transmiten las señales a través de las fibras n e r v i o sas que, c u a n d o p o r ejemplo e x a m i n a m o s u n a m a n o , u n e n el ojo con el cerebro. Para q u e un cerebro robot —o un cerebro humano— reconozca los objetos y evite tropezar o chocar c o n ellos, tiene que procesar a toda velocidad estos n ú m e r o s y dar c o n q u é tipos de objetos en el m u n d o reflejaron la luz q u e les dio o r i g e n . Y el p r o b l e m a resulta v e j a n t e m e n t e difícil.
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Ante todo, un sistema visual tiene que establecer d ó n d e t e r m i n a un objeto y d ó n d e empieza el fondo. Pero el m u n d o no es c o m o un libro de colores, con perfiles en negro alrededor de las regiones sólidas.Tal c o m o se proyecta en nuestros ojos el m u n d o es un mosaico de diminutas m a n chas sombreadas. Cabría, quizá, aventurar que el cerebro visual busca las regiones d o n d e un m a n t o de n ú m e r o s grandes (una región más brillante) delimita otro formado p o r n ú m e r o s p e q u e ñ o s (una región más oscura) . Esta delimitación se p u e d e distinguir en el recuadro de n ú m e r o s q u e va en diagonal desde la parte superior derecha a la parte inferior central. En casi todos los casos, p o r desgracia, no habremos hallado el b o r d e de un objeto, es decir, d ó n d e deja paso al espacio que está vacío. La y u x t a p o sición de números grandes y p e q u e ñ o s p u e d e ser el resultado de muchas disposiciones diferentes de la materia. En este dibujo, ideado p o r los psicólogos Pawan Sinha y Edward Adelson, se muestran recuadros de color gris suave y gris oscuro.

En realidad, se trata de un recorte rectangular h e c h o en u n a c u b i e r ta negra a través de la cual c o n t e m p l a m o s parte de la escena. En el dibujo bajo estas líneas se ha quitado la cubierta, de m o d o q u e p o d e m o s ver que cada par de cuadrados grises resulta de u n a disposición distinta de objetos.

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Los n ú m e r o s grandes j u n t o a otros p e q u e ñ o s p u e d e que p r o c e d a n de un objeto q u e se halla delante de otro, p o r ejemplo, un papel oscuro que reposa sobre un papel claro, una superficie pintada con dos tramas de gris, dos objetos q u e se t o c a n p o r sus lados, un papel de celofán gris sobre una página blanca, una esquina i n t e r i o r o exterior, en la q u e dos paredes se e n c u e n t r a n , o una sombra. En cierto m o d o , el cerebro d e b e resolver, c o m o si tuviera q u e decidir qué fue p r i m e r o el h u e v o o la gallina, el p r o b l e m a de la identificación de objetos tridimensionales a partir de las manchas q u e recibe en la retina y d e t e r m i n a r a q u é c o r r e s p o n d e la m a n cha en cuestión (sombra o pintura, pliegue o incrustación, brillante u opaco), y hacerlo a partir del c o n o c i m i e n t o de a qué objeto p e r t e n e c e la mancha. Las dificultades, c o n todo, sólo acaban de empezar. U n a vez tallado el m u n d o visual en objetos, es preciso saber de q u é están hechos, es decir, a m o d o de ejemplo, si están h e c h o s de nieve o bien de carbón. A p r i m e r a vista el p r o b l e m a parece sencillo, si los n ú m e r o s grandes p r o c e d e n de regiones claras y los n ú m e r o s p e q u e ñ o s , de otras oscuras, entonces los grandes serán c o m o nieve y los p e q u e ñ o s , carbón, ¿cierto? N o , p o r q u e la cantidad de luz q u e incide en un p u n t o de la retina no d e p e n d e sólo de lo claro u oscuro q u e el objeto sea, sino también de lo intensa o tenue que sea la luz q u e lo ilumina. Si recurrimos a un exposímetro, c o m o el q u e utilizan los fotógrafos, la lectura que o b t e n d r e m o s nos mostrará q u e un pedazo de carbón en el exterior desprende más luz que una bola de nieve colocada en el i n t e r i o r de una casa. Esta es la razón principal de que, a

m e n u d o , las fotos nos d e c e p c i o n e n tanto y la fotografía sea un arte tan complejo. La cámara no m i e n t e ; guiada p o r sus propios dispositivos, rep r o d u c e las escenas que se desarrollan al aire libre c o n un aspecto lechoso, y las interiores c o m o si estuvieran cubiertas p o r una fina película de lodo. Los fotógrafos, y a m e n u d o los microchips q u e actúan en el interior de la cámara, o b t i e n e n u n a imagen realista de la película aplicando recursos c o m o , p o r ejemplo, ajustar el t i e m p o de obturación, las velocidades, la utilización de flashes, así c o m o otro tipo de manipulaciones durante el revelado. N u e s t r o sistema visual lo hace m u c h o mejor. De algún m o d o logra que veamos el carbón que brilla al estar situado en el exterior c o m o negro, y la oscura bola de nieve c u a n d o se halla en el espacio interior, blanca. Se trata de un resultado satisfactorio p o r q u e nuestra sensación consciente del color y la luminosidad se equipara no al m u n d o tal c o m o se presenta ante los ojos, sino al m u n d o tal c o m o es. La bola de nieve es blanda y h ú m e d a , se derrite tanto en el interior c o m o en el exterior, e indistintamente, tanto si está en un lugar c o m o en el otro, la percibimos c o m o blanca. El carbón es siempre duro y oscuro, arde bien, y siempre lo vemos negro. La a r m o n í a existente entre c ó m o el m u n d o parece y c ó m o es tiene que ser un logro de nuestra magia neuronal, p o r q u e lo blanco y lo n e g r o no se presentan en la retina. Si el lector aún es escéptico, cabe recurrir a una demostración extraída de la vida cotidiana. C u a n d o un televisor está apagado, la pantalla es de un color gris-verdoso claro. C u a n d o está e n c e n d i d o , determinados puntos fosforescentes emiten luz, c o l o reando las áreas brillantes de la imagen, p e r o el resto de puntos no absorbe luz y color en las áreas oscuras, simplemente aún es gris. Las áreas q u e se ven negras son de h e c h o la pálida sombra del t u b o de color c u a n d o el aparato está apagado. El negro es aquí una ilusión, un p r o d u c t o del c o n j u n t o de circuitos cerebrales que c o r r i e n t e m e n t e nos permite ver el carb ó n c o m o carbón. Al idear la pantalla, los ingenieros que diseñaron el televisor explotaron esta circuitería cerebral. El siguiente problema consiste en ver en profundidad. Nuestros ojos aplastan el m u n d o tridimensional a un par de imágenes bidimensionales en las retinas, siendo el cerebro el encargado de restituir la tercera d i m e n sión. C o n t o d o , las manchas en la retina no presentan signos indicadores que revelen la distancia a la que se halla situada una superficie. Si se coloca un sello en la m a n o , éste proyectará el m i s m o cuadrado en la retina que una silla puesta en el otro extremo de la habitación o un edificio visto a kilómetros de distancia (véase el p r i m e r dibujo de la p. 24). Un tablero
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recortado visto de frente proyectará un p o l í g o n o de forma trapezoidal igual al que se obtendría de diversos trozos colocados en posición inclinada unos tras otros (véase el segundo dibujo de esta página). Cuando, por ejemplo, se mira fijamente una bombilla de luz eléctrica unos segundos o el flash que dispara una máquina de fotografiar, durante unos instantes deja una m a n c h a blanca en la retina, q u e p e r m i t e sentir la fuerza de este efecto g e o m é t r i c o y el m e c a n i s m o n e u r o n a l q u e se encarga de él. Si tras haber fijado la mirada en la bombilla, se pasa luego a mirar la página en blanco q u e se tiene delante, la postimagen de la bombilla iluminada que queda en la retina se adhiere a la hoja y parece tener dos o tres centímetros y disponerse de forma transversal. Si se alza la mirada hacia la parte de arriba de la pared, la postimagen parece tener varios metros de largo y, si se mira al cielo, su t a m a ñ o es c o m o el de una nube.

Por último, ¿ c ó m o podría un m ó d u l o ' de visión r e c o n o c e r los objetos que hay en el m u n d o exterior, para que el r o b o t pudiera nombrarlos o recordar lo q u e hacen? La solución obvia consiste en construir una plantilla o recorte para cada objeto de manera q u e duplique su figura. C u a n d o aparece un objeto, su proyección en la retina se adecuará a su propia plantilla c o m o se adecúa u n a clavija r e d o n d a a un enchufe r e d o n d o . La plantilla pasará a ser d e n o m i n a d a c o n el n o m b r e que tiene la figura, en este caso (véase el dibujo 2 de la p. 25) «la letra P», y siempre que una figura se equipare a ella, la plantilla enunciará el n o m b r e :

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Por desgracia, este simple dispositivo es defectuoso en dos sentidos posibles. P r i m e r o , hace ver letras P d o n d e no las hay. Así, p o r ejemplo, da la impresión de que hay una en la letra R que aparece en el p r i m e r cuadrado del dibujo. Además, no consigue ver la P q u e hay; esto sucede, p o r ejemplo, c u a n d o la letra está desplazada, inclinada, sesgada, demasiado lejos, deznasiado cerca o es demasiado florida:

Y si estos problemas se plantean ya con una letra atractiva y sin fiorituras del alfabeto, i m a g i n é m o n o s qué supondría intentar el diseño de un dispositivo capaz de r e c o n o c e r una camiseta o, incluso, un rostro. Lo cierto es que, tras cuatro décadas de investigación en el c a m p o de la inteligencia artificial, la tecnología del r e c o n o c i m i e n t o de figuras ha m e j o r a d o . En la actualidad utilizamos programas informáticos que permiten explorar y digitalizar una imagen, r e c o n o c e r los caracteres de las letras impresas y c o n vertirlos con un grado de exactitud razonable en un d o c u m e n t o de bytes. C o n todo, los reconocedores de figuras artificiales todavía no igualan a los que utilizamos en nuestros cerebros. Aquéllos están pensados para m u n d o s claros y fáciles de reconocer, pero no para el m u n d o real, q u e es confuso y maleable c o m o la arcilla. Los n ú m e r o s q u e aparecen al pie de los cheques bancarios fueron ideados c o n t o d o cuidado para q u e t u v i e ran figuras q u e no se superpusieran, y su impresión se realiza c o n un equipo especial q u e los coloca exactamente de m o d o q u e p u e d a n ser reconocidos m e d i a n t e plantillas. C u a n d o se instalen los p r i m e r o s dispositivos artificiales capaces de reconocer los rostros y sustituyan a los p o r teros que controlan la entrada a las fincas, no tan sólo intentarán i n t e r p r e 25

tar el claroscuro de una cara, sino q u e explorarán e l e c t r ó n i c a m e n t e la c o r o n a rígida y estable del iris o los capilares sanguíneos de la retina. N u e s t r o cerebro, en c a m b i o , m a n t i e n e un registro de la figura de cada rostro c o n o c i d o (así c o m o de cada letra, animal, i n s t r u m e n t o y demás objetos), y este registro, de algún m o d o , se empareja c o n u n a i m a g e n retínica a u n q u e esté distorsionada en cualquiera de las maneras q u e hasta el m o m e n t o h e m o s e x a m i n a d o . En el capítulo 4 e x p l o r a r e m o s el m o d o en q u e el cerebro realiza esta magnífica proeza.

| S i j ! ¡ j ¡

E x a m i n e m o s otro milagro c o t i d i a n o c o m o es, p o r ejemplo, desplazar un c u e r p o de un lugar a otro. C u a n d o q u e r e m o s q u e u n a m á q u i n a se mueva, le p o n e m o s ruedas. La i n v e n c i ó n de la r u e d a se suele destacar c o m o el l o g r o más i m p o r t a n t e de la civilización. M u c h o s libros de t e x t o señalan q u e n i n g ú n ser del reino animal ha desarrollado, a lo-largo de su evolución, ruedas, y se cita este h e c h o a m o d o de un e j e m p l o más para subrayar q u e la e v o l u c i ó n suele ser incapaz de e n c o n t r a r u n a solución ó p t i m a a un p r o b l e m a de ingeniería. C o n todo, debería puntualizarse q u e este e j e m p l o no es ilustrativo, ya q u e la naturaleza, a u n en el caso de h a b e r p o d i d o producir p o r e v o l u c i ó n un ratón q u e se m o v i e r a c o n ruedas (si el lector acepta esta singularidad en la expresión), lo cierto es q u e no habría o p t a d o p o r hacerlo. Las razones q u e se p u e d e n aducir son m ú l t i ples: las ruedas son buenas sólo en un m u n d o d o n d e hay carreteras y raíles, p e r o en un t e r r e n o blando, resbaladizo, e m p i n a d o u o n d u l a d o se q u e d a n atascadas. Sin duda, las piernas son un m e d i o m u c h o más eficaz de l o c o m o c i ó n . Las ruedas t i e n e n que rodar p o r un t e r r e n o capaz de sostenerlas, no d e b e ser q u e b r a d o ; en c a m b i o , las piernas p e r m i t e n avanzar d a n d o pasos, separando los pies y subir, p o r ejemplo, u n a escalera. Las piernas p u e d e n colocarse t a m b i é n de tal m o d o q u e r e d u z c a n al m í n i m o el tambaleo, p e r m i t i e n d o allí d o n d e los vehículos c o n ruedas se q u e d a n inmovilizados, superar los obstáculos a n d a n d o . Incluso en la actualidad, en u n a é p o c a en la cual el m u n d o parece haberse c o n v e r t i d o en un i n m e n s o solar destinado al a p a r c a m i e n t o de los vehículos c o n ruedas o cadenas, sólo la m i t a d de la tierra firme es accesible a este tipo de v e h í c u los, mientras que, en c a m b i o , casi t o d o el planeta es accesible a aquellos otros pedestres, es decir, a los animales, los vehículos diseñados p o r selección natural.
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Las piernas llevan consigo un alto valor a ñ a d i d o : el software que p e r m i t e controlarlas. Mientras u n a rueda, c o n sólo girar, cambia su p u n t o de apoyo de forma gradual y p u e d e soportar el peso de m a n e r a c o n t i n u a , la p i e r n a precisa cambiar el p u n t o de apoyo de una sola vez y, para ello, tiene q u e descargar y transferir el peso q u e soporta. Los m o t o r e s q u e controlan u n a p i e r n a d e b e n alternar el h e c h o de m a n t e n e r el pie en el suelo mientras sostiene e impulsa la carga, y desprenderse de la m i s m a para liberar así la p i e r n a y p e r m i t i r q u e se mueva.. Mientras dura esta o p e r a c i ó n las piernas d e b e n m a n t e n e r el c e n t r o de gravedad del c u e r p o circunscrito al p o l í g o n o q u e definen los pies sin que el c u e r p o pierda el equilibrio y caiga. Los controladores, así m i s m o , tienen q u e m i n i m i z a r el d e r r o c h e de esfuerzo inútil del m o v i m i e n t o hacia arriba y hacia abajo c o m o sucede, p o r ejemplo, en la práctica de la equitación. En el caso de los m u ñ e c o s q u e andan, este tipo de problemas e n c u e n t r a n u n a b u r d a solución m e d i a n t e un enlace m e c á n i c o q u e convierte el m o v i m i e n t o de rotación de un eje en un m o v i m i e n t o q u e p e r m i t e dar pasos, si b i e n c o n la salvedad de q u e los m u ñ e c o s no p u e d e n adaptarse al terreno, ya q u e no son capaces de e n c o n t r a r el m e j o r lugar para afianzar el pie. A u n en el caso de e n c o n t r a r u n a solución para este tipo de p r o b l e mas, sólo h a b r í a m o s averiguado c ó m o controlar el m o v i m i e n t o de un insecto c u a n d o anda. C o n sus seis patas, un insecto m a n t i e n e siempre un trípode en el suelo mientras levanta el otro, de m o d o q u e en t o d o instante p e r m a n e c e estable. Incluso los animales de cuatro patas, si no se m u e ven m u y deprisa, suelen m a n t e n e r u n t r í p o d e e n e l suelo e n t o d o m o m e n t o . C o m o m u y b i e n señaló e n cierta ocasión u n ingeniero: «La m a nera de andar bípeda del ser h u m a n o parece u n a fórmula pensada e s p e cialmente para abocar al desastre, puesto q u e exige un notable c o n t r o l para ser practicable». Al andar es c o m o si, de f o r m a repetida, cayéramos, a u n q u e , j u s t o en el m o m e n t o crítico, evitamos la caída. C u a n d o c o r r e mos, d e s p e g a m o s del suelo c o m o si volásemos. Esta suerte de acrobacias aéreas nos p e r m i t e n colocar los pies d a n d o grandes zancadas o errátic a m e n t e espaciadas, apuntalarnos y descansar, c o n tanta precisión q u e p o d e m o s pasar c o r r i e n d o p o r caminos m u y angostos y saltar obstáculos. Pero, hasta la fecha, nadie ha logrado descifrar c ó m o lo h a c e m o s . E l control d e u n brazo s u p o n e u n n u e v o r e t o . T o m e m o s u n a lámpara flexo, c o m o las habituales en los despachos de arquitectura, y h a g a m o s el ejercicio q u e s u p o n e m o v e r la pantalla siguiendo una línea en diagonal desde su posición extendida en el e x t r e m o izquierdo, j u n t o a nosotros, hasta dejarla recogida, arriba en el d e r e c h o . A m e d i d a q u e m o v a m o s la
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pantalla de la lámpara, prestaremos a t e n c i ó n a los resortes y los goznes. A u n q u e al desplazar la lámpara, ésta se m u e v e en línea recta, cada resorte forma un arco complejo, q u e a veces se abate r á p i d a m e n t e , otras p e r m a n e c e casi estacionario, pasando a veces de un m o v i m i e n t o en q u e se dobla a otro en q u e se tensa. A h o r a i m a g i n e m o s q u e t e n e m o s q u e hacerlo al revés: sin mirar a la lámpara, el lector d e b e seguir m e n t a l m e n t e la secuencia de torsiones q u e , de producirse en cada articulación, p e r m i t i rán q u e la pantalla de la lámpara se desplace en línea recta. La t r i g o n o m e tría q u e se va trazando es m u y compleja. Y, c o n t o d o , nuestro brazo es c o m o u n a de estas lámparas y el c e r e b r o resuelve de f o r m a fácil las ecuaciones cada vez q u e lo e x t e n d e m o s para señalar algo.Y si el lector sostiene u n a lámpara flexo p o r sus abrazaderas, apreciará q u e el p r o b l e m a es aún más difícil de lo q u e a p r i m e r a vista p u d i e r a parecer p o r la desc r i p c i ó n dada hasta el m o m e n t o . La lámpara equilibra su peso c o m o si supiese q u é quiere, del m i s m o m o d o c o m o lo haría n u e s t r o brazo si el cerebro no c o m p e n s a r a su peso s o l u c i o n a n d o un p r o b l e m a de física casi inabordable. El m o d o en q u e se controla la m a n o es u n a proeza a ú n más destacable. H a c e casi dos milenios, el m é d i c o g r i e g o G a l e n o señaló la fineza de la ingeniería natural m o s t r a d a p o r e l m o v i m i e n t o d e u n a m a n o . D e h e c h o , es la única h e r r a m i e n t a capaz de m a n i p u l a r objetos de u n a gama de tam a ñ o s , figuras y pesos, s o r p r e n d e n t e m e n t e variada, desde un v o l u m i n o s o t r o n c o hasta las diminutas semillas de mijo. «El h o m b r e es capaz de asir toda clase de cosas —señaló Galeno—, c o m o si sus m a n o s h u b i e r a n sido hechas no de f o r m a exclusiva para cada u n a de ellas.» La m a n o se p u e d e configurar c o m o un g a n c h o (para levantar un balde), c o m o unas tijeras (para sostener un cigarrillo), c o m o u n a c u ñ a de dos pinzas (para enfilar el hilo p o r el ojo de u n a aguja), o u n a c u ñ a de dos pinzas de m o v i m i e n t o lateral (para dar la vuelta a u n a llave), unas tenazas (para sostener un martillo), u n a tenazas circulares (para abrir un frasco) o unas tenazas q u e a d o p t a n u n a f o r m a esférica (para sostener u n a pelota). C a d a f o r m a de asir requiere u n a c o m b i n a c i ó n precisa de tensiones musculares q u e a d a p t e n la m a n o a la f o r m a correcta del objeto y lo sostengan firmemente c u a n d o la carga tiende a doblarla hacia atrás. P e n s e m o s en lo necesario para levantar un envase de leche. Si se relaja demasiado la presión q u e la m a n o ejerce al asirlo, el recipiente caerá; si se aprieta demasiado, el c o n t e n i d o se derramará. Y c o n sólo agitarlo un p o c o , c o n las yemas de los dedos se p u e d e estimar la cantidad de leche q u e a ú n c o n t i e n e . No a b u n daremos más en el t e m a p o r ahora, p e r o baste decir q u e la lengua, u n a

especie de c u e r p o acuoso controlado sólo m e d i a n t e m o v i m i e n t o s de p„ sión, es capaz de realizar operaciones tan complejas c o m o desprenr' ; restos de c o m i d a q u e se h a n q u e d a d o entre los molares o ejecutar a -i perfección la danza q u e p e r m i t e articular palabras c o m o tintineo y zisco.
h

« U n h o m b r e c o r r i e n t e se maravilla de las cosas insólitas, un h o m b i e sabio se maravilla de las cosas triviales.» T e n i e n d o presente esta s e n t e m i de C o n f u c i o , p r o s e g u i r e m o s el e x a m e n de actos h u m a n o s triviales adc • tando la actitud c o n q u e los observaría un i n g e n i e r o en rebotica disptK to a copiarlos. S u p o n g a m o s q u e h e m o s conseguido, de algún m o d o , c o n s truir un r o b o t capaz de ver y moverse. ¿ Q u é hará c o n lo q u e ve? ¿ C ó m o decidirá actuar? Un ser inteligente no p u e d e tratar cada objeto que ve c o m o u v entidad única y diferente a cualquier otra del u n i v e r s o . T i e n e q u e disp'" n e r los objetos en categorías de m o d o que le sea posible aplicar al objeto, que ahora tiene a su alcance, el c o n o c i m i e n t o tan l a b o r i o s a m e n t e conseg u i d o acerca de objetos similares c o n los cuales ya se ha e n c o n t r a d o er. i pasado. De todas formas, siempre q u e se i n t e n t a p r o g r a m a r un c o n j u n t o i criterios para abarcar los m i e m b r o s de u n a categoría, ésta se desintegra. D e j e m o s a un lado c o n c e p t o s tan escurridizos c o m o son «belleza» o «materialismo, dialéctico», y e x a m i n e m o s un ejemplo de m a n u a l sol ; q u é es u n a categoría b i e n definida, p o r ejemplo, «soltero». Un solté , desde luego, es s i m p l e m e n t e un adulto q u e n u n c a se ha casado. De tod->s formas, i m a g i n e m o s q u e un a m i g o nos p i d e q u e invitemos a algún «soltero» a la fiesta q u e p r e p a r a m o s . ¿ Q u é sucedería si e m p l e á s e m o s la d e f u n ción antes expuesta para decidir cuáles de las siguientes personas deb . ser invitadas y así satisfacer aquella petición?
A

Arthur ha vivido feliz con Alice durante los últimos cinco años.Tienen una hija de dos años y nunca se han casado, ni por lo civil ni por la Igle, Bruce, que estaba a punto de ser llamado a filas, decidió con su anv Barbara visitar a un juez de paz y casarse, para librarse de este m o d o de ser enviado aVietnam. De todas formas, nunca han vivido juntos. Ha tenido numerosas parejas y proyecta anular su matrimonio tan pronto como t cuentee a alguien con quien quiera casarse.

Charlie tiene diecisiete años, vive en casa de sus padres y cursa estudios universitarios de primer ciclo. David tiene también diecisiete años. Se marchó de casa a los trece, y abrió un pequeño negocio. En la actualidad es un empresario de éxito que vive como un playboy en su dúplex. Eli y Edgar son una pareja de homosexuales que viven juntos desde hace muchos años. A Faisal, la ley de su país natal, Abu Dabi, le concede la posibilidad de tener tres esposas. En la actualidad tiene dos y está interesado en conocer a otra potencial consorte. El Padre Gregory es el obispo de la catedral católica de Groton-uponThames. La lista, q u e fue elaborada p o r el ingeniero i n f o r m á t i c o Terry W i n o grad, muestra claramente q u e la definición estricta de «soltero» no capta el c o n j u n t o de nuestras i n t u i c i o n e s sobre q u é se adecúa e x a c t a m e n t e a esta categoría. Saber q u i é n está soltero es cuestión de simple sentido c o m ú n , a u n q u e nada tiene de c o r r i e n t e . De algún m o d o , d e b e abrirse paso en el cerebro h u m a n o o en el de un r o b o t . Y el sentido c o m ú n no es s i m p l e m e n t e un a n u a r i o de la vida q u e un maestro dicta o se p u e d e descargar e n e l o r d e n a d o r local c o m o u n a e n o r m e base d e datos. N o hay base d e datos capaz de listar los h e c h o s q u e c o n o c e m o s de forma tácita, y nadie t a m p o c o n o s los ha e n s e ñ a d o n u n c a . C u a n d o , p o r ejemplo, I r v i n g coloca el p e r r o en el c o c h e , sabemos q u e ya no está en el p o r c h e . C u a n d o E d n a va a la iglesia, a c u d e . . . c o n su cabeza. Si D o u g está en casa, quiere decir q u e ha e n t r a d o a b r i e n d o la p u e r t a , a m e n o s q u e desde h a b e r n a c i d o n u n c a h u b i e r a salido. Si Sheila estaba viva a las nueve de la m a ñ a n a y está viva a las c i n c o de la tarde, quiere decir q u e t a m b i é n estaba viva al m e diodía. S a b e m o s q u e las cebras n u n c a llevan pijama; q u e al abrir un frasco de u n a nueva marca, la crema de cacahuete no se esparcirá p o r toda la casa; q u e nadie se p o n e el t e r m ó m e t r o en las orejas y q u e una colina es más baja q u e el Kilimanjaro. U n sistema inteligente, p o r l o tanto, n o p u e d e ser a t i b o r r a d o c o n billones de h e c h o s . D e b e estar d o t a d o de u n a p e q u e ñ a lista de verdades c o m u n e s y u n a serie de reglas que p e r m i t a n d e d u c i r las implicaciones q u e c o m p o r t a n . Pero las reglas del sentido c o m ú n , c o m o p o r ejemplo las categorías, son d e s a l e n t a d o r a m e n t e difíciles de establecer. Incluso las más claras no logran captar nuestra forma de razonar cotidiana. Mavis vive en C h i c a g o y tiene un h e r m a n o llamado Fred. Y Millie vive en C h i c a g o y
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t i e n e un h e r m a n o q u e t a m b i é n se llama Fred. A u n q u e la ciudad de C h i c a g o en la q u e vive Mavis es i d é n t i c a a la c i u d a d de C h i c a g o d o n d e reside Millie, el Fred q u e es h e r m a n o de Mavis no es el m i s m o Fred q u e es h e r m a n o de Millie. Si en el c o c h e hay u n a bolsa, y en su i n t e r i o r un litro de l e c h e , en el c o c h e hay un litro de leche. P e r o si en el c o c h e hay u n a p e r s o n a , y c i n c o litros de sangre en el c u e r p o de esa persona, p a r e c e c u a n d o m e n o s e x t r a ñ o c o n c l u i r q u e e n e l c o c h e hay c i n c o litros de sangre. A u n c u a n d o se tuviera q u e elaborar de forma artesanal un c o n j u n t o de reglas capaces de derivar sólo conclusiones sensatas, no resultaría nada fácil usarlas para guiar la c o n d u c t a de f o r m a inteligente. C i e r t a m e n t e , un p e n s a d o r n o p u e d e aplicar sólo una regla e n u n preciso m o m e n t o . U n a cerilla da luz; u n a sierra corta la m a d e r a ; u n a p u e r t a cerrada se abre c o n u n a llave. Pero sin duda nos echaríamos a reír si alguien e n c e n d i e r a una cerilla para mirar d e n t r o de un depósito de gasolina, o serrara las patas de la silla en la q u e está sentado, o dejara sus llaves d e n t r o del c o c h e y se pasara las horas siguientes pensando el m o d o de llevar a su familia de paseo. U n p e n s a d o r tiene q u e c o m p u t a r n o sólo los efectos directos d e u n a acción, sino t a m b i é n los efectos secundarios. Pero un p e n s a d o r t a m p o c o p u e d e p o n e r s e a d e d u c i r todos los efectos secundarios. El filósofo D a n i e l D e n n e t t p r o p o n í a el ejercicio de i m a g i n a r n o s un r o b o t q u e estuviese diseñado para ir a buscar u n a batería de repuesto e n u n a h a b i t a c i ó n d o n d e t a m b i é n hay u n b o m b a d e relojería. La versión 1 vio q u e la batería estaba sobre un v a g ó n c o n ruedas y q u e , si sacaba el vagón de la habitación, también se llevaría la b o m b a . La versión 2 estaba p r o g r a m a d a para considerar todos los efectos secundarios de sus acciones. H a b í a acabado c o m p u t a n d o q u e sacar el v a g ó n de la h a b i t a c i ó n no cambiaría el color de las paredes y d e m o s t r ó q u e las ruedas darían más vueltas q u e ruedas tiene el vagón c u a n d o la b o m b a explotara. La versión 3 estaba p r o g r a m a d a para discernir entre implicaciones relevantes e irrelevantes. Se sentó a extraer millones de consecuencias y p o n e r las relevantes en una lista para tenerlas en c u e n t a y todas las irrelevantes en otra lista de h e c h o s para ignorarlas, mientras el t i e m p o se iba c o n s u m i e n d o . Un ser inteligente tiene que d e d u c i r las consecuencias de lo que sabe, p e r o se limita a sacar sólo aquellas q u e son relevantes. D e n n e t t señala q u e este requisito plantea un p r o f u n d o p r o b l e m a no sólo para el diseño de robots, sino t a m b i é n e p i s t e m o l ó g i c o , es decir, para el análisis de qué m o d o c o n o c e m o s . Este p r o b l e m a pasó desapercibido a generaciones e n teras de filósofos, q u e se c o m p l a c i e r o n en describir la facilidad c o n q u e
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o p e r a b a su p r o p i o sentido c o m ú n . Sólo c u a n d o los investigadores activos en el á m b i t o de la inteligencia artificial se p r o p u s i e r o n el reto de duplicar el sentido c o m ú n en sus o r d e n a d o r e s , la tabula rasa elemental, surgió el e n i g m a q u e a c t u a l m e n t e se c o n o c e c o m o «frame problem» o p r o b l e m a de m a r c o . Pero, a u n así, lo cierto es que, de algún m o d o , resolvemos este p r o b l e m a siempre q u e nos servimos d e nuestro sentido c o m ú n .

I m a g i n e m o s q u e de algún m o d o h e m o s superado estos desafios y disp o n e m o s de u n a m á q u i n a dotada de visión, c o o r d i n a c i ó n m o t o r a y sentido c o m ú n . A h o r a d e b e m o s averiguar c ó m o los emplearía el r o b o t . Para ello t e n e m o s q u e darle m o t i v o s . ¿ Q u é d e b e desear un robot? La respuesta clásica es la q u e Isaac Asimov dio en las Leyes F u n d a m e n t a l e s de la R o b ó t i c a , «las leyes q u e se hallan i n c o r p o r a d a s en lo más i n t e r n o del cerebro p o s i t r ó n i c o de un robot». 1. Un r o b o t no d e b e hacer d a ñ o a un ser h u m a n o o, m e d i a n t e la inacción, p e r m i t i r q u e un ser h u m a n o llegue a hacérselo. 2. Un r o b o t tiene q u e o b e d e c e r las órdenes q u e le dan los seres h u m a n o s , salvo en caso de q u e éstas e n t r e n en conflicto c o n la P r i m e r a Ley. 3. Un r o b o t tiene q u e p r o t e g e r su propia existencia mientras esta p r o t e c c i ó n no entre en c o n t r a d i c c i ó n c o n la P r i m e r a o la S e g u n d a Ley. A s i m o v p e r c i b i ó c o n agudeza q u e la a u t o c o n s e r v a c i ó n , el imperativo biológico universal, no aparece de f o r m a a u t o m á t i c a en un sistema c o m plejo, sino q u e d e b e ser p r o g r a m a d a (en este caso, c o m o Tercera Ley). Al fin y al cabo, es igual de fácil construir un r o b o t q u e sea capaz de i n m o larse o suicidarse para eliminar u n a disfunción, q u e c o n s t r u i r u n o que o p t e siempre p o r la P r i m e r a Ley, y p u e d e q u e sea a ú n más fácil; los fabricantes de robots a m e n u d o ven c o n h o r r o r c ó m o sus creaciones se cercen a n indiferentes las extremidades o se aplastan c o n t r a las paredes, y una amplia mayoría de las m á q u i n a s más inteligentes del m u n d o , c o m o son los misiles c r u c e r o o las b o m b a s inteligentes, están programadas para autodestruirse. C o n todo, la necesidad de establecer las otras dos leyes dista m u c h o de ser evidente. ¿Por q u é dar a un r o b o t u n a o r d e n para q u e obedezca órdenes? ¿Por q u é no basta c o n las órdenes originarias? ¿Por q u é ordenar

a un r o b o t q u e no haga daño?, ¿no sería más fácil ordenarle en p r i m e , lugar q u e no hiciera daño? ¿El universo tiene u n a fuerza maligna qu impulsa a las entidades a obrar c o n maldad, al e x t r e m o de q u e un cerebrc positrónico tenga q u e ser p r o g r a m a d o para oponérsele? ¿Es inevitable q u e los seres inteligentes desarrollen un p r o b l e m a de actitud? En este caso Asimov, al igual q u e generaciones de pensadores ante riores, y q u e todos nosotros, era incapaz de situarse fuera de sus p r o p i o procesos de p e n s a m i e n t o y contemplarlos c o m o artefactos de la m a n e r ? en q u e se organizan nuestras m e n t e s , y no c o m o leyes ineluctables del universo. La capacidad h u m a n a para obrar el m a l n u n c a es ajena a nuestiv m e n t e , al p u n t o q u e resulta fácil pensar q u e el mal surge c o n la inteligen cia c o m o si fuera u n a parte de su propia esencia. Se trata de un t e m r e c u r r e n t e en toda nuestra tradición cultural, q u e aparece ya en el m i t o de A d á n y Eva c u a n d o c o m e n de la fruta p r o h i b i d a del árbol de la sabiduría; en el fuego de P r o m e t e o y la caja de P a n d o r a ; en el G o l e m q u e se vuelve v i o l e n t o ; en el p a c t o de Fausto; en El Aprendiz de Brujo; en la aventuras de P i n o c h o ; en el m o n s t r u o de Frankenstein; en los simio ' asesinos o en el a m o t i n a d o H A L de 2001: Una odisea del espacio. D e s d e la década de 1950 hasta la de 1980, son i n n u m e r a b l e s las películas q u e c o n t e m p l a b a n la figura del o r d e n a d o r e n l o q u e c i d o , y captaban de este m o d c el t e m o r p o p u l a r de q u e los i n m e n s o s y exóticos o r d e n a d o r e s céntrale de aquella época llegaran a ser más inteligentes y p o d e r o s o s , al p u n t o de q u e algún día se volverían contra los seres h u m a n o s .
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En la actualidad, c u a n d o los o r d e n a d o r e s son ya en efecto más inteligentes y t i e n e n u n a m a y o r potencia, es curioso q u e aquella angustia hayí m e n g u a d o . H o y los ordenadores, presentes en todas partes y u n i d o s e n t n sí p o r u n a red m u n d i a l , d i s p o n e n de u n a capacidad para o b r a r el m a ' c o m o n u n c a antes habían tenido, situación que, en t o d o caso, sólo p u e d e llegar a ser a ú n p e o r . A pesar de ello, la única f o r m a de violencia q u e ejercen p r o v i e n e de un caos impredecible o de la malicia h u m a n a expre sada en la forma de un virus informático. No nos p r e o c u p a n ya los asesinos electrónicos en serie o las subversivas cabalas de silicio p o r q u e e m p e zamos a apreciar q u e la maldad —al igual q u e la visión, la c o o r d i n a c i ó n m o t o r a y el sentido c o m ú n - no a c o m p a ñ a g r a t u i t a m e n t e la c o m p u t a ción, sino q u e ha de ser programada. El o r d e n a d o r q u e ejecuta un programa, c o m o lo hace c o n elWordPerfect cualquier o r d e n a d o r de escritorio, se limitará a añadir párrafos salvo q u e se le haga hacer alguna otra cosa. Su software no m u t a r á de forma clandestina, ni se depravará c o m o sucede c o n el retrato de D o r i a n Gray en la obra de Osear W i l d e . 33

Y a u n q u e pudiera, ¿por q u é desearía hacerlo? ¿Para tener q u é ? . . . ¿Más discos externos?, ¿el control sobre el sistema ferroviario de un Estado, c o l m a r el deseo de ejercer una absurda violencia contra el técnico q u e repara la impresora láser?... y tener, luego, que preocuparse p o r las represabas de los técnicos, quienes c o n un simple m o v i m i e n t o del destornillador p o d r í a n dejarle repitiendo patéticamente la melodía q u e lleva incorporada en su dispositivo de inicio. U n a red de ordenadores, tal vez, podría encontrar cierto amparo en la seguridad q u e ofrece el gran n ú m e r o de unidades conectadas y planear u n a t o m a organizada del poder, pero, ¿qué llevaría a un o r d e n a d o r a eliminar los datos acumulados en t o d o el m u n d o y arriesgarse a ser sacrificado? A d e m á s , ¿habría algo que imposibilitara q u e la p r o pia coalición cibernética fuese minada p o r prófugos de silicio y objetores de conciencia electrónicos? La agresión, al igual que cualquier otra parte de la c o n d u c t a h u m a n a q u e consideramos c o m o algo dado, es, en realidad, un problema de ingeniería de los más desafiantes. Pero, e n t o n c e s , cabría decir lo m i s m o en el caso de los motivos más amables y b o n d a d o s o s . ¿ C ó m o se p o d r í a diseñar un r o b o t q u e respetara el interdicto de Asimov, según el cual no d e b e p e r m i t i r q u e p o r su i n a c tividad un ser h u m a n o llegue a hacerse daño? La novela q u e M i c h a e l Frayn p u b l i c ó en 1 9 6 5 , TheTin Men, discurre en un laboratorio de r o b ó tica, d o n d e los ingenieros especializados en ética robótica, M a c i n t o s h Goldwasser y Sinson, se dedican a p o n e r a p r u e b a el altruismo de sus m á q u i n a s . E n u n p r i m e r m o m e n t o , a d o p t a r o n d e u n m o d o demasiado literal el dilema h i p o t é t i c o q u e aparece en cualquier m a n u a l de filosofía m o r a l , s e g ú n el cual dos personas en un b o t e salvavidas, en el q u e sólo cabe una, m o r i r á n ambas a m e n o s q u e una se arroje al mar. Para c o m p r o bar la reacción altruista colocan a cada r o b o t en un b o t e n e u m á t i c o j u n t o a otro o c u p a n t e , bajan el b o t e a una piscina, y observan q u é sucede.

[El] p r i m e r i n t e n t o , S a m a r i t a n o I, se a r r o j ó p o r la b o r d a c o n la m a y o r diligencia, p e r o lo hacía p a r a salvar c u a l q u i e r cosa q u e t u v i e s e a su l a d o en la balsa, t a n t o si e r a n siete h u e s e c i l l o s de l i m a c o m o si era un m o n t ó n de algas m a r i n a s . Tras m u c h a s s e m a n a s d e t e n a z r a z o n a m i e n t o , M a c i n t o s h a c e p t ó q u e la falta de d i s c r i m i n a c i ó n era insatisfactoria y q u e debía a b a n d o n a r el p r o y e c t o S a m a r i t a n o I y desarrollar el S a m a r i t a n o II, r o b o t q u e se sacrificaría sólo p o r u n o r g a n i s m o q u e fuera p o r l o m e n o s tan c o m p l e j o c o m o él. La balsa se d e t u v o en su descenso, g i r a n d o l e n t a m e n t e sobre sí m i s m a a p o c o s c e n t í m e t r o s del agua. «Bájenla», o r d e n ó e n t o n c e s M a c i n t o s h .

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La balsa cayó en el agua con gran estruendo. Sinson y Samaritano iban sentados en ella. Poco a poco la balsa se iba hundiendo, hasta que una ligera capa de agua la había cubierto por completo. De repente, Samaritano se inclinó hacia delante y tomó entre sus manos la cabeza de Sinson. Con sólo cuatro movimientos limpios midió el tamaño de su cráneo; luego se detuvo y calculó. Entonces, haciendo un decidido clic, se dejó caer rodando por la borda de la balsa y, sin vacilar, se hundió hasta llegar al fondo de la piscina.

De todas formas, cada vez era más confuso de q u é m o d o los robots Samaritano II llegaban a c o m p o r t a r s e igual q u e si fuesen agentes morales c o m o los q u e aparecen en los libros de filosofía, sobre t o d o p o r q u e , en realidad, p o d í a n serlo todo, salvo agentes morales. M a c i n t o s h expuso con estas palabras la razón p o r la cual no había atado p r e v i a m e n t e una cuerda a la cintura del r o b o t q u e se había a u t o i n m o l a d o y facilitar así su posterior recuperación del fondo de la piscina: «Es preciso que no conozca el significado q u e tiene ser salvado. Además, al hacerlo sólo invalidaría su decisión de i n m o l a r s e . . . De m o d o q u e le voy a dejar allí y no lo sacaré, y así p o d r é mostrar a los otros q u é significa hablar en serio.Ya he solicitado dos robots más esta misma semana». Calcular q u é supondría p r o g r a m a r un c o m p o r t a m i e n t o ético c o m o la b o n d a d en un robot, s u p o n e no sólo darse cuenta de la i n g e n t e cantidad de maquinaria precisa para q u e sea «bueno», sino t a m bién lo escurridizo que es, en principio, el c o n c e p t o de b o n d a d . Además, ¿qué decir del motivo más humanitario de todos, el amor? En la literatura de la cultura p o p de la década de 1960 los ordenadores, q u e siempre eran caracterizados c o m o débiles mentales, no están sólo tentados p o r el egoísmo y el poder, c o m o se aprecia en la divertida canción «Automatization» compuesta p o r Alian Sherman, y cantada c o m o melodía de «Fascination»: F u e la a u t o m a t i z a c i ó n , creo, la q u e hacía funcionar la fábrica. Era la I B M , era la U n i v a c , Era t o d o aquel p a r l o t e o cliclaqueante, q u e r i d a . Pensaba q u e la a u t o m a t i z a c i ó n era genial hasta q u e p u s i e r o n en tu lugar u n a m á q u i n a de diez toneladas. F u e un o r d e n a d o r lo q u e nos separó, q u e r i d a . La automatización rompió mi corazón... F u e la a u t o m a t i z a c i ó n , dijeron, la razón p o r la q u e me echaron y vivo al ras del cielo
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c u a n d o la n ú m e r o 5 0 3 e m p e z ó a parpadear, ¿ c ó m o iba a saber q u e me estaba g u i ñ a n d o el ojo, querida? Creí q u e era sólo un c o n t r a t i e m p o en su f u n c i o n a m i e n t o c u a n d o se me acercó y se sentó sobre mis rodillas. Pero c u a n d o dijo «te quiero» y me dio un abrazo, q u e r i d a , entonces tiré, tiré c o n fuerza... y . . . la m á q u i n a desenchufé. Pero, c o n t o d a su m u d a b i l i d a d l u n a r y locura, el a m o r no es n i n g u n a disfunción, fallo o caída del sistema. La m e n t e n u n c a llega a c o n c e n t r a r s e tan maravillosamente c o m o c u a n d o se e n a m o r a y ha de hacer t o d a u n a serie de intrincados cálculos para llevar a cabo la peculiar lógica de la atracción, el e n c a p r i c h a m i e n t o , el cortejo, la coquetería, la entrega de sí, el c o m p r o m i s o , la i n q u i e t u d , el flirteo, los celos, el a b a n d o n o y la angustia del desamor. Y, al final, c o m o solía decir mi abuela, toda llave e n c u e n t r a su c e r r a d u r a y la mayoría de las personas —entre ellas c i e r t a m e n t e todos nuestros antepasados— c o n s i g u e n emparejarse el t i e m p o suficiente para p r o d u c i r hijos viables. ¡Basta sólo c o n i m a g i n a r cuántas líneas de p r o g r a m a c i ó n h u b i e r a n sido precisas para copiar t o d o ello!

D i s e ñ a r u n r o b o t c o m p o r t a u n a cierta t o m a d e conciencia. D e h e cho, somos proclives a sentir hastío p o r nuestra vida m e n t a l . A b r i m o s los ojos y se nos p r e s e n t a n artículos familiares; h a c e m o s q u e nuestros m i e m bros se m u e v a n , y los objetos p e r m a n e c e n c o m o flotantes en su lugar; y apenas a c a b a m o s de despertar de un sueño, v o l v e m o s a s u m i r n o s en un m u n d o c ó m o d a m e n t e predecible; hasta q u e C u p i d o tensa e l arco y . . . lanza la flecha. Pero si p e n s a m o s en q u é s u p o n e para un e n o r m e trozo de m a t e r i a o b t e n e r todos estos resultados improbables, se e m p i e z a a clarificar el l a b e r i n t o de la ilusión. Ni la vista, ni la acción, ni el sentido c o m ú n , ni la violencia, ni la moralidad, ni el a m o r son en absoluto accidentes, ni son ingredientes inextricables de u n a esencia inteligente, c o m o t a m p o c o son para nada u n a inevitabilidad del p r o c e s a m i e n t o de i n f o r m a c i ó n . Cada u n o de ellos es un tour de forcé, p r o d u c i d o p o r un diseño de nivel superior o r i e n t a d o a metas concretas. O c u l t a , detrás de los g r u p o s específicos de la conciencia, tiene q u e haber toda u n a m a q u i n a r i a fantásticamente c o m pleja: analizadores ópticos, sistemas destinados a tutelar el m o v i m i e n t o , simulaciones del m u n d o , bases de datos sobre personas y cosas, p r i o r i z a 36

dores de metas, reductores de conflictos, p o r sólo citar algunas entre otras muchas. Toda explicación del f u n c i o n a m i e n t o de la m e n t e q u e cifre t o das sus esperanzas en u n a referencia a cierta fuerza rectora única o en un elixir o t o r g a d o r de m e n t e c o m o , p o r ejemplo, la «cultura», el «aprendizaje» o la «autoorganización», empieza a sonar cada vez más h u e c a , ya q u e s i m p l e m e n t e no está a la altura de las exigencias del despiadado universo que gestionamos c o n tanto acierto. En el desafío q u e plantea el r o b o t se insinúa u n a m e n t e q u e está dotada de su e q u i p o o r i g i n a r i o , si b i e n es posible q u e al l e c t o r no deje de parecerle un a r g u m e n t o p r o p i o de u n a divagación de café. En efecto, ¿acaso d e s c u b r i m o s signos de esta complejidad, c u a n d o e x a m i n a m o s c o n d e t e n i m i e n t o la m a q u i n a r i a de la m e n t e y, p o r decirlo así, los fotocalcos del plano q u e se h a n utilizado para montarla? C r e o q u e así es, y lo q u e vemos en la m e n t e modifica tanto nuestra p e r c e p c i ó n de la m e n t e c o m o el desafío m i s m o del r o b o t . C u a n d o las áreas destinadas al control de la visión en el cerebro están dañadas, el m u n d o visual no aparece s i m p l e m e n t e b o r r o s o o plagado de agujeros, sino q u e toda u n a serie de aspectos seleccionados de la e x p e riencia visual se eliminan mientras otros p e r m a n e c e n intactos. C i e r t o s pacientes ven el m u n d o c o m p l e t o , pero sólo prestan a t e n c i ó n a u n a parte. C o m e n , p o r ejemplo, la c o m i d a situada en el lado d e r e c h o del plato, se afeitan sólo la mejilla derecha y dibujan un reloj c o n los d o c e dígitos de las horas a m o n t o n a d o s en los dos cuadrantes de la derecha. O t r o s p i e r d e n la sensación del color, a u n q u e ello no s u p o n e q u e p e r c i b a n el m u n d o c o m o si fuese u n a película en blanco y n e g r o de arte y ensayo. A estos pacientes las superficies les parecen m u g r i e n t a s y su color se asemeja al pelaje de las ratas, t o d o lo c u a l c o n t r i b u y e a q u e en ellos el apetito y la libido se hallen c o m o m u e r t o s . Y hay otros pacientes q u e si b i e n p e r c i b e n q u e los objetos c a m b i a n de posición, no obstante son incapaces de ver c ó m o se m u e v e n , un s í n d r o m e acerca del cual un filósofo i n t e n t ó c o n v e n c e r m e de su imposibilidad lógica. De h e c h o , para estas personas e. vapor q u e sale de u n a tetera c o n agua h i r v i e n d o no fluye, sino q u e se asemeja a un c a r á m b a n o , y la taza no se llena de té de forma gradual, sino que en un m o m e n t o está vacía y, al siguiente, llena.
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Otros pacientes no reconocen los objetos que ven: el m u n d o para ellos es c o m o una caligrafía que no descifran. C o p i a n fielmente un ave, pero Ir identifican c o m o el tocón de un árbol. La acción de dar lumbre para e n c e n der un cigarrillo es todo un misterio hasta que el papel y el tabaco prenden. C u a n d o intentan limpiar de malas hierbas el jardín, arrancan las rosas. Un
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paciente, p o r ejemplo, deducía que la imagen que veía en el espejo tenía q u e ser la suya, a u n q u e no llegaba a reconocerse a sí mismo. Confundía a J o h n E K e n n e d y c o n M a r t i n Luther King, y c u a n d o tenía que acudir con su esposa a una fiesta, le pedía que se pusiese una cinta para p o d e r reconocerla cuando llegara el m o m e n t o de marchar. A ú n más extraño es el caso de un paciente que reconocía el rostro pero no a la persona: veía en su esposa a una i m p o s tora q u e tenía un parecido extraordinario con la auténtica. Todos estos síndromes son causados p o r u n a lesión, g e n e r a l m e n t e un golpe, en u n a o más de la treintena de áreas q u e c o m p o n e n el sistema visual de los p r i m a t e s . Algunas áreas están especializadas en el color y la forma, otras, en la localización espacial de un objeto, otras en identificarlo y otras en c ó m o se m u e v e . Un r o b o t d o t a d o de visión no se p u e d e c o n s truir sólo c o n un visor del tipo ojo de pez c o m o el q u e aparece en tantas películas, y c i e r t a m e n t e no es u n a sorpresa q u e los seres h u m a n o s t a m p o co estemos h e c h o s de esta m a n e r a . C u a n d o e c h a m o s u n a mirada al m u n do, no nos d e d i c a m o s a desentrañar las múltiples capas de aparatos q u e subyacen a nuestra e x p e r i e n c i a visual unificada, hasta q u e al p r o d u c i r s e u n a e n f e r m e d a d n e u r o l ó g i c a , ésta las secciona y nos p e r m i t e estudiarlas. O t r o desarrollo en el q u e se basa nuestra perspectiva p r o c e d e de las asombrosas similitudes q u e presentan los gemelos idénticos, los cuales c o m p a r t e n las recetas genéticas q u e se encargan de construir la m e n t e . En cada u n o de los gemelos, la m e n t e presenta u n a asombrosa semejanza,y no sólo desde el p u n t o de vista de medidas tan someras c o m o el coeficiente de inteligencia y la presencia de rasgos de personalidad c o m o el neuroticismo o la introversión. Los gemelos idénticos m u e s t r a n un talento igual para las matemáticas o la ortografía, en sus o p i n i o n e s sobre temas c o m o la segregación racial, la p e n a de m u e r t e o las madres q u e trabajan fuera de casa, así c o m o en la elección de u n a carrera, en sus vicios, pasatiempos, c o m p r o misos religiosos y gustos en relación a las personas c o n las q u e salen. Los gemelos idénticos son m u c h o más iguales q u e los h e r m a n o s gemelos, los cuales c o m p a r t e n sólo la mitad de su receta genética y, lo q u e es a ú n más s o r p r e n d e n t e , conservan esta m i s m a similitud tanto si se crían p o r separado c o m o si crecen j u n t o s . Los gemelos idénticos, q u e han sido separados después de nacer c o m p a r t e n rasgos c o m o , p o r ejemplo, meterse en el agua de espaldas y no adentrarse más en el m a r c u a n d o el agua les cubre p o r e n c i m a de las rodillas; se abstienen en las elecciones políticas p o r q u e c o n sideran q u e están p o c o informados, t i e n e n la misma pasión p o r contar t o d o c u a n t o hay a la vista, se enrolan c o m o b o m b e r o s voluntarios y dejan p e q u e ñ a s notas de a m o r a sus esposas p o r toda la casa.

Estos descubrimientos son impresionantes para m u c h o s , incluso increíbles, y p o n e n en tela de j u i c i o aquel «Yo» a u t ó n o m o que todos sentim o s c o m o suspendido sobre nuestros cuerpos, capaz de elegir a m e d i d a q u e avanzamos en la vida y afectado sólo p o r los. e n t o r n o s formados p o r nuestro pasado y presente. D e s d e luego, la m e n t e no viene equipada c o n un tal n ú m e r o de diminutas piezas q u e p e r m i t a afirmar nuestra predestinación a tirar,por ejemplo, de la cadena del i n o d o r o antes y después de usarlo, o a fingir q u e nos viene un estornudo en un ascensor repleto de gente —por m e n c i o n a r sólo otras dos características compartidas p o r gemelos idénticos q u e se h a n criado p o r separado—, a u n q u e t o d o parece c o m o si fuera así. Los efectos trascendentales de los genes h a n q u e d a d o d o c u m e n t a d o s en m u l t i t u d de estudios y se evidencian sin d e p e n d e r del m é t o d o utilizado para comprobarlos, ya sea éste c o m p a r a r gemelos q u e se han criado p o r separado y otros q u e han crecido j u n t o s , ya se trate de comparar h e r m a n o s gemelos y gemelos idénticos o hijos adoptados y biológicos. Y a pesar de lo q u e afirman a veces los críticos, estos efectos no son fruto de c o i n c i d e n cias, del fraude o de sutiles similitudes en los e n t o r n o s familiares (como, p o r ejemplo, q u e las agencias de a d o p c i ó n se h u b i e r a n afanado en colocar a gemelos idénticos en hogares que, p o r referirnos al caso de los dos h e r m a n o s , estimulasen a los niños a entrar en el m a r a n d a n d o de espaldas). Los descubrimientos, ciertamente, p u e d e n ser mal interpretados de m u c h a s maneras, c o m o , al i m a g i n a r la existencia de un gen q u e sea responsable de dejar notitas de a m o r p o r toda la casa o al c o n c l u i r q u e las personas no son afectadas p o r las experiencias q u e viven. Además, dado que el á m b i t o de investigación de los gemelos sólo p u e d e m e d i r el m o d o en que las personas difieren, es p o c o lo q u e p u e d e decirnos acerca del diseño de la m e n t e q u e todos c o m p a r t i m o s , a u n q u e , al mostrar lo m u c h o q u e varía en su naturaleza innata, estos descubrimientos nos fuerzan a abrir, los ojos al v o l u m e n estructural q u e d e b e de tener la m e n t e .

La ingeniería inversa de ¡a psique

La estructura de la m e n t e es el t e m a de este libro, y su idea esencial se p u e d e expresar así: la m e n t e es un sistema de órganos de c o m p u t a c i ó n , diseñado p o r la selección natural para resolver aquellos tipos de p r o b l e mas c o n los q u e se enfrentaron nuestros antepasados en su m o d o de vida
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c o m o cazadores-recolectores; en particular, el c o n o c i m i e n t o y el m a n e j o de objetos, animales, plantas y otros individuos de la m i s m a especie. El índice de c o n t e n i d o s de este e n u n c i a d o se p u e d e d e s c o m p o n e r en varias afirmaciones. La m e n t e es lo q u e el cerebro hace, y cabría añadir que, específicamente, el cerebro procesa i n f o r m a c i ó n y pensar es un m o d o de computar. La m e n t e se halla organizada en m ó d u l o s u órganos mentales, cada u n o de los cuales tiene un diseño especializado q u e le hace ser un e x p e r t o en un á m b i t o c o n c r e t o de la i n t e r a c c i ó n c o n el m u n d o . La l ó g i ca básica de los m ó d u l o s es la especificada p o r nuestro p r o g r a m a genético. Su f u n c i o n a m i e n t o fue configurado p o r selección natural para resolver los problemas de la vida q u e nuestros antepasados t u v i e r o n c o m o cazadores y recolectores, y q u e abarcó la m a y o r p a r t e de nuestra historia evolutiva. A d e m á s , los diversos problemas de nuestros antepasados eran c o m o subtareas de un gran p r o b l e m a q u e tenían planteado los genes, a saber, maximizar el n ú m e r o de copias q u e pasaban a la siguiente generación. D e s d e este p u n t o de vista, la psicología es, p o r decirlo así, u n a i n g e niería inversa. En la ingeniería proyectual se diseña u n a m á q u i n a para hacer algo; la ingeniería inversa trata de averiguar la f u n c i ó n para la q u e u n a m á q u i n a fue diseñada. De h e c h o , es lo q u e h a c e n los científicos industriales de la Sony c u a n d o la Panasonic anuncia el l a n z a m i e n t o de un n u e v o p r o d u c t o , o viceversa. C o m p r a n u n o , lo llevan al laboratorio, lo d e s m o n t a n e i n t e n t a n averiguar cuál es la finalidad q u e c u m p l e n todas las piezas y de q u é m o d o se c o m b i n a n para hacer q u e el aparato funcione. Además, este p r o c e d i m i e n t o es e m p l e a d o p o r todos nosotros c u a n d o nos hallamos ante un n u e v o artilugio. Al rebuscar en un viejo almacén, p o r ejemplo, d a m o s c o n un i n g e n i o q u e resulta i m p e n e t r a b l e hasta q u e aver i g u a m o s para q u é fue diseñado. C u a n d o caemos en la c u e n t a de q u e se trata de un deshuesador de aceitunas, de p r o n t o c o m p r e n d e m o s q u e el anillo de m e t a l estaba diseñado para ceñir la aceituna y q u e la palanca baja u n a cuchilla en forma de X p o r un e x t r e m o , de m o d o q u e el hueso salga p o r el otro. Las formas y la disposición de los resortes y los muelles, las bisagras y las charnelas, las hojas y las cuchillas, las palancas y los anillos c o b r a n sentido c u a n d o se p r o d u c e u n a i n t u i c i ó n satisfactoria y, entonces, llegamos a c o m p r e n d e r además p o r q u é las aceitunas envasadas tienen u n a incisión en f o r m a de X en u n o de sus e x t r e m o s . En el siglo x v n , W i l l i a m H a r v e y d e s c u b r i ó q u e las venas tenían válvulas, y de ello d e d u j o q u e las válvulas d e b í a n de estar allí para p e r m i t i r la circulación de la sangre. D e s d e e n t o n c e s h e m o s avanzado en la c o m prensión del c u e r p o c o m o una m á q u i n a maravillosamente compleja, c o m o
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un ensamblaje de muelles, resortes, m a n g u i t o s , tirantes, poleas, palancas, j u n t u r a s , bisagras, enchufes, depósitos, cañerías, válvulas, fundas, b o m b a s , intercambiadores y filtros. A u n en nuestros días nos deleitamos a p r e n d i e n d o cuál es la función de todas aquellas partes misteriosas. ¿Por q u é t e n e m o s , p o r ejemplo, orejas asimétricas y llenas de pliegues cartilaginosos? Para filtrar las ondas de s o n i d o q u e p r o v i e n e n de direcciones diferentes y de m o d o s t a m b i é n distintos. Los matices de la z o n a de s o m b r a del sonido p e r m i t e n al cerebro saber si la fuente emisora se halla arriba o abajo, delante o detrás de nosotros. La estrategia de la ingeniería inversa del c u e r p o h u m a n o ha proseguido, d u r a n t e las últimas c i n c o décadas del siglo x x , entregada a la e x p l o r a c i ó n de la n a n o t e c n o l o g í a de la célula y las m o l é culas de la vida. La materia de la vida, en este sentido, resultó no ser ya un gel t r é m u l o , fulgurante y maravilloso, sino un artilugio de d i m i n u t o s utillajes, resortes, bisagras, varillas, láminas, i m a n e s , cremalleras y escotillas, todos ensamblados p o r u n a cinta de datos cuya i n f o r m a c i ó n es c o piada, descargada y explorada. La justificación lógica de la ingeniería inversa la dio C h a r l e s D a r w i n al m o s t r a r c ó m o los «órganos de u n a p e r f e c c i ó n y c o m p l e j i d a d e x t r e mas, q u e j u s t a m e n t e exaltan nuestra admiración» surgen no de la p r e v i sión divina, sino de la e v o l u c i ó n de replicantes d u r a n t e un p e r í o d o de t i e m p o i n m e n s o . A m e d i d a q u e éstos se replican, la tasa de supervivencia y r e p r o d u c c i ó n del replicante t i e n d e a a c u m u l a r s e de u n a g e n e r a c i ó n a otra. Las plantas y los animales son replicantes, y su c o m p l e j o m e c a n i s mo parece r e s p o n d e r a u n a ingeniería q u e les p e r m i t e sobrevivir y r e producirse. D a r w i n hizo hincapié en q u e esta teoría explicaba no sólo la c o m plejidad del c u e r p o de un animal, sino la complejidad de su m e n t e . «La psicología d e b e basarse en un n u e v o f u n d a m e n t o » , predijo, c o m o es de todos c o n o c i d o , al final de El origen de las especies. C o n t o d o , la p r e d i c c i ó n de D a r w i n todavía no se ha c u m p l i d o p l e n a m e n t e . M á s de un siglo después de q u e escribiera aquellas palabras, el estudio de la m e n t e carece en su m a y o r p a r t e de u n a o r i e n t a c i ó n darwinista, y a m e n u d o h a c e de ello una b a n d e r a asegurando q u e la e v o l u c i ó n es irrelevante, u n a m e r a d e p r a vación m o r a l , o q u e sólo es adecuada para especulaciones de café m i e n tras se b e b e u n a cerveza al final de la j o r n a d a . Esta alergia a la e v o l u c i ó n en las ciencias sociales y cogñitivas ha sido, en mi o p i n i ó n , un obstáculo para el c o n o c i m i e n t o . La m e n t e es un sistema e x q u i s i t a m e n t e organizado, capaz de llevar a cabo proezas notables q u e n i n g ú n i n g e n i e r o ha l o grado a ú n copiar. ¿ C ó m o p u e d e ser q u e las fuerzas q u e d i e r o n f o r m a a
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este sistema, y los propósitos a los q u e r e s p o n d e su diseño, sean irrelevantes para su c o m p r e n s i ó n ? El p e n s a m i e n t o evolucionista es i m p r e s c i n d i ble, a u n q u e no en la f o r m a q u e m u c h o s piensan —cuando sueñan, p o r ejemplo, en eslabones perdidos o c u e n t a n historias sobre las etapas del Hombre—, sino en la f o r m a de u n a meticulosa ingeniería inversa. Sin ella somos c o m o el cantante de «The M a r v e l o u s Toy» de T o m P a x t o n , q u e recuerda viejas historias de su pasada infancia: « C u a n d o se m o v í a se c o n vertía en zip y en pop, c u a n d o se paraba, y en whirrr, c u a n d o se m a n t e n í a de pie; n u n c a supe q u é era y creo q u e n u n c a lo sabré». El desafío darwinista ha llegado a ser aceptado tan sólo en los últimos años, d a n d o lugar a un nuevo enfoque al cual el antropólogo J o h n T o o b y y la psicóloga Leda Cosmides dieron el n o m b r e de «psicología evolutiva». La psicología evolutiva conjuga dos revoluciones científicas: la psicología cognitiva de las décadas de 1950 y 1960, q u e explica los mecanismos del p e n s a m i e n t o y la e m o c i ó n en t é r m i n o s de información y c o m p u t a c i ó n , y la revolución propia de la biología evolutiva de las décadas de 1960 y 1970, q u e explica el complejo diseño adaptativo de los seres vivos en t é r m i n o s de selección entre replicantes. U n i r ambas ideas constituye u n a c o m b i n a c i ó n m u y p o t e n t e . La ciencia cognitiva nos ayuda a c o m p r e n d e r c ó m o es posible la m e n t e y de q u é clase es la q u e t e n e m o s . La biología evolutiva nos ayuda a c o m p r e n d e r por qué t e n e m o s la clase de m e n t e q u e t e n e m o s . La psicología evolutiva de este libro es, en cierto sentido, un desarrollo directo de la biología al centrarse en un órgano, la m e n t e , de una especie, el Homo sapiens. Pero en otro sentido es una teoría radical q u e descarta el m o d o en que se h a n formulado durante más de un siglo las cuestiones relacionadas c o n la m e n t e . Las premisas q u e sustentan este libro tal vez no sean las que el lector cree. Pensar es computar, pero ello no significa que el ordenad o r sea la metáfora más idónea para la m e n t e . Es más a p r o p i a d o decir q u e es un conjunto de módulos, a u n q u e no se trate de cajas encapsuladas o especímenes circunscritos en la superficie del cerebro. La organización de nuestros m ó d u l o s mentales proviene de nuestro p r o g r a m a genético, pero ello no significa q u e exista un gen responsable de cada rasgo o que el aprendizaje sea m e n o s importante de lo q u e solemos pensar. La m e n t e es u n a adaptación diseñada p o r la selección natural, a u n q u e c o n ello no se quiere significar q u e todo cuanto pensamos, sentimos y hacemos sea adaptativo desde un p u n t o de vista biológico. E v o l u c i o n a m o s a partir de los simios, pero ello no significa que tengamos la misma m e n t e que los m o n o s . A d e m á s , la finalidad última de la selección natural es propagar los genes, a u n q u e ello no significa que la m e t a final de los h u m a n o s se limite a p r o 42

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P g genes. Si me p e r m i t e n , les mostraré a c o n t i n u a c i ó n la razón de p o r qué n o es así.

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Este libro trata del cerebro, p e r o no se hablará m u c h o de n e u r o n a s , h o r m o n a s y neurotransmisores, p o r q u e la m e n t e no es el cerebro, sino lo que el cerebro hace, a u n q u e t a m p o c o es cualquiera de las cosas q u e hace, c o m o p o r ejemplo, m e t a b o l i z a r grasas y d e s p r e n d e r calor. Si la década de 1990 ha sido d e n o m i n a d a la D é c a d a del C e r e b r o —y es preciso recordar que no hay u n a D é c a d a , p o r e j e m p l o del Páncreas— es p o r q u e la c o n d i ción especial del cerebro se d e b e a u n a cosa m u y especial q u e el cerebro hace y q u e nos p e r m i t e ver, pensar, sentir, elegir y actuar. Este algo e s p e cial es el procesar i n f o r m a c i ó n o c o m p u t a c i ó n . La i n f o r m a c i ó n y la c o m p u t a c i ó n residen en m o d e l o s de datos y en relaciones lógicas q u e son independientes del m e d i o físico q u e las transporta. C u a n d o llamamos p o r teléfono a nuestra m a d r e q u e se halla en otra ciudad, el mensaje es el m i s m o q u e si saliera directamente de nuestros labios a sus oídos, a u n q u e cambie físicamente de forma, pasando de ser vibración q u e reverbera en el aire a electricidad en un cable, carga eléctrica en silicio, luz oscilante en un cable de fibra óptica, ondas electromagnéticas y, luego, vuelve pasando p o r lo m i s m o a u n q u e en o r d e n inverso. En un sentido similar, el mensaje continúa siendo el m i s m o c u a n d o ella lo repite a nuestro padre, q u e está sentado en el otro e x t r e m o del diván, después de que haya cambiado n u e v a m e n t e de forma en el i n t e r i o r de su cabeza transformándose en u n a cascada de actividad n e u r o n a l y en productos q u í m i c o s que se difunden p o r las sinapsis. Así m i s m o , un p r o g r a m a dado p u e d e funcionar en ordenadores hechos con válvulas electrónicas, conmutadores electromagnéticos y circuitos integrados, o c o n palomas mensajeras b i e n adiestradas, y lleva a cabo las mismas cosas p o r idénticas razones. Esta nueva perspectiva fue expresada en p r i m e r lugar p o r el m a t e m á tico Alan T u r i n g , los cibernéticos Alan N e w e l l , H e r b e r t S i m ó n y M a r v i n Minsky, así c o m o p o r los filósofos H i l a n ' P u t n a m y Jerry F o d o r , y, en la actualidad, recibe el n o m b r e de teoría computacional de la mente. Se trata de una de las grandes ideas de la historia intelectual, ya q u e resuelve u n o de los enigmas q u e constituyen el «problema m e n t e - c u e r p o » : ¿de q u é m o d o u n i r el m u n d o etéreo del significado y la i n t e n c i ó n (acción i n t e n c i o n a l ) , la materia de la q u e está h e c h a nuestra vida m e n t a l , c o n un e n o r m e trozo
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de materia física c o m o es el cerebro? Si nos p r e g u n t a m o s p o r q u é t o m ó Bill el a u t o b ú s , no hay otra respuesta q u e ésta: p o r q u e quería visitar a su abuela y sabía q u e el a u t o b ú s le llevaría hasta allí, p o r q u e si detestara visitarla o si supiera q u e la ruta del a u t o b ú s había variado, su c u e r p o no viajaría en este a u t o b ú s . A lo largo de milenios la u n i ó n entre el c u e r p o y la m e n t e ha sido u n a paradoja. Entidades c o m o «querer visitar a su a b u e la» y «saber q u e el a u t o b ú s lleva hasta la casa de la abuela» son incoloras, inodoras e insípidas, p e r o al m i s m o t i e m p o son causas de sucesos físicos, tan p o t e n t e s c o m o u n a carambola entre las bolas del billar. La teoría c o m p u t a c i o n a l de la m e n t e resuelve esta paradoja: afirma q u e las creencias y los deseos son información, e n c a r n a d a c o m o configuraciones de símbolos, los cuales s o n estados físicos de fragmentos de m a t e ria, c o m o chips de un o r d e n a d o r o n e u r o n a s en el cerebro, y simbolizan cosas del m u n d o p o r q u e s o n activados p o r esas cosas a través de nuestros órganos sensoriales y p o r lo q u e h a c e n u n a vez q u e han sido activados. Si los fragmentos de m a t e r i a q u e los constituyen se d i s p o n e n de tal f o r m a q u e c h o c a n c o n t r a fragmentos de m a t e r i a q u e se hallan u n i d o s a los m ú s c u l o s , de ello resulta el c o m p o r t a m i e n t o . La teoría c o m p u t a c i o n a l de la m e n t e p e r m i t e , p o r tanto, m a n t e n e r las creencias y los deseos en las explicaciones q u e d a m o s del c o m p o r t a m i e n t o , al t i e m p o q u e las enraiza p l e n a m e n t e en el universo físico. P e r m i t e al significado ser causa y ser causado. La teoría c o m p u t a c i o n a l de la m e n t e es indispensable a la h o r a de abordar cuestiones q u e a n h e l a m o s responder. Los neurocientíficos g u s tan de señalar q u e todas las partes del c ó r t e x cerebral t i e n e n un aspecto m u y similar, y c o n ello se refieren no sólo a las diferentes partes del cerebro h u m a n o , sino a los cerebros de animales diferentes. De ahí se podría extraer la c o n c l u s i ó n de q u e la actividad m e n t a l es igual en t o d o s los animales, a u n q u e sería m e j o r c o n c l u i r q u e n o p o d e m o s s i m p l e m e n t e e x a m i n a r u n a p e q u e ñ a parcela del cerebro e interpretar la lógica en el i n t r i n c a d o m o d e l o de conectividad q u e es el responsable de q u e cada p a r t e haga u n a cosa distinta. D e l m i s m o m o d o q u e todos los libros son, desde un p u n t o de vista físico, sólo c o m b i n a c i o n e s diferentes de los m i s m o s setenta y cinco caracteres más o m e n o s , y todas las películas son, t a m b i é n desde un p u n t o de vista físico, sólo m o d e l o s diferentes de cargas eléctricas en las pistas de u n a cinta de vídeo, la colosal maraña de filam e n t o s del cerebro p u e d e parecer indiferenciada c u a n d o se la e x a m i n a hebra p o r hebra. El c o n t e n i d o de un libro o u n a película descansa en la configuración de marcas de tinta o de cargas magnéticas, y aparece sólo
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c u a n d o la obra es leída o v i s i o n a d a . D e un m o d o similar, el c o n t e n i d o de la actividad del cerebro descansa en las configuraciones de conexiones y actividad entre las n e u r o n a s . Las diferencias m í n i m a s en los detalles de las u n i o n e s p u e d e n causar q u e áreas cerebrales m u y parecidas en su aspecto i m p l e m e n t e n programas m u y diferentes. Sólo c u a n d o el p r o g r a m a se halla en aplicación se evidencia la c o h e r e n c i a . C o m o T o o b y y C o s m i d e s escribieron: Las aves migran guiadas por las estrellas, los murciélagos se orientan según factores acústicos, las abejas computan la variación en las manchas de las flores, las arañas tejen telas, los seres humanos hablan, las hormigas cultivan, los leones cazan en grupo, los leopardos lo hacen en solitario, los gibones son monógamos, los caballitos de mar son poliándricos, los gorilas son polígamos... Sobre la tierra hay millones de especies animales, cada una de ellas con un conjunto diferente de programas cognitivos y el mismo tejido neural básico plasma todos estos programas, al tiempo que podría soportar otros m u c h o s . Los detalles sobre las p r o p i e d a d e s de las n e u r o n a s , los neurotransmisores y el desarrollo celular no pueden decirnos cuál es de entre estos millones de programas el que contiene la mente humana. Si bien toda la actividad neural es la expresión de un proceso uniforme que tiene lugar a nivel de las células, lo realmente importante es la disposición de las neuronas, ya se trate del trinar de las aves o de los programas que guían a la araña en el tejer de su tela. ¡ C i e r t a m e n t e esto no implica, desde luego, q u e el cerebro sea i r r e l e vante para c o m p r e n d e r la m e n t e ! Los programas son reuniones de s i m ples unidades procesadoras de i n f o r m a c i ó n , d i m i n u t o s circuitos q u e se p u e d e n añadir y adecuarse a un diseño, activar algún otro circuito o llevar a cabo otras o p e r a c i o n e s lógicas y matemáticas elementales. Lo q u e estos microcircuitos p u e d e n hacer d e p e n d e sólo de q u é estén hechos. Los circuitos constituidos p o r n e u r o n a s n o p u e d e n h a c e r e x a c t a m e n t e l o m i s mo q u e los circuitos h e c h o s de silicio, y viceversa. Por ejemplo, un circuito de silicio es más rápido que otro n e u r o n a l , a u n q u e este ú l t i m o p u e d e adecuarse a u n a configuración más larga q u e otro de silicio. Estas diferencias se amplían a través de los programas construidos a partir de los circuitos y afectan a la rapidez y soltura c o n q u e los p r o g r a m a s realizan varias cosas, a u n c u a n d o no d e t e r m i n e n e x a c t a m e n t e las cosas q u e h a c e n . En mi o p i n i ó n , a u n q u e el tejido cerebral no es irrelevante para : c o n o c e r la m e n t e , sí resulta insuficiente. La psicología, en t a n t o q u e análisis del software m e n t a l , tendrá q u e perforar un b u e n trozo de m o n t a ñ a
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antes de p o d e r reunirse c o n los neurobiólogos que están abriendo t a m bién un túnel desde el otro e x t r e m o de este m i s m o ámbito. La teoría c o m p u t a c i o n a l de la m e n t e no es lo m i s m o q u e la tan desdeñada «metáfora del ordenador». Tal c o m o han señalado m u c h o s críticos, los ordenadores son seriales, h a c e n u n a única cosa al m i s m o t i e m p o , mientras q u e los cerebros funcionan en paralelo, hacen millones de cosas a la vez. Los ordenadores son rápidos, los cerebros, lentos. Las partes q u e c o m p o n e n un o r d e n a d o r son fiables, las q u e c o m p o n e n el cerebro llevan r u i d o i n c o r p o r a d o . Los ordenadores c u e n t a n con un n ú m e r o limitado de c o n e x i o n e s , los cerebros t i e n e n billones. Los o r d e n a dores son m o n t a d o s siguiendo unos planos, los cerebros d e b e n m o n t a r se solos. Así es, y los ordenadores v i e n e n en cajas de color pastel y d i s p o n e n de ficheros AUTOEXEC.BAT y activan salvapantallas c o n tostadoras aladas q u e r e c o r r e n el m o n i t o r mientras no está en uso la u n i d a d central de p r o c e s a m i e n t o ; los cerebros, en cambio, n o . De h e c h o , lo q u e c o n ello se afirma no es q u e el cerebro sea c o m o un o r d e n a d o r de los que se p u e d e n a d q u i r i r en el m e r c a d o , sino, más b i e n q u e los cerebros y los o r d e n a d o r e s i n c o r p o r a n inteligencia p o r m o r de algunas razones i d é n t i cas. Para explicar c ó m o vuelan las aves, invocamos los principios de la fuerza ascensional y la resistencia aerodinámica, así c o m o la mecánica de fluidos q u e t a m b i é n explica c ó m o vuelan los aviones, pero t o d o ello no nos obliga a aplicar la metáfora del avión —debidamente completada c o n la p r o p u l s i ó n a c h o r r o y el servicio de los auxiliares de vuelo— al hablar de las aves. En ausencia de la teoría c o m p u t a c i o n a l resulta imposible descifrar la evolución de la m e n t e . La mayoría de intelectuales cree firmemente q u e la m e n t e h u m a n a escapó de algún m o d o al proceso evolutivo. Para ellos la evolución sólo p u e d e fabricar insectos insensatos y pautas de acción fijas: un instinto sexual, un impulso agresivo, un imperativo territorial, gallinas q u e empollan los huevos y patitos q u e siguen a sus madres. En su o p i n i ó n , la c o n d u c t a h u m a n a es demasiado flexible y sutil para ser un p r o d u c t o de la evolución; d e b e provenir de alguna otra parte, p o r p o n e r un ejemplo, de la «cultura». Pero, si resulta q u e la evolución nos d o t ó no con impulsos irresistibles y rígidos reflejos sino con un ordenador neuronal, de h e c h o t o d o cambia. Un p r o g r a m a es una dotación intrincada de o p e raciones lógicas y estadísticas q u e son dirigidas p o r m e d i o de c o m p a r a ciones, pruebas, ramificaciones, bucles y subrutinas incorporadas en otras subrutinas. Los programas informáticos desde la interfaz Macintosh hasta la simulación meteorológica y los programas que r e c o n o c e n el habla y
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responden a preguntas en nuestro idioma, nos dan u n a pista de la fineza y potencia de q u e es capaz la c o m p u t a c i ó n . El p e n s a m i e n t o y el c o m p o r t a m i e n t o h u m a n o s , p o r m u y sutiles y flexibles que sean, p o d r í a n ser el p r o d u c t o de un p r o g r a m a m u y complejo, y este programa p u e d e muy bien haber sido la d o t a c i ó n c o n la q u e nos ha equipado la selección natural. El imperativo característico de la biología no es n o r m a t i v o , sino del tipo «si... e n t o n c e s . . . si no...».

La m e n t e , y creo q u e esto m e r e c e atención, no es un órgano único sino un sistema de órganos, que p o d e m o s pensar c o m o facultades psicológicas o m ó d u l o s mentales. Las entidades que actualmente se suelen evocar para explicar la m e n t e , a saber, la inteligencia general, u n a cierta capacidad para la cultura y las estrategias de aprendizaje polivalentes o universales, desaparecerán c o m o la teoría del protoplasma desapareció de la biología o la teoría de los cuatro elementos del á m b i t o de la física. Estas entidades son tan difusas, en c o m p a r a c i ó n c o n el f e n ó m e n o exacto que p r e t e n d e n explicar, q u e para ser operativas se les d e b e c o n c e d e r poderes casi mágicos. C u a n d o los f e n ó m e n o s se p o n e n bajo las lentes de un m i croscopio, descubrimos q u e la textura compleja del m u n d o cotidiano es sostenida no p o r u n a única sustancia, sino p o r m u c h a s capas de m a q u i n a ria m u y elaborada.Ya hace t i e m p o q u e los biólogos sustituyeron el c o n cepto de un o m n i p o t e n t e protoplasma p o r el c o n c e p t o de m e c a n i s m o s funcionalmente especializados. Los sistemas de órganos del c u e r p o realizan sus tareas p o r q u e cada u n o de ellos está construido siguiendo u n a estructura particular diseñada a medida de la tarea q u e deben ejecutar. El corazón hace circular la sangre p o r el c u e r p o p o r q u e está c o n s t r u i d o c o m o u n a b o m b a hidráulica; los p u l m o n e s oxigenan la sangre al haber sido construidos c o m o intercambiadores de gases. Los p u l m o n e s no p u e den b o m b e a r la sangre ni el corazón oxigenarla. Esta especialización se reproduce a todos los niveles. El tejido del corazón difiere del p u l m o n a r , las células del corazón difieren de las p u l m o n a r e s , y muchas de las m o l é culas q u e constituyen las células del m ú s c u l o cardíaco difieren de las que f o r m a n los p u l m o n e s . Si esto no fuera cierto, los órganos del c u e r p o no funcionarían. Así c o m o un h o m b r e de m u c h o s oficios no domina n i n g u n o , lo m i s m o se p u e d e afirmar de nuestros órganos mentales y de los órganos
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físicos. El desafío q u e s u p o n e el robot también rubrica esta afirmación, ya que construir un r o b o t plantea m u c h o s problemas de ingeniería de p r o gramación, y para resolverlos son precisas diferentes estratagemas. T o m e m o s , p o r ejemplo, el p r i m e r p r o b l e m a q u e h e m o s planteado, el sentido de la vista. U n a m á q u i n a dotada de visión tiene q u e resolver un p r o b l e m a d e n o m i n a d o óptica inversa. La óptica c o m ú n es aquella disciplina de la física que p e r m i t e predecir c ó m o un objeto con u n a cierta figura, h e c h o de un cierto material e iluminación proyecta el mosaico de colores q u e d e n o m i n a m o s i m a g e n retínica. La óptica es una disciplina bien conocida, que se aplica al dibujo, la fotografiaba ingeniería de telecomunicaciones y, en fecha más reciente, a la infografía y la realidad virtual. C o n todo, el cerebro tiene que resolver el p r o b l e m a opuesto. El i n p u t es la i m a g e n retínica y el o u t p u t es una especificación de los objetos del m u n d o y de q u é están hechos, es decir, lo q u e sabemos q u e estamos viendo. Toda la dificultad estriba en esto. La óptica inversa es lo q u e los ingenieros d e n o m i n a n «un p r o b l e m a mal planteado». En su aspecto literal carece de solución. Al igual que es fácil multiplicar algunos números y expresar el producto, pero imposible a partir de un p r o d u c t o enunciar los números que se han multiplicado para obtenerlo, la óptica es una disciplina fácil, pero la óptica inversa, imposible.Y, con todo, el cerebro la aplica cada vez que abrimos la nevera y sacamos un tarro. ¿ C ó m o p u e d e ser? La respuesta es que el cerebro aporta la información que falta, es decir, la información sobre el m u n d o en que evolucionamos y el m o d o en que éste refleja la luz. Si el cerebro visual «supone» que vive en un tipo de m u n d o d e t e r m i n a d o —un m u n d o iluminado de manera regular y constituido en su mayor p a r t e p o r partes rígidas con superficies lisas y redondeadas, c o l o readas de m o d o uniforme—, p u e d e formular conjeturas acertadas sobre lo que hay ahí fuera.Tal c o m o vimos anteriormente, resulta imposible distinguir el carbón de la nieve al examinar la luminosidad de sus proyecciones retínicas. Pero p o n g a m o s por caso que existe un m ó d u l o capaz de percibir las propiedades de las superficies y que lleva i n c o r p o r a d o el siguiente supuesto: «el m u n d o se halla iluminado de m o d o uniforme y suave». El m ó dulo p u e d e resolver, el problema del carbón y la nieve en sólo tres etapas: primero, sustrayendo cualquier gradiente de luminosidad desde un extremo de la escena hasta el otro; segundo, estimando a continuación el nivel m e d i o de luminosidad del conjunto de la escena; y tercero, finalmente, calculando la sombra de gris de cada m a n c h a restando su luminosidad de la luminosidad media. Las mayores desviaciones con valor positivo respecto de la media son visualizadas c o m o cosas blancas, mientras que las mayores
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desviaciones negativas lo son c o m o negras. Si la iluminación es realmente uniforme y suave, estas percepciones registrarán las superficies del m u n d o de forma exacta. D a d o que el planeta satisfizo, en mayor o m e n o r grado, el supuesto de la iluminación uniforme a lo largo de eones de tiempo, la selección natural acertó al incorporar este supuesto. E l m ó d u l o d e p e r c e p c i ó n d e superficies resuelve u n p r o b l e m a irresoluble, p e r o para ello d e b e pagar un precio. El cerebro ha a b a n d o n a do cualquier pretensión de ser un solucionador de problemas. Se le ha equipado c o n un dispositivo que percibe la naturaleza de las superficies en las condiciones características de la tierra p o r q u e se ha especializado en este restringido problema. Basta c o n cambiar ligeramente el p r o b l e ma, y el cerebro ya no lo resolverá. P o n g a m o s , p o r ejemplo, q u e situamos a una persona en un m u n d o q u e no se halla envuelto p o r la luz solar, sino por un mosaico de luces astutamente dispuesto. Si el m ó d u l o de p e r c e p ción de la superficie s u p o n e q u e la iluminación es u n i f o r m e , se vería seducido a alucinar la existencia de objetos q u e no son. ¿Podría suceder, en realidad, algo así? De h e c h o , sucede cada día. D e n o m i n a m o s a estas alucinaciones pase de diapositivas, películas y televisión (que se c o m p l e t a con la ilusión del n e g r o q u e antes expusimos). Al mirar la televisión, c o n t e m p l a m o s fijamente un trozo de vidrio t r é m u l o y reluciente, pero nuestro m ó d u l o de p e r c e p c i ó n de superficies le cuenta al resto de n u e s tro cerebro q u e lo que estamos v i e n d o son personas y lugares reales. El m ó d u l o queda al descubierto, pues, en lugar de a p r e h e n d e r la naturaleza de las cosas, confía en su velo de engaño. Este velo de e n g a ñ o está tan profundamente i n c o r p o r a d o en el i n t e r i o r del f u n c i o n a m i e n t o de n u e s tro cerebro visual q u e no p o d e m o s b o r r a r los supuestos q u e lleva inscritos. Incluso una persona q u e dedica t o d o su t i e m p o libre a ver la televisión en su casa, llegará al final de sus días sin q u e el sistema visual «aprenda» que la televisión es un vidrio q u e brilla gracias a todos sus p u n t o s fosforescentes, y esa persona n u n c a disipará la ilusión que le i n d u c e a creer q u e detrás del cristal existe t o d o un m u n d o . Los demás módulos mentales precisan de sus propios velos de e n g a ñ o para resolver los problemas irresolubles q u e se les plantean. Un m é d i c o que quiera averiguar c ó m o se m u e v e el c u e r p o c u a n d o se c o n t r a e n los músculos tiene que solucionar problemas de cinemática (geometría del m o v i m i e n t o ) y de dinámica (los efectos de la fuerza). Pero un cerebro que tiene q u e descifrar c ó m o contraer los músculos para hacer que el c u e r p o se m u e v a tiene q u e resolver los problemas en los ámbitos de la cinemática y la dinámica inversas: d e b e saber qué fuerzas se d e b e n aplicar 49

a un c u e r p o para hacer q u e se mueva siguiendo una trayectoria d e t e r m i nada. Al igual q u e la óptica inversa, la cinemática y la dinámica inversas son problemas mal planteados. Nuestros m ó d u l o s motores los solucionan h a c i e n d o suposiciones extrañas pero razonables, no ya suposiciones sobre la iluminación, sino sobre los cuerpos en m o v i m i e n t o . N u e s t r o sentido c o m ú n acerca de las otras personas es una especie de psicología intuitiva en la q u e i n t e n t a m o s inferir cuáles son las creencias y deseos de la gente a partir de lo que hacen, e intentamos predecir qué harán a partir de nuestras conjeturas sobre sus creencias y deseos. Esta psicología intuitiva, c o n todo, tiene q u e s u p o n e r que los demás tienen creencias y deseos, al t i e m p o q u e debe tenerse presente que no p o d e m o s sentir sensorialmente u n a creencia o deseo en la cabeza de otra persona c o m o si oliésemos sardinas. Si no viéramos el m u n d o social a través de las lentes de este supuesto seríamos c o m o los robots de la generación Samaritano I, q u e se i n m o l a b a n para salvar un saco c o n semillas o c o m o los Samaritano II, q u e se arrojaban p o r la borda para salvar cualquier objeto q u e tuviese u n a cabeza de aspecto h u m a n o , incluso si ésta pertenecía a una gran m u ñ e c a hinchable. (Más adelante veremos que hay personas q u e p a d e c e n un cierto síndrome que se caracteriza p o r la falta del supuesto de q u e las personas tienen m e n t e s , y se evidencia en el hecho de tratar a los demás c o m o si fueran m u ñ e c o s hinchables.) Nuestros sentimientos de a m o r hacia los m i e m b r o s de nuestra familia i n c o r p o r a n cierto supuesto acerca de las leyes del m u n d o natural, en concreto, una inversión de las leyes c o m u n e s de la genética. Los sentimientos familiares están diseñados para ayudar a nuestros genes a reproducirse, pero no p o d e m o s ver ni oler los genes. Los científicos utilizan la genética para deducir c ó m o los genes se distribuyen entre los organismos (por ejemplo, la meiosis y el sexo son la causa de que la descendencia de una pareja comparta un cincuenta p o r ciento de sus genes); nuestras e m o c i o n e s sobre la familia usan un tipo de genética inversa para averiguar cuál de los organismos c o n los q u e interactuamos es probable q u e c o m p a r t a nuestros genes (por ejemplo, si alguien parece tener los mismos padres q u e nosotros, se le tratará c o m o si su bienestar genético coincidiera en parte c o n el nuestro). En capítulos posteriores volveré a incidir sobre estos temas. La m e n t e tiene que c o n s truirse c o n partes especializadas p o r q u e tiene que resolver problemas esp e c i a l i z a d o s . S ó l o u n á n g e l p o d r í a satisfacer los r e q u i s i t o s d e u n solucionador de problemas. A nosotros, mortales, no nos queda más r e m e d i o q u e hacer conjeturas falibles a partir de una información cuyo carácter es fragmentario. Cada u n o de nuestros m ó d u l o s mentales resuel50

ve su problema irresoluble a base de confiar en c ó m o funciona el mundo, haciendo suposiciones q u e son indispensables pero indefendibles, dado que la única defensa posible es que las suposiciones fueron lo bastante buenas y acertadas para el m u n d o en q u e vivieron nuestros antepasados. El t é r m i n o «módulo» sugiere c o m p o n e n t e s desprendibles y, al tiempo, engastados, lo cual le hace ser equívoco. Los m ó d u l o s mentales probablem e n t e no son visibles a simple vista, c o m o sucedería si fuesen territorios circunscritos en la superficie del cerebro o regiones bien diferenciadas como el solomillo o la espalda de ternera en la sección de carnes de un supermercado. Un m ó d u l o m e n t a l p r o b a b l e m e n t e se parece más a un canal viario desparramado de m o d o difuso p o r entre las protuberancias y g r i e tas del c e r e b r o ; o p u e d e i n t r o d u c i r s e en r e g i o n e s q u e se hallan interconectadas p o r fibras responsables de q u e las regiones a c t ú e n c o m o una unidad. La belleza del procesamiento de información radica en la flexibilidad de su exigencia de sedes físicas localizadas. Al igual q u e la dirección de u n a empresa p u e d e diseminarse p o r lugares enlazados m e d i a n t e una red de telecomunicaciones, o al igual que en un o r d e n a d o r un p r o grama informático se almacena fragmentado en diferentes partes del disco duro, o m e m o r i a R O M , la circuitería subyacente a un m ó d u l o psicológico p u e d e distribuirse p o r el cerebro de un m o d o espacialmente aleatorio. Además los m ó d u l o s mentales no tienen q u e estar aislados u n o s de otros, ya q u e se c o m u n i c a n sólo a través de u n o s pocos c o n d u c t o s estrechos. (Se trata de una acepción especializada de «módulo» q u e m u c h o s científicos cognitivistas han debatido, siguiendo la definición dada p o r Jerry Fodor.) Los m ó d u l o s se definen p o r las cosas especiales q u e h a c e n c o n la i n f o r m a c i ó n q u e tienen disponible, no necesariamente p o r la tipología de la información de q u e disponen. N o a m Chomsky, c o n su propuesta de un «órgano mental», p e r m i t i ó superar la torpeza implícita en la metáfora de un «módulo mental». Un órgano del c u e r p o es una estructura especializada hecha a m e d i d a para llevar a cabo una función particular. C o n t o d o , nuestros órganos no v i e n e n envasados en bolsas c o m o los menudillos de pollo, sino q u e están integrados en un t o d o complejo. El c u e r p o se halla compuesto p o r sistemas q u e se dividen en órganos que están formados p o r tejidos constituidos a su vez a base de células. Ciertos tipos de tejidos, c o m o el epitelio, se utilizan, con modificaciones, en m u c h o s órganos. Ciertos órganos, al igual que la sangre y la piel, interactúan c o n el resto del cuerpo a través de una extensa interfaz convoluta (helicoidal), y no p u e d e n ser englobados p o r una línea de p u n t o s . A veces es confuso saber d ó n d e acaba un órgano y 51

d ó n d e empieza otro, o qué t a m a ñ o d e b e tener un p e d a z o de c u e r p o para p o d e r ser d e n o m i n a d o órgano. (¿La m a n o es un órgano? Y ¿el dedo? Y ¿la falange del dedo?) De todas formas sólo se trata de pedantes c u e s t i o nes terminológicas, y ni los anatomistas ni los fisiólogos ha desperdiciado su t i e m p o en este tipo de cosas. Lo cierto, c o n todo, es que el c u e r p o no es una masa de carne en conserva, sino que cuenta c o n u n a estructura heterogénea formada p o r m u c h a s partes especializadas.Todo esto p r o b a b l e m e n t e sea también cierto en el caso de la m e n t e . T a n t o si establecemos fronteras claras y precisas para los c o m p o n e n t e s de la m e n t e c o m o si no, lo cierto es q u e la m e n t e t a m p o c o está hecha de carne en conserva m e n tal, sino q u e cuenta con una estructura heterogénea formada p o r m u c h a s partes especializadas.

Los órganos de nuestro c u e r p o d e b e n su complejo diseño a la inform a c i ó n c o n t e n i d a en el g e n o m a h u m a n o , y, a mi entender, lo m i s m o sucede c o n los órganos mentales. Además, no aprendemos a tener páncreas ni t a m p o c o a p r e n d e m o s a tener un sistema visual, a adquirir el lenguaje, el sentido c o m ú n o los sentimientos de amor, amistad y justicia. Si b i e n no hay un ú n i c o d e s c u b r i m i e n t o que p r u e b e esta afirmación (y t a m p o c o que demuestre que el páncreas está estructurado de m a n e r a innata), son muchas las líneas de indicios y hechos q u e convergen en demostrar que así es. La q u e más me impresiona es el desafío de construir un robot. Todos y cada u n o de los problemas importantes q u e soluciona la m e n t e resultan irresolubles si no tiene i n c o r p o r a d o s supuestos relativos a las leyes q u e r i g e n en ese ámbito de interacción c o n el m u n d o . Todos los programas q u e h a n diseñado los investigadores en el c a m p o de la inteligencia artificial h a n sido desarrollados para un d o m i n i o particular c o m o , p o r ejemplo, el lenguaje, la visión, el m o v i m i e n t o o u n o de los m u c h o s y diferentes tipos de sentido c o m ú n . En el á m b i t o de la investigación en inteligencia artificial, p o r otro lado, el orgulloso padre de un programa informático a veces termina por ofrecerlo c o m o u n a simple «demo» de un sistema universal que será fascinantemente p o t e n t e y que se construirá en un futuro, a u n q u e cualquier otra persona activa en este ámbito considera generalmente todo ese b o m b o publicitario de lanzamiento simp l e m e n t e c o m o un fracaso. Tanto es así, q u e resulta fácil profetizar que nadie construirá n u n c a un robot h u m a n o , quiero decir un robot realmente

h u m a n o , a m e n o s q u e se le d o t e de sistemas computacionales adaptados a los diferentes problemas. A lo largo de las páginas de este libro nos adentraremos en otras líneas de aportación de pruebas que permitan demostrar que nuestros órganos deben su diseño básico al programa genético h u m a n o . Ya se ha m e n c i o n a do a n t e r i o r m e n t e que gran parte de la magnífica estructura de la personalidad e inteligencia h u m a n a la comparten, por ejemplo, gemelos idénticos criados p o r separado y ello p e r m i t e afirmar que esta estructura es estatuida por los genes. Los bebés y los niños mayores, cuando son examinados utilizando ingeniosos métodos, demuestran tener un d o m i n i o precoz de las categorías fundamentales del m u n d o tanto físico c o m o social, y a veces dominan información que nunca antes les ha sido presentada. Las personas tienen muchas creencias que están reñidas con su experiencia a u n q u e eran ciertas en el e n t o r n o en el cual evolucionamos, de m o d o que persiguen metas que subvierten su propio bienestar pero que eran adaptativas en aquel entorno evolutivo anterior. Y, contrariamente a la extendida o p i n i ó n de que las culturas p u e d e n variar de manera arbitraria y sin límite, un e x a m e n exhaustivo de la literatura etnográfica demuestra q u e los pueblos del m u n do c o m p a r t e n una psicología universal a un nivel de detalle sorprendente. C o n todo, de la afirmación según la cual la m e n t e tiene u n a estructura innata compleja, no se desprende q u e el aprendizaje tenga un papel insignificante. F o r m u l a r la cuestión de m o d o q u e la estructura innata y el aprendizaje entren en contraposición o sean alternativas o,lo q u e es igualm e n t e funesto, ingredientes o fuerzas interactivas c o m p l e m e n t a r i a s , es un craso error. Y esto no equivale a q u e la afirmación de la existencia de una interacción entre la estructura innata y el aprendizaje (o entre herencia y entorno, naturaleza y educación, biología y cultura) sea literalmente e r r ó nea, sino q u e más b i e n p e r t e n e c e a la categoría de las ideas q u e son tan garrafales q u e ni siquiera llegar a ser ya erróneas. I m a g i n e m o s el siguiente diálogo:

«Este n u e v o o r d e n a d o r es un d e c h a d o de sofisticación t e c n o l ó g i c a . La velocidad del p r o c e s a d o r es de q u i n i e n t o s m e g a h e r t z i o s , tiene u n a gyga de m e m o r i a R A M , u n trillón d e bites para a l m a c e n a r i n f o r m a c i ó n , tarjeta g r á fica y realidad virtual t r i d i m e n s i o n a l , salida de voz, acceso a I n t e r n e t sin cables, es e x p e r t o en una d o c e n a de temas y lleva i n c o r p o r a d a s las ediciones

de la Biblia, la Encyclopaedia Bvitannica, la Famous Quotations de Bartlett y las
obras completas de Shakespeare. Se han e m p l e a d o miles de horas de p r o g r a m a c i ó n especializada en su diseño.»

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«¡Oh! Si no le entiendo mal, me está diciendo que no importa lo que introduzca en el ordenador; con toda esta estructura incorporada, el entorno no puede ser muy importante, y siempre hará lo mismo, con independencia de qué se introduzca por medio del teclado.»

La respuesta es un absurdo más que evidente. El h e c h o de disponer de m u c h a m a q u i n a r i a i n c o r p o r a d a hará q u e el sistema responda de una forma más, y no m e n o s , inteligente y flexible a sus inputs. C o n todo, la respuesta del i n t e r l o c u t o r capta el m o d o en que durante siglos los c o mentaristas h a n reaccionado a la idea de una m e n t e t e c n o l ó g i c a m e n t e p u n t e r a y exquisitamente estructurada. P o r otro lado, la postura «interaccionista» c o n toda su aversión a especificar siempre la p a r t e innata de la interacción, no es m u c h o mejor. Fijémonos, si no, en estas afirmaciones:

El comportamiento de un ordenador deriva de una compleja interacción entre el procesador y el input. Cuando se intenta comprender de qué modo funciona un coche, no se puede menospreciar ni el motor, ni la gasolina ni el conductor. Todos ellos son factores importantes. El sonido que emite este reproductor de CD audio representa la mezcla inextricablemente entrelazada de dos variables esenciales: la estructura de la máquina y el disco que insertamos en ella. Ni lo uno ni lo otro puede ser ignorado.

Estos enunciados son ciertos a u n q u e inútiles, son tan confusamente incomprensibles, tan i n s o l e n t e m e n t e descuidados, q u e es casi tan pésimo afirmarlos c o m o rebatirlos, pues, en el caso de la m e n t e , al igual que sucede con las máquinas, las metáforas q u e aluden a una mixtura de dos ingredientes —como en un M a r t i n i seco, en una batalla entre fuerzas igualadas o en un tira y afloja— son m o d o s mal direccionados de pensar un dispositivo c o m p l e j o diseñado para procesar información. C i e r t a m e n t e , cada parte de la inteligencia h u m a n a implica cultura y aprendizaje, pero este ú l t i m o no es c o m o la gasolina de un m o t o r o un c a m p o de fuerzas, y, además, no se p r o d u c e p o r arte de magia. Su posibilidad misma se desprende de la maquinaria innata diseñada para llevar a cabo el a p r e n d i zaje. La afirmación de la existencia de varios m ó d u l o s innatos es una afirmación de la existencia de varias máquinas de aprendizaje innatas, cada u n a de las cuales aprende siguiendo una lógica particular. Para c o m 54

prender el aprendizaje es preciso emplear nuevos m o d o s de pensar que p e r m i t a n sustituir las metáforas —como la mezcla y la fuerza, escribir en una tabla rasa o esculpir en bloques de mármol— q u e son más propias de un p e n s a m i e n t o precientífico. Se necesitan ideas capaces de captar los m o d o s en q u e un dispositivo complejo p u e d e afinarse y adaptarse a aspectos impredecibles del m u n d o y adquirir los tipos de datos q u e n e c e sita para funcionar. La idea de q u e la herencia y el e n t o r n o interactúan no siempre es un absurdo, a u n q u e creo q u e confunde dos cuestiones: p o r un lado, aquello que todas las m e n t e s tienen en c o m ú n y, p o r otro, el m o d o en qué las mentes difieren unas de otras. Los insulsos enunciados citados anteriorm e n t e p u e d e n hacerse inteligibles si se sustituye el «cómo funciona x» p o r el «qué hace a x funcionar m e j o r que y»:

La utilidad de un ordenador depende tanto de la potencia del procesador que tenga como de la pericia del usuario. La velocidad de un coche depende de un motor, del combustible y de la habilidad del conductor.Todos ellos son factores importantes. La calidad del sonido que emite un reproductor de CD audio depende de dos variables fundamentales: el diseño .mecánico y electrónico del reproductor, y la calidad de la grabación original del CD. Ni lo uno ni lo otro puede ser ignorado.

C u a n d o nos interesamos p o r saber en qué medida un sistema funciona mejor que otro similar, lo razonable es pasar p o r alto las cadenas causales que hay en el interior de cada sistema y cotejar los factores q u e h a c e n que el t o d o sea rápido o lento, tenga una fidelidad de sonido alta o baja. Este p r o c e d i m i e n t o no difiere de una clasificación de personas para d e t e r m i n a r quién ingresa en la facultad de M e d i c i n a o a quién se contrata para un empleo, y de este tipo de clasificaciones es de d o n d e p r o v i e n e el e n t r a m a d o de la oposición entre naturaleza y educación. C o n todo, este libro trata del m o d o en q u e la m e n t e funciona, no sobre la razón p o r la cual las mentes de ciertas personas funcionan de un m o d o algo m e j o r q u e otras. Los hechos sugieren que los seres h u m a n o s de cualquier parte del planeta ven, hablan y piensan acerca de objetos y otras personas del m i s m o m o d o básico. La diferencia entre Einstein y un estudiante q u e ha abandonado sus estudios universitarios es trivial si se compara con la diferencia que existe entre este estudiante q u e abandona sus estudios y el m e j o r r o b o t existente, o entre aquel m i s m o estudiante y
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un c h i m p a n c é . Éste es el misterio que quiero abordar en estas páginas, y nada queda más lejos del tema principal de este libro que establecer u n a comparación entre los significados de curvas de Gauss q u e coincidan parcialmente en función de un cierto índice en b r u t o c o m o es el coeficiente de inteligencia.Y p o r esta razón, la importancia relativa del innatismo y el aprendizaje es t a m b i é n una cuestión falsa. El hacer hincapié en el diseño innato no debiera confundirse, p o r lo demás, con la búsqueda de «un gen para» este o aquel órgano mental. Baste c o n pensar en los genes reales y supuestos que son responsables de titulares de prensa c o m o : los genes causantes de la distrofia muscular, de las enfermedades de H u n t i n g t o n y de Alzheimer, el alcoholismo, la esquizofrenia, el trastorno maníaco-depresivo, la obesidad, los brotes de violencia, la dislexia, la enuresis y algunos tipos de retraso mental. En todos los casos hablamos de trastornos. Además, no se ha descubierto n i n g ú n gen r e s p o n sable de la urbanidad, el lenguaje, la m e m o r i a , el control m o t o r , la inteligencia u otros sistemas mentales completos,y con toda probabilidad nunca se descubrirá. La razón la supo resumir el político Sam R a y b u r n c o n estas palabras: cualquier asno p u e d e derribar un establo, pero para c o n s truirlo se precisa un carpintero. Los órganos mentales complejos, al igual q u e los órganos físicos complejos, seguramente están construidos p o r dotaciones genéticas.complejas, en las q u e m u c h o s genes c o o p e r a n en formas todavía insondables. Un defecto en cualquiera de ellas podría malograr el dispositivo en su conjunto, al igual q u e un defecto en cualquiera de las partes de una m á q u i n a compleja ( c o m o sucede si el cable del distribuidor está suelto en un automóvil) p u e d e hacer q u e la m á q u i na deje de funcionar. Las instrucciones genéticas de ensamblaje para un ó r g a n o mental no especifican todas y cada una de las conexiones q u e se dan en el cerebro, c o m o si se tratara del esquema de la disposición de circuitos y cables para armar un e q u i p o de radio. Además, no cabe esperar q u e cada órgano crezca bajo un h u e s o particular del cráneo ajeno a lo q u e sucede en otras partes del cerebro. Este, al igual que todos los demás órganos, se diferencia en el decurso del desarrollo e m b r i o n a r i o , y lo hace a partir de un aglomerado de células idénticas. C u a l q u i e r parte del cuerpo, desde las uñas de los dedos de los pies hasta el c ó r t e x cerebral, adopta su figura y sustancia particulares c u a n d o sus células r e s p o n d e n a cierto tipo de inform a c i ó n en el e n t o r n o inmediato, y desbloquean una parte diferente del p r o g r a m a genético. La información proviene de la muestra de «sopa» química que toda célula alberga, de las formas de los cierres y las llaves
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moleculares que la célula emplea, de los tirones y los e m p u j o n e s m e c á n i cos q u e recibe de las células vecinas, así c o m o de otras señales de entrada todavía escasamente conocidas. Las familias de n e u r o n a s q u e formarán los diferentes órganos mentales, todas las cuales descienden de una franja h o m o g é n e a de tejido e m b r i o n a r i o , tienen q u e diseñarse para ser o p o r t u nistas mientras el cerebro se ensambla a sí m i s m o y aprovechar así cualquier i n f o r m a c i ó n disponible para diferenciarse unas de otras. P u e d e q u e en el cráneo las coordenadas sean u n o de los activadores de la diferenciación, p e r o sin duda otro es el m o d e l o que describen las activaciones de input en las neuronas conectadas. D a d o q u e el ó r g a n o está destinado a ser un órgano de c o m p u t a c i ó n , resultaría s o r p r e n d e n t e q u e el g e n o m a no explotara la capacidad del tejido neural para procesar la i n f o r m a c i ó n mientras se ensambla el cerebro. Sabemos que en las áreas sensoriales del cerebro —de h e c h o es d o n d e resulta más fácil reseguir la pista del proceso q u e tiene lugar—, d u r a n t e los primeros estadios del desarrollo fetal, las neuronas se u n e n f o r m a n d o hilos según una receta genética en bruto. Las neuronas n a c e n en cantidades adecuadas en los m o m e n t o s o p o r t u n o s , m i g r a n a los lugares d o n d e se quedarán, envían conexiones a sus objetivos y se e n g a n c h a n en los tipos de células apropiadas en aquellas regiones generales q u e son las indicadas, todo ello bajo la tutela de atractores químicos y de cerraduras y llaves moleculares. Para establecer c o n e x i o n e s exactas, en cambio, es preciso que las neuronas del b e b é e m p i e c e n a funcionar y, al hacerlo, el m o d e l o de activación que siguen transporta i n f o r m a c i ó n sobre cuáles son exactamente las c o n e x i o n e s q u e se d e b e n establecer. No se trata en absoluto de una «experiencia», dado que t o d o p u e d e tener lugar en la oscuridad del útero, a veces antes incluso de q u e los conos y los bastones del sentido de la vista funcionen; hay q u e tener en cuenta, además, que m u c h o s m a m í feros son capaces de ver casi a la perfección al p o c o de nacer. De h e c h o , el proceso se asemeja más a un tipo de c o m p r e s i ó n de datos genéticos o a un conjunto de m o d e l o s de verificación q u e h a n sido i n t e r n a m e n t e generados. Estos m o d e l o s hacen que el c ó r t e x se diferencie en el e x t r e mo receptor, al m e n o s en una etapa del c a m i n o , d a n d o lugar al tipo de córtex que es apropiado para procesar la información entrante. (Por e j e m plo, en los animales cuyo m o d e l o de c o n e x i ó n lobular ha sido alterado de m o d o q u e los ojos se hallan unidos al cerebro auditivo, esta área muestra pocas de las propiedades del cerebro visual.) Todavía se d e s c o n o c e de q u é m o d o los genes controlan el desarrollo del cerebro, a u n q u e si tuviéramos que resumir lo que sabemos hasta la fecha, sería razonable afirmar q u e los

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m ó d u l o s del cerebro adoptan su identidad al c o m b i n a r aquel tipo de tejido a partir del cual e m p e z a r o n a diferenciarse, el lugar d o n d e se sitúan en el cerebro y cuáles son los modelos de activación del i n p u t de que disponen d u r a n t e períodos críticos del desaiTollo.

Nuestros órganos de c o m p u t a c i ó n son un p r o d u c t o de selección natural. El biólogo R i c h a r d D a w k i n s d e n o m i n a b a a la selección natural el R e l o j e r o C i e g o , a u n q u e , en el caso de la m e n t e , sería m e j o r d e n o m i narla la P r o g r a m a d o r a Ciega. Los programas mentales funcionan así de b i e n p o r q u e fueron moldeados p o r selección natural para permitir a n u e s tros antepasados d o m i n a r piedras, utensilios, plantas, animales y, en última instancia, u n o s a otros en p r o v e c h o de la supervivencia y la r e p r o d u c c i ó n de la especie. La selección natural no es la única causa del cambio evolutivo. Los organismos t a m b i é n cambian a lo largo de eones de t i e m p o debido a accidentes estadísticos en los q u e algunos viven y otros m u e r e n , catástrofes m e d i o a m b i e n t a l e s q u e eliminan a familias enteras de criaturas y las inevitables consecuencias de los cambios q u e son el p r o d u c t o de la selección. Pero la selección natural es la única fuerza evolutiva que actúa c o m o si fuera un ingeniero, es decir, «diseña» órganos que logran resultados improbables pero adaptativos (un tema que ha sido establecido enérgicam e n t e p o r el b i ó l o g o G e o r g e Williams y p o r el propio Dawkins). El a r g u m e n t o clásico en favor de la selección natural, q u e aceptan incluso quienes creen q u e la selección ha sido sobrevalorada ( c o m o es el caso del p a l e o n t ó l o g o S t e p h e n J a y G o u l d ) , se basa en el ojo de los vertebrados. Al igual que un reloj cuenta c o n tantas partes engranadas unas en otras con una extrema precisión (resortes, muelles, ejes y demás) que su ensamblaje no p u e d e deberse en n i n g ú n caso a una acción natural m e r a m e n t e física, sino que c o m p o r t a n el diseño de un relojero, el ojo cuenta con tantísimas partes exquisitamente dispuestas (lentes, iris, retina, p o r sólo citar algunas) q u e difícilmente p u e d e ser el resultado de u n a fuerza evolutiva aleatoria c o m o podría ser u n a gran m u t a c i ó n , una deriva estadística o la formación fortuita de hendiduras y pliegues entre los otros órganos. El diseño del ojo tiene que ser producto de la selección natural de replicantes, el único proceso natural de carácter no milagroso c o n o c i d o p o r ser capaz de elaborar máquinas q u e funcionan correctamente. El organismo p a r e 58

ce c o m o si hubiese sido diseñado para ver tan bien c o m o lo hace en el m o m e n t o presente, p o r q u e debe su existencia al acierto que en el pasado tuvieron quienes nos precedieron en la utilización correcta de la vista. (En el capítulo 3 nos e x t e n d e r e m o s c o n más detalle sobre este punto.) S o n m u c h o s quienes r e c o n o c e n q u e la selección natural es el artífice del c u e r p o , pero trazan una línea infranqueable c u a n d o se trata de hablar de la m e n t e h u m a n a . A su entender, la m e n t e es una consecuencia de una m u t a c i ó n que agrandó la cabeza o creada p o r un error de un p r o g r a m a dor patoso o debe su forma a la evolución cultural antes que a la b i o l ó gica. Tooby y Cosmides plantean en este sentido una exquisita ironía. El ojo, el ejemplo m e n o s controvertido de la precisa ingeniería de la selección natural, no es ya un viejo ó r g a n o susceptible de ser m a n t e n i d o en carne y hueso alejado y aislado del á m b i t o de lo mental. El ojo no p r o c e sa alimentos o, salvo en el caso de S u p e r m a n , no cambia nada en el m u n d o físico. ¿ Q u é hace el ojo? El ojo es un órgano destinado a procesar información que está firmemente u n i d o al cerebro, o si se habla ya desde un p u n t o de vista anatómico, es una de sus partes. Y toda la delicada óptica y los intrincados circuitos presentes en la retina no vierten información en un orificio vacío que se abre dilatándose o salva cierto abismo cartesiano que separa el reino de lo físico y de lo mental. El r e c e p t o r de este mensaje rico en estructura debe estar igual de b i e n diseñado que el emisor. Tal c o m o vimos al comparar la visión h u m a n a c o n la del robot, en realidad las partes de la m e n t e q u e nos p e r m i t e n ver están bien diseñadas, y no hay razón alguna para pensar que la calidad de la ingeniería se deteriore progresivamente c o n f o r m e la i n f o r m a c i ó n fluye hasta las facultades que interpretan y actúan sobre lo que v e m o s . El programa adaptacionista en biología, o la utilización cuidadosa de la selección natural para los fines propios de la ingeniería inversa e m p e ñada en dilucidar la funcionalidad de las partes de un organismo, suele ser ridiculizada c o m o un vano ejercicio narrativo que se p r o p o n e explicarnos lo que sucedió una vez que t o d o ya ha concluido. El articulista Cecil Adams satirizaba esta posición diciendo q u e la razón de que el cabello sea negro no es otra que el «haber p e r m i t i d o a nuestros antepasados simios ocultarse mejor entre los cocoteros». R e s u l t a innegable q u e a b u n dan las malas «explicaciones» evolutivas.Veamos, si no, algunos ejemplos. ¿Por q u é los h o m b r e s eluden preguntar las señas de una dirección? P o r que nuestros antepasados masculinos si se acercaban a un extraño p o d í a n morir. ¿Para qué sirve la música? Para m a n t e n e r unida a la c o m u n i d a d . ¿Por q u é se desarrolló la felicidad? P o r q u e las personas felices se c o m p l a 59

cían en desplazarse, de m o d o que así hicieron más prosélitos para su causa. ¿Cuál es la función del h u m o r ? Aliviar la tensión. ¿Por qué las personas sobrestiman las posibilidades q u e tienen de sobrevivir a una enfermedad? P o r q u e esto les ayuda a actuar de forma efectiva en la vida. Estas especulaciones nos dejan perplejos p o r su inútil elocuencia, p e r o no p o r q u e se arriesguen a facilitar una explicación evolutiva acerca del m o d o en q u e cierta parte de la m e n t e funciona. Si nos s o r p r e n d e n p o r su futilidad es p o r q u e son, p e r m í t a s e m e el adjetivo, chapuceras. En p r i m e r lugar, muchas de ellas ni se p r e o c u p a n en establecer los hechos. ¿Alguien ha d o c u m e n t a d o , p o r ejemplo, en algún m o m e n t o que a las mujeres les guste p e d i r a extraños q u e les i n d i q u e n una dirección? U n a mujer, en una banda n ó m a d a , ¿acaso no podía resultar agredida si se acercaba a un extraño? En s e g u n d o lugar, a u n q u e se h u b i e r a n establecido los hechos, las distintas especulaciones intentan explicar un h e c h o d e s c o n certante d a n d o p o r sentado algún otro h e c h o q u e es igual de enigmático, dejándonos en el m i s m o p u n t o en que estábamos. ¿Por qué los sonidos rítmicos m a n t i e n e n unida a una c o m u n i d a d ? ¿Por qué el h u m o r alivia la tensión? Los autores de estas «explicaciones» tratan algunas partes de nuestra vida m e n t a l c o m o algo tan obvio —son, al fin y al cabo, obvias para cada u n o de nosotros, en el interior de nuestra cabeza— q u e para ellos no p r e c i san ser explicadas. Pero todas las partes de la m e n t e —toda reacción, t o d o placer o t o d o sabor— son susceptibles de ser explicadas c u a n d o i n t e n t a m o s dar cuenta de c ó m o la m e n t e ha evolucionado. Podríamos haber e v o l u c i o n a d o c o m o el r o b o t Samaritano I, que se inmolaba para salvar un saco de semillas, c o m o los escarabajos peloteros, q u e e n c u e n t r a n delicioso el estiércol, o c o m o aquel masoquista q u e le dice al sádico, «pégame», y éste le responde «no quiero». U n a b u e n a explicación adaptacionista precisa del fulcro de un anáfisis de ingeniería que sea i n d e p e n d i e n t e de la parte de la m e n t e q u e se intenta explicar. El análisis se inicia c o n una m e t a a alcanzar y un m u n d o de causas y efectos en el que alcanzarla, y avanza c o n la especificación de los tipos de diseños que son más indicados q u e otros para alcanzarla. P o r desgracia para quienes piensan que los d e p a r t a m e n t o s de las facultades universitarias r e p r o d u c e n fielmente divisiones significativas del c o n o c i m i e n t o h u m a n o , lo dicho hasta el m o m e n t o supone, de h e c h o , que si los psicólogos quieren explicar qué funcionalidad c u m p l e n las partes de la m e n t e deben dirigir su mirada fuera del c a m p o disciplinar de la psicología: para c o m p r e n d e r la vista, deberán recurrir a la óptica y a los sistemas de visión informatizada; para c o m p r e n d e r el m o v i m i e n t o , tienen q u e
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dejarse orientar p o r la robótica; para e n t e n d e r los sentimientos sexuales y familiares, tienen q u e recurrir a la genética mendeliana, y para c o m p r e n der la c o o p e r a c i ó n y el conflicto, tienen q u e r e c u r r i r a las matemáticas que dan forma a la teoría de j u e g o s y a la modelización en el á m b i t o de la teoría e c o n ó m i c a . U n a vez q u e d i s p o n e m o s de una hoja c o n las especificaciones de lo que es una m e n t e bien diseñada, finalmente p o d e m o s ver si el Homo sapiens dispone de este tipo de m e n t e . H a c e m o s e x p e r i m e n t o s o exploraciones para recoger hechos sobre u n a facultad mental, y luego ver si esta facultad en cuestión satisface las especificaciones, es decir, si muestra signos de precisión, complejidad, eficiencia, fiabilidad y especialización c u a n do tiene q u e resolver el p r o b l e m a que le ha sido asignado, sobre todo, en comparación con un amplio n ú m e r o de diseños alternativos, q u e son desde un p u n t o de vista biológico cultivables. La lógica de la ingeniería inversa ha guiado durante un siglo a los investigadores en el ámbito de la percepción visual, y a este h e c h o se d e b e posiblemente que hoy entendamos mejor la visión q u e cualquier otra parte de la m e n t e . En este sentido no hay razón alguna q u e i m p i d a a la i n g e niería inversa orientada p o r la teoría evolutiva c o m p r e n d e r el resto de la mente. Un ejemplo interesante de lo q u e sostenemos es la nueva teoría sobre las náuseas del embarazo (tradicionalmente conocidas c o m o «náuseas matutinas») que ha presentado la bióloga M a r g i e Profet. M u c h a s e m barazadas se marean y evitan ingerir ciertos alimentos. Si bien esas náuseas se explican c o m o un efecto secundario del cambio h o r m o n a l que e x p e r i mentan, no hay razón para que las h o r m o n a s p r o v o q u e n los mareos y la aversión hacia ciertos alimentos y no así la hiperactividad, la agresividad o los deseos de la carne, p o r p o n e r sólo unos ejemplos. La explicación freudiana, así mismo, es insatisfactoria, ya que, en su caso, las náuseas del embarazo representan la aversión de la mujer hacia su marido y su deseo inconsciente de abortar el feto por vía oral. Profet predijo q u e las náuseas de e m b a r a z o d e b í a n c o m p o r t a r cierto beneficio capaz de c o m p e n s a r el coste de u n a alimentación y u n a p r o ductividad disminuidas. Las náuseas son, en general, una p r o t e c c i ó n contra la ingestión de toxinas: el alimento v e n e n o s o es arrojado del e s t ó m a g o antes de q u e p u e d a causar mayor daño, de m o d o que, en el futuro, n u e s tro apetito p o r este tipo de alimentos se reduce. Tal vez las náuseas del embarazo p e r m i t e n proteger a las embarazadas de c o m e r o digerir alimentos c o n toxinas susceptibles de dañar al feto. A pesar de las tiendas de c o m i d a vegetariana y naturista, nada hay de especialmente sano en
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los alimentos naturales. La col, una criatura darwiniana, no tiene más deseo de ser comida q u e quien se la c o m e , y dado q u e no p u e d e defenderse b i e n a través del c o m p o r t a m i e n t o , ya q u e no deja de ser una p l a n ta, recurre a la guerra química. Casi todas las plantas han desarrollado docenas de toxinas en sus tejidos, desde los insecticidas, repelentes de insectos, urticantes, paralizantes, venenos y otras sustancias q u e d e r r a m a n en los engranajes digestivos de los herbívoros. A su vez los h e r b í v o ros h a n desarrollado contramedidas, c o m o un hígado capaz de eliminar la toxicidad de los venenos y la sensación de sabor que d e n o m i n a m o s «amarga» para eliminar cualquier deseo de volver a ingerirlas. C o n todo, p u e d e q u e las defensas habituales no basten para p r o t e g e r a un d i m i n u t o embrión. Lo dicho hasta este p u n t o p u e d e que no suene a oídos del lector m u c h o mejor que la teoría freudiana e m p e ñ a d a en defender la i n t e r p r e tación de que la madre intenta echar el b e b é p o r la boca, pero Profet ha logrado hacer la síntesis entre centenares de estudios, realizados con i n dependencia unos de otros, y sus propias hipótesis, que sostienen su t e o ría. C o n meticulosidad ha d o c u m e n t a d o que l),las toxinas vegetales en dosis que son toleradas p o r los adultos p u e d e n causar, en cambio, malformaciones congénitas e inducir el a b o r t o c u a n d o son ingeridas p o r una mujer embarazada; 2), que las náuseas de embarazo se inician en el m o m e n t o en que los sistemas de órganos del e m b r i ó n empiezan a esbozarse y éste es más vulnerable a la acción de los teratógenos (productos q u í m i cos q u e i n d u c e n malformaciones en el feto) a u n q u e su crecimiento es lento y tiene una necesidad modesta de nutrientes; 3), las náuseas de embarazo m e n g u a n en el m o m e n t o en que los sistemas de órganos del e m b r i ó n han llegado prácticamente a completarse y, entonces, los órganos tienen mayor necesidad de nutrientes que les p e r m i t a n crecer; 4), las mujeres c o n náuseas de embarazo evitan ingerir selectivamente alimentos de sabor amargo, acre, m u y sazonados y novedosos, que en realidad son los q u e c o n mayor probabilidad p u e d e n c o n t e n e r toxinas; 5), el sentido del olfato en las mujeres alcanza niveles de hipersensibilidad durante la dilatación diafragmática provocada p o r las náuseas y luego aquellos niveles descienden hasta cotas inferiores a la sensibilidad habitual; 6), los pueblos nómadas (incluyendo, entre ellos, posiblemente a nuestros a n t e pasados) están más expuestos al riesgo que supone ingerir toxinas de origen vegetal, dado el hábito de c o m e r plantas silvestres y no plantas d o mésticas, es decir,producidas y cosechadas para ser consumidas; 7), las n á u seas de embarazo son un trastorno universal presente en todas las culturas; 62

8), las mujeres que presentan unas náuseas de embarazo más agudas son las m e n o s proclives a abortar; 9), las mujeres que presentan unas náuseas de embarazo más agudas son m e n o s propensas a tener hijos con malformaciones congénitas. La adecuación entre el m o d o de funcionar del sistema de gestación en un ecosistema natural y c ó m o funcionan de hecho las sensaciones de las mujeres m o d e r n a s es impresionante, y aporta cierta confianza en la solvencia de las hipótesis avanzadas p o r Profet.

La m e n t e h u m a n a es un p r o d u c t o de la evolución, p o r tanto nuestros órganos mentales o bien se hallan presentes en la m e n t e de los simios (y tal vez de otros mamíferos y vertebrados) o bien evolucionaron arreglando, reparando y rehaciendo la m e n t e de los simios, sobre t o d o de los antepasados c o m u n e s a los h u m a n o s y los chimpancés, que vivieron hace unos seis millones de años en África. Son m u c h o s los títulos de libros sobre la evolución h u m a n a que nos recuerdan este h e c h o : El mono desnudo, El simio eléctrico, El simio desequilibrado, El simio acuático, El simio pensante, El simio humano, El simio que hablaba, El tercer chimpancé, El primate escogido. Algunos autores defienden la tesis de que los seres h u m a n o s apenas difieren de los chimpancés y que cualquier intento p o r centrarse en los talentos específicamente h u m a n o s es un chovinismo arrogante, o s i m p l e m e n te equivale a defender posturas creacionistas. Para ciertos lectores se trata simplemente de una reducción al absurdo de la estructura conceptual de la teoría de la evolución. Si la teoría afirmaba que el h o m b r e es «en el mejor de los casos un m o n o afeitado», tal c o m o Gilbert y Sullivan escribieron en el libreto de Príncess Ida, entonces no llega a explicar el h e c h o evidente de q u e los hombres y los m o n o s disponen de mentes diferentes. Somos m o n o s desnudos y desequilibrados que hablamos, p e r o t a m bién tenemos mentes que difieren considerablemente de los simios. La apariencia externa del cerebro del Homo sapiens es, en comparación con cualquier medida estándar, una adaptación extraordinaria. N o s ha p e r mitido habitar en cualquier ecosistema de la Tierra, remodelar el planeta, pisar la Luna y descubrir los secretos del universo físico. Los chimpancés, con toda su valiosísima y pregonada inteligencia, son una especie a m e n a zada de extinción, cuya población vive ceñida a unas pocas zonas de selva y continúa llevando el m i s m o tipo de vida que hace millones de años. La curiosidad que despierta en nosotros esta diferencia exige algo más que
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limitarse a repetir q u e compartimos la mayor parte de nuestro A D N con los chimpancés y que p e q u e ñ o s cambios p u e d e n tener grandes efectos. Trescientas mil generaciones y unos diez megabytes de información genética potencial bastan para renovar de forma considerable una m e n t e . En realidad, las mentes son más fáciles de renovar que los cuerpos, por el simple hecho de que el software es m u c h o más fácil de actualizar que el hardware. No debe sorprendernos el h e c h o de descubrir nuevas e impresionantes capacidades cognitivas en los seres h u m a n o s , siendo el lenguaje sólo la más obvia de todas ellas. N a d a de todo esto es incompatible con la teoría de la evolución. La evolución es un proceso conservadoramente calculador, sin duda, aunque no p u e d e conservarlo todo o, de lo contrario, no habríamos ido más allá del verdín de un estanque. La selección natural introduce diferencias en la descendencia adecuándola a las especializaciones que la adaptan a diferentes nichos. En cualquier museo de historia natural se p u e d e n admirar ejemplos de órganos complejos exclusivos de una especie o g r u p o de especies emparentadas: la trompa de los elefantes, el colmillo del narval, las barbas de la ballena, el pico del ornitorrinco, la armadura del armadillo. Estos órganos a m e n u d o evolucionan rápidamente si se mide el proceso en relación a la escala del tiempo geológico. La primera ballena evolucionó en unos diez millones de años a partir de un antepasado c o m ú n con sus parientes vivos más próximos, los ungulados c o m o las vacas o los cerdos. Un libro sobre las ballenas podría, al m o d o en que lo hacen los libros dedicados a la evolución humana, denominarse La vaca desnuda, pero resultaría decepcionante si en cada una de sus páginas se dedican a maravillarse de las similitudes entre las ballenas y las vacas, y nunca abordara la discusión crítica de las adaptaciones que les hacen ser tan diferentes.

D e c i r q u e la m e n t e es una adaptación evolutiva no equivale a sostener que t o d o c o m p o r t a m i e n t o es adaptativo en sentido darwiniano. La selección natural no es el ángel guardián que flota sobre nosotros asegurándose de q u e nuestro c o m p o r t a m i e n t o siempre maximiza la aptitud biológica. Hasta fecha reciente, los científicos proclives al evolucionismo sentían c o m o propia la responsabilidad de dar cuenta de ios hechos que parecían un suicidio darwiniano, c o m o la soltería, la adopción y las p r á c ticas anticonceptivas. Tal vez se atrevían a aventurar que los solteros dis64

p o n e n de más tiempo para dedicar a la educación de amplias proles formadas p o r sobrinas y sobrinos y, de este m o d o , propagar más copias de sus genes de lo que serían capaces si tuvieran sus propios hijos. De todas formas, distorsiones teóricas de este tipo son innecesarias. Las razones que e x p o n e m o s a continuación y que el antropólogo D o n a l d Symons, dicho sea de paso, fue el p r i m e r o en articular, distinguen la psicología evolutiva de aquella escuela de p e n s a m i e n t o que en las décadas de 1970 y 1980 fue d e n o m i n a d a sociobiología (aunque no p o r ello deja de haber cierta coincidencia entre ambos enfoques). En p r i m e r lugar, la selección opera durante miles de generaciones. A lo largo del noventa por ciento de la existencia de la especie h u m a n a , los individuos vivieron c o m o cazadores recolectores en pequeñas bandas nómadas. Nuestro cerebro se halla adaptado a ese tipo de vida que, hace m u c h o t i e m p o ya, ha desaparecido, y no a las civilizaciones agrícola o industrial m u c h o más recientes. Nuestros antepasados no estaban constituidos p a r a e n f r e n t a r s e y m o v e r s e e n t r e m u l t i t u d e s a n ó n i m a s , la escolarización, la escritura, el gobierno, la política, la policía, los t r i b u n a les de justicia, los ejércitos, la medicina c o n t e m p o r á n e a , las instituciones sociales formales, la alta tecnología y otras cosas recién llegadas a la e x p e riencia h u m a n a . D a d o que la m e n t e m o d e r n a se halla adaptada a la E d a d de Piedra, y no a la era de la información y los ordenadores, no hay necesidad de esforzarse en dar explicaciones de t o d o cuanto h a c e m o s . Nuestro e n t o r n o ancestral carecía de instituciones c o m o las órdenes r e ligiosas, las agencias de adopción y las compañías farmacéuticas, q u e a c tualmente nos tientan a hacer elecciones no adaptativas, de m o d o q u e hasta fecha m u y reciente n u n c a h u b o una presión de selección favorable a resistir a estas seducciones. Si en el pleistoceno hubiera habido árboles que dieran c o m o frutos pildoras para el control de la natalidad, h a b r í a mos evolucionado de tal m o d o que las hubiésemos considerado tan t e rroríficas c o m o la más venenosa de las arañas. En segundo lugar, la selección natural no es un marionetista q u e mueve directamente de los hilos del c o m p o r t a m i e n t o , sino q u e actúa diseñando el generador del c o m p o r t a m i e n t o : la dotación de m e c a n i s m o s capaces de procesar la información orientados a metas adaptativas q u e d e n o m i n a m o s m e n t e . Nuestra m e n t e está diseñada para generar un c o m portamiento que, en términos estadísticos, habría sido adaptativo en nuestro e n t o r n o ancestral, a u n q u e cualquier h e c h o o acción heroica logrados en nuestros días es el efecto de docenas de causas. El c o m p o r t a m i e n t o es el resultado de una lucha interna entre m u c h o s módulos mentales, y se 65

representa e x t e r n a m e n t e en el tablero de ajedrez de las oportunidades y limitaciones definidas p o r el c o m p o r t a m i e n t o de las otras personas. La revista Time preguntaba r e c i e n t e m e n t e en un artículo de primera portada si «el adulterio está escrito en nuestros genes». La pregunta era absurda, p o r q u e ni el adulterio ni cualquier otro c o m p o r t a m i e n t o p u e d e estar en nuestros genes. Posiblemente un cierto deseo de adulterio p u e d e ser un p r o d u c t o indirecto de nuestros genes, pero el deseo debe ser anulado p o r otros deseos que son así m i s m o productos indirectos de nuestros genes, c o m o , p o r ejemplo, el de tener un cónyuge fiel.Y el deseo, a u n q u e prevalezca en la agitada actividad de la m e n t e , no p u e d e ser c o n s u m a d o c o m o un c o m p o r t a m i e n t o evidente a m e n o s de que exista una pareja alrededor en el que ese deseo también haya prevalecido. El c o m p o r t a m i e n t o m i s mo no evolucionó, lo que sí lo hizo fue la m e n t e .

La ingeniería inversa es posible sólo c u a n d o se dispone de una pista acerca de cuál es la función que debe realizar el aparato diseñado. No c o m p r e n d e m o s para qué sirve el deshuesador de aceitunas hasta que captamos que fue diseñado c o m o una máquina para deshuesar las aceitunas y no c o m o un pisapapeles o un aparato para ejercitar las muñecas. Las metas que se propuso el ingeniero q u e lo diseñó hay que buscarlas tanto en cada u n a de las partes del complejo aparato c o m o en el aparato c o n siderado c o m o un todo. Los automóviles tienen un c o m p o n e n t e , el carburador, que está diseñado para mezclar el aire con la gasolina, y la m e z cla en cuestión es una submeta de la meta final, que es permitir el desplazamiento espacial de las personas. A u n q u e el proceso de selección natural no tiene en sí mismo ninguna meta, hizo evolucionar entidades que (como el automóvil) están altamente organizadas para producir ciertas metas y submetas. Para aplicar la ingeniería inversa a la m e n t e , p r i m e r o tenemos que ordenarlas e identificar cuál es la meta última de su diseño. ¿La m e n te h u m a n a fue diseñada en última instancia para crear la belleza, descubrir la verdad, amar y trabajar, crear a r m o n í a con los demás seres h u m a nos y c o n la naturaleza? La lógica de la selección natural ofrece la respuesta. La meta final para cuyo logro fue diseñada la m e n t e no es otra que maximizar el número de copias de los genes que la crearon. La selección natural cuida sólo del destino a largo plazo de las entidades que se reproducen, es decir, de las entidades
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que guardan una identidad estable a lo largo de muchas generaciones de reproducción de la copia. Predice sólo que los replicantes cuyos efectos tienden a incrementar la probabilidad de su propia replicación llegan a predominar. C u a n d o nos planteamos preguntas c o m o «¿quién o qué supuestamente se beneficia de una adaptación?» o «¿en el ser vivo, que está destinado a producir una organización existente?, la teoría de la selección natural nos proporciona la respuesta: los replicantes estables a largo plazo, es decir, los genes. Ni nuestro cuerpo ni nuestro yo son los beneficiarios últimos de nuestra organización. En palabras de Gould: «¿qué es el "éxito reproductivo individual" del que habla Darwin? No puede tratarse de la transmisión del propio cuerpo a la siguiente generación, ya que, a decir verdad, sobre todo en sentido propio no lo transmite». La cualidad del cuerpo que construyen es el criterio a partir del cual se selecciónala los genes, pero se trata de los genes que lo harán en la siguiente generación, no los cuerpos perecederos, quienes son seleccionados para vivir y volver a luchar de nuevo. Si bien existen ciertos detractores (como el propio Gould), el enfoque genético p r e d o m i n a en la biología evolutiva y su desarrollo se há visto j a l o n a d o p o r un sorprendente éxito. Se ha planteado las preguntas más profundas sobre la vida, sobre c ó m o surgió la vida, p o r qué existen células y cuerpos, p o r qué existe la actividad sexual, de q u é m o d o se halla estructurado el g e n o m a , p o r qué los animales interactúan socialmente y por qué hay comunicación, y se están hallando las respuestas. La aplicación de este enfoque les es tan indispensable a los investigadores del c o m p o r t a m i e n t o animal c o m o imprescindibles son las leyes de N e w t o n para los ingenieros mecánicos. Ahora bien, la mayoría interpreta erróneamente el sentido de la teoría. Contrariamente a la creencia popular, la teoría de la evolución centrada en los genes no implica que todos los seres humanos tengan por meta de su esfuerzo la propagación de sus genes. Si exceptuamos al médico especialista en fertilidad asistida que inseminara artificialmente a sus pacientes con su propio semen, o a los donantes de los bancos de esperma que pretenden crear futuros premios N o b e l y otros dislates, ningún ser humano (o animal) se esfuerza p o r diseminar sus genes. Dawkins expuso la teoría en su libro El gen egoísta, y en todo caso la metáfora fue el resultado de una meticulosa elección. Las personas no diseminan de forma egoísta sus genes, los genes egoístamente se propagan a sí mismos y lo hacen al construir nuestros cerebros. Al hacernos disfrutar de la vida, la salud, el sexo, las amistades y los hijos, los genes es c o m o si compraran un n ú m e r o de lotería que les p e r m i tirá estar representados en la generación siguiente, con unas probabilidades
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que eran favorables en el e n t o r n o en que anteriormente habían evolucionado. Nuestras metas son submetas de la meta última que tienen los genes: replicarse a sí mismos. Pero las dos metas son diferentes. En la medida en que se trata de nosotros, las metas que tenemos, ya sean conscientes o i n conscientes, no son en absoluto las que tienen los genes, sino que tratan de la salud, los amantes, los hijos y las amistades. La confusión entre nuestras metas y las de los genes ha dado pie a una serie tras otra de confusiones. La persona encargada de redactar la reseña de un libro sobre la evolución de la sexualidad, protestaba de que el adulterio h u m a n o , a diferencia de su equivalente en el m u n d o animal, no p u e d e ser una estrategia de difusión de los genes p o r q u e los adúlteros t o m a n medidas para evitar el embarazo. Pero ¿de qué estrategia hablamos? El deseo sexual no es la estrategia que las personas escogen para propagar sus genes, sino que es su estrategia para gozar de los placeres del sexo, y los placeres del sexo son la estrategia de la que se sirven los genes para propagarse. Si los genes no se propagan, es p o r q u e somos más listos que ellos. Un libro sobre la vida emocional de los animales se quejaba de que si, según los biólogos, el altruismo consiste sólo en ayudar a los parientes o se Umita a intercambiar favores, sirviendo tanto lo u n o c o m o lo otro a los intereses de los propios genes, en realidad al fin y al cabo no habría altruismo, sino sólo cierto tipo de hipocresía. Sostener esto es también una confusión. Así c o m o los fotocalcos azules de los planos no especifican necesariamente construcciones azules, los genes egoístas no especifican necesariamente organismos egoístas.Tal c o m o veremos, a veces lo más egoísta que p u e d e hacer un gen es construir un cerebro desinteresado. Los genes son c o m o un j u e g o d e n tro de otro j u e g o , y no el m o n ó l o g o interior de los jugadores.

Lo psicológicamente correcto

. La psicología evolutiva de este libro es un cambio de orientación respecto al p u n t o de vista d o m i n a n t e acerca de la m e n t e h u m a n a en nuestra tradición intelectual, que Tooby y Cosmides d e n o m i n a r o n el M o delo Estándar de las Ciencias Sociales ( M E C C S S ) . E l M E C C S S p r o p o n e una división fundamental entre la biología y la cultura. La biología dota a los seres h u m a n o s c o n los cinco sentidos, unos pocos instintos c o m o el hambre y el m i e d o , y una capacidad general para aprender. Pero la evolu68

ción biológica, según este mismo modelo, ha sido reemplazada por la evolución cultural. La cultura es una entidad a u t ó n o m a que lleva a cabo un deseo de perpetuarse a sí misma constituyendo expectativas y asignando papeles, que pueden variar de forma arbitraria de una sociedad a o t r a . A u n los reformadores del M E C C S S han aceptado su m o d o de enmarcar las cuestiones, al p u n t o que han llegado a afirmar que la biología tiene «la misma importancia» que la cultura: la biología i m p o n e «kmitaciones» al comportamiento, y todo c o m p o r t a m i e n t o es una mezcla de ambas. El M E C C S S no sólo se ha convertido en la línea o r t o d o x a de pensamiento, sino q u e además ha adquirido una autoridad moral. C u a n d o los sociobiólogos empezaron a p o n e r l o en tela de juicio, se t o p a r o n c o n una ferocidad que resultaba insólita en el marco de los criterios establecidos para la invectiva académica. Al biólogo E. O.Wilson le d e r r a m a r o n e n c i ma un jarro de agua helada en un congreso científico; y los estudiantes pidieron p o r los megáfonos a voz en grito su dimisión y colgaron carteles en que incitaban a sus compañeros a alborotar en sus conferencias y clases. Manifiestos airados y denuncias que llenaban libros enteros fueron publicados p o r organizaciones que tenían nombres c o m o Science for the People y Campaing Against Racism. IQ (coeficiente de inteligencia) y la Class Society. En la obra colectiva Not in our genes, R i c h a r d Lewontin, Steven Rose y León K a m i n lanzaron indirectas sobre la vida sexual de D o n a l d Symons y convirtieron un pasaje justificable de la obra de Richard Dawkins en un fragmento propio de un d e m e n t e (Dawkins había dicho claramente que los genes «nos crearon, en c u e r p o y mente», los autores de la crítica citaron, en cambio, «los genes nos controlan en c u e r p o y mente»). Cuando la revista Scientifican American publicó un artículo sobre la genética del c o m p o r t a m i e n t o (estudios de los gemelos, las fairlilias y los hijos a d o p tados) lo tituló « R e t o r n o a la eugenesia», haciendo c o n ello alusión al desacreditado m o v i m i e n t o que pretendía la mejora p o r la vía práctica del estoc genético h u m a n o . C u a n d o la misma revista abordó el t e m a de la psicología evolutiva, titularon el artículo «Los nuevos darwinistas sociales», haciendo referencia al m o v i m i e n t o que, en el siglo xix, justificaba la desigualdad social c o m o parte de la sabiduría de la naturaleza. Incluso uno de los investigadores más distinguidos de la línea sociobiológica, la especialista en p r i m a t e s Sarah Blaffer Hrdy, afirmó: «Me p r e g u n t o críticamente si es necesario que la sociobiología forme parte del c u r r í c u lo de los primeros cursos universitarios, o incluso que deba impartirse en el segundo c i c l o . . . El mensaje de la sociobiología en su conjunto está orientado hacia el éxito del individuo. Es maquiavélico y a m e n o s q u e el

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estudiante tenga un marco moral consolidado, al impartir estos c o n t e n i dos p o d r í a m o s estar g e n e r a n d o auténticos m o n s t r u o s sociales, pues en realidad se ajustan magníficamente al ethos del "antes yo y luego y o " q u e caracteriza a los yuppies». Sociedades de especialistas aportaron su granito de arena y se dedicaron a votar sobre cuestiones empíricas cuyo lugar para ser discutidas y dilucidadas a fondo era en el laboratorio o en los trabajos de campo. El retrato de u n a idílica e igualitaria Samoa establecido p o r Margaret M e a d fue u n o de los d o c u m e n t o s fundacionales del M E C C S S , y c u a n d o el antropólogo D e r e k F r e e m a n m o s t r ó que se basaba en hechos atrozmente erróneos, la A m e r i c a n AnthropologicalAssociation votó reunida en asamblea a favor de denunciar los hallazgos de este último p o r acientíficos.En 1986, una veintena de científicos sociales en el congreso sobre «Cerebro y agresión» redactaron el esbozo de lo que sería la Declaración de Sevilla sobre la Violencia, p o s t e r i o r m e n t e adoptada p o r la U N E S C O y aprobada p o r varias asociaciones científicas. La declaración afirmaba «poner en tela de j u i c i o u n a serie de supuestos hallazgos biológicos que se han utilizado, a u n p o r ciertas personas de nuestras disciplinas, para justificar la guerra y la violencia»: Desde'un punto de vista científico es incorrecto afirmar que hemos heredado de nuestros antepasados animales una tendencia a hacer la guerra. Desde un punto de vista científico es incorrecto afirmar que la guerra o cualquier otro comportamiento violento se halla programado genéticamente en nuestra naturaleza humana. Desde un punto de vista científico es incorrecto afirmar que en el decurso de la evolución humana ha habido una selección más favorable hacia el comportamiento agresivo y no hacia otros tipos de comportamiento. Desde un punto de vista científico es incorrecto afirmar que los seres humanos tenemos un «cerebro violento». Desde un punto de vista científico es incorrecto afirmar que la guerra es causada por el «instinto» o una motivación única ... Concluimos de todo ello que la biología no condena la humanidad a la guerra, que la humanidad puede liberarse de la mordaza del pesimismo biológico y tener la confianza necesaria para emprender las tareas transformadoras que son necesarias en el Año Internacional de la Paz y en los años venideros. A h o r a bien, cabe preguntarse ¿qué certeza moral p u d o incitar a estos especialistas a adulterar las citas, a censurar las ideas, a atacar con argumentos ad nomine a quienes las proponían, a calumniarles estableciendo 70

asociaciones entre ellos y movimientos políticos infames al tiempo que movilizaban a instituciones poderosas para que legislaran sobre qué es correcto e incorrecto? Esta.certeza derivaba de una oposición a tres supuestas consecuencias de una naturaleza h u m a n a innata. La primera es que si la m e n t e tiene una estructura innata, personas diferentes (o diferentes clases, sexos y razas) p u e d e n tener también estructuras innatas, lo cual justificaría la discriminación y la opresión. La segunda es que si c o m p o r t a m i e n t o s detestables c o m o la agresión, la guerra, la violación, la exclusión tribal y la búsqueda desenfrenada de la riqueza y el estatus social son innatos, ello los convertiría en algo «natural» y, p o r ende, b u e ñ o . Y aun c u a n d o son juzgados c o m o objetables, se hallan no obstante en los genes y no p u e d e n ser cambiados, p o r lo tanto los intentos de reforma social serían c u a n d o m e n o s fútiles. La tercera es que si los genes causan el c o m p o r t a m i e n t o , entonces los individuos no p u e d e n ser considerados responsables de sus acciones. Si un violador delinque siguiendo un imperativo biológico que le lleva a propagar sus genes, la culpa no le sería imputable. Al margen tal vez de unos pocos y cínicos abogados defensores y una franja de lunáticos que difícilmente leen los manifiestos, del New York Revieiv o/Books, nadie saca hoy en día conclusiones dementes c o m o éstas. Más bien se consideran extrapolaciones que las masas indoctas podrían sacar, de m o d o que esas ideas peligrosas deben suprimirse. De hecho, el problema con los tres argumentos no es que las conclusiones sean tan abominables que nadie deba estar autorizado a aproximarse a la cima de esa p e n d i e n t e resbaladiza que c o n d u c e directamente hacia ellas. El p r o blema es que no existe esa pendiente y que los argumentos no son sequiturs. Para ponerlos al descubierto, basta con examinar la lógica de la teoría y separar las cuestiones científicas de las morales. Lo que sostengo desde mi p u n t o de vista no es que esos científicos deban proseguir su búsqueda de la verdad encerrados en sus torres de m a r fil, ajenos a los pensamientos morales y políticos. A mi entender cualquier acto h u m a n o que implique a otros seres vivos es tanto un tema central de la psicología c o m o de la filosofía moral, y tanto una c o m o otra son i m p o r tantes, si bien no son lo mismo. U n a desidia intelectual, una pereza a la hora de elaborar argumentaciones éticas cuando surgen las cuestiones morales ha embarrancado el debate sobre la naturaleza humana. En lugar de razonar a partir de principios basados en derechos y valores, la tendencia ha sido sacar del anaquel el paquete moral completo —en general, al estilo de la N e w Left o de la izquierda marxista—, o hacer presión para asentar una 71

imagen tranquilizadora de la naturaleza h u m a n a que nos ahorre tener que argumentar para nada acerca de cuestiones morales.

La ecuación moral en casi todas las discusiones sobre la naturaleza h u m a n a es sencilla: innato, igual a ser de derechas, igual a malo. De todas formas, m u c h o s m o v i m i e n t o s hereditaristas han sido de derechas y malos, c o m o la eugenesia, la esterilización forzada, el genocidio, las discriminaciones raciales, étnicas y sexuales, así c o m o la justificación de la existencia de castas económicas y sociales. El M E C C S S tiene a su favor haber p r o p o r c i o n a d o algunas de las razones q u e en m a n o s de críticos sociales reflexivos se han utilizado para socavar t o d o ese tipo de prácticas. Pero la ecuación moral suele ser tan a m e n u d o errónea c o m o correcta. A veces las prácticas de la izquierda política son igualmente perniciosas, y quienes las realizaron han intentado justificarlas recurriendo a la negación que el M E C C S S hace de la naturaleza humana. Las purgas estalinistas, los gulags, los campos de la m u e r t e de Pol Pot y más de cincuenta años de represión en China, todo ello ha sido justificado por la doctrina según la cual las ideas disidentes reflejan no el m o d o de operar de mentes racionales que han llegado a conclusiones diferentes, sino que son productos culturales arbitrarios q u e p u e d e n ser erradicados r e d i s e ñ a n d o la sociedad, «reeducando» a quienes fueron tentados p o r la vieja educación y, cuando es preciso, empezando de nuevo con una generación de tabulas todavía rasas. Y algunas veces las posiciones izquierdistas son correctas porque es erróneo negar la naturaleza h u m a n a . En Hearts and Minds, el d o c u m e n t a l producido en 1974 sobre la guerra d e V i e t n a m , un oficial del ejército norteamericano explicaba que no podíamos aplicar los criterios morales occidentales a los vietnamitas p o r q u e su cultura no daba valor a la vida individual, de m o d o que para aquel oficial los vietnamitas no sufrían c o m o los norteamericanos cuando se mataba a los miembros de su familia. El director del reportaje colocó c o m o final mientras aparecían los créditos la i m a g e n del cortejo fúnebre que acompañaba el féretro de una víctima vietnamita con el sonido de sus lamentos, recordando a los espectadores que la universalidad del a m o r y el dolor era la mejor refutación de la h o r r i b l e racionalización de aquel oficial. En la mayor parte del siglo x x , las madres han tenido que soportar teorías infames que las culpaban de toda disfuncionalidad o diferencia en sus hijos (teoría que cifra72

ba en la mezcla de mensajes la causa de la esquizofrenia, identificaba al resfriado c o m o fuente de autismo, a las madres d o m i n a n t e s c o m o causa de la homosexualidad de sus hijos, la falta de límites c o m o la causa de la anorexia, una «maternidad» deficiente, en fin, provocaba desórdenes en el aprendizaje del lenguaje en los hijos). Los dolores menstruales, las náuseas del embarazo y el dolor del parto han sido durante t o d o este t i e m p o rechazados c o m o reacciones «psicológicas» de las mujeres a las expectativas culturales, en lugar de ser tratados c o m o cuestiones legítimas de salud. El fundamento de los derechos individuales es la suposición de q u e las personas tienen anhelos y necesidades, y gozan de plena autoridad sobre lo que son estos anhelos y necesidades. Si los deseos q u e las p e r s o nas tenemos fuesen sólo cierto tipo de inscripciones borrables o susceptibles de ser reprogramadas con un lavado de cerebro, cualquier atrocidad podría justificarse. (En consecuencia, es irónico q u e las ideologías de la «liberación» que tan de m o d a estuvieron en la década de 1980 c o m o las defendidas p o r M i c h e l Foucault y ciertas feministas de la c o m u n i d a d académica, invoquen una «autoridad interiorizada» y socialmente c o n d i cionada para explicar de forma convincente la inconveniencia q u e s u p o ne que las personas disfruten de cosas que en principio se s u p o n e que las oprimen.) U n a negación de la naturaleza h u m a n a , no en m e n o r m e d i d a que el acto de hacer hincapié en ella, p u e d e ser deformada para servir a finalidades que son perniciosas. D e b e r e m o s e x p o n e r qué finalidades son perjudiciales y qué ideas son falsas, y no confundir un ámbito con el otro.

¿Cuáles son las tres supuestas implicaciones de una naturaleza h u m a n a innata? La primera «implicación», según la cual la existencia de una naturaleza innata implica la existencia de diferencias humanas innatas, no es en absoluto una implicación. La maquinaria mental cuya existencia defiendo se halla instalada en cada u n o de los seres neurológicamente normales. Las diferencias entre personas puede que nada tengan que ver con el diseño de esa maquinaria, ya que puede m u y bien darse el caso de que procedan de variaciones aleatorias en el proceso de ensamblaje o de diferentes historias vitales. A u n si las diterencias fuesen innatas, podría tratarse de variaciones cuantitativas y peculiaridades menores en la dotación de serie presente en t o dos nosotros (lo rápido que funciona un módulo, qué m ó d u l o prevalece en una competición que tiene lugar en el interior del perímetro craneal) y 73

necesariamente no son más perniciosas que los tipos de diferencias innatas que se p e r m i t e n en el M E C C S S (un proceso más rápido de aprendizaje orientado a fines generales, un impulso sexual más fuerte). La existencia de una estructura universal para la m e n t e no es sólo lógicamente posible, sino algo probablemente cierto.Tooby y Cosmides señalan una consecuencia fundamental de la reproducción sexual: cada generación, cada huella personal diferenciadora se mezcla codificándose con la de alguien más. Ello significa que tenemos que ser cualitativamente semejantes. Si los genomas de dos personas tenían diseños para tipos diferentes de m á quinas, como, por ejemplo, un m o t o r eléctrico y otro de explosión, la nueva imitación resultante de la mezcla no especificará ninguna máquina operativa. La selección natural es una fuerza homogeneizadora en el interior de, una especie; elimina la amplia mayoría de las variantes del diseño macroscópico porque no constituyen mejoras. La selección natural no depende de que haya habido variaciones en el pasado, sino que alimenta la variación y la agota.Tal es la razón de que las personas normales tengan los mismos órganos físicos, y que por supuesto todos tengamos también los mismos órganos mentales. Entre unas personas y otras sin duda habrá variaciones microscópicas, sobre todo pequeñas diferencias en la secuencia molecular de muchas de nuestras proteínas, pero en el nivel del funcionamiento de los órganos físicos y mentales, las personas operan del mismo m o d o . Las diferencias entre las personas, con toda la inagotable fascinación que despiertan en nosotros mientras vivimos, tienen un interés m e n o r cuando nos preguntamos p o r el m o d o en que funciona la mente. Lo mismo cabe afirmar de las diferencias —sea cual sea su fuente— existentes entre las medias estadísticas de grupos enteros de población, c o m o los que damos en llamar razas. Los sexos, desde luego, plantean una temática diferente. Los órganos reproductivos masculinos y femeninos son un vivo recordatorio de que son posibles diferentes diseños para los sexos, y sabemos que las diferencias p r o vienen del dispositivo especial de un «interruptor» genético que p o n e en movimiento una línea de dóminos bioquímicos que activan y desactivan farnüias de genes en el conjunto del cerebro y el cuerpo. Presentaré pruebas de que algunos de estos efectos causan diferencias en el m o d o de funcionar de la mente. C o m o una más de las ironías que impregnan la política académica sobre la naturaleza humana, esta investigación inspirada en la teoría de la evolución ha propuesto diferencias sexuales, que aun estando m u y centradas en la reproducción y en ámbitos afines, son m u c h o menos injustas que las diferencias que han sido reivindicadas con arrogancia por algunas escuelas feministas. Entre las reivindicaciones de las «feministas de la dife74

renda» se hallan afirmaciones c o m o que las mujeres no participan del razonamiento lineal abstracto, que no adoptan un tratamiento escéptico de las ideas o, las evalúan a través de un debate riguroso, que no argumentan a partir de principios morales generales, y otras afrentas por el estilo. Pero en el fondo, no podemos limitarnos a considerar quién sale más favorecido en el retrato, sino que la pregunta consiste en saber qué debe hacerse con cualquiera de las diferencias grupales con las que de hecho nos tropezamos a diario.Y ello supone que debemos estar dispuestos a elaborar una argumentación moral. Así, la discriminación de individuos sobre la base de cuál sea su raza, sexo o pertenencia étnica es un flagrante error. Cabe defender esta argumentación de diversas formas, pero ninguna de ellas será en nada deudora de los rasgos distintivos que, c o m o medias estadísticas, definan a los grupos. Cabría argüir, p o r ejemplo, que es injusto negar a los individuos, amparándonos en factores que no está en sus manos controlar, un beneficio de tipo social, o negar que una víctima de una discriminación, en el fondo, la experimenta c o m o una herida dolorosa, o que un grupo de víctimas es propenso a actuar con ira, o negar que la discriminación tiende a intensificarse dando pie a una escalada de horrores que van desde la esclavización hasta el genocidio. (Quienes son favorables a la afirmatíve action podrían llegar a reconocer incluso que la discriminación positiva, aun siendo errónea, sirve para enmendar un error aún mayor.) N i n g u n o de estos argumentos está influido por descubrimiento alguno susceptible de ser algún día reivindicado por un científico. Llegados a este punto, es mejor ceder la última palabra sobre la falta de consecuencias políticas de las diferencias políticas a Gloria Steinem: «En realidad, no hay muchos empleos en los que sea imprescindible tener pene o vagina, mientras que todo el resto de las ocupaciones deberían estar abiertas a cualquier persona».

La falacia de la segunda supuesta implicación de una naturaleza h u mana, a saber, que si nuestros motivos innobles son innatos, al fin y al cabo no p u e d e n ser tan malos, es tan obvia que se la ha tipificado c o m o

* T e m a de un d e b a t e p o l í t i c o vivo en Estados U n i d o s : se trata de una práctica o p r i n c i p i o consistente, p o r e j e m p l o , a la h o r a de asignar un e m p l e o o u n a plaza de formación, en dar preferencia a aquellos q u e a m e n u d o son tratados c o n injusticia, sobre t o d o en razón de su sexo o raza. (N. delT.)

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«falacia naturalista», es decir, aquella que considera que todo cuanto sucede en la naturaleza está bien. O l v i d e m o s el sinsentido romántico de los documentales sobre la vida salvaje en los que todas las criaturas grandes y pequeñas actúan para mayor bien y a r m o n í a del ecosistema. Tal c o m o D a r w i n afirmó: «¡Qué libro escribiría un sacerdote satánico sobre las toscas, pródigas, torpes, deficientes y h o r r i b l e m e n t e crueles obras de la naturaleza!». Un ejemplo clásico lo ofrece el insecto himenóptero Herpestes ichneumon, q u e paraliza a una oruga y deposita huevos en su cuerpo, de m o d o q u e sus crías al eclosionar de los huevos p u e d e n devorar lentam e n t e la carne viva del animal en cuyo interior se hospedan. Al igual que muchas especies, el Homo sapiens ha dejado tras de sí un rastro horrible. La historia registrada desde la Biblia hasta la época actual es un relato de asesinatos, violaciones y guerras, y la etnografía honesta muestra que las bandas de nómadas cazadores y recolectores, p o r lo d e más igual que el resto de sus congéneres pasados y presentes, eran más salvajes que nobles. La tribu de los k u n g san en el desierto del Kalahari a m e n u d o es presentada c o m o un g r u p o relativamente pacífico, y de h e cho lo es, comparada c o n otras bandas de cazadores recolectores n ó m a das, pero su tasa de asesinatos es igual de alta q u e la de una ciudad c o m o Detroit. Un amigo lingüista que se dedica al estudio de las tribus wari en la selva tropical del Amazonas, me c o n t ó que estas poblaciones disponen de un t é r m i n o para las cosas comestibles, que engloba también a cualquier otro individuo que no sea wari. C i e r t a m e n t e , los seres h u m a n o s no t e n e m o s algo así c o m o «un instinto de guerra» o un «cerebro violento», tal c o m o daba p o r sentado la Declaración de Sevilla, pero t a m p o c o t e n e mos exactamente algo así c o m o un instinto para la paz ni un cerebro no violento, p o r q u e no p o d e m o s atribuir toda la historia y etnografía h u m a nas a armas de j u g u e t e y a superhéroes de dibujos animados. ¿Significa esto que la «biología c o n d e n a al h o m b r e a la guerra» (o a la violación, el asesinato o al egoísmo propio de los jóvenes profesionales) y que cualquier optimismo que cifre sus esperanzas en reducirla deba e x tinguirse? H u e l g a n los científicos para hacer la precisión de que la guerra n o . e s saludable ni .para los niños ni para los seres vivos, o la precisión empírica de que ciertos lugares durante ciertos períodos son m u c h o más pacíficos que otros y que debiéramos c o m p r e n d e r y duplicar lo que los hace ser de este m o d o . T a m p o c o nadie precisa de las trivialidades y frases manidas de la Declaración de Sevilla ni la desinformación p o r ella difundida de que la guerra es algo desconocido p o r los animales y que sus jerarquías de d o m i n a c i ó n son una forma de vinculación y afiliación que 76

beneficia al g r u p o . De hecho, lo que no nos haría n i n g ú n daño sería una comprensión realista de la psicología de la malevolencia h u m a n a . Por si el dato merece nuestro interés, la teoría de la m e n t e dotada de módulos toma en consideración tanto los motivos innatos q u e c o n d u c e n a actos malvados c o m o los motivos innatos que p u e d e n evitarlos.Y, además, no se trata de un descubrimiento exclusivo de la psicología evolutiva, pues todas las principales religiones observan que la vida mental es a m e n u d o una lucha entre el deseo y la conciencia. C u a n d o se trata de las esperanzas de cambiar el c o m p o r t a m i e n t o malo, es preciso invertir de nuevo el sentido c o m ú n : p u e d e que u n a naturaleza h u m a n a compleja permita mayores posibilidades al cambio que las ofrecidas p o r la tabla rasa defendida p o r el M o d e l o Estándar de las Ciencias Sociales. U n a m e n t e ricamente estructurada p e r m i t e la existencia de complicadas negociaciones en el interior de la cabeza, en las cuales un m ó d u l o p u e d e subvertir los designios funestos de cualquier otro. En el M E C C S S , en cambio, a la educación de los hijos se le c o n c e d e un poder insidioso e irreversible. ¿Es n i ñ o o niña? Es lo q u e atinamos a preguntar c u a n d o nos acercamos p o r primera vez á un ser h u m a n o r e cién nacido, y desde entonces los padres tratan de m o d o distinto a sus hijos y a sus hijas: acarician, consuelan, amamantan, c o m p l a c e n y conversan de un m o d o desigual c o n los hijos y las hijas. I m a g i n e m o s q u e este tipo de c o m p o r t a m i e n t o tiene consecuencias a largo plazo en los hijos, entre ellas todas las diferencias sexuales que hasta la fecha se han d o c u mentado y una tendencia a tratar a los hijos que tendrán de forma diferente desde que nazcan. A m e n o s que destacáramos contingentes de u n a p o l i cía encargada de velar p o r la paternidad responsable en las maternidades, el círculo se cerraría y sería irrevocable. La cultura condenaría a la mujer a una c o n d i c i ó n de inferioridad y quedaríamos presos en la esclavitud del pesimismo cultural, que al hacernos desconfiar de nosotros mismos nos incapacitaría para e m p r e n d e r las tareas para la transformación. La naturaleza no dicta qué debemos aceptar o c ó m o debemos vivir la vida. Algunas feministas y activistas de los movimientos de liberación h o mosexual reaccionan airadas ante las observaciones banales que afirman que la selección natural diseñó a las mujeres, en parte, para criar y educar a sus hijos y tanto a los hombres c o m o a las mujeres para la práctica h e t e r o sexual del sexo. En estas observaciones perciben tanto el calado de un mensaje sexista y homofóbico, según el cual sólo los papeles sexuales tradicionales son «naturales», c o m o el imperativo de condenar los estilos de vida alternativos. En este sentido, la novelista Mary G o r d o n satirizó la conside77

ración hecha p o r un historiador en el sentido de que todas las mujeres tienen en c o m ú n la capacidad de tener hijos, con estas palabras: «Si la cualidad definitoria de qué es ser mujer es parir hijos, entonces no tenerlos ( c o m o , p o r ejemplo, no los tuvieron Florence Nightingale ni Greta Garbo) es algo así c o m o un fracaso en el cumplimiento de vuestro destino». A u n q u e no estoy seguro de saber a ciencia cierta qué significan «la cualidad definitoria de ser una mujer» y «cumplir con vuestro destino», en cambio, sí sé que la felicidad y la virtud nada tienen que ver con aquello para cuya realización nos diseñó la selección natural en el e n t o r n o ancestral. Tanto la felicidad c o m o la virtud quedan para que nosotros las determinemos, y el hecho de afirmarlo no es incurrir en ninguna hipocresía, aunque quien lo diga sea un varón de raza blanca y conducta sexual tradicional. D e b o reconocer que aun teniendo edad para procrear, hasta la fecha, he optado voluntariam e n t e p o r no tener hijos, he derrochado mis recursos biológicos leyendo y escribiendo, investigando, ayudando a amigos y estudiantes, y a vueltas c o n m i g o mismo, he h e c h o caso omiso del solemne imperativo de propagar mis genes. Desde el p u n t o de vista de los criterios darwinistas, soy una horrible equivocación, un patético perdedor, con todos los puntos sobre las íes c o m o si fuera un militante con carné de la nación de los sospechosos. Pero me siento feliz de ser así, y si a mis genes no les gusta, ¡pelillos a la mar!

Finalmente, ¿y si echáramos la culpa del mal c o m p o r t a m i e n t o a n u e s tros genes? El neurocientífico Steven R o s e , en una recensión de un libro de E. O.Wilson, d o n d e el sociobiólogo defendía que los h o m b r e s sentían un mayor deseo de ser polígamos que las mujeres, no d u d ó en acusarle de decir, en realidad, «señoras, no culpen a sus compañeros de acostarse con la p r i m e r a que pase, no es culpa suya están genéticamente programados para hacerlo». El título de la obra que escribieron c o n j u n t a m e n t e R o s e , L e w o n t i n y Kamin, No está en los genes, es de h e c h o una alusión al Julio César de Shakespeare:

Los h o m b r e s a veces son señores de su sino Pero la imperfección, q u e r i d o B r u t o , no se halla en nuestras estrellas, sino en nosotros m i s m o s . . .

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Para Casio, la programación que permitía excusar las imperfecciones humanas no era genética sino astrológica, y esto trae a colación un tema esencial. Cualquier causa de c o m p o r t a m i e n t o , y no sólo los genes, plantea la temática de la libre voluntad y la responsabilidad. La diferencia entre explicar el c o m p o r t a m i e n t o y excusarlo, es una cuestión m u y antigua en el razonamiento moral que se refleja a la perfección en el dicho «entender no es lo m i s m o que perdonar». En esta época científica, «entender» significa hacer el intento de explicar el c o m p o r t a m i e n t o c o m o una interacción compleja entre 1) genes, 2) la anatomía del cerebro, 3) su estado bioquímico, 4) la educación familiar recibida p o r una persona, 5) el m o d o en que la sociedad la ha tratado y 6) los estímulos que la afectan. En efecto, cada uno de estos factores, y no tanto las estrellas o los genes, han sido invocados de forma inapropiada como origen del que dimanaban nuestras imperfecciones y faltas, al tiempo que se afirmaba que el h o m b r e no era el señor de su destino. 1) En 1993, los investigadores identificaron un gen que estaba asociado a los accesos violentos incontrolables. («Piensen en las consecuencias», escribió un periodista en su columna. «Un día de éstos tendremos una cura para la violencia que aflora en el hockey sobre hielo.») P o c o después aparecía el inevitable titular: «Los abogados afirman que los genes le i m pulsaron a matar». 2) En 1982, un experto q u e prestaba declaración a petición de la defensa para establecer la demencia de J o h n Hinckley, acusado de disparar contra el presidente R e a g a n y otros tres h o m b r e s más en su i n t e n t o por impresionar a la actriz Jodie Foster, afirmó que una exploración T A C del cerebro de Hinckley mostró la presencia de surcos ensanchados y ventrículos alargados, un signo de esquizofrenia y, en consecuencia, u n a enfermedad mental o defecto exculpatorio. (El j u e z excluyó las pruebas aportadas del caso, a u n q u e la defensa p o r d e m e n c i a prevaleció.) 3) En 1978, D a n W h i t e , cesado del San Francisco Board of Supervisors, se dirigió al despacho del alcalde G e o r g e M o s c o n e y le pidió q u e le restituyera en su empleo. C u a n d o M o s c o n e se n e g ó , W h i t e le m a t ó de un disparo, cruzó a pie el vestíbulo y se dirigió al despacho del supervisor Harvey Milk, matándole también de un disparo. Los abogados de W h i t e consiguieron hacer que prevaleciera su defensa sosteniendo que, en el m o m e n t o de c o m e t e r el crimen, W h i t e tenía sus capacidades mentales disminuidas y no había cometido un acto premeditado, ya que sus reiterados excesos con la comida m u y azucarada habían causado estragos en
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la química de su cerebro. W h i t e fue c o n d e n a d o p o r h o m i c i d i o voluntario sin premeditación y cumplió una condena de cinco años, gracias a la táctica que ha pasado a los anales de la infamia de la abogacía c o m o la Defensa Twinkie. De forma similar, en lo q u e se c o n o c e c o m o la Defensa S P M (síndrome premenstrual),la rabia de sus h o r m o n a s e x o n e r ó a una cirujana que agredió a un policía, el cual la había parado p o r c o n d u c i r en estado de embriaguez. 4) En 1989, Lyle y Erik M e n e n d e z i r r u m p i e r o n en la habitación de sus millonarios padres y les mataron de sendos disparos. Después de lucir durante varios meses sus nuevos R o l e x s y Porsches, confesaron haber efectuado los disparos. Sus abogados a r g u m e n t a r o n el caso ante el j u r a d o , cuyos m i e m b r o s no se podían p o n e r de acuerdo, alegando autodefensa, a pesar de que las víctimas se hallaban en la cama, desarmados y c o m i e n d o fresas con nata. Los hijos de los M e n e n d e z , afirmaron los abogados, h a bían q u e d a d o traumatizados al creer que les iban a matar p o r q u e su padre había abusado de ellos física, sexual y e m o c i o n a l m e n t e durante años. (En un nuevo j u i c i o celebrado en 1996, fueron declarados culpables de asesinato y enviados a la cárcel c o n cadena perpetua.) 5) En 1994, C o l i n Ferguson subió a un tren y e m p e z ó a disparar aleatoriamente a las personas de raza blanca que viajaban en el vagón, causando un total de seis m u e r t o s . El abogado radical William Kunstler estaba dispuesto a defenderle r e c u r r i e n d o al Síndrome de la Ira N e g r a , según el cual un afronorteamericano p u e d e estallar imprevisiblemente a consecuencia de la presión acumulada que s u p o n e vivir en una sociedad racista. (Ferguson rechazó la oferta y fracasó en el i n t e n t o de defenderse él mismo.) 6) En 1992, un presidiario en el c o r r e d o r de la m u e r t e presentó un recurso ante el tribunal de apelación para que su sentencia fuera revisada, alegando q u e la violación y el asesinato de los que fue inculpado los había c o m e t i d o influido p o r la pornografía. La defensa del tipo «me lo hizo hacer la pornografía», es una ironía para las distintas líneas de pensam i e n t o feminista que sostienen que las explicaciones biológicas de la violación r e d u c e n la responsabilidad del violador, y que una buena táctica para combatir la violencia que se ejerce contra las mujeres es d e n u n ciar su aparición en la pornografía. A m e d i d a q u e la ciencia avanza y las explicaciones del c o m p o r t a m i e n t o son cada vez m e n o s quiméricas, el Scepter of C r e e p i n g E x c u l pation ( C e n t r o de la Exculpación Progresiva), c o m o D e n n e t t la d e n o 80

mina, será de gran importancia. En ausencia de una filosofía moral más clara, cualquier causa de c o m p o r t a m i e n t o p u e d e ser t o m a d a para socavar la libre voluntad y, p o r ello, la responsabilidad moral. De la ciencia se asegura que erosiona a voluntad t o d o c u a n t o e n c u e n t r a , sin miramientos, p o r q u e el m o d o científico de explicación no p u e d e a c o m o d a r la misteriosa n o c i ó n de una causación incausada q u e subyace a la v o l u n tad. Si los científicos quisieran demostrar q u e las personas t i e n e n v o luntad propia, ¿qué buscarían? ¿Algún suceso neural aleatorio q u e el resto del cerebro amplifica c o m o una señal q u e lleva a desencadenar el c o m p o r t a m i e n t o ? Pero un suceso aleatorio c o m o el supuesto no se ajusta al c o n c e p t o de libre v o l u n t a d más de lo q u e se ajustaría u n o q u e fuera perfectamente acotable p o r leyes, y no podría servir para c u m p l i r las funciones q u e debería satisfacer el tan largamente buscado locus de la responsabilidad m o r a l . No declararíamos a alguien culpable si su d e d o apretara el gatillo p o r q u e estaba u n i d o m e c á n i c a m e n t e a la r u e d a de una ruleta q u e había e m p e z a d o a girar, ¿por qué debería ser distinto en el caso de que la ruleta se hallara en el i n t e r i o r del cráneo? El m i s m o problema se plantea en otra impredecible causa q u e ha sido sugerida como fuente originaria de la libre voluntad, la teoría del caos, en la cual, según su versión más estereotipada, el m e r o revoloteo de una m a riposa p u e d e desencadenar una cascada de a c o n t e c i m i e n t o s q u e c u l minen en un huracán. Un simple revoloteo en el cerebro p u e d e causar un c o m p o r t a m i e n t o huracanado, a u n q u e , si alguna vez se diera este caso, sería aún una causa de c o m p o r t a m i e n t o y no se ajustaría al c o n cepto de una libre voluntad incausada, q u e subyace a la n o c i ó n de r e s ponsabilidad m o r a l . Llegados a este p u n t o , o bien prescindimos de toda moralidad c o m o pura superstición acientífica, o bien e n c o n t r a m o s un m o d o de r e c o n c i liar la causación (genética u otra) con la libre voluntad y la responsabilidad. Personalmente, d u d o de que nuestra perplejidad se aclare algún día, pero seguramente p o d e m o s reconciliarlas en parte. Al igual que m u c h o s filósofos, creo que la ciencia y la ética son dos sistemas independientes y autónomos en los que entran e n j u e g o las mismas entidades del m u n d o , del mismo m o d o que en el p ó q u e r o en el bridge se juega c o n los m i s mos cincuenta y dos naipes de la misma baraja. La ciencia tratará a las personas c o m o objetos materiales, y las reglas que se seguirán son los procesos físicos que son causa del c o m p o r t a m i e n t o a través de la selección natural y la neurofisiología. La ética tratará, en cambio, a las personas como agentes equivalentes, capaces de sentir, racionales y dotados de 81

libre voluntad, y las reglas que se siguen son las del cálculo que asigna valores morales al c o m p o r t a m i e n t o a través de la naturaleza inherente del c o m p o r t a m i e n t o o sus consecuencias. La libre voluntad es una idealización del ser h u m a n o que hace de la ética un j u e g o practicable. La geometría euclidiana requiere de idealizaciones c o m o , p o r ejemplo, las líneas rectas infinitas o los círculos perfectos, y sus deducciones están bien fundadas y son útiles, a u n q u e en el m u n d o no haya realmente líneas rectas infinitas o círculos perfectos. En este sentido, el m u n d o se aproxima lo suficiente a la idealización para que la aplicación de los teoremas sea provechosa. De manera similar, la teoría ética requiere idealizaciones c o m o , p o r ejemplo, la existencia de agentes libres, capaces de sentir, racionales y equivalentes, cuyo c o m p o r t a m i e n t o es incausado y sus conclusiones p u e d e n ser provechosas y útiles aun cuando en el m u n d o , tal c o m o se vio ya en el caso de la ciencia, en realidad no existan acontecimientos incausados. Mientras no haya ninguna coerción total o un grave defecto de funcionamiento en el razonamiento, el m u n do se aproxima lo suficiente a la idealización de la libre voluntad c o m o para que la teoría moral se pueda aplicar de forma positiva. La ciencia y la moralidad son ámbitos de razonamiento separados. Sólo reconociéndolos en su separación p o d r e m o s disponer de ambos. Si la discriminación sólo está mal cuando las características medias del g r u po son las mismas, si la guerra, la codicia y la violación están mal sólo c u a n d o las personas en n i n g ú n caso se hallan inclinadas a ejercerlas, si las personas son responsables de sus actos sólo cuando los actos son inescrutables c o m o un misterio, entonces o bien los científicos tienen que estar dispuestos a dejar a un lado sus datos, o todos d e b e m o s estar decididos a renunciar a nuestros valores. Entonces los argumentos científicos serían c o m o aquella portada del National Lampoon d o n d e se mostraba a un p e rrito con un revólver que le apuntaba a la cabeza y la siguiente frase a m o d o de pie: «Compre esta revista o dispararemos al perrito». La navaja que separa las explicaciones causales del c o m p o r t a m i e n t o de la responsabilidad moral es de doble filo. D a n d o una última vuelta de tuerca a la trama de moralidad en la naturaleza h u m a n a , el genetista D e a n H a m e r identificó un marcador cromosomático de la homosexualidad en algunos hombres, el d e n o m i n a d o gen gay. Para regocijo de las Science for the People, en esta ocasión la explicación genética era la políticamente correcta y supuestamente refutaba a representantes del ala derecha del Partido R e p u b l i c a n o , c o m o D a n Quayle, quien había afirmado que la homosexualidad era «más una elección que una situación biológica. En 82

todo caso, una mala elección». El gen gay se utilizó para argumentar que la h o m o s e x u a l i d a d no es u n a elección de la que los homosexuales p u e dan ser considerados responsables, sino una orientación involuntaria que ni siquiera p u e d e n mitigar. C o n todo, el razonamiento es peligroso. Del gen gay se podría decir también que influye en ciertas personas para que elijan la homosexualidad. Y al igual que sucede con t o d o b u e n hallazgo de la ciencia, algún día el resultado de H a m e r podría ser falseado y, e n tonces, ¿adonde llegaríamos? ¿Aceptaríamos q u e el fanatismo al fin y al cabo está bien? El a r g u m e n t o en contra de la persecución de las personas homosexuales debe hacerse no en términos de la existencia de un gen gay o de un cerebro gay, sino en el derecho de las personas a tener relaciones sexuales de cualquier índole, siempre q u e se realicen p o r c o n s e n so, sin discriminación ni acoso. El aislamiento del razonamiento científico y moral en áreas separadas se halla también detrás de la metáfora recurrente — utilizada en estas páginas— de la m e n t e c o m o una máquina y de las personas c o m o robots. C o n ello, ¿no se deshumaniza a las personas y se las objetiva, para tratarlas luego c o m o objetos inanimados? C o m o un erudito humanista lúcidamente lo expresó en Internet, ¿no invalida la experiencia humana, reifica un m o d e l o de relación basado en la correspondenciaYo-Objeto, y deslegitima todas las demás formas de discurso que puedan tener consecuencias fundamentalm e n t e destructivas para la sociedad? Sólo si u n o carece tanto de imaginación que se apega al sentido literal y no es capaz de cambiar entre diferentes posturas al conceptualizar a las personas en función de propósitos distintos. Un ser h u m a n o es al mismo tiempo una máquina y un agente libre capaz de sentir, dependiendo de cuál sea el propósito de lo que se estudia, del mismo m o d o en que es un ciudadano que paga impuestos, un corredor de seguros, un paciente de una clínica dental o doscientas libras de lastre en un avión, dependiendo siempre de los propósitos que guían un estudio. La postura mecanicista nos permite comprender qué nos hace funcionar y cómo nos ajustamos al universo físico. Pero fuera del ámbito de este estudio, hablamos unos con otros como seres humanos dignos y libres.

La confusión que se ha dado entre la psicología científica y los fines políticos y morales, así c o m o la presión resultante que se ha ejercido para forzar una creencia en el carácter no estructural de la mente, ha estreme83

cido tanto al m u n d o académico c o m o al discurso intelectual c o n t e m p o ráneo. Somos muchos quienes nos sentimos perplejos ante el carácter hegemónico que adquirieron en los departamentos de humanidades las teorías c o m o la filosofía p o s m o d e r n a , el postestructuraüsmo y el desconstructivismo, según las cuales la objetividad era algo imposible, el significado era autocontradictorio y la realidad algo socialmente construido. Los motivos se clarifican c u a n d o consideramos enunciados típicos c o m o «ios seres h u m a n o s han construido y utilizado el género — los seres h u m a n o s p u e d e n desconstruir y dejar de utilizar el género» y «la oposición binaria heterosexual/homosexual no se halla en la naturaleza, sino que es socialm e n t e construida y, p o r tanto, desconstruible». Se niega realidad a las categorías, al c o n o c i m i e n t o y al m u n d o mismo, de m o d o que a estereotipos c o m o el género, la raza y la orientación sexual se les p u e d e negar realidad. La doctrina es básicamente un m o d o de llegar dando un rodeo a la c o n clusión de que la opresión de las mujeres, los homosexuales y las minorías es mala.Y la dicotomía entre «en la naturaleza» y «socialmente construido» es una muestra evidente de pobreza de imaginación ya que omite una tercera alternativa, a saber, que ciertas categorías son productos de una m e n t e compleja diseñada para cuadrar c o n lo que se halla en la naturaleza. La corriente principal de críticos sociales, así mismo, p u e d e enunciar cualquier absurdidad c o n tal que se adecué al M o d e l o s Estándar de las Ciencias Sociales. Así, p o r ejemplo, a los niños p e q u e ñ o s se les alienta para que discutan y luchen. Los niños a p r e n d e n a asociar los caramelos con el placer p o r q u e sus padres se sirven de los caramelos c o m o un m o d o de gratificarles si c o m e n espinacas. Los adolescentes c o m p i t e n en su aspecto físico y atuendo p o r q u e siguen el ejemplo puesto p o r los c e r t á m e nes de ortografía y las ceremonias de concesión de premios. Los h o m b r e s se socializan creyendo que el fin del sexo es el orgasmo. Las mujeres octogenarias son consideradas físicamente m e n o s atractivas q u e las veinteañeras p o r q u e nuestra cultura fálica ha convertido a las muchachas jóvenes en un objeto de culto al deseo. No se trata de que no haya pruebas para estas pasmantes afirmaciones, sino que resulta aún difícil creer que los autores, en lo más h o n d o de sí mismos, sean capaces de creérselas. Estos tipos de afirmaciones se expresan con una plena despreocupación acerca de si son o no ciertas, y f o r m a n parte del catecismo laico de nuestra época. El c o m e n t a r i o social c o n t e m p o r á n e o descansa sobre concepciones arcaicas de la m e n t e . Así, no resulta difícil encontrar explicaciones c o m o , por ejemplo, q u e las víctimas estallan p o r la presión que padecen, los
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niños están condicionados a hacer esto o aquello, a las mujeres se les hace un lavado de cerebro para que lleguen a valorar esto o aquello, a las m u c h a chas se les enseña a ser de tal y tal m o d o . ¿De d ó n d e salen estas explicaciones? Sin duda, del m o d e l o hidráulico de la m e n t e desarrollado en el siglo x i x y recogido p o r Freud, de la teoría conductista c o n sus perros que salivan y sus bichos que presionan palancas, de los complots para ejercer el control mental que aparecen en las peores películas de la época de la G u e r r a Fría, de los hijos obedientes y c o n ojos abiertos de par en par de la serie televisiva norteamericana y novela Father Knows Best. C u a n d o miramos a nuestro alrededor, tenemos la sensación de que, sencillamente, estas teorías simplistas no son convincentes. Nuestra vida mental es un ruidoso parlamento en la que las facciones c o m p i t e n entre sí. En nuestro trato c o n las demás personas, s u p o n e m o s que ellas son tan complejas c o m o nosotros, y s u p o n e m o s que ellas s u p o n e n q u e nosotros s u p o n e m o s que ellas s u p o n e n . Los hijos desafían a sus padres desde el m o m e n t o en que nacen y a partir de entonces desbaratan todas las e x pectativas: así, un hijo superará circunstancias horripilantes y llevará una vida satisfactoria; otro, aun disponiendo de todas las comodidades, crece c o m o un rebelde sin causa. C u a n d o un estado m o d e r n o decae, sus gentes asumen con entusiasmo las vendettas de sus abuelos.Y no existen robots. C r e o que una psicología de las muchas facultades computacionales diseñada p o r selección natural es nuestra mejor esperanza para que u n a c o m p r e n s i ó n de c ó m o la m e n t e funciona haga justicia a su complejidad. Pero no convenceré a los lectores c o n este m e r o resumen que abre el p r i m e r capítulo. La p r u e b a tiene que provenir de la comprensión de problemas que van desde c ó m o funcionan los estereogramas del O j o M á g i c o hasta qué hace h e r m o s o un paisaje, o por qué el m e r o pensam i e n t o de c o m e r gusanos nos disgusta, o p o r qué hay hombres que m a tan a sus esposas tras reñir con ellas.Tanto si el lector se siente persuadido p o r los argumentos hasta ahora expuestos c o m o si no, albergo la esperanza de que al m e n o s le hayan h e c h o pensar y e x p e r i m e n t a r cierta curiosidad sobre las explicaciones que vendrán a continuación.

MÁQUINAS PENSANTES

C o m o otros muchos niños nacidos en los años sesenta, tuve ocasión de familiarizarme con los problemas filosóficos que suponía viajar por otra dimensión, formada no sólo por la vista y el sonido, sino también p o r la mente, por una tierra maravillosa cuyas fronteras coincidían con las de la imaginación. Me refiero a La dimensión desconocida, aquella elegante serie, obra de R o d Serling, que fue popular durante mi infancia. Los filósofos a m e n u d o intentan clarificar conceptos difíciles mediante experimentos imaginarios, es decir, situaciones hipotéticas y extravagantes que nos ayudan a explorar las consecuencias de nuestras ideas. La dimensión desconocida en realidad c o n seguía representar estas enigmáticas situaciones ante las cámaras. U n o de los primeros episodios llevaba p o r título «El solitario».James Corry cumplía una c o n d e n a de cincuenta años de reclusión, aislado en un árido asteroide situado a nueve millones de kilómetros de la T i e r r a . Allenby, el capitán de una nave de suministros q u e abastecía al asteroide, se apiadó del confinado y le dejó una caja que contenía a «Alicia», un robot que, p o r su aspecto y su m o d o de actuar, guardaba semejanza c o n una mujer. En un p r i m e r m o m e n t o , C o r r y sintió repulsión hacia aquella máquina, a u n q u e lo cierto es que pronto se e n a m o r ó intensamente de ella. Transcurrido un año, Allenby regresó al asteroide para c o m u n i c a r a C o r r y que le habían c o n c e d i d o el p e r d ó n y llevárselo consigo de regreso a la Tierra. Por desgracia, C o r r y sólo podía llevar u n a carga c o n un peso máximo de cuatro kilos, y Alicia lo excedía en m u c h o . C o m o C o r r y se negaba a partir sin ella, Allenby, no sin cierta reticencia, desenfundó una pistola y disparó a Alicia en pleno rostro, dejando al descubierto un a m a sijo h u m e a n t e de cables. Luego, se volvió hacia C o r r y y le dijo: «Todo lo que dejas tras de ti no es más que soledad».Y Corry, deshecho, m u r m u r ó : «Lo recordaré. D e b o acordarme de tenerlo en cuenta». Aún hoy recuerdo tanto el horror que me causó el climax del episodio como lo m u c h o que hablamos de ello en nuestro círculo de críticos imber89

bes. A ú n recuerdo la pregunta que uno de aquellos precoces comentaristas formuló: ¿por qué le había disparado precisamente a la cabeza? Nuestro patetismo tenía su origen tanto en la simpatía que sentíamos hacia Corry por la pérdida que acababa de experimentar, como en la sensación de que Allenby había liquidado a un ser sensible. Si bien es cierto que los directores de la serie manipularon al público cuando, para interpretar el papel de Alicia, optaron por una hermosa actriz y no por un m o n t ó n de hojalata, no lo es menos que al suscitar nuestra simpatía de algún m o d o nos obligaban a hacernos dos preguntas incómodas. ¿Un dispositivo mecánico podía duplicar la inteligencia humana, y de ser así, la mejor prueba para poder juzgarlo sería saber si éste sería capaz de enamorar a un ser h u m a n o de carne y hueso? Además, en caso de que pudiera construirse una máquina humanoide, ¿ésta tendría realmente conciencia?Y, en todo caso, el acto de desmontarla ¿era un asesinato como aquel del que creíamos haber sido testigos en la pequeña pantalla? Las dos preguntas de mayor calado sobre la mente son: «¿qué hace la inteligencia posible?», y «¿qué hace la conciencia posible?». C o n la llegada de la ciencia cognitiva, la inteligencia, por decirlo así, se ha vuelto inteligible. Quizá no sea ya motivo de escándalo decir que, en el nivel abstracto de análisis, el problema ha quedado resuelto. Pero la conciencia o sentiencia, es decir, la sensación bruta de tener dolor de muelas, ver el color rojo u oír un do mayor, está envuelta todavía por un halo de misterio que a su vez se halla dentro de un enigma. Al preguntar qué es la conciencia, no tenemos a nuestro alcance una respuesta mejor que la dada una vez por Louis Armstrong a una periodista que le preguntó qué era el jazz: «Señora, si tiene que preguntármelo, nunca lo sabrá». Sin embargo, la conciencia ya no es aquel misterio tan completo que era. Se ha conseguido indagar en algunas partes del misterio, las cuales, a consecuencia de esta actividad investigadora, se han transformado en problemas científicos. En el presente capítulo exploraré ante todo qué es la inteligencia, cómo un ser físico, ya sea un robot o un cerebro, puede alcanzarla y de qué m o d o la alcanza nuestro cerebro.

La búsqueda de vida inteligente en el universo

La búsqueda de vida inteligente en el universo es el título de la obra en un acto de la actriz cómica LilyTomlin, en la que se lleva a cabo una exploración de los desatinos y debilidades humanas. El título juega con dos 90

acepciones del t é r m i n o «inteligencia»: la aptitud (tal c o m o aparece en la célebre e irónica definición de la inteligencia c o m o «todo aquello que m i d e n los tests del coeficiente de inteligencia») y el pensamiento racional h u m a n o . En lo que sigue, me ceñiré a esta segunda acepción. Si bien al definir la inteligencia p o d e m o s experimentar cierta dificultad, lo cierto es q u e somos capaces de reconocerla en cuanto la vemos. Tal vez un e x p e r i m e n t o imaginario nos ayude a clarificar el concepto. Supongamos que existiera un ser alienígena que en todos y cada u n o de sus aspectos difiriese de nosotros. ¿ Q u é nos haría pensar que se trata de un ser inteligente? Sin duda, los escritores de ciencia ficción, q u e tratan este problema c o m o una parte más de su trabajo, son la autoridad óptima en la materia a la que recurrir en busca de una respuesta. El autor David Alexander Smith aportó la mejor caracterización de la inteligencia, que hasta la fecha he tenido la o p o r t u n i d a d de c o n o c e r cuando, a la pregunta de un entrevistado! «¿qué es lo que hace a un personaje un b u e n alienígena?», respondió:
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En primer lugar, tienen que dar a las situaciones respuestas inteligentes aunque inescrutables. Quien lo contemple ha de poder observar el comportamiento del alienígena y decir «no sé cuáles son las reglas mediante las que decide, pero lo cierto es que el alienígena actúa de forma racional siguiendo un conjunto de reglas»... El segundo requisito es que los alienígenas se interesen por algo.Tienen que querer algo y obrar para lograrlo superando los obstáculos. Tomar «racionalmente» decisiones, en conformidad con cierto c o n j u n t o de reglas, significa que las decisiones tomadas están basadas en ciertos principios que se adecúan a la verdad, c o m o , p o r ejemplo, la c o r r e s p o n dencia con la realidad o la inferencia sólidamente fundada. Un alienígena que no hiciese nada más que chocar contra los árboles o pasearse p o r el borde de los acantilados, o que, aun realizando todos los movimientos necesarios para talar un árbol, en realidad se propusiera cortar u n a piedra o se limitase a hacer esos movimientos y dar los golpes en el aire en pleno descampado, sin duda no parecería inteligente.Tampoco lo sería un alienígena que, viendo entrar a tres depredadores en una cueva y luego salir a dos de ellos, entrara en ella c o m o si estuviese vacía. Estas reglas deben ponerse al servicio del segundo criterio, a saber, querer e ir en busca de algo superando obstáculos. Si no tuviéramos noción alguna sobre qué quiere una criatura determinada, no nos impre91

sionaría que hiciese algo para obtenerlo. Lo cierto es que, a t e n o r de lo que sabemos, podría ser que la criatura hubiese querido, p o r ejemplo, c h o car contra un árbol o golpear una piedra con un hacha y, en este sentido, habría c u m p l i d o con brillantez lo que quería. De hecho, c u a n d o se care^ce de especificación sobre cuáles son los objetivos que se p r o p o n e una criatura, la idea misma de inteligencia carece de sentido, y en este caso nada impediría premiar la genialidad de una seta venenosa q u e logra, con una precisión m á x i m a y una habilidad infalible, la proeza de crecer exactamente d o n d e crece. Así, nada t a m p o c o nos impediría ya convenir con el científico cognitivo Z e n o n Pylyshyn que las rocas son más listas que los gatos p o r q u e atinan a irse cuando se les da un puntapié. Por último, la criatura tiene que usar las reglas racionales para aleanzar de maneras diferentes el objetivo, según los obstáculos q u e deba superar.Tal c o m o William James lo expuso:

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R o m e o quiere a Julieta como las laminaduras de hierro quieren al imán y, si no se interpone ningún obstáculo, él irá en pos de ella por el camino más corto. Pero si entre ambos se alza una pared, no se quedarán como idiotas, con los rostros aplastados contra cada uno de los lados de la pared como lo harían las laminaduras y el imán sobre un trozo de cartulina. Romeo, al contrario, pronto dará con el camino alternativo, ya sea escalando la pared, o cualquier otro, necesario para poder acariciar sin impedimento alguno los labios de Julieta. Si en el caso de las laminaduras, la trayectoria es fija y el hecho de alcanzar el fin depende de accidentes, en el caso del amante, en cambio, es el fin lo que es fijo y la trayectoria a seguir modificable indefinidamente.

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La inteligencia, por lo tanto, es aquella capacidad de alcanzar metas superando obstáculos mediante decisiones que se basan en reglas racionales (es decir, que obedecen a la verdad). Los científicos informáticos Alien Newell y H e r b e r t Simón desarrollaron algo más esta idea al señalar que la inteligencia consiste en especificar una meta u objetivo, en evaluar la situación actual'para estimar en qué medida difiere del objetivo p r o puesto y en aplicar un conjunto de operaciones capaces de reducir la diferencia entre u n o y otra. Tal vez p o r esta definición, y para mayor sosiego nuestro, los seres humanos, y no sólo los alienígenas, somos t a m bien inteligentes. Tenemos deseos y buscamos consumarlos sirviéndonos de creencias que, si t o d o va bien, son ciertas al m e n o s de un m o d o aproxim a d o o probabilístico.
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U n a explicación de la inteligencia en términos de creencias y deseos no es en absoluto una conclusión conocida de antemano. De la vieja teoría del estímulo y la respuesta elaborada p o r la escuela conductista, según la cual las creencias y los deseos nada tienen q u e ver con el c o m portamiento, se podría decir, en realidad, que era tan acientífica c o m o lo son las hadas malas en los mitos irlandeses y escoceses o la magia negra. Los seres h u m a n o s y los animales emiten una respuesta tras recibir un estímulo no sólo p o r q u e éste estaba emparejado previamente c o n un desencadenante reflexivo de esa respuesta (como, p o r ejemplo, el h e c h o de producir saliva al accionarse una campana previamente emparejada con la comida), sino también p o r q u e la respuesta era recompensada en presencia de ese estímulo (como, p o r ejemplo, presionar u n a barra q u e liberaba una ración de coñuda). Tal c o m o el célebre conductista B. F. Skinner afirmó en cierta ocasión, «la cuestión no consiste en saber si las máquinas piensan, sino si los hombres lo hacen». Cierto es q u e las mujeres y los hombres piensan, y que la teoría del estímulo-respuesta acabó resultando falsa. Basta c o n hacernos esta p r e gunta: ¿Por qué razón Sally salió del edificio? Porque creía q u e había un incendio y no quería morir. Su huida, en cambio, no era una respuesta predecible a cierto estímulo susceptible de ser descrito en forma objetiva en términos del lenguaje de la física y la química. Sally tal vez h u y ó al ver humo, pero quizá lo hizo c o m o respuesta a una llamada telefónica q u e la avisó de que el edificio estaba en llamas, o al ver la llegada de los c a m i o nes de b o m b e r o s o escuchar la alarma contra incendios. C o n todo, n i n guno de estos estímulos p o r sí solo la habrían h e c h o huir necesariamente. En cambio, no habría salido de haber sabido que el h u m o que percibía provenía de una rebanada de pan de m o l d e q u e se q u e m a b a en u n a tostadora, o q u e la llamada telefónica era de un amigo que se divertía gastando bromas pesadas p o r teléfono, o q u e alguien había accionado el interruptor de alarma p o r accidente o para gastar una broma, o q u e simplemente se trataba de una p r u e b a realizada p o r un electricista para v e r i ficar el b u e n funcionamiento de los dispositivos de emergencia. Ni la luz, ni el sonido, ni las partículas que los físicos p u e d e n medir predicen c o n legitimidad el c o m p o r t a m i e n t o de una persona. En cambio, lo q u e sí predice el c o m p o r t a m i e n t o de Sally, y lo predice bien, es el h e c h o de que ella cree que se halla en peligro. Las creencias de Sally están, desde luego, relacionadas c o n los estímulos que la afectan a ella, pero sólo de un m o d o tortuoso e indirecto, ya que están mediados p o r t o d o el resto de las creencias que tiene en un m o m e n t o dado acerca de d ó n d e se halla y c ó m o 93

funciona el m u n d o . Además, el c o m p o r t a m i e n t o de Sally d e p e n d e en igual medida de si quiere escapar al peligro; p o r ejemplo, si p o r un casual fuese un b o m b e r o voluntario o una suicida, o una integrista deseosa de inmolarse para atraer la atención del m u n d o hacia su causa o si tuviese hijos en la guardería situada en el piso de arriba, podríamos apostar, con plena garantía de ganar, q u e no hubiera huido. El propio Skinner no se obstinó en sostener que los estímulos medibles c o m o longitudes de o n d a y figuras predecían el c o m p o r t a m i e n t o , sino q u e definió los estímulos según sus propias intuiciones. Era feliz al d e n o m i n a r «peligro» —al igual q u e «elogio», «inglés» y «belleza»—, a un tipo de estímulo. C o n ello procuraba para su teoría la ventaja de adecuarse a la realidad, a u n q u e esa posición de superioridad se debía más a una pillería q u e al esfuerzo real p o r resolver el problema. Si bien c o m p r e n d e m o s qué significa para un dispositivo responder a u n a luz roja o a un ruido fuerte —y p o d e m o s incluso construir u n o q u e responda a tales cosas—, los seres h u m a n o s somos los únicos dispositivos en el universo que respondemos al peligro, al elogio, al inglés y a la belleza. La capacidad que t e n e m o s para responder a algo tan nebuloso, desde un p u n t o de vista físico, c o m o es el elogio, forma parte integrante del enigma q u e nos p r o p o n e m o s descifrar, p e r o en n i n g ú n caso es parte de la solución al enigma. El elogio, el peligro, el inglés y t o d o el resto de cosas a las q u e respondemos están a la vista del observador, no en m e n o r medida q u e la belleza, y es precisamente ese «estar a la vista del observador» lo que nos p r o p o n e m o s explicar. El abismo q u e se abre entre aquello q u e un físico p u e d e m e d i r y aquello que p u e d e causar el c o m p o r t a m i e n t o , es la razón p o r la q u e d e b e m o s atribuir a las personas creencias y deseos. En nuestra vida cotidiana, todos en general predecimos y explicamos el c o m p o r t a m i e n t o de las otras personas a partir no sólo de lo que pensamos q u e saben, sino también de lo que pensamos que quieren. Las creencias y los deseos son instrumentos explicativos de nuestra propia psicología intuitiva, lo cual hace de ella la ciencia más útil y completa que existe por ahora sobre el c o m p o r t a m i e n t o . Para predecir la inmensa mayoría de las acciones humanas, como, p o r ejemplo, abrir la nevera, subir al autobús, sacar un billete de la cartera, no es preciso generar un m o d e l o matemático, ni efectuar una simulación por ordenador de una red neuronal ni contratar a un psicólogo profesional, basta con preguntar a nuestros mayores. Al decir t o d o esto, de h e c h o no sostenemos que, en psicología, el sentido c o m ú n tenga mayor autoridad de la q u e tiene en física o astronomía. En cambio, lo cierto es que, en c o m p a r a c i ó n con cualquier otra 94

alternativa considerada hasta la fecha, esta parte del sentido c o m ú n tiene tanto p o d e r y precisión a la hora de establecer predicciones, controlar y explicar el c o m p o r t a m i e n t o cotidiano, q u e es un h e c h o m u y probable que se i n c o r p o r e de alguna forma a las mejores teorías científicas. Por ejemplo, si telefoneo a mi amigo q u e reside en una ciudad de la costa del Pacífico, p o d e m o s quedar en vernos en C h i c a g o a la entrada del bar, en un hotel concreto un día en particular dos meses más tarde a eso de las 19:45 horas. P u e d o pronosticar, él p u e d e vaticinar y cualquier persona que nos conozca p u e d e predecir q u e ese día en concreto a la h o r a establecida nos e n c o n t r a r e m o s . Y así es, aquel día nos e n c o n t r a m o s . ¡Es algo fabuloso! ¿Hay algún otro ámbito en el q u e las personas —lo m i s m o da que sean legas o dedicadas a la ciencia— p r o n o s t i q u e n , c o n meses de a n telación, las trayectorias de dos objetos situados a miles de kilómetros de distancia c o n una exactitud de milímetros y m i n u t o s , y lo hagan a partir de la información transmitida a través de una conversación q u e dura unos pocos segundos? El cálculo q u e entreteje esta previsión es la p s i c o logía intuitiva: el c o n o c i m i e n t o de que quiero e n c o n t r a r m e con mi amigo y él c o n m i g o , y q u e cada cual cree q u e el otro estará en un lugar d e t e r m i nado en un m o m e n t o concreto y conoce una secuencia de viajes en coche, caminatas y vuelos q u e nos llevarán allí. No hay n i n g u n a ciencia de la mente o del cerebro capaz de hacerlo mejor, si bien ello no significa q u e la psicología intuitiva de las creencias y los deseos sea en sí m i s m a u n a ciencia, a u n q u e sí sugiere q u e la psicología científica tendrá q u e p o d e r dar cuenta de c ó m o un m e r o m o n t ó n de materia, c o m o es un ser h u m a no, p u e d e tener creencias y deseos, y c ó m o es q u e estas creencias y deseos funcionan tan bien.

La explicación tradicional de la inteligencia sostenía que nuestro c u e r po estaba c o m o i n u n d a d o p o r una entidad no material, el alma, q u e , en general, era imaginada c o m o un cierto tipo de fantasma o espíritu. Pero esta teoría se enfrentaba a un problema insuperable: ¿cómo aquella entidad fantasma interactuaba c o n la materia sólida ¿De qué m o d o u n a nada etérea podía responder a destellos, pinchazos y sonidos, y hacer q u e los brazos y las piernas se movieran? A esta dificultad se sumaba el problema que suponía la arrolladora abundancia de pruebas y datos q u e hacían de la m e n t e la actividad propia del cerebro. En la actualidad sabemos que 95

aquella supuesta alma inmaterial p u e d e ser viviseccionada c o n el bisturí, alterada con fármacos, detenida o activada m e d i a n t e la aplicación de c o rrientes eléctricas y p u e d e extinguirse a consecuencia de un fuerte golpe o p o r la simple falta de oxígeno.Visto al microscopio, el cerebro presenta una complejidad en su estructura física fascinante, y esta complejidad se halla en plena correspondencia c o n la riqueza de la m e n t e . O t r a explicación de la inteligencia consistía en afirmar q u e la m e n t e provenía de cierta forma excepcional de m a t e r i a . Y si b i e n en el c u e n t o de Collodi, G e p p e t t o daba vida a P i n o c h o a partir de un t r o n c o de m a dera mágica q u e hablaba, reía y se movía p o r sí m i s m o , desgraciadamente nadie ha descubierto n u n c a una sustancia mágica c o m o aquélla. En el siglo xix, D a r w i n escribió que el cerebro «segrega» la m e n t e , y en las postrimerías del siglo x x , el filósofo J o h n Searle sostenía q u e las p r o p i e dades fisicoquímicas del tejido cerebral producían, de algún m o d o , la m e n t e de la misma forma q u e el tejido de los senos de una mujer p r o d u ce leche o el tejido de las plantas p r o d u c e azúcar. C o n todo, d e b e tenerse en cuenta que esos mismos tipos de m e m b r a n a s , poros y p r o d u c t o s q u í micos se hallan presentes en el tejido cerebral distribuido p o r t o d o el reino animal, p o r no hablar de los tumores cerebrales y los cultivos en placas.Todos estos g r u m o s de tejido neural tienen las mismas p r o p i e d a des fisicoquímicas, a u n q u e no todos llegan a c o n s u m a r u n a inteligencia c o m o la h u m a n a . Sin duda hay algo en el tejido del cerebro h u m a n o que es imprescindible para la aparición de nuestra inteligencia, pero, al igual q u e para explicar la arquitectura no basta c o n las propiedades físicas de los ladrillos, t a m p o c o para explicar la música nos basta sólo c o n c o n o c e r las propiedades de las partículas de metal q u e dan forma a los i n s t r u m e n tos. H a y algo en la configuración del tejido neural q u e es esencial. La inteligencia a m e n u d o ha sido atribuida a cierto tipo de flujo de energía o c a m p o de fuerza. Glóbulos, emanaciones lumínicas, auras, v i braciones, c a m p o s magnéticos y líneas de fuerza o c u p a n un lugar destacado en el esplritualismo, en la pseudociencía o en la ciencia ficción del peor gusto. La escuela de la psicología gestaltiana i n t e n t ó explicar las ilusiones visuales en términos de campos de fuerza electromagnéticos situados en la superficie del cerebro, pero estos campos en realidad n u n c a llegaron a descubrirse. A veces la superficie del cerebro se ha descrito c o m o un m e d i o vibrante c o n t i n u o que sirve de sostén a hologramas u otros modelos de interferencia p o r ondas, pero esa idea t a m p o c o d e s e m b o c ó en un resultado satisfactorio. El m o d e l o hidráulico, c o n su presión psíquica acumulativa y descarga de energía, sus explosiones o su desvia96

ción p o r canales alternativos, se halla en el centro de la teoría freudiana y aparece en docenas de metáforas de nuestro lenguaje cotidiano: h i n c h a r se de ira, desfogarse, estallar de presión, depresión, tener la cabeza hirviendo, desahogarse, c o n t e n e r la rabia. Pero incluso Jas e m o c i o n e s más apasionadas no tienen una correspondencia literal c o n u n a a c u m u l a c i ó n y una descarga de energía (en el sentido en q u e los físicos hablan de ellas) que deberían producirse en algún p u n t o del cerebro. En el capítulo 6 intentaré convencer al lector de que, en realidad, el cerebro no opera por presiones internas, sino q u e más bien las trama c o m o una táctica de n e g o ciación, c o m o si fuera un terrorista q u e lleva los explosivos atados c o n correas a su c u e r p o . U n o de los problemas que plantean todas estas ideas es que, a u n en el caso de que se descubriera algún aglutinante, v ó r t e x , vibración o esfera globular capaz de hablar y tramar diabluras, c o m o en la ficción hace el tronco que m o d e l a G e p p e t t o o, en t é r m i n o s más generales, de t o m a r decisiones basadas en reglas racionales y perseguir una m e t a s u p e r a n d o obstáculos, aún tendríamos q u e enfrentarnos al enigma q u e s u p o n e saber cómo llevaría a cabo todas esas proezas. N o , la inteligencia no proviene de un tipo especial de espíritu, m a t e ria o energía, sino de un p r o d u c t o diferente, la información. La i n f o r m a ción es una correlación entre dos cosas y se p r o d u c e p o r un proceso conforme a leyes (es decir la antítesis de un m e r o p r o d u c t o o b t e n i d o p o r nn completo azar). D e c i m o s q u e los anillos de un t o c ó n tienen i n f o r m a ción acerca de la edad del árbol p o r q u e su n ú m e r o es correlativo a la edad del árbol (cuanto más viejo es el árbol, más anillos tiene), y la c o r r e lación no es una coincidencia sino q u e está causada p o r el m o d o de crecer q u e tienen los árboles. El c o n c e p t o de correlación es m a t e m á t i c o y lógico, y no se define en t é r m i n o s de la materia constitutiva de las entidades correlacionadas. La información, en sí misma, no es nada especial y se halla presente siempre que las causas dejan efectos. Lo q u e sí es especial es el procesamiento de la i n f o r m a c i ó n . P o d e m o s considerar un fragmento de m a t e r i a que transporta información acerca de cierto estado de cosas a m o d o de símbolo, el cual p u e d e «representar» ese estado de cosas. C o n t o d o , en su calidad de fragmento de materia, p u e d e hacer así m i s m o otras cosas, cosas físicas, todo-lo q u e ese tipo de materia en ese tipo de estado p u e d e hacer conforme a las leyes que rigen la física y la química. Los anillos de los troncos de los árboles transmiten información sobre la edad, p e r o t a m bién reflejan la luz y absorben materiales colorantes. Las huellas q u e los 97

animales dejan tras de sí en el suelo c o n t i e n e n información acerca de sus m o v i m i e n t o s , p e r o t a m b i é n atrapan el agua y hacen q u e el aire f o r m e en ellas p e q u e ñ o s remolinos. A h o r a bien, presentemos una idea. S u p o n g a m o s q u e d e b e m o s construir u n a m á q u i n a c o n partes afectadas p o r las propiedades físicas de cierto símbolo. Así, el p i g m e n t o colorante q u e es absorbido p o r el anillo de un árbol o el agua atrapada en u n a huella, o la luz reflejada p o r u n a marca de yeso o la carga magnética de un trozo de metal p o n d r á n en m o v i m i e n t o u n a palanca, u n a célula fotoeléctrica o un relé. S u p o n g a m o s , además, q u e la m á q u i n a hace que algo suceda en otro m o n t ó n de materia, g r a b a n d o nuevas marcas sobre un p e d a z o de madera o estampando h u e llas en un lodazal cercano o cargando eléctricamente algún otro trozo de metal. Hasta el m o m e n t o , nada especial ha sucedido, t o d o cuanto he descrito es sólo una cadena de acontecimientos físicos realizados m e diante un artilugio sin propósito aparente. A h o r a d e m o s el paso especial. I m a g i n e m o s que ahora intentamos interpretar el trozo de materia en su nueva disposición, r e c u r r i e n d o al esquema según el cual el pedazo original de materia transportaba inform a c i ó n . P o n g a m o s p o r caso q u e contamos las marcas recién hechas c o rrespondientes a los anillos reales del t o c ó n del árbol y los interpretamos c o m o la edad q u e tiene ese árbol en un m o m e n t o dado, a u n q u e de h e cho estar impresos en la tabla no indica de n i n g ú n m o d o que fuesen causados p o r el crecimiento de un árbol. Además, digamos que la m á q u i na se diseñó c o n s u m o cuidado para q u e la interpretación de esas nuevas marcas tuviera sentido, es decir, transportara información acerca de algo q u e existe en el m u n d o . Por ejemplo, i m a g i n e m o s una máquina que es capaz de explorar e l e c t r ó n i c a m e n t e los anillos que presenta el t o c ó n de un árbol, y q u e a c o n t i n u a c i ó n graba en una tabla cercana una marca por cada u n o de los anillos del árbol; luego t o m a otro tronco más p e q u e ñ o de un árbol q u e fue talado al m i s m o t i e m p o que el anterior, y al explorar e l e c t r ó n i c a m e n t e cada u n o de los anillos que cuenta este árbol más j o ven, en lugar de añadir u n a marca, lija y elimina una de las ya existentes en la tabla. Al finalizar el proceso, c u a n d o c o n t a m o s las marcas q u e q u e dan en la tabla, lo que t e n e m o s es la edad del p r i m e r árbol en el m o m e n to en q u e se plantó el segundo. En este sentido tendríamos un cierto tipo de m á q u i n a racional, una m á q u i n a que p r o d u c e conclusiones verdaderas a partir de premisas verdaderas, y ello no se debería a un tipo especial de materia o energía, ni se debería a q u e cualquier parte de ella fuera en sí misma inteligente o racional.Todo cuanto t e n e m o s es una cadena cuida98

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dosamente engarzada de acontecimientos físicos ordinarios, cuyo primer eslabón sería una configuración de materia q u e transporta información, Nuestra m á q u i n a racional debería su racionalidad a dos propiedades u n i das p o r la entidad que d e n o m i n a m o s símbolo: un símbolo transporta información y hace q u e las cosas sucedan. (Los anillos de los árboles se correlacionan con la edad del árbol y p u e d e n absorber el haz de luz que proyecta un escáner.) C u a n d o las cosas causadas transportan a su vez información en sí mismas, d e n o m i n a m o s al c o n j u n t o del sistema un procesador de información u ordenador. A h o r a bien, podría darse el caso de q u e t o d o este esquema se desvaneciera c o m o una posibilidad irrealizable, pues ¿qué garantía hay de q u e una colección cualquiera de artilugios p u e d a disponerse de tal m o d o q u e al caer, girar o brillar según un m o d e l o correcto, sus efectos sean i n t e r pretados y la interpretación tenga sentido? (O dicho de forma más p r e c i sa, de m o d o q u e tengan sentido según cierta ley o relación a p r i o r i hallada interesante, dado q u e a cualquier m o n t ó n de materia se le p u e d e dar una interpretación artificiosa a posteriori.) ¿En q u é medida p o d e m o s confiar en q u e cierta m á q u i n a realice marcas q u e c o r r e s p o n d a n r e a l m e n te a un cierto estado relevante del m u n d o , c o m o la e d a d , d e un árbol cuando se plantó otro, o la edad media del vastago de un árbol, o cualquier otra cosa, y no sea un m o d e l o sin sentido q u e no c o r r e s p o n d e a nada en absoluto? Esta garantía aparece en la obra del m a t e m á t i c o Alan Turing, q u i e n diseñó una m á q u i n a hipotética cuyos símbolos de entrada y de salida podrían corresponder, según las especificaciones de la máquina, a u n a cualquiera de la amplísima serie de interpretaciones sensatas. La m á q u i n a consiste en una cinta dividida en recuadros, un cabezal de l e c t u r a / e s c r i tura que p u e d e leer o i m p r i m i r un símbolo en un cuadrado y desplazar la cinta en ambas direcciones, un p u n t e r o q u e p u e d e indicar una serie fija de marcas perforadas en la m á q u i n a y un c o n j u n t o de reflejos mecánicos. Cada reflejo se desencadena gracias al símbolo que es leído y la posición actual q u e ocupa el p u n t e r o , e i m p r i m e un símbolo en la cinta, la desplaza y / o cambia el puntero. Además, la m á q u i n a dispone de tanta cinta como necesita. Este diseño se d e n o m i n a m á q u i n a de Turing. ¿ Q u é p u e d e hacer esta m á q u i n a simple? P u e d e recibir símbolos, que representan a un n ú m e r o o a un c o n j u n t o de n ú m e r o s , e i m p r i m i r símbolos que representan a nuevos símbolos, q u e son el valor c o r r e s p o n diente para cualquier función matemática solucionable m e d i a n t e una secuencia de operaciones p o r pasos (suma, multiplicación, exponenciación,
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factorización y otras; esta simplificación en la importancia del descubrim i e n t o de T u r i n g es deliberada, ya q u e en interés del lector y del tema que abordamos, no queda más r e m e d i o que eludir la complejidad del desarrollo de todos sus aspectos técnicos).Puede apbcar las reglas de cualquier sistema lógico útil para derivar enunciados verdaderos a partir de otros enunciados verdaderos. P u e d e aplicar las reglas de cualquier g r a m á tica para derivar oraciones bien formadas. La equivalencia existente entre las máquinas de Turing, las funciones matemáticas calculables, las lógicas y las gramáticas c o n d u j e r o n al lógico A l o n z o C h u r c h a conjeturar que, en una m á q u i n a de Turing, se p u e d e i m p l e m e n t a r cualquier fórmula bien definida o conjunto de pasos q u e garantizan la o b t e n c i ó n de la solución a un p r o b l e m a d e t e r m i n a d o en un p e r í o d o de t i e m p o finito (es decir, cualquier algoritmo). ¿ Q u é significa esto? Significa que en la medida en q u e el m u n d o o b e d e c e a ecuaciones matemáticas que se resuelven paso a paso, se p u e d e construir una m á q u i n a q u e simule el m u n d o y haga predicciones acerca de él. En la m e d i d a en q u e el p e n s a m i e n t o racional se corresponde con las leyes de la lógica, se p u e d e construir u n a m á q u i n a que lleve a cabo un p e n s a m i e n t o racional. En la m e d i d a en q u e un lenguaje se p u e d e captar m e d i a n t e un conjunto de reglas gramaticales, se p u e d e construir una m á q u i n a q u e produzca oraciones gramaticales. En la medida en q u e el pensamiento' consiste en aplicar cualquier conjunto de reglas bien especificadas, se p u e d e construir una m á q u i n a que, en cierto sentido, piense. T u r i n g d e m o s t r ó q u e se p u e d e n construir máquinas racionales, es decir, q u e utilizan las propiedades físicas de los símbolos para producir elaboradamente nuevos símbolos dotados de cierto tipo de sentido y que, en realidad, son fácilmente construibles. En cierta ocasión, Joseph W e i z e n b a u m m o s t r ó en el c a m p o de la informática c ó m o construir una de estas máquinas con un dado, unas piedras y un rollo de papel h i g i é n i co. Pero, de h e c h o , ni siquiera es necesario un gran almacén para albergar las máquinas q u e hacen sumas, las q u e sacan raíces cuadradas, las que escriben oraciones en inglés ni todas las otras, p o r q u e existe un tipo de m á q u i n a de T u r i n g , d e n o m i n a d a m á q u i n a de T u r i n g universal que p u e d e recibir una descripción de cualquier otra m á q u i n a de T u r i n g impresa en su cinta y a partir ahí imitar exactamente a esa máquina. Se p u e d e program a r a una m á q u i n a individual para que haga t o d o cuanto p u e d e hacer un c o n j u n t o cualquiera de reglas. ¿Significa esto que el cerebro h u m a n o es una máquina de Turing? Desde luego q u e no. En n i n g ú n lugar se utilizan máquinas de Turing, y
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I

menos aún en nuestras cabezas. D e s d e un p u n t o de vista práctico carecen de uso, son demasiado torpes, demasiado difíciles de programar, excesivamente e n o r m e s y lentas. Pero t o d o ello no tiene importancia, ya que Turing s i m p l e m e n t e quería demostrar q u e u n a cierta configuración de dispositivos podía funcionar c o m o un procesador de símbolos inteligente. Desde q u e T u r i n g realizara aquel d e s c u b r i m i e n t o transcurrieron m u chos años hasta q u e se diseñaron procesadores de símbolos más prácticos, algunos de los cuales se convirtieron luego en las plataformas I B M y Univac y, p o s t e r i o r m e n t e , aparecieron los M a c i n t o s h y los ordenadores personales compatibles. Pero todos ellos eran equivalentes de la m á q u i n a universal de T u r i n g . Si dejamos a un lado las consideraciones relativas al tamaño y la velocidad, y les damos tanta m e m o r i a de a l m a c e n a m i e n t o como necesitan, p o d e m o s programarlas para q u e p r o d u z c a n los mismos outputs c o m o respuesta a los mismos inputs. Sin embargo, hay otros tipos de procesadores de símbolos q u e se proponen aún c o m o m o d e l o s de la m e n t e h u m a n a . Estos m o d e l o s a menudo se simulan en ordenadores c o m o los q u e a c t u a l m e n t e se hallan en el mercado, lo cual no deja de ser una ventaja. En p r i m e r lugar, este ordenador c o r r i e n t e es p r o g r a m a d o para emular al h i p o t é t i c o o r d e n a d o r mental (y crear aquello q u e los informáticos d e n o m i n a n u n a m á q u i n a virtual), d e u n m o d o m u y similar a c o m o s e p u e d e p r o g r a m a r u n Macintosh para emular la interfaz de un o r d e n a d o r P C . Sólo se t o m a en serio el o r d e n a d o r mental virtual y no así los chips de silicio q u e lo emulan. E n t o n c e s , en el o r d e n a d o r mental virtual se ejecuta un p r o g r a m a que se considera m o d e l a d o r de cierto tipo de p e n s a m i e n t o (como, p o r ejemplo, solucionar un problema o e n t e n d e r una oración) y, de esta forma, genera un nuevo m o d o de c o m p r e n d e r la inteligencia h u m a n a .
1

Si el lector me lo p e r m i t e , le mostraré c ó m o funciona u n o de estos modelos. En una época en q u e los ordenadores reales han llegado a ser tan sofisticados que —para los legos— son casi tan incomprensibles c o m o lo es la m e n t e , resulta c u a n d o m e n o s ilustrativo observar un ejemplo de

1. En la carpeta e x t e n s i o n e s d e l sistema se inserta un m i c r o p r o g r a m a q u e simula el directorio del sistema o p e r a t i v o del P C . (íV del T. )

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c o m p u t a c i ó n a cámara lenta. Sólo entonces se p u e d e apreciar c ó m o se p u e d e m o n t a r un circuito con aparatos simples y constituir un procesador de símbolos que demuestre tener inteligencia real. U n a máquina de Turing q u e no pare de desplazarse de un lado a otro, en t o d o caso, no deja de ser un recurso publicitario más q u e precario para la teoría q u e asimila la m e n t e a un ordenador, de m o d o q u e me serviré de un m o d e l o que presenta al m e n o s una vaga pretensión de parecerse a nuestro ordenador m e n t a l . M o s t r a r é c ó m o resuelve u n p r o b l e m a d e nuestra vida cotidiana —las relaciones de parentesco— lo bastante complejo para que nos p o d a m o s sentir impresionados c u a n d o una m á q u i n a lo soluciona. El m o d e l o del q u e me voy a servir se d e n o m i n a sistema generativo. Elimina el rasgo más p u r a m e n t e no biológico de los ordenadores actualm e n t e en el m e r c a d o : la lista ordenada de pasos de p r o g r a m a c i ó n que el o r d e n a d o r sigue c o n resolución, u n o tras otro. Un sistema generativo c o n t i e n e u n a m e m o r i a y un conjunto de reflejos, a veces d e n o m i n a d o s «demones» p o r q u e son entidades simples e independientes que p e r m a n e c e n sin hacer nada a la espera de entrar en acción. La m e m o r i a es c o m o un tablón de anuncios en el q u e se cuelgan las noticias. Cada d e m o n es un reflejo a u t o m á t i c o o instintivo q u e espera a q u e una noticia en particular aparezca en el tablón y responde c o l o c a n d o otra q u e es p r o d u c i d a p o r él. D e s d e un p u n t o de vista colectivo los d e m o n e s constituyen un programa. C u a n d o las noticias en el tablón de la m e m o r i a los accionan y ellos mismos colocan sus propias noticias, a su vez accionan a otros d e m o n e s , y así sucesivamente, haciendo que la información en la m e m o r i a c a m b i e y, p o r último, c o n t e n g a el dato de salida c o r r e c t o para un dato de entrada dado. Algunos d e m o n e s se hallan conectados a los órganos sensoriales y son accionados p o r la información q u e hay en el m u n d o y no p o r la que existe en la m e m o r i a . Otros, en cambio, se hallan unidos a apéndices y no responden c o l o c a n d o nuevos mensajes en la m e m o r i a , sino haciendo q u e aquellos apéndices se m u e v a n . Supongamos que la memoria a largo plazo de que disponemos contenga el conocimiento de los familiares inmediatos de u n o mismo, así c o m o los de toda persona que está a su alrededor. El contenido de ese conocimiento es un conjunto de proposiciones como, por ejemplo, «Alex es el padre de Andrew». Según la teoría computacional de la mente, esa información se halla expresada en símbolos: una colección de marcas físicas que se correlacionan con el estado del m u n d o tal c o m o lo captan las proposiciones. Estos símbolos no p u e d e n ser palabras ni oraciones de un idioma concreto, en mi caso, el inglés, a pesar de la falsa idea según la cual pensa102

mos en nuestra lengua materna.Tal c o m o mostré en mi obra El instinto del lenguaje, las oraciones en una lengua hablada, c o m o el inglés o el japonés, están destinadas a la c o m u n i c a c i ó n verbal entre seres sociales impacientes e inteligentes. Logran la brevedad al omitir toda información q u e el receptor es capaz de completar m e n t a l m e n t e deduciéndola del contexto. En cambio, el «lenguaje del pensamiento» en que se expresa el c o n o c i m i e n t o no p u e d e dejar nada a la imaginación, ante y sobre todo, p o r q u e él es la imaginación. O t r o de los p r o b l e m a s q u e c o m p o r t a servirse de un i d i o m a c o m o el inglés en calidad de m e d i o del c o n o c i m i e n t o es que las oraciones inglesas p u e d e n ser ambiguas. C u a n d o el asesino en serie Ted B u n d y consiguió un aplazamiento de la sentencia y los titulares de la prensa decían «Bundy vence la cita c o n la silla eléctrica», nos cuesta reaccionar y c o m p r e n d e r p o r q u e nuestra m e n t e asigna dos significados a esa cadena de palabras. Si una cadena de palabras en inglés p u e d e corresp o n d e r a dos significados en la m e n t e , los significados en la m e n t e no p u e d e n ser cadenas de palabras en inglés u otro idioma. Por último, las oraciones en un lenguaje hablado se agrupan m e d i a n t e artículos, p r e p o siciones, sufijos de género y otros elementos gramaticales, que son n e c e sarios para ayudar a transmitir la información de u n a cabeza a otra, p o r medio de la boca y el oído, sin duda un canal lento, a u n q u e no son en absoluto precisas en el interior de la cabeza de cada u n o , d o n d e la información p u e d e transmitirse directamente p o r m e d i o de gruesos haces de neuronas. De este m o d o los enunciados en un sistema de c o n o c i m i e n t o no son oraciones construidas en un idioma d e t e r m i n a d o , sino más bien inscripciones en un lenguaje aún más rico propio del p e n s a m i e n t o o «mentales».
2

En nuestro ejemplo, la p o r c i ó n de mentales que capta las relaciones de parentesco entra en dos tipos de enunciados. Un ejemplo del p r i m e r o es A l e x p a d r e - d e A n d r e w : u n n o m b r e seguido de una relación d e p a r e n tesco inmediata, seguida de un n o m b r e . Un ejemplo del segundo es A l e x e s - v a r ó n : u n n o m b r e seguido p o r su género. El uso que hago del léxico y la sintaxis en las inscripciones del mentales no d e b e despistar, ya q u e se trata de u n a deferencia hacia el lector, para ayudarle a reseguir la pista de aquello q u e los símbolos representan. En lo q u e se refiere a la m á q u i n a ,

2. « B u n d y Beats D a t e w i t h Chair» significa p o r un lado q u e el i n c u l p a d o tiene el récord de p e n a s de m u e r t e y, p o r otro, q u e v e n c e el r é c o r d de ser e j e c u t a d o sólo u n a vez al t e n e r dos sentencias de p e n a de m u e r t e . A d e m á s , da a e n t e n d e r q u e v e n c e la cita c o n la silla eléctrica. (N. del T.)

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son simplemente disposiciones diferentes de las marcas. C o n tal q u e u t i licemos cada una de ellas de forma consistente para representar a alguien (de m o d o q u e el símbolo utilizado para Alex siempre se utilice para Alex y nunca para alguien distinto) y las dispongamos según un plan consistente (de m o d o q u e preserven la información acerca de quién es padre de quién), p o d r í a n ser de alguna manera marcas cualesquiera en una disposición cualquiera. El lector p u e d e hacer el ejercicio de considerar las marcas c o m o si fueran otros tantos códigos de barras que un escáner r e c o n o c e ; cerraduras q u e a d m i t e n sólo una llave o figuras q u e se adecúan sólo a u n a plantilla. Desde luego, en un o r d e n a d o r actual serían m o d e l o s de cargas en silicio, y en un cerebro, serían activaciones en conjuntos de neuronas. El p u n t o esencial es que en la m á q u i n a no hay nada q u e los entienda del m o d o en q u e el lector o yo m i s m o lo hacemos, s i m p l e m e n te las partes de la m á q u i n a responden a sus figuras y se activan para hacer algo, exactamente c o m o una m á q u i n a que despacha chocolatinas resp o n d e a la forma y al peso de la m o n e d a introducida p o r la ranura soltando u n a bolsa. El ejemplo que viene a c o n t i n u a c i ó n intenta desmitificar la c o m p u tación y p e r m i t i r q u e el lector observe de q u é m o d o se lleva a cabo el trucaje. Para subrayar de forma reiterada la explicación q u e doy de este ardid —a saber, q u e los símbolos representan cierto c o n c e p t o y, desde un p u n t o de vista mecánico, h a c e n q u e las cosas sucedan— me abriré paso p o r la actividad de nuestro sistema generativo y lo describiré t o d o p o r partida doble: la p r i m e r a a d o p t a n d o un p u n t o de vista conceptual, en términos del c o n t e n i d o del problema y la lógica q u e lo soluciona, y luego desde un p u n t o vista mecánico, en t é r m i n o s de los m o v i m i e n t o s sensoriales y de mareaje brutos del sistema. El sistema es inteligente p o r que ambas caracterizaciones se c o r r e s p o n d e n exactamente, i d e a - c o n marca, p a s o - l ó g i c o - c o n - m o v i m i e n t o . L l a m a r e m o s a la parte de la m e m o r i a del sistema q u e retiene las inscripciones acerca de las relaciones de parentesco M e m o r i a a Largo Plazo. Identificaremos otra p a r t e c o m o M e m o r i a a C o r t o Plazo, algo así c o m o un cuadernilllo q u e hace las veces de un b o r r a d o r destinado a realizar cálculos. U n a parte de la M e m o r i a a C o r t o Plazo es un área para las metas propuestas q u e consta de u n a lista de preguntas q u e el sistema «intentará» responder. El sistema quiere saber si G o r d i e es su tío biológico. Para empezar, la m e m o r i a muestra un aspecto semejante al siguiente:

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Memoria a Corto Plazo Abel mi padre Abel es varón Bella mi madre Bella es muj er Claudia mi hermana Claudia es mujer Dudáie mi hermano Duddie es varón Edgar hermano de Abel Edgar es varón Fanny hermana de Abel ranny es mujer Gordie hermano de Bella Gordie es varón

Meta ¿Gordie es mi tío?

Desde un p u n t o de vista conceptual, nuestra m e t a consiste en averiguar la respuesta a la pregunta; la respuesta es afirmativa si el h e c h o p o r el que se pregunta es verdadero. D e s d e un p u n t o de vista m e c á n i c o , el sistema tiene que d e t e r m i n a r si una cadena de marcas en la c o l u m n a de las metas seguida p o r un signo de interrogación (¿?) tiene un h o m ó l o g o o equivalente en una cadena idéntica de marcas en algún p u n t o de la m e moria. U n o de los d e m o n e s está destinado a responder a estas preguntas de la tabla de consulta e x p l o r a n d o en busca de marcas idénticas las c o lumnas de la M e t a y de la M e m o r i a a Largo Plazo. C u a n d o detecta un emparejamiento, i m p r i m e una marca j u n t o a la pregunta, la cual indica que ha sido respondida de forma afirmativa. Por comodidad, pongamos que la marca tenga el aspecto siguiente: Sí.

SI: Meta = ¿bla-bla-bla? Memoria a Largo Plazo = bla-bla-bla ENTONCES: MARCA META Sí

El desafío conceptual al que se enfrenta el sistema es q u e no c o n o c e de forma explícita quién es su tío; ese c o n o c i m i e n t o se halla implícito en las otras cosas q u e c o n o c e . Expresando lo m i s m o en términos mecánicos: no existe u n a marca para ser tío de en la M e m o r i a a Largo Plazo y sólo hay marcas c o m o hermano de y padre de. D e s d e un p u n t o de vista
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conceptual nos es preciso deducir el c o n o c i m i e n t o de la cualidad de tío a partir del c o n o c i m i e n t o de la cualidad de ser padre y del c o n o c i m i e n t o de la cualidad de ser h e r m a n o . D e s d e un p u n t o de vista mecánico, nos es preciso u n d e m o m p a r a i m p r i m i r u n a inscripción t í o - d e flanqueada p o r las marcas apropiadas presentes en las inscripciones h e r m a n o - d e y p a d r e d e . D e s d e un p u n t o de vista conceptual, es preciso averiguar quiénes son sus padres, identificar a sus h e r m a n o s y escoger entre ellos a los varones. D e s d e un p u n t o de vista mecánico, se precisa un d e m o n c o m o el siguiente, q u e i m p r i m e nuevas inscripciones en el área de la M e t a , las cuales activan las búsquedas de m e m o r i a apropiadas:
S I : Meta - Q tío de P ENTONCES : AÑADIR META Encontrar Padres de P Encontrar hermanos de los padres Distinguir tíos/tías

Este d e m o n es activado p o r la inscripción t í o - d e en la columna de .la M e t a , q u e de h e c h o ya tiene una, de m o d o q u e el d e m o n funcionará y ; añadirá algunas nuevas marcas a la c o l u m n a

-Memoria a Larao Plazo Abel mi padre Abel es varón ' Bella mi madre

Memoria a Corto Plazo

Meta ¿Gordie es mi tío? Encontrar a mis padres Encontrar a los hermanos de los padres

Bella es mujer Claudia mi hermana Claudia es mujer Duddie mi hermano Duddie es varón Edgar hermano de Abel Edgar es varón Fanny hermana de Abel Fanny es mujer Gordie hermano de Bella Gordie es varón

Distinguir tíos/tías

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T i e n e que haber también un dispositivo —algún otro d e m o n o una maquinaria adicional en el interior de este demon— que recuerde sus P y sus Q, esto es, que sustituya la etiqueta P con u n a lista de las etiquetas reales p o r nombres: Yo, Abel, Gordie, y así sucesivamente. A efectos de preservar la sencillez de exposición ocultaré todos estos detalles. Las nuevas inscripciones en la c o l u m n a de la M e t a avivan a otros d e m o n e s d o r m i d o s y les hacen entrar e n j u e g o . U n o de ellos (en t é r m i nos conceptuales) busca los padres del sistema,' copiando (en términos mecánicos) todas las inscripciones que c o n t i e n e n los n o m b r e s de los padres en la M e m o r i a a C o r t o Plazo (a m e n o s que, ciertamente, las inscripciones ya se hallen allí; con esta salvedad se evita que el d e m o n haga t o n t a m e n t e copia tras copia c o m o lo haría el aprendiz de brujo):
S I : Meta = Encontrar padre de P Memoria a Largo Plazo = X padre de P Memoria a Corto Plazo X padre de P • «-&

ENTONCES: COPIAR EN Memoria a Corto Plazo X padre de P

<tt 8ó
BORRAR META "*S

A h o r a el tablón de noticias tiene el siguiente aspecto:
Memoria a Largo Plazo Abel mi padre Abel es varón Bella mi madre Memoria a Corto Plazo Abel mi padre Bella mi madre Meta. ¿Gordie es mi tio? Encontrar a mis padres Encontrar a los hermanosp'j de los padres Bella es mujer Claudia mi hermana Claudia es mujer Duddie mi hermano Duddie es varón Edgar hermano de Abel Edgar es varón Fanny hermana de Abel Fanny es mujer Gordie hermano de Bella Gordie es varón Distinguir tíos/tías ,' i " "\

O
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A h o r a q u e sabemos quiénes son los padres, p o d e m o s e n c o n t r a r los h e r m a n o s de los padres. D e s d e un p u n t o de vista mecánico, una vez que se hallan escritos los n o m b r e s de los padres en la M e m o r i a a C o r t o Plazo, un d e m o n p u e d e accionarse y copiar las inscripciones correlativas a los h e r m a n o s de los padres:
SI -• Meta = encontrar hermanos de los padres Memoria a Corto Plazo = X padre de Y Memoria a Largo Plazo = Z hermano de X Memoria a Corto Plazo Z hermano de X

ENTONCES : COPIAR EN LA MEMORIA A CORTO PLAZO Z hermano de X BORRAR META

Éste es el resultado:
Memoria a Largo Plazo Abel mi padre Abel es varón Bella mi madre Bella es mujer Claudia mi hermana Claudia es mujer Duddie mi hermano Duddie es varón Edgar hermano de Abel Edgar es varón Fanny hermana de Abel Fanny es mujer Gordie hermano de Bella Gordie es v a r ó n Memoria a Corto Plazo Abel mi padre Bella mi madre Edgar hermano de Abel Fanny hermano de Abel Gordie hermano de Bella Meta ¿Gordie es mi tío? Distinguir tíos/tías

En esta situación aún consideramos colectivamente las tías y los tíos. Para separar a ellos de ellas, nos es preciso averiguar quiénes son los varones. Desde un p u n t o de vista mecánico, el sistema necesita ver qué inscripciones tienen h o m ó l o g o s en la M e m o r i a a Largo Plazo con sus marcas «es varón» j u n t o a ellas.Y éste es el d e m o n que efectúa la comprobación:

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S I : Meta = distinguir T í o s / T í a s Memoria a Corto Plazo = X padre de Y Memoria a Largo Plazo = Z hermano de X Memoria a Largo Plazo ^ Z es varón ENTONCES: ALMACENAR EN LA MEMORIA A LARGO PLAZO
1

Z hermano de Y BORRAR META

Éste es el d e m o n q u e ejemplifica más directamente el c o n o c i m i e n t o que el sistema tiene del significado «tío»: un h e r m a n o v a r ó n de un padre. Añade la inscripción de la cualidad de tío a la M e m o r i a a Largo Plazo, no a la M e m o r i a a C o r t o Plazo, p o r q u e la inscripción representa un fragmento de c o n o c i m i e n t o q u e es verdadero de forma p e r m a n e n t e :
Memoria a Largo Plazo Abel mi padre Abel es varón Bella mi madre Bella es muj er Claudia mi hermana Claudia es mujer Duddie mi hermano Duddie es varón Edgar hermano de Abel Edgar es varón Fanny hermana de Abel Fanny es mujer Gordie hermano de Bella Gordie es v a r ó n Memoria a Corto Plazo Abel mi padre Bella mi madre Edgar hermano de Abel Fanny hermano de Abel Gordie hermano de Bella Meta ¿Gordie es mi tío?

Desde un p u n t o de vista conceptual, h e m o s d e d u c i d o el h e c h o q u e investigábamos. Desde un p u n t o de vista m e c á n i c o , h e m o s creado i n s cripciones idénticas marca a marca en las columnas correspondientes a la Meta y a la M e m o r i a a Largo Plazo. El p r i m e r o de todos los d e m o n e s que he m e n c i o n a d o , el cual explora en busca de esos duplicados, es a c cionado para hacer la marca indicadora de q u e el problema ha sido s o lucionado:

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M e m o r i a a Largo Plazo Edgar es mi Gordie es mi Abel mi padre Abel es varón Bella mi madre Bella es mujer Claudia mi hermana Claudia es mujer Duddie mi hermano Duddie es varón Edgar hermano de Abel Edgar es varón Fanny hermana de Abel Fanny es mujer Gordie hermano de Bella Gordie es varón tío tío

Memoria a Corto Plazo Abel mi p a d r e Bella mi m a d r e Edgar hermano de Abel Fanny hermano de Abel Gordie hermano de Bella

Meta ¿Gordie es mi tío? Sí

¿ Q u é h e m o s llevado a cabo? H e m o s construido un sistema a partir de las partes sin vida de una m á q u i n a similar a las q u e v e n d e n chocolatinas h a c i e n d o algo vagamente semejante a la m e n t e : deducir la verdad de un e n u n c i a d o q u e n u n c a antes había considerado.A partir de ideas acerca de padres y h e r m a n o s particulares y un c o n o c i m i e n t o del significado del atributo «ser tío de», el sistema elaboraba ideas verdaderas acerca de tíos particulares. El ardid, insistimos, proviene del procesamiento de los símb o l o s : las disposiciones de la m a t e r i a q u e t i e n e n p r o p i e d a d e s tanto representacionales c o m o causales, es decir, q u e de m o d o simultáneo transp o r t a n i n f o r m a c i ó n acerca de algo y participan en una cadena de sucesos físicos. Estos sucesos constituyen una c o m p u t a c i ó n , p o r q u e el sistema fue elaborado de tal m o d o que si la interpretación de símbolos q u e accionan la m á q u i n a es un e n u n c i a d o verdadero, entonces la interpretación de los símbolos generada p o r la m á q u i n a es así m i s m o un e n u n c i a d o verdadero. La teoría computacional de la m e n t e consiste en la hipótesis según la cual la inteligencia es c o m p u t a c i ó n precisamente en este sentido. «Este sentido» es una expresión amplia, y de h e c h o evita parte del bagaje que se halla en otras definiciones q u e se dan de la c o m p u t a c i ó n . Por ejemplo, nos es preciso s u p o n e r q u e la c o m p u t a c i ó n se halla constituida p o r una secuencia de pasos puntuales, q u e los símbolos d e b e n estar 110

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completamente presentes o c o m p l e t a m e n t e ausentes (y no ser más fuertes o más débiles, más activos o m e n o s activos), q u e hay garantías de obtener una respuesta correcta en un p e r í o d o de t i e m p o finito o que el valor de verdad es «absolutamente verdadero» o «absolutamente falso» y no u n a probabilidad o un g r a d o de certeza. P o r lo tanto, la teoría computacional adopta un tipo alternativo de o r d e n a d o r c o n m u c h o s elementos que son sumamente activos y corresponden a la probabilidad de que cierto enunciado sea verdadero o falso, y en los cuales los niveles de actividad cambian de forma u n i f o r m e para registrar así probabilidades nuevas y más o m e n o s exactas. (Y, tal c o m o veremos, precisamente ése p u e d e ser el m o d o en q u e funciona el cerebro.) La idea esencial es que la respuesta a la pregunta: «¿qué hace q u e un sistema sea inteligente?» no se basa en el tipo de materia q u e lo constituye o en el tipo de energía que fluye p o r él, sino en aquello q u e representan las partes de la m á q u i n a y c ó m o los modelos de los cambios en su i n t e r i o r están diseñados para reflejar las r e l a c i o n e s q u e p r e s e r v a n las v e r d a d e s ( i n c l u y e n d o las v e r d a d e s probabilísticas y las, p o r decirlo así, difusas).

Computación

natural

¿Por qué debemos confiar en la teoría computacional de la mente? Ante todo, p o r q u e ha resuelto problemas filosóficos q u e tenían milenios de antigüedad, p o r q u e ha supuesto el inicio de la revolución informática, p o r que ha planteado preguntas relevantes a la neurociencia y ha proporcionado a la psicología un programa de investigación magníficamente fructífero. Generaciones de pensadores se han devanado los sesos buscando u n a solución al p r o b l e m a de c ó m o la m e n t e interactúa con la materia. Tal c o m o J e r r y F o d o r lo expresó en cierta ocasión, «sentir lástima p o r u n o mismo p u e d e hacernos llorar c o m o nos h a c e n llorar las cebollas». ¿ C ó m o p u e d e n las creencias, los deseos, las imágenes, los planes y los objetivos intangibles q u e t e n e m o s reflejar el m u n d o que nos rodea y accionar las palancas p o r m e d i o de las cuales, de forma sucesiva, modelamos el m u n do? Descartes se convirtió (de m o d o injusto) en el hazmerreír de g e n e raciones y generaciones de científicos posteriores al haber propuesto que la m e n t e y la materia eran tipos diferentes de u n a sustancia que interactuaban de algún m o d o en un p u n t o del cerebro d e n o m i n a d o glándula
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pineal. El filósofo Gilbert R y l e ridiculizó aquella idea general d e n o m i nándola la D o c t r i n a del Fantasma en la M á q u i n a (lema p o r el que optaron p o s t e r i o r m e n t e el escritor A r t h u r Kcestler y el psicólogo Stephen Kosslyn para dar título a algunos de sus libros y sirvió t a m b i é n para p r e sentar un álbum del g r u p o de música rock Pólice). R y l e y otros filósofos a r g u m e n t a b a n en el sentido de q u e términos mentalísticos c o m o «creencias», «deseos» e «imágenes» carecían de sentido y provenían de graves m a l e n t e n d i d o s del lenguaje, c o m o aquel en el q u e incurriría alguien que al leer el cartel «se traspasa», intentara traspasar la luna del escaparate. No faltaron psicólogos de la escuela conductista que, en un acto lleno de simpatía, afirmaron que estas entidades invisibles eran tan acientíficas c o m o el R a t o n c i t o Pérez e i n t e n t a r o n p o r todos los medios proscribirlas del á m b i t o de la psicología. Y entonces, llegaron los ordenadores: desprovistos de toda magia, pedazos de metal p l e n a m e n t e exorcizados, pero q u e no se p o d í a n explicar sin recurrir a t o d o el léxico f o r m a d o p o r las palabras mentalísticas consideradas tabúes p o r el c o n d u c t i s m o . Diálogos c o m o el siguiente se hicieron cotidianos:

—¿Por qué no imprime mi ordenador? —Porque el sistema no sabe que has cambiado la impresora matricial por la láser. Aún piensa que habla con la matricial e intenta imprimir el documento pidiendo a la impresora que confirme su mensaje. Pero la impresora no comprende el mensaje; lo ignora porque espera que el dato de entrada vaya encabezado por la expresión «%». El programa se niega a ceder el control mientras pregunta a la impresora, de modo que debes prestar atención a los paneles de control en el monitor y recuperar el control del programa. Una vez que el programa aprende cuál es la impresora a la que está conectado, se pueden comunicar.

C u a n t o más complejo es el sistema y más e x p e r t o es el usuario, más se asemeja su conversación técnica a la trama de u n a c o m e d i a de enredo. Sin duda, los filósofos conductistas no dejarán de insistir en que se trata de palabras hilvanadas sin pensar y añadirán que, en realidad, las máquinas ni c o m p r e n d e n ni intentan hacer nada, que los observadores actúan sin tener el más m í n i m o cuidado en la elección que hacen de las palabras y corren el peligro de verse arrastrados a graves errores conceptuales. Ahora bien, ¿qué hay de e r r ó n e o en la escena esbozada? ¿Acaso los filósofos acusan a los informáticos de pensar de forma confusa? Un ordenador es una de las cosas del universo q u e reclama de forma más legalista, puntillosa, dura e 112

implacable precisión y claridad en la explicación. A tenor de la acusación vertida por los conductistas, el lector pensará que se trataba de informáticos aturdidos que apelan a un filósofo cuando el ordenador c o n que trabajan deja de funcionar y no al revés. De todas formas es m u c h o mejor la explicación que afirma que la computación ha conseguido finalmente desmitificar los términos mentalistas. Las creencias son inscripciones en la m e m o r i a , los deseos son inscripciones de objetivos, el pensamiento es c o m p u t a c i ó n , las percepciones son inscripciones activadas p o r sensores, probar es ejecutar operaciones que se desencadenan en función de un objetivo. (Sin duda el lector objetará q u e nosotros, los h u m a n o s , sentimos algo cuando creemos, deseamos o percibimos, y una mera inscripción carece del poder de crear tales sentimientos. ¡Muy bien! Pero i n t e n t e separar el problema de explicar la inteligencia y el p r o b l e m a q u e s u p o n e explicar los sentimientos conscientes. Hasta ahora me he limitado a explicar la inteligencia, abordaremos la conciencia más adelante en este capítulo.) Así mismo, la teoría conceptual de la m e n t e rehabilita de una vez por todas al h o m ú n c u l o de infausta m e m o r i a . U n a de las objeciones más c o rrientes a la idea de que los pensamientos son representaciones internas (una objeción que goza de popularidad entre la c o m u n i d a d de científicos decididos a demostrar la severidad de su rigor) es que una representación interna precisaría de un hombrecito en la cabeza q u e la contemplase, el cual necesitaría de otro h o m b r e c i t o aún más p e q u e ñ o q u e contemplase a su vez las representaciones que él tiene en su interior, y así sucesivamente, hasta el infinito. Pero, una vez más, debemos desafiar el ridículo que s u p o n e para el teórico obstinarse en decir al ingeniero electrotécnico que, si está en lo cierto, en la estación de trabajo que construye tiene que h a b e r u n a multitud de p e q u e ñ o s duendes. Pero, en informática, es imprescindible hablar de h o m ú n c u l o s . Las estructuras de datos son leídas, interpretadas, examinadas, confirmadas y revisadas de forma continuada, y las subrutinas que efectúan t o d o este proceso son d e n o m i n a d a s sin el m e n o r atisbo de rubor «agentes», «demones», «supervisores», «monitores», «intérpretes» y «directores». Ahora bien, ¿cuál es la razón de que toda estajerga h o m u n c u l a r no lleve, en este caso, a una regresión al infinito? Sencillamente p o r q u e una representación interna no es una fotografía en vivo del m u n d o , y el h o m ú n c u l o que «la contempla» no es una copia miniaturizada de la totalidad del sistema, que requiera de su entera inteligencia. De ser así, c o n ello en realidad no se llegaría a explicar nada. Lo cierto es q u e , más bien, una representación es un conjunto de símbolos q u e se c o r r e s p o n d e n a aspectos del m u n d o , y cada u n o de los h o m ú n c u l o s es necesario sólo para

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reaccionar según u n o s pocos m o d o s circunscritos a algunos de los símbolos, una hazaña m u c h o más sencilla a decir verdad q u e aquello q u e el sistema en su totalidad lleva a cabo. La inteligencia del sistema surge de las actividades de d e m o n e s mecánicos no-tan-inteligentes que se hallan en su interior. Este tema, q u e fue elaborado inicialmente p o r J e r r y Fodor en 1968, lo expresó D a n i e l D e n n e t t del siguiente y sucinto m o d o : Los homúnculos sólo son duendes cuando duplican en su integridad los talentos que mañosamente han de explicar... Si se puede reunir un equipo o comisión de homúnculos relativamente ignorantes, cortos de miras y ciegos para producir un comportamiento inteligente de la totalidad, habremos realizado un progreso. Un diagrama de flujos es algo característico en el organigrama de esa comisión de homúnculos (en ella participan investigadores, bibliotecarios, contables, directores); cada casilla especifica un homúnculo adscribiéndole una función sin decirle el modo en que debe llevarla a cabo (simplemente dice: colocar un hombrecito allí para hacer tal tarea). Si examinamos entonces más de cerca las casillas individuales, veremos que la función asignada a cada uno es llevada a cabo, subdividiéndola a su vez mediante otro diagrama de flujos, por homúnculos aún más diminutos y bobos. A la larga, este encajamiento sucesivo de casillas dentro de otras casillas nos lleva a homúnculos tan necios (pues todo cuanto deben hacer es acordarse de decir «sí» o «no» al ser preguntados) que pueden, por decirlo así, ser «sustituidos por una máquina». De este modo descargamos a nuestra idea del peso que suponen esos fantásticos homúnculos que organizan ejércitos de [entidades] idiotas para hacer el trabajo.

Q u i z á el lector aún se p r e g u n t e c ó m o las marcas garabateadas y b o rradas p o r los d e m o n e s en el interior del o r d e n a d o r se supone que representan o identifican las cosas del m u n d o . ¿ Q u i é n decide que esta marca en el sistema c o r r e s p o n d e a ese fragmento del m u n d o ? En el caso de un ordenador, la respuesta es evidente: nosotros tenemos q u e decidir qué significan los símbolos, ya que somos nosotros quienes construimos la máquina. Pero ¿quién dice cuál es el significado que tienen los símbolos q u e se hallan supuestamente dentro de nosotros? Los filósofos han etiquetado este problema con el n o m b r e de problema de la «intencionalidad» (término que no deja de ser confuso, al no tener nada q u e ver c o n las intenciones). D o s son las respuestas más c o m u n e s . U n a es que un s í m b o 114

lo está unido a su referente en el m u n d o a través de nuestros órganos sensoriales. El rostro de la madre de un n i ñ o refleja la luz, la cual estimula el ojo del p e q u e ñ o , q u e a su vez desencadena una cascada de plantillas o circuitos similares, los cuales inscriben el símbolo MADRE en su m e n t e . La otra respuesta es q u e el único m o d e l o de manipulaciones simbólicas activado p o r el p r i m e r símbolo refleja el ú n i c o m o d e l o de relaciones entre el referente del p r i m e r símbolo y los referentes de los símbolos activados. U n a vez que convenimos, por la razón que sea, en decir que madre significa madre, t í o significa tío,y así sucesivamente,los nuevos enunciados de parentesco interconexos y generados p o r los d e m o n e s resultan ser misteriosam e n t e verdaderos, y no sólo una, sino repetidas veces. El dispositivo i m prime b e l l a e s mi m a d r e , y seguramente Bella es m i madre. MADRE significa «madre» p o r q u e desempeña un papel en las inferencias o d e d u c ciones que se realizan en relación a las madres. Estas dos teorías se d e n o m i n a n respectivamente la teoría «causal» y la teoría de «papel deductivo o ilativo», y los filósofos contrarios a cada una de ellas se h a n entretenido ideando e x p e r i m e n t o s imaginarios a cuál más absurdo para refutarlas. E d i p o no quería casarse c o n su madre, pero de todas formas lo hizo, ¿por qué razón? P o r q u e su m a d r e activó el símbolo l o c a s ta en él y no el símbolo mamá, y su deseo se expresó de este m o d o : «Si es mamá, no te cases c o n ella». Los efectos causales de Iocasta.la mujer que en realidad era la madre de Edipo, eran irrelevantes, t o d o cuanto importaba era el papel ilativo que los símbolos l o c a s ta y mamá d e s e m peñaban en el interior de la cabeza de Edipo. Pongamos p o r caso q u e la descarga de un rayo sacude a un árbol m u e r t o en m e d i o de un p a n t a n o y, por un s o r p r e n d e n t e azar, el cieno se u n e f o r m a n d o una réplica molécula a molécula de mí m i s m o en ese m o m e n t o , en la cual se hallan incluidos todos mis recuerdos. Este h o m b r e del p a n t a n o n u n c a ha estado en c o n tacto c o n mi madre, pero casi t o d o el m u n d o diría que cuando piensa en su madre está p e n s a n d o en la mía, al igual que me sucede a mí. U n a vez más, concluimos que para un símbolo no es necesaria la causación de algo real en el m u n d o , sino que le basta su papel deductivo. ¡Pero, pero, pero! Supongamos que la secuencia de pasos para el procesamiento de la información en un ordenador que juega al ajedrez resulta ser, p o r una notable coincidencia, idéntica a las hazañas bélicas de la Guerra de los Seis Días (Caballo = M o s h e Dayan, Torre a c7 = el ejército israelí conquista los Altos del Golán y así sucesivamente). ¿El programa será tanto de la Guerra de los Seis Días c o m o de ajedrez? Supongamos que algún día descubriésemos que los gatos al fin y al cabo no son animales, sino robots
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que imitan la vida y están controlados desde Marte. Cualquier regla de inferencia que computara «Si es un gato, entonces tiene que ser un animal», sería inoperativa. El papel deductivo de nuestro símbolo mental «gato» habría cambiado al p u n t o de hacerse casi inconfirmable. C o n todo, seguro que el significado de «gato» permanecería inalterado: todavía pensaríamos «gato» cuando el robot Félix se colara furtivamente en casa. Resultado del partido hasta hora: ¡dos p u n t o s a favor de la teoría causal! El tercer enfoque viene ilustrado por la parodia de la publicidad televisiva en Saturday Níght Live: «ambos tienen razón, se trata de cera para el suelo y crema para el postre». Conjuntamente los papeles causal e ilativo-deductivo de un símbolo determinan aquello que éste representa. (En un tal enfoque c o m o éste, los pensamientos de aquel h o m b r e de los pantanos versarían sobre mi madre al disponer de una u n i ó n causal orientada 2I futuro c o n ella, es decir, al ser capaz de reconocerla en cuanto se la encontrara.) Los papeles causal e ilativo-deductivo tienden a estar sincronizados p o r q u e la selección natural diseñó tanto nuestros sistemas perceptuales c o m o los módulos deductivos para que funcionasen de forma correcta y casi p e r m a n e n t e , en este m u n d o . No todos los filósofos aceptan que la causación sumada a la deducción y sumada a la selección natural basten para establecer un c o n cepto de «significado» que funcione perfectamente en todos los mundos. (Para ello basta con suponer, en este sentido, que aquel h o m b r e de los pantanos tenga un gemelo idéntico en otro planeta...). C o n todo, cabría replicar que, de ser así, tanto peor para ese concepto de significado, pues sólo tendría sentido relativo a un dispositivo diseñado (por ingenieros o p o r selección natural) para funcionar en un tipo particular de m u n d o y no en otros m u n d o s , Marte, los pantanos, la D i m e n s i ó n Desconocida.Tanto si las teorías causal e ilativa resisten a esa prueba filosófica c o m o si no, de hecho eliminan el misterio que velaba el m o d o en que un símbolo en una m e n t e o en una máquina llega a significar algo.

Un signo más de que la teoría c o m p u t a c i o n a l de la m e n t e se halla b i e n e n c a m i n a d a es la existencia efectiva de inteligencia artificial, es d e cir, el h e c h o de q u e los ordenadores realizan tareas intelectuales similares a las h u m a n a s . C u a l q u i e r o r d e n a d o r de los q u e se v e n d e n actualmente en las tiendas sobrepasa la capacidad h u m a n a de calcular, almacenar y recoger datos, preparar dibujos, c o m p r o b a r la ortografía, direccionar el
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correo y c o m p o n e r caracteres. U n a tienda especializada y b i e n surtida en software vende programas que j u e g a n de forma excelente al ajedrez, que r e c o n o c e n los caracteres alfabéticos y t r a d u c e n de forma exacta un texto en voz. Los clientes c o n mayor p o d e r adquisitivo p u e d e n c o m p r a r aquellos que responden a preguntas formuladas en inglés sobre u n a serie limitada de temas, controlan los brazos de un robot cuya función es soldar y pintar a pistola, así c o m o programas capaces de duplicar los conocimientos técnicos h u m a n o s en centenares de ámbitos tales c o m o la clasificación de existencias, el diagnóstico de enfermedades, la p r e s cripción de m e d i c a m e n t o s y la localización de averías en casos de e m e r gencia. En 1996, el o r d e n a d o r D e e p Blue derrotaba al c a m p e ó n m u n d i a l de ajedrez Gary Kasparov en una partida y hacía tablas en otras dos, y si bien acabó p e r d i e n d o el c a m p e o n a t o , para m u c h o s era sólo cuestión de tiempo que un o r d e n a d o r llegara a derrotar de forma r o t u n d a a t o d o un campeón mundial. A u n q u e no existen robots c o m o los de la película Terminator, en cambio sí existen en el m u n d o millares de programas de inteligencia artificial a escala m e n o r , y algunos de ellos están instalados ya en ordenadores, coches y aparatos de televisión.Y el progreso no se d e tiene aquí. A pesar de su carácter m o d e r a d o , estos éxitos m e r e c e n ser reseñados por la i m p o r t a n c i a q u e t i e n e n en el e m o t i v o debate acerca de Qué serán capaces de hacer pronto los ordenadores y Qué no harán nunca. U n o de los bandos afirma q u e los robots se hallan ya a la vuelta de la esquina (la mente es un o r d e n a d o r ) ; el otro afirma q u e n u n c a llegarán a ser u n a realidad ( s i m p l e m e n t e no existen).Distintos m o m e n t o s del d e b a t e fueron captados a la perfección en las páginas de la obra The Experts Speak, escrita p o r C h r i s t o p h e r C e r f y V i c t o r Navasky:

Las personas instruidas saben que es imposible transmitir la voz por cable y que, de ser posible, carecería de valor práctico. Artículo de fondo, The Boston Post, 1865 En unos cincuenta años... nos libraremos del absurdo que supone criar todo un pollo para comer sólo una pechuga o un ala, y criaremos estas partes por separado en un medio adecuado. Wínston Churchill, 1932

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Las máquinas voladoras que pesan más que el aire son imposibles. Lord Kelvin, pionero en el campo de la termodinámica y la electricidad, 1895 [En 1965] el automóvil de lujo tendrá seis metros de largo y será impulsado por una turbina de gases, hermana pequeña de la propulsión a chorro. Leo Cherne, director y editor de The Research Institute of America, 1955 El hombre nunca llegará a la Luna, a pesar de todos los adelantos científicos del futuro. Lee Deforest, inventor de la válvula electrónica, 1957 Las aspiradoras impulsadas por energía nuclear posiblemente serán una realidad en unos diez años. Alex Lewyt, fabricante de aspiradoras, 1955

La única predicción de la futurología indudablemente cierta es que, en el futuro, los futurólogos de hoy en día parecerán necios. Si bien desconocemos cuáles serán los logros últimos a los que llegará la inteligencia artificial, lo cierto es que dependerán de un sinfín de vicisitudes prácticas, que se irán descubriendo sólo sobre la marcha. C o n todo, es un h e c h o indiscutible q u e las máquinas dedicadas a la c o m p u t a c i ó n son inteligentes. La c o m p r e n s i ó n científica y los logros técnicos se hallan conectados sólo de un m o d o impreciso. D u r a n t e cierto tiempo, h e m o s llegado a c o n o c e r a fondo el f u n c i o n a m i e n t o del corazón y los huesos de la cadera, pero si b i e n hablar de caderas artificiales se ha convertido casi en un tópico, hablar de un corazón artificial es c u a n d o m e n o s escurridizo. D e b e m o s tener presentes los escollos que j a l o n a n la relación entre teoría y aplicación al o c u p a r n o s de la inteligencia artificial c u a n d o buscamos en ella indicios y pistas que aclaren el f u n c i o n a m i e n t o de los ordenadores y de la m e n t e . En este sentido, para referirnos al estudio de la m e n t e inspirado p o r los ordenadores sería más adecuado hablar de C o m p u t a c i ó n Natural y no de Inteligencia Artificial.

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La teoría c o m p u t a c i o n a l de la m e n t e se ha a t r i n c h e r a d o en la neurociencia, es decir, en el estudio de la fisiología del cerebro y el sistema nervioso. N i n g ú n r i n c ó n de este ámbito es insensible a la idea de que el p r o c e s a m i e n t o de la información es la actividad fundamental del cerebro. Al procesamiento de la información se debe que los neurocientíficos se interesen más p o r las neuronas que p o r las células gliales, a u n q u e las glías o c u p e n un mayor espacio en el cerebro. El a x ó n (filamento largo de salida) de u n a n e u r o n a está diseñado, en todos sus detalles moleculares, para propagar la información c o n una alta fidelidad a través de largos intersticios de separación y c u a n d o su señal eléctrica se traduce en señal química en la sinapsis (la u n i ó n entre neuronas), el formato físico de la información cambia mientras la información p e r m a n e c e siendo la misma. C o m o veremos, el árbol de dendritas (fibras de entrada) en cada neurona parece realizar las operaciones lógicas y estadísticas básicas que subyacen a la c o m p u t a c i ó n . T é r m i n o s de la teoría de la información como, por ejemplo, «señales», «códigos», «representaciones», «transformaciones» y «procesos» i n u n d a n el lenguaje de la neurociencia. El procesamiento de la información define incluso las preguntas que son legítimas en este ámbito disciplinar. Si la i m a g e n retínica está invertida, ¿ c ó m o conseguimos ver el m u n d o del derecho? Si el c ó r t e x visual se halla en la parte posterior del cerebro, ¿por qué no t e n e m o s la sensación de ver en la parte posterior de la cabeza? ¿ C ó m o es posible que nuestra experiencia de un c u b o verde surja de neuronas que ni son de color verde ni tienen forma de cubo? Todo neurocientífico sabe q u e éstas son falsas preguntas, pero ¿por qué? Sencillamente, p o r q u e tratan de unas propiedades del cerebro q u e no afectan en lo más m í n i m o a la t r a n s m i sión y el procesamiento de la información.

Si la utilidad de una teoría científica d e p e n d e de los hechos que explica y los descubrimientos que inspira, el aspecto q u e mayor interés reviste para la teoría c o m p u t a c i o n a l de la m e n t e es el impacto que ha t e n i d o en psicología. Skinner y otros conductistas insistían en que hablar de acontecimientos mentales era una especulación estéril, y que sólo las conexiones estímulo-respuesta p o d í a n ser estudiadas tanto en el laboratorio c o m o en
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la naturaleza. C o n el tiempo, no obstante, resultó q u e j u s t a m e n t e lo c o n trario era verdad. Antes de que, en las décadas de 1950 y 1960, N e w e l l y S i m ó n , así c o m o los psicólogos G e o r g e Miiler y D o n a l d B r o a d b e n t , importaran ideas del á m b i t o de la c o m p u t a c i ó n , la psicología era de lo más insípido y pesado. El t e m a r i o de psicología abarcaba la psicología fisiológica, a saber, el estudio de los reflejos; la percepción, sobre t o d o el estudio de pitidos; el aprendizaje, es decir, el estudio de las.ratas; la m e m o r i a , a su vez centrada en el estudio de sílabas sin sentido; la inteligencia, es decir, la d e t e r m i n a c i ó n del C I ; y la personalidad, basada en los tests. A partir de entonces la psicología ha sabido trasladar las preguntas planteadas p o r los más profundos pensadores de nuestra historia al laborator i o y ha realizado millares de descubrimientos sobre aspectos de la m e n t e q u e no eran ni siquiera sonables hace apenas unas décadas. El florecimiento en este ámbito se alcanzó a través del programa central que la teoría computacional planteó a la psicología: descubrir la forma de las representaciones mentales (las inscripciones simbólicas utilizadas por la mente) y los procesos (los demones) que las autorizan. Platón, en el conocido m i t o de la caverna, sostenía que los seres h u m a n o s nos hallamos atrapados en el interior de una caverna y que c o n o c e m o s el m u n d o sólo a través de las sombras que se proyectan en sus paredes. El cráneo es nuestra caverna y las representaciones mentales son las sombras. La información en una representación interna es todo cuanto p o d e m o s conocer del m u n d o . C o m o si de una analogía se tratara, consideremos el m o d o en que funcionan las representaciones externas. Por ejemplo, el extracto bancario de mi cuenta corriente enumera cada depósito c o m o una única cantidad. Si d e posito varios cheques y cierta suma de dinero en efectivo, no p u e d o c o m probar si un cheque en concreto figura en este ingreso, esa información queda eHminada de la representación. Y lo que es aún más, la forma de la representación determina aquello que fácilmente p u e d e deducirse de ella, p o r q u e los símbolos y su disposición son las únicas cosas a las que es capaz de responder un h o m ú n c u l o lo bastante necio c o m o para ser sustituido por una máquina. La representación arábiga de los números es valiosa p o r q u e se p u e d e realizar la suma numérica aplicando de forma m o n ó t o n a unas pocas operaciones, es decir, buscando las cantidades en la tabla de sumar y a n o tando los resultados y llevándonos dígitos para seguir con la operación. En este sentido, los numerales romanos no han subsistido, salvo cuando se trata de clasificar o c o m o puro adorno, porque realizar con ellos las operaciones que supone una suma es de hecho m u c h o más complicado, y las operaciones de multiplicación y división son prácticamente imposibles.

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La concreción de las representaciones mentales es la vía que c o n d u c e al rigor en psicología. Muchas explicaciones del c o m p o r t a m i e n t o parecen vacías y superficiales p o r q u e explican los f e n ó m e n o s psicológicos en términos de otros fenómenos, así m i s m o psicológicos, q u e son en igual medida misteriosos. Así, la respuesta a la pregunta ¿por q u é e x p e r i m e n t a mos mayor dificultad al realizar una tarea q u e otra?, raya en la obviedad: «porque la p r i m e r a es "más difícil"». O ¿por q u é las personas generalizan un hecho relativo a un objeto a otro objeto? P o r q u e los objetos son «similares». O ¿por qué las personas reparan en este suceso y no en aquel otro? Porque el p r i m e r o es «más notable». Este tipo de explicaciones, de hecho nos engañan. La dificultad, la similitud y la p r o m i n e n c i a se hallan en la m e n t e del observador, lo cual precisamente es lo q u e nos p r o p o n e mos explicar. Para un o r d e n a d o r es más difícil recordar lo esencial del cuento de la Caperucita roja que m e m o r i z a r un n ú m e r o de veinte dígitos. Para un h u m a n o es más difícil recordar el n ú m e r o q u e lo esencial de u n a obra. Dos bolas de papel de p e r i ó d i c o arrugado nos parecen similares, aunque sus formas sean c o m p l e t a m e n t e diferentes; en cambio, los rostros de dos personas nos parecen diferentes, a u n q u e sus formas sean las m i s mas. Para las aves migratorias que navegan de n o c h e guiándose p o r las estrellas del firmamento, las posiciones q u e o c u p a n las constelaciones a diferentes horas de la n o c h e son bastante notables; en cambio, para cualquier persona, apenas son perceptibles. Pero, si saltamos hasta el nivel de las representaciones, descubrimos un tipo de entidad más firme, la cual se p u e d e contar y emparejar de forma rigurosa. Para q u e u n a teoría de la psicología sea útil, debe p r e d e cir que las representaciones que requiere la tarea «difícil» c o n t i e n e n más símbolos (los cuenta) o activa una cadena más larga de d e m o n e s q u e la tarea «fácil». D e b e predecir que las representaciones de dos cosas «similares» c o m p a r t e n m u c h o s más símbolos y c u e n t a n c o n m e n o s símbolos no compartidos q u e las representaciones de cosas «disimilares». Las entidades «notables» d e b e n tener representaciones diferentes a las de sus vecinas y las «irrelevantes» d e b e n tener las mismas. La investigación llevada a cabo en el á m b i t o de la psicología cognitiva ha intentado triangular las representaciones internas de la m e n t e m i d i e n do informes que daban los sujetos, tiempos de reacción y errores en q u e incurren c u a n d o recuerdan, resuelven problemas, r e c o n o c e n objetos y generalizan a partir de la experiencia. El m o d o q u e tenemos de g e n e r a lizar es quizás el signo más revelador de q u e la m e n t e utiliza representaciones mentales, y no unas pocas, sino muchísimas.
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S u p o n g a m o s q u e nos haya costado un b u e n rato aprender a leer una nueva tipografía de fantasía adornada con fiorituras, pero h e m o s practicado c o n algunas palabras y estamos en condiciones de leerla tan aprisa c o m o cualquier otra tipografía. E n t o n c e s vemos una palabra familiar que no formaba parte del conjunto c o n el que nos habíamos entrenado, por ejemplo, alce. ¿Tendremos q u e volver a aprender que la palabra es un sustantivo? ¿Tendremos que volver a aprender c ó m o pronunciarla?, ¿que el referente es un animal?, ¿o el aspecto que tiene el referente?, ¿que tiene masa, resuella y a m a m a n t a a sus crías? C i e r t a m e n t e no, si bien este banal talento nuestro nos explica algo. El c o n o c i m i e n t o q u e t e n e m o s de la palabra alce no estaría u n i d o directamente a las figuras físicas de las letras impresas, p o r q u e , de estarlo, c u a n d o aparecieran nuevas letras, nuestro saber carecería de correspondencia con ellas, de m o d o q u e no sería disponible hasta que de nuevo aprendiéramos las correspondencias. En realidad, nuestro saber tiene q u e estar u n i d o a un n o d u l o , un n ú m e r o , una dirección en la m e m o r i a o a una entrada en un diccionario mental que representa la palabra abstracta alce, y esa entrada tiene que ser neutra en relación a la tipografía c o n la que se escribe o la forma en que se p r o n u n cia. Al aprender a leer la nueva tipografía, creamos un n u e v o mecanismo de activación visual para las letras del alfabeto, el cual a su vez activaba la vieja entrada alce. A partir de ese m o m e n t o t o d o cuanto de algún m o d o colgase de esa entrada sería disponible, sin tener que establecer de nuevo las correspondencias, pieza p o r pieza, de t o d o lo que sabemos sobre los alces con la nueva forma de representar tipográficamente la palabra alce. Así es c o m o sabemos q u e nuestra m e n t e contiene representaciones m e n tales específicas para las entradas abstractas de las palabras y no para las figuras que cobran las palabras al ser escritas. Estos saltos y el inventario de las representaciones internas que insinúan son los sellos distintivos de la cognición humana. Si aprendiéramos que, por ejemplo, wapiti es otro n o m b r e para denominar a un alce, podríamos tomar todos los hechos que se hallan unidos con la palabra alce y transferirlos de forma instantánea a wapiti, sin tener que soldar nuevas correspondencias una a una con esta palabra. Ciertamente, sólo se transferiría nuestro saber zoológico y en ningún caso cabría esperar que wapiti se pronunciase como alce. Este h e c h o sugiere que tenemos un nivel de representación específica para los conceptos que se hallan detrás de las palabras, y no a las palabras en sí mismas. Nuestro conocimiento de los hechos relacionados con los alces pende del concepto; las palabras alce y wapiti también p e n d e n del concepto; y la ortografía a-l-c-e y la fonética [alze] penden de la palabra alce. 122

N o s h e m o s desplazado en sentido ascendente desde la tipografía, ahora nos desplazaremos en sentido descendente. Si habíamos aprendido a leer la tipografía en tinta negra sobre papel blanco, no tendremos que aprenderlo de nuevo en el caso de que la tinta sea blanca y el papel rojo. Este hecho desenmascara u n a representación para los bordes visuales. C u a l quier color c o n t i g u o c o n cualquier otro color es percibido c o m o un borde; los bordes definen trazos, y u n a configuración de trazos constituye un carácter alfanumérico. Las diversas representaciones mentales conectadas con un c o n c e p t o como, p o r ejemplo, alce p u e d e n mostrarse en un esquema sencillo, a veces d e n o m i n a d o red semántica, representación cognitiva o base de datos proposicional.

conocimiento:

conceptos:

palabras:

letras:

tipografías:

trazos:

bordes:

Se trata sólo de un fragmento del i n m e n s o diccionario, enciclopedia y manual práctico multimedia q u e t e n e m o s en nuestra cabeza. En la mente, sea cual sea el p u n t o que e x a m i n e m o s , descubrimos esta estratificación de capas de representaciones. S u p o n g a m o s que pido al lector que escriba la palabra alce en la tipografía q u e más prefiera, pero que lo haga con la m a n o izquierda (si es diestro); o en la arena con la p u n t a del pie o

la trace con un p u n t e r o láser que sostiene entre los dientes. Sin duda la grafía de las letras será confusa, pero aun así reconocible. Si bien el lector tendrá q u e practicar antes para lograr q u e los m o v i m i e n t o s sean uniformes, no p o r ello tendrá q u e aprender de n u e v o cuáles son los trazos que c o m p o n e n cada letra, ni t a m p o c o el alfabeto ni la ortografía de cada una de las palabras en su idioma. La transferencia de habilidad debe conectarse c o n un nivel de representación destinada al control m o t o r q u e especifique u n a trayectoria geométrica, no c o n las contracciones musculares ni los m o v i m i e n t o s límbicos q u e la efectúan. La trayectoria g e o m é t r i c a se traducirá en m o v i m i e n t o s reales gracias a programas de control m o d e r a do para cada apéndice. Volvamos ahora a la situación en la q u e se hallaba Sally, quien, al principio de este m i s m o capítulo, escapaba de un edificio en llamas. Su deseo tiene que haberse expresado c o m o la representación abstracta «huirdel-peligro». No podría haberse expresado c o m o salir-corriendo-del-humo, p o r q u e el deseo podría haber sido activado p o r signos distintos al h u m o (y en ciertos casos, c o m o vimos, el h u m o no lo activaría); además, su huida podría haberse realizado p o r m u c h a s clases de acción, y no sólo corriendo. C o n todo, la respuesta c o m p o r t a m e n t a l de Sally se articuló p o r primera vez en el acto. Sally tiene q u e ser m o d u l a r : una parte de ella evalúa el peligro, otra decide si tiene q u e huir, y otra aun resuelve el m o d o de hacerlo. Las combinatorias del mentales y de otras representaciones compuestas de partes explican el carácter inagotable del repertorio h u m a n o de pensamiento y acción. Bastan unos pocos elementos y unas pocas reglas que los c o m b i n e n , para generar un amplio e insondable n ú m e r o de representaciones diferentes, p o r q u e la cantidad de representaciones posibles crece de forma exponencial a su extensión. El ejemplo más evidente es el lenguaje. Supongamos que tenemos diez opciones entre las que escoger la palabra con la que iniciar una oración; diez opciones más para determinar la segunda palabra (produciendo de este m o d o un centenar de parejas de palabras entre las q u e escoger), diez opciones más para la tercera palabra (generando un millar de tríos de palabras c o m o opciones para empezar una oración) y así sucesivamente. (Diez es de h e c h o el significado geométrico aproximado del n ú m e r o de opciones de palabras disponibles en cada punto al articular una oración que sea gramatical y sensata.) La aritmética demuestra que el n ú m e r o de oraciones de veinte palabras o m e n o s (una extensión de lo más habitual) se aproxima a 1 0 , es decir, un u n o seguido por veinte ceros, o cien inillones de billones o un centenar de veces el
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número de segundos transcurridos desde el inicio del universo. Si p o n g o este ejemplo es para que el lector se sienta impresionado no tanto p o r la inmensidad del lenguaje, sino por la del pensamiento. Al fin y al cabo, el lenguaje no es c o m o el scatsinging en jazz, al contrario, cada oración expresa una idea distinta. ( N o hay oraciones verdaderamente sinónimas.) Por tanto, las personas, además de los pensamientos inefables q u e p u e d a n tener, abrigan algo así c o m o cien millones de billones de pensamientos diferentes, que sí son expresables con palabras.
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La inmensidad c o m b i n a t o r i a de las estructuras pensables se halla en muchos ámbitos de la actividad h u m a n a . El j o v e n J o h n Stuart Mili sintió un profundo desasosiego al descubrir q u e el n ú m e r o finito de notas m u sicales u n i d o a la extensión práctica m á x i m a de una obra musical, c o n d u cía a pensar que p r o n t o el m u n d o quedaría falto de melodías. En la época en que Stuart Mili se sumía en la melancolía, ni B r a h m s , ni Tchaikovski, ni Rachmaninoff ni Stravinsky habían nacido, p o r no hablar de géneros nuevos c o m o el ragtime, el jazz, los musicales de Broadway y la música electrónica c o n los blues, el c o u n t r y y el pop, el rock & roll, la samba, el reggae y la música p u n k . A estas alturas, resulta improbable que lleguen a faltarnos melodías, porque la música es una combinatoria: si cada nota de una melodía puede ser seleccionada a partir de, digamos, ocho notas de inedia, hay 64 pares de notas, 512 motivos de tres notas, 4.096 frases de cuatro notas que, sucesivamente, irán multiplicándose hasta dar un total de b i llones y billones de piezas musicales.

La facilidad cotidiana con que generalizamos nuestro c o n o c i m i e n t o es una clase de testimonio más a favor de la existencia de varios tipos de representaciones de datos en el i n t e r i o r de nuestra cabeza. Las r e p r e s e n taciones mentales se exteriorizan también en el laboratorio. Gracias a ingeniosas técnicas, los psicólogos p u e d e n captar una m e n t e q u e pasa de representación en representación. El psicólogo M i c h a e l Posner y sus c o legas dieron de ello una demostración amena. Los voluntarios se hallan sentados delante de una pantalla de vídeo en la q u e aparecen en breves destellos parejas de letras, p o r ejemplo, «A A». Se les pide, a c o n t i n u a c i ó n ,

3. El c a n t a n t e de jazz sustituye c o n sílabas sin s e n t i d o improvisadas las palabras de una canción, e i n t e n t a p a r e c e r un i n s t r u m e n t o musical. (TV. del T.)

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que presionen un b o t ó n si las letras son las mismas, y otro en caso de que sean diferentes (por ejemplo, A B). A veces las letras emparejadas aparecen ambas en mayúsculas o en minúsculas (A A o a a ) , es decir, son físicam e n t e idénticas. A veces, una de las letras está en mayúsculas, y la otra en minúsculas (A a o a A ) ; si b i e n se trata de la misma letra del alfabeto, desde un p u n t o de vista físico, son diferentes. C u a n d o las letras son físicam e n t e idénticas, los voluntarios presionan los b o t o n e s c o n mayor rapidez y acierto que si son diferentes desde un p u n t o de vista físico, según cabe s u p o n e r p o r q u e procesan las letras c o m o formas visuales y las emparejan a partir de su geometría, c o m o si fueran plantillas. C u a n d o una letra es A y la otra letra es a, tienen que convertirlas en un formato en el q u e sean equivalentes, a saber, «la letra a»; esta conversión añade una décima de segundo al t i e m p o de reacción. Pero si una letra es proyectada c o m o un destello y la otra la sigue unos segundos después, entonces no importa que, desde un p u n t o de vista físico, sean idénticas o n o ; A - l u e g o - A es tan lento c o m o A - l u e g o - a . E n t o n c e s ya no es posible el emparejamiento rápido m e d i a n t e plantillas. Al parecer, tras unos pocos segundos, la m e n t e convierte de forma automática una representación visual en otra alfabética, descartando la información relativa a su geometría. Prestidigitaciones c o m o ésta han mostrado que el cerebro h u m a n o utiliza al m e n o s cuatro formatos principales de representación. U n o es la i m a g e n visual, q u e se asemeja a una plantilla en un mosaico bidimensional c o m o el de un cuadro. (De las imágenes visuales hablaremos en el capítulo 4.) O t r o de estos formatos es una representación fonológica, una cadena de sílabas con las que j u g a m o s en nuestra m e n t e c o m o si fuera una cinta magnetofónica continua, que planifica con extremo detalle los m o vimientos a realizar con la boca e imagina el sonido que tienen las sílabas. Esta representación semejante a u n a hebra es un c o m p o n e n t e importante de nuestra m e m o r i a a corto plazo, c o m o sucede cuando buscamos un n ú m e r o de teléfono y lo repetimos en silencio el t i e m p o justo para poder marcar el n ú m e r o en el dial. La m e m o r i a fonológica a c o r t o plazo dura entre u n o y cinco segundos y p u e d e tener desde cuatro hasta siete «bloques de información». (La m e m o r i a a corto plazo se mide p o r bloques de información más que por sonidos, p o r q u e cada ítem p u e d e ser una etiqueta que anuncia una estructura de información m u c h o mayor en la m e m o r i a a largo plazo, como, p o r ejemplo, el c o n t e n i d o de una frase u oración.) Un tercer formato es la representación gramatical: sustantivos y verbos, frases y cláusulas, troncos y raíces, fonemas y sílabas, t o d o ello dispuesto en árboles jerárquicos. En El instinto del lenguaje expliqué cómo 126

estas representaciones d e t e r m i n a n qué aparece en una oración y c ó m o las personas se c o m u n i c a n y j u e g a n c o n el lenguaje. El cuarto formato es el mentales, el lenguaje del pensamiento en que se expresa nuestro c o n o c i m i e n t o conceptual. P o r ejemplo, una vez que h e mos cerrado un libro, olvidamos casi t o d o acerca del fraseo y la tipografía de las oraciones así c o m o . e l lugar q u e o c u p a n en la página. N o s q u e d a mos con el c o n t e n i d o o lo esencial. (En los tests de m e m o r i a , las personas «reconocen» llenas de confianza oraciones q u e n u n c a han visto c o m o si fueran paráfrasis de las oraciones q u e ya habían visto.) El mentales es el medio en q u e se capta o r e p r o d u c e fielmente el c o n t e n i d o o lo esencial; en el tablón de anuncios del .sistema de p r o d u c c i ó n q u e identificaba a los tíos y en los niveles «conocimiento» y «concepto» de la red semántica mostrados en el último esquema utilicé retazos de este lenguaje. El mentales es su lingua franca, el tráfico de información entre los m ó d u l o s mentales que nos p e r m i t e describir lo q u e vemos, imaginar lo q u e se nos describe, llevar a cabo instrucciones y así sucesivamente. En realidad, este tráfico puede apreciarse en la anatomía del cerebro. El h i p o c a m p o y las estructuras conexas, que almacenan a largo plazo nuestros recuerdos, y los lóbulos frontales, q u e acogen el sistema de circuitos de la t o m a de decisiones, no se hallan directamente conectados a las áreas cerebrales que procesan los datos sensoriales de entrada en b r u t o (el mosaico de bordes, colores y cintas de tonalidades cambiantes). Más bien, casi todas sus fibras de entrada llevan aquello q u e los neurocientíficos d e n o m i n a n datos de entrada «altamente procesados», q u e p r o c e d e n de regiones situadas una o varias paradas más abajo en el sentido de la corriente q u e fluye desde las áreas sensoriales. El dato de entrada consta de códigos para objetos, palabras y otros conceptos complejos.

¿Cuál es la razón de que haya tantos tipos de representaciones? ¿ N o sería más sencillo disponer de algo así c o m o un esperanto de la m e n t e ? De hecho, sería infernalmente complejo. La organización modular del software mental, con su embalaje del c o n o c i m i e n t o en formatos separados, es un buen ejemplo de c ó m o la evolución y la ingeniería convergen en dar soluciones similares. Brian Kernighan, un genio del m u n d o del software, escribió un libro en colaboración con P. J. Plauger titulado Tire Elements of Programming Style (una obra basada en el célebre manual de redacción es127

crito p o r Strunk y W h i t e , The Elemente of Style). En aquella obra daban sus consejos sobre aquello que hace a un programa funcionar de forma p o t e n te, rodar con eficiencia y evolucionar con elegancia. U n a de sus máximas era «sustituir las expresiones repetitivas p o r remisiones a una función c o mún». Por ejemplo, si un programa tiene que calcular las áreas de tres triángulos, no debe tener tres órdenes diferentes, cada una c o n las coordenadas de cada u n o de los triángulos incorporadas en su propia copia de la fórmula que resuelve el área del triángulo. Al contrario, el programa debe tener la fórmula escrita una única vez. D e b e haber una función «calcular el área del triángulo», y debe haber ranuras o espacios etiquetados X, Y, y Z que sustituyan las coordenadas de cualquier triángulo. Se p u e d e recurrir a esa función tres veces, con las coordenadas procedentes del input rellenando las ranuras X, Y y Z. Este principio de diseño cobra mayor importancia a medida que la función pasa de ser una fórmula de una línea a ser una subrutina de pasos múltiples, y en ella se inspiran estas máximas afines, todas las cuales parecen haberse obtenido p o r selección natural, a medida que ésta diseñó nuestra m e n t e m o d u l a r y de formato múltiple:
Modularizar. Utilizar subrutinas. C a d a m ó d u l o d e b e hacer u n a única cosa b i e n . Asegurarse de q u e cada m ó d u l o oculta algo. Localizar el i n p u t y el o u t p u t en las subrutinas.

Un s e g u n d o principio es el expresado en la m á x i m a :
Escoger la representación de datos q u e simplifique el p r o g r a m a .

Kernighan y Plauger p r o p o n e n el ejemplo de un programa que lee una línea de texto y luego tiene que imprimirla centrada entre unos márgenes. La línea de texto p u e d e almacenarse en m u c h o s formatos (como una cadena de caracteres, una lista de coordenadas y demás), pero un único formato p e r m i t e efectuar el centrado de la línea: asignar ochenta ranuras de m e m o r i a consecutivas que reflejen las ochenta posiciones en la presentación i n p u t / o u t p u t . El centrado p u e d e efectuarse siguiendo unos pocos pasos, sin error, para un input de cualquier tamaño; con cualquier otro formato, el programa tendría que ser más complicado. Según cabe presumir, los distintos formatos de representación utilizados p o r la m e n t e h u m a na —imágenes, lazos fonológicos, árboles jerárquicos, mentales— evolucio-

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naron porque permitían a programas sencillos (es decir, a h o m ú n c u l o s o demones estúpidos) calcular cosas útiles para los programas. Y si al lector le gusta la estratosfera intelectual en la que «sistemas complejos» de todas las tipologías se agrupan, será receptivo a la a r g u m e n tación de H e r b e r t Simón según la cual el diseño modular de los o r d e n a d o res y las mentes es un caso especial de diseño modular y jerárquico en todos los sistemas complejos. En este sentido, los cuerpos contienen tejidos que están hechos de células que a su vez contienen orgánulos; las fuerzas a r m a das de un país constan de ejércitos que a su vez constan de divisiones q u e van desde los batallones hasta los pelotones; los libros se dividen en capítulos que a su vez se dividen en secciones, epígrafes, párrafos y oraciones; los imperios están formados p o r países, provincias y territorios. Las ricas interacciones entre los elementos que pertenecen al mismo c o m p o n e n t e y unas pocas interacciones entre los elementos que pertenecen a c o m p o nentes diferentes definen todos estos sistemas «casi descomponibles». Los sistemas complejos son jerarquías de m ó d u l o s p o r q u e sólo los elementos que se mantienen unidos a los m ó d u l o s p u e d e n continuar siendo estables el tiempo suficiente para ser ensamblados en módulos cada vez más g r a n des. Simón plantea la analogía de dos relojeros, H o r a y T e m p u s ; Los relojes que fabricaban esos artesanos constaban de unas mil partes cada uno.Tempus había construido el suyo de tal modo que al estar a medio montar y tener que dejarlo —pongamos por caso, para responder al teléfono— inmediatamente se hacía pedazos y tenía que volver a montarlo a partir de los elementos... Los relojes que fabricaba Hora no eran tan complejos como los de Tempus, pero los había diseñado de tal m o d o que podían agrupar subensamblajes de diez elementos cada uno. Diez de estos subensamblajes, a su vez, se agrupaban en un subensamblaje mayor, de modo que un sistema de diez de estos últimos subensamblajes constituían todo el reloj. De ahí que, cuando Hora tuvo que dejar un reloj que estaba sólo en parte montado para poder atender al teléfono, perdió tan sólo una pequeña parte de su trabajo y consiguió montar sus relojes en tan sólo una fracción de las horashombre eme tuvo que emplear Tempus.

Nuestra actividad mental con toda su complejidad sigue el p r u d e n t e saber de H o r a . A medida que vivimos nuestras vidas no t e n e m o s ya q u e prestar atención a cada garabato o planear al detalle cada m o v i m i e n t o espasmódico muscular. Gracias a los símbolos-palabra, cualquier tipogra129

fía p u e d e despertar un fragmento cualquiera de c o n o c i m i e n t o , y gracias a los símbolos-objetivo, cualquier signo de peligro p u e d e activar un m e dio cualquiera de evitarlo. El resultado final del largo estudio de la c o m p u t a c i ó n y la representación mentales p o r cuyo d o m i n i o he c o n d u c i d o al lector es, así espero, u n a c o m p r e n s i ó n de la complejidad, la sutileza y la flexibilidad de las que es capaz la m e n t e h u m a n a incluso si sólo es una m á q u i n a , nada más que el o r d e n a d o r central de un robot h e c h o de tejidos. No necesitamos recurrir a espíritus o fuerzas ocultas para explicar la inteligencia ni, t a m p o c o , hacer un esfuerzo especial p o r parecer científicos, i g n o r a n d o las pruebas q u e nos dan nuestros propios ojos y afirmando que los seres h u m a n o s somos manojos de asociaciones condicionadas, m u ñ e c o s de los genes o seguidores de instintos brutos. P o d e m o s tener la agilidad y el discernim i e n t o del p e n s a m i e n t o h u m a n o y una estructura física mecanicista con la q u e explicarlo. Los capítulos posteriores, que se p r o p o n e n explicar el sentido c o m ú n , las e m o c i o n e s , las relaciones sociales, el h u m o r y las artes, se edifican sobre el f u n d a m e n t o de una psique computacional compleja.

El defensor del título

Por supuesto, si fuera impensable q u e la teoría computacional de la m e n t e fuese falsa, ello significaría que carecería de c o n t e n i d o . En realidad, ha sido impugnada frontalmente, pero, c o m o cabía esperar de una teoría q u e se ha h e c h o tan indispensable, no basta c o n un certero dardo de cerbatana, y sólo si se m i n a n sus fundamentos será posible derrocarla. D o s escritores m u y destacados han h e c h o propio este desafío y han escogido ambos las armas q u e han considerado más adecuadas para este envite, a u n q u e las de u n o son absolutamente opuestas a las del otro: el p r i m e ro de ellos ha r e c u r r i d o al sentido c o m ú n más cerril, el segundo, a la física y a las matemáticas esotéricas. La p r i m e r a i m p u g n a c i ó n proviene del filósofo J o h n Searle. Searle creía haber refutado la teoría c o m p u t a c i o n a l de la m e n t e en 1980 c o n un e x p e r i m e n t o imaginario adaptado de otro ideado p o r el filósofo N e d Block (quien, p o r una ironía del destino, es u n o de los principales defensores de la teoría computacional). La versión del e x p e r i m e n t o propuesta por Searle se ha h e c h o célebre c o n el n o m b r e de Habitación C h i n a . Un 130

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hombre, q u e no sabe ni pizca de chino, es colocado en u n a habitación. Por debajo de la p u e r t a se le pasan trozos de papel escritos con unos caligramas para él indescifrables. El h o m b r e dispone de una larga lista de instrucciones complejas c o m o , p o r ejemplo, «siempre q u e vea [garabato garabato garabato] escriba [caligrama caligrama caligrama]». Algunas de esas reglas le p i d e n q u e vuelva a pasar el papel con los trazos q u e ha escrito apresuradamente p o r debajo de la puerta. A ese h o m b r e , no obstante, se le dan m u y b i e n las instrucciones, y a u n q u e los desconoce, garabatos y caligramas son caracteres de la escritura china, y las instrucciones constituyen un p r o g r a m a de inteligencia artificial para responder a las preguntas sobre historias escritas en chino. Para la persona que se halla al otro lado de la puerta, en el interior de la habitación hay un nativo chinohablante. A h o r a bien, si e n t e n d e r consiste en hacer funcionar un programa de o r d e n a d o r adecuado, el individuo tiene q u e e n t e n d e r el chino p o r q u e , de h e c h o , está h a c i e n d o funcionar un programa c o m o éste. A h o r a bien, ese h o m b r e no entiende ni palabra de c h i n o y, de h e c h o , se limita a manipular símbolos. De ahí se d e d u c e q u e e n t e n d e r —y, p o r extensión, cualquier aspecto de la inteligencia— no es lo m i s m o q u e m a nipular símbolos o calcular. Así, Searle sostenía q u e el sistema había perdido intencionalidad, es decir, la correspondencia entre un símbolo y lo q u e éste significa. Son muchos quienes han interpretado esta afirmación en el sentido de q u e el programa ha p e r d i d o conciencia y, en efecto, Searle cree q u e la conciencia y la intencionalidad se hallan estrechamente relacionadas p o r q u e somos conscientes de lo q u e p r o p o n e m o s c u a n d o t e n e m o s un p e n s a m i e n t o o usamos una palabra. La intencionalidad, la conciencia y los demás f e n ó menos mentales, concluye Searle, no son causados p o r el procesamiento de la información, sino p o r las «propiedades fisicoquímicas efectivas de los cerebros h u m a n o s reales» (sin q u e p o r ello llegue n u n c a a especificar de qué propiedades se trata). La Habitación C h i n a ha dado pie a un increíble sinfín de c o m e n t a rios. Más de un centenar de artículos publicados le han replicado, h e c h o que, sin duda, el lector juzgará c o m o yo m i s m o hice, motivo más que suficiente para retirar mi n o m b r e de todos los grupos de discusión actualmente abiertos en Internet. A quienes afirman q u e toda ¡a habitación (a saber, el h o m b r e más la hoja con las reglas) entiende chino, Searle replica: ¡magnífico!, entonces q u e el individuo m e m o r i c e las reglas, haga los cálculos en su cabeza y trabajemos al aire libre. Entonces, a u n q u e la habitación ha desaparecido, nuestro m a n i p u l a d o r de símbolos continúa sin en131

tender chino. A quienes afirman q u e el h o m b r e carece de c o n e x i ó n sensoriomotora c o n el m u n d o y q u e tal es, precisamente, el factor esencial que se ha perdido, Searle replica: s u p o n g a m o s q u e los garabatos de entrada sean los outputs de una cámara de televisión y q u e los caligramas de salida sean los c o m a n d o s q u e m u e v e n un brazo robot. El individuo, a u n q u e tiene ya las conexiones sensoriomotoras, aún no habla chino. A quienes sostienen q u e su p r o g r a m a no refleja c ó m o funciona el cerebro, Searle recurre al equivalente de la H a b i t a c i ó n C h i n a que, en u n a distrib u c i ó n paralela, propuso Block: el Gimnasio C h i n o . Allí, millones de personas en un acto gimnástico de p r i m e r a m a g n i t u d actúan c o m o si fuesen neuronas y se envían señales u n o s a otros a través de radiorreceptores, i m i t a n d o una red n e u r o n a l que responde a preguntas relativas a historias expresadas en chino. C o n todo, no es cierto q u e este gimnasio c o m p r e n d a el chino en mayor m e d i d a en q u e lo hace el individuo de la Habitación C h i n a . La táctica empleada p o r Searle consiste en apelar u n a y otra vez al sentido c o m ú n , al p u n t o q u e es c o m o si dijera: «¡Anda, vamos! ¿Te propones afirmar que el muchacho entiende chino? ¡Venga, no tiene ni idea! ¡Siempre ha vivido en Brooklyn!», etcétera. Sin embargo, si examinamos la historia de la ciencia veremos q u e ésta no ha sido, p o r decirlo de un m o d o suave, m u y comprensiva con las intuiciones simples q u e proponía el sentido c o m ú n . Los filósofos Patricia y Paul C h u r c h l a n d , p o r ejemplo, p r o p o n e n imaginar el m o d o en q u e este m i s m o a r g u m e n t o de Searle hubiera p o d i d o utilizarse contra la teoría de Maxwell que, recordémoslo, afirma q u e la luz está formada p o r ondas electromagnéticas. Un individuo, que sostiene un i m á n en su m a n o , lo hace oscilar hacia arriba y hacia abajo. El individuo genera una radiación electromagnética, p e r o no produce luz; p o r lo tanto —deduciría Searle—, la luz no es una oscilación electromagnética. El e x p e r i m e n t o imaginario desacelera las ondas hasta un u m b r a l en el cual los seres h u m a n o s no las percibimos ya c o m o luz. Al confiar en nuestras intuiciones d u r a n t e el e x p e r i m e n t o imaginario, c o n cluimos falsamente que t a m p o c o las ondas rápidas son luz. De forma similar, Searle ha desacelerado la c o m p u t a c i ó n mental hasta dejarla en un umbral en el q u e los h u m a n o s no la consideramos ya e n t e n d i m i e n t o (puesto que, p o r lo c o m ú n , e n t e n d e r es un proceso m u c h o más rápido). Al confiar en nuestras intuiciones durante el e x p e r i m e n t o imaginario, concluimos falsamente que la c o m p u t a c i ó n rápida t a m p o c o p u e d e ser e n t e n d i m i e n t o . Pero si una versión más acelerada de la historia, ridicula p o r cierto, que Searle propuso pudiera llegar a ser cierta y conociéramos

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a una persona q u e pareciera conversar de forma inteligente en chino, pero estuviera realmente desarrollando millones de reglas memorizadas en fracciones de segundo, no queda tan claro q u e negásemos q u e e n t i e n de chino. En mi o p i n i ó n , Searle se limita a explorar los detalles factuales de la palabra inglesa understand. Las personas m u e s t r a n reticencia a usar la p a labra a m e n o s que se d e n unas condiciones estereotipadas: q u e las reglas del lenguaje sean utilizadas de forma rápida e inconsciente y q u e el c o n tenido del lenguaje esté en correspondencia c o n las creencias de la p e r sona en su totalidad. Si se resisten a utilizar la palabra vulgar understand para abarcar las condiciones exóticas q u e i n c u m p l e n el estereotipo, p e r o conservan la esencia del f e n ó m e n o , entonces, desde un p u n t o de vista científico, nada está r e a l m e n t e puesto en tela de j u i c i o . P o d e m o s buscar otra palabra o convenir en usar la anterior en un sentido técnico; ¿a quien le importa? La explicación q u e se dará de aquello que hace funcionar el entendimiento es la misma, pues la ciencia, al fin y al cabo, trata de principios q u e h a c e n funcionar las cosas, y no de q u é cosas son «en rigor» ejemplos de u n a palabra familiar. Por ejemplo, si para explicar el funcionamiento del c o d o h u m a n o un científico afirma q u e es u n a p a lanca de segunda clase, el h e c h o de describir a un m u c h a c h o q u e sostiene una palanca de segunda clase hecha de hierro y exclamar: «¡¡¡Miren, ven cómo el muchacho no tiene tres codoslll», no constituye de p o r sí n i n g u n a refutación. En lo q u e atañe a las «propiedades fisicoquímicas» del cerebro, ya mencionamos la existencia de un p r o b l e m a : a pesar de q u e ni los t u m o res cerebrales, ni los cerebros de los ratones, ni el tejido neural, q u e se mantienen vivos en un cultivo de l a b o r a t o r i o , son capaces de e n t e n d i miento, sus p r o p i e d a d e s fisicoquímicas, en c a m b i o , son las mismas q u e las de nuestros cerebros. La teoría c o m p u t a c i o n a l explica la diferencia: aquellos haces de tejido neural no se hallan dispuestos en las c o n f i g u r a ciones de c o n e c t i v i d a d q u e llevan a cabo el tipo c o r r e c t o de p r o c e s a miento de i n f o r m a c i ó n , es decir, no constan, p o r ejemplo, de partes que distingan- los sustantivos de los verbos, y sus m o d e l o s de actividad no c u m p l e n las reglas de la sintaxis, la semántica y el sentido c o m ú n . Ciertamente, siempre p o d e m o s d e n o m i n a r l a u n a «diferencia en las p r o piedades fisicoquímicas» (en el m i s m o sentido en que dos libros difieren en sus p r o p i e d a d e s fisicoquímicas), pero, e n t o n c e s , el t é r m i n o c a r e ce de sentido p o r q u e ya no p u e d e definirse en el lenguaje de la física y la química. 133

En los e x p e r i m e n t o s imaginarios, cambiar de o p i n i ó n es lícito. Q u i zá la réplica definitiva a la Habitación C h i n a que proponía Searle se halla en un relato, obra del escritor de ciencia ficción Terry Bisson —hoy por h o y m u y difundido en Internet—, cuya incredulidad discurre en el otro sentido. R e f i e r e u n a conversación entre el responsable de u n a flota interplanetaria de exploración y su c o m a n d a n t e en jefe, y c o m i e n z a así: —Son de carne. —¿De carne?... —No nos cabe la menor duda.Tomamos a varios de diferentes partes del planeta, los llevamos a bordo, los colocamos en las cápsulas de reconocimiento, los investigamos analizándolos a fondo, y son todos de carne. —Es imposible. ¿Y las señales de radio, los mensajes enviados a las estrellas? —Utilizan las ondas de radio para hablar, pero las señales no las emiten ellos, sino máquinas. —Entonces, ¿quién construye las máquinas? Es con ese alguien con quien queremos establecer contacto. —Ellos mismos construyen las máquinas. Eso es lo que le intento decir. La carne construye las máquinas. —Es absurdo. ¿Cómo va la carne a construir una máquina? Me pide que crea en una carne capaz de sentir. —No se lo pido, lo afirmo. Estas criaturas son la única raza capaz de sentir en este sector y están hechas de carne. —Tal vez sean como los orfolei.Ya sabe, aquella inteligencia basada en el carbono que pasa transitoriamente por un estado sustancial. —¡No! Nacen y mueren siendo carne. Los estudiamos en varios estadios de su vida, que no dura demasiado. ¿Tiene idea del tiempo que vive la carne? —Ahórreme los detalles. Bien, tal vez sean sólo en parte carne. Ya sabe, como los weddilei. Una cabeza de carne con un cerebro electroplasmático en su interior. —No, ya pensamos en ello, dado que tienen cabezas de carne como los weddilei. Pero le digo que los investigamos y analizamos a fondo. Están hechos íntegramente de carne. —¿No tienen cerebro? —Eso sí, tenerlo ya lo creo que lo tienen. ¡Sólo que el cerebro está hecho de carne! —Entonces... ¿qué elabora el pensamiento? —¿No me entiende? El cerebro produce el pensamiento. Es la carne. —¡Carne pensante! ¿Me pide que crea que son carne que piensa? —¡Sí, carne que piensa! ¡Carne consciente! Carne que ama, que sueña. ¡Todo es carne! ¿Se hace ya una idea?

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La otra i m p u g n a c i ó n a la teoría c o m p u t a c i o n a l de la m e n t e proviene del físico y m a t e m á t i c o R o g e r Penrose, quien desarrolló su postura en un libro titulado La nueva mente del emperador (¡ejemplo de i m p u g n a c i ó n agresiva y descarada!), q u e fue t o d o un éxito de ventas. Penrose se basa no en el sentido c o m ú n , sino en cuestiones abstrusas de la lógica y la física. Por ejemplo, sostiene que el célebre t e o r e m a de G ó d e l implica que los matemáticos —y, p o r extensión, todos los seres humanos— no son programas de ordenador. A grandes rasgos diremos q u e G ó d e l d e m o s t r ó que cualquier sistema formal ( c o m o un p r o g r a m a de o r d e n a d o r o un c o n j u n t o de axiomas y reglas de inferencia en matemáticas) que sea incluso m o d e r a d a m e n t e p o t e n t e (lo suficiente, no obstante, para enunciar las verdades de la aritmética) y consistente (es decir, q u e no genere enunciados contradictorios) p u e d e generar enunciados q u e son verdaderos, pero el sistema no p u e d e demostrar q u e lo son. D a d o que nosotros, matemáticos humanos, sólo p o d e m o s ver q u e esos enunciados son verdaderos, no s o mos sistemas formales c o m o los ordenadores. Penrose cree que la capacidad del m a t e m á t i c o proviene de un aspecto de la conciencia q u e no se explica c o m o c o m p u t a c i ó n . De h e c h o , no p u e d e explicarse p o r el funcionamiento de las neuronas, pues son demasiado grandes. No p u e d e explicarse p o r la teoría de la evolución de D a r w i n , ni siquiera p o r la física tal y c o m o la e n t e n d e m o s habitualmente. Los efectos mecánico-cuánticos, que han de explicarse en el m a r c o de u n a teoría aún inexistente de la gravedad cuántica, operan en la estructura microtubular que constituye el esqueleto en miniatura de las neuronas. Esos efectos son tan extraños que tal vez podrían c o r r e s p o n d e r a la rareza de la conciencia. Los lógicos han rechazado el a r g u m e n t o m a t e m á t i c o de Penrose p o r falaz, y el resto de sus afirmaciones han sido criticadas de m o d o despiadado p o r los expertos de las disciplinas en las q u e parecían ser relevantes. Un problema mayúsculo es q u e las dotes q u e Penrose atribuye a su m a temático ideal no son compartidas p o r los matemáticos de carne y hueso, como sucede, p o r ejemplo, c o n la certeza de que el sistema de reglas en el que se confía sea consistente. O t r o problema consiste en q u e los efectos cuánticos casi c o n toda seguridad se anulan en el tejido nervioso. Un tercero es q u e la estructura microtubular se halla presente en todas las células, y no parece desempeñar papel alguno en el m o d o en que el
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cerebro logra la inteligencia. Un cuarto es q u e no hay el m e n o r indicio acerca de c ó m o la conciencia podría surgir desde la mecánica cuántica. Además del objetivo al q u e apuntan, los a r g u m e n t o s propuestos por Penrose y Searle tienen algo en c o m ú n . A diferencia de la teoría a la que i m p u g n a n , se hallan tan desvinculados de la dinámica del d e s c u b r i m i e n to y la explicación propios de la práctica científica q u e h a n sido e m p í r i camente estériles y no han aportado n i n g u n a idea ni h a n inspirado n i n g ú n d e s c u b r i m i e n t o acerca del f u n c i o n a m i e n t o de la m e n t e . De hecho, la consecuencia más interesante de la obra La nueva mente del emperador fue señalada por Dennett. La denuncia hecha por Penrose de la teoría c o m p u tacional de la m e n t e resulta ser, p o r una ironía del destino, t o d o un c u m plido. La teoría c o m p u t a c i o n a l se adecúa tan b i e n a nuestra forma de e n t e n d e r el m u n d o que, al procurar deshancarla, Penrose se ve obligado a rechazar la mayor parte de la neurociencia, la biología evolutiva y la física contemporáneas.

Sustituido por

una

máquina

En el relato de Lewis Carroll « Q u é le dijo la Tortuga a Aquiles», la perseverante tortuga es alcanzada p o r el guerrero de pies ligeros, desafiando la paradoja de Z e n ó n , según la cual cualquier ventaja dada en un principio a la tortuga la hacía ser inalcanzable. (En el t i e m p o q u e Aquiles tardaría en reducir esa distancia, la tortuga habría avanzado un p e q u e ñ o espacio más; en el t i e m p o q u e tardaría en reducir esa nueva distancia, la tortuga se habría desplazado un p o c o más, y así ad infinitum.) En el texto de Carroll, la tortuga plantea a Aquiles una paradoja similar desde el p u n t o de vista de la lógica. Aquiles saca un e n o r m e c u a d e r n o y un lápiz de su casco, y la tortuga dicta la p r i m e r a proposición de Euclides:
A) Cosas iguales a una misma cosa son iguales entre sí. B) Los dos lados de este T r i á n g u l o son iguales a un tercero. C) Los dos lados de este T r i á n g u l o son iguales entre sí.

La tortuga lleva a Aquiles a convenir que si alguien acepta A y B y «Si A y B, entonces Z», tiene que aceptar así m i s m o Z. C o n todo, llegados a este p u n t o , la tortuga deja de estar de acuerdo c o n la lógica de Aquiles y 136

afirma que está en condiciones de rechazar la conclusión Z, p o r q u e n a die escribió n u n c a la regla si-entonces en la lista de premisas que tiene que aceptar. Desafía a q u e Aquiles la obligue a concluir Z, a lo q u e Aquiles replica añadiendo C a la lista de su c u a d e r n o : C) Si A y B son verdad, Z tiene que ser verdad. La tortuga contesta que no consigue ver la razón de q u e deba admitir que precisamente, p o r q u e A y B y C son verdad, Z d e b e ser verdad. Aquiles añade otro e n u n c i a d o más a su lista: D) Si A y B y C son verdad, Z tiene que ser verdad. y declara q u e «la Lógica le agarrará p o r el gaznate y forzará» a aceptar Z. La tortuga replica: —Cualquier cosa que la Lógica —sin necesidad de tanto vano discursotenga a bien decirme, merece pasar a la escritura. Así que anótalo en tu cuaderno, por favor, y olvida en escritura las hipérboles. Lo llamaremos: (E) Si A y B y C y D son verdaderas, Z debe ser verdadera. —Hasta que yo no haya admitido la validez de eso, no me es preciso admitir la validez de Z. Así que es éste un paso totalmente necesario, ¿lo ves? —Ya veo —dijo Aquiles; y había en su voz un tono de infinita tristeza... Al llegar a este punto, el narrador se vio obligado a resolver un urgente asunto bancario, y forzado a abandonar a nuestros amigos, no pudo repasar el esbozo hasta algunos meses más tarde. Cuando al fin lo hizo, Aquiles todavía estaba sentado sobre el caparazón de la tortuga y aún escribía en su cuaderno, ya muy emborronado. La tortuga le estaba diciendo: —¿Has apuntado esta primera etapa? A no ser que haya perdido la cuenta, representa la mil uno.Todavía nos quedan varios millones más... Desde luego, la solución a la paradoja consiste en q u e n i n g ú n sistema de inferencia, sigue reglas explícitas en todos los niveles. En un p u n t o determinado, el sistema tiene que, c o m o dijo J e r r y R u b i n (y p o s t e r i o r mente la N i k e C o r p o r a t i o n ) , s i m p l e m e n t e hacerlo, es decir, la regla simplemente tiene que ser realizada p o r la o p e r a c i ó n reflexiva y la fuerza física del sistema, sin plantear más preguntas. En ese p u n t o el sistema, si se traduce prácticamente en una m á q u i n a , no seguiría reglas sino que o b e -

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d e c e n a las leyes de la física. De forma similar, si las representaciones son leídas y escritas p o r d e m o n e s (reglas para sustituir símbolos p o r símbolos), y éstos tienen en su interior otros d e m o n e s más p e q u e ñ o s (y más estúpidos),por último se tendría que llamar a los cazafantasmas y sustituir los d e m o n e s más diminutos y estúpidos p o r máquinas, y, en el caso de las personas y los animales, p o r máquinas construidas a partir de neuronas: las redes neurales.Veamos, a continuación, de qué m o d o nuestra imagen de c ó m o funciona la m e n t e se fundamenta en ideas simples acerca del f u n c i o n a m i e n t o del cerebro. Los primeros indicios fueron aportados p o r los matemáticos Warren M c C u l l o c h y Walter Pitts, quienes describieron las propiedades «neurológicas» de las neuronas conectadas. A u n q u e las neuronas son complejas y no h a n llegado a ser c o m p l e t a m e n t e comprendidas, M c C u l l o c h y Pitts y casi todos los modeladores de la red neuronal consiguieron identificar una de las cosas más significativas que hacen las neuronas. Las neuronas, en efecto, s u m a n un c o n j u n t o de cantidades, c o m p a r a n la suma con un u m b r a l e indican si lo exceden. Se trata, en este caso, de una descripción conceptual de lo q u e las neuronas hacen; la descripción física correspondiente es q u e u n a n e u r o n a activada lo es en grados variables, y su nivel de actividad está influido p o r los niveles de actividad de los axones de entrada de las otras neuronas conectadas p o r las sinapsis a las dendritas de la n e u r o n a (estructuras de input). La sinapsis tiene una intensidad cuyos valores van desde el positivo (activador), pasan p o r el valor cero (sin efecto) y llegan hasta el valor negativo (inhibidor). El nivel de activación de cada axón de entrada es multiplicado p o r la intensidad de la sinapsis. La n e u r o n a suma estos niveles de entrada y, si el total excede el valor de un umbral, la n e u r o n a será más activa y emitirá a su vez una señal a cualquier n e u r o n a q u e se halle conectada c o n ella. A u n q u e las neuronas siempre están activas y las señales que reciben m e r a m e n t e las hacen estar activas a un r i t m o q u e es detectablemente más rápido o más lento, a veces es c o n v e n i e n t e describirlas c o m o si estuvieran apagadas (ritmo de reposo) o activadas (ritmo elevado). M c C u l l o c h y Pitts demostraron c ó m o estas diminutas neuronas se cableaban y constituían portales lógicos. Los portales lógicos hacen efectivos las relaciones lógicas básicas «y», «o» y «no», que subyacen a las inferencias simples. «A y B» (desde un punto de vista conceptual) es una relación verdadera si A es verdad y B es verdad. U n PORTAL-Y (desde un punto de vista mecánico) produce un output si ambos inputs están activados. Para constituir u n P O R T A L - Y a partir de neuronas diminutas, basta con que el umbral de la 138

unidad de salida sea mayor que cada una de las cargas de entrada, pero menor que su suma, c o m o en la minirred de la ilustración de la izquierda. «A o B» es una relación verdadera (desde un p u n t o de vista conceptual) si A es verdadera o B es verdadera. Un P O R T A L - o (desde un p u n t o de vista mecánico) produce un output si u n o u otro de sus inputs están activados. Para constituir uno, basta que el umbral sea inferior a cada una de las cargas de entrada, c o m o en la minirred central en la ilustración. Por último, «no A» es una relación verdadera (desde urt p u n t o de vista conceptual) si A es falsa, y no A es verdadera. U n PORTAL-NO (desde u n punto de vista mecánico) produce u n output cuando no recibe ningún input, y viceversa. Para constituir uno, basta que el umbral sea cero, de m o d o que la neurona se activará cuando no tenga input alguno y hará que la carga de entrada sea negativa, así la señal de entrada desactivará la neurona, c o m o sucede en el caso de la tercera minirred de la derecha en la ilustración.

Y

O

NO

S u p o n g a m o s ahora que cada n e u r o n a diminuta representa u n a p r o posición simple. Las minirredes p u e d e n conectarse entre sí, de m o d o que el output de una alimente el i n p u t de otra, a fin de evaluar así la verdad de una proposición compleja. P o r ejemplo, una red neuronal podría evaluar la proposición {[(X rumia) y (X tiene pezuñas hendidas)] o [(X tiene aletas) y (X tiene escamas)]}, es decir, una sinopsis de lo que necesita un animal para ser kosher o sacrificable c o n f o r m e a la ley judía. De h e c h o , si una red de diminutas neuronas se halla conectada a cierto tipo de m e m o ria extensible ( c o m o un rollo de papel q u e se m u e v e bajo un troquel de goma y un dispositivo para borrar), sería una máquina de T u r i n g , un ordenador en p l e n o funcionamiento. No obstante, representar las proposiciones o incluso los conceptos que las componen, m e d i a n t e portales lógicos, ya estén hechos éstos de neuronas o de semiconductores, es algo que carece totalmente de sentido práctico. El problema consiste en que cada concepto y proposición tienen que estar conectados de antemano como si fueran una unidad separada. Más bien,
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tanto los ordenadores c o m o los cerebros representan conceptos c o m o configuraciones de actividad sobre conjuntos de unidades. Un simple ejemplo es el humilde byte, la unidad que representa un carácter alfanumérico en el ordenador convencional. La representación de la letra B es 01000010, donde los dígitos (bits) corresponden a unas diminutas piezas de silicio colocadas en una hilera. Las piezas segunda y séptima están cargadas y se representan con 1, y las otras piezas están descargadas y se representan con 0. Así mismo, se puede formar un byte a partir de neuronas diminutas y se puede montar un circuito para reconocer el modelo B c o m o una simple red neurona!.

P o d e m o s imaginar que esta red es una de las partes que constituyen un d e m o n . Si la hilera inferior de neuronas diminutas se halla conectada a la m e m o r i a a corto plazo, la de arriba detecta si la m e m o r i a a corto plazo contiene una ocurrencia del símbolo B. Y en la página 141 aparece una red para una parte del d e m o n que escribe él símbolo B en la m e m o r i a . Estamos en camino de construir un ordenador digital convencional a partir de diminutas neuronas, pero, llegados a este p u n t o , cambiemos un p o c o de dirección y construyamos un ordenador más biomórfico. Ante todo, p o d e m o s utilizar las neuronas diminutas para llevar a cabo no las reglas de la lógica clásica, sino las de una lógica difusa. En m u c h o s ámbitos las personas no tienen una convicción adecuada al principio maximalista de t o d o - o - n a d a en relación a la verdad de algo. U n a cosa p u e d e ser un ejemplo mejor o p e o r de una categoría más que ser cierta o errónea. P o n gamos c o m o ejemplo la categoría «vegetal». Casi todo el m u n d o conviene 140

en que el apio es un vegetal con un p e n a c h o de hojas, pero q u e el ajo es, en cambio, sólo un ejemplo regular. El caso extremo lo ejemplifica la situación que se creó cuando la administración R e a g a n justificó su frugal p r o grama de comida escolar afirmando que incluso la salsa de tomate era un tipo de vegetal. (Aunque tras una lluvia de encendidas críticas la administración dio marcha atrás, reconociendo que no era un ejemplo m u y b u e n o de vegetal.) Desde un p u n t o de vista conceptual, renunciamos a la idea de que algo es o no es un vegetal y sostenemos que las cosas p u e d e n ser ejemplos mejores o peores de vegetal. Desde un p u n t o de vista mecánico, ya no insistimos en que una unidad que representa lo vegetal esté activa o apagada, sino que le c o n c e d e m o s un valor que va desde 0 (para, p o r ejemplo, una piedra), pasando p o r 0,1 (para la salsa de tomate) y 0,4 (para el ajo) hasta alcanzar el valor 1 (en el caso del apio).

Así mismo, p o d e m o s desmenuzar el código arbitrario que relaciona cada concepto con u n a serie sin sentido de bits. Cada bit se gana su posición representando algo. Un bit p u e d e q u e represente «verdor», otro «tener hojas», otro «crujiente», y así sucesivamente. Cada u n a de estas unidades con propiedades vegetales podría conectarse c o n una p e q u e ñ a carga a la u n i d a d misma que representa «vegetal». Otras unidades, q u e representan rasgos de los q u e carecen los vegetales, c o m o «magnético» o «móvil», podrían conectarse con cargas negativas. Desde un p u n t o de vista conceptual, cuantas más propiedades vegetales tiene algo, m e j o r ejemplo es de vegetal. D e s d e un p u n t o de vista mecánico, cuanto más activadas están las unidades q u e representan las propiedades del vegetal, mayor es el nivel de activación de la unidad que representa al vegetal. 141

U n a vez la red es amoldable, p u e d e representar grados ele evidencia y probabilidades de sucesos y p u e d e tomar decisiones estadísticas. Supongamos, p o r ejemplo, que, en este caso, cada unidad en una red represente a un fragmento de pruebas circunstanciales que implican al m a y o r d o m o (huellas dactilares en un cuchillo, cartas de a m o r a la esposa de la víctima y demás). Supongamos que el n o d u l o superior representa la conclusión de que el m a y o r d o m o cometió el asesinato. Desde un p u n t o de vista conceptual, cuantas más pistas hay de que el m a y o r d o m o p u d o haberlo hecho, mayor será nuestra estimación de que el m a y o r d o m o lo hizo. Desde un p u n t o de vista mecánico, cuantas más unidades de las pistas están activadas, mayor será la activación de la unidad de conclusión. Podríamos p o n e r en práctica diferentes procedimientos estadísticos en la red al diseñar la unidad de conclusión para que integrase sus inputs de m o d o s diferentes. Por ejemplo, la unidad de conclusión podría ser una unidad de umbral c o m o los concisos portales lógicos, la cual llevaría a la práctica una política para exteriorizar una decisión sólo si la carga de la evidencia excede un valor crítico (por ejemplo, en este caso, «más allá de toda duda razonable»), O bien la unidad de conclusión podría incrementar su actividad de forma gradual, y su grado de confianza podría aumentar p o c o a p o c o con el lento gotear de las primeras pistas, construirse más deprisa a medida que se acumulan más y más pruebas, y estabilizarse en un p u n t o de rendimientos decrecientes. Precisamente éstos son dos de los tipos de unidad que los modeladores de la red neurona! suelen utilizar.
A

verde

c o n hojas crujiente

...

magnético

móvil

P o d e m o s ser aún más osados e inspirarnos en el h e c h o de que, en el caso de las neuronas, a diferencia de lo que sucede con los chips de silicio, 142

las conexiones son baratas. ¿Por qué razón no conectar cada unidad con cada una de las otras unidades? U n a red c o m o ésta encarnaría no sólo el conocimiento de que «lo verde» y «lo crujiente» predicen «lo vegetal», sino que «lo verde» predice «lo crujiente», «lo crujiente» predice «el tener hojas», «lo verde» predice la «inmovilidad» y así sucesivamente.

Al dar este paso empiezan a suceder cosas interesantes. La red c o mienza a asemejarse a los procesos de p e n s a m i e n t o h u m a n o s de un m o d o en que son incapaces de hacerlo las redes p o c o conexas. Por esta razón los psicólogos y los investigadores de la inteligencia artificial han e m p l e a do redes de c o n e x i ó n en q u e t o d o está c o n e c t a d o con t o d o para m o d e l a r muchos ejemplos de simple r e c o n o c i m i e n t o de la configuración. H a n construido redes para las líneas q u e c o - o c u r r e n en letras, las letras q u e , co-ocurren en palabras, las partes de animales q u e c o - o c u r r e n en a n i m a les y las piezas del mobiliario que c o - o c u r r e n en habitaciones. A m e n u d o el nodulo de decisión en la parte superior es desechado y sólo se calculan las correlaciones entre las propiedades. Estas redes, a veces denominadas autoasociadoras, c u e n t a n c o n cinco rasgos formidables. Primero, un autoasociador es una m e m o r i a reconstructiva de c o n t e nido direccionable. En un o r d e n a d o r convencional, los bits en sí mismos carecen de sentido, y los bytes q u e aquéllos constituyen, d i s p o n e n de direcciones arbitrarias, c o m o si se tratara de casas distribuidas en una calle, que nada tienen q u e ver c o n sus contenidos. Se accede a las localizaciones de m e m o r i a gracias a sus direcciones, y para d e t e r m i n a r si un modelo ha sido almacenado en algún p u n t o de la m e m o r i a basta con buscar en todas ellas (o utilizar atajos inteligentes). En una m e m o r i a de
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4

Location (localización) es un t é r m i n o u s a d o en i n f o r m á t i c a para d e s i g n a r cada una

de las p o s i c i o n e s en un dispositivo de registro o m e m o r i a capaz de a l m a c e n a r u n a palabra m á q u i n a . (TV. delT.)

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c o n t e n i d o direccionable, p o r otro lado, el h e c h o de especificar una inform a c i ó n de forma automática ilumina cualquier localización en la m e m o r i a que c o n t e n g a u n a copia de la información buscada. D a d o q u e una información es representada en un autoasociador m e d i a n t e la activación de las unidades que representan sus propiedades (en este caso «apio» «verdor», «tener hojas», etcétera), y dado que esas unidades están conectadas entre sí p o r cargas fuertes, las unidades activadas se reforzarán también entre sí, y al cabo de unas pocas rondas en las que la activación reverbera p o r la red, todas las unidades pertenecientes a la información quedarán sujetas en la posición «activado», indicando así q u e la información ha sido reconocida. De h e c h o , un único autoasociador p u e d e dar cabida a m u c h o s conjuntos de cargas en su batería de conexiones, y no sólo a una, de m o d o que p u e d e almacenar m u c h a s informaciones a la vez. M e j o r aún, las conexiones son lo bastante redundantes c o m o para que incluso en el caso de que sólo una parte del m o d e l o de una información se presente al autoasociador - p o r ejemplo, sólo las propiedades de «verdor» y «crujiente»—, el resto del m o d e l o , c o m o «tener hojas», se c o m pleta de forma automática. En ciertos sentidos esto evoca el funcionam i e n t o de la m e n t e . No precisamos de cláusulas predefinidas de acceso a la i n f o r m a c i ó n para las informaciones ya presentes en la m e m o r i a ; casi cualquier aspecto de un objeto p u e d e p e r m i t i r recordar el objeto. Por ejemplo, p o d e m o s traer a la m e m o r i a «vegetal» al pensar en cosas que son verdes, tienen hojas, o son verdes y crujientes, o tienen hojas y son crujientes. Un ejemplo visual es la capacidad q u e t e n e m o s para completar una palabra a partir de unos pocos de sus fragmentos. Por ejemplo, en el caso de esta figura, no la vemos c o m o si fueran segmentos aleatorios de línea o ni siquiera c o m o una secuencia arbitraria de letras, M I H B , sino c o m o algo más probable ( M I N D ) :

Un segundo aspecto ventajoso, denominado «degradación indulgente», ayuda a tratar el input que lleva ruido incorporado o los fallos del hardware. ¿ Q u i é n no se ha sentido tentado a dar un golpe a la pantalla del o r d e n a d o r c u a n d o r e s p o n d e a la orden i m p i r m i r a r c h i v o con el mensaje de error i m p i r m i r : c o m a n d o n o d i s p o n i b l e ? E n la película Toma el dinero y corre, de W o o d y Alien, los planes del atracador de bancos Virgil Starkwell q u e d a n desbaratados por su caligrafía c u a n d o la cajera le pregunta por
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qué escribió que la está a p u n t a n d o c o n un «chacarro». En una caricatura de Gary Larson que decora las puertas de los despachos de m u c h o s psicólogos cognitivos, un piloto q u e sobrevuela a un náufrago en una isla desierta, tras leer el mensaje q u e éste había garabateado en la arena, dice por la radio: «¡Aguarden, aguarden!... retiren lo dicho, creo q u e p o n e "AGUDA"». Los seres h u m a n o s de carne y hueso lo h a c e m o s mejor, quizá p o r q u e estamos h e c h o s a m e d i d a de los autoasociadores q u e utilizan una preponderancia de fragmentos m u t u a m e n t e consistentes de i n formación para invalidar otro extraño. «Impirmir» activaría el m o d e l o más familiar «imprimir»; «chacarro» sería deformado en «cacharro», «Aguda» en «.Ayuda». De forma similar, un o r d e n a d o r c o n un ú n i c o bit d e t e r i o r a do en su disco, c o n una leve corrosión en u n a de sus clavijas, o u n a accidental humidificación en la t o m a de corriente, p u e d e n b l o q u e a r el ordenador y estropearlo. Un ser h u m a n o que, en cambio, está cansado, siente resaca o tiene una lesión en el cerebro no se bloquea y estropea, sino que, p o r lo general, es más lento y m e n o s preciso, pero p u e d e llegar a formar una respuesta inteligible. U n a tercera ventaja es q u e los autoasociadores p u e d e n hacer u n a versión simple del tipo de c o m p u t a c i ó n q u e d e n o m i n a m o s «satisfacción de restricciones». M u c h o s de los problemas q u e resolvemos son similares al de saber q u é fue p r i m e r o , el h u e v o o la gallina. Un ejemplo q u e ya mencionamos en el capítulo 1 es que c o m p u t a m o s la l u m i n o s i d a d de una superficie adivinando su ángulo y calculamos el ángulo de la s u p e r ficie a partir de u n a estimación de su luminosidad, sin saber de a n t e m a no con certeza ni lo u n o ni lo otro. Este tipo de problemas a b u n d a en el campo de la p e r c e p c i ó n , el lenguaje y el r a z o n a m i e n t o de sentido c o mún. ¿Veo un pliegue o un borde? ¿ O i g o la vocal [I] ( c o m o en pin) o la vocal [e] ( c o m o en pen) c o n un acento inglés del sur de Estados U n i d o s ? ¿Fui víctima de un acto de malicia o de un acto de estupidez? A veces, estas ambigüedades p u e d e n resolverse escogiendo aquella i n t e r p r e t a c i ó n que sea consistente c o n el mayor n ú m e r o de interpretaciones de otros acontecimientos a m b i g u o s , si todos p u d i e s e n ser resueltos de u n a vez. Por ejemplo, si un sonido p r o n u n c i a d o en inglés p u e d e interpretarse como send o c o m o sinned, y otro c o m o pin o pen, es posible resolver las incertidumbres e s c u c h a n d o a un hablante c u a n d o p r o n u n c i a ambas p a labras c o n el m i s m o sonido vocálico. «Debe h a b e r q u e r i d o decir send y pen», razonaríamos entonces, p o r q u e send a pen [enviar un lápiz] es la única estimación q u e no infringe n i n g u n a restricción. Sinned y pin d a rían c o m o resultado sinned a pin, expresión q u e infringe las reglas de la 145

gramática y la plausibilidad del sentido; send y pin p u e d e excluirse p o r la restricción según la cual dos vocales se pronunciarían de forma idéntica; p o r ú l t i m o sinned y pen p u e d e n descartarse p o r q u e infringen ambas restricciones. Este tipo de r a z o n a m i e n t o d e m o r a m u c h o el proceso, al tener que ser comprobadas todas las compatibilidades una a una. Pero en un autoasociador son codificadas de a n t e m a n o en las conexiones, y la red puede evaluarlas todas a la vez. S u p o n g a m o s que cada interpretación es una n e u r o n a diminuta, q u e hay una para sinned, una para send, y así sucesivam e n t e . S u p o n g a m o s q u e los pares de unidades cuyas interpretaciones son consistentes se c o n e c t a n c o n las cargas positivas, y q u e los pares de unidades cuyas interpretaciones son inconsistentes lo hacen con cargas negativas. La activación reverberará p o r toda la red y, si t o d o sale bien, se situará en un estado en q u e el mayor n ú m e r o de interpretaciones m u t u a m e n t e consistentes estarán activas. U n a b u e n a metáfora es una burbuja de jabón q u e se bambolea en el aire a d o p t a n d o formas ovoides y ameboides a m e d i d a q u e los tirones entre sus moléculas vecinas le van dando una forma esférica. A veces u n a red restrictiva p u e d e tener estados m u t u a m e n t e i n c o n sistentes, pero igualmente estables. De esta forma se capta el fenómeno de la a m b i g ü e d a d global, en el q u e un objeto entero, y no sólo sus partes, p u e d e interpretarse en dos sentidos. Si m i r a m o s fijamente el dibujo de un c u b o (p. 147) (en este caso el llamado c u b o de N e c k e r ) , la percepción que tenemos se desplazará súbitamente desde la visión descendente de la cara superior a una visión ascendente de su cara inferior. Al producirse la oscilación global, con ella se arrastran las interpretaciones de todas las partes locales. Cada una de las aristas cercanas se convierte en una arista distante, cada ángulo convexo se percibe c o m o cóncavo y, a veces, se p u e d e captar el c u b o c o m o un t o d o en plena oscilación. La dinámica se capta en una red, q u e aparece bajo el dibujo del cubo, d o n d e las unidades representan las interpretaciones de las partes, y las interpretaciones consistentes en un objeto de tres dimensiones se excitan unas a otras, mientras q u e las inconsistentes se inhiben entre sí. U n a cuarta ventaja proviene de la capacidad de la red para hacer generalizaciones de forma automática. De haber conectado nuestro detector de letras (que canalizaba un b a n c o de unidades de entrada hacia una u n i d a d de decisión) a nuestra impresora de letras (que tenía una unidad de i n t e n c i ó n que se diseminaba en un banco de unidades de salida), con ello hubiésemos elaborado un simple d e m o n de lectura/es146

entura o de consulta, p o r ejemplo, u n o que respondiese a B i m p r i m i e n do una C. C o n todo, suceden cosas interesantes si nos saltamos el intermediario y conectamos las unidades de i n p u t directamente a las unidades de output.

En lugar de un d e m o n de consulta «fiel a la letra», t e n e m o s u n o que generaliza un bit. La red se d e n o m i n a un asociador de configuración.

S u p o n g a m o s que las unidades de i n p u t en la parte inferior representan la presencia de animales: «con pelaje», «cuadrúpedos», «con plumas», «verde», «de cuello largo», etcétera. C o n suficientes unidades, cada animal puede ser representado activando las unidades en función de su único conjunto de propiedades. Un loro se representa activando la u n i d a d «con plumas», desactivando la unidad «con pelaje», y así sucesivamente. Ahora bien, supongamos q u e las unidades de o u t p u t en la parte superior repre147

sentan h e c h o s zoológicos. U n a representa el h e c h o de que el animal sea herbívoro, otro que tiene sangre caliente, etc. Sin unidades que representen a un animal en particular (es decir, sin ninguna unidad para «loro»), las cargas representan de forma automática el c o n o c i m i e n t o estadístico acerca de las clases de animales. I n c o r p o r a n el c o n o c i m i e n t o según el cual las cosas q u e tienen plumas t i e n d e n a ser de sangre caliente, que los animales con pelaje tienden a criar a su prole, etc. Cualquier h e c h o almacen a d o en las conexiones relativas a un animal («los loros tienen sangre caliente») se transfiere de forma automática a animales similares («los periquitos tienen sangre caliente»), p o r q u e la red no se p r e o c u p a en absoluto de que las conexiones p e r t e n e z c a n a un animal, ya q u e las c o nexiones m e r a m e n t e dicen q u é propiedades visibles predicen tales p r o piedades invisibles, pasando p o r alto las ideas acerca de las especies de animales en general. D e s d e un p u n t o de vista conceptual, un asociador de configuración capta la idea de q u e si dos objetos son similares en algunos sentidos, p r o b a b l e m e n t e lo sean también en otros. D e s d e un p u n t o de vista m e c á nico, objetos similares son representados p o r algunas de las mismas u n i dades, de m o d o q u e cualquier fragmento de información conectada a las unidades q u e representan un objeto, ipso facto estará conectada a muchas de las unidades que representan a otro. Además, en la misma red se sobrep o n e n clases c o n diferentes grados de inclusión, p o r q u e cualquier subconj u n t o de las unidades define implícitamente u n a clase. C u a n t o m e n o r es el n ú m e r o de las unidades, más amplia es la clase. Pongamos p o r caso que haya unidades de i n p u t para «se mueve», «respira», «peludo», «ladridos», «dentelladas» y «levanta la pata en las bocas de incendio». Las conexiones que e m a n a n de las seis unidades activan h e c h o s relativos a los perros. Las c o n e x i o n e s q u e emanan de las tres primeras unidades activan hechos relativos a los mamíferos. Las q u e e m a n a n de las primeras dos activan hechos acerca de los animales. C o n cargas adecuadas, el c o n o c i m i e n t o p r o g r a m a d o para un animal p u e d e ser c o m p a r t i d o p o r los m i e m b r o s de su familia tanto inmediata c o m o lejana. U n a quinta peculiaridad de las redes neurales es que aprenden a partir de ejemplos, d o n d e aprender consta de cambios en las cargas de conexión. El constructor de modelos (o evolución) no coloca manualmente los miles de cargas precisas para conseguir los outputs correctos. Supongamos que un «preceptor» alimenta un asociador de configuración c o n un input y así m i s m o con el o u t p u t correcto. Un mecanismo de aprendizaje compara el o u t p u t real de la red —que de entrada será m u y aleatorio— con el correcto,
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y ajusta las cargas para minimizar la diferencia entre los dos. Si la red deja desactivado un n o d u l o de o u t p u t que el preceptor dice q u e debe estar activado, probablemente preferiremos hacerlo de m o d o que en el futuro lo active la actual canalización de inputs. Para ello, se a u m e n t a n ligeramente las cargas en los inputs activos destinados a la unidad de o u t p u t refractaria. Además, el propio umbral del n o d u l o de o u t p u t es rebajado un p o c o , para hacer más pronta la activación general y lineal. Si la red activa un n o d u l o de output y el preceptor dice que debe estar apagado, entonces sucede lo contrario: las cargas de las líneas de input actualmente activas se rebajan en una muesca (posiblemente c o n d u c i e n d o la carga p o r debajo de cero hasta un valor negativo) y el umbral del n o d u l o de objetivo se eleva. Todo esto hace que, en el futuro, el n o d u l o de o u t p u t hiperactivo se desactive con mayor probabilidad en respuesta a esos inputs. U n a serie completa de los inputs con sus outputs es presentada a la red, repetidas veces, provocando oleadas de p e q u e ñ o s ajustes de las cargas de conexión, hasta que se consigue obtener el o u t p u t correcto para cada u n o de los inputs, o p o r lo m e n o s tan bien ajustado c o m o sea posible. Un asociador de configuración e q u i p a d o c o n esta técnica de a p r e n dizaje se d e n o m i n a p e r c e p t r ó n . Los perceptron.es son interesantes, p e r o tienen un gran defecto: creen q u e si un p o c o de cada i n g r e d i e n t e es bueno, m u c h o de t o d o tiene q u e ser mejor. Al decidir si un c o n j u n t o de inputs justifica activar un o u t p u t , el p e r c e p t r ó n lo carga y suma sus elementos. A m e n u d o eso lleva a o b t e n e r la respuesta errónea, incluso en problemas m u y sencillos. Un ejemplo de manual de este defecto es el tratamiento q u e da el p e r c e p t r ó n a la simple o p e r a c i ó n lógica d e n o m i nada «exclusiva-o» («xo»), que significa «A o B, p e r o no ambas»
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A

B

Cuando A está activa, la red activará A - x o - B . Al estarlo B, la red activará así m i s m o A - x o - B . Estos hechos, harán q u e la red a u m e n t e t a n t o la carga de la c o n e x i ó n a partir de A (hasta un valor, p o r ejemplo, de 0,6) como la carga para la c o n e x i ó n a partir de B (así m i s m o hasta 0,6), al
5. El a u t o r a l u d e a la o p e r a c i ó n lógica de d i s y u n c i ó n exclusiva. (N. delT.)

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p u n t o q u e cada una sea lo bastante elevada para superar el umbral de la u n i d a d de o u t p u t (cuyo valor es, en este caso, 0,5). Pero, c u a n d o A y B se hallan ambas activadas, A - x o - B está d o b l e m e n t e activada y, p o r decirlo así, habla sin parar a voz en grito c u a n d o se requiere silencio. Si probamos c o n cargas m e n o r e s o un u m b r a l más elevado, c u a n d o A y B se hallen ambas activadas habrá silencio, pero, entonces, p o r desgracia, no habrá r u i d o c u a n d o sólo A o sólo B estén activadas. El lector p u e d e e x p e r i m e n tar c o n sus propias cargas y verá c ó m o nada funciona. La operación exclusiva-o es sólo u n o de entre los m u c h o s d e m o n e s q u e no p u e d e n construirse a partir de perceptrones; otros son los d e m o n e s q u e d e t e r m i n a n si un n ú m e r o par o impar de unidades se hallan activadas, si una serie de unidades activas es simétrica, y las q u e dan una respuesta a un simple p r o b l e m a de suma. La solución consiste en hacer que la red no sea una criatura estímulo-respuesta y dotarla de una representación interna entre las capas de input y las de o u t p u t . La red necesita una representación q u e explicite los tipos esenciales de información sobre los inputs, de m o d o que, en realidad, cada u n i d a d de o u t p u t pueda precisamente sumar sus inputs y obtener la respuesta correcta. El siguiente esquema muestra c ó m o p u e d e hacerse esto en el caso de la o p e r a c i ó n exclusiva-o:

(A o B)

En este esquema, las dos unidades no nominadas entre el i n p u t y el o u t p u t , ocultas, calculan productos i n t e r m e d i o s útiles. Por ejemplo, la de la izquierda calcula el caso simple de «A o B», que a su vez excita simplem e n t e el n o d u l o de output. La de la derecha calcula el molesto caso anterior de «A y B», e inhibe el n o d u l o de o u t p u t . El n o d u l o de output sencillamente p u e d e c o m p u t a r «(A o B) y no (A y B)», algo que se halla al alcance de sus débiles facultades. Obsérvese que, aun en el nivel microscópico de construcción de los d e m o n e s más simples a partir de neuronas diminutas, las representaciones internas son indispensables y que las conexiones estímulo-respuesta no son suficientes. 150

A ú n mejor, una red con capas ocultas p u e d e ser capacitada para colocar sus propias cargas, usando una versión mejorada del p e r c e p t r ó n como procedimiento de aprendizaje. Al igual q u e en la situación anterior, un preceptor da a una red el o u t p u t correcto para cada input, y la red ajusta las cargas de c o n e x i ó n al alza o a la baja p r o c u r a n d o reducir la diferencia. C o n todo, esto plantea un p r o b l e m a del que el p e r c e p t r ó n no se p r e o c u paba, a saber: ¿ c ó m o ajustar las conexiones de las unidades de i n p u t a las unidades ocultas? Lo problemático es q u e el preceptor, a m e n o s de que tenga la capacidad de leer el pensamiento, no tiene forma de c o n o c e r cuáles son los estados «correctos» para las unidades ocultas, q u e están como selladas en el interior de la red. Los psicólogos Davin R u m e l h a r t , Geoffrey H i n t o n y R o n a l d Williams dieron c o n una solución ingeniosa. Las unidades de o u t p u t retropropagan a cada u n i d a d oculta una señal que representa la suma de los errores en que incurre la u n i d a d oculta en todas las unidades de o u t p u t c o n que se conecta («envías demasiada activación» o «envías m u y poca activación», y en q u é cantidad lo hace). Esa señal puede servir c o m o señal preceptora sustitutiva y utilizarse para ajustar los inputs de las capas ocultas. Las conexiones de la capa de input c o n cada unidad oculta p u e d e n ser empujadas hacia arriba o hacia abajo para r e ducir la tendencia de la unidad oculta a rebasar los límites o a no llegar a alcanzarlos, en la actual configuración dada del input. Este p r o c e d i m i e n to d e n o m i n a d o «retropropagación del error» p u e d e ser retroiterado hasta un n ú m e r o cualquiera de capas. H e m o s llegado a lo q u e m u c h o s psicólogos consideran la c u m b r e de la técnica de los modeladores de las redes neurales. En cierto sentido, hemos vuelto al p u n t o de partida, p o r q u e una red de capas ocultas es como el mapa de carreteras arbitrario de portales lógicos que M c C u l l o c h y Pitts presentaron c o m o su o r d e n a d o r n e u r o - l ó g i c o . Desde un p u n t o de vista conceptual, una red de capas ocultas es un m o d o de c o m p o n e r un conjunto de proposiciones, que p u e d e n ser verdaderas o falsas, en una función lógica complicada q u e m a n t i e n e su u n i d a d gracias a relaciones como «y», «o» y «no», pero c o n dos peculiaridades. La primera es q u e los valores p u e d e n ser continuos, y no «activo» o «inactivo», de aquí que representen el grado de verdad o la probabilidad de verdad de cierto enunciado, y no traten sólo de enunciados q u e son absolutamente verdaderos o absolutamente falsos. La segunda es que, en muchos casos, la red puede ser entrenada para contratar las cargas correctas al ser alimentada con inputs y sus outputs correctos. En estas peculiaridades se halla presente una actitud que consiste en inspirarse en las múltiples conexiones 151

que se dan entre las neuronas del cerebro y no sentir culpabilidad p o r turbarse con la cantidad de portales y conexiones instalados en una red. Esa ética p e r m i t e diseñar redes que c o m p u t e n m u c h a s probabilidades y, p o r lo tanto, exploten las redundancias estadísticas entre los rasgos distintivos del m u n d o . Y ello, a su vez, p e r m i t e a las redes neurales generalizar a partir de un i n p u t hacia inputs similares sin necesidad de ulterior adiestramiento, siempre que el problema sea aquel en que inputs similares p r o d u c e n outputs similares. Esas son unas cuantas ideas sobre c ó m o realizar efectivamente aquellos demones ínfimos y sus tablones de anuncios c o m o máquinas vagamente neuronales. Las ideas sirven de puente, aún inseguro, en el camino de explicación que se inicia en el d o m i n i o conceptual (la psicología intuitiva del sentido c o m ú n y las variedades de conocimiento, lógica y teoría de probabilidades que le son subyacentes), prosigue hacia las reglas y las representaciones (demones y símbolos) y, finalmente, llega hasta las neuronas reales. Las redes neurales deparan así m i s m o ciertas sorpresas gratas. Al descifrar el software de la m e n t e , p u e d e que usemos fundamentalmente sólo demones lo bastante torpes para ser sustituidos p o r máquinas. De parecemos necesario un d e m o n más ingenioso, alguien tiene que resolver el m o d o de construirlo a base de otros demones, p o r decirlo así, más negados. C u a n d o quienes m o d e l a n la red neuronal, al trabajar desde el nivel de las neuronas en sentido ascendente, hacen inventario de los d e m o n e s en existencia que realizan cosas prácticas, c o m o , p o r ejemplo, la m e m o r i a de contenidos direccionables o un asociador de configuraciones, que se generaliza de forma automática, entonces t o d o el proceso se acelera y, a veces, se desarrolla de forma diferente. Los ingenieros del software mental disponen entonces —de hecho, aplicando la ingeniería inversa— de un b u e n catálogo de piezas c o n el que p u e d e n encargar d e m o n e s inteligentes.

Conectoplasma

¿ D ó n d e t e r m i n a n las reglas y representaciones en mentales y empiezan las redes neurales? Casi todos los científicos cognitivos están de acuerdo en cuanto a los extremos. En los niveles superiores de la cognición, en los cuales de forma consciente avanzamos l e n t a m e n t e paso a paso y recurrimos a reglas que o b i e n aprendimos en la escuela o bien descubrimos por

nosotros mismos, la m e n t e es c o m o un sistema generativo, c o n inscripciones simbólicas en la m e m o r i a y d e m o n e s encargados de llevar a cabo los procedimientos. En un nivel inferior, las inscripciones y las reglas se hacen efectivas en algo similar a una red neuronal, q u e responde a configuraciones familiares y las asocia c o n otras. Pero la frontera es un t e r r i t o rio en disputa. ¿Las simples redes neurales tratan la m o l e de pensamientos cotidianos, dejando q u e sólo los productos, p o r decirlo así, del aprendizaje libresco sean tratados m e d i a n t e reglas explícitas y proposiciones? ¿O las redes son más similares a los materiales básicos q u e se e m p l e a n en la construcción y no son h u m a n a m e n t e inteligentes hasta q u e se u n e n d a n do lugar a representaciones y programas estructurados? Una escuela d e n o m i n a d a conexionista, encabezada p o r los p s i c ó l o gos David R u m e l h a r t y James McClelland, sostiene q u e las redes simples por sí mismas p u e d e n dar cuenta de la mayor parte de la inteligencia humana. En su forma más radical, el c o n e x i o n i s m o afirma q u e la m e n t e es una e n o r m e red formada p o r múltiples capas ocultas y en r e t r o p r o p a gación, o tal vez una batería de redes similares o idénticas, y q u e la i n t e ligencia surge c u a n d o un preparador, en este caso el e n t o r n o , afina las cargas de c o n e x i ó n . La única razón de q u e los seres h u m a n o s sean más listos que las ratas es p o r q u e las redes neurales h u m a n a s disponen de mayor n ú m e r o de capas ocultas entre estímulo y respuesta, a lo q u e se suma el h e c h o de q u e vivimos en un e n t o r n o f o r m a d o p o r otros seres humanos que actúan c o m o entrenadores de red. P u e d e que las reglas y los símbolos sean útiles para el psicólogo que se enfrenta a la imposibilidad de seguir el rastro q u e dejan tras de sí los millones de corrientes de activación que circulan p o r las conexiones, a u n q u e no es más q u e una aproximación —tosca, a u n q u e eficaz— a lo que sucede en u n a red y no cabe pretender q u e sean algo más. El otro e n í o q u e —del q u e soy partidario— es q u e estas redes neurales por sí solas no p u e d e n realizar esa tarea. Es precisamente la estructuración de las redes en programas para manipular símbolos lo que da cuenta de buena parte de la inteligencia h u m a n a . En particular, la m a n i p u l a c i ó n de símbolos subyace al lenguaje h u m a n o y a las partes del r a z o n a m i e n t o q u e interactúan con él. A u n q u e no abarca toda la cognición, sí constituye, en cambio, buena parte de ella; es cualquiera de las cosas q u e nos p o d e m o s decir a nosotros mismos y p o d e m o s decir a los demás. En mi trabajo diario como psicolingüista he ido r e u n i e n d o pruebas de q u e incluso la más sencilla de las aptitudes que intervienen c u a n d o se habla inglés, c o m o , por ejemplo, la aptitud para formar el pasado de los verbos (walk, walked; 153

come, carne) es, desde un p u n t o de vista computacional, demasiado sofisticada para ser tratada en u n a única red neuronal. En este epígrafe, me limitaré a presentar u n a clase más general de pruebas. El c o n t e n i d o de nuestros p e n s a m i e n t o s de sentido c o m ú n (por ejemplo, el tipo de información q u e se intercambia c u a n d o entablamos una conversación), ¿requiere de un dispositivo c o m p u t a c i o n a l diseñado para realizar efectivamente un mentales m u y estructurado o p u e d e tratarse m e d i a n t e la materia genérica constitutiva de la red n e u r o n a l , aquello q u e un bromista d e n o m i n ó conectoplasma? En lo q u e sigue d e m o s t r a r é al lector q u e nuestros pensamientos tiene una estructuración lógica delicada,}' q u e no hay ninguna red simple formada p o r capas h o m o g é n e a s de unidades q u e pueda dominarlas. Ello debe preocuparnos, p o r q u e estas demostraciones p o n e n en tela de j u i c i o la teoría más influyente de entre todas las que hasta ahora han sido propuestas acerca del f u n c i o n a m i e n t o de la m e n t e . En sí m i s m o , un perceptrón o una red de capas ocultas es sobre t o d o una traducción en alta tecnología de una doctrina ya antigua: la asociación de ideas. Los filósofos británicos J o h n Locke, David H u m e , George Berkeley, David Hartley y J o h n Stuart Mili propusieron en su día que el pensamiento estaba regido p o r dos leyes. U n a de ellas era la asociación p o r contigüidad: las ideas que se e x p e r i m e n t a n c o n frecuencia juntas, establecen asociaciones en la mente. Por tanto, cuando una se activa, la otra también. La segunda ley es la asociación p o r semejanza: c u a n d o dos ideas son similares, cualquier cosa asociada a la p r i m e r a de ellas se asocia de forma automática a la segunda, o dicho c o n las palabras que H u m e utilizó en 1748 para resumir esta teoría:
La experiencia nos demuestra u n a serie de efectos uniformes, q u e resultan de ciertos objetos. C u a n d o un n u e v o objeto, d o t a d o de cualidades sensibles semejantes, se p r o d u c e , i m a g i n a m o s q u e tiene potencialidades y fuerzas similares, y esperamos un efecto similar. De un c u e r p o c o n el color y la consistencia del pan, s u p o n e m o s u n a alimentación y un sustento similares...

La asociación p o r c o n t i g ü i d a d y la semejanza se identificaron con el escriba q u e se encargaba de llenar la célebre «tabla en b l a n c o » , p o r citarla metáfora q u e Locke p r o p u s o para describir la m e n t e de un recién nacido. La doctrina, c o n o c i d a c o m o asociacionismo, d o m i n ó en G r a n Bretaña y Estados U n i d o s d u r a n t e varios siglos las ideas acerca de la m e n t e , y aún hoy c o n t i n ú a en gran parte d o m i n á n d o l a s . C u a n d o las «ideas» se sustituyeron p o r estímulos y respuestas, el asociacionismo se transformó en 154

conductismo. La «tabla en blanco» y las dos leyes de propósito general del aprendizaje son t a m b i é n los puntales psicológicos del M o d e l o Estándar de las Ciencias Sociales. Aparecen en los tópicos q u e se utilizan para describir c ó m o la e d u c a c i ó n es la q u e nos lleva a «asociar» la comida con el amor, la riqueza c o n la felicidad, la altura c o n la fuerza, etcétera. Hasta fecha reciente, el asociacionismo era demasiado impreciso para que pudiera procederse a su verificación. C o n todo, los m o d e l o s de la red neuronal, q u e se simulan de forma rutinaria en ordenadores, han servido para concretar las ideas. El esquema del aprendizaje, d o n d e un p r e c e p t o r presenta la red c o n un i n p u t y el o u t p u t correcto, y la red se esfuerza p o r duplicar ese m i s m o emparejamiento en el futuro, es en realidad un b u e n modelo para la ley de contigüidad. La representación del i n p u t distribuido, d o n d e un c o n c e p t o no dispone de su propia u n i d a d («loro»), sino q u e es representado p o r un m o d e l o de actividad configurado p o r las u n i d a des que representan a su vez las propiedades del c o n c e p t o («con plumas», «alado», etc.), tiene en cuenta las generalizaciones automáticas a c o n c e p tos similares y, p o r lo tanto, se adecúa a la ley de asociación p o r semejanza. Además, si consideramos que todas las partes de la m e n t e son i n i c i a l m e n te el m i s m o tipo de red, t e n e m o s una aplicación concreta de la «tabla en blanco» de la q u e hablaba Locke. El c o n e x i o n i s m o , p o r tanto, ofrece u n a oportunidad. Al ver q u é p u e d e n y q u é no p u e d e n hacer los m o d e l o s de red neuronal, estamos en condiciones de s o m e t e r a una rigurosa verificación la más q u e centenaria doctrina de la asociación de ideas. Antes de e m p r e n d e r esta verificación, es preciso dejar a un lado algunos pretextos q u e p u e d e n desviar nuestra atención. El c o n e x i o n i s m o no es una alternativa a la teoría c o m p u t a c i o n a l de la m e n t e , sino u n a de sus variedades según la cual el tipo principal de p r o c e s a m i e n t o de la información q u e realiza la m e n t e es u n a estadística multivariada. N a d i e sostiene que el c o n e x i o n i s m o sea el correctivo necesario a la teoría según la cual la m e n t e es c o m o un o r d e n a d o r convencional, c o n una u n i d a d c e n tral de p r o c e s a m i e n t o de tipo serial, exenta de error y c o n una alta v e l o cidad de p r o c e s a m i e n t o . Por otro lado, t a m p o c o existe un Aquiles de carne y hueso q u e afirme q u e cada forma de p e n s a m i e n t o consista en darle a una supuesta manivela siguiendo los millares de reglas reflejadas en un m a n u a l de lógica. Por último, las redes conexionistas no son t a m poco m o d e l o s especialmente realistas del cerebro, a pesar de la p r o m e t e dora calificación de «redes neurales» al uso. En este sentido, p o r ejemplo, la «sinapsis» (carga de conexión) p u e d e m u d a r de excitativa en inhibidora y la información p u e d e fluir en ambas direcciones p o r un «axón» (co155

n e x i ó n ) , a u n q u e ambas cosas son a n a t ó m i c a m e n t e imposibles. C u a n d o se trata de escoger entre cumplir c o n una tarea o reflejar el cerebro, los conexionistas o p t a n a m e n u d o p o r la p r i m e r a alternativa, lo cual demuestra q u e las redes se utilizan c o m o u n a forma de inteligencia artificial v a g a m e n t e basada en la metáfora de las neuronas, p e r o no son en absoluto u n a forma de m o d e l a c i ó n neuronal. Y llegados a este p u n t o la pregunta a formular es: ¿los conexionistas realizan el tipo c o r r e c t o de c o m p u t a ciones para m o d e l a r las operaciones del p e n s a m i e n t o h u m a n o ?

C i n c o de los hitos q u e caracterizan el acto cotidiano de pensar plantean problemas al conectoplasma p u r o . En un p r i m e r m o m e n t o estos hitos parecían sutiles y nadie sospechó de su existencia hasta q u e los lógicos, los lingüistas y los informáticos e m p e z a r o n a analizar a un nivel m i c r o s c ó p i c o los significados de las oraciones. C o n t o d o , estos hitos dan al p e n s a m i e n t o h u m a n o su precisión y p o d e r distintivos, y son, a mi entender, u n a p a r t e i m p o r t a n t e de la respuesta a la p r e g u n t a acerca del m o d o en q u e la m e n t e funciona.

; ¡ i :

Un h i t o consiste en pensar el c o n c e p t o de un individuo. R e t r o c e d a m o s al p u n t o en q u e las redes neurales se apartaban de las representacio- j nes similares a las q u e realizan los ordenadores. M á s q u e simbolizar una entidad c o m o un m o d e l o arbitrario en u n a serie de bits, lo representaba- ;• m o s c o m o un m o d e l o en u n a capa de unidades, cada u n a de las cuales representaba una de las propiedades de la entidad. El p r o b l e m a inmediato q u e aparece consiste en q u e no hay ya m o d o de distinguir dos individuos q u e t e n g a n propiedades idénticas. Se hallan representados de un único y m i s m o m o d o , y el sistema no e n t i e n d e el h e c h o de q u e no son el mismo p e d a z o de materia. En este p u n t o habíamos p e r d i d o de vista ya al individ u o : a u n q u e p o d e m o s representar la cualidad de ser un vegetal o la de ser un caballo, no p o d e m o s representar a un vegetal en particular o a un caballo en particular. Todo lo q u e el sistema aprende de un caballo se disuelve en lo q u e c o n o c e de otro, considerado idéntico, de m o d o que no hay forma natural de representar dos caballos. T a m p o c o se logra hac i e n d o q u e los n o d u l o s destinados a los caballos sean el doble de activos, p o r q u e eso es algo indistinguible de estar d o b l e m e n t e seguro de que las propiedades de un caballo se hallan presentes, o de pensar q u e las propiedades de un caballo están presentes p o r partida doble.

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Resulta fácil confundir la relación entre una clase y u n a subclase como,por ejemplo, «animal» y «caballo» (que una red maneja fácilmente), con la relación entre una subclase y un individuo, c o m o «caballo» y «Mister Ed». Las dos relaciones son, en efecto, similares en cierto sentido. En ambas, cualquier propiedad de la entidad s u p e r i o r es h e r e d a d a p o r la entidad inferior. Si los animales respiran, y los caballos son animales, e n tonces los caballos respiran; si los caballos t i e n e n pezuñas y M i s t e r Ed es un caballo, entonces Mister Ed tiene pezuñas. Esto p u e d e hacer q u e un modelador trate a un individuo c o m o si fuera u n a subclase a u n q u e muy, muy específica, utilizando una ligera diferencia entre las dos entidades — una unidad d i m i n u t a q u e está activa para un i n d i v i d u o e inactiva para el otro- para distinguir los dobles casi idénticos. Al igual q u e m u c h a s propuestas conexionistas, esta idea se r e m o n t a a la escuela filosófica del asociacionismo británico. Berkeley escribió: «Si prescindimos de las sensaciones de suavidad, h u m e d a d , rojez, acidez, eliminamos la cereza, puesto q u e no es un ser distinto de las sensaciones. Una cereza, sostengo, no es nada sino un agregado de impresiones sensi:les». Pero las sugerencias de Berkeley n u n c a resultaron operativas. A u n que conocemos q u e las propiedades de dos objetos p u e d e n ser idénticas, :odavía p o d e m o s saber q u e son distintas. I m a g i n e m o s u n a h a b i t a c i ó n :on dos sillas. Alguien entra y las cambia de sitio. La habitación, ¿es la nisma ahora o es diferente a la de antes? E v i d e n t e m e n t e , t o d o el m u n d o :ntiende q u e es diferente. Pero no c o n o c e m o s n i n g ú n rasgo q u e distinga ma silla de otra, salvo que se p u e d e pensar q u e u n a es la Silla N ú m e r o Jno y la otra la Silla N ú m e r o D o s . ¡De este m o d o v o l v e m o s a las e t i q u e as arbitrarias para las ranuras de m e m o r i a , al igual q u e sucede en el )rdenador digital q u e antes h a b í a m o s d e s d e ñ a d o ! La m i s m a cuestión ubyace a una b r o m a q u e soba gastar el c ó m i c o S t e p h e n W r i g h t : « M i e n ras había salido —declamaba el actor—, alguien e n t r ó en mi a p a r t a m e n t o ; e lo llevó t o d o y sustituyó todas y cada u n a de las cosas p o r u n a réplica :xacta. C u a n d o se lo dije a mi c o m p a ñ e r o , éste me dijo: ¿le conozco?». Cierto es q u e hay un rasgo característico q u e siempre distingue a los ndividuos: no p u e d e n estar en el m i s m o lugar al m i s m o t i e m p o . Q u i z á la nente podría estampar cada objeto c o n el m o m e n t o y el lugar, y a c t u a izar de forma constante esas coordenadas, p e r m i t i e n d o distinguir a los ndividuos q u e t i e n e n propiedades idénticas. Pero a u n así no c o n s e g u i rlos captar la capacidad q u e t e n e m o s de distinguir a los individuos en mestra m e n t e . S u p o n g a m o s q u e un infinito plano en blanco c o n t i e n e ólo dos círculos idénticos. U n o de ellos se traslada y s u p e r p o n e al s e g u n 157

do d u r a n t e u n o s instantes, y luego sigue su propia trayectoria. No creo q u e nadie tenga dificultad en c o n c e b i r q u e los círculos son entidades distintas a u n en aquellos m o m e n t o s en q u e se hallan en el m i s m o lugar al m i s m o t i e m p o , c o n lo cual se demuestra q u e estar en un lugar determin a d o en un m o m e n t o preciso no es la definición m e n t a l de «individuo» que tenemos. De t o d o lo d i c h o no se desprende q u e los individuos no p u e d a n ser representados en las redes neurales. Al contrario, es fácil, basta c o n dedicar ciertas unidades a las identidades de los individuos en tanto q u e individuos, i n d e p e n d i e n t e s de las propiedades de los individuos. Se podría otorgar a cada i n d i v i d u o su propia u n i d a d , o darle el equivalente de un núm e r o de serie, codificado según u n a configuración de unidades activas. De aquí se deriva la consecuencia de q u e las redes de la m e n t e tienen que estar construidas para realizar efectivamente la n o c i ó n lógica y abstracta de individuo, análoga al papel d e s e m p e ñ a d o p o r u n a ranura de memoria arbitrariamente etiquetada en un ordenador. Pero lo q u e no funciona aquí es un asociador de configuración restringido a las propiedades observables de un objeto, lo cual no deja de ser un ejemplo modernizado del antiquísimo aforismo aristotélico según el cual «no hay nada en el intelecto q u e p r e v i a m e n t e no esté en los sentidos». ¿Acaso es esta discusión sólo un'ejercicio de lógica? En absoluto: el c o n c e p t o de i n d i v i d u o es la partícula fundamental de nuestras facultades de r a z o n a m i e n t o social. P e r m í t a m e el lector presentarle dos ejemplos extraídos de la vida real, q u e i n v o l u c r a n dos g r a n d e s á m b i t o s de la interacción h u m a n a : el a m o r y la justicia. Los gemelos m o n o c i g ó t i c o s c o m p a r t e n la mayoría de sus propiedades. A d e m á s de la semejanza física, piensan, sienten y actúan del mismo m o d o , a u n q u e no de forma idéntica, lo cual deja abierta u n a trampilla para intentar representarlos c o m o subclases m u y próximas. C o n todo, cualquier criatura los representaría c o m o subclases y sería propensa, cuando m e n o s , a tratar del m i s m o m o d o a los gemelos idénticos, y para ello transferiría, de un m o d o probabilístico, o en cierta m e d i d a , las opiniones q u e se ha f o r m a d o acerca de u n o al otro (recuerde el lector q u e ése es u n o de los p u n t o s fuertes tanto del asociacionismo c o m o de su realizac i ó n efectiva c o m o conectoplasma). P o r ejemplo, cualquier cosa q u e nos atrajera hacia u n o de los gemelos —ya fuese su m o d o de andar, de hablar, de mirar, etc.—, t a m b i é n debería atraernos hacia el otro, lo cual, sin duda, daría a los gemelos idénticos el p r o t a g o n i s m o en relatos de celotipia y traición cuyas dimensiones serían las propias de la novela gótica. Pero, de 158

hecho, nada de eso sucede, ya que la esposa de u n o de los gemelos i d é n ticos no siente n i n g u n a atracción romántica hacia el otro. El a m o r cierra con llave nuestros sentimientos hacia una persona como esa persona, no como un tipo de persona, p o r m u y restringido q u e este tipo sea. El 10 de m a r z o de 1988, un individuo arrancó de un b o c a d o la mitad de la oreja al oficial de policía David J. Storton. No había duda de quién lo había h e c h o : o S h a w n Blick, un h o m b r e de veintiún años que vivía en Palo Alto, California, o J o n a t h a n Blick, su h e r m a n o g e m e l o idéntico. Ambos estaban enemistados c o n el oficial y u n o de los dos le había arrancado la oreja de un b o c a d o . Los dos fueron acusados de mutilación criminal c o n agravante, i n t e n t o de allanamiento de m o r a d a y agresión a un oficial de policía. Al p r i m e r cargo, p o r haberle arrancado la oreja, le c o rrespondía u n a c o n d e n a de cadena p e r p e t u a . El oficial S t o r t o n testificó que u n o de los gemelos llevaba el cabello c o r t o y el otro largo, y q u e había sido el de cabello largo quien le había m o r d i d o . P o r desgracia, cuando los gemelos se entregaron tres días después de la brutal agresión ambos h o m b r e s se habían rapado la cabeza sin q u e el u n o se lo h u b i e r a dicho al otro. Sus abogados a r g u m e n t a r o n q u e a n i n g u n o de los gemelos se le podía aplicar la c o n d e n a q u e correspondía al delito de m u t i l a c i ó n criminal c o n agravante, p o r q u e tanto en un caso c o m o en el otro existía una duda razonable sobre q u i é n había sido el autor del c r i m e n . La a r g u mentación es c o n v i n c e n t e p o r q u e el sentido q u e t e n e m o s de la justicia identifica al individuo q u e ha c o m e t i d o un acto, no las características de ese individuo. Nuestra obsesión p o r la personalidad individual no es una p e c u l i a r i dad inexplicable, sino q u e p r o b a b l e m e n t e se desarrolló p o r q u e de cada ser h u m a n o q u e c o n o c e m o s , dejando a un lado cualquier p r o p i e d a d q u e podamos observar, estamos seguros q u e alberga u n a colección i r r e p r o d u cible de recuerdos y de deseos que p r o c e d e n de una única historia e m b r i o lógica y biográfica. En el capítulo. 6, c u a n d o e x p o n g a m o s la ingeniería inversa del sentido de la justicia y de la e m o c i ó n q u e es el a m o r r o m á n tico, veremos q u e el acto m e n t a l de registrar personas individuales se halla en el centro de su diseño. Los seres h u m a n o s no son la única clase de individuos confundibles que h e m o s de tener clara; otro ejemplo, p r o c e d e n t e de la vida real, es el ofrecido p o r un tipo de j u e g o s c o m o el q u e consiste en adivinar bajo cuál de los tres cubiletes, q u e una diestra m a n o cambia de posición rápidamente, se halla una bola. M u c h o s animales t i e n e n que adaptarse a este tipo de j u e g o para p o d e r seguir el rastro a los individuos. Un caso es, por 159

ejemplo, la m a d r e q u e tiene q u e seguir la pista de su prole, q u e se asemeja a cualquier otro individuo p e r o q u e de forma invisible p o r t a sus genes. O t r o ejemplo son los depredadores q u e dan caza a animales gregarios y t i e n e n q u e seguirle la pista a un m i e m b r o de la m a n a d a , a d o p t a n d o una estrategia q u e consiste en identificar la presa, sin confundirla con otros individuos, y atacarla mientras el resto del g r u p o p e r m a n e c e en vilo. En este sentido, c u a n d o un g r u p o de zoólogos en Kenia i n t e n t ó agilizar la o b t e n c i ó n de datos aplicando un c ó d i g o de color a los c u e r n o s de los ñus, a los q u e p r e v i a m e n t e habían sedado, d e s c u b r i e r o n q u e p o r m u c h o c u i d a d o q u e pusieran en q u e el animal m a r c a d o recobrara las fuerzas antes de reintraducirlo en la m a n a d a , las hienas le daban m u e r t e al cabo más o m e n o s de un día. U n a explicación de este h e c h o era q u e el marcad o r de color facilitaba a las hienas la o p e r a c i ó n de individualización del ñu y les p e r m i t í a iniciar la p e r s e c u c i ó n hasta q u e la presa caía exhausta. En fecha reciente, se ha pensado que las rayas de las cebras no sirven tanto para camuflar al animal entre la maleza —explicación q u e siempre fue dudosa—, sino más b i e n para convertir a las cebras de la m a n a d a en un auténtico j u e g o de cubiletes, confundiendo a leones y a otros depredadores q u e i n t e n t a n m a n t e n e r la a t e n c i ó n fija en una única cebra. C i e r t o es que d e s c o n o c e m o s si las hienas o los leones d i s p o n e n del c o n c e p t o de individ u o , y tal vez suceda s i m p l e m e n t e q u e un animal excluido les parece más apetitoso. Pero, sin duda, los ejemplos ilustran el p r o b l e m a computacional q u e s u p o n e distinguir a los individuos de las clases, y subrayan la facilidad de la m e n t e h u m a n a para hallarle u n a solución.

Un s e g u n d o problema para el asociacionismo es el d e n o m i n a d o de composicionalidad:la aptitud de una representación para ser construida a base de partes cuyo significado proviene de los significados de las partes y del m o d o en q u e se c o m b i n a n . La composicionalidad es la propiedad quintaesencia! de cualquier lenguaje h u m a n o . El significado de «el niño se c o m i ó la babosa» p u e d e calcularse a partir del significado de niño, se comió y babosa, y a partir de sus respectivas posiciones en la oración. El t o d o no es la s u m a de las partes; c u a n d o las palabras se d i s p o n e n en la oración de este m o d o «la babosa se c o m i ó al niño», se c o m u n i c a u n a idea diferente. D a d o q u e con anterioridad no h e m o s oído n u n c a ninguna de las oraciones, t e n e m o s que haberlas i n t e r p r e t a d o aplicando a u n a serie de
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palabras, un c o n j u n t o de algoritmos, q u e i n c o r p o r a n las reglas de la sintaxis. El p r o d u c t o final en cada caso es un p e n s a m i e n t o n u e v o q u e ha sido m o n t a d o de forma sigilosa. Equipados c o n los c o n c e p t o s de «niño», «babosa» y «comer», así c o m o c o n la capacidad de disponer símbolos para ellos en un tablón de anuncios m e n t a l según un e s q u e m a q u e p u e d e ser registrado p o r los d e m o n e s q u e lo leen, p o r p r i m e r a vez en nuestra vida podemos pensar el p e n s a m i e n t o . Los periodistas suelen decir q u e la noticia no es q u e un p e r r o m u e r da a un h o m b r e , sino q u e un h o m b r e m u e r d a a un p e r r o . La c o m p o s i c i o nalidad de las representaciones mentales es lo q u e nos p e r m i t e e n t e n d e r las noticias. P o d e m o s c o n c e b i r nuevas ideas, insensatas y fabulosas, tan excéntricas c o m o se quiera: «la vaca saltó sobre la luna»; «el universo empezó c o n una gran explosión»; «los alienígenas acaban de aterrizar en Harvard»; «Michael Jackson se casó c o n la hija de Elvis». Gracias a la matemática combinatoria, n u n c a andaremos escasos de noticias. H a y c e n tenares de millones de billones de p e n s a m i e n t o s pensables. Cabría considerar q u e es fácil colocar la c o m p o s i c i o n a l i d a d en u n a red neuronal, q u e basta c o n activar las unidades q u e representan «niño», «come» y «babosa». Pero, si eso fuera t o d o c u a n t o sucediera en la m e n t e , nos moveríamos en m e d i o de u n a neblina q u e nos i m p e d i r í a saber si el niño se c o m e la babosa, la babosa al n i ñ o o si el n i ñ o y la babosa c o m e n . Los conceptos t i e n e n q u e ser asignados a roles (lo q u e los lógicos d e n o minan «argumentos»): q u i é n c o m e y q u i é n es c o m i d o . Tal vez, p o r tanto, cabría dedicar un n o d u l o a cada c o m b i n a c i ó n de conceptos y roles. H a b r í a un n o d u l o « e l - n i ñ o - s e - c o m i ó - a - l a - b a b o s a » y un nodulo «la-babosa-se-comió-al-niño». El cerebro c o n t i e n e un n ú m e ro masivo de neuronas, así que, cabría pensar, p o r q u é no hacerlo de ese modo. U n a razón para no hacerlo es que, precisamente, es masivo y lo es reaknente. El n ú m e r o de c o m b i n a c i o n e s crece de f o r m a e x p o n e n c i a l a su tamaño admisible, y activa u n a auténtica e x p l o s i ó n c o m b i n a t o r i a c u y o número de c o m b i n a c i o n e s sobrepasa incluso las más generosas de las previsiones acerca de la capacidad del cerebro. S e g ú n c u e n t a la tradición, el visir Sissa B e n D a h i r pidió al rey S h i r h a m u n a h u m i l d e r e c o m p e n s a por haber inventado el j u e g o del ajedrez. T o d o c u a n t o pedía era q u e se colocara un g r a n o de trigo en el p r i m e r recuadro del tablero de ajedrez, dos granos en el segundo, cuatro en el tercero, y así sucesivamente. M u cho antes de llegar al sexagesimocuarto cuadrado el rey descubrió q u e le había entregado, c o n plena inconsciencia, t o d o el trigo de su reino. La recompensa ascendía a 141 billones de kilos, el equivalente de la p r o d u c 161

ción m u n d i a l de trigo d u r a n t e dos siglos. D e l m i s m o m o d o , la combinatoria del p e n s a m i e n t o supera el n ú m e r o de n e u r o n a s del cerebro. Cien millones de billones de significados de oraciones no p u e d e n hacerse caber en el i n t e r i o r de un cerebro d o t a d o sólo c o n cien mil millones de neuronas si cada significado d e b e tener su propia n e u r o n a . Pero, a u n en el caso de que cupieran, resulta h a r t o i m p r o b a b l e que un pensamiento complejo se almacene asignando un único pensamiento entero a cada neurona. Los indicios provienen del m o d o en q u e nuestros pensamientos se relacionan entre sí. I m a g i n e m o s , p o r un m o m e n t o , que cada pensamiento tuviera su propia unidad. Habría unidades independientes para «el n i ñ o se c o m e a la babosa», «la babosa se c o m e al niño», «el pollo se c o m e a la babosa», «el pollo se c o m e al niño», «la babosa se c o m e al pollo», «el n i ñ o ve a la babosa», «la babosa ve al niño», «el pollo ve a la babosa», etc. Las unidades tienen q u e ser asignadas a todos estos pensamientos y a m u c h o s otros más; cualquier ser h u m a n o capaz de pensar el pensamiento «el n i ñ o vio al pollo» es así m i s m o capaz de pensar el pensam i e n t o de q u e «el pollo vio al niño». Pero hay algo sospechoso en este inventario de unidades-pensamiento, y es que está plagado de coincidencias. U n a y otra vez aparecen niños c o m i e n d o , babosas c o m i e n d o , niños viendo, babosas viendo, etc. Los pensamientos encajan en las hileras, columnas, capas, hiperhileras, hipercolumnas e hipercapas de u n a amplísima matriz. C o n todo, esta sorprendente configuración confunde si los pensamientos son precisamente sólo una gran colección de unidades separadas; las unidades podrían haber representado con la misma facilidad un inventario de ficciones especulativas que nada tienen que ver entre sí. Cuando la naturaleza nos regala objetos que llenan a la perfección un montón de casillas, de h e c h o nos está diciendo q u e los objetos tienen q u e construirse a base de c o m p o n e n t e s más pequeños, los cuales corresponden a las hileras y a las columnas. De este m o d o , la tabla periódica de elementos químicos condujo a u n a comprensión de la estructura del á t o m o . Por razones similares p o d e m o s concluir que la urdimbre y la trama de nuestros pensamientos pensables son los conceptos que los c o m p o n e n . Los pensamientos se ensamblan con conceptos y no se almacenan c o m o un todo. El p r o b l e m a de la composicionalidad es s o r p r e n d e n t e m e n t e espinoso para el conectoplasma.Todas las estratagemas más evidentes utilizadas para salvar este problema resultan ser medidas parciales inadecuadas. Sup o n g a m o s q u e dedicamos cada u n i d a d a una c o m b i n a c i ó n de un conc e p t o y un rol. Tal vez una u n i d a d representaría «niño-come» y otra, «babosa-es-comida», o quizá una u n i d a d representaría «niño-hace-algo» 162

y otra «algo-es-hecho-a-la-babosa». Si b i e n este paso reduce considerablemente el n ú m e r o de c o m b i n a c i o n e s , lo hace al precio de reintroducir la confusión sobre quién hizo qué a quién. El p e n s a m i e n t o «el n i ñ o se comió el pollo c u a n d o el p e r r o pastor se c o m i ó la babosa» sería indistinguible del p e n s a m i e n t o «el n i ñ o se c o m i ó la babosa c u a n d o el perro pastor se c o m i ó al pollo». El p r o b l e m a es q u e una u n i d a d que represente «niño-come» no dice qué comía, y u n a u n i d a d q u e hace lo p r o p i o para «babosa-es-comida» no afirma q u i é n se la comía. Un paso en la dirección correcta consiste en incorporar en el hardware una distinción entre los conceptos (niño, babosa, etc.) y los roles q u e desempeñan (activo, pasivo, etc.). S u p o n g a m o s q u e constituimos fondos de unidades, u n o para el rol de actor, otro para la acción, otro más para el papel pasivo. Para representar u n a proposición, cada fondo de unidades se llena de m o d e l o s que representan el c o n c e p t o que en realidad d e s e m p e ña el rol, y q u e son desviados hacia ese f o n d o desde un almacén i n d e p e n diente de m e m o r i a destinado a los c o n c e p t o s . Si conectásemos cada u n o de ellos c o n el resto de n o d u l o s , tendríamos un autoasociador para las proposiciones q u e alcanzaría a tener u n a m í n i m a facilidad con los pensamientos c o m b i n a t o r i o s . Podríamos almacenar «el n i ñ o se c o m i ó a la b a bosa» y, entonces, c u a n d o cualquiera de los dos c o m p o n e n t e s se p r e s e n tara c o m o una p r e g u n t a (por ejemplo, «niño» y «babosa» representando la pregunta «¿cuál es la relación entre el n i ñ o y la babosa?»), la red c o m p l e taría el m o d e l o activando las unidades q u e representan el tercer c o m p o nente (en este caso ,«comió»).

Actor

i Acción i

Agente

Ahora bien, ¿lo hará? P o r desgracia, n o . E x a m i n e m o s estos pensamientos:
Niño lo mismo que niño. N i ñ o diferente d e babosa. Babosa diferente de n i ñ o . Babosa lo m i s m o q u e babosa.

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N i n g ú n c o n j u n t o de cargas de c o n e x i ó n que c o l o q u e «niño» en la p r i m e r a ranura y «lo m i s m o que» en la del m e d i o para activar «niño» en la tercera ranura, y q u e p e r m i t a a «niño» y a «diferente de» activar «babosa», y q u e p e r m i t a «babosa» y «diferente de» activar «niño», permitirá t a m b i é n q u e «babosa» y «lo m i s m o que» activen «babosa». Se trata del p r o b l e m a de la disyunción exclusiva u o-exclusiva expresado de un m o d o diferente. Si los enlaces «niño-a-niño» y «lo m i s m o q u e niño» son fuertes, activarán «niño» c o m o respuesta a «niño lo m i s m o q u e » (lo cual es correcto), pero así m i s m o activarán «niño» en respuesta a «niño diferente de » (lo cual es e r r ó n e o ) y en respuesta a «babosa lo mismo que » (también e r r ó n e o ) . C r i b e m o s las cargas tanto como queramos, pero nunca encontraremos unas que sean operativas para el conj u n t o de las cuatro oraciones. D a d o q u e cualquier ser h u m a n o puede c o m p r e n d e r las cuatro o r a c i o n e s sin confundirlas, la m e n t e h u m a n a tiene q u e representar las proposiciones c o n algo más sofisticado q u e un c o n j u n t o de asociaciones c o n c e p t o - a - c o n c e p t o o c o n c e p t o - a - r o l . La m e n t e necesita u n a representación para la p r o p o s i c i ó n en sí misma. En este ejemplo, el m o d e l o necesita u n a capa adicional de unidades o, dicho de forma más clara, u n a capa dedicada a representar la p r o p o s i c i ó n entera, de m o d o i n d e p e n d i e n t e de los c o n c e p t o s y sus roles.

Proposición

oooooooo ooooo oooo ooooo
Actor Acción Agente

La figura de arriba muestra, de u n a forma simplificada, un m o d e l o ideado p o r Geoffrey H i n t o n q u e sí maneja las oraciones. La batería de unidades de «proposición» se activa siguiendo modelos arbitrarios, un p o c o c o m o si fueran n ú m e r o s de serie q u e etiquetan p e n samientos c o m p l e t o s . Actúa c o m o u n a superestructura q u e m a n t i e n e los c o n c e p t o s de cada proposición en las ranuras q u e les son adecuadas. ¡ O b sérvese la fidelidad c o n que la arquitectura de la red realiza de forma efectiva el mentales, similar a un lenguaje estándar! Ha h a b i d o otras sugerencias en relación a las redes composicionales q u e no son réplicas tan
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evidentes, pero todas ellas d e b e n tener cierras partes diseñadas p o r u n a ingeniería especial capaz de separar los c o n c e p t o s de sus roles y de u n i r de manera adecuada cada c o n c e p t o con su rol. Los c o m p o n e n t e s de la lógica c o m o el predicado, el a r g u m e n t o y la p r o p o s i c i ó n , así c o m o la maquinaria c o m p u t a c i o n a l q u e los maneja, tienen q u e ser r e i n t r o d u c i d o s a hurtadillas para lograr un m o d e l o capaz de hacer cosas inteligentes ya que, por sí misma, la materia p r i m a de la asociación no basta.

Otra aptitud mental en la que el lector nunca habrá reparado es la denominada cuantificación, o vinculación de variables. Surge de una c o m binación del p r i m e r problema que abordamos —los individuos—, c o n el segundo -la composícionalidad—. Nuestros pensamientos composicionales a menudo tratan, al fin y al cabo, de individuos, y el m o d o en q u e esos individuos están unidos a las diversas partes del pensamiento establece u n a diferencia. El pensamiento de que un n i ñ o en particular se c o m a una b a bosa en particular es diferente del pensamiento en el que un niño en p a r ticular come babosas en general, o del que los niños en general c o m e n babosas en general. Hay toda una familia de bromas cuyo sentido del h u mor varía según la capacidad que tiene quien las escucha para apreciar esa diferencia. «Cada cuarenta y cinco segundos en Estados. U n i d o s alguien sufre una lesión en la cabeza.» «¡Dios mío! ¡Pobre tipo!» Al oír que «Hildegard quiere casarse con un h o m b r e cachas», nos preguntamos si tiene ya un elenco de presuntos candidatos o si frecuenta esperanzada el gimnasio. Abraham Lincoln dijo: «Se p u e d e engañar a t o d o el m u n d o d u r a n t e un tiempo; se p u e d e incluso engañar a algunas personas siempre; pero no se puede engañar a t o d o s siempre». Sin u n a a p t i t u d para c o m p u t a r la cuantificación, no podríamos e n t e n d e r q u é decía. En estos ejemplos t e n e m o s varias oraciones, o varias lecturas de u n a oración ambigua, en las que los mismos conceptos d e s e m p e ñ a n los m i s mos roles, pero las ideas c o m o un t o d o son m u y diferentes. No basta c o n hacer depender los conceptos de sus roles. Los lógicos expresan estas distinciones c o n variables y cuantificadores. U n a variable es un símbolo posicional c o m o , p o r ejemplo, x o y, que representa la misma entidad en diferentes proposiciones o diferentes partes de u n a misma proposición. Un cuantificador es un símbolo que expresa «existe un x particular tal que...»,y «para t o d o x es verdad q u e . . . » . U n pensamiento p u e d e e n t o n 165

ees ser captado en una proposición construida a partir de símbolos que representan conceptos, roles, cuantificadores y variables, t o d o ello ordenado de forma precisa y p u e s t o entre claudátores y corchetes. Comparemos, p o r ejemplo, «cada cuarenta y cinco segundos {existe u n a X [que sufre u n a lesión]}» c o n «existe una X {que cada cuarenta y cinco segundos [sufre u n a lesión]}». N u e s t r o mentales tiene q u e disponer de u n a maquinaria q u e haga algo similar. Pero hasta el m o m e n t o presente no disponem o s de n i n g ú n indicio acerca de c ó m o hacerlo en u n a red asociativa. No sólo u n a p r o p o s i c i ó n p u e d e tratar de un individuo, sino que ella m i s m a d e b e ser tratada c o m o un tipo de individuo, lo cual plantea un n u e v o p r o b l e m a . El conectoplasma consigue su fuerza de las configuraciones superpuestas en un ú n i c o c o n j u n t o de unidades. P o r desgracia, eso p u e d e e n g e n d r a r quimeras extravagantes o hacer q u e u n a red no pare de dudar, algo q u e forma parte de u n a o m n i p r e s e n t e pesadilla para el conectoplasma, c o n o c i d a c o n el n o m b r e de interferencia o diafonía. Disponemos de dos ejemplos. Los psicólogos Neal C o h é n y Michael McCloskey prepararon una red para que pudiera añadir dos dígitos. Primero la prepararon para sumar 1 al resto de números: c o n los inputs «1» y «3», la red aprendió a obtener el resultado «4», y así sucesivamente. Luego la prepararon para que sumara 2 a cualquier otro n ú m e r o . Por desgracia, el problema que suponía sumar 2 rebajaba las cargas de conexión a los valores que eran óptim o s para sumar 2, y dado que la red carecía de un hardware independiente en el que anclar el conocimiento del m o d o de sumar 1, la red pasaba a ser amnésica y olvidaba el m o d o de hacerlo. Ese efecto se ha descrito con el n o m b r e de «olvido catastrófico», p o r q u e es distinto del tipo de olvido que c o n o c e m o s en la vida cotidiana. O t r o ejemplo es el ofrecido p o r una red diseñada p o r McClelland y su colaborador Alan Kawamoto, con la finalidad de asignar significados a oraciones ambiguas. Por ejemplo, en inglés la frase «A bat broke the window» puede significar tanto que alguien dio un golpe con un bate de béisbol contra la ventana c o m o que un animal mamífero alado (murciélago) chocó contra ella. En este caso, la red McClelland-Kawamoto alcanzaba una interpretación que los seres humanos no hacemos: «un mamífero alado rompió la ventana con un bate de béisbol». C o m o sucede con cualquier otra herramienta, los rasgos característicos q u e habilitan al conectoplasma para hacer ciertas cosas lo inhabilitan para hacer ciertas .otras. La aptitud de una red para generalizar procede de su densa interconectividad y de la superposición de inputs. Pero supongamos que fuéramos una de esas unidades: no siempre resultaría grato tener millares de otras unidades que no paran de quejarse a nuestros oídos y ser arras166

tradas sin parar de aquí para allá con cada una de las olas de inputs. A m e n u d o grandes trozos de información se e m p a q u e t a n y almacenan por separado, sin q u e se mezclen. Un m o d o de hacerlo consiste en asignar a cada proposición su propia ranura de almacenamiento y dirección, con lo cual se demuestra una vez más que no todos los aspectos del diseño de ordenadores p u e d e n ser descartados c o m o meros objetos curiosos del silicio. Al fin y al cabo, los ordenadores n u n c a se diseñaron para cumplir la función q u e tienen los radiadores, sino para procesar información de un m o d o q u e resulte significativo para los usuarios h u m a n o s . Los psicólogos David S h e r r y y D a n Schacter han llevado más lejos esta línea de r a z o n a m i e n t o . Señalan q u e las diferentes exigencias q u e la ingeniería i m p o n e a un sistema de m e m o r i a suelen generar malentendidos. La selección natural, a r g u m e n t a n , respondió d o t a n d o a los organismos de sistemas de m e m o r i a especializados. Cada u n o de ellos tiene una estructura c o m p u t a c i o n a l optimizada para las exigencias de u n a de las tareas que la m e n t e del animal tiene q u e cumplir. P o r ejemplo, las aves q u e e s c o n den semillas para recuperarlas en épocas de m a y o r escasez h a n desarrollado una m e m o r i a c o n u n a gran capacidad para almacenar la ubicación de los escondrijos (unos diez mil lugares, en el caso del cascanueces estudiado p o r Clark). Así m i s m o , las aves cuyos m a c h o s cantan, ya sea c o n la finalidad de impresionar a las hembras en los cortejos o de intimidar a los otros m a c h o s , h a n desarrollado una m e m o r i a de gran capacidad para almacenar canciones (doscientas, en el caso del ruiseñor). La m e m o r i a de los escondrijos y la m e m o r i a de las canciones se hallan en estructuras cerebrales diferentes y tienen m o d e l o s de c o n e x i ó n distintos. En c u a n t o a nosotros, los h u m a n o s , planteamos al m i s m o t i e m p o dos tipos de e x i gencias a nuestro sistema de m e m o r i a . T e n e m o s q u e recordar los episodios individuales de quién hizo q u é a quién, c u á n d o , d ó n d e y p o r q u é , lo cual exige q u e a cada episodio se señalen u n a época, una fecha y un número secuencial. Pero t e n e m o s q u e extraer así m i s m o un c o n o c i m i e n t o genérico acerca del m o d o en q u e las personas actúan y de c ó m o el m u n do funciona. S h e r r y y Schacter sugieren q u e la naturaleza nos dio un sistema de m e m o r i a para cada una de estas exigencias: una m e m o r i a «episódica» o autobiográfica y otra «semántica» o de c o n o c i m i e n t o g e n é rico. Al hacer esta afirmación estos autores se guiaron por una distinción establecida p o r p r i m e r a vez p o r el psicólogo E n d e l Tulving.

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La estratagema que multiplica los pensamientos h u m a n o s hasta alcanzar cantidades en realidad astronómicas no consiste en encajar los c o n c e p tos en tres o cuatro roles, sino en un tipo de fecundidad mental d e n o m i n a da recursividad. No basta c o n disponer de un conjunto fijo de unidades para cada u n o de los roles. Los h u m a n o s p o d e m o s t o m a r una proposición entera y asignarle un rol en otra proposición algo más amplia. Luego, a su vez, p o d e m o s t o m a r esta proposición más amplia e incluirla en otra aún más amplia, generando u n a estructura arbórea y jerárquica de proposiciones incluidas unas dentro de otras. En este sentido, no sólo «el n i ñ o se c o m i ó a la babosa», sino que «el padre vio c ó m o el niño se c o m i ó a la babosa» y «me p r e g u n t o si el padre vio c ó m o el n i ñ o se c o m i ó a la babosa», y p u e d o sugerir q u e «el padre sabe q u e me p r e g u n t o si él vio c ó m o el niño se c o m i ó a la babosa», etcétera. Al igual q u e una aptitud para sumar 1 a un n ú m e r o confiere la aptitud para generar un conjunto infinito de números, la aptitud para incluir una proposición dentro de otra confiere la de pensar un n ú m e r o infinito de pensamientos. Para conseguir proposiciones incluidas dentro de proposiciones a partir de la red expuesta en los esquemas anteriores, cabría añadir u n a nueva capa de c o n e x i o n e s a la parte superior del esquema, c o n e c t a n d o la batería de unidades q u e representan la p r o p o s i c i ó n c o m o un t o d o a la ranura de rol en u n a p r o p o s i c i ó n a ú n mayor; el rol p o s i b l e m e n t e sería algo así c o m o «acontecimiento-observado». Si seguimos a ñ a d i e n d o el n ú m e r o suficiente d e capas, p o d r í a m o s a c o m o d a r u n a p r o p o s i c i ó n c o m p l e t a múltiplemente incluida grabando en el conectoplasma un diagrama arbóreo detallado para ella. Pero esta solución es tosca y despierta sospechas, ya que cada tipo de estructura recursiva debería llevar cableada u n a red diferente; una red para una persona q u e piensa u n a proposición, otra para una persona q u e piensa una p r o p o s i c i ó n acerca de otra persona q u e piensa una proposición, una tercera para u n a p e r s o n a q u e c o m u n i c a u n a p r o p o sición acerca de una persona a otra persona, y así sucesivamente. En informática y en psicolingüística se utiliza un mecanismo más p o tente y flexible. Cada estructura simple (una persona, u n a acción, una proposición, etc.) es representada una vez en la m e m o r i a a largo plazo; un procesador a m o d o de lanzadera hace q u e la a t e n c i ó n vaya de u n a estructura a la otra, y almacena el itinerario de las visitas realizadas en la m e m o ria a c o r t o plazo al t i e m p o que e n h e b r a la proposición en su conjunto. Este procesador dinámico, d e n o m i n a d o red de transición recursiva, es
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especialmente plausible en el caso de la c o m p r e n s i ó n de las oraciones, porque oímos y leemos palabras una a una en lugar de inhalar, p o r decirlo así, la oración c o m o un t o d o de u n a sola vez. Así m i s m o , parece c o m o si rumiásemos los pensamientos complejos pieza a pieza en lugar de tragárnoslos o regurgitarlos c o m o un todo, lo cual sugiere que la m e n t e se halla equipada c o n un triturador de proposiciones recursivo para los p e n samientos y no sólo para las oraciones. Los psicólogos M i c h a e l J o r d á n y Jeff Elman h a n construido redes cuyas unidades de o u t p u t envían c o nexiones q u e vuelven a formar un bucle en un c o n j u n t o de unidades de memoria a c o r t o plazo y desencadenan un n u e v o ciclo en el flujo de activación. Ese diseño en bucle p e r m i t e entrever de q u é m o d o el tratamiento iterativo de la i n f o r m a c i ó n se p u e d e llevar a cabo en las redes neurales, a u n q u e no basta para i n t e r p r e t a r o m o n t a r p r o p o s i c i o n e s estructuradas. En fecha más reciente, se han realizado algunos intentos para combinar u n a red en bucle con una red proposicional e i m p l e m e n t a r un tipo de red de transición recursiva con fragmentos de conectoplasma. Estos intentos m u e s t r a n q u e si las redes neurales no se ensamblan especialmente e n u n procesador recursivo, n o p u e d e n manejar nuestros p e n samientos recursivos.

A la m e n t e h u m a n a se le d e b e r e c o n o c e r el m é r i t o de otra p r o e z a cognitiva más q u e resulta difícil derivar del conectoplasma y cuya e x p l i cación, p o r ello m i s m o , p o n e en un aprieto al asociacionismo. Las redes neurales i m p l e m e n t a n con facilidad una lógica difusa en la q u e t o d o es una especie de algo hasta cierto grado. C i e r t a m e n t e , m u c h o s de los c o n ceptos del sentido c o m ú n en realidad tienen c o n t o r n o s difusos y carecen de una definición clara. El filósofo L u d w i g W i t t g e n s t e i n ofreció el e j e m plo de «un j u e g o » cuyos ejemplares (puzzle, parchís, galHna ciega, criquet, peleas de gallos, etc.) nada tenían en c o m ú n , y en estas páginas p r e s e n t a mos a n t e r i o r m e n t e otros dos ejemplos más: «soltero» y «vegetal». Los miembros de u n a categoría difusa carecen de un ú n i c o rasgo distintivo, coinciden parcialmente en m u c h o s rasgos, de un m o d o m u y similar a como lo hacen los parientes en u n a familia o a las hebras q u e f o r m a n una cuerda, sin q u e n i n g u n o de los rasgos sea operativo para toda la e x t e n sión. En la tira c ó m i c a Bloom County, O p u s el P i n g ü i n o , q u e sufre de amnesia transitoria, se niega a aceptar que él sea un ave c o m o le dicen. 169

Las aves son esbeltas y aerodinámicas, piensa. Las aves pueden volar; él, no. Las aves p u e d e n cantar; la i n t e r p r e t a c i ó n q u e él hace de «Yesterday» despierta la j o c o s i d a d de quienes le escuchan. O p u s sospecha que, en realidad, él es B u l l w i n k l e el R a t ó n . De ahí q u e incluso los c o n c e p t o s c o m o «ave» parezcan organizarse no en t o r n o a condiciones necesarias y suficientes, sino en t o r n o a miembros prototípicos. Si buscamos la voz «ave» en un diccionario, el editor no la habrá ilustrado c o n un p i n g ü i n o , sino c o n un gorrión común. Los e x p e r i m e n t o s llevados a cabo en psicología cognitiva h a n dem o s t r a d o q u e las personas son sectarias c o n las aves y otros animales, vegetales y herramientas, y ello es así p o r q u e c o m p a r t e n un estereotipo, lo proyectan a t o d o s los m i e m b r o s de la categoría, r e c o n o c e n el estereotipo más aprisa q u e los inconformistas, y llegan incluso a afirmar q u e han visto el estereotipo c u a n d o lo q u e en realidad vieron eran sólo ejemplos similares a aquél. Este tipo de respuestas son predecibles e n u m e r a n d o c o m p l e t a m e n t e las propiedades q u e un m i e m b r o c o m p a r t e c o n los otros m i e m b r o s de una misma categoría, de m o d o que, entonces, cuantas más propiedades tenga el ave, m e j o r ejemplo de ave será. Un autoasociador confrontado a ejemplos sacados de una categoría hace más o m e n o s lo m i s m o , ya q u e c o m p u t a correlaciones entre las propiedades. Lo cual es u n a razón más a favor de creer q u e las partes de la m e m o r i a h u m a n a se hallan conectadas al m o d o de un autoasociador. Pero a la m e n t e se le d e b e c o n c e d e r m u c h o más que simplemente eso. No siempre r a z o n a m o s de forma confusa. O p u s nos hace sonreír porq u e u n a parte de nosotros e n t i e n d e q u e es en realidad un ave. P o r ejemplo, p o d e m o s consensuar el p r o t o t i p o de una abuela —una mujer simpática y septuagenaria q u e ofrece tiernos bollos o sopa de pollo (según del estereotipo de q u e hablemos)—, pero al m i s m o t i e m p o no nos es problem á t i c o e n t e n d e r q u e T i n a T u r n e r y ElizabethTaylor son abuelas (en realidad, en el caso de laTaylor, una abuela judía). En el caso de los solteros q u e p r o p u s i m o s antes, m u c h a s personas —como las autoridades de inmigración, los j u e c e s de paz y los funcionarios de sanidad— no muestran confusión acerca de quién p e r t e n e c e a cada categoría y, c o m o sabemos, de un trozo de papel es m u c h o lo que p u e d e llegar a depender. Ejemplos de p e n s a m i e n t o no confuso se hallan en todas partes. Un j u e z puede p o n e r en libertad a un sospechoso a todas luces culpable basándose en un tecnicismo. Los barmans no sirven cerveza a un adulto responsable si no ha c u m p l i d o veintiún años. B r o m e a m o s acerca de q u e una mujer no puede estar un p o c o embarazada o un p o c o casada, y c u a n d o en una encuesta 170

canadiense se informó de que las mujeres casadas tienen relaciones sexuales 1,57 veces p o r semana, el caricaturistaTerry M o s h e r dibujó a una esposa sentada en la cama j u n t o a su a m o d o r r a d o esposo, mascullando: «Bueno, con ésta van 0,57 veces». De h e c h o , las versiones difusa y concisa de la misma categoría p u e d e n cohabitar en una misma cabeza. Los psicólogos Sharon A r m s t r o n g , H e n ry Gleitman y Lila G l e i t m a n aplicaron no sin malicia los tests estándares para las categorías difusas a los estudiantes universitarios, a u n q u e les p r e guntaron sobre categorías m u y delimitadas, c o m o «número impar» y «hembra». Los sujetos del estudio expresaron un tanto alegremente su conformidad c o n enunciados tan necios c o m o q u e «23 es m e j o r que 13 c o m o ejemplo de n ú m e r o impar» y q u e u n a «madre es un m e j o r ejemplo de hembra q u e una actriz cómica». M o m e n t o s después, los mismos sujetos afirmaban t a m b i é n q u e un n ú m e r o es impar o par, y q u e una persona es hembra o varón, sin zonas intermedias. Las personas piensan de dos m o d o s . P u e d e n formar estereotipos difusos si se e m p a p a n sin discernimiento de correlaciones entre propiedades, sacando partido del h e c h o de q u e las cosas en el m u n d o tienden a agruparse (las cosas que ladran también m u e r d e n y levantan la pata j u n t o a las bocas de incendio). Pero p u e d e n crear también sistemas de reglas —teorías intuitivas— q u e definen categorías en términos de reglas que se les aplican y que tratan todos los miembros de la categoría de igual m o d o . Todas las culturas tienen sistemas de reglas que definen el parentesco formal, a m e nudo tan exactas q u e se p u e d e n demostrar teoremas en ellas. Nuestro p r o pio sistema de parentesco nos da una versión concisa de «abuela»: la madre de un padre o de u n a madre, que prepara unos bollos deliciosos. El d e r e cho, la aritmética, la ciencia popular y las convenciones sociales (con sus ritos de tránsito que separan claramente a los adultos de los niños y a los casados de los solteros) son otros sistemas de reglas en los que creen p e r s o nas de todo el planeta. La gramática del lenguaje es otra más. Los sistemas de reglas nos p e r m i t e n alzarnos p o r encima de la mera similitud y alcanzar conclusiones q u e se basan en explicaciones. H i n t o n , R u m e l h a r t y M c C l e l l a n d afirmaron: «Las personas generalizan b i e n el conocimiento recién adquirido. Si, p o r ejemplo, aprenden que a los c h i m pancés les gustan las cebollas, p r o b a b l e m e n t e mejorarán su estimación de la probabilidad de q u e a los gorilas les gusten también las cebollas. En una red que utiliza representaciones distribuidas, este tipo de generalización es automática». Su jactancia se hace eco en p l e n o siglo xx de una observación que ya hiciera David H u m e , según la cual de un c u e r p o similar al
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p a n en color y consistencia esperamos q u e a p o r t e un grado similar de sustento. Pero este supuesto resulta ser falso en cualquier d o m i n i o del cual u n a persona r e a l m e n t e sabe algo. El gorila al q u e le gustan las cebollas se p r o p o n í a , claro, sólo c o m o un ejemplo, p e r o resulta interesante ver de qué m o d o llega a infravalorarnos, de hecho, incluso este sencillo ejemplo de generalización. Al saber un p o c o de zoología y no m u c h o de los gorilas, no me atrevería a plantear de forma categórica mi apreciación acerca de la probabilidad de q u e a los gorilas les gusten las cebollas. Los animales p u e d e n clasificarse de forma cruzada. P u e d e n agruparse según la genealogía y la semejanza en un t a x ó n c o m o , p o r ejemplo, los grandes simios, p e r o t a m b i é n se p u e d e n a g r u p a r en «gremios» q u e se especializan e n d e t e r m i n a d o s m o d o s d e o b t e n e r c o m i d a , c o m o o m n í v o r o s , herbívoros y carnívoros. El h e c h o de c o n o c e r este p r i n c i p i o me lleva a razonar del m o d o siguiente. Los c h i m p a n c é s son o m n í v o r o s y, p o r tanto, no debe s o r p r e n d e r n o s q u e c o m a n cebollas, pues, al fin y al cabo, nosotros, que somos t a m b i é n o m n í v o r o s , las c o m e m o s . Pero los gorilas son herbívoros, y se pasan el día masticando apio silvestre, cardos y otras plantas. Los herbívoros suelen ser bastante remilgados acerca de las especies de las que se alimentan, p o r q u e sus sistemas digestivos están optimizados para elim i n a r las toxinas de los v e n e n o s de ciertos tipos de plantas, p e r o no los de otras (uno de los ejemplos más e x t r e m o s son los koalas, q u e se h a n especializado en c o m e r sólo hojas de eucalipto). P o r tanto, a mí no me sorprendería q u e los gorilas eviten c o m e r la acre cebolla c o n independencia de q u é hagan los c h i m p a n c é s . S e g ú n el sistema de explicación al que recurra, o los c h i m p a n c é s y los gorilas son c o m p a ñ e r o s de categoría muy similares, o tan diferentes c o m o los h o m b r e s y las vacas. En el asociacionismo y en su c o n c r e c i ó n c o m o conectoplasma, el m o d o en q u e un objeto es representado (a saber, c o m o un c o n j u n t o de propiedades), obliga de forma automática a q u e el sistema generalice en cierto sentido (a m e n o s q u e esté adiestrado a generalizar p o r ejemplos contrarios especialmente p r o p o r c i o n a d o s ) . La alternativa en la q u e insisto es que los seres h u m a n o s p o d e m o s simbolizar m e n t a l m e n t e tipos de objetos, y esos símbolos p u e d e n ser referidos en un n ú m e r o de sistemas de reglas q u e llevamos en nuestras cabezas. (En inteligencia artificial, esta técnica se c o n o c e c o m o u n a generalización basada en la explicación, y los diseños conexionistas son un ejemplo de la técnica d e n o m i n a d a generalización basada en la semejanza.) Nuestros sistemas de reglas expresan el c o n o c i m i e n t o que t e n e m o s en proposiciones composicionales, cuantificadas y recursivas, y colecciones de estas proposiciones se entre172

tejen para formar m ó d u l o s o teorías intuitivas acerca de d o m i n i o s p a r t i culares de la experiencia c o m o son, p o r ejemplo, el sistema de p a r e n t e s co, la ciencia intuitiva, la psicología intuitiva, el n ú m e r o , el lenguaje y el derecho. En el capítulo 5 se exploran algunos de estos ámbitos. ¿De qué sirven las categorías concisas y los sistemas de reglas? En el mundo social p u e d e n decidir entre las partes q u e discuten señalando cada una la difusa frontera de una categoría, una afirmando q u e algo cae dentro y la otra, q u e cae fuera. Los ritos de tránsito, la mayoría de edad, los diplómaseos títulos, los carnets, los permisos y las licencias, así c o m o los demás papeles oficiales, trazan líneas claras q u e todas las partes p u e d e n representarse m e n t a l m e n t e , líneas de d e m a r c a c i ó n q u e llevan a t o d o s y cada uno a saber d ó n d e se halla alguien. D e l m i s m o m o d o , las reglas del tipo t o d o - o - n a d a son una defensa contra las técnicas en q u e u n a persona mira de sacar partido de u n a categoría difusa afirmando un caso d u d o s o tras otro en beneficio propio. Las reglas y las categorías abstractas t a m b i é n ayudan a enfrentarse c o n el m u n d o natural. Al dar un q u i e b r o a la similitud, nos p e r m i t e n avanzar por debajo de la superficie y h u r g a r hasta e n c o n t r a r las leyes ocultas q u e hacen funcionar las cosas.Y dado q u e son, en cierto sentido, digitales, d a n a las representaciones estabilidad y precisión. P o r ejemplo, si h a c e m o s una serie de copias analógicas a partir de u n a cinta analógica, la calidad disminuye a cada generación de copias; pero si h a c e m o s u n a serie digital áe copias, la última es tan b u e n a c o m o la p r i m e r a . D e l m i s m o m o d o , las representaciones simbólicas concisas dejan m a r g e n para las cadenas de razonamiento en las q u e los símbolos se copian literalmente en p e n s a mientos sucesivos, f o r m a n d o lo q u e los lógicos d e n o m i n a n a r g u m e n t o s soritas:
Todas las cornejas son c ó r v i d o s . Todos los c ó r v i d o s son aves. Todas las aves son animales. Todos los animales necesitan o x í g e n o .

Un a r g u m e n t o sorita p e r m i t e al p e n s a d o r sacar conclusiones c o n confianza a pesar de tener una exigua experiencia. Por ejemplo, un p e n sador p u e d e concluir q u e los cuervos necesitan oxígeno, a u n q u e , en realidad, no haya privado n u n c a de oxígeno a u n o para ver q u é sucedía. El pensador p u e d e sacar la conclusión a u n q u e n u n c a haya sido testigo p r e sencial de un e x p e r i m e n t o consistente en privar de oxígeno a cualquier

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animal y se haya limitado a escuchar el e n u n c i a d o en b o c a de un experto creíble. Pero si cada paso de la cadena deductiva fuera difuso o probabilístico o estuviera atestado c o n los p o r m e n o r e s de los m i e m b r o s de la categoría en el paso anterior, se nos acumularía el trabajo. El ú l t i m o enunciado sería tan r u i d o s o c o m o la copia enésima de una cinta de cásete pirata o tan irreconocible c o m o el ú l t i m o susurro de u n a palabra q u e ha ido pasando de u n o s a otros c o m o en el corro del j u e g o del teléfono. En todas las culturas, las personas realizan largas cadenas de razonamiento q u e c o n s t r u y e n a partir de enlaces cuya verdad p u e d e q u e no hayan observado n u n c a de forma directa. Los filósofos h a n señalado a menudo q u e esta aptitud ha h e c h o posible la ciencia.

Al igual q u e m u c h a s de las cuestiones q u e r o d e a n a la m e n t e , el debate sobre el c o n e x i o n i s m o a m e n u d o se representa c o m o un debate entre i n n a t i s m o y aprendizaje. Y c o m o siempre, eso hace imposible pensar c o n claridad. C i e r t a m e n t e , el aprendizaje d e s e m p e ñ a un papel enorme en la m o d e l i z a c i ó n realizada p o r el c o n e x i o n i s m o . A m e n u d o un m o d e l a d o r , obligado a r e c o m e n z a r , p o r los problemas q u e he m e n c i o n a do, su trabajo ante el tablero de dibujo, sacará p a r t i d o de u n a aptitud que la red de capas ocultas tiene para aprender un conjunto de inputs y outputs, y generalizarlos a otros nuevos y similares. Al adiestrar la absoluta inconsciencia de u n a red genérica de capas ocultas, a veces se consigue q u e haga de f o r m a a p r o x i m a d a lo correcto. Pero los regímenes de entrenamiento h e r o i c o no p u e d e n , p o r sí solos, ser la salvación del c o n e c t o p l a s m a . Y ello es así, no p o r q u e las redes t e n g a n m u y p o c a estructura innata y demasiado i n p u t m e d i o a m b i e n t a l , sino p o r q u e el tosco c o n e c t o p l a s m a es tan n i m i o q u e a m e n u d o las redes tienen q u e construirse c o n la p e o r de las c o m b i n a c i o n e s , es decir, demasiada estructura innata c o m b i n a d a c o n excesivo i n p u t m e d i o a m b i e n t a l . P o r ejemplo, H i n t o n ideó u n a red de tres capas para c o m p u t a r las relaciones de parentesco ( a u n q u e pretendía q u e fuera u n a demostración de c ó m o funciona la red, otros conexionistas la h a n tratado c o m o una teoría real de la psicología). La capa de i n p u t contaba c o n unidades que representaban un n o m b r e y unidades q u e representaban una relación c o m o , p o r ejemplo, «Colin» y «madre-de». La capa de o u t p u t tenía unidades para el n o m b r e de la persona así relacionada, c o m o , p o r ejemplo, 174

«Victoria». D a d o q u e las unidades y las c o n e x i o n e s son la estructura innata de u n a red, y sólo las cargas de c o n e x i ó n son aprendidas, desde un punto de vista literal, la red c o r r e s p o n d e a un m ó d u l o i n n a t o en el cerebro destinado a soltar respuestas a preguntas acerca de q u i é n está relacionado c o n u n a persona d e n o m i n a d a de cierto m o d o . No se trata de un sistema para razonar sobre el parentesco en general, p o r q u e el c o n o c i miento se e m b o r r o n a al atravesar las cargas q u e enlazan la capa de la pregunta c o n la de respuesta, en lugar de almacenarse en u n a base de ciatos a la q u e se p u e d a acceder m e d i a n t e diferentes procesos de r e c u p e ración. De este m o d o , el c o n o c i m i e n t o carece de utilidad c u a n d o la p r e gunta cambia l i g e r a m e n t e , c o m o sucede al p r e g u n t a r p o r c ó m o están emparentadas dos personas o al hacerlo p o r los n o m b r e s y los parentescos en la familia de u n a p e r s o n a . En este sentido, el m o d e l o tiene excesiva estructura innata y se ha adaptado a un i n t e r r o g a t o r i o específico. Tras adiestrar el m o d e l o para r e p r o d u c i r las relaciones de parentesco en una p e q u e ñ a familia inventada, H i n t o n llamó la. a t e n c i ó n hacia su aptitud para generalizar a nuevas parejas de parientes. Pero en la letra menuda l e e m o s q u e la red tuvo q u e ser e n t r e n a d a en cien de los ciento cuatro pares posibles para p o d e r generalizar a los cuatro restantes. A d e más, cada u n o de los cien pares en el r é g i m e n de e n t r e n a m i e n t o había de ser i n t r o d u c i d o en la red mil quinientas veces ( s u m a n d o un total de c i e n to cincuenta m i l lecciones). A la luz de t o d o ello, lo cierto es q u e los niños no a p r e n d e n las relaciones de parentesco de un m o d o ni r e m o t a mente similar a éste. Los n ú m e r o s son típicos de las redes conexionistas, porque no pasan a la solución p o r m e d i o de reglas, sino q u e precisan desmenuzar en los n ú m e r o s la mayoría de los ejemplos sin ellas y s i m p l e mente se i n t e r p o l a n entre ellos. C a d a tipo de e j e m p l o sustancialmente diferente tiene q u e estar en el conjunto de preparación, o la red interpolará de forma espuria, c o m o en el chiste de los estadísticos q u e salieron a cazar patos j u n t o s y el u n o dispara cien m e t r o s más arriba, el s e g u n d o dispara cien m e t r o s más abajo, y el tercero grita «¡le dimos!». ¿Por q u é razón s o m e t e r al conectoplasma a este tercer grado? D e s d e luego no p o r q u e piense q u e el m o d e l a d o de las redes neurales carezca de importancia, m u y al contrario. Sin él, el c o n j u n t o del edificio q u e explica cómo funciona la m e n t e q u e defiendo quedaría c o m o levitando en el aire. T a m p o c o creo q u e el m o d e l a d o de redes se limite a subcontratar c o m p l e t a m e n t e el trabajo de construir d e m o n e s y estructuras de datos a partir del h a r d w a r e n e u r o n a l . M u c h o s m o d e l o s conexionistas deparan sorpresas reales sobre aquello q u e son capaces de realizar los pasos más 175

simples de la c o m p u t a c i ó n m e n t a l . P i e n s o q u e se ha insistido demasiado en el c o n e x i o n i s m o . D a d o q u e las redes se publicitan c o m o dúctiles, paralelas, analógicas, biológicas y continuas, h a n a d q u i r i d o u n a c o n n o t a c i ó n afectiva y un club de adeptos variado. Pero las redes neurales no h a c e n milagros, sólo algunas o p e r a c i o n e s lógicas y estadísticas. Las elecciones de u n a representación de i n p u t , del n ú m e r o de redes, del diagrama de c o n e x i ó n elegido para cada u n a ellas, así c o m o de las trayectorias de los datos y las estructuras de c o n t r o l q u e los i n t e r c o n e c t a n , explican m u c h o más acerca de q u é h a c e ser inteligente a un sistema, q u e no las facultades genéricas del c o n e c t o p l a s m a constituyente. Pero, a u n así, mi p r i n c i p a l interés no es d e m o s t r a r aquello q u e determ i n a d o s tipos de m o d e l o s no p u e d e n hacer, sino más b i e n lo que la m e n t e hace. El objeto de este capítulo consiste en dar al lector u n a idea de la m a t e r i a de la q u e están hechas nuestras m e n t e s . Los p e n s a m i e n t o s y el pensar no son ya enigmas espirituales, sino procesos m e c á n i c o s q u e pued e n ser estudiados, y los p u n t o s fuertes y las debilidades de las diferentes teorías p u e d e n ser estudiados y debatidos. E n c u e n t r o especialmente instructivo apreciar las deficiencias de la venerable d o c t r i n a de la asociación de ideas, p o r q u e realzan la precisión, la sutileza, la c o m p l e j i d a d y el carácter a b i e r t o de nuestro p e n s a m i e n t o cotidiano. El p o d e r computacional del p e n s a m i e n t o h u m a n o tiene consecuencias reales. Lo utilizamos bien en nuestra capacidad para amar, en la justicia, la creatividad, la literatura, la música, la familia, el d e r e c h o , la ciencia y las otras actividades que e x p l o r a r e m o s en capítulos posteriores. Pero antes de q u e lo abordemos, t e n e m o s q u e r e t o m a r la otra p r e g u n t a c o n la q u e abríamos este capitule.

La

lámpara

de Aladino

¿Y la conciencia? ¿ Q u é nos hace soportar en realidad el d o l o r de muelas o ver el azul del cielo c o m o azul? La teoría c o m p u t a c i o n a l de la m e n t e , a u n c o n t a n d o c o n los a p u n t a l a m i e n t o s neuronales c o m p l e t o s , no ofrece n i n g u n a respuesta clara. El símbolo azul se halla inscrito, la meta formula el c a m b i o , algunas neuronas se activan; ¿entonces? La conciencia ha llamado la a t e n c i ó n de m u c h o s pensadores no tan sólo p o r su condición de p r o b l e m a , sino casi p o r ser un milagro:

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La materia puede diferir de la materia sólo en forma, masa, densidad, movimiento y dirección del movimiento: ¿a cuál de ellas, ya sean variadas o combinadas, puede anexarse la conciencia? Ser redondo o cuadrado, sólido o fluido, grande o pequeño, moverse lenta o rápidamente en un sentido u otro, son modos de la existencia material, pero todo ello es por un igual ajeno a la naturaleza de la cognición. Samuel Johnson ¿De qué modo algo tan destacable como un estado de conciencia resulta de la irritación del tejido nervioso? Es algo tan inexplicable como lo era la aparición del Genio cuando Aladino frotaba la lámpara. Thomas Huxley De algún modo, tenemos la sensación de que el agua del cerebro físico se convirtió en el vino de la conciencia, pero no sabemos nada en absoluto sobre la naturaleza de esta conversión. Las transmisiones neuronales simplemente parecen un tipo impropio de materiales con los que traer la conciencia al mundo. Colín McGinn

La conciencia nos presenta un r o m p e c a b e z a s tras otro. ¿ C ó m o un acontecimiento n e u r o n a l p u e d e hacer q u e se p r o d u z c a la conciencia? ¿Para qué sirve la conciencia?, es decir, ¿qué añade la sensación tosca de rojez al tren de a c o n t e c i m i e n t o s carambolescos q u e tiene lugar en los ordenadores neuronales? C u a l q u i e r efecto de concebir algo c o m o rojo (por ejemplo, d á n d o n o s c u e n t a de q u e es rojo respecto a un m a r de c o l o r verde, exclamando en voz alta «¡es rojo!», presas de la agitación e n t r e reminiscencias de Santa Claus y coches de b o m b e r o s ) p o d r í a lograrse mediante el p u r o p r o c e s a m i e n t o de la i n f o r m a c i ó n d e s e n c a d e n a d o p o r un detector sensible a u n a l o n g i t u d de o n d a larga. ¿Es la c o n c i e n c i a un imponente efecto s e c u n d a r i o estacionario sobre los símbolos, c o m o las luces encendidas del o r d e n a d o r o c o m o el t r u e n o q u e a c o m p a ñ a al rayo? Y si la conciencia es u n a nulidad —si u n a criatura sin ella p u e d e gestionar el mundo en igual m e d i d a q u e u n a criatura q u e la tenga—, ¿por q u é la selección natural ha favorecido a la q u e es consciente? La conciencia se ha c o n v e r t i d o hace p o c o en el círculo q u e t o d o el mundo quiere cuadrar. P r á c t i c a m e n t e no hay mes en q u e un artículo no anuncie que p o r fm se ha c o n s e g u i d o explicar la conciencia, un e n u n c i a do que suele ir a c o m p a ñ a d o c o n un gesto grosero dirigido t a n t o a t e ó l o -

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gos y a humanistas, q u e i m p o n d r í a n gustosos límites a la ciencia, c o m o a científicos y a filósofos q u e despachan el asunto p o r ser demasiado subjetivo o confuso para ser estudiable. P o r desgracia, m u c h a s de las cosas q u e se escriben sobre la conciencia son tan enigmáticas c o m o la conciencia misma. S t e p h e n Jay G o u l d escrib i ó : «[el] Homo sapiens es u n a p e q u e ñ a rama [en el árbol de la vida]... C o n t o d o , es nuestra rama, para b i e n o para mal, ha desarrollado la cualidad más e x t r a o r d i n a r i a m e n t e novedosa en toda la historia de la vida pluricelular desde su explosión d u r a n t e el p e r í o d o C á m b r i c o . H e m o s i n v e n t a d o la c o n c i e n c i a c o n todas sus secuelas desde H a m l e t hasta Hiroshima». G o u l d ha n e g a d o la conciencia a todos los animales no hum a n o s ; otros científicos la c o n c e d e n a ciertos animales, a u n q u e no a todos. S o n m u c h o s los científicos q u e verifican la existencia de la conciencia m i r a n d o si un animal r e c o n o c e q u e la i m a g e n q u e ve en el espejo es la suya y no la de otro animal. S i g u i e n d o esta pauta, los m o n o s , los chimpancés, t a n t o j ó v e n e s c o m o viejos, los elefantes y los seres h u m a n o s peq u e ñ o s son seres inconscientes. Los únicos animales conscientes son los gorilas, los orangutanes, los c h i m p a n c é s en la flor de su vida y, según S k i n n e r y su discípulo R o b e r t Epstein, las palomas q u e h a n sido adecuad a m e n t e adiestradas. O t r o s científicos son a ú n más restrictivos q u e Gould: no t o d o s los seres h u m a n o s son conscientes. Julián Jaynes afirmaba que la c o n c i e n c i a es u n a i n v e n c i ó n tan reciente q u e los habitantes de civilizaciones anteriores, c o m o los griegos de la é p o c a h o m é r i c a o los hebreos del A n t i g u o Testamento, eran inconscientes. D e n n e t t , q u e simpatiza con esta afirmación, cree q u e la conciencia «es en gran m e d i d a un producto de la e v o l u c i ó n cultural y q u e se c o n c e d e a los cerebros en un adiestram i e n t o precoz», q u e es «un e n o r m e c o m p l e j o de memes», d o n d e «meme» es el t é r m i n o utilizado p o r D a w k i n s para describir los nuevos reproductores, es decir, aquellos rasgos q u e son contagiosos de u n a cultura como, p o r ejemplo, serían u n a m e l o d í a pegajosa o la última m o d a en el vestir. H a y algo en el t e m a de la conciencia q u e hace pensar, c o m o mínimo, seis cosas imposibles antes de desayunar, c o m o le sucedía a la R e i n a Blanca en A través del espejo. Si dejamos a un lado a los sonámbulos, a los zombies y a los autómatas, ¿la mayoría de animales son r e a l m e n t e inconscientes'. ¿ U n p e r r o no tiene sensaciones, afectos, pasiones? Si se les pincha, ¿no sienten dolor? ¿Moisés era incapaz de n o t a r el sabor de la sal o ver el color rojo o gozar del sexo? ¿Los niños a p r e n d e n a ser conscientes del m i s m o m o d o en q u e a p r e n d e n a llevar gorras de béisbol c o n la visera puesta hacia atrás? 178

Q u i e n e s escriben sobre la conciencia no están locos, de m o d o que deben t e n e r algo distinto en m e n t e c u a n d o utilizan la palabra conciencia. U n a de las mejores observaciones acerca del c o n c e p t o de conciencia fue la dada p o r W o o d y Alien en su h i p o t é t i c o catálogo de asignaturas del primer ciclo de facultad: I n t r o d u c c i ó n a la Psicología: La teoría del comportamiento human o . . . ¿Hay una separación entre mente y cuerpo?; y de haberla, ¿qué es mejor tener?... Se presta especial atención al estudio de la conciencia en oposición a lo inconsciente, con muchas pistas de gran utilidad sobre cómo permanecer consciente. El h u m o r oral estimula a los oyentes c o n u n o de los significados de una palabra a m b i g u a y los s o r p r e n d e c o n el otro. Los teóricos t a m b i é n se aprovechan de la a m b i g ü e d a d de la palabra conciencia: c o n d u c e n al lector a suponer u n a teoría q u e dé c u e n t a de un sentido de la palabra c o n c i e n cia, el más difícil de explicar, y le d a n u n a teoría q u e da c u e n t a del otro sentido, el q u e más fácil era de explicar. No me gusta explayarme sobre las definiciones, p e r o c u a n d o se trata de la conciencia no q u e d a más remedio q u e e m p e z a r p o r d e s e n m a r a ñ a r los significados. A veces «conciencia» se usa c o m o un n o b l e s i n ó n i m o de «inteligencia». G o u l d , p o r ejemplo, tiene q u e haberla utilizado en este sentido. C o n todo, la palabra c u e n t a c o n tres significados más especializados, finamente distinguidos p o r el lingüista R a y JackendofFy el filósofo N e d B l o c k . U n o es el conocimiento de sí. E n t r e las m u c h a s personas y objetos de los que un ser inteligente p u e d e t e n e r i n f o r m a c i ó n se halla el p r o p i o ser. No sólo p u e d o sentir d o l o r y ver lo rojo, sino q u e pienso de mí m i s m o : «Mira, estoy aquí, yo, Steve Pinker, siento d o l o r y eso me p o n e al rojo». Aunque parezca m e n t i r a , este sentido abstruso de la palabra es el q u e la mayoría de académicos tiene presente. La conciencia viene definida de forma característica c o m o «construir u n m o d e l o i n t e r i o r del m u n d o q u e contenga el yo», «reflexionar sobre el m o d o en q u e u n o m i s m o alcanza a comprender», y otras tipologías del acto de mirarse el ombligo, p e r o q u e nada t i e n e n q u e ver c o n la conciencia tal c o m o es entendida c o m ú n mente: estar vivo, despierto y consciente. El c o n o c i m i e n t o de sí, incluida la aptitud para utilizar el espejo, no es más misterioso q u e cualquier otro t e m a de la p e r c e p c i ó n y la m e m o r i a . Si tengo u n a base de datos m e n t a l para personas, ¿por q u é privarla de contener u n a entrada para «mí mismo»? Si p u e d o aprender a levantar el

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brazo y a estirar el cuello para ver un p u n t o o c u l t o en mi espalda, ¿por q u é razón no iba a p o d e r a p r e n d e r a levantar un espejo y mirarlo para ver en él un p u n t o o c u l t o de mi frente? A d e m á s , el acceso a la i n f o r m a c i ó n sobre el yo es p e r f e c t a m e n t e fácil de modelar. C u a l q u i e r p r o g r a m a d o r principiante p u e d e escribir u n p e q u e ñ o fragmento d e p r o g r a m a q u e exam i n e , i n f o r m e e incluso se m o d i f i q u e a sí m i s m o . Un r o b o t capaz de r e c o n o c e r s e en un espejo no sería más difícil de construir q u e u n o capaz de r e c o n o c e r cualquier cosa. Sin duda existen valiosas preguntas q u e plantear sobre la e v o l u c i ó n del a u t o c o n o c i m i e n t o , su desarrollo en los niños y sus ventajas (y, lo q u e es más interesante, desventajas, tal c o m o veremos en el capítulo 6). Pero el a u t o c o n o c i m i e n t o es un t e m a c o r r i e n t e de la ciencia cognitiva, y no la paradoja del agua q u e se c o n v i e r t e en vino. D a d o lo fácil q u e es decir algo sobre el a u t o c o n o c i m i e n t o , los escritores suelen jactarse de su «teoría de la conciencia». Un s e g u n d o sentido es el acceso a la información. P u e d o preguntarle a alguien: «Te doy un d u r o si me dices q u é piensas». Mi i n t e r l o c u t o r resp o n d e r á d i c i é n d o m e el c o n t e n i d o de sus ilusiones, los planes q u e tiene para ese día, sus dolencias y p r e o c u p a c i o n e s , así c o m o los colores, las formas y los sonidos q u e tiene delante. Pero no p u e d e d e c i r m e nada de los enzimas segregados p o r su e s t ó m a g o , de sus pulsaciones cardíacas reales ni de su r i t m o de respiración, ni de las c o m p u t a c i o n e s en su cerebro q u e r e p r o d u c e n en tres d i m e n s i o n e s aquello q u e llega en dos dimensiones desde las retinas, ni de las reglas de la sintaxis que ordenan las palabras que p r o n u n c i a al hablar, ni de la secuencia de contracciones musculares que le p e r m i t e n levantar un vaso. Lo cual sólo demuestra q u e la masa del p r o c e s a m i e n t o de la i n f o r m a c i ó n en el sistema n e r v i o s o se divide en dos secciones. A una, q u e incluye los p r o d u c t o s de la visión y los contenidos de la m e m o r i a a corto plazo, se p u e d e acceder p o r los sistemas que subyacen a los i n f o r m e s orales, el p e n s a m i e n t o racional y la t o m a deliberada de decisiones. A la otra, que incluye respuestas'autónomas (de nivel visceral), los cálculos i n t e r n o s que se hallan detrás de la visión, el lenguaje y el m o v i m i e n t o , así c o m o los deseos r e p r i m i d o s o los recuerdos (si es q u e los hay), no se p u e d e acceder m e d i a n t e esos m i s m o s sistemas. A veces la i n f o r m a c i ó n p u e d e pasar de la p r i m e r a sección a la segunda y viceversa. C u a n d o a p r e n d e m o s p o r p r i m e r a vez el m o d o de utilizar el c a m b i o de marchas de un a u t o m ó v i l , cada m o v i m i e n t o tiene q u e ser p e n s a d o ínteg r a m e n t e , pero c o n la práctica la habilidad se automatiza. C o n u n a intensa c o n c e n t r a c i ó n y b i o r r e a l i m e n t a c i ó n , p o d e m o s centrar nuestra atenc i ó n en u n a sensación oculta c o m o , p o r ejemplo, el latir del c o r a z ó n .

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Este sentido del t é r m i n o conciencia, sin duda, abarca t a m b i é n la distinción planteada p o r F r e u d entre la m e n t e consciente y la inconsciente. Al igual q u e sucede en el c o n o c i m i e n t o de sí, aquí t a m p o c o hay nada de milagroso ni tan siquiera misterioso. En realidad, e n c o n t r a m o s análogos evidentes en las m á q u i n a s . Mi o r d e n a d o r tiene acceso a la i n f o r m a c i ó n sobre si la impresora está en f u n c i o n a m i e n t o o no (es «consciente» de ello, en este sentido particular) y p u e d e i m p r i m i r un mensaje de e r r o r del tipo: la i m p r e s o r a n o r e s p o n d e . Pero n o tiene n i n g ú n tipo de acceso a la información de por qué la impresora no funciona; la señal q u e se transmite a través del cable q u e u n e la impresora c o n el o r d e n a d o r no incluye la i n f o r m a c i ó n . El chip en el i n t e r i o r de la impresora, en c a m b i o , sí tiene acceso a esa i n f o r m a c i ó n (es consciente de ella, en este sentido); los sensores en las diferentes partes de la impresora se a l i m e n t a n del chip, y éste p u e d e activar u n a luz amarilla si al t ó n e r le falta tinta, y u n a luz roja si ha habido un atasco de papel. Por último, llegamos al sentido más interesante de todos, la c o n c i e n cia como sentieucia:\a experiencia subjetiva,el c o n o c i m i e n t o f e n o m é n i c o , los sentimientos en estado p u r o , la p r i m e r a p e r s o n a del presente de i n d i cativo, pero si tienen q u e preguntar si «se parece» a ser o a hacer algo, n u n c a lo sabrán. La b r o m a de W o o d y Alien se centraba en la diferencia existente entre este sentido del t é r m i n o conciencia y el sentido q u e de ella da Freud c o m o acceso a la i n f o r m a c i ó n m e d i a n t e las partes deliberativas de la mente que utilizan el lenguaje. Y es en este sentido precisamente, el de senticnáa, en el q u e la conciencia se asemeja a un milagro. El resto del capítulo lo d e d i c a r e m o s a tratar de la c o n c i e n c i a en estos dos últimos s e n t i d o s / A n t e t o d o e x a m i n a r é el acceso, en q u é tipos de información las diferentes partes de la m e n t e se p o n e n unas a disposición de otras. En este sentido del t é r m i n o , estamos llegando a e n t e n d e r realmente qué es la conciencia. Se p u e d e n decir cosas interesantes acerca de cómo se i m p l e m e n t a en el cerebro, del papel q u e d e s e m p e ñ a en la c o m putación mental, q u é especificaciones de ingeniería satisfacen su diseño (por ende, las presiones voluntarias q u e la o r i g i n a n ) , y c ó m o esas especificaciones dan c u e n t a de los rasgos distintivos más i m p o r t a n t e s de la c o n ciencia: la conciencia sensorial, la a t e n c i ó n focal, el c r o m a t i s m o e m o c i o nal y la v o l u n t a d . F i n a l m e n t e , volveré al p r o b l e m a de la sensibilidad (sentienáá).

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A l g ú n día, p r o b a b l e m e n t e más p r o n t o que tarde, dispondremos de una c o m p r e n s i ó n excelente de aquello que, en el cerebro, es responsable de la conciencia en su sentido de acceso a la información. Francis Crick y Christof K o c h , p o r ejemplo, han establecido criterios claros y sencillos acerca de q u é d e b e m o s buscar. De un m o d o más evidente, sólo en un animal desp i e r t o la información p r o c e d e n t e de la sensación y la m e m o r i a guía el c o m p o r t a m i e n t o , pero no sucede así en un ejemplar anestesiado. Por lo tanto, se p u e d e n hallar ciertas bases neuronales para el acceso a la conciencia en cualquier estructura cerebral q u e actúe de forma diferente cuando un animal esté despierto y c u a n d o se halle d o r m i d o , sin capacidad de soñar o sin c o n o c i m i e n t o . Las capas inferiores del c ó r t e x cerebral son unas de las candidatas a desempeñar este papel. Así mismo, sabemos q u e la información sobre un objeto q u e es percibido se disemina p o r muchas partes del c ó r t e x cerebral. P o r lo tanto, el acceso a la información exige la existencia de un m e c a n i s m o q u e u n a los datos q u e se hallan geográficamente dispersos. C r i c k y K o c h sugieren q u e la sincronización de la activación neuronal podría m u y b i e n ser ese m e c a n i s m o que andamos buscando, tal vez arrastrado p o r bucles q u e van desde el córtex hasta el tálamo, p o r decirlo así, la estación central del cerebro. Así m i s m o , señalan q u e el comportamiento voluntario y planificado exige actividad en los lóbulos frontales. Por lo tanto, el acceso a la conciencia p u e d e ser d e t e r m i n a d o p o r la anatomía de los tractos fibrosos que van desde diversas partes del cerebro hasta los lóbulos frontales. T a n t o si están en lo cierto c o m o si no, h a n demostrado que el p r o b l e m a se p u e d e abordar en el laboratorio. El acceso a la conciencia es así m i s m o un m e r o p r o b l e m a y no un misterio, q u e hallamos en el c a m i n o q u e nos lleva a la c o m p r e n s i ó n de las c o m p u t a c i o n e s realizadas p o r el cerebro. R e c o r d e m o s el sistema generativo q u e era capaz de identificar a los t í o s . T i e n e u n a m e m o r i a a c o r t o plazo c o m ú n : un espacio de trabajo o tablón de anuncios q u e todos los demones del sistema p u e d e n ver. En u n a parte separada del sistema se halla un depósito m a y o r de i n f o r m a c i ó n , u n a m e m o r i a a largo plazo, q u e no puede ser leída p o r los d e m o n e s hasta q u e fragmentos de esta m e m o r i a se c o p i e n en la m e m o r i a a c o r t o plazo. M u c h o s psicólogos cognitivos han señalado q u e en estos m o d e l o s la m e m o r i a a c o r t o plazo (tablón de anuncios c o m ú n , área de trabajo global) actúa c o m o si fuera la conciencia. C u a n d o t e n e m o s en cuenta un fragmento de i n f o r m a c i ó n , son muchas partes de la m e n t e las q u e p u e d e n actuar sobre él. No sólo vemos, por
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ejemplo, la escuadra q u e t e n e m o s delante sino q u e p o d e m o s describirla, alargar la m a n o para tomarla, d e d u c i r q u e p u e d e servir para apuntalar una ventana de guillotina o contar las distintas marcas graduadas.Tal c o m o lo ha expresado el filósofo S t e p h e n Stich, desde un p u n t o de vista d e d u c tivo, la i n f o r m a c i ó n consciente es promiscua; se hace asequible a un a m plio n ú m e r o de agentes procesadores de i n f o r m a c i ó n y no se c o m p r o mete c o n u n o solo. N e w e l l y S i m ó n h a n progresado en la c o m p r e n s i ó n de la capacidad h u m a n a para resolver problemas s i m p l e m e n t e p i d i e n d o a una persona q u e pensara en voz alta mientras se dedicaba a c o m p o n e r un puzzle. H a n simulado de f o r m a magnífica la actividad m e n t a l utilizando un sistema de p r o d u c c i ó n en el cual los c o n t e n i d o s del tablón de a n u n cios se c o r r e s p o n d e n , paso a paso, c o n el i n f o r m e q u e la p e r s o n a da de lo que piensa c o n s c i e n t e m e n t e . Las especificaciones de ingeniería del acceso a la i n f o r m a c i ó n , y p o r ende las presiones de selección q u e p r o b a b l e m e n t e le dan o r i g e n , t a m bién se van clarificando cada vez más. El p r i n c i p i o general consiste en que a cualquier p r o c e s a d o r de i n f o r m a c i ó n d e b e dársele un acceso l i m i tado a la i n f o r m a c i ó n , p o r q u e ésta t a n t o i n c u r r e en costes c o m o g e n e r a beneficios. U n o de los costes es el espacio: el h a r d w a r e para c o n t e n e r la información. Esta limitación la t i e n e n m u y clara t o d o s aquellos q u e d i s p o n e n de m i c r o o r d e n a d o r e s y t i e n e n q u e decidir si i n v i e r t e n en adquirir más memoria R A M . C i e r t a m e n t e el cerebro, a diferencia de un o r d e n a d o r , dispone de cantidades inmensas de h a r d w a r e paralelo d e d i c a d o al a l m a cenamiento. De ahí, los teóricos coligen a veces q u e el cerebro p u e d e almacenar todas las contingencias p o r anticipado y q u e el p e n s a m i e n t o se puede reducir a un r e c o n o c i m i e n t o de m o d e l o q u e se efectúa en un solo paso. Pero la m a t e m á t i c a m a c r o c o m b i n a t o r i a nos recuerda el viejo eslogan de la M T V : demasiado n u n c a es bastante. U n o s simples cálculos d e muestran q u e el n ú m e r o de oraciones, los significados de oraciones, las partidas de ajedrez, las melodías, los objetos visibles, etc., q u e son h u m a namente abarcables, p u e d e n sobrepasar al n ú m e r o de partículas del u n i verso. P o r ejemplo, en u n a partida de ajedrez hay de treinta a treinta y cinco m o v i m i e n t o s posibles, cada u n o de los cuales p u e d e ser seguido por treinta o treinta y cinco respuestas, definiendo un millar de jugadas completas. U n a partida de ajedrez característica dura unas cuarenta j u g a das, p r o d u c i e n d o 1 0 partidas de ajedrez diferentes. En el universo visible hay unas 1 0 partículas, de m o d o q u e nadie p u e d e j u g a r al ajedrez m e m o r i z a n d o todas las partidas y r e c o n o c i e n d o cada secuencia de m o v i 1 2 0 7 0

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m i e n t o s . Lo m i s m o cabe afirmar de las oraciones, historias, melodías y demás. C i e r t a m e n t e , algunas combinaciones se almacenan, p e r o m u y pronto nos q u e d a r í a m o s sin espacio en el cerebro o e m p e z a r í a m o s a s u p e r p o n e r los m o d e l o s o b t e n i e n d o c o n ello quimeras y c o m b i n a c i o n e s nulas. En lugar de almacenar g o o g o l e s de inputs y sus o u t p u t s , o preguntas y respuestas, un p r o c e s a d o r de i n f o r m a c i ó n precisa reglas o a l g o r i t m o s que operen dentro de un subconjunto de información en un m o m e n t o y calculen u n a respuesta sólo c u a n d o es necesaria.
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Un s e g u n d o coste en el q u e i n c u r r e la i n f o r m a c i ó n es el t i e m p o . Así c o m o no se p u e d e n almacenar todas las partidas de ajedrez en un cerebro cuyo t a m a ñ o sea inferior al del universo, t a m p o c o se p u e d e n realizar todas las partidas de ajedrez en u n a vida q u e d u r e m e n o s q u e la edad del universo ( 1 0 segundos). C i e r t a m e n t e , resolver un p r o b l e m a a u n q u e sea en un plazo de cien años es, a efectos prácticos, lo m i s m o q u e no resolverlo n u n c a . De h e c h o , los requisitos q u e recaen sobre un agente intelig e n t e son a ú n más rigurosos. La vida es u n a serie de plazos q u e vencen. La p e r c e p c i ó n y el c o m p o r t a m i e n t o se realizan a t i e m p o real c o m o , por ejemplo, c u a n d o se da caza a un animal o entablamos u n a conversación ñ u i d a . Y d a d o q u e la c o m p u t a c i ó n p o r sí m i s m a lleva t i e m p o , el procesam i e n t o de la i n f o r m a c i ó n f o r m a p a r t e del p r o b l e m a en lugar de ser un e l e m e n t o i n t e g r a n t e de la solución. Basta, en este sentido, c o n pensar en un excursionista q u e planeara sobre un m a p a el c a m i n o más rápido para regresar al c a m p a m e n t o base antes del a n o c h e c e r y q u e e m p l e a r a veinte m i n u t o s para trazar un itinerario q u e le ahorraría tan sólo diez.
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Un tercer coste de la i n f o r m a c i ó n son los recursos. Procesar la inform a c i ó n requiere energía, algo q u e le resultará e v i d e n t e a q u i e n se haya visto en la tesitura de exigir el m á x i m o de d u r a c i ó n a la pila de la batería de su o r d e n a d o r portátil y para ello haya t e n i d o q u e reducir la velocidad del p r o c e s a d o r y restringir el acceso a la i n f o r m a c i ó n del disco. Pensar es, t a m b i é n , caro. La técnica de r e p r o d u c c i ó n funcional de la actividad cerebral ( P E T y M R I ) tiene q u e c o n t a r c o n el h e c h o de q u e el funcionam i e n t o del tejido cerebral reclama m a y o r a p o r t e de r i e g o s a n g u í n e o y c o n s u m e más glucosa. C u a l q u i e r a g e n t e inteligente e n c a r n a d o en la materia, q u e trabaje a t i e m p o real y se halle sujeto a las leyes de la t e r m o d i n á m i c a , d e b e tener restringido su acceso a la i n f o r m a c i ó n . Sólo d e b e permitirse la informa6. Un u n o s e g u i d o p o r 100 ceros o 10 e l e v a d o a la p o t e n c i a de 10 e l e v a d o a la p o t e n c i a de 10. (TV. dclT.)

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ción que sea relevante al p r o b l e m a tratado. C o n ello no se afirma que el agente deba llevar orejeras o ser amnésico. La i n f o r m a c i ó n q u e es relevante en un m o m e n t o dado para un propósito podría m u y b i e n ser relevante en otro para un p r o p ó s i t o distinto. En c o n s e c u e n c i a , la i n f o r m a c i ó n tiene que ser direccionada. La i n f o r m a c i ó n q u e siempre es irrelevante para un tipo de c o m p u t a c i ó n d e b e ser p e r m a n e n t e m e n t e aislada. La i n f o r m a c i ó n que siempre es relevante y a veces irrelevante d e b e ser accesible a u n a computación c u a n d o es relevante, en la m e d i d a en q u e ello sea predecible con antelación. Esta especificación de diseño explica la r a z ó n p o r la cual el acceso a la c o n c i e n c i a existe en la m e n t e h u m a n a y así m i s m o p e r m i t e comprender algunos de sus detalles. El acceso a la c o n c i e n c i a presenta cuatro rasgos distintivos evidentes. Ante todo, s o m o s conscientes, en diversos grados, de un rico d o m i n i o de sensaciones: los colores y las formas del m u n d o q u e t e n e m o s ante n o s o tras, los sonidos y olores que, p o r decirlo así, nos b a ñ a n , las presiones y los dolores de la piel, los huesos y los m ú s c u l o s . En s e g u n d o lugar, partes de esta información son el foco en q u e se centra la a t e n c i ó n , alternan d e n t r o y fuera de la m e m o r i a a c o r t o plazo, y a l i m e n t a n nuestra c o g n i c i ó n deliberativa. En tercer lugar, las sensaciones y los p e n s a m i e n t o s van a c o m pañados p o r un a r o m a e m o c i o n a l : son agradables o desagradables, i n t e r e santes o repelentes, excitantes o calmantes. Por ú l t i m o , un ejecutivo, el «Yo», aparece para efectuar las elecciones y m o v e r las-palancas del c o m portamiento. C a d a u n o de estos rasgos descartan cierta i n f o r m a c i ó n en el sistema nervioso, definiendo las autopistas q u e d a n acceso a la c o n c i e n cia. Y cada u n a de ellas d e s e m p e ñ a un papel claro en la o r g a n i z a c i ó n adaptativa del p e n s a m i e n t o y la p e r c e p c i ó n para la t o m a racional de d e cisiones y la acción. E m p e c e m o s p o r el c a m p o perceptivo. Jackendofif, tras pasar revista a los niveles de representación m e n t a l utilizados p o r diversos m ó d u l o s , se preguntó p o r cuál era el nivel q u e c o r r e s p o n d í a al rico c a m p o de la conciencia q u e es expresada en el presente de indicativo. P o r ejemplo, el procesamiento visual va desde los c o n o s y bastones de la retina, pasa p o r niveles i n t e r m e d i o s , q u e representan bordes, profundidades y superficies, y llega hasta el r e c o n o c i m i e n t o de los objetos q u e t e n e m o s ante nosotros. La c o m p r e n s i ó n del lenguaje va desde el s o n i d o p u r o , pasando p o r las representaciones de las sílabas, palabras y frases, y llega hasta u n a c o m prensión del c o n t e n i d o del mensaje. Jackendoff o b s e r v ó q u e el acceso a la conciencia parece utilizar los niveles i n t e r m e d i o s . Las personas son inconscientes de los niveles infe185

riores de sensación. No nos pasamos la vida sumidos en u n a contemplac i ó n proustiana de cada migaja de magdalena y del matiz aromático de las flores del l i m o n e r o . Literalmente, no p o d e m o s ver la luminosidad del c a r b ó n e x p u e s t o al sol, la oscuridad de u n a bola de nieve que m i r a m o s en un espacio interior, ni el gris pálido de las áreas en blanco de la pantalla del televisor, o los paralelogramos flexibles q u e un c u a d r a d o en movim i e n t o proyecta en nuestras retinas. Lo q u e «vemos» es un p r o d u c t o muy p r o c e s a d o : las superficies de los objetos, sus colores y sus texturas intrínsecos, así c o m o sus profundidades, sus sesgos y dobleces. En la o n d a de s o n i d o q u e llega hasta nuestros oídos, las sílabas y las palabras se hallan deformadas y c o m o aplastadas, p e r o no o í m o s esa cinta acústica c o m o si fuera u n a sola pieza, sino una cadena de palabras b i e n delimitadas. Nuestra c o n c i e n c i a i n m e d i a t a no utiliza t a m p o c o de f o r m a exclusiva el nivel superior de representación. Los niveles superiores —los contenidos del mundo o lo más esencial de un mensaje— t i e n d e n a clavarse en la m e m o r i a a largo plazo días y años después de u n a experiencia, p e r o a m e d i d a que la e x p e r i e n c i a se revela, s o m o s conscientes de lo q u e v e m o s y de lo que o í m o s . Al ver u n a cara, no p e n s a m o s de forma abstracta «¡cara!»; se ofrecen s o m b r e a d o s y c o n t o r n o s para examinarlos a fondo. No resulta difícil descubrir las ventajas de la conciencia de nivel interm e d i o . N u e s t r a p e r c e p c i ó n de una figura y una luminosidad que perman e c e n constantes a través de los cambios producidos en las condiciones de visualización, descubre las propiedades inherentes del objeto: el trozo de c a r b ó n c o n t i n ú a siendo un c u e r p o rígido y negro aun c u a n d o nos movam o s a su alrededor o intensifiquemos la luz, y la experiencia nos dice que es así. Los niveles inferiores no son necesarios y los niveles superiores no bastan. Los datos en b r u t o y los pasos computacionales que se hallan detrás de estas constantes están aislados de nuestra conciencia, sin duda porque utilizan las leyes invariables de la óptica y no precisan consejo del resto de la c o g n i c i ó n ni tienen intuiciones que aportarle. Los productos de la comp u t a c i ó n se liberan para el c o n s u m o general m u c h o antes de que las identidades de los objetos se hayan establecido, p o r q u e necesitamos algo más q u e u n a concisa mise en scéne para andar p o r el m u n d o . El comportamiento es un j u e g o en el que i m p o r t a la precisión de milímetros, de m o d o que la geometría y la composición de las superficies tienen q u e ser accesibles al proceso de t o m a de decisiones que sirve para planear el siguiente paso a dar o la p r ó x i m a aprehensión. De m o d o similar, mientras c o m p r e n d e m o s una oración nada ganamos con prestar atención de forma cerril a los siseos y los m u r m u l l o s de la onda sonora; tienen q u e ser descodificados en sílabas 186

antes de q u e p u e d a n emparejarse c o n algo que, en el diccionario mental, tenga sentido. El descodificador del habla utiliza una clave especial de validez de p o r vida y d e b e p o d e r hacer su tarea en el resto de la m e n t e sin ser perturbado p o r entrometidos ignorantes del resto de la m e n t e . Pero al igual que con la visión, el resto de la m e n t e t a m p o c o queda satisfecho sólo con el producto final, que, en este caso, es lo esencial q u e dice quien habla. La elección de las palabras y el t o n o de la voz transmiten información q u e nos permite oír, p o r decirlo así, entre líneas. El siguiente rasgo distintivo d i g n o de m e n c i ó n del acceso a la c o n ciencia es el foco de a t e n c i ó n . Es la d e m o s t r a c i ó n p o r a n t o n o m a s i a de que el p r o c e s a m i e n t o paralelo i n c o n s c i e n t e (en el q u e m u c h o s inputs se procesan al m i s m o t i e m p o , cada u n o c o n su p r o p i o miniprocesador) no puede ir más lejos. En u n a etapa a n t e r i o r el p r o c e s a m i e n t o paralelo hace cuanto p u e d e y p o n e en circulación u n a representación a partir de la cual un procesador más e x i g u o y más laborioso tiene q u e seleccionar la información q u e necesita. La psicóloga A n n e Treisman p e n s ó unas pocas d e mostraciones sencillas, ahora ya clásicas, sobre d ó n d e acaba el p r o c e s a miento i n c o n s c i e n t e y se inicia el consciente. A un g r u p o de personas se le mostraba u n a serie de formas coloreadas, c o m o X y O, y se les pedía que apretaran el b o t ó n c u a n d o vieran u n o de los objetivos especificados. Si el objetivo de investigación era u n a O y se mostraba u n a O en un m a r de X , l a p e r s o n a respondía r á p i d a m e n t e . No i m p o r t a b a cuántas X h u b i e ra, todas las personas decían q u e la O asomaba de f o r m a repentina (este efecto, c o n o c i d o en la literatura especializada c o m o «pop out» [saltar], es un signo sutil del p r o c e s a m i e n t o paralelo i n c o n s c i e n t e ) . De forma s i m i lar, una O verde asoma r e p e n t i n a m e n t e en un m a r de O rojas. P e r o si el experimentador pedía a la persona q u e encontrase u n a letra q u e fuera a la vez verde y u n a O, y la letra se hallaba en algún p u n t o del m a r m i x t o de X verdes y de O rojas, la persona debía buscar de f o r m a c o n s c i e n t e la representación visual, letra p o r letra, c o m p r o b a n d o cada u n a para ver si satisfacía el criterio especificado p o r aquellas dos c o n d i c i o n e s . La tarea se convierte en algo similar a lo q u e o c u r r e en los libros infantiles ilustrados ¿Dónde está Wally?, en los cuales el personaje c o n su camiseta a rayas rojas y blancas se oculta entre u n a m u l t i t u d de otros personajes que van vestidos de color rojo, blanco o a rayas. ¿ Q u é sucede exactamente? I m a g i n e m o s q u e el c a m p o visual está sembrado con millares de p e q u e ñ o s procesadores, cada u n o de los cuales detecta un color o una forma simple c o m o una curva, un ángulo o una línea siempre que aparece en la localización del procesador. El o u t p u t de un
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conjunto de procesadores se asemeja a lo siguiente: rojo rojo rojo rojo verde rojo rojo rojo, etcétera. El o u t p u t de otro c o n j u n t o se parece a esto: recto recto recto curvo recto recto recto, y así sucesivamente. U n a capa de detectores de las excepciones se halla superpuesta a estos procesadores. Cada u n o se halla a horcajadas en un g r u p o de detectores de línea o de color, y «marca» cualquier p u n t o del c a m p o visual q u e difiere de su vecino ; en cuanto al color o su c o n t o r n o . El verde rodeado p o r rojos adquiere un p e q u e ñ o i n d i c a d o r adicional. Todo lo que se requiere para ver un verde ; entre rojos es reparar en el indicador, una tarea q u e se halla al alcance de las facultades q u e tiene incluso el más simple de los d e m o n e s . U n a O entre [ varias X se p u e d e detectar del mismo m o d o . Pero los millares de procesadores ?; dispuestos c o m o un mosaico teselado en t o d o el c a m p o son demasiado estúpidos para calcular las conjunciones de rasgos distintivos, es decir, una m a n c h a que sea verde y curva, o roja y recta. Las conjunciones se detectan sólo m e d i a n t e u n a m á q u i n a lógica programable q u e examina una sola parte del c a m p o visual a la vez a través de una mirilla estrecha y móvil, y hace % circular su respuesta al resto de la cognición.
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¿Por q u é razón la c o m p u t a c i ó n visual se halla dividida en una etapa paralela inconsciente y una etapa serial consciente? Las conjunciones son combinatorias. Sería imposible esparcir los detectores de conjunción en cada una de las posiciones del c a m p o visual, sencillamente p o r q u e hay demasiadas clases de conjunciones. Si existe un millón de posiciones visuales, p o r lo tanto el n ú m e r o de procesadores necesarios sería de un millón multiplicado p o r el n ú m e r o de conjunciones lógicamente posibles: el núm e r o de colores q u e p o d e m o s discriminar multiplicado p o r el n ú m e r o de c o n t o r n o s multiplicado p o r el n ú m e r o de profundidades multiplicado por el número de direcciones de movimiento multiplicado por el número de velocidades, y así sucesivamente, hasta alcanzar un n ú m e r o astronómico de unidades. La c o m p u t a c i ó n paralela inconsciente se detiene después de etiquetar cada posición con un color, un c o n t o r n o , una profundidad y un m o v i m i e n t o ; las combinaciones tienen que calcularse entonces, de forma consciente, en u n a única localización en un m i s m o m o m e n t o .

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La teoría h a c e una p r e d i c c i ó n s o r p r e n d e n t e . Si el p r o c e s a d o r conscíente se focaliza en una posición, los rasgos de las otras flotarán alreded o r c o m o despegadas. Por ejemplo, u n a p e r s o n a q u e no preste atención de forma deliberada a una r e g i ó n no sabrá si c o n t i e n e una X roja o una O verde o u n a X verde y u n a O roja, el color y la f o r m a flotarán en planos separados hasta que el procesador consciente las u n a entre sí en un i p u n t o concreto.Treisman descubrió q u e eso era lo q u e sucedía. En efec- '•
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to, cuando las personas distraían su a t e n c i ó n de ciertas letras coloreadas, podían referir las letras y referir los colores, p e r o no c o n s e g u í a n referir qué color iba c o n q u é letra. Estas c o m b i n a c i o n e s ilusorias son u n a d e mostración s o r p r e n d e n t e de los límites de la c o m p u t a c i ó n visual, y no son ajenas a lo q u e s u c e d e en la vida cotidiana. C u a n d o v i s l u m b r a m o s distraídos o c o n el rabillo del ojo las palabras, las letras a veces se c o l o c a n por sí mismas. Un psicólogo e m p e z ó a estudiar este f e n ó m e n o c u a n d o , tras pasar p o r u n a m á q u i n a de café quiso saber p o r q u é había leído q u e se anunciaba el «Peor Café del M u n d o » . El cartel, desde l u e g o , decía el «Mejor Café del M u n d o » . En u n a ocasión t u v e u n a reacción retardada al pasar frente a u n a valla publicitaria q u e creí q u e a n u n c i a b a un b u r d e l (en realidad ponía B r o t h e r s ' H o t e l ) . En cierta ocasión, mientras hojeaba u n a revista, vi de pasada un titular q u e e n t e n d í q u e hablaba de cámaras antisemitas (en realidad se trataba de cámaras semiantiguas). Hay cuellos de botella q u e restringen el flujo de i n f o r m a c i ó n t a n t o desde dentro de la p e r s o n a c o m o desde fuera. C u a n d o i n t e n t a m o s r e c u perar un recuerdo, los ítems g o t e a n en la c o n c i e n c i a u n o a u n o , a m e n u do con retrasos espantosos si la i n f o r m a c i ó n es antigua o insólita. Incluso desde que P l a t ó n invocara la metáfora de la cera blanda, los psicólogos han supuesto q u e el m e d i o n e u r o n a l tiene q u e ser i n h e r e n t e m e n t e resistente a conservar la i n f o r m a c i ó n , la cual desaparece c o n el t i e m p o , a menos que sea a p r e h e n d i d a . Pero el cerebro p u e d e r e c o r d a r r e c u e r d o s indelebles, c o m o , p o r ejemplo, el c o n t e n i d o de u n a noticia i m p a c t a n t e y algunos pocos detalles de la época y el lugar en q u e fue escuchada. De modo que el m e d i o n e u r o n a l m i s m o no es en absoluto el responsable. El psicólogo J o h n Anderson ha elaborado la ingeniería inversa de la recuperación de m e m o r i a h u m a n a , y ha d e m o s t r a d o q u e los límites de la memoria n o son u n s u b p r o d u c t o d e u n m e d i o d e a l m a c e n a m i e n t o . Tal como a los p r o g r a m a d o r e s les gusta decir, «no es un error, es un rasgo distintivo». En un sistema de r e c u p e r a c i ó n de i n f o r m a c i ó n ó p t i m a m e n t e diseñado, un í t e m se recuperará sólo c u a n d o la relevancia del í t e m tenga más peso q u e el coste q u e s u p o n e recuperarla. C u a l q u i e r a q u e haya u t i lizado un sistema i n f o r m á t i c o de o b t e n c i ó n selectiva de datos en u n a biblioteca sin duda e n c o n t r a r á fácilmente m o t i v o s para arrepentirse p o r la avalancha de títulos q u e se v i e r t e n en la pantalla. Un h u m a n o e x p e r t o , a pesar de nuestras s u p u e s t a m e n t e débiles facultades de r e c u p e r a c i ó n , supera a m p l i a m e n t e a cualquier o r d e n a d o r a la h o r a de localizar un fragmento de i n f o r m a c i ó n a partir de su c o n t e n i d o . C u a n d o me es necesario encontrar artículos sobre un t e m a en un á m b i t o disciplinar q u e no me es 189

familiar, no r e c u r r o a u n a terminal de b ú s q u e d a selectiva de información en la biblioteca, envío un c o r r e o electrónico a un colega q u e trabaja en ese c a m p o . ¿ Q u é significa q u e un sistema de o b t e n c i ó n selectiva de la información esté ó p t i m a m e n t e diseñado? D e b e expresar la i n f o r m a c i ó n que más probabilidades tiene de ser útil en el m o m e n t o en q u e es solicitada. Pero, ¿ c ó m o p u e d e c o n o c e r s e p o r anticipado? Las probabilidades podrían ser estimadas, utilizando leyes generales acerca de q u é tipo de información tiene más probabilidades de ser necesario. Si tales leyes existieran, seríam o s capaces de hallarlas en los sistemas de i n f o r m a c i ó n en general, y no sólo en la m e m o r i a h u m a n a ; p o r ejemplo, las leyes aparecerían en los libros de estadística disponibles en u n a biblioteca o en los archivos de un servidor. Los informáticos h a n descubierto algunas de estas leyes. Un fragmento de i n f o r m a c i ó n q u e ha sido solicitado m u c h a s veces en el pasado, es más p r o b a b l e q u e sea necesario ahora q u e no un fragmento de i n f o r m a c i ó n q u e ha sido solicitado sólo en raras y contadas ocasiones. Un f r a g m e n t o q u e ha sido solicitado en fecha reciente es más probable q u e sea necesario ahora q u e no un fragmento q u e no ha sido solicitado d u r a n t e u n t i e m p o . U n sistema d e o b t e n c i ó n selectiva d e información ó p t i m o debe, p o r lo tanto, ser p r o p e n s o a buscar y cargar los ítems hallados de f o r m a frecuente y reciente. A n d e r s o n señala q u e eso es exactam e n t e lo q u e h a c e la busca selectiva de la m e m o r i a h u m a n a : recordamos a c o n t e c i m i e n t o s c o m u n e s y recientes m e j o r q u e los raros y del pasado distante. A d e m á s , d e s c u b r i ó otros cuatro f e n ó m e n o s clásicos en la investigación de la m e m o r i a q u e satisfacían los criterios de diseño optimal establecidos de f o r m a i n d e p e n d i e n t e para los sistemas computarizados de b ú s q u e d a selectiva de i n f o r m a c i ó n . Un tercer rasgo notable q u e caracteriza el acceso a la conciencia es el c r o m a t i s m o e m o c i o n a l de la experiencia. No sólo registramos acontecim i e n t o s , sino q u e lo h a c e m o s c o m o placenteros o dolorosos, lo cual nos h a c e t o m a r medidas para p r o c u r a r n o s más de los p r i m e r o s y menos de los s e g u n d o s , tanto ahora c o m o en el futuro. Pero nada de t o d o ello constituye un misterio. H a b l a n d o desde un p u n t o de vista computacional, las representaciones desencadenan estados o r i e n t a d o s p o r objetivos, los cuales activan la recogida de i n f o r m a c i ó n , la solución de problemas y los d e m o n e s seleccionadores del c o m p o r t a m i e n t o , q u e calculan c ó m o alcanzar, r e h u i r o modificar la situación ordenada .Y desde el p u n t o de vista evolutivo, rara vez hay algún misterio en el p o r q u é vamos en pos de las metas q u e b u s c a m o s ; ¿por q u é , p o r ejemplo, h a c e m o s el a m o r con un(a) 190

compañero (a) atractivo(a) en lugar de darnos el lote c o n un (a) pelmazo (a)? Las cosas q u e se c o n v i e r t e n en objetos del deseo son el tipo de cosas que conducen, p o r t é r m i n o m e d i o , a intensificar las o p o r t u n i d a d e s de supervivencia y r e p r o d u c c i ó n en el e n t o r n o en el q u e h e m o s evolucionado: agua, comida, seguridad, sexo, c o n d i c i ó n social, d o m i n i o del e n t o r n o y el bienestar de los hijos, parientes y amigos. El cuarto rasgo de la conciencia es la canalización del control a un proceso ejecutivo: algo cuya experiencia designamos c o m o el sí m i s m o , la voluntad, el «Yo». El Yo ha sido p u e s t o r e c i e n t e m e n t e en tela de j u i c i o . Según el p i o n e r o en el c a m p o de la inteligencia artificial M a r v i n M i n s k y la mente es u n a sociedad de agentes, u n a amplia c o l e c c i ó n de esbozos en parte acabados, decía D a n i e l D e n n e t t , afirmación q u e remataba a ñ a d i e n do: «Es un error buscar al Presidente en el D e s p a c h o O v a l del cerebro». La sociedad de la m e n t e es u n a maravillosa metáfora, y la utilizaré gustoso al abordar la explicación de las e m o c i o n e s . C o n la salvedad de que sería llevar demasiado lejos la teoría si se proscribiera la existencia de un sistema en el cerebro responsable de dar las riendas de m a n d o o c o n ceder la palabra a un solo agente a la vez. Los agentes del cerebro p o d r í a n muy bien organizarse j e r á r q u i c a m e n t e en subrutinas encajadas unas en otras c o n u n c o n j u n t o d e reglas d e d e c i s i ó n d i r e c t o r a s , u n d e m o n computacional o un agente o un h o m ú n c u l o de b u e n a clase, situado en la parte alta de la cadena de m a n d o . No sería un fantasma en la m á q u i n a , sino otro c o n j u n t o de reglas «si-entonces» o u n a red n e u r o n a l q u e delega el control a un agente más sonoro, más rápido o más fuerte, pero situado a un nivel p o r debajo. Incluso t e n e m o s pistas acerca de las estructuras cerebrales q u e albergan la circuitería de la t o m a de decisiones. El n e u r ó l o g o A n t o n i o D a m a s i o ha señalado q u e la lesión del sulco cingulado anterior, q u e recibe los inputs de cualquiera de las áreas perceptivas superiores y que se halla conectado a los niveles superiores del sistema m o t o r , deja al p a c i e n t e en un estado a p a r e n t e m e n t e despierto p e r o e x t r a ñ a m e n t e carente de capacidad de reaccionar. El i n f o r m e llevó a q u e Francis C r i c k afirmara, bromeando sólo en p a r t e , q u e se había d e s c u b i e r t o la sede de la v o l u n tad.Y d u r a n t e m u c h a s décadas los n e u r ó l o g o s h a n d a d o p o r sentado q u e el ejercicio de la v o l u n t a d —la f o r m a c i ó n y ejecución de planes— era una tarea de los lóbulos frontales. Un b u e n ejemplo, triste, pero, c o n todo, característico, me lo facilitó un h o m b r e q u e me pidió que visitase a su hijo de q u i n c e años, q u e había sufrido u n a lesión en los lóbulos frontales en un accidente de c o c h e . El chico p e r m a n e c í a en la d u c h a durante
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horas en ocasiones, incapaz de decidir c u á n d o salir y t a m p o c o p o d í a salir de casa p o r q u e no dejaba de c o m p r o b a r u n a y otra vez si había apagado las luces. ¿Por q u é razón u n a sociedad de agentes mentales iba a necesitar un ejecutivo en lo alto? No i m p o r t a cuántos agentes t e n g a m o s en nuestra m e n t e , cada u n o de nosotros t e n e m o s e x a c t a m e n t e sólo un c u e r p o . La custodia de cada parte principal tiene q u e ser otorgada a un controlador q u e selecciona un plan entre u n a b a r a h ú n d a de agentes rivales. Los ojos t i e n e n q u e enfocar un objeto a la vez, no p u e d e n fijarse en el espacio vacío q u e q u e d a a m e d i o c a m i n o entre dos objetos interesantes u oscilar entre ellos en un tira y afloja. Los m i e m b r o s d e b e n seguir cierta coreografía para tirar del c u e r p o o de objetos siguiendo u n a trayectoria que alcanza la m e t a de sólo u n o de los agentes de la m e n t e . La alternativa, a saber, u n a sociedad de la m e n t e a u t é n t i c a m e n t e igualitaria, aparece reflej a d a en la película maravillosamente absurda Dos veces yo. L i l y T o m l i n es u n a h e r e d e r a h i p o c o n d r í a c a q u e contrata los servicios de un g u r ú para transferir su alma al c u e r p o de u n a m u j e r q u e no quiere el suyo. Durante la transferencia, la c u b e t a q u e c o n t e n í a el alma de T o m l i n cae por la ventana y se hace añicos en la cabeza de un transeúnte, i n t e r p r e t a d o por Steve M a r t i n . El dybbuk o d e m o n de T o m l i n se a p o d e r a de la p a r t e derecha del c u e r p o mientras el transeúnte conserva el control de su mitad izquierda. E n t o n c e s él e m p i e z a a dar bandazos en zigzag a m e d i d a que, p r i m e r o , su parte izquierda e m p i e z a a andar en u n a dirección y luego su m i t a d derecha, c o n el m e ñ i q u e e l e g a n t e m e n t e e x t e n d i d o , anda dando pasos remilgados' hacia la otra.

Así, la c o n c i e n c i a , en el s e n t i d o de acceso, está en c a m i n o de ser e n t e n d i d a . ¿ Q u é sucede c o n la c o n c i e n c i a en el s e n t i d o de sentiencia o p e r c e p c i ó n sensible? Sentiencia y acceso p u e d e n ser las dos caras de u n a m i s m a m o n e d a . N u e s t r a e x p e r i e n c i a subjetiva es t a m b i é n la base para el r a z o n a m i e n t o , el habla y la a c c i ó n q u e n o s caracterizan. No sólo t e n e m o s la e x p e r i e n c i a del d o l o r de muelas, nos q u e j a m o s y vamos al odontólogo. N e d B l o c k ha intentado clarificar la distinción entre acceso y sentiencia i d e a n d o escenarios en los que el acceso p o d í a o c u r r i r sin capacidad de sentir, y viceversa. Un ejemplo de acceso sin sentiencia p o d r í a hallarse en 192

el extraño s í n d r o m e d e n o m i n a d o «visión ciega». C u a n d o u n a persona tiene un amplio p u n t o ciego a causa de u n a lesión en su c ó r t e x visual, negará inflexiblemente q u e p u e d a ver u n a cosa q u e está allí; p e r o c u a n d o se le fuerza a adivinar d ó n d e se halla un objeto, lo logra hacer, más allá de toda casualidad, b i e n . U n a i n t e r p r e t a c i ó n es q u e el «ciego» tiene acceso a los objetos, p e r o no es sensible a ellos. T a n t o si es c o r r e c t o c o m o si n o , demuestra q u e es posible concebir u n a diferencia entre acceso y la capacidad de sentir. La capacidad de sentir sin c o n c i e n c i a p u e d e o c u r r i r c u a n do, enfrascados m u y a f o n d o en u n a conversación, nos d a m o s c u e n t a de repente de q u e en el e x t e r i o r hay una taladradora en m a r c h a y q u e a u n que a pesar de h a b e r estado o y e n d o el r u i d o , d u r a n t e c i e r t o t i e m p o , no hemos reparado en el r u i d o . A n t e s de la epifanía é r a m o s sensibles al r u i do, pero no t e n í a m o s acceso a él. Pero B l o c k a d m i t e q u e los ejemplos son un poco forzados, y sospecha q u e , en realidad, acceso y sentiencia v a n juntas. D e este m o d o , p u e d e q u e n o n e c e s i t e m o s u n a teoría separada q u e explique d ó n d e o c u r r e la sensibilidad en el cerebro, de q u é m o d o encaja en la c o m p u t a c i ó n m e n t a l o p o r q u é e v o l u c i o n ó . Parece ser u n a cualidad adicional q u e t i e n e n ciertos tipos de acceso a la i n f o r m a c i ó n . En c a m b i o sí precisamos u n a teoría q u e explique c ó m o las cualidades subjetivas de la sensibilidad surgen de un m e r o acceso a la i n f o r m a c i ó n . Para c o m p l e t a r este relato, p o r tanto, t e n g o q u e presentar u n a teoría q u e a b o r d e p r e g u n tas como las siguientes: * Si llegáramos a p o d e r r e p r o d u c i r el p r o c e s a m i e n t o de la i n f o r m a c i ó n que efectúa la m e n t e h u m a n a c o m o un e n o r m e p r o g r a m a informático, ¿el ordenador q u e lo ejecutara sería consciente? ' ¿Qué sucedería si t o m á r a m o s este p r o g r a m a y f o r m á s e m o s a un a m plio n ú m e r o de personas, p o n g a m o s p o r caso, la p o b l a c i ó n de C h i n a , para tener en m e n t e los datos y desarrollar los pasos? ¿Flotaría sobre China una gigantesca c o n c i e n c i a i n d e p e n d i e n t e de la c o n c i e n c i a de los mil millones de individuos? Si estuvieran realizando efectivamente el estado cerebral q u e representa el d o l o r m u y a g u d o , ¿habría a l g ú n ente que en verdad sintiera dolor, a u n c u a n d o cada c i u d a d a n o e s t u v i e ra de b u e n h u m o r y alegre? • Supongamos q u e el área r e c e p t o r a visual, q u e se halla en la p a r t e p o s terior del cerebro fuera separada q u i r ú r g i c a m e n t e del resto y m a n t e n i da con vida en el cráneo, r e c i b i e n d o inputs de los ojos. S e g ú n c u a l quier medida del c o m p o r t a m i e n t o , el sujeto estaría ciego. ¿Existe una 193

c o n c i e n c i a visual m u d a p e r o p l e n a m e n t e consciente y aislada en la p a r t e p o s t e r i o r de la cabeza? ¿ Q u é sucedería si fuera extirpada y mantenida viva en u n a cubeta? • ¿ P u e d e la e x p e r i e n c i a q u e tiene el lector del color rojo ser la misma q u e mi e x p e r i e n c i a del color verde? C i e r t a m e n t e , el lector etiquetaría la h i e r b a como, «verde» y los tomates c o m o «rojos», tal c o m o yo lo hago, p e r o tal vez el lector ve en realidad la hierba c o m o t e n i e n d o el color q u e en mi caso describiría, si me e n c o n t r a r a en su piel, c o m o rojo. • ¿ P u e d e h a b e r zombies? Es decir, ¿podría h a b e r un a n d r o i d e construido para actuar de f o r m a tan inteligente y tan e m o c i o n a l c o m o el lector y yo m i s m o , p e r o en el cual no h u b i e r a «nadie en su interior» que en realidad sintiera o viera algo? ¿ C ó m o sé q u e usted no es un zombi? • Si alguien p u d i e r a descargar el estado de mi cerebro y duplicarlo en otra c o l e c c i ó n de moléculas, ¿tendrían mi conciencia? Si alguien destruyera el original, p e r o la réplica c o n t i n u a r a viviendo mi vida, pensando mis p e n s a m i e n t o s , y sintiendo mis sentimientos, ¿habría sido asesinado? ¿El capitán K i r k se e x t i n g u e y es sustituido p o r un gemelo cada vez q u e se adentra en la sala del transportador? • ¿A q u é se asemeja ser un murciélago? ¿Disfrutan los escarabajos del sexo? ¿ U n g u s a n o grita en silencio c u a n d o un pescador traspasa su c u e r p o al p o n e r l o en un anzuelo? • Los cirujanos sustituyen una de nuestras n e u r o n a s p o r un microchip q u e duplica sus funciones de i n p u t - o u t p u t . N o s sentimos y comportam o s e x a c t a m e n t e c o m o antes. E n t o n c e s , sustituyen u n a segunda neurona, y u n a tercera, y así sucesivamente hasta q u e nuestro cerebro se c o n v i e r t e cada vez más en algo h e c h o de silicio. D a d o q u e cada microchip h a c e e x a c t a m e n t e lo q u e hacía la n e u r o n a , el c o m p o r t a m i e n t o y la m e m o r i a n u n c a c a m b i a n . ¿Llegamos a apreciar la diferencia? ¿Sería c o m o agonizar? ¿Hay algún otro ente consciente que se mueve en nuestro i n t e r i o r y nos a c o m p a ñ a ? ¡Al c u e r n o c o n todas estas cuestiones! T e n g o algunos prejuicios, pero ni r e m o t a idea de c ó m o e m p e z a r a buscar una respuesta defendible. Pero, t a m p o c o nadie la tiene. La teoría c o m p u t a c i o n a l de la m e n t e no presenta n i n g u n a i n t u i c i ó n ni t a m p o c o facilita n i n g ú n hallazgo en el c a m p o de la n e u r o c i e n c i a , u n a vez clarificada la confusión habitual de la sentiencia o sensibilidad c o n el acceso y el c o n o c i m i e n t o de sí. ¿ C ó m o p u e d e un libro titulado Cómo funciona ¡a mente eludir la responsabilidad de explicar de d ó n d e p r o v i e n e la capacidad de sentir? Ca194

bría, s u p o n g o , invocar la d o c t r i n a del positivismo lógico, según la cual si un e n u n c i a d o no p u e d e ser verificado carece literalmente de sentido. Los imponderables en la lista antes expuesta p r e g u n t a n p o r la esencia misma de lo inverificable. M u c h o s pensadores, c o m o D e n n e t t , c o n c l u y e n que preocuparse p o r ellos es s i m p l e m e n t e hacer e x h i b i c i o n i s m o de la propia confusión: las experiencias sensibles (o, c o m o los filósofos las d e n o m i n a n , las qualia) son u n a ilusión cognitiva. U n a vez q u e h e m o s aislado los correlatos c o m p u t a c i o n a l e s y n e u r o l ó g i c o s del acceso a la conciencia; no queda nada p o r explicar. Insistir en q u e la sensibilidad q u e d a inexplicada después de q u e se haya d a d o cuenta de todas las manifestaciones de la sensibilidad es sencillamente irracional, p o r q u e las c o m p u t a c i o n e s no t i e nen nada sensible en ellas. Es c o m o insistir en q u e la h u m e d a d q u e d a inexplicada incluso después de q u e se haya d a d o c u e n t a de todas las m a nifestaciones de la h u m e d a d , p o r q u e las moléculas q u e se m u e v e n no son húmedas. Si b i e n el a r g u m e n t o i n c o m o d a a casi t o d o s , no es fácil hallar algo que esté mal. El filósofo Georges R e y me dijo u n a vez q u e no tenía experiencias sensibles, q u e las había p e r d i d o tras sufrir a los q u i n c e años un accidente en bicicleta. D e s d e e n t o n c e s , insistía, había sido un z o m b i . Supongo q u e ironizaba, p e r o desde l u e g o no t e n g o m o d o de saberlo, y eso es lo q u e i m p o r t a . Los desenmascaradores de las qualia t i e n e n algo de razón. Al m e n o s por ahora, no t e n e m o s d ó n d e agarrarnos científicamente para abordar los ingredientes extras especiales q u e dan lugar a la capacidad de sentir. En la m e d i d a en q u e la explicación científica funciona, p u e d e q u e t a m poco exista. C o n t o d o , eso no equivale a decir q u e las afirmaciones sobre la sensibilidad sean p e r v e r s a m e n t e i n c o r r o b o r a b l e s , sino q u e verificarlas no supone n i n g u n a diferencia en absoluto. N u e s t r a i n c o m p r e n s i ó n de la capacidad de sentir no i m p i d e en absoluto nuestra c o m p r e n s i ó n de c ó m o funciona la m e n t e . P o r regla general, las partes de un p r o b l e m a científico encajan unas en otras c o m o un crucigrama. Para reconstruir la e v o l u c i ó n humana precisamos la antropología física, q u e se o c u p a de hallar los h u e sos, la arqueología para c o m p r e n d e r los útiles y h e r r a m i e n t a s , la biología molecular para datar el m o m e n t o en q u e los h u m a n o s se separan de los chimpancés, y la p a l e o b o t á n i c a para r e c o n s t r u i r el e n t o r n o a partir del polen físico. C u a n d o u n a parte cualquiera del c r u c i g r a m a q u e d a en blanco, c o m o sucede p o r la ausencia de fósiles de c h i m p a n c é s o la i n c e r t i dunibre de si el clima era h ú m e d o o seco, ese espacio en blanco es sentido con gran i n q u i e t u d y todos esperan impacientes que sea rellenado.
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Pero en el estudio de la m e n t e , la capacidad de sentir flota en su propio plano, m u y p o r e n c i m a de las cadenas causales de la psicología y de la neurociencia. Si p u d i é r a m o s seguir, en algún m o m e n t o , la pista de todos los pasos q u e c o n d u c e n desde la p e r c e p c i ó n pasando p o r el razonamiento y la e m o c i ó n hasta el c o m p o r t a m i e n t o , la única cosa q u e la ausencia de una teoría de la sensibilidad dejaría p e n d i e n t e sería una comprensión de la propia capacidad de sentir o sentiencia. D e c i r q u e no tenernos n i n g u n a explicación científica de la capacidad de sentir no es lo m i s m o q u e decir q u e ésta no exista en absoluto. Estoy tan seguro de q u e soy sensible c o m o lo estoy de cualquier otra cosa, y apuesto a q u e el lector siente lo m i s m o . A u n q u e c o n c e d o q u e mi curiosidad polla sensibilidad n u n c a quedará saciada, me n i e g o a creer q u e simplemente es u n a confusión pensar q u e soy sensible (la analogía propuesta p o r Dennett c o n la h u m e d a d que q u e d a sin resolver no es decisiva: lo m o j a d o en sí es una sensación subjetiva, de m o d o que la insatisfacción del observador vuelve a plantear t o d o el p r o b l e m a de la sentiencia o sensibilidad. No podemos proscribir la sensibilidad de nuestro discurso o reducirla al acceso a la i n f o r m a c i ó n , p o r q u e el r a z o n a m i e n t o m o r a l d e p e n d e de ella. El concepto de capacidad de sentir subyace a nuestra certeza de q u e la tortura es mala y q u e mientras inutilizar un r o b o t es la d e s t r u c c i ó n de un bien, hacer lo p r o p i o c o n u n a p e r s o n a constituye un asesinato. Es la razón de q u e la m u e r t e de un ser q u e r i d o no sólo nos haga sentir lástima por la pérdida q u e e x p e r i m e n t a m o s , sino t a m b i é n el d e s c o n c e r t a n t e dolor de saber q u e los p e n s a m i e n t o s y los placeres de u n a p e r s o n a se h a n desvanecido para siempre. Si el lector me a c o m p a ñ a hasta el final de este libro, e n t e n d e r á mi p r e s e n t i m i e n t o sobre el misterio de la sensibilidad. Pero el misterio sigue siendo un misterio, un t e m a no para la ciencia sino para la ética, para las tertulias e n t r e amigos hasta altas horas de la n o c h e y, sin duda, para otro ámbito: Un trozo microscópico de arena que flota por el espacio contiene un fragmento de la vida de un hombre. El lugar donde vivió y las máquinas que utilizó se hallan cubiertas por el polvo y el moho. Privadas de todo uso, todas las máquinas del señor Corry, incluso aquélla hecha a su imagen y semejanza, que el amor mantenía viva, pero que ahora está obsoleta, se desintegrarán por la acción del viento, de la arena y del paso de los años... en la Dimensión Desconocida.

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LA V E N G A N Z A DE LOS T O R P E S

En algún p u n t o más allá del límite de nuestro sistema solar, avanzando p o r el espacio interestelar, hay un fonógrafo y un disco de oro c o n instrucciones en escritura jeroglífica grabadas en su funda. Viajan en la sonda espacial Voyager 2, q u e fue lanzada en 1977 para q u e transmitiera a la Tierra fotografías y datos de los planetas más exteriores de nuestro sistema solar. En la actualidad, u n a vez q u e ha rebasado la órbita de N e p t u n o y ha c o n c l u i d o su e m o c i o n a n t e m i s i ó n científica, la sonda se ha convertido en nuestra tarjeta de visita interplanetaria para cualquier nave estelar extraterrestre q u e p u e d a encontrarla. El a s t r ó n o m o Cari Sagan se e n c a r g ó de editar la grabación del disco y escogió vistas y sonidos q u e captaban nuestra identidad c o m o especie y los logros q u e h a b í a m o s alcanzado. I n c l u y ó saludos en c i n c u e n t a y c i n c o lenguas h u m a n a s y u n a muestra del «lenguaje de las ballenas», u n a g r a b a ción sonora de d o c e m i n u t o s de d u r a c i ó n en la q u e se incluían el llanto de un b e b é , un beso y un registro de un electroencefalograma s o n o r o con las m e d i t a c i o n e s de u n a m u j e r e n a m o r a d a , así c o m o noventa m i n u tos de música folclórica c o n muestras de los estilos del m u n d o : mariachis mexicanos, la música de las flautas sikus peruanas, el raga h i n d ú , un canto nocturno de los indios navajo, un canto de iniciación de u n a m u c h a c h a pigmea, u n a p i e z a shakuhachi j a p o n e s a ; así c o m o m ú s i c a de B a c h , Beethoven, M o z a r t , Stravinsky Louis A r m s t r o n g y C h u c k Berry, q u e i n terpreta la c a n c i ó n «Johnny B. G o o d e » . El disco lleva así m i s m o un mensaje de paz de nuestra especie al cosmos. En una muestra no premeditada de h u m o r negro,la alocución del mensaje la realizó el p o r entonces secretario general de las Naciones Unidas, Kurt Waldheim. Años más tarde, los historiadores descubrirían que, durante la Segunda Guerra Mundial,Waldheim había sido oficial de inteligencia en una unidad del ejército alemán que llevó a cabo brutales operaciones de castigo contra los partisanos en los Balcanes, y q u e fue el responsable de la deporta199

ción de la población judía de Salónica a los campos de extermino nazis. Es demasiado tarde para hacer regresar al Voyager, y esta negra b r o m a que nos hemos gastado viajará al centro de la galaxia de la Vía Láctea.

Seres

inteligentes

El d o c u m e n t o fonográfico del Voyager, en cualquier caso, era una idea hermosa, a u n q u e sólo fuera p o r las preguntas que planteaba. ¿Estamos solos? Si no lo estamos, ¿las formas alienígenas de vida tienen la inteligencia y el deseo de desarrollar viajes espaciales? Si es así, ¿interpretarán los sonidos y las imágenes que les dirigimos, o más bien oirán la voz c o m o si se tratara del z u m b i d o de un m ó d e m y, en las líneas que dibujan las siluetas de un hombre y una mujer colocada en la cubierta no verán más que una raza de cuerpos alámbricos? En el caso de que comprendieran su contenido, ¿ c ó m o responderán? ¿Ignorándonos? ¿Viniendo y esclavizándonos o comiéndonos? ¿O iniciando un diálogo interplanetario? Tal vez la respuesta tan esperada del espacio exterior se limitaría, c o m o se decía en un a p u n t e satírico del programa Saturday Night Uve, a un p o r favor «envíen más C h u c k Berry». No se trata precisamente de preguntas para tertulias hasta altas horas de la madrugada. A principios de la década de 1990, la N A S A asignó cien millones de dólares a la b ú s q u e d a de inteligencia extraterrestre, el programa SETI (Search for Extraterrestrial Intelhgence). Los científicos escuchaban el universo c o n ayuda de grandes radiotelescopios, a la b ú s q u e d a de señales q u e p u d i e r a n provenir sólo de seres inteligentes. C o m o cabía esperar, algunos congresistas estadounidenses se opusieron al programa. Uno de ellos afirmó q u e «buscar h o m b r e c i t o s verdes c o n cabezas deformadas era despilfarrar los fondos federales». A fin de minimizar el «factor ataque de risa», la N A S A rebautizó el proyecto c o m o el High Resolution Microwave Survcy (Búsqueda de O n d a s de Alta R e s o l u c i ó n ) , a u n q u e era ya demasiado tarde para evitar el rechazo del C o n g r e s o al proyecto. En la actualidad, se m a n t i e n e operativo gracias a las donaciones de particulares, entre ellos, el director de cine Steven Spielberg. C o n todo, la oposición al proyecto SETI provino no de ignorantes sino de algunos de los más prestigiosos biólogos del m u n d o . ¿Por q u é se sumaron al debate? El programa SETI d e p e n d e de supuestos procedentes del campo de la teoría evolutiva y no de la astronomía: dicho de m o d o más concreto, de
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la evolución de la inteligencia. La inteligencia, ¿es algo inevitable, o es algo puramente casual? En un célebre congreso que tuvo lugar en 1961, el astrónomo y partidario entusiasta del programa SETI, Frank Drake, señaló q u e cabía estimar el n ú m e r o de civilizaciones extratcrrestres q u e podía darse el caso que contactaran con nosotros con la siguiente ecuación:

N = R * F f n ff L
p
1

C 1 c

1) El número de estrellas de la galaxia. R* 2) El coeficiente de estrellas que tienen planetas. F 3) El número de planetas por sistema solar con un entorno que puede albergar vida, £ 4) El coeficiente de estos planetas que cuentan realmente con vida, n^ 5) El coeficiente de planetas con vida en los que aparece la inteligencia. f 6) El coeficiente de sociedades inteligentes que desean y son capaces de comunicarse con otros mundos, f
p

c

7) La longevidad de cada tecnología en el estadio comunicativo. L Los a s t r ó n o m o s , los físicos y los ingenieros q u e asistieron al congreso, si bien se sintieron incapaces de estimar el factor 6 sin ayuda de un s o c i ó logo o un historiador, confiaban en estimar el factor 5, el coeficiente de planetas c o n vida en los q u e aparece la inteligencia. Y estimaron q u e ascendía al u n o p o r ciento. Encontrar vida inteligente en algún p u n t o del c o s m o s sería, sin d u d a , el descubrimiento más e m o c i o n a n t e de la historia h u m a n a . E n t o n c e s , ¿a qué venían las burlas de los biólogos? La razón no era otra que, para estos científicos, los partidarios entusiastas del p r o g r a m a S E T I r a z o n a b a n b a sándose en u n a creencia p o p u l a r precientífica. Los d o g m a s religiosos c o n siglos de antigüedad, la idea victoriana del progreso y el h u m a n i s m o laico m o d e r n o , todos ellos c o n d u j e r o n a i n t e r p r e t a r m a l la e v o l u c i ó n como un a n h e l o i n t e r i o r o c o m o el desarrollo hacia u n a c o m p l e j i d a d mayor, cuyo p u n t o c u l m i n a n t e sería la aparición del h o m b r e . La p r e s i ó n se intensifica y e n t o n c e s aparece la inteligencia c o m o si se tratara de palomitas de maíz en u n a sartén al fuego. * Aquella doctrina religiosa recibe el n o m b r e de la G r a n C a d e n a del Ser, en la cual q u e d a b a n abarcados desde la a m e b a hasta el h o m b r e , pasando por el m o n o , y aún son m u c h o s los científicos q u e en la actualidad utilizan irreflexivamente los adjetivos «superior» e «inferior» para calificar las formas de vida, y los t é r m i n o s «escala» y «eslabón» para hablar de la evolución.
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La procesión de primates, desde el g i b ó n que vive en bandas y arrastra los brazos p o r el suelo, pasando p o r el cavernícola de h o m b r o s encorvados hasta el h o m b r e m o d e r n o , q u e anda erguido, no sólo se ha convertido en un i c o n o de la cultura pop, sino que todos c o m p r e n d e m o s exactamente q u é quiere decir alguien c u a n d o afirma q u e rechazó una cita p o r q u e el h o m b r e c o n el q u e iba a salir (Larry) no era m u y evolucionado. En relatos de ciencia ficción c o m o La máquina del tiempo de H. G.Wells, en episodios de la serie Star Trek y en entregas de la serie de dibujos La vida de Boy, el i m p u l s o se e x t r a p o l a a n u e s t r o s d e s c e n d i e n t e s , r e p r e s e n t a d o s como h o m ú n c u l o s de cuerpos alargados, calvos y de cerebros bulbosos, recorridos p o r venas varicosas. En el filme El planeta de los simios y en otros relatos, una vez q u e la especie h u m a n a ha q u e d a d o destrozada o ha sido asfixiada p o r la c o n t a m i n a c i ó n que ella misma generó, los simios o los delfines están a la altura de las circunstancias y la sustituyen. D r a k e expresó estos supuestos en una carta enviada a la revista Science en la q u e defendía el p r o g r a m a S E T I contra el e m i n e n t e b i ó l o g o Ernst Mayr. M a y r había señalado q u e sólo u n a de las casi c i n c u e n t a millones de especies de la tierra había llegado a desarrollar civilizaciones, de modo q u e la probabilidad de q u e la vida en un planeta d a d o incluyera una especie inteligente sería m u y p e q u e ñ a . A ello D r a k e le replicó:

La p r i m e r a especie en desarrollar civilizaciones i n t e l i g e n t e s descubrirá q u e es la ú n i c a . ¿ D e b e s o r p r e n d e r l e ? A l g u n a t i e n e q u e ser la p r i m e r a , y el h e c h o de serlo n a d a implica acerca de cuántas otras especies h a n tenido o t i e n e n el p o t e n c i a l de desarrollar civilizaciones i n t e l i g e n t e s o p u e d a n hacerlo tal vez en el f u t u r o . . . D e l m i s m o m o d o , entre m u c h a s civilizaciones, una será la p r i m e r a , y t e m p o r a l m e n t e la ú n i c a , en desarrollar u n a tecnología e l e c t r ó n i c a . ¿Y de q u é o t r o m o d o p o d r í a ser? Las p r u e b a s s u g i e r e n q u e los sistemas p l a n e t a r i o s necesitan existir d u r a n t e u n o s c u a n t o s miles de millones de años bajo unas circunstancias lo s u f i c i e n t e m e n t e b e n i g n a s para que e v o l u c i o n e u n a especie q u e sea capaz de usar esa t e c n o l o g í a .

A fin de e x a m i n a r p o r q u é este p e n s a m i e n t o c h o c a tan frontalmente c o n la teoría m o d e r n a de la e v o l u c i ó n c o n s i d e r e m o s la siguiente analogía. El c e r e b r o h u m a n o es un ó r g a n o e x q u i s i t a m e n t e c o m p l e j o q u e evol u c i o n ó sólo u n a vez. La t r o m p a de los elefantes, q u e apila troncos, arranca de cuajo árboles, recoge una m o n e d a , quita las espinas de las plantas, espolvorea c o n arena y rocía c o n agua el c u e r p o del elefante, sirve de t u b o de respiración bajo el agua y es capaz de garabatear c o n un lápiz, es 202

otro ó r g a n o c o m p l e j o q u e e v o l u c i o n ó sólo una vez. El cerebro y la trompa son p r o d u c t o s de la m i s m a fuerza evolutiva, a saber: la selección natural. I m a g i n e m o s un a s t r ó n o m o del Planeta de los Elefantes q u e defendiera el p r o g r a m a de B ú s q u e d a de Trompas Extraterrestres:

La primera especie que desarrolla una trompa descubrirá que es la única. ¿Debe sorprenderle? Alguna tiene que ser la primera,y serlo nada implica acerca de cuántas otras especies han tenido o tienen el potencial para desarrollar trompas o puedan hacerlo tal vez en el futuro... Del mismo modo, entre muchas especies que tienen trompas, una será la primera, y temporalmente la única, en embadurnarse con arena. Las pruebas sugieren que los sistemas planetarios necesitan existir durante unos cuantos miles de millones de años bajo unas circunstancias lo suficientemente benignas para que evolucione una especie que sea capaz de usar trompas.

Este r a z o n a m i e n t o nos sorprende p o r disparatado p o r q u e el elefanteastrónomo s u p o n e q u e la evolución no sólo produjo la t r o m p a en una especie en ese planeta, sino q u e se esforzó en producirla en ciertas especies afortunadas, a la vez deseándolo y esperándolo. El elefante, es m e r a m e n t e «la primera» y «temporalmente» la única especie; las otras especies tienen «el potencial», si bien d e b e n pasar unos cuantos miles de millones de años para que ese potencial se realice. Desde luego, no somos chovinistas de las trompas, de m o d o q u e p o d e m o s ver q u e las trompas evolucionaron, pero no p o r q u e u n a marea en ascenso las hicieran ser inevitables. Gracias a precondiciones aleatorias en los antepasados del elefante (un gran tamaño y ciertos tipos de ollares y labios), ciertas fuerzas selectivas (por ejemplo, los problemas q u e plantea levantar y bajar u n a cabeza e n o r m e ) , s u m a n d o a ellas el azar, hicieron q u e la t r o m p a evolucionara c o m o u n a solución factible y práctica para esos organismos en ese m o m e n t o . O t r o s animales ni han desarrollado ni desarrollarán trompas, p o r q u e en sus cuerpos y en sus circunstancias la t r o m p a no resulta de gran ayuda. ¿Podría suceder de nuevo, aquí o en alguna otra parte? Podría, pero la fracción de planetas en los que se han d a d o las condiciones necesarias en un p e r í o d o d e t e r m i n a d o es presumiblemente p e q u e ñ a y, desde luego, es inferior al u n o p o r ciento. C o n nuestro cerebro, en cambio, sí somos chovinistas, ya q u e lo pensamos c o m o la m e t a final de la evolución y, de este m o d o , p o r razones que durante años S t e p h e n Jay G o u l d ha expresado, incurrimos en un absurdo. En efecto, ante t o d o la selección natural no hace nada que ni p o r asomo se parezca a un esfuerzo p o r alcanzar la intehgencia. El proceso está dirigido

por diferencias en la supervivencia y p o r las tasas de reproducción de los organismos que se reproducen en un medio particular. C o n el tiempo, los organism o s adquieren diseños que los adaptan a la supervivencia y a la reproducción tanto en ese m e d i o c o m o en ese p e r í o d o concreto, a u n q u e nada les empuja en una dirección que difiera de tener éxito en ese m e d i o y en ese m o m e n t o . C u a n d o un organismo migra a un n u e v o m e d i o , su linaje se adapta de forma consecuente, pero los organismos q u e se q u e d a r o n atrás, en el m e d i o originario siguen m e d r a n d o inalterados. La vida es un arbusto d e n s a m e n t e ramificado, en absoluto una escala o un eslabón; además, los organismos vivos se hallan en las puntas de las ramas y no en los peldaños inferiores.Todos y cada u n o de los organismos actualmente vivos han empleado la m i s m a cantidad de t i e m p o en evolucionar desde que se originó la vida, tanto si hablamos de la ameba, del o r n i t o r r i n c o , del macaco de la India c o m o , desde luego, de L a r r y cuya voz q u e d ó grabada en el contestad o r a u t o m á t i c o p i d i e n d o u n a nueva cita. Pero un partidario del programa SETI podría objetar q u e los animales se 1/ hacen cada vez más complejos c o n el paso del tiempo y que, entonces, la intehgencia sería el p u n t o c u l m i n a n t e de ese proceso. Al cabo de muchas generaciones, ciertamente, los animales han alcanzado una mayor complejidad. La vida empezó siendo simple, de m o d o que la complejidad, en cual| quier época, de las criaturas más complejas en la tierra ha ido aumentando t con el paso de vastísimas extensiones de tiempo. Pero en m u c h o s linajes no | sucede así. Los organismos alcanzan un ó p t i m o y no lo rebasan, a menudo ; durante centenares de millones de años.Y aquellos que alcanzan u n a mayor ; complejidad no siempre llegan a ser más inteligentes. Eso sí, se hacen más \grandes o más veloces, más venenosos o más fecundos, más sensibles a olores ; y sonidos o mejor dotados para volar más alto y más lejos, construyen mejor sus nidos o las represas en las que habitan. La evolución trata de los fines y no de los medios, llegar a ser inteligente es sólo una opción. í C o n t o d o , cabe preguntarse, ¿no es inevitable q u e muchos organismos i sigan la senda q u e c o n d u c e a la intehgencia? A m e n u d o los diferentes fina- l jes convergen en u n a solución, c o m o sucedió en el caso de los cuarenta i; grupos diferentes de-animales q u e desarrollaron un diseño complejo para ¡ el ó r g a n o de la vista. Probablemente, no se p u e d e ser demasiado rico, dei" masiado p e q u e ñ o o demasiado inteligente. ¿Por qué razón una intehgencia ' c o m o la h u m a n a no habría de ser u n a solución en la que m u c h o s organism o s , en este planeta y en otros, convergieran? ; En realidad, la evolución habría c o n v e r g i d o en la inteligencia h u m a na en varias ocasiones, y tal vez este p u n t o daría de sí para justificar el * ¡

programa S E T I . Pero al calcular las probabilidades, no basta c o n pensar en lo magnífico q u e es ser inteligente. En la teoría evolutiva, ese tipo de razonamiento suele m e r e c e r la acusación q u e los conservadores siempre imputan a los liberales: si b i e n no cesan de especificar un beneficio, n u n ca expresan los factores de los costes. Los organismos no e v o l u c i o n a n hacia cualquier ventaja imaginable. Si lo hicieran, cualquier criatura sería más rápida q u e una bala, más p o t e n t e q u e u n a l o c o m o t o r a y capaz de saltar edificios altos de un solo b r i n c o . Un o r g a n i s m o q u e dedica algo de su materia y energía a un ó r g a n o tiene q u e restarlas a otro. En este sentido, debe tener huesos más delgados, m e n o s m ú s c u l o s o p o n e r m e n o r n ú m e ro de huevos. Los órganos se desarrollan sólo c u a n d o los beneficios q u e aportan son mayores q u e los costes q u e s u p o n e desarrollarlos. Tal vez el lector disponga de un dispositivo tipo Personal DigitalAssistant como las Newton desarrolladas p o r A p p e l . S o n aparatos q u e r e c o n o c e n la escritura manual, a l m a c e n a n n ú m e r o s de teléfonos, editan textos, e n v í a n faxes, gestionan la agenda personal y h a c e n m u c h a s otras tareas. S o n m a ravillas de la ingeniería y p e r m i t e n organizar u n a vida m u y o c u p a d a . En mi caso, no t e n g o un aparato de éstos; p o r q u e , a u n c u a n d o me gustan los chismes electrónicos, siempre q u e he t e n i d o la t e n t a c i ó n de c o m p r a r m e uno, ha habido cuatro cosas q u e me h a n disuadido de hacerlo. A n t e t o d o , son voluminosos y de difícil m a n e j o . En s e g u n d o lugar, f u n c i o n a n c o n batería. En tercero, lleva t i e m p o a p r e n d e r a utilizarlos; y finalmente, su sofisticación hace q u e las tareas sencillas, c o m o buscar un n ú m e r o de teléfono, se c o n v i e r t a n en algo l e n t o y pesado. Me las arreglo b i e n c o n un cuaderno y u n a p l u m a estilográfica. Cualquier criatura q u e sopesara la posibilidad de desarrollar un c e r e bro como el h u m a n o , se enfrentaría a las mismas desventajas. A n t e t o d o , el cerebro es v o l u m i n o s o . La pelvis de u n a m u j e r apenas p e r m i t e dar a luz a un bebé q u e tenga u n a cabeza grande. Ese diseño ha sido el responsable de la m u e r t e de m u c h a s mujeres d u r a n t e el p a r t o y exige además un modo de andar articulado alrededor de un eje central, lo cual h a c e que, desde un p u n t o de vista b i o m e c á n i c o , las mujeres sean m e n o s eficientes al andar que los h o m b r e s . Así m i s m o , el h e c h o de t e n e r una cabeza pesada que se balancea sostenida p o r el cuello nos hace más vulnerables a lesiones fatales c u a n d o se p r o d u c e n accidentes c o m o las caídas. En s e g u n d o lugar, el cerebro necesita energía. D e s d e un p u n t o de vista m e t a b ó l i c o , el tejido neural es glotón: el cerebro equivale sólo al dos p o r ciento de nuestro peso corporal, pero c o n s u m e el veinte p o r ciento de nuestra energía y nutrientes. En tercer lugar, lleva t i e m p o a p r e n d e r a usar el cerebro. Pasamos b u e n a 205

parte de nuestra vida siendo niños o al cuidado de niños. En cuarto lugar, , las tareas simples p u e d e n ser lentas. El p r i m e r t u t o r de estudios q u e tuve en la universidad era un psicólogo m a t e m á t i c o q u e quería establecer el m o d e l o para la transmisión de i n f o r m a c i ó n en el cerebro m i d i e n d o los t i e m p o s de reacción ante señales acústicas. D e s d e un p u n t o de vista teórico, la transmisión n e u r o n a - a - n e u r o n a debía ser de u n a milésima de seg u n d o . Pero, desde q u e se producía el estímulo hasta q u e se registraba la respuesta, pasaban setenta y cinco milésimas de s e g u n d o q u e no sabía c ó m o explicar y se quejaba d i c i e n d o : «He aquí toda la reflexión en marcha c u a n d o sólo q u e r e m o s q u e m u e v a el dedo». Los animales con una tecnología inferior p u e d e n ser más rápidos; ciertos insectos p u e d e n picar en m e n o s de u n a milésima de segundo.Tal vez en esto consista la respuesta a la p r e g u n t a retórica q u e se planteaba en un a n u n c i o de material deportivo: si la m e d i a del coeficiente de inteligencia del h o m b r e es 107 y el coeficiente de inteligencia m e d i o de la trucha de río es 4, entonces, ¿por q u é u n h o m b r e n o consigue pescar u n a trucha? No todos los seres han de t e n e r inteligencia, al igual q u e no todos t i e n e n u n a t r o m p a , y ello debiera hacer vacilar a quienes defienden con entusiasmo el p r o g r a m a S E T I . C o n ello no p r e t e n d o a r g u m e n t a r en contra de la b ú s q u e d a de inteligencia extraterrestre, p u e s t o q u e mi t e m a es simp l e m e n t e la inteligencia terrestre. La falacia de q u e la inteligencia es una cierta a m b i c i ó n elevada de la evolución, f o r m a parte de la m i s m a falacia q u e trata la inteligencia c o m o u n a esencia divina o un tejido maravilloso o un p r i n c i p i o m a t e m á t i c o o m n i e n g l o b a n t e . La m e n t e es un órgano, un dispositivo b i o l ó g i c o . El h e c h o de q u e h o y en día d i s p o n g a m o s de una m e n t e se d e b e a q u e su diseño alcanza resultados cuyos beneficios eran ya superiores a los costes q u e suponía su desarrollo en los p r i m a t e s africanos q u e vivieron en el Plioplistoceno. Para e n t e n d e r n o s a nosotros mismos, nos es preciso saber c ó m o , p o r q u é , d ó n d e y c u á n d o tuvo lugar este episodio en la historia. C u e s t i o n e s de las q u e tratará este capítulo.

El diseñador de la vida

C o n todo, un biólogo evolutivo ha elaborado una previsión acerca de la vida extraterrestre, y no precisamente para ayudarnos a buscar vida en otros planetas, sino para c o m p r e n d e r la vida en la tierra. R i c h a r d Dawkins ha 206

aventurado que la vida, en cualquier parte del universo en la que se halle, será un producto de la selección natural darwiniana. P u e d e que el pronóstico parezca el más engañoso de todos los que han sido hechos desde la tranquilidad de una poltrona, a u n q u e en realidad se trata de una consecuencia directa del argumento que sostiene la teoría de la selección natural. La selección natural es la única explicación que tenemos respecto al m o d o en q u e la vida compleja evoluciona, rechazando la pregunta acerca de c ó m o evolucionó de hecho. Si Dawkins está en lo cierto, c o m o creo que lo está, la selección natural es indispensable para la comprensión de la m e n t e humana. Si es la única explicación de la evolución de «hombrecitos verdes», ciertamente es la única explicación de la evolución también de hombretones negros y beig. La teoría de la selección natural —al igual que el otro f u n d a m e n t o de este libro, la teoría computacional de la mente— tiene un estatuto p o c o corriente en la vida intelectual c o n t e m p o r á n e a . En el seno de su disciplina, esta teoría, al explicar miles de descubrimientos en un m a r c o c o h e r e n t e y al inspirar de forma constante otros nuevos hallazgos, resulta ser del t o d o indispensable. Pero fuera de su d o m i n i o disciplinar, es mal interpretada y vilipendiada. Al igual q u e en el capítulo 2, deseo e x p o n e r aquí la defensa de esta idea fundacional, es decir, de q u é m o d o explica un misterio esencial que las otras teorías alternativas no p u e d e n explicar, c ó m o ha sido verificada en el laboratorio y en estudios de campo, y p o r q u é razón son erróneas ciertas argumentaciones m u y conocidas empleadas en contra de la selección natural. La selección natural o c u p a un lugar especial en la ciencia p o r q u e sólo ella explica la especificidad de la vida. La vida nos fascina p o r su complejidad adaptativa o complejo diseño. Los seres vivos no son sólo h e r m o sas curiosidades, sino q u e h a c e n cosas asombrosas. Vuelan, nadan, ven o digieren alimentos, d a n caza a presas, elaboran miel, seda, madera o v e n e nos. S o n logros excepcionales, q u e e x c e d e n a las condiciones d e t e r m i nantes de charcas, rocas, nubes, así c o m o del resto de cosas que no están vivas. En este sentido, d e n o m i n a r í a m o s «vida» a un m o n t ó n de m a t e r i a extraterrestre, sólo si realizara hitos comparables. Los logros excepcionales p r o v i e n e n de estructuras especiales. Si los animales p u e d e n ver y las rocas n o , es p o r q u e los animales tienen ojos, y los ojos c u e n t a n c o n disposiciones precisas de materiales insólitos capaces de formar u n a i m a g e n : u n a c ó r n e a q u e enfoca la luz, una l e n t e que ajusta el foco a la p r o f u n d i d a d del objeto, un iris q u e se abre y se cierra para p e r m i t i r el acceso de la cantidad correcta de luz, una esfera de gelatina transparente q u e m a n t i e n e la forma del ojo, una retina en el plano 207

focal de las lentes, u n o s m ú s c u l o s destinados a m a n t e n e r abiertos o cerrados los ojos, moverlos de un lado a otro, arriba y abajo, c o n o s y bastones c o m o transductores de la luz en señales neuronales y m u c h a s cosas más, t o d o ello en u n a f o r m a y disposición e x q u i s i t a m e n t e logradas. Resulta de lo más s o r p r e n d e n t e p e r o las probabilidades eran contrarias a q u e estas estructuras se ensamblaran a partir de materias p r i m a s p o r m e d i o de la acción de t o r n a d o s , c o r r i m i e n t o s de tierra, cascadas o las descargas de rayos q u e v a p o r i z a r o n el p r i m i g e n i o caldo cenagoso tal c o m o se indicaba en el e x p e r i m e n t o i m a g i n a r i o del filósofo. El ojo tiene tantas partes, dispuestas de un m o d o tan preciso, que parece h a b e r sido p r e v i a m e n t e diseñado c o n la finalidad de f o r m a r algo capaz de ver, y lo m i s m o cabe decir del resto de los órganos. Las articulaciones, p o r ejemplo, están lubrificadas para m o v e r s e c o n suavidad alreded o r de un eje; los dientes son a d e c u a d o s para triturar, r o e r y cortar; el c o r a z ó n b o m b e a la s a n g r e . . . al p u n t o q u e cada ó r g a n o parece h a b e r sido diseñado t e n i e n d o presente u n a función. U n a de las razones q u e llevaron a la i n v e n c i ó n de la idea de D i o s fue el hecho de que representaba la mente q u e f o r m ó y ejecutó los planes de la vida. Las leyes del m u n d o van hacia delante, no hacia atrás: la lluvia h a c e q u e el suelo se m o j e , p e r o el hecho de q u e el suelo se beneficie de estar m o j a d o no es la causa de q u e llueva. ¿ Q u é otra cosa sino los planes de D i o s p o d í a n efectuar la teleología (la o r i e n t a c i ó n a' un fin) de la vida en la tierra? D a r w i n d e m o s t r ó en q u é consistía ese algo. Identificó cuál era el p r o c e s o causal físico q u e imita la apariencia paradójica de la causación final o teleología. El p r o c e s o causal en cuestión es la reproducción. Un r e p r o d u c t o r es, en general, algo q u e p u e d e hacer u n a copia de sí mismo, i n c o r p o r a n d o la mayoría de sus rasgos distintivos duplicados en la copia, entre ellos la capacidad de r e p r o d u c i r s e a su vez. C o n s i d e r e m o s dos estados de cosas, A y B. B no p u e d e causar A, si A sucede p r i m e r o . (El hecho d e ver n o p u e d e hacer q u e u n ojo tenga u n a lente nítida.)
T i e n e lentes nítidas (A) ' > Ve b i e n (B) í

Pero digamos q u e A causa B, y q u e B a su vez es la causa de que A efectúe u n a copia de sí m i s m o , llamémosla A A . AA se asemeja a A, de 208

modo que parece c o m o si B h u b i e r a causado a A. Pero no es así, sólo es la causa de AA, la copia de A. S u p o n g a m o s q u e haya tres animales, dos de ellos con lentes borrosas, u n o c o n lentes nítidas. El h e c h o de t e n e r lentes nítidas (A) es la causa de q u e un ojo vea bien (B); el h e c h o de ver b i e n es la causa de q u e un animal se reproduzca, ya q u e le ayuda a librarse de sus depredadores y e n c o n t r a r pareja. La descendencia (AA) tiene lentes n í t i das y p u e d e así m i s m o ver b i e n . T o d o parece c o m o si la d e s c e n d e n c i a tuviera ojos para p o d e r ver b i e n (causación falsa, finalista o causalidad teleológica), p e r o es sólo una ilusión. La d e s c e n d e n c i a t i e n e ojos p o r q u e los ojos de sus padres veían b i e n (causalidad correcta, ordinaria o hacia delante). Los ojos de la d e s c e n d e n c i a se parecen a los de sus padres, p o r tanto, c u a n d o i n t e r v i e n e la causación en función de m e t a s , es fácil errar en la d e t e r m i n a c i ó n de lo q u e s u c e d i ó .
tiene lentes nítidas > ve b i e n (B) > se r e p r o d u c e > tiene lentes nítidas

(A)

(AA)
> ve n i a l

(• \

>

tiene lentes borrosas

\ ^ tiene lentes borrosas > ve m a l

Hasta ahora lo sucedido t i e n e q u e ver más c o n el ojo q u e c o n u n a lente nítida, p e r o la especificidad de un r e p r o d u c t o r es q u e sus copias pueden así m i s m o reproducirse. E x a m i n e m o s q u é s u c e d e c u a n d o la hija con lentes nítidas de aquellos animales h i p o t é t i c o s se r e p r o d u c e . Algunas de sus crías t e n d r á n u n o s glóbulos oculares más r e d o n d o s q u e otras, y las versiones c o n los ojos r e d o n d o s eran m e j o r p o r q u e las i m á g e n e s se e n f o can desde el centro hacia el e x t r e m o . U n a m e j o r visión c o n d u c e a u n a mejor r e p r o d u c c i ó n , y la siguiente g e n e r a c i ó n t e n d r á t a n t o lentes nítidas como glóbulos oculares r e d o n d o s . A su vez, estas crías son capaces de reproducirse, y aquellos de sus descendientes c o n u n a visión más definida tienen más probabilidades de dar vida a u n a nueva g e n e r a c i ó n c o n u n a visión mejor definida, y así sucesivamente. En cada g e n e r a c i ó n , los rasgos que conducen a la b u e n a visión se transmiten de f o r m a desproporcionada a la siguiente g e n e r a c i ó n . Tal es la razón p o r la q u e la ú l t i m a g e n e r a c i ó n de reproductores tendrá rasgos q u e p a r e c e n h a b e r sido diseñados p o r un ingeniero inteligente (véase la figura de la página 2 1 0 ) .

209

tiene lentes

> ve bien

nítidas y globos oculares ovales •(> tiene lentes —

ve bien

nítidas y globos oculares ovales tiene lentes nítidas y globos oculares redondos > ve mejor se reproduce -> tiene lentes nítidas y globos oculares redondos

Si he p r e s e n t a d o la teoría de D a r w i n de este m o d o , al cual cabría calificar de p o c o o r t o d o x o , es para realzar la extraordinaria aportación q u e hace: explica la presencia de un diseño sin r e c u r r i r a un diseñador, utilizando la causación progresiva ordinaria tal c o m o se aplica a los reproductores. La historia c o m p l e t a se desarrolla c o m o sigue. En un principio h u b o un r e p r o d u c t o r . Esta m o l é c u l a o cristal era un p r o d u c t o no de la selección natural, sino de las leyes de la física y la q u í m i c a . (Si hiciéramos de ello un p r o d u c t o de la selección natural, i n c u r r i r í a m o s en u n a regresión al infinito.) Los r e p r o d u c t o r e s suelen multiplicarse, y si u n o de ellos se multiplicara sin e n c o n t r a r obstáculos llenaría el universo c o n sus copias, q u e seguirían una pauta de replicación en la cual en algún m o m e n t o se introduciría u n a variación (magnífica-magnífica-magnífica-... -magnífica-magnífica-grandiosa). Pero los reproductores utilizan materiales, para elaborar sus copias, y energía, para alimentar la r e p r o d u c c i ó n . El m u n d o es finito, de m o d o q u e los r e p r o d u c t o r e s t e n d r á n q u e competir entre sí para procurarse los recursos q u e necesitan. D a d o q u e ningún p r o c e s o de copia es perfecto al cien p o r cien, los errores aflorarán y no t o d o s los descendientes serán copias exactas. Casi todos los errores en el c o p i a d o serán cambios para peor, y pasarán a ser la causa de un consumo m e n o s eficiente de energía y materiales, o de un r i t m o más lento, o de u n a inferior probabilidad de reproducirse. Pero, p o r un ciego azar, unos p o c o s errores serán cambios ventajosos, y los r e p r o d u c t o r e s q u e los lleven proliferarán a lo largo de las generaciones. Sus descendientes acumularán cualquier error consecutivo que, a su vez, sea un c a m b i o ventajoso, incluso aquellos q u e f o r m a n envolturas y sostenes protectores, manipuladores y catalizadores para reacciones químicas útiles y otros rasgos característicos de lo q u e d a m o s en llamar c u e r p o s . El r e p r o d u c t o r resultante con un c u e r p o en apariencia m e j o r diseñado, es lo q u e denominamos organismo.

La selección natural no es el único proceso q u e cambia los organismos a través del t i e m p o . Pero sí es el ú n i c o q u e , en apariencia, diseña organismos en el t i e m p o . D a w k i n s se arriesgó t a n t o al hablar de la evolución extraterrestre p o r q u e pasó revista a todas las alternativas a la selección propuestas a lo largo de la historia de la biología, d e m o s t r a n d o su i n c a p a cidad para explicar aquella rúbrica específica de la vida q u e es la p r e s e n cia de un diseño complejo. La teoría popular, según la cual los organismos r e s p o n d e n a un i m pulso q u e les lleva a desarrollarse en formas cada vez más complejas y adaptativas, es e v i d e n t e q u e no da c u e n t a del diseño complejo. Este i m pulso (y, lo q u e es más i m p o r t a n t e , el p o d e r de lograr sus ambiciones), tiene m u c h o q u e ver c o n la magia y q u e d a a b s o l u t a m e n t e sin explicar. Los dos p r i n c i p i o s q u e se h a n asociado c o n el antecesor de D a r w i n , el naturalista francés J e a n Baptiste de M o n e t de Lamarck —el uso-desuso, y la herencia de los caracteres adquiridos— t a m p o c o están a la altura de las exigencias q u e plantea esa tarea. El p r o b l e m a se plantea en un á m b i t o que e x c e d e a las múltiples demostraciones de q u e la teoría de Lamarck era e r r ó n e a . (Baste, p o r ejemplo, c o n señalar q u e si, en realidad, se p u d i e ran heredar los caracteres a d q u i r i d o s , el h e c h o de h a b e r aplicado a varios centenares de generaciones la circuncisión habría h e c h o que los niños judíos nacieran h o y en día sin prepucio.) C o n t o d o , el p r o b l e m a más profundo es q u e la teoría lamarckiana, a u n c u a n d o , en general, hubiera resultado ser correcta, no sería capaz de explicar la complejidad adaptativa. En p r i m e r lugar, el h e c h o de usar un ó r g a n o no hace, p o r sí m i s m o , q u e el órgano f u n c i o n e mejor. Los fotones q u e traspasan u n a lente no h a c e n que la l e n t e sea más nítida, y el h e c h o de utilizar u n a m á q u i n a no la conserva o mejora, sino q u e la desgasta.Ahora b i e n , son m u c h a s las partes de los organismos q u e , en realidad, se ajustan de f o r m a adaptativa al uso: los músculos q u e se ejercitan a d q u i e r e n m a y o r v o l u m e n , la piel sometida a roce se h a c e más dura, y c u a n d o es s o m e t i d a al sol se oscurece, o los actos que son r e c o m p e n s a d o s proliferan, mientras q u e los q u e son castigados d i s m i n u y e n . Pero, d a d o q u e tales respuestas f o r m a n parte del diseño e v o l u c i o n a d o del organismo, de h e c h o , es preciso explicar c ó m o surgieron: n i n g u n a ley de la física o de la q u í m i c a sostiene q u e las cosas sometidas al roce se e n d u r e c e n , o q u e las superficies iluminadas se oscurecen. Por o t r o lado, la herencia de los caracteres adquiridos no supone mejoras, sino cambios a peor, ya q u e casi todas las características que adquiere un o r g a n i s m o son cortes, arañazos, cicatrices, caries, desgaste y otras agresiones q u e el m u n d o despiadado deja en el cuerpo. Y aunque
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un golpe p u d i e r a c o n d u c i r a un c a m b i o para mejor, el m o d o en que el t a m a ñ o y la f o r m a de aquella h e r i d a útil p o d r í a ser leída en la carne afectada y ser codificada, a su vez, en las instrucciones del A D N , que se hallan presentes en el e s p e r m a o el ó v u l o , es c u a n d o m e n o s un misterio. O t r a teoría más t a m b i é n fallida es aquella q u e r e c u r r e a la m a c r o m u tación. P o r ejemplo, p e n s e m o s e n u n m a m u t q u e copiara u n error y e n g e n d r a r a de golpe un n u e v o tipo de o r g a n i s m o adaptado. El problema q u e entraña esta teoría consiste en que, c o n las leyes de la probabilidad en la m a n o , resultaría a l t a m e n t e inviable q u e un gran e r r o r de copia, producido a l e a t o r i a m e n t e , crease un ó r g a n o funcional c o m p l e j o c o m o es, por ejemplo, el ojo a partir de m e r a carne indiferenciada. Los p e q u e ñ o s errores aleatorios, en c a m b i o , p u e d e n hacer q u e un ó r g a n o se asemeje cada vez un poco más a un ojo, c o m o en el e j e m p l o q u e h e m o s propuesto a n t e r i o r m e n t e , d o n d e u n a m u t a c i ó n imaginable p o d í a hacer q u e una lente fuera algo más nítida o q u e el g l ó b u l o ocular fuera un p o c o más r e d o n d o . D e h e c h o , m u c h o antes d e q u e e l escenario q u e p r o p o n e m o s llegara a ser efectivo, debería haberse a c u m u l a d o u n a amplia secuencia de p e q u e ñ a s m u t a c i o n e s que, en última instancia, dotarían al o r g a n i s m o con un ojo. D a r w i n , al ampliar el registro e x p e r i m e n t a l de la teoría observando d i r e c t a m e n t e los organismos, r e c o n s t r u y ó lo q u e p u d o h a b e r sucedido. En efecto, unas pocas m u t a c i o n e s eran las responsables de q u e parte de las células de la piel se hicieran sensibles a la luz; luego, unas pocas m u t a c i o n e s más h i c i e r o n q u e el tejido subyacente fuese más opaco, otras a ú n lo h i c i e r o n ser tan p r o f u n d o c o m o u n a c o p a y, l u e g o , le dieron la f o r m a de u n a caverna esférica. Las m u t a c i o n e s posteriores a ñ a d i e r o n una delgada funda translúcida, la cual, p o s t e r i o r m e n t e , a u m e n t ó en grosor y c o n s t i t u y ó u n a lente, etcétera. C a d a paso a p o r t ó u n a p e q u e ñ a m e j o r a en la visión. A u n c u a n d o cada m u t a c i ó n era i m p r o b a b l e , no era absolutam e n t e inviable, es decir, la s e c u e n c i a e n t e r a de m u t a c i o n e s no era a s t r o n ó m i c a m e n t e imposible, p o r q u e las m u t a c i o n e s no se daban de una vez, sino q u e cada m u t a c i ó n c o n efectos benéficos se s u m a b a a un conj u n t o a n t e r i o r de m u t a c i o n e s , seleccionadas a lo largo de miles de niillones de años. U n a cuarta alternativa es la deriva genética aleatoria. Los rasgos b e neficiosos sólo lo son en t é r m i n o s generales estadísticos. Las criaturas reales p a d e c e n las incidencias de u n a fortuna ultrajante. C u a n d o el n ú m e r o de i n d i v i d u o s en una g e n e r a c i ó n llega a ser lo suficientemente p e q u e ñ o , un rasgo q u e aporta ventajas p u e d e desvanecerse si aquellos q u e son sus p o r t a d o r e s no tienen suerte, mientras q u e otro, considerado

desventajoso o neutro, p u e d e llegar a transmitirse si sus p o r t a d o r e s t i e n e n la suerte a su favor. La deriva genética p u e d e , en p r i n c i p i o , dar c u e n t a de la razón p o r la q u e u n a p o b l a c i ó n tiene un simple rasgo distintivo, c o m o , por ejemplo, ser de color oscuro o claro, o un rasgo de p o c a i m p o r t a n c i a , como una secuencia de bases del A D N q u e se halla en u n a r e g i ó n del cromosoma q u e no se encarga de hacer nada en c o n c r e t o . Pero, dada su propia azarosidad, u n a deriva aleatoria no p u e d e explicar la a p a r i c i ó n de un rasgo a la vez i m p r o b a b l e y útil c o m o es, p o r ejemplo, la a p t i t u d para ver o volar. Los órganos q u e son necesarios precisan de centenares o miles de partes funcionales, y la probabilidad es infinitamente baja de q u e los genes r e q u e r i d o s se a c u m u l e n gracias a un n u e v o azar. La a r g u m e n t a c i ó n de D a w k i n s acerca de la vida extraterrestre es u n a declaración a t e m p o r a l sobre la lógica de las teorías evolutivas, acerca de la facultad que tiene un explanans de causar un explanandum.Y, en realidad, su argumentación se enfrenta a dos desafíos consecutivos. U n o es u n a variante del lamarekismo d e n o m i n a d a m u t a c i ó n adaptativa o dirigida. ¿ Q u é prodigio no sería si un o r g a n i s m o reaccionara al desafío q u e le i m p o n e el medio en el q u e vive c o n un gran n ú m e r o de m u t a c i o n e s novedosas, q u e no fueran aleatorias y pródigas, sino q u e favorecieran los rasgos q u e le capacitarán para hacerle frente? Sin d u d a lo sería, y p r e c i s a m e n t e en eso consiste el p r o b l e m a , pues la q u í m i c a es ajena a estas consideraciones. El ADN de los testículos y los ovarios no p u e d e a t e n d e r al e x t e r i o r y m u t a r en consonancia elaborando, p o r ejemplo, un forro c u a n d o h a c e frío, aletas cuando el m e d i o es demasiado acuoso, garras c u a n d o hay árboles alrededor o p o n e r u n a lente delante de la retina en lugar de p o n e r l a entre los dedos de los pies o en el i n t e r i o r del páncreas. Ésta es la r a z ó n p o r la que una piedra angular de la teoría evolutiva —en realidad, u n a p i e d r a angular de la cosmovisión científica— es q u e las m u t a c i o n e s son i n d i f e rentes a los beneficios q u e a p o r t a n al organismo. No p u e d e n ser, en g e neral, adaptativas, a u n q u e desde l u e g o un p e q u e ñ o n ú m e r o de ellas p u e den serlo casualmente. Las periódicas afirmaciones q u e suelen aparecer declarando haber d e s c u b i e r t o «mutaciones adaptativas», i n e x o r a b l e m e n te resultan ser curiosidades o artefactos de laboratorio. No hay m e c a n i s mo alguno que, al m o d o de un ángel de la guarda, guíe las m u t a c i o n e s para que r e s p o n d a n a las necesidades q u e t i e n e n los organismos en g e n e ral, dado que hay miles de millones de tipos de organismos, cada u n o de los cuales tiene miles de necesidades planteadas. El otro desafío es el q u e f o r m u l a n los partidarios de un n u e v o á m b i t o disciplinar d e n o m i n a d o teoría de la complejidad. Esta teoría se p r e o c u p a 213

p o r los principios m a t e m á t i c o s q u e r i g e n el o r d e n q u e subyace a muchos sistemas complejos: las galaxias, los cristales, los sistemas climáticos, las células, los organismos, los cerebros, los ecosistemas, las sociedades, etcétera. Se c u e n t a n p o r docenas los libros de r e c i e n t e p u b l i c a c i ó n que han aplicado estas ideas a temas tan dispares c o m o el SIDA, la decadencia urbana, la g u e r r a en Bosnia y, desde luego, al m e r c a d o de valores. Stuart Kauffman, u n a de las cabezas visibles más destacadas de este movimiento, sugería q u e h e c h o s c o m o la a u t o o r g a n i z a c i ó n , el o r d e n , la estabilidad y la c o h e r e n c i a p o s i b l e m e n t e eran u n a «propiedad innata de ciertos sistemas complejos». La evolución, sugería el m i s m o autor, tal vez sólo fuera un « m a t r i m o n i o de la selección c o n la autoorganización». La teoría de la c o m p l e j i d a d plantea cuestiones interesantes. Si bien la selección natural p r e s u p o n e i n i c i a l m e n t e que, de algún m o d o , ha aparecido un r e p r o d u c t o r , la teoría de la c o m p l e j i d a d p o d r í a ayudar a explicar ese «de algún m o d o » . La teoría de la c o m p l e j i d a d podría, así m i s m o , cont r i b u i r a explicar otros supuestos.Todo c u e r p o d e b e m a n t e n e r s e unido el t i e m p o suficiente para funcionar y no d e s m e n u z a r s e o diluirse en una c h a r c a . Y para q u e la e v o l u c i ó n tenga lugar, las m u t a c i o n e s d e b e n cambiar lo suficiente un c u e r p o para diferenciar su f u n c i o n a m i e n t o , pero sin p o r ello excederse y c o n d u c i r l o a un accidente caótico. En el caso de que haya principios abstractos q u e rijan una red cualquiera de partes interactivas (moléculas, genes, células), la selección natural debería actuar en el seno de esos principios, tal c o m o lo h a c e en otras restricciones de las matemáticas y la física, c o m o el t e o r e m a de Pitágoras y la ley de la gravitación universal. C o n t o d o , son m u c h o s los lectores q u e h a n ido más allá y h a n concluido q u e la selección natural es algo trivial y obsoleto, o, en el mejor de los casos, algo cuya i m p o r t a n c i a es una incógnita. ( A u n q u e , t o d o sea dic h o de paso, los p r i m e r o s en desarrollar la teoría de la complejidad, como Kauffinan y M u r r a y G e l l - M a n n , sienten h o r r o r ante semejantes extrapolaciones.) A m o d o de ejemplo, esta carta al director enviada a la redacción del New York Times Book Revíew habla p o r sí misma:

Gracias a los recientes avances en la d i n á m i c a no lineal, en la termodin á m i c a del n o - e q u i l i b r i o y otras disciplinas en la frontera q u e separa la biología y la física, hay razones para creer q u e el o r i g e n y la e v o l u c i ó n de la vida acabará p o r ser c i m e n t a d a en u n a firme base científica. A m e d i d a que nos h e m o s i d o a c e r c a n d o al siglo x x i , los dos g r a n d e s faros del siglo xix, M a r x y F r e u d , h a n sido d e f i n i t i v a m e n t e d e p u e s t o s de sus pedestales. Ahora,

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ha llegado el momento culminante de liberar también al debate evolutivo de la esclavitud anacrónica y acientífica que impone el culto darwinista. El autor de esta carta debió de haber razonado del m o d o siguiente: siempre se ha tratado a la complejidad c o m o la huella que deja tras de sí la acción de la selección natural, pero, en la actualidad, en cambio, se p u e d e explicar m e d i a n t e la teoría de la complejidad; p o r tanto, la selección natural ha quedado obsoleta. Pero ese razonamiento se basa en un j u e g o de palabras. La «complejidad», q u e tanto impresiona a los biólogos, no es sólo un orden o estabilidad antiguos. Los organismos no son sólo gotas cohesionadas, hermosas espirales o cuadrículas ordenadas, son máquinas, y su «complejidad» es la de su diseño funcional y adaptativo, es decir, la complejidad puesta al servicio de la c o n s e c u c i ó n de un cierto resultado que es considerado i n t e resante. Así el aparato digestivo no es sólo m o d e l a d o , lo es c o m o una línea de extracción de los nutrientes que llevan los tejidos q u e son ingeridos p o r un organismo. No hay conjunto de ecuaciones que,, siendo aplicable a cualquier cosa desde las galaxias hasta la guerra en Bosnia, p u e d a explicar la razón p o r la cual los dientes se hallan en la b o c a y no en el oído.Y dado q u e los organismos son colecciones de aparatos digestivos, ojos y,otros sistemas organizados para alcanzar ciertas metas, no bastan ni son suficientes las leyes generales de los sistemas complejos. La materia sencillamente no tiene una tendencia innata a organizarse en acelgas, osos pandas y mantis religiosas, p o r citar sólo u n o s ejemplos. De ahí q u e la selección natural sea aún la única teoría q u e explica c ó m o la complejidad adaptativa, y no u n a antigua complejidad cualquiera, p u e d e surgir, p o r q u e es la única teoría progresiva —sin recurrir para nada a u n a suspensión de la ley natural—, en la que «el modo en que funciona algo» d e s e m p e ñ a un papel causal en el cómo llega ese algo a ser.

A n t e la ausencia de alternativas, casi habría q u e aceptar la selección natural c o m o la explicación de la vida en este planeta, a u n q u e careciéramos de cualquier p r u e b a empírica. Pero p o d e m o s respirar aliviados p o r que las p r u e b a s son arrolladoras. No me refiero sólo a las pruebas de que la vida e v o l u c i o n ó (algo q u e se halla más allá de toda duda razonable, por mucho q u e los creacionistas se e m p e ñ e n en lo c o n t r a r i o ) , sino q u e evolucionó p o r m e d i o de la selección natural. D a r w i n no d u d ó en señalar el

p o d e r q u e tenía la cría selectiva en la m o d e l a c i ó n de los organismos, y era para él un análogo directo de la selección natural en los quehaceres hum a n o s . P o r ejemplo, las diferencias entre los perros —chihuahuas, galgos, terriers, perros de San Bernardo— p r o c e d e n de la cría selectiva de lobos aplicada d u r a n t e u n o s p o c o s miles de años. En las granjas, en los laboratorios y en los invernaderos q u e t i e n e n las empresas q u e fabrican semillas, la selección artificial ha d a d o lugar a catálogos de organismos nuevos y maravillosos q u e harían las delicias del d o c t o r Seuss.
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La selección natural es así m i s m o fácilmente observable en la vida salvaje. En un ejemplo ya clásico q u e arranca en el M a n c h e s t e r del siglo xix, la polilla blanca dio paso a una forma m u r a n t e de color oscuro q u e imitaba el hollín q u e cubría el liquen sobre el cual se posaba, de m o d o que los individuos de la variante blanca resultaban más visibles a su depredadores, las aves. C u a n d o , d u r a n t e la década de 1950, la legislación contra la contam i n a c i ó n m e d i o a m b i e n t a l c o m e n z ó a surtir efecto en el liquen, la entonces escasa población de polillas blancas se recuperó. Existen otros muchos ejemplos, y quizá los más agradables son los que ofrecen los trabajos realizados p o r Peter y R o s e m a r y Grant. En parte, para elaborar la teoría de la selección natural, D a r w i n se inspiró en las trece especies de pinzones que habitan en las islas Galápagos. Estas especies estaban claramente emparentadas c o n las q u e vivían en la tierra firme de A m é r i c a del Sur, p e r o diferían de estas últimas así c o m o entre las aves de las distintas islas. Más en concreto, sus picos se asemejaban a diferentes tipos de pinzas: en u n a isla habían desarrollado picos gruesos y fuertes para r o m p e r semillas y nueces, en otra los picos eran más p e q u e ñ o s para facilitar la captura de insectos, en otras el pico servía para alimentarse de frutos y flores, y había algunas especies que utilizaban las espinas de los cactos para capturar gusanos. Finalmente, Darwin razonó q u e un cierto tipo de ave debió de haber llegado hasta las islas y luego se diferenció en las trece especies existentes r e s p o n d i e n d o a las exigencias de los diferentes tipos de vida en las distintas partes de las islas, c o m o eran, p o r ejemplo, descortezar los árboles para comerse los insectos,

l . T h e o d o r Geisel 'Seuss nació en Springfield en 1904. Tras estudiar literatura en Oxford, en 1936 publicó su primer libro infantil. Durante la Segunda Guerra Mundial, destinado como capitán en Hollywood creó unos dibujos animados llamados Gcrald McBoing-Boing, con los que ganó un Osear. En 1954, para paliar el analfabetismo entre los niños, comenzó a publicar libros con repertorios léxicos, entre ellos The Cat in the lia. en los que combinaba interesantes y atractivas historietas con ilustraciones y sonidos para desarrollar las habilidades de lectura. En 1984 ganó el premio Pulitzcr y dos premios de la Acadcniy, siendo el autor e ilustrador de 44 libros infantiles. (N. dclT)
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extraer el néctar de las flores de los cactos o r o m p e r las semillas q u e tenían cascaras gruesas. D a r w i n perdió incluso la esperanza de ver actuar la selección natural a t i e m p o real: « N o vemos n i n g u n o de estos lentos cambios avanzar, hasta q u e la m a n o del t i e m p o ha marcado el transcurso de las edades». El m a t r i m o n i o Grant, en cambio, se dedicó p a c i e n t e m e n t e a m e dir el tamaño y el grosor de las semillas en las diferentes partes de las Galápagos en distintas épocas del año, la l o n g i t u d de los picos de los p i n z o nes, el tiempo q u e tardaban en r o m p e r las seniillas, las poblaciones y las edades de estas aves en las distintas partes de las islas, etc.; es decir, toda variable que estuviera relacionada de un m o d o u otro c o n la selección natural. Las medidas obtenidas demostraron q u e los picos habían evolucionado siguiendo los cambios en la dispombilidad de las diferentes clases de semillas, p e r m i t i e n d o un análisis secuencia a secuencia de un filme q u e Darwin sólo p u d o imaginar. La selección en acción es a ú n más espectacular entre los organismos de r e p r o d u c c i ó n más rápida, dada la existencia del riesgo real que s u p o n e n los insectos resistentes a los pesticidas, las bacterias resistentes a los antibióticos y la resistencia del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en un m i s m o paciente. Además, dos de los prerrequisitos de la selección natural —la existencia de suficiente variación y de suficiente tiempo— se hallan presentes para que sea operativa. Las poblaciones de organismos q u e viven de forma natural m a n t i e n e n una e n o r m e reserva de variación genética q u e sirve de materia p r i m a para la selección natural.Y la vida ha dispuesto de más de tres mil millones de años para evolucionar en la tierra, si b i e n según una estimación reciente la vida compleja ha e m p l e a d o sólo m i l millones de años. En El origen del hombre, Jacob B r o n o w s k i escribió:

Recuerdo que acababa de ser padre y mecía la cuna de mi primera hija, que por entonces tenía sólo cuatro o cinco días de' edad, y me asaltó el siguiente pensamiento: «Qué dedos tan maravillosos, con cada una de sus articulaciones tan perfecta, basta las uñas lo son. No hubiera sido capaz de diseñar esos detalles ni en un millón de años». Pero lo cierto es que en realidad me llevó un millón de años, el millón de años que tardó la humanidad. .. en alcanzar su presente estadio de evolución. Por último, dos tipos de m o d e l a c i ó n formal han d e m o s t r a d o q u e la selección natural es operativa. Las pruebas matemáticas que aporta la genética de poblaciones d e m u e s t r a n c ó m o los genes q u e se c o m b i n a n siguiendo ¡as leyes de la genética m e n d e l i a n a p u e d e n cambiar de frecuencia s o 217

metidas a la presión de la selección. Estos c a m b i o s p u e d e n producirse d< u n a f o r m a i m p r e s i o n a n t e m e n t e rápida. Si un i m i t a n t e tiene sólo un une p o r c i e n t o más de d e s c e n d i e n t e s q u e sus rivales, p u e d e a u m e n t a r st r e p r e s e n t a c i ó n en u n a p o b l a c i ó n desde un 0,1 p o r c i e n t o inicial a un 9 9 , 9 p o r c i e n t o e n sólo cuatro mil g e n e r a c i o n e s . U n h i p o t é t i c o ratón s o m e t i d o a u n a presión de selección para i n c r e m e n t a r su t a m a ñ o tan débil q u e resulte p r á c t i c a m e n t e i n m e d i b l e podría, no obstante, evoluc i o n a r hasta alcanzar el t a m a ñ o de un elefante en tan sólo unas d o c e mil generaciones. En u n a fecha más reciente, las simulaciones llevadas a cabo c o n ordenadores en la disciplina de Vida Artificial h a n d e m o s t r a d o la capacidad q u e la selección natural tiene para hacer evolucionar a los organismos c o n adaptaciones complejas.Y q u é m e j o r d e m o s t r a c i ó n p o d r í a m o s prop o n e r q u e el ejemplo, preferido p o r todos, de u n a adaptación compleja c o m o es el ojo. Los informáticos D a n Nilsson y Susanne Pelger simular o n u n a lámina virtual de tres capas de piel q u e se asemejaba a un punto sensible a la luz en un o r g a n i s m o primitivo. Se trataba de un simple e m p a r e d a d o h e c h o c o n una capa de células p i g m e n t a d a s en la base, una capa de células sensibles a la luz e n c i m a y una capa de células translúcidas q u e f o r m a b a n u n a c o b e r t u r a protectora. Las células translúcidas podían sufrir m u t a c i o n e s aleatorias en su índice de refracción, es decir, en su a p t i t u d para curvar la luz, q u e en la vida real suele estar en correspondencia c o n la densidad. Todas las células p o d í a n sufrir p e q u e ñ a s mutaciones q u e afectaban a su t a m a ñ o y grosor. En la simulación, se permitía a las células de la lámina q u e imitaran aleatoriamente, y tras cada ronda de m u t a c i o n e s el p r o g r a m a calculaba la resolución espacial de u n a imagen proyectada en el i n t e r i o r de la lámina p o r un objeto p r ó x i m o . Si una tanda de m u t a c i o n e s m e j o r a b a n la resolución, las m u t a c i o n e s eran conservadas c o m o el p u n t o de partida para la siguiente ronda, c o m o si la l á m i n a p e r t e n e c i e r a a un linaje de organismos cuya supervivencia dep e n d i e r a de reaccionar frente a los depredadores q u e los amenazan. Al igual q u e en la evolución real, no había plan director ni calendario de e j e c u c i ó n del proyecto. El o r g a n i s m o no podía contentarse c o n un detector m e n o s efectivo a c o r t o plazo aun c u a n d o su paciencia se hubiese visto r e c o m p e n s a d a p o r la o b t e n c i ó n del m e j o r de los detectores concebibles a largo plazo. Cada c a m b i o tenía que ser una mejora. De m o d o satisfactorio, el m o d e l o e v o l u c i o n ó hasta formar un ojo c o m p l e j o en la pantalla del o r d e n a d o r . La lámina se a b o m b ó y luego se h i z o cóncava a d o p t a n d o la forma de una copa; la capia transparente se 218

hizo más gruesa hasta llenarla y dio lugar a u n a p r o t u b e r a n c i a que f o r m ó una córnea. En el i n t e r i o r del relleno más claro, u n a lente esférica c o n un alto índice de refracción apareció en el lugar c o r r e c t o , asemejándose en todos sus detalles más sutiles al excelente diseño óptico de un ojo de pez. Para calcular c u á n t o t i e m p o real, y no del o r d e n a d o r , había e m p l e a d o el proceso de f o r m a c i ó n de ese.ojo, Nilsson y Pelger avanzaron unas p r e v i siones pesimistas acerca de la herencia, la distribución de la variación en la población y el t a m a ñ o de la ventaja selectiva, y forzaron a ú n las m u t a ciones para q u e en cada g e n e r a c i ó n tuvieran lugar sólo en una p a r t e del «ojo». Sin e m b a r g o , la secuencia entera en el transcurso de la cual u n a lámina plana de carne se convertía en un ojo c o m p l e j o equivalía sólo a cuatrocientas mil generaciones, lo cual no deja de ser un instante si se considera en relación al t i e m p o g e o l ó g i c o .

He pasado revista a la defensa m o d e r n a de la teoría de la selección natural precisamente p o r q u e son m u c h o s quienes l e son hostiles. N o m e refiero a los fundamentalistas ultraconservadores de los estados q u e forman el llamado «Bible Belt» sino a los catedráticos de las universidades norteamericanas más distinguidas de u n a costa a otra, de cuyas bocas he escuchado c o n reiteración objeciones c o m o q u e la teoría es circular; para qué sirve un semiojo; c ó m o p u e d e surgir la estructura a partir de u n a mutación aleatoria; no ha t r a n s c u r r i d o el suficiente t i e m p o ; G o u l d la ha descartado; la teoría de la complejidad sólo acaba de hacer su aparición y la física no tardará m u c h o en demostrar q u e la teoría está obsoleta. P o d r í a m o s d e c i r q u e l a g e n t e desea d e s e s p e r a d a m e n t e q u e e l darwinismo sea falso. El diagnóstico q u e D e n n e t t realiza en su o b r a La peligrosa idea de Darwin consiste en hacer ver q u e la selección natural implica que no existe n i n g ú n plan para el universo, i n c l u y e n d o en él a la naturaleza h u m a n a . Sin duda es u n a razón, a u n q u e otra es que q u i e n e s estudian la m e n t e prefieren no tener q u e pensar en el m o d o en q u e evolucionó, p o r q u e hacerlo arruina teorías q u e se tienen en alta c o n s i d e r.ición.Varios especialistas h a n afirmado q u e la m e n t e se halla i n n a t a m e n t e equipada c o n u n o s c i n c u e n t a mil c o n c e p t o s (entre ellos, «carburador» y •.trombón»); q u e las limitaciones de capacidad i m p i d e n que el cerebro humano solucione problemas q u e son resueltos de forma rutinaria p o r Lis abejas; q u e el lenguaje está diseñado para la belleza más q u e para el

uso; q u e los individuos de las tribus q u e m a t a n a sus hijos recién nacidos lo h a c e n para p r o t e g e r al ecosistema de la s o b r e p o b l a c i ó n h u m a n a ; que los niños abrigan un deseo i n c o n s c i e n t e de copular c o n sus madres; y que es igual de fácil c o n d i c i o n a r a las personas para q u e disfruten con el p e n s a m i e n t o de q u e su c ó n y u g e les es infiel q u e h a c e r q u e se sientan desquiciadas p o r ese m i s m o p e n s a m i e n t o . C u a n d o se les advierte de que estas afirmaciones son, desde un p u n t o de vista evolutivo, improbables, pasan a atacar i n m e d i a t a m e n t e la teoría de la e v o l u c i ó n en lugar de dedicarse a repensar la afirmación q u e h a n h e c h o . Pero los esfuerzos realizados desde el m e d i o a c a d é m i c o para i m p u g n a r el d a r w i n i s m o son realm e n t e notables. U n a de estas afirmaciones h a c e de la ingeniería inversa, el intento, | p o r decirlo lisa y llanamente, de descubrir las funciones de los órganos ; (que, insisto, d e b e aplicarse a la m e n t e h u m a n a ) , el síntoma de u n a enfer- i, m e d a d d e n o m i n a d a «adaptacionismo». En apariencia, si se cree q u e cualq u i e r aspecto de un o r g a n i s m o tiene u n a función, se d e b e creer de modo absoluto q u e t o d o s y cada u n o de los aspectos t i e n e n u n a función, es decir, q u e los m o n o s , p o r ejemplo, t i e n e n un pelaje oscuro para esconderse entre los c o c o t e r o s . El genetista R i c h a r d L e w o n t i n , ha definido el a d a p t a c i o n i s m o c o m o «aquel e n f o q u e de los estudios evolutivos que, sin aducir la m e n o r p r u e b a , s u p o n e q u e t o d o s los aspectos de la morfología, la fisiología y el c o m p o r t a m i e n t o de los o r g a n i s m o s son soluciones | adaptativas óptimas a los problemas». H u e l g a decir q u e no existe alguien ? q u e sea insensato hasta tal p u n t o . U n a p e r s o n a en su sano j u i c i o cree que [ un ó r g a n o c o m p l e j o es u n a adaptación, es decir, un p r o d u c t o de la selec- $ c i ó n natural, al t i e m p o q u e cree t a m b i é n q u e los rasgos distintivos de un ' o r g a n i s m o , q u e no son órganos complejos, son p r o d u c t o s de la deriva o ¡ un s u b p r o d u c t o de alguna otra a d a p t a c i ó n . T o d o s r e c o n o c e n , p o r ejem- . pío, q u e el color rojo de la sangre no fue seleccionado p o r sí m i s m o , sino q u e es un s u b p r o d u c t o de la selección h e c h a en favor de u n a molécula • q u e transporta oxígeno, la cual resulta ser p r e c i s a m e n t e roja. Ello no implica q u e la aptitud de un ojo para ver fuese fácilmente un subproducto -. de la selección o p e r a n d o en función de alguna otra cosa. ;
;

T a m p o c o existen necios ignorantes q u e no r e c o n o z c a n q u e los animales son p o r t a d o r e s del bagaje de sus antepasados evolutivos. Los lectores q u e sean lo bastante j ó v e n e s para h a b e r recibido u n a e d u c a c i ó n sexual [ en las escuelas, o lo suficientemente entrados en años para h a b e r leído artículos sobre la próstata, p o s i b l e m e n t e hayan reparado en q u e los conductos seminales en los h o m b r e s no van d i r e c t a m e n t e desde los testícu220

los hasta el p e n e , sino q u e serpentean, p o r decirlo así, a través del c u e r p o y pasan por e n c i m a de la uretra antes de volver a descender. Esto es así porque los testículos de nuestros antepasados reptiles se hallaban d e n t r o de sus cuerpos. La t e m p e r a t u r a del c u e r p o de los mamíferos era demasiado alta para q u e los testículos p u d i e r a n p r o d u c i r el e s p e r m a , de m o d o que fueron bajando g r a d u a l m e n t e hacia el escroto. La selección natural no ha disfrutado de la previsión —como si fuera un j a r d i n e r o cuya m a n guera se le va enrollando en el t r o n c o de un árbol— necesaria para p l a n i ficar el camino más c o r t o . U n a vez más, eso no significa q u e el ojo en su conjunto fuese un bagaje filogenético del t o d o inútil. De m o d o análogo, d a d o q u e los adaptacionistas creen q u e las leyes de la física no bastan para explicar el diseño de los animales, h a n i m a g i n a d o así mismo q u e t i e n e n p r o h i b i d o desde siempre apelar a las leyes de la física para explicar algo. En cierta ocasión, un a c é r r i m o crítico de D a r w i n me interpeló d i c i e n d o : «¿Por q u é razón n i n g ú n animal ha desarrollado la capacidad de desaparecer y reaparecer de forma instantánea en algún otro lugar, o convertirse en un K i n g K o n g a v o l u n t a d (o hacerse lo b a s tante grande para a t e m o r i z a r a sus depredadores)?». C r e o q u e es c o r r e c t o afirmar q u e los e n u n c i a d o s , «no ser capaz de c o n v e r t i r s e a v o l u n t a d en King Kong» y «ser capaz de ver», apelan a dos tipos de explicaciones diferentes. Otra de las acusaciones contra la selección natural hace de ella un estéril ejercicio narrativo q u e realiza c u a n d o t o d o ya ha sucedido. Pero si eso fuese cierto, la historia de la biología sería un cenagal de vana e s p e c u lación, en la que el progreso científico hubiera tenido q u e aguardar hasta la aparición de los ilustrados antiadapracionistas de nuestros días. Lo cierto es que parece suceder j u s t o lo contrario, y en este sentido Mayr, el a u t o r de una.historia precisa y definitiva de la biología, no d u d ó en escribir:

La pregunta adaptacionista, «¿cuál es la función de una estructura u órgano dados?», ha sido durante siglos la base para cualquier avance en la fisiología. De no haber sido por el programa adaptacionista, probablemente aún no conoceríamos cuáles son las funciones del timo, el páncreas, el hígado, la hipófisis y la glándula pineal. La pregunta que formuló Harvey, «¿por qué tienen válvulas las venas?», fue un peldaño importante en su descubrimiento de la circulación de la sangre.

Desde la forma del c u e r p o de un organismo hasta la forma de sus moléculas proteínicas, t o d o cuanto h e m o s aprendido en biología proviene 221

de una comprensión, implícita o explícita, de que la complejidad organizada de un organismo está al servicio de su supervivencia y reproducción. Esto incluye lo q u e h e m o s aprendido de los subproductos no-adaptativos, p o r q u e sólo p u e d e n hallarse en el transcurso de una investigación orientada a dilucidar las adaptaciones. Es la escueta afirmación de q u e un rasgo distintivo es un p r o d u c t o o p o r t u n o de la deriva o de cierta dinámica precariamente c o m p r e n d i d a q u e es inverificable y post hoc. A m e n u d o he escuchado c ó m o se afirmaba q u e los animales, al fin y al cabo, no están b i e n diseñados, q u e la selección natural adolece de imprevisión, de q u e el pasado es c o m o u n a main morte c o n abrumadoras restricciones sobre q u é tipo de estructuras son posibles t a n t o desde un p u n t o de vista b i o l ó g i c o c o m o físico; q u e a diferencia de un ingeniero h u m a n o , la selección es incapaz de crear un b u e n diseño. De m o d o que los animales son sólo ruidosas m á q u i n a s cargadas de viejos artilugios que de vez en c u a n d o dan casualmente c o n soluciones utilizables y duraderas. Las personas están tan ansiosas de creer en u n a afirmación c o m o ésta, q u e en raras y contadas ocasiones la piensan de un m o d o profundo o c o m p r u e b a n los h e c h o s q u e en ella se afirman. ¿ D ó n d e p o d e m o s encontrar ese p r o d i g i o s o i n g e n i e r o h u m a n o q u e no está limitado p o r la disponibilidad de las partes, p o r la elaboración factible y las leyes de la física? D e s d e luego, la selección natural no tiene la previsión de los ingenieros, p e r o limitarse a afirmarlo es un a r m a de doble filo: no dispone de sus b l o q u e s mentales, de su i m a g i n a c i ó n e m p o b r e c i d a , p e r o t a m p o c o de su c o n f o r m i d a d a las sensibilidades aburguesadas y a los intereses de la clase d o m i n a n t e . Al guiarse sólo p o r lo q u e es operativo, la selección natural p u e d e dirigirse hacia soluciones creativas. D u r a n t e milenios, los biólogos h a n d e s c u b i e r t o para su p r o p i o a s o m b r o y delicia las ingeniosas invenciones del m u n d o vivo: la perfección b i o m e c á n i c a de las onzas, la visión en infrarrojo de las serpientes, el vuelo o r i e n t a d o p o r sonar de los murciélagos, la superadherencia de los percebes, la seda resistente como el acero de las arañas, las docenas de formas de asir q u e tiene la mano hum a n a , la m a q u i n a r i a de reparación del A D N en todos los organismos complejos. Al fin y al cabo, la entropía y las fuerzas más maliciosas, como los depredadores y los parásitos, asaltan c o n s t a n t e m e n t e el derecho de un o r g a n i s m o a vivir y no son p r o p e n s o s a mostrarse indulgentes con su ingeniería. Y m u c h o s de los ejemplos aducidos c o m o p r u e b a del mal diseño existente en el r e i n o animal resultaban ser antiguos c u e n t o s de viejas. P o n g a m o s p o r caso la observación, hecha en un libro p o r un célebre

psicólogo de la escuela cognitivista, de q u e la selección natural ha sido incapaz de eliminar las alas en algunas aves, razón p o r la cual los p i n g ü i nos todavía t i e n e n alas a u n q u e no p u e d a n volar. Esta afirmación es d o blemente falsa. La m o a gigante (Diornis máxima, q u e vivía hasta hace poco en N u e v a Zelanda) no tenía rastro a l g u n o de alas y los p i n g ü i n o s utilizan sus alas para volar, p e r o bajo el agua. M i c h a e l F r e n c h llama la atención sobre este h e c h o en su m a n u a l de ingeniería, sirviéndose para ello de un e j e m p l o más c o n o c i d o : Una vieja broma consistía en decir que un camello es un caballo diseñado por una comisión, aunque en ella se incurría en una grave injusticia con una espléndida criatura, al tiempo que concedía demasiado crédito a la capacidad creativa de las comisiones, puesto que un camello no es ninguna quimera, ninguna extraña colección de fragmentos, sino un diseño elegante de los mejor formados. En la medida en que podemos juzgarla, cada parte está ideada para adecuarse al difícil papel del todo: un gran animal herbívoro que vive en climas extremos, con vegetación y agua muy escasas. La especificación para diseñar un camello, de haber sido puesta por escrito, sería: resistencia, en términos de actividad, economía de combustible y adaptación a terrenos difíciles y temperaturas extremas, y el hecho de que el diseño que la satisface parezca excepcional no tendría por qué sorprendernos. Sin embargo, cada rasgo distintivo del camello lo es así mismo de una de sus piezas como, por ejemplo, las amplias pezuñas de las patas que sirven para distribuir la carga, las nudosas rodillas que derivan de algunos de los principios de diseño expuestos en el capítulo 7 [cojinetes y espigas], la giba que sirve para almacenar la comida y el perfil característico de los labios, tienen una congruencia que deriva de la función y otorga a toda la creación un sentido del estilo y cierta elegancia extraña, que la hermosa rítmica con la que se mueve al galopar corrobora.

Cierto es q u e la e v o l u c i ó n está limitada p o r los legados de los a n t e pasados y los tipos de m a q u i n a r i a q u e se p u e d e n desarrollar c o n p r o t e í nas. Las aves no h u b i e r a n p o d i d o desarrollar propulsores, aun en el caso de que éstos h u b i e s e n sido ventajosos. C o n t o d o , m u c h a s de las cosas q u e se hacen pasar p o r limitaciones biológicas son de h e c h o errores garrafales. Un científico, cognitivista, sostenía la o p i n i ó n de q u e «muchas p r o p i e d a des de los organismos, c o m o la simetría, p o r ejemplo, nada t i e n e n q u e ver, en realidad, c o n la selección específica, sino sólo c o n los m o d o s en que las cosas p u e d e n llegar a existir en el m u n d o físico». De h e c h o , casi todas las cosas existentes en el m u n d o físico no son simétricas, p o r razo-

ríes obvias de probabilidad: entre todas las posibles disposiciones de un v o l u m e n de materia, sólo u n a d i m i n u t a fracción presenta simetrías. Incluso en el m u n d o de los seres vivos, las moléculas de la vida son asimétricas, c o m o lo son el hígado, el c o r a z ó n , el e s t ó m a g o , las platijas, los caracoles, las langostas, los robles, etc. La simetría está plenamente relacionada con la selección. Los organismos q u e se desplazan en línea recta t i e n e n formas externas c o n simetría bilateral, p o r q u e de otro m o d o se m o v e r í a n describ i e n d o círculos. La simetría es tan i m p r o b a b l e y difícil de lograr, que cualquier e n f e r m e d a d o defecto p u e d e r o m p e r l a , y son m u c h o s los animales q u e evalúan la salud de sus futuros c o m p a ñ e r o s reproductivos comp r o b a n d o ínfimas asimetrías. G o u l d ha h e c h o h i n c a p i é en q u e la selección natural dispone sólo de u n a libertad limitada para modificar los planes básicos del c u e r p o . Gran parte de los tubos, los circuitos y la arquitectura de los vertebrados, por ejemplo, h a n p e r m a n e c i d o inalterados d u r a n t e centenares de millones de años, y es de s u p o n e r q u e p r o v i e n e n de recetas e m b r i o l ó g i c a s que no p u e d e n ser fácilmente corregidas. Pero en el plan q u e define el cuerpo de los vertebrados h a n e n c o n t r a d o a c o m o d o organismos tan distintos c o m o vacas, colibríes, osos h o r m i g u e r o s , avestruces, sapos, j e r b o s , caballitos de mar, jirafas y ballenas oreas. Las similitudes i m p o r t a n , ¡pero las diferencias son t a m b i é n i m p o r t a n t e s ! Las restricciones de desarrollo sólo r i g e n en amplias clases de o p c i o n e s , y no p u e d e n , p o r sí mismas, forzar la existencia de un ó r g a n o funcional. U n a limitación e m b r i o l ó g i c a que fuese «desarrollarás alas», sería un c o m p l e t o absurdo. La amplia mayoría de las masas de carne animal no satisface las exigencias restrictivas de la ingeniería q u e posibilitan, p o r ejemplo, el v u e l o , de ahí q u e sea casi imp r o b a b l e q u e las células, al deslizarse y c h o c a r entre sí en las capas microscópicas de un e m b r i ó n en p l e n o desarrollo, estén obligadas a alienarse f o r m a n d o los huesos, la piel, los músculos y las plumas que presenta la arquitectura idónea para que el ave vuele, a no ser que, ciertamente, la historia de los éxitos y los fracasos del c u e r p o c o m o un t o d o haya m o d e l a d o el p r o g r a m a de desarrollo para p r o d u c i r ese resultado. La selección natural no debería m e d i r s e respecto a las limitaciones de desarrollo, genéticas o filogenéticas, c o n s i d e r a n d o q u e c u a n t o más imp o r t a n t e es u n a de ellas, m e n o s i m p o r t a n t e s son las demás. O p o n e r selecc i ó n a l i m i t a c i o n e s es u n a d i c o t o m í a verbal, c o n u n o s efectos tan d e m o l e d o r e s para el p e n s a m i e n t o l ú c i d o c o m o lo es la d i c o t o m í a entre i n n a t i s m o y aprendizaje. La selección natural sólo p u e d e seleccionar a partir de alternativas q u e se han desarrollado c o m o materia viva basada

en el carbono, p e r o t e n i e n d o presente q u e si h u b i e r a ausencia de selección, la misma materia s i m p l e m e n t e daría lugar c o n idéntica facilidad tanto a un tejido p r o t u b e r a n t e , a excrecencias, a t u m o r e s , a verrugas, a simples cultivos de tejidos y al t r é m u l o protoplasma amorfo, c o m o a ó r ganos que tienen funciones. En consecuencia, la selección y las l i m i t a ciones son i m p o r t a n t e s p o r un igual, p e r o una y otras son respuestas a preguntas diferentes. La p r e g u n t a «¿por q u é tiene este ser c o n c r e t o tal y tal órgano?» carece en sí m i s m a de sentido, y sólo se p u e d e plantear cuando va seguida de u n a frase comparativa. Así, a la p r e g u n t a ¿por q u é tienen alas las aves (y no propulsores)?, se respondería d i c i e n d o q u e no cabe desarrollar un v e r t e b r a d o c o n propulsores; o a la cuestión ¿por q u é tienen alas las aves (y en c a m b i o no t i e n e n extremidades delanteras, m a nos o brazos)?, respondería afirmando q u e la selección favoreció a los antepasados de las aves q u e p o d í a n volar. Otra idea falsa y m u y e x t e n d i d a es q u e si un ó r g a n o c a m b i a b a de función en el d e c u r s o de la e v o l u c i ó n , e n t o n c e s ello significaba q u e no evolucionaba p o r selección natural. En favor de esta falsa idea se ha aducido en i n n u m e r a b l e s ocasiones el d e s c u b r i m i e n t o de q u e las alas de los insectos o r i g i n a r i a m e n t e no se utilizaban para la l o c o m o c i ó n . C o m o una historia q u e c o r r e de b o c a en b o c a , ese d e s c u b r i m i e n t o acabó p o r mutar y contarse del siguiente m o d o : las alas e v o l u c i o n a r o n para d e s e m peñar alguna otra función, pero sucedió q u e estaban p e r f e c t a m e n t e a d a p tadas para volar y, un b u e n día, los insectos s i m p l e m e n t e d e c i d i e r o n servirse de ellas para volar; así la e v o l u c i ó n de las alas de los insectos refutaría la tesis de D a r w i n , p o r q u e d e b e r í a n h a b e r e v o l u c i o n a d o de f o r m a gradual y, en tal caso, u n a semiala no les h u b i e r a servido para nada. O bien, las alas de las aves en su o r i g e n no se utilizaban para la l o c o m o c i ó n (probablemente u n a e v o c a c i ó n e r r ó n e a de otro h e c h o , a saber, q u e las primeras p l u m a s e v o l u c i o n a r o n no para volar, sino para garantizar el aislamiento t é r m i c o del c u e r p o ) . Basta c o n p r o n u n c i a r la frase «la e v o l u ción de las alas»... para q u e el p ú b l i c o asienta a q u i e s c e n t e c o n la cabeza, completando p o r su c u e n t a de f o r m a callada la a r g u m e n t a c i ó n a n t i a daptacionista. ¿Cómo p u e d e alguien afirmar q u e un ó r g a n o cualquiera fue seleccionado según la función q u e d e s e m p e ñ a en la actualidad? Tal vez e v o l u cionó para alguna otra cosa y el animal lo usa ú n i c a m e n t e ahora para esa otra función, c o m o nos servimos de la nariz para sostener las gafas; e n tonces, ¿a q u é v i e n e n todos esos dislates acerca de las alas de los insectos (¿o eran las alas de las aves?), p o r todos c o n o c i d o s ? 225

A c o n t i n u a c i ó n e x p o n d r é lo q u e d e s c u b r i m o s al cotejar los hechos. M u c h o s órganos q u e v e m o s en la actualidad h a n m a n t e n i d o su función original. El ojo siempre fue un ojo, desde q u e era un p u n t o sensible ala luz, hasta q u e llegó a ser el g l ó b u l o ocular q u e enfoca la imagen. Otros c a m b i a r o n de función. En m o d o a l g u n o se trata de un descubrimiento n u e v o . D a r w i n ya había p r o p u e s t o m u c h o s ejemplos, c o m o en el caso de las aletas pectorales de los peces q u e se c o n v i e r t e n en las patas delanteras de los caballos, las aletas de las ballenas, las alas de las aves, las garras en f o r m a de paletas excavadoras de los topos y los brazos de los seres humanos. En la é p o c a de D a r w i n , las similitudes eran u n a p o t e n t e prueba a favor de la evolución, y a ú n en la actualidad lo son. D a r w i n m e n c i o n ó así m i s m o cambios en la función para explicar el p r o b l e m a de «los estados incipientes de estructuras útiles»,presentes de forma p e r m a n e n t e en quienes defienden posiciones creacionistas. ¿De q u é m o d o p u e d e un órgano c o m p l e j o e v o l u c i o n a r de m o d o progresivo c u a n d o sólo la forma final es útil? La mayoría de las veces la premisa de la ausencia de uso es errónea. P o r ejemplo, los ojos que, en parte, habían e v o l u c i o n a d o tenían una visión parcial, lo cual era m e j o r q u e carecer p o r c o m p l e t o de visión. Pero, a veces la respuesta consiste en sostener q u e antes de q u e un órgano fuera seleccionado para asumir su f o r m a actual, estaba adaptado para alguna otra función, pasando e n t o n c e s p o r un estadio i n t e r m e d i o en el que realizaba ambas funciones. La delicada cadena de los huesos del oído m e d i o en los mamíferos (martillo, y u n q u e y estribo), empezaron form a n d o p a r t e de la articulación de las mandíbulas de los reptiles. Algunos huesos servían tanto c o m o charnelas de las mandíbulas c o m o transmisores de la v i b r a c i ó n . Eso inició e n t o n c e s la progresiva especialización de los huesos c o m o transmisores de sonido, lo cual hizo q u e los huesos se contrajeran y a d o p t a r a n su actual forma, y d e s e m p e ñ a r a n el papel que t i e n e n . D a r w i n d e n o m i n ó a las formas más tempranas «preadaptaciones», a u n q u e hacía hincapié en q u e la e v o l u c i ó n no anticipa en m o d o alguno el m o d e l o q u e llegará a ser el a d o p t a d o . La e v o l u c i ó n de las alas de las aves no encierra n i n g ú n misterio. Una semiala sin d u d a no p e r m i t í a volar c o m o lo hace un águila, pero, en c a m b i o , sí p e r m i t í a planear o saltar y descender l e n t a m e n t e de los árboles ( c o m o lo h a c e n m u c h o s animales) y t a m b i é n p e r m i t í a saltar o despegar del suelo a intervalos mientras el animal corría, c o m o lo hace un pollo q u e intenta escapar de la granjera q u e le persigue. Los paleontólogos discrepan acerca de cuál es el estadio i n t e r m e d i o q u e m e j o r sustentado q u e d a p o r los hallazgos fósiles y las evidencias aerodinámicas, aunque un 226

creacionista o un científico social no e n c o n t r a r á n nada que les pueda servir de consuelo. La teoría de la e v o l u c i ó n de las alas de los insectos propuesta p o r Joel Kingsolver y M i m i K o e h l , lejos de ser u n a refutación del adaptacionismo, es uno de sus m o m e n t o s más destacados. Los animales p e q u e ñ o s de sangre fría, c o m o son los insectos, se esfuerzan p o r regular su t e m p e r a t u r a . La alta p r o p o r c i ó n de superficie en relación al v o l u m e n hace q u e se calienten y enfríen c o n rapidez. (Esa es la r a z ó n p o r la cual d u r a n t e los meses fríos del año no haya insectos en el exterior, o d i c h o de otro m o d o , que el invierno sea el m e j o r insecticida.) Tal vez las incipientes alas de los insectos e v o l u c i o n a r o n inicialmente c o m o placas solares ajustables, q u e absorbían la energía solar c u a n d o hacía más frío y liberaban el calor c u a n d o el ambiente se hacía más cálido. Al aplicar los análisis t e r m o d i n á m i c o y aerodinámico, Kingsolver y K o e h l d e m o s t r a r o n q u e las protoalas q u e eran demasiado p e q u e ñ a s para p e r m i t i r el v u e l o eran t e r m o i n t e r c a m b i a dores efectivos. A m e d i d a q u e se hacían más grandes, más efectivas eran al regular el calor, si b i e n alcanzaron un p u n t o de r e n d i m i e n t o s d e c r e c i e n tes. Ese p u n t o se halla en la gama de t a m a ñ o s en q u e aquellas placas podían servir c o m o alas efectivas; u n a vez s u p e r a d o ese u m b r a l , pasaban a ser cada vez más útiles para volar a m e d i d a q u e crecían cada vez más, hasta que alcanzaron el t a m a ñ o q u e presentan a c t u a l m e n t e . La selección natural debió de h a b e r presionado en favor de las alas mayores a lo largo de la gama de t a m a ñ o s q u e va desde la ausencia de alas hasta las alas de los insectos actuales, c o n un c a m b i o gradual de f u n c i ó n en los t a m a ñ o s i n termedios. Por tanto, ¿ c ó m o llegó a desvirtuarse ese trabajo en el relato extravagante, por no decir ridículo, de que, un b u e n día, un ancestral insecto despegó del suelo agitando aquellas placas solares inalteradas y que, desde entonces, el resto de los insectos lo h a n c o n t i n u a d o h a c i e n d o ? En p a r t e se debe a una e r r ó n e a c o m p r e n s i ó n del t é r m i n o q u e introdujo S.J. G o u l d , la exaptation; y q u e se refiere a la adaptación de un viejo ó r g a n o a u n a nueva función, (el t é r m i n o q u e usó D a r w i n es «preadaptación») o la a d a p tación de un n o - ó r g a n o (fragmentos de h u e s o o tejido) a un ó r g a n o c o n
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2. El t é r m i n o exaptation s u e l e t r a d u c i r s e c o m o e x a p t a c i ó n en el d o m i n i o de la paleontología evolutiva c o m o , p o r e j e m p l o , e l e s t u d i o d e las d i n o a v e s . E n g e n e r a l , s u significado es: un ó r g a n o u t i l i z a d o para realizar la f u n c i ó n A se m u e s t r a e x c e l e n t e para realizar t a m b i é n la f u n c i ó n B, lo cual p u e d e i m p l i c a r el s u r g i m i e n t o r á p i d o de u n a i n n o vación evolutiva, en el caso q u e n o s o c u p a , el v u e l o de las aves. (TV. delT.)

u n a función. M u c h o s lectores lo han i n t e r p r e t a d o c o m o u n a nueva teoría de la e v o l u c i ó n q u e sustituye a la adaptación y a la selección natural. Baste c o n decir q u e no lo es. U n a vez más, la razón se halla en el diseño complejo. De vez en c u a n d o se p u e d e r e c u r r i r a u n a m á q u i n a diseñada para c u m p l i r una tarea complicada e i m p r o b a b l e para q u e realice otra cosa más sencilla. Un libro de dibujos titulado 101 Usos para un ordenador obsoleto mostraba ordenadores personales q u e pasaban a ser utilizados como pisapapeles, acuarios, anclas para embarcaciones, etc. El h u m o r reside en el h e c h o de q u e la tecnología sofisticada q u e d a relegada a una humilde función q u e p u e d e n c u m p l i r aparatos más toscos. Pero, en t o d o caso, n u n c a v e r e m o s un libro de dibujos q u e se titule 101 Usos para un pisapapeles obsoleto q u e muestre c ó m o se p u e d e usar u n o de estos objetos como un o r d e n a d o r . Y lo m i s m o cabe decir de la e x a p t a c i ó n en el m u n d o de los seres vivos. P o r motivos de ingeniería, las posibilidades son contrarias a q u e un ó r g a n o diseñado para un propósito sea utilizable para otro, a m e n o s q u e este n u e v o p r o p ó s i t o sea bastante más sencillo. (Aun en este caso, habría q u e t e n e r en c u e n t a que, p o r ejemplo, el sistema nervioso del animal a m e n u d o tiene q u e adaptarse a aquel uso más sencillo para desc u b r i r y m a n t e n e r el n u e v o uso q u e recibe.) Si la nueva f u n c i ó n resulta a b s o l u t a m e n t e difícil de realizar, la selección natural tiene q u e haber ren o v a d o y reatrofiado n o t a b l e m e n t e la parte afectada, c o m o lo h i z o cuando dio alas a los insectos. P o r ejemplo, u n a m o s c a casera q u e no para de eludir la m a n o d e p r e d a d o r a de un ser h u m a n o a p u n t o de perder los nervios a m i n o r a su v u e l o veloz, revolotea, salta y cambia de posición, vuela cabeza abajo, describe círculos y se posa en el techo, t o d o ello en m e n o s d e u n s e g u n d o . Tal c o m o señala u n a r t í c u l o t i t u l a d o «The M e c h a n i c a l D e s i g n of Insects Wings», «detalles sutiles de ingeniería y diseño, q u e n i n g ú n proyecto c o n perfil de ala elaborado p o r el hombre p u e d e igualar, revelan de q u é m o d o las alas de los insectos se hallan notab l e m e n t e adaptadas a las piruetas acrobáticas q u e realizan estos insectos c u a n d o vuelan». La e v o l u c i ó n de las alas de los insectos es un argumento en favor de la selección natural y no contra ella. Un cambio en la presión selectiva no es lo m i s m o q u e la no existencia de presión selectiva. En el c e n t r o de todas estas a r g u m e n t a c i o n e s se halla el t e m a del diseño complejo, y en él e n c u e n t r a n u n a excusa final quienes i n t e n t a n despachar a D a r w i n . ¿ N o es la idea en su c o n j u n t o un p o c o pantanosa? D a d o q u e nadie sabe a ciencia cierta el n ú m e r o de tipos de organismos posibles, ¿ c ó m o se p u e d e decir q u e una fracción infinitesimal de ellos t i e n e n ojos?Tal vez la idea sea circular: las cosas q u e se d e n o m i n a n «adap-

tativamente complejas» son p r e c i s a m e n t e aquellas q u e se piensa q u e no podrían haber e v o l u c i o n a d o de n i n g ú n otro m o d o más q u e p o r selección natural. Tal c o m o escribió N o a m C h o m s k y :
La tesis, p o r tanto, es q u e la selección natural es la ú n i c a explicación física del diseño q u e c u m p l e una función. Si es i n t e r p r e t a d a h t e r a l n i e n t e , no p u e d e ser cierta. P o n g a m o s p o r caso mi c o n s t i t u c i ó n física, i n c l u y e n d o en ella la propiedad de t e n e r u n a masa positiva. Es cierto q u e c u m p l e cierta función, a saber, evita q u e salga d e s p e d i d o al espacio e x t e r i o r y pase a estar a la deriva. Dicho lisa y l l a n a m e n t e , tiene una explicación física q u e nada tiene q u e ver con la selección natural. Lo m i s m o cabe d e c i r de p r o p i e d a d e s m e n o s triviales, que e l lector p u e d e construir a discreción. D e m o d o q u e n o s a b e m o s q u é significa literalmente lo q u e d e c i m o s . En estas c o n d i c i o n e s me resulta h a r t o difícil i m p o n e r u n a i n t e r p r e t a c i ó n sin q u e se c o n v i e r t a en la tautología de afirmar q u e allí d o n d e se h a n seleccionado organismos para satisfacer cierta función, el p r o c e s o es la selección.

Las afirmaciones acerca del diseño funcional, al no p o d e r enunciarse con precisión n u m é r i c a , dejan un resquicio abierto al escepticismo, si bien bastará c o n pensar un p o c o las m a g n i t u d e s involucradas para zanjarlo. Así, la selección no se invoca para explicar la m e r a utilidad, sino para explicar la utilidad improbable. La masa q u e , en la cita anterior, evitaba q u e Chomsky desapareciera en el espacio e x t e r i o r no era u n a c o n d i c i ó n i m probable, sea cual sea el m o d o en q u e se calculen las probabilidades. Las «propiedades m e n o s triviales» —por p o n e r sólo un e j e m p l o al azar, el ojo en los vertebrados— son c o n d i c i o n e s i m p r o b a b l e s q u e son i n d e p e n d i e n t e s del modo q u e se utilice para calcular las probabilidades. Baste c o n t o m a r una red de b u z a m i e n t o y recoger objetos del sistema solar; r e m o n t é m o n o s a la vida en el planeta hace u n o s mil millones de años y t o m e m o s m u e s tras de los organismos; t o m e m o s una c o l e c c i ó n de moléculas y calculemos todas sus posibles configuraciones físicas; dividamos el c u e r p o h u mano según u n a rejilla definida p o r cubos de un c e n t í m e t r o . C a l c u l e m o s , entonces, la p r o p o r c i ó n de las muestras q u e tienen masas positivas. C a l c u lemos a c o n t i n u a c i ó n la p r o p o r c i ó n de muestras q u e p u e d e n f o r m a r u n a imagen óptica. H a b r á en las proporciones una diferencia q u e es significante desde un p u n t o de vista estadístico y es, p r e c i s a m e n t e , esa diferencia relevante lo que d e b e explicarse. Llegados a este p u n t o , p u e d e q u e el crítico objete q u e el c r i t e r i o —en este caso, «ver» frente a «no ver»— está p l a n t e a d o a posteriori, es decir, una vez sabemos q u é animales p u e d e n ver, y p o r t a n t o las estimaciones de la 229

probabilidad carecen de sentido, pues son c o m o la p r o b a b i b d a d infinitesimal de q u e , en u n a partida de p ó q u e r , se nos hubiese repartido la mano de cartas q u e resulta q u e nos ha sido repartida. Si b i e n es h a r t o improbable q u e t o d o s los pedazos de m a t e r i a p u e d e n ver, e n t o n c e s también habría q u e c o n c l u i r q u e la mayoría de pedazos de m a t e r i a t a m p o c o pueden Jlern, d o n d e Jlern se define c o m o la capacidad para t e n e r el tamaño, la f o r m a y la c o m p o s i c i ó n exactas q u e tiene, p o r ejemplo, la roca que, cas u a l m e n t e , acabo de recoger. No h a c e m u c h o t i e m p o , tuve la o p o r t u n i d a d de visitar u n a exposic i ó n sobre arañas en la S m i t h s o n i a n . Maravillado p o r la precisión de fina relojería de las articulaciones arácnidas, de los m o v i m i e n t o s propios de u n a m á q u i n a de coser c o n los q u e trazan la seda de las hileras, la belleza y el i n g e n i o de la telaraña, p e n s é : « ¿ C ó m o p u e d e ser q u e al ver algo así, haya alguien q u e no crea en la selección natural?». En ese m i s m o mom e n t o , u n a m u j e r q u e tenía a mi lado e x c l a m ó d i r i g i é n d o s e hacia mí: « ¿ C ó m o p u e d e ser q u e al ver algo así alguien no crea en Dios?». Estábam o s a p r i o r i de a c u e r d o en los h e c h o s q u e necesitaban ser explicados, a u n q u e disentíamos p r o f u n d a m e n t e en el m o d o de explicarlos. Mucho antes de Charles D a r w i n , h u b o teólogos c o m o , p o r ejemplo, William Paley, q u e señalaron las maravillas de la ingeniería de la naturaleza como u n a p r u e b a de la existencia de D i o s . D a r w i n no se i n v e n t ó los hechos a explicar, sólo la explicación. Pero ¿a q u é se d e b e , e x a c t a m e n t e , q u e t o d o s nos i m p r e s i o n e m o s tanto? C u a l q u i e r a de nosotros no tendría e m p a c h o en convenir q u e la constelación de O r i o n se parece a un e n o r m e g u e r r e r o c o n un cinturón, pero ello no significa q u e n e c e s i t e m o s u n a explicación especial acerca de por q u é las estrellas se alinean y d i s p o n e n f o r m a n d o figuras q u e se parecen a g u e r r e r o s q u e t i e n e n un c i n t u r ó n . C o n t o d o , la i n t u i c i ó n de q u e los ojos y las arañas presentan «diseños», y q u e las rocas y O r i o n n o , p u e d e desc o m p o n e r s e e n c r i t e r i o s explícitos. T i e n e q u e h a b e r u n a estructura h e t e r o g é n e a , q u e las partes o los aspectos de un objeto son impredeciblem e n t e diferentes entre sí.Y tiene q u e h a b e r una u n i d a d de función, que las diferentes partes se o r g a n i c e n para hacer q u e el sistema logre cierto efecto especial (especial p o r q u e es i m p r o b a b l e para t o d o s aquellos objetos q u e carecen de esa estructura, y especial p o r q u e beneficia a alguien o a algo). Si no nos es posible e n u n c i a r la función de un m o d o más económ i c o q u e al describir la estructura, no existe diseño. U n a l e n t e difiere de un diafragma, el cual a su vez difiere de un p i g m e n t o fotosensible, y n i n g ú n p r o c e s o físico q u e no esté o r i e n t a d o sería capaz de depositar a los 230

tres en el m i s m o objeto, p o r no decir nada de lo q u e s u p o n e alinearlos perfectamente. Pero, de h e c h o tienen algo en c o m ú n , y eso aclara la razón p o r la cual se hallan j u n t o s en el ojo. En el caso de la roca q u e tiene la función Jlern, en c a m b i o , describir la estructura y dar a c o n o c e r la función son u n a y la m i s m a cosa. La n o c i ó n defunción no añade, en este caso, nada. Y lo q u e es a ú n más i m p o r t a n t e , atribuir la c o m p l e j i d a d adaptativa a la selección natural no es sólo un r e c o n o c i m i e n t o de la excelencia del diseño, cuyo esplendor se e x h i b e en los aparatos expuestos en el M u s e o de Arte M o d e r n o , sino q u e la selección natural es u n a hipótesis falseable sobre el o r i g e n del diseño e i m p o n e requisitos e m p í r i c o s q u e toda e x p l i cación d e b e cumplir. R e c u é r d e s e q u e funciona a partir de u n a c o m p e tencia entre reproductores y, en este sentido, cualquier cosa q u e mostrara signos de d i s e ñ o , p e r o sin ser el r e s u l t a d o de u n a larga l í n e a de reproductores, no se explicaría m e d i a n t e —y, en realidad, más b i e n refutaría- la teoría de la selección natural; considérense, si n o , cuáles serían las explicaciones para la existencia de especies naturales carentes de ó r g a n o s reproductivos; la existencia de insectos q u e crecieran c o m o cristales de roca; la presencia de aparatos de televisión en la luna, la existencia, en el fondo del o c é a n o , de ojos diseminados p o r las c o r r i e n t e s q u e lo surcan y la existencia de cavernas modeladas c o m o si fueran habitaciones de h o t e l en todos sus detalles, incluidas las perchas y las cubiteras para el hielo. Además, las funciones q u e son beneficiosas d e b e n estar al servicio ú l t i m o de la r e p r o d u c c i ó n . Un ó r g a n o p u e d e ser diseñado para ver, para c o m e r , para el a p a r e a m i e n t o o para alimentar a la prole, a u n q u e en t o d o caso mejor será q u e no haya sido diseñado para m a y o r belleza de la naturaleza, la armonía del ecosistema o la a u t o d e s t r u c c i ó n instantánea, pues finalmente, el beneficiario de la función tiene q u e ser el r e p r o d u c t o r . En este sentido, D a r w i n señalaba q u e s i , p o r ejemplo,los caballos h u b i e r a n evolucionado con sillas de montar, su teoría quedaría inmediatamente falseada. A pesar de los r u m o r e s y la cultura popular, la selección natural c o n tinúa definiendo el n ú c l e o m i s m o de la explicación en biología. Los organismos p u e d e n e n t e n d e r s e sólo c o m o interacciones entre adaptaciones, s u b p r o d u c t o s de adaptaciones y ruido. Los s u b p r o d u c t o s y el r u i do no rigen las adaptaciones, pero no p o r ello nos dejan perplejos, incapaces de distinguirlos. Es precisamente aquello q u e h a c e tan fascinantes a los organismos —a saber, su diseño adaptativo improbable— lo que exige que se les aplique la ingeniería inversa a la luz de la selección natural. Los subproductos y el r u i d o , d a d o q u e se definen n e g a t i v a m e n t e c o m o
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inadaptaciones, t a m b i é n p u e d e n descubrirse sólo a través de la ingeniería inversa. T o d o ello no es m e n o s cierto en el caso de la inteligencia humana. Las principales facultades de la m e n t e , c o n sus hitos q u e n i n g ú n robot es capaz de duplicar, son la d e m o s t r a c i ó n de la o b r a de la selección natural. D e c i r esto no equivale a afirmar q u e cualquier aspecto de la m e n t e sea adaptativo. D e s d e los rasgos distintivos inferiores c o m o la l e n t i t u d y el r u i d o de las n e u r o n a s , hasta las actividades superiores c o m o el arte, la música, la religión y los sueños, c o n t o d o ello esperamos e n c o n t r a r actividades de la m e n t e q u e no son adaptaciones en el sentido en el que, de ellas, hablan los biólogos. Pero, en c a m b i o , sí significa q u e nuestra comp r e n s i ó n del m o d o e n q u e l a m e n t e funciona q u e d a r á lamentablemente i n c o m p l e t a o será c a t e g ó r i c a m e n t e falsa a m e n o s q u e encaje en nuestra c o m p r e n s i ó n de c ó m o la m e n t e e v o l u c i o n ó . A este t e m a dedicaré el resto del presente capítulo.

El programador

ciego

Para empezar, ¿por q u é e v o l u c i o n ó el cerebro? La respuesta se halla en el valor de la i n f o r m a c i ó n , para cuyo p r o c e s a m i e n t o ha sido diseñado el cerebro. Cada vez q u e c o m p r a m o s un p e r i ó d i c o , p a g a m o s p o r la información. Los teóricos de la e c o n o m í a e x p e r i m e n t a l h a n explicado la razón p o r la q u e p o s i b l e m e n t e lo h a c e m o s : la i n f o r m a c i ó n confiere un beneficio p o r el cual vale la p e n a pagar. La vida es u n a elección entre distintas jugadas. Al escoger una, se desvía a la derecha o a la izquierda en la bifurcación del c a m i n o q u e s u p o n e la elección: seguir c o n R i c k o vivir c o n Víctor, sabiendo q u e ni u n a ni otra o p c i ó n garantizan la fortuna o la felicidad; lo m e j o r q u e cabe hacer es apostar. En lo esencial, cada decisión en la vida equivale a elegir q u é billete de lotería se c o m p r a . D i g a m o s que un billete vale 1 dólar y tiene 1 c o n t r a 4 posibilidades de ganar 10 dólares. P o r t é r m i n o m e d i o , el apostante ganará 1,5 dólares p o r apuesta (10 dólares dividido p o r 4 es igual a 2,50 dólares, m e n o s 1 dólar en concepto del coste q u e tiene el billete). El otro billete cuesta 1 dólar y tiene 1 contra 5 posibilidades de ganar 12 dólares. Por t é r m i n o m e d i o , en este caso, el apostante ganará 1,4 dólares p o r apuesta. Los dos tipos de billetes 232

se presentan, además, en cantidades iguales, y n i n g u n o de los billetes p r e senta marcadas las probabilidades o las ganancias previstas. ¿ C u á n t o d e b e ríamos pagar a u n a tercera persona para q u e nos dijera cuál es cuál? D e beríamos pagar 0,4 dólares. Sin i n f o r m a c i ó n , el apostante tendría q u e escoger al azar, y cabría esperar o b t e n e r u n a ganancia m e d i a de 1,45 dólares. Si supiéramos cuál tenía la m e j o r rentabilidad m e d i a , sacaríamos un promedio de 1,5 dólares p o r apuesta, de m o d o q u e si pagásemos los 0,4 dólares ganaríamos 0,1 dólares en cada una. La mayoría de los organismos no c o m p r a n billetes de lotería, p e r o todos escogen entre opciones cada vez q u e sus cuerpos p u e d e n moverse en más de un sentido. Tal vez quisieran «pagar» p o r la i n f o r m a c i ó n —en tejido, energía y tiempo— si el coste fuera m e n o r q u e el beneficio esperado en nutrientes, seguridad, oportunidades de apareamiento y otros recursos, todo ello, finalmente valorado en el n ú m e r o esperado de descendientes que sobreviven. En los animales pluricelulares, el sistema nervioso recoge y traduce la información en decisiones rentables. A m e n u d o , d i s p o n e r de más i n f o r m a c i ó n c o m p o r t a m a y o r r e c o m pensa y salda su coste adicional. Si en algún p u n t o del v e c i n d a r i o ha sido enterrado un cofre del tesoro, cualquier f r a g m e n t o de i n f o r m a c i ó n q u e lo sitúe en la p a r t e s e p t e n t r i o n a l o m e r i d i o n a l del b a r r i o será útil, al reducir a la mitad el t i e m p o q u e se dedicará a cavar. Un s e g u n d o fragmento, que informara del c u a d r a n t e en q u e se halla, sería a ú n más útil, etc. Cuantos más dígitos haya en las c o o r d e n a d a s , m e n o s t i e m p o se d e s pilfarrará cavando infructuosamente, de m o d o q u e d e b e r í a m o s pagar g u s tosos por tener más piezas de i n f o r m a c i ó n , hasta alcanzar el p u n t o en q u e estando tan cerca del cofre no valga ya la p e n a pagar el coste q u e s u p o n e cualquier otra subdivisión. De m o d o análogo, si i n t e n t á r a m o s abrir u n a cerradura de c o m b i n a c i ó n , cualquier n ú m e r o q u e consiguiésemos r e d u ciría las posibilidades entre las q u e escoger, y valdría la p e n a pagar su precio teniendo en cuenta el t i e m p o q u e ahorra. P o r tanto, las más de las veces tener m a y o r i n f o r m a c i ó n es mejor, hasta q u e se llega a un p u n t o en que los r e n d i m i e n t o s son decrecientes, y ésta es la razón p o r la q u e algunos linajes de animales h a n e v o l u c i o n a d o desarrollando sistemas n e r v i o sos cada vez más complejos. La selección natural no p u e d e dotar d i r e c t a m e n t e a un organismo con la información sobre su e n t o r n o físico, o las redes c o m p u t a c i o n a l e s , los demones, los m ó d u l o s , las facultades, las representaciones o los órganos mentales q u e procesan la i n f o r m a c i ó n . Sólo p u e d e seleccionar entre genes. Pero los genes c o n s t r u y e n cerebros y, además, genes diferentes 233

c o n s t r u y e n los cerebros q u e procesan la i n f o r m a c i ó n de m o d o s diferentes. La e v o l u c i ó n del p r o c e s a m i e n t o de la i n f o r m a c i ó n ha de lograrse al nivel de los e l e m e n t o s prácticos de la selección de aquellos genes que afectan al p r o c e s o q u e define el ensamblaje del cerebro. M u c h o s tipos de genes p o d r í a n serlos objetivos de la selección orientada a o b t e n e r un m e j o r p r o c e s a m i e n t o de la i n f o r m a c i ó n . Los genes alterados p o d r í a n c o n d u c i r a diferentes series de unidades proliferativas en las paredes de los ventrículos (las cavidades q u e se hallan en el centro del cerebro), q u e e n g e n d r a n las n e u r o n a s corticales q u e constituyen la m a t e r i a gris. O t r o s genes facilitarían q u e las unidades proliferativas se dividiesen s e g ú n diferentes series de ciclos, c r e a n d o diferentes cantidades y tipos de áreas corticales. Los axones q u e c o n e c t a n las neuronas pueden ser redirigidos c a m b i a n d o los recorridos químicos así c o m o los indicadores moleculares q u e p e r s u a d e n a los axones para q u e sigan direcciones particulares. Los genes p u e d e n cambiar las cerraduras y las llaves moleculares q u e incitan a las n e u r o n a s a conectarse entre sí. Tal c o m o se contaba en un viejo chiste sobre c ó m o esculpir la estatua de un elefante (a saber, eliminar todos los fragmentos q u e no se asemejan para nada a un elefante), los circuitos neuronales p u e d e n ser esculpidos p r o g r a m a n d o ciertas células y sinapsis para q u e se suiciden siempre q u e se dé cierta señal. Las n e u r o n a s p u e d e n activarse en diferentes m o m e n t o s de la embriogénesis, y sus pautas de activación, tanto las espontáneas c o m o las programadas, p u e d e n interpretarse en el sentido de la c o r r i e n t e de transmisión como i n f o r m a c i ó n sobre c ó m o se i n t e r c o n e c t a n las células cerebrales/Muchos de estos procesos interactúan en cascada. P o r ejemplo, el aumento en t a m a ñ o de un área le p e r m i t e c o m p e t i r m e j o r para asentarse en la cor r i e n t e . La selección natural no se p r e o c u p a p o r lo rebuscado que sea el p r o c e s o de ensamblaje del cerebro, o de lo deplorable q u e sea el cerebro resultante. Las modificaciones se evalúan estrictamente sobre la base del b u e n f u n c i o n a m i e n t o de los algoritmos del cerebro q u e guían la percepción, el p e n s a m i e n t o y la acción del animal c o m o un t o d o . Mediante estos procesos, la selección natural p u e d e construir un cerebro que func i o n e cada vez mejor. Pero ¿la selección de variantes aleatorias podría realmente mejorar el diseño de un sistema nervioso? ¿O las variantes lo estropearían —al igual que sucede con un byte c o r r u p t o en un programa informático— y la selección simplemente preservaría los sistemas que no se estropean? U n a nueva disciplina de la informática d e n o m i n a d a «algoritmos genéticos» ha demostrado que la selección darwiniana crea un software cada vez más inteligente. Los 234

algoritmos genéticos son programas que se duplican para elaborar múltiples copias, a u n q u e con mutaciones aleatorias que hacen a cada una de ellas ligeramente diferentes.Todas las copias intentan resolver un problema; a las que mejor lo hacen, se les p e r m i t e reproducirse para aportar las copias que intervendrán en la siguiente ronda. Pero ante todo, las partes de cada programa pasan por u n a ronda de mutaciones aleatorias,y las parejas de programas se relacionan sexualmente: cada u n o se divide en dos y las mitades se intercambian. Tras m u c h o s ciclos de computación, selección, m u t a c i ó n y reproducción, los programas que sobreviven son a m e n u d o mejores que cualquier cosa que hubiera diseñado un programador h u m a n o . Más acordes c o n el m o d o en que evoluciona u n a m e n t e , los algoritmos genéticos se h a n aplicado a las redes neuronales. U n a red recibiría inputs de órganos sensoriales simulados y emitiría o u t p u t s , p o r ejemplo, a p i e r nas simuladas y situadas en un e n t o r n o virtual, c o n «comida» diseminada y muchas otras redes q u e c o m p e t i r í a n p o r apropiársela. Aquellos q u e consiguen m a y o r cantidad de c o m i d a dejarán el m a y o r n ú m e r o de copias antes de q u e se inicie la siguiente ronda de m u t a c i ó n y selección. Las mutaciones son cambios aleatorios en las cargas de c o n e x i ó n , q u e a veces van seguidas p o r r e c o m b i n a c i ó n sexual entre las redes (canjeando algunas de sus cargas de c o n e x i ó n ) . D u r a n t e las primeras iteraciones,los «animales» —o, c o m o a veces se les d e n o m i n a , los «animares»— pululan al azar por el terreno, e n c o n t r a n d o de vez en c u a n d o casualmente una fuente de alimentación. Pero a m e d i d a q u e evolucionan irán d i r e c t a m e n t e de una fuente de alimentación a otra. En realidad, u n a p o b l a c i ó n de redes q u e desarrolla cargas de c o n e x i ó n innatas a m e n u d o tiene un r e n d i m i e n t o mejor que una única red n e u r o n a l q u e las aprende. Eso es especialmente cierto en las redes c o n múltiples capas ocultas, c o m o s e g u r a m e n t e t i e n e n los animales complejos, sobre t o d o , los seres h u m a n o s . Si u n a red sólo puede aprender, y no evolucionar, la señal p e d a g ó g i c a m e d i o a m b i e n t a l se diluye a m e d i d a q u e se retropropaga a las capas ocultas, y sólo p u e d e aumentar y disminuir las cargas de c o n e x i ó n en cantidades minúsculas. Pero si una p o b l a c i ó n de redes p u e d e evolucionar, a u n c u a n d o no p u e d a aprender, las mutaciones y las recombinaciones reprograman directamente las capas ocultas, y catapultan la red a u n a c o m b i n a c i ó n de c o n e x i o n e s innatas q u e esté m u c h o más p r ó x i m a al u m b r a l ó p t i m o . E n t o n c e s , la estructura innata es seleccionada. La evolución y el aprendizaje p u e d e n así m i s m o avanzar simultáneamente, c o n una estructura innata que evoluciona en un animal q u e también aprende. U n a p o b l a c i ó n de redes p u e d e ser equipada c o n un algo-

r i t m o de aprendizaje g e n é r i c o y se le p u e d e p e r m i t i r q u e desarrolle las partes innatas, aquellas q u e el diseñador de la red p o r lo c o m ú n habría i n c o r p o r a d o a ojo de b u e n c u b e r o , p o r tradición o p o r el procedimiento de p r u e b a y error. Las especificaciones innatas incluyen cuántas unidades hay, c ó m o se c o n e c t a n , cuáles son las cargas de c o n e x i ó n iniciales y cuánto t i e n e n q u e ser a u m e n t a d a s o reducidas las cargas en cada episodio de aprendizaje. La e v o l u c i ó n simulada da a las redes u n a gran ventaja en sus carreras de aprendizaje. De este m o d o la evolución p u e d e guiar el aprendizaje en las redes neuronales. Resulta sorprendente que el aprendizaje guíe también la evolución. R e c o r d e m o s el estudio q u e D a r w i n realizó de los «estadios incipientes de estructuras útiles», dicho c o n otros términos, qué beneficios supone tener un semiojo. Los teóricos de la red neuronal Geoffrey H i n t o n y Steven N o w l a n idearon un ejemplo astuto. I m a g i n e m o s a un animal que es controlado p o r una red neuronal con unas veinte conexiones, cada una de ellas c o n dos estados, u n o excitativo (activado) y otro neutro (desactivado). Con todo, la red carece de utilidad a m e n o s que todas las veinte conexiones se hayan establecido de forma correcta. No sólo no es b u e n o tener la mitad de una red, t a m p o c o lo es tener el noventa y cinco p o r ciento de una. En una p o b l a c i ó n de animales, cuyas c o n e x i o n e s se d e t e r m i n a n p o r mutación aleatoria, un m u t a n t e más adaptado, c o n todas las conexiones correctas, sólo surge una vez entre cada millón (2 ) de organismos genéticamente distintos. Lo q u e es a ú n peor, la ventaja se pierde de inmediato si el animal se reproduce sexualmente, p o r q u e tras haber hallado la c o m b i n a c i ó n mágica de cargas, las canjea p e r d i e n d o la mitad de ellas. En las simulaciones que hicieron de este escenario, la red no adaptada siempre evolucionaba.
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Pero e x a m i n e m o s ahora u n a p o b l a c i ó n de animales cuyas conexiones p u e d e n presentarse en tres formas: i n n a t a m e n t e activadas, innatamente desactivadas o b i e n activables o desactivables p o r aprendizaje. Las mutaciones d e t e r m i n a n cuál de las tres posibilidades (activado, desactivado, aprendible) tiene u n a c o n e x i ó n d e t e r m i n a d a c u a n d o nace el animal. En estas simulaciones de un animal tipo m e d i o , casi la m i t a d de las conexiones son aprendibles, mientras q u e la otra m i t a d p u e d e estar activada o desactivada. El aprendizaje opera c o m o sigue: cada animal, mientras vive, p o n e a l e a t o r i a m e n t e a p r u e b a ajustes para las c o n e x i o n e s aprendibles hasta q u e da c o n u n a c o m b i n a c i ó n mágica. En la vida real se traduciría en averiguar c ó m o dar caza a u n a presa o c ó m o r o m p e r la cascara de una nuez, pero, sea lo q u e sea, el animal p e r c i b e q u e le son favorables y retiene esos ajustes, y cesa el proceso de p r u e b a y error. A partir de entonces
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disfruta de un r i t m o más alto de r e p r o d u c c i ó n . C u a n t o más p r o n t o en su vida el animal adquiera los ajustes adecuados, más t i e m p o t e n d r á para reproducirse en c o n f o r m i d a d c o n ese r i t m o más alto. Ahora bien, en esos aprendizajes q u e se desarrollan o desarrolladores de aprendizaje, el h e c h o de t e n e r m e n o s q u e el cien p o r cien de la red correcta es una ventaja. C o n s i d e r e m o s a t o d o s los animales c o n diez c o nexiones innatas. Casi u n o p o r cada mil (2 ) t e n d r á las diez correctas. (Recordemos q u e sólo u n o e n t r e un millón de animales 'que no a p r e n dían, tenía todas las veinte c o n e x i o n e s innatas correctas.) Ese a n i m a l b i e n dotado tendrá cierta probabilidad de alcanzar la red c o m p l e t a m e n t e c o rrecta a través del aprendizaje de las otras diez c o n e x i o n e s ; si tiene un íruilar de o p o r t u n i d a d e s para aprender, es m u y p r o b a b l e q u e tenga éxito. Ei animal que tiene éxito se r e p r o d u c i r á antes y, p o r e n d e , más a m e n u d o . Y entre sus descendientes, hay ventajas para aquellas m u t a c i o n e s q u e h a cen que las c o n e x i o n e s sean i n n a t a m e n t e cada vez más correctas, d a d o que al contar desde un p r i n c i p i o c o n c o n e x i o n e s mejores, les lleva m e nos tiempo a p r e n d e r el resto, y las posibilidades de q u e pasen p o r la vida sin haberlas aprendido son m e n o r e s . En las simulaciones hechas p o r H i n t o n y Nowlan, las redes desarrollaban c o n e x i o n e s cada vez más innatas. Las conexiones, sin e m b a r g o , no llegaban n u n c a a ser c o m p l e t a m e n t e i n n a tas. A medida q u e un n ú m e r o cada vez m a y o r de c o n e x i o n e s q u e d a b a n fijadas, la presión selectiva para fijar el resto disminuía, p o r q u e al r e d u c i r se las conexiones p o r aprender, cada o r g a n i s m o tenía la garantía de a p r e n derlas rápidamente. El aprendizaje c o n d u c e así a la e v o l u c i ó n de lo i n n a to, pero no al c o m p l e t o i n n a t i s m o .
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Hinton y N o w l a n , c u a n d o presentaron los resultados de sus simulaciones por o r d e n a d o r a u n a p u b l i c a c i ó n especializada, r e c i b i e r o n c o m o respuesta que se les habían adelantado hacía un siglo. El psicólogo J a m e s Mark Baldwin había p r o p u e s t o q u e el aprendizaje p o d í a guiar la e v o l u ción precisamente del m o d o en q u e H i n t o n y N o w l a n p r o p o n í a n , y crear así una ilusión de e v o l u c i ó n lamarckiana sin q u e r e a l m e n t e fuera una evolución de tipo lamarckiano. C o n t o d o , nadie había d e m o s t r a d o que esa idea, c o n o c i d a c o m o efecto B a l d w i n , en realidad funcionara. Hinton y N o w l a n d e m o s t r a r o n p o r q u é p o d í a funcionar. La a p t i t u d para aprender altera el p r o b l e m a evolutivo al p u n t o que, de buscar u n a aguja en un pajar, se pasa a buscar la m i s m a aguja c o n alguien q u e nos dice cuándo estamos más cerca de encontrarla. El efecto B a l d w i n p r o b a b l e m e n t e d e s e m p e ñ ó un amplio papel en la evolución de los cerebros. C o n t r a r i a m e n t e a los supuestos estándares de 237

las ciencias sociales, el aprendizaje no es n i n g u n a cima de la evolución q u e fuera alcanzada sólo hace relativamente p o c o t i e m p o p o r los seres humanos.Todos los animales, salvo los más simples, aprenden.Tal es la razón p o r la cual las criaturas que no son complejas desde un p u n t o de vista menta! c o m o , p o r ejemplo, las moscas de la fruta y las l o m b r i c e s de mar, se han c o n v e r t i d o en los sujetos adecuados para la práctica de investigación de los neurocientíficos q u e buscaban la e n c a r n a c i ó n n e u r o n a l del aprendizaje. Si la a p t i t u d para a p r e n d e r estaba localizada en su sitio ya en un a n t i g u o antepasado de los animales pluricelulares, p o d r í a h a b e r guiado la e v o l u c i ó n de los sistemas nerviosos hacia sus circuitos especializados, aun c u a n d o los circuitos fueran tan intrincados q u e la selección natural no p u d i e r a haberlos hallado p o r sí misma.

Instinto

e

inteligencia

En m u c h o s animales, ha evolucionado la circuitería n e u r o n a l compleja, a u n q u e la i m a g e n c o m ú n de los animales q u e se escalonan en los peldaños de la escala de la inteligencia es errónea. La o p i n i ó n c o m ú n es que los animales inferiores tienen u n o s pocos reflejos fijos,y que, en los superiores, los reflejos p u e d e n asociarse c o n nuevos estímulos (siguiendo el esquema de los e x p e r i m e n t o s de Pavlov) y q u e las respuestas p u e d e n asociarse con recompensas (siguiendo el esquema de Skmner). Según esta opinión, la aptitud para asociar funciona m e j o r en los organismos más superiores, y finalmente se libera de los impulsos corporales y los estímulos y respuestas físicos, y asocian ideas directamente entre sí, proceso q u e alcanzaría su culm i n a c i ó n en el h o m b r e . C o n todo, la distribución de la inteligencia en los animales reales no se asemeja en nada a esta imagen. En el desierto t u n e c i n o vive u n a h o r m i g a q u e sale de su n i d o , recor r e cierta distancia y l u e g o vaga p o r la t ó r r i d a arena en busca del exoesq u e l e t o de un insecto q u e ha m u e r t o a causa del calor. C u a n d o encuentra u n o , arranca un trozo, regresa d e s c r i b i e n d o u n a línea recta hacia el h o r m i g u e r o , un agujero de un m i l í m e t r o de d i á m e t r o situado a medio c e n t e n a r de metros de distancia. ¿ C ó m o e n c u e n t r a el c a m i n o de regreso? La navegación d e p e n d e de la i n f o r m a c i ó n q u e se recoge d u r a n t e el desp l a z a m i e n t o de ida, y no de percibir el h o r m i g u e r o c o m o si fuera un faro guía. Si u n a m a n o t o m a r a la h o r m i g a y la levantara del suelo j u s t o cuan238

do sale del n i d o y la depositara a cierta distancia, la h o r m i g a daría vueltas describiendo círculos al azar. En c a m b i o , si la m i s m a m a n o desplazara la hormiga después de q u e ésta encontrara la c o m i d a , la h o r m i g a seguiría una línea c o n un m a r g e n de desviación de u n o o dos grados en la dirección d o n d e se halla el h o r m i g u e r o c o n respecto al lugar de abducción, y al rebasar l i g e r a m e n t e el p u n t o d o n d e el agujero debiera hallarse, daría una rápida vuelta en f o r m a de U y buscaría el h o r m i g u e r o inexistente allí. Este h e c h o muestra q u e la h o r m i g a ha m e d i d o y a l m a c e n a d o de algún m o d o la dirección y la distancia de regreso al h o r m i g u e r o , una forma de navegación d e n o m i n a d a i n t e g r a c i ó n de trayectoria o navegación a estima. Este e j e m p l o de p r o c e s a m i e n t o de i n f o r m a c i ó n en los animales, descubierto p o r el b i ó l o g o R u d i g e r W e h n e r , es u n o de los m u c h o s q u e el psicólogo R a n d y Gallistel ha utilizado para conseguir q u e se deje de p e n sar el aprendizaje c o m o formación de asociaciones, explicando de este modo el p r i n c i p i o : La integración de trayectoria es la integración del vector de velocidad con respecto al tiempo para obtener el vector de posición, o cierto equivalente discreto de este cálculo. El equivalente discreto en la navegación tradicional por mar consiste en registrar la dirección y la velocidad de la travesía a intervalos, multiplicando cada velocidad registrada por el intervalo recorrido desde que se ha realizado la anotación anterior y obtener los desplazamientos realizados de un intervalo a otro intervalo (es decir, cuando se sigue un rumbo norte a 5 nudos marinos durante media hora, el navio se desplaza a 2,5 millas náuticas al noroeste del lugar donde se hallaba en el último intervalo), y sumar los desplazamientos sucesivos (cambios en la posición para obtener el cambio neto de posición). Estas sumas, seguidas de los desplazamientos longitudinal y latitudinal, son la estimación deducida de la posición del navio.

El p ú b l i c o se mostrará incrédulo. ¿Todo ese cálculo tiene lugar en el interior de la cabeza de la h o r m i g a , q u e es tan p e q u e ñ a c o m o la de un alfiler? En realidad, en lo q u e atañe a la c o m p u t a c i ó n , es de lo más sencilla y se podría c o n s t r u i r un dispositivo q u e realizara esa función gastando unos pocos dólares en las p e q u e ñ a s piezas q u e cuelgan en la emisora de radio de u n a e m b a r c a c i ó n . Pero las intuiciones sobre el sistema nervioso se han visto tan e m p o b r e c i d a s p o r el asociacionismo q u e nadie dudaría en acusar a un psicólogo de insensata y frivola especulación si atribuyera
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esta m a q u i n a r i a al cerebro de un ser humano, p o r no decir nada si lo hiciera al cerebro de u n a h o r m i g a . ¿ U n a h o r m i g a p u e d e r e a l m e n t e calcular, hacer cálculos aritméticos? D e s d e luego, dicho lisa y llanamente, n o ; p e r o t a m p o c o lo h a c e m o s nosotros c u a n d o ejercemos nuestra facultad de navegar a estima, nuestro «sentido de la dirección». Los cálculos de la navegación p o r i n t e g r a c i ó n de trayectoria se h a c e n de f o r m a inconsciente, y su resultado asoma en nuestra conciencia —y, en el caso de que la tuviera, en la hormiga— c o m o u n a sensación abstracta de q u e el lugar a d o n d e v a m o s se halla en la d i r e c c i ó n q u e seguimos, allí a lo lejos. O t r o s animales llevan a cabo secuencias de aritmética, lógica y almac e n a m i e n t o y r e c u p e r a c i ó n de datos a ú n más complicadas. M u c h a s aves migratorias, p o r ejemplo, r e c o r r e n miles de kilómetros p o r la noche, y saben m a n t e n e r su r u m b o e x a m i n a n d o las constelaciones. C u a n d o era explorador, me e n s e ñ a r o n c ó m o e n c o n t r a r la estrella Polar: bastaba con colocar la p u n t a de la manecilla del reloj en la Osa M e n o r o extrapolar desde el labio frontal de la Osa M a y o r u n a distancia q u e fuera siete veces su profundidad. Las aves no n a c e n c o n este c o n o c i m i e n t o , no p o r q u e sea impensable q u e p u d i e r a ser innato, sino p o r q u e de serlo p r o n t o quedaría obsoleto. El eje de rotación de la Tierra, y p o r tanto el p o l o n o r t e celeste (el p u n t o del f i r m a m e n t o q u e c o r r e s p o n d e al norte), oscila en un ciclo de 2 7 . 0 0 0 años q u e recibe el n o m b r e de precisión de los equinoccios. El ciclo es rápido si t o m a m o s c o m o referencia el t i e m p o evolutivo, y las aves han r e s p o n d i d o a esta circunstancia desarrollando un a l g o r i t m o especial para aprender d ó n d e se halla el p o l o n o r t e celeste en el firmamento nocturno. Y t o d o ello se p r o d u c e mientras p e r m a n e c e n en el n i d o y no pueden volar. Los polluelos m i r a n el firmamento n o c t u r n o d u r a n t e horas, observ a n d o la lenta rotación de las constelaciones. D e s c u b r e n el p u n t o alreded o r del cual las estrellas p a r e c e n moverse, y registran su posición con respecto a varias constelaciones cercanas, a d q u i r i e n d o de este m o d o la i n f o r m a c i ó n que, en mi caso, c o n s e g u í a través del m a n u a l del b u e n explorador. Transcurridos varios meses, las aves son ya capaces de servirse de c u a l q u i e r constelación para m a n t e n e r u n a dirección constante, pongamos p o r caso, t e n e r el n o r t e siempre detrás mientras v u e l a n hacia el sur, o volar hacia el p o l o n o r t e celeste d u r a n t e la primavera siguiente para volver al n o r t e . Las abejas de la miel realizan u n a danza m e d i a n t e la cual les c o m u n i can a sus c o m p a ñ e r a s de enjambre la d i r e c c i ó n y la distancia a que se halla u n a fuente de comida c o n respecto al sol. Por si esto no fuera lo bastante i m p r e s i o n a n t e , las abejas h a n desarrollado u n a variedad de siste240

mas de verificación y p r o t e c c i ó n capaces de resolver las complejidades de ingeniería q u e s u p o n e la navegación solar. La abeja d a n z a n t e utiliza un reloj interno q u e c o m p e n s a el m o v i m i e n t o del sol entre el m o m e n t o en que se descubre la fuente de c o m i d a y el m o m e n t o en q u e se transmite la información. Si está nublado, las otras abejas estiman la d i r e c c i ó n u t i l i zando la polarización de la luz en el cielo. Estos grandes hitos son la punta del iceberg de ingeniosidad q u e m u e s t r a n las abejas, y q u e Karl von Frisch, James G o u l d y otros h a n d o c u m e n t a d o . C o n t o d o , este e j e m plo tiene sus riesgos: un colega psicólogo p e n s ó u n a vez q u e las abejas constituían u n a magnífica o p o r t u n i d a d p e d a g ó g i c a para e x p o n e r la sofisticación de la c o m p u t a c i ó n n e u r o n a l a los estudiantes de p r i m e r o . D e d i có la semana inicial del curso de i n t r o d u c c i ó n a la ciencia cognitiva a unos cuantos e x p e r i m e n t o s ingeniosos. Al a ñ o siguiente, las clases se p r o longaron y abarcaron t a m b i é n la segunda semana, l u e g o la tercera, y así sucesivamente, hasta q u e los estudiantes se quejaron de q u e el curso se había convertido en u n a Introducción a la cognición de las abejas. Existen docenas de ejemplos comparables. M u c h a s especies calculan el tiempo q u e d e d i c a n a buscar a l i m e n t o en distintos lugares, de m o d o que puedan optimizar su tasa de a p o r t e de calorías p o r energía gastada en h búsqueda. Algunas aves a p r e n d e n la trayectoria del sol sobre el h o r i zonte durante el día y a lo largo del año, i n f o r m a c i ó n necesaria para navegar guiándose p o r el sol. La lechuza c o m ú n utiliza discrepancias de un orden inferior a las milésimas de s e g u n d o entre los t i e m p o s de llegada de un ruido a sus dos oídos para precipitarse sobre un r a t ó n q u e se m u e v e entre la hojarasca en plena oscuridad. Las especies q u e e s c o n d e n a l i m e n tos colocan los frutos secos y las semillas en escondrijos q u e son i m p r e decibles para así desbaratar los planes de los saqueadores, p e r o t r a n s c u r r i dos varios meses t i e n e n q u e recordar la p o s i c i ó n de cada u n o de los lugares y, tal c o m o v i m o s en el capítulo p r e c e d e n t e , el cascanueces de Clark es capaz de recordar diez m i l escondrijos. Los casos de m a n u a l q u e se aducen para ilustrar el aprendizaje p o r asociación, incluso los pavlovianos y los de c o n d i c i o n a m i e n t o operante, no resultan ser u n a r e t e n c i ó n de estímulos y respuestas c o i n c i d e n t e s en el cerebro, sino algoritmos c o m plejos para análisis de series temporales multivariadas y no estacionarias (que predicen c u á n d o los sucesos o c u r r i r á n , basándose en el historial de sucesos acaecidos). La moraleja de este espectáculo ofrecido p o r los animales es q u e el cerebro de los animales está tan especializado y, desde el p u n t o de vista de su ingeniería, tan bien diseñado c o m o lo está su c u e r p o . El cerebro es un 241

i n s t r u m e n t o de precisión q u e p e r m i t e a una criatura utilizar información para resolver los problemas q u e le plantea su estilo de vida. D a d o que los estilos de vida de los organismos difieren, y d a d o q u e están relacionados entre sí f o r m a n d o un g r a n y t u p i d o r i z o m a —que en absoluto se puede reducir a la metáfora de u n a gran escala de los seres—, las especies no se clasifican s e g ú n cuál sea su coeficiente de inteligencia ni t a m p o c o según el porcentaje de inteligencia h u m a n a q u e hayan alcanzado. Pues, c o n indep e n d e n c i a de q u é c o n s i d e r e m o s c o m o especial en el caso de la mente h u m a n a , lo cierto es q u e nuestra m e n t e no es ni más ni m e j o r muestra de intehgencia animal ni más flexible, sobre t o d o p o r q u e , ante t o d o , nada hay q u e p u e d a identificarse c o m o intehgencia animal genérica. C a d a animal ha desarrollado u n a m a q u i n a r i a de p r o c e s a m i e n t o de i n f o r m a c i ó n para resolver sus problemas, y los h u m a n o s h e m o s desarrollado u n a para hacer lo p r o p i o c o n los nuestros. Los algoritmos sofisticados q u e se hallan presentes incluso en las m a n c h a s más diminutas del tejido n e r v i o s o deparan otra sorpresa más —junto c o n la dificultad de construir un robot, los efectos circunscritos de u n a lesión cerebral y las similitudes entre gemelos idénticos criados p o r separado u n o de otro— de la complejidad oculta q u e debem o s estar preparados a e n c o n t r a r en la m e n t e h u m a n a .

Los cerebros de los m a m í f e r o s , al igual q u e sus c u e r p o s , siguen un plan c o m ú n general. M u c h o s tipos i d é n t i c o s d e células, p r o d u c t o s quím i c o s , tejidos, s u b ó r g a n o s , estaciones de c o m u n i c a c i o n e s y senderos se hallan presentes en todas las clases, y las diferencias visibles principales s o n el resultado de partes q u e se h i n c h a n o se e n c o g e n . P e r o examinados al m i s c r o s c o p i o las diferencias a p a r e c e n . El n ú m e r o de áreas corticales difieren a m p l i a m e n t e , desde las más o m e n o s veinte q u e t i e n e n las ratas hasta las c i n c u e n t a o más en los seres h u m a n o s . Los p r i m a t e s difieren del resto de m a m í f e r o s en el n ú m e r o de áreas visuales q u e t i e n e n , sus i n t e r c o n e x i o n e s , y su a c o p l a m i e n t o c o n las r e g i o n e s m o t o r a s y las de t o m a de decisiones en los lóbulos frontales. C u a n d o u n a especie tiene un talento d i g n o de m e n c i ó n se refleja en la a n a t o m í a general de su cerebro, a veces de un m o d o q u e es apreciable a simple vista. El h e c h o de que en el c e r e b r o del m o n o d o m i n e n las áreas visuales (que o c u p a n casi la mitad del t e r r i t o r i o ) refleja —o d i c h o de un m o d o más preciso, permite— su a p t i t u d para ver en p r o f u n d i d a d y en color, para el m o v i m i e n t o y la 242

realización del m o v i m i e n t o prensil de la m a n o q u e es guiada p o r la vista (coordinación v i s o m o t o r a ) . Los murciélagos, q u e d e p e n d e n del sonar para volar, t i e n e n áreas adicionales en el c e r e b r o q u e están dedicadas a su oído ultrasónico, y los r a t o n e s del desierto q u e o c u l t a n semillas n a c e n c o n un hipocampo —una de r sedes del plan cognitivo— m a y o r q u e el de las especies más p r ó x i m a s , p e r o q u e no g u a r d a n la c o m i d a en escondrijos.
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El c e r e b r o h u m a n o , así m i s m o , nos c u e n t a u n a historia evolutiva. Incluso u n a rápida c o m p a r a c i ó n de los dos cerebros, d e m u e s t r a q u e el cerebro p r i m a t e t u v o q u e h a b e r sufrido u n a n o t a b l e m o d i f i c a c i ó n en su ingeniería para dar paso a un c e r e b r o h u m a n o . N u e s t r o cerebro es unas tres veces m a y o r q u e el de un m o n o o un simio g e n é r i c o q u e t u v i e r a nuestra c o m p l e x i ó n c o r p o r a l . La inflación se lleva a c a b o p r o l o n g a n d o el crecimiento del c e r e b r o fetal d u r a n t e t o d o un a ñ o tras el n a c i m i e n t o . Si nuestro c u e r p o creciera p r o p o r c i o n a l m e n t e a c o m o lo h a c e n u e s t r o c e rebro d u r a n t e ese p e r í o d o , m e d i r í a m o s más de tres m e t r o s y pesaríamos media tonelada. Los principales l ó b u l o s y parcelas del c e r e b r o h a n sido así m i s m o reformados. Los b u l b o s olfativos, q u e subyacen al s e n t i d o del olfato, se han e n c o g i d o hasta a d q u i r i r un tercio del t a m a ñ o q u e t i e n e n en los primates (casi insignificante respecto al t a m a ñ o q u e alcanzan en otros mamíferos), y las principales áreas corticales destinadas a la visión y al movimiento s e h a n e n c o g i d o t a m b i é n d e f o r m a p r o p o r c i o n a l . D e n t r o del sistema visual, la p r i m e r a escala para la i n f o r m a c i ó n , el c ó r t e x visual primario, o c u p a u n a p r o p o r c i ó n más p e q u e ñ a del c o n j u n t o del cerebro, como lo h a c e n las áreas t e m p o r o - p a r i e t a l e s q u e desvían la i n f o r m a c i ó n visual hacia las r e g i o n e s del lenguaje y c o n c e p t u a l . Las áreas dedicadas al oído, sobre t o d o a la c o m p r e n s i ó n del habla, h a n crecido, y los lóbulos prefrontales, la sede del p e n s a m i e n t o reflexivo y la planificación, se h a n hinchado hasta alcanzar dos veces las d i m e n s i o n e s q u e t e n d r í a n en un primate de n u e s t r o t a m a ñ o . M i e n t r a s q u e los cerebros de m o n o s y simios son s u t i l m e n t e asimétricos, el cerebro h u m a n o , sobre t o d o en las áreas dedicadas al lenguaje, es tan d e s p r o p o r c i o n a d o q u e los dos hemisferios pueden distinguirse p o r su f o r m a . A d e m á s , para realizar nuevas funciones se han o c u p a d o otras áreas del cerebro del p r i m a t e . El área de Broca, implicada en el habla, c u e n t a c o n un h o m ó l o g o (equivalente evolutivo) en los m o n o s , p e r o c i e r t a m e n t e no la utilizan para el habla, ni t a m p o c o parecen usarla para p r o d u c i r gritos, alaridos y otros tipos de llamadas. Si b i e n resulta interesante d e s c u b r i r estas diferencias, el cerebro h u mano p o d r í a ser r a d i c a l m e n t e diferente del c e r e b r o de un simio, aunque
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u n o fuera c o m o un m o d e l o a escala del otro. La d i s t i n c i ó n real se da en las c o n f i g u r a c i o n e s de las c o n e x i o n e s e n t r e n e u r o n a s , al igual que las diferencias de c o n t e n i d o e n t r e los diferentes p r o g r a m a s informáticos, m i c r o c h i p s , libros o cintas de v í d e o no se hallan en sus formas generales sino en las disposiciones c o m b i n a t o r i a s de sus d i m i n u t a s partes constituyentes. P r á c t i c a m e n t e d e s c o n o c e m o s el f u n c i o n a m i e n t o de la microcircuitería del c e r e b r o h u m a n o , dada la escasez de v o l u n t a r i o s capaces de donar sus cerebros a la ciencia antes de m o r i r . Si de a l g ú n m o d o pudiéramos leer c o m p a r a t i v a m e n t e el c ó d i g o en la circuitería n e u r o n a l de los seres h u m a n o s y los simios, c i e r t a m e n t e hallaríamos diferencias sustanciales.

¿Los maravillosos algoritmos de los animales son meros «instintos» que h e m o s p e r d i d o o sojuzgado? De los seres h u m a n o s se dice a m e n u d o que no t i e n e n instintos más allá de las funciones vegetativas; se dice de nosotros q u e r a z o n a m o s y nos c o m p o r t a m o s flexiblemente, sin m a q u i n a r i a especiafizada. ¡El b í p e d o sin p l u m a s s e g u r a m e n t e c o m p r e n d e la a s t r o n o m í a en un sentido en el q u e los b í p e d o s p l u m a d o s sin d u d a no la e n t i e n d e n ! Bastante cierto, p e r o no es p o r q u e t e n g a m o s m e n o s instintos q u e el resto de los animales, s i n o . p o r q u e t e n e m o s más. N u e s t r a alabada flexibilidad proviene de m u l t i t u d de instintos ensamblados en programas y q u e entre sí mantien e n c o m p e t i c i o n e s . D a r w i n d e n o m i n ó al lenguaje h u m a n o , e p í t o m e de c o m p o r t a m i e n t o flexible, «un instinto para adquirir un arte» ( d á n d o m e sin él saberlo el título más i n d i c a d o para u n a de mis obras, El instinto del lenguaje) y su s e g u i d o r W i l h a m J a m e s a b u n d ó en el tema: Ahora bien, ¿por qué los diversos animales hacen lo que nos parecen cosas tan extrañas, en presencia de estímulos tan raros-? Por ejemplo, ¿por qué se entrega la gallina a la tediosa tarea de incubar un conjunto tan horriblemente poco interesante como es una puesta de huevos, si no es que tiene un cierto tipo de pensamiento profético acerca del resultado que obtendrá? La única respuesta es ad hominem. Sólo podemos interpretar los instintos de los animales por lo que sabemos de nuestros propios instintos. ¿Por qué los hombres se echan en cuanto pueden sobre blandas camas y no sobre el duro suelo? ¿Por qué se sientan alrededor de la estufa cuando hace frío? ¿Por qué, al estar en una habitación, se colocan noventa y nueve veces de cada cien mirando de cara al centro de la habitación en lugar de mirar cara a la pared? ¿Por qué prefieren un platillo de cordero y champaña, y no galletas de ma244

riño y agua de barril? ¿Por q u é al j o v e n le interesa t a n t o la m u c h a c h a al p a n t o de q u e t o d o lo r e l a c i o n a d o c o n ella es m á s i m p o r t a n t e y significativo para é l q u e c u a l q u i e r otra cosa e n e l m u n d o ? N a d a c a b e decir, salvo q u e s o n vías h u m a n a s , v q u e cada c r i a t u r a tiene las suyas p r o p i a s , e i n t e n t a seguirlas por n o r m a . La ciencia p u e d e m u y b i e n llegar y e x a m i n a r estas vías, y hallar que casi todas son útiles, p e r o las criaturas no las s i g u e n p o r su u t i l i d a d , s i n o porque e n e l m o m e n t o e n q u e las s i g u e n s i e n t e n q u e h a c e n p r e c i s a m e n t e l o único q u e e s a p r o p i a d o y n a t u r a l hacer. N i n g ú n h o m b r e e n t r e m i l m i l l o n e s , cuando cena, piensa d e f o r m a c o n t i n u a d a e n l a u t i l i d a d . C o m e p o r q u e l a comida t i e n e b u e n s a b o r y ese b u e n sabor h a c e q u e q u i e r a m á s . S i l e p r e guntásemos por qué c o m e m á s de lo q u e le gusta, sin d u d a a q u e l h o m b r e , en lugar de r e v e r e n c i a r n o s c o m o los filósofos q u e p r e t e n d e m o s ser, se reiría abiertamente t o m á n d o n o s p o r n e c i o s . . . Y, p r o b a b l e m e n t e , lo m i s m o siente t o d o a n i m a l en r e l a c i ó n a las cosas particulares q u e t i e n d e a h a c e r en p r e s e n c i a de o b j e t o s p a r t i c u l a r e s . A la clueca la n o c i ó n m i s m a de q u e en el m u n d o h u b i e r a u n a c r i a t u r a para la cual los h u e v o s r e c i é n p u e s t o s no f u e r a n los o b j e t o s t o t a l m e n t e f a s c i n a n t e s y preciosos q u e s o n para ella, a l p u n t o q u e t o d o e l t i e m p o q u e s e pasa s e n tada sobre ellos l e p a r e c e p o c o , l e resultaría p r o b a b l e m e n t e i g u a l d e m o n s truosa.

Las reacciones h u m a n a s descritas en este f r a g m e n t o d e W i l l i a m J a m e s puede que todavía nos i m p r e s i o n e n c o m o versiones de los instintos a n i males. ¿ Q u é sucede con n u e s t r o p e n s a m i e n t o racional y flexible? ¿ P u e d e explicarse c o m o u n c o n j u n t o d e instintos? E n e l c a p í t u l o a n t e r i o r d e mostré c ó m o nuestra inteligencia d e p r e c i s i ó n p u e d e d e s c o m p o n e r s e e n agentes cada vez más p e q u e ñ o s o redes de p r o c e s a m i e n t o de i n f o r m a ción. En los niveles más inferiores, los pasos a dar t i e n e n q u e ser t a n automáticos y no analizados c o m o las reacciones de los animales m á s brutos. R e c o r d e m o s lo q u e la t o r t u g a le decía a A q u i l e s . N i n g u n a c r i a t u ra racional p u e d e c o n s u l t a r reglas hasta el final; esa vía s u p o n e u n a r e g r e sión al infinito. En algún p u n t o un p e n s a d o r t i e n e q u e ejecutar u n a regla, porque no p u e d e p o r m e n o s q u e hacerlo: es la vía h u m a n a , algo n o r m a l , la única cosa a p r o p i a d a y n a t u r a l q u e se p u e d e hacer, en pocas palabras, un instinto. Si t o d o va b i e n , nuestros instintos racionales se u n e n f o r m a n do programas c o m p l e j o s para el análisis racional, p e r o no es p o r q u e c o mulguemos de algún m o d o en un r e i n o de v e r d a d y r a z ó n . Los m i s m o s instintos p u e d e n ser s e d u c i d o s p o r la sofistería, c h o c a r c o n t r a paradojas como las engañosas d e m o s t r a c i o n e s de Z e n ó n s e g ú n las cuales el m o v i miento es algo imposible, o m a r e a r n o s m i e n t r a s se e x a m i n a n misterios

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c o m o son la capacidad de sentir o la libre v o l u n t a d . D e l m i s m o m o d o en q u e u n e t ó l o g o d e s c u b r e los instintos d e u n a n i m a l c o n hábiles manipulaciones del m u n d o en q u e vive, deslizando, p o r e j e m p l o , u n a abeja mecánica en un e n j a m b r e o c r i a n d o un p o l l u e l o en un p l a n e t a r i o , los psicólogos p u e d e n desenmascarar los instintos de r a z o n a m i e n t o h u m a n o al expresar p r o b l e m a s d e m o d o s m u y i n g e n i o s o s , tal c o m o t e n d r e m o s oport u n i d a d de ver en el capítulo 5.

El

nicho

cognitivo

El Diccionario del diablo de A m b r o s e B i e r c e define nuestra especie del siguiente m o d o : H o m b r e , n. Un animal tan absorto en la contemplación de lo que piensa que es como para menoscabar lo que indudablemente debe ser. Su principal preocupación es la exterminación de los otros animales y de su propia especie, la cual, sin embargo, se multiplica con una rapidez tan insistente que llega ser capaz de infestar el conjunto de la tierra habitable y el Canadá. En realidad, el Homo sapiens sapiens es un a n i m a l sin precedentes, de rareza z o o l ó g i c a ú n i c a o rasgos distintivos e x t r e m o s . Los seres humanos alcanzan sus metas m e d i a n t e complejas cadenas de c o m p o r t a m i e n t o , ensambladas in situ y especializadas para cada situación. P l a n e a n el comport a m i e n t o sirviéndose de m o d e l o s cognitivos de la e s t r u c t u r a causal del m u n d o . A p r e n d e n estos m o d e l o s d u r a n t e sus vidas y se los comunican a través del lenguaje, lo cual p e r m i t e q u e el c o n o c i m i e n t o se acumule en un g r u p o y a lo largo de las g e n e r a c i o n e s . E l a b o r a n y d e p e n d e n de muc h o s tipos de h e r r a m i e n t a s . I n t e r c a m b i a n bienes y favores d u r a n t e largos p e r í o d o s de t i e m p o . T r a n s p o r t a n c o m i d a a largas distancias, la procesan e x t e n s i v a m e n t e , la a l m a c e n a n y la c o m p a r t e n . El trabajo se divide entre los sexos. Los seres h u m a n o s f o r m a n g r a n d e s coaliciones estructuradas, sobre t o d o e n t r e varones, y las coaliciones de distintas t e n d e n c i a s luchan e n t r e sí. Los seres h u m a n o s utilizan el fuego. Los sistemas de parentesco son c o m p l e j o s y varían j u n t o c o n otros aspectos de sus estilos de vida. Las relaciones de e m p a r e j a m i e n t o se n e g o c i a n p o r m e d i o de parientes, a m e n u d o g r u p o s q u e i n t e r c a m b i a n hijas. La o v u l a c i ó n es oculta, y las 246

hembras p u e d e n optar p o r t e n e r relaciones sexuales e n cualquier m o mento y no en otros d e t e r m i n a d o s m o m e n t o s del ciclo reproductivo. Algunos de estos rasgos distintivos, p o c o s , se hallan presentes en ciertos grandes simios, a u n q u e en m u c h o m e n o r g r a d o , y la mayoría en c a m bio está a u s e n t e en estos g r u p o s . A d e m á s , los seres h u m a n o s h a n r e d e s c u bierto, p o r decirlo así, rasgos diferenciales q u e son raros entre los primates, pero q u e se hallan presentes en otros animales. S o n b í p e d o s . V i v e n más tiempo q u e los d e m á s simios, y t i e n e n u n a d e s c e n d e n c i a q u e es indefensa y p e r m a n e c e en un estadio infantil (es decir, s e x u a l m e n t e i n m a d u r a ) d u rante una p a r t e sustancial de sus vidas. La caza es Una actividad i m p o r t a n te, y la c a r n e o c u p a u n a amplia p a r t e de la dieta. Los varones i n v i e r t e n en su prole: llevan a sus hijos consigo, les p r o t e g e n de los animales y de los demás seres h u m a n o s , y los a l i m e n t a n . Y tal c o m o el Diccionario del diablo señala, los seres h u m a n o s o c u p a n todas y cada u n a de las e c o z o n a s de la tierra. Si se deja a un lado la r e m o d e l a c i ó n del esqueleto q u e nos p e r m i t i ó adquirir la p o s t u r a e r g u i d a y m a n i p u l a r objetos c o n precisión, lo q u e hace de n o s o t r o s seres insólitos no es n u e s t r o c u e r p o , sino n u e s t r o c o m portamiento y los p r o g r a m a s m e n t a l e s q u e lo o r g a n i z a n . En la tira c ó m i ca Calvin y Hobbes, C a l v i n , el m u c h a c h o , le p r e g u n t a a su c o m p a ñ e r o , el tigre H o b b e s : «¿Por q u é la g e n t e n u n c a está c o n t e n t a c o n lo q u e tiene?». Hobbes le replica: «¿Bromeas? Vuestras uñas son p u r a tontería, no tenéis colmillos, no p o d é i s ver de n o c h e , v u e s t r o pellejo rosado es u n a ridiculez, tenéis u n o s reflejos q u e son nulos, ¡y ni siquiera tenéis cola! ¡Faltaría más, cómo ibais a estar contentos!». P e r o a pesar de estas desventajas, los seres humanos c o n t r o l a n el d e s t i n o de los tigres, y no a la inversa. La e v o l u c i ó n de los seres h u m a n o s es la v e n g a n z a o r i g i n a r i a de los t o r p e s . Tal vez al rechazar la i m a g e n de pálidos i n a d a p t a d o s c o n los brazos cruzados y vestidos c o n fibras de poliéster, los t e ó r i c o s de la e v o l u c i ó n humana h a n b u s c a d o p o r todas partes teorías alternativas. E l i n g e n i o h u mano se ha justificado c o m o un s u b p r o d u c t o de los vasos sanguíneos en el cráneo q u e i r r a d i a n calor, c o m o un dispositivo de cortejo fugitivo similar a la cola del pavo real, c o m o un p r o l o n g a m i e n t o de la infancia del chimpancé y c o m o u n a escotilla de escape q u e salvó a la especie del callejón sin salida evolutivo q u e s u p o n í a t e n e r cada vez m e n o s d e s c e n dencia. A u n en las teorías q u e r e c o n o c e n q u e la inteligencia m i s m a fue sujeta a selección, en c o m p a r a c i ó n c o n los efectos, las causas están gravemente d e s p o t e n c i a d a s . En diversos relatos de la m e n t e h u m a n a se dice que e m p e z ó a existir para s o l u c i o n a r p r o b l e m a s restringidos, c o m o eran 247

elaborar h e r r a m i e n t a s lascando el sílex, r o m p e r cascaras y huesos, lanzar piedras a los animales, vigilar y g u a r d a r a las crías, p e r s e g u i r a las manadas en busca de la c o m i d a q u e ofrecían los cadáveres y m a n t e n e r los vínculos sociales e n u n g r u p o a m p l i o . H a y posos de verdad en estas e x p o s i c i o n e s , p e r o c a r e c e n de la influencia y la ventaja de u n a b u e n a i n g e n i e r í a inversa. La s e l e c c i ó n natural o r i e n t a d a para resolver un p r o b l e m a particular t i e n d e a forjar un necio especializado c o m o las h o r m i g a s q u e navegan a estima o las aves que se guían o b s e r v a n d o las estrellas. N o s es preciso saber para q u é sirven los tipos más generales de inteligencia presentes en n u e s t r a especie. Para ello se r e q u i e r e u n a b u e n a d e s c r i p c i ó n de los logros p o c o probables que alcanza la m e n t e h u m a n a y no sólo halagos en f o r m a de u n a sola palabra c o m o «flexibilidad» o «inteligencia». Esa d e s c r i p c i ó n t i e n e q u e provenir del estudio de la m e n t e c o n t e m p o r á n e a , es decir, de la ciencia cognitiva. Y c o m o la s e l e c c i ó n es c o n d u c i d a p o r el d e s t i n o del i n d i v i d u o c o m o un t o d o , no basta c o n explicar la e v o l u c i ó n de un c e r e b r o en u n a cubeta. U n a b u e n a teoría t i e n e q u e c o n e c t a r todas las partes q u e f o r m a n el estilo de vida h u m a n o , todas las edades, a m b o s sexos, a n a t o m í a , dieta, habitat y vida social. E s t o es, t i e n e q u e caracterizar el n i c h o e c o l ó g i c o en que se i n s c r i b i e r o n los seres h u m a n o s . La ú n i c a teoría q u e ha estado a la altura de este desafío es la propuesta p o r J o h n T o o b y y el a n t r o p ó l o g o I r v e n D e V o r e . T o o b y y D e V o r e empez a r o n s e ñ a l a n d o q u e las especies e v o l u c i o n a n unas a expensas de las otras. S o l e m o s fantasear c o n la tierra de l e c h e y miel, la g r a n m o n t a ñ a de azúcar y los árboles frutales en cielos de c o l o r m e r m e l a d a , p e r o los ecosistemas reales s o n diferentes. Si e x c e p t u a m o s las frutas (que e n g a ñ a n a los animales h a m b r i e n t o s para diseminar sus seinillas), p r á c t i c a m e n t e cualquier alim e n t o está f o r m a d o p o r la parte del c u e r p o de cierto otro organismo, que en la m e d i d a de lo posible q u e r r á conservarlo para sí. Los organismos desarrollan defensas para no ser c o m i d o s y" sus p o t e n c i a l e s depredadores desarrollan a r m a s para superar esas defensas, e s t i m u l a n d o a su vez a las supuestas cenas para q u e desarrollen defensas a ú n m e j o r e s , y así sucesivam e n t e , en lo q u e constituye u n a carrera a r m a m e n t i s t a q u e se desarrolla en el m a r c o de la evolución. Estas armas y defensas tienen u n a base genética y se hallan r e l a t i v a m e n t e fijas d u r a n t e la vida de un i n d i v i d u o ; por lo t a n t o su c a m b i o es lento. El e q u i l i b r i o e n t r e d e p r e d a d o r y d e p r e d a d o se desarrolla sólo en el m a r c o del t i e m p o de la e v o l u c i ó n . Los seres h u m a n o s , según p r o p o n e n T o o b y y DeVore, se inscribieron en el «nicho cognitivo». R e c o r d e m o s que en el capítulo 2 definíamos la inteli24 S

gencia c o m o el h e c h o de utilizar el c o n o c i m i e n t o de c ó m o funcionan las cosas para alcanzar metas superando obstáculos. Al aprender cuáles son los objetivos que se alcanzan m e d i a n t e una serie de manipulaciones, los seres humanos han d o m i n a d o el arte del ataque p o r sorpresa. Utilizan nuevas líneas de acción orientadas a metas para superar las defensas fijas al estilo Línea Maginot q u e utilizan otros organismos, que sólo p u e d e n responder en el marco del t i e m p o evolutivo. Las manipulaciones p u e d e n ser novedosas, porque el saber h u m a n o no se expresa sólo en instrucciones concretas del tipo «cómo atrapar un conejo». Los seres h u m a n o s analizan el m u n d o sirviéndose de teorías intuitivas de los objetos, las fuerzas, las trayectorias, los lugares,las maneras, los estados, las sustancias, las esencias bioquímicas ocultas y, para otros animales y el resto de los seres h u m a n o s , las creencias y los deseos. (Estas teorías intuitivas son el tema al q u e dedicamos el capítulo 5.) Los seres h u m a n o s c o m p o n e n un nuevo c o n o c i m i e n t o y establecen planes realizando interacciones combinatorias entre estas leyes en su imaginación. Muchos teóricos se h a n p r e g u n t a d o q u é h a c e n las bandas de c a z a d o res-recolectores n ó m a d a s c o n su aptitud para la inteligencia abstracta. La vida para estos cazadores-recolectores (incluyendo entre ellos a nuestros antepasados) es un viaje n o m á d i c o q u e no t e r m i n a n u n c a , a u n q u e se h a c e sin sacos de d o r m i r , ni cuchillos de m o n t a ñ a ni pasta al pesto congelada. Al vivir de su ingenio, los g r u p o s h u m a n o s desarrollan tecnologías sofisticadas y breviarios de ciencia popular. Todas las culturas h u m a n a s d o c u m e n t a d a s hasta la fecha t i e n e n palabras para representar los e l e m e n t o s del espacio, el tiempo, el m o v i m i e n t o , la velocidad, los estados mentales, las h e r r a m i e n t a s , la flora, la fauna y el clima, así c o m o conectivas lógicas (no, y, igual, o p u e s t o , parte-todo y general-particular). C o m b i n a n las palabras en oraciones g r a maticales y utilizan las proposiciones subyacentes para razonar sobre e n t i dades invisibles c o m o las enfermedades, las fuerzas m e t e o r o l ó g i c a s y los animales ausentes. Los mapas mentales representan las posiciones en el espacio de miles de e m p l a z a m i e n t o s destacados, y los calendarios mentales representan los encajes y u n i o n e s de ciclos c o r r e s p o n d i e n t e s al clima, las migraciones de los animales y las historias vitales de las p l a n t a s . Un antropólogo, Louis L i e b c n b e r g , contaba de este m o d o su e x p e r i e n c i a c o n los Xo del centro del desierto del Kalahari:

Mientras localizaban el rastro del ñu solitario [huellas] de la noche anterior, los rastreadores Xó señalaron las pruebas que indicaban que el animal había dormido en aquel lugar. Explicaron de forma consecuente que las huellas en el lugar donde había pasado la noche, las había dejado a primera 249

hora de ese día y que eran relativamente frescas. El rastro describía entonces una línea recta, indicando que el animal iba de camino a un destino concreto. Tras un momento, uno de los rastreadores empezó a indagar que eran varios grupos de huellas de patas de animales en un área concreta. Señaló que aquellas huellas pertenecían todas al mismo animal, pero que las había dejado algunos días antes. Explicó que el área en concreto que había investigado era el terreno donde pacía aquel ñu en particular. Dado que, por entonces, ya era casi el mediodía, cabía esperar que el ñu estuviera descansando cobijado por una sombra en las proximidades. T o d o s los p u e b l o s n ó m a d a s fabrican destazadores, majadores, recip i e n t e s , cordajes, redes, cestos, palancas, lanzas y otras armas. Utilizan fuego, refugios y m e d i c a m e n t o s . Su i n g e n i e r í a a m e n u d o es ingeniosa; saben sacar p a r t i d o de los v e n e n o s , las c h i m e n e a s , las trampas, las redes, los cordeles c o n carnada, los c e p o s , los corrales, las encañizadas, las trampas-foso camufladas y las p u n t a s afiladas, las cerbatanas, los arcos y las flechas y el e q u i p o de hilos pegajosos para pescar h e c h o s c o n la seda q u e segregan las arañas. La recompensa es una aptitud para r o m p e r las defensas de muchos otros seres vivos: animales q u e se protegen en madrigueras, los órganos subterráneos de a l m a c e n a m i e n t o de nutrientes que tienen las plantas, frutos secos, sernillas, quebrar el hueso para comerse el tuétano, animales y plantas de piel dura, aves, peces, conchas, tortugas, plantas venenosas (que desintoxican pelándolas, liirviéndolas, dejándolas a remojo, sancochándolas, dejándolas fermentar, lixiviándolas y otras estratagemas propias de la cocina del hechicero), animales rápidos (que p u e d e n caer en emboscadas) y grandes animales (a los cuales g r u p o s q u e cooperan entre sí p u e d e n hostigar, dejar exhaustos, acorralar y abatir c o n armas). O g d e n N a s h escribía: Invisible en su e s c o n d r i j o , agachado, de t o d a especie camuflado, el cazador evoca un g r a z n i d o , q u e a sus señuelos da m a y o r atractivo. Ese adulto, de arrojo y suerte a r m a d o , . aguarda el c o b r o de un ánade b u r l a d o . Y burlarlo, lo burla. Los seres h u m a n o s tienen la injusta ventaja de atacar a organismos en esta vida q u e sólo p u e d e n reforzar sus defensas en otras subsiguientes. M u c h a s especies no p u e d e n desarrollar defensas lo suficientemente rápido, incluso en el t i e m p o en el q u e transcurre la evolu250

ción, para defenderse de los seres h u m a n o s . Tal es la razón p o r la que las especies caen c o m o moscas siempre q u e los seres h u m a n o s entran p o r p r i mera vez en un ecosistema.Y no hablamos sólo de los peces percas y de las lechuzas blancas, q u e hace p o c o h a n e n t r a d o en peligro de extinción p o r la construcción de represas y aserraderos en los bosques. La razón p o r la que nunca h e m o s visto c o n vida a un m a s t o d o n t e , un dientes de sable, a los rinocerontes gigantes lanosos u otros animales fantásticos de la Era Glacial es que los seres h u m a n o s los d e b i m o s de extinguir hace miles de años.. El n i c h o cognitivo abarca m u c h o s de los rasgos distintivos de nuestra especie q u e , desde un p u n t o de vista z o o l ó g i c o , son insólitos. La elaboración y el uso de h e r r a m i e n t a s es la aplicación del saber sobre las causas y los efectos e n t r e los objetos en el esfuerzo p o r conseguir las metas. El lenguaje es un m e d i o de i n t e r c a m b i a r c o n o c i m i e n t o s , multiplicar sus b e neficios, ya q u e el c o n o c i m i e n t o no sólo p u e d e usarse, sino i n t e r c a m biarse p o r otros recursos, y disminuye su coste, p o r q u e p u e d e adquirirse a partir del saber g a n a d o c o n d e n o d a d o esfuerzo, gracias a las genialidades y al m é t o d o de p r u e b a y e r r o r de otros y no sólo partir de la e x p l o r a c i ó n y experimentación arriesgada. La i n f o r m a c i ó n se c o m p a r t e a un coste casi insignificante: si te doy un p e z , ya no es m í o , p e r o si doy i n f o r m a c i ó n sobre c ó m o pescarlo, la i n f o r m a c i ó n todavía es mía. De este m o d o , un estilo de vida basado en la e x p l o t a c i ó n de la i n f o r m a c i ó n se a d e c ú a a la vida en g r u p o s así c o m o a la reserva a c u m u l a d a de habilidad y c o m p e t e n cia, es decir, la cultura. Las culturas difieren unas de otras p o r q u e las partes principales de su a c u m u l a c i ó n de destreza y c o m p e t e n c i a se m o d e l a r o n en diferentes épocas y lugares. U n a infancia p r o l o n g a d a constituye un aprendizaje del c o n o c i m i e n t o y las habilidades prácticas. Eso hace q u e , en el caso de los varones, la balanza de resultados se incline hacia la inversión de tiempo y recursos en la prole, y la aleja de c o m p e t i r p o r t e n e r el d o m i nio de las relaciones sexuales c o n las h e m b r a s (véase capítulo 7) .Y ello a su vez hace del p a r e n t e s c o u n a p r e o c u p a c i ó n de a m b o s sexos y todas las edades. Las vidas h u m a n a s son lo bastante largas c o m o para c o m p e n s a r la inversión h e c h a en un largo aprendizaje. Se p u e d e n colonizar n u e v o s hábitats p o r q u e , a u n en el caso de q u e las c o n d i c i o n e s locales difieran, obedecen a las leyes de la física y la biología, q u e se hallan ya d e n t r o de los conocimientos al alcance de los seres h u m a n o s ; es decir, p u e d e n a su vez ser explotados y sacar de ellos el m á x i m o partido.

¿Por qué

nosotros?

¿ C u á l fue l a r a z ó n d e q u e u n simio del M i o c e n o entrara p o r primera vez en el n i c h o cognitivo? ¿Por q u é no lo h i z o u n a m a r m o t a , un siluro o u n a tenia? A n t e t o d o , sólo s u c e d i ó u n a vez, de m o d o q u e n a d i e lo sabe. C o n t o d o , m e sentiría p r o p e n s o a creer q u e nuestros antepasados dispon í a n d e c u a t r o rasgos d i s t i n t i v o s q u e h a c í a n e s p e c i a l m e n t e fácil y gratificante q u e desarrollasen m e j o r e s facultades de r a z o n a m i e n t o causal. En p r i m e r lugar, los p r i m a t e s s o n animales d o t a d o s de vista. En un m o n o c o m o , p o r e j e m p l o , el m a c a c o , la m i t a d del c e r e b r o está dedicado a la vista. La visión estereoscópica, el uso de las diferencias en las posiciones ventajosas de los dos ojos para l o g r a r el s e n t i d o de la profundidad, desarrollado en fecha t e m p r a n a p o r el linaje de los p r i m a t e s , permitió a los p r i m e r o s p r i m a t e s n o c t u r n o s m o v e r s e p o r e n t r e las traicioneras y finas ramas y c a p t u r a r insectos c o n las m a n o s . La visión en c o l o r acompañó el paso de los antepasados de los m o n o s y simios a la vida d i u r n a y su n u e v a preferencia p o r las frutas, q u e a n u n c i a b a n su estado m a d u r o con matices c r o m á t i c o s llamativos. ¿Por q u é la visión había de m a r c a r tal diferencia? La p e r c e p c i ó n en p r o f u n d i d a d define un espacio t r i d i m e n s i o n a l l l e n o de objetos sóhdos m ó v i l e s . El c o l o r h a c e q u e los objetos d e s t a q u e n r e s p e c t o a sus fondos,y nos da u n a sensación de q u e se hallan en c o r r e s p o n d e n c i a c o n el material del q u e está h e c h o el o b j e t o , y q u e es distinta de la p e r c e p c i ó n que t e n e m o s de la f o r m a del m a t e r i a l . A m b a s j u n t a s h a n i m p u l s a d o al cerebro de los p r i m a t e s a dividir el flujo de la i n f o r m a c i ó n visual en dos corrientes: un sistema del «qué», para las formas y las c o m p o s i c i o n e s de los objetos, y un sistema del «dónde», para sus u b i c a c i o n e s y m o v i m i e n t o s . No p u e d e ser m e r a c o i n c i d e n c i a e l h e c h o d e q u e l a m e n t e h u m a n a aprehenda el m u n d o —incluso los c o n c e p t o s más abstractos y etéreos— c o m o un espacio l l e n o de cosas m ó v i l e s y m a t e r i a (véanse los capítulos 4 y 5). D e c i m o s q u e J o h n ha pasado de estar e n f e r m o a estar b i e n , sin q u e ni tan sólo se haya m o v i d o un c e n t í m e t r o ; p o d r í a h a b e r estado en c a m a todo el t i e m p o ; d e c i m o s q u e M a r y le da muchos consejos, a u n q u e simplemente hablasen p o r teléfono y n a d a c a m b i a r a de m a n o s . I n c l u s o los científicos, c u a n d o i n t e n t a n captar relaciones m a t e m á t i c a s abstractas, las dibujan m e d i a n t e gráficos q u e las p r e s e n t a n c o n formas b i d i m e n s i o n a l e s o tridim e n s i o n a l e s . N u e s t r a capacidad para el p e n s a m i e n t o abstracto ha coadaptado el sistema de c o o r d e n a d a s y el i n v e n t a r i o de objetos q u e un sistema visual b i e n desarrollado ha v u e l t o disponibles.

Resulta más difícil percibir de q u é m o d o aquel mamífero estándar del que hablábamos p u d o haberse desplazado en esa dirección. Casi todos los mamíferos pegan el h o c i c o al suelo para oler los abundantes rastros químicos y trayectorias q u e han dejado tras de sí los otros seres vivos. Cualquier p e r s o na que haya sacado de paseo a un cocker spaniel j u g u e t ó n q u e no para de explorar las invisibles fantasmagorías q u e pueblan la acera, sabe q u e el animal vive en un m u n d o olfativo q u e se halla más allá de nuestra c o m p r e n s i ó n . Este es un m o d o exagerado de afirmar la diferencia. En lugar de vivir en un espacio de coordenadas tridimensionales del q u e cuelgan objetos móviles, los animales estándares viven en u n a tierra plana bidimensional q u e exploran a través de una mirilla dotada de su origen de coordenadas. El libro de E d w i n Abbott Planilandia, u n a novela cuya trama gira alrededor de las matemáticas y los habitantes de un plano, demostraba q u e un m u n d o bidimensional difiere del nuestro de un m o d o distinto al simple h e c h o de q u e le falte la tercera de las dimensiones habituales. M u c h a s disposiciones geométricas son s i m plemente imposibles. U n a f i g u r a h u m a n a bidimensional n o tiene m o d o d e llevarse comida a la boca, y u n a de perfil quedaría dividida en dos trozos p o r su aparato digestivo. Dispositivos sencillos c o m o tubos, n u d o s y ruedas c o n ejes resultan inconstruibles. Si casi todos los mamíferos piensan en u n a tierra cognitiva plana, carecerán de los m o d e l o s mentales de los objetos sólidos móviles en relaciones espaciales tridimensionales y mecánicas q u e tan esenciales han llegado a ser para nuestra vida mental. Un segundo prerrequisito posible, q u e se halla presente en el antepasado común a h u m a n o s , c h i m p a n c é s y gorilas, es la vida en g r u p o . Casi todos los sumos y m o n o s son animales gregarios, si b i e n la mayoría de los m a m í feros no lo son. Vivir j u n t o s aporta sin d u d a ventajas. Un g r u p o de a n i m a les no es m u c h o más detectable para un d e p r e d a d o r q u e un ú n i c o animal, y si es detectado, la probabilidad de q u e un i n d i v i d u o sea abatido p o r un depredador se diluye. (Por citar un caso e x t r e m o , un c o n d u c t o r se siente menos vulnerable a q u e le i m p o n g a n u n a m u l t a p o r exceso de velocidad si forma parte de un g r u p o de c o n d u c t o r e s q u e e x c e d e n el límite de v e l o c i dad, porque hay más probabilidades de q u e la policía de tráfico pare a algún otro infractor.) En un g r u p o hay más ojos, más oídos y olfatos para d e t e c t a r a un depredador, lo cual p e r m i t e t a m b i é n acosarle a veces. U n a s e g u n d a ventaja es la eficiencia q u e se o b t i e n e en los desplazamientos q u e se realizan para o b t e n e r c o m i d a . Este tipo de ventaja se hace más p a t e n t e en la caza cooperativa de los grandes animales, c o m o sucede c o n lobos y leones. Pero ayuda así m i s m o a c o m p a r t i r y defender otros recursos alimentarios efímeros demasiado grandes c o m o para ser c o n s u m i d o s ú n i c a m e n t e p o r el 253

i n d i v i d u o q u e los descubre, tal es el caso, p o r ejemplo, de un árbol cargado de fruta m a d u r a . Los primates q u e d e p e n d e n para su alimentación de la fruta y aquellos q u e se pasan el t i e m p o en el suelo ( d o n d e son más vulnerables a los depredadores), t i e n d e n a vivir en g r u p o s . La v i d a en g r u p o p o d r í a h a b e r p r e p a r a d o el t e r r e n o para la evolución de la inteligencia h u m a n a en dos sentidos. P r i m e r o , al d i s p o n e r de un g r u p o , el valor de t e n e r m e j o r i n f o r m a c i ó n se multiplica, p o r q u e la inf o r m a c i ó n es el ú n i c o b i e n q u e se p u e d e regalar y al m i s m o tiempo conservar. P o r tanto, un animal más i n g e n i o s o q u e vive en g r u p o disfruta de u n a d o b l e ventaja: el beneficio de saber y el beneficio de lo q u e pueda o b t e n e r p o r ofrecer l o q u e sabe. El o t r o s e n t i d o en q u e un g r u p o p u e d e ser un e l e m e n t o esencial de la inteligencia, es q u e la propia vida del g r u p o plantea n u e v o s desafios cognitivos. Vivir en el m u n d a n a l r u i d o c o m p o r t a t a m b i é n algunas desventajas. Los v e c i n o s c o m p i t e n p o r o b t e n e r c o m i d a , agua, parejas y acceso a lugares d o n d e a n i d a r . Y a d e m á s , existe el riesgo de la explotación. J e a n - P a u l Sartre decía q u e el infierno eran los otros, y si los babuinos fueran filósofos no nos q u e p a la m e n o r d u d a de q u e dirían q u e el infierno s o n los otros b a b u i n o s . Los animales sociales se e x p o n e n al robo, al canibalismo, a ser a b a n d o n a d o s p o r sus parejas, al infanticidio de sus crías, a la e x t o r s i ó n y a otras traiciones. T o d a criatura social se halla en e q u i l i b r i o t e n s o e n t r e lo q u e es sacar t o d o los beneficios y sufrir los costes q u e s u p o n e la vida en grupo. Esa situación crea u n a p r e s i ó n para o b t e n e r un b a l a n c e c o r r e c t o gracias al h e c h o de ser más listo. En m u c h a s clases de animales, las especies con cerebros mayores y las q u e se c o m p o r t a n de f o r m a más ingeniosa, son sociales: las abejas, los p e r i q u i t o s , los delfines, los elefantes, los lobos, los l e o n e s m a r i n o s y, c ó m o n o , los m o n o s , los gorilas y los c h i m p a n c é s . (Los o r a n g u t a n e s , i n g e n i o s o s p e r o casi solitarios, c o n s t i t u y e n u n a enigmática e x c e p c i ó n . ) Los animales sociales envían y r e c i b e n señales para coordinar la actividad d e p r e d a d o r a , la defensa, la b ú s q u e d a de c o m i d a y el acceso colectivo a las relaciones sexuales. I n t e r c a m b i a n favores, compensan y c o n t r a e n d e u d a s , castigan a los t r a m p o s o s y f o r m a n coaliciones. La expresión colectiva de los h o m í n i d o s , «una sagacidad de los simios», nos c u e n t a u n a historia. Los primates son u n o s solapados embusteros. Se e s c o n d e n de las miradas de sus rivales para flirtear, dan u n a falsa alarma para atraer o desviar la atención, m a n i p u l a n incluso los labios para p o n e r cara de p ó q u e r . Los c h i m p a n c é s se controlan u n o s a otros las metas q u e tienen, al m e n o s de f o r m a tosca, y a veces p a r e c e n usarlas a efectos pedagógicos y 254

como e n g a ñ o . Un c h i m p a n c é , p o r ejemplo, al q u e se le ha mostrado un conjunto de cajas c o n c o m i d a y u n a de ellas c o n u n a serpiente en su interior, lleva a sus c o m p a ñ e r o s directamente a la caja de la serpiente, y una vez que t o d o s h a n salido aterrados d a n d o gritos, se da el b a n q u e t e c o n toda tranquilidad. Un m o n o africano, el gálago (Cercopitecus aethiops pygeryhrus) está p e n d i e n t e de t o d o c u a n t o pasa y guarda un perfecto registro de las idas y venidas de c u a l q u i e r animal, ya sea a m i g o o e n e m i g o . Pero son tan torpes en el m u n d o no social, q u e no prestan a t e n c i ó n a los rastros q u e deja una pitón ni t a m p o c o a la i n q u i e t a n t e presencia de un animal m u e r t o escondido bajo un árbol, señal i n e q u í v o c a de la presencia de un leopardo. Varios t e ó r i c o s h a n p r o p u e s t o q u e el c e r e b r o h u m a n o es el resultado de una carrera de a r m a m e n t o s cognitivos d e s e n c a d e n a d a p o r la i n t e l i gencia m a q u i a v é l i c a de nuestros antepasados p r i m a t e s . Y la a r g u m e n t a ción prosigue a f i r m a n d o q u e a pesar de t e n e r tanta especialización m e n tal c o m o se necesita para d o m i n a r a u n a planta o u n a roca, aquel o t r o es tan i n g e n i o s o c o m o tú y p u e d e h a c e r uso de esa inteligencia c o n t r a tus propios intereses. M e j o r sería p e n s a r q u é piensa de lo q u e tú piensas q u e él piensa. En la m e d i d a en q u e se trata de p o d e r cerebral, no hay m o d o de detener esta carrera q u e lleva a no ser m e n o s q u e los vecinos. Mi parecer es q u e u n a carrera de a r m a m e n t o s cognitivos c o m o ésta, p o r sí misma no bastó para desencadenar la intehgencia h u m a n a . Cualquier especie social p u e d e iniciar u n a escalada ilimitada del p o d e r del cerebro, pero ninguna salvo la nuestra lo ha hecho, p r o b a b l e m e n t e p o r q u e sin mediar otros cambios en el estilo de vida, los costes de la intehgencia (tamaño del cerebro, infancia prolongada, etc.) sofocarían el bucle positivo de retroalimentación. Los seres h u m a n o s t e n e m o s u n a excepcional intehgencia mecánica y b i o l ó gica, y no sólo social. En u n a especie q u e funciona c o n información, cada facultad multiplica el valor de las demás. (A m o d o de inciso, la expansión del cerebro h u m a n o no es n i n g ú n f e n ó m e n o evolutivo insólito que clame a gritos p o r un bucle positivo de retroalimentación extravagante. C i e r t o es que el cerebro triplicó su t a m a ñ o en unos cinco íxtillones de años, pero es algo que desde el p u n t o de vista del c r o n ó m e t r o evolutivo se ha realizado sin ninguna prisa.Y, c o n todo, hay t i e m p o más q u e suficiente en la evolución de los homínidos para q u e el cerebro creciera hasta alcanzar la dimensión que tiene ahora en los seres h u m a n o s , volviera a hacerse p e q u e ñ o y creciera de nuevo varias veces más antes de que acabara p o r agotar ese tiempo.) Un tercer piloto dé la intehgencia, j u n t o c o n u n a b u e n a visión y los grandes g r u p o s , es la m a n o . Los primates e v o l u c i o n a r o n en los árboles y disponían de m a n o s para agarrarse a las ramas. Los m o n o s usan las cuatro
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extremidades para desplazarse p o r las copas de los árboles, p e r o los simios se cuelgan de ellas, p r i n c i p a l m e n t e c o n las anteriores. Se sirven de sus manos b i e n desarrolladas para m a n i p u l a r objetos. Los gorilas, p o r ejemplo, e x a m i n a n d e t e n i d a m e n t e las plantas robustas o espinosas para recoger la m a t e r i a comestible, y los c h i m p a n c é s , p o r otro lado, se sirven de útiles sencillos c o m o los tallos para capturar a las termitas o las piedras c o n las que r o m p e n las cascaras de los frutos, así c o m o de hojas estrujadas q u e utilizan para absorber el agua.Tal c o m o c o m e n t ó S a m u e l J o h n s o n en relación a los perros q u e a n d a n erguidos sobre sus patas traseras, cabe decir q u e aunque lo h a c e n mal, c u a n d o m e n o s s o r p r e n d e saber q u e lo h a c e n . Las manos son palancas influyentes en el m u n d o q u e v a l o r i z a n el h e c h o de t e n e r inteligencia. Las m a n o s capaces de m a n i p u l a r c o n precisión y la inteligencia de precisión c o e v o l u c i o n a r o n en el linaje h u m a n o , si b i e n tal c o m o demuestra el registro fósil, fue la m a n o la q u e indicó el c a m i n o a seguir. Las m a n o s finamente m o l d e a d a s para servir de h e r r a m i e n t a s son inútiles si se c a m i n a sobre sus nudillos t o d o el t i e m p o , y no p o d r í a n haberse d e s a r r o l l a d o p o r s í m i s m a s . C a d a h u e s o d e n u e s t r o c u e r p o h a sido r e m o d e l a d o para p e r m i t i r n o s alcanzar la p o s t u r a erguida, u n a postura q u e libera las m a n o s para t r a n s p o r t a r y m a n i p u l a r objetos. U n a vez más t e n e m o s q u e agradecérselo a nuestros antepasados simios. Colgarse de los árboles exige un m o d e l o c o r p o r a l diferente al diseño h o r i z o n t a l de tracc i ó n sobre cuatro e x t r e m i d a d e s , q u e era el p r o p i o de la mayoría de los m a m í f e r o s . Los c u e r p o s de los simios se m a n t i e n e n l i g e r a m e n t e inclinados en p o s i c i ó n vertical c o n e x t r e m i d a d e s a n t e r i o r e s q u e difieren de las p o s t e r i o r e s , y los c h i m p a n c é s (e i n c l u s o los m o n o s ) a n d a n erguidos y r e c o r r e n cortas distancias para t r a n s p o r t a r c o m i d a y objetos. P u e d e q u e la p o s t u r a p l e n a m e n t e e r g u i d a e v o l u c i o n a r a sometida a varias presiones selectivas. D e s d e un p u n t o de vista b i o m e c á n i c o , por e j e m p l o , la f o r m a b í p e d a de a n d a r es un m o d o eficiente de remodelar un c u e r p o q u e antes servía para colgarse de los árboles y q u e , de este modo, pasaría a ser capaz de c u b r i r las distancias p o r un suelo llano y c o n pocos árboles, q u e definían el habitat de la sabana d o n d e los h o m í n i d o s acabab a n de entrar. La p o s t u r a e r g u i d a p e r m i t e así m i s m o o t e a r grandes distancias p o r e n c i m a del nivel de la hierba. A d e m á s , los h o m í n i d o s salían a p l e n a luz c o n el sol, a m e n u d o , en su cénit; este c a m b i o , insólito desde un p u n t o de vista z o o l ó g i c o , en los hábitos de trabajo r e d u n d ó en varias adaptaciones en los h u m a n o s q u e p e r m i t í a n m a n t e n e r refrigerado el cuerp o , c o m o la p é r d i d a del pelaje y el p r o d u c i r u n a s u d o r a c i ó n abundante,y quizá otra a d a p t a c i ó n fuera la p o s t u r a erguida, ya q u e es lo opuesto a
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tenderse y tostarse bajo el sol. Pero llevar y m a n i p u l a r objetos d e b i e r o n de ser incentivos esenciales. Al t e n e r l a s m a n o s libres.se e l a b o r a r o n h e r r a mientas a partir de materiales p r o c e d e n t e s de otros sitios, y esos utensilios podían ser llevados a los lugares en los q u e más útiles resultaran; a d e m á s , la comida y la p r o l e p o d í a n ser de este m o d o llevadas a zonas más seguras o productivas. Un último a c o m o d a d o r de la inteligencia fue la caza. Cazar, servirse de útiles y la posición bípeda eran tres factores considerados p o r D a r w i n c o m o la especial trinidad q u e impulsó la evolución h u m a n a . «El h o m b r e cazador» fue el principal arquetipo en las exposiciones tanto especializadas c o m o divulgativas q u e daban c u e n t a de este h e c h o en la década de 1960. P e r o la imagen machista q u e resonaba en la década de J o h n G l e n n y James B o n d perdió su atractivo en el p e q u e ñ o planeta influido p o r las feministas en los años 1970. U n o de los principales problemas q u e afectaban a este a r q u e t i po del h o m b r e cazador era el h e c h o de q u e atribuía el desarrollo de la inteligencia al trabajo en e q u i p o y la previsión necesaria para los h o m b r e s en grupos q u e p r o p o n í a n dar caza a grandes piezas. C o n t o d o , vale la p e n a recordar que la selección natural s u m ó la vida de los dos sexos. Las mujeres no esperaban en la cocina a q u e llegara el m o m e n t o de cocinar el m a s t o donte que papá traía a casa, ni se privaron de la e x p a n s i ó n de la inteligencia que disfrutaban los h o m b r e s evolucionados. La ecología de los p u e b l o s cazadores y recolectores actuales sugiere q u e la M u j e r R e c o l e c t a r a p r o porcionaba u n a parte sustancial de las calorías en f o r m a de alimentos v e g e tales altamente procesados y q u e , hacerlo, requería de sagacidad m e c á n i c a y biológica.Y, desde luego, en u n a especie q u e vive en g r u p o , la inteligencia social es un a r m a tan i m p o r t a n t e c o m o las lanzas y los garrotes. Con todo,Tooby y D e V o r e h a n sostenido q u e la caza no fue, sin e m b a r go, una fuerza de primera importancia en la evolución h u m a n a . Lo esencial no es preguntar q u é h a c e la m e n t e para cazar, sino q u é p u e d e hacer la caza para la mente. Cazar proporciona piezas esporádicas que concentrara nutrientes. Los seres h u m a n o s no h e m o s dispuesto siempre de tofu, y el m e j o r material natural para fabricar carne animal es la carne animal. A u n q u e los alimentos vegetales aportan calorías y otros nutrientes, la carne es u n a proteína c o m p l e ta que contiene todos y cada u n o de los veinte aminoácidos, p r o p o r c i o n a grasa rica en energía y los ácidos grasos imprescindibles. Entre los mamíferos, los carnívoros tienen cerebros mayores en c u a n t o a su talla corporal q u e los herbívoros, en parte dado q u e la habilidad necesaria para atrapar a un liebre es mayor que para arrancar hierba, y en parte p o r q u e la carne alimenta mejor el tejido cerebral h a m b r i e n t o de proteínas. A u n en las estimaciones más c o n 257

servadoras, la carne tiene una presencia p r o p o r c i o n a l m e n t e mayor en la dieta de los cazadores y recolectores h u m a n o s que en la de cualquier otro primate. Tal vez ésa fuera u n a de las razones p o r las q u e nos p u d i m o s permitir tener cerebros tan caros. Los c h i m p a n c é s cazan colectivamente p e q u e ñ o s animales c o m o monos y cerdos salvajes, de m o d o q u e p r o b a b l e m e n t e nuestros antepasados c o m u n e s t a m b i é n cazaban. El paso a un n u e v o n i c h o , c o m o fue la sabana, t u v o q u e h a b e r c o n v e r t i d o la caza en una actividad más atractiva. A pesarde los pasquines del tipo Salvemos la selva tropical q u e retratan la abundante vida salvaje amenazada, los grandes animales q u e viven en las selvas son escasos. Sólo u n a p o c a de la a b u n d a n t e energía solar llega hasta el suelo,y si la biomasa q u e la luz sustenta está presente en forma de madera, no estará disponible para h a c e r animales. C o n todo, la hierba, al igual q u e el legendar i o vaso q u e se llena solo, vuelve a crecer tan p r o n t o se ha p a c i d o en ella. Las praderas a l i m e n t a n a grandes rebaños de herbívoros q u e a su vez alim e n t a n a los carnívoros. En el registro fósil c o r r e s p o n d i e n t e a hace unos dos millones de años —a la época del Homo habilis—, h a n aparecido rastros q u e ya p r u e b a n la existencia de prácticas de destazamiento de las piezas. La caza p u e d e ser a ú n más antigua, p u e s t o q u e sabemos q u e los chimpancés la practican y q u e sus actividades no dejarían rastro en el registro fósil. Una vez q u e nuestros antepasados intensificaron la práctica de la caza, el mundo se a b r i ó de p a r en p a r ante nosotros. Si bien los alimentos vegetales escaseaban d u r a n t e el i n v i e r n o a partir de ciertas altitudes y latitudes, los cazadores en c a m b i o p o d í a n sobrevivir en aquellas tierras. Y si fuera preciso añadir algo, diríamos q u e entre los esquimales no hay vegetarianos. A veces se ha caracterizado a nuestros antepasados más c o m o monos carroñeros q u e c o m o bravos cazadores, según los t é r m i n o s al uso de la mortificante crítica actual del machismo. Pero mientras los h o m í n i d o s puede q u e o c a s i o n a l m e n t e fueran carroñeros, p r o b a b l e m e n t e no p u d i e r o n hacer de ello u n a f o r m a de vida, y si lo h u b i e r a n h e c h o , t a m p o c o sería prueba de su debilidad. Los buitres viven de la carroña p o r q u e p u e d e n explorar amplísimos t e r r i t o r i o s en busca de los c u e r p o s de las reses m u e r t a s , y huir tan p r o n t o c o m o a d v i e r t e n signos de la presencia de otros c o m p e t i d o r e s mejor dotados q u e ellos. D i c h o de otro m o d o , alimentarse de carroña no es una actividad h e c h a para pusilánimes. Un cadáver es una pieza q u e guarda cel o s a m e n t e su cazador o c u a n d o m e n o s un animal lo bastante fiero para habérselo r o b a d o . El cadáver atrae a m i c r o o r g a n i s m o s , q u e rápidamente e n v e n e n a n la carne para repeler a otros posibles carroñeros. De m o d o que, c u a n d o los p r i m a t e s c o n t e m p o r á n e o s o los cazadores-recolectores se apo258

deran de un cadáver, p o r lo general lo dejan solo. En un p ó s t e r que era muy fácil procurarse en las principales tiendas a principios de la década de 1970, un buitre le decía a o t r o : «Ten paciencia, me voy a matar algo». El póster tenía razón en t o d o , salvo en lo t o c a n t e al buitre, sólo los mamíferos que viven de la carroña, c o m o las hienas, t a m b i é n cazan. La carne es así m i s m o u n a de las principales divisas de nuestra vida social. Imaginémonos u n a vaca que intentase ganarse los favores de su vecina p o niéndole ante sus patas una mata de hierba. Cabría disculpar a la segunda p o r pensar: «Gracias, pero ya tengo la mía».El p r e m i o gordo nutricional q u e supone un animal abatido es otro asunto. La señorita Piggy aconsejaba: «Nunca comáis nada q u e pese más de lo q u e podáis levantar». Un cazador con un animal m u e r t o mayor de lo q u e él p u e d e c o m e r y a p u n t o de convertirse en una masa putrefacta, es una oportunidad única. Cazar es en gran parte una cuestión de suerte. Al carecer de m é t o d o s para la conservación en frío, un buen lugar para almacenarla comida pensando en tiempos de mayor escasez es hacerlo en el c u e r p o de otros cazadores, q u e devolverán el favor que se les hace cuando la fortuna le sea a u n o adversa. Además, esta actitud allanó el camino para que aparecieran las coaliciones entre los varones y una amplia reciprocidad, elementos q u e se hallan presentes en todas las sociedades nómadas. Además, había otros mercados para el e x c e d e n t e del cazador. El h e c h o de disponer de concentración de c o m i d a q u e ofrecer a la propia prole c a m biaba la tabla de prioridades y beneficios para los varones entre lo q u e s u p o nía invertir en su descendencia y lo q u e era c o m p e t i r c o n los demás varones para ayuntarse c o n las mujeres. El petirrojo q u e lleva un gusano a sus p o l l u e los en el n i d o nos recuerda q u e casi todos los animales q u e aprovisionan a su prole lo hacen c o n u n a presa, la única c o m i d a q u e c o m p e n s a el esfuerzo q u e supone obtenerla y transportarla. La carne aparece también en la política sexual. En todas las sociedades que buscan su alimento, entre ellas presumiblemente la de nuestros antepasados, la caza es una actividad a b r u m a d o r a m e n t e masculina. Las mujeres cargan con los hijos, hecho que las hace ser estorbos para la caza, y los hombres tienen una complexión mayor y son más expertos en dar m u e r t e a las piezas, p o r m o r de su historia evolutiva experta en el darse m u e r t e unos a otros. En consecuencia, los varones p u e d e n invertir el excedente de carne en sus hijos o destinarlo a alimentar a las embarazadas o a las mujeres q u e amamantan. Así mismo pueden intercambiar la carne p o r alimentos vegetales q u e tienen las mujeres, o cambiarla por sexo. En los mandriles y los chimpancés se ha observado el descarado trueque de carne a cambio de relaciones sexuales, p o r lo demás una práctica que es c o m ú n también en los pueblos que se desplazan en busca de alimento.

Si bien las personas en las sociedades contemporáneas son m u c h o más discretas, un intercambio de recursos para acceder a las relaciones sexuales es aún una parte importante de las interacciones entre h o m b r e s y mujeres en todo ei m u n d o . (En el capítulo 7 exploraremos estas cunáinicas y c ó m o dieron origen en diferencias presentes en la anatomía reproductiva, a u n q u e desde luego en las formas de vida contemporáneas la anatomía ha dejado de ser ya un destino.) En cualquier caso, no h e m o s perdido p o r c o m p l e t o esta asociación. La Míss Manners's Guidc to Excniciatingly Corred Behaviour aconseja:

Cuando se sale con alguien, hay tres cosas posibles, y dos de ellas, como mínimo, se deben ofrecer: diversión, comida y afecto. Se suele empezar a salir con alguien ofreciendo mucha diversión, una cantidad moderada de comida y la mera insinuación de afecto. A medida que la cantidad de afecto aumenta, la diversión puede reducirse proporcionalmente. Si el afecto es ya la diversión, dejamos de llamar a eso salir con alguien. Pero bajo ninguna circunstancia se puede omitir la comida.

C i e r t o es q u e n a d i e sabe a ciencia cierta si estos c u a t r o hábitos form a b a n el p u n t o de p a r t i d a para el ascenso de la inteligencia humana. T a m p o c o n a d i e sabe si en el espacio de d i s e ñ o b i o l ó g i c o hay otros g r a d i e n t e s de inteligencia q u e no h a n sido p r o b a d o s . C o n t o d o , si estos rasgos explican p o r q u é nuestros antepasados fueron la ú n i c a e n t r e cinc u e n t a millones de especies en seguir ese c a m i n o , ello t e n d r í a unas consecuencias magníficas para la b ú s q u e d a de i n t e l i g e n c i a extraterrestre. Un solo p l a n e t a c o n vida p u e d e q u e n o bastara c o m o p l a t a f o r m a d e lanzam i e n t o . E n efecto, s u historia d e b e r í a i n c l u i r u n d e p r e d a d o r nocturno (para la visión estereoscópica), c o n d e s c e n d i e n t e s q u e c a m b i a r a n a un estilo de v i d a d i u r n o (para la visión en color) en el q u e d e p e n d í a n de la fruta y eran vulnerables a los d e p r e d a d o r e s (para vivir en g r u p o s ) , y luego c a m b i a r a n sus m e d i o s de l o c o m o c i ó n y pasaran a saltar e n t r e las ramas (liberando las m a n o s y los p r e c u r s o r e s de la p o s t u r a e r g u i d a ) , antes de q u e un c a m b i o c h m á t i c o les hiciera salir de la selva y llegar a las praderas (para la p o s i c i ó n erguida y dedicarse a la caza). ¿ C u á l es la probabilidad d e q u e u n p l a n e t a dado, incluso u n p l a n e t a c o n vida, tenga u n a historia c o m o ésta? 260

Li familia de la Edad de Piedra moderna

Los resecos h u e s o s hallados en el registro fósil c u e n t a n la e n t r a d a gradual en el n i c h o cognitivo. En el c u a d r o de las páginas siguientes se muestra un r e s u m e n de lo hallado hasta la actualidad en r e l a c i ó n a la especie q u e se piensa q u e d e b i ó de ser n u e s t r o a n t e p a s a d o d i r e c t o . Hace millones de años nuestros cerebros se h i n c h a r o n al t i e m p o q u e algunos descendientes del antepasado c o m ú n a los c h i m p a n c é s y a los h u manos caminaron erguidos. En la década de 1920 ese d e s c u b r i m i e n t o c a u só un profundo i m p a c t o en el c h o v i n i s m o h u m a n o , q u e se i m a g i n a b a q u e nuestros gloriosos cerebros nos llevaron al e x t r e m o s u p e r i o r de la escala evolutiva, quizá c u a n d o nuestros antepasados d e c i d i e r o n en cada u n o de los peldaños q u é uso hacer de sus recién a d q u i r i d o s talentos. P e r o la selección natural podría no h a b e r actuado de ese m o d o . ¿Por q u é rellenar el cerebro si no se podía usar? La historia de la paleoantropología es el d e s c u b r i m i e n to de fechas de n a c i m i e n t o cada vez más remotas en el t i e m p o q u e i n d i c a n la aparición de la postura erguida. Los d e s c u b r i m i e n t o s más recientes la sitúan entre hace cuatro y cuatro millones y m e d i o de años. C o n las m a n o s libres, las especies posteriores alcanzaron la posición erguida —chasquido tras chasquido de las vértebras— c o n los rasgos q u e nos caracterizan: la destreza de las m a n o s , la sofisticación de los útiles, la d e p e n d e n c i a de la caza, el tamaño de los cerebros, la gama de hábitats. Los dientes y la m a n d í b u l a se hicieron más p e q u e ñ o s . La cara fue p e r d i e n d o el aspecto alargado de h o c i co. Las crestas de las cejas q u e sostienen los m ú s c u l o s q u e p e r m i t e n cerrar la mandíbula se e n c o g i e r o n y desaparecieron. N u e s t r o delicado rostro d i fiere de los h o m í n i d o s p o r q u e los útiles y la tecnología sustituyeron a los dientes. Destazábamos y p e l á b a m o s a los animales c o n cuchillas, y ablandábamos las plantas y las carnes c o n el fuego. Ello redujo las exigencias m e c á nicas que recaían en la m a n d í b u l a y el cráneo, p e r m i t i é n d o n o s destinar los huesos a sostener aquellas cabezas q u e c o m e n z a b a n a ser r e a l m e n t e pesadas. Los sexos e m p e z a r o n a diferenciarse m e n o s en t a m a ñ o , s u g i r i e n d o q u e los hombres gastaban m e n o s recursos dándose golpes u n o s a otros, y d e s t i n á n dolos más quizás a sus hijos y a las madres de sus hijos. En c u a n t o al c r e c i m i e n t o p a u l a t i n o del c e r e b r o , i m p u l s a d o p o r las manos y los pies, y manifiesto en los útiles, huesos q u e b r a d o s , y el a u m e n t o de la gama de i n s t r u m e n t o s , es u n a b u e n a p r u e b a , si es q u e era precisa, de que la inteligencia es un p r o d u c t o de la selección natural para la e x p l o t a ción del n i c h o cognitivo. 261

Especie

Fecha

Altura

Aspecto físico

Cerebro

Antepasado del c h i m p a n c é y los homínidos ( s i m i l a r a los chimpancés modernos).

8-6 millones de años

1-1,7

m

Brazos largos, pulgares cortos, d e d o s c u r v a d o s (pies y manos) adaptados para a n d a r s o b r e los n u d i l l o s y s u b i r a los árboles

5 5 0 ce

Aráipithecus ramidus

4,4 millones de años

¿?

Probablemente bípedo

¿?

Australop ith ecus anamensis

4,2-3,9 millones de años

¿?

Bípedo

¿?

Australopitecus afarensis (Lucy)

4-2,5 millones de años

1-1,2

m

Bípedo pleno m a n o s modificadas rasgos simiescos: tórax, brazos largos, d e d o s c u r v a d o s (pies y manos)

4 0 0 - 5 0 0 ce

i

Homo

habilis

2,3-1,6 millones de años

1-1,5

m

Algunos especímenes: brazos pequeños y largos; otros: robustos, pero humanos 5 0 0 - 8 0 0 ce

1

Homo

erectus

1,9 m i l l o n e s 3 0 0 . 0 0 0 (tal v e z 27.000) años

1,3-1,5 m

Robusto pero h u m a n o

7 5 0 - 1 . 2 5 0 ce

Homo arcaico

sapiens

400.000-100.000 años

¿?

Robusto pero m o d e r n o

1 . 1 0 0 - 1 . 4 0 0 ce •

Homo

sapiens

130.000-60.000 años

1,6-1,85 m

Robusto pero m o d e r n o

1 . 2 0 0 - 1 . 7 0 0 ce

temprano

Homo

sapiens

45.000-12.000 años

1,6-1,8 m

Moderno

1 . 3 0 0 - 1 . 6 0 0 ce : ( h o y : 1.0002 . 0 0 0 , media 1 . 3 5 0 ce)

Cro-Magnon

1. i r

Cráneo

Dientes

Instrumentos

Distribución

Frente m u y baja;

grandes caninos

Majadores de piedra; esponjas de hojas, cañas para succionar; palos c o m o palancas

África occidental

I
i
i

cara m u y s a l i e n t e ; pronunciadas crestas de las cejas

y
•¿:

c-

M o l a r e s c o m o los d e l c h i m p a n c é ; sin caninos

¿?

África oriental

Fragmentos similares a los s i m i o s

Situación y tamaño similares a los chimpancés; esmalte similar al h u m a n o

¿?

África oriental

Frente p l a n a ; cara m u y s a l i e n t e ; grandes crestas en las cejas

Grandes caninos y molares

¿Ninguno? ¿Lascas?

África oriental (quizá también occidental)

Cara m á s p e q u e ñ a ; cráneo m á s r e d o n d o

Molares más pequeños

Lascas, destazadores, raspadores

África oriental y S u r á frica

Grueso; grandes cejas (Asia);

Dientes más pequeños

Mejores hachas de m a n o lascas r e t o c a d a s

Á f r i c a (tal v e z especies separadas), Asia, Eui'opa

i

rostro m e n o s protuberante

*

Cráneo m a y o r ; rostro menos salido; g r a n d e s crestas en las cejas

Dientes más pequeños

Mejores hachas de m a n o ; lascas-cuchillas: p u n t a s

África, Asia, Europa

*

G n n c r á n e o ; crestas medianas e n las

Dientes más pequeños

Lascas r e t o c a d a s ; lascascuchillas; p u n t a s

África, Asia occidental

l Í. i: l

cejas; rostro m e n o s protuberante; m e n t ó n

:

Moderno

Moderno

Cuchillas; brocas l a n z a d a r d o s ; agujas grabadores; útiles de h u e s o

Mundial

263
v

í

E l c o n j u n t o n o fue u n despliegue i n e x o r a b l e del p o t e n c i a l homínido. O t r a s especies, omitidas en la tabla, o c u p a r o n en cada é p o c a n i c h o s liger a m e n t e diferentes .Tos Australopitecos cascanueces y r o e d o r e s de raíces, tal vez u n o de los dos subtipos habilinos, y c o n bastante posibilidad las r a m a s asiáticas d e l erectus y el sapiens a r c a i c o , y p r o b a b l e m e n t e los N e a r d e n t h a l e s adaptados a la Era Glacial. C a d a especie d e b i ó de haber q u e d a d o s u p e r a d a en su c o m p e t e n c i a c u a n d o u n a p o b l a c i ó n vecina más semejante a la sapiens se a d e n t r a b a lo bastante lejos en el n i c h o cognitivo c o m o para duplicar las proezas más características y especializadas de una especie y, a d e m á s , era capaz de h a c e r m u c h a s otras cosas. El conjunto t a m p o c o fue el regalo de u n a m a c r o m u t a c i ó n o de u n a deriva aleatoria, ya q u e e n t o n c e s , ¿ c ó m o p o d r í a ese azar h a b e r s e s o s t e n i d o en un linaje d u r a n t e m i l l o n e s de años, a lo largo de c e n t e n a r e s de miles de generaciones, en especies c u y o c e r e b r o era cada vez m a y o r q u e el de la anterior? A d e m á s , los g r a n d e s cerebros n o eran m e r o s o r n a m e n t o s , sino q u e perm i t í a n a q u i e n e s los p o s e í a n elaborar utensilios más e x c e l e n t e s e infestar a ú n más el planeta.

Si nos a t e n e m o s a la c r o n o l o g í a estándar de la paleoantropología, el c e r e b r o h u m a n o e v o l u c i o n ó hacia su f o r m a c o n t e m p o r á n e a en u n a casilla q u e e m p e z ó c o n la a p a r i c i ó n del Homo habilis h a c e dos millones de años y t e r m i n ó c o n la a p a r i c i ó n de los «seres h u m a n o s a n a t ó m i c a m e n t e c o n t e m p o r á n e o s » u Homo sapiens sapiens, e n t r e d o s c i e n t o s m i l y cien mil años. S o s p e c h o q u e nuestros antepasados estaban a d e n t r á n d o s e ya en nuestro n i c h o cognitivo m u c h o antes de esa fecha. A m b o s e x t r e m o s del proceso de I + D d e b i e r a n e x t e n d e r s e más allá de las fechas p r o p u e s t a s en los libros de t e x t o , d a n d o a ú n más t i e m p o para q u e e v o l u c i o n a r a n nuestras fabulosas a d a p t a c i o n e s m e n t a l e s . En un e x t r e m o de la c r o n o l o g í a se halla el Austrolopithecus afarensis (la especie del carismático fósil l l a m a d o L u c y ) . A m e n u d o se les describe c o m o si fueran c h i m p a n c é s q u e h a b í a n a d o p t a d o u n a p o s t u r a erguida, d a d o q u e el t a m a ñ o de su c e r e b r o se situaba e n t r e los c h i m p a n c é s y no dejaron n i n g u n a evidencia clara de utilización de i n s t r u m e n t o s . Este hec h o implica q u e la e v o l u c i ó n cognitiva no e m p e z ó hasta u n o s dos millones de años más tarde, c u a n d o los habilis c o n cerebros mayores merecier o n precisamente el n o m b r e de hábiles p o r el h e c h o de usar hachas lascadas.
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Pero este d a t o n o p u e d e ser cierto. P r i m e r o , p o r q u e desde u n p u n t o de vista e c o l ó g i c o , resulta i m p r o b a b l e q u e un arborícola p u d i e r a haberse trasladado al suelo y r e m o d e l a d o su a n a t o m í a para q u e le p e r m i t i e r a a n dar erguido sin q u e h u b i e r a r e p e r c u s i o n e s en t o d o s los aspectos restantes de su estilo de vida y c o m p o r t a m i e n t o . Los c h i m p a n c é s en nuestros días aún se sirven de utensilios y t r a n s p o r t a n objetos, y h u b i e r a n t e n i d o m u cho más i n c e n t i v o y é x i t o si h u b i e r a n p o d i d o transportarlos l i b r e m e n t e . En segundo lugar, a u n q u e las m a n o s de los australopitecus c o n s e r v a n a ú n cierta curvatura simiesca en los d e d o s (y p o r t a n t o , d e b i e r o n de haberles servido para e n c a r a m a r s e a los árboles y p o n e r s e a salvo), las m a n o s h a bían e v o l u c i o n a d o de f o r m a manifiesta para p e r m i t i r la m a n i p u l a c i ó n de objetos. Si se las c o m p a r a c o n las m a n o s del c h i m p a n c é , los pulgares s o n más alargados y más capaces de t o c a r las y e m a s de los otros d e d o s ; los dedos índice y m e d i o f o r m a n un á n g u l o para p e r m i t i r q u e la m a n o a d o p t e la forma de u n a ventosa y así p o d e r asir u n a p i e d r a c o n la q u e g o l p e a r o una bola. En tercer lugar, no q u e d a tan claro q u e t u v i e r a n un c e r e b r o del tamaño del c h i m p a n c é , o q u e no c o n o c i e r a n los útiles. El p a l e o a n t r o p ó l o g o Yves C o p p e n s sostiene, en c a m b i o , q u e sus cerebros d e b i e r o n de ser e n tre un treinta y un c u a r e n t a p o r c i e n t o mayores de lo q u e era esperable en un c h i m p a n c é de su estatura c o r p o r a l , y q u e a d e m á s d e j a r o n restos de lascas de c u a r z o y otros utensilios. En c u a r t o lugar, se h a n hallado en nuestros días esqueletos de habilis q u e utilizaban utensilios y no p a r e c e n tan diferentes de los esqueletos de los australopitecos. De todas formas, y a b u e n seguro, lo más i m p o r t a n t e es q u e los h o m í n i d o s no organizaron sus vidas para satisfacer las conveniencias de los antropólogos. Podemos sentirnos afortunados de q u e u n a piedra p u e d a ser tallada c o n un objeto cortante y q u e u n a huella dure millones de años, ya q u e de este modo algunos de nuestros antepasados nos dejaron sin darse c u e n t a a u t é n ticas cápsulas del t i e m p o . C o n t o d o , resulta m u c h o más difícil tallar u n a roca y darle f o r m a de cesto, un tirador infantil, un b u m e r á n o un arco y unas flechas. Los cazadores-recolectores en nuestros días utilizan m u c h o s utensilios q u e ellos m i s m o s elaboran mientras viven, y lo m i s m o t i e n e q u e ser cierto de los otros h o m í n i d o s en cada etapa de su evolución. El registro arqueológico estudiado p o r los p a l e o n t ó l o g o s estaba en cierto m o d o o b l i gado a subestimar el uso de útiles. Así que, r e s u m i e n d o , la c r o n o l o g í a estándar de la e v o l u c i ó n del c e r e bro h u m a n o se inicia d e m a s i a d o tarde. Soy de la o p i n i ó n de q u e el relato también t e r m i n a e x c e s i v a m e n t e p r o n t o . Los seres h u m a n o s c o n t e m p o r á neos (nosotros) se dice q u e a p a r e c i m o s h a c e e n t r e d o s c i e n t o s m i l y cien 265

m i l años en África. Un tipo de p r u e b a es q u e el A D N m i t o c o n d r i a l de c u a l q u i e r h a b i t a n t e del planeta (que se h e r e d a sólo de la madre) se rem o n t a a u n a m u j e r africana q u e vivió en algún m o m e n t o e n t r e esas dos fechas q u e a c o t a n el p e r í o d o . (La a f i r m a c i ó n es controvertida, pero cada día se a c u m u l a n más p r u e b a s en su favor.) O t r a cosa es q u e , desde un p u n t o de vista a n a t ó m i c o , los fósiles i n d i q u e n q u e los h o m í n i d o s con esqueletos m o d e r n o s aparecieran p o r p r i m e r a vez en África h a c e más de c i e n m i l años y en O r i e n t e M e d i o p o c o después, h a c e a l r e d e d o r de unos n o v e n t a m i l años. La s u p o s i c i ó n q u e subyace a t o d o el p l a n t e a m i e n t o es q u e la e v o l u c i ó n b i o l ó g i c a del ser h u m a n o se habría d e t e n i d o casi por c o m p l e t o e n t o n c e s . A f i r m a r algo así plantea u n a a n o m a l í a en la línea de desarrollo t e m p o r a l . Los p r i m e r o s seres h u m a n o s a n a t ó m i c a m e n t e mod e r n o s t e n í a n los m i s m o s ú t i l e s y estilo d e v i d a q u e sus vecinos N e a r d e n t h a l e s c o n d e n a d o s i r r e m i s i b l e m e n t e a la e x t i n c i ó n . El cambio más espectacular en el registro a r q u e o l ó g i c o , la transición al Paleolítico S u p e r i o r —también d e n o m i n a d o G r a n Salto Hacia A d e l a n t e y la Revoluc i ó n Humana— t u v o q u e aguardar otros c i n c u e n t a mil años. P o r lo tanto, se afirma—sacando ya la conclusión— q u e la r e v o l u c i ó n h u m a n a tuvo que h a b e r sido u n c a m b i o cultural. D e n o m i n a r l o u n a r e v o l u c i ó n no es n i n g u n a e x a g e r a c i ó n . Hace más de c u a r e n t a y c i n c o m i l años, los h o m í n i d o s del Paleolítico Superior se las i n g e n i a r o n de algún m o d o para atravesar los setenta kilómetros de o c é a n o a b i e r t o q u e separan el c o n t i n e n t e asiático de Australia, donde dejaron hogares, p i n t u r a s rupestres, las p r i m e r a s h e r r a m i e n t a s de piedra pulida y los aborígenes actuales. E u r o p a ( C r o - M a g n o n e s ) y O r i e n t e Medio t a m b i é n , p r e s e n t a n artes y tecnologías sin p r e c e d e n t e s , q u e utilizaban n u e v o s materiales c o m o c u e r n o s , marfil y h u e s o s , así c o m o la piedra, a veces t r a n s p o r t a d o s a c e n t e n a r e s de k i l ó m e t r o s de distancia de su lugar de o r i g e n . E n t r e las h e r r a m i e n t a s habituales a p a r e c e n cuchillas, agujas, leznas, m u c h o s tipos de hachas y raspadores, puntas de arpones, lanzadardos, arcos y flechas, anzuelos, grabadores, flautas e incluso calendarios. Const r u y e r o n cobijos y m a t a r o n grandes animales a millares. D e c o r a b a n cuanto t e n í a n a la vista —herramientas, paredes de las cuevas, sus p r o p i o s cuerpos—y e s c u l p i e r o n garabatos c o n figura de animales y de mujeres desnudas, a las q u e los a r q u e ó l o g o s se refieren e u f e m í s t i c a m e n t e c o m o «símbolos de la fertilidad». Ellos fuimos n o s o t r o s . Los m o d o s de vida p u e d e n b r o t a r sin p r e s e n t a r n i n g ú n c a m b i o biol ó g i c o , c o m o s u c e d i ó en las r e v o l u c i o n e s más recientes c o m o la agrícola, la industrial y la de la i n f o r m a c i ó n . A d e m á s , esto es en especial cierto 266

cuando las p o b l a c i o n e s se desarrollan hasta un p u n t o en el cual las i n t u i ciones e ideas de miles de i n v e n t o r e s p u e d e n ser puestas en un f o n d o común. Pero l a p r i m e r a r e v o l u c i ó n h u m a n a n o fue u n a cascada d e c a m bios d e s e n c a d e n a d o s p o r unas p o c a s i n v e n c i o n e s esenciales. La propia ingeniosidad fue la i n v e n c i ó n , manifestada en c e n t e n a r e s de i n n o v a c i o nes a decenas de miles de k i l ó m e t r o s y de años separadas unas de otras. Me resulta difícil creer q u e los seres h u m a n o s q u e v i v i e r o n h a c e cien mil años tuvieran las mismas m e n t e s q u e aquellos r e v o l u c i o n a r i o s del P a l e o lítico S u p e r i o r q u e v e n d r í a n más tarde —en realidad, d o t a d o s c o n las m i s mas mentes q u e n o s o t r o s tenemos—, y se q u e d a r a n sentados en c o r r o durante c i n c u e n t a m i l años sin q u e n i n g u n o de ellos cayera en la c u e n t a de que p o d í a tallar un útil c o n un h u e s o , o sin q u e n i n g u n o sintiera el apremio de h a c e r q u e algo pareciera más h e r m o s o . Ni falta q u e nos h a c e creerlo: el lapso de c i n c u e n t a m i l años es u n a ilusión. P r i m e r o , los d e n o m i n a d o s seres h u m a n o s m o d e r n o s de h a c e cien mil años d e b i e r o n d e ser m á s m o d e r n o s q u e sus c o n t e m p o r á n e o s Neardenthales, a u n q u e n a d i e los confundiría c o n seres h u m a n o s actuales. Tenían cresta e n t r e las cejas, m a n d í b u l a s salientes y difícilmente d e s a r r o llaban esqueletos fuera de la g a m a c o n t e m p o r á n e a . Sus c u e r p o s t u v i e r o n que evolucionar para convertirse en n o s o t r o s , y sus cerebros a b u e n s e g u ro también lo h i c i e r o n . El m i t o de q u e eran c o m p l e t a m e n t e m o d e r n o s surge del h á b i t o de tratar las etiquetas q u e sirven para clasificar las e s p e cies c o m o si fueran entidades reales. C u a n d o se aplican a o r g a n i s m o s q u e evolucionan, n o son más q u e u n a c o n v e n c i ó n . N a d i e quiere inventar u n a nueva especie cada vez q u e se d e s c u b r e un diente, de m o d o q u e las formas intermedias t i e n d e n a ser m e t i d a s c o n calzador en la 'categoría más inmediata disponible. La realidad es q u e los h o m í n i d o s siempre d e b i e r o n de presentarse en d o c e n a s o c e n t e n a r e s de variantes, diseminadas p o r u n a amplia red de s u b p o b l a c i o n e s q u e e n t r a b a n en i n t e r a c c i ó n de f o r m a o c a sional. La d i m i n u t a p r o p o r c i ó n de i n d i v i d u o s i n m o r t a l i z a d o s c o m o fósiles en cualquier p u n t o del p r o c e s o , en c o n s e c u e n c i a , no serían nuestros antepasados directos. Los fósiles « a n a t ó m i c a m e n t e c o n t e m p o r á n e o s » son más p r ó x i m o s a lo q u e n o s o t r o s s o m o s q u e c u a l q u i e r otro, p e r o o bien tuvieron q u e e v o l u c i o n a r más, o b i e n se alejaban del semillero en el que se desarrolló el c a m b i o . En s e g u n d o lugar, la revolución p r o b a b l e m e n t e e m p e z ó m u c h o antes de la h a b i t u a l m e n t e citada línea divisoria situada hace u n o s cuarenta mil años. O dicho de otro m o d o , c u a n d o e m p e z ó a aparecer en las cuevas de Europa una artesanía suntuosa, a u n q u e lo cierto es q u e E u r o p a siempre ha
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atraído más a t e n c i ó n de la q u e m e r e c e , p o r q u e c u e n t a c o n un g r a n número de cuevas y ejércitos de arqueólogos. Sólo Francia c u e n t a c o n trescientos e m p l a z a m i e n t o s paleolíticos excavados a la perfección, entre ellos uno cuyas pinturas rupestres fueron c u i d a d o s a m e n t e rascadas y borradas por una tropa de exploradores entusiastas q u e las habían confundido c o n graffitis c o n t e m p o r á n e o s . El c o n j u n t o del c o n t i n e n t e de África c u e n t a sólo con dos docenas de e m p l a z a m i e n t o s excavados. Pero u n o , situado en el Zaire, c o n t i e n e utensilios de h u e s o h e r m o s a m e n t e tallados entre los q u e se cuentan dagas, m a n g o s y puntas c o n lengüeta j u n t o c o n piedras de m o l e r traídas desde kilómetros de distancia, así c o m o restos de miles de espinas de siluros, q u e p r e s u m i b l e m e n t e fueron las víctimas de aquellos i n s t r u m e n t o s . La colección tiene el aspecto de ser p o s t e r i o r a la revolución del Paleolítico, pero tiene u n a a n t i g ü e d a d de setenta y c i n c o m i l años. Un comentarista dijo en su m o m e n t o q u e era c o m o haber hallado un Pontiac en el taller de Leonardo d a V i n c i . Pero a m e d i d a q u e los arqueólogos h a n e m p e z a d o a explorar este taller c o n t i n e n t a l y a datar sus hallazgos, cada vez e n c u e n t r a n más Pontiacs: h e r m o s a s lascas de piedra, h e r r a m i e n t a s decoradas, minerales inútiles pero de colores m u y vivos transportados a centenares de kilómetros de sus lugares originarios. En t e r c e r lugar, la Eva m i t o c o n d r i a l de h a c e e n t r e d o s c i e n t o s mil y cien m i l años n o f o r m a b a p a r t e d e n i n g ú n suceso evolutivo. Contrariam e n t e a cierta increíble confusión, no sufrió u n a m u t a c i ó n q u e hiciera ser a sus d e s c e n d i e n t e s más i n g e n i o s o s o más habladores o m e n o s brutos. T a m p o c o señaló el final de la e v o l u c i ó n h u m a n a . S i m p l e m e n t e es una n e c e s i d a d m a t e m á t i c a , el a n t e p a s a d o c o m ú n m á s r e c i e n t e de todos los seres h u m a n o s s i g u i e n d o la línea m u j e r - m u j e r - m u j e r de tatara-tatara...tatara-abuelas. P o r c u a n t o a lo q u e la definición respecta, p u d o m u y bien h a b e r sido u n p e z . Eva, desde l u e g o , n o resultó ser u n p e z , sino u n h o m í n i d o africano. ¿Por q u é r a z ó n se debería s u p o n e r q u e era un h o m í n i d o especial, o incluso q u e v i v i ó en u n a é p o c a especial? U n a r a z ó n para ello es q u e hizo q u e m u c h a s otras épocas y lugares no fueran especiales. Si el A D N m i t o c o n d r i a l de los .europeos y los asiáticos del siglo xx es u n a variante del A D N m i t o c o n d r i a l d e u n a africana d e h a c e d o s c i e n t o s m i l años, tien e n q u e ser d e s c e n d i e n t e s de u n a p o b l a c i ó n africana de aquella época. Los c o n t e m p o r á n e o s europeos y asiáticos de Eva no dejaron n i n g ú n ADN m i t o c o n d r i a l en los e u r o p e o s o asiáticos de nuestros días y, p o r tanto, p r e s u m i b l e m e n t e no eran nuestros antepasados (al m e n o s —y se trata de u n a e n o r m e condición— no eran todos nuestros antepasados matrilineales). 268

Pero eso no equivale para nada a decir q u e la e v o l u c i ó n se d e t u v o en Eva. P o d e m o s s u p o n e r q u e casi t o d a la e v o l u c i ó n se d i o en el m o m e n t o en que los antepasados de las razas c o n t e m p o r á n e a s se separaron y dejaron de i n t e r c a m b i a r g e n e s , d a d o q u e h o y s o m o s l o b o s de la m i s m a c a m a da. Pero fue algo q u e no s u c e d i ó tan p r o n t o c o m o Eva exhalaba el ú l t i mo aliento. La diáspora de las razas y el final de la e v o l u c i ó n h u m a n a significativa t i e n e n q u e h a b e r s e p r o d u c i d o m u c h o d e s p u é s . E v a n o e s nuestro antepasado c o m ú n más r e c i e n t e , sólo n u e s t r o a n t e p a s a d o m a t r i l i neal c o m ú n más r e c i e n t e . El a n t e p a s a d o c o m ú n m á s r e c i e n t e en u n a línea mixta de a m b o s sexos de d e s c e n d i e n t e s vivió m u c h o después. El lector y u n p r i m o h e r m a n o suyo c o m p a r t e n u n a n t e p a s a d o c o m ú n h a c e sólo un par de g e n e r a c i o n e s , el a b u e l o o la abuela c o m ú n . C o n t o d o , al buscar un antepasado matrilineal (madre de la m a d r e . . . de la m a d r e de n u e s tra madre), e n t o n c e s , salvo en un t i p o c o n c r e t o de p r i m o (el hijo de la hermana d e nuestra m a d r e ) , p r á c t i c a m e n t e n o h a y l í m i t e a l g u n o p a r a retroceder t a n t o c o m o se quiera en el t i e m p o . P o r t a n t o , si a l g u i e n q u i siera saber el g r a d o de p a r e n t e s c o q u e t i e n e c o n su p r i m o b a s á n d o s e en el antepasado c o m ú n más r e c i e n t e q u e c o m p a r t e n , n o q u e d a r í a m á s r e m e dio que decir q u e están e s t r e c h a m e n t e e m p a r e n t a d o s . P e r o si p u d i e r a verificar sólo e l a n t e p a s a d o c o m ú n más r e c i e n t e p o r línea m a t e r n a , p o dría aventurarse a decir q u e no están en a b s o l u t o e m p a r e n t a d o s . De f o r ma similar, el n a c i m i e n t o del a n t e p a s a d o m a t r i l i n e a l más r e c i e n t e de la humanidad, la Eva m i t o c o n d r i a l , sobrestima el m u c h o t i e m p o q u e hacía que, aun antes de ella, la h u m a n i d a d se estaba ya c r u z a n d o g e n é t i c a m e n t e . M u c h o t i e m p o después d e q u e Eva viviera, c r e e n a l g u n o s genetistas, nuestros antepasados t u v i e r o n q u e atravesar u n cuello d e b o t e l l a p o b l a cional. S e g ú n el e s c e n a r i o q u e p r o p o n e n , q u e se basa en u n a n o t a b l e identidad g e n é t i c a e n t r e las p o b l a c i o n e s h u m a n a s c o n t e m p o r á n e a s , h a c e unos sesenta y c i n c o m i l años la p o b l a c i ó n de n u e s t r o s antepasados m e n guó hasta q u e d a r en u n o s diez millares de i n d i v i d u o s , tal v e z a causa de un enfriamiento global del p l a n e t a p r o v o c a d o p o r la e r u p c i ó n de un volcán en S u m a t r a . La raza h u m a n a estaba en igual p e l i g r o de e x t i n c i ó n al que están s o m e t i d o s , en nuestros días, los gorilas africanos de m o n t a ñ a . Entonces la p o b l a c i ó n e m p e z ó a crecer en África y d i o lugar a p e q u e ñ a s bandas que se desplazaron a otros r i n c o n e s del m u n d o , y q u e p o s i b l e mente se e m p a r e j a r o n en ese m o m e n t o y s u c e s i v a m e n t e c o n otros h u manos t e m p r a n o s q u e f u e r o n e n c o n t r a n d o e n s u c a m i n o . M u c h o s genetistas c r e e n q u e la e v o l u c i ó n es e s p e c i a l m e n t e rápida c u a n d o p o b l a ciones diseminadas i n t e r c a m b i a n ocasionales m i g r a n t e s . La s e l e c c i ó n n a 269

tural p u e d e adaptar r á p i d a m e n t e cada g r u p o a las c o n d i c i o n e s locales,de m o d o q u e u n o o más p u e d a n arreglárselas y enfrentarse a cualquier nuevo desafio q u e surja, y q u e sus hábiles genes sean e n t o n c e s importados p o r sus vecinos.Tal vez este p e r í o d o asistió a un ú l t i m o florecimiento en la e v o l u c i ó n de la m e n t e h u m a n a . Todas las reconstrucciones de nuestra historia evolutiva son controvertidas y polémicas, y el saber convencional, además, cambia cada mes. Con t o d o , me atrevo a predecir q u e la fecha de cierre de nuestra evolución biológica se retrasará a otra a ú n más tardía, y la fecha de inicio de la revolución arqueológica se desplazará a una más temprana, hasta q u e ambas coincidan, pues nuestra m e n t e y nuestro m o d o de vida evolucionaron parejos.

¿Ahora

qué?

¿ A ú n e v o l u c i o n a m o s ? D e s d e u n p u n t o d e vista b i o l ó g i c o , probablem e n t e n o m u c h o . L a e v o l u c i ó n n o t i e n e n i n g u n a velocidad d e acelerac i ó n , de m o d o q u e no n o s c o n v e r t i r e m o s en los h o r r i p i l a n t e s seres con cabezas abultadas de q u e n o s habla la ciencia ficción. La c o n d i c i ó n hum a n a m o d e r n a t a m p o c o es propicia para u n a e v o l u c i ó n real. De hecho, infestamos c o m o u n a plaga t o d a la tierra habitable y no tan habitable, m i g r a m o s a v o l u n t a d y p a s a m o s de un estilo de vida a otro. Esta condic i ó n h a c e de n o s o t r o s algo similar a un b l a n c o n e b u l o s o perpetuamente en m o v i m i e n t o para la selección natural. Si la especie a ú n evolucionado está h a c i e n d o de un m o d o m u y l e n t o y nos resulta casi impredecible saber e n q u é d i r e c c i ó n l o h a c e . Pero las esperanzas victorianas son lo ú l t i m o q u e se pierde. Si la selecc i ó n natural no p u e d e m e j o r a r n o s , tal vez p u e d a hacerlo algún sustituto elaborado p o r el h o m b r e . Las ciencias sociales están llenas de afirmaciones según las cuales nuevos tipos de adaptación y selección h a n ampliado la especie biológica. Pero las afirmaciones, a mi entender, son engañosas. La p r i m e r a a f i r m a c i ó n es q u e el m u n d o c o n t i e n e un maravilloso p r o c e s o d e n o m i n a d o «adaptación» q u e h a c e q u e los o r g a n i s m o s solucion e n p r o b l e m a s . A h o r a b i e n , en el s e n t i d o estricto en q u e la emplea D a r w i n , la a d a p t a c i ó n en el p r e s e n t e es causada p o r la selección natural en el pasado. R e c o r d e m o s c ó m o la selección natural provoca la ilusión de la existencia de u n a teleología: la selección p u e d e parecer como si estu270

viera a d a p t a n d o cada o r g a n i s m o a sus necesidades en el presente, p e r o en realidad lo q u e s i m p l e m e n t e h a c e es favorecer a los d e s c e n d i e n t e s de los organismos q u e se h a b í a n a d a p t a d o p o r sí m i s m o s a sus propias necesidades en el pasado. Los genes q u e c o n s t r u y e r o n los c u e r p o s y las m e n t e s más adaptativos e n t r e nuestros antepasados fueron transmitidos para c o n s truir nuestros c u e r p o s y m e n t e s actuales, q u e h o y nos p a r e c e n i n n a t o s (incluso las capacidades y habilidades innatas para registrar c i e r t o t i p o de variación m e d i o a m b i e n t a l , c o m o s u c e d e en el o s c u r e c i m i e n t o de la piel, la formación de callosidades y el aprendizaje). C o n t o d o , para a l g u n o s , todavía no se ha i d o s u f i c i e n t e m e n t e lejos: la adaptación es un p r o c e s o q u e s u c e d e t o d o s los días. Los «científicos del darwinismo social», c o m o P a u l T u r k e y Laura B e t z i g , c r e e n q u e la teoría «darwiniana m o d e r n a p r e d i c e q u e e l c o m p o r t a m i e n t o h u m a n o será adaptativo, es decir, d i s e ñ a d o para p r o m o v e r el m á x i m o é x i t o r e p r o d u c tivo. .. a través de d e s c e n d e n c i a real y p a r i e n t e s q u e no s o n d e s c e n d e n c i a directa». Los «funcionalistas», c o m o los psicólogos E l i z a b e t h Bates y B r i a n MacWhinney, «consideran los procesos selectivos q u e o p e r a n d u r a n t e la evolución y los procesos selectivos q u e o p e r a n d u r a n t e [el aprendizaje] como p a r t e d e u n a m i s m a í n d o l e natural». L a c o n s e c u e n c i a q u e p a r e c e desprenderse de f o r m a obvia de t o d o ello es q u e no hay n e c e s i d a d de una m a q u i n a r i a m e n t a l especializada: si la a d a p t a c i ó n se limita a h a c e r que los o r g a n i s m o s h a g a n lo c o r r e c t o , ¿ q u i é n p u e d e p e d i r más? La s o l u ción ó p t i m a al p r o b l e m a —comer c o n las m a n o s , e n c o n t r a r la pareja c o rrecta, inventar h e r r a m i e n t a s , utilizar el lenguaje gramatical— es algo s i m plemente inevitable. El p r o b l e m a q u e afecta al f u n c i o n a l i s m o es el m i s m o q u e se p l a n t e a ba en el caso del l a m a r c k i s m o . No en el s e n t i d o del s e g u n d o p r i n c i p i o lamarckiano q u e afirma la h e r e n c i a de los caracteres a d q u i r i d o s : las jirafas que alargaron sus cuellos y t u v i e r o n crías de jirafa c o n cuellos pre-alargados.Todo el m u n d o sabe c ó m o zafarse de este p r i n c i p i o . (Bien, debiera matizarse q u e casi t o d o el m u n d o , p u e s t o q u e F r e u d y Piaget c o n t i n u a ron sosteniéndolo a u n c u a n d o hacía ya t i e m p o q u e los b i ó l o g o s habían pasado página.) Se trata del l a m a r c k i s m o en el s e n t i d o de su p r i m e r p r i n cipio, a saber, la «necesidad sentida»: las jirafas desarrollaron los cuellos al mirar presas del h a m b r e las hojas q u e q u e d a b a n fuera de su alcance. Tal como lo expresara en su m o m e n t o L a m a r c k , «nuevas necesidades establecen u n a n e c e s i d a d de q u e cierta p a r t e r e a l m e n t e p r o d u z c a la existencia de esa p a r t e c o m o resultado de distintos esfuerzos». ¡Si sólo fuera eso! Tal c o m o lo expresa el d i c h o , «si los deseos fueran alas, los pobres vola271

rían». No hay ángeles guardianes q u e velen de q u e cada necesidad quede satisfecha. Las necesidades se satisfacen sólo c u a n d o a p a r e c e n mutaciones capaces de c o n s t r u i r un ó r g a n o q u e satisface la necesidad, c u a n d o el org a n i s m o se e n c u e n t r a él m i s m o en un m e d i o d o n d e satisfacer la necesidad, ello se t r a d u c e en más crías q u e sobreviven, y en las cuales esa presión selectiva persiste a lo largo de miles de g e n e r a c i o n e s . De lo contrario, la necesidad c o n t i n ú a sin e n c o n t r a r satisfacción. Los nadadores no desarrollan d e d o s u n i d o s p o r m e m b r a n a s c o m o los p a l m í p e d o s ; los esquimales no desarrollan pelaje. D u r a n t e más de dos décadas he estudiado las espectaculares i m á g e n e s en tres d i m e n s i o n e s , y p i e n s o q u e sé matem á t i c a m e n t e q u e se p u e d e c o n v e r t i r el zapato i z q u i e r d o en el derecho d á n d o l e la vuelta en la cuarta d i m e n s i ó n , he sido capaz de desarrollar un espacio m e n t a l de c u a t r o d i m e n s i o n e s en el cual visualizar c ó m o se efectúa ese giro. La necesidad sentida es u n a idea atractiva y s e d u c t o r a . En primera instancia da la i m p r e s i ó n de q u e las necesidades en realidad a l u m b r a n sus propias soluciones. T e n e m o s h a m b r e , t e n e m o s m a n o s , la c o m i d a se halla ante n o s o t r o s , e n t o n c e s c o m e m o s c o n las m a n o s ; ¿de q u é o t r o modo p o d r í a ser? A h , p o r cierto, a d e m á s seríamos los ú n i c o s en planteárnoslo, p o r q u e nuestro cerebro fue m o d e l a d o p o r la selección natural de tal modo q u e considerara este t i p o de p r o b l e m a s c o m o o b v i e d a d e s . Si cambiamos el sujeto (y c o n s i d e r a m o s la m e n t e de un r o b o t o de o t r o animal, o, por e j e m p l o , p o n e m o s c o m o sujeto a un p a c i e n t e de la consulta de un neurólogo) o si c a m b i a m o s el p r o b l e m a , e n t o n c e s lo q u e antes era obvio, a h o r a ya no lo es tanto. Las ratas no p u e d e n , p o r e j e m p l o , aprender a r e c h a z a r un trozo de c o m i d a para c o n s e g u i r u n a r e c o m p e n s a mayor. Si los c h i m p a n c é s i n t e n t a n i m i t a r a a l g u i e n q u e utiliza un utensilio para a p r o x i m a r un b o c a d o de c o m i d a c o l o c a d o en un lugar inaccesible, no a d v i e r t e n q u e la c o m i d a se tiene q u e colocar c o n el e x t r e m o del instrum e n t o d e u n d e t e r m i n a d o m o d o , a u n c u a n d o e n e l m o d e l o del procedim i e n t o a utilizar se haga u n a d e m o s t r a c i ó n explícita de cuál es el proceder q u e se considerará c o r r e c t o . Para q u e el l e c t o r no caiga en la vanidad de sentirse ajeno a t o d o ello, los siguientes capítulos se o r i e n t a r á n a dem o s t r a r c ó m o el diseño de nuestra p r o p i a m e n t e da lugar a paradojas, r o m p e c a b e z a s cerebrales, m i o p í a s , ilusiones, irracionalidades y estrategias de a u t o e n g a ñ o q u e evitan, más q u e no garantizan, la satisfacción de nuestras necesidades cotidianas. P e r o ¿ q u é s u c e d e c o n el i m p e r a t i v o darwinista de sobrevivir y reproducirse? En la m e d i d a en q u e se trata del c o m p o r t a m i e n t o día a día, no

existe un tal i m p e r a t i v o . Las p e r s o n a s c o n s u m e n p o r n o g r a f í a c u a n d o de hecho p o d r í a n salir a buscar pareja, o l v i d a n la c o m i d a para c o m p r a r h e roína, venden su sangre para a d q u i r i r entradas para ir al cine (en la I n d i a ) , posponen t e n e r hijos para llegar a ser directivos en las empresas d o n d e trabajan, y se d e v o r a n a sí m i s m o s al p o c o de ser sepultados. El v i c i o humano consiste en p r o b a r q u e la a d a p t a c i ó n b i o l ó g i c a es, d i c h o lisa y llanamente, u n a cosa del pasado. N u e s t r a m e n t e está adaptada a las d i mensiones de las p e q u e ñ a s b a n d a s q u e salían a buscar c o m i d a en las c u a les nuestra familia vivió el n o v e n t a y c i n c o p o r c i e n t o de su existencia, no alas contingencias d e s o r d e n a d a s q u e h e m o s c r e a d o a partir de las r e v o l u ciones agrícola e industrial. A n t e s de q u e h u b i e r a la posibilidad de t e n e r fotografías, c o n t r i b u í a a la a d a p t a c i ó n recibir i m á g e n e s visuales de los miembros atractivos del o t r o sexo, p o r q u e aquellas i m á g e n e s r e s u l t a b a n de ia luz que se reflejaba en c u e r p o s fértiles. A n t e s de q u e los o p i á c e o s se inyectaran c o n jeringuillas, ya h a b í a n sido sintetizados en el c e r e b r o c o m o analgésicos naturales. A n t e s de q u e h u b i e r a cine, c o n t r i b u í a a la a d a p t a ción asistir c o m o testigo a las luchas e m o c i o n a l e s de las p e r s o n a s , p o r q u e las únicas luchas de las q u e se p o d í a ser testigo eran las q u e se d a b a n e n t r e personas q u e cada día u n o tenía q u e psicoanalizar. A n t e s de q u e h u b i e r a anticonceptivos, t e n e r hijos no era aplazable, y la c o n d i c i ó n y la salud podían convertirse en más hijos q u e a su vez e r a n m á s saludables. A n t e s de que en t o d a mesa h u b i e r a sal, azúcar y un plato de m a n t e q u i l l a , y cuando los años de p e n u r i a n u n c a estaban lo bastante lejos, n u n c a había bastante c o m i d a dulce, salada y grasa. Las p e r s o n a s no adivinan q u é es adaptativo para ellas o sus genes; sus genes les d a n p e n s a m i e n t o s y sensaciones que fueron adaptativos en el m e d i o d o n d e los genes f u e r o n s e l e c cionados.

La otra e x t e n s i ó n de la a d a p t a c i ó n , en a p a r i e n c i a i n o c u a , es el cliché de que «la e v o l u c i ó n cultural se ha h e c h o c a r g o de la e v o l u c i ó n b i o l ó g i ca». A lo largo de m i l l o n e s de años, los genes f u e r o n t r a n s m i t i d o s de un cuerpo a otro, s i e n d o así seleccionados para c o n f e r i r a d a p t a c i o n e s a los organismos. P e r o después de q u e aparecieran los seres h u m a n o s , las u n i dades de cultura fueron transmitidas de u n a m e n t e a otra y seleccionadas para conferir a d a p t a c i o n e s a las culturas. La a n t o r c h a del p r o g r e s o , en este sentido, ha sido entregada a un c o r r e d o r más r á p i d o . En la película de
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ciencia ficción 2001: Una odisea del espacio, un b r a z o h o m í n i d o lanza un h u e s o al aire, q u e se transforma, tras dar m u l t i t u d de giros, en una estac i ó n espacial. La p r e m i s a de la e v o l u c i ó n cultural es q u e existe un ú n i c o fenómeno —el avance del progreso, el ascenso del h o m b r e , desde los simios hasta el Armagedón— q u e D a r w i n explicó sólo hasta cierto p u n t o . Mi opinión es q u e los cerebros h u m a n o s e v o l u c i o n a r o n p o r un c o n j u n t o de leyes, las de la selección natural y la genética, y q u e en la actualidad interactúan entre sí según otro c o n j u n t o de leyes, las de la psicología cognitiva y social, la ecología h u m a n a y la historia. Pero la r e m o d e l a c i ó n del c r á n e o y el ascenso y caída de los i m p e r i o s p u e d e q u e t e n g a n pocas cosas en c o m ú n . R i c h a r d D a w k i n s ha dibujado la analogía más clara e n t r e la selección de los genes y la selección de las u n i d a d e s elementales de la cultura, a las q u e b a u t i z ó c o n el t é r m i n o mentes. Los m e m e s c o m o tonalidades, ideas y relatos pasan de un c e r e b r o a o t r o y a veces m u t a n m i e n t r a s son transmitidos. N u e v o s rasgos de un m e m e capaces de h a c e r más factible que sus r e c e p t o r e s lo c o n s e r v e n y lo d i s e m i n e n a su vez (por e j e m p l o , el hecho de ser p e g a d i z o , seductor, divertido o irrefutable), c o n d u c i r á n a que los m e m e s sean más c o m u n e s en la reserva de m e m e s . En rondas posteriores en las q u e v u e l v e n a transmitirse, los m e m e s más dignos de difusión se e x t e n d e r á n a ú n más y en ú l t i m a instancia se a d u e ñ a r á n de la población. Las ideas, p o r t a n t o , e v o l u c i o n a r á n a fin de estar cada vez —mejor adaptadas a e x t e n d e r s e y divulgarse. O b s é r v e s e q u e no h a b l a m o s de ideas que e v o l u c i o n a n para ser más difundibles, ni t a m p o c o de personas q u e evoluc i o n a n para h a c e r s e más cultas e i n f o r m a d a s . El p r o p i o D a w k i n s utilizó esta analogía para ilustrar de q u é modo la selección n a t u r a l p e r t e n e c e a t o d o c u a n t o p u e d e r e p r o d u c i r s e , no sólo al A D N . O t r o s autores la c o n s i d e r a n u n a teoría g e n u i n a de la selección cultural. D i c h o lisa y l l a n a m e n t e , p r e d i c e q u e la e v o l u c i ó n cultural func i o n a de este m o d o . Un m e m e i m p e l e a q u i e n lo lleva a producirlo y difundirlo, y m u t a en un c i e r t o r e c e p t o r , es decir, un s o n i d o , u n a palabra o u n a frase es alterado a l e a t o r i a m e n t e . T a l vez, c o m o en el filme délos M o n t y P y t h o n La vida de Brian, el p ú b l i c o q u e a c u d e a escuchar el Serm ó n de la M o n t a ñ a oye m a l c u a n d o se dice «Benditos sean los pacíficos» y lo i n t e r p r e t a c o m o «Benditos sean los pastores». La n u e v a versión es más m e m o r a b l e y llega a i m p o n e r s e en la mayoría de las mentes. Esta versión es así m i s m o distorsionada p o r errores de escritura, pronunciaciones defectuosas y confusiones auditivas, y las más difundibles se acum u l a n de f o r m a gradual y t r a n s f o r m a n la secuencia de sonidos. Al final se 274

expresan c o n todas las letras. «Es un p e q u e ñ o paso para el h o m b r e , pero un paso de g i g a n t e para la h u m a n i d a d . » Pienso q u e el lector convendrá en r e c o n o c e r q u e no es así c o m o funciona el c a m b i o cultural. Un m e m e c o m p l e j o no surge de la conservación de los errores de copia. Surge p o r q u e alguna p e r s o n a hinca los codos, se estruja los sesos, se a r m a de ingeniosidad y c o m p o n e o escribe o pinta o inventa algo. Sin duda, q u i e n lo hace se halla influido p o r ideas q u e están en el aire, y p u l e b o r r a d o r tras b o r r a d o r , p e r o n i n g u n a de estas progresiones opera c o m o lo h a c e la selección natural. Baste c o n c o m p a r a r el i n p u t y el output, el b o r r a d o r o b o c e t o q u i n t o c o n el sexto, o aquello en lo q u e se ha inspirado un artista y su obra. No se diferencian p o r unas pocas sustituciones aleatorias. El valor añadido de cada iteración p r o v i e n e de centrar la fuerza del cerebro en mejorar el p r o d u c t o , no de transmitirlo p o r vía oral o recopiarlo centenares de miles de veces c o n la esperanza de q u e algunas de las inconveniencias y errores resulten útiles. ¡Dejemos de ser literales!, r e s p o n d e n e n t o n c e s alborozados los s e g u i dores de la e v o l u c i ó n cultural. Sin d u d a , la e v o l u c i ó n cultural no es u n a réplica exacta de la v e r s i ó n d a r w i n i a n a de la selección. En la e v o l u c i ó n cultural, las m u t a c i o n e s están dirigidas y los caracteres a d q u i r i d o s se h e redan. Lamarck, si b i e n e r r ó en lo q u e a t a ñ e a la e v o l u c i ó n b i o l ó g i c a , tendría así r a z ó n en lo q u e se refiere a la e v o l u c i ó n cultural. Pero no suele ser así. Lamarck, r e c o r d e m o s , no sólo t u v o mala suerte con su hipótesis sobre la vida en este planeta, sino q u e en la m e d i d a en q u e se trata de explicar el diseño complejo, la teoría lamarckiana no tenía y no tiene futuro. E n m u d e c e c u a n d o afirma la existencia de u n a fuerza b e n e f a c tora del universo o u n a voz o m n i s c i e n t e q u e se encarga de hacer t o d o el trabajo creativo. Afirmar q u e la evolución cultural es lamarckiana, es c o n f e sar que u n o no tiene ni idea de c ó m o funciona. Los rasgos más destacados de los productos culturales, a saber, su ingenio, belleza y verdad (análogos al complejo diseño adaptativo de los organismos) p r o v i e n e n de los cálculos mentales q u e «dirigen» —es decir, inventan— las «mutaciones» y q u e «adquieren» —es decir, e n t i e n d e n y comprenden— los «caracteres». Los m o d e l o s de la transmisión cultural ofrecen de h e c h o u n a idea de otros rasgos del c a m b i o cultural, en especial los demográficos, a saber, en qué medida los rríemes p u e d e n llegar a ser p o p u l a r e s o i m p o p u l a r e s . Pero la analogía d e b e más al c a m p o de la e p i d e m i o l o g í a q u e al de la evolución: las ideas se p a r e c e n más a las e n f e r m e d a d e s contagiosas q u e provocan epidemias, q u e no a genes ventajosos q u e causan adaptaciones. Explican cómo las ideas se h a c e n populares, p e r o no de d ó n d e p r o v i e n e n las ideas.

M u c h a s personas q u e no están familiarizadas c o n la ciencia cognitiva consideran la e v o l u c i ó n cultural c o m o la única esperanza para fundam e n t a r en la biología evolutiva rigurosa t o d a u n a serie de n o c i o n e s delicadas c o m o son las ideas y la cultura. Al llevar la cultura al d o m i n i o de la biología, r a z o n a n , se d e m u e s t r a c ó m o e v o l u c i o n ó a partir de su propia versión de la selección natural. De todas formas, hay q u e advertir que no se trata de un sequitur y q u e los p r o d u c t o s de la e v o l u c i ó n no tienen por q u é parecerse a c ó m o es la e v o l u c i ó n . El e s t ó m a g o se halla firmemente e n r a i z a d o en el d o m i n i o de la biología, p e r o no segrega aleatoriamente variantes de ácidos y e n z i m a s , ni conserva sólo aquellos q u e descompon e n un p o c o la c o m i d a , p o r no hablar de q u e se r e c o m b m a r a n sexuaknente y r e p r o d u j e r a n , y así p o r c e n t e n a r e s de miles de a h n u e r z o s y cenas. La selección n a t u r a l ya pasó p o r ese m o n u m e n t a l p r o c e s o de ensayo y error al diseñar el e s t ó m a g o , y a h o r a el e s t ó m a g o es un p r o c e s a d o r químico eficiente, q u e libera los ácidos y los enzimas c o r r e c t o s c u a n d o se da la señal para q u e l o haga. D e f o r m a similar, u n g r u p o d e m e n t e s n o tienen q u e recapitular el p r o c e s o de la selección n a t u r a l para c o n s e g u i r tener u n a b u e n a idea. La selección n a t u r a l diseñó la m e n t e para q u e fuera un p r o c e s a d o r de i n f o r m a c i ó n y en la actualidad p e r c i b e , i m a g i n a , simula y h a c e planes. C u a n d o las ideas circulan, no son m e r a m e n t e copiadas cons i g n a n d o o c a s i o n a l e s e r r o r e s t i p o g r á f i c o s ; s o n e v a l u a d a s , debatidas, m e j o r a d a s o rechazadas. En realidad, u n a m e n t e q u e aceptara pasivamente los m e m e s del m e d i o en el q u e vive sería u n a inútil víctima propiciatoria de la e x p l o t a c i ó n de otras, y r á p i d a m e n t e sería seleccionada en contra. El genetista T h e o d o s i u s D o b z h a n s k y escribió, c o m o p o r todos es sabido, q u e nada en la biología t i e n e s e n t i d o si no se m i r a a la luz de la e v o l u c i ó n . P o d e m o s añadir q u e n a d a en la cultura tiene s e n t i d o si no se m i r a a la luz de la psicología. La e v o l u c i ó n creó la psicología, y ése es el m o d o en q u e explica la cultura. El vestigio más i m p o r t a n t e de los primeros seres h u m a n o s es la m e n t e m o d e r n a . •

4 EL O J O DE LA M E N T E

Mirar es pensar.
SALVADOR D A L Í

Hace algunas décadas aparecieron los hula-hoops, los pósters fluorescentes, las radios de b a n d a ciudadana y el c u b o de R u b i k . En la década de 1990 la moda fue los autoestereogramas, más c o n o c i d o s c o m o O j o M á g i c o , D e e p Vision y Superestereograma. Se trata de tramas de filigranas generadas p o r ordenador que, al mirarlas b i z q u e a n d o los ojos o desde cierta distancia,producen la viva ilusión de q u e hay objetos tridimensionales, contrastados y majestuosamente suspendidos en el espacio. La n o v e d a d cuenta ya c o n u n a antigüedad de más de cinco años y los autoestereogramas se hallan en todas partes, desde las postales hasta las páginas de I n t e r n e t . Se los ha presentado en libros y en tiras cómicas c o m o , p o r ejemplo, Blondie, y en comedias de situación conocidas de los telespectadores c o m o Seinfeldy Ellen.Hn u n o de los episodios de esta última serie, la actriz Ellen D e G e n e r e s entra a f o r m a r parte de un club de lectura q u e ha escogido un libro de estereogramas para a q u e lla semana. Avergonzada p o r ser incapaz de ver las ilusiones, Ellen dedica toda una n o c h e a practicar p o r su cuenta, a u n q u e el i n t e n t o resulta vano. Desesperada, se suma finalmente, a un g r u p o de apoyo para personas q u e no «captan» los estereogramas. Las ilusiones visuales fascinaron a la p o b l a c i ó n m u c h o antes de q u e el psicólogo C h r i s t o p h e r T y l e r , de un m o d o casual, crease esta sensación en el transcurso de su investigación sobre la visión b i n o c u l a r ( c o n dos ojos). Desde hace ya t i e m p o , un tipo de ilusiones más sencillas a base de líneas paralelas q u e p a r e c e n c o n v e r g e r y figuras c o n g r u e n t e s q u e p a r e c e n desiguales, f o r m a n p a r t e del m a t e r i a l p r o m o c i o n a l q u e a c o m p a ñ a los paquetes de cereales, se hallan presentes en los p a s a t i e m p o s de destreza visual de p e r i ó d i c o s y revistas, en los m u s e o s destinados a los niños y, cómo no, en los cursos de psicología. No cabe d u d a de q u e los estereogramas fascinan. G r o u c h o M a r x le decía a M a r g a r e t D u m o n t , sacando partido de nuestra fe en q u e la visión es un c a m i n o seguro hacia el c o n o c i miento: «¿A q u i é n vas a creer a mí o a tus ojos?». D e c i m o s , p o r ejemplo,
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«mira lo q u e h a g o y p r e s c i n d e de lo q u e digo» o n o m b r a m o s las cosas c ó m o las v e m o s ; d e c i m o s «ver es creer» u «ojos q u e no v e n , c o r a z ó n que n o siente»; t a m b i é n d i s p o n e m o s d e expresiones c o m o « t e n e m o s u n testigo ocular» o «lo vi c o n mis p r o p i o s ojos». P e r o si u n a p r e s e n t a c i ó n diabólica p u e d e h a c e r n o s visualizar cosas q u e no son, ¿ c ó m o p o d e m o s creer en otras ocasiones a nuestros ojos? Las ilusiones no son meras curiosidades; de h e c h o , d u r a n t e siglos han c o n s t i t u i d o el p r o g r a m a del p e n s a m i e n t o o c c i d e n t a l . La filosofía escéptica, tan a n t i g u a c o m o la p r o p i a filosofía, p u s o en tela de j u i c i o nuestra facultad para c o n o c e r algo y no e s c a t i m ó en ilusiones para demostrarlo: p o r e j e m p l o , el r e m o en el agua q u e p a r e c e doblarse, la t o r r e cilindrica q u e vista a distancia p a r e c e plana, la m a n o fría q u e p e r c i b e el agua como caliente, a u n q u e si la m a n o está caliente la n o t a fría. M u c h a s de las grandes ideas q u e h i c i e r o n f o r t u n a en la Ilustración fueron escotillas de emerg e n c i a p o r las q u e escapar a las d e p r i m e n t e s c o n c l u s i o n e s q u e de las ilusiones sacaban los filósofos escépticos. P o d e m o s c o n o c e r p o r la fe, pod e m o s c o n o c e r p o r la ciencia, p o d e m o s c o n o c e r a través de la razón, c o n o c e m o s q u e p e n s a m o s , y q u e , p o r t a n t o , existimos. Los científicos q u e investigan la p e r c e p c i ó n a d o p t a n un e n f o q u e más claro. Si b i e n es c i e r t o q u e la visión no s i e m p r e funciona, d e b e maravillarnos, no obstante, q u e llegue incluso a funcionar. En la m a y o r í a de las ocasiones no c h o c a m o s c o n t r a las paredes, ni h i n c a m o s el d i e n t e en imitaciones de frutas h e c h a s de plástico ni t e n e m o s t a m p o c o m a y o r inconv e n i e n t e en r e c o n o c e r a nuestra m a d r e . El desafío q u e s u p o n e la const r u c c i ó n de r o b o t s d e m u e s t r a , a d e m á s , q u e la visión en m o d o alguno es un h i t o de o r d e n inferior. Los filósofos de la E d a d M e d i a estaban equivocados al p e n s a r q u e los objetos d i s e m i n a b a n copias d i m i n u t a s de sí mism o s en todas d i r e c c i o n e s y q u e el ojo c a p t u r a b a unas pocas c a p t a n d o así d i r e c t a m e n t e s u forma. A u n q u e p o d a m o s i m a g i n a r n o s u n a criatura, como las q u e a p a r e c e n en los relatos de ciencia ficción, q u e abrazara un objeto c o n calibradores, lo e x a m i n a r a c o n sondas y varillas g r a d u a d a s , hiciera m o l d e s de g o m a , le extrayera muestras del n ú c l e o y cortara trozos para h a c e r biopsias, lo cierto es q u e , no o b s t a n t e , los o r g a n i s m o s en realidad no se p e r m i t e n estos lujos y c u a n d o p e r c i b e n el m u n d o p o r m e d i o de la vista, t i e n e n q u e utilizar los haces de luz q u e reflejan los objetos, proyectados c o m o un calidoscopio b i d i m e n s i o n a l pulsante, y c o n v e r g e n en cada u n a de las retinas. El cerebro analiza de u n a f o r m a u otra ese collage en m o v i m i e n t o y alcanza u n a p e r c e p c i ó n i m p r e s i o n a n t e m e n t e exacta de los objetos e x t e r i o r e s q u e la o r i g i n a r o n .

La exactitud es i m p r e s i o n a n t e p o r q u e los p r o b l e m a s q u e el cerebro resuelve son, en p r i m e r a instancia, l i t e r a l m e n t e irresolubles. R e c o r d e m o s que en el capítulo 1 ya dijimos, en relación a la óptica inversa, q u e la deducción de la f o r m a y la sustancia de un o b j e t o a partir de su p r o y e c ción era un «problema m a l planteado» y q u e , tal c o m o v i e n e e n u n c i a d o , carece de una s o l u c i ó n única. Así, p o r e j e m p l o , u n a f o r m a elíptica en la retina podría derivar de un óvalo visto de frente o de un c í r c u l o q u e fuera visto c o n los ojos a c h i n a d o s . Tal c o m o ya v i m o s , u n a m a n c h a de color gris, además, p o d r í a p r o v e n i r de u n a bola de nieve vista en p e n u m bra o de un t r o z o de c a r b ó n , a plena luz del sol. La visión ha e v o l u c i o n a do convirtiendo estos p r o b l e m a s m a l p l a n t e a d o s en otros solucionables; para ello ha t e n i d o q u e añadir premisas, es decir, u n o s supuestos sobre el modo en q u e el m u n d o en el cual nuestros antepasados e v o l u c i o n a r o n estaba m o n t a d o p o r t é r m i n o m e d i o . E n l o q u e sigue e x p o n d r é c ó m o , por ejemplo, el sistema visual de los seres h u m a n o s «supone» q u e la m a teria es cohesiva, q u e las superficies se hallan coloreadas de f o r m a u n i f o r me y que los objetos no se alinean c a p r i c h o s a m e n t e d a n d o lugar a c o n figuraciones confusas. C u a n d o el m u n d o actual se asemeja al e n t o r n o ancestral m e d i o , v e m o s e l m u n d o tal c o m o es; p e r o c u a n d o n o s e n c o n tramos c o n u n m u n d o e x ó t i c o e n e l cual aquellos s u p u e s t o s s o n i n f r i n g i dos, ya sea a causa de u n a cadena de c o i n c i d e n c i a s desafortunadas o p o r que un solapado psicólogo ha m a n i p u l a d o el m u n d o de tal m o d o q u e los infrinja, somos víctimas de las ilusiones. Esta es la razón p o r la cual los p s i c ó logos están tan o b s e s i o n a d o s c o n el t e m a de las ilusiones visuales, ya q u e desenmascaran aquellos supuestos q u e la s e l e c c i ó n n a t u r a l instaló para permitirnos resolver p r o b l e m a s irresolubles y c o n o c e r , casi s i e m p r e , q u é es lo que hay ahí fuera. De las ramas de la psicología, la p e r c e p c i ó n ha sido la ú n i c a q u e se ha mantenido consistente c o n la a d a p t a c i ó n y ha p l a n e a d o su tarea al m o d o de una ingeniería inversa. El sistema visual no existe para q u e n o s e n t r e tengamos c o n m o d e l o s y colores h e r m o s o s , sino q u e m á s b i e n fue i d e a d o para p r o p o r c i o n a r u n a sensación de las formas y los materiales q u e en realidad hay en el m u n d o . La ventaja selectiva es e v i d e n t e , ya q u e aquellos animales q u e c o n o c e n d ó n d e se halla la c o m i d a , d ó n d e a c e c h a n los d e p r e dadores y d ó n d e están los acantilados, se a l i m e n t a n y evitan ser a l i m e n t o s en el e s t ó m a g o de otros animales, al t i e m p o q u e saben c ó m o m o v e r s e cuando se desplazan j u n t o a b a r r a n c o s . El e n f o q u e más e s p l é n d i d o de la visión fue el d a d o p o r el ya desaparecido D a v i d M a r r , científico q u e d e d i c ó su vida a investigar la i n t e l i g e n 281

cía artificial. M a r r fue el p r i m e r o en describir la visión c o m o u n a resoluc i ó n de p r o b l e m a s m a l p l a n t e a d o s , a ñ a d i e n d o para ello supuestos acerca del m u n d o . A d e m á s , M a r r fue así m i s m o un a r d i e n t e defensor de la teoría c o m p u t a c i o n a l de la m e n t e y ofreció u n o de los e n u n c i a d o s más claros acerca de la utilidad funcional de la visión. R e c o g i e n d o los términos en q u e la e x p r e s ó , la visión «es un p r o c e s o q u e , a partir de imágenes del m u n d o e x t e r n o , p r o d u c e una descripción útil para q u i e n ve sin estar abarrotada de i n f o r m a c i ó n irrelevante». P u e d e q u e resulte e x t r a ñ o leer q u e el o b j e t o de la visión es una «descripción». Al fin y al cabo, no v a m o s de un sito a o t r o murmurando u n a n a r r a c i ó n detallada p u n t o p o r p u n t o d e t o d o c u a n t o v e m o s . Pero, M a r r se refería no a la d e s c r i p c i ó n p ú b l i c a m e n t e expresada en el lenguaje q u e a d i a r i o u t i l i z a m o s , sino a un mentales o lenguaje m e n t a l interno y abstracto. ¿ Q u é significa ver el m u n d o ? Podemos describirlo c o n palabras, sin d u d a , p e r o t a m b i é n p o d e m o s n e g o c i a r l o , m a n i p u l a r l o física y mentalm e n t e o b i e n archivarlo en la m e m o r i a para c u a l q u i e r futura referencia. Todos estos hitos d e p e n d e n de la acción de c o n s t r u i r el m u n d o como cosas y m a t e r i a s reales y no c o m o si fueran psicodelias de la imagen retínica. D e c i m o s q u e un libro es «rectangular» y no «trapezoidal», aun c u a n d o la i m a g e n q u e se proyecta en la retina sea un trapecio; al asirlo, c o l o c a m o s los d e d o s en p o s i c i ó n r e c t a n g u l a r (y no trapezoidal); const r u i m o s estanterías rectangulares (y no trapezoidales) para guardarlo y d e d u c i m o s q u e p u e d e servir para calzar un sofá si se ajusta al espacio r e c t a n g u l a r q u e ha dejado la pata debajo del m u e b l e . En algún lugar de la m e n t e d e b e m o s t e n e r u n s í m b o l o m e n t a l para «rectángulo», proporcion a d o p o r la visión p e r o disponible e n s e g u i d a para el resto de la mente, t a n t o aquella q u e c a r a c t e r i z a m o s c o m o verbal, c o m o la q u e no es verbal. A q u e l s í m b o l o m e n t a l y las p r o p o s i c i o n e s m e n t a l e s q u e captan las relaciones espaciales e n t r e los objetos (por e j e m p l o , «el libro c o l o c a d o con la p o r t a d a b o c a abajo en la repisa de la estantería q u e hay cerca de la puerta»), son ejemplos de la «descripción» q u e M a r r c o n s i d e r a b a q u e la visión calculaba. Si la visión no da u n a d e s c r i p c i ó n , t o d a facultad m e n t a l —lenguaje, la a c c i ó n de c a m i n a r , la de asir, el h a c e r planes, la imaginación— necesitaría su propio p r o c e d i m i e n t o q u e le p e r m i t i e r a d e d u c i r q u e el trapecio reprod u c i d o en la retina es un r e c t á n g u l o en el m u n d o . Esa alternativa predice q u e u n a p e r s o n a q u e d e n o m i n a a un r e c t á n g u l o inclinado, «rectángulo», p u e d e q u e a ú n d e b a a p r e n d e r c ó m o sostener q u e es un rectángulo, cómo p r e d e c i r q u e se ajustará a espacios rectangulares, etc. Es algo q u e parece 282

imposible. C u a n d o la visión d e d u c e la f o r m a de u n o b j e t o C j u e da lugar a un modelo en la retina, todas las partes de la m e n t e sacan partido de ese descubrimiento. Si b i e n hay partes en el sistema visual q u e sacan y desvían i n f o r m a c i ó n hacia los circuitos de c o n t r o l m o t o r q u e necesitan r e accionar de f o r m a rápida ante posibles blancos en m o v i m i e n t o , el sistema como un t o d o no se halla d e d i c a d o a n i n g ú n tipo de c o m p o r t a m i e n t o , sino que crea u n a d e s c r i p c i ó n o r e p r e s e n t a c i ó n del m u n d o , expresada en objetos y c o o r d e n a d a s t r i d i m e n s i o n a l e s , y no en i m á g e n e s retínicas, e inscribe esta d e s c r i p c i ó n en u n a pizarra q u e es legible p o r t o d o s los módulos m e n t a l e s . Este capítulo e x p l o r a c ó m o la visión c o n v i e r t e las representaciones retínicas e n d e s c r i p c i o n e s m e n t a l e s . D e f o r m a paulatina n o s r e m o n t a r e mos desde los haces de luz hasta los c o n c e p t o s de objetos, y más allá de ellos hasta un t i p o de i n t e r a c c i ó n e n t r e el ver y el p e n s a r c o n o c i d o c o m o imaginería m e n t a l . Las repercusiones alcanzan al resto de la p s i q u e . S o mos primates —criaturas a l t a m e n t e visuales— c o n m e n t e s q u e e v o l u c i o n a ron en t o r n o a este n o t a b l e sentido.

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Empecemos c o n los estereogramas. ¿ C ó m o funcionan y p o r q u é , en cierto porcentaje de personas, no funcionan? A pesar de todos los pósters, libros y rompecabezas, no me consta n i n g ú n intento serio de explicarlos a los millones de sus curiosos consumidores. El h e c h o de c o m p r e n d e r los estereogramas no es sólo un b u e n m o d o de captar y c o m p r e n d e r las tareas de la percepción, sino que es así m i s m o un placer para el intelecto. Los estereogramas son un ejemplo más de las maravillosas invenciones de la selección natural, ésta en concreto q u e opera en el interior de nuestra cabeza.
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Los autoestereogramas no sólo sacan partido de u n o de los d e s c u b r i mientos acerca de c ó m o engañar al ojo, sino de cuatro. El p r i m e r o , a u n q u e resulte extraño decirlo, es la pintura. Estamos tan ahitos de ver fotografías, dibujos, televisión y películas, q u e olvidamos q u e se trata de u n a ilusión, por decirlo así, b e n é v o l a . Las m a n c h a s de tinta o el p a r p a d e o de los puntos

1 . C i e r t a m e n t e , n a v e g a n d o p o r I n t e r n e t t a n s ó l o las g r a n d e s e m p r e s a s d e d i c a d a s a l n e g o c i o d e 3 - D h a n d i s e ñ a d o w e b s i t e s m í n i m a m e n t e e x p l i c a t i v a s . (N. delT.)

fosforescentes nos hacen reír, gritar e incluso llegan a excitarnos sexualmente. C o m o m í n i m o , d u r a n t e treinta m i l años los h o m b r e s h a n elaborado pinturas y, c o n t r a r i a m e n t e a ciertas creencias tradicionales q u e i m p e r a n en las ciencias sociales, la capacidad de verlas c o m o pinturas es universal. El psicólogo Paul E k m a n causó furor entre los a n t r o p ó l o g o s al demostrar que los habitantes de las tierras altas de P a p u a y N u e v a G u i n e a reconocían las expresiones faciales de los estudiantes de Berkeley q u e aparecían reproducidas en las fotografías. (Las e m o c i o n e s , c o m o t o d o lo demás, se consideraba que era algo culturalmente relativo.) Aquella experiencia c o n los brouhaha e n c e r r a b a un d e s c u b r i m i e n t o a ú n más básico: el h e c h o de q u e los habitantes de N u e v a G u i n e a veían r e a l m e n t e las cosas en las fotografías y no ya c o m o si sólo fuese un papel m a n c h a d o de color gris. Pinturas y fotografías e x p l o t a n la ley óptica de la proyección, la cual es la responsable de q u e la p e r c e p c i ó n sea un p r o b l e m a tan difícil. La visión se inicia c u a n d o un fotón (unidad de energía lumínica) es reflejado por una superficie y sale proyectado d e s c r i b i e n d o u n a línea q u e atraviesa la pupila llegando a estimular u n o de los fotorreceptores (conos y bastones) que c u b r e n la curvada superficie i n t e r i o r del g l ó b u l o ocular. El r e c e p t o r emite u n a señal n e u r o n a l q u e es transmitida al cerebro, y la p r i m e r a tarea que tiene el cerebro consiste en averiguar de q u é lugar en el m u n d o proviene aquel fotón. P o r desgracia, el rayo definido p o r la trayectoria del fotón se e x t i e n d e al infinito, de m o d o q u e t o d o c u a n t o c o n o c e el cerebro consiste en q u e la m a n c h a q u e lo ha o r i g i n a d o se halla en algún p u n t o a lo largo de aquel rayo; pero, además, a t e n o r de lo q u e el cerebro c o n o c e , el punto p o d r í a estar situado tanto a un m e t r o , c o m o a un k i l ó m e t r o , c o m o incluso a años luz de distancia. En el p r o c e s o de proyección, la i n f o r m a c i ó n acerca de la tercera d i m e n s i ó n , la distancia desde el ojo, se ha p e r d i d o . La ambig ü e d a d se multiplica de f o r m a c o m b i n a t o r i a p o r los rnillones de receptores restantes de la retina, cada u n o de los cuales es f u n d a m e n t a l m e n t e confuso acerca de la distancia a la q u e se halla la m a n c h a q u e lo estimula. Cualquier i m a g e n retínica, p o r tanto, podría h a b e r sido p r o d u c i d a p o r u n número infinito de disposiciones de superficies tridimensionales en el m u n d o (véase el diagrama de la página 24). D e s d e l u e g o , no percibimos infinitas posibilidades, sino q u e apuntam o s hacia u n a , p o r lo general, bastante a p r o x i m a d a a la q u e es correcta.Y es llegados a este m o m e n t o c u a n d o se da u n a o p o r t u n i d a d a cierto artífice de ilusiones. En efecto, basta c o n q u e d i s p o n g a m o s cierta materia de tal m o d o q u e p r o y e c t e la m i s m a i m a g e n retínica del o b j e t o q u e el cereb r o t i e n d e a r e c o n o c e r , para q u e no haya m o d o de d e c i d i r cuál es la 284

diferencia entre u n a cosa y otra. Un sencillo e j e m p l o de ello es el ofrecido por una i n v e n c i ó n de la é p o c a v i c t o r i a n a en la cual u n a mirilla c o l o cada en la p u e r t a p e r m i t í a ver u n a h a b i t a c i ó n r i c a m e n t e a m u e b l a d a , a u n que al abrir la p u e r t a el c u a r t o aparecía vacío. La lujosa h a b i t a c i ó n c o rrespondía a u n a p e q u e ñ a casa de m u ñ e c a s q u e había sido p r e v i a m e n t e clavada frente a la mirilla de la p u e r t a . U n p i n t o r q u e acabó e j e r c i e n d o c o m o psicólogo, A d e l b e r t A m e s , J r . , se labró una carrera c o n s t r u y e n d o h a b i t a c i o n e s ilusorias de m a d e r a a cuál más extraña. En u n a de ellas, dispuso varillas y placas q u e c o l g a b a n s u s pendidas de alambres dispuestos, en apariencia, de f o r m a d e s o r d e n a d a por toda la h a b i t a c i ó n . C u a n d o la h a b i t a c i ó n era m i r a d a desde el e x t e r i o r a través de u n a mirilla practicada en un p u n t o estratégico de la p a r e d , las varillas y las placas de m a d e r a se a l i n e a b a n f o r m a n d o la p r o y e c c i ó n de una silla de cocina. En otra h a b i t a c i ó n , la p a r e d p o s t e r i o r estaba i n c l i n a d a de derecha a izquierda, p e r o f o r m a b a á n g u l o s irregulares q u e h a c í a n q u e su lado izquierdo fuera lo bastante bajo c o m o para anular su p r o l o n g a ción por perspectiva, y q u e el lado d e r e c h o fuera lo s u f i c i e n t e m e n t e alto para anular su c o n t r a c c i ó n . A través de u n a mirilla c o l o c a d a en el l a d o opuesto, la p a r e d proyectaba un r e c t á n g u l o . Si b i e n el sistema visual a b o rrece las coincidencias, es decir, s u p o n e q u e u n a i m a g e n r e g u l a r p r o v i e n e de algo q u e r e a l m e n t e es regular y q u e el aspecto q u e t i e n e no es d e b i d o a la alineación fortuita de u n a f o r m a irregular, A m e s de h e c h o alineó u n a figura irregular de tal m o d o q u e , en c a m b i o , diera u n a i m a g e n regular, y reforzó su i n g e n i o s o t r u c o c o n ventanas y baldosas a d e c u a d a m e n t e d i s t o r sionadas. Así, c u a n d o u n a n i ñ a de c o r t a e d a d se c o l o c a b a de p i e j u n t o al rincón más p r ó x i m o al o b s e r v a d o r y su m a d r e , así m i s m o de p i e , en el más alejado, la n i ñ a proyectaba u n a i m a g e n retínica m a y o r . El c e r e b r o toma en c u e n t a la p r o f u n d i d a d c u a n d o evalúa el t a m a ñ o , r a z ó n p o r la cual en la vida real n u n c a la silueta b o r r o s a de la n i ñ a prevalecerá s o b r e la de su madre a u n q u e esté situada más lejos. C o n t o d o , en este caso el sentido de la p r o f u n d i d a d del o b s e r v a d o r es v í c t i m a de su p r o p i a aversión a las coincidencias. C a d a c e n t í m e t r o de la pared p a r e c e estar a la m i s m a distancia, de m o d o q u e las i m á g e n e s retínicas de los c u e r p o s se i n t e r p r e tan fielmente,}' la niña parece gigantesca c o m p a r a d a c o n su m a d r e . C u a n d o las posiciones respectivas se i n t e r c a m b i a n , y la n i ñ a y la m a d r e se d e s p l a zaban p o r la p a r e d p o s t e r i o r hacia las p o s i c i o n e s q u e antes o c u p a b a la otra, la i m a g e n de la p e q u e ñ a d i s m i n u y e hasta alcanzar el t a m a ñ o de un perro faldero y la m a d r e se alarga hasta alcanzar la talla de un j u g a d o r de baloncesto. L a h a b i t a c i ó n d e A m e s h a sido r e p r o d u c i d a e n m u c h o s m u -

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seos de la ciencia y, e n t r e ellos, en el E x p l o r a t o r i u m de San Francisco, d o n d e se p u e d e e x p e r i m e n t a r esta s o r p r e n d e n t e ilusión ya sea como actor u observador.

A h o r a b i e n , u n a imagen es sólo un m e d i o más c o n v e n i e n t e de disponer las cosas de m o d o q u e p r o y e c t e n un m o d e l o q u e sea i d é n t i c o a los objetos reales. Las cosas q u e se p r e t e n d e imitar descansan en u n a superficie plana, no en u n a casa de m u ñ e c a s , y m e n o s a ú n se hallan c o l g a n d o de alambres; además, está f o r m a d a p o r m a n c h a s de p i g m e n t o s y no p o r figuras recortadas en m a d e r a . Las figuras de las m a n c h a s se p u e d e n d e t e r m i n a r sin hacer gala del e m b a u c a d o r i n g e n i o de un A m e s . El t r u c o en q u e se basa la imag e n fue e n u n c i a d o de f o r m a sucinta p o r L e o n a r d o d a V i n c i : «La perspectiva sólo consiste en ver un lugar situado detrás de un cristal q u e es lo bastante transparente c o m o para q u e se dibujen en su superficie los objetos q u e se hallan situados p o r detrás del cristal». Si el p i n t o r mira la escena desde u n a p o s i c i ó n de visualización fija y copia de f o r m a fiel los contornos hasta llegar a plasmar el ú l t i m o de los pelos del p e r r o q u e pinta, u n a persona q u e después m i r e la pintura desde la posición q u e o c u p a b a el pintor recibirá en sus ojos el m i s m o haz de luz q u e proyectaba la escena original. E n t o n c e s , la i m a g e n y el m u n d o serán indistinguibles en esta parte del c a m p o visual. C o n i n d e p e n d e n c i a de cuáles sean los supuestos q u e impelen a q u e el cerebro vea el m u n d o c o m o el m u n d o q u e es y no como un c o n j u n t o de p i g m e n t o s mezclados, t a m b i é n le i m p e l e r á n a ver la pintura c o m o e l m u n d o y n o c o m o u n a mezcla d e p i g m e n t o s . ¿Cuáles son estos supuestos? D a d o q u e más adelante pasaremos a explorarlos c o n m a y o r detalle, p o r el m o m e n t o nos l i m i t a r e m o s a dar un e n f o q u e p r e l i m i n a r . Las superficies se hallan u n i f o r m e m e n t e coloreadas y p r e s e n t a n texturas (es decir, están recubiertas c o n granulos, ondas o p u n t i t o s regulares), de m o d o q u e la i l u m i n a c i ó n y la perspectiva causan 286

un cambio g r a d u a l en las marcas existentes sobre u n a s u p e r ñ c i e . A m e n u do, el m u n d o presenta figuras paralelas, simétricas, regulares y de ángulos rectos dispuestas sobre un f o n d o p l a n o , q u e sólo parecen estrecharse en tándem; ese afilado progresivo (conificación) es describible c o m o un efecto de la perspectiva. Los objetos t i e n e n siluetas regulares y compactas, de modo q u e si al o b j e t o A le falta un t r o z o q u e llena el o b j e t o B, entonces ello quiere decir q u e A se halla p o r detrás de B, t e n i e n d o en cuenta, además, q u e no se p r o d u c e n accidentes en los q u e u n a p r o t u b e r a n c i a en B encaje y ajuste en el t r o z o ausente de A. El l e c t o r percibirá la fuerza que t i e n e n estos supuestos en esta serie de dibujos lineales, los cuales transmiten u n a i m p r e s i ó n d e p r o f u n d i d a d .

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En la p r á c t i c a , los p i n t o r e s realistas no se l i m i t a n a e m b a d u r n a r con pintura las v e n t a n a s para c o m p o n e r sus paisajes o r e t r a t o s , s i n o que utilizan i m á g e n e s visuales de la m e m o r i a y u n a serie de t r u c o s para plasmar l o q u e p i n t a n e n e l l i e n z o . U t i l i z a n , p o r e j e m p l o , u n a c u a d r í c u la de a l a m b r e o g r a b a d a al a g u a f u e r t e en un cristal o, en su caso, c o r d e les tensados q u e v a n d e s d e la escena p a s a n d o p o r alfileres sujetos en el lienzo hasta la c r u z filar de v i s u a l i z a c i ó n , los cuales les p e r m i t e n p r o yectar la i m a g e n ; a l g u n o s e j e m p l o s de este dispositivo s o n la cámara oscura, la c á m a r a clara y, en la a c t u a l i d a d , la c á m a r a N i k o n . A d e m á s , desde l u e g o , n i n g ú n p i n t o r r e p r o d u c i r á hasta e l ú l t i m o p e l o del perro cuando lo p i n t e . Las p i n c e l a d a s , la t e x t u r a del l i e n z o y la f o r m a del marco h a c e n q u e la p i n t u r a se a p a r t e de la i d e a l i z a c i ó n q u e era la v e n tana p r o p u e s t a p o r L e o n a r d o para e x p l i c a r el t r u c o de la p i n t u r a . Así mismo, casi s i e m p r e q u e c o n t e m p l a m o s u n a p i n t u r a , l o h a c e m o s o c u pando un l u g a r d i s t i n t o al o c u p a d o p o r el p i n t o r q u e se hallaba situado frente a aquella v e n t a n a de v i s u a l i z a c i ó n y, p o r ello, el haz de rayos de luz que r e c i b e el ojo es d i f e r e n t e del q u e e m i t í a en su m o m e n t o la escena q u e era p i n t a d a . Esta es la r a z ó n p o r la cual las p i n t u r a s s o n sólo en parte ilusorias: v e m o s lo q u e la i m a g e n r e p r e s e n t a , p e r o al mismo tiempo lo v e m o s como u n a p i n t u r a y no c o m o u n a realidad. El lienzo y el marco n o s d a n i n f o r m a c i ó n , y u t i l i z a m o s de un m o d o n o t a b l e esos mismos i n d i c i o s s o b r e la p i c t u r a l i d a d para a v e r i g u a r d ó n d e colocarnos
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en r e l a c i ó n a la p i n t u r a y c o m p e n s a r así la d i s p a r i d a d q u e t e n g a respecto al lugar p r e v i a m e n t e o c u p a d o p o r el p i n t o r . D e s h a c e m o s la distors i ó n de la p i n t u r a c o m o si la v i é r a m o s d e s d e la p e r s p e c t i v a q u e tuvo el p i n t o r , e i n t e r p r e t a m o s c o r r e c t a m e n t e las figuras e q u i l i b r a d a s . La comp e n s a c i ó n trabaja sólo hasta c i e r t o p u n t o . P o r e j e m p l o , c u a n d o entram o s a v e r u n a p e l í c u l a u n a vez q u e ha e m p e z a d o y n o s s e n t a m o s en la p r i m e r a fila, la diferencia e n t r e el l u g a r en q u e nos c o l o c a m o s y el o c u p a d o p o r la c á m a r a (análogo al l u g a r del p i n t o r en la ventana de L e o n a r d o m i e n t r a s p i n t a b a e l c u a d r o ) m u e s t r a u n a d e s v i a c i ó n excesiva, lo cual n o s h a c e ver a los actores a l a b e a d o s c o m o si resbalaran por un trapecio.

E n t r e arte y vida existe otra diferencia. El p i n t o r tenía q u e ver la escena desde un lugar, ú n i c o . El o b s e r v a d o r m i r a f u r t i v a m e n t e el mundo desde dos lugares p a n o r á m i c o s : el ojo d e r e c h o y el i z q u i e r d o . Basta con levantar el d e d o í n d i c e hasta la altura de la frente y m a n t e n e r l o entre los dos ojos m i e n t r a s c e r r a m o s p r i m e r o u n o y l u e g o el otro. El d e d o oculta partes diferentes del m u n d o q u e q u e d a situado detrás. Los dos ojos tien e n e n f o q u e s l i g e r a m e n t e diferentes, un h e c h o de la g e o m e t r í a que se c o n o c e c o n e l n o m b r e d e paralaje b i n o c u l a r . M u c h a s especies animales t i e n e n dos o j o s , y d a d o q u e siempre apuntan al frente, de m o d o q u e sus c a m p o s se s u p e r p o n e n (en lugar de hacerlo hacia atrás y c o n s e g u i r u n a visión p a n o r á m i c a ) , la selección natural t u v o q u e haberse e n f r e n t a d o al p r o b l e m a de c o m b i n a r las imágenes que a p o r t a b a n u n o y otro, en u n a i m a g e n unificada q u e fuera utilizable por el resto del c e r e b r o . Esa i m a g e n h i p o t é t i c a r e c i b e su n o m b r e de aquella criatura m í t i c a q u e tenía un solo ojo c o l o c a d o en m e d i o de la frente, el cíclope, m i e m b r o de u n a raza de gigantes dotados de una visión monocular contra los cuales se enfrentó Ulises en u n o de sus viajes. El p r o b l e m a que s u p o n e o b t e n e r u n a i m a g e n ciclópea consiste e n q u e n o hay m o d o dir e c t o de satisfacer las dos visiones a p o r t a d a s p o r un par de ojos. Casi t o d o s los objetos o c u p a n lugares distintos en las dos i m á g e n e s , cuanto más cerca está el objeto, más lejos se halla su facsímil en las proyecciones de los dos ojos. S u p o n g a m o s q u e e s t u v i é r a m o s m i r a n d o atentamente u n a m a n z a n a situada e n c i m a de la mesa y q u e detrás tuviera un limón y delante, unas cerezas. 288

Los ojos a p u n t a n a la m a n z a n a , de m o d o q u e la i m a g e n cae e n c i m a de la fóvea de cada u n o de los ojos. (La fóvea es la d e p r e s i ó n c e n t r a l de la retina, que constituye un p u n t o inactivo c o n la m á x i m a a g u d e z a visual.) Pongamos q u e la m a n z a n a se halla a las seis en p u n t o en a m b a s retinas. Ahora e x a m i n e m o s las p r o y e c c i o n e s de las cerezas, q u e se hallan situadas más cerca. En el ojo izquierdo, se hallan a las siete en p u n t o , mientras q u e en el derecho lo están a las c i n c o en p u n t o y no a las siete. El l i m ó n , q u e está más lejos, proyecta u n a i m a g e n situada a las c i n c o y m e d i a en el o j o izquierdo y a las seis y m e d i a en el d e r e c h o . Los objetos q u e se hallan m á s cerca que el p u n t o de fijación vagan p o r el e x t e r i o r hacia las sienes; los objetos más alejados, en c a m b i o , p o r d e n t r o hacia el espacio de la n a r i z . Pero la i m p o s i b i l i d a d de u n a simple s u p e r p o s i c i ó n b r i n d ó a la e v o l u ción una o p o r t u n i d a d . Para calcular a q u é distancia se halla el o b j e t o , basta con un p o c o de t r i g o n o m e t r í a de g r a d o m e d i o q u e p e r m i t a usarla diferencia en la p r o y e c c i ó n de un o b j e t o en los dos ojos, así c o m o el ángulo f o r m a d o p o r la m i r a d a de a m b o s ojos y la s e p a r a c i ó n e n t r e las pupilas de los dos. Si la s e l e c c i ó n n a t u r a l c o n s t r u y e r a un o r d e n a d o r neuronal para resolver este cálculo t r i g o n o m é t r i c o , e n t o n c e s u n a c r i a t u ra con dos ojos prescindiría t r a n q u i l a m e n t e de la v e n t a n a de L e o n a r d o y percibiría d i r e c t a m e n t e la p r o f u n d i d a d de un o b j e t o . Este m e c a n i s m o se denomina visión estereoscópica. Cuando m e n o s resulta increíble q u e d u r a n t e miles d e a ñ o s n a d i e reparara en ello. Los científicos se l i m i t a r o n a p e n s a r q u e los animales tenían dos ojos p o r la m i s m a r a z ó n q u e t e n í a n dos r í ñ o n e s , es decir, como subproductos de un plan bilateral y s i m é t r i c o de c o m p o s i c i ó n del cuerpo, o tal vez para q u e les sirviera de r e c a m b i o si u n o q u e d a b a d a ñ a do. La posibilidad de u n a visión esteroscópica se les escapó a E u c l i d e s , a Arquínrides y a N e w t o n . L e o n a r d o , p o r su parte, t a m p o c o se d i o perfecta cuenta de ella, ya q u e se l i m i t ó a reparar en el h e c h o de q u e , situados ante 289

u n a esfera, el ojo d e r e c h o la ve algo desplazada a la d e r e c h a , mientras el izquierdo, algo desplazada a la izquierda; es decir, r e p a r ó en la m e r a diferencia de e n f o q u e . C o n sólo q u e se h u b i e r a s e r v i d o de un c u b o en el e j e m p l o p r o p u e s t o y no de u n a esfera, habría c a í d o en la c u e n t a de que las formas q u e a d q u i e r e en las retinas s o n diferentes. H u b o q u e aguardar hasta el a ñ o 1 8 3 8 para q u e C h a r l e s W h e a t s t o n e , un físico e i n v e n t o r cuyo n o m b r e lleva el p u e n t e de resistencia (electricidad), d e s c u b r i e r a la visión estereoscópica. W h e a t s t o n e escribió l o siguiente:

Ahora veremos cuál es la razón por la cual resulta imposible que un artista obtenga una representación fiel de cualquier objeto sólido cercano.es decir, de que produzca una pintura que en la mente no se distinga del objeto mismo. Cuando la pintura y el objeto son vistos con ambos ojos, en el caso de la pintura dos imágenes similares se proyectan en la retina; sin embargo, en lo que al objeto sólido se refiere,las dos imágenes son disimilares; por tanto existe una diferencia esencial entre las impresiones en los órganos de la sensación en un caso y en otro, y, por tanto, entre las percepciones que se forman en la mente; por ello la pintura no puede confundirse con el objeto sólido.

El carácter tardío del d e s c u b r i m i e n t o de la visión estereoscópica resulta de p o r sí s o r p r e n d e n t e , ya q u e en el c u r s o de c u a l q u i e r experiencia c o t i d i a n a n o s p o d e m o s fijar en ella sin dificultad. P o r e j e m p l o , cerremos u n ojo d u r a n t e u n o s m i n u t o s m i e n t r a s nos p o n e m o s a andar. E l mundo p a r e c e e n t o n c e s un lugar más liso, y no es de e x t r a ñ a r q u e mientras nos desplazamos de un lugar a o t r o r o c e m o s c o n los dinteles de las puertas o q u e al p o n e r azúcar en u n a taza de café, lo d e r r a m e m o s fuera. De todas formas, es i n d u d a b l e q u e el m u n d o no se aplana p o r c o m p l e t o . El cereb r o a ú n d i s p o n e de ciertos tipos de i n f o r m a c i ó n similares a los presentes en las p i n t u r a s o en la televisión c o m o , p o r e j e m p l o , el afilamiento por conificación de las i m á g e n e s , la oclusión, la c o l o c a c i ó n sobre un fondo y los g r a d i e n t e s de textura. Lo q u e es a ú n más i m p o r t a n t e , dispone de m o v i m i e n t o . A m e d i d a q u e n o s desplazamos, el p u n t o de vista panorámico c a m b i a de f o r m a c o n t i n u a m e n t e , h a c i e n d o q u e los objetos cercanos pasen m u c h o más deprisa q u e los más alejados, los cuales p a r e c e n moverse de un m o d o más lento. El c e r e b r o i n t e r p r e t a el espectro de flujo como u n m u n d o t r i d i m e n s i o n a l e n m o v i m i e n t o . L a p e r c e p c i ó n d e l a estructura del flujo ó p t i c o se nos hará e v i d e n t e si p e n s a m o s en el salto al hiperespacio q u e visualizamos en StarTrek o en La guerra de las galaxias, así c o m o en los

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populares salvapantallas de ordenador, en los cuales los p u n t o s blancos q u e se escapan del centro del m o n i t o r transmiten la viva impresión de que quien los mira está viajando p o r el espacio ( a u n q u e las estrellas reales se hallan demasiado lejos para dar esa m i s m a i m p r e s i ó n a u n a t r i p u l a c i ó n q u e realice un viaje espacial en la vida real).Todas estas marcas m o n o c u l a r e s de profundidad p e r m i t e n , p o r e j e m p l o , a las p e r s o n a s q u e h a n p e r d i d o p o r completo la visión en u n o de los dos ojos desenvolverse de u n a forma bastante aceptable en la vida real. El c e r e b r o es un c o n s u m i d o r de i n f o r mación o p o r t u n i s t a y hábil, desde un p u n t o de vista m a t e m á t i c o , y tal vez ésta sea la razón q u e nos p e r m i t i r í a e n t e n d e r p o r q u é el uso q u e el c e r e bro hace de una señal en c o n c r e t o , c o m o es la disparidad b i n o c u l a r , pasó durante tanto t i e m p o desapercibida a los científicos. Al diseñar c o n su estereoscopio la p r i m e r a i m a g e n c o m p l e t a m e n t e tridimensional, el estereograma, W h e a t s t o n e d e m o s t r ó q u e la m e n t e transforma la trigonometría en conciencia. La idea es sencilla, ya q u e se trata de captar una escena haciendo uso de dos ventanas de L e o n a r d o o, lo q u e es a ú n más práctico, dos cámaras, cada una colocada en los lugares respectivos d o n d e se sitúan los ojos. C o l o q u e m o s la i m a g e n derecha frente al ojo d e r e c h o de una persona y la i m a g e n izquierda frente al izquierdo. Si se consigue q u e el cerebro suponga q u e los dos ojos c o n t e m p l a n un m u n d o tridimensional, con diferencias en los enfoques resultantes del paralaje binocular, las i m á g e nes creadas le engañarán y las combinará en una i m a g e n ciclópea en la cual los objetos aparecen posicionados a profundidades diferentes.
i m a g e n del ojo i z q u i e r d o i m a g e n de] o j o d e r e c h o

Llegado a este p u n t o , W h e a t s t o n e se e n c o n t r ó c o n un p r o b l e m a , q u e aún hoy constituye un reto para t o d o s los aparatos estereoscópicos. El cerebro ajusta físicamente los ojos a la profundidad de una superficie de dos maneras. En p r i m e r lugar, si b i e n c o n a n t e r i o r i d a d he descrito la p u p i l a como si fuera u n a mirilla, de h e c h o d i s p o n e de u n a l e n t e q u e le p e r m i t e acumular m u c h o s haces de luz q u e e m a n a n de un p u n t o en el m u n d o , y 291

focalizarlos Codos ellos en o t r o p u n t o situado ahora en la retina. Cuanto más cerca se halla el objeto, más t i e n e n q u e curvarse los haces de luz a fin de c o n v e r g e r en un p u n t o y no f o r m a r un disco b o r r o s o , y p o r tanto más alejada del ojo t i e n e q u e estar la lente. Los m ú s c u l o s en el interior del g l ó b u l o o c u l a r h a n de a u m e n t a r el g r o s o r de la l e n t e para enfocar los objetos cercanos, y d i s m i n u i r l o para enfocar objetos lejanos.
X

el objeto cercano necesita u n a ¡ente gruesa

e l o b j e t o l e j a n o n e c e s i t a u n a l e n t e fina

El p r o c e s o de m o l d e a d o del grosor de la lente está controlado por el reflejo de enfoque, un bucle de r e t r o a l i m e n t a c i ó n q u e ajusta la forma déla l e n t e hasta q u e ésta alcanza el m á x i m o de precisión en el detalle. (Las cámaras de e n f o q u e a u t o m á t i c o utilizan un dispositivo similar a este circuito ocular.) Las películas de cine q u e están m a l enfocadas resultan molestas para el espectador p o r q u e el cerebro intenta eliminar la borrosidad acomod a n d o las lentes al c a m b i o de enfoque, algo q u e resulta del t o d o vano. El s e g u n d o ajuste físico consiste en a p u n t a r los dos ojos, q u e se hallan a u n o s sesenta y c i n c o milímetros de distancia u n o de otro, al m i s m o punto en el m u n d o . C u a n t o más cerca está el objeto, más t i e n e n q u e converger los ojos. X

objetos cercanos, m á s t i e n e n q u e c o n v e r g e r los ojos

objetos lejanos, m e n o s t i e n e n q u e c o n v e r g e r los ojos

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Los músculos q u e se hallan sujetos a las paredes laterales del glóbulo ocular h a c e n converger o divergir los ojos; los músculos son controlados por un circuito cerebral q u e intenta eliminar las imágenes dobles. (La v i sión doble a m e n u d o es un signo de q u e el cerebro está intoxicado, falto de oxigenación o contusionado.) El circuito se asemeja al de los telémetros con los q u e se hallaban equipadas las antiguas cámaras, en los cuales un prisma, q u e el fotógrafo enfoca (dado q u e está ajustado a la lente de la cámara), se encargaba de s u p e r p o n e r los enfoques de los dos oculares hasta que las imágenes q u e d a b a n alineadas. El cerebro utiliza el p r i n c i p i o del telémetro c o m o u n a fuente a partir de la cual compila i n f o r m a c i ó n acerca de la profundidad, quizá u n a q u e es indispensable. La visión estereoscópica aporta i n f o r m a c i ó n sólo de la p r o f u n d i d a d relativa, es decir, de la p r o f u n d i dad situada enfrente o detrás del p u n t o en q u e los ojos convergen, mientras que úfeedback aportado p o r el direccionamiento del glóbulo ocular tiene q u e usarse para anclar un sentido de la p r o f u n d i d a d absoluta. U n a vez llegados a este p u n t o , al diseñador de estereoscopios se le plantea un problema. El reflejo de a c o m o d a c i ó n —o de enfoque para ver nítidamente los objetos— y el reflejo de convergencia se hallan emparejados. Si enfocamos un p u n t o cercano para eliminar el halo borroso, los ojos convergen; si enfocamos u n o distante, los ojos se colocan en posición paralela. Si hacemos converger los ojos en un p u n t o cercano para eliminar la visión doble, los ojos m o l d e a n las lentes para q u e e n f o q u e n en p r i m e r plano; si hacemos divergir los ojos en un p u n t o lejano, se relajan en grados que varían en función del foco distante. Es este emparejamiento de reflejos el q u e hace fracasar el diseño más sencillo de un estereoscopio, en el cual una p e q u e ñ a imagen es colocada frente a cada ojo y a m b o s apuntan al frente, a u n q u e cada uno a su i m a g e n respectiva. A p u n t a r los ojos al frente es lo q u e hacemos siempre que se trata de objetos distantes, y al hacerlo arrastra el foco de cada ojo a la visión a distancia, h a c i e n d o q u e las imágenes parezcan neblinosas. El proceso de enfoque de las imágenes —reflejo de acomodación— hace e n t o n ces que los ojos se acerquen —reflejo de convergencia—, de m o d o q u e acaben apuntando a la m i s m a i m a g e n en lugar de q u e cada ojo apunte a u n a diferente, con lo cual los resultados q u e se alcanzan t a m p o c o son mejores. Los ojos se mueven hacia fuera o hacia dentro y las lentes se hacen más gruesas o más planas, a u n q u e no en los m o m e n t o s correctos. Para conseguir u n a ilusión estereoscópica, se tiene q u e dar algo más. U n a s o l u c i ó n consiste en desemparejar las respuestas. M u c h o s psicólogos e x p e r i m e n t a l e s se h a n e n t r e n a d o c o m o si fuesen faquires para llegar a controlar sus reflejos y «fusionar l i b r e m e n t e » los estereogramas m e 293

diante un acto de v o l u n t a d . A l g u n o s c o n s i g u e n h a c e r q u e los ojos converjan en un p u n t o i m a g i n a r i o s i t u a d o enfrente de la i m a g e n , de modo q u e el ojo i z q u i e r d o m i r e fijamente la i m a g e n d e r e c h a y el derecho, la izquierda, m i e n t r a s enfocan cada ojo en la i m a g e n q u e se halla detrás del p u n t o i m a g i n a r i o . O t r o s dejan los ojos c o n u n a m i r a d a p e r d i d a en el infinito al t i e m p o q u e m a n t i e n e n el e n f o q u e . Y o no quise ser menos, y c u a n d o s u p e q u e W i l l i a m J a m e s solía decir q u e t o d o b u e n psicólogo debía d o m i n a r u n a habilidad, d e d i q u é t o d a u n a tarde e n t e r a a practicar estos ejercicios, a u n q u e si he de ser sincero c o n el lector, c r e o que a la i n m e n s a m a y o r í a de los m o r t a l e s , d a d o s sus i m p o r t a n t e s compromisos habituales, no se les d e b e p e d i r este t i p o de d e d i c a c i ó n . E l estereoscopio i n v e n t a d o p o r W h e a t s t o n e era u n p o c o rudimentario, ya q u e se enfrentaba a un s e g u n d o p r o b l e m a derivado del h e c h o de que el tipo de dibujos y daguerrotipos existentes en su época eran demasiado grandes para ser colocados sin q u e h u b i e r a s u p e r p o s i c i ó n y traslapo. Además, nadie era capaz de colocar los ojos de tal f o r m a q u e mirasen sólo la i m a g e n situada a cada u n o de los lados, c o m o es capaz de hacerlo un pez. W h e a t s t o n e , p u e s , no tuvo más r e m e d i o q u e colocar u n a i m a g e n a cada lado, de m o d o q u e las dos q u e d a r a n enfrentadas c o m o si de dos atriles soportalibros se tratara, y entre ambas c o l o c ó dos espejos u n i d o s u n o a otro c o m o las dos caras de la tapa de un libro, de m o d o q u e cada espejo reflejase u n a de las imágenes. Para calibrarlo, c o l o c ó un p r i s m a delante de cada espejo y los ajustó de tal m o d o q u e los dos parecieran superpuestos. Cuando el o b s e r v a d o r m i r a b a p o r el p r i s m a y veía las reflexiones de las dos i m á g e n e s superpuestas, la escena representada en ambas i m á g e n e s adquiría tridimensionalidad. La llegada de mejores cámaras, así c o m o la aparición de la película fotográfica de treinta y cinco niilímetros, p e r m i t i ó obtener un diseño manejable q u e a ú n h o y en día es el e m p l e a d o . Las pequeñas i m á g e n e s —como siempre, fotografiadas desde dos p u n t o s de vista situados de m o d o q u e su posición coincida c o n la q u e o c u p a n los ojos— se colocan u n a al lado de la otra c o n un separador p e r p e n d i c u l a r , q u e , a m o d o de orejera, las separa, y se dispone u n a lente de cristal frente a cada ojo. La lente de cristal libera así al ojo del trabajo q u e s u p o n e enfocar la imagen q u e está cerca, de m o d o q u e se relaja hasta alcanzar el e n c u a d r e infinito, lo cual p e r m i t e espaciar los ojos de m o d o q u e a p u n t e n en línea recta uno a cada i m a g e n , y las imágenes se fundan fácümente. El estereoscopio cumplió en el siglo x i x el papel q u e la televisión ha d e s e m p e ñ a d o en el siglo x x . En la época victoriana, las fainihas y los círculos de amistades p a s a b a n h o r a s agradables d e d i c a d o s a m i r a r fotografías 294

estereoscópicas de los bulevares de París, las pirámides de E g i p t o o las cataratas del Niágara. A ú n hoy en día, en las tiendas de antigüedades es posible q u e los ávidos coleccionistas adquieran h e r m o s o s estereoscopios de madera, así como el material necesario para su funcionamiento (tarjetas c o n pares de fotografías). U n a visión m o d e r n a del estereoscopio es el View-Master, q u e habitualmente se vende en las tiendas para turistas de t o d o el m u n d o , y q u e se trata de un aparato e c o n ó m i c o que permite visionar un anillo de diapositivas estereoscópicas c o n los principales panoramas de u n a ciudad. Una t é c n i c a diferente, el anáglifo, s u p e r p o n e l i g e r a m e n t e desfasadas las dos i m á g e n e s sobre u n a superficie y utiliza i n g e n i o s o s t r u c o s p a r a que cada ojo vea sólo la i m a g e n q u e le está reservada. U n a a p l i c a c i ó n familiar de este t i p o de sistema e s t e r e o s c ó p i c o s o n las gafas de c a r t ó n con filtros de plástico c o l o r e a d o en rojo y azul v e r d o s o q u e s e r v í a n a principios de la d é c a d a de 1 9 5 0 para v i s i o n a r aquellas películas en tres dimensiones q u e tanta c u r i o s i d a d d e s p e r t a r o n e n t r e e l p ú b l i c o . L a i m a gen destinada al ojo i z q u i e r d o se p r o y e c t a en rojo, y la d e l d e r e c h o , en azul verdoso, s o b r e u n a m i s m a pantalla blanca. El o j o i z q u i e r d o m i r a a la pantalla a través del filtro azul v e r d o s o , h a c i e n d o q u e el f o n d o b l a n c o adquiera la t o n a l i d a d azul verdosa, m i e n t r a s q u e el azul v e r d o s o d e s t i nado al otro ojo se h a c e invisible; las líneas rojas destinadas al o j o i z quierdo a p a r e c e n en n e g r o . De f o r m a similar, el filtro rojo en el o j o derecho h a c e q u e el f o n d o a d q u i e r a la t o n a l i d a d roja, las líneas rojas sean invisibles y las azul v e r d o s o , n e g r a s . C a d a o j o capta e n t o n c e s su propia i m a g e n y, el r e s u l t a d o es q u e la i m a g e n de a q u e l c e n a g o s o m o n s truo p r o c e d e n t e de la lejana Alfa C e n t a u r o sobresalga de la p a n t a l l a en blanco y n e g r o . De t o d a s f o r m a s se p r o d u c e un i n f o r t u n a d o e f e c t o secundario: c u a n d o a m b o s ojos v e n p a t r o n e s m u y diferentes c o n las tonalidades de f o n d o rojo y azul v e r d o s o , el c e r e b r o es i n c a p a z de f u n dirlos e n u n a i m a g e n ú n i c a , d e m o d o q u e cincela e l c a m p o visual c o m o si fuera un m o s a i c o y se p r o d u c e n r e p e t i d o s m o v i m i e n t o s de v a i v é n cada vez q u e se ve la parcela de la i m a g e n c o m o azul v e r d o s a o b i e n como roja, d e m o d o q u e s e g e n e r a u n efecto d e s c o n c e r t a n t e d e n o m i nado rivalidad b i n o c u l a r . Se p u e d e e x p e r i m e n t a r un caso a t e n u a d o de
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2. En c u a n t o a las d i f e r e n c i a s e n t r e las i m á g e n e s d e l o j o d e r e c h o y el i z q u i e r d o , la cantidad d e d i s p a r i d a d d e p e n d e d e l a d i s t a n c i a y , p o r e n d e , e s u n a p i s t a q u e i n d i c a q u e el sistema v i s u a l la u t i l i z a p a r a i n f e r i r la d i s t a n c i a . W h e a t s t o n e ( 1 8 3 8 ) s e ñ a l ó de f o r m a correcta cuál era l a v e n t a j a d e t e n e r d o s o j o s p a r a v e r l a p r o f u n d i d a d e n tres d i m e n s i o nes. (S . del T.)
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este efecto a l z a n d o un d e d o e x t e n d i d o a p o c o s c e n t í m e t r o s de la frente al t i e m p o q u e se m a n t i e n e n los dos ojos a b i e r t o s , y la m i r a d a distante d e tal m o d o q u e p e r m i t a o b t e n e r u n a i m a g e n d o b l e . S i s e presta atenc i ó n a u n a de las i m á g e n e s d o b l e s , se n o t a r á q u e a l g u n o s sectores de la m i s m a se v u e l v e n l e n t a m e n t e o p a c o s , se f u n d e n hasta h a c e r s e transpar e n t e s , se v u e l v e n a rellenar y así s u c e s i v a m e n t e .
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Un m e j o r t i p o de anáglifo es el q u e utiliza filtros polarizados, y no ya c o l o r e a d o s , t a n t o en las dos lentes proyecturas c o m o en las gafas de visualización. La i m a g e n destinada al ojo i z q u i e r d o es p r o y e c t a d a p o r el proy e c t o r i z q u i e r d o c o n ondas d e luz q u e oscilan e n u n p l a n o diagonal, c o m o p o r e j e m p l o , éste: /. La luz pasa a través del filtro situado enfrente del ojo i z q u i e r d o , q u e t i e n e rendijas m i c r o s c ó p i c a s dotadas también de esa m i s m a o r i e n t a c i ó n , p e r o no p u e d e pasar p o r el filtro situado en el ojo d e r e c h o , q u e c o n t i e n e rendijas m i c r o s c ó p i c a s c o n la o r i e n t a c i ó n opuesta, c o m o , p o r e j e m p l o , ésta: \. A la inversa, el filtro s i t u a d o frente al ojo d e r e c h o p e r m i t e q u e pase sólo la luz q u e p r o v i e n e del p r o y e c t o r derecho. Las i m á g e n e s superpuestas p u e d e n ser en color, y no incitan a la rivalidad e n t r e los dos ojos. Baste señalar dos ejemplos del uso de esta técnica p r o c e d e n t e s a m b o s de la cinematografía: el p r i m e r o lo ofrece Alfred H i t c h c o c k en Crimen perfecto, c o n s i g u i e n d o un efecto e x c e l e n t e en la secuencia en la cual M a r g o t W e n d i c e i n t e r p r e t a d a p o r G r a c e Kelly alarga la m a n o para asir las tijeras c o n las q u e apuñalar a q u i e n i n t e n t a estrangularla; el o t r o e j e m p l o , q u e no obstante, no alcanza el m i s m o grado de p e r f e c c i ó n , es de la a d a p t a c i ó n cinematográfica (1953) del Kiss Me Kate de C o l é Porter, en la q u e hay u n a s e c u e n c i a en d o n d e u n a bailarina canta el solo «Too d a r n hot» en u n a m e s a del c e n t r o m i e n t r a s lanza pañuelos hacia la cámara. Las gafas anaglíficas q u e u s a m o s en la a c t u a l i d a d d i s p o n e n de lentes de cristal l í q u i d o ( c o m o el q u e m u e s t r a la h o r a en un reloj digital) que a c t ú a n c o m o o b t u r a d o r e s silenciosos c o n t r o l a d o s e l é c t r i c a m e n t e . En u n m o m e n t o , p o r e j e m p l o , u n o d e los o b t u r a d o r e s e s t r a n s p a r e n t e mientras el o t r o es o p a c o , f o r z a n d o así a q u e los ojos m i r e n de m a n e r a alterna c o m o si t u v i e r a n d e l a n t e de cada u n o de ellos u n a pantalla de orde-

3. El fenómeno de la rivalidad binocular reviste especial interés para el estudio déla conciencia y la conciencia visual, porque los estímulos físicos (las dos caras) no cambian, aunque el percepto consciente cambia espectacularmente a lo largo del tiempo. Adema;, carecemos de control consciente sobre el percepto y no podemos por un acto de voluntad hacer que el percepto cambie de uno en otro. (A . delT.)
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nador. Las gafas están sincronizadas c o n la pantalla, en la cual se muestra la i m a g e n d e s t i n a d a al ojo i z q u i e r d o c u a n d o el o b t u r a d o r i z q u i e r d o está abierto, y la i m a g e n al d e r e c h o , c u a n d o lo está el d e r e c h o . A d e m á s , las visualizaciones se a l t e r n a n tan d e p r i s a q u e los ojos apenas si t i e n e n tiempo de n o t a r el p a r p a d e o . Esta t e c n o l o g í a se utiliza t a m b i é n en algunas e x h i b i c i o n e s d e realidad v i r t u a l . C o n t o d o , h a b r í a q u e d e c i r q u e el desarrollo p r e s e n t e de la realidad v i r t u a l no pasa de ser u n a versión e n tecnología p u n t a del e s t e r e o s c o p i o d e l a é p o c a v i c t o r i a n a . U n o r d e nador m u e s t r a cada i m a g e n e n u n a p e q u e ñ a pantalla d e cristal l í q u i d o con una l e n t e frente a ella, c o l o c a d a s frente a cada ojo en el i n t e r i o r de un casco o visor.

Todas estas tecnologías no h a c e n más q u e obligar a q u e el v i s i o n a d o r se coloque c i e r t o tipo de aparato o m i r e a través de él. El s u e ñ o q u e crea el ilusionista sobre un escenario es un e s t e r e o g r a m a q u e se p u e d e ver a simple vista, un a u t o e s t e r e o g r a n i a . El p r i n c i p i o fue d e s c u b i e r t o hacia m e d i a d o s del siglo x i x p o r D a v i d Brewster, un físico escocés q u e se d e d i c ó t a m b i é n al e s t u d i o de la luz polarizada e i d e ó el caleidoscopio y el estereoscopio de la época victoriana. Brewster se p e r c a t ó de q u e los m o d e l o s r e p e t i d o s en las barras de los papeles p i n t a d o s q u e se usaban para d e c o r a r las p a r e d e s p e r m i t í a n ver en relieve. En efecto, cada u n a de las copias c o n t i g u a s de un m i s m o m o d e l o , pongamos p o r e j e m p l o , u n a flor, e n g a ñ a al ojo y h a c e q u e sólo se fije en una. Es algo q u e pasa p o r q u e las flores idénticas o c u p a n los m i s m o s l u g a res en ambas retinas, de m o d o q u e u n a i m a g e n d o b l e es similar a u n a imagen única. D e h e c h o , a l igual q u e u n a camisa m a l a b r o c h a d a , t o d a u n a serie de i m á g e n e s dobles p u e d e n e n g r a n a r s e falsamente y dar la i m p r e sión de u n a i m a g e n ú n i c a , salvo en el caso de los e x t r e m o s , q u e estarán siempre d e s e m p a r e j a d o s . E l cerebro, d a d o q u e n o v e n i n g u n a i m a g e n doble, q u e d a p r e m a t u r a m e n t e satisfecho al h a b e r h e c h o c o n v e r g e r de forma a d e c u a d a los ojos, y los fija en u n a falsa alineación. Al h a c e r l o , los ojos a p u n t a n a un p u n t o i m a g i n a r i o s i t u a d o p o r detrás de la p a r e d , y las flores p a r e c e n flotar en el espacio a esa m i s m a d i s t a n c i a . T a m b i é n parecen algo abultadas, p o r q u e el c e r e b r o lleva a c a b o su t r i g o n o m e t r í a y calcula lo grande q u e t e n d r í a q u e ser la flor en esa p r o f u n d i d a d para proyectar la imagen retínica q u e en realidad proyecta.
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l o q u e los o j o s d e b e r í a n h a c e r

lo que el m o d e l o repetido e n g a ñ a a los o j o s p a r a q u e h a g a n

U n m o d o sencillo d e e x p e r i m e n t a r este efecto del p a p e l pintado autoestereoscópico se logra al mirar fijamente u n a pared alicatada c o n azulejos blancos, situándonos a u n o s pocos centímetros, es decir, lo bastante cerca para enfocar y hacer q u e los ojos converjan de forma c ó m o d a en ella. (Mu, chos h o m b r e s descubren ese efecto c u a n d o están de pie en un urinario.) Los azulejos situados enfrente de cada ojo se fusionan fácilmente y crean una impresión surreal de u n a pared m u y grande de azulejos situada a gran distancia. La pared se c o m b a hacia fuera y, c o n f o r m e la cabeza se m u e v e de un lado a otro, la pared parece balancearse en sentido opuesto. Tanto u n a cosa como otra deberían suceder en el m u n d o siempre q u e la pared estuviera realmente a esa distancia mientras se proyecta la i m a g e n retínica actual. El cerebro crea esas ilusiones en su i n t e n t o precipitado p o r m a n t e n e r la geometría del conj u n t o de la alucinación consistente. B r e w s t e r se p e r c a t ó t a m b i é n de q u e c u a l q u i e r i r r e g u l a r i d a d en el espaciamiento de un par de copias h a c e q u e sobresalgan o retrocedan en relación al resto. I m a g i n e m o s q u e las flores atravesadas p o r las visuales en el diagrama se i m p r i m a n algo más cerca unas de otras. Las visuales se mant i e n e n j u n t a s y se e n t r e c r u z a n en un p u n t o más p r ó x i m o a los ojos. Las i m á g e n e s en la retina se e n s a n c h a r á n hasta las sienes, y el c e r e b r o acabará v i e n d o la i m a g i n a r i a flor c o m o si estuviera más cerca. De f o r m a similar, si las flores se h a n i m p r e s o un p o c o más separadas, las visuales se cruzarán más lejos, y sus p r o y e c c i o n e s retínicas se c o n g r e g a r á n t e n d i e n d o hacíala nariz. El c e r e b r o alucina el o b j e t o fantasma a u n a distancia ligeramente mayor. D i c h o t o d o esto, llegamos a un tipo sencillo de ilusión «ojo mágico», el a u t o e s t e r e o g r a m a del papel p i n t a d o . A l g u n o s de los estereogramas que 298

aparecen en labros y tarjetas de felicitación muestran hileras de figuras —árboles, nubes, m o n t a ñ a s , personas— q u e se r e p i t e n . Al ver el e s t e r e o g r a m a , cada hilera de objetos se acerca o se aleja y acaba p o r colocarse a la p r o f u n d i dad que le c o r r e s p o n d e (si b i e n en estos estereogramas, a diferencia de los hechos c o n filigranas y texturas, no s u r g e n i n g u n a figura nueva; más adelante v o l v e r e m o s sobre ello).Veamos a c o n t i n u a c i ó n un e j e m p l o d i bujado p o r Ilavenil S u b b i a h :

Es similar al papel p i n t a d o de Brewster, pero presenta una separación Q desigual deliberadamente situada que, en m o d o alguno, c o m o así sucedía en ™¿¡ el caso anterior, es fruto de la acción descuidada del decorador. A d e m á s , ^ nótese que la i m a g e n da cabida a siete veleros p o r q u e se hallan m u y j u n t o s , pero en cambio sólo presenta cinco arcadas p o r q u e se hallan más espaciadas unas respecto a otras. C u a n d o se mira detrás de la i m a g e n , los veleros parecen más p r ó x i m o s q u e las arcadas, p o r q u e sus visuales, que no c o r r e s p o n d e n a un único p u n t o de fuga, se cruzan en un p l a n o q u e está más cerca. En caso de q u e el l e c t o r no c o n o z c a ya el m o d o de fusionar los estereogramas, p u e d e i n t e n t a r l o u n a vez más s o s t e n i e n d o a h o r a el libro a la altura de los ojos. Está d e m a s i a d o cerca para enfocar, de m o d o que basta con dejar q u e los ojos a p u n t e n al frente y lo v e a n doble.Acto s e g u i do, alejamos l e n t a m e n t e el libro m i e n t r a s m a n t e n e m o s los ojos relajados, «mirando sin ver» el libro, hacia un p u n t o i m a g i n a r i o situado más allá de él. (Hay personas q u e c o l o c a n un cristal o u n a transparencia en la p a r t e superior del e s t e r e o g r a m a , de m o d o q u e p u e d e n enfocar los reflejos de objetos distantes.) Todavía se verá d o b l e el libro, p e r o el t r u c o consiste en dejar que u n a de las i m á g e n e s dobles se sitúe en la p a r t e s u p e r i o r de la otra y mantenerlas e n t o n c e s en esa p o s i c i ó n c o m o si se tratara de dos imanes. I n t e n t e a h o r a m a n t e n e r l a s i m á g e n e s alineadas. Las figuras SUper299
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puestas llegarán a enfocarse de forma gradual y parecerá q u e se mueven hacia d e n t r o o hacia fuera en diferentes profundidades.Tal comoTylerlo i n d i c ó , c o n la visión estereoscópica s u c e d e lo m i s m o q u e c o n el anior:si u n o n o está seguro, e s q u e n o l o e x p e r i m e n t a . A l g u n a s personas lo c o n s i g u e n m e j o r si c o l o c a n un d e d o a unos p o c o s c e n t í m e t r o s frente al e s t e r e o g r a m a y enfocan la vista en el dedo, para l u e g o retirarlo al t i e m p o q u e m a n t i e n e n los ojos convergiendo en esa p r o f u n d i d a d . C o n esta técnica, la p s e u d o f u s i ó n resulta de la convergencia de los ojos, de m o d o q u e el ojo i z q u i e r d o vea u n a embarcación en la derecha, y el ojo d e r e c h o , una en la izquierda. No se alarme, para su sosiego le diré que n a d i e se ha q u e d a d o b i z c o al i n t e n t a r l o . Además, de e n t r a d a el m a y o r o m e n o r esfuerzo q u e se d e b e realizar para q u e los ojos converjan d e p e n d e r á del h e c h o de t e n e r los ojos l i g e r a m e n t e bizqueantes o, al revés, estrábicos. C o n práctica, casi t o d o el m u n d o llega a fusionar autoestereogramas del t i p o p a p e l p i n t a d o . No se precisa aquella c o n c e n t r a c i ó n , similar a la de los yoguis, q u e t i e n e n los psicólogos c u a n d o fusionan libremente e s t e r e o g r a m a s de dos i m á g e n e s , p r i n c i p a l m e n t e p o r q u e el desemparejam i e n t o del reflejo de fusión y el reflejo de c o n v e r g e n c i a no se lleva a c a b o c o n la m i s m a i n t e n s i d a d q u e en el caso del psicólogo. La fusión de un e s t e r e o g r a m a de dos i m á g e n e s exige separar los ojos, de m o d o que cada u n o de ellos p e r m a n e z c a a p u n t a n d o a u n a de las dos imágenes. F u s i o n a r u n e s t e r e o g r a m a del t i p o p a p e l p i n t a d o e x i g e simplemente m a n t e n e r los ojos lo bastante apartados u n o de o t r o c o m o para que cada u n o c o n t i n ú e a p u n t a n d o a los clones vecinos —imágenes i d é n t i c a s - dentro de una única imagen. Los clones están tan j u n t o s q u e el ángulo de c o n v e r g e n c i a no discrepa m u c h o de lo q u e el reflejo de acomodación p r e t e n d e q u e sea. No le resultará m u y difícil al l e c t o r sacar partido de este p e q u e ñ o c o n t o n e o en la malla e n t r e los dos reflejos y enfocar un p o c o m á s cerca del p u n t o en q u e los ojos c o n v e r g e n . En caso que le resulte difícil, no quedará otra solución q u e la seguida p o r Ellen DeGeneres y c o n s u l t a r en las páginas amarillas la d i r e c c i ó n de un g r u p o de apoyo.

El t r u c o q u e hay detrás del e s t e r e o g r a m a tipo papel p i n t a d o —dibujos i d é n t i c o s e n g a ñ a n a los ojos para q u e e m p a r e j e n m a l sus e n f o q u e s - pone al d e s c u b i e r t o un p r o b l e m a f u n d a m e n t a l q u e el c e r e b r o t i e n e que resol300

ver para ver en estéreo. A n t e s de m e d i r las p o s i c i o n e s de un p u n t o en las dos retinas, el c e r e b r o t i e n e q u e estar seguro de q u e el p u n t o en la retina proviene de la m i s m a señal en el m u n d o q u e el p u n t o presente en la otra retina. Si el m u n d o c o n t a r a sólo c o n u n a m a r c a , seria fácil. Pero si a ñ a d i mos una s e g u n d a m a r c a , sus i m á g e n e s retínicas se e m p a r e j a r á n de dos modos: el p u n t o 1 en el ojo i z q u i e r d o c o n el p u n t o 1 en el ojo d e r e c h o , y el p u n t o 2 en el ojo i z q u i e r d o c o n el p u n t o 2 en el d e r e c h o , el e m p a rejamiento c o r r e c t o ; o el p u n t o 1 en el ojo i z q u i e r d o c o n el p u n t o 2 en el derecho, y el p u n t o 2 en el i z q u i e r d o c o n el p u n t o 1 en el d e r e c h o , un emparejamiento e r r ó n e o q u e c o n d u c i r á , en c a m b i o , a la a l u c i n a c i ó n de la existencia de dos marcas fantasmas. p
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Correcto

Posible pero incorrecto

Si a ñ a d i é r a m o s más marcas, el p r o b l e m a del e m p a r e j a m i e n t o se m u l tiplicaría. C o n tres marcas, los e m p a r e j a m i e n t o s fantasmas a s c i e n d e n a seis; con diez marcas, a n o v e n t a ; c o n cien marcas, a casi diez millares de pares fantasmas. En el siglo xvi, el a s t r ó n o m o J o h a n n e s K e p l e r r e p a r ó en el «problema de c o r r e s p o n d e n c i a » al t e n e r q u e p e n s a r c ó m o los ojos q u e miraban las estrellas e m p a r e j a b a n los millares de p u n t o s blancos y c ó m o la posición de un o b j e t o en el espacio p o d í a ser d e t e r m i n a d a a partir de sus múltiples p r o y e c c i o n e s . El e s t e r e o g r a m a de tipo p a p e l p i n t a d o f u n ciona p e r s u a d i e n d o al c e r e b r o para q u e a c e p t e u n a s o l u c i ó n plausible, aunque falsa, para el p r o b l e m a de c o r r e s p o n d e n c i a . Hasta fecha r e c i e n t e , se creía q u e el c e r e b r o resolvía el p r o b l e m a de correspondencia en las escenas cotidianas p r i m e r o al reconocer los objetos en cada ojo y, l u e g o , e m p a r e j a n d o las i m á g e n e s del m i s m o o b j e t o . Un limón en el ojo i z q u i e r d o se a c o m p a ñ a b a , p o r e j e m p l o , de un l i m ó n en el ojo derecho, u n a s cerezas en el i z q u i e r d o de cerezas en el d e r e c h o . La visión en estéreo g u i a d a p o r la inteligencia de la p e r s o n a considerada como un t o d o , p o d í a i n t e r c e p t a r los falsos e m p a r e j a m i e n t o s s i m p l e m e n t e añadiendo p u n t o s q u e p r o v e n í a n del m i s m o t i p o d e objeto. U n a escena 301

típica p o d í a c o n t e n e r m i l l o n e s d e p u n t o s , p e r o c o n t e n d r í a m u c h o s menos l i m o n e s , tal vez sólo u n o . De m o d o q u e , si el c e r e b r o emparejaba objetos enteros, las posibilidades de q u e se e q u i v o c a r a al emparejados serían m e n o r e s . C o n t o d o , l a naturaleza n o o p t ó p o r esa s o l u c i ó n . E l p r i m e r indicio de q u e esto era así lo dio u n a de las irregulares h a b i t a c i o n e s de A m e s . En esa ocasión, el incansable A d e l b e r t A m e s había c o n s t r u i d o u n a habitac i ó n de apariencia rectangular, p e r o se d e d i c ó a c u b r i r c o n hojas cada c e n t í m e t r o del suelo, las paredes y el t e c h o . C u a n d o a través de una mirilla el o b s e r v a d o r m i r a b a la h a b i t a c i ó n c o n un solo ojo, ésta adquiría el aspecto de un o c é a n o a m o r f o de c o l o r verde. En c a m b i o , c u a n d o la miraba c o n a m b o s ojos, adquiría su f o r m a t r i d i m e n s i o n a l c o r r e c t a . Ames había c o n s t r u i d o u n m u n d o q u e p o d í a ser visto sólo p o r m e d i o del mítico ojo ciclópeo, no c o n el ojo d e r e c h o o el i z q u i e r d o p o r sí solos. Pero, ¿ c ó m o habría p o d i d o emparejar el c e r e b r o la visión de los dos ojos si h u b i e r a t e n i d o q u e d e p e n d e r del r e c o n o c i m i e n t o y v i n c u l a c i ó n de los objetos u n o a u n o ? La visión del ojo i z q u i e r d o era «hoja, hoja, hoja, hoja, hoja, hoja, hoja, hoja». La del ojo d e r e c h o era «hoja, hoja, hoja, hoja, hoja, hoja». El c e r e b r o se enfrentaba c o n el p r o b l e m a de c o r r e s p o n d e n c i a más difícil i m a g i n a b l e . No obstante, casi sin esfuerzo emparejaba los enfoques y hacía aparecer u n a visión ciclópea. La d e m o s t r a c i ó n no es irrecusable. ¿ Q u é sucedería si, p o r ejemplo, las hojas no llegaran a tapar p e r f e c t a m e n t e los b o r d e s y los r i n c o n e s de la h a b i t a c i ó n ? En ese caso, quizá cada ojo t e n d r í a u n a i m p r e s i ó n borrosa de la f o r m a de la h a b i t a c i ó n , y al fusionar las dos i m á g e n e s el c e r e b r o conseguiría confiar en m a y o r m e d i d a en la e x a c t i t u d de las impresiones. La p r u e b a irrecusable de q u e el c e r e b r o resuelve el p r o b l e m a de la corresp o n d e n c i a sin pasar p o r el r e c o n o c i m i e n t o de objetos, p r o v i n o del uso i n g e n i o s o y avanzado para su t i e m p o q u e el p s i c ó l o g o Bela Julesz hizo de los gráficos g e n e r a d o s p o r o r d e n a d o r . A n t e s ' d e h u i r de H u n g r í a y exiliarse en Estados U n i d o s , Julesz ejercía c o m o i n g e n i e r o de radares y estaba especializado en el r e c o n o c i m i e n t o aéreo. La actividad de espionaje aéreo se basa en un i n g e n i o s o t r u c o basado en el h e c h o de q u e las vistas estereoscópicas p e r m i t e n p o n e r al d e s c u b i e r t o los camuflajes. Un o b j e t o camuflado se halla c u b i e r t o c o n marcas semejantes al f o n d o sobre el q u e éste se halla c o l o c a d o , de m o d o q u e la línea divisoria e n t r e el o b j e t o y su f o n d o resulta p r á c t i c a m e n t e invisible. P e r o en la m e d i d a en q u e el objeto no es del t o d o p l a n o y t i e n e cierto v o l u m e n , al observarlo desde dos p u n t o s de vista p a n o r á m i c o s las marcas q u e t e n g a aparecerán en posicio302

nes relativamente diferentes en cada u n a de las t o m a s , mientras q u e las marcas del f o n d o no se h a b r á n m o v i d o t a n t o p o r q u e se hallan más espaciadas. El ardid q u e se utiliza en la técnica de r e c o n o c i m i e n t o aéreo c o n siste en fotografiar un sector, p r o s e g u i r el v u e l o u n o s c e n t e n a r e s de m e tros y volver a fotografiarlo. Las fotografías se c o l o c a n u n a j u n t o a otra y luego pasan a ser procesadas p o r el ser h u m a n o , un d e t e c t o r hipersensible de la disparidad p r e s e n t e en las dos i m á g e n e s . U n a p e r s o n a e x a m i n a de forma literal las fotografías c o n un visor estereoscópico, c o m o si fuera un gigante que m i r a hacia abajo desde el cielo, c o n cada u n o de los ojos puesto en cada u n a de las p o s i c i o n e s desde las cuales el avión t o m ó las imágenes, de m o d o q u e los objetos camuflados s u r g e n en relieve de f o r ma súbita. D a d o q u e un o b j e t o camuflado es, p o r definición, casi invisible en una ú n i c a visualización, nos hallamos a n t e o t r o e j e m p l o de ojo ciclópeo q u e ve lo q u e n i n g ú n ojo real p u e d e ver. La p r u e b a tenía q u e p r o v e n i r del camuflaje perfecto, y fue en este punto c u a n d o Julesz utilizó el o r d e n a d o r . C o m o o b j e t o d e s t i n a d o a ser visto con el ojo i z q u i e r d o , h i z o q u e el o r d e n a d o r elaborase un c u a d r a d o cubierto de p u n t o s aleatorios, similares a la nieve q u e aparece en el t e l e visor c u a n d o se t e r m i n a la p r o g r a m a c i ó n . E n t o n c e s Julesz e l a b o r ó c o n ordenador u n a c o p i a para el ojo d e r e c h o , p e r o c o n u n a p e c u l i a r i d a d : desplazó una m a n c h a de p u n t o s algo más arriba a la i z q u i e r d a e i n s e r t ó una nueva b a r r a de p u n t o s aleatorios en el espacio q u e q u e d a b a vacío a la derecha, d e m o d o q u e l a m a n c h a desplazada q u e d a r a p e r f e c t a m e n t e camuflada. C a d a i m a g e n p o r sí m i s m a parecía u n i f o r m e , p e r o c u a n d o era examinada en un estereoscopio, la m a n c h a parecía q u e flotaba en el aire.

Muchas a u t o r i d a d e s en el á m b i t o de la visión estereoscópica de la época se n e g a r o n a creerlo, p o r q u e el p r o b l e m a de c o r r e s p o n d e n c i a q u e 303

el c e r e b r o tenía q u e resolver era s i m p l e m e n t e d e m a s i a d o difícil. Recelab a n d e q u e Julesz, d e algún m o d o , h u b i e r a deslizado fraudulentamente p e q u e ñ a s marcas talladas detrás d e u n a de las i m á g e n e s , a u n q u e era i n d u dable q u e el o r d e n a d o r no hacía aquel tipo de cosas. C u a l q u i e r persona q u e c o n t e m p l e u n e s t e r e o g r a m a d e p u n t o s aleatorios ( R D S ) s e convencerá i n m e d i a t a m e n t e de ello. T o d o c u a n t o t u v o q u e h a c e r el c o l a b o r a d o r ocasional de Julesz, C h r i s t o p h e r T y l e r , p a r a inventar el autoestereograma «ojo mágico» fue combinar el del tipo papel p i n t a d o c o n el estereograma de p u n t o s aleatorios. El o r d e n a d o r generaba u n a b a n d a vertical de p u n t o s y colocaba copias de ella u n a al lado de la otra, g e n e r a n d o un estereograma tipo papel pintado de p u n t o s aleatorios. P o n g a m o s p o r caso q u e cada b a n d a tiene diez puntos de a n c h o n u m e r a d o s del 1 al 10 (utilizando el 0 para representar el 10):
123456789012345678901234567 890123456789012345678901234567890 123456789012345678901234567890123456789012345678901234567890 1 2 3 4 5 6 7 8 9 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 0 1 2 3 4 5 6 7 890

y así s u c e s i v a m e n t e . T o d o g r u p o de p u n t o s —pongamos p o r caso «5678»se r e p i t e cada diez espacios. C u a n d o los ojos se fijan en las bandas vecinas, las p s e u d o f u n d e n , tal c o m o lo h a c e n c o n un e s t e r e o g r a m a del tipo p a p e l p i n t a d o , c o n la diferencia de q u e , a h o r a , el c e r e b r o superpone i n t e r v a l o s de p u n t o s a l e a t o r i o s y no flores. T é n g a s e p r e s e n t e q u e en el caso del e s t e r e o g r a m a t i p o p a p e l p i n t a d o , las copias de un m o d e l o que se h a n a p i ñ a d o u n a s j u n t o a otras flotarán sobre el resto p o r q u e sus visuales se c r u z a n en un p u n t o s i t u a d o más cerca del o b s e r v a d o r . Para c o n s e g u i r q u e u n a m a n c h a flote e n u n a u t o e s t e r e o g r a m a d e tipo ojo m á g i c o , q u i e n lo diseña identifica la m a n c h a y h a c e q u e cada grupo de p u n t o s en su i n t e r i o r se d i s p o n g a más cerca de la c o p i a más inmediata de la m a n c h a . En la i m a g e n n u m é r i c a r e p r o d u c i d a en la página sig u i e n t e h e q u e r i d o h a c e r u n r e c t á n g u l o flotante. Para ello h e recortado dos copias del p u n t o 4 en el i n t e r v a l o c o m p r e n d i d o e n t r e las flechas; las hileras r e c o r t a d a s se v e n p o r q u e s o n dos espacios más cortas. En el i n t e r i o r del r e c t á n g u l o , cada g r u p o de p u n t o s c o m o , p o r ejemplo, «5678», se r e p i t e cada nueve espacios en lugar de h a c e r l o cada diez. El cerebro i n t e r p r e t a las copias q u e están más j u n t a s c o m o resultantes de objetos m á s c e r c a n o s , de m o d o q u e el r e c t á n g u l o levita. El d i a g r a m a , por lo d e m á s , no sólo m u e s t r a c ó m o se e l a b o r a n los a u t o e s t e r e o g r a m a s , sino q u e f u n c i o n a c o m o u n a u t o e s t e r e o g r a m a p l a u s i b l e . S i s e consigue 304

fusionarlo c o m o si fuera un a u t o e s t e r e o g r a m a de t i p o papel p i n t a d o , saltará a la vista un r e c t á n g u l o . (Los asteriscos en la p a r t e s u p e r i o r están colocados de tal m o d o q u e a y u d a n a fusionar la i m a g e n ; para ello basta con dejar q u e los ojos oscilen hasta c o n s e g u i r u n a i m a g e n d o b l e c o n cuatro asteriscos; l u e g o , l e n t a m e n t e , se d e b e p r o c e d e r a u n i r las i m á g e nes hasta q u e los dos asteriscos centrales se f u n d a n , de m o d o q u e se vean tres asteriscos en línea y no c u a t r o . Si, a c o n t i n u a c i ó n , bajamos con c u i d a d o la m i r a d a y e x a m i n a m o s el d i a g r a m a sin r e d i r e c c i o n a r los ojos, p o s i b l e m e n t e v e r e m o s flotar el r e c t á n g u l o . ) * I * I

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En la p a r t e inferior de la i m a g e n , el l e c t o r percibirá así m i s m o u n a ventana r e c o r t a d a q u e e l a b o r é e s c o g i e n d o u n a m a n c h a r e c t a n g u l a r y haciendo j u s t o lo c o n t r a r i o de lo q u e antes h i c e , es decir, añadí un p u n t o extra ( d e n o m i n a d o X) de relleno a cada c o p i a del p u n t o 4 situado dentro de la m a n c h a . Al hacerlo, los g r u p o s de p u n t o s se distancian a ú n más, de modo q u e se r e p i t e n cada once espacios. ( C o m o apreciará el lector, las
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hileras q u e llevan esta X de relleno son más alargadas q u e el resto.) Las copias q u e se hallan más espaciadas equivalen a u n a superficie más distante. Un a u t o e s t e r e o g r a m a real del tipo p u n t o s aleatorios, sin duda, se elabora c o n p u n t o s y no c o n n ú m e r o s , de m o d o q u e el o b s e r v a d o r no repara en el m a t e r i a l r e c o r t a d o o a ñ a d i d o , y las líneas desiguales se llenan de p u n t o s adicionales. Bajo estas líneas aparece r e p r o d u c i d o un ejemplo. Al c o n t e m p l a r los a u t o e s t e r e o g r a m a s de p u n t o s aleatorios, lo m á s divertido es el m o m e n t o en q u e se p r o d u c e el salto y el o b s e r v a d o r es sorp r e n d i d o p o r formas q u e p r e v i a m e n t e l e eran invisibles:
4

C u a n d o la m o d a de los a u t o e s t e r e o g r a m a s alcanzó de lleno a Japón, p r o n t o se desarrolló c o m o u n a f o r m a de arte. De los p u n t o s se pasó a tapices q u e p r e s e n t a b a n p e q u e ñ a s diferencias de nivel en su tramado y eran lo bastante ricos para e n g a ñ a r al cerebro y h a c e r q u e éste ajustase los ojos en las bandas vecinas. Si los p r i m e r o s a u t o e s t e r e o g r a m a s comerciales

4

Si el l e c t o r no p e r t e n e c e a ese 15 p o r c i e n t o de la p o b l a c i ó n e s t e r e o s c ó p i c a m e n t e

c i e g a , v e r á e n e s t e e s t e r e o g r a m a d e p u n t o s a l e a t o r i o s c ó m o s u r g e l a t r a s e How thc mwti ii'orks, q u e c o r r e s p o n d e a l t í t u l o d e l a o b r a e n i n g l é s . (N. ód'í.)

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utilizaron filigranas de colores, los j a p o n e s e s , en c a m b i o , utilizaban flores, olas y hojas. Gracias al o r d e n a d o r , las formas ya no t e n í a n q u e ser recortes planos c o m o sucedía en los d i o r a m a s . Al p r o c e d e r a la l e c t u r a en c o o r d e nadas tridimensionales de los p u n t o s existentes en u n a superficie, el o r denador desplaza cada u n o de los p u n t o s en u n a c a n t i d a d l i g e r a m e n t e diferente y talla así la f o r m a sólida en un espacio c i c l ó p e o en lugar de cambiar en r i g o r la m a n c h a entera. Las formas suaves bulbosas se m a t e rializan c o m o si e s t u v i e r a n envueltas p o r plástico transparente. ¿Por q u é la selección natural e q u i p ó a los seres h u m a n o s c o n u n a visión ciclópea a u t é n t i c a , es decir, u n a capacidad para ver las formas en visión estereoscópica, q u e n i n g u n o de los dos ojos p u e d e ver en visión monocular, y n o c o n u n sistema e s t e r e o s c ó p i c o más sencillo q u e p e r m i tiera, por ejemplo, emparejar l i m o n e s y cerezas q u e sí s o n visibles separadamente p o r cada ojo? Tyler a p u n t a al h e c h o de q u e nuestros a n t e p a s a dos vivían en un espacio similar a la h a b i t a c i ó n de hojas c o n s t r u i d a p o r Adelbert A m e s . En efecto, los p r i m a t e s e v o l u c i o n a r o n v i v i e n d o en los árboles y t u v i e r o n q u e gestionar su vida en u n a r e d de ramas q u e se hallaban cubiertas p o r un velo de follaje. El p r e c i o q u e p a g a b a n al fracasar cuando no atinaban a asirse de u n a r a m a era u n a larga caída al suelo de la selva, situado a varios metros p o r debajo. I n c o r p o r a r un o r d e n a d o r estereoscópico e n estas c r i a t u r a s c o n dos ojos t u v o q u e h a b e r s i d o u n a e m presa a la q u e la selección natural no p u d o sustraerse, p e r o sólo p o d í a llegar a funcionar si las disparidades se calculaban sobre miles de u n i d a d e s de textura visual. A d e m á s , los objetos singulares q u e p e r m i t í a n e m p a r e j a mientos no a m b i g u o s eran d e m a s i a d o p o c o s y m u y a p a r t a d o s u n o s de otros. Julesz a p u n t a b a a otra ventaja q u e c o m p o r t a la visión ciclópea. M u cho antes q u e p o r los militares, el camuflaje fue d e s c u b i e r t o p o r los a n i males. Los p r i m e r o s p r i m a t e s eran semejantes a los p r o s i m i o s actuales, es decir, a los l é m u r e s de M a d a g a s c a r y a los tarsios de I n d o n e s i a y Filipinas, que descubren y c a p t u r a n a los insectos en los árboles. M u c h o s insectos se ocultan de los d e p r e d a d o r e s q u e d á n d o s e i n m ó v i l e s ; c o n esta a c c i ó n anulan el dispositivo de d e t e c c i ó n del m o v i m i e n t o en el d e p r e d a d o r , y gracias al camuflaje a n u l a n los detectores de c o n t o r n o . La visión ciclópea es una c o n t r a m e d i d a , q u e evidencia la p o s i c i ó n de la presa al m o d o c o m o el reconocimiento aéreo descubre la existencia de aviones y tanques c a m u flados.Todo avance en las armas e n g e n d r a u n a carrera a r m a m e n t í s t i c a en la naturaleza en igual m e d i d a q u e s u c e d e en la g u e r r a . A l g u n o s insectos han conseguido b u r l a r la visión estereoscópica de sus d e p r e d a d o r e s apla307

n a n d o m u c h o sus c u e r p o s , h a c i é n d o s e indistinguibles del f o n d o o conv i r t i é n d o s e en esculturas vivientes q u e i m i t a n a la perfección hojas y ramitas, es decir, sirviéndose de u n a especie de camuflaje tridimensional.

¿ C ó m o f u n c i o n a la m i r a d a ciclópea? El p r o b l e m a de correspondencia —emparejamiento de las marcas en un ojo c o n sus réplicas en el otroes un e n i g m a tan t e m i b l e c o m o el de decidir q u é fue p r i m e r o , si el huevo o la gallina. No c a b e m e d i r la disparidad estereoscópica de un par de marcas hasta q u e se ha e s c o g i d o o t r o p a r de marcas para medirlas. Con t o d o , en u n a h a b i t a c i ó n c u b i e r t a de hojas o en un estereograma de puntos aleatorios, el e m p a r e j a d o r se enfrenta a miles de candidatos posibles. Si, p o r e j e m p l o , s a b e m o s a q u é distancia se halla u n a superficie, sabremos hacia d ó n d e m i r a r c o n la retina i z q u i e r d a para e n c o n t r a r la pareja de una m a r c a q u e se halla p r e s e n t e en la retina d e r e c h a . P e r o si supiéramos eso, no h a b r í a n e c e s i d a d ya de u n a c o m p u t a c i ó n estereoscópica, pues tend r í a m o s a n u e s t r o alcance la respuesta. ¿ C ó m o lo h a c e la m e n t e ? D a v i d M a r r señaló q u e a c u d e n en n u e s t r o auxilio los supuestos intrínsecos acerca de a q u e l m u n d o en c u y o s e n o e v o l u c i o n a m o s . Entre los n e m p a r e j a m i e n t o s posibles de n p u n t o s , es p r o b a b l e q u e no todos prov e n g a n de este e n o r m e m a r c o de referencia q u e es l a T i e r r a . Un emparejad o r b i e n i d e a d o considerará sólo aquellos e m p a r e j a m i e n t o s q u e son probables desde u n p u n t o d e vista f í s i c o .
2

En p r i m e r lugar, cada marca en el m u n d o real se halla anclada en una p o s i c i ó n en u n a superficie y en un m o m e n t o dado. De este modo, un e m p a r e j a m i e n t o legítimo d e b e emparejar p u n t o s idénticos en los dos ojos q u e p r o v i e n e n de u n a única m a n c h a en el m u n d o . Un p u n t o negro en un ojo se emparejará así c o n un p u n t o n e g r o en el otro, y no c o n u n o blanco, p o r q u e el e m p a r e j a m i e n t o tiene q u e representar u n a posición única en cierta superficie, y esa posición no p u e d e ser a la vez u n a m a n c h a negra y blanca. A la inversa, si un p u n t o n e g r o se empareja c o n un p u n t o negro, t i e n e n q u e provenir de u n a posición única en cierta superficie del mundo. (Ése es p r e c i s a m e n t e el supuesto q u e infringen los autoestereogramas, ya q u e cada u n a de sus m a n c h a s aparece en varias posiciones.) En s e g u n d o lugar, un p u n t o en un ojo d e b e emparejarse con no más de un p u n t o en el otro. Eso significa q u e u n a visual q u e salga de un ojo se s u p o n e q u e t e r m i n a r í a en u n a m a n c h a en u n a , y sólo una, superficie 308

del m u n d o . A p r i m e r a vista p a r e c e c o m o si el s u p u e s t o descartara u n a visual q u e traspasase u n a superficie t r a n s p a r e n t e hasta otra opaca, c o m o sucede al ver el f o n d o de un lago p o c o p r o f u n d o . P e r o el s u p u e s t o es más sutil, ya q u e sólo descarta aquella c o i n c i d e n c i a en q u e dos m a n c h a s i d é n ticas, una en la superficie del lago y la otra en el f o n d o , se alinean u n a detrás de la otra desde el p u n t o de vista q u e o c u p a el ojo i z q u i e r d o mientras q u e ambas s o n visibles desde el o c u p a d o p o r el d e r e c h o . En tercer lugar, la m a t e r i a es cohesiva y lisa. S e g ú n este s u p u e s t o , casi siempre u n a visual t e r m i n a r á e n u n a superficie del m u n d o q u e n o s e halle de f o r m a drástica más cerca o más lejos q u e la superficie afectada por la visual vecina. E s t o es, las m a n c h a s vecinas en el m u n d o t i e n d e n a situarse en la m i s m a , superficie lisa. D e s d e l u e g o , en los límites de un objeto este s u p u e s t o se ve i n f r i n g i d o : el c o n t o r n o de la tapa de este libro puede estar, p o r e j e m p l o , a u n o s sesenta c e n t í m e t r o s del lector, p e r o si usted mira sólo al lado d e r e c h o , y se da el caso q u e s e n t a d o frente a la ventana h o y hay l u n a , p u e d e q u e s i m p l e m e n t e m i r e la l u n a , q u e se halla a un cuarto de m i l l ó n de k i l ó m e t r o s de distancia. P e r o los límites c o n s t i tuyen una p e q u e ñ a p o r c i ó n del c a m p o visual (en este sentido, p o r e j e m plo, se necesita m u c h o m e n o s c a n t i d a d de tinta para esbozar un dibujo lineal, q u e para colorearlo), y estas e x c e p c i o n e s son tolerables. A q u e l l o que el supuesto descarta es un m u n d o q u e t u v i e r a la t e x t u r a q u e t i e n e n las tormentas de arena, las n u b e s de m o s q u i t o s , los cables finos, las p r o fundas grietas e n t r e escarpadas c u m b r e s de las m o n t a ñ a s , e t c . . Los supuestos p a r e c e n razonables en abstracto, p e r o algo todavía t i e ne que encontrar los e m p a r e j a m i e n t o s q u e los satisfacen. Los p r o b l e m a s , del tipo el h u e v o o la gallina a veces se resuelven c o n la técnica d e n o m i nada satisfacción de restricciones, q u e v i m o s ya en el capítulo 2 al e x a m i nar los cubos de N e c k e r y los a c e n t o s del habla. C u a n d o las partes de un enigma n o p u e d e n resolverse u n a p o r u n a , q u i e n quiera solucionarlo tendrá presentes en la m e n t e varias conjeturas acerca de cada p a r t e , c o m parará las conjeturas para las diferentes partes del e n i g m a y verá cuáles son m u t u a m e n t e consistentes. U n a b u e n a analogía para describir este proceso es lo q u e s u c e d e c u a n d o i n t e n t a m o s resolver un c r u c i g r a m a con la sola ayuda de un lápiz y u n a g o m a . A m e n u d o , un i n d i c i o para una palabra en las h o r i z o n t a l e s es tan vaga q u e cabe esbozar varias palabras a lápiz, y un i n d i c i o para la palabra en las verticales es tan i m p r e c i s o q u e se deban esbozar varias palabras provisionales. P e r o c u a n d o u n a ú n i c a de las conjeturas verticales c o m p a r t e u n a letra c o n u n a cualquiera de las h o r i zontales, ese par de palabras se conserva y los otros se b o r r a n . Si imagina309

rnos q u e para t o d o s los indicios y todas las casillas a la vez h a c e m o s eso m i s m o , nos h a r e m o s u n a idea de lo q u e se e n t i e n d e p o r satisfacción de restricciones. En el caso de la r e s o l u c i ó n del p r o b l e m a de correspondencia en la visión estereoscópica, los p u n t o s son los indicios, los emparejam i e n t o s y sus p r o f u n d i d a d e s son las conjeturas y los tres supuestos acerca del m u n d o son c o m o las reglas q u e d i c e n q u e cada letra de cada palabra t i e n e q u e r e e m p l a z a r u n a casilla, q u e cada casilla d e b e t e n e r u n a letra que la o c u p e y q u e todas las secuencias de letras t i e n e n q u e ser palabras cor r e c t a m e n t e escritas. La satisfacción de restricciones a veces se i m p l e m e n t a en u n a red de restricciones c o m o la presentada en la página 147. M a r r y el neurocientífico t e ó r i c o T o m a s o P o g g i o d i s e ñ a r o n u n a para la visión estereoscópica. Las u n i d a d e s de e n t r a d a r e p r e s e n t a n p u n t o s , c o m o los c u a d r a d o s de color b l a n c o y de c o l o r n e g r o de un e s t e r e o g r a m a de p u n t o s aleatorios. Alim e n t a n u n a g a m a de u n i d a d e s q u e r e p r e s e n t a n t o d o s los n x n emparejam i e n t o s posibles de un p u n t o en el ojo i z q u i e r d o c o n a l g ú n otro en el d e r e c h o . C u a n d o se activa u n a de estas u n i d a d e s , la red conjetura que existe u n a m a n c h a a u n a p r o f u n d i d a d d e t e r m i n a d a en el m u n d o (siemp r e relativa al lugar en q u e los ojos h a n c o n v e r g i d o ) . Ha llegado el mom e n t o de p r e s e n t a r u n a vista p a n o r á m i c a del p l a n o de u n a red, en el cual se m u e s t r a u n a fracción de las u n i d a d e s .
G a m a d e procesadores, u n o para cada e m p a r e j a m i e n t o

Los procesadores en u n a visual se i n h i b e n entre sí Los procesadores vecinos a a m i s m a p r o f u n d i d a d se erzan u n o s a otros

Profundidad

I n p u t d e l 'ojo i z q u i e r d o

m

m
I n p u t del ojo d e r e c h o

El m o d e l o funciona del siguiente m o d o . U n a u n i d a d se activa sólo si capta los m i s m o s i n p u t s (negro o blanco) de los dos ojos, materializando el p r i m e r s u p u e s t o (cada m a r c a está anclada en u n a superficie). D a d o que las unidades se hallan i n t e r c o n e c t a d a s , la activación de u n a u n i d a d refresca las activaciones de sus vecinas en s e n t i d o a s c e n d e n t e y descendente. 310

Las unidades para diferentes e m p a r e j a m i e n t o s q u e se d i s p o n e n a lo largo de la misma visual se i n h i b e n e n t r e sí, m a t e r i a l i z a n d o así el s e g u n d o s u puesto (ausencia de marcas c o i n c i d e n t e s dispuestas a lo largo de u n a v i sual). Las unidades para los p u n t o s vecinos en p r o f u n d i d a d e s p r ó x i m a s se excitan entre sí, m a t e r i a l i z a n d o de este m o d o el tercer s u p u e s t o (la m a t e ria es cohesiva). Las activaciones reverberan p o r la red y, p o r ú l t i m o , se estabilizan, y las u n i d a d e s activadas d e l i m i t a n un c o n t o r n o en p r o f u n d i dad. En el diagrama, las u n i d a d e s rellenadas a p a r e c e n en un b o r d e q u e queda suspendido sobre su f o n d o . La t é c n i c a de satisfacción de r e s t r i c c i o n e s , en la q u e m i l e s de procesadores e l a b o r a n conjeturas provisionales y d i s c u t e n a f o n d o u n o s con otros hasta q u e surge u n a s o l u c i ó n global, es c o n s i s t e n t e c o n la idea general de q u e el c e r e b r o funciona c o n u n a gran cantidad de p r o c e s a d o r e s interconexos q u e calculan en p a r a l e l o . T a m b i é n p o n e al d e s c u b i e r t o algo de su psicología. Al ver un c o m p l i c a d o e s t e r e o g r a m a de p u n t o s aleatorios no vemos q u e i r r u m p a de f o r m a instantánea la figura oculta. Un t r o z o del borde p u e d e destacar en relación al salpicado de p u n t o s , q u e e n t o n ces alza toda u n a capa consigo, la cual l i m p i a o refuerza un c o n t o r n o difuso en el otro lado, y así s u c e s i v a m e n t e hasta q u e la f o r m a en su t o t a lidad se funde y cobra u n i d a d . Si b i e n e x p e r i m e n t a m o s el s u r g i m i e n t o de la solución, no s u c e d e lo m i s m o c o n la l u c h a de los p r o c e s a d o r e s p o r alcanzarla. La e x p e r i e n c i a es un b u e n r e c o r d a t o r i o de lo q u e v e m o s y pensamos, p e r o d o c e n a s de i t e r a c i o n e s en las q u e se efectúa el p r o c e s a miento de la i n f o r m a c i ó n se p o n e n m a r c h a en un nivel q u e está p o r debajo de la c o n c i e n c i a . El m o d e l o M a r r - P o g g i o capta la atmósfera de la c o m p u t a c i ó n de la visión estereoscópica q u e lleva a cabo el cerebro, a u n q u e sin d u d a n u e s tro sistema real de circuitos sea más sofisticado. Los e x p e r i m e n t o s h a n demostrado q u e c u a n d o se sitúa a personas en m u n d o s artificiales q u e infringen los supuestos acerca de la u n i c i d a d y la lisura, no v e n tan m a l como en p r i n c i p i o p r e d i c e el m o d e l o . El c e r e b r o d e b e usar tipos a d i c i o nales de i n f o r m a c i ó n q u e le a y u d a n a resolver el p r o b l e m a del e m p a r e j a miento. Por un lado, el m u n d o no está constituido, c o m o los estereogramas, por puntos aleatorios. El c e r e b r o empareja todas las p e q u e ñ a s diagonales, lasT, los zigzags, los p o r m e n o r e s , etcétera (que incluso un e s t e r e o g r a m a de puntos aleatorios t i e n e en a b u n d a n c i a ) en los dos ojos. A d e m á s , existen muchos m e n o s emparejamientos falsos entre los p o r m e n o r e s de los q u e existen entre los p u n t o s , de m o d o q u e el n ú m e r o de e m p a r e j a m i e n t o s que debe descartarse se ve así r a d i c a l m e n t e r e d u c i d o . 311

O t r o t r u c o utilizado en el e m p a r e j a m i e n t o consiste en explotar una c o n s e c u e n c i a g e o m é t r i c a diferente derivada de la visión binocular, en la cual L e o n a r d o d a V i n c i ya había reparado: hay partes de un objeto que un ojo ve, p e r o el otro n o . Sujetemos, p o r ejemplo, u n a estilográfica en posic i ó n vertical frente a los ojos, c o n el p r e n d e d o r m i r a n d o hacia afuera y o r i e n t a d o a las o n c e en p u n t o . C u a n d o c e r r a m o s p r i m e r o un ojo y luego el otro, repararemos en q u e sólo el izquierdo ve el p r e n d e d o r ; el cuerpo de la p l u m a estilográfica lo oculta al ojo derecho. ¿La selección natural fue tan astuta al diseñar el cerebro c o m o Leonardo, permitiéndole usar este valioso indicio para establecer los límites de un objeto? ¿O el cerebro ignora ese indicio, a p u n t a n d o c o n reticencias cada u n o de los emparejamientos falsos como u n a e x c e p c i ó n al supuesto de la c o h e s i ó n de la materia? Los psicólogos K e n N a k a y a m a y Shinsuke S h i m o j o h a n d e m o s t r a d o q u e la selección natural no i g n o r ó este indicio. Para ello, crearon un estereograma de puntos aleatorios cuya i n f o r m a c i ó n en p r o f u n d i d a d no descansaba en puntos desplazados, sino en p u n t o s q u e eran visibles para un ojo y eran invisibles para el otro. Aquellos p u n t o s estaban situados en las esquinas de un cuadrado i m a g i n a r i o , c o n p u n t o s en la p a r t e s u p e r i o r e inferior de las esquinas izquierdas sólo en la i m a g e n destinada a ser vista p o r el ojo izquierdo. Cuando las personas m i r a b a n el estereograma, veían un c u a d r a d o q u e flotaba y estaba definido p o r los cuatro p u n t o s , d e m o s t r a n d o q u e el cerebro, en realidad, interpretaba los rasgos visibles sólo para un ojo c o m o procedentes de un c o n t o r n o en el espacio. N a k a y a m a y el psicólogo B a r t o n Anderson s u g i r i e r o n la existencia de n e u r o n a s q u e detectan estas oclusiones; responderían a un-par de marcas en un ojo, u n a de las cuales p u e d e ser emparejada c o n u n a marca en el otro ojo mientras la otra marca carece de emparejam i e n t o . Estos detectores de límites tridimensionales ayudarían a la red estereoscópica a dirigirse hacia los perfiles de las m a n c h a s flotantes.

La visión estereoscópica no se p r o d u c e c o m o si fuera algo propio déla m e r a existencia de los dos ojos, sino que, p r i m e r o , tiene q u e haberse establecido en el cerebro el sistema de circuitos. S a b e m o s q u e es así porque casi un dos p o r c i e n t o de la población, a u n q u e p u e d e ver perfectamente con cada u n o de los glóbulos oculares, no p u e d e ver c o n el ojo ciclópeo. Para esa p r o p o r c i ó n de p o b l a c i ó n los estereogramas de p u n t o s aleatorios son a ú n planos. O t r o cuatro p o r ciento p u e d e ver sólo d é b i l m e n t e en estéreo.

Una minoría m a y o r e x p e r i m e n t a déficits a ú n más selectivos. Algunos no pueden ver la profundidad estereoscópica detrás del p u n t o de fijación, otros no la p u e d e n ver delante. W h i t m a n R i c h a r d s , q u e d e s c u b r i ó estas formas de ceguera estereoscópica, conjeturaba q u e el cerebro disponía de tres r e servas de n e u r o n a s q u e d e t e c t a n diferencias en la posición de un p u n t o en los dos ojos. U n a es para pares de m a n c h a s q u e c o i n c i d e n e x a c t a m e n t e o casi, es decir, para u n a p e r c e p c i ó n de la p r o f u n d i d a d de «grano fino» en el punto de foco. O t r a , para pares de m a n c h a s q u e b o r d e a n la z o n a de la nariz, o sea, para ver objetos lejanos. U n a tercera, en fin, para pares de m a n c h a s que se acercan a la z o n a de las sienes, p o r t a n t o para objetos más p r ó x i m o s . A partir de los estudios q u e R i c h a r d s h i z o sobre la base de cerebros de monos y gatos, se h a n hallado n e u r o n a s c o n todas estas propiedades. Las diferentes tipologías de ceguera estereoscópica p a r e c e n estar g e n é t i c a m e n t e determinadas, s u g i r i e n d o c o n ello q u e es u n a diferente c o m b i n a c i ó n de genes la q u e instala cada reserva de n e u r o n a s . La visión estereoscópica no se halla p r e s e n t e c u a n d o n a c e m o s , y p u e de quedar d a ñ a d a de f o r m a p e r m a n e n t e en n i ñ o s y animales, si u n o de los ojos es t e m p o r a l m e n t e p r i v a d o de i n p u t p o r u n a catarata o u n a m á cula. Hasta aquí t o d o esto s u e n a u n p o c o c o m o l a tediosa l e c c i ó n d e q u e la visión estereoscópica, al igual q u e t o d o lo d e m á s , d e b e ser u n a m e z c l a de naturaleza y cultura. P e r o cabe p e n s a r m e j o r este h e c h o si se c o n s i d e r a que el cerebro t i e n e q u e ser e n s a m b l a d o p r i m e r o , y q u e este p r o c e s o requiere u n a p r o g r a m a c i ó n de las fases de realización del p r o y e c t o q u e cubren u n e x t e n s o c a l e n d a r i o . E l c a l e n d a r i o n o s e interesa p o r e l m o mento c o n c r e t o en q u e el o r g a n i s m o sale del ú t e r o , ya q u e la s e c u e n c i a de instalación se proseguirá después del n a c i m i e n t o . El p r o c e s o r e q u i e r e también c o y u n t u r a s críticas, es decir, la e n t r a d a de i n f o r m a c i ó n q u e los genes no p u e d e n predecir. En los niños, la visión en estéreo aparece de f o r m a súbita. En los e x p e rimentos realizados, c u a n d o los recién nacidos son llevados a intervalos regulares, semana tras semana, a un laboratorio, los estereogramas p a r e c e n no impresionarles d u r a n t e cierto t i e m p o y, luego, de f o r m a repentina, les cautivan. En el p e r í o d o de t i e m p o en t o r n o a esa s e m a n a epocal que, en términos generales, coincide c o n el tercer o c u a r t o m e s de edad, los p e queños logran p o r p r i m e r a vez hacer q u e los ojos converjan de forma adecuada (por ejemplo, si se les acerca un j u g u e t e a la nariz lo siguen de forma uniforme) y, a partir de entonces, aquellas presentaciones rivales de cada uno de los ojos —un m o d e l o diferente para cada u n o de ellos— q u e antes les habían resultado interesantes, les son ahora molestas.
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No es q u e los bebés «aprendan a ver en estéreo», sea cual sea el significado q u e se dé a esta frase. El psicólogo R i c h a r d H e l d a p o r t a una explicación más sencilla. C u a n d o los n i ñ o s n a c e n , cada n e u r o n a e n la capa r e c e p t o r a del c ó r t e x visual suma los i n p u t s p r o c e d e n t e s de las localizaciones c o r r e s p o n d i e n t e s en los dos ojos, en lugar de m a n t e n e r l a s separadas. C o n t o d o , el c e r e b r o no dice de q u é ojo p r o v i e n e un f r a g m e n t o dado de m o d e l o y, s i m p l e m e n t e , funde u n a visión de un ojo e n c i m a de la del otro f o r m a n d o u n a s u p e r p o s i c i ó n b i d i m e n s i o n a l . A l n o c o n t a r c o n informac i ó n acerca de cuál es el ojo del q u e p r o c e d e un c o n j u n t o de filigranas,la visión estereoscópica, la c o n v e r g e n c i a y la rivalidad son, desde un punto de vista lógico, imposibles. H a c i a los tres meses de edad, cada neurona o p t a p o r r e s p o n d e r de f o r m a privilegiada a u n o de los dos ojos. Las neuronas, que se encuentran en u n a c o n e x i ó n única de la corriente neuronal, saben e n t o n c e s c u á n d o u n a m a r c a recae en un lugar de u n o de los ojos y en el m i s m o lugar, o a u n o l i g e r a m e n t e desplazado, en el o t r o ; es decir, d i s p o n e n de la m a t e r i a p r i m a para la visión estereoscópica. En el caso de los gatos y los m o n o s , cuyos cerebros se h a n estudiado de f o r m a directa, t o d o s u c e d e en realidad p r e c i s a m e n t e de ese modo.Tan p r o n t o c o m o el c ó r t e x del a n i m a l distingue un ojo del otro, el animal ve los estereogramas en relieve. Este h e c h o sugiere q u e , si los inputs son e t i q u e t a d o s de entrada c o m o «ojo izquierdo» u «ojo d e r e c h o » , el sistema de circuitos para el cálculo estereoscópico se halla ya instalado y en func i o n a m i e n t o en u n a capa más abajo, s i e m p r e en el s e n t i d o en q u e circula el flujo n e u r o n a l . En los m o n o s , el p r o c e s o finaliza a los dos meses de edad, c u a n d o cada n e u r o n a se dedica a su ojo dilecto y la cria de m o n o ve en reheve. En c o m p a r a c i ó n c o n otros p r i m a t e s , los seres h u m a n o s somos seres «altrícialis»: n a c e m o s p r o n t o e indefensos,}- c o m p l e t a m o s el desarrollo fuera del útero. D a d o q u e los n i ñ o s h u m a n o s n a c e n antes q u e las crías de m o n o en p r o p o r c i ó n al t i e m p o de d u r a c i ó n de su infancia, la instalac i ó n de su sistema b i n o c u l a r de circuitos aparece en u n a edad posterior, si se t o m a c o m o p u n t o de referencia la fecha de n a c i m i e n t o . D i c h o de un m o d o más general, c u a n d o los biólogos c o m p a r a n los hitos de la maduración del sistema visual en los diferentes animales, algunos de los cuales n a c e n antes y son inhábiles, otros, más tarde y d i s p o n e n ya de visión, d e s c u b r e n q u e la secuencia es m u y similar c o n i n d e p e n d e n c i a de que las últimas etapas se desarrollen en el ú t e r o o el m u n d o . La aparición de las decisivas n e u r o n a s fidehzadas al ojo izquierdo y al d e r e c h o p u e d e i n t e r r u m p i r s e p o r la experiencia. C u a n d o los neurobiólogos D a v i d H u b e l y Torsten Wiesel criaron gatitos y m o n o s a los que
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habían tapado un ojo, el resultado fue q u e las n e u r o n a s de i n p u t del c ó r t e x sintonizaron con el otro ojo, d e j a n d o al animal f u n c i o n a l m e n t e ciego del ojo que había p e r m a n e c i d o tapado. La lesión tenía un carácter p e r m a n e n t e si el ojo era c u b i e r t o d u r a n t e un p e r í o d o decisivo en el desarrollo del animal, aun c u a n d o la privación de la vista hubiese sido breve. En el caso de los monos, el sistema visual es en especial vulnerable d u r a n t e las dos p r i meras semanas de vida, y la vulnerabilidad disminuye d u r a n t e el p r i m e r año de vida. El h e c h o de tapar el ojo de un m o n o adulto, en c a m b i o , no dejaba lesión, aun c u a n d o p e r m a n e c i e r a tapado d u r a n t e cuatro años. De entrada, t o d o ello parecía ser un caso más del adagio «la f u n c i ó n hace al órgano», si b i e n iba a deparar u n a sorpresa. C u a n d o H u b e l y W i e s e l taparon ambos ojos a los animales, el cerebro no mostraba u n a d o b l e lesión. La mitad de las células no presentaba n i n g ú n d a ñ o . Los estragos en el a n i mal al que se le había tapado c o n un p a r c h e sólo un ojo, se p r o d u c í a n no porque una n e u r o n a destinada al ojo tapado quedara privada de i n p u t s , sino porque las señales de i n p u t p r o c e d e n t e s del ojo destapado se abrían paso arrinconando los inputs del q u e estaba tapado. Los ojos c o m p i t e n p o r hacerse con el d o m i n i o territorial de la capa de i n p u t en el c ó r t e x . C a d a neurona comienza t e n i e n d o u n a ligera p r o p e n s i ó n hacia u n o de los dos ojos,y el input q u e p r o v i e n e de aquel ojo exagera esa proclividad hasta q u e la neurona le r e s p o n d e de f o r m a exclusiva. Los inputs ni siquiera t i e n e n que haberse o r i g i n a d o en el m u n d o , es decir, las ondas de activación p r o c e dentes de las estaciones intermedias, q u e para e n t e n d e r n o s son semejantes a las cartas de ajuste, llevan a cabo esta mistificación. La saga del desarrollo, aunque es sensible a los cambios q u e se dan en la experiencia del animal, no se puede describir de forma exacta c o m o un «aprendizaje», en el s e n t i do de un proceso q u e registre la i n f o r m a c i ó n p r o c e d e n t e del m u n d o . M á s bien, al igual q u e un arquitecto entrega un s o m e r o b o c e t o a su delineante para que éste le trace las líneas del proyecto definitivo c o n precisión, así los genes forman t o s c a m e n t e n e u r o n a s específicas para cada u n o de los ojos y, entonces, inician un proceso q u e tiene la garantía de aguzarlas siempre q u e no medie la i n t r o m i s i ó n de un n e u r o b i ó l o g o . Una vez q u e el c e r e b r o ha s e g r e g a d o la i m a g e n del ojo i z q u i e r d o de la del derecho, las capas p o s t e r i o r e s de n e u r o n a s las c o m p a r a n b u s c a n d o las disparidades p u n t u a l e s q u e i n d i q u e n p r o f u n d i d a d . Estos circuitos, así mismo, son modificables p o r la e x p e r i e n c i a del animal, a u n q u e de un modo s o r p r e n d e n t e . Si un e x p e r i m e n t a d o r h a c e q u e un animal sea b i z c o o estrábico s e c c i o n á n d o l e u n o de los m ú s c u l o s oculares, los ojos a p u n t a n en diferentes direcciones y, en las dos retinas, n u n c a se verá lo m i s m o de 315

f o r m a s i m u l t á n e a . C i e r t o es q u e los ojos no se separan en 180 grados, de m o d o q u e , en teoría, el c e r e b r o a p r e n d e r í a a emparejar segmentos desajustados q u e , de h e c h o , traslapan. C o n t o d o , en apariencia no está equip a d o para aquellos e m p a r e j a m i e n t o s q u e sobrepasan en más de unos pocos g r a d o s la d i s p a r i d a d e n t r e los dos ojos; el a n i m a l se desarrolla e s t e r e o c i e g o y, a m e n u d o , c o m o f u n c i o n a l m e n t e ciego t a m b i é n en uno de los dos ojos, u n a afección d e n o m i n a d a ambliopía. (La ambliopía suele ser c o n o c i d a c o m o «ojo vago», a u n q u e es un t é r m i n o confuso, ya que es el c e r e b r o y no el ojo el q u e es insensible, u n a insensibilidad que viene causada p o r la supresión activa p o r p a r t e del c e r e b r o del i n p u t de un ojo en u n a s u e r t e de rivalidad p e r m a n e n t e e n t r e los dos, p e r o en ningún caso p o r q u e el c e r e b r o p o r vagancia lo ignore.) Lo m i s m o s u c e d e en el caso de los n i ñ o s . Si un ojo es m u c h o mas a g u d o v i s u a l m e n t e q u e el otro, el n i ñ o p o r lo c o m ú n se esfuerza en enfocar objetos cercanos y el reflejo q u e empareja el e n f o q u e y la con- g v e r g e n c i a retrae el ojo hacia d e n t r o . Los dos ojos a p u n t a n hacia direcciones diferentes (una afección d e n o m i n a d a estrabismo), y sus visiones no están alineadas lo bastante cerca para q u e el c e r e b r o use la información de disparidad q u e t i e n e n . El n i ñ o se desarrolla c o m o a m b l i o p e y estereociego, a m e n o s q u e u n a i n t e r v e n c i ó n q u i r ú r g i c a h e c h a a t i e m p o en los m ú s c u l o s oculares alinee p o r c o m p l e t o los glóbulos de a m b o s ojos.Hast! q u e H u b e l y W i e s e l d e s c u b r i e r o n estos efectos en m o n o s , y H e l d descub r i e r a t r a s t o r n o s similares en los n i ñ o s , se consideraba q u e el uso cirugía en los casos de estrabismo era c u e s t i ó n de estética y sólo se realizaba en n i ñ o s en e d a d escolar. C o n t o d o , hay un p e r í o d o q u e es crítico para la calibración y ajuste de las n e u r o n a s de un ojo y otro, un poco n dilatado en el t i e m p o q u e el de las n e u r o n a s para sólo un ojo, aunq p r o b a b l e m e n t e t e r m i n a de f o r m a progresiva e n t r e el p r i m e r y el segundo a ñ o de e d a d . La cirugía, u n a vez sobrepasada esta edad, a m e n u d o s u i t llegar tarde. ¿Por q u é razón existe un p e r í o d o crítico y no un estar abiertos ai e x p e r i e n c i a d u r a n t e toda la vida o, s i m p l e m e n t e , c o n e x i o n e s rígidas? 1 los garitos, los m o n o s y los bebés h u m a n o s , d a d o q u e la cara contin c r e c i e n d o después del n a c i m i e n t o , los ojos forzosamente se van apartanc Los p u n t o s estratégicos q u e de f o r m a respectiva o c u p a n cada u n o de ell c a m b i a n , y las n e u r o n a s t i e n e n q u e seguir r e s i n t o n i z a n d o la gama disparidades interoculares q u e detectan. A d e m á s , los genes no anticipan g r a d o de dispersión de los p u n t o s de vista p a n o r á m i c o s , p o r q u e depend; de otros genes, de la alimentación, así c o m o de diversos accidentes. De e: 316

modo, las n e u r o n a s rastrean la lenta deriva de los ojos q u e se p r o d u c e durante la abertura al exterior q u e s u p o n e el desarrollo. C u a n d o los ojos alcanzan su separación m á x i m a en el cráneo, la necesidad desaparece, m o mento que coincide c o n la finalización del p e r í o d o crítico. C o n t o d o , hay ciertos animales, c o m o los conejos, q u e t i e n e n crías precoces, cuyos cráneos crecen p o c o y sus ojos se hallan situados al nacer p r á c t i c a m e n t e en las posiciones q u e o c u p a r á n c u a n d o sean adultos. (Suelen ser animales, a d e más, sujetos a u n a p r o n t a d e p r e d a c i ó n , p o r lo q u e no p u e d e n p e r m i t i r s e el lujo de una infancia p r o l o n g a d a e indefensa.) A las n e u r o n a s q u e reciben inputs de los dos ojos no les es preciso resintonizarse, pues de h e c h o estos animales, c u a n d o n a c e n , d i s p o n e n ya de todas las c o n e x i o n e s necesarias y las establecen sin pasar p o r un p e r í o d o crítico de sensibilidad hacia el i n p u t . Los d e s c u b r i m i e n t o s h e c h o s acerca de la s i n t o n i z a c i ó n de la visión binocular e n diferentes especies h a n a b i e r t o u n n u e v o m o d o d e p e n s a r e l aprendizaje en general. Si b i e n el aprendizaje a m e n u d o se ha d e s c r i t o como aquel indispensable m o l d e a d o r del a m o r f o tejido cerebral, a h o r a , en cambio, parece c o m o u n a adaptación innata a las exigencias q u e j a l o nan el calendario de e j e c u c i ó n del p r o y e c t o de un a n i m a l q u e se e n s a m bla a sí m i s m o . El g e n elabora t a n t o c o m o p u e d e al a n i m a l y , e n lo relativo a las partes del a n i m a l q u e no p u e d e n ser especificadas p o r a n t i c i p a d o (como son las c o n e x i o n e s correctas para los dos ojos q u e se hallan s o m e tidos a un p r o c e s o de desarrollo q u e los desplaza y los separa a un r i t m o a su vez i m p r e d e c i b l e ) , el g e n o m a pasa a activar un m e c a n i s m o de c o m pilación de i n f o r m a c i ó n en el m o m e n t o del desarrollo en q u e es más necesario. En El instinto del lenguaje desarrollé u n a e x p l i c a c i ó n similar para el p e r í o d o crítico del aprendizaje del lenguaje en la infancia.

Si he c o n d u c i d o al lector p o r este recorrido a través de los estereogramas del «ojo mágico» no ha sido tan sólo p o r q u e sea divertido c o m p r e n d e r cómo funciona la magia. A mi entender, la visión estereoscópica es u n a de las maravillas de la naturaleza y un paradigma de c ó m o funcionan las otras partes de la m e n t e . La visión estereoscópica ante t o d o es un p r o c e s a m i e n t o de la información q u e percibimos c o m o un sabor especial de la conciencia, una conexión entre la c o m p u t a c i ó n m e n t a l y la apercepción q u e es tan lícita que los p r o g r a m a d o r e s informáticos la m a n i p u l a n para encantar a millones de personas. En diversos sentidos, se trata de un m ó d u l o : trabaja
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con independencia del resto de la m e n t e (no precisa de objetos reconocibles), el resto de la m e n t e trabaja c o n i n d e p e n d e n c i a de ella (se las arregla con otros analizadores de la profundidad o el relieve), i m p o n e exigencias particulares al cableado de las c o n e x i o n e s en el cerebro y d e p e n d e de principios q u e son específicos a su p r o b l e m a (la g e o m e t r í a del paralaje binocular). Si b i e n la visión estereoscópica se desarrolla en la infancia y es sensible a l a experiencia, no cabe describirla p e r s p i c a z m e n t e c o m o algo q u e sea «aprendido» o c o m o «una mezcla de naturaleza y cultura»; el desarrollo participa de un calendario de ensamblaje y la sensibilidad a la experiencia es una t o m a d e i n f o r m a c i ó n , p o r m e d i o d e u n sistema estructurado, circunscrita en el t i e m p o . La visión estereoscópica hace alarde de la astuta ingeniería de la selección natural, al sacar p a r t i d o de teoremas sutiles de la óptica que no fueron descubiertos hasta millones de años más tarde p o r L e o n a r d o , Kepler, W h e a t s t o n e y los ingenieros especialistas en el r e c o n o c i m i e n t o aéreo. La visión estereoscópica e v o l u c i o n ó c o m o u n a respuesta a las presiones selectivas q u e eran identificables en la ecología q u e d o m i n ó la vida de nuestros antepasados. P o r último, habría q u e matizar y tener en cuenta q u e la visión estereoscópica resuelve problemas insolubles m e d i a n t e suposiciones tácitas acerca del m u n d o que, si b i e n fueron ciertas sin d u d a en el m e d i o en que e v o l u c i o n a m o s , h o y en día no siempre lo son.

Iluminación,

sombreado,

modelado

La visión estereoscópica es u n a p a r t e de u n a etapa t e m p r a n a y esencial de la visión q u e calcula las p r o f u n d i d a d e s y explica los materiales de las superficies, p e r o no es la ú n i c a . La visión en tres d i m e n s i o n e s no r e q u i e r e dos ojos. C a b e alcanzar un r i c o s e n t i d o de f o r m a y sustancia a p a r t i r de las escasísimas i n d i c a c i o n e s presentes en u n a i m a g e n . Fijémonos en estos dibujos, trazados p o r el p s i c ó l o g o E d w a r d A d e l s o n .

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El dibujo de la izquierda p a r e c e ser u n a cartulina blanca c o n u n a banda vertical de c o l o r gris, desplegada h o r i z o n t a l m e n t e e i l u m i n a d a p o r arriba. El de la d e r e c h a p a r e c e u n a cartulina blanca c o n u n a b a n d a h o r i zontal gris, desplegada v e r t i c a l m e n t e e i l u m i n a d a p o r un lado. (Si el l e c tor los c o n t e m p l a fijando la vista el t i e m p o suficiente, cada dibujo p u e d e cobrar profundidad, c o m o u n c u b o d e N e c k e r , a u n q u e p o r e l m o m e n t o lo ignoraremos.) C o n t o d o , la tinta utilizada (así c o m o la p r o y e c c i ó n en la retina) es p r á c t i c a m e n t e la m i s m a en las dos i m á g e n e s . C a d a u n a es u n a caja en zigzag t i p o tres en raya c o n a l g u n o s r e c u a d r o s s o m b r e a d o s . En ambos dibujos, los c u a d r a d o s de las esquinas s o n b l a n c o s , los c u a d r a d o s superiores y laterales p r e s e n t a n un c o l o r gris claro, y el c u a d r a d o central, gris más oscuro. De a l g ú n m o d o la c o m b i n a c i ó n de s o m b r e a d o y zigzag los mete en la tercera d i m e n s i ó n y c o l o r e a cada r e c u a d r o , p e r o de m o d o s diferentes. Los c o n t o r n o s q u e llevan la e t i q u e t a «1» s o n físicamente los mismos en los dos dibujos. En c a m b i o , en el d i b u j o de la i z q u i e r d a , el límite se parece a u n a frontera p i n t a d a —una b a n d a blanca p r ó x i m a a o t r a gris-, y en el dibujo de la d e r e c h a se p a r e c e a un límite de perfil y s o m breado, una b a n d a blanca q u e d e s e m b o c a e n u n a s o m b r a e n e l o t r o l a d o de un pliegue. Los b o r d e s e t i q u e t a d o s c o n «2» s o n t a m b i é n i d é n t i c o s , pero los v e m o s de m o d o o p u e s t o : s o m b r a en el dibujo de la i z q u i e r d a y pintada en el de la d e r e c h a . T o d a s estas diferencias p r o v i e n e n de u n a caja que hace zig en u n a d i r e c c i ó n , m i e n t r a s la otra h a c e zag en la otra. Para ver t a n t o en u n a i m a g e n tan p e q u e ñ a , el o b s e r v a d o r t i e n e q u e deshacer tres leyes q u e e l a b o r a n i m á g e n e s a partir del m u n d o . C a d a u n a necesita un «experto» m e n t a l para llevar a c a b o la d e s c o m p o s i c i ó n de las leyes. Al igual q u e sucedía en la visión estereoscópica, estos e x p e r t o s t r a bajan para p e r m i t i r n o s captar de f o r m a exacta las superficies q u e h a y en el mundo, p e r o tratan diferentes tipos de i n f o r m a c i ó n , resuelven d i f e r e n tes tipos de p r o b l e m a s y e l a b o r a n distintos tipos de s u p o s i c i o n e s acerca del mundo.

El p r i m e r p r o b l e m a es la perspectiva: un o b j e t o t r i d i m e n s i o n a l se proyecta en u n a f o r m a b i d i m e n s i o n a l en la retina. P o r desgracia, c u a l quier p r o y e c c i ó n p u e d e p r o c e d e r d e u n n ú m e r o infinito d e o b j e t o s , d e modo que no hay m a n e r a de r e c u p e r a r u n a f o r m a a partir de su sola proyección (tal c o m o r e c o r d a b a A m e s a q u i e n e s o b s e r v a b a n sus h a b i t a 319

ciones). «Por se limitara a formas se lo m u n d o , dada

tanto», la e v o l u c i ó n p a r e c e c o m o si se h u b i e r a resignado y r e c o n o c e r q u e «nadie es perfecto». N u e s t r o analizador de j u e g a a suertes y nos h a c e ver el estado más probable del l a i m a g e n retínica d e q u e d i s p o n e .

¿ C ó m o calcula un sistema visual el estado más p r o b a b l e del mundo a partir de las evidencias q u e t i e n e en la retina? La teoría de probabilidades ofrece u n a respuesta sencilla, y es el t e o r e m a de Bayes, q u e es el modo más claro de asignar u n a p r o b a b i l i d a d a u n a hipótesis basada en ciertas evidencias. El t e o r e m a de Bayes afirma q u e las p r o b a b i l i d a d e s que favor e c e n a u n a hipótesis sobre otra se calculan a partir de tan sólo dos números para cada hipótesis. U n o es la p r o b a b i l i d a d a p r i o r i : ¿ q u é confianza m e r e c e la hipótesis antes de q u e ni siquiera se hayan e x a m i n a d o las evidencias? El o t r o es la verosimilitud: si las hipótesis fueran ciertas, ¿cuál sería la p r o b a b i l i d a d de q u e s i e n d o las evidencias tal c o m o son ahora, éstas llegaran a verse así? M u l t i p l i q u e m o s la probabilidad a priori de la hipótesis 1 p o r la v e r o s i m i l i t u d de las evidencias c o n d i c i o n a d a s p o r la hipótesis 1; l u e g o , m u l t i p l i q u e m o s la probabilidad a priori de la hipótesis 2 por la v e r o s i m i l i t u d de las evidencias q u e c o n d i c i o n a la hipótesis 2 y, por últim o , s a q u e m o s la p r o p o r c i ó n e n t r e los dos n ú m e r o s : o b t e n d r e m o s la prob a b i l i d a d a favor de la p r i m e r a h i p ó t e s i s . ¿ D e q u é m o d o utiliza n u e s t r o analizador de línea tridimensional el t e o r e m a de Bayes? A p u e s t a p o r a q u e l o b j e t o q u e , a d e m á s de estar realm e n t e en la escena, y de ser m u y posible q u e esté presente en otras escenas en general, t i e n e m a y o r p r o b a b i l i d a d de p r o d u c i r esas líneas. Sup o n e , parafraseando lo q u e en cierta ocasión dijo Einstein a propósito de D i o s , q u e e l m u n d o e s sutil, p e r o n o malicioso. De este m o d o el analizador de formas t i e n e q u e estar dotado de ciertas p r o b a b i l i d a d e s acerca de la p r o y e c c i ó n (el m o d o en q u e los objetos a p a r e c e n en perspectiva) y ciertas probabilidades acerca del mundo (el t i p o de objetos c o n q u e c u e n t a ) . Algunas de las probabilidades acerca de la p r o y e c c i ó n son en realidad m u y b u e n a s . U n a m o n e d a , en teoría, p u e d e proyectarse c o m o u n a línea fina, p e r o sólo lo h a c e al ser vista de c a n t o . Si en la escena hay u n a m o n e d a , ¿cuál es la p r o b a b i l i d a d de queh e s t e m o s v i e n d o de canto? De h e c h o , no m u y alta, ya q u e la inmensa m a y o r í a de los p u n t o s de vista p r o y e c t a n la m o n e d a c o m o una elipse.II analizador de formas s u p o n e q u e el p u n t o de vista q u e se ha adoptado es genérico —y no p r e p a r a d o c o n la precisión exacta para alinear las cosas al estilo de la h a b i t a c i ó n de Ames—, y d i s p o n e sus muescas c o m o corresp o n d e . U n a cerilla, p o r o t r o lado, casi siempre proyectará u n a línea recta. 320

de m o d o q u e si en la i m a g e n hay u n a línea, la m e j o r conjetura es q u e se trata de un fósforo más q u e no de un disco, s i e n d o t o d o lo demás igual. La presencia de u n a colección de líneas en u n a i m a g e n reducirá aún más las probabilidades. P o r e j e m p l o , un c o n j u n t o de líneas paralelas o casi paralelas rara vez es algo accidental. Las líneas no paralelas en el m u n d o raramente p r o y e c t a n líneas casi paralelas en u n a i m a g e n : casi t o d o s los pares de cerillas q u e son desparramadas p o r el suelo se e n t r e c r u z a n formando ángulos a g u d o s regulares. Pero las líneas q u e son paralelas, en el mundo, tales c o m o los postes del teléfono, m u y a m e n u d o p r o y e c t a n líneas casi paralelas. De este m o d o , si en u n a i m a g e n hay líneas casi p a r a lelas, las probabilidades s o n favorables a q u e se trate de b o r d e s parálelos en el m u n d o . H a y m u c h a s otras reglas empíricas q u e d e t e r m i n a n cuáles son las f o r m a c i o n e s t r i d i m e n s i o n a l e s en el m u n d o c o n q u e se p u e d a " contar q u e e m i t a n marcas en u n a i m a g e n . T eY p e q u e ñ a s , á n g u l o s , flechas, patas de c u e r v o s y c o n t o n e o s paralelos s o n huellas de otros tantos contornos rectos, esquinas, ángulos rectos y formas simétricas. Los dibujantes de cómics h a n sacado p a r t i d o de estas reglas d u r a n t e m i l e n i o s , y un taimado analizador de formas las procesa r e c u r s i v a m e n t e a p o s t a n d o s o bre qué hay en el m u n d o . C o n t o d o , h a c e r q u e u n a verosimilitud sea recursiva, y afirmar q u e el material paralelo, p o r lo general, proyecta i m á g e n e s casi paralelas, y q u e , por tanto, líneas casi paralelas i m p l i c a n materias paralelas, es un e r r o r . análogo a oír en el e x t e r i o r el r u i d o de unas p e z u ñ a s q u e g o l p e a n c o n t r a el suelo y sacar la c o n c l u s i ó n de q u e se trata de u n a cebra, p o r q u e las cebras tienen p e z u ñ a s y, a veces, piafan. La p r o b a b i l i d a d a p r i o r i de q u e el mundo c o n t e n g a u n a cierta e n t i d a d —¿cuántas cebras hay, c u á n t o s b o r d e s paralelos hay?— t i e n e q u e ser multiplicada. Para q u e un analizador de f o r m a s probabilístico f u n c i o n e , e s m e j o r q u e e l m u n d o c o n t e n g a c a n t i dades abundantes del t i p o de objetos q u e le gusta suponer. ¿Es así? Un romántico pensaría q u e el m u n d o natural es o r g á n i c o y b l a n d o , q u e sus bordes duros h a n sido m o d e l a d o s a la fuerza p o r t o d o un ejército de ingenieros. F u e en este sentido q u e un profesor de literatura dijo r e c i e n temente ante sus a l u m n o s : «las líneas rectas q u e p e r c i b i m o s en el paisaje han sido puestas p o r el h o m b r e » . Un e s t u d i a n t e escéptico, Gail J e n s e n Sanford, p u b l i c ó u n a lista de líneas rectas existentes en la naturaleza, q u e hace poco fue reeditada en la revista Harper's:
La línea de la cresta de u n a ola al r o m p e r ; el l í m i t e lejano de u n a p r a d e ra; el c a m i n o a b i e r t o p o r la lluvia t o r r e n c i a l ; las f o r m a s de los cristales; las

líneas de c u a r z o b l a n c o en u n a superficie de g r a n i t o ; los carámbanos; las estalactitas; las estalagmitas; la superficie de un lago en calma; las rayas de las cebras y los tigres; el p i c o de un p a t o ; las patas de la lavandera; el á n g u l o que f o r m a u n a b a n d a d a d e aves c u a n d o m i g r a n ; e l p i c a d o d e u n m a r t í n pescad o r ; las hojas de los h e l é c h o s ; las espinas de un cactus; los t r o n c o s de los árboles j ó v e n e s ; las hojas de los p i n o s ; las telarañas; las grietas en la superficie del h i e l o ; los estratos de las rocas m e t a m ó r f i c a s ; las caras de un volcán; los m e c h o n e s espaciados q u e f o r m a el v i e n t o en los a l t o c ú m u l o s al barrerlos; el l í m i t e i n t e r i o r en la cara de la l u n a c u a n d o se halla en c u a r t o creciente.

Algunas de estas propuestas s o n indiscutibles, otras, en c a m b i o , plantean más q u e b r a d e r o s de cabeza q u e soluciones. (Por e j e m p l o , la línea del h o r i z o n t e en un lago o u n a p r a d e r a y el límite i n t e r i o r de la luna en c u a r t o c r e c i e n t e c u a n d o alcanza la m i t a d del disco no son líneas rectas existentes en el m u n d o . ) No obstante, el p l a n t e o del t e m a es correcto. En efecto, s o n m u c h a s las leyes del m u n d o q u e le confieren b o n i t a s formas analizables. P o r e j e m p l o , el m o v i m i e n t o , la t e n s i ó n superficial y la gravedad f o r m a n líneas rectas. La g r a v e d a d f o r m a , a d e m á s , á n g u l o s rectos y la c o h e s i ó n h a c e q u e los c o n t o r n o s sean lisos. Los o r g a n i s m o s q u e tienen m o v i l i d a d se desarrollan t e n d i e n d o hacia la simetría. La selección natural m o l d e a las partes que c o n s t i t u y e n a estos o r g a n i s m o s c o m o si fueran h e r r a m i e n t a s , d u p l i c a n d o así en el m u n d o natural aquella exigencia propia del i n g e n i e r o h u m a n o consistente en d i s p o n e r de partes b i e n mecanizadas. Las g r a n d e s superficies r e ú n e n m o d e l o s c o n t a m a ñ o s , figuras y e s p a c i a m i e n t o s más o m e n o s iguales: grietas, h e n d i d u r a s , hojas, guijarros, arena, o n d a s , rizos, agujas. Las partes del m u n d o q u e p a r e c e n h a b e r sido talladas y encoladas no sólo son las más r e c u p e r a d a s p o r el analizador de formas, sino q u e , en realidad, su r e c u p e r a c i ó n t i e n e más valor. S o n signos i n d i c a d o r e s de fuerzas p o d e r o s a s q u e c u b r e n y m o l d e a n el e n t o r n o que t i e n e n a m a n o y m e r e c e n m a y o r a t e n c i ó n q u e no los m o n t o n e s apilados de basura aleatoria.

A u n el m e j o r analizador de líneas se halla e q u i p a d o tan sólo para procesar un m u n d o q u e no deja de ser u n a caricatura. En efecto, las superficies no se hallan s i m p l e m e n t e limitadas p o r líneas, sino q u e están c o m p u e s t a s de materiales. N u e s t r o s e n t i d o de la l u m i n o s i d a d y del color
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es el modo q u e d i s p o n e m o s para aquilatar los materiales. P o r ejemplo, si nos abstenemos de h i n c a r l e el d i e n t e a u n a pieza de fruta de plástico es porque el color nos h a c e caer en la c u e n t a de q u e su m a t e r i a no es carnosa c o m o las frutas. Analizar la m a t e r i a a partir de la luz q u e refleja es u n a tarea p r o p i a de un especialista en reflectancia. Diferentes tipos de m a t e r i a reflejan l u z en diferentes l o n g i t u d e s de o n d a y diferentes c a n t i d a d e s . (Para no c o m p l i c a r más las cosas, me limitaré al caso del b l a n c o y el n e g r o ; el c o l o r es, a p r o x i madamente, el m i s m o p r o b l e m a p e r o triplicado.) P o r desgracia, u n a c a n tidad dada de luz reflejada p o d r í a ser o r i g i n a d a p o r un infinito n ú m e r o de combinaciones de m a t e r i a y luz. Un c e n t e n a r de u n i d a d e s de l u z podrían resultar de un t r o z o de c a r b ó n q u e refleja el diez p o r c i e n t o de la luz que d e s p r e n d e n m i l velas o de un t r o z o de nieve q u e refleja el n o v e n ta por ciento de la l u z q u e e m i t e n c i e n t o o n c e velas. P o r t a n t o , no hay modo infalible a l g u n o de d e d u c i r cuál es el m a t e r i a l de q u e está h e c h o un objeto p a r t i e n d o de la luz q u e refleja. El analizador de l u m i n o s i d a d tiene que expresar c o m o un p r o d u c t o de dos o más c a n t i d a d e s el nivel de iluminación. S e trata d e o t r o p r o b l e m a m a l p l a n t e a d o q u e equivale e x a c tamente al q u e se p l a n t e a c u a n d o se da un n ú m e r o y se p i d e a v e r i g u a r cuáles fueron los dos n ú m e r o s q u e se m u l t i p l i c a r o n para o b t e n e r l o . El problema sólo se p u e d e resolver a base de añadir s u p u e s t o s . Una cámara se enfrenta a la m i s m a tarea, es decir, c ó m o h a c e r q u e la bola de nieve, p o r e j e m p l o , sea igual de blanca t a n t o d e n t r o c o m o en el exterior. El f o t ó m e t r o de u n a cámara, q u e c o n t r o l a la c a n t i d a d de luz q u e debe llegar a la película, expresa dos supuestos. El p r i m e r o es q u e la iluminación es u n i f o r m e : la escena a fotografiar en su c o n j u n t o estará al sol o a la sombra, o bajo un foco de luz eléctrica. C u a n d o este s u p u e s t o es infringido, el resultado q u e o b t i e n e el fotógrafo aficionado d e s a n i m a . Sin ir más lejos, la fotografía de la tía M i m i me salió c o m o u n a silueta borrosa que tenía al cielo azul c o m o f o n d o p o r q u e el e x p o s í m e t r o de la cámara estaba p r e p a r a d o para captar su rostro a la s o m b r a , c u a n d o , de hecho, el cielo estaba d i r e c t a m e n t e i l u m i n a d o p o r el sol. El s e g u n d o s u puesto es q u e la escena es, p o r t é r m i n o m e d i o , un semigrís. P o r e j e m p l o , si se reúne u n a c o l e c c i ó n aleatoria de o b j e t o s , los m u c h o s c o l o r e s y luminosidades g e n e r a l m e n t e alcanzarán u n p r o m e d i o q u e será u n s o m breado en semigrís q u e reflejará el diez p o r c i e n t o de la luz. La c á m a r a «supone» q u e e x a m i n a u n a escena p r o m e d i o y se o b t u r a d e j a n d o entrar sólo la luz suficiente para q u e la z o n a m e d i a de la g a m a de l u m i n o s i d a d en la escena salga r e p r o d u c i d a en la película c o m o un color semigrís. Las

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m a n c h a s q u e son más claras q u e la m e d i a se revelan e n gris pálido y color b l a n c o ; las m a n c h a s q u e son más oscuras, en gris o s c u r o y color negro. P e r o c u a n d o el s u p u e s t o falla y la escena no da u n a m e d i a de gris, la c á m a r a s e c o n f u n d e . U n a foto d e u n gato n e g r o sobre u n terciopelo n e g r o se revela c o m o semigrís, u n a foto de un oso p o l a r sobre el hielo á r t i c o se revela c o m o semigrís, etc. Un fotógrafo e x p e r t o analiza el grado e n q u e difiere u n a escena d e la m e d i a y aplica diferentes trucos para c o m p e n s a r l a . U n o t o s c o , p e r o efectivo, consiste en c o l o c a r en la escena u n a c a r t u l i n a de c o l o r semigrís ( q u e refleje e x a c t a m e n t e el dieciocho por c i e n t o de la luz), apoyarla sobre el o b j e t o y calibrar el exposímetro t o m a n d o c o m o referencia la cartulina. E n t o n c e s se satisface la suposición q u e la c á m a r a h a c e acerca del m u n d o , y su e s t i m a c i ó n del nivel de lumin o s i d a d a m b i e n t e ( o b t e n i d a d i v i d i e n d o la luz q u e refleja la cartulina por e l d i e c i o c h o p o r c i e n t o ) resulta ser c o r r e c t a . E d w i n H e r b e r t L a n d ( 1 9 0 9 - 1 9 9 1 ) , i n v e n t o r del filtro de polarización y la c á m a r a instantánea Polaroid L a n d , se enfrentó a este problema, que es a ú n más desafiante e n la fotografía en color. La luz q u e proyectan los focos de luz es naranja; la luz de los fluorescentes es de c o l o r oliva; la del sol. amarilla y la del cielo, azul. N u e s t r o c e r e b r o de algún m o d o consigue factorizar el c o l o r de la i l u m i n a c i ó n , tal c o m o factoriza la intensidad de i l u m i n a c i ó n , y ve un o b j e t o en su c o l o r c o r r e c t o en toda esa gama de luces, p e r o las cámaras fotográficas, en c a m b i o , n o , p u e s a m e n o s q u e emitan su propia luz blanca c o n u n flash, r e p r o d u c e n u n a escena i n t e r i o r con un denso m a t i z oxidado, u n a escena s o m b r e a d a c o m o un azul pastoso, etc. Un fotógrafo b i e n i n f o r m a d o optará p o r c o m p r a r u n a película especial o aplicará un filtro enroscable a la l e n t e para c o m p e n s a r , y un b u e n técnico de l a b o r a t o r i o corregirá el color al positivar la fotografía, algo q u e escapa a las posibilidades de u n a cámara instantánea. De m o d o q u e L a n d se decantó p o r el p r o b l e m a práctico de eliminar la intensidad y el color de la iluminac i ó n , u n p r o b l e m a q u e s e c o n o c e c o m o f i d e l i d a d cromática. P e r o L a n d era u n i n g e n i o s o h o m b r e d e c i e n c i a d e formación a u t o d i d a c t a e n el c a m p o d e la p e r c e p c i ó n , i n t e r e s a d o p o r c ó m o e l cereb r o resuelve el p r o b l e m a . Instaló u n l a b o r a t o r i o d e p e r c e p c i ó n del color y desarrolló u n a teoría i n t e l i g e n t e de la fidelidad c r o m á t i c a . Su idea, den o m i n a d a teoría Retinex, a t r i b u í a a q u i e n p e r c i b e varios supuestos. E l prim e r o consistía en q u e la luz terrestre y la i l u m i n a c i ó n resultante es una rica m e z c l a d e l o n g i t u d e s d e o n d a . ( L a e x c e p c i ó n q u e demuestra l a regla es la l á m p a r a de v a p o r de sodio, el tipo de a l u m b r a d o fijo q u e encontram o s en a p a r c a m i e n t o s , calles y autopistas. Esta l á m p a r a e m i t e una reduci324

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da gama de l o n g i t u d e s de o n d a q u e n u e s t r o sistema de p e r c e p c i ó n no puede factorizar: los objetos y los rostros a p a r e c e n t e ñ i d o s de un m o r t e cino color amarillo.) El s e g u n d o s u p u e s t o consiste en q u e los cambios graduales en el brillo y el c o l o r del c a m p o visual p r o v i e n e n c o n t o d a probabilidad del m o d o en q u e la escena está i l u m i n a d a , m i e n t r a s q u e las transiciones bruscas d e r i v a n p r o b a b l e m e n t e de la frontera en la cual t e r mina un o b j e t o y e m p i e z a otro. Para no c o m p l i c a r a ú n más las cosas, diremos sólo q u e L a n d c o m p r o b ó su teoría c o n p e r s o n a s y q u e e l a b o r ó un modelo de m u n d o s artificiales c o m p u e s t o p o r dos m a n c h a s r e c t a n g u lares bidimensionales, a los q u e d e n o m i n ó , en h o n o r al p i n t o r h o l a n d é s Piet M o n d r i a n , « M o n d r i a n s » . E n u n a i l u m i n a c i ó n m o n d r i a n a lateral, u n a mancha amarilla en un b o r d e refleja u n a luz m u y diferente a la q u e refleja la m i s m a m a n c h a amarilla en el otro. C o n t o d o , un o b s e r v a d o r humano las percibirá ambas c o m o amarillas, y el m o d e l o R e t i n e x , q u e elimina el g r a d i e n t e de i l u m i n a c i ó n de un b o r d e a otro, t a m b i é n . Si b i e n la teoría R e t i n e x era un b u e n p u n t o de p a r t i d a , resultó ser demasiado simple. U n o d e sus p r o b l e m a s era e l s u p u e s t o d e q u e e l m u n do es c o m o un M o n d r i a n , es decir, un e n o r m e p l a n o liso. R e t o m e m o s los dibujos de A d e l s o n q u e a p a r e c e n en la p á g i n a 3 1 8 , q u e en este c o n texto son otros tantos M o n d r i a n s dispuestos en zigzag. El m o d e l o R e t i n e x traca todos los límites angulosos de f o r m a indistinta e interpreta el B o r d e 1 en el dibujo de la i z q u i e r d a c o m o el B o r d e 1 en el de la d e r e c h a . En cambio, para el lector, el de la i z q u i e r d a p a r e c e un l í m i t e e n t r e b a n d a s de diferentes colores, y el de la d e r e c h a , u n a simple b a n d a q u e está d e s p l e g a da y en parte s o m b r e a d a . La diferencia resulta de la i n t e r p r e t a c i ó n q u e hacemos de la figura t r i d i m e n s i o n a l . El analizador de f o r m a ha c o m b a d o los M o n d r i a n s en divisores de cámaras o a m b i e n t e s rayados; el m o d e l o Retinex, en c a m b i o , los ve c o m o si fuera un m i s m o y a n t i g u o tablero de ajedrez. Sin d u d a , algo se ha p e r d i d o p o r el c a m i n o .

Ese algo es el efecto de la i n c l i n a c i ó n en el s o m b r e a d o , es decir, la tercera ley en v i r t u d de la cual u n a escena se c o n v i e r t e en u n a i m a g e n . Una superficie situada frente a u n a f u e n t e l u m í n i c a refleja u n a cantidad abundante de l u z p o r q u e ésta i m p a c t a de l l e n o en la superficie y rebota directamente de n u e v o . U n a superficie enfocada casi en paralelo respecto a la fuente refleja m u c h a m e n o s luz, p o r q u e casi t o d a ella s i m p l e m e n t e la 325

roza y p r o s i g u e su trayectoria. Si el o b s e r v a d o r se c o l o c a cerca de la fuente de luz, su ojo r e c o g e r á más luz si la superficie está colocada de frente q u e c u a n d o la t e n g a casi de perfil. C a b e apreciar esta diferencia si se dispara un flash a un t r o z o de cartulina gris y se la h a c e rotar. ¿ D e q u é m o d o el analizador de s o m b r e a d o aplica, invertida, la ley y averigua c ó m o se halla i n c l i n a d a u n a superficie b a s á n d o s e en la luz que refleja? Los beneficios e x c e d e n la e s t i m a c i ó n de la i n c l i n a c i ó n de un panel. M u c h o s objetos, c o m o los cubos y las piedras preciosas, constan de caras inclinadas, d e m o d o q u e r e c u p e r a r las i n c l i n a c i o n e s e s u n m o d o d e aver i g u a r cuál es su figura. De h e c h o , c u a l q u i e r figura c a b e considerarla una talla h e c h a de m i l l o n e s de d i m i n u t a s facetas. A u n c u a n d o la superficie sea s u a v e m e n t e c u r v a de m o d o q u e las «facetas» se e n c o j a n hasta ser puntos, la ley del s o m b r e a d o se aplica a la l u z q u e sale de cada p u n t o . Si la ley p u d i e r a aplicarse de f o r m a recursiva, n u e s t r o analizador de sombreado p o d r í a a p r e h e n d e r la figura de u n a superficie r e g i s t r a n d o la inclinación del p l a n o t a n g e n t e q u e descansa e n cada p u n t o . P o r desgracia, u n a cantid a d d e l u z q u e e s reflejada p o r u n a m a n c h a p u e d e resultar d e u n a superficie o s c u r a q u e está enfocada hacia la l u z o de u n a superficie iluminada p u e s t a p o r c o m p l e t o a l bies, d e m o d o q u e n o hay u n m o d o infalible a l g u n o de r e c u p e r a r el á n g u l o de u n a superficie a p a r t i r de la luz que refleja, sin r e c u r r i r a u n a serie de s u p u e s t o s adicionales. Un p r i m e r s u p u e s t o es q u e la i l u m i n a c i ó n de la superficie es uniform e : s e g ú n n o s dice este s u p u e s t o el m u n d o es c o m o si estuviera h e c h o de escayola. C u a n d o las superficies se hallan p i g m e n t a d a s de f o r m a desigual, se infringe este s u p u e s t o y n u e s t r o analizador de s o m b r e a d o quedará s u m i d o en la c o n f u s i ó n . Así es. Las p i n t u r a s y las fotografías s o n el ejemp l o m á s claro. O t r o , algo m e n o s e v i d e n t e , es el c o n t r a s o m b r e a d o del camuflaje en el r e i n o a n i m a l . Las pieles de m u c h o s animales van del lomo al v i e n t r e s i g u i e n d o un g r a d i e n t e q u e anula los efectos de la luz en sus figuras tridimensionales. C o n ello, la figura del animal se aplana, haciendo q u e sea más difícil detectarlo para el analizador de la figura a partir del somb r e a d o q u e opera p o r m e d i o de supuestos y se halla en el cerebro del depredador. El maquillaje, es otro e j e m p l o . C u a n d o se aplica en cantidades no m u y a b u n d a n t e s , el p i g m e n t o sobre la piel h a c e q u e el espectador se c o n f u n d a y vea la c a r n e y el h u e s o c o m o si t u v i e r a n u n a f o r m a más ideal. Un r e t o q u e o s c u r o en cada u n o de los lados de la n a r i z , los h a c e aparecer c o m o si e s t u v i e r a n e x p u e s t o s en un á n g u l o más llano a la luz, lo cual hace q u e l a n a r i z p a r e z c a más p e q u e ñ a . U n p o c o d e maquillaje e n e l labio s u p e r i o r c o n s i g u e el efecto c o n t r a r i o : el labio p a r e c e i n t e r c e p t a r de fren326

te la fuente de luz d a n d o la i m p r e s i ó n de ser m á s c a r n o s o , p r o c u r a n d o a los labios a q u e l aspecto p r o t u b e r a n t e q u e les h a c e ser tan deseables. U n analizador d e f o r m a a p a r t i r del s o m b r e a d o t i e n e q u e h a c e r otras suposiciones. Las superficies del m u n d o están h e c h a s d e miles d e m a t e riales y la luz i m p a c t a y r e b o t a en sus superficies inclinadas de m a n e r a s diferentes. U n a superficie m a t e , c o m o el yeso o el p a p e l e s t u c a d o , se r i g e por una ley simple, y el analizador de s o m b r a del c e r e b r o a m e n u d o parece s u p o n e r q u e el m u n d o es m a t e . Las superficies glaseadas, las pátinas, las pelusas, los hoyos y los p i n c h o s h a c e n c o n la l u z otras cosas a ú n m á s extrañas, y p u e d e n e n g a ñ a r al ojo. Un famoso e j e m p l o es la cara de la l u n a llena, q u e si b i e n p a r e c e un disco plano, de h e c h o es u n a esfera. En general, no n o s s u p o n e n i n g ú n problema ver las otras esferas a partir de su s o m b r e a d o , c o m o s u c e d e , p o r ejemplo, en el caso de las pelotas de p i n g - p o n g y, además, c u a l q u i e r artista puede esbozar u n a esfera a lápiz c a r b ó n . El p r o b l e m a de la l u n a consiste en el hecho de q u e está salpicada de cráteres de t o d o s los t a m a ñ o s , la m a y o r í a demasiado p e q u e ñ o s para ser atisbados desde la T i e r r a , q u e se c o m b i n a n dando lugar a u n a superficie q u e se c o m p o r t a de f o r m a diferente al ideal mate que da p o r sentado nuestro analizador de s o m b r e a d o . El c e n t r o de la luna llena se o r i e n t a d i r e c t a m e n t e de frente al observador, y en este s e n t i d o será más brillante; p e r o d a d o q u e t i e n e h o y u e l o s y grietas cuyas p a r e d e s son vistas de bies desde el p u n t o privilegiado terrestre q u e o c u p a el observador, ello hace q u e el c e n t r o de la l u n a parezca más oscuro. Las superficies c e r c a nas al p e r í m e t r o de la luna rozan la visual y p a r e c e r á n más oscuras, a pesar de que presentan las paredes de sus depresiones naturales d i r e c t a m e n t e de frente y reflejan g r a n cantidad de luz, h a c i e n d o q u e el p e r í m e t r o p a r e z c a más claro. En la luna en su c o n j u n t o , el á n g u l o de su superficie y los á n g u los de las caras de sus cráteres se anulan, de m o d o q u e todas las zonas reflejan la m i s m a cantidad de luz y el ojo la ve c o m o un disco.

S i t u v i é s e m o s q u e d e p e n d e r d e c u a l q u i e r a d e estos analizadores, c o meríamos cortezas y nos d e s p e ñ a r í a m o s p o r los riscos. C a d a a n a l i z a d o r hace suposiciones, p e r o a m e n u d o otros analizadores las c o n t r a d i c e n . El ángulo, la figura, el m a t e r i a l , la i l u m i n a c i ó n , se hallan r e v u e l t o s , a u n q u e de algún m o d o l o g r a m o s descifrar el b a t i b u r r i l l o y ver u n a figura, c o n un color, e n u n á n g u l o , e n u n t i p o d e luz. ¿ D e q u é m o d o l o l o g r a m o s ? 327

A d e l s o n y el p s i c ó l o g o A l e x P e n t l a n d e x p r e s a r o n u n a p e q u e ñ a paráb o l a sobre la base de la ilusión visual en zigzag q u e antes expusimos. S u p o n g a m o s q u e s o m o s u n e s c e n ó g r a f o q u e d e b e c o n s t r u i r u n decorado teatral q u e t e n g a el m i s m o a s p e c t o q u e el d i a g r a m a de la derecha.Visitar e m o s un taller d o n d e los especialistas c o n s t r u y e n d e c o r a d o s para prod u c c i o n e s teatrales. U n o de ellos es un l u m i n o t é c n i c o , o t r o p i n t o r y un tercero, planchista. Les m o s t r a m o s la i m a g e n q u e q u e r e m o s y les pedimos q u e c o n s t r u y a n u n d e c o r a d o q u e s e l e asemeje. E n efecto, estos especialistas t i e n e n q u e h a c e r lo q u e h a c e el sistema visual: dada u n a imagen, a v e r i g u a r la d i s p o s i c i ó n de m a t e r i a y l u z q u e p o d r í a n h a b e r l a producido. Los especialistas p u e d e n satisfacer el p e d i d o q u e les h e m o s h e c h o de m u c h o s m o d o s . C a d a u n o p o d r í a realizarlo casi e x c l u s i v a m e n t e por su c u e n t a . El p i n t o r p o d r í a limitarse a p i n t a r la d i s p o s i c i ó n de los paralelog r a m o s en u n a p l a n c h a lisa de m e t a l y p e d i r al l u m i n o t é c n i c o que la i l u m i n a r a c o n u n ú n i c o f l u j o d e luz:

El l u m i n o t é c n i c o p o d r í a t o m a r p o r su c u e n t a u n a p l a n c h a blanca y estab l e c e r n u e v e p u n t o s d e luz a m e d i d a , cada u n o c o n u n a máscara y f i l t r o especial, d e s t i n a d o s a p r o y e c t a r n u e v e p a r a l e l o g r a m o s en la plancha (en el d i b u j o a p a r e c e n sólo seis de los n u e v e p u n t o s de luz):

El planchista p o d r í a c o m b a r el m e t a l para q u e a d o p t a r a las formas e s p e ciales q u e u n a vez i l u m i n a d a s y vistas desde el á n g u l o c o r r e c t o darán lugar a la i m a g e n :

Por último, la figura p o d r í a ser p r o d u c i d a a través de la c o o p e r a c i ó n de los diversos especialistas. El p i n t o r pintaría u n a b a n d a q u e pasara p o r el medio d e u n a p l a n c h a d e m e t a l cuadrada. E l planchista l a c o m b a r í a d á n dole f o r m a de zigzag y el l u m i n o t é c n i c o i l u m i n a r í a la p i e z a r e s u l t a n t e con u n f l u j o d e luz. Así es, c i e r t a m e n t e , c ó m o u n ser h u m a n o i n t e r p r e t a la imagen. N u e s t r o cerebro se enfrenta al m i s m o apuro q u e el escenógrafo de la parábola anterior. U n a vez a d m i t i m o s u n «experto» m e n t a l q u e hipotetiza sobre las superficies p i g m e n t a d a s existentes en el exterior, éste p o d r í a e x plicar cualquier cosa en la i m a g e n en t é r m i n o s de u n a p i n t u r a : el m u n d o sería c o n t e m p l a d o c o m o un magistral trompe l'oeil. De f o r m a similar, un experto en l u m i n o t e c n i a en la cabeza nos diría q u e el m u n d o es u n a película. D a d o q u e estas interpretaciones no son deseables, de algún m o d o trataremos de q u e estos especialistas de la m e n t e no las hagan. Un m o d o sería forzarles a seguir c o n sus supuestos, pase lo q u e pase (color e i l u m i n a c i ó n son uniformes, las figuras, regulares y paralelas), p e r o es un p r o c e d e r d e m a siado e x t r e m o . E l m u n d o n o e s siempre u n m o n t ó n d e b l o q u e s e n u n día soleado, a veces tiene p i g m e n t o s complicados y j u e g o s de luz, y los v e m o s . No q u e r e m o s q u e los e x p e r t o s n i e g u e n q u e el m u n d o es complejo, sino que p r o p o n g a n e x a c t a m e n t e tanta c o m p l e j i d a d c o m o existe en el m u n d o , y no más. El p r o b l e m a consiste entonces en c ó m o conseguir q u e t o d o s ellos lo hagan. Volvamos a la p a r á b o l a . S u p o n g a m o s q u e el d e p a r t a m e n t o de e s c e nografía se e n c u e n t r a en la tesitura de r e d u c i r gastos. Los especialistas cobran p o r sus servicios, u t i l i z a n d o tablas de h o n o r a r i o s q u e reflejan el grado de dificultad y lo insólito q u e es el p e d i d o q u e se les h a c e . Las operaciones simples y habituales son baratas, las complejas e insólitas son caras. 329

H o n o r a r i o s del p i n t o r Pintar una pieza rectangular P i n t a r u n p o l í g o n o regular

5 dólares cada u n o 5 dólares p o r cara

H o n o r a r i o s del planchista Cortes en ángulo recto Cortes en ángulos extraños Doblados en ángulo recto Doblados en ángulos extraños

2 dólares cada u n o 5 dólares cada u n o 2 dólares cada u n o 5 dólares cada u n o

H o n o r a r i o s del lurninoíécnico Iluminación con proyectores Iluminación con proyectores a medida 5 dólares cada u n o 30 dólares cada u n o

N o s será preciso o t r o especialista más: un supervisor, q u e decida cómo c o n t r a t a r los distintos trabajos.

H o n o r a r i o s del supervisor Consulta

3 0 dólares p o r trabajo

Los costes reales p a r a cada u n a de las c u a t r o s o l u c i o n e s diferirán, c o m o se aprecia p o r el desglosado de las cifras:

L a s o l u c i ó n .del p i n t o r Pintar 9 polígonos Instalación de 1 p r o y e c t o r C o r t e de un rectángulo Total 180 dólares 5 dólares 8 dólares 193 dólares

330

La solución del l u r n i n o t é c n i c o Cortar un rectángulo Instalación de 9 proyectores a m e d i d a Total 8 dólares 2 7 0 dólares 2 7 8 dólares

La solución del planchista C o r t e d e 2 4 á n g u l o s raros D o b l a d o de 6 á n g u l o s raros C o l o c a c i ó n d e u n p r o y e c t o r d e luz Total

120 dólares 3 0 dólares 5 dólares 155 dólares

La solución del supervisor Cortar un rectángulo D o b l a d o de 2 á n g u l o s rectos Pintar 3 r e c t á n g u l o s Instalar un p r o y e c t o r de luz H o n o r a r i o s del s u p e r v i s o r Total 8 dólares 4 dólares 15 dólares 5 dólares 3 0 dólares 6 2 dólares

La solución del s u p e r v i s o r es la más e c o n ó m i c a , p o r q u e utiliza ó p t i mamente a cada especialista y p e r m i t e a h o r r a r más de lo q u e a s c i e n d e n sus honorarios. La moraleja es q u e los especialistas t i e n e n q u e ser c o o r d i nados, n o n e c e s a r i a m e n t e p o r u n h o m ú n c u l o o u n d e m o n , sino p o r c i e r ta disposición q u e m i n i m i z a los costes, en la cual b a r a t o equivale a p r o b a ble. En la parábola, las o p e r a c i o n e s sencillas son más fáciles de llevar a c a b o : en el sistema visual, las d e s c r i p c i o n e s más sencillas c o r r e s p o n d e n a los ordenamientos más p r o b a b l e s en el m u n d o . Adelson y P e n t l a n d d i e r o n vida a su p a r á b o l a al p r o g r a m a r u n a s i m u lación p o r o r d e n a d o r de la visión ideada para i n t e r p r e t a r escenas c o n polígonos p i n t a d o s tal c o m o antes s e h a d e s c r i t o . E n p r i m e r lugar, u n analizador de f o r m a s (una v e r s i ó n en software del planchista) p r o c u r a conseguir la f o r m a m á s regular q u e d u p l i q u e la i m a g e n . C o n s i d e r e m o s la figura sencilla dibujada en el d i a g r a m a de la i z q u i e r d a , q u e el l e c t o r ve como una hoja plegada, c o m o un libro s o s t e n i d o de lado. 331

E l especialista e n f o r m a s i n t e n t a m o n t a r u n m o d e l o tridimensional de la f o r m a r e c i b i d a c o m o i n p u t , tal c o m o se m u e s t r a en la figura de la d e r e c h a . C u a n d o inicia su actividad, t o d o c u a n t o c o n o c e es q u e las esquinas y b o r d e s del m o d e l o t i e n e n q u e alinearse c o n los p u n t o s y líneas q u e a p a r e c e n en la i m a g e n ; d e s c o n o c e a q u é p r o f u n d i d a d se halla. Los vértices del m o d e l o s o n c o m o c u e n t a s q u e p u e d e c o r r e r p o r las varillas (es decir, las rectas de p r o y e c c i ó n ) y las líneas e n t r e ellas son cuerdas i n f i n i t a m e n t e elásticas. El especialista desliza las c u e n t a s hasta q u e llega a o b t e n e r u n a f o r m a c o n la s i g u i e n t e desiderata: cada p o l í g o n o que constituye la f o r m a d e b e ser tan regular c o m o sea posible, es decir, los ángulos de un p o l í g o n o no d e b e n ser d e m a s i a d o diferentes. P o r ejemplo, si el p o l í g o n o c u e n t a c o n c u a t r o lados, el especialista se esforzará p o r lograr un r e c t á n g u l o . El p o l í g o n o d e b e ser tan p l a n o c o m o sea posible, como si el p o l í g o n o fuera un p a n e l plástico q u e cuesta de d o b l a r . Y los polígonos d e b e n ser t a n c o m p a c t o s c o m o sea posible, en lugar de alejarse por la visual, c o m o si el p a n e l plástico fuese t a m b i é n difícil de e x t e n d e r . C u a n d o el m o d e l a d o r ha t e r m i n a d o , pasa un e n s a m b l a d o rígido de p a n e l e s de c o l o r b l a n c o al especialista en i l u m i n a c i ó n , el cual conoce las leyes q u e d i c t a n en q u é m e d i d a la luz reflejada d e p e n d e de la iluminac i ó n , el b r i l l o de la superficie y el á n g u l o de la superficie. Al especialista en i l u m i n a c i ó n se le deja q u e m u e v a u n a ú n i c a fuente de luz distante a l r e d e d o r del m o d e l o para así i l u m i n a r l o desde diversas direcciones. La d i r e c c i ó n ó p t i m a es aquella q u e h a c e q u e cada p a r de p a n e l e s formen un á n g u l o q u e se asemeje lo m á x i m o posible a sus h o m ó l o g o s en la imagen, p r e c i s a n d o de la m e n o r c a n t i d a d de p i n t u r a gris c o m o sea posible para acabar el trabajo. P o r ú l t i m o , el m o d e l o llega al especialista en reflectancia, el pintor. Este es el ú l t i m o especialista al q u e se r e c u r r e y su tarea consiste en cuidar de c u a l q u i e r discrepancia a ú n existente e n t r e la i m a g e n y el modelo. A c a b a su trabajo p r o p o n i e n d o diferentes formas de p i g m e n t a c i ó n para las diversas superficies. 332

¿El p r o g r a m a es operativo? A d e l s o n y P e n t l a n d le p l a n t e a r o n un o b jeto plegado en a b a n i c o e inició su p r o c e s a m i e n t o sin dilación. El p r o grama m u e s t r a sus conjeturas actuales acerca de la forma del objeto (primera c o l u m n a ) , acerca de la d i r e c c i ó n de la fuente l u m í n i c a (segunda columna), s o b r e d ó n d e c a e n las s o m b r a s (tercera c o l u m n a ) y c ó m o está pintado el o b j e t o (cuarta c o l u m n a ) . La p r i m e r a hilera m u e s t r a las p r i m e ras conjeturas q u e sirven de p u n t o de p a r t i d a al p r o g r a m a .

Imagen original

F o r m a en 3 - D . . . . (vista o b l i c u a )

Dirección , . _ d e l a fuente . , . lumínica

Pauta de , sombreado

C o l o r e a d o de la s u p e r f i c i e

Y.
Inicio

Acabado (1)

//y

Acabado ¡ (2)

^ \ \

r¡7

El p r o g r a m a s u p o n í a i m c i a l m e n t e q u e el o b j e t o era plano, c o m o una pintura b i d i m e n s i o n a l q u e descansaba sobre u n a mesa, c o m o en la parte superior de la p r i m e r a c o l u m n a . (Si b i e n resulta difícil m o s t r a r q u e así es al lector, p o r q u e el c e r e b r o se e m p e ñ a en ver u n a f o r m a en zigzag c o m o desplegada en profundidad. El b o c e t o i n t e n t a m o s t r a r q u e algunas líneas descansan planas en la página.) El p r o g r a m a suponía, además, q u e la fuente lumínica estaba colocada fxontalmente en relación a la dirección del ojo (parte superior de la s e g u n d a c o l u m n a ) . C o n esta i l u m i n a c i ó n plana, no había sombras (parte s u p e r i o r de la tercera c o l u m n a ) . El especialista en reflectancia asumía toda la responsabilidad en la duplicación de la imagen, y se k'mitaba a pintarla. El p r o g r a m a piensa q u e e x a m i n a u n a pintura. U n a vez q u e el p r o g r a m a tiene u n a o p o r t u n i d a d de ajustar sus suposiciones, se asienta en la i n t e r p r e t a c i ó n q u e aparece en la hilera intermedia (acabado 1).E1 especialista en m o d e l a d o halla aquella forma tridimensional
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más regular (que aparece vista de f o r m a esquemática y lateral en la columna de la izquierda): paneles c u a d r a d o s u n i d o s entre sí f o r m a n d o ángulos rectos. El especialista en i l u m i n a c i ó n e n c u e n t r a q u e al proyectar la luz desde arriba, p u e d e h a c e r q u e el j u e g o de sombras se asemeje algo a la imagen. P o r ú l t i m o , el especialista en reflectancia retoca el m o d e l o c o n pintura. Las cuatro c o l u m n a s —forma en zigzag y tres d i m e n s i o n e s , i l u m i n a c i ó n desde arriba, s o m b r e a d o en m e d i o , u n a b a n d a clara j u n t o a otra más oscurac o r r e s p o n d e n a l m o d o e n q u e i n t e r p r e t a m o s l a i m a g e n original. ¿El p r o g r a m a realiza algo más q u e haga pensar en los seres humanos? R e c o r d e m o s c ó m o el o b j e t o p l e g a d o en a b a n i c o daba la v u e l t a en profundidad c o m o si fuese un c u b o de N e c k e r . El p l i e g u e más externo se c o n v i e r t e en el más i n t e r n o y viceversa. El p r o g r a m a , en un sentido, puede apreciar así m i s m o este salto; la i n t e r p r e t a c i ó n v o l t e a d a aparece mostrada en la ú l t i m a hilera (acabado 2). El p r o g r a m a asignó los m i s m o s costes a las dos i n t e r p r e t a c i o n e s y llegó a u n a u otra de f o r m a aleatoria. C u a n d o vem o s q u e u n a f o r m a e n tres d i m e n s i o n e s voltea, p o r l o general v e m o s tamb i é n c ó m o voltea la d i r e c c i ó n de la fuente de luz. El p r o g r a m a hacía lo m i s m o . Pero, a diferencia de lo q u e h a c e u n a p e r s o n a , el p r o g r a m a no saltaba en realidad e n t r e las dos i n t e r p r e t a c i o n e s , a u n q u e si Adelson y P e n t l a n d h u b i e r a n h e c h o q u e los especialistas transmitieran su elaboración a través de u n a r e d de restricciones ( c o m o la red del c u b o de N e c k e r que e x p u s i m o s en la p á g i n a 147 o el m o d e l o de la visión estereoscópica), y no p o r u n a cadena de ensamblaje, el p r o g r a m a , en c a m b i o , sí p o d r í a hacerlo. La p a r á b o l a del taller clarifica la idea de q u e la m e n t e es u n a colecc i ó n de m ó d u l o s , un sistema de ó r g a n o s o u n a s o c i e d a d de e x p e r t o s . Los e x p e r t o s s o n precisos p o r q u e la habilidad c o m p e t e n t e es necesaria: los problemas de la m e n t e s o n d e m a s i a d o t é c n i c o s y especializados p a r a que los resuelva un f a c t ó t u m . Y la m a y o r p a r t e de la i n f o r m a c i ó n precisada por un e x p e r t o es irrelevante p a r a o t r o y no haría más q u e i n t e r f e r i r con su tarea. A l trabajar e n aislamiento, u n e x p e r t o p u e d e c o n s i d e r a r demasiadas s o l u c i o n e s o p e r s e g u i r c o n t e n a c i d a d u n a s o l u c i ó n i m p r o b a b l e ; en algún p u n t o los e x p e r t o s t i e n e n q u e e v a c u a r consultas. Los m ú l t i p l e s expertos i n t e n t a n dar s e n t i d o a un m u n d o ú n i c o , y este m u n d o es i n d i f e r e n t e a sus t r i b u l a c i o n e s , ya q u e ni ofrece s o l u c i o n e s fáciles, ni se t o m a la molestia de sacarlos d e l a ofuscación. D e este m o d o , u n e s q u e m a d e s u p e r v i s i ó n debe a p u n t a r a m a n t e n e r a los e x p e r t o s en los p a r á m e t r o s de un presupuesto en el q u e las s u p o s i c i o n e s i m p r o b a b l e s sean las más caras, y les fuerce a c o o p e r a r en el m o n t a j e de la s u p o s i c i ó n g e n e r a l más p r o b a b l e acerca de la situación del m u n d o .
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Ver en dos dimensiones y media

Una vez los e x p e r t o s h a n c o m p l e t a d o su trabajo, ¿ q u é fijan en el tablón de a n u n c i o s al q u e a c c e d e el resto del cerebro? Si de a l g ú n m o d o pudiésemos m o s t r a r el c a m p o visual desde el p u n t o de vista del resto del cerebro, c o m o lo h a c e la s u p u e s t a c á m a r a s i t u a d a detrás d e l o j o de Terminator, ¿ q u é aspecto tendría? Lá f o r m a m i s m a de p l a n t e a r la p r e g u n t a puede evocar en el l e c t o r el r e c u e r d o de la falacia del i n g e n i o s o h o m ú n culo situado en el i n t e r i o r de la cabeza, a u n q u e no es así, ya q u e , de hecho, trata de la i n f o r m a c i ó n en u n a de las r e p r e s e n t a c i o n e s de d a t o s d e l cerebro y la f o r m a q u e a d o p t a la i n f o r m a c i ó n . En realidad, si se t o m a en serio p o n e s a n a m e n t e en tela de j u i c i o nuestras ingenuas i n t u i c i o n e s acerca del ojo de la mente. Los e x p e r t o s en visión estereográfica, m o v i m i e n t o , c o n t o r n o y s o m breado h a n trabajado a f o n d o para r e c u p e r a r la tercera d i m e n s i ó n y sería lógico utilizar los frutos de ese trabajo suyo para c o n s t r u i r u n a r e p r e s e n tación t r i d i m e n s i o n a l del m u n d o . El m o s a i c o r e t í n i c o en q u e se d e s c r i b e la escena da paso e n t o n c e s a u n a especie de cajón de arena m e n t a l , c o m o aquel que utilizan los n i ñ o s en sus j u e g o s infantiles, d o n d e la e s c e n a es labrada y la i m a g e n c o n v e r t i d a en u n a m a q u e t a a escala. U n a m a q u e t a tridimensional c o r r e s p o n d e r í a de este m o d o a n u e s t r a c o m p r e n s i ó n f u n damental del m u n d o , ya q u e c u a n d o la silueta de un n i ñ o s u r g e y al acercarse hacia el o b s e r v a d o r , a u m e n t a de t a m a ñ o , y l u e g o r e t r o c e d e y se reduce, el o b s e r v a d o r sabe p e r f e c t a m e n t e q u e no ha e n t r a d o en el País de las Maravillas, d o n d e si Alicia se t o m a b a u n a p i l d o r a se hacía m á s g r a n d e y, si se t o m a b a otra, más p e q u e ñ a . A diferencia de la proverbial (y a p ó c r i fa) historia del avestruz, no p e n s a m o s q u e los o b j e t o s se d e s v a n e z c a n cuando a p a r t a m o s de ellos n u e s t r a m i r a d a o los c u b r i m o s p o r c o m p l e t o con algo, sino q u e n e g o c i a m o s la realidad, p o r q u e n u e s t r o p e n s a m i e n t o y nuestra a c c i ó n están g u i a d o s p o r e l c o n o c i m i e n t o d e u n m u n d o a m p l i o , estable y sólido, un c o n o c i m i e n t o q u e tal vez n o s v e n g a s e r v i d o p o r la visión en f o r m a de m o d e l o a escala. Habría q u e afirmar, no obstante, q u e la teoría del m o d e l o a escala o maqueta n o e s c o n d e i n t r í n s e c a m e n t e nada. S o n m u c h o s los p r o g r a m a s de diseño asistido p o r o r d e n a d o r q u e se sirven de m o d e l o s de o b j e t o s sólidos h e c h o s en software, y m á q u i n a s c o m o , el C A T - s c a n y M R J u t i l i zan sofisticados a l g o r i t m o s para e n s a m b l a r esos m o d e l o s . U n a m a q u e t a tridimensional p u e d e llegar a t e n e r u n a lista c o n los m i l l o n e s de c o o r d e 335

nadas cié los d i m i n u t o s c u b o s q u e c o n s t i t u y e n un o b j e t o sólido, denomin a d o s «vóxels» o e l e m e n t o s de v o l u m e n , p o r d e c i r l o estableciendo una analogía c o n los «píxels», o e l e m e n t o s q u e c o n s t i t u y e n la i m a g e n . Cada t r i p l e t e de c o o r d e n a d a s es e m p a r e j a d o c o n un f r a g m e n t o de informac i ó n , c o m o , p o r e j e m p l o , la d e n s i d a d del tejido en ese p u n t o concreto del c u e r p o . C i e r t o es q u e , si el c e r e b r o a l m a c e n a r a vóxels, éstos no tendrían p o r q u é configurarse en un c u b o t r i d i m e n s i o n a l s i t u a d o en la cabeza, asi c o m o t a m p o c o los vóxels se d i s p o n e n en un c u b o t r i d i m e n s i o n a l en el o r d e n a d o r . T o d o c u a n t o i m p o r t a e s q u e cada v ó x e l tenga u n conjunto c o n s i s t e n t e de n e u r o n a s a él d e d i c a d o , de m o d o q u e la configuración de a c t i v a c i ó n n e u r o n a l p u e d a registrar los c o n t e n i d o s del v ó x e l . P e r o h a l l e g a d o e l m o m e n t o d e g u a r d a r n o s del t e m a del homúnculo. La idea de q u e c i e r t o d e m o n de software o a l g o r i t m o de consulta o red n e u r o n a l a c c e d a a la i n f o r m a c i ó n a p a r t i r de u n a m a q u e t a , no plantea n i n g ú n p r o b l e m a , s i e m p r e q u e t e n g a m o s claro q u e se a c c e d e directamente a la i n f o r m a c i ó n : las c o o r d e n a d a s del v ó x e l en el i n t e r i o r corresponden a c o n t e n i d o s del v ó x e l e n e l e x t e r i o r . E n realidad, n o hay q u e considerare! a l g o r i t m o de c o n s u l t a c o m o si mirase la m a q u e t a a escala. D a d a la oscurid a d del i n t e r i o r , q u i e n consulta no d i s p o n e de u n a l e n t e o u n a retina ni tan sólo de un p u n t o de vista p r i v i l e g i a d o ; no está en n i n g u n a parte y está e n todas. N o hay p r o y e c c i ó n , n o hay perspectiva, n i c a m p o d e visión, ni o c l u s i ó n . En realidad, el ú n i c o p r o p ó s i t o del m o d e l o a escala es elimin a r esas molestias. No obstante, si se q u i e r e p e n s a r en un h o m ú n c u l o , lo m e j o r será i m a g i n a r q u e se está e x p l o r a n d o a oscuras u n a maqueta de u n a c i u d a d del t a m a ñ o d e u n a h a b i t a c i ó n . U n o p u e d e pasear por ella, e n c o n t r a r un edificio desde c u a l q u i e r d i r e c c i ó n , p a l p a r su e x t e r i o r o int r o d u c i r los d e d o s p o r las ventanas y las p u e r t a s a fin de c o m p r o b a r sus i n t e r i o r e s . C u a n d o se t o m a un edificio e n t r e las m a n o s , los lados son s i e m p r e paralelos, t a n t o si se está a un b r a z o de distancia c o m o si se halla más cerca. O m e j o r , piénsese, p o r e j e m p l o , en la sensación q u e tenemos de la f o r m a de un p e q u e ñ o j u g u e t e c u a n d o lo s o s t e n e m o s entre las man o s o del c a r a m e l o c u a n d o lo t e n e m o s en la b o c a . C o n t o d o , la visión —incluso la visión t r i d i m e n s i o n a l y sin ilusiones, q u e tan a f o n d o trabaja el c e r e b r o para obtenerla— no se p a r e c e en nada a esa e x p e r i e n c i a h o m u n c u l a r . En el m e j o r de los casos, t e n e m o s una aprec i a c i ó n abstracta de la e s t r u c t u r a estable del m u n d o q u e hay a nuestro a l r e d e d o r ; en c a m b i o , el s e n t i d o i n m e d i a t o y b r i l l a n t e del color y la forma q u e llena nuestra c o n c i e n c i a al abrir los ojos es algo completamente diferente. 336

Anee tocio, la visión no es un teatro c u y o e s c e n a r i o está r o d e a d o de asientos. E x p e r i m e n t a m o s de f o r m a viva sólo aquello q u e se halla ante nuestros ojos, y el m u n d o q u e q u e d a más allá del p e r í m e t r o del c a m p o visual y detrás de la cabeza es c o n o c i d o de f o r m a vaga, casi intelectual. (Por ejemplo, sé q u e hay u n a estantería detrás de mí y u n a v e n t a n a d e l a n te, pero sólo v e o la v e n t a n a , no la estantería.) Y lo q u e a ú n es p e o r , los ojos se m u e v e n de un p u n t o a o t r o varias veces p o r s e g u n d o , y fuera de las cruces foliares de las fóveas, la visión es s o r p r e n d e n t e m e n t e tosca. (Basta h a c e r la p r u e b a de c o l o c a r la m a n o a u n o s p o c o s c e n t í m e t r o s de la visual; c o m o se c o m p r o b a r á resulta i m p o s i b l e c o n t a r los dedos.) De todas formas, no crea el l e c t o r q u e mi e m p e ñ o estriba en revisar la a n a t o m í a del glóbulo ocular. P o r e j e m p l o , cabría i m a g i n a r q u e el c e r e b r o m o n t a un collage a p a r t i r d e las instantáneas q u e t o m a c o n cada m i r a d a c o n c r e t a , como lo h a c e n las cámaras p a n o r á m i c a s q u e e x p o n e n u n a s e c u e n c i a de película, p a n o r a m i z a n u n a c a n t i d a d precisa del paisaje, e x p o n e n el i n t e r valo siguiente de película, y así s u c e s i v a m e n t e , p r o d u c i e n d o finalmente una i m a g e n c o n t i n u a en g r a n angular. El c e r e b r o , sin e m b a r g o , no es u ñ a cámara p a n o r á m i c a . Los estudios llevados a c a b o en el l a b o r a t o r i o h a n demostrado q u e c u a n d o las p e r s o n a s m u e v e n los ojos o la cabeza, p i e r den i n m e d i a t a m e n t e los detalles gráficos de lo q u e estaban m i r a n d o . E n s e g u n d o lugar, n o t e n e m o s u n tipo d e visión e q u i p a d a c o n rayos X . Vemos superficies, n o v o l ú m e n e s . A u n c u a n d o alguien m e viese colocar, por ejemplo, un o b j e t o en el i n t e r i o r de u n a caja o detrás de un árbol, y supiera q u e está allí, no lo vería, en c a m b i o , allí y no podría referir sus detalles. D e n u e v o , n o s e trata d e recordar q u e n o s o m o s S u p e r m a n , sino más bien q u e , nosotros, los mortales, a u n q u e p o d r í a m o s h a b e r sido dotados con una m e m o r i a fotográfica q u e actuahzara un m o d e l o en tres d i m e n s i o nes p e g a n d o la i n f o r m a c i ó n derivada de visualizaciones p r e c e d e n t e s allí donde correspondiese, d e h e c h o n o estamos e q u i p a d o s d e este m o d o . E n lo tocante a la r i q u e z a de los detalles visuales, cabe recordar el d i c h o p o p u lar de que «ojos q u e no ven, c o r a z ó n q u e no siente». En tercer lugar, v e m o s en perspectiva. P o r e j e m p l o , si nos situamos entre las dos vías del tren, a m b a s p a r e c e n c o n v e r g e r en el h o r i z o n t e . Desde l u e g o , s a b e m o s q u e en realidad no c o n v e r g e n , p u e s si lo hicieran, el tren descarrilaría. C o n t o d o , resulta i m p o s i b l e no ver q u e c o n v e r g e n , aun cuando el s e n t i d o de la p r o f u n d i d a d p r o p o r c i o n e a b u n d a n t e i n f o r m a ción que el c e r e b r o p o d r í a utilizar para anular ese efecto visual. Así mismo, somos c o n s c i e n t e s de q u e los objetos en m o v i m i e n t o surgen perfilándose, se e n c o g e n y escorzan. En u n a m a q u e t a a escala genuina, nada de 337

esto s u c e d e . D e s d e l u e g o , el sistema visual e l i m i n a la p e r s p e c t i v a en cierta m e d i d a . Las p e r s o n a s q u e no s o n artistas e x p e r i m e n t a n dificultad, por e j e m p l o , e n ver q u e e l e x t r e m o más p r ó x i m o d e u n e s c r i t o r i o proyecta un á n g u l o a g u d o y el m á s alejado, un á n g u l o o b t u s o ; a m b o s revisten el aspecto de ser los á n g u l o s rectos q u e en realidad s o n . Las vías del tren, en c a m b i o , d e m u e s t r a n q u e la p e r s p e c t i v a no es c o m p l e t a m e n t e eliminada. En c u a r t o lugar, en un s e n t i d o e s t r i c t a m e n t e g e o m é t r i c o v e m o s en dos d i m e n s i o n e s y no en tres. El m a t e m á t i c o H e n r i P o i n c a r é i d e ó un modo sencillo para d e t e r m i n a r el n ú m e r o de d i m e n s i o n e s de cierta entidad. Busq u e m o s un o b j e t o q u e divida la e n t i d a d en dos, l u e g o c o n t e m o s las dim e n s i o n e s del divisor y a ñ a d a m o s u n a . Un p u n t o no p u e d e ser dividido, p o r tanto, t i e n e cero d i m e n s i o n e s . U n a línea tiene u n a d i m e n s i ó n , porque se p u e d e separar p o r un p u n t o . Un p l a n o t i e n e dos d i m e n s i o n e s , ya que u n a línea p u e d e dividirlo, a u n q u e no así un p u n t o . U n a esfera tiene tres, p o r q u e sólo u n a «cuchilla» b i d i m e n s i o n a l p u e d e cortarla; u n a bola o una aguja la dejan c o m o está. ¿Y el c a m p o visual? P u e d e ser dividido p o r una línea. El h o r i z o n t e , p o r ejemplo, divide el c a m p o visual en dos. Cuando estamos de p i e enfrente de un cable tensado, t o d o c u a n t o v e m o s se halla o b i e n a un lado o b i e n al o t r o del cable. El p e r í m e t r o de u n a mesa redonda t a m b i é n divide el c a m p o visual: c u a l q u i e r p u n t o está o b i e n d e n t r o o bien fuera. A ñ a d a m o s u n o a la d i m e n s i o n a l i d a d u n o de u n a línea, y tendremos dos. S i g u i e n d o este criterio, el c a m p o visual es b i d i m e n s i o n a l . Todo sea dicho de paso, c o n ello n o p r e t e n d e m o s afirmar q u e el c a m p o visual sea plano. Las superficies bidimensionales se c u r v a n en la tercera d i m e n s i ó n , como u n m o l d e d e g o m a o u n a burbuja. E n q u i n t o lugar, n o v e m o s d e f o r m a i n m e d i a t a «objetos», e s decir,los trozos m ó v i l e s de m a t e r i a q u e c o n t a m o s , clasificamos y e t i q u e t a m o s con n o m b r e s . En lo q u e a la visión se refiere, apenas si q u e d a claro q u é es un o b j e t o , hasta tal p u n t o q u e c u a n d o D a v i d M a r r a b o r d ó el p r o b l e m a de c ó m o diseñar u n sistema d e visión p o r o r d e n a d o r capaz d e hallar objetos, se vio o b l i g a d o a p r e g u n t a r :

La n a r i z , ¿es un o b j e t o ? ¿La c a b e z a es un o b j e t o ? ¿ C o n t i n ú a siéndolo c u a n d o está u n i d a a u n c u e r p o ? ; Y u n h o m b r e m o n t a d o a l o m o s d e u n caballo? Estas p r e g u n t a s m u e s t r a n q u e las dificultades, a las cuales se enfrenta q u i e n i n t e n t a f o r m u l a r q u é d e b e ser c o n s i d e r a d o c o m o u n a r e g i ó n a partir de u n a i m a g e n , s o n tan e n o r m e s q u e l l e g a n a ser p r o b l e m a s filosóficos. En realidad, c a r e c e n de respuesta, t o d a s estas cosas p u e d e n ser un o b j e t o si uno q u i e r e p e n s a r l o así o f o r m a r p a r t e d e u n o b j e t o a ú n m á s a m p l i o .

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Si s i m p l e m e n t e se u n t a n c o n un p o c o de cola de i m p a c t o dos o b j e tos, éstos acabarán f o r m a n d o u n o solo, a u n q u e el sistema visual no t i e n e modo alguno de saberlo. Tenemos, sin e m b a r g o , un s e n t i d o casi t a n g i b l e de las superficies y de las fronteras e n t r e ellas. Las ilusiones más célebres en psicología p r o v i e n e n de la lucha infatigable q u e libra el c e r e b r o para tallar el c a m p o visual en superficies y d e c i d i r cuál de ellas es la q u e está frente a la otra. Un e j e m plo es la ilusión p e r f i l / c o p a p o p u l a r i z a d a p o r el p s i c ó l o g o danés E d g a r Rubén, q u e oscila e n t r e u n a c o p a y dos perfiles c o l o c a d o s de frente. Los rostros de perfil y la c o p a no p u e d e n verse al m i s m o t i e m p o ( a u n q u e u n o se imagine dos caras q u e s o s t i e n e n u n a c o p a a g u a n t á n d o l a c o n la n a r i z ) , y sea cual sea la f o r m a q u e p r e d o m i n e , «posee» la frontera c o m o su línea de contorno, r e l e g a n d o la otra p a r t e a un f o n d o a m o r f o .

Otro e j e m p l o es el t r i á n g u l o de Kanisza, un t r o z o de n a d a e s b o z a d o por una figura tan real c o m o si h u b i e r a sido trazada a t i n t a .
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Los perfiles, la c o p a y el t r i á n g u l o son o b j e t o s familiares, p e r o las ilusiones no d e p e n d e n de su familiaridad; lo m i s m o s u c e d e , t a m b i é n , c o n manchas sin s e n t i d o preciso.

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5. La ilusión de Kanisza demuestra que el sistema de visión percibe objetos que realmente "no existen»; se nos impone la viva sensación de que hay un triángulo blanco en esta figura, aunque no haya prueba directa de ello (como sería, por ejemplo, la presencia de un borde). Este tipo de ilusiones son una prueba de cómo nuestro sistema de visión tiende a interpretar el m u n d o visual en términos de una serie de capas superpuestas. (N. del T.)

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P e r c i b i m o s las superficies de f o r m a i n v o l u n t a r i a , i n d u c i d o s a hacerlo p o r la i n f o r m a c i ó n q u e e n t r a en las retinas; c o n t r a r i a m e n t e a lo que sost i e n e l a c r e e n c i a p o p u l a r , n o v e m o s a q u e l l o q u e e s p e r a m o s ver. E n t o n c e s , ¿cuál es el p r o d u c t o de la visión? M a r r lo d e n o m i n ó un croquis en dos d i m e n s i o n e s y m e d i a , p e r o hay q u i e n lo d e n o m i n a una r e p r e s e n t a c i ó n de superficie visible. La p r o f u n d i d a d aparece caprichosam e n t e d e g r a d a d a a m e d i a d i m e n s i ó n p o r q u e no define el e n t o r n o en q u e la i n f o r m a c i ó n visual es c o n t e n i d a (a diferencia de las dimensiones i z q u i e r d a - d e r e c h a y alto-bajo); es sólo un f r a g m e n t o de información c o n t e n i d a e n ese e n t o r n o . P e n s e m o s , p o r e j e m p l o , e n u n j u g u e t e hecho c o n c e n t e n a r e s de alfileres ajustables q u e se clavan sobre u n a superficie t r i d i m e n s i o n a l (en este caso, u n a cara h u m a n a ) , q u e f o r m a n u n a plantilla de la superficie c o n el c o n t o r n o de los alfileres p o r el o t r o lado. El cont o r n o t i e n e tres d i m e n s i o n e s , p e r o no son creadas de f o r m a uniforme. La p o s i c i ó n d e s d e un l a d o hasta el o t r o y la p o s i c i ó n desde arriba hasta abajo v i e n e definida p o r alfileres particulares; la p o s i c i ó n en profundidad es definida p o r lo m u c h o o p o c o q u e sobresalga un alfiler. Para u n a profund i d a d c u a l q u i e r a p u e d e h a b e r m u c h o s alfileres; para c u a l q u i e r alfiler hay sólo u n a p r o f u n d i d a d . El b o c e t o en dos d i m e n s i o n e s y m e d i a se asemejaría un p o c o a este esquema:

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Es un m o s a i c o de celdas o píxels, cada u n a d e d i c a d a a u n a visual q u e sale desde la perspectiva en q u e se sitúa el ojo c i c l ó p e o y es más a n c h o q u e alto porque, en el cráneo, los dos ojos están colocados u n o al lado del otro v no u n o sobre o t r o . Las celdas s o n más p e q u e ñ a s en el c e n t r o del c a m p o visual q u e en la periferia, p o r q u e nuestra r e s o l u c i ó n es m a y o r en el c e n tro. Cada celda r e p r e s e n t a i n f o r m a c i ó n acerca de u n a superficie o de un borde, c o m o si t u v i e r a dos tipos de formas c o n espacios en b l a n c o a rellenar. El f o r m u l a r i o para un t r o z o de superficie t i e n e espacios en b l a n co para especificar la p r o f u n d i d a d , la i n c l i n a c i ó n (en q u é m e d i d a la superficie se inclina hacia d e l a n t e o hacia atrás), la distorsión (en q u é m e d i da se ladea a i z q u i e r d a o a d e r e c h a ) . E l f o r m u l a r i o para un t r o z o de b o r d e cuenta c o n casillas para rellenar, i n d i c a n d o si se halla en el límite de un objeto, si es u n a r a n u r a o u n a arista, a d e m á s de un disco para i n d i c a r la orientación, q u e m u e s t r a así m i s m o (en el caso del l í m i t e de un objeto) qué lado p e r t e n e c e a la superficie p o s e e d o r a del b o r d e y q u é lado se halla meramente en el f o n d o . D e s d e l u e g o , no hay q u e i n t e r p r e t a r esto al pie de la letra c o m o si en la cabeza nos d e d i c á r a m o s a rellenar f o r m u l a r i o s burocráticos. El d i a g r a m a es un c o m p u e s t o q u e r e p r e s e n t a los tipos de información en el c r o q u i s de dos d i m e n s i o n e s y m e d i a . Es de s u p o n e r que el c e r e b r o se sirve t a n t o de los g r u p o s de n e u r o n a s c o m o de sus actividades para c o n t e n e r la i n f o r m a c i ó n , y p u e d e q u e estos g r u p o s estén distribuidos en diferentes partes del c ó r t e x c o m o si fueran u n a c o l e c c i ó n de mapas a los q u e se a c c e d e p o r registro. ¿Por q u é v e m o s e n dos d i m e n s i o n e s y m e d i a ? ¿Por q u é n o v e m o s u n modelo en el i n t e r i o r de la cabeza? El análisis de costes y beneficios q u e supone el a l m a c e n a m i e n t o facilita p a r t e de la respuesta. C u a l q u i e r u s u a rio de o r d e n a d o r e s sabrá q u e los archivos gráficos s o n voraces c o n s u m i dores de espacio de m e m o r i a de a l m a c e n a m i e n t o . En lugar de a g l o m e r a r los gigabytes e n t r a n t e s e n u n m o d e l o c o m p u e s t o , q u e q u e d a r í a o b s o l e t o tan pronto c o m o algo se m o v i e r a , el c e r e b r o deja q u e el m u n d o m i s m o almacene la i n f o r m a c i ó n ajena a u n a m i r a d a . L e v a n t a m o s la cabeza y la movemos, los ojos se desplazan y c a m b i a n de p o s i c i ó n , y un n u e v o c r o quis actualizado es c a r g a d o y g u a r d a d o . P o r o t r o lado, parece algo casi inevitable q u e la tercera d i m e n s i ó n t e n g a un carácter d e r i v a d o . A diferencia de las otras dos d i m e n s i o n e s , q u e se a n u n c i a n en los c o n o s y bastones que se hallan de h e c h o activos, la p r o f u n d i d a d d e b e ser p a c i e n t e mente extraída de los datos. A q u e l l o s e x p e r t o s en visión estereoscópica, en c o n t o r n o s , en s o m b r e a d o s y en el m o v i m i e n t o q u e trabajan en el cerebro calculando la p r o f u n d i d a d , están e q u i p a d o s para m a n d a r infor341

m a r i ó n acerca de la distancia, la i n c l i n a c i ó n , la d i s t o r s i ó n y la oclusión relativas al o b s e r v a d o r , y no c o o r d e n a d a s t r i d i m e n s i o n a l e s d e l m u n d o . Lo m e j o r q u e p u e d e n h a c e r es m a n c o m u n a r esfuerzos p a r a facilitar un con o c i m i e n t o en dos d i m e n s i o n e s y m e d i a de las superficies q u e se hallan frente a n u e s t r o s o j o s . Y el u s o q u e se dé a ese c o n o c i m i e n t o dependerá del resto del c e r e b r o .

Marcos

de referencia

El c r o q u i s en dos d i m e n s i o n e s y m e d i a es la o b r a m a e s t r a de la maq u i n a r i a del sistema visual q u e s u m a al i n g e n i o de su d i s e ñ o la armonía de su f u n c i o n a m i e n t o . Este c r o q u i s sólo t i e n e un p r o b l e m a : t a n pronto se e m i t e , resulta inútil. La i n f o r m a c i ó n en la m a t r i z de dos d i m e n s i o n e s y m e d i a se especifica en un m a r c o retínico de referencia, un sistema c o o r d i n a d o c e n t r a d o en el o b s e r v a d o r . Si u n a celda p a r t i c u l a r i n f o r m a q u e «hay un á n g u l o aquí», lo q u e ese «aquí» significa es la p o s i c i ó n de la celda en la retina, es decir, p o r e j e m p l o , d i r e c t a m e n t e enfrente del l u g a r al q u e el o b s e r v a d o r mira. E s t o resulta ser e x c e l e n t e en el caso de q u e u n o fuese tan estático como un á r b o l y m i r a s e a o t r o árbol, p e r o tan p r o n t o c o m o algo se m u e v e -los ojos, la cabeza, el c u e r p o , el o b j e t o visto— la i n f o r m a c i ó n se desestabiliza hasta q u e v u e l v e a e n c o n t r a r un lugar de r e p o s o en la g a m a de dos dim e n s i o n e s y m e d i a . C u a l q u i e r p a r t e del c e r e b r o g u i a d a p o r la informac i ó n en esta m a t r i z d i m e n s i o n a l e n c o n t r a r í a q u e la i n f o r m a c i ó n de que d i s p o n e ha c a d u c a d o . Si d i r i g i m o s la m a n o hacia el c e n t r o del campo visual p o r q u e en ese lugar había u n a m a n z a n a —que a h o r a ya no está allí-, la m a n o se dirigiría e n t o n c e s hacia un espacio vacío. Si ayer m e m o r i z a m o s u n a i m a g e n de n u e s t r o c o c h e al m i r a r el t i r a d o r de la p u e r t a , hoy, en c a m b i o , aquella i m a g e n ya no se a d e c u a r á c o n la q u e t e n e m o s al mirar el p a r a c h o q u e s ; las dos i m á g e n e s apenas se s u p e r p o n d r á n . No es ni siquiera p o s i b l e e m i t i r j u i c i o s acerca de si, p o r e j e m p l o , dos líneas s o n paralelas, basta sino c o n r e c o r d a r q u é sucedía c o n las vías del t r e n q u e convergían en el h o r i z o n t e . Estos p r o b l e m a s s u m a d o s p o n e n en un grave a p r i e t o a la hipótesis de la visión c o m o u n a m a q u e t a a escala en el i n t e r i o r de la cabeza, aunque d e b i e r a matizarse q u e no es lo q u e e n t r e g a la visión. La clave para usarla
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información visual no es r e m o d e l a r l a , s i n o acceder a ella de f o r m a a p r o piada, y hacerlo r e q u i e r e un m a r c o de referencia útil o un sistema c o o r dinado. Los m a r c o s de referencia son inextricables de la idea m i s m a de lugar. ¿ C ó m o r e s p o n d e r a la p r e g u n t a « d ó n d e está»? N o m b r a n d o c o n ello un objeto q u e q u i e n p r e g u n t a ya c o n o c e —el m a r c o de referencia— y describiendo c u a n lejos y en q u é d i r e c c i ó n se halla «eso» r e l a t i v a m e n t e al marco. U n a d e s c r i p c i ó n en palabras c o m o «junto a la nevera», la d i r e c ción de u n a calle, las d i r e c c i o n e s leídas en u n a brújula, la l a t i t u d y la longitud, las c o o r d e n a d a s satélite del Sistema de P o s i c i o n a m i e n t o G l o b a l , todas estas d e s c r i p c i o n e s i n d i c a n la distancia y la d i r e c c i ó n relativa a un marco de referencia. A l b e r t E i n s t e i n c o n s t r u y ó su teoría de la relatividad poniendo en tela de j u i c i o el m a r c o de referencia ficticio de la física newtoniana, el cual estaba a n c l a d o en la n o c i ó n de espacio vacío, es decir, independiente de c u a l q u i e r cosa q u e en él h u b i e r a . El marco de referencia q u e v i e n e en el m i s m o p a q u e t e q u e el c r o q u i s de dos d i m e n s i o n e s y m e d i a es la p o s i c i ó n en la retina. D a d o q u e las retinas giran c o n t i n u a m e n t e , dar esta p o s i c i ó n es tan i n ú t i l c o m o , p o r ejemplo, dar u n a d i r e c c i ó n en estos t é r m i n o s : «nos e n c o n t r a m o s j u n t o al Pontiac de c o l o r b e i g e q u e está p a r a d o aquí en el semáforo». N o s es preciso un m a r c o de referencia capaz de p e r m a n e c e r al m i s m o t i e m p o que los ojos c o n t i n ú a n m o v i é n d o s e , c o n su baile y oscilación c a r a c t e r í s ticos. S u p o n g a m o s , p o r e j e m p l o , q u e existe un c i r c u i t o capaz de deslizar un marco de referencia invisible sobre el c a m p o visual, s e m e j a n t e a las cruces filares de la m i r a de un rifle c o n la q u e nos d e d i c a m o s a m i r a r el paisaje, d e s c r i b i e n d o u n a trayectoria en arco c o n f o r m e se desplaza el r i f l e ; supongamos, a d e m á s , q u e c u a l q u i e r m e c a n i s m o q u e e x t r a e i n f o r m a ción del c a m p o visual está a c o p l a d o a p o s i c i o n e s definidas p o r la m i r a del rifle (por e j e m p l o , en el caso de la c r u z filar de la m i r a , dos m u e s c a s p o r encima, o u n a m u e s c a a la izquierda). Las c o n f i g u r a c i o n e s de los o r d e n a dores t i e n e n un dispositivo v a g a m e n t e similar, el cursor. Las ó r d e n e s de leer y escribir i n f o r m a c i ó n c u m p l e n su c o m e t i d o r e l a t i v a m e n t e a un punto especial q u e p u e d e ser p o s i c i o n a d o a v o l u n t a d en la pantalla, y cuando el m a t e r i a l en la pantalla es desplazado hacia a r r i b a o hacia abajo, el cursor se m u e v e c o n él, c o m o si estuviera e n c o l a d o a la p i e z a de t e x t o o al gráfico. Para q u e el c e r e b r o utilice los c o n t e n i d o s del c r o q u i s en dos dimensiones y m e d i a , t i e n e q u e e m p l e a r u n m e c a n i s m o similar; e n realidad, varios m e c a n i s m o s de este tipo. El m a r c o de referencia más sencillo q u e se desplaza p o r el c r o q u i s de dos d i m e n s i o n e s y m e d i a p e r m a n e c e u n i d o a la cabeza. Gracias a las leyes 343

de la óptica, al desplazarse los ojos hacia la d e r e c h a , la i m a g e n del objeto se desplaza r á p i d a m e n t e hacia la izquierda. C o n t o d o , s u p o n g a m o s , por e j e m p l o , q u e la o r d e n n e u r o n a l dada a los m ú s c u l o s del ojo sea una copia calcada y enviada al c a m p o visual q u e es utilizada para h a c e r que las cruces filares se desplacen s e g ú n el m i s m o valor en la d i r e c c i ó n opuesta. Las c r u c e s filares p e r m a n e c e r á n a ú n sobre la m a n z a n a , y p o r tanto tamb i é n c u a l q u i e r p r o c e s o m e n t a l q u e canalice i n f o r m a c i ó n a través de aquellas c r u c e s filares. El p r o c e s o p u e d e c o n t i n u a r f e l i z m e n t e c o m o si nada h u b i e s e s u c e d i d o , a u n c u a n d o los c o n t e n i d o s del c a m p o visual se hayan desplazado a o t r o lugar. Basta h a c e r u n a sencilla d e m o s t r a c i ó n de este p r o c e s o de copia. Por e j e m p l o , d e s p l a c e m o s los ojos; el m u n d o p e r m a n e c e en r e p o s o . A contin u a c i ó n c e r r e m o s un o j o y p r e s i o n e m o s c o n un d e d o l i g e r a m e n t e el que p e r m a n e c e a b i e r t o ; n o t a r e m o s q u e el m u n d o salta. En a m b o s casos el ojo se desplaza, en a m b o s casos la i m a g e n retínica se desplaza, p e r o sólo cuando el ojo es p r e s i o n a d o p o r el d e d o p e r c i b i m o s el m o v i m i e n t o . Cuando m o v e m o s los ojos d e c i d i d o s a m i r a r hacia algún lado, la o r d e n dada a los m ú s c u l o s del ojo es c o p i a d a y enviada a un m e c a n i s m o q u e mueve el m a r c o de referencia j u n t o c o n las i m á g e n e s q u e se deslizan a fin de anular el s e n t i d o subjetivo del m o v i m i e n t o . P e r o c u a n d o m o v e m o s el ojo pres i o n á n d o l o c o n el d e d o , el decalaje de m a r c o es o b v i a d o , el marco no c a m b i a y el o b s e r v a d o r i n t e r p r e t a la i m a g e n q u e oscila c o m o si procedier a d e u n m u n d o q u e s e m u e v e p o r sacudidas. Así m i s m o p u e d e h a b e r m a r c o s d e referencia q u e c o m p e n s e n los m o v i m i e n t o s de la c a b e z a y el c u e r p o , y d e n a cada f r a g m e n t o de superficie en el c a m p o visual u n a d i r e c c i ó n fija relativa al lugar o al fond o , d i r e c c i ó n q u e c o n t i n ú a s i e n d o la m i s m a c u a n d o el c u e r p o se desplaza. E s t o s c a m b i o s d e m a r c o serían d i r i g i d o s p o r copias d e órdenes dadas a los m ú s c u l o s del c u e l l o y el c u e r p o , a u n q u e así m i s m o podrían serlo p o r u n a circuitería q u e r e s i g u e el decalaje de los contenidos del c a m p o visual.

O t r a s u p e r p o s i c i ó n p r á c t i c a sería u n a r e t í c u l a m e n t a l de forma t r a p e z o i d a l q u e señalara e x t e n s i o n e s de t a m a ñ o e q u i v a l e n t e en el mundo. U n a m a r c a de retícula q u e estuviera cerca de nuestros pies cubriría una e x t e n s i ó n más a m p l i a del c a m p o visual; otra, en c a m b i o , q u e estuviese 344

cerca de la línea de h o r i z o n t e c u b r i r í a u n a e x t e n s i ó n más p e q u e ñ a del campo visual, a u n q u e t e n d r í a el m i s m o valor en c e n t í m e t r o s al ser m e d i da en el suelo. D a d o q u e el croquis en dos d i m e n s i o n e s y m e d i a c o n t i e n e valores de p r o f u n d i d a d en cada p u n t o , al c e r e b r o le sería más fácil calcular las marcas de la retícula. Este m a r c o de referencia p a r a n g o n a d o c o n el mundo nos p e r m i t i r á j u z g a r cuáles s o n los á n g u l o s g e n u i n o s y las e x t e n siones de m a t e r i a q u e están en el e x t e r i o r . El p s i c ó l o g o de la p e r c e p c i ó n J.J. Gibson sostenía q u e de h e c h o t e n e m o s este s e n t i d o de la escala del mundo real s o b r e i m p u e s t o en la p r o y e c c i ó n retínica, y q u e p o d e m o s pasar r á p i d a m e n t e d e usarlo a n o usarlo. C u a n d o n o s c o l o c a m o s e n m e dio de las vías del t r e n , a d o p t a m o s un m a r c o m e n t a l en q u e v e m o s q u e las vías c o n v e r g e n , u o t r o en el q u e s o n paralelas. Estas dos a c t i t u d e s , q u e Gibson d e n o m i n a b a «el c a m p o visual» y «el m u n d o visual», p r o v i e n e n del h e c h o de a c c e d e r a la m i s m a i n f o r m a c i ó n t a n t o a través de un m a r c o retínico c o m o d e u n m a r c o p a r a n g o n a d o c o n e l m u n d o . Sin e m b a r g o o t r o m a r c o invisible de referencia es la d i r e c c i ó n de la fuerza de la gravedad. Esta p l o m a d a m e n t a l se origina en el sistema vestibular del oído i n t e r n o , f o r m a d o p o r un l a b e r i n t o de cámaras q u e i n c l u y e n tres canales semicirculares o r i e n t a d o s en ángulos rectos u n o s respecto a otros. Si alguien alberga a ú n alguna d u d a de q u e la selección n a t u r a l utiliza p r i n cipios de ingeniería q u e h a n sido redescubiertos p o r los seres h u m a n o s , basta con q u e observe los ejes de c o o r d e n a d a s cartesianos (x, y, z) grabados en los huesos del cráneo. A m e d i d a q u e la cabeza se inclina hacia delante o hacia atrás, oscila y da b a n d a z o s , el fluido q u e hay en los canales se m u e v e haciendo r u i d o y d e s e n c a d e n a señales n e u r o n a l e s q u e registran el m o v i miento. U n a fuerte masa granulosa q u e presiona las otras m e m b r a n a s r e gistra el m o v i m i e n t o lineal y la dirección de la gravedad. Estas señales se utilizan para h a c e r rotar las cruces filares m e n t a l e s de m o d o q u e siempre estén c o r r e c t a m e n t e orientadas hacia «arriba». Esta es la razón de q u e el mundo no p a r e c e escorarse a u n c u a n d o i n c l i n e m o s la cabeza p e r p e n d i c u larmente. (En la cabeza, los ojos se inclinan en el s e n t i d o de las agujas del reloj y a veces en sentido c o n t r a r i o , si b i e n s i e m p r e lo suficiente para anular las pequeñas inclinaciones de la cabeza.) P o r e x t r a ñ o q u e parezca el c e r e bro no c o m p e n s a p e r f e c t a m e n t e la gravedad. Si la c o m p e n s a c i ó n fuera perfecta, el m u n d o tendría un aspecto n o r m a l c u a n d o estuviéramos recostados de lado o incluso c u a n d o lo m i r á s e m o s cabeza abajo. Lo cierto es que las cosas no s u c e d e n así. Baste considerar lo difícil q u e resulta ver la televisión tendido de lado a m e n o s q u e sostengamos la cabeza c o n la m a n o , o lo imposible q u e resulta leer en esta postura a m e n o s q u e se sostenga el libro 345

t a m b i é n de lado. Q u i z á es así p o r q u e s o m o s criaturas terrestres, q u e utilizam o s la señal de la gravedad p r i n c i p a h i i e n t e para m a n t e n e r el c u e r p o erguido y no para c o m p e n s a r el i n p u t visual d e s c e n t r a d o c u a n d o el cuerpo no a d o p t a esa postura. La c o o r d i n a c i ó n del m a r c o de la retina c o n el m a r c o del o í d o interno afecta nuestra vida de m a n e r a s o r p r e n d e n t e , al p u n t o de llegar a prov o c a r m a r e o s . En n u e s t r a vida c o t i d i a n a , c u a n d o n o s m o v e m o s , dos señales trabajan en sincronía: p o r un lado las v a r i a c i o n e s en la textura y el c o l o r en el c a m p o visual y p o r el o t r o los mensajes acerca de la gravedad y la inercia m a n d a d o s p o r el o í d o i n t e r n o . P e r o al m o v e r n o s , en el interior de un c o n t e n e d o r c o m o un coche, un barco o una silla de m a n o s —modos t o d o s ellos de m o v e r s e q u e c a r e c e n de p r e c e d e n t e s d e s d e un p u n t o de vista evolutivo—, el o í d o i n t e r n o d i c e «te mueves», p e r o las paredes y el suelo en c a m b i o envían el m e n s a j e «estás q u i e t o » . El m a r e o es desencaden a d o p o r este m a l e m p a r e j a m i e n t o y t o d a u n a serie de t r a t a m i e n t o s habituales se aplican para e l i m i n a r l o : no t e n e r la vista fija en u n a lectura; m i r a r p o r la ventanilla; m i r a r c o n la vista fija en el h o r i z o n t e . . . M u c h o s a s t r o n a u t a s p a d e c e n c r ó n i c a m e n t e d e u n a p a t o l o g í a deriv a d a de la i n g r a v i d e z , p o r q u e no existe señal g r a v i t a c i o n a l , es decir, deb i d o a un t i p o de m a l e m p a r e j a m i e n t o e x t r e m o e n t r e s e n t i d o de la g r a v e d a d y v i s i ó n . P e o r a ú n , los i n t e r i o r e s de las naves espaciales no p r o p o r c i o n a n a los a s t r o n a u t a s un m a r c o de r e f e r e n c i a parangonado c o n e l m u n d o , p r i n c i p a l m e n t e d a d a l a idea, p r o p i a d e q u i e n e s diseñar o n estos i n t e r i o r e s , d e q u e e n a u s e n c i a d e g r a v e d a d los c o n c e p t o s d e «suelo», «techo» y «paredes» c a r e c e n de s e n t i d o , de m o d o q u e podían c o l o c a r i n s t r u m e n t o s en las seis superficies. L o s a s t r o n a u t a s , c o n todo, llevan c o n s i g o c e r e b r o s terrestres y l i t e r a l m e n t e están p e r d i d o s a menos q u e se p a r e n y se d i g a n a sí m i s m o s : «Voy a s u p o n e r q u e de este modo es " a r r i b a " , y de ese o t r o , " d e l a n t e " » , etc. Esta c o n v i c c i ó n f u n c i o n a dur a n t e c i e r t o t i e m p o , p e r o si m i r a n p o r la v e n t a n a y v e n el p l a n e t a sobre la n a v e , o v e n a un c o m p a ñ e r o q u e flota p o r el i n t e r i o r de la nave cabeza abajo, u n a i n t e n s a s e n s a c i ó n de n á u s e a se a p o d e r a de su cuerpo. El m a r e o espacial c o n s t i t u y e u n a p r e o c u p a c i ó n p a r a la N A S A , y no sólo a causa d e l d e s c e n s o de p r o d u c t i v i d a d d u r a n t e el d i l a t a d o tiempo de p e r m a n e n c i a en el e s p a c i o ; c a b e i m a g i n a r las c o m p l i c a c i o n e s que c o m p o r t a v o m i t a r e n g r a v e d a d cero. E s t o afectará t a m b i é n l a tecnología i n c i p i e n t e de la realidad v i r t u a l , en la cual el sujeto se c o l o c a un a m p l i o casco q u e c u b r e e l c a m p o d e v i s i ó n y m u e s t r a u n m u n d o sintét i c o q u e pasa a t o d a v e l o c i d a d .

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;Por qué razón en la tierra —o en el espacio— un m a l e m p a r e j a m i e n t o entre visión y gravedad o inercia c o n d u c e n a d a m e n o s q u e a t e n e r n á u seas? ¿Qué relación tiene esa sensación de sube y baja c o n el intestino? El psicólogo M i c h e l T r e i s m a n ha p r o p u e s t o u n a explicación plausible a u n q u e indemostrada. Los animales acostumbran a regurgitar para expulsar las toxinas que previamente h a n i n g e r i d o antes de q u e p r o d u z c a n mayores males. Muchas toxinas q u e se e n c u e n t r a n en el m u n d o natural a c t ú a n sobre el sistema nervioso. Esta explicación plantea de n u e v o aquel p r o b l e m a c o n que se enfrentara ya I n g r i d B e r g m a n en Encadenados: ¿ c ó m o sabe alguien que ha sido e n v e n e n a d o ? Sin d u d a d e b e de n o t a r q u e t i e n e el j u i c i o ofuscado y debilitado, p e r o esta m i s m a circunstancia ¡afectará t a m b i é n al j u i c i o sobre si el j u i c i o está o no ofuscado! D i c h o de un m o d o más general, ;cómo un detector de disfuncionalidades distinguirá entre la disfuncionalidad del cerebro y su m o d o de registrar una situación insólita? (En Estados Unidos hace ya t i e m p o corría u n a pegatina q u e decía: «El m u n d o e x p e r i menta dificultades técnicas. No ajuste su mente».) La gravedad, c i e r t a m e n te, es el rasgo más estable y predecible del m u n d o . Si dos partes del c e r e b r o tienen opiniones diferentes acerca de ella, hay probabilidades de q u e u n a o ambas tengan un f u n c i o n a m i e n t o defectuoso, o q u e las señales hayan sido retardadas o tergiversadas. En el caso del e n v e n e n a m i e n t o q u e antes nos ocupaba, la regla sería: si piensa q u e la gravedad falla, señal q u e ha sido envenenado; v o m i t e el v e n e n o a h o r a m i s m o .

El eje m e n t a l a r r i b a - a b a j o es un p o t e n t e o r g a n i z a d o r de n u e s t r o s e n tido de la figura y la f o r m a . ¿ Q u é t e n e m o s aquí?

Pocas personas r e c o n o c e n q u e es el perfil de África v o l t e a d o n o v e n t a grados, aun c u a n d o i n c l i n e n la cabeza en el s e n t i d o c o n t r a r i o a las agujas del reloj. La r e p r e s e n t a c i ó n m e n t a l de u n a figura —tal c o m o la « d e s c r i ben» nuestras mentes— no refleja sólo su g e o m e t r í a euclidiana, q u e p e r manece inalterada c u a n d o u n a figura es girada. Refleja la g e o m e t r í a q u e es relativa a n u e s t r o m a r c o de referencia a r r i b a - a b a j o . P e n s a m o s en A f r i 347

ca c o m o un algo q u e tiene un t r o z o a n c h o «arriba» y un t r o z o estrecho «abajo». Basta c a m b i a r lo q u e se halla arriba y lo q u e está abajo, para que ya no sea África, a u n c u a n d o ni un ápice de su c o n t o r n o costero haya sido alterado. El p s i c ó l o g o I r v i n R o c k ha e n c o n t r a d o otros m u c h o s ejemplos, entre los cuales, éste sencillo:

Las p e r s o n a s v e n estos dibujos c o m o si fueran dos figuras diferentes, un c u a d r a d o y un d i a m a n t e . Pero, en lo q u e c o n c i e r n e al geómetra, la figura es u n a y la m i s m a . Si fueran clavijas llenarían los m i s m o s huecos: cada u n o de los á n g u l o s y cada u n a de las líneas s o n las m i s m a s . La única diferencia radica en el m o d o en q u e están dispuestas en relación al marco de referencia arriba-abajo del observador, y esa diferencia basta para que se les p u e d a n d a r p a l a b r a s e n n u e s t r o i d i o m a . U n c u a d r a d o e s plano e n la p a r t e superior, un d i a m a n t e acaba en p u n t a en la p a r t e s u p e r i o r y en la p a r t e inferior; no hay m o d o de escapar a ese «en la p a r t e superior». Aún resulta m á s difícil ver q u e el d i a m a n t e está h e c h o de á n g u l o s rectos. P o r último, los propios objetos p u e d e n diagramar marcos de referencia:

i"

La figura en la p a r t e s u p e r i o r d e r e c h a oscila e n t r e u n a i m a g e n que se asemeja a un c u a d r a d o o un d i a m a n t e , s e g ú n si m e n t a l m e n t e está agrup a d a c o n las tres figuras de su i z q u i e i d a o c o n las o c h o q u e tiene por debajo. Las líneas i m a g i n a r i a s alineadas c o n las hileras de figuras se han c o n v e r t i d o en m a r c o s de referencia cartesianos —un m a r c o parangonado c o n el «arriba-abajo» retínico, el o t r o l a d e a d o en diagonal—, y una figura t i e n e un a s p e c t o diferente c u a n d o m e n t a l m e n t e es descrita dentro de u n a o de la otra. 348

í

\

Y en caso de q u e el l e c t o r a ú n g u a r d e u n a a c t i t u d escéptica acerca de todos estos m a r c o s de referencia i n c o l o r o s , i n o d o r o s e insípidos q u e supuestamente se s u p e r p o n e n al c a m p o visual, me c o m p l a c e presentarle una d e m o s t r a c i ó n m a r a v i l l o s a m e n t e sencilla realizada p o r el psicólogo Fred Attneave. ¿ Q u é s u c e d e c o n los t r i á n g u l o s de la izquierda?

Basta c o n m i r a r l o s el suficiente t i e m p o y c a m b i a r á n a l t e r n a n d o u n a y otra apariencia. No se desplazan, sólo se i n v i e r t e n en la p r o f u n d i d a d , aunque algo c a m b i a . M u c h o s se refieren a este c a m b i o c o m o d e b i d o al «sentido en q u e apuntan». A q u e l l o q u e oscila en la p á g i n a no son los p r o pios triángulos, sino u n m a r c o d e referencia m e n t a l q u e c u b r e los t r i á n gulos. El m a r c o no p r o v i e n e de la retina, la cabeza, el c u e r p o , la h a b i t a ción, la p á g i n a o la g r a v i t a c i ó n , sino de un eje de simetría de los t r i á n g u los. Los t r i á n g u l o s c u e n t a n c o n tres de estos ejes, y se t u r n a n en el d o m i nar. Cada eje t i e n e el e q u i v a l e n t e de un p o l o n o r t e y un p o l o sur, q u e garantizan la s e n s a c i ó n de q u e los t r i á n g u l o s a p u n t a n hacia a l g ú n lugar. Los triángulos oscilan en masa, c o m o si f o r m a r a n un c o r o ; al c e r e b r o le gusta que sus m a r c o s de referencia a b a r q u e n p o r e n t e r o espacios v e c i n o s de figuras. Los t r i á n g u l o s en el d i a g r a m a de la d e r e c h a oscilan a ú n m á s , y a que brincan e n t r e seis i m p r e s i o n e s distintas, las cuales p u e d e n interpretarse no sólo c o m o t r i á n g u l o s o b t u s o s c o l o c a d o s p l a n o s en la p á g i n a , sino también c o m o t r i á n g u l o s r e c t á n g u l o s q u e se l e v a n t a n sobre la línea de profundidad, cada u n o c o n u n m a r c o d e referencia q u e p u e d e a d o p t a r tres modalidades.

Galletas

Cvackers

en forma

de animales

La habilidad de los objetos para atraer m a r c o s de referencia para sí ayuda a resolver u n o de los grandes p r o b l e m a s q u e tiene planteados la visión, al t i e m p o q u e será el q u e ahora a b o r d a r e m o s en nuestra ascensión desde la retina hasta el p e n s a m i e n t o abstracto. ¿ C ó m o se r e c o n o c e n las 349

figuras? Un h o m b r e de cipo m e d i o c o n o c e n o m b r e s para unas diez mil cosas, la mayoría de las cuales resultan distinguibles p o r la figura. Incluso un n i ñ o de seis años c o n o c e n o m b r e s para u n o s c u a n t o s millares, ya que los ha i d o a p r e n d i e n d o al r i t m o de u n o cada pocas horas a lo largo de los años. C i e r t o es q u e los objetos p u e d e n ser de diversas m a n e r a s . A l g u n o s pueden serlo a partir de los sonidos y los sabores, y otros, c o m o u n a camisa en un cesto, p u e d e n ser identificados sólo p o r el c o l o r y la m a t e r i a de que están h e c h o s . C o n t o d o , casi t o d o s los objetos p u e d e n ser r e c o n o c i d o s a partir de sus figuras. Al r e c o n o c e r la figura de un objeto, de h e c h o a c t u a m o s como g e ó m e t r a s p u r o s , e x a m i n a n d o la d i s t r i b u c i ó n de la m a t e r i a en el espacio y e n c o n t r a n d o el e m p a r e j a m i e n t o más exacto en la m e m o r i a . El geómetra m e n t a l t i e n e q u e ser en realidad a g u d o , ya q u e un n i ñ o de tres años puede echar un vistazo a u n a caja de galletas q u e t i e n e n f o r m a de animales o a un m o n t ó n de fichas de plástico y colores chillones, y decir de carretilla los n o m b r e s de u n a fauna exótica sólo c o n s i d e r a n d o sus perfiles. El d i a g r a m a en la p a r t e m e d i a de la p á g i n a 25 i n t r o d u c í a ya al lector en las r a z o n e s p o r las q u e el p r o b l e m a fuese tan difícil. C u a n d o un objeto o un o b s e r v a d o r se m u e v e , los c o n t o r n o s en el b o c e t o en d o s dimensiones y m e d i a c a m b i a n . Si el r e c u e r d o de la figura —pongamos p o r caso, un maletín— era u n a c o p i a del e s b o z o en dos d i m e n s i o n e s y m e d i a cuando fue vista p o r p r i m e r a vez, la v e r s i ó n desplazada ya no coincidirá. El rec u e r d o de u n a m a l e t a sería algo así c o m o «una l á m i n a r e c t a n g u l a r y un asa h o r i z o n t a l a las d o c e en p u n t o » , p e r o el asa q u e a h o r a contemplamos ni es h o r i z o n t a l ni está a las d o c e en p u n t o , de m o d o q u e n o s quedarem o s e n b l a n c o , m i r á n d o l a f i j a m e n t e , sin saber q u é es.

Pero s u p o n g a m o s q u e en lugar de utilizar el m a r c o de referencia retínico, el archivo de m e m o r i a se sirve de un m a r c o a l i n e a d o con el

propio objeto. El r e c u e r d o sería «una l á m i n a r e c t a n g u l a r c o n un asa p a r a lela al borde de la lámina, en la parte superior de ella». La parte «de la lámina» significa que r e c o r d a m o s las posiciones de las partes relativas al objeto m i s mo, no relativas al c a m p o visual. E n t o n c e s , c u a n d o v e m o s un objeto no identificado, n u e s t r o sistema visual alineará de f o r m a a u t o m á t i c a un m a r co de referencia t r i d i m e n s i o n a l en el o b j e t o , tal c o m o h i z o en su m o mento con el c o r o de r e c t á n g u l o s y t r i á n g u l o s de A t t n e a v e . A h o r a b i e n , cuando e m p a r e j a m o s lo q u e v e m o s y lo q u e r e c o r d á r n o s l o s dos c o i n c i den, con i n d e p e n d e n c i a del m o d o en q u e el m a l e t í n esté o r i e n t a d o . P o r último, r e c o n o c e m o s n u e s t r o equipaje.

D e este m o d o , M a r r e x p l i c a b a , e n s u caso t o m a n d o c o m o e j e m p l o una cascara de n u e z , el r e c o n o c i m i e n t o de la figura. La i d e a c e n t r a l es que u n r e c u e r d o d e l a f o r m a n o e s u n a c o p i a d e l c r o q u i s e n dos d i m e n siones y m e d i a , s i n o q u e es a l m a c e n a d o en un f o r m a t o q u e difiere de aquél e n dos s e n t i d o s . E n p r i m e r lugar, p o r q u e e l sistema d e c o o r d e n a das está c e n t r a d o en el o b j e t o y no en el o b s e r v a d o r , c o m o s u c e d e en el caso del c r o q u i s en dos d i m e n s i o n e s y m e d i a . Para r e c o n o c e r un o b j e t o , el cerebro alinea un m a r c o de referencia en sus ejes de e l o n g a c i ó n y simetría, y m i d e p o s i c i o n e s y á n g u l o s de las p a r t e s en ese m a r c o de referencia. S ó l o e n t o n c e s v i s i ó n y m e m o r i a se e q u i p a r a n . La s e g u n d a 351

diferencia c o n s i s t e en q u e el emparejado!" no c o m p a r a v i s i ó n y memoria p í x e l p o r p í x e l , c o m o si situara la p i e z a del r o m p e c a b e z a s que falta en el h u e c o q u e q u e d a . Si lo h i c i e r a , las f o r m a s q u e d e b e n emparejarse q u i z á a ú n no p o d r í a n . Los o b j e t o s reales t i e n e n mellas e irregularidades y se p r e s e n t a n en diferentes estilos y m o d e l o s . No hay dos maletines q u e t e n g a n d i m e n s i o n e s i d é n t i c a s , a l g u n o s p r e s e n t a n á n g u l o s redond e a d o s o r e f o r z a d o s y d i s p o n e n de asas g r u e s a s o delgadas. De modo q u e la r e p r e s e n t a c i ó n de la f o r m a a p u n t o de ser e m p a r e j a d a no será un m o l d e q u e r e p r o d u z c a c o n e x a c t i t u d t o d a s y cada u n a de las incidencias q u e p r e s e n t a s u relieve. D e b e expresarse e n categorías comprensivas c o m o «lámina» y «en f o r m a de U » . Los a c c e s o r i o s , así mismo, no p u e d e n ser especificados c o n u n a p r e c i s i ó n calibrada al m i l í m e t r o , sino q u e d e b e n p e r m i t i r c i e r t o s efectos: las asas de diferentes tazas se hallan t o d a s «en los lados», a u n q u e p u e d e q u e estén un p o c o m á s arriba o más abajo si se c o m p a r a u n a taza c o n o t r a . El p s i c ó l o g o I r v i n g B i e d e r m a n ha desarrollado dos ideas de Marr s i r v i é n d o s e de un i n v e n t a r i o de partes g e o m é t r i c a s sencillas a las que d e n o m i n a «geones» ( p o r analogía c o n los p r o t o n e s y los electrones que c o n s t i t u y e n los á t o m o s ) . A c o n t i n u a c i ó n p r e s e n t a m o s c i n c o geones junto c o n algunas d e sus c o m b i n a c i o n e s :

( K
B i e d e r m a n p r o p o n e un total de veinticuatro geones, incluyendo un c o n o , un m e g á f o n o , un balón, un t u b o , un c u b o y un c o d o tubular. (Desde el p u n t o de vista técnico, t o d o s son diferentes clases de conos. Si un cuc u r u c h o de h e l a d o es la superficie barrida p o r un círculo q u e se expandea m e d i d a q u e su c e n t r o se desplaza p o r u n a línea, ios g e o n e s son las superficies barridas p o r otras figuras en dos d i m e n s i o n e s a m e d i d a q u e se expand e n o c o n t r a e n mientras se desplazan en línea recta o escribiendo líneas curvas.) Los g e o n e s p u e d e n j u n t a r s e f o r m a n d o objetos m e d i a n t e unas pocas relaciones accesorias c o m o , p o r ejemplo, «arriba», «al lado», «extremo c o n e x t r e m o » , « e x t r e m o descentrado» y «paralela». Estas relaciones se defin e n en un m a r c o de referencia c e n t r a d o en el objeto, y no ciertamente en el c a m p o visual; «arriba» significa «arriba del principal geón» y no «arriba

í

de la fóvea». De este m o d o las relaciones c o n t i n ú a n siendo las mismas, aun cuando el o b j e t o u el o b s e r v a d o r se desplacen. Los g e o n e s , c o m o la g r a m á t i c a , s o n c o m b i n a t o r i o s . C i e r t o es q u e , a nosotros m i s m o s , no n o s d e s c r i b i m o s las figuras c o n palabras, sino q u e los ensamblajes d e g e o n e s c o n s t i t u y e n u n t i p o d e l e n g u a j e i n t e r n o , u n dialecto del m e n t a l e s . Los e l e m e n t o s q u e p r o c e d e n de un v o c a b u l a r i o fijo se integran en estructuras más amplias, c o m o las palabras lo h a c e n en u n a oración. A d e m á s , u n a o r a c i ó n no es la s u m a de las palabras q u e la c o m p o nen, sino q u e d e p e n d e de su o r d e n a c i ó n sintáctica. Un hombre mordió a un perro no significa lo m i s m o q u e un perro mordió a un hombre. Así m i s m o , un objeto no es la s u m a de sus g e o n e s , sino q u e d e p e n d e de su. o r d e n a c i ó n espacial; un cilindro c o n un c o d o al lado es u n a taza, mientras q u e un cilindro con un c o d o en la p a r t e s u p e r i o r es un b a l d e . Y al igual q u e un p e q u e ñ o número de palabras y reglas se c o m b i n a n d a n d o lugar a un n ú m e r o astronómico de oraciones, un p e q u e ñ o n ú m e r o de g e o n e s y a c o p l a m i e n t o s se combinan d a n d o l u g a r a u n n ú m e r o a s t r o n ó m i c o d e o b j e t o s . S e g ú n Biederman, cada u n o d e los v e i n t i c u a t r o g e o n e s s e p r e s e n t a e n q u i n c e tamaños y c o m p l e x i o n e s (un p o c o m á s g r u e s o s , u n p o c o más delgados), y existen o c h e n t a y un m o d o s diferentes de u n i r l o s . Este h e c h o p e r m i t e que,con tan sólo dos geones, se elaboren del o r d e n de u n o s 1 0 . 4 9 7 . 6 0 0 o b jetos y c o n sólo tres g e o n e s , 3 0 6 . 0 0 0 . 0 0 0 . 0 0 0 . En t e o r í a , sería m á s q u e suficiente para e n s a m b l a r las d e c e n a s de miles de f o r m a s q u e c o n o c e m o s . A efectos prácticos, resulta sencillo c o n s t r u i r m o d e l o s de objetos c o t i d i a nos que sean r e c o n o c i b l e s de f o r m a i n s t a n t á n e a a p a r t i r de tres g e o n e s y, a menudo, a p a r t i r sólo de dos. El lenguaje y las formas complejas p a r e c e q u e i n c l u s o son v e c i n o s en el cerebro. El h e m i s f e r i o i z q u i e r d o no es sólo la sede del lenguaje, sino también de la c a p a c i d a d de r e c o n o c e r e i m a g i n a r f o r m a s definidas p o r las disposiciones d e las p a r t e s . U n p a c i e n t e n e u r o l ó g i c o , q u e había sufrido un derrame cerebral en el h e m i s f e r i o i z q u i e r d o , refería: « C u a n d o t r a t o de imaginarme u n a planta, u n animal, u n o b j e t o , sólo p u e d o r e c o r d a r u n a parte. Mi visión i n t e r n a es fugaz, fragmentaria; si me p r o p o n g o i m a g i n a r me la cabeza de u n a vaca, r e c u e r d o q u e t i e n e orejas y c u e r n o s , p e r o no puedo volver a visualizar d ó n d e colocarlos». El h e m i s f e r i o d e r e c h o , al contrario, vale para m e d i r formas enteras; p u e d e j u z g a r f á c i l m e n t e si un rectángulo es m á s g r a n d e q u e a n c h o o si un p u n t o está a más o a m e n o s de un c e n t í m e t r o de un o b j e t o . El h e c h o de q u e las exigencias q u e la teoría del g e ó n p l a n t e a al croquis en dos d i m e n s i o n e s y m e d i a no sean irracionales c o n s t i t u y e una de

sus ventajas.Tallar objetos en partes, etiquetarlas c o m o g e o n e s y evaluar su d i s p o s i c i ó n no s o n p r o b l e m a s insuperables, y q u i e n e s se dedicaría investigar la visión h a n desarrollado m o d e l o s sobre el m o d o en que el c e r e b r o los s o l u c i o n a . A su favor t i e n e a d e m á s el h e c h o de q u e una desc r i p c i ó n de la a n a t o m í a de un o b j e t o ayuda a la m e n t e a p e n s a r los objetos, y no sólo a soltar i m p u l s i v a m e n t e sus n o m b r e s . C o m p r e n d e m o s el m o d o en q u e f u n c i o n a n los objetos y para q u é sirven al analizar las formas y o r d e n a c i o n e s de sus p a r t e s . La t e o r í a del g e ó n afirma q u e en los niveles m á s altos de percepción la m e n t e «ve» objetos y p a r t e s c o m o si fueran sólidos g e o m é t r i c o s idealizados. C o n ello se explicaría un h e c h o c u r i o s o acerca de la estética visual h u m a n a , en el cual d e s d e h a c e t i e m p o se había r e p a r a d o . Cualquier p e r s o n a q u e haya asistido a u n a clase de d i b u j o figurativo c o n modelo o haya f r e c u e n t a d o u n a playa nudista, sabrá f á c i l m e n t e q u e los cuerpos h u m a n o s reales no están a la altura de n u e s t r a e n c a n t a d o r a imaginación. La m a y o r í a t e n e m o s m e j o r aspecto c u a n d o v a m o s vestidos. En su historia de la m o d a , el h i s t o r i a d o r del arte Q u e n t i n Bell da u n a explicación que p o d r í a h a b e r salido d i r e c t a m e n t e d e l a teoría del g e ó n :

Si envolvemos un objeto en un cierto tipo de funda, de m o d o que los ojos deduzcan en lugar de ver el objeto que se halla encerrado, la forma inferida o imaginada probablemente será más perfecta de lo que parecería si estuviera al descubierto. Por tanto, una caja cuadrada envuelta con un papel de color marrón será imaginada como un cuadrado perfecto. A no ser que la mente reciba algún indicio muy claro, resulta poco probable que visualice agujeros, aristas, grietas u otras cualidades accidentales. Del mismo modo, si cubrimos con una tela el muslo, la pierna, el brazo o el seno, la imaginación supone un miembro perfectamente formado; es decir, ni concibe, ni puede hacerlo, las irregularidades y las imperfecciones que la experiencia debiera conducirnos a suponer. ...Sabemos cómo es [un cuerpo] probablemente por experiencia y, con todo, suspendemos nuestra desconfianza al creer gustosos las ficciones generadas por la forma de vestir [de una persona]. En realidad, pienso que estamos dispuestos a ir aún más allá en el camino de la ilusión, ya que al ponernos la mejor americana que tenemos, vemos c ó m o los hombros deplorablemente caídos, gracias a las almohadillas colocadas en las hombreras, se realzan e idealizan y, por un m o m e n t o , crece la estima en que nos tenemos.

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Habría q u e p u n t u a l i z a r , n o o b s t a n t e , q u e los g e o n e s n o sirven para todo. Muchos objetos naturales, c o m o los árboles y las m o n t a ñ a s , c u e n tan con complicadas formas fractales, q u e los g e o n e s r e d u c e n a p i r á m i d e s y otras figuras e s q u e m á t i c a s . Y si b i e n los g e o n e s p u e d e n utilizarse para crear un rostro h u m a n o g e n é r i c o a c e p t a b l e c o m o es un m u ñ e c o de n i e ve, resulta casi i m p o s i b l e c o n s t r u i r un m o d e l o de un rostro particular —el rostro de J u a n , el rostro de la abuela— q u e sea lo bastante diferente de otros como para no ser c o n f u n d i d o c o n ellos; p e r o lo suficiente estable a través de las diferentes formas de sonreír, el m o d o de fruncir el c e ñ o , el modo de e n g o r d a r y la e d a d c o m o p a r a identificar en cada o c a s i ó n a esa misma persona. M u c h o s son los p s i c ó l o g o s q u e c r e e n en el carácter e s p e cial del r e c o n o c i m i e n t o facial. En u n a especie social c o m o es el g é n e r o humano, el rostro reviste tal i m p o r t a n c i a q u e la s e l e c c i ó n n a t u r a l le d o t ó de un procesador capaz de registrar los tipos de c o n t o r n o s g e o m é t r i c o s y proporciones necesarias para d i s t i n g u i r u n a cara de o t r a . L o s b e b é s , sin ir más lejos, c u a n d o apenas t i e n e n m e d i a h o r a de vida se fijan ya en los patrones faciales, si b i e n no lo h a c e n en otras o r d e n a c i o n e s c o m p l e j a s y simétricas, y r á p i d a m e n t e a p r e n d e n a r e c o n o c e r a sus m a d r e s , i n c l u s o ya en el segundo día de vida. El r e c o n o c i m i e n t o facial p u e d e q u e i n c l u s o u t i h c e distintas p a r t e s del cerebro. La i n c a p a c i d a d para r e c o n o c e r las caras, u n a afección q u e se denomina t é c n i c a m e n t e p r o s o p a g n o s i a , es distinta a la a f e c c i ó n q u e p a decía aquel p a c i e n t e de O l i v e r Sacks, el cual c o n f u n d í a a su m u j e r c o n un sombrero: los p r o s o p a g n ó s i c o s p u e d e n d i s t i n g u i r u n a cara d e u n s o m b r e ro; en cambio, no p u e d e n decir a q u i é n p e r t e n e c e la cara. C o n t o d o , muchos de ellos p u e d e n r e c o n o c e r s o m b r e r o s y casi c u a l q u i e r o t r a cosa. Por ejemplo, el p a c i e n t e «LH» pasó p o r la batería de p r u e b a s a la q u e le sometieron los psicólogos N a n c y E t c o f f y Kyle Cave, y el n e u r ó l o g o Roy Freeman. L H era u n h o m b r e i n t e l i g e n t e y e r u d i t o q u e p a d e c í a l e siones en la cabeza p r o d u c i d a s p o r un a c c i d e n t e de a u t o m ó v i l sufrido veinte años antes de h a c e r l e aquellas p r u e b a s . D e s d e q u e t u v o el a c c i d e n te había sido e x p l í c i t a m e n t e i n c a p a z de r e c o n o c e r las caras. No p o d í a reconocer a su esposa ni a sus hijos (salvo p o r la v o z , el o l o r o el m o d o de andar), t a m p o c o p o d í a r e c o n o c e r su p r o p i o rostro en el espejo ni las [orografías de c e l e b r i d a d e s (a m e n o s q u e t u v i e r a n un sello visual c a r a c t e rístico c o m o serían, p o r e j e m p l o , E i n s t e i n , H i t l e r y los Beatles, en su época de m e l e n a s aflequiiladas). No es q u e t u v i e r a dificultades p a r a d e s cifrar los detalles de un rostro, en este s e n t i d o p o d í a e m p a r e j a r rostros enteros con sus perfiles, i n c l u s o si eran i l u m i n a d o s a r t í s t i c a m e n t e m e 355

d i a n t e u n a luz lateral, y estimar su edad, sexo y belleza. A d e m á s , era práct i c a m e n t e n o r m a l en c u a n t o al r e c o n o c i m i e n t o de objetos complicado! q u e no fuesen rostros, e n t r e ellos, palabras, vestidos, p e i n a d o s , vehículos, h e r r a m i e n t a s , verduras, i n s t r u m e n t o s m ú s i c o s , diferentes tipos de silla de oficina, gafas, c o n f i g u r a c i o n e s de p u n t o s y formas c o m o la antena del televisor. S ó l o había dos tipos de formas q u e le p l a n t e a b a n problemas. Tenía u n a n o t o r i a dificultad en identificar c o n n o m b r e s las galletas que c o m í a n sus hijos y r e p r o d u c í a n las formas de distintos animales; análogam e n t e , en el l a b o r a t o r i o su r e n d i m i e n t o era i n f e r i o r a la m e d i a cuando se trataba de n o m b r a r los dibujos de animales. Sentía cierta dificultad en r e c o n o c e r e x p r e s i o n e s faciales c o m o el m o v i m i e n t o de las cejas, las exp r e s i o n e s de b u r l a y las de t e m o r . P e r o ni los animales ni las expresiones faciales le resultaban tan difíciles c o m o las caras, h e c h o q u e le hacía llevarse a u t é n t i c o s chascos. De todas f o r m a s , hay q u e t e n e r en c u e n t a q u e los rostros no son lo m á s difícil q u e se le p u e d e p e d i r al c e r e b r o q u e r e c o n o z c a , y p o r tanto no se p u e d e afirmar q u e si un c e r e b r o no f u n c i o n a a p l e n o rendimiento^! r e c o n o c i m i e n t o facial sea el p r i m e r o en acusar esa deficiencia. Los psicól o g o s M a r l e n e B e h r m a n n , M o r r i s M o s c o v i t c h y G o r d o n W i n o c u r estud i a r o n a un j o v e n q u e había r e c i b i d o u n a fuerte c o n t u s i ó n en la cabeza causada p o r el espejo retrovisor de un c a m i ó n q u e circulaba a cierta v e l o c i d a d . El p a c i e n t e tenía dificultad a la h o r a de r e c o n o c e r objetos c o t i d i a n o s , a u n q u e no e x p e r i m e n t a b a n i n g u n a en r e c o n o c e r caras, aun c u a n d o e s t u v i e r a n disfrazadas c o n gafas, pelucas o b i g o t e s . El síndrome q u e le afectaba era p r e c i s a m e n t e el o p u e s t o a la p r o s o p a g n o s i a , y demostraba q u e el r e c o n o c i m i e n t o facial era diferente del reconocimiento o b j e t u a l , y no sólo más difícil. En c o n s e c u e n c i a , ¿los p r o s o p a g n ó s i c o s t i e n e n un m ó d u l o de recon o c i m i e n t o facial d e f e c t u o s o ? A l g u n o s psicólogos, al señalar que LHy otros p a c i e n t e s p r o s o p a g n ó s i c o s e x p e r i m e n t a b a n cierta dificultad con algunas f o r m a s , se inclinarían más b i e n a s o s t e n e r q u e estos pacientes exper i m e n t a n dificultades c u a n d o procesan aquellos tipos de rasgos geométricos q u e m á s útiles les son c u a n d o se trata de r e c o n o c e r caras, a u n q u e no por ello s o n m e n o s útiles para r e c o n o c e r otros tipos d e t e r m i n a d o s d e f i g u r a s . P i e n s o q u e la d i s t i n c i ó n e n t r e « r e c o n o c e r caras» y « r e c o n o c e r objetos c o n la g e o m e t r í a de las caras» carece de s e n t i d o . A d e m á s , desde el punto de vista del c e r e b r o , n a d a es un rostro hasta q u e ha sido r e c o n o c i d o como tal. La ú n i c a cosa q u e puede ser especial en un m ó d u l o de percepciones el tipo de g e o m e t r í a a la q u e presta a t e n c i ó n , p o r e j e m p l o , la distancia 356

entre las m a n c h a s simétricas o el p a t r ó n de c u r v a t u r a de superficies elásticas en dos d i m e n s i o n e s q u e se dibujan sobre un esqueleto tridimensional y son rellenadas m e d i a n t e c o n e c t o r e s y a t e n u a d o r e s dúctiles subyacentes. Silos objetos q u e s o n distintos a las caras ( c o m o , los animales, las e x p r e siones faciales o i n c l u s o los c o c h e s ) t i e n e n a l g u n o s de estos rasgos geométricos, e l m ó d u l o n o t e n d r á más e l e c c i ó n q u e analizarlos, a u n e n e l caso de que, finalmente, sean en su m a y o r í a útiles para identificar t a m bién rostros. El h e c h o de d e n o m i n a r a un m ó d u l o c o n el t é r m i n o «reconocedor facial» no equivale a afirmar q u e se l i m i t e sólo a tratar rostros, sino más b i e n q u e se halla o p t i m i z a d o para rasgos g e o m é t r i c o s q u e distinguen rostros p o r q u e el o r g a n i s m o fue s e l e c c i o n a d o en su historia e v o lutiva favoreciendo u n a c a p a c i d a d p a r a r e c o n o c e r l o s .

La teoría del g e ó n es e n c a n t a d o r a , p e r o ¿es verdadera? D e s d e l u e g o , no lo es en su f o r m a más p u r a , en la cual cada o b j e t o o b t e n d r í a u n a descripción de su g e o m e t r í a t r i d i m e n s i o n a l , sin c o n t a m i n a c i ó n alguna derivada de los antojos del p u n t o de vista a d o p t a d o . Casi t o d o s los o b j e tos son opacos, y algunas de sus superficies o s c u r e c e n a otras, h e c h o q u e literalmente i m p o s i b i l i t a llegar a la m i s m a d e s c r i p c i ó n del o b j e t o desde cada u n o de los p u n t o s de vista p r i v i l e g i a d o s . P o r e j e m p l o , p o d e m o s saber qué aspecto t i e n e la p a r t e p o s t e r i o r de u n a casa c o n sólo s i t u a r n o s de pie enfrente de la fachada. C o n t o d o , M a r r s o r t e ó el p r o b l e m a al ignorar las superficies y analizar las figuras de los animales c o m o si e s t u vieran construidas c o n fimpiapipas. La v e r s i ó n de B i e d e r m a n a b o r d a el problema y da a cada o b j e t o varios m o d e l o s de g e o n e s en el catálogo mental de formas, u n o para cada vista r e q u e r i d a p a r a revelar t o d a s sus superficies. Pero esta c o n c e s i ó n abre la p u e r t a a un m o d o c o m p l e t a m e n t e d i s t i n to de llevar a c a b o el r e c o n o c i m i e n t o de la f o r m a . ¿Por q u é no llegar hasta el final y dar a cada figura un a m p l i o n ú m e r o de archivos de m e m o ria, uno, p o n g a m o s p o r caso, para cada p u n t o de vista p r i v i l e g i a d o ? En este caso los archivos no precisarían de un fantasioso m a r c o de referencia centrado en el o b j e t o ; p o d r í a n utilizar las c o o r d e n a d a s retínicas libremente disponibles en el croquis de dos d i m e n s i o n e s y m e d i a , siempre que hubiera bastantes archivos para c u b r i r t o d o s los ángulos de la visión. Durante m u c h o s años esta idea fue descartada de p l a n o . Si el c o n t i n u o de 357

ángulos de visión m u d a r a s e g ú n diferencias de un g r a d o , serían precisos u n o s cuarenta m i l archivos p o r cada o b j e t o para c u b r i r t o d o s los ángulos (y esta c a n t i d a d sólo c u b r i r í a los á n g u l o s de visión y no abarcaría aquellas p o s i c i o n e s en las q u e el o b j e t o está en un p u n t o c i e g o ni tampoco las diferentes distancias de visión). No c a b e escatimarlos especificando unas pocas vistas, c o m o si fuera la planta y el alzado de un p r o y e c t o de arquit e c t u r a , p o r q u e , en p r i n c i p i o , c u a l q u i e r a de las vistas p o d r í a ser esencial. ( U n a p r u e b a sencilla de ello consiste en i m a g i n a r s e u n a f o r m a consistente en u n a esfera h u e c a c o n un j u g u e t e e n g a n c h a d o en su i n t e r i o r y un p e q u e ñ o agujero p e r f o r a d o p o r d e l a n t e . S ó l o al m i r a r el j u g u e t e exactam e n t e a través del agujero, se p u e d e ver la f o r m a entera.) C o n todo, en fecha r e c i e n t e la idea ha v u e l t o a h a c e r su a p a r i c i ó n . Al escoger con c r i t e r i o las vistas y al usar u n a r e d n e u r o n a l asociadora de configuración i n t e r p o l á n d o l a e n t r e ellas c u a n d o un o b j e t o no se e q u i p a r a c o n una visión exacta, se p u e d e pasar e s c o g i e n d o un n ú m e r o m a n e j a b l e de vistas p o r o b j e t o , c u a r e n t a a lo s u m o . A ú n p a r e c e p o c o p r o b a b l e q u e las p e r s o n a s t e n g a n q u e ver u n objeto d e s d e c u a r e n t a á n g u l o s distintos para p o d e r r e c o n o c e r l o m á s tarde, aunq u e se d i s p o n e de o t r o t r u c o . R e c o r d e m o s q u e las p e r s o n a s se apoyan en la d i r e c c i ó n «arriba-abajo» para c o n s t r u i r figuras: los c u a d r a d o s no son d i a m a n t e s , el perfil de la costa del c o n t i n e n t e africano resultaba irrecon o c i b l e . Este h e c h o p r e s e n t a otra c o n t a m i n a c i ó n de la teoría pura del g e ó n : las relaciones c o m o «arriba» y «parte de arriba» t i e n e n q u e provenir de la retina ( c o n c i e r t o ajuste d e r i v a d o de la fuerza de la gravedad) y no del o b j e t o . P u e d e q u e se trate de u n a c o n c e s i ó n inevitable, porque a m e n u d o n o hay m o d o d e localizar c o n t o d a p r e c i s i ó n l a «parte d e arriba» d e u n o b j e t o antes d e q u e sea r e c o n o c i d o . C o n t o d o , e l p r o b l e m a real p r o v i e n e de lo q u e la g e n t e hace c o n objetos laterales q u e en principio no r e c o n o c e n . Si, p o r e j e m p l o , decimos q u e u n a figura ha sido volteada later a l m e n t e , los o b s e r v a d o r e s la r e c o n o c e r á n de f o r m a rápida, tal como el l e c t o r m i s m o a b u e n s e g u r o h i z o c u a n d o l e y ó q u e el d i b u j o de África estaba de lado. P o d e m o s voltear m e n t a l m e n t e u n a figura hasta dejarla en p o s i c i ó n vertical y, e n t o n c e s , r e c o n o c e r la i m a g e n así volteada. Al dispon e r d e u n v o l t e a d o r m e n t a l d e i m á g e n e s , e l m a r c o c e n t r a d o e n e l objeto p r o p i o de la teoría del g e ó n pasa a ser a ú n m e n o s n e c e s a r i o . Podríamos a l m a c e n a r algunas vistas en dos d i m e n s i o n e s y m e d i a desde u n o s pocos p u n t o s de vista privilegiados y estándares, c o m o c u a n d o la policía ficha a los c r i m i n a l e s , y si un o b j e t o enfrente de ellos no se emparejara c o n una de las fotos, m e n t a l m e n t e le h a r í a m o s voltear hasta q u e c o i n c i d i e r a . Cier35S

ta combinación de vistas m ú l t i p l e s y un v o l t e a d o r m e n t a l h a c e n i n n e c e sarios los m o d e l o s de g e o n e s en m a r c o s de referencia c e n t r a d o s en el objeto.

Con todas estas o p c i o n e s abiertas para el r e c o n o c i m i e n t o de la forma, ¿cómo p o d e m o s d e c i r q u é h a c e en realidad la m e n t e ? El ú n i c o m o d o real de dar u n a respuesta consiste en estudiar a los seres h u m a n o s reales, a los cuales se les p r o p o n e q u e r e c o n o z c a n f o r m a s en c o n d i c i o n e s de l a b o ratorio. U n c o n j u n t o d e e x p e r i m e n t o s , c é l e b r e ya, señalaba q u e l a r o t a ción mental de los objetos era la clave. Los p s i c ó l o g o s L y n n C o o p e r y Roger Shepard m o s t r a r o n a distintos sujetos letras del alfabeto c o n o r i e n taciones diferentes: verticales, i n c h n a d a s c u a r e n t a y c i n c o g r a d o s , de lado, inclinadas c i e n t o treinta y c i n c o g r a d o s e invertidas. C o o p e r y S h e p a r d no pidieron a esos sujetos q u e revelaran i m p u l s i v a m e n t e el n o m b r e de las letras, p o r q u e estaban más p r e o c u p a d o s p o r identificar los atajos: un g a r a bato característico en f o r m a de lazo o u n a cola p o d r í a n ser d e t e c t a b l e s en cualquier o r i e n t a c i ó n y dar paso a la respuesta. En c o n s e c u e n c i a , forzaron a los sujetos de su e x p e r i m e n t o a q u e analizaran la g e o m e t r í a c o m pleta de cada letra m o s t r á n d o l e s u n a o su i m a g e n especular, e h i c i e r o n que los sujetos p r e s i o n a s e n un b o t ó n si la letra era n o r m a l , y o t r o c u a n d o aparecía invertida e s p e c u l a r m e n t e . C u a n d o C o o p e r y S h e p a r d m i d i e r o n e l t i e m p o q u e t a r d a b a n los s u jetos en p r e s i o n a r el b o t ó n , o b s e r v a r o n la clara p r e s e n c i a de la r o t a c i ó n mental. C u a n t o m á s la letra se apartaba de la p o s i c i ó n vertical, m á s t i e m po llevaba la a c c i ó n de p r e s i o n a r el b o t ó n . E s o era p r e c i s a m e n t e lo q u e cabía esperar q u e s u c e d i e r a en el caso de q u e los sujetos fueran g i r a n d o gradualmente la i m a g e n de la letra hasta c o l o c a r l a en vertical; c u a n t o m á s tenía que girar, más t i e m p o llevaba voltearla. Tal vez, p o r t a n t o , cabía inferir q u e r e c o n o c e m o s las formas v o l t e á n d o l a s en la m e n t e . Pero quizá no fuera así, ya q u e no se estaban r e c o n o c i e n d o f o r m a s , sino distinguiéndolas de sus i m á g e n e s especulares. Las i m á g e n e s especulares son especiales. J u s t a m e n t e , la c o n t i n u a c i ó n de las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas llevó p o r título A través del espejo. La r e l a c i ó n de u n a forma c o n su i m a g e n e s p e c u l a r ha d a d o lugar a sorpresas, i n c l u s o a p a r a dojas, en m u c h a s ramas de la ciencia. (Estas sorpresas y paradojas h a n sido exploradas en los fascinantes libros de M a r t i n G a r d n e r , M i c h a e l Corbailis 359

e Ivan Beale.) C o n s i d e r e m o s , p o r e j e m p l o , las m a n o s d e r e c h a e izquierda d e s p r e n d i d a s del c u e r p o d e u n m a n i q u í . E n u n s e n t i d o son idénticas: cada u n a t i e n e c u a t r o d e d o s y un p u l g a r u n i d o s a u n a palma y u n a muñeca. En o t r o s e n t i d o s o n c l a r a m e n t e diferentes; la f o r m a de u n a no puede s u p e r p o n e r s e a la otra. La diferencia radica sólo en c ó m o se alinean las p a r t e s en r e l a c i ó n a un m a r c o de referencia en el q u e los tres ejes han sido e t i q u e t a d o s c o n d i r e c c i o n e s ; arriba-abajo, d e l a n t e - d e t r á s , izquierda-der e c h a . C u a n d o u n a m a n o i z q u i e r d a t i e n e los d e d o s hacia arriba y la palma hacia d e l a n t e ( h a c i e n d o el gesto de «alto»), el p u l g a r a p u n t a hacíala d e r e