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CALOR Y CAFÉ, SOLIDARIDAD, SIN TRAICION.

Ayer pasé por San Jerónimo con mi familia; un grupo de veinteañeros con perros salía
de Colegios con sus víveres; iban comiendo y tirándose latas vacías y desperdicios; cogí a mis
niñas y pasé de acera; pobres vecinos del Centro pensé, y que lacra de niñatos.
Al rato pasamos junto a la viejita que pasea con su carro por Constitución; mi mujer
me dijo, seguro que ella si necesita de todo ese calor y de un sitio que la acoja, pero seguro
que a ella también la asustan.
Siempre me he considerado una persona buena, voluntario en mi juventud, y es por
esa mujer por la que nosotros seguimos colaborando todo lo que podemos.
Pero todo eso no es suficiente; para demostrar la pureza de mi corazón debo ser
comprensivo con la necesidad del ayuntamiento de limpiar el centro turístico; en un acto de fe
creer que no existe ningún interés distinto a su bondad por parte de la inmobiliaria que da
cobertura a esta asociación; debo acoger con agrado la llegada de este centro de baja
exigencia, que por propia definición atiende a delincuentes (tercer grado), toxicómanos (sin
rehabilitar), enfermos (sin tratamiento), violentos (según los propios Servicios Sociales y la
Policía Local), etc.; y para dar culmen a mi Santidad, permitir que mi hijas convivan con
todos ellos en una proporción absurda (hagan ustedes las cuentas) para el resto de sus vidas...
Si este es el sacrificio que me exigen los iluminados para colocarme su pegatina
solidaria, no quiero pagarlo.
En este país todo lo que lleve el sello de una de las 40.000 ong que existen en el
mundo, es correcto, y su opuesto, demoníaco.
Hay algo de lo que no se habla en sus argumentos, los padres somos animales que
defendemos a nuestros cachorros; es nuestro instinto natural.
Por eso yo soy realista, y os digo, como dije a Ana Sánchez y José Torres en la hora
que estuve sentado entre ellos, que quiero estar seguro de que este no es un tema de intereses
privados, que estamos hablando de personas (sin hogar y niños, niños y sin hogar, personas
todos), y que hay que buscar la mejor solución para todos. No me pueden quedar dudas, me
va mucho en ello. Solidaridad si pero no impuesta, sin traición.

J.Villalobos