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Esta leyenda cuenta que un da el gran dios azteca Quetzalcatl decidi salir a dar una

vuelta por la tierra disfrazado en forma humana.


Tras caminar mucho y durante todo el da, a la cada del sol sinti hambre y cansancio, sin
embargo no se detuvo. Cay la noche, salieron a brillar las estrellas y se asom la luna en el
horizonte, y ese fue el momento en que el gran dios decidi tomar asiento en la orilla del
camino para descansar.
En ello estaba cuando observ que se le acercaba un conejo, que haba ido a cenar.
Quetzalcatl le pregunt qu estaba comiendo, y el conejo le respondi que coma zacate, y
humildemente le ofreci un poco. Sin embargo, la deidad contest que l no coma aquello,
y que probablemente su fin fuera morir de hambre y de sed.
Horrorizado ante tal posibilidad, el conejo se le acerc an ms y le dijo que, por ms que
l slo fuera una nimia y pequea criatura, bien podra servir para satisfacer las necesidades
del dios, y se auto ofreci para ser su alimento.
El corazn de Quetzalcatl se ensanch de gozo, y acarici amorosamente a la pequea
criatura.
Luego lo levant, tan alto, que la figura del conejo qued estampada sobre la superficie
lunar. Luego volvi a bajarlo cuidadosamente y le mostr aquella imagen suya, retratada
para siempre

La Leyenda del conejo en la luna


Jueves, 03 de Enero de 2013 16:55 administrador

Mitos y leyendas mexicanos


La Leyenda del conejo en la luna
Quetzalcatl, un dios imponente y bueno viajaba por el mundo en forma de hombre,
cansado por andar todo un da, noto que su apetito aumentaba, pero sigui en el camino,
hasta que las estrellas comenzaron a brillar y la luna se asomo.
El dios, decidi sentarse a la orilla de un rbol, donde contemplo a un conejo.
-Qu ests comiendo?, - le pregunt.
-Estoy comiendo zacate. Quieres un poco?
-Gracias, pero yo no como zacate.
-Qu vas a hacer entonces?
-Morirme tal vez de hambre y de sed.
El conejito se acerc a Quetzalcatl y le dijo;
-Mira, yo no soy ms que un conejito, pero si tienes hambre, cmeme, estoy aqu.
El dios benevolente y sorprendido por la reaccin del conejito le dijo:
-T no sers ms que un conejito, pero todo el mundo, para siempre, se ha de acordar de ti.
Y lo levant alto, muy alto, hasta la luna, donde qued estampada la figura del conejo.
Despus el dios lo baj a la tierra y le dijo:
-Ah tienes tu retrato en luz, para todos los hombres y para todos los tiempos.