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MIGUEL HERNÁNDEZ, EL POETA DE LA NATURALEZA

Cada ser humano forma parte de un entorno diferente y con su vida diaria modela el
medio ambiente pero al mismo tiempo y de forma decisiva, el medio natural en el que
nacemos y crecemos influye sobre nosotros configurando y determinando nuestra forma de
ser y de ver el mundo.
Esta afirmación es especialmente certera si nos fijamos en la obra del escritor
MIGUEL HERNÁNDEZ, uno de los mejores poetas de la literatura española, cuyo primer
centenario de su nacimiento se cumple durante 2010, motivo por el cual se ha denominado
este año con la etiqueta de AÑO HERNANDIANO.
Su vida siempre estuvo en contacto directo con la naturaleza ya desde muy niño.
Nació en Orihuela, un municipio de la vega del río Segura en la provincia de Alicante, muy
cerca de la sierra. Miguel fue un poeta autodidacta, es decir, todo su saber lo adquirió por su
cuenta ya que apenas si fue a la escuela. Todo lo que aprendió, que fue mucho, lo hizo a
partir de su observación directa del medio natural y de su pasión por la lectura, que le llevaba
a devorar libro tras libro mientras trabaja de pastor de cabras. Esto es así porque su padre le
obligó a abandonar la escuela para dedicarse al pastoreo y ello le llevará a crecer en contacto
directo con el medio natural. Por todo lo anteriormente dicho, la presencia de la naturaleza en
los versos del poeta será una constante: la fauna, la flora, los ciclos biológicos del nacimiento
y muerte, los fenómenos atmosféricos, el agua, los astros, el paisaje, los cultivos, la tierra...
Cuenta Pablo Neruda, otro gran poeta amigo suyo, que:

“Me contaba cuentos terrestres de animales y pájaros. Era ese escritor salido de la
naturaleza como una piedra intacta, con virginidad selvática y arrolladora fuerza vital. Me
narraba cuán impresionante era poner los oídos sobre el vientre de las cabras dormidas. Así
se escuchaba el ruido de la leche que llegaba hasta las ubres, el rumor secreto que nadie a
podido escuchar sino aquel poeta de cabras. Otras veces, me hablaba del canto de los
ruiseñores. El levante español, de donde provenía, estaba cargado de naranjos en flor y de
ruiseñores. Como en mi país no existe ese pájaro, ese sublime cantor, el loco de Miguel
quería darme la más viva expresión plástica de su poderío. Se encaramaba a un árbol de la
calle y, desde las más altas ramas, silbaba o trinaba como sus amados pájaros natales”.

A través de sus versos, Miguel Hernández consigue transmitir su enérgico amor por
la naturaleza, su admiración por la belleza del entorno natural o la sensación de vitalidad y de
alegría que le inspiraban los elementos del paisaje que le rodeaba. Se trata de un poeta que
representa la simbiosis perfecta entre el individuo y el medio natural.
De hecho su mujer, Josefina Manresa, afirma que “nunca escribía en casa, siempre
lo hacía en el campo o en la sierra”. Además, el propio poeta afirmaba de sí mismo “que se
bebía el paisaje” y se definía como “lunicultor”, un término con el que pretendía explicar su
atracción por la Luna.

Comprensión lectora

Contesta a las siguientes preguntas sobre el texto anterior:

1) ¿Por qué la naturaleza tiene un papel tan importante en la vida y en la obra de Miguel
Hernández?

2) ¿Qué quiere decir realmente Pablo Neruda cuando llama a su amigo “poeta de
cabras”?

3) Define “lunicultor”, ese término inventado por el poeta y que hace referencia a su
pasión por lo lunar. Intenta imitar la forma de una definición del diccionario.

Taller de poesía creativa: Miguel Hernández, el poeta de la Naturaleza.


Leamos ahora un fragmento de uno de sus poemas:

Yo quisiera, quisiera
yo quisiera ser pájaro:
un asiento de ramas,
y de plumas los brazos:
el quehacer de aire y nada,
y de pico los cánticos,
el amigo en el cielo
y el amor en el árbol.
Yo quisiera, quisiera
yo quisiera ser campo,
la cabeza de almendra,
los cabellos de esparto,
el aliento de pinos
y los picos de sembrados,
el hablar de silencios
y de surcos los labios.

Contesta ahora a las siguientes cuestiones sobre los versos que has leído:

1) ¿Cuál es el deseo que manifiesta el poeta? Exprésalo con tus propias palabras.

2) Enumera qué elementos del medio natural se mencionan en el texto.

Jugando a ser poetas

A partir del “esqueleto” del anterior poema, cada uno de vosotros va a


crear uno nuevo. Se trata de sustituir los espacios en blanco por las palabras que más os
gusten: la única condición es que esos términos deben estar relacionados con el medio natural:
animales, plantas, astros, elementos del paisaje, minerales, fenómenos atmosféricos, sonidos o
colores de la naturaleza, etc. Intenta que el nuevo poema sea coherente y reproduzca la
musicalidad de los versos originales. Finalmente, inventa un título para tu poema.

Yo quisiera, quisiera
yo quisiera ser --------------:
un ------------- de ---------------,
y de -------------- los --------------:
el --------------- de aire y --------------,
y de --------------- los ----------------,
el amigo en el ---------------
y el amor en el ----------------.
Yo quisiera, quisiera
yo quisiera ser ----------------,
la --------------- de ----------------,
los ------------- de ---------------,
el -------------- de -----------------
y los --------------- de ------------------,
el hablar de silencios
y de surcos los labios.

Jugando a ser ilustradores

Copia el poema que has creado en una hoja en blanco e ilústrala o decórala con
dibujos que tengan relación con aquello que expresa tu poema. Recuerda que puedes usar
letras de distintos colores y tamaños, decorar el fondo o solamente los márgenes, elegir un
dibujo grande o varios más pequeños...

Taller de poesía creativa: Miguel Hernández, el poeta de la Naturaleza.