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24 Giovanni Sartori Capitulo VIT LO QUE NO ES LA DEMOCRACIA de cabezas 0 de Iideres no es la solucién, entonces nuestra decad actual y nuestro temor de las élites es un anacronismo que nos sy los peligros que arrostramos. Cuanto més pe democracia como forma de gobierno, més se agrava nuestra situacién y mayores son nuestros aputos. (Qué ex el totaliterismo? cUna tania antigua bejo. nuevas condiciones 0 ux fendmeno nuevo? Marovan Dyttas VILA Contrarios, contradictorios 9 grados Una definicién debe sbarcar todo lo que define, pero no mas init es, ante todo, asignar limites, delimitar. Un concepto ind ot la misma raz6n, un concepto ilimitado, La forma normal Welimitar un concepto es definirlo « contrario, por contraste, es de- j detetminando su opuesto, contrario © contradictorio, De ahi que fstablecer lo que er In democracia debamos también establecer no es, 0 sea, lo que es la antitesis de la democraci in general, las definiciones contrario son las més féciles. ¢Qué de Io negro. ¢Qué es lo bueno? Lo con sucesivamente. El problema es simplemente far —cuando se trata de delimitar un concepto— un «opuesto do», Pero mientras la mayoria de los términos poseen sus ‘no es facil encontrar una oposicién correcta de signifi cuando pretendemos definir ica, decimos Lo que importa destacar, sin embargo, es que el status os térmings opvestos puede ser de dos tipos: pueden ser ue sigue, utiliaré puesto como tét- enérico cuando la especificacién es innecesaria, es decir, para ‘sos; contrario para opuestos que no son contradictorios; y Iitorio para dos términos que no sélo son mutuamente exch 25 26 Giovanni Sartori yentes, sino también exhaustivamente excluyentes. El punto légico & ste: el principio del medio excluido se aplica a los contradicto- s, no a Jos contrarios. Sélo con los contradictorios tertiunr non datur no existe una tercera posibilidad (por ejemplo, uno esté vivo (© muerto, casado 0 soltero, tiene dos piernas o es un cuadripedo) {Los contrarios son mutuamente excluyentes, pero no de forma exhaus rn, por lo tanto, terceras posibilidades intermedias ( 0, ni frio ni caliente, ni tico ni, p de los contrarios y de los contradicto as dificultades. ma minante. Yo ‘mas y, a decir verdad, complementai Fijemos primeramente el status Iégico de la cues democracia? Segin esta formulacién la democracia s tuna entidad, un concepto-objeto, y clase especifica (un tipo) de sisteme pol t0 Wégico presupuesto es clasficat ‘ico o disyuntivo, Tenemos que determinar si uns fe 0 0 democritica, Ello implica también que larizadas por dicho tratamiento no son de grado si to que hablamos de tratamiento argvir que las preguntas cuya formula por suposiciones ontolégicas y esenci manera errénea un tratamiento égico, la cul legica que utilizan mal. Cuando lo que se pregunta es «chasta politica es més 0 menos democrética?>» tina entidad, sino predicando algo de que la «democracia» se concibe como un edad (caracterfstica, atributo) de de caracter rnuas. De aqui se si acuerdo con este ; tarse, sin embargo, que las pre tearse de dos maneras f EI debate contemporéinco 22 podemos preguntar hasta qué punto es democritica una democracia, ‘© hasta qué punto es democritica comunidad politica. Si se pregunta lo primero, el problema es facil de resolver. Las dificultades Aaparecen con Ia segunda cuesti6n, como se veré inmet Cuando afirmamos que un sistema politico es democrat erto punto 0 grado, el interrogante previo es: edemocritico en rela- cién. con qué caracteristica(s)? Por ejemplo, Douglas Rae escoge la faracteristica «gobierno de mayorfa» '; pero la democracia es gobierno de la mayoria cum derech ria —algo totalmente dis wo. Felix Oppenheim opta por én»; pero este foncepto esté tan mal definido por ahora que podria llevar a concluir ique (Sobre Ia base de la medida de participacidn) la democracia més Dplena que haya existido jamés fue China en la época de su denomi- tural. Las dificultades con que tropezamos en este tres, Primera, hay miltiples caractersticas 0 lades susceptibles de seleccién; no solamente el gobierno de , sino también Ia ead, el la ‘competencia, el ncional y atin més. Segunda, estas caracteristicas se encuentran jerrelacionadas que cualquier medida de. cualquier categoria ress pds ds usar « clasficaciones ordenac gnes. Tercero, y lo que en mi opinién es més importante, si emy fs, como asi es, con un laberinto conceptual, las operacional fese que presumiblemente estamos buscando medidas) cextravagancia a la imprecisin , Pero asumamos, a efec- que todas estas dificultades han sido superadas. Tene: frontat la cuestién del valor heuristico de este enfogue. 5 Be que cualquier medida de cualquier categoria arroje idigue la total ausencia de la caracterfstica Si esto fuera asf, tendrfamos gue coneluir que politicos existentes son democracias, fe pucde desizarse is ecompetenciar 228 mayor o menor grado; 0, a la mente— un anilisis claificatorio previo. Si es iento clasficator modo de consigna de la frase: rencias de grado. Si uno dijera debate contemporéneo pues, que ia 0 de Ja democi en los que quieren integrarse. Cie! Autoriterismo, autoridad y vamos ahora a lo que es un opuesto apropiado» de la demo- cleccién es abund: autocracia, ab- 230 Giovanni Sartori en contra de es dad» de la contami ‘ el vocablo alemén Macht, que es a la vez poder y fuerza. Quien ocupa el poder tiene el poder de o se concibe el poder de esa maners, es evidente enseguida es que no basta para explicar 6: iene unida una sociedad politica, y la razén por la que sus miembros bedecen. Dejando 2 un I fos, por una se hace percept nel pode ‘M. Stoppino, Patere Palitico ade y de Power! The Greet Poitca Crise of Uistory (New York! Putnam, 1943) El debate contemporineo Aunque no puede decitse a tanto que el poder ordena y esté respaldado, si es necesario, por Ia imposi ridad apcla»; no es funcién de recompen- poten Ta soeetel h beset Se ce, mente no es el opuesto adecuado We Ia democtacia. La linea que divide a las democracias de los regi utoritarios aparece desdibujada por una idea de la autotidad lo imprecisa y extensa. Si la «autoridad del Estado» es xt Estado, y si toda politica, en cualquier patte, con- caciones authorita Giovanni Sartori 2 authoritative, democracia requie~ odemos recurrir (n0 democrética) y Ast, si preten re de forma octatica). En idad autoritarian debe de asegurar ede servir a la democracia no se toridad "Pero no hace falta rellexionar pars danse cones nos ssitéan en un terreno resbaladizo, pues. ya dlejamos de ser virtuosos de la lengua ta ss 36 crcunsrito a Pero eabe coneebir “tori Hasta los ai es que ma que la 1 reconoce| que no teconoce la autoridad es una libertad a libertas, Viceversa, la antoridad ritarismo. Este procedi pues muestra bien en ¥ n0 es, sn embargo, desde Ia dptica de mente « rismo niega la aut Ia autorida Gomo accitadamente apanta Feicdrchy sen ln verdadera autoridad se destruye del todos puede decise que cuanto més autoritario es un rpinen Gansa en Ia autoridad ” 'ara conclu, cabe decie que el mejor soport Autoritarismo es Su consideracién como sistema so Press, 1954), p, 2 # Authority, pp. 28 $s EB debate contemporineo 27 ‘penas hay sitio, si es que lo hay, para Ia libertad. Con Jo cual, tam- ign afirmamos que Ia mejor forma de delimitar la nocién de’ auto ritarismo —en tanto en cuanto opuesto a Ja democracia— es recurtir al binomio autoridad-libertad. A lo largo de mi argument recoger algunos contratios me limitaré a sefialar que, nnarnos una de a contraria de si lo que se pretende es concebir le nocién de contradictorio de la democracia. VIL3 El Estado total, la democracia y el absolutismmo Abordemos el «totalitarismo», «Tou totalidad y, en cuanto tal, transmite simplemente. ids ‘que comprende_y abarca toda. Si es asf 0, en le medida en que sl término totalitarismo imprime en nuestras mentes la idea de’ tote lidad, nuestras reacciones setdn probablemente ambivalentes, En efec fo, por més que concedamos un valor a la vida privada y ai «Estado fi de que nuestra época se caracteriza por lidad, La presién demogrifica, la inter- te de todos los aspectos de la s0- la demanda de bienesary de formas y planifeadas —por mi ls razones més evidentes— tlevan a los gobiernos, tanto st les como si ~ ms.en todo, En este se decitse que todos Jos Estados de nuestro tiempo se mueven Ale alguna forma en la dire El Estado det ritico no es una excepcisn. Mis bien esté mis legitimado que eu ier otto régimen para convertirse en un Estado total, un Estado politica pue- Imente como la democracia la expansiGn total poder politic. El poder que emana de cada uno esta autorizado hypothesi para hacer were y quien acréia» ¥, ‘Quins estas reflexiones contribuyen a explicar por qué varios auto- fe hacen hincapié en que el totalitarismo no indica una extension 240 Giovanni Sartori El debate contemporineo 2a fuente de poder ilimitado. Més especificamente, la democracia se logra arrebatando el doselo al pueblo, en r esa mera operaciéa produce un abso- lutismo de signo contrario. Y en ese caso esté perfectamente justi ficedo afirmar que es precisamente la le fotorga una sancidn abst la soberanta se ¢ sostenemos que la literatura democritica sobre el total der al ‘déspota y entregin- pionera de Hannah Arendt y compen« Friedrich y Braezinski de 1956 —la tuvo dos puntos de referencia ‘cada vez mis debatido, que al smo» fuese discutible. én, un buen punto de mo no tiene por 4 set toalitai. Por fo tan ncepto de totalitarismo deb afrontarse en sus propios términos, sin recurtir para explicarlo a nomenclatura preexistente de las formas politicas, ides intrinsecas del concepto. Los desac no deheria indicar un rasgo que es cot 0 si deberia designar un tipo particular caracterizado ir sindrome. vile e gue emplear La palabs li ‘«totalitarismo» para todas las Spee, endo la antigitedad, o a palabra stotalitarismo» aparecié por vez primera en 1925 y Teservarlo a nuestro tiempo, para indicar una experiencia cuya nove coma el astoritarismo, fe inventada por el faseimo, Para Muss jean deseamos resaltar? Estas alte acid respecto a las ci quier otra parte, es que debe y también comba mplias e el «Estado total» tem Saad y se era amplia-y fanda ico. El fascismo en. dente de dictadura autoritaria, —mucho més ou cau autoitara — uch. fo, opine que tgliiarisin un. nombre nuevo pata 1 ictadura», pero_mucho_menos-due un Esta asta_ahora carecia de cl, Si, por cl conteario, vestimos al tots era muy distinto en Ia Alemania de Hitler ®. Verda ep ‘es muy probable que dicha deno- metos estudiosos que conocieron_personalmente el ‘eTeTi EVA a Io Gu Sees duane ol naam. contrario, ningtin italiana que vivié bié jamés un libro erudito en el que se consi fascismo como totalitarismo ®, Por lo tanto, dé j6n no sitva para nada o que se refuerce la confusién. Estas recisamente las consecuencias de aplicar retrospectivamente el 22 Giovanni Satori debate contempotineo Pn término totalitarismo a sociedades del pasado, 0 de apl de un acceso especial a Ja verdad» yor prec as diversas. a Car ato gue el gobierno de Esparta y el mn ejemplos de totalitarismo ®, Pero la ana- Loewen: > desacerdo por les cure también can. y an profunda ‘ Iacin f que no requerla nit formu La fogel sobre as, El factor sorprendente de la dominacién total den tiempo es que lo mismo pue nalmente condicionadas por un gobierno despético ( China) que sobre sociedades hist Ia tradi o gubernamental d medios_de_com pues se afc central se ensayo propa Carr, History of 5% Tbarecracia ya mono} 28 Giovanni Sactori ejemplo, con las caracter arismo ®, Sin embargo, lo que my 6 quiere decirse que el y-scforzamiento murues dificilmente cabe reconocer a la esolucién del sindro convincente. Hemos recuttido a esta analog porque somos incapaces de decidir cuéles son las propiedad. definidoras y cules las propiedades contingentes y complementar de un concepto dado, En el caso en cuestidn, y de forma ilustrativ ‘1 monopolio armas no es seguramente ui racterfsticn d comparten también las democtacas) s, cuando Friedrich y Breezinski afiadicron a la lista el rasgo de la economia ditigida centealizadamente, de juicio su propia tesis, El nazi iba con una e&onomi 1e aparece de y falta completamente en el otro, Pero el ataque puntos flacos sis lad es cosa desde mediados de los afios sesenta en adela tante ha venido propugnando el pleno rechazo;.n tratar de arreglar el concepto, 7 Entre los Fl debate eontemporsinco un eriterio para rechazar conceptos, habria que hacer lo mis razén, en el caso de la demo rf epto de fe comprobaremos que 246 by volviendo gue, en el otro e 1 concepto pr nada en el tiempo y en el es extrafias que poco nada tienen que ver con De donde se seguiria que el «totalitarismo» sélo si: a) el término se adjudica estrictamente contemporinco; y b) permanecemos en Ia 6 el que se enfoca con ie (Miche © Vease cap. V, esp. secicn 4 nporiineo importante y concurrente de la modemidad del « Puesto to de carecer de signi indonada?), ca que deberiamos indicar 250 rio? Si facies de hacer vale y decadencia, Pero, siendo ida y de Ia historia, no puede democracia ya no es una democracia 0 4) no es un régimen tot égina 129, Giovanni Saxtori Fl debate contemporineo ica es pura ltarismo consiste simple- enyo erttemo defini Imeiite como ‘a que no ae perspectiva, por lo tanto, 1 acusar no de ser un concepto sobrecargado, pues eso es cierto, os ideales. La formulacis cartable, VILS Dictadura y autocracia Ne rorptendente elo poco Giovanni Sex