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El síndrome de Claude Bernard Horner, es una enfermedad neurológica rara.

Suele ser congénita (que está presente desde el nacimiento), aunque
también existe una forma adquirida, cuya causa se asocia con frecuencia a
simpatectomías (interrupción quirúrgica de parte del de las vías nerviosas
simpáticas, realizada para aliviar el dolor crónico) y otras cirugías cervicales
en
adultos.
Se caracteriza por ptosis palpebral (párpados caídos), miosis
(estrechamiento permanente con inmovilidad más o menos completa de la
pupila, a consecuencia de un trastorno de la inervación del iris), anhidrosis
(trastorno caracterizado por una sudoración insuficiente) y heterocromía del
iris (distinta coloración de los ojos) y se atribuye el síndrome al compromiso
del simpático cervical.

El mecanismo de producción se debe a la presión directa, la inflamación, la
escarificación, el hematoma o el estiramiento de las fibras nerviosas con
interrupción de la vía simpática en su recorrido desde el sistema nervioso
central hasta el globo ocular.
La parálisis oculosimpática surge por la lesión de la primera, la segunda o la
tercera neurona, así puede denominarse como de tipo I, II y III; el más común
es el tipo III y suelen ser graves las afecciones que provocan los síndromes I
y II (tumores, accidentes vasculares, traumas, infecciones)
La VS esta constituida por tres neuronas: la primera, nace en el hipotálamo y
hace sinapsis en el centro cilioespinal de Budge de la médula espinal (entre
C8-T3), la segunda sale por las raíces ventrales de C8, T1 y T2, asciende por
la cadena simpático-cervical y hace sinapsis en el ganglio cervical superior
con la tercera, que una vez que emite la rama que lleva las fibras
constrictoras y sudomotoras de la hemicara, asciende junto a la vaina de la
carótida interna hasta el músculo dilatador de la pupila 2 y el elevador
accesorio del párpado (músculo de Muller).