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TRASTORNO OPOSICIONISTA DESAFIANTE.

El trastorno oposicionista desafiante es una psicopatología que afecta aproximadamente
al 5% de la población infanto-juvenil. En algunos casos los síntomas se atenúan con la
edad pero en otras ocasiones se recrudecen. De esta forma, muchos padres no saben qué
hacer ni qué medidas tomar para contrarrestar los comportamientos que le hacen daño
tanto al niño o al adolescente como a quienes conviven con él.
En primer lugar se debe conocer que existen diferentes aproximaciones terapéuticas
ante este trastorno. Casi siempre, la primera opción del psicólogo es optar por la
orientación psicoeducativa; es decir, entrenar a los padres para que aprendan cuál es la
forma más adecuada de relacionarse con su hijo. En dependencia de la intensidad de la
patología, también se puede incorporar la psicoterapia e incluso se puede recurrir al
tratamiento farmacológico (se suelen usar, en dependencia de si existen o no otros
trastornos asociados, medicamentos como la sertralina, fluoxetina, paroxetina,
atomoxetina risperidona y el aripiprazol).
No obstante, los resultados no son inmediatos y el éxito de la terapia dependerá en gran
parte de la adherencia terapéutica; en otras palabras, de cuánto se apliquen en la terapia
tanto el niño o adolescente como sus padres. Siempre se debe tener presente que el
tratamiento del trastorno oposicionista desafiante no es una terapia dirigida
exclusivamente al niño sino a toda la familia.
En segundo lugar se debe ser consciente de que cada caso es único por lo que
conllevaría un análisis individual que permita implementar, no un tratamiento del
trastorno oposicionista desafiante sino un tratamiento de la persona en sí y su entorno
familiar específico. No obstante, si hablamos en términos generales podríamos hacer
referencia a una serie de pautas o consejos prácticos que podrían ayudarles a manejar en
el día a día los comportamientos disruptivos del niño.
1. Prestar atención a los comportamientos positivos y reforzarlos usando el elogio, el
reconocimiento o el agradecimiento. En muchas ocasiones los padres se centran en las
conductas negativas porque son las que provocan desazón y displacer pero es muy
importante focalizarse en todo lo positivo que realiza el niño. Para comprender la
importancia de este cambio de actitud basta ponernos por un segundo en su lugar: ¿qué
pensaríamos y cómo actuaríamos nosotros mismos si nunca nos alaban cuando hacemos
algo positivo sino que, al contrario, nos recriminan constantemente ante los errores?
2. Obviar los comportamientos negativos. A veces los gritos y el enfado actúan como
reforzadores de las conductas que desearíamos evitar. Por ende, siempre que sea posible
y no se trate de un comportamiento imperdonable, es mejor hacer caso omiso de las
conductas disruptivas. De esta forma podrían extinguirse por sí solas con el paso del
tiempo.
3. Anticipar las situaciones problemáticas. Si se sabe que existen momentos
particularmente tensionantes en los cuales el niño o adolescente suele responder de
manera negativa, la mejor opción es anticiparse a su respuesta y proponerle otra
actividad u otra manera de enfrentar esta situación.

Muchos padres cometen el error de castigar a sus hijos sin haberles dicho jamás qué esperaban de ellos. lo que es aún más importante. J. . & Artigas. E. 7. en vez de pegarle o gritarle. García. 5. aplique un castigo que le sirva al niño para aprender una lección importante.. No espere a que la conducta negativa se vuelva a repetir sino que debe atajarla en el momento en que tiene lugar. Por supuesto. Aplicar castigos desproporcionados es tan negativo como no hacerlo. recuerde que el castigo no debe ser proporcional al nivel de frustración que sientas sino que debe adecuarse a la transgresión real. hágalas cumplir. No se pierda en elucubraciones sobre el futuro. desde aquellas en el plano material hasta los daños desde la perspectiva emocional. Además. simplemente hágale notar las consecuencias en el aquí y ahora. Revista de Neurología.4. Utilice el castigo de forma asertiva. Es decir. Por supuesto. Hágale notar las consecuencias específicas de su comportamiento. Recuerda que la violencia genera más violencia por lo que la agresión (ya sea en el plano físico o mental) nunca es la solución más adecuada. 4. (2006) Tratamiento del trastorno de oposición desafiante. Fuente: Rigau. En muchas ocasiones se aprecia que detrás del trastorno oposicionista desafiante se esconde un estilo educativo permisivo. De esta forma ya el niño sabrá qué se espera exactamente de él. Aplique inmediatamente el castigo. Explique cuáles son los comportamientos inaceptables y por qué. esto genera inseguridad y rencor. El niño con trastorno oposicionista desafiante necesita normas claras pero también debe saber cuáles son las consecuencias de su comportamiento. el niño se percata inmediatamente de ello y asume el control volviéndose dominante y manipulador. 6. Imparta órdenes y establezca normas de forma eficaz y. C. 42 (Supl 2): 83-88. Ser constantes es un factor clave para poder eliminar las conductas disruptivas.