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EL PAPEL DEL LIDERAZGO

El desafío de desplegar o establecer una estrategia es un asunto de cultura organizacional, con tantas decisiones sobre cuales desarrollar y moldear sus cambios, se
requiere de un líder que lleve a buen término el proceso que en principio es de por si abstracto. El papel del líder debe ser otro: la estrategia. Así, se tiene que definir
claramente el posicionamiento de la organización y trabajar en la integración y la sinergia de sus procesos. El líder debe definir cuáles son los cambios que se
requieren y cuales las necesidades de los clientes. Debe orientar a los mandos medios en el cumplimiento de la estrategia y en el proceso de toma de decisiones y, si
se requiere, aprender sobre las mismas también el liderazgo debe establecer los límites que no pueden ser traspasados por la organización, decidiendo cuál es el
nicho de mercado en el que se trabajará y con cuáles productos y servicios se contará para lograrlo, el líder debe mantener una estricta disciplina y una excelente
comunicación interna en el día a día. Mejorar la efectividad operacional es una responsabilidad de la administración, pero no es necesariamente la estrategia. Si
ambas se confunden, las directivas deben llevar a sus organizaciones a una competitividad convergente en donde se mezclan la estrategia y la misma efectividad
operativa. La operacional es una agenda para el mejoramiento en todas las partes donde no se presenten definiciones de estrategias. Incluye cambios continuos y
una mayor flexibilidad para lograr las mejores prácticas de trabajo. La agenda estratégica, por su parte, es el escenario para definir, con disciplina, el
posicionamiento, la definición de la sinergia e introducir la colaboración necesaria entre las áreas funcionales. Lo dinámico de la visión estratégica impide mirar
estáticamente a la competencia. La organización debe continuamente retar sus logros en la productividad, para prepararse y ajustarse a los grandes cambios en el
sector productivo al que pertenece.