II ENCUENTRO DE DOCENTES DE CC.

SS
Córdoba, 2016

Historia del Arte: Una materia sin sólidos cimientos
Sonia Moncalvillo Coracho
IES Zoco (Córdoba)
“En 2º de Bachillerato no deberíamos tener asignaturas nuevas”
Álvaro Villén (alumno de Historia del Arte, 2º Bachillerato, IES Zoco, Córdoba)

El documento que presento con la intención de generar debate y reflexión ante la
enseñanza de la Historia del Arte surge de mis reflexiones tras el reencuentro con la
educación postobligatoria después de doce años. Afortunadamente, mi nuevo
departamento me permite impartir la materia en Segundo de Bachillerato, algo que
echaba de menos y que, a priori, resultaba muy motivador para mí, a pesar de suponer
la Selectividad el agobio constante que merma el aprendizaje y el verdadero disfrute de
una enseñanza como ésta.
Los primeros días de curso, el paulatino conocimiento del minoritario alumnado que la
cursa, tan sólo seis (que podría ser una primera línea de debate y reflexión), sus
comentarios previos (como el de mi alumno Álvaro Villén, que cito al principio y me
dejó sin palabras), las pruebas iniciales,…me llevan a plantearme interrogantes, no sólo
sobre el curriculum, sino sobre otros aspectos que trataré de enunciar a lo largo del
documento.
La primera reflexión que os quiero plantear es la siguiente:
¿Es posible que un alumno/a pueda terminar Secundaria Obligatoria sin saber las etapas
en las que se divide la historia, lo que supuso la Revolución Industrial, las causas de la
Primera Guerra Mundial, o sin tener claro la diferencia entre sociedad estamental o de
clases?
Posiblemente, ninguno de los docentes presentes estaríamos satisfechos de nuestro
trabajo si ante una prueba inicial de Bachillerato, por ejemplo, no se diera más o menos
una definición acertada de cordillera, clima, sector económico o causas de los
movimientos migratorios.
Sin embargo, si se trata de los contenidos propios de la Historia del Arte, nuestro cargo
de conciencia por no llegar a impartirlos o por tener que sacrificar estas enseñanzas,
parece mermado en favor de la Historia y la Geografía, y así, en el mejor de los casos,
se tratan ocasionalmente y como complemento que ayuda a contextualizar los
contenidos históricos que estemos abordando.
Como consecuencia, encontramos alumnado que al final de la Educación Secundaria
Obligatoria, e incluso en Segundo de Bachillerato, desconoce aspectos tan básicos como
las partes de una columna o los estilos artísticos, y le cuesta trabajo asociar más de dos o
tres obras de arte con su autor y período, aunque tengan delante las mismas Meninas de
Velázquez.
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Las dificultades aumentan a la hora de abordar el análisis de una obra de arte, algo
totalmente nuevo para ellos/as en la mayor parte de los casos. Las dificultades de
carácter procedimental son una evidencia.
El desconocimiento de la materia es, bajo mi punto de vista, decisivo a la hora de que
el alumnado de Humanidades y Ciencias Sociales se decante por no cursarla en
Segundo de Bachillerato, eligiendo otras optativas. Por tanto ¿estamos contribuyendo
los docentes a que nuestro desinterés por el Arte (evidente también en este
Encuentro) se traslade al alumnado, reduciendo su formación humanística?

1. ¿CÓMO HAN INFLUIDO LAS LEYES EDUCATIVAS A ESTA SITUACIÓN?
Las causas del desconocimiento de la materia son múltiples, aunque una explicación
podríamos buscarla en el camino recorrido por esta disciplina desde que apareció en el
sistema educativo a mediados del siglo XIX.
Hay que remontarse a 1868 para encontrar por primera vez la presencia de la Historia
del Arte en el plan de estudios secundarios con el objetivo de contribuir a la formación
integral del individuo en sus distintos aspectos, despertando su sensibilidad y gusto
estético.
La función social y educadora de lo artístico también aparece en varios decretos de la I
República: “Los museos han de ser algo más que una colección de preciosidades y han
de cumplir un fin verdaderamente educador…A popularizar los museos y hacerlos
asequibles a todas las clases, deben consagrar sus esfuerzos los gobiernos cultos,
seguros de que el arte compensa la protección que de él recibe, despertando en los
ciudadanos aquellas elevadas ideas y nobles propósitos que solo se desarrollan en el
espíritu bajo la influencia bienhechora de la belleza”
A partir de su primera aparición, la permanencia de la Historia del Arte como
asignatura autónoma carece de continuidad apareciendo y desapareciendo en los
distintos planes educativos. Se excluye en los planes de 1880, 1899, 1900, 1901 y 1903.
Durante la II República no existe dentro del Bachillerato. En el período comprendido
entre 1939 y 1970, se va consolidando de manera progresiva. A partir de 1953 alcanza
cierta estabilidad e inicia su consolidación en el Bachillerato. En 6º curso se introduce
como materia común a las opciones de letras y ciencias.
En la ley de educación de 1970 experimenta una regresión en el nuevo bachillerato. La
llamada Historia de las Civilizaciones de 1º BUP se limita, utilizando palabras de J.A.
Ramírez “a píldoras artísticas dentro de un contexto eminentemente socioeconómico”, y
en COU, su condición de optativa, no contribuye a aumentar su proyección.
La LOGSE le vuelve a otorgar un papel de marginalidad. Como disciplina autónoma
sólo aparece en la enseñanza post-obligatoria en las modalidades de Arte y
Humanidades, apareciendo en la Secundaria Obligatoria dentro del área Geografía e
Historia y CCSS, quedando diluida dentro de estos contenidos.
Diluida, cierto, pero presente tanto en los objetivos generales de la Educación
Secundaria (conocer, valorar y respetar los aspectos básicos de la cultura y la historia
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propia y de las demás, así como el patrimonio artístico y cultural), como en los
objetivos propios de la materia, en los que la identificación de los procesos de los
hechos sociales contemplan los hechos culturales y artísticos, haciendo hincapié en su
comprensión y valoración, condiciones necesarias para asumir de manera responsable
su conservación y disfrute, contribuyendo al enriquecimiento tanto individual como
colectivo.
Por tanto, la formación o no formación artística de nuestro alumnado depende de la
selección de contenidos que los docentes programamos, y es responsabilidad nuestra no
privar al alumnado de Secundaria del conocimiento artístico, superar el carácter elitista
de otros momentos y fomentar la alfabetización estética, la creatividad y sensibilidad
que aporta su conocimiento.

2. ¿QUÉ APORTA LA ENSEÑANZA-APRENDIZAJE DE LA HISTORIA DEL
ARTE A LOS RETOS DE LA EDUCACIÓN DEL SIGLO XXI?
La UNESCO publicó el pasado 2015 Replantear la educación ¿hacia un bien común
mundial?, en el que abordaba aspectos como la finalidad de la educación en el contexto
de transformación social y la organización del aprendizaje para dar respuesta a las
necesidades de la educación del siglo XXI.
En el citado informe se plantea que “la educación debe ir más allá de la
alfabetización y la adquisición de competencias aritméticas básicas y centrarse en
nuevos enfoques de aprendizaje que propicien mayor justica, equidad social y
solidaridad mundial”.
Ante el creciente papel de la cultura científica, es una llamada a la concepción
humanística de la educación y el desarrollo, con especial hincapié en el los derechos
humanos.
Citando a J. A. Marina, las humanidades desarrollan destrezas intelectuales
imprescindibles para la convivencia democrática: el pensamiento crítico, la empatía y
la ciudadanía global.
El nuevo enfoque humanista que se pretende implantar en la educación debe fomentar,
por tanto, la justicia, igualdad social, solidaridad, la promoción de la cultura de paz, los
derechos humanos, el respeto a la diversidad cultural, la igualdad de género, y contribuir
a desarrollar las dimensiones sociales, económicas y medioambientales del desarrollo
sostenible.

La Historia del Arte, por su índole humanística, incluye la mayoría de los citados
elementos transversales en su curriculum oculto, conteniendo por sus valores intrínsecos
un elevado potencial para contribuir a la formación integral y holística del alumnado.

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A través del análisis de la obra de arte, el alumnado comprenderá el espíritu de la
sociedad que las produjo, su mentalidad, su forma de vida y pensamiento, y mediante un
análisis crítico de esos valores, en algunos casos, y falta de valores en otros, contribuirá
al fortalecimiento de los elementos transversales, desarrollando actitudes de rechazo
ante las desigualdades sociales y económicas de los pueblos, actitudes de tolerancia y
respeto por ideas y creencias que no coincidan con la propia, valorando el papel de la
manifestaciones artísticas como vehículo de convivencia pacífica e intercambios
culturales, los momentos en los que la producción artística se ha realizado en un
ambiente de libertad fomentando la creatividad, valorando negativamente la
marginación de la mujer en las sociedades del pasado y del presente, el impacto
medioambiental de la arquitectura y el urbanismo, o los atropellos cometidos contra el
patrimonio artístico, entre otros muchos.

3. ¿CÓMO ENSEÑAR HISTORIA DEL ARTE?
En una sociedad de marcado carácter audiovisual donde la imagen adquiere cada vez
mayor protagonismo y las manifestaciones artísticas son cada vez más demandadas, se
hace necesario educar y sensibilizar a nuestro alumnado desde 1º de ESO con estos
contenidos que no pueden quedar al margen de las nuevas metodologías e innovaciones
educativas, y evitar que sigan teniendo un carácter subsidiario de la Historia.
Sin embargo, los estudios e investigación de la enseñanza de la Historia del Arte son
escasos, y las metodología empleadas en el aula, en muchos casos, obsoletas, basada en
la descripción y memorización de una serie de imágenes que, en el caso de Segundo de
Bachillerato, son susceptibles de “caer” en Selectividad. El miedo a los cambios y sus
posibles resultados en algunos casos, y la comodidad en otros, hace que permanezcan
metodologías alejadas de la innovación que podemos encontrar en la Educación
Secundaria.
Una de la propuestas que os lanzo para un posible debate es la metodología que
podemos aplicar en la enseñanza de la Historia del Arte, sobre todo en Secundaria, para
animar a que los contenidos se impartan de una manera activa, permitiendo al alumnado
desarrollar herramientas y estrategias de aprendizaje para toda la vida, que le permitan
desarrollarse en la sociedad del siglo XXI, integrando las dimensiones sociales,
económicas y culturales con la visión holística y humanística que se ha mencionado
anteriormente.
Las estrategias metodológicas que planteo para el desarrollo de la Historia del Arte en
el aula y para nuestro posterior debate son:
-

El aprendizaje cooperativo.
Exposiciones orales.
La clase invertida.
El Aprendizaje basado en proyectos.

Especialmente quiero hacer hincapié en esta última metodología, ya que a través de
ella, no sólo contribuimos al desarrollo de las competencias clave, sino que
conseguimos afinidad con materias de marcado carácter científico (Matemáticas,
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Tecnología, Informática…), que contribuyen al conocimiento de la materia por parte del
alumnado de una manera más cercana y, por tanto, motivadora y atractiva,
permitiéndonos a los docentes soltar el lastre que en muchos casos supone el libro de
texto y dar la vuelta a las enseñanza de las CC.SS, partiendo, por ejemplo, del análisis
de la obra de arte para construir el pensamiento, la sociedad, la economía e la historia de
una sociedad.

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