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ENSAYO N ° coLtecc = 1°" PREMIO CASA DE La Invencion de la Cronica EDICIONES. ait LAS AMERICAS 1 LETRA BUENA Susana Rotker nacié en 1984 en Caracas, Venezuela, donde eerciselperiodismocultural en.l0s diarios més importantes. Es doctora en LLetas. Haensefado literaturalatinoamericana en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de Maryland. Actualmenteejerce como profesora permanente en Rutgers University, delos Estados Unidos. Esautorade ‘naantologia de poemas de José Mart (1987), ‘de unlibrosobre lacultura judiaen Venezuela (Los ransgresores, Fundarie, Caracas, 991) de una antologga de las cninicas norteame- ricanas de Marti, de préxima apariciOn en la editorial Alianza de Madrid. Para escribir La invencién de la crénica, la autora recibi6 una beca de investigacién del Social Science Research Council y del American Council of Learned SocietiesdeNueva York. Acomicnzas ‘de 1991, el libro obtuvo el premio Casa de las Américas al mejor ensayo literario del io. Iustraciéade tape: YuKasamatsy DiseBiode tapa: Virginia Nembrini TITULOS DE PROXIMA APARICION ELFRACASO DEL "SOCIALISMO” Hiacia una critica desde la economia politica Rubén Leén Guillén ‘SOCIEDADES ¥ EQUILIBRIO ECOLOGICO ‘Dra, Maria Cristina Zeballos de Sisto Compiladora NUESTRA TIERRA INDIA ‘A500 ANOS DE LA CONQUISTA ‘Mercedes Gonzalez FOUCAULT LAETICA ‘Tomés Abraham Bator LA INVENCION DE LA CRONICA ‘Los investigadores dela literatura hispanoamericana, los petiodistas y os escritores agradecerén, sin duda, la apa- ricin deste libro que pone enevidencia, porprimeravez, las conexiones secretas entre dos escrituras aparentemente liversas —-la del periodismo, lade a ficcién—, pero que estin conectadas por el cordn umbilical de la crénica. ‘Susana Rotker analiza el momento preciso en que se Drodujo el fendmeno —a fines de siglo, en los textos de José Mart, Rubén Darfo y Manuel Gutiérrez Najera, entre ‘otros —, mucho antes de que Tom Wolfe, Truman Capote xy Norman Mailer lo difundieran con el nombre de Nuevo Periodismo. Es un momento excepcional y muy poco estudiado: junto alos restos de una vida aldeana y una retGrica roméntica, cstallan a modemidad, Ia industrializacién, el cosmopoli- tismo. Los hombres sienten que se les mueve el piso © intentan reflejar ese movimiento sismico en sus obras. Todo es fluye ata vez, como si fueranafluentes de unsolo gran rio: los poems, fos libros de relatos, las crénicas| periodtstica. Es entonces cuando se funda una escritura propia en ‘América latina, El movimiento que le sirve como tel6n de fondo parece el menos adecuade: se llama «modernismo>, yy hasta hoy ha sido estudiado como si fuera una vasta torre ‘de marfil habitadaporliricos quehablande faquires,cisnes ¥y Tubjes. Esos liricos eran también periodistas. Y es en el periodismo donde ponen en marcha su gigantesca revolu- cidn. Texts que parecerfan perecederos y escrites bajo presiOn se revelan como obras de arte que impregnarian toda la escritura Futura de América latina, El protagonista de ese gran cambio fue José Mart. La invenci6n de la crénica obtuvo el premio Casa de las ‘Américas al mejor ensayo literario de 1991. Este estudio renueva y modifica todo lo que se sabia hasta ahora sobre el modernismo ¢ ilumina con audacia algunas de las mas valiosas piezas literarias de la lengua castellana, que ‘habfan sido ignoradas durante décadas s6lo porque se ublicaron en los diarios. ait EDICIONES LETRA BUENA ‘SUSANA ROTKER LA INVENCION DP 1A CRONICA (© 1992 Baiciones Leta Buena S.A Santos Dumont 4459 (1427) Bs. As Argentina ISBN 950-777-021-6 Impreso y hecho en Argentina Hecho el depssito que preve la Ley 11.723, [Ninguna pare de esta publicacin, includ el dine del cubiera, puede feprodeida slmacenadaotransmitiaen maneraalguna ipa ningin medio, uses dléerco,quimico, mecinico, dptico, de grbaciin 0 de forocpia permiso previ del editor. SUSANA ROTKER LA INVENCION DE LA CRONICA A Tomas Eloy Martinez Reconocimientos Laiidea de esta investigaciOn comenz6 en 1983 en la Universidad de Maryland, durante un curso que dictaba la profesora Graciela ‘Nemes; el azar hizo que me asignara el analisis de la cronica de José Mart sobre la muerte de Jesse James. Aquella exposicién en clase se amplié en una monografia, que fue sucedida por otras y otras hasta {que derivé en un trabajo de investigacion durante més de cinco aos «1 largo de las bibliotecas, archivos de microfiimes y hemerotecas de Washington, Caracas y Buenos Aires. Debs la idea de comparar la prensa norteamericana, La Opinion Nacional de Caracas y La Nacion de Buenos Aires a Jorge Aguilar ‘Mora. Lector exigente, corrigi este trabajo sin descuidar detalle y me censei6 ademés que, para intentar desmadejar la compleja red de la literatura de una época, debia tomar en cuenta las cortientes del ensamiento, la historia y los distintos modos de produccién textual. Parte de la investigaci6n y la escritura del trabajo cont6 con el apoyo de una beca del programa latinoamericano del Social Science Research Council, Agradezco a Joan Dassin, Francine Massiello y Doris Sommer, porque ayudaron a definir en aquel entonces 1a importancia de un género discursivo que esta entre el periodismo y~ Ja literatura, Mi grattd también para Saal Sosnowski, quien siempre encontr6 el modo de resolver los trastornos que solian derivarse de si situaciOn itinerant. No menos puedo decir del generoso apoyo de Evelyn Canabal, Danusia Meson y muy especialmente de Alicia Rios, sin cuya sostenida solidaridad alo largo del tiempo y Ia distancia nunca hubiera podido concluirlas muchas etapas de estudios y de vida que confluyen eneste ro. En otro nivel, agradezco al profesor Michael Zapalla sus Susana Romees observaciones acerca de los recursos ret6ricas del Siglo de Oro; a José Emilio Pacheco por su apoyo a mis exploraciones en la retérica de lo sublime; a Sylvia Molloy y Masia Luisa Bastos por los materiales que me enviaron; al apoyo de Saal Yurkievich y de Richard Morse, a quien debo el descubtimiento de los poemas neoyorquinos de Sousa Andrade. ‘Mi gratitud para mis padres, siempre cargando libros para mi de tun extremo al otro del continente. También en Caracas, mi recono- cimiento a Sergio Dahbar, Juan Liscano, Alftedo Chacén y Maria Julia Daroqui, por su generosidad y entusiasmo. Debo una mencién aparte. 1 quienes fueron mis compaferos en los tiempos de la critica cultural yeel diarismo y, muy especialmente, al equipo de “Feriado" y a todos los redactores que desde las piginas tempranas de Bl Diario de Ca- racas intentaron la aventura de un lenguaje propio, en la frontera centre Ia literatura y el periodismo. Agradezco a Julio Ramos, porque su trabajo doctoral —sobre la modernidad y las cr6nicas de Marti— fue mi interlocutor frecuente, ¥ porque durante una investigacion que llev6 a cabo en la Argentina jamés dud6 en compartir sus inteligentes reflexiones, En Buenos Aires, mi reconocimiento para Beatriz Sarlo por sus recomendaciones y apoyo durante el proceso de investigacion, a Ezequiel Martine porla disposiciOn y la premura con la que fotocopi6, ‘materiales casi inencontrables, 2 Josefina Ludmer y Ana Marfa Amar Sanchez, quienes me facilitaron materiales utiles para elaborar el ‘marco te6rico. También al siempre estimulante y entraiable Noé Jitrik, Celina Manzoni y a mis compafieros docentes en la citedra de Literatura Latinoamericana I de Ia Universidad de Buenos Aites, por integrarme a un medio de trabajo intelectualen constante actualizaci6n; a Andrea Hirsch, Tununa Mercado, Jorge Balin, Susana Pravaz, Luis y Cristina Horstein, por su fe; a Estela Lanari por invitarme a dictar un seminario sobre la crdnica en la Universidad de Mar del Plata, donde confronté mis sistemas de lecuura con profesores de literatura y periodistas. Agradezco también al miembro del jurado y a Casa de las Américas por el Premio al Mejor Ensayo de 1991, que me otorgaron. por este libro, Dos reconocimientos centrales! uno, a mi hija Sol Ana, quien inicio su vida mientras yo elaboraba el proyecto de esta investigacion Y que, a pesar de no haber conocido desde entonces més que ‘mudanzas de un pais a otro y una presencia obsesionada frente 4 la computadora, la reescritura, 0 la revision de fichas y apuntes, ha 10 La INVENCION DE LA cROMICA ee ee sabido ser la alegeia misma, A pesar de las muchas dificultades, decid persistir en el esfuerzo y llegar hasta el final de este trabajo en homenaje a esa alegria, Elotro reconocimientoes para Tomés, quien ha sido mi compafiero desde los tiempos del periodismo y el activo instigador de mi regreso 4 los estudios universitarios y a la literatura. Le debo la escritura de Lugar comiin la muerte y de varios articulos publicados en los peribdicos de Caracas, a través de los cuales, descubrf tanto el es- plendor que puede tener la fusi6n literatia/periodistica como el amor, casi antes de haberlo conocido personaimente. Le debola dedicacion, Ja fidelidad a sus propias obsesiones y su pasién literaria, su compafterismo y las sugezencias intelectuales que atraviesan este trabajo de punta a punta tanto como mi propia vida. uv I LA CRONICA MODERNISTA Y LA CRITICA LITERARIA Cada estado soctal trae su expresion a la iteratura; de tal modo, ) que por las diversas frases de ella pudiera contarse la historia de fos ipueblos, con mas verdad que por sus cronicones y sus décadas. José Marté ("EI poeta Walt Whitman") B ‘MAs de la mitad de la obra escrita de José Marti y dos tercios de la de Rubén Dario se componen de textos publicados en periédicos.* Sin embargo, la historia literaria ha centrado el interés bisicamente en sus poestas. A pesar de la importancia de las cr6nicas periodisticas para comprender una etapa fundamental de la cultura hispanoamericana, ese desinterés por parte de la critica ha afectado no solo la toxal valoracion de la obra de Martt y Darfo sino la de los escritores modernistas en general, comosi su producci6n poética hubiera estado totalmente divorciada de sus textos periodisticos. La omision es notable, La relacién entre ambas formas de escritura fue tan estrecha, que durante e! perfodo s6lo hubo dos cronistas ajenos al servicio de la poesta —José Maria Vargas Vila y Enrique Gémez Carrillo, mientras que los demas creadores de “arte puro" se volcaron no s6lo ‘en poems, sino en ensayos y crOnicas: Manuel Gutiérrez Najera, ‘Amado Nevo, Julién del Casal, Luis G. Urbina, José Juan Tablada, José Enrique Rod6, Ensu estudio sobre Rubén Darfo yel mademnismoel critico Angel Rama not6 que “la basqueda de lo insdlito, los cercamientos bruscos de elementos disimiles, la renovacién permanente, las audacias temiticas, el registro de los matices, la mezcla de las sensaciones...” hasta entonces aceptadas como caracteristicas de la poesia modernista—, eran también esencia de las transformaciones sociales finiseculares y de la experiencia periodistica, interpretada como la incipiente profesionalizaci6n del escritor. Cualquier lectura de las cr6nicas revela que en ellas se introdyjeson asgos_que catacterizaron en buena medida los textos. poéticos ‘modernists: past présividad impresionista, parnasianisino y simbolismo, incorporacin dé Ta ni 5 periodismo literario, C.) por venir a cumplisse en manos de artistas excepcionales supuso la dignificacion de esa misma actividad pe- riodistca. El resultado fue el brote de la erénica como género nuevo cen las letras hispanoamericanas”* Uno de los objetivos de este trabajo es estudiar las crénicas, —centralmente las que escribi6 José Marti como cortesponsal en Nueva York—, como antifices de la renovaci6n de la prosa en América latina, Sin embargo, el sentido que anima la investigacion no es la mera atracci6n por To casi inédito. Las caracteristicas de la er6nica como género mixto y como lugar de 0 del discuss literario ) tneroslieralos, Esto penne —a través de la conica como punts de inflexién entre el periodismo y la literatura—considerar elementos | como ante aocion de funcionalidad Gnierés por un hecho), la felerencialiJad propia del periodismo despegada del aislamiento| ‘elevador que pretendio imponerse con el "anepurismo™ la forma’ ion de ung lizatura que es también la sociedad en el texto, lo que en verdad estt sucediendo y ls historia que se esid haciendo, los esters de iemporalidad y del logar del sujeto de la emunciacion. | 3 ‘Una de ests ampliaiones es establecer como punto de para que no necesariamente hay ruptures conantes ene las bras “puns” ease poesia) y las mixtas Geuse erOniea) de un mismo autor, Que i proceso de fs eneriura —on at caraciracas prpas de cada texto ystuacion—es una operscién “cuyo movimien inacabado ao se asigna ningin comienzo absoluto’,” un dilogo con interlocutores posibles y con otros textos, una parte de la practica cultural. Que laf ‘operacién textual no se sifeiencs dniacamenie ‘por elhecho de que { au Susana Rome ‘un mismo autor mezcle Ia soledad imaginada para su creacion poética ‘con el ruido y las presiones de las redacciones periodistcas De todas modos, la propuesta de contextualizar las erbnicas con algunas de las lineas de tensin presentes en su momento y modo de pproduccion no significa reducirlasa simples analogias dela sociedad. Como han dicho Gilles Deleuze y Felix Guattar, un texto noes imagen ‘del mundo sino que, al modo de una méquina viva, “hace rizoma con ‘el mundo" La relacion texto/contexto no pretende ser tan e aqui como dentio de la concepcién foucaultiana donde todo es, en. Glkima instancia, exclusivo reflejo del discurso del poder ® Porque la “Ubicacion de una obra dentro del sistema de produccién no por eso excluye que cad2 obra ha pasado también por el tamiz de una conciencia individual y peculiar, ni excluye puntos de vista como el de José Marti en su crGnica “Darwin y el Talmud’: “El viaje humano consist en llegar al pats que levamos deserito en nuestro interior, y que una voz constante nos promete"~ EL interés también estd puesto en estudiar los puntos de articu- laci6n y construcci6n de los textos en si, en los que ademas pueden eencontrarse elementos tan significaivos como las intenciones det autor 0 el horizonte de expectativas del lector, Texto y contexto son un tejido donde el trabajo individual resemantiza ya la vez es un acto simb6lico enfocado directamente hacia “el gran discurso colectivo y de clases en el cual un texto es poco més que una parole individual © una utterance"? 1a tarea de tratar de comprender el punto de encuentro entre 1o lierario y 10 periodistico durante el modernismo, se enmarca justo dentro de la €poca que plante6 Ia delimitacién de los discursos. Y es tan solo una invitacion a reflexionar, sin pretensiones de agotar los imdhiples ejes posibles, una invitacién a poner en duda los propios hibitos de lectura y métodos crtcos Notas 1 Enefecto, entre 1880-1892,Martescribié més de cuatrocientas crénicas sobre Hispanoiméricay Estados Unidos y Europa, més un centenar de > deslumbrantes retratos —o *cabezas', como las llamaba Rubén Dario—, reproducidas en diarios como La Nacién Buenos Aires), La Opinion Nacional (Caracas), La Opinién Pablica (Montevideo), La Repiblica (Tegucigalpa), Hi Partido Liboral(México) y La América (Nueva York). Las exénicas propiamente dichas ocupan trece de los veinticinco tomos dde la Obra completa publicada por la Editora Nacional, La Habana, en 1963; el resto se divide en dos tomos para la poesia y los demés para 22 LA INVENCION DE LA CRONICA, cl teatro, canta, ensayos police, discusos, ciculares, aniculos para {a pronea, cosdemos de nots, ms Una Pare de oto tomo para su pentédico infant La Edad da oro. Por 24 pare, Rubén Daro fue co- “rector de Hl Imparcial Managua), decor en Argentina del Revsia dle Aric, redactor 0 conesponsal de: La Nacion, La trbuna, La ‘IBHoRREa Covenos Aires), de El Heraldoy la Revita de Artsy letras (Chile; de La Prensa Libre (Costa Rica, en Espafa fue colaborador de Ia lusracion Expatolay Americana, Madrid Comico, lancoy Negra Renacimento,Horaido de Madrid, Ateneo, América, fa Vida litearia, Flecrn, dima Expaiolay en Ia revista modernsta Hes. Dario ‘rodujo parte de estos textos en libros como Peregrinaciones, para Conteriporénea, la caravana pasa, Letras, Tedo al vuole, Impresiones J sonsactones, ademés de Los rarcs.Algunos estaios sobre el te Angel Rama,” Rubén Dario el madernsmo (Caracas: Universidad Central de Venezsela, 1970; Rad Silva Casto, *Prosa periodistica y amisica en Rubén Dario" en Dario Santiago de Chile. Departamento de Extension Universtaria 1968; Joan Collates de Terén, “Rubén Dario ten Del neoclasicismo al modirnismo. Historia de a literatura Hsp ‘noamericana,tomoll,Llnigo Madrigal, comp. Madrid: Ctedr, 1967), pp. 605-652 Fata caracterizacién del modernismo ¢s de Ivan Schulman, en “Reflexio- nes en torno al modernismo", Cuadernos Americans 4, 1966: 211-240, José Ovidio Jiménez, “El ensayo y la er6nica del modernismo" en Det ‘nooclasicismo al modernismo, p.5A4. El Enfasis es fo, como en todas lascitas donde no se aclare que el subrayado pertenece al texto original, Uillizo el concepto de "prictica discursiva en los términos propuestos por Michel Foucault, en Za arqueologia del saber(1969, trad. A. Garzén el Camino (México: Siglo XX, 1970). Valga acotar que, si bien la_reflexién se extenderd hasta definit los .6rcos de la ernica como géncroenite elorden deo subjetivo, ial, esta investigacin focaliza solo los textos de la época del modemismo, puesto que ali surgié su conformacién particular coms" eiicientro del periodismo ya literatura. El término crOnica se usaba ya desde el comienzo mismo de la literatura hispanoamericana —Ios CCronistas de Indias— pero no contemplaba la inmediatez del periodis- ‘mo; [as reglas del género podrian también aplicarse al clerpo textual preducido por los escitotes que frecuentafbn Tos diaios ya en el siglo XX, pero no es el objetivo de este anilisis marcar si hubo © no diferencfas luego entce Ja crénica modernista, €l nuevo periodismo o la literatura de ‘no fccién”, por ejemplo, sino estudiar el momento en que se constituyé un nuevo sistema de eseritura, 2 Susana RorKes 10 un 2 1B \Walter Benjamin, “Unpacking my Library. Talk about Book Collecting”, Murninations( 1955), rans. H, Zohn (New York: Schocken Books, 1969), pp.59-68. La uaduccién al espafil es mia, como la de todas las cita, salvo cuando se indique traductor. * Ja funcin estética no es una propiedad real del objeto, aunque ése haya sido construido intencionalmente en vista de esta funcién, sino ‘que se manifesta sélo en circunstancias determinadas, es decir en un trad, M.T, Martinez (Madrid: Taurus, 1972. j a Susana Roma, Siac 23. Las bij del imo, p48. 24 Michel Foucault, Las palabras las cosas, trad, B.C Prost (México: Siglo XX, 1968), pp.246-47, 25° Ibidem, p.257, 26 Esnest Renan, L'aventr de la science Pensées de 1848 (Paris: Calmann- ‘Lévy, 1990), p.143. Ver Anibal Gonzilez Pérez, “Maquinas del tiempo. Lemporalidad y narratividad en la exéniea modemnista", Ph.D. Diss, University of Yale, 1982, publicado como La crénica modernisia bis. Panoamericana (Madrid J. Portia Tartanzas, 1962). 27 Jorge Aguilar Mora, “I estilo como méscara” en La divina pareja, His. ‘orka y mito en Octavio Paz (México: Era, 1978), pp 96-57, 28 "Los versos de Mant", en Temas martianas, escrito en colaboracién con Gintio Vivier Puerto Rico: Huracin, 1981), p 258, 29 The Marw-Engels Reader, ed, Robert C, Tucker (New York: Norton, 1978, pp.475-76, 30 Ibidem, p.577. 31 Nietszche, Mas alla del bien y det mal, trad. A. Sénchex Pascal (Madrid: Alianza, Sa. ed., 1975), p08, 32 Citado por Cornelius Castoriardis en Les carrefours du labyrintbe (Parts: Seuil, 1978), p.10, 33. Barthes, La chambre claire (Paris: Seul, 1980), ps. 34 Berman, All That is Solid Melts into Air, p.15. 35 Obras completas (La Habana: Tr6pico, 1963-1965), LXIl, 98; se sefialar esta edici6n con el nombre, ademas del tomo y la pagina, 36 Ernesto Laclau, Politica eideologfaem la teorka marxistal1977\ (Madde Siglo XXI, 3a. ed., 1986), p.116, El énfasis es mio. 37 Emmanuel Swedenborg, Haaven and Hell Nueva York, 1911), pp.49- 50, Citado por Anna Ballakian, £ movimiento simbolita [19671 tad, JWelloso (Madrid: Guadarrama, 1955), p.27, 38. Bl simbolo es una ruptura con el “enguaje en cuanto representa —e1 enguaje que nombra, que recorta, que combina, que ata y desata las 48 LA INVENCION DE LA CRONICA cosas al hacerlas veren la transparencia de las palabras", como escebi6 Foucault en Las palabras y las cosas, p. 302. El simbolismo busca el Aiscurso equivoco a través de la palabra no usual, el objeto el paissje, el mito, el emparejamiento de caracteristicas abstractasy concretas cuya relacién no es evidente, atifcios para intentar trascender el sentido. directo, para elevar la experiencia limitada del poeta y de! lecior. Ver Ballakian, HI movimiento simbolisa, 39 Gutiérrez Najera, Obras (México: UNAM, 1959), p.317, 40 Real de AzGa, "Modernismo e Meologia’, pix. 41 Rubén Darfo, *Coloquio de los centaures", Prosas profanas 49 TI LOS ESCRITORES. 3st EL Ambito_de_los-modernistas-es.el de. las. grandes, ciudades, Rodeados por provincias patricias y con sabor a pasado colonial, los cenitros crecieron como nécleos burocraticos, organizados en toro dde un sistema de prebendas y presrogativas ligadas a una autoridad ttadicional, Desde las urbes se ejerci6 el poder civil, comercial y legal, ‘mucho antes de que se hubiera consolidado la industalizacion en ‘érminos reales. Algunas ciudades latinoamericanas crecieron de tal modo que, ) hacia 1890, México tenfa casi tantos habitantes como Roma (cerca de 400 mil) y Buenos Aires superaba el medio millon de habitantes; | mientras, Nueva York labs al millon yera, con Chicago, el centro | industial/comercial més importante de la época.*La desproporcién | de estas cifras lleva a explicar a Claudio Véliz que: a Esevidente que estos habitantes de las urbes no eran ni granjeros ni campesinos; ni tampoco obreros industriales. Qué eran ‘entonces? (Cémo se ganaban la vida? La respuesta es simple: se servian los unos a los otros, estaban empleados en el sector ser- vicios 0 sector terciario de la economia, que incluia tanto al servicio doméstico como a maestros, abogados, dentistas, funcio- narios, dependientes de comercio, politicos, soldados, porteros, contadores y cocineros.* De acuerdo con Marcos Kaplan, el origen de este fendmeno esti en la confrontacién entre el sector urbano y el sector tradicional durante el siglo XIX, con preeminencia de este dtimo, 1a oligarquia Jatifundstalimtaba “el crecimiento urbano, la integracién nacional y Ja creacién de un Estado burgués moderno”.‘ Limitaba también el control de la tierra, por lo que hacia los afios 80 los grupos urbanos 53 Susaxa Romer se abrieron més hacia el campo internacional, y se especializaron en lasactividades comerciales, mercantiles yfinancieras yen a promocion de nuevas lineas productivas y de servicios, 1a urbanizaci6n hispanoamericana avana6 determinada por el ‘comercio internacional. Europa y Estados Unidos establecieron acciones directas sobre los paises donde abundaba la materia prima, debido al propio apogeo de la industrializacién, la acumulaci6n de capital, las, névesidades provocadas por e! desmesurado crecimiento urbano y la ogica del sistema de produccion de manufacturas con sus requeri- mientos constantes de insumos. Asi, transformaron la estructura ‘econémica latinoamericana invirtiendo capital, instalando —con mano de obra nacional— empresas extranjeras cuyo objetivo era lextraer y no elaborar. Las capitales se reformaron, al decir de José Luis, Romero, y se Henaron de bancos extranjeros y de oficinas en las que despachaban sus asuntos agentes comerciales y financieros de toda laya, unos para comprar 0 vender, otros para invertir capitales, otros finalmente para especular en cualquiera de los sectores que comprendia la inexplorada economia de cada pais. También se lenaron de casas de negocios al por mayor y de tiendas para ventas al menudeo. Y sus calles, sus cafés y sus barrios bajs se llenaron de gentes que con artes diversas medraban con lo que sobraba de tanta riqueza concentrada en lo que era el viejo casco urbano colonial G.)]as ciudades que se enriquectan no querfan la paz Ide la vida provincianal sino el torbellino de la actividad que engrendaba la riqueza y que podia transformarse en ostensible Iujo’ La concentraci6n econémica y demogrifica rompi6 el equilibrio tradicional y la ciudad fue concentrando las decisiones politicas y las cestructuras administrativas fundamentales del gobierno. Kaplan agrega: a gran ciudad adquiere un peso especifico aplastante, en re- lacién con las ciudades medianas y pequefias, reducidas en nGimero, en tamafo y en importancia, La red urbana se polariza y debilita, y la discontinuidad entre ciudad y campo tiende a intensificarse. Se quiebra el equilibrio entre el Estado nacional, centrado en la capital, y las provincias interiores. El centro metropolitano absorbe riqueza, poblacién, poder (.. y ello refuerza resentimientos y conflictos de todo tipos 54 La BwVENCION DE LA cRONICA Ia cludad estructura otra pirémide social, donde —ademis de ia oligarquta latfundista— Ia clase dominante se integra con los Iideres de'la economia y os dirigentes politicos, militares y religiosos. Las S liberaes, os pequefos y medianos indusirales.a los que se ies I afluencia de inmigrantes. Tos “letrados” de la era patricia iban“hacia su extincin como categoria, los politicos comenzaron a encarnar el discurso del Estado los escritores debieron repl sercion_de la Tel ‘mercado y la nocién de utilidad eran premisas esenciales. A a ceo as Sees A REDEFINICION DE LOS DISCURSOS 2 Burope el proceso de sepaacién comen6 durante el Rena rr rr——C elmercado,Laseparacion se hizo mis dare durante! Rrrantismo ——60U—————U CP Su vids desde exe mismo desplatamiemo To heo con laid de — _ -~- _ _=~=~=—=— Sistema de represenacion excuzane y problem. foera dela tafe solver se ere6 un aristocrats dela ineligencle, “una represenacioncarismatca de la procucctony de la veepeién dees Ghras simbolcas’ un espacio feaov/atorreserado. 4 minoras privlgiada y cus Sobre la separscion del discus esta y el Mera, Jorgen Habermas explica que el modelo burgués dividi6 de modo estricto lo gue perteneia al dominio prado yal plea. Se exablecio una ‘eslera mediadora fntre las necesidades de la sociedad y el Estado (los_ Goins Toe roots) a cle pola "a medic de Os Sanus prtvadasch el ws plc desu raat? Tantsostserres Seno lauprensa pisaron @ TOMA Pane Tel mercado de bienes cutturles” Segun Habermas quien reiere sus conclusones la Europa de metiados de siglo pasado por un lado estaba et Poder (e1Bsade) y por ao a eefera pablicas eaera pic Ineraria sus premisas ¢ inst =a los Tos salones, las Hacia la misma época, la esfera pablica practicaba en América latina hAbitos parecidos. Pero —segiin los datos de Romero, vitales ‘para comprender el rol que desempefiari luego el escritor modernis- 55 | | | | | | Susana Ronee, 1a, los discursos no estaban separados: “el literato-periodista era un, portavozde la pequefia comunidad quien todos conocfany de quien todos esperaban el argumento o la glosa, en contra o en favor de la Cuestion palpitante de cada dia"? Lo que si estaba presente —décadas antes del modernismo y de la urbanizaciGn— era la pasién cosmo- polita y cultural: No altabaen la mis frecuentada calle de cada capital una liberia a la que llegaban los libros extranjeros mas solictados por los curioses y porlos snobs. All'se reunfan también tetulasIiterarias en las que se encontraban los que leian los mismos libros y seguian asiduamente a los mismos autores, Eran los que se cencontraban en el teato, en las redacciones de los peri6dicos, en 1 congreso, Politica y Tteranura eran inseparables en Ja chudad _ patricia.® Tal Ie suando el comienzo dela vi izacion eneste hemisterio inicio la separacion del discurso poltico y la literatura los herederos de la “sociedad de aristécratas humanistas" tuvieron que buscar un dliscurso propio y romper los lazos —como dirfa Habermas— con la declinante esfera piblica de la Cour lateoria de Habermas es atl para entender el émbitofinisecular, sunque coaviene hacer algunos deslindes para ubicar la funcion social de fa cx6nica modemista. En primer fugar, la teorta de Ia separacién del Estado con sv rol vigilante y Ia legitimacién de una accién social en el nivel econémico a tavés de una ideologta de intercambio, slo se aplica con exacttuda Inglaterra durante un breve perfodo del siglo XIX. Habermas omite, por otra parte, que en la verdadera naturaleza de la vida politica participan diferentes fuerzas, «en permanente reariculacién incluso de los limites dela instituciones oficiales, Es innegable que en la definicion de los valores seguridad nacional, beneficios, crecimiento) intervienen otras formas de {teraccibn social como a tecnologia, las diversas practicas simbolicas ¥ otr05 tipos de instituciones.* Si se adaptan las categorias de Habermas a las condiciones coneretas de época y lugar, es caro que en América latina lo que se inici6 2 fines det XIX fue la tendencia a la especalizacion de Ios dliscursos, como lo indican ls referencias de Kaplan, Véliz y Romero. edo Hensquez Ure ama queen I sociedad finer tivo lugar 56 LA INVENGION DE LA CRONICA ‘una divisién del trabajo. Los hombres de profesiones intelectua- les trataron de cefiirse a la tarea que habian elegido, y abando- raron la politica... Y como la literatura no era en realidad una (profeston, sino una vocaci6n, los hombres de letras se convir- tieron en periodistas o en maestros, cuando no en ambas cosas.!* Es importante rescatar, en este camino de deslindes, as nociones de scparacién discursiva, profesién y vocacién en relaciGn con Ta ‘Fieratura, Estas nociones fueron determinantes en la construceion de una esiétca y fuente de mas de una mala interpretacion sobre las caracteristicas det modernismo ‘Otro punto a destacar y que se aleja del esquema de Habermas, ces que en América latina la diferenciacion discursiva no sighificé que fos escritores abandonaran tos temas politicos. Estin los ejemplos coneretos de los textos de Dario, José Asuncion Silva, Manuel Diaz Rodriguez, José juan Tublada, José Santos Chocano, Leopoldo Lugones, Guillermo Valencia, julio Ferrera RessigIncluso muchos modernists paniciparon plenamente en la politica: desde Jost Enrique Rod y Baldomero Sania Ceno hasta ose Ingenerosy Aides Argued, po citar unos pocos. ¢ 2 Mpa > El cambio para la generaci6n del 900 y autores militantes como Matty Gonzalez Prada fue que la literatura en ovanto tal, en efecto, Se desl de lo que Habermas llama “publicidad” de la superestruc- idico-poit cuidar del bien comin, [a tavés del una represeniacion piblics del dominio: * Ia escritra ‘Se inclinaba hacia una practica opuesta a los predicados del Estado. ‘Aun asi, muchos de los ensayos modemistas mantuvieron la autoridad politica de la representacioa literaria: un buen ejemplo es ‘Nuestra América” de Mart, Otros textos, al servicio del discurso cesiatal —como los inspirados,poc el “americanismo" de la poesia de $uldén Dario yu canto “A RooSeveT” CTA, 0 La guerra gaticha 505) ‘das soalares (910) dé Leopolio Lugones—, encontraron su ceficacia ena Gslera del prestigio mas que dentro del poder real. | Seopa Spoveciv, een ve 4s lu letnes %le blew ty (Quizi no es usted ajeno a esta fatalidad de la vida sudamericana que nos empuja a la politica a casi todos los que tenemos una pluma en la mano. ¥ yo no considero esto enteramente como un mal. Todo esté en que no nos dejemos despojar de nuestra personalidad As pou of lepetied Merle Le, Susaua Ronen Describe ast como “italidad” una realidad donde se pec esc dno dena esfra qu no debe ear conaakande gt la vez, uma realidad donde “los que tenemos la puma en Is manor Dartcipan dela pla oimportune ela adverenla al de Rod hayaedlendene de qutlstacen as espe depts vale dei, de le stonomia endo en et momento de csi soe ie 8 tetimonin aera de a espiizacén profs t esempenaron una varada gama de Ceapaciones, Mart fue periods, abogado, macsto, contador, taducor, Sadr 2ctiviste politico, editor, consul de Argentina y Uraguay y profesor universiario de flsofa, lems y leyes; Dato fue Proesor de aramétc,biliotecaro, inspector de aduane, periodistay Coneapon, sal enelexanjero, seeretatopivado de la eidenca de Nentgoa ycénsul de Colombia; Del Casal fue burécrata, periodista y estudic 7 ite de leyes Siva, diplomaico ycomerciate. La ealegaia Je leader aan en el mercado de trabajo mis de un cargo le trabajo mas de un cargo, ¥ivido por los modemistas como meres obligaciones marginale qué les pro T suste awe te gue! pot abandona el mip de fncons que justificaban y explicaban, mds alld de la excelencia artis 5 i ria area Pasbe desu obras, shpat ena viasotly su papel hates dentro de und deteminada comunidad tadionnl © 1a poesia ocop un gar bien derenca, especies del scet comercial. Como se quetba Mattos nogotantes, es son ahora de las dos casas amigables (.) de fnanceros y pols Cos lena sols elas prandes vitudesdolagan pass de eon Docs pushy wes qu pres marae epareea els, ys venden" Paes modern, porlnane Ree 7 pn etaban vores Aa ogns nen eran clr pursere aa encontan qs cap de loess vind Sociedad uibana fncionaba en tomo del dinero ya wiidad, ines tiempos, los ilamaba José Mars, porque en ellos, decfa, "no Priva més arte que el de lenar bien los graneros de la casa, y sentarse ensilla de oro ¥ vivie todo dorado* (Vil,223) . 58 Dray Ae Desde ese ej, el criterio acerca del ate que provaleci a finde siglo en, coms tbo ea rn Sona enfemedadVe a inligencia, un estadegamoral dal pensamicnto,C.) Gue Tene Ta uilidad del ujo™” La see scams un ED pope el ooo placer, un Iujo desinado alas elites cules il arte también iba a desempefar una funcién social de otro gg calibre. Ya quela literatura no tenfa que ser forzosamente un vehtoulo de racionalizacion nacional, su rol fue entonces el de instrumento morlizador para contrarestas con bolera—4 waves de educaci, Serie ppor ejemplo—el materialismo, elvacio yla amoralidad acarreados por Wes Jos mados de vida monetarizados.* coh, ‘Se tenia ya Wa'idea de que’el hombre modemo, convertido en “animal laborer, habia sido despojad de algo, Tanto los sistemas de ecesiadesimpaiades pera flosofaconerténen enc, ep, como la moral estratégico/utltarista, marginaban ese “algo" que Habermas llama “necesidades residuales’. La funcién del ate —des- contando su valor como mercancia cn el mercado— se defini6 nionces “como los_senlimienios nobles_o sen a a a eee eha civ ‘egoisa,felicidades ausentes del trabajo cotidiano, Hl arte debia servir ura “clevat los pensamients,ennoblecer et esp, (.)Ietender al las vietimas de Te racionalizacion burguess™. José Mart escxibi: : Om hele Quién es el ignorante que mantiene que la poesia no es {dispensable a los pueblos? Hay gente de tan corta vista mental, que cree que toda fruta acaba en la ciscara, La poesia que congrega o disgrega, que forfica oaflige, que apuntala oderriba Jas almas, queda 0 quita a los hombres la fe y el aliento, es mas necesaria a los pueblos que la industria misma, pues ésta les proporciona el modo de subsistr, mientras que la poesia les da el deseo la fuerza de la vida. :A donde iré un pueblo de hombres ue hayan perdido el habito de pensar con fe en la significacion yeelaleance de sus actos? (XII,141-42) 7 ; ase oe heed, Para José Marti el arte tenia como funcién no el alivio, sino el contagio de basquedas trascendentes y el conocimiento. Para José Enrique Rod6 ‘el sentimiento de lo bello, la vision clara de la hermosura de las cosas (..), Isirve paral formar un amplio y noble concepto de la vida’,* sia embargo, a diferencia de Marti en el Ariel 59 Susaxa Ror, la cultura de los sentimientos estéticos y el amor a la belleza tienen “suficiente valor para ser cultivados por st mismos'. a funcién social del arteera elevar el espiritu y los pensamientos: aislarse de lo cotidiano, preservar modos de felicidad no material, proponer estimulos o ilusiones compensatorios. En lineas generales, el arte debia ocupar el lugar de "..un refugio privado, una posibilidad de trascender la funci6n social a la que el individuo se hallaba reducido como consecuencia de Ia division del trabajo" * Separados de la comercializacion y el monetarismo, los moder- ists coiniiorn con ene prnpiny con ef eon ey fiemin de que el rsa tengo desea dence TS pro rete a orn deal ee ealidad Como sci jst Asuncion salina i rakes eeloee ea tial Cae eguiie eae oe Ca vealded fa vida eal toe Benbies eenean ee fae eee remanence ce modems hiponctmernc ceasstcaa in ebm ro acdaieas 7 ia imporante produc ee eats eae yop depos lr cc aScEgs el paras hci Is poe, y ls leotas seres SEE ae postico ocupaban a simbolistas coma; Valéry, ‘Mallarmé y Bau- ela, stones ciados en ls texioe miblrgas Bae ade itaginacon estaba impregnado el coments Lanne on a Giese (ech ema [nese alae gree postulda tanto por el krausinno como gor os tnsconde ana nosteamericanos de la primera mitad del siglo XIX, en especial Ralph Waldo Beon rterdos de todas eis conenies de tellin gracas a ss facades de comntacion y de ups oe le hone ae nang SER CSc oleracea Suyos le ponies Ge pare prs ia tones ee Iasi sce een de Hc ecae at aea n escribir un ibro-sobre nade, dondelabchossrotwien cement con lo exterior, donde la uses nena ello fe ees Imanera absolut dever ls coms"™ Dehecho no ey qc ota nae el exquisito protagonista de De sobremesa, quien repudia con horror la esfera de lo prictico, ¢s a la par un negaciante préspero con planes 0lfticos y econémicos para el desarrollo nacional; el mismo liegéva retractarse por fo en Cantos de vida'y esperanza : eos Su ey eaperaine Ta tore de marfil tent6 mi anhelo,/ quise encerrarme dentro de mi 60 La INVENCION DE LA GRONICA mismo,/y tuve hambre de espacio y sed de cielo,/ desde las sombras de mi propio abismo". 'Y Marti negé siempre la condiciOn de arte a lo meramente formal, al abuso de palabras ostentosas, a los adjetivos huecos. Porque el ‘verso debia decir lo mismo que _De acuerdo con Habermas, la prensa —-con la consolidaci6n del Estado burgués— se fue desprendiendo de tal carga de Opinion part atender sus beneficios con él criterio de cualquier Sa comercial. Enel caso de América latina es dificil afimmarque elinido dea prensa 84 LA INVENCION DE LA CRONICA comercial esté directamente relacionado con la “consolidacion del Estado burgués", consolidacion discuuible_sin_ hoy. Ademss, of Liberalismo econdmico prefirié en Taiehos paises de este hemisterio los regimenes totalitarios y tard6 en desligar la funcion comercial de Cae ee ee cnat ata agin istan 40 hecho. Lo que si es cierto es que hacia la década del 80 Ia prensa \'> fe” Ma inane grates oe |e ‘empezarona dejar de ser tan s6lo difusores del predicado estatal, para ‘buscar su propio espacio discursive. Tai eee bli Nactel moment decambiofuemy le ’ om claro Tug ffacaso. ol je Estado_contra el presidente Tobrevivie puesto quesus eos entaronen aco confit cones iereies polices ¥ estas, Ask para 1885, en plena etapa de Jost” peter g ee a Desde fla clausura y elencarcelamiento de Mitre) tom6 La Nacion la delantera de todos los demis peri6dicos de Buenos Aires. La administraci6n dio a la empresa, exclusivamente politica hasta aquella fecha, un caricter comercial, y el diario, sin dejar de mantener su bandera, entré en un terreno mas solido, encauzindose en la corriente de avisos de que estaba apartado, ¥ que ¢s la principal fuente de que vive el periodismo.* Esta “profesion de fe" no debe confundir el caracter comercial con el de una empresa cuyo producto de ventfes la noticia. Si se eee oa atenciorpu con (Ge con atenicion fu concepto de “delantera’, fe ve que ésia hive mas bien que ver con que ya desde 1877 efa el periodico mas moderno de Amésica tating: habla incorporado ef ervite We elegral fel telégrafo y dedicaba_ ‘asi Gnelgata por ciento de su espacio @ anunciar productos nacionales para la exportaci6a y novedades importadas de Europa Estados Unidos, El caricter comercial del periodismo era, en aquel momento, ser facilitadar del comescio, no slo por el rentable espacio ‘ocupado por los avisos, sino porque gran parte de la informacién se referfa a la actividad mercaatil y exportadora/imporiadora. Hasta Marti tavo que redactar avisos para el diario Las Américas, entre 1883 _ yu 7" espacio grifica cambi6 tanto como fa direccidn. Hasta ese momento las noticias viajaban en barco durante semanas: eran ‘enviadas desde Francia o Inglaterra hasta Portugal, para desde alli 85 Susana Roreer lemprender el recorrido maritima hacia Buenos Aires, con escalas en Rio de Jancito y Montevideo. La sensacion de instantancidad que dio ©! welegrafo, en cambio, incentive el deseo de imemacionalisme y modernizaci6n, tan acorde con los intereses del sector importader Lo dl inteznacionalismo fue cast inevitable pata los lectores de Lae Na. idm este diario, ya en 1881, contaba con cotresponsales en Alticg ohn Roe), en la guerra del Pacifico (Brocha Gorda), en Francis (Eimesio Garcia Ladevese), tala (Anibal Latino), Inglaterra (@-2) 7 la actualidad argentina era comentada por el escrtor de origen lrancée tl Groussac; ademas, lian aparece inlormaciones Wonteriassobre Chik sUaVi To UAICO pricticamente auserie del partoramma cnese momento €s el resto de América latina, salvo alguno que otro dato sobre el canal de Panama. SEEEEeeees Ets iodifcaciones dclos periddices en stibanaserlentas. Surgio_/ (la figura del reporterycomo consecuencia directa del lenguaje de las / nonce wegahaa ie Soca ae ‘Najera, “El ‘elegramanetieneTicratura, ni gramdica, ni ortografa, Fs bruval"?No obstante, se mantenia el editorial en primera pagina y la publicacion die textos literarios y folletines, especialmente de traduccionee demas, la “objetividad” de las noticias telegrifieas convivia con relatos cienttficos que parecian salidos de la literatura fantastica, Un eiemplo de este tipo de textos, cuya tono entre ingenuo y jocoss no parece haber sido ex profeso, es “Un caso de doble vida Ceabslo Presentado al circulo Psico-cosmos, por el Dr. D. Camilo Clausclieg, fespecto 2 un caso original de unin Mluidica entre la existencia de dos mellizos, ocursido en esta ciudad)", publicado el 10 12 de abril as 1881 en dos partes, y.que no parece ajenoalaimaginacion de Las foray extranias de Leopoldo Lugones, algo parecido ocurte con cuentes como ‘Bt almohadén de plumas* de Horacio Quiroga y a notes ttuads “Un «aso rao", aparecida on La Prensa(7 de noviembre de 1880), ejemplo del tkansito de entonces a waves de la frontera entze lo coudiano y lo weal Vale la pena detencrse en la descripeion de la primera plane de 4a Nacton entre 1860-1895. Uno de 10s elementos mas notables lo Constitve la diagramacion. al pie de la primera pagina era publicacs tira novela por entregas —en general traducida del inglés, el franese © €l alemin—, a veces de un autor espafol y casi nunca de argent fos © latinoamericanos, a diferencia de la primera etapa del diario, donde se daba preferencia a textos costumbuistas tts bien locales 1a diagramacion del folletin es clara y separa este texto del resto ea paginas no ocurre lo mismo en los demas casos: la diagramacion la misma para editorial, noticias, ensayos 0 cuentos. Se incre cull 86 LA INVENCION DE LA CRONICA, rimera columna, pero a 51a editorial porque est ubicada en lap Confusion es propia cuando se tata de. dsunguir Heciones de iniones o lnformaciones, aunque estas cimas esin al mens @ fondo anecedldas por un sumarior no hay diferencia en la presentacon de un cuento ode un articulo de opinion, acertuandose a Prntbie confusion porel heh de ue informacion rats Ieraios fo siempre van favados 0 cut solo con ls iis del autor, ‘Ades, junto al esto notioso mas breve seco de algunas de as seccionestelerafadas, se publicaban languisina polémicss personales te paecon surgidas dec 6poca del poodmno el delas-pesonas privadas noel del perodisino comercial, como ela que sostvieron Goran vans nimeros Domingo F. Sarmiento y laud Caballo, por tenellas personales ademts baja formla de comespondenca enve riculres (octubre de 1685, zs : hispanoamericano no habla encontrado atin su (wounds disease conesponsles How de La Nain ea istcamenie Tor andes escritores Gel mando hispanoamericano 10s ins destacados, nso or In extension dl espacio gece cue se os otrgaba, eran Jose May vaio Castel 138 ustaciones—aGn toimpriian folope fits no ayadana dferencarlosteres, pucso que Se ligvan alos cibujos publictarios. bo mismo acura en La Option Nacional de caries, dizno donde coment au experiencia como eresponsl Jose Mat donde publi ans de sus eres ene Bh Ja Nacionain encuentra cat opi lama de at de limites discursivos o generics laos: dabacxbida por igual ex Ur leniticos eu hoy pueden er feds como fcones, cm & ariculos politicos que fueron leldos como literatura pura. Ast, cuando Mari descrbio ls eleeciones.presidencales en Estados Unidos (Ges), os eatores del dato utulaon su erénca como "Nartcones fantasticas” v agregaron la siguiente aclaracion: Sreeeraree eee ari ha quetido darnos una prueba del poder ceador de so ppivilegiadaImaginacto, envigndonoe una fantasia, qe por 10 Mgcnioso del tema To amade y pintoreevo el ceseolo cebnic,beimpone sinters Seller solamente a Jose Mar STeseorrgtaly sempre vo, atin cele tr fucblo, cre dias adclantados queslcanesion entegedo «ls Peale fuscones electorates. ll 37) La eevision de la primera plana de La Opinin Nacional de Ca: racas entre 1880-1883, periodo en que Marti mantuvo relaci6n con ese 87 . ieeseases ee Ghat oat ae eee ] atticulos de The Times, The Hour, Paris Herald y The Star Herald as Picci yan cee eneeteenea ee mee eee ‘Hugo, seguido por Goethe. Se asemeja a La Nacton por el interés hacia fe eotbatad Mietratlat el emcanlo eee ‘Mastt describe la la ciencia, la educaciOn y el espiritu “de libertad y progreso de los Mesetiee Otte informacion. AIM Berea ae tentoso tema dé Ta inmigracion como Un bien Thecesariozfa Opinion Nacional ameno juego de traslados fisicos y nutriciones que vale la pena citar hace mas Cas0 @ Ta realidad y los valores Esto lo hace a través i eels eee de articulos de color y de costumbres—sobre el amor y a familia, por vamente como el mis sensible de los mortales, y expresan su dolor en gemidos prolongados y angustiosos, que el microfono ransmite distimamente al oido, que tienen Ia naturaleza del caballo. XX, 207) cjemplo—, la geografia y la gramatica, las novedades en la hterstora ' En el indice de la mano derecha le abri6 una incision, que iba nacional, y el recuento de la historia venezolana y las hazafas de sus desde la primera articulacién hasta el pulgar, le llev6 Ia mano proceres en una amplia secci6n utulada "Anales patios” desecha al brazo i2quierdo y después de coser la seccién de piel ‘Owos detalles: ios avisos eran en un alto porcentaje productos en la incisién de la mano con alambre de plata, dejaron sujetos para la salud, a diferencia de La Nacion, como se ha visto. Dstrbuids : el brazo y la mano con vendajes fuertes. Ala semana, ya el 1020 fegularmente en Paris, Londres y Nueva York, este diario contaba ' de piel estaba unido a la mano, aunque se nutria principalmente también en su primera plana con documentos oficiales y caras del brazo. Para cambiar la corriente de la nuttici6n, fueron personales, como el intercambio epistolar entre Vicente Coronado y cortando por grados ia piel del brazo, y cuando estaba a punto Fausto Teodoro de Aldrey por la mucrte de la hija de este timo 23 de separatse de él la piel se nua ya del dedo, y no del braz0 de enero de 1881), Dentro de las contradicciones del diario la mas @ que habia sido arrancada. Separéronla entonces del brazo llamativa es la frecuencia de las notas exallando 2 la democracia 4 la definiivamente; ya mano, con el trozo de piel colgante que vivia par de ls loas a Guzmén Blanco —quien obligo a abandonar el pais de ella, fe Hlevada al rostro de la enferma; levantaron la piel a Marti en 1831—, el dictador a quien llamaban “el Thustre, cel cicatrizada que le cubria la mejilla derecha, y bajo ella insertaron