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c  es una obra con la que c   ha ayudado a varias


generaciones a reflexionar sobre el amor y a responder a algunas preguntas
aparentemente sencillas: ¿qué significa amar? ¿Cómo desprendernos de
nosotros mismos para experimentar este sentimiento«? Fromm nos explica
que el amor no es sólo una relación personal, sino un rasgo de madurez que se
manifiesta en diversas formas: amor erótico, amor fraternal, amor filial, amor
a uno mismo«
Nos dice también que el amor no es algo pasajero y mecánico, como a veces
nos induce a creer la sociedad de hoy. Muy al contrario, el amor es un arte, el
fruto de un aprendizaje. Por ello, si queremos aprender a amar debemos
actuar como lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, ya sea la
música, la pintura, la carpintería o el arte de la medicina. O, por lo menos, no
dedicar nuestra energía a lograr el éxito y el dinero, el prestigio y el poder,
sino a cultivar el verdadero arte de amar.
³El amor intenta entender, convencer, vivificar. Por este motivo, el que ama se
transforma constantemente. Capta más, observa más, es más productivo, es
más él mismo.´

c cc


 

Erich Fromm nace en Frankfurt (Alemania) en 1900. Psicoanalista y pensador alemán


célebre por aplicar la teoría psicoanalítica a problemas sociales y culturales. Descendiente
de familia judía. Tan sólo tenía 14 años cuando estalló la I Guerra Mundial, quedando
realmente impresionado por la naturaleza de la conducta humana, siendo incapaz de
comprender un acto tan irracional.

Durante su etapa escolar, Fromm estudiaría con gran interés a Freud y Marx, encontrando
en éste primero una forma de comprender la personalidad humana y las influencias
sociopolíticas expuestas por Karl Marx. Cursó filosofía en la Universidad de Heidelberg en
1922, y se especializó en psicoanálisis en la Universidad de Munich y en el Instituto
Psicoanalítico de Berlín, que fuera fundado por Freud.

En 1925 comenzaría a ejercer como psicoanalista, siendo posteriormente nombrado


profesor de la universidad de su ciudad natal. Durante los años 30 daría a conocer sus
primeros trabajos sobre psicología religiosa, trabando estrecho contacto con pensadores
de la Escuela de Frankfurt, tales como Marcuse, Adorno o Benjamin.

Visitaría los Estados Unidos por vez primera en 1933, sin embargo, el ascenso de Hitler al
poder le llevaría a establecerse en ese país, adquiriendo posteriormente la nacionalidad
estadounidense. Sería profesor en las universidades de Columbia, Michigan, New York y
Yale, en el Bemmington College de Vermont y en el Instituto Americano de Psicoanálisis.

A menudo se vería envuelto en cuestiones socio-políticas por las que sentía un verdadero
interés. En 1941 publicaría su ya célebre obra c   
, que le dio realmente
a conocer, siendo muy traducida y divulgada, donde trataba el movimiento nazi en lo que
algunos han venido a denominar como una interpretación "sociopsicoanalítica". En esta
obra se revelaría un alejamiento definitivo de Freud.

En 1949 se traslada a Cuernavaca (México), de cuya universidad sería profesor. Por


entonces fue desarrollando una teoría política acorde con sus ideas anteriores, que llamó
"socialismo humanista comunitario", cuya finalidad apuntaría a devolver al ser humano
aquellas capacidades que no puede desplegar por causa de la enajenación a que está
sometido.

    (1955) y c 


 (1956) afianzarían su prestigio, sobre todo en
ambientes universitarios. En estos textos escribiría acerca de su teoría del "amor maduro"
como ingrediente para una realización individual que permitiera escapar a la enajenación
producida por la sociedad de consumo o la omnipotencia del propio Estado. Se
empeñaría en armonizar el marxismo y el psicoanálisis, al mismo tiempo que abrazaría en
su pensamiento las aportaciones de Oriente, siendo fruto de esta reflexión su obra
Budismo zen y psicoanálisis. Otras obras serían c      (1947), c 
  (1951),    (1956),       
   (1962),     (1966) o 
 

(1973).

En 1962 sería nombrado profesor de la Universidad de Nueva York. Recorrería muchos


países dictando cursos. En 1980 fallecería en Murallo (Suiza) el que se consideraba uno
de los líderes y principales exponentes del movimiento psicoanalítico de este siglo.

c cc

En el libro de Erich Fromm ³El arte de amar´ se elabora una teoría sobre el amor, en la
cual primero te explica las causas de éste ya que para él lo más importante es saber la
teoría antes de llevarla a la práctica.

Explica el amor como una forma de separatilidad humana, como la realización del anhelo
de unión entre los polos masculino y femenino. Ya en la antigüedad con mitos como el de
Adán y Eva, en el que entre otras cosas se decía que Eva nació de la costilla de Adán,
nos explican que la polarización sexual lleva al hombre a buscar la unión con el otro sexo.
Es una necesidad universal y existencial.

Por ello Fromm dice que la desviación homosexual es un fracaso en el logro de esa unión
polarizada, y por eso el hombre homosexual sufre el dolor de la separatidad nunca
resuelta, fracaso que comparte el heterosexual corriente que no puede amar.

También se hace una crítica sobre algunos de los pensamientos de Sigmund Freud, ya
que éste dice que el amor es la expresión del instinto sexual. Hace una sobre valoración
de lo sexual. Aunque el autor dice que no critica a Freud por acentuar excesivamente la
sexualidad, sino por su fracaso por comprenderla con profundidad.

Después de explicar sus orígenes comienza a hablar sobre el amor entre padres e hijos.
El amor materno y el paterno son diferentes. El primero es incondicional, el amor de la
madre hacia su hijo es por su vínculo carnal, no porque éste le satisfaga alguna condición
específica. Es el hogar de donde venimos. Sin embargo el amor paterno es diferente,
significa la ley y el orden, la disciplina, los viajes y la aventura. Éste debe ganarse y va
acompañado del sentimiento de que puede perderse con la desobediencia. A veces los
niños tratan de buscar igualdad entre el cariño de la madre y el del padre, y al observar
que la forma de amar de cada uno es diferente pueden sentirse decepcionados, heridos, e
incluso no queridos.

Más tarde se distingue entre otros tipos de amor. Comienza por el fraternal, que es el
sentido de responsabilidad, cuidado, respeto y conocimiento con respecto a cualquier ser
humano. Se basa en la experiencia de que todos somos uno, y en que las diferencias de
inteligencia, talento... son despreciables en comparación con la identidad de la existencia
humana común a los hombres. Es el amor al que se refiere en la Biblia cuando dice que
hay que amar al prójimo.

Vuelve a hablar del amor materno, diciendo que éste es el responsable del cuidado y
conservación de la vida del niño y su crecimiento. El amor maternal por el niño crece y no
desea nada para si.

Continúa con el amor erótico, que es una atracción completamente individual, única entre
dos personas específicas, y que es un acto de voluntad.

Luego está el ³amor a si mismo´. Dice que mientras ames a otra persona menos que a ti
mismo no lograrás realmente amarte.

Como último tipo de amor nos habla del que tenemos hacia Dios. Profundiza sobre todo
desde un punto de vista cristiano, aunque aclara que personalmente no piensa en función
de un concepto teísta, y que en su opinión el concepto de Dios es solo un concepto
históricamente condicionado en el que el hombre ha expresado la experiencia de sus
poderes, su anhelo de verdad y de unidad en un determinado periodo histórico. También
compara la vivencia del amor hacia Dios desde otras religiones y culturas orientales.

Nos dice que la lógica paradójica llega así a la conclusión de que el amor a Dios no es el
conocimiento de Dios mediante el pensamiento, ni el pensamiento del propio amor a Dios,
sino el acto de experimentar la unidad con Dios. Es decir, el amor a Dios es
fundamentalmente una experiencia mental. Fromm dice que no se puede separar de del
amor de los padres, ya que si una persona emerge de una relación incestuosa con la
madre, o de una dependencia infantil del padre, no puede desarrollar un amor maduro a
Dios.

Posteriormente comienza a analizar las causas de la desintegración del amor en la


sociedad occidental contemporánea. Las principales culpables de ello son concebir el
amor como satisfacción sexual, y como refugio a la soledad. En el segundo caso el
matrimonio se convierte en un refugio a esa sensación que de otro modo sería intolerable.
Después de la Primera Guerra Mundial se cayo en la confusión y el error de que el amor y
el sexo eran lo mismo, y por lo tanto que el fracaso de un matrimonio era fruto de una
insatisfactoria relación sexual. Pero la realidad es que la realización de ésta es el
resultado del amor, y no al contrario.

Para evitar la desintegración del amor se proponen también otros orígenes basados en
trastornos neuróticos en la niñez. La madre juega un papel fundamental en la futura
afectividad de su hijo. Ésta igual que le da la vida puede destruírsela.

Los trastornos neuróticos pueden ser originados por diversas causas. Unos son
consecuencia de que la madre absorbe demasiado a su hijo, no le deja desarrollarse por
él mismo. Otros son justo por la causa contraria, la madre no le presta suficiente atención
ni cariño al hijo, por lo que éste se refugia en su padre buscando el tipo de amor que
debía proporcionarle la madre. También las malas relaciones entre los padres por falta de
amor causan trastornos en los hijos y afectan a sus relaciones futuras. Suelen convertirse
en personas que necesitan pasarlo mal por su pareja mediante disputas, ya que estas
significan que no hay una indiferencia entre ellos, como sucedía con sus padres. Hay más
amores dañinos, como el idolátrico, en el que se idealiza a la pareja, hasta que descubres
sus defectos y sientes la necesidad de buscar a otra que sea un nuevo objeto de
admiración; el amor sentimental, en el que hay una abstractificación frente al pasado y al
futuro, solo sienten amor cuando ven películas o leen libros, recordando un pasado en el
que si se amaron, que suele ser una imaginación; y el amor que usa mecanismos
proyectivos, que lo que hace es que vean sus defectos a la pareja en vez de en ellos. Eso
lo suelen proyectar también sobre los hijos.

La desintegración del amor a Dios ha alcanzado las mismas proporciones que la


desintegración del amor al hombre. El razonamiento religioso de los últimos tiempos es un
recurso psicológico para hacer al individuo más apto para la competitividad que hay en
nuestra sociedad. La religión se alía con la psicoterapia y la autosugestión para ayudar al
hombre.

Por último nos intenta introducir a la práctica del amor. Nos dice que es una experiencia
personal que solo podemos tener por y para nosotros mismos. Todo arte, ya el de amar,
el de la medicina, la carpintería... requiere disciplina, concentración, algo difícil en nuestro
tipo de sociedad ya que hacemos muchas cosas a la vez, somos incapaces de estar solos
sin fumar, leer, beber...; paciencia, que es todo lo contrario a nuestro rápido mundo; y
preocupación ya que si el arte no es algo de suprema importancia el aprendiz jamás
podrá dominarlo.

Paradójicamente la capacidad de estar solos es una condición indispensable para amar.


Por ello tenemos que saber relajarnos usando diversas técnicas. Estar concentrado
significa vivir el presente y no pensar en la tarea siguiente mientras estoy aquí realizando
otra. Al concentrarse uno se hace sensible a si mismo. La condición fundamental para el
logro del amor es la superación del propio narcisismo, ya que éste requiere el desarrollo
de la humildad, la objetividad y la razón.

Al final del libro el autor llega a la conclusión de que el principio sobre el que se basa la
sociedad capitalista y el principio del amor son incompatibles. Pero la sociedad moderna
es un sistema complejo. La gente con capacidad de amar constituye por fuerza en el
sistema actual la excepción. Si el hombre quiere ser capaz de amar la máquina
económica debe servirlo, y no al contrario. El amor es la única respuesta satisfactoria al
problema de la existencia humana.

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El libro ³el arte de amar´, a pesar de que empecé a leerlo con gran ilusión ya que pensaba
que me iba a encantar, me ha decepcionado bastante: me ha costado mucho mantener el
hilo ya que resultaba bastante aburrido.

No digo que el autor no sea un buen pensador, o que no esté bien informado, todo lo
contrario. Creo que escribe muy bien, basando sus ideas sobre sólidos argumentos y
reforzándolas con las de otros autores. Pero cuando yo leo un libro lo suelo hacer con un
propósito lucrativo, y es precisamente lo que critico de este libro. Me distraía
continuamente durante su lectura, por lo que tenía que releerlo todo de nuevo. Pero
puede que todo eso me pase porque no estoy acostumbrada a leer este tipo de libros, de
hecho es la primera vez que lo hago. Espero que en un futuro los encuentre más
entretenidos porque haya madurado.

En Fromm se nota la influencia de autores como Eckfort, Marx, Spinoza, Huxley,


Aristóteles... A todos los ha leído lo que muestra con citas y comentarios. También sabe
sobre el taoísmo, el budismo, el brahamismo, es decir, de culturas y religiones orientales,
y del cristianismo. Pero, sobre todo, se nota claramente la influencia de Freud. No
comparte en absoluto las teorías de éste, el cual atribuye en gran parte el amor al deseo
sexual, mientras que Fromm dice que el sexo es el resultado del amor, y no al contrario.
Yo pienso igual que él, ya que me parece muy triste que se le quite al amor el
protagonismo que se merece. Es un sentimiento demasiado fuerte e importante como
para identificarlo únicamente a una mera atracción sexual.

Pero un aspecto en el que no estoy de acuerdo con Fromm es en la capacidad de amar


de los homosexuales. Él no dice exactamente que éstos sean incapaces, pero si afirma
que esa desviación es un fracaso en el logro de la unión polarizada entre el hombre y la
mujer, y que éste sufre un dolor de separatilidad nunca resuelta.

Yo pienso que no es un fracaso de ningún tipo, es simplemente una concepción distinta


del amor en la cual te atraen las personas de tu mismo sexo, y no por ello tienes un dolor
que nunca resuelves. Lo único que puede perturbarte es la forma en la que te mira una
sociedad todavía poco acostumbrada a ese tipo de relaciones. Pero dejando a parte ese
tema, un homosexual es totalmente feliz con su tendencia, siente de la misma forma que
un heterosexual, y su amor tiene la misma intensidad y validez.

Aprovecho para decir que si el amor en su estado puro no entiende de edad, ni de


belleza, ni de posición social, y a nadie le importa, también debería dar igual entre
quienes se practique. Siempre que haya un respeto mutuo entre los que no comparten los
mismos gustos no tiene por qué haber ningún problema. Cada cual es libre de vivir la vida
a su manera y de hacer lo que quiera en su intimidad, siempre que no viole algún derecho
del resto.

Sin embargo, sí comparto que el amor se está desintegrando en la sociedad en la que


vivimos. En ella todo es de usar y tirar, nada dura para siempre. Eso se está transmitiendo
a todos los ámbitos de nuestra vida. Mucha gente tiene miedo a la soledad y por ello se
casa. Busca en el matrimonio un equilibrio en su vida que cree sólo éste se lo puede
proporcionar. Muchos sienten la necesidad de tener pareja porque si no piensan que han
fracasado en un aspecto de su vida. El amor es un sentimiento que surge
espontáneamente y no se le puede obligar a que aparezca en el momento de la vida que
tu elijas. Por esa prisa, la gente se hace falsas esperanzas sobre lo que realmente no es
amor, sino una atracción física y al cabo de cierto tiempo descubre que se había
equivocado.

Por otra parte está el tipo de amor que nos quieren hacer creer algunas películas o series
de televisión en el que todo es perfecto, y si hay algún problema es que ahí no hay amor.
Eso no es cierto, ya que la convivencia es muy difícil, y no todo son alegrías. Esas falsas
informaciones pueden llegar a confundirnos hasta tal punto que pensemos que no existe
el amor ya que el que encontramos en nuestra sociedad no se parece ni de lejos a la que
nos plantean.

El otro tipo de desintegración del amor según Fromm es concebirlo como algo únicamente
sexual. Ese es un grave error muy habitual en la sociedad actual, y también está
incrementado por la influencia de las películas, libros... que tratan al amor como algo
superfluo reduciéndolo al ámbito sexual, que es una de las muchas parcelas que éste
abarca.

El amor hacia Dios también está desapareciendo. Cada vez más, la gente opta por la
opción de no creer y rechaza una divinidad superior al hombre. La gente que sí lo hace
suele ser porque es una costumbre en su sociedad o en su entorno familiar. Pero
realmente no aman a Dios, simplemente es algo que les ha venido dado desde que
nacieron. Vivimos en un mundo en el que estamos muy ocupados y no solemos pararnos
a pensar sobre nuestra vida, y en consecuencia sobre nuestros sentimientos hacia Dios.

Respecto a la forma de amar entre padres e hijos, yo pienso que el papel de la madre y
del padre no deberían de estar tan diferenciados. La figura materna no debería ser
prácticamente la única fuente de amor, sino que ésta debería estar más compartida, al
igual que la figura autoritaria atribuida por costumbre al padre. Eso es algo que antes ere
así porque se vivía en una sociedad machista, pero ahora que están cambiando las
cosas, también debería hacerlo la familia.

Fromm reincide mucho en el amor de madre, lo que me lleva a pensar que le da gran
importancia, lo cual para mí es lógico, ya que es difícil encontrar a alguien que ame tanto
a su pareja y tan por encima de todo y de todos como lo hace una madre con su hijo, por
no decir imposible. Aunque en otras facetas de su vida se muestre egoísta, cuando está
con su hijo todo cambia para convertirse en una persona capaz de darlo todo por su niño.
Para mí, esa es una gran diferencia entre el amor maternal y el paternal. Yo creo que el
niño suele sentir que el amor de la madre es incondicional mientras que el del padre
puede llegar perderlo. Pero por supuesto siempre hay excepciones, y cada familia es un
mundo.

En conclusión de este libro se pueden extraer distintas visiones del amor, y no sólo del
que estamos acostumbrados a ver, que es el amor de pareja. La idea principal que el
autor quiere expresar en esta libro es que el amor es una respuesta a la pregunta sobre
nuestra existencia. Si todos nos amáramos los unos a los otros en teoría todos los
problemas desaparecerían ya que seríamos incapaces de hacerle daño a nadie. El amor
siempre es una buena solución.