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5. Los Temperamentos

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os Temperamento

Porque así como en el cuerpo tenemos muchos miembros, y no todos tienen la misma función; así también nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. Y tenemos diferentes dones según la gracia que nos es dada. Si alguno tiene el don de profecía, úselo conforme a la medida de la fe. Romanos 12:4-6

CABEZA = CRISTO CABEZA = CRISTO

C C U U E E R R P P O O

II G G L L E E S S II A A

MIEMBROS MIEMBROS

¿qué es el temperamento?    El  temperamento  es  una  combinación  de  características que heredamos de nuestros padres.  De  esta  fuente  se  combina  con  otras  características  humanas  para  producir  nuestra  estructura  básica.  La  mayor  parte  de  nosotros    estamos  más  conscientes  de  su  expresión  que  de  su  forma.  Es  el  temperamento  de  una  persona  lo  que  la  hace  abierta  y  extrovertida  o  tímida  e  introvertida.  El  temperamento  se  hereda  genéticamente  e  indudablemente  quedó  afectado  por  la  caída  de  Adán.  Es  por  esta  razón  que  todos  nos  sentimos  identificados  con  el  deseo  de  hacer  lo  bueno  mientras  que  al  mismo  tiempo  poseemos  un  deseo  de  hacer lo malo (Romanos 7:18-20).    

DIFERENCIA ENTRE TEMPERAMENTO, CARÁCTER Y Temperamento: Es la combinación de PERSONALIDAD características con las que nacemos y que afectan subconscientemente el comportamiento humano. Carácter: Denota el verdadero Tú. La Biblia se refiere a esto como “El hombre escondido del corazón”. Es el resultado de tu temperamento natural modificado por la instrucción, educación, actitudes básicas, principios y motivaciones recibidos en la infancia. Personalidad:Es la expresión externa de la persona, que puede ser o no lo mismo que el carácter, dependiendo de lo genuino que seamos.

1. El “sociable” Buenas cualidades: amistoso, caluroso, entusiasta, compasivo Debe tener cuidado con... ser inestable, inquieto, superficial, exagerado, no tener convicciones Personajes bíblicos: Pedro, Bernabé “…el impulsivo, arrogante y afectuoso Pedro” (La Educación, págs. 81, 82). “… Bernabé procuraron seguir el ejemplo de Cristo de voluntario sacrificio y fiel y fervorosa labor en bien de las almas. Siempre diligentes, celosos e infatigables, no atendieron a su personal inclinación y comodidad, sino que sin descanso y orando anhelosamente sembraban la semilla de verdad”. (Testimonios Selectos, 2, pág. . 25).

2. El “resuelto” Buenas cualidades: determinado, independiente, líder, decisivo, confiado, dinámico Deben tener cuidado con...ser inconsiderado, sarcástico, orgulloso, sin tacto, inflexible Personajes bíblicos: Pablo “El gran apóstol Pablo era firme cuando estaban en juego el deber y los principios… En las circunstancias más desalentadoras, … era firme de corazón, lleno de valor, esperanza y alegría. . . … El comportamiento apropiado, fruto de la verdadera cortesía, marcó toda su conducta. … Su razonamiento era tan claro y convincente que hizo temblar al rey licencioso. . . “ (Signs of the Times, 8-11-1879).

3. El “analítico” Buenas cualidades: leal, sensitivo, idealista, sacrificado, sincero Debe tener cuidado con... ser pesimista, depresivo, vengativo, perfeccionista, criticón Personajes bíblicos: Moisés, Jacob, Elías, Jeremías Piense en la vida de Moisés. ¡Qué resistencia y paciencia caracterizaron su vida! Pablo, en su epístola a los Hebreos, dice: "Porque se sostuvo como viendo al Invisible" (Heb. 11: 27). El carácter de Moisés no reveló simplemente resistencia pasiva al mal, sino perseverancia en un curso de acción firme y consecuente. Mantuvo siempre al Señor delante de sí, y El estuvo a su mano derecha para ayudarle. (Alza tus Ojos, pág. 110).

4. El “constante” Buenas cualidades: tranquilo, pacífico, diplomático, eficiente, fiable Debe tener cuidado con... ser obstinado, indeciso, blando frente al error Personajes bíblicos: Noé, Abraham, Samuel y Natanael. “La combinación de la fe y las obras de Noé condenó al mundo. No sólo predicó la verdad presente apropiada para su época, sino que puso en práctica cada sermón que pronunció. Aunque nunca hubiera elevado su voz para formular sus amonestaciones, sus obras, su carácter santo en medio de los corruptos e impíos, habrían sido sermones condenatorios para los incrédulos y disolutos de aquella época. Soportó con paciencia y humildad semejante a la de Cristo las provocaciones, los insultos, las burlas y los escarnios. . .”(Cada Día con Dios, pág. 236).

1) Los “sociables”: Son personas amistosas y  populares que se llevan bien con todos.  Quieren tener mucha influencia con otros. Son  salientes, les gusta hablar mucho y tienen  entusiasmo.  Los cristianos con este genio deben tener  cuidado con algunas tentaciones que les  afectan más que a otros. A veces su deseo  para llevarse bien con todos hace que no sean  firmes en sus convicciones. Si no tienen  cuidado pueden ser superficiales, inquietos,  impulsivos y jactanciosos. El personaje bíblico  que más demostraba este genio era Pedro.  Aprendió a superar los defectos de su  temperamento y usar las fuerzas del mismo y  así llegó a ser uno de los siervos más  poderosos del Señor.

(2) Los “resueltos” “Los resueltos” tienen  plena confianza en sus creencias y les gusta  hablar con otros de ellas sin pelos en la  lengua. Para ellos, todo es “blanco o negro”.  Son buenos líderes, determinados, decisivos,  independientes y no se rinden frente a  dificultades. No tienen mucha paciencia frente  a los defectos de otros. Pero los “resueltos” también tienen ciertas  cualidades que tienen que controlar si van a  servir bien a Cristo. Si no tienen cuidado  pueden ser orgullosos, crueles, sin tacto e  incompasivos. Un personaje bíblico con este temperamento  “resuelto” que logró controlarlo para la gloria  de Dios, fue el apóstol Pablo.

(3) Los “analíticos” Son individuos cuidadosos que  analizan las diferentes personas y situaciones antes  de comprometerse con ellas. Se sienten inseguros  en situaciones desconocidas y no quieren  arriesgarse mucho. Si ven algo mal en otro, no  pueden aceptar ninguna buena cualidad en el  mismo. Una vez que llegan a tener amistades con  otros, son muy fieles y leales. En la Biblia muchos  servidores de Dios tenían este temperamento:  Moisés, Jacob, Elías, Jeremías, Isaías, Tomás y  otros. Los analíticos tienen que tener cuidado con ciertas  tentaciones que les afectan más a ellos que a otros:  el negativismo, el afán, la depresión, la sospecha y  la crítica no constructiva.

(4) Los “constantes” La gente con este  temperamento son templados, moderados y  quieren la tranquilidad. Por esta razón son  buenos diplomáticos y procuran siempre la paz. No se afanan mucho pero a veces son indecisos  y no quieren hacer decisiones difíciles. A veces  son irresponsables en cuanto a su trabajo y no  demuestran la debida fuerza al luchar en contra  del pecado. Algunos no se preocupan por cosas  que deben ser corregidas. Algunos personajes  bíblicos con temperamento constante fueron  Noé, Abraham, Samuel y Natanael.

Cristo le permitió a Judas que fuera miembro de la iglesia, a pesar de su carácter codicioso y avaro. Tenía algunas características que podrían haber sido usadas para la gloria de Dios; pero no trató de vencer los defectos de su carácter. Cristo lo soportó mucho y pacientemente... Presentó delante de él las mismas lecciones que usó para los apóstoles, que lo habrían encarrilado si las hubiera usado correctamente, pero no mantuvo una correcta relación con el Cielo. Cristo conocía su verdadera condición y le dio una oportunidad. Unió a Juan con la iglesia, no porque Juan estuviera por encima de las fragilidades humanas, sino para unirlo con su gran corazón de amor. Si Juan vencía sus defectos de carácter, sería como una luz para la iglesia. Pedro, si corregía sus faltas, heredaría las promesas de Dios. Y Jesús le dijo, después de su resurrección, a pesar de que sólo hacía pocos días que lo había negado: "Pastorea mis ovejas" y "apacienta mis corderos" (Juan 21: 16, 15). Ahora podía confiar en Pedro; porque había obtenido una experiencia en las cosas de Dios…(A fin de conocerle, 180).

Juan aprendió continuamente para imitar la vida de Jesús... Lección tras lección dio Cristo a sus discípulos para que pudieran conocer la voluntad del Padre y brillar como luces en el mundo. Juan y Pedro eran hombres en quienes Dios podía confiar, pero Judas no. Ellos recibieron, prestaron atención a las lecciones y ganaron la victoria; pero Judas había fracasado en cada prueba. Veía sus faltas, pero en vez de corregirlas, se vindicaba descubriendo fallas en los que lo rodeaban... No podéis obtener fuerza espiritual hablando de los defectos ajenos.” A fin de conocerle, pag. 180

En estos primeros discípulos se observaba una notable diversidad de caracteres. Habían de ser los maestros del mundo, y representaban tipos de carácter muy variados. Eran ellos, Leví Mateo, el publicano, sacado de una vida de actividad comercial, al servicio de Roma; Simón el celote, enemigo inflexible de la autoridad imperial; el impulsivo, arrogante y afectuoso Pedro; su hermano Andrés; Judas, de Judea, pulido, capaz y de espíritu ruin; Felipe y Tomás, fieles y fervientes, aunque de corazón tardo para creer; Santiago el menor y Judas, de menos prominencia entre los hermanos, pero hombres de fuerza y positivos tanto en sus faltas como en sus virtudes; Natanael, semejante a un niño en sinceridad y confianza; y los hijos de Zebedeo, afectuosos y ambiciosos. . . De los doce discípulos, cuatro habían de desempeñar una parte importante en distintos sentidos. Previendo todo, Cristo les enseñó para prepararlos. Santiago, destinado a una pronta muerte por decapitación; Juan, el que de los dos hermanos seguiría por más tiempo a su Maestro en trabajos y persecuciones; Pedro el primero que derribaría barreras seculares y enseñaría al mundo pagano; y Judas, que en el servicio era capaz de sobrepasar a sus hermanos y sin embargo abrigaba en su alma propósitos cuyos frutos no vislumbraba (La Educación, págs. 81, 82).

Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros. (2 Cor. 4: 7). Todos los discípulos tenían graves defectos cuando Jesús los llamó a su servicio. Aun Juan, quien vino a estar más íntimamente asociado con el manso y humilde Jesús, no era por naturaleza manso y sumiso. El y su hermano eran llamados "hijos del trueno". Aun mientras andaba con Jesús, cualquier desprecio hecho a éste despertaba su indignación y espíritu combativo. En el discípulo amado, había mal genio, espíritu vengativo y de crítica. Era orgulloso y ambicionaba ocupar el primer puesto en el reino de Dios. Pero día tras día, en contraste con su propio espíritu violento, contempló la ternura y la tolerancia de Jesús, y fue oyendo sus lecciones de humildad y paciencia. Abrió su corazón a la influencia divina y llegó a ser no solamente oidor sino hacedor de las obras del Salvador. Ocultó su personalidad en Cristo y aprendió a llevar el yugo y la carga de Cristo. (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 262-264).

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