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Fonoaudiología o Logopedia Escolar

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La Fonoaudiología o Logopedia en el Campo Educativo
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LA TERAPIA DEL LENGUAJE / FONOAUDIOLOGIA EN EL CONTEXTO EDUCATIVO: HACIA LA EXCELENCIA COMUNICATIVA.

POR: Néstor Antonio Pardo Rodríguez. Terapeuta del Lenguaje / Fonoaudiólogo Escolar. Titulado por la Universidad Nacional de Colombia. Correo Electrónico: fonoleng@gmail.com Teléfono 6457496. Celular 76501745 Consultorio: Calle Bolívar 838 Sucre, Bolivia

INTRODUCCIÓN
Holland (1994), citada por Cuervo (1999) argumenta que “IMPORTARÁ POCO QUE LOS FONOAUDIÓLOGOS GENEREN MÁS CONOCIMIENTO Y AMPLÍEN EL ALCANCE Y LA SOFISTICACIÓN DE SUS HABILIDADES CLÍNICAS PARA ATENDER LAS POBLACIONES – TRADICIONALES Y NUEVAS – DE PERSONAS CON DISCAPACIDADES DE LA COMUNICACIÓN, SI NO SON CAPACES DE LOGRAR QUE LOS SERVICIOS LLEGUEN A QUIENES LOS NECESITEN” Para Bravo (1999, p.22), numerosos niños, procedentes de estratos socioeconómicos desfavorecidos, no logran seguir con éxito los programas escolares en los primeros años, aunque tengan una buena capacidad intelectual, debido a que ingresan a la escuela básica con un nivel de desarrollo cognitivo y verbal que no les permite efectuar con éxito este aprendizaje. A su vez, Fajardo y Moya (1999) indican que el aprendizaje hace referencia tanto a la interacción que existe entre el individuo y su medio ambiente como a la internalización de los resultados de esta interacción. Rincón y otros (2004, p. 44 y 45), plantean que la calidad se entiende como la propiedad o conjunto de propiedades inherentes a una cosa, que permiten apreciarla como igual, mejor o peor que las restantes de su especie. Así, el objetivo de ofrecer una educación de calidad para todos está en oposición con las ideas que se instauraron desde hace muchas décadas y que ofrecen para los pobres una educación “pobre” y para los ricos una educación “rica”. La calidad de la educación busca disminuir las enormes brechas educativas que separan a los distintos grupos sociales y se propone superar los bajos niveles educativos diagnosticados en Colombia, yendo más allá de las limitaciones sociales y culturales. Por tanto al hablar de calidad de la educación, se debe tener en cuenta la claridad conceptual de los proyectos educativos y los fines de los mismos; los dominios que deben tener los estudiantes para comprender y transformar su contexto e interactuar y vivir en igualdad de condiciones, y las estrategias y formas de evaluación pedagógica a implementar. Cazden (1991), citado por Bustamante y Guevara (2003, p. 15) dice que los espacios de la vida escolar se nos presentan como una multiplicidad de acontecimientos comunicativos. La escuela, como toda institución social, es un sistema de comunicación. Y estos últimos (2003, p. 19) indican que el entramado proceso de enseñanza – aprendizaje se vincula a través de las interacciones sociales discursivas de maestro – estudiante. Las prácticas pedagógicas estarían dadas por las relaciones de producción, circulación y recepción (pasiva o activa) de las acciones del pensamiento y lenguaje entre sus miembros. Lo anterior indica que una propuesta para el aprendizaje de la lecto - escritura y otros contenidos académicos no se puede hacer simplemente desde la técnica, sino que debe abarcar otros aspectos desde la perspectiva de la institución donde se vaya a aplicar, cuyo propósito ha de ser el desarrollo intelectual del estudiante mediado por procesos comunicativos, debido a que el hombre actúa dentro de un contexto social; es decir, un conjunto de condiciones que afectan al individuo en determinado momento, lo cual durante el transcurso del tiempo ha generado en la especie humana el lenguaje y el pensamiento que son las dos características fundamentales que lo diferencian del animal.

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Por ejemplo, según Puyuelo y Rondal (2003, p. 284), la lectura es una tarea que depende de factores perceptivos, cognitivos y lingüísticos que actúan de manera interactiva. Para que tenga lugar un buen aprendizaje lector, el niño debe tener desarrollados ciertos aspectos fonológicos, lingüísticos y cognitivos, que deben ser entrenados. Entre ellos están la conciencia fonológica o capacidad para pasar fonemas a grafemas, la memoria semántica y la memoria operativa. De todo esto, surge la pregunta. ¿A quién le corresponde este entrenamiento? O mejor, ¿qué profesional puede contribuir para que se den oportunidades de llegar al bienestar y a la excelencia comunicativa desde la escuela como parte del sistema educativo? La respuesta puede estar en la afirmación de Flórez (2004, p. 136): Toda escuela debería beneficiarse de los servicios fonoaudiológicos escolares pues las habilidades lingüísticas y comunicativas constituyen el fundamento de todo aprendizaje y un prerrequisito esencial para un buen desempeño académico, para desarrollar habilidades sociales, para llegar a ser ciudadanos responsables y desempeñarse productivamente en el mundo del trabajo. En este artículo, por lo tanto, plantearemos la necesidad de contar con un Fonoaudiólogo Escolar en toda institución educativa y el papel del mismo en el ámbito escolar.

LA FONOAUDIOLOGÍA ESCOLAR
Para Flórez (2004, p. 138), todo servicio fonoaudiológico escolar procura el cumplimiento de los objetivos de la educación preescolar y básica, mediante el diseño, la ejecución y la dirección de programas de prevención, promoción, diagnóstico, intervención, rehabilitación a estudiantes con y sin desórdenes de comunicación, y asesoría y consejería a maestros y padres entre otros. Además, el Fonoaudiólogo, en el campo escolar, efectúa cambios funcionales y medibles en el estado comunicativo de los estudiantes, para que puedan participar, tanto como les sea posible, en todos los aspectos de su vida educativa, social y vocacional; y los prepara para responder a las demandas comunicativas del mundo del trabajo en el siglo XXI (American Speech and Hearing Association – Asociación Estadounidense de Habla y Lenguaje). La Asociación Colombiana de Fonoaudiología y Terapia del Lenguaje sentó su Posición Oficial sobre el Fonoaudiólogo Escolar. (Álvarez, Beatriz y Sepúlveda, Angélica. Asociación Colombiana de Fonoaudiología y Terapia del Lenguaje. Comité Científico. Grupo de Fonoaudiología Escolar. Bogotá, 2002.) “El Fonoaudiólogo escolar es un profesional formado en las ciencias de la comunicación humana y sus desórdenes; en política educativa; en la atención a estudiantes de todos los grados – que presenten o no desórdenes comunicativos -; está entrenado en la atención a personas con discapacidad que se encuentren en procesos educativos; y es un experto consultor en cuanto a: el lenguaje y la comunicación en la escuela, la optimización de habilidades comunicativas en el aula, la integración de niños con discapacidad al aula regular, la realización de adecuaciones curriculares, entre otras. Este profesional puede responder en un amplio rango de conocimientos y habilidades técnicas y procedimentales, a las complejas demandas de la escuela y de los estudiantes en edad escolar; está capacitado para trabajar en equipos interdisciplinarios y para asumir otras responsabilidades, fuera del alcance de su práctica, bajo la asesoría de otros profesionales. El Fonoaudiólogo escolar se encarga de optimizar las competencias de todos los estudiantes; prevenir el desarrollo de desórdenes comunicativos, atender a los estudiantes, cuyo progreso educativo, social y/o personal, es afectado adversamente por dificultades comunicativas (desórdenes, retrasos o variaciones); investigar las relaciones entre los procesos comunicativos del hombre, normales y alterados, y los procesos educativos: y ofrecer asesoría a todos los miembros de la comunidad educativa. Los servicios ofrecidos por el Fonoaudiólogo escolar se organizan para promover que todos los estudiantes desarrollen el lenguaje y las competencias comunicativas necesarias para el aprendizaje académico, la participación en la vida democrática, los medios y el mundo del trabajo.

3 El Fonoaudiólogo escolar realiza actividades de prevención de desórdenes comunicativos; promoción del bienestar comunicativo de todos los escolares; identificación de estudiantes con desórdenes comunicativos o en riesgo de presentarlos; evaluación – diagnóstico e intervención de los mismos, dentro o fuera del salón de clase, según considere conveniente; consejería a padres y/o cuidadores; asesoría a maestros y otros profesionales; investigación y documentación. El Fonoaudiólogo escolar es un miembro importante del equipo educativo de la institución, y cumple cinco roles fundamentales relacionados con la planeación del servicio fonoaudiológico, los servicios asistenciales, el desarrollo de acciones de prevención y promoción, la consultoría en lenguaje y la investigación”.

LENGUA Y COMUNICACIÓN
Bustamante y Guevara (2003, p. 65) explican que en los cursos tradicionales de Español y Literatura, la enseñanza se suele reducir a enfatizar la importancia de la gramática, en cuanto ésta permita alcanzar una buena redacción, es decir, la construcción de textos “correctamente” escritos, según los cánones establecidos por las autoridades del idioma. Sin embargo, no hay que olvidar que comunicarse no es solo gramática. El proceso de la comunicación consiste en la transmisión, hombre a hombre, de significados con cierto contenido intelectual o cognitivo, para evocar en otra persona el mismo contenido, lo cual implica que no es un simple envío de información con destino a una masa amorfa, sino el intercambio conceptual entre dos o más interlocutores concientes, fundamentado en el análisis y orientado a la aparición o modificación de una conducta. Habermas (1984, p. 393) complementa esto diciendo que un hablante escoge una expresión lingüística inteligible es para entenderse con un oyente sobre algo y a la vez darse a entender a sí mismo. La intención comunicativa del hablante comprende, pues, a) el realizar un acto de habla que sea correcto en relación con el contexto normativo dado, para poder con ello establecer una relación interpersonal con el oyente, que pueda considerarse legítima; b) el hacer un enunciado verdadero (o presuposiciones de existencia ajustadas a la realidad) para asumir que el oyente pueda asumir y compartir el saber del hablante; y c) el expresar verazmente opiniones, intenciones, sentimientos, deseos, etc., para que el oyente pueda fiarse de lo que oye. Ha de tenerse en cuanta que la lengua o idioma, fenómeno cultural históricamente posterior al habla, es según Rojas (1989), el reino de las articulaciones de los signos, o según Saussure (1982, p. 53), un sistema que combina una serie distinta de significantes con una serie distinta de significados, de tal manera que esas articulaciones convierten la facultad del lenguaje en pensamiento hablado y sirve de mediadora entre el individuo y la sociedad. De allí surge la idea de que es la palabra y no la gramática la que señala un objeto, un fenómeno, una acción, o una relación. La palabra nos da la posibilidad de analizar los objetos, destacar de ellos las propiedades esenciales y situarlos en determinada categoría. La palabra es un medio de abstracción y síntesis, refleja los nexos y relaciones profundas que hay tras los objetos del mundo exterior (Luria, 1980, p.27) Para Sawyer y Butler (1991) identificar lo que una palabra significa es un problema complejo. Dentro de la memoria semántica hay un diccionario mental del hablante. Este proporciona información acerca de las palabras, sus significados y pronunciación, así como de sus contextos asociacionales. Como consecuencia, el significado de una palabra es activado dentro del contexto en el cual se lee. En otros términos, el contexto dispone de ayudas para elegir cuál de los significados es el apropiado, siempre y cuando el niño tenga un suficiente conocimiento del mundo que lo rodea. Según Miller (1979), sin comunicación, la organización social es imposible. El individuo que no habla con ningún miembro de un grupo está necesariamente aislado y no puede adquirir el conocimiento, ya que éste se construye mediante el intercambio dialógico que permite negociar la interpretación del mundo.

4 Para Rossi - Landi (1970, p. 22 y 23), la lengua no es una creación del individuo, sino producto de la comunidad: En ningún caso el aprendizaje individual del lenguaje dentro de una lengua consistió en la producción de los instrumentos de los que cada lengua hoy consiste; se cumplió socialmente a través de decenas o centenares de milenios y sería totalmente absurdo pensar que pueda ser cumplido nuevamente por un solo individuo. Sería como aprender a servirse de los instrumentos y procedimientos, supongamos, de la extracción minera contemporánea, sino recorrer solo toda la historia de tal extracción. Esto también lo afirma Miller (1979) indicando que las 1500 lenguas existentes en el mundo ofrecen un testimonio vigoroso de que implica un aprendizaje. Así, al niño no le es posible construirla, ya que según Saussure (1982, p. 136), de hecho, ninguna sociedad conoce, ni jamás ha conocido la lengua de otro modo que como un producto heredado de las generaciones precedentes y hay que tomar tal cual es. Sencillamente se aprende desde los primeros días de vida el modelo lingüístico que le proporciona la sociedad donde nació, por medio del cual le es posible aprehender la realidad. Con base en lo tratado anteriormente, se supone que tanto el emisor como el receptor son individuos con un sustrato idéntico para la codificación o descodificación (lenguaje). El emisor demuestra la intención de expresar sus sentimientos, pensamientos, ideas o conceptos, y se supone que el receptor está en disposición para reaccionar y apropiarse de los mismos, descifrándolos y comparándolos con las experiencias previas que puedan concordar. El primero codifica su mensaje, el cual es enviado por medio de un canal, y el segundo, lo descodifica. Si se da este proceso ideal, el receptor podrá comprender lo que esperaba transmitirle su interlocutor, para invertirse posteriormente los papeles, convirtiéndose éste último en emisor. Una visión útil del proceso comunicador se ve como un conjunto de sub - procesos dentro del cerebro de los interlocutores. El sub - proceso inicial se ubica con el “hablante” en intención de comunicarse, e involucra una serie de etapas normalmente jerarquizadas, desde el conocimiento implícito de los significados, la sintaxis, la correspondencia palabra - sonido o palabra - signo manual o gráfico que se usan para codificar un mensaje dentro de una señal acústica, kinésica o gráfica. El destinatario, por su parte, utilizando en forma semejante un sub - proceso jerarquizado por etapas de procesamiento perceptual inverso, comienza con una representación auditiva o visual, y termina con la recuperación del mensaje. Cada etapa del proceso se asume para transformar el mensaje de una representación interna a la otra, preservando la información lingüística relevante (Bailey, 1983). Por lo tanto, no es solo la enseñanza de la gramática lo que deben buscar los programas de Español y Literatura o Comunicación Integral en los establecimientos educativos, sino, con la participación del profesional en Fonoaudiología, orientarse hacia el Bienestar Comunicativo de los estudiantes y la comunidad educativa en general, el cual según Cuervo (1999, p. 45) se experimenta cuando una persona logra desarrollar una capacidad óptima en el uso del lenguaje y la comunicación.

ROL Y RESPONSABILIDADES DEL FONOAUDIÓLOGO ESCOLAR
La Asociación Colombiana de Fonoaudiología y Terapia del Lenguaje (Álvarez y Sepúlveda, 2002), citada por Flórez (2004, p. 140 a 142) indica los principales roles y responsabilidades del Fonoaudiólogo Escolar, las cuales se transcriben a continuación: PLANEACIÓN • • • Organizar el servicio de Fonoaudiología en el centro educativo. Escribir un plan anual de ofrecimiento de servicios fonoaudiológicos escolares en la institución. Planear el tiempo que dedicará a la evaluación – diagnóstico, los servicios directos a estudiantes, la consejería a padres y la consulta a los miembros del personal educativo, los encuentros con personal del distrito y otras responsabilidades.

ASISTENCIA

5 • • • • • • • • • • • • • • • • • Dirigir los servicios prestados a estudiantes con desórdenes, retrasos o variaciones comunicativas, asociadas o no a otras condiciones discapacitantes como la deficiencia cognitiva, el autismo, la parálisis cerebral, las deficiencias visuales y auditivas, entre otras. Organizar, aceptar y tramitar las remisiones de estudiantes al servicio de Fonoaudiología realizadas por maestros, psicólogos, padres, administradores y otros profesionales. Realizar o gestionar tamizajes de audición, habla y lenguaje a todos los estudiantes. Seleccionar, administrar e interpretar pruebas diagnósticas para identificar en los estudiantes necesidades de lenguaje, habla y audición. Remitir a estudiantes a otros servicios. Supervisar casos de estudiantes en servicios fonoaudiológicos fuera de la institución. Escribir reportes diagnósticos y hacer recomendaciones para padres, maestros y otros profesionales. Participar en la elaboración de Proyectos Personalizados de estudiantes con discapacidad comunicativa. Intervenir los desórdenes, retrasos, y / o variaciones comunicativas de los escolares, utilizando consulta colaborativa, intervención en el aula, intervención fuera del salón de clase, intervención basada en la comunidad, u otros, según considere necesario. Coordinar la selección y adaptación de ayudas tecnológicas para estudiantes con discapacidad comunicativa (por ejemplo, sistemas FM, tableros de comunicación, sistemas computarizados de comunicación aumentativa / alternativa). Asesorar la creación de programas educativos para estudiantes con necesidades educativas especiales. Registrar información sobre los efectos de los servicios prestados. Llevar reportes estadísticos de la atención especializada que ofrece el servicio y suministrar dicha información cuando sea solicitada. Monitorear y facilitar el progreso de los estudiantes y reevaluarlos una vez al año. Comunicar al director de la institución educativa la necesidad de programas, servicios y recursos especiales para la institución. Evaluar la efectividad de todos los programas emprendidos por el servicio. Participar en las reuniones y proyectos emprendidos por la administración educativa nacional.

PREVENCIÓN Y PROMOCIÓN • • • Formar y educar a padres, maestros, administradores y a otros especialistas sobre las necesidades de lenguaje, habla y audición que tengan los estudiantes, las actitudes hacia la discapacidad, y demás aspectos que considere conveniente. Planear y ofrecer formación a maestros en servicio sobre optimización de habilidades comunicativas de todos los estudiantes, la prevención de los desórdenes del lenguaje, habla y audición, y sobre los mecanismos utilizados para el manejo de estudiantes con estos desórdenes en el aula, entre otros. Realizar acciones dirigidas a que los estudiantes desarrollen las habilidades comunicativas necesarias para participar en la vida democrática, los medios y el mundo del trabajo.

CONSULTORÍA EN LENGUAJE • • • Liderar posiciones sobre el uso del lenguaje y la comunicación en la escuela. Identificar y comunicar la necesidad de educación continuada en áreas determinadas. Participar en la elaboración y / o modificación del proyectos Educativo Institucional.

INVESTIGACIÓN • • • Realizar investigaciones según áreas críticas detectadas en el servicio. Ampliar el conocimiento base de sus acciones. Ofrecer servicios basados en la evidencia.

Adicionalmente, podrá asumir otras responsabilidades escolares, siempre y cuando no limiten sus funciones primarias.

CONCLUSIONES

6 La constitución de lo humano se da fundamentalmente gracias al lenguaje, pues ambos están indisolublemente unidos como las dos caras de una moneda... Así pues, lo humano sólo es posible en el ámbito de la cultura y no puede darse sin el lenguaje. La importancia que cobra esta concepción para nuestras reflexiones radica en la particular relación que tienen estos planteamientos con el campo de la educación. La educación, en cualquiera de sus formas, incluyendo obviamente la escolarizada, es un acto de comunicación que está mediatizado por el lenguaje. La educación en un país depende de la posibilidad de generarse un proceso comunicativo, mediado por la cultura a través de la escuela, organizado en función del desarrollo integral de cada alumno y de la elaboración de saberes, con miras a posibilitar la conquista de su autonomía y con ella la vinculación activa a la transformación de su medio. Por su parte, la escuela, como toda institución social, es un sistema de comunicación. Por lo tanto, toda escuela debería beneficiarse de los servicios fonoaudiológicos escolares pues las habilidades lingüísticas y comunicativas constituyen el fundamento de todo aprendizaje y un prerrequisito esencial para un buen desempeño académico, para desarrollar habilidades sociales, para llegar a ser ciudadanos responsables y desempeñarse productivamente en el mundo del trabajo. El Fonoaudiólogo escolar se encarga de optimizar las competencias de todos los estudiantes; prevenir el desarrollo de desórdenes comunicativos, atender a los estudiantes, cuyo progreso educativo, social y/o personal, es afectado adversamente por dificultades comunicativas (desórdenes, retrasos o variaciones); investigar las relaciones entre los procesos comunicativos del hombre, normales y alterados, y los procesos educativos: y ofrecer asesoría a todos los miembros de la comunidad educativa. Todo lo anterior resalta la importancia de contar con el profesional en Fonoaudiología al interior de toda institución educativa.

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