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CRÓNICAS DE UN CAPULLO

CRÓNICAS DE
UN CAPULLO

ANASTASIO
PREPUZIO
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Anastasio Prepuzio

« Sólo los valientes escupen hacia arriba ».

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CRÓNICAS DE UN CAPULLO

PRÓLOGO.
Hoy en día, la inteligencia y la cultura están absurdamente sobrevaloradas.
La persecución y el adiestramiento de las mismas son sin duda una empresa
destinada al descalabro, a menos que nos condenemos al más puro
ostracismo. Por ello, el perturbado autor de este aberrante compendio ha
llegado a la conclusión de que quiere ser gilipollas.
Es precisamente este sentimiento intrínseco de capullismo el primer paso
para alcanzarlo. Esta adherencia a la soberana elección de la gilipollez como
medio de expresión es particularmente fascinante, una opción embriagadora
y evocadora.
L a gilipollez es todo un mundo por colonizar, un universo que se
retroalimenta consigo mismo y postula un círculo crápula donde tiene
cabida cualquier cosa que pueda posicionarse en nuestro vertedero
intelectual. Nadie nos va a elogiar por nuestro distanciamiento de lo lineal,
de lo cotidiano. Todo lo más, seremos esa alimaña inusitada e inadaptada
que se admira de no afiliarse en ningún ámbito actual.
Burdo, devoto de la peluquería canina, de físico que se ajusta al canon
griego e incluso lo redefine, diestro en la manipulación de la plastelina,
pirómano, apasionado de la poesía norcoreana, coleccionista fervoroso de
chupicromos, macrocéfalo, depravado, vidente y ninja los domingos,
Anastasio Prepuzio intenta con este decrépito libro, a través de sus
pedestres e inconexos 86 capítulos, librar una inclemente contienda por
conseguir ser gilipollas.
Esta alienada y absurda obra es el fruto de varias horas de aburrimiento de
una mente degenerada; es la vuelta a la conciencia de un economista asocial,
es un yermo intento por convertirse en un avezado código moral para más
transtornados mentales.

El autor:
Anastasio Prepuzio
senorcapullo@gmail.com/ @srcapullo
© CRÓNICAS DE UN CAPULLO
Edicion Diciembre 2015

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Anastasio Prepuzio

CAPÍTULO 1.
ME HE ENAMORADO.
El pasado Domingo, fui a la misa parroquial de mi barrio. Me agrada
tararear las hermosas baladas que sin ningún tipo de rubor se cantan en la
celebración litúrgica. Ansío descubrir nuevos mensajes codificados en las
lecturas de los textos sagrados. Y, sin duda, adoro recibir la hostia
sacrosanta de manos del avezado capellán que de niño tanto cariño rectal
me había regalado.
Tras la eucaristía, decidí acudir a un conocido tugurio hamburguesil donde
te engordan como animal de degolladero y cuya firma voy a omitir. Engullí
el manjar oleaginoso cual orondo mamut hambriento.
Exhausto por las toxinas ingeridas, entré en la piscina de pelotas que la
conocida zahúrda dispone para la diversión infantil. Jugueteé con los
balones multicolores. Me restregaba tal mugriento hipopótamo en el fango.
Reía estentóreo, mientras arrojaba los balones de colores contra la decrépita
clientela. Lo estaba pasando francamente bien.
Vestida de amarillo inmaculado, marcando su cautivadora figura, un cuerpo
ondulante se dirigió hasta mí. Era una empleada del
establecimiento. Jacinta era el nombre que pude adivinar en su placa
identificativa. Aquella mujer se movía bajo aromas de flores frescas recién
cortadas con tintes de almizcle y misterio. Era preciosa. Mi fantasía tomó
las alas de la imaginación, atravesando lo que a mi perturbada mente le
estorbaba, entreviendo un cuerpo de apolíneas formas que parecían
moldeadas por legendarios escultores griegos.
- Por favor, imbécil… ¿ Puede salir de la piscina?. Esto es una atracción infantil ordenó con voz de camionero ucraniano.
Sus verdosos ojos rasgados de pestañas largas y rizadas, poblados de lagañas
del tamaño de cortezas de cerdo, se quedaron fijos en los míos durante una
eternidad. Mi colesterólico corazón comenzó a galopar desenfrenado,
golpeándome atrozmente en el pecho.
Jacinta tenía introducido su dedo índice en el orificio nasal. Lo movía
cuidadosamente en círculos. Palpó con la yema del dedo el preciado

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material y tras extraerlo, lo usó como aperitivo. Un miserable eructo me
hizo despertar del coma pasional.
De su cavidad nasal se desprendían pelos como varas de mimbre. Empecé a
sentir un sañudo hormigueo en el estómago.
Pero esta vez no era la úlcera gástrica: me estaba enamorando.
Hice caso a su petición. Ella me respondió con una seductora sonrisa que
dejó al descubierto unas encías ensangrentadas y unos negruzcos dientes
fragmentados y carcomidos por la caries.
Inmerso en una vorágine de estupidez pueril y en un acto irracional, le pedí
su número de teléfono. Ella, sin apenas inmutarse, tomó un trozo de papel,
anotó cuatro garabatos y me hizo entrega de la nota frunciendo el ceño,
acentuando aún más, la vellosidad de sus espantosas cejas. Si mediar
palabra, dio media vuelta para ubicarse de nuevo tras el mostrador del
establecimiento.
Me sentí ufano, feliz, azaroso. Había conseguido lo que tantas hembras me
habían denegado. Pero la muy cabrona, me anotó el número de su móvil en
números romanos.
Si logro descifrar el jodido código numérico, esta semana la llamaré.

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Me dispongo a esperar que el estupefaciente produzca efecto. denigrado. Llevo a cabo la ingestión de las píldoras psicotrópicas discurriendo que. dejo transcurrir. desnudo de nubes. me duele horriblemente. Me siento mancillado. hasta el interior de la alcoba de este grotesco motel en el que he acabado refugiándome para pasar la noche. acerba diacronía de la tenebrosidad dónde me encuentro sumido. tomo las dos grageas de ácido lisérgico con las que aquél toxicómano pagó mi servicio. supurando cárdeno flujo ulcerado. nada que invierta este millonésimo y estruendoso zumbido en el cerebro que me injuria y se burla de mi condición de meretriz. salpicada de esperma. Encojo los hombros en conformista disposición. La lánguida luz del fanal que custodia la lóbrega esquina. con la rosácea transparencia que precede a un día luminoso. tumefacta. pero al poco comienzo a percibir un zarandeo en la 6 . Mi boca. dadas las circunstancias. engullo ambas dosis en cuyas minúsculas caras llevan esculpidas una tétrica representación del gazapo del Playboy. intenta medrosamente abrirse paso a través de unos escabiosos y deshilados visillos. Registro los harapientos bolsillos de mis pantalones.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 2. y de entre un kleenex petrificado. tomado de la sabulosa botella de cristal que reposa junto al camastro. Percibo con nitidez los jadeos del viejo burdel que el sigilo noctívago distorsiona dotándoles de propiedades perturbadoras y significados sicalípticos. las largas horas de la madrugada. una nauseabunda felación callejera. consternado. mi única forma de conseguir ingresos estas últimas semanas. Una claridad todavía embrionaria empieza a pigmentar el cielo. ÉXTASIS. Durante casi una hora no percibo sensación alguna. sucio. tal estúpida quinceañera melancólica. y con un sorbo de brandy. son lo más parecido a un ágape. Abrazado a mis rodillas junto a la ventana.

envolviéndome por un amor casto y lumínico. dolor en las vísceras. Todos cantamos. pero perfectamente inteligibles. Los pequeños títeres de plástico se ríen de nuevo con fuerza. con temblores que desestabilizan mi artificioso caminar. 7 . corean mi nombre. me dirijo al aseo. excesos y glamour. que al intentar beber derraman el aguardiente por su espalda. aguachinado en un éxtasis de sosiego e invulnerabilidad. Percibo cierta destemplanza intestinal. ovaciones. y éstas canciones. barbitúricos. surrealista y placentero. El brandy empieza también a realizar su efecto. liviano. Mi cabeza es puro vahído. la expresión más armoniosa de la felicidad. Acompañado por la legión de juguetes de plástico. Parezco María Jiménez. Intento ejecutar el célebre giro de David Bisbal. Me emociono por el apego que se hace palpable en el cómplice destello de miles de ojos linóleos que me acarician. músculos y ligamentos en tensión. Creo que soy un afamado actor. una espiral de aprecio en pura ascensión. amenizan el sórdido momento tocando una bella melodía con el xilófono.CRÓNICAS DE UN CAPULLO cabeza. miles de Playmobils. mientras mis nuevos amiguitos. Mi inconexión con la realidad y la sensación de bienestar postergan mis sufrimientos. Mi estómago se remueve ahora con furia. el dislate. Me siento ingrávido. Cabalgo sobre centenares de unicornios de inenarrables coloraciones que unas veces relinchan con lasciva seducción y otras salmodian en centenares dialectos distintos. Carcajeo con ellos en suprema comunión. Lo hacemos en hebreo. sin conocer su significado. dipsómano de sexo. Las risas forman palabras. Escucho vociferar al gres y a las paredes emitir perniciosas risas que terminan en expectoración. lisonjas. espasmo primigenio. Sudo purpurina. Cientos. advirtiendo como el suelo y la pared en la que gravito se licuan como manteca caliente. que me cobija estuoso y protector. es ensalzado en su sentido inmanente. de matices cambiantes. Apoyo mis velludos apoyaderos en el retrate y procedo a constreñir con desvelo el punto caliente de mi vientre. vaporoso. El caos. Oigo vítores. como si hubiera retornado al útero maternal.

gritan presos por la enajenación. etéreo. Una auténtica obra de arte. un titánico sedimento sanbernardiano. con entusiasmo. de pulido virtuoso. Atónito advierto cómo el perfecto mojón se desliza por el talud de porcelana. Oigo cómo las polímeras marionetas vitorean de nuevo mi nombre. mayestática. tomo el zurullo con frenesí. seráfico. inaudita legumbre de mis vísceras.Anastasio Prepuzio Tras hercúleo esfuerzo logro expeler una hez gigantesca. por la autocracia de los contrarios a ordenar el caos. soberbia. 8 . un primoroso zurullo de al menos cuarenta centímetros de émbolo terroso. elegante. -¡TÓ-MA-LO! ¡TÓ-MA-LO!. cautivo por la pasión. Sin dudarlo un instante.

dentro de una botella vacía?. Siempre me ha fascinado esta variante del modelismo naval. la correcta manera de retirar el barquito de los 9 . Lamentablemente. ¿Cuántas veces hemos observado con verdadero embebecimeinto un bello galeón en miniatura. las cangrejas. A continuación procedo a ilustrar lo que nadie ha descubierto hasta la fecha: como ejecutar el paso opuesto. Pese a su nula e infrutuosa utilidad. no solo para que penetren por el cuello. Bien.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 3. me impiden ensayar con esta nimia técnica centenaria. Mucho tiempo libre y mano firme. Sin lugar a dudas. ¿no?. previamente talado con una microsierra metálica. es decir. ¿Perseverancia?. SHIP IN A BOTTLE. el secreto de este rompecabezas mecánico radica en delinear con características muy concretas las piezas.. Tal vez. esta legendaria y quimérica práctica es un arduo desafío a nuestra habilidad manual. marineros!!. ¡¡A surcar los mares. ¿Paciencia. los hilos de maniobra deben dejarse lo suficientemente largos como para poder manipularlos desde fuera de la botella una vez la jodida corbeta esté dentro. Y siempre nos asalta el mismo interrogante: ¿Pero cómo coño lo habrán hecho?. se pega el casco por su base e izamos los mástiles tirando de los hilos y. ¿Habilidad e ingenio?. puedan manejarse como se desee: el mástil.. debe montarse sobre un eje giratorio construido con una porción de alambre.. mis temblores en la mano. meticulosamente construido.. ¿Destreza?. El velero. Vencido el cuello de botella. gratamente recibidos en el vaciado de mi enteca vejiga. sino que una vez dentro. galeón o nave de Star Trek (para los más audaces). Tremendamente complejo. Según los diestros artesanos. botalones y pértigas han de pivotar en su punto de anclaje. seguro. ha de introducirse por su popa (o parte trasera para los profanos). quizá?..

Anastasio Prepuzio cojones de la botellita de cristal. aseste contra la botella un martillazo seco y preciso. Escupa la flema si la hubiese. Empuñe un martillo o mazo de carpintero. He aquí un pedagógico croquis de esta sencilla y empírica técnica: 10 . Visualice el objetivo. Piense en un limón. Concéntrese. Se admiten también unas gafas de sol o unos prismáticos. he bautizado como la "técnica del martillazo". Respire profundo. y en un esfuerzo sin precedentes. Inhale por la nariz y exhale por la boca. y pam!. Cúbrase los ojos con unas lentes de protección laboral. Es lo que doctamente.

CARICIAS ASIÁTICAS. rasgados ojos de perenne estreñimiento y piel de porcelana. El azul. orlaba una granulada orilla en la que teníamos puerilmente los pies enterrados. talle menudo. perfumado de sal. Las gaviotas. tórrido. El aire cuajado. mientras en el horizonte. El mayestático sol se había dejado subyugar por la fuerza hercúlea de las nubes. allí en lo alto. La había conocido la noche anterior en un tablado flamenco de Huelva y pese a las limitaciones idiomáticas. hermoso como pétalo de centaura. 11 . torvo de lluvia. Quizás camboyana o vietnamita. liso cabello atezado. con sus lastimeros graznidos. nívea tal pollastre del Carrefour. nos enamoramos como cándidos quinceañeros. pesado. Taiwanesa.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 4. henchidas de lluvia. era cacique de la sensualidad. contrastaba con un cielo plomizo. Oteando la vastedad del agua salada. yacía tumbado en la arena acuosa junto a aquella mujer de belleza oriental. Espumeantes y salobres cúmulos halados por el mar. con unas persistentes oleadas rizosas. humedecían nuestros encelados cuerpos. avizoraban sus argentadas presas. párpados caídos. emperatriz del erotismo y usufructuaria de toda belleza. Esa mujer despertaba los vetustos secretos de nuestra existencia. Poseía la lujuria de una venus oriental. escuchando la barahúnda de la excitación marina. Coreana tal vez. Cuerpo altivo. un suntuoso navío se hacía escuchar con autoritaria música de trombón. vigorosas. hocico romo. los más brumosos legados de la simiente de los troglodíticos primates e incontroladas erecciones ecuestres. macizas.

Todo su cuerpo vibró. eterno. deslizando con maestría mi dedo índice hasta localizar el cítoris. impudicia. leal confidente. haciéndola escupir jadeos quejumbrosos de placer. Hipnotizado por aquella apertura vaginal. de retozo.Anastasio Prepuzio Sus pechos descollaban con un busto casi perfecto. y su rozagante flequillo. heleno. la contemplé con deseo. veloces. liviandad. su grácil melena era brizada por el viento. abrazaba su albina frente. exuberantes y perfectamente cilíndricos bajo la pulcra tela de la camisola de colegiala. como gobernado por incorpóreas misivas de una viola celestial. Parecían ondear y levitar con bravura. sacudiendo cuántas cortezas de caspa encontró. ubérrimo. empapado de secreciones libídines. embaladas por tersas medias sensuales y finas. El escote que los adornaba abrazaba delicadamente unos pezones que se adivinaban pétreos. con un arte que envidiaría la más marrana de las danzarinas. Le contesté con la rugosa fricción de mis poceras manos en su cintura. Volteó su cabeza para acariciar mi hombro con ternura. anhelantes de caricias. Mis dedos se movían sorprendentemente ágiles. Acaricié sus pechos. acaricié su pubis. se descubrieron y emergieron como lo hace día tras día el sol por el oriente. Mientras su mirada escrutaba el piélago salado. llenos de vital entusiasmo por el liso vientre que convergía en el oscuro monte de altos y negros ciprés. Su pecho se irguió. Sus caderas sinuosas. Nuestras fogosas miradas bailaron un chotis interminable. Nos fundimos en un beso impetuoso. sincero. esbozaron una soldadura carnal. recorriendo con mis amorcillados dedos aquellos dos volcanes en erupción. enromando unas areolas cobrizas. Las posaderas firmes y epicúreas. isócronas. esbozaban un velludo isósceles. 12 . de bizarros magreos. mientras nuestros cuerpos se aproximaron cada vez más y las cinturas.

Ella era japonesa. rijoso y desenfrenado. Sólo caricias. con sedosidad.. cada rozadura. cada caricia. Quería sólo caricias. cada efluvio. pero con el comedimiento de dejarse llevar suavemente. 13 . Ella negó con la cabeza. el lenguaje internacional de las expresiones luminosas.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Nos licuamos en un deseo inquebrantable. paladeando cada segundo.. con afásica sonrisa. cada movimiento. Quise penetrarla. De Fukushima. cada sapidez. Ahora lo sé.

Me fumé un cigarrillo en silencio. al tiempo que sentenciaba en voz baja: . Pretendí ser original así que elegí un elegante burdel como lugar de encuentro. el que me enfundé en mi primera comunión y que todavía sirve hoy para bodas y funerales. dando vastas e intensas caladas mientras repasaba mentalmente. mientras dirigía una fugaz mirada de aprobación a otra de las prostitutas. Sonaba el “Guantanamera”. Su rostro estaba estucado por un océano de protuberancias dérmicas y lunares hepáticos. tienen cara de rata!”-. Ataviada con un vestido zarco horizonte. Sus pechos velludos asomaban como soles de primavera y. con avidez. la espalda desnuda y arrugada.¡Es verdad. por enésima vez. Puesto mi traje. Entramos en la mancebía. Puntualmente. Se hizo un mutismo sepulcral. la estrategia a seguir en nuestra primera cita. Nos acomodaron en la barra. mi único traje. aguardé impacientemente la llegada de Jacinta. Su maquillaje era un espanto de epilepsia e inutilidad. me besó con sus callosos labios en la mejilla. se ocultaba bajo una espeluznante y escamosa melena. Con sonrisa de hiena. rápidamente. Jacinta apareció entre la multitud. Jacinta alzó la mano para saludarme. destellos maculares. MI PRIMERA CITA CON JACINTA.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 5. se escapó de las fauces de una de las cortesanas. 14 . rápidamente reprimida. Pedimos dos batidos de chocolate con nata. Cortesanas y decrépitos usuarios del sexo de pago quedaron paralizados en un rictus de espanto y de horror al divisarnos. Venus había descendido a los abismos. Hedor a laca y grasa emanaba de sus cabellos. Aquel antro de fornicio nocturno rezumaba sexo y feromonas por sus paredes pintadas de color carmesí. con esa edad indefinida que singulariza a las campesinas. Una carcajada. manchas de aceite y tirantes deshilvanados.

Le narré las congénitas habilidades que atesoraba con la plastelina. Nos despedimos con un beso largo. sin dejar de mordisquearse el labio inferior. Uno de los clientes nos estaba haciendo fotos como si de grotescos animales de espectáculo circense se tratara. Charlamos. -Esta ración de tapas la paga el caballero del fondo. Mi meticulosa estrategia estaba dando sus frutos. Esbocé una leve sonrisa y asentí con la cabeza. La estaba conquistando. salimos del local. Conversamos durante horas. Destrozamos papeleras. El amor había surgido entre nosotros. Relaté ficticios sucesos que supuestamente había vivido en misiones humanitarias en Zimbabwe. Un destellante flash. Mentí acerca del origen de las cicatrices cefálicas de las pedradas que de niño había recibido. retrovisores de automóvil y cuanto mobiliario urbano se entrometió en nuestro camino.matizó. tal estúpidos quinceañeros encaprichados. Paseamos por una obra abandonada. me llamó la atención. Jacinta asentía con leves gemidos y la mirada incrustada en la pústula verrugosa que colgaba de mi ojo izquierdo. El camarero se acercó con un plato de tapas. 15 .CRÓNICAS DE UN CAPULLO Hablamos. Giré la cabeza. Estaba riéndose con regocijo. Cogidos de la mano. -¡Maldito cabrón!-. húmedo e intenso. agradeciéndole el gesto. Eructamos burdamente provocando esas risitas nerviosas de los enamorados. Un hirsuto obeso me saludaba con su copa alzada. Contemplamos el cielo preñado de estrellas. huesos de aceitunas y espinas de pescado. piel de plátano. Las tapas eran una generosa ración de cáscaras de cacahuetes.

Tomé la carretera y. Quería ver mi faz. El estruendoso piular de un Carpintero Real rompió el silencio sepulcral del bosque. Me acerqué al botiquín. Crash’. saqué tres y las engullí. me bebí media botella de agua oxigenada. ni marcas de huellas en el suelo. Salí de la ducha tapado de cintura para abajo con una diminuta toalla asperjada por supuraciones. hasta que llegué a un pinar. con extremada cautela. ’Crash. Silenciosamente cogí de mi cesta.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 6. El aire formaba un silbido especial al colisionar contra las largas hojas y la temperatura era confortable. Decenas de diminutos cristales agujerearon mi leprosa y mórbida piel. agarré un báculo y una cesta de mimbre y salí de mi casa. Era zumo concentrado. Me sentía vulnerable y tremendamente deprimido. La rabia se apoderó de mi cuerpo. Apreté el puño contra el espejo haciendo más fuerza con mi brazo hasta que un dolor agudo me hizo retirar los dedos ensangrentados. Impulsivamente cogí un blíster de pastillas antidiarreaicas. Unos rasgos que jamás podrían desprenderse de mi ascendencia simia. Los troncos de los árboles eran gruesos y de formas retorcidas. Era una buena señal. Una rociada de sangre comenzó a fluir resbalando en línea recta hasta la repisa de cristal. Me miré al espejo. sin hacer ruido. un rato más tarde. EN BUSCA DE LA SETA PERDIDA. un tetra brik de néctar de naranja. Rabia. desfigurado. Negué espontáneamente con la cabeza. Una de ellas se atravesó en mi garganta causándome una molesta sensación de asfixia. Me adentré en el bosque. No quería desconcentrarle. Lo bebí de un sorbo. Me vestí apresuradamente un sucio mono azul de mecánico. Su elegante plumaje era atezado en la mayor parte del 16 . Era un bellísimo ejemplar en peligro de extinción. giboso y deforme. Enfurecido golpeé el espejo con el puño cerrado. y de un trago. a palo seco. un camino. Ni arbustos remachados. crujió bajo mis nudillos. Estaba claro que hacía tiempo que nadie pasaba por allí. No pude evitarlo. con sigilo. Comprobé la aberración personificada en mi rostro infestado de pústulas.

fastuoso. encontré rebozuelos. los recogí y los metí en la cesta. Decidí. en un encinar. 17 . de quetotaxia dorsal elegante. En la cabeza. La recolecta de la bucólica y mística experiencia de la vendimia micológica era generosa. apareándose como fértiles animales ansiosos de descendencia. Me agaché. Las raíces se extendían por el suelo. feudo de algunas setas de cardo. oronjas y agáricos. con refinadas rayas albas. Custodiaba su nido en el hueco de un sobrio abeto. opulento. de asombroso parecido pénico: el boletus penicus no circundidatus. magnífico. Un ejemplar único. Cogí un pedrusco y lo apedreé con certera puntería. Las ramas se elevaban clamorosas hacia el cielo. no barbulado en la parte distal de la cara ventral de la tibia palpal. era de color blanco marfil. y sobre todo. Y allí lo enontré. lamiendo la verdosa superficie. Más allá encontré lactarios. para concluir mi jornada de acopio.Gyroporus Castaneus -. muchas senderuelas.CRÓNICAS DE UN CAPULLO cuerpo. Su pico. Me adentré en las entrañas del boscaje. Con mi viejo cuaderno y un lapicero desgastado me detenía periódicamente para dibujar las setas que tapizaban el camino y murmuraba singulares vocablos con solemnidad eucarística: . De tanto en tanto me paraba. Aparté con el bastón la capa de pinocha seca y descubrí níscalos. recorrer las campas bajas de la zona. ostentaba un llamativo y primoroso copete rojo. largo y afilado. Seguí andando y. forma fálica.

dispuesto a desenmascarar a este farsante travestido de sacerdote. tal hurón fisgón antes de abandonar su guarida. adonde no arriba el ruido de los negocios humanos. El sacerdote se solaza todavía unos instantes en la vicaría. escrutando con fingido apego los parroquianos que aguardan con impaciencia el inicio de la eucaristía. aplaudo sin motivo y con furor. que por orden divina y en la misa de San Sandalio. justo al lado de una imagen de una Virgen María risueña y carente de dos piezas dentales. Un monaguillo organista. y un ígneo y trémulo rocío parpadea en las ménsulas y las esculturas recubiertas de pan de oro. Las escenas del Vía Crucis. acomodándose una albina sotana. 18 .Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 7. poemas románticos de cristal. He decidido acudir a tan bella basílica. Le acompaña un afrancesado orfeón. Llega a su altura. de precoz alopecia. ni el vocerío de la gente de la vecina ciudad. acojonan al más aguerrido. simulando con perita habilidad un trastorno mental. Meditativo. Sentado en una silla de ruedas. asoma su macrocefálica cabeza. Se ubica frente a los feligreses. desconcertando a congregantes y sacristanes. Los primeros devotos empiezan a llegar urgidos por el ahínco matutino de los discípulos de quién obra milagros. afianza la estola sobre sus curvados hombros e ingresa con rostro ultraterrenal en la capilla. Se transfigura en célico querubín. el párroco sana a cuantos enfermos asisten a su eucaristía. Los versículos de aquel espeluznante cántico. y realiza una leve pero angustiosa genuflexión. Otea el calendario colgado en la mármorea pared. El decrépito misacantano atraviesa con paso cachazudo el tenebroso laberinto de sombrías crujías y se encamina a la sacristía. El altar mayor centellea tal alienígena nave en ascensión. EL MILAGRO DE SAN SANDALIO. se acomoda frente al clavicímbalo y con maestría suma preludia una melodía gregoriana. con sus pomposos epitafios en latín. Cuentan en la aldea. resuenan impotentes en las bóvedas de la ermita. eructa con gallardía mientras se dirige hacia el altar.

– Hermanos. Decenas de vejestorios. Jesús le advirtió: Mira.grito en un avezado intento de llamar su atención. esperando. no lo digas a nadie. esputando las flemas asidas en la garganta. Llega el momento de hacerme acreedor del empíreo milagro. voy a curar a un feligrés –. componen la caudalosa parroquia. puedes limpiarme.desgrana el sacerdote con avidez. el miedo. el horror. las necesidades no satisfechas. . emitiendo guturales y mentecatos gruñidos. Agarro el balón de playa que descansa junto a las ruedas de mi silla y lo lanzo entre la multitud. acercándosele un leproso. extendiendo la mano. . diciendo: Señor. sino ve a mostrarte al sacerdote y ofrece la ofrenda que Moisés mandó. Él. exigiendo ser los elegidos. y. adiuva me. que parecen rumiar sus oraciones en silencio. hoy en réquiem de San Sandalio. se postró ante Él. Y al instante quedó limpio de su lepra. El clérigo carraspea. . para que les sirva de testimonio . y sus gruñidos mutilan el silencio del templo a través de la megafonía. el Evangelio según San Mateo. El capellán calla y dirige su altanera mirada hacia mis ojos. sé limpio. mientras sus dedos emergen entre el gentío. mientras abre los ojos con turbación. dedisti mihi celestibus. fingiendo incontinencia salival. prosélitos del licor e inmutables rencos. Una de las octogenarias despierta de su modorra de forma repentina. la enfermedad. sobrehumana. vigésimo octavo apóstol del Pentecostés. divina. 19 . del Hijo y del Espíritu Santo. le siguió una gran muchedumbre.Domine exercituum. si quieres.En el nombre del Padre. Los ojos de los congregantes parecen tomar fogoso interés.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Procede a unos prolongados minutos de taciturna meditación. le tocó y dijo: Quiero. ut curem hac infelicimusita con satánica voz. Ve en ellos. Al bajar del monte.¡ Viva el vino ¡ . Advierto como las llamas de los pajizos cirios avivan espoleadas por una brisa etérea.

Curem hac infelici! . Advierto como mi bragueta es resquebrajada por la vigorosa fuerza del ser alojado en mi pubis. con paso pausado pero firme. como rorro de alimaña indómita. Me estoy acojonando.Anastasio Prepuzio Mi corazón late fuerte.repite con acerada y honda dicción. cobra vida propia.musita el pastor entre los vítores de los devotos. 20 . impávido. . Aquel miserable mosén parece tener ímprobos poderes. dispuesto a.Camina pequeño. Percibo unos espasmódicos y convulsivos movimientos en mi entrepierna. Un silencio matizado por el aleteo de las moscas cándidas cubre la nave de la iglesia como celaje frío que en el amanecer desnuda pasiones furtivas. camina…. . emanciparse. Es mi pene que.

de cargas policiales. Cabreado con las autopistas sin coches. de que los garrotes sometan a las palabras. del copago sanitario. se monopolice el pensamiento. Estoy harto de adargas. enojado por los despilfarros sin culpables. fulanas y adúlteros. Estoy harto de sufragar los emolumentos de una monarquía caduca y desvencijada. de la 'movilidad exterior'. del griego que Grecia hace con el euro. de la 'moderación' salarial. que apoltronados en púlpitos. yermos decorados de cartón piedra sin aviones. Colérico por los flamantes aeropuertos. por el latrocinio de guante blanco del peculio público. que nos está zambullendo en una indigencia no vista desde la posguerra. ESTOY HARTO. Estoy harto de esta antediluviana recua de desmañados que afirman gobernarnos. Estoy harto de esta dictadura travestida de democracia. empachado de toxicómanos. que exhiben estatuas honrando al fachoso promotor. de los leoninos desahucios.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 8. altarejos y juzgados ejecutan retrógradas medidas que mutilan aquello que tanto nos costó: la conquista del progreso. 21 . por la contabilidad furtiva. Indignado por el tráfico de influencias. Harto de la troika. enésima medida de retroceso inaceptable. indómito jinete del Apocalipsis. de las indemnizaciones en diferido. de porras. de la prima de riesgo. Cabreado con la ley del aborto. por las nirvanas fiscales y por la jubilación anticipada con sazonadas prestaciones. bajo patrias banderas. Estoy hastiado por el desempleo. de los improcedentes recortes. de la hija celíaca del propietario de Mercadona. de la evasión de capitales de las grandes corporaciones que imploraron la reforma laboral. Estoy harto. adalides de la prensa rosa. Estoy ahíto de estos mentecatos con ínfulas fascistoides en lo social y sin rumbo lógico pero sí ideológico en lo económico. Hastiado de que. Estoy harto del rescate a la banca.

¡ Por favor !. las cabezas de turco. Los mentecatos. los ciudadanos. Incluso. Harto de los que están hartos. de espíritu francés. Harto de los hartos cabreados con los que están hartos. somos nosotros. Adolecemos de coraje.Anastasio Prepuzio Estoy harto. de dos dedos de frente. En este país hay problemas más importantes: 22 .

Después de la señal de aviso. El conductor me saludó con el inquietante y aterrador gesto que caracteriza a los autobuseros. una viciosilla que con sus desmesurados pendientes podría hacer el hula-hop. La señora de pelo canoso se acomodó en un asiento doble que estaba muy cerca de la puerta de bajada y que era reservado para discapacitados. Las miradas cómplices de los usuarios se sucedieron. Me pegaba. le gustaba. el bus comenzó a moverse. Empecé a babear como un podenco rabioso. Me mareé y la cabeza empezó a darme vueltas. ancianos y embarazadas. y que se encontraba delante de mí.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 9. La ansiedad y la zozobra empezaron a apoderarse de mí. no era simpático. y empecé a verlo todo de color sepia. El colectivo se detuvo e hizo subir a una señora de cabello platino con dificultades de peso. pero su sobrepeso se lo impidió. Portaba unos zapatos de largos talones que la obligaban a andar como una cigüeña epiléptica. Una amiga de la infancia de adiposas y gigantescas dimensiones. me 23 . Entonces intentó aposentarse en otro asiento y dio una rápida mirada a los desocupados. perezoso. También percibí esos simpáticos hoyuelos con los que la caprichosa naturaleza adorna a los traseros más hermosos. marcó mi niñez. Al levantarse pude observar con envilecimiento que llevaba un coqueto y diminuto tanga celeste cuyos bordes ondulantes semejaban oleajes con invitación a zambullirte en ellos. y con una velocidad tremenda para repartir tortazos. Mientras me acomodaba en uno de los incómodos asientos individuales. La rubeniana de cabello platino intentó sentarse no sin esfuerzo. Se me paró el tiempo. El autobús estaba vacío. Me di cuenta que el asiento que se encontraba delante de mí. LA GORDA DEL AUTOBÚS. una hembra verraca que había aniquilado un mapache para calzárselo como botas. yermo de usuarios. dejando atrás la estación y adentrándose en el atardecer. desocupaba su butaca. Estaba más acojonado que el urólogo de King Kong. así que decidí abordarlo. y que antes ocupó la fémina del minitanga. Para ser tan feo.

Aquella alimaña medía no más de 145 cm y pesaría unos 150 kg. Era un cuerpo siniestro. Desde entonces padezco fobia a las tripudas. extrema grima a las atocinadas. y emulando a un quarterback detieniendo a su adversario en el fútbol americano puse todo mi peso y fuerza en mis hombros.Anastasio Prepuzio humillaba. Llevaba más carmín en los dientes que en los labios. se desplomaron amortiguados por el choque justo en el asiento que la muchacha de apolíneas nalgas abandonó unas paradas atrás. Con ojos desorbitados la vi venirse encima de mí. parecía un perfecto híbrido entre humano y orangután. con dantesco bigote y velludas patillas. 24 . Se me agolparon una sarta de ideas asociadas a las mujeres que eran exhibidas como leviatanes en los espectáculos circenses. protuberancias dérmicas y lunares. Un ejemplar de hembra sucia. deforme y vomitiva. jadeando por el esfuerzo y sosteniéndose en las butacas. con las cejas pintadas en mitad de la frente. demacrado. tullido de desprecios e insultos prepúberes. pavor a las adiposas. Me levanté. el hedor a pescado de su sexo. me escupía y me apaleaba como a un perro mendigo. Hirsuta de pies a cabeza. El bus frenó y la señora de cabello níveo se inclinó hacia atrás y luego. hasta el sillón de la muchacha del hermoso culo. La rolliza se levantó torpemente e intentó llegar. La señora de cabello platino y sus más de cien kilos. Empecé a sudar como un gorrino preso del pánico y la angustia. Estaba convencido que llevaba la ropa interior al revés para que durara otro mes. Era una mujer grasienta. Su rostro estaba estucado por un océano de pliegues. En ráfagas de segundos ingenié un astuto plan para librarme de la brutal aplastada que sufriría por aquel cachalote. se balanceó hacia delante. Pude oler el sudor de sus axilas. colmado de granos y verrugas. horrible. sin frenos. la grasa de sus cabellos. terror a las mantecosas. con esa edad indefinida que singulariza a las pueblerinas. pánico a las orondas. recordando los despiadados sopapos que aquella amiga de la infancia me propinaba en el recreo del colegio. Su sebáceo cabello estaba aplastado por la parte posterior por la siesta que se había pegado.

Cruelmente ultrajado. me dijo manoseándose los mórbidos pechos adolorida por el impacto. Me hizo saltar una palomita que hábilmente me había colocado a modo de empaste casero por la pieza que perdiera por la tuberculosis. Y lloré como un niño. Me abofeteó brutalmente la mejilla para agradecerme el gesto. regresé humillado de nuevo a mi lugar pensando en que estas cosas no sucederían si el hijo de puta del mecánico no se hubiera demorado tanto en cambiar el aceite de mi coche.CRÓNICAS DE UN CAPULLO -¡Uf!. Gracias joven si no fuera por usted me caía quién sabe dónde . 25 ..

La ‘Piedra’: un puño cerrado. Esta grotesca distracción tiene tres obvios y posibles movimientos: piedra. los Juegos Tradicionales son unos entretenimientos que a lo largo del tiempo han pasado de padres a hijos. es extremadamente difícil. etc. consoladores. Entiendo que todos ustedes conocen el funcionamiento de tan estúpido ejercicio. y la ‘Tijera’: dedos índice y corazón extendidos y separados formando preferentemente una "V". Cada uno de estos candorosos movimientos deben estar representados por una forma de la mano. y al mismo tiempo ambos oponentes sacan la mano de detrás de la espalda y la ponen delante. Papel o Tijera”. TIJERA. dedales. espontáneos. 26 . Se juega en un electrizante uno contra uno. huesos de animales previamente degollados. ya que la “B”. papel o tijera. sólo está al alcance de unos pocos contorsionistas. Uno de ellos. placenteros y tremendamente simplones. enemas. arriba o de lado.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 10. El objetivo de este complejo juego es vencer al contrario eligiendo un arma superior: la piedra mutila la tijera.) o entre objetos caseros (cuerdas. Se ponen puerilmente las manos a la espalda y se cuenta : -“1. piedra. papel o tijera. se realizan sin ayuda de juguetes tecnológicamente complejos. Estos absurdos pasatiempos. Si hay empate se juega otra vez. bates de béisbol. la tijera secciona el papel y el papel envuelve la piedra. pero lo recuerdo para los más gilipollas. Se practican con el propio cuerpo o con recursos fácilmente disponibles en la naturaleza (setas alucinógenas. puesto que con el pie. YA!”-. cada uno formando con su zarpa una de las tres esperpénticas figuras. 3. 2. PAPEL. gritando a capela lo que han sacado. COMO GANAR AL PIEDRA. flores en peligro de extinción. etc). con la palma de la mano mirando hacia abajo. es el apasionante e injustamente menospreciado juego del “Piedra. Como las historias que se cuentan y pasan de generación en generación. El ‘Papel’: todos los dedos extendidos.

Mirar los dedos del oponente es una estrategia interesante. instintivamente. acostumbran a sacar lo que el adversario ha mostrado en la última jugada. Los decrépitos principiantes por otro lado. Podríamos afirmar que se trata no sólo de una soberana gilipollez. pero a la vez. al igual que el ajedrez. 2ª-Procedimiento del esputo. Según los estudiosos de esta disciplina. intimidantes. cueste lo que cueste. Otra de las astutas fórmulas para distraer su atención son conversaciones vacías de contenido. En pocas palabras: Ganar. Si se juega contra un macho es aconsejable sacar papel.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Es un mastuerzo y cavernícola deporte que en apariencia parece estar regido por el azar pero. un exquisito deporte mental. se seque el salivazo con la mano abierta. suelen iniciar la partida mostrando las tijeras. momento en el que aprovecharemos hábilmente para sacar unas tijeras. un arte. Eructar o murmurar sonidos inentendibles suele ser también un avispado método de despiste o engaño. 27 . una ciencia telépata puesto que fomenta la capacidad de adivinar lo que piensa el intrépido adversario. sino en ganador de dicho juego. pues éstos suelen estar tensionados de diferente forma dependiendo de lo que se tenga intención de sacar. los varones tienen tendencia en sacar piedra en su primera jugada. Este taimado método consiste en escupir flemas sobre el rostro del rival. pueden ser de gran utilidad. sino que es un juego de guerra. Este versado capítulo NO pretende convertir al lector en gran jugador. Veamos las 5 técnicas para conseguirlo: 1ª-Técnica del gilipollas. Es importante hacer creer al contrincante que estamos ideando un maravilloso y macabro plan. la estrategia juega un papel importantísimo. lo que propiciará que éste. poniéndole nervioso y obligando a nuestro émulo a sacar una piedra en su jugada como instintiva reacción de defensa. Gestos obscenos e incluso mostrar una navaja u objeto punzante. Risas maléficas antes de cualquier movimiento servirán. Las hembras.

quemaremos nuestro último cartucho: 'La maniobra del Cambiazo' tal y como se muestra en la foto de abajo. nos ayudará a adivinar el próximo movimiento de nuestro rival. que allanará el camino de nuestra victoria. Si transcurrido un tiempo.Maniobra del cambiazo. 5ª. nos encontramos en desventaja numérica.Anastasio Prepuzio 3ª-Táctica de la pesquisa. por aquello del espíritu deportivo. 4ª-Fórmula del carnicero. ya que su única opción en cuanto a movimientos será la piedra. En esta simple pero perspicaz táctica. contrataremos a un amigo para que se esconda sagazmente detrás de nuestro adversario. esta fórmula consiste en amputar los dedos del contrincante. consiguiendo la confusión y posterior rendición de nuestro oponente: 28 . y agotadas todas las técnicas anteriormente mencionadas. y ello. como es lógico. Pese a no ser aconsejable. Es un método 100 % fiable.

concentrado en la visualización de los detalles. Suspiro con profundidad dilatada en el tiempo y me abandono por completo a mi cuerpo desnudo. Escruto mis estrábicos ojos. y me detengo con tribulación sobre las bolsas que descienden bajo mis cárdenos párpados inferiores. EL PUNTO G. Quedo vacilante. rojos como el ocaso. tardo. Me excito. exhiben las secuelas de una gonorrea contraída en algún antro de lujuria y anonimato. guillotinada. Percibo el suntuoso silencio del alba. paso impúdicamente la lengua por mis agrietados labios. Examino mis manos. palpando los rincones más impenetrables. huérfano de prendas. Acaricio mi mórbido cuello. angostas y frías.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 11. 29 . Una colilla de tabaco negro flota. Un pútrido acné tapiza mi gibosa nariz y frente. despacio. Cortezas de caspa reposan sobre mis desnudos hombros y amargos gránulos de cera asoman por mis velludas orejas. compungido. surcadas por venas prominentes. Inspiro hondo y exhalo el aire. excepto por algunos tiznes de luz velada y gualda que se filtran desde la calle formando dos ingentes figuras fálicas en el escarbado techo de la habitación. recorro mi transpirada nuca con los dedos y tras lengüetearlos. que arrogantes. el tacto es raído y fragoso. Comienzo a admirar la desnuda imagen que devuelve el espejo empotrado en la agrietada pared. Me incorporo sobre el jergón y apoyo los pies en el suelo de madera. rodeado por una orgía de inmundicia y putrefactos residuos. dándole un nauseabundo brillo grasiento. acecho la llegada del alborecer. El dormitorio permanece a oscuras. pausado. Insomne y hastiado. Olfateo el aire tal canino labrador. Mi semblante se ensombrece al escrutar aquellos decrépitos rasgos. y éste me acarrea un fresco aroma a tierra empapada. Sello los ojos. en el agua de un vaso sobre la vieja mesita tomada por trozos de papel higiénico salpicados de esperma. Tengo una erección. tendido sobre unas sábanas revueltas.

vastos como el timbre de un castillo. sintiendo cada gesto. percibiendo una excitación dolorosa. irritante. 30 . Deseo encontrar el punto G. que despunta postinero entre una maleza de vellos. guiándola a través de sus inhóspitas paredes y desgarrando cuantos obstáculos encuentra por el camino. y agarrando mis gangrenados testículos. sebosos. El placer se torna ahora más agudo y experimento orgásmicas olas de electricidad recorriendo mi espina. incrustando mis picudas uñas sobre la zona bajoescrotal. Ni un vestigio del jodido músculo. El punto G se me está resistiendo.Anastasio Prepuzio Mi pulgar derecho comienza a juguetear osado con los pezones. Un leve jadeo escapa de mis labios. padeciendo un enojoso espasmo predefecal. me aventuro a masajear el perineo. después. Hidrato astutamente con saliva una ambarina banana. esbozando pequeños círculos. Me mantengo en silencio. Los primeros rayos de sol triscan con mis pestañas cuando atino a abrir levemente los ojos. vacío. Las venas de mi falo tremolan con lujuria y mi cuerpo palpita. Con la yema del zurdo dedo primero. Estoy más excitado que un sodomita en un carro de pepinos. Cierro los ojos e imagino que mis manos son las de una bella mujer. Decido introducir la entusiasta fruta por mi sombría cavidad rectal. Me invade una sensación desagradable. y con la palma de la mano después. mientras que con el izquierdo. Leve y cuidadosamente al principio. ese portentoso tejido cuya mera estimulación desencadena cataratas de flujo de hombre. provocando derrames de lava que recorren mis arterias. dolorosa. Quiero más. como gobernado por notas invisibles de una orquesta quimérica. tieso como una estaca. observando sin juzgar. Muevo la pelvis torpe e instintivamente y me aferro a las sábanas. Exigente y vehementemente. Anhelo hallar el manantial de placer. Procedo a abrir con las manos mis velludas nalgas dejando mi ano al descubierto. cosquilleo el nacimiento de la espalda. No puedo evitar que mis ojos esputen lágrimas de dolor. restregando las curvas de formas imprecisas y amorfas de mi torso. Manoseo mi diminuto pene.

Con el trozo de madrea alcanzo el duodeno. -¡ Te voy a encontrar. ¡ A ver si me encuentras ¡”-. pero ni rastro del punto G. elípticos. cruel. estomagante.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Decido lubricar un espigado bate de béisbol. introduciéndolo con movimientos circulares. horizontales. parabólicos. curvilíneos. cabrón !-. planea un astuto plan para localizar al punto G. verticales. cinemáticos. y lo empotro contra mi esfínter. la laringe. perpendiculares. 31 . el páncreas. Mi cerebro. El silencio de mi habitación se ve interrumpido por una voz trastornada. la vesícula biliar. el lóbulo parietal. El dolor de mi culo ahora es insoportable. mancillándolo. llena de demencia y de sonoridad inhumana que vocifera burlona: -“ ¡ Depravado !. vejado e iracundo.

Deseaba tranquilizarme un poco. a meterme un huevo kinder por el culo. No le tengo miedo. Necesitaba hablar con el oso pardo. Llevaba un rato haciendo esfuerzos sobrehumanos por despertarme y huir de lo que estaba soñando. MI AMIGO EL OSO PARDO. y no se me ocurrió otra forma de hacerlo que no fuese masturbándome. Me amaestra para vestirme de ninja en casa y saltar de mueble en mueble con poses misteriosas. Sus cuentos y consejos me sirven para olvidarme completamente del aislamiento que soporto.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 12. sudando y con el pulso latiéndome desorbitadamente. Me alienta para que aplauda al vacío en plena calle para desconcertar a los transeúntes. príncipes azules. aquel animal que tanto cariño me daba por las noches. Estaba deprimido. Lo hice tres veces. Me adiestra a decir sí. me cuenta fábulas sobre infantes y princesas y elfos del amor. el oso pardo desaparece. sacando los dientes a modo de coneja. Está conmigo varias horas y cuando me duermo. Todos los crepúsculos tengo el mismo sueño: un recio oso pardo hambriento viene a visitarme a mi miserable habitación y permanece inerte a los pies de la cama. al contrario. con voz nasal. a cruzar un paso de cebra y parar a los coches con la mirada. Me instruye a bailar sentado. 32 . que me cuenta parábolas. alcazabas encantadas y repugnantes orcos que siempre tienen un final feliz. cada día lo quiero más. Me incita para que intente la autofelación sin partirme la crisma. Suplo el amor que quiero recibir por el de un ser animal que cada día me visita y me cuenta esas leyendas de emperatrices. Es el único que me auxilia con mi desamparo e incomprensión. El oso me otea y me habla con voz de Darth Vader que fuma Ducados. Hoy me desperté sobresaltado. ese vacío y ese sentirse inerme por las personas que más quiero. es el único ser que me visita. me anima para que compre un bidón de gasolina y unas cerillas.

me di cuenta que había poco que mirar. Vomité en una pequeña maceta que había en el portal. con las alfombras manchadas. El tomate explotó entre mis sarrosos dientes y su jugo chorreó por mi barbilla. encorvado. La visión se me nubló debido al terror que se había apoderado de mi cuerpo tras la pesadilla. Me vestí apresuradamente. un burdel y un establecimiento de automóviles de segunda mano. Mis dientes anaranjados tenían las caries como garbanzos de Castilla. con un túnel de lavabo. y unas vistas que dejaban el ánimo por los suelos. salpicadas por aceite. martilleando mi cabeza. por lo que no podía comer alimento sólido. Respiré profundamente tratando de controlar los jadeos que me dominaban. y todas las regurgitaciones quedaron goteando en las verdes hojas de un geranio. me dirigí al zoológico. La sordidez general de mi vivienda me producía una lúgubre desesperación. El aire estaba impregnado de un fuerte olor a sudor. Con paso dispar. lastimando mi deforme cuerpo y articulaciones. Pero al salir del ascensor. Me sentí un desgraciado. deprimido. ansioso. mi ficus muerto en un rincón. 33 . las paredes como de papel. Explicarle como me sentía. parecido al de un primate.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Me levanté de la cama y caminé hacia el comedor. Tomé medio tomate y me lo comí de un bocado. De la calle llegaba un apagado ruido de sirenas. la abrí y tras echar un vistazo. Con un supremo esfuerzo pude controlarme. Las piernas comenzaron a temblarme. contoneándose. La puerta del ascensor se abrió con un chirrido y entré con paso vacilante. se arrastraban a cada zancada. Me quedé un momento observándolo como si lo viera por primera vez. El aparato de aire acondicionado vibraba cavernoso al escupir una floja corriente. mi autocontrol se disipó y todo el inenarrable horror que sentía me surgió por la boca en forma de líquido abrasador. Quería hablar con el oso pardo. El ventanal del fondo daba a un cruce de tráfico denso. Me dirigí a la nevera. Darle de comer. Estaba triste. El llanto de un niño se filtró por las paredes. mientras mis gastados zapatos chinos de un negro grisáceo.

mi confidente. Hablamos. me animó. Él como siempre me escuchó. 34 . le expliqué como me sentía. me dio el cariño que tanto precisaba. mi compañero. Y allí lo encontré.Anastasio Prepuzio Me topé con riadas de transeúntes que accedían de todas las calles hacia el zoo. el oso pardo. A mi amigo. charlamos.

35 . Varón con notables carencias en la riqueza de su vocabulario. con el coleccionismo de brocas para taladro. De su obra poética destaca " Que lindo es amar. a combatir las injusticias allá donde se den y no rendirme nunca en la defensa de la democracia y los derechos humanos: Si soy como soy es gracias a ellos. Tampoco lo necesitará. me enseño a sopesar voluntades en base a las inapetencias y de él adquirí la pasión por la zoofilia. ANGELINO PREPUZIO: Nacido el 31 de Febrero de 1942. lo han hecho y lo hacen incansablemente todavía hoy por verme ufano. Son las personas junto a Jacinta más importantes de mi vida. Infatigables jornaleros para que jamás me faltara de nada. a mis padres por todo lo que han hecho por mí. la tolerancia con todo tipo de individuos. Me han alfabetizado en la importancia de ser afable con el semejante. Excéntrico y extravagente fue detenido en tres ocasiones por excavar el jardín de su vecino en busca de un tesoro perdido. el decimotercer episodio de este deplorable libro. he heredado su atroz y aterradora genética. ejerce actualmente de salvavidas en playas nudistas. La primera la logra gracias a la petanca. Quero dedicar este capítulo. a luchar por un mundo mejor. la segunda.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 12+1. Hombre de cejas como espantosas bufandas de lana. Con dos cojones. en la humildad. No es demasiado inteligente. ha compatibilizado su profesión con la publicación como poeta y ensayista de una treintena de libros. Enderechador de plátanos y amante de los libros para colorear. y de la ensayística " Los tres agujeritos de Lulú". Mucho mejor es follar". se mantiene en buena forma física y mental. LOS PADRES DE ANASTASIO PREPUZIO. me han adoctrinado en respetar todas las opiniones. pero siempre han estado pendientes de mi. El 31 de Febrero. culturas y pueblos. entregándome todo el apego del mundo.Nunca sabé calcular un logaritmo o una raiz cuadrada. Catedrático de acordeón y armónica en la Universidad Budista de Teherán y Diplomado en Gimnasio Moderno por la Universidad de El Cairo. Sí. Sí.

que devuelve los buenos días al presentador del telediario. es una mujer en apariencia impulsiva. Me enseñó a resolver mis problemas mediante el método mayéutico. Hija de un humilde vendedor ambulante de globos y confetis. el trabajo y el talante negociador. le encanta conversar eructando. persistente y halitósica. es recordada en la Universidad por realizar los exámenes tocando el tambor. es una adicta a derrochar el dinero de la compra en las máquinas tragaperras y disfruta incinerando coches después de leer revistas del corazón.Anastasio Prepuzio FROILANA TOCINO: Nacida el 14 de Noviembre de 1947. Amante de la humillación de góticos vertiéndoles pintura blanca por encima. Mujer coqueta y vanidosa. imagen misma del tesón. su frágil apariencia se eclipsa ante la abrumadora seguridad que irradia. Curso avanzado de plastelina por el Institute of Economic Affeirs de Harare ( República de Zimbabue ). 36 . tenaz. Modelo frustrada. contundente en sus argumentaciones y de palabra tan incisiva como veloz. Orgullosa. esta atractiva mujer de 68 años regentó una humilde botica de calcomanías durante 10 años. Froilana Tocino. Vino al mundo con una enfermedad conocida como hipertricosis que se caracteriza por un crecimiento excesivo de vello y una dentición anormal que en su caso es de un par de filas de dientes. y lo mismo habla de cine que comenta su pasión por los deportes de equipo o su escasa afición por leer novela. De ella aprendí a aparentar ser idiota delante de un idiota que aparenta ser inteligente.

curvas sugerentes y esos labios que prometían lamer los rincones más íntimos con frenesí. En un momento de valentía efímero respiré profundo y comencé a leer torpemente. muy discreto”. piel canela. Debía apresurarme. Había sido engañado por enésima vez. Me despojé de mi ropa y entré en la ducha. La correspondencia se acumulaba en una vieja mesa de roble. sino por mi atroz analfabetismo. Morena. Noté un calorcito familiar en mis mugrientos muslos peludos y en los pies. El remitente era “Juegos y Apuestas del Hestado”. Me citaban en un apartado campo de naranjos para hacerme entrega del premio y según relataba el escrito “debía ser discreto. publicidad y alguna suscripción caducada de revistas de zoofilia. Esbocé una sonrisa de satisfacción. glacial. Miré la carta con curiosidad. Apenas 3 horas me separaban de mi sueño. Un cenicero colmado de colillas ambientaba la atmósfera. reparador. Alcancé una pastilla de jabón para frotarla contra mi sucio cuerpo con movimientos circulares. El contacto con el agua fría fue agradable. Me habían cortado el agua caliente. !Qué ojos¡ ¡Qué pechos!. Tomé el sobre y lo abrí. cartas. Mi afición por la lectura se había basado solo en leer la etiqueta del champú mientras cagaba. Me llamó la atención una de las cartas que yacía inverosímil entre el caótico montón de papeles. con pasión. Encendí el mugriento flexo. El agua era gélida. Saqué del bolsillo de mis zaragúelles el teléfono móvil para marcar el número de una hermosa mujer que había conocido la noche anterior en una discoteca. Era el teléfono de un jodido camionero de Huelva. que compensaba la sensación de frío. 37 . Por fin una buena noticia en mi miserable vida. Eran las 16.00 horas de la tarde. No por los nervios. Apenas podía leer. Me estaba meando encima. apagué la tele y me incorporé. Me había gastado más de 100 € en invitarla a copas Mi indecoroso rostro de se contrajo en una mueca indescriptible al colgar el celular. facturas sin abonar. Había sido premiado con un millón de €. MI SECUESTRO.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 14.

Uno de los sicarios se acercó a mí. Inconsciente en el pavimento. El ambiente olía a metal. Llegué al campo de naranjos. pasar inadvertido. Nuestras mejillas llegaron a rozarse por un instante. y me pinté la cara de verde y negro. Una melancólica bombilla de 60 watts arrojaba una luz ambarina sobre una pequeña celda de paredes carcomidas por el óxido. empecé a recorrer la calle arrastrando sigilosamente mi cuerpo por el pavimento. lentamente. Me susurró con cara de Clint Eastwood cuando hace sol: -Sabemos que has inventado la fórmula de la fusión nuclear con óxido de deuterio. Los más desalmados me pisaron. Los transeúntes me miraban con lástima. uno de ellos apuntando mi cabeza con un revólver del 45. 38 . como si de una rata enferma de tratara. Mi rostro de murciélago estalló en lágrimas. me acomodé un casco de acero cubierto de paja y hojarasca para pasar desapercibido. Mi rostro adquirió un rojo tono de congestión.Anastasio Prepuzio Debía ser discreto. Un fétido tufo a heces advertía que me había cagado encima. Flexionó su rodilla de manera que su rostro se situó frente al mío. Me desperté en una especie de subterráneo en el que no entraba aire ni luz solar. pensando que era un ruin demente. así que me enfundé un uniforme militar de camuflaje. Sin duda se trataba de un tremendo error. Salí a la calle. un trozo de bocadillo. Otros. Estaba asustado. Me examinó y se acercó. Me habían confundido con un peligroso terrorista. pero con paso firme. empecé a recibir una brutal secuencia de patadas y puntapiés. gritando con todas las fuerzas que aún albergaba. a metadona. Miré a ambos lados de la avenida y me tendí al suelo en forma de cruz. Tres sicarios con pasamontañas me vinieron encima. Algunos me tiraron unas monedas. a mugre. La has vendido a los hijos de puta iraníes-. tiempo necesario para percibir como el escalofrío recorría mi cuerpo. Un puñetazo en la cabeza me tiró al suelo. mientras mi frente se perlaba de sudor. Con la mejilla adherida en el asfalto.

amputó mi mano izquierda. indicó que la tenía rota. Las gigantescas uñas de mi extremidad mutilada. gilipollas -. Casi desvanecido. . Sonaba la sintonía de Documentos TV a modo de cruel tortura. La rabia invadió su mirada a la misma velocidad con la que un escalofrío húmedo se deslizaba por su cara.dijo el secuestrador.¡¡Jamás os daré la fórmula de la fixsión nuclear esa!!. Se aproximó a una mesa donde aguardaban objetos poco tranquilizadores y cogió una pinza metálica. No por el dolor de mi mano mutilada. Me sentía importante por primera vez en mi vida. -Bien.sentencié. Pero como pareces un tipo duro. La angustia se apoderó de mi esfínter. Tenemos preparada una divertida tortura de sodomización-.Yo la inventé y haré con ella los que me salga de los huevos!!! .afirmó el secuestrador.. empecé a cavar un túnel con mi mano amputada. . Mi saliva impactó en la mejilla izquierda del raptor. Estaba aterrado pero era inmensamente feliz. 39 . Un ruido seco anunció que el codo derecho del sicario había hecho blanco en mi mandíbula. aceleraron el trabajo.chillé con regocijo asumiendo un rol que no me pertenecía.Mañana por la mañana continuaremos. El secuestrador prendió unas tijeras de podar y. El hilo de sangre que resbaló por mis labios.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Yo apenas sabía contar hasta diez por lo que evidentemente era imposible que ingeniara una formulación configurada por complejos logaritmos exponenciales. Cuando los sicarios abandonaron el zulo. te aplicaremos un incentivo. sino por diabólico martirio que iba a sufrir mi recto. -Espero que esto te haga reflexionar. con precisión de cirujano. Le escupí. Empecé a sudar. -Volvamos a empezar. empecé a tejer una estrategia para escapar. Cerró la pinza sobre unos de mis pezones. Tensé el cuerpo y contuve un quejido.

Cuando me acerqué a la orilla. Notaba como mi cuerpo se enfriaba y mi ropa se empapaba. Con las escasas fuerzas que tenía me aproximé al lugareño. Había humedad. mi culo libre de peligros. Seguro que encontraría socorro por esa zona.Anastasio Prepuzio Tres horas más tarde logré salir al exterior. la pesadilla había terminado. Me arrastré torpemente por el suelo como una lombriz. El río estaba entarimado por largos maderos y pinos descortezados. Levanté la vista y… 40 . Había cerca un riachuelo. El suelo frío pasó a ser una húmeda superficie de musgo. Estaba salvado. fuera de peligro. puede ver a un campesino. en un espeso boscaje.

tapones de corcho. El ser humano. mugrientos posavasos. el secretismo. aprender euskera con los productos Eroski . la victoria de lo visceral sobre el raciocinio. El instinto coleccionista emerge en edad temprana y va acrecentándose con el paso de los años.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 15. vulgares dedales. lo aprovechan para ofrecer asombrosos coleccionables de dantescas muñecas. por pura necesidad biológica. vitolas de puros. desde el necio que recopila uñas podales al presuntuoso que busca la unicidad en una obra de arte. ESA ESTÚPIDA AFICIÓN. tienen un sentido. inútiles monedas. anillas de extintores. reducir la panza ‘cruzcampo’. EL COLECCIONISMO. siente la perentoria y estúpida necesidad de tener junto a él objetos de muy diversa índole. publicar un best seller. Las formas de colección son muy variadas. rústicos abanicos. La clandestinidad. sobres de azúcar. Los objetos son indispensables para nuestra existencia. ridículos sellos. Algunos coleccionistas las ocultan con el único propósito de que sólo puedan ser contempladas por ellos mismos. el deseo desorbitado ante una pieza. La depravación. la fuerza de los sentimientos sobre la razón. algún misógino se propone coleccionar mujeres… y en cualquier kiosco. la enajenación hacia el objeto. absolutamente todo es coleccionable. Empezamos el mes de Enero con insensatos y utópicos propósitos: Dejar de fumar. Es la vehemencia llevada al límite. tenderete o librería que se tercie. estableciéndose una relación sumamente estrecha entre sujeto y objeto. un significado único. lo convierten en materia de lujuria. Todo. No existen preceptos a la hora de coleccionar objetos. muchos de los cuales pueden parecer inverosímiles. puede llegar a establecer con ella una relación de culpabilidad. desde su nacimiento. apuntarse a un curso de pirómano. El individuo racional recopila una amplia gama de los mismos. muñecas 41 .

Por ello. para adquirir semanalmente la nueva entrega a precio prohibitivo. tanques. bazocas. ¿ Ha merecido la pena?. La mayoría de las colecciones duran años. 42 . rifles. y un largo etcétera. por su valor sentimental e incluso de acuerdo con lo que creemos que había comido el jodido canino. escopetas. minerales radioactivos. lugares. lustros e incluso décadas. El intrépido que logra finalizarla ha invertido su patrimonio en la jodida colección. nos preguntamos. tremendamente original y particularmente exclusiva: El coleccionismo de mierdas de perro en frasquitos de cristal. La estratagema radica en regalar los tres primeros fascículos del coleccionable. Y pese al fantástica estantería de madera hueca que nos regalan al terminar la compilación. pistolas. La respuesta es evidente. nos permitirá etiquetar los excrementos perrunos con fechas. Esta excelente iniciativa. ballestas medievales. propongo para los amantes de esta estúpida afición una alternativa sumamente económica.Anastasio Prepuzio hinchables.

Apareció Jacinta por el portal de su casa.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 16. pero apenas pude sostenerlo entre mis agrietados labios. Habíamos quedado para almorzar en casa de los padres de Jacinta. El pitillo me cayó dos veces y la llama del encendedor abrasó mi granulada nariz. cautivadora. Estaba tremendamente nervioso. Escupí un par de veces mientras me limpiaba los labios con el torso de la mano tratando de apartar el horrible sabor a vómito de mi basta boca. especialmente aquellas que hablan de deseo carnal por su hija. La calefacción resollaba asmática y solo proporcionaba cierto alivio contra el implacable frío. analizara todas mis miradas. . Me sudaban las manos. Parecía un redondo de ternera. Ataviada con minifalda. 43 . Era Domingo a mediodía.preguntó besándome la mejilla. -¿Voy bien?.Estás espléndida-. Vestía un sugerente top que a duras penas sostenía unos desproporcionados pechos que dejaban al descubierto un velludo ombligo perdido entre flácidos michelines. LOS CABRONES DE MIS SUEGROS. Su burdo maquillaje dantescamente dibujado con macrobrocha para ojos. Me encendí un cigarrillo con la facilidad de los fumadores principiantes. El sucio parabrisas de mi viejo coche amortiguaba ligeramente el sol. que su padre. hermosa. lucía unas sensuales medias de rejilla. Temía. radiante. extremadamente celoso. pretendía simular el trazado del ojo de los papiros egipcios. respondí mientras mi pequeño amigo intrainguinal empezaba a despertarse al admirar sus curvas. las nalgas y los pies. como pasa en las películas cómicas. Los hombres sienten un gran temor por conocer a su suegro.

Anastasio Prepuzio Subió al coche e iniciamos la marcha. 44 . como los chalecos de los basureros.Que feo es.. Vestía un mugriento chándal de color vistoso. abrió la puerta.saludó enérgicamente mientras se acomodaba el paquete testicular. Anacleta se levantó del sofá y abrazó a su hija: .Mamá!. . Apenas pude articular palabra.Este es Anastasio. -¡¡Buenas tardes.murmuró aquella grotesca mujer mientras me saludaba con su rezumada mano. Se acercó y me abrazó. Sin duda aquella desgraciada no se había mirado al espejo. -Bienvenido a nuestra humilde morada. -Pasemos al salón. Pude oler el tufo de sudor fresco mezclado con el dulzor nauseabundo del anís. sino por su molesto y hediondo aliento. Besó a su hija y me miró fijamente.gritó Jacinta tal mercader de zoco. Saturnino me pasó un brazo por los hombros y sonriendo satisfecho me susurró al oído: -Así que tu eres el maricón que se tira a mi hija…bien. Anastasio. mamá -. el padre de Jacinta. Sentada en el sofá yacía Anacleta. Llegamos puntuales. reflectante.sugirió con voz siniestra. Apenas 10 minutos nos separaban de aquella infernal cita. Absorta. bien. Ya estamos aquí!! . se hurgaba la nariz con regocijo. cabrones!!. . Su rostro se deformaba aún más de placer cuando conseguía pescar alguna de las inmundicias que poblaban su mugrienta cavidad nasal. escrutándome.-. Estaba ejercitándose con uno libro para colorear. Ya teníamos ganas de conocerte . hija….. Saturnino. No por su jocoso comentario. la madre de Jacinta.

por no acabármela. chupaba astutamente hasta el último hueso. La cara de Saturnino se iluminó tal semáforo en ámbar y se abalanzó sobre el plato como un indómito depredador. serrín. Engullía sin desmenuzar. Le sonreí en un guiño forzado. Anacleta sirvió la sopa de tropezones. Probé la sopa. Aquel domingo se estaba convirtiendo en una espeluznante pesadilla. pelos rizados. No pude evitar el estúpido parpadeo frenético que acompañan los tópicos de la sorpresa. Sorbió la sopa como un poseso. a metales pesados. agradeciéndole el gesto. para terminar limpiándose las manos en el mantel. Excusándome en una reciente gastroenteritis. en una decisión atinada. Todos zampaban. brocas de taladro. Saturnino se levantó para servir el segundo plato. Aquella criatura tenía hambre de perro. Aquel caldo estaba guarnido con trozos de chorizo. opté. Sabía a bazofia. El padre de Jacinta apareció con el pollo adobado. Anacleta se abalanzó sobre él tal cachalote atacando un banco de anchoas. a puerto. Ver el horrible efecto de sus masticaciones al unísono. golpeando el vaso con los cubiertos tal compositor en plena inspiración musical. me provocaba náuseas. quería confortarme. sin pronunciar palabra. Me estaba mareando.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Nos sentamos a la mesa. avergonzada de lo que allí estaba sucediendo. Que estampa más miserable. Tras un repugnante aperitivo a base de patatas rancias. Con las manos llenas de grasa. Anacleta aprovechó su breve ausencia para escupir dentro de la copa de su marido las infectas expectoraciones de su cruel resfriado. limones. Los latidos de mi corazón aumentaron dando retumbos como si quisiese salir de mi pecho con un solo latido. como una alimaña surgida de las tinieblas. El sudor bajaba a chorros de su papada hacia su profundo y arrugado escote. 45 . Nadie osaba hablar. Lo sirvió con sus zarrapastrosas manos en el mismo plato de la sopa. y un sinfín de inimaginables complementos gastronómicos. Entendí que Jacinta. canapés con moho y aceitunas podridas. De repente noté como un deforme y maloliente pie acariciaba mi zona escrotal.

en mi pubis. Mi cabeza daba vueltas y más vueltas. dando groseros lengüetazos al pastel como un sucio perro famélico. Un estremecedor espasmo recorrió mi seboso cuerpo al tiempo que empezaba a sudar: el pie seguía allí. Agarré un tenedor. Era el cabrón de Anacleto que dolorido. como el bramido de una bestia a la que están degollando. se frotaba el pie mutilado. Se me escapó un sollozo de angustia y me desvanecí. quebró el silencio del salón. Acostada en mi cama aguardaba Jacinta. juguetando con mis glándulas testiculares. un atronador rugido. 46 . Desperté aturdido 3 horas después. prolegómeno de la crisis de vértigo que tanto había padecido en situaciones de estrés.Anastasio Prepuzio Jacinta se levantó para traer el pastel. La cabeza me daba vueltas. sonriendo. Me besó la mejilla y susurró: -Hola cariño. y tal torero estocando al astado. ¿Quieres un trozo de pastel?-. hinqué con todas mis fuerzas el cubierto contra el foráneo y amorfo pie. Un grito. La vista se me empezó a nublar. Llegó Jacinta con la tarta.

¡ Cuántos rateros expoliaron nuestro humilde hogar !. Hocico gacho. noble camarada y amigo fiel. nunca logré en el pescuezo ponerte la argolla. indómito. Fui incapaz de amansarte desde tu anhelada adopción. ¡ Cabrón !. 47 . ébanos ojos. libídine y alegría. Fidedigno aliado. Nunca.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 17. Tu mórbido y orondo cuerpo mecido en mi regazo. siempre hacías lo que te salía de la polla. Han sido quince años de aplacible y carnal compañía. defecabas. IN MEMORIAM TOBY. me abandonaste como lo hace un suspiro. emprendiste. Toby. por doquier irradiabas hediondez. fúnebre viaje. Decían que tu pedigrí ahuyentaba quienes quieren hurtar. renunciaste a esta mierda de mundo pancista y cruel. mi hipertrófico corazón exhalando mohíno gemido. en el moqueta turca del salón. pardo y sarnoso pelaje. al despeñarse tu hirsuta cabeza entre mis brazos. ahíto y rendido.

abscesos y úlceras genitales. mis lágrimas remojo. roedores y ovinos quisiste copular. con tus mordiscos y dentelladas me quisiste capar. cuando lanzaba la pelotita entre los olivos en forestación. En tu sepultura. timorato corrías en estampida a esconderte. ¡ Busca!. me seccionaste la yugular. ¡ Insensato!. jocosa y mordaz. enarbolando tu cola pajiza cual talluda mezquita yemení. no existía fármaco que te pudiera sanar. Toby. pústulas. ¡ Cuántas veces intenté silenciarte con una pedrada !. 48 . burlándote de mí. contrajiste la gonorrea en alguna de tus bacanales. ¡ Promiscuo cabrón !. ¡ Hijo de la gran puta! . Tu infecto corazón dejó de latir y sollozo. gatos. lloro tu partida.Anastasio Prepuzio Dedos y manos mutiladas. al escuchar un trueno o percibir un argavieso fuerte. ¡Busca el jodido balón!. Con podencos. disentería. con convulsos temblores cual epiléptico baboso. Pusilánime sabueso. y ahora… ¿ Quién cojones cuidará de mi tercer ojo ?. Mirada sardónica. canino cobarde y medroso. Tus rastreros ladridos me despertaban en la alborada. no expirará en mi recuerdo tu mirada ardida. allí en el vertedero. Fiebre.

fúnebre viaje. noble camarada y amigo fiel. Hocico gacho. renunciaste a esta mierda de mundo pancista y cruel. 49 . ébanos ojos. emprendiste.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Fidedigno aliado. pardo y sarnoso pelaje. ahíto y rendido.

Inquietantes. son días de excepción. groserías blasfematorias dirigidas a las políticos y personajes públicos. la orgía de lo grotesco. Desaparece la noción de orden. se libera el temor impuesto por la exigencia de los códigos. se unen los contrarios. y sus estúpidos amantes se enorgullecen de su trabajo con más de un toque de rivalidad entre los participantes. Coloridas carrozas. este año. Conectada la vida con el carnaval. JODIDO CARNAVAL. me ha salido torcida.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 18. En el Carnaval no preocupan los edictos. una moral que invierte la del resto de los días. El carnevale. pueriles muchachas que lo utilizan como excusa para disfrazarse de zorras. y no hay sentimiento de culpa ni remordimiento. se burla de sus dioses. se niega a sí misma. La fiesta es el advenimiento de lo insólito. se niega la sociedad como conjunto ordenado de normas y se afirma la creatividad y energía como fuerzas liberadoras. Hombres que utilizan carnaval para disfrazarse de mujeres. Pero me interesé demasiado tarde en el asunto. principios y normas. niños bailando las rutinas. el paso siguiente es amarrarnos a la fiesta. la máscara traslada a la risa la dificultad de vivir y ridiculiza la cultura oficial de la seriedad. gente disfrazada de buzo que persigue el coche de Google Maps. Este es el espíritu del jodido Carnaval. todo se ridiculiza. De haberlo pensado con antelación me hubiera hecho con una capa jedi en condiciones. trajes elaborados. tiene una lógica. es el caos original. individuos que visten a sus perros con trajes de Nenuco. como desperdicio ritual. la celebración pagana. Una auténtica gilipollez. colman las calles con bailarines en trajes rococós a bordo de fiesta. la espontaneidad y la estupidez integral. se transgrede. o un disfraz de jamón para correr dando saltos por una mezquita. se experimenta una libertad por el comportamiento diabólico. animales y criaturas míticas. se invierten los términos. la bacanal de lo caricaturesco. bellos y coloridos carros alegóricos que representan todo tipo de personas. El jolgorio como exceso. octogenarios decadentes que se disfrazan de góticos para fornicar gratis. y sólo pude 50 . y con ella la sociedad se libera de las normas impuestas. la alegría. es un mundo al revés.

tallas macroanchas universales. Un buen traje cuesta. ya que llena el mundo de ropajes mediocres y listos para el olvido. especialmente fálicos. y un largo etcétera. Capté la gracia del asunto muchos años después. o los accesorios de plástico. que además de los ya conocidos deltoides. Exprimiendo mi desbordante imaginación. quise emular al esbelto manacorí. y a la gente no le interesa resultar creíble en su nueva y efímera identidad. Incomprensiblemente fui detenido por la policía. siempre en crisis. Por no mencionar las pelucas bermejas y diabólicas. decidí disfrazarme de Rafa Nadal. No podría ser de otra manera: sólo se llevan unas horas al año. 51 . Me vistieron de médico y me dieron un faraónico termómetro de plástico. sombreros grotescos y extravagantes. La última vez que participé a un carnaval fue cuando tenía ocho años. pero brinda la oportunidad de volver a reutilizarlo. saltan a simple vista. rayando la perfección. horribles y aterradoras. Creo que es una postura básicamente incorrecta. ha logrado definir y desarrollar su musculatura de tal manera que músculos como los braquiales.CRÓNICAS DE UN CAPULLO merodear por los tradicionales bazares de juguetes. La constante de los disfraces de carnaval es que son míseros y ordinarios. máscaras de goma. bíceps o tríceps. Al mirar el catálogo típico de trajes la ordinariez se respira en cada página: tejidos de última categoría. y especialmente por sus fornidos músculos. el extensor radial o el pectoral menor. Idolatrado por muchos por su forma de ser.

desolado. y no tengo conjuntivitis. El jodido Ayuntamiento de mi ciudad. Mi estimado parque se marchará para no volver. sus bellas amapolas. De pronto surge una gota de agua que empapa mis pupilas. Maldita especulación!!!. luctuosa. Estoy llorando. Hoy nos arrancan un pedazo de nuestra historia. 52 . irascible. mohína y taciturna. surgiendo a borbotones y volcando su caudal de historia. Una jornada pesarosa. Lo artístico y sentimental del parque se halla en sus centenarios ciprés. en cada bougavilla. ese intenso y refinado aroma a naranjos y jazmines. secretos inesperados. El consistorio municipal. Estoy compungido. ha decidido construir un casino. que nos hechizan. un centro comercial y un párking subterráneo. Un prodigio de concentración de interés turístico. Un majestuoso emplazamiento colmado de cultura y tradición. melancólica. EL JARDÍN DE LOS HIGOS.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 19. es una jornada aciaga. Mis ojos tristes. El tiempo no pudo escapar de él y subyace en cada orquídea. Hoy mutilan nuestros recuerdos de la infancia. un enclavamiento cargado de historia. Un patrimonio de la humanidad que guarda innumerables tesoros insospechados y emocionantes. exóticos. Su intrincado laberinto. ha iniciado los trámites administrativos preceptivos para la convocatoria de un concurso público cuya finalidad es ceder los derechos de demolición del Parque de los Higos. Hoy. Sí. Hoy es un día trágico. enlutados lentamente se humedecen. amargo. funesto.

Nos arrancan este bello paraje. nuestros recuerdos de infancia.CRÓNICAS DE UN CAPULLO " El Parque de los Higos". 53 . enclavamiento cargado de historia.

Tras él. para arremeter pasionalmente contra la opresión. Recuerdo ahora las lecturas clandestinas. cómo redactaba fanzines de compromiso social. el ojo bruno. engulle hamburguesas como si no hubiera mañana. contra este pérfido e injusto genocidio premeditadamente ignoto por nuestra sociedad. Rememoro cómo escribía literatura contestataria. Estoy nervioso. los pies. con avidez. doblando con su diestra mano la punta de la página 15 para posteriormente acomodarse el fardo testicular con la zurda. son las actitudes exacerbadas que he adoptado.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 20. Las cáscaras de gamba colonizan el sucio empedrado de aquel tugurio de precios prohibitivos. aquellos textos que estimulaban mi adrenalina pubescente. Contumacia y obcecación. turbado. cómo secundaba huelgas y motines callejeros. dando pedestres e intensas caladas mientras repaso mentalmente. en cuestión de minutos se convertirán en víctimas de mi cruzada. Me estoy cagando. bullicioso. Aquellos decadentes e inocentes seres. de escasos cuarenta años amarrados en una grotesca coleta. juegan vehementemente al parchís. palabras que inyectaban la dosis de tósigo para ser un insurrecto de esta sociedad. 54 . La cafeína realiza su efecto y aclara mis ideas. Apuro un café en estado de ebullición. Mi agrietada frente empieza también a ser pasto de la sudación. por enésima vez. Me fumo el cigarrillo electrónico en silencio. Transpiran mis manos. Una taheña azafata de vuelo. ávido de rebeldía. dos decrépitas octogenarias. damnificados colaterales. acicaladas con maquillaje propio de una academia de payasos. INMOLACIÓN FALLIDA. rápidamente. intolerancia y agresividad. Un individuo mórbido y de aspecto siniestro. un sedicioso en rebeldía contra quienes usurpan nuestras libertades. los detalles del atentado. hurta los azucarillos del café mientras un degenerado de ojos estrábicos cierra una revista de zoofilia.

No la escucho. el paisaje tono ocre marchitado por el justiciero sol de Julio. Puerta 62. letanía populachera. Me convertiré en mártir de noble causa. . alerta por megafonía que ha llegado la hora de embarcar. Me voy a inmolar. elevándose por los aires tal pajarraco de metal. Abandono a toda prisa la cantina aeroportuaria mientras el noticiero ofrece su ración diaria de adulterio entre celebridades: hablan de un descasamiento. suficiente munición para reventar en mil pedazos el avión. Una voz nasal. particularmente desagradable. Ferviente y chauvinista paladín de los derechos de los más desamparados. Subo al aeroplano. recorre los asientos del avión mientras hace recuento de los pasajeros. Me confiscan la petaca de orujo y mi colección de calcomanías.Recuerden que no está permitido fumar. Lo tengo decidido. busco mi asiento y levanto mi pequeño maletín hasta el compartimiento que tengo sobre la cabeza. Me dirijo apresurado por los pasillos del aeropuerto a la boca de embarque. los pinos y las palmeras. No hay marcha atrás. Se encienden las luces de los cinturones. Simulando tartamudez con relativa facilidad. Me siento en la butaca del pasillo esperando nerviosamente a que el Boeing 757 despegue. Vuelo 812 con destino a Islas Feroe. -Dong-. La áspera voz del piloto retumba en los altavoces para comunicar a la torre de control que se dispone a despegar. Levanto la cabeza y escruto por última vez el avión. Un afrancesado azafato.susurra una libidinosa voz por megafonía. de hediondas axilas. allí abajo. Hijos de puta. Un océano de castañuelas metálicas emerge durante unos instantes por encima del fragor de los motores. El avión abandona tierra firme. dejando atrás. 750 gramos de explosivo plástico CN-42-3√12 adherido a mi cuerpo. Silbo una balada de Manolo Escobar en una habilidosa maniobra de distracción hacia los agentes de aduanas.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Rotunda convicción. 55 . paso el arco detector sin problemas pero inspeccionan minuciosamente mi maleta de mano.

. Repito mentalmente aquella frase reivindicativa que tanto había vociferado en las manifestaciones.Anastasio Prepuzio El sudor empapa ahora mi cuerpo. en sus allegados. en las entrevistas que concederán a la prensa. Ha llegado la hora. Lo nervios me hacen hiperventilar. Medito en mi adorada Villanueva del Trabuco. -¡ No a la extinción de los gitanos pelirrojos!-: 56 . en alguna escuela que bautizarán con mi nombre. mis consoladores rectales y mi colección de Falete. No puedo evitar que una lágrima se derrame de mi legañoso ojo. en las escasas personas relevantes en mi vida. Pienso en todos aquellos pasajeros. y en quién cojones heredará mis deudas. en los posibles sobrevivientes y en sus historias. Me levanto de mi asiento. en lo que bisbisearán en mi velatorio. en Eurodisney..

pero si cierto malestar estomacal. y me cepillé mis dientes carcomidos por la caries. el sedentarismo y el haber llegado a ser parte del mobiliario del bar por el tiempo que pasaba dentro. DÍA DE MUSEO. aliento a resaca y los clásicos moratones anónimos después de una noche de borrachera. una afición que todavía mantenía viva desde mi adolescencia. ya que a mi edad. con mis sucios pantalones de chándal. Probablemente mantuve conversaciones profundas con desconocidos. Me divertía imaginar qué pensaría la gente si me viera. Me senté en el retrete y me puse a calcular integrales infinitesimales mientras cagaba. Me limpié el trasero con papel higiénico robado de edificios institucionales. Me miré al espejo: barba de pocos días.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 21. con esa curiosa habilidad para hablar otros idiomas que otorga el estado de embriaguez. 57 . me habían convertido en un auténtico repolludo de manteca. guiñando el ojo zurdo pues todavía iba ajumado. Escribí un sms a Jacinta. Fui directamente al baño. despeinado y ojos hinchados. Pese a que siempre creí que el ejercicio físico era una leyenda urbana. Tenía que dejar de ganar kilos para poder empezar a perderlos. los kilogramos se aferran a mis mórbidas carnes y se niegan a quemarse tan rápido como cuando era más joven. Me levanté sin ganas de ejercitarme con la jodida bicicleta. No tenía ganas de verla. Apenas recordaba la noche anterior. No tenía dolor de cabeza. Ahora me limitaba a completar el ejercicio sin detenerme a pensar en el aspecto que tenía. Era una mañana de ibuprofeno. Vacíos de memoria sobre la noche anterior. Vomité. antes solía sonreír cuando tenía que someterme al odioso ritual de subirme a la bicicleta estática al amanecer y empezar a pedalear cual gilipollas rumbo a ninguna parte mientras el sol se alzaba poco a poco e iluminaba mi pequeño y mugriento apartamento. exiguo pelo revuelto. La inadecuada alimentación.

inductor de bajas pasiones. Llegué al museo. Sonaba atronadoramente por los altavoces del museo la canción de Vacaciones Santillana. pero sin olvidar el valor de cada civilización y su importancia a través del tiempo. En su fachada tenía fotografías de importantes hechos históricos y estatuas cuneiformes que me observaban ojipláticas. Cuando la guía terminó su explicación nos llevó a otra sala. Después pasamos a una vitrina en la que yacían expuestas cientos de figurillas de oro y jade. Me vestí con una vieja y sucia camiseta y unos calcetines vaqueros. que representaban dioses. sus rituales y su erudición en general. con gafas de nerd sin graduar y cara de sucia cortesana. con la cara rebozada de colacao. Una visita al museo me ayudaría a despejar mi depravada mente. La iglesia católica siempre había considerado el desnudo como algo tabú. Me metí en la ducha sin la alfombra deslizante y me saqué autofotos tal choni quinceañera. la guía. objeto de vergüenza y fuente primera de pecado y apartamiento del evangelio. Aquellas efigies deberían tener un valor incalculable. sobre todo femenino. relataba el aporte de las culturas indígenas americanas al mundo actual. Pero las trabas para pintar este tema habían sido innumerables. pero ésta no era sobre culturas antiguas sino que era una honra a la pintura del desnudo. Nos relató que en el mundo del arte había sido constante la búsqueda de la belleza del cuerpo humano. un edificio alto e imponente. Quedé asombrado frente a la imponencia de las estatuas de los caciques de las diferentes culturas que habían habitado el continente antes que nosotros. En la siguiente parada. Ya dentro de la galería. una decrépita guía. impartió un pequeño discurso sobre las culturas africanas. dada la supremacía de pintores varones.Anastasio Prepuzio Decidí disfrutar de una jornada cultural en la más absoluta soledad. Calibré la posibilidad de hurtar con mi bolsa forrada de albal una de aquellas esculturas. actos místicos y demonios. Advertí obvias diferencias en los aportes folclóricos de las diferentes culturas. 58 .

59 . el encuadre y el punto de vista elegidos por el artista debieron suponer una radical novedad respecto de toda la tradición pictórica anterior. Me produjo una fuerte impresión de sensualidad y erotismo. esbeltas. predominaban la representación de los desnudos femeninos. Quedé perplejo al contemplar aquellas mujeres tan bellas.CRÓNICAS DE UN CAPULLO En aquella sala. La escala. hipnotizado por aquel lienzo de belleza excepcional. tan delicadas como la porcelana. Incomprensiblemente. deidades madres. reclinado sobre las sábanas de un lecho y que tenía las piernas separadas. Venus. fui reducido por los agentes de la seguridad privada del museo y expulsado a bofetones de la pinacoteca. Afroditas y mujeres obesas o embarazadas con grandes o resaltados senos mamarios. Me llamó la atención una pintura que representaba en primer plano un pubis femenino. el de un tronco de mujer desnudo. Quedé hechizado por aquella auténtica obra de arte. con esas figuras tan femeninas.

Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 22. nuestras actitudes están permanentemente abiertas a la influencia del entorno. una fase en la vivimos desorientados y deprimidos. compañeros de trabajo. llega un momento en nuestra miserable y rutinaria vida que anhelamos un cambio. Exija que le acompañen sus amigos. habrá un antes y un después tras la finalización del siguiente ejercicio: Agarre un tenedor. 60 . será más emocionante. por tanto. como si estuvieses en la cárcel. y en la que precisamos empezar de nuevo. CONSEJOS CAPULLESCOS. Retirar los muebles de la pared de nuestro destino y afrontar la muda. He aquí una sagaz propuesta para alcanzar dicho objetivo. Catar nuevas experiencias. espátula o paleta de cocina y diríjase a la avenida más concurrida de su población. vecinos y familiares. No le explique qué va a hacer. Creamos nuestras actitudes para entender el mundo que nos rodea y. Metamorfosear. Evolucionar. un momento en el que estamos hasta los cojones de todo. Extenuados del sosiego y la monotonía. Una vez se sitúe en el punto indicado. el catalizador de la existencia. Créandme. Ninguno de nosotros es un sistema cerrado. Escoja minuciosamente el lugar más masificado. tapiado. quédese mirando a los transeúntes a través de las púas de su tenedor. Dar un giro de 180 grados. Ese es el motor de la supervivencia. prisioneros de lo previsible. reconstruyendo positivamente los errores del pasado.

CRÓNICAS DE UN CAPULLO

Grite aterrado:- ¡Socorro, sáquenme de aquí!. . ¡Soy inocente. Soy inocente!. ¡Quiero un
abogado!."-.
Exija que acuda la televisión, prensa y periodistas y cuando las fuerzas del
orden público le detengan, denúncieles por torturas y malos tratos.

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Anastasio Prepuzio

CAPÍTULO 23.
LOS PELIRROJOS, ESOS INQUITANTES SERES.
Según la prestigiosa revista National Geographic un 4% de la población
mundial es pelirroja natural. Este peculiar rasgo es debido a una mutación
genética en el desconocido gen MC1R.
Apunta esta investigación que los neandertales eran ya pelirrojos y de piel
tremendamente albuginosa, como algunos humanos modernos que hoy
habitan el hemisferio norte de nuestro planeta. Esta es la primera
característica física que se conoce de estos humanoides, desaparecidos hace
unos 30.000 años, de los que se puede adivinar por los fósiles de sus
huesos.
Históricamente, los pelirrojos siempre fueron considerados hijos de Satán,
hasta tal punto que se les había llegado a enterrar vivos. En la mitología
griega se sospechaba que los cobrizos eran amigos de lo oscuro, aliados de
la vileza, socios de mefistófeles. El imperio romano asoció lo rojizo con la
perversión, la fogosidad, con la depravación diabólica.
A partir del siglo VIII, a Judas se le representa así, y luego ese atributo se
dilata a otros traidores, desde Caín al Mordred artúrico.
En la actualidad, estos singulares sujetos se caracterizan por tener el cabello
pigmentado de color rojizo y la piel macilenta, como los pollos
del Carrefour. Estos individuos son hipersensibles al Astro Rey, poseen
unos rostros estucados por cuantiosas pecas y son tremendamente
inteligentes.
Me perdonarán los pelirrojos, pero no hay que ser un lince para descubrirlo:
llama poderosamente la atención el modo de comportarse de estos
perspicaces personajes. Su inquietante y pavorosa manera de mirar, su
sosiego en el andar, su malévolo y dantesco modo de gesticular, su
misterioso estilo de escupir, su desconcertante y hórrida forma de
sonreír…Comprobadlo con el panocha protagonista de la serie de
forenses…Acojona. Joder si acojona.
Pienso que hay gazapo escondido. Estoy convencido: los pelirrojos están
tramando una conspiración. Sí. Una confabulación para dominar el planeta.
Primero fueron los francmasones y los Jesuitas. Después los Illuminatis.
Posteriormente los Templarios y los Thuleanos. Ahora los pelirrojos

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CRÓNICAS DE UN CAPULLO

intentan expandir sus postulados a toda costa, en un perverso plan diseñado
con el fin de imponer un gobierno único, urdiendo intrigas para lograr el
dominio del universo.
Los muy jodidos han situado a varios de sus inquietantes miembros en
todos los centros de poder con el fin de esclavizar al resto de la civilización.
Buscan la hecatombe financiera del orbe, el aniquilamiento del verano, la
destrucción de toda máquina de rayos UVA, la asunción de uno de su
especie como Papa, la imposición del punk como estilo de vida, el
debilitamiento de las religiones a causa de la promoción del libre
pensamiento y el control de la maquinaria cultural auspiciando el control
policial y mental del rebaño futuro.
Los pelirrojos se reúnen en lugares secretos, oscuros y ocultos, en torno a
uno de los máximos dirigentes, para discutir sobre los financiamientos de
sus horrísonos planes y la distribución de los recursos. Yo los he visto. Los
vigilo sutilmente. Astutamente los espío. Sí. A mi no me engañan.
Estas sociedades no se muestran como tales, sino que trajinan en la
clandestinidad, induciendo la responsabilidad de sus desafueros a quienes
más les estorban en sus sutiles propósitos, distorsionando la verdad,
inculcando a las masas con añagaza, al desprestigio y aniquilamiento de
quienes los adversan.
El mismo Barack Obama es pelirrojo. Sagazmente maquillado por sus
asesores de imagen, pero taheño como una mazorca de maíz. Chema, el
intrépido panadero y sospechoso amigo de Espinete, es rufo. Enrique de
Inglaterra es azafranado. Chuck Norrris es rubicundo…
¡Abramos los ojos!.¡Perdamos el miedo!.¡Permanezcamos en alerta!. Los
pelirrojos pretenden tomar el planeta.

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Anastasio Prepuzio

CAPÍTULO 24.
LOS RESULTADOS DEL URÓLOGO.
Escribo estas palabras desde mi lúgubre silencio, afligido, atormentado,
vilmente desazonado. En este momento siento una despiadada rigidez en
mi pierna izquierda.
Comienza el temblor. Retornan los espasmos en el brazo derecho. Me doy
cuenta que hace dos horas me tomé la medicación a base de supositorios
del tamaño de un pepino. Apenas falta una hora para consumir por vía
rectal la siguiente dosis. Me froto con impetuosidad los eczemas inguinales,
que palpitan hinchados, atrozmente inflamados, acardenalados como si
fueran epidermis de glande.
Sangran mis uñas, y la colérica rascazón me obligaba a arañarme como un
poseso. Rabio de dolor. Me desabrocho el pantalón revelando un
cuerpo deforme, grotesco, ensanchado de parásitos. Sigue la tirantez en la
pierna, y el hombro izquierdo se contrae y se eleva. Aparece el dolor y los
calambres musculares. Más que el purgatorio esto parece la antesala del
infierno.
Devoro mikados como si fuera un castor en un burdo intento para
sosegarme. Las pruebas médicas revelaron una insólita patología genital.
Hace ya un mes del chequeo. Hoy debo recibir los resultados. Desde
entonces vivo abatido. La incertidumbre me corroe. Tengo el corazón
oprimido y maltrecho, sumergido en la más pura e inmunda depresión.
Maldita incertidumbre. Ésta se alimenta de mi soledad, de mi angustia, de
mi sufrimiento, de mi nerviosismo, de mi desesperación. Le agrada verme
llorar, verme deprimido. Su bebida preferida son mis desesperadas lágrimas.
No encuentro muchas razones para seguir. No entiendo cuál es mi razón de
ser, para qué vivo y existo. Ni imaginarme feliz puedo.
He perdido hasta ese mediocre recurso para seguir viviendo. Esta espera me
corroe, me carcome, me consume las entrañas. ¿Viviré?. Tal vez. Desvarío.
Todavía espero que Amaya Montero escriba la canción más bonita del
mundo. Siento ganas de llorar. Pero no puedo. No puedo. Y ese
sentimiento, esa sensación, va creciendo y se hace más fuerte, esa opresión
en el pecho, es como una prensa que no me deja respirar, me duele, me

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CRÓNICAS DE UN CAPULLO

castiga, me escupe. Solo quiero estar solo y a oscuras, que nadie se acerque,
que nadie me vea.
Suena el timbre. Con las piernas trémulas, gimiendo por el dolor de mi
entrepierna, me levanto de la butaca. Es un decrépito cartero con un sobre
blanco. Recojo la carta certificada con las manos tan temblorosas como mi
voz.
Son los resultados de las pruebas médicas que tanto ansiaba recibir. Abro la
carta rompiendo el sobre.
El corazón me late con tal fuerza que parece no haber envejecido con los
años. Me armo de valor para leer los resultados....
Respiro aliviado. Falsa alarma.

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Son los modelos publicitarios. que no eres tan atractivo como ellos. MODELOS CABRONES. Lo percibimos especialmente en medios de comunicación. que la ordinariez reina tu vida.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 25. éxito y felicidad. galanos. Son guapos. ni coincidimos en la panadería o en la charcutería. de abdominales de cemento armado. acaudalados. nos hallaríamos ante un grupo de atléticos querubines preparados para posar en el taller de un Michelangelo ávido de crear esculturas de rasgos efébicos. en la ferretería o en el IKEA. 66 . y seguidamente les brotasen de la espalda plumosas y níveas alas. ancorada en lo visual. se encargan de presentar en las pasarelas de Milán. despertando un pueril interés en las personas. musculosos. dignos de reinar cualquier selva. dónde ser atractivo es el engranaje para alcanzar la propia seguridad. Esos personajes con los que nunca nos cruzamos por la calle. Y te observas ingenuamente frente al espejo. Si se quitasen el sombrero y las prendas. París o Nueva York la colección de moda masculina de una prestigiosa marca. cabreado y contrayendo una actitud derrotista. cabrones. Es muy tenue la frontera entre el candor y la picardía. Sí. Cabrones. convirtiéndose en un indicador social de estatus. la apariencia física juega un rol muy importante. Basta una sonrisa maliciosa de morueco aldeano para que este celeste serafín adquiera las trazas de un leviatán irresistible. En una cultura tan sexista. Desfilan y avizoran como gánsters narcisitas dispuestos a pasar un rato solaz en la piscina de Al Capone después de rematar algún sangriento encargo en el Chicago de la ley seca. Dichos medios promueven estereotipos falaces. enfundado puerilmente con sus prendas y te cercioras. que jamás encontramos en el supermercado. Es una cultura condicionada estéticamente. Estos prodigiosos muchachos. membrudos. Aquellos individuos. Todo esto lleva a que la sociedad discrimine a aquellos que no cumplan estos arquetipos.

personajes de horribles y espantosas facciones. vejadores de la sensibilidad. carentes de pestañas. mórbidos. 67 . comisuras colonizadas por larvas salivales. sudorosos. rechazados. y la obesidad y el desaliño facial conforman un estigma. excluido de la reserva genética de la humanidad. La gente corriente es fea por naturaleza. Estresados. conscientes de su desventaja física. que incitan a la regurgitación. Ojos atemorizantes. Rostros nauseabundos. con facciones abstractas concebidas en los más lúgubres sueños de Lucifer. Lanudas orejas como velas de un bergatín. estimulantes de la náusea. revela que los individuos normales hemos sido afligidos atrozmente por la herencia genética o simplemente hemos sufrido una errónea mutación darwiniana en nuestro decrépito cuerpo. indecoroso. Allí están. ladeadas. desagradable. caprichosas. estiercolizantes. Con medidas y hechuras políticamente incorrectas. excomulgados. Somos seres cuyos rostros amplían el significado de la palabra crueldad. Para nuestro consuelo la gente del montón es intrínsecamente fea. repugnante. la delgadez y el atractivo físico se han vuelto un ideal a seguir. ojos asimétricos y dientes de castor. estoy esperando en la parada del autobús. exentos de encanto y prodigalidad. e índices de masa corporal incompatibles con el Discóbolo de Mirón.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Así. paridos en la mente de un psicópata. El varón es antiestético. Bocas rodeadas de vello. Piel con porosos despeñaderos de estrías. no obstante. Bajitos. con el toque pernicioso de la bestialidad. Observo a los transeúntes. La realidad. repugnantes. Poseemos cara de roedor con disentería. rociadas. estrábicos. con ambarinos dientes quebrados. No hay que derramar lágrimas ni rasgarse las vestiduras. damnificados por su baja autoestima. alopécicos. Narices tendenciosas. a veces casi inexistentes como una calavera. infames. individuos cuyos rasgos injurian a la propia creación. implacablemente repudiados. Es así. en los últimos años. hediondos e inmundos. inmarcesiblemente vergonzosos.

cabrón!: 68 . aquejados por el complejo de inferioridad. por encima de mi hombro.. Me mira burlón. Levanto la vista y advierto una marquesina con un sonriente modelo de ropa interior cuyo geométrico cuerpo parece haber sido tallado en mármol. ¡ tu no sabes hacer esto. todos feos. No quiero sentirme minimizado por aquel vástago de deidad helénica.Anastasio Prepuzio Cada uno abstraído en su vida. obligación y devenir. pero feos retraídos. pero.Yo no soy tan guapo. que intentan demostrar su supremacía sobre los demás. Ese desgraciado ha gastado en un mes en peluquería y gimnasio lo que yo gano en media vida. con arrogantes ojos déspotas y régulos. . devuelvo la mirada a esos ojos colmados de grandeza. Consciente de mi desventaja corporal y adquisitiva..

Jodida cefalea. con el ‘vibrato’ magistralmente gobernado. pulsátil y punzante. Percibo los aguijonazos en las sienes. La fiebre me hace delirar. Letanía recalcitrante. Tiene una voz dulce. cabeza flexionada sobre el tronco. JODIDA MIGRAÑA.32 de la tórrida madrugada del 19 de Junio. el lacerante tic tac del reloj se incrusta en mi cerebro. Practico con éxito una autofelación. escuchando los lánguidos gemidos regurgitados por las vísceras de mi alma. burlándose de mí. Cambio mi postrada postura ‘estrella de mar’ a posición ‘fetal’: columna en ligera flexión. las sienes se tambalean como bolas de fierro abrasadoras contra las paredes de mi cráneo. Mi macrocéfalo está a punto de detonar. Destilación nasal. Escucho una gallarda ranchera de Bertín Osborne. advierto una brusca tensión del nervio glosofaríngeo. Martillos en la cabeza crepitando poesía norcoreana. conecto el reproductor de música de la vieja mesita de noche. Krypton pestañea en un cielo preñado de estrellas. un espeluznante dolor de cabeza sacude mis entrañas. Intento abrazarme a mi almohada salpicada de heces y estearinas seminales. San Romualdo y San Protasio de Milán. refulgente. Boca pastosa. pero ni rastro alguno del cabrón de Superman. hace horas que cayó la noche cubriendo con su atezado manto la ciudad. 11 Tammuz de 5773. alargando la oscura y grotesca sombra de mi cabeza postrada en el cabezal. recurrentes pinchazos en la frente. Veo moléculas. hercúlea. intentando como los epicúreos de antaño. refulgente. La razón se ha extraviado en los laberintos de mi consciencia. extremidades superiores flexionadas sobre los brazos y sobre el tóraxy piernas flexionadas sobre los muslos. amortiguar los puyazos de la sesera. Tras la claraboya.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 26. según el calendario hebreo. ilustres beatos del décimo noveno día del sexto mes del Año Internacional de la Estadística. Sólo unos instantes. El dolor. irradia ya la mandíbula. resplandece la luna. absorto. Argentada como una navaja desgarrando la negrura. Son las 3. Su primorosa dicción calma el dolor unos instantes. Opresión parietal. La inclemente voz. yerto. Extático. 69 .

. Un sudor frío recorre mi cuerpo. No puedo más. me sirve para expulsar los últimos cartuchos de rabia que me quedan. consecuencia lógica de dos semanas sin dormir. Mi respiración es ahora jadeante. paralizando el más leve intento de mueca facial. Soy incapaz de controlar mi esfínter uretral. Me miro por última vez en el espejo. 70 .¡Ein gelocatil!-. Anhelo finiquitar mi sufrimiento. Con paso dispar. dirección a la ingesta masiva de somníferos. Dejo que el agua fría de la toalla se deslice por mi macilenta frente como si fuera una milagrosa y reconstituyente linfa bajo cuyo remojo desapareciera la migraña. Percibo una familiar ardentía en mi entrepierna. en perfecto alemán. embriagando cada uno de mis sentidos. Me levanto.. giróvago. me dirijo al aseo. Este último alarido. Llego exhausto al baño. Me orino en la cama. apenas puedo sostenerme en pie. de la cama. Quiero acabar con la migraña. Empiezo a sentir temblores y náuseas. Tambaleante. Mi cabeza parece sangrar. como quién esquiva a un curtido francotirador.Anastasio Prepuzio La pesadez de la cabeza es insoportable. La cabeza me da vueltas. Ahora es el crujir de la cañería que aporrea mi mollera. me apoyo con tiento en la pared. . Mi cuerpo se agarrota y mis ojos se cierran.

Desde los comienzos de la aparición del hombre. Massachusetts. de manos de Alexander Flemming. La imprenta fue inventada por Johannes Gutenberg. y fueron evolucionando a través de los tiempos. después de una observación casual en uno de sus cultivos de bacterias. LA PENESGRIMA. esto a su vez permitió el desarrollo en todas las áreas fundamentales y claves en el posterior desarrollo del mundo: las artes. si es de noche o está oscuro en nuestra habitación. nacido el 30 de Agosto de 1922 en Boston. elementales y rústicos. Una de las características que diferencian al hombre como ser racional de las demás criaturas de la creación. y las consecuencias fueron toda una revolución en la disponibilidad de la información para las masas. Su invento lo empleamos incontables veces durante nuestra vida diaria. que permite la detección de objetos mediante la emisión de ondas de radio que rebotan en la superfice de dichos materiales. tras acariciar sexualmente la pared hasta encontrar el interruptor. Quien inventó el radar fue Robert H. La bombilla eléctrica o ampolleta.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 27. tarot. Otro majestuoso invento es el radar. éste se ha esforzado por lograr elementos que hagan más fáciles algunas tareas. quien en realidad la descubrió por accidente. La penicilina. En este mismo instante.. Rhine. es su connatural capacidad de lograr inventos. Otros inventaron palabras en inglés para seguir tarareando una canción anglosajona. inventada por Thomas Alva Edison fue otro de los grandes descubrimientos. los anuncios de relax en los periódicos. la medicina. Podemos mencionar al teléfono. Se puede determinar la distancia a la cual se encuentra un objeto midiendo el tiempo que toma la onda en ir y volver a la fuente emisora de ondas. Increíble. la ciencia.. o que resuelvan problemáticas que se les presentaban y a las que había que buscarles una solución. Los primeros inventos fueron realizados en piedra. 71 . Fascinante. Descubrimiento que ha tenido un tremendo impacto en la medicina. ya sea para llamadas a teléfonos eróticos. o simplemente por pura diversión llamando a un número aleatorio preguntando por Rufete. obra de Alexander Graham Bell. estamos disfrutando del hallazgo de este gran hombre.

Anastasio Prepuzio

La humanidad se vio enormemente beneficiada con la aparición de nuevos
elementos que transformaron el desarrollo de la vida, promovieron, a su
vez, otros grandes acontecimientos y cambiaron, por que no decirlo, la faz
de la historia.
Como aquellos grandes hombres, yo he concebido otro gran invento. Un
nuevo deporte que relegará en breve al fútbol a un segundo plano y
que nace por la necesidad de buscar un deporte que combine, por una
parte, los elementos clásicos de los deportes como actividad física,
reglamento, competición, y por otra parte, que tenga parámetros educativos
como la igualdad de oportunidades y la solidaridad entre los jugadores del
equipo: La Penesgrima.
La Penesgrima, variante europea de la esgrima, es un deporte de combate
fácil de practicar, donde se enfrentan dos contrincantes, que deben intentar
tocarse con su arma más preciada: el pene, y en el que la estrategia juega un
papel muy importante.
El objetivo del penesgrimista que compite es registrar el mayor número de
toques en la superficie válida del contrario. El tiempo reglamentario de un
asalto a cinco toques es de cuatro minutos. En caso de que los
penesgrimistas estén empatados y el tiempo permitido termina, se sortea
una ventaja y se da un minuto extra, el primero que toque gana. Dada la
gran repercusión alcanzada por este deporte, he decidido inscribirlo en el
registro de la propiedad.

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CRÓNICAS DE UN CAPULLO

CAPÍTULO 28.
PÚSTULA NASAL.
El gentío del subterráneo me engulle desdeñoso y distraído, pululando con
prisas en todas direcciones.
El violento temblor del andén y las chispas de los rieles anuncian la llegada
del convoy metropolitano.
Atestiguo la ausencia del típico pérfido aficionado a lanzar al distraído
viajero a las vías, y subo al metro trenzando bravía pelea por un lugar.
En él hallo fuego, barahúnda putrefacta, calor.
Vesicantes bebés llorando a pleno pulmón. Mantecosos provincianos
engullendo como si no hubiera mañana pálidos y tumefactos sándwiches de
chorizo. Rostros de jornaleros agarrados a los asideros que escupen contra
los vidrios del vagón. Posturas absurdas para intentar dormir. Grotescos
ejemplares de la especie anciana con talones que simulan cojera al
subir. Escuadrones de carteristas rumanos acechando a su próxima víctima.
Un universitario, venidero desempleado de lardosas rastafarías, se apresura
para subir al metro con esa gilipollez que caracteriza a quiénes corren con
mochila.
Las mugrientas puertas de fierro del vagón se cierran y el metro inicia su
marcha.
Escruto con esmero al gentío.
Escudriño la frente de la prieta muchedumbre. Observo embelesado las
gotas de sudor peregrinando por sus rostros, abrazando las imperfecciones
de sus caras; marcas de acné, vellosidades, verrugas hepáticas, cutáneos
forúnculos enquistados. Hombres de sotabarbas sin afeitar que, sin pudor,
desvelan sus gustos culinarios por el aroma de su aliento, ajenos a la traición
de su alquimia intestinal. Hirsutas hembras de sebáceos cabellos emanando
hediondez a ácidos gástricos, menstruación evadiéndose por sus poros.
Frente a la ventana, un barbilampiño y atezado paquistaní ofrece al rollizo
ejecutivo de azabachado traje un ramo de rosas.
-No gracias. Ya he follado- rechaza con altanería.

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Anastasio Prepuzio

Tras ellos, un homínido politoxicómano blasfema contra el mobiliario del
suburbano esbozando con spray un indescifrable graffiti.
Huelo el caos, la anarquía, la zafiedad.
El hedor agrio, macerado e hiriente de las axilas de esta caterva humana
revela el sofoco que han pasado. Percibo como los sobacos, mostrados al
levantar los brazos para asirse y no perder el equilibrio, están colmados de
vello cuajado, atestados de sudación, ponzoñosas podagras de agua color
ambarino que acumulan restos de su dermis, de la bazofia orgánica hacinada
en su cuerpo a lo largo del día.
Bajo la cabeza y descubro las uñas de sus pies, grotescas estructuras
turgentes, enlutadas, húmedas y malformadas que brotan desde unos dedos
deformes, impuros, sucios, tóxicos.
Es la saturnal de la incorrección, la vorágine de la vulgaridad, la autocracia
del desprecio a las normas escritas, escenario propicio para extirpar la costra
intranasal que tanto me ha incomodado estos últimos días.
Sin reparos, penetro con el dedo índice la zurda hendidura nasal, hasta que
consigo palpar el singular híbrido entre hidropesía y espinilla. La costra,
caliente e hirsuta, palpita por la inflamación.
Intento, con la uña sin podar, desraizar la postilla, rasguñando el absceso
hasta dejar el conducto en carne viva, exponiendo la epidermis nasal al
ataque de agentes patógenos.
Sangra mi hocico. El dolor hace lagrimear mis ojos, contrayendo mi bolsa
escrotal.
El nódulo gibaforme, vesícula de líquido al tacto, se está resistiendo.
Lo intento de nuevo aplicando vigorosa presión con los improvisados
alicates formados por índice y pulgar. Consigo tocar la sesera de la corteza
pustular, asida todavía en la pared medial de la nariz, pero fracaso en la
tentativa.
Lívido de rabia y exangüe de agonía, calibro la posibilidad de abandonar tan
desgarradora empresa.
Pero los rostros de los viajeros me observan en silencio, alentándome,
exhortando a no desfallecer en mi propósito.

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CRÓNICAS DE UN CAPULLO

Me aventuro ahora con el dedo corazón con astutos movimientos radiales.
Percibo como el cartílago se deforma, adquiriendo cóncava estructura,
permitiéndome maniobrar con mayor fluidez.
Es mi oportunidad. Tal vez la única.
Incrusto la uña en la cepa del forúnculo y con raudo movimiento vertical
consigo arrancar la costra nasal.
Entre los pomposos vítores y ovaciones de los pasajeros, procedo, cómo
no, a su ingesta.

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Anastasio Prepuzio

CAPÍTULO 29.
TENGO EL PENE PEQUEÑO.
-¿Mamá tengo el pene pequeño? - pregunté una tediosa tarde de verano.
Mi madre en un laudable gesto, s ólo murmuró: -No te preocupes Anastasio, ya
crecerá-.
Acababa entonces de cumplir 35 años. No convencido con sus fariseas pero
alentadoras palabras, decidí acudir al urólogo.
-¿Tienes frío?, ¿Te han castrado?, ¿Tomas esteroides?, fueron los burlescas
preguntas que aquel cabrón graduado en medicina interpeló al examinar mi
diminuto falo.
Recuerdo cómo la decrépita enfermera observaba la escena divertida, tal
espectador de un vodevil, mientras el pelirrojo facultativo, equipado con
usados guantes de tacto rectal, hurgaba con alfileres y lupa mi zona genital.
Había reunido a los residentes de urología para contemplar mi atroz
dolencia, y un nutrido colectivo de científicos fotografiaban con asombro y
compunción mis liliputienses órganos sexuales.
Tras el reconocimiento y después de extirparme de mi vello púbico ladillas
del tamaño de centollos, el médico me diagnosticó un severo cuadro de
microfalosomía, o lo que viene siendo lo mismo, un pene con una longitud
sumamente corta.
Un nuevo revés me golpeó de manera cruel y despertó en mi algo corrupto
que anidaba aletargado en mi interior...
Salí de la consulta afligido, desazonado. Advertí cómo el ulular del viento
húmedo me embotaba los oídos.
Sentí a los perros reírse, a las lechuzas chotearse, a los mendigos
recochinearse, a los niños mofarse, a los motoristas menospreciarme, a las
ancianas escupirme. No aguanté más. Tensé mis tullidos brazos y cerré las

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Anastasio. arrojarles objetos. la enajenación. Mi gigantesca cabeza iba a detonar. Diviso gigantescos falos en los balcones. Advierto descomunales bálanos paseando. Rondo por las calles y los escucho. Era la voz del Horror que vomitaba horrendas y sarcásticas dicciones. Blasfemé contra todos los dioses existentes. Desde la trinchera de la congoja. pero no notan mi presencia. Veo enormes penes por la calle. Percibo hercúleos glandes en las vallas publicitarias. Abofeteé el aire con las manos.Anatasioooooooo. Me cagué en mi enjuto y demacrado pene. los observo. el sudor adueñándose de mi sucio pellejo. Eres un microprepucioooooo!!!-. me es imposible decidir. Y comencé a oír pavorosas voces que proferían tremendas imprecaciones: . la mente escuadriñando entre los estercoleros de mi cerebro. Empecé a sentir la sofocación. Aunque mi parte más racional me indica que bajo ningún concepto debo confundir la realidad con esas imágenes fálicas. me embiste el tormento de miles de voces: .CRÓNICAS DE UN CAPULLO manos en puño como si combatiera contra el mismo universo y grité hasta sentir mi faringe arder. Desde entonces la psicosis se extiende como la gangrena. 77 . Desvarié. Están por todos sitios. No podía luchar con los sombríos pensamientos que se congregaban en mi enajenado interior mientras reflexionaba. Picha corta!!!. Eso me descontrola e intento en vano pegarles. Micropeneeeeeeeeeeee! Necesitas un bombín para hincharla!!-. mis callosas manos trémulas. les abronco y lloro desesperadamente. propagando en mí la demencia. Avisto titánicos miembros planeando. Me asaltan las dudas. Los titubeos vienen a incrementar mis sufrimientos. discernir cual es el camino que he de tomar. la vesania. las sienes se tambaleaban como bolas de acero abrasadoras contra las paredes de mi cráneo.

Es lacerante. cuyas páginas pasan más raudas de lo que puedo leerlas. Es un compendio tosco. Siquiera puedo dormir. y no hay juicio alguno en lo que dicen. y encuentre allí la respuesta para terminar con este sádico castigo. efigies y penes. muchos penes. Observo palabras carentes de sentido. Soy un micropénico con insomnio. sinnúmero de glandes. y penes. Abrazarles me consuela. Sin embargo a veces sueño con un libro cuya lectura no puedo gobernar. Si me asomo por la ventana sólo veo mi tristeza y mi aislamiento. Tal vez a lo largo de la perennidad lo termine interpretando. Su voz es la única que no me lastima. Sólo los árboles me comprenden. de tapas duras y parece vetusto. símbolos.Anastasio Prepuzio Nada en mi visión puede ver con nitidez. Hablan en silencio. Y me contestan. 78 . miles de falos. números romanos.

Mutismo. pero podía divisar perfectamente las cortinas níveas que estaban encima de la gran ventana. Busqué el vaso de orín que por costumbre ponía todas las noches en la mesa escritorio a fin de ahuyentar a los malos espíritus. Recorrí el pequeño comedor con la mirada estrábica y temblorosa y me di cuenta que estaba en casa. LA VISITA DEL CABRÓN DE E. Estaba en penumbras. Decidí tomar un largo y reconfortante baño. y me dejé llevar por mis orgiásticos pensamientos.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 30. Estaba todo en silencio. y mi corazón comenzó a palpitar con rapidez. Intenté relajarme jugueteando con los patitos de goma en la bañera. Había tenido una zozobra aterradora. No obstante tuve pánico. dantescamente salpicadas de esperma. Eran las 2. Las paredes. Pero a su vez. Todo había sido una simple pesadilla.. Me lo bebí de un sorbo. una nevera.T. Acaricié con pericia mi glande con el pico de uno de ellos. una pequeña y oxidada puerta que daba a la cocina y nada más. No ha podido violarme -. pocos muebles. Tras eyacular. una cama personal . no recordaba haber soñado nada igual en mi vida. mi manceba colección de heces caninas. sólo quebrado por el tic-tac monótono y exacto del rústico reloj ubicado en medio de la sala de estar. Justin Bieber no es maricón. 79 . me depilé y me quedé dormido de nuevo en la bañera.. un pequeño televisor. era tan real. Desperté en la butaca temblando y sudando como un jodido cortador de kebabs.35 de la madrugada de una fría noche de otoño. Tomé aire y me dije a mí mismo: -Es sólo una pesadilla. daban la sensación de que la sala de estar era más amplia. Fue entonces cuando recordé el espeluznante sueño que me había despertado. una butaca grotescamente tapizada con simpáticas figuras de Bob Esponja.

Recorrí sigilosamente el comedor. Huérfano de prendas. haciéndome patalear y agitarme en vano. un hálito lento y pausado que provenía de la cocina. La extremada educación de mi computadora. a intérvalos. Percibí un aumento en mi frecuencia cardiaca y un atroz encogimiento escrotal. Había alguien en mi apartamento. Frío que me caló hasta los huesos. dando saltos y escondiéndome astutamente detrás de la butaca. proyectada por el vidrio del ventanal a mi lado. igual de mal que siempre. No había rastro alguno de aquella presencia. me dirigí al salón. Una sombra pasar como una ráfaga centelleante. la mandíbula desencajada y el trago desesperado buscando el aire. cuando de repente sentí una breve brisa pasar detrás de mí. Estaba más acojonado que una monja con retraso menstrual. hija de puta. Acompañaba la descarga con palmadas para que ésta fuera más rápida. atraídas por la caspa y mugre que poblaban mi cráneo. la asfixia estallando dentro de mi cuerpo como una llamarada. Casi me ahogo en la jodida bañera. luchando por escapar de esa jaula densa que me oprimía. fugándose a través de los huecos que dejaba la luz de la luna entre las nubes. Desperté repentinamente. me advertía: ¿Desea iniciar Windows normalmente?. Noté el frío.pensé. inundando mis pulmones carcomidos por el tabaco. Agarré el cuchillo que utilizaba para afeitarme y me enfundé las gafas de visión nocturna. Mis glándulas salivales empezaron recargarse. conteniendo la respiración para evitar inhalar el agua que me rodeaba. -Sí.Anastasio Prepuzio Sentí el agua fría colmando mi boca y mi garganta. Encendí mi pc. Salí de la tina temiendo por mi vida al no disponer de alfombrilla antideslizante. Cientos de moscas revoloteaban sobre mi cabeza. 80 . allá fuera. Fue entonces cuando noté una respiración. Y después la sensación de sofoco. Me sentí estúpidamente un peligroso delincuente mientras fumaba y descargaba una película para adultos. los ojos saliéndose de las órbitas. por mi espalda. rozando levemente mi oído. Gilipollas.

Me detuve un instante. Un escalofrío recorrió mi espalda al abrir la puerta y se intensificó al asomar la cabeza. -Teléeeefono.. ring. El Extraterrestre. Era la estúpida música del móvil. Aquella voz metálica era familiar. Me había dado un susto de muerte.insistió la voz. Reuniendo todo mi valor. -¡Me cago en la puta!.CRÓNICAS DE UN CAPULLO -Ring.susurré. ringggg.exclamó un aullido procedente de la cocina.T. intentando procesar lo que había escuchado. 81 . Mi amigo E. -Teléeeeeeeeeeeeeeeeeefono. que había venido a visitarme. me acerqué a la cocina. Allí estaba. El decrépito alienígena.

en una de las experiencias más arrebatadoras que un ser humano puede vivir. cuándo. Es el resultado de duro esfuerzo personal. lo son. 82 . dónde. voy a tratar de explicar la fascinante vivencia de meternos en un cubo de basura. por qué y el para qué de la naturaleza de los objetos y seres que se encuentran a nuestro alrededor. se ha encontrado con algo que realmente no merece la pena. La metodología de investigación es el proceso por medio del cual nosotros podemos realizar una correcta investigación. algunos sobresalen y hacen el mentecato cabal y perfectamente.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 31. En realidad. Nuestra propia vida es un camino por descubrir. pues la ignorancia de la estupidez equivale a la bienaventuranza. Uno de los gajes del oficio del descubridor capullo es exponerse a encontrar objetos valiosos o elementos sin valor. son los últimos en saberlo. no por influencia de sus antepasados o de sus contemporáneos. La mayoría de capullos. En ese momento nos sentimos estúpidos triunfadores. Existen diversos métodos mediante los cuales un individuo puede meterse en un contáiner de deshechos. basándose en esto se podrá llegará una conclusión de la investigación y expresar las ideas y opiniones. y uno se resiste a ponerlos sobre aviso. Por contra. El hombre es grotescamente curioso por naturaleza. Gracias a esa curiosidad el ser humano ha desarrollado la capacidad de investigar el cómo. Realizar una investigación depende principalmente del tema a tratar y las fuentes donde se obtiene la información. COMO METERSE EN UN CUBO DE BASURA. No hay nada peor que descubrir que tras mucho tiempo. El ser capullo. En este capítulo. Naturalmente. no hay nada más reconfortante que atinar con algo realmente preciado tras el esfuerzo que nos ha costado. Hacen el papel del gilipollas. tiene una habilidad innata para la investigación. ahínco y anhelos.

serán el extremo visible de la parte de cuerpo que aún no ha sido deglutida. se buscará una superficie estable. con la finalidad de enfundarse el 83 . uno se encuentra ya preparado para sacar la cabeza. Cuando al menos dos terceras partes del cuerpo se encuentren depositadas en el recipiente. Los más intrépidos lo han intentado desde un ático. Es como caerse en la boca de Carlos Baute. uno se siente gilipollescamente ninja. y revolcarnos entre los escombros. tratando de no resbalar o precipitarse hacia el suelo súbitamente si las ruedas del contenedor así lo propiciasen. prestando especial cuidado en sortear un hipotético y desagradable impacto contra la tapa. Posteriormente. es necesario imprimir sobre las manos hercúlea fuerza para arrastrar nuestro siniestro cuerpo hacia el interior.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Los casticistas defienden el procedimiento tradicional. los inconformistas abogan por derrotar al cubo y colocar su abertura en postura horizontal. éstos dejarán de dibujar chilenas en el aire y resbalarán. Una vez pisamos restos de legumbres varias. Penetrar con la cabeza en primer lugar. colonizadas por millones de gérmenes y toxinas. El salto ha de ser elegante. en la cual. La singularidad de este método es que una vez logrado el cometido. siendo un método no aconsejable para los orondos. que auxiliará para poner en pie el cajón a medida que se va escalando con la ayuda de las manos y los codos. horizontal. limpio. con parsimonia. con los consiguientes golpecitos molestos en los genitales. el individuo en cuestión. Por otro lado. tal puerco en el fango. se arroja con los ojos cerrados desde lo alto del techo de un automóvil o un segundo piso. plegándose como un acordeón en lo lúgubre del barreño. esbozando una sonrisa triunfadora. tratando de no verter su putrefacto y purulento contenido sobre la acera. Los zuecos y los calcetines de raquetas cruzadas. para ir enderezando la postura. mesurado y técnicamente perfecto. que podría haberse cerrado al no encontrar oposición. En este caso. El tercer y último de los procedimientos es la llamada ‘técnica del insensato’. y escrutar el imprevisible fondo con las palmas de las manos con los pies colgando hacia afuera. La particularidad de esta estúpida opción requiere de una fuerza física pretoriana y escaso sentido del ridículo.

es el momento de pensar en sentido de la vida al abrigo de la indiferencia más absoluta. 84 . Es aconsejable masturbarse a fin de lograr la disminución del aporte del oxígeno. de meditación. sobreviene un estado de reflexión. y suponiendo que el osado individuo ha ejercido su derecho a la verticalidad. para alcanzar la armonización y sincronización de los dos hemisferios del cerebro. Una vez dentro.Anastasio Prepuzio contenedor sin consecuencias que posteriormente hayan de lamentarse en la camilla de un traumatólogo. Cuando alcanzamos niveles de asfixia óptimos.

y los que sucumben ante su encanto. bien merecía la pena tan arriesgada aventura. aturdido por el ruido de los motores.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 32. platina y esbelta. Es parte de los mitos de dichas tierras. siendo la criatura mágica más solitaria y misteriosa de todas. y ya sin posibilidades de racionar las palomitas que eran parte del pasado. centrándome en mantener la cabeza fuera del líquido. Pasé a hacerlo estilo crol. dónde el verano envuelve gran parte del año. debajo de los motores. de imperecedera juventud. Sólo pude saber que se dirigía a Sudáfrica. y mi nado era irregular y torpe. LA SIRENITA. Empecé a nadar chulescamente estilo mariposa. y las mancuernas me pesaban como si fuesen una coraza. orgullosa y altiva. y el cielo y el agua se hacen uno entre los cerros cubiertos de algas silvestres. Con desesperación. El cansancio. en un pequeño zulo que apenas me daba para extender mi metro sesenta. deshidratado. inconsciencia pueril. me escondí en la bodega. dotada de singular encanto. Ya no controlaba el ritmo. Sigilosamente subí a popa y me tiré varonilmente al mar. La visibilidad era nula. los 85 . Apenas aguanté 100 metros. otorga poderes fálicos sobrenaturales. una menuda sirena de rasgos peculiares. Tras dos interminables semanas de viaje. tres bolsas de palomitas para pasar sed durante la travesía. Al cantar. parece ser hermosa doncella. mi brújula advirtió que el barco surcaba la costa guineana. habita en sus mares del sur. Mi distanciamiento con Jacinta y especialmente mi diminuto pene. El cansancio empezaba a hacer mella en mi cuerpo. decidí comprobar si la leyenda era cierta. Cuenta la leyenda que en Guinea Ecuatorial. un par de mancuernas. Obsesionado aleatoriamente como fuente de conocimiento y follabilidad. Llegué hasta el puerto de Barcelona y astutamente logré colarme en un buque carguero que estaba haciendo escala. una sonda rectal para administrarme enemas en momentos de aburrimiento y una brújula casera. Braceaba ya como un canino que se está ahogando. a quién atrae por su belleza y sus canciones.

Las gaviotas chillaban atrozmente entre los abruptos roquedales y picoteaban sin piedad los parásitos que anidaban en mi cabeza. Maldito cabrón. Empecé a ayudarme con mis pies dotados de uñas como mejillones y manos en un arenal que yacía bajo el agua y que subía hacia la playa. Él tenía la culpa de todo aquello. Instintivamente me volví hacia aquel sitio. El ruido que hacía se podía comparar con el de los ángeles tímidos. en el que celosamente custodiaba mis chupicromos y las mancuernas. tras el tronco de un ciprés. El océano se agitó de una manera extraña y con rumor formidable. Me agarré los labios. intentando contener un alarido y lloré. tan delicadamente. Empecé a recordar tantas historias que había escuchado acerca de los caníbales. Estaba completamente desnudo en una paradisíaca playa. Estaba solo. La seguí. Pero yo era un guerrero del dolor. Giré mi cabeza en busca de mi zurrón. me impedían mantenerme a flote. lo cual me indicaba que me encontraba cerca de la orilla. y suspiré aliviado. pero aquella silueta era perfecta. No había nadie que pudiera socorrerme. oí caer unas piedras que rebotaron contra las palmeras silvestres. La silueta femenina. hasta llegar a la costa donde caí desmayado. Tenía un paso tan ligero que se podía mover libremente por la jungla. Recordé como encontré a mi madre en Meetic. esculpida tan celestialmente. y así fui avanzando. se adentró corriendo como una madre en la selva. De repente. Lloré desconsoladamente. un gladiador del calvario. Traté de poner en orden todo lo que estaba pasando. por la ladera de aquella frondosa selva que conducía a la playa. Pensé en Falte y al momento empecé subir hasta llegar a la superficie. seguía a mi lado. abandonado. observando sin ser observada. que no podía ser un antropófago. Eran los primeros rayos de sol que me despertaron de mi profundo sopor.com. mientras un resplandor rojizo iluminó el cielo. y vi una extraña silueta que se ocultaba. podía notarlo. La temperatura del agua había subido. Podía moverse con mucho sigilo. con gran rapidez. y dediqué unos minutos a reflexionar. 86 . Ya estaba cerca.Anastasio Prepuzio calambres en las piernas y las pirañas que cruelmente mordisqueaban mi escroto. Miré mi liliputiense pene. por debajo del agua salada.

Empecé a cabrearme. Un eructo y el rumor de risotadas fueron su respuesta. Cogí un trozo de madera carcomida y le solté un atroz estacazo en la cabeza. emprendí el camino en esa dirección. lanzándole atrevidos insultos . Sentí cómo se paralizaron todos mis músculos. ganando entre el agua y la luz. dejándola moribunda en el suelo.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Primero retrocedía y me seguía como una sombra. entre alegre y vergonzosa. se acercó a mí. tocando platillos. 87 .¡¡¡Zorra!!!. De pronto escuché un gemido agudo y seco. desplomada de bruces. mirándome y riéndose de mí como una demente. Un hembra de chimpancé. Un brutal collejón. causándome una atroz brecha. Estaba en celo. la caída de su enemigo. y asomaba medio rostro. observaba. Un enorme pedrusco impactó de lleno contra mi cabeza. Un búho. Miré a ambos lados. quería poseerme. con retorcido placer. la figura femenina. se desvaneció para retroceder y situarse una vez más a mi espalda. en un borroso revoltijo en el que a duras penas puede distinguir su platino cabello. se masturbaba con una especie de fruta silvestre apepinada. la silueta dio media vuelta y. y sentía una especie de humedad que me envolvía. Los árboles se confundían entre ellos. atisbando con un dorado ojo desde detrás de un árbol. -Pichacorta!-susurró una voz desfalleciente. Pero no había nadie. Justo en la base de un árbol. volaba una mariposa pura como un limón. quieres dejar de jugar al escondite!!. Después aparecía de repente por delante. sal y da la cara só puta!!!!-le contesté contrariado. Me senté en un altozano. Dubitativo. Me giré viendo como huía de mí por entre las malezas de un bosque nocturno iluminado por luciérnagas colosales. A mi lado me saludan con sus cabecitas amarillas las infinitas calceolarias pero ni rastro de la figura femenina. Sal de una puta vez!!!-. -La madre que te parió. Bruscamente. Provenía de la maleza. me hizo girar jadeante.

Al recobrar la vista. contrariado por no haber podido entablar conversación con ella. dejándome ver al sonreír su boca. y al coger mi pene aprecié con inmensa alegría que éste había crecido 10 cm. aquellos dientes de blancura inverosímil. Desprendía una luz brillante aturdidora que me dejó sin visión durante unos minutos. la sirena había desaparecido. Ni rastro de ella. Retomé el camino de regreso afligido. Paré a orinar. Era la sirena. de medio lado.Anastasio Prepuzio Era tan bella que parecía un ángel. La leyenda era cierta. un hermosísimo querubín. encegador. 88 . Se había disipado por completo. compañeros inseparables de húmedos y amorosos labios. La había encontrado. joven y vivos colores en su rostro: sus mejillas estaban encarnadas y sus labios parecían de coral. sus mejillas mostraban aquel sonrosado que en las mestizas de cierta tez escapa por su belleza a toda comparación. La bella sirenita cerró los ojos y disparó un potente destello de luz.

Era feliz. despreocupados. Un nervudo e incómodo viento galopaba entre los intrépidos individuos que habían osado pagar el dinero que costaba la entrada del Zoo. azaroso. tremendamente afortunado. El rugido de un bravío león atravesó la llovizna con suave temblor. tal gorrino en el degolladero. UN DÍA EN EL ZOO. Las brechas en nuestras cabezas sangraban profusamente. los relinches de las cebras y los peculiares graznidos de los flamencos parecían guiarnos bajo el sonido de nuestras palabras. Éramos felices. Pero no nos importaba. miré al infinito donde me sorprendió el cielo cubierto por grisáceos nubarrones que me sosegaban como somníferos. El rumor del viento sobre las desnudas ramas de los árboles se mezclaba con los berridos de dolor de los animales salvajes. Me sentía ufano. Al respirar el aire apacible y húmedo. en una jornada en la que los meteorólogos habían pronosticado cuantiosas lluvias torrenciales. entreteniéndose. radiantes. La lluvia amaraba con parsimonia. apedreándonos implacablemente la cabeza. expresé la inmensa alegría de estar junto a ella con un atronador eructo. Mientras la voz de Jacinta me susurraba paso a paso. Complacido. No sentíamos dolor. El granizo empezó a descender con violencia. Jacinta me sonrió con una maligna risa que terminó en tuberculósica expectoración. 89 . bajo un atroz vendaval de gigantescos pedriscos. Paseábamos embelesados. cogidos de la mano. jugueteando. puerilmente enamorados.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 33. Caminábamos encariñados ajenos al escozor de aquellas heridas.

Podía escuchar su trabajosa respiración. que movía la cabeza hacia ambos lados tratando de llegar con su larga nariz a un cacahuete que moría a los pies de un turista. Esta vez para contemplar la grotesca cópula entre dos primates. El parecido del orangután con Jacinta era terriblemente asombroso. -¡No!. Se me erizó cada tejido cutáneo de mi cuerpo.negué con la cabeza y apoyé las manos en las cuerdas que delimitaban el perímetro. Utilizando todos sus músculos faciales. por la mayúscula incredulidad. Llevé la cámara a mis ojos. ella me devolvió el guiño. y volví a observar el simio. El miserable cielo continuaba lapidándonos con granizo del tamaño de sandías. Había algo de familiar en aquel paquidermo. Un enorme elefante. Reiniciamos el paseo. Mi vista trajo a mi confusa mente la noción temible e inesperada de que la trompa del elefante no correspondía al hocico de un descendiente del mamut. Nos detuvimos de nuevo. La miré lascivamente. buscando el ángulo perfecto. llamó mi atención. Necesitaría una pala para desmaquillarse.. Proseguimos con el itinerario. Estaba atrozmente empolvada.Anastasio Prepuzio Los cristalinos pero estrábicos ojos azules de Jacinta se detuvieron para observar el apareamiento de unas moscas. Me froté los ojos con violencia. Aquella siniestra cuadrúpeda gemía como una posesa. mientras que con sus enjutas manos devoraba una bolsa de pipas como si no hubiera mañana. ¡No!. acercando y alejando la visión. 90 . Al ampliar la imagen logré un plano perfecto del macaco hembra. Sus pupilas gris pálido se movían temerosamente de un lado a otro. Experimenté una pavorosa sensación conocida. en un encomiable gesto para subirle la autoestima.

fúnebre. me golpeó las sienes como un mazo para dejarme desorientado. 91 . Uno de aquellos enormes falos que tanta angustia me habían provocado. Los fantasmas del pasado que me atormentaron habían regresado. aullando. sollozando. Cerré lo ojos y divisé una efigie fálica. Era un pene.CRÓNICAS DE UN CAPULLO No. No era una trompa. como dantescas criaturas que tropiezan en la oscuridad de mi cerebro. La imagen sombría. como el círculo negro que se graba mucho tiempo en la vista del imprudente que ha mirado fijamente al sol.

LA PUTA CALVÍCIE. de mermado. y que a día de hoy sigue resultando incurable a largo plazo. de mamarracho. que los calvos somos testosterónicos insaciables. recientes estudios científicos demuestran que la pérdida de cabello puede deberse al sobrecalentamiento en el interior del encéfalo. La maldita y jodida “M”. Y sin duda. tremendamente delgado y mucho más corto. los trastornos hormonales.. que los alopécicos son sujetos fríos. Perdí el pelo prematuramente. Apunta esta investigación. más varoniles y sexuales. Dicho calentamiento se originaría por el uso reiterado de las neuronas del celebro. Una de cada 20 personas padece de alopecia. la más común de ellas continúa siendo la alopecia androgenética. calculadores y tremendamente prácticos. El patrón típico de la calvicie masculina comienza en la línea de implantación del cabello. Sin duda. el estrés.”M” de memo.¡¡Y un cojón!!. No obstante. El pelo de la coronilla también comienza a adelgazarse cobarde y cruelmente.. La alopecia es una grimosa y atroz afección que ocasiona despiadados parches redondos de pérdida del cabello. mariposón. monstruosa patología debida a un conjunto de factores de orden hormonal y hereditario. Aunque existen varios tipos de calvicie. y finalmente el punto más alto de la línea de implantación del cabello se une con la corona miserablemente despoblada. La edad. Yo soy uno de esos menesterosos sujetos. de mentecato. Una funesta hecatombe. El cabello que estoicamente resiste se vuelve afrancesado. yo ya identifiqué el origen de mi desoladora calvez… Dicen quienes sufren esta inclemente afección capilar. A juzgar por el pragmatismo que caracteriza mi forma de resolver los problemas (con una 92 . perspicaces. una auténtica putada. la deficiente alimentación o la masturbación compulsiva son las causas de la desertización capilar. Sólo es un farisaico argumento para justificar nuestro reluciente e yermo cráneo. dejando indemnes la zona posterior y laterales. a los 12 años. Fue una ignominiosa fatalidad. la cual retrocede gradual e inexorablemente para formar una "M".Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 34.

intuyo que dicha hipótesis puede ser verídica. agónicos injertos capilares o milagrosos champús. ni consumidores potenciales de burdos sombreros. Putos clavos. ni ahorradores de champú anticaspa. Groseros peluquines. no hay nada más antiestético. La puta calvicie no tiene sanación. Los calvos vivimos en un pusilánime estado de sufrimiento. en el más absoluto secreto. No somos hombres sin pelo. en la iglesia. repelente. Pero si podemos encubrirla con este sencillo método: Adquiera en cualquier droguería un aerosol para garfitti del color de tu cabello. son algunas de las estúpidas enmiendas para subsanar la alopecia. ni individuos sin exigencia de peinarse. Se burlan de nosotros en las cenas de trabajo. Somos calvos. Esa es la lacerante realidad. enojoso y repulsivo que un macho con una esperpéntica calvorota. en la barbería. En cualquier caso. Aplique directamente el spray sobre la zona despoblada y deje secar la pintura durante 20 minutos: 93 . Vivimos ese infortunio en silencio. en la charcutería y a la salida de los colegios. vulgar.CRÓNICAS DE UN CAPULLO hacha y una bolsa de plástico ). ¡¡¡Pantomimas!!!.

gesticulan en torno a mi estupidez. acoquinado por cuán sepultados tengo los ojos. Oigo el aire cuchichear entre mis alvéolos dilatados. allí en el suelo.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 35. oteando el lento temblor de mis mandíbulas salientes. balbuceo letanías. Apenas soy capaz de respirar. perfecto fluido carmesí. asmáticos. Escoltado por un arpa. alargando las sílabas al blasfemar. camisa de palmeras y un cordel de sujeción para las gruesas y geriátricas lentes. Lloro y las lágrimas de espanto caen como chorros por mis mejillas. supurando aluviones de delirios paranoicos. me rasca la garganta tal tos ferina. sigo llorando y mirándome en el espejo. limítrofes a la capitulación. La veo y me avergüenzo de ella. ESTOY LOCO. perito de que la alquimia vesánica es irreversible. de este sopor insomne que ha alienado mis neuronas. necrosados. 94 . Qué asco. Estoy llorando. el pánico. cenagosos. Me reboso en todo tipo de oprobios y bochornos. Exangüe. 2 de Mayo de 2013. La polución exhalada por la sangre. Diviso cómo un amazacotado pelaje de asno resbala sobre mi testuz. Aúllo en sánscrito. plomizos. metálica. de mí mismo. pidiendo a gritos salir. desafiando el protocolo. el odio. siento como el corazón aporrea mi pecho. Siento animadversión por mi mismo. Me acerco para ver más de cerca cómo las lágrimas brotan de entre mis párpados semicerrados.M. 11:03 A. espumando mareas de gilipollez. la música de la piedad. Llorando. saludándome con su mano izquierda. Ataviado con un grotesco bañador floreado. La aversión. ubérrima. frente al viejo y agrietado espejo. cómo unas puntiagudas orejas de jumento germinan de forma inmisericorde desde mis siniestras cavidades auditivas. Mi boca se deforma con mi llanto.

perturbado. Y no sé porqué lo he hecho. Es el ímpetu bubónico de la enajenación. inoculando con impulsos neuronales mi cerebro. Intolerable arrebato de enajenación. La sala de máquinas de mi cacumen no funciona bien.CRÓNICAS DE UN CAPULLO ¿Por qué lloro?. Enajenado. demente. 95 . Estoy loco. se preguntará usted. mis avezado lector. penetrando. insurrecto de la cordura. La respuesta es fácil a la par que macabra. arremolinándose. Loco. Acabo de darme cuenta que he amputado mis testículos con las espectrales y gélidas hojas de unas tijeras previamente afiladas. ¡ No lo sé !. Estoy loco.

Pese a regentar un comercio de verduras. Buscaba pretextos absurdos para no alimentarse bien. 96 . Mierda de cuerpo. Quería aliviar mi soledad con un melón calentado al microondas. cada vez que iba al baño. El pabilo encendido bailoteaba en los restos de sebo líquido. Su llama agonizante. Pero tenía su punto: era todo un carácter. Es una fanática del chocolate y del pan con cualquier cosa.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 36. Miserable organismo defectuoso. Me recordaba mucho a un sargento que tuve cuando hice la mili en Melilla. el escroto. Me desperté compungido. Pese a que se llama Mercedes. era aterrador y espeluznante. De su boca asomaban repugnantes gusanos retorciéndose entres fluidos viscosos. MERCEDES. cuando no era el cuello era la muñeca. Me dolía el cuello otra vez. la apodan foca por dos razones. todo el rato igual. Me sentía un cautivo. por gorda sebosa y por el bigote. al cabo del día. vive en mi barrio. pero al abrir la nevera sólo encontré ese medio limón reseco que la custodiaba. como un sabor que recuerda el vinagre. Su decrépito rostro colonizado de lunares como las pipas de la sandía.decía convencida. propietaria de una pequeña botica de fruta en que ofrece a la clientela una jugosa y vitamínica oferta. o la espalda entera. Una frutera repugnante de generosas carnes. incrustado de pedrería barroca. apenas proyectaba un fantasmal hilillo de luz que caía sobre mí. odiaba las frutas y vegetales y mataba por el pollo del McDonald's. consciente que sólo había sido un dulce y utópico sueño. -El agua no me gusta . un bozo a lo Pantoja y michelines de dos décadas. cada vez que debía comer o irme a dormir. barba de tres días. El hedor que emanaba la verdulera era insoportable. Había soñado con sustituir mi fláccido y diminuto pene por un majestuoso falo hidráulico de oro macizo. La vela se había agotado en el candelero. Bebía gaseosas azucaradas si no encontraba Coca-Cola.

fugaz. Desde entonces intenté esquivarla. Me puse el abrigo encima del pijama para salir a la calle. Sacó su sucia lengua. Ella. 97 . Custodiaba el género exclusivo. Y allí estaba la frutera. Solo la miraba un instante. Señoras que habían sacado una silla a la calle y habían montado su propio Sálvame Deluxe. Un jubilado pidiendo dos sandías y tres avances. Una sonrisa que aceleraba mis ansias de vómito y me ponía del todo nervioso. Que fea era la cabrona. Peinaba media melena con tonos canosos. y chupeteó un helado imaginario. quise vencer en aquel torneo vidrioso. Comía perejil como si no hubiera mañana. Decidí salir de mi guarida. Ella me deseaba ardientemente. labios agrietados y gastados rematando una boca rodeada de vello y ojos saltones robados a un olivo andaluz. las dos laderas del rió estaban rebosantes de bares y terrazas. pero suficiente para preguntarme como la caprichosa naturaleza podía haber concebido una alimaña como aquella. me presté al juego. Me quemó. sudorosa.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Cada vez que nos cruzabamos. Pijas idiotas que se divertían poniéndose las pegatinas de las verduras en la frente. La radiante luz de un sol de otoño ambientaba la ciudad. setas. con el colesterol a punto de dejarla fulminada. condimentos y las peras. Hacía un día espléndido. sacaba sus bolsas cada noche llenas de fruta manoseada y la lanzaba atrozmente al contenedor descargando toda su ira. Una vez intenté aguantarle la mirada. corto. Llegué a la frutería que estaba en pleno jolgorio. ojos verdes e ictericiosos que me escrutaban a través de los cristales de sus grotescas gafas de concha. ella me sonreía. Un sábado maravilloso. champiñones. debía abastecer de frutas mi lúgubre despensa. mientras un decrépito demente señalaba a alguien aleatorio y gritaba:-¡Es el elegido!!-. con gran dificultad de movimiento. tal bistec a medio rebozar. Me fulminó. Me extrañó la abundancia de personajes grotescos en aquel comercio. Perdí y me derrumbé derrotado. un cabrón iba regalando pelucas a los calvos. No podía soportar aquella mirada. todo el mundo estaba en la calle disfrutando de la jornada. Señoras que toqueteban la fruta y no se ponían guantes.

Me había reconocido. Tomé uno. -A mí me gustan los hombres. con bigote negro y ojos saltones.No me gustan las mujeres-.Anastasio Prepuzio Pasé por las secciones de tubérculos. Medio hablé medio tartamudeé a la vez que escapaba de la mirada imprudente de frutera.le dije. Después cogió uno de los plátanos y empezó a lamerlo con devoción. Lo que sí recuerdo es que huí a toda velocidad de la jodida frutería. encaminado en la vorágine de la estupidez extendía los brazos e inflaba los cachetes y concluía: . Miré las piernas peludas. igual que se comprueba la temperatura en una persona. ascendí hasta contemplar aquel rostro de sapo. legumbres y hortalizas hasta que llegué al escaparate de los melones. Sacudió la bolsa de papel y metió el melón en la bolsa. con fervor. robustas y enraizadas en zuecos de aquella criatura. redondo. sin piedad. mientras ella abría los ojos asombrada y esperaba con más miedo que impaciencia a que acabase mi desatinada frase. Cada fruta era acariciada con el exterior de los dedos. 98 . Ella me miró. Y yo. Parecía que se guiaba más por el tacto que por la vista. Me escrutaba con una mirada cómplice. No recuerdo el contexto en que se lo dije. elegí media docena de plátanos y me acerqué a la caja.

Tampoco tuvo juguete alguno. Efectivamente. Nunca supo de matemáticas. Había algo que le atormentaba. de noble corazón. le hacía entrega de un cartón de leche que no era para él sino para el escuálido artiodáctilo. Evaristo era un camarada de la infancia. de rostro grotesco y tremendamente giboso. Usurpar era su manera de gritar esperanza. Ayer Domingo me llamó. La suya es la miserable historia de una niñez aciaga e infeliz. Perdí el contacto con Evaristo dos lustros atrás. Impartía clases de punto de cruz a ladronzuelos. traficantes y trileros. Evaristo ejercía la docencia en un suburbio marginal de Río de Janeiro. Entre sobrecogedores sollozos. No lo precisó.Su perversión y adicción a las mujeres lo llevó a un centro de desintoxicación. La que nunca se cuenta. robaba y maleaba por las calles. era que había probado fortuna en Brasil como copiloto de rallys. MI AMIGO EVARISTO. angustia. Estaba sumido en una 99 . con menesteroso éxito. harto siniestra por el inicuo tartajeo. Su voz. Me viene a mi torpe memoria cómo los desalmados vecinos del barrio le lanzaban migajas de pan mientras murmuraban santiguándose. Amedrentaba. Recuerdo con amargura cómo algún buen samaritano. Fue una grata e inesperada sorpresa. La que nadie quiere ver ni conocer porque abrumaría en demasía. destilaba preocupación. producto de una atroz colisión craneal al tirarse de cabeza en la piscina vacía de nuestro barrio. ni tan siquiera conoció lo que era una vocal o un trozo de plastelina. El último acaecimiento que tenía de él.Un traumatismo encefálico. Recuerdo con pesadumbre cómo se dedicaba a la mendicidad y a los pequeños hurtos. congoja. Jamás conoció el calor de una clase de invierno. Rememoro con tristeza cómo probaba fortuna con su cabra famélica sobre una escalera de hierro mientras ponía en marcha un organillo eléctrico que vomitaba una taciturna canción. Nos pusimos al día acerca de nuestras fútiles vidas.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 37. Aprendió raudo a divertirse con el muñeco que tenía entre las piernas. le ocasionó una severa y cruel tartamudez. ni el olor de los rotuladores. me desveló su impotencia e incapacidad para impedir que sus avispados alumnos copiaran en los exámenes.

Anastasio Prepuzio turbadora depresión. Realicé operaciones logarítmicas de muy diversa índole. He aquí mi sagaz conclusión: 100 . calculé complejas formulaciones axiomáticas. con mi firme promesa de hallar remedio a tan intrincado problema. Evaristo requería de mi ayuda. de mi versado consejo.Nos despedimos. Provisto de un estoicismo sin precedentes. Omití la cardinalidad de la ecuación cuadrática de tercer grado para hallar la astuta solución que imposibilitaría que los alumnos de Evaristo copiaran en los exámenes. No podía permitir que aquellos bribones martirizaran a mi buen amigo.

y una tercera parte (33%). la actividad más practicada por las parejas es el sexo vaginal (92% hombres. Dar o recibir masajes –con cremitas y demás ungüentos. propongo un estimulante ejercicio que nos permitirá sumergirnos en un mar de sensaciones. Un 77% considera positivo que los productos dirigidos a mejorar nuestra vida sexual estén disponibles en establecimientos comerciales habituales. utiliza lubricantes. Casi una cuarta parte manifiesta haber usado los estimuladores personales (23%). 96% mujeres) seguido del sexo oral (69% hombres y 78% mujeres). CONSEJOS CAPULLESCOS. Hoy por hoy. Para todos ellos. para todos nosotros. La encuesta pone de manifiesto un deseo entre la población de probar nuevos artículos eróticos. según revela un reciente estudio sexológico: Un envidiable 49% de los encuestados encuentra que su vida sexual es apasionante mientras que el 51% afirma que falta variedad entre las sábanas. no es suficiente para el 56% de los encuestados que desean hacer el amor más a menudo. La mitad de los amantes europeos no están complacidos con su vida sexual y les agradaría añadir un condimento extra. Pero el jodido estudio no hace mención alguna de los miserables individuos que debemos disfrutar del sexo en la más absoluta y ruin soledad. 101 . en un clímax de sosiego y bienestar.se ha convertido en una estrategia muy gratificante para los europeos pues la practican un 69% de los hombres y un 80% de las mujeres. y más de un tercio al menos tres veces por semana. en el consejo capullesco de este capítulo. Aunque casi ocho de cada 10 europeos practican sexo semanalmente. en un fluir rítmico. ya que el 52% de los sondeados habla de sexo con sus amistades. También queda demostrado que nuestros confidentes son los amigos.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 38. El 63% de los preguntados afirma rotundamente que aumenta su libido con las fantasías sexuales y un 56% de los hombres utiliza productos eróticos frente a un 43% de las mujeres.

mente y espíritu entre inciensos aromáticos y aceites de argán. 102 . en una experiencia interior de relajación tan intensa que la sensación que la acompaña solo puede ser comparable a un estado meditativo.Anastasio Prepuzio Una técnica que nos impulsará para entrar en un espacio colmado de misterio. Creándme. Una técnica única que nos ayudará a recuperar la armonía entre cuerpo. habrá un antes y un bienaventurado después tras la ejecución de este ejercicio: La masturbación viendo girar el microondas.

murmuré titubeando. me llamó por mi nombre: . cejé en mi intento. ¿ eres tú?. arriba. ayudándome a refrescar mi mórbido cuerpo ante el suave calor de verano de ese viernes trece de Diciembre. ¡Anastasio!. estérilmente. A las 3. averiguar quién cojones me llamaba y de dónde coño provenía aquella voz áfona y ronca. Intrigado. Mis pies. debajo de la almohada. como cuando uno quiere despertarse antes de tiempo. Los jodidos geranios. Tanteé sexualmente sobre mi mesita de noche. Viendo que no conseguía nada. el vaso de whisky y un ejemplar de gato saludador que hábilmente había hurtado en un bazar chino. como una ciclópea aureola luminosa refugiada vigorosamente detrás de una fina nube gris.¡Anastasio!. pendían fuera de la cama. La frescura de las sábanas mitigaba el dolor espinal de tan estúpido ejercicio. Con los párpados pegados por unas costras de pus que me alertaban de las bondades de unas futuras cataratas.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 39. Sergio Dalma. se levantaba majestuosa en un cielo preñado de estrellas. Lo único que se escuchó fue el mudo silencio sólo roto por el tic-tac sedativo del reloj. colonizados por callos del tamaño de pelotas de golf. apenas conocida. queriendo encender la lámpara. La luna. Mi macrocéfalo. que parecía salir de las paredes. Mi boca. Sólo conseguí arrojar al suelo mi móvil. una afónica y siniestra voz. dilatando mi uretra. opté por responder a quien me hablaba.82 de la madrugada. oprimiéndome el pecho. escasamente perceptible. Sentí como el miedo se apoderaba de cada rincón de mi cuerpo. intenté.¿Quién anda ahí?. . y esa sensación de no poder abrir los ojos.insistió varias veces. hurtaban impunemente el poco oxígeno que llegaba a mi dantesca alcoba. como era habitual siempre que me cuasi-desnucaba practicando con escaso éxito una autofelación antes de dormirme. cómplices de tantas noches de insomnio. EL PLÁTANO HOMICIDA. 103 . allí fuera. exacerbaba ronquidos que parecían los gruñidos de mamut malherido.

Te advierto que voy armado!.Anastasio. . encolerizado..exclamó la enronquecida voz una vez más. frotando mis ojos. y nos enzarzamos en una varonil pelea. lo encontré. y al abrir la nevera.susurró de nuevo la áspera voz. y una sonrisa casi macabra. . Nos pusimos uno frente a otro. pero no podía permitir que una fruta me humillase. sé que está ahí!. me obligó a complacer la curiosidad y acercarme al lugar de dónde provenían las macabras voces. Estaba atormentado. diligente.¿ Quién coño eres ?. Un movimiento felino del plátano. pero aún así sin volumen muy fuerte. Entré decidido en la cocina. con una mirada fría. . . .grité horrorizado. vas a morir bastardo hijo de puta!. desesperado. hijo de Satán !. cabrón..Anastasio.Anastasio. Una risa exagerada. me alertó que estaba cerca. en silencio. inquietante. gilipollas. desgraciado! . sin cruzar palabra. como intentando procesar aquella información. Caminé sin pensarlo dirección a la cocina. y tuve un orgasmo.añadió quién decía ser la fruta de forma fálica y color amarillo. Aquellas voces resonaban en mi mente y estallaban como bombas vejatorias. Pero si los plátanos no insultan. . raudo. incrédulo y escéptico. altivo y rozagante.Anastasio.He venido a matarte.Anastasio Prepuzio Chupé el pomo de la puerta tratando de tranquilizarme. estás muerto!-. mientras me cosquilleaban en el cuerpo las telarañas. Arremetió 104 . cuerpo a cuerpo.¿Qué cojones quieres?. ¿ Estaré soñando todavía? ¿ O es alguna clase de broma? pensé al tiempo que simulaba misteriosas poses bélicas. desquiciado. ¡Soy un plátano! -. insulto o reproche. Empecé a golpear monótonamente mi cabeza contra la puerta acolchada de la cocina. La adrenalina. que guillotinaba ahora el miedo. . frunciendo el ceño. le permitió dar primero. Dudé un instante. anónimo. muy cerca.respondí mientras agarraba el ambientador del armario.

el plátano se desprendió de mi mano y se abalanzó contra mi oreja.CRÓNICAS DE UN CAPULLO contra mi mejilla. Percibí en los labios del plátano una sonrisa burlesca al contemplar mi rostro mutilado. En esta ocasión el rol de vengador me tocaba a mí. exhausta. Empecé a hiperventilar. la jodida banana. no sin esfuerzo. derribándome al suelo. no lo dudé. caníbales. Sus liliputienses ojos relampaguearon como una estrella en verano. empecé a propinarle guantazos por todo el cuerpo. Herido en el orgullo. cerrarse entorno a su frágil garganta. amputándomela de un mordisco. saqué fuerzas de donde no las tenía. Mi albastrina y deforme mano consiguió. 105 . Con un astuto movimiento de avidez voluptuosa. Conseguí esquivar uno de ellos y lanzar un manotazo en su vientre sacándole todo el aire. Empecé entonces a recibir una brutal secuencia de crueles puñetazos. Sentí un mareo. Mi vista se nubló. El plátano asesino siseó y desplegó sus letales y despiadados colmillos. y preso de la ira. sucumbió ante un certero puñetazo que aplastó su trémulo cerebro. Mancillado en el honor. rapaces. Lo violé. Finalmente. palidecí.

con varias capas de sarro. Empotraba grandes dosis de lejía entre mis uñas roñosas de pocero. elefantes y artistas. con rabia contra mi rostro. Le había prometido que iríamos al Gran Circo de Budapest. en un espectáculo circense lleno de leones. Aptitudes y rasgos no le faltaban para cumplir su anhelo. provocándome copiosas arcadas al contemplar su decrépito rostro. que recientemente se había instalado en nuestra ciudad. hasta llegar a mi vientre mórbido. Su sueño siempre fue ser artista.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 40. Sentí un orvallo de agua fría. despacio. Tomé dos barras de jabón y las froté con gallardía por todo mi cuerpo. y a veces como en ese instante. Hacía semanas que no me aseaba. Ella deseaba con todo su corazón ser uno de ellos. Siempre se había imaginado actuando en ese mundo mágico y misterioso. Parecía que se había peinado tocando un poste de alta tensión. Utilizaba histéricamente laca como insecticida. Una repulsiva y amarga acidez escaló por mi estómago. en azul marino. La higiene y yo estábamos en pleno pugilato. Bajé aún más. cayéndome encima. glacial. acariciando mis mugrientos pectorales y tocándome traviesamente los pezones. en una sensación nueva para mí. Jugueteé con mi peludo ombligo. con rencor entre mis manos. Ser parte de un circo. payasos y los acróbatas. tigres. Comencé a pasarme las manos por mi cuerpo deforme y primitivo. Jacinta vestía ya un impecable traje chaqueta y una falda cortita. Bajé por el cuello. soñaba despierta en que un día podría hacerse realidad su sueño. Mostraba nerviosamente sus dientes de castor. Me metí en mi mucilaginosa ducha. EL GRAN CIRCO DE BUDAPEST. Nuevamente fui despertado bruscamente por un atroz puñetazo que me cayó encima de mi castigado rostro. y seguí la tupida y repugnante línea de 106 . Lijaba mi espalda con un estropajo viejo empapado en bicarbonato. quebrados y carcomidos por la caries.

El brillo rojo nos cegó por un instante. con rostro de bogavante estreñido. vuvuzelas. algo comenzó a tomar forma.replicó la pobre desgraciada. -¿ Nerviosa?. Eructamos burdamente provocando esas risitas nerviosas de los enamorados. Salimos a la calle cogidos de la mano. Y la nariz roja habló: –¿Cómo etán utedes?-. tomados de las palmas. Trompetas por todos lados. . Colores. donde se perdieron mis dedos en busca del tesoro perdido en la selva de vello rizado. en una esquina del entoldado. luces que llenaban la oscuridad bajo la carpa del circo. paso a paso. ocasionándole una aparatosa brecha en la frente. muchos colores.le pregunté mientras la abrazaba. sonriéndonos como dos enamorados. caminando juntos. lado a lado. Se apagaron los focos. y mirándonos sin cesar. Cogí una moneda de 2 € y la lancé brutalmente contra el rostro de aquel caduco payaso. un bombo y un piano que sonaba dulce. 107 . que con solo la mirada sabíamos lo que queríamos decirnos sin palabras.respondió una multitud entregada. Un decadente gigante.respondió con voz temblorosa.Sí un poco. -¿Es la primera vez?-. Nos paramos a mirar un punto en alto indefinido y creamos una ingenua multitud curiosa.CRÓNICAS DE UN CAPULLO vello oscuro y grasiento que me nacía bajo el ombligo hasta mi pubis. Los colores parecían vibrar con la música y ahora la delicada melodía del organillo era acompañada por los bombos y platillos. tan adentro y profundo. Nos reímos con complicidad. -Bieeeeeen!!. trombones vozarrones. y las luces majestuosas. panderetas. Entonces. apareció en el escenario. Llegamos al circo y nos acomodamos en primera fila. –No ya había estado nerviosa antes .

Tras su formidable actuación. Eran bellísimos. desafiando todas las leyes de la gravedad. mapaches.Hola don Pepito. se encendió un reflector que iluminó la pista y apareció un grotesco y seboso individuo vestido de blanco: galera. pulseras o collares. botones. aquel extraordinario atleta nos deleitó con un irrepetible cuádruple salto. Lemures caucásicos.Anastasio Prepuzio Se escuchó un rugido: era la inconfundible voz del decadente payaso herido. osos hormigueros. que entre la espectacularidad de dos hermosos tigres de bengala enjaulados. botas. Tras retirar el cadáver. en una comparsa casi perfecta. se balanceaba saltando de columpio en columpio con precisión casi milimétrica. uno detrás del otro.gritaba con voz de Joaquín Sabina fumando Ducados. por supuesto. Algunos usaban ropas o adornos. Él hizo ademán de silencio y esperamos oír sus palabras. . se abrió el telón y aparecieron los animales. apareció en escena el trapecista. brotó entre una densa capa de humo. Saludó haciendo una irrisoria reverencia. Tras el eterno redoble de tambores. mortal. Iluminado por dos potentes focos. Jacinta aplaudía hechizada mientras comía palomitas como si no hubiera mañana. cuellos. Todos menos yo. para que lucieran más hermosos. orcos. De pronto redoblaron tambores. aquel hombre de brazos musculosos. que rugían con una fastuosidad imborrable. Con una voz aflautada que nada tenía que ver con su apariencia de gordo mantecoso dijo: 108 . traje y guantes.respondía el imbécil auditorio. Tras la burda actuación de aquel asqueroso payaso. haciendo piruetas alrededor de la pista. Los espectadores aplaudieron. Tenía unos bigotes como manubrio de bicicleta y usaba un antifaz negro. .Hola Don José. moños. comenzó la música. nos embelesó con su show en el que consiguió practicarse una autofelación. con sus disfraces de colores intensos. el contorsionista. chalecos. hienas y buitres salvajes.

sin dejar que cayeran al suelo. Un faraónico pene colgaba de su pubis. Lo sobrecogedor de su actuación fue. que a diferencia del malabarista convencional que se sirve principalmente de las manos.. La envidia y la ira se apoderon de mí. volteándolos. De entre los telones pareció una alimaña cruce de chimpacé africano y hembra de la tribu burundunga. Monky utilizó su pene para realizar tan extraordinario espectáculo. Un fuerte aplauso para Monky!!!-. Qué falo tenía aquella bestia. Tenía cara de macaco y cuerpo de humano. Los juegos malabares eran de gran belleza. 109 . Ejecutó espectáculos con varios objetos a la vez. Aquella criatura poseía una innata habilidad psicomotriz..CRÓNICAS DE UN CAPULLO -Para acabar el show les voy a presentar la estrella de nuestro circo: El Hombre Mono!!!. manteniéndolos en equilibrio o arrojándolos al aire alternativamente.

pierdo la bondad. de rosas. no te quiero ningún mal. soy capullo. Y es que con la jodida canción de Amaral me flagelo. Una gota de lluvia mojando mi cara. Es sólo por el hecho de verte. No me huyas.. Mi amor. mi apego por ti va más allá de la razón. Y en momentos de soledad. no soy hombre si no estás. Si mi grotesco mundo se llena de unicornios. todo mi amor. de luz y jodidas mariposas. De vida. un miserable ignaro. Custodiando con recelo nuestra malsana pasión en mi cabezón. Sé que sólo eres una grotesca y sucia muñeca. 110 .. Bien sabes tú. Las busco. Pero tus azulados ojos me hacen olvidar la puta hipoteca. ¿ DÓNDE COÑO ESTÁS. Quizás esta gilipollez no tenga valor para ti. que por ti me administraba un enema rectal. soy mísero preso de mi incapacidad. dime qué sientes por mí. Tal vez prefieras joyas o algún rubí. pero sin ti no soy nada. de ositos amorosos. de poseerte. mi perversa mente se nubla. No soy romántico. Y al juntarlas tendrás todo. pero no encuentro palabras para hablar.. Lloro. mi cariño. tu púbico orificio perforar. Quisiera ser brisa para tus labios poder besar. JENNIFER?. Jennifer. Pero en cada letra se separa mi enfermizo corazón. es por la simple razón de tenerte.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 41. Sí. Mi pene mengua. Mi mundo es pequeño y mi corazón pedacitos de hielo.

¡Cabrona! ¿Te asustaste de mi cortejo?. Jennifer sal de tu madriguera. que no te pegaré como a una perra. 111 . tus brutales palizas. A Dios pongo por testigo. ¿Jennifer. Estoy cansado de buscarte. No volverá a suceder. dónde coño estás?.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Te has ido. Mi devastadora calvicie añora tus suaves caricias. La luz de tu sonrisa en mi mirada. ¿Por qué te has escondido?. no te salpicaré con mi fluido. has huido miserablemente como un conejo.

mi torpe y perturbada mente empezó a tejer una astuta solución. Vaya si dibujé. LAS PUTAS COLAS DEL SUPER. me produce ardor de estómago. Son minutos en los que no te mueves. detrás de la choni que revisa su ticket de compra antes de salir de la caja. Yo las detesto. Llegué a mi casa e impulsivamente agarré un rotulador. Roñosas colas para que te paguen. Minutos en los que todo te exaspera. Interminables colas para pagar. Siempre lo hago los miércoles para evitar la masificación de los sábados. e incluso colas para que te cuelen. El panorama era dantesco.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 42. Detrás de la octogenaria que se coloca las gafitas en busca del choped de oferta.. Desesperante!. Ayer fui al supermercado. Y dibujé. Siempre. Instantes en los que anhelas extraer el cuchillo a la charcutera para demostrarle que tú eres más eficaz cortando la mortadela. irritante. 112 . Mientras me hacía dos coletas con los pelos de mi nariz intentando sosegar la ira que esa absurda situación me estaba provocando. Qué gilipollas. Y ayer. Y siempre tenemos el infortunio de escoger la cola más lenta. en la sección de charcutería. A nadie le gusta hacer cola. exasperante. Someterse a esa tediosa. Minutos en los que aparece violentamente un deseo irrefrenable de sacar del camino a hostia limpia a todo aquel que está delante de ti. detrás del insensato de la ferretería que parece estar comprando un pedido para el Equipo A.. Son inmundas. detrás del palurdo que está cargando de embutido su carro para abastecer a un pueblo entero. fue uno de esos días. unas tijeras y un folio. Colas para que te peguen. lenta e interminable agonía disfrazada de cola.

CRÓNICAS DE UN CAPULLO Maquiné el funcional método para evitar esas insufribles colas: unos artesanos tickets hechos a mano. y de sencilla utilización: tan sólo debemos esperar con paciencia a que uno de los números sean cantados por el dependiente. numerados del 1 al 100. y en ese instante. hacer uso inmediato del ticket correspondiente. 113 .

114 . eructando por el masivo consumo de bebidas carbonatadas. El azul del cielo tenía una intensidad que sosegaba el ánimo del más deprimido. en ese atolón de serenidad rústica. me susurraba dulcemente. en aquella isla asiática. seduciéndome con celestes imposibles. acariciando con suavidad la arena blanca de aquella playa. maravillosa. recreándome burdamente con la construcción de castillos de arena. consiguiendo enamorar a las palmeras. Las cigarras cantaban con fuerza. Y allí me encontraba yo. Decidí postrarme bajo una centenaria palmera. nadando sin pudor con mis nuevos manguitos. La jornada transcurrió apacible. las tortugas marinas jugueteaban con sus genitales y los macacos tropicales probaban puntería con cocos y piedras contra los escasos turistas que holgazaneaban en las hamacas saboreando exóticas bebidas. cautivadora. Y en Xinging. sabiéndose protagonista. donde el reloj parecía haber detenido su frenética carrera para llevar un ritmo más calmo. LA ISLA XINING. Soplaba una brisa salada que rozaba suavemente mi piel huérfana de prendas y musitaba en los multiformes cocoteros. Había decidido tomarme unas merecidas vacaciones para alejarme del bullicio urbano y los problemas que me atormentaban. Aquella playa parecía eterna. La radiación del sol había hecho que mi escroto y velludas nalgas se cubrieran de manchas ardientes y llagas purulentas.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 43. El rumor del agua. Precisaba descansar en algún recóndito paraje que pudiera ofrecerme naturaleza en estado puro y playas vírgenes donde relajarme. Era una orgía de colores y sabores. sin la mirada inquisitiva de los demás bañistas. con el único tráfico de los campesinos con sombreros cónicos y el pastoreo de su ganado. podría meditar sobre el perdón a mi amada Jacinta tras su infidelidad. El sol brillaba con vigorosa intensidad y la calidez de sus rayos abrasaba mi albina cutícula para enriquecer a algún decrépito perito en dermatología. restregándome con la fina arenisca de ese paraíso. que rezumaba en aquel empíreo territorio.

Leí una vez más la carta que Jacinta me había remitido: Aquella misiva parecía pura. femenina y esbelta. escrita desde lo más hondo de su corazón. sincera. generosa. de ojos rasgados y pequeños. 115 . Cerré los ojos por un instante. Al abrir los ojos. sencilla.CRÓNICAS DE UN CAPULLO El armonioso silencio era sólo roto por la diáfana sintonía del vaivén espumoso de las olas. ¿Debía perdonarla? me pregunté meditativo una y otra vez. nadando como una hermosa sirena entre la última franja de luz anaranjada que se escondía tras el horizonte. una silueta esplendorosa. intentando procesar las nobles palabras que destilaba el manuscrito. Una bella lugareña. la vi.

La estaba observando fascinado. sólo contaba ese instante. con ojos tímidos que parecían susurrarme: -Ven. estilo mariposa. chulescamente. cuando nuestras miradas se cruzaron. reacción que ella percibió de inmediato y le provocó una nueva sonrisa. Apenas aguanté 10 metros. Sin mediar palabra. Pasé a hacerlo estilo crol.. llegando casi a comprender eso que algunos llaman nirvana. nos miramos y nos besamos apasionadamente.. y mi nado era irregular y torpe. hechizado.Cásate conmigo. el vigor de su aliento en mi rostro.. La magia de ese momento. Ella mantenía juntas nuestras cabezas. juntaba nuestros torsos sumergiendo mis dedos en los lugares más prohibidos de su cuerpo. celestial.. Me dedicó una sonrisa a modo de saludo que me turbó y me hizo bajar los ojos como a un pueril adolescente. Cuando ya no controlaba el ritmo. 116 .Anastasio Prepuzio Tuve que pellizcarme los testículos para cerciorarme que no estaba soñando. Percibí la presión de sus pequeñas extremidades recorriendo mi espalda. Todo mi cuerpo latía al compás de su corazón extasiado. y yo. de esa postal. Envolví su pelvis con una de mis piernas.. . Ella me miraba. con menesteroso resultado. El instante era mágico. El tiempo se detuvo. me enfundé las gafas y el tubo de snorkel y me lancé al agua como un avezado nadador.. -. Quería impresionarla. braceando tal canino ahogándose. llegué ante su bella y exótica presencia.Tómame. Mi boca paladeó sus besos mezclados con sal y arena.. Me levanté escondiendo de forma astuta mi mórbida barriga. me hizo sentir como el protagonista de un cuadro que no necesita lienzo.mancíllame. el perfume a pescado de su cuerpo. Empecé a nadar hacia ella.murmuré embelesado. el pasado y el futuro dejaron de existir. nuestro instante.

117 .CRÓNICAS DE UN CAPULLO Ella respondió con un gesto de desaprobación. una y otra vez... indicando que lo nuestro era un romance imposible. Hicimos el amor.

un escozor tan rítmico como mi respiración. Me pica mucho el dedo grueso del pie. pero mi boca está tan seca que la lengua parece haberse convertido en sucio esparto. haciendo aumentar su temperatura. que bajo el pretexto de que los pies son la proyección cartográfica de los órganos. pero la materia fecal adosada a la sucia pared del urinario se incrusta en la llaga. No me quiero levantar. Dialogo con suelo del aseo. Rasco. El hercúleo esfuerzo invertido en rascar el herpes podal. Una sed voraz me despierta a media noche. trato de deshacerme del nudo que tengo en la garganta escupiendo y carraspeando. EL PIE DE ATLETA. escarbo de forma frenética. Con lágrimas dentro de mis párpados. Pero 118 . colonizado por charcos de orina junto a pedazos aplastados de excrementos hacia los que las cucarachas se acercan para alimentarse. contemplo con desazón mi pie magullado. más duro que el hormigón armado. El ardor ahora es casi insoportable. insulto en hebreo. Remojo mi pie en el agua del retrete. masajeó sin piedad con ácido nítrico la base de mi mórbida pezuña. Con ojos vidriosos. ha consumido mis reservas de líquidos. -¡ Maldita infección micótica !. inyectados en sangre. en una astuta operación para calmar el prurito. Expectoro de nuevo. Con la impericia de movimientos del recién levantado. maldigo mi suerte. hurgo. alegando que una correcta estimulación del primer dedo del pie tendría un efecto benéfico sobre mi pene. y el inenarrable comezón que siento se manifiesta por la boca en forma de líquido abrasador . Mis amorcillados labios están secos y duros. intento soplar estúpidamente sobre la ulceración carnosa de mi dedo. cómo supura la llaga del hallux. pero eso sólo agrava el picor. infectándola. El nauseabundo hedor que destila la pústula se incrusta en mi nariz. Hablo en albanés.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 44. la picazón es vesicante. bautizo nuevos muebles del IKEA. Hija de puta. Blasfemo contra aquella decrépita masajista. canto en arameo. Mi escroto se ha encogido.

empiezo a tener miedo. velociraptors lengüeteando sus zarpas. Cada segundo se hace eterno. Nacho Vidal es operado de fimosis. Desvarío. Con mi mano derecha siento mi corazón. Soy un genio. Hago una mueca de dolor y cierro los ojos. como si me clavaran en el dedo una aguja incandescente.Parece que el tiempo se para. No hay duda. tengo la sensación de percibir pausas en su latido. Puta madre. junto al desodorante y el consolador rectal. al tiempo que se me seca la boca y mi frente se perla de sudor. exploro detenidamente el pie de atleta. haciendo entrecerrar levemente mis párpados. Casi arañándome me seco las lágrimas con las manos. cabras lamiéndose las pezuñas. Barajo la idea de lanzarme desde una decimonovena planta pero considero que no 119 . mientras la Duquesa de Alba calcula logaritmos. Una idea da vueltas en mi enfermiza mente. Observo aterrado como el herpes cobra vida propia. Los dientes comienzan a castañetear. Frente a ellos. No puedo más con este escozor. Necesito acabar con este suplicio. palpita. Siento que ya no quiero seguir. adoptando un sospechoso color negruzco. Grito como jamás he gritado nunca. diviso un frasco de analgésico tópico. Advierto acojonado como mi pie no recibe irrigación. y aplico el spray directamente sobre el absceso. se burlan de mí.CRÓNICAS DE UN CAPULLO las sucias y frías baldosas del excusado me ignoran. Tengo gangrena. me desprecian. con los ojos amenazando desprenderse de sus órbitas. Una desagradable sensación de neblina inunda mis pupilas. Veo a un unicornio fornicando con un delfín. que quiero terminar con este infierno en el que vivo. Levanto la vista. reprimiendo un grito ahogado por la angustia. El picor me hace delirar. Sin pensarlo. El frasco es un jodido bote de Reflex. Una sensación insufrible. recorre mi pie derecho. lo agito como si de una grotesca maraca se tratara. enloquezco. late. Se llama suicidio. escruto mi pezuña. circula fugaz e irreversible. un escalofrío me hace temblar y me paraliza. agarro el envase. y la lengua amoratada y pastosa colgando a modo de corbata. Los calambres en mi brazo izquierdo aumentan exponencialmente. Congestionado por el dolor. Comienzo a rapear a los geranios para que éstos crezcan más. Veo muertos rascándose los pies.

Anastasio Prepuzio

voy suficientemente bien vestido y, desde luego, en el trayecto corro el
riesgo de que se me desabroche la parte superior del chándal. El matarratas
con sabor a anís, está descartado, sólo conseguiría una porfiada diarrea.
Recuerdo entonces la escopeta que heredé de mi abuelo. Es
el momento oportuno de hacer uso de aquella arma. La cargo con dos
cartuchos de bala. La escopeta recompone mi ego. Elevo los ojos, relajo mis
brazos. Reúno testiculina. Respiro profundo.
-¡PAM!-.
Un certero proyectil rompe el aire haciendo blanco en su objetivo.

120

CRÓNICAS DE UN CAPULLO

CAPÍTULO 45.
LA COBRA DE BANGLADESH.
Dejé los periódicos encima de la cama. Me senté en la vieja silla y bebí
raudo mi café. Estaba demasiado caliente, cual lava volcánica, como a mí
me gustaba. Busqué un cigarrillo de mi chaqueta, lo prendí y empecé a
fumar. Sentí como el humo del pitillo tiznaba mis piezas dentales, como
recorría mi garganta y enfermaba mis pulmones corroídos.
Hacía mucho calor. Gotas de sudor empapaban mis tupidas axilas, mi
cuerpo, inundando mis ojos, cegándome de escozor. Miré los periódicos
abiertos sobre la cama y me puse extremadamente nervioso.
Había travestido a los políticos de los rotativos a base de bigotes y pestañas
postizas, y aquello me horrorizaba. Parecían hablarme, humillarme,
injuriarme.
La música de bar de abajo se filtraba por la ventana. Acompañé
estúpidamente
el
ritmo
de
la
música
con
palmadas.
Tenía hambre. Me rasqué ostentosamente mis velludas nalgas, hasta llegar
astutamente al esfínter, para recolectar restos del chile picante de la cena de
la noche anterior, y los usé como tentempié. No tenían mal sabor.
Escaneé visualmente por la ventana, sin ver, el pequeño parque de la calle.
Un hombre, con triquinosis y corbata, esperaba debajo de un árbol,
rascándose sus genitales. Llegó una mujer de pelo lacado, hiperhormonada y
mórbida. Hablaron un poco, se escupieron, y se marcharon cogidos de la
mano. Escasos metros más allá, un decadente vagabundo iba regalando
pelucas a los calvos. En frente una pelea de aguantar la mirada entre dos
decrépitas ancianas desconocidas. Frente a una entidad financiera, una
decena de exaltados manifestantes se habían congregado en defensa de un
equipo nacional de natación sincronizada masculina. Pobres imbéciles.
Era Domingo y la gente salía a pasear o iba a la misa parroquial. Cerca del
parque, coches y motos pasaban presurosos hacia el centro de la ciudad.
Hacían mucho ruido, pero yo no oía nada. Sólo fumaba mi cigarrillo y
hablaba para mí, recitando poesía de Espronceda.

121

Anastasio Prepuzio

Caminé hacia la nevera. La abrí y tras echar un vistazo, me di cuenta que
había poco que mirar. Cogí media cebolla y me la comí de un bocado.
La liliácea explotó entre mis sarrosos dientes y su jugo chorreó por mi
barbilla.
Volví a mi habitación. Me senté encima de la cama y empecé a leer los
periódicos otra vez. Sección de necrológicas. Venían tres pequeñas e
interesantes biografías de tres personas de cada una de las cuales podría
escribirse una novela bizarra: una vieja multimillonaria que tuvo que tomar
una gran cantidad de agua, sin ir al baño, para ganar una consola
Wii. Lamentablemente, lo único que obtuvo fue una muerte por
hiperhidratación.
La de un joven toledano que, cansado de tener sexo con miembros de su
propia especie, decidió dejarse montar analmente por un semental en una
mesetaria granja de Guadalajara. El placer le duró muy poco, pues sufrió
una perforación del colon que desembocó en una letal peritonitis. Y la de
un octogenario electrocutado por un vibrador rectal.
Bajo la página de esquelas, un anuncio rezaba: “Prestigioso encantador de
serpientes regala excelente cobra de Bangladesh, adiestrada, 5 meses de edad,
desparasitada y muy cariñosa. Se entrega con terrario de 2 metros y suelo de viruta de
madera, la cartilla sanitaria, todas las vacunas, con hoja de consejos básicos de
alimentación e higiene. Tel. de contacto: IX LXXVII- CCLXXII- DLXXXI.
Anuncio serio. ”.
Siempre había considerado a la serpiente como un animal asociado a
mitologías y leyendas. Por su capacidad de deambular sin patas, tragar
presas enteras, mudar su piel o zigzaguear al compás de la melodía de un
flautín. Aquel anuncio me brindaba una oportunidad de adoptar una
mascota.
Tras descifrar el jodido número de teléfono que el hijo de puta del
anunciante había incrustado en el periódico, lo llamé. Acordamos vernos en
su domicilio, a escasas 5 manzanas de mi apartamento.
El domicilio del hacendado del anuncio era un chamizo sin forma definida,
construida de cartón y hoja de lata. Su interior, lúgubre y dantesco, estaba
tapizado de viejas esteras, con dos sillas de mimbre muy destartaladas y una
cama de varas. Sobre ésta, a la cabecera, colgado al desnivel, se encontraba

122

CRÓNICAS DE UN CAPULLO

un brillante cuadro de El Dioni. Los ojos luminosos del intrépido ladrón de
furgones blindados dominaban toda la extensión de la humilde choza.
-Adelante Sr. Prepuzio. Pase, pase, estoy en la habitación- gritó el anfitrión.
La hediondez de la barraca, henchida de desperdicios, basuras y heces
humanas, se hacía sentir por toda la chabola. Anduve unos metros,
intentando esquivar las regurgitaciones que aderezaban el suelo.
En la habitación, un sonriente y atractivo treintañero, con la lozanía de un
cutis amasado en canela, de facciones espartanas y cuyo cuerpo parecía
haber sido tallado en mármol, aguardaba mi llegada sentado en un viejo
sofá.
- Señor Machado- susurré con voz retraída. – Vengo a buscar la serpiente-.
La inmensidad de su presencia empequeñecía la habitación. Apenas pude
reprimir una mueca de sorpresa ante aquel rostro asexuado, ante aquel
cuerpo huérfano de prendas. No pude evitar fijarme en su pubis. Un
enorme pene colgaba de su entrepierna, grueso tal tallo de olivo de Sojuela.
La rugosa y depilada piel de su escroto dejaba al descubierto unos testículos
faraónicos, como si de unas turmas de gorila se tratara.
- Señor Prepuzio, ¿ Se encuentra bien ?- preguntó el mulato, mientras
ordenaba las hojas de vacunas del reptil. Su boca rancia me obsequió con
una sonrisa desdentada.
Tragué saliva, angustiado, con mi corazón palpitando acelerado.
- Sí…Disculpe, es que tengo prisa…- murmuré más nervioso que Frodo en
una joyería.– Si quiere entregarme la cobra…-.
- Por supuesto- añadió el mestizo. – Termino con la documentación, un autógrafo
y la cobra es suya-.
Pude ver a la jodida serpiente en el suelo, enroscada, inmóvil, más tiesa que
un gato de porcelana. Toda aquella situación no cuadraba en absoluto. Una
mezcla incierta de desconfianza y rebeldía me apretaba el corazón, con una
creciente sensación de que me había timado.

123

Anastasio Prepuzio

- Oiga…Pero si la cobra,,,¿ Está muerta ?– pregunté perplejo mientras mi
cabeza atravesaba las brumas de una premonición.
- No – añadió el mulato visiblemente irritado. - Está dormida. Si quiere
despertarla para llevársela, tendrá que tocar la flauta-.

124

que me haces andar ladeado Me duele el lomo. rehén del jodido dolor de espalda Tardes de hastío. ¡Ay mi pobre chepa! Doblada mi espalda.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 46. baja un dolor No hallan explicación médica a este trastorno castrador Ha enfermado mi región sacra. con la cabeza gacha. desprecios y burlas de los mozalbetes Soy incapaz de abrir la bragueta hasta el último botón Para orinar o acariciar mi pene peludito y cabezón Te maldigo lumbago. Voltaren o Hemoal la puede aliviar Días enteros sin salir de casa. “Mochilero”. soy vilipendiado Lacerante y dolorosa. traumatizado por reuma estoy Maldita lumbalgia. “Jorobado”. vocifero en arameo. me lanzan cacahuetes Blanco de chacotas. Desde la médula espinal hasta al agujero oscuro. que me haces caminar inclinado “Chepao”. ni tan siquiera capaz soy de cagar sentado 125 . las lumbares y los riñones De la almohadilla eléctrica y analgésicos estoy hasta los cojones Un dolor que penetra hondo. los brazos. soy un escombro Vivo en una cárcel tenebrosa. me veda permanecer erguido Grito de dolor. hercúleos cabezazos contra las farolas doy No puedo pasear erecto. pues el lomo tengo herido Parezco un simio. “Cuasimodo”. “Sincuello”. la ciencia todavía no alcanzó a curar Ni tan siquiera Ibuprufeno. el escroto. ODA A LA LUMBALGIA. con el espinazo tieso como La Giralda Como un anciano se ha curvado mi dorso y astillado mi hombro Me duele la espalda. la infame turbe me increpa: “Camello “.

en un intento en vano Crujen mis huesos.Anastasio Prepuzio Trato de ponerme recto y erguido. cabrona. los riñones De la almohadilla eléctrica y analgésicos estoy hasta los cojones 126 . desgarros en el ano Lumbago. ¿ Por qué me obligas a caminar torcido ? ¿ Es tal vez un satánico castigo merecido ? Desde la médula espinal hasta al agujero oscuro. las lumbares. baja un dolor No hallan explicación médica a ese trastorno castrador Ha enfermado mi región sacra. raquis molido.

de fuerza hercúlea. para ahuyentar ese pensamiento que me atormentaba. Anastasio. mantecosa.concluyó entre sollozos. Una gota de sudor se deslizó por mi sien.Creo que tendrías que venir para despedirte de ella. miré durante unos instantes la fotografía colgada en el techo de la primera comunión de Tita Adelfa. Sentí pena por ella. Es cuestión de horas. que hablaba eructando con estruendosas carcajadas que siempre terminaban en tos asquerosa y enfermiza. y guardé un largo silencio... y de carácter muy fuerte. Era una comedora compulsiva de hamburguesas. Fallo multiorgánico por ingesta masiva de hamburguesas. ADIÓS TITA ADELFA. hedionda. ruborizándome. un efectivo método casero para relajarme. -¿ Ha redactado el testamento?. 127 . honda y agitada. No hubo respuesta en el otro lado del aparato.. – prosiguió con voz entrecortada. A las cuatro de la mañana sonó el teléfono y me levanté sobresaltado. Tita Adelfa era una mujer obesa. Su acuciante adicción la llevó a un peregrinaje hospitalario con estériles resultados. mi corazón galopaba sin frenos preso del pánico. Me sorprendí al oírla.exclamé pasándome la mano por mi exiguo pelo con aire trastornado. En cuestión de segundos ya estaba completamente despierto. Había dejado para mañana lo que ayer había dejado para hoy.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 47. Apenas pude articular palabra. Noté como mi vello púbico se erizaba. . Algo debía haber ocurrido. Era mi madre. llegando hasta mi achicado escroto.. en una de las luchas incansables que libraba en pro de la organización del tiempo. -Es Tita Adelfa.. Apagué el viejo televisor y me suministré un enema rectal. Y esa secuencia de astutas decisiones me intranquilizaba..Está en coma. Tras colgar el teléfono. Pobre desgraciada. misántropa. Estamos en el hospital. Me quedé grotescamente dormido en el retrete. Su respiración era confusa. Tita Adelfa se muere. -Anastasio.dijo aclarándose la voz..

Su asquerosa piel cobriza ahora era amarillenta y su rostro retorcido. plátanos y dos camillas blancas. acariciando su velluda espalda. en busca de un afligido consuelo. paja. El individuo. Pude advertir. El silencio reinante era sólo interrumpido por los zumbidos de los insectos. En ellas. postrada como un cachalote ajusticiado entre sábanas salpicadas de heces. Sus manos estaban juntas sobre sus mórbidos pechos. Había deslizado sigilosamente su mano derecha por el interior de su bragueta. subí a cuidados intensivos y miré nervioso a todos lados. huí corriendo como una liebre para evitar pagar al jodido taxista. Un individuo de blanco acariciaba discretamente sus senos.grité contrariado. con el rostro ajado y cubierto. de aspecto bellaco y castigador. intubada a media docena de siniestros aparatos. Le pregunté dónde estaba mi tía. enmascarando su sorpresa. Mamá. entre lágrimas y sollozos. sentada y trémula. donde sólo se le podían ver sus resquebrajados palatales y trocitos diminutos de saliva que embadurnaban sus ralos bigotes. Me acerqué a mi tía. husmeando el sebo. y salió corriendo de la habitación. rociando su sucio aliento en ella. cacahuetes. revoloteando. acechantes. hizo una grotesca reverencia. sus nalgas. Hijo de puta. Fruncí el ceño para reunir el valor necesario y abracé a mi madre. entumecida. Me dirigí a la habitación iluminada. -¡Tséeeee!. 128 . señaló con una mano temblorosa la habitación dónde se concentraba su infinita pena. besaba su cuello. pegándole sonoros bofetones tratando de consolar lo inconsolable. oliendo astutamente la muerte. mi tía tumbada. boquiabierta. Entré por la puerta de urgencias. no dudó en envolverme con sus frágiles y tenues brazos para deshacerse en llanto nombrando con voz quebradiza a su única hermana. gorda. besándole la cabeza nevada de caspa. que.Anastasio Prepuzio Abordé un taxi para dirigirme hacia la clínica donde se encontraba mi tía. con una mirada desvanecida. susurrándole frases obscenas al oído. Mi lengua humedeció los labios con dificultad. Al llegar. arrojados por el suelo. pasé por un corredor y al final de éste encontré a mi madre desconsolada.

había desconectado a mi tía de la respiración artificial. contra la muerte. negándose a formar parte del jardín de altos ciprés. apagando y encendiendo sus luminosos botones..Anastasio. librando una batalla perdida contra la dama de negro. Abrió los ojos para despedirse. con respiración crepitante. Estaba tumbada. quiero una hamburguesa. Empezó a convulsionar.. 129 .. se iba para siempre. con movimientos espasmódicos. Jugueteé con una de las máquinas a las que estaba conectada. hijo puta. Efectivamente. agonizando.CRÓNICAS DE UN CAPULLO ofreciendo una posición de oración fervorosa.. Tía Adelfa nos dejaba. y pronunció sus últimas y angustiantes palabras: . como poseída por el mismo Satanás. El molesto pitido del aparato advirtió que algo no iba bien.

no existe nada más gratificante que un peregrinaje ferretero para comprar los clavos necesarios para colgar los rieles de las cortinas o la estantería de pladur. inmensa felicidad y distracción que se traducen en calidad de vida en el hogar. que reutiliza lo preexistente por medio del empleo de los más variopintos recursos. el 130 . simplemente contando con la avidez y la motivación para aprender a crear. cabrón! ) consiste en la fascinante. Regodeo. sin la necesidad de auxiliarse de instrucción técnica o base teórica. con incontestables beneficios terapéuticos y adelgazantes. Se trata pues de una grotesca actividad creativa. Enfundados con el viejo chándal. Una disciplina capaz de hacerte sudar como un cortador de kebabs.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 48. reparar o mejorar cualquier objeto de nuestra morada. El bricolaje ( del francés ‘bricoler’= ¡Hágalo usted mismo. Es sumamente complejo hallar una actividad que satisfaga más en esa mañana de sábado como el jodido bricolaje. maravillosa y pedagógica actividad de realizar trabajos de optimización del hogar. Maravilloso. ahorro. terapia anti-estrés. dejándote las manos con unas llagas del tamaño de centollos. unos alicates. ¡A tomar por culo el fútbol!. muebles o siniestros artefactos con los medios y escasos conocimientos que maneja cada persona. provistos de un mazo. con una jornada huérfana de preocupaciones laborales. hobby y seguridad para los nuestros. BRICOLAJE PARA GILIPOLLAS. Con todo el día por delante. un práctico armario empotrado o un suelo de lámina flotante. Sus infelices y fervorosos defensores argumentan que no hace falta contratar los servicios de un experto en decoración o una empresa para hacer determinadas reformas sencillas. ¡Yo quiero hacer briolaje!. mantener. nos dispondremos a tunear unos viejos muebles usurpados en un vertedero. es muy superior cuando el autor del cambio ha sido uno mismo. ya que la satisfacción que supone disfrutar de unas baldas. Es decir. los dedos mutilados por el taladro y una agradable laceración en la espalada que irradia hacia las costillas bajando hasta el escroto.

Un artilugio de naturaleza 100 % manual. uno de los útiles artefactos que este maravilloso entretenimiento puede ofrecernos. Un producto tremendamente flexible. donde antes teníamos dos agujeros de taladro. es totalmente lavable y reutilizable. qué gusto da ser un manitas!. En esto del bricolaje. ¡Ahhhh. la experiencia es un grado. con fachada impermeabilizada y comedor para aves incluido. que nos transportará a un océano de nuevas sensaciones. mimetizados por este seductor hobby. El recorrido interior se encuentra hábil y económicamente texturado para provocar mayores sensaciones. pasando por la comodilla de un armario. ha sufrido múltiples ataques del capitalismo. De diseño ergonómico. como en tantas otras actividades. Fácil de mantener. y hechizados por esta actividad. enyesando gilipipollescamente con plastilina ese mar de perforaciones. 131 . manteniendo la presión debido a su capacidad de estiramiento. Inicie un inolvidable viaje sin retorno al mundo del erotismo. seguros e higiénicos. agradable al tacto y al contacto con su interior. Desgraciadamente.CRÓNICAS DE UN CAPULLO destornillador y un poco de superglue. y permite su desmontaje. Y. Para recuperar la tradición del hackeo de la tecnología doméstica. de la producción masiva y la dictadura de las marcas. sin poder evitarlo. ahora tenemos las ruinas de Atenas. Experimente y descubra un placer antes inimaginable. haciendo uso de nuestra imaginación y creatividad. un saber transmitido de generación en generación. de código abierto y sin derechos de autor. el bricolaje. y es conveniente empezar con proyectos sencillos hasta ir dominando técnicas y herramientas. suave. compondremos una lámpara con un toque renacentista. se adapta perfectamente a cualquier tamaño. y acabaremos construyendo un bungalow a tamaño real. aprendermos a construir con materiales reciclados. en el taller de hoy.

¡Viva el bricolaje! 132 . Debo advertir que crea dependencia.Anastasio Prepuzio Todo lujuria con sólo una botella de La Casera. dos esponjas de baño. celo y un rollo de film alveolar ( plástico de burbujas para embalar).

2÷√1245x⅜≤∆x∞/1². aprovechando hábilmente las últimas prorratas de sueño. muchas gracias. no sin hercúleo esfuerzo.. me visto apresuradamente y salgo de casa a toda prisa.. Miércoles.. Meada interminable. Me aseo los pocos dientes que me quedan. seboso y alopécico. 2⅔. recordándome que debo ir a trabajar. Me dan ganas de escupirle. zanganeo bajo las sábanas que algún día habían sido blancas.. me levanto comprobando que colonizan mis ojos lagañas del tamaño de cortezas de cerdo. Puta madre. Tras examinarlas con deleite. de meterle un huevo Kinder por el culo. Pezones erectos.. asustándome por lo que veo. Cuando llegue a 3 me levanto de la puta cama. Entro en el coche. 2⅝. enciendo la radio para sobrellevar el tedio y la desesperación de ese momento. Deambulo medio dormido hasta el baño.. El parecido con mi jefe es asombroso. alegría desbordada. el atasco es monumental.. dispuesto a penetrar en el bullicio de la jungla urbana. MAÑANA DE CÓLERA. Golpeo torpemente mi macrocéfalo contra las litografías que decoran siniestramente el pasadizo... preguntándome perplejo quién cojones se dedica a poner las rayas azules en la puta pasta dentífrica.. 2. Finalmente. Me ducho con el agua en estado de ebullición. Incontinencia mucolítica.. lo juro: 1. cabrón. se hurga la nariz con regocijo. 6 de la mañana.. de apedrear aquella cabeza despoblada.. Retumba de nuevo el jodido despertador excesivamente pronto. por el polvo de las obras colindantes y el enojoso ruido de las bocinas. Observo como el decrépito conductor de mi izquierda. Parezco un hediondo zombie de The Walking Dead..CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 49. Me miro al espejo con cara de pocos amigos. 2¼. Después de emular el grito de tarzán con un bostezo monstruoso... Gracias.. Posteriormente desayuno leyendo la etiqueta en portugués de la caja de cereales. 133 . Otro día condenado a la esclavitud del cabrón de mi jefe. a cámara lenta. Su grotesco rostro se deforma de placer cuando consigue hallar alguna de las inmundicias afincadas en su mugrienta cavidad nasal. 2¾. 2⅞. Encogimiento escrotal. Asfixiado por el sucio vaho de los tubos de escape. 2½.. Hace un frío de tres pares de cojones. las usa como tentempié.

Aparco delante del trabajo como quien entra en boxes. demostrando una vez más quien tiene la autoridad. Ya en mi despacho. puede cabrearlo. y le veo. Cierro los ojos. los coches empiezan a circular con mayor fluidez. ¡Bastardo hijo de puta!. Con la intención de iniciar la jornada laboral echando un vistazo al correo electrónico. sería un blanco perfecto para holgazanes famélicos de sexo. riéndose de mi. pero precisa de desembolso. por enésima vez. Me fumo el octavo cigarrillo del día. Suscribir a mi jefe a alguna revista de paranoias psicóticas. A este ritmo. Nada más colgar el teléfono me invade una intensa sensación de ira. Deseo apalearlo como a un perro rabioso. a corto plazo. Apenas hace una hora que me levanté. redactar el dossier de nuevo. a mi jefe. me comunica con cierta hostilidad que hay que repetir el jodido informe trimestral de ventas. Quiero matarlo. Durante unos interminables minutos soy espectador impaciente del cambio de secuencia lumínica del semáforo. Otro semáforo. pienso en pegarle hostias de dos en dos hasta que salga impar. circulan lentamente. asegura que se trata de un asunto urgente. en fila. Con aquella soberbia que le caracteriza. dejo mis cosas sobre la mesa y enciendo con desgana el ordenador. 134 . Mi culo. sin avanzar un metro. Entro en la oficina a toda prisa. Pero me falta testiculina. Presentarle el puto informe de ventas en números romanos puede aliviarme sí. Ahora. justo el día en el que vienen los japoneses a firmar el proyecto en el que tanto había trabajado. quien. Llego cinco minutos tarde. Noveno cigarrillo. tratando de sosegarme. pero después debería. exigiéndome que posponga el resto de asuntos pendientes para tenerlo concluido cuanto antes. No puedo arriesgarme a una condena de cárcel. por la noche enfermo de neumonía.Anastasio Prepuzio El tráfico es denso y los vehículos. Y mientras percibo como ésta es cada vez mayor. asmático. suave y terso. Una ruin forma de mantenerme ocupado mientras él firma el acuerdo mercantil con los nipones. recibo la llamada del jefe. haciéndome el distraído para no saludar al personal de recepción. Miro el reloj. atosigado y de mal humor.

noto como mi corazón galopa desbocado. Tengo la solución.CRÓNICAS DE UN CAPULLO No puedo más. Me quedo abstraído mirando el rollo de papel higiénico. Me estoy cagando. Necesito putearle. 135 . Voy al aseo. Mi ojos humedecen. ¡ Te vas a enterar cabrón!. De forma inmediata.

Posteriormente con ensañamiento y rudeza. LA AGENTE INMOBILIARIA. parabólicos. Cerré los ojos. Y lo hacía porqué me apetecía. Entré en la bañera y empecé a enjabonarme concienzudamente. verticales. Descubrí. A mis pies descansaba la escobilla del wáter. era impúdica. Frotaba con intensidad y atroz violencia mi indecente y seboso cuerpo. No por la excitación sino por la cantidad de lagañas que poblaban mis nublados ojos. que el verdadero color de mi pelo era rubio. extendí mi dedo índice y… El aseo tenía una ducha con cortinas sucias y viejas. perpendiculares. mi espalda velluda. Contemplé el utensilio durante unos instantes. depravada. La cuestión es que cosechaba enemistades minuto a minuto. curvilíneos. Jadeaba como un jabalí excitado. Mi mirada. bizca y estrábica. el vientre. Buscaba la animadversión ajena sólo por autocomplacencia y eso me sumía en un aislamiento social perenne. Gemía como una perra en parto. horizontales. mi devastadora calvicie. pero cumplían su misión. Me vestí apresuradamente.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 50. El agua de la ducha acariciaba mi pecho. tenía una dudosa tonalidad cobriza. El artefacto. cinemáticos. así que había decidido buscar un piso de alquiler más económico. si la soledad o la maldad. repugnantemente untado con el producto que había barrido. Tenía una cita con una agente inmobiliaria que disponía de un pequeño apartamento que reunía las características de lo que estaba buscando. Tomé un consolador de goma que había adquirido en un bazar chino y lo introduje en mi cavidad rectal. elípticos. desconcertado y perplejo. Finalmente me agaché. Nadie sabe a ciencia cierta qué fue primero. Amanecí como hombre solitario con mi almohada aún caliente de espumarajos. 136 . Entré en el baño. Bajé en el Distrito Oeste. Me sobraba demasiado mes al final del sueldo. empecé a estimularme la hedionda bestia que tenía en el pubis. Dudé. Con la ayuda de un estropajo de cocina conseguí extirpar las costras que se me habían formado en la piel y que se deprendían a modo de caspa. con movimientos circulares. Primero tímidamente. obscena. En un acto reflejo e impulsivo. si causa o consecuencia.

Estaba meando y una abeja me ha picado en el pene! Joder como duele!respondió aquel bohemio ambulante. -¿Qué te ha pasado?.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Había empezado a llover. y la ropa sucia y transpirada. con los pantalones bajados a la altura de las rodillas lloraba desconsoladamente. Tenía la cara tiznada de aceite y grasa oscura. Aún sin aliento por la carrera. Galopé lo más rápido que pude hacia el callejón de donde procedían los chillidos. El olor a orines y aguas putrefactas eran tan concentrado que a punto estuve de arrojar por vía aérea lo que con tanto gusto me había metido en la panza. y volví a escuchar otro grito: . . Corrí. Su aliento apestaba a dientes podridos macerados en ginebra barata. .repliqué nerviosamente mientras sacaba el teléfono móvil del bolsillo de mis sucios pantalones. no muy ágilmente. Me erguí. No parecía venir de lejos. Borrachos y mendigos aflojaban sin pudor sus vejigas ante la displicente mirada de los toxicómanos que buscaban mierda para inyectarse. Los cubos de basura y los periódicos mojados en el suelo poblaban aquel suburbio pedigüeño y marginal.Voy a sufrir un choque anafiláctico!! . Joder me voy a morir!! -. tropezándome con un pedrusco oculto a mis ojos. cayéndome y manchándome la cara de barro. Un mendigo de aspecto siniestro y desaliñado. Ayúdenme!!! -.contestó despavorecido el vagabundo. . Soy alérgico a las picaduras de las abejas .No!! No hay tiempo para llamar a la ambulancia. -Llamaré a una ambulancia . Las meretrices de baja estofa se asomaban al zaguán de las ventanas sin disimulo y algún trasnochador embozado hasta las orejas se deslizaba con sigilo por las esquinas. me acerqué al vagabundo.pregunté con voz entrecortada.Socorro!!!. 137 . De pronto se oyó un grito.

vacilando. Me sonrió dejando ver sus dientes blancos como perlas. -Así. Toda su bragueta despedía un intenso hedor a esmegma.consulté aterrado. Tengo que reconocer que en ese momento sentí pánico: mi relación con Jacinta iba mejor que nunca. 20 m2. Tomé su falo y me lo metí en la boca. Noté cómo ella reflexionaba mientras me miraba de arriba abajo. sentí ganas de regurgitar. húmedo. Había sido engañado enésima vez. hediondo y roñoso. altruistamente. Divagaba sin que ello estorbara la cadencia de mis babas y lametazos. Vestía minifalda tejana ajustada y camisa transparente que dejaba al descubierto sus hermosísimos pechos. Tras llamar al timbre. y aquello quizá pudiera derivar en algo 138 .chilló aquel pordiosero maloliente. Sus ojos eran negros azabache y desprendía un olor embriagador de perfume francés chanel.Anastasio Prepuzio -¿Y qué quieres que haga?. liso. Justo lo que precisaba. a hepatitis. titubeando. Humillado por el engaño. Sin dudar un instante. Me muero!!. como si pensara quizá “este me pueda hacer un buen apaño”. Bajé la cremallera y abrí la boca dudando. Un sexto sentido me decía que algo no andaba bien. orín y amoníaco.. me rebajé arrodillándome a la altura de sus caderas dispuesto a salvar la vida de aquel miserable mendigo. circuncidado. Mientras respiraba el aire viciado del sexo de aquel desgraciado.sentenció el mísero holgazán. a metales pesados. apareció una joven preciosa de altura mediana pelo rubio. El mendigo me puso las manos en su cabeza para facilitar el movimiento mientras soltaba algún que otro suspiro.susurraba agitado el mendigo. sin ventanas y el aseo era comunitario. llegué al piso que quería escrutar. -Tendrás que succionarme el veneno para que no me infecte la sangre. succiona el veneno!! . así. Me enseño el apartamento. sabía a puerto. a anciano. Aquel trozo de carne en barra. Rápido!!. -A qué esperas!!. No hay tiempo que perder!! La voy a palmar!!. Si el olor era repugnante el sabor era todavía peor.

consternado. Había sido humillado de nuevo. abrumado. Sin mediar palabra.CRÓNICAS DE UN CAPULLO más. Me quedé sin respirar. sus infinitas piernas. Efectivamente. De pronto noté un porrazo en mi zona genital. sus nalgas. Era muy obvio que había mucha química y atracción entre nosotros dos. Me aparté bruscamente y descubrí que la bella agente inmobiliaria era portadora de un poderoso pene. nos estábamos besando apasionadamente. rígidos. Nuestras lenguas se entrelazaban y mis manos empezaron a acariciar sus senos perfectos. magreando sus muslos. desconcertado. 139 . huí del apartamento como si no hubiera mañana. al momento.

Ataques de pánico. Ensalzamos al invicto. es considerado un repudiado. al extraviado. es una innovadora El “Simple Punch” o puñetazo simple ( técnica de defensa personal que mi perturbada mente ha concebido y que busca la armonización o neutralización del contrario en situaciones de conflicto. el vandalismo callejero. Este miserable escenario nos obliga a desarrollar estrategias que nos permitan afrontar de forma efectiva la violencia. fobias. Está socialmente aceptado que venza el mejor. la intransigencia y la insensatez generalizada tiranizan unos pueblos cimentados en la Ley de la Fuerza Bruta y en la que aparecen rasgos de primitivismo y aculturalización. Seguimos criminalizando al que perpetró un error. el desacertado.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 51. es temido y enaltecido por la colectividad. al que razona distinto. Históricamente. DEFENSA PERSONAL Vivimos en una sociedad insensible. Actualmente. a menos de 140 . Debemos prepararnos para la defensa. al vencedor. dando lugar a la derrota del adversario sin lastimarlo. el egoísmo encolerizado. la agresividad en todos los ambientes. con una fuerte tasa de desempleo y con bajos niveles culturales. 合気道氣道 ). Coexistimos en una sociedad cada vez más violenta en la cual. Subsistimos en una comunidad en la que la impune permisibilidad. el denuesto e incluso la afrenta al oponente. la hallamos en cualquier rincón del planeta. Debemos evitar hasta donde nos sea posible ser blanco fácil. la tolerancia a la mezcolanza. deshumanizada y hostigada por un bombardeo permanente de violencia. y el sujeto calculador que destruye a sus competidores. depresiones y un sin número de padecimientos son comunes al ser humano en la vida actual. Valoramos el espíritu de contienda empresarial. la violencia encontraba mejor caldo de cultivo en zonas marginales y deprimidas socioeconómicas. el perdedor. homologándolo como superior.

(paso inverso para los zurdos ). y las piernas bien apoyadas. No flexionar el brazo ni girar el cuerpo para sacar el golpe con impulso. Y pam! extender el brazo derecho con fuerza hacia la cara de tu oponente. Dejar el tronco recto.CRÓNICAS DE UN CAPULLO ser necesario. Dirigir astutamente la mirada (en un fingido gesto de asombro). He aquí un didáctico croquis de esta técnica: 141 . Veamos cómo funciona: 1. Este funcional método propicia la educación del instinto propio. Nada de dar saltitos afrancesados ni de pararse con las piernas abiertas y dejar vulnerables tus genitales. poner la pierna zurda atrás para que sirva de apoyo. hacia el ángulo muerto de nuestro contendiente. 3. Para los diestros. la auto-reflexión y la evolución del oponente. En lugar destruirle o humillarle el “Simple Punch” pretende fomentar la meditación del adversario. Señalar sagazmente con el dedo un objeto o individuo para llamar su atención. 2. 4.

Adoro volar. Paré en en seco para dramatizar la conversación. Me esperaba 24 horas de agradable vuelo dentro de la aeronave. me encontré un euro en el suelo.grité compungido creando una multitud curiosa. -Mercedes!!. Un escalofrío recorrió mi siniestro cuerpo. con gafas de sol. Me agaché a recogerlo como si no hubiera mañana. mientras vuela y cuando aterriza. al mismo tiempo. Hay sólo cuatro momentos de un viaje en avión que me producen terror: antes del despegue. ¿ Te encuentras bien?. vendedora de cupones. la frutera del barrio. Un cartel rezaba " algopasaconmercedes.me pregunté tremendamente alarmado y meditabundo. Nadie contestó. asustado por el brinco de su patrona. saqué un billete de Ryanair. ¿Mercedes. Había decido viajar a Australia a por un abrazo de un koala. El canino corrió despavorido huyendo del metano expulsado y. EL VIAJE EN AVIÓN. y siendo brutalmente abatido por la Guardia Civil. dónde estás?-. -¿Qué le pasaría a Mercedes?. Un Mercedes 4x4 último modelo era exhibido como reclamo comercial. sintiéndome estúpidamente como una estrella de cine. Caminando con intermitencia por el aeropuerto.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 52. Di un paseo hablando solo por las tiendas de la terminal. Compré un par de revisitas de zoofilia. sin dejar de pensar el repugante rostro de Mercedes. y se me escapó una involuntaria flatulencia sonora que asustó a un perro lazarillo embutido en un jersey de cuadros escoceses. dio un sobresalto y soltó instintivamente la correa. 142 . Sólo algunas inescrutables miradas de compasión y desprecio por parte de algunos pasajeros fueron la respuesta. unos cacahuetes y un osito de peluche. cruzando el security check.com". un sueño que todavía no había podido cumplir. La señora que lo paseaba. Gracias a la inutilidad tecnológica de mi vecino que me proporcionaba conexión a internet. cuando comienza a elevarse.

intentando descifrar algún mensaje encriptado. sentir que me arrancaban de la tierra. notando como mi 143 . alertó por megafonía que había llegado la hora de embarcar. en el 32A y 32B. y el piloto procedió a ingresar a la pista. ambos estaban bien. horrible. con la boca abierta y haciendo ruido. Respiré aliviado. protuberancias dérmicas y lunares. nos explicó lo de la despresurización. Unas mascarillas de oxígeno me podrían salvar la vida. la torre autorizó de inmediato el despegue. sin quejas del motor. tras unas indicaciones tal lenguaje de sordos para señalar las salidas de emergencia. Posteriormente. particularmente desagradable. un gordo seboso intentaba sacar los brazos por las ventanillas mientras devoraba. La carrera de despegue fue normal. un bocadillo de atún. Era un cuerpo siniestro. tullido de desprecios e insultos prepúberes. huérfana de prendas por aquello del ahorro de costes. Incrementó la potencia muy suavemente e inició la carrera de despegue concentrándose en mantener la rueda de nariz en la línea de centro de pista. Su rostro estaba estucado por un mar de pliegues. lleno de granos y verrugas.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Quedaban casi dos horas para partir. Tras arreglar la hidráulica del avión con cinta aislante. Una atractiva azafata de faz pálida me acompañó a mi butaca. que afirmaba que el chaleco se podía inflar soplando por unos tubitos de todo a cien. presté atención a la azafata. Un repaso rápido al altímetro confirmaba que estaba configurado acorde a la elevación del terreno. Comprobé debajo de mi asiento si se hallaba el maldito chaleco amarillo. Una voz nasal. así que decidí quedarme mirando con curiosidad las pantallas que anunciaban los vuelos. echó vistazo al indicador de temperatura y a la brújula. Al lado. El viento estaba en calma. menos de cinco nudos. y casi de frente. encontrando en su lugar una bolsa de magdalenas caducadas. El avión era un Airbus380. Nº 32 C. El despegue para mi fue tremendo. Me senté al lado del obeso y una vez dejé de hojear el periódico. demacrado.

144 . se agarraba de mi escroto asustado. el hedor a sífilis de su sexo. gritando. estupefacto. Ella tenía miedo. La chica morena de la fila de delante movía nerviosa su cabeza de un sitio a otro. buscaba algún tipo de indicio. Supe que ella era especial. Pude oler el sudor de sus axilas. El gordo se levantó asustado. las caras de espanto del pasaje y el nerviosismo de la tripulación transmitían que algo no iba nada bien. Empezó a parlotear en búlgaro y yo. los cuerpos atenazados se clavaron en los asientos. Tras veinte interminables minutos. y ante eso. Me quedé profundamente dormido. Era preciosa. con el chaleco enfundado. no sabía si me tocaba ser héroe. La chica atezada se cambió al asiento vacío que estaba delante del mío. villano o simplemente uno más del coro. De repente. con la visión borrosa para escuchar. lo único que yo podía hacer era admirar sus ojos brillantes que se llenaban de lágrimas. Me encontraba en medio de una tragedia griega y algún espabilado me había birlado el libreto. Tendría unos treinta años. parecía buscar a alguien. como flor temprana. y yo. rosa fresca y perfumada. hermosa. Me desperté confundido. la grasa de sus cabellos. y era la indoeuropea más guapa que había visto en mi vida. Incluso en tales circunstancias era incapaz de empatizar con mis compañeros de viaje al más allá. desconcertado. sus dientes brillaban como perlas. el avión tomó velocidad de crucero. La media docena de diazepán empezó a hacer sus efectos. me limitaba a balbucear en mi perfecto inglés: -Ai dong anderstang-. Dormité 6 o 7 horas ininterrumpidas.Anastasio Prepuzio compañero de pasaje. La luz del cinturón se encendió y el piloto comenzó a parlotear. me miró. pulcra. buscando desesperadamente un paracaídas. lo primero que pensé fue que íbamos a perecer todos. Los rostros se crisparon llenos de pavor. pero no entendí gran cosa del mensaje ya que era en vietnamita. De todos modos.

Dos horas más tarde. Cabreada. fuimos despertados por la brigada de limpieza del avión. Visiblemente contrariada. ya en Sydney. con voz de Joaquín Sabina fumando Ducados. Al acabar. me lanzó el paquete de pañuelos al tiempo que movía su pelvis mediante la articulación lumbo-sacra. hasta llegar a sus pechos. pues pensaba que tenía hambre. Todo había sido un simulacro. No quería resignarse a morir sola. Nos dormimos cogidos de la mano. Debía ser epliléptica. Saqué de mi bolsillo. nos quedamos mirando al techo. entendiendo que sudaba por el nerviosismo de la situación. cubriendo nuestros presentimientos de silencio. poseídos salvajemente. Entonces lo entendí. Renegó. empezó a lamer lascivamente un helado imaginario. Le entregué el último diazepán que me quedaba en el bolsillo. empezó a acariciarse su hermoso cuello. mostrándome su sexo. Ella lo sabía y yo lo sabía: la muerte se aproximaba. a los que comenzó a acariciar suavemente. Quería copular conmigo. Estábamos vivos. moviendo la lengua en perfectos círculos. Le di el paquete de cacahuetes. 145 . como animales en celo. Fornicamos como bellacos. negando con la cabeza. entre los chillidos del resto de pasajeros. un paquete de clinnex.CRÓNICAS DE UN CAPULLO De repente. Abrió sus piernas y se despojó del diminuto tanga.

algunas nociones de simbología. Pero esto era una simple conjetura. El pergamino. su profesión era hamaquero de una playa de Salou. eludiendo así la acusación de practicar la magia negra. fue uno de los primeros en usar símbolos matemáticos para expresar procesos lógicos y fue elegido miembro de la Royal Society por sus trabajos sobre la moderna lógica simbólica. no tenían sentido. Murió en chándal por el ataque en la calle de un evangelista desalmado.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 53. 146 . Y mi abuelo adquirió de él la pasión por los numeritos. En su humilde y menesteroso testamento me donó un viejo pergamino. ya que estaba escrito en un lenguaje que no podía identificar. figuras femeninas desnudas. Era sin duda un código. indirectamente. coordenadas naúticas y cientos de plantas de extraño aspecto. estrellas y constelaciones. Aunque mi abuelo Belcebú Prepuzio no era criptólogo. tenía. mitad mágico. Sólo pude suponer que estaban escritas en un idioma poco conocido. cuyas letras eran familiares a medias. Su suegro. un libro de texto mitad científico. De hecho. Aunque el texto podía ser descompuesto en palabras. Tal vez había descubierto la fórmula de la eterna erección. la caligrafía y la historia conocida del manuscrito me indicaban que podía ser de origen medieval. en un dialecto o en un código. que describía las cualidades místicas y médicas de las plantas y su preparación. Mi abuelo me había legado un código secreto de misterioso significado. Belcebú Prepuzio era un hombre que iba a contracorriente por mera superioridad intelectual y no sabía pronunciar la palabra pizza. y la abundancia de especímenes vegetales sugería que podía tratarse de un herbario. LA HERENCIA DE MI ABUELO. El manuscrito mostraba curiosos arabescos que parecían delgados penes. Sí. tal vez en arameo. o quizá simplemente había elaborado un código para camuflar sus investigaciones en torno a la piedra filosofal y el elixir de la vida. profesor y virtuoso de la plastelina. Quizá Belcebú Prepuzio había ingeniado un sistema de lógica simbólica.

CRÓNICAS DE UN CAPULLO Muchos especialistas trabajaron privadamente con el manuscrito. Pero fue mi amada Jacinta. trapecistas. La misma NASA lo consideró como un texto indescifrable. Pero yo estaba convencido que mi abuelo quería contarme algo con aquel críptico hológrafo. -"Háblame. arqueólogos.susurraba con vehemencia mientras examinaba aquel trozo de papel. con la ayuda de unas gafas 3D. la honesta empleada del McDonald's. logró descodificar el enigmático papiro. quien. hombres anuncio e incluso deshuesadores de aceitunas fueron incapaces de resolver el significado del jodido pergamino. escrito por algún bromista. con razón. háblame". 147 . Biólogos. considerado. como el mayor desafío al que jamás se habían enfrentado. mamporreros. tarotistas.

aparentemente convencionales. paso a paso.Anastasio Prepuzio El pergamino relataba minuciosamente. como construir unas gafas. 148 . y cuya propiedad era la de dejar pasar la luz a través de la aleación magnesio-potasio25. Gracias abuelo. material plateado constituyente de las famosas tarjetas "Rasca y Gana".

cenizosas. tal gucamayo tropical. Me acerco al retrete para escrutar la aleación ambarina de mi orín. en una acrobática postura grotesca. para su estudio. pequeñas plumas grisáceas. Con una maniobra de naturaleza animal. mientras la otra extremidad es retraída a la altura del vientre. Algo no marcha bien. todavía caliente. como mi cuello se estira y mi cabeza ladea. me hallo posado sobre la reluciente taza mayólica. Me aseo pulcramente el tercer ojo con un pañuelo balsámico. El sedimento excrementicio emana un aguzado hedor a ázoe. plomizas. y se encuentran sepultados en las cuencas. se desprenden como las hojas secas arbolinas en otoño. una intuición tal vez. Me miro al espejo. sudando. Con los ojos inyectados en sangre. SOY PÁJARO. con raudos movimientos. titubeante. oscuros y sombríos. son mayúsculos en proporción al diminuto tamaño de la cabeza. No hay duda. De él. Observo. Los ojos. girando en ponzoñosos remolinos de espuma. Estoy sufriendo alguna especie de metamorfosis genética. Reúno testiculina. Tengo una extraña sensación. El rastro tiene una inquietante tonalidad azulenca. y aprecio un amorfo cuerpo sustentado en un pierna.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 54. consigo expulsar un mojón de sansónicas dimensiones. haciendo erizar mi vello púbico. resbalando con denuedo a través de la taza. y precedida de desgarradores gritos. penetro mi brazo derecho por el excusado y recojo un generoso trozo de materia fecal. sobre los que surcan pelos ondulados que serpentean antes de ser engullidos por el desagüe. Un nudo recorre mi garganta. Irrumpe 149 . percepción lóbrega. Observo el recorrido gelatinoso del fruto podrido de mis vísceras. apretando con rudeza el punto canicular de mi andorga.

Mi garganta. Un cloqueante y metálico bramido exhala de mi garganta. tengo cara de pájaro. praaak!. esfínter dilatado. El ronco grazno de un planeador córvido llama mi atención. Pienso. Tras él. No es algo metafórico ni poético. una nariz aguileña. Cola acuñada. un poderoso apéndice cartilaginoso. tierna como carne de seno materno y de forma lanceolada. rostro de ave. petrificado. Su vuelo me sorprende por la agilidad y los repentinos cambios de dirección. corvo y arqueado. Es un cacahuete. una jauría de fámulas palomas acicala sosegados bisbiseos de aire. ganchuda. que quiero ser como ellos. expeliendo impunemente sus níveoaceitunadas heces. sin parpadear. Con fogosos anillos de nubes en el confín. baila en círculos con sus alas nítidas y rudas. soy una jodida tórtola. picoteo las baldosas del baño. libertad y fascinación. Soy como ellos. me deja perplejo.Anastasio Prepuzio bajo una prominente y agrietada frente. -¡Praaak. Escruto el horizonte de azoteas que asoman sobre la superficie de la urbe como picudas madréporas. dándole un aspecto hirsuto. 150 . Es la señal. Mi miro de nuevo en el espejo quebrado y mugriento. diviso como un gorrión alterado genéticamente por la inclemente contaminación. de pico ganchudo y ásperas garras. Subo al tejado de mi morada. cabeza saliente. De forma maquinal. Un felino y reflejo movimiento me lanza al suelo. es erizada. La elegancia innata en el movimiento de sus extremidades. contumaz. Padezco una insólita erupción de decoro.gorjeo de forma refleja. saco un peine y trato de restituir la poca dignidad perdida tapando mi mugrienta alopecia con el atezado mechón de pelo lacio y grasiento.

Es la victoria del espíritu libre sobre la materialidad inerte. Extiendo los brazos y cierro los ojos. El aire ahora acaricia mi avícola faz. Respiro y percibo la plenitud del instante.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Brioso y exultante de energías. 151 . Voy a volar. subo al alféizar de escasos 30 centímetros de ancho. Soy soberano de las alturas. Espero pacientemente la llegada del corriente de aire ascendente.

que se autoestimula una docena de veces al día. Se observa la concentración de espermatozoides por cm³. pues no todas resisten este proceso". Es preciso ser una persona joven. Las exigencias eran una quimera para mí. pero decidí llamar a cobro revertido a una clínica de reproducción asistida. sino que además deben tener un semen de gran calidad y unos antecedentes familiares en los que no aparezcan enfermedades hereditarias. Tampoco se puede sufrir ninguna enfermedad mental. Decreté que la mejor forma para mantener la castidad durante una semana. con ciertas dificultades. 152 . Aquel interesante artículo del rotativo me hizo reflexionar. Además es imprescindible no tener problemas de salud. me informó que debía mantenerme en un periodo de abstinencia sexual de entre 4 y 7 días y presentar unas recientes analíticas de sangre. sería inviable no juguetear con mis genitales sin un brillante método como el que ingenié. La legislación española prevé una generosa compensación económica por las molestias y desplazamientos que deberá realizar el donante. aunque por ley se pueden admitir donantes de hasta 50. LA DONACIÓN DE ESPERMA. Era obvio que no reunía ninguno de los requisitos. Una decrépita recepcionista. recientemente un artículo en un periódico: " La donación de semen se considera un acto altruista para ayudar a parejas estériles.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 55. Además se realiza una prueba de congelación/descongelación de la muestra. Acordé una cita para una semana después. sería enyesarme el pene con cemento dotado de atroces descargas eléctricas al ser tocado. puesto que para un individuo como yo. Si se cumplen con las condiciones anteriores. se realiza una primera muestra de prueba para comprobar la calidad del semen. En cuanto a la inteligencia basta con tener un cociente intelectual normal para ser donante. pues necesitaba algo de dinero. La mayor parte de las clínicas admiten donaciones de hombres de entre 18 y 35 años. en estos momentos en España existe mucha más demanda que oferta de donantes a poder ser donante de semen se deben cumplir muchos requisitos que hacen que el porcentaje de candidatos descartados sea muy alto. la movilidad y morfología. especialmente enfermedades genéticas o infecciosas. así que decidí poner en marcha un perspicaz plan para cumplir las cláusulas. con voz de tornero húngaro. Leía. Los donantes no sólo deben tener una salud perfecta. Otro requisito importante es que no se pueden haber engendrado más de 6 hijos para poder realizar donaciones. Debido al auge que tienen en los últimos años las técnicas de reproducción asistida.

recogían unos niveles de colesterol dignos del mismo Pavarotti. esperando a que éste cerrara. No acertó la jodida enfermera. Respiré entrecortadamente antes de aguantar mi respiración y lanzarme al suelo en forma de cruz. En aquella sala reinaba una seguridad absoluta. Me arrastré hacia el laboratorio. Empecé a tiritar. empapado de sudor. con exacto desenlace. Ese era mi objetivo. Los últimos que me practicaron. Miré los pasillos y las puertas. Cuando empezaba a hablar lenguas muertas. sofocante. Llegué jadeando. La adrenalina y el nerviosismo corrían por mis venas con ímpetu. a fin de mitigar el aburrimiento. Cabreado. Me desmayé. me encerré astutamente en los conductos de ventilación del ambulatorio. Todo oscuridad. un adhesivo rezaba: “Muestra 1934-N. descubrí que tengo malas venas para hacer puntería con una jeringa. notaba que mi presión bajaba. Entré en el laboratorio y me dirigí a la cámara frigorífica que custodiaba las muestras de plasma. Después se desquitó. Intenté forzar la puerta utilizando la tarjeta cliente de Mercadona. El calor era asfixiante. mientras abría y cerraba el puño. y el moho había colonizado la ampolleta de cristal. Tenía un tono verdoso. Tras la analítica. Eran los típicos síntomas de un predesmayo. con estéril resultado. los oídos empezaron a silbarme una melodía de Tomatete. era particularmente molesto. la vista a empañarse. picándome en el brazo derecho. Anastasio Prepuzio”. opresivo. descubrí a mi derecha a un sacerdote que estaba pasando por el mismo calvario. por no mencionar el rico ecosistema de enfermedades venéreas que colonizaban mi sangre. enfundado hábilmente con una peluca para parecer más joven. 3 horas más tarde desperté hiperventilando. Emitía grotescos chasquidos bucales intentando imitar el sonido de los roedores. En el consultorio. Seguro que durante el síncope me había tocado y el jodido cemento me había electrocutado. sudores repentinos. El contacto de mi pene enyesado con el parqué del ambulatorio. Efectivamente. Escuadriñé toda la nevera hasta encontrar el frasco “Muestra 153 . Pedí hora al médico de cabecera para que me realizara las analíticas. decidí hacerlo con el método tradicional: hercúlea patada y rotura de cerradura. ya que era allí donde se guardaban los frascos de sangre. No había nadie.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Posteriormente empecé a tejer una confabulación para presentar los análisis de sangre. Lo probé con la ganzúa que llevaba conmigo. En seguida pude descubrir la mía. Seguro que encontraría algún niño que debería pasar una rutinaria revisión médica y me daría la oportunidad de realizar el 'cambiazo' del frasco de plasma. acertando en el izquierdo.

me despedí de él. Salivaba pensando en el material gráfico que tendrían a mi disposición para estimular y facilitar la recogida del esperma. dónde debía entregar mi muestra de ADN. aquella era la analítica del jodido sacerdote. Tras examinar las analíticas y comprobar que éstas eran óptimas. con la firme promesa de llevarle una muestra de mi ADN. y un atroz encogimiento escrotal se apoderó de mis testículos. Es un método que nos permite que el esperma no se contamine.”-.. a emitir psicofonías en hebreo. se introduce el citoscopio por la uretra hasta los testículos para succionar posteriormente el semen de la vesícula seminal. Tres días más tarde.. Antes que el médico me ordenara desnudarme. utilizando un método succionador. llegué a la clínica. algo más casero. Aquellas palabras me intranquilizaron. Sin duda. Hábilmente cambié las etiquetas de los frascos y salí huyendo del ambulatorio. Empecé a sudar. 154 . El cabrón del facultativo continuó con su explicación: “Con una sonda especial. Jezabel Usías”.Anastasio Prepuzio 2015-Z. -“La técnica que utilizamos para extraer el semen es la llamada citoscopia”-. el doctor me explicó como se procedía para la donación de esperma. Me imaginaba machacándomela con la portada del Playboy. dotada de un aspirador en su extremo.

con quién soñar. por sacudirte cuando estabas cansado. 155 . comprensión o apoyo. Gracias por permitirme ser máxima autoridad en temas irrelevantes. ayuda. por haberte enfermado por mi falta de responsabilidad. por enseñarme a emparejar mis calcetines. quiero darte las gracias por todo lo que me has dado.. por enseñarme a apreciar la infinita belleza del escaparate de una ortopedia. Gracias. por tu compañía. Te pido perdón por todo lo que yo haya podido molestarte. por regalarme ese compendio para hacer amigos. por intentar hacer perderte la virginidad a través del Diario de Patricia. Por brindarme la oportunidad de tener a mi lado a alguien como tú. Por obligarme a matar a gente de mi promoción para bajar la nota de corte. Te doy las gracias por esclarecerme la delgada línea existente entre el coleccionismo y el síndrome de Diógenes.. tu sostén. por aleccionarme en cómo me puedo hacer dos coletas con los pelos de mi nariz. calvo de mierda. Gracias por instruirme a sacar en el wc al siniestro topo de la madriguera sin que me salpique el agua en mi velludo culo. Te agradezco que me hayas abierto los ojos para percatarme que tengo el futuro más negro que una verbena Amish. por enseñarme a poner el dedo de seguridad en los cubatas. por haber faltado alguna vez en lealtad. con quien jugar. y ten por seguro que fueron inconscientes. con quien divertirme. por hacerte pisar descalzo una pieza del Lego. ¡¡VA POR TI RAMIRO!! Ramiro. Por enseñarme a realizar sumas simples utilizando mis dedos de pocero. por no ser tan buen amigo como tú. En verdad me arrepiento de todos los errores que hayan mermado mucho o poco nuestra amistad. Gracias por ilustrarme en el noble arte de observar como los coches se oxidan. en quien confiar.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 56. por enseñarme a tocar el acordeón con los codos. tu comprensión y presencia.

Eres el ojo que todo lo ve. de mis pensamientos. no a cualquiera le llamo "mi amigo". sentimientos. No podría quedarte alguna duda de lo que significas para mí.Anastasio Prepuzio Tú fuiste siempre algo importante y especial para mí y lo sigues siendo. Mi cariño por ti es muy grande. has sabido ganártelo a pulso con tu especial forma de ser y de entregar tu amistad. Formas parte de mi vida. Gracias Ramiro. 156 . Por eso. ni de tu lugar en mi ser. Y tú eres mi amigo. Eres mi otro ojo. decisiones y emociones.

Eran las 11. Necesitaba distraerme. -Hola buenos días. Aquella desgraciada me había dado un susto de muerte-.00 h. al embargarme el Ayuntamiento mi puesto ambulante de globos y confetis. Estaba hastiado. -No. A lo lejos. y me dirigí a una afamada tienda de moda masculina. comencé a reír en silencio de forma espantosa. A la policía no le agradaba aquel tipo de bromas. Me estaba corroyendo la pereza y la inacción. Recordé como cabreábamos al heladero de nuestro barrio hablándole en un lenguaje inventado y que sólo nosotros conocíamos. Sentado en el roñoso sofá que antaño había sido blanco. con enérgico aparato eléctrico iba tomando cuerpo. y ahora mismo estoy muy ocupado. El estruendo de un trueno acalló cualquier duda. -¡Me cago en la puta! . casi negro. Un escalofrío recorrió mi deformado y mantecoso cuerpo al tiempo que se me erizaba el vello púbico.contesté enojado mientras colgaba con ensañamiento el teléfono.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 57. 157 . MIS NUEVOS ZAPATOS. Con voz hierática llamé a la policía. mi actividad diaria se limitaba a lecturas acerca de demencias esquizoides y al cálculo de complejos logaritmos. Empecé a respirar honda y sosegadamente. Tremendamente desaseado. El teléfono empezó a timbrar. de la mañana. el centelleo de un aguacero. Ladeando mi macrocefálica cabeza observé durante unos instantes el teléfono que reposaba en la encarroñada mesita del salón que astutamente había usurpado de un mercadillo. divisé a través de la ventana como las nubes se tornaban de color plomizo. ¿Es usted el titular de la línea?-.susurré elegantemente en voz baja. Me acordé entonces de las chanzas y fechorías que perpetrábamos de pequeños con mi buen amigo Evaristo. Quería explayarme. Decidí romper con la monotonía y poner en práctica aquella técnica que tanto nos había divertido. Le llamo de Yazteld. Soy un ladrón. Desde mi reciente inactividad. confesé un crimen que no había cometido. Mi nombre es Jennifer Villegas. me enfundé mi viejo chándal de lona gris y unas deportivas. y tras segundos de silencio meditativo. Tras colgar.

Sus focos desprendían un calor infernal. Con un eructal berrido. negaba vacilante con la cabeza mientras escrutaba mi miserable aspecto.¿Cómo dice?. Decorada en tonos ocres y amoblada con exquisitas butacas en terciopelo rojo.rogó atónita la bella dependienta. Después de la primera serie. indescifrable. dedujo rápidamente. sudar y sudar. De su rostro se había borrado por completo la risueña sonrisa.. Pude descubrir en su mirada un sentimiento mixto de cólera y compasión..me sugirió con desazón. ¡¡sucia cenutria!!.repliqué en un evidente signo de contrariedad. Tras la segunda. mi psoriásica frente se perló de sudor. -Ahh!!!. el establecimiento ofrecía trajes y calzado de primeras marcas a precios onerosos e inasequibles. mis sucias manos gotearon como el rocío en la noche. ¡payasa!.. Seguí a gatas a la cenceña muchacha sin poder reprimir una carcajada.Anastasio Prepuzio Precisaba desahogarme. caballero. ¡coño!.. -Grhhh muksa pinkora mui . mis velludos pies transpiraron de tal manera que el calzado había quedado totalmente impregnado de mis 158 ..bramé imitando el lazado de unos zapatos. birmyé. No le entiendo. manteniendo el cuerpo ligeramente oblicuo. Me enfundé los zapatos de ante egipcio y empecé a ejercitarme con tres series de 75 abdominales. Frunciendo el ceño.contesté en un gruñido salvaje. tal primate merodeando por la jungla. -¿Perdón?. chismorreando entre ellos.-.. -Si quiere acompañarme. Aquel comercio rezumaba elegancia y distinción por sus cuatro paredes. le señalé el calzado de ante claro que quería probarme. -Grhhh muksa pinkora mui. Los empleados y clientes me miraron atónitos de arriba a abajo. la empleada me miró aturdida.Usted quiere unos zapatos. con un triple objetivo: sudar. El desconcierto la hacía parecer aún más seductora. Al finalizar la tercera.repetí en una simulada indignación por no entenderme. Con la mejor de las sonrisas e insólita amabilidad tras verme caminar como un vulgar macaco. Entré en un elegante probador estucado en madera. -Grhhh muksa pinkora mui. Entré en el establecimiento a cuatro patas. una dependienta de labios siliconados se acercó a mí: -Buenos días. casi en decibelios imposibles. estoicamente paciente. ¿En qué puedo ayudarle?. -Grhhh gupy tus tus. La vendedora.

froté con violencia los zapatos de piel albina contra mi zona escrotal. Con un salvaje gruñido de jabalí malherido. El calor de aquel vestuario era opresivo. Me ofreció otro calzado talla 44.CRÓNICAS DE UN CAPULLO hediondas secreciones sudoríparas. Cazado italiano. Mrcham gtus gtus puis. me hizo entrega de otro zueco de talla superior. pero aquel par de zuecos me fascinaron. La mujer me observó con ojos inyectados en sangre. friccioné burdamente los zapatos contra mis axilas tal toalla después de una relajante ducha. Repetí la operación.finos. en una mirada colmada de odio. no. Quedaba mi último ejercicio de aquella improvisada tabla de gimnasia: 100 repeticiones del célebre giro de David Bisbal. indiqué a la señorita que aquel botín no era de mi talla. No tenía intención alguna de adquirir unos zapatos nuevos. Sin dudarlo un instante los compré indicándole a la dependienta que sólo necesitaba el zapato del pie derecho. Devolví los zapatos ya teñidos. 159 . Lancé con desprecio el calzado contra el mostrador. Visiblemente encrespada. Salí del probador con fingida actitud de cabreo. -No. Pero entonces los vi. Atrozmente aturdido al finalizar mi actuación por la complejidad de aquellas piruetas. Tras la conclusión del ejercicio.advertí a la empleada. Pero esta vez con flexiones. de cuero genuino. y totalmente empapado de pestífera sudación.

escrutando mi alrededor sin llegar a reconocer el inhóspito lugar dónde acabo de recuperar el dominio de mi burda conciencia. náuseas. resulta casi palpable. El pútrido hedor penetra hasta el último rincón de mi cerebro. Me acuerdo del mechero custodiado por el bolsillo de mis pantalones. hurtándolo a las miradas que puedan provenir de lo más recóndito de la oscuridad. incontinencia fecal. EL TÚNEL DEL TERROR. Con presteza. como si tuviera un fino vendaje atezado sobre mis ojos. saturada de niebla. febril. azorado. La oscuridad reinante. Atizo al encendedor y lo mantengo en alto arrojando una luz nerviosa que ilumina la vasta caverna. Mis sentidos se agudizan cual hurón acechado por su depredador. El sudor gotea por mi exiguo entramado de cabellos que conforma ese creativo peinado que utilizamos quiénes adolecemos de cuero cabelludo. cuajado de frondosas protuberancias abruptas. rocía mis muslos.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 58. dársena y tuberculosis. el velludo surco de mis nalgas. El eco de mis palabras. . Un calor calígine desciende por la espalda. me lanzo al suelo y serpenteo mi orondo cuerpo hacia la pared. Hiperventilo emitiendo psicofonías en suajili. mucilaginoso. 160 . Me incorporo sobre los codos. empapando mis glándulas testiculares. Disnea. distante y amortiguado. El irritante aleteo de unos hercúleos murciélagos me despierta en medio de la lobreguez.susurro acojonado. Ya erguido. La madriguera cavernosa destila una horrísona podredumbre de metales pesados. resuena en la oquedad insondable de lo que parece ser una inextricable espelunca en forma de lúgubre cueva. La humedad es sofocante. El paredón es áspero. oigo caer una gota en un efervescente charco invisible.¿ Dónde coño estoy ?.

implorando al ser supremo. el silencio ultraterrenal de la gruta es interrumpido por insidiosos y siniestros sonidos que erizan mi vello púbico. eyaculo cada veinte metros como sagaz huella para hallar el camino de vuelta. cabeza hacia atrás y los brazos gilipollescamente extendidos. paso a paso. Dirija dónde dirija mi briosa vista. revestidas por una bermeja túnica mucosa. Aturdido. El suelo es como una mullida alfombra ambarina que exhala infectos vapores. me aferro a la vida con determinación ciega. lanzo un exasperado grito de socorro. esputando un pestífero líquido glutinoso. Expelen flujos epidémicos. acomete contra todo lo que encuentra a su paso. Con andar errático. El gigantesco helminto extiende y contrae su níscalo macrocéfalo derribándome contra la pared. Una musculosa y espigada alimaña de un único ojo. a merced de la negrura total de las entrañas de la tierra. Pasos giróvagos por espumosas marismas y arenales gelatinosos. lucen pequeñas máscaras en sus hocicos para protegerse de los corrosivos gases. Emulando la perspicaz estrategia de aquella legendaria fábula. Se desvanecen en la oscuridad las últimas chispas espasmódicas de mi mechero. Segundos después. Permanezco impertérrito ante las inmundicias que se alzan ante mí. Acompañada por un fétido hedor salífero. afloran innumerables abscesos viscosos que parecen palpitar con vida propia. Pronto estaré perdido. Mi instinto de supervivencia mitiga el dolor abrasador del dedo pulgar que mantiene encendido el mechero. no logro encontrar ningún objeto que me sirva de referencia para alcanzar el camino de salida. como surgida de otra dimensión. fruto de la evolución. Mi encendedor comienza a expirar. Bajo la luz evanescente. 161 . El mortuorio mutismo de la de la cueva es solo roto por la sonora percusión de los aullidos de los murciélagos.CRÓNICAS DE UN CAPULLO De las paredes. camino despacio. penetra la cueva abarcando la mayor parte del espacio. Observo perplejo cómo los quirópteros. Avanzo unos metros más.

dejándome moribundo. consigo ponerme en pie. Corro. Veo como en el horizonte se va dibujando la escabrosa orografía de un monte circundado por onduladas laderas de densa y sucia vegetación. Alcanzar la abertura. Esta vez. corro y corro. cuasi mortecino. y evitando el tercer impacto. Sabiéndome atrapado. Estoy cerca. diviso en el fondo de la sima un débil resplandor.Anastasio Prepuzio La forma lustrosa acomete de nuevo. Lo voy a conseguir… 162 . con un golpe seco. arranco vertiginosamente a correr. Huir de este infierno. atiza mis piernas. Debe ser la carrera más rápida de mi vida. Tumbado en el suelo.

Y sí que me enamoré de Herófila. piel granulada. monógamo. Siempre he intentado ser fiel. de adulto perverso. sus pechos hercúleos. con escaso éxito. MI PRIMERA NOVIA. a las que no. siento que una sola no es suficiente. sus ingentes senos. Lo he intentado. Me encantaba su nombre por si alguna vez tenía un perro. era un espanto: ojo a la virulé a lo Letícia Sabater. leal. Teníamos dieciocho años y. 163 . y al atardecer en tonadillas regionales cantadas frente al ventilador. sudorosa. también. Como resultado: siempre he decepcionado a todas las féminas que me quisieron y. según ella. pero en el fondo mis latidos y erecciones espontáneas eran por la enamoradita de turno. En la adolescencia. se enamoró de mí porque la hacía reír. y cara poblada de moratones anónimos producto de sus asiduas borracheras. La clásica hembra que en facebook no sabrías si agregarla o agredirla. Siempre se encontraba en un estado de melopea que por la mañana se exteriorizaba con salmodias y estribillos de corte republicano. Su rostro. Cuando era niño me imaginaba con una única mujer a la cual amaba hasta que el óbito nos separara. Era la típica indecorosa que fornicaba como los ángeles. y lo que anhelaba era tener la mayor cantidad de féminas promiscuas al mismo tiempo para poder pavonear a mis amigos de mis conquistas.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 59. grasa. dos son compañía. no obstante. Ahora. pronunciaba con altas dosis de guturalidad. nariz especiada con granos y pus emergente. seca. Me fascinaron sus pezones gigantescos como el timbre de un castillo. Me embelesó su pechera de ballena. rasposa. gigantescas orejas rebosantes de un rico ecosistema de cerumen. Petaca en el liguero. entrecejo con la capacidad de amortiguar el impacto de una bala. pese a ser feo. tal idea me parecía propia de mi edad pueril. Y lo que me enamoró de ella fue una colosal parte de su cuerpo: sus tetas morbosas. boca rodeada de denso vello. Y a Jacinta la he decepcionado. tres son multitud y cinco el Equipo A. Una de las primeras que defraudé fue a Herófila. tal pared estucada.

Pero dentro de todo ese revoltijo encontré un antiguo pase de biblioteca escolar. -¡Que gorda. delante de la tele.Anastasio Prepuzio Éramos un binomio indisoluble. Mentí como un bellaco. Sólo recuerdo que ella llamó a mi casa meditabunda pensando que lo había extraviado y me rogaba no revisarlo. en él. No recuerdo las circunstancias con las que terminé en posesión de su grotesco bolso. Asustábamos a los niños del metro cuando sus madres no miraban. También encontré una billetera con dinero que hábilmente hurté junto a unas calcomanías. documentos y fotos que me llamaron la atención: fotos tamaño carnet de papá y mamá. Estaba preocupado. imperecedero. la muy desgraciada!!. porque en quince días tendría que juntar el suficiente dinero para superar aquel regalo: era un reloj “Lotus”. Íbamos juntos al cementerio por la noche para escuchar psicofonías. Quedábamos después de comer un par de montaditos de chorizo picante para ir a andar en chándal pareciendo una banda de delincuentes. se encontraba mi regalo de aniversario por nuestra primera onomástica juntos. seguí revisando y encontré los clásicos aperos que lleva una hembra en un bolso. nosotros. mi tesoro. mi amor. Juré no hacerlo. un par de vibradores. sonreía una quinceañera adiposa con enormes cachetes que achinaban sus ojos. compresas. que estaba irreconocible.dije decepcionado. Nos divertíamos haciendo macramé y travestiendo a políticos en los periódicos a base de bigotes y pestañas postizas. algunas fotos recientes de ella que una robé para mí. deportivo con correa de cuero naranja que estaba enfundada en una hermosa caja metálica con el sello de la marca. lo compartíamos todo. Era Herófila. pues en él. Incluso defecábamos juntos. que sería dentro de dos semanas. Recitaba soliloquios en ucraniano mientras yo le acompañaba con el arpa. Emitíamos sonidos como de anciano al sentarse e incorporarse. Luego. condones. 164 . bolas chinas. no salíamos el uno sin el otro y decíamos: nosotros. Lo hacíamos todo juntos. Practicábamos deporte. nosotros. media docena de supositorios. Nos insultábamos mutuamente de forma desmesurada durante el coito. perenne. Me lo probé y me quedaba perfecto. cuerda para saltar la conga y una petaca de ginebra.

Cinco días después ella terminaba conmigo ante la confesión de mi infidelidad con aquellas chicas que no recuerdo su rostro. La atocinada modelo para una pintura de Pieter Paul Rubens. Cada lágrima que derramó aquel día todavía me cuesta secar en las noches que la recuerdo. y ella recibiéndolo feliz. Los tiempos cambian y te cambian.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Aquella imagen mutiló de un tirón la idealización ciega que tenía de ella. Aún recuerdo excusándome ante la baratija que le regalé el día de nuestro aniversario. Ya no era más la enteca angelical con enormes tetas. y el amor más barato es el que se paga. 165 . no pude dormir. y el dinero que debía juntar para el regalo de aniversario me lo gasté en cervezas y en dos noches de hotel con distintas chicas fáciles que no recuerdo ni sus rostros. o cuando me topo entre mis cosas con el reloj que aún conservo junto a la fotografía que robé aquel día. La mantecosa con más carmín en los dientes que en los labios. Esa noche. Esa noche del descubrimiento.Herófila. Era la rolliza del pase de biblioteca. inconscientemente. le dije adiós a mi primer amor. Durante los días siguientes las cosas cambiaron con Herófila: inventaba excusas para irme con los amigos abandonados. Tuve espantosas pesadillas. Sólo pensaba en lo gorda que había sido -y podía volver a ser.

Normalmente cuando estoy estresado mis defensas suelen bajar y mi punto débil suele ser la garganta. navegando en las lúgubres aguas de un charco en llamas. Me despertaba hablando hebreo. Empecé a sentir una opresión en el pecho que me ahogaba. con lagañas del tamaño de cortezas de cerdo. Todo empezó con unas placas en la laringe. a enviar burofaxes de amor a 166 . y al correr las cortinas tenía orgasmos. soñando aterradoras pesadillas de unicornios vomitando arcoíris. llevaba varios días durmiendo mal. creía tomarlo. cuando se suponía que la infección debía remitir. había sentido algún dolor de riñones durante el día con expulsión rectal de una especie de tapón mucoso. que me detesta profundamente. Una semana más tarde. estaba perdiendo el apetito sexual. ya no sólo tenía esas placas. sobreviviendo. notando una extraña presencia en mi habitación. por si fuera poco. Me atormentaba el círculo vicioso de no encontrar las gafas bifocales porque no las veía. Mi médico. NO ME ENCUENTRO MUY BIEN. Había estado probando fármacos experimentales para ganarme unos euros. sino que se me empezaron a inflamar muchísimo las encías y me salió un flemón inusitado en el escroto. Bajaba de la nube y caminaba sobre la tempestad. topaba con un brillo blanco. así que para que no me pasara como otras veces. lo levantaba pero caía a chorros de regreso al agua en forma de nota con extraña inscripción que no revelaba. deslizado en dominios del lodo. y. Me alteraba y escuchaba voces internas que me obligaban a arriesgar mi vida lamiendo el cuchillo lleno de nocilla. no le dio mayor importancia.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 60. fragmento luminoso. En los largos paseos que hacía con mi pez. parecía papel. acudí al médico a que me recetara antibiótico para que la faringitis no fuera a peor. Tenía un humor de perros. La luz no era tal. me recetó un antibiótico por vía rectal y unos antidepresivos.

Aquellos fármacos experimentales me estaban causando algún tipo de desconocida mutación genética. no las escuches-. Llegó un momento en el que entré en una especie de aureola y a pesar de no poder despertar de ese sueño inducido artificialmente. Desperté de la anestesia lentamente.CRÓNICAS DE UN CAPULLO monjas de clausura. debido a las grandes dosis de calmantes y sedantes que me administraban. El respirador que me mantenía vivo. se me retenían los orines y respiraba después jadeante. Mi cuerpo permanecía vendado y cubierto por mantas térmicas. Así fue como se abrí paso a través de mi memoria y conseguí recordar todo lo sucedido y reconstruir un puzzle que había quedado desdibujado en mi mente. oprimía mi garganta y me provocaba un repugnante sabor a plástico. de contener la respiración e incluso el aliento. sin ellos. El pasado Domingo mientras robaba dinero de la iglesia para pagar mis deudas caí desmayado. había perdido la noción el tiempo. Tumbado en la cama del viejo hospital. seca como el esparto. Mi consciencia. E incluso en ocasiones. edematoso. mientras para mí pensaba: -Es sólo fruto de tu imaginación-. a matar a mi jefe con un hacha. a apalear ancianas de pañuelo negro cubriendo las canas de luto eterno. hazte el dormido. Llegaba a ponerme morado. cuyas paredes se resquebrajaban bajo mi atenta mirada. a copular con maniquís. ansiaba desesperadamente algo de agua. el susurro del alma era lo bastante condescendiente como para simplemente decir -cierra los ojos. Había algo en mí que estaba cambiando. 167 . también había desparecido. oía con nitidez los acontecimientos que me rodeaban. que conseguían a duras penas apartar el frío que había calado en mi cuerpo. el dolor genital era tan fuerte que desearía haber muerto aquella tarde. Mi boca. a correr por una mezquita disfrazado de jamón. Aquellas siniestras voces me forzaban a alzar los brazos al cielo en plena calle gritando: Nooooooooo!!!.

horrendo e inclemente. Era un espectáculo atroz. Cuando me contemplé. que desprendían un dolor insoportable. Con hérculeo esfuerzo conseguí sentarme en la cama para bajarme los pantalones. reprimí un grito ahogado. De mi velludo pubis había crecido un segundo pene. estrangulado. 168 .Anastasio Prepuzio Quise ver mis genitales.

Pero ¿por qué disfrutamos tanto sabiendo los pormenores de vidas ajenas?. absolutamente nadie se resistiría a abrir un cajón del bufet para descubrir lo que hay dentro. sin que asociemos los desdichados puntos que exponen la imagen completa en toda su lascerante realidad. juegan un papel decisivo. 169 . sin que nadie pudiera observarnos. Pues no tengo ni puta idea. Querríamos satisfacer la atracción por la intimidad foránea. El ser humano es cotilla y morboso de nacimiento. SOMOS FISGONES. Al no disponer de suficientes datos en una situación concreta. Tal vez sea el morbo de alcanzar un hito difícil lo que nos lleva a entrometernos en la vida ajena. que nos bombardean con escabrosos detalles acerca de las vidas de famosillos. Nos gusta meter el hocico en los asuntos ajenos. Aristóteles ya advirtió que “si hacemos ciencia y filosofía es porque somos curiosos por naturaleza”. La prensa rosa y la televisión. Engullimos los detalles más execrables y recónditos con la ferocidad con la que un león devora a su presa.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 61. Si nos encontráramos solos en una casa ajena. La curiosidad por la vida ajena es inherente al hombre. frikis y esperpénticos personajillos autoproclamados figuras públicas. Pero esto ahora no viene a cuento. Nos agrada inmiscuirnos en los asuntos de los demás. transformando sus problemas en una burlesca forma de entretenimiento personal. Tal vez el origen del chismorreo responda a la falta de información. nadie. Nuestro cerebro es entrometido y está tremendamente preparado para desentrañar los misterios que pueden ayudarnos a sobrevivir. Y Matthew McConaughey matizó “Un hombre debe oler a hombre. No obstante hemos llegado a un punto en que ese interés pueril y candoroso se ha convertido en un afán desmesurado por conocer la vida íntima de nuestro prójimo. Hace 20 años que no uso desodorante”. el fisgoneo empieza a urdir la enmarañada ruta en búsqueda de la información restante.

con menesterosos resultados: mutilación de nudillos. desmembramiento de uñas… Con este completo kit profesional de hurto podrá revivir el placer de fisgonear la correspondencia del vecindario de su comunidad de forma práctica y tremendamente efectiva. en alguna ocasión. hemos intentado hurtar aquel extracto bancario del cabrón del 2º C. fracturas de metacarpianos. concibe un nuevo sistema de extracción en buzones mediante gancho con pantalla adhesiva ajustable. Todos.Anastasio Prepuzio ¿Quién no ha leído las pegatinas de los cerrajeros 24 horas? ¿Quién no ha apagado la luz de nuestra habitación para espiar ruinmente al/la vecino/a de enfrente? ¿Acaso nadie ha ha pulsado el botón 'mute' del mando a distancia intentado escuchar la grotesca discusión de los vecinos del 1ºA? Hoy vamos a aprender con un sencillo método cómo hurgar en el buzón de nuestro vecino. a la que quedarán adheridas las cartas de manera instantánea. Sagazmente diseñado para el ladrón casual de vivienda. He aquí un ilustrativo diagrama de esta versada técnica: 170 .

y más que un mero medio de transporte. en cualquiera de sus acepciones el término que define a un aparato con cuatro ruedas. Es un binomio indisoluble. relegando al pene. nos despertaba el ver furtivamente las chicas del Interviu en nuestra estúpida adolescencia. varonil. Pero el tener en tus manos un volante. amo los coches. el acariciar afrancesadamente el cambio de marchas y el freno de mano. Debo confesarlo. Hay un extraño embrujo entre los varones y los coches. en nuestro juguete favorito cuando somos mayores. conducir es algo intrínsecamente masculino. no soy el único. Nos recreamos circulando astutamente en punto muerto en un descenso para ahorrar combustible. en nuestra carta de presentación. escuchar el sonido armónico del motor. un volante de piel y antena cola de zorro. Disfrutamos conduciendo cuando el de atrás nos mete prisa. venero los bólidos. Gozamos inclinándonos para tomar las curvas. sentir su potencia. en fin. la música relajando nuestros tímpanos a un volumen considerable. el coche se convierte en parte de nuestra genética. estimo los autos. un motor bajo el capó. testicular y no excluyente por supuesto. ha sido un objeto de especial y embelesado hechizo para mí y por supuesto. en nuestro pequeño gran símbolo personal y se convierte.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 62. Sin ninguna mordacidad y ni por asomo actitud misógina. Para los niños que nunca hemos dejado de ser. Se nos despierta ese placer intenso y oculto que a los que ya pasamos los 40. es parte de nuestro estilo y personalidad. 171 . siempre disfrutamos mirando las líneas de los autos clásicos o sintiendo aquel hormigueo en el vientre al observar los autos deportivos en Internet. CONSEJOS CAPULLESCOS. Nos regocijamos sacando nuestra cabeza por la ventana para escupir la flema mucolítica. e independientemente del que tengamos dentro. especialmente si es de un auto que hemos elegido a pesar del jodido préstamo personal.

que nos transportará a un océano de nuevas sensaciones. en una fruición de gozo.Anastasio Prepuzio Para algunos sentir el placer del pie en el acelerador y acariciar el tacto del volante en nuestras transpiradas manos. Un placer genial. propongo una versión que convertirá. a un piélago de libertad. es más excitante que la caricia de una bella mujer. En otro de los estúpidos consejos de este grotesco libro. el conducir en un placer incomparable e indescriptible. 172 . más aun si cabe. relax y tranquilidad. sensual y único: Conducir con el pene.

me limpié los dientes con el plástico de mi paquete de tabaco. Sentado en el bosque. una luz potentísima. apretando con fuerza el punto caliente de mi vientre. Me balanceaba de un lado a otro. divisé una figura macrocéfala de dos metros de estatura y unos 300 kilos que bajaba por un terraplén. De pronto algo llamó mi atención. Mi grimosa uña del dedo meñique era utilizada hábilmente para extraer el amargo cerumen de mi oreja. Había finalizado una fructífera jornada de búsqueda de setas y empezaba a oscurecer. descomunal. no de sus hombros. Me encendí un cigarrillo. surcó el cielo de forma fugaz. gritando como si tuviera que defecar afilados cristales.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 63. manteniendo los brazos en la misma dirección. Recuperada parcialmente la visión. un gran disco de color naranja. Chillaba como un perro al que están apaleando brutalmente. Una auténtica obra de arte. Después de soltar un fétido eructo. imponente. 173 . la mirada y quedé extasiado al observar el cielo preñado de estrellas. un destello deslumbrante. me bajé los pantalones y me puse en cuclillas al lado de un abeto. con secuencia de intensísimos relámpagos que silenciosos estallaban a mi alrededor iluminando el follaje. un sedimento sanbernardiano. Levanté. Tenía los ojos rasgados y vidriosos de tanto constreñir los intestinos. Estaba pálido. En ese momento me encontraba demasiado obnubilado por la experiencia que había presenciado para razonar con posibilidades de deducción lógica. Posteriormente. Después de un esfuerzo enorme logré expulsar una hez gigantesca. Los brazos parecían salir de su pecho. ABDUCIDO. Se inclinaba hacia adelante al andar. me dejó encegado. de modo que parecía imposible que pudiera mantener el equilibrio. Tenía hinchado el colon que me pedía a gritos evacuar las setas que con tanto gusto me había comido. sudaba como un cerdo apestoso. chupaba con ahínco unas cabezas de gambas que había encontrado en una papelera de mi barrio. aliviado.

Con un gesto me indicó que la siguiera.¿Dónde coño estoy?. Me levanté de la camilla y divisé a una especie de humanoide inmóvil custodiando a la puerta. Una vez dentro de la nave. Era una alimaña cuasihumana. golpeando la tierra hasta convertirla en fango. Me desvanecí. se proyectaron desde las pupilas de la figura y me alcanzaron de lleno. estrechos como lápices. mientras intentaba recordar los hechos ocurridos el día anterior. totalmente desnuda. La oronda criatura me respondió eructando con altas dosis de guturalidad en un dialecto desconocido para mí. . La llovizna caía en el exterior en cascadas sobre los campos esteparios. su rostro era pálido y famélico. Temblando con una debilidad nerviosa incontrolable. Me quedé un rato acostado. me acerqué a aquella tripuda.pregunté asustado. Llevaba una cinta roja en el cabello negro y lacio. hembra. con gigantescos pechos llevaba un gorro de piscina que sólo me permitió distinguir dos ojos redondos. de aspecto clínico. estaban clavados en mi diminuto pene. de adiposas y gigantescas dimensiones. en el centro del habitáculo. líquidos y transparentes. Desperté hablando alemán. diluyendo el fango en ríos rojizos que se deslizaban por entre las rocas y desembocaban en un mar batido por la lluvia. semejantes a las de los quirófanos. Empecé a acojonarme. Los pies descalzos de la mantecosa resonaron sobre el piso de 174 . Me operaron de fimosis y me practicaron una colonoscopia. Dos rayos de luz. parecía un perfecto híbrido entre orco y orangután. Hirsuta de pies a cabeza. No sabía dónde estaba. y sus ojos celestes. con paredes blancas y una mesa de operaciones. desnudo. me despojaron de mis ropas y se me sometieron a un reconocimiento médico en una cámara contigua.Anastasio Prepuzio El ser.

que la torné amablemente. Aquello era la gran hermandad de las gordas. Había parado de llover. con el cuerpo encorvado por el peso de sus faraónicos pechos. y de pronto lo comprendí. La rolliza sacó de una pequeña mochila una generosa ración de una especie de panceta. Había sido abducido. 175 . La grasa mantecosa brotaba de su piel brillante y sebosa. totalmente desnudas. extendiendo una gigantesca y sudorosa mano hacia mí. jadeando por el esfuerzo. La luz de la mañana nos daba en los ojos. solfataras y pozas de lodos hirvientes. inmóvil. Las puertas automáticas se nos cerraron en la cara. aguardaban mi llegada. y una flecha verde se encendió en la parte superior para indicar que bajaba a toda velocidad. Sufrí un shock emocional al llegar a un pequeño monte rocoso. Parecía un mamut hambriento. La reina. enorme. Sus ojillos se veían disminuidos tras los gruesos cristales de sus anteojos y su aspecto general era descuidado y enfermizo. grasa y manteca. pesada y dotada de abundancia de carnes. La ardiente y bochornosa brisa nos cortejaba en toda la travesía por un desangelado e inhóspito páramo. con escamas por todo el cuerpo. Entramos en una especie de ascensor. No existía ni un mínimo vestigio de vegetación. Observé con los ojos entrecerrados a aquella asquerosa atocinada con sentidos rodomagnéticos. y empezó a deglutirla como si no hubiera mañana. estaba sentada huérfana de prendas sobre una roca. Cientos de adiposas. Con las manos llenas de grasa. rebosantes de putrefactos fluidos y obscenidades esmeraldas. chupaba astutamente hasta el último hueso. Tenía el cuerpo parasitado de pústulas execrables. Le sudaban las manos y le olían los pies. La criatura me recibió con una tímida sonrisa. Efectuamos una parada para almorzar en un inhóspito lugar dentro de aquel monótono y desguarnecido paisaje cargado de fumarolas.CRÓNICAS DE UN CAPULLO hormigón. y el olor dulzón de la madera aserrada y del humo de leña flotaba en el aire. Una sensación de frío pánico me invadió. Proseguimos la ruta en dirección sur.

Durante cinco agónicos y moribunos días.Anastasio Prepuzio Los planos angulosos de su rostro rubicundo indicaban una fuerza poco común. 176 . caí desmayado. chupando un helado imaginario. y la ausencia de machos en aquel hosco planeta. con quince kilos perdidos por el esfuerzo. Un gesto lascivo de aquella criatura. me obligaron a copular con todas ellas. Desperté confuso en aquel bosque en el que había plantado un pino. Había sido elegido para perpetuar su especie. me alertaron de cuales eran sus intenciones. El sexto día. Sentimientos de ira y alivio se entremezclaban en mi mente. pues no podía parar de meterla. Nunca volvería a ver a mis futuros hijos. pero me ahorraría la pensión. Llegué a bautizar a mi pene como Messi.

Existe gente que venera esta dolorosa técnica. fetichismo o masoquismo. sociales. Éstos se colocaban fragmentos de materiales varios y pequeños trozos de huesos de animales. que deforman y desfiguran terroríficamente su cavidad bucal con discos para aumentar de tamaño la boca y alargan sus lóbulos llevando unos gigantescos y espantosos carretes metálicos. En las diferentes culturas del mundo el piercing es concebido como rito o señal de pertenencia a una u otra tribu. cejas u orejas. Esta atroz práctica milenaria y cavernícola. Las perforaciones o piercings han transformado el cuerpo en un portador de credos culturales. El piercing es una técnica que nació hace miles de años en culturas de origen indio. ha tenido un gran auge recientemente. En la actualidad. Ya en la Roma de los centuriones. según qué se colocaran. esta técnica amputativa es concebida como una forma de escape ante la incapacidad de transformar la sociedad. Yo personalmente prefiero que me susurren al oído la canción de las Galletas Fontaneda. en concreto en su atractiva población femenina. en un territorio de expresión de la humanidad. Estos extravagantes aborígenes llevaban a cabo esta práctica porque su creencia se basaba en que este tipo de mutilación los defendería de malos espíritus o tragedias. sino en un grupo cada vez mayor de adultos e incluso en grotescos octogenarios. un mecanismo de encuentro mitológico con el placer o simplemente como un elemento de ornamentación y belleza. que desea que le perforen y mutilen sus labios.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 64. los hercúleos miembros de la guardia del Cesar llevaban aros en los pezones como muestra de su virilidad y coraje así como un accesorio de sus vestimentas ya que les permitían colgar en ellos las cortas capas que usaban. 177 . ¡NO AL PIERCING VAGINAL!. Así que contra gustos no hay nada escrito. y en qué zona del cuerpo lo hicieran. Otro de los orígenes de la perforación corporal está en las tribus masai. políticos o personales. así como distintivo de rebeldía. y ha adquirido una importante y llamativa connotación cosmética en nuestros tiempos. y ya no solo se ve en adolescentes.

en el ombligo. Ciertas mujeres llevan el piercing en el capuchón del clítoris para sentir una sensación de placer permanente.Anastasio Prepuzio Existen piercings en las orejas. Existe también Piercing Brosnan. Otras aprecian su estética y buscan en el acto una manera de afirmar su identidad. el pendiente genital aporta sensaciones totalmente nuevas y ofrece un plus de extravagancia en las relaciones sexuales. sí. en la lengua. Sí. en los labios. con este humilde post me agradaría advertir a las parejas de quienes han sido mutiladas de los funestos y desgarradores riesgos de esta moda. Los piercings vaginales son generalmente sinónimo de placer. como una exploración del cuerpo. Pero centrémonos en los piercings genitales femeninos. Me parece totalmente respetable. Son utilizados para amenizar la sexualidad y aumentar y potenciar la intensidad. piercings en las cejas. Por ello. Nadie. en la nariz. ¡No al piercing vaginal! 178 . Para muchas. piercings que parecen verrugas. Pero este es un actor. ¿Pero qué pasa con sus parejas sexuales? Nadie ha alertado de los peligros que entraña este tipo de excavación genital femenina.

Como comprenderá vuestra merced. gemidos y pasión. penetrándola con tan hercúlea fuerza que rompiose la profiláctica funda. pues como os he explicado. Hoy he tenido la fortuna de cruzarme con un apuesto penitente. los gorriones cesan sus gorjeos a mi paso y el picor de la entrepierna. apuesta meretriz. " Condado de Barcelona. Anhelo que al recibir la presente se encuentre vuestra merced en benigno estado de salud y que la lepra gonocócica no os haya sometido. aviesa ramera. incapaz de hallar doncella que acceda a sobar mi tuerto. 4 de Septiembre de 2013. la tomé. que pasó ya doce meses sin poder lavar ni emplear mi noble apéndice. vasallos de la impudicia y siervos de la liviandad cabalgamos tal becerros en el fango. vuestra merced y quién rubrica este humilde ológrafo. y entre sudor. y me he visto obligado a abandonar el arte de brochetear la nutria. y desde entonces no he dejado de pensar en vos. y él ha tenido por misericordia el mostrarme el sendero que conduce a los aposentos de un comerciante circense en cuyo espectáculo tengo la firme decisión de formar parte. os escribo este remilgado manuscrito con la esperanza de que ilustréis alguna razón a mi sombría existencia. aquella velluda almeja abierta al crepúsculo. incomprensiblemente. sacar próspero provecho a la infecciosa ofrenda que vos me regalasteis.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 65. por fin. nos entregamos a lúbrica fruición. mientras me rasco sin sosiego mis partes pudendas. hechizó mi ser. esta tesitura en la que me hallo no es plato de buen gusto. CARTA A LA CORTESANA. Desde entonces. Tras estériles intentos por contactar con vuestra merced. extasiándolo. se convierte en tormento que me hostiga día y noche y me aboca al ruin vicio de rascarme sin decoro ni pudor. la áspera y deforme textura de reptil saurio arrugado de mi bragadura. con las pupilas cerradas. ni para pervertido templario ni para santo caballero. Muy lozana y manceba doncella. embistiéndola con mi diminuto florete. me acechan como sombras en las noches de luna. y poder. tropezándome únicamente con artesanos chocolateros que. Una añada atrás. aquel aterciopelado cogollo de carbón destilador de pútrido aroma salmónido. impedido he estado para envainar mi sable. y es tal el hedor que exhala mi bajo vientre que las pulcras damiselas rehuyen mi presencia. soy chacota de toda dama que no cesa de reír a mi costa. pues hace hoy un año que arrendé vuestras viciosas artes copulativas con el propósito limar el acero de mi exigua y famélica espada. Sabed. Aquella vagina que me ofrecisteis. dipsómanos de una mística que convertía en vacuos los fonemas y alumbraba nuevas formas de fornicio. 179 .

que aventuras ya tuvimos bastantes.Anastasio Prepuzio No me veo preparado para ejercer de progenitor del posible bastardo concebido en nuestro fugaz encuentro tal y como os prometí. si os he faltado a mi promesa y dejad que limpie y restituya mi herida dignidad. hija de puta. Yo venderé la mía por tan sólo volverla a ver por unos instantes y apalearla sin piedad." 180 . Siempre vuestro más fiel caballerizo. Anastasio de Prepuzio. Vendería vuestra merced su alma al mismísimo diablo si os arremetiera esta hórrida picazón que me tiene en carne viva las varoniles partes del mucho rascar. vendería su alma como digo por una medicina que sanara las ulceraciones y pústulas que germinaron tras nuestro carnal encuentro. Perdonadme. Muy lozana y manceba doncella. marrana concubina. y menos aún para entregarme en connubio a vuestra merced. dulce portadora de venéreas septicemias. Que nuestro Señor sacie a vuestra merced de venturas. pues imposible empresa es restablecer mi masculinidad.

Fue en una mañana gris. sin embargo.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 66. luciendo inquietantes tiritas en los dedos por todo diploma de pericia profesional. mostrando mis brazos redondeados y peludos. que aguardaba impaciente. medio bizca. Su compañía había sabido aprovechar todas las ventajas de la fórmula para expandir su concepto de “salones de arte” por todo el territorio nacional. bellísima. dos mugrientas chonis que conseguían que las octogenarias del barrio que iban pletóricas al salón de belleza. 181 . esbelta. salieran llorando. cuando recibí una llamada a cobro revertido de Pancracia. MI DEBUT COMO PELUQUERO. de un lúgubre día anónimo de otoño. No más de 50 metros cuadrados daban cabida a conversaciones maravillosas sobre la Pantoja y sus frustraciones por parte de miserables señoras con el tinte puesto y leyendo revistas. Me enfundé una chaquetilla de manga corta. en el cuartito para lavarle la cabeza. de pasado oscuro. Entré en la peluquería. secador en mano. Más de 150 salones de peluquería y un incremento por año de 50 nuevos locales eran algunas de las cifras que habían situado a Pancracia Comino. Un poderío que. hermana de Mercedes. como una de las cadenas más consolidadas del mercado nacional. e hice pasar a la novia. la frutera del barrio. un proyecto que había dado sus frutos gracias al esfuerzo de su fundadora. acepté aquel favor. por la idiosincrasia de mi talante. Tenía de baja por psoriasis a dos de sus decrépitas peluqueras. Conocedor de mis diestras habilidades en peluquería canina. me suplicó si podía realizar un corte de pelo a una vecina que se casaba aquella misma tarde por el rito budista. rubia platinada. y allí me encontré otra de esas niñatas. puesto que había diseñado un ambicioso plan de expansión con el objetivo de triplicar su número establecimientos. Sin dudarlo un instante. de larga melena. que se creía actriz de cine. no había relajado sus ánimos de éxito.

Mi severo bizqueo hizo que le cortara el mechón a la altura de la raíz del cuero cabelludo. Me esmeré con éste de forma prolongada. -Zas!.Le mutilé medio flequillo. Empecé a tener erecciones involuntarias.murmuró una de las repugnantes ancianas. Posteriormente. y peiné el penacho hacia delante. Se acomodó en la butaca.Anastasio Prepuzio Sentada con la cabeza hacia atrás y los ojos cerrados. con movimientos hiperflexos de mis brazos. Esto le vendrá muy bien. Cerré los ojos y con mi mano derecha empecé a tocarme socarronamente. El olor de su pelo me empezó a enloquecer. de delgados hilos. La acompañé a la sala de cortes. 182 . Para buena suerte mía. así que procedí a igualar el otro medio tupé. tal pañuelo de doña Rogelia y con las tijeras inicié el corte. por encima de las orejas. vistiéndose con una capa y cogió una revista del corazón. procedí a aplicar la queratina. Tras el placentero receso. Concluido el secado.la decrépita vieja me había despertado de mi narcosis erótica. Mis mórbidas manos empezaron a continuación con un espumoso masaje sobre su cabeza. suave. bajo la barbilla. -Shhhhheé!. haciendo una coleta en la garganta. Dejé que actuara diez minutos. jugaba con ellos y me sentía estúpidamente como si fuera el viento que la despeinaba. intentando emular a un peluquero afrancesado. desnudo. Aquello no tenía buena pinta. ella fue muy comprensiva. -Joder!. -Está usted muy tensa. ya tenía involucrado todo mi seboso cuerpo en esta aventura olfativa. Le seguí acariciando su larga melena. acariciando más que frotando su cuero cabelludo. aplastado. le así por los hombros y fui presionando con los dedos en un masaje de lo más deleitoso. como un escote. Pude observar entonces su cuello esbelto. con una paletita. tiempo que aproveché para ir al servicio para acabar de completar el ejercicio onanista. la bella muchacha se relajó con los chorros de agua templada. mechón a mechón. empecé peinando todo el pelo hacia abajo.susurré mientras le propinaba media docena de collejas.

La novia tenía la cara fina. así que me animé a darle un poquito de movimiento.CRÓNICAS DE UN CAPULLO . Aquello se estaba complicando.susurré en voz baja mientras mis velludas axilas se empapaban de sudor frío. me ausenté cinco minutos para ir a la charcutería. Empecé a sudar como el cortador de kebabs. -Zas! Zas!-. con ojos achinados. Aquello no tenía remedio. Parecía un satánico gorrión mojado. y el pelo cayendo recto no le queda nada bien. Prooper. La linda muchachita lucía ya más frente que Mr. Un siniestro cataclismo irreparable. Melena amputada con forma de serpentina. Comencé a hablar lenguas muertas.¡La madre que me parió!. La mejor opción sería pasar la máquina de corte número dos para devastar mi obra de arte y posteriormente pulirla con las tijeras. Tenía que solucionar como fuera aquella catástrofe. Utilizando mi desbordante imaginación. Tal vez podía paliar aquella calamidad con un hábil corte de cabello de la parte de atrás. Tras la operación. como intentando ver un dibujo oculto. tal mordisco de escualo aquejado de escorbuto. y con la falsa excusa de que debíamos dejar secar el pelo. me quedé mirando a la linda moza. Empecé a hiperventilar. 183 .

ampolla rectal. Si esto ocurre. a la que las glándulas testiculares se le ponen por corbata. restándole la importancia que no tiene o mostrándoles macrodedos ortopédicos. A continuación procedo a detallar unos sencillos pero versados consejos. pretendo hacer olvidar en lo posible. amigos. en ocasiones. No es infrecuente notar numantina 'resistencia' del enfermo. Es importante empatizar con el enfermo. permite la exploración del esfínter anal. o decorar las paredes con múltiples espejos pueden ayudar a crear una atmósfera sosegada y apacible. El tacto rectal es una confortable. próstata y. con este capítulo. de alta rentabilidad diagnóstica en la evaluación de la Hipertrofia Benigna de Próstata (HBP) y otros procesos ano-rectales. vecinos y compañeros de trabajo. Existen también infundados perjuicios vinculados al dolor. no dar excesiva importancia a la exploración que se va a realizar. con guante de cocina abundantemente lubrificado. Veamos cual es la técnica empleada en esta placentera inspección perineal. LA FASCINANTE EXPERIENCIA DEL TACTO RECTAL. En algunos ambientes existe cierta mitificación sobre las molestias que pueda ocasionar. la tensión emocional hace que el esfínter se contraiga y que la maniobra puede resultar atrozmente dolorosa. El tacto rectal debe realizarse. columnas hemorroidales. de las vesículas seminales y de la base vesical. suele resolver este inconveniente cuando se plantea. exentos de tecnicismos.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 67. e 184 . el paciente mostrará cierta disposición ante la posibilidad de tener que repetir la exploración e incluso existen casos de pacientes que voluntaria y gozosamente repiten dicho reconocimiento. un manejo hábil de la situación. sobre todo si se trata de una persona joven. Es tremendamente importante que se recree un ambiente relajado y se evite la turbación del paciente. En ocasiones. Baladas de “El Fary “. Se admite guante de carnicero o jardinero. a la ‘falta de hombría’. y a la dificultad de interpretación que. placentera y sencilla exploración del recto. también los pacientes de tercera edad plantean cierto pudor si la exploración se la va a realizar una atractiva mujer. a ser posible. En cualquier caso. que nos ayudarán a practicar con éxito esta inofensiva y amenizada exploración a familiares.

pero yo aconsejo la denigrante postura Decúbito Supino. y a la izquierda. El dedo que suele permitir un mejor reconocimiento de la cavidad anal es el índice. haciéndole con ello partícipe del rastreo rectal.CRÓNICAS DE UN CAPULLO informarle someramente qué se le va a hacer y porqué. Existen distintas maneras de colocar al paciente. Puede ser de gran ayuda obligar al paciente a cantar una tierna canción. en caso contrario. utilizan el meñique. dándole todo tipo de detalles. Algunos utilizamos por hábito el dedo corazón de nuestra mano dominante. Y los peritos en esta técnica. obteniendo también mayor comodidad en la auscultación. 185 . sin tener que movilizar nuevamente al paciente. con inicial presión suave con la yema del dedo sobre el orificio oscuro para acabar penetrándolo hasta la decimoctava falange. y posibilita el azote de brutales collejas sin riesgo de ser repelido por el enfermo. Tiene incuestionables ventajas: permite la exploración abdominal y genital. La introducción del dedo debe hacerse lentamente. recitemos poesía o susurremos psicofonías en polaco. Con un vejatorio bofetón en las nalgas. comunicamos a nuestro paciente que la exploración ha concluido. lo que permite un fácil acceso al periné y al recto. Llegamos así al culminante y sórdido momento del frotamiento anal: La penetración del dedito. Es conveniente recrearse en esta oprobiosa fase: contemos chistes. Seguidamente se le indica que flexione humillantemente las rodillas y las separe. La situación del intrépido explorador debe ser a la derecha del paciente si es diestro.

sintió algo de vergüenza. Quería secuestrarla para tenerla conmigo hasta el nuevo amanecer. amo el coleccionismo. dos sillas desvencijadas. Sin duda. anónima. La noche nos había ganado y nuestra única luz era el televisor que vomitaba anuncios del teletienda. Se encendió un cigarrillo. Cubrían sus roñosas paredes litografías de mujeres en pelotas que me servían de pretexto para masturbarme compulsivamente. carnal y acaramelada. una mesita de noche y una tabla ancha clavada en la pared en sentido horizontal a modo de estantería en la que se hallaban simétricamente expuestas mierdas de perro en tarritos de cristal. Colocaba meticulosamente las cenizas de su cigarro sobre una cucaracha de verano posada y aburrida en la mesita de noche. con esa textura tan fina. absorta en lo cotidiano. tal mamut malherido. Estaba magnetizado con sus graciosos ronquidos. la viscosidad justa. Los muebles que la adornaban eran pobres. Sucias pecas hepáticas relampagueaban por sus senos. gris y muda. baúl de antaño. el 186 . le goteaba de su espantosa nariz. pues como todos ustedes ya sabrán. hererdera de unas facciones de murciélago. casi gruñidos salvajes. La habitación era lúgubre. casi miserables: una vieja mesa de pino salpicada de heces y orines. Pero ella despertó. Capturaba su aliento. La sangre. había sido lento y extremadamente limitado. Jacinta dormía y yo la observaba fascinado. deslumbrado del sube y baja que eran sus decrépitos pechos en su respiración agitada.Un aliento que desprendía un hedor insoportable tal jauria de perros en estado de descomposición. Robaba su boca. LA VECINA DEL 5º 1ª. Al tomar conciencia del gesto. Era propietaria de un rostro que ampliaba el significado de la palabra crueldad.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 68. su aprendizaje de hábitos de cuidado e higiene personal.

Y otro. Ella me pasó sus brazos sobre mis hombros. y otro. Nos levantamos de la cama entre toqueteos y lametones. nuestras lenguas se encontraron casi entrelazándose entre sí. cadenetas de plata sobre los pellejos arrugados. El juego de lenguas y mordiditas era adictivo. Salimos a trompicones de la habitación y llegamos hasta el baño. Un insoportable hedor a sudor rancio desprendía sus peludas axilas. acariciando mi exiguo pelo. Jacinta empezó a besarme suave y ruidosamente las mejillas. fría. frías y blandas. como unos quinceañeros. fueron particularmente molestos. Con una sonrisa socarrona me indicó que me acercara. Jacinta me comía el morro sin soltar mi pene tieso como una estaca. Nos manoseábamos de forma frenética y maquinal. Qué imagen más patética. Mordisqueaba su lengua. No pude contenerme más y pasé mi mano por su cintura rubeniana. No era un chicle. Su sabor me era familiar. como en aquellas películas X que tanto había disfrutado de pequeño. 187 . sus lorzas mórbidas. anónima. que colonizaban aterradoramente su mostacho. ¡Maldita cabrona!. que continuaron en el pasillo. Mi lengua exploraba su boca con ansiedad. y bajé hasta sus velludas nalgas que eran flácidas como la gelatina. Me paso el chicle que estaba masticando. estaba resfriada. Nos miramos a los ojos. hedor a laca emanaba de su mugrienta cabeza. y a mi me faltaban manos para sobarla por todas partes. Gafas grotescas. estrambóticas. Era carne de momia perfumada. descubriendo sus muelas podridas y carcomidas por la caries.CRÓNICAS DE UN CAPULLO bermellón perfecto. Su cabello era un cometa que me embrujaba con su fragancia. Ella me respondió con la misma pasión. y nos besamos apasionadamente. Me regaló un beso. Nuestros labios quemaban de tanto besarnos y mis ropas aún conservaban sus puestos. con cierto grado de violencia y evidente falta de tacto. agarrándolo con fuerza sobre mis pantalones. Queríamos fornicar en el wáter. Los piñazos de sus afilados pelos.

mutiló aquel momento de pasión.gritó visiblemente irritada. y al instante estaba descubriendo mi mundo y yo sintiendo el suyo. 188 . Los dos estábamos cegados por la pasión del momento. me quitó los calzones con locura. . Asustados. empezamos a besarnos desaforadamente.Anastasio Prepuzio Entramos al baño sin decirnos una palabra.¡Queréis dejarme cagar tranquila!. comprobamos como una decrépita anciana apretaba con esmero su vientre para vaciar el yantar podrido de sus entrañas. Empezó a quitarme la camiseta y a besarme y morderme los pezones. con su mano tapaba mi boca para que los vecinos no oyesen mis gemidos. Era la vecina del 5º 1ª. puso su boca en nuevos lugares. me besó el cuerpo con pasión. Una aterradora ventosidad.

los incrementos sólo causan que más de sus clientes. hasta que llegan a niveles de endeudamiento dónde las altísimas tasas de interés cobradas. con el paso del tiempo. desde mi poltrona. hacen imposible reducir los adeudos y eventualmente hacerles frente.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 69. aseguró que se contaban con suficientes reservas para hacer frente a un gran incremento en morosidad. Por último hay muchas personas que por falta de cultura financiera pierden el control de lo que van gastando (invertir el dinero que no se tiene en fiestas o gastarse el dinero del taxi en más cubatas y llegar a casa en ambulancia). mi absurdo libro. en este capítulo. El cleptómano y cabrón del banquero entrevistado. COMO EVITAR QUE NOS ROBEN EN EL CAJERO AUTOMÁTICO. Por otro lado ha habido aumentos importantes en las tasas de interés que cobran en tarjetas de crédito los jodidos y cuatreros bancos. se ha presentado un interesante estudio que demuestra la vulnerabilidad de los sistemas de seguridad utilizados por los cajeros automáticos para la validación de los PIN asociados a las tarjetas de crédito. me reportará beneficios y reconocimientos que aún son incalculables. al incrementarse fuertemente el número de personas que no podrían hacer frente a sus adeudos de tarjetas de crédito. sino también de sentido común). se quejarán de mi ordinariez en la publicación. Yo. y sin éstos es imposible pagar deudas. un axioma indeleble que. asiento y procedo a ignorar tales comentarios. 189 . La crisis es responsable directa del aumento en la morosidad. presento una nueva entrega dogmática y visionaria. No obstante. Hace algunos meses en un programa de radio se discutía con banqueros sobre la crisis que azota cruelmente nuestro país. de lo proclive que soy a la imbecilidad demente. (en España no sólo hay crisis de empleo. caigan en quiebra y la bancarrota. Recientemente. La gran mayoría de los lectores de éste. las personas al perder sus empleos pierden sus fuente de ingresos. De por si antes ya eran muy onerosas dichas tasas.

periódicamente. ya no es tan fácil obtener o identificar es el PIN que el usuario ha seleccionado para la tarjeta de crédito.Anastasio Prepuzio Las tarjetas de crédito son un clásico ejemplo de un sistema de autenticación de doble factor. un código numérico habitualmente de cuatro caracteres). En teoría. Obtener el plástico tarjeta de crédito es una tarea relativamente simple. ya que se combina un elemento físico que es necesario poseer (la tarjeta de plástico con su banda magnética) con un elemento que teóricamente sólo conoce el titular de la tarjeta de crédito (el PIN. Para hacerse con el PIN se utilizan muchos métodos. Son un elemento de libre distribución y comercialización. la única forma de identificar este PIN es o bien obligando con una brutal y despiadada paliza al titular de la tarjeta a que lo revele. de promedio. evidentemente es imposible retirar efectivo. en teoría.000 intentos. A pesar de que seas precavido en cajero automático que utilizas todavía podemos ser víctima del robo de identidad por personas que ponen aparatos en las máquinas para robar la información de la banda magnética en la tarjeta en una estafa conocida como Skimming. Para poder utilizar la tarjeta de crédito en un cajero automático es necesario disponer de estos dos elementos al mismo tiempo. el uso de pequeñas cámaras espías. Falsificar la banda magnética también es una operación no demasiado complicada. Y existe gente suficientemente gilipollas para lograr tal quimérica proeza. que físicamente no reside en ningún sitio. El fraude más común es conseguir el PIN de la tarjeta para después obtener dinero en efectivo. la teoría conocida hasta la fecha es que para identificar el PIN asociado a la tarjeta son necesarios. Lo que. publican los medios de comunicación. unos 5. 190 . Con la ausencia de uno de estos componentes. desde a la superposición de teclados falsos o incluso cajeros falsos. o probando infinitas combinaciones para su identificación. la utilización de la tecnología BlueTooth para transmitir información tanto de la tarjeta como de su PIN a un portátil cercano y el más frecuente. En el caso de aleaciones aleatorias. como hemos leído infinidad de veces en las noticias sobre estafas que.

estos aparatos también pueden conectados en las máquinas para pagar gasolina y tiendas comerciantes. Solamente se toma unos segundos para instalar cámaras sobre el teclado numérico. y así incluyen en sus contratos cláusulas por las que hacen responsable al titular de la tarjeta en todos los casos en los que se utilice el número personal. Enojado. Aun así. 191 . cuando se realiza una operación fraudulenta utilizando el PIN. Cajeros automáticos no solamente son los lugares preferidos. para muchas entidades financieras.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Actualmente están proliferando los ladrones que alteran los cajeros automáticos de diferente manera para tratar de clonar la banda magnética de tarjetas y las contraseñas (PIN). colérico e iracundo ante esta situación. decidí crear un ingenioso y práctico ocultador del número secreto (PIN). se entiende que la operación ha sido realizada por el titular. Este fantástico artilugio diseñado de material opaco de primera calidad y con fácil sujetador en el antebrazo mediante elegante muñequera de velcro. impedirá que cualquier persona pueda ser testimonio del número tecleado. Qué cabrones.

y pronto me di cuenta que si quería conseguir resultados debía presionar con más intensidad aquella zona. la que utilizo para orinar. pero no era una mugrienta mancha. Para mi sorpresa. con cuidado de no emborronarlo. 192 . El calor se estaba extendiendo. pero sabía bien que no era una ilusión. No del espejo. Me había salido un grano. LA JODIDA ESPINILLA. No pude evitar el estúpido parpadeo frenético que acompañan los tópicos de la sorpresa. sino de una bella e insólita tonalidad amarilla. El vaho de la ducha se había disipado casi por completo. se enraizaba en la muñeca. Sentí presión. aquella repugnante impureza cutánea volvía a hacerse realidad. La visión me ruborizó y el bulto enrojecía. Volví a limpiar el espejo. Aquel primer intento fallido sirvió para que la espinilla reaccionara y al poco tiempo asomara su pequeña cabeza. Apuré con la toalla los últimos retazos de espejo empañados. Sonreí al espejo y él me devolvió el gesto con dedo corazón levantado como respuesta. y no sólo física. Con evidente mala fe. obligar a aquella jodida espinilla a dar la cara. que no era como pudiera pensarse de color negruzco. al poco de empezar a asomar esa cabecilla. Tenía que hacer de tripas salchichón. realmente de su interior surgía un delgado filamento blanquecinoamarillento a consecuencia de mis maniobras opresoras digitales. esta vez sin cebarme en delicadezas. trepaba sobre mis dedos de pocero. Apreté con una combinación digital pinzante la zona anexa. la pesadilla de aquella puta espinilla. En mi mano izquierda. la espinilla comenzaba a aflorar. noté que si presionaba con la suficiente intensidad. Boquiabierto comprobé como mi piel tersa se hinchó lentamente en los confines de mis labios.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 70. Entonces la vi.

no debería. un gemelo de la excrecencia. Trozos de tostada. se mezclaron entonces con el pus que supuraba de su herida creando una masa pegajosa que intenté retirar con un poco de agua y una gasa. pero no por ello menos turbadora. 193 . Fascinación para científicos y facultativos. El tiempo se detuvo. y ocurrió lo inesperado. Volví a ver el nacimiento de la pequeña pústula. El olor llegó a mis grotescas fosas nasales y me recordó el hedor de carne podrida de mi pueblo los dos días de la matanza. mis tupidas axilas y mi escroto bañados en sudor helado al reconocer lo que siento por la anomalía. y notar como el jodido huevo empezaba a palpitar como si tuviera que cobrar vida. un recuerdo que me asaltaba una y otra vez.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Mis índices lo acorralaban ferozmente. y mis visitas a homeópatas en busca de una explicación racional empezaron a convertirse en una obsesión. nocilla. el cristal se empañó de nuevo. fruta y pizza. La espinilla se había convertido en una protuberancia del tamaño de un huevo y el simple roce me resultaba un suplicio. desprecio. que se separaban sin apenas darme cuenta. exorcizada. brusquedad. o así lo interpretaban mis dedos. odio y dolor. Mi conciencia había quedado nuevamente dividida. pero esta vez no fue por la ducha. mi temor cada vez mayor a que aquella sustancia formara parte del tuétano de mi zarpa. incorpórea. No podía estar pasando. Pensé que lo mejor era lavarlo como me habían dicho. Las dudas acerca de la exacta naturaleza y las intenciones de aquel filamento que de su interior surgía. Los retortijones y las arcadas me invadieron y empecé a vomitar el escaso desayuno que había tomado. así que dirigí un chorro suave de agua tibia que no hizo mas que acrecentar la molestia. era mi cabeza. pero era así. hasta que por fin me di cuenta. Descubrí mi espalda. Punzadas de marginación. Algo había nacido junto a la abominación.

Parecía contenido. El corazón se disparaba. No sabía si lo que resbala por mis mejillas eran lágrimas o pus. Noté como el miedo me llenaba la mente y vacaba la vejiga al mismo tiempo. ni siquiera a dejar de mirarlo. 194 . No me atreví a tocarlo. como si quisiera revelarme a gritos una verdad universal pero la guardase para un último momento. Empecé a delirar. cogí un enorme cuchillo de cocina y me amputé la mano.Anastasio Prepuzio Sobre la colina terciopelada había nacido una obscenidad esmeralda. La piel se había convertido en escamas cubiertas de parásitos de la carne. Con evidente excedente de testiculina. rebosante de fluidos y autoridad.

Me refiero a dormir eternamente. Y es que tarde o temprano a todo el mundo le llega su hora. herramienta básica para cualquiera con unas aspiraciones como las mías: ser genio de la ciencia. La muerte la deseamos constantemente a nuestros enemigos. y no hablo de fingir tu propia muerte tras tropezar y caer en público. el perenne descanso. amueblé mi tétrico escondite con acristaladas geometrías. valiente. computadoras y palancas chirriantes. adiós a la gonorrea. tubos de ensayo. 195 . Así pues. Sin embargo nunca fui un hombre cobarde que se diese por vencido al mínimo contratiempo que se cruzara en mi camino. pero nadie le agrada hablar de la suya. tras indagaciones y sobornos. a reposar perpetuamente.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 71. que tiene más de veinte pestañas abiertas en google chrome para demostrar mi hombría e intrepidez. Devorado por pastores alemanes. que casi siempre son acérrimos. REENCARNÁNDOME EN MUJER. Me considero un ser audaz. Adiós al jodido trabajo. Estar el borde de la muerte por deshidratación en mi cama todos los domingos. pueden ser motivos de prematura despedida a nuestra vida. adiós a la asquerosa de Jacinta. Al vivir en un vigésimo séptimo piso sin ascensor siempre me había resultado difícil tener un sótano propio. un inesperado resbalón en la ducha o en una simple intervención quirúrgica de fimosis. Con el sótano recién terminado por unos rudos obreros de la Europa del Este. di con una empresa que prometió realizarme muy eficientemente las obras necesarias para que pudiese así gozar de una cripta secreta. siempre había despertado en mí interrogantes acerca del deceso. Pero también dicha idea despertaba en mí otro interrogante: -¿Y si existe la reencarnación?-. microscopios. burbujeantes calduchos fluorescentes.

Los pechos los construí hábilmente con dos lonchas de lomo. Pese a la carencia de enfermera y mi pulso trémulo. siendo revoloteado por una lengua ajena sobre mí. arrancar uno por uno su vello púbico para implantarlo en mi despoblada cabeza. decidí reencarnarme en mujer. Al no disponer de la infraestructura mínima en mi laboratorio para lograr mi anhelo. En la etiqueta del frasco no hacía referencia alguna de efectos secundarios. como siempre me han gustado las mujeres. un anestésico de calidad zimbabwesa comprobada. a las que diestramente pegué dos puntas sintéticas de biberón a modo de pezones. Acorazado por su capuchón. Pelo rizado. el post operatorio. el resultado alcanzó milagrosamente las cotas de excelencia que estas operaciones requieren. 196 . La amputación del pene y testículos. se convirtió en una resaca del infierno. El anestésico casero que me inyecté en mi pequeño sótano mediante un enema artesanal. El narcótico inyectado por vía rectal. sólo leí Hemoal benzocaína 30 miligramos y efedrina hidrocloruro 2 miligramos. me hacía mezclar los personajes de las series. El abanico de posibilidades a las que optaría rebasaba mi imaginación. la realicé torpemente con una pala de jardinero. variando la dirección de cada movimiento y haciendo pausas entre cada embestida de la lengua. pero también con estéril precisión y.Anastasio Prepuzio Esa idea me fascinaba. Tuve que asesinar a una anciana y con precisión quirúrgica. Observé mi silueta en el espejo y me sorprendí del nuevo cuerpo celestial que acababa de crear. repitiendo este movimiento rápida y generosamente. permisividad sexual. Pero mi auténtica obsesión era reencarnarme en un clítoris. por eso. me permitió realizar hendiduras sin dolor alguno. El injerto capilar fue empresa más complicada.

y procedí a masajear mi clítoris artificial. Mi primera acción como mujer fue una evidente. las medidas eran de escándalo: 180 – 135 – 225. prolongada e interesante autoexploración. de grandes dimensiones. 197 .CRÓNICAS DE UN CAPULLO Si bien es cierto que existían ángulos rectos en lugar de curvas. había conseguido enfundarme en una nueva vida femenina. Pese a mis mórbidos y peludos pectorales. como la nuez en mi ojo derecho. y mi espalda colonizada por una fornida alfombra de vello rizado. el vello esfínterico en la nariz o la uñas podales colgando de mis orejas. Esperaré impacientemente la menstruación. Acaricié mis senos. aparecían extremidades en lugares inimaginables. un berberecho. Me maquillé tal pintura de Picasso y salí a la calle con vida nueva. diestramente adherido en mi entrepierna con Super Glue 3.

Es el premio que nos ofrecemos a nosotros mismos por tanto esfuerzo dedicado durante la interminable jornada de trabajo anual. Así pues. Unas vacaciones prolongadas como las de verano. no son propensos a dicho síntoma. la bacanal de la acracia. una falta de concentración. para aquel que pueda tenerlas. No sólo hemos recuperado los kilos que tanto esfuerzo nos costó perder antes del verano. Cuando se acaban las deseadas vacaciones nos enfrentamos muchas veces a nuestra cruda realidad. Algunos comen como cerdos y fornican como berracos. Es la orgia de la anarquía. sino que hemos cogido alguno más. es una depresión transitoria. falta absoluta de motivación. Nos divertimos haciendo los complejos ejercicios de Vacaciones Santillana. nerviosismo. en mayor o menor medida. En época de vacaciones no hay límites. Y yo. es un malestar. Esta situación se conoce como síndrome postvacacional. El síndrome post-vacacional es algo tremendamente jodido que tod@s sufrimos a excepción de los funcionarios. No hay exigencias. pueden provocar problemas al volver al trabajo: mala adaptación. que constituyen el único colectivo que con su galbana burocrática. no cago hasta volver a casa.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 72. el síndrome post-vacacional nos afecta a todos. estrés. olvidarse completamente de escribir y leer. Otros beben como cosacos. el desenfreno de la desidia. ya que no existe diferencia entre su esfuerzo en vacaciones y el esfuerzo en período laboralmente activo. No es algo que se deba tomar en broma. Todo vale. EL SÍNDROME POST-VACACIONAL. Estamos ante un conjunto de síntomas que reflejan un estado de ánimo como reacción de rechazo al trabajo tras un período más o menos prolongado de descanso. 198 .

nos apoyaremos con una buena dosis de comunicación con nuestros colegas. Pero la realidad es totalmente diferente. e. que nos pide el pin porque por problemas tecnológicos lo ha perdido. el ordenador se ha aliado con nosotros. tensión. insomnio. así reduciremos el impacto psicológico de vuelta al trabajo. siendo conscientes de que nuestro rendimiento irá creciendo en un par de días. Correos con 199 . Los expertos opinan que el entorno de trabajo es un elemento fundamental junto a la percepción que de dicho entorno tenemos.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Estos síntomas pueden situarse próximos a la depresión. Al incorporarnos a nuestro puesto de trabajo. ansiedad. comenzar de manera gradual. sensación de ahogo y problemas de estómago. que puede hacer más llevadero el proceso de adaptación al regreso. colaboradores y compañeros ha de basarse en una comunicación fluida. gonorrea. Así. aconsejan hacer la vuelta en un día diferente de la semana. con visión de reencuentro con la normalidad y nuestra tarea. Una mañana de leer correos atascados durante nuestra ausencia. alcoholdependencia. irritabilidad. Inútilmente. Nos debemos integrar en la actividad profesional cuanto antes y si podemos. apatía. dolor escrotal. Dichos versados en la materia. entre otros. taquicardias. tristeza. no dejar todo para última hora. astenia. dolores musculares. La coincidencia de que el primer día sea lunes puede agravar esta situación. Retomar la vuelta al trabajo con una actitud positiva. Una vez que el fin de las vacaciones está próximo. en toda la mañana se ha producido un fallo informático que ha ralentizado el trabajo. náuseas.mails que nos ofrecen artilugios para alargar el pene y nuestro jodido banco. será nuestra meta en los primeros días sin tratar de alargar este proceso. sino regresar tres o cuatro días antes e ir adaptando nuestro ritmo al habitual. Se aconseja repartir o dividir el periodo de vacaciones de modo que podamos disfrutarlas en dos periodos siempre que sea posible. Interesantes correos en los que chicas rusas nos declaran matrimonio. la relación con jefes.

reuniones con el personal. Para ello. que sudoroso. Y nosotros queremos estar solos. con marcados rasgos de campesina. he ingeniado un astuto y tremenadamente eficaz método que nos garantizará que el día de nuestra reincorporación laboral sea plácida. con rostro de lémur obeso. que nos hace entrega de la morcilla de Badajoz. vistazos a las estadísticas. que alardea de sus conquistas en el Pachá de Ibiza. La octogenaria mujer de la limpieza. una pereza enorme para retomar asuntos que quedaron pendientes. teléfonos que vuelven a sonar como martillazos en la cabeza y ¡joder¡. en su estancia en Eurodisney.Anastasio Prepuzio circulares que uno archiva para leerlos con mayor detenimiento. nos muestra las instantáneas capturadas con su nueva cámara en el hotel de Peñíscola. observar con fascinación las musarañas. rascarnos las pelotas sin que nadie nos moleste. La inoportuna visita del jefe que nos relata con todo lujo de detalles su viaje a Bali. El nuevo de márketing. comentarios sobre incidencias durante nuestra ausencia. visitas programadas. el mantecoso de contabilidad. y que ningún compañero ose entrar en nuestro despacho: el colirio para ojos con extracto de cebolla: 200 . Bostezar en la más absoluta soledad. De nuevo las asquerosas caras de los compañeros que ya regresaron como nosotros y que de nuevo empiezan a tocarnos los cojones: La decrépita de personal que nos enseña las fotos de su hijo.

con los pies descalzos. Sueño que salgo de misa corriendo. y me detengo frente a una farola gigante. Observo otras dos conchas que se cuchichean y me miran con ojos de desprecio. Me saluda uniendo sus dos marronosos labios. Por la parte de atrás tiene una puerta con un letrero que dice “prohibido el paso”. desaparece. Ella se asusta y huye. Tengo una erección. con forma de falo. abiertas. salir.. Sin previo aviso un influjo retorna multiplicado en intensidad. me llena de imágenes conocidas que capto como si estuviese de retroceso. Gloriosas vulvas cerraditas.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 73. Yo me quedo ahí. Yo la sigo. Al 201 . Logro oír que ella grita entrecortadamente: -¡Debo. clavando mis uñas podales en el asfalto.. La figura encorvada de la vagina asoma por encima de un montículo de basura y se recorta con nitidez entre la línea irregular del horizonte y el cielo gris. Me vuelve loco. y cuando apenas estoy a un palmo de alcanzarla. Ella entra en la farola y me mira de reojo.. Experimento una intensa sensación de desprendimiento junto con la vibración descompensada de mi ser entregado a una succión que se apodera de toda mi energía orgánica. y se acerca a mí. quieto en mi lugar. pero ella corre más rápido.. pegar a un peluche para pedirle mentalmente disculpas. ahora!-. cerrando la puerta. LA PESADILLA He tenido el mismo sueño todos los días desde hace dos semanas. Me pregunto entonces como un elefante puede balancearse sobre una tela de una araña. Una vagina peluda se arrastra por las sucias y mojadas baldosas de su guarida. Quiero descuartizar a un cruasán. carnosas. Corro por las escaleras directo a una bodega llena de vaginas. y veo a una vagina. disfrazado de niño. Sentada frente al piano una almeja con un piercing toca una suave melodía en una alegoría a su hermoso rostro.

Veo un potorro arrugado. y un chumino tatuado. con poco fondo y poco lubricados. Miro hacia las paredes: una estructura de metal con manchas de un rojo tan vivo que dudosamente pasaría por pintura. Un relámpago rojo. Los cielos se tornan de un negro agudo jamás antes visto. cuelga una hamaca hecha con dos cuerdas sucias y una madera gruesa e hinchada por la humedad. Intento mover mi brazo. Se comienza a escuchar el canto agudo de los cuervos en la oscuridad. No!!!-. En el sauce. pues estoy completamente inmovilizado con cuerdas sujetas a lo que parece un artefacto de tortura. y mis latidos sobrepasan las 180 pulsaciones por minuto. enormes. armadas con dagas y tridentes. danzan una tonadilla lúgubre y fantasmagórica. 202 . tremendamente velluda. Me doy cuenta de la realidad en la que me encuentro. a punto de un ataque cardíaco. haciéndolo crujir y agrietarse. Una asquerosa. que entra por la puerta y se dirige sigiloso hacia la palanca que está a un costado mío. azota violentamente el suelo del exterior. a pescado podrido. una longeva papaya. Quiero huir de aquella pesadilla en carro de caballos y látigo en mano. se saca autofotos con su móvil última generación. para acabar mi ruina. insondables. ¿Qué quieren?-. una joven concha. me orino encima. se balancea alegremente. pela judías mientras ve la televisión. fuma Ducados mientras recita versos en hebreo. Comienzo a sudar frío. con sed de sangre creando un ambiente de maldición y depresión. interrumpe súbitamente mis pensamientos. que emana un hedor a perro muerto. A su lado. estrechos. -¿Dónde estoy?. El sonido de una puerta abriéndose. Desde las profundidades del pavimento de la bodega comienza a salir la lava ardiente junto con miles de vulvas rasuradas de figuras espectrales acechantes. -No.Anastasio Prepuzio fondo media docena de felpudos de diferentes tamaños y texturas: pequeños. El sonido ensordecedor de un relámpago anuncia la llegada de la noche. que en un futuro será Tena Lady. pueril y Tampax vagina. Sentada en una vieja butaca. ¿Quiénes son esas vaginas?. y anchos como Castilla. de una profundidad extrema.

pero mi cuerpo no responde. atormentado por la pesadilla. Voy a miccionar y me miro al espejo. parecen las de un animal acorralado. Mis fosas nasales.. una dantesca alucinación. sudando. dilatadas para inhalar la mayor cantidad de oxígeno posible. 203 .. se obstina en mantener los músculos tensos. Es sólo una pesadilla.CRÓNICAS DE UN CAPULLO La palanca parece activar el complejo mecanismo de poleas que hacia funcionar la máquina a la que me hallo atado. Entonces despierto. Respiro con alivio y mitigación. una horrenda zozobra. Mi cerebro busca desesperadamente un argumento que contradiga aquel miedo irracional y absurdo.

pensaba mientras inspiraba una vez más. De chiquillo solía escrutar extasiado en la ropa sucia para oliscar braguitas usadas. almizclados o ácidos que encendían mi pasión. Una profunda inhalada y ascendía en el paraíso. todos eran acosados en su íntima vestimenta. sobre los que navegaban pelos púbicos ondulados que serpenteaban antes de ser tragados por los sumideros. Siempre me ha gustado usar el olfato como instrumento para mi perversa excitación. Aún recuerdo el placer que sentía con ese aroma intenso. ardorosos. -¡Que envilecido soy. dilataba las pupilas observando a los que orinaban arrimándome a los urinarios de puntillas y el trasero empinado como un mandril. Sacerdotes. Sus hedores eran mi placer. pero que complacido me siento!. buscaba lugares que dieran a mis fosas nasales nuevos placeres. Siempre anhelé entrar en un baño de un aeropuerto de Botswana. Me sentía culpable. Sí. Otros eran los fuertes. girando en apestosos remolinos de espuma. ya fueran de octogenarias o quinceañeras. Con el rostro sudoroso de un depravado sexual. vecinos y hermanos de mis amigas. Olores intensos. placeres momentáneos. Cuando los urinarios quedaban libres. me acercaba para ver la mezcla amarilla de los orines. MI PASIÓN POR EL OLFATO. Existían unos inodoros asépticos e higienizados que no me agradaban. vehementes. Los olores son como una frase corta. sea natural o artificial. Un poco de mi aliento tibio activaba al máximo el aroma y obligaba a tocarme la entrepierna. Maldita educación católica. el desecho de muchos era el regocijo propio. pudores inmediatos. Apasionado como siempre. puede marcar la diferencia entre un "hasta luego" y un "¿cuándo nos volvemos a ver?. Mi nariz sobre la tela. pueden ser breves pero intensos. culpa instantánea. Busqué en los conciertos a los fans que siempre huelen a 204 . Lo reconozco. ¿culpa por el placer?. era un pequeño cerdo degenerado ( y aún lo soy ) pero mis necesidades eran adictivas. activaba mis centros de placer de una manera incomparable. Un olor sugerente. Me escabullía entre la gente y corría al baño a intrusear en el embudo del lavado. entre orines y secreciones antiguas.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 74.

Aromas que mi olfato no ha podido olvidar. Hombres perfumados por sus propias glándulas. nalgas. Sus axilas transpiradas y sus testículos prisioneros entre algodón durante una jornada completa. Mi nariz recordaba por horas el aroma de ese hombre. pico. Exploré hasta encontrar halitósicos a los que jamás habían regalado un set de higiene bucal. Muchas veces quise revivirlos al día siguiente. sin éxito alguno. 205 . Era el cura de mi barrio. Me acercaba.CRÓNICAS DE UN CAPULLO pantano. Indagué cajeros automáticos dónde dormían sucios vagabundos. pliegues. Sobacos. Tabaco. Muchas otras éstos me impedían dormir y debía volver a tocarme. Culo. Rastreé al paciente recién salido del dentista cuya muela cariada desprendía hedor a fosa séptica. Pero no soy gay. y el potente hálito me golpeaba. Hombres que huelen como deben oler los machos. Tiempo después descubrí el olor del hombre. Algunos fuertes. pies. recuerdos fuertes pero pasajeros en mi memoria nasal. casi desagradables. Descubrí una esquina en la calle que los machos usaban para orinar. Nuevamente el asco y la culpa se apropiaban de mí. Pasaba la primera reacción desagradable y disfrutaba las feromonas vertidas ahí. otros deliciosos como una taza de café recién hecho. todos mezclados en un bouquet único e irrepetible. alcohol y sudor fermentado secretados naturalmente en justa proporción. en vivo y en directo. Cuerpos con una esencia maldita que me obliga a desearlos.

haciéndola parecer un repugnante mapache. exquisita y cargada de toda la pompa y boato con la que el Cabildo de la Catedral barcelonesa nos tiene acostumbrados. Por lo demás. faltó un detalle. dirigiéndose a unos fieles que seguían con atención la intensa homilía del prelado. homenaje a la gastronomía mediterránea. Hurraca se casaba ayer con un apuesto y acomodado empresario hijo de aristócratas. en la terraza chill out.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 75. La ceremonia fue solemne. saboreando el cocktail de bienvenida y seguidamente del aperitivo. No obstante. colmada de puntos negros como un error del buscaminas. donde solo quedaba roto al reververar la grave voz del obispo maricón (uno de aquellos curas que está en contra del aborto para que hayan más criaturas). la ceremonia se vivió en un ambiente de absoluto recogimiento. algo que puede rozar en lo anecdótico o secundario.En la mesa principal. algo que pone de manifiesto que en temas de liturgia el Cabildo cuida todos los detalles. Todo fue digno de admiración: la selecta música. E inexplicablemente. lobuladas y peludas. Se pinta la raya negra hasta la sien . Este detalle. para que todo hubiera sido redondo. de forma 206 . y su boca con labios agrietados y lengua como un bistec a medio rebozar. le confieren un aspecto aterrador. no fue otro que las señoras no cantaron alto en misa por miedo a Ramoncín. Sus ojos saltones y miopes tienen unas venas como las arterias del cuello de un cantaor. Su rostro parece haber sido concebido en los sueños máslúgubres de Satanás. Después de dar el sí en la ceremonia religiosa. interpretada por la coral Santa María de las Ardillas. los invitados disfrutamos de los diversos bocadillos. pero que sin duda le hubiera dado mayor esplendor a la ceremonia. su nariz torcida y larga como el morro de un tiburón. LA BODA DE MI HERMANA HURRACA Ayer fue el gran día. Sus orejas grandes. la solemne procesión claustral y la magnífica casulla que para la ocasión lució el obispo de la diócesis. Mi hermana Hurraca es una mujer particularmente fea.

Sonaba música de Sergio Dalma. sillas y mantelería alquilada. croquetas de jamón de pata negra. Pedía perdón mientras se las arrancaba a manotazos. cubertería. La conversación era culta. animales y objetos fálicos. mis padres. blancas y grises. cristalería de Baccarat y cubertería de Alfonso XII " el Sabio " (en realidad ignoro qué Alfonso era). 207 . Me hacía pasar por mudo y me comunicaba con mis camaradas de mesa con gestos obscenos. reconocidos médicos y nobles aristócratas. retamas. estuvieron ubicados los novios. Si él hubiera estado allí. Yo esperaba que me sirvieran un plato de spaghettis y una hamburguesa con patatas. ante la atónita mirada de nuestros compañeros de bufete. de fondos de inversión y de empresas de capital riesgo. secos y semitiernos. tulipanes. mujeres. Por lo que tocó a la mesa presidencial se sirvió en vajilla de gala. entre rosas. expulsando miguitas con fuerza para que llegaran a los platos de los demás. Se abrió con tartaleta de patata frita con changurro -centollo picado fino-. Debíamos comportarnos ante tanta sobriedad. mientras Jacinta narraba con todo lujo de detalles su historial con hombres.CRÓNICAS DE UN CAPULLO rectangular. era a boda de mi hermana. y daba una vuelta a la mesa con los brazos extendidos haciendo fragores de avión.500 mesas de ocho a diez comensales cada una. reputados abogados. Jacinta y yo no sentíamos incómodos. los padres de mi cuñado y personalidades de mayor rango. Jacinta y yo nos sentamos junto a los hermanos y primos del novio. le hubiese dado un caramelo mentolado. elegante. Conversaban del Euribor. algunas hojas de marihuana y varias más. Jacinta musitaba blasfemias mientras masticaba a dos carrillos. quesos manchegos. Pero al fin y al cabo. Los invitados fueron distribuidos en más de 1. Les preguntaba por sus experiencias con muertos. orquídeas. Las mesas estaban decoradas con unos centros de flores azules. El resto de los asistentes utilizaron vajilla. verónicas. Y yo me levantaba de la silla cada cinco minutos. así que decidimos comportarnos tal y como somos.

finos vinos: manzanilla. Chupé mi plato y los de los demás. mirarles y sacarles la lengua. se escondió debajo de la mesa. Expliqué con todo lujo de detalles el por qué tenía que secarse. y a la vuelta dejé mi ropa interior encima del respaldo de la silla de la hermana del novio. Pedí al hermano de la novia que me cambiara de sitio. Guardé los huesos. probando con el plato de enfrente o con las copas de vino. Los limpié con cariño. El banquete. Había escupido antes encima huesos de aceitunas e intentando afinar la puntería. llevándose con voracidad su plato. Le justifiqué que era porque tenía más cerca la salida de emergencia. a medida que avanzaba el festín gastronómico. Se acompañó con un cava brut catalán y el moscatel de la vieja tradición mediterránea. porque resultaba muy caro alimentarla. La tarta nupcial a cargo de un gran maestro pastelero. dejándoles muestras de mi plato. Invité a que sorbieran del mío. mientras actuaba con nerviosismo. de amistad y cercanía con nuestra reciente familia política. 208 . Jacinta tras hacer comentarios en voz alta sobre la gente en las mesas de alrededor. La sonrojada familia del novio nos observaba con desprecio. fue de 150 kilos de peso y casi dos metros de altura. vino blanco Albariño joven y vino Rioja. En la segunda parte se sirvió hojaldre de bogavante sobre lecho de puerros y verduras y un capón con salsa. Aquel pastel estaba delicioso. Acompañaron. mientras Jacinta se mocaba su cruel resfriado en la manga del vecino de la derecha. grima y pena. un cava rosado.Anastasio Prepuzio Yo me levanté para ir a los servicios. mientras yo comía de los platos de los demás sin pedir permiso. selecto y glamuroso fue un momento privilegiado para compartir. y dije que eran para mi madre. de unión.

recibir. aprendiendo. acertando y equivocándonos. Los filósofos de la antigüedad llegaron a decir -tal vez de una forma algo ruda-que si una persona no se plantea las preguntas fundamentales de la vida y solamente vive de un día para otro. tarde o temprano. descubriendo. es cándida y común para un animal. habrá fracasado en su existencia. se plantea el por qué y el para qué de su existencia. y esto es. en lo que precisamente se distingue de los animales. Con una mente abierta. ensayando. Es un ser contingente. quién cojones es. Es en esto. copula. corretea. experimentando. Es puro instinto humano. Es esa adrenalina que nos corre por las venas cuando competimos con nosotros mismos. El animal vive de un día para otro: come. Se pregunta. COMO METERSE UNA BOTELLA DE VINO POR EL CULO. porque recibe la existencia. o desarrollar nuevas teorías.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 76. Se pregunta de dónde viene y a dónde va. copula. en muchos casos por la pedrada lanzada por algún desalmado. cuando alcanzar una meta se torna posible. La categoría del tener. Se plantea lo que podría hacer en su vida. bebe. Desde que nacemos estamos explorando. Dicho de manera sencilla: su existencia no habrá sido digna de ser la de un hombre. probar nuevas ideas. El Hombre es un ser inacabado en búsqueda de la PLENITUD. no se habrá convertido en hombre. por mísera que ésta sea. Pero ese es otro asunto que abordaré en otra ocasión. exige 209 . Se interroga por qué Amaia Montero no ha escrito todavía la canción más bonita del mundo. Una vida así. En lo más profundo de su ser no habrá llegado a encontrarse a sí mismo. incluso los decrépitos capullos como el que manuscribe este burdo capítulo. duerme. copula y afortunadamente muere. tiene el ser peor no es el ser. resolver problemas nuevos o existentes. crece. Todo ser humano. pero no para un ser humano. preguntándonos. para establecer hechos nuevos. cuando al resolver un misterio nos sentimos magos.

la tensión emocional hace que el esfínter se contraiga y que la maniobra puede resultar atrozmente dolorosa. para posteriormente sentarse. o decorar las paredes con múltiples espejos pueden ayudar a crear una atmósfera sosegada y apacible. lo han intentado con un desatascador de sifones. Es tremendamente importante que se recree un ambiente relajado y se evite la turbación del experimentador. Y la anhelada plenitud. Flexionamos humillantemente las rodillas y las separamos. Existen distintas maneras de colocarse. con hercúleos destornilladores previamente lubricados y clavados en una caja de cartón. Existen infundados perjuicios vinculados al dolor. y abundantemente lubrificada con vaselina. pero yo aconsejo la denigrante postura Decúbito Supino. ya desde tiempos inmemoriales. intentaré dilucidar cómo lograr la armonía. el equilibrio y la simetría con uno mismo. Algunos ignaros de lúgubre intelecto. debe realizarse con una botella de vino francés. previamente ingerido para lograr un estado de embriaguez óptimo.Anastasio Prepuzio una razón. llegando así al culminante y sórdido momento de la introducción de la botella. el hombre no es su existencia sino que la recibe de alguien. en el post de hoy. Sí. sólo se alcanza. zanahorias. Baladas de Falete. Veamos cual es la técnica empleada para alcanzar la PLENITUD: La acción. un más allá del ente finito. 210 . mangos de los peines. con este capítulo. fundas de puro metálicas. por el culo. Lógicamente ninguno de ellos conquistó dicha proeza. por pedestre y escatológico que parezca. Por ello. El dedo que suele permitir un mejor reconocimiento de la cavidad anal es el índice. metiéndonos una botella de vino por el culo. y en algunos casos. pretendo hacer olvidar en lo posible. y lo introduciremos por nuestro recto con movimientos circulares a fin de relajar y dilatar el ano. Puede ser de gran ayuda cantar una ranchera de Bertín Osborne. a la ‘falta de hombría’ y a ser el hazmerreir del hospital que. así que untaremos generosamente dicho dedo. botes de desodorante roll-on. a ser posible.

En esta parte del procedimiento. con inicial presión suave con la base del frasco sobre el orificio oscuro. ZAS!. Finalmente. inhalando por la nariz y exhalando por la boca. procederemos a encajar la botella. amigos o compañeros de trabajo. Pensaremos en una hortaliza. asestamos contra la botella un martillazo seco y preciso para incrustarla en nuestro culo. se permiten insultos e injurias contra familiares. He aquí un pedagógico croquis de tan fascinante experiencia: 211 . Con suaves movimientos orbiculares. Es desaconsejable recrearse en esta oprobiosa etapa. que no debe durar más de tres minutos.CRÓNICAS DE UN CAPULLO La penetración de la ampolla debe hacerse lentamente. y con un mazo. procederemos a un momento de relajación.

egoísta y cruel. Me despido de esta orbe. cansado de saludar a alguien. La sola idea. los Viernes y los Sábados. Eructo como intentando expulsar los demonios que moran mi alma. la nada. el cielo amenaza con ponerse a gimotear sobre mi cabeza devastada por la alopecia. Un mundo salvaje. Miro al frente esperando no otear nada. ADIÓS. Se ha disipado la ilusión por seguir viviendo. los Miércoles. Y lo haré sin depilarme. y así poco a poco el tiempo transcurre. No hay marcha atrás. Pero ni siquiera soy capaz de levantar la mirada ante semejante visión y no estremecerme de terror. Hoy dictamino por voluntad propia y sin ninguna clase de coacción externa. Por vuestros insultos.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 77. Transito desbordado por la tristeza. aislado del mundo que me ha decepcionado. de que el sonido de la bala libere mi espíritu mutilado por los crueles achaques de este injusto destino. Me masturbo escuchando como una cámara rebobina un carrete en un vano intento por tranquilizarme. Estoy cansado de vegetar los Lunes. Abrí mi corazón de par en par. Paso los días aprehendido y a salvo de cualquier sensación o sentimiento. pero la idea de permanecer un minuto más en este mundo es aún peor. voy a suicidarme. los Jueves. afrentas e injurias. 212 . la no existencia. que tenga una erección involuntaria y la sangre se me congele en mi mórbido pecho. poner fin a mi siniestra vida. Es una decisión que ha sido calibrada con mesura. Voy a irrumpir en el infierno por la puerta grande y a hombros de algún desalmado. hace que mi pulso se acelere. Sí. los Martes. y lo hago siendo plenamente consciente de que lo que me espera al otro lado no es sino el vacío más absoluto. Lo tengo decidido. Ha llegado el momento de saltar. Hace mucho que el sol no centellea en mi interior y que el mundo ha dejado de tener sentido para mí. el abismo sodomita. dejé que cogieran todo cuanto quisieran hasta que me dejaron sin nada. Todos vosotros sois los culpables.

por no disponer de Whatsapp. exhausto de prostituirme pagando yo. El amor y la amistad son dos caminos vedados para mí. Me siento solo y aburrido en una vida absurda y vacía que me abofetea jornada tras jornada. Fatigado de despertar animales por aburrimiento. desprecio y la más absoluta y dolorosa ignorancia. brutales palizas. Cansado de coger taxis llorando y ordenar al taxista "a la luna". Ya no me quedan ganas de seguir. He dado todo lo que tenía y más. sin preocuparme por mi propia felicidad. Cada día me cuesta más mantener la figura.CRÓNICAS DE UN CAPULLO equivocarme. 213 . no cesa de arrugarse en un intento por amargarme la existencia. Tremendamente preocupado por el cambio climático. no puedo abandonar este mundo con mi corazón cargado de rencor y frustración. abatido por las propuestas que los agricultores me ofrecen para que sea su espantapájaros. Extenuado de vivir con miedo de que me quiten lo bailao. Hundido por haber descubierto a mis 40 años que fornicar no es una empresa de alquiler de vehículos. lejos de conservar la tersura de los veinte años. Hastiado de mi vida. Agotado de probar fármacos para ganarme la vida. Ya es demasiado tarde para la autocompasión. y mi desfigurado rostro. Estoy harto de darme de bruces una y otra vez con una realidad que ya no me agrada. Dolido por haber nacido porque la farmacia estaba cerrada. y mis estrábicos ojos se empantanan de lágrimas cada vez que pienso que me iré sin haber conocido a una sola persona con la que compartir todo lo que llevo dentro de mi ser. He dedicado toda mi vida por entero a los demás. de disparar balas de plata a varones muy peludos. Estoy harto de la eterna duda de si es una papelera o un paragüero. y saludar al infinito. rendido por escuchar ópera en un sutil intento por integrarme a la élite. pero a cambio solamente he recibido incomprensión.

Alguien toca a mi puerta.Capuuuuulllllloooo-. Veo a Napoleón.Anastasio Prepuzio Mi vida comenzó gracias a Falete y ahora termina con una leve melodía de trasfondo que grita desde mi interior . 214 . Es la muerte que viene a acompañarme. Adiós. Ha llegado mi hora. Yo maté a JFK. Cierro por última vez mis ojos. La última muestra de valentía de un cobarde tal vez. Me voy.

las carcajadas. Miré. Era morena de pelo rizado.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 78. sus inmensos ojos negros atraparon la mirada de todos los mocosos de la clase y despertaron la envidia entre las chicas. la profesora había cautivado. El taxímetro rogaba diez euros y medio. pintados en rosa suave. y me dirigí hacia mi perdición. A partir de ese día cuando la maestra sustituta entraba en clase. EL REENCUENTRO CON CARACIOLA. La profesora miró sonriendo mientras abandonaba la clase. esbelta. Mi temperatura subió cual cafetera en ebullición. subió el volumen de la radio cuando notó que me gustaba la canción. delicada. Era el centro de atención de docenas de ojos sonrientes. Sonaba Falete. y pechos pequeños pero firmes. y eran mis estúpidos compañeros escrutándome. estaban dando. prestando atención a las explicaciones que aquellos increíbles labios carnosos. piel blanca. como solía hacer. suite 302. Recuerdo como 25 años atrás. Terminó la lección y ni siquiera había interrumpido a la maestra una sola vez. codazos del compañero 215 . comenzaban las miradas hacia mí y. todos se reían de mi cara carmesí. Todos se habían dado cuenta. chacóticos. De repente me sorprendí a mí mismo. Pagué con un billete falso. ella se había dado cuenta también. Mi pene sufrió una gigantesca erección. la nueva profesora sustituta de Música. cuando de repente me sacaron del trance unas carcajadas. Mi corazón latió como no recuerdo que nunca lo haya hecho. tal como había quedado por teléfono con Caraciola. El taxista. cogí mi mochila que custodiaba un tetra brick de vino Mercadona y dos vasos de plástico. burlescos. callando las voces ensordecedoras del aula cuando se abrió la puerta de la clase y entró ella. mi ya. Se detuvo justo al lado de la puerta de un motel mugriento hasta en las luces de neón. pero en esos momentos hubiese dado cualquier cosa por no estar allí. La vergüenza no era habitual en mí. alta. Caraciola había sido mi profesora de acordeón en el Instituto. colesterólico corazón. sentado en un grotesco asiento de bolitas de madera.

En uno de ellos. Me desnudé nervioso y tras varios intentos fallidos al equivocarme de orificio. confuso y vacilante. la luna llena reflejada sobre el mar. Aquella mañana de Mayo. en una noche tranquila. seguido de una feroz y vándala secuencia de patadas en su bajo vientre. pataditas en la silla por los camaradas que se sentaban detrás y toda la clase pendiente de mi persona. Fui a su despacho decidido. Sus pupilas brillaban como lo haría. Debía pasarme al final de esa mañana por su despacho. 216 . mientras repartía la prueba. que me folles!. . Estaba más nervioso que una monja con retraso menstrual. su vestido colgaba del perchero del despacho. le pegué un brutal puñetazo que le izo saltar sus carcomidos incisivos.¡Destrózame Anastasio! . Me había masturbado infinidad de veces pensando en ella. -Imbécil. Sus bragas negras estaban bajadas hasta los tobillos y un sujetador del mismo color cubría sus hermosos pechos. perdí la inocencia con Caraciola. Tenía alguna duda sobre lo que había escrito y quería que yo se lo aclarara.aclaró desde el suelo sangrando como una liebre a la que han decapitado.susurró con voz lasciva. copulamos como conejos. Caraciola se creía una estratega militar reubicando alumnos en los exámenes. un escalofrío recorrió mi cuerpo. huérfana de prendas. Confié en mi desbordante imaginación para aprobar el examen. Al entrar. Caraciola se acercó a mi mesa y me dijo que tenía que hablar conmigo acerca de un trabajo que había presentado un par de semanas atrás. Caraciola estaba desnuda.Anastasio Prepuzio de pupitre. Tres golpes en la puerta y un eructo. así lo habíamos acordado. Cuando todos mis compañeros estaban recogiendo. Indeciso. nuestros ojos no pudieron apartarse los unos de los otros. tremendas collejas. Al finalizar la prueba ocurrió una cosa que me dejó perplejo.

aún seguía siendo la mujer más bella que había visto. lejos de las miradas ajenas. y siempre con una canción de Bertín Osborne. con hábiles intercambios de fluidos salivales. Un trueno escalofriante nos sobresaltó a ambos. Puro cosquilleo en la barriga no por la úlcera. Oportunidad que no aprovechamos. Miradas que no tenían final. cautivadora. largo hasta los tobillos. pero ella no podía disimular los suyos. Sus hermosas pupilas no podían mantenerme la mirada. Yo la envolví con mis flácidos brazos. acto seguido. Sin malicia. Su fragilidad incentivaba a protegerla. mientras le cantaba con susurros en el oído la parte favorita de nuestra canción. Le arranqué el vestido negro. celestial. Los años apenas habían pasado por ella. Esto nos dió a ambos la oportunidad de separarnos. Luego de un rato pareció amainar la lluvia. Nos enamoramos como se enamoran los chiquillos de quince años. como si me hubiese trasladado a mi adolescencia y tocara por primera vez a una hembra.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Un haz de luz vertical iluminó la zona central de su cara. Igual de hermosa. Fui lentamente acercándome a ella para besarla. Sentía tener el control de la situación. Caraciola. recordando la fragancia de su largo y rizado cabello negro. y Caraciola cerró los ojos. Fue nuestro primer beso tras 25 años. aterrada. pareciendo aceptar lo que iba a hacer. dejando escapar sonoras flatulencias. 217 . que aspiraba lascivamente. porque no quisimos. lleno de ingenuidad. protector. Morena. Un beso resonante. como hacía años que no lo hacía. Mis nervios iniciales habían desaparecido. nuestros cuerpos se unieron frenéticamente en esa desapacible habitación. se abrazó a mí fuertemente por la cintura. Se detuvo unos segundos en el umbral de la puerta y.

Minutos después. sincero y abandonamos el motel. la lámpara en el suelo. con el pitillo colgando de la oreja. El humo y el morapio pasaron a ser unos invitados más del libidinoso y becerril encuentro.Anastasio Prepuzio Con la piel de gallina. Cantamos con devoción una canción de Enrique y Ana. sólo interrumpido por agudos gemidos de placer. Habíamos fornicado como cerdos. la dantesca escena ofrecía un cuadro con ropa dispersada. ya relajados. mis estrábicas pupilas dilatadas. me dejé llevar por un arrebato de libertino que jamás había probado. mirando el techo en silencio. estirados en la cama boca arriba. Unimos nuestros labios por última vez en un beso puro. Alargué el brazo hasta mi mochila de la que saqué el tetra brick de vino y un paquete de tabaco. 218 . heces sobre las sábanas y nuestros cuerpos. Brindamos. se habían convertido en los protagonistas durante todo el proceso copulativo. y el corazón a mil. De hecho el silencio y las colillas que escupían aros de humo.

Era una aberración de la naturaleza. me mantenía con el pelo tan raído que se apreciaban claramente las cicatrices de las pedradas que de impúber había recibido.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 79. Pero todo cambió el pasado Sábado. hundir mi sebosa cabeza en el inodoro y regurgitar la comida para gatos de la cena de la noche anterior. Me senté al borde de la cama y me caí al suelo golpeándome atrozmente la cabeza. Me miré al espejo y divisé esa cara de imbécil que te queda cuando los jodidos estornudos deciden no salir. nauseabundo.. a cebolla rancia. aún absorto por la melopea nocturna. Un rostro inexpresivo. presbiteriano. musulmán. Me di una ducha breve y me enfundé un uniforme militar. con genes humanos mezclados con genes de perro de Chernobyl. ya que el otro lo tenía casi bloqueado por la deformidad de mi decrépito rostro. y se me agrietaban las costras de mugre cuando sonreía. budista ni credos semejantes.. homenaje al caos y a la venganza. Mi boca combada no terminaba nunca de cerrarse. Me levanté ebrio. mi peluquero. despidiéndome de mi querida almohada. Olía a vertedero. en este absurdo y ordinario libro. En general. Solo podía utilizar un ojo. protestante. a regañadientes. Me rasqué el cráneo. Trozos de piel putrefactas se balanceaban desde mi faz y una sonrisa maligna se formaban con las trizas de labios que aún me quedaban. Había algo de prehistórico en aquellos rasgos. Densas ojeras rodeaban mis cuencas oculares. Induráin! ”-. a gato mojado. mormón. LA APARICIÓN DE UN ÁNGEL. La borrachera de la noche anterior seguía haciéndole estragos por dentro. Era temprano. 219 . Decidí ir al baño. copto. mostrando una dentadura ulcerada y repugnante. no he dejado traslucir mis creencias religiosas más allá de no ser católico. Mis cejas eran asquerosamente tupidas. Para evitar que los parásitos anidaran en mi cabeza. Sólo recordaba que acabé dipsómano en una cuneta con señoras que tarareaban -“Induráin. Empecé a masturbarme con frenesí.

Yo estaba más acojonado que el urólogo de King Kong. Subimos al monte en su todoterreno recién estrenado. me hizo entrega de una pistola de agua. Me comí una cajita de mikados como si fuera un castor. ideal para llevar a cabo mis más siniestros anhelos pirómanos. por lo que deduje que se trataba de un burdel. El jabalí no se hizo esperar. Tomó su escopeta de cacería y a mí. bebió ron como si tuviese un hijo en la cárcel. 220 . Las manecillas del reloj rondaban ya las nueve de la mañana.Anastasio Prepuzio El cabrón de Saturnino me había invitado a una jornada de caza del jabalí. El lugar era bellísimo. no sería una arma efectiva para detener aquel cerdo indómito. Desayunamos. Los barrancos y las umbrías eran frondosos. el suelo arcilloso con abundancia de piedras resguardadas bajo las matas de boj. vi la taberna con numerosos camiones aparcados fuera. Saturnino salió del abrigo del joven roble. sin duda. Había quedado con él a las ocho de la mañana en el mesón del pueblo. Hijo de puta. echó el freno de mano. dónde predominaban los robles y sabinas. Mi pistola de agua. por lo que la zona de caza era un variopinto tapiz de vegetación de secano con unas pinceladas de alpino. levantó el rifle mientras liberaba el seguro y se quedó mirando a su derecha. quedándose éste parado en la entrada del sendero al tiempo se daba la vuelta para tomar una vía de escape alternativa. percatándose el puerco salvaje de ello. aunque también existían zonas que se repoblaron con pinos. acompañado de un yogur sabor a putas del bosque. quién en vez de cambiar a una marcha más larga. Al llegar. En esa zona el terreno era de una pendiente considerable. cuando de pronto se escuchó un gran estruendo de piedras a nuestra espalda. por dónde suponía debía aparecer la silvestre criatura. Saturnino dio un paso hacia delante. tomillo y alguna que otra joven encina en las solanas. Saturnino tras comer sólo el chocolate blanco de un bote de Nocilla.

magnífico. Tengo la facultad de adivinar el sexo de cualquier criatura. mayestática. una luz más blanca que la nieve. sus genitales. aunque al mismo tiempo majestuosa. Subimos cogidos tiernamente de la mano monte arriba en busca de perdices. señorial. su excelsa aureola semejaba al jade más precioso. pero yo olía libidinoso sus pieles. Llegamos hasta su adorable presencia. 221 . escapando a través de los poros de su piel. como de un amor que del todo se entrega. fascinante. solemne. distinguiéndose la forma de una joven transparente y más brillante que el cristal traspasado por los rayos del sol.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Antes de que el jabalí abandonara tan bello sendero. haciendo añicos su espina dorsal y parte de la cadera. divisamos a cierta distancia. pudimos discernir y distinguir los rasgos. esplendoroso. Estábamos sorprendidos y asombrados. especialmente si son hembras. Maldito cabrón. Ante su presencia nos postramos. Era una ángel. Al acercarnos más. empecé a convertir la excitación en felicidad y sosiego. Saturnino le soltó un certero disparo que penetró por encima del nacimiento de la cola. a una joya. abriéndose paso entre la maleza. El riquísimo olor metálico de su sangre. sobre la cúspide de los árboles. que viniera de sus entrepiernas. No sé de dónde venía el hedor. inmaculada. destacaba su maravillosa majestad: sus vestiduras resplandecían como el sol. la tierra como que bullía de resplandores. como quién se deshace de un pesado lastre. su amada palabra. Mucho nos sorprendimos por la manera que. Saturnino utilizaba el bastón como gadgetobrazo. puesto que éstas me excitan. sus pelos. dirigiéndose hacia el saliente. Escogíamos al azar una palabra y cantábamos una canción improvisada con ese vocablo. Era una hembra joven de jabalí. La reconocí por el olor ferruginoso de su sangre. sublime. como que reverberaban. Escuchamos su venerable aliento. infinitamente grata. Ignoro si estaba menstruando. grandioso. Se nos había aparecido un serafín celestial. como que lanzaba flechas de luz. o puede que sí. sobre toda ponderación. el risco en que estaba de pie. cual el arco iris en la niebla. De pronto. El silencio volvió a ser el terrateniente del pinar y poco a poco. y la piedra.

Esta aparición silenciosa. invitándonos a que le entregáramos nuestro corazón. con una mirada profunda que nos estremeció cuando nos miró dando la impresión que nada se escapaba de ella. yo soy un querubín. hijo mío. Sus cabellos eran cortos. castaños y apenas ondeados. y pegad una somanta de collejas a los directivos de Bankia. Y tu Antastasio. Os quiero pequeños bastardos-. Con un lenguaje de autoridad y amor que nos llevó a no temer. cuídate esa gonorrea.Anastasio Prepuzio regio. Tiene muy mala pinta. azules y expresivos. desapareciendo al igual que las palpitaciones que la precedieron. Difundid mi mensaje. 222 . En el centro del pecho se veía su inmaculado corazón luminoso. su tez muy pálida y sus ojos grandes. Ahora vuelvo nuevamente a mi reino. nos susurró: . Estaba rodeada de una luz dorada y llevaba su cabeza coronada con una aureola con cinco estrellas. Oraréis el Metta-Karuna todos los días para convertir corazones. duró apenas unos instantes.Hijos míos.

el agua y su caja de tierra en el portal. ebrio y desvalido por las reyertas callejeras. pero siempre nos esperan. Isósceles es mi devota mascota. La espera puede ser de horas o de décadas. ha descubierto uno de los sentimientos más puro asociado a los afectos. sólo viven y disfrutan del presente con quienes les brindan protección. por valles de amapolas en primavera. Recuerdo con 223 . Quien desarrolla amor por las mascotas. con su nariz aplastada y aquella viveza con la que saltaba y corría. Pardo. es mi mascota. pero cuando le ponía la comida. Isósceles se marchó ayer. y nos queremos. Ahora recuerdo con melancolía. se escapaba con la intención de conocer el mundo. El muy cabrón. recibirnos. Las mascotas no entienden de pasado ni futuro. SE HA MUERTO MI MASCOTA. hasta el último día de su existencia.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 80. por los hospitalarios parajes de Siberia en invierno y en verano nos tumbábamos en el suelo para refrescarnos. Y si no llegamos. buscar nuestra mirada y segundos de atención. dónde la emoción principal es esperarnos. esas conversaciones nocturnas que se nos iban de las manos. Conexión sin idiomas e intuitiva. Isósceles es un caracol. Son eternos afectos que nos profesan. como nos profesábamos cariño vilipendiándonos. Rememoro con tristeza como le hacía masajes con lechugas. con sus ojos brillantes y tan vivos. incondicionales y absolutos. Es adaptar a otro ser y habituarse a convivir con una especie distinta a la humana. mantienen el dolor por la ausencia y la esperanza de volvernos a ver. Correteábamos por ejidos dorados en el dulce otoño. Tenía unos siete meses cuando me hice cargo de él. cobrizo y con los ojos esmeraldas. Presente. Se tumbaba sobre mi pecho y con su arrebatador bisbiseo me llevaba al maravilloso mundo de los sueños. siempre volvía. al abrir la puerta para recoger la correspondencia.

Me miró con los ojos mohínos.Anastasio Prepuzio nostalgia cómo realizábamos fotocopias de hojas en blanco para tener más. Era noble y servicial. le di agua y con paños fríos le frotaba cariñosamente por la cabeza y le refrescaba el cuerpo. como a él le gustaba. Lo llevé al veterinario para saber qué le ocurría. tendido. sin poderse mover. Le daban miedo las canciones de Camilo Sexto. El veterinario me dijo que tenía hepatitis. Me acerqué a él y cuando lo acaricié. las alcantarillas y los cohetes. Todos los días lo sacaba cuando todavía era cachorro. intentó levantarse pero no pudo. probablemente cuando era chico algún desalmado lo debió asustar echándole algún petardo o metiéndolo en una alcantarilla. Siempre había sido muy promiscuo en lo que a sus relaciones sexuales se refiere. las escasas veces que he tenido trabajo. Ayer me marché a buscar trabajo. recitándole poemas nordcoreanos. como suelo hacer una vez al mes. juguetón como un cachorro felino. pasé varias horas junto a él. y cuando volví lo encontré allí postrado. Tenía casi tres años y allí estaba gimiendo. Le compré un collar de cuero y una correa para llevarlo conmigo. Me miró con los ojos aún más taciturnos y guardó silencio. Con sus ojos tristes y su llanto amargo. Un gélido escalofrío recorrió mi cuerpo causándome contracciones ventriculares prematuras. como nos hacíamos los circunspectos en la puerta de la discoteca cuando íbamos borrachos. daba saltos de alegría y saludaba con su peculiar gañido. Rememoro como bostezábamos emulando el grito de Tarzán. Cuando llegaba de trabajar. se quedó en silencio como si en mis caricias hubiera encontrado alivio a su dolor. 224 . Era generoso y fiel. Su llama se estaba apagando. provocando en nosotros esa estúpida risotada de los quinceañeros enamorados. me trataba de usted. siempre lo llevaba conmigo. Regresamos a casa.

Allí lo acaricié por última vez.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Lo cogí entre mis brazos. –Esta dolencia paraliza las extremidades y lo va matando poco a poco. lo bajé hasta el coche y lo volví a llevar al veterinario. sino el de una enfermedad de transmisión sexual. Cuando lo bajé del coche no gemía apenas. Lo llevamos a la perrera municipal. Lo miré a los ojos fijamente. El veterinario lo examinó exhaustivamente. él me miró con una mirada de agradecimiento que recordaré mientras viva. –Sífilis.dijo con voz seca. 225 . Su veredicto ya no fue el de hepatitis. Sus ojos se apagaron para siempre. sentenció con lexía metálica. Creo que habrá que sacrificarlo-. Lo puse en una de aquellas jaulas dotadas de un buen colchón de paja seca. Te quiero Isósceles.

Una sañuda pandemia de gonorrea prácticamente ha aniquilado la humanidad. Subsistimos usurpando de los desolladeros solomillos y filetes. que esta mañana centellea con una espectral luminiscencia expedida por un sol perversamente garfioso. Jodida máquina del tiempo. LA REBELIÓN DE LOS CARNICEROS. El inhóspito paisaje. vigilando el macuto dónde escondo la carnadura sustraída. 226 .Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 81. Con la mirada perdida hacia la ambarina laguna. La humanidad ha degenerado en el caos. Quietud. milicianos y presbíteros. vigorosas y tienen nuez. henchido de solfataras y pozas de lodos hirvientes. cuyas protuberancias bulbosas. Sólo subsistimos unos pocos. alcanza un grado tan aterrador como bucólico. empuño mi punzante daga y con precisión parkinsoniana la inyecto en mi velludo ano. Con radiales y desgarradores movimientos consigo extraer el chip de localización que aquellos cabrones me engarzaron por vía rectal. La estructura de la sociedad es semejante al feudalismo. la penuria es extrema. ningún zarandeo de pisadas. se aureolan en cumbres nevadas con un vago fulgor de penumbra. Calma. Año 2. desolladores que han tomado el control absoluto en una vesania de horror. la dictadura de los charcuteros.575. Tras tres días desde el hurto de la tajada de carne. Con trémulo pulso. Excluyendo a patricios. los bienes más preciados. Las mujeres son velludas. la tropelía de los matarifes.Sólo feroz contienda por apoderarse de una triza de carne. los elegidos tal vez. Los supervivientes somos perseguidos despiadadamente por los profesionales en la cisura de carne. No existe contacto coital entre varones y hembras. Es el cesarismo de los carniceros. No percibo señal alguna de persecución. ninguna voz. a pesar del pétreo progreso tecnológico. escasos y cotizados. reposo tras toda la noche de ímproba huída a través del desangelado páramo de nogales convertidos en leña. lóbregas al pie. he logrado despistarlos. Los machos menstruamos. empleados como unidades monetarias.

ávido por descuartizarme. Craso error. codicioso por recuperar la carne usurpada. El suelo está teñido de rojo y las ciénagas de sangre se convierten en arroyos que. irracional. el zurrón centinela del entrecot y los tropiezos de la premura rasguñándome las rodillas. La tierra se resquebraja. Las nubes que comenzaron a estilizarse ofreciendo perfiles fálicos. sin embargo. acosándome sin tregua. de una manera instintiva. movidos por el declive de la pendiente. husmeando mi rastro. detonando en medio de la combustión del purgatorio. Camino dirección a la colina que custodia el océano. Cientos de grotescos charcuteros emergen del atezado y tenebroso lodo terrestre. Los chuchillos chirrían como un fúnebre coro de voces guturales devorador de cuantos seres encuentra a su paso. liberando gases herrumbres. descuido de principiante. Me detengo a orinar. percibo la presencia de mi perseguidor. vuelven a aborregarse. El galope de unos unicornios indómitos colma de polvo el aire con estrépito semejante al que hace una botella cuando se descorcha. más allá de cualquier raciocinio. confío en llegar al mar antes del crepúsculo. Nadie me sigue en apariencia. Impulsado por un miedo cegado. pero debo proseguir. El hedor aquí es nauseabundo. dejando mi diminuto pene al aire libre. son engullidas por bermejos parásitos famélicos de carroña. Piso por fin piso senda trazada por la mano del hombre. Los carniceros lo arrasaron todo a su paso y ningún humano pudo escapar de sus diabólicas garras. mi última opción para sobrevivir. mi única vía de escape.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Estoy exánime. 227 . Reemprendo la marcha con el birrete de esparto enfundado en la sien. Los cuerpos talludos y desproporcionados de los matarifes. que me obliga a vigilar por encima del hombro cada pocos pasos. El hedor a churrasco de mi falo alerta a los carniceros de mi presencia. Las moscas acuden en turba devorando los trozos de carne desgarrada de los cadáveres colgados en los árboles. y ascienden como leviatanes alados rodeados por una tétrica nube crepuscular. manan hacia la laguna. Las macabras cabezas de los desahuciados que se arquean implorantes hacia el cielo.

Es la lóbrega imagen del juicio final. 228 . adalid de la causa… -¡ Libertad !-. arremolinándose en una horda sedienta de sangre. agitando su cuchillo en un siniestro frenesí. Advierto en sus ojos el odio. Qué discutible honor el mío. la rabia. Un fibroso carnicero avanza hacia mí. Con paso firme se dirige hacia mí.Anastasio Prepuzio recortan el cielo con siniestra amenaza. rodeándome como a una presa cercada. Tomo el trozo de carne para morir como un héroe. la venganza. Anhela rescatar la rebanada de ternera. Asistir al colofón de la humanidad. Empuña el machete con perversa sonrisa.

Preferí abrir el espacio correspondiente a las rubias. El traje me caía como una 229 . elegí a Jennifer. Debajo figuraba el número de su móvil y una frase reveladora indicaba "Atiendo clientes a domicilio.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 82 UNA PROSTITUTA ME AGREDE BRUTALMENTE. las imágenes en tamaño reducido de las prostitutas con su nombre debajo. Decidí encender mi ordenador para entrar en el ciberespacio y recorrer las mejores webs eróticas. Lo hacía cuando estaba desazonado y me tranquilizaba navegar por las páginas de contenido fetichista. el corazón cabalgaba atropellado y mi estómago se revolvía incómodo en su minúsculo habitáculo. Un verdadero sueño de chica. accedí a una web. Medidas: 90-60-90. y mostraba un cuerpo escultural con unas curvas sencillamente peligrosas. La pantalla del PC mostró la pagina principal en cuyo encabezado advertía: “señoritas de compañía”. Las féminas de alterne estaban clasificadas por raza y color de pelo. Espero verte pronto. con sorpresa. En la descripción decía tener: "22 años. Comencé a sentir una calima familiar en la entrepierna. Ella se despidió cariñosamente con una risa muy ensayada.72 de altura y 55 kilos". Estaba arrodillada. con un aspecto muy pulcro. comiéndose incomprensiblemente un plátano. 200 € la hora". Tenía el pelo alborotado que parecía apuntar en todas direcciones e inmensos y temibles ojos celestes enmarcados por unas largas y bellas pestañas. Denotaba elegancia. Sus pechos colgaban pesadamente. Con una sensación de absoluta taquicardia. Sus pezones y el fino vello de su pubis me atrajeron provocándome el bulimia creciente del deseo. tras varios intentos fallidos por los notorios temblores en las manos que tanto había agradecido cuando iba a orinar. Me vestí con americana y corbata. Probé con varias configuraciones que se me ocurrieron y. Realicé una llamada al móvil. La foto revelaba una rubia muy sexy y extremadamente bronceada. 1. En una franja corrediza aparecieron ante mis depravados ojos. Estaba nervioso por la cita. Hice clic en entrar. desnuda. Mis rodillas temblaban. Acordamos que la cortesana me visitaría en un par de horas.

furcia?. Apenas cerré la puerta. Estaba contemplando un molusco de náusea. de horror. cubierto de llagas y úlceras. Ella en un acto reflejo cerró los ojos. miré por la mirilla de la puerta y la vi. La invité a pasar. Era la hora. La fulana se detuvo. Un hombre inmarcesiblemente estiercolizante y monstruoso. Jenny los sintió como dos pinchazos de repugnancia y grima. La prostituta se estremeció de aversión al ver mi rostro nauseabundo. Es la costumbre. repugnante y surrealista. Tenía que ir al baño.No. noté una generosa cantidad de flema que ascendía desde mis pulmones. abriendo desmesuradamente los ojos al volver a contemplar tanta fealdad. exuberante. Sonó el timbre. Le cogí de su mano y la acompañé hasta mi habitación. articulación. hermosa. constante e imparable.le pregunté educadamente. . lozana. La besé. No de pasión. De vahído. Me acerqué y empezé a acariciarle el pelo. Estaba viendo una figura humana mezcla de híbrido y hombre leproso repulsivo y atávico. Las pupilas se me dilataron al extremo de la locura. Deposité dos besos en sus mejillas. Con los nervios a flor de piel. Llevaba unos pantalones entallados y una blusa de algodón que dejaba ver unos pechos opulentos. fermento y horror. agarrotados por completo. Me sentía nervioso y emocionado. Cada músculo. Mi pierna derecha sufrió un tembleque. Me senté en la cama desajustándome la corbata y señalando con la cabeza el espacio a la derecha del colchón para que mi acompañante se sentase a mi lado. -¿Tienes prisa. Una mueca macabra se proyectó en el espejo al ver mi rostro desfigurado. seboso y repulsivo.contestó. -Primero págame. Languidecía por momentos. Era Jenny. Un ser asqueroso. 230 .advirtió. El miedo me petrificó al momento.Anastasio Prepuzio especie de trapo que alguien había olvidado en un mostrador y el nudo de mi corbata era un espanto de epilepsia. la muchacha comenzó a despojarse maquinalmente de sus prendas. Abrí la puerta. Mi cuerpo quedó de pie en el espejo que poseía el aseo. Expectoré y nada más hacerlo.

Mi lengua recorría la piel de aquella diosa. Me abandoné por completo a su cuerpo desnudo. Ella desnuda. obeso.recriminó la muchacha. un aquelarre de ser humano. Cuando más excitado me encontraba. sabían a fresa. hediondo. Que ruin y sórdido momento. seboso. palpando sus rincones más secretos. perra?. obstaculizando su visión con las manos para no ver a ese excremento humano. marrano.. lleno de pelusa por dentro y haciendo en el medio una cazoleta muy apropiada para guardar mis glándulas testiculares. Sentía como las si imágenes de una pesadilla se materializaran con una ferocidad inaudita. Por feo. puerco. era un hombre feo. ella se apartó súbitamente. -Son 600 € . Estaban tiesos como si los hubieran confeccionado con la vendas de una momia. seboso.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Saqué del cajón de la mesita de noche 200 € y se los entregué. Mis dedos exploraban la turgencia de sus genitales. medio arropada por una sábana blanca. besando sus nalgas duras y tersas. gordo. Mis calzoncillos parecían de escayola. Sentía lástima de mi mismo. Sus labios tiernos. ¡Si me dijiste que eran 200 la hora!!!”. sucio. -¿Como que 600€. hipopótamo..concluyó la prostituta. Los apodos. La parte baja era como un nido de golondrinas. repugnante. Enojado accedí a su petición y le aboné la cantidad. Inútilmente traté de eliminarlos.. batracio. Que estúpido modo de engañarse con amores que desnudaban y vaciaban el alma. Me había cobrado el triple. duro como las piedras. Una desconsoladora tristeza se apoderó de mí. Jenny cerraba los ojos ante tan horripilante imagen. Lamía con vicio sus pechos perfectos. fingía una media sonrisa. bañada en la luz de la luna y neón. Nos empezamos a desnudar. Sí.le respondí contrariado. los insultos que desde niño me habían acompañado irrumpieron en mi cabeza: “Sapo. se asomó a la orilla de la cama y vomitó copiosamente. repulsivo y nauseabundo que había conquistado el cielo de los 231 .”. -La tarifas por los servicios de zoofilia son 600.

Ella es fea.Anastasio Prepuzio marranos. incrustándome el candelero en mi mugrienta cabeza. Con una energía descomunal causada por la propia exaltación y repulsa hacia esa bazofia humana. -Ahora tómame. repugnante. Sus pupilas seguían arrojando odio y repulsión. pero para un cliente con dinero. cualquier cosa es posible en el mundo de la prostitución. no sin antes patear. Jenny se dispuso a besarme. con los dientes apretados. Se acercó a mis labios y pudo percibir mi fétida exhalación. seguido de un quejido. Cuando mi cuerpo yació inmóvil. por la boca. con la fuerza justa para no caer desmayada y apartando a manotazos la nube de mosquitos que rodeaban mi boca. No hay tabúes ni fetiches demasiado raros que el dinero no pueda hacer posible. Una sensación de náuseas y arcadas se apoderaron de nuevo de la prostituta. ensangrentado e inerte. Jenny dejó de apalearme. Jacinta me encontró dos horas después. El ofrecimiento monetario era demasiado goloso para que las excusas saltaran. por los ojos y por todas aquellas heridas ocasionadas por la maldita paliza que me estaba propinando merecidamente aquella prostituta. Jenny me miró con rostro de aflicción y ojos de carnero degollado. antes de que me diera cuenta de lo sucedido. No me preguntó lo ocurrido. sin siquiera poder pestañear. Con extremada cautela. Lanzó un certero golpe contra mi cráneo. en una brutal seguidilla de golpes. Jenny. Esta vez sobre mi cuerpo deforme y mórbido. curó mis heridas. escupir y maldecir de nuevo mi cuerpo lardoso y seboso. y en un acto reflejo. Yo sangraba por la nariz. muy prietos y una inusitada fuerza. pero me ama. de media vuelta. 232 . Reteniendo el aliento. y presa del pánico.ordené a la muchacha. Vomitó. como el crujir de los huesos. Otro y otro más. siguió dándome golpes. abandonó apresurada aquel apartamento apestoso. agarró la lámpara de cerámica de la mesita de noche y me atizó con ella en la cabeza. con el puño y luego con un taburete que por allí encontró.

Apareció tras mi larga espera. Jacinta me amordazó a cuatro argollas fijadas a la cama de roble. mis tupidas axilas. en dulces movimientos de fresa abiertos al crepúsculo. 233 . Me despojé de las argollas confundido. con las cejas pintadas en mitad de la frente. embebidos de esa mística que convierte en futiles los fonemas y alumbra nuevas formas de entenderse. Empezamos a besarnos apasionadamente. La tumbé en la cama y me agarré a sus robustos y adiposos jamones y empecé a lamerle el sexo. Jadeaba de placer. Me sedujo al instante.. vestida con un traje de Abba. Después con una mascarilla de esas que se usan para pulir el suelo.. mi cuello. En aquél momento hubiera ajusticiado una ballena a chancletazos. intentando imitar lo que había visto en las películas para adultos. Ella comenzó a recorrer su leprosa lengua por mi pecho e ingles. Se aseguró de trabar la puerta con el pestillo que hizo instalar el mismo día en el que se mudó a mi casa. Una ráfaga de metano caliente saliendo en tromba por su ano me dejó casi noqueado. dejando un rastro de mucosidad aceitunada a su paso. empezamos a realizar la maniobra del 69. una tremenda bofetada me hizo girar el rostro. durante una hora. La martirizaba restregando mis mejillas sin afeitar sobre su pubis. -Fea.le musitaba en el oído. No sabía lo que ocurría allí adentro. que el Arzobispo de Toledo había muerto. Me vendó mis estrábicos ojos y con una pluma de paloma. En un acto instintivo. las uñas de sus pies que se desprendían con facilidad. recorrió mi cara. atónito. Empecé a besar las ronchas cetrinas de su pecho. regalándole íntimas caricias que le provocaban ahogados suspiros. despertando brutalmente mis instintos carnales más primarios. en una desenfrenada pasión aterciopelada y gentil. las plantas de mis pies. sus nalgas y caderas. Acarició mi mejilla y. Jacinta se confinó en el cuarto de baño. Le lamía el lóbulo de la oreja mientras que le susurraba dulces y tiernas palabras que la hacían vibrar de deseo. Descubrí.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 83. Jacinta tenía el siniestro hábito de lavarse el culo con papel de periódico. Cabalgamos con los ojos cerrados. de pronto. atrevida y grotesco peinado de tres pisos. MI PRIMER SOBRINO. Primero con la lengua. las costillas.

vociferé -Se preguntarán por qué les he reunido aquí-. En un intento por romper la incómoda tensión que destilaba el elevador. sentados en la sala de espera. estaban mis padres cogidos de la mano. pues en alguna infausta ocasión ya había tenido que visitarlo. pesaba cerca de 7 kilos. Entendí entonces por qué pesaba 7 kilos. por lo que era necesaria una macrocesárea. En apenas 20 minutos conoceríamos al pequeño retoño. Vigilando nervioso el taxímetro preocupado por si no me llegaba el dinero. Llegamos al hospital y nos dirigimos al mostrador. En el rellano. Antes que pudiera preguntar. 234 . Nos vestimos con presteza y cogimos un taxi rumbo al hospital. Nos comentaron que Lucifer. Aproveché la espera para bajar a la planta de urología para que me practicaran un voluntario tacto rectal. Un retoño estaba a punto de ampliar la familia Prepuzio. Hija de puta. más nervioso que una monja con retraso menstrual. Tembloroso y emocionado. Intenté adivinar qué tipo de ropa interior estaban recubriendo su cuerpo. el nombre escogido para mi sobrino. Llegamos a la planta de maternidad. me guiñó socarronamente un ojo. Al subir de nuevo mi cuñado sostenía al bebé entre brazos. quise coger a mi sobrino. Sus llantos eran insoportables. en una clara alusión al macabro fornicio que habíamos consumado. desatando las carcajadas de aquellos imbéciles. El edificio era familiar para mí. Quinta planta-. Cogimos el ascensor rebosante de familiares de convalecientes. un decrépito adulto de unos 40 años y mi cuñado. Se hizo el característico silencio de cuando nadie conoce a nadie. Era mi hermana Hurraca.Anastasio Prepuzio Sonó el teléfono. Las enfermeras con sus eróticos pijamas de hospital recorrían de un lado a otro el edificio. Jacinta utilizando todos sus músculos faciales.Cirugía Estética. la recepcionista me respondió: . que estaba de parto.

pensó que había vuelto. Jacinta se revolvió en su asiento. Ella sonrió usando todos sus músculos faciales y dejando al descubierto unos truculentos. Desilusionada. Di un pequeño respingo. Llegamos a la sala de subastas rebosante de actividad para que nos explicaran las preceptos de la licitación. un rostro que abría al resto del mundo nuevos senderos en el campo de la lástima.CRÓNICAS DE UN CAPULLO CAPÍTULO 84. vio que la expresión de mi rostro no había cambiado. Le devolví una sonrisa forzada. Dudaba entre besarla o agredirla. Nos sentamos en primera fila. Tan sólo era una excusa para poder girar la cabeza hacia mí y verme la cara. Su cara era espantosa. desiguales y arqueados dientes de castor. Sonrió socarronamente. Tras descender del autobús. apretándola contra su cintura para reafirmar su presencia. con la punta caída y globulosa. LA SUBASTA. y se sintió estúpidamente feliz de volver a ser el centro de mi atención. y la arrugaba como un conejo para parecer más adorable. atusándolo levemente. por la forma de llevarla. rodeé su rubeniana cintura con el brazo. Sin embargo. dando a entender que la suave brisa que soplaba le había descolocado su espeluznante flequillo. Siempre le ocurría igual. llena de llagas y cicatrices. ella se llevó la mano libre a su lardoso cabello de tres pisos. Parecía tan ausente que. Se excitó levemente. Tenía una nariz espantosa. y giré la cabeza. por un instante. Ver aquella alimaña me causaba náuseas. como si despertara de un sueño. aunque ella comprendió. Inconscientemente. 235 . Jacinta me correspondió haciendo lo mismo. que lo había hecho de forma instintiva. temió que yo no estuviera allí realmente. tal y como solía hacer siempre. Por un instante. Jacinta puso su mantecosa mano sobre la mía. El tacto de la tela de la falda sobre su piel le recordó que no llevaba ropa interior. Mientras caminábamos hacia sala de subastas. era ciclópea. la tenía desviada.

¿Quién ofrece por este retrato?-. El subastador continuaba su misión: -Fernando de Austria!!. Se hizo el silencio.000 €?"-. señores.000 €?. El parecido de aquel decrépito monarca con Lady Gaga era asombroso. ofreció 500 €.¡Vendido! Vendido por 500 € al miserable señor del fondo. ¿2. -Muy bien. Pobre cabrón.Anastasio Prepuzio El subastador colgó el primer retrato sobre la mesa de roble. comencemos.. Entonces una gutural y desagradable voz del fondo de la habitación gritó: -¡Queremos ver las pinturas de calidad! ¡Olvídese de ésta!"-. que había sido el único interesado en comprar el cuadro.. ¡¿Quién se lleva Fernando de Austria?. para que todos pudieran contemplarlo. Jacinta se asustó como una coneja. Un mórbido hombre. adjudicando el retrato al grasiento individuo. dotado de un enorme barriga que le deformaba una camisa que se abría delatando un ombligo peludo con la capacidad de fabricar jerseys para abastecer un H&M. a las tres. de aspecto grotesco que mostraba amplias manchas de sudor en las axilas.exclamó el subastador. a las dos. -Continuemos los remates con este retrato de Fernando de Austria. Sin embargo el subastador persistió: -¿Alguien ofrece algo por esta pintura?. Hubo un gran silencio. aunque enseguida empezaron a oírse susurros y algún que otro eructo en la sala. Lo cuidó con mimo y comenzó la puja. -500 € a la una.. Al oír el mazazo sobre la mesa de subastas.. ¿Cuánto ofrecen por este retrato?-. 236 . Se trataba de un severo y dantesco retrato de aquellos cuadros de antepasados que se colocan sobre chimeneas de caserones. ¿1.

Nadie más quería aquella pintura.mientras se frotaba compulsivamente los genitales. con voz de fumadora de Ducados y con un muslo de pollo en la mano. Jacinta.000 €?El público se miró cómplice y tímidamente. -¡Dásela por 10 € !. 1. -El siguiente lote es una magnífica colección de pelo púbico de Marujita Díaz ¿Cuánto vale esta reliquia?-. -¡Tenemos 10 €!. había perdido la dignidad al quedarse dormida con la boca abierta encima de mi hombro. Despertó de golpe con aquella cara que se le queda a tu padre cuando le confiesas que te va la zoofilia.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Finalmente. por lo menos. El subastador golpeó por fin el mazo: -Va una. ¡VENDIDA por 10 € a la gorda sebosa del fondo!-. La desadormecí de un despiadado bofetón. Era una sudorosa y vieja gorda.dijo otro exasperado.000 €. una voz se oyó desde muy atrás del cuarto: -¡Yo doy diez € por la jodida pintura!-. continuó arengando a su público. La multitud se estaba poniendo enojada. 237 . -El perturbado del abrigo negro ofrece 2.500?-.000. van dos. sin contagiarse.gritó el subastador. ¡Muéstranos de una puta vez las obras maestras!". ¡¿Quién da 20?!. mientras los organizadores empinaban copas de vino para reducir la ansiedad. Digan ustedes. El subastador. Alguien brinda 2. Un maníaco sexual gritó .¿Quién me da.2.. Un hombre que estaba sentado en segunda fila gritó feliz: -¡Ahora empecemos con la jodida colección!-.

Yo estaba construyendo hábilmente un avión de papel con el catálogo sin prestar atención al objeto que en aquellos momentos estaba siendo subastado. 238 . El silencio continuó.. lo que favorecía mis expectativas de adquirirlo.Doscientas a las dos. Pronto salió a puja tan codiciado ejemplar. El pobre hombre que conducía la subasta intentaba por todos los medios animar la puja.. y tras comprobar el dinero que podía gastarme decidí concentrarme en la subasta. -Se inicia la puja en 200 €. hechizándome.-. Nadie parecía mostrar el más mínimo interés por un trozo de papel pintado.-. -2. ..Doscientos a la una. -El asqueroso caballero con la máscara de spiderman ofrece 200 €.000 a las 2. El subastador hizo una breve pausa antes de pronunciar la sentencia definitiva que correría la obra.Anastasio Prepuzio Silencio sepulcral. Mi expectación iba en aumento a medida que se acercaba el final. pero no había manera.000 a la una. y…adjudicado al impúdico caballero del abrigo negro-. Un cuadro de Luizzi Gilarddino. Levanté mi cartulina. 2. El misterioso cuadro captó por completo mi atención. por el cual confiaba en que nadie pujara. Me imaginaba pasando mis manos por cuadro. seduciéndome. De inmediato levanté la vista hacia el subastador para ver qué objeto se encontraba en aquellos momentos en la puja.

Pero nada de eso sucedió. -Doscientas a las tres.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Sin duda buscaba crear algo de expectación esperando que alguien hiciera una contra oferta.- 239 . Adjudicado al señor Prepuzio. y el retrato cayó en mi poder.

maduros y varoniles. dispuesto a contemplar la Estrella de Belén. LA VISITA DE LOS REYES MAGOS. con la simple finalidad de hacer regalos. y con evidentes signos de hipotermia. cerré furioso la ventana y escupí la bilis con un gruñido. 240 . Tras un par de horas de tediosa espera. hechizado por la aruspicina de esa noche mágica y profética. Salí al balcón provisto de unos binoculares que hábilmente había hurtado de un Leroy Merlín. Con la llegada de las Fiestas de Navidad.susurré contrariado mientras me frotaba con fervorosidad los genitales para entrar en calor. aquellos tres mugrientos y barbados caballeros montados en sus camellos. acongojado por no saber aún si mis deseos habrían sido o no concedidos. Pero a mis 40 años. brillando como una lentejuela sobre terciopelo nocturno.¡Maldita contaminación!. Ni rastro del jodido cometa. . Siempre había sospechado que tres hombres. colman puerilmente mi corazón de alegría. continuaba ingenuamente enamorado de un sueño. El tercero es negro”. Era consciente que aquellos payasos transgredían la ley. coronados legendarios y desgreñados.Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 85. empecinado en verificar en primera persona la frase que tantas veces me habían repetido: ” Los Reyes Magos son como tus ojos. visitasen hogares año tras año. también llegó el acontecimiento que más ilusión me suscitaba: la visita de los Reyes Magos de Oriente. rota por los centelleos de neón y el resplandor de los escaparates adornados con motivos navideños. entrando impunemente en casas ajenas. y me devuelven la ilusión perdida de la inocencia. La oscuridad de la noche allá fuera. creaba un ambiente de algazara que lo inundaba todo. Esos míticos y grotescos personajes. que todavía hoy.

pero no me atreví a encender la luz. Detrás de la puerta. me coloqué en aquel rincón que sería mi puesto de vigilancia durante todo el crepúsculo. Estúpidamente nervioso. El viejo reloj cucú marcó las tres de la madrugada. Cogí el calcetín que adornaba el árbol de navidad. Me tumbé en la cama con sobredosis de café. aquel que había servido tantas veces a mi padre para ocultarse de mi madre cuando ésta iba borracha. Cuando empezaba la quinta autoestimulación. un partido de exhibición de tenis femenino llamó mi atención. Cuatro veces. 241 . Lo tenía todo previsto. arrebatado del jardín de mi vecino. apagué la luz del dormitorio y salí sigilosamente de mi habitación. puntuales a su cita anual y no estaba dispuesto a perdérmelo.00 horas. Los Reyes de Oriente iban a volver aquella noche. cuando fui incapaz de levantarme al oír aquellos esperados ruidos en el salón. 3 gramos de cocaína y una botella de cognac para los reyes. oí como si un gato estuviera arañando las maderas del balcón. estaba mi escondite secreto. Con el corazón casi saliéndome por la garganta. Un plan minucioso. entre el mugriento sofá y la grotesca lámpara de pie. tumbado en el suelo en forma de cruz. De forma astuta.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Los zapatos relucientes. y el césped. posé mi dedo índice sobre el interruptor. No quería que me pasase lo mismo que años anteriores. Yacía inmóvil. En el canal 5. aguardaban impacientes bajo el árbol de navidad. hábilmente mezclado con cianuro para los camellos. subí el volumen para hacer creer a mis vecinos que estaba follando. y arrastrándome tal marine en misión secreta. hastiado. decidí disponerme a depender de mi viejo televisor para sobrellevar las horas previas a la medianoche. Una cruel y bizarra idea se cruzó por mi cabeza. Ni rastro de aquellos cabrones. tremendamente aburrido en aquella jodida guarida. A las 24. me lo enfundé en el pene a modo de profiláctico. y me masturbé.

murmuré acojonado. 242 . Aquellos desgraciados se estaban dando un fastuoso festín. -¿ Quién es? ¿Quién me habla?. No me he olvidado de ti. Pero ni rastro alguno de los regalos.añadió aquella hercúlea figura con tono conciliador. sino que iban en chándal y calzaban zapatillas. aspirando por su nariz el estupefaciente y sorbiendo el brandy que les había dejado preparado.susurró una voz afrancesada. Asomé la cabeza para observar como dos sombras deambulaban siniestramente por el salón a gran velocidad. . Lo primero que me llamó la atención es que no vestían con sus largas y pomposas túnicas.Soy Gaaaaspar.exclamé entre sollozos y con voz entrecortada. Anastasio!. Acurrucado en la esquina. Ahí estaban Melchor y Baltasar. He venido desde tierras lejanas para hacerte un regalo muy especial-respondió aquella voz con evidentes signos de embriaguez. -¿ Por qué lloras. El dolor me invadió suplicando a mis ojos que derramaran lágrimas. hijoputa?. tu rey favorito. -¿ Quién eres?. Atribuí el hecho a la crisis.Anastasio Prepuzio . -¡Anastasio. pero tan bajas que no entendía lo que decían. Decidí asomar de nuevo la cabeza. Noté como mi corazón se ahogaba en el fango. dagas de hielo clavadas en mi alma. Mis manos no habían dejado de temblar.exclamé perplejo.¡ Ya están aquí los Reyes Magos !. Entre ruidos. cabrón. oía voces. me froté los ojos. Ni rastro de Gaspar. Los Reyes Magos se habían olvidado una vez más de mí. y la tristeza se apoderó mí.

divino. sentí que la voz se me anudaba en la garganta.CRÓNICAS DE UN CAPULLO Una emoción indescriptible se apoderó de todo mi ser. célico. estallé en un sollozo inmenso. Con el rostro bañado en lágrimas. Y allí estaba él. encendí la luz del salón. soberbio. 243 . Gaspar por fin no se había olvidado de mi.

FOTOMONTAJES PERIPATÉTICOS. ( Twitter. @srcapullo ) AL PA CHINO ELFO NTANERO 244 .Anastasio Prepuzio CAPÍTULO 86.

CRÓNICAS DE UN CAPULLO GNOMOSEXUAL YAK SPARROW 245 .

Anastasio Prepuzio BON YOGUI iPHONSO XIII 246 .

CRÓNICAS DE UN CAPULLO MIGUEL DEL IBEX 35 TETANIC 247 .

Anastasio Prepuzio SYLVESTER ESTALÓN PACNORMAL ACTIVITY 248 .

CRÓNICAS DE UN CAPULLO TOM TOM HANKS WINNIE THE POOH(TAS) 249 .

Anastasio Prepuzio SANDRA BULLDOG SHAKIRA O’NEAL 250 .

CRÓNICAS DE UN CAPULLO JOHN TRAVOLTAIRE NACHO VIDALF 251 .

Anastasio Prepuzio YODO CERVANTES Y DESPUÉS 252 .

CRÓNICAS DE UN CAPULLO BARAK ALDO EL ÚLTIMO TE LA AFILA 253 .

Anastasio Prepuzio EDUARD PUNKSET OBI-WAN KENOBE 254 .

CRÓNICAS DE UN CAPULLO ENRIQUE Y ANNAN ARAMISH FUSTER 255 .

Anastasio Prepuzio YODA BERROCAL JULIETA VENDEGAS 256 .

CRÓNICAS DE UN CAPULLO CHARLIE SHEEN PELO BIOM BÓR 257 .

Anastasio Prepuzio SHALKILA CATHERINE PETA-ZETA JONES 258 .

CRÓNICAS DE UN CAPULLO ASMA LETAL AL CUPONE 259 .

Anastasio Prepuzio FRANK SINASTRA DREW BARRE MORE 260 .

CRÓNICAS DE UN CAPULLO JULIO Y GEISHAS MARTIN ROUTER KING 261 .

Anastasio Prepuzio LA DUQUESA DE ABBA MARIBEL VERMÚ 262 .

CRÓNICAS DE UN CAPULLO ARANCHA SÁNCHEZ SICARIO VATER POLO 263 .

Anastasio Prepuzio

NISSAN PA TROLL

ESPÁRRAGOS TRILEROS

264

CRÓNICAS DE UN CAPULLO

TUBBIE OR NOT TUBBIE

MASTIN LUTHER KING

265

Anastasio Prepuzio

TREX EN RAYA

LAS MININAS DE VELÁZQUEZ

266

CRÓNICAS DE UN CAPULLO

SAMUEL ¡ELE! JACKSON

JORDI HA HURTADO

267

Anastasio Prepuzio

USAIN DE UBRIQUE

IÑAQUI JEVILONDO

268

CRÓNICAS DE UN CAPULLO PARADA DE METRO PAQUITO EL CHOCOLATERO 269 .

Anastasio Prepuzio EN EL NOMBRE DEL PADEL MESSIEL 270 .

CRÓNICAS DE UN CAPULLO TWITTER PAN SEGA 271 .

Anastasio Prepuzio FRANK SIN NATA LANZALLAMAS 272 .

CRÓNICAS DE UN CAPULLO RASTREATHOR MARX MÁRQUEZ 273 .

274 .Anastasio Prepuzio « Aprender árabe leyendo la etiqueta del champú minetras cagas ».

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