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Epistemología y técnica de la producción científica

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Estas falacias son vicios de la exposición o presentación de los argumentos, que debilitan
o anulan su validez, o distorsionan su signifcado, lo que induce a error a los lectores (y a
veces en los propios autores).

falaCIas de dIstorsIón semántICa

la falacia de anfbología (o falacia por redacción ambigua) permite una interpretación

errónea, o induce a ella, debido al uso de un lenguaje equívoco que permite dos o más posibles

interpretaciones.

“La esposa del presidente siempre estuvo en contra de la guerra, y todo el mundo concorda-

ba en que era inhumana, destructora y feroz”. (¿Lo era la guerra o la esposa del presidente?).

“Las gárgolas de las catedrales fueron talladas por escultores medievales con cara de

reptil, alas de águila y cuerpo de león”. (¿Quiénes tenían esas características, las gárgolas

o los escultores?).

Aparte de encontrarse a veces frases ambiguas en las obras de los investigadores, existe

el peligro más serio de que una anfbología contenida en un documento histórico (o en las

preguntas o respuestas de una encuesta) conduzca al investigador a conclusiones equivo-

cadas sobre una determinada realidad. Es muy frecuente que una pregunta mal redactada

en el cuestionario de una encuesta induzca a diferentes interpretaciones por parte de los

entrevistados. De esa confusión de signifcados salen respuestas que no pueden usarse

legítimamente como prueba de ninguna conclusión. Aquí la anfbología no es del investi-

gador, sino de sus fuentes de información, pero las consecuencias pueden ser igualmente

serias.

la falacia de ambigüedad consiste en el uso de una palabra o de una expresión que tiene

varios sentidos, sin especifcar en qué sentido exacto se la está usando.

“El libre juego del mercado conduce a una distribución del ingreso óptima”. Esta afrma-

ción puede sugerir una justifcación ética de la economía de mercado, pero ello sería una

falacia. Aquí “óptimo” no signifca “justo”, “igualitario”, “satisfactorio”, “equitativo”, sino que

se refere a la “optimalidad de Pareto”, un concepto técnico según el cual es “Pareto-óptima”

la distribución del ingreso que resulta de una cierta asignación de los recursos existentes,

si cualquier reasignación de recursos que permita incrementar el ingreso de alguna persona

implica necesariamente disminuir el ingreso de al menos alguna otra persona; y se llama

en cambio “subóptimas” a aquellas asignaciones de recursos que podrían modifcarse para

aumentar el ingreso de alguna persona sin por ello disminuir el de otras.

la falacia del abuso de fguras retóricas surge cuando el frecuente uso del lenguaje f-

gurativo o de otros artifcios retóricos impide que el lector sepa si se pretende una interpre-

tación literal o no del texto que está leyendo. Adicionalmente, las fguras retóricas pueden

“contrabandear” juicios de valor dentro de un discurso expositivo supuestamente objetivo y

racional. En líneas generales, la exposición de argumentaciones científcas debería prescindir

en lo posible de todas las fguras retóricas, prefriendo el lenguaje simple y directo (aunque

sea menos elegante).

mEtodología y técnica dE la producción ciEntífica

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falaCIas de dIstorsIón semántICa

Las principales fguras de lenguaje son las siguientes:

antífrasis: el uso de una palabra con sentido irónico para denotar el sentido contrario.

“El comité de capos de la mafa se reunió en la casa de los Corleone. Ese grupo de hono-

rables hombres de negocios discutió sus asuntos hasta el amanecer”.

apófasis: hacer una afrmación pero aparentando estar negándola. “No debe ser consi-

derada como una crítica la afrmación de que la obra de este autor es una apoteosis de la

mediocridad”.

aposiopesis: dejar una frase en suspenso para que el lector se imagine la continuación.

“El presidente volvió a asegurar que no renunciaría. Pero todos pensaron «Si llegase a

renunciar…» (nadie se atrevió a expresar verbalmente lo que pasaría)”.

Catacresis: uso erróneo de una palabra. “El regimiento atacante fue diezmado: murió

el 80% de sus integrantes” (si realmente hubiera sido diezmado hubiera muerto solo

el 10%); “El embajador enfrentaba un dilema, pues no sabía con quién debería encon-

trarse en la reunión” (un dilema es una elección difícil entre dos alternativas, no una

mera difcultad o incertidumbre). “El diplomático enfrentaba un dilema: debía anunciar

la declaración de guerra, omitirla completamente o desobedecer a su gobierno anun-

ciando que pronto se llegaría a la paz” (un dilema tendría solo dos alternativas, no tres).

elipsis: omisión de palabras en una frase, por razones de brevedad (pero que pueden

causar confusión). Ejemplo: “A enemigo vencido puente de plata”. Esto signifca que “A

enemigo vencido [se le debe ofrecer] puente de plata [es decir, la posibilidad de salida

honorable] [para persuadirlo a rendirse y no presentar más problemas al vencedor]. En

algunos casos la elipsis conduce a errores de interpretación.

eufemismo: una palabra más suave o agradable para no utilizar una palabra más cruda

(“los despojos mortales” en lugar de “el cadáver”; “pagos informales” en lugar de “so-

bornos”).

Hipálage: una inversión del orden lógico de los conceptos. Por ejemplo: “El británico

rugido de los cañones” en lugar de “El rugido de los cañones británicos”. Se atribuye la

cualidad de ser británico al rugido y no a los cañones como tales, como si fuese expresión

de alguna virtud británica (la valentía, la ferocidad guerrera, etc.).

Hipérbole: una exageración para remarcar algo. “Más antiguo que el tiempo”, “El más

grande de los generales que ha registrado la historia”.

Hysteron Proteron: una inversión del orden lógico de las ideas, para crear una impre-

sión paradójica. “Maestros, dejaos educar por vuestros alumnos, cuya juventud e inocen-

cia los hacen mucho más sabios que vosotros”.

meiosis: suavización (understatement). “Pequeña escaramuza” en lugar de “sangrienta

batalla”; “breve incidente sin importancia” en lugar de “un escándalo público nunca visto

antes”. Es lo contrario de la hipérbole.

argumEntación ciEntífica

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falaCIas de dIstorsIón semántICa

litotes (múltiples negaciones): se usan múltiples negaciones para crear deliberada-

mente confusión, o para disimular una afrmación muy cruda o antipática, o como mero

defecto de lenguaje. “No estoy seguro de que no se pueda decir, no sin justo motivo, que

no hayan tenido razón aquellos que se negaron a elevar su crítica cuando el gobierno con-

fesó que nada pudo hacerse al respecto”. Traducción: “Probablemente nada pudo hacerse

al respecto”.

metonimia: reemplazar el nombre apropiado de un sujeto o un objeto por un atributo del

mismo, o por el lugar donde reside la cosa o persona en cuestión. Por ejemplo: “El palacio

de Buckingham anunció...”, “El Pentágono dijo...”, “La corona se pronunció a favor”, “La

pluma tiene más poder que la espada”.

oxímoron (contradicción en los términos): el uso retórico de términos contradicto-

rios, unidos con fnes irónicos, o para sugerir aspectos que se dejan tácitos, o como simple

recurso de embellecimiento del lenguaje: “Hubo en ese momento en el teatro un ensorde-

cedor silencio”; “El matón le habló en un tono ominosamente amable”.

Persifage: charla leve, casual, ligeramente ofensiva a fn de parecer audaz y brillante.

Trata temas serios de manera ligera, irreverente y humorística. “El presidente nos propinó

otro de sus sermones, mechado con lugares comunes e interrumpido por incomprensibles

carcajadas en los puntos en que él pensaba, sin fundamento alguno, que había motivo para

reírse”. Muchos epigramas de Oscar Wilde podrían catalogarse como persifage.

Prolepsis: aludir a un evento aún no ocurrido como si ya hubiese ocurrido. “Así entraron

en la batalla: la bala que mataría al General Custer, así como su víctima, estaban a menos

de 100 metros de distancia”.

Prosopopeya o personifcación: atribuye a una cosa inanimada la capacidad de hablar

y pensar como si fuese una persona. “Se enfrentaban así el Ocio y el Trabajo, cada uno

acusando al otro de destruir lo más valioso que existía: la creatividad y el refnamiento en

un caso, la laboriosidad y la virtud en el otro”.

sugestión de falsedad (suggestio falsi): una afrmación en sí misma correcta, pero

que induce a una falsa inferencia. Por ejemplo: “Me preguntan si A es honesto; A es mi

amigo, así que prefero no opinar”.

solecismo: uso de formas gramaticales incorrectas (lo que puede inducir a error en la inter-

pretación). Algunos autores lo usan deliberadamente para expresar un determinado signif-

cado o para evocar un habla popular a la que le atribuyen el pensamiento expresado.

Zeugma o silepsis: una palabra se refere a otras dos, muchas veces con diferente sen-

tido. “Engañó a su marido y a su Patria” (“engañó” se refere al adulterio en un caso, a la

traición política en el otro).

la falacia de énfasis induce diferentes conclusiones según el énfasis que se pone en diferen-

tes partes del enunciado o en diferentes aspectos del mensaje transmitido.

Supóngase que hay rumores de una devaluación de la moneda y el gobierno emite una

desmentida. Compárense varios titulares periodísticos sobre la misma noticia:

mEtodología y técnica dE la producción ciEntífica

252

falaCIas de dIstorsIón semántICa

• DEVALUACIÓN – La siguen desmintiendo pero...

no Habrá devalUaCIón: CategórICa

desmentIda del gobIerno

devalUaCIón: gobIerno desmIente, rUmores sIgUen

En la literatura científca a veces la forma de expresar los hechos permite inducir a que se

le dé menos importancia a los hechos contrarios a la hipótesis del autor y se refuerce la

importancia de aquellos que concuerdan con ella.

la falacia del equívoco usa una misma palabra con dos o más sentidos distintos, sin

aclararlo.

En 1861 fue elegido [por el pueblo] para integrar la Cámara; en 1863 fue elegido [por el

azar, por los dioses] para morir en un estúpido accidente. Dos elecciones de muy distinto

resultado.

la falacia del cambio de sentido de las palabras. Esta falacia consiste en cambiar el

sentido de los términos usados por un autor, haciéndole decir algo que no dijo, o que no

lo dijo en ese sentido, a fn de refutar más fácilmente su tesis. En realidad, de esta forma

se puede refutar una tesis, pero no la tesis original del otro autor. También se la llama

“falacia de la caricatura” o “falacia del hombre de paja”, en el sentido de refutar no la idea

original, sino una caricatura de la misma, reemplazando al autor original (y sus ideas) por

un “hombre de paja” al que se le atribuyen ideas levemente diferentes.

la falacia del “blanco o negro”. Consiste en suponer que solo son válidas las diferencias

nítidas, o los tipos ideales extremos, desdeñando las diferencias sutiles o de gradación, y los

tipos intermedios.

1. Los partidos A y B no pueden ser clasifcados como izquierda o derecha. Una au-

téntica izquierda sería clasista y revolucionaria. Una auténtica derecha defendería a

fondo los intereses de la burguesía.

2. Esto no es un plan de desarrollo. Un verdadero plan de desarrollo incluiría un progra-

ma de profunda transformación económica y social. Esto es una mera lista de obras

públicas y algunas proyecciones numéricas dudosas.

falacias por inadecuada defnición conceptual

La exposición de las ideas y argumentos puede mover a errores y confusiones cuando no se

basa en defniciones adecuadas de los conceptos. Esta falacia puede considerarse como un

marco general al que pertenecen las otras falacias de distorsión semántica, e incluso algunas

de las falacias de la investigación y de la explicación.

Existen diversos tipos de defnición. Puede haber imprecisión por errores en la defni-

ción misma, o por haber elegido un inapropiado tipo de defnición. Los principales tipos

de defnición son los siguientes:

defnición por género y diferencia: ubica un término dentro de una categoría más

amplia (el género), y suministra la diferencia específca. “Proletariado: una de las clases

sociales, compuesta por trabajadores carentes de medios de producción”.

argumEntación ciEntífica

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defnición teórica: defne un concepto a partir de un cuerpo teórico. “El proletariado
está constituido por los trabajadores carentes de medios de producción que obtienen sus

medios de subsistencia mediante la venta de su fuerza de trabajo a cambio de un salario,

cuando esa fuerza de trabajo es utilizada por un capitalista para obtener ganancias con la

venta de sus productos”.

defnición lexicográfca: defne una palabra a través del signifcado habitual que se le
da en el uso común en el habla. “Burgués: miembro de la clase propietaria capitalista, sea

industrial, comercial o fnanciera. Figuradamente, cualquier persona rica y conformista.

Filisteo, hipócrita, pacato”. Una variante es la defnición etimológica: proletariado (del

latín proletarius): hombre libre que no posee nada excepto su propia prole (una categoría

de sujetos tributarios en la Antigua Roma).

defnición estipulativa: adopta e introduce un signifcado especial para una determi-
nada palabra, que podría tener otro signifcado de antemano. “Proletariado: en el modelo

matemático de Roemer, clase de agentes económicos que, dada su escasa dotación inicial

de bienes y habilidades, maximizan su utilidad decidiendo vender su fuerza de trabajo sin

emplear trabajo ajeno ni realizar actividades económicas independientes” (J.E. Roemer, A

General Theory of Exploitation and Class, Cambridge U.Press, 1982).

defnición por especifcación precisa: especifca los criterios que permiten distinguir
ese concepto de otros parecidos, e identifcar mejor las realidades a las cuales debe apli-

carse. “En el marco de esta investigación se considera como “proletarios” a los obreros

manuales empleados en empresas agrícolas, industriales, de la construcción y del trans-

porte, siempre que no tengan acciones ni participación en el capital de la empresa, y que

tampoco ocupen (aunque sea temporariamente) un cargo gerencial o administrativo”.

defnición enumerativa: identifca los casos a los que se aplica el concepto mediante
una enumeración completa de los mismos: “En la reunión celebrada ese día, los prole-

tarios eran Juan, Pedro, Diego y Guillermina”. “Los países integrantes del NAFTA son

Estados Unidos, Canadá y México”.

defnición por ejemplos representativos: “Un proletario es una persona del tipo de
Juan, Pedro, Diego o Guillermina”.

defnición genética: defne una cosa por su origen y desarrollo. “El proletariado inglés
es una clase social que se originó con la expropiación del campesinado, el cercamiento de

tierras comunales por los terratenientes y la implantación de las leyes contra la vagancia

desde la época de Enrique VIII”.

defnición constructiva. Defne una cosa a través de las instrucciones para conseguirlo
o construirlo, o para llegar a ser lo que es. Se aplica sobre todo a objetos artifciales (“Un

libro de tapa dura es todo libro cuyas tapas estén hechas de cartón, madera o cuero, con

escasa fexibilidad”). Puede aplicarse a conceptos como el proletariado cuando se especi-

fcan las acciones que deben cumplirse para que alguien llegue a convertirse en proletario:

“Se considera proletario a cualquiera que sea empleado para tareas manuales por una

empresa capitalista privada, a partir del momento en que se incorpore a dicho empleo, y

aun después de perderlo siempre que no consiga un empleo de otro tipo, y también por

extensión los miembros de su familia directa (cónyuge e hijos menores), pero sin incluir

otros parientes ascendentes o colaterales”. En estos casos las defniciones constructivas

son muy similares a las defniciones por especifcación precisa y las defniciones operacio-

nales (aunque estas incluyen otros casos), siempre que se suministren signos precisos y

observables que permitan identifcar los objetos en cuestión y distinguirlos de otros.

mEtodología y técnica dE la producción ciEntífica

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defnición operacional: especifca los criterios observables y los modos de observarlos,

a través de los que se identifca a los casos donde se aplica el concepto. Proletario: perso-

na que respondió “trabaja” o “busca trabajo” en la pregunta sobre actividad económica;

que declaró que su condición laboral (actual o última) fue como asalariado, cuyo grupo

ocupacional (actual o último) fue “obrero” u “operario”, que declaró un valor cero en la

pregunta sobre ingresos de la propiedad (intereses, alquileres, rentas), o un valor positivo

anual inferior al 10% de sus ingresos mensuales anualizados, que no desarrolla ninguna

actividad autónoma generadora de ingresos, que no posee ganado ni tierras de cultivo, y

cuyos ingresos mensuales no sobrepasan el nivel de tres salarios mínimos.

defnición por sinonimia: defne un concepto equiparándolo a sus sinónimos cuyo sig-

nifcado ya es conocido. Proletariado: clase obrera, clase trabajadora, pueblo llano.

defnición analítica: defne una cosa suministrando el detalle de sus partes. Proletaria-

do: clase social compuesta por el proletariado agrícola, el industrial, el minero, y el de los

transportes; suele incluirse también a los trabajadores manuales de los servicios, y a las

poblaciones marginales como los mendigos, prostitutas, vagabundos, etc. que se suelen

denominar como lunpenproletariat.

defnición persuasiva: defne algo apuntando a persuadir a otros de algún principio

o valor representado por ese algo. Proletariado: la clase que representa la negación del

capital, la negación de la explotación, y la promesa de un futuro mejor bajo el socialismo,

es decir, la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción.

defnición fgurativa: defne un objeto en términos metafóricos. El proletariado es la

clase portadora del futuro, que encarna la fuerza de la historia y el fn de la explotación.

reglas Para la PreCIsIón defInICIonal en la labor CIentífICa

No intentar defniciones para todo tiempo y lugar sino para el limitado contexto de la

investigación.

Utilizar hasta donde sea posible las defniciones disponibles y comúnmente aceptadas, expli-

citando y fundamentando cualquier innovación o diferenciación que resulte necesaria.

En lo posible defnir procesos históricos antes que estados no-históricos (eventos que ocu-

rren, y no cosas que “son”). Ejemplo: es preferible defnir “democratización” o “democracia

ateniense” en vez de defnir “democracia” en general.

Evitar en lo posible la defnición basada en la “esencia” de algo, o en consideraciones pura-

mente abstractas, prefriendo en general las defniciones basadas en criterios observables (de-

fniciones operacionales, defniciones por ejemplos representativos, defniciones analíticas,

etc.) especialmente cuando se trate de un término oscuro, difuso o debatible.

Usar defniciones constantes o consistentes a lo largo de una misma investigación. Si se parte

de una defnición general o provisional y luego se añaden detalles y precisiones, ser muy claro

en cuanto a los cambios de defnición a fn de evitar confusiones.

Reducir al mínimo los elementos discursivos que se presten a la connotación, la sugestión o la pro-

paganda. Usar en lo posible defniciones relativamente neutrales e imparciales, que sean válidas

“intersubjetivamente”, incluso para aquellos que no compartan algunas conclusiones del autor.

argumEntación ciEntífica

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falaCIas de dIstraCCIón sUstantIva

Estas falacias desplazan la argumentación sobre un tema hacia aspectos o temas irrelevantes,

buscando corroborar o refutar una idea mediante ese mecanismo inválido.

falacia de pedantería. Esta falacia consiste en reforzar los propios argumentos aparentan-

do rigor y difcultad, y de refutar los argumentos del adversario tratando de avergonzarlo al

poner en evidencia las limitaciones de sus conocimientos.

Ejemplo clásico: el matemático Euler para probar la existencia de Dios ante el enciclopedista

Diderot escribió en la pizarra una ecuación matemática y anunció: “Por lo tanto, Dios existe.

¡Responda!”, ante lo que parece que Diderot se ruborizó, tartamudeó y se retiró del debate.

Ejemplos menos clásicos pero efectivos:

- Usar vocablos eruditos y esotéricos en lugar de vocablos más simples de signifcado

equivalente.

- Utilizar una gran cantidad de citas bibliográfcas irrelevantes e innecesarias.

- Transcribir pasajes de muchos autores en apoyo de las propias afrmaciones.

- Apelar a símbolos matemáticos innecesariamente.

- Utilizar un lenguaje deliberadamente oscuro e impenetrable.

- Hacer frecuentes referencias a términos técnicos de difícil comprensión.

la falacia de la palabra impresa. Se prueba una proposición citando una publicación que

la corrobora, sin investigar si dicha publicación dice la verdad. La imprenta tiende a ser consi-

derada como “creadora de verdades”, de modo que la existencia de una fuente impresa tiende

a considerarse como sufciente prueba.

la falacia del argumento ad hominem. No se refuta el argumento sino que se descalifca

al que lo sostiene, o se descalifcan sus motivaciones alegando que su posición no es sincera,

sino que expresa sus intereses pecuniarios o políticos. Sus manifestaciones principales son

las siguientes:

descalifcación moral: “La tesis no puede ser verdadera porque el autor es conocido por

su deshonestidad y no tiene autoridad moral”.

descalifcación intelectual: “El autor no tiene formación matemática: su teorema no

puede ser correcto y seguramente debe contener algún error”.

descalifcación racial: “La Teoría de la Relatividad debe ser falsa, ya que Einstein es

judío”.

descalifcación por asociación: “Esta investigación periodística sobre víctimas del te-

rrorismo no es válida pues el autor es amigo de varios conocidos terroristas”.

descalifcación por el argumento de “tú también”: “La acusación de crímenes de guerra

contra los nazis no es válida, porque los aliados también cometieron crímenes de guerra”.

la falacia del argumento de la riqueza (o pobreza) del autor. La posición económica

del autor se usa para reforzar o debilitar la validez de sus tesis.

“Si sus ideas económicas fueran buenas Ud. ya se habría hecho rico; no ha sido así, y por

lo tanto sus ideas económicas no son buenas”.

“Usted es millonario, y por lo tanto no puede escribir sobre la pobreza”.

“Usted es un profesor universitario de ingresos medios: no puede saber sobre fnanzas

internacionales”.

mEtodología y técnica dE la producción ciEntífica

256

la falacia de las posiciones moderadas. Rechazan posiciones consideradas “extremas”

alegando implícita o explícitamente que la verdad está siempre en el justo medio entre los

extremos.

la falacia del argumento de antigüedad. Una tesis se considera válida porque es antigua,

o porque fue aceptada por importantes personajes de la Antigüedad o de tiempos pasados.

“Torniamo all’antico: sarà un progresso” (Giuseppe Verdi). “Este remedio debe ser bueno: es

una antigua receta hindú”.

la falacia del argumento de novedad. Una tesis se considera válida porque es nueva, o es

la última que ha surgido en el campo de la investigación. Lo nuevo, lo joven, lo moderno, es

siempre más válido que lo viejo.

la falacia del argumento por las consecuencias. Se rechaza una tesis porque su acepta-

ción tendría consecuencias desagradables o temibles, sin investigar si la tesis es verdadera. O

bien se acepta una tesis porque se estima que traerá buenas consecuencias.

Por ejemplo, una investigación que demuestra la existencia de una fuerte exage-

ración en los datos sobre pobreza y desigualdad es rechazada porque tiende a sus-

tentar la posición de que se debe gastar menos dinero en los programas sociales.

En Estados Unidos, en 1996, cuando una comisión de economistas mostró que el índice de

precios al consumidor exageraba la infación, el informe fue rechazado por muchos pues

se temía que si el índice de infación se corrigiese hacia abajo, resultaría un menor ajuste

anual por costo de vida en los pagos de asistencia social y seguridad social. También en

Estados Unidos los creacionistas rechazan la teoría de la evolución alegando que tiende a

socavar la fe en un Dios creador.

otras falacias de distracción sustantiva. Apelaciones a la piedad, al odio, al gradualismo

y a la mesura, al miedo, a la solidaridad, a evitar la envidia y el resentimiento, pueden usarse

como formas de sostener o rechazar determinadas proposiciones, sin ofrecer pruebas cientí-

fcamente válidas para ello.

la falacia de las falacias es la aplicación falaz del análisis de falacias. Sus formas principa-

les son las siguientes:

1. Si una parte del argumento es falaz, entonces todo el argumento es falaz.

2. Si una parte o incluso la totalidad del argumento es falaz, entonces la conclusión es falsa.

3. La existencia de falacias de razonamiento implica mala intención y mala fe de parte del

autor.

leCtUras adICIonales sobre falaCIas

Damer 1995; Fearnside & Holther 1959; Fisher 1988; Fisher 1970; Hamblin 1970; Hansen &

Pinto 1995; Walton 1995.

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