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Epistemología y técnica de la producción científica

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Las técnicas tradicionales de pesquisa bibliográfca eran bastante lentas e inefcientes.
Hasta mediados del siglo XX el principal instrumento de búsqueda eran los fcheros de las
bibliotecas y los índices de las colecciones de revistas científcas. El investigador debía
revisar físicamente cientos o miles de fchas de cartulina y muchos números de las revistas
científcas para encontrar los materiales de su interés. Además, esos fcheros generalmente
se restringían al acervo de cada biblioteca, de modo que no era fácil buscar un libro sin
trasladarse físicamente hasta su posible ubicación.
Los fcheros de las bibliotecas usualmente eran tres: por autor, por título y por tema.
Había tres copias de la fcha de cada libro, archivadas en esos tres fcheros. La clasifcación
por tema era en general simple y muchas veces cada obra fguraba solo en un tema, de
modo que para encontrarla había que acertar con el tema bajo el que había sido clasifcada.
Los fcheros, usualmente, incluían solamente fchas referidas a un libro completo, no a
los artículos o ensayos que el libro podría incluir. Del mismo modo, el fchero contenía
usualmente una fcha para cada revista científca en existencia, pero no una fcha para

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cada número de esa revista ni mucho menos una fcha para cada artículo publicado en
ella. Usualmente estos solo podían ser hallados revisando físicamente las revistas o los
libros que los contenían.

Las técnicas de pesquisa bibliográfca han sido enormemente modifcadas con el
advenimiento de los medios informáticos. La trascripción del fchero de cartulina en com-
putadoras permitió desde los años setenta y ochenta hacer búsquedas mucho más rápidas.
Cada registro comenzó a tener más de un “descriptor” y, además, el sistema computacional
usualmente registraba también el texto de un resumen o abstract de la obra, de modo que
el investigador podría encontrar la obra al buscar cualquier palabra (o combinación de
palabras) que hubiese sido incluida en el título, en los descriptores o en el resumen de la
obra. También empezaron a surgir los archivos compartidos entre varias bibliotecas y el
sistema de préstamos interbibliotecarios, de modo que una misma búsqueda podía acceder
a materiales existentes en distintas bibliotecas. Por esa misma época se generalizó el uso
de microfchas y microflms, lo que (entre otras cosas) permitió el acceso veloz a materiales
periodísticos para los que nunca antes habían existido fchas detalladas.
En los años noventa todo esto dio un nuevo salto gigantesco con el advenimiento de
Internet. Los catálogos de las bibliotecas más importantes fueron puestos a disposición
de todo el mundo, o por lo menos de la comunidad científca, de modo que desde una PC
conectada a Internet se pueden efectuar búsquedas en miles de bibliotecas públicas o
privadas situadas en diversos países del mundo y en miles de listas de artículos o monogra-
fías. Asimismo, la transcripción de los textos completos en las computadoras conectadas
a Internet permite frecuentemente la obtención directa de los materiales. En otros casos,
ellos pueden ser pedidos a los autores por correo electrónico y recibidos por el mismo
medio. La mayoría de los especialistas mantiene su propio sitio personal o institucional
en la World Wide Web, y allí suelen estar incluidos los resúmenes o los textos completos
de todos sus artículos, o de los más recientes por lo menos. Miles de listas de correo y de
foros de discusión permiten que los investigadores de diferentes países intercambien ideas,
textos, preguntas, respuestas o comentarios con sus colegas de todo el mundo. Servicios
especializados en búsquedas permiten encontrar más fácilmente cientos de referencias a
cada tema que se encuentren diseminados en diferentes partes de la enorme red.
Los textos científcos que serán objeto de la pesquisa bibliográfca pueden caer en

varias categorías:

documentos de trabajo (working papers). Estos son textos para discusión, no
revisados ni aprobados por un comité de pares, aunque a veces aparecen en una serie
de documentos de trabajo editada por la correspondiente universidad o institución, y
en ese caso puede haber alguna forma de revisión previa por parte de los colegas del
investigador.

artículos en revistas académicas con referato. Esta es la forma principal de
difusión de los resultados científcos. Los autores someten su artículo a una revista espe-
cializada, que pide a un comité de expertos en la materia que lo revise. El comité puede
recomendar modifcaciones para hacer más claro el trabajo o puede encontrar aparentes
errores o inconsistencias. Luego de varias idas y venidas el documento aprobado es fnal-
mente publicado en la revista. Esto normalmente implica al menos un año de demora (y
a veces aún más) entre el envío del artículo y su publicación.

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Ponencias en congresos y reuniones científcas. Este tipo de producto es similar
a los artículos en revistas, aunque adquiere ese carácter solo cuando es publicado en los
anales o actas ofciales del congreso. Entretanto tiene un estatus similar al de los working
papers. No todos los trabajos presentados en congresos o reuniones científcas alcanzan el
honor de ser publicados en las actas ofciales, ya que se interpone un proceso de revisión
y de referato.

tesis universitarias. Las tesis universitarias aprobadas, sean de grado, de maestría
o de doctorado, son consideradas como materiales científcos legítimos en cuanto han
pasado por un proceso de evaluación y referato. Sin embargo, no siempre están a dispo-
sición del público. Las tesis doctorales norteamericanas, por ejemplo, son públicas, pero
las universidades británicas y de otros países muchas veces no facilitan el acceso a las
tesis excepto con autorización expresa del autor.
Informes técnicos. En ocasiones el material relevante no ha sido producido en un
contexto académico, sino en el marco de una labor de consultoría, donde el científco
afronta un problema práctico por encargo del gobierno, de organismos internacionales o
de entidades privadas. Los informes técnicos no suelen contar con sistemas de referato y
muchas veces no son publicados formalmente. No siempre están a disposición del público
ya que formalmente pertenecen a la institución que los encargó.
Colecciones de artículos en forma de libro. Esta forma de publicación usualmente
sobreviene varios años después de la publicación original. Reúne artículos del mismo autor
o de varios autores en torno a cierto tema. La persona encargada de la preparación del
libro, de la elección de artículos y (generalmente) de la introducción general del volumen,
es el llamado editor o compilador.
libros. Los libros dedicados al desarrollo sistemático de un mismo tema no suelen ser
el resultado primario de la investigación, sino un producto posterior, destinado a sistematizar
una serie de trabajos anteriores. Puede tener a veces la intención de servir como libro de
texto para estudiantes de grado o de postgrado, en cuyo caso va acompañado de elementos
didácticos (preguntas, problemas, ejemplos). Algunas veces tiene un propósito divulgatorio,
y trata de poner en lenguaje accesible los resultados de diversos estudios especializados. En
algunas ocasiones, el libro es efectivamente el resultado primario de una investigación, indi-
vidual o colectiva, que comprende una exposición ordenada de los hallazgos y conclusiones
de la misma. Las editoriales que publican esta clase de libros usualmente cuentan con un
comité académico de selección que, a su vez, consulta con especialistas del tema tratado en
cada libro, de modo que ese volumen pase por el proceso de “revisión de pares” o referato
por el que atraviesan los artículos publicados en revistas científcas.
Dado que las revistas especializadas (journals) son el principal modo de difusión
de los resultados científcos, la búsqueda en los índices o tablas de contenido de esas
revistas es un medio fundamental de pesquisa bibliográfca. Entre las ventajas que ha
traído la informatización de las referencias bibliográfcas fgura en forma prominente que
los artículos de revistas especializadas son rutinariamente fchados e incorporados a los
catálogos de las bibliotecas, donde antes solo se fchaban los libros y las revistas, pero
no los artículos contenidos en unos y otras. Lamentablemente, criterios de propiedad
intelectual y el deseo de vender ejemplares impresos de la revista hace que las editoriales
usualmente no permitan acceder gratuitamente a los artículos a través de Internet. Las

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revistas deben ser consultadas en alguna biblioteca que las reciba por suscripción. Sin
embargo, muchas de estas revistas venden actualmente suscripciones que permiten acce-
der a la versión electrónica de la revista a través de Internet. Algunas también venden la
copia electrónica de cada artículo separadamente. Y hay unas pocas revistas de este tipo
que son enteramente electrónicas: existen solo en Internet y no tienen edición impresa.
Pero no por ello son gratuitas: la mayor parte es accesible solo mediante el pago de una
suscripción o comprando números sueltos a través de Internet.
Esta situación, sin embargo, no es una fatalidad inevitable a la que solo cabe resignarse.
Existen varios otros métodos de acceso a esos artículos. En muchas ocasiones, los autores
mantienen un sitio personal en Internet donde colocan sus artículos, que pueden por lo
general ser copiados en forma gratuita. Unas cuantas revistas permiten también la copia
gratuita de los artículos en sus sitios de Internet. En la mayor parte de los casos, aun cuando
la versión fnal publicada en una revista no sea obtenida fácilmente, o requiera de un pago
para ser obtenida, la versión preliminar en forma de working paper probablemente sea
accesible en forma gratuita a través del sitio web del autor o de la respectiva universidad
o institución. Por otra parte, el pago requerido por artículo suele ser muy pequeño y muy
inferior al costo de un ejemplar de la revista o de una suscripción anual.
En el presente documento no se suministra una guía sistemática de búsqueda
bibliográfca en bibliotecas físicas o en Internet. Existe numerosa bibliografía para ello
(véase la lista de referencias a lecturas adicionales sobre el tema “Pesquisa bibliográfca y
en Internet” al fnal del presente capítulo). El propósito de estos párrafos consiste sobre
todo en llamar la atención hacia los rasgos más importantes de esta actividad de pesquisa
bibliográfca. En particular se tocarán los siguientes puntos: sistemas de clasifcación
bibliotecológica más usuales, principios de clasifcación computarizada de materiales
bibliográfcos, técnicas de búsqueda sobre catálogos informáticos, formas de adquisición
de los textos identifcados en la pesquisa y algunas técnicas para la lectura, la clasifcación
y la utilización de los textos en el proceso de producción intelectual.
organización bibliotecológica. Ha habido históricamente una infnidad de sistemas
de organización y clasifcación de libros y documentos en bibliotecas. Sin embargo, en
el siglo XX surgieron varios sistemas estandarizados que se adoptaron ampliamente. El
sistema más usual de clasifcación de bibliotecas es el sistema decimal. Los temas están
organizados en jerarquías decenales, con diez elementos en cada nivel, de modo que pueden
ser representados con números. Un determinado libro puede ser clasifcado como 333.228.1
en este sistema decimal. El primer dígito se refere a un amplio campo del conocimiento
(economía, religión, matemáticas), el segundo a una subdivisión de ese campo en hasta
diez partes, el tercero a una subsubdivisión también en (como máximo) diez partes, y así
sucesivamente. Los puntos son meros separadores. Las bibliotecas organizadas por este
sistema usualmente ubican los libros en las estanterías siguiendo esa numeración, de
modo que todos los libros de un cierto tema están cercanos entre sí y cerca de los libros de
temas afnes. El fchero de esa biblioteca permite buscar los libros no solamente por autor
o por título, sino por su índice en la clasifcación decimal (llamada también clasifcación
de Dewey en honor a su creador).
Es importante advertir que el número decimal de un libro no es en realidad una manera
de clasifcar el libro, sino una manera de clasifcar el tema. Cuando un libro se clasifca

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bajo cierto tema, ello implica que ese es el tema principal del libro, pero un mismo libro
podría ser clasifcable bajo varios códigos decimales y, a veces, puede ser difícil decidir
cuál es el principal de ellos. En algunas bibliotecas se asigna a un mismo libro más de un
código decimal, y en las estanterías se coloca el libro en el lugar que corresponde a uno
de esos códigos, mientras se coloca un cartón o señalador con la descripción del libro en
el sitio físico correspondiente a los otros códigos asignados al mismo libro.
descriptores. Aunque los sistemas del tipo del decimal siguen en uso para la orga-
nización física de las bibliotecas, el advenimiento de las computadoras los ha superado
ampliamente. Ha quedado en evidencia que la clasifcación de un texto bajo un solo tema,
o en todo caso bajo dos o tres temas, puede restringir enormemente las posibilidades de
que el texto sea encontrado por alguien interesado en encontrarlo. Cuando un texto se
incorpora a un catálogo computarizado, cualquiera de los datos ingresados (autor, traduc-
tor, palabras del título, fecha de publicación de la presente edición, fecha de publicación
de la primera edición, empresa editorial o institución responsable de la presente edición,
ciudad y país donde fue publicado, número de la edición, palabras y frases que fguran en
el resumen o abstract del contenido, palabras o frases que describen el tema o contenido)
pueden ser usadas para localizarlo.
Cada uno de los vocablos, frases o rubros bajo los cuales podría ser encontrado un
documento se denominan descriptores. Así, una cierta edición de Don Quijote cuyo
resumen o abstract haya sido transcripto en el catálogo podría aparecer como hallazgo
cuando se realice una búsqueda basada en cualquiera de los siguientes descriptores o una
combinación de ellos: Cervantes, Quijote, 1616, Mancha, Madrid, Espasa-Calpe, hidalgo,
don, aventuras, caballería, locura, libros, Sancho, Panza, escudero, Rocinante, Montesinos,
molinos, Duques, española, lengua, Dulcinea, Toboso, Aldonza, Lorenzo y quizá muchas
otras. Algunas de esas búsquedas tal vez estaban detrás de otro objetivo (el investigador
tal vez buscaba referencias a un importante personaje del gobierno del presidente Fujimori
del Perú, llamado Vladimiro Montesinos, y no una referencia a la aventura de Don Quijote
en la cueva del mismo nombre). Si los términos de la búsqueda se hacen más acotados, las
posibilidades de esa clase de error dismiunyen drásticamente. Las búsquedas en Internet
usualmente operan de esta forma: buscan todas las páginas de la World Wide Web donde
fguren las palabras o frases indicadas al defnir la búsqueda. Los textos han dejado de
estar “clasifcados por tema” y han pasado a ser accesibles bajo una multitud de “temas”
a la vez.

las citas bibliográfcas como base de la pesquisa bibliográfca científca. Una
importante institución norteamericana, el Institute for Scientifc Information (ISI), una
entidad privada de Philadelphia, inició desde los años sesenta el uso de las citas bibliográ-
fcas como criterio para relacionar artículos entre sí y para conectarlos con determinados
temas. El ISI recibe y clasifca muchos miles de revistas científcas de todas las disciplinas,
ingresando en sus computadoras cada uno de los artículos de las revistas. Los datos que
ingresa incluyen el título, el autor o autores, el nombre de la revista, el número y fecha de
la misma, la universidad o institución a la que pertenece el autor, y todas las referencias
bibliográfcas citadas en el artículo. Los usuarios pueden ubicar artículos por autor,
por revista, por institución, por palabras (o combinaciones de palabras) en los títulos, y
también por las citas bibliográfcas contenidas en el artículo. Este último aspecto es

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sumamente interesante, porque refeja una característica fundamental de la producción
científca: la pertenencia de cada artículo a una comunidad invisible que se nutre de las
mismas referencias bibliográfcas y que trata las mismas temáticas.53
El uso de las citas como criterio de búsqueda es sumamente poderoso, ya que las citas
en los artículos científcos suelen ser siempre pertinentes (no se citan obras que no se
referan al asunto tratado), y también relevantes (las obras son citadas porque argumentan
a favor o en contra de lo que piensa el autor del artículo). Si alguien cita una obra es porque
ha tocado algún tema en el que la cita resulta necesaria para corroborar algún punto de
vista, para sustentar alguna afrmación o para ser refutada por el autor del artículo. Los
usuarios del ISI pueden buscar todos los artículos recientes que hayan citado cierta obra,
porque piensan que esos artículos probablemente traten cierto tema para el que la cita es
relevante. También pueden comenzar encontrando o conociendo (por otros medios) algún
artículo que trate el tema de su interés y, a partir de allí, revisar las citas bibliográfcas de
ese primer artículo, y pasar a buscar otros artículos que hayan citado las mismas obras
bajo la expectativa de que esos otros artículos probablemente se referan al mismo tema.
Esto permite diferenciar la pesquisa bibliográfca retrospectiva y la de tipo prospectivo.
La primera empieza con un artículo reciente y examina sus referencias bibliográfcas a fn
de encontrar trabajos anteriores sobre el tema. La investigación bibliográfca prospectiva
empieza con una obra anterior (o un autor) que sea “referencia obligada” sobre el tema, y
busca aquellas obras posteriores que hayan citado aquella obra o aquel autor.
Aun sin contar con estas herramientas de clasifcación y de búsqueda, las bibliografías
de los artículos científcos son una fuente muy usual para encontrar nuevas referencias sobre
el mismo tema. Del mismo modo, si se identifca al autor de un trabajo sobre el tema y se
localiza algún sitio en Internet dedicado a su persona o su obra, como por ejemplo la página
que los investigadores suelen tener dentro del sitio web de sus respectivas universidades o
instituciones, es probable que así se puedan localizar otros trabajos sobre el mismo tema
escritos por ese autor o por otros. La búsqueda progresa por asociaciones y conexiones
sucesivas, posiblemente en forma un poco caótica, llegando de una referencia inicial a otras
referencias secundarias, y así sucesivamente hasta acumular un número importante de
referencias. En ocasiones, la inspección de títulos y abstracts es sufciente para descartar
algunos títulos por irrelevantes, o para identifcar los que serán probablemente más útiles.
Finalmente, las obras consideradas más importantes (y sobre todo las más recientes) habrán

53 El ISI publica semanalmente la revista Current Contents, con la tabla de contenidos de todas las revistas ingre-

sadas esa semana (se publica una edición separada para cada área de la ciencia, como Ciencias Médicas, Cien-

cias Sociales, etc.). Esa revista contiene información sobre los autores, titulos e instituciones de pertenencia,

pero no incluye las citas. Por separado se publica el Citation Index donde por un lado aparecen los artículos

con sus referencias bibliográfcas, y en otro volumen (llamado Índice Inverso de Citas) aparecen todas las obras

citadas y la lista de los artículos en los que fueron citadas. Estas publicaciones pueden ser compradas impresas

o en CD-ROM, y también pueden ser consultadas las bases de datos vía Internet en instituciones suscritas al

servicio. Otros sistemas bibliográfcos, como Ingenta o Medline, también utilizan las referencias bibliográfcas

como elementos de búsqueda para conectar entre sí artículos que probablemente traten temas afnes. En los

primeros años del siglo XXI, a través de varios proyectos desarrollados por Google, Amazon y otros, se puede

buscar revistas y libros directamente por palabras o frases que fguren en todo su contenido y no solo en su

abstract o en sus referencias bibliográfcas.

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de ser obtenidas en su integridad para poder ser leídas y consultadas adecuadamente. Para
ello hay diferentes métodos posibles. Los artículos pueden ser encontrados en bibliotecas
que hayan estado suscritas a la respectiva revista en el período relevante, pueden a veces
encontrarse publicados en colecciones de artículos en forma de libro, pueden pedirse al
autor por correo, pueden ser localizadas en Internet, etc.
Existen servicios bibliográfcos por suscripción, accesibles por Internet, como JSTOR,
que permiten acceder a las revistas científcas y al texto completo de los artículos en ellas
publicados. Sin embargo, esos sistemas son usualmente bastante caros y solo están al
alcance de instituciones académicas con la capacidad económica para pagar las respec-
tivas suscripciones. En otros sistemas de información bibliográfca se accede a las tablas
de contenido de las revistas y tal vez al resumen o abstract de los artículos, pero no al
texto completo. En estos casos, de todos modos, es posible encontrar en el mismo sitio la
dirección de correo electrónico del autor o autores, a quienes se puede escribir pidiendo
una copia del artículo. Aun cuando dicho correo electrónico no fgure, la búsqueda del
nombre del autor en Internet posiblemente permita acceder a su página web personal o
al menos a su correo electrónico. Las páginas web de muchos autores contienen copias
de sus artículos; si así no fuere, se los puede pedir por e-mail.
Una conceptuosa carta en el idioma del autor, o en inglés, que en general opera como
lengua franca internacional, solicitando el artículo y explicando que no resulta fácil encon-
trarlo donde el solicitante vive, generalmente provoca el envío del artículo en cuestión,
y en muchas ocasiones de otros sobre el mismo tema. También suele ser una manera de
conectarse con ese autor, que le pedirá al solicitante el envío de sus propios trabajos como
contrapartida.

Un modelo de correo electrónico solicitando un artículo:

Dear Professor Carlton:

I would greatly appreciate receiving a copy of your article “A new scale for the measurement of

subjective vulnerability”.

Thank you for your kind attention to this request.

Best regards.

Luis Henríquez

Facultad de Ciencias Sociales

Universidad de Buenos Aires, Argentina

Generalmente el pedido puede ser hecho por correo electrónico, ya que las direcciones
de correo electrónico suelen aparecer en las búsquedas por Internet. También puede ser
dirigido por correo común a la dirección de la respectiva universidad o institución, añadiendo
todos los detalles posibles para la mejor localización del autor (Departamento, Instituto,
etc.), aun cuando no se posea la dirección exacta o el código postal del destinatario. Este
procedimiento, sin embargo, raramente será necesario. Si el investigador pertenece a alguna
lista de correo o foro de discusión relevante en Internet, podría solicitar la dirección del autor
o una copia del artículo a otros participantes de la lista o foro, con grandes probabilidades

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de éxito. Una búsqueda de su nombre en algún buscador de Internet muy probablemente
revelará la dirección de correo electrónico del autor, o su dirección postal, o su página web
personal (donde probablemente haya copias de muchos de sus artículos).
Los libros que no se encuentren en bibliotecas es posible que tengan que ser compra-
dos para poder leerlos. Pero no siempre se los halla fácilmente en venta en librerías o edito-
riales. Siempre están, por supuesto, las librerías de viejo, pero es difícil saber de antemano
cuál librería de libros usados tiene un ejemplar. Por suerte están creciendo rápidamente las
posibilidades de comprarlo vía Internet, ya se trate de libros nuevos o usados. Aparte de
las tiendas de libros en Internet (de las que la más conocida es http://www.amazon.com),
algunas editoriales que publican libros científcos también venden por Internet, como por
ejemplo Sage Publications (http://www.sagepub.com), una editorial que publica un gran
número de revistas especializadas y libros científcos de diversas disciplinas.
También se pueden conseguir libros de segunda mano, aunque esto sobre todo está
disponible en lengua inglesa: hay una gran cantidad de libreros que venden en Internet no
solo libros nuevos, sino también libros usados, o libros nuevos que se encuentran agotados.
Están agrupados, por ejemplo, en el sitio http://www.abebooks.com/ o también en otros sitios
similares como http://www.alibris.com/ y http://www.strandbooks.com. Uno muy general,
que abarca a los anteriormente mencionados y a muchos más, incluyendo libros nuevos y
usados, es http://www.bookfnder.com. El usuario realiza allí búsquedas de las que surgen
todas las librerías adheridas en las que se dispone del libro buscado, en distintas ediciones,
en diferente estado de conservación y con diferentes precios. Estas librerías pueden estar
en diversas localidades y países. En las librerías accesibles a través de esos sitios se puede
hallar ejemplares nuevos o usados de ediciones agotadas, a precios bajos o muy razonables.
También suelen encontrarse allí libros descartados por las editoriales por algún defecto
menor, pero que no afecta su legibilidad, o ejemplares preliminares entregados a críticos
o a profesores antes de la aparición misma del libro. También hay posibilidad de comprar
libros de segunda mano a otros miembros de foros o listas de correo especializadas. Las
referencias mencionadas corresponden sobre todo a materiales en inglés, pero hay una
creciente cantidad de sitios similares en otros idiomas, por ejemplo http://www.unilibro.it
para libros nuevos o usados en italiano, o en http://www.guia-editores.org/ para acceso a
editoriales de España. De todas maneras, Internet es un medio muy dinámico, de modo que
estas referencias deben tomarse solo como ejemplo ilustrativo, y que debe ser actualizado.
Para ello es aconsejable hacer periódicamente una búsqueda de sitios semejantes mediante
un buscador como Google a fn de actualizar la lista de sitios disponibles.

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