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DAGMAR O'CONNOR

Córno hacer el amor


con amor

--

EDICIONES URANO
Argentina - Chile - Colombia - España
México - Venezuela
Para H. P.

Título original: How fo Puf the Love Back ;nto Making LO/N'
Editor original: Doubleday, Nueva York
Traducci6n: Marice! Ford Agradecimientos

Reservados todos los derechos. Queda Deseo expresar mi agradecimiento a mi amigo y colaborador
rigurosamente prohibida, sin la autori- Daniel M, Klein, sin cuya ayuda este libro no hubiese sido es-
zación escrita de los titulares del
Copyright, bajo las sanciones estableci- crito.
das en las leyes, la reproducción parcial Agradezco a Ruth Maxwell, al doctor Lothar Gidro Frank y
o total de esta obra por cualquier medio o al doctor Alexander Elder sus comentarios y asesoramiento pro-
procedimiento, incluidos la reprografía
fesional.
y el tratamiento informático, así como
la distribución de ejemplares mediante También quiero expresar mi gratitud a mis amigos ]effrey
alquiler o préstamo públicos. Sandler, April Singer y Birgitta y Stu Tray por sus coment<lrios, a
Sylvia Lacter, Sarah Busk y William Mears por el apoyo que me
dieron, a mi agente Mel Berger, a mi asesor legal Lawrence
© 1989 by Dagmar O'Connor Gould y a mi editora ]ennifer Brehl.
© 1998 by EDICIONES URANO, S.A. Vaya mi agradecimiento especial a Ian y Eric por soportar a
Aribau, 142, pral. - 08036 Barcelona mami y otro libro.
info@cdicionesurano.com

ISBN, 84.7953-270·X
Depósito legal: B.44.060-98 D.A.O.
Fotocomposición: Autoedició FD, S.L. - Muntaner, 217 - 08036 Barcelona
Impreso por Romanya Valls, S.A. - Verdaguer, 1 - 08786 Capellades (Barcelona)

Impreso en España - Printed in Spai¡¡


La autora Índice

Dagmar O'Connor, nacida en Suecia, estudió con Masters y Introducción .............................................................. ....... 11
Johnson en Sto Louis (EE. UU.). Ejerce su profesión de terapeu-
ta sexúá1 en Nueva York, donde es directora de! Programa de PRIMERA PARTE: ¿QuIf:N QUITÓ EL' AMOR AL HACER
Terapia Sexual en el Departamento de Psiquiatría del Sto Luke's- EL A,IUI<?
Rooseve!t Hospital Center. También enseña psiquiatría en la
Universidad de Columbia. Hace más de quince años que ejerce 1. ¿Practica el coiro o hace el amor? .. ........ ........... ....... 19
como terapeuta sexual. 2. El matrimonio de un minuto ................................. 27
3. Los tipos recios no hacen nümos ............................ 42
4. Las mujeres liberadas no tienen sobresaltos
sentimentales ..................................................... 55
5. El ttueque más antiguo del mundo: sexo por amor
y Viceversa .............. , ............................. o • • • • • • •• , • • • • 75
6. Deslealmente tuyo ................................................. . 95
7. Sexo seguro: todo tiene una faceta positiva ............ . 111
8. La usión del amor y el sexo ................................. .. 123

SEGUNDA PARTE: Cé)MO SE VUELVE A PONER AMOR


CUAN[)U SE HACE EL AMOR

Los ejercicios sensuales graduales


9. "Pasemos por alto esta parte del libro,
¿no, querida?» ...... ".................. "....... "............... 141
10. «Quiero que me toques ... ¡ya!» ............................ .... 153
11. Caricias diferentes para personas diferentes ............ 173
12. Haga de su vida amorosa un banquete .................... 185
13. Comparta su secreto más íntimo ............................ 199
14. El fruto precioso..................................................... 208
15. Muestre y cuente, toque y retírese .................... ... ... 213
16. El amor que usted hace .......................................... 235

Introducción

«Hemos perdido el sentimiento amoroso."

Actualmente esta expresión resuena como un eco en mi con-


sultorio. Las parejas vienen a contarme que pueden practicar el
coito -e! equipo todavía funciona- pero no pueden «hacer
el amor».
y ése es un problema grave.
En algún pUnto de! camino el sexo y el amor se han separado,
y no hay ningún libro para mejorar las técnicas sexuales o para
<<lograr el superorgasmo» que sea capaz de reunirlos de nuevo.
Leyendo esos libros podemos aumentar nuestra adicción al sexo,
pero seguiremos sintiéndonos emocionalmente hambrientos.
Falta la conexión entre los dos que comparten los sentimien-
tos. Falta intimidad.
Mi objetivo como terapeuta sexual ha sido siempre encon-
trar el camino hacia el auténtico hacer el amor, descubrir cómo
conseguir que vuelvan a fluir los sentimientos amorosos e inte-
grarlos en una vida sexual satisfactoria. Limitarse a «arreglar» un
problema sexual no conmueve el corazón. A menudo e! sexo es
solamente una manera de evitar los sentimientos.
Mi primer libro, Cómo hacer el amor con la misma persona
para el resto de su vida (y con el mismo entusiasmo), se centraba en
un problema eterno: cómo mantener vivas las relaciones sexua-

10 11
les dentro del matrimonio o de cualquier relación estaL:". Se sus cónyuges, que tienen problemas sexuales. Mientras esas pare-
estudiaban las mil maneras en que la rutina puede quitar la emo- jas avanzaban por mis Ejercicios Sensuales Graduales,.se sor-
ción a una vida sexual libre, relajada y variada. Cómo "de'er el prendían al descubrir el amplio espectro de cambios en su mane-
amor con amor es exactam~tlte lo contrario del libro anterior. ra de relacionarse con el otrO miembro de la pareja; COmenzaron
Estudia por qué separamos el amor del sexo, cómo para ((realizar a escucharse con lnás paciencia, a comunicarse con mayor facili-
el coito» suprimimos las emociones y cómo usamos el sexo geni- dad y a discutir mellOS y reír más. Pero 10 que realmente dejó
tal para evitar los sentimientos amorosos. Pero lo más importan- atónitos a esos (('¡,apentas fue el hecho de que también se expan-
te que ofrece mi libro es la «receta» básica para volver a reunir el dían como ú¡diuir/uos, sintiendo más alegría, espontaneidad y
amor y el sexo. emoción en toJos los a$pect0S de su vida.
Un psicoanalista Ole conlentÓ riendo cuando terminó el pro-
grama:
Cómo hacer el amor con amor es una respuesta a la joven que me -Me siento maravillosamente, excepto por una cosa: ¿cómo
dijo: podré volver a hacer rerapia exclusivamente verbal sabiendo
-El sexo hace que me sienta cada vez más sola. Como si evi- ahora que una caricia vale por mil palabras?
denciar" lo poco que hay entre mi marido y yo. También ocurrió que muchas parejas que conozco, que ha-
y también contesta al hombre maduro que me preguntó: blan pasado mucho tiempo «discutiendo sobre su relación» sin
-¿Cómo puedo obligarme a hacer el amor si no tengo obtener ningún avance, finalmente establecieron contacto de
«amor» para eso? una manera realnlente íntima cuando siguieron mi consejo:
Yes una guía para los centenares de hombres y mujeres que «Callar y dejar que los cuerpos se hagan amigos».
vienen a mi consulta preguntándome: Muchas personas de todo el mundo me escribieron después
-¿Podré volver a sentir la verdadera intimidad sexual algu- de leer mi primer libro para decirme que yo había comprendido
na vez? perfectamente sus problemas. Pero gran parte de esa gente aca-
Mi respuesta es un estl:ntóreo «¡Síh), si están dispuestos a baba diciendo que yo les había dicho todo sobre sus problemas
intentarlo. El programa que se ofrece en este libro puede condu- pero no 10 bastante sobre qué h,u'er al respecro. Y preguntaban:
cirlos al ámbilo de la intimidad sexual de una manera que quizá «¿Cómo cambiar? ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra
nunca hayan experimentado. vida amorosa?)),
Pero la verdad es que espero que mi programa les dé mucho
más que eso. Aprendiendo (o reaprendiendo) a hacer el amor con
sentimientos genuinos, confío en que puedan mejorar todos los Cómo hacer el amor con amor está basado, igual que mi primer
aspectos de su relación, tanto dentro como fUera del dormitorio. Lle- libro, en los casos, individuales y de parejas, que he tratado en el
gando directamente hasta sus sentimientos más íntimos, podrán transcurso de diecisiete años como terapeuta sexual en un hospi-
traspasar las capas de culpa, recriminaciones y dependencia que tal, en la universidad y en el consultorio privado. La Parte Il,
han ido estableciéndose durante años entre usted y su cónyuge. concretamente, se basa en las experiencias obtenidas en mis
Desde hace poco tiempo entre mi clientela se incluye un Talleres de Expansión Sexual, con parejas que duncionan nor-
gran número, en aumento, de psicoterapeutas convencionales y malmente) pero que sienten que ambicionan más - sobre todo

12 13
más sentimiento- en sus relaciones sexuales. Y volveré a adoptar del libro, ¿no, querida?», trataré sobre la resistencia natural de
el mismo enfoque: la convicción de que la mayoría de nosotros usted y su pareja a probar estos ejercicios y le demostraré cuánto
tenemos problemas similares, aunque varíen los «síntomas», y la tiene por ganar si supera esa resistencia. En «Quiero que me
convicción de que la ternura, la paciencia y el humor hacen toques ... ¡ya!» explicaré detalladamente cómo es la Primera
mucho para ayudarnos a superar los problemas. Semana de los ejercicios, mientras que en «Caricias diferentes
En la primera parte del libro, «¿Quién quitó el amor al hacer para personas diferentes» describiré la variedad de placeres y sor-
el amor?», examinaré los motivos por los que tantos de nosotros presas que pudo haber experimentado durante esa Primera
disociamos el amor del sexo. Trataré sobre la «angustia del Selnana. Después, en «Haga de su vida amorosa un banquete»,
amon>, los distintos miedos que la originan y la forma en que se le mostraré cómo llevar a lo largo de la Segunda Semana los ejer-
separan «el coito» de «hacer el amor». Demostraré cómo la preo- cicios a un nivel más alto de sensualidad; cómo desinhibirse con
cupación por «tenerlo todo» nos ha proporcionado el Matrimo- un sencillo cambio de costumbres y cómo puede hacer vibrar
nio de un Minuto en el que, de manera eficiente, introducimos todo su cuerpo con nuevas caricias. En «Comparta su secreto
el sexo en nuestros horarios, y cómo en el proceso dejamos la más íntimo» le diré cómo pasar la última barrera emocional y
relación desprovista de sentimientos. 'Documentaré cómo los sexual para llegar a la verdadera intimidad. En «El fruto precio-
antiguos y nuevos mitos del género, tanto el mito masculino so» y «Muestre y cuente, toque y retírese» le conduciré paso a
«Los tipos recios no hacen mimos» como el femenino «Las paso a aventuras genitales que son, al mismo tiempo, eróticas y
mujeres liberadas no tienen sobresaltos sentimentales», conti- sin riesgos. Finalmente, en «El amor que usted hace» le hablaré
núan disociando el amor del sexo. Demostraré cómo negociar sexo sobre lo que ha experimentado por la integración de los ejerci-
por amor y amor por sexo puede anular todos los sentimientos cios con el compromiso amoroso para toda la vida.
en una relación, tanto los etllocionales como los sensuales. En
«Deslealmente tuyO» les contaré cómo la confusión entre el sexo
y el amor es uno de los componentes del dilema de la infideli- Hace poco una mujer joven me contó que se sintió como si
dad. Y también demostraré cómo, en una época de auténticos fuera a desmayarse cuando vio, al pasar un automóvil, -una pare-
temores sexuales, el sexo seguro ofrece una «funda de plata» ja que se besaba con ternura y pasión.
compuesta por la liberación de la sinceridad sexual y por el reno- Me dijo:
vado interés en el componente emocional del sexo. Finalmente, -Después de que la revolución sexual terminó, eso que vi es
trataré de lo que significa la fllsión práctica y emocional del lo que queremos. Todavía deseo esos sentimientos y esa clase de
amor y el sexo. amor.
La Parte 11 le guiará paso a paso por los Ejercicios Sensuales La comprendí perfectamente.
Graduales, una terapia «de toque» que despierta las emociones, Todos hemos visto muchísimos libros sobre la mecánica del
un recorrido por los sentidos que llega directamente al corazón. sexo genital que declaran tratar sobre cómo se hace el amor. Pero
Se trata de un conjunto de ejercicios que explorando nuestra presiento, como la mayoría de las personas que conozco, que en
sensualidad liberan nuestra capacidad para sentir y manifestar el esos libros se tratan las cosas al revés. Estamos preocupados por
amor. Es un programa que funciona y obra maravillas si usted nuestros corazones, no sólo por los genitales. Y por eso escribí
no lo coarta. En el primer capítulo, «Pasemos por alto esta parte este libro.

14 15
¿JOWB P J;}:)Bl[ lB

JOlUB F:l 91~nb u?~no?


1
¿Practica el coito o hace el amor?

-¿Todo bien?
-Si.
-¿Sólo bien? Sé que tuviste... estee... ya sabes.
-¿Orgasmos? Tuve dos.
-¡Qué suerte! Pero... ¿te ocurre algo?
-Me siento como si estuviera vacía ... Y más sola que antes de
empezar.
-Ah, quizá deberíamos hacerlo otra vez.

Practicar el coito resulta la manera perfecta de suprimirtos senti-


mientos y la intimidad al mismo tiempo. Podemos hacerlo con
entusiasmo, piel a piel; podemos obtener orgasmos espléndidos
y convencernos de que los dos nos hemos puesto en contacto de
una manera profunda e intima. Después de todo, hemos estado
haciendo el «amor», ¿no?
Pero no conseguimos engañarnos durante mucho tiempo.
Notamos que nos falta algo, algo fundamental, y comenzamos a
sentirnos aislados y emocionalmente hambrientos.
Así que lo intentamos de nuevo. Practicamos el coito con
más entusiasmo y habilidad. Buscamos la «zona G» y los «focos
sexuales». Coleccionamos material erótico para mejorar la
técnica; todo aquello que nos permita hacerlo con mayor fre-

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cuencia y lograr orgasmos maravillosos. Si todo eso fracasa, bus- mujeres me cu.:ntan que se sienten «fríos») con sus compañeros,
camos un nuevo compañero para el sexo. como si fueran observadores de lo que ocurre en sus propios
y entonces empezamos a sentir la soledad. dormitorios; que la única fOrIna en que logran «excitarse» es fan-
Porque realmente practicar el coito nunca resulta un buen taseando con otra persona. Conftesan con pena:
sustituto de hacer el amor. Centrarse en la sensación genital y en -Me sucede algo muy grave. No puedo sentir.
el clímax -el terminar de una vez- nos roba la mejor oportuni- Pero tanlbién-ocurre que nunca tuve tantas parejas que me
dad que tenemos de sentirnos como seres humanos compleros. consultan porque han construido sus vidas y relaciones de tal
Durante todo el día dominamos las emociones y actuamos manera que les resulta virtualmente imposible tener contacto
en forma civilizada en lugar de gritar cuando nos enojamos, bos- sensual de forma regular y sostenida. Sin darse cuenta han ido
tezar cuando nos aburrimos y reírnos de lo absurdo. Desnudos y evitando la fuente que origina esos sentimientos que ansían vol-
a solas con nuestro cónyuge ansiamos sentirnos completos nue- ver a experimentar.
vamente, ansiamos dejar libres nuestros sentimientos. Y espe- Esas parejas desean que yo vuelva a hacerlas sentir amorosa-
cialmente soñamos con aquellos tiernos sentimientos, los amo- mente mediante el «arreglo» de algún problema sexual que ten-
rosos, que nos penniten la magia de fusionarnos uno con otro gan o enseñándoles a «hacerlo» mejor.
aunque "'s610 sea por unas horas. -Olvídense del sexo -les digo-o Ahora sólo está interfiriendo
Oigo a alguien en la última fila exclamando: en sus sentimientos. Lo que necesitan, lo que todos necesita-
-No te hagas la mística con nosotros; Dagmar. Lo que estds mos, es aprenda a ponernos en contacto sensualmente. Una vez
diciendo se resume en que hay una gran diforencia entre hacerlo que hayamos aprendido eso, el sexo y el amor se producirán de
rdpido y hacerlo lema mente, ¿no? una manera narnral.
Espero estar diciendo mucho más que eso, aunque lo más ¿Una terapeuta sexual que aconseje «olviden el sexo)}?
probable es que se necesite todo un libro para explicar L ,[iíc- tsa soy yo. Quizá debería cambiar mi título profesional por
rencia entre practicar el coito y hacer el amor. Pero sí, es verdad el de «Dagmar O'Connor. Terapeuta Sensual». Mi experiencia
que hacer el amor lleva tiempo. Comienza con la actitud de no me dice que los sentimientos sexuales, por maravillosos que
centrarse en los genitales y los orgasmos y, en cambio, ponerse sean, son sólo una fracción de los sentimientos que pueden pro-
en contacto lánguidamente mediante todo un espectro de senti- ducirse cuando se hace el amor.
mientos: sensuales, emocionales y también sexuales. Cuando se hace verdaderalnente el amor se liberan nuestros
Con esos sentimientos está hecho el amor. sentimientos, y las sensaciones corporales se producen de una
y también ésos son los sentimientos que nos aterran. manera espontánea, sin que las lTIolesten las «ideas» sobre el
sexo. Es fácil ver que el amor y el sexo estaban separados en la
época victoriana: el sexo era (sucio» y el amor, divino. Y nunca
La terapeuta sensual podían encontrarse. Pero todavía en nuestra época existe la divi-
sión, aunque sea de una manera diferente. El sexo ya no es
En todos Il1is años de experiencia COlno terapeuta nunca ha inmf\ral, en realidad se considera «bueno» el erotismo y al atleta
venido a verme tanta gente para decirme que los «sentimientos sexual, pero todavía tiene poco que ver con nuestros sentimien-
amorosos» no ftguran en sus relaciones sexuales. Hombres y tos de intimidad.

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Cuando nos permitimos acariciar al otro de pies a cabeza, poderosos sentimientos que se liberaron durante ese periodo en
cuando mantenemos el estado de excitación sin apurarnos por que se hizo el amor en otra forma diferente de la de costumbre.
pasar a la etapa siguiente, la frialdad da paso a las sensaciones y Es triste pero natural. Hasta que usted se acostumbre a esos
comienzan a derrumbarse los muros que nos separan. Caen una poderosos sentimientos nuevos, hasta que aprenda a confiar en
por una las capas de defensa; los residuos de ira y desconfianza que están bajo su control, usted los rechazará.
se evaporan. Y quedamos frente a frente con una nueva y sor- La angustia del amor es un asunto que da miedo.
prendente desnudez. Ése es el sentimiento que estamos perdien- Una vulnerabilidad aterradora es la otra cara de la maravillo-
do; ésa es la verdadera intimidad que acabará con nuestra sensa- sa intimidad que se produce cuando se hace el amor. Nos senti-
ción de soledad. Agita los recuerdos inconscientes sobre lo más mos realmente como un bebé en los brazos de mamá, pero bajo
cerca que hemos estado alguna vez de otro ser humano; somos la sensación de comodidad y bienestar yace el terror a que ella
como bebés sensuales fusionándose con sus mamás. nos devore, a que nos despoje de nuestra independencia e iden-
y ahí comienza el terror que yo llamo «angustia del amon>. tidad. Perderemos el control de todas nuestras emociones. 0,
peor aún, mamá nos abandonará.
La mayoría de nosotros conoce ese reflejo que nos hace volver
¡Socorro! ¡Me siento demasiado bien! al plano consciente cuando empezamos a adormecernos. Se pro-
duce con mayor frecuencia cuando estamos demasiado cansados
Cada vez que una pareja comienza su primera sesión contándo- y hemos empezado a caer en la inconsciencia de una manera tan
me esas «maravillosas vacaciones» que pasaron -largas tardes de rápida que nos sentimos como cayendo desde un balcón. Un
amor en la cama de la habitación con vistas al mar- temo lo reflejo similar puede traernos bruscamente a la realidad cuando
peor. Lo que sigue siempre es la historia de una terrible pelea comenzamos a flotar en una nube de sensualidad con nuestro
durante el viaje de regreso, semanas o meses sin contacto físico o compañero; volvemos a la realidad aterrorizados por la posibili-
solamente unas relaciones sexuales impersonales o, lo peor, una dad de perder el control. En algún lugar del subconsciente senti-
infidelidad cometida en la semana de la vuelta al hogar. mos que si no recuperamos rápidamente ese control;-jamás nos
Una mujer exclamó: levantaremos de la cama; nos quedaremos allí acariciándonos,
-¿Cómo pudo hacerlo? Acabábamos de pasar la semana más mimándonos, besándonos, muy juntos para siempre. Estaremos
tierna y más llena de amor de toda nuestra vida, haciendo el atrapados por esa relación. Sentimos que es tan fuerte nuestra
amor durante horas, y dos días después se acostó con una mujer necesidad de esa conexión íntima que si siguiéramos así nunca
a la que apenas conocía. ¡No tiene sentimientos! más podríamos volver a funcionar como adultos maduros. ¿Cómo
-Por el contrario -respondí-o Después de haber hecho el puedo yo, esta mujer voluptuosa y húmeda, volver a dirigir el depar-
amor de una forma tan intensa, lo más probable es que él haya tamento legal o preparar la cena para cinco personas?
experimentado demasiados sentimientos que no ha podido y entonces cortamos esos sentimientos y nos atenemos
manejar. El coito con una extrafia fue su modo de escapar de estrictamente al coito. Nos centramos en las sensaciones genita-
esos sentimientos avasalladores. les y buscamos directamente el orgasmo. El orgasmo se convier-
Volver a casa a la rutina del sexo sin sentimientos, o a no te en la manera de poner la tapa sobre la experiencia total para
tener relaciones sexuales, es también otra manera de encerrar los poder dominar de nuevo las emociones.

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Oh, Dios, ¿qué ¡Jacla )'0 flotando en esa nube del t:llJlteíJo seu- viva nuestras ernucio1lcs, tit.:ne sentido que no queramos com-
sual? Es hora de volv,'r a la normalidad, al trabajo. ¿Dónde (,¡aú"? p<Htir ni una ~)aL(bra, por no hablar de las caricias, durante el
Ah, si..., tra/mIdo de tener orgasmos. viaje de r~greso a Lasa. PO[l-lue por un breve tiempo se derrum-
Contrariamente ~l popular mito del sexo y el amor, cuando bJ.ron los nluros entre nosotros y nos perdimos, y ahora tene-
se produce el orgasmo se acaba el período de fusión. Es un mos que reencontrarnos, teneInos que buscar aire en la superfi-
hecho fisiológico. Cuando uno está al borde del orgasmo no cie. Sentimos la n...:cesidad de separarnos) de empezar a planificar
puede dedicarse a su compañero ni a nada. Uno está solo. Como un viaje de negocios, de bajar la cabeza y leer el diario, de hablar
dice nuestro principal especialista en cuestiones sexuales, Woody con alguien desconocido. Y debemos reconocer que nuestro
Allen: «El amor produce estrés, el sexo lo alivia». compañero desea lo misnlo, sin ver eso como rechazo, traición
ni frialdad.
Una vez que tengamos clara la situación, una vez que haya-
La paradoja amorosa: control y rienda suelta mos admitido que el COntacto demasiado íntimo nos asusta, ya
no tendremos necesidad de volver a casa a vivir en el purgatorio
Creo que muy pocas personas saben cómo hacer el amor ínti- de meses sin' relaciones sexuales o Con relaciones frías o, peor
mo. Se-ttata de un proceso de varios pasos, físicos y emociona- aún, cometiendo infidelidades.
les, muchos de los cuales no damos habitualmente. Pero ... ¿cómo se aprende a hacer el amor íntimamente?
y es una lástima. Porque hoy en día la mayoría siente más Mediante una serie de ejercicios sensuales graduales que sua-
que nunca la necesidad de la conexión amorosa. En un mundo VCInente despiertan los Sentinlientos amorosos al mismo tiempo
adulto, lleno de riesgos y brutalmente competitivo, ansiamos las que desensibilizan respecto a los terrores de la angustia del amor.
cualidades más tiernas de la vida. Ansiamos la alegría y los pla- Paso a paso vamos permitiendo que esos sentimientos vayan
ceres de la intimidad dd amor. haciéndose lnás poderosos, que Huyan por nosotros y entre
La buena noticia es que podemos aprender a tenerlo todo: el nosotros. Y cada día, cuando saliInos intactos del lecho sensual,
contacto Íntimo con el ser amado y un fu~rte sentimiento de poseyendo todo el control de nuestras emociones, sabemos que
individualidad. Podemos aprender a fusionarnos durante toda vamos a unirnos todavía nlás la próxima vez. En el transcurso de
una tarde larga y sensual ,-iu sucumbir al temor a ser absorbidos. los meses aprendemos el difícil arte de controlar mientras damos
El proceso consiste en aprcnder a dar rienda suelta a nuestras rienda suelta.
emociones mientras experimentamos la seguridad de que las Para aquellos .que tenemos la suerte de tener una relación
controlamos perfectamente. Sólo entonces podremos volver una estable y duradera puede ser una experiencia que cambie nuestra
y otra vez a los placeres íntimos sin sucumbir a los terrores de la vida y que llene de sentimiento y sexualidad cada aspecto de
angustia del amor. nuestra existencia.
Debemos empezar por reconocer nuestra necesidad de vol- Escucho las protestas de docenas de ustedes.
ver a meternos en el cascarón cuando los sentimientos nos ava- -Basta, Dagmar. Durante "fío,- has estado diciéndonos que deje-
sallan. E, un reflejo de autoconservación. Sí, después de esas mos de ver el sexo con tanta seriedad y que nos divirtamos en la
vacaciones maravillosas en las que tomábamos todo el tiempo cama en lugar de buscarle el «sentido». Y ahora, de repente, se supo-
del mundo para hacer el amor todos los días, o dejando en carne ne que debemos hacer el amor en lugar del coito. ¿Qué estd SU(e-

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diendo? ¡Estds empezando a sonar como un predicador y no como
una terapeuta sexual divertida!
No me entiendan mal. Lo último que haría en este mundo
sería convertir sus vidas sexuales en asuntos tremendamente for-
males. No creo, ni por un instante, que debamos abandonar esos
encantadores «rápidos» ni los eróticos «revolcones en el heno».
Pero en algún lugar del camino muchísimos de nosotros renun-
ciamos a las emociones más íntimas, las sacrificamos en aras del
2
sexo sin sentimientos que nos ha dejado fríos y solos. Y sólo
haciendo el amor podremos recuperar esos sentimientos. El matrimonio de un minuto

Craig C. entró en mi consultorio, delante de su esposa Eliza-


beth, con paso vivo y sin vacilaciones. Craig, productor de tele-
visión que viaja todas las semanas a la Costa Oeste, pidió que el
horario de las citas para el tratamiento fuera flexible debido a las
exigencias laborales de él y de su mujer. Elizabeth es la gerente
editora de una revista con sede en Nueva York.
-¡Qué les trae por aquí? -pregunté cuando nos sentamos.
-Termino demasiado rápido -dijo Craig mirándome direc-
tamente a los ojos.
Asentí sin sorpresa. Después de más de diecisiete años de tra-
bajo como terapeuta sexual puedo advertir la existencta-de ese
síntoma en los hombres. Craig tenía las características propias
del eyaculador precoz: una forma rápida y cortante de hablar
y caminar y una actitud ansiosa por llegar a lo esencial. Yal pa-
recer se comportaba de la misma manera en la cama que en
el resto del mundo. Excepto que la cama era el único lugar
en el que no recibía recompensa por su conducta eficiente y ga-
nadora.
-¡Termina demasiado rápido para qué? -pregunté.
-Para ella, por supuesto -contestó Craig sintiéndose un poco
molesto-. Por lo general todo acaba para mí en unos minutos y
mi mujer necesita más tiempo para su orgasmo.
-Por lo menos cinco minutos más -dijo Elizabeth franca-

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mente-o De otra 111ant:ra me quedo colgada, con esa sensación constill1iría d clímax dtllibro, que enseñaría a reducir la rela-
de algo inconcluso. ción sexual a lo m3.s ..::scncial: cómo conseguir el sexo de un minu-
Los miré. Los dos eran muy atractivos, mayores de treinta to. Dios sabe que la mitad de las parejas que vienen a consultar-
años, enérgicos, llenos de vitalidad y talentosos; eran la clase de me parecen estar buscando esos consejos, por lo menos hasta
personas de éxito que aparecen en la revista que edita Elizabeth. que yo intervengo.
Ambos estaban acostumbrados a que las cosas se hicieran a su Las relaciones «ef'icicm:cs») lne ponen de muy mal humor. Si
manera, yeso incluía el sexo. Elizabeth se refería a las relaciones hay algo que puede acabar con mi calma de terapeuta es una
sexuales como una tarea que había que cumplir y hasta había pareja de personas inteligentes y educadas que me explica que
medido el tiempo: cinco minutos para sentir que la había termi- ambos trabajan Inás de setentJ. horas semanales (con frecuencia
nado. Los dos parecían pedirme: «Arregle nuestra vida sexual y no las mismas setenta horas), que no cenan juntos la mayor
rápido». parte de las veces, que después del trabaj o alivian el estrés en dis-
Me dirigí a Elizabeth diciendo: tintoS clubs de salud y que quieren saber por qué anda mal su
-Creo que la mejor solución para los dos sería que usted vida sexual. Y me preguntan con in1paciencia si voy a arreglárse-
aprendiera a terminar tan rápidamente como Craig. Quizá con la rápido.
la prác"fÍca podríamos reducir todo el asunto a un minuto. Esos devotos dd minuto me dan ganas de gritar:
Los dos me miraron con incredulidad. y entonces, por suer- -¡J lacer el amor no es otro ítem de la lista de cosas para
te, rompieron a reír. Esa risa señalaba el primer paso hacia una haced ¡No es otra tarea que cumplir! ¿Recuerdan cuando hacer
relación más feliz, hacia la toma de conciencia de que el sexo el amor significaba pasar todo el día en la cama?
supereficienre poco tiene que ver con los placeres de hacer Hacen que me sienta terriblemente anticuada y, gracias a
el amor. Dios, muy romántica.
Christine, una joven ejecutiva de una empresa de sistemas de
datos, me dijo:
«¿Recuerdan cUlmdo hacer el amor significaba -No sé qué nos ha pasado. Hob (su marido) y yo solíamos
pasar todo el dEa en la cama?» tener relaciones dos o tres veces po r semana por más ocupados
que estuviéramos. No era un problema. Pero hace unos seis
Después del muy comentado libro The One Minute Pa¡c;;t [El nles.:s enlpezamos a disminuir la frecuencia y ahora ya no tene-
padre por un minuto], creo que no tardaremos en ver un libro mos vida sexual.
titulado El matrimonio de un minuto: un manual de autoayuda Pronto descubrí que la joven pareja pasaba menos de una
para introducir la intimidad de alta calidad y el sexo en los hora despierta y junta durante las noches de ht semana. Antes
matrimonios ocupadísimos. Tendría un capítulo sobre cómo había sido capaz de «meten> la relación sexual en ese tiempo,
comunicarse eficientemente con el compañero (cómo hablar pero después, como dijo Bob:
sobre los chicos, las cuentas y el imperecedero amor entre los -Perdí las ganas.
dos con fra,cs claras, concisas y que atraigan la atención) y otro -No creo que las ganas hayan desertado; es usted quien
sobre cómo lograr que el cónyuge aumente su produétividad en desertó -le dije-o Creo 'lue no se toma tiempo necesario para
la «miniempresa» marital. Y desde luego habría un capítulo, que sentir realmente y su organismo ,e declaró en huelga.

28 29
Más adelante Christine admitió que estaba tan preocupada automóviles estacionados y en los sótanos de sus casas, en los
por todo lo que tenía que hacer que su mente empezaba a dedi- que cuanto antes se terminara el coito menos probable era que
carse a lo que vendría después del sexo antes de haberse excitado. la pareja fuera sorprendida in fraganti. Pero en esta época pare-
-Pienso en todas las cosas que debo tener listas para el día cen tener origen en las escuelas comerciales y las pensiones;
siguiente y empiezo a preocuparme pensando si vaya poder dor- alcanzar el objetivo cuanto antes es la idea fija, y es difícil dejar
mir lo suficiente -dijo Christine-. y mi mente pasa por alto el una idea fija fuera del dormitorio.
sexo. Nunca podría estar aquf ahora. Sobre todo si el compañero también está apurado.
A pesar de la creencia de que la pareja que lleva una vida ocu- Sospechaba, desde el principio, que Elizabeth era tan respon-
pada e independiente tiene unas relaciones más relajadas y sus sable como Craig de su relación sexual a toda velocidad. Cuan-
miembros se exigen menos mutuamente, las parejas productivas do empecé a hacerle algunas preguntas sobre sus hábitos sexua-
e independientes que conozco tienen las mismas exigencias que les -en particular sobre sus maneras preferidas de llegar al
las demás y muchísimo menos tiempo para satisfacerlas. Con un orgasmo- me dio respuestas cortas, con alguna petulancia, y
ojo en el reloj deben introducir las charlas íntimas y el contacro finalmente opinó que eso «no tenía que ven> con el problema.
físico entre las cuestiones de la familia y el hogar. Yes un hecho -Quiero ayudar -dijo ella-, pero ¿no tendría que estar usted
que las emociones mds intimas y los sentimientos sensuales no admi- trabajando con Craig?
ten el apuro. -¿Mientras usted observa? -pregunté-o Eso suena parecido a
Cuando se imponen restricciones a la intimidad, algo debe lo que pasa en el dormitorio.
ceder, y por lo común es el cuerpo el que se rinde primero. Cada Al terminar la primera sesión les pedi que intentaran un
vez más, los problemas sexuales que atiendo en el consultorio experimento:
son los de las víctimas de un estilo de vida en el que reina la -Mientras Craig está en California quiero que me prometan
obsesión y la compulsión. Esos hombres y mujeres están dedica- que van a masturbarse aunque sólo sea una vez.
dos a producir y no quieren perder un minuto, pero el «niño Como verán cuando tratemos el tema en el último capítulo, la
interior» tiene necesidad de verdadero amor y se rebela; como sola mención de la masturbación puede llegar a producir..u.n tor-
resultado, el sexo se reduce a nada: o él termina con demasiada bellino de conciencia de sí mismo y vergüenza en la mayoría de
rapidez o ella no llega al orgasmo. las parejas: es el último «secretito» que guardaban sus miembros.
Por la forma en que Craig y Elizabeth habían planificado sus -No tienen que hablar del asunto -les aconsejé-o Háganlo.
vidas, él sentía que no tenía tiempo para gozar de la excitación, Ni siquiera tienen que perder mucho tiempo.
así que la dejaba de lado y eyaculaba en pocos minutos. La eya- Cuando se presentaron en mi consultorio para la visita
culación prematura es casi siempre un síntoma del sexo ansioso siguiente, me di cuenta enseguida de que entre ellos habia
que tiene un despertador mental funcionando desde el comien- menos tensión. Sobre todo Craig pareda más relajado.
zo. En forma similar, las mujeres anorgásmicas suelen ser vícti- -Me siento como si hubiera podido alejarme del sentimien-
mas de su percepción de la presión del tiempo: están seguras de to de culpa por ser un amante tipo gallito -comentó sonrien-
que les tomará «demasiado tiempo» llegar al orgasmo y enronces do-o Como si hubiera delegado parte de la responsabilidad.
{(renuncian}) y no lo experimentan. En generaciones anteriores y por cierto, había delegado en Elizabeth la responsabilidad
los dos síntomas se originaron en Jos asientos posteriores de Jos de sus orgasmos. Y ella también admitió que se sentía mejor,

30 31
aunq ue en forma menos entusiasta. Al no haber dependido de La lógica de Sven no me parece más loca que la de muchas
Craig para sus orgasmos, no sentía que algo quedaba en el aire de las parejas que he conocido últimamente. Es un hecho fre-
ni experimentaba frustración o enojo. Y al reconocer que el coito cuente encontrar parejas que hacen de su tiempo para la intimi-
no era la única forma en que Elizabeth podía acabar, los dos se dad el mds disponible para otras cosas. A los miembros de la pare-
sentían ahora libres para dedicarse a la excitación y a todos los ja les resulta mucho más fácil decir no a una cita de ambos en la
sentimientos que ella produce. La verdad es que como terapeuta cama que decir hU a una oportunidad de trabajo o a una invita-
sexual no trabajo mucho sobre los orgasmos, no me preocupa ción a una fiesta.
cómo la gente tennina el coito o no 10 tamina; todo eso se arre- -Siempre pitmo que podremos recuperar el tiempo perdido
gla sólo una vez que se aprende a gozar plenamente de los senti- -me explicó \lna mujer- hasta que me doy cuenta de que, año
mientos que los preceden. tras año, la única vez que pasamos toda la mañana en la cama es
-Ahora que tienen orgasmos completos -les dije-, pueden durante las vacaciones. Prácticamente hemos erradicado el sexo
pasar a la cuestión realmente importante: hacer el amor. de nuestra vida.
Pero para hacer el amor, Craig y Elizabtth tuvieron que pasar El matrimonio ha proporcionado siempre el escenario per-
mucho tiempo sin hacer «nada}> el uno con el otrO; tarea nada fecto para evitar el sexo y todas las culpas y angustias que lo
fác"U-en un matrimonio de un minuto. acompañan. Podemos pelearnos por las cuentas justo antes de
acostarnos; podemos culpar él los chicos por no tener intimidad;
podemos ver el noticiario de las once de la noche en el televisor
Del amor triunfal al amor pueril del dormitorio. Pero últimamente los componentes de la pareja
han encontrado la solución perfecta para el problema de la inti-
Hay un viejo chiste que solía contar un amigo sueco sobre un midad: casi nunca estdn en casa y despiertos al mismo tiempo.
hombre llamado Sven que trabajaba en una gran empresa en Craig y Elizabeth son un ejemplo típico de las parejas que
Estocolmo. Una primavera el jefe de Sven empezó a irse de la han quitado el acto de amor de sus vidas. Para otros puede ser
oficina todos los miércoles al mediodía. Después de unas sema- diferente el síntoma inicial (ella puede tener una libido dismi-
nas, todos los compañeros de trabajo de Sven escapaban en nuida; él puede ser impotente; los dos pueden "funcionar bien»
cuanto salía el jefe, excepto Sven: él permanecía en el escritorio aunque sólo tUViC>fOH un encuentro sexual en los últimos ocho
ha~ta las cinco en punto. Los (oL.:gas de Sven S(: burL.o;.2it Ji: d meses) pero el común denominador es que los dos abominan
sin piedad; le decían que era un esclavo, que padecía de un exce- tomarse tiempo para los placeres. Terminar a toda velocidad es sólo
so de lealtad, hasta que por fin un miércoles Sven se rindió y se uno de los métodos más eficaces para el coito y para evitar los
fue con los otros. Llegó a su casa, subió por la escalera y apenas sentimientos que provoca hacer el amor sensualmente. El parti-
abrió la puerta del dormitorio vio a su esposa con el jefe en la do termina casi allks l.lc ernpczar: listo, eso es todo. Ya poden10s
cama. Sven cerró la puerta con sigilo, regresó a la oficina lo 111ás dedicarnos a la próxima rarCl. La actividad siguiente que pro-
rápido que pudo y se quedó allí hasta las cinco. El miércoles gramé para Elizabeth y (:r.üg era practicar el primero de los ejer-
siguiente sus compañeros le preguntaron si pensaba tomarse la cicios sensuales gra . . huks. En la Parte Il de este libro les guiaré
tarde libre otra vez. por estos ejercicios, paso a paso, hasta llegar al ámbito de lo que
-No -dijo Sven-. ¡Casi me pescan el miércoles pasado! es realn1ente hacer el auwr. Por ahora solamente les diré que el

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propósito de los ejercicios es volver a relacionarnos con los pla- -Ya hicimos ese ejercicio -me dicen-o ¿Por qué no hacemos
ceres deliciosos del contacto corporal sin apuro. con el gozo de el siguiente?
demorarse en las caricias, de explorar una oreja con la lengua o En la misma forma en que Thelonious Monk respondió al
de sentir el pelo rozando suavemente el vientre o un muslo. que le preguntó qué «significaba» su jazz, yo les digo:
Al mismo tiempo, esos ejercicios están destinados a desensi- -Si tienen que hacer preguntas, no están preparados para las
bilizarnos en forma gradual respecto a las ansiedades que acom- respuestas. Lo estarán cuando se sientan tan relajados que no
pañan a la intimidad prolongada: los temores a ser «tragado» por tengan ganas de quemar etapas.
el compañero, a perder todo el control de nuestras emociones, a Otras parejas usan una franqueza brutal:
no poder funcionar como persona independiente. Como por -No podemos invertir dos o tres semanas en este asunto
arte de magia, a medida que redescubrimos la alegría de la sen- -dicen-o ¿Quién tiene tiempo para eso?
sualidad sin apuro, empezamos a encontrar tiempo para hacer el Suelen ser personas que se angustian si no hacen por lo
amor. En realidad, el Tiempo de Intimidad Juntos se convierte, menos dos cosas a la vez: no pueden salir a correr sin el walk-
de repente, en el menos disponible de los tiempos para otras man, y mejor aún si escuchan un curso sobre macroeconomía.
cosas. Entonces sugiero que encaren los ejercicios sensuales como :un
Es difícil empezar a hacer los ejercicios; en los devotos del proyecto de investigación.
rninuto, sobre todo, la resistencia es formidable. -Tengan el diagrama mental de sus zonas más sensibles -les
Por lo general, un devoto del minuto centra toda su atención digo-o Escríbanse un memorándum informándose de cómo se
en lo que va sucediendo en el consultorio más que en lo que ocu- sienten mientras les acarician.
rrirá más tarde en su dormitorio. Llega a mi cita con puntualidad, Todo empieza como una distracción familiar, pero pronto
escucha cada palabra que digo y al salir mira el reloj para contro- cada uno se centra en sí mismo, aquí y ahora, y la caricia adquie-
lar si ha estado la hora completa que ha pagado. Sin embargo, re más importancia que el memorándum.
pasan semanas hasta que encuentra tiempo para hacer los ejerci- Para motivar a algunas de esas parejas pasadas de revolucio-
cios sensuales graduales. Una mujer venía siempre al consultorio nes para hacer los deberes debo hablar en términos econémicos:
con un cuadernito y tomaba meticulosas notas de todo lo que se -¿Acaso no quieren algo que valga el dinero invertido? -pre-
decía (me recordaba a esos padres que observan el nacimiento del gunto.
hijo a través de la lente de la cámara fotográfica para no tener que ¿Quién hubiera pensado que cuesta tanto trabajo vender la
ver el proceso con sus propios ojos), pero esta mujer tan aplicada sensualidad?
«olvidó» durante un mes practicar el ejercicio que le indiqué.
Con frecuencia las parejas protestan diciendo que si hacen
los ejercicios como «deberes» el sexo perderá espontaneidad. Les La forma en que uno de los miembros de la pareja se resiste a un
hago ver, con la mayor suavidad posible, que la espontaneidad ejercicio suele iluminar algún problema fundamental en la rela-
salió de sus vidas tan ocupadas hace mucho tiempo. ción. Para la primera semana de ejercicios de Elizabeth y Craig
-Vuelvan a ponerse en contacto con el placer -les digo-o Y la le pedí a ella que actuara como Iniciador: el que decide cuándo
espontaneidad retornará de forma natural. van a practicar. De manera automática, el Iniciador se convierte
A menudo. marido y mujer lue insisten en acelerar el proceso. en el Acariciado, la persona que recibe las caricias durante todo

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el tiempo que las desee. Le dije a Craig que tendría que esperar cen>. Elizabeth haLía comunicado a Craig, de forma sutil, su
-sin molestar- a que Elizabeth cumpliera su turno para que le necesidad. No era corno la mujer de un eyaculador precoz que
llegara el suyo. conocí, que sobmente quería hacer el amor justo antes de salir
Cuando llegaron a la siguiente sesión, Elizabeth me informó para una reunión. Aquélla era una mujer que sabía cómo hacer
alegremente de que habían pasado una espléndida semana j un- que el despertador sonara con fuerza. Había sido necesaria la
tos, que ella se sentía tan cerca de Craig como no se había senti- resistencia de Elizabeth a los ejercicios sensuales para que Craig
do en años, pero ... que no habían hecho los deberes. fuera consciente del reloj de alarma que ella usaba para todas las
-¿Temían que el ejercicio sensual perturbara esos sentimien- actividades placenteras.
tos de unión? -pregunté. Sin embargo, Elizabeth no quería que Craig eyaculara antes
Elizabeth alzó las cejas como si yo estuviera diciendo tonte- de que ella estuviaa excitada. La frustración que sentía por eso
rías. Al terminar la hora les pedí que intentaran hacer el ejerci- había hecho que acudiera en busca de ayuda. Elizabeth estaba
cio en la semana siguiente, con Elizabeth como Iniciador. en medio de una contradicción: quería más tiempo para poder
Se repitió la situación: no lo hicieron. Elizabeth me dijo que su llegar al orgasmo y nada de tiempo para la excitación. Y las cosas
pro~~a de trabajo se había complicado y que tuvieron huéspedes no funcionan así. Si todo lo que queremos es «meten} la relación
en la quinta durante el fin de semana. Esta vez la presioné más. entre otras cosas, quitamos el placer. Para Elizabeth el mero
-¿Le pone nerviosa la sola idea de quedarse quieta y que hecho de probar el primer ejercicio implicaba hacer frente al
Craig la acaricie? -pregunté. miedo a «rendirse» a la sensualidad: estaba aterrorizada. Eso sig-
-No -dijo ella encogiéndose de hombros. nificaría perder el empuje, el trabajo, el control de su vida. En
Miré a Craig. En lugar de sentirse desgraciado (después de su ll1ente, la única alternativa al totalmente eficiente Amor
todo, la actitud de Elizabeth podría interpretarse como rechazo) Triunfal era el irresponsable Amor Pueril.
lucía una sonrisa picaresca. Se sentía reivindicado. Pero ... ¿por qué sonreía Craig?
-Nunca pude iniciar nada placentero ~exclamó Craig-. Va Sí, por fin se daba cuenta de que no tenía que cargar sobre
contra su ética. Tengo que rogarle durante horas para que vaya- sus hombros toda la culpa de la insatisfactoria vida sexual de la
mos a la playa o nos sentemos a ver un film. Nunca hay tiempo. pareja. Más aún: el equilibrio d" poder entre él y su mujer se
Siempre hay algo más importante que hacer. había desplazado notablemente. En lugar de ser él quien había
En ese momento Elizabeth se derrumbó y empezaron a bro- quitado toda emoción al sexo, ahora se había convertido en la
tarle las lágrimas. Por fin habíamos llegado a lo esencial. Persona que Propicia el Placer. Después de todo, Craig había
Todo el tiempo las acciones y actitudes de Elizabeth habían intentado valientemente llevar a Elizabeth a la playa y ella se
estado diciéndole a Craig: «No puedes esperar que yo esté tendi- había resistido. Ni siquiera podía actuar como Iniciadora en un
da en la cama contigo durante una hora sin producir nada. Soy ejercicio sensual, ¿no?
una mujer seria. No pierdo tiempo en algo tan frívolo como el Como veremos en los capítulos siguientes, los miembros de
placer sensual». la pareja tienen el don de polarizarse: uno es la Persona que Pro-
y así fue como Craig, el trabajador eficiente que siempre picia el Placer y el otro es la Persona que se Resiste al Placer.
daba lo que se le exigía, había aprendido a terminar rápidamen- -Él es demasiado serio -dice la mujer atractiva que entra en
te para que Elizabeth no tuviera que «perder tiempo con el pla- el consultor· arrastrando altnarido-. Y yo soy tan mimosa ...

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Pero las etiquetas suelen despegarse en cuanto se empieza a pafíía, al «orgasmatrón»: eficiencia total. El público ríe a carca-
investigar. En realidad Craig se resistía tanto como Elizabeth jadas.
a entregarse al placer con tranquilidad. Pero ya que Elizabeth se El futuro está ahí. En respuesta a la pareja de cada seis que
resistía a cualquier placer, como dijo Craig, él podía sentirse en tiene problemas de infertilidad, la tecnología de la reproducción
la posición de frustrado Propiciador de Placer sin tener que ha creado un montón de opciones sorprendentes: la inseminación
hacer frente a sus propias angustias. artificial, la fertilización in vitro, las madres portadoras. Para los
Pero la sonrisa de Craig y las lágrimas de Elizabeth les ofre- estériles se trata de milagros. Pero esas maravillas del laboratorio
cieron la oportunidad de quebrar sus resistencias. Le pedí a no se reservan para ellos: se han convertido en opciones para los
Craig que fuera el Iniciador durante la semana siguiente y, por matrimonios de un minuto. Para la pareja supereficiente, la ayuda
supuesto, en su papel de Propiciador de! Placer no pudo negar- del laboratorio en la confección del bebé garantiza la entrega del
se. En cuanto a Elizabeth, había reconocido por fin que su resis- producto a término sin inconvenientes: incluido el de hacer el amor.
tencia era sólo miedo. Habíamos ganado la mitad de la batalla. Siempre aparecen en la terapia sexual las cuestiones referidas a
Esta vez todo funcionó: los dos fueron capaces de «some- la reproducción. Con frecuencia veo a mujeres a quienes aterrori-
terse» al placer durante quince minutos. Y en el proceso empe- za el embarazo de tal manera que no pueden dejarse ir en la cama
zaron a comprender las dos grandes lecciones de los ejercicios y por consiguiente impiden los orgasmos. Cada vez veo a más
sensuales graduales: e! placer es la recompensa y no les destru- hombres y mujeres con problemas de esterilidad que han reduci-
ye. Durante los dos meses siguientes, Elizabeth y Craig encon- do la vida sexual al proyecto de tener un bebé: la única forma de
;;,
traron cada vez más tiempo para permitir que el «placer sin sexo que practican es el coito y solamente cuando la temperatuta
objetivo)} entrara en sus vidas, para «hacer nada» juntos. Cuan- rectal de ella es la correcta. En los dos casos insto a las personas
do gradualmente fueron haciendo e! amor con más tranquili- a que admitan que pueden gozar del sexo que nada tiene que ver
dad, sin apuro, comenzaron a apreciar el proceso de ponerse en con la reproducción. Para mucho~ pe nosotros -religiosos o no- el
contacto sensualmente, sin perseguir la finalidad del orgasmo, sexo dedicado exclusivamente al placer, totalmente independiente
y pensaron que e! síntoma de Craig (ya curado) había sido una de la reproducción, puede producir angustias muy fuertes..l'or eso
bendición. muchas personas se resisten a,probar las alternativas al coito: en lo
-Fue el toque de atención -comentó Craig alegremente-o más íntimo sienten que no deberían hacer esas cosas que sólo cau-
Mi pene era lo único romántico de mi organismo. Estaba san placer, que son «antinaturales~). En la misma forma, hay
diciendo: «Eh, se tranquilizan o renuncio}). Sabía que estábamos muchas mujeres inteligentes y educadas que nunca se informan
perdiéndonos algo maravilloso. bien sobre los métodos anticonceptivos porque eso las obligaría a
aceptar que casi siempre sólo desean el placer, no un bebé.
Así que siempre he instado a las parejas a diferenciar entre
Un bebé: el producto final «hacer bebés)) y gritar: «¡Hurra!».
Les digo:
En una comedia futurista de Woody Allen, éste despierta en -En cuanto acepten el hecho de que no están tratando de
un mundo nuevo en el que la reproducción se maneja en el conseguir un bebé cada vez que hacen el amor, podrán empezar
laboratorio y el sexo se ha reducido a visitas rápidas, sin com- a divertirse sexualmente de muchas maneras.

38 39
Pero cuando comenzaron a llegar los Devotos del Minulo, Fred, mi club de salud
empecé a pensar de forma diferente. Para muchas de esas parejas
que quieren terminar de una buena vez cuando tienen relacio- Un colega me dijo hace poco:
nes sexuales, hacer bebés y hacer el amor son dos cosas distintas. -Me siento confundido. La mitad de las personas que vienen
dem,asiado diferentes. Ven la reproducción eOfilO otro problclua a consultarme viven solas y les arerroriza pensar que van a pasar
de «eficiencia». Y al bebé como el producto que hay que fa- solas d resto de la vida. Y la oua mitad están casadas y han arre-
bricar. glado sus vidas de manera 'lue ven a sus cónyuges una noche por
-Tengo treinta y seis años, mi reloj biológico sigue su mar- semana. ¿Eso es lo que quiere la primera mitad? ¿Un matrimo-
cha, y voy a tener un ascenso importante el año que viene, así nio igual a una cita de tres horas?
que quisiera tener el bebé antes -me dijo una publicista llamada Yo creo que los dos grupos desean mucho más que eso. Mi
Joanna-. Por eso vaya la clínica para inseminación artificial. teoría predilecta es que en lo profundo de su corazón esos Devo-
-¿Y por qué vino aquí? -pregunté tos del Minuto son románricos incurables. En todos esos matri-
El marido bajó la vista. monios en que nadi~ está en casa se esconde un amante de la
-Porque ya no hacemos el amor -dijo él. sensualidad qu" lo que desea en realidad es quedarse en casa
"Sacudí la cabaa en un gesto de incredulidad. Era como si todo el día, y si es posible en la cama con su cónyuge. Corremos
los dos problemas -hacer el amor y hacer bebés- necesitaran dos tan velozmente porque ansiarnos quedarnos quietos; vivimos en
soluciones totalmcnte diferentes. ¿Tendría que ilustrar a la pare- fonna superindependientc porque ansiamos que nos acaricien y
ja sobre las abejas y los pajaritos? nos consuelen C0l110 a los niños. Y tenemos miedo, si cedemos a
-Mis reglas son: o esperan a tener el bebé por inseminación todos esos deseos, a no poder ser capaces de vivir en esa forma
artificial y después inician la terapia, o esperan un año después independiente.
de la terapia para la inseminación artificial, si es que la necesi- Pero muchos de los Devotos del Minuto que conozco están
tan. Pero no pueden trabajar los dos problemas de manera descubriendo que no ganaron m<Ís independencia por pasar cada
simultánea C01110 si se tratara de asuntos diferentes. vez menos tiempo con el cónyuge: sólo ganaron una nueva
Joanna me miró con disgusto. forma de soledad y frustración, incluida la frustración sexual. Y
-Espero que prefieran empezar por trabajar en la manera de COInc ahora están empezando a estar más tiempo juntos, gran
hacer el amor -elije-o Hacer el amor esperando concebir un hijo parte del «haciendo nada) en la cama, se encuentran con que
puede ser lo más bello del mundo. Pero ni el amor ni los bebés están desarollando un sentido más fuerte y más calmo de inde-
pueden hacerse con apuro. pendencia cuando se levanran.
Tomarse el tiempo para eso fue lo mejor que pudo sucederle a -No es que nos hayamos convertido de repente en campesi-
esa pareja. Por fin se sintieron capaces de expresar sus sentimientos nos o algo así -comentó una ex Devota del Minuto-. Pero para
y naturalmente tuvieron una vida sexual más activa. Algo más se empezar renunciamos a los clubs de salud para pasar más tiem-
produjo también de manera natural. Me alegra decirles que un año po juntos. Ahora Fred es mi club de salud. Así es.
y medio después Joanna quedó embarazada al estilo antiguo.
-Es un milagro -me dijo ella por teléfono.
Por cierto que lo es ... siempre.

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que la mayoría de los hombres está tan sedienta de amor como
las mujeres; y casi todas las mujeres que conozco no son maso-
quistas sino que están asustadas por su propia y saludable agresi-
vidad. Es verdad que la mayoría de los hombres que atiendo en
el consultorio no expresan la emoción y el afecto tan fácilmente
como sus compañeras ... por lo menos al comienzo de la terapia. Y
3 sí, casi todos se centran en los genitales y los orgasmos más que
ellas ... por lo menos al comienzo de la terapia. Pero detrás de cada
hombre «frío e insensible» no hay siempre una mujer tipo «fel-
Los tipos recios no hacen mimos pudo» que tiene hambre de amor; con frecuencia el «felpudo» es
una mujer que controla su angustia alentando a su «amante de
corazón frío}) para que siga siendo asÍ.
La escena se repite casi a diario en mi consultorio.

ELLA (con fuego y/o ldgrimas en los ojos): ¡Nunca me besa! ¡Eh, que yo no soy un homosexual!
¡Nunca me acaricia! ¡Ni siquiera me coge la mano. Siempre
quiere ir derecho al grano: ¡entrar y salir! Yo no le importo. ¡Este Arnold 'y Eva G. me recordaron enseguida a la pareja formada
hombre no tiene sentimientos! por George Segal y Sandy Dennis en la película ¿ Quién teme a
Virginia WoolJ? Arnold tiene poco más de treinta años, es buen
ÉL (con ofoscamiento y/o rencor en los ojos): ¡Por supuesto que mozo, de aspecto muy juvenil, y demuestra una gran confianza
me importa! Pero es imposible hacer folíz a esta mujer. en sí mismo que le ha sido útiLen su cargo de ejecutivo de ven-
tas de una empresa textil. Eva es totalmente opuesta: diminu-
Hay infinitas variaciones pero el tema es siempre el mismo: ta, delicadamente bonita y tímida; habla con una V"0Cecita
él es frío y egoísta y no demuestra sentimientos, y ella está tan infantil y parece estar siempre al borde de las lágrimas. En rea-
hambrienta de afecto que ya no se excita con él, no puede lograr lidad tenía los ojos húmedos cuando me confesó que había
orgasmos o quizás haya renunciado a hacer el amor con él. Y perdido todo interés en el sexo después de un incidente ocurri-
todo es culpa de él. do seis meses antes.
Debo admitir que últimamente los hombres tienen mala -Arnold había estado una semana en Adanta en una confe-
prensa. A menudo me encuentro con otros teóricos en psicolo- rencia de ventas -comenzó a decir- y en cuanto llegó a casa
gía que prueban, más allá de roda duda, que el 90 por ciento de empezó a tocarme como si yo fuera un pedazo de carne. Ni
los hombres odia a las mujeres o, por lo menos, es incapaz besos ni abrazos, nada. Me arrastró hasta el dormitorio como un
de amarlas. Es una teoría que sirve a las mujeres: pueden culpar hombre de las cavernas y me poseyó. Pero no tuvo nada que ver
a los hombres de las relaciones insatisfactorias; nuestra única conmigo. Me sentí usada y humillada. Fue como una violación.
culpabilidad es la supuesta necesidad de ser víctimas. Creo que -¡Fue pasión no violación! -exclamó Arnold-. ¿Tienes que
esas teorías son peyorativas para ambos sexos. He descubierto castigarme toda la vida porque me excitas?

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-¿Pasión? -preguntó Eva-. Ni siquiera me miraste; la única «Sea sensible, pero sea un hombre de verdad»
vez que nos miramos es cuando estás encima de mí. Y casi nunca
hablas. Dios sabe que no parece que me quieras cuando tene- Los hombres no nacen Recios, se hacen. Todo empieza con
mos relaciones. y después te duermes con una pierna sobre mí mamá y se desarrolla en el patio de la escuela. Cuando un
como si yo fuera una almohada. muchachito da sus primeros pasos hacia la independencia de su
-Pero te he dicho muchísimas veces que te quiero -gritó madre, también los da en la negación de la necesidad de la cali-
Arnold-. Hace diez años que hacemos el amor y siempre tuviste dez y el afecto maternos. A los dos o tres años ya siente que debe
orgasmos. ¿Qué hace falta, por Dios? Las mujeres nunca están apartarse de mamá o jamás crecerá hasta ser un hombre activo e
satisfechas. ¿Qué quieres de mí? independiente como papá; su hermana puede continuar identi-
-Quiero ternura -susurró Eva. ficándose con la mamá «emocional» mientras va independizán-
En ese momento Arnold levantó sus manos. Por cierto que dose. El muchacho, el chico, delimita su identidad como Ha-
era un Tipo Recio que no podía entender que alguien quisiera cedor, opuesta a la de Sensible. Ha comenzado a separar la
mimos. No tenía la menor idea de lo qne faltaba en sn relación acción del sentimiento y mientras va creciendo la brecha va agran-
de pareja. En realidad, si Eva hubiera dejado de 'qnejarse y dáodose. Con el tiempo esa brecha separará el Sexo del Amor.
huoieran empezado de nuevo a tener relaciones sexuales, él se Incluso en la era feminista, casi todos los varones se crían
habría sentido muy feliz. creyendo que cogerse de la l11ano, abrazarse y besarse son «cosas
Pero en la mente de Eva aquella noche se había convertido de nenas» que solamente practican los nenes de mamá. En la
en el símbolo de todo lo qne faltaba en la relación entre ambos. pubertad, la aversión del jovencito hacia los sentimientos "feme-
Para ella el sexo sin afecto era equivalente a la violación, y por ninos» le impide dar y recibir muestras de afecto. Le aterroriza
eso había dejado de interesarle. Los dos estaLan atascados, pola- que la ternura pueda hacerlo sensible, afeminado, hasta gayo Pero
rizados. Arnold era el Villano Sexnal y Eva era la Mujer Eterna- el sexo es otra cosa, por supuesto. En las primeras lecciones
mente Insatisfecha. Y durante los seis meses posteriores a aquella sobre el sexo, recibidas en el patio de la escuela, aprende que el
noche traumática cada nno se había posesionado más de su sexo masculino es activo y agresivo; es lo que el Hombre hace a
papel. la Mujer. Un hombre de verdad va directamente (podríamos
-Hasta temo darle la espalda --dijo Eva-. Siempre está pelliz- decir horizontalmente) a lo 'lue le interesa: el sexo comienza con
cándome el trasero o tocándome los pechos o refregándose con- su erección y termina con su orgasmo. Quizá, s.i es muy consi-
tra mí como un perro. Siempre estoy rechazátldolo. derado, le proporciona a la compañera un poco de juego previo,
-¿Y usted sigue pidiendo más? -le pregunté a Arnold-. Creo pero solamente como un medio para llegar al fin, algo para cebar
que le gusta que lo rechacen. De otro modo se acercaría a ella de la bomba, no para gozar por sí mismo. Los sentimientos no
una m"anera más gentil. tienen nada que ver con ese juego.
-Mire -dijo Arnold enfurruñado-, no soy romántico y ella Pero todo el tiempo el hombre está anulando sus sentimien-
lo sabe. tos, suprimiendo la necesidad de ternura, consuelo y cariño que
Aquel ejecutivo de treinta y cuatro años podía haber dicho: comenzó a negar hace tanto tiempo. Y cuanto más niega esa
«Epa, no soy un mariquita), necesidad, más fuerte se hace. Es como la persona que sigue una
dieta y ha estado negando el hambre dnrante tanto tiempo que

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la mera visión de una torta de chocolate le produce pánico. denominan la petite mort-«Ia pequeña muertc»-, cuando su
Suele suceder que la negada necesidad de afecto de un hombre torre de fuerza masculina se derrumba. No hay más potencia: se
adulto se haya hecho tan grande que en cuanto se encuentra en ha agotado. La espada ha vuelto a ser un gusano.
la cama con su mujer siente el pánico de ser avasallado por la Irónicamente, muchos hombres que sufren problemas de
necesidad. La única alternativa para él es entregarse de lleno a impotencia con su esposa intentan curarse procurando mante-
la acción y con rapidez: ¡hacer el coito! ner sus relaciones sexuales con mayor decisión, en lugar de ave-
La masculinidad se ha definido por tradición como lo opues- riguar qué sienten realmente por ella. «No estoy haciéndolo
to a la feminidad: los hombres son duros, no blandos; fuertes, bieH», piensan, en lugar de: «Quizás haya un motivo por el que
no débiles; activos, no pasivos; racionales, no emocionales; con ahora no tengo ganas de hacerlo con ella». La diferencia entre
control, no vulnerables. Y en vista de esta definición, un hom- hacerlo y sentirlo suele ser lo que los ha llevado a esa situación.
bre de verdad no puede permitirse el lujo femenino del «placer Es grande la probabilidad de que la impotencia se deba a una
sin objetivo»; el lujo de besar y acariciar muchísimo sin ir direc- ira escondida en lo profundo de su ser que no se ha podido
tamente hacia el orgasmo; de yacer en la cama pasivamente manifestar por temor a perder la compañera. Pero ese sentimien- ,1
mientras su mujer le acaricia; de quedarse en los brazos de su to tendrá que expresarse para que el pene «se comporte bien». .'
compañera como un bebé; de compartir esa intimidad que es El pánico a la homosexualidad es tan insidioso y aún más .1
muchísimo más profunda que los mutuos orgasmos, que las limitante que el temor a la impotencia. Cada vez que el machis-
lágrimas de ambos. Todos ésos son placeres prohibidos para un mo se pone de moda -como ocurre ahora- el pánico a la homo-
verdadero hombre: podrian convertirlo en una mujer. Y ése es su sexualidad anda cerca. La preocupación actual por las «virtudes»
mayor temor. El hombre que se entrega a esos placeres «femeni- masculinas -con el luchador/patriota recio e intrépido, con el
nos» siente terror ante la posibilidad de que ese lado «femenino» cuerpo muy musculoso y la cara barbuda, con la actitud conte-
se apodere de él. Entonces se volvería blando y débil; impotente. nida del hombre silencioso y fuerte, como un héroe de película-
O, peor todavía, llegaría a ser gayo Los dos pánicos -el temor a la creo que está relacionada con el estigma que el sida ha impuesto
impotencia y el miedo a la propia homosexualidad inconscien- a la homosexualidad. Hoy en día, los hombres heterosexuáles
te- se encuentran bajo la superficie de los más <<normales» de los que antes se sentían seguros con sus lados flacos están distan-
hombres. ciándose de nuevo de la conducta «femenina». Ya no se está a
En un nivel primitivo, un pene erecto sigue siendo el símbo- salvo si se es juguetón, sensible, vulnerable o sensual. Un hom-
lo y la fuente del poder del hombre. Es su espada y su cetro. La bre debe ser un Tipo Recio por razones de supervivencia.
palabra «potente» califica todas sus fuerzas: las políticas, las No puede negarse que el crecimiento del poder femenino
financieras y también la sexual. Y un pene blando sigue siendo -en el trabajo, el hogar y hasta en el gimnasio- tuvo el desgra-
el símbolo de todo lo opuesto: debilidad e incompetencia. Siem- ciado efecto de empujar a muchos hombres a negar, aún más,
pre pensé en lo humillado que debe de sentirse un hombre con sus actitudes emocionales ~(femeninas». ¿Cómo podrían arries-
un pene fláccido aun en circunstancias en que no haya motivos garse a ser emocionales -y vulnerables- cuando ya resulta bas-
para que esté rígido. Un ejemplo es el caso de algunos hombres tante difícil "permanecer arriba»? Cuando las mujeres adoptaron
que se sienten humillados después de eyacular, cuando, natural- las «virtudes» masculinas se vieron obligados a ser supermasculi-
mente, se pierde la erección. Experimentan 10 que los franceses nos y, de nuevo, sacrificaron los sentimientos en ese proceso.

46 47
,
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Jl'
I¡ ¡

¡ complacer a la lHAJle ahora quería conocer cuál era el ardid


,
¡ A Arnold G. le resultaba imposible reconoc~r la existl.:ilCia de
una faceta amable y sensible en su personalidad y su necesidad para complacer a srl mujer. Estaba haciéndome la misma pre-
de terllura y cariño. Cuando lo vi a solas, le pregunté sobre su gunta que los hUlJ10reS formulan con mayor frecuencia:
infancia y me describió a su padre, un obrero metalúrgico, como ¿Cómo puedo lograr que mi mujer me responda mejor? ¿Qué
~:
«perperualnentc ocupado», y a su madre conlO «eternalneIlte técnica \(lllistcriusJ.» la excitará? Es un tema arriesgado que no
soliraria». Recordó que sn padre solía ir a trabajar cuando termi- ~,' suelen encarar los Tipos Recios, y mi respuesta es casi siempre
naba de cenar, mientras su madre le retenía en la mesa para
«charlar de cualquier cosa. Siempre decía que yo era un buen Ir la misma:
-Para empezar, ¡conténgase! Deje de toquetear a Eva. Y deje
oyente, lo que era bastante ridículo ya que yo no le prestaba de tratar de ser un J.m8.nte experto. No tiene que complacer a
atención)). nadie más que a usl cd.
~-
La madre de Arnold, sedienta de contacto emocional, había -Un momento -interrumpió Arnold asombrado-o Creía que
puesto sobre los hombros de su hijo una pesada carga de emo- ¡:, Eva quería que yo fuera ¡-nenos egoísta, no más. ¿De parte de
ciones, pidiéndole que fuera el amigo sensible que su marido quién está usted?
no había sido jamás. Arnold recordó que su madre le había -De parte de los sentimientos -respondí-o Los suyos y los de
h"écho prometer que no sería obrero en ninguna fábrica por- ff Eva. Hasta que cada uno empiece a centrarse en sus propios sen-
que, de lo contrario, no tendría tiempo para estar en casa con R timientos no podLin ~t.:'r fclil'cS juntos.
la familia; este comentario sirvió para exacerbar los sentimien~ Estaba claro que J'.rnold nunca había sido un hombre que se
tos amargos de Arnold hacia su padre. t,
f-
demorara en la exciral:i('il1, así que cuando conversé con Eva le
-Pero no es que ella no quisiera al viejo -me aseguró Arnold pregunté:
enseguida-o Mamá siempre alardeaba de que mi padre era más -¿Alguna vez pensó por qué eligió casarse con un hombre
fuerte que los más jóvenes de la fábrica. ,t.: que 110 fuera tierno?
Muy pronto [Uve el cuadro de una madre que había transmi- -Creo que enlonces no sabía lo que quería -contestó ella.
tido a su hijo el clásico mensaje: Sé sensible, pero sé un hombre de f Sospeché que debía de haber existido algo más. El medio en
verdad. ~ que creció Eva era el complemento perfecto para el de Arnold.~
r~'
-Creo que su madre era una mujer difícil de conformar -le Era la hija menor y la única mujer de una familia numerosa;
1
dije a Arnold. l para su padre era como las niñas de sus ojos. Eva contaba cómo
-¡Imposible! -exclamó alzando las manos con el mismo gesto su padre la hada saltar en sus rodillas, cómo solían tomar el
de resignación que había hecho cuando contestó a las exigencias desayuno, a solas, en el jardín y cómo bailaba para él. Dijo que
«imposibles» de su mujer. su padre había sido un hombre muy afectuoso.
Entonces Arnold se inclinó hacia delante como si fuera a ini- -¿También con su mamá? -pregunté.
ciar un nuevo tema y me preguntó: Eva se encogió de hombros como si le hubiera hecho una
-¿Qué puedo hacer para que Eva me responda? Estoy deses- pregunta indiscreta.
perado. Intentaré todo lo que usted me sugiera. Supuse que también Eva se había criado en un hogar con un
Le sonteí. Sin darse cuenta, él, intuitivamente, había aso- doble mensaje: un padre seductor pero en un ambiente en el que
ciado a su madre con su esposa. El hombre que nunca pudo el sexo estaba rodeado de vergüenza. Pensé en qué forma res-

48 49
pondería Eva si Arnold dejara de ser un Tipo Recio. Tres sema- Más dotado que tú para el sexo
nas después de comenzar los ejercicios sensuales graduales tuve
'~ ,
la respuesta. Los Tipos Recios se presentan con distintos disfraces y el que
Durante las dos primeras semanas Arnold se había resistido más decepciona es el de pseudorromeo. Al principio de un
tremendamente a sentir cuando le tocaba el turno de yacer plá- romance aparece como un hombre sensual que puede pasar
cidamente en la cama mientras Eva lo acariciaba. Era como si su horas lamiendo, succionando y acariciando, pero una vez la rela-
cuerpo estuviera dormido excepto por los genitales. Eva se que- ción se hace estable esa sensualidad sale volando por la ventana.
jaba y decía que no había esperanza. Pero, por fin, a la tercera En algunos casos esa sensualidad inicial ha sido una farsa, la
semana Arnold bajó la guardia, se entregó a la experiencia y dijo extensión física de la «línea que tira el seducton,. Una vez que ha
que los sentimientos que fluyeron fueron fantásticos. conquistado a la mujer con su manera de hacer el amor, consi-
-Me sentía estupendamente, enamorado de Eva y del
,
derada, romántica'y sin apuro, puede olvidarla para siempre y
mundo entero -dijo-o En la cima del mundo, hasta que Eva me dedicarse al puro sexo genital. De todos modos, para él todo el
tiró abajo. otro asunto era parte del juego de seducción, algo que se hace I
Parece que al terminar el ejercicio Eva preguntó a Arnold si antes de que empiece la diversión.
,i
"

había reservado la mesa para la cena y cuando él le dijo que se Yen realidad nunca sintió demasiado mientras representaba
olvidó de hacerlo, ella se puso furiosa y dijo que no podía con- el papel.
fiar en él para nada. Pero para la mayoría de los pSéudorromeos la fase sensual de
-¡Qué raro en ese momento! -le comenté a Eva-. Ahí estaba 1: la relación no es una farsa: goza con ella mientras dura. Sin
Arnold, acostado a su lado, por fin carifíoso y sensible y us- embargo, queda condenada al ostracismo en cuanto la relación
ted eligió ese momento para acusarlo de no cumplir con sus se hace estable y comprometida. Ese tipo de hombre sólo puede
encargos ... 1 permitirse la intimidad sensual cuando tiene un pie fuera de la
Eva bajó la vista avergonzada. Sí, estaba hambrienta de 1
, cama. Es sensual mientras se siente libre. En la relación compro-
ternura pero en cuanto Arnold mostró signos de vulnerabili- metida se siente avasallado por la angustia del amor y vuelV"e-a la
dad -de no ser el hombre fuerte, como papá, con el que se
había casado- se sintió atrapada por la angustia y trató de
\
%
conducta típica del Tipo Recio: hace el acto sexual y no el amor.
-¿Qué se hizo de mi maravilloso amante latino? -se quejó
poner fin a la situación. La ambivalencia de Eva envió a Arnold 1
t Deirdre, una recién casada-o Michael era increíble. Podía pasar
el mismo doble mensaje que había recibido él cuando era
chico. Sé sensible pero sé un hombre de verdad. En ese momen-
i, una hora haciendo el amor a un dedo del pie, por Dios, y yo
sentía un hormigueo en todo el cuerpo. Pero cuando nos casa-
to, en mi consultorio, Eva miró a su marido y le sonrió con I mos se convirtió en un robot sexual. Gruñe, gime yeso es todo
tristeza. I -me escribió Deirdre.
-Lo siento -musitó-o Este asunto me asusta a mí también.
El Villano Sexual y la Mujer Eternamente Insatisfecha esta- Ii Esa queja es muy común. Antes solíamos explicar la conduc-
ta de Michael en función del complejo «madonna/prostituta»:
I
ban preparados, por fin, para hacer el amor. en cuanto una mujer se convierte en la esposa, como la madre
l
¡ de él, se convierte también en santa, y el sexo se limita entonces
" al apto para la reproducción, al «formal»: coito rápido y poco

50 51
f

frecuente. Pero. Jesde hace.un tiempo, he observado que hay


muchos hombres casados capaces de emplear con su esposa las
t
:i cerró más que una novia virginal. El prodigioso atleta sexual se
~ aterrorizó ante la mera ideo Je limitarse a yacer y sentir. Todas
variaciones «informales» -incluido el sexo oral-genital- pero que
son incapaces de retornar a la manera tranquila y sensual de
it sus bravatas sexuales habían sido una cortina de humo para
esconder sus propios miedos. Como Don Juan, era roda control
,
hacer el amor que les gustaba antes del matrimonio. La expe- y muy poco sentimiento. Actuando como el máximo Buscador
riencia eroticogenital, sí; pero el cariño íntimo, no. Yo creo que fji de Placeres, intimidando a su mujer con la actitud de superiori-
esa inhibición tiene más que ver con el miedo masculino a per- l dad, «estoy más dotado que tú para el sexo», no tenía que hacer
der el poder que con las madonnas y prostitutas. Como hom- frente a su terror a la intimidad. A él las escenas audaces le asus-
bres sin ligazones no temían tanto ser dominados y devorados
por la sensualidad: sabían que, llegado el momento, se irían a
casa solos, intactos y bajo su propio control. Pero como hom-
bres casados aparecen todas las viejas angustias: tienen miedo de
ser atrapados, de perder el control, de ablandarse, de volver a ser
los desvalidos chicos de mamá.
I
1
taban más que las pornográficas.

Entran como tigres; salen como corderos

Por lo general los Tipos Recios entran en mi consultorio patean-


"A1gunos Tipos Recios hacen frente a esas angustias convir- t
~ do y chillando, arrastrados por su mujer. Enseguida me comuni-
tiéndose en agresivos amantes «llenos de salvajismo y locura». 1 can que están allí para conformar a la esposa.
Dicen a su compañera:
-Quiero probarlo todo. Superemos las inhibiciones.
¡ -Yo no tengo problemas con nuestra vida sexual-me dicen-o
Ella los tiene.
Snelo admirar a esos aventureros, sobre todo porque muchí- Y, :l regañadientes, se someten a rni sistema como si fuera un
simos hombres casados se limitan a una sexualidad monótona. bautismo de fuego para hacerlos aceptables por su mujer. Si
Pero esa clase de Tipo Recio no es realmente un aventnrero: i- «hacen» los ejercicios sensuales quizás ella deje de quejarse y
es un atropellador que insta a la compañera a «soltarse» y a ~f. vuelva a la cama.
«seguirle la corriente» mientras la presiona para probar variacio- Pero los ejercicios trabajan de manera misteriosa. Un Tipo
nes sexuales para las qne ella aún no está preparada. ~ Recio sólo puede acariciar y recibir caricias si no permite que se
-Siempre termino sintiéndome culpable porque no puedo cuele algo de sentimiento. Ptro cuando eso sucede, un pequeño
~.
hacer en la cama todo lo que él quiere -me contó una joven ~ sentimiento conduce de forma inevitable al deseo de sentir más.
casada-o Yo también quiero probar cosas nuevas, pero tengo que t De manera gradual los placeres de la intimidad sensual disminu-
hacerlo poco a poco. Me ocurre lo que con los films eróticos: ,,1,
-, yen las ansiedades típicamente masculinas. Para empezar, el
para ver uno pornográfico tengo que prepararme antes viendo 1, hombre no resulta JcvoraJo por un beso cariñoso y húmedo; en
alguna película común con escenas audaces. realidad se siente mny bien. No se convierte en un niño desvali-
Cada vez que esta mujer estaba en la cama con su marido, él r do en brazos de su mujer; en realidad se siente más tranquilo y
asumía el papel de maestro y retador. Siempre estaba diciéndole
que era una «chiquilina cerrada» que tenía miedo al sexo. Pero ,t
:;
seguro de lo que se ha sentido en mucho tiempo. No se transfor-
ma en mujer si se queda tranquilo en la cama mientras su esposa
cuando les pedí que hicieran los ejercicios que requerían que el
hombre mantuviera el estado de excitación sin pasar al coito, se t lo acaricia; en realidad se excita de una manera mucho más per-
sonal que antes. Y lo cierto es que no pierde su potencia si deja

52 i 53
I
t
que las erecciones desaparezcan y vuelvan a producirse en el
transcurso del tiempo en que hacen el amor; en realidad se sien-
te totalmente seguro de su potencia cuando llega a la fase geni-
tal/orgásmica.
-Ahora toda mi vida es más rica, no sólo mi vida amorosa
-dijo un hombre maduro que había entrado en mi consultorio,
pateando y chillando, arrastrado por su mujer-o La comida tiene
mejor gusto, el jardín se ve precioso y un largo baño caliente de
4
inmersión es mi idea del cielo. Se me ocurrió estando en la cama
mientras mi mujer me acariciaba: el placer está en todo. Las mujeres liberadas no tienen
sobresaltos sentimentales

Primero fueron los ataques cardíacos. Las estadísticas demostra-


ron que las mujeres estaban sufriéndolos más que antes, sobre
todo las que ocupan cargos que producen estrés. Los médicos
nos dijeton que los ataques cardíacos venían en el mismo paque-
te con el territorio laboral masculino: muchas horas de trabajo,
muchos martinis y cigarrillos y el estrés incesante.
Un cardiólogo que conozco agregó:
-y el control de las emociones.~,n los trabajos que exigen
un resultado excelente hay que estar dominando constanten.t~n­
te las emociones para no volverse vulnerable a la competencia.
Pero el control de las emociones es malo para las arterias; tan
malo como los bistecs y los helados.
También es dañino para la vida amorosa. Actualmente las
mujeres tenemos más ataques cardíacos pero menos sobresaltos
sentimentales. En nuestra lucha por la igualdad de poder algu-
nas de nosotras hemos controlado las emociones de tal manera
que han desaparecido de nuestra existencia. En nuestro terror a
ser dominadas por los hombres -tanto en el trabajo como en el
hogar- algunas de nosotras hemos cerrado el corazón a todos los
sentimientos amorosos. Dondequiera que miremos se ven adver-
tencias referentes a que si amásemos demasiado perderíamos la

54 55
t
independencia, así qne nos alejamos del amor. Y entonces, como
I
1 Dos días anteS había venido Anna, remolcando a su marido,
esos hombres a los que antes despreciábamos, nos volvemos ~ quejándose de que su vida sexual era tan chata que se había con-
frías, desprovistas de sentimientos y sexualmente indiferentes. vertido en una tarea que había que cumplir y que ya ni siquiera
Oigo protestar a las mujeres de la primera fila: llegaba al clímax. Describió una rutina sexual demasiado típica:
-Lo que pensaba, Dagmar. ¡En el fondo eres sexista y antifemi- ¡ sólo tenían relaciones los sábados por la noche y raramente se
nista! Supongo que ahora nos dirds que nos convirtamos en amoro- f besaban o se acariciaban otros días; los encuentros se limitaban a
sas y pasivas amas de casa.
De ninguna manera. Pero cuando todos los días vienen a I la «posición del misionero» con Peter encima de ella; el juego
previo no duraba más de diez minutos y todo se hacía en la
verme tnujeres que se lamentan de que «ya no sienten nada)) con oscuridad y el silencio absolutos.
sus maridos o amantes, sé que algo ha salido de cauce. He visto, Durante el relato de Anna sobre ese estado de estupor de los
en los últimos años, la aparición de un nuevo conjunto de que-
j as de las mujeres sobre su vida sexual y la mayor parte de éstas,
í sábados por la noche, Peter, un profesor de derecho, cruzaba y
descruzaba las piernas y miraba al suelo. Era evidente que se sen-
como los ataques cardíacos, estuvieron en un tiempo reservadas I tía incómodo con su cuerpo y con el tema del sexo. El único
a los hombres. Si querer evitar las desventajas «masculinas» me
tránsforma en sexista, me declaro culpable. Y si desear la combi-
I comentario que hizo después de esperar cortésmente a que Anna
terminara de hablar fue que él también pensaba que «se podría
nación de la capad dad para la ternura y el cariño con un claro
sentido de la independencia hace que pierda el estatus de femi-
nista, que así sea. Todavía estoy de acuerdo con Freud en lo fun-
damental: una vida feliz exige trabajo y amor.
¡ mejorar la situación}). En C~~ 11l0luento no dudé de lo que había
dicho Anna: que Peter no era «Míster Travesuras)) en la cama.
A solas con Anlla pregunté cómo habían sido sus experien-
cias sexuales antes dt: casarse.
-¡Fabulosas! -dijo ella con los ojos brillantes-. Me encanta-
ban los cuerpos musculosos, sobre todo los cuerpos duros y
El complejo del «chico del coro sudorosos, y aprovccluba todas las oportunidades. Era una gour-
de la pa1'1'oquialsementab, mande sexual. Una v. .'.z lo hice en un ascensor: el de un museo
en el que estaba trabajando. Tuve dos orgasmos en tres pisos.
-Me siento esquizofr~nica -dijo Ann:l K., una conocida experta y ahora rara vez llegaba al clímax.
en pintura-o En casa con Peter y los chicos soy un am.a de casa -¿Veía con regularidad a ese hombre del «rápido»? -le pre-
modelo, eficiente y prolija, y mi vida sexual es tan fogosa como
i gunté.
una partida de scrabble. Pero cuando actúo en mi faz profesio- -Poquísimo -contestó Anna riendo-o Era un guardián con
nal y viajo estoy eternamente excitada. Siempre tengo fantasías 1 la mitad de mi edad.
eróticas con el hombre que está a mi lado en el avión o detrás de En realidad, entre la facultad y la boda casi todos los encuen-
mí en el ascensor. Realmente debo hao:r un esfuerzo para no tros sexuales de Anna habían sido asuntos de una noche con
alzarme la falda y decir: «Eh, amigo, ¿qué tal uno rápiJo antes hombres que eran más jóvenes)' mucho menos instruidos que
de llegar a la planta baja?». Lo único que me detiene es la sensa- ella; hombres de pocas palabras y cuerpos atléticos. Los encuen-
~
ción de culpa, pero lo que me espera en casa como alternativa ~ tros sexuales solían ser ~(coitos rápidos), y sumamente eróticos.
no va a detenerme por mucho tiempo lllás. I, Hasta que conoció a Peter, cuando ella tenía veintinueve años,
~
56 ¡ 57
!
1
!
:
1
Anna nunca había salido con el mismo hombre más de cuatro o tir sus propios y poderosos deseos sexuales y tuvieron el valor, y
cinco veces. el apoyo de sus parejas, para actuar en consecuencia. Pero única-
Pero ¿por qué esta atleta sexual confesa había elegido para mente esto no explica por qué tantas mujeres empezaron a divi-
casarse a un hombre tan reticente sexualmente? dir a la población masculina en objetos sexuales y futuros can-
-En todo lo demás Peter es un hombre maravilloso -dijo didatos al matrimonio. La libertad sexual no es algo que indeftc-
Anna con sinceridad-o Es muy inteligente, un compafiero y un tiblemente haya que pracricar con un desconocido; hasta hace
padre espléndido, estable y que me apoya en mi carrera; tiene poco tiempo, ésta era tradicionalm.ente una distinción que ha-
todo. Fui envidiada por todas las mujeres de treinta afios de mi dan los hombres.
barrio. En cuanto lo conocí, supe que sería un gran esposo. Anna me contó una observación que había hecho. En un
-¿Cómo pudo saberlo? -pregunté-o ¿Acaso porque no la curso de psicología en la facultad la habían designado para reco-
excitaba? pilar las fantasías sexuales masculin~s para el libro de Nancy Fri-
-¡Es injusto! -exclamó Anna enojada. day Men in Love [Hombres enamorados]. y Anna se había que-
Pero como sabemos, la justicia nada tiene que ver con eso. dado perpleja con lo que encontró.
-¡Era como si leyera algo mío! ~comentó-. Todo ese asunto
típicamente masculino; el sexo directo, desear ir al grano ense-
Anna es un ejemplo clásico del síndrome, en rápida expansión, guida, con furia, y luego irse solo a casa; ésa era mi idea del sexo
que he denominado complejo del «chico del coro de la parro- y sigue siéndolo. El sexo es algo corporal, no mental ni senti-
quia/sementa]". Es la versión femenina del complejo «madon- mental. Yel objetivo del sexo es tener un orgasmo o dos o tres ...
na/prostituta» y veinticinco años atrás era tan raro como el águi- ¿qué otra cosa? ¿Por qué ese libro se llama HOMBRES enamora-
la calva. Para las mujeres que padecen el síndrome, los hombres dos? ¿Acaso soy hombre?
son buenos amantes o buenos maridos, pero jamds las dos cosas Anna se sintió terriblemente confundida, como tantas otras
a la vez. Con los «sementales}) esas mujeres pueden darse toclos mujeres, sobre su papel sexual en esta nueva sociedad. Los
los gustos por caprichosos que sean, mientras la relaci6n sea modelos del género que existieron mientras ella crecía le habían
impersonal y ellas mantengan el control. Y una forma de tener la ofrecido sólo dos opciones rígidamente circunscriptas: ser un
garantía de que sea impersonal es eligiendo aman res a los que ama de casa como mamá, pasiva y dependiente inclusive en lo
perciben como socialmente «inferiores»: hombres más jóvenes y concerniente al sexo y finalmente resentida, o ser una profesio-
menos instruidos que ellas. Y por supuesto que los buenos mari- nal como papá, activa e independiente en todo, incluido el sexo.
dos son lo opuesto. Provienen de «buenas» familias, tienen carre- Había que tomar una opción o nada. No existían modelos de
ras sólidas, son estables y responsables y, lo más importante, no mujer independiente y profesional y al mismo tiempo esposa
son sexualmente excitantes. El marido perfecto no constituye un activa sexualmente.
riesgo; es sexualmente ingenuo e inhibido: el chico del coro de No es sorprendente que Anna. se sintiera esquizofrénica.
la parroquia. Había «resuelto» el dilema siguiendo el ejemplo de papá y com- . !

El complejo «chico del coro de la parroquia/semental» se ori- portándose «como un hombre» en su vida profesional. (Me
ginó, en parte, durante la revolución sexual. Cuando se rompie- resultó significativo que la mayor parte de sus fantasías eróticas
ron los tabúes del sexo muchísimas mujeres se animaron a admi- se produjeran cuando actuaba profesionalmente.) Y, siguiendo

58 59
L.'::' pclC¡r.;i:; L';.:: ¡;~j.i:~á, se comf;G.·.:.;;:',l·<:0:no una r~'~..i)-::_ -:n 1... ·,;,,:L ~"l2.S- a su:::: acC:~!:.J...:.\.Ls. Tienen rd.lciones soLiales cún algunas
doméstica; según su propia descripción, eIJ. un Jrna Ji.? .:asa c~mis:.::.s p:.r.l tejer, (on 0uas l~.lrJ. relajarse y contar chisnles; tie-
nl0delo: eficiente, prolijJ. y virtualnlcntc asexual. CO!UO descu- nen algunas amisto,ks con las que efectuar salidas familiares y
brí con rapidez, Anna no solamente había elegido como marido otras para las reuniones formales. Desde luego el problema resi-
a un hombre sexualmente reticente sino que ella misma se había de en que acaban sintiéndose fragnlentadas y superficiales. Para
inhibid" respecto al sexo con ese hombre. Esas noches de sába- Anna esa solución hubiese sido como una extensión de la vida
do, sin ninguna excitación, eran tanto el resulta(lo de la indife- que llevaba en ese 1l100nento; pero entonces actuarían sus fanta-
rencia de Anna como de la pasividad de su marido. Después de sías sociales, y Auna pensó que no podría manejar una situación
trabajar durante varias semanas, Anna me confesó que se aver- i como ésa.
gonzaba de que Peter viera que tenía un orgasmo. iEso dijo la
mujer que había sentido dos orgasmos con un desconocido en el l
~-
-Quizá todavía no l11é liberé del todo -me dijo-, porque si
las aventuras se convirtieran en algo estable para mí, creo que
ascensor! Igual que los hombres que sufren el complejo «madon-
na/prostituta» (<<Nunca podría hacer eso con la madre de mis
! me avergonzaría volver a casa y estar con los chicos. Me sentiría

hijos») disminuyen la sexualidad con su esposa, las mujeres con i hipócrita con ellos.
y fue así como a Anna le quedó la opción por la que había
ercomplejo del «chico del coro de la parroquia/sement"h son
pasivas y no reaccionan en la cama con su marido. Y de manera
i
,~
venido a mi consultorio: tratar de tener una vida sexual satisfac-
.
tona con su manuo.
.,
inevitable terminan frustradas y, como Anna, aterrorizadas ante -Le mentiría si k prometiera que con unas caricias Peter va a
la posibilidad de ser infiel. convenirse en un seJ'llí..:nul-le Jije a Anna-. Pero ... ¿quién sabe?
¿Cuáles eran las opciones de Anna?
No quería ni pensar en el divorcio. Amaba demasiado a Peter
t Puede haber un Supcrmán sensual escondido detrás del modes-
to Clark Kent.
y a los chicos y la idea de volver a vivir sola la llenaba de angns- Le dije que, Je lodas maneras, su trabajo consistiría en olvi-
tia. En honor a su entendimiento hay que decir que Anna ya
sabía que sería frígida con cualquier hombre con quien se casara.
t
~.
dar las inhibiciones ele Peter y Cén trarse en las de ella. Anna era
el equivalente femenino dd Tipo Recio: tenía miedo de hacer el
Otra opción sería la doble vida que llevan muchos hombres:
practicar el sexo erótico fuera de casa con amantes impersonales
l amor íntimamelJh' con el ((chico del coro Je la parroquia» y tam-
bién C011 el semeIlt..ll. Con sus aIuantes eróticos había evitado la
y seguir con el sexo sin sentimientos dentro del hogar. A su
manera eso ha funcionado duranre siglos en algunas civilizacio-
1
k.
intimidad practiClIH!O el ano sexual; con su marido había evita-
do la intimidad nu hacienJo casi nada. Y su miedo a abando-
nes: las amantes y las prostitutas son para la diversión sexual y i narse a la temura )' la excitación era idéntico al temor del Tipo
las espo!:>as son para la vida doméstica, y con ellas, cuanto menos Recio; sentía terror a convertirse en una mujer dependiente,
sexo, mejor. He conversado con mujeres que han optado por esa
forma tradicionalmente masculina de encarar el complejo
t pasiva y resentida C01"no su madre. Entonces sería «impotente»
como profesional activa e independiente. Sucumbiría al placer

I
«madonna/prostituta». Esas mujeres pasan con facilidad de un sin objetivo y jamás recuperaría el control de su vida.
besito en la mejilla al padre de sus hijos al abrazo ardoroso con Suele suceder que cuando el chico del coro comienza a reac-
el amante en el cuarto de hotel. Por lo general son mujeres que cionar a los ejercicios sensuales su mujer retrocede de inmediato.
«tienen todo» porque acomodan todo -especialmente las perso- Esto no era lo que ella buscaba cuando eligió a un hombre tímido
!
60
i 61

t
y reservado. Un marido reticente al sexo decidió de repente que en lograr e! orgasmo, de que cuando están cerca de obtenerlo e!
quería acariciar el cuerpo desnudo de su mujer sobre la mesa de la marido ya está exhausto.
cocina, como si fuera a «darse un espléndido banquete», He empezado a ver los «orgasmos prematuros» de las mujeres
La esposa, que con frecuencia tenía aventuraS con hombres como un problema creciente entre las graduadas que trabajan
más jóvenes que ella, se horrorizó cuando e! marido abandonó mucho. Pero fue la queja sobre los orgasmos imatisfactorios lo que
su papel habitual. me dio la primera clave de que cada vez más mujeres terminan
-¡Ayúdeme! ¡Se ha vuelto maniático! -me dijo ella. demasiado pronto. Algunas llegan al consultorio lamentándose de
Le dije que lo que ella sentía era miedo de excitarse con e! que sus orgasmos son menos intensos. Otras llegan preguntándose
marido. si en realidad han tenido orgasmos: no están totalmente seguras.
Peter, e! marido de Anna, nunca se convirtió en Míster Tra- En un número sorprendente de casos descubrí que esas mujeres se
vesuras, y si lo hubiera hecho es probable que hubiese asustado a apuraban para llegar al orgasmo en pocos minutos, a veces en cues-
su mujer. Peter siguió siendo tÍmido pero se convirtió en un tión de segundos. Éste es otro síntoma típicamente mascwino que
amante tierno. Y después de meses de ejercicios sensuales Anna las mujeres han adoptado para abreviar e! período de excitación y
descubrió que sentía placer con e! cuerpo de Peter aunque no así consumar e! acto sexual en lugar de hacer e! amor.
fuera el ~(musculoso» cuerpo de un extraño. Y cuando aprendió Desde luego existe una diferencia obvia entre la eyaculación
a demorarse en la excitación encontró que los orgasmos ya no prematura de! hombre y e! orgasmo prematuro de la mujer.
constituían ,un problema. Ambos comenzaron a acariciarse y Cuando un hombre termina desaparece la erección y la compa-
besarse a menudo y a hacer el amor con mayor frecuencia. Anna ñera no puede lograr su orgasmo, por lo menos mediante el
todavía tiene sus fantasías con los ascensores (en realidad las coito. Cuando una mujer acaba, sigue siendo físicamente capaz
tiene todo e! tiempo) pero ya no las ve ni como tentaciones ni de continuar e! coito hasta que su compañero llega al orgasmo,
como amenaza a su matrimonio. con algunas notables excepciones que veremos.
-Creo que siempre extrañaré las aventuras arriesgadas -me Pero tanto para la mujer como para e! hombre, los orgasmos
dijo Anna hace poco-o Pero hay una dulzura al hacer el amor prematuros sirven para el mismo fin: permiten evitar los terrorEs
con Peter que antes no existía. ¿Estoy conformándome? Quizá. y maravillas de la intimidad sensual. Les permite a ambos termi-
Pero me siento mucho mejor siendo una persona amorosa que nar lo antes posible con el asunto y con un buen punto final: e!
dos personas desesperadas. orgasmo. Las mujeres con e! síntoma 'de! orgasmo prematuro no
sólo pierden la sensualidad, sino que tienen orgasmos menos
intensos y satisfactorios.
Los largos y los cortos Veamos e! caso de Gabby F., cuyo marido Ronald se quejaba
de que ella terminaba demasiado rápido. Ofrezco su historia no
Es verdad. Ninguna mujer ha entrado en mi consultorio y con- sólo porque tiene las características típicas -aunque como histo-
fesado: ria es bastante rara- sino porque ilustra en forma vívida e! pro-
-¡Acabo demasiado rápido! blema general de! orgasmo femenino prematuro.
Esa queja es estrictamente masculina, y suele ser la esposa la A los sesenta y dos años Ronald era e! director de una firma
que la formula. Las mujeres se quejan de que tardan demasiado de inversiones pequeña pero prestigiosa. Tres años antes había

62 63
muerto su esposa, la compañera durante más de treinta y cinco -Nunca conocí a un honlbre que tardara tanto -se lamentó
años; un año después se casó con Gabby, de treinta y dos años, Gabby-. Si fuera por él, demoraría toda la noche. Yo siempre
vicepresidenta de la compañía, Como caballero «a la antigua» ¡ pensé que el sexo era una [unción natural, pero él es fetichista al
no había querido tener relaciones con Gabby hasta que se casa- respecto.
ran, Y le esperaba una gran desilusión, 1 Gabby me confesó que la edad de Ronald y sus modales
La única mujer que Ronald había conocido sexualmente caballerescos la habían inducido a pensar qne el sexo tendría un
había sido su esposa, con quien gozó de una relación plena de
sensualidad. Hacían el amor con frecuencia, tres o cuatro veces
por semana, cuando ya tenían más de cincuenta años. Pero lo I papel sin importancia en la vida matrimoniaL Quedaba clato
que eso era lo que ella había deseado.
¿Tardaba dentasiado Ronald para acabar? ¿Padecería de lo

I
que más nos interesa aquí es que pasaban horas haciendo e! que en psiquiatría se llama «eyaculaciones retardadas»? ¿O
amor, incluyendo un largo pedodo cuando ya había comenzado Gabby terminaba demasiado rápidamente? ¿Tendría ella lo que
el acto sexuaL A pesar de sus maneras formales y su apariencia yo llamo «orgasmos prematuros»?
aristocrática, Ronald era un sensuaL Por desgracia supuso que Cualquier caracterización como «demasiado largo» o «dema-
Gabby también lo era, siado corto» es por lo general una expresión de la conducta de-
.-- La belleza voluptuosa de Gabby, su manera provocativa de seada. y con frecuencia, el juicio al respecto refleja una tendencia
vestir y su tenden.cia a la coquetería, hubiera hecho pensar a de la que no se habla de otra manera. Al hombre que termina
cualquier hombre que era una mujer con un gran apetito sexuaL un minuto después de comenzado el coito se lo llama «eyacula-
Según ella, tenía una «saludable» capacidad para el sexo. Había dor precoz)); a la mujer que tiene su orgasmo al minuto se
tenido amantes desde los dieciséis años y me contó que muchos la llama «fácilmente orgásmica». Y se considera disfuncional a la
de ellos habían admirado su facilidad para el sexo. mujer que logra e! orgasmo una hora después de la penetración.
-Nunca tuve problemas de orgasmo como otras jóvenes que ?{ mientras que al hombre en las mismas condiciones se lo consi-
conocía -me contó Gabby-. Siempre terminaba con rapidez. dera poseedor de una admirable resistencia sexual. La solución

Ii
Recuerdo que podía llegar al orgasmo apretando las piernas en liberal de este dilema sería admitir que esos conceptos pueden
e! último asiento de! ómnibus de! colegio. aplicarse a algunos individuos y conviene usarlos sólo de esa
Pero terminar con .rapidez era precisamente lo que, según manera. Por consiguiente, todo lo que diremos es que Gabby
Ronald, había convertido la vida sexual de los dos en un desas- termina demasiado rápido y que Ronald necesita mucho tiempo
tre. Él esperó gozar con Gabby de la misma clase de vida sexual ¡ para Gabby.
que había tenido con su primera esposa. En realidad había pen-
sado que con esta mujer, más joven y voluptuosa. «en la cumbre
t Pero tampoco me satisface esa forma de pensar. Mi opinión
no sorprenderá a nadie: para lní, el hOlnbre, o la mujer, termina
de sus poderes sexuales», habría de ser aún más sensuaL Pero no
sólo Gabby terminaba pocos minutos después de iniciado e!
! con demasiada rapidez cuando quiere evitar la intimidad sen-
sual; es decir, si practica el coito en lugar de hacer el amor. Igual-
coito, sino que cuatro o cinco minutos más tarde comenzaba a
I, mente, el hombre o la mujer demora mucho el orgasmo si no
quejarse de sequedad vaginal y otras molestias y a insistir para
. manifiesta los sentinlÍentos para evitar la angustia asociada con
la intitniJad sensuJ.l; otra VeZ, eso es realizar el acto sexual y no
que él retirara el pene. Insatisfecho, Ronald debía masturbarse
hasta e! orgasmo.
t
¡ hacer e! amor. Y para mí, con eso se relaciona lo corto y lo largo.
¡
64 ¡ 65
!

i
Por ejemplo, creo que un hombre tiene el problema de la los varones) la masturbación clandestina, superveloz para evitar
eyaculación retardada si advierto que necesita tener siempre el
control del sexo y jamás se permite los placeres de la pasividad f ser descubiertos y tener que hacer frente a la culpa, puede ser la
preparación para un sexo puramente genital, ansioso y nada sen-
con su compañera. Tarda una hora en terminar (o no acaba
nunca) porque sólo puede experimentar el sexo como un logro
1f sual, y ptoducir orgasmos débiles e insatisfactorios.
La sequedad vaginal postorgásmica de Gabby y el consi-
similar al de una prueba de atletismo. Es un Amante Estrella y 1 guiente dolor fueron las claves más esclarecedoras. No quiero
su compañera es el público. Para él, el sexo es mucha maestría y & entrar ahora en argumentos mente/cuerpo; sé bien que las inca-
t
'~
nada de placer porque le aterroriza ser vulnerable. Entonces creo pacidades físicas producen muchos problemas sexuales, y por
:~
que ese hombre tiene un problema. Pero yo pensaba que Ronald eso siempre a mis pacientes con disfunciones les pido que se
no demoraba tanto tiempo porque quisiera dominar a Gabby, hagan examinar por urólogos o ginecólogos. También sé que las
sino que lo que deseaba en realidad era que los dos gozaran del paredes vaginales de algunas mujeres no se lubrican en forma
abandono a la sensualidad, como lo habían hecho él y su prime- adecuada por motivos orgánicos, pero Gabby no tenía proble-
ra esposa. El problema de Ronald era su falta de paciencia y su
sensibilidad a los temores y vulnerabilidad de Gabby. 1 mas de lubricación antes del orgasmo: en realidad se lubricaba
rápida y copiosamente. Solamente experimentaba sequedad des-
De la misma manera considero que una mujer es «fácilmen- pués del orgasmo, y tanta que no podía tolerar el acto sexual. Mi

II
te orgásmica» si advierto que fluye desde el orgasmo rápido pálpito era que se debía a razones psicogénicas: desde lo profun-
hacia otras experiencias sensuales y Juego, quizás, hacia otro do de su psique ordenaba a las zonas sexuales que se secaran y
orgasmo más intenso. Pero si entiendo que sus orgasmos al cerraran. Mi suposición resultó correcta.
minuto son cortocircuitos para no manifestar los sentimientos, Cuando supe más de Gabby descubrí que era casi el equiva-
una manera de acabar de una vez con todo el asunto, creo que lente femenino del eyaculador precoz. Estaba dedicada a una
ella tiene. un problema que se interpone en el placer de hacer el
amor. y tenía varias claves que me indicaban eso en el caso de l carrera exigente y muy competitiva. Veía casi todas las cosas de
la vida como objetivos y pensaba en los modos más eficientes

I
Gabby. Hasta el vocabulario que empleaba para referirse al sexo para lograrlos. Simplemente no podía «esperar» y no toleraoo."l
-«una función naturah- suena más a la conducta en el cuarto placer sin objetivo. Sólo practicando el sexo de un minuto man-
de baño que a encuentros románticos. En Suecia, donde me tenía el control y no se distraía perdiendo de vista sus metas. Y
crié, la gente hablaba de sexo en términos prosaicos y mecáni- como era tan atractiva sexual mente y «experimentada» en las
cos, y allá también eso reflejaba con claridad una actitud an-
tirromántica. Otra clave fue la descripción que hizo Gabby de
1 técnicas sexuales, lograba por lo común que sus amantes llega-
ran al orgasmo con la misma velocidad que ella. Aquéllos eran,
sus orgasmos rápidos en el ómnibus cuando iba al colegio. t sin duda, los hombres que habían elogiado su facilidad sexual:
Muchas de las mujeres que trato y que se quejan de tener orgas- ella acababa en un minuto y ellos también. Todos podían dedi-
mos débiles experimentaron los primeros frotando los muslos, carse enseguida al trabajo. Me recordaba al personaje de Faye
en secreto, de la misma manera. La masturbación en la infancia Dunawayen la película Network, que hablaba con entusiasmo
es un placer que no quisiera que nadie se perdiera; para una sobre nuevos conceptos de programación mientras acariciaba a
chica, puede ser una experiencia liberadora que señala su capaci- su amante, Willian Holden: no perdía ni un latido en la vagina
dad para el placer sensual. Pero (y esto es válido también para cuando llegaba al orgasmo.

66
II 67

!
¡
l,
\1
Por un presentimiento pregunté a Gabby si había sufrido ra en el salón del directorio y en la cama. Para llevarla a esa situa-
algún acto de discriminación debido a su belleza. .? ción trabajé con ella en un grupo de mujeres en el que aprendió
-¡Por snpuesto que sil -respondió con amargura. a masturbarse lentamente, deteniéndose en la excitación, dejan-
Me explicó que desde que era chiquita tanto los padres como ¡ do que el orgasmo fuera formándose poco a poco en lugar de
sus maestros se habían centrado en sus atributos físicos con apurarlo. Gabby descubrió que podía entregarse a lo sensual
exclusividad, sin dar importancia a su inteligencia. Ella era f durante una o dos horas con su marido sin sentirse explotada,
linda; el hermano era inteligente. Como muchas chicas listas de
su generación, Gabby se sintió, con razón, explotada y rebajada
por esa opinión. Desde joven decidió demostrar que era más que
¡ controlada ni rebajada, y en el proceso descubrió que cada vez
tardaba más en terminar y que no experimentaba sequedad entre
sus varios orgasnlos .intensos y deliciosos.
una cara bonita, y tuvo mucho éxito.
-No niego que mi aspecto me abrió una o dos puertas -me ti
contó-, pero una vez dentro yo sabía ejercer mi profesión tan La Mujer Maravilla se chupa el pulgar
bien como cualquier otra licenciada de la facultad. En lugar de
ser explotada por mis atractivos pude probar mi capacidad. I Hace años veía con frecuencia a pasivas mujeres «niñas» que
'·-Pero como muchos otros, mujeres y hombres, que usan el
atractivo sexual para ganar el público o el poder, Gabby tuvo
que sacrificar sus sentimientos sexuales. «Ceder» a esos senti-
I\
pensaban que el sexo era algo feo y se asustaban ante él. A menu-
do sufrían fobias sexuales tales como el miedo a sofocarse duran-
te el coito. Todo lo que esas mujeres deseaban de su marido eran
~,
mientos era equivalente a perder el poder que le había propor- abrazos paternales y besitos secos; apoyo, no sensualidad. Era
cionado el atractivo sexual. y estaríJ. Je vuelta al }>rincipio: la t- típico que esas 1l1ujerc.:s no tuvieran carrera universitaria y que
niñita bella peto incapaz. Para Gabby, «acabar enseguida» era I no se consideraran iguales a los hombres. La única forma en
casi lo mismo que no hacerlo: la mantenía a salvo de ser esclavi-
zada por sus sentimientos. t
J
que podían aprender a gozar haciendo el amor de manera madu-
ra era aprendiendo antes a tener lnás seguridad y mayor autoes-
Cuando Ronald y Gabby llegaron al consultor;" eSlaban t, tima. Como soy optimista, creí que el movimiento feminista
enojados. Ronald se sentía totalmente frustrado por su vida marcaría el final de este síndrome.
sexual insatisfactoria y muy desilusionado por la aparen te falta Pero no fue así. Todavía atiendo a mujeres que tienen las
de sexualidad de Gabby. Por otra parte, ella estaba muy ofendi-
da por la comparación constante que hacia Ronald entre ella y
t fobias sexuales de la Nenita, pero ahora se trata de médicas. abo-
gadas, productoras y hasta banqueras. Es indiscutible que son
su primera mujer, y se sentía presionada por sus exigencias
sexuales. Pasaron meses de discusiones, sesiones separadas y ejer- 1 iguales a cualquier hombre que yo conozca en el mundo de los
adultos y. por cicrto, ,Son pocas las que muestran inseguridad en
cicios sensuales graduales hasta que los dos empezaron a acercar-
se. Ronald tuvo que aprender a considerar a Gabby como indi-
t
;
su trabajo. Pero cn el hogar, con su marido, son sexualmente
inseguras y temerosas y necesitan de manera desesperada el con-
viduo y no como la mala copia de.sn primera esposa; tuvo que
aprender a tener en cuenta los deseos y los temores de ella aun-
que no fueran los que él esperara. Y Gabby aprendió que no
siempre se excluyen el placer y el poder: que podía sentirse segu-
,
~
suelo paternal asexual. Los maridos se sienten confusos. Nunca
sospecharon que la Mujer Maravilla se chupara el pulgar.
Vela a Martha W. en televisión mucho antes de que aparecie-
ra en mi CO¡¡·".ultorio con su esposo Mark. Martha es miembro

i
68

I 1
69
del cuerpo de prensa de Washington TV; inteligente, agresiva y -iNo puedo evitarlo! -se lamentó Martha-. iMe duele!
muy poderosa, es conocida por obtener información de los más Ése era el quid del asunto. En los dos afíos de casados Mar-
renuentes funcionarios del Gobierno. Mark, secretario de prensa tha y Mark habían hecho el amor menos de una docena de veces
del Congreso, confesó enseguida que se enamoró de Martha al porque la mera perspectiva del coito asustaba y angustiaba a
verla «trabajar al presidente» en una conferencia de prensa. Martha. Ella decía que le dolía aunque el ginecólogo no pudo
-Nunca vi tanto ingenio y energía en todo Washington. Me encontrar ninguna razón orgánica del coito doloroso. Ella decía
dejó estupefacto -comentó Mark. que estaba demasiado exhausta para el sexo pero continuaba
Pero" después de dos años de matrimonio, Mark veía en casa siendo una de las periodistas más enérgicas de Washington.
a una persona completamente diferente. Y entonces desarrolló la fobia de la Nenita: explicó que sentía
-Casi no puede terminar de cenar sin verter algunas lágri- que se sofocaba cuando Mark estaba encima de ella. Cada sín-
mas por algún motivo -dijo Mark-. Por lo general es porque toma resultaba nuevo para ella pues.se desarrollaron después de
alguien la ofendió en el estudio o por algún reportaje para el que casarse.
siente que no está preparada; se derrumba delante de mí. Y yo Mark dijo que se sentía estafado. No sólo había esperado que
tengo que acercarme a ella, tornarla de la mano, llevarla al diván, Martha siguiera manteniendo conversaciones estimulantes
acariciarle el pelo y decirle que todo va a salir bien. Por lo gene- durante la cena sino también que siguiera siendo una buena
ral termino musitando una canción de cuna. amante en la cama.
Una noche determinada Mark se sorprendió por el contraste -Me hubiera dado lo mismo casarme con mi secretaria que
tan marcado entre las dos personalidades. tiene diecinueve afíos -se quejó Mark~. Aunque por lo menos
-Martha estaba recostada en el sofá, con la cabeza en mis habría preparado la comida antes de derrumbarse.
rodillas, lloriqueando, cuando de repente la vi en el televisor Martha, según el síndrome de «chico del coro de la parro-
haciendo puré a alguien del Departamento de Estado, en el quia/sementa]", había dividido su vida en dos partes: la profe-
noticiario de las siete -dijo Mark y sacudió la cabeza-o Allá esta- sional, en la que era dinámica e independiente, y la doméstica,
ba la Formidable Martha, de quien yo me había enamorado, donde era dependiente y pasiva. Pero representaba esos papeles
pero apenas podía oírla por el ruido de los sollozos de la pobre- con una variación. En la vida profesional, Martha dedicaba sus
cita Mártha con la que me había casado. energías al trabajo exclusivamente, no también a fantasear
_-Ahora sabe la verdad -dijo Martha con amarga ironía-o soy sexualmente. Pero en el hogar, con el «hombre de la casa», volvía
el Mago de Oz. No soy la persona que usted ve en la pantalla a su primer modelo femenino: la «Nenita de Papá», insegura,
del televisor. Soy humana; con todos los sentimientos y algunas asustada de las críticas y aterrorizada por el sexo. Irónicamente,
inseguridades. Por primera vez en mi vida adulta creí que tenía a las únicas formas de contacto físico que aceptaba eran los mimos
alguien con quien compartir esos sentimientos, alguien en quien y las caricias, una parte significativa de lo que he descubierto
confiar, tanto que bajé la guardia. Pero me equivoqué. Ahora que suele faltar en las relaciones de pareja. Esas ternezas son lo
está diciéndome: ibasta! que los Tipos Recios -tanto masculinos corno femeninos- nece-
-No, tú eres la que está diciéndome siempre, «¡Bastab -inte- sitan tanto. Pero a Martha le faltaba la otra parte del acto del
rrumpió Mark muy enojado-o iCada vez que quiero hacer el amor. Si bien ella ansiaba que la acariciaran, era incapaz de aca-
amor!
j
! riciar a su marido, porque entonces perdería su estatus de nenita

70 1
>
\
71
f
desvalida y dependiente. Y lo más importante era que no podía -Estoy triste, por supuesto. Pero ahora sé que el matrimonio
pasar ,de la ternura a la excitación sexual. Alguna de sus fobias le pudo haber durado si ninguno de los dos hubiera cambiado. Y
impedía hacer el amor. Asustada, desvalida e inflexible, Manha
estaba lejos de ser capaz de gozar del acto de amor maduro.
I sé que realmente no quiero ser la esposa tipo Nenita Asustada
por el resto de mi vida. Nada de culpas, como dice el ¡-Chingo
l. Pero, como veremos, también ésa era la situación de Mark.
Una vez más los ejercicios sensuales revelaron a un Amante Inhi-
i La próxima vez será mejor.

bido tras el disfraz de Buscador de Placeres. Cuando le tocaba a


Mark yacer pasivamente mientras Manha lo acariciaba, le resul-
1 Los hombres que necesitan caricias
taba imposible relajarse. Constantemente dirigía y criticaba los y las mujeres que los asaltan
movimientos de Martha.
-Me toca de una manera tan tímida que apenas siento las Si Mark hubiera sido capaz de continuar lo suficiente con los
caricias -se quejó en el consultorio después de más de un mes de ejercicios sensuales para superar su angustia por perder el con-
practicar los ejercicios, durante el cual Martha se había vuelto trol, habría descubierto los gozos de sentir que se le está hacien-
mucho más activa. ~ do el amor: algo raro y delicioso para la mayoría. Uno de los
":"No, usted nú siente nada porque no quiere perder el con- aspecros más gratificantes de mi trabajo es escuchar a los hom-
trol-le dije-o Ahora que Martha dejó de ser la Nenita, usted bres cuando me dicen cuánto placer les causa ese descubrimien-
debe dejar de s~: el Papá. to.
Si bien Mark había declarado que le sorprendió muchísimo -No tenía idea de lo que estaba perdiendo hasta que final-
la transformación de la Formidable Martha con quien se casó mente me entregué, me quedé tranquilo y dejé que mi mujer
en la nenita que se chupaba el pulgar en casa, supuse que su me acariciara -me contó un marido-o ¡Qué sentimiento increí-
radar masculino había detectado a la Nenita Dependiente ble! ¡Y había vivido sin eso toda mi vida!
escondida en Manha mucho antes de que se casaran. Como Es cierto que casi todos los hombres se ven privados de la
muchos hombres «liberados» que he conocido en los últimos ternura desde que crecen para convertirse en muchachos. Mien-
años, Mark realmente quería que su mujer tuviera las dos face- tras sus hermanas reciben abrazos y caricias, ellos reciben palma-
tas: agresiva y realizada ante el público (el equivalente triunfal das en el hombro o pellizcos en la nuca. Muchos varones llegan
de la corista que se lleva del brazo) y la dependiente y no ame- a la edad adulta sin darse cuenta de que están sedientos del afec-
nazante en casa. to, la intimidad y el consuelo que podría proporcionarles la ter-
Al final fue Martha la capaz de crecer, de superar las fobias y nura. Por eso cuando son capaces de aceptarla les resulta lo más
de fusionar la ternura con el sexo. Pero, desgraciadamente, Mark
no pudo aceptar a esa Manha menos necesitada y más activa
~ hermoso de la vida.
Ésa es la buena noticia. La mala es que muchísimas mujeres
:*
>
sexualmente. Se sintió amenazado por lo que percibió en ella son incapaces de dar a su amante o su cónyuge el afecto que ellos
como nuevas exigencias; hasta dijo que empezaba a sentirse
sofocado con ella en la cama y no quiso continuar la terapia.
Unos meses después se separaron.

72
Manha me llamó por teléfono hace poco y me dijo: I
l
desean. Las mujeres con el complejo «chico del coro de la parro-
quia/semental>, se dedican sólo al sexo genital y excluyen la tier-
na sensualidad. En la misma forma, las que son prematuramen-
te orgásmicas quitan la ternura del sexo yendo directamente al

73

I
grano. Y las tipo «Mujer Maravilla que se chupa el pulgar»,
como Martha, pueden recibir afecto todo el día, mientras no
conduzca al sexo erótico y mientras no tengan que devolver las
manifestaciones de ternura. En un aspecto esas mujeres libera-
das son exactamente iguales a nuestras hermanas de otros tiem-
pos: las virginales «buenas chicas», las tímidas <<nenitas» y las
atrevidas, «coquetas»: todas tienen miedo de hacer el amor.
Pero hacen falta dos para la pareja. Nuestra elección para
5
casarnos refleja más las inhibiciones que las ambiciones sexuales.
Los Tipos Recios que no hacen mimos se casan con las Mujeres El trueque más antiguo del mundo:
Liberadas que no tienen sobresaltos sentimentales, y después de
un tiempo, ninguno de los dos se siente satisfecho. Hay que Sexo por amor y viceversa
romper los moldes rígidos y limitantes.
y todo comienza con un toque, un lento toque sensual...
El Sexo es para los hombres, y el Amor, para las mujeres.
Esto es lo que promete el negocio mds antiguo de la historia:
el matrimonio.

Si lo anterior le suena como una doctrina de la historia antigua,


deténgase y piénselo de nuevo. Aun expuesta en forma tan direc-
ta no hubiera chocado a muchas de nuestras madres y abuelas.
Conozco a muchísimas mujeres que recuerdan a sus madres
subiendo la escalera hacia el dormitorio con un suspiro, un
encogimiento de hombros y quizás una ironía como: «Uf, llegó
la hora de mis deberes conyugales ... Iré a complacer a papá».
Se entiende que mamá soportaba los lances sexuales de papá
no porque le produjeran placer, sino porque era parte del
«trato». Lo tenía bien claro: él le proporcionaba un hogar, una
familia, seguridad y respetabilidad: los elementos que ella suma-
ba como «amor». y eso daba a papá el derecho de «satisfacerse»
con ella dos veces por semana. Lo que es más, esa conducta ase-
guraba a mamá que él no iría a satisfacerse en otra parte.
La mayoría de mis amistades de la adolescencia estaba escan-
dalizada por el «trato» que había entre sus padres.

74 75
-El matrimonio es la prostitución legalizada -solía decir una el heno por un abrazo lleno de ternura. En resumen, con todo
de mis amigas con disgusro. gusto cambiarían el sexo por el amor. Dudo que un hombre de
Esa chica juraba que jamás habría hecho un trato así aunque cada cien aceptara el misnlo sacrificio.
hubiera tenido que permanecer sola por el resto de su vida. No Así parece que la vieja premisa sigue siendo valedera: no es
iba a permitir que ni ella ni sus sueños de amor se rebajaran de hisroria antigua. El viejo y tradicional convenio sigue en pie para
esa manera. Pero la chica se casó unos cinco años después como quienes quieran usarlo. Pero en esta era de «esclarecimiento»
hicimos casi todas. entre los sexos, las cosas se hacen de forma más astuta y los con-
Nosotras, mujeres modernas -con educación, profesiones, venios son más oscuros. Sobre todo ahora que hemos vivido la
conocimientos y autoestima-, ¿establecimos matrimonios que Revolución Sexual y el orgasmo femenino pesa en la balanza.
no contuvieran algunos de esos tratos?
No todas nosotras. Siento decir que pienso que el cambio de
amor por sexo y viceversa suele seguir siendo la regla del juego. «De todos modos, ¿de quién es el orgasmo?»
Consideremos algunos hechos:
En la vasta mayoría de los matrimonios modernos continúa Cuando Diana y Louis P. entraron en mi consultorio, ella me
pr;~ticándose el sexo como si estuviera dedicado principalmente informó, con una sinlpática sonrisa, de que venía por su mari-
a los hombres: es prerrogativa de ellos, no de las mujeres. La do. Había sido idea de él, me dijo esa jefa de oficina vestida y
mejor indicación de este fenómeno son las estadísticas sobre peinada de forma impecable. Él había pedido la cita y él era el
quién inicia la relación sexual con más frecuencia en el matri- que se sentía perturbado.
monio; según los datos obtenidos en el último año de la Década Le pregunté a Louis, un funcionario del correo, por qué esta-
de la Mujer, en cuatro de cada cinco matrimonios es el hombre. ba perturbado. Me respondió con tranquilidad:
\
,'
'
Aunque en una fiesta, o en la oficina, ese hombre pueda abogar -Se trata de Diana. No tiene orgasmos.
con elocuencia (y sinceridad) por la igualdad de los sexos, la pro- Así que Diana venía por Louis y él por ella. Por lo menos en
babilidad es alta de que debajo de la sábana sea él quien apoye la apariencia ambos parecían muy altruistas.
mano sobre el vientre de la mujer y diga: "Ya hace una semana, -No sé por qué Louis le da tanta importancia -prosiguió
¿no, querida?». Diana ,con calor-o Creo que nuestra relación es muy satisfac-
Por otra parte parece que ambos cónyuges piensan que el toria. Quiero decir que podemos ser muy felices sin tener...
amor y la ternura son privativos de la mujer. Pregúntenle a Ann esteee ... «orgasmos».
Landers. Hace pocos años, la famosa columnista hizo una Cuando emitió la palabra «orgasmo», Diana alzó la ceja y
encuesta para saber qué era lo que más deseaban las mujeres de ofreció una semisonrisa como si la mera idea del orgasmo estu-
sus maridos y, créanme, la respuesta no fue «orgasmos múlti- viera por debajo del valor de su persona. Parecía estar diciendo:
ples». No, las mujeres querían que les dijeran dulces tonterías en «No soy una de esas luujeres ordinarias».
el oído, que les regalaran flores o bombones y, sobre todo, que- Miré a Louis, que estaba sacudiendo la cabeza con len-
rían mimos. ¿Y después de los mimos? Nada, gracias. En reali- titud.
dad, un gran número de las mujeres que respondieron a la pre- -Bien. Si Diana no está afligida porque no tiene orgasmos,
gunta dijeron que estarían dispuestas a cambiar un revolcón en ¿por qué lo está usted? -pregunté.

76 77
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-No está bien -murmuró, evidentemente conteniendo una esto acabaría con el trueque de sexo por amor en el matrimonio. j
exclamación de ira-o No es natural. Hombres y mujeres se proporcionarían unos a otros e! placer :¡
-¿Quiere decir que Diana no los tiene adrede? -dije. sexual. Fue la época de! regocijo. ]1''1
Louis enrojeció y Diana comenzó a toser de forma incontro- Pero no rodas estaban contentos. De repente, tanto los hom- ,i
lable. Parecía que yo había dado en el clavo. No era por el bien-
estar mutuo por lo que estaban allí conmigo.
bres como las mujeres se vieron frente a un conjunto nuevo de
experiencias, exigencias y frustraciones sexuales. El Orgasmo
t;¡

femenino -la O mayúscula- se convirtió de inmediato en un


desafío y una prueba. Lo que debería haber sido puro gozo 1II
La noción de que toda mujer es capaz de sentir orgasmos y tiene sexual se convirtió en poco tiempo en el gran premio en la polí-
derecho a ellos es relativamente nueva. Una o dos generaciones tica sexual.
atrás se suponía, en general, que solatnente algunas mujeres te- Las mujeres pensaron: «Si no tengo un orgasmo soy una fra-
nían orgasmos y en forma no frecuente. Muchos médicos su- casada)). Y, por supuesto, esa tensión bastaba para impedir a
ponían que existía una razón fisica para eso. Algunas teorías fue- muchas de ellas incluso acercarse al clímax.
ron tan lejos como para postular que la hembra humana se había Al mismo tiempo, sus amantes ° sus maridos pensaban: «Si
desarrollado físicamente más allá del orgasmo: dado que no era no tiene un orgasmo, soy un fracasado». Tomaron el orgasmo
necesario, según e! modelo darwiniano de reproducción de la femenino como un ensayo de laboratorio que determinaba si
especie, el sistema nervioso femenino había comenzado a desa- eran o no buenos amantes, como la respuesta decisiva a la eterna
lojar la sensación de! orgasmo. Por consiguiente, muchísimas pregunta masculina.
mujeres supusieron que era probable que no pudieran llegar al ¡En qué cosa alegre se había convertido hacer el amor!
orgasmo y no se desilusionaron mucho cuando la presunción Desde todos los dormitorios del mundo se oía al coro mas-
resultó acertada. Puede que se sintieran frustradas, pero acepta- culino preguntando: «¿También anduvo bien para ti?».
ron que eso les había tocado en la vida. Sin duda alguna, el sexo Al principio la pregunta se form'uíaba con timidez, con preo-
era para los hombres. Podemos estar seguras de que cuando cupación. «¿Te hice vibrar? ¿Me comporté bien? ¿Demo", lo
mamá subía la escalera para ir a complacer a papá no estaba pen- suficiente? Oh, Dios, quizás estoy haciéndolo mal.»
sando en ningún éxtasis erótico para ella; si pensaba en algún Si la mujer contestaba con un rotundo sí, significando que
placer se trataba de los abrazos y los besos: el amor y la ternura. había tenido un orgasmo, el hombre se sentía sumamente com-
Pero en las décadas de los cincuenta y sesenta todo eso empe- placido y aliviado. Tenía la recompensa. tI le había producido el
zó a cambiar. Mirabile dictu, los investigadores sobre e! sexo orgasmo.
anunciaron que las mujeres podían tener orgasmos: todas las y justamente ahí empezaron a desarrollarse todos los resenti-
mujeres. Después de todo, e! sexo era democrático. Quizá no mientos.
todas las mujeres pudieran tener orgasmos vaginales todas las -Mi marido siempre tiene esa expresión de presumido cuan-
veces, pero sí orgasmos clitorianos. Así que, aunque una mujer do sabe que he tenido un orgasmo -me contó una mujer-o Es
no tuviera orgasmos durante el coito, podría tenerlo con estí- como si él solo hubiera hecho algo maravilloso. Y se supone que
mulo manual u oral. Fue un paso gigantesco hacia la igualdad yo debo mostrarme agradecidísima porque él es tan macho. La
femenina: literalmente hacia la igualdad sexual. Por cierto que expresión de su cara no tiene nada que ver con el amor.

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1,
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Pero si la mujer decía que no, que 110 había terminado, el dedicadas a hacer una buena representación que negaban los
amante se enfurecía. Se sentÍa fracasado y entonces áCtUJOa sentimientos aut¿nú':üs q;~le est::...bJ.n detrás de la escena.
corno tal, es decir, se la tomaba con quien estuviera nlás cerca. Hay algunas nlU]Cr.:::; q:..:..~ ~c sienren presionadas para drama-
La próxima vez que preguntaba: «¿También anduvo bien p"ra tizar los orgasmos qu~ ':::'-1,:n Ylyicndo y así aplacar al marido que
ti?», su voz expresaría desesperación y enojo al misnl0 tierupo. insiste en que ella no es lo basrante expresiva.
Las mujeres en esta situación empezaron con frecuencia a ;; -Por lo general conrcngo la respiración cuando se inicia el
simular e! orgasmo. Qué decepcionante debe de ser mentir respec- ~. clínlax -comentó una esposa-o Pero como mi marido se quejaba
to a lo que se siente en e! momento del clímax de! más íntimo de
los actos. Para mí esa mentira es totalmente opuesta a la intimi-
¡ de que yo no tenía orgasmos intensos, empecé a lanzar algunos
gemidos y grititos. Ahora él se siente feliz, pero yo me entrego
dad. Y, sin embargo, muchísimas mujeres que han tenido dificul- t
,~
tanto a la actuación que a veces pierdo la sensación.
tades para llegar al orgasmo se sienten obligadas a cumplir con la ,~ El peligro de la actuación es que puede perderse el senti-
farsa cada vez qUe tienen relaciones con su marido o su amante. ~: miento real. Yo solía decir que simular el orgasmo es un méro-
Una mujer me dijo:
-Sé que es una mentira tonta, pero es preferible a la alterna-
¡ do seguro para evitarlo, pero hace pocos años descubrí una
excepción importante a la regla. A algunas de las mujeres de
tiva:i:enerlo a él cabizbajo y airado toda la semana. Nadie resul-
ta herido y él se siente 111ucho mejor.
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mis grupos preorgásmicos les aterroriza parecer demasiado
sexuales (y por consiguiente ordinarias) y necesitan «practican),
:ji

Ah, sí, otra vez el altruismo. Ella está regalándole al marido deben escucharse ginlicndo, conteniendo la respiración y
su orgasmo fraudulento.
Otras nlujeres parecían menos caritativas cuando me relata-
ban por qué actuaban en el dormitorio representando la escena
t girando los ojos. En resunlen: necesitan ensayar los signos
externos del orgasmo unas cuantas veces para superar las inhi-
biciones sobre su asp~cto al obtenerlo. Necesitan saber cómo
con un crescendo de gemidos y una sonrisa de beatitud. (Inspi- son cuando pierden el control. Solatuente entonces pueden
rados por la versión de Hollywood de! éxtasis sexual, creo que permitirse dedicarse a los sentimientos que las harán gozar del
los orgasmos sitnulados son muchísimo más espectaculares orgasmo.
que los reales.) Pero aun cuando los orgasmos de algunas mujeres sean simu-
-Lo hago para que no me fastidie -me dijo una mujer-o De lados, negados o inexistentes, la moda de la "o" mayúscula ha
otra mallera él querría hacerlo en todos sus ratos libres hasta que complicado los acuerdos del matrimonio. Los hombres busca-
finalmente lograra el premio. Supongo que sería divertido si no ¡' ban satisfacer su ego; las mujeres buscaban la paz. Y en algún
punto de la transacción volvieron a perderse los sentimientos
fuera porque se trata de un objetivo tan poco placentero.
Esta mujer estaba en camino de comprender a quién se enga- íntimos.
ña con el orgasmo simulado: a una misma. Simular el orgasmo
es e! acto máximo de dedicaci6n a los sentimientos de! compa-
ñero y no a los propios; resulta una garantía de que una no sen- «Te quiero•.• (Pausa.) ¡Maldición! ¡Dime algo!»
tirá absolutamente nada. Es notable que cuando varias mujeres
de mis grupos dejaron de fingir orgasmos, descubrieron que -Esto no ocurrió con ninguna otra -declaró Louis en cuanto 10
habían estado lográndolos todo el tiempo. Habían estado tan vi a solas.

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!
1,1

i
y después, como muchos maridos y amantes de mujeres pre-
orgásmicas han hecho antes, Louis me mostró la lista de mujeres
o perfumab~ el cuerpo, se peinaba y se ponía un lindo camisón
co:::r::;~n av~:n;,:'· según contaba Louis, a Diana le gustab~
con las cuales se había acostado que hasta habían tenido orgas-
mos múltiples. Louis era un hombre musculoso, de unos treinta
emp~zar a hac~r el a~:~~~:~;r:~e:~:~ ';;'~~~~r!~~to antes de
y cinco años, con mirada sensible, que parecía hacer un gran
esfuerzo por mostrarse más fuerte y más macho de lo que era en
realidad. No me sorprendí cuando me contó que era el menor
=si. usted sIempre le dice: «Yo también»? -pregunté.

-¿Aunque no lo sienta?
de cuatro hermanos, el que tuvo que seguir el ritmo de los otros. Louis vaciló ... y asintió.
Ahora lo que quería Louis era dejar bien aclarado que su «equi-
po» funcionaba perfectamente. Que estaba en inmejorables con-
diciones para practicar el sexo. El ritual de decir «te quiero» « b' .
-Pero después de todas esas rnujeres eligió a Diana para . '. 1 Y yo tam lén te qUIero» antes de
casarse: la única que no tiene orgasmos con usted -dije después
;~:~;r e acto sexual tiene una larga historia que se remont- a
de que él hubo dado un vistazo a toda la lista-o Tal vez debería- muje:::~e;~:~~ ~~:~:c~er:~~~:~~ ::~r era má~ explíci~o: ~a
mos empezar por averiguar por qué motivos se casó con Diana. acto sexual porque debía d r antes e permItIr el
Louis me contó que Diana era maravillosa en los demás , asegurarse e que su amante se q ued a
na con ella para ayudarla con el resultado del sexo' los h .. N-
aspectos: era muy eficiente en su trabajo, una anfitriona encan-
tadora, buena madre y una esposa muy considerada. Por ejem-
plo, siempre le esperaba para cenar. Era evidente que Louis
~~~y:;catt~:~;~::ti~~~ .~~t~~:e~i~~~~i~:n:~:::r~~:::r~:~:
) pero necesIto saber SI los quieres tú tamb' ' P ,
admiraba a su esposa. Pensaba que el trabajo de ella era más que cuidarás de ellos D' . len. rometeme
prestigioso que el suyo, que era más refinada socialmente. Resul- H .... Ime que me qUIeres».
taba obvio que Louis creía que se había casado con alguien supe- tiva. ~L~~~:a:ubsblsten losdremanentes de esa conducta primi-
om res ma uros que ca d
;~~:~tieq:enl~:~~~o eran adodlescentes, a~~e:c~e7ac~~vo~~cf::
rior a él y tenía a Diana sobre un pedestal. Pero, al mismo tiem-
po, la Diana que Louis describía se asemejaba a una geisha: una
mujer que practica el arte de proporcionar placer a su hombre a manera e meter la m n b' I bl
una chica era diciéndole pal b d a o ajo a usa de
sin atreverse a complacerse ella misma. a ras e amor.
Uno de esos hombres me explicó:
Le pregunté a Louis si alguna vez Diana había iniciado la
relación sexual y me contestó que no en un tono que indicaba me:~s reglas d~1 juego de~ían que la chica «no lo permitiría» a
que mi suposición era absurda. Le pregunté si alguna vez Diana ue tod~ue uno ~ convencIera de que realmente la quería. Así
se había negado al coito cuando él lo había iniciado, y me dijo liado y a ~;~i:e~d:~: a mIrarlas :o~ expresión de carnero dego-
que nunca, aunque siempre le hacía esperar hasta que estaba de algún almana~ue t:~~es ro~an~~ca.s, generalmente extraídas
completamente segura de que los chicos dormían, lo que a veces desnudo. Dios nos librara ;:n : ~ )~t:vo de aca:iciar un pecho
demoraba la situación hasta muy tarde. Louis se quejó también le gustaba. q e a CIca permItIera eso porque
de que Diana solía decirle que tenía que limpiar el dormitorio y
l!n cliché en las pelfculas de la década d I '
luego demoraba preparándose: se duchaba, frotaba con talco una Jovencita temerosa em . d . e os CinCUenta era
pUJan o a su Jadeante enamorado
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Ji,
para alejarlo de su cuerpo, diciéndole: «No me querrás sólo para de un ritual inocuo como en el caso de Louis- está efectuando
el sexo, ¿no?», a lo que él respondía con una enfática negativa y el equivalente masculino del orgasmo simulado. Cuando dice
terminaba expresando sus intenciones serias dándole a la chica «te quiero» por encargo se arriesga a no experimentar nunca los
el anillo de la escuela secundaria: el símbolo del amor. Él quería f sentimientos íntimos que hay detrás de esas palabras.
sexo, por supuesto, pero sabía cuál era el precio.
Aunque los tiempos han cambiado, a veces me pregunto si
t De nuevo oigo las palabras de protesta de aquella mujer en
la última fila:
las diferencias no son solamente de estilo. Aun a fines de la déca-
da de los noventa hay muchas mujeres, como Diana, que necesi-
tan oír las consabidas palabritas antes de aceptar el contacto
1 -¡Un momento, Dagmar! Todo lo que queremos es volver a tener
un poco de amor en nuestra vida sexual. Y tú, especialmente tú, no
puedes culparnos por eso.
sexual. Quizá la mayoría de ellas no obligue al hombre a efec-
tuar la declaraci6n como clave de la relaci6n sexual, pero la exi-
gencia todavía se hace sentir.
Siempre pensé que la necesidad de decir «yo también» inme-
diatamente después de que el compañero dice «te quiero» es un
I
í
No las culpo ni por un instante ya que mi objetivo es unir el
amor y el sexo en la relaci6n. Pero cualquier intento de trueque
entre uno y otro está destinado a separarlos. Y el resultado de
esto son dos personas solitarias y frustradas.
Las experiencias sexuales de Louis con su esposa, como él me las
asunto bastante peliagudo. I describi6, me sonaron especialmente solitarias. Una vez cumplido
Un ejeluplo es el episodio siguiente que me contó Steven, un el protocolario «te quiero", Diana se precipitaba al asunto. Tomaba
joven casado. el pene de Louis, lo manipulaba hasta la erección -otra vez pensé
-Beth (su mujer) y yo estábamos dando un paseo en auto en Diana como una geisha--, lo guiaba dentro de ella mientras colo-
por el campo y pasándolo muy bien cuando de repente me dio caba una almohada bajo los glúteos. A pesar de su «equipo eficien-
un beso y me dijo «te quiero». Espléndido. Siempre me gusta te" Louis se las arreglaba para durar bastante tiempo en la etapa de
que me lo diga. Pero en aquel momento no sentí la necesidad de excitaci6n y luego, después de tantos años, formulaba la pregunta
decir «yo también». Pensé que no hacía falta ya que los dos está- que los torturaba a ambos: "¿ 7ilmbién estuvo bien para ti?".
bamos tan bien. ¡Craso error! Beth siguió mirándome con esa Según Louis, Diana no fingía jamás haber tenido un orgas-
expresión de: «¿No vas a decir nada?», y pronto estuvo de mal mo. Solía responderle a Louis: "No tiene importancia, querido.
humor y no volvi6 a dirigirme la palabra. Me incliné hacia ella y Alguna vez tendré el orgasmo. Pero me hace sentir muy bien que
la besé pero gir6 la cara. Nada de besos: yo no había cumplido para ti todo haya funcionado".
con el reglamento. Sé de buena fuente que esa clase de respuesta basta para
La necesidad de seguridad de esa mujer había convertido la poner al hombre contra la pared. Estoy segura de que Diana era
más íntima de las expresiones en sólo «buenas maneras»; el «te
quiero» no difería de «gracias», «con permiso» o «que pases un
buen día». La etiqueta dictaba lo que había que decir aunque no
i sincera, pero esa respuesta contenía un elemento de martirio.
Louis confes6 que siempre se senda terriblemente mal, aunque
hasta ese momento ignoraba el motivo.
se sintiera. Desgraciadamente, cuando ({te quiercP) se convirtió Creo que Diana trataba de enviar ciertos mensajes a Louis
en un requisito para efectuar el coito esas palabras quedaron des- con su respuesta. Primero: al decir que «no tiene importancia»
provistas de su contenido emocional. En realidad, cuando un estaba sugiriendo que ella estaba '<por encima» de los orgasmos y
hombre dice esas palabras para obtener sexo -aun como parte que Louis, como hombre que necesitaba sexo y era meramente

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1 I
carnal, estaba por debajo de ella. La forma en que Louis tenía a nado orgasmos, por ejemplo. Pero conversando apareci6 otra
Diana en un pedestal indicaba que él creía eso, aun cuando mceta de Louis, una que demostraba que era peor la soledad que
empezaba a no gustarle la idea. Pero la parte más peligrosa del sentía en la cama con Diana que la sensaci6n de fracaso como
mensaje era la que fortalecía la sensaci6n de Louis de que en rea- amante.
lidad estaba haciendo todo solo. -¿De qué me acusa Diana? -me pregunt6 Louis-. ¿Qué cree
Además, lo que expresaba Diana con «alguna vez tendré el usted que ella quiere de mí?
orgasmo)} me sonaba como una incitación para que él siguiera -Lo mismo que usted quiere de ella -le dije-o Y es más que
intentando producírselo. A pesar de decir que no tenía impor- un orgasmo. Ella quiere que usted le brinde sentimientos.
tancia, ella quería que la zanahoria siguiera bailando delante de Pero ninguno de esos «dadores» compulsivos podrá sentir
la nariz de Louis. Una parte de Diana quería mantener viva la demasiado hasta que él o ella empiece, egoístamente, a experi-
idea de que si él le frotara el lugar adecuado de la manera apro- mentar su propio placer.
piada, ella lo recompensaría con un orgasmo.
Pero era el tono de mártir del final de la respuesta de Diana
(<<Me hace sentir muy bien que para ti todo haya funcionado») «.lá no me traes flores»
lo que transmitía el mensaje más significativo: ella se había sacri-
ficado por él y Louis le debía algo por eso. Ése era el contenido real Una vez, la administradora de un hospital me dijo que estaba
de todo: el trueque. Ella le había dado sexo; ahora quería algo a costándole mucho trabajo encontrar una persona calificada
cambio: algo más grande que el sexo. para manejar el departamento de archivos referentes a los
En casi todas las parejas que conozco hay algún elemento de pacientes.
«me debes algo», sobre todo en lo concerniente a la relaci6n -No es fácil-dijo ella-o Necesito a alguien inteligente y res-
sexual. Ella lo estimula en forma oral-genital pero él no le devuel- ponsable, que tenga en cuenta los detalles y sepa dirigir un
ve el favor: él debe uno. Ella no quiso la última vez que él inici6 el departamento.
sexo: ella le debe uno. Ella dijo «te quiero» y él solamente sonri6: él -Sé d6nde podría encontrar una docena de candidatas ¡u:t-
debe uno. Ella termin6 dos veces y él s6lo una: ella debe uno. fectas para ese trabajo -dije guiñando un ojo-. Elija a cualquiera
Pero ¿d6nde estaba Louis en esa sexualidad «de roma y de las mujeres de mi grupo preorgásmico.
daca})? Él arrastró a Diana a mi consultorio; él sentía que era un Es verdad. A fines de la década de los setenta empecé a
problema que Diana no tuviera orgasmos. ¿Acaso era otro hom- darme cuenta de que en esos grupos de mujeres que jamás ha-
bre tratando de «llamar la atenci6n de su mujer» para poder sen- bían tenido un orgasmo se encontraba un número despropor-
tirse como un semental en lugar de un fracasado sexual? ¿Estaba cionado de mujeres muy inteligentes, con mucha disciplina y
haciendo la cuenta «me debes uno» cuando preguntaba siempre superrealizadas. Por ejemplo, de los centenares con las que he
«¿también anduvo bien para ti?», Y lo más importante: ¿era él el trabajado, s6lo unas pocas habían obtenido, en el secundario,
que se dedicaba al sexo de desempeño con exclusi6n de los sen- las notas necesarias para aprobar y nada más. Las que estaban
timientos amorosos? empleadas en general ocupaban cargos profesionales o de geren-
Es verdad que la nota destacada de la imagen que daba Louis cia, muy bien pagados. Las que eran amas de casa estaban consi-
era de macho puro: la lista de mujeres a las que había proporcio- deradas como notablemente eficientes: mantenían su hogar -y a

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1
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sus habitantes- en excelentes condiciones. Además estas lllUjeres aquí? -le pregunté muy seriamente-o ¡Por qué no vuelve a casa y
de! grupo se caracterizaban por e! arreglo esmerado, e! vestir
bien y el peinado adecuado. En resumen: eran «las nenitas bue-
t empieza a simular orgasmos para hacer feliz a Louis?
-Porque no vaya empezar a mentide a Louis -respondió
nas» que habían llegado a ser mujeres "perfectas». Diana con frialdad.
Por cierto que casi todas las mujeres de los grupos preorgás. -Me alegra oír eso -dije. Pero como me daba cuenta de que
micos se describían como la clase de chica que nunca se ensucia- ,
~'
no llegaría can Di:uu a ninguna parte a menos que le hiciera

,
¡
ba e! guardapolvo, que ayudaba en las tareas domésticas, cuida-
ba a los hermanitos menores, hacía los deberes enseguida
y nunca llevaba a casa una mala nota. Con frecuencia se tra-
taba de la hija mayor de una bmilia con padres exige mes y
I
"
perder un poco el control, continué-: Entonces, ¿por qué no
vuelve a casa y trata de lograr un orgasmo de verdad?
Diana me miró con reS¡;ntillúcnto y contestó:
-Porque no creo que sea tan fácil.
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1
difíciles de satisfacer; en realidad ella estaba segura de que la úni-
ca forma de complacerlos alguna vez era negando sus propios
t -¿Para usted, Diana? Creí 'lue era alguien que lograba todo
lo que se proponía.

I
t impulsos y necesidades. No sorprende que en esos grupos sean Diana me miró un segundo, se tapó la cara con las manos y

1
"'-¡
numerosÍsimas las «chicas buenas)) que nunca se masturba-
ron:tJna vez dada la pauta, esas chicas aprendieron a renun-
de repente rodaron lágrimas por sus mejillas. Le di un pañue-
lo de papel y le dije con suavidad:
ciar a su propio placer en pro de la aprobación y el amor de sus -Eso la enojó, ¿no? Usted no ha hecho jamás algo para su

I
padres. Y ahora, como mujeres adultas, esas chicas siguen negán- propio placer, ¿no es cierto?
dose el placer en sus relaciones -no sólo el sexual- con la es- Diana estaba llorando porqne alguien la había acusado de
peranza de lograr amor a cambio. Todavía tratan de compla- ser menos que perfecta. Peor aún, le había echado en cara el más
cer a la autoridad, excepto que ahora la autoridad es el hombre reprensible de sus fracasos: no tener el control total de sí misma.
de su vida. Como para tantas otras buenas chicas, el afecto y la aprobación
Pero ¿qué pasa si el hombre decide de repente que 10 que más le habían llegado sólo cuando se había comportado en forma
desea en el mundo es que ella tenga un orgasmo? perfecta, y ahora le aterrorizaba perder la aprobación si caía por
Diana cumplía todas las características de la mujer preorgás- debajo del estándar.
'i'
mica. Era la hija mayor, niña modelo y estudiante modelo: la Diana había quedado atrapada en una contradicción imposi-
buena chica por excelencia. Y en la actualidad una ejecutiva de ble. Ser una buena chica signitlcaba mantener el control perfec-
primera clase y una esposa y madre modelo: era la mujer perfec- to, y control perfecto significaba sacrificar sus sentimientos,
ta. Cuando llegó al consultorio vestía un traje sastre de tweed, de incluidos los «sucios~) sentimientos sexuales. Pero para ser la
:j: corte perfecto, y no tenía un pelo fuera de lugar. esposa perfecta para su marido debía tener orgasmos. Para servir
1\' Las primeras palabras que me dirigió Diana fueron, de a su marido tenía que dejar de ser buena. No podía ganar de otra
I nuevo, para Jecirnle que estaba totalmente satisfecha con su
matrimonio tal como era y que el único motivo por el que había
forma que no fuera perdiendo.
-No puede tener un orgasmo para Louis -le dije a Diana-.
tI
venido er~ porque Louis había insistido en ello. Dijo todo esto No funciona de esa manera. Solamente puede tener un orgas-
"
l' con mucha calma y en forma muy educada. mo para usted. Y creo que llegó la hora de decidir que se lo
I -Mire, Diana, ¿por qué no nos ahorramos algún tiempo merece.
1:
r 88 89

1:
-Lo que usted me dice me da toda la responsabilidad en la había convertido en alguien incapaz de reaccionar. Para hacer
cuanto a tenerlo o no -dijo Diana recobrando la compostura. era una experta -incluso en el sexo- pero para sentir era una inú-
-De usted depende -dije-o Quizá debería pensar en lo que til-hasta para sentir el amor-o Y como muchas mujeres, no sólo
teme perder si tiene un orgasmo. las buenas chicas, Diana estaba convencida de que el hombre
Diana estaba atrapada en una paradoja que la inmovilizaba. era responsable de que ella sintiera. «Ésa es la tarea del hombre,
Ahí estaba, el modelo del auto control, tratando de negar que hacernos sentir, ¿no?» El viejo trato: sexo por amor; amor por
tenía el control de sus orgasmos. Implicando a su marido como sexo.
responsable de los orgasmos de ella -{) de su falta- podía seguir Después de hurgar un poco en el tema, Diana admitió que
siendo perfecta; en ese proyecto el fracaso no era de ella sino de
él. Pero al mismo tiempo, eso significaba que Louis tenía el
poder de producirle orgasmos o no. Y ése, me parece, es el máxi-
Louis no cumplía su parte del trato. Y en cuanto empezó a
hablar de ello Diana se dio cuenta de que estaba muy enojada
con Louis.
I
\:
j

mo poder que alguien puede tener. Diana se sintió a merced de -Nunca se desvive por hacer algo por mí -me contó Diana-.
Louis. Al sentirse de esa manera debía encontrar la forma Es muy raro que me traiga flores, golosinas o cualquier cosa.
de recuperar algo de poder. Por eso negaba que le interesaran los Hasta tuve que recordarle que me hiciera el regalo de aniversario
orgasmos y procedía a no tener ninguno. (Más adelante admitió el año pasado, y lo hice solamente para que quedara bien ante
que solía repasar listas mientras hacían el acto sexual con Louis: los chicos.
listas de llamadas telefónicas que debía efectuar y de tareas a rea- Sobre la relación sexual, me dijo:
lizar. Un método seguro para garantizar la falta de reacción -Louis fue feliz durante siete afias teniendo sexo cada vez
sexual.) Al contener la excitación y el orgasmo estaba en pose- que lo quería, sin hacer preguntas. y, créame, nunca fue muy
sión del control. Si tuviera un orgasmo -y por consiguiente per- inspirado. Y ahora que tiene lo de mi orgasmo metido en la
diera el control- se arriesgaba a perderlo todo, lo que incluía cabeza, si pudiera lograrlo pellizcándome el codo, lo haría. Y yo
principalmente el amor y la aprobación de Louis. Había investi- sólo quiero un orgasmo si va a ser un acto de amor.
do a Louis de tanto poder que si no lo controlaba, él podría Finalmente Diana había admitido que, por lo menos eIl"Cll1a
sacarla de su vida. circunstancia, quería un orgasmo por ella misma.
Por otra parte, Diana ofrecía a Louis el siguiente convenio: Ahora podíamos empezar.
"Seré la esposa y la geisha perfecta. Tendré relaciones contigo 1
todas las veces que quieras. A cambio de eso te quedarás conmi-
go, no me engañarás y pensarás que soy maravillosa. Pero no Un convenio que no aporta llada a nadie
esperes "atraparme" porque yo no necesito el sexo».
Pero lo que Diana quería convenir de verdad era: «Te daré Diana y Louis tenían algo en común con casi todas las parejas
sexo pero hazme sentir algo. Excítame. Haz que me sienta que veo en estos tiempos: hacían el acto sexual frenéticamente
amada. Y, por encima de todas las cosas, ¡hazme sentir que estoy con la esperanza de lograr sentimientos amorosos. Louis se afa-
amando!». naba con desesperación buscando la «movida adecuada» que
lograra el orgasmo de Diana para no sentir que estaba solo en el

I
Como muchas buenas chicas adultas, Diana estaba sedienta
de sentimientos. Había pasado toda lo vid" dedicada a dar yeso acto sexual. Trabajaba por ese brillo en los ojos de Diana que le

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1,
demostrara que realmente 10 amaba. Y Diana, obediente, seguía Siempre he dicho que uno de los motivos del gran éxito (más
haciendo e! acto sexual todas las veces que Louis lo quisiera, con del 80 por ciento de los casos) que se tiene con las mujeres pre-
perfumes, talco y almohada bajo los glúteos, mientras esperaba orgásmicas se debe a que son excelentes alumnas. Son buenas

que él, alguna vez, le hiciera experimentar sentimientos amo- ~ chicas que hacen sus deberes, que, en este caso, consisten en
rosos. .~ pasar una hora por día, sola, examinando al principio su cuer-

I
El matrimonio de Diana y Louis era el típico trato de la déca- pos y genitales y luego tocándolos y masturbándose. Conjun-
da de los ochenta y, como es típico también, no funcionaba. tamente experimentamos con algunos ejercicios para propor-
Louis se sentía solo, ansiando la intimidad; Diana no reac- cionar autoconfianza, otra fonna de hacer volver algo de
cionaba sexualmente, esperando los sentimientos. El convenio sentimiento a estas eternas rechazadoras de sus placeres. Pero
no beneficiaba a nadie. Y e! motivo es sencillo: nadie crea senti- para Diana, como para la mayoría de las mujeres de estos gru-
mientos íntimos por el mero. acto sexual. Pregunten a los donjua-
nes de! mundo: cuanto más practican e! coito (y con cuantas
1 pos, la última barrera para permitirse e! placer del orgasmo era
el temor a la desaprobación del marido. Sí, Louis decía que dese-

~1 ¡
más compañeras) más solos se sienten.
La razón fundamental por la que Diana no podía experimen-
tar él"orgasmo era porque no podía sentir nada: ni ira, ni alegría,
ni amor. En mis grupos de mujeres preorgásmicas con frecuen-
cia resulta que una mujer ha estado alcanzando e! orgasmo, en
I aba que ella tuviera orgasmos, pero cuando era chica Diana
había aprendido que no se lograba la aprobación ni el cariño
siguiendo lo que indicaban sus sentimientos. ¿Por qué ahora
sería diferente?
Durante años muchas mujeres que aprendieron a lograr el
un sentido fisiológico, pero los ha perdido: es decir, no los sin- orgasmo en mis grupos volvían a casa y fingían ser aún preor-
tió. Esas mujeres son tan cerradas que no experimentan ninguna gásmicas. Practicaban la inversa de la simulación del orgasmo:
sensación, incluso la de! orgasmo. Le dije a Diana que le sería fingían no tenerlo. Los dos tipos de ficción tienen el mismo
imposible lograr e! primer orgasmo con su marido porque ella motivo: que las mujeres manteng,m a sus hOfilbres felices y des-
creería, en ese lTIoménto, que estaría entregando el único poder preocupados, y evitar que las abandonen.
que tenía en la relación. Tendría que aprender a tener orgasmos Por desgracia hay algo de verdad en esos temores de las muje-
por y para ella misma. Hace varios años, la terapeuta Lonnie res. Muchísimas veces el mismo marido que arrastra a su mujer
Barbach descubrió que trabajando con las mujeres preorgásmi- preorgásmica al consultorio termina tratando de que vuelva a las
cas sin la presencia de sus maridos tenía un éxito más grande del reuniones del grupo. El marido de esa clase se siente amenazado
que habían tenido Masters y Johnson trabajando exclusivamen- en lo más íntimo: «¿Seré capaz de satisfacerla tanto como puede
te con los dos miembros de la pareja juntos. Le pregunté a satisfacerse ella sola?». O peor todavía: «¿Quiero a una mujer tan
Diana si podía anotarla en uno de mis grupos de mujeres preor- sexual? ¿No me devorará?».
gásmicas. Algunos maridos se sienten avasallados cuando su esposa
-No sé -respondió ella mordiéndose el labio. vuelve a casa después del grupo y tiene orgasmos múltiples. Eso
-¿Teme que Louis no lo apruebe? es más de lo que querían. Tienen miedo a no ser capaces de
L Diana asintió. seguir su ritmo, de estar perdiendo una imaginaria contienda
ti
r -Él lo pidió -dije sontiendo, y, por primera vez, Diana son- sexual, y entonces comienzan a criticarla. Se quejan de que
1:, rió también. el sexo se ha vuelto impersonal para ella, de que se muestra
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demasiado distante. Pero nunca dicen lo que realmente les ocu-
rre: tienen miedo de que ellas se diviertan más que ellos.
Por suerte, en el caso de Louis ese temor fue infundado. Por
supuesto que antes Louis creía que él, solo, era responsable de
los orgasmos de Diana, tal como ella misma pensaba. Más aún:
después de unas pocas semanas en el grupo, Diana empezó a
tener la casa menos organizada; dejaba los platos para lavar al
día siguiente, se deterioró el cuidado de la casa, y ella empezó a
6
pedirle a Louis que trajera la cena hecha dos o tres veces por
semana. Diana gozaba con el descubrimiento del descuido y el Deslealmente tuyo
egoísmo. Pero al mismo tiempo estaba relacionándose con Louis
en una forma activa y amorosa por primera vez.
-No sé qué me pasó -contó Diana en el grupo-o Me acerqué Me encantan esos siniestros artículós de revistas que exhiben la
a Louis desde atrás y le pellizqué el traseto. Por un segundo tuve lista de los «Cinco signos principales que denotan que su marido
miedo de la forma en que reaccionaría; pero él se dio la vuelta y vive una aventura,>.
me pellizcó. Puede parecer ridículo, pero fLle el momento más El número 1 suele ser alguna manifestación de culpabilidad,
amoroso que había tenido con él hasta entonces. como no mirarla directamente a los ojos o sufrir ataques de
Unas semanas después, Diana y Louis hacían el amor, con depresión, sobre todo en las reuniones familiares. El número 2
orgasmos y todo. Habían encontrado el único convenio que la alerta, la actitud misteriosa de él (<<¿Cierra la puerta antes de
funciona: producirse placer para cada uno y entonces compartir atender el teléfono?»). El número 3le advierte de que él cuida
los sentimientos que fluyen de ese placer. El balance es perfecto. más su aspecto, mientras que el número 4 sugiere que usted
y ese convenio es el mejor que se puede hacer. debe inspeccionar los recibos de las tarjetas de crédito para saber
si ha gastado en moteles (<<Sea sincera con usted misma: ¿exi.~e
algún motivo relacionado con el trabajo para que él alquile una
habitación en el Old Forge Motel un jueves por la noche?»).
y, por supuesto, el número 5 es terminante: él ya no le hace
el amor con la frecuencia de antes, y cuando lo hace parece cul-
pable y retraído.
La gente que escribe esos artículos debe de conocer a parejas
diferentes de las que yo conozco. Nunca vi artículos sobre los
signos de que su esposa tiene una aventura amorosa y, sin embar-
go, a juzgar por lo que sé de la práctica de mi profesión, las espo-
sas parecen tan activas como los maridos a ese respecto. De cual-
quier manera, si yo tuviera que hacer la lista de los cinco signos
más importantes de que el cónyuge vive una aventura amorosa,

94 95

~
sobre la base de la información que recibo de las parejas que <<Justamente cumulo estábmnos sintiéndonos
atiendo, la lista sería algo como lo que sigue: tan cerca. .. »
Él parece más liberado y alegre en casa que antes. -No sé qué estoy haciendo aquí -declaró Kelly Q. en cuanto
Él siembra claves para que yo me dé cuenta de que esrá sien tomó asiento en mi consulrorio-. No creo que vaya a perdonar-
do infiel.

I,
lo jamás por lo que me ha hecho.
Come mejor. Jack, su marido desde hacía diez años, se sentó aliado de
Deja los recibos del Old Forge Motel encima de la cómoda Kelly con una expresión de desolación absoluta y culpa en la
(vea nómero 2). cara grande y juvenil. Hacía siete meses que Jack había iniciado
?
Quiere hacer el amor conmigo casi con doble frecuencia que una relación con una modelo de la casa de modas en que traba-
antes y, cuando lo hacemos, parece más relajado y desin- jaba. Había roto la relación un mes atrás, antes de que Kelly la
hibido. descubriera. Lo más penoso, me dijo Kelly, fue descubrir cuán-
do había comenzado la aventura de Jack.

de
Desde luego exagero un poco, pero la verdad es que muchos
ros hombres (y mujeres) infieles que conozco se sienten más I -Habíamos pasad" un fin de semana en nuestro hotel favo-
rito en Poconos -COntÓ ella-o Dejamos a los chicos en casa de
libres y mellOS inhibidos sexualmente con sus cónyuges que
antes de la aventura extramarital. El motivo de esa nueva exube- I filamá así que nos qucllamos basta tarde, bailando, y pudimos
tomar el desayuno en la cama: el programa completo. Hicimos
rancia es que la aventura ha insuflado algo de aire en ese matri- elamor no sé cuantas Veces, como en los viejos tiempos antes
monio claustrofóbico; ha creado un poco de espacio en una rela- , de casarnos. Fue como enamorarse de nuevo. Por lo menos
ción que los dos habían empezado a sentir como una trampa. para mi.
Oigo exclamar a alguien:
-¡Un momento Dogmar! ¡ Terminó la década dc IOi sc.icllttl y el
t Kelly se secó los ojos eOIl el p'lñuelo antes de proseguir.
-Al día siguiente, Jl}uellunes, él empezó con esa modelo.
matrimonio abierto fue una verdadera catdstrofe. Ttt, justamente Cuando yo estaba en casa soü.ando con Paconos él se entretenía
tú, ¿vas a tlbogar en pro de la infidelidad como método para reires- con ella. ¿Qué le parece?
car el matrimonio marchito?
Jamás. Cualesquiera que sean los beneficios a corto plazo que
pueda acarrear la infidelidad, su efecto a largo pl.lZO suele ser la
I!
-No lo planifiqué --protestó Jack débilmente-o Ocurrió.
-¿C01110 por arte de Illagia? -interrumpió Kelly con amargu-
ra-, Entonces, ¿cónlo puede saberse que no sucederá otra vez?
destrucción del matrimonio. Primero aparece la sensación de El mensaje de Kelly resonaba en el consultorio: ,,¡Hay que
libertad, pero luego vienen la culpa, las acusaciones y finalmente castigar al hijo de puta! ¡Y bien, para que no vuelva a traicionar-
se pierde la confianza. Y la parte más triste es que la pareja podría me! Cuando haya sufrido, entonces y sólo entonces podré pen-
respirar la misma libertad emocional y vivir la misma exuberancia sar en perdonarlo y seguir con nuestra relación»,
sexual en su matrimonio sin llegar a ese extremo autodestructivo. Otras mujeres burladas comunican el mensaje con mayor
Si hubieran sabido cómo hacerlo, los miembros de la pareja ha- sutileza, pero la idea es que mi tarea es reeducar al marido como
brían podido introducir la distancia necesaria en sus relaciones sin si fuera un delincuente juvenil. Jack, como muchos maridos
tener que correr con la secretaria al Old Forge Motel. infieles, asumió el papel de «lual muchacho)) casi con alivio;

96 97

\ ¡
como veremos más adelante, ser el villano tiene ventajas emo- mos vuelto a enamorarnos y al mismo tiempo él teniendo relacio-
cionales. Así que Jack era el Pecador y Kelly, la Santa. nes con la modelo. Hacíamos el amor en forma tan romántica ...
Creo que hay un punto en que la paradoja se hace tan y entonces descubro que no se trataba de algo personal. Es
común que deja de ser una paradoja. En la terapia sexual es casi humillante.
la regla que la persona con el «síntoma» sea, paradójicamente, el -No se sienta humillada -le dije a Kelly-. La aventura de
«frente» del cónyuge con un problema más profundo. Si aparece Jack fue su manera de viajar, de volver al camino: para los dos.
una esposa sexualmente fría y retraída, de inmediato busco al Ya estaba armado el rompecabezas. Durante los primeros
marido que tiene inseguridades sexuales; si llega un marido que nueve años de su matrimonio toda la relación se había basado
es eyaculador precoz, busco una esposa que es sexualmente en las idas y venidas de Jack, reuniones y despedidas, períodos
ansiosa e impaciente. Yen caso de infidelidad, la persona con el de estar juntos y períodos de estar separados. Ese ritmo funcio-
síntoma -el Pecador- suele estar ventilando un problema que, naba para ambos y les permitía «recuperarse» de los arranques
por lo menos, es tanto del cónyuge como propio. de intimidad apasionada volviendo a encerrarse en sí mismos,
Pero ¿cuál era el problema que mostraba Jack? entre límites seguros. Pero de repente Jack estaba en casa todas
Como a Kelly, me sorprendió el momento de su infidelidad. las noches y algo se había perdido en el matrimonio. Los dos per-
Le pregunté si había sucedido algo desusado antes del fin de dieron algo de independencia, de espacio para respirar, yeso se
semana en Poconos. Los dos se encogieron de hombros y dije- reflejó enseguida en la pérdida de brillo de la relación sexual.
ron que no. Hasta Kelly admitió que habían caído en una rutina opaca en el
-No peleamos, si eso quiere saber -dijo Kelly-. Estábamos dormitorio, si bien no quiso tomar ninguna responsabilidad al
viviendo como cualquier pareja normal. En realidad más nor- respecto. Y entonces, cuando pasaron aquel fin de semana
malmente que de costumbre, ya que por fin Jack no viajaba. Al romántico en Poconos, con largas tardes de amor sensual, los
parecer, hacía un año que habían ascendido a Jack, de viajante a dos experimentaron la explosión delos sentimientos íntimos
gerente de ventas en las oficinas y desde entonces estaba en casa hacia el otro: los sentimientos avasalladores. Pero no supieron
todas las noches, cosa que nunca había ocurrido. ¡En casa todas cómo volver a retraerse. No conocían la manera de hacerlo. Jaek
las noches después de años de viajar, a veces durante semanas! no iba a irse de viaje después de aquello: volvería a casa con su
Eso me sonaba como un difícil período de adaptación. Les pre- mujer.
gunté cómo había funcionado la relación física cuando Jack vol- Le pregunté a Kelly si recordaba lo que había sentido en el
vía a casa todas las noches. viaje de vuelta a casa después del fin de semana romántico y ella
-Un poco lerda -respondió Jack-. Cuando yo viajaba, siem- sostuvo que se sentía enamorada y feliz.
pre tenía el gran recibimiento en casa. Mucho-me-alegra-verte, -Yo no lo recuerdo así -interrumpió Jack-.Estuviste todo el
en la cama dos o tres noches seguidas. Pero cuando dejé de via- tiempo de muy mal humor. No hacías más que decir que había
jar las cosas no fueron tan entusiastas. Ya sabe: la rutina. terminado la diversión y volvíamos a·nuestras vidas aburridas.
Pero la relación sexual mejoró mucho después del fin de Actuabas como los chicos cuando terminan las vacaciones. No
semana en Poconos y el inicio de la aventura de Jack. hacías más que quejarte: ,,¿Por qué no podemos estar siempre
-Eso es lo que realmente me hace arder -exclamó Kelly-. como en el hotel? ¿Por qué no puedes ser romántico también en
Todos esos meses haciéndolo todas las noches como si hubiéra- casa?». Fue bastante pesado.

98 99
j
;\
~\:i Tan pesado que al día siguiente Jack se encontró en la cama interminable» en el viaje de vuelta. Era seguro que eso iba a
:i con otra mujer. Entre la fuerte intimidad del fin de semana y la 'ener en Jack el efecto opuesto y, en algún nivel preconsciente,
aparente exigencia de Kelly de un romance permanente, Jack Kdly lo sabía. Estaba usando su exigencia de tomance como una
había huido direct,unente a los brazos de otra mujer. Ésa fue su forma de apartar a Jack para poder recuperar su propio espacio.
solución al pánico que produce la intimidad rotal. Para muchos «Dejarás de hacerme el amor de esa manera», gritaba invadida
hombres infieles, una dimensión de ese pánico es el miedo al por el pánico. Yen la profecía depositaba en Jack la culpa de
,.
abandono; cuando están más cerca de su mujer, el miedo a per- cualquier fracaso en la relación.
j1
l' derla es tan grande que coquetean con la idea de romper el Peto, por supuesto, la conducta de Jacle también era paradó-
1, matrimonio: por lo menos así tendrán el control de su destino. jica. Al embarcarse en su aventura sexual podía dar a Kelly el
j.
Teniendo relaciones con otra mujer, a la que no amaba, Jack romance interminable que ella le pedía. Jack se convirtió en un
ldi podía sentirse lo bastante «fuerte» para hacer el amor con su amante libre y exuberante en casa. Y como cada vez pasaba más
., ,
mujer, íntima y felizmente, sin ceder al pánico . tiempo fuera del hogar a causa de su aventura, también estaba
.1 Una aventura también puede ser la solución al terror a sofo- dando a Kelly e! espacio que ella necesitaba. Todo funcionó bien
¡'II carse en la intiInidad. Muchísimos maridos empiezan a tener hasta que Jack no pudo controlar más su sentimiento de culpa.
.li
;'~!
o",,'
av~~turas cuando su esposa está embarazada por primera vez y -¿Cómo pudo hacerme esto cuando estábamos sintiéndonos
con más frecuencia aún cuando está en su segundo embarazo. tan cerca? -me preguntó Kelly.
La trampa de la vida familiar se cierra completamente: tener y mi respuesta fue:
relaciones con otra mujer es la última y desesperada declaración -Precisamente por eso. Y ninguno de los dos estaba prepara-
de independencia. Pero, desde luego, no es para nada un signo de do para manejar esa intimidad.
independencia: es sólo uno de terror.
Cuando conversé a solas con Jack me aseguró que aquél
había sido el único affoire extramarital. Hasta a él le parecía raro. ¿Cómo se distinguen los Buenos Tipos
-Todas esas historias sobre los viajantes son verdaderas -me de los Malos Tipos?
dijo-. Conozco docenas de viajantes que tienen una mujer en
1
cada ciudad de su zona. Es una de las características de los que Jack fue descubierto cuando dejó la llave de una habitación de
1 ¡.
viven viajando, ¿no? Pero yo fui la excepción: el Marido Leal.
Hasta que volví para quedarme en casa.
un hotel en el bolsillo de un traje que había pedido a Kelly que
enviara a la tintorería. Fue como dejar un arma llena de impre-
'1
1 Jack estaba empezando a ver la conexión entre (<volver para siones digitales en la escena del crimen. Así como «se había
1
,1
quedarme en casa» -como un pájaro con las alas cortadas- y encontrado en la cama con otra mujer», ahora «se encontró,}
~li
"
volar a la cama de otra mujer. atrapado por su descuido. Jack se las arregló para convencerse
¿Y qué pasaba con Kelly? ¿Era simplemente la mujer herida? de que ninguno de los dos fue un acro consciente y de esa
¿La santa y mártir que no había pedido a su marido más que manera no tenía que asumir la responsabilidad ni del delito ni
1, amor y lealtad? Mi suposición era que Kelly necesitaba tanta dis- del descuido. Cuando finalmente los sentimientos de culpa
1, tancia en la relación como Jack; quizá más. Había una clave: la fueron demasiado fuertes, Jack evitó la humillación infantil de

¡:
I forma en que Kelly había fastidiado a Jack pidiéndole «amor la confesión dejando que Kelly fuera la acusadora y la juez.
~::
1
¡, 100 101

J,
l:.
Ahora le tocaba a ella el turno de actuar; J ack s6lo tenía que -Dedíquense a los sentimientos corporales mientras estén
ser el mal tipo. haciendo los ejercicios -les dije-o Tienen el resto de! día para
Dadas las alternativas, ser el Malo es trabajo fácil. El sentir e! enojo y la culpa.
Mal Tipo no tiene que hacer frente a sus sentimientos de debi- Pero por desgracia Kelly no podía dejar de lado la ira sobre
lidad ni vulnerabilidad: puede limitarse a sentirse culpable. Y todo cuando era el turno de Jaek de acariciarla. Tan pronto como
si tiene mucha práctica en el papel de Mal Tipo, hasta puede empezaba, le obligaba a parar y se echaba a gritar y llorar de
tenerse lástima cuando la castigadora le humilla. Los hombres nuevo.
tienen una aptitud especial para ese papel; es «masculino» ser -Todo lo que me hace me obliga a pensar en lo que le hizo a
malo, sobre todo sexual mente malo. Todavía sigue siendo ella -dijo Kelly con amargura en mi consultorio la semana
un papel activo y no de víctima. Un hombre de verdad puede siguiente.
tener relaciones con muchas mujeres y, cuando lo descu- -¡Pero yo nunca la acaricié así! -exclamó Jack-. ¡Lo único
bren, sabe aceptar el castigo. En realidad puede pasar por to- que hice con ella fue follar!
das las etapas del ciclo sin experimentar demasiados senti- A su manera, Jack había resumido su infidelidad de una
mientos. manera perfecta. Practicando e! coito sin emoción fuera de casa
Aun así, es notable cuántos hombres infieles aceptan con había podido continuar haciendo el amor con emoci6n con su
gusto la designación de Mal Tipo aunque su mujer también haya
sido infiel.
I• mujer. Mientras algunos hombres y mujeres evitan los terrores
de la intimidad haciendo el acto sexual con su cónyuge, ottoS,
-Él empezó -me dijo una mujer muy enojada-o Lo que yo como Jack, evitan esos terrores dividiendo su vida en dos: hacen
hice después fue por reacción. Fue un intento desesperado de el amor aquí y e! acto sexual allá. Por supuesto que Kelly no se
vengarme. calmó con esta explicación. La semana siguiente, después de
El marido de aquella mujer no emitió palabra. Sus respec- probar e! primer ejercicio sensual, me dijo que eso no funciona-
tivos papeles de Buena Mujer y Mal Tipo les sentaban de ma- ba y que renunciaba a la terapia.
ravilla. -¡No puede dedicar ni un momento a sus sentimientos .,.,n-
Asumir esos papeles con entusiasmo es la última forma, y la suales? -pregunté.
más triste, de mantener el espacio en una relación. Antes Jack Kelly hizo un gesto de negación con la cabeza: "No».
había proporcionado la distancia con sus viajes y luego lo hizo -¡Mentirosa! -gritó Jack-. Por un ratito, cuando te pasa-
teniendo una aventura y, por último, aceptando e! papel de Mal ba la mano por la espalda y las piernas, ronroneaste como una
Tipo. Ahora podía quedarse en e! rincón mientras Kelly lo casti- gatita. { ,

gaba verbalmente; de esa manera no corrían el riesgo de ahogar- -¡Cerdo! -exclamó Kelly enrojeciendo.
se en la intimidad. Kelly se sentía humillada porque la había descubierto: ella
Pero ni Kelly ni Jack querían romper e! matrimonio: por eso había expresado sus sentimientos sensuales aunque fuera por un
habían buscado ayuda. Les pedí que si realmente querían dar un momento. Pero eso la perturbaba porque crela que si se permitía
paso para acercarse «dejaran que sus cuerpos se hicieran ami- experimentar esos sentimientos significaría que estaba «cedien-
gos», y ambos accedieron a probar los ejercicios sensuales gra- do» ante Jack, rindiendo su orgullo y su identidad. Kelly era una
duales. mujer sensual cuyas fuertes emociones al hacer el amor la inun-

102 103
1;':

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!I
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1\ daban. Por eso n1i:ano necesitaba tanto espacio para rtcompo- so..1.l2.l (on Greg [su filaridúl cra. basuntc 111.0nótoua, así que esa
nerse después. excitación me hacía sentir viva de vez en cuando. Nadie salia
-Prueben una vez más -dije-o Pero esta vez, inmediatamente herido. Siempre pude mantener esas cosas separadas.
,j, después de terminar el ejercicio, quiero que uno de los dos se Miriam estaba describiendo una clase de vida que hasta hace
,):
,1 vaya de la casa y no vuelva por lo menos en dos horas. poco era prerrogativa masculina: ella tenía relaciones sin com-
1,' Funcionó. Lo supe en cuanto vi la sonrisa en sus rostros promiso fuera de casa, con conlpañeros virtualmente anónimos,
l'
1i cuando vinieron al consultorio la semana siguiente. Había sido y tenía la conexión emocional (sin hacer demasiado el amor) en
'Ji un éxito rotundo. Sabiendo que cada uno tendría su tiempo, en casa con su marido. El perfecto autoconvenio de la doble vida
,Ii privado, para reponerse, habían podido hacer el amor como en tanto ella pudiera lnantener <das cosas separadas».
en la época en que Jack viajaba. Pero entonces Se enamoró de uno de los protagonistas de las
11 Hace poco Kelly me llamó por teléfono y me contó: «calenturas).
,Ji
lf¡!
-Todavía necesitamos, a veces, la rutina del «paseo». Y en -Es curioso -comelltó Miriam-. Brad [el amante] está casa-
pleno invierno resulta incómodo. Pero es muchísimo mejor que do y es veterano en estas lides. Eso es lo que me hiw sentir tan
",[t
la alternativa, ¿no? Y lo mejor es que en algún momento empecé «a salvo» con él. Ni exigencias ni complicaciones. Solamente
I a contiar de nuevo en Jack. gozar juntos e ir cada uno a su casa. Pero, poco a poco, empeza-
mos a cambiar.

I «No se me ocurrió que me enamorar/a»

Nunca existió la suspecha de que: ]ack se hu.biera euamorado de


la otra mujer y, en parte, eso hizo que la infidelidad fuera más
Miriam me dijo que se dio cuenta de que la relación con
Brad había cambiado cuando empezaron a querer estar más
tiempo juntos.
-y no sólo para hacer el alnor -continuó Miriam-. A veces
nos quedábamos en la cama besándonos, acariciándonos,
fácil de perJollar y olvidar. La distinción entre hacer el acto abrazándonos, conversando, escuchando música, y cuando
sexual y hacer el amor estaba clara. Pero en otros casos que atien- mirábamos la hora nos dábanlos cuenta de que teníamos que
do las cosas resultan más complicadas. irnos y ni siquiera habíamos hecho el amor.
Miriam L., una ejecutiva de publicidad de aspecto llamativo, A mí me parecía que habían hecho el amor, no deseando
vino sola a verme. Tenía treinta y cinco años, e:;taba casada y todas las veces pasar de la intimidad sensual a la sexualidad pura.
tenía dos hijos. Me dijo que quería lüuchísimo a su marido y a y se me ocurrió que Miriam estaba haciendo el amor (no el acto
los hijos. También me contó que se había enamorado lo.camente sexual) por primera vez en muchísimo tiempo. Miriam me
del hombre con quien estaba viviendo una aventura. contó que había experimentado en un tiempo esa intimidad sen-
-Sé que esto suena cursi -me dijo-, pero no supuse que sual sin apuro con otra persona: con Greg, su marido, durante el
sucedería. No se me ocurrió que nle enaluoratÍa. Nunca había . año que vivieron juntos antes de casarse.
j, ocurrido. -Pero todo eso terminó el día de la boda -dijo Miriam-. En
En realidad, Miriam había tenido bastantes aventuras en el cuanto hicimos los votos, se convirtió en un remilgado asexual.
curso de sus doce años de matrimonio. Al principio pensé que sólo se trataba de una fase que estaba
l: -Fueron más calenturas que affaires -dijo ella-o Pero la vida atravesando, pero nunca volvió a cambiar.
I
11

¡i: 104 105

~:!t
Parece que Greg, como tantos hombres y mujeres, había
adoptado el sexo sin pasión de Mamá-Papá en el instante de
convertirse en casado. El sexo con su esposa -la futura madre
I Pero finalmente se dio cuenta de que si no dejaba a Brad ten-
dría que dejar a Greg. Sabía que había llegado a un punto en
que el amor y el sexo tenían que estar juntos y con una sola per-
de sus hijos y por consiguiente una copia de su propia madre- sona. No podía seguir separando las cosas en su corazón. Cuan-
no podía hacer las cosas sensuales y libres que a él tanto le habí- do conversamos hacía dos meses que no veía a Brad.
an gustado con su amante. ¡Aunque su esposa y la amante fueran -Esroy preparada para empezar de nuevo con Greg -dijo
la misma mujer! Miriam-, pero no soporto la idea de contarle mi aventura con
Pero ¿por qué Miriam había dejado que su esposo siguiera Brad ni ninguna de las otras. Si lo hiciera, no tendríamos la
remilgado todos esos años? ¿Acaso él la había autorizado a tener oportunidad.
aventuras amorosas? ¿Y así podría ella mantener separados el Yo no doy consejos de moral: no es mi profesión. En algunos
sexo y el amor de manera que nunca llegara a sentirse superada casos percibo que un secreto puede emponzoñar una relación si
por ninguno de los dos? f no se revela, pero creí que Miriam podía dejar atrás su pasado y

II
Antes de poder formular alguna de estas preguntas, tenía que no dejarlo interferir en sus sentimientos hacia su marido. Y Greg
saber qué era lo que deseaba Miriam en ese momento. resultó extraordinariamente receptivo a la terapia mediante los
-Quiero desaparecer -me dijo ella con los ojos llenos de ejercicios sensuales. En unas semanas él y Miriam hacían el amor
lágrimas-o Por fin tengo el amor y el sexo en la misma persona tierno y sensual y estaban encantados.
pero ... no es la persona adecuada. -¿Cómo dejamos pasar tantos años sin hacer eso? -preguntó
Le dije a Miriam que podría combinar el amor y el sexo con Greg a Miriam en mi conswtorio.
la persona adecuada, Greg, si quisiera intentarlo. El motivo por Los ojos de Miriam se llenaron de lágrimas.
el que Miriam tenía el problema consistía en que ya era lo sufi- -Sólo quiero pensar en los años maravillosos que nos espe-
cientemente madura para ser capaz de combinar los dos ... y ésa ran -dijo.
es la parte difícil. Le dije que si ella y Greg querían probar,
podrían reanudar la relación donde había quedado al casarse.
Pero, para eso, ella tendría antes que terminar la aventura con El corazón lujurioso de Aaron S.
Brad. Yo no podía trabajar con Miriam y su esposo si ella man-
tenía relaciones sexuales con otra persona. Lo intenté y no sirve. En realidad, todos los casos de infidelidad que conozco se rela-
-Pero ¿qué pasaría si fuera demasiado tarde para que Greg y cionan con el dilema de combinar el amor con el sexo. Un hom-
yo reanudáramos nuestra vida sexual? -preguntó Miriam. bre escapa de su hogar y tiene una .actividad sexual salvaje con
-No puedo darles una garantía -respondí-o Solamente espe- una mujer a la que apenas conoce porque se siente incapaz de
ranzas. tener relaciones apasionadas con la mujer a la que ama tierna-
Rebobinemos. No supe nada de Miriam durante casi un año mente: su esposa. Una mujer sensual elige a un hombre reticen-
y cuando la vi me enteré de que había tratado de romper con te respecto al sexo para casarse y luego tiene aventuras con otros
Brad varias veces pero seguía viéndolo. hombres con los que no guarda ninguna conexión emocional.
-Era como tratar de dejar de filmar -dijo con una risita ner- Esas personas no pueden manejar el amor y el sexo en el mismo
viosa. lugar, así que terminan yendo de uno a otro.

106 107
Últimamente he visto una nueva variación dé es" dicotomía do. por una segunda y luego una tercera médica interna muy
a la que llamo Aventura Extramarital Asexual. Una vez más el , bella en el hospital, pero en el proceso había ocurrido algo más:
" sexo y el amor están separados, pero estavez el ,sexo sin lazo' había
,
empezado a hacer el, amor con su muj er con más senri-
emocional está en el hogar con el cónyugey,el amor apásiona- miento.
do, aunque no consumado, está dedica~oaofral?ersona, porIo -Me rindo -dijo Aaron-. ¿Qué pasa?
h
, ,
'jl general un compañero de trabajo. . ",' . , ' < ,,', '" ,', -Desc~brió qU,e sus s-~ntimientos no son tan exclusivos como
,ji Aaron S., un médico de cuarenta ycincoaños,esu~eje,rrl' áeía-1e díje-'-. En realidad usted puede enamorarse también de
'l.
'ji plo perfecro del síndrome. Hace quince años qué,estácas~do su esp{)s.; jUnto con e! resto de las mujeres.
U
l!
con una atractiva enfermera escandin~va_ que "con'oCi6: 'en"la , . Per:o lo "más' inlport::l:úte es que los tres coqueteos simul-
111I Facultad de Medicina, pero siempre estávivierídouna'aventura 'táneoslé proporcionaron a Aaron el espacio que necesitaba
H casta pero terriblemente romántica con otiamu)er, por', lo " 'pa'ra' sen,tirse men,?s ,arne'nazado por la combinación de amor
común alguna médica de! hospital. En stl co.sa tiene rdacio;,.es "y seXo,·
¡ij regulares con la esposa; en e! hospital tienealmúer:zos ,románti.
~
~
cos, mirando a los ojos a la amada de turno, y maldice la liljusti,
1 ciat1e la vida que los separa. , ' " ' " " Dejando de lado a los candidatos a la Presidencia y a las per-
.! La ~iLUación de Aaron parece bastante inocua" llÚo1t.1y-,·ú1ó'tiYos· sonas'pro'fundamenrc religiosas, a la mayoría no le preocupa
para que alguien se sienta herido. En realidad esas castasaVeflttlras" , si,'algtúla vez siente deseo por alguien que no es precisamente
podrían ser la manera de inyectar algo de espacio en la rdaci<5nen dcónyuge. Sólo se convierte en problema cuando alguien
el hogar. Pero al estar siempre ansiando a otra mujer, Aarci!i sé ha " descubre que fantasetz casi continuamente sobre otra persona
¡¡ impedido tener sentimientos e,n casa. Los selltilnientos cotidi~nos mientras realiza el aero sexual con el cónyuge. O, más peligro-
por su esposa no podían competir con los encendidos sentimientos : soaún, cuando sobnlente se excita sexualmente con el cónyuge
románticos que él manifestaba en esas relaciones sin consumación si
cierra los ojos e irnagina que está haciendo el amor con otra
sexual. Como los verdaderos galanes, él había nuniobrado para persona: una estrella de cinc, el vecino de aliado o un antiguo

JI
J mantener separados el sexo y e! amor para no sentirse amenazado
por los dos, pero se sentía frustrado por ambos.
amante. Como la infidelidad, esas fantasías proporcionan la
distancia que la geme necesita para abandonarse a los senti-
Le dije a Aaron: mientos sexuales. Imaginando que están en la cama con otro
I11 personaje, llenan el ambiente de! dormitorio de cierta irreali-
l' -Creo que tendría que aprender a ser más «promiscuo>" no
1 menos. Ya que está siendo «infiel» a su esposa, ¿por qué no apro- dad. Es como el sueño sexual, libre de lo cotidiano y de los
"1,1
i{!
vecha y realiza esos coqueteos románticos con dos o tres mujeres enojos mezquinos que inevitablemente se acumulan entre
¡JI al mismo tiempo? marido y mujer.
¡j;
Como experimento, le pedí que almorzara en la cafetería del No parece que eso haga daño a nadie, ¿no?
hospital con alguna mujer atractiva, difereme cada día de la Solamente cuando comienza a sentirse que la fantasía está
semana, y se enamorara de todas las que pudiera. rebajando la experiencia, cuando se sieme que se está haciendo
1
/11, Dos semanas después Aaron volvió a mi consultorio con una el acto sexual y no e! amor.
I
somisa tonta en la cara. Por cierto que había sido muy conmovi- Una mujer me contó:
'\ '

¡: 108 109
I
-Estaba haciendo el amor con Robert Redford y entonces
abrí los ojos, besé a Harold y le dije que lo quería. ¡Me resultó
tan falso!
Casi todo el mundo tiene fantasías sexuales varias veces por
día. Pueden aparecer por un olor, el roce de un codo o e! recuer-
do de un antiguo amante. Estoy en favor de las fantasías. Nos
mantienen sexualmente alertas y vitales; abren brechas en nues-
tras armaduras contra la sensualidad cotidiana. Pero cuando la
7
fantasía se convierte en e! sustituto total de la verdadera intimi-
dad es inevitable que empecemos a quejarnos: «Me siento embo- Sexo seguro: todo tiene
tada», «me siento solo después de! sexo» y «perdí aquellos senti-
mientos amorosos}}. una foceta positiva
Sería un error abandonar de repente todas las fantasías, man-
tener los ojos muy abiertos y hacer volver a «Harold» brusca-
"
mente a nuestra vida amorosa. El efecto sería matar todos nues- No hay dudas al respecto: la epidemia de sida nos afecta a todos,
tros sentimientos, sexuales y románticos. Como un sistema tanto a los heterosexuales como a los gay, a las mujeres como a
sobrecargado de electricidad, entraríamos en cortocircuito. los hombres, a solteros y casados. Esta tragedia y el terror que la
Yo le digo a la gente: acompaña han alterado e! sentido mismo de la sexualidad.
-No supriman las fantasías, pero empiecen a dejar que apa- En e! hospital donde trabajo he visto los estragos que produ-
rezca en 'escena, de vez en cuando, su cónyuge. ce el sida en sus víctimas. Algunas han escrito en forma emotiva
Cuando está bañándose en agua caliente y se acaricia suave- y elocuente sobre su agonía; yo no voy a agregar nada a esa lite-
mente los pechos y el vientre, imagine por un momento que su ratura del sufrimiento ni es mi intención aquí ofrecer una ins-
marido está acariciándola. Redford ya cumplió su turno; deje trucción técnica a las personas preocupadas. Hay manua]".
que Harold cumpla e! suyo. Poco a poco usted puede dejar que sobre e! sexo seguro y kits disponibles para gozar de! sexo
un Harold «imaginario» entre en su fantasía, y la próxima vez corriendo un mínimo riesgo. No,·mi propósito es investigar
que esté con él en la cama, con los ojos bien cerrados mientras el cóm.o ~l espectro de! sida influye en nuestros pensamientos y
Harold real la acaricia, puede hacer la fusión de los dos Harold. sentlmlentos respecto a todo e! sexo: cómo confirma los miedos
Es un poco de gimnasia mental, pero puede ayudar a que se rea- irracionales así como los reales; cómo puede usarse como excusa
lice la fusión de! amor con el sexo: lo que se conoce como hacer para evitar e! sexo; cómo afecta nuestra actitud frente a la mono-
e! amor. gamia y la infidelidad, y cómo se introduce en nuestras fantasías
sexuales. Pero también quiero demostrar que el sida y otras
enfermedades que se transmiten por vía sexual (como el herpes)
han creado un clima nuevo de sinceridad entre los sexos y cómo,
finalmente, puede ayudarnos a convertirnos en expertos en
hacer el amor en forma íntima y sensual.

110
111
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ti!, La conspiración «tocar mata» to al sida: una mujer que usa máscara quitúrgica en el ferrocarril ,JI.
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subterráneo porque Cree que puede contraerlo por el estornudo
/.¡! En momentos de total paranoia estoy segura de que existe una de un enfermo; un hombre que hace sonar un silbato y grita:
conspiración para deshacer todo lo bueno que hayamos podido ,,¡La peste negra!», cada vez que ve en la calle a un homosexual
il
lograr los terapeutas sexuales en el transcurso del tiempo. Acaba- conspicuo. Como siempre, una ola de exageraciones patológicas
n
il ba de convencer a mis grupos de mujeres de que la vagina es un nos habla de los miedos que conmueven a la sociedad. Última-
" órgano fuerte y sano cuando, «¡pafh, apareció el síndrome del mente, una cantidad perturbadora de gente "bien adaptada» ha
11" shock tóxico. Y estaba empezando a convencer a las mujeres de estado diciéndome que es un hecho que uno puede contraer el
¡: que no tenía nada de malo probar el semen cuando se descubrió sida en el asiento del inodoro. ¡Justamente cuando empezába-
1, que era un medio potencial de transmisión del virus del sida. La mos a curarnos del mito de que podíamos quedar embarazadas
li
J1 mitad de mi trabajo como terapeuta sexual es liberar a las perso- en el asiento del inodoro! Hace poco he estado en algunas reu-
"" nas de la creencia inhibidora de que el sexo es sucio y peligroso, niones en las que personas, supuestamente inteligentes y bien
1\
y ahora nos advierten en forma constante que es las dos cosas, informadas, se alejaban de sus amigos gay después de haberles
l'
,,!I
HInI ' J~or supuesto que no existe tal conspiración; no se trata de dado un besito en la mejilla.
plagas creadas por el hombre. Y los peligros de las enfermedades Pero cuando cedemos a todos los miedos infundados por-
'1'
;-i transmitidas por vía sexual son muy reales. Pero también es cier- que «es mejor ,estar a salvo que arrepentido}») corremos el riesgo
to que algunos individuos y algunas instituciones están usando de aislarnos totalmente. No solamente se renuncia al sexo, sino
el miedo al sida en pro de sus causas de castidad y aislamiento también a todo contacto sensual. Hasta se sospecha de las cari-
~:') sexual. Se está legalizando la inhibición sexual; la fobia sexual se cias y los besos. Los enemigos de la sensualidad ganan enton-
ha convertido en norma. ces la batalla. El Presidente, la Iglesia y Mamá cantan en coro
En la película David y Lisa, el clásico film sobre dos jóvenes triunfalmente: ,,¡Absténganse de todo! ¡Así está bien! ¡Tocar
que se enamoran en una institución para enfermos mentales, mata!».
David se aterroriza ante cualquier contacto físico. «¡Tocar Todos los días resuena el eco de esa canción en mi consul-
¡ matal», exclama, retrocediendo espantado ante la mano que se le torio.
ofrece con afecto. En él han tomado cuerpo todas las adverten- En el hospital dirijo un grupo de Vírgenes Mayores de Trein-
T
I cias de una madre histérica: «¡No te pongas eso en la boca! ¡Hay
gérmenes en todas partesl» y «¡Lávate las manos! ¡No sabes quién
tocó esoh). David se retrajo en un mundo de aislamiento total,
ta Años, constituido en su mayoría por lllujeres con profesiones
liberales que ansían superar sus formidables inhibiciones y gozar,
por fin, de su primera experiencia sexual. Durante años fue uno
J,1 :
'1 en una cápsula antiséptica en la que se sentía totalmente a salvo. de los grupos más populares, con un elevado número de vírge-
E insoportablemente solitario. nes que acudían en busca de ayuda. Pero hace poco el núme-
"![ Me preocupa pensar que el miedo al sida convierta a nuestra to empezó a disminuir en forma radical, y me preguntaba el
",1
sociedad en una que proclame: «¡Tocar mata!>,. Ya estoy empe- porqué.
" zando a verla. -En estos tiempos ser virgen es una ventaja -me informó
En las salas de psiquiatría del hospital vemos un número una miembro del grupo-o Conozco a muchas vírgenes que
cada vez más grande de psicóticos con exageradas fobias respec- publican avisos en los diarios declarando su estado. Eso es lo

112 113

!
:-').,
que los hombres buscan en esta época, así que si se es virgen vuelven a casa igualmente perturbados y aislados ... Yel sida no
conviene que se sepa. tiene nada que ver con eso.
En realidad me alegro de que alguna gente se beneficie de la El temor al sida (que por supuesto es una enfermedad fatal)
actual histeria, pero me pregunto cómo se comportarán cuando no s610 actúa sobre nuestros temores y fobias sexuales sino que,
los avisos fUncionen. Cuando los miedos y las inhibiciones además, alimenta la desconfianza neur6tica entre las personas.
sexuales son necesarios para que el compañero sea aceptable sólo Sobre todo, da pasto a la guerra entre los sexos. Los hombres
podemos esperar muchos matrimonios sexualtnentc insatisfac- vuelven a ser vistos como sucios egoístas y las mujeres como
torios. Los compañeros de sexo con garantía suelen ser amantes peligrosas Jezabeles. Cada advertencia histérica que nos hizo
pobres. mamá resulta confirmada: «Nunca se sabe d6nde puso "su cosa'
Lo que más me preocupa es que veo cada vez a más hombres antes de meterla dentro de ti", y: «Es cierto, la chica es atractiva
y mujeres solteros que se esconden tras las enfermedades que se pero es justamente la clase de chica.de la que podrías contagiarte
transmiten sexual mente para evitar el enfrentamiento con sus algo horrible».
problemas sexuales. Un dibujo aparecido en New Yorker hace Cuando el contacto normal heterosexual puede transmi tir
poco mostraba a un hombre de aspecto rígido sentado solo en una enfermedad fatal, hombres y mujeres se vuelven enemigos.
un sofá, con un traje de tres piezas, mirando la televisi6n. La
leyenda bajo el dibujo era: «Sexo seguro».
El sida es un regalo del cielo para los que tienen perturba- «Tú lleva el vino, yo llevaré los preservativos»
ciones sexuales, la excusa mágica para evitar todo contacto con
el sexo opuesto. Un hombre joven con el que trabajaba sufría Pero es verdad que existe una faceta positiva en todo esto. La
de ataques esporádicos de impotencia. Desde el último episo- preocupaci6n por el sexo seguro nos ha obligado a ser más sin-
dio humillante dej6 de salir con mujeres. En la terapia los dos ceros con los eventuales compañeros de lo que antes hubiera
estábamos adentrándonos en la historia de su miedo a las sido posible. Y como resultado, muchas de nosotras que podría-
mujeres que databa de la primera infancia. El proceso era mos habernos sentido demasiado culpables, asustadas o tímii:l'as
penoso pero estábamos llegando a la raíz del problema cuando hasta para mencionar el sexo, ahora somos pacientes, francas y
de repente declar6, con indudable alivio, que aunque recupe- hasta seguras sobre el sexo. Se arriesga demasiado en estos tiem-
rara la potencia «con el sida amenazando sería una locura pos como para querer mantener los sucios secretitos y resulta un
hacer algo». Ésas no eran palabras de un hombre que ansía verdadero alivio ventilarlos.
curarse. Los restaurantes vibran con las conversaciones sobre la cues-
En otro caso, una lnujer de treinta y cinco años con una ti6n sexual. Con las ostras casino una joven le cuenta al mucha-
antigua fobia al beso me traía todas las semanas un artículo dis- cho que la acompaña que en los últimos cuatro años tuvo tres
tinto en el que «se probaba» que el sida podía contagiarse por la amantes consecutivos y que uno la preocup6 tanto que se hizo
saliva. Como tantas otras personas, esta mujer prefería creer en practicar la prueba del sida. Dio negativa. ¿Y tú? En la mesa de
esos rumores histéricos que intentar la curación de sus propias alIado, con espaguetis carbonara, un joven está contándole a su
angustias sexuales. Esos pacientes me dicen: «¿Lo ve? ¡Tengo acompañante que hace seis meses que no se acuesta con nadie
raz6n! No estoy enfermo: soy prudente". Pero por supuesto porque no puede admitir la informalidad sexual. Ahora s610 le

114 115

d

~1 1l.
,$.

~
~
.~
interesaría una relación sexual estable. i Ya ti? Y en otra mesa ~.":'. en ese recinto en que las lenguas parecen paralizadas: el dormi-
cercana, una mujer de aspecto recatado está diciéndole al hom- t torio.

,~
bre que la acompaña que ella creía que nunca habría de acos- -Nunca pude decirle a un amante que prefería algunas posi-

,
I
G
t
1 tumbrarse a usar preservativos, pero ahora le agradan, sobre todo
los nuevos, de colores. ¿Y a ti?
-En esta época las primeras citas son las más largas que haya
registrado la historia -me contaba una mujer-o. Se producen ver-
1t ciones -me contó una mujer de treinta y cinco años-o Ahora,
después de organizar quién lleva el vino y quién los preservati-
vos, es más fácil decir: «A propósito, de vez en cuando me gusta
estar encima».
·11
daderas confesiones ... Es mejor que la terapia de grupo. Y cuan- Sin embargo, existe mucha gente -la mayoría hombres- a la

,
I
1f
~,
I do nos despediuws con un beso cada uno sabe todo del otro:
con quién se acostó, cuándo le hicieron la última prueba, qué le
gusta hacer en la cama. Solamente después de enterarse de todo
que puede producir rechazo esa forma tan franca de encarar
el sexo.
-Conocí a esa muj er muy atractiva en la fiesta de una boda
eso se puede empezar a hablar de los films preferidos. -me relató un hombre de unos cuarenta años-o Bailamos unas
1I

,
~
lit.1
"
t !,~
La mayoría de las personas solteras con las que he hablado
encuentran esa nueva gldsnost sexual muy liberadora. Y no sola-
mente porque se enteran de todo lo que querían saber sobre el
sexo, sino porque se rompe la tensión sexual entre los dos. Se
alivian rápidamente las culpas sexuales y se discuten con tran-
cuantas piezas, cada vez más apretados, y entonces me hizo bajar
la cabeza y me susurró en e! oído: "Supongo que sabes que los
preservativos no se negocian», Ése es el tipo de conversación
amorosa de estos últitnos años.
Debemos establecer una nueva etiqueta sexual para la Era
·1\·1
: i \ quilidad las predilecciones en la relación sexual. del Sexo Seguro. La franqueza no signif,ca brutalidad ni tiene
, Una mujer me contó: por qué ser antirrolnántica. En lugar de decir que «los preserva:"
-En cuanto iniciaba una relación temía la llegada del tivos no se negocian)) sería mejor decir: «Estaba esperando cono-
momento en que debía relatar una sórdida aventura que tuve cer esta noche a alguien como tú, por eso vine preparada».
hace años con uu hombre casado. No es algo que me enorgu- También puede resultar difícil decirle a un nuevo amante
llezca precisamente. Pero ahora la cuento enseguida porque así que se haga la prueba del sida. A mis pacientes gay, que hace
1, desaparece mi tensión y entonces los dos podemos dedicarnos a muchos años han debido hacer frente al fantasma del sida, ahora
M
!Ii
lo que sentimos el uno por el otro.
y un hombre solo, de edad madura, me dijo que siempre le
les resulta natural esa exigencia, pero la mayoría de los heterose-
xuales todavía está pensando en una buena manera -que no aleje

1~I había resultado difícil hablar con una mujer dd sexo oral y,
mucho más, iniciarlo con ella. De esa dificultad resultaba que
1 g,
al eventual compañero- de hacer esa petición. Una prueba de
sida puede no ser negociable, pero puede pedirse de manera
,.
casi siempre él se negaba esa forma de gratificación sexual. positiva: «¿No sería maravilloso hacer el amor sin preocupacio-
I1
ft -Ahora forma parte de la Conversación -me contó-o Yo digo l. nes? ¿Por qué no nos hacemos los dos la prueba? Nos haría sen-
li
l' algo así como: "Oí que el cunnilingus sigue siendo seguro. Para f¡ tir totalmente seguros)).
s,
J mí es espléndido porque es una de las cosas que más me gus- i Para muchas parejas hacerse juntos el análisis de! sida es
r
y
t tan», ll1ienrras estamos cenando.
Hay una especie de efecto suavizante en esta franqueza gene- I equivalente al juramento de fidelidad.
-Es la nueva forma de comprometerse -me dijo una joven
1i
fj,
ral que aumenta la facilidad para hablar de temas sexuales, hasta

116
i con sentido del humor-o Es como si entrara Betry Lou en el ves-

117
~,

\
'
t I ~
tuario, agitada y diciendo: «BilIy acaba de pedirme que nos pene y los testículos del compafiero. Y no es necesario que pon-
hagamos juntos la prueba del sida. ¡Creí que nunca se decla- gan una expresión hosca mientras lo hacen.
raríah>. -Al principio me parecía algo antiséptico -me dijo un
Pero, como ocurre con toda forma de compromiso, hay per- hombre-, me sentía como si me pusiera algo quirúrgico. Pero
sonas que se sentirían atropelladas por la petición de hacerse el luego mi compafiera empezó a hablarle al pene diciéndole:
test de! sida. Pero siempre vale poner las cartas sobre la mesa. «iQué bien te queda la nueVa gabardina inglesa!», y los dos
-Estoy teniendo una aventura casual con un hombre -me rompimos a reír.
dijo una divorciada de treinta afios-. Y ahora quiere que Lo que tiene en común hacerse la prueba del sida, colocarse
me haga la prueba con él. No estoy segura de querer algo tan serio. el diafragma o e! preservativo es que lo convierte a uno, respon-
-Puede hacerse la prueba sin prometer nada -dije-o Usted sable de sus actos. Y ser responsable de la propia vida sexual es el
no usaría su anillo de la escuela secundaria si no quisiera. primer paso para hacer el amor.
Pero como ha ocurrido siempre en las cuestiones de sexo, Lo que me lleva al principal motivo por e! que pienso que e!
hay veces en que se acaba con la etiqueta y se empieza con el sexo de las personas solas, en la era de! sida, tiene el potencial
respeto a uno mismo y la seguridad. Con frecuencia escucho para crear una nueva generación de amantes sensuales. Irónica-
historias de hombres que se sienten ofendidos con la mujer que mente, e! fantasma de las enfermedades transmitidas sexualmen-
te logra que tanto hombres como mujeres hagan lo que siempre
:)
saca un preservativo de la cartera o del cajón de la mesa de
noche. Para algunos hombres esa actitud tan clara resulta dije: tomarse la vida sexual con más calma. El temor ha obligado
demasiado «agresiva» y «nada femenina», En otras palabras: se a los eventuales amantes a concentrarse en los sentimientos y
sienten amenazados, hasta ofendidos' por ella. Yo tengo ahora atracciones que preceden al contacto genital; permanecer sin-
la misma reacción que tenía antes de que las enfermedades tiendo y dejar que esos sentimientos vayan desarrollándose gra-
transmitidas por vía sexual proyectaran U1.la sombra tan grande dualmente y en forma consciente; llevar todo el cuerpo a hacer e!
en la conciencia: no deje que la convenzan de no hacer lo que amor mientras se goza de todas las sensaciones que despiertan
usted quiere hacer. Siempre se sentirá mejor si controla su propia los besos y las caricias. -,-
vida sexual. -Yo era como una langosta salt:mdo de cama en cama hasta
Por la misma razón, no permita que nadie la convenza de que se desató el terror -me dijo un hombre soltero-o Y detesto
que las precauciones matan el romance. Tengo poca paciencia admitirlo, pero no sabía lo que estaba perdiéndome. Como
con los hombres y mujeres que dicen que si uno corre a hacerse todas esas conversaciones sobre sexo que son tan excitantes. Y
la prueba del sida antes de ir a la cama, el sexo pierde todo el acariciarse ... Siempre pensé que eso se daba solamente en las
aspecto romántico. Hace mucho tiempo oí el mismo argumento películas de playa de la década de los cincuenta, pero ahora
en contra de la anticoncepci6n: que si se toma tiempo para colo- todos se acarician. Es como si hubiéramos descubierto de nuevo
carse e! diafragma se pierden las ganas. Tonterías. Así como se un arte perdido.
puede convertir la colocación de! diafragma en un juego sexual, Una divorciada me comentó:
puede hacerse lo mismo con e! preservativo, T nadie debe de -Creo que en todas aquellas relaciones casuales yo estaba tra-
considerar el juego sexual como una interrupción. Mujeres, tando de averiguar si hay sentimientos en el sexo. Ahora esos
desentollen e! preservativo lenta y sensualmente, acariciando el sentimientos son lo primero que busco.

118 119
¡t
'11
f:~¡
,
~• Lo más importante es que la precaución nos ha [oiZado a
¡
~ sa de bajo riesgo. Hasta la fidelidad ha dejado de ser símbolo de
l
~• volver al sexo a la antigua, cuandú había '-lue conocer a U~l3. per- amor y lealtad. Es sólo una cuestión de autoconservación.
,r sona y confiar en ella antes de acostarse. Romántico, ¿no?
f Oigo a alguien que protesta:
-¡Ajd! Es lo que siempre pensé, Dagmar, eres tan anticuada
l'

~,
El sida ha dado una nueva definición del significado de la
fidelidad y... de la infidelidad. La idea de que si el cónyuge tiene
w

,
L
~

p
como los tipos del cimurón de castidad contra los que protestabas. l, una aventura amorosa fuera del matrimonio pondrá en peligro
~
Falta que nos digas que conviene esperar a casarse para "hacerlo». la salud de los dos trasciende cualquier OtrO tipo de considera;

"
t,
Error. Lo que me satisface es que las nuevas parejas no están
simplelnentc «haciéndolo», sino que están volviendo a los senti- 1I ción. Ya no se trata de la lealtad ni del ego; es una cuestión de
supervivencia. En particular, los hombres que antes no daban

i
I mientos íntimos que preceden al «hacerlm). Están descubriendo importancia a sus relaciones ocasionales con prostitutas ahora
~

I que tocar no mata sino que, más bien, crea amor, seguridad y deben hacer frente a las eventuales consecuencias funestas de su
~ vitalidad. Sólo me entristece que se haya necesitado una tragedia conducta. En mi consultorio, el asunto de las enfermedades que
ili11 se transmiten .',exualmente se presenta, por lo común, después
para que lleguemos a comprender eso.
l de una infidelidad. El grito: «¿Cómo pudiste hacerme eso?", es
P
~' ,'.
+ el grito de alguien que ve la sombra de la muerte en la traición.

·1
« Ya ni siquiera puedo tener una buena
1 Antes de repamr los puentes -si existe la posibilidad- hay que

• fantasia extramarital» hacer una prueba del sida.


~.
} Pero también muchas personas casadas me han dicho que
Seamos sinceros: la monogamia nunca tuvO una recomendación t¡ ahora que ya no existe la opción del adulterio se sienten ali-

,
~
:¡I mejor. En la era dd sida es decididamente lo mejor. Sin embar- viadas.
go, la amenaza del sida proyecta su sombra también sobre el -Es como si por fin tuviera una buena excusa para no ceder

~
~.
I.
dormitorio matrimonial, influyendo en los pensamientos, los
sentimientos y la conducta. Mientras algunas personas casadas
se sienten felices en la seguridad que les proporciona el matri-
monio, otras encuentran que la misma necesidad de estar a salvo
,
{ a mi donjuanilsmo compulsivo -me comentó un marido.
Pero la falta de alternativas -tanto reales como imaginarias-
también tiene su precio. Una mujer casada, de cuarenta afios,
me contó:
~. hace que el matrimonio produzca más claustrofobia que nunca. -No tenía problemas para ser una esposa satisfecha y fiel
~
¡~• Esta nueva presión sobre el funcionamiento dd matrimonio cuando todavía tenía la fantasía de que estaba haciéndolo con
!¡l:l -porque la alternativa acarrea un gran peligro- no resulta dema- un extraño alto y moreno, pero ahora ni siquiera puedo soñar
despierta sin que empiecen a sonar alarmas en mi cabeza. No sé
~ siado atrayente para muchos.
si le pasa a usted, pefO yo no puedo acabar con una fantasía
h -Todos mis amigos casados están muy satisfechos -me
comentaba un marido hace poco-o Hablan sin parar sobre esta que es como la ruleta rusa. Así que termino por aceptar que mi
1.1!
(,1
época que es espantosa para vivir solo y: ,,¡Gracias a Dios que I marido es el único hombre de la ciudad. La seguridad es abu-

:" ;
.. ¡

1,l'.
estamos casados!». Pero yo creo que estar casado en estos tiem-
pos es también una cuestión muy complicada. Es como si lo
I rrida.
En el otro extremo del espectro, pero con el mismo resulta-
mejor que se pudiera decir del matrimonio es que es una empre- do, un hombre casado con el que trabajo me dijo:
1l'!,
.\
,
'

u'
•,(
"
120 121

';1,;
-Salia envidiar a mis amigos divorciados y solteros. Me pare-
cía que se divertian mucho más que yo. Ahora ya no es asi y en
lugar de envidiarlos los compadezco.
La mujer de este hombre se quejaba de que él habia perdido
el interés por el sexo. Al parecer su motivación sexual había sido
la competencia con sus amigos solteros y esa motivación ya no
funcionaba. El sida, de manera indirecta, había llegado a con-
vertirse en la excusa para evitar el contacto íntimo con su mujer.
8
Ese hombre no es el único que experimenta los efectos amor-
tiguadores del sida en la vida sexual. Otras personas casadas me La fUsión del amor y el sexo
han comentado que el mundo ya no es tan sexy como solía serlo
antes de que el sexo estuviera conectado inevitablemente con la
enfermedad y la muerte. La historia de Lydia y Marc L. es triste, pero tiene un final feliz.
-El sexo, aunque se practique con la persona que uno sabe Se trata de dos personas que una vez se amaron profundamente,
que es segura, nunca se sentirá como algo tan libre como antes pero que destruyeron ese amor porque ninguna de las dos supo
-me dijo una esposa-o Ahora terminó oficialmente la Revolu- combinar los sentimientos amorosos con los sexuales. Cuando
ción Sexual. Y perdimos. llegaron a mi consultorio, al final de su segundo año de matri- i ~

Pero si bien el sexo no se siente como algo libre, se experi- monio, su capacidad para la intimidad emocional estaba
menta como algo más intimo. Eso ocurre en la mayoría de las muriendo rápidamente y la relación física habia degenerado en
personas casadas con las que converso. Me dicen que el hecho rutina y contacto genital desapasionado. Hadan el acto sexual,
de que el marido «sea el único hombre de la ciudad" hace que se pero no hacían el amor.
lo aprecie más, no menos. La conciencia de las alternativas de la -No me mira, no me besa, no me dice nada ... Es como tener
monogamia las ha obligado a centrarse más en los cónyuges y relaciones con un extraño -se quejó Lydia en la primera reli~
eso agita en ellos sentimientos profundos. nión-. Excepto que me siento más solitaria porque todavía me
-Siento que ahora la relación es mucho más personal-dijo acuerdo del amante maravilloso que fue Marc ...
un esposo-o Es como si estuviéramos haciendo el amor muy tier- -¡Y yo todavía me acuerdo de cuando tenias alma! ~exclamó
namente en pleno ojo de la devastadora tormenta. Marc con amargura.
Una esposa lo expresó de una forma directa y emotiva: La pareja estaba de acuerdo en una sola cosa: habian estado
-Ahora, cuando nos ofrecemos mutuamente el cuerpo, esta- locamente enamorados. Los dos eran famosos cardiólogos. Marc
mos confiando nuestra vida. La fidelidad nunca significó tanto. tenía treinta años y Lydia veintinueve cuando se conocieron en
Hacer el amor es un acto de fe. Será por eso que siento intensa- un congreso médico en Nueva Orleans en el que Marc expu-
mente. so un trabajo sobre angioplastia con láser.
-Mi corazón casi se detuvo cuando le vi ahí, en el estra-
do -me dijo Lydia-. Me sentí como las damiselas de las novelas
rosa a las que se les debilitaban las piernas. Todo lo que pensa-

122 123
.
.~,

I
-\

ba era: ,,¿Quién será ese estupendo pedazo de hombre que está , igualmente inútil. Lo que ambos debían aceptar era que los dos
hablando ahí, ante todos esos médicos ... ? ¿Podré tenerlo, por lf tenían graves problemas para fusionar los sentimientos amoro-
favor?», sos con los sentimientos sexuales.
Marc también recordaba con claridad la atracción instantá- Una de las grandes tragedias de la vida moderna es que
nea que sintió por Lydia cuando la conoció más tarde en la parezcan incompatibles el sexo y el amor. Estamos en una cultu-
recepción. ra que premia la monogamia, que nos hace buscar a alguien a
-Ella irradiaba -me dijo Marc-. No era solamente bella. quien amar, cuidar y con quien tener relaciones sexuales por el
Irradiaba inteligencia, calidez, humor y feminidad. Se me ocu- resto de nuestra vida y, cuando lo encontramos, descubrimos
rrió al instante pedirle que se casara conmigo. que era más fácil el sexo con alguien a quien no queríamos
La aventura comenzó esa noche en el hotel de Nueva Orle- tanto. Parece que algo anda muy mal en todo el sistema.
ans. Para Lydia esa noche de amor fue distinta a las que había -Quizá los antiguos mormones sabían algo que nosotros
vivido antes. ignoramos -me dijo una vez un hombre infeliz en su matrimo-
I -Yo era relativamente inexperta para mi edad -dijo ella-o nio-. Si yo tuviera tres o cuatro esposas me sentiría menos sofo-
;l:
Hahla estado tan ocupada con la facultad y la carrera que el sexo cado y más vital con cada una. Diablos, es probable que fuera
no había sido frecuente y jamás fue muy satisfactorio hasta mejor esposo y amante para cada una de ellas de lo que lo soy
aquella lloche. !Vlarc me hizo el amor hasta que se levantó el sol con mi única esposa ahora. ¿Por qué luchar contra eso?
y creo que tuve más orgasmos en esas diez horas que en toda mi ¿Por qué?
vida anterior. El hecho es que, independientemente de su tipo de cultura,
Se casaton cinco meses después y casi enseguida Lydia em- casi todos los hombres y mujeres que conozco anhelan hacer el
¡'l'
pezó a quejarse de que Marc no era el amante atento que ha- amor con la misma persona. Todos, como Marc y Lydia, ansían
bía sido. conocer el secreto para poder fusionar el amor y el sexo en una
;'¡' ,¡:
il!
: -Siempre está hablando de aquella noche en Nueva Orleans sola relación.
y quejándose de que no sea siempre de esa manera -explicó
\\
Marc-. Es incansable quejándose. No me asombra que me haya
I apartado de ella. Siempre siento que estoy rivalizando con mi «¡Te quiero! ¡ Vete!»
.r I fantasma de Nueva Orleans.
I -¡Peto cambiaste de un día para otro! -exclamó Lydia-. ¡En Cuando hablé con Marc a solas, a los pocos días, le pregunté
1
cuanto nos casamos te convertiste en un autómata sexual! cómo hacía cuando no se sentía excitado por su esposa, y él me
1, En aquel momento me di cuenta de que la pareja quería que contó que tenía que recurrir a juegos mentales para que «se
actuara de árbitro en la eterna discusión sobre qué ocurrió pri- levantara». El juego mental fundamental de Marc consistía en
mero, si las exigencias de Lydia de hacer el amor «como antes» o cerrar los ojos y simular que Lydia era otra persona. En ocasio-
el sexo frío y retraído de Marc. Como en muchas parejas estan- nes casi todos agregan sal a la vida sexual fantaseando que hay
cadas la relación se había reducido a la pelea infantil tipo: "iTú otra persona ahí, expectante, junto a ellos en la cama.
empezasteh, \<No, empezaste tÚh>. Pero para mí era lo mismo f -La técnica ofrece la emoción de la variedad sin el problema
que si discutieran quién nació primero, la gallina o el huevo, e de la infidelidad -me dijo una amiga en forma muy elegante.

124 125
No encuentro nada malo en eso. Para muchas personas Sería fácil pensar que Marc era un donjuán atrapado por la
superponer alguna vez un amante imaginario al compañero de costumbre de pasar de una mujer a otra, perdiendo el interés en
siempre puede ser el primer paso para salir de la rutina; con cuanto la había conquistado. Entonces podríamos decir que sus
«alguien nuevo» les resulta más fácil probar «algo nuevo", diga- sentimientos sexuales sólo aparecían ante un desafio y, d~spués
mos que una nueva posición o una variación sexual que no ensa- de todo, una esposa no suele constituir un desafío. En realidad,
yaron antes por inhibición. Puede producir un mundo de fanta- después del matrimonio, puede percibírsela más bien como una
sía en el dormitorio que durante mucho tiempo ha estado obligación.
limitado a lo más elemental. Algunas parcjas hasta pueden com- Pero la teoría de! donjuán no me satisfacía para describir las
partir sus fantasías, convirtiéndolas en un juego abierto del que actitudes de Marc. Resultó que aunque cuando era soltero cam-
participan ambos. biaba de mujer todas las noches, casi todas eran «repeticiones»:
-Una vez por mes o algo así representamos una escena de mujeres con las que tenía relaciones a menudo pero no estables.
amor de alguna de nuestras películas favoritas de manera comple- Me contó que, en general, esas mujeres eran «damas modernas
ta, desde Lo que el viento se llevó hasta Un hombre y una mujer-me que no entraban en juegos sofisticados: iban derecho al grano
contó una esposa-o Si no nos reímos a carcajadas hacemos el amor como hada él». Dijo también que no consideraba a esas mujeres
maravillosamente. Y si nos reÍlnos a carcajadas. ¿qué importa? como «conquistas», y le creí.
Por supuesto que no hice ninguna objeción. En realidad, También era tentador interpretar a Marc como víctima de!
cuando se comparte una fantasía en ese grado hay menos riesgo complejo madonna/prostitura, como un hombre que dividía e!
de «borrar» totalmente a la persona real que cuando es sólo uno mundo femenino en el de objetos impersonales, impuros yeró-
el que fantasea. Pero ¿qué pasa cuando el amante imaginario ticos y e! de las figuras amorosas, puras e intocables; e! primero
reemplaza completamente al compañero, cuando el amante de era para el sexo, yel segundo, para elegir a quién colocar sobre
fantasía se convierte en indispensable para sentirse sexualmente el pedestal y casarse. Es característico de los hombres con este
activo. como le ocurrió a Marc? complejo que sólo puedan desempeñarse sexualmente con muje-
Pregunté a Marc si alguna mujer en particular era la «estre- res (<inferiores)} y que sólo puedan casarse con mujeres «inmac"lt-
lla .. de sus fantasías y me contestó que no, que siempre era ladas». Esa dicoromía conduce casi siempre a matrimonios ase-
alguien diferente, igual que durante su vida de soltero se había xuales.
acostado cada vez con alguien diferente. Pero tampoco Marc encajaba bien en esa categoría. Por un
-Parece una broma -dijo Marc con tristeza-o Uno de los lado las mujeres con quienes se había acostado antes de casarse
motivos de mi éxtasis cuando conocí a Lydia fue que por fin no eran inferiores a él; en realidad eran mujeres tan preparadas
podría acabar con esa vida vacía, cambiando siempre de compa- como Lydia. Tampoco hubiera sido exacto calificar e! matrimo-
ñera de sexo. Pensé que por fin había crecido. Finalmente me nio de Marc como asexual; él continuaba practicando el sexo
conectaba con una mujer en todo e! sentido de la palabra, no como un deber, con regularidad, con su esposa, sólo que no lo
sólo el sexual. Ahora estoy como cuando empecé, pero peor. hada con pasión ni sentimientos de intimidad.
A Marc la fantasía no lo hacía sentir más sexual sino más Y entonces sospeché que lo que Marc más temía eran los sen-
!
solitario. No revitalizaba su relación con Lydia; por el contrario, timientos íntimos. La Lydia de quien se enamoró no era una ! •

la reducía a un acto sexual mecánico y sin sentimientos. <lmadonna»), era algo mucho más amenazante para él: una perso-

126
127
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na de verdad con la 1 11i' Si' fi'ntÍII «m todo! los ~fj/:;t(JJ, 110 brc, sobre todo, percibe eso como terribleme t
r solamente el sexual". Reconoci6 que la acraeci6n que smtlO haCia
Lydia era madura, en un nivel superior a las que lo habían . .. . . .
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vez casado no podía huir del peligro espec ~ pe 19roso. Una
~)3 mente con una
¿sposa que eXlg1a lntJDl1dad en forma constante. Así que Marc~
impulsado hacia sus limitadas aventuras. Hasta aquel mOmélltO racionalmente, volvió al Juétodo que conoda y le permicfa Con-
r
se había sentido satisfecho con las diferentes companeras de trolar sus emociones: hacer el acto sexual y no el am.or.
Cama pero insatisfecho emocionalmente, aislado, desconectado. Pero practicar el acto sexual con Lydia no era fácil. Seguía
r
Pero ¿qué le impedía gozar de la satisfacción sexual y emocional siendo la mujer que habb despertado en él todos aquellos pode-
con una misma persona? ¿Por qué no podía amar a Lydia en rosos sentimientos; seguía siendo la mujer que amaba. La única
r
cuerpo y al mal forma en que podía «continuar» era suprin1iendo todas sus emo-
r Le pregunté si haber hecho el amor toda la noche, tomán- ciones e imaginando que Lydia era otra mujer, con la que no
dose tiempo, al principio de la relación, le habla producido tenía ninguna ligazón. ¡Harc no se sen tia a salvo sí combinaba el
r angustia. sexo con el amor, asi que opró por eL sexo sin sentimiento.
¡: -¡Ah, si!, desde la primera noche que pasamos juntos -dijo Si se les da la opción entre sexo y amor, la mayoría de los
r I él, mirándome como si yo acabara de leerle la mente-. Hicimos el hombres está segura de que puede vivir sin amor pero no sin
1 amor, reimos, nos contamos la historia de nuestras vidas y volvi~ sexo: aunque la vida -,ex:",1 que tenga sea enteramente insatisfacto-
r \ mos a haCer el amor, relmos de nuevo y hasta derramamos algu- ria. Parece que no es la experiencia sexual misma lo que necesita
nas lágrimas tontas. Nunca me había sentido tan cerca de otro sino la idea de ella. El hombre cree que no es un hombre si no
r ser humano en toda mi vida. Fue maravilloso sentir todos esos «lo hace») un número determinado de veces por semana o por
¡,' sentimientos fluyendo por mis venas. Pero entonces, sí, empecé mes. Gran número de hombres ha entrado en mi consulta bus-

r
r
il a sentirme intranquilo y la inquietud se transformó en pánico.
No quiero ni admitirlo ante mí y por supuesto no quiero que
Lydia lo sepa, pero quise que se fuera. Estaba profundamente
cando el remedio para su vida sexual, aburrida o inexistente, y
declarando que se sienten anormales: anormales, no frustrados.
Pero muy raramente ha entrado un hombre en mi consultorio
enamorauo de ella, pero quería que se fuera lo antes posible para para decirme que se sentiría anormal si no tuviera un largo abra-
r
'I quedarme un rato solo. zo o un momento de ternura con su mujer, por lo menos una
'! ;
',',

["; -¿Para recomponerse? -pregunté. vez por semana. Y no creo que sea porque (illecesite) menos ese
r -Exactamente -respondió Marc, aliviado porque le había abrazo.

!,i entendido. Pero no solamente Lydia se senrÍa desgraciada con la relación
r A pesar de toda la experiencia sexual de Mare, puede decirse actual con Marc. Él también estaba muy mal. Se sentía más ais-
que la primera vez que habla «hecho el amon> había sido con lado y solitario que cuando aún no sabía lo que era la verdadera
r [: Lydia y que esa experiencia desató en él poderosos sentimientos intimidad.

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I
de in r¡midad y de vulnerabilidad emocional. Marc describió
bj~n sus reacciones, ante la irrupei6n de sentimientos, como
-Estoy convirtiéndome en el Hombre de Lata -me dijo
Mare-. Sin corazón. El sexo me hace sentir cada vez más aparta-
1" . d Por fin tenfa una re1·6
"panlCO».
h aClen aCl n «a dU 1ta" y ;qué estaba do de Lydia.
r 01 Reía y v t' al 1'· ,
1:" S' .ó er la gunas« agnmas tontas» como un niño Al centrarnos en el miedo de Marc ala jn¡jmidad, resulta
r
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1,
lntl que estaba perdiendo el control de sí mismo h·
,y un om~
fácil olvidar que él también ansiaba la intimidad. Esa necesidad
f I 128
¡
129
era lo que lo había acercado a Lydia. Se ha escrito mucho sobre escotada y una falda ajustada que, combinada con un maquillaje
el miedo de los hombres a comprometerse y sobre su incapaci- bastante teatral, le daba un aspecto muy llamativo. Eso no coin-
dad para mantener la intimidad; editar libros sobre maridos que cidía para nada con la imagen de la mujer que había estado tan
siempre tienen la boca cerrada, los oídos tapados y un pie fuera ocupada con la escuela y la carrera que hasta hacía poco tiempo
de la casa se ha convertido en una industria muy importante. el sexo había revestido poca importancia para ella. Cuando vi a
Pero sólo cuentan la mitad de la historia. Hemos aceptado con Lydia a solas le pregunté si siempre se había arreglado de una
demasiada facilidad el modelo simplista que muestra a las muje- manera tan sexy.
res sedientas de afecto e intimidad y a los hombres negándose- -No -contestó encogiendo los hombros como si estuviera
los. No es el tema completo. Estudios recientes han demostrado molesta-. Pero no soy ahora tan mesurada como solía ser.
que la mayoría de los hombres ansían la intimidad tanto como Mi sospecha era que el aspecto de Lydia no era el resultado
las mujeres y que la soledad que sienten cuando se les priva de de una recientemente hallada confianza sexual. Debo admitir
ella es igualmente devastadora. Al parecer, la mayor diferencia que cada vez que veo a una mujer que se presenta de manera
entre los sexos a ese respecto es que los hombres tienen mayor provocativa sospecho de inmediato que no sólo trata de com-
dificultad pafa admitir y expresar su deseo de intimidad que las pensar así su taIta de confianza en su sexo sino también la falta
IDU)eres. de sentimiento sexual. La pose resulta a menudo un desafío que
Marc estaba entonces tironeado por dos cosas opuestas: el expresa: «¿Eres lo suficientemente hombre para satisfacer a una
miedo a la intimidad y sus ansias de tenerla. Sí, el miedo lo mujer como yo?». Y la respuesta es, desde luego, que ningún
había llevado a practicar el sexo sin emoción de su época de sol- hombre puede hacerle sentir nada porque ella no se lo permite.
tero. Estaba anulando sus emociones para mantener el desempe- El aspecto de Lydia me impresionó, como diciéndome: ,,¡Mlren-
ño de sus genitales. Pero las cosas no terminaban ahí porque una me! ¡No puede ser culpa mía que mi marido no se excite conmigo.l>.
vez que Mare comenzaba a sentirse «desconectado)) volvía a -¿Cree que es responsabilidad suya mantener a Marc perpe-
desear la intimidad. Hasta que pudiera fusionar el amor y el sexo tuamente excitado? -le pregunté.
estaba condenado a sentirse insatisfecho. La expresión de Lydia decayó en ese instante y se transformó
en la de una suave tristeza. Me dijo:
-Si así fuera, parece que no estoy lográndolo',
Presionar para tener intimidad -Pero ésa es una tarea imposible -exclamé-. Él es quien tiene
que excitarse ... y usted también.
Yo sospechaba que Marc no estaba solo en su ambivalencia res- y ése es, en resumen, el mensaje fundamental que trato de
pecto de la intimidad. Si bien Lydia continuamente se quejaba transmitir a las parejas. Y parece que es el más difícil de creer.
sobre «el sexo con la boca cerrada, los ojos cerrados y las manos Porque el corolario paradójico de este mensaje es que sólo cuan-
sobre el colchón» de Marc, yo tenía la seguridad de que por lo do usted ha olvidado a su compañero y empezado a dedicarse a
menos una parte de ella alentaba al marido a seguir siendo un sus propios sentimientos, puede empezar a poner amor y sexo
amante de corazón frío. jUntos. El egoísmo es el requisito para tener intimidad sexual y
Lo que me sorprendió de Lydia, desde la primera vez que la emocional. Esto parece estar contra toda la «ética» que aprendi-
vi, fue su forma provocativa de arreglarse. Usaba una blusa muy mos y contra todos los conceptos anticipados que indican que el

130 131
amor es pura gencrosi,bd, pero es la verdad dinámica de \a re- 'Pero, a\ mismo tiempo que se comp9'rt'aha en forma provo-
lación. Porque hasta que no se siente, no se tiene nada para com~ cativa, también estaba castiga'ndo a }v+3-rc 'por actuar de una
partir. manera fría y retraída, por haberse cOllVertido en un autómata
Hombres y mujeres deben dar un salto muy grande hacia sexual. Superficialmente, parecía injusto que ella tuviera esa exi-
delante para aceptar esro, y Lydia no era la excepción. Resultaba gencia en vista de su propia conducta, pero estoy segura de que
evidente que a Lydia la aterrorizaba que Marc la dejara si ella no también Lydia.tenía sed de intimidad. Después de haber experi-
podía excitarlo. Desde el principio ella se había sentido fascina- mentado con Marc lo que es hacer el amor íntima y sensualmen-
da sexualmente por Marc, declaró que aquella noche se había te al comienzo de la relación, el retraimiento de él la hizo sentir
sentido «sexualmente viva» cuando él le hizo el amor. Él le había
II proporcionado los orgasmos que ella no había tenido antes. Él
era el hombre con experiencia sexual y ella era la novata. En la
frustrada, deprimida y con la sensación de que estaba perdién-
dolo.
Pero presionar para que vuelva a haber intimidad -queján-
II mente de Lydia el sexo era lo que había creado la relación entre dose continuamente de su falta- es la manera segura de no obte-
los dos y lo que podía destruirla. Estaba convencida de que nerla. Como los Buscadores de Placer, los Buscadores de Intimi-
1: necesitaba a Marc para sentir sexualmente y de que tenía que ser dad alejan a sus compañeros y, en algún nivel, creo que lo saben.
excitante para mantenerlo a su lado. La más mínima señal de La mujer o el hombre que exclama: ,,¡Suéltate conmigoh) o
que el ardor de Marc estaba decayendo provocaba en Lydia páni- «¡Demuéstrame tus sentinlientos!n o «¡Acaríciame con ternur~»,
co e inseguridad yeso la llevaba a actuar en forma cada vez más está practicando en realidad la forma más antigua de psicología
provocativa. Pero, irónica y desgraciadamente, todo eso alejaba de inversión. Todavía no he conocido a nadie que se suelte, sea
¡)¡",'
a Mare aún más. vulnerable o tierno por encargo. Soltarse es un asunto arriesgado
Recuerdo la ruda exclamación de Marc: «¡Me acuerdo de y ¿quién quiere correr riesgos con un agresor? Muchas veces
cuando tenías alma!». ¿Era el lamento de un hombre inseguro que pienso que el motivo por el que tantas mujeres rezongan a sus
1;
necesitaba que su mujer fuera inocente, recatada y sexualmente hombres pidiéndoles ternura es que tienen terror a la intimidad
reticente para poder él sentirse. macho y poseedor del control? No y presionar para obtenerla es la forma no culpable (y tramposa)
1\' lo creo. Pienso que Marc extraÍlaba la calidez, la vulnerabilidad y de evitarla. Raspen la superficie de la mujer que está siempre
el entusiasmo fácil de Lydia que habían hecho que él se sintiera pidiendo: «¡Suéltate conmigo!», y encontrarán a una persona
tan vivo al comienzo de la relación. Pero Lydia estaba tan centra- cerrada y asustada.
da en su inseguridad sexual que no se daba cuenta de que ésas -Detesto querer a Marc más de lo que él me quiere -dijo
eran las cualidades por las que su marido se había enamorado de Lydia con lágrimas en los ojos.
eUa. Marc necesitaba poco aliento para apartarse de la intimidad y -Entonces tranquilícese y déle la oportunidad de devolverle
volver a su acostumbrado sexo impersonal, y Lydia estaba alen- amor -le dije con suavidad-o Nunca saldrá del rincón si usted
tándolo demasiado: estaba actuando como la caricatura de las sigue actuando de esta manera.
compañeras de cama anteriores de Marc que iban detechas al El miedo de Lydia a que le destrozaran el corazón estaba
grano y que él encontraba tan insatisfactorias. En realidad Lydia interponiéndose en el camino apto para obtener lo que quería.
1 estaba pidiéndole que hiciera el acto sexual con eUa, no el amor. Vivir Con el terror constante a que Marc la abandonara la angus-
I A! parecer también estaba asustada de la intimidad. tiaba tanto que se apresuraba a convertir su miedo en realidad: a
¡
¡¡ 132 133
l\

¡1
acabar con eso de una vez. Yel terror a la ruptura se convirtió sexo es aprender a dar y recibir placer sensual. Es la forma en
en el miedo a la intimidad; la única manera de evitar sentirse que volvemos a experimentar los sentimientos y los comparti-
herida o desilusionada por Marc era apartándose de sus senti- mos con el otro. No niego los elementos espirituales del amor,
mientos por él. Pero entonces, ella también volvía al punto de ni los misterios de la química emocional ni las complejidades de
partida como había hecho Marc. las necesidades y defensas psicológicas. Pero todavía creo que el
amor y el sexo se entrelazan en una relación cuando los compa-
ñeros son capaces de experimentar el placer sensual con relaja-
«Es la hora de entrar en acción: acción sensual» miento, sin sentirse amenazados ni siendo exigentes. Ése es el
punto de conexión, el punto en que empieza la verdadera rela-
Después de tantos años de trabajar, siempre con parejas, me sor- ción. y todo comienza con un toque.
prenden todavía las formas complicadas que usan las personas Para mí era evidente que si Marc y Lydia habían de volver a
para evitar amar y ser amado. Marc y Lydia eran las víctimas de su hacer el amor sensualmente, con los sentimientos fluyendo de
propio miedo y del miedo del otro a la intimidad. Él era frío nuevo, tenían que dejar de practicar el acto sexual de inmediato.
y retraído; ella, exigente e insultante. Él suprimía las emociones El acto sexual dejaba a Marc solitario y culpable y sólo servía
para hacer el acto sexual; ella se centraba en el sexo para evitar que para aumentar el temor de Lydia a que Marc la dejara. Eso era
él le destrozara el corazón. Habían constituido una vez la pa- suficiente. Teníamos que cortar el nudo gordiano con un solo
reja perfecta y ahora eran contendientes. Habían llegado a ser golpe de espada.
exactamente lo opuesto de la pareja amorosa que ansiaban volver -Pero el sexo es el único lazo entre nosotros -protestó tími-
a formar. damente Lydia.
Mi corazón estaba con ellos. Habían tenido una relación per- -No es un lazo, es una trampa -dije-o Es la manera que uste-
fecta, llena de amor y placer, y habían sacrificado ese amor por
sus miedos. Si los hubiera tratado con la terapia convencional
1 des emplean para evitar la intimidad. Quiero que vuelvan a
hacer el amor yeso significa que deben recomenzar su vida
hubiésemos tenido que hablar durante semanas, abriéndonos sexual desde cero. -...
camino hacia los orígenes de los miedos. Y quizá después de Hacer el amor era algo plagado de peligros para esta pareja.
unos meses de introspección Marc hubiera sentido el deseo Despertaba sentimientos que los hacía sentir indefensos, angus-
de asegurarle a Lydia que él no pensaba romper la relación y tiados y asustados. Para que pudieran volver a experimentar el
Lydia hubiese estado preparada para prometer a Marc que sería maravilloso placer, la intimidad y la comodidad, tendrían que
menos exigente y «le daría más espacio» en la relación. Pero yo dejar de sentirse avasallados por esos sentimientos.
sospechaba que las palabras de Mare nunca llegarían al lugar -Vamos a ir paso a paso -les dije-o Y en cuanto se sientan
recóndito que albergaba los miedos de Lydia, su terror al aban- ansiosos, deténganse y retrocedan tres pasos. Quiero llevarlos
dono, ni las declaraciones de Lydia podrían calmar el pánico de con mucha lentitud a aquel lugar en el que se sentían a salvo en
Marc a ahogarse en la relación. la intimidad.
-Las palabras no van a servirles -les dije-o Es hora de entrar Los ejercicios sensuales graduales llegan a lugares no alcanza-
en acción: acción sensual. dos por las palabras. En lugar de tratar de desenredar un comple-
La única manera que conozco de fusionar el amor con el jo ovillo de comportamiento insatisfactorio, uso los ejercicios para

134 135
:1

I
inaugurar un nuevo comporranliento. Para aprender a fusionar el pudieron compartir el secreto esencial, pero cuando lo lograron,
amor y el sexo, Mare necesitaba primero que sus sentimientos eso ejerció un efecto benéfico sobre -los dos.
sensuales y amorosos estuvieran separados del sexo y, entonces, -Creí que iba a ser algo ordinario y humillante -dijo des-
experimentar lo qUt: es atenerse a esos sentinlientos antes de d>:::s- pués Marc-. Pero resultó increíblemente conmovedor y libera-
plazarse gradualmente hacia la excitaci6n sexual. S610 entonces dor. LyJia file pareció (an inocente, tan vulnerable ... Me sentí
podría creer que tenía esos sentimientos bajo sn control y de esa tan cerca de ella que mve que abrazarla.
manera evitaría el pánico a ser ahogado por las emociones. Igual- En aquel momento se produjo e! «dio>: se fusionaron e!
mente, para que Lydia aprendiera a fusionar sexo y amor necesita- amor y el sexo. Y todo siguió así. En unas pocas semanas termi-
ba pedir directamente a Marc que la acariciara -para darle placer- naron con los ejercicios y cada vez estaban más cerca el uno del
y después tener la experiencia de que él no desaparecia de su vida otro. Era evidente que la magia había regresado: Marc y Lydia se
por eso. 5610 entonces creería que Marc no la abandonaría si ella habían enamorado de nuevo.
dejaba en libertad sus sensaciones y emociones. Los pasos de los -No sentimos esa intimidad especial cada vez que nos acos-
ejercicios son lentos y desilusionan por su simplicidad, pero reor- tamos -coment6 Lyrlia unos meses después-o Ni siquiera una
,~
'1\
ganiEn poderosamente la conducta de la pareja. vez de cada dos. Pero es como una piedra de toque que forma
r.l'
! Un terapeuta que conozco asocia un poco el sonido de la parte de nuestra rc!ación hasta cuando nos peleamos. Es algo a
'1 palabra intimidad a su significado: in - ti - mi - dad (en - ti - lo que siempre podelllOs volver y lo sabemos.
"1;].
yo ... ). Cuando usted tiene intimidad con su amante, corre el -No tenemos relaciones sexuales tan a menudo -dijo Marc y
riesgo de que él la vea tal como es. No hay máscara para los sen- agregó sonriendo-. Pero a veces hacemos el amor.
timientos ni adornos cn las reacciones físicas.
-¡Mírame! -está diciendo usted-o ¡Así soy yo! ¡Así es como
siento! En la Parte 1 he descrito algunas de las maneras en las que sepa-
En alguna etapa de los ejercicios sensuales graduales, pido a ramos el amor y el sexo en nue'stras vidas: cómo «dedicándonos»
los miembros de la pareja que compartan el secreto más íntimo: al sexo en pro de la eficiencia nos obligamos a perder los senti-
les pido que vayan a casa y se masturbe cada uno frente al otro. mientos amorosos; c6mo e! papel asignado a cada sexo, por
En la Parte II nos referiremos a la formidable resistencia que moderno y liberado que sea, puede impedir que nos arriesgue-
'1) ,
opone la mayoría a este experimento. Lydia, como tantas otras, mos a la intimidad emocional con nuestros compañeros; cómo
II1,.,
protest6 y dijo que no podía pensar en nada «menos tomántico al antiguo trueque de sexo por amor puede dejar a los dos aman-
y más impersonal». tes sintiéndose burlados y solitarios; cómo la infidelidad intenta
-No pueden ser más impersonales de lo que son -le dije-o cubrir nuestra necesidad de amor y de sexo practicando ambos
Lleg6 el momento de empezar a ser reales entre ustedes. por separado y con personas distintas, y cómo ese intento rara
Marc y Lydia necesitaban desmitificarse mutuamente para vez tiene éxito.
poder gozar de la en-ti-yo ... Lydia necesitaba ver a Marc como a En la Parte II les mostraré cómo casi toda pareja que quiera
un ser sexual, no s610 como su mentor y salvador. Y Marc nece- intentarlo puede aprender a reunir de nuevo el sexo y el amor.
sitaba ver a Lydia como sexualmente autosuficiente, no s610 No importa cuál sea e! origen de la separaci6n en una relaci6n.
como un ser dependiente y exigente. Pasaron semanas hasta que Siempre se pueden volver a fusionar el amor y el sexo poniéndo-

136 137
se en contacto con los propios sentimientos y los del compañero
en una forma totalmente nueva. Dar ese paso es siempre un ries-
go emocional, pero he organizado el programa de tal manera
que los placeres que se reciben compensan los «peligros» que se
encuentran. Y si usted cumple hasta el fin estoy segura de que
habrá descubierto la intimidad -emocional y sexual- que ha
estado buscando.

Segunda parte

Cómo se vuelve a poner amor


cuando se hace el amor

Los ejercicios sensuales graduales

138
9
«Pasemos por alto esta parte
del libro, ¿no, querida?»

.~

Vamos a empezar de nuevo con su vida sexual.


-¿Qué?
Ya me ha oído. Vamos a empezar desde el principio. Como
si fuera un extraterrestre que acaba de ocupar un cuerpo huma-
no y no distingue un orgasmo de una organización. Vamos a
tirar por la borda todo lo que alguna vez ha funcionado para
usted; todas las posiciones usadas, todas las rutinas familiares.
En realidad, durante unas pocas semanas quiero que no haga
nada excepto seguir al pie de la letra el régimen que le receto. Y
eso significa nada de coito hasta el final del programa.
- Pasemos por alto esta parte del libro, ¿no, querida?
Oiga, ya sé que todo esro le asusta mortalmente pero, por
favor, no lo pase por alto, pruébelo. Juro, sobre esta pila de libros
de autoayuda que nunca funcionaron, que éste lo hará. Si siguen
los simples ejercicios sensuales graduales no sólo su vida sexual
acabará por expandirse en formas que no pueden ni imaginar,
sino que despertarán a todo un mundo de sentimientos profun-
dos que fluirá entre los dos. Van a aprender a experimentar cada
etapa de hacer el amor como una entidad separada con un
espectro de sensaciones y sentimientos que han estado perdién-
dose durante años. Y van a aprender a gozar de esos sentimien-

141
.~

1
lf
tos sin experimentar angustia. Ésos son los sentimientos de que f~ romance? ¿La pasión? ¿Todas esas emociones que son mucho
está hecho el amor íntimo. .~ más profundas que la sensación genital? ¿Lo que separa el coito
-¡Un momento, Dagmar! Estds hablando sobre esos ejercicios en 1 de hacer el amor?
que los miembros de la pareja se tocan por turno, ¿no? ¿No estdn ~ -Siempre puede uno imaginar las cosas mejores de lo que son,
destinados a parejas con serios problemas sexuales? i pero yo he renunciado a torturarme con los sueños romdnticos del
No, esos ejercicios son para todos aquellos que quieren mejo- sexo perficto o la relación profUndamente Intima. Soy realista. Es
rar su vida amorosa. Y ése es el 95 por ciento de la población, un signo de madurez, ¿no?
supongo. Es verdad que muchos de los conceptos originales de Suena más como signo de resignación que de madurez. En
estos ejercicios provienen del trabajo de Masters y]ohnson sobre realidad, estoy convencida de que usted se conforma con menos
disfunciones sexuales específicas, pero en el curso de los años he de lo que merece ... y ansía. Escuche, ¿es realmente tan horrible
desarrollado y adaptado esos ejercicios para todo hombre y mujer admitir entre ustedes que su vida sexual podría ser mejor de lo
que simplemente quiera sentir más, sexual y etllocionalmente, que es ahora? ¿Acaso no está leyendo este libro por eso?
en la relación. Ya juzgar por los resultados espléndidos de mis -Estd bien. Las cosas podrían ser mejores... sobre todo en el dor-
talleres de expansión sexual para parejas «que funcionan nor- mitorio. Pero nuestros problemas no van a desaparecer por el hecho
malmente», esos ejercicios sirven. Las parejas que sólo hacían el de acariciarnos la espalda mutuamente. Son demasiado complejos.
acto sexual han descubierto el gozo de hacer el amor. Tenemos que quitar muchas capas de enojo. Tenemos tanto que
Pero antes de continuar hay algo que debería decir sobre los hablar antes de empezar a hacer el amor con algún sentimiento...
«problemas sexuales graves)), y es que no creo que sean diferen~ Quizá. Pero sospecho que han estado hablando sobre el tema
tes de otras insatisfacciones que experimenta la mayoría de la desde hace meses, hasta años, yeso no está acercándoles. El
gente «normal». El hombre que es eyaculador precoz está sólo hecho es que usted abreviaría el proceso si dejara de hablar y
unos pasos más allá del hombre que «funciona») normalmente, empezara a tocar. Sé que suena demasiado fácil, como alguna de
pero está perdiendo, poco a poco, su interés en hacer el amor; y las panaceas de los afias sesenta, la de las caricias y los sentimien-
la mujer anorgásmica está en el mismo espectro que la orgásmi~ tos, pero el hecho es que funciona. -.'
ca que se queja de que se siente emocionalmente fría cuando Una pareja vino a verme después de haber visitado a una
tiene relaciones con su marido. Los síntomas varían, pero lo que media docena de psicoterapeutas y terapeutas familiares a lo
tienen en común todos esos hombres y mujeres es que están evi~ largo de muchos años. Los dos venían peleando por todo hacía
tanda los sentimientos: pasándolos de lado o aguantándolos. El ya mucho tiempo, desde quién lavaría los platos hasta cuál debe-
hecho es que la mujer que se siente emocionalmente vacía con ría ser la política estadounidense en América CentraL Una vez
su marido por lo menos tiene tanto que ganar con los ejercicios por semana hacían el acto sexual antes de dormir -rápidamente
sensuales graduales como la mujer que no puede tener orgasmos y con la luz apagada- pero el único sentimiento que generaba el
en el coito. acto entre ellos era alienante. A la mañana siguiente empezaban
-¡Eh! Yo estoy muy conforme con mi vida sexual tal como es. el dia peleando. Les dije que la divisa de mi programa era:
Espléndido. Sobre todo si es honesto con usted mismo. Pero «Cállense y desvistanse».
¿no se pregunta a veces si no está perdiéndose algo en su vida -Eso iba en contra de todo lo que pensábamos -comentó
amorosa? ¿Algún elemento de sensualidad? ¿La intimidad? ¿El después Adrienne-. Luke y yo somos personas habladoras. Creía-

142 143
mos que si uno hablaba lo suficiente sobre un problema enCü1t~ to..::arse, mientras que ahora se sientan tomados de la mano,
traba la solución. Pero nada de eso había funcionado. Estába- pasando un brazo alrededor de los hombros o con la cabeza en
mos desesperados y resolvimos probar algo nuevo y muy simple. las faldas del comp"c¡cro". Antes dormían dándose la espalda y
Después de dos semanas de ejercicios sensuales n'fenc!o:-os la ahora duermen vieJ.:.tT..:": contra espalda,-pierna por encima de la
pareja descubrió que había dejado de pelear, sobre todo sobre cadera, cabeza con rra honlbro. La verdad: es que cuando los
:11 cosas triviales. componentes de la paro:.::j:l ~mpiezan:-á tocarse, casi de inmediato
-Cambió por complero nuestro mundo -me dijo Luke-. comienzan a gustarse lllás, y cuanto más se gustan más desean
Ahora me parece que todos aquellos años de pura charla estaban tocarse. Es un ciclo ddicioso.
evitando los sentinüentos entre nosotros. Era como si tuviéra- -Nuestros cuerpos se han hecho tan amigos que no nos
mos una armadura de palabras. Pero no queda ninguna armadu- dejan pelear más -me dijo riendo una mujer al final de la segun-
ra cuando uno está desnudo y en silencio. da semana de ejercicios. "
No quiero negar valor a la comunicación oral en una pareja, Así es como funciona el programa. Cuando el contacto sen-
pero estoy convencida de qne la terapia sensual, no verbal, es sual comienza a desarrollar calidez y afecto entre ustedes, el
una vía de comunicación que ninguna conversación puede abrir. enojo empieza a desaparecer, las recriminaciones resultan irrele-
Eu'1ugar de decirse de manera incesante: «Eres insensible a mis vantes y la culpa Se ",.'pora.
necesidades» y ((No me das espacio suficiente» y «No estamos en -No estoy segura de que quiera que el enojo desaparezca. Es real
la misma longitud de onda», se regresa a la comunicación pri- y no quiero taparlo con algún ejercicio amoroso.
maria dd toque. Entonces los sentimientos que fluyen de uno a Usted quiere decir que el enojo es como un viejo amigo al
otro trascienden con rapidez cualquier acusación que hayan que no quiere renunciar. Entiendo eso. Pero los ejercicios no
estado haciéndose. niegan la ira. Puede seguir con los mismos rencores cuando se
Hasta hace poco mi consultorio compartía la sala de espera levante de la cama. Los ejercicios sólo les proporcionan la opor-
con el de un psicoterapeuta que también trataba a parejas. Un tunidad de experimentar cómo se sienten cuando están amoro-
día vivo a verme y me dijo que tenía un problema: que mis samente juntos. Es como un recordatorio de lo que podría ser su
paLielHes ponían nerviosos a sus pacientes. vida y por qué quieren mejorarla.
-¿Cómo? -pregunté. -Empiezas a sonar un poco simplista, Dagmar. Si es tan fácil
-Muchos de sus pacientes están haciéndose mimos en la sala establecer esa conexión entre los miembros de la pareja, ¿por qué no
de espera. No pueden tener las manos quietas yeso molesta a hacen todas los ejercicios?
mis pacientes. Cuando entran en el consultorio están más depri- Si fuera por mi gUSto, todas lo harían. Pero como se habrá
midos que cuando llegaron, porque la mayoría hace meses que dado cuenra, hacer que las personas se decidan es una tarea
no se muestra afectuoso con nadie. ímproba. He visto en mi consultorio a parejas que vienen sema-
-Qué pena -dije-o Pero pensemos en el aspecto positivo: na tras semana sin haber hecho los ejercicios. Les digo que están
quizá mis parejas sirvan de ejemplo a las suyas. tirando el dinero, que lo que sucede en el consultorio no signifi-
Casi todos los miembros de las parejas se sienten cada vez ca nada si no trabajan en casa, y sin embargo continúan sin
más afectuosos al par de semanas de hacer los ejercicios sensua- hacer los ejercicios. La gente prefiere hablar ad nausearn de sus
les graduales. Antes se sentaban a mirar la televisión casi sin problemas en lugar de desvestirse y tocarse. Creo que usred

144 145

';f,(
",
,1:.,1:".
misma no está del todo decidida a dar el salto con fe y probar
mi programa, ¿no?
I·'~.
':.-.: hecho de manera que siempre tendremos el control de nuestros
¡. sentimientos sin resultar víctimas de ellos. El motivo por el que
-Bueno, tú misma deberías reconocer que resulta algo raro des- .~ los ejercicios son graduales -en niveles ascendentes de sensuali-
vestirse J' meterse en la cama sin intenciones de hacer el amor. Las .~ dad- es que podamos acostumbrarnos gradualmente a esos sen-
perspectivas parecen tontas, juveniles y algo humillantes. i! timientos. Así es como descubriremos que podemos to'car al
Escuchen, sentirse juveniles es la mitad de la diversión. Es el .~. niño que hay dentro de nosotros teniendo, al mismo tiempo, la
primer paso para desprenderse de todas las reglas no escritas que .~confianza en que permaneceremos como adultos poderosos e
rodean su vida amorosa «madura» como es ahora, para que desa- '~independientes. Solamente con esa confianza podremos dejar
parezca toda esa rigidez que ha estancado la relación. Quizá deba '1+ que fluyan nuestros sentimientos. Y una vez que lo hayamos
arriesgarse a sentirse un poco tonta para ganar algo nuevo en ':ij logrado, nos sentiremos más vivos, más completos, más enamo-
su vida. .~ radas de lo que nos hemos sentido en mucho, mucho tiempo.
Pero sospecho que hay algo más fundamental que el temor al ..¡ Así es de poderoso el programa.
ridículo lo que la hace retroceder, y es la misma cosa que inhibe .1 ''1
-No tengo la menor idea de lo que estds diciendo, Dagmar. Todo
a la mayoría de las personas para dar el salto y probar mi progra- ir ese asunto del «niño interior» me suena -a charlatanería psicológica.
ma: ¡Usted tiene miedo de que los ejercicios realmente funcionen! ;J Si dentro de mí tengo a una criatura que desea ser tocada, no la he
En algún nivel preconsciente usted terne que si empiezan a :. i
~ oído ni eructar en todos estos años. Y si tengo miedo inconscíente-
fluir sus sentimientos, si realmente van a estar conectados uste- ~ mente de soltarme si mi marido me acaricia el vientre, estoy mds
des dos, va a perder el control de su vida. Tiene miedo a que una J loca de lo que pensaba. Quiero decir que a mi edad ya puedo mane-
vez que se abran las compuertas que han estado conteniendo sus -:'~ jar esas cosas.
sentimientos pueda ahogarse en ellos. Tiene miedo a que si se 1 Espléndido. Entonces no hay nada que le impida probar el
relaja totalmente cuando su marido la acaricia pueda perder ,l primer ejercicio sensual gradual.
todo el poder que tiene en la relación. Tiene miedo, si se aban-
dona a sus sentimientos, a convertirse en una criatura tembloro-
I - Un momento. Necesito algunos detalles más antes de hacer
,J algo. ¿Cuánto tiempo llevará este asunto?
sa, desvalida y llorosa. 1 Cada sesión de toques dura entre quince minutos y tres
':J
El hecho es que ese pánico yace bajo la superficie de todos cuartos de hora. Pero cada sesión es en realidad doble, porque
nosotros. Dentro de cada uno de nosotros hay una criatura que
ansía que la acaricien y la mimen en forma incesante. Dentro de f
usted actúa una vez como Acariciada y otra como Acariciado-
"i! ra. Así que una sesión entera dura de media hora a una hora y
cada marido y mujer de Un Minuto, dentro de cada Tipo Recio ;1 media. Y para sacar e! mejor partido posible de! programa,
y de cada Mujer Maravilla, existe lo mismo. Yen la mayoría de J deben hacerse tres sesiones dobles por semana durante seis
nosotros esa criatura ha sido negada durante tanto tiempo que *
.'!¡ semanas .
esas ansias se han hecho tan fuertes que la mera perspectiva de ·l, -Debes de estar bromeando, Dagmar. ¿Una hora y media, tres
ponerse en contacto con ella nos avasalla. Nos aterroriza pensar veces por semana, durante un mes y medio? ¿Quiénes tienen tiempo
que si soltarnos una vez a esa criatura seremos siempre ella.
1
., para eso que no sean las damas ricas y las jubiladas? Tenemos em-
Pero la verdad es que no seremos avasallados. Y ésa es la
maravilla de los ejercicios sensuales graduales. El programa está
'; pleos, hijos, una casa para manejar. ¿Esperas que abandone todo
'1 para hacer cariñitos a mi cónyuge? Piedad, Dagmar, piedad.
:"{
'I
146
t 147

j
-'i,
. ~-
Siempre es cuestión de tiempo, ¿no? En estos dlas nadie su manera de controlar el mundo. Lo que en realidad me impre-
parece disponer de una hora y media,' en dlas alternos, para sus siona es que están diciéndome que es más satisfactorio mirar las
placeres «sin objetivos». noticias que dedicarse al sexo y el amor. Ésa es la forma en que
-Cuando por fin me voy aJa cam~,he trabajado sin parar, han establecido las prioridades.
durante dieciocho horas -protestaba' una mujer cuando les Para no hablar de divertirse mirando la televisión., Las,esta-
expliqué cómo era el programa a ella ya su marido-o No tengo dísticas de! tiempo que la gente pasa haciéndolo, incluyendo ver
energía para nada que dure UIÚl hora y medi~. películas, comparado con e! que pasa haciendo el amoJ resultan
-Entonces, ¿para qué vino aquí? -pregunté., verdadeJamente notables, sobre todo si se tiene en cuenta que
-Usted lo sabe bien -contestó con acritud,-.Porque ya casi muchos de los films y programas que ve tienen un importante
no hacemos el amor. cOritenidosexual. No nos parece problemático ver un film que
¡Increíble! ", , dura dos horas, lle¡jo de escenas eróticas, pero la perspectiva de
Unos tras Otros me dicetlque cuando se acuestan están pasar una ,hora y' media tocándose sensualmente con el cónyuge
demasiado cansados para hacer algo~ni hablar d~una «super. , 'parece uria imposición brutal. ¿Es que preferimos ver CÓmo
"
r ' pr.oducción» como los ejercicios sensuales'-.'¡Y,'quieren saber ,ortos hacen el amor en lugar de hacerlo nosotros?
enseguida cuál es el secreto para: tener una vida anlorósámás - ¿Estds tratando d~ avergonzarme, Dagmar, para que siga tu
satisfactoria! ' , ' programa?
Peto ¿qué ha hecho esta gente antes de irse a hl~ama? ¿Salie- ' AveJgonzarla, no. Sólo tratando de ayudar a reordenar las
ron a cenar con amigos? ¿Flleroll-'~-:uha teul1.iÓ'n?_¿~- te~ahp?: ¿Al. 'príoridadesc Y éste es el momento para que haga la lista de sus
cine? ¡Cuántas horas y medi~\¡apránpa$ai:lo en actividad,,, . a,rividadesen orden de importancia. ¿Qué puesto ocupan en la
sociales con colegas y amistades! ' , " ' lista b. sensualidad y el sexo? ¿Cuál sería el número de orden
-¿Y qué se supone que haga¡i¡os? ¿Que noscotlVirtamos in ermi- ideal?Sea sincera. No ponga el número uno al sexo si sabe que
t"ños durante seis semanas? S/fldría'tnos de circulación enseguida. el trabajo y los chicos tienen precedencia. Pero además preste
La gente se ofendería si empevh'amos a 'rechazar muchas invitacio- atención al lugar que ocupa el (placer sin objetivo» en relación a
nes. Pronto nos quedaríamos sin excusas; su vida social y recreativa. ¿Le parece realmente que el tiempo
Podrían decir a sus amistades que han resuelto pasar más sensual entre ustedes es filenos importante que la serie de TV,
tiempo juntos... en la cama. caminar, lús ejercicios de aeróbic, sembrar los bulbos de tulipa-
-Seriedad, por favor. nes, cortar leña, el masaje shiatzu y las clases de yoga?
Bien, entonces, ¿por qué no decir a los amigos que necesitan Quizá le convenga hacer una nueva lista de prioridades si
más tiempo para el trabajo? deja de pensar en los ejercicios sensuales cbmo un deber aburri-
Piensen en qué es lo que hacen entre la cena y el momento do y fatigoso. SI, al principio pueden producir angustia, pero
en que caen exhaustos en la cama. Si nos atenemos a las estadís- muy pronto resultan tranquilizantes, nada cansados y fascinan-
ticas, hay una gran ptobabilidad de que lean el diario o miren el tes, no aburridos. y ahota llega la parte irónica de mi trabajo:
noticiario en televisión. Siempre me asombra cuando la gente vaya tratar de convencerlos de los beneficios de la sensualidad e
me dice que se siente «incompleta» si no escucha las últimas incluso de algunos beneficios colaterales. ¡En la década de los
noticias antes de acostarse; es como si mirar el noticiario fuera noventa!

148 149
La verdad es que los ejercicios sensuales graduales van a pro- un ejercicio para mejorar la relación. Y seamos sinceros: no hay
porcionarles muchos de los beneficios que están buscando en forma de hacer el amor con calma si no quieren buscar tiempo
algunas de sus actividades para disminuir el estrés. Ayudan a alI- para eso.
viar el estrés, no sólo las angustias sexuales. Tan bien como las -Estd bien, ya estoy convencida. Probaré los ejercicios. Pero mi
clases de yoga o el masaje profesional, esos ejercicios producen compromiso no vale nada... a menos que los haga sola. Porque Bozo
relajamiento y los alejan de las preocupaciones del trabajo y los nunca querrd hacerlos conmigo.
problemas personales. Los resultados concretos inmediatos son Ah, sí, el factor Bozo (a veces conocido cQmo el factor Lulú).
los mismos que derivan de otras actividades contra el estrés: dO,r- Cada pareja tiene uno. Un cónyuge quiere probar los ejercicios
mirán mejor y necesitarán menos horas de suefio, tendtan yel otro piensa que es una pérdida de tiempo o, peor, que es
menos jaquecas y resfriados. Y ahora, la propina: si convienen meterse en complicaciones. Él (o ella) dirá que se siente muy
la sensualidad sin apuro en una forma permanente de la VIda, feliz con su vida amorosa tal como es. Y entonces, cuando usted
tienen probabilidades de vivir mds. (¿Qué les parece como máxi- dice que no está demasiado feliz, cuando le dice que ha perdido
mo de eficiencia? En realidad ganarán tiempo.) Lo digo con algo de la sensación de aventura y romance, que últimamente se
toda seriedad. Se sabe a ciencia cierta que el estrés aumenta el ha sentido un poco insensible y apartada cuando practican el
riesgo de sufrir enfermedades graves cardíacas yvasculare~; por coito, su cónyuge se siente profundamente ofendido.
consiguiente, cuando disminuye el estrés, dIsmInuye el nesgo. Él exclamará:
Pero también existe un cúmulo creciente de evidencias que -¿Quieres decir que ya no te gusta acostane conmigo? ¿No
demuestran que el toque, humano en particular, tiene cualida- te gusta como lo hago?
des que alargan la vida. Hace años, el famoso estudio Fels sobre y usted tendrá que contestar:
los bebés huérfanos demostró que entre los bebés que eran aca- -El problema no es el sexo sino los sentimientos. Parece que
riciados con regularidad había menos mortalidad que entre estamos haciendo el acto sexual pero no el amor. Y se supone
aquellos que no eran acariciados nunca. Estudios recientes que esos ejercicios van a devolvernos los sentimientos; así que
implican que lo mismo es válido para los adultos: las personas quiero probarlos. -.-
casadas viven más que las solteras; hasta las personas que tienen y entonces lo más probable es que él se enoje muchísimo
animales domésticos viven más que las que no tienen a quienes y diga:
mimar. Todo eso va en pro de que pueden dejar el gimnasio y la -Eso significa que eres tú la que tiene el problema, no yo.
clase de yoga, hasta un día o dos de su paseo diario, para pasar ¿Por qué no te lo haces arreglar?
unas pocas horas juntos por semana dedicados al placer sin ob- y entonces ya no le queda elección a usted. Porque es la per-
jetivo. sona menos indicada para decirle que es probable que él esté tan
En el próximo capítulo hablaremos de la ubicación del tiem- estancado como usted, que en lo profundo de su ser va a descu-
po para los ejercicios sin que los chicos interrumpan o el can- brir que también ansía un cambio en la relación, como si fuera
sancio extremo los impidan, pero por ahora basta decir que hay sincero sabría que también desea sentir más cuando hace el amor
t.iempo para los ejercicios si ustedes quieren hacerlos. Y en reali- y que también quisiera ser más sensual y que nada va a cambiar
dad ésa es la mitad del motivo para comprometerse a cumplir a menos que pruebe algo tan nuevo y radical como los ejercicios
esas tres sesiones dobles por semana. «I-Iacerse el tiempo» es ya sensuales graduales. No, usted no puede decirle esas cosas a su

150 151
{j

I
cónyuge. 0, dicho de otra manera, ésas no son las cosas que él
i;?,
espera uir de usted. Entonces dígale algo que es igualmente cier- .j
to pero que suena más aceptable. Dígale: i
&
j
-Hazlo por mí, querido. No puedo hacer los ejercicios sola.
Necesito tu ayuda. Por favor.
¡
f
-¿Qué? ¿Humillarme de esta manera? ¡No! No voy a rogarle. ¿Y
si me dice: "Estd bien, haré los malditos ejercicios, pero s610 por ti»?
Entonces tiene suerte. Y dice: "Gracias». Hasta puede decirle
I
'-'S'
10
que no importa si detesta los ejercicios, que lo único que usted {t
necesita es que la ayude. Le aseguro que no los detestará mucho «Quiero que me toques... ¡ya!»
tiempo. Y lo que usted debe comprender es que existe una
buena probabilidad de que la única forma de que él acceda a
hacerlos es «como un favor a usted». °se sentiría demasiado
i~
Semana uno
•. •.i.··
h\¡@lÍllado y ronto. Ya está entonces la línea de salida y los dos ~;

están listos para iniciar la gran aventura. )i Comiencen tirando una moneda al aire.
Casi. Porque sin duda habrá otras excusas y coartadas para ji.. El.qu~ ~ane va a ser el primer Acaricia.do, el que inicia el pri-
demorar la iniciación que usted deberá superar. La primera sue- 1 mer eJercICIO sensual, el que reCibe las canelas antes.
le ser: • Escuchen: podrían empezar a hacerlo ahora. Conviene

tf
-Está bien, haré los ejercicios pero ahora es mal momento. machacar en caliente, cuando se han comprometido a hacerlo.
Tú sabes que estoy en un período de muchas presiones. ¿Por qué Dejen el libro por un segundo y arrojen la moneda al aire de
no esperamos hasta las vacaciones? Los dos estaremos mejor para (.1.··. modo que, cuando sigan leyendo, ya saben quién es quién:
eso, ¿no, querida? " quién es el primer Acariciador y el primer Acariciado.
A lo que usted responde: J. Y he aquí lo que hace el que gana el tiro: en algún momento
-No, querido. Hace muchísimo tiempo que estás sufriendo ¡~ de la semana que viene, ella (o él) dirá en voz alta «quiero que
presiones. En realidad, creo que eso es parte del problema. Todo ~ me toques ya». Y entonces ella tomará de la mano al compañero
lo que pido es un máximo de cuatro horas y media por semana, I y lo conducirá al dormitorio. Allí los dos se desnudarán con

I~
y esas horas van a disminuir un poco tus presiones. Hagámoslo la luz encendida y se acostarán. Y no olviden desconectar el te-
ahora, ¿está bien? léfono.
Y ya están los dos preparados para empezar. Y ése es el ~ Desde ahora hasta que termine la sesión van a entrar en un
momento en que Bozo hace la última intentona para quitar de ,:i' mundo nuevo centrado totalmente en las sensaciones. Nada
un tirón la alfombra sobre la que se apoya el proyecto:
-Espeto que entiendas que estoy dispuesto a ayudarte sólo
I de hablar hasta el final: ni una palabra. El único propósito de
'l" ambos, tanto del Acariciador como de la Acariciada, es concen-
una vez, querida. ; trarse en lo que sienten en el cuerpo y en el corazón.
Y usted dice: .:;' Durante los siguientes quince a cuarenta y cinco minutos
-Muy bien. ¿Qué te parece ya? ~. -eso lo decide la persona Acariciada-la que acaricia tocará todo
:~
152 1.a· 153

i.;


el cuerpo del c6nyuge con excepci6n de los pechos (incluidas las liminar ya que los ejercicios no conducen a nada. Por sí mismos
tetillas masculinas) y los genitales. Respetando las excepciones, constituyen un placer fontdstico. Y por tonto que parezca, sí, ése es
traten de cubrir todo el territorio posible, desde los dedos de los uno de mis «grandes secretos» referentes al amor y el sexo.
pies hasta el cuero cabelludo. La persona acariciada simplemen- El mero hecho de acceder a tomarse un mínimo de quince
te yace ahí tan relajada como pueda, absorbiendo todo y resis- minutos para un placer pasivo hace que empiecen a adquirir el
tiendo la tentación de devolver las caricias. Ya llegará su turno. Y refinado arte de Demorarse en la Sensualidad. Para las personas
tengan presente los dos que, no importa lo que se alce -literal o acostumbradas a presionar el sexo dentro de horarios exigentes
figuradamente- entre ustedes, hay que atenerse a las reglas: nada puede ser el desafío más grande.
de estimulación genital, nada de coito, nada de orgasmos. Están -Me sentí como en el Purgatorio -me contó un hombre de
tomándose vacaciones de todo eso por una temporada. Tendrán su primera sesión como Acariciado-. Después de cinco minutos
la vida por delante para hacer todo lo que quieran. no hacía más que mirar el reloj hasta que finalmente pude decir-
Cuando la Acariciada hace una señallleg6 el momento de le a mi mujer: ya está.
cambiar los papeles: la persona acariciada pasa a ser la Acaricia- Ése era un hombre que en el curso de los años había logrado
dora y viceversa. Nada de tomar un café para descansar. Ni de anular toda la sensualidad de su vida amorosa. Para él la línea de
una jugada en el Co. Solamente cambien los papeles y experi- llegada era el orgasmo -uno para él y otro para su mujer-, des-
menten las sensaciones correspondientes. pués del cual rodaba a un costado y dormía durante unas horas.
Ésas son las bases de la primera sesi6n. No la comenten des- Era un experto eficiente para el acto sexual: podía «hacer todo el
pués, nada de críticas ni de necrol6gicas: vuelvan a vestirse y rea- trabajo}) en menos de quince minutos. ¿Cómo iba a «aguantan}
nuden la vida normal. Pero recuerden, en algún momento de los ese asunto de las caricias durante quince minutos?
días siguientes de esa primera' semana, que ahora le toca al otro -Cierre los ojos y olvide el reloj -le dije-o No hay objetivos
c6nyuge ser el iniciador de otra sesi6n doble que comienza con hoy, así que se queda estancado con las sensaciones que pudo
el anuncio: «Quiero que me toques ya», Antes de terminar la experimentar. En realidad, podría aprovecharlas mejor.
semana, cambien de nuevo de modo que el primero inicie la ter- Durante las tres sesiones siguientes el hombre siguió sufrien-
cera sesi6n doble. do y manteniendo la mirada en el reloj. Pero en la cuarta sesi6n
-¿Eso es todo, Dagmar? ¿Ése es tu secreto para el amor y el sexo? ocurri6 algo.
¿Dos personas que se tocan por turno, evitando los puntos clave, y -Fue como si alguien me hubiera conectado mediante una
entonces, ¡bingo!, se convierten en amantes sensuales e íntimos? llave --explic6 él-o De repente estaba experimentando esas sensa-
Vamos, todo lo que resultard de eso serd una gran frustración. ¿Eso ciones fantásticas en el pecho, el vientre y los muslos. Era como si
es lo que quieres demostrar? ¿Quieres que hagamos el juego prelimi- me hubiese embriagado. Y cuando abrí los ojos, vi que había esta-
nar mds larg~ de la historia para que cuando, por fin, nos dejes do inmerso en las sensaciones durante cuarenta y cinco minutos.
hacerlo completo nos sintamos tan agradecidos que no podamos La «llave» fue su enfoque. Por fin se había permitido centrar-
menos que hacerlo bien? se en lo que le estaba sucediendo en lugar de fijarse en lo que
No existe eso de «hacerlo biem). Hacer el amor no es desem- faltaba para terminar la sesi6n.
peñarse en algo ni se trata de un acontecimiento deportivo. Sólo Nuestra resistencia a Permanecer en lo Sensual Aquí y
hay sentimiento. Y de eso tratan los ejercicios. No es el juego pre- Ahora es la causa de la mayor parte de las insatisfacciones

154 155
·t,
,
l
sexuales. El «sexo de desempeño», lleno de angustia, puede lle- inseguros preocupados por el desempeño sexual y por las nocio-
var a algunos hombres a ser eyaculado res precoces y obligar a nes pop de la satisfacción erótica que nos mantienen tan fijados
muchas mujeres c. renunciar al orgasmo. Pero el sexo de Jesem- en los genitales que olvidamos que también tenemos cuerpo y
peño, presionado por el tiempo, también cobra su cuota a los corazón.
que «funcionalnos nornlalmente» pero nos sentimos elllocio- -Está bien, entiendo. Pero deberias admitir que exageras cuan-
nalmente insatisfechos, con e! corazón frío y solitarios mien- do insistes en que no deben tocarse pechos ni genitales. Eso es artifi-
-;
tras nos apuramos ene! acto sexual.· Por eso los ejercicios sen- cial y... un poco pervmo también.
suales trabajan para todos nosotros, cualquiera que sea nuestra
insatisfacción. Ei secreto es centrarse en lo que está sintiendo
ahora sin apurarse y sin anticipar el paso siguiente. En Alcohó-
I1'1
No estoy exagerando sino compensando por los años de
hábitos insensibilizantcs que llevan al aislamiento. Como dije al
principio, estamos empezando de nuevo con su vida sexual. Y el
licos Anónimos y Al-Anon dicen que hay que dedicarse a vivir primer paso es sensibilizar todo su cuerpo, no sólo los genitales.
e! dia de hoy día por día. En este ptograma quieto que se cen- ~ -Tuve ese recuerdo increíble, como un relámpago, cuando
tren en una sensación por vez. Se sorprenderán de la diferencia ,S Bob estaba acariciándome el reverso del brazo y la palma de la
;,J que eso señalará en sus vidas. ,:1: mano -me contó una esposa-o Volví a vivir la sensación de la pri-
::'Yamos, Da!,'",,",, actúas como si todo lo que hubiéramos hecho mera vez que un muchacho me tomó la mano en un baile del
fuera bing bang, sexo impersonal, yeso no es cierto. Siempre nos secundario. Recuerdo que sentí como una corriente eléctrica. No
![ acariciamos antes de empezar. es la clase de emoción que suele tener una vieja señora casada.
Peto, realmente, ¿se demoran en la sensualidad? ¿Alguna vez -Me parece que la tuvo de nuevo -le dije-o Yeso es sólo el
¡ retardan tanto las cosas que pierden la noción de a qué van a lle- principio.
,
gar? ¿Alguna vez llegan al punto en que lo que sienten en ese Pasando por alto los pechos y los genitales en la primera
"
li momento es todo lo que hay en el mundo? parte del programa se da la oportunidad al resto del cuerpo para
,
!:' -¿Qué es eso, Dagmar, terapia sensual o budismo Zen? ¡Todo sensibilizarse. Ya es hora de que se quite de la cabeza la idea de
suena tan misticoJ ¡ Y también tan artificial...! que los lugares cons~gt'ados son las únicas partes sexuales del
Algo de misticismo hay en esto, se lo aseguro. Porque el cuerpo. Va a dejar descansar los genitales durante un tiempo.
motivo por el que acariciar el cuerpo del compañero puede reve- No pueden hacer todo por usted, no pueden ser los depósitos de
lar tantos sentinúentos profundos es un misterio exquisito. Por todas sus sensacioneS, no puedell: ser todo su cuerpo y su alma.
supuesto que er, parte se debe a que las caricias despiertan Cuando va relajando poco a poco los controles que tienen ador-
recuerdos de los mimos que nos hacían nuestros padres en la mecido e! resto de! cuerpo, éste empieza a ser sensible en todas
primera infancia, pero ¿explica eso el poder del toque? partes. Pronto va a tener codos eróticos y párpados apasionados,
Pero me niego a aceptar el comentario de que mi forma de rodillas conmovidas y lóbulos sensuales. Va a ser una zona eró-
encarar la sensualidad es artificial. Por el contrario, creo que los gena de pies a cabeza. Y juro que eso es lo natural.
ejercicios nos llevarán de vuelta a la forma más natural y funda- -Espléndido. Pero permite que te diga qué es artificial: hacer
mental de relacionarse con otra persona. Demorarse en la sen- una especie de superproducción del asunto de quien inicia la sesión.
sualidad es natural. Por desgracia ha sido erradicado de nuestra «Quiero que me toques ya. ¡¡ i Vamos! ¿Dónde quedaron la sutileza y
piel por una sociedad orientada hacia objetivos, por los egos 1 la espontaneidad? ¿Qué pasó con el romance?
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::,l ;J
156 157
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¿Quiere saber en realidad qué pasó con el viejo juego de las sigue imaginando métodos para que Él crea que fue Él mismo a
suposiciones sobre «¿tendrá ella ganas de hacerlo ahora?», y qué quien se le ocurrió. O Él tiene tanto miedo de no ser potente
ocurrió con las negociaciones estilo «la última vez tú querías y que prefiere no probar. O Ella siente pavor ante la posibilidad
yo no, pero si lo haces ahora que no quieres pero yo sí, la próxi- de tardar tanto para terminar que prefiere ni intentarlo. O los
ma vez ... », y qué pasó con las señales intencionadas, que solían dos están esperando con tanta desesperación el momento mági-
enviarse (por lo general debajo de las sábanas con los pies cuan- co en que cada uno vuele hacia los brazos del otro, en el que
do ya estaban casi dormidos), ambiguas adrede de manera que si mutuamente se quiten las ropas y caigan en la cama sedientos de
no obtenían respuesta no había que tomar eso como un rechazo amor, que una urgencia algo menor que ésa parece poca cosa
personal? para ocuparse de ella. La lista de motivos que imaginarnos para
Pues bien, toda la «sutileza», la «espontaneidad» y el «roman- no excitarnos es interminable. Así que por unas cuantas semanas
ce» tendrán que esperar unas pocas semanas mientras los reem- vamos a tirar esa lista.
plazan por la comunicación consciente más directa que se me Hay solamente una razón por la que va a excitarse tres veces
ocurre: «Quiero que me toques ya». por semana a partir de la semana que viene: porque ése es el pacto
Un marido me confesó: que hicieron ustedes dos.
-Protesté corno loco cuando nos dijo aquello de: «Tócame Y no, no es sutil ponerse de pie después del noticiario de las
ahora», pero, en secreto, me sentí aliviado. diez y declarar que usted quiere que la toque ya. Es exactamente
Hacía más de tres meses que ese hombre y su esposa no ha- lo opuesro: es algo directo, seguro y, lo que asusta mucho, es
cían el amor. consciente. El sexo no «ocurre)) casualmente, por circunstancias
-Terminarnos así después de que Rhea [su esposa] me recha- que están fuera de su control; usted toma la responsabilidad de
zó tres veces seguidas -contó el marido-o No hubiera podido lo que va a suceder. Usted está admitiendo ante sí misma y
aceptar otrO rechazo, así que dejé de pedírselo. declarando ante su cónyuge que quiere que él le proporcione
Y, por supuesto, la mujer tampoco lo pidió. Una regla no placer y que lo haga ya. Esto puede parecer crudo, nada femeni-
escrita de la relación era que ella jamás podía iniciar el acto de
A

no ni romántico pero, créame, la hará sentirse muy bien respeé": '


I
amor, cosa que Rhea había empezado a resentir. Así que ahí esta- to a usted misma y a su sexualidad. Aunque sea solamente un I

ban, estancados los dos. Pasamos algún tiempo analizando los ejercicio y estén siguiendo las «reglas de Dagman>, esa declara-
temores y resentimientos de los dos, pero yo sabía que el mejor ción sincera de su deseo es un paso gigantesco para poner el
método para movilizarlos era cambiar «artificialmente» las amor y el sexo bajo su propio control. Se acabó la espera: ahora
reglas. Les dije que, por turno, iniciaran las caricias sin hacer usted sale a la búsqueda de su placer.
preguntas. No será sutil, quizá tampoco romántico, pero era Y no sólo su pedido hace que el sexo sea consciente, también
infinitamente más satisfactorio que lo que ellos hacían o, mejor le hace egoísta en el mejor sentido de la palabra. Al tornar la
dicho, no hacían. mano de su compañero cuando están sentados en el sofá usted
Para muchas personas la iniciación de la relación sexual es no está fingiendo que hay algo mutuo sobre la urgencia o el
una tarea formidable. Pasan semanas y hasta meses sin que suce- momento elegido. Usted está diciendo: «Deseo que hagas algo
da nada porque Él tiene miedo de que Ella vuelva a rechazarlo o por mí ahora», no: «Deseo hacer algo por ti ahora". Yeso pone
Ella teme que a Él le parezca que es muy agresiva, así que Ella fin al juego de las suposiciones: realmente no importa si su com-

158 159
L<'j

I,1
pañero tiene ganas o no, eso no forma parte del trato. Van a ini- un informe importante para el día siguiente. Si usted cree que
ciar las sesiones por turuo durante las semanas siguientes yeso es ésa es la manera de conv~rrirme en un amante esposo ... ¡está más
perfectamente mutuo, perfectamente igualitario. Están por loca de lo que pensé!
embarcarse en las más espléndidas vacaciones de su vida en -¿Y cómo cree qlle me semÍ sabiendo que él estaba resenti-
común: vacaciones de la preocupación por lo que el compañero do? -exclamó Teri (la esposa) con tono de reproche-o ¿Cómo se
desea y siente. supone que puedo gozar si él está de mal humor?
y finalmente puede dejar de sentir miedo a que el fracaso Por suerte los dos me echaban la culpa a mí y no entre ellos:
i sexual se interponga en la iniciación de las sesiones. Durante las un paso adelanteen la relación. Como terapeuta a veces mi

¡.,
primeras etapas no tienen importancia las erecciones, la lubrica-
ción, la respiración pesada ni los orgasmos. No se puede fracasar
porque se han suprimido todos los objetivos. Si llega a tener un
orgasmo mientras él la acaricia, espléndido, y si usted tiene una
mejor trabajo es servir de receptora de los golpes. Pero exis-
tía algo que debía recordarles sobre cómo era su relación antes
de que nadie hubiera mencionado los ejercicios sensuales gra-
duales.
erección cuando ella le frota los muslos, muy bien: son sólo efec- -¿Qué ocurría antes, cuando Teri quería hacer el amor y
i,\ tos secundarios.
.~
usted creía que estaba con mucho trabajo? -pregunté a Ron.
r' -¡Qué bien! Así que yo, conscientemente, declaro que quiero que -Bueno, le explicaba que yo estaba bajo presión y que el
empiece a acariciarme. Eso significa que la humillación serd mucho momento no era apropiado y que luego la compensaría -res-
ti
,j. más foerte cuando él diga que no. pondió Ron.
Pero no puede decir que no. Ésa es la base del programa: no -¿Y cómo la hacía sentir eso? -pregunté a Teri, sabiendo por
i:
,1: está pennicido el no. Cuando ustedes dos se comprometieron a su expresión cuál habría de ser la respuesta.
It probar los ej¡;fcicios, se comprometieron a estar siempre a dispo- -¡Horrible! -dijo ella-o Como una nenita a la que le explican
sición del compañero. Sin hacer preguntas ni discutir. y protegen. Además, Ron estaba siempre bajo presión. No
Es crucial atenerse a ese compromiso. Cuando el compañero puedo acordarme de haber elegido alguna vez el momento opor-
dice: «Ahora), usted no puede argüir: ((Esta noche no, estoy tuno.
exhausta» ni «¿Quieres que te haga un vale? Tengo que terminar En el transcurso de los años creo que he escuchado todas las
: el informe Bayley para mañana» ni «Estuve pensando todo variaciones concebibles sobre el tema «Esta noche no, querida» y
Ijl! el día en el partido de fútboL,; ni siquiera puede decir: «¿ Por ninguna ha abierto la puerta a la intimidad.
1 qué no esperamos un poco hasta que nos cambiemos para ir a También está el rechazo petulante: «¿Qué te pasa? ¡Estás
:;1
': dormir?). obsesionada o algo así! ¡No piensas más que en el sexo!».
'1 Si no es inconsciente, puede lograrlo. No tiene que hacerlo y está la mejor defensa, que es una buena ofensiva: ,,¡Tienes

~I perfectamente: ni siquiera bien. Sólo tiene que hacerlo.


-Está bien y ¡lo hice! -protestó Ron, un marido, al terminar
la habilidad especial de elegir el peor momento para esas cosas!».
También está la aceptación tipo mártir que equivale a un
la primera semana de ejercicios-o Me porté bien. Pero, maldi- rechazo: «Está bien, si 10 necesitas tanto ... »).
ción, sentí rencor rodo el tiempo. No voy a mentirle. Teri se En este programa se corta por lo sano con toda la carga de
¡,1I acercó al escritorio y me dijo: «Frotemos nuestros vientres culpas y rencores. Es un convenio puro y simple: estaré cuando
11 ahora)), cuando sabía perfectamente que yo tenía que terminar me necesites si tú estás cuando te necesite yo. Quid pro quo.
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COIllO le dije a Ron, ese pacto es la ruta más rápida que conozco tiendo el compañero cuando la toca, hay que dejar de pensar en
hacia la intimidad. Es un convenio que se basa en la confianza, si a él le gusta o no, si la encuentra atractiva, si está cansándose.
en el deseo de complacerse mutuamente y que hace, por más Cuando piensa en esas cosas está distrayendo la atención de sus
artificial que parezca, que los dos se sientan más cómodos cuan- i sensaciones. Sobre todo no termine la sesión porque piense que
do están juntos, mucho más que después de un año entero de él está aburrido o cansado de tocarla. Tómese los cuarenta y
discusiones angustiosas sobre quién es el que da más. cinco minutos completos si eso es lo que quiere. Y si su compa-
Pero Ron todavía no estaba convencido. ñero sólo quiso quince minutos cuando era el Acariciado, no
-Lo que dice está muy bien pero yo siempre vaya guardar permita que eso influya en el tiempo que usted quiere ser la Aca-
rencor si Teri me lleva al dormitorio cuando tengo muchísimo riciada. Sienta todo el placer que pueda durante tanto tiempo
trabajo -dijo él. como quiera.
-Está bien. Guarde rencor -le dije-o Pero hágase un favor y -}á sé cómo va a foncionar esto, ¿sabes? Finalmente tendré valor
no trate de conservarlo si siente que está desapareciendo cuando para iniciar la primera sesión doble. Y cuando llegue el turno de
se descubra gozando de las caricias de Teri. Y más adelante, si él... no lo hará. Nada. Pasará toda la semana sin hacerme ni siquie-
nota que hay algo refrescante en el asunto del juego masculino ra una señal hacia el dormitorio.
que suele rodear la iniciación del sexo, sonría un poco, eestá Nos preocuparemos por eso al final de la semana. Él podría
bien? sorprenderla. Pero mientras tanto, le digo que hay una regla fun-
Pero ni Ron ni Teri estaban sonriendo. damental en este programa y es que usted no puede incitarlo. Ni
-No sé cómo va a cambiar algo -dijo Teri-. Yo seguiré sin- siquiera puede recordarle que está quedándose sin tiempo.
tiéndome terriblemente mal, y culpable, sabiendo que él preferi- Ni un guiño, ni decirle que faltan diez minutos para mediano-
ría estar cumpliendo con su trabajo en lugar de estar conmigo che o que es el último día de la semana. No se permite Presionar
en la cama. ¿Qué placer vaya poder sentir? para Obtener Placer. Eso rompería toda la estructura de la res-
-El placer estará allí -dije-, pero debe permitirse sentirlo. ponsabilidad compartida que empezaron a construir aquÍ. Sólo
Me parece que esrá tan dedicada a complacer en esta relación asegúrese de iniciar la primera sesión y de obtener en ella rO"
que se olvida de sentir placer. máximo posible.
y entonces le dije a Teri algo que encontró muy difícil de -En teoría resulta fascinante, Dagtnar, pero seamos prdcticas,
creer: ¿no? Nuestro hijo de siete años tiene el sueño liviano y el de doce
-En realidad va a obrener más de los ejercicios si puede decir: años no se va a acostar hasta las once. ¿Cuándo vamos a hacer los
«Quiero que me acaricies ... ya}}, en los momentos en que sabe que ejercicios? ¿Entre las dos y las tres de la mañana?
Ron no quiere. Sé que esto suena muy perverso. Pero en este Si fuera necesario, sÍ. En realidad usted tiene derecho, como
punto es exactamente la clase de práctica que necesita. Tiene que su cónyuge, a despertar al otro en medio de la noche y decir:
desafiarse a usted misma a no tener en cuenta las necesidades de «Quiero que me acaricies ... ya}}.
Ron y poder centrarse en sus propios sentimientos. - Y él me dirá: «Ahora. Quiero divorciarme... ya».
Para todos los que se comprometen a hacer los ejercicios, ésa No lo hará. Porque tiene derecho a hacer lo mismo cuando
es su única obligación: dedicarse a lo que están sintiendo. Hay le llegue el turno. No quisiera parecer tan perversa pero a los dos
que apartar todos los pensamientos sobre lo que debe estar sin- les resultará divertido ver hasta dónde pueden llegar con esto.

162 163
Vamos, despiértelo en mitad de la noche y diga: «Ahora». Y 'La decisión de desnudarnos durante el día nos inhibe. Cuando
usted, ,aquda cabeza de,debajodela ducha y diga: «Ahora»; uno comienza a quitarse la ropa a las dos de la tarde no puede fin-
Averigüen cuáles son los Iimítes. Veall ustedes mismosJo diver- 'gir que el «interludio sensual» simplemente ocurrió. No, usted está
tido que es jugar a «estaré-ah:í-pá(Hi,~i-tÚ~estás-ah:í-para-mí». haciendo que ocurra. Y lo hace porque quiere placer. Dios sabe que
Pero lo cierto es que hay un aspecto práctico del programa nos resulta más fácil cambiarnos para jugar al tenis á mitad de la
que usted debería considerar. Silo,s chicos les impidell tener la tarde que desnudarnos para gozar sensualmente. Resulta interesan-
vida privada que ustedes necesitan para, estos ejercicios (como te lo que me han contado algunas personas, que se excitan cuando,
puede que antes hayan impedido que tuvieranu,naYida,amor9sá se cambian para íugar al tenis pero, desgraciadamente, no siguen
plena), ha llegado el momentó de hacer algunos \meglos. El pri- s!1sim¡JUlsosporque la pista está reservada y la gente está esperan-
mero (si no lo ha hecho ya) escóh:icar unacerraduraconUave eh "do. Pero ese sábado porla tarde nada espera; sólo sus cuerpos.
la puerta del dormitorio. Y ¿por qué Ilocontratariauna niñera y Ya que estoy en eso, vaya darles algunos detalles prácticos
alquilan una habitación enunho~ell'araJa primera sesión.?A más, No hay nada peor, que una habitación fría para hacer los
ustedes les gustó siempre salir <l:, cenar y al cine,¿porquéno'gas- , ejercicios sensuales. No se siente lo mismo cuando hay que
tan el mismo dinero (y usan la mis1f1a ,niñ,era)PáraproPS'Fcionar' " hacerlos bajo la mant~: Potuna parte, la persona Acariciada ter-
séplacer seusual sin objetivo? Y detQdas, man~ús,¿q~étienede" minúi'ntiéndose sofocada: Les sugiero comprar una estufa por-
malo darse unos gustos? ¿A qui¿nt!s':~,~ lo~: ibá~~,:~_:-p_t;ppop:~ioIl,a~., ' Játil parae\dormitorio.Enciéndanla cuando sepan que van a
hoy, por ejemplo? Más adelante, cuándo llacer 'er"n~Ol; sepsual-' , inidarJ,lna sesión. (O quizá les convenga una hora a¿tes de
mente se haya convertido en unal1aft¿Jesus~ítl,!~,e$p¡ob~ble , •empezar)Ah:ora acuéstense los dos desnudos, sin taparse ysin
que la opción del «sexo fuera de cas¡;,tJigur~al prinéipio de la 'sentir frío durante la doblesesión. , '
lista de las cosas que quieren hacer cuando salgan de hoche, ,A algunas parejas les gusta agregar, música y velas perfumac
y una idea que es tan obvia que me ~s()[Ilb~a'que a tan 'pocos. . das ellesas ocasiones. Muy bien. Más.adelailtevol:veremos a
se les ocurra: pueden iniciar la sesión de ejercicios sensuales (o, , hablar sobre lo necesario en una casa degent~ sensual. Pero por
más adelante, hacer el amor) durante el dfa. Si" durallte eldia: , ah:orat~ngan presente que la per~ona Acariciada es la:que decide
Pueden revolcarse en las parvas de heno a la luz del sol, sinnece- todo: siva a haber música, de qué clase y si hacen falta velas o
sidad de la noche. Digamos que el sábado, en lugar.de recoger no. La Acariciada está absolutamente a cargo de todo:
las hojas dd jardín, o el domingo en lugar de leer los diarios del ,':"Yuna vez que no", desnudamos) ella: estd acostada, ¿qué tengo
principio al fin. Consigan que alguien invite a los chicos y uste- que hacer? [Pregunta del Acariciador.] ¿ Una especie de masaje
des dos cítense en la cama. Hay demasiadas personas que pien- como en el gimnasio?
san en hacer el amor solamente cuando ya se han desvestido y Tóquela como quiera -unos toques conlas yemas de los
acostado. La idea de quitarse la ropa solamente para dar placer dedos aquí, con los nudillos en los músculos tensos allá- y sepa
parece positivamente escandalosa. Pero lo escandaloso es mara- que si ella quiere otra cosa, se la pedirá. La persona Acariciada
villoso. En realidad cuanto más escandalosos e «ilegales» se sien- siempre es la que guía. Ella le dirá con qué fuerza, ritmo y
tan, mejor será. Es hora de romper con las viejas rutinas. Es hora durante cuánto tiempo quiere que la toqne. Es enteramente res-
de que advierta que están un poco en decadencia. Eso les servirá ponsabilidad de la persona Acariciada, así que usted no tiene
para sentirse más sensuales. que preocuparse ni pensar que lo hace mal.

164 165

1
;1
No se supone que llegue a ser un experto en esto. No tiene debajo de! suéter de su amiguita y al tocarle e! vientre con la
que dominar el «arte del masaje sensuab ni conocer los meri- palma de la mano? Era algo eléctrico.
dianos de! shiatzu. Quiero ponerlos en contacto con sus instin- Aquella emoción le recorría todo e! cuerpo. Abara va a recu-
tos, no con otra técnica. En lo que a mí respecta, pienso que perarla.
«la técnica» ha matado la sensualidad en nuestra época. Hay -¿As! que solamente la toco con las manos?
demasiadas ideas referentes a ese punto recién descubierto que Sí durante la primera semana. La próxima vez podrá ser más
es el secreto de la excitación, o a que si usted tonifica los mús- creativo. Pero, por ahora, toque a su compañera nada más que
culos vaginales o aplica crema allá, abre las puertas de la super- con las mimos Y resístase a jugar al ta-te-ti en la espalda o a dibu-
sexualidad. Pero en e! camino nos hemos convencido jar en los 'glúteos: podrían ser maneras de evitar los sentimien-
de que somos nada más que una serie de teclas de ordenador tos. Y nada de cosquillas: es lo más contrario a la sensualidad
que deben oprimirse en e! orden adecuado para producir e! que se puede hacer. Relájese pero no se inmovilice. Los Acaricia-
gran premio: e! Superorgasmo. No creo una sola palabra de dores tienen tendencia a apoyarse en un codo y quedarse así
todo eso. durante toda la sesión. En esa posición sólo abarcan lo que está
Primero, somos demasiado diferentes unos de otros para que entre e! cuello y las rodillas, una verdadera lástima si se piensa
eso sea cierto: el «punto G» de una persona es el «Punto ZZZZ» que a lo mejor ese día lo más sensible de la Acariciada es la cabe-
de otra. Nuestros cuerpos no sólo difieren en la sensibilidad sino za y los pies. Desplácese. Levántese de la cama y vaya al otro
que e! mismo cuerpo varía la suya día a día. Un día resultan los lado. Acuéstese al revés y quede con la cabeza junto a los pies de
pies de! compañero las partes que más reaccionan, al día siguien- la persona Acariciada. No va a agotarse por eso.
te, es la nuca. Por eso uno debe dejarse guiar siempre por la per- -¿Yyo qué hago? [Pregunta la persona Acariciada.] ¿Me quedo
sona Acariciada. Ningún terapeuta, ni libro, puede decirle ahí como si foera un montículo mientras él «(hace» todo?
dónde tocar ni cuándo; sólo puede hacerlo e! cónyuge. Y recuer- Exactamente. Se queda ahí y sintoniza sus sentimientos.
de, ya no están investigando para encontrar los puntos eróge- -Pero ¿qué se supone que debo sentir?
nos de ella. No están tratando de excitarse ni de tener o produ- Se supone que debe sentir lo que siente: nada más ni n"da
cir orgasmos. Están despertando un espectro total de sensacio- menos. No hay recetas. Si se siente excitada sexualmente, bien,
nes y de emociones fluyendo entre los dos. sienta la excitación. No piense ni por un instante que tiene que
La otra razón por la que desdeño la «técnica» es porque quie- actuar según esa sensación O que debe hacer algo. Yes muy posi-
ro que por un rato separen la mente de lo que están haciendo, ble que se sienta sexual mente insensible las primeras veces. Muy
de manera que puedan seguir impulsos irracionales. Por una vez, bien. Es perfectamente normal. Limítese a sentir y observar lo
deje que sus dedos obedezcan a sus sentimientos en lugar de que siente. No caiga en la trampa de pensar: «Ya debería estar
cumplir con sus diagramas mentales para ser e! «amante perfec- excitada».
to». Porque ése es e! verdadero secreto: usted, e! Acariciador, Puede sentirse incómoda, con hormigueo, picazón, yaturdi-
también va a experimentar algo sensual. No es el robot masajista da. O tan somnolienta que empiece a quedarse dormida. Eso
al servicio de su compañera; no sólo está pendiente de la reac- también está bien. (Ya propósito, Acariciador, si la persona Aca-
ción de ella. También tiene sensibilidad en las manos. ¿Recuerda riciada se duerme mientras la toca, no tome eso como un recha-
cuando era adolescente aquella sensación al meter una mano zo. Significa que está cómoda y relajada, nada más.)

166 167
Hasta puede sentirse triste. Muchos hombres r !Duieres llo- con tuerza o con suavidad, si rápida o lentamente y por cuánto
ran a veces durante las sesiones. N:o evit~ ese sentjnüen~o. Y,tall1- tiempo. Corrija cualquier toque que no sea el deseado por usted.
poco lo cultive cuando sicma, que está alejándose. Deje', que, esa y debe manifestar todo sin hablar. Eso significa, por lo común,
emoción fluya como todas las demás" , ..... . · poner su mano sobre la del Acariciador y, literalmente, guiarlo,
El hecho es que estos ejercicios despiertan cualquier clase de además de enseñarle cuáles son los deseos de su corazón y de su
sentimientos insospechados:' ,Pu:edé'n ~,eiltrrSe, ,te,l\sos' ,en" un · cuerpo.
momento y totalmente relajadosal.siguiente, tan. relajados que' -¿No resultarta mtÍs civilizado y menos agresivo comunicarle eso
tienen la sensación de flotar. No. traten.. de cont~olar tÚ predecir con una o dos palabras ,tmables?
las emociones. Permítanles sorprenderlos. .. '. No. Las palabras suelen salir de cauce y convertir una simple
-¿ y si me sie;¡to angustiada? '~ns~rucción" eJ;l una leta.nía de quejas'. «Suav.e en el vientre)})
iAh!, entonces es como todós los demás. Mu~aspersonas' se p\lede llegar a ser rápidamente: «¿No sabes hacer nada con sua-
sienten angustiadas la primera:"ez q\lehacenlos ejerd<;ios sen" "idad?». Y enseguida estarán peleando, recordando ofensas del
suales porque se sienten tontás):,'c:'~mo'-chico~ :ep.vi:~dós',de.~uelta . pasado ypsicoanalizándosemutuamente: cualquier cosa menos
a primer grado. La angustia,exprésa .el miedo a la regresión. · prestaratentión a las sensaciones corporales. Las palabras están
Otras se sienten angustiadasp{jrqíietÍlvi~r()n expectatIvas no ,enel cerebro, y lo que queremos es que olviQen el cerebro un
realistas del primer ejercicio: p~n~~b,a~ qtie;-reSol:v:eÍ'Ía::t?d9S' _~us ~r~to y' se c~ri.centre~ ,en.los_sentimientos. '
problemas de inmediato -de un s.olo golpc~ y 'cuand~ no lo hac, Habráque prácticarunpoco, pero pronto desarrollarán un
están seguras de que sus problemas sontermin,ilé~.Peto es pro: leuguaje sin palabras, l¡oclio de gestos y toqUes, con el que cada
bable que el motivo principal dea~gllstiapari110s }\c~ti<;iad?s , \m.opodrá expresar al otro dónde quiere ser acariciado y cómo.
sea que están preocupados porque'al'compa¡íerono le gusté:el ,En la mayoría de ¡as parejas eso significa quC;el Acariciado levan-
«trabajo». Están tan arentos a lo que siente el éOIl1Páñe¡'~":o más ,.te larj1aQ,o del Acariciadc)f y l"apoyeeon fuerza dond~ desea
bien, a lo que Cleen que siente- queJo Únicó.que pueden .setitir ll1áSpre~ión y vuelva a le;,antarlacuando desee men.os presión,
ellos es angustia. Pero cualquiera que sé~el nlotivodé1aangus' . guiandola :mano .en cuanto a ángul.o y velocidad hasta qué haga
tia, la mejor manera de superarloessiutie;'Qo.Tratede:atenerse ., eX)lctam.ellte laque desea: Ese lenguaje nuf,ca terminará en un
a eso. Todas esas ideas que le producen angl\Stia estáj1 s(¡lamerite. , ' debate ni en una serie de' recriminaciones:,
en su cabeza. Y para lo único que si'rven es paráevitat q~e sienta Fun~iona de la manera siguiente: esa .com,.micacióll directa y ,
el placer. . ' . , ' ..... ) . , ' . ' . '. "f nó vetbaUos' libera a ambos de la pósibili~ddeculpay recrimi- .
-No entiendo, Dagmar [dice la Acariciada]. No haces' ~ds que . . , nación. El Acariciador nó siente angustia porque acaricia ymah .
decirme que no preste atención al compañero pera a. él le has dítho , porque sabe que el Acariciado corregiriel t~que, hástaque le·
que yo ser¿ su guía. ¿Cómo es esto? torophizca.No tiene que preocuparse por loserrore~ ni por ser
Usted es su guía, está bien, pero a usted sólo le preocupa lo . inadecuado y no tiene que presuponerqué eslo.que.'eI Acaricia-
que él hace, no cómo se siente. ' . do desea, Se sorprenderán de la liberación',que e~o produce. Lo
Mientras usted es la persona Acariciada tiene el derecho y la que-es-más, eso permite que el Acarici~dór .s~-:a~e~tur;e más y sea
responsabilidad de dirigir al Acariciador. Debe comunicarle con creatIvo. Puede probar i<movimientos~) -aJos'quej:1tlnta ~_~ arries-
exactitud qué es lo que desea: dónde quiere que la acaricie, si gó antes porque sabe que si a usted no legust~n.s~ Jopará saber.

168 169

.,
y el Acariciado también se sieme liberado. No tiene que son- -no sólo el sexo- no es más que un camino para tratar de con-
reír y soportar las caricias que no le agradan, ni tiene que negar- trolarlo.
se lo que realmeme desea en pro de algún ridículo protocolo de Después de haber aconsejado los ejercicios a centenares de
cama o por temor a parecer demasiado agresivo. El convenio que parejas, hay una cosa de la que estoy segura: su compañero va a
han hecho les autoriza a pedir y conseguir el placer que desean. empezar a sentirse mucho mejor cuando usted deje de prestar
-Supongo que podría alentarlo con unos golpecitos en la cabeza atención a cómo se siente él. Porque entonces, por fin, él podrá
cuando me acaricia justamente como me gusta. tener el humor que quiera sin preocuparse por cómo le afecta a
No, su única obligación es hacer correcciones, no dar alien- usted. Por fin se ha roto el ciclo paralizante de <<fio-puedo-sen-
to. Una vez que usted comienza a «cumplimentan) a su pareja tir-eso-a-menos-que-tú-sientas-aquello». Y podrán dejar de for-
por una tarea bien hecha -expresar, deliberadameme gimiente y mularse la pregunta de siempre: «¿Estamos divirtiéndonos?".
lastimera, su aprobación-, vuelve a distraer su atención de sus Sí, éstos son ejercicios de egoísmo. Ustedes efectúan el juego
propios sentimientos. Si un gemido espontáneo se escapa de más dinámico de la relación: cada uno toma del otro sin moles-
sus labios, bien, pero no actúe, por favor. Usted no tiene que alen- tarse mutuamente. Y ese juego se realiza en el dormitorio donde
tar al Acariciador; no debe preocuparse por mantenerlo contento. se han preparado para pensar en función de experiencias mutuas
-Eso me suena [interviene el Acariciador] a que voy a sentirme y simultáneas. Ponemos el punto final a eso. La conducta educa-
como una especie de gigoló, un masajista contratado. da y social ha corrompido la relación sexual, porque siempre ha
Dicho así suena espantoso. Pero usted terminará por com- buscado reacciones y el objetivo ha sido complacer. Pero el pri-
prender que la única vía por la que obtendrá algún resultado dis- mer paso para hacer el amor sintiendo es amar las propias sensacio-
tinto de ése es centrándose en sus propias sensaciones. Cada uno nes. Usted se convierte en un amante maravilloso en el momen- , ,~
de ustedes, como Acariciador, puede elegir entre sentirse como to en que aprende a tomar cosas del cónyuge. Con los ejercicios "i1
un esclavo robot o como un sensual con los dedos más sensiti- descubre que, al final, el gran obsequio que pueden hacerse
vos del mundo. En última instancia es su elección. mutuamente es el egoísmo: el regalo de permitir que el compa-
-La sola idea de ordenarle a él que me acaricie ya me hace sen- ñero sea y sienta lo que quiera. Y entonces, si parece que no-está
tir mal. "Tócame ahora. Tócame aquí. No tan duro, rdpido, gozando mientras la toca, en ese momento particular, usted no
suave.» Me sentiré como una cerda ego/sta. Y me sentiré más culpa- se siente ni culpable ni agradecida. S6lo puede sentir el placer de
ble sabiendo que él lo hace por obligación. las caricias.
Bien, disfrute siendo una cerda egoísta. Es probable que sea -¡Maravilloso, Dagmar! Así que el egoísmo es el camino hacia
justamente lo que necesita para ponerse en contacto con sus ver- la ftlicidad. Suena como el credo de los yuppies. Pero yo creía que
daderos sentimientos. y, maldita sea, ¡deje de preocuparse por lo nos prometías el camino hacia la intimidad, y ése estd en el sentido
que él siente! Permítale estar de mal humor si eso es lo que quie- opuesto del egoísmo.
re. Permítale incluso estar de un humor terrible, hasta resentido. No, está en el mismo sentido. Para lograr la auténtica inti-
Toda esta insistencia en que él disfrute cada minuto de acariciar- midad tienen que independizarse uno de otro. Primero deben
la no es más que el camino seguro para garantizar que nada sea experimentar y respetar la indeperdencia. Deben reconocer que
satisfactorio para usted. El hecho es que su preocupación por sus sentimientos están separados de los de su cónyuge, y que no
saber cómo se siente él con cada actividad que realizan juntos están controlados por los deseos ni las actitudes de él. Sólo

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ti
1i
Iti
·i!
ti
1: entonces pueden entregarse a sus emociones y dejarlas fluir entre
ji
'.¡ ustedes. Ésta no es una paradoja sino un proceso.' La.il1ayoría de
I
.,¡ nosotros permanecemos aislados dentro,dehrd,ú;ión ·porque·
nos aterroriza la idea de que la intimid:idn.osah~gl\e.Peroal ser'
egoístas nos animamos a tener intimidid.Si.tprínü'er¡do tódos
'r! los contactos emocionales con su compalíer.o puede aprender a ¡,
amarlo. Porque sólo entonces tendrá la seguridad de que ustéd
no se perderá al amarlo y al hacer el amor.
, 11
ti
'ti'l
-Lo hace sonar tan impersonal como si foéramos a aprender a
hacerlo con la rama de un drbol. Caricias difirentes
II No, lo que quiero es que aprendan a suprimir las interaccio-
~! nes negativas, para que puedan empezar a hacer el amor de para personas difirentes
nuevo de nlanera positiva.
Pero me ha llevado justamente a lo que no quería hacer:
:11 Fin de la primera semana
argüiren abstracto sobre algo que tiene que experimentar por sí
11
misma. Y de eso tratan los ejercicios: sobre la experimentación
del proceso que la llevará desde el desapego hasta la intimidad. Por lo generalipuedo saber qu~ aprovechó una pareja de su pri-
Es una lección que el cuerpo da a la mente y al corazón. mera ronda de,ejercicios én cuanto entra en mi consultorio al
Basta de hablar. Cierren el libro y no lo abran durante una final de la .semana. Algunos entran tomados de la mano como'
semana. Y recuerden que el experimento comienza en el adolescentes .enamorados: signosegurode que los ejercicios
momento en que usted dice: «Quiero que me acaricies ... ¡ya!». están empezando a fun.,;onar; Otras personas entran con los
hombros caídos, lo quc'lndica ,que han evitado hacer los ejerci-
i cios. Yestán 'las que empiezan a pelear antes de haber tomado
.1
i:
1

asiento: s'eñar de' que los ejercicios han puesto al descubierto .


algún problema que tienen desde hace años. Las reacciones va-
rían en formaradical, '.obre todo en esta etapa del programa,
pero ca~i skmpreexiste una reac(ión, Sólo pensar en hacer los
ejercicios hace que:bnpiecen a produCirse emociones.
Tendrá que"er q<;é ~eacción es laque tuvo usted entre todas
,
! las que aparecerán a co".lúnuación:no. creo que tenga dificulta-
j!~;" des para reconoc<,th.· Pero Mgale "ún favor a su cOJllpañero y a
usted misma: ri'ousé éste 'capítulo cómo ,excus,' para volver
a "discutir la relación». Eso es justamente 10 que tratamos de
I',\i evitar. Solamente use ro~ ejemplos siguientes' para lograr que los
r próximos ejercicios sensuales graduales sean más satisfactorios.
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«Nunca nos decidimos a empezar los ejercicios.» e! cubo de basura, pero el efecto es e! mismo: evita encarar las
emociones que despertaría la intimidad sexual. Es una reacción
¡Por qué? bastante común. No se preocupen. Pero la próxima vez hagan
- Tuvimos muchísimo trabajo... Los chicos fueron un proble- los ejercicios. Recuerden que no es imprescindible que se sien-
ma ... Tuvimos visitas inesperadas... Tuvimos invitados ... Casi tan bien entre ustedes para iniciar los ejercicios. Tienen que
nunca estuvimos en casa al mismo tiempo... etc., etc. [Elijan una.] empezarlos y nada más.
Las excusas tipo no-tuvimos-tiempo son inaceptables. Si no -No lo creo. Estuve toda la semana furiosa por algo horrible que
tienen tiempo para hacer los ejercicios, no tienen tiempo para él me dijo. No sé si usted puede, Dagmar, pero yo no puedo permitir
hacer e! amor. Fin de la discusión. que me acaricie alguien con quien estoy furiosa.
Si ustedes estuvieran en mi consultorio, les recordaría que No es fácil, lo sé. Pero piense por qué no puede dejar que su
han desperdiciado los honorarios de una semana. Lo que habla- compañero la acaricie aunque esté enojada con él. Porque lo más
mos en la consulta -o en este libro- no tiene valor a menos que probable es que usted goce con las sensaciones y entonces se sen-
ustedes hagan los ejercicios. Háganlos y dejen de comportarse tirá bien con él y... pensará que él «ganó",
como criaturas. Pero no tiene por qué ser así. Usted puede gozar de! placer de
-Ninguno de los dos tuvo ganas de hacerlos durante la semana. las caricias de su compañero sin percibirlo como una victoria
No necesitan tener ganas para hacer los ejercicios. En reali- de él o una debilidad suya. En realidad, si usted se centra en su
dad, esperar a estar de humor adecuado es una manera de termi- propio placer puede vivir el ejercicio como su victoria personal.
nar teniendo una vida sin amor. Dejen que los ejercicios influ- Después de todo, usted se lo pidió. Está obteniendo de él lo que
yan en e! humor y no al revés. quiere. Hasta se le permite tomarse una pequeña venganza cuan-
-Pero yo sabía que no íbamos a lograr nada de los ejercicios do le toque elegir e! momento. Por ejemplo, cuando su compañe-
debido a mi estado de dnimo. ro se ha instalado a ver el partido. Entonces usted dice: «Ahora.
Se perdió una sorpresa. Quiero que me acaricies ahor",'. De esa manera no se sentirá per-
-Oiga. no tuvimos mds remedio: necesitaba ese tiempo para dedora. -,."
dormir. Para muchas parejas, en las primeras semanas de! programa
No, no es cierto. Minuto a minuto los ejercicios reemplazan los ejercicios son los que llamamos de «indiferencia con amOf».
e! tiempo que se duerme. Así son de regeneradores. Usted aprende a dejar de dedicarse a los deseos de! compañero y,
al mismo tiempo, a permitir que sus propios sentimientos amo-
rosos crezcan y fluyan. Pero para algunos de ustedes, su depósito
«Estábamos por hacer los ejercicios cuando de repente de ira es tan grande que deben pasar por una etapa de <<indife-
tuvimos una pelea terrible.» rencia con ira» antes de vivir la indiferencia con amor. Cuando
su compañero empieza a tocarla, usted debe decirse para sus
Ah, sí. ¡Qué coincidencia! Las parejas suelen empezar a pelear adentros: «Vaya gozar de esto a pesar de estar furiosa con él. No
antes de hacer e! primer ejercicio, de la misma manera que pe!e- importa lo buenas que sean sus caricias, no va a dominarme con
an cuando están por hacer e! amor. Eso es angustia, sencillamen- ellas. No vaya sentirme agradecida ni débil. Y cuando nos
te. El (tema» de la pelea puede ser el sexo o quién tiene que sacar levantemos de la cama seguiré enojadísima».

174 175
-¿ y t'SU .'Ji! fl Ilevarnus tl ¿1 illti.;;':iu'ú_d¡ No tiene que prestarle atención. Limitese a hacer su trabajo:
En realidad sí. Purque cuanto mi..,; egoÍStaJlegue a ser -cuan- sus deberes. Piense que está lustrando una mesa. Está apartado
tO 111ás placer se pernlita tomar de SlJ.. cQiü¡ú.fi.ero-, menos erioja- de ella ahora. No se preocupe por lo que la «mesa" dice.
da e insatisfecha se sentirá. Y así e~comoempleZa a crecer la
intin1idad. Todo ese enojo que sienie _ céHH~a: 'su comp':;tflext? ,110
ha reemplazado los sentimientoSj1os)tiv()shacia' él: ha en ,errado ,«Yo estaba deseando hacer los ejercicios,
esos sentimientos positivos. Ésa es la primer'áetápade l~ salida a pero ella fue la primera Acariciadora
la luz de esos sentimientos amor~sos: . , y nuncainiciÓ la sesión.»
-Pero yo no estoy simplementeenojadáconfl;eltoy enfurecida. '
Sipudiera elegirpreferiría pegarle y ""acariciad? '" ., >', ',' No discuran el ptoblérna. Pero ahora mismo cambien de papel.
Si realmente la situación es tan tnala"qllÍ:;:á depáso!ta(un Usred es ahora la'primera persona Acariciadora. Y empiece lo
i1.[ poco de vapor antes de acostir;e'pata Iiá¿e(l()s eif:rdCios.Prue,- .:antes posible. . .
¡
be algunas de las técnicas de Esalen; COmO arrohlTse mutuamen-,
te p'~lotas de ping pong a diez pasos de distanCia. ,(A.lgunasde las
par~Jas que conozco prefieren losc~lcetines'entollados.) Dei~~ «Hicimos los ejercicios, pero ¡qué aburrimiento!
que fluya la ira, pierdan presión. pna emoción embotellada No $enti nada.»
puede embotellar todas las demás. ,,' " '"
Otra forma de pelear que recomiendo d hacerlotómados"de , ¿Ábsolufamente nada? . .
la mano. Pueden hacerlo mierúrasse,echan en:eáfalas:culpas ' ~4pentis.Quizdsun hormigueo los primeros minutos, perópasó.
de cada uno: sin interrupciones ni ,defensas. Con ,esta r~cJ'lica se ¿Podría ser que el hbrmigueo le produjo angustia? ¿Que
experimenta algo paradójico. Usted desahoga sn<;nojo púo está': " 'empezÓ a darse cuenta del torrente de sentimientos que podría
obligada a escuchar las quejas del c~tnpañero, Y, máfavillidelas , p~ecipitarse si lo permida, así que usted se retrajo, puso' la tapa
maravillas, después de haberse gritadot()do, todavíaes!<Ínahí", ,ala experienciaydecidiÓ que en realidad ya no sentía nada
jUntos. La p,,"spectiva de seguir tomados'deJa mal}o 'hastad, ,:: más?
dormitorio llega aparecer el paso siguiente nátural. , ',",No. Simplemevte no sentí mucho. Excepto cuando empezó el
Para algunos de ustedes, la ira es tan profunda 'luel}inglu1a:de, . cosquilleo/rnedi euentade que ya terminaba.
estas técnicas sirve. Para ustedes he hecho la excepción de la régla' , ,E,l cosquilleo es un. signo de nerviosismo o, por lo menos, de
de no hablar durante las sesiones. Durante las primeras; expresen " at\Írd¡~iento. Si fuera un reflejo físico, usted misma podría pro-
el enojo a gritos mientras usted está acariciando o recibiend¡,las' ¡, vocarsedcosquiíleo,y.no. puede. Quiero dejar bien claro en este
caricias. Permítase experimentar la paradoja de decir: «ReallIlehie ' :. tnomentoqueustedcontrola sus propias sepsaci?nes. Cuando no
no te sopOrto más))) mientras está sintiendo el placer de las. cari~:~ siel}te n~d¡.más queins?rsibilidad (ocosquill~o) mientras la toca
cias que le hace el compañero. Descubrirá que la ira pierde:¡ite~' es
"su,compaií~ró porque ~steélhadecididoÍ1o sentir más que eso.
sión a medida que se concentra usted en sus sensaciones. ., e _ .,: •
H~ga¡lapruebáenseguida ••.'
' ¡ Ac;"rícieselapatt~j*erna del antebrazo, izqiriFtdo con las
-¿ y qué pasa conmigo? [pregunta el Acariciador]. ¿Cómo podré.
seguir acaricidndola mientras la oigo decir que ya no me aguanta? • ji' Y:fm:,,{4~1()~ d,edosd~latnaJ19~eié<;lia,Reláje~e;d~saloje todos

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los pensamientos que le produzcan ansiedad, cierre los ojos y «Me acaricia en la misma forma en que hace el amor:
céntrese en las sensaciones que experimenta. como una apisonadora. Es incapaz de acariciarme
Ahora repita lo mismo sin abandonar sus angustias. Piense sensualmente."
que estos ejercicios son molestos; piense en todas las cosas q~e
podría (y debeda) estar haciendo ahora; concéntrese en los rUl- ¿Qué hizo mal?
dos que llegan de la habitación de alIado. - Tiene las manos muy dsperas... Tiene las manos filas ... Me pal-
y compare lo que sintió con las dos caricias 0, mejor dich~, mea como al perro ... Siempre vuelve a acariciarme en el mismo
compare lo que sintió con la misma caricia. Sin duda que la PrI- lugar... No es nada imaginativo ni inspirado... etc., etc. [Elija las
variaciones que quiera.]
mera le produjo más placer. .
Es algo simple pero sirve para recordar que no sentimos Me parece que usted se ha dedicado a sentir todo lo que no
«nada>} cuando no dejarnos que se manifieste nada. le gusta y nada de lo que le hubiera agradado, así que, por
-Estd bien, senti algo, pero nada que justifique contarlo. supuesto, no tiene nada para gozar.
¿Quiere decir que no se sintió excitada sexualmente? Pero además no ha guiado bien al Acariciador, y ésa es res-
ponsabilidad suya. Si él la acaricia con demasiado vigor, mués-
-Si.
¿Y sentir algo menos que excitación sexual significa no sen- trele exactamente cómo le gustaría que lo hiciera. Si tiene las
tir nada? ¿De dónde sacó la idea de que cada vez que se apoya manos muy frías, caliénteselas. Haga algo. No puede echarle
una mano en su cuerpo desnudo debe, de inmediato, cargar- toda la culpa por «no hacerlo bien».
se de sentimientos sexuales? Esa expectativa no solamente -Pero él aprende con mucha lentitud Cuando llegó mi turno de
garantizaría el fracaso de estos ejercicios sino su propio fra- Acariciadora, lo toqué exactamente como me gustaría a mí. ¿Cree
caso. Usted piensa: «Diez minutos y todavía no tengo una erec- que él entendió?
ción}). Y esa angustia se traduce en una defensa: «Me siento Pero cómo (y por cuánto tiempo) usted acaricia a su compa-
insensible y aburrido y quiero acabar de una vez con esta ton- ñero no tiene nada que ver con lo que él hace ni con su manera
de acariciarla. Son experiencias totalmente separadas, no lec¿i·¿-
tería».
Pero hay un cúmulo de profundos sentimientos sensuales a nes que se dan mutuamente. Ustedes son personas diferentes
nuestra disposición que no van directamente a los genitales y con deseos y sensibilidades diferentes. Se requieren caricias dis-
nos preparan para el sexo inmediato. Una vez que usted se tintas para personas distintas. Y amar es reconocer que usted no
siente cómodo con este hecho y deja de «esperan> las reaccio- siente la misma cosa en el mismo lugar ni momento.
nes sexuales, puede empezar a apreciar la diferencia entre el -Le diré que es lo que más me enoja. Unos minutos después de
acto sexual y hacer el amor. Al permitirse «demorarse» con la haberme acariciado como si tuviera las manos de plomo, lo vi alzar
sensualidad va a empezar a maravillarle con cada pasito cuan- al gato y mimarlo con toda delicadeza. Tuve envidia del gato.
do se hace el amor. y va a convertirse en un connaisseur de sus Muy bien. Ahora sabe que él es capaz de tocarla justamen-
propios sentimientos. te como usted desea. Todo lo que tiene que hacer es comuni-
cárselo.
-Sí, pero cuando él es el Acariciador y yo muevo su mano, él la
deja donde yo la pongo hasta que la muevo otra vez. Y como si eso

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I~, no fuera lo suficientemente malo, le veo bostezar todo el tiempo. cuando me acaricia, tampoco estoy diciendo que me gusta todo lo
j
Vtzmos... ¿cómo vaya dejarme llevar por todas esas fuertes emociones que me hace, pero no voy a quejarme.
de las que habla cuando me acaricia un amante aburrido y nada Nada de poses de mártir, por favor. Parece que todavía no
inspirado? ¿También eso es culpa mía? entendió que esas correcciones no son críticas personales sino
Déle la oportunidad de cambiar, ¿quiere? Lleva tiempo el simples comunicaciones. En realidad es un método para liberar
desarrollo de un lenguaje no verbal que le comunique en forma al compañero de la preocupación de tocarla en una forma que a
inmediata lo que usted desea. También le toma tiempo a él rela- ella no le guste.
jarse lo bastante para responder a sus deseos. Esos bostezos no Existe una sol; manera de romper el círéulo vicioso en que
son de aburrimiento sino de angustia. Es probable que usted le se han metido. Durante la semana que viene, usted (el que está a
haga saber, más de una vez, que opina que él es un amante torpe, la defensiva) debe efecruar un mínimo de cinco correcciones
así que se siente fracasado desde antes de comenzar el ejercicio. cuando le toque ser el Acariciado. Y usted (la criticona) no puede
No es fácil ser un amante que reacciona al instante (como es el hacer mds de cinco correcciones cuando es la Acariciada. Ahora
caso del Acariciador) cuando se siente juzgado. quizá dejen de competir y criticarse y puedan retornar a las sen-
Supongo que usted soñó con el amante experto que sabe saetones.
antesque usted dónde, cómo y por cuánto tiempo debe tocarla.
Pero ésa es la clase de sueño que le impide experimentar las sen-
saciones aquí y ahora. Créame, usted es la única experta en sus «No puedo creer en la forma que quiere que le toque.
propios deseos. Quiere que pase los nudillos por la espalda
Lo diré una vez más. Concéntrense solamente en las propias y le haga masaje en las pantorrillas como si yo
sensaciones, no en lo que creen que siente el compañero cuando fuera un instructor de gimnasia, no su amante.
las toca. Es como pensé: este hombre no tiene
un sentimiento sensual en todo el cuerpo.»

«Mire, he tratado de guiarlo y corregirle Por una vez en la vida déle a su compañero lo que quiere en
cuando me toca, pero se pone tan a la defensiva lugar de lo que usted cree que debería desear. Ése es el regalo
que termino por renunciar y agnantar principaL Ése es el respeto que conduce a la intimidad.
lo que me hace.»

¿Cómo sabe que está a la defensiva? «Ella eligió el peor momento para decirme:
-Cuando moví su mano por décima vez, él exclamó: ,,¡Nunca te "Quiero que me acaricies yi'. El partido que estaba
satisface nada de lo que yo haga! ¡Es inútil tratar de complacerte! viendo andaba por la mitad.»
¡Eres imposiblei».
Eso apenas suena como una defensa, ¿no? Es probable que por eso haya elegido ese momento: porque esta-
11'[ -¡No es una defensa, es la verdad! [dice el compañero]. Ella ba harta de verlo siempre dedicado a algo que no era ella.
!)
nunca estd satisfocha. Yo no me quejo ni la corrijo todo el tiempo -Pero ésa no es forma de predisponer para este asunto.

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,,;¡
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No sea tan delicado con su humor del momento. Ella logró «Hicimos trampa. Unos diez minutos después
que usted la atendiera, ¿no? de estar acariciándole el vientre no pude
resistir más y seguí con los pechos (o la vagina,
o las dos zonas) y fue fabuloso. Nunca nos
<<Él eligió el peor momento para decir: habíamos excitado tanto.»
"Qniero que me acaricies ya'. Esperó hasta
las once y media y yo apenas podia mantener Felicidades. Pero se han arreglado para perder el objetivo del
los ojos abiertos.» programa. Todavía están tan preocupados por el acto sexual que
continúan privándose de los gozos de demorarse en la sensuali-
Es probable que él haya pensado toda la noche en decírselo y se dad, de flotar en medio del placer sin objetivo.
sentía tan ansioso que siguió posponiendo el pedido. Sin duda a -Pero no entiende, Dagmar. Nuestra vida sexual había sido fría
él le resulta difícil solicitar el placer de esa manera. No le guarde durante años. Esa excitación fue algo raro. No quisimos que se nos
rencor. escapara.
No me entiendan mal: me alegra que hayan estado tan exci-
tados en esa oportunidad. Y les aseguro que ésa es una de las sor-
«Cuando él es el Acariciado siempre está mirando presas sensuales que les reservan los ejercicios. Quiero decir que
la h ora y dice: "B asta" , exactamente a l '
os qmnce sentirán la misma excitación sexual muchísimas veces: no va a
minutos. Pero cuando yo soy la Acariciada desaparecer. A menos que ustedes persistan en tomar por los ata-
me gustaría tomarme más tiempo, jos para dejar de lado el resto de los sentimientos. Lo que han
pero me siento culpable.» hecho es cortar toda una gama de otros sentimientos al zambullirse
en el sexo. Si se atienen al programa podrán tenerlo todo: senti-
No se sienta culpable, sino afortunada. Por suerte usted es capaz mientos fuertes e íntimos y sexo potente.
de sacar más provecho del ejercicio. Tómese los cuarenta y cinco
minutos completos si eso es lo que quiere. Quizás eso ayudará a
que su compañero se tome más tiempo la próxima vez. Pero en «Hicimos trampa. Hicimos el amor.
cuanto a usted (el Acariciado que sólo quiere quince minutos), Usted nos dijo que nos abandonáramos
quiero que agregue cinco minutos a cada sesión desde la próxi- a los sentimientos, ¿no? Nuestros sentimientos
ma: hasta que finalmente deje de tener la mirada en el reloj. Es nos llevaron directamente al sexo.
probable que todavía le intimide ser pasivo, que aún le moleste
gozar «egoístamente» del placer. Sólo puedo decirle: «Pruébelo, Escuchen: la excitación viene y se va. Acostúmbrense a eso
le gustará». No perderá su fuerza ni desaparecerá en Un remoli- y entonces no tendrán ningún temor cuando la pierdan. No
no. Por el contrario. Será más fuerte y más vital. tienen que aprovechar cualquier oportunidad como si fuera la
última.
-No estoy hablando de eso, Dagmar. Llegamos al punto en que
hubiera sido muy penoso retroceder. Pasé toda la adolescencia sin-

182 183
I
tiéndome frustrado; no veo el motivo por el que tengo que volver a
pasar por esa tortura.
¡Ah, si!, la famosa defensa de «las pelotas azules». Bueno, si 1
realmente siente que es tan horrible no «terminar» piense que
siempre podrá masturbarse al final de la sesión.
-¿Está brommndo? ¿Ahí, delante de ella?
Si siente timidez puede ir a otra habitación para hacerlo.
-Está llegando demasiado lejos, Dagmar. Está tratando de con-
12
vencernos de que no lo hagamos, ¿no?
Pero sin trampas: le digo CÓmo puede desahogarse. Por ahora Haga de su vida amorosa un banquete
no entramos en el «secreto más íntimo)) si usted no quiere. Pode-
mos dejarlo para después.
Semana dos
«La señi'ána pasada sucedió algo fabuloso. Recuerdo a un amigo mio que fue a París a estudiar pintura.
En las primeras dos sesiones no pasó gran cosa. Durante los primeros seis meses su maestro sóló le permitía
En realidad estábamos pensando en renunciar poner, además del blanco, un único color en la paleta.
al asunto. Pero durante la tercera sesión empecé a -Aprendí muchísimo respecto a ver y crear eri aquellos seis
sentir tanto que comencé a llorar. Me sentía segura, meses -me contÓ mi amigo a su regreso-o Nunca pude haber
querida, excitada y muy viva, todo al mismo imaginado todos los efectos que podía crear sólo con el verde.
tiempo. Experimenté una inmensa gratitud Durante esta semana quiero que aprecien cuántos «efectos»
hacia mi compañero por el placer que estaba distintos pueden crear -cuán sensuales pueden llegar a ser
proporcionándome. Pero esta vez la gratitud y cuántos tabúes pueden romper- sin tocar todavia pechos
no estaba mall¡;hada por la culpa ni por el temor ni genitales. El plan sigue siendo el mismo: turnos para ini-
a ser avasallada por él. Era pura y podia sentir ciar las tres dobles sesiones semanales. Pero ha llegado el
mi amor por él fluyendo en m1.» momentO de ser más creativos. Quiero que exploren todas
las maneras de tocarse y todos los lugares donde pueden acari-
-Para mi también jite especial [dice el compañerol. Fue algo tan ciarse.
liberador eso de olvidarme de ser un «buen amante» y dedicarme a Acaricie la espalda de su compañero con los pies. Roce el
mis propias sensaciones. Fue como si todo mi cuerpo estuviera arras- vientre con su pelo. Explore el ombligo con la lengua. Pase sua-
trándose para salir de! capullo. Y la ironla es que nunca la complací vemente las uñas por las partes internas de los muslos del com-
tanto ni jamás me senti tan sexual. pañero. Roce con su mejilla los glúteos de él. Las combinaciones
Maravilloso. Están listos para pasar a la siguiente etapa. son innumerables y todas deliciosas. Todo es posible. A menos
que alguna haga sentir incómodo al cónyuge: el Acariciado tiene e!
derecho al veto y siempre puede hacer las correcciones.

184 185

e ... ~ :~'-.,
__
¿Se acuerda del deleite de un dulce aliento en la oreja? inocuas transgresiones que pueden liberar muchísimos senti-
¿Seguido por una caricia con la lengua? ¿O chupar la piel del mientos. Al permitirse ser un poco sucia con la mermelada o la
cuello de la amada? Demasiados de nosotros sacrificarnos esos crema batida, un poco atrevido con las pieles y las plumas, las
placeres en pro del sexo eficiente y genital. Traigamos esos place- inhibiciones sexuales arraigadas se desprenden de la idea, siem-
res de nuevo a nuestra vida. Demorémonos en ellos. pre presente, de que nuestros cuerpos son sucios y desagrada-
Llegó el momento de romper con la rutina orientada hacia bles. Yen el proceso de "hacer un banquete de su vida amorosa»
el objetivo, siempre relacionando sus cuerpos desnudos para descubrirán que la vida no se detiene, que no pierden el control
estimular los genitales al máximo. Piensen en todo lo que han y que no les ataca la enfermedad.
estado perdiéndose: los pobres, despreciados (y a menudo Lo que realmente quiero es llevar sensualidad a todos los
tan sensuales) pies; la espalda sedienta de cariño; el ansioso aspectos de sus vidas. La sensualidad tiene un modo maravilloso
cuello. de extenderse de una parte de su vida a otra. Siempre he dicho
Hagan trabajar la imaginación. Saquen artículos del arma- que si aprende a comer sensualmente -a masticar lentamente, a
rio, del botiquín, de la heladera, del lugar en que los chicos guar- pasar la lengua por el interior de la boca, a chasquear los labios,
dan los juguetes. Pase una pluma juguetona por las piernas de a saborear la textura de cada bocado y las sutilezas de cada espe-
ella. Acaricie la espalda del compañero con su chaqueta de piel. cia-, en forma automática empezará a hacer el amor con más
Frote los pies del compañero con aceite para bebé. Describa cír- sensualidad y viceversa.
culos en los glúteos de ella con la brocha para empolvar. Dibuje Las parejas que se encuentran en esta etapa de los ejercicios
con los dedos un gato sobre el vientre de él. Busquen nuevas sensuales nos informan sobre toda clase de sensaciones nuevas
sensaciones para dar y que les gustaría recibir. que han entrado en sus vidas.
Busquen también nuevos lugares para probarlas, así rompe- -Los compañeros de trabajo me dicen que me he convertido
rán viejas rutinas y reacciones habituales. Por una vez salgan del en una hedonista -me dijo una mujer con orgullo no disimula-
dormitorio que exuda rutinas y expectativas. Llévela al salón, do-o Siempre estoy rozando mi mejilla con un pañuelo de seda
estire una manta en el suelo y luego extiéndalá a ella sobre la o metiendo la mano bajo mi blusa para acariciarme el vientre.
manta. Inicie una sesión bajo la ducha, con esponja y jabón. Además, soy una sibarita.
Haga que él se acueste sobre la mesa del comedor y, ya que está Otra mujer me contó que había cambiado la ducha por el
ahí, dése un banquete con su cuerpo. Recúbrale la espalda con baño con agua caliente solamente porque la hacía sentir muy
mermelada y quítela lamiendo. Vierta jarabe de melocotón en el bien. Hasta me dijo que había descubierto algo sensual en lavar
ombligo y bébalo. Y dése una fiesta con la crema batida que ha los platos con agua jabonosa caliente.
puesto en el pecho y el vientre de sU compañero. Un marido me contó que de repente empezó a gustarle sacar
Suéltese, juegue y, sobre todo, ensucie. el perro a pasear "porque me agrada sentir el aire de la noche en
Es virtualmente imposible abandonarse a la amplia gama de la piel».
los placeres sensuales si está preocupada por la limpieza. Empú- En estas personas está renaciendo la sensualidad.
jense con suavidad más allá de los límites de la pureza y el orden; -Me siento como saliendo de la anestesia -dijo una mujer-o
vuelvan un poco al delicioso mundo de la infancia con sus tortas No me daba cuenta de lo adormecida que estaba hasta que
de barro y los juegos con la comida. Permítanse esas pequeñas e empecé los ejercicios.

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Lo más importante es que los miembros de la pareja pronto tamente, experimentar la independencia entre los dos. Aprende-
empiezan a relacionarse de otra manera y eso también sucede en mos que cuando ella siente lIna cosa,.él siente .otra, y que eso no
un nivel sensual. Se descubren tocándose el uno al otro durante significa que la relación ande mal. Sólo sigrtificá que son perso-
el curso del día, en formas que habían perdido hacía años. nas distintas con sensibilidades diferentes. Y lo mismo suc.ede en
-Tenemos una cocina muy pequeña y siempre estábamos la conversación; descubrimos que cada uno puede escuchar al
evitándonos en ella -me dijo Evelyn-. Pero a raíz de los ejerci- otro tranquilamente --escuchar nuestras diferentes experiencias y
cios, ahora chocamos amistosamente y nos divierte. Hasta nos puntos de vista- sin sentirse amenazado: ya sabemos que no
hacemos algunos cariñitos. No sé qué está pasando pero me vamos a perdernos.
gusta. La mejor anécdota sobre lo que pueden producir los ejerci-
Durante años Evelyn había experimentado el sexo sólo como cios sensuales me la contó una mujer, de treinta años, cuyos ojos
su «deber de esposa». Pero los ejercicios sensuales no solamente brillaban:
volvieron a sensibilizarla a los placeres del tacto sino que libera- -Me ruboricé como una colegiala cuando vi que Carl [su
ron a Evelyn y a su marido de la idea de que cada toque era el marido] había ido a buscarme a la oficina. Me sentí feliz cuando
preludio al acto genital. Las caricias de los ejercicios son «sin lo vi; tan simple como eso, ¿se lo imagina?
obligaciones» y no exigen el cumplimiento de ningún objetivo, Por supuesto que puedo imaginarlo. Esa mujer, joven y feliz,
así que ella gozaba librelnente de los encontronazos por sí mis- estaba percibiendo de nuevo a su marido como una fuente de
mos. La paradoja está en que fue esto lo que la preparó para placer y consuelo. Su cuerpo había vuelto a aprender y ahora
gozar, más adelante, con el sexo. había salido un mensaje de su mente y corazón y, al parecer, de
Pero no toJo termina ahí. El contacto sensual relajado abre las mejillas ruborizadas.
las puertas a una relación más amorosa. En realidad es algo sim- - Todo eso es muy lindo, Dagmar, excepto por una cosa: tengo la
ple: cuando se proporcionan placer mutuamente, empiezan a sensación de estar cambiando el sexo por una especie de afieto tierno
gustarse más. A medida que van haciendo los ejercicios suele y neutro. ¿Cudnto tiempo deberemos olvidarnos del sexo y seguir
ocurrir qUe discuten menos, sobre todo por cuestiones sin relacionándonos como eunucos?
importancia. No se preocupe. Están en el proceso de excitarse cada vez
-No es que los motivos de discusión no existan -me explicó más, no menos. Pero por una vez no están limitándose a los sen-
un esposo que hacía años que peleaba con su mujer-o Todavía timientos eroticogenitales. El sexo está ahí; no se escapará. Pero
tenemos las viejas diferencias pero ya no me enojo tanto como no van a hacer nada al respecto. Todavía no.
antes.
-Usted quitó toda la diversión a las peleas -dijo la esposa
fingiendo enojo-o Ahora preferimos hacer algo aburrido como Ahora quiero agregar un elemento a las sesiones que marcará
tomarnos de la mano y tener una conversación agradable. Esta- aún con más claridad la diferencia entre el acto sexual y hacer el
mos convirtiéndonos en una pareja vulgar. amor. Estoy hablando del beso.
Después de una semana de ejercicios las parejas me cuen- Siempre me sorprende la cantidad de parejas que vienen a
tan que conversan de una manera mucho más satisfactoria. verme, que practican el sexo con regularidad, incluyendo con
Pienso que eso se debe a que los ejercicios nos permiten, concre- frecuencia el sexo oral genital, que han abandonado sin embar-

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11

'1

~
go el sensual beso en los labios. Algunos sólo se besan durante el Al principio se les permite tener los ojos cerrados: vamos a
acto sexual; otros lo evitan hasta en esas circunstancias. Para dejarlos intimar gradualmente. Y también al principio intenten
ellos el beso se ha reducido a un roce asexual y distante que es evitar que los cuerpos se toquen: vamos a centrar todas las sen-
más un saludo que un contacto Íntimo. saciones en los labios, la lengua y la boca. Otra vez, háganlo len-
Hay un motivo para eso. A su modo, el beso es un acto más tamente y concéntrense en las sensaciones. No presten atención
Íntimo que el coito. Cara a cara no podemos negar la individua- al compañero en cuanto a sus reacciones: eSO no tiene importan-
lidad de! otro. Cuando nos besamos no podemos despersonali- cia por e! momento. Roce con sus labios los de ella. Sienta la
zar la experiencia ni perdernos en fantasías con otra persona. suavidad y la tensión. Pase la lengua alrededor de los labios de
Todo eso resulta más fácil cuando frotamos juntos nuestros su compañera y después entre ellos. Oprima sus labios contra
órganos sexuales. Tengo la sensación que desde la Revolución los de ella con lentitud. Absorba y tire de ellos. Deslice lenta-
Sexual, cuando e! beso se volvió más casual y, por ende, menos mente la lengua entre los labios. Sienta la calidez y la humedad.
personal, este contacto aumentó considerablemente su carga Retírese en e! instante en que alguno de los dos se sienta incó-
emocional. Eso se me ocurrió mientras conversaba con una modo o «invadido)}.
prostituta que me contó que el único acto que no realizaba con La primera vez limítense a cinco minutos cada uno. Pero la
sus clientes era e! beso; eso lo reservaba para su amante. Para ella siguiente dupliquen e! tiempo si ambos lo desean. También
era lo más íntimo. la persona «pasiva" puede devolver e! beso si quiere, pero no
Pero con la intimidad llega la angustia. Para muchas perso- tiene obligación de hacerlo. Pueden empezar e! ejercicio con los
nas los besos profundos y sensuales activan los miedos de la ojos abiertos y cerrarlos después.
infancia de ser «tragados» por mami. En algún lugar de la médu- El contacto de las miradas está repleto de angustias sobre la
la recordamos cómo nos sentíamos de desvalidos cuando nos intimidad. Dicen que los ojos son el espejo del alma, y nos
sometíamos a los besuqueos húmedos de mamá, y algunos de advierten de que las personas que rehuyen e! contacto visual
nosotros todavía nos sentimos indefensos cuando nos «somete- -que miran hacia abajo o al c,ostado cuando buscamos su mira-
mos» a los besos de! compañero. La humedad por sí misma da- están evitando la intimidad, escondiendo su alma. VariaS'de
puede producir angustia a muchas personas. Es algo que parece las terapias de la Nueva Era que se originaron en la década de
sucio y primitivo. Podemos afrontar la humedad de los genita- los sesenta y que daban suma importancia a la franqueza y la
les, total están «allá abajo~), pero «aquí arriba» parece que podría intimidad hacían de los ejercicios de contacto visual lo más
ahogarnos. importante de la terapia de grupo y de pareja. Pero opino que si
La semana que viene vamos a empezar con usted besando la se trata de forzar el contacto visual se corre e! riesgo de alejarnos
vida de nuevo. En e! medio de cada sesión -cuando cambian los de la intimidad en lugar de acercarnos a ella. Puede convertirse
papeles de Acariciado a Acariciador- quiero que tengan la expe- en una forma de intimidación, hasta de violencia, como en un
riencia de! beso. Como en e! resto de estos ejercicios, deben juego de «Más sincero y tierno que tú". Esos ejercicios se con-
alternar e! pape! pasivo con e! activo. Y como siempre el pasivo vierten fácilmente en e! desafío infantil «Te miro hasta que te
es e! que ejerce e! control. Si por algún motivo e! beso es dema- rías», en el que hay que ocultar los sentimientos para poder
siado para usted o le produce mucha angustia, puede apartarse o ganar. En una relación adulta, la obligación de mirarse uno a
disminuir la intensidad. otro puede distraernos de los sentimientos, en particular de los

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sentimientos sensuales, así que debo calificarla como una deten- CUESTIONARIO
ción en el camino hacia la intimidad. Pero, por otra parte, es
verdad que cuando son capaces de mirarse abiertamente, sin 1. ¿Quién inició la sesión y cuándo?
estar a la defensiva, pueden fluir entre ustedes sentimientos
maravillosos y establecerse lazos increíbles. Así que quiero que Si fue usted, ¿qué sintió como iniciador? Detalle la respuesta
experitnenten con el contacto visual pero mientras tengan el lo más posible. ¿Tuvo que hacer frente a una gran timidez o
dominio total de la experiencia. al miedo al rechazo?
Empiece a «echar unas nliradas)) a su compañero durante la Una vez que inidó la sesión, ¿cómo se sintió respecto a usted
segunda sesión con besos. No olvide los sentimientos: no trate mismo? ¿ Orgulloso, avergonzado, aturdido?
de enviar mensajes de amor con la mirada. Y no espere que den-
tro dI' usted se agiten sentimientos fuertes. En e! momento en 2. ¿Inició la sesión fuera de! dormitorio?
. qne cualquiera de los dos se sienta incómodo o «invadido», cie-
rre los ojos. No están permitidas las quejas ni las recriminacio- Sí fue así, ¿cómo se sintió por eso? ¿Aguerrido,
nes. Como en e! restú de! programa estamos estableciendo e! asustado, aturdido, excitado?
contacto-íntimo poco a poco. Debemos sentirnos cómodos en
cada paso antes de dar e! signiente. 3. ¿Qué le gusta más: ser e! Acariciador o e! Acariciado?
y llegamos, en e! progralna para la segunda semana, a lo que
realmente tiene la apariencia de hacer los deberes. Quiero 4. ¿Le puso nervioso ser e! Acariciado?
que cada uno lleve un Diario Sensual en un cuaderno que ten-
drá aliado de la cama en algún cajón de su mesa de noche. E ¿Le hizo sentirse culpable e! hecho de centrarse egoístamente
inmediatamente después de cada sesión doble, quiero que cada sólo en su propio placer? ¿O la noción de que usted y su
uno anote en su cuaderno las experiencias que acaba de tener, compañero actuarían igualmente por turno le facilitó la
respondiendo Con detalles cada pregunta de mi cuestionario. aceptación de! placer sin sentir culpa?
-¡Pero Dagmar, justo cuando los ejercicios empezaban a pare- (Hombres) ¿Se sintió débil y afeminado cuando yacía pasiva-
cer divertidos los convierte en un proyecto de investigación! Nos mente mientras su compañera le acariciaba? ¿O se sintió
dice que salgamos de nuestra mente y entremos en los sentimientos como si estuviera atendido por una nlasajista o una geiJha?
y enseguida nos dice que debemos llevar el diario. ¿Cómo se entien- ¿Le resultó difícil resistir la tentación de devolver las caricias?
de?
Hay dos motivos. Las respuestas a las preguntas de! cuestio- 5. ¿Pudo olvidarse completamente de su compañero y centrar-
nario le obligarán a prestar más atención a las sensaciones. se sólo en sus propias sensaciones?
Como result3do de esto, en la sesión siguiente estará más capa-
citado para advertir los variados matices de los sentimienws y 6. ¿Le preocupó excitarse sexualmente o no hacerlo?
las distintas maneras que usted usa para impedirse sentir.
A corto plazo, llevar e! diario puede hacerle sentir que se retrae (Hombres) ¿Advirtió si tuvo una erección?
en los sentimientos, pero al final le llevará a sentir más. (Mujeres) ¿Advirtió si aumentÓ la lubricación?

192 193
¿O pudieron olvidar los genitales y centrarse en las sensacio- 12. ¿Qué le hizo decidirse a mover la mano de su compañero de
nes que estaban experimentando? una parte de su cuerpo a otra? ¿Sintió que algún punto ya
¿Le parecieron los ejercicios frustrantes sexualmente o pudo había tenido demasiado? ¿O que otro punto «ansiaba» algu-
demorarse en el estado de excitación sin obsesionarse con el na atención?
orgasmo?
13. ¿Cuánto tiempo permite que le toquen?
7. ¿Dónde le gustó más que le tocara? Especifique lo más po-
sible. ¿Por qué decidió terminar la sesión? ¿Hubiera querido conti-
nuar pero pensó que eso le haría parecer un «cerdo»?
¿Descubrió alguna parte de su cuerpo que se siente bien ¿Cree que podrá dedicar más tiempo la próxima semana?
cuando la acarician?
Haga un esquema de su cuerpo y señale las partes (frente y 14. ¿Le aburrió ser el Acariciador?
espalda) que fueron más sensibles y reactivas.
¿Estaba ansiando que su compañero le dijera que ya era sufi-
8. ¿Qué clase de toques le producen más placer? ciente?

Describa la sensación. Describa con detalles, y poéticamen- 15. ¿Le preocupaba no hacer un buen trabajo?
te, tanto como pueda.
¿Se sintió enojado, a la defensiva u ofendido cuando su com-
9. ¿Le emocionaron las caricias? ¿Se sintió nervioso, tranquilo, pañero le hacía correcciones? ¿Por qué le hicieron sentir de
excitado sexual mente, soñador, transportado, amante, con- esa manera?
movido, melancólico?
16. ¿Era capaz de sentir placer tocando el cuerpo de su compa-
10. ¿Cómo fueron cambiando sus sentimientos en el curso de la ñero o estaba demasiado preocupado por las reacciones de
sesión? su pareja para sentir algo propio?

11. ¿Cuántas veces «dirigió» y «corrigió» las caricias que le hacía 17. ¿Le parece que algo ha cambiado para usted a raíz de la
su compañero? sesión? ¿Apareció algún sentimiento nuevo?

¿Tuvo ganas de hacer más correcciones pero sintió temor a 18. ¿Aprendió algo de usted mismo que antes ignoraba?
herir los sentimientos del compañero o de parecer demasia-
do exigente? Responder al cuestionario es una oportunidad para ser
¿Hubo algo en su compañero que le inhibió y no pudo corre- honesto con usted mismo. Resista la tentación de escribir sola-
gir más? mente: «Fue muy bueno». Haga el esfuerzo de registrar hasta
los más mínimos detalles de la experiencia. Escriba (por ejem-

194 195
plo): «Al principio esraba dudando y me sentía culpable por de la habitación: escribió que hacía frioy en realidad hacía bas-
haberle pedido que me tocara, y durante los primeros minutos tante calor.
no hice más que pensar en cómo se sentiría él en lugar de con- -iNo experimentaron lo mismo! -le dije por décima vez-o
centrarnle en lnis sentimientos .. ,», Créanme, cuando logran Lo que para usted es una palmada, para ella es un apretón. En
distinguir una pequeña diferencia o fluctuación en sus sen- esto no hay verdades objetivas. Debe aprender a: escuchara Ruth
timientos están en camino de convertirse en mucho más sin presionarla para que vea las cosas igual que usted.
sensuales que si simplemente se sienten «muy bien» todas las Por supuesto Bill se sentía amenazado por la idea de no
veces. poder controlar lo que su esposa estuviera sintiendo . Tuvieron
y ahora llega lo difícil. Al final de esta segunda semana del que leer muchas veces los Diarios para que Bill descuhriera que
programa, quiero que tengan una cita para leerse mutuamente en realidad lo que sentía era alivio por no tener la responsabili-
los Diarios. Reúnanse fuera de casa, por ejemplo en un bar. Allí dad de los sentimientos de la compañera, que no tefiía que sen-
cada uno leerá su Diario en voz alta. tirse culpable porque ella no sintiera lo que él querí~ sehtir.
-Debe de estar bromeando, Dagrnar. Está decidida a humillar- Algunas personas sienten la tentación de interrllmpir la lec-
nos, ¿no? tura del compañero porque se ofenden. Cuando un marido
TodOlo contrario. No van a sentirse humillados sino alivia- informó de que se había aburrido tocando as'u inlljé~, ésta ex-
dos. Va a ser una de las experiencias más liberadoras que hayan clamó: "
tenido, porque finalmente deberán reconocer que han tenido -Dios mío, y yo que me sentía tan bien. Afiora.me has arrui-
experiencias distintas. Y qué alivio representa sentirse libre de esa nado todo. " " "
noción absurda de que deben sentir la misma cosa en el mismo -Pero usted se sintió bien -le dije-o Y nadi ddoque él diga
momento. puede quitarle esas sensaciones. Una vez que se->~ó~venzan de
-Pero esa «confesión» va a quitar el último matiz de romance a eso, se sentirán los dos mucho mejor. . 1, .

nuestra relación. Va a convertir todo en una terapia de grupo. La verdad es que nos resulta mucho más fácil aceptar que
No, no lo hará. Porque las reglas son: no discutir, no criticar, nos sentimos mal mientras el compañero estaba pasándolo muy
no analizarse. Mientras usted lee su Diario Sensual, su compa- bien que admitir que nos sentimos IUUy bien mientras nuestro
ñero sólo puede escucharla. No puede interrumpir, hacer gestos compañero se aburría. Como siempre, preferimos echarle la
ni abrir los ojos con asombro. Y cuando haya terminado, él no culpa a él que sentirnos culpables nosotros.
puede criticar ni analizar el informe. Quizá la tentación más destructiva sea la de psicoanalizar las
Dios sabe que tendrá ganas de hacerlo. Casi todos están respuestas del cónyuge. Una mujer hizo gestos de asentimiento
seguros de que la compafiera «cometió un erran> o «no entendió durante todo el informe de su marido y luego dijo:
de qué se trataba». Simplemente no pueden entender que la -Acabas de probar lo que yo siempre dije: eres una persona
compañera haya tenido una experiencia diferente a la de ellos. muy inhibida, como tu padre.
Bill, por ejemplo, estaba convencido de que Ruth, su mujer, Dios nos libre de cónyuges que se sienten nuestros terapeu-
siempre mentía en el Diario. tas. Es uno de los flagelos de nuestra época. Con frecuencia lo
-Escribió que yo le apreté las pantorrillas, pero no lo hice: ,
hacen en nombre de la «sinceridad» pero es el método más segu-
sólo las palmoteé. Hasta se equivocó respecro a la temperatura ro para evitar la intimidad en cualquier relación. :0"

196 197

'.
Así que, para resumir: cállense la boca y respeten la indivi-
dualidad del cónyuge. Hay que tener valor para leer el Diario
Íntimo: valor y confianza. A algunas personas les resulta más
fácil leer las entradas respectivas si lo hacen tomadas de la mano,
frente a frente, con la mesa por medio. Después de que el com-
pañero ha leído sus entradas en el Diario Sensual, es su turno de
lectura. Y luego cierren los cuadernos y ordenen la cena. 13
Comparta su secreto mds íntimo

Semana tres

Han llegado a la etapa de los ejercicios sensuales graduales en


que el sexo genital va a entrar de nuevo en su vida.
Pero vamos a reintroducirlo de una manera totalmente
nueva. Por esta semana solamente, quiero que terminen cada
una de las tres sesiones dobles masturbándose en forma simul-
tánea los dos juntos: llamo a eso «masturbación en tándem».
Sé que puede parecer lo opuesto a la intimidad pero, créanme,
una vez que se animen a romper esa barrera, cuando compar-
tan el secreto más íntimo, llegarán a experimentar una intiñ1i-
dad tan profunda que enriquecerá todos los aspectos de la rela-
ción para siempre. Lo que les digo es cierto. Una vez tras otra
veo que la masturbación en tándem resulta un experimento
crucial para las parejas. Con ese acto desaparecen muchas capas
de inhibiciones y de malentendidos sexuales. De repente dos
personas que nunca tuvieron un contacto auténtico se conec-
tan íntimamente.
-Fue como si de repente me diera cuenta -me dijo Lester-.
Fue algo casi místico, sólo que totalmente vívido. Por primera
vez en la vida vi a Margot [su esposa] como una persona sexual,
con sentimientos y temores propios igual que yo. Fue como si
de repente se hubiera convertido en un ser real al que amo.

198 199
No todos viven la primera masturbación en tándem tan haciendo una mueca de disgusto-o Digámoslo· de .una vez: hay
intensamente como Lester, pero estoy acostumbrada a escuchar cosas en la vida que es mejor no ver. .
que «desaparecieton las barreras» y, sobre todo, que el cónyuge -¿Quiere decir que prefiere que todo el material de las salpi-
pareció «reah de repente. Lo más importante es que después de caduras quede en su vagina, donde no tiene quevedo? "-:pregun-
vivir esa experiencia, la pareja comienza a relacionarse de forma té a Rhoda-. Entonces ,qué es su vagina? ,Un cubo de basura?
diferente, COn más empatía y bastante menos angustia y enojo. Pensaba que era particularmente importalltépara ella ver
Y, cuando se ponen en contacto sensual, sus sentimientos son eyacular a su marido. Estaba segura de que en realidad iba a ser
mucho más fuertes y el sentido de la intimidad, mucho más sumamente sencillo en comparación con lo que ella imaginaba.
intenso. Es un acto de revelación que funciona. y entonces podría dejar de considerar el sexo como algo feo y
-Qué bien... fonciona. Como la terapia de choque. Pero yo pre- degradante. En realidad, lo que ocurrió cuando contempló la
fiero una descarga eléctrica y no pasar por eso. Me niego a exponer- masturbación del marido y la eyaculación fue que se echó a reír.
me y humillarme delante de mi compañero. Me parece feo y total- -Al principio Max [el marido] se sintió ofendido -me contó
mente innecesario. Rhoda-, pensaba que estaba burlándome de él. Pero entonces le
Mire, sé que la perspectiva de la masturbación compartida expliqué que me había reído de mí. Hacía veinte años que está-
~-
asusta. Por eso mismo es tan importante que lo hagan: para bamos casados, lo había visto miles de veces en el baño; lo había
superar el miedo. Una vez que hayan probado el ejercicio descu- visto vomitar, desmayarse y tener convulsiones. ,Por qué ha-
brirán que no mueren de vergüenza ni aniquilan al compañero. bía dado tanta importancia a eso?
y una vez que han experimentado el hecho, se levanta una carga Gracias a esta situación, esta mujer había desmitificado el
enorme en la relación. sexo; se había desensibilizado respecto a la exageración de la
-¿Qué carga? Según lo que usted dice parece que siempre he lle- «suciedad» sexual que la había inhibido.
vado el peso de querer masturbarme en tdndem. Jamds se me ocu- -¿Desmitificar? Has reducido el sexo a una función sanitaria.
rrió ni por asomo, ni en mis fantasías mds locas. Así que hacer la ¡Eh! ¿Qué se hizo del romance?
cosa no me va a aliviar nada. El romance no puede empezar hasta que dejemos de sentir-
Sí, va a hacerlo. Porque en el transcurso de los años me he nos tan angustiados el uno frente al otro. Para que Rhoda pudie-
convencido de que sus sentimientos sobre la masturbación, suya ra amar el cuerpo de Max, primero tenía que verlo como real.
y de su compañero, reflejan los sentimientos más fundamentales Sí, ése era el mismo cuerpo que ella había visto todos los días en
sobre su propia sexualidad y la de su cónyuge. Le dice lo que el baño: no era peligroso ni sucio. Era el cuerpo que a él le pro-
usted siente como «sucio» y como «egoísta» del sexo; lo que le porcionaba placer. Y podría hacer lo mismo para ella.
asusta de la sexualidad del compañero y lo que amenaza su pro- Otro marido me dijo que la primera vez que probaron la
pia sexualidad. Son notables los sentimientos ocultos que se masturbación en tándem y cuando él estaba a punto de acabar,
revelan cuando se prueba el ejercicio. su esposa se tapó las orejas. Tenía miedo de que él explotara ante
Muchísimas mujeres no han visto realmente eyacular a su sus ojos. Esa mujer pudo querer el pene de su marido cuando
compañero y la sola perspectiva las repele. vio que no era como un petardo.
-Puedo vivir muy feliz el resto de mi vida sin ver sus salpica- También hay muchos hombres que creen que si se mastur-
duras por todos lados, gracias -me dijo Rhoda l., una esposa, ban delante de su esposa ésta se sentirá ofendida.

200 201
-Lucy es una mujer muy sensible -me dijo Arnold en priva- cia nueva respecto al otro: «Te he visto en tu momento más pri-
do-. No quiero que tenga que pasar por esto. vado, en tu desnudez primitiva. Y tú me has visto también en
-,Quiere decir que ella es demasiado sensible para tener rela- esa desnudez. Hemos compartido el secreto más íntimo y toda-
ciones sexuales? -pregunté. vía estamos abí, cada uno para el otro. Y ésa es la mayor intimi-
Esta pareja hacía el amor cada vez menos y los dos declara- dad entre dos personas».
ban que ya no sendan ganas. Pero yo estaba segura de que las -Debo reconocerlo, Dagmar, sólo usted podia asociar la mastur-
ganas estaban ahí, sepultadas por las angustias. Y una angustia bación con la intimidad. Pero muy convenientemente olvidó una
fundamental era el sentimiento de Amold de que su mujer cosa: la masturbación es algo que se hace a solas. No se necesita a
«estaba por encima» de la fealdad carnal. Había puesto a su nadie para eso.
mujer en un pedestal y a él mismo en la alcantarilla. Con razón Por eso la idea de ver masturbarse al compañero produce
habían perdido las ganas si ocupaban esas posiciones tan dis- tanta angustia. La persona se enfrenta a uno de sus mayores
tantes. temores: él (o ella) se satisface mejor solo que con usted. A los
La actitud de Arnold era similar a la de muchos hombres. Él hombres en particular les tortura ese miedo: «Yo nunca podría
veía su propia sexualidad como sucia y destructiva. Podía lasti- aguantar tanto, hacerlo tan fuerte ni tan rápido. ,Quién po-
mar a una «mujer buena». Para que los dos pudieran proporcio- dría tocarla conociendo todos los resortes? ,Quién podría com-
narse placer había que desmitificar a la esposa, había que bajarla petir con la mano de ella?».
del pedestal y meterla en la cama. Pues bien: la masturbación en Y, a la inversa, muchas personas cuyo compañero se ha
tándem la bajó rápidamente de ese pedestal. A ella le resultó más vuelto desatento sexualmente se resisten a la simple mención
fácil probar el ejercicio de lo que a Arnold se le había ocurrido. de ese ejercicio porque les recuerda todos los rechazos que han
Después de la primera sesión de tándem Arnold informó: sufrido.
-¡Qué excitación! -La masturbación es mi única vida sexual -me dijo una
Había hecho el descubrimiento notable de que su esposa era mujer madura-o Lo que lograría ese ejercicio es que recordara
tan sexual como él. Lejos de sentirse «herida» por verlo mastur- eso, que hace muchísimo tiempo que no hacemos el amor. -J

barse, se había sentido aliviada y excitada por haber sido traída a -Saque ese secreto del armario por abora -le dije-o No puede
la tierra, al ámbito del placer relajado y «sucio». Le había dado sentirse unida a su marido hasta que se sienta cómoda con su
a ella el valor necesario para cumplir su parte del traro: mastur- propia sexualidad. Y ése es el primer paso hacia la vida sexual
barse simultáneamente frente a Amold. Las ganas les habían entre los dos.
vuelto a los dos. Muchas personas, sobre todo mujeres, se alteran ante la idea
-Desde entonces somos dos personas diferentes -me dijo de la masturbación en tándem por la faz positiva del motivo:
Arnold unas semanas después-o Y lo mejor es no "Ser tan cuida- temen que el marido se sienta inadecuado.
dosos cuando estamos juntos. -Sé que Henty va a estar pensando que soy mejor para eso
La verdad es que la plaga que azota muchas relaciones es el que él -me dijo Wendy-. No, peor, que él es tan mal aman-
exceso de «cuidado», y así es casi imposible tener intimidad. El te que yo tengo que satisfacerme sola.
regalo maravilloso de la masturbación en tándem es la acepta- -Corra el riesgo -le dije -. Pero yo sospecho que su marido
ción mutua. Los dos miembros de la pareja tienen una concien- va a sentirse aliviado, quizá no al principio, sino más adelante.

202 203
Henry vivía con el tcmor de no ser un buen amante. Ese Cuando se llega al punto en que se puede ser tan libre con el
miedo suele resultar una profecía. La carga de creer que su mujer cónyuge, la intimidad ba reemplazado a la vergüenza en la re-
debe sentirse, cH fonna pennanente, sexualmente frustrada si él lación.
no cumple bien con su «trabajo», había hecho que Henry rchu- -En teoría todo eso resulta foscinante, Dagmar, pero no tiene
yera el trabajo. Era un círculo vicioso pero, por suerte, la mas- nada que ver con la realidad. Te explico: nunca le dije a mi marido
turbación en tándem acabó con el círculo. En lugar de caer más que me masturbaba y, por lo que sé, él tampoco lo hace. No Plledo
profundamente en su sensación de insuficiencia, Henry se sintió ni pensar en hablar de eso, muchísimo menos en que lo hagamos el
aliviado enseguida al ver que Wendy podía satisfacer sus propias uno delante delotro.
necesidades sexuales. Eso le quitó la tensión. Wendy no depen- No me sorprende. En realidad estoy segura de que la mastur-
día de él para tener orgasmos; ahora podían estar juntos sin bación, yeso resulta sorprendente, es un secreto en casi todos
todas las angustias de una relación cargada con dependencias. Y los matrimonios. He visto centenares de parejas, de personas
permitió a Henry seguir por el camino apropiado para conver- que comparten la cama desde hace muchos años, que han cria-
tirse en un «amante mcjoP): el de la concentración en las propias do juntas a sus hijos, que han calculado juntas los impuestos que
sensaciones sexuales. debían pagar, que han tratado de conocerse a fondo, pero
U~~;'ez más, nos encontramos con que el egoísmo es la ruta a que jamás intentaron tratar el «tema prohibido». Cuando hablo
la intimidad. En la masturbadón en tándem no puede olvidar de masturbación con alguna pareja en el consultorio suele ocu-
que, primero, usted tiene el control de su propia sexualidad y, segun- rrir que los dos niegan haberlo hecho desde la adolescencia, pero
do, que eSlalldo juntos, wted y su compañero tienen experiencias cuando estoy a solas con cada uno, los dos «confiesan) que la
sexuales separadas. Ésos son los dos principios cardinales que les practican con regularidad y que siempre lo han hecho. Hasta
permiten llegar a hacer el amor romántica e íntimanlente. hay personas a las que resulta más fácil admitir que han cometi-
Al reconocer que usted solo es responsable de su satisfacción do una infidelidad que confesar que se masturban.
sexual, deja de echar la culpa al compañero por su experien- La vergüenza asociada a la masturbación es algo muy pro-
cia sexual insatisfactoria. Pero esto también significa que queda fundo en todos nosotros. Es rara la persona que no ha empeza-
libre de las críticas illhibitorias del compañero. Basta de concen- do a masturbarse en UIla nube de malos presagios. Si los padres
trarse en las reacciones sexuales del cónyuge sin experimentar no le dijeron que era «abuso de uno mismo}), algún compañero
usted ningún placer sexual. La masturbación es el primer paso de la escuela le habrá dicho que le crecerán verrugas en las
para aceptar el hecho de que usted domina su sexualidad. Es manos o se le detendrá el crecimiento, o que será maricón.
suya y los placeres son suyos. Cuando dé el paso siguiente y y hasta quienes nunca creyeron en esas tonterías, siendo ya adul-
comparta el sexo con su cónyuge, estará seguro de que no perde- tos siguen sosteniendo el viejo mito destructivo de que la mas-
rá esos placeres. turbación es sólo para las personas feas y solitarias y que las perso-
Uno de los resultados del ejercicio que más liberación pro- nas normales no tienen que hacerlo «solas». Esos hombres dicen:
duce es que alguna noche, en el futuro, cuando uno de los com- "No necesito hacerlo solo. Tengo esposa».
ponentes de la pareja esté exhausto o enfermo, podrá decir sin En los hogares en que las relaciones sexuales muy poco fre-
sentirse culpable: «Estoy agotado, ¿quieres hacértelo tú mientras cuentes han llegado a ser un problema, admitir ante el cónyuge
yo miro?,), que uno se masturba puede resultar muy humillante.

204 205
-Creo que yo confiaba en lo que ella creía: que yo había per- ciones sexuales se inician solos. Si no se siente cómodo con esos
dido el imerés por el sexo -me dijo el esposo de un matrimonio cambios cuando está solo, tendrá problemas para hacerlos junto
que tenía pocas relaciones sexuales-o Pero cuando llegamos al con el compañero. O, como dice Woody Allen en forma muy
ejercicio de la masturbación en tándem, admití que todo el positiva: «Soy un amante fabuloso porque practico mucho solo».
tiempo había estado haciéndolo cuatro o cinco veces por sema- Recomiendo dos libros muy buenos que detallan cómo
na. Creí que eso iba a ser como una bofetada, pero entonces ella puede explorar sus propios sentimientos sexuales mediante la
se giró y me dijo que había estado haciendo lo mismo, y, en masturbación a solas: For Yourself [Por sí misma] de Lonnie Bar-
lugar de sentirnos mal. nos echamos a reír. Creo que reímos por bach,para mujeres, y Male Sexuality [La sexualidad masculina]
el alivio que nos produjo haber sacado a la luz el terrible secreto. de Bernie Zilbergeld, para hombres.
Por cierto, muchas parejas experimentan gran alivio sólo por
el hecho de «confesar>, el secreto. Sin darse cuenta han estado
cargando con un pesado sentimiento de culpa. La confesión - Todavía creo que va a ser imposible hacerlo frente a mi compañe-
-que suele ser reciproca- empieza de inmediato a mitigar la ro. Quizd mi vergüenza sea irracional, pero es parte de mí.
culpa. Y el paso siguiente, la demostración del secreto, por lo Será difícil, pero no imposible. Hacerlo los dos al mismo
general acaba con el resto de la culpabilidad. tiempo alivia mucho la angustia. De esa manera ninguno de los
-Pero a lo mejor mi cónyuge nunca se masturbó. No todos lo dos se siente exhibiéndose frente al otro, pues el compañero no
hacen ... está centrado en lo que usted hace.
Lo sé. Pero a riesgo de que me llamen pervertida, debo decir Algunos de ustedes preferirán hacer el ejercicio en forma gra-
que todos deberían intentarlo de vez en cuando «para tener dual, masturbándose primero debajo de la sábana o dándose la
buena mano», como dice uno de mis ingeniosos colegas. Hace espalda en la cama. En la siguiente ocasión pueden mostrarse un
años, Masters y Johnson revolucionaron el campo de la sexuali- poco más, paso a paso, hasta sentirse cómodos para hacer el ejer-
dad declarando que, para empezar de nuevo a gozar del sexo, cicio abiertamente.
debíamos revivir nuestras primeras experiencias sexuales. Ellos Mire, sé que va a resistirse a este ejercicio en todas las formas
se referían a acariciarse pero, en realidad, nuestra primera expe- que pueda. Asusta, de eso no cabe duda. Pero es una aventu-
riencia sexual fue con nosotros mismos y por ahí tendríamos ra que puede llegar a ser tan excitante como la primera vez que
que empezar. Puede resultar muy curativa esa experiencia que hizo el amor. Y es un paso gigantesco hacia la intimidad.
nos hace sentir vivos sexualmente de nuevo.
A las personas que hace tiempo que no han tenido sexo de
ninguna clase les sugiero, por lo general, que empiecen a mas-
turbarse a solas, una vez por día. durante una semana. A menu-
do eso es todo lo que se requiere para despertar las «zonas
medias» de quienes han evitado los sentimientos sexuales duran-
te tanto tiempo que para ellas enfriarse se ha convertido en un
reflejo. Es un punto de partida. Les asegura que tienen una vida
sexual aunque aún no sea compartida. Los cambios en las reac-

206 207
una vez. Pero eso no significa que la alternativa sea el aburri-
miento y la insensibilidad. Eso es algo que hacemos nosotros
bloqueando nuestros sentimientos. No nos quedamos sin glán-
dulas; nos quedamos sin sentimientos. Y parte de lo que tratan
de hacer estos ejercicios es devolvernos esos sentimientos y gran

14 parte de la emoción del «estrenm>.


-¡Ah!, ahora entiendo por qué no se nos permitió tocar los pechos
durante las primeras tres semanas. ¡Para convertirlos otra vez en los
frutos prohibidos! Nos tuvo respirando con foerza como a chiquillos
El fruto precioso de catorce años antes de volver a romper el tabú. ¡Qué truco barato!
Oiga: si funciona, funciona. Pero no fue sólo la prohibición
la que los hizo respirar fuerte antes de tocar (o que le toquen)
Semana cuatro los pechos. Todos los años que esruvieron centrados en la es ti-
mulación de los pechos (y los genitales) pueden haber ocasiona-
Un joV;;n marido describió lo que denominó uno de los más do la exclusión del resto del cuerpo. Los pechos eran las llaves
grandes enigmas de la vida: que había que tocar para «sintonizar» una reacción sexual. Te-
-Todavía recuerdo con detalle la primera vez que toqué un nían que hacer todo el trabajo y por eso, con el tiempo, perdie-
pecho desnudo -comenzó a decir-o Fue sin duda un momento ron sensibilidad tanto para e! Acariciador como para la Acaricia-
de delirio. Mi amiga y yo estábamos besándonos y yo deslicé la da. Pero después de tres semanas de ejercicios sensuales todo el
mano debajo del suéter, ascendí por e! vientre y ¡Dios, qué fruto cuerpo está más sensibilizado y los pechos están «descansados»,
precioso! ¡Qué suavidad! ¡Qué flexible! No era algo de este listos y ansiosos.
mundo. Yo tenía catorce años y estaba en e! cielo. Acabé en Esta semana quiero que incluyan los pechos en los ejercicios
aquel instante. Eso ocurrió hace quince años. Ahora estoy casa- -no los genitales- en todas las sesiones dobles. Persona Acaricia-
do con una mujer que tiene unos pechos bellísimos pero cuando da, tÚ decides cuándo quieres que el Acariciador te toque los
los toco me siento como si le tocara los codos. No me excitan. pechos. Ponle la mano ahí cuando estés lista. Esto quiere decir
¿Qué pasó con el fruto precioso? que el Acariciador no puede centrarse en los pechos désde e!
Escucho esos lamentos muy a menudo en mi consulta. ¿Qué principio y dedicarse totalmente a ellos excluyendo el resto del cuer-
pasó con la emoción de! primer beso, de la primera caricia en po. Eso sería recaer en los malos hábitos. No, que antes tenga el
los pechos, de! primer acto de amor? resto de! cuerpo vibrando; eso hará que e! toque en los pechos
-¿Estarán fallándome las glándulas? -me preguntó un hom- produzca éxtasis.
bre con toda seriedad. Recuerden: el Acariciado es quien tiene todo e! control. Si
No es posible volver a vivir igualmente la excitación de la ella (o él) no se siente feliz con la forma en que es acariciada,
primera experiencia, ya sea la de! primer pecho desnudo que debe demostrar exactamente cómo quiere que e! otro lo haga.
tocó o la de la primera mousse de chocolate que comió. Esas Para ello puede poner la mano de ella sobre la de él y guiarlo.
experiencias sólo pueden ser perfectamente únicas e inocentes O puede demostrarle lo que desea acariciando sus propios

208 209

.-:"',:' qL
pechos como «lección práctica). Y cuando quiera cambiar de -Llevó mi cabeza hasta sus pechos y fue muy claro que que-
modo de acariciar también deberá indicarlo. Pero nada de ins- ría que le chupara los pezones. Quedé pasmado porque hacía
trucciones verbales. «No me hables de amor, muéstramelo.» Por años que yo ansiaba hacer eso, pero estaba seguro de que a ella
último, si en algún momento ella no se siente cómoda o experi- le disgustaría. En realidad recuerdo que una vez me lo impidió.
menta angustia tiene la opción de levantar la mano de! Acaricia- -¿Cuándo? -pregunté.
dor y apoyarla en otra parte de! cuerpo. El hombre se frotó los ojos y, sonriendo avergonzado, res-
Lo que es triste es que muchas mujeres pasen su vida de casa- pondió:
das permitiendo que sus maridos les toquen los pechos de una -Hará unos veinte años.
manera que a ellas no les agrada porque son demasiado tímidas La anécdota puede parecer cómica pero la oigo, con varia-
o temerosas para pedir la clase de caricias que realmente quie- ciones, casi rodas las semanas. Un miembro de la pareja le dice
ren. Ahora tienen la oportunidad de cambiar todo eso. Por este al otro que no le gusta algo y entonces esa negativa queda como
motivo, muchas mujeres encuentran que esta etapa de los ejerci- una regla, grabada en granito, en la relación. Pero ocurre que
cios es especialmente placentera. nuestros deseos y reacciones cambian de un dfa para otro, no
-Por primera vez en dieciocho años conseguí que Ralph solamente de década en década. Yes probable que ninguna zona
dejara de tironear mis pezones y empezara a acariciarlos con sua- del cuerpo femenino sea más variable que los pechos; la sensibi-
vidad -me contó Genevieve-. Fantaseaba con eso desde años lidad de los pechos, cambia, en la mayoríade las mujeres, en
atrás, pero si no hubiera sido por e! ejercicio no creo que hubie- forma constante debido al ciclo menstrual. Por ejemplo, muchas
ra tenido valor para pedírselo. y tampoco creo que él lo hubiera mujeres tienen los pechos doloridos durante la menstruación y
tomado bien. no quieren que se los roquen durante ese tiempo. Además, algu-
El marido de Genevieve no podía ser culpable de tocarle los nas mujeres tienen más sensibilidad en los pechos que otras;
pechos de «forma equivocada» si ella guardaba el secreto referen- algunas pueden llegar al orgasmo estimulando únicamente los
te a la «buena manera». Pero, con ayuda de las reglas de los ejer- pechos mientras que a otras casi no las excita ese estímulo. Pero
cicios, ella rompió el hielo y le mostró lo que realmente quería. debo decir que muchísimas mujeres que pertenecían at'grupo
Por su parte, Ralph había renunciado a parte del control para «insensible» descubrieron que reaccionaban mucho más a la esti-
respónder a los deseos de su esposa. Al final, los dos estaban más mulación de los pechos en esta etapa de los ejercicios. Funciona
felices. De ahí en adelante «se permitían) demostrar siempre lo de la misma manera que los ejercicios anteriores: cuanto más
que deseaba cada uno. control siente que tiene, más cómoda se encuentra, y cuanto
-Juro que empecé a querer más a Ralph aquel día -me dijo más cómoda está más sensible es.
la esposa-o ¿Puede ser? -Pero ¿qué pasa si él me acaricia como yo quiero y no me excito?
-Oscar Wilde dijo que el amor es la gratitud por el placer -¡Y qué pasa si le acaricio los pechos como yo quiero y no
recibido -le dije-o En un día pasó de soportar a su marido a tengo una erección?
obtener placer de él. Eso suena ciertamente como un buen terre- Dejen de preocuparse por si se excitan o no. Todo lo que tie-
no para el amor. nen que sentir es lo que sienten. Concéntrense en esos senti-
El esposo de otra mujer estaba asombradísimo por la reac- mientos. ¡Gocen de esos sentimientos! Todavía no van a llegar a
ción de su esposa en la primera sesión de toque de los pechos. ninguna parte con ellos, así que eso es todo lo que pueden hacer.

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y experimenten tanto como puedan. Vean-cuántas sensacio-
nes nuevas pueden deleitarlos. Puede ser que usted quiera que
su compañero le toque los pechos con las manos, pero también
podría desear que probara con los labios y la lengua. Y podría
ser que usted quiera saber que sentiría si acariciara su vientre
con los labios y la lengua. O le interesaría saber cómo es eso
de que él lama la crema batida colocada entre sus pechos, o saber
qué se siente si él le pasa una pluma por los pezones. Cualquier
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cosa es válida si usted la permite. Y ésta es la oportunidad para
examinar todas esas variaciones que a lo mejor llenaban sus fan- Muestre y cuente, toque y retírese
tasías.
Una última advertencia: he estado hablando como si las
mujeres fueran las únicas sensibles en los pechos y los pezones. Semana cinco
Pero no es así. Una de las grandes sorpresas que les esperan a
mucha~-parejas mientras hacen este ejercicio es el descubrimien- Practicar el coito es la mejor manera de no ver jamás sus genita-
to de que los pezones masculinos son tan sensibles y causan les ni los de su compañero. Puede hacerlo todo, incluido el
tanto placer como los de ellas. Muchos hombres se enteran de orgasmo, sin mirar «allá abajo». Y si realmente es experta en
que se les ponen erectos los pezones cuando se los estimula sen- el coito, ni siquiera tiene que tocarlo con las manos: puede
sualmente. No se avergüencen ni sucumban ante la idea ridícula alcanzar el objetivo por control remoto.
de que ésa es una reacción femenina. Es sólo una respuesta sen- -Un momento, Dagmar, estd contradiciéndose otra vez. Creía
sual que esrá a su disposición. Un placer más que se proporcio- que protestaba porque las relaciones sexuales estaban demasiado
nan mutuamente. centradas en los genitales.
Es verdad. En la relación sexual las personas se dedican tanto
a la estimulación de los genitales que olvidan los otros senti-
mientos. Pero al mismo tiempo, el coito las distancia de los geni-
tales propios y de los de su compañero. Usted sabe que están
«allá abajo», haciendo lo que tienen que hacer, mientras usted
permanece «acá arriba», en su cabeza, esperando que se produz-
ca la emoción. Usted nunca reconoció sus genitales ni los del
compañero como partes integrales de ustedes. En realidad nunca
los quiso.
-Pero mis genitales me vuelven loca. Son las partes de mi cuer-
po que me proporcionan mds placer. Usted es la que ha estado
ignordndolos con los ejercicios de «tóquense en todas partes excepto
los... ».

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,,'~
" ."
Si está tan loca por sus genitales, ¿por qué opone tanta resis- hombres sólo pueden hacer el acto sexual si no ven la vagina de
tencia a que su compañero los vea? La triste verdad es que, en lo su compañera. También hay muchas mujeres que se aslistan a la
profundo, casi todos nosotros nos sentimos, si no avergonzados, vista de un pene, sobre todo de un pene erecto; parece peligroso,
por lo menos inseguros en lo que concierne al aspecto de nues- enorme, da miedo: es un arma. Las mujeres que tienen esos
tros genitales. Y son muchísimas las personas que se sienten temores prefieren el acto sexual a OScuras y bajo la sábana ... o lo
impresionadas desagradablemente por los genitales del com- rechazan.
pañero. -Escuche, si hacerlo bajo la sábana es todo lo que hace filta para
Todo empezó con las hojas de parra de Adán y Eva. ,,¡Cubran que sea un buen coito, ¿qué importa? Si sirve, sirve, como usted dice
su desnudez!», les ordenó el Hacedor, y por desnudez Él se refi- siempre.
rió solamente a los genitales. Ésas eran las partes del cuerpo que Pero es que realmente no sirve. Mientras llevemos con noso-
deberían ocultar al único otro ser humano en la Tierra. Desde tros esos miedos y vergüenzas no podremos hacer nunca el amor.
entonces venimos escuchando lo mismo de nuestros padres. Llá- Mientras no aceptemos nuestras partes más íntimas nunca podremos
menlo modestia si quieren, pero la modestia está a un paso de la tener intimidad.
vergüenza. A medida que crecíamos el mensaje se hacía cada vez Así que antes de incluir los genitales en los ejercicios sensua-
más claro: lávate bien las manos después de haberte tocado les debemos conocerlos ... íntimamente.
abajo; nunca uses ropa interior de otra persona aunque se haya
lavado mil veces. «Allá abajo» está el cuarto de baño, el departa-
mento de la basura. ¿Entiendes? Allá abajo es sucio. En algún momento, antes de la doble sesión siguiente, quiero
Más adelante nos bombardean otros mensajes de vergüenza. que cada uno de ustedes, por separado, esté de pie, desnudo
Los únicos genitales -sobre todo femeninos- que vemos en ante un espejo largo, y se observe detenidamente. (Si no tienen
público son muchísimo más lindos que los nuestros (o que los espejo largo, vayan a comprar uno; es hora de que vean su
de nuestro compañero). ¿Cuántas veces han visto un desnudo cuerpo como un todo y no como una suma de partes aisladas.)
en público que tenga una mata de vello pubiano? Nunca. El Mientras se mira de pies a cabeza, concéntrese en r6 que le
único vello pubiano que vemos en un cuadro ha sido idealizado gusta de su cuerpo. Ya sabe lo que no le gusta; se ha centrado
y parece pertenecer a una niña de once años. Dios nos ayude, en eso cientos de veces. Esta vez «aCentúe lo positivo y elimine
nuestros genitales no lucen asÍ. Los nuestros son peludos, carno- lo negativo», como dice la vieja canción. ¿Cuál es su mejor
sos o descarnados, cualquier cosa menos lindos. Y decidimos «ángulo»? Diga lo que le gusta en voz alta. ¿Qué le gusta de sus
que lo mejor es esconderlos de la vista: de la nuestra y la de nues- ojos? ¿De su boca? ¿De su tórax o sus pechos? Por una vez no
tro amante. Es feo allá abajo. se detenga en la percepción de que son demasiado pequeños o
Como si fuera poco estar avergonzadas de los genitales, tene- demasiado grandes, anchos o bajos. Cójalos por debajo con sus
mos que encarar el miedo profundo de nuestro compañero a manos y anuncie al mundo qué tienen de particularmente
mirar y tocar nuestros genitales. Hay muchos hombres que se atractivos. No los compare automáticamente con los de la
sienten dominados por la angustia al ver una vagina; en algún modelo de la portada del Cosmopolitan de esa semana, en reali-
nivel preconsciente la ven como una tela de araña, la trampa de dad no los compare con ningunos. Aunque haya llevado la
la que nunca podrán escapar, un vacío que puede tragarlos. Esos carga de una autoimagen desgraciada todos estos años, sé que

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hay algo que le gusta de sus pechos, algo que debe de haberle Por suerte, el simple ácto de. examinar en forma objetiva
avergonzado 3dmitir incluso ante usted misma; digamos, por nuestros genitales nos hace sentir m~scótnodos ·con~llos. Eh
ejemplo, la textura suave de la piel alrededor de los pezones. realidad no son tan feos ni sucios como los imáginábarÍl,os ..
Por una vez muestre lo que su cuerpo tiene de bello en lugar -Me aterroriza mirar mis ge~italt:s ..,...me colitó una:: mujer
de dedicarse a esconder lo que cree que no lo es. Supere el después de este ejercicio-o Durante tanto'tiempólos h~bía oído'
miedo que le han inculcado de ser «demasiado orgullosa». llamar con nombres desagradables o peyorativosque.~speraba ..
Supere toda la vergüenza. Encuentre por lo menos cinco cosas que parecieran cosas salidas de La tienda de los hotrores.Y cuan-
de su cuerpo de las que pueda presumir y cantar alabanzas con do los vi tenían un aspecto suave, rosado ...
potencia y claridad. Termine el ejercicio diciéndole a su ima- Otra mujer me dijo que siempre había sentido vergüenza
gen: «Te quiero». porque su vagina no era como la «flor inocente» que suele verse
-Eso es demasiado sofisticado para mí, Dagmar. No puedo en las estatuas. Pero se la miró bien durante el ejercicio. Y me
engañarme con mi aspecto por el solo hecho de pensar en forma posi- comentó riendo:
tiva. Sigo siendo realista y estoy orgullosa de serlo. -Descubrí que por suerte no estoy hecha de mármol. Quizá
¿PoWJué será que para los realistas sólo sOn reales las percep- mi vagina no sea tan linda como la de la Venus de Milo, pero
ciones negativas? No estoy pidiéndole que niegue lo feo de su tiene la ventaja de ser suave, caliente y rosada.
cuerpo. Sólo le pido que, por una vez, se concentre en lo que
su cuerpo tiene de atractivo. Eso también es real. A muchas per-
sonas les da gran trabajo sentir orgullo por su cuerpo, pero ¿qué Llegó el momento de Muestre y Cuente. Antes de empezar la
tiene que perder si hace lo que le pido? siguiente sesión doble de ejercicios sensuales, quiero que com-
Ahora llega la parte difícil: observar los genitales. La mera partan simultáneamente el uso del espejo. De pie frente al espe-
perspectiva es capaz de marear al más sobrio. Para tener una jo largo, por turno, descríbanse frente al compañero. Repito:
buena perspectiva conviene ayudarse con un espejo de mano. acentúen lo positivo. Si les avergüenza demasiado «alardear>,
Hombres, fíjense en todo: miren el perineo (ese pliegue sensi- sobre lo bueno, comenten un poco sobre algunos puntos malos
ble de la piel entre el ano y el escroto), sostengan los testículos también, pero no se entusiasmen con ese platillo de la balanza.
con las lnanos y sientan el peso, sientan cómo cambian según Mientras el compañero hable sobre su cuerpo, usted no diga una
la temperawra de la habitación, retiren el prepucio y miren palabra. Nada de correcciones ni de cumplidos. Usted sabe lo
directamente el glande. Describa en voz alta todo lo que ve, que le gusta del cuerpo de su compañero, ahora escuche lo que
como si fuera un médico dictando los resultados de un examen él tiene que decir al respecto.
físico. Mujeres, ustedes tienen más recovecos para explorar. Cuando el compañero llegue a sus genitales, es probable que
Ayuda colocar un espejo de mano en el suelo y ponerse en los dos quieran efectuar el examen en la cama. Mire con aten-
cuclillas encima de él. Separe los labios de la vagina y espíe. ción entre las piernas de él. Póngase los anteojos para leer y use
Enrolle el capuchón, deje el clítoris al descubierto y examínelo una linterna para iluminar bien. Deje que el compañero guíe su
lo mejor posible. Es notable que muchísimas mujeres pasan la mano mientras anda por ahí «explorando» sus «partes puden-
vida sin haber visto jamás su órgano más sensible. Salúdelo. das». Ninguno de los dos debería centrarse en las sensaciones de
Siéntase cómoda con él. excitación -ésa no es la idea todavía- así que, por favor, no se

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, ;-:'~"
alteren si no se sienten excitados. Están trabando una relación Ahora que ya están en la cama, están preparados para empe-
amistosa con los genitales del compañero. Acostúmbrese a zar el primer ejercicio sensual de la semana. Como la semana
moverlos. Al principio los dos estarán nerviosos y asustadizos, se pasada, tomen un mínimo de quince minutos para acariciar/ser
lo aseguro, pero pueden pasarlo bien con esta parte del ejercicio acariciado, excepto en los pechos y genitales. Hacer el amor es
si lo intentan. Pueden disminuir la tensión convirtiendo el ejer- una experiencia de todo el cuerpo, no una experiencia de «puntos
cicio en un juego. Jueguen al doctor, al explorador o, como hizo calientes». Luego pase algún tiempo acariciando los pechos de la
un marido ingenioso, al ventrílocuo. Acariciada. Tómese tiempo. No mire la hora. Sea tan creativo
-Cuando llegó al pene -me contó su esposa- empezó a como ambos lo deseen: use los labios, la lengua, una pluma,
moverlo de un lado a otro con la mano y a hablar con una voz crema batida. Como siempre, concéntrese en sus propios senti-
diferente: «Hola, soy Dick, el pene de ]onathan. ¿No la conozco mientos, no en las reacciones del compañero.
de alguna parte?». Me hizo morir de risa. Cuando la persona Acariciada esté lista, llevará la mano del
Conocer los genitales del cónyuge es uno de los más simples Acariciador a sus genitales. Recuerde que la Acariciada es la que
y profundos actos de intimidad que conozco. ordena cudndo, cómo y por cudnto tiempo quiere que le acaricien
Una mujer me contó: los genitales. Durante las tres primeras sesiones de toque genital,
-Nunca me había sentido tan tímida con alguien desde la la Acariciada debe tener su mano encima de la mano del Acari-
adolescencia. Fue como si estuviera desnuda por primera vez ciador todo el tiempo que esté en la zona genital. No me refiero
frente a Clayton, yeso parecía, en cierto modo ... inocente, como solamente para las correcciones: quiero decir todo el tiempo. La
si estuviéramos compartiendo algo nuevo. Acariciada está a cargo de todo. La Acariciada es la maestra.
Para esta mujer y su marido Muestre y Cuente fue el prelu- Acariciada: por ahora piense en la experiencia de estimularse
dio a una nueva intimidad en su relación. Ya no tenían nada que con la mano de la persona Acariciadora. Usted sabe lo que siente;
esconder. usted sabe lo que desea. Proporcióneselo. No se sienta tímida,
-Maravilloso, Dagmar, pero me suena tan excitante como hacer avergonzada ni incómoda: usted va a devolver el favor dentro de
un muñeco de nieve. Estoy empezando a creer que estamos en el un rato. Y piense que está a punto de enseñar a su cotripañero
laboratorio de un hospital, no en el dormitorio conyugal. Estd deci- algo que él siempre ha ansiado saber: cómo darle lo que desea
dida a quitar todo el misterio y el romance del sexo, ¿no? cuando lo desea.
No estoy quitando el misterio ni lo romántico del sexo, sólo Es realmente triste que una persona pueda pasar años, en
la vergüenza y el miedo. Mi objetivo es desensibilizarlos respec- una relación, con miedo de mostrar al compañero qué es lo que
to a las aversiones, ocultas o manifiestas, que puedan tener por le daría placer. Prefiere soportar décadas de fantasías frustrantes
los genitales del cónyuge. Observando bien esas "partes priva- que tomar la mano del cónyuge y enseñarle que, por ejemplo,
das» sin las presiones del desempeño sexual, con roda tranquili- unos toques suaves en los testículos con las yemas de los dedos o
dad, puede hacer las paces con ellas. No, no son sucias ni de- unas cosquillas en la parte inferior de la cabeza del pene es lo
voradoras, ni feas ni peligrosas. Son partes maravillosas de que él desea de inmediato. Pedirlo directamente le resulta dema-
nuestro cuerpos que podemos compartir uno con el otro. No siado egoísta y auto complaciente o, peor, descaradamente sen-
hay nada excitante que se haya perdido, sino algo amoroso que sual. Pero la horrible paradoja es que el cónyuge se siente fraca-
se ha ganado. sado porque quiere darle placer pero no sabe cómo.

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Pero ¿cómo, en nonlbre del cielo, vamos a saber exactamente pecto de una inhibición con tanta facilidad y rapidez ... ¿quién
qué va a producir placer al compañero si no nos lo dice o, mejor sabe? Hasta podría empezar a gustarle. Si no la primera vez,
aún, muestra? ¿Se supone que deberíamos saberlo por intuición? quizá la próxima.
-Creía que eso era el amor -me dijo una vez unajoven-'c Si Hay' otro peligro que a veces tienen que afrontar las parejas
él realmente me amara, sabría dónde rocarm¡i y cuándo. Sabría durante' los ejercicios: darse cuenta de que han estado siempre
exactamente córno excitarme. acariciando mal al compañero y ponerse entonces a la defensiva
-¿También debería saber cuándo va a estornudar? -le pre- yebojarse. , '
gunté-. ¿Y cuándo empieza a tener hambre y ló qué ~uie~e '..,.Siempre iba derecho al clítoris y lo frotaba: co;" más fuerza y'
comer? Tenga piedad. Él no está dentro de su piel. JyÍuéstrele r;¡piclezde lo que yo quiero, tratando de que llegara al orgasmo
qué es lo que quiere. Entonces podrá demostrarle que la ama . ,1<) más velozmente posible -me contaba una "sposa ya madura_:
dándole exactamente lo que desea., • " ., ' , É~ta es mi oportunidad de enseñarle cómo me gusta: que descri-
Decídanse a acabar con ese ridículo secreto ent'r~ usted~s: baunos ,círculos con suavidad y lentitud alrededor de!clítoris
Desde ahora: demuestren 10 que quieren; consigan Io:que qui'~­ 'ha:sbiqtie salga de! cap;'chÓn y no ie~ tan sensible. Entonces si
ren; den a su compañero lo que desea. Y recuerde que 10'que quiero la fuerza y la rapiclez. Así que guié su mano para eso. Y
gusta c:~";ñbia de forma constante. No,pueclememorizar los de- de.)"epente, vi. que tenía es~a expresión de am<;trgura!'como si
seos de! compañero, pero siempre puedecomunicarqué~s lq hybieraheridosus senfi.mientos. iQué manera de enfriarme! Ahí
que desea ahora. Así de simple. Y va ahacer:quese quieran :dippr tem'¡nacla la sesión ...
mucho más que antes. " , ,,', " , ' " ' . '. -'No se preocupe por él-,Ie dije-o Es difícil ignorar esa reacción
-Un momento, Dagmar, no es tan simple.¿Quép4sá si tomo la ' per6deQe tratar de haéérlo. Enesé proceso puede crecer un poco y
mano de mi mujer y la pongo, digamos, sobre mis Ú?stféU!os,y ella dés~ubrir que er~ imposible que supiera cómo le gustaba a usted.
la quita espantada? ¿Cree que eso va a hacer que ,nos amemos toca e "
mente?
Es un riesgo, por supuesto. Pero ese riesgodebetían quer,e( , PHmeta.sesión.Ki!Jlital
correrlo enseguida. De otra manera ninguno de -lo~ dos .va,'a.c.re~:,
cer nunca. No creo que usted deba obligarla a hacer alg()' que . La' primaa seSi6ninc!uye lo; geriitaies como si fueran una pam:
ella no quiere hacer, pero por la misma razón, ahora :toqt6 Aca';' , más, del cuerpo, es decir, no'."ás erógena que los codos ..Esta vez
riciador, tiene usted la oportunidad de superar algunas inhibi- IluéstrQ',.~bJe~i-v9' 'np ,es la excita~~O,h :sexu~L ·'Acariciada:;,s.i se sjen-~
ciones importantes. Trate de considerar su mano como algo ," teal)gli~tiadanov~~i1e enllevarl" mano del cOIl)pañero a otra
totalmente pasivo cuando su compañera la lleva donde"quiete. · parte d<is~cuerpopPr unratO; luego lIévela de nuevo a los geni-
Por un raro, trate de disociarse de la mano, de adormecerse alas' '.;" tales,ctial1.dp~~ sient~'."ás irani¡~ila. La)deies que debe sentirse
sensaciones que ella experimenta. Luego, a medida que van dls- " toralmentecómoda:', .' .'..• ' . . •. .••.• . •. •. .' ..•• ..•..•. "
minuyendo la angustia y la timidez, permita que gradualmente ·....;-(1o;:l~ és~sin orgasmiJsr'¿Cúdrlt~sSltplicio$.másvoy atener que
vuelva el sentimiento y concéntrese en lo que siente tocando la .fopbitar.?:", ' > ".' ". . . . ...•.•
"parte prohibida» del compañero. No es tan malo, ¿no? Es sólo ···...0!vide lps orgasmós por,ultirna vei,,(,sienrealidad el ejerci-
otra parte del cuerpo. Realmente, si puede desensibilizarse res- ',','..
!cio lep~r~~.e;ll~a:toqufa, ptle:c.i~I1;,ter~¡,j~r!asesi6n rri,lsturbán-
; ,:' - " .• , . ' , " '.,' "d, .,', ' . -' ",' ' . ·0,." "ce " '., ,. ., _ ":~

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dose en tándem.) Pero por ahora quiero que tengan la experien- Segunda sesión genital
cia de demorarse en la excitación. Concéntrense en los senti-
mientos de excitación y placer que van creciendo dentro de uste- Si los dos se excitaron sexual mente durante la primera sesión
des. Sientan cómo se irradian por todo el cuerpo: el vientre, los genital ahora pueden experimentar con la excitación: sentir
muslos, los pechos, e! ano, la nuca, las puntas de los pies. Son cómo va creciendo, disminuyendo y aumentando nuevamente.
las mismas sensaciones que cruzamos habirualmente para llegar No, no es un juego perverso e! que estoy recetando, sino la
enseguida al orgasmo. Esta vez no va a haber un orgasmo, así manera de multiplicar el placer por dos, por tres o por cuatro.
que puede tranquilizarse y absorber todo e! placer que su com- Pero antes de explicar cómo «jugar» con la excitación permítan-
pañero está proporcionándole. Muchas personas, cuando hacen me asegurarles que esta vez sí los orgasmos son parte del progra-
este ejercicio, entienden por fin e! propósito de! programa. ma. Pero traten de postergarlos lo máximo posible. Si tienen ese
Aprenden la lección fundamental sobre e! placer sensual: no es objetivo, deberá ser así: vean cuánto tiempo pueden quedarse en
un medio para llegar a un fin; es un fin en sí mismo. la etapa de excitación antes de tener un orgasmo.
-No creo haberme excitado nunca en mi vida -me dijo un Como en la primera sesión genital, Acaticiada, haga que e!
esposo después de la primera sesión de toque genital-o E.staba compañero pase un buen tiempo acariciando el resto de! cuerpo
sintiendo cosas que nunca había sentido. Sentía un hormIgueo antes de llegar a los pechos y los genitales. Como antes, usted es
en todo e! cuerpo y, por supuesto, una parte de mí ansiaba e! quien dirige e! ejercicio e indica dónde y cómo debe tocarla e!
orgasmo, pero yo no quería que todos esos sentimientos termi- compañero. Tenga su mano sobre la de él todo el tiempo cuan-
naran. . do esté en la zona de los genitales. Pero esta vez, después de
-La próxima vez no sólo verá la torta sino que podrá comer- haberse demorado con la excitación por un rato, mueva la mano
la -le dije-o Pero usted ya sabe que no gana nada apurándose de él a otra parte de su cuerpo, permitiendo que disminuya la
para llegar al orgasmo. excitación. Hombres: eso significa dejar que disminuya la erec-
Demorarse en la excitación es una de las diferencias funda- ción antes de volver a llevar la mano de la compañera al pene.
mentales entre hacer e! acto sexual y hacer e! amor. En e! estado -¿Y empezar todo de nuevo? ¿Qué eS esto, Dagmar? ¿U':¡á nueva
prolongado de excitación fluyen juntos los sentimientos emo- clase de tortura que ha inventado?
cionales y las sensaciones sexuales. No es una nueva tortura sino ... ¡nueva seguridad! Porque,
-Antes de que se entusiasme, Dagmar, déjeme hacerle una pre- téngalo por seguro, la excitación -y la erección- volverán. Una y
gunta: ¿qué pasa si ella acaricia mis genitales y yo no me excito? otra vez. Todo hombre necesita de cuando en cuando que le den
¿Qué pasa si no tengo una erección? ¿Qué sucede si no hay un estado la seguridad de que algunas veces, aunque nunca haya «fallado
de excitación para demorarse en él? en su desempefio», perderá la erección y la recuperará. Casi
No se preocupe por eso. Goce de los placeres que siente. Y si todos los hombres albergan e! miedo secreto de perder la erec-
todavía está angustiado, desplace la mano de la compañera a ción, y perderla para siempre. La angustia que nace de ese miedo
otra parte de! cuerpo. Éste no es un desafío ni un concurso. es una de las principales razones por la que los hombres tienen
Algunos de ustedes pueden necesitar varias sesiones antes de sen- tendencia a apurarse en la relación sexual: quieren tener e! orgas-
tirse lo suficientemente relajados y cómodos para excitarse con mo antes de arriesgarse a perder la erección. Una vez más se
este ejercicio. No hay un límite de tiempo para excitarse. sacrifican los sentimientos ante la angustia sexual. Este ejercicio

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desensibiliza frente a esa angustia en la forma más simple que Cuando llegue al punto en que no pueda resistir más y quie-
conozco: probarse experimentalmente que la erección está siem- ra e! orgasmo, mantenga la mano sobre la de su compañero
pre dispuesta a manifestarse cuando usted quiera. hasta e! fin y después. La mayoría se siente incómoda o hasta
Muchas mujeres albergan un temor similar. Están convenci- dolorida si se estimula e! clítoris, o el pene, inmediatamente des-
das de que cuando pierden la excitación, la han perdido para pués del orgasmo, pero muchas personas se resisten en ese punto
toda la jornada. Adiós y buena suerte, hasta la próxima vez. Y a retirar la mano del compañero porque sienten que «rompen e!
creen que e! motivo por e! que han perdido la última oportuni- estado de ánimo>~ o hieren los sentimientos de esa persona. Ton-
dad de satisfacerse con e! sexo esa noche es que su amante se terías. Usted está a cargo de la situación y e! compañero necesita
tomó un descanso o cambió de mano, y terminan sintiendo hos- saber qué es lo que le dará más placer. Es posible que ahora usted
tilidad hacia él. Qué desperdicio. La excitación de una mujer no desee que la abracen. O quizá que le acaricien la espalda, los glú-
tiene que desaparecer más de lo que desaparece la masculina. teos o las piernas. La sesión no tiene que terminar porque usted
No la pierde. Disminuye, sí; e! clítoris puede quedar menos hin- haya tenido un orgasmo. Continúe absorbiendo placer. Deje
chado y sensible por un rato. Peto la excitación está ahí esperan- que fluyan sus sentimientos.
do que,'ia reavive» cuando lleve de nuevo la mano de! compa- Creo que es importante que todas las mujeres conozcan
ñero para que la estimule otra vez. Y lo que es más: esa vez muchas rutas al orgasmo, no sólo e! coito. Hay opciones para
llegará a un nivel más alto de excitación. Mueva nuevamente la usted y su compañero, y la existencia de esas opciones les quita
mano de su compañero a otro lugar de! cuerpo y luego acérque- una carga de angustia. El orgasmo por estimulación manual a
la otra vez. Y ahí estará la excitación, esperando para ascender a cargo de su compañero es una de las opciones. Siempre está ahí,
un nivel superior. Cuando finalmente la excitación no desapa- esté él o no dispuesto para e! sexo en ese momento. Y como dice
rezca durant\: los «descansos», le resultará más fácil demorarse uno de mis colegas: «Lo mejor de! sexo manual es que siempre
en ella y no apresurarse para llegar al orgasmo. esta~ "a mano" ».
-Toda mi vida pensé en e! orgasmo como en la sortija de los Si tiene problemas para llegar al orgasmo con la mano de
caballitos-me informó una mujer después de haber hecho este él, use la suya mientras él descansa teniendo su mano sobre la
ejercicio--. Si no lo tenía a la primera vuelta, podría no tener otra de usted. Puede que necesite practicar un poco hasta que
oportunidad. Así que en cuanto empezaba a sentirme excitada, se sienta cómoda para sentir e! orgasmo. Después siga guian-
trataba de tener e! orgasmo lo más rápido posible. Ahora sé lo do la mano de él a su clítoris. Sosténgale la mano y mueva us-
que estuve perdiendo todos esos años. En realidad estaba per- ted e! cuerpo contra ella. De esa manera tiene e! control. En
diendo orgasmos potentes, de esos que van formándose durante la próxima sesión podrá dejar que el compañero la esti-
horas. mule. Y de nuevo le advierto de que puede necesitar varias
Dejar que la excitación vaya y vuelva es un regalo, sobre todo sesiones para sentirse lo suficientemente tranquila para llegar
para las mujeres que viven preocupadas porque tardan mucho al orgasmo.
en llegar al orgasmo. Muchas de estas mujeres renuncian sin y hablando de comodidad, hombres: cuando acaricien e! clí-
llegar al clímax porque se imponen límites de tiempo. Ahora, toris de la compañera, dejen descansar la muñeca y que los
después de aprender a «gozar de! viaje», tienen orgasmos casi dedos hagan e! trabajo. No tiene sentido cansarse justo cuando
Siempre. empieza la diversión.

224 225
y aquí estoy como una terapeuta sexual ensefiando técnicas, consumo». Les aconsejé que se pusieran bajo la ducha con un
después de haber jurado que casi todas ellas son para mecánicos jabón. Fue todo lo que hizo falta para que ella pudiera satisfacer
sexuales, no para amantes. Pero estas técnicas sIrven para aliv.iar su fantasía.
la angustia sexual y permitir que se manifiesten otros sentimien- -Ahora tenemos un problema nuevo -me dijo el marido-:
tos, sobre todo los amorosos. no deja que me duche solo.
-Cuando aprendí a tener un orgasmo producido por su En esta tercera sesión, lleguen como siempre, lentamente, a
mano, dejé de sentirme dependiente de su ánimo -me dijo una los pechos y los genitales. No hay apuro. Ya saben que hay pla-
esposa-o No tendría que esperar siempre a que él se excitara ceres que les esperan en cada paso del camino. Acariciada: siga
cuando yo tuviera ganas de sexo. Podría tener un orgasmo cuan- dirigiendo, conduzca las manos del compañero, especialmente
do quisiera. Esa seguridad me hace feliz y... amorosa. en la zona genital. Jueguen con la excitación. Déjenla crecer. Si
quiere que el compañero le acaricie los genitales con los labios y
la boca, acérquelo allí suavemente. Mantenga sus manos sobre la
Tercera sesión genital cabeza de él y guíelo hasta el punto donde usted quiera que esté,
indicándole con sus movimientos si quiere que vaya más 'rápi-
Si los dos se sintieron cómodos en la última sesión, verán cómo do o más despacio y alejándolo si usted se siente incómoda. En
pueden alejar los límites aún más. Quizá quieran cambiar de este punto está rompiendo barreras pero siempre mantiene el
lugar otra vez, digamos que eligen el salón, donde el Acariciador control.
puede arrodillarse en la alfombra frente al sofá en el que yace Ésta es la oportunidad perfecta para que la mujer que nunca
lánguidamente la Acariciada con las piernas bien abiertas. Inven- ha tenido orgasmos múltiples los busque. Como siempre, la
teo. Sean imaginativos, usen cosas: una boa de plumas, un saco clave está en mantener el control de la experiencia. Guíe bien al
de piel, aceites aromáticos. Como preludio al contacto oral geni- compañero. Aléjelo inmediatamente después del primer orgas-
tal pueden querer «adornan> los genitales del compañero con mo y acérquelo cuando sienta que el clítoris ha entrado en el
algo sabroso y blando, como la mermelada de frambuesa o algo capuchón. Demórese en la excitación tanto como pueda, pero
de merengue. Háganlo. deje que se produzca ese segundo orgasmo. Algunas mujeres
Muchas personas se angustian ante la perspectiva del sexo creen que solamente las especialmente dotadas son capaces de
oral genital porque les preocupa que los genitales del compañero orgasmos múltiples. No es así. El único «don» que hace falta es
no estén limpios. Tengo un método sutil para superar esa angus- creer que usted merece el placer y tomarlo. Ése es el regalo que
tia: ¡Iávelos usted! Lleve al compañero a la ducha, enjabónelo, usted misma puede hacerse ... con un poco de ayuda de su com-
sobre todo el pene, hasta que todo esté reluciente. Pero les pañero.
advierto que algunos pueden pasarlo tan bien allí que se queda-
rán hasta que se acabe el agua caliente.
Conozco a una mujer de más de sesenta años que había fan- Muchas parejas encontrarán que es difícil entrar en las sesiones
taseado toda la vida con el sexo oral genital pero nunca se había genitales. De repente las «sesiones de aman> se han convertido
atrevido a pedirle a su marido que lo practicaran. Eso se debía a en «sexo de verdad», y todas sus angustias sobre el sexo pueden
que pensaba que los genitales no eran limpios ni «aptos para el retornar para vengarse. Quizá se encuentre aplicando todas las

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viejas técnicas para evitar hacer frente a las angustias, empezan- en forma simultánea. Los únicos orgasmos buenos son los simul-
do una pelea antes de la sesión, por ejemplo. 0, peor, «olvidan- táneos. De otra manera nuestro amor es imperfecto; de otra
do» iniciarla. Lo que significa esta resistencia es que usted está manera debemos estar haciendo algo mal.
muy cerca de cambiar. No renuncie ahora. Estos ejercicios hacen iTonterías!
que desaparezcan miedos y angustias de los que nunca fue cons- Para mí, la verdadera intimidad siempre nos permite despla-
ciente. Sobrepasarlos es e! único camino para que usted y su zarnos del Acariciador activo al pasivo Acariciado y a la inversa.
relació n crezcan. Es cierto que nunca puede concentrarse tanto en sus propias
sensaciones placenteras como cuando está absorbiéndolas en
forma pasiva, pero existe un goce especial en la reciprocidad. Es
Semana seis como una danza en la que uno lleva y el otro acompaña e imita;
si él me toca, quiero tocarlo. Ida y vuelta. Esto es algo muy dife-
A estas alturas, ya casi todos ustedes sabrán, por experiencia, lo rente de una reacción compulsiva. Usted está respondiendo a
que significa decir que la clave de la intimidad es el egoísmo sus propios sentimientos, no a un sentido de obligación. Usted
y que la clave del libre fluir de los sentimientos es e! control. No sigue enfocada en lo que siente, no en lo que está sintiendo su
son paradojas después de todo, son los secretos de dar y recibir compañero.
placer; son los secretos de hacer el amor. Cuando hagan los ejercicios sensuales de esta semana
Durante las pasadas cinco semanas ustedes han sido, alterna- comiencen a jugar con la reciprocidad. Por turno serán Acaricia-
tivamente, el Acariciador y la persona Acariciada, e! dador y el dor y Acariciado, y e! Acariciado seguirá teniendo e! control
receptor. Han descubierto que no «se desarman», ni son «traga- pero, esta vez, cuando tenga ganas, puede responder a las cari-
dos», ni «mueren de vergüenza», cuando se permiten, sin lími- cias. Puede tocar también. Pero en el momento en que se descu-
tes, el «placer sin objetivo». Por el contrario, casi todos se sien- bra perdiendo contacto con sus sensaciones, debe volver al esta-
ten más integrados, vivaces y amantes. Cuando le ha tocado ser do de total pasividad hasta recuperar la concentración. El
la persona «pasiva» aprendió a centrarse en sus sentimientos y Acariciador deberá avanzar lentamente, de nuevo, hasta los
sensaciones en lugar de estar siempre observando las reacciones pechos y los genitales. Demórese en cada sensación lo máximo
del compañero. Ha corrido el más liberador de los riesgos: per- posible. Cuando lleguen a los genitales, muchos querrán cam-
mitir que su compañero tenga su propia individualidad. Ahora biar los papeles de Acariciado y Acariciador, más que diluir la
el ardid es tnantenerse centrado en el «egoísmo» cuando vuelven concentración aspirando a tener orgasmos simultáneos. Todo
a hacer el amor juntos. eso significa que están gozando cada uno del otro más que
Pero antes unas palabras sobre la simultaneidad. En algún nunca. Están amando el placer que se dan mutuamente, y
lugar del camino, el amor romántico quedó señalado por la se sienten lo bastante libres para tomar tanto como les sea
noción absurda de que los amantes debían hacer y sentir todo posible.
en el mismo momento exactamente. Si ella está acariciándome -Me sentí como la chica de Dirty Dancing -me dijo una
la cara, yo también debo estar haciendo lo mismo en ese instan- mujer sobre esta etapa de! ejercicio-o Todos es ros años estuve
te. Si ella está excitándose, yo tengo que estar excitándome. Y, haciendo los «movimientos adecuados}) en la cama, pero era
por supuesto, si ella tiene un orgasmo, yo también debo tenerlo como si otro hubiera creado la coreografía. Tuve que escuchar

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los latidos de mi corazón, sentir mis propios sentimientos, y En la primera reunión sensual de esta semana, pasen nueva-
entonces, de repente, estuve dentro de mi cuerpo «bailando)~ sin mente por todas las etapas, con lentitud, antes de tocar los geni-
pensar en el baile. Creo que eso es hacer el amor, ¿no? tales. No pasen nada por alto, ni una parte del cuerpo, ni una
Ciertamente sÍ. sola sensación. Hace más de un mes que no realizan el coito, así
que vamos a acercarnos lentamente a él y desde otro «ángulo».
Llegó la hora de lo que llamo «una agradable visita».
Semana siete Cuando los dos hayan estado jugando con la excitación
sexual durante un buen rato, deje que el compafíero yazca sobre
En Oriente hay yoguis que recomiendan que ninguno de los su espalda y usted (la mujer) colóquese encima de él, quedando
miembros de la pareja se mueva, para nada, durante la primera arrodillada en la cama. Tome el pene a unos cuarenta y cinco
hora de la relación sexual. ¿Qué piensan de eso como demora en grados del cuerpo masculino e inserte solamente la punta en la
la etapa de excitación? Bien, antes de que alguien se sienta ago- vagina. Y hagan como los yoguis: no se muevan. Concéntrense
biado por la angustia de competir con un yogui, les recuerdo en todas las sensaciones que experimentan y luego retire el pene.
que éstos pueden dormitar sobre un colchón de clavos. Los Ha terminado la primera «visita)~. Vuelvan a acariciarse y, aun-
yoguis han hecho un objetivo del dominio de su cuerpo. Pero que es posible que más tarde quieran otra visita, por hoy resistan
aun así, el mero conocimiento de que un ser humano es capaz la tentación de introducir totalmente el pene. Demórense en la
de hacer el amor tomándose tanto tiempo es un recordatorio excitación todo lo que puedan antes de seguir hasta el orgasmo;
saludable para todos nosotros. En Occidente somos demasiados es obvio que esta vez no han sido causados por el coito.
los que nos fuimos al extremo opuesto, al sexo de un minuto: en La «agradable visita» parece simple y quizás un poco tonta,
el instante en que comienza el coito nos apresuramos furiosa- pero muchas personas, hombres y mujeres, me han dicho que
mente para llegar al orgasmo. Y terminamos perdiendo la mayor fue lo más parecido a la «primera vez» que jamás hayan sentido.', :,'
parte de los placeres del camino, los sensuales, emocionales y Fueron capaces de concentrarse en la maravilla del encuentro de .
también sexuales. sus genitales, sin cambiar de inmediato para concentfl!tse en el
Cambiemos todo eso ahora. orgasmo que supuestamente debía producir ese contacto.
Pero antes les ofrezco algunas sugerencias yoguis, de mi cole- -Había olvidado la sensación maravillosa de sentir el pene
to, sobre el coito. Quiero aclarar un poco la confusión lingüísti- dentro de mí -me dijo sonriendo una mujer madura-o ¡Por
ca que existe desde hace mucho y nos perjudica: la noción Dios, me sentí como una virgen de cuarenta y siete años!
absurda de que el coito es la única actividad que se califica como Esa mujer estuvo experimentando sensaciones que había
«hacer el amOf». Para mí, todo lo que han estado practicando en abandonado, hacía muchísimos afíos, por insensibilizan tes ruti-
las seis semanas pasadas es hacer el amor; incluidas las sesiones nas sexuales.
sin orgasmos. El coito es sólo una opción, otra manera de dar y -Pero yo no soy un yogui.:. así que, ¿qué pasa si pierdo la erec-
recibir placer, otra forma de lograr intimidad. El coito no es el ción durante la inmovilidad de la visita?
objetivo principal de este programa, ni la gloriosa coronación ni Lo que ocurre es que se permite seguir gozando de todo lo
la recompensa final. Los sentimientos, logrados como sea, son la que están sintiendo usted y su compafíera. El pene no se insen-
recompensa. Eso es el amor que usted hace. sibiliza cuando disminuye la erección, ni la punta deja de sentir

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placer en el interior de los labios de la vagina. Confío en que que habla tenido en afias. De repente la vagina le pertenecía y
abara descubra que hacer el amor no es algo que deba terminar servía también para su placer. Finalmente podía usarJapara
brusca y miserablemente cuando la erección comienza a dismi- hacer el amor.
nuir. La erección volverá. Seguramente en el momento en que
deje de preocuparse por ella y esté centrado en lo que siente.
Supongo que va a sorprenderse mucho cuando advierta que Llegó el momento de «recorrer rodo'elcamino». Pu~denempe­
no es necesario estimular el pene continuamente para que man- zar a moverse hasta el orgasmo .. Ya tia' ti~nerí_que reri9ceder-más.
tenga la erección. Las sensaciones están ahí; eso es lo que nos Vuelvo a pedir a la mujer que esté encima del hoinbrey se e,ncar-
ensefian los yoguis. Tiene que relajarse y concentrarse en ellas. gue de insertar el pene. En casit~dos los casos, elholllbre es
quien tiene la responsabilidad del :40it6; ahdr~es el.iturnode la
mujer para controlar la situación: MU'cllasingjeies alcanzan
En la siguiente sesión repitan la agradable visita pero, en forma orgasmos en esta posición PQrqufi se sientf41l1ás li\nes,:l:lom-
muy gradual, deje penetrar el pene completamente en la vagina. bres: llegó la oportunidad deregod~áI'Sé~ri,la;,p""',ivi~ad.;Gocen '
Sienta cómo late dentro de usted ... Sienta cómo la llena. Sienta del paisaje y dejen que ell;is hjlg"n~l:tiabáj~, -',,':j'.:
la calidez yra h!1medad ... Y los dos observen bien cómo estdn uni- Una mujer, que nunca h~pí'lest;'\doe¿~i@tlellj,om~r~, me
dos. Para muchos ésta puede ser la primera vez que ven sus geni- contó la experiencia:, ' , ' " ",' ,,"':"' ,'. " , :
tales unidos, Durante años han efectuado el coito bajo las man- -Cuando finalmen,tetuYl'd YiÍlor;}r mesüJ.:,:i.énci ll1ade él,
tas, en la oscuridad o con los ojos cerrados, imposibilitados para me sentí inundada pó(unasens:lció,J\:d e' p¡:'d~~ip;y eili:p~cé a
ver lo que estaba pasando «allá abajo». Ahora pueden maravillar- excitarme. Miré abaj<:>y'via'Bpb 'sorjdendo y alentándome.
se con esa visión. Pueden hacer de su sexualidad algo tan real Acabé con el pene dentrodernlporprlmeravezdesde que nos
como nunca lo experimentaron antes, Caen los velos de todo lo ' casamos hace un millón ,dé años, YDiossabeque sentí que
que se han negado: esto estd sucediendo ahora. Puede ser un había vuelto a enamorarmede·Bob;: ' - ';~'

momento increíblemente erótico. Y de intensa intimidad.


-Fue la primera vez que sentí que el pene estaba realmente
allí para mí -me contó una joven esposa-o Me sentí como una En la sesión siguiente, en'caren Ja:ínserciótl~é1 pen~estando los
encantadora anfitriona que lo hubiera invitado y que en cual- dos de costado para que a111bostengaÍIí;rrt':hi'in¡niberrad de
quier momento podía decirle que se fuera. Esto también era movimientos. (En esta posidón',u;ÍIad" l,as·pietnás'de la mujer
para mí, no solamente algo que se me hacía, está encima del compaf\ero; yta.",~~~d~loa¡~;J\,1dá l~ pierna que
Era la manera en que esta mujer reconocía que cuando prac- está debajo en el hueco de la ca!ie~~d"élpaiaq!1e !§s hyesos de
ticaban el coito ella siempre había renunciado a la propiedad de los dos no se molesten.)Po~;uhmOlnel11;éinos~mu:evan, luego
su vagina y se la había entregado al esposo. Como muchísimas comiencen a hacerlo lentam~l1te,~iernPtecC<;ntr~dos;e.n i~s sensa-
: ' ,',i _:. .'
',o ',', " -, _: ~ r"', : ' ':.

mujeres, había supuesto que el coito estaba dedicado exclusiva- ciones y sentimientos, no e't),algUrl~ id"a Rrecon¿éb:~da de cómo
mente a su hombre, y la ira que le producía ser invadida y con- deberían estar moviéndose",eti c<spo;plcomp"fier9 quiere que
trolada por él había bloqueado sus sentimientos amorosos, Esta se mueva. Escuchen los latidos de sus .corazqnes.;Sbn indepen-
,'. ':-:, ~ " , , __ " ".' " ,~I ",

simple y agradable visita resultó ser la interacción más amo~osa dientes pero ... están juntos.

232 233
y aquí dejo de dar instrucciones y recetas. Como dije al
comienzo del libro, no creo en la técnica sexual per se. No reco-
miendo posiciones «eróticas» especiales ni hago planos de las
zonas erógenas. Ni siquiera sugiero colgarse de la lámpara: eso lo
dejo para mis colegas a quienes agrade el atletismo. No creo que
existan placeres «secretos» que no puedan descubrir ustedes mis-
mos. Ustedes son sus propios «expertos». Ahora que pueden
dedicarse a las propias sensaciones, en libertad y sin vergüenza,
16
saben exactamente qué placeres desean y dónde, cuándo y cómo
los desean. Y afortunadamente esos placeres no volverán a ser El amor que usted hace
secretos; sobre todo para el compañero.

A menudo me dicen las personas cuando llegan al final del pro-


grama: «¡Quiero festejarlo! ¡Quiero tener una fiesta de gradua-
ción! Mejor aún: ¡una segunda boda! Me siento como si empe-
záramos nuestra relación de nuevo}).
Ésos son los momentos felices de mi trabajo. Todavía lagri-
meo cuando veo que el proceso ha funcionado una vez más y
que dos personas han aprendido a gozar juntas al máximo. Por
unos momentos tengo la fantasía de que Cupido era un terapeu-
ta sexual.
Es cierto que llegó la hora de que la pareja celebre su renova-
da relación. Y unas cortas vacaciones me parecen lo mejor, aun-
qUe sea sólo una noche en un motel cercano. Pero la celebración
más duradera, que muchas parejas eligen, es hacer el hogar más
amoroso y sensual.
-Quería comprar algo especial para nosotros -me contó una
mujer por teléfono-, así que salí y compré sábanas de satén negro
para nuestra cama. Después fui al departamento de lencería y me
compré un camisón de seda negra para que hiciera juego.
El marido de esa mujer la sorprendió esa misma noche con
un regalo: un disco de boleros.
-Él dice que ésa es su nueva música -me contó la esposa-o
Dice que empieza lentamente y que se demora en la excitación
más que ninguna otra música que conozca.

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Muchos hombres y mujeres me han contado que festejaron su marido-o Me aterroriza pensar que dentro de unos meses vol-
la nueva sensualidad comprando ropa que fuera suave y sensual vamos a ser los campeones de la insensibilidad.
al tacto, o compraron aceites y sales destinadas a sus largos -Ustedes pueden mantener esa forma de hacer el amor
baños. durante toda la vida -les dije-o Han de tener presente que siem-
-Nunca tuve problemas para comprarme lo que quisiera pre pueden volver al ejercicio número uno y los sentimientos
-me comentó una mujer-o Podía comprarme tres vestidos de estarán esperándolos ahí.
fiesta el mismo día, pero jamás había comprado unas medias En realidad muchas parejas vuelven a encontrar algún viejo
de seda sólo porque las sintiera voluptuosas. Ayer me compré problema o síntoma que reaparece de repente, justo cuando
una docena de diferentes tonos. están al final del programa. Yo lo llamo el síndrome de "vea-
El marido decidió que lo que él y su mujer necesitaban para mos si las antiguas defensas todavía funcionan». Un ex eyacu-
tener un «dormitorio sensual completo» era una pequeña neve- lador precoz súbitamente vuelve a acabar en un minuto. Una
ra. "Una nevera a la que se pudiera llegar desnudo sin preocu- mujer ex preorgásmica de repente «no puede sentir nada» otra
parse de que los chicos anduvieran por ahí.» vez. Es una forma de probarnos y... torturarnos. Pero, por suer-
-En realidad es para tener a mano la nata batida -me dijo la te, cuando termina el programa ya sabemos todos que no per-
esposa ri~dO-. Desde la segunda semana de ejercicios se con- demos el control: rodo lo que tenemos que hacer es dar los
virtió en algo indispensable cuando hacemos el amor. pasos necesarios para llegar otra vez a los sentimientos. Ustedes
Otro esposo fue directamente a la ferretería para "reforman> saben que se han curado los malos hábitos o síntomas por el
su casa para la nueva vida amorosa. hecho de estar seguros de que pueden volver atrás y arreglarlos
-Compré cerraduras con llave para todas las puertas, inclui- de nuevo.
das las de la cocina y el comedor -me contó ese hombre-o Quizá Todos nosotros volvemos una y otra vez a los elementos de
no parezca romántico, pero a ]ennifer la emocionaron más que estos ejercicios. Muchos "graduados» de mi programa siguen
una docena de rosas. Por fin podríamos hacer el amor en cual- haciendo, por turno, de Acariciado y Acariciador, de manera
quier habitación de la casa sin preocuparnos por la repentina que no siguen aferrados a las viejas costumbres. Y muchísimos
aparición de uno de los chicos. gozan con regularidad de sesiones solamente de caricias, sin lle-
Con el mismo ánimo, otro marido festejó la «graduación» gar a los genitales ni al orgasmo.
comprando persianas para todas las ventanas del salón de su -Ahora sé que el sexo no desaparecerá -me dijo una esposa-o
apartamento. Pero también necesito sentirme bien con la ternura y el consue-
-Estaba declarando mi predilección por el sofá del sa- lo. Yeso ya no nos asusta a ninguno de los dos. Se ha convertido
lón -explicó guiñando el ojo-o Lamento desilusionar a los ve- en la piedra fundamental de nuestra relación.
cinos. También se incorpora a la relación la demostración «manual»
Otras parejas file contaron que, aunque se sentían con ganas de dónde y cómo un amante desea que lo acaricien. Se convierte
de celebrar la nueva intimidad que experimentaban, temían que en una parte natural de la manera de hacer el amor de una pare-
no fuera duradera. ja «graduada». Es algo natural y no consciente del convenio que
-Nada tan bueno como esto puede durar -dijo una joven existe entre los miembros de la pareja de proporcionarse mutua-
esposa que había experimentado orgasmos por primera vez con mente todo el placer posible.

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.,;:,,'-
Algunas parejas han incorporado a su vida alnorosa la mas-
turbación en tándem.
-Para volvernos a la realidad cuando lo necesitarnos -dijo un
hombre.
y otras parejas lne cuentan que empiezan el coito con una
«agradable visita».
-Es nuestra manera de decirnos: «Hola, estoy aquí para ini-
ciar la aventura contigo)}.
Pero sobre todo, el elemento de los ejercicios que, me com-
place decirlo, queda en forma permanente en todos mis gradua-
dos es la alegre confianza de ser capaz de abrir la puerta, entrar y
anunciar: «Ahora, quiero que me acaricies ahora, querida».
tsta será siempre la mejor manera de empezar a hacer el
amor: «Querido, quiero que me toques ... ¡yaJ".

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