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Introducción

Todos los individuos desde que nacemos estamos aprendiendo, tendemos a imitar
primero a nuestros padres o hermanos mayores, y tomamos ventaja de esos
conocimientos para lograr algún objetivo. Desde este contexto puedo decir que la
educación se va construyendo desde el hogar, con nuestros hábitos y costumbres
y después en el ámbito social, con el entorno. A través de la interacción con otras
personas, vamos formando un esquema conceptual, referencial y operativo de la
realidad en general.
Una de las principales demandas de la educación en el siglo XXI es el aprendizaje
continuo, demandado por políticas tanto internas como externas.
A partir de un nuevo modelo económico como lo es la globalización que requiere
de personal altamente especializado y educado, la sociedad demanda de la
escuela un nuevo modo de aprendizaje, ya no se trata pues de transmitir ciertos
saberes a los alumnos, sino de enseñarles como deben adquirirlo por sí mismos;
refiriéndonos con esto a “aprender a aprender”, frase muy usual en estos tiempos
en los que el papel de la sociedad ha cambiado, y con ella la necesidad de una
transformación del currículo escolar.
Pensar sin embargo en el nuevo papel que le toca jugar a la escuela para atender
a las nuevas demandas, implica también el pensar que este cambio requiere de
nuevas actitudes de los principales actores educativos (maestros y alumnos);
actitudes que no se dan sin presentar resistencias; se requiere pues, de un
proceso de cambio que involucre no solo el hecho de cambiar por cambiar, sino el
entender que este proceso debe justificarse desde el plano pedagógico y social,
además de atender a la necesidad de que éste mismo se traduzca en contenidos
culturalmente relevantes.
Las nuevas tecnologías de la información, unida a otros cambios sociales y
culturales, están generando una nueva cultura del aprendizaje que trasciende el
marco de la cultura impresa y que debe condicionar los fines sociales de la
educación.
Esta nueva cultura se caracteriza por tres rasgos esenciales: estamos ante una
sociedad de la información, del conocimiento múltiple y el aprendizaje continuo.
Esto trae como consecuencia que la escuela deje de ser el único espacio en el
que se aprende.
El papel de la escuela no es ya por lo tanto dar información, pues ésta se recibe
diariamente de los medios masivos de comunicación, su papel ahora es ayudar a
los alumnos a cómo manejar esa información, como analizarla, seleccionarla y
aprovecharla para su propio beneficio.
Vivimos en una sociedad en la que el conocimiento es múltiple y relativo, de ahí la
necesidad de que los sistemas educativos ya no proporcionen verdades absolutas
sino que desarrollen en el alumno capacidades y estrategias de aprendizaje que
les permitan una asimilación crítica de la información que reciben a diario.
Aprendizaje y competencias

El aprendizaje es el proceso mediante el cual el individuo integra nuevos


conocimientos, habilidades y valores a sus estructura cognitiva a partir de
diferentes técnicas, el cual puede desarrollarse en un contexto social y cultural,
provocando a la vez en el individuo cambios de conducta.
Una condición para que este aprendizaje se dé es una actitud activa por parte de
cada estudiante ya que de él dependerá el grado de interés por aprender, nadie
puede obligar a alguien a aprender si este no está en disposición. Así mismo, el
aprendizaje es personal, porque cada estudiante dispone los recursos cognitivos,
habilidades y actitudes diferentes para el proceso de aprendizaje.
En la actualidad existen diversas teorías del aprendizaje en donde cada una de
ellas analiza este concepto desde un punto de vista particular del proceso; por
ejemplo, el aprendizaje desde la perspectiva conductista, en la cual se considera
el aprendizaje como un cambio de conductas observables por parte del alumno;
una constructivista, en la teoría de Jean Piaget, en la cual el alumno construye su
aprendizaje a partir de la interacción física y directa con el objeto de estudio; el
aprendizaje socio cultural, según Vygotsky, en el cual el alumno aprender a partir
de las interacciones sociales con sus pares o con los adultos .Por su parte
Ausubel, menciona que el aprendizaje significativo se produce cuando al alumno
se le presentan contenidos que le son significativos, porque tienen una relación
directa con su realidad.
Existen factores que influyen en el aprendizaje de nuestros alumnos como son: el
interés por aprender, la edad o maduración psicológica, la alimentación, el
descanso, la fatiga, lo complejo de la materia, el dinamismo y la actividad de la
misma, el tiempo y su capacidad intelectual.

Por otro lado, es importante destacar que existen distintas formas de aprender,
citando a Howard Gardner “…todos los humanos contamos con ocho canales con
los que podemos establecer contacto con el exterior, y la combinación de esos
canales en nuestro cerebro es precisamente lo que permite diferenciarnos como
hábiles para ejecutar una o varias labores: escribir, resolver problemas
matemáticos, interpretar un instrumento, interactuar con los demás etc.” (1995:
15) De ahí la importancia de genera estrategias que nos permitan abarcar los
diferentes estilos de aprendizaje de los alumnos.

Los estudiantes deben pasar de ser pasivos a ser activos, mostrando sus
habilidades, actitudes y conocimientos. El aprendizaje debe ser agradable,
buscando siempre la manera de motivar al alumno, en su espacio, mediante las
herramientas adecuadas, el cual nunca se podrá medir con un solo parámetro, se
requiere integrar varios aspectos para poder tener un resultado positivo y por
consecuente tener un aprendizaje significativo. El estudiante demostrará lo que ha
aprendido en toda su formación académica en el ámbito laboral, teniendo un
cambio de actitud, analizando y tomando decisiones para alcanzar un resultado
satisfactorio.
Cuando le toca el turno al maestro de entrar en este proceso de enseñanza, éste
tiene que tener un objetivo a alcanzar, conocer el entorno en el que se
desenvuelven los estudiantes para poder despertar su interés por aprender y
llevarlo al descubrimiento de nuevos conocimientos, con la finalidad de actualizar y
explotar su conocimiento, las habilidades y actitudes, que tienen la posibilidad de
desarrollar con éxito, situando el aprendizaje dentro de las posibilidades reales del
estudiante.
En éste contexto, corresponde ahora considerar la participación del docente como
guía y de alguna manera artífice en el proceso de aprendizaje. Para lograr incluí al
estudiante es necesario promover un aprendizaje que motive y propicie un interés
en el alumno para lograr un aprendizaje significativo.
Este aprendizaje puede alcanzarse desarrollando competencias en el aprendiz,
éstas competencias permiten al estudiante integrarse a su entorno, tanto
académico como social y convertirlo en un ser humano pleno e integral con
actitudes y valores que no se consideraban en el enfoque tradicional.
Si consideramos que las competencias definidas por Rodríguez y Feliú (1996)
como "Conjuntos de conocimientos, habilidades, disposiciones y conductas que
posee una persona, además de su capacidad para movilizar todos sus recursos
para realización exitosa de una actividad”. Acorde con los 4 pilares para la
educación propuestos por la UNESCO, se considera a las competencias en 3
importantes grupos.

1. Competencias Genéricas.
2. Competencias Profesionales.
3. Competencias Disciplinares.

Ahora demos un pequeño recorrido a cada uno de estos grupos de competencias


para observar que es lo que nos proponen.

Competencias Genéricas:
Las competencias genéricas permiten la adquisición valores y conductas,
fomentan el aprender a ser y aprender a convivir. 11 competencias específicas
que están organizadas en seis categorías:

Competencias profesionales:
Competencias de acción, promueven el desempeño laboral y están directamente
relacionadas con el tipo de formación disciplinar en el que los sujetos se
desempeñan. Fomentan el aprender a hacer, Contenidos de las competencias
(Bunk, 1994:10)

Competencias disciplinares.
Las competencias procuran expresar las capacidades que se considera que todos
los estudiantes deben adquirir, independientemente del programa académico que
cursen y la trayectoria académica o laboral que elijan al terminar sus estudios.
Aprender a conocer.
Se encuentran organizadas de acuerdo a su campo de estudio de la siguiente
manera:

Campo disciplinar Disciplinas

Matemáticas Matemáticas

Ciencias Física, química, biología y ecología.


experimentales

Ciencias sociales CTS, economía y administración.

Comunicación Lectura y expresión oral y escrita, literatura, lengua


extranjera e informática

Una vez establecidas las competencias que es posible desarrollar en nuestros


alumnos, entonces es pertinente establecer las estrategias de aprendizaje que nos
permitan desarrollar estas competencias considerando a las estrategias de
aprendizaje son procedimientos (conjuntos de pasos, operaciones o habilidades)
que un aprendiz emplea en forma consciente, controlada e intencional como
instrumentos flexibles para aprender significativamente y solucionar problemas
(Díaz Barriga, Castañeda y Lule, 1986; Gaskins y Elliot, 1998). En definitiva, son
tres los rasgos más característicos de las estrategias de aprendizaje (véase Pozo
y Postigo, 1993).
Conclusiones

El currículo de aprender a aprender responde ante todo a las exigencias de


formación de una nueva cultura del aprendizaje que se extiende no solo al ámbito
de la educación formal sino también a otros ámbitos formativos.
Lo que le toca al sistema educativo es formar ciudadanos para que sean
aprendices flexibles, eficaces y autónomos, dotándolos de capacidades de
aprendizaje y no solo de saberes específicos que suele ser menos duraderos.
Por tanto, el aprendizaje debe ser un proceso que permita al estudiante y al
docente un crecimiento tanto en competencias como en conocimientos. Debe ser
un proceso accesible y con convicción de alcanzar metas y objetivos comunes. Es
menester tener una consciencia clara de las inteligencias que podemos explotar y
desarrollar, de los tipo de aprendizaje que promovemos y del como los
promovemos. El emplear recursos congruentes con nuestras planeaciones y
estrategias de aprendizaje y que permitan el logro de nuestros objetivos y alcanzar
nuestras metas.
Como docentes tenemos un papel muy importante en el desarrollo de nuestros
alumnos al considerarlos como un individuo pieza clave en el proceso de
construcción de su propio aprendizaje, que además debe ser significativo y le
permita una integración exitosa a su entorno y a su comunidad.
Fuentes

1. Castelán, M. Y. (1997) La teoría de las inteligencias para el desarrollo de


habilidades de pensamiento. México: DIDAC (N° 29)
2. Gardner, Howard. (1995) Inteligencias múltiples. La teoría en la práctica.
Barcelona: Paidos.
3. Suárez Díaz, R. (2002) “Las metas de la educación” en: La educación
(2°ed.) México: Trillas.
4. Mauri, T. “¿Qué hace que el alumno y la alumna aprendan los contenidos
escolares? La naturaleza activa y constructiva del conocimiento.” En: Coll,
C. et al (1999) El constructivismo en el aula. España: Grao.
5. Solé, I. “Disponibilidad para el aprendizaje y sentido del aprendizaje” en:
Coll, C. et al (1999) El constructivismo en el aula. España: Grao.
6. Tejada Fernández, J. (1999) Acerca de las competencias profesionales.
México: Herramientas (N° 56) pp.20-30.

Elaboraron:
Sandra Bonilla Meza
Claudia Zuzunaga Medina