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RENATO POGGIOLI TEORIA DEL ARTE DE VANGUARDIA TRADUCCION DEL ITALIANO POR ROSA CHACEL rd REVISTA DE OCCIDENTE, Barbara de Braganza, 12 MADRID soe anne i CAPITULO PRIMERO EL CONCEPTO DE: VANGUARDIA 1. Prélogo Es necesatio reconocer que hasta ahora co han sido muchos los gen- sadores, historiadores y criticos que se han dignado estudiar con aten- ibn, sino en sus menifestaciones, al menos en su eseacia, uno de los feabmenos mis tipicos e importentes de le cultura moderna: et fen6- meno al cual se.da el nombre de arte de vanguardia. En los compendios de estética y en los manuales de historia del arte escasean las tentativas valiosas de interpretar el concepto encerrado en tal formula, y son muy raros los diccionarios filosSficos, las enciclopedias colturales ¥ los compendios de ideas en los que esta vor see incluide 0 se intente dar de ella, por lo menos en sentido lexicogrifico, una defi- niciéa til. Ea cuanto a las innumerables referencias incidenales 0 casuales que acompafian ritualmente la constante apariciéa de esta formula en la critica escrita u oral del arte moderno, no ¢s ciertamente injusto asegurar que se limitan casi siempre al uso sugestivo, en sentido etimolégico 0 simbélico, de Ja imagen que contiene. Segia Ia costam- bre imperante en el periodismo artistico y literario, esta f6rmula, como muchas otras sus iguales, viene siendo, en fin, tracada segin el verba- lismo literal de quienes creen que la palabra es la cosa. Esto no quiere decir que no existen escritores que atestigtien una comprensiéa profunda del fendmeno en cuestién, segin particulares orientaciones o desde especificos puntos de vista. Tal es sin duda el caso del célebre ensayo de José Ortega y Gasset, La deshumanizacién del 7 EL concepto de vanguardia arte, en el que se indagan preferentemente algunos de los efectos sociales de las doctrinas estéticas de los movimientos de vanguardia, sobre todo en funciéa del contenido psicoldgico de su poética. A este ensayo nos referiremos frecuentemente en las piginas que siguen, por- que muchas de las idees sugeridas en él pueden servir inicialmente de guia o modelo a otras meditaciones 0 hipétesis especulativas, ora pa- ralelas ora divergentes. Lo mismo se puede decir de los articulos que Massimo Bontempelli fue consagrando a este mismo tema en el curso de una vasta experiencia de escritor excepcional y de animador de mo- vimientos que, en el ocaso de su carrera recoge en Avventura novecen- tista, libro que tiene la ventaja de preseatar al estudioso 0 al curioso lector no el testimonio de un espectador (tal es, por ejemplo, el caso del agudisimo Ortega), sino el de un actor de vanguardia, Testimonio de un observador especialisimo es el de Georges Lukics, intérprete sdlida- mente anclado en los preceptos ideoldgicos de la visién marxista de la historia y de la cultura, y que, hasta en su escrito més reciente, publicado en Italia, El significado actual del reclismo critico, tiende a confundir vanguardia y decadencie, haciendo extensivo a la primera el juicio de valor negativo inherente a la segunda y diferenciando una de otra s6lo como aspectos_distintos del nroceso_de degeneracién de la cultura bur- guess! Por la auroridad de este testimonio, tal juicio es tomado en serio inclusive por los que disienten de él; y aqui quedaré examinado al par de otros congéneres, en !as piginas en que se discutan las interpreta. ciones del arte de vanguardia por parte de le critica de izquierdas. Si, pues, estos son los textos de que se hari uso manifiesto y con: tinuo, no quedard, sin embargo, descuidado el estudio de documentos todavia més inmediatos de la recopilacién misma de Bontempelli que, considerada en su conjunto, representan Jas glosas tardias 0 apostillas a los articulos originales que fa componen y llegan a hacer el efecto de un testimonio retrospectivo. Por esta razén se estadiarin igualmente Jos varios programas y manifiestos que expresen el espiritu de la van- guardia mientras va obrando y haciéndose en su set y en su devenir frecuentemente, aunque no siempre, estos dos términos se emplearin a modo rr ‘écnica, indicando prefetentemente con el nombre de eae Jos documentos consister TeCeTOS, de indole artistita_y estética, y designando con el Tas “declaraciones ideolégices més generales y mis s, visiones de Panoramas de conjunto. De tales documentos y declaraciones, asi como 18 l : F Mecerfecets I ‘ \ 1 \ Préle Vnrorcug - le testimonios de orden autobiogéfico y psicol6gico se hert amplio cera si es cierto como dice el escritor americano Paul Goodman, que la consigna de Stephen Dedalus “estilo, astucia y siencio”, encierra el cédigo de comportamiento que el artista de vanguardia se impone, fno es menos evidente que el ultimo de estos tres mandamientos sélo raras veces es obedecido. En fin, como es natural, tampoco se descuidacén los testimonios negativos y polémicos de los adversarios menos autorzados que pres- tan, sin embargo, gran servicio, Con frecuencia incohetentes, pero casi siempre sigaificativos, tienden a iluminar el feadmeno que aqui nos jnteresa con focos de luz, por decirlo asi, reflejada. Los inicos testimo- niios a los que, por sistema, no se prestard més que poca atencién (en realidad, porque no son testimonios, en el auténtico sentido de a pe- labra), son precisamente los escritos no muy aumerosos que ostentan en su titulo la formula de vanguardia o sus equivalentes, tales como el téemino empleado por uno de los primeros observadcres italianos del fenémeno, Vittorio Pica, que fue arte o literatura de excep- ciéa: se tata en realidad casi siempre de obras que no son ai sintéticas ni analiticas, sino més eclécticas o anecdéticas, mis parciales que partidarias, que no pueden ser consideredas como histo- tia_sino como cronohistorie, que sirven a lo més como material de informacién, i El propésito de estas paginas es estudiar el arte de vanguardia como concepto histérico, como puato central de tendenciss € ideas. Es la anatomia 0 biologia de su organismo lo que aqui se trata de delineer © describir y, al hacerld, se tenderé a lograr un diagnéstico y no un tratamiento terapéutico, que es a lo que por el contrario aspiran Jos severos adversarics 0 los indulgentes refotmadores. En cierto sentido, este estudio quiere ser una viviseccién o un anilisis espectroscépico, por heblar con imagenes aptas para subrayar el cardcter de investign- cién cientifica, y dar 2 un tiempo relieve al método ora sintético ora analitico. Aqui, pues, el arte de vanguardia seré considerado tanto en su multiplicidad como en su generalidad: lo que, en el caso de un fenémeno que pertenece a la historia del arte, sigrifica tratarlo no tanto como hecho histérico, sino como hecho sociolégico, j En otras palabras, el arte de vanguardia quedara aqui examinado ro precisamente bajo el concepto del arte, sino bajo e! de la revelacién que nos da, dentro y fuera del arte mismo, de una condicién psico- 19. » vv e © eo » e » » a e oo 0 » » » e » » » Ce) 8 8 8 » ° 6 6 0 g dF 1 EI concepto de vanguardia logica comiia, de ua hecho ideol6gico tinico. Por psicol6gico se entien- de aquello que en el arve de vanguardia permanece, si bien siempre en el plano histérico, como hecho natural: las fuerzas instintivas y las corrientes primarias, aquellas que Pareto llamaria los “residuos”, ¢s de- cir, los gétmenes o las raices psiquicas que, con frecuencia, se revelan bajo la forma de irreductibles 0 imborrables idiosincrasias. Por ideolo- gia se entiende la racionalizaciéa de aquellas formas, corrientes 0 “re- siduos” en f6rmulas légicas, su traducci6n en teoria, su reducci6n a programas 0 manifiestos, su irradiacién en ‘posiciones y hasta en pos- turas. Una ideologia es, de hecho, no s6lo, la justificacién légica o pseudotégica de un estado de Animo, sino también 1a cristalizacién, por Parte de uns actitud sentimental directora fldida y en suspenso, en c6digo de comporcamiento, mucho més que en obra o en accién. El estado de énimo que una ideologia llega a controlar y expresar directamente no ¢5 teato individual né colectivo como de gr Jo cual coastituitia, respectivamente, una filosofia o uaa rel ideologis es, pues, siempre feadmeno social: en nuestro caso es argu- mento de avtoafirmaciéa 0 medio de aucodefensa por parte de una sociedad en sentido restringido, frente a Ia sociedad en sentido amplio. ‘Mis bien se podria decir que Ja ideologia vanguardista es fenémeno social justamente ea funcién del caricter asocial o antisocial de las ‘manifescaciones culturales o artisticas que sostiene y expresa. Como tan compleja relaciéa entre vanguardie y sociedad lega luego a estable- cerss, es un problema que intentaremos resolver confrontando las re- laciones entre la vanguardia y la moda y estudiando e! complejo y ¢s- pecial feadmeno que lleva el nombre de alineaciéa. cologia misma del arte de vanguardia, precisamente como Psicologia de grupo, es objeto de estudio mis sociolégico que lite- io, cultacal 0 artistico: por este motivo la poética y la estética, la teorla liveraria, las doctrinas técnicas y plésticas de la vanguardia seria aqui estudiadas primordialmente en funcién de su psicologia e ideolo- gia. Esta obza dedica un capitulo expresamente, uno de los més largos de todo el volumen, a cuestiones de estética y de poética y, sin embargo, én Ia economia de la presente investigacién ese capitulo no es més que Parte menor de un todo. Igualmente las piginas consegradas al arte de Wanguardia (las metodolégicas, no descriptivas, se eatiende), quedan subordinadas-a le idea general del libro: Ia tentativa de decir lo que la ‘critica de vanguardia no es, pero deberia ser; tienden s6lo a demos- 20 fe iearyerereremeninee Fortuna del término ‘rar inditectamente, tal ver ad absurdum, lo que el arte de vanguardia ces en la conciencia de ciertos individuos y de ciercos grepos. Volviendo al problema de Ja estética y de la postica vanguardisti as, se puede decir, por lo demés, que con fenémeno inverso 2! de Ja tradicién clésica, y en forma mucho mas exremada e intensa que en el aso del movimiento roménzico, son justamente los carscteres ideo!6- icos y psicolégicos los que sitven de substcato unitario y permanente a una estética y a una poética que, consideradas analiticamente, forma- Fiaa ua complejo tan caético que legarian a parecer irreductible 2 un minimo comin deaominador. Mientras que las poéticas particulates de los varios movimientos de vanguardia no se prestan a ser estudiadas bajo le especie de una concepcién estética unitaria, principalmente por faltarnos Ja distancia temporal necesaria. para establecer una justa pers- ppectiva hist6rica, y van examinados caso por caso; In que podemos Hamat poética teérica o sintética resulea en cambio ficilmente recons- ‘cuible como una serie de corolarios estéticos de a psicologia e ideolo- gla genéticas del vanguardismo, con las que se encuent:a siempre en relacién directa y con el cual a menudo viene a coincidir plenamente. Fortuna del sérmino La formula arte de vanguardia es patrimonio terminolégico (y puede que también eritico) casi exclusivo de les lenguas y culturas neolatinas. El término es, por ejemplo, usado con cierta frecuencia en Ja cultura espatola o hispanoamericena, dantro de la cual, Guillermo de Torre ha hecho uso de 1 como lema de un libro que estedia con nota- ble agudeza aumerosos movimientos y muchos aspectos especificos del vanguardismo literatio, pero en la que Ortega y Gasset, que es tal vez cl dnico escritor que hasta ahora haya afroatado, si bien en una pers- pectiva particular, Ia cuestién del arte de vanguacdia ccmo problema de conjunto, ha evitado siempre este término y ha preferido emp “arte deshumanizado” o “arte abstracto”, “arte nuevo” 0 “azte joven” tal vez por haber querido subrayar de un lado el radicalismo intelec- wal de este arte y de otro el hecho de su coincidencia con el adveni- miento de una nueva generacién, EL hecho de que el término se haya radicado y aclimatado mejor que én ning otro sitio en Francia y en Italia, demuestra posiblemente 21 El concepto de vanguardia que la sensibilidad a la cuestién implicita en él es més viva en las tra- diciones culturales especialmente conocedoras, como Ia italiana, de la problematica literaria y estética; 0, como la francesa, particularmente inclinadas a considerar bajo cl punto de vista de la socialidad de la sociabilidad (0 de sus contrarios) tanto arte como cultura, Tal vez se debs igualmente a la latinidad Linguistica de la formula y del concepto |a dificultad o resistencia que le han impedido fructificar en Alemania, donde, por un sentimiento casi mozhoso de Ia crisis de la cultura, han predominado, més que términos anodinos como “modernismo” o “estilo ‘moderao”, denominaciones patéticas y probleméticas, derivades de tér. minos que habjan comado e! significado histérico original para asumit UB sentido genérico y sistemético como, por ejemplo, Decadencia y Secesién. No sin justicia, en fin, en viread de su cardcter de ala extreme del Romanticismo europeo que hace asumir a ia variante germanica de aquel movimiento 12 funcién de una vaaguardia en potencia, 03 ale- manes prefieren a veces emplear, para designar al menos algunas ten. dencias del arte moderno, el término “Neo-romanticismo”, o NewRo mantik. En Rasia, donde la lengua no teme ni barbarismos ni neologismos y donde a partir de la época en que el erve de vanguardia lege a ser fendmeno de primordial y universal importancia, para terminar en nies. tos dias, hasta el giro nacionalista. de ta Revolucién, 'a culeura ha ‘cogido con simpatia todz forma de exotismo, el ré:mino y el concepto originarios penetraron facil y répidamente. Pero Ia decidida tendencia del espiritu critico ruso a traducir los hechos del arte y de la cultura €a mitos religiosos 0 politicos, impidié toda formulacién valida de exte concepro que legase al fondo dei movimiento modernistico estetizante que se desarroll6 a fines de! siglo pasado, casi extremo pro- ducto del antiguo régimen que, de hecho, Ia Revolucién estaba desti- nada a dest Precisamente por esta razén, la Gnica tendencia rusa que habia de dedicar al concepto de vanguardia sostenida y curiosa, aunque malévola, acencién fue la escuela radical, sociolégica y marxista que, ciertamente, no se limité a estudiar el fenémeno desde el punto de vista histéricoso. cial (lo que habria sido legitimo), sino que fue més alld y se propuso afrontarlo desde ¢1 panto de vista de una filosofia pragmética, partidista ¥ politica, con manias terapéuticas y reformistas que casi siempre ter- miné condenando Ia vanguardia en bloque, sin apelacién y sin reservas, 22 Fortuna del término Este cardcter de hostilidad progtamatica es, por lo demés, recono- cible en el hecho de que los secuaces de aquella escuela critica, cons- cientes de la fascinacién que Ia idea de vanguardia ejercia sobre la retérica radical, tienden a evitar el uso de tal término y emplean prefe- rentemente nombres tales como “atte”, “literatura” 0 “bohemia bue- sguesa”. Sélo por excepcidn en el caso de intzligencias ideo!égicamente, pero no culturalmente ortodoxas, como la ce Trotzki que, por lo de. més, empleé la f6rmula mencionada, la condena genérica no abolié del todo la valoracién histérice y critica concreta. Peto este es cema que serd necesario volver a tomar en otto lugar, estudiando las rela- ciones que existen entre el pablico del arte de vanguardia y la intelli gentia, 0 las posiciones tipicas que asume a su respecto la critica de nquierdas: problemas que, por otra parte, n> son especificos ni exclu- sivos de la cultura marxista. Hecho mucho més significativo ¢ importante, por ser de indole cul- tural y no politica, es la escasa fortuna que el término y el concepto alcanzaron en culturas como Ja americana y Ia inglesa, en las que la lengua o ignora Ia férmula o Ia usa en variances incstables, ora la francesa avant-garde, ora la inglesa vanguard: y en les que a la indeci- sin lexicogréfica se afiade el sentido patente de la insuficiencia semin- tica, que se revela en el uso de suplementos 05 y calificativos, tales como: the literary 0 the artistic advance-guard, 0 en !a tendencia a usar preferentemente un plural més analitico y menos restrictivo, the advance-guords, Mientras que le expresiéa compieta es usada siem- pre y solamente segtin la f6rmuls original en francés, art d'avant-garde, todas las otras expresiones aparecea con frecuencia citadas en cursiva © entre comillas, casi indicando el origen extranjero de tal denomina- cién, tal vez subrayando la pretendida excepcionalidad en el clima de fa cultura anglosajona de un fenémeno del cual son aproximada de- signacién, ; > Frecuentemente Ja critica angloamericana emplea estos tétminos sobre todo para aludir al arte y 2 la literatura francesa de nuestra época © 2 Ios influfos y reflejos que ejerce mAs allé de sus propios confines, como si el arve de vanguardia fuese manifestacién internacional sé6!0 en sentido indisecto y mediato y, més especificamente, una extensién continental y extracontinental de ciertos aspectos de Ja inteligencia fran- esa, un verdadero y genuino caso de galicismo espirieual. uiere esto decir tal vez que en las litersturas y culturas de Ingla- 23 SPOTOSCHOKHEHHHHOHOOECHOCEEECHEROOLELOHODOS | El concepto de vanguar Prerra y América no tenga lugar el fendmeno que se llama arte de vi guardia? No, ciertamente; esto s6lo quiere decir que una tradicién WM etasica menos rigida o intermitente, ha hecho en aquellas culeuras me- Daoos agudo, por natural contraste, el sentido de la excepcién, de la no- edad y de la sorpzesa; es deci el sentido de lo que a ua letino calto pareceria arbitrariedad formal. Lo que no significa que ea Inglaterra jy en América el vanguardismo sea fenémeno inexistente 0 de escaso relieve; muy al contrario, especialmente en cierras tendencias literarias, ‘el extremismo artiscico anglosmericano figura entre las expresiones mis Veipicas y significativas del espiritu vanguardiste contemporineo. Pero Del venguardisme americano es, por compensecién, mpsgostebrico y consciente, Ais T6stinsivo y empirico: el escritor o el artista de Ingla- Yrecra o de Amécic tiesde sin duds no tanto 2 ientficar I6gicamente, Bcuanto a confundir oscuramente el problema de la vanguardia con el ace todo el arte moderno. 3 , 3, Las dos vanguerdias ® En sentido literal y lingiiistico, mis que figurado o idel, la cultura Pengloamericana no ha errado, ciertamente, al tratar el término arte git,raguardia como si fuera un galicamo, puesto que a férmula vel concepto no son facilmente identifcables, pero son indiscutiblemen- Die franceses, mis atin, parisienses, Sin que pretendamos-presentar el Primero o"los paieicy Rainicaoe en que el término haya sido em- pleado en sentido, sino idéntico, al menos andlogo al nuestro (lo que seria por lo demés imposible, precisamente porque es imposible remon- arse hasta Ia fuente originaria de una imagen), nos contentaremos con ‘citar un testimonio que prueba cémo, antes de ser aplicado en sentido Mfigurado ai arie de nuestro tiempo, la trensposicién habia sido ya adop- ie como emblema o bandera de otra vanguardia: [a vanguardia re- volucionaria y radical; y cdmo los representantes de esta dltima, aunque lextendiéndolo parciaimente a la esfera del arve, lo tuvieron ain vincu- Plato la idea vaga de un vanguardismo implicito y genético. 4, Fut 4a foutierista, poco conocido, Gabriel-Desisé Laverdant, quien Zies afios antes @MF revoluciéa del 48, en un escrito titulado De Iz Derission de Vert es du réle des artistes, aGrm6 esta relacién, en” une pPisina que interesa también desde otros puntos de vista, puesto que ey 24 > > > Las dos vanguardias aiestiguaba no sélo la idea de la interdependencia de arte y sociedad, sino hasta la docttina del arte como insteumento de accia 7 de re- forma social, como medio de propaganda y de agitacién politica. He aqui la pagina en cuestién: “BI Arte, expresin de la Sociedad, maai- festa en su impulso més alto, las tendencias sociales mis avanzadas es anticipador y reveiador. Ahora bien, para saber si ei arte cumple bien sa propia misi6n de iniciedor, si el actista esti verdaderamente situado en Ia vanguardia, es necesatio saber a dénde va Ia Humanidac, cudl esel destino de la especie... Junto al himno a fa felicidad el canto doloroso y desesperado... Poned al desnudo con brutal pincel todas las fealda- es, todas las inmundicias que hay en el fondo de nuestra sociedad Las dos iltimas frases han sido incluidas s6lo para ponet de relieve el alcance profético. de esta pagina de Laverdant en otra particular direccién, Pero es sélo la primera y mAs importante parce del texto citado ia que sirve verdaderamente para nuestro fin, que es el de demoserar cémo en sus origenss Ja imagen de vanguardia permaneci6 subordiaada, incluso en la esfera del arte, a los ideales de un radicalis- mo no cultural sino politico. Y que la imagen y el término fuesen caros a los apSstoles de Ia revuelte andrquica y libertaria de la revolu- cién social y de la insurreccién proletaria, lo prueba el hecho de que en el 78 Bakunin lleg6 a fundar y publicar, por poco tiempo, ea Suiza, en la Cheux de Fonds, un periddico de agitacién politica que se llam6_ “Lavantegarde” Por lo demis, es bastante raro encontrar e! conceoto o la férmule de vanguardia en {a literatura no politica anterior al 80, ¥ cas imposible on I dl detain paced. A dct werd, en aquel cundeno peo: ral que udeaire leva del 62.al 64, que titulé Mon coeur mis a mu, se encuentra cittda como conclutiGa de una larga serie de ejemplos para probar “le predilecciéa de los franceses por las metéforas milita- res", la frase “les literateurs davant-garde”. El hecho mismo de que Baudelaire le haga objero de ridiculo, como demuestea el uso del tér- amino “liteérateurs”, con su vaga connotacién derogetoria, indica que dl Ia consideraba frase hecha. Es natura! suponer que el escritor la ha- womado del repertorio Fet6rico del periodismo de la época, como pa- recon sugerir [as dow fOrmialas andlogas incluldas en la misma serie. Estas son "la presse milizante” y “la littérature militante” : y su presen- ia en el mismo repercorio basta tal vez a revelarnos por quienes y en qué sentido fuera usada entonces Ia otra férmula, la que nos interesa 25 El concepto de vanguardia Claro esté que para Baudelaire, como para los hombres del lado ad- Verso, “littérateurs d'avant-garde” queria decir sdlamente escritores tadicales, ideolégicamente de izquierdas: Ip que explica la restriccidn Ge Ie féraiula @ Ia literatura, més bien a un solo partido literatio; y ambién el rechazo burlén, por parte de un hombre, de un poeta y un artista como Baudelaire, no s6lo de Ia metéfora, sino hasta de la nocién cn ella implicta En realidad, fue s6lo unos cuantos afios después del 70, pareciendo ya el espiritu francés superar, sin por eso olvidarla, la crisis nacional y social representada por ta derrota en Ia guerra con Prusia y por la revuelta y represién de la Comune, cuando la imagen de vanguardia volvi6 a emerger para asumir junto al primero, un segundo 7 diverso significado figurativo, y comenz6 a sefialar separadamente la vanguardia Aamtstica y Titeraria, sin dejar por eso de sefialar, en més vasto pero dis. ‘int contexto, la vanguardia social ca. Esto fue posible mezced al hecho de que por un instante las dos vanguardias parecieron marchar alindas y contiguas, renovando asi un precedente y una tradiciSm to. mintica, que se habfa establecido en el transcurso de la generaci6n que gacerraban las dos Revoluciones del 30 y del 48: generacién que fue 0 s6lo literaria, sino tambiéa politica, y cuyo credo, en vex tel conservadurismo 0 liberalismo de las generaciones precedentes, era el ideal democritico, incluso de extzeme izquierda, No queda, sin embargo, olvidado que mientras los movimientos literarios y artisticos fin de sidele estaban destinados a asumir actitudes, bien apoliticas bien reac. cionarias (pacticu‘armente e] Decadentismo y sus varias ramificaciones), las selaciones entre izquietda politica e izquierda literaria fueron bas, ‘ante definidas e importantes en ia generaciOn que atraves6 la experien. cia de Vaunde terrible y asisti6 a ta débécle, ‘Tal relacion parece asimismo una coincidencia en el caso del Nex turalismo y, en consecuencia, el lector no debe asombrarse si por acaso se afirma e! cardcter vanguardistico de aquel movimiento. Ea momento oportuno se iatentaré probar la validez de eite y otros juicios seme. jantes. Mientras tanto, baste sefialar que con hatta frecuencia se mira el pasado literario y artistico con los ojos de la vanguardia presente, incli- nada a acusar de pasatismo no s6lo tradiciones de antigo olvidadss, sing incluso otras vanguardias superadas en tiempos muy prOximos; por esto, justamente, al observador contemporineo le resultarin mas evidentes {as simpaties de muchos escritores naturalistas por el vanguardismo 26 Las dos vanguardias politico que sus afinidades con el vanguardismo estético de su tiempo. De agui Ia necesidad de recordar cémo aquella breve coincidencia de los vanguardismos se manifesté al menos en dos céiebres poetas simbo. listas. Nadié duda de la adhesi6n a la experiencia vanguardistica de Rimbaud y Verisine; y no es de olvidar que en el transcusso de la Co. mune el primero Ilevé voluatariamente las armas de los insusrectos y cl segundo fue acusado, fuese 0 no por error, de simpatias comunizantes, Repeticién todavia més curiosa y més tipica de la misma coincidencia fue Je que acontecié después de la Comune, cuando muchos de entre los jOvenes artistas franceses que coquetearon con anarquia y socialismo feeron los primeros (hoy olvidados e ignorados) que se llamaron, en forma provocadora, con un nombre que en su origen habia sido un insulto, Decadentes; y perteneciezon todos al tipo de bohime plebeya ‘que fue caracteristico del Paris de le época, Esta alianza de radicalismo politico y radicalismo artisico, este par ralelismo de las dos vanguardias sobrevivi6 en Francia has:a la apari- ci6n de la primera pequefia revista del movimiento literatio modecno, sigaificativamente titwlada, “La Revue indépendante”, que, fundads por el 80, fue tal vez el ultimo drgano que tecogiese fraternalmente bajo la misma bandera, a Jos rebeldes de la politica y del arte, a los representantes de Ja opinién avanzada en las dos esferas del pensamiento social y del pensamienco artistico. Inmediatamente después ocurrié lo Puede Lamar el divorcio de los dos significados, que corresponde ode. lag dos vanguardias; y fue con la aparicién de otros grupos y revistas de espiritu diverso coa lo que se pusieron en boga expresiones tales como arte y literatura de vanguardia, para constituirse pronto en pattimonio comiin de Ia lengua y de la litera. {ura francesa, y pasar la frontera con moneda de cambio en el mercado internacional de as ideas. Asi fue cémo lo que habia sido hasta tanto el sentido figurado se- candetio llega ser el sentido primordial, mis bien el nico: Ia imagen aislada y el término breve vanguardia resultaron, sin mis, sind. nimos de vanguardia artistica, mientras que la noci6n politica mentiene su funcién casi solamente retérica, y queda como término de uso cach exclusive entre los fieles del ideal revolucionario o subversivo; hasta tal punto que quien hiciese uso hoy dia de esta fOtmula fuera del am. biente de Ja izquierda politica, tendeia que sustentarla con adjetivos © atributos especiales, casi tendrla que subrayar que en este caso se 27 ue oe trataba no de ua término técnico, sino de una imagen genética, publi citatia 0 propagandista Lo que no impide que después de esta fractura, la relaciéa entre vanguardia aristica y vanguardia politica haya vuelto mas tarde, al menos parcialmente, a restablecerse. Tal reconciliacién tiene aceso ma- yor realidad en a categoria de la apariencia que en la de ia sustancia; sea como sea, actuslmente se manifiesta en un plano muy diferente del paralelismo primitivo, hoy dia superado, Ademés, y esto es lo que cuenca, tal realizacién ulterior asume con frecuencia aspectos contra- dictorios y equivocos. Estos se tendrén en cuenta en su lugar, cuando volvamos al estudio de ies ambiguas alfanzas que parecen vincular en fuestros diss a la izquierda cultural y artistica con Ie izquierda social y politica 4, Novetad del hecho y del concepto Desde e! momento en que el término arte de vanguardia qued6 admicido en el uso comin, Ia frecvencia con que circu!a no s6lo en la literatura y el periodismo, sino también en la polémica piblice yen la conversaciéa culta, no resulta menos extcaordinaria, a no set Por una selaciéa de neto contraste, que la ausencia 0 que les casi exhaustivas elaboraciones criticas, 0, en fin, que las més simples de- finiciones del concep:o incluso en tal cérmiao, Justamente porque se cacusntra 2 cada paso fa entided meramente verbal (0 entidades ver- bales equi ), es natural inclinarse a considerar el fendmeno que: este término designa como un factor permanente, 0 al menos recu- rence, en !a historia de la literatura y del arte. Sea cual fuere la actitud de nuestro juicio en la investigacién del ane de vanguardia, el feadmeno y Ia idea son para nosotros tan pre- Sentes y evidentes que no nos detendremos ni un instante 2 consi- erat si, en ver de estar ocupéndonos de una realidad, se tratard de luna mera ilusiéa o de una apariencia, de un mito o de une superst- ciéa y no de un concepto. Y, lo que més importa, aun cuando ten- gamos la certeza de que se trata de una realidad, no nos plantearemos jamés la cusscion de si a condici6n histOrica asi designada sera de origen remoto o reciente, : A pesar de que los adversarios del arte de vanguardia no hagan 28 Novadas 6 6580 9, G6! concepto mis que suspirar de nostalgia por el bello tiempo antiguo, cuando et arte era tradicional, académico y clésico; a pesar de que los propug- adores no hagan més que insistir sobre la necesidad de liquidar de una vez para siempre el arte del pasado, ia eradicién literaria y artis tice, resulta, sin embargo, evidente que unos y oios continian para- déjicamente en discusién, con el supuesto técito de que siempre haya existido 0, por lo menos, hace muchisimo tiempo, aunque en condi- ciones y formas diversas, Ia misma relacién de hostilidad, e! mismo conflicto entre el arte antiguo y el arte nuevo. Pero tal suposicién no € mas que ua equivoco, debido a Ia pobreza de imaginacién y de cultura histérica que con harta frecuencia aflige incluso a actores y €s- pectedores de las revoluciones de la cultura, ayunos del hecho de que para comprender tales revoluciones no es suficiente la observacién con- fempordnea, sino que es igualmente necesaria la observaciéa retros- pectiva, 1a reconstrucci6n intelectual de situaciones histéricas distineas de la presente, A esto se afiade la confusién consuetudinaria entre his- toria del gusto e historia del arte: es justamente la incepacidad de discriminar estas dos disciplinas lo que impide comprendet cémo ia noveded det resultado artistico sea cosa muy diferente de la novedad de la actitud del artista ante la propia obra y ante el cometido esté- tico que su edad se propone. En todo caso, hoy dia es iadudable el hecho de que el término y €l concepio de arte de vanguardia no se remontan cronolégicamente més alld del ilkimo cuarto del siglo pasado, y que términos y con- ceptos de anélogo contenido o de significado semejante n0 se en- cuentraa, ni siquiera en porencia, més allé de la cultura romantica o, en caso exizemo, més allé de Ia época de crisis, de fermento y de traasici6n que la prepara y precede, en la que se disuelve la tradicién de lo clésico moderno (de aqui el nombre que le fue dado de Pre- rromanticismo). Tal citcunstancia deberfa bastar para hacer compren- der que se trata de una novedad no de forma sino de sustancia, de un fen6meno verdaderamente excepcional en la historia de la cultura. Resulta extraio, pero de esta excepcionalidad parccen darse mis cuenta los criticos artisticos que los criticos didac- ticos, los dilestanti que los profesionales de la historia de las ideas: es muy dificil encontrar en las paginas de los historiadores o de los eruditos un juicio semejaate al de Massimo Bontempelli que, con razSn, no titubea al defini el arte de vanguardia 29 \ EL concepto de vanguardia ~ GTO, 8 hallazgo exclusivamente moderna, nacido solamente cuando flame empexs a contemplarse a si mismo bajo un aspecto hows ‘biegit Palsbr= “hallazgo” puede parecer caprichous nan embargo, si bien se considera, el tétmino arte de vanguatdia mis parece dey cuenta de una iavencién que de un descubrimiento, O, en fe st ce quiere, el Tore mismo es un descubrimiento, pero con un quid no preteen Tal es, por lo demés, el cardcter de todo descubrictiente logrado en el Gaimpo de la historia de Ia cultura, donde la realidad objetie eoineiae de oc eng, POE Ota parte, no significa més que conciencia cientifice de los Ferimenos eléctticos, en el caso de la cultura el descubrimiento es Seige la conciencia es existencia. El nico principio epistemolégico tilldo en el terreno humanistico es el del cogito, ergo ish cartesiano ; ©, mejor, eit cogitatum, ero eit. Ia positon tebtica es ademas wilisima para disipar equivocos como el del Romanticismo de los Clasicos pei Clasicis- rode 10s RomAncicos : fécmulas que acabin reveldndees sins to aue son: esto es, falaces anacronismos, en los que el segundo, por ¢l mero hecho de admitir una dialéetica historiea en le que el pasado Heed Nanguacdia, Ia hipéteis de que ese haya existdo ante dec época que aculié su nombre es dable error anncrOnien porque juzga 7_Pastdo en funcién del presente y del futuro, Una asvéoneg vanguar- ia no puede surgir més que cuando emerje, al meses en Potencia, el Se wince actuals y parece evidente que tal concepto o sus equivalernes Spore entaron a la conciencia histérica occidental s6lo en nucene époce, cuyos limites temporales mis remotos son los Preludios de la experiencia romintica, En el plano de Ia filosofia de la historia, no es concebible otra con- glusiga: es una verdad patente, un postulado que no acerca compro- bacién. Pero en el plano de la historia concreta, val comprobacién es itil Y scesaria. Su lugar, sin embargo, no esté en e! preimbulo de ea te 30 Novedad del hecho y del concepto lapis sién seré oportuno tratar de Ja relacién Sr veparte y Romersceee Sa eat fee en contra, seguird siempre Sendo oon mucin de parents: 16 sce cia entre Ja nica y autéotica vanguardia —la moderna— y las falas vanguardias pasadas que es relacién de oposicién, que sélo podr! = estudiada al final de este trabajo, cuando se haya’ dado una deficiin suficiente del concepto de arte de vanguardia. Entonces Ilegaré el sao mento de discutir la relacién entre los dos conceptos paralelos, de a cuales ya hemos postulado la identidad 0 coincidencia; el concepto de > arte de vanguardia y el de arte moderno, 31 CAPITULO. SEGUNDO EL CO} CEPTO DE MOVIMIENTO Escusla y movimiento EI Lenguaje es el mayor revelador hist6rico que poseemos; se puede decir en verdad que ante todo aquello que parezca fenémeno taico, un cambio linguistico esencial, como es, por ejemplo, la apariciéa de un fauevo nombre, basta a revelacaos la presencia de otto fendmeno distinco del primero. Ya desde las piginas iniciales de este estudio se ha dicho que Jn vanguardia es manifestacién de grupo: hasta qué panto y en ué sentido, €0 momento oportno. Es, por otra parte, innegable que inclusive en el arse del pasedo se ha dado la andloga 0 idéntica Gitcunstancia de Ia formacién de grupos liteatios y artisticos: y resulea Sfatoma particularmente significativo el hecho de que mientras a las fatigues agrupaciones Se-dzbe-et-aombre de estuelas, a TGF frupos mo. dernos $2 les da el nombre. de movimientos. Tal ciscunstancia no ha escapado a la vigilante atencién de T. 5 Elid, que en un ensayo dedicado & a grupo caracteristico de los poctas ingleses del Seiscien‘os, después de haberse preguatado “ zhasta qué punto los poetas metafisicos forman tuna escuela?”, afiade seguidamente, entre paténtesis: “hoy dia se disfa un movimiento’ Se puede decir que todos los grupos artisicos y literarios del pasado 80 son ni pueden ser designados de oto modo mas que con el término escuela. Escuelas son las diversas trediciones poéticas locales y for. Males de Ia antigua Grecia; escuelas son los neoteroi o poctae novi de Allejandria y de Roma; una sola y gran escucla es la poesia provencal 32 Escuela y movimiento entera, y subescuslas as tradiciones especiales de la “gaya ciencia”, como por ejemplo el trobar clus de Arna'do Daniello y sus secuaces; escuela en el mismo sentido de la poesia provenzal la de los doleesil- soviti italianos y los Minnesinger alemanes; escuela los grands rhé shoriquers de ta titima Edad Media y la Plelade del Renacimiento fran- es; escustas son los diversos petrarquismos y secontismi de Italia y de Europa. Si en la poesia del pasado no hay escuelas, hay acade- mias, como en el caso de la setecentista Arcadia, y parece ser que tal estado de cosas dus6 hasta tos umbrales de los tiempos moderaos. El téemino es de uso todavia més universal que ea la historia de la poesia y de la literatura, en la de la pintura y Ia escultura, o de las arces plésticas en general, en las que toma significado todavia mas literal y especifico. Es sin duda en este campo, por la importancia rela- tivamente mayor que asumen en él técnica, didéctica y ofiio en el que sobrevive hasta nuestros dias, aunque ef ejemplo més tipico y reciente que se puede poner no sea més que el de una agrupacia muy externa y antficia, la llamada “escuela de Paris”. Parece, pues, circunstancia de gran significado y relieve que el Romanticismo sea le primera manifestaci6n artistica y cultural de so prema importancia a ia que hoy dia nadie osarfa dar el nombre de escuela; ¢ igualmente que se tienda a negar tal desigaaciéa « las ma. nifesteciones selativamente menores que lo precedieron inmedieteme: te, como el Strum and Drang, 0 que inmediatemente lo siguen, como el Realismo 0 el Natusalismo. Esto sucede precisamence porque cada tuna de estes manifestaciones es sentida, por parce de los mismos actores © espectadotes, no como usa escuela, sino como un movimiento, Y, si se quiere objetar que Romanticismo es término que trascieade los con- fines de la literatura y del arte y se extiende a todas las esferas de la vide cultural y civil, no se hard més que confizmar el mismo punto de vista, porque esta itimizacién més allé del arce, esta aspizecién a lo que los alemanes laman una Weltanschauung, es tal ver el principal carécter que diferencia aquellos que se laman movimientos de lo que se llama escuelas. A partir del Romanticismo son muy escasos y, por insignificantes, fificiles de recordar, Jos casos en que se haya empleado el térming escuela. El primero es Ja férmula “escuela boreal", usada por el jefe del clasicismo italiano, Vincenzo Monti, en contra del mismo Ro- ‘manticismo, con intenciones muy diferenses de aquellas con las que 3B EL concepto de movimiento tantos afios después Robert Buchanan habia de definir con el nombre de “escuela carnal” la confraternidad prerrafzelista; Ia expresin “es. cuela natural”, acufada por el gran critico Beliaski para desigaat el Particular realismo del arte natrativo ruso de sa tiempo, que ao cris taliz6 en ninguna agrupaciéa voluntaria y consciente, y que fue més bien tendencia que movimiento; en fin, él nombre de “escuela romé. (cole romane), que el fundador y conductor Moréas habia de dar significativamente a una exigua y caduca manipulaciOn de trans fugas del Simbolismo. Nos parece muy sugerente que, de los cuatro ejemplos citados, tres reflejen la alternativa més frecuente hoy dia, que consiste en el uso tradicional del término escuela en funcién critica, més bien polémica; ¥ que s6'0 el tiltimo ejemplo atestigiie Ia otra alternativa més rara, es decir el uso del término como denominacién oficial y deliberada de un grupo de artistas aunados en un programa comin, Peto no doy al o!vi- do que el, intento de Moréas, fue en cierto seatido, retrdgrado; y puede ser que ia eleccién del nombre “escuela roménica” (en el que el adje- vo no es menos importante que el sustantivo) le fuese dictada tor una mas o menos clara conciencia de tal propésizo. Se puede asi concluir, sin femor a ser desmentido, porque las excepciones son s6lo aparentes, que todas las manifestaciones ertisticas y culeurales de conjunto que ha habido a partir del Romanticismo tienden, como regia, a designatse con el nombre de movimientos. Algunas veces son, a decir verdad, manifestaciones culturales més Fages y més vastas a las que se aplica, como etiquete mejor adaptada, 1a denominacién de corrieate. El témino corriente, predilecto de 12 critica sociolégica y positivista (fue de hecho puesto en boga so. bre todo por Georges Brandes), parece eludir preferentemente a les fuerzas vitales, a los elementos intuitivos e inconscientes, a las tenden- clas més que a los grupos: en cuanto término hist6rico usado, por decitlo asi, « posteriori, subraya en la historia de le cultura fendmenos fue parecen participar de la historia nacural, Su validez se limita, pues, 8 indicar orientaciones genéricas y poco estables, situaciones culturales, mas en potencia que en acto, tendencias en estado fldido 0 en estado bruto: en resumen, factores ambientales dificilmente traducibles a lov términos de la conciencia hist6rica y del conocimiento tedtico, Movi + miento ¢s, en cambio, un término técnico, hoy dia propio de la historio. grafia artistica y de la critica literaria, en cuanto una y otta son historia 34 Escuela y movimiento concrera-y critica especifica y, lo que més cuenta, € término usado no s6lo por los observadores, sino también por los procagonistas de la his. toria, Ea conclusiéa, igual que el eérmino antitético escuela, éste es mucho més que un mero flatus vocis, Ia nociéa de escuela presupone un maestro y un método, el critri dicién y el principio de autoridad, No tiene ea cuenta el facto ja, sino s6lo el factor tiempo, en funcién de la posibili- dad y la necesidad de transmitir a los venideros un sistema de trabajo, una serie de secretos técnicos, dotados de tal validez que parezca inmu- ac a toda metamorfosis 0 cambio: art longa, vite brats. El coacepto de escuela es, pues, eminentemente estitico y_clisico, mientras qué el oncepto ce Movimiento es en esencia dinamico y romantico. i eat supone Ja coasagraciOn te tos~discfpatos“aun fin que los trascienda, e? movimiento y sus secuaces obran siempre en fanciéa de un fin inmanente a! movimiento mismo. La escuela es inconcebible fuera del ideai humanistico, de Ia idea de cultura como thesaurus: un movimiento concibe, en cambio, !a cultura no como incremento sino como creacién 0, al menos, la trata como un centro de actividad y Pgiickess ie ani toed lex Masitetadoe) Dna, Ne me derno, y més especificamente del arte de vanguardia, se revelan idénti cas al concepto de movimiento, hay algunas que parecen més préximas al concepto de escuela, aun no asumiendo el nombre, Esto ocucre cada vez que triunfan en el seno de la vanguardia mitos socio\égicoestéticos del tipo de aguéllos gue se expresaron mediante actiuces tales como el “arte por el arte”, el Parnasse o la confraternidad prerrafaeliste, y que cristalizaron preferentemente en ciertas doctricas del Decadentismo o del Simbolismo 0, més en general, del esteticismo. Tales mitos, que per- senecen a aquella religion 0 superstici6n, a aquel ferichismo o idolateia que tomé el nombre de culto del arte, se efemplificaron en la férmula de la “torre de marfil”, del "Buen Retiro” y del Aortur conclusus; todas cllas variantes estéticas del nol me tangere, 0 del noli tangere circitlos ‘eos. Sus simbolos mas tipicos fueron la “torze” de Visceslav Ivanoven Rusia, el “circulo” (Kreis) de Stefan George en Alemania, los “marces” de Mallarmé en Francia, tal vez el convivio danaunziano y pascoliano ¢e Adolfo de Bosis en Tralia. A estos mitos corresponden en el plano social los ambientes que tomaron el nombre de coteries, chapelles o cendculos, que pretendieron asi distingair su {indole atistocritice 35 y solitaria de la mas popular y democeivica, compuesta por los atelier, tabarets y cafés de la bohéme vanguardiste, poco después por el es; rita de la rive gauche, Baztio Latino 0 Monsparnasse, Soho 0 Greenwich Village. Pero no hay que olvidar que Ia ancitesis entre cendculos y cafés literarios es mucho menos extremosa que la que opone @ unos otros frente a los salones del antiguo régimen literario y artistico que, con frecuencia, no fueron mis que una variante dilertentesca y mundana del espititu de escuela, y en los que de hecho la mentalidad académica llegaba 2 conjugarse con la mentalidad cortesane. Los cendculos mis tipicos son de tradiciéa decadente y de at- mésfera simboliste, y se reunen en Francia, Rusia y Alemania en torno a los nombres ya citados de Mallarmé, Ivanov y George, que fueron no tanto maestros o jefes de escuela, cuanto sacerdores de la religi6a moderna de la poesia y del arte, En realidad, en casos de este género se trata més que de escucles, movimientos o cendculos, casi de sectas. clisica 0, mis bien, la eradicién humanistica ignora el espititu de secta en la poesia, las concepciones hierdticas y esotéricas, toda iniciaciéa estética que sea al mismo tiempo iniciaciéa mistica, nistetio el€asico, pitagérico w écfico, Ei espirim de secta representa ua tio, como é! espiriea de escuela; pero de un esratismo concebido sé'o en funcién det dinamismo del espiritw de movimie del cual esos cenéculos no son més que le faz mistica o pasiva, no son mis que el reverso de Ia medalla. Esta obsecvaciéa es, pot ef momento, te para anticioar, bien que desde un punto de vista distinto, la soluci6n que se:4 deda en su lugar al problema de si el Simbo!ismo y las actitudes estéticas decivadas o afines pertenecen al arte de van- Suardia, de si son o no un movimiento. Es certo que el Simbolismo llevé al méximo grado de desarrollo tuna de las ranifestaciones exteraas més caracteristices del vanguar- dismo: los periédicos de grupo, de ceniculo, de movimiento; S:ganos. de uaa cotrien:e creadore especifica y, sobre todo, de una particular xdeacia de gusto. La peculiar importancia de tal manifescaciéa jus- que le demos un breve trato especifico, que se desarrollard en el excursus siguiente, Ea el caso del Simbolismo propiameate dicho y de los movimientos mis 0 meaos anilogos o peralelos surgidos en el seno de la culture francesa, bas:asé citar un haz de ticulos elegidos al caso, como “Le Sym- boliste” y “Le Décadent”, “La Revue indépendante” y "La Revue blan- 36 Escuela y movimiento che”, “La Wallonie” y “La Revue wagnérienne”, “La plume” y “Le Vogue”, “Taches d'encce” y “La Conque”, paca probar la validez de la observacién y, con la abundancia de los ejemplos, el alcance de! fendmeno observado. En la terminologia literaria angloamericana, !os periédicos de este tipo toman el nombre de little magazines, es decit de pequefas revistas: y es nombre muy justo porque sus carac- teristicas mis sinzométicas son el tiraje limitado y [a escasa circulacién, si bien alea selectiva (aunque tal selectividad sea decerminada sobre todo por factores negativos); en fin, la no comercialidad de la empresa, condici6n natural y no menos natural razén del fracaso de cada uno de esos 6rganos 0, al menos de su efimera duracién— ‘A veces el objeto de las pequefias revistas ao es més que la publi- cacién de proclamas y programas, o de una serie de manifiestos que anuncien la fundaciéa y expongen o elaboren !a doctrina, en forma categérica y polémice, de un nuevo movimiento; o también la pre- sentacién anto!égiea, ante un piblico amigo u hostil, de la obra colec- iva de una nueva tendencia o de un nuevo grupo de escrizores y de attistas. Precisamente por esto no suele tratarse més que de follecos sueltos, més 0 menos confesados, o mimeros tinicos que, de buen o mal ‘grado, tenuncian a le obligacién de la regularidad y de la periodicidad, y se contentan con aparecer en forma de anuarios o de almanaques, de miscelaneas o de antologias. A veces, condiciones particularmente fa- vorables permiten a alguno de estos periéticos ejercer una més vasta y duradgre-sobs eae ws variado y difuso y, enton- cfs, Tegan a see fastituciones Mitorieles de fndole normal y permanen- te, con colecciones colaterales e iniciativas complemencarias. secialmente en Francia, ea los dos casos ejemp de Ia “Nouvelle Revue Francaise”, una, 6rgano casi oficial del S: no, otra, Ue Ta vangardia entre las dos guerras En otros sitios el fendmeno aparece con menos intensidad, si no con menos frecuencia, y tal vez los tinicos casos andloges se encuentren en Espafia y en Italia, en e! perlodo que precede y que sigue a la primera guerra mundial, con la “Revista de Occidente” y con “La Voce”, si bien esta tiltima dess una fonciéa més parangonable con la activided editorial de Péguy y de sus “Cahiers de !a quinzaine”. Lo que no quiere decir que dzganos menos sdlidos no hayan ejercido, en otros fugares y momentos, una influencia igualmente eficez, en pro- fundidad si no en extensién: basta pensar en Rusia, antes y después 37 E! concepto de movimiento de la Revoluciéa, en Ia “Vesy” (0 “Balanza”) de Brivso de la Revolucién, ve wy en el Ley" (0 "Frents qlcrdo") de Maiskowki; a Alemania, eo uaa sie notable de ésganos del movimiento impresionista, para acalar los cer fir die Kunst” de Stefan George; en Amiérice, en “The Dial” cuando estavo bajo la direccién de Marianne Moore; en Ingla- terra, en el “Criterion”, de T. 8. Eliot; en "900" y en “Solaria” Fe iyeioaidel Ageia Tr oe coe ie ae Ea este sentido, anticipando una discusién futura sobre la : : 2 Lae ridad reletiva del arte y de la literatura roméntica, en Sapa con Ie ipopulasided cat absolua dl arte y Ia lterars de vanguar i ipdtesis sostenida por Ortega y Gasset, pero de Ja cual se puede, al_menos en parte, disentis, se debe admitis, sin mis, que existe una notable diferencia entre el tipico periédico vanguardista y ceris {0 periddico romintico ochocentista (como, por ejem Burgh Review”, la primera "Revue des deux | ee : cox “Flore nto _de aquella gran ieee). Tal ). Tel diferencia se puede expresar definiendo el_peribdico 0 Y ochocentista como esencialmente drgano de opiaién, que sjerce una funciba de vaniguardia ito en eset ae ae “aun cuerpo de lectores en ef laberinto de los ‘problemas y las cosjun, rons a obra por su propa cues, no s6o en el sensido de ia inves edi ano anblcaer tl dele baal: bronagina Y esgree tara. Desde esze que a la revista literari a wr, Desds es:e punto de vista, mis que a la revista literaria roméntica - ¥ Othocentista, la revista de vanguardia se opone diametra‘mente 2 la prensa periddica popular y comercial que, ea 3 de guisr Je opinion publica, satisface las pasiones de la miultitud y es recompensada por ella con una inmensa circulacién y un notable éxito econémico. Por otra parte, es precisamence el tri jodi P 1° de_mases lo que motiva y justifica Ta éxistencia de Ja revi van- guardia, instramento de una reaccida taf Hatural como necesatia contra fa vulgaridad o vulgatizaci6n de la cultura. sipegnen ate 4 lo demés, fue precisamente en el seno de la cultira roméntica & dia en el sentido moderno de la + basta pensar en | “GAtiencum’) a I gue or Distros que a fundaron y drigiron g érto momento llamar “Schlegelum", aunque estuviera des- 38 | aki no eats: was; mets que el patio de vanguard obra como una ul ilitente, independiente y aisleda, complete y netamente destacads del ‘Buestro tiempo que, en vez ~ | | ' | | noteblemente del peribaito-de los ilustrados, no universal, sino_gené- a ico, Saaictt fa educacion y propaganda, instructivo y edificante), tinada a set no s6lo el dzgano de los hermanos Schlegel, sino zambién de sus amigos, Tieck, Schleiermacher y Novalis. El género virtualmence eal del ciewlo luego rechazado, como le miniscula entidad numérica at grupo de colaboradores, son teazos igualmente significativos: Indi oor Sra retio, un cavicter de limitada plualidad, fente al caricet de quia be rsonales de Goethe ilfer, en las que el indi Ra acasts teataba de hablar solo, st bien con Ta voz de todos. ee no es mas que una manera diferente de ear que e~Athencum” fue won revista de grupo, de_cendculo, de movimiento; es decir, un periodico de vanguardia, “Tanto el periddico romantico como el de vanguardia (que difieren jpdembestran eusa reciente es el Fendmeno de la . aeticas Seana 31 so.a a explica exé vinculada estrechamente « Ja realidad cultura iemifo movimiento. Es evidente que por la diversidad de factores ms tefliles 7 foctales (no los wltimos, sino la aparicin tardia del medio téenico y el feadmeno enteramente moderno de la amplia difusién de sus. productos), Ia insviuciéa a la cual se dio el aombre de excuela no llegé nunce al grado de poseer o producir érganos similares a las Tevistes que sefalaron a la cultura romantica y postrroméntice. No menos Va unida a esta imposibilidad de hecho una impostbilidad de orden espititual. Una escuela artstica y literaria, en el sentido tradi- cioaal de 12 val abit oo puede ser Teva, Por fe ser llevada, por decitlo asi, al ejercicio dela propaganda: pretende no tanto afirmar con palabras Ta wnicidad, \ ia particularidad 0 la excepcionalidad de 1a doctrina teérica y de Ja | obra prictica mismas como probar con hechos el supremo valor de la ] ensefanza que ejerce 0 representa, Ta escuela no tiende a discutir: lo que pretende es s6lo_ensefiar. se manifesios y de revs, Zeicas_o periodisticas, En vez de proclamas y de progr otras ramas de Ja activided que so fen sentido literal o bien espiritual, por estar vinculadas @ Tas necesida- des del tiempo y del grupo propios, la escuela pfefier® producit nuevas Ta poética y de la re iconales que tengan carécter — ematiyg b, mas simplemente, @idactica Los escritos que representan cl espirity dé escuela son pues, por poner dos ejemplos tipices en los Casos extremos de [a culeora medioeval y de Ja cultura barroca, traca- 39. rensa literati ar el El concepto de movimiento dos y manuales como los ensenbamens de los poctas provenzales, 0 como la Agudeca 0 Arte de ingenio de Baltasar Gracién, Claro esti que la importancia que repertorios de este géaero tienen para el estudio de tas escuelas antiguas, del Arte y de Ia poesia del pasado, n0 es ni mayor ni menor que la importancia que asumirén las pequetas revistas pera aquellos que estudien los movimientos literatios y artsticos de nuestro tiempo. Es, sin embargo, posible que para el futuro historiador del arte y.de la literate, nuestras peques S sila de mayor Wilidad q culcura roméacica, aunque no sed més que porque meme-ta-divergencia y la excepcién, y porque actia ocala las fuente de ls obra, al proce. cr ‘experimencal ‘ ivo y a Ta fase 2. Dialéctica de los movimiento ___ Se vuelve, pues, al concepto de movimiento, para estudiarlo en lo jnterao y en lo externo: no sélo en sus motivaciones ideoldgicas y psi- colégicas, sino también en sus consecuencias sociolégicas y practicas. Un movimiento se constituye ante todo para obtener ua resultado positivo, un fin concreto. El resultado supremo deseado es, natwralmen- te, el éxito del movimiento especifico 0, en un plano mis alto y mis vasto, Ia afirmacién del espiriem de vanguardia en todos los campos de Ia culeara y del arte, Pero con frecuencia un movimiento se forma ¥ ectéia sin misfin que el movimiento mismo, por ua goce puramente dinimaico, por el gusto de a acci6n, por el entusiasmo fisico y depor- tivo, por la fascinacién de Ia emocién y el espiritu de aventura. Tal 5 el_primero entre los movimientos de vanguardia, del cual se dacd razén y quédaré definido como activismo 0 momento act ., be experiencia nos ensefia que Ia gratuidad del fia RO €F IO nits cc fin; 0, por lo menos, no es tan frecuente como el caso de un movi- miento cue se constituy para obrar, parcial o principalmente, contra algo o contra alguien. Este algo puede ser la academia, In tradicién; Gste alguicn puede sér un maestro cuyo ejemplo y ensesidtza, cuyo Prestigio y autoridad sean considerados erréneos 0 nocivos; o mas fre- Guentemente puede ser el individuo colectivo al que se da el nombre de piblico. De cualquier modo en que tal espiritu de Hostilidad 0 de 40 en_una =| | Dialéctica de los movimientos oposicion se manifieste 0 se exprese, revela una tendencia permanente, caracteristica de los movimiento de vanguardia, que seré tratada con el nombre de antagonismo o momento antagonista, ‘Activismo y antagonismo son actitudes, por decitlo ast, iamanentes al_coacepto misnio dé movimiento: de aqui la oportunidad” de exa- nifnar Who ¥ otro en este capitulo, El gusto de obrar por obrar, el dina- mismo genuino de la idea misma de movimiento, pueden de hecho in- ducir a no tener en cuenta en el transcurso de Ia accidn ninguna con- vencidn o reserva, escrdpulo o limite: més que en Ia embriaguez del movimiento se puede experimentar alegrfa en el acto de derribar ba- treras, raer obsticules del sue'o, destruit todo lo que se encuentie al B80. Una actitad semejante puede ser definida como una especie de antagonismo trascendental, y no se puede designar con mejores nom- bres que con los de nihilismo o momento nibiliste. Si se mira todavia mis a fondo, se Wee, G0 Ti, que el ansia febri de proceder siempre haciz un més all4, el movimiento y las unidedes humanas que lo componen pueden llegar hasta e! punto de no tener en cuenta no sélo las ruinas y perjuicios de les otros, sino hasta la propia catéstrofe y perdicién; siendo capaces de acogesla 0 aceptarla como un oscuro 0 ignoto sacrificio al éxito de los movimientos fururos. Este cuarto aspecto o actitud puede ser definido con los cérminos de ago- nismo o momento agonists. Como ye hemos sefialado, hey une notable diferencia entre ef pri- mero y el segundo momento de una parte, y el tercero y cuarto de otra. En el caso de los dos primetos, sino el contenido o Ia primera causa, ciertamente Ia forma y la causa tiltima pueden siempre aparecer como elementos 0 factores racionales, del mismo modo que pueden parecer recionales, en Ie relacién entre medios y fines, la guerra y el depozte, el dueto y el juego. Vistos desde otra perscectiva, los dos primeros mo- mentos parecen representar la ideologia de la vanguardia precisamente porque esteblecen los medios y los fines de accién, asi como el concepio més genera! del movimiento y Ia idea misma de vanguardia parecen representar [a mitologia, El irracionelismo absoluto de los dos segundos momentos resulte patente a quien lo mire desde cualquier punto de vista: lo que no quiere decir que no permanezcan en contacto mistico y metafisico con los dos primeros. En virrud de tal ircacionalidad, el ¢ cuarto momento no es concebible més que en el camro de la pura Psicologia, asi como el tercero se hace comprensible s6lo en e! plano Mt