INSTITUTO DE ESTUDIOS SUPERIORES RAFAEL GUÍZAR VALENCIA FACULTAD DE FILOSOFÍA

_________ TESIS
La teoría de la verdad como correspondencia o adecuación analógica en la obra Sobre el realismo y la verdad en el camino de la analogicidad de Mauricio Beuchot Puente Que para obtener el grado de Licenciatura en Filosofía

P R E S E N T A :
Carlos Ávila Gamino

Asesor:
Mtro. Juan Beristain de los Santos Xalapa, Ver. Mayo 2010.

INTRODUCCIÓN
La pregunta por la verdad obtiene un carácter fundamental respecto a cualquier otra pregunta acerca de la naturaleza o del ser de las cosas. Ya que si nos referimos a los contenidos alcanzables por el ser humano, parece ser, que es la primera y la más radical de las cuestiones, a la que necesariamente se le debe encontrar una respuesta, antes de que se abra la posibilidad de cualquier planteamiento fundamentado sobre aquellos contenidos que el hombre, por su racionalidad, puede conocer1. Es así que la pregunta por la verdad ha estado presente en el hombre y se ha manifestado a lo largo de su historia. El carácter de complejidad, que le distingue, en las diversas
BAUTISTA LUCAS, Erasmo, La pregunta por la verdad del saber humano , EFEMERIDES MEXICANA, Vol. 20, No. 59, UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE MEXICO, ESTUDIOS FILOSOFICO-TEOLÓGICOS, Mayo-Agosto 2002, p. 183.
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posturas, al querer dar una solución congruente y aceptable, se hace patente, a tal grado que a muchos les ha costado dejar su vida, en esa búsqueda de la verdad. Es una tarea nada fácil para quien intenta dar solución a dicha cuestión, y mucho menos para un autor novato, ya que es considerado como el problema más importante de la filosofía. Al empezar a introducirme a dicho problema me doy cuenta del inmenso mar filosófico con el que me enfrento y siento como me aplasta y asfixia, al tener un bagaje repleto de ideas acerca de la cuestión con atañe a este trabajo. No es que considere mis capacidades como omnipotentes, al pretender dar respuesta a este problema, sé que es una pretensión muy ambiciosa, sin embargo, esto mismo me anima para emprender el camino en busca de la verdad. Sé que no estoy solo, pues me acompaña Mauricio Beuchot Puente, quien me ha de orientar y guiar para que así se pueda afrontar, de una manera más segura, el problema de la verdad, Además de tener como escenario la teoría del conocimiento y la misma concepción de la verdad que asume Tomás de Aquino y
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que Beuchot recoge para fundamentar su camino. Esto me basta para mis pretensiones filosóficas que son limitadas y parciales. El presente trabajo se divide en tres apartados: en el primero, se dará a conocer un contexto, que sirve de preámbulo para entrar al problema de la verdad y de allí extenderlo hacia la realidad; posteriormente se pondrán de manifiesto las

interpretaciones que Beuchot maneja para resolver el problema, donde fundamenta su realismo analógico y se logra vislumbrar la verdad como adecuación; y así, finalmente, se pasará al tema de la analogía que sirve como vínculo con el realismo y la verdad. En el segundo apartado, como una solución al problema de la verdad, debido al orden semiolingüístico que se le otorga y que pertenece a la filosofía del lenguaje y a la semiótica. Se abordará la semiótica y sus ramas, así como las teorías de la verdad, que surgen de las reflexiones sobre el lenguaje, el significado y el signo, que se contiene en la disciplina de la semiótica. Y así poder llegar a ver un extraño paralelismo entre las ramas de la semiótica y las teorías de la verdad.

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Finalmente, en el tercer apartado, se verá la teoría de santo Tomás de Aquino acerca de la verdad, la cual tiene tres sentidos, y que se da propiamente en el juicio; en seguida, se pasará a una justificación y defensa de esta teoría; para que finalmente, se confronte con las otras teorías acerca de la verdad y, además, pueda verse su vigencia. Es así como nos adentramos a este trabajo.

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CAPÍTULO I EL CONOCIMIENTO COMO EL ENCUENTRO ENTRE EL HOMBRE Y EL MUNDO
1.1 El CONTEXTO
Aristóteles en el primer libro de la Metafísica afirma: Todos hombres tienen naturalmente el deseo de saber 2. Y la verdad es el objeto propio de este saber. Este deseo o tendencia natural por saber está a la base en toda la estructura del hombre. Esto hace
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ARISTÓTELES, Metafísica, Porrúa, México, 2004, p. 5.

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del hombre un ser capaz de dirigirse en el mundo hacia un fin que es la verdad. Ésta es la dimensión metafísica del conocimiento del ser humano, ya que sin la verdad el conocimiento no existe y no tiene sentido alguno. El hombre es el único ser en toda la creación visible que no sólo es capaz de saber, sino que sabe también que sabe, y por eso se interesa por la verdad real de lo que se le presenta. Es así, que es necesario decir qué es o qué se entiende por la verdad.

1.1.1 El problema de la verdad
La cuestión de la verdad va de la mano con el hombre, como ser cognoscente. Boecio define a la persona como sustancia individual de naturaleza racional; ésta, por su condición de ser racional es capaz de conocer. Con esta capacidad puede apropiarse intencionalmente de diversos modos de la realidad. Esta característica del individuo le da perfección y dignidad sobre los otros seres que no son capaces de llegar a saber lo que las cosas son.

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El hombre por sus sentidos corporales, por su experiencia del mundo, por sus facultades espirituales es un ser abierto al conocimiento de lo verdadero, esta capacidad de apertura hacia lo que trasciende es su nota distintiva. El intelecto puede ser pequeño en magnitud pero es la grandeza del hombre, pues tiene las condiciones necesarias de apropiarse de todo lo que se le presente. El ser humano con esta capacidad y disposición de apertura inicia su caminar en el mundo, pero hay una cualidad en ésta, no tiene contenidos, es decir, está vacía, se reduce a que el ser humano es ignorante en sus inicios. Aquí cabe mencionar una especie de axioma: In principio intellectus est sicut tabula rasa in qua nihil scriptum (S. Th. I, 79, 2)3. Pero esta condición de poder y no tener, le hace preguntar, interrogar, admirar, buscar y ponerse en camino hacia la verdad del ser. Se sigue que la capacidad de conocer, por una parte, hace que el hombre sea un ser abierto y que esté en busca de la verdad, y, por otra, hace de la verdad la cuestión central de su

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VERNEAUX, Roger, Filosofía del Hombre, Herder, Barcelona, 1988, p. 103.

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vida. De tal manera, que el hombre es el ser que camina en busca de la verdad4. Se ha visto que la cuestión de la verdad no se puede evitar, ya que es el fin de la inteligencia, es lo que el filósofo busca, es la finalidad del universo; además es punto de partida, camino y término de todo lo humano. Esta cuestión tiene una prioridad incontestable en la vida humana. Al plantearse el problema de la verdad es necesario formular una pregunta que, en compañía de Mauricio Beuchot Puente, se dirigirá todo el trabajo, para obtener un carácter de exactitud y un modo rígido en el que no se pierda el hilo conductor y así se logren obtener resultados satisfactorios. Mauricio Beuchot concretiza el problema de la verdad a través de dar una respuesta a la interrogante que le surge al hombre cuando se pregunta acerca de qué es la verdad, qué es esta cosa5. Una de las notas que caracteriza la historia del hombre es

Cfr. De veritatae, Traducción y citas textuales De Gabriel Ferrer Aloy, Introducción y notas explicativas de Abelardo Lobato. 5 Cfr. BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Sobre el Realismo y la verdad en el camino de la analogicidad, Universidad Pontificia de México, México, 1998, p. 3.

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su pretensión constante de decir qué son las cosas 6. El mismo Aristóteles dice lo que antes, ahora y siempre se ha discutido y buscado es sólo esto: qué es el ente, qué es la sustancia 7. Pregunta rectora de esta investigación, que no agotará el problema, pero sí lo enfrenta y le trata de dar una solución satisfactoria siguiendo, también, a una de las corrientes clásicas de pensamiento: el tomismo. Tal cuestión tiene varias interpretaciones, que Beuchot Puente señala y le sirven para fundamentar su postura, que más adelante se aludirá. Por lo pronto, se verá cómo está conectado el problema de la verdad con el de la realidad, para ir descubriendo cuál será el camino a recorrer.

1.1.1.1 La conexión del problema de la verdad con la realidad
Mauricio Beuchot al plantear el problema de la verdad dice que está relacionado, enraizado, ligado con el de la realidad; es decir, que al preguntarse por la verdad, la cuestión debe dirigirse
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GEVAERT, JOSEPH, El problema del Hombre, Sígueme, Salamanca, 2005, p. 150. ARISTÓTELES, Metafísica, VII, 4, 108b2

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hacia dar cuenta de qué es lo real. El problema de la verdad coincide en el fondo con el problema del ser [la realidad]; entendiendo esto no solamente en relación con lo que las cosas son, sino también cómo son y por qué y para qué son 8. De tal manera que al responder las cuestiones acerca de qué es lo real, sirva de base para centrarse en la pregunta por la verdad. Sin embargo, por el momento, se dará una visión general acerca de la palabra verdad entendida desde el contexto según se pueda presentar. La palabra griega que significa la verdad es EPIUIMEEs una palabra clave en la filosofía griega y por ello ha sido objeto de investigación permanente. Pero su significado tiene que indagarse según el contexto de su uso. Porque para unos significa desvelar, des-ocultar, siguiendo la raíz, letho, que significa ocultar, precedido de la a privativa. Y para otros, dicen que la a no es privativa, como no lo es en otras palabras griegas. De esto se dice que hay tres significados principales: conocer, ser y actuar. La verdad aletheia indica rectitud en el pensar y el decir frente a la
DE GUZMÁN, Lorenzo, El problema de la Verdad, Herder, Barcelona, 1964, p. 37. Los corchetes son míos.
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mentira y el engaño; significa la realidad, frente a la mera apariencia; designa una conducta recta frente a la engañosa. La aletheia griega, cambiante entre el conocer y el ser, entre el aparecer y la realidad que se esconde, ha preparado el camino para el fundamento de la filosofía como saber acerca del mundo, del hombre y de lo que trasciende a la physis9. Regresando a la cuestión sobre la realidad, Beuchot interpreta a Tomás de Aquino diciendo que la postura que toma es una actitud realista. La postura gnoseológica de Santo Tomás es el realismo, en el sentido de que admite la existencia de un mundo real independiente de nuestro pensamiento, de nuestra mente
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. Es así que si a la base está la realidad; entonces, se

desprende que para que el conocimiento de la verdad se pueda producir, es necesario que haya una realidad independiente de la mente, y así se pueda dar un encuentro entre el mundo y el hombre, donde ni todo le corresponda al mundo, ni todo le

Cfr. De veritatae, Introducción y notas explicativas de Abelardo Lobato. Pp. 194-195. BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Introducción a la filosofía de Santo Tomás de Aquino, Universidad Pontificia de México, México, 1992, p. 10.
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pertenezca al hombre11. A saber, que hay una correspondencia proporcional, dando el lugar adecuado a cada parte que tiene su propia importancia. La filosofía se concentra en ser teoría del conocimiento, que concuerda con el ser, que es su objeto y fundamento. El filósofo es el que busca conocer el ser. Es así, que si se pretende partir de lo epistemológico jamás se podrá inferir lo ontológico, ya que aquello que primeramente concibe el entendimiento como lo más conocido y en lo que resuelve todos sus conceptos es el ente
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. Pero, ¿por qué aceptar

la realidad, el ente, sin indicar a una posible demostración? Mauricio Beuchot, siguiendo a Aristóteles, sostiene que la realidad no se demuestra, simplemente se asume, tiene que aceptarse como un postulado. No se demuestra, a causa de que solamente se puede demostrar algo por otra cosa anterior, es decir, por un principio más básico. Pero el ser, la realidad, que se manifiesta en el principio de no contradicción: <<el ser es, el no-ser no es>>, Cfr. Idem, Sobre el Realismo y la verdad en el camino de la analogicidad, Universidad Pontificia de México, México, 1998, p. 112. 12 DE AQUINO, TOMÁS, Sobre la verdad, Cuestiones disputadas sobre la verdad, Madrid, Biblioteca Nueva, 2003, Edición, traducción y notas de Julián Velarde, p. 63.
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referido por vez primera por Parménides

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, ya no cuenta con un

principio anterior, debido a que es éste, el principio más básico, por este razón, no se puede demostrar14. Se deriva que el ser simplemente hay que postularlo, aceptarlo como punto de partida, como la base más universal existente por ser es evidente. Por ende, al responder la interrogante, anteriormente mencionada, y al aceptar la realidad, queda fuera cualquier postura que vaya en contra. Por ejemplo, el idealismo, que postula que no hay mundo real, todo sucede en nuestra mente, a nivel de puras ideas. Una vez admitida la realidad, se abordará a continuación las interpretaciones que dan de alguna manera solución al problema de la verdad. Así se irá cerrando las posibilidades de errar y centrándose en la vía por la que se debe caminar.

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Cfr. ALVIRA, T., CLAVELL, L., MELENDO T, Metafísica, EUNSA, Pamplona, 20018, p.19. Cfr. BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Sobre el Realismo y la verdad en el camino de la analogicidad, Universidad Pontificia de México, México, 1998, p.11.

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1.2 INTERPRETACIONES POSIBLES AL PROBLEMA DE LA VERDAD
(Tipos o versiones de Verdad) Siguiendo a Beuchot Puente, que a su vez sigue a Tomás de Aquino, se darán a conocer las interpretaciones que presenta ante la pregunta vigente: ¿Qué es la verdad? Básicamente se hará alusión a tres aspectos de la verdad, con la finalidad de hacer un análisis reductivo y a la vez que posibilite dar una respuesta en favor a la cuestión a tratar. Tomás de Aquino, dice que la verdad es un concepto análogo, es decir, que puede concebirse de distintas formas15. Con dicha afirmación Beuchot dirá que una de las primeras formas acerca de la verdad es la ontológica, es decir aquella que trata la verdad de las cosas16. En este sentido de la verdad se está hablando de algo que le pertenece a las cosas mismas. Se puede hablar aquí de la verdad como trascendental del ente,
15 16

Cfr. Ibidem, p.100. Cfr. Ibidem, p. 3.

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el ente es verdadero en cuanto es inteligible, en el sentido de que posee una aptitud esencial para ser el objeto de una intelección verdadera. [ ] ens et verum convertuntur, el ente y lo verdadero son equiparables Otro tipo de
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. es la que se denomina

verdad

epistemológica, aquella que está en la mente e implica la pregunta acerca de la relación que existe entre ésta y la cosa misma. Aquí se logra ver la relación del cognoscente hacia lo conocido. La verdad del entender humano, o verdad lógica,

consiste en la adecuación del intelecto a las cosas, <<adaequatio rei et intellecus>>
18

.

Un tercer sentido del problema acerca de la verdad es de orden semiolingüístico, que pertenece a la filosofía del lenguaje y a la semiótica, a saber, qué relación se da entre el signo y su designado, aunque también se presenta esta relación semiótica en el concepto y el juicio, como relación de representación y representado. De esta manera, Beuchot dice

ALVIRA, T., CLAVELL, L., MELENDO T, Metafísica, EUNSA, Pamplona, 20018, p. 174. Los corchetes son míos. 18 Ibidem, p. 176.

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que la verdad es aquella en la que la relación que se da entre las proposiciones, oraciones, enunciados, o lo que se quiera que sea el signo del juicio, con la realidad que pretende describir19. Hasta ahora, se han dado a conocer principalmente tres versiones acerca de la verdad con la finalidad de delimitar dicha investigación. Ahora se pasará a estudiar cómo con estos tipos de verdad, Mauricio Beuchot, da paso para fundamentar y poner de relieve su propuesta. Además se pretende llegar a determinar qué es la verdad, agotando las posibilidades que se puedan presentar en el recorrido de las distintas interpretaciones al problema.

1.2.1 Versión ontológica de la verdad: el realismo analógico
En la cuestión de la verdad ontológica, Beuchot Puente pretende fundamentar la realidad independiente del sujeto. De lo que se trata es de preguntarse si hay o no realidad, y si hay una realidad independiente que se presente para ser captada y
19

Cfr. BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Sobre el Realismo y la verdad en el camino de la analogicidad, Universidad Pontificia de México, México, 1998, p.3.

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conocida por la mente. Sostendrá un realismo analógico. Es decir, una realidad independiente de la mente, pero ésta no es captada de manera completamente directa e inmediata, sino que se da más bien a través de una mediación epistémica. En otras palabras, hay realidad exterior y el sujeto solamente la ve a partir de sus marcos conceptuales, esto es, que la realidad se le da al sujeto de manera epistemológica, no es total, ya que, por una parte, la realidad sigue presente -no se agota- y, por otra, es epistémica en todos sus aspectos. Se tiene que afirmar que la realidad es relativa a los marcos conceptuales del sujeto, pero sin caer en un relativismo total20. Depende de la naturaleza del sujeto que la recibe y de sus disposiciones, en virtud del principio: quid quid recipitur, ad modum recipientis recipitur, lo que aquí da: cognitum est in cognoscente ad modum cognoscentis
21

.

Se ha dicho que hay un relativismo, pero éste se da con relación al sujeto, y en este sentido, se interroga si todos los conocimientos se obtienen filtrados por el marco conceptual o hay
20 21

Cfr. Ibidem, Pp. 3-4, 9. VERNEAUX, ROGER, Filosofía del Hombre, Herder, Barcelona, 1988. p. 41

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algo que escapa de éste. A lo que se responde que hay esencias clases naturales , que son independientes de la mente y no relativas a marcos conceptuales. Así se dejan a un lado, los que dicen que todas las esencias son construidas por el cognoscente, según sus enfoques e intereses, y por otro, los que afirman que las esencias son independientes del cognoscente sin ninguna relación22. De tal modo, queda formulado y aprobado el realismo analógico y ahora se da paso a la verdad que tiene la cualidad de correspondencia o adecuación.

1.2.2 Versión epistemológica de la verdad: la correspondencia o adecuación (Qué tipo de relación hay entre Mente Mundo)

Se ha indicado que hay un mundo real, independiente del sujeto, aunque tamizado por una mediación de tipo

epistemológica. Ahora queda por ver qué tipo de relación se da

22

Cfr. BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Sobre el Realismo y la verdad en el camino de la analogicidad, Universidad Pontificia de México, México, 1998, p.14.

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entre la mente y el mundo. La verdad no es una res, una cosa, algo sustantivo, sino la conformidad entre la cosa y el entendimiento
23

.

Beuchot Puente dice que la relación que se da es de correspondencia y no cualquier tipo de correspondencia, sino una que es analógica, proporcional, en la que no hay sólo una descripción válida de la realidad. Hay grados de aproximación a la verdad [ ]. Esta aproximación es de
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adecuación, .

correspondencia, pero no biunívoca, sino análoga

Una correspondencia en la que los juicios de la mente se ajusten a los hechos, de aquí que se diga que son verdaderos porque hay correspondencia proporcional. Ya que se trata de una visión del conocimiento como el encuentro entre el hombre y el mundo. Pues una parte el hombre la construye desde sus marcos conceptuales; pero también, la otra parte, se da en el mundo que está independientemente del sujeto y que no es construida. Es así

CORAZÓN GONZÁLEZ, Rafael, Filosofía del Conocimiento, EUNSA, Pamplona, 2002, p. 140. BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Sobre el Realismo y la verdad en el camino de la analogicidad, Universidad Pontificia de México, México, 1998, p. 8. Los corchetes son míos.
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que la verdad se dice, en el sentido epistemológico, proporcional y adecuación de la mente con la realidad. De este modo, grosso modo queda afirmada la relación de correspondencia entre la mente y el mundo. Por lo que, más adelante se dará, con propiedad, a conocer toda esta postura. En cuanto a este apartado, es necesario referirse a la analogía como parte fundamental en el desarrollo de este trabajo.

1.3 EL LUGAR PRIVILEGIADO DE LA ANALOGÍA
Mauricio Beuchot al tratar el tema de la analogía sigue a Tomás de Vio (1469-1534), llamado el Cayetano , por la ciudad natal de Gaeta, Italia, quien expuso sintéticamente la tradición griega y medieval de la analogía en el opúsculo intitulado De la analogía de los nombres , escrito en 1498, hace cinco siglos25. Primero se darán a conocer unas definiciones de analogía, después se verá la relación que tiene con el realismo y la verdad. De este modo se completa y se dejan las bases del primer

25

Cfr. Idem, Hermenéutica, analogía y símbolo, Herder, México, 2004, p. 14.

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apartado del trabajo que servirán como fundamento del camino a recorrer.

1.3.1. Definición de analogía
Etimológicamente, el vocablo <<analogía>> se compone de dos palabras griegas: la preposición ERE relación, conforme a , y el sustantivo PSKS^SYS palabra, discurso, tratado, razón, explicación. Según la etimología del nombre, Araújo encuentra que la analogía es cierta proporción y conveniencia entre las cosas, una comparación de real conveniencia
26

. Beuchot da la

explicación diciendo que la idea de <<proporción>> proviene de las matemáticas griegas. Significa que una cosa compete o se atribuye a otra semejante, esto es, según la proporción que a cada una le corresponde
27

. De esto se logra ver que la

característica específica de la analogía sea una atribución tanto en los aspectos idénticos como en los diferentes de las cosas.

Idem, Metafísica la Ontología Aristotélico Tomista de Francisco de Araújo, Universidad Pontificia de México, México, 1987, p. 115. Cfr. AGUAYO, Enrique, La hermenéutica filosófica de Mauricio Beuchot, Ducere, México, 2001, p. 59.
27

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Para dar una definición real de la analogía se debe hacer alusión a tres sentidos. El primer sentido, en el que se habla de la analogía, se dice que es intermediaria entre lo unívoco y lo equívoco, busca cierta unidad en las diferencias. En segundo sentido, hay cierta proporción y conveniencia entre las cosas de diversos órdenes. En donde la unidad jerárquica de los entes se elabora con base en la proporción de sus semejantes, luego entonces, hay unidad en la diferencia. En el último sentido se dice que la analogía es un método, un modo de pensamiento y hasta casi una racionalidad en la que se trata de salvaguardar las diferencias en el margen de la unidad.

1.3.2 La relación de la analogía con el realismo y la verdad
Beuchot Puente propone un realismo moderado con un carácter analógico, esta peculiaridad es lo que hace equilibrar la realidad extra-mental con la intra-mental, el mundo objetivo de los entes con el subjetivo del modo como son pensados estos. Se trata de conciliar al mundo y al hombre, ya que los dos tienen su
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parte en la interacción cognoscitiva. Tal conciliación se hace a través de la analogía donde se evita, por un lado, el relativismo y, por otro, se logra algo absoluto, además se detiene la epistemología dando paso a lo ontológico. Se ha dicho con Tomás de Aquino que la verdad es un concepto análogo. Ahora bien, se puede decir que la verdad es analógica según los grados, es decir, hay aproximaciones de distintos modos, dependiendo la rama del saber desde la cual se haga la búsqueda, ya que no todas las disciplinas se acercan de la misma manera a ella. Tal aproximación está en función a la adecuación de la mente con el objeto y viceversa. Es aquí cuando la analogía hace su aparición, pues se considera como adecuación del juicio con la realidad. Esta adecuación no será unívoca porque no existe un solo juicio que la exprese, ni tampoco será equívoca pues no todos los juicios corresponden a la realidad,

consecuentemente, habrá algunos falsos. Por tanto, existen diversos juicios verdaderos, ya que cada uno de estos dará una aproximación acerca de la verdad28.
28

Cfr. Ibidem, Pp. 59-72.

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Es así como se da a conocer el lugar privilegiado que tiene la analogía en este enfoque filosófico que Mauricio Beuchot pone de manifiesto.

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CAPÍTULO II EL PARALELISMO ENTRE LAS RAMAS DE LA SEMIÓTICA Y LAS TEORÍAS DE LA VERDAD
Con Mauricio Beuchot se ha mencionado que principalmente son tres las interpretaciones posibles al problema de la verdad. De las cuales sólo se han expuesto las dos primeras ontológica y

epistemológica en el apartado anterior y se ha dejado, para este capítulo, la tercera de ellas; la cual, debido a la ampliación lingüística que se hace, como el problema de qué relación se da entre las proposiciones, enunciados, oraciones, o lo que se quiera
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que sea el signo del juicio, con la realidad que se pretende describir. Es aquí cuando se da un tercer sentido del problema de la verdad, de orden semiolingüístico, que pertenece a la filosofía del lenguaje y a la semiótica. Es así que de lo que se va a tratar es precisamente de ver qué relación se da entre el signo y su designado (aunque también se presenta esta relación semiótica en el concepto y el juicio, como relación de representación y representado); entre el signo y otros signos; entre el signo y los hablantes. Por tal motivo, se pasará a dar un acercamiento de lo que es la semiótica y cuáles son las partes que la componen.

2.1 LA SEMIÓTICA
Desde hace algún tiempo, el lenguaje su ubicó en un primer plano del filosofar. Para una determinada dirección del

pensamiento, la filosofía no es otra cosa que un análisis del lenguaje y no va más allá de este mismo. El lenguaje es el medio de expresión más comprehensivo y diferenciado del hombre. Por su origen, cabe referirlo a los
30

sonidos naturales. El grito, generador de una serie de fonemas cada vez más configurados, es ya una especie de lenguaje. Los fonemas se solidifican en formas fónicas, convirtiéndose en piedras sillares de los vocablos. Su carácter pantomímico29 juega aquí un papel decisivo. Las formas fónicas se hallan unidas con determinados objetos, con su presencia o ausencia, y, sobre todo con otros individuos humanos, así como con acciones propias y ajenas. Las formas fónicas mantienen constantes y, de este modo, construyen un campo de comunicación, apuntan a un objeto, lo dicen . Cuando en su forma primitiva creen disponer de él, se hace evidente el carácter mágico del lenguaje. La forma fónica está vinculada a la palabra. Se mueve entre la conciencia humana y el objeto al cual piensa. Engendra una representación del objeto e interpreta a éste como algo .

Conserva una función de signo dentro de un campo de comunicación. Designa algo, contraponiendo el signo lingüístico al objeto e interpretando a éste como signo
30

.

29

De pantomima. (De pantomimo). Representación por figura y gestos sin que intervengan palabras. 30 Cfr. GRABNER-HAIDE, Anton, Semiótica y Teología, Verbo Divino, Navarra, 1976, p. 12.

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Una primera aproximación a la semiótica, una primera noción de ésta, para captar el desarrollo que siguió hasta su constitución actual. La semiótica es el estudio general de los

signos, desde un nivel abstractivo superior ( meta-teórico o epiteórico ), en sus relaciones de coherencia, de significado y uso
31

.

La semiótica es la disciplina que se ocupa de la función de los signos del lenguaje en particular. Pero, en un sentido más amplio, bajo el concepto de semiótica cabe condensar toda la ocupación analítica del lenguaje. Por lo que respecta al nombre, la semiótica es una ciencia joven, pero no en cuanto a la realidad que representa. En su obra Foundations of the theory of signs (1938) reunió Ch. W. Morris, bajo el nombre colectivo de semiótica, la totalidad de análisis del lenguaje. Por lo que respecta a su realidad, ya desde los sofistas y desde el De interpretatione de Aristóteles, se han venido planteando cuestiones semióticas. Para formar conceptos, así como para comunicarlos se utilizan signos, éstos pertenecen al lenguaje escrito u oral, que

31

BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Elementos de la Semiótica, Universidad Veracruzana, Xalapa, 1993, p. 11.

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consta de palabras o de símbolos semejantes a éstas. El paso en el que algo funciona como signo se ve como un proceso constante. Morris llama a este proceso funcional de los signos lingüísticos semiosis . De ahí que la semiótica sea la ciencia del proceso lingüístico de los signos. Ahora bien, hay problemas filosóficos de base y cuestiones de teoría de la ciencia, debido a que el lenguaje no reproduce directamente lo existente, aunque expresa los conceptos y proposiciones objetivas. No se expresa lo existente, tal como es, sino tal como se piensa. Este presupuesto es fundamental para las disciplinas semióticas. La semiótica es una ciencia analítica. Analítico significa no-

descomponerse en partes constitutivas, en antítesis a

analítico , que significa aprehender el objeto en su totalidad. Analítico es el método de la ciencia natural, que cabe distinguir como una ciencia nomotética32.

Cfr. GRABNER-HAIDE, Anton, Semiótica y Teología, Verbo Divino, Navarra, 1976, Pp. 1014.

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2.2 LAS RAMAS DE LA SEMIÓTICA: SINTAXIS, SEMÁNTICA, PRAGMÁTICA
Para el conjunto del análisis lingüístico es importante la distinción entre una semiótica semiótica pura , esto es, lógica, y una

descriptiva , es decir, empírica. Es importante no

confundir esta distinción en todas las disciplinas semióticas. En efecto la semiótica tiene tres partes, aspectos o perspectivas desde las cuales estudia el acontecimiento del signo. Un signo tiene diferentes dimensiones. El primer grado de la dimensión del signo es sintáctico, es decir, ésta describirá la relación de diferentes signos entre sí, con abstracción del designatum y del utilizador del signo. El segundo grado de la dimensión de los signos es la semántica, ya que, describe la relación entre el signo y lo designado o significados u objetos. Abstrae ciertamente del utilizador del signo, pero presupone la sintaxis.

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Finalmente, el tercer grado de la dimensión del signo es la pragmática, que describe la relación entre el signo y el utilizador de éste, las relaciones de los signos con los usuarios o hablantes. Con estos tres factores: el signo, lo designado y el utilizador del signo queda delimitado el proceso de los signos. A esta delimitación corresponden las tres disciplinas fundamentales de la semiótica, a saber, la sintaxis, semántica y la pragmática33. Estas disciplinas, en el mismo orden, establecen las reglas de coherencia, correspondencia o adecuación y uso del signo34. Un lenguaje es un sistema de signos mediante el cual se pretende la comunicación de contenidos referentes al mundo real o imaginario. Cuando un signo aparece en escena, se produce una situación semiótica o acontecimiento semiótico . Así llamaremos a todo fenómeno en el que aparece el signo, en especial el lingüístico. Y estos acontecimientos configuran el objeto de estudio de la semiótica35.

Cfr. Ibidem Pp. 16-17. Cfr. BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Sobre el Realismo y la verdad en el camino de la analogicidad, Universidad Pontificia de México, México, 1998, p. 5. 35 Cfr. Ídem, Elementos de la Semiótica, Universidad Veracruzana, Xalapa, 1993, Pp. 1112
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Una vez que ya se tiene conocimiento de lo que es la Semiótica y cuáles son sus partes, nos mantenemos al margen, y a continuación se revisarán las teorías de la verdad, para que en el último apartado de este capítulo se vea la convergencia entre ambos bloques estudiados.

2.3 LAS TEORÍAS DE LA VERDAD
Actualmente han surgido varias teorías sobre la verdad. Son teorías que han surgido de las reflexiones sobre el lenguaje, el significado y el signo; es decir, sobre el fenómeno sígnico, que se contiene en la disciplina de la semiótica36. En lugar de entregarse para su estudio a la metafísica y teoría del conocimiento, se han examinado en la filosofía de la lógica, como fenómenos que surgen y resultan de la lógica y del estudio del aspecto lingüístico filosofía del lenguaje y semiótica . Incluso puede observarse que las investigaciones actuales corren parejas con la teoría general de los signos o semiótica y

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Cfr. Ídem, Sobre el Realismo y la verdad en el camino de la analogicidad, Universidad Pontificia de México, México, 1998, p. 5.

36

cada una de sus ramas han desarrollado un concepto de verdad37 de los que se darán a conocer en este apartado. Se pretende desarrollar sistemáticamente algunos datos básicos de la teoría del conocimiento, sobre la importancia de ese conocimiento para el hombre en cuanto hombre. Aquí sólo se esbozará esquemáticamente y se hará referencia a los grupos más importantes, en los que pueden condensarse las teorías de la verdad y que difieren en puntos concretos. Por supuesto estas clasificaciones son muy discutibles y relativas, pero sirve para obtener una idea de los principales grupos de teorías sobre el significado y la verdad.

2.3.1 La teoría coherentista de la verdad
Un primer acercamiento al problema de la verdad se puede relacionar con la idea de coherencia. Esta teoría aparece en Inglaterra en el contexto de una filosofía idealista. En nuestro siglo se ha desarrollado en varias direcciones. Por un lado, llegaron algunos del positivismo lógico, O. Neurath y Carl Hempel,
Cfr. ZILLI MÁNICA, José, De la Tarea Académica, Editora del Gobierno del Estado de Veracruz-Llave, Xalapa, 1994, p. 38.
37

37

con su obra: la teoría de la verdad de los positivistas lógicos (1935). Por otro lado, desde posiciones más cercanas a la lógica del hegelianismo, aunque muy transformada, se encuentran el planteamiento de Nicholas Rescher con su obra Verdad como coherencia ideal (1985) y la obra Problemas y tareas de una tería explicativo-definicional de la verdad de Lorenz B. Puntel (1987)38. Esta teoría sobre la verdad radica en la coherencia o compatibilidad entre los enunciados que se aceptan dentro del sistema. <<La teoría de la coherencia>> sobre la verdad, según la cual en su forma más simple la verdad en una afirmación consiste en dejarse encajar sin contradicción en el conjunto de afirmaciones de un sistema Esta teoría de
39

. coherencia se ha mantenido

la

posteriormente entre los metodólogos influidos por la axiomática y la formalización. Según ellos, la verdad o falsedad dependen de la relación de los enunciados con

Cfr. ANTONIO NICOLÁS, J., JOSÉ FRÁPOLLI, M., Teorías de la verdad en el siglo XX, Tecnos, Madrid, 1997, p. 18, 481, 495, 509. 39 KELLER, Albert, Teoría general del conocimiento, Herder, Barcelona, 1988, p. 122.

38

38

otros enunciados que pertenecen a la misma teoría. Esta relación se suele designar como coherencia o consistencia, pero también como deducibiliad o implicación. Este tipo de teorías, un enunciado es verdadero si se encuentra en la debida relación de implicación con otros enunciados del sistema
40

.

Se puede decir que la verdad en esta teoría está constituida por las relaciones internas, y que de fondo tienen planteamientos idealistas. Ya que para el idealismo el modelo de todo conocimiento es a priori, que es independiente de los sentidos.

2.3.2 La teoría correspondentista de la verdad
Esta teoría es sin duda la que mayor fuerza y vigencia histórica tiene, debido a que es lo más cercano al sentido común. Tan es así, que la concepción prototípica de la correspondencia se ha convertido en la referencia respecto a la cual se definen

40

ZILLI MÁNICA, José, De la Tarea Académica, Editora del Gobierno del Estado de Veracruz-Llave, Xalapa, 1994, Pp. 39-40.

39

otras concepciones alternativas de la verdad, sean pragmáticas, coherentistas o hermenéuticas
41

.

Las más desarrolladas durante este siglo se han clasificado en dos tipos: a) Teorías semánticas de la verdad. Es toda una reflexión sobre el tema en una sola línea de pensamiento. El representante máximo es A. Tarski con su obra La concepción semántica de la verdad y los fundamentos de la semántica (1944), otros autores se han desarrollado en sus teorías pero basados en la idea tarskiana. Como es el caso de E. Tugendhat con la teoría semántico-formal, la teoría semántico-fundamental de P. Hinst, la teoría semántica del realismo interno de H. Putman, de S. Kripke la teoría semántico-esencialista y de W. v. O. Quine la teoría semántico-naturalista. b) Teorías no semánticas de la verdad. Dentro del planteamiento de la correspondencia, pero no en el marco de las

ANTONIO NICOLÁS, J., JOSÉ FRÁPOLLI, M., Teorías de la verdad en el siglo XX, Tecnos, Madrid, 1997, p. 16.

41

40

teorías semánticas, se puede incluir la propuesta de J. Austin Verdad (1950)42. Esta teoría ha sido la concepción más influyente de la verdad, que no ha dejado de estar vigente desde Aristóteles hasta nuestros días. Su formulación clásica, [ ], la presenta y explica así Tomás de Aquino:<<La verdad consiste en la adecuación (adaequatio) del intelecto (intellectus) y la cosa
43

.

Mauricio Beuchot dice con respecto a esta teoría que la verdad consiste en la correspondencia o adecuación de los enunciados con los hechos del mundo real además de exigir una aceptable coherencia entre los enunciados del sistema, exige que éstos tengan como referencia la realidad
44

.

2.3.3 La teoría pragmática de la verdad
Esta teoría que se desarrolla principalmente en la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX. Los autores que destacan y representan el pragmatismo <<clásico>> americano
Cfr. Ibidem, Pp. 16-17. KELLER, Albert, Teoría general del conocimiento, Herder, Barcelona, 1988, p. 118. 44 BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Sobre el Realismo y la verdad en el camino de la analogicidad, Universidad Pontificia de México, México, 1998, p. 6.
43 42

41

son J. Stuart Mill, W. James y Ch. S. Peirce. Actualmente son representantes del pragmatismo R. Rorty y S. Haack, aunque entre ellos haya diferencias. También representan posturas pragmáticas en cuanto a la concepción de la verdad K. O. Apel y J. Habermas, en la medida que se centran en el uso del lenguaje en el hecho de la acción comunicativa45. Esta teoría sostiene, según Beuchot, que la verdad de un enunciado o de todo un sistema consiste en el éxito que consigue en la comunicación humana por manejar la convección o por el éxito que consigue al dirigir el manejo de la realidad en la conducta humana aunque suele aceptar la coherencia (y a veces hasta la correspondencia), da más importancia a la utilidad o rendimiento práctico del conocimiento como criterio decisivo de verdad . Se trata de las relaciones que se dan entre las expresiones y los usuarios, de manera que la verdad dependería de los hablantes y del uso que dan intencionalmente a sus expresiones. La verdad de las expresiones dependería de las intenciones,
45

Cfr. KELLER, Albert, Teoría general del conocimiento, Herder, Barcelona, 1988, p. 118.

42

creencias,

intereses

y

hasta decisiones

de

los

hablantes.

Simplificando de una manera esta teoría se puede decir que no es verdadera una expresión enunciativa por corresponder a la realidad significada, sino por la decisión de los que hablan46. El acuerdo o convención sería entre los hablantes mismos o usuarios de un lenguaje. Debido a esto, el predicado <<es verdadero>> no es un predicado de las proposiciones, sino del uso que se haga de ellas. Es así que la verdad consistiría en que se diga lo mismo de parte del que habla, que convengan en lo dicho o afirmado. Esta postura sería la de P. F. Strawson47. Finalmente, una perspectiva que tiene Beuchot, sobre las tres teorías de la verdad, es que son complementarias y no se oponen necesariamente entre sí, que las tres, tomadas en conjunto, hacen referencia a diferentes aspectos del

funcionamiento de la verdad, por esto, son complementarias.

Cfr. BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Conocimiento, Causalidad y Metafísica, Universidad Veracruzana, Xalapa, 1987, p. 50. Cfr. ZILLI MÁNICA, José, De la Tarea Académica, Editora del Gobierno del Estado de Veracruz-Llave, Xalapa, 1994, p. 42.
47

46

43

2.4 LA SEMEJANZA DE LAS RAMAS LA SEMIÓTICA Y LAS TEORÍAS DE LA VERDAD
Resulta llamativo encontrar un extraño paralelismo entre las ramas de la semiótica y las teorías de la verdad. Lo cual indica el curso lingüístico que se les ha dado. Ya que unas teorías resaltan el aspecto coherentista perteneciente a la sintaxis; otras ponen su mirada en el aspecto correspondentista que pertenece a la semántica; y, finalmente, otras hacen mayor hincapié en el aspecto de uso, utilitarista, o pragmatista, o de convención, que pertenece a la pragmática. Mauricio correspondencia Beuchot a la sostiene que y hay se que verá añadir cómo la se

coherencia,

complementan perfectamente, y que la correspondencia añade beneficios48. Es así como cerramos la tercera parte de las interpretaciones que se realizan al problema de la verdad. Ahora sólo queda ubicarse en la postura que sostiene Mauricio Beuchot acerca de la
48

Cfr. BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Sobre el Realismo y la verdad en el camino de la analogicidad, Universidad Pontificia de México, México, 1998, p. 5-9.

44

verdad, que sigue a Tomás de Aquino. Esta postura que sustenta Beuchot, para dar una posible respuesta a la pregunta que guía esta investigación, es que la verdad la entiende preferentemente como adecuación o correspondencia de la mente a la realidad y está ubicada dentro de las teorías de la verdad como la de la correspondentista o adecuación. Así que en el siguiente apartado se manifestarán

propiamente las bases de todo este enfoque filosófico que sustenta Beuchot y que un autor inexperto da su consentimiento para sostener una postura realista sobre el problema de la verdad.

45

CAPÍTULO III LA VERDAD COMO ADECUACIÓN O CORRESPONDENCIA DE LA MENTE CON LA REALIDAD
Hasta ahora se han dado a conocer las principales teorías de la verdad y dentro de éstas se ha ubicado y dado un breve esbozo de la teoría de la adecuación o correspondencia. En este último apartado se concentrarán las bases, fundamentos, justificaciones

46

y la vigencia de la teoría de la verdad que sostiene Mauricio Beuchot Puente apoyado en Tomás de Aquino. En un primer momento se verá la teoría de santo Tomás de Aquino acerca de la verdad, la cual es fundamento de la teoría de la adecuación o correspondencia y que sirve de sabe a la teoría que propone Beuchot; posteriormente, se pasará a una

justificación y defensa de esta teoría; para que finalmente, se coteje esta teoría con las otras teorías acerca de la verdad y, además, pueda verse su vigencia en medio de este bagaje del pensamiento.

3.1 LA TEORÍA CORRESPONDENTISTA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO
Primeramente, Mauricio Beuchot ubica la teoría de la verdad que Tomás de Aquino propone en el marco de las teorías de la verdad. Dirá que el Aquinate acepta la verdad coherentista como una condición preparatoria para la verdad correspondentista, y al mismo tiempo acepta que los enunciados han de tener coherencia para que puedan constituir un sistema verdadero. Así mismo,
47

exige la adecuación con la realidad, y esto constituye una postura semántica, es decir la verdad como adecuación o la

correspondentista.

Y la verdad pragmática sería como

manifestación y el efecto de la verdad correspondentista. Es así que esta teoría de la adecuación o correspondencia se vuelve el núcleo de la teoría tomista de la verdad, y será lo que la va a distinguir de las demás49.

3.1.1 Los tres sentidos de la verdad que propone santo Tomás de Aquino
Propiamente aquí se expondrá la teoría de la verdad de Tomás de Aquino como Mauricio Beuchot la presenta. Éste al hablar de la verdad señala que es un concepto análogo, es decir, que se puede entender de diversas formas. Son tres los sentidos de los que se puede predicar la verdad, aunque uno de ellos sea el principal. En un primer momento, se trata de una verdad de las cosas, es decir, la verdad ontológica [ ] coincide, en la filosofía tomista,
Cfr. BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Sobre el Realismo y la verdad en el camino de la analogicidad, Universidad Pontificia de México, México, 1998, Pp. 99-100.
49

48

con el trascendental verdadero

50

, como propiedad trascendental

o universal del ente. Es decir que la verdad se predica de la realidad: la realidad es verdadera porque es cognoscible, porque una de sus propiedades es la inteligibilidad
51

. Entonces, cualquier

cosa, en la medida que es, se puede decir que es verdadera, aquí <<verdadera>> significa inteligible, cognoscible por la

inteligencia, precisamente en cuanto es. No es que el ser <<se satisfaga>> en la cognoscibilidad, sino se trata de que el ser transparente a la inteligencia, como lo resplandeciente, es visible para el que tiene buena vista. Es así que la verdad ontológica es como la <<sinceridad>> de las cosas, su natural claridad a los ojos del cognoscente52. Se ofrecen algunas formulaciones acerca de este tipo de verdad en varios autores: <<Según lo que precede al contenido conceptual de verdad, y en lo que se basa lo verdaderos>>; Agustín,

SANGUINETI, Juan José, El conocimiento humano: una perspectiva filosófica, Palabra, Madrid, 2005, p. 246. Los corchetes son míos. 51 CORAZÓN GONZÁLEZ, Rafael, Filosofía del Conocimiento, EUNSA, Pamplona, 2002, p. 142. 52 Cfr. SANGUINETI, Juan José, El conocimiento humano: una perspectiva filosófica, Palabra, Madrid, 2005, p. 246.

50

49

Soliloquia:

<<Verdadero

es

lo

que

es>>;

Avicena,

Metaphysica: <<La verdad de una cosa es la peculiaridad de un ser, establecida por la cosa>>
53

En segundo lugar, hablando de un modo más propio se dice que la verdad se da en el intelecto. Santo Tomás lo expresa así: La verdad, en sentido propio, se encuentra en el entendimiento humano o en el divino, como la salud en el animal. En las demás cosas, en cambio, se encuentra por relación al entendimiento, como también la salud se dice de algunas otras cosas, en tanto causan o conservan la salud del animal. Por lo tanto, la verdad en sentido propio y primario, está en el entendimiento divino; en el

entendimiento humano, en cambio, lo está en sentido propio y secundario, porque no está en ellas sino con respecto a las otras dos verdades
54

.

Como se ha señalado anteriormente la verdad de las cosas u ontológica, es una verdad en sentido traslaticio, ya que es la
53

SENNER, Walter, La verdad, en Alberto Magno y en Tomás de Aquino , en Anámnesis, 37, 2009, p. 104. 54 DE AQUINO, Tomás, Sobre la verdad, Cuestiones disputadas sobre la verdad, Biblioteca Nueva, Madrid, 2003, Edición, traducción y notas de Julián Velarde.

50

propia inteligibilidad o cognoscibilidad de los objetos. Este tipo de verdad material y fundamental será el sustento de la verdad gnoseológica, a la que se le tendrá que reconocer como la verdad formal o propia, en el sentido más pleno de la verdad, que es la adecuación entre el intelecto y la cosa, por lo que es, propiamente, la verdad del intelecto y no de la cosa. Algunas enunciaciones de este sentido de la verdad que se encuentran en varios autores son: <<Según aquello por lo que se consume el contenido conceptual de lo verdadero>>; Isaac: <<Verdad es la adecuación de una cosa con el entendimiento>>; Anselmo de Canterbury, en De veritate: <<Verdad es una rectitud captada únicamente por el espíritu>>. Definición transcrita de otra manera: <<Se expresa tal rectitud en cierta adecuación>>, como ocurre ya en el Comentario a las Sentencias; Aristóteles, en la Metafísica, IV, 16: <<Lo que

51

decimos al definir lo verdadero, que es lo que es, o no es lo que no es>>
55

.

Y, finalmente, el tercer sentido de la verdad que se puede establecer con base en el efecto que se sigue de la verdad formal; será también una definición propia y formal, pero por el efecto primario; lo cual se encuentra en otra definición dada por San Agustín, en De vera religione, y dice: Verdad es por lo que se muestra lo que es , en otra parte de la misma obra vuelve a citar: Verdad es aquello, conforme a lo cual juzgamos sobre las cosas inferiores
56

. Aquí cabe señalar que se encuentra una carga de la

verdad pragmática. Entonces, hablar de este tipo de verdad, comúnmente se conoce como la verdad práctica o moral, por la que el intelecto hace las cosas según lo ha deliberado. En este sentido se tiene un carácter antropológico: es la verdad en cuanto fuente de inspiración, en cuanto expresada por la persona. Expresar la verdad es aceptarla como propia, vivir de

55

SENNER, Walter, La verdad, en Alberto Magno y en Tomás de Aquino , en Anámnesis, 37, 2009, Pp. 102-103. 56 Cfr. Ibidem, p. 103.

52

acuerdo con ella, reconocerla como un don, como una riqueza interior a la que hay que sacar partido57. Mauricio Beuchot afirma que todas estas definiciones giran en torno a la adecuación, pero solamente una la expone directamente. Porque, mientras que en el primer sentido, la definición de la verdad se expresa como causa material, a saber, la <<verdad de las cosas>>, que es la causa y sustrato de la adecuación en cuanto que la inteligibilidad es la raíz y fundamento de la adecuación entre el intelecto y la cosa. Y, mientras, en el tercer sentido de la verdad, se refiere al efecto de ésta, dado que ella se manifiesta, y lo que manifiesta es, en el caso del hombre, la convención y el intelecto práctico. Entonces, por tanto, sólo la segunda definición de la verdad expresa el constitutivo esencial formal de la verdad, a saber, la adecuación del intelecto con la cosa, adecuación o correspondencia que constituye la esencia y

Cfr. CORAZÓN GONZÁLEZ, Rafael, Filosofía del Conocimiento, EUNSA, Pamplona, 2002, Pp. 143-144.

57

53

forma de la verdad, y es el sentido en el que la establece de manera más propia santo Tomás de Aquino58. Esta definición implica la existencia de dos peticiones, la mente humana y la realidad extramental, independiente del pensamiento. La adecuación veritativa llamada también

correspondencia o conformidad

se realiza en términos de ser,

esto es, cuando la mente conoce algún aspecto del ser de la realidad y así lo expresa en el juicio. En este sentido, la noción de conocimiento incluye, esencialmente, a la verdad. El conocimiento o es verdadero o no existe. Es así que la adecuación veritativa no es simétrica, es decir, la realidad no debe adecuarse a la mente humana, sino ésta debe adecuarse a la realidad o dejarse regular por ella. La verdad no es una creación humana, sino un descubrimiento: es como un don o luz del ser para la mente59.

Cfr. BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Sobre el Realismo y la verdad en el camino de la analogicidad, Universidad Pontificia de México, México, 1998, p. 101. 59 Cfr. SANGUINETI, Juan José, El conocimiento humano: una perspectiva filosófica, Palabra, Madrid, 2005, p. 244.

58

54

3.1.2 La verdad se da propiamente en el juicio como acto del entendimiento
Dado que la simple aprehensión es un conocimiento de lo incomplejo, y el Aquinate lo expresa diciendo formación de la quididad es la primera que si bien la operación del

entendimiento, sin embargo, por medio de ella no tiene el entendimiento nada propio que pueda adecuarse a la cosa; y por eso ahí no está propiamente la verdad
60

. Y el raciocinio es una

concatenación de juicios reductibles a la conclusión. Y como la verdad es una adecuación entre dos términos y el juicio es la composición o división de conceptos, afirmando o negando, pero siempre referidos a la realidad. En el juicio; por decirlo de algún modo, no sólo se <<piensa>>, sino que además se trata de <<conocer>> la realidad; cuando se piensa no existe adecuación porque falta uno de los términos, pero al conocer se dan ambos y, por tanto, el conocimiento puede ser verdadero o falso. Esta operación de la mente tiene una dimensión de realidad que las
DE AQUINO, TOMÁS, Sobre la verdad, Cuestiones disputadas sobre la verdad, Biblioteca Nueva, Madrid, 2003, Edición, traducción y notas de Julián Velarde, p. 75.
60

55

otras dos no tienen, y es precisamente, que todo juicio es verdadero o falso. En realidad todo predicado es una

<<forma>>, una formalidad, propiedad, atributo

que se

atribuye a un sujeto; si esta forma, que la mente atribuye a un ser, se da en la realidad, entonces podemos decir que hay <<conformidad>> entre el entendimiento y la cosa
61

. Por esta razón, la

verdad, que es una conformidad o adecuación, sólo se da en el juicio. Santo Tomás de Aquino lo expresa de la siguiente manera: La razón de lo verdadero consiste, en efecto, en la adecuación de la cosa y del entendimiento. Lo mismo, empero, no de adecua a sí mismo, sino que la igualdad es propia de cosas diversas; [ ] Ahora bien, el entendimiento, cuando forma las quididades sólo tiene la imagen de las cosa existente fuera del alma, lo mismo que el sentido cuando recibe la especie de la cosa sensible; pero cuando el entendimiento comienza a juzgar sobre la cosa aprendida,

CORAZÓN GONZÁLEZ, Rafael, Filosofía del Conocimiento, EUNSA, Pamplona, 2002, p. 154.

61

56

entonces el juicio mismo del entendimiento es algo propio de él, que no se encuentra fuera, en la cosa. Pero cuando lo que está afuera, en la cosa, se adecua al entendimiento, se dice que el juicio es verdadero
62

.

Es así que la verdad viene a tener como sede y portador al juicio. Sin embargo, es preciso distinguir entre el juicio, que es el acto de la mente, y los enunciados o proposiciones que son la expresión de él. Decir que un enunciado es verdadero es posible, sólo porque es signo o efecto del juicio, mientras que el juicio, en tanto que es acto de la mente y contenido suyo, está como en su sujeto y sustancia propia. Es así que Beuchot pueda decir de la verdad del intelecto o gnoseológica que es el analogado principal en comparación con la verdad ontológica y práctica o moral. Puesto el ser es anterior al ser verdadero, en este sentido, el ser verdadero presupone al ser; pero una vez supuesto el ser, se requiere la adecuación del intelecto con el ser para que haya verdad. Y es esta conformidad,
62

DE AQUINO, Tomás, Sobre la verdad, Cuestiones disputadas sobre la verdad, Biblioteca Nueva, Madrid, 2003, Edición, traducción y notas de Julián Velarde, p. 74. Los corchetes son míos.

57

adecuación o correspondencia lo que constituye de manera plena a la verdad. Entonces, como la verdad de las cosas u ontológica es la adecuación de la cosa con el intelecto, es decir, que tiene la capacidad de ser conocida. Y la verdad formal o gnoseológica es la adecuación del intelecto con la cosa, por tanto, propiamente se aquí se habla de la verdad como correspondencia cognoscitiva, y es cuando se da auténticamente la noción de verdad63. Ahora bien, para Tomás de Aquino, la verdad sólo se da en un acto epistemológico o gnoseológico, que es la reflexión, a saber la reflexión del entendimiento sobre el juicio que hace y la realidad que éste representa. No basta, para estar en la verdad, que el entendimiento se adecue a la realidad; además debe ser consciente de ello, pues de lo contrario nunca se sabría si [se] está o no en la verdad. Por eso, además de la adecuación, hace falta la reflexión, el conocimiento de dicha adecuación
64

. Es aquí

donde intervienen los marcos conceptuales, que se indican con Beuchot en el capítulo primero, que condicionan la verdad desde
Cfr. BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Sobre el Realismo y la verdad en el camino de la analogicidad, Universidad Pontificia de México, México, 1998, p. 102. 64 CORAZÓN GONZÁLEZ, Rafael, Filosofía del Conocimiento, EUNSA, Pamplona, 2002, p. 155. Los corchetes son míos.
63

58

el lado gnoseológico, no en el aspecto ontológico. Por lo que santo Tomás tiene una conciencia clara de que hay una parte epistémica en la verdad ontológica, aunque algunos de sus seguidores no la reconozcan. Esta es pues la teoría de la adecuación o correspondencia que Santo Tomás de Aquino propone, en seguida se pasará a su justificación y defensa. Porque cualquier afirmación que se escuche no se está obligada a aceptarla como verdadera, ya que la adhesión a un juicio debe estar motivada racionalmente.

3.2 JUSTIFICACIÓN Y DEFENSA DE LA TEORÍA CORRESPONDENTISTA
Lo que causa mayor problema en la teoría de la verdad como correspondencia o adecuación, es precisamente esta noción de correspondencia entre el intelecto y la realidad, así como la forma en que se da o las condiciones que exige para darse. ¿En qué consiste en que el intelecto esté adecuado a la realidad y qué es lo que facilita por parte de uno y otra esa adecuación? ¿Qué condiciones o características deben darse en el
59

entendimiento y en la cosa para que puedan acoplarse o adecuarse? Este es el planteamiento del problema de los requisitos para la correspondencia; con base en ellos se podrá hacer una prueba y una defensa de la teoría correspondentista de la verdad. A la primera cuestión se responde diciendo que un requisito teórico que se exige es haber resuelto el problema del conocimiento con una solución realista. Es decir, tener justificado filosóficamente por la teoría del conocimiento el que haya objeto además de sujeto; a saber, una realidad independiente de la mente a la cual pueda adecuarse el juicio del intelecto, para que pueda darse entre ellos la relación de correspondencia. Porque si no hay más que sujeto, (y ni siquiera podría hablarse de sujeto, pues éste se da por oposición al objeto) no puede darse correspondencia entre sujeto-objeto, entre intelecto y cosa, entonces se hace absurda la noción misma de correspondencia como caracterización de la verdad. Mauricio Beuchot resuelve este problema en el primer capítulo con el realismo analógico.

60

Ahora bien, una vez aceptado el realismo que hace posible la existencia de una relación de adecuación entre entendimiento y cosa; se pasará a responder la segunda cuestión y así decir cuáles son las condiciones que se requieren por parte del entendimiento o sujeto como de la cosa u objeto, para que dicha relación de correspondencia se dé y tenga fundamento real. La primera parte de la respuesta, a la pregunta

anteriormente formulada, se hará con respecto al intelecto, que requiere de ciertas condiciones, éstas son: que ejerza una radical apertura frente a las cosas; que obedezca a la realidad; que se deje afectar por la realidad para captarla en lo más que se pueda de su amplitud. Además, por otra parte, se requiere que el intelecto realice una asimilación del objeto, una conformación con el objeto mismo. Requiere, en consecuencia, una proyección hacia el ser: esto se ha denominado desde hace mucho tiempo intencionalidad. Viene de intendere (o tender in, tender hacia), y significa, por tanto,

61

según su etimología, la propiedad de referir a otro, de dirigir o encaminar hacia otro
65

.

Esta intencionalidad es algo más que la simple manifestación ante el objeto: es un salir al encuentro del mismo objeto, para traerlo a sí. Tomás de Aquino hace notar que mientras en el amor la voluntad sale hacia éste para reposar y descansar en su posesión, la inteligencia sale al encuentro del objeto para traerlo hacia sí, a su intimidad, y asimilarlo vitalmente66. La intención o intencionalidad es lo que permite la presencia de la dimensión pragmática en el conocimiento, ya que en ésta se filtran muchos elementos subjetivos, recibidos de la comunidad, cultura; sin embargo, permanece también una intención realista. Resulta un tanto curioso ver que la parte epistémica como la realista surjan de la intencionalidad del cognoscente. De esto se desprende decir que la intencionalidad de la mente es la que sirve como mediación <<trascendental>> entre el sujeto y el objeto en esta

adecuación. De ahí que la adecuación esté dada por la
GARCÍA LÓPEZ, Jesús, Metafísica Tomista, Ontología, Gnoseología y Teología Natural, EUNSA, Pamplona, 20012, p. 322. 66 Cfr. BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Sobre el Realismo y la verdad en el camino de la analogicidad, Universidad Pontificia de México, México, 1998, p. 104.
65

62

intencionalidad de la mente que la lleva a la asimilación del objeto conforme con él. Y, al asimilarse y conformarse intencionalmente al objeto, la mente se queda con la semejanza (species) intencional de la cosa, con una representación suya que hace sus veces, que es ella misma intencionalmente en el intelecto
67

.

Una consecuencia de la intencionalidad es la inmaterialidad del conocimiento. Donde conocer es poseer, pero esta posesión no es física, debido a que lo poseído es el objeto conocido, no la realidad misma. Como el objeto es intencional, manifiesta o hace presente algún aspecto de lo real, no el propio objeto. Por tanto, puede decirse, que al conocer quedamos informados por las formas o cualidades de la realidad conocida, pero sin su materia68. Es así como se produce la adecuación o correspondencia con el objeto por parte del sujeto. Sólo un aspecto más que Beuchot expone acerca de la intencionalidad cognoscitiva, y es que ésta se plasma en la species intelectiva que es el concepto. Éste tiene dos aspectos, pero como

Ibidem, p. 144. Cfr. CORAZÓN GONZÁLEZ, Rafael, Filosofía del Conocimiento, EUNSA, Pamplona, 2002, Pp. 52-53.
68

67

63

dos caras de la misma moneda, uno es el concepto formal o subjetivo y el otro el concepto material u objetivo. El concepto objetivo es el contenido ideativo, es decir, la esencia misma del objeto tal como pertenece al objeto mismo, ahora esencia con existencia mental o psíquica, intencional. El concepto subjetivo es la entidad que es elaborada por el sujeto para conocer. Y no debe extrañar que en este concepto se encuentren los

condicionamientos subjetivos del individuo, lo que se denomina su marco conceptual. Sin embargo, con toda esta parte de subjetividad en el concepto no asfixia o aniquila a la parte objetiva, por lo que el concepto no pierde la objetividad, no queda reducido a un mero concepto subjetivo y, por tanto, relativo. La verdad conceptual y ontológica se preserva69. La segunda parte de la respuesta, a la cuestión que se ha planteado, se hace con referencia al objeto. Donde se afirma que el requisito que se exige para la adecuación es la cognoscibilidad, lo que se ha llamado la verdad ontológica o fundamental. La cual, no añade nada real y perfectivo a la cosa, porque la relación de
Cfr. BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Sobre el Realismo y la verdad en el camino de la analogicidad, Universidad Pontificia de México, México, 1998, Pp. 104-105.
69

64

cognoscibilidad es de razón, sin embargo, sí la explicita como capaz de mostrarse a la inteligencia. Por eso la inteligibilidad o cognoscibilidad es el fundamento inmediato y próximo de la capacidad que tiene la cosa para guardar adecuación con el intelecto. Pero, ¿cuál es el fundamento remoto y último de la verdad y la cognoscibilidad en la cosa misma? Ya que es evidente que hay entes más cognoscibles que otros, si se entiende aquí <<cognoscibilidad>> como

<<inteligibilidad>>, como los entes matemáticos y metafísicos, que son inmateriales y abstractos, y que están más actualizados. Otros entes son menos cognoscibles debido a que su inteligibilidad se ve <<obscurecida>> por la materialidad, la contingencia y la multiplicidad, y estas condiciones sensibles son producto de la potencialidad de la cosa. Por consiguiente, el fundamento de la cognoscibilidad o inteligibilidad de un objeto, y por lo mismo de su verdad, es el <<acto de ser>> (actus essendi) como perfección última del ente70.

70

Cfr. Ibidem, p. 105.

65

Es así que Mauricio Beuchot llega a decir que esta conclusión tiene una concordancia con todo lo que anteriormente se ha dicho sobre el ser de las cosas, como causa de la adecuación. Corresponde de un modo especial con lo que antes se ha señalado como condición por parte de la mente: su proyección natural (intencionalidad) sobre el ser en su totalidad, objeto adecuado de la misma inteligencia. Es la raíz de la adecuación o

correspondencia con dicho objeto.

3.3 DEFENSA DE LA TEORÍA CORRESPONDENTISTA CONTRA OTRAS TEORÍAS DE LA VERDAD
El rechazo de la verdad como adecuación, conduce buscar otras teorías alternativas, las cuales reducen la verdad a algún otro elemento epistémico o antropológico, por ejemplo,

consideran a la verdad creación humana, símbolo, opción o postura voluntaria, convención práctica, fe. Pero se tiene que decir que todas estas teorías, creídas como verdaderas, sin quererlo presuponen la verdad como relación con lo real. Se darán algunos ejemplos de teorías de la verdad.
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La verdad como coherencia la prefieren los sistemas idealistas. Ya que la verdad como coherencia no tiene necesidad de ir más allá del pensamiento. Entonces, una proposición será verdadera, según este criterio, si es coherente con el conjunto de proposiciones de un sistema, con las leyes del pensamiento o dados ciertos supuestos. Así, la verdad formal es compatible con el relativismo, una idea sería verdadera solo dentro de un sistema o una determinada concepción del mundo. Y es igualmente compatible con el error, pues cabe ser coherentes con premisa falsas. La teoría pragmática de la verdad, reduce la verdad a la praxis, es decir, las modalidades de esta reducción dependen del tipo concreto de praxis escogida como relevante para el hombre y la ciencia. Aquí entran las filosofías que definen la verdad sólo por sus consecuencias prácticas, su eficacia o utilidad en la vida o con relación a ciertas acciones. Esta teoría es contradictoria, ya que el hecho de considerar como válido un tipo de praxis más que otro exige una mínima noción de verdad especulativa.

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La verdad como consenso nace de la crisis del concepto realista de la verdad. La verdad resulta del acuerdo al que pueda llegarse después de una discusión racional bien llevada, sostenida por interlocutores considerados en una situación de igualdad ideal. Esta tesis concibe a la verdad como el fruto de una búsqueda racional intersubjetiva71. Mauricio Beuchot cree que la verdad correspondentista puede ser compatible con la verdad pragmática o de consenso; porque en lugar de ver que hay verdad porque nos ponemos de acuerdo; se puede decir que nos ponemos de acuerdo sobre algo que es verdadero, porque corresponde con la realidad. El aspecto pragmatista de la verdad necesita del correspondentista, porque la verdad no depende solo del consenso entre los sujetos; requiere de algo más, que

precisamente se da por parte de la ontología de la realidad y de la verdad. Así que, la verdad como correspondencia y la verdad

Cfr. SANGUINETI, Juan José, El conocimiento humano: una perspectiva filosófica, Palabra, Madrid, 2005, Pp. 253-255.

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como consenso (pragmática) puedan convivir y esclarecerse la una y la otra72. Un texto iluminará más este tipo de verdad: En el diálogo que siguió a la lectura de estas ponencias, y del que tenemos noticia por el testimonio de algunos presentes, se reflejó un amplio acuerdo en el plano operativo y ciertas discrepancias importantes en el nivel de los fundamentos. Éstas tenían que ver con las diferentes concepciones de la verdad sustentadas por uno y otro: mientras Habermas está persuadido de que la verdad es fruto del diálogo y no existe con independencia de éste, Ratzinger cree en una verdad objetiva que el diálogo está llamado a identificar. Pero ambos se mostraron de acuerdo en que el diálogo como tal es indispensable para lograr el entendimiento, y en que en él han de participar todas las

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Cfr. BEUCHOT PUENTE, Mauricio, Sobre el Realismo y la verdad en el camino de la analogicidad, Universidad Pontificia de México, México, 1998, Pp. 108-109.

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mentalidades y todas las culturas. Ratzinger y Habermas han dado un bello ejemplo del modo como se debe proceder
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Finalmente, con Mauricio Beuchot se afirma que una verdad que en primer lugar exige la coherencia, para que de allí se pase a la correspondencia con la realidad, y eso explique el consenso que a veces obtenemos en el diálogo. A diferencia de Apel y Habermas que dicen que algo es verdadero porque nos ponemos de acuerdo.

RATZINGER JOSEPH, HABERMAS JURGEN, Dialéctica de la secularización sobre la razón y la religión, Encuentro, Madrid, 2006.

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CONCLUSIÓN
Habiendo esclarecido el concepto de verdad dentro del marco de teorías, resulta como la más apta o apropiada al sentido común la verdad como correspondencia o adecuación con la realidad, que admite cierta carga epistémica e intersubjetiva, pero no llevada al extremo que dependa del consenso del los cognoscentes, sino que éste se ha conseguido por la realidad. Es aquí donde entra la analogía, como proporcionalidad de las partes que entran en juego en el conocimiento. Esto requiere haber fijado un realismo analógico, en el que cabe cierto relativismo de marcos
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conceptuales, pero que se han limitado con las clases naturales, las cuales no pueden ser construidas por el cognoscente. Es en este ámbito de encuentro del hombre y el mundo, y de su mutua interacción, donde se da el conocimiento de la verdad. Es así como se establece su valor en el campo filosófico. Sin embargo, aún queda abierta a la investigación la cuestión acerca de la posibilidad y de los límites del saber humano en cuanto verdadero y cierto; y como en la verdad y en la certeza del propio saber el hombre se interesa, porque sólo cuando sabe que la respuesta a su pregunta es exacta, verdadera y cierta, únicamente puede fiarse de ella para orientarse en la realidad. En lo personal, un buen sabor de boca ha dejado este trabajo. Aventurarme a entrar en el mar de la Filosofía bien agarrado de la compañía de un autor, con camino recorrido, Mauricio Beuchot, y de un pensador y filósofo que ha dejado su huella impregnada a lo de la historia de la Filosofía, Tomás de Aquino, ha sido un verdadero privilegio.

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