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A negro, E blanco, I rojo, U verde, O azul: vocales

algn da dir vuestro nacer latente:


negro cors velludo de moscas deslumbrantes,
A, al zumbar en tomo a atroces pestilencias,
calas de umbra; E, candor de pabellones
y naves, hielo altivo, reyes blancos, ombelas
que tiemblan. I, escupida sangre, risa de ira
en labio bello, en labio ebrio de penitencia;
U, ciclos, vibraciones divinas, verdes mares,
paz de pastos sembrados de animales, de surcos
que la alquimia ha grabado en las frentes que estudian.
O, Clarn sobrehumano preado de estridencias
extraas y silencios que cruzan Mundos y ngeles:
O, Omega, fulgor violeta de Sus Ojos.

La Natura es un templo donde vividos pilares


Dejan, a veces, brotar confusas palabras;
El hombre pasa a travs de bosques de smbolos
que lo observan con miradas familiares.
Como prolongados ecos que de lejos se confunden
En una tenebrosa y profunda unidad,
Vasta como la noche y como la claridad,
Los perfumes, los colores y los sonidos se responden.
Hay perfumes frescos como carnes de nios,
Suaves cual los oboes, verdes como las praderas,
Y otros, corrompidos, ricos y triunfantes,
Que tienen la expansin de cosas infinitas,
Como el mbar, el almizcle, el benju y el incienso,
Que cantan los transportes del espritu y de los sentidos.