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El gran riesgo del mundo actual, con su mltiple y abrumadora oferta de consumo,

es una tristeza individualista que brota del corazn cmodo y avaro, de la


bsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la
vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los
dems, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza
la dulce alegra de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los
creyentes tambin corren ese riesgo, cierto y permanente. Muchos caen en l y se
convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida. sa no es la opcin de una
vida digna y plena, se no es el deseo de Dios para nosotros, sa no es la vida en
el Espritu que brota del corazn de Cristo resucitado.

Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdn. La
misericordia siempre ser ms grande que cualquier pecado y nadie podr poner
un lmite al amor de Dios que perdona.

Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es


fuente de alegra, de serenidad y de paz. Es condicin para nuestra salvacin.
Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santsima Trinidad.
Misericordia: es el acto ltimo y supremo con el cual Dios viene a nuestro
encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazn de cada
persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de
la vida. Misericordia: es la va que une Dios y el hombre, porque abre el corazn a
la esperanza de ser amados para siempre no obstante el lmite de nuestro
pecado.

La palabra del perdn pueda llegar a todos y la llamada a experimentar la


misericordia no deje a ninguno indiferente.