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Retrospeccin.

Descendieron sublimes los halagos


De las por siempre altas compaas
Y de la pa incierta los trazos
A exaltar subterrneas lejanas.
Ya no quedaban las vagas quimeras
Ni acaso los fatuos fuegos de antao,
Slo la hoguera del infinito infierno
Que la carne toda segua quemando.
Supo el desdichado su aliento helado
Cuando el candelabro dio luz fuerte
Y sus orbitas detuvo frente al hielo,
Pues ah no alumbra el fuego: miente.