Historia de los países afroasiáticos

HISTORIA DE LOS PAÍSES AFROASIÁTICOS 1. UNA INTRODUCCIÓN CONCEPTUAL. 1.1. Historia del Mundo Actual e Historia del Presente: La idea de la existencia de una Historia del Presente surge después de la Segunda Guerra Mundial. I.- INTRODUCCIÓN Nos centraremos en el colonialismo propio del siglo XIX, y en concreto al de los imperios francés y británico. En este siglo se produce una desviación de las aspiraciones coloniales europeas. Tras la emancipación de las trece colonias británicas en Norteamérica y de las repúblicas sudamericanas, se produce la penetración europea en otros territorios. Ya no se conformaban con dominar las costas. Los primeros en llegar a las costas asiáticas habían sido los portugueses en el siglo XVI. Tras ellos desembarcaron holandeses, franceses e ingleses. Gran Bretaña colonizará territorios del sur y sudeste asiático. Francia colonizará Indochina y Holanda se establecerá en Indonesia a costa de Portugal. Las potencias europeas ejercieron un control sobre Japón y China ( y su suculento comercio del opio ). Los pueblos indígenas se resistieron a la acción colonial. Pero en definitiva, el inicio del contacto forzoso con los europeos sin perder la tradición autóctona abrirá una nueva etapa de la historia asiática que abarca los siglos XIX y XX. La plena expansión del colonialismo sacará a estos países de su aislamiento internacional. En el orden interno, la evolución de estas sociedades se acelera social, política y económicamente. Del siglo XVI al XVIII, Asia se abrió al comercio occidental. Gracias a que Europa contaba con superioridad militar, marítima y económica pudo establecer enclaves en el continente asiático. Portugal los establecerá en India e Indonesia, convirtiéndose en la potencia hegemónica en los mares orientales. España se estableció en Filipinas. En el XVII, nuevas potencias compitieron por el dominio sobre Asia. Holanda llega a Ceilán e Indonesia, previa expulsión portuguesa. Francia desembarca en la India e Indochina. Gran Bretaña se establece en Calcuta, Bombay y Madrás. El siglo XVIII es el de la hegemonía británica en la India a través de la Compañía de las Indias Orientales. En el XIX se intensificó la colonización y se penetró en el continente. Es entonces cuando Gran Bretaña se adueña de los estados indios y de sus entornos, Holanda de Indonesia, Francia de Indochina y Portugal y España de sus limitadas posesiones. También se abrirán los puertos de China y Japón a raíz de tratados desiguales. Rusia se extenderá buscando controlar la costa pacifica. Las reacciones a la colonización de las sociedades asiáticas, variables en intensidad, serán todas sofocadas menos una. La excepción, el Japón de los Meiji ( luces ), propulsará al archipiélago hasta el estatus de potencia al derrotar a Rusia en 1905. La administración directa de las metrópolis sustituye a mediados del XIX a la administración de las compañías coloniales. De 1880 a la Segunda Guerra Mundial se produce la última fase de la colonización de Asia, incrementándose las posesiones coloniales. A Gran Bretaña y a Francia se unen potencias coloniales de nuevo cuño. Rusia avanza por Siberia, EE.UU., habiendo alcanzado la costa del Pacífico, se interesa por este océano. Su acción se basa en la llamada política de puertas abiertas en China, y una acción colonizadora en Hawaii, Filipinas, Guam... Hay rivalidades en el reparto que ya se originaron en la etapa anterior entre Gran Bretaña y Francia. Chocan por el sudeste asiático e Indochina, y para evitar el enfrentamiento directo se crea el Estado tapón de Siam, independiente política pero no económicamente. Afganistán no pudo ser ocupado, quedando en éste país hipotéticas zonas de influencia rusa e inglesa y dejando la zona del Pamir como zona neutral. Japón tiene tensiones con China ( guerra de 1894-1895 ) y con Rusia, a quien barrerá de la zona del Pacífico en 1905. El Imperio chino será un despojo repartido entre los occidentales y Japón en zonas de influencia. Anteriormente a la Segunda Guerra Mundial, Asia estaba controlada por las potencias coloniales,
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pero fueron gestándose movimientos nacionalistas en este período, como la rebelión de los bóxer, el Congreso Nacional Indio, el Kuomintang, la Liga Musulmana, el Partido Nacional Indonesio...Muchos de ellos nacieron antes de la Primera Guerra Mundial y llevaron en un lento proceso a estos países a su independencia política: China, India, y los sangrientos episodios de Indonesia e Indochina. II.- INDIA. Diferenciamos dos grandes etapas. La primera abarca de 1757 a 1857 y la segunda de 1858 hasta 1935-1947. Este último año es el de la independencia. Durante la primera fase, los británicos controlaron casi todo el subcontinente. Anterior a esta conquista, el imperio mogol había conseguido una cierta unidad india. En 1757 era un imperio decadente, y dividido en multitud de estados con frecuentes luchas entre sí, situación aprovechada por los británicos que penetrarán desde sus enclaves. A finales del siglo XVIII se ocupa el sur de la India, entre 1802 y 1812 se ocupa la India central conquistando los estados maratas y después se conquistó el Punjab, asegurándose así las fronteras del nordeste. Entre 1824 y 1852 se aseguraron las conquistas con la Baja Birmania. Los ingleses expulsan de Ceilán a los holandeses. La conquista de la India había sido perfectamente planeada. El nabab del Carnático fue depuesto y el sur de la India fue dominado por Gran Bretaña. Travancore, Misone y Cochin fueron anexionados al dominio británico mediante tratados. En 1801, el Estado de Oudh tuvo que firmar tratados de territorio que le obligaba a ser un Estado dependiente. La primera guerra de los maratas no acabó con su poder, y los británicos no pudieron hacerse con el control total de la India central. La anunciada pax britanica consistía en el control del Índico sobre otras potencias. En 1812, el gobernador de la Compañía Británica de las Indias Orientales, lord Husting, decidió que para la seguridad de la compañía, ésta debía dominar una serie de territorios directamente y para aquellos territorios que no interesaran se mantendrían los soberanos autóctonos. Eso sí, bajo tratado con la compañía, que suponía un representante de la misma en la corte de tales estados que decidiera asuntos como la política exterior. Gran parte de estos tratados aceptaban la presencia de tropas inglesas pero la compañía no precisaba ocupar militar ni administrativamente toda la India por cuestión de rentabilidad. La compañía no tuvo una esencia exclusivamente comercial y era dirigida desde su sede en Londres. Era poderosa, controlaba uno de los grandes "imperios" de Asia. Sus logros en la India fueron asegurar la paz interna, mejorar la economía en beneficio de los británicos, mejorar las comunicaciones y establecer una unidad en la India que no volvería a gozar. La India era el núcleo del nuevo colonialismo británico. No guarda relación con el colonialismo anterior, no es una colonia de poblamiento, ni tampoco una base comercial como las americanas ( plantaciones ). Los recursos indios son controlados por unos centenares de británicos, apoyados por un ejército formado en su mayoría por indios. Apoyándose en la propia población indígena, la Compañía de las Indias controlará el mayor territorio con el menor esfuerzo posible. Hubo estados semejantes a protectorados, controlados, pero ahorrándose una costosa administración directa. Las fronteras del nordeste dieron problemas: el Punjab debía ser una frontera con Afganistán. Los británicos intentaron controlar a la etnia sij, y hubo revueltas. La solución de fuerza adoptada por los británicos fue anexionarse como dominios directos la zona del Punjab y la de Sind. Más allá, Afganistán será un escollo. El país no pudo ser controlado por un soberano satélite ni tampoco con posterioridad, cuando el emir hizo caso omiso a un consejero británico. Esta situación llevó a un pacto entre británicos y rusos estableciendo supuestas zonas de influencia sobre Afganistán. La zona oriental lindaba con Birmania, cuya dinastía reinante deseaba construir un imperio sobre el sudeste asiático. Los birmanos apoyaron una rebelión en Arakan, lo que suscito problemas con los ingleses. Tras conquistar Assam, los birmanos se prepararon para invadir Bengala. Para impedirlo, los ingleses tomaron la capital birmana, Amarapura. Mediante un tratado, los ingleses se aseguraron
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el control de Arakan, Assam y Manipur, territorios colchón que ensancharán la frontera entre británicos y birmanos. Pero los birmanos no desistieron, algunos comerciantes indios fueron atacados. En 1852, los británicos toman la región de Pegu e imponen un nuevo tratado. La Baja Birmania es ocupada, quedando la Alta Birmania soberana pero sin salida al mar. Los años 1857 y 1958 constituyen una bisagra con el suceso de la rebelión de los cipayos, soldados indígenas al servicio de la compañía, cuya sublevación conduce a una nueva forma de colonización. La rebelion de los cipayos no puso en peligro el dominio efectivo británico, pero afectó a la concepción de colonizar. El detonante de la rebelión fue un rumor que corrió entre los soldados hindúes y musulmanes acerca de la grasa utilizada en los fusiles, se extendió entre los hindúes que era de vaca y entre los musulmanes que era de cerdo. De fondo estaba la reacción india de la cultura tradicional que estaba siendo marginada por la presencia occidental en la educación, y una respuesta de los gobernantes locales ante la pérdida de poder. En 1858 se redacta el Acta de gobierno de la India, se suprime la Compañía Británica de las Indias Orientales y se impone una administración directa del gobierno británico a través de un virrey en Calcuta y se creó una Secretaría de la India en Londres. En 1877, como culminación de esta adhesión, la reina Victoria es proclamada emperatriz de la India. Se reforma totalmente la administración, se crea un servicio civil de la India al que teóricamente tenía acceso todo indio siempre que supiera inglés y se trasladase a Londres para examinarse. Se crean colegios para las clases medias y las elites indígenas se forman en universidades británicas. Gran Bretaña intenta una integración de la sociedad india en las costumbres y deportes, una aculturación efectiva. También se abrirá la oficialidad del ejército a los indígenas, puestos aprovechados por los sij. Hubo nuevas anexiones coloniales. La Alta Birmania es ocupada y sirve como plataforma de una hipotética invasión de China. La rivalidad con Rusia se zanja con un tratado que en 1907 establece zonas de influencia en el Tíbet, Afganistán y Persia. India fue un amplio mercado. En la década de 1920 las clases medias indias se desarrollan. La ortodoxia religiosa se relaja para convivir con la cultura occidental. Se retiran del hinduísmo las costumbres más retrógradas a ojos de los colonos. Miles de jóvenes comenzaron a aprender inglés para ocupar algún puesto en la administración. Se convocan las Conferencias Nacionales de la India y se intenta la unidad entre todas las castas y etnias. Fermenta a la vez el enfrentamiento a los colonos en Bengala, Majarastra y Punjab. El Congreso Nacional Indio se crea en 1885 en colaboración con algunos liberales ingleses. Sus integrantes serían hombres de clase media urbana, con una formación "a la británica". En un comienzo no fueron antibritánicos. Veían a la metrópoli como una guía moral que les había enseñado lo que era la libertad a los indios. El Congreso, en un primer momento deseaba una mayor participación de los indios en su administración. Criticaban la dependencia que perjudicaba a la industria, pedían un incremento de las zonas de riego, se crean nuevas sociedades de crédito. En esa época encontramos dos problemas sin resolver, la educación, y la industria. La educación británica atendía la educación superior, resultándole imposible ( y no le interesaba tampoco invertir en ella ) una infraestructura de escuela primaria. En cuanto al estancamiento de la industria india, es un claro ejemplo de interés colonial. No interesaba que industrias como la textil se activasen e hicieran competencia a los tejidos de la metrópoli. India era un gran mercado que consumía manufacturas de la metrópoli. Londres favorecía sólo las industrias de exportación de ciertos productos como el té. III.-CHINA. El jalón principal de la historia china contemporánea es 1911, año de la primera Revolución china y de la proclamación de la República china. Dicha revolución tuvo dos objetivos, acabar con la monarquía y con la presencia occidental. Se consiguó sólo el primer objetivo. Anteriormente a la intervención europea, estaba instalada en el poder la dinastía Qing (luz) o Daqing (gran luz), conocida también por dinastía manchú por su procedencia, Manchuria. Esta época viene marcada con un propósito de continuidad histórica. El Imperio contaba con el cuerpo funcionarial de los mandarines. China jugaba con la autosuficiencia voluntaria: " China tiene la
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mejor bebida ( el té ), la mejor comida ( el arroz ) y el mejor tejido ( la seda ). No necesita nada del exterior". Esta filosofía les llevó a controlar a los comerciantes exteriores. Este comercio no se extingue pero fue muy controlado por los co-hong desde el único puerto abierto para los extranjeros, el de Cantón. Al control comercial se le une el de los misioneros extranjeros. A la corrupción de los mandarines se unirán las revueltas campesinas y la formación de sociedades secretas catalizadoras del descontento social y prometedoras de una vida mejor a los más desfavorecidos. Durante la primera mitad del siglo XIX estos factores se agravarían, pues la población china crecía mientras que se daba una productividad económica cada vez más deficitaria. Faltaban materiales básicos no cubiertos por el comercio interior. A través del comercio predominantemente con los británicos comenzaría la apertura china. La Compañía Británica de las Indias Orientales tenía su base en Cantón. A finales del siglo XVIII fue cuando la compañía introdujo el opio en el mercado chino. En 1729 se habían introducido 200 cajas de opio en China, a finales del XVIII se introducían 5000 cajas anuales. Las autoridades chinas se opusieron al comercio con este producto, e introdujeron decretos en contra del tráfico de opio a principios del XIX. Pero los británicos hicieron caso omiso. En 1834 se introdujeron 20.000 cajas y la cifra seguirá subiendo a 40.000 cajas anuales. Para la población china las consecuencias fueron terribles, con más de dos millones de fumadores de opio. Para la economía, las consecuencias fueron igualmente perjudiciales con la creación de un gran mercado negro en torno a esa droga. En la corte china se barajaban tres salidas, legalizar el comercio de opio como medida económica, permitir un comercio negro del opio o acabar con este comercio. Se aceptó la tercera proposición. En 1839, Lin será enviado a Cantón con poderes especiales como Comisario. Allí se encuentra con el representante de la compañía británica Elliot. Lin obliga a Elliot a entregarle la mercancía y la quema delante de él. Después le expulsa de Cantón. La situación era tensa, el detonante de la guerra fue un accidente en el que resultó herido un chino. Los chinos lo aprovecharon para deportar a los ingleses a Macao, estallando la primera Guerra del Opio. El ataque a Cantón demostró la superioridad de la flota británica, que se introdujo por el Yangtsé. Tras la victoria británica, se firma el Tratado de Nanking ( 1842 ), el primero de los "tratados desiguales". Gran Bretaña consigue la cesión de Hong Kong, una reparación de guerra, aplicación de tasas y aduanas fijas al 5 %, abolición del comercio de los co-hong ( lo que supone liberalización ), apertura de cinco puertos ( Shangai, Cantón, Ningpo, Amoy y Fuchou ) y liberación de prisioneros. El tratado suplementario de Hu-men (1843) añadía la cláusula de nación más favorecida ( en caso de tratado más favorable entre China y una tercera potencia, Gran Bretaña pasaría a disfrutar de las mismas condiciones sin firma alguna ), jurisdicción consular y la extraterritorialidad para los lugares ocupados por los británicos. Los tratados de Whampoa y Whanghia concluyeron el ciclo. Las consecuencias de la guerra y de los tratados son claras : la apertura del mercado chino sin intermediarios, fue manifiesta la debilidad del Imperio a los ojos del pueblo chino, animando a las fuerzas opositoras. Se relajaron las relaciones entre la clase superior china y la clase superior manchú. La dinastía manchú era "macedónica" para la cultura china. Representaba el poder del norte mientras que la civilización propiamente china se concentraba en el sur. La dinastía manchú fue consciente de esa inferioridad cultural. Se produjo una mayor descentralización, una desintegración de la burocracia manchú y descomposición a nivel nacional. Las sociedades secretas ( la del Órden Celeste, la del Cielo y de la Tierra...) actuarán mucho más ahora. Sólo hacía falta un líder carismático que uniera esos pequeños fuegos en una gran llamarada. Ese hombre será HungHsiu-Chuan, procedente de una aldea humilde. Resentido por no haber superado el exámen de acceso para ser mandarín, se fue a convivir con misioneros norteamericanos y fundó una sociedad secreta, la Sociedad de los Adoradores de Dios, con más de 30.000 adeptos entre campesinos, mineros, piratas y desertores. Predicó un movimiento anti-manchú y revolucionario. En 1850 estalló una fuerte revolución, fundándose el Reino Celeste de la Paz Universal, el estado Taiping. Hung fue elevado a Rey Celeste y por debajo de él había otros cinco reyes. El Estado Taiping fundió ideas cristianas, taoístas y budistas, también jerárquicas y militares. Cierto número de familias formaban un ejército, la propiedad privada era abolida, los pocos impuestos que había eran muy bajos, la tierra se distribuía de manera equitativa en arriendo, y hombres y mujeres tenían las mismas
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posibilidades de acceso a todos los puestos, se elegía libremente al cónyuge, y se prohibió la deformación de los pies, el alcohol el tabaco y el opio. Era un proyecto demasiado revolucionario para que el movimiento pudiera tener éxito. Muchos propietarios apoyaron al Imperio chino. El programa puritano era difícil de aceptar y la elite dirigente no estuvo a la altura del mismo. Por ejemplo, se proponía la monogamia cuando los dirigentes tenían varias mujeres. Tras tomar Nanking, el Estado Taiping controlaba la mayor parte de China meridional, por debajo del Yangtsé . Entonces se estancó su expansión y anduvo a la defensiva. Las potencias occidentales ayudaron al imperio manchú, del que podían sacar más beneficio que del estado Taiping y lideraron un ejército chino. Nanking cayó y Hung se suicidó. En 1866 cae el estado Taiping, quedando sus rescoldos. China nunca llegó a ser colonia, había demasiadas rivalidades entre los occidentales por su reparto. La segunda Guerra del Opio, bajo el pretexto de la toma china de un barco inglés, arranca con el envío de un contingente anglo-francés que vence a los chinos en 1858. Se firma el Tratado de Tienjin. Según sus términos, China debía permitir el establecimiento de embajadores occidentales en Pekín, abrir diez puertos más, alguno de ellos en Formosa, permitir el libre desarrollo de las actividades misioneras, cláusulas de nación más favorecida para Gran Bretaña y Francia. No se admitirá a los embajadores en Pekín, cuestión que dio pie a una expedición que arrasó todo a su paso. En el Palacio Imperial de Verano sólo sobrevivieron dos perros. Obligó a la firma de un nuevo tratado, el de Pekín del que surgió la apertura de un nuevo puerto en Tienjin, cedía la península de Kowloon e imponía nuevas indemnizaciones. Desde 1860, el tráfico del opio quedó totalmente legalizado y se revisaron las tasas aduaneras a la baja, los occidentales no tuvieron que pagar tasas sobre textiles y estaban autorizados a navegar por los ríos chinos. Entre 1860 y 1885 se desarrolla una nueva etapa de la colonización de China. Los chinos se mentalizan de la posible destrucción de su país a manos occidentales. Hubo tensiones, y para relajarlas se suprimen las diferencias entre la aristocracia manchú y las clases superiores chinas, y se aspira a una modernización del estado chino mediante una autoafirmación que entre otras cosas conllevaba un desarrollo militar. Fabricaron buques de guerra y armas de fuego, pero la industria bélica no tuvo mucho éxito. Faltaba preparación en la población china, todo era muy precipitado. No existían masas obreras ni directivos preparados, ni había material. Las empresas privadas dedicadas al comercio y las empresas mixtas adolecían de los mismos problemas. Realmente esta autoafirmación era un lavado de cara condenado al fracaso, ni convencía internamente ni era capaz de resultado alguno. Es más, los occidentales vieron una herida abierta en esta frustrada occidentalización de China. Tras el incidente de Tienjin, la nueva política china establece un juego de fuerzas conservadoras pero sin fuerza efectiva. Japón atacó las islas Ryukyu y Formosa. Francia penetra también. Se firma el Tratado de Yendai, en el que China ofrece a Gran Bretaña condiciones favorables para entrar en el Tíbet. Hubo una guerra franco-china tras la que se firma el segundo Tratado de Tienjin en el que se abre el comercio en la frontera con Indochina. Entre 1864 y 1885 los occidentales impusieron condiciones onerosas con la instalación en China de fábricas navales ( británicas en su mayoría ), extracción de materias primas y posterior venta de manufacturas en el mercado chino. China aportaba productos y mano de obra muy económicos. El periodo entre 1895 y 1911 es el del reparto económico de China. Tras la ocupación de las islas Ryukyu, Japón penetra en el continente. Provoca la guerra chino-japonesa, dando lugar al Tratado de Shimonoseki, en el que China debía admitir la independencia de Corea y cedía a Japón la península de Liaodong, la isla de Formosa y las islas de los Pescadores. Tras el tratado adicional de 1896, China autoriza a Japón introducir industrias en su territorio y se establece una indemnización de guerra. Ahora bien, la península de Liaodong estaba dentro de las aspiraciones rusas. Rusia, Francia y Alemania presentan una carta al embajador japonés para la devolución a China de tal península. En estas fechas se cederá Macao a Portugal, Alemania ocupa Qingdao. Rusia se convierte en arrendataria en la península de Liaodong de Port Arthur y Dairen y le es permitida la construcción del ferrocarril a través de Manchuria, Weihaiwei se convierte en concesión británica, Guangzhouwan en concesión francesa. Todo ello es resultado del reparto en esferas de influencias. EE.UU., a través de su embajador John Norton Hill envía una nota a los diplomáticos europeos en
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la que, respetando las esferas de influencia, se pide que no se restrinja la política de "puertas abiertas"(1899). Pretendía que el capital estadounidense, que tenía tantas expectativas puestas en este mercado como el que más, pudiese participar en las mismas condiciones que el resto. China intentó zafarse de esa garra "colonial", y la elite burocrática vio amargamente como el intento modernizador de los 60 fracasó. Entonces...¿qué hacer? Había tres vías. Un afianzamiento militar y económico que no perjudicase la estructura del Imperio, una renovación de una monarquía imperial en una monarquía constitucional, o imitar el modelo japonés. De todas formas, se necesitaban cambios profundos y el emperador emite un edicto reformista. Es la llamada "reforma de los 100 días", que duró 103 días en 1898., dedicada a abolir lo viejo y discutir lo nuevo. Se toman medidas sobre el ejército, el funcionariado, los exámenes imperiales, permitir el trabajo a la aristocracia manchú, fomentar el arte y la ciencia, la prensa y el derecho del pueblo a participar en cuestiones que atañan al Imperio. Hay un golpe de Estado en el que se apresa al emperador, haciéndose con el poder la principal mujer de éste. La camarilla reaccionaria de la Corte aborta la reforma. A esto se le unen una serie de catástrofes naturales y una fobia hacia los símbolos extranjeros, también de índole religiosa. Sociedades secretas y fanatismo religioso contra el cristianismo y las máquinas adquieren relevancia. La sociedad del Puño por la Justicia y la Unión, los bóxer, canalizarán esa rabia hacia los símbolos del progreso europeo. Al principio este movimiento no era apoyado por las autoridades chinas, la consigna del mismo era: "aniquilad a los extranjeros", pero como las autoridades querían manejar este movimiento, pronto participarán del mismo, y la máxima cambiará por la de: "mantened a los Qing, aniquilad a los extranjeros". Esta sociedad cambia de nombre, llamándose ahora Liga por la Justicia y la Unión. La historiografía china no los llama bóxer, sino Yiyetuan. La revuelta Yiyetuan controlará Pekín y Tienjin, asentándose en el llamado barrio de las legaciones. China declarará oficialmente la guerra a las potencias extranjeras. Francia, Alemania, Japón, Rusia y EE.UU. Movilizaron un cuerpo expedicionario que tomó Pekín. China tuvo de aceptar unas condiciones severas en el protocolo internacional de 1901: pagar una indemnización de guerra, acatar el control extranjero de la región entre Pekín y Tienjin, desmantelamiento de las posiciones militares chinas en esa zona, reorganización del Ministerio de Asuntos Exteriores, el barrio de las legaciones quedó vedado a los chinos, y obligación al gobierno chino de promulgar un decreto contra los movimientos antiextranjeros. En el momento en el que China cede la península de Liaodong a Rusia, ante la amenaza de la expansión rusa se firma en 1902 una alianza anglo-japonesa. Japón declarará la guerra a Rusia en 1904, tras la que Japón se adueñará de Liaodong y Manchuria quedará dividida en dos zonas de influencia, rusa y japonesa. A la muerte en 1908 de la emperatriz viuda, el regente intentará controlar el gobierno y el ejército. La clase dirigente china ya no quería tratar ni política ni económicamente con el poder manchú y en las sociedades secretas bullían las alternativas. En una de ellas, la Sociedad de los Hermanos Mayores, militaba "el padre de la patria china" Sun Yat Sen. Nacido en un medio agrícola, criado en Hawaii, estudio medicina en Hong Kong y ejerció como médico en Macao. Fundó en 1902 la Sociedad para el Surgimiento de la Patria China. Sun era entonces un reformador pero pronto creerá que la única vía es acabar con el Imperio. A su sociedad se le unirán otras dos, naciendo el Kuomintang. El Kuomintang dedicaría sus esfuerzos a luchar contra la dinastía manchú y sustituir el Imperio por una república igualitaria, socialista moderada, basada en la reforma agraria. Los republicanos veían necesario acercarse a la escasa burguesía nacional. Tras varios intentos sin éxito, tras el levantamiento de Pujan, se ocupó Nanking. Hubo negociaciones entre los insurrectos y la corte de Yuan Shikai, militar represor de la revuelta. Será precisamente este militar quien se haga con la Presidencia de la República. En 1902 se promulga el edicto de abdicación de Pu Yi, se retirará Sun Yat Sen "en pro de la unidad de la patria". Se trata de una revolución mal hecha, Yuan Shikai intentará instaurar una monarquía con dinastía propia, el sistema de poderes era el marcado por los "señores de la guerra" bajo una aparente República. De 1911 a 1949 se suceden luchas internas por controlar el poder entre los herederos de Sun Yat Sen. Su sucesor en la jefatura del Kuomintang, Chian Kai-shek, organizará matanzas contra los comunistas pero no conseguirá
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eliminarles por completo. Éstos, tras la intentona de fundar una república comunista, tuvieron que huir en la "Larga Marcha". Los comunistas aprovecharon la guerra chino-japonesa de 1931 para reforzarse y sobre todo se valieron de las masas campesinas. Diseñaron una revolución campesina. IV.- JAPÓN. Japón, desde su posición cerrada y feudal irá transformándose debido a fenómenos internos. Los factores que le permiten mantenerse al margen serán la situación insular del archipiélago, el carácter autosuficiente del gobierno y no estar en las rutas habituales de comercio ( hasta que en el siglo XVIII entrara en el círculo de los balleneros ). La estructura agraria era feudal y el cultivo clave era el arroz. La monarquía se centralizaba en torno a un emperador, perteneciente a una única dinastía desde sus orígenes, que se remontan a varios siglos a. C. El emperador no tenía el mandato divino, era divino ( hasta 1945, año en el que se obligó al emperador a radiar que no lo era ). El Imperio supuso la unidad, continuidad y legitimidad de los poderes feudales. Por otra parte, existía un feudalismo descentralizado. Del siglo XI al XVI, los poderes locales se sumirán en contínuas guerras. El poder imperial era teórico, el poder efectivo lo ejercían los guerreros feudales. Tal situación daba pie a un amplio campo de experiencias políticas ajenas al poder central. Las guerras civiles mantenidas hasta el siglo XVI concluyeron cuando Tokugawa Ieyasu venciera en la batalla de Sekigahara en octubre de 1600, inaugurando la "Gran Paz". Se trata de un periodo de dos siglos y medio en los cuales el clan Tokugawa regirá el destino de Japón. Se instaura un régimen conocido con el nombre de Baku-Han, término que refleja las tensiones entre el poder central ( Bakufu ) y los territorios feudales ( Han ). Esta peculiar forma de gobierno supone la maduración de dos instituciones japonesas, el Shogunato como autoridad central fáctica y los daimíos, señoríos feudales en cuyo territorio gobernaba un señor que hacía en él lo que le parecía prudente. En una tercera esfera, el Mikado, el poder imperial teórico, que legitimaba el poder militar y civil del Shogunato. El emperador residía en su palacio de Kyoto. Los Tokugawa se organizaban a través del Consejo de los Roju, con funciones administrativas y judiciales ayudados por colaboradores específicos. En momentos de crisis y siempre de forma temporal, el Shogun elegía y se subordinaba a la autoridad de un Tairo o dictador cuyas decisiones eran irrevocables incluso para el propio Shogun. La sociedad en el Japón de los Tokugawa era piramidal. En el vértice se encuentra el Mikado. Por debajo de él, el Shogun, quien posee un 15% de las tierras y dos tercios de los tributos anuales de Japón, y controlará los principales centros económicos y las minas de oro y plata. El resto de las tierras se repartían entre sus vasallos, los daimíos. Estos señores feudales se pueden dividir en tres tipos. En primer lugar, aquellos emparentados directamente con el Shogun, las denominadas tres casas: Nagoya, Wakasama y Mito. De estas tres casas saldrá el sucesor del Shogun en el caso que la rama principal no tenga heredero. En segundo lugar están los daimíos Fudai., vasallos de los Tokugawa desde antes de 1600, destacando tres familias: Ii, Abe y Mizuno. Por último, los daimíos Tozama quienes fueron sometidos por la fuerza tras 1600, entre los que destacan dos clanes, Satsuma y Chosu. El término samurai alude a un miembro de la clase militar dominante. Samurai era el Shogun y los daimíos, pero también lo podía ser un soldado. Los samurais solían guardar lealtad a un señor, aunque se dieron casos de samurais sin señor, los ronin. Eran conscientes de ocupar un puesto alto en la escala social, poseían privilegios exclusivos como portar armas o matar en el acto a quien les faltase al respeto. Su código de honor es el bushido, cuyo acto más conocido es el seppuku. Para este suicidio al considerar que se "había fallado" se guardaba ayuno, se vestía en blanco y era conveniente contar con la ayuda de un amigo íntimo para rebanar la cabeza del samurai si éste no había conseguido matarse. Debajo de los grupos dirigentes se encontraba el campesinado, tratado con gran severidad. Los señores no les dispensaban de ningún esfuerzo. En la población urbana distinguimos artesanos y comerciantes. Los comerciantes eran lo más bajo en la escala social por encima de los parias, pues su función era improductiva, "sólo" manejaban productos. Sus actividades eran sospechosas tanto para los señores feudales como para el Shogun. A diferencia de las castas en la India, los estratos japoneses eran permeables, un paria podía dejar de serlo con
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mucho esfuerzo, y un comerciante o agricultor podía enviar a su hijo a una escuela de samurais Para reforzar su poder central, el Shogun vigilará a los daimíos y extenderá una ideología confuciana acerca de la consagración del orden social existente. Para controlar a los daimíos, los clasifica y los somete a una serie de obligaciones. Redistribuyó algunos feudos para evitar que dos daimíos Tozama estuvieran juntos. Los daimíos Tozama o eran periféricos o estaban rodeados de daimíos Fudai. La capital shogunal era Edo. El término Sankin Kotari se refiere a una permanencia alterna que los Tokugawa obligaron a los señores feudales para que residiesen durante un año en Edo. La mujer y los hijos principales de los señores debían residir en Edo, a modo de rehenes en un mecanismo de control bastante eficaz. En ésta ciudad había escuelas de todo tipo: de gobernantes, de guerreros...había un nivel de preparación bastante elevado en toda la población. Un ejemplo de cultura eran las geishas, quienes amenizaban las charlas en las residencias. El confucionismo se utilizará para legitimar el orden político, defendiendo una jerarquía natural de clases. La función del individuo era el correcto desempeño de su rol en la sociedad. Esta lectura de la filosofía confucionista justifica la separación de las distintas clases. Los Tokugawa cerraron el país al exterior. Les preocupaba la estabilidad interna y evitar los contactos con extranjeros que no estuvieran regulados por el Shogunato. Para el comercio exterior sólo se habilitó un puerto. También temían al cristianismo y sus misioneros como fermento de agitación y fisura filosófica. Los misioneros cristianos fueron expulsados por el Shogun. El cierre de Japón era prácticamente hermético, el único comercio con el exterior se practicaba en un islote cercano al puerto de Nagasaki. A él sólo podían acercarse comerciantes holandeses y chinos. La base económica del Japón Tokugawa era la agricultura, a la que se aplicaron una serie de mejoras en una revolución agrícola durante el siglo XVII que supuso la superación del autoconsumo aldeano al incrementarse los excedentes. La producción agrícola se diversificó y se cultivaron nuevos productos: algodón, té, aníl, tabaco, morera, todos dirigidos al consumo en el archipiélago. Esta revolución generó desigualdades en las aldeas, la economía se diversificó y se desarrolló cada vez más el comercio. Se dió un estricto control gubernamental en las materias primas fundamentales. Un control central que no sería represivo, habría movilidad social, económica y monetaria y a pesar de tantos esfuerzos en contra, cierta influencia occidental. En el siglo XVIII, los principios estamentales basados en la herencia son contestados por una corriente también confucionista: la del mérito personal. Las cualidades del individuo potenciadas mediante el estudio debían servirle para ocupar el puesto que se merece y le corresponde en la sociedad. Este argumento abre una brecha de sensibilización ante unas gentes capacitadas pero que no encuentran labor y gente con empleo incapaz de llevarlo a cabo. De esta manera, jóvenes samurais bien preparados se quejarán de la estratificación impuesta por los Tokugawa. La base de los daimíos era el arroz. Pero la movilidad creciente hizo que Japón se monetarizara y se creara un mercado nacional en el que circulaban bienes y hombres. Algunos comerciantes se enriquecieron y se implantaron talleres manufactureros en las aldeas para exportar dentro del propio mercado. Los campesinos cuyos sueldos eran todavía en arroz se empobrecieron. Hay quien aspiraba en transformar el antiguo orden social. Algunos daimíos no pagaban su sueldo a sus vasallos o no pagaban sus deudas a los comerciantes, quienes en compensación subían el precio de los productos. Se incrementaron los bienes de algunos comerciantes. Hubo grandes motines campesinos en la llamada crisis de la época Tempo ( 1830 ) durante la que se intentan reformas desde el poder central que fracasan, no así las que intentaron los clanes Satsuma y Chosu que saldrán relativamente bien. Algunos señores feudales mantuvieron contactos con extranjeros a nivel científico y técnico ( armas sobre todo ). No fueron impedidos pero sí controlados con recelo por el Shogun, para el que la adopción de la ciencia y el pensamiento occidental podría llegar a cuestionar el orden japonés y las armas vendidas a algunos daimíos podrían jugar en contra del poder de Edo. Los feudos Tozama eran peligrosos para el régimen. El clan Satsuma controlaba el comercio con las islas Ryukyu, mientras que el clan Chosu hacía lo propio en el estrecho de Shimonoseki. Los Tozama consideraban a los Tokugawa unos advenedizos y se creían mejor cualificados para gobernar. Al ser los daimíos más periféricos, consiguieron mayor independencia de Edo.
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La presión occidental intentaba acabar con el aislamiento de Japón. Tras los intentos fallidos de Rusia y la desviación del interés británico hacia China, serán los EE.UU quienes consigan al fin abrir el comercio japonés. Japón se encontraba en medio de las rutas balleneras y siempre sería suculento poder contar con más puertos para comerciar. Tras el control del oeste norteamericano, EE.UU se vuelca hacia el Pacífico, hacia los puertos de Cantón y Shangai y pondrá su punto de mira en Japón. EE.UU consideró el Pacífico como zona de su incumbencia, y dentro de esa zona se encontraban China y Japón. En 1852 se envía una expedición estadunidense a Japón. Perry desembarcó en la bahía de Uraga con una carta para el Shogun en la que se pedía la apertura de los puertos japoneses a los barcos estadounidenses dando un año de reflexión para dar una respuesta bajo amenaza de bombardear los puertos si éstos continúan cerrados. La presencia norteamericana demuestra la ineficacia de las defensas costeras y la vulnerabilidad de la capital shogunal. La estancia de occidentales abre una corriente de pensamiento hostil a ellos. Esta corriente recibe el nombre de jôi, "rechacemos a los bárbaros". Los eruditos de la familia Mito habían estado recopilando desde el siglo XVIII una historia de Japón que ensalzaba al emperador. Para los japoneses era necesario retardar las relaciones con el exterior mientras Japón no estuviera preparada para un enfrentamiento militar con los extranjeros. Si no, les pasaría lo mismo que a los chinos. A toda costa se debía preservar el Kokutai o tradición japonesa. El pensamiento jôi se resume en el libro Shinron, recopilación doctrinal escrita por Aizama Seishisai, en aquel momento libro de cabecera de los patriotas. A este nacionalismo se le une la exaltación que la casa Mito hace del emperador. "Una única dinastía de origen divino ha regido los destinos de Japón...", discurso que entraña un mensaje al emperador para que tomase el poder efectivo como jefe natural de la comunidad japonesa. Será un intelectual de la casa de Mito, Fujita Toko, quien acuñará la máxima sonno jôi, "reverenciemos al emperador, rechacemos a los bárbaros". Se critica la política de debilidad del Shogunato ante la presión extranjera, pero también hay un movimiento en contra del clan Tokugawa por el hecho de serlo. Sobre estas influencias, las corrientes que llevan a la revolución Meiji son las presiones internas, la rebelión de los feudos Tozama "en nombre del emperador", y las externas. Cuando Perry regresa un año después buscando la respuesta, se firma el Tratado de Kanagawa ( marzo de 1854 ). Se abrían otros dos puertos para el abastecimiento, Shimoda y Hakodade, el primero cerca de Edo. Se instalará un cónsul en Shimoda y se concede a EE.UU la cláusula de nación más favorecida, los ciudadanos estadounidenses instalados en Shimoda y Hakodade no sufrirán las restricciones de chinos y holandeses en Nagasaki. El Tratado Harris, en julio de 1858 abrió otros dos puertos, Yokohama y Nagasaki y se acuerda la apertura en fechas sucesivas de Niigata, Kobe, Edo y Osaka (entre 1860 y 1863 ). En este tratado se establece la estancia de extranjeros en Edo, la extraterritorialidad del cuerpo diplomático y niveles bajos de aduana. En contrapartida, EE:UU ofrece barcos, armas y expertos. Acuerdos análogos firma Japón con Rusia, Gran Bretaña, Francia y los Paises Bajos. Los nacionalistas reprocharon la actitud permisiva para con los extranjeros del Shogun. A los daimíos Tozama se unirá el señor de Mito, rama menor de los Tokugawa, quién pretende influir en la corte imperial con un severo pensamiento acerca de las relaciones con los extranjeros y su proclividad a que el emperador se haga con el poder. La calma tensa estallará con actos terroristas contra los extranjeros y desórdenes públicos. Económicamente, la inestabilidad a causa de una oferta fuerte y una demanda rígida y del desplazamiento de las monedas japonesas por monedas europeas ( con menor cantidad de plata, produciéndose una disparidad monetaria ), creará problemas de inflación y de subsistencia a pie de calle. Se inflama la política. La situación interna cambia, el Bakufu intenta una coalición con los daimíos. El Shogunato se enfrenta a la creciente oposición liderada por las familias Satsuma y Chosu. El esfuerzo reformista del Shogunato para formar la coalición de daimíos en apoyo a los Tokugawa se encuentra con la agitación antiTokugawa y Japón se sume en guerras civiles. El Shogun emprende un plan de reformas interno, orientado a la transformación del ejército y de la administración, sustituyó al Consejo de los Roju por un consejo de ministros especializados. El daimío de Tosa, temiendo el crecimiento del poder de Satsuma y Chosu que contaban con apoyo
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inglés, plantea en su Memorial Tosa que el Shogun dimitiera. El poder según dicho memorial, lo ejercería un Consejo de daimíos a las órdenes del emperador. El Shogun no perdería propiedades y actuaría como primer ministro por debajo del poder efectivo del emperador. La solución Tosa no satisface a los cortesanos más radicales ni a los jefes de Satsuma y Chosu quienes pretendían acaparar más poder para los daimíos. Finalmente, la solución de fuerza de Satsuma y Chosu contra los Tokugawa triunfa, y el 3 de enero de 1868, las fuerzas coaligadas de Satsuma, Chosu, Tosa, Hizen, Owari y Aki ( "revolución Satchotohi" por el inicio de los cuatro primeros clanes) se apoderan del palacio imperial y proclaman la restauración del Imperio. El Shogunato fue abolido, quedando el Shogun como un daimío común. La súbita caída del Shogun agrupó a toda la oligarquía bajo la autoridad del emperador. Pero la restauración o revolución Meiji fue mucho más. En 1868, una coalición conservadora de príncipes de la Corte, nobles y daimíos impulsó reformas sociales y económicas. Vieron la necesidad de aprender de Occidente, sobre todo militarmente si no querían seguir los pasos de China. Optaron por mantener contactos pacíficos antes que los occidentales decidieran forzarlos. Con todo, Japón supo preservar sus rasgos de identidad. Ningún consejero extranjero fue colocado en el vértice de la administración y sus servicios terminaban cuando los japoneses estaban preparados para desenvolverse por sí mismos. El nuevo grupo dirigente estaba formado en un primer plano por la clase samurai, procedentes en su mayoría de cuatro grandes Tozama Han del Japón sudoeste, Satsuma, Chosu, Tosa e Hizon. Los cuatro clanes habían odiado al los Tokugawa y estaban compuestos por jóvenes cuyo promedio de edad era de 30 años. Habían sido familias de la clase inferior de los samurais, encontrando salida en la administación por su alta educación especializada. Se regían por el código samurai y por una filosofía confuciana de lealtad y dedicación a la sociedad. Unos habían estado en el extranjero, otros contactaban con los occidentales dentro de su país. Por edad, los más xenófobos habían muerto y las nuevas generaciones cambiaron su actitud. Aceptaban la superioridad técnica extranjera. La oligarquía Meiji controlaría Japón hasta los tiempos de la Primera Guerra Mundial y estaba unida por lazos y entramados familiares. Era un grupo homogéneo cuyos propósitos globales eran salvar el Estado y fortalecerlo con respecto a Occidente. Se dieron reformas por decreto hacia todos los aspectos del país. Las reformas político-institucionales tuvieron la tarea de crear nuevas instituciones sobre los mecanismos anteriores. El objetivo era imitar un Estado moderno. La oligarquía pretendía conservar el poder y conseguir una adhesión popular, para dar al gobierno una forma duradera y práctica. Para ello se valen de un gobierno autoritario y pseudoparticipativo ( mediante consultas populares ). En 1868 se reunieron en asamblea todos los Han y en abril de este año, el emperador emite el Código Jurado de los Cinco Artículos acerca de cuatro aspectos fundamentales. Son la amplia consulta de todas las personas interesadas de los Han, la libertad para perseguir la realización personal, la abolición de costumbres del pasado, y la anteposición de los intereses nacionales a todos los demás. En julio de 1868 nace la estructura del gobierno Meiji llamada Seitaisho, de influencia occidental en su división de poderes. Un Consejo de Estado con funciones administrativas recordaría al Consejo de los Roju. Hubo siete ministerios, Ejecutivo, Sinto ( religión deificadora de las fuerzas naturales), Finanzas, Guerra, Negocios Extranjeros, Negocios Civiles y Departamento Legislativo. Un octavo ministerio era el de Justicia. La Cámara alta contuvo funcionarios del gobierno y la Cámara baja era la representante de los Han. La modernización se hizo de cara al exterior, realmente el poder siguió siendo feudal, controlado por los mismos grupos. La oligarquía cambió la estructura en un proceso meditado dando a los nuevos órganos una fachada consultiva, pero ningún oligarca quería oir hablar de una revolución a fondo. La capital imperial se traslada de Kyoto a Edo, que pasó a llamarse Tokio. La mayor parte de los miembros del antiguo gobierno se fueron retirando y se consolidaron otros oligarcas. Desde el gobierno central se decidió unidad, y ya en 1868 los daimíos restituyen sus dominios al trono permaneciendo como gobernadores de los departamentos en los que se convirtieron los Han. Con la creación del Ministerio del Interior, los gobernadores serán designados desde Tokio. Los departamentos se dividieron en distritos y éstos en aldeas. Toda la nueva estructura reforzaba el
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poder central. Se crearon también asambleas consultivas a nivel de distrito y aldea como órganos de discusión, meramente consultivos. El ejército se unificó en 1868 bajo un mando central. En 1869 se creó un Departamento de Guerra, y con él la esencia de un ejército moderno. Surgieron escuelas militares y nuevos arsenales. Con la abolición de los Han, las antiguas guardias se completan con un reclutamiento obligatorio en 1873. Supone la abolición de la diferencia entre samurais y gente común. Todos los varones mayores de 21 años debían realizar tres años de servicio activo y se mantenían otros seis en la reserva. El servicio militar podía ser conmutado por el pago de 270 yenes, una cantidad muy elevada. Las medidas militares fueron acompañadas por reformas sociales. Desaparecen los privilegios de clase y los distintivos, se establece una igualdad jurídica y unos códigos legales imitados de los franceses. Se adopta la indumentaria occidental, se prohíben los baños mixtos y las obras pornográficas en una moralidad que recuerda a la victoriana, y en 1973 se adopta el calendario gregoriano. El 40 % de los japoneses sabían leer y escribir. Se fundan sociedades intelectuales y se generalizan los periódicos. En 1871 aparece el Ministerio de Instrucción Pública y en el 72 se formaliza la educación primaria y se crean 53.700 escuelas primarias. El gobierno hace hincapié en la alfabetización de la población. En estas fechas se funda la Universidad Imperial de Tokio. A comienzos de 1868, el Estado japonés no cuenta con grandes fuentes de ingresos. Con la abolición de los Han se inyectan ingresos procedentes de los antiguos feudos pero también las deudas y las costosas indemnizaciones a los antiguos señores. El sistema financiero se moderniza adoptando el sistema decimal y usando el yen como moneda básica. La reforma agraria se produce más por razones económicas que por motivaciones sociales. Se trata de encajar una pieza más en la racionalización de la economía. Se revisan las normas del periodo Tokugawa, ahora los impuestos son cargados al individuo y no a la aldea, no se pagan al daimío sino al gobernador. Los impuestos son sobre el valor de la tierra, no de la cosecha. En el proceso de verificación de la propiedad no quedó ninguna propiedad feudal y las tierras comunes fueron confiscadas por el gobierno. En 1870, el Ministerio de Industria sienta las bases del despegue capitalista, desarrollando industrias de consumo textil basada en el algodón y la seda, industrias armamentísticas, de transportes, minas...Al ser costosa la modernización de los transportes terrestres se potencia la navegación de cabotaje. Se coloniza la isla de Hokaido o Yeso. Estas reformas económicas imponen los presupuestos para una revolución social. Socialmente se avanza hacia la igualdad y se toman medidas prácticas, tales como la sustitución de la clase samurai por un ejército, implantar al campesinado un nuevo sistema impositivo. El gobierno se enfrentará a sublevaciones armadas defensoras del régimen anterior, al mismo tiempo que se enfrenta a las demandas cada vez crecientes de las clases medias liberales. Las sublevaciones campesinas a causa de las reformas agrarias se deben a que no veían las ventajas del nuevo sistema fiscal. Se sublevan también los samurais, descontentos por haber perdido sus privilegios y tener que empezar desde cero una nueva vida. Muchos samurais encontraron salida al casarse con hijas de comerciantes o burgueses. Pero hubo también muchos samurais que no supieron o no quisieron adaptarse y reaccionaron violéntamente. El resentimiento se incubó en el 71, año de la abolición de los Han, dirigiéndose contra el predominio gubernamental de los clanes Satsuma y Chosu. En la zona de Satsuma estalló una rebelión. Después de ser costosamente sofocada, se deporta a algunos rebeldes a la isla de Hokaido y se les asignan tierras para que las trabajen. Por su parte, los liberales organizan el Movimiento de los Derechos Populares y acusaban al gobierno de reprimir la expresión del pueblo, de gestionar mal los asuntos exteriores y de desprestigiar a la nación. Proponen la formación de una Asamblea Nacional como movimiento político de gran amplitud y formaron la Asociación de los Patriotas. Difunden su ideario a través de la prensa con el fin de convocar la asamblea, reducir los impuestos sobre la tierra y revisar los tratados desiguales. Se crearon el Partido Liberal, con pequeños propietarios rurales, y el Partido de la Reforma, formado por intelectuales urbanos. Para frenar estos movimientos el gobierno forma el Partido Gubernativo Imperial y asignó nuevas funciones a la policía para reprimir movimientos y periódicos. Pero el gobierno también tenía oposición interna. Otro problema fue que no satisfizo las esperanzas occidentales. No había estructura constitucional y no había conseguido engañar a la opinión
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pública. Un edicto imperial anunció la instauración de un gobierno constitucional en sucesivas etapas. Un equipo de funcionarios elegidos por el emperador se encargarían de redactar una constitución. Una nueva ordenanza imperial ponía condiciones: emanaría del emperador, que decide sobre los ministros y la legislación corresponde al gobierno. Era función del gobierno poner en funcionamiento los órganos del gobierno no representativos, pilares de la nueva institución. En 1884 se crea la Cámara de los Pares, con representantes de la nueva nobleza. En 1888 se forma el nuevo gabinete de ministros y también el Consejo vitalicio de la oligarquía al completo, reunida en torno al emperador. La Constitución Meiji fue una mezcla entre tradición y occidentalización. Se reconoce poder absoluto al emperador por encima del gobierno, el emperador era la encarnación del Estado. La ley de la Casa Imperial y un ministerio propio quedaban al margen de la Constitución y por encima del gobierno. El emperador consultaba a su consejo privado. Al margen del poder civil también quedaban el Ministerio de Marina y el Ministerio del Ejército, pero sujetos al emperador. La Dieta estaba compuesta por una Cámara de los Pares y una Cámara Baja elegida por un sufragio censitario muy reducido ( votaba sólo el 1% de la población). De hecho, el único poder que tenía esta última cámara era el de rechazar los presupuestos de un año, y de rechazarlos se aplicaban automáticamente los del año anterior. Esta Constitución, si bien salvaguardaba los valores conservadores, era un modelo para un Estado de Derecho. Dio pie para la ampliación de libertades, abría un camino teórico según algunos exégetas del artículo cuarto a la existencia de una ley por encima del emperador. La Dieta suavizaba un régimen oligárquico. La cuestión de la soberanía era ambigua, el emperador divino era el soporte de la legitimidad. La Constitución tampoco precisa por qué vías se unen Dieta y gobierno con el emperador ni mediante qué órgano expresa éste su voluntad. A pesar de todas las lagunas, la Constitución fue el vehículo estrictamente controlado de modernización política y situó a Japón entre las naciones avanzadas. Este carácter se dejó notar en las relaciones internacionales posteriores, en su imperialismo sobre el continente asiático. Económicamente, a partir de 1890 experimenta un notable crecimiento por los medios facilitados para el comercio con el exterior y el desarrollo industrial. En los primeros años de la etapa Meiji hubo excedentes en las cosechas, factor que facilitó el impulso inicial a nuevas industrias. El Estado asume el papel de empresario con la construcción de arsenales, vías de comunicación, el servicio de correos y telégrafos... Al final de la deflación del ministro Matsukata , Japón adquiere una solidez monetaria capaz de soportar la industrialización. La deflación disminuyó los gastos del Estado y también el papel moneda en circulación. El Estado vende sus empresas y esa venta permitió sanear sus finanzas con la supresión de la carga que representaban. El Banco de Japón adquirió una función occidentalizante como banco central, teniendo el monopolio de la emisión de moneda. Para las transacciones internacionales adoptó el patrón oro. En cuanto a la política presupuestaria subieron los impuestos y aumentaron los pedidos estatales a las empresas nacionales. Se dieron buenos índices de ahorros depositados en los bancos privados japoneses y una financiación interna. Japón será un modelo de crecimiento autosostenido y no subordinado. Al no ser abundantes los recursos del archipiélago, no hubo grandes exportaciones de productos en bruto pero tampoco importaciones manufactureras. La participación en Japón del capital extranjero era de una quinta parte. En los años 90 la industria tendía más hacia el sector textil que hacia la industria pesada. Los zaibatsu son grandes combinados de empresas industriales y bancos controlados por familias. La familia Mitsui ya era relevante antes de 1868, pero la mayoría de zaibatsu medraron después de 1868, convirtiéndose en entidades muy fuertes, con industrias armamentísticas y con lazos en los partidos políticos. La industria de la seda japonesa tuvo una gran demanda, seguida de los tejidos en algodón. La industrialización avanzó sin trastornos, Japón avanzó hacia una producción más diversificada. La economía japonesa atraviesa distintas fases. De 1879 a 1885 fue una fase de reconversión económica, de 1886 a 1898 fue una fase de reactivación y expansión, le sucede una fase de recesión de 1889 a 1905 y otra de crecimiento a partir de esa fecha. La mayor parte de las exportaciones las constituían la seda en rama y el arroz hasta 1905, cuando más de la mitad de las exportaciones eran tejidos de algodón y seda. Quizá, la consecuencia inevitable de de la consolidación política y del crecimiento económico fue la
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expansión, la creación de un imperialismo japonés que rivalizara con los occidentales en el extremo oriente. Tres factores decidieron esos derroteros, la ascensión política, diplomática e internacional de Japón. Como potencia necesitaba un imperio colonial propio. La cumbre de esa ascensión fue la victoria contra Rusia. La muerte del emperador Mutsuhito pone fin simbólico a la etapa de las "luces" en contraste con las sombras anteriores. Cada emperador pone nombre a su reinado , desde que es entronizado hasta que muere. La diplomacia japonesa adquirió técnicas modernas, intentando satisfacer las demandas extranjeras. Dispensaron buen trato a los extranjeros al tiempo que se intenta aliviar la presión occidental. Definieron y aseguraron la posición internacional de Japón en términos de lenguaje diplomático moderno y revisaron los tratados desiguales. Objetivos ejecutados desde el Ministerio de Asuntos Exteriores. Japón firma un tratado comercial con China, mediante el que los primeros se aseguran el control de las islas Ryukyu y las islas Bonin pasan a ser controladas por la marina japonesa. En 1875 arrebatan a Rusia las islas Kuriles y fijan la frontera siberiana. En 1876 detona un conflicto por Corea. Los japoneses fuerzan a los coreanos a abrir los puertos con la misma estrategia que les hicieron a ellos los EE.UU. ( o se abren los puertos o se bombardean). El Tratado de Kanghua es resultado de esta amenaza abriéndose los puertos coreanos a Japón. Una claúsula sobre la independencia ( supuesta ) de Corea molestó a China. Una fuerza del ejército japonés se asentó en Seúl. Durante los años 70 y 80, Japón deseaba revisar los tratados desiguales. Suponía un problema de política exterior de primera magnitud y las potencias occidentales eran reacias a considerar. Pero cuando Japón pudo ser considerado como una potencia, en 1894 se acuerda entre Gran Bretaña y Japón la conclusión de la extraterritorialidad británica para 1899. Hubo acuerdos análogos con otras potencias. Japón se consagrará como potencia a tener en cuenta en el teatro de extremo oriente durante la guerra contra China ( 1894-1895 ). Una triple intervención de Rusia, Alemania y Francia impide que Japón conquiste la península de Liaodong. Japón se unirá a la expedición internacional contra los bóxer. En 1904 atacando Port Arthur inicia una guerra con Rusia, a la que vencerá en 1905. Es el éxito más fulminante del "Japón imperial", un país que a partir de esa fecha participará activamente en las relaciones internacionales de Oriente. El óptimo crecimiento económico les permitió a los japoneses competir en las esferas del desarrollo. Ya poseían en 1905 las bases socioeconómicas propicias para su imperialismo. Tuvo un alto incremento en todos los sectores. El comercio con el exterior aumentó con más exportaciones de materias primas e importaciones de manufacturas. Japón se convertirá en exportador de capitales a través de grandes zaibatsu que aseguran rápidos beneficios. Mitsui y Mitsubitsi controlan los órganos de expansionismo japonés: la Compañía del Sur de Manchuria, el Banco de Taiwan, algodoneras chinas...Las raíces sociales son profundas y amplias, un ejército mentalizado en la superioridad de su imperio, un confuso sentimiento de solidaridad panasiático frente a los occidentales, nacionalismo, militarismo ultraderechista, creencia en la superioridad de la raza amarilla, la que había derrotado a los blancos en 1905... El aparato estatal apoyaba el sintoísmo e instrumentalizaba a través de esta religión una visión mítica del imperio. Se crearon sociedades ultranacionalistas, con simpatías en las filas del ejército, independiente al gobierno. El sinto no estaba identificado con ninguna tendencia política sino con el culto imperial, buscando un nacionalismo mítico que les diferencie de los demás países. Las sociedades proponían una expansión ultramarina, una solidaridad y un movimiento panasiático. En 1912 se crea el Congreso Panasiático y después una Asociación de paises asiáticos. El principal vehículo del expansionismo, el ejército, era un grupo de presión independiente y decepcionado. Mostraba su intolerancia al sistema de partidos, a tantas negociaciones con el exterior y hacia el gobierno representativo interior. A principios del siglo XX contemplamos un Japón convertido en un estado moderno y fortalecido en todo el área de extremo oriente. La afirmación de Japón como potencia la jalonan tres hechos externos: el acercamiento y alianza con Gran Bretaña, la guerra con China y la guerra con Rusia. El acercamiento diplomático entre Japón y Gran Bretaña fue un hecho antes de la guerra chinojaponesa debido a los intereses británicos para lograr un contrapeso japonés al poder ruso en Asia.
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Los británicos ya habían alentado económicamente la revolución Meiji mediante un crédito de tres millones de libras. El acuerdo de 1894 trataba acerca de la anulación de la extraterritorialidad británica en suelo japonés, convirtiéndose en un modelo para anular los antiguos tratados desiguales. En él, Gran Bretaña asegura su neutralidad ante acciones japonesas en el continente. Se puede denominar el prólogo de la guerra entre Japón y China, difícilmente podríamos pensar en una actuación japonesa sobre el continente si no contaba con la no intervención británica. Este tratado supone también la ruptura del consenso internacional que había acerca de China. Como telón de fondo se encontraba el expansionismo ruso y sus progresos con la construcción del transiberiano y del transmanchuriano. El expansionismo ruso choca con el japonés, que al derrotar a China en 1895 aspiraba a esparcirse por el continente. China quedó desarticulada y las potencias sobrevolaban sus despojos, dispuestas a repartirse el territorio. En enero de 1902 se pacta una alianza entre Japón y Gran Bretaña en términos de igualdad, primera alianza con estas características entre orientales y occidentales. La guerra chino-japonesa tiene su raíz en el problema de Corea. El reino coreano tradicionalmente había sido tributario de China y seguían manteniéndose vínculos nominales. Por cercanía, Japón consideraba a Corea dentro de su esfera de influencia, una plataforma hacia el continente. Tras enfrentamientos protagonizados por Yuan Shikai, los japoneses toman Corea, Manchuria, Liaodong, Formosa y desembarcando en China llegan hasta Pekín. Tras la derrota china se firma el Tratado de Shimonoseki que dejaba libre la península de Corea, cedía a Japón la isla de Formosa y los Pescadores, la península de Liaodong con los puertos de Porth Arthur y Dairen, Japón retiene Weihaiwei hasta que China pagase la deuda y se formulase un tratado de igualdad de trato de Japón con respecto a otras potencias. Rusia, Francia y Alemania envían idénticas notas amistosas al gobierno japonés para que renunciase a la península de Liaodong y se la devolviese a China. Al verse en solitario con la neutralidad británica, Japón acepta. Será una cuestión que irritará sobremanera a los japoneses, al notar que Port Arthur y Dairen eran bases estratégicas para Rusia. Después de la victoria contra China, Tokio ejerció su influencia sobre Corea y aumentó su presupuesto militar. Dejaba ver que no excluía un nuevo enfrentamiento en el continente y la tensión con Rusia iba en aumento. Rusia presionaba sobre Corea y Manchuria. Los japoneses deciden la guerra contra los rusos para contenerlos. En febrero de 1904 se rompen las relaciones diplomáticas entre los dos países. La armada japonesa bloqueó Port Arthur y desde entonces hasta el final de la contienda la victoria japonesa fue total tanto por mar como por tierra. En 1905 se acepta la propuesta del presidente norteamericano Roosevelt y se firma el Tratado de Portsmonth. En este tratado se concede Liaodong a Japón y la parte sur por debajo del paralelo 50 de la isla de Sajorin, control japonés del ferrocarril en Manchuria. Japón decide ejercer un protectorado en 1905 sobre Corea, anexionándose directamente la península en 1910. Mongolia interior quedaba para Rusia, el sudeste para Japón. El shock internacional que supuso la derrota rusa vino acompañado por el impulso que la guerra dio a Japón para entrar en la esfera de las grandes potencias. Al otro lado del Pacífico, EE.UU experimentaba también su propio auge. Europa comenzaba a perder su protagonismo secular. Japón ejercerá una política de explotación colonial sobre minas, fábricas, ferrocarriles y acantonamiento de tropas en China, sobre todo en el norte. El statu quo se garantizó mediante tratados con Gran Bretaña y Rusia. La victoria japonesa sobre Rusia pudo interpretarse como la revancha oriental frente al colonialismo europeo. Japón se plantea a largo plazo su hegemonía asiática, la eufemística Esfera de Coprosperidad Asiática. A la muerte del emperador Meiji, los fundamentos del imperio ya estaban consolidados. Japón ejercía su influencia sobre las zonas continentales más cercanas, siendo la potencia hegemónica de Extremo Oriente con la que los occidentales debían tratar de igual a igual. IV.-LA COLONIZACIÓN DE ÁFRICA. La expansión europea por la costa africana se inicia en torno al siglo XV. La causa fundamental de estos viajes fue la búsqueda de rutas hacia Asia bordeando el continente africano. Los europeos fueron estableciendo bases costeras, simplemente como lugares donde pudieran recalar los barcos.
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En un segundo momento sí que se fijaron en lo que les pudiesen ofrecer estas bases, marfil, oro y esclavos. Portugal y España serían los primeros en llegar. Serán los portugueses quienes establezcan su predominio entre los siglos XV y XVII. A partir del XVII nuevos países se interesarán por África, Holanda, Francia y Gran Bretaña, seducidos por el comercio esclavista. Será mucho más tarde, en el XIX, cuando los europeos penetran y ocupan el continente y sometan a los pueblos y Estados que allí permanecían. Como consecuencia de esa carrera por África, los europeos tienen tensiones entre sí, por lo que deciden acordar las normas del reparto en la Conferencia de Berlín ( 1884-1885 ). Después se produce una colonización relativamente ordenada, con algunas tensiones y enfrentamientos pero también con acuerdos de reparto como la Entente Cordiale de 1904 entre Francia y Gran Bretaña. África quedará dentro del sistema colonial europeo hasta después de la Segunda Guerra Mundial. El África negra fue controlada directamente por los europeos hasta los años 60. 1960 será proclamado "el año de África" por la ONU. Hay que señalar tres características de la colonización africana: el desconocimiento general que los europeos tenían de África a nivel geográfico, cultural y de estructuras organizativas; No favorece su penetración la geografía, los ríos son caudalosos y peligrosos en algunos tramos y hay grandes zonas desérticas y selváticas en el interior; el África negra carece de documentos escritos y su tradición oral, no narra hechos cronológica sino sincrónicamente. A los colonizadores se les presentaron misterios no resueltos aún. Se encontraron con construcciones perecederas como el reino del mono Motapa en Zimbabue de las cuales ignoramos su pasado e invitó a la literatura a fantasear. Algunos Estados del área del golfo de Guinea tenían una religión animista, otros fueron influídos por los norteafricanos y adoptaron el Islám y la escritura árabe por motivos comerciales. Los europeos decidieron que los "negros" eran sólo "negros", sin tener la más mínima reflexión acerca de sus tribus y civilizaciones. Eso sí, se valieron de los grupos tribales para enfrentarlos entre sí y allanar el camino de la colonización. Tampoco consideraron el mapa consuetudinario de África a la hora de configurar sus Estados europeizantes a escuadra y cartabón. Todavía hoy hay grupos africanos que no se sienten identificados con el estado-nación impuesto. En un primer momento, los europeos establecieron bases mercantiles como puntos de escala, con alguna factoría, pero no se planteaban una conquista militar. La colonización del interior se produjo en las tres últimas décadas del XIX. La intervención creciente europea lleva a plantear por encima de los intereses, una coordinación de normas internacionales para regularizar la colonización tan alocada que se había emprendido. Se entrecruzan e intercambian esferas de intereses y se ocupa sobre un mapa en la mesa, sin tener idea alguna de lo que hay dentro del territorio a conquistar. Un mito precolonial de los europeos contaba historias del reino cristiano del Prestejuan, más allá del Islám ( identificado con Etiopía ). En el Norte de África arranca una acción colonizadora hispánica ( Melilla, Tripoli, Ifni, Sáhara, Canarias...). Portugal emprendió viajes mayores. Enrique el Navegante a lomos de la escuela de Sagres viajó por Ceuta, Madeira y Azores. Arguin, Cabo Verde y Gambia ofrecerán esclavos y oro a los comerciantes portugueses. Entre 1470 y 1485 sentarán bases en la zona del Golfo de Guinea, Costa de Oro, Fernando Poo y en 1485 llegan a los actuales Congo y Angola. En 1487 llegan al Cabo de las Tormentas y lo bautizarán como Cabo de Buena Esperanza. Vasco de Gama bordea África y penetra en el Índico. A estas expediciones portuguesas les interesa la ruta hacia las Indias. También tenían componentes religioso, político, comercial y estratégico para desmontar por el sur las posiciones de los musulmanes. Los portugueses no desean colonizar el territorio africano, quieren sentar bases en islas y en puntos fáciles de la costa., apenas ponen pie en el continente. Las mercaderías consisten en un primer momento en mafil, pimienta y unos pocos esclavos que llevar a la Corte a modo de presente exótico que demuestre hasta dónde han llegado los portugueses. Esta situación no varía hasta el año 1600, cuando otros europeos sigan las huellas de los portugueses. Los holandeses crearían la Compañía Holandesa de las Indias Orientales con competencia desde el Cabo de Buena Esperanza hasta Nagasaki, y la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, que expulsa a los portugueses del fuerte de Elmina y de Costa de Oro. Fundan la colonia de El Cabo dependiente de Batavia ( centro de la compañía en Indonesia ). Establecen un
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reglamento draconiano prohibiendo toda relación con los indígenas. La función de los enclaves holandeses era el avituallamiento de barcos. Pero no desembarcaron en terreno virgen, los indígenas presentaron resistencia. Para criar el ganado de la colonia del Cabo migraron campesinos holandeses, los bóers, quienes cada vez se adentraban más en el territorio buscando vías de trashumancia. Poco a poco se irán olvidando de su finalidad de avituallar a la Compañía e irán siendo más autónomos. Los "salvajes" les dieron problemas. El Cabo tenía falta de mano de obra, e "importaron" negros de otras zonas de África, malayos, indonesios y chinos. Esta población llegó a ser tan numerosa como la holandesa. Gran Bretaña se asienta en Gambia ( 1618 ) y en Costa de Oro edificarán el fuerte de Acra en 1673. Francia crea la Compañía de Senegal en 1634 e instala la colonia de San Luis. Colonizan también la isla de Goree. La situación africana se mantendrá sin grandes cambios. Gran Bretaña funda la colonia de Gambia y se establece en Sierra Leona. Francia controla la Guinea Francesa. La Monarquía Hispánica se queda con la actual Guinea Ecuatorial. La situación de establecimientos costeros permanece hasta el XIX. Del siglo XV al XIX la actividad comercial por excelencia fue la trata de esclavos, constituyéndose un comercio triangular entre Europa, África y América que dejaría una lamentable huella en estos dos últimos continentes. El comercio esclavista se intensifica entre los siglos XVI y XVIII. Portugal y la Monarquía Hispánica fueron sustituidos por Holanda, Francia y Gran Bretaña. África conoce el comercio negrero desde la Antigüedad con una intensidad variable. Hubo en este tiempo que nos ocupa dos ramificaciones del comercio negrero, una hacia los países islámicos realizado por árabes y otra hacia América realizada por los europeos. Ésta última fue la más intensa y activa. Esta trata se realiza en biotipos específicos, la desembocadura del río Níger era considerada la "costa de los esclavos" que zarpaban hacia América. También eran zonas negreras el Congo y Angola. Cuando los británicos abolieron su trata y presionaron a los holandeses para que no continuaran con la suya, la actividad negrera se desplazará a las posesiones portuguesas, más al sur. La trata era el elemento más preciado de un comercio diversificado. De 1640 a 1807 es la etapa en las que las respectivas compañías inglesa, francesa y holandesa se hacen cargo del comercio negrero, provocando una trata más intensa y cuantiosa. A partir del tercer tercio del siglo XVIII arranca la era abolicionista. Sin que haya una ruptura, ira decreciendo el comercio. En un principio los portugueses no concedían gran importancia al comercio negrero, se enviaban algunos esclavos a Portugal como exhibición de lugares lejanos. El descubrimiento y colonización portuguesa de islas como las Madeira, Cabo Verde, Azores y Santo Tomé precisaba mano de obra para el cultivo de caña de azúcar, llevada de costas como la de Benin. En el fuerte de Elmina se cambian esclavos por oro. La llegada de españoles a América, las bulas papales de Alejandro VI y el Tratado de Tordesillas abren un período de reparto de dicho continente entre Castilla y Portugal. Reparto que también atañe a las costas africanas del Atlántico. En las Antillas, la población indígena se reduce por enfermedades y etnocidio, y los que quedan no soportan las condiciones de trabajo a las que son expuestos. Bartolomé de las Casas, en su celo por defender a los "indios", propuso la introdución de mano de obra negra en América. Hemos de decir que luego se arrepiente de tal proposición y pide perdón por haberla expuesto. Pero esa idea ya había fermentado en las mentes de los colonos, quienes necesitarán mano de obra negra en grandes cantidades para sus plantaciones en Cuba ( azúcar ), Brasil ( café ) y el sur de Norteamérica ( algodón ).. En 1501, el gobernador de La Española impedirá la utilización de esclavos magrebíes ( potenciales "contaminantes" religiosos en las Indias ) y empezará a usarse esclavos negros que no fueron considerados peligrosos por el hecho de no ser ni siquiera considerados personas. La necesidad de esclavos en América fue en aumento. En 1513 se produce la primera licencia para introducir negros en América, y años después Carlos I concede los dos primeros asientos a dos de sus banqueros alemanes. La Monarquía Hispánica no participó de forma directa en la trata, se limitó a recibir esclavos en su territorio. Licencias y asientos son medidas fiscales. La licencia era personal y simple, consistía en ubicar esclavos en una plantación. El asiento era un contrato de derecho público en el que se implicaba a un particular o a una compañía que quedaba obligado/a a actuar en lugar de la Corona castellana, comerciando en las Indias con régimen de monopolio. Portugal enviará esclavos negros a Brasil. En aquel momento, los portugueses dominaban la costa africana desde
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Senegal hasta Angola. Sus centros principales de "abastecimiento" eran Senegal, Gambia y Costa de Oro. Los intereses de españoles y portugueses se unirán junto con las Coronas bajo la monarquía de Felipe II. La Monarquía Hispánica tendrá que competir en estos años con otras potencias, que con mayor mentalidad comercial se interesarán por la trata negrera. Los portugueses vieron la unión a la monarquía de Felipe II como algo negativo, porque este rey tenía mucho territorio que defender y muchas preocupaciones que atender para centrarse en los intereses portugueses. Holanda y Gran Bretaña comenzarán a interesarse por las costas africanas. Portugal pierde su monopolio. En los dominios americanos, los castellanos ponen los territorios y los portugueses consiguen la mano de obra. Pronto los portugueses empiezan a formar sus propios enclaves en América. Interesados por la costa guineana, los holandeses irán arrebatando los mejores enclaves africanos a Portugal. Gran Bretaña incorporará a sus dominios la isla de Jamaica en 1640, enclave de plantaciones esclavistas. La Francia de Richelieu construirá San Luis y se hará con Cabo Verde. Colbert oficializó la trata a través de la Compañía Francesa de las Indias Occidentales. Los barcos negreros ofrecían unas condiciones pésimas para la "mercancía". Pasaban la mayor parte del viaje tumbados y en todo momento encadenados. La tripulación negrera intentaba que llegasen el mayor número de negros vivos a los puertos americanos. No era fácil, a bordo eran frecuentes las epidemias, los suicidios y las rebeliones. Algunas se producían al perderse de vista la costa africana. A un esclavo no se le solía decir a dónde se le llevaba y si se enteraba, no sabía lo que era América ni a qué se le llevaba. Se le metía en un barco junto al resto del cargamento y el barco zarpaba, dejando atrás la tierra que conocía. No resulta extraño que en aquel momento enloqueciera y arremetiera contra la tripulación. Si se tiraba al agua se ahogaría porque no sabía nadar. Si triunfaba un motín en alta mar...¿a dónde iban? Ni sabían a dónde ir ni por qué ruta ir ni podían conducir el barco, quedando a la deriva y en el mejor de los casos "rescatados" por otro barco antes de morir de sed o por las inclemencias del tiempo. En el interior estaban hacinados en el suelo y en falsas plantas a modo de nichos. Eran colocados codo con codo. Estaba escrupulosamente fijado el espacio correspondiente a cada sexo y edad. En estos barcos no había letrinas y las cubiertas no tenían un apuntalamiento especial para que no se derrumbaran por sobrecarga. Solían salir a cubierta una media hora al día, encadenados en una línea. Cuando se ilegalizó la trata, sólo podían detener un barco negrero si encontraban esclavos negros a bordo, por lo que la solución era simple, se les subía a cubierta encadenados en línea y se tiraba al primer negro de la cadena al agua. El resto de la fila caería detrás de él. El negrero poía elegir dos sistemas de "carga", el de "fardos prietos" ( mayor número de esclavos a bordo para que así llegaran un mayor número de vivos ) y el de "fardos flojos" ( menor número de esclavos para que la "mercancía" viajase en mejores condiciones ). Llegando a América, en el puerto se les lavaba y aceitaba para que el "producto" estuviera lustroso de cara a la venta. El mercado era toda América hasta el siglo XIX. Gran Bretaña, Francia y Holanda trataban con esclavos por la demanda en las colonias ibéricas. Esta situación cambia cuando se le concede a Francia su primer asiento negrero a comienzos del XVIII. Gran Bretaña se hará con el predominio negrero después de la Guerra de Secesión española. A partir de entonces serán grandes centros británicos para la trata de negros los puertos de Londres, Bringston, Liverpool y Glasgow. El comercio triangular daba juego a la economía británica tras la concesión de asientos por parte de España a Gran Bretaña en el Tratado de Utretch. De los puertos británicos salían barcos cargados de armas, telas ( llamadas "guineas", de baja calidad ), abalorios, alcohol...en resumen, manufacturas específicas de peor calidad para ser vendidas o intercambiadas por esclavos en África. Estos barcos vaciados de manufacturas serán cargados de esclavos y zarparán para América. En África, de Senegal al Congo se incrementa el comercio esclavista. Diversos problemas en el XVIII provocan que los británicos pierdan asientos. La política española otorgará a la Real Compañía de la Habana algunos de estos asientos. Para evitar el contrabando negrero se protegen estos asientos con una Real Cédula. Con respecto a los enclaves africanos, España y Portugal firman los tratados de San Ildefonso y del Pardo ( a finales del siglo XVIII ). En 1794, una Real Cédula española liberaliza parcialmente la trata.
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A finales del XVIII se produce un movimiento abolicionista, que continuaría en el XIX, siglo en el que se conseguiría acabar con la trata ( el contrabando continuaría hasta el final de la esclavitud ). Abolen la trata Dinamarca ( simbólicamente, pues no era un país especialmente negrero ), Francia ( 1793 ), y algunos Estados estadounidenses en 1794. En el siglo XIX, Gran Bretaña se convertiría en el adalid del abolicionismo, con una declaración al respecto en el Congreso de Viena ( 1815 ). Sin embargo, la trata ere muy difícil de extirpar. Aumentará durante la primera mitad del XIX. Cuando la trata se hubo abolido oficialmente en el hemisferio occidental, lo cierto es que la demanda de esclavos subió y no se tomaron medidas efectivas para acabar con el contrabando. Los contrabandistas utilizaban clippers. Eran embarcaciones ligeras, permitían menos personas a bordo pero eran más rápidos que los barcos de vapor y eso les aseguraba la huída. En caso de ser alcanzados, tenían un encargado de bandera que la cambiaba por la de algunos Estados que aún permanecían esclavistas ( normalmente la de EE.UU ), o se deshacían de la "mercancía" tirándola por la borda. Con los negros en el agua y no en el interior del barco, ya no se cometía delito alguno. Portugal de hecho no acabó con la trata, argumentaba que trasladaba población de unas posesiones a otras. Incluso Gran Bretaña también tenía su picaresca, en ocasiones interceptaba "cargas" a los contrabandistas y hacía a los negros un contrato con el que se les enviaba a las plantaciones de Jamaica en condiciones análogas a la esclavitud. Durante la primera mitad del siglo XIX la trata clandestina había aumentado, pero en 1867 vemos como los británicos retiran la escuadra antiesclavista por la práctica desaparición de barcos negreros. Desde mediados del XVIII, el movimiento abolicionista tendrá enemigos en América. Desde el primer tercio del XVIII hasta 1807, cada Estado iba eligiendo la abolición o la permanencia de la trata negrera, no de la esclavitud. El abolicionismo se convierte en una cuestión internacional durante el Congreso de Viena, y desde éste hasta 1890 aparece una etapa de plena abolición de la trata. Los países abolicionistas iban firmando tratados tanto unilaterales como bilaterales. El origen del movimiento antiesclavista se remonta a los primeros momentos de colonización norteamericana, a 1727. En estos años, los cuáqueros empezaron a predicar su doctrina igualitaria y en fechas sucesivas prohibieron a sus fieles el trato con negreros y les pidieron la liberación de todos sus esclavos. De los primeros Estados Unidos, Virginia sería el primero en prohibir la entrada de esclavos, secundado por Maryland y Nueva Yersey. Los Estados más recalcitrantemente esclavistas eran Carolina del Sur y Georgia. Jefferson se empeñó en acabar con el tráfico, pero lo cierto es que la demanda aumentó, sobre todo de los sureños. En Francia, la Convención aprueba la abolición de la trata en 1794, rebelándose e independizándose Haití por ello. Después Napoleón restituyó la trata. El paso abolicionista británico fue crucial, por haber sido una gran potencia negrera y por el poder coercitivo de su marina. En el discurso abolicionista británico se esgrimieron sentimientos humanitarios hacia los marineros de los barcos negreros, los cuales viajaban en malas condiciones. Del "cargamento" se hablaba menos, los "negros" continuaban siendo "negros". Dos fueron las figuras abolicionistas, William Willverforce y Tomas Clarkson. En 1787, Clarkson, miembro del Comité Cuáquero funda la Asociación para la Abolición de la Trata de Esclavos, llamando la atención a intelectuales y parlamentarios. Recomienda no comprar azúcar, por poner un ejemplo. Willverforce conseguirá el debate parlamentario, elevándolo a la categoría de moción. En 1806 se plantea un proyecto de ley abolicionista de la trata en ambas cámaras, convertida en ley en 1807. Esta ley decretaba que ningún barco negrero podría salir de un puerto británico a partir del 1 de marzo de 1808. El propósito británico era persuadir diplomáticamente al resto de naciones, no descartando la utilización de su marina sobre los barcos negreros que se encontrasen en el océano. Esta situación permitía a la marina británica, la única efectiva para este cometido, el dominio del comercio atlántico. Gran Bretaña conseguiría en Viena ( 1815 ) hacer de la cuestión abolicionista un asunto internacional. En este congreso, Gran Bretaña se pronuncia en los siguientes términos: " ( la trata es ) repugnante a los principios de moralidad universal. Azota a África, degrada a Europa y aflige a la humanidad". Entre Viena y las Conferencias de Londres ( 1816- 1818 ), conseguiría un sistema internacional para la abolición y represión de la trata. Irán aboliendo la trata Dinamarca, Francia, Suecia, Portugal ( de derecho, pero no de hecho ), Holanda... A partir de entonces se desarrolla un periodo abolicionista con gran actividad británica en tratados
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bilaterales y persecución de la trata. Establece el "derecho de visita mutuo" a navíos de otras naciones, sospechosos de transportar negros. En estos años, los británicos firman tratados bilaterales o multilaterales con España ( 1835 ), Suecia, Holanda, Francia, Austria, Prusia, Rusia ( estos tres últimos países firmaban simbólicamente, pues no tenían comercio negrero ). Firma también un tratado con EE.UU en plena guerra civil. En agosto de 1832, la Cámara de los Comunes crea un Comité para aprobar una ley de Emancipación General con condiciones: indemnización a plantadores y trabajo de los antiguos esclavos en régimen de aprendizaje/patronato para su antiguo amo. En esa fecha, agosto de 1838, la esclavitud fue abolida en todo el imperio británico. Francia experimenta un proceso paralelo. En 1830 se habían dado una serie de condiciones para la abolición de la esclavitud: abolición en las colonias británicas, la promulgación de una bula papal condenando la trata negrera, la Revolución de julio en Francia tuvo intenciones antiesclavistas. En EE.UU, Lincoln presenta una enmienda a la Constitución declarando la igualdad en derecho y sufragio entre negros y blancos. España se retrasará en suprimir la esclavitud. El último país en hacerlo fue Brasil. En 1889-90, la Conferencia de Bruselas se convoca contra la esclavitud y la trata, con voluntad de poner fin al problema. Posteriormente se convocó la Convención de Saint Germain contra la esclavitud en las colonias. A partir de entonces, en teoría el asunto queda zanjado...porque teóricamente no existe en nuestros días la esclavitud, pero la práctica es muy diferente. Nuestra voraz sociedad de consumo se alimenta del Tercer Mundo, y allí pervive la esclavitud. La cuestión de la trata y de la esclavitud en España se abolió tardíamente. Entre 1811 y 1860 hubo una fase diplomática en la que algunos lucharon por suprimir la trata. Fue una toma de conciencia y un despliegue propagandístico al respecto. La etapa legislativa que lleva a la abolición de la esclavitud en Cuba y Puerto Rico fue más lenta. Las manifestaciones aisladas que clamaban contra la esclavitud y la trata no consiguieron que se cuestionase ni el tráfico ni la esclavitud. Mientras en toda Europa nacía un movimiento abolicionista, en las colonias españolas la esclavitud vive su apogeo. En el siglo XIX empezará a calar el abolicionismo en forma de presiones individuales e intentos por parte de Gran Bretaña para que España acabe con la trata. En 1802 ya se propuso su abolición en la Real Academia Matritense de Derecho Español y Público mediante una locuaz disertación. El autor de este discurso fue asesinado en una reyerta. Posteriormente, toda proposición abolicionista en el Congreso era atacada por los diputados que representaban a las colonias. Para los terratenientes coloniales, tales planes significarían la "ruina de las colonias". Una Comisión formada para tratar el asunto se desintegró. En 1814, en un tratado bilateral, Gran Bretaña se comprometía a no apoyar movimientos independentistas en las colonias españolas mientras que España se comprometía a acabar con la trata. No fructificó. Ante las presiones inglesas se firma un Tratado Hispanobritánico en 1817, con el establecimiento del derecho de visita y el propósito de acabar con la trata para 1820. Sin embargo, la trata se incrementó pues este tratado era un convencionalismo. Desde España se envía una carta al Capitán General de Cuba para que la trata continuase solapadamente. Más presiones británicas condujeron a un nuevo tratado en 1835, semejante al anterior. A partir de entonces se instalan tribunales mixtos en Cuba y en Sierra Leona, aunque sin especial interés por acabar definitivamente con la trata. Hubo nuevas leyes pero poco eficaces. La ley penal de 1845 impedía la entrada en las haciendas, por lo que los guardias tenían que capturar a los negreros en los caminos. En todo el siglo XIX hubo tensión política; los políticos peninsulares, quienes amenazaban siempre con la abolición para amedrentar a los españoles en Cuba, y éstos a su vez amenazaban con la independencia. A partir de 1845 se produce un cambio en la trata. Empezaron los problemas internos como rebeliones dentro de las haciendas. Se buscan alternativas a la trata como montar criaderos de esclavos o suplantar la mano de obra esclava por asalariada. En este momento nadie cuestiona la esclavitud sino la trata por el potencial de peligrosidad en los negros recién llegados a las haciendas. Entre 1860 y 1870 destaca la actividad de Julio Vizcarrondo, fundador de la Sociedad Abolicionista Española ( constituída en 1865 ). El gobierno moderado de Narváez ordena el cierre de dicha sociedad. El gobierno español comprenderá la necesidad de una reforma coherente con el curso del abolicionismo internacional. En 1867 se dicta la ley contra el tráfico negrero. Por primera vez, esta ley no responde a una presión británica, fue iniciativa española. Se formó una Junta Informativa de Ultramar para Cuba y Puerto
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Rico. Los delegados cubanos eran contrarios a toda medida abolicionista, mientras que los peninsulares eran favorables a un abolicionismo gradual. En 1868 se producen dos hechos favorables al abolicionismo, la revolución de la Gloriosa en España y el comienzo de la guerra de los Diez Años en Cuba. La revolución peninsular retoma los proyectos de la Sociedad Abolicionista. El independentista Céspedes emancipa a todos los esclavos que encuentra en la zona oriental de la isla. La zona occidental, en donde estaban concentrados los grandes ingenios y haciendas esclavistas no percibió cambios al quedar fuera del alcance de los insurgentes. En 1870, Segismundo Moret eleva a las Cortes la discusión de la esclavitud y promulga la "ley Moret", conocida también como ley de vientres libres. Esta ley liberaba a los esclavos mayores de 65 años y a los nonatos, el resto quedan bajo el régimen de patronato. El gobierno de Martínez Campos en 1879 emprende un proyecto que retomaría Cánovas en febrero de 1880, la abolición de la esclavitud en las colonias, transformándola en un régimen de patronato durante ocho años. Años después quedaron derogados el derecho de visita y el tratado hispanobritánico de 1835 ( 1890 ) por innecesarios. La esclavitud en territorio español ya estaba abolida. La conquista de África se remonta al siglo XV. En África del Norte gobernaban soberanos turcos desde el XVI. Argel se convirtió en la principal base turca y un bei imponía su autoridad en Túnez. Marruecos se mantenía independiente con la dinastía Saadiana ( la anterior a la Alauita ) instalada en Marrakech. Egipto conseguirá soberanía propia bajo el gobierno de Mohamed Alí. La presencia y acción europea en el norte de África podemos dividirla en dos áreas, la zona del Magreb y la del Nilo. Franceses y británicos rivalizarán por el dominio sobre Egipto. Los franceses invadieron Argel en 1830 bajo el pretexto de acabar con la piratería. Cae el bei de Argel y se inicia una conquista del territorio por parte de los franceses que conlleva luchar contra las cábilas y al general Bigau luchar contra Abd el Kader. En el Tratado de Tafna se mantiene la soberanía argelina sobre el territorio, pero de hecho empieza una colonización francesa con migrantes de Alsacia y Lorena. Paradójicammente por ser un país musulmán, los franceses plantaron viñedos destinados a la fabricación de vino. Desde Argelia, Francia emprende la ocupación de Túnez, convirtiéndolo en una especie de protectorado en la Convención de La Marsa en 1883, en a que se firma un tratado entre Francia y el bei de Túnez. Francia aspira a expandirse por todo el Magreb, y en sus pretensiones por Marruecos chocará con Alemania ( crisis de Tánger, 1905 ). La Conferencia internacional de Algeciras en 1906 reconocía los derechos español y francés sobre la zona. Pero Alemania continuará insatisfecha, y así lo demuestra con el incidente de Agadir, tras el cual vuelven a pactar. Alemania respetará la presencia francesa en Marruecos a cambio de tener vía libre en Camerún. tratados de reparto serán el Tratado de Fez y el Hispanofrancés que imponen las normas internacionales hasta la descolonización de los años 50. Egipto empieza a interesar durante las campañas napoleónicas que protagonizan franceses e ingleses. Mohamed Alí sentará las bases de un Estado egipcio moderno y autónomo. Desde 1848, el gobierno de sus sucesores otorga concesiones para la construcción del ferrocarril. El Canal de Suez será inaugurado con gran pompa por el emperador francés en 1869. Egipto será puesto bajo tutela de Gran Bretaña, quien se adentrará por el Nilo hasta Sudán. Los británicos se enfrentarán con el movimiento del Mahdi, que en 1865 ocupó Khartum sobre el cadáver del general Gordon. En 1898, una expedición militar organizada por Kitchener recupera Khartum y establece el dominio británico sobre Sudán. En cuanto a Libia, según el Tratado de Lausanne de 1912 le son asignadas a Italia las regiones de Cirenaica y Tripolitania. Durante el XIX tuvo un control teórico de los turcos. Con Libia, los italianos recuperan un trozo de su " Imperio Romano" hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. En cuanto al África subsahariana, antes de presentarse los europeos había muchas organizaciones de población negra y religión musulmana o animista. Nombremos algunas: el reino de Etiopía. Los sultanatos de Wadai y Darfur llevaban al reino de Bornu ( en el lago Chad ) y a los Estados Haussas. En la zona occidental, se encontraban los Estados de Futa Yalón, Segun y Assanti, el reino de Daomei, los Estados Yorubas y el reino de Benin, famoso por sus bronces. En el África Austral se hallaban los Estados de civilización Mantú: Luba, Lunda y Kuba. Los reinos interlacustres eran Ruanda, Buganda y Urundi. En la costa atlántica se ubicaba el reino del Congo y al sur el reino de Benguela. En África central, el más importante era el reino Zulú y en la costa índica destacaban el
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sultanato de Zanzíbar, el reino de Merina con la dinastía Malgache en Madagascar. África conocerá las consecuencias de la exploración colonial. En África Oriental, la actividad colonial es intensa por parte de Portugal en Senegal y Gambia, de Gran Bretaña en Sierra Leona, Costa de Oro y Nigeria, de España en Guinea Ecuatorial y de Alemania en Camerún y el Sudoeste africano. Liberia será un caso excepcional, pues en el siglo XIX será un país libre. En 1819, el presidente norteamericano James Monroe promovió una ley que estipulaba la protección de todo esclavo liberado hasta que volviese a su tierra natal, África. La Sociedad Americana de Colonización pactó con los jefes tribales para reservar una zona de Sierra Leona en la que poder asentar a estos nuevos hombres libres. La idea contaba con el desagrado de los ingleses, quienes no deseaban esclavos liberados asentados cerca de sus colonias. En honor al presidente estadounidense, la capital del nuevo Estado libre será Monrovia. Liberia se convierte en un país libre y constitucional, con gobierno y presidente negro, si bien es cierto que dependía de EE.UU para defender sus fronteras. Su economía se basaba en el café, coco, marfil y caucho ( se convertirá en el "coto" de Firestone ). Otra excepción fue Sierra Leona. En 1787, la abolicionista Gran Bretaña decide poblar con esclavos liberados nuevas tierras en Sierra Leona. Se le dio a la capital un nombre significativo, Freetown. Sierra Leona se constituyó en territorio de la Corona, acatando la civilización y educación occidental y el cristianismo. Tanto Sierra Leona como Liberia contendrán un conjunto de población negra libre, con influjos anglosajones y productos para la exportación muy semejantes. El problema de la jurisdicción sobre los súbditos indígenas fue planteado en distintos tratados. El interés colonial por África comienza por la conversión de las bases europeas en la costa en colonias. El gobernador Faidherbe practicó en Senegal una economía colonial. Galieni penetra por Níger hasta Tombuctú, núcleo caravanero del desierto en el codo del río Níger. En esta zona, la acción francesa abarca Daomey, Costa de Marfil y Gabón. En 1848 se funda Libreville. La exploración de Gabón conducirá a la del Congo. En honor del explorador Savorgnan de Brazza se funda Brazzaville. Se irán estableciendo bases que serán útiles para adentrar en el continente. En 1861 se funda la colonia de Lagos. Gran Bretaña penetra en la cuenca del Níger, despertando rivalidad con Francia y con los indígenas. España se establece en Fernando Poo y en Río Muni ( Guinea Española ). Las fricciones entre las potencias por extender sus posesiones ya había comenzado. Francia presiona desde Gabón a Gran Bretaña. Británicos y portugueses firman un tratado para fijar sus territorios. Comenzarán tensiones entre Francia y Leopoldo II, rey de Bélgica, que a título personal se convirtió en un empresario colonial. La segunda expedición de Brazza es coronada con la firma de un tratado con el rey Macoco, por el cual la zona norte del Congo pasaba a soberanía francesa. Otro explorador y colaborador en la colonización será el norteamericano Stanley, que siguió la ruta de Livingstone. Leopoldo II funda la Asociación Internacional Africana, compañía colonial interesada por el Alto Congo que contrató los servicios de Stanley. Stanley consigue la autorización del rey Macoco para colonizar una zona del Congo. Despierta el recelo de franceses quienes ya se encontraban en el norte, ingleses y portugueses. Leopoldo II disolverá su Comité de Estudios del Alto Congo ( creado en 1878 ) para organizar la asociación antes mencionada, de cara a la colonización decidida del Congo. En África Oriental, se dieron dos rivalidades, una franco-británica y otra anglo-alemana. Francia ocupó Obok, en la costa de Somalia ( 1882 ) e impone un protectorado a la dinastía Malgache en Madagascar ( 1885 ). Italia entra en la costa del Mar Rojo, en Eritrea y Somalia. Alemania entra en la región del lago Tanganika, rivalizando con Gran Bretaña. Los acuerdos definieron las zonas de influencia en África Oriental, estableciéndose la penetración británica por el Nilo hasta Sudán y Zanzíbar ( protectorado en 1890 ). Gran Bretaña forma la provincia de Ecuatoria y controla los reinos interlacustres de Buganda y Kenia. Controlará además las islas Mauricio y las islas Seychelles y establece la Somalia británica en 1884. En África Austral, los europeos fueron asentándose de manera progresiva. El empuje colonizador lo produjeron bóers y británicos, también estaron presentes portugueses y alemanes asentados en el
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Sudoeste Africano Alemán en 1884 ( actual Namibia ). Los portugueses, bajo un pretexto legitimista por antigüedad, promueven el establecimiento de colonos con el objetivo de unir las dos fachadas marítimas. Rivaliza con Gran Bretaña, manteniendo Portugal sus ambiciones hasta la "crisis del ultimátum". Alemania presiona en el sur, donde misioneros renanos fueron instalándose en una región en la que estaban enfrentados cinco grupos tribales. En 1874, Alemania se convierte en soberana del Sudoeste africano. En África del Sur, los bóers y los británicos presionarán sobre las poblaciones indígenas y comenzará un largo conflicto entre los europeos. Los bóers se habían asentado en El Cabo en el siglo XVIII, penetrando hacia el interior con cierta resistencia por parte de los indígenas. Después de las guerras napoleónicas, los británicos irán asentándose en El Cabo y se impondrán a los bóers. El descontento de éstos es manifiesto y organizan la gran marcha (Great Treak ) entre 1836 y 1842, éxodo de los bóers al interior sudafricano. Fundaron la República de Natal y después las de Orange y Transvaal. La proclamación de la República de Natal molesta a los ingleses y se la anexionan en 1842. Con los otros dos Estados bóers se llega a un compromiso "honorable". En la Conferencia de Sunriver los ingleses aceptan Transvaal y en la Conferencia de Blendfontein reconocen a Orange. En 1860, Transvaal se convierte en la República Sudafricana con Pretorius como presidente. Los ingleses pretenden controlar las repúblicas bóers con proyectos de federación. La situación se complicó cuando los británicos anexionen a El Cabo una mina de diamantes en territorio bóer. El Cabo pretenderá después anexionarse Transvaal. En el Tratado de Wonderfontein se reconoce la independencia de Transvaal. Entre 1880 y 1881 hay guerra y la ganan los bóers. Tras la contienda se convocaron las Convenciones de Pretoria y Londres. Los británicos cambiaron de estrategia, si con la fuerza no doblegaban a los bóers, lo harían aislando su territorio desde el control de los alrededores. Los británicos controlaban en 1868 el territorio bantú de Basutolandia, en 1885 dominaron Bechualandia y acabaron derrotando a los zulúes en Swazilandia. Celil Rhodes, a cargo de la Compañía Británica de África del Sur funda las dos Rhodesias y Nyassalandia, preparando la conquista y el sometimiento de los territorios bóers. La guerra anglobóer estalla desde 1899 a 1902. Anteriores a la conquista europea de África son los viajes de exploración. Los exploradores normalmente seguían el curso de los ríos, aportando datos sobre el interior del continente. Los afanes científico, humanitario y económico movían estos viajes. La Real Sociedad Geográfica de Londres inició viajes en el curso del Níger. En 1795, el escocés Mungo Park fue desde Gambia a l Alto Níger en 1805. Los hermanos Lambert recorrieron del Alto Níger hasta su desembocadura. René Caillé recorrió desde Guinea hasta Tombuctú y de allí viaja a Marruecos. El alemán Barth recorre desde el Sudán central a Tombuctú y Trípoli. Por entonces, Bruce exploraba el Nilo hasta Sudán, en busca de las fuentes del Nilo. Caillai llega a Khartum. Burton y Speke, en 1858 exploran grandes lagos como el Tanganika. Speke y Grant viajan al lago Victoria, y en el 63 seguirán el curso del Nilo hasta el lago Alberto. Además del Nilo se explorarán los ríos Congo y Zambeze. Livingstone enprende varios viajes por África Central, viajando desde el Índico hasta Angola. Explora entre 1858 y 1864 la región de Niassa y entre 1866 y 1873 explora el lago Tanganika y el río Lualaba ( afluente del Congo ), dónde se produce el célebre encuentro con Stanley que había partido en su búsqueda. Stanley recorrió de Zanzíbar al Atlántico, en una expedición financiada por Leopoldo II. Brazza exploró el norte del Congo ( 1875-1878 ). El inglés Cameron emprende una travesía entre Zanzíbar y Benguela. Los portugueses Pinto y Paiva recorrieron el camino entre Angola y Mozambique. España emprende viajes por Guinea Ecuatorial, viajes de Pelló, Iradier y de Osorio ( 1883 ). Livingstone es el modelo de explorador científico y desinteresado, mientras que Stanley buscará intereses coloniales en nombre de Leopoldo II. La compleja situación colonial anterior a 1884, en la que no faltaban los enfrentamientos entre europeos llevo a la necesidad de tratar internacionalmente el tema de África. Las potencias estaban cruzando sus intereses. Gran Bretaña penetraba en el Nilo y en el sur estaba presionando a los bóers. La Asociación Internacional de Leopoldo II en el Congo chocaba con los franceses, instalados en el norte del Congo. El imperialismo alemán irrumpe y se establece en Togo, Camerún, África Occidental y en el sudoeste. Portugal ocupó Angola y Mozambique e Italia la Somalia Italiana y Eritrea. Bismarck convocó la Conferencia de Berlín en 1884 planteando un par de
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cuestiones en torno a África, la soberanía territorial de las potencia y el derecho de ocupación. Los ejes coloniales proyectados sobre el continente africano son tres. Por un lado, Francia proyecta un eje Este-Oeste ( de Sudán y la Somalia Francesa a Senegal y Gabón ) y Portugal planeaba unir Angola y Mozambique. Estos dos proyectos son compatibles entre sí, pero no con el pretendido eje británico El Cairo-El Cabo. Gran Bretaña será agresiva en pos de su objetivo ( crisis de Fashoda y del ultimátum ). Hata la Primera Guerra Mundial, la presencia alemana en Tanganika obstaculizó a los británicos, en 1914 esta región se convertirá en un protectorado británico. La Conferencia de Berlín ( 1884-1885 ) manifiesta oficialmente el deseo de establecer un espíritu de entendimiento mutuo entre los países interesados por el comercio y el "bienestar material y moral" de los africanos. Ningún Estado propiamente africano es representado en la conferencia. De la reunión, es conocida la imagen de los representantes europeos sentados en torno a una mesa en la que en medio está desplegado un mapa de África. Por eso se dice que en Berlín se reparte África, juicio no del todo exacto. El presidente de la Conferencia ( Bismarck ) marca tres objetivos específicos de la reunión: libertad de comercio en el Congo, libertad en los ríos Níger y Congo y regular las anexiones del territorio. Bismarck decidió no entrar en cuestiones de soberanía. El primer problema que se plantea en Berlín es la navegación de los ríos Níger y Congo. Gran Bretaña expresó que la situación de los dos ríos era distinta., oponiéndose a toda injerencia internacional sobre el Níger pues lo consideraba su zona de influencia. Gran Bretaña aceptará responsabilidades sobre esa zona ( Lagos ) como colonia. Bismarck cederá en la cuestión del Níger para conseguir el apoyo británico en su proyecto de libre comercio en el Congo. El segundo problema sería la cubeta convencional del río Congo. Henry Morton Stanley juega un doble papel, como delegado de EE.UU y como agente de Leopoldo II. Stanley señaló las maravillas del libre comercio para el centro de África. Leopoldo II pretendía proyectarse sobre la cuenca del Congo y controlar la zona central africana con salida a los dos Océanos. Por su parte, los británicos no cederían las fuentes del Nilo. Gran Bretaña aceptó una delimitación de la zona del Congo sin salida al Índico. Francia y Portugal se resisten. Una vez delimitada la zona de libre comercio, Leopoldo II a la cabeza de la Asociación Internacional del Congo proponen la creación de su Estado Libre del Congo. Para ello, Bismarck se hace con el beneplácito del embajador británico en detrimento de las exigencias de Francia y Portugal. Desde diciembre de 1884, el Estado Libre del Congo fue reconocido. Después de difíciles negociaciones, Francia decide dejar una estrecha franja para la salida al Atlántico del nuevo país a cambio de un acuerdo de prioridad: si desapareciera por algún supuesto la asociación que gobierna en el Congo, pasaría directamente a manos de Francia. Las potencias acuerdan garantizar la integridad territorial del nuevo Estado. Francia y Portugal defienden hipotéticos derechos de soberanía congoleña. Alemania necesitaba la neutralidad británica, para Gran Bretaña la neutralidad tenía doble filo: útil para frenar a Francia pero molesta en caso que limitara su propia actuación. La neutralidad era la condición que podía adoptar la potencia que se proclamara soberano sobre el Congo si la asociación de Leopoldo II desapareciera ( sólo en éste caso y sólo en esta zona ). Otro problema que se presentó fueron las definiciones de anexión y de protectorado. Para los británicos, la anexión era la directa asunción de la soberanía, mientras que en un protectorado se concede una supuesta soberanía a los indígenas "sin injerencia de la potencia protectora". Las responsabilidades administrativas y judiciales que debía asumir una potencia en un protectorado contrasta con la ambigüedad e intransigencia británica al respecto. El anexionismo francés y alemán llevó a Gran Bretaña a adoptar la administración de un protectorado. Pero Bismack cambió de opinión y del anexionismo pasa a defender un concepto de protectorado válido si se ha producido con anterioridad ocupación de la costa ( en tal caso la nación protectora tiene derechos históricos sobre el interior, de tal modo, la situación en África permanecería tal y como estaba pues ya los europeos se habían repartido toda la costa ). En definitiva, los seis puntos que salieron de Berlín fueron los siguientes: 1º. Una declaración relativa a la libertad de comercio en la cuenca del Congo, sus desembocaduras y países circunvecinos, con ciertas disposiciones concernientes a ella. 2º. Una declaración referente a la trata de esclavos y a las operaciones que por tierra o por mar proporcionan esclavos para la trata.3º. Una declaración relativa a la neutralidad de los territorios comprendidos en la cuenca convencional del
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Congo. 4º. Un acta de navegación del Congo [...]. 5º. Un acta de navegación del Níger. 6º. Una declaración estableciendo en las relaciones internacionales reglas uniformes respecto a las ocupaciones que en adelante puedan verificarse en las costas del continente africano. En Berlín, Francia no ganó nada. Gran Bretaña consiguió el control unilateral del río Níger, en detrimento de la esperanza que Francia tenía por esta región. Se diferenció anexión de protectorado. Se consiguió el libre comercio en el Congo. Leopoldo II controlaba su propio Estado a título personal. Se establece la libre navegación por los ríos Níger y Congo. No se constituyó ninguna comisión internacional para el seguimiento del proceso de colonización. La Conferencia de Berlín no establece el reparto de África, reconoce tal reparto. A partir de 1885 se generaliza el término "esfera de influencia", diferente que el de "ocupación efectiva". Para las cancillerías europeas, la expansión africana era una cuestión secundaria, reflejo de las rivalidades y alianzas que acontecían en Europa. Después de 1885 se aceleran las colonizaciones, quedando colonizado en pocos años todo el continente africano con las excepciones de Liberia y Etiopía. Surgirán más rivalidades y tratados, configurándose el nuevo mapa de África. Francia ocupa Senegal llendo hacia Massina, Tombuctú y el Alto Níger, Daomey y el Estado de Samori en Guinea. Unió también territorios de África Ecuatorial en un bloque. Brazza y sus ayudantes se esforzaron por conseguir reconocimiento y tratados sobre el río Ubangui y en 1891 se reconoce el Congo francés. Francia establece el control sobre Chad en 1897 y la expedición de Marchand en 1898 penetra hacia el interior. El África Ecuatorial francesa se puede dividir en Chad, el Estado de Ubangui-Shari, Gabón y Congo. Gran Bretaña, ya asentada en Gambia, Sierra Leona, Costa de Oro y Nigeria, inicia una nueva política como reacción a los movimientos franceses. Arremete contra los Assanti, conquista Costa de Oro y Lagos. Sólo Liberia queda libre en la zona occidental. Los alemanes penetran en Camerún después de controlar las costas. En el interior se enfrentaron a pueblos africanos. Alemania, después de protagonizar un incidente en Marruecos, firma acuerdos para fijar sus fronteras. El Estado Libre del Congo mantuvo su soberanía bajo Leopoldo II hasta 1908, fecha en la que se anexiona a Bélgica formándose el Congo Belga. En el interior del Congo siempre habrá resistencias indígenas. Portugal no pudo unir sus colonias de Angola y Mozambique. En cuanto a Gran Bretaña proclamó en 1889 el protectorado sobre Niassa, convirtiéndose en colonia en 1904. Rodhesia del Norte quedaría como protectorado británico y la Compañía dirigida por Cecil Rhodes gobernaría Rhodesia del Sur. Etiopía mantuvo su independencia, enfrentándose y derrotando a los italianos en Adua ( 1896 ). El resto de África oriental experimentó un intenso proceso colonizador. A la dominación de Tanganika de la mano de la Compañía Alemana de África Oriental, se le unen las de Ruanda y Burundi tras sofocar varias sublevaciones. Alemania y Gran Bretaña discutieron y repartieron sus zonas de soberanía entre 1886 y 1890. Mientras Alemania conseguía sus pedazos de África, Gran Bretaña conseguía proyectarse sobre Kenia, Uganda, el protectorado de la Somalia británica y el protectorado de Zanzíbar. Francia controlaba Obok ( Somalia francesa ). Italia controlaba Eritrea y la Somalia italiana. El británico Kitchener derrotará a el Mahdi, creándose el condominio anglo-egipcio sobre Sudán. En el incidente de Fashoda, los británicos repelen a los franceses. En Madagascar, los franceses consiguen sofocar las revueltas. En el sur de África se recrudecen las relaciones entre los británicos y los bóers a colación del estatuto de los vitlanders ( inmigrantes ingleses en territorios bóers ) y de la oposición sobre el ferrocarril y las aduanas. Cecil Rhodes llegó a ser presidente de El Cabo. Rhodes se reúne con Paul Kruger, presidente de Transvaal, en la Conferencia de El Cabo. En ella, los bóers se niegan a transportar oro en las tres líneas ferroviarias que iban hacia El Cabo, Durban y Lorenzo Marques ( Mozambique ). Los bóers preferían transportarlo ellos mismos hacia los dos últimos destinos. En Transvaal apareció un Comité de Reformas de Condiciones de Trabajo. Cecil Rhodes, convencido de que se rebelarían los vitlanders en la primera ocasión que se les presentase, promueve la invasión de Transvaal. Éstos no se rebelaron. La invasión fracasa y Rhodes dimite. Orange firma con Transvaal una alianza defensiva. Nuevas negociaciones fracasan en 1899 y los británicos concentraron fuerzas en la frontera de Natal. Kruger dio un ultimátum a los británicos para que
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retirasen las tropas y los británicos contestan con la guerra. La guerra comenzó favoreciendo a los bóers. Los británicos se verán obligados a reforzarse con tropas de todo el imperio ( Ghandi participó en la guerra anglo-bóer ). Los británicos remontan la guerra y ocupan Blendfontein, Pretoria, Orange y Transvaal. En julio de 1900 la guerra adquiere otro tinte, partiendo Kruger al exilio y organizándose guerrillas. La paz de Vereeniging puso fin a la guerra. Se dice que fue un pacto entre caballeros. Pese a la soberanía de Eduardo VII en todo el territorio sudafricano y a la militarización del territorio se respetó cultural y económicamente a los bóers. En 1910 nace la Unión Sudafricana, cuatro provincias bajo una Constitución. El dominio británico de la Unión Sudafricana contrastó con el poder político de los bóers. La situación colonial, fuente de rivalidades entre potencias, dará lugar a crisis coloniales de distintos países. Son los "noventa y ochos", término que nos recuerda que no sólo España tuvo su desastre, que por muy castiza que pudiera ser la crisis del 98 español está insertada en un proceso de redistribución colonial. Portugal tendrá dos "98". En 1890, cuando se ve obligado a ceder ante el ultimátum británico, y en 1898, cuando Alemania y Gran Bretaña acuerdan repartirse las colonias portuguesas al sur del ecuador. El "98" italiano lo provoca la derrota en Adua que trunca la aspiración de una Abisinia italiana. El "98" para Francia aconteció en Fashoda. Pero hubo otras crisis de distribución que afectaron a países no mediterráneos. Japón tiene que ceder Liaodong ante el ultimátum europeo, Rusia es derrotada por Japón en 1905...Incluso Gran Bretaña tuvo que replegarse ante la "doctina Monroe" en un conflicto entre Venezuela y su Guyana. Los "98" son la primera parte de un proceso que continúa en 1914 con la redistribución del Imperio Otomano y las colonias alemanas. El imperialismo decimonónico necesita un poder material para mantenerse que algunas potencias no tendrán frente a otras que ostentarán el título de "dueñas del mundo". Esta situación dará alas a la teoría de la decadencia de los pueblos latinos frente a los anglosajones, a los que la revolución industrial había hecho más poderosos. Quedarían definidos dos bloques, los países industrializados y los que no lo están. Una potencia mantenía su posición de potencia si poseía un imperio colonial. Se daba una simple disyuntiva: colonizar o ser colonizados. El darwinismo social era la teoría de la selección natural aplicada al surgimiento y ocaso de las naciones. Era una justificación de la suicida competición y de la glorificación de la guerra como mecanismo mediante el cual las naciones fuertes sustituyen a las débiles. Lord Salisbury entona su discurso de las "naciones vivas y moribundas", un sombrío panorama de las relaciones internacionales, de la guerra y de la división de las naciones: unas cada vez más poderosas, otras cada vez más decadentes. El premier británico declara como inevitable que las naciones vivas se fueran apropiando de las muertas y hubiera conflicto entre civilizaciones. "Naturalmente no debemos suponer que a una sola de las naciones vivas se les permita tener el beneficioso monopolio de curar o desmenuzar a esos desafortunados pacientes...". Es el dibujo de un futuro inmediato en el que los imperialismos estaban condenados a chocar, en el que no había derecho internacional entre fuertes y débiles sino un derecho que estableciera el reparto. Estas palabras de Lord Salisbury impresionaron bastante, sobre todo en las colonias. Los instrumentos diplomáticos de las naciones más fuertes con respecto a las menos fuertes son tres. El acuerdo o convenio de reparto era el acuerdo informal entre dos grandes potencias para hacerse cargo de un territorio deficiéntemente protegido. En un tratado de garantía, una potencia fuerte se compromete a una débil para defender su territorio frente a una tercera potencia a cambio de una cesión de soberanía. El ultimátum es un elemento disuasorio mediante el que el fuerte amenaza al débil. Estas tres formas ya existían previamente, ahora combinadas de cara a la redistribución. Es un momento de cambio mundial. El sistema bismarckiano está siendo desmantelado en 1890. Rusia se alió con la marginada Francia. La competición colonial de finales del XIX y principios del XX se consolida en torno a un sistema de Estados: la Triple Alianza y la Triple Entente. Gran Bretaña estaba incómoda por su soledad y busca aliados en Berlín, Washington o Tokio. Es el momento en que EE.UU domina el área del Canal interoceánico de Panamá y plasma su presencia en el Pacífico. Japón colabora en el despojo de China. Las relaciones internacionales tendrán un tinte extraeuropeo con la entrada de EE.UU y Japón en el terreno internacional.
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Hubo tres "noventa y ochos" en África. El portugués, el italiano y el francés. Veámoslos. Portugal, con colonias en las dos fachadas marítimas, no renuncia a su sueño de unir sus posesiones. Preparando ese proyecto emprende expediciones. Pero esta empresa estaba enfrentada con los intereses británicos. Portugal presenta ante el resto de naciones su mapa de África con Angola y Mozambique unidos, el "mapa de color de rosa" ( en alusión de su color predominante ). En él se veían zonas de Zambia y Rhodesia en posesión portuguesa. En 1886, Portugal trata con Francia y Alemania. El mayor Serpa Pinto recorre y estudia el territorio del lago Niassa, por donde quería construirse un ferrocarril. Gran Bretaña rechaza el "mapa de color de rosa" y advierte a Lisboa que las relaciones entre los dos países se pueden deteriorar con las actividades de Serpa Pinto. Londres envía un ultimátum para que el explorador se retire de las regiones del Chire y de los territorios de los Makololos y Machonas. Ante la amenaza de guerra si en menos de un día no se acata el ultimátum, Portugal decide retirarse ante una oleada de indignación por parte de su sociedad ante el atropello británico y la escasa preocupación que su monarquía había demostrado por los territorios coloniales. En 1898, los gobiernos de Londres y Berlín firman un acuerdo secreto para repartirse los territorios portugueses ( considerando a Portugal una "nación moribunda" ). Los dos firmantes pactan prestar a Portugal el dinero que pida, a cambio de las rentas de Angola, Mozambique y Timor. Un segundo convenio señala la impotencia colonial portuguesa en los tres territorios mencionados. No permitirían la injerencia de un tercero y se comprometen a respetar el hipotético reparto. Una tercera nota trata ese reparto. Este acuerdo de reparto estuvo vigente hasta la Primera Guerra Mundial pero nunca fue llevado a cabo. El Tratado de Windsor de 1899 entre Portugal y Gran Bretaña ofrece protección británica a las colonias portuguesas frente a sus enemigos presentes y futuros y Portugal se comprometía a apoyar a los británicos en la guerra anglo-bóer. Italia consumó su proceso de unificación quedando territorios irredentos, dejando sin reslver una crisis económica, dándose grandes diferencias entre el norte industrial y el sur agrario y una piamontización política...Una unificación algo débil para poder emprender una aventura colonial. Francesco Crispi, partidario de un modelo político bismarckiano, creía que una política exterior activa aliviaría las tensiones internas. Ni en el norte ni en el este podrían instalarse los italianos. Invocando la tradición "imperial" pretenden proyectar su sombra sobre Túnez, pero se les adelanta Francia ( animada por Bismarck para que olvidase el irredentismo de Alsacia y Lorena, también enfrentándo a Francia con Gran Bretaña en la carrera por África ). Luego a Italia le queda la zona de Abisinia ( Etiopía ), todavía por conquistar. La conquista empieza por los territorios de Asab y Masawa. En 1889 controla Eritrea, tras algunas batallas con los indígenas. La situación interna de Etiopía cambiará, se dio una unidad al mando del negus Menelik II. Los italianos no consiguen que el negus acepte su protectorado. Menelik II no consentirá someterse después de haber logrado reforzarse después de muchos años de guerras civiles. El general Baratieri invadió la región del Tigré ( Somalia italiana ) y proclama la anexión de Abisinia. Pero pronto llegaron a Roma malas noticias de la región. En enero de 1896, el general Galiano había capitulado. Pese a las duras críticas a su política colonial, Crispi decide comprometerse más. Baratieri se atrinchera en sus fortificaciones, ostigado por Crispi para que pase a la ofensiva. Como el general no parecía reaccionar, el primer ministro italiano decide en secreto relevarle del mando. Un secreto a voces que llega a oídos de Baratieri en forma de rumor y su honor de militar le obliga a precipitar un ataque. Abandona su atrincheramiento en Adua, pero se vió sorprendido por un ejército de cien mil etíopes al mando de Menelik II, todos con armas de fuego ( compradas la mayoría a los franceses ). Fue una masacre. Toda la artillería italiana de Adua quedó en manos de los etíopes. Con la noticia de Adua, la opinión pública pide la cabeza política de Crispi, que se retira sin poder defender su política colonial. En el Tratado de Addis Abeba ( octubre de 1896 ), Italia renuncia a Abisinia y ésta reconoce las colonias italianas de alrededor. Las pretensiones italianas se desplazan a Libia. La Italia fascista conseguirá invadir Abisinia en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Hasta 1882, Gran Bretaña no sintió la necesidad de profundizar en el control de Egipto. En los 80, la situación cambia. La debilidad del jedive de Egipto y un movimiento antiextranjero hace temer a los británicos que otra potencia aproveche la situación de descontrol. En 1882 se envió un ejército británico para controlar de hecho Egipto, que de derecho pertenecía al Imperio Otomano. En Sudán,
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el movimiento del Mahdi se rebela contra los británicos y toman Khartum. Los franceses veían en peligro la situación egipcia impuesta en los últimos 80 años. Recordemos que en 1858 se llevó a cabo la construcción del Canal de Suez, una obra diseñada por Ferdinad de Lesseps cuya construcción costó la vida a cientos de trabajadores egipcios a causa del cólera. El canal fue inaugurado con fasto en 1869, con la presencia del emperador francés. Verdi compuso para el evento su ópera Aída. 21.000 franceses poseían el 66% de las acciones del canal, mientras Egipto tenía el 44%. En 1875, el pachá de Egipto decide vender las acciones egipcias a causa de la deuda externa. Disraelí convenció a la reina Victoria para hacerse rápidamente con el paquete de acciones, para así controlar la ruta más corta al Índico. En enero de 1893, el jedive egipcio intentó un tímido golpe antibritánico. En 1892 se había firmado la alianza franco-rusa que confirmaba la posición francesa en el Mediterráneo oriental. Francia consideró que si se posicionaba en el Alto Nilo tendría posibilidad de competir por Egipto. El presidente de la República francesa traza el plan de movilizar tropas especiales desde el Congo francés, pasando por Chad, al Alto Nilo. Buscaría el apoyo de Menelik II para formar un ejército franco-etíope que fuera el arma diplomática que hiciese a los británicos replantearse la situación de Egipto. El gobierno británico, a cuyos oídos llegaron estos planes, advirtió que consideraría inamistoso todo movimiento similar. La derrota italiana en Adua transforma la política en torno al Nilo. Lord Salisbury envía al general Kitchener a la invasión de Sudán pues el fortalecimiento de Etiopía revitalizó a los seguidores del Madhi, los derviches. En julio de 1896, poco después que Kitchener emprendiera su conquista, el general francés Marchand sale de Brazzaville ( Congo francés ) en dirección al lago Chad. Otro general francés, Lagarde, marcha a Abisinia con el objetivo de reforzar la alianza franco-etíope a cambio de los rifles que tanto entusiasmaban al negu. El avance del ejército británico fue lento, Lord Salisbury intentó adelantarse a los franceses por el sur. En junio de 1897, el gobierno inglés manda al general Mc'donnalds desde Masa hasta Sudán. En 1898 se encontraban en marcha cuatro expediciones sobre Sudán, al este y oeste dos francesas, al norte y al sur dos británicas. En septiembre de 1898, el ejército anglo-egipcio derrotó a los derviches. Kitchener se encuentra en Fashoda con la expedición francesa de Marchand, que después de haber recorrido desde julio de 1896 siete mil kilómetros, habían llegado tres semanas antes. En Fashoda, Marchand se había reunido con la expedición franco-etíope de Lagarde, quien después de plantar la bandera francesa se fue. Al llegar Kitchener, sólo encuentra a ocho oficiales franceses y a cien soldados. Kitchener reprocha a Marchand que estuviese la bandera francesa en un lugar que era de dominio egipcio. Marchand respondió que cumplía órdenes y ambos deciden esperar decisiones de sus respectivos gobiernos. Lord Salisbury no estaba dispuesto a discutir el asunto, pidió el abandono inmediato de la posición por parte de las tropas francesas. Finalmente el gobierno francés decide retirarse de la zona y desistir de sus intentos sobre el Nilo, no sin antes ponderar el potencial de una guerra contra Gran Bretaña. En noviembre, Marchand se fue de Fashoda y París fija la frontera, dejando Sudán dentro de la esfera de influencia británica. Las relaciones franco-británicas se recompondrán con la Entente Cordiale en 1904. Gran Bretaña dejaría que Francia ejerciera su protectorado marroquí para que Francia dejara de interesarse en el Nilo. Los tratados que cierran esta fase de reparto colonial son el de julio de 1890 entre Gran Bretaña y Alemania sobre África Oriental, una posterior convención de estas dos potencias sobre el Congo y Camerún, y un tratado entre Gran Bretaña y Francia en agosto de 1890. En estas fechas se cierra el ciclo colonizador sin grandes cambios hasta la Primera Guerra Mundial. V.- LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL Y LOS MANDATOS El mundo colonial se ve afectado por la Primera Guerra Mundial en cuanto a las relaciones de las metrópolis entre sí y en los vínculos de éstas con sus respectivas colonias. El conflicto y la posguerra generan un debilitamiento de las potencias. Podemos condensar la trascendencia de la Gran Guerra en las colonias en dos planos: El aspecto externo poco cambia, los imperios vencedores mantuvieron su extensión y los vencidos ( el difunto Imperio Otomano y Alemania ) perdieron sus dominios. En el plano de la conciencia colectiva, la colonia percibió una sensación
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honda de esperanza de liberación, pero lo cierto es que ningún movimiento supuso una dificultad seria a las metrópolis, ni aún en los momentos más duros de la contienda. Los territorios coloniales se ven envueltos en un conflicto que no les atañía directamente. La mano de obra y las tropas coloniales fueron decisivas en el curso de la guerra. Pero no nos engañemos, esta situación no acercaba a los colonizados con los colonizadores, pues no era una lucha común sino la utilización de los primeros por los segundos. Los europeos seguían defendiendo por estas fechas su civilización como la superior, la única forma de vida que merecía implantarse universalmente. La guerra desprestigió a Europa, los colonizados destinados a nuestro continente regresaron a las colonias con otra visión del mundo occidental que antes no tenían en sus respectivos países: Europa en guerra no era el ideal de civilización que les habían transmitido y era más vulnerable de lo que parecía. Paradójicamente, se introdujeron en las colonias ideas europeas como democracia, libertad, justicia e igualdad que cuajarán en el posterior discurso independentista. En el aspecto económico, la colonia aportó materias primas, recursos naturales y mano de obra suplente a la metrópoli, además de dedicarse a actividades industriales complementarias. La Sociedad de Naciones condujo a un cambio de actitud de las metrópolis, quienes adoptaron la fórmula del mandato administrado por los países vencedores. Al calor de la guerra, hay un proceso de redistribución colonial, basándose en que las colonias de los vencidos habían sido "expuestas a una explotación inhumana". En 1914 y en 1916 se le arrebata a Alemania Togo y Camerún. En 1916 tiene lugar el acuerdo Sikes-Picot, que junto a posteriores acuerdos, decidían el reparto de las posesiones alemanas y turcas en nombre del "derecho democrático y la libertad de los pueblos". En Europa y EE.UU aparecen nuevos planteamientos acerca de la colonización, como las del Partido Socialista Francés o la del presidente estadounidense Willson. En su punto 5 de los famosos 14 puntos de enero de 1918, se refiere a los problemas coloniales y al derecho de soberanía de las naciones. El sudafricano Smuts encontró la fórmula de compromiso aplicando la teoría willsoniana con la idea del mandato. Se trata de la tutela en nombre de la Sociedad de Naciones de una potencia sobre un territorio, de cuya acción debía rendir cuenta en el organismo internacional. Los mandatos son aplicados sobre países "huérfanos" por la derrota de la Triple Alianza o aquellos que las potencias consideran que no están preparados para asumir su propia soberanía dentro del mundo moderno. El mandato pues, supone la "preparación" previa a la autodeterminación de los pueblos conducidos por las naciones "más adelantadas", una "responsabilidad" de las potencias mandatarias. La Sociedad de Naciones establece una Comisión Permanente de cara a los mandatos. Éstos se dividían en tres clases, A, B y C. Los mandatos A u orientales eran para Francia, Siria y Líbano y para Gran Bretaña, Irak, Palestina y Transjordania. Los mandatos B o africanos se ejercían sobre las antiguas posesiones alemanas. Togo y Camerún son repartidos entre Francia y Gran Bretaña, Gran Bretaña consigue su eje africano poseyendo el mandato de Tanganika y Ruanda y Burundi pasan a formar parte del Congo Belga. Los mandatos C, los menos "desarrollados", África del Suroeste para Gran Bretaña, quien encargará su gobierno a la Unión Sudafricana, las islas Carolinas, Marianas, Marshall y Palaos fueron administradas por Japón y los territorios del Pacífico Sur, en manos británicas, serán gestionadas por Australia ( Nueva Guinea Oriental y Nauru ) y Nueva Zelanda ( Samoa occidental ). Los mandatos A habían sido dominios del caído Imperio Turco. Tras la guerra se produce una rebelión árabe. Liberados del dominio otomano, los árabes pretendían crear una gran nación árabe en el Próximo y Medio Oriente con centro en Arabia. Los agitadores serían el reino de Nejd dirigido por la familia de Ibn Saud y el reino de Hedjaz, con los hachemitas de Hussein. Durante la guerra, franceses y británicos se aliaron con los árabes por motivos estratégicos ( atacar a los turcos desde el sur ) y económicos ( el petróleo de la zona ). Gran Bretaña despliega durante la contienda tropas y agentes en la región y pacta con los árabes. Lo mismo hará Francia en 1916. El final de la guerra hace caer al Imperio Otomano, y ascender a británicos y franceses en el Próximo Oriente y también a los movimientos árabes. El willsonismo calará en los mandatos A. En esta zona, británicos y franceses perseguían los mismos objetivos: las vías de comunicación ( para los británicos era despejar el camino desde Suez a la India ) y el petróleo. La dominación política se
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hace difícil, Gran Bretaña adopta su liberalismo en política para hacer más fácil su injerencia colonial en el terreno económico. Se salvaguardaban intereses, no territorios. En 1922, los británicos conceden la independencia a Irak, gobernado entonces por el Hachemita Feisal ( antiguo gobernador de Siria ) El tratado de 1930 transformó el mandato en una alianza angloirakí: la administración interna corría a cargo de irakíes, pero Gran Bretaña mantenía sus intereses íntegros y sus bases militares. En Transjordania, Estado inventado por los británicos, y en Palestina, la potencia mandataria se vio ante un problema que había abonado durante la guerra. Por un lado, había hecho promesas a los árabes, por otro lado la Declaración Balfour prometió un hogar judío en Palestina ( a los judíos también se les ofreció tierras en Argentina, en Uganda o en Somalia que rechazaron...). Francia no tenía grandes reivindicaciones en la zona más que la competencia con los británicos. Ofreció sendas constituciones a Siria y Líbano y tratados. Sus mandatos fueron pronto sustituídos por sendas alianzas con Francia. Líbano es un artificio francés de 1919 que desgajaba el territorio de la "gran Siria" ( Líbano, Transjordania y Siria ). Los mandatos B sufrieron tensiones pero acabaron bien asimilados y administrados. Los mandatos C fueron tratados como colonias y no experimentaron grandes cambios hasta la descolonización. VI.- LA DESCOLONIZACIÓN La descolonización de los países afroasiáticos hace nacer lo que conocemos como Tercer Mundo. Las colonias dependientes de Europa alcanzan la independencia política después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se van dando por liquidados los viejos imperios coloniales. Los factores internos de los propios pueblos se unen a la situación internacional para generar el fenómeno descolonizador. Los primeros problemas e independencias surgen antes de los años 40 en algunos países islámicos. Con posterioridad será el turno para Asia meridional y oriental y finalmente para África. La Conferencia de Bandung supuso un gran despertar internacional de los pueblos colonizados y símbolo de la lucha solidaria de lo que llegará a ser el Tercer Mundo y el movimiento de países no alineados. Las antiguas colonias deben enfrentarse a nuevos problemas como el subdesarrollo económico, las desigualdades sociales, diversidad de sistemas políticos convergentes en el autoritarismo y la oligarquía...El Tercer Mundo aún sigue buscando su lugar en el planeta, axfisiándose con el mantenimiento del capitalismo occidental en la forma del neocolonialismo. Las características generales y la problemática de la descolonización e independencia de África se resume en lo siguiente: la descolonización fue un proceso en que las colonias lucharán por su independencia mediante acuerdos o revoluciones de liberación ante la resistencia de las metrópolis a no cederles la independencia; finalmente hubo colonias que consiguieron independizarse en lo político y en lo económico-social y otras que sólo logran la independencia política. La independencia en estas últimas fue nominal, otorgándose una aparente soberanía a la ex-colonia, mientras se mantienen unas estructuras socioeconómicas coloniales. Para estos casos acuñamos el término neocolonialismo, situación de los países independizados en una coyuntura de dependencia de facto. Estudiando la sociología de la descolonización, observamos el alcance y la intensidad del fenómeno, diferente según el grupo social ( triunfante de una revolución, sometido, origen étnico...) En la descolonización hubo varias clases en lucha: oligarquías dominantes y conservadoras, nuevas clases liberales conformadas por las burguesías, grupos populares ( mayorías y masas campesinas ). Puede darse que la burguesía autóctona pacte y negocie con la antigua elite colonial, dándose una situación neocolonial o puede que la burguesía nacional eche del poder a los antiguos grupos dominantes. Estas burguesías desarrollan un proceso de cambios de estructuras ( ¿ Un real cambio de estructuras ? ) en su revolución nacionalista o socialista. Para llevarla a cabo cuentan con las masas campesinas y las minorías obreras. La orientación política de un nuevo país independiente, en realidad recibe influencia de la metrópoli que lo gobernaba. En líneas generales aceptan las fronteras artificiales que impusieron los colonizadores porque resultaría más difícil definir fronteras que concuerden más con la realidad social o étnica de un territorio. Hay casos de escisión, como los
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de India y Pakistán, o problemas con la minoría blanca ( Rodhesia, Sudáfrica ). El inglés es el idioma que les sirvió para entenderse a todos los países descolonizados. Los líderes nacionalistas pasan por universidades de la metrópoli, y en caso de haber estudiado en la colonia, lo hicieron con planes de estudio europeizantes. Se deja notar en los partidos que fundan. Los movimientos de izquierda como partidos socialistas o comunistas europeos fundan filiales en las colonias que acabarán rompiendo con el partido metropolitano. Las metrópolis crearán nuevas esferas de intereses, tales como la Commonwealth ( que concede la condición de independencia a sus integrantes ) o la Comunidad Francesa ( que exigirá la dependencuia a sus integrantes ). La descolonización en el contexto internacional está incentivada ante el empequeñecimiento de las potencias europeas, las cuales ya no pueden mantener su hegemonía en el mundo, que se había basado en la superioridad técnica y en la superación de sus rivalidades en pro del objetivo colonizador. En la invasión de cada vez mayores territorios, engulleron más de lo que podían digerir. La década de 1880, apogeo del colonialismo, también marca el principio del fin del apogeo europeo en el mundo. En torno a 1900, la demografía se tuerce en contra de los colonizadores. Asciende la población colonizada y desciende progresivamente la población colonial blanca. Ya durante la rebelión de los bóxers, Nicolás II habló del peligro amarillo. China y Japón habían abierto sus puertos al comercio y a la técnica occidental en un proceso que era irreversible y que armará a estos países hasta desafiar la hegemonía europea. Ciertamente, a medida que avanza el siglo XX desaparece el poderío militar sobre las colonias debido tanto a un aumento demográfico de éstas como a una imitación tecnológica. Las dos guerras mundiales desgastan a los europeos y hace surgir nuevas potencias mundiales extraeuropeas como EE.UU y Japón. Recordemos que durante el despojo de China, los europeos ya tuvieron que contar con estas dos potencias que consideraban la zona como vital "para su propia seguridad". La reacción de Asia y África al colonialismo europeo se produce mayoritariamente entre el 45 y los años 60. Al debilitamiento europeo se le unen los nacionalismos no europeos. El éxito de Japón frente a Rusia en 1905 y la Revolución Rusa tuvieron gran calado también fuera de Europa. Las ideas marxistas calaron tras 1917 en el mundo colonial. " Países proletarios contra la explotación capitalista" o "el imperialismo es la última fase del capitalismo" fueron consignas proclamadas tras la Segunda Guerra Mundial. Como antecedente de la descolonización es la concesión pacífica de autonomía por parte británica de Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica como miebros de la Commonwealth. Tras la Segunda Guerra Mundial los movimientos nacionalistas se aceleran. Los primeros en independizarse son los países del Próximo y Medio Oriente. Extendiéndose los nacionalismos, se descolonizará Asia Oriental y Meridional así como el Sudeste. La revolución egipcia de los coroneles será la punta de lanza para la descolonización de África, al tiempo que se producen las últimas independencias asiáticas y de Oceanía. Las causas y factores que aceleran el proceso descolonizador son cuatro. Las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. La propia evolución de los pueblos afroasiáticos. Movimientos culturales como el asiatismo, el islamismo, los movimientos de solidaridad afroasiáticos, panafricanos y la propia Conferencia de Bandung, la acción de fuerzas internacionales como el socialismo o el marxismo de la URSS, la actitud anticolonial estadounidense y el criterio común de todas las iglesias cristianas. Por último, la actitud de las potencias coloniales ( Gran Bretaña y Francia ) y la actitud de organismos internacionales como la Sociedad de Naciones y los mandatos o la ONU y la tutela internacional mediante un Comité de Descolonización. A partir de los años 20 del siglo XX, a la situación histórica se le unió un nuevo talante intelectual y circuló una opinión crítica. Es el espíritu de la Carta del Atlántico, en agosto de 1941 entre Roosevelt y Churchill, en la que se respeta el derecho de todos los pueblos de escoger la forma de gobierno bajo la que quieren vivir y se anuncia un restablecimiento de la soberanía de los pueblos a los que se le haya sido arrebatada por la fuerza, así como abrir la posibilidad de acceso al comercio y a las materias primas de todos los Estados en pro de su prosperidad económica. Las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial en el mundo colonial vienen determinada con la apertura de un frente norteafricano durante la contienda. Produce un gran efecto en los colonizados
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ver que Bélgica o Francia estaban siendo ocupadas y que Gran Bretaña se replegaba, las potencias eran más vulnerables y perdieron prestigio. En Asia se perdió el mito de la superioridad racial blanca. Europa ya no detentaba la superioridad técnica, cuestión en la que había basado su hegemonía colonial. Antes de la derrota japonesa, los nacionalistas orientales aprovecharon la marea para proclamar la independencia de sus territorios ( Vietnam, Indonesia...) antes que reaccionaran los antiguos invasores. Tras la guerra, Francia y Holanda pretendieron recuperar violentamente sus posiciones. El devenir de los pueblos afroasiáticos en el escenario de la Segunda Guerra Mundial evolucionó hacia posturas independentistas, organizando la resistencia y la lucha contra la colonización. Estas sociedades habían experimentados cambios en la etapa colonial tanto por la colonización misma como por su evolución interna: transformaciones económicas, expansión demográfica creación de nuevos puestos de trabajo, desarrollo de las comunicaciones, aumento del nivel de vida y del bienestar material ( por lo general ). Los cambios en las estructuras indígenas al contacto con el colonialismo, generaron nuevas clases como la burguesía o el proletariado. La reacción intelectual contra el colonialismo busca su propia identidad y tradición. El despertar de los colonizados tuvo una dósis de afirmación de la personalidad sociocultural con un soporte renovador y un sentimiento antioccidental común en todos los nuevos nacionalismos. De esta oposición a lo occidental nacerá el asiatismo, en la que es clave el enfrentamiento japonés a los occidentales. Lo cierto fue que la configuración de un frente asiático unido era poco menos que imposible por la fuerte diferenciación entre los países asiáticos. La conciencia asiática frente a la injerencia europea era el único nexo de unión. El islamismo se renovará apelando al reencuentro fraternal y a la solidaridad entre todos los musulmanes. Los árabes esperaban que una vez desembarazados de la tutela turca pudiesen crear un gran Estado árabe pero los tratados posteriores a la Gran Guerra les demostraron las intenciones contrarias de los occidentales. El cambio de tutela hizo reaccionar a algunas individualidades islámicas que enervaron con su discurso a muchos musulmanes en el mundo, de Marruecos a Indonesia. Un discurso que tiene aires de reforma y de modernidad, hasta de occidentalismo. Como ejemplos, Kemal Ataturk y la universidad de El Cairo. Más adelante hubo quien quiso fundir elementos del socialismo al Islam, con mayor o menor acierto ( por ejemplo, Gadafi ) o plantear otras formas de entender el Islam ( los chiítas en la Revolución Iraní ). La negritud será un movimiento nacido en la década de 1930 compuesta por hombres ( alguno vinculado a la III Internacional ) que se dieron a conocer publicando en París ( 1932 ) un primer y único número de la revista Legítima defensa. Posteriormente, tres estudiantes sacaron a la luz también en París El estudiante negro. Estos estudiantes eran Leopoldo Sedasenghor ( presidente de Senegal durante muchos años, abandonándola voluntariamente ), León Damás ( de Guyana ) y Cesaire Aime ( de Martinica ), tres miembros de la elite de sus respectivos países que completaron su formación en París. Tratan el concepto de negritud, Aime por primera vez en un poema y Sedasenghor perfilando su definición como movimiento en pro de la defensa de la civilización negra y sus obras. Otra revista acerca de la negritud fue Defensa africana. La negritud fundía tradiciones negras con el socialismo, con alusión a la Ujama a ( supuesta primitiva comunidad africana ) en intentos como el de Nyerere de volver a esa comunidad tribal africana. La formación y desarrollo del nacionalismo político surge en un primer movimiento social, económico e ideológico. En un segundo momento surgirían los partidos favorables a la independencia. Se dieron tres tipos de nacionalismo, el conservador y oligárquico, el burgués, y el popular teñido de socialismo. Los nacionalismos políticos se manifiestan a través de un doble marco: herencia de una identidad nacional colectiva hundiéndo sus raíces en un pasado precolonial y la propia experiencia colonial. En Asia se configuraron las primeras estructuras: en 1885 nace el Partido del Congreso indio, pidiendo mayor participación india en el gobierno y una reforma en el marco de una Constitución. El Partido del Congreso dejará de ser un partido elitista para llegar a ser un partido de masas, coincidiendo y conectando con la actividad de Ghandi. El fruto de este nacionalismo indio será la independencia durante la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, consiguiendo alzarse el Partido del Congreso con el gobierno de la India. En este proceso también se había formado la Liga
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Musulmana ( 1906 ) con indios musulmanes que no se sentían identificados con la actividad del Partido del Congreso. Mohamed Alí Jinnah será su cabeza. El movimiento islámico en la India declara la independencia de Pakistán ( incluyendo Bangladesh ) el 14 de agosto de 1947, un día antes de que lo hiciera la India. Ceilán se convirtió en 1941 en la república de Sri Lanka. En China, tras la creación del Kuomingtan en 1911 con Sun Yat Sen al frente, se proclamó la República China, en la que el nacionalismo y el militarismo del Kuomintang adquirió dósis anticoloniales y de unidad nacional. La república, en teoría, iba a mantener la unidad e importar la democracia en China. La doctrina de Sun Yat Sen se basaba en "tres principios del pueblo", que enlazaban lo tradicional con lo renovador. Tales principios eran la unidad nacional como expresión de la independencia frente a la dependencia colonial, la democracia como manifestación de voluntad, y derechos del pueblo y bienestar como expresión del desarrollo económico y del equilibrio social. A la muerte de Sun Yat Sen, el Kuomintang dirigido por Chiang Kai Shek llevó al nacionalismo chino a una situación de dictadura neocolonialista. El Partido Comunista Chino se había formado en Shangai en los años 20 enfrentado al Kuomintang. Tras ser perseguido y casi aniquilado, tras una guerra civil se hará con el poder en 1949. En Indochina, los nacionalistas aspiraban a mejorar en un primer momento las relaciones con Francia y reclamaban una mayor participación en el gobierno. Francia hizo promesas durante la Primera Guerra Mundial que después no cumpliría, incluso incrementaría las cargas fiscales. Los colonizadores franceses se sentían superiores a los indochinos. Todas las iniciativas indígenas fueron paralizadas, lo que hizo que algunos nacionalistas moderados se radicalizaran. En 1927 se fundó el Partido Nacional Vietnamita, con hombres pertenecientes a la pequeña burguesía. Pedían el fin de la ocupación francesa y la instauración de la república. Fuera de las fronteras, Nguyan ai Quoc ( el futuro Ho Chi Min ) crea en Cantón entre los refugiados la Asociación de Refugiados Vietnamitas. Estos refugiados reciben en Whampoa una formación política y militar. Indochina estaba dividida durante el dominio francés por dos protectorados ( Hanan y Tonkin ) y la colonia de Conchinchina. La población de Tonkin sufrió un aumento fiscal y mucha explotación, circunstancias que darán lugar a revueltas, actos de piratería contra los grandes empresarios de Conchinchina, "marchas del hambre" y acciones del Partido Comunista Indochino, con Ho Chi Min como líder. En Conchinchina, los franceses prohíben todos los partidos excepto el constitucionalista Partido Democrático. El Partido Comunista Indochino, desde la clandestinidad, tejerá una amplia tela de araña de sindicatos y organizaciones. En Indonesia faltaba el pasado común histórico que incentivara un nacionalismo frente a la administración capitalista holandesa. Nace una unión nacionalista en torno a los principios islamistas. Nacen Sarekat Islam ( 1911 ), organización musulmana originariamente comercial frente a los comerciantes chinos, el Partido Comunista Indonesio ( 1920 ) y el Partido Nacional Indonesio ( 1920 ), dirigido por Sukarno. El PNI toma como base los cinco principios del Patjasila, que eran: nacionalismo, humanitarismo, democracia, justicia social y creencia en Dios. Sukarno aprovecha el caos originado por la caída de Japón para proclamarse presidente de Indonesia en agosto de 1945. La debilidad obliga a los holandeses a firmar el acuerdo de Linggadjatien en noviembre de 1946, reconociendo los Estados Unidos de Indonesia asociados a Holanda. Pero el ejército holandés invadió una parte de la república en 1947, provocando una balcanización indonesia. La ONU protestó por la ocupación violenta holandesa mientras se radicaliza la guerrilla y EE.UU apoyó a Sukarno para frenar el comunismo. En La Haya se concreta un Estado federal indonesio. En 1965, Sukarno será derrocado por un golpe de Estado dirigido por el general Suharto, que sube al poder. Birmania, protectorado británico desde 1886 con ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial y vuelta a ser ocupada por los británicos en el 45, conseguirá la independencia en 1948. Un año después, una sublevación comunista sitúa en el poder a U Nu, derrocado por un golpe militar en 1962 que dará el poder a Ne Win. En el Próximo Oriente, las primeras manifestaciones nacionalistas árabes se dieron durante el dominio turco. Un renacimiento cultural y una concienciación política eclosionaron entonces, una conciencia árabe hostil al Imperio Otomano. Minorías sirias proponía un Estado para la nación árabe. Abd el-Ramán Al-Kawakibi publica en 1902 La madre de las ciudades, resaltando la
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superioridad árabe sobre los turcos y planeando una regeneración sobre el Islam de la mano de un nuevo califato árabe con capital en la ciudad santa de La Meca. Najit Azuri fundó en París la Liga de la Patria Árabe ( 1904 ) y en 1905 escribió El despertar de la nación árabe en el Asia turca, libro en el que propone un imperio árabe en el Próximo Oriente. La nueva fase del arabismo acontece tras la rebelión de los Jóvenes Turcos que impuso una centralización desagradable para los árabes y galvaniza su nacionalismo con exigencias como la igualdad de derechos entre árabes y turcos. Hasta ahora, el nacionalismo árabe había sido elitista y no había calado en las masas. Sólo algunos señores locales consiguieron una considerable movilización como el imán de Yemen, e Ibn Saud y Hussein en los respectivos reinos del Nejd y Hedjaz. Se formaron grupos organizados antiturcos en las zonas de Siria e Irak. Algunos de sus miembros se exiliaron en París. Su nacionalismo era confuso, poco definido. Hussein, de la familia Hachemita, aspiraba a liderar la independencia de una nación árabe unida. Aprovecha el contexto de la Primera Guerra Mundial para proclamarse rey de los árabes, mientras que Francia y Gran Bretaña sólo le reconocieron como rey de Hedjaz. Las dos potencias se repartieron zonas de influencia en el acuerdo Sikes-Picot. En 1920, el Partido de la Independencia Árabe proclama en Damasco la independencia de la región, con Líbano y Palestina unidos a Siria bajo el reinado de Feisal, hijo de Hussein. Otro hijo de Hussein, Abdulá fue proclamado rey de Irak. Pero los planes de las potencias vencedoras de la guerra mundial eran otros, de manera que Francia y Gran Bretaña se reunieron en San Remo ( 1920 ) para repartirse la zona mediante la fórmula del mandato. El proyecto de la gran nación árabe queda disuelto por una heterogeneidad de unidades políticas controladas por los europeos. El sistema de mandatos deja paso pronto a las independencias siria ( 1936 ), libanesa ( 1936, separado Líbano de la "gran Siria" ). Irak queda independiente con el Tratado Angloirakí, y en manos de Feisal. Palestina queda desgajada de Siria, mantenida como mandato británico. Transjordania también queda separada de Siria y convertida en emirato con Abdulá ( emir en 1923 ). Ibn Saud es reconocido como rey de las regiones independientes entre sí de Hedjaz y Nejd por los británicos en el Tratado de Jedda en 1927. De esa fecha a 1932 Ibn Saud consiguió anexionarse territorios de la Península Arábiga hasta que en dicho año proclamó el reino de Arabia Saudí. El sionismo experimenta una mejoría en su organización a finales del siglo XIX. Toma su nombre del vocablo hebreo Sión, colina sobre la que se fundó la ciudad de Jerusalén y sobre la que descansan las ruinas del templo de Salomón. El objetivo del sionismo era la creación de un Estadonación judío. Nos podemos remontar a los siglos XVII y XVIII para escuchar voces judías vaticinando el regreso a la tierra prometida. A principios del siglo XIX, los judíos rusos que sufrieron los progroms, deseaban con urgencia un Estado judío. Los "Adoradores de Sión" facilitaban el viaje y asentamiento de granjeros y artesanos judíos en Palestina. Teodoro Hertz argumentaba que Europa respiraba antisemitismo y por tanto, los judíos se sentían obligados a buscar su propio país. En su libro El Estado judío concreta el resurgir de la nación judía en Palestina. Hertz convoca en Basilea el Congreso Mundial Sionista en el que aparece la Organización Sionista Mundial, agrupación de toda organización judía en Palestina o en la diáspora que apoye la creación del Estado judío. Hertz, propietario del periódico The World, organiza Congresos Sionistas en Viena y en Londres que a partir de 1901 se convocan bianualmente. La banca judía también se organiza mundialmente en esta etapa. Ante el taxativo rechazo del Imperio Otomano a la propuesta de que se constituyera un Estado judío en Palestina, los sionistas buscan el apoyo de Londres. Los británicos proponen la creación de un Estado judío en una región despoblada de Uganda, propuesta rechazada por los sionistas. La mayoría de los judíos sionistas vivían en Europa del Este ( lógicamente, pues vivían en peores condiciones que el resto de judíos en el mundo, los judíos norteamericanos tenían menos urgencia ). Tras el fracaso de la revolución en 1905, se suceden progroms en Rusia, por lo que numerosos judíos rusos emigran a Palestina. En 1914 había 90.000 judíos en Palestina organizando kibutz. El sionismo se extendió por la labor de los judíos rusos residentes en Inglaterra como Chain Wizmann y Nahum Sokolow, quienes promovieron la Declaración Balfour, en la que el gobierno británico prometía a los judíos la creación de su nación en Palestina. Durante los años siguientes, los sionistas estaban respaldados por una estructura financiera en Europa . Promovían asentamientos en Palestina. También esta etapa
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aportó bastante a la cultura hebrea, tanto en la educació como en las artes y las letras ( se crea el hebreo moderno ). En marzo de 1925 había 108.000 judíos asentados en Palestina, ocho años después la cifra ascendió a 238.000. La emigración judía fue moderada hasta el triunfo en Alemania del nazismo. El mandato británico en Palestina permitió el asentamiento de judíos, en ciertas ocasiones en detrimento de campesinos árabes. Los palestinos organizaron revueltas, por otra parte hubo atentados sionistas contra los palestinos y contra el mandato británico. Ante el exterminio en Europa, los judíos reclaman Palestina con vehemencia. Gran Bretaña delegará en la ONU, organismo que decide la partición del territorio en dos Estados, uno judío y otro palestino, quedando Jerusalén como ciudad internacional. Los árabes rechazan el proyecto. El 15 de mayo de 1948 a las 0:00 expiró el mandato británico, hora aprovechada por David Ben Gurión para proclamar el Estado de Israel. Ese mismo día estalla la primera Guerra Árabe-Israelí. En Marruecos, progresivamente, los franceses habían desplazado a las autoridades marroquíes. En 1930, el sultán emite un decreto ( dahir berbére, denominación de los decretos del sultán ) durante una fiesta musulmana en la que se autoproclama jefe religioso. Nacen los Jóvenes Marroquíes, movimiento influenciado por los Jóvenes Turcos. Los Jóvenes Marroquíes se hicieron eco en los diarios Magreb y Acción del pueblo. El sultán Mohamed V será designado su líder. Su doctrina se basa en el nacionalismo marroquí y sus cabezas serán el-Fassi, Balafrej y el-Ouazzani. En el Comité de Acción Marroquí proponen un plan de reformas en el que se pedía la conversión del protectorado en mandato para así estar más cerca de la autodeterminación y protestan por la ocupación francesa. En este movimiento, unos querían pasar a la acción mientras que otros preferían mantenerse a la espera. En la Conferencia de Anfa se reunieron Mohamed V y Roosevelt. Nace el partido nacionalista Istiqlal. Francia descabeza a los nacionalistas y obliga a exiliarse a Mohamed V, imponiendo un sultán títere en su lugar. La independencia de Marruecos de Francia y España acontece en 1956. A comienzos del siglo XX, también nace un pensamiento nacionalista en torno a los Jóvenes Argelinos que reivindican la asimilación política y social en los distintos organismos desde antes de 1914. Progreso, enseñanza y derechos políticos, abolición del régimen del indigenato, de los impuestos árabes y de los tribunales represivos. Pero el verdadero nacionalismo vino de la mano de los reformadores religiosos. Ben Badis creía que los argelinos constituían una nación con raza, lengua y religión y que sólo las fuerzas de un Islam renovado les llevaría a una emancipación social y a sentirse orgullosos de su nación. Fundó la asociación de los Ulemas, cuyo objetivo sería emancipar a Argelia del Occidente cristiano para colocarse a la salvaguarda de la Ley Coránica. "El Islam es nuestra religión, Argelia nuestra patria y el árabe nuestra lengua". Aprovechando la liberalización política tras la victoria del Frente Popular francés en 1936, se promovieron actividades nacionalistas. Se estrechan las relaciones entre los Ulemas, los Jóvenes Argelinos y el Partido Comunista Argelino ( independiente del Partido Comunista Francés desde 1935 ). Unifican criterios en el Congreso de Argel en 1936, donde destaca la personalidad de Mesali Hadj, quien dirigía un movimiento fundado en la metropoli en 1927 llamado Estrella Norteafricana. Su objetivo era defender intereses argelinos, tanto materiales como morales y sociales. Mesali Hadj dirigía un nacionalismo considerado conflictivo por las autoridades francesas, y el grupo Estrella Norteafricana será perseguido. Los nacionalistas moderados propondrán una nueva solución: una república argelina federada a Francia. Ferhat Abbas expondrá el Manifiesto del pueblo argelino, pidiendo la creación de una república. Francia reprimirá todo nacionalismo, por lo que las posturas se radicalizarán y nacerá el Frente de Liberación Nacional Argelino. Argelia conseguirá la independencia tras una larga guerra entre 1954 y 1962. En Túnez también existió un nacionalismo de los Jóvenes Tunecinos bajo influencia del willsonismo, que pedía una administración directa. El partido de Destour reivindicaba soberanía nacional, derecho al voto y el acceso de los tunecinos a todas las instituciones. Habib Bourguiba regresó a su país después de haber estudiado en Francia, y a través de los periódicos empieza a proponer soluciones a la crisis tunecina por encima de cualquier espíritu de casta. Busca conectar con todos los tunecinos sin distinción. En 1934, Bourguiba se escinde del partido de Destour y crea
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el Neo-Destour. Tras la represión francesa, Túnez consigue la independencia en 1957 como monarquía constitucional. Ese mismo año es derrocada y se proclama la república con Bourguiba como presidente. Libia estaba dividida en tres provincias: Tripolitania ( Oeste ), Cirenaica ( Este ) y Fezán ( Sur ). En 1911 sufre la ocupación italiana que se enfrentará a la secta Sanusiya. En 1915, un Estatuto permitía a los libios la nacionalidad italiana y un parlamento propio para votar los impuestos y elegir a los líderes religiosos. Ocho notables tripolitanos y dos italianos constituían el Consejo de Gobierno. El Comité Central de Reformas reivindicó un comité propio basado en los principios de la ley musulmana, con un gobernante musulmán elegido por la nación, investido con poder religioso, civil y militar. Este comité se hará con el verdadero poder en Libia, los italianos no tuvieron más remedio que aceptarlo. Hubo enfrentamientos por la ocupación militar italiana de Tripolitania por lo que en 1927 los italianos suprimen el Estatuto de 1919. Los italianos sofocan la sublevación. En 1934 unen las provincias de Cirenaica y Tripolitania. Durante la Segunda Guerra Mundial, estas dos provincias pasan a manos británicas y la de Fezán a las de Francia. En diciembre de 1951 consigue la independencia como monarquía con el rey Idris, duradera hasta 1969. En este año, una revolución liderada por Muammar al-Ghaddafi toma el poder. En Egipto, el movimiento nacionalista nace con el deseo de sacudirse la tutela británica. Hubo dos partidos, el Partido Nacionalista que pretendía la evacuación de las tropas inglesas, y el Partido del Pueblo que reclamaba un régimen constitucional y asamblea representativa. La Primera Guerra Mundial cambió el panorama, las privaciones de la población dieron mayor fuerza a los nacionalistas que se sublevaron en 1919 dirigidos por Sad Zaglul. Se pone al frente de una delegación parlamentaria y funda el Partido Wafd ( Delegación ). Los ingleses consideraron peligroso a este personaje y lo deportan a las islas Seychelles. En 1922 concluye el protectorado británico y se constituye el reinado de Fuat I, con la oposición constante del Partido Wafd. La invasión italiana de Etiopía cambió la estrategia sobre Egipto, firmándose un tratado angloegipcio que establecía la ocupación estratégica de Egipto. Así Londres evitaba el corte de las comunicaciones. El tratado otorgó derecho de permanencia de 10.000 soldados ingleses en la zona del Canal de Suez y se permitió la utilización de Alejandría y Port Said como bases británicas y el derecho de defender Egipto de las tropas británicas ante peligro de guerra. La ruptura final con Gran Bretaña se produjo durante la guerra árabe-israelí del 48. A partir de entonces, el movimiento de los jóvenes oficiales desplaza al Partido Wafd ( controlado éste por clases altas comerciantes y terratenientes cuya intención independentista total era dudosa ). Los jóvenes oficiales eran un estrato social que no había podido medrar hasta entonces, ascenderán desde el ejército como motor del cambio. Los oficiales libres desencadenan un golpe de Estado ocupando el palacio real y obligando al rey a partir para el exilio. El general Naguf asume temporalmente el poder hasta que el Consejo de la Revolución concede la presidencia de Egipto a Gamal Abdel Nasser, cargo que ocupará hasta su muerte en 1975. Más tardíos y menos radicales se producen los movimientos negros, que habían permanecido más apegados a las marcas coloniales. Se encuentran entre unas bases tribales y unas demarcaciones coloniales. Como radicalización del movimiento revolucionario anticolonial en el África británica, surgen las primeras asociaciones políticas nacionales. En Costa de Oro se forma en 1920 el Congreso Nacional de África Occidental Británica, planteando la situación colonial. En Nigeria, la denuncia al colonialismo se plantea en los escritos de Azikiwe ( más conocido como Zik ), quien en 1943 publica la Carta del Atlántico del África Occidental británica. Al contrario de lo que pasó en el África negra británica, en la zona dominada por Francia no surgen movimientos locales sino grandes asociaciones como el RDA ( Unión Democrática Africana, partido liderado por Félix Houphuet Boigny, que llegaría a ser presidente de Costa de Marfil ), y el PRA ( Partido del Reagrupamiento Africano que engloba a todos los grupos no identificados con el RDA como el de Leopoldo Sedasenghor ). Estos grupos promoverán la cooperación y la solidaridad de los pueblos

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africanos, tanto en el orden socio-político como en el ideológico y cultural. Comenzarán a organizarse asociaciones y reuniones a nivel continental frente al adversario colonial común. Un movimiento de naturaleza afroasiática es el panislamismo, intento de renovación y renacer cultural del Islam por encima de las fronteras y las cuestiones políticas. El panasiatismo, movimiento tendente a la colaboración de los pueblos asiáticos frente a los invasores europeos, fue confuso y de desarrollo irregular. Recoge sólo una idea clara, la oposición a los occidentales. El panasiatismo se puede dividir en tres fases. La primera abarca la primera mitad del siglo XX ( hasta 1945 ), con un liderazgo asiático japonés que asumirá tal papel tras derrotar a Rusia en 1905. Japón estuvo presente en el Tratado de Versalles. Convocó un primer Congreso Asiático en Nagasaki (1926 ) y dirige una Liga Asiática con sede en Tokio, convocante en 1943 de la más importante Conferencia Asiática. En ella se reivindica la "independencia" asiática ( claro está, dentro de la "esfera de coprosperidad", eufemismo del imperialismo japonés ). La idea que se tenía en todo Asia de Japón era la del país que plantó cara a los occidentales, derrotándoles y expandiéndose. Durante la Segunda Guerra Mundial, Japón fomenta movimientos nacionalistas títeres de su neocolonialismo. La derrota japonesa en 1945 acaba con ese liderazgo asiático, recogiendo el testigo la India. Este liderazgo indio marca la entrada en el contexto internacional del Sur y del Sudeste asiáticos. Se convocaron dos Conferencias Panasiáticas en Nueva Delhi. Ante todos los delegados, Jawaharlal Nehru expuso las bases de un movimiento panasiático bajo la condena del imperialismo, ningún país tenía que soportar la injerencia de las potencias occidentales. A la segunda Conferencia ( enero de 1949 ) asistieron delegados etíopes y egipcios. Se trata la independencia de Indonesia y se pretenden estrechar vínculos de colaboración afroasiáticos. La siguiente fase del panasiatismo surge a lo largo de los años 50 en el contexto internacional de la guerra fría. El panasiatismo se inclina a favor de EE.UU, pero no por mucho tiempo. En 1954 resurge el panasiatismo antioccidental en la reunión de "los cinco de Colombo" ( Sri Lanka, India, Indonesia, Pakistán y Birmania ) reunidos en las Conferencias de Colombo y Bogor, antesalas de la gran conferencia del Tercer Mundo, Bandung. En la ciudad indonesia se concentró una hostilidad a Occidente ( resulta paradójico que el idioma oficial de la conferencia fuera el inglés ). En Bandung se plantea un temor ante una más que hipotética Tercera Guerra Mundial, se considera la necesidad de crear nuevas y directas relaciones con la República Popular China tanto bilaterales como multilaterales y se idea un panasiatismo de emancipación total. Bandung será una conferencia que no se volverá a repetir, pero el "espíritu de Bandung" permaneció durante los años 60 en el movimiento de países no alineados. El panafricanismo fue un movimiento de solidaridad con el África negra que dio pie a la creación de la Organización para la Unidad Africana. El panafricanismo engloba a los negros de ambos lados del Atlántico. Silvester Williams, en la Conferencia de Londres de 1900, protestó por la acaparación de las tierras africanas por parte de los blancos. En esta reunión se menciona el panafricanismo, al mismo tiempo que se concreta el movimiento de emancipación negra en EE.UU. Antecedentes en cuestionar la situación racista en EE.UU fueron Hanried Beecher Stone y Abraham Lincoln. Bucker T. Washington admite la segregación racial, pensando que la mejor forma que tenían los negros de salir de la inferioridad era subir su nivel de vida equiparándose a los blancos. W.E.B. Dubois, amigo de B.T. Washington, le objetó que los negros no podrían ascender socialmente si continuaban encerrados en su casta servil, sin derechos equiparables a los de los blancos y sin una educación adecuada. Dubois lidera el movimiento del Niágara en favor de la igualdad de derechos. En 1908 se crea la Asociación Nacional para el Avance del Pueblo de Color, con apoyo de sectores blancos como sindicatos, pero desmarcado de toda reivindicación obrera y negando toda relación con el allí satanizado Partido Comunista. Dubois incita a los negros americanos para que estrecharan vínculos con el África negra, hasta entonces no forjados. También propondrá utilizar las antiguas colonias alemanas para establecer naciones negras bajo el auspicio de la Sociedad de Naciones. Marcus Garvey, nacido en Jamaica, iniciará un movimiento popular entre los negros estadounidenses, que por su radicalidad se ganó la hostilidad de Dubois y por supuesto, de los
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anglosajones. Desde su Asociación para la Defensa del Negro transmite un racismo negro que llegará a formar una Iglesia Ortodoxa Negra ( con toda la iconografía negra: Cristo, la virgen, los santos... todos de color ). El movimiento de Garvey exigía la emancipación total del yugo colonial y de todos los negros de EE.UU. Propuso un regreso masivo a África, y para ello se crea una línea de buques hacia África, la Black Startline. El panafricanismo político se divide en varias etapas. De 1919 a 1927, en los primeros congresos predomina la estrategia de la no violencia propuesta por Dubois. Se convocan en París ( 1919 ), Londres ( 1921-1923 ) y Nueva York ( 1927 ). El panafricanismo toma forma reclamando de forma moderada el derecho negro a las tierras africanas y a gestionar sus recursos, a una justicia adaptada a las costumbres locales con jueces negros, a tener una educación y una formación técnica, el fin definitivo del esclavismo, el desarme mundial y la supresión de la guerra. Se produce un lapso de tiempo en que no sucede nada relevante relacionado con el africanismo, pues el panorama internacional estaba demasiado revuelto. La segunda fase ( 1945-1957 ) arranca con el intento por parte de Dubois para poner en contacto a los africanos del área británica con los del área francesa. Surgen nuevos líderes que de estudiantes en Europa pasarán a ser promotores de la política independentista, como F.K. Nkrumah y el ideólogo George Palmore. Éste último definirá el panafricanismo como organización de África por los africanos y para los africanos, respetando las minorías que deseen vivir en África junto a la mayoría negra. El quinto Congreso, celebrado en Manchester, tiene un contenido más duro. Allí se denuncia la división territorial africana, la explotación económica por instituciones coloniales blancas ( sobre todo en plantaciones ), el analfabetismo y la subalimentación y la exigencia de la independencia, bajo amenaza de "medidas drásticas" si ésta no se produce. Al final del Congreso de Manchester se reunen delegados del Oeste africano y se crea el Secretariado de África Occidental. Surgen las primeras organizaciones como el Consejo Nacional de Nigeria y Camerún, dirigido por Azikiwe, mientras que Nkrumah crea el CPP ( Convención Partido del Pueblo ), que conseguirá la primera victoria electoral para el panafricanismo. Nkrumah convocó el sexto Congreso Panafricano en Komasi ( Tanzania ), en el que se funda el Congreso Nacional Oesteafricano con sede en Accra. El objetivo de este organismo era promover la unidad de África Occidental. Unido a este movimiento político se gestó la organización cultural Presencia Africana, fundada en 1947 por Alioune Diop. Esforzándose en continuar la tradición de Dubois, se le unirán las plumas de Sartre o Camuse entre otros. Diop escribe Colonialismo y culturas nacionales. La no dependencia cultural es incompatible con la presencia política de los europeos. Presencia Africana define el concepto de negritud, como rasgo distintivo del continente negro en pos de la independencia. En 1957 podemos dar por concluída esta etapa con la primera independencia de un país del África negra, Costa de Oro, convertida en Ghana.

REPARTO DE AFRICA La Colonización de África, el comercio de esclavos, la trata de negros, la Conferencia de Berlín, la partición de África... todos estos conceptos se tratan en este curso sobre la Colonización de África (desde el comercio de esclavos hasta la era abolicionista). Aprende sobre todo lo que paso en los siglos XV, XVI, XVII, XVIII, XIX y XX acerca de la colonización en África. Capítulo 1:

El comercio de esclavos. Trata de negros
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La trata de negros se dio entre los siglos XVI y XVIII aunque en el siglo XIX continúe basándose en el “comercio triangular” afectando a África como una auténtica plaga desde la Antigüedad hasta la centuria decimonónica. Tenemos la trata transahariana, oriental y exportadora hacia los países árabes, pero la más importante es la trata transatlántica, que exporta hacia América a través de comerciantes europeos, y ha sido la más breve pero la más intensa. África conocerá la esclavitud desde siglos anteriores pero la cautividad era doméstica, sin explotación. De hecho, ya Herodoto hablaba de comercio negrero y en el Antiguo Egipto habrá ya esclavitud, en Cartago, Grecia y Roma; en la Edad Media con la conquista y expansión árabe también hay trata de negros, que eran vendidos desde Trípoli al resto del Mediterráneo. África sigue pues padeciendo la esclavitud. El comercio llevado por empresas se dio desde el siglo XV al XIX, sobre todo Portugal y España durante los siglos XV y XVI; Holanda y Francia desde el siglo XVII y Gran Bretaña durante los siglos XVII y XVIII; España participó en la trata pero nunca contrató directamente el comercio negrero, no hay signos de una fuerte esclavitud en España. La salida de esclavos se da en África occidental y se extraían desde la costa de Senegandia a la de Angola. En la trata atlántica se dan tres fases: de 1440 a 1640, se dará la etapa de formación y distribución política del comercio de esclavos aunque su monopolio pertenezca prácticamente a España y Portugal y suponga un pequeño elemento de comercio; de 1640 a 1807 se da la plena era negrera, se intensifica la trata, pasan a controlar el comercio negrero Holanda, Francia y Gran Bretaña a través de las Compañías, la tata cobró su mayor auge de actividad, intensidad y esclavos transportados; de 1807 a 1886/88 se da la era abolicionista, sin que se produzca una ruptura total con ese tráfico internacional desde hacía siglos, abolición progresiva y decadencia del comercio de esclavos. En la primera etapa (1440-1640) los inicios del comercio negrero lo hacen los lusos por mar entre África y Europa o entre la propia África. Portugal domina la trata atlántica. En la segunda mitad del siglo XV cambia la trata por el descubrimiento y colonización de las islas del Atlántico cercanas a África (Azores, Cabo Verde, Madeira, Santo Tomé, etc.) mediante el cultivo de caña y mano de obra procedente de costas africanas. Entre 1481 y 1482 los portugueses comenzaron a construir el Fuerte de San Jorge en Cabo de Oro, donde empiezan a vender cautivos de Benin y Congo a cambio de oro, es la trata intraafricana. Asimismo, el descubrimiento de América en 1492 trajo consigo el primer reparto colonial del mundo por el Tratado de Tordesillas (1494), por el que las costas africanas y Brasil serían para los portugueses y el resto, para España. En las nuevas colonias entran los esclavos africanos, que aguantan más se les convierte al cristianismo. En 1501 los Reyes Católicos exigieron al gobierno de Nicolás de Obando que impidiese la esclavitud de los amerindios, pero no de los negros. En junio de 1513 se hace necesaria la obtención de una licencia, que es una medida fiscal, un documento por el cual a cambio de dinero se permitía importar un número determinado de esclavos. Las demandas de negros surgieron por el incremento del cultivo de la caña de azúcar en América y Carlos V otorgó asientos de negros (1528), que se diferencia de la licencia en que éste es un simple permiso fiscal y el asiento es un contrato de derecho público para el que un particular o compañía se comprometían con la Corona a actuar en su lugar en la administración del comercio de los esclavos negros en las Indias, es un monopolio. Portugal dominó la costa africana atlántica y en 1560 sus centros estaban repartidos en la costa occidental. A finales del siglo XVI e inicios del siglo XVII, la vinculación entre intereses esclavistas de Madrid y Lisboa se hacen más estrechos ante la unión de ambas coronas bajo el mando de Felipe II, es la época de los asentamientos portugueses. El comienzo de la ruptura del monopolio comercial luso al aumentar el mercadeo esclavista de holandeses, franceses e ingleses,
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que desde la segunda mitad del siglo XVI navegan y se establecen en la costa de África occidental, en Sierra Leona, Benin, Mina y Guinea; los holandeses arrebatan a Portugal en el siglo XVII los mayores asentamientos, en Guinea. Gran Bretaña estuvo al margen hasta que en 1640 logra conseguir Jamaica, comienzan a participar en el comercio, creando una compañía que monopolizaba el comercio negrero; Francia también tendría su propia Compañía de Indias Occidentales. Las guerras de África, los secuestros, etc., llevaron a muchos a la esclavitud. Los esclavos eran llevados a los barracones cerca de los puertos y eran dirigidos a las bodegas de los barcos, los hombres en la proa y las mujeres en la popa y los niños en el centro; estaban completamente hacinados. Durante la travesía los esclavos eran muy mal tratados y ello, la falta de higiene, epidemias, mala alimentación, etc. hacen que muchos de ellos no lleguen vivos al destino (cerca de la cuarta parte). Sin embargo, ante ello, había capitanes que preferían llevar menos negros pero en buenas condiciones (fardos blandos) y la otra, la masificada, fardos prietos. Por tanto, los negros llegaban en malas condiciones, muchos habían muerto y los supervivientes eran “maquillados” para causar buena sensación a los potenciales compradores. La travesía entre África y América era la más rentable. Capítulo 2:

El comercio de esclavos. Segunda etapa (16401807)
En la segunda etapa (1640-1807) se da un cambio en la trata por el aumento de la demanda y organización de la oferta en África. Si Gran Bretaña, Francia y Holanda estaban intentando en la trata de negros para suministrar mano de obra esclava pero al fin lo llevan ellos mismos. Dos cultivos, el del azúcar y el algodón, influyen en el aumento de la demanda, uniéndose luego el de café. Gran Bretaña se impone desde inicios del siglo XVIII en el control del comercio de esclavos, pues los puertos británicos son el centro de la trata de negros, destacando Londres, Bristol, Liverpool y Glasgow. Gran Bretaña desarrolla el comercio triangular, exportando productos a África (“telas guineas”, armas, bebidas alcohólicas y avalarios), y se cambian por negros, y éstos son vendidos en América, y lo que sobra se invierte en la Revolución Industrial. Son las grandes Compañías las que dirigen el negocio, que quieren quitarle el monopolio a España en el comercio americano, algo que logran en el Tratado de Utrecht. En el siglo XVIII toda la costa occidental se vea afectada. España llega tarde al comercio esclavista pero fue la Real Compañíade La Habana, que recibió el monopolio de nuestro país. El aumento de la producción de azúcar hizo desarrollar los “ingenios” (grandes plantaciones de azúcar en Cuba). La trata clandestina iba en aumento y se tuvieron que controlar y proteger los derechos de los asentistas de la Compañía. En 1778 España intentó lograr nuevos enclaves para el comercio de esclavos. Así, firmó los Tratados de San Ildefonso y El Pardo con Portugal, en los que se acordó que Madrid controlara algunas islas africanas como Fernando Poo y Guinea Ecuatorial. Aunque España trató de dominar estas islas, su empeño fracasó y estos territorios no serían tomados hasta el siglo XIX. Los hacendados cubanos, además, protestaban contra el monopolio y pedían al Gobierno libertad de comercio. Así, se permitió a españoles y extranjeros introducir esclavos negros en la América hispana aunque lo concedido no era suficiente para que la población negra aumentase en Cuba junto a las plantaciones. A finales del siglo XVIII la trata había experimentado su mayor auge justo en el momento en que el proceso abolicionista se inicia para acabar en el siglo XIX con el comercio legal de esclavos, manteniéndose la trata ilegal y la esclavitud pese a su prohibición. Serían Dinamarca, Francia, algunos Estados
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norteamericanos y Gran Bretaña los que la suprimieran a finales del siglo XVIII e inicios del siglo XIX. El Acta Final del Congreso de Viena la declaró abolida. Pero la trata no desapareció del todo con la nueva legislación sino que se transformó en un comercio clandestino contra el que lucha Gran Bretaña. El incremento del comercio ilegal de negros se debe a: la demanda de esclavos aumenta; las medidas legales no redujeron la mano de obra esclava pues no suprimían las zonas de suministro de esclavos; hay demanda, por lo que los tratantes siguen comprando porque el comercio ilegal daba más beneficios al ser más cara; la tecnología naval favorecía a los traficantes de esclavos porque utilizaban “clippers”, barcos ligeros; además, en el comercio de esclavos era muy difícil de detectar la procedencia, propiedad, etc. del barco ilegal. En la primera mitad del siglo XIX el esclavismo aumentó el desarrollo del cultivo de algodón (sur de EEUU), café (Brasil) y azúcar (Cuba). La trata se recupera hasta mediados del siglo XIX, cuando en la costa occidental de África el comercio de esclavos baja. La trata propiciaría la decadencia de África, se vincula a otros factores negativos como la destrucción de riquezas naturales, razzias, exterminio de negros, etc. Demográficamente, África quedó degollada y muchas regiones sufrieron un nulo crecimiento de población, contando los que morían antes de partir, los niños que no nacieron, etc. Económicamente, se perdió fuerza de trabajo, se abandona la economía de subsistencia, hay luchas entre los propios negros, otros son vendidos, etc. Socialmente, hay conflictos internos, desestructuración d tribus, familias, etc. África quedó aislada hasta el siglo XIX. En Europa y África, la trata les permitió a los europeos crecimiento económico y poner las bases del capitalismo europeo, se desarrollan cuando se venden productos en África a cambio de negros. Por otra parte, el abolicionismo se desarrolló a inicios del siglo XIX, alentado por la Revolución Industrial y la Revolución Francesa, pero a él se enfrenta el pensamiento esclavista americano (que se apoya en que el esclavo es la mano de obra, que hace posible el cultivo de tabaco, algodón, azúcar y café). Hay tres etapas: en la primera (primer tercio del siglo XVIII-1807) se dan los orígenes y desarrollo del abolicionismo, que se convierte en un movimiento interior que influyen en que cada Estado decida la abolición de la trata; en la segunda etapa (1807-1815) se da una transición en la que el abolicionismo pasa de ser un asunto exclusivamente nacional a plantearse como un caso internacional en el Congreso de Viena; en la tercera etapa (1815-1886/1888) se da la era abolicionista, pues tras Viena los países van suprimiendo la trata y luego la esclavitud, firmando tratados bilaterales o por leyes internas. Pero no se producirá una supresión total y no será hasta los años 60 cuando se proscriba el contrabando de negros. En la primera etapa (primer tercio del siglo XVIII-1807) se da el origen del abolicionismo, que se remonta a 1727 cuando los cuáqueros difundieron sus ideas de libertad para los negros por América del Norte y en 1774, este grupo prohibió a sus miembros tratar con negreros, y en 1776, la sociedad cuáquera ordena a sus asociados con esclavos que los liberen. Esto se contempla en un libro, La cabaña del Tío Tom. Cuando se firma la Declaración de Independencia de EEUU la esclavitud no es prohibida y es legal en todos los Estados de la Unión, aunque algunos la supriman (Virgina, Pennsylvania, Nueva Jersey, etc.) pero el 2 de marzo de 1807 el presidente Jefferson suprime el trato esclavista en EEUU, y el 1 de enero de 1808 entró esta disposición en vigor a efectos legales aunque Georgia y Luisiana siguen teniendo la trata de negros. En Francia, desde el siglo XVIII, la Sociedad de Amigos de los Negros hace una intensa campaña contra el esclavo de negros; el 4 de febrero de 1794, la Convención suprime la esclavitud, que trajo consigo una rebelión en Haití y en 1802 Napoleón restituyó la esclavitud pero fuera de Francia. Dinamarca también la abolió. Pero será Gran Bretaña la que dé el paso decisivo por su condición de potencia mundial, por la extensión de sus colonias y el poder marítimo tan abrumador que posee; Gran Bretaña era, además, el único país que tenía los medios para ejercer su liderzazo en el mundo. En Londres destacan dos hombres en su lucha para suprimir la esclavitud, Willberforce y Clarckson, fundando
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este último la Sociedad para la Abolición de la Trata de Esclavos, que hizo propagandas y publicaciones, llamando la atención de políticos e intelectuales y el movimiento se expandió por el país, teniendo una rápida difusión y se dice que la esclavitud hay que suprimirla por las extremas condiciones en las que viven los mismos marinos británicos de los barcos negreros. Willberforce eleva propuestas al Parlamento británico y en marzo de 1807 por fin logra su triunfo cuando la Cámara aprueba la Leyde Abolición del Comercio de Esclavos, que establecía que ningún barco negrero podía salir de un puerto británico a partir del 1 de mayo de 1807 y además, ninguno tampoco podría desembarcar en cualquier puerto británico a partir del 1 de marzo de 1808; también se quería mostrar la ley a todas las naciones del mundo y no ocultaba su intención de utilizar la fuerza para acabar con los barcos negreros si fuera necesario. Sin embargo, esta ley fue inútil en ese momento, pues la esclavitud todavía no sería suprimida hasta unas décadas más tarde. Entre 1807 y 1815 se daría la segunda fase, una época de transición. Tras la ley de 1807, Gran Bretaña pidió al resto de países un derecho de visita recíproco sobre los navíos procedentes de África para asegurar que ningún barco llevaba esclavos y lo lleva al plano diplomático, presionando a Francia, España y Portugal. Hay algunos acuerdos, como por ejemplo el firmado entre Gran Bretaña y España. Luego Londres llevó el abolicionismo al plano de las Relaciones Internacionales en el Congreso de Viena, durante el cual el Gobierno británico quiso crear un sistema sobre la abolición y otro sobre la trata; las naciones formulan y acuerdan en febrero de 1815 abolir este tráfico de seres humanos por considerarlo “repugnante” y “un azote para la Humanidad”. La represión de la trata, sin embargo, sólo era posible si Gran Bretaña ponía a funcionar la Royal Navy, algo que hizo además de fundar “tribunales mixtos” para juzgar a los que incumplan esta recién nacida legalidad internacional y tenían dos sedes, una británica en Sierra Leona y otra española en La Habana. La abolición de la trata comienza a aceptarse aunque el contrabando sigue actuando, lo mismo que la esclavitud y la trata. Capítulo 3:

El comercio de esclavos. Tercera fase. La era abolicionista
La tercera fase (1815-1886) es la era abolicionista. Gran Bretaña desarrolla una gran actividad en el campo diplomático firmando tratados bilaterales con países occidentales en los que se suprimía y reprimía la trata de negros. Estos acuerdos afirmaban el derecho de visita recíproco (derecho de un navío de guerra de las naciones firmantes a visitar militarmente y detener un navío de comercio de la otra nación firmante si éste transportaba una carga de esclavos) y la creación de unos tribunales de justicia mixtos encargados del juicio y condena, en su caso, de los negreros capturados, y se instalan en las colonias; tras el juicio y condena de los navíos, los esclavos son liberados. Estos tribunales mixtos se suprimieron a finales de los años 60 del siglo XIX. Los tratados bilaterales fueron firmados entre Gran Bretaña, Portugal y España en 1817 aunque Portugal seguía manteniendo la trata de negros hacia Brasil; estos acuerdos establecían que sólo los barcos cargados con esclavos podían detenerse y entonces, los negreros echaban a sus esclavos al mar. Para evitar tamaña salvajada, en los años 30 se introdujeron en los tratados la cláusula del equipo o indicios prima facie (a primera vista). Habrá que esperar al Tratado AngloNorteamericano de 1862 para que la trata se dé por extinguida porque casi todos los barcos llevan matrícula norteamericana; además, un negrero izaba la bandera de EEUU para proteger su barco ante la inexistencia de acuerdos con Gran Bretaña y la imposibilidad de asaltarlo.

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Una vez suprimida legalmente la trata, en Occidente el movimiento abolicionista continuó. Gran Bretaña fue el primer país en plantear la abolición de la esclavitud: en agosto de 1832, la Cámara de los Comunes abrió un comité que presentó en mayo del año siguiente la Leyde Emancipación General con una doble condición: indemnización a los propietarios de esclavos y puesta en marcha de medidas de aprendizaje a los cautivos. En agosto de 1833 se aprobó la ley y un año después se puso en marcha. En febrero de 1838 se propuso para agosto de ese año la supresión del aprendizaje a los cautivos, quedando abolida la esclavitud en el Imperio británico. En Francia se desarrolla y se extiende la campaña a favor de la supresión de la esclavitud pero no será hasta después de 1830 cuando haya leyes que propugnen la abolición de la misma. La eliminación en las colonias inglesas y la publicación de una bula pontificia del Papa Gregorio XVI en 1836 condenando la trata de negros y la esclavitud, harán posible un cambio de rumbo en la política francesa. Pero no será hasta después de la revolución de 1848 cuando se suprima la esclavitud en las colonias francesas. El resto de Occidente siguió este camino pues a lo largo de varios años se decreta la abolición de la esclavitud en varios países. Asimismo, en EEUU se suprimió durante la Guerra de Secesión y tras el Tratado con Bretaña, el presidente Lincoln hizo en 1863 la Declaraciónde Emancipación, Enmienda 13 de la Constitución norteamericana, aboliendo la esclavitud y aprobando la igualdad de sufragio para blancos y negros, aunque éstos no se beneficiaran todavía de la nueva situación de forma completa por la oposición sureña. Los últimos países occidentales en seguir este camino fueron España y Brasil. En 1879 el rey belga reunió a las potencias occidentales en la Conferenciade Bruselas para que se estableciera una política común contra el comercio de negros. La Conferenciade Berlín de 1885 se planteó esta cuestión, incluida en el Acta II de sus conclusiones, oponiéndose frontalmente a la esclavitud. En otra conferencia celebrada en la capital belga entre 1889 y 1890 se pedía acabar con la trata de negros, manifestando su voluntad de poner fin a los crímenes que genera el comercio de esclavos africanos, proteger eficazmente las poblaciones aborígenes de África y asegurar a aquel continente los “beneficios de la paz y la civilización occidental”. Pero la trata negrera permaneció en el oriente africano y en el mundo islámico hasta el siglo XX. España tuvo cuatro fases en la abolición de la esclavitud: antecedentes (antes del siglo XIX hay algunas formulaciones sobre la trata), entre 1811 y 1860 (fase diplomática), 1860 y 1870 (era de conciencia y despliegue de las sociedades abolicionistas), 1870-1886 (etapa legislativa, reformas que suprimen la esclavitud en Cuba y Puerto Rico). En la fase de antecedentes, antes del siglo XIX, hay manifestaciones aisladas en contra de la esclavitud. Desde finales del siglo XVI a inicios del XIX, España no se cuestiona el tráfico negrero ni la esclavitud, se dictan muchas normas para su mantenimiento y para mejorar este tipo de comercio de humanos. En la segunda mitad del siglo XVIII en España se da la libertad de comercio negrero mediante la Real Cédula de febrero de 1789. En la fase diplomática (1811-1860) se plantea la idea abolicionista en España y esta etapa se caracteriza por darse los precursores, en los que surgen ideas de forma individual para luego extenderse, además de darse en esta época las presiones británicas sobre España para que promulgue la abolición de la trata, algo que se concreta en varios tratados. Será Isidoro Antillón el que en abril de 1802 pronuncie en la Real Academia Matritense de Derecho Español y Público un discurso que n se publicó hasta una década después por su dura crítica a la esclavitud. Tras años de silencio, una nueva manifestación antiesclavista se dio en las Cortes de Cádiz, donde en marzo de 1811 el diputado por México, Guridi Alcocer, presentó una proposición en la que proponía la supresión de la trata y la abolición de la esclavitud; su discusión fue aplazada pero al final el
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diputado Agustín Argüelles propuso también la supresión inmediata. Ambas proposiciones fueron rechazadas pero se acordó que se formara una comisión que estudiase si la abolición de la trata era viable. Al final no llegó a puerto alguno. En 1815, el Gobierno tuvo que ocuparse del tema tras la Declaración de Viena y las presiones británicas. Se firma en 1817 el Tratado Hispano-Británico, en el que se afirmaba que en 1820 la trata de negros española se acabaría, aunque realmente ocurriría lo contrario, pues la trata aumentó espectacularmente hacia Cuba con la complicidad de Madrid. Durante el Trienio se propuso acabar con la esclavitud por el padre Varela pero no llegó a ningún sitio. En 1835, en plena guerra carlista, Gran Bretaña firma con España un nuevo tratado en 1835 que reforzaba el de 1817, y aunque no tuvo efectos inmediatos, se pusieron en marcha los tribunales mixtos, el español en La Habana y en Sierra Leona el británico, pero Madrid no tenía una intención clara de suprimir la trata de negros porque no había leyes internas que sustentasen los tratados bilaterales. En 1845 se promulga la Ley Penalde Abolición y Represión del Tráfico Negrero a instancia británica aunque las penas fueran suaves y la ley no produjera ningún efecto, pues el artículo 9 decía que no se podía entrar en las haciendas para comprobar que habían recibido un cargamento de negros. Con la ley de 1845 se empieza a ver un cambio de actitud de los hacendados, que para mantener la esclavitud, ven necesario suprimir la trata tras varias rebeliones de esclavos (como la sublevación de “la escalera”, fomentada por cargos libertos de clase media, que desapareció tras ella) y seguir el modelo del sur de EEUU. La fase de toma de conciencia (1860-1870) vive la fundación de la Sociedad Abolicionista de España en 1865, que duró sólo un año pues al año siguiente, el Gobierno la suprimió. A pesar del cierre, el Ejecutivo se dio cuenta del arraigo del abolicionismo en la sociedad y que había que ser coherente con los tratados internacionales. La Leyde Represión y Castigo del Tráfico Negrero de 1867 imponía severas sanciones a los infractores y es considerada esta norma como continuación de la del 45 pero de total iniciativa española, sin presiones extranjeras. En 1866, en Madrid se reúne la Junta de Ultramar, para informar a los colonos españoles sobre la posibilidad de acabar con la esclavitud con la oposición cubana y el apoyo de Puerto Rico. En 1868 la Revolución Gloriosa y la Guerra de los Diez Años en Cuba influyen en el proceso abolicionista, pues la primera se hizo eco de las reivindicaciones abolicionistas, pero las Cortes del 69 no lo solucionan hasta que en 1870 se inicia la fase legislativa. Dicha fase se da entre 1870 y 1872, etapa en la que el ministro de Ultramar, Segismundo Moret, hace posible la resurrección del tema en las Cortes. En 1870 se promulga la Ley Moret o “vientres libres”, que pese a sus limitaciones hizo posible que los hijos de las esclavas se liberasen, al igual que los esclavos mayores de 60 años y a los que hubiesen luchado con el ejército español. Tras la Paz de Zanjón, se presenta un proyecto de abolición de la esclavitud y fue aprobado en 1880 bajo el Gobierno de Cánovas, quedando abolida la esclavitud en Cuba, siendo sustituida por el régimen de patronato, que se mantendría en un plazo limitado de 8 años. Finalmente, en 1886, se suprimía el patronato, dos años antes de lo previsto, por iniciativa de diputados cubanos, y así, la esclavitud quedaba definitivamente suprimida en Cuba. El Gobierno español quería ahora renegociar los tratados con Gran Bretaña porque había cumplido sus compromisos internacionales. En 1890, Londres y Madrid firmaron nuevos acuerdos. Capítulo 4:

La colonización del áfrica islámicomediterránea
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Los comienzos de la presencia y conquista europeas en esta extensa región africana se sitúan en el siglo XV: en 1415 Portugal ocupa Ceuta y en 1497 España conquista Melilla y otros puertos norteafricanos del Magreb. En todo el norte de África los poderes locales están en manos de soberanos indígenas o de representantes de la soberanía turca desde el siglo XVI. Por todas estas zonas actúan los corsarios, que forman verdaderas corporaciones que entran en conflicto con los soberanos de Argel y Túnez y los sultanes de Marruecos. En Argel se constituye en 1518 una Regencia bajo soberanía otomana llegando a ser la principal base turca en Occidente, y en Túnez un bey impone su autoridad también bajo la soberanía de Estambul. Todos estos puertos comercian con Europa durante los siglos modernos. Mientras, Marruecos construye un Estado monárquico organizado en el siglo XVI, con capital en Marrakech, bajo la dinastía saadiana, continuado en el XVII por la dinastía alauita al frente del sultanato, con capital en Mekines. Esta situación se mantiene hasta inicios del siglo XIX. Así, en el África mediterránea los diferentes países desde Argel a Trípoli continúan bajo el yugo turco y en el Magreb, Marruecos se declara independiente mientras Egipto se organiza como un Estado con una práctica autonomía. Es a inicios del siglo XIX cuando se activa la presencia y acción coloniales europeas en el norte de África, centrándose tal acción principalmente en torno al Magreb por los franceses y el Nilo por los ingleses. En principio, como consecuencia de los enfrentamientos y rivalidades entre Francia e Inglaterra en los años de la Revolución y el Imperio (1789-1815), el norte de África se incluye en la esfera de la actividad política y militar de ambas potencias con las luchas entre franceses e ingleses en Egipto. Tras estos episodios, y ya avanzado el siglo XIX, Francia e Inglaterra se interesarían por controlar Argelia y Egipto, iniciándose su decidida acción colonial en esta región. Así, cuando Francia se decide a actuar en Argelia, ésta se encontraba la soberanía del Imperio turco. Desde tiempos anteriores había relaciones comerciales entre franceses y argelinos, que desde 1827 desembocan en rivalidades y choques aprovechados por el rey galo Carlos X, para, con el pretexto de dominar la piratería argelina en el Mediterráneo, enviar una expedición militar que invadió Argel en 1830 y tras la capitulación del “bey”, ocupa la ciudad y parte de Argelia, con lo que se inicia la conquista francesa, que se divide en varias fases: desde 1830 a 1847, con las luchas con los autóctonos; entre 1848-1857 se incorpora toda Argelia a la soberanía francesa aunque se producirán incidentes hasta 1871. La conquista fue seguida por la ocupación y la colonización estableciéndose en el país colonos europeos, y así a la fase citada de conquista y ocupación del país por los militares entre 1830 y 1870, siguió desde 1870 a 1930 la nueva fase de los colonos, con el poblamiento francés del territorio argelino. Francia, extendiéndose desde Argelia ocupó Túnez bajo un régimen de protectorado, por el Tratado de Bardo firmado con el “bey” de Túnez en 1881 y la Convención de Marsa en 1883, que se prolongó hasta mediados del siglo XX. Por otra parte, en Egipto se enfrentaron ingleses y franceses en 1798-99, y posteriormente Mehemet Alí estableció las bases del Estado moderno entre 1805 y 1847 consiguiendo una práctica autonomía respecto al Imperio turco. Desde 1848, bajo el gobierno de sus sucesores, ingleses y franceses rivalizaron por obtener concesiones económicas en Egipto, y así mientras Gran Bretaña logró la de la construcción del ferrocarril Alejandría-El Cairo-Suez en 1850, Francia consiguió en 1854, gracias a las gestiones del ex cónsul Lesseps la construcción y explotación del Canal de Suez, que es inaugurado en 1869. El entonces “jerife” de Egipto, Ismail, que poseía casi la mitad de las acciones del Canal, las vendió en 1874 a Inglaterra, que a partir de entonces controló el Canal junto con Francia. Sin embargo, Londres fue imponiendo desde entonces de manera progresiva su presencia y su dominio sobre Egipto, que es ocupado militarmente en 1882 y puesto bajo tutela de Gran Bretaña, que estableció un protectorado sobre el país del Nilo. Finalmente, las rivalidades franco-británicas se resolvieron con un acuerdo entre ambos países en 1904 que repartía el norte de África entre ambas potencias: Francia se quedaría con Marruecos, Argelia y Túnez, mientras Gran Bretaña controlaría Egipto.

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Capítulo 5:

La colonización del áfrica subsahariana hasta la conferencia de Berlín
En África occidental, hasta el golfo de Guinea, la actividad colonial se centra en las rivalidades entre Francia y Gran Bretaña, y se localiza por parte francesa en Senegal y Gabón; por Inglaterra en Gambia, Sierra Leona, Costa de Oro y Nigeria; Alemania controlaba Togo y Camerún; Portugal, en la Guinea Portuguesa y España en Guinea Ecuatorial. La expansión europea en esta zona se dio gracias a las bases europeas de épocas anteriores. Tres factores fueron decisivos: el desarrollo de un comercio importante de aceites vegetales para fabricar velas y jabones; los asientos jurisdiccionales fruto de las relaciones comerciales, germen de las futuras colonias; la debilidad financiera de las bases occidentales. Francia desplegó su actividad colonial en esta región, siendo Senegal su principal área de acción: desde 1854 el gobernador Faidherbe realizó una intensa tarea de colonización haciendo de Senegal un importante centro colonial francés en la región y transformándola en útil base de operaciones para la penetración francesa hacia el interior colonial sudanés, y en 1880 Gallieni se extendió en dirección al Níger y al Tombuctú; igualmente, la acción francesa abarca las zonas de Dahomey, Costa de Marfil y Guinea. Otra área geopolítica de acción colonial francesa fue Gabón, donde en 1848 fundó la ciudad de Libreville; en 1880, Gabón sirvió de base para la explotación e incorporación del Congo norte por Brazza. La presencia británica en la zona estuvo muy repartida en diversos territorios, con establecimientos en varias colonias de la costa: Gambia, Sierra Leona (con la fundación de Freetown en 1788, fue colonia británica desde 1808), Costa de Oro fue declarada colonia en 1874; y la colonia de Lagos (Nigeria) tiene ese carácter desde 1861 por la firma de un tratado entre Inglaterra y el rey de Lagos; a partir de esos territorios, Inglaterra penetró hacia el norte del Níger, entrando en rivalidad con los franceses. Por su parte, otras presencias coloniales en la región fueron: la de España, que comenzó su establecimiento definitivo en Fernando Poo en 1843 (tras un primer intento fallido el siglo pasado) y después de ser abandonada la isla por los ingleses en 1832, donde se había establecido y fundado la ciudad de Clarence (futura Santa Isabel) en 1827, así como la exploración e incorporación de Río Muni; Alemania estableció su soberanía sobre Togo y Camerún en 1884. En África central o Ecuatorial se transformó en punto de choque entre varias potencias europeas que pugnaban por extender sus respectivas zonas de influencia colonial en torno a la vasta región del Congo. Desde el norte presionaron Francia desde Gabón y Alemania desde Camerún; desde el sureste lo hacía Inglaterra hacia los Grandes Lagos y desde el sur, en Angola era Portugal; ingleses y portugueses firmaron un tratado en 1884 fijando los límites de sus respectivos territorios. La gran rivalidad en la zona se planteó entre Francia y Bélgica. El país galo se había extendido desde Gabón a través de acuerdos con los monarcas de la zona, ocupando la región norte del Congo por las exploraciones de Brazza entre 1875 y 1884, de la que sale con un tratado por el cual se confirma que Francia controlará esa zona al norte del Congo. Bélgica se estableció en todo el Congo gracias a la actividad del rey Leopoldo II y a las exploraciones de Stanley, que también firmó varios tratados con los indígenas. Así, como se ha visto, Stanley tras su primer viaje por África central a inicios de los 70, entre 1874 y 1877 atravesó el centro de África desde Zanzíbar hasta el Congo en el Atlántico; al tiempo, Leopoldo II fundó en 1876, en Bruselas, la Asociación
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Internacional Africana aspirando a conquistar el Congo, para lo que entró en contacto y se asoció con Stanley a través del Comité de Estudios del Alto Congo. Desde en torno a 1879, Stanley colaboró con Leopoldo II con la finalidad de imponer sobre el Congo el régimen colonial representado por el rey belga, ocupó en 1881 el sur del Congo (lo que despierta recelos en Francia, Gran Bretaña y Portugal); en ese mismo año, el rey belga disuelve el Comité de Estudios del Alto Congo, formando la Asociación Internacional del Congo; finalmente, Stanley consiguió con la firma de varios tratados con los indígenas la posterior fundación y reconocimiento en 1885 del llamado Estado Libre del Congo, dependiente de Leopoldo II. En África oriental y Madagascar se experimenta la conciencia de la expansión colonial europea, sufriendo además la rivalidad de las potencias europeas: las rivalidades anglo-francesas o las rivalidades anglo-alemanas, además de la entrada de Italia en la zona. Desde el Índico se inicia la conquista y la colonización: Italia desarrolló su acción colonial entre 1870-1880 sobre las costas del Mar Rojo, en Eritrea y Somalia. Alemania se instaló en Tanganica en 1884, tras expediciones y firmas de tratados con los indígenas, creando el África Oriental Alemana y entrando en rivalidad con Gran Bretaña. Francia ocupó Obock, en la costa de Somalia en 1882, e impuso un protectorado sobre Madagascar en 1885. Gran Bretaña, por su parte, fue estableciendo su dominio paulatino sobre los territorios de África oriental penetrando desde Egipto por el Nilo desde Sudán y desde Zanzíbar, que fue incorporado al Imperio británico como un protectorado. En Sudán, Gran Bretaña impuso su autoridad desde 1866, al tiempo que se extendía al sur formando la provincia de Ecuatoria, y controlando los reinos interlacustres de Buganda y Kenia. El general Gordon, gobernador de Sudán desde 1877, se tuvo que enfrentar al movimiento nacionalista sudanés, encabezado por El-Mahdi, que toma la capital, Jartum, donde muere Gordon. Gran Bretaña también poseería desde 1810 Mauricio y en 1814 se apropia de las Seychelles, así como en 1884 se establece la Somaliabritánica. Desde las zonas costeras del África austral se registran actividades coloniales europeas durante todo el siglo XIX aunque los europeos llevaban allí varios siglos. El establecimiento occidental en el sur de África había provocado guerras entre británicos y holandeses y entre europeos e indígenas. El empuje colonial en el África austral procede de la presión de británicos, boers, portugueses y alemanes: Portugal desde Angola y Mozambique, y holandeses (boers) y británicos, desde los territorios sureños de África, a lo que se unió el establecimiento alemán en África del Suroeste en 1884. Portugal promueve desde mediados del siglo XIX el establecimiento de colonos y la penetración desde Angola y Mozambique al interior de África alegando “derechos históricos” sobre la zona, con el propósito a largo plazo de ocupar el territorio entre ambas colonias lusas. Así, Lisboa organizó varias expediciones como las de Porto y Da Silva a mediados del siglo XIX o la de Serpa Pinto en 1877. Estas pretensiones provocaron la rivalidad con Gran Bretaña, que se está extendiendo en dirección nordeste desde África del Sur, pese a lo cual Portugal mantiene su reivindicación hasta el ultimátum de 1890, en que cedió ante Gran Bretaña. Los alemanes, por su parte, proclamaron su soberanía sobre la colonia del África del Suroeste Alemán en agosto de 1884, con la ocupación militar del territorio que ya estaba siendo colonizado con anterioridad por colonos germanos; en esta zona se instalan misioneros renanos, se incrementa el comercio y en 1870 se crea una sociedad comercial aunque los individuos pueden actuar por su cuenta. En África del Sur, la situación fue siempre más complicada con la presencia y actuación de dos poblaciones europeas de distinta procedencia, los boers (descendientes de los holandeses colonizadores) y los británicos, sobre los autóctonos bantúes, produciéndose múltiples conflictos entre estos tres pueblos. Los holandeses, que se habían establecido en la colonia de El Cabo en 1652, dieron origen a la estable población de los boers que paulatinamente fueron penetrando hacia
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el interior en conflicto con los bantúes. Desde 1795-1815 y como consecuencia de las guerras napoleónicas en Europa, los británicos ocupan y se establecen en El Cabo, cuya soberanía es confirmada por el Congreso de Viena, y los boers pasan a depender de Gran Bretaña, asentándose en estos territorios colonos británicos. Se origina así el enfrentamiento anglo-boer, sobre el fondo de la población bantú, que se prolongaría a lo largo de todo el siglo. En un primer período, entre 1833 y 1860 los boers emigran hacia el interior dirección nordeste, es el Great Trek, separándose de los británicos de El Cabo, y estableciéndose como colonos dedicados a la ganadería y la agricultura sucesivamente en Natal, Orange y Transvaal. En 1843 los británicos se anexionan Natal y desde 1852-1854 Londres, que controla El Cabo y Natal, reconoce la soberanía e independencia del Estado Libre Boer de Orange con la Convenciónde Bloemfontein y con la Convenciónde Sand River la de República de Transvaal, que en 1860 se transforma en la República Sudafricana, que elige a Pretorius como su primer presidente. En un segundo período, entre 1860 y 1899, los británicos realizan diversos intentos para dominar a los boers de Transvaal, donde se han encontrado yacimientos de oro y diamantes, bien por la anexión directa en 1877 (que fracasa por la reacción boer en 1880-81) y la derrota británica, que obliga a Londres a reconocer de nuevo la independencia de los Estados boer en la Paz de Pretoria, adoptando la Proclama de la Independencia de Transvaal en 1880; bien por el aislamiento, al establecer los ingleses un protectorado suyo sobre los territorios bantúes de Basutolandia en 1868, de Bechuanalandia y Swazilandia en 1885, y al derrotar a los zulúes en 1879, Transvaal queda rodeado por los británicos directa e indirectamente. La creciente actividad colonial desplegada por viajes y exploraciones, descubrimientos y ocupaciones de territorios africanos antes de 1884, que incrementan las presencias imperialistas europeas sobre toda África y provocan una serie de rivalidades y enfrentamientos entre potencias europeas, crean en la conciencia y los intereses internacionales, junto a otros factores, la idea de la necesidad de la celebración de una Conferencia general que tratara la compleja situación creada en África. Capítulo 6:

Conferencia de Berlín y el reparto colonial: el predominio imperialista europeo en África
En vísperas de la convocatoria de la Conferencia de Berlín, en la que se acuerdan las normas sobre el definitivo reparto colonial de África, a la situación ya existente desde años atrás, se unieron nuevos hechos y circunstancias que influyeron en el proceso que llevó a la celebración de la cumbre en la capital alemana. Por entonces, la distribución colonial no había completado aún la ocupación total del continente negro, y la acción se localizaba en torno a varios puntos y áreas concretas. Los más recientes condicionamientos que generan una mayor rivalidad entre los imperialismos europeos que podían provocar los enfrentamientos coloniales fueron: la confirmación de la presencia inglesa en Egipto con la ocupación militar (1882) y la penetración hacia el interior por el Nilo, además de la presión sobre los boers en África austral; la aparición del imperialismo de Leopoldo II sobre el Congo; la rivalidad suscitada con Francia, tanto por la apropiación de Túnez (1881) y su penetración desde Senegal hacia el este (1880) como en el norte del Congo (1880-82); la irrupción del imperialismo alemán con su establecimiento en Togo, Camerún, África Oriental Alemana y del Suroeste Alemán; el eco provocado en los colonialismos portugués e italiano sobre el territorio entre Angola y Mozambique el primero y en África oriental el segundo. Ante esta compleja situación internacional, se plantea la celebración de una Conferencia convocada por Bismarck para que tenga lugar en Berlín en noviembre de 1884.
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En el conjunto del panorama geopolítico africano se plantean un par de cuestiones concretas que centran las rivalidades de los colonialismos europeos y que influyen en las actitudes y decisiones de la Conferencia. Por un lado, se trata de la cuestión de la soberanía territorial y de los países que podían tener derecho, en principio, a ocupar los territorios africanos interiores para su permanente establecimiento, dividiéndose los países en dos grupos de opinión: las potencias ya son colonias en las costas de África que reivindican su derecho y prioridad a penetrar en la zona interior, y las potencias que defienden que el derecho de ocupación procede de la ocupación territorial efectiva y del establecimiento firme sobre el territorio. Y en segundo lugar, se plantea la cuestión del “Imperio colonial continuo”, con la formación y posesión de grandes ejes coloniales que atraviesan el continente en sentido horizontal o vertical sin salir de la soberanía colonial de un mismo Estado europeo. Tres proyectos intentaban transformarse en realidad: Francia, con el eje oeste-este entre Senegal y Gabón por el Sáhara y Sudán hacia Somalia; Portugal en África del sur entre Angola y Mozambique; y Gran Bretaña, con el eje norte-sur entre El Cairo y El Cabo por África oriental, central y austral, siendo éste el que se impondrá tras los choques de la crisis del ultimátum de 1890 entre Inglaterra y Portugal, y el incidente de Fashoda (1898) entre Inglaterra y Francia, que se resolvieron con sendas victorias británicas. La Conferenciade Berlín se desarrolló entre noviembre de 1884 y febrero de 1885 con el deseo de establecer, en un espíritu de entendimiento mutuo, las condiciones más favorables al desarrollo, por los países interesados en las cuestiones africanas, del comercio y navegación, la civilización y el bienestar material y moral africanos, así como para fijar las normas internacionales ante nuevas tomas de posesiones que completen el reparto colonial de África. Las naciones asistentes fueron: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Italia, Portugal, Rusia, Suecia y Turquía; no había ningún país africano. Bismarck aceptó la presidencia de la Conferencia, cuyo objetivo era promover la colonización de África, abriendo el interior del continente negro al comercio y definir como objetivos concretos de la reunión la libertad de comercio en el Congo, la libertad de navegación en los ríos Níger y Congo y acuerdo sobre las formalidades para una válida anexión de territorios en el futuro, y que no se entrometería en cuestiones de soberanía. El primer gran obstáculo de la Conferencia fue la navegación en los ríos Congo y Níger. Gran Bretaña señaló que la situación de ambos ríos era distinta (Londres se oponía a cualquier control internacional sobre el bajo Níger al considerar que era de gobierno exclusivamente británico y donde Gran Bretaña desempeñaba las responsabilidades de administración). Entonces, una vez aclarado este concepto, los británicos se adhirieron a la petición de libre navegación de los ríos, incluido el Níger, pero bajo su soberanía. Bismarck apoya a Gran Bretaña en esta cuestión y Londres sale reforzado. Sin embargo, el principal problema de la Conferencia se da con la cuestión del río Congo y su cuenca principal. Stanley, el explorador contratado por Leopoldo II de Bélgica, acude a la reunión como delegado de Estados Unidos y señaló los beneficios del libre comercio, pidiendo la creación de una zona de libre de comercio para toda África central y con salida en el Atlántico y el Índico. Londres rechaza esta propuesta argumentando que el Nilo se enmarca en esa zona y quiere evitar como sea que esa área de influencia llegue más allá de los Grandes Lagos. Francia y Portugal protestan porque precisamente la salida atlántica al Congo están bajo sus dominios; así, sólo quedaba reconocer el Estado Libre del Congo, controlado por Leopoldo II. Alemania y EEUU eran los principales impulsores de esta medida, pero el apoyo británico era indispensable para desequilibrar la balanza; Bismarck, recordando a Londres su apoyo en la cuestión del Níger, le pide a los británicos que favorezcan la conversión de la Asociación Internacional del Congo en un Estado, y fue el momento más crítico de la Conferencia, porque un posible rechazo de Londres daría lugar a un conflicto territorial en el que Francia Portugal saldrían ganando, quedando abortada la posibilidad de establecer el libre comercio en África central; al final, Gran Bretaña cedió y aceptó
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la proposición de Berlín y Washington. Así, desde diciembre de 1884 la Asociación Internacional del Congo intentó atraerse a Francia y Portugal; tras difíciles negociaciones, París aceptó a cambio de lograr la demarcación de 5º 12´ Sur, que le daba algo de salida al mar, a cambio de que si el Estado Libre del Congo acababa fracasando, Francia lo ocuparía preferentemente. Portugal recibió un ultimátum por parte de franceses, británicos y alemanes y tuvo que ceder. El problema de la negociación territorial del Congo quedaba cerrado. El Estado Libre del Congo lindaba con el Lago Tanganica y tenía acceso al Atlántico, y su siguiente paso era protegerlo mediante un acuerdo mutuo entre nacionales que garantizase su neutralidad. La misma daba a Francia y Portugal el argumento necesario para oponerse a ello, afirmando que esta neutralidad suponía la trasgresión de sus derechos de soberanía. Bismarck favoreció, en cambio, la neutralidad porque en tiempos de guerra, los buques de guerra alemanes serían vulnerables ante la Marina británica en África. Para los británicos, la neutralidad era útil si frenaba a Francia pero molesta si detenía los propios intereses de Londres en una posible guerra. Al final se acordó que el país que tuviera territorios en la cuenca del Congo tenía la facultad de proclamarse neutral en esa zona, y el resto lo respetaría. El tercer gran problema de la Conferencia era la regulación del procedimiento para lograr territorios nuevos en África. El punto central estaba en la anexión o el protectorado. Para los británicos, la anexión era la directa asunción de la soberanía territorial mientras el protectorado, que reconocía el derecho de los autóctonos a su autogobierno y no llevaba implícitos los derechos territoriales de la potencia protectora pero controlaba las competencias de Defensa, Asuntos Exteriores, economía, educación, fronteras, seguridad interior y exterior, etc. Frente a esta diferenciación británica, Francia y Alemania afirmaron que protectorados y anexiones tienen aparejada una ocupación efectiva para garantizar que las nuevas adquisiciones fueran reales y no supuestas. Gran Bretaña rehusó adherirse al principio de que los protectorados llevaban eso implícito, lo que dio a entender que rechazaba implícitamente la ocupación efectiva para evitar ocupaciones de otros países. Al final Londres tuvo que aceptar el concepto de ocupación administrativa y judicial, pero Bismarck cambia de opinión y señala que sólo se requería la notificación de ocupaciones a lo largo de la costa para adquirir derechos de ocupación hacia el interior. Tras todas las reuniones y sesiones de la Conferencia, los delegados asistentes a la misma elaboraron un Acta General que contenía declaraciones, acuerdos y principios, así como normas respecto a los más importantes asuntos planteados entre las potencias colonialistas reunidas en la capital alemana, agrupados en varios apartados: sobre liberta de comercio en la cuenca del Congo, sus desembocaduras y países circundantes, con disposiciones relativas a la protección de los indígenas, los misioneros y los viajeros, además de a la libertad religiosa; sobre la trata de esclavos y las operaciones que por tierra o por mar proporcionan esclavos para la trata; sobre la neutralidad de los territorios comprendidos en la cuenca convencional del Congo; un acta de navegación de Congo; un acta de navegación del Níger; sobre las condiciones esenciales requeridas para que sean consideradas efectivas las nuevas ocupaciones en las costas del continente negro, y que establecen en las relaciones internacionales reglas uniformes respecto a tales ocupaciones que, en adelante, puedan verificarse en África; y unas disposiciones generales. La Conferencia concluyó con Francia y Gran Bretaña en muy diferentes situaciones: Bismarck engañó a Francia; Gran Bretaña logró controlar totalmente el Níger y el establecimiento del libre comercio en el centro de África y diferenciar entre protectorado y anexión. Leopoldo II logra el reconocimiento del Estado Libre del Congo. La Conferencia también logró el establecimiento de esa zona pero los acuerdos del Acta Final apenas se pusieron en práctica: la navegación en el Níger y en el Congo fue más bien controlada por las potencias que los poseían que por la Comunidad Internacional, pues la comisión que tenía que controlar esa circulación no se constituyó y el libre comercio evolucionó más bien hacia el monopolio.
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Capítulo 7:

La partición de África y el imperialismo
La Conferencia de Berlín señaló el hecho de la partición de África pero el verdadero imperialismo de reparto data de la generalización en torno a 1890 de la noción de “esfera de influencia”, contrario al concepto de ocupación efectiva; el primero aparece en el Tratado Germano-Británico en abril de 1885 sobre el golfo de Biafra. La expansión colonial en África fue para Europa una cuestión subordinada a las alianzas en Europa. Además, la aceleración del reparto fue en función de las normativas y del progreso técnico, tratando de asegurar el futuro de la industria en pleno desarrollo. Entre 1885 y 1904 se reparte toda África, consolidándose el colonialismo occidental en el continente negro a lo largo de un proceso en el que se dan tres tipos de hechos interrelacionados entre sí: ocupaciones territoriales, rivalidades que resultan de las ocupaciones, y tratados que regulan las citadas rivalidades, con lo que se configura el definitivo mapa colonial de África. Desde 1885 los antiguos y nuevos imperialismos se extendieron por la totalidad de los territorios africanos efectuando rápidas ocupaciones y esforzándose por consolidar y aumentar sus colonias, completando así en estos años la empresa ya iniciada y transformando la totalidad de África en un gran mosaico de colonias europeas. Entre 1885 y 1890 se produce la ocupación de África central y occidental y no sin ciertas dificultades, dándose la rivalidad franco-británica por cuestiones de prestigio nacional, equilibrio político, control estratégico e intereses económicos. Francia se expandió desde Senegal al Alto Níger y el Lago Chad, y el África Ecuatorial hacia 1910. en 1891 se creó el Congo francés y llegó a Gabón, cuya capital era Libreville; en 1899, llegó hasta Fashoda, con Marchand al frente pero los británicos rechazaron la expedición. En 1910 se crea la Federación del África Ecuatorial Francesa, integrada por varios territorios (Gabón, la actual República del Congo, la República Centroafricana y Chad). Gran Bretaña, que ya estaba asentada en Gambia, Sierra Leona, Costa de Oro y Nigeria, inicia ante la expansión francesa una nueva política y envía expediciones al interior de Costa de Oro y Lagos, ocupando el norte de Costa de Oro y la zona interior del Níger, quedando como único Estado independiente Liberia. Alemania se extiende al interior con el objetivo de consolidar Camerún en 1902 y llegó a un acuerdo con Francia y Gran Bretaña para fijar sus fronteras. Luego, el Estado Libre del Congo permanece bajo el férreo mando de Leopoldo II hasta que, presionado internacionalmente, el rey belga cede al Gobierno de su país en 1908 la administración de ese territorio, pasando a ser ahora el Congo belga. La ocupación de Rhodesia y Nyassa será obra de Cecil Rhodes y sus seguidores, que impidieron a Portugal unir Angola y Mozambique y que los alemanes conectasen el África del Suroeste Alemán y Tanganica. Los británicos se extendieron y ocuparon diversos territorios de la región y en 1904, Nyassa pasaría a ser colonia británica. Desde Nyassa, los británicos ocuparon la parte central de la futura Rhodesia del Norte y el oeste será conquistado por una compañía de Rhodes (la Compañía Británicade África del Sur) y el resto será a finales del siglo un protectorado británico; los ingleses las unen en 1911 con el nombre de Rhodesia del Norte (futura Zambia). Desde 1888, Rhodes obtiene la concesión en el territorio que en 1895 se convierte en Rhodesia del Sur, futura Zimbabwe.

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En África oriental la situación era muy compleja y sólo Etiopía mantenía su independencia derrotando a Italia en Adoua en 1896, ante el intento de los italianos, que ya estaban en Eritrea y Somalia, de ocupar el país. El resto de la zona caerá bajo dominio colonial. Alemania controlaba Tanganica a través de una compañía que ocupaba casi todo el territorio en 1890. Desde allí dominó los reinos de Ruanda y Burundi, formando el África Oriental Alemana. Alemania y Gran Bretaña se reparten sus zonas de influencia por los acuerdos entre ambos en 1886 y 1890, por lo que Alemania consolida ese África Oriental Alemana y Gran Bretaña su África Oriental Británica, que comprendía Kenia, Uganda, parte de Somalia y el protectorado de Zanzíbar. En Somalia los franceses se establecieron en la costa de Dbock en 1884; hasta el 86, los ingleses establecen su propio protectorado en la costa norte de Somalia y en 1891 es reconocida la Somalia italiana. En el África austral, entre 1881 y 1902 se endurecen las posturas y estalla la guerra anglo-boer entre los británicos y los descendientes de colonos holandeses, por la organización económica de la región y el estatuto de los vitlanders (descendientes de inmigrantes ingleses en territorio boer). En el aspecto económico, británicos y boers chocaban por el tema del ferrocarril, sobre todo dos hombres, Cecil Rhodes (principal capitalista de África austral y desde 1890, primer ministro de El Cabo) y Paul Kruger (presidente de Transvaal entre 1883 y 1902). Las rivalidades se intentaban solucionar mediante una confederación pero los boers de Transvaal se negaron a llegar a acuerdos para repartirse el transporte de oro entre las tres líneas ferrocarriles que llevan a El Cabo, Durban y Lourenço Marques (futura Maputo); los boers querían que oro sólo atravesase por su territorio mientras Rhodes ambicionaba que El Cabo participase de dicho transporte, por lo que el futuro económico de la ciudad corría peligro si no lo lograba. El “casus belli” fueron las condiciones de los vitlanders de Transvaal, que en 1895 crean el Comité de Reforma. Rhodes, convencido de que los vitlanders se rebelarían contra los boers, ordena la invasión de Transvaal con la “Jameson Raid”, que resultó tal fracaso que Rhodes se vio obligado a dimitir. En 1897 se da una alianza militar entre Orange y Transvaal, las dos repúblicas boer. Pero los ingleses irán preparando armas contra los boers, intentan que cedan en la cuestión del oro pero en 1894 las negociaciones fracasan y los británicos concentran sus fuerzas en Natal. Kruger envía un ultimátum a Londres, exigiéndole la retirada incondicional de tropas y Gran Bretaña, desoyendo esta petición, declara la guerra a los boers. Entre 1899 y 1900 los boers van ganando el conflicto (en diciembre los ingleses fueron derrotados en su particular “Semana Negra”) pero los ingleses se rearman y retoman la iniciativa. En 1900 Gran Bretaña conquista Bloemfontein y Pretoria, se acercan a Orange y en octubre cae Transvaal. Kruger tiene que marchar al exilio a Europa y los boers llevan a cabo una guerra de guerrillas que continúan hasta mayo de 1902 cuando se firma la Paz de Vereeniging, un “pacto entre caballeros” por el que los boers reconocen la soberanía del rey de Inglaterra y las dos repúblicas boers (Transvaal y Orange) quedan bajo administración militar británica durante un tiempo determinado, pero se respetan los aspectos políticos y económicos que hicieron posible la reconciliación entre 1902 y 1910 (en 1906 se concede la autonomía a Transvaal y al año siguiente, a Orange). En mayo de 1910 se proclama la Unión Sudafricana, integrada por El Cabo, Natal, Orange y Transvaal, con una Constitución propia cada Estado, con una estructura federal y como dominio dentro del Imperio británico. Por otra parte, la aceleración del reparto lleva a la rivalidad entre potencias imperiales en África que se enmarcarán en los “98” de Portugal (en 1890 con la crisis del ultimátum y en 1898 cuando Alemania y Gran Bretaña preparan en un acuerdo secreto el reparto de Angola y Mozambique a espaldas de Lisboa), Italia (en 1896 con la derrota de Adoua, que derriba el proyecto de la Abisinia italiana), Francia (crisis de Fashoda en 1898 cuando las expectativas galas sobre Egipto se desvanecen por la determinación británica para formar el eje El Cabo-El Cairo y luego a España pero con Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Es la época en la que todas las potencias latinas sufren crisis coloniales que influyen en su política interior. También en 1895 un Japón victorioso ante China cede Liao-Tung ante el ultimátum occidental; en 1905 Rusia sufre su crisis particular con la derrota ante Japón y en 1896 la propia Gran Bretaña tiene que aceptar el ultimátum de Estados
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Unidos para que abandone Venezuela. Estos “98” son el primer intento serio de redistribución colonial que continuará hasta la Primera Guerra Mundial con el reparto de los Imperios otomano y alemán por Francia, Gran Bretaña y Japón. Las grandes potencias resuelven el problema del reparto redistribuyendo las colonias de antiguas potencias pero sin apenas poder económico, industrial o militar necesario para mantener sus dominios sobre esas zonas. Así, se destaca el fracaso de las potencias latinas (no industrializadas) frente a las industrializadas potencias anglosajonas, se rompe el mundo en esos dos bloques (países industrializados frente a no industrializados). Esta fase va acompañada de la formulación de la teoría de que las potencias sólo podían mantener su status incrementando su poder más allá de sus fronteras (cuando está todo ya repartido) y se difunde el “darwinismo social” (la teoría de la selección natural de Darwin) para la política internacional, se aplicó para hablar del ocaso y el declive de las potencias latinas y justifica el imperialismo y la competencia entre naciones, la guerra es considerada un mecanismo de evolución social por el que las naciones fuertes reemplazan a los débiles, siendo su teórico principal lord Salisbury, primer ministro británico, que divide el mundo en “naciones vivas” y “naciones moribundas” (las más poderosas y las más decadentes, respectivamente). Salisbury ve inevitable el choque de los imperialismos pero un futuro inmediato en el que el Derecho Internacional sólo sirva para el reparto, para evitar el enfrentamiento entre las naciones “vivas” que comienzan su auge tras la derrota francesa en Sedan en 1870 ante Prusia. Los “98” se caracterizan también por el uso de nuevos instrumentos diplomáticos: el acuerdo o convenio de reparto, un acuerdo informal entre dos grandes potencias para hacerse cargo de un territorio “mal protegido” (una potencia latina); un tratado de garantías, por el que una gran potencia se compromete a defender a una potencia débil frente a un tercero a cambio de una cesión de soberanía; el ultimátum, un método disuasivo en el que el fuerte amenaza al débil con el fin de su poder si este último no se somete a su voluntad.

Capítulo 8:

El proceso de los '98'
El proceso de los “98” se da con el fin de los Sistemas Bismarckianos y la indefinición de la paz armada, Gran Bretaña busca aliados para romper su tradicional aislamiento, EEUU comienza su expansión colonial en la zona del Canal de Panamá, son los años del despojo de China, y Francia intenta poner fin a su aislamiento diplomático. Es un momento de tanteo de alianzas. El “98” portugués se da cuando a Portugal se le frustra la unión territorial de Angola y Mozambique, es la crisis del ultimátum o del “mapa de color de rosa”. Lisboa, desde 1885 a 1890, organiza expediciones e intenta ocupar el interior de Angola y Mozambique pero no dispone de recursos suficientes para hacer frente a una empresa opuesta a los intereses coloniales británicos en África. En 1887 se hace público un mapa del África meridional portuguesa en el que Angola y Mozambique aparecían unidos en tono rosa, de ahí que se hable del “mapa de color de rosa” que simbolizaba el deseo luso de lograr Zambia y Rhodesia del Sur. En 1886 Portugal había firmado tratados con Francia y Alemania que confirman sus sueños imperiales y durante 1888 y 1889 se proyecta la ocupación de las zonas en litigio y el mayor Serpa Pinto estudia el terreno, proyecta unir mediante ferrocarril el Lago Nyassa con la costa oriental. Gran Bretaña había rechazado el “mapa de color de rosa”, amenazando al Gobierno luso de posibles consecuencias. Las actividades de Serpa Pinto determinan las relaciones entre Londres y Lisboa y el 11 de enero de 1890, Londres envía un ultimátum al Ejecutivo portugués, exigiendo la retirada inmediata de las fuerzas lusas de la región de Chire (futura Rhodesia). Ante la amenaza de guerra, Portugal cede y evacua sus tropas, dimitiendo todo su Gobierno dos días después. El pueblo portugués se rebela contra Gran Bretaña
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pero también contra su Rey, al que acusan de débil. En agosto de 1890 se acepta la regulación con Gran Bretaña de las fronteras africanas pero ello no consolida la posición internacional lusa, que a ojos británicos y alemanes era una “nación moribunda”. Así, en 1898 Londres y Berlín se ponen de acuerdo para repartirse los territorios lusos en África a través del Acuerdo Anglo-Alemán, desarrollado en tres documentos: un Convenio en el que los dos firmantes prevén su postura para el caso de que Portugal solicitara ayuda financiera a uno de los dos, y deciden prestarle el dinero que pida con la garantía de las rentas de Angola, Mozambique y Timor; un Convenio secreto en el que se prevé la ingobernabilidad de mantener la integridad de las colonias señaladas y se decide no permitir la intervención de una tercera potencia y respetar mutuamente las dos zonas cuyas rentas se han repartido; el tercero es una nota secreta en la que se asegura definitivamente la equivalencia entre las adquisiciones relativamente conseguidas. Este Acuerdo no llegó a aplicarse pero estuvo vigente hasta la Primera Guerra Mundial y fue compatible con la garantía formal que en 1899 Gran Bretaña prestó a Portugal por la que las colonias lusas formarían parte de la esfera de influencia económica británica en el momento en el que lusos y británicos firman el Tratado de Windsor de 1899, por el que el Gobierno de Londres se comprometía a defender y proteger todas las colonias pertenecientes a Portugal frente a sus enemigos presentes y futuros; a cambio, Lisboa ayudará a Gran Bretaña en la guerra anglo-boer. Por otra parte, el imperialismo italiano está respaldado por Francesco Crispi, un entusiasta partidario de Bismarck y que intenta aplicar el modelo alemán a Italia sin darse cuenta de que no puede. Crispi creía que una política exterior activa era la mejor forma de descargar los problemas internos. Así, resucitó la retórica del Imperio romano y puso sus ojos en Túnez, donde choca con Francia. Sin embargo, para no chocar con ninguna otra potencia, fijó su objetivo en Abisinia. En 1882-1885, los italianos habían consolidado sus posesiones en territorio abisinio y en la costa del Mar Rojo sin penetrar hacia el interior todavía pero con la intención de hacerlo. En 1887 los italianos están seguros de sus asentamientos en Eritrea pero a partir de 1890, la posición del líder abisinio Negus Menelik ve reforzada su posición interna con las armas modernas procedentes de la Somalia francesa. Los italianos intentan que el Negus abisinio acepte un protectorado pero esas presiones robustecen aún más la autoridad del caudillo etíope en un país arrasado por guerras civiles. En 1894 el general Balaquieri invade el Tigre y proclama su anexión a Italia pero en diciembre de 1895 2.000 soldados italianos son masacrados y la situación empeora por momentos; en enero de 1896 el coronel Galiano capitula. Pese a las críticas, Crispi no retrocede. En Abisinia el general Balaquieri , que sólo puede reunir 25.000 hombres (una tercera parte de lo que reúnen los indígenas) y se mantiene detrás de la artillería. Crispi le presiona y le acaba destituyendo; sin embargo, como reacción, Balaquieri lanza una ofensiva desesperada para demostrar a su jefe de Gobierno sus capacidades militares. La aventura acaba en desastre: el 1 de marzo de 1896, Balaquieri se ve obligado a retirarse de Adoua y pasa al Patake; la jornada fue terrible para los italianos, que se ven rodeados por más de 100.000 hombres. Cerca de la mitad de los oficiales y una tercera parte de los soldados murieron, dos ayudantes del general fallecen, otro es hecho prisionero y la artillería italiana es capturada. Crispi presenta su dimisión. La situación se arreglará con el Tratado de Addis-Abeba de ese mismo año, en el que Italia renuncia a Abisinia a cambio del reconocimiento de las colonias italianas en Eritrea y Somalia. El “98” francés se dio por el enfrentamiento con Gran Bretaña. Londres controla Egipto a través del Canal de Suez y a partir de 1882 se produce la ocupación británica del país del Nilo, estableciéndose un protectorado indirecto a al vez sobre Sudán en 1889, lo que provoca preocupación en Francia, que cree que las maniobras británicas pone en peligro la política gala, que no se había nunca resignado a perder Egipto; París ve entonces otras posibilidades: el jéribe egipcio intenta dar un golpe antibritánico en Egipto y por esas fechas, la alianza franco-rusa daba a París la confianza necesaria para tratar los asuntos del Canal y, en general, su posición en el Mediterráneo oriental. Así, a inicios de los años 90 París consideró que podía adoptar una posición más firme en Egipto, considerando que si se instalaba en el Alto Nilo, podía seguir disputando por Egipto. En
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1893 Francia plantea la posibilidad de enviar un contingente de tropas especiales por la antigua ruta hacia el Lago Chad. La expedición pretende viajar por el interior de África y desde el Lago Chad hasta Etiopía, bordeando Egipto, para aliarse con Menelik y formar un gran ejército franco-etíope. Francia buscaba así presionar a Gran Bretaña para negociar el futuro de Egipto, pues París está convencido de que Londres no se quedará quieto si lleva a cabo con éxito esa maniobra. Hasta 1896 la diplomacia francesa llevó las riendas de la disputa con los británicos sobre el Nilo pero la derrota de los italianos modificó la política británica en la zona; así, el primer ministro lord Salisbury ordenó al Ejército anglo-egipcio al mando de Kitchener la invasión de Sudán. El fortalecimiento de Abisinia hacía preocupante una alianza franco-etíope para Gran Bretaña pues era el primer ejército africano que había derrotado a otro occidental. Sin embargo, los seguidores de El-Mahdi en Sudán (los derviches) podían aliarse con los etíopes y los franceses contra el Egipto británico. Así, la derrota italiana en Adoua disparó las alarmas en Londres, pues querían evitar a toda costa que Sudán cayese en manos no británicas. La invasión de Sudán lleva a París a poner en marcha su plan. En junio de 1896 un ejército francés dirigido por Marchand sale desde Brazzaville mientras otro, comandado por Lagarde, regresa a Addis Abeba para afianzar la alianza con Menelik y desde Abisinia llegar hasta Fashoda, donde esperaba coincidir con el otro cuerpo de ejército galo. El avance británico debía ser lento (tenía que vencer antes a los derviches) por lo que lord Salisbury ordena ir por el sur para adelantarse a los planes franceses, dispone que los militares británicos marchen de Uganda hacia el norte por el Nilo hasta llegar a Fashoda antes los galos. La lucha franco-británica por el Nilo pone en marcha cuatro invasiones a la vez de Sudán: los franceses avanzan desde el oeste y desde el este; los ingleses, desde el norte y desde el sur. Las cuatro expediciones coinciden en Fashoda. En enero de 1898 Londres envía a Kitchener para que conquiste Jartum. En septiembre de ese mismo año, el ejército anglo-egipcio derrotaba a los derviches de El-Mahdi y logra vía libre para llegar a Fashoda rápidamente. A finales de ese mes, Kitchener pretende llegar a dicha plaza, en la que los franceses llevaban ya tres semanas gracias a la expedición franco-abisinia. Así, cuando los británicos llegan a Fashoda se encuentran con un puesto donde ondea la bandera francesa, lo que provoca las protestas del general británico a Marchand. Ambos esperan órdenes de sus respectivos gobiernos: Francia sigue buscando una discusión con Gran Bretaña sobre Egipto, a lo que Londres no está dispuesto a discutir, pues Salisbury sólo ofrece negociar los límites entre Sudán y el Chad. El conflicto parece inevitable cuando una aislada Francia se tiene que retirar del Nilo no sin antes haber analizado las posibles consecuencias de un enfrentamiento bélico con Gran Bretaña. A finales de 1898 Francia renuncia a cualquier plan sobre Egipto, Marchand evacua Fashoda y en marzo de 1899 Londres y París firman un acuerdo en el que se fija la frontera entre Sudán y el África Occidental Francesa. Tras ello, las maltrechas relaciones franco-británicas se van recomponiendo; en marzo de ese año se abre un deshielo diplomático que culmina en 1904 cuando ambos países firman una Entente Cordial concediendo el protectorado francés sobre Marruecos a cambio de que Egipto siga en manos británicas. En torno a 1904, casi toda África se encuentra repartida y sometida a Occidente, excepto algunas zonas limitadas que se irán incorporando a Europa más tarde. Sólo Etiopía y Liberia permanecen independientes hasta la Primera Guerra Mundial, y la única novedad es la ocupación italiana de Libia y la situación apenas cambiará. Capítulo 9:

El mundo colonial y la Primera Guerra Mundial.
El sistema de Mandatos

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Con la Primera Guerra Mundial se producen una serie de cambios en las relaciones entre las metrópolis y las colonias, creando una nueva situación en sus vínculos de intercambio y dependencia. Tanto durante el conflicto como tras la posguerra hay cambios no sólo por el declive del poder europeo sino también por las medidas adoptadas por los países vencedores, entre otros. La guerra cambia África en el aspecto extenso (poco cambiará a los imperios coloniales, que mantienen el control, generalmente, a excepción de la redistribución colonial de los territorios dependientes de los países vencidos) mientras en el aspecto de las mentalidades, la amplitud de los cambios fue más importante. Así, se puede señalar una situación de estabilidad mantenida por los imperios coloniales durante el conflicto pero ello tenía sus fallos y puntos débiles, pero ninguno de los países dependientes y sometidos al régimen colonial llegó a poner a su metrópoli en serias dificultades; en la India el Partido del Congreso había expresado su deseo de mantener la colonia asiática en el Imperio británico pero con una amplia autonomía. El dominio europeo sobre los territorios coloniales permitió arreglar las controversias sobre la redistribución colonial de los países vencedores y crean una zona de influencia occidental en Oriente Próximo. Los territorios coloniales habían aportado a las metrópolis mano de obra, tropas indígenas y ayuda económica. La ayuda de las colonias hizo que algunos planteasen la utilidad de la colonización, aunque la guerra no cambia la relación entre colonizadores y colonizados. Así, los primeros mantienen su creencia de superioridad; los segundos pierden respeto por las metrópolis cuando las tropas indígenas aprecian la brutalidad de la guerra en Europa, contemplan a sus superiores destrozándose los unos a los otros, para ellos el Viejo Continente pierde todo el prestigio que tenía, La Primera Guerra Mundial provoca en el aspecto económico la contribución colonial, el esfuerzo bélico, su aportación de materias primas, mano de obra y la creación de actividades industriales complementarias a la metrópoli. En el plano social, por la incorporación de los contingentes humanos coloniales, integrados en el ejército metropolitano, experimentando cambios en sus actitudes mentales y sociales. En tercer lugar, en el aspecto territorial, por ser enemigos, diversas regiones de África y Asia cambian y la redistribución colonial acaba en la posguerra manejada por la Sociedad de Naciones y se transforma su régimen administrativo dependiente de los vencidos en mandatos administrados por los vencedores. En el aspecto político, se produce un incipiente desarrollo de los movimientos nacionalistas pues los colonizados han asimilado las ideas de libertad, democracia y justicia procedentes de Europa y que pretenden utilizar para su liberación. Tras la guerra se crea la Sociedad de Naciones (SDN) con el sistema de Mandatos, que ocultaba la redistribución colonial de los territorios dependientes de alemanes y turcos, que pasan a administración aliada. Durante la guerra, los aliados habían ocupado las colonias alemanas en África y el Pacífico basándose en la supuesta semiesclavitud a la que se habrían visto sometidas las poblaciones de dichos territorios, a “explotaciones inhumanas”, y decidieron administrarlas durante el conflicto en virtud del derecho de conquista y a los acuerdos entre los aliados, como en 1914 sobre Togo y en 1916 sobre Camerún, firmado entre Francia y Gran Bretaña. Al tiempo, en mayo de 1916 los Acuerdos Sykes-Picot organizan el reparto futuro entre París y Londres de los territorios árabes hasta entonces bajo dominio turco y ocupados por los aliados a lo largo de la guerra, en Oriente Próximo. Pero la anexión de estos territorios ex alemanes y turcos se contradecía con la afirmación mantenida por los aliados de que la guerra se estaba realizando en nombre del derecho de los principios democráticos y de la liberación de los pueblos. Así, era necesario hallar nueva soluciones con nuevos principios a través de organizaciones laboristas británicas, que propusieron que las colonias alemanas de África pasasen a estar administradas por la futura Sociedad de Naciones y en febrero de 1918 el Partido Socialista Francés apoyó dicha propuesta, siendo decisiva la opinión del presidente de EEUU, Woodrow Wilson, quien en el 5º de sus famosos “14 puntos” se refería a los principios coloniales, recogiendo el principio de autodeterminación de los pueblos: “Arreglo libre en un amplio espíritu y absolutamente imparcial de todas las reivindicaciones coloniales, basado sobre el respeto estricto del principio que regula todas las cuestiones de soberanía donde los intereses de las poblaciones interesadas deberán tener
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peso igual a las demandas equitativas del gobierno a cuyo título será a definir”, propugnando una consulta a las poblaciones afectadas para ver lo que decidían. Todo ello debía pasar por un nivel de discusión y acuerdo antes de concretarse en fórmulas políticas prácticas: había que tener en cuenta la opinión europea, la situación de las colonias, el marco de las negociaciones de paz, la realidad del mundo de posguerra, hay que ver cómo se conjugan todos los intereses, etc. Será el sudafricano Smuts el que encontró la fórmula de compromiso y equilibrio que hizo posible la aplicación de la teoría wilsoniana a los territorios coloniales a través de los Mandatos. Esta administración introduce la noción de “tutela internacional” ejercida por un país colonizador en representación y por mandato de la Sociedad de Naciones sobre un país colonizado y de cuya acción tutelar debe dar cuenta al organismo internacional. El Mandato se encuentra regulado en el Artículo 22 del Pacto de la Sociedad de Naciones, en el marco del Tratado de Versalles de 1919: “Los Mandatos se aplicarán a las colonias y territorios que a consecuencia de la guerra hayan dejado de estar bajo la soberanía de los Estados que los gobernaban anteriormente y que están habitados por pueblos aún no capacitados para dirigirse por sí mismos en las condiciones particularmente difíciles del mundo moderno”. En el punto 3 de dicho artículo se específica que “el carácter del Mandato deberá diferir según el grado de desenvolvimiento del pueblo, la situación geográfica del territorio, sus condiciones económicas y demás circunstancias análogas”, superando teóricamente la dependencia colonial, abriendo el derecho de autodeterminación de los pueblos en el marco de unas relaciones de tutela. Estos pueblos dependientes y la administración del Mandato serán conferidos “a las naciones más adelantadas que por razón de sus recursos, de su experiencia o de su posesión geográfica se hallen en mejores condiciones de asumir esa responsabilidad y consientan en aceptarla; estas naciones ejercerán la tutela en calidad de mandatarias y en nombre de la Sociedad”. Así, el Mandato suponía la introducción del concepto de “responsabilidad internacional” asumido por el Consejo de la Sociedad de Naciones. Los Mandatos fueron de varios tipos: Mandatos A u orientales (Punto 4 del Artículo 22): son los territorios turcos en el Próximo y Medio Oriente, se los repartieron entre Francia (Siria y Líbano) y Gran Bretaña (Irak, Transjordania y Palestina). Mandatos B o africanos (Punto 5 del Artículo 22): entre Francia y Gran Bretaña. La parte noroccidental de Camerún y el oeste de Togo, para Londres; el resto para Francia. Tanganica pasa a manos británicas y el resto de la África Oriental Alemana (Ruanda y Burundi) pasan a Bélgica. Mandatos C o coloniales (Punto 6 del Artículo 22): trata sobre el África del Suroeste Alemán, que la Sociedad de Naciones cede a Gran Bretaña pero Londres se lo da a la Unión Sudafricana. Los territorios del Pacífico Norte alemán (Islas Carolinas, Marianas, Marshall y Palao) pasan a depender de la soberanía japonesa. Las islas del Pacífico Sur se dan a Gran Bretaña, que se las cede a Australia (Nueva Guinea Oriental y Nauro) y Nueva Zelanda (Samoa Occidental). Por su parte, por el Punto 7 se establece que el mandatario debe enviar al Consejo de la Sociedad una Memoria anual concerniente al territorio que tiene a su cargo, para ver si la Sociedad de Naciones le prorrogaba el Mandato o no, En Oriente Próximo, durante la Primera Guerra Mundial, el conflicto estuvo condicionado por la fuerza de los turcos, que hasta entonces dominaban la región y al ser derrotado el Imperio otomano en el conflicto, se ve obligado a abandonar su soberanía sobre los territorios árabes; el levantamiento de los pueblos árabes movilizados por un nacionalismo renovador para crear una nación árabe independiente cuyo núcleo islámico estaría en Arabia aunque dividida y enfrentada entre el reino del Nedjd (en manos de la familia de los Saud) y el de Hedjaz (gobernado por los
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Hachemitas, descendientes del Profeta Mahoma, y con Hussein a la cabeza, siendo él el que negocie con los británicos). La tercera fuerza está representada por el potencial político-militar de Francia y Gran Bretaña para llenar el vacío dejado por Turquía y controlar a los pueblos árabes, movidos París y Londres por los intereses político-militares aliándose a los árabes contra los turcos; también les impulsaban los intereses económicos para apoderarse del petróleo de la región. Gran Bretaña desarrolla una iniciativa político-militar con el envío de tropas y agentes como Lawrence de Arabia (1916, que pacta con Hussein el nacimiento del Estado árabe) pero con la firma de acuerdos con Francia por el reparto de influencia como el Pacto Sykes-Picot de 1918. Finalmente, Turquía abandonó la zona, resurge el nacionalismo árabe y Francia y Gran Bretaña ocupan la zona como administradores a través de los Mandatos A. Francia y Gran Bretaña llevan políticas diferentes al tener objetivos distintos: Gran Bretaña quería controlar las vías de comunicación imperiales, y los países del frente occidental de la India y asegurar los derechos de prospección petrolífera en Irak, dando a los británicos la posibilidad de construir un imperio petrolífero; Londres apostaba más por el dominio económico que por el político, adapta el liberalismo político a su preservación de intereses económicos y las concesiones políticas a favor de la independencia árabe estuvieron unidas a garantías en el aspecto económico. Gran Bretaña dio la independencia a Irak en 1922 formando un reino dirigido por el hachemita Faysal, hijo de Hussein, estableciendo numerosos tratados en 1926-1927 que por debajo de las concesiones aparentes dejaban en manos británicas realmente el poder; en 1930 un nuevo tratado transformó el dominio en una alianza política británico-iraquí y el Gobierno de Bagdad tenía un compromiso internacional y exterior aunque Gran Bretaña controlaba sus bases militares y velaba por sus propios intereses. Entre Arabia y Palestina en 1923 Gran Bretaña creó Transjordania, que sobrevivió gracias a la ayuda al emir hachemita Abdulá. En Palestina la potencia mandataria se encuentra con dificultades políticas por las contradicciones entre las promesas hechas a árabes y judíos (Declaración Balfour, 1917) y rivalidades entre ambos pueblos durante el Mandato británico. Para ganarse el apoyo de la comunidad judía europea, el Ministro de Asuntos Exteriores británico Arthur Balfour se comprometió en una carta dirigida al dirigente sionista británico Lord Rothschild el 2 de noviembre de 1917 a apoyar la constitución de un Estado judío en la entonces posesión turca de Palestina. Aunque la declaración señalaba que el nuevo estado no debía causar perjuicio alguno a los derechos de la población árabe del territorio, este compromiso era claramente contradictorio con la promesa hecha en el mismo período a los dirigentes árabes que se habían rebelado contra los turcos de otorgarles el gobierno de Palestina. Tras la guerra, Palestina fue asignada a Gran Bretaña como mandato de la Sociedad de Naciones. En adelante, los intentos británicos de reconciliar ambas promesas marcaron el inicio de los problemas posteriores en esa zona del mundo.

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