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EL LIBRO

No sabía c ó mo había llegado a la tienda de la esquina de su casa, los tenderos eran una pareja de cubanos Marta Elena y Sinesio; ahora recordaba que su madre le había mandado a comprar el pan ; en la puerta , estaba la señora de siempre esperando el bocadillo que Sinesio le preparaba, era una señora que vivía en la calle, estaba sucia y llevaba varios Jerseys incluso en verano, tenía unos labios carnosos a pesar de la edad , pero la boca la tenía desencajada, los ojos vivarachos y profundos, me quedé parado delante de ella y me dijo como enfadada,

tu que me vas a dar,

yo le dije no tengo nada solo tengo este indio de plástico que es mi favorito,

y ella me dijo, yo no tengo ningún juguete, t ú me lo regalas?

La miré a los ojos, y le dije, si tómalo, así cuando estés sola puedes jugar con él,

Me sonrió, y sa có de entre sus numerosos jersey s un libro muy viejo, me lo dio y me dijo este libro es mágico y solo lo puede tener aquella persona que el libro elija, y me acaba de decir que ahora quiere estar contigo y que deberás de leerlo cuando cumplas los diez años, y despué s cuando cumplas los veinticinco años, pues el libro contará nuevas historias, cuando tengas cuarenta y cinco deberás volverlo a leer porque el l ibro habrá crecido y tendrá nuevas historias que contarte, cuando tengas setenta y cinco años volverás a leerlo y a partir de ese momento deberás estar atento porque el libro querrá marcharse y deberás escuchar a que persona elije para contarle su histor ia.

Me preguntó mi nombre y le dije que me llamaba El í as , que tenía un hermano Carlos y mi padre se llamaba Antonio y mi madr e Juana y que vivía en el portal primero , justo al doblar la esquina , ella me sonrió y me dijo te gusta leer, y le contesté que sí, que sobre todo libros de aventuras y comic, y con una expresión muy agradable me dijo te gustará El í as , pero debes leerlo como yo te he dicho.

Entonces le dije, pero es que me falta todavía un año para cumplir los diez, y sonriendo me dijo, si lo leyeras ahora la historia estaría incompleta, porque ya te he dicho que el libro es mágico y que las historias que cuentan dependen del tiempo en el que se lean, si lo lees antes no encontrarás el final de la historia y no entenderás nada . Le di las gracias y me f ui emocionado y nervioso a casa, no dije nada a mis padres les inquietaba mucho que hablara con personas desconocidas y sobre todo que me hicieran regalos.

Había pasado un año, ya había cumplido diez y estaba nervioso porque no había dej ado de pensar en el libro, y ahora lo iba a leer. Era la historia de un niño de mi edad y contaba como había estado asustado, cuando sus padres discutían y temía perderles y quedarse sólo, y como esos mismos padres cedían en sus discusiones para evitar la tristeza que estab an produciendo a sus hijos, superando el amor a ellos los conflictos y volviendo a re í r y bromear en casa, también contaba las peleas con los amigos y compañeros de colegio, como a veces tenía que

callar cosas que no le gustaban para seguir con el grupo , y como cuando estaba a solas en su habitación lloraba porque no se sentía bien, contaba como el niño había t enido que hacerse fuerte y había aprendido a decir no, cuando no participaba de las ideas y juegos de los otros, como muchas veces se había sentido sólo y como siempre el recurso era un libro de aventuras, en las que en su cabeza él era el héroe.

Parecía mentira, pero estaba a punto de cumplir los veinticinco años, ya había pasado por el instituto, y por la universidad , por el sexo. ya se había bebi do mas cervezas de las que en ocasiones el cuerpo podía aguantar, se había fumado todo los que tenía el color de la hierba, había tenido numerosas parejas, unas que le entusiasmaban porque eran capaces de vivir en el límite de lo prohibido en la bebida, e n los porros y en la irrealidad, otras le habían enamorado por su delicadeza, su fragilidad y su sensibilidad, también las había habido muy instruidas, grande s lectoras , luchadoras y reivindicativas, algunas de ellas tenían un poco de todos esos condimentos . Elías , era un gran enamorado, toda cualidad para él era digna de ser amada , y él no perdía la oportunidad. Terminó los estudios sin ser brillante pero lo compensaba siendo ingenioso y versátil, y sin tener unas notas buenísimas, gozaba de buen a reputación entre compañeros y profesores. La noche que cumplía los veinticinco, cogió el libro, que ahora era un poco m á s gordo y leyó sobre las vivencias y experiencias de un joven de su misma edad, en todas las aventuras de ese joven, estaban presente s casi todas las cosas que él había vivido, pero sobre todo estaban presentes, aquellas muchas cosas que no había vivido y con las que había simplemente soñado. Elías se quedó perplejo, al comprobar que el libro parecía contarle su vida y sus sueños, aquel las cosas que había deseado pero que no había sabido c ó mo llegar a ellas. El libro se lo había contado, era realmente mágico, ahora aunque no tenía la experiencia vivid a , si tenía la leída (como cuando era pequeño y se escondía en la literatura para ser un héroe).

Su vida había dado un giro importante, había aprendido mucho y su corazón supo distinguir el verdadero amor, cuando encontró a Andrea , con ella vivió la experiencia de una vida femenina, intentó aprender sus habilidades , aportándole las propias pa ra crear un lenguaje común, viajaron y vieron selvas, mares, montañas y ciudades donde descubrieron mundos de riqueza y pobreza . Elías y Andrea trabajaron apoyando a los más débiles pero conquistando con su hacer y respeto , a los m á s fuertes . N o tuvieron hijos porque se habían comprometido, con la vida de los demás. Había llegado a los cuarenta y cinco años y el libro había cre c ido, se dispuso a leerlo sabiendo que su magia le ayudaría a entender aquellas cuestiones personales íntimas, aquellos miedos tod avía latentes, aquél vacío elegido que le había creado su falta de descendencia, necesitaba saber a través del personaje del libro, ¡cuántos errores!, ¡cu á ntas ausencias! tenía que compensar y corregir. Se sentía nervioso y afortunado sentía que el univer so le hablaba o al menos que él era capaz de escucharlo.

Pasó el tiempo, y Elías y Andrea adoptaron un niño que se había quedado sin padres en una de las muchas guerra s absurdas , Luca tenía ocho años y conseguir compaginar sus vidas con la atención y cuida dos a Luca - en quien volcaron todo el amor - fue la tarea más difícil y fácil que habían tenido jamás, fueron años dolorosos , difíciles y maravillosos . Durante la crianza de Luca hasta que pudo terminar sus estudios, aprendieron mucho de s í mismos y de t odo lo que les rodeaba . Andrea trabajaba como enfermera y Elías trabaj ó como educador, en cárceles y barrios y ambos colaboraron con grupos y asociaciones dedicadas a la protección y amparo de

menores , pero sobre todo trabajaron su propio entendimiento, su estrecha colaboración, su amor sin intereses .

Elías cumplió setenta y cinco años era un hombre mayor pero vital, aquella mañana de su cumpleaños s alió a pasear al campo y sin saber cómo había llegado allí, se encontraba en ese lago rodeado de bosque, ése que había soñado, ése que nunca encontró en sus viajes; se sentó

a la orilla , abrió el libro , que había crecido notablemente con historias pasadas y

pensamientos futuros . T ambién estaba escrito que encontraría el lago en el fondo de su memoria mas infantil, levanto la cabeza y contemplo el sol acariciando la superficie del agua convirtiéndola en chispas de luz . , E se sol madrugador , se colaba por las copas y laterales de los árboles , creando una atmósfera mágica , donde los duendes son posibles, los árboles hablan e incluso te puedes tropezar con Alicia y el S ombrerero, ese espacio que habita la magia de la literatura, donde cualquier hecho por f a nt á stico que sea es posible .

Respiró profundamente el aroma de la arboleda, inh alando todos los maravillosos olores del bosque y continuó leyendo y en el último párrafo leyó que esa misma tarde se le acercaría una niña a quien entregaría el libro.

De nuevo no sabía c ó mo había llegado allí pero estaba en la cama de una habitación de u n hospital , una doctora le decía tranquilo se ha desvanecido, enseguida viene una enfermera

para llevarle a hacerle unas pruebas, al salir de la habitación dejó la puerta abierta y una niña

de unos nueve años “Manuela”, entró con un osito de peluche y se lo pu s o al lado, le dijo este

osito es muy bueno y te curará, Elías sonrió y saco el libro , se lo dio a Manuela y le dio la instrucciones para leerlo, se despidió Manuela de Elías y en ese momento entró la enfermera, Elías de forma confusa y aturullada , le quería explicar que tenía una libro mágico que se lo habían dado cuando era pequeño, y la enfermera le interrumpió con cariño y le dijo en vo z baja a Luca, son alucinaciones y me temo que está peor de lo que creíamos, fue a incorporarle y en ese momento co n una gran sonrisa dijo ; ya se acabaron las historias, y murió, tenía la mano cerrada fuertemente, y la enfermera se la abrió, y con un gesto de sorpresa le dijo a Luca, “ un indio de plástico. ”