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BOECIO

LA CONSOLACIONI

DE LA FILOSOFIA

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BUENOS AIRES

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BIBLIOTECA DE INICIACION FILOSOFICA

LA CONSOLACION

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, DE LA FILOSOFIA

N

29

BOECIO

LA CONSOLACION

DE LA FILOSOFIA

Traducción del latín

por

PABLO I\IASA

Prólogo y notas de

ALFONSO CASTAÑO PIÑAN

llY:'

AGUILAR

BUENOS AIRES - MExIco

-

El título original dé esta obra de

rr,w

^ N rrr us M AN Lr us rñ?r-^üi

r r, *,§.soErHrus

el DE CONS OLATIONE PHILOSOPHIAE

y se supone fué escrita en los últimos años de vida del autor

ES PROPIEDAD

Queda hecho el depósito que marca la ley Ne 11.723

Copyright @1955, by M. Aguilar, Editor, Buenos Airqú

Itnprcso

Priúed

c¡ la Argentina

in Argeatiaa

.¿: -

PRÓLOGO

:- Ha! libros en la historia de la humanidad que conquis-

taron el feruor uniuersal por su ualor intrínsecot uno§t y

otrtos porque, edemás, se uieron faaorecidos por

la

to!-,

!un4. Por-ejemplo,

iilosofía qir,

el libro de Boecio La consolación de la

áport, de sus méritos propios, las azaros(N

circunstancias

que siguieron a la caída del Imperio

co*o fuent'e casi. {tnica

romano

"de occidente rispetoion

dond-e pu'

diera saciarse sed

medieuales. En este sentido y atendiendo.a estdtt

filósofos

eircunstancias, el libro de Boecio ha tenido un inmenso

compuesto en la prisión de Ticinium

mientras

de sabiduría clásica de los pximeros

aialor educatiuo;

'esperaba

la muerte su autor, herido cruelmente

Por una fortuna que antes le había colmado de dones,

desfila por sus páginas una gran tnasa de imágenes y pen-

s;amientos del mundo

grecolatino,

seleccionados con un

'c.riterio espiritualista que rimaba perf ectamente con los

nueüos ideales.

1. BOECTO

Es decir, Anítius Manlius Torquatus Seaerinus Boethius,

,nació el año 480 (o poco después) del linaje de los Anicii,

durante el reinado de Odoacro, caudillo germánico que ha-

bía puesto fin al Imperio rotna.no de occidente destronando a Rómulo Augústulo.

'.'

Desde rnu,, joaen estudió en Atenas las doctrinas da

Platón, Arist'ótites y los estoicos. Mouido por la fama da

su

le nombró conse jero (y probablemente 'cón-

snl), en 51A, el ernperador ostrogodo Teodorico, que en

-sabiduría,

el año 490 se había proclamado rey, tras derrotar a Odoo- ,. cro. Pero el año 524, fior causás no bien conocidas,lo pro- *!ó y tnartirizó el mismo emperador. Murió Boecio el año,

-Boecio quiso traducir al latín toda la obra de Platón, y,

Aristóteles y dernostrar que sus filosofías pueden conciliarse,,

cotno creían la mayoría de los neoplatónicos, pero de estc proyecto sólo nos quedan diuersas traducciones de Aristó, .

teles y uarios com,entarios. De las primeros,

u. gr.: la tro

(y lo Isagoge o introduccíóa d.e

Porfirio a esta obra), del tratado De la Interpretaciírr, do

ducción de las Categorías

Jos Tópicos y los dos Analiticos;

la traduccíón de otras obras del Estagirita.

aca.so haya hecho también

De entre los comentarios

figuran

los dos de la Isagoge,

y los de las Categorías, '

dos del líbro De la Interpretación

Ios Tópicos, los Analiticos y /os Razonamientos soffuticos.

También comentó Ios Tópicos de Cicerón.

í Boeeio es, asimis*o, oito, de aarias obras originales sobrc

música, y de uarios opúscúlbs teoló.

lógica, matemáticas y

gicosdecontenidocristianocuyaautenticidadhabíasido

puesta en duda, a,unque Parece establecida definitiuamente

desde los estudios de

Kriegl

sobre todo, de (Jsener2, que

.y,

'publica por primera aez un escrito de su contemporáneo

1 Cf. Über die theologischen Schriften des BcÉthius, eu Jahrcs-

buch des Gtirresgeschichte, 1,884.23-52

2 AÉecdoton Holderi, Bon¡, 4,877,

:, y discípulo Casiodoro, donde asigna, efectiuamente, estos

'-tobras a Boecio.

La autoridad de Boecio durante la alta Edad Modia

:, -fué inmensa, y sólo puede compararse a la que ejercieron

'.Aristóteles y, San Agustín, pues es casi el único transmisor

':-' de ta filosofía peripatética hasta fines del siglo xu, de la

"

I

.',¡eü€ sólo se conocía

''.de

la lógica, la metodología

la ontología. Él fué quien suscitó li

y un resurnen

cuestión de los

aquel período, y quien enseñó a

géneros fitosóficos de la inter-

,. uníuersales, que llena todo

,los filósofos medieuales los

pretación y el comentario que llegaron

Y

a. ser característicos.

en su libro De consolatione philosophiae ofreció a la

'.', ,conciencia cristiana un sistema racional de teodicea que no

a ser uno de los libros

contradecía al dogma;

por eso llegó

, 'más leídos, comentados e imitados de toda la historia de

la filosofía,

surnus

mereciendo su autor el dictado de "noster

philosophus". Hoy podemos aer en Boecio al primer

'escolástico, pero también al último rontanoa.

)

:,,,

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l- i''

itl

,§zs obras completas

Vlneeia (U92) -y posteriorrnente in Iiasilea (1546 y

1570); en los tomos

63 y 64 de la Patrología latina de

"Migne y en el aolumen 48 del Corpus scriptorum eccle-

se editaron por primera aez en

siasticorum latinorum. Et De

consolaiione se imprimió por

p,rimera asz en Nuremberg (1473).

2. EL LENGUAIE EN *LA CONSOLACIóN DE

LA FILOSOFIA''

t

:

a

i'.,'-

ix.:

!,

,:

i,r

'

,'

de ciertos mati-

-'ces'irónicos. Por la alternancia de la prosa y el uerso en

Está transido de lirismo

y no

desproaisto

:

.

t Cf.-Suttner: Boéthíus, der letzte R6mer, Eichsüidt, 1859.

,

_

*,

j:;i,,

i::

ñ

1:);i

que está presentada la obra, puede inoluirse en el

género

.r'

de la sátira menipea, ,es decir, de la sátira iniciada ,n ,l"',,,t''t.

síglo tn (a. de I.C.) por Menipg, de Gadara.

En La consolación de la filosofía podemos rastrear la

huella de los grandes literatos de la antigüedad; sobre todo,

de Platón, Séneca,

a)

Virgilio, Horacio y Cicerón:

P[,atón. Asi corno éste excluye

de la ciudad a los

poetas

liorque

sus leccionei son poco morales y

sus ¡nelo-

I,

días acaban por afeminar los ánímos, así Boecio hace que

la filosofía expulse de su lado a las musas profanas, que

sólo podrían agrauar su aflicción con dulces aenenos (L.

prosa ls).

do, que ha de pasar a rnanos de los

Toma de él el retrato del tirano corno el

ciado

Recoge su doctrina de la gobernación del Esta-

filósofos (íd., prosa 4r).

ser más desgra-

del mundo (L. IV, metro 2e). En Ia prosa 2e del

Libro II adopta la forma del Cnt6n. Como Platón, dice que

sólo la inteligencia del

1o). Como aquél en el Gorgias, dice Boecio que sólo lós

filósofo tiene alas (L. IV, metro

sabios pueden hacer lo que quieren; los necios podrán dar

curso a sus caprichos, pero no satisfacer sus deseos, etc., etc.

i,magen de su. dolor

b)
(L.

Séneca. Del Octavio toma la

I, metro 1a), así corno ladescripción

.

de una paz pri-

mitiua entre los hombres: ".

.HuÍnanu?n genus- Non

bella norat, non tubae fremitus truces." (L. il, metro lP);

Como é1, habla Boecio del ciclo de las cosas, que auelue

sobre sí mismo (L. III, metro lo):

remeantium." En el L.

imagen del Hércules furioso. Refleja otras aeces las imd-

I, metro 4r). En el

"orbern rerutn in sc

III, metro 72a, toma de Séneca la

genes y conceptos del De vita beata (L.

metro 5a del Libro I nótase la influencia del [{irpólito, y en

la prosa 64 del Libro II alude a la independencia del alma

.,.i

LA GON§OI,ACIóN DE I,A TIIOSOTÍA

q

I

:'

11

de que. habla Séneca en De beneficiis (lfi, XX): "tltent

'',' quidem sui juris". También puede adaertirse el estilo de

. '

'

'

.

. S.éneca.en el metro le

libro,

del L. U; y en la prosa 4a del mismo

en fin, la acumulación de ejemplos es típica Ael

Virgítio. La influencia de l¿ Eneida puede aprecíarse

metro j',

y en el L. IT/, prosa 4q, al referirse

la muerte del cuerpo.

metro 4e del L. I,la expresión

fítósofo cordobés

t)

cn eI L. I,

a la aida de las almas después de

/as Geórgicas toma, en el

primeros arsos; el

De

ejqmplo de la rnosca cantárida

prosa 6u); la exclamación aírgiliana "Felix qui

piotuit rerurn cognoscere causas" (Geor. 11,490) transfor-

potuit boni- Fontem uísbre luci-

,, ' de sus

.

I

''(L. II,

rnada

en el "Felix, qui

-dumr-

Felix, qui potuit grauis- Terrae soluere oincula."

12e). De las Bucólicas se acuerda Boecio en

(L. il|, metro

el metro 5a del L. II, al recordar la naaegación.

d)

Horacío. En la idea de que el justo permanecerá

impasible ante todo lo que pueda aduenirle (L. I,metro 4e).

El "Non .possidentem multa aocaaeris recte beatum" (Odas,

IÍ/,LX,45) se recoge en el L. U, prosa 5q. En el L. il,

--prosa

7q, al decir Boecio que muchos hombres ilustres yacen

en el oluido a falta de escritores que se hayan ocupado en transmitirnos su memoria, nos acordatnos también de Hora- cio cuando habla de los héroes que uiuieron antes de Aga- menón, cuyo iecuerdo está sumido en Ia noche profunda:

el poeta dioino

"carent quia aate sacro", porque les

que cantara sus hazañas. La influencia de Horacio

falta

puede

(rnetros

apreciarse también en diuersos pasajes del L. fi

4' y

e)

5o) y del L. V (prosa 3a).

Cicerón. Sobre todo Por el "Sueño de Escipiót',

i:

,.¿

it

'.

.',.:,

-

.t

f

.cuya influencia se adaierte a traués de toda la prosa 7* del

.l , ,,,

,.,;

:,' '

:

|

.

,'

':_

i.

'

,

'

,

'12

L. I{, y

el me!1o le del L. IV. Et De oficiis por al re-

cuerd,odelossuplicíosdeRéguto(.L.II,prosa6í).Portas

Tugcul_a1as,

al

hablar

del tamaño

iornparüiao

prosa

y_ del Cielo; por el De divinatione en la

-en

,=.f

de"laTierra ." ',

4e del L. V.

'l'j

Y, en-fin,.-de_Cicerón se acuerda Boecio'cuando se refiere ,,.j

al exílio (L. I, prosa 5s).

f)

Ouidio. Con las Tristes (L. I, metro 1o y L. IV, tne-

(-

,*l-.,.,'.Uvi.]

-Boecio

tro ie); con los Fastos en el lugar común que

en el

5e det L. II

recogc ' ,:

metro 2e del L. il. con las Metamorfosis en el metlo

y en el metro 3? del L. ff.

g) Homero. En diaersas expresiones e ideas de la !lía.da, \

que aparecen más o rnenos claramente en los Libros I

(pro;,

.,.

(prosa 6u) y V (prosa 2q).

h,) Plutarco. En la prosa 2( del tibro II ("

ius esi mari

l

nunc strato aequore

blandiri, nunc pracellis ac fluctibus

prosa 7q det mismo

y su silencio.

Catulo.

,

inho-nescere") y en la

ducir la anécdota del sabio

libro al repro- r

-

:

,

.

i) Juuenal. En el L. II, prosa5( y en el L. ilI,metro 6a

Además, se .pueden aduertir algunas huellas de Eurípides,

Tíbulo, Claudiano y

Su uariedad se apreciará en la

lectura del texto, al gue

donde.irr-

he añadido algunas notas, por aía de ejemplo,

curohacerunaref.erenciamuyabreuiadaalarelación_que

guardan las doctrinas

de la tradición clásica.

de Boecio con las asitniladas poi éI* ,.

,

En líneas generales puede decirse que La consolaciótt es

el espejo de las mútíples lecturas de su autor y reflela urr.

.

't.

,-

'

r,a coNsor,.lcróx DE LA ru¡sorfa

síncretismo elaborado a base de

Plotón y los neoplatónicos,

de un.a parte, y los estoicos de otra (en menor grado dc

Aristó'teles y

San Agustín), pero ordenado con aistas ,a

una teología racional. Esta muttiplicidad de elementos

ha inducido a

algunosa a suponer que esta obra cs und

otros2 han subrayado acertadamente el

enoiclopedia, peri

'

carácter original

;'.

,,

y unitario de la metafísica que

i

Es de aduertir que en esta obra no aparece ningún

reconocerse inmediataminte como iris-

'{,;, elemento que puedi

í1;' tiano, I el hecho es tanto más extraño cuanto habría que

.ii- r

eslerar que .Boecio ?aro

recurriese finalmente o la reaelacíó¡

hacer descansar en la aida sobrenatural el consuelo

F¡. defínitiuo de toda aflicción. De este hecho se han dado

-- . aarias explicaciones: Ia más radical fué negar el cristíanism;o

rl

f

Por lo tanto, la autenticidad de sus opúsculos

teológicosT, pero ya hemos dicho que son auténticos. La

, sesunda explicación fué propuesta ya por Pierre Berti en

el siglo xvr.' según é1, el'libro de Boecio estaría incompleto,

de Boecio

!,

i

.

l¡,

$1. Ie faltaría un sexto libro sobre la uida eterna y los ¡nedios

t;

ir"

de alcanzarla. Tampoco

boecio constituye

ésta nos satisface,

pues

eI libro de

la teología

in todo completo dentri de

j:t . d.e base estrictimente racional. ?or Io tanto, parece to -ñ,fu¡

- ocertado admitir que Boecio llegó a concebir claramente la

mutuas rela-

dislinción que hay entre la razón

y la f? y

diaisa lys "credo u,t

i, . cisnes, que para él se formulan en la

intclligam" ¿.

'

1 Cf. Usener, op. cít.

Cf. Rand: On

1904. t

r.,, . 2

i

".

the composition of B. s. Consol. phil. Bostoa

Derbn, 1921. fd. Ran4

:i;

,,

$,'!,

H.'',

!*1'

Cf. G. Schepas. Neues Archio,Il (1886), 12í ss.

{

Cf. Klingncr:

ofr. cit.

De B, Co*sol. !hil.,

ti- :

Sj,.r

1.,

.'

u¡;'

*U:

La influencia platónica, preponderante

en toda la obia,

se ejerce a traués deLa República'(L. I, prosas 1'y 4'; L.'

IV, metro 2o y prosa 4), el Teeteto (L, I, p.rosa 4(), el

Critón (L. II, prosa 2(),8\ Sofista (L. ilL

Banquete (1. II, metro 8e), el Fedro

el Gorgias (L. IV, prosa 2(),

prosa 12)rEl

(L. IV, metro 7e),

pero sobre todo a traaés del

Timeo (en parte a traaés del comentario de Proclo), c-ulf

resonancus se escuchan insistenternente a traaés d.e la exposición boeciana. Es continua la inlluencia del pensa- miento platónico en la acentuación del caráctei inefablc

del ser diaino y su absoluta bondad, de la tendenc,ia d,e

todas las cosas hacia Dios, del ualor inmenso del alm,a y ,. su inmortalidad, de ta diitinción del conocimiento racio-

nal y las aparieácias, de la necesidad

el rnundo y

l¿

'de

Dios Pqra explicar

su orden admirable, del alma del costnos, dc'

ylpiníscencia de las ideas, etc. En su doctrina de la

presciencia diuina y Ia libertad de la aoluntad hurnana,

recoge la influencia de lámbtico y Proclo, pero no acepta

Ia teología panteísta y emanatista de flotino, sino quc

subraya su posición teísta y de él no toma apenas ning{r,n

elemento. Del estoicismo toma la id.ea d.e la acleid,osa fortuna y det

ualor engañoso de los bienes que ella procura.

El único

bien seguro es el señorío del alma sobre sl misma

uirtudes.

y

sus .

Estoica es también la fuerte acentuación del.

orden inexcusable del acontecer mundano y del hado, Pot:

cuya contemplación nos eleaa¡nos a Dios. Pero tampoco' acepta Boecio íntegramente la filosotía del Pórtico, como .

no aceptó la neoplatónica: rechaza, por eiemplo, la- se-g'

cualista teoría dql conocimiento de los- estoicos y cn cambio, la teorla de la reminiscencia llatóniaa en una

,

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f*;,:.i::!;r - iÍ';

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il' $,r¡,,

-

LA CONSOLACIóN DE LA I'II¡SOFÍA

15

forytd

que es similar a la teoría agustiniana

de las "incom-

excluye todo lo que

muiabitia uera". Boecio,'en su.¡na,

':

pueda oponerse a su espiritualismo teísta,

t- Aristóteles inftuyó en esta obra probabletnente a traués

i,.

i'

del Protréptico, que Boecio conocería por una luente ante-

rior a la utilizada por Cicerón en eI Hofiensius 1.

Claramente aristotélica es la torma de pensar

eotno primer rnotor, inrnóuil, del deuenir mundano

metro 9a y prosa 12e).

a Díos

(L. ilI,

citaretnos la influencia de San Agustín, pa-

fente en el

inaestigación que en el

libro V, prosa 6*, dedica a la eternidad y el tiempo. En

Y, por

fin,

matiz que da Boecio a la teoría de la reminis-

cCncia y, sobre todo, en la notable

-ella

completa el agudo análisis agustiniano

(CÍ. Confesio.

14-i1),que había señalado, sobre todo, el caráctcr

rtes, II,

rubjetiao de la conciencia del tiempo, condicionada por la

'eexpectatio,

tiernpo

attentio et memoria". Para San Agustín, el

nació con el mundo, con las cosas que cambian,

lero

con

Dios es este ir y

ajeno al tiempo, pues nada tiene que aer él

aenir de las cosas. En la misma línea d¿

fensamiento, Boecio define la eternidad corno "Intermina-

bilis aitae tota simul et perf ecta possessio"; esta delinición

distingue perfectarnente Ia eternidad del tietnpo y el ser

diaino del ser mundano, pues aunque el

cosrnos fuera

eteino ( como creía Aristóteles) , su itimitación temporal sólo

sería un remedo de la eternidad dioina: pues en el tnundo,

lo único real es el presente, mientras qui en Dios el pasado

?.el futuro son también presentes; en el ser creadó la

1 Cf. usener, op. cit., y en el estudio que publicó sobre esta obra

. perdida en Hermes,l0 (1876), páginas 61-i00. Puede verse tam-

'bieir

la

obra citada de Klingner.

BOECIO

ilimitación temporal sería, en todo 6aso, una ilimitateión dc

sucesión y deueni,r. Santo lomá; y los cscolásticos acogie- ron con entusiasmo esta idea boeciana.

4. ESTRUCTURA

Todos estos elementos se articula.n en el libro- de Boacio'

de.una forma selectiua más que ecléctica. Como se ha dicho, ,

Boecio se aparta en algunos puntos de aista capitales del

neoplatonismo y del estoicismo, tomando d.e tales doctrinas

únicamente aquellas ideas que son susceptibles de inte.

grarse en una teoría espiritualista y teísta que pueda serab

de bas,e y

explicación al dogma.

El fin de la obra, además de buscar el consuelo para si

propio y para todos los que sufren los reaeses de la for.

tuna, es la elaboración de una teodicea aálida dentro

carnpo de la razón y expuesta en un lenguaje comprarF ,

&l'

sible para los creyentes y los paganos. Por eso su estíIo

es exotérico o popular,

lo mismo que ocurre con st '

opúsculo De fide catholica 1.

Los tnateriales que constituyen la obra ertán dispuestcis

en cinco libros, cada uno de los cuales se compone da

aarias prosas y

expone Boecio

aersos intercalados, En el libro prím;era

los motiuos de su aflicción; y la filosofía

que se le aparece en

forma

de dama de porte majestuoso,

le hace aer ante todo que su mal consiste en haber olaü

dado cuál es el aerdadero fin

está en su desesperación. En

del hombre,

el libro II

ofuscado como se hace un aná-

'¿l

lisis de lo que es la fortuna y de los bienes fi,cticios guc L

1 Cf. Rand, B. the Scholastic, en Founders of the Miitdtc Agct.

I.A CONSOT.ACIóN DE LA FIIOSOFÍA

1?

ella procura, así corno de los bienes reales

tuna aduersa puede traq consigo. En el libro III

que

uno for-

en-

seña la filosofía que todos los hombres quieren naturah

mente la bienauenturanza,

en los bienes particulares,

supremo que es, a la aez,

de conciliar

en el mundo y distingue

el libro V se enfrenta

pcro su luente no puede esto¡

sino en el bien uniaorsal

y

uno: Dios. En el libro IV trata

la bondad díuina con la existencia del mal

la Prouidencia del hado. Y en

con el problema de hacer cofit-

patible la omnisciencia prouidente de Dios con la libertad

uoluntad humana, haciendo el análisis del tiempo

de la

y la eternidad.

A esta estructura objetiaa del libro de La consolación,

iuby.ace otra estructura que podríamos llamar emocional.

Boecio, que tanto había trabajado en el aristotelismo, echa nuano del inagotable repertorio de consuelo que ofrecían Platón y los estoicos en el momento de encontrarse ante

una "situación límite" por excelencia, corno es la situa-

ción ante su muerte próxima. En los dos primeros libros

su inquietud se disipa progresiuamente, el pensamiento se

hace dueñ.o de sí mismo en

¡nos la solución que da a

el tercero, y en los dos {¿lti-

aquellos grandes problemas

de la razón que se alzaban ante é1, le dan la paz defini,-

tiuaa.

5. HISTORIA

. Fué uno de los libros más leídos durante la Edad Media

e inspiró a fitósofos y literatos hasta el Renacímiento.

-a Véase Ia excelente edición, con traducción francesa a dob.le

páSrna y una introducción, de A. Bocognano. París, Garnier (s. a.).

'a

-q

Recordemos, entre. los últimos,

a Chaucer (que lo tradujo

l3i.

ta¡nbién al inglés), Boccaccio y Dante (Cónvivio, Z,

I!o? Erígena, Sr.igen

Guillermo de Conches, Nicolás

Díó

_

a innutnerables glosas; por ejernplo, las de

Rernigio de Auxerre, Boao

II

de Coruey,

Triaet, Pedro D' Aitty,

Dionisio Carthusianus, luan Murmelius.

susc,itó el género literario de los libros de consolacíón,

que abundarón entre los

siglos xr y xvr, a. gr.: l¿s Conso-

Iatio theologiae de luan de Tambach, Mateo de Kralcau

y tuan Gerson,

/¿ Consolatio rationis de Pedro de Com-

postela y El Libro del consuelo divino del maestro Ecke- harta.

al hebreo, al an-

- ,S¿ tradujo a todos los idiomas cultos:

glosajón por el rey Alf redo de Inglaterra (t 9Ot ¡, al ale.

mán fror Notker Labeo (t1022), al francés por Juan

de Meung (t 1j18), al italiano por B. Varchi

en Florencia, 1551), ol griego por M. Planudes

(impresa

(t 1310).

En España, la primera traducción impresa que conoce-

¡nos es la hecha por

fray

Antonio Ginebreda en 1488, aun

traducciones catalanas y acaso

el'siglo

xrv. Sóto duiante at

don Pedro Saynz

luan

que existían con seguridad también castellanas desde

siglo xvr se hicieron las siguientes ediciones: una edición

latina, en Seuilla (1521), la traducción de

Valera de

fray

Alberto de Aguayo, editada

(Seuilla, Cromberger), 1521,.7530, 1542, 1598 (en Vo

de Viana, la de Zurita (al parycer),la de

Salamanca (en 1511) y, sobre todo, la traducción de

en 1516 y reeditada en 1518

1 Eckehart z El líbro del consuelo diaino. Traducción del alemán,

Piñán. Buenos Aires, Aguilar,

R1ól9So y notas de Alfonso Castaño

1955. Biblioteca de Iniciación Filosófica.

r,a coNsor,aciórg ou ¡.,¡, r¡losor'Íl

19

'ltadotid, según Nicolás Antonio), en 1921 (pubticaito, con

una introducción, por el P. Luis G. A. Getino y reeditada en 194j)'1. Ta¡nblén es dígna de mención la- trad,uceión

que en

1665 (Madrid, A.

García) publicó don Esteban

Manuel de Villegas: sus aersos no son excesiuamente

'al

fieles

texto, pero la prosa es modelo de corrección. La tra-

ducción

fué incompleta, fror faltarle parte del libro V

se añaden los trozos que faltaban, tomá,ndolos

(en 1774

de Aguayo).

La presente traducción ha sido hecha expresamente para

esta Biblioteca de Iniciación Fitosófíca.

Ar.ro¡.¡so Crsr¿ño PñÁx

1 Fué muy celebrada por su fidelidad,

todo el libro,

armque es muy arüficiosa del metro octosílabo

. en el empleo exclusivo, en

LA CONSOLACION DE LA FILOSOFIA

1 §1 j 1 1

1

§1

j

1

1

LIBRO

PRIMERO

lExpone

el autor los motiaos de su afticción, ! la Fito- se le aparece en forma de dama de porte majes-

sofía, que

tuoso, le hace aer ante todo que su mal consiste en haber olaidado cudl es el uerdadero fin del hombre.!

, METRO PRIMERO

Yo que en mis mocedades componía hennosos

1,

cuando todo a mi alrededor parecía son-

versos

reír, hoy me veo sumido en

llantq y

¡triste de

mí!, sólo puedo entonar estrofas de dolor.

Han desgarrado sus vestiduras mis musas favo-

ritas y

aquí están a mi lado para inspirarme lo

que escribo, mientras el llanto baña mi rostro al

eco de sus tonos elegíacos. Ellas siqulera no me

por fútiles temores, ellas, que compañía de mis caminos.

, han abandonado siempre fueron la

Ellas, recuerdo gratísimo de mi florida juventud

fecunda, vienen a dulcificar los destinos de ésta

mi abatida vejez: sí, que a impulsos de la des-

iÍ.

E r

: gracia la vejez ha precipitado sobre sus pasos,

y a

la mitad del camino de mi vida he sentido

, ' sonar la hora definitiva del sufrir.

¡ r

Cubren mi cabez,a precoces canas; mi cuerpo

24

BOECIO

agotado siente ya el escalofrío de la tez marchita

y rugosa.

¡Dichosa

muerte, cuando sin amargar Ia dul-

zura de

los años buenos, acude si el corazín la

Ilama en su favor!

Pero,

iay!,

la voz de la

que, despiadada, cierra sus oídos a

vez de cerrar los ojos del triste mortal que

llora! Mientras me halagó la fortuna, a pesar de

y mudable, una hora de tris-

teza hubiera bastado para llevarme a la tumba;

saberla inconstante

¡En

ahora que ha ensombrecido su faz engañadora,

¡oh, cuán larga se me hace una vida tan teüosa!

qué, amigos, habéis ponderado tantas ve-

ces las horas de mi dicha fugaz? ¡Ah, no estaba

¿Por

muy seguro quien asi cay6 tan de repente!

PROSA PRIMERA

1. En tanto que en silencio me