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Contratos Talep

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derecho civil, derecho de los contratos
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Concepto.- Interpretar un contrato es determinar el sentido y el alcance de sus estipulaciones.
La interpretación del contrato tiene lugar cuando los términos de que las partes se han servido
son oscuros o son ambiguos; cuando, a pesar de su claridad, son inconciliables con la naturaleza
del contrato o con la evidente intención de las partes; cuando, en fin, la comparación de las
diversas cláusulas, consideradas en conjunto, hace surgir dudas acerca de su particular alcance .
Corresponde al juez interpretar el contrato para asignar a la convención los efectos que las partes
han querido atribuirle.
El juez en esta tarea debe poner a contribución la lógica, el buen sentido, la experiencia; a la vez
es una tarea de conciencia y buena fe.

Carácter de las reglas legales de interpretación.- Para orientar la labor del juez, el legislador
ha formulado las reglas de interpretación de los contratos de los arts. 1560 a 1566.
La interpretación del contrato corresponde soberanamente a los jueces del fondo y escapa al
control de la Corte Suprema. Si el juez se equivoca al interpretar el contrato, más bien de las
normas de que se trata, infringiría el contrato mismo.

Misión de la Corte Suprema .- Los jueces del fondo son soberanos para interpretar la voluntad
de los contratantes, indagar cual ha sido su intención y el sentido que debe darse a las cláusulas
de la convención.
La Corte Suprema sólo interviene cuando hay violación de ley, que se cometería en las siguientes
hipótesis:
a)Los jueces del fondo establecen la existencia de un contrato determinado, pero le atribuyen
consecuencias o efectos diversos de los que prevé la ley.
De este modo, desconociendo las necesarias consecuencias del contrato, los jueces del fondo
infringen la ley que le atribuyen tales efectos.
b)Los jueces del fondo, a pretexto de interpretar el contrato, no pueden desnaturalizarlo y
rehacerlo. La Corte Suprema está autorizada para actuar y hacer respetar el principio de que el
contrato es ley para las partes contratantes.

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Universidad Pedro de Valdivia
D° CIVIL IV (Contratos) 2007

Métodos de interpretación.- Dos métodos se conciben para interpretar los contratos: uno
subjetivo y otro objetivo.
El primero de estos métodos se preocupa de indagar cuál es la voluntad real de los contratantes.
Suelen las partes emplear en la manifestación de su voluntad términos inadecuados; la forma de
la declaración traiciona, a menudo, su pensamiento íntimo. Trátase de establecer el verdadero
pensamiento de los contratantes que debe prevalecer sobre la voluntad declarada.
Tal es el sistema que adopta nuestro Código, tomado del Código Francés.
El segundo sistema adopta un criterio radicalmente diverso. La declaración de voluntad tiene un
valor en sí, independientemente de la intención de sus autores.
Para interpretar el contrato no debe indagarse, por lo tanto, cuál ha sido la intención de los
contratantes sino el alcance que corresponde atribuir a la declaración, según el uso corriente, las
costumbres, las prácticas admitidas en los negocios.
Tal es el sistema del Código alemán.

La Intención de los contratantes.- Consecuente con su sistema el Código establece, como
regla fundamental de interpretación, que la voluntad real de los contratantes prevalece sobre los
términos en que se ha formulado dicha declaración.
El art. 1560, en efecto dispone: “Conocida claramente la intención de los contratantes, debe
estarse a ella más que a lo literal de las palabras”.
La disposición no significa que el intérprete debe desentenderse de los términos del contrato.
Debe admitirse que las palabras, por regla general, traducen con fidelidad el pensamiento. Si los
términos son claros, lo será igualmente la intención de las partes.
Sólo está autorizado el intérprete para apartarse del tenor literal del contrato, cuando contraría la
intensión de los contratantes “conocida claramente”.
Para conocer la intención de los que contratan, el código ha señalado diversas normas de
interpretación.

Alcance de los términos generales del contrato.- El acuerdo de voluntades no puede
referirse sino a la materia que es objeto del contrato. A esta materia debe restringirse el alcance
de las cláusulas contractuales, aunque estén concebidas en términos amplios o generales.
El art. 1561 dispone: “Por generales que sean los términos de un contrato, sólo se aplicarán a la
materia sobre que se ha contratado”.
De este modo, si las partes transigen un juicio y expresan que finiquitan toda dificultad entre ellas,
actual o futura, la generalidad de los términos de la transacción no hace que se entiendan
transigidas sino las cuestiones planteadas en el juicio.

Interpretación del contrato en el sentido de que sus cláusulas produzcan efectos.- En
esta investigación del verdadero pensamiento de las partes, es razonable suponer que no han
querido insertar en el contrato cláusulas inútiles y carentes de sentido.
Por este motivo, el art. 1562 dispone: “El sentido en que una cláusula puede producir algún efecto,
deberá preferirse a aquel en que no sea capaz de producir efecto alguno”.

Interpretación conforme a la naturaleza del contrato.- Las cláusulas ambiguas de un
contrato deben entenderse del modo que esté más acorde con su naturaleza.
El art. 1563 establece: “En aquellos casos en que no apareciere voluntad contraria deberá estarse
a la interpretación que mejor cuadre con la naturaleza del contrato”.
Las cosas que son de la naturaleza de un contrato se entienden pertenecerle sin necesidad de
estipulación si las partes no han expresado lo contrario, se entiende que han querido incluir todas
aquellas cosas que naturalmente pertenecen al contrato.
El art. 1563, inc. 2°, previene: “Las cláusulas de uso común se presumen aunque no se expresen”.
Es clásico el ejemplo de Pothier. Supóngase que se arrienda un predio rústico por cinco años en
$1.000; debe entenderse que el precio es de $1.000 anuales, por que es de la naturaleza del
arrendamiento que el precio se pague por años (art. 1944, inc 2°).

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Universidad Pedro de Valdivia
D° CIVIL IV (Contratos) 2007

Interpretación armónica de las cláusulas del contrato.- El contrato constituye un todo
indivisible. Sus cláusulas se encadenan unas a otras y es irracional considerarlas aisladamente.
El art. 1564, inc. 1°, previene: “ Las cláusulas de un contrato se interpretarán unas por otras,
dándose a cada una el sentido que mejor convenga al contrato en su totalidad”.

Interpretación de un contrato por otro.- Las cláusulas de un contrato “podrán también
interpretarse por las del otro contrato entre las mismas partes y sobre la misma materia” (art.
1564, inc, 2°).
Puede el juez, por lo tanto, buscar fuera del contrato mismo que se trata de interpretar elementos
para precisar su alcance. De otros contratos que anteriormente ligaron a las partes fluir con
claridad cuál ha sido su intención al vincularse por un nuevo contrato.
Concuerdan estas reglas con las que el código señala para la interpretación de la ley en su artículo
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Aplicación práctica del contrato.- La aplicación práctica que los contratantes han hecho de las
estipulaciones del contrato, antes de que surgieran discrepancias entre ellos, es decisiva para
precisar su genuino sentido y alcance.
El art. 1564 . inc. 3°, establece que las cláusulas contractuales podrán también interpretarse “O
por la aplicación práctica que hayan hecho de ellas ambas partes, o una de las partes con
aprobación de la otra”.
Tal es la interpretación denominada auténtica, cuya importancia real no destacan suficientemente
las disposiciones del Código.

Casos especiales previstos en el contrato.- Para explicar el alcance de las obligaciones de las
partes o para evitar dudas, suele el contrato prever determinados casos o situaciones.
Por este solo hecho, no se entiende que las partes han querido limitar los efectos del contrato al
caso o casos especialmente previstos. El art. 1565 dispone: “Cuando en un contrato se ha
expresado un caso para explicar la obligación, no se entenderá por sólo eso haberse querido
restringir la convención a ese caso, excluyendo los otros a que naturalmente se entienda”.

Interpretación de las cláusulas ambiguas cuando son inaplicables otras reglas
interpretativas.-
Prevé la ley, por último, que resulten inaplicables todas las demás reglas de
interpretación.
Las cláusulas ambiguas deben interpretarse en contra de aquel de los contratantes que las dictó y
a quién, en suma, pude imputarse esta ambigüedad.
El art. 1566, inc 2°, establece que “las cláusulas ambiguas que hayan sido extendidas o dictadas
por una de las partes, sea acreedora o deudora, se interpretarán contra ella, siempre que la
ambigüedad provenga de la falta de una explicación que haya debido darse por ella.
Pero si la ambigüedad no es imputable a ninguna de las partes, “se interpretarán las cláusulas
ambiguas a favor del deudor” (art. 1566 inc. 1°).

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